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Tierra Whack plantea un dilema: ¿puede un álbum de 15 temas en 15 minutos ser uno de los mejores del año?

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“Whack” es una palabra empleada en el argot norteamericano que implica sinónimos como “loco”, “ridículo”, “delirante”… Ciertamente no se nos ocurre un mejor apellido artístico para Tierra Whack, una jovencísima artista de Philadelphia que está redefiniendo las convenciones del panorama hip hop y R&B. Y le han bastado 15 minutos de música para hacerlo. Eso es lo que dura su ¿álbum? debut, ‘Whack World’, un disco con 15 cortes de 1 minuto de duración que, como casi no podía ser de otra manera, desconcierta. ¿Son teasers de canciones completas que algún día escucharemos? ¿Nos está tomando el pelo? Las respuestas a esas preguntas son “no” y “puede ser, pero no está claro”.

Lo cierto es que Tierra, una chica que tiene a Lauryn Hill como su máximo símbolo de adoración (no puede ser más enternecedor su texto narrando qué sintió cuando coincidió con ella en un escenario este pasado fin de semana), tiene una hiperactividad –que se refleja bien en la entrevista que le hicieron hace poco en Pitchfork– que su madre –no un médico– ha diagnosticado como Síndrome de Déficit de Atención. Un comportamiento que tiene un perfecto reflejo artístico en ese debut de canciones que, cuando comienzas a disfrutar, pasan a otro asunto y que, además, tienen una aún más delirante traslación a imágenes en el vídeo de 15 imperdibles minutos que lo ilustra. 15 cortes, 15 estilos (hip hop, pop, rap 15 estéticas, 15 situaciones que reflejan lo loco (“¡lo loco es bueno, lo loco es divertido!”, asegura también en la citada entrevista) que puede llegar a ser el mundo de Tierra. Ya ha sido calificado como Best New Music por Pitchfork y, más que probablemente, esté entre los mejores discos del año de muchas publicaciones especializadas.

Si os preguntáis si puede que la cuestión sea que no sabe cómo rematar sus canciones, no parece ser esa la cuestión: a lo largo de 2017 lanzó cuatro singles de duración y estructura convencional entre los que destaca ‘Mumbo Jumbo’, objeto de un perturbador videoclip que confirma que no estamos ante un feliz accidente. Tierra Whack dice inspirarse en los artistas que escuchó de niña, iconos como Missy Elliott, Busta Rhymes, Eminem o OutKast. Lo cierto es que, en apenas un año y poco más de 30 minutos de música publicados, pocos se atreverán a decir que ella no puede llegar a ese estatus. Y no es que lo digamos nosotros: Solange Knowles («no nos merecemos a Tierra Whack»), Vince Staples o Mike WiLL Made It son rendidos fans.

Dellafuente triunfa con el mix de feria andaluza y urban pop de ‘Me pelea’

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Días atrás hablábamos de ‘Me pelea’, el primer single de Dellafuente como artista oficialmente en nómina de Sony Music España. Se trataba de una suerte de rumba caribeña entrelazada con modos flamencos, versos hip hop y arreglos electrónicos de El Guincho –que también ha trabajado en la creación del esperado nuevo álbum de Rosalía–, una mixtura en la que el artista granadino parece haber encontrado su espacio propio y que le podría abrir las puertas de un público menos underground, como el que le llevó a ser disco de platino con ‘Guerrera’. No en vano, este fin de semana celebraba su tercera actuación en el WiZink Center de Madrid –en este caso, abriendo para Bad Bunny en A Fuego Festival–.

Este fin de semana ha presentado su vídeo oficial y, acumulando cerca de medio millón de visitas en 3 días –a lo largo del fin de semana ha llegado a ser top 3 en Tendencias de Youtube España–, ya apunta a que va a convertirse, muy probablemente, en uno de los más visionados del artista. Cosa nada fácil, puesto que cuenta con numerosos vídeos en su canal de 2, 3 4 y hasta más de 5 millones (el de ‘Consentía’) de streams.

La razón es, claramente, que es un clip espectacular en lo visual –dirigido por Ernest Desumbila y producido por Sauvage.tv–, que, partiendo de presupuesto e ideas muy distintas, se aproxima un poco a lo que también quería mostrar Rosalía con ‘Malamente’: una colisión entre nuevos patrones estéticos, correspondientes al R&B, el trap y el hip hop, con imágenes atávicas de la tradición andaluza.

En el caso de ‘Me pelea’, El Chino comienza encabezando una cohorte de bailarinas que pasea y baila por el clásico ferial andaluz, entre casetas. Caballos, motos de alta cilindrada, flamencas que “combaten” en campos de fútbol de tierra, bailarinas de street en callejas de casas encaladas, pirotecnia y la espectacularidad de todo un cuerpo de baile en el interior de un círculo de fuego son algunos de los chulos planos que encontramos en este clip que va camino de convertirse en un clásico de Dellafuente que, por cierto, se guarda una sorpresa rumbera para el final.

Sticky M.A. / Las pegajosas aventuras de Sticky M.A.

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Sticky M.A. es de sobra conocido como miembro de Agorazein, tras haber estado en algunos de los hits más significados del colectivo, como en la mismísima ‘100k pasos’, pero también ‘Qué pasará’, ‘Tentación’ o ‘Ya sabes’. Hace poco se ha pasado también por uno de los temas de ‘Avida Dollars’ de C. Tangana, en concreto ‘Huele a nuevo’, y además le hemos visto arrasando como telonero de Puchito en la gira de ‘Ídolo’; pero sobre todo ha sido noticia por haber lanzado una mixtape de 9 temas, ‘Las pegajosas aventuras de Sticky M.A.’, que al final no ha editado Sony en contra de lo que parecía a finales de 2017.

¿Cuán «pegajosas» son esas aventuras? Pues la verdad es que bastante. El disco se cierra con aquel hitazo llamado ‘Humo y alcohol’ («me creo Dios, yeah») en el que lo de menos es la presencia de C. Tangana o Jerv.AGZ. Lo de más, la gran producción inspirada en los grandes de la música urbana de Norteamérica, de mano de Steve Lean, ex PXXR GVNG y miembro del colectivo de Atlanta 808 Mafia. Aunque Sticky M.A. dice no creer en los «beefs», aquí están los delirios de grandeza habituales en el género («Hoy me he despertao cabrón cabrón, bien cabrón / Riéndome de tos’ esos raperos del montón»), siempre surtidos con frases que se quedan insertadas en la cabeza a la primera: «Si se va siempre vuelve como un puto yo-yo / Como yo, si me muero siempre quedará mi voz».

Steve Lean no vuelve a aparecer en los créditos, pero también es muy remarcable el trabajo realizado por Royce Rolo (Bahia Banana Music), en las espléndidas ‘Diablo’ o ‘Yanoay’. La primera logra transmitir toda la angustia posible en ese robotizado estribillo cañí «Vi al diablo el día en que nos conocimos / perdí mi alma el día en que tú y yo chingamos»; mientras ‘Yanoay’ cuenta con una de las producciones más imaginativas, con un ritmo considerablemente electro, sintes sensuales, algún pequeño arreglo tropical, un espectacular estribillo el de «ya no hay tiempo para hablar» y un gran flow en el resto del tema.

Las referencias al sexo de ‘Sweet’ («Ese pussy es todo lo que quiero / Soy muy dulce y ella es puro caramelo») topan con otras adicciones (‘SuboX3’ se pasa casi sus 2 minutos preguntando «Dónde coño está el papel»); y como siempre en el género la arrogancia topa con otros momentos de inseguridad y deliberadamente naíf. En cierta medida se nota que estamos ante una mixtape, pues la secuencia es algo desorganizada, con el R&B amable y lleno de humor de ‘Sextape’ -con Lil Moss y IAMTOMMY- («Tengo a mis seguidores súper tristes / Porque tengo muchos más sextapes que mixtapes») chocando con la brumosa ‘Aleluya’ de $hyhook, más post-triphop en el sentido The Weekend de la palabra. Sin embargo, Sticky M.A. sabe sumar unos cuantos hits a un buen repertorio que hace rato también es coreado por miles de seguidores. Si no hay disco de oro para ‘YanoaY’ será solo por una cuestión de promo…

Calificación: 7,4/10
Lo mejor: ‘Humo y alcohol’, ‘YanoaY’, ‘Diablo’, ‘Sextape’
Te gustará si te gusta: The Weeknd, Post Malone, C. Tangana
Escúchalo: Spotify

Scarlett Johansson renuncia finalmente a hacer el papel de hombre transgénero

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Tras la polémica surgida, finalmente Scarlett Johansson ha renunciado a interpretar el papel de Dante ‘Tex’ Gill –un conocido proxeneta de los 70 que murió en prisión sin completar su reasignación de género– en la película ‘Rub & Tug’ que ella misma co-producía. Así lo ha comunicado enviando un texto a Out, web dedicada a la comunidad LGTBI+. En el mismo, destaca lo mucho que ha aprendido sobre las personas transgénero y califica su primer comentario sobre la polémica (en el que remitía irónicamente a otros actores cis que han llevado a cabo papeles trans en el pasado) de “insensible”.

“Siento una gran admiración y amor por la comunidad trans y estoy agradecida de que la discusión sobre la inclusión en Hollywood continúe”, dice también en su comunicado. Trace Lysette (‘Transparent’), actriz transgénero que criticó fuertemente la posibilidad de que Johansson interpretara a Gill denunciando las actualmente insalvables dificultades que ella misma tendría para optar a un papel ante actrices cis, ha celebrado su decisión proponiendo a Chaz Bono (el hijo de Cher), Murray Hill o Turner Schofield para el papel.

Lo que no se sabe si la retirada del proyecto de la actriz y cantante implicará también su retirada como productora. En todo caso, la presidenta de GLAAD, asociación por los derechos de homosexuales, lesbianas y personas trans ha celebrado que haya existido el debate: “El anuncio de Scarlett Johansson, junto con las voces transgénero que se pronunciaron sobre este film, suponen un cambio radical para el futuro de la imagen transgénero en Hollywood, Hollywood cambió la manera en que los norteamericanos entendían las vidas de gays y lesbianas, la televisión está comenzando a hacer lo mismo por la gente transgénero con verdaderos retratos trans siendo grandes éxitos de crítica y audiencia. La industria del cine tiene una oportunidad real de hacer lo mismo”.

La canción del día: Chaka Khan demuestra en ‘Like Sugar’ que le sobra “mojo” si está en buenas manos

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Decía Chaka Khan hace ahora casi exactamente dos años que la muerte de su amigo Prince la había decidido a superar, de una vez por todas, su adicción a los analgésicos –el artista de Minneapolis moría en abril de 2016 a causa de una sobredosis de opiáceos legales–. Entonces cancelaba su gira para entrar en rehabilitación, y poco más habíamos sabido de ella desde entonces.

Hasta que hace pocas semanas, publicaba un nuevo single titulado ‘Like Sugar’. Lo más impredecible del mismo es que la producción corre a cargo de David Taylor, Switch, conocido sobre todo por trabajar al lado de M.I.A. durante toda su carrera y también como fundador, junto a Diplo, de Major Lazer. Esas referencias sirvieron al británico para que artistas como Christina Aguilera (‘Bionic’) o Beyoncé (‘4’ –en ‘End of Time’ y ‘Run The World’, como parte de Major Lazer–) contrataran sus servicios como productor.

La cuestión es que este ‘Like Sugar’ es una bombástica pieza de funk latino de vieja escuela a la que Switch, aportando trazas de dub y con un medido uso de la instrumentación (hay que ver lo mucho que puede dar de sí un sencillo triángulo, empleado de manera conveniente), convierte en una pieza perfectamente contemporánea. Claro que si algo deslumbra es la voz de la legendaria vocalista de Rufus, en este caso doblada por sí misma, arrebatadora en su aportación melódica, pero comedida a la hora de los gorgoritos y el griterío just because. Cuánto tienen aún que aprender de ella algun@s jovenzuel@s, tan dados al ornamento vocal gratuito.

‘Like Sugar’ se ha editado como un EP con tres versiones de la misma canción: un “edit”, una jugosa versión extendida y un remix aún más dub y experimental del propio Switch absolutamente fascinante. Al contrario de lo que solemos encontrar habitualmente, estamos ante un “maxi” perfectamente justificado, al que no le sobra ni un segundo. El tema también ha sido objeto de un vídeo bastante chulo, en el que una corte de bailarines de estética singular bailan la canción “remezclados” al ritmo de Chaka y Switch. Además, este single se publica en Diary Records, subsello dirigido por Switch como parte de Universal Music, que también ha confirmado que publicará a lo largo de este año el nuevo álbum de Khan que incluye ‘Like Sugar’. Será el primer disco de la gran diva funk desde que en 2007 lanzara ‘Funk This’.

Mala Rodríguez, Iggy Azalea, Bad Gyal, Christine and the Queens, Let’s Eat Grandma y The Knocks entran en el top 40 de JNSP

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‘Accelerate’ continúa inamovible del número 1 de nuestro top, seguida por ‘Malamente’ de Rosalía. Entre las novedades de la semana, hay entradas de Mala Rodríguez, Iggy Azalea, Bad Gyal, Christine and the Queens, Let’s Eat Grandma y The Knocks. Esta semana es el turno de despedirnos de los temas de Róisín Murphy y Janelle Monáe, si bien en el segundo caso podéis continuar votando por ‘PYNK’. Ya podéis escuchar nuestra nueva lista de novedades y votar por todas vuestras canciones favoritas aquí.

Top Ant. Peak Sem. Canción Artista
1 1 1 10 Accelerate Christina Aguilera, Ty Dolla Sign, 2 Chainz Vota
2 3 1 6 Malamente Rosalía Vota
3 5 1 14 Anna Wintour Azealia Banks Vota
4 2 2 10 Hunger Florence + the Machine Vota
5 4 1 12 No Tears Left to Cry Ariana Grande Vota
6 12 1 24 Dancing Kylie Minogue Vota
7 15 7 2 All for You Years & Years Vota
8 8 2 14 One Kiss Calvin Harris, Dua Lipa Vota
9 10 4 12 deep end Lykke Li Vota
10 24 13 6 5 In the Morning Charli XCX Vota
11 9 8 3 Apeshit The Carters Vota
12 12 1 Gitanas Mala Rodríguez Vota
13 17 13 5 Lost My Mind Lily Allen Vota
14 14 7 4 Dance to This Troye Sivan, Ariana Grande Vota
15 22 15 2 Immaterial SOPHIE Vota
16 6 12 10 Bloom Troye Sivan Vota
17 7 2 19 IDGAF Dua Lipa Vota
18 20 8 13 PYNK Janelle Monáe Vota
19 23 5 6 Brillo J Balvin, Rosalía Vota
20 13 13 3 Fast Slow Disco St Vincent Vota
21 19 10 5 bitches Tove Lo, Charli XCX, Icona Pop, Elliphant, ALMA Vota
22 26 17 8 Solo Clean Bandit, Demi Lovato Vota
23 16 5 9 This Is America Childish Gambino Vota
24 25 3 8 Four Out of Five Arctic Monkeys Vota
25 11 11 4 Ataraxia La Casa Azul Vota
26 18 4 12 Make Me Feel Janelle Monáe Vota
27 21 21 3 Strangers Halsey, Lauren Jauregui Vota
28 28 1 Kream Iggy Azalea Vota
29 29 1 Internationally Bad Gyal Vota
30 27 27 6 Humility Gorillaz Vota
31 31 1 Girlfriend Christine and the Queens Vota
32 31 21 7 Don’t Miss It James Blake Vota
33 32 26 6 Give Yourself a Try The 1975 Vota
34 34 1 It’s Not Just Me Let’s Eat Grandma Vota
35 29 25 3 Bien duro C. Tangana Vota
36 30 25 5 The Invisibles Suede Vota
37 34 24 10 All My Dreams Róisín Murphy Vota
38 36 23 8 Toy Netta Vota
39 39 1 Ride or Die The Knocks, Foster the People Vota
40 37 37 2 Nobody Mitski Vota
Candidatos Canción Artista
I Fight Like A Girl Zolita Vota
In My Feelings Drake Vota
A Trick of the Light Villagers Vota
Ponytail Pi Ja Ma Vota
If You Give Enough The Lemon Twigs Vota
Summertime Magic Childish Gambino Vota
Brean Down Beak Vota
Algunos amigos Dorian Vota
Schedules Sigrid Vota
Sun In Our Eyes Mø, Diplo Vota
God Break Down the Door Nine Inch Nails Vota
Jumpsuit Twenty One Pilots Vota
Heh Agost Vota
God Is a Woman Ariana Grande Vota
Speed Zazie Vota

Vota por tus 20 canciones favoritas

  • Malamente, de Rosalía (5%, 68 Votos)
  • Accelerate, de Christina Aguilera, Ty Dolla Sign, 2 Chainz (5%, 66 Votos)
  • Kream, de Iggy Azalea (4%, 55 Votos)
  • Hunger, de Florence + the Machine (4%, 54 Votos)
  • God Is a Woman, de Ariana Grande (4%, 48 Votos)
  • Gitanas, de Mala Rodríguez (4%, 47 Votos)
  • No Tears Left to Cry, de Ariana Grande (3%, 46 Votos)
  • Brillo, de J Balvin, Rosalía (3%, 42 Votos)
  • Dance to This, de Troye Sivan, Ariana Grande (3%, 36 Votos)
  • Anna Wintour, de Azealia Banks (3%, 36 Votos)
  • One Kiss, de Calvin Harris, Dua Lipa (3%, 36 Votos)
  • IDGAF, de Dua Lipa (3%, 35 Votos)
  • Internationally, de Bad Gyal (2%, 33 Votos)
  • This Is America, de Childish Gambino (2%, 33 Votos)
  • 5 In the Morning, de Charli XCX (2%, 33 Votos)
  • Solo, de Clean Bandit, Demi Lovato (2%, 32 Votos)
  • bitches, de Tove Lo, Charli XCX, Icona Pop, Elliphant, ALMA (2%, 31 Votos)
  • Bien duro, de C. Tangana (2%, 31 Votos)
  • PYNK, de Janelle Monáe (2%, 30 Votos)
  • Immaterial, de SOPHIE (2%, 30 Votos)
  • Humility, de Gorillaz (2%, 29 Votos)
  • Bloom, de Troye Sivan (2%, 29 Votos)
  • Apeshit, de The Carters (2%, 28 Votos)
  • deep end, de Lykke Li (2%, 28 Votos)
  • Strangers, de Halsey, Lauren Jauregui (2%, 27 Votos)
  • All for You, de Years & Years (2%, 27 Votos)
  • Dancing, de Kylie Minogue (2%, 26 Votos)
  • It’s Not Just Me, de Let’s Eat Grandma (2%, 26 Votos)
  • Four Out of Five, de Arctic Monkeys (2%, 25 Votos)
  • The Invisibles, de Suede (2%, 22 Votos)
  • Lost My Mind, de Lily Allen (2%, 21 Votos)
  • Sun In Our Eyes, de Mø, Diplo (2%, 20 Votos)
  • Ataraxia, de La Casa Azul (2%, 20 Votos)
  • Fast Slow Disco, de St Vincent (2%, 20 Votos)
  • Jumpsuit, de Twenty One Pilots (1%, 19 Votos)
  • Girlfriend, de Christine and the Queens (1%, 17 Votos)
  • Give Yourself a Try, de The 1975 (1%, 17 Votos)
  • Nobody, de Mitski (1%, 15 Votos)
  • Toy, de Netta (1%, 15 Votos)
  • Summertime Magic, de Childish Gambino (1%, 13 Votos)
  • Don’t Miss It, de James Blake (1%, 11 Votos)
  • Schedules, de Sigrid (1%, 10 Votos)
  • In My Feelings, de Drake (1%, 8 Votos)
  • God Break Down the Door, de Nine Inch Nails (1%, 7 Votos)
  • Brean Down, de Beak (0%, 5 Votos)
  • Ride or Die, de The Knocks, Foster the People (0%, 5 Votos)
  • I Fight Like A Girl, de Zolita (0%, 3 Votos)
  • A Trick of the Light, de Villagers (0%, 2 Votos)
  • Algunos amigos, de Dorian (0%, 2 Votos)
  • If You Give Enough, de The Lemon Twigs (0%, 2 Votos)
  • Ponytail, de Pi Ja Ma (0%, 2 Votos)
  • Heh, de Agost (0%, 2 Votos)
  • Speed, de Zazie (0%, 2 Votos)

Votos totales: 165

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Miembros de Pussy Riot invaden el campo en la final del Mundial de fútbol como protesta

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Según informan medios como El País o Pitchfork, durante la final del Mundial de fútbol de Rusia tuvo lugar una invasión de campo por parte de «miembros de» Pussy Riot, el grupo punk ruso destacado por su activismo político contra el gobierno de Vladimir Putin –que, para más inri, presenciaba el partido desde el palco–. Tres mujeres y un hombre vestidos con uniforme de policía entraban al campo en el minuto 52 de juego, logrando incluso chocar la mano con el futbolista de la selección francesa Kylian Mbappé antes de ser reducidas por miembros de seguridad. Las televisiones trataban de minimizar las imágenes del incidente, pero numerosos aficionados en el campo han grabado la escena y subido vídeos a Twitter.

Además, minutos después del suceso, la cuenta oficial de Pussy Riot reivindicaba el acto de protesta, subiendo un vídeo de la detención de los invasores de campo y un comunicado con un poema del disidente ruso Dmitryi Prigov. Con él quieren denunciar el lavado de imagen que el gobierno ruso ha pretendido dar a la opinión pública internacional albergando este campeonato, escondiendo la represión que, según ellas, ejerce Putin. Al final de su comunicado enumeraban una serie de exigencias que hacían a la administración rusa. Más tarde, subían un vídeo con imágenes de su acto de protesta.

En 2012, las miembros del grupo Nadya Tolokonnikova y Masha Alyokhina fueron juzgadas y encarceladas en su país por haber realizado un acto de protesta en una iglesia ortodoxa. Poco más de un año después fueron liberadas tras una amnistía del Gobierno, pero ellas denunciaron torturas y la violación de varios Derechos Humanos en su procesamiento.

Will Smith se convierte en la gran estrella de la final del Mundial de Rusia 2018

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Will Smith es trending topic mundial en la tarde de este domingo. «¿Ha vuelto a salvar al mundo?», se preguntaban en Twitter. Lo cierto es que sí, algo así: su actuación en la ceremonia de clausura, previa a la disputa de la final, del Mundial de fútbol de Rusia 2018 junto a Nicky Jam y la cantante kosovar Eri Istrefi interpretando ‘Live It Up‘, la canción oficial de este campeonato producida por Diplo, ha asombrado por sus movimientos de baile y su flow.

Así, las redes se han llenado de elogios hacia el actor (hay toda una generación que parece ignorar que durante muchos años, fue incluso más conocido por su música que por sus dotes interpretativas) por su capacidad para llenar el escenario. Nicky Jam fue el que comenzaba el show, interpretando su macrohit ‘X’ junto a J Balvin (que celebraba que su amigo llevara puesta una camiseta con su cara para cantar la canción), al que luego se sumaron Will, Eri y también el ex-futbolista Ronaldinho, que tocaba las percusiones tal y como hace en el clip oficial de la canción.

Tras el show, como decimos, Twitter se llenaba de mensajes de gente que deseaba que Smith fuera su padre (un poco retorcido, esto) o que, cuando Croacia perdía por 4-1, aseguraba que la única opción del equipo croata de vencer a Francia era sacando a Will Smith al campo. También alguno que se preguntaba si estábamos en 2018 o en 1998. Horas antes del show, Nicky Jam y Smith se habían marcado un duelo de baile que él mismo había subido a Instagram.

La canción del día: Zazie enseña cómo reinventarse a los 50 en el maravilloso himno vital ‘Speed’

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Aunque suene a autobombo promocional, los foros de JENESAISPOP son una manera estupenda de relacionarse con gente de intereses y gustos similares (nos consta que a veces hasta se liga), y para descubrir música, también para nosotros, los que gestamos la web día a día. El pasado mes de junio el usuario Larsen nos descubría una canción llamada ‘Speed’ de la cantante francesa Zazie (en el hilo de “Música francesa”, claro) que se ha convertido en uno de los descubrimientos de la temporada.

En realidad se trata de un redescubrimiento, puesto que hablamos de una mujer con una extensa trayectoria artística, que comenzó en 1992 con el álbum ‘Je, tu, ils’, que la llevó a ganar el Victoire de la Musique a la mejor nueva artista femenina del año siguiente. En él facturaba un pop con guiños funk y R&B, en el que destacaban sus letras, que jugaban con el doble sentido del lenguaje y la sonoridad de las palabras. Su gran éxito llegó con su segundo álbum, ‘Zen’ (1996), en el que equilibraba pop y contemporaneidad electrónica. Desde entonces, su carrera ha proseguido en esa línea, firme pero de manera discreta –sin alcanzar una repercusión internacional, por ejemplo– con éxitos puntuales como los singles ‘Rue de la Paix’ (de ‘La Zizanie’ –2001–), ‘Je Suis Un Homme’ (de su disco ‘Totem’ –2007–) y ‘Avant L’Amour’ (de ‘Za7ie’ –2010–).

Desde 2015 Zazie ha ganado notoriedad por su papel de coach en la edición francesa de ‘La Voz’, donde uno de sus pupilos ganó en aquel año y ha repetido papel en ediciones posteriores. Desde esa posición mediática privilegiada, acaba de anunciar la próxima edición el día 7 de septiembre de su nuevo álbum, ‘Essenciel’. Un anuncio que realizaba mostrando en Instagram su magnífica portada, que podéis ver encabezando este texto.

El primer single de ‘Essenciel’ es ese ‘Speed’ que mencionábamos al principio y que, efectivamente, sitúa a Zazie (cuyo nombre real es Isabelle Marie Anne de Truchis de Varennes) ante una interesante reinvención sonora. Cierto que nunca ha rehuido la experimentación en sus trabajos previos, pero en esta ocasión, además, logra una composición que conjuga el impacto desde el punto de vista pop con un precioso trasfondo lírico: Zazie parece dirigirse a sí misma, forzándose a salir de cierto letargo (¿físico? ¿anímico?), a “salir de la caverna”, a reencontrarse con la vibración dentro de sí misma, a empujar a su corazón a latir a esa “velocidad”.

Musicalmente –la ha co-escrito con Édith Fambuena, experimentada artista que ha trabajado a la sombra de Franóise Hardy, Jane Birkin, Etiénne Daho o Brigitte Fontaine–, la propia canción traslada ese desperezarse para alcanzar la agitación en su aventurera estructura: parte de un delicado piano, que tenuemente va acelerando su tempo, introduciendo batería y sintetizadores que van haciendo ganar inercia a la canción y que nos conducen a una sorprendente catarsis bailable final que sabe a celebración vital, con guitarras, coros y vientos que empujan y elevan por los aires. Una fantástica progresión que, en su traslación al directo, resulta incluso más visceral y vigorosa. Detrás, podemos percibir cierto mensaje anti-ageism, no únicamente como artista, sino como ser humano: superada la cincuentena, el vitalismo parte desde uno mismo.

Gente imaginando Madrid lleno de Banksys tras la cancelación de Massive Attack es lo 2º mejor que ha pasado a Mad Cool

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La cancelación de Massive Attack ha sido, a la postre, la peor noticia que ha dejado sobre la mesa la tercera edición de Mad Cool, justo cuando empezábamos a olvidarnos de las colas del jueves. El País ha publicado una entrevista con Javier Arnaiz, director de Mad Cool, en la que indica que, desde el viernes por la mañana el grupo de Bristol parecía poco por la labor de actuar. «Venían torcidos desde la mañana, porque hicimos todo lo posible por mantener el concierto».

También indica que se negoció con Franz Ferdinand que su show acabara 10 minutos antes o bajar sus delays, con el mánager de los de Alex Kapranos accediendo gracias a su buena relación con Massive Attack. “Llegó un momento que les planteamos que nos dieran ellos la solución. Estábamos dispuestos a parar el recinto entero para que no sonara nada cuando ellos tocasen y así no cancelar (…) Les pedimos que por seguridad no cancelaran, pero se empeñaron. Cuando justo acabó la actuación de Franz Ferdinand, confirmaron que no iban a salir», indice Arnaiz.

Las pintadas de «chorizos», «dónde están Massive Attack» amanecieron el sábado en las inmediaciones del IFEMA, pero hay que alabar que parte del público se lo tomara con sentido del humor y el viernes de madrugada fueron muchos los que apelaron en Twitter a la posibilidad, leyenda urbana hasta que se demuestre lo contrario, de que uno de los miembros de Massive Attack es el artista callejero Banksy. En concreto Robert del Naja. Han sido varias las coincidencias entre conciertos de Massive Attack y pintadas de Banksy que se han producido en distintos momentos y lugares históricos y el rumor se alimentaba el año pasado tras unas declaraciones en que Goldie se refería a Banksy como «Rob». Os dejamos con algunos de los mensajes más graciosos al respecto, lo mejor de este Mad Cool después de Nine Inch Nails.

Manic Street Preachers / Resistance Is Futile

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Manic Street Preachers llegan ya a su disco número 13, que es más de lo que muchos -ellos mismos- esperaron tras la desaparición de su letrista Richey Edwards en misteriosas circunstancias en 1995. Después de aquello, el grupo supo crecerse con ‘Everything Must Go’ (1996) y mantener su popularidad con los enormes sencillos de ‘This Is My Truth Tell Me Yours’ (1998). Lo que ha venido después ha sido «complicado»: discos tan inescuchables como ‘Know Your Enemy’ (2001), aceptables como ‘Send Away the Tigers’ (2007), un álbum que recopilaba textos perdidos de Richey como fue ‘Journal for Plague Lovers‘, entregas folk como ‘Rewind the Film‘ (2013) o a lo alemán como ‘Futurology‘ (2014).

Si estos dos últimos álbumes hasta ahora tenían la vocación de mostrar otras facetas, aunque fuera ligeramente, ‘Resistance Is Futile’ presenta un sonido menos novedoso, situado abiertamente entre la recuperación de sus inicios con ‘Generation Terrorists’ (1992) y la accesibilidad de ‘Everything Must Go’ (1996). La idea es mucho menos apetecible, sobre todo cuando ya hemos comprobado que aquí no había ningún ‘Motorcycle Emptiness’ ni tampoco ningún ‘A Design for Life’.

Como siempre, las temáticas son interesantes. Sobre ‘People Give In’, han indicado que «no es post-referendum ni post-Trump ni post-elecciones» británicas, «pero que todo alimenta el malestar» generalizado. El single ‘Distant Colours’ de manera muy llamativa no «distingue ya la izquierda de la derecha, ni las esperanzas de los miedos», mientras ‘Liverpool Revisited’ se dedica a los fallecidos por una avalancha en un estadio (la tragedia de Hillsborough). Además, ‘International Blue’ está dedicada al «inventor» de este color, Yves Klein; y ‘Vivian’ versa sobre Vivian Meier, una fotógrafa callejera de Chicago en los años 50, desconocida en su momento pero muy querida en los últimos años entre los expertos. «Vivian, ¿alguna vez te diste cuenta de todo el misterio que dejabas detrás?», canta James Dean Bradfield sobre la artista fallecida en 2009 pero que fue descubierta ni celebrada en libros hasta después. «He visto tu cara, pero no he llegado a ver tu sonrisa», añade después.

Hay elementos para el debate y para las segundas lecturas, pero la sensación que deja el disco es la de estar más cerca de una canción tan olvidada como ‘Australia’ que de los momentos más inspirados de Manic Street Preachers. A esa sensación contribuye una larguísima edición deluxe con las maquetas de las canciones en las que unas veces se pone sobre la mesa lo poco trabajadas que están o, peor, cómo se ha perdido en ocasiones la frescura. ‘Vivian’ en cierto modo parece una «demo» y no queda muy claro si ‘Distant Colors’ y ‘Dylan & Caitlin’ (sobre el poeta Dylan Thomas) están mejoradas o empeoradas en sus versiones definitivas. Así las cosas, cuando ‘Sequels of Forgotten Words’ dice algo así como que «el rock’n’roll no tiene dónde ir» dan ganas de responder: «no, así no lo tiene…»

Calificación: 5,5/10
Lo mejor: ‘Dinstant Colours’, ‘International Blue’, ‘Dylan & Caitlin’
Te gustará si: aún escuchas sus primeros discos con mucha frecuencia

Young Fathers y Jungle logran la magia que ni Gorillaz ni Noel Gallagher pudieron alcanzar en Bilbao BBK Live

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Última jornada de Bilbao BBK Live 2018, con reseñas de Young Fathers, Benjamin Clementine, Noel Gallagher’s High Flying Birds…

Benjamin Clementine durante las primeras canciones de su concierto, le reprochaba al público –de manera amistosa, claro– que eran tan sosos que parecían aliens, que movieran el culo. De hecho al principio se notaba el esfuerzo del artista por animar el ambiente y que la gente se lo pasara bien viéndole. Sin embargo, algo impedía que esa conexión sucediera. Al final, por mera insistencia (chapurreando en español, repitiendo frases hasta la saciedad, etc) consiguió lo que parecía totalmente impensable al comienzo: que se corearan sus canciones. Hubo un momento que empezó a cantar «wishing España free’, que fue realmente divertido. El concierto fue totalmente de menos a más, y Clementine se vino cada vez más arriba con el arrope de la multitud, mejorando no solo el espectáculo, sino también su manera de cantar, dejando finalmente un buen sabor de boca. Fernando García.

En uno de los escenarios pequeños, Las Odio dieron un conciertazo de punk y rock n roll marcado por sus ácidas letras de carácter feminista, y que hizo bailar al público desde la primera a la última canción. Me consta que el concierto produjo nuevos fans, gracias por supuesto a temas de su debut como ‘Indiespañol’, ‘Yo los vi primero’ o ‘Un cuarto propio’, pero también y de manera especial por ese tema nuevo llamado ‘Lo quiero todo’ que irá en su próximo álbum (que ya están grabando) y que apunta a convertirse en un nuevo himno millennial. La gente ya la cantaba y bailoteaba como si fuera un clásico del grupo, y eso solo puede ser buena señal. Jordi Bardají.

Young Fathers tocaron en la carpa que, como ya dijimos en la crónica del jueves, no es que sea el escenario idóneo debido a la suciedad del sonido. Sin embargo, todo eso pareció dar igual en el concierto de los escoceses, que iluminaron la jornada más floja del festival con su singularísimo estilo. Con una batería, un sintetizador y a tres voces, crearon los momentos más mágicos del sábado, dedicando gran parte del tiempo a la presentación de su último trabajo ‘Cocoa Sugar’. Las limitaciones del sonido no fueron ni de lejos un problema tan serio como en Gaz Coombes, ya que el tipo de música y de ambiente son muy diferentes. El público estaba entregado, y ellos también contagiaban energía con sus misteriosos temas y su aura oscura. Como anécdota, Noel Gallagher vio parte de su concierto desde el lateral del escenario. Fernando García.

Bejo dio un conciertazo, así de simple. Arrancó su espectáculo con una mini sesión de baile en la que su DJ caldeó el ambiente poniendo hip-hop y reggaetón, y después salió el canario, cesta con magdalenas y caramelos en brazo, dipuestísimo desde el principio hasta el final a hacérselo pasar bien al público. Sin duda lo logró. Su set estuvo lleno de canciones divertidas y de bases ricas, como ‘El puto amo de casa’, y sobre todo el rapero tiene una presencia en el escenario totalmente magnética, ya sea debido a su grave voz o a su total falta de desinhibición. En ‘Onomeatropella’ salió con los zancos y pantalones azules con los que aparece en su videoclip, demostrando que no tiene ningún miedo a hacer el ridículo. Hubo un segundo mini DJ set en el que los ritmos se aceleraron hasta la locura. Y Bejo siguió repartiendo comida, escupiendo raps formidables y animando al público con todo el ímpetu que tenía en ese momento. Se lo curró, se ganó el pan, y el público lo agradeció bailando y coreando sin parar. Jordi Bardají

Jungle crearon una magia muy especial en su actuación. El grupo se ha convertido prácticamente en una institución del nuevo disco y soul gracias al enorme carácter de su sonido y su presencia escénica -hasta siete personas encima del escenario- es innegable. Pero la elegancia de su música se antepuso ante todo y canciones nuevas como House in LA fueron tan celebradas como los clásicos, con ‘Busy Earnin’ y ‘Time’ a la cabeza (y cerrando concierto). Quizás la mayor sorpresa del set de Jungle, sin embargo, es que el grupo fuera capaz de trasladar a su directo el elemento exquisito de su cuidadísimo sonido. Sin duda uno de los grandes conciertos del BBK. Jordi Bardají.

Noel Gallagher y su banda (High Flying Birds) presentaban su último –y el más flojo, a mi parecer– álbum ‘Who Built The Moon?’. Curiosamente, apenas tocaron tres canciones del mismo: ‘Holy Mountain’, ‘It’s a Beautiful World’ y ‘She Taught Me How to Fly’. Y se olvidaba casi al completo de ‘Chasing Yesterday’ –con la única excepción de ‘In the Heat of the Moment’, uno de los temas que más brillaron–. Y es que casi la mitad del set está dedicado a temas de Oasis, unos ‘Wonderwall’ o ‘Don’t Look Back in Anger’ en los que casi se oía más al público que al propio Noel. Con ellos rompía la monotonía de un concierto que, pese a su sonido impecable, fue irregular. Y como es habitual en esta nueva gira, cerraron con una versión del ‘All You Need Is Love’ de The Beatles: es sin duda una buena adaptación, pero como cierre queda algo extraño. Fernando García.

No se me ocurre mejor crónica que una que es honesta, y la verdad es que el concierto de Gorillaz -la gran baza del sábado- me decepcionó. Esto se debe a un repertorio nutrido de temas de sus dos últimos discos, ‘Humanz’ y ‘The Now Now’, que no contienen los singles más memorables de su carrera –‘Andromeda’ es una notable excepción, ya que se ha confirmado como un nuevo clásico del grupo: se la sabía todo el mundo– y también a cierta falta de dinamismo en el setlist. Se hizo bola. La carismática presencia de Damon Albarn, los divertidos visuales que mostraban a los personajes virtuales de Gorillaz y hasta seis coristas en el escenario no lograron levantar mucho la cosa pese al buen recibimiento popular de temas como ‘On Melancholy Hill’ y ‘Feel Good Inc’ y solo cuando apareció en el escenario Benjamin Clementine –que había actuado en el festival unas horas antes– para interpretar ‘Hallelujah Money’ con todo el drama que lleva dentro, se puede decir –o al menos yo puedo decir– que el concierto de Gorillaz me consiguió sorprender. Evidentemente el final con ‘Clint Eastwood’ causó verdadero furor, pero llegó un poco tarde. Jordi Bardají.

Fotos de Gorillaz y Benjamin Clementine, obra de Tom Hagen; foto de Young Fathers, de Jordi Vidal. Ambas cedidas por Bilbao BBK Live.

Nine Inch Nails arrasan con todo y también triunfan en el último día de Mad Cool Depeche Mode, Richie Hawtin y Dua Lipa

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La última noche de Mad Cool (y de todo el festival, me atrevería a decir) estuvo dominada por unas bestias llamadas Nine Inch Nails. Trent Reznor, Atticus Ross y compañía comenzaron haciendo vibrar a decenas de miles de personas con el mismo patrón de ‘The Fragile’, encandenando ‘Somewhat Damaged’ y ‘The Day the World Went Away’ -como si fuese un guiño al apocalíptico ‘Bad Witch’ que presentaban-, y no dieron tregua hasta el final, desfilando en el repertorio clásicos de la banda como ‘March of the Piggs’, ‘Piggy’, ‘The Hand That Feeds’, ‘Ahead of Ourselves’, ‘Head like a hole’ y, claro, ‘Closer’. Esta última fue una experiencia casi orgásmica (y sobra el “casi”), con Reznor contoneándose mientras lanzaba las maravillosas guarradas existenciales de la letra, el público coreándolas, las pantallas aportando su punto en el ritmo y, por supuesto, el rock industrial con grandes dosis de electrónica de los autores de ‘The Downward Spiral’ inundándolo todo. Fotos: Andrés Iglesias.

Ensordecedores si les apetecía, íntimos si les apetecía, marcándose una versión DE BOWIE (‘I’m Afraid of the Americans’) si les apetecía, Nine Inch Nails demostraron por qué llevan casi treinta años en esto, hasta el punto de que ya solo por su espectáculo merecía la pena todo el festival. Decíamos antes que eran unas bestias y, como los mejores monstruos, Trent fue capaz de mostrarse tan perturbador como vulnerable, como se pudo comprobar con el magnífico final con ‘Hurt’, que llegó a dejar en silencio hasta a la persona más ebria, poniendo la piel de gallina a los mismos a los que antes habían llenado de furia, de alegría y de lujuria – podría decirse que son unos maestros provocando emociones, emociones lo más viscerales posibles. Espectacular.

Como dato menos intenso, comentar que los dos miembros de Jenesaispop presentes en el festival coincidimos en confirmar, tras el concierto, que ansiamos una reunión entre Lady Gaga y Reznor para producir el gran disco de rock y electrónica que (esto totalmente en serio, ahí están sus aproximaciones con ‘Government Hooker’ y ‘Electric Chapel’, o su colaboración con Metallica) la neoyorquina es capaz de hacer. Pablo N. Tocino.

Junto a Dua Lipa, la líder de Wolf Alice Ellie Rowsell fue la única mujer en tener su concierto en uno de los escenarios principales del Mad Cool; a pesar de tener un porcentaje mayor que otros festivales, se sigue notando la falta de chicas, sobre todo entre los cabezas de cartel. Cada vez que escribimos algo de esto sale alguien diciendo que no es cuestión de género, que lo que debe primar es la calidad en los directos, como dando a entender “si no hay tantas chicas cabeza de cartel, es porque no hay tantas chicas lo suficientemente buenas”. Luego ves un concierto como el de Wolf Alice o como el de LP (éste ya en el escenario Koko) y el rolling eyes es inevitable… sobre todo porque hay muchísimas “Wolf Alices” y muchísimas “LPs” por ahí. La banda londinense presentó el estupendo ‘Visions of a Life’ (no faltaron ‘Don’t delete the kisses’ o ‘Beautifully Unconventional’) con alguna del anterior ‘My Love Is Cool’ como ‘Your Loves Whore’ o por supuesto ‘Moaning Lisa Smile’, llevándonos de viaje por su ida y venida entre grunge y pop electrónico. Por su parte, Laura Pergolizzi deleitó a los presentes con un repaso a su discografía, deteniéndose especialmente en su último trabajo, ‘Lost on You’, al que pertenece su mayor éxito: la canción homónima, que sirvió de cierre. Antes, LP había animado al público a disfrutar del concierto, del día y hasta del verano, y se los había metido en el bolsillo con su simpatía (llegó a decir que eran “el público más sexy jamás visto”) y su entrega en las canciones. Pablo N. Tocino.

Guapísimo y encantador, Jack Johnson (parece la versión sexy de Adam Sandler) ofreció uno de los conciertos más agradables de la tarde, haciendo alarde de un folk amable y apto para todos los públicos para escuchar con una sonrisa de oreja a oreja, y a ‘Mudfootball’ me remito. El concierto se cerró con la dulcísima pero no empalagosa ‘Better Together’ y el público entonando la letra en modo susurro creó un efecto muy bonito. Sebas E. Alonso.

No decepcionaban inmediatamente antes de Nine Inch Nails los otros cabezas de cartel, Queens of the Stone Age y Depeche Mode. Los primeros salieron agradeciendo tocar al atardecer (la verdad es que es el mejor horario) poco después del inicio de su tradicional concierto stoner de sonido apabullante, guitarras desafiantes y baterías sentenciando frases y canciones enteras. Además, pegaba con una de las canciones que sonaban hacia el inicio del set, ‘My God Is The Sun’. No hacía falta que Homme animara a bailar porque los pies se iban solos con canciones como la rockera ‘The Way You Used to Do’. Pero si por algo gustó el set del grupo no fue solo por su profesionalidad, agresividad buen hacer, sino por la variedad que son capaces de introducir, gracias a la electrónica ide algunos temas o a ‘Make It Wit Chu’, que sonó completamente sensual, enriquecida con la participación popular. Un fan les entregó un cartel que leía «sois mi vida», no hace falta decir nada más. Josh Homme también fue noticia, como Franz Ferdinand el día anterior, por pedir al equipo de seguridad que dejara pasar a sus fans a la desierta zona VIP («let’em in!!!!» repitió hasta la extenuación, saliéndose con la suya). Sebas E. Alonso.

Tan solo un poco de cuerpo faltó al sonido de Depeche Mode para que pudiéramos afirmar que dieron un concierto sobresaliente. Por lo demás, un excelente repertorio con los guiños justos a su último disco ‘Spirit’, por el que se pasearon -agárrense- ‘It’s No Good’, ‘Precious’, ‘World In My Eyes’, ‘In Your Room’ con vídeo alternativo proyectado, ‘Stripped’, ‘Personal Jesus’, ‘Never Let Me Down’, o, ya en los bises, ‘Walking On My Shoes’ o ‘Enjoy the Silence’. Cuando el grupo salió con ‘Going Backwards’ proyectando una obra de vanguardia en lugar de al propio grupo, parecía que se les iba a ir la mano con el punto arty, pero al final quedó como una intro elegante y curiosa para poner al público en situación, cosa que consiguieron con los mencionados hits, si bien añadiría un par de peros: si la gente no se sabe la letra de ‘Everything Counts’ (si la gente no ha escuchado ni ‘101’ ni siquiera el ‘Greatest Hits 1986-1998’) tenemos un problema, y quizá ‘Just Can’t Enough’ como cierre no era lo más fino que podían atinar, sonando demasiado nostálgica y un poco kitsch en ese momento de la noche. Desgraciadamente no tocaron ‘Home’, pero al menos nos libramos de ‘Where’s the Revolution’. También hay que romper una lanza a favor del maquillaje de Dave Gahan, dramático, sin disimular su edad ni tonterías, y los bonitos coros de Martin L Gore, que sí interpretó en solitario la teatral ‘Somebody’. Sebas E. Alonso.

Como representante del rap español, la organización elegió un peso pesado como Kase.O, y no se equivocaron: la experiencia y talento al respecto de Javier Ibarra está sobradamente demostrada, y en el concierto la edad media de los asistentes era bastante inferior a la de, por ejemplo, Queens Of The Stone Age, que tocaban en otro escenario a la vez. Sonaron, entre otras, ‘Billete de ida hacia la tristeza’, ‘Repartiendo Arte’ de su último trabajo ‘El Círculo’ o la colaboración con Najwa ‘Mitad y mitad’. En un momento destacado, Ibarra pidió a los presentes que, a la de tres, se concentrasen para mandar su energía positiva a los pueblos de Palestina y Afganistán. Pablo N. Tocino.

Menos conseguido que el de Kase.O fue el concierto de Rag’n’Bone Man, sobre todo por una acústica que no le acompañó, aunque tiene mérito que, con el sol todavía abrasando, tantísima gente se quedase a escucharle cantando soul. En cualquier caso, Rory Graham se entregó a su público, presentando canciones de su álbum de debut ‘Human’ como ‘Life in her Yet’ y, claro, el tema homónimo, que se ha convertido en un megahit. Más tarde, en el escenario Radio Station, pudimos ver a Frankie Cosmos: Greta Kline y su banda presentaban su tercer álbum de estudio, ‘Vessel’, dando un concierto que sería como si metemos en una batidora a Regina Spektor con toques psicodélicos, Leftover Cuties y un poquito de Belle & Sebastian. Y sí, esta mezcla acabó siendo algo bastante interesante de ver en directo. Pablo N. Tocino.

Tuvieron la mala suerte de coincidir con el pedazo de show que estaban dando Nine Inch Nails Friendly Fires y Future Islands, pero allí había público para casi todo el mundo y ambas formaciones llenaron sus respectivos escenarios, especialmente los segundos, en un escenario Koko en el que no cabía ni un alfiler. Samuel T. Herring no dejó al público sin sus bailes ni sin su característico sonido de épica ochentera, despidiéndose entre saltos con la electrónica ‘Spirit’. También alguien debería convertir en estrella invitándolo a su late-show multimillonario al líder de Friendly Fires, Ed Macfarlane, una de las personas más cool del planeta merced a sus característicos bailes friquis, imposibles. Pasan los años pero Ed sigue sin perder la energía por su propuesta llena de ritmos bailables, balearic, tropicales y synth-poperos. Un set en el que no faltaron canciones como ‘Kiss of Life’ y que en este caso sí que se vio perjudicado por la coincidencia sonora con Future Islands. En este caso la solapación de sonido sí fue bastante molesta. Sebas E. Alonso.

Durante el concierto de Dua Lipa pensé cómo se las apañaría para los múltiples “fuck” de su último single dada la cantidad de niñas pequeñas que, acompañadas por sus madres, asistían a su concierto. Su decisión implicó alejarse de la imagen de popstar para todos los públicos a lo Katy Perry: justo antes de interpretar ‘IDGAF’, unas pantallas nos advertían de que a continuación se mostraría lenguaje explícito, que tuviésemos cuidado… y que “this is for all those fuckboys who have done you wrong” – tras lo cual aparecieron Dua y sus bailarinas haciendo un corte de mangas. Una buena idea que, junto a otras, favoreció el show de la inglesa, que no acusaba así tanto la falta de hits (no es lo mismo unos minutos en la Champions que una hora donde acaban entrando temas de relleno de tu único álbum). Así las cosas, destacaron también el número para ‘Be The One’, con acercamiento al público, para la balada ‘No Goodbyes’ (de especial mérito esto), para el inicio con la pegadiza ‘Blow Your Mind’, para ‘One Kiss’, con Lipa y sus bailarinas poniendo a prueba sus espaldas en la característica coreo (en esta canción vimos bailar también a varias de las madres que iban acompañando a sus hijas) y, por supuesto, para ‘New Rules’. El megahit funcionó de maravilla como cierre, y la dosis de pop mainstream y juvenil de la inglesa le vino estupendamente al festival. Pablo N. Tocino.

Mientras Dua Lipa ofrecía ese ultra orgánico (!) y excelente concierto con banda, similar al del FIB el año pasado, ahora con ‘New Rules’ y ‘IDGAF’ convertidas en macrohits, en una llenísima carpa The Loop Richie Hawtin mostraba que el público que asiste a Mad Cool, el que ha pagado casi 200 euros por ver a Pearl Jam o Jack White, también está interesado en la electrónica. Después de tantísimo rock y tantísima guitarra sobre el escenario como si no hubiera ningún instrumento más, era una gozada asistir a una nueva presentación de su espectáculo Close, con el que explora la relación entre la creatividad humana y la tecnología. Como muestra de ella, tras él se proyectaban en aparente directo imágenes de su mesa de operaciones, pero en efectos negros y rojos que recordaban a la robotización de unos Kraftwerk. El público se entregó a su finísimo techno minimalista, con contados momentos para el desboque, siempre sin perder el norte, y con algún guiño a otros estilos como el acid. Como único pero, ciertas idas y venidas de unos altavoces que parecían encenderse y apagarse sin que pareciera un efecto buscado. De hecho, hubo alguna tímida pitada al respecto. Por lo demás, excelente elección para contrarrestar un cartel en el que el día anterior, tras la cancelación de Massive Attack, te encontrabas actuando a La M.O.D.A. Sí, a las 3 de la madrugada. Sebas E. Alonso.

Cerraron la noche Underworld, en un considerable gran fin de fiesta en el que, como siempre, Karl Hyde ejerció de peculiar gogó. El grupo cerraba con la histórica ‘Born Slippy’ popularizada en ‘Trainspotting’ y pocos finales de festivales mejores se me pueden ocurrir. Además de animar al público con sus proyecciones y el desfile de coreografías personales de Hyde, que son puro amor, Underworld fueron indicando a través de las pantallas qué canción estaban tocando en todo momento. Una manera de reivindicar la canción en una sesión de electrónica, y de subrayar el valor de pistas como ‘Two Months Off’, ‘Low Burn’ o su single con Iggy Pop. Una pena que no hayan incorporado a su repertorio para siempre ‘Always Loved a Film’. Parece ser que solo me gusta a mí. Sebas E. Alonso.

Queens of the Stone Age obligaron a abrir la zona VIP al resto del público en Mad Cool

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Pudimos verlo anoche en directo (en el festival, y también en La 2 de RTVE), y hoy está ocupando portadas de medios internacionales como NME: Queens of the Stone Age obligaron al equipo de seguridad que trabajaba en el foso de su escenario a abrir la zona VIP a todo el resto de público durante su actuación en la última jornada de Mad Cool, como había sucedido el día anterior con Franz Ferdinand. Cuando, a la mitad de su set, interpretaban el célebre ‘No One Knows’, Josh Homme interrumpió la canción y habló en tono desafiante, digno de un diálogo de western: “Seguridad, será mejor que dejéis entrar a esa gente. No voy a tocar hasta que les dejéis entrar… Dejadles entrar porque esta noche trabajáis para mí”.

Acto seguido, Homme invitó al púbico a entonar “Let them in! Let them in!”, y mientras el equipo de seguridad cedía a su petición y abría la zona acotada a las primeras filas, el artista sentenciaba “esto es un concierto de Queens of the Stone Age y podéis hacer lo que queráis”, asegurando que si no quitaban las vallas bajaría él mismo a hacerlo. El rifirrafe de Homme con los “seguratas” no quedó ahí, puesto que más tarde, imaginamos que debido a algún tipo de contención que aquellos hicieran sobre el público, insistió: “Seguridad, portaos bien con esos chicos. Echaré a toda la seguridad y toda la zona será salvaje. Sed amables u os largáis”. El set de QOTSA estuvo dedicado a presentar su notable álbum del pasado año, ‘Villains’, y dedicaron un par de canciones a Depeche Mode y Nine Inch Nails (‘Make It With Chu’ y ‘A Song For The Dead’, respectivamente), compañeros de cartel en la noche de ayer en Mad Cool. Otro artista que también se pronunció en contra de la zona VIP en primera fila de Mad Cool fue Alex Kapranos de Franz Ferdinand. Hoy, cuestionado por un tuitero por el asunto, respondía «me encantó Mad Cool, pero de verdad odio las zonas VIP o «golden circle» en la zona frente al escenario. El tipo de «gente» que se considera a sí misma «muy importante» tiende a preocuparse más por los selfies que por enloquecer con un grupo. No digo que no haya sitio para ellos. Lo hay. Está al fondo».

La última jornada del festival madrileño concluyó con un último incidente que hoy destaca El País: un autobús de la EMT dedicado al transporte de público desde el recinto de Valdebebas hasta el centro de la capital tuvo un accidente, quedando colgado de un puente, habiendo de ser rescatado con una grúa. Afortunadamente, el bus iba vacío en ese momento y el conductor sólo resultó herido leve.

“Nostalgia ninguna”: el batería de Dover habla de lo mal que acabó el grupo entre sí

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Hace un par de días la veterana revista Ruta 66 dedicaba un espacio a entrevistar a Jesús Antúnez, el que fuera batería del grupo Dover durante toda su existencia, desde su nacimiento en 1992 hasta su disolución medio de tapadillo en 2015. Lo hace para hablar de su nuevo proyecto, un dúo formado junto al guitarrista y cantante Edu de la Mata llamado Diavlo y que, por formación y sonido, recuerda a grupos como Royal Blood. También citan como evidente influencia a Queens of the Stone Age, Band of Skulls o Eagles of Death Metal, y lo demuestran en canciones de buen stoner rock como ‘Diablo’ –en cuyo vídeo han colaborado Sexy Zebras– o ‘Paraíso’,

En dicha entrevista, además de anunciar su intención de publicar un EP en octubre, Alejandro Zambudio cuestiona inevitablemente a Antúnez sobre el fin de Dover: “Los últimos años con Dover fueron muy complicados y desagradables en muchos aspectos. Nostalgia ninguna. La relación es inexistente desde septiembre de 2015. Diavlo es otro mundo totalmente distinto: nos divertimos mucho creando canciones y además no sentimos ningún tipo de presión o de cortapisa a la hora de crear”.

Tras la separación de Dover, que en realidad nunca llegaron a comunicar de manera oficial, Amparo Llanos y Samuel Titos formaron el grupo New Day, que ha tenido una repercusión discreta, mientras que nada se sabe de Cristina Llanos. Recomendamos leer la «necrológica» del grupo que nuestra colaboradora Elena Rosillo dedicó al grupo cuando se constató la disolución de los autores de ‘Devil Came To Me’.

Gracias a aMENzing por su llamada de atención sobre esta noticia en Twitter.

Pedro Sánchez celebra el mensaje de Pearl Jam, Tosar y Bardem contra las agresiones sexuales

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Como os contamos en nuestra crónica sobre la primera jornada de Mad Cool 2018, los triunfadores de la noche, Pearl Jam, interrumpieron su actuación un momento para que en las pantallas se emitiera un vídeo en el que los actores Luis Tosar y Javier Bardem (sus “amigos”, dijo Eddie Vedder) pedían respeto a la libertad de las mujeres: “aunque hayáis estado toda la noche bailando juntos, aunque os hayáis ido juntos a casa, si te dice que no, es no. Si no te dice que sí, es que no”, decían en el vídeo.

Esta mañana el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, celebraba en Twitter esta iniciativa del grupo norteamericano y los actores, dedicada a concienciar contra las agresiones sexuales a mujeres en festivales y otras fiestas populares (estos días sigue celebrándose San Fermín, donde el pasado año tuvo lugar el conocido caso de “La Manada”). “»Si te dice no, es NO. Si no te dice sí, es que NO». Bravo por @PearlJam, Bardem y Tosar en el #MadCool2018. Unidos por el #respeto a las mujeres. #NOesNO», dice el tuit de Sánchez, enlazando una noticia de El País sobre esta iniciativa.

Como ya hemos contado, Pedro Sánchez ha demostrado ser muy aficionado a la música de corte alternativo, siendo el único presidente del Gobierno (que sepamos) que ha acudido en calidad de fan a un festival tan popular como el FIB de Benicássim. Imaginamos que su agenda le impedirá repetir, al menos mientras siga al frente del Gobierno.

La canción del día: ‘Summer Games’ vuelve a mostrar lo bien que se le da a Drake el pop

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Superada la humareda del llamado «Drakegate», con un aluvión de críticas por parte de muchos usuarios ante el aluvión publicitario de Drake en Spotify, lo que quedará de ‘Scorpion’ serán sus récords de ventas/streaming y un buen puñado de canciones que destacan entre sus 25, a todas luces repletas de relleno innecesario, como desmenuzaba mi compañero Jordi Bardají en su crítica. Una de las que brillan claramente es ‘Summer Games’, el corte 2 del segundo disco de ‘Scorpion’, el más próximo a sonidos R&B y neosoul de cadencia lenta. Pero, en su caso, supone una nueva muestra del gran manejo de Drake, muy superior al de otros raperos, de los códigos del pop. No, su éxito no es casual ni es fruto, únicamente, de más o menos ingeniosas maniobras de márketing.

Y es que ‘Passionfruit’, ‘One Dance’, ‘Hold On, We’re Going Home’ o ‘Take Care’, con sus accesorios caribeños, soul o R&B, no son otra cosa que canciones pop tan certeras como este ‘Summer Games’ que, quizá, no llegue a triunfar al nivel de aquellas por carecer de un gancho muy claro, de esos que se clavan sin remisión. Pero sí es una gran canción pop que, además, tiene el morbo añadido de evocar un amor de verano que, en este caso, fue incluso más breve que la propia estación (“Dijiste “te quiero” demasiado rápido, el verano acaba de empezar y nosotros ya casi hemos terminado”).

Hay quien dice que la mujer señalada (veladamente, eso sí: “Me mantuve decente, incluso (guardé) los secretos”) es Rihanna, dado que su amistad no terminó de muy buena manera. Sin embargo, los primeros versos, tras hablar de cómo ella quería esconder su relación de sus amigos (“I follow one of your friends, you unfollowed me”), apuntan a una mujer con un estatus y un origen distinto al suyo (“dijiste que querías una vida sencilla y ese no soy yo”). ¿Serán ciertos los rumores que apuntan a una relación con la británica Jorja Smith, suponemos que coincidiendo con su colaboración en ‘More Time’? En cualquier caso, es lo de menos en esta sinuosa producción de su amigo fiel Noah “40” Shebib y No. I.D. (Jay Z, Kanye West) que arranca con unos sintetizadores propios del tecnopop ochentero, a los que van sumándose unas seductoras percusiones tribales que explotan en el punto culminante, ese orgiástico puente que juega a entrecortar los “breaking my heart” y “tearing me apart” para reconducir al estribillo.

Florence + The Machine dará conciertos en Madrid y Barcelona en 2019

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Florence + The Machine volverá a presentar ‘High as Hope’, su notable nuevo álbum, en nuestro país. El anuncio oficial de estos conciertos se realizará este próximo lunes, 16 de julio, pero anoche, como informan los compañeros de Crazy Minds, fue anticipado en las pantallas de uno de los escenarios de Mad Cool 2018.

Las fechas serán el 20 y el 21 de marzo, y sus respectivos recintos son el Palau Sant Jordi de Barcelona (donde ya actuó en 2016, en la gira de ‘How Big How Blue How Beautiful’) y el WiZink Center de Madrid (en su anterior gira el recinto fue el Palacio Vistalegre, en cambio). El lunes facilitaremos toda la información relativa a la venta de entradas para ambos conciertos. Las entradas para los días 20 y 21 de marzo de 2019 salen a la venta el miércoles 18 de julio a las 10 de la mañana. Este es el desglose de opciones de entrada para ambos días, disponible en la web de Live Nation:

Barcelona, 20 de marzo de 2019:

– PL1 Golden Ring 80€ + 1€ donativo + 9.5€ gastos
– PL2 Grada 60€ + 1€ donativo + 7.5€ gastos
– PL3 Pista 60€ + 1€ donativo + 7.5€ gastos
– PL4 Grada 50€ + 1€ donativo + 6€ gastos

Madrid, 21 de marzo de 2019.

– PL1 Golden Ring 80€ + 1€ donativo + 9.5€ gastos
– PL2 Grada 60€ + 1€ donativo + 7.5€ gastos
– PL3 Pista 60€ + 1€ donativo + 7.5€ gastos
– PL4 Grada 50€ + 1€ donativo + 6€ gastos
– PL5 Grada 40€ + 1€ donativo + 5€ gastos

https://www.livenation.es/artist/florence-the-machine-tickets

Este anuncio llegaba apenas un día después de que la británica Florence Welch y su grupo deslumbraran con su actuación en Bilbao BBK Live, donde mi compañero Jordi Bardají destacaba el ímpetu de la artista y su capacidad para ganarse la adoración del público.

Kygo decepciona y cede el título de «Reina de la noche» a Li Saumet de Bomba Estéreo en Cruïlla

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Fotos de Bomba Estéreo y Kygo tomadas del perfil en Facebook de Festival Cruïlla, sin acreditar.

Segunda jornada de Festival Cruïlla en el Parc del Fòrum de Barcelona, tras el suculento aperitivo inaugural del jueves con Jack White y Bunbury. Un viernes en el que Camille embelesó, Pharrell se lució al frente de N.E.R.D y Tom Morello se apropió del todo de Prophets of Rage.

Camille ofreció un espectacular despliegue escénico en azul marítimo para abrir la jornada del viernes. Su show estuvo basado en el color, el baile y la interacción de la cantante y su banda: un trío de coristas-bailarinas, un teclista y dos percusionistas. Era impresionante el arsenal de timbales y el gong que presidían el set. Y el concierto fue una pequeña maravilla plagada de momentazos. Un show exquisito, vibrante. Camille empezó con su tema más conocido, ‘Fontaine de lait’ y una de las pocas concesiones a la calma, porque enseguida viraron a su faceta más enérgica, entre lo tribal y lo mediterráneo. La franc actuó como si de la gran hechicera se tratara, divertida y colérica a la vez, mientras el resto de la banda cantaba, tocaba y bailaba. Sobre todo bailaba, sencillas pero poderosas coreografías. Podía combinar una sentida introducción góspel con el arrebato de furia en ‘Twix’ o hacer alarde de una sexualidad sin cortapisas en su versión mambo-rock de Dead Kennedys, ‘Too Drunk to Fuck’. El momento más divertido sin duda fue cuando pidió subir a dos personas del público para acompañarles en los bailes. Las dos elegidas mostraron tal desparpajo que casi parecían formar parte del elenco. Excesiva, a ratos extenuante… pero fue una gran manera de empezar el viernes.

Los N.E.R.D saltaron en formato deportivo, aunque Chad Hugo se quedó atrás, a los mandos instrumentales, embozado como el resto de los músicos. Les acompañaba un cuerpo de baile mixto (tres chicos y tres chicas) muy atlético. Como atlético se mostró Pharrell. Que sea mayor que yo y pareciera mi hijo daba un poco de rabia, especialmente cuando se arrancaba a bailar (que fue prácticamente todo el rato). Eso sí, lucía una funda de oro recubriendo sus dientes horrorosa. A su lado, Hay Haley asumía un rol secundario, a pesar de que la mitad de las rimas corrían de su parte. Los graves cortaban la respiración, al menos en las primeras filas. Se llevaron al público al bolsillo gracias un show muy dinámico, basado principalmente en las coreografías y todo el movimiento que ofrecieron en el escenario. Williams se lucía y hasta parecía posar cada vez que veía a alguien de las primeras filas sacando el móvil. Pero también ofreció pinceladas de emotividad (Pharrell alegrándose de ver “a tanta gente de todas las edades”) y cierto compromiso social (la letra de ‘Deep Down Body Thurst’), acompañado con animación ad hoc (“¡agachaos!” o “¡arriba!”). Pharrell incluso nos obligó a hacer un corro y nos animó a empujarnos (“si quieres fiesta, empuja a alguien!”) en ‘Spaz’. ‘1000’ la adornaron con imágenes de los disturbios de Woodstock del 1999 (¿dando ideas?), pero resultó de lo más efectivo para jalear al público. Quizás el momento más coreado (y también el más discutible) llegó cuando Pharrell entonó un popurrí de sus colaboraciones más famosas, ‘Blurred Lines’ y ‘Get Lucky’, que duró poco. Y la verbena hip-hopera ya se llevó al desbarre cuando atacaron el riff de ‘Seven Nation Army’. Quizás pecaron de superficiales, pero resultaron muy entretenidos.

De vuelta al escenario secundario para ver a Gilberto Gil y amigos, celebrando el 40 aniversario de su álbum ‘Refavela’, que Gil compuso y grabó en Nigeria. Me encuentro sólo a los amigos (y familia: entre la banda está su hijo Bem), pero no a Gilberto Gil. Justo cuando llego cantaban un tema que parece incluir un fragmento del ‘Doo Wop’ de Lauryn Hill. Todos los que están en el escenario eran bastantes jóvenes. Incluso hay una niña de unos 8 años haciendo los coros. Tocan muy bien, y entonan un reportorio muy dulce, confeccionado a base de reggae, bossa, tropicalia… pero me entra la zozobra porque ni rastro de Gilberto. ¿Me habré equivocado de escenario? ¿Le habrá sucedido algo a Gilberto? Finalmente, a la media hora, emerge el maestro, todo vestido de blanco. El suyo es, simplemente, un gesto para que disfrutemos de sus jóvenes acompañantes, sin ensombrecerles. Pero esta pequeña anécdota me hace pensar en lo mitómano que podemos llegar a ser, en la necesidad que tenemos de ver al ídolo, cómo nuestra percepción de la música cambia para mal cuando no está en escena, por buena que sea la banda.

Reflexiones aparte, el suyo es un concierto hermoso, hermandad de sonoridades africanas y brasileñas. Gilberto nos explica la génesis de ‘Refavela’, se muestra en una forma espléndida, se mostró ágil y su voz brilla clara. El momento más bonito es la interpretación de ‘Aquí e agora’. La delicada interpretación, con el atardecer y la brisa de mar corriendo, lo convirtieron en algo casi mágico: “O melhor lugar do mundo é aquí”. El maestro se retira también a hacer coros para dejar lucirse a su teclista y vocalista, Ana Lomelino y a su corista caboverdiana Mayra Andrade, que interpreta un tema de su país mientras él se limita a las percusiones. Incluso recuerda a Bob Marley homenajeando el ‘Three Little Birds’. Humanismo y belleza.

Prophets of Rage abren con sonidos de alarmas. Puños en alto. Camisetas del Barça. Tom Morello nos enseña la parte posterior de su guitarra, donde está escrito “Catalunya Lliure”. Nos pasan por encima sin miramientos con su apisonadora de izquierdas y la gente empieza ya animada a iniciar pogos, lo que me invita a la prudente retirada de las primeras filas. Aunque el supergrupo esté formado también por Chuck D de Public Enemy y B-Real de Cypress Hill, el peso de Rage Against the Machine (Morello, Commerford y Wilk) es demasiado grande. Especialmente las guitarras de Morello, cuya portentosa y reconocible personalidad a la guitarra hace que todo el set list acabe en su terreno. El problema del show, pues, es precisamente cierto exceso de homogeneidad, no en vano ‘Testify’ cae a la segunda. Lo suyo es, ciertamente, una animalada de potencia (esos guitarrazos y esas baterías), pero apenas logro entrar en el concierto, quizás porque nunca fui muy fan de RATM. Pero atacan ‘Fight the Power’ y retorno, pero la versión pierde la riqueza sampleadelica de la original. También cae ‘Insane in the Brain’, coreadísima y muy respetuosa. Pena que la corten… aunque sea con ‘Bring the Noise’. El medley queda un poco raro y echo de menos escuchar los temas en su totalidad. Aun así, el momento hiphopero, con Chuck D y B-Real reinando, es el que más me gusta, aunque poco tarda Morello envolver a hacerse dueño de todo. El calor va haciendo desaparecer las camisetas del Barça, el regreso a la dinámica RATM me despista un poco, hasta que B-Real se arranca con su ‘Yo quiero fumar’. Incluso tocan ‘Jump Around’ de House of Pain. Pero claro, la fiesta mayor viene con los misilazos de RATM; ‘Bulls on Parade’ y el cierre con ‘Killing in the Name’, premio al tema más cantado, bailado y saltado de la jornada, aunque se eche de menos la voz de Zach de la Rocha. Prophets of Rage todos unos músicos portentosos, especialmente Morello, que hace literalmente lo que quiere con la guitarra, y se agradece su discurso social (Chuck D tuvo un recuerdo para Valtonyc), pero quizás van demasiado a tiro pegado.

Tras la ira de Prophets of Rage, todos tenemos la misma idea: ir al césped a escuchar a Damian Marley. El hijo de Bob empieza con quince minutos de retraso, pero el público parece tomárselo con calma. La explanada frente al escenario Cruïlla enamora está a rebosar, y Marley abre con dance-hall bastante duro, suavizado por las voces femeninas que le acompañan y la base rítmica erigiéndose en ama y señora. También hay un tipo cuyo único cometido es agitar la bandera rastafari durante absolutamente todo el concierto. A medida que avanza, por eso, va suavizando su discurso, hasta acabar con temas señeros de si padre: un ‘Is this Love’ muy respetuoso y un acelerado ‘Could You Be Loved’. Incluso hay un exceso de azúcar cuando aparece su hijo, un chavalín de apenas seis años, a cantar un fragmento de ‘I Just Called to Say I Love You’.

Kygo es el cabeza de cartel, pero me resulta una gran decepción. Bien es cierto que su EDM melosa no es santo de mi devoción, pero esperaba algo más trabajado. Vocalistas, músicos para vestir sus temas… Sin embargo, el DJ sueco está arriba del todo de una plataforma con su laptop, lleva las voces pregrabadas, se dedica a mover la boca y a confiar el poderío del show en los audiovisuales (muy buenos, la verdad), los juegos de luces, el humo, el confeti y el brilli brilli. Pero aquello no logra atraparme para nada.

El título de los reyes de la madrugada se lo merecen, sin duda, Bomba Estéreo. El suyo es el chute de energía necesario para esas horas de la madrugada (empiezan nada menos que a las 3.30h), un show de color y calor, con una Li Saumet enorme, ejerciendo de suma sacerdotisa, en amarillo chillón,mezcla de Frida Kalho y santera. Y unos audiovisuales de corales submarinos y tonos psicodélicos, muy a tono con la esencia de la banda. ¡Y qué bien entra su cumbia-trap a esas horas! La suya es una máquina de salsa, cumbia, mambo y dance hall, pensada para el goce de pies y mente. Todo huele a clásico; ‘Qué bonito’, ‘Soy yo’, que Li nos introduce como un tema sobre aceptarse a una misma… Rebajan los bpm en ‘Somos dos’, tan espumosa, fresca y veraniega, estupendísima. Se tornan más oscuros en ‘Duele’, que suena a hit absoluto, y recuperan la alegría ‘To My Love’. El público no deja de bailar y todos se saben sus canciones. Broche de oro.

Nine Inch Nails / Bad Witch

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Trent Reznor y Atticus Ross, compartiendo ahora liderazgo creativo en Nine Inch Nails tras su fructífera alianza en el campo de las bandas sonoras, se esfuerzan en que se considere ‘Bad Witch’ como un álbum, a diferencia de los EPs previos que conforman esta trilogía (‘Not The Actual Events’ –2016– y ‘Add Violence’ –2017–), cuando en todos los casos se trata de discos de pocas canciones (6 tiene este, por las 5 de aquellos) y corta duración (30 minutos dura ‘Bad Witch’, ante los 21 y 27 de ambos discos anteriores). Quizá se deba al cerrado discurso apocalíptico de esta obra, que considera conceptos científicos como la Teoría de Cuerdas o la física cuántica como cuentos chinos similares a la idea de Dios, y a la especie humana y sus avances como una anomalía, una mutación accidental y fallida de unas bestias. Una idea interesante, planteada con la habilidad visual que el dúo, como muestran sus premiadas BSOs, posee. Pero que no alcanza una altura similar en lo musical, alternando momentos fabulosos con otros que dejan ver cierta aura de vendedores de humo.

Entre lo mejor, sin duda, está esa vena post-jazz digna del último Bowie que, apuntalada por ambientes sucios, bajos musculosos y saxos extraterrestres, mostraban en el apabullante avance ‘God Break Down The Door’, una de las canciones más valientes y sorprendentes de Reznor en mucho tiempo. Una faceta interesante en la que redundan también en la instrumental ‘Play The Goddamn Part’ y que, ojalá, sea una base de crecimiento futuro. Tan vibrante como estas es ‘Shit Mirror’, la canción más “fácil” de NiN en años, una suerte de vampirización de los Primal Scream más desbocados, unos MC5 zombies.

Al lado de estas, ‘Ahead of Ourselves’, aunque vertiginosa, ofrece la versión más reconocible (y previsible) del proyecto, aunque lo peor de ella no es que no sorprenda sino lo corta de ideas que parece. En una tesitura distinta, la ambiental-instrumental, ‘I’m Not from This World’ también parece un relleno prescindible, aún logrando algún momento de tensión. Algo parecido a lo que sucede en ‘Over and Out’: aunque satisface gracias a su melodía pegadiza (una suerte de bucle en el que Reznor canta que el tiempo se agota y no sabe a qué espera para prenderle fuego a la mentira de la sociedad supuestamente evolucionada et al) y parezca que algo importante va a ocurrir con esa hipnótica línea de bajo en torno a la que van y vienen sintetizadores ambientales, xilófonos free-jazz y guitarras o saxos rebosantes de feedback, cuando terminan sus casi 8 minutos la sensación de mascarada, de grandilocuencia sin fondo, es palpable. Mezcla de sensaciones encontradas, en fin, en este “álbum” de Nine Inch Nails que, si bien no llega todo lo alto que podría, al menos sí da suficientes señales de que el proyecto está lejos de haberse agotado. Y, desde luego, hace pensar que si en lugar de esta ambiciosa trilogía se hubiera concentrado en crear un gran álbum, hubiera sido factible. Mimbres había.

Nine Inch Nails actúan este sábado, 14 de julio, en Mad Cool 2018.

Calificación: 6,6/10
Lo mejor: ‘God Break Down The Door’, ‘Shit Mirror’, ‘Play The Goddamed Part’
Te gustará si te gusta: el último Bowie, los Primal Scream más salvajes y las BSOs de Reznor & Ross.
Escúchalo: Spotify

La comunión de The xx y la energía de David Byrne superan a la técnica y la lluvia en Bilbao BBK Live

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Tras una notable jornada de jueves, con Florence + The Machine y Childish Gambino a la cabeza, el viernes en Bilbao BBK Live se anticipaba igual de suculento con la presencia de The xx, The Chemical Brothers, My Bloody Valentione, David Byrne… La lluvia, muy persistente a ciertas horas, dificultó en parte el disfrute de la jornada. Pero la música, en este caso, logró minimizar lños efectos de la meteorología.

King Gizzard & the Lizard Wizard, de gira por sus últimos cinco discos (!) que sacaron el año pasado, se encargaron de crear una atmósfera psicodélica y envolvente justo mientras atardecía. ‘Murder of the Universe’ y ‘Polygondwanaland’ fueron los dos álbumes que más se escucharon, especialmente el primero. Su directo es impecable gracias a los cuidadísimos instrumentales (algunos guitarreos realmente mágicos) y a la sugerente voz de Stu Mackenzie. Sonaron todo el tiempo con una fuerza contagiosa. Uno de los mejores momentos fue ‘Rattlesnake’, de las más cantadas y vividas por el público, en torno al final del concierto. Fernando García.

El muro de ruido y distorsión de My Bloody Valentine me sirvió de arranque para un viernes que se avecinaba complicado debido a la lluvia y el grupo de Kevin Shields se beneficio de tocar pronto, pues el mal tiempo no llegaría hasta pasado el concierto de The xx. El grupo armó un concierto de shoegaze tan hipnótico como las visuales psicodélicas que lo acompañaban, aunque yo esperaba dos cosas: que las guitarras fueran más apabullantes, más brutales, y también que las canciones se reconocieran un poco mejor. Sobre todo al principio, los temas se diluían en una masa de guitarras distorsionadas que cuesta imaginar fascinando a alguien que se topa por primera vez con el grupo. ¿Quizás la esencia del arte de My Bloody Valentine se encuentre sobre todo en los discos? ¿Quizás el escenario exterior del BBK no les hizo demasiada justicia? En cualquier caso, fue un placer ver en directo –en mi caso por primera vez– a estos tótems del indie cuya influencia se sigue alargando hasta nuestros días. Jordi Bardají.

El de David Byrne fue uno de los conciertos más sorprendentes del festival. No había demasiada gente en el escenario Heineken, lo más probable es que fuese debido a la lluvia que no dejaba de caer constantemente, pero aún así, quienes quedaban estaban entregados por completo a su show. La escenografía era de lo más sencilla, pero también una apuesta bastante radical: simplemente había una suerte de cortina gris que cubría el fondo y los laterales del escenario, encerrando así a Byrne y su banda (orquesta, bailarines, coristas) -todos trajeados- en un espacio casi lynchiano. El setlist incluyó una perfecta mezcla entre canciones de Talking Heads (‘Blind’, ‘I, Zimbra’, ‘Slippery People, etc) y las suyas en solitario, prestando especial atención a su último disco ‘American Utopia‘, del que sonaron temas como ‘I Dance Like This’ o ‘Everybody’s Coming to My House’. Además hubo covers como la reivindicativa ‘Hell You Talmbout’ de Janelle Monáe y, se acordó de rescatar ‘I Should Watch TV’, de su disco junto a St. Vincent. El concierto fue divertidísimo. A sus 66 años, Byrne transmite una energía brutal. Estuvo todo el tiempo sin parar de bailar, y eso que tenía una coreografía específica para cada canción. Además, instrumentalmente también sonó perfecto, puro buen rollo. Fernando García

¿Abucheos en un concierto de The xx? ¿Me he equivocado de concierto? Pero pasó. Debido a unos problemas técnicos relacionados con la iluminación y pantallas del escenario, The xx salieron media hora más tarde de lo previsto. No fue culpa suya, pero la espera mató un poco el “mood” inicial, que por suerte se restauró en cuanto Jamie, Romy y Oliver -quien tuvo el detalle de disculparse por la demora- salieron al escenario para presentar ‘I See You‘ y el resto de grandes temas de su repertorio. Curiosamente ‘Intro’ sirvió de cierre, una decisión casi tan absurda como que esta sea prácticamente su canción más famosa, sobre todo porque ‘On Hold’ sonó inmediatamente antes y hubiera sido una mejor clausura. En cualquier caso, clásicos como ‘Crystallize’, ‘Islands’ y ‘Say Something Loving’ emocionaron como siempre, y el grupo alternó momentos intimistas (esa ‘Performance’ interpretada únicamente por Romy) con el baile desbocado de Jamie xx, que convirtió el concierto del grupo en un vibrante DJ set. Hubo canción dedicada a la comunidad LGTBI+ –’Fiction’–, debido a que Oliver contó haberse perdido el Pride, uno de sus días favoritos, en Bilbao, y sobre todo una gran comunión con el publico. The xx se mostró agradecido por la semana que ha pasado en la ciudad y, pese a algún contratiempo –los problemas técnicos, la lluvia–, quedó claro que el público compartía ese agradecimiento. Jordi Bardají.

The Chemical Brothers, volvieron a ofrecer un espectáculo audiovisual de primera categoría, como siempre nos tienen acostumbrados. Afortunadamente, no fue exactamente el mismo que el de la gira de ‘Born in the Echoes’, hace ya dos años. Los visuales en su mayoría cambiaron aunque hubo ideas e imágenes recicladas. Muy oscuros en la primera parte del concierto, donde se podía ver a personas dentro de una bañera, intentando liberarse mientras sonaba ‘Free Yourself’, o un fotograma de la cara de un payaso diabólico colándose entre la representación de siluetas anónimas con luces. El setlist incluyó los grandes temas de los Chemical como ‘Hey Boy, Hey Girl’, ‘Do It Again’, ‘Galvanize’ y se puede meter ya en esta categoría, ‘Go’. Y cerraron con su habitual mix de ‘C-H-E-M-I-C-A-L’ y ‘Block Rockin’ Beats’. Sin duda, un show digno de ver y escuchar, donde cualquiera que les vea por primera vez va a quedarse impresionado, y quienes ya les hayan visto más veces, encontrarán nuevos motivos para querer repetir otra vez. Fernando García

Foto de David Byrne, Tom Hagen; foto de The xx, Jordi Vidal; ambas cedidas por Bilbao BBK Live; foto de The Chemical Brothers, tomada del perfil de Bilbao BBK Live en Facebook, sin acreditar

Massive Attack cancelan, Arctic Monkeys reafirman su tiro en el pie y los noveles sorprenden en Mad Cool

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Foto de Andrés Iglesias para Mad Cool Festival

La segunda jornada de Mad Cool se desarrollaba con total normalidad, incluso dejando atrás las colas en las barras de bebida más o menos hacia las 22.00 (¿cuando los guiris ya no pueden más, quizá?). Sin embargo, algo terminaba ensombreciendo la noche del viernes. Massive Attack, que tenían que salir a escena a las 1.45 en coincidencia con Franz Ferdinand, no aparecían en el escenario que les correspondía, la carpa cubierta The Loop, de pequeño tamaño, donde el día anterior nos había extrañado ver a Justice. El grupo no salía ni a su hora, ni un cuarto de hora después, ni media hora después, ni una hora después. No hay 3G, ni 4G en el recinto de Mad Cool, por lo que nadie sabía lo que pasaba, pero a eso de las 3.00 en la zona de prensa sorprendía ver que tampoco había ningún tipo de información en redes.

Finalmente se proyectaba un mensaje sobre la cancelación pasadas las 3 de la mañana y se enviaba un comunicado a la prensa: «Massive Attack ha cancelado su concierto en Mad Cool Festival, programado para celebrarse en The Loop, achacando que el sonido del escenario donde en ese momento actuaba Franz Ferdinand molestaba para la realización de su show. Desde la Organización hemos hecho todo lo posible para retrasar horarios a otras bandas y buscar una franja horaria donde Massive Attack estuviesen cómodos, pero la decisión unilateral de la banda ha sido cancelar su show. Desde Mad Cool pedimos disculpas a todos los asistentes por las molestias que esto haya podido causarles».

Era raro, ciertamente, ver a Massive Attack en ese espacio tan reducido y cubierto cuando hace tiempo que en festivales suelen actuar en grandes espacios, pero también hay que decir que el volumen de Franz Ferdinand, que hacían su típico show arrancado y terminado por hits (de ‘Do You Want To’ y «Matinée» a ‘This Fire’) tampoco estaba siendo precisamente atronador. Sí muy festivo y celebrado, similar al visto el año pasado en Dcode, donde ya interpretaban unas 4 canciones del notable ‘Always Ascending’, con el añadido de que Alex Kapranos invitó a la gente a ocupar la desierta, siempre absurda, zona VIP.

Tras la cancelación de Massive Attack, el regusto que dejaba la jornada finalmente era agridulce, pues Arctic Monkeys también habían decepcionado. Ignoro cómo sonó su show en La 2 en directo, que convertía en TT «Artic Monkeys» (sic, así aparecía en la programación de RTVE), porque una cosa es el sonido de la mesa y otro el que oye el público. Y el que escuchamos nosotros fue mucho más descafeinado que en otras ocasiones, lejos de los conciertazos que en potencia sonora se han marcado otros años. Sí puede decirse que su show de proyecciones en blanco y negro era elegante, y que Alex Turner se comportó, pero tampoco su repertorio fue nada brillante. Ni ‘Four Out Of Five’ funcionó como «opener» ni consiguieron terminar de levantar al público ni ‘Brianstorm’ ni la fantástica ‘Crying Lightning’, que sonó como desganada. Por cada temazo como ‘Do I Wanna Know?’ sonaba un tostón y ni los bises con ‘I Bet You Look Good on the Dancefloor’ y ‘R U Mine?’ lograron arrasar como se esperaba. Los «Monkeys», como se leía en las pantallas, saben hacerlo mejor, pero a su disco difícil han querido que suceda un directo también difícil… sin que hubiera necesidad. Por cierto, ¿fue idea mía o Alex Turner se dirigió a la audiencia en alemán?

La tarde, eso sí, había dejado grandes shows. Comenzamos hacia las siete con Real Estate, que hicieron el esperable concierto mono, centrado en los deliciosos punteos de indie pop ochentero que los caracterizan. El grupo tuvo sus momentos coreables, como ‘It’s Real’ y varios de los integrantes se molestaron en preguntar a la audiencia si estaba pasando un buen fin de semana o si había «disfrutado de Tame Impala o Pearl Jam». Entre los momentos más mágicos, los “impatiently” de ‘Darling’, casi tan bailables como una canción de Phoenix; y el cierre con ‘Talking Backwards’.

Fue uno de los conciertos más divertidos del festival, si no el que más: Sofi Tukker conquistaron con sus batucadas electro a todo aquel que no les conociese (y reafirmaron a quienes ya les conocían). Desde ‘Drinkee’ y los temas de su EP ‘Soft Animals’ a la presentación de su largo ‘Treehouse’ con ‘Batshit’ (movimientos sexuales nada sutiles de Tucker incluidos), y el añadido de temas inéditos que, según la propia Sophie, “acabamos de componer en la carretera”. Teníamos dudas sobre la efectividad de un show de electrónica en la carpa The Loop en mitad de la tarde, y no a altas horas de la noche, pero nada más lejos de la realidad: la diversión y sensualidad de los neoyorquinos funcionaban de maravilla contra el asfixiante calor. Abusaron de pregrabados, sí, pero su objetivo lo consiguieron de sobra.

Tras ellos cambiamos de tercio radicalmente al desplazarnos al escenario Mondo Sonoro para ver a Núria Graham. La cantautora catalana comenzó con un público mucho más humilde, a los que agradeció su presencia, pero a éstos se fueron sumando más personas al terminar el show de Sofi Tukker, a las que deleitó, a pesar de algún problema de acústica, con los temas de ‘Bird Eyes’ y ‘Does it ring a bell?’, como ‘Cloud Fifteen’. No pudimos quedarnos mucho tiempo debido al solape con Snow Patrol, pero sí lo suficiente para verla brillar especialmente en ‘Marianne’, la mejor interpretación vocal que ofreció en el ratito que pudimos quedarnos con ella.

En el escenario principal esperaban Snow Patrol, ya frente a una cantidad de público inmensamente superior. Los irlandeses tienen nuevo disco, ‘Wildness’, y aprovecharon para presentar temas de él, a la vez que repasaban temas queridos por sus fans como ‘Crack the Shutters’ o ‘You’re all I have’. El concierto se hizo por momentos algo tedioso, aunque su frontman, Gary Lightbody, conseguía de vez en cuando arrancarnos una sonrisa en sus intentos por chapurrear el español y mostrarse cercano al público… especialmente cuando, al presentar el single principal de su disco nuevo (‘Don’t Give In’) le falló la guitarra: lejos de disimular, Lightbody hizo partícipies a sus fans. “¿Habéis tenido alguna vez esa típica pesadilla en la que… empezáis a cantar vuestro nuevo single y la guitarra no va? ¿Y tenéis que parar? ¿Enfrente de 60.000 personas?”, bromeó. En cualquier caso, mala suerte y aburrimiento aparte, el ánimo de los presentes se levantó en cuanto comenzaron a sonar los primeros acordes de la infalible ‘Chasing Cars’: Lightbody tuvo a esas decenas de miles de los que hablaba coreando su estribillo.

Hacia las ocho actuaba en el escenario Koko el exitoso James Bay, que alternó momentos de gran energía con alguna balada más folk. Su show tuvo más gancho del que se esperaba y era difícil abandonarlo, ganándose nuestro corazón definitivamente al versionar a Tina Turner, ya que es evidente que faltan referentes rockeros femeninos en Mad Cool. Este año la organización ha vuelto a colgar los cuadros de sus discos favoritos y casi solo hay de músicos masculinos, con alguna excepción como The xx y Arcade Fire. Pues bien: allí todo Dios cantó ‘The Best’.

Goat Girl ofrecieron un concierto de rock medio garajero al término de Núria Graham en el escenario de enfrente de esa carpa pequeña, algo perjudicado por algún acople y por cierta monotonía en el repertorio pese a algún número de trotón bajo bailable. Mientras, la banda de Ben Howard mimaba cada punteo en un show delicado y preciso, quizá más disfrutable en sala pequeña. En busca de un poco de baile, la verdadera reina del atardecer fue Jain con sus canciones apelando al baile o a ser una estrella. En solitario creando samples de voz y guitarra, la artista montó un verdadero fiestón de tintes africanistas en las voces, con una sencilla pero efectiva puesta en escena en la que destacaron singles como ‘Alright’ o ‘Come’. Más minoría que ser mujer en un festival: ser francés. Más artistas del país vecino como Jain, por favor.

A continuación fue el turno de Jack White, cuyo concierto «en azul» (iluminación, proyecciones, motivos) dejando atrás definitivamente el rojo, el blanco, el negro de su vieja banda ya reseñamos el día anterior en Cruïlla. Su show volvió a alternar lógicamente los desvaríos histriónicos de su último disco con los hits de White Stripes y en Mad Cool su sonido y voz fueron centrándose poco a poco, tras un inicio titubeante, para dejar brillar canciones tan divertidas como ‘Connected by Love’.

La importancia del tiempo en el concierto de Perfume Genius fue paradójica: empezó con retraso (no tanto como el «retraso» posterior de Massive Attack) y una sola hora de concierto sabía a poco… pero, por otro lado, el tiempo poco sentido parecía tener en su concierto. No es que se hiciese corto (que también), es que te llevaba a otro mundo, lleno de magia, arte, belleza y sensibilidad. Se suele pensar que se puede ser sensual y elegante, pero no sexual y elegante; Mike Hadreas tira eso a la basura siendo ambas, con movimientos sutiles y a la vez super explícitos en los que puede restregarse el micro por la entrepierna y el culo sin dejar de inspirar delicadeza y, en ciertos momentos, grandiosidad y épica. Desde temas más dramáticos y más íntimos como ‘Valley’, ‘Otherside’, la versión de Mary Margaret O’Hara ‘Body’s in Trouble’, hasta los dos bombazos para cerrar (el single ‘Slip Away’ y la bestial ‘Queen’), el estadounidense se ganó no solo a los que habíamos ido expresamente a verle a él, sino también el respeto del sector duro que fue a hacer sitio para Alice in Chains. Que Perfume Genius es un ídem quedó claro en el que acabó siendo uno de los mejores conciertos del festival.

Mientras Perfume Genius hacía exhibición de su delicadeza, Sampha, también conocido por su buen gusto y sutileza, tiraba más por lo rítmico acompañado por 3 percusionistas (4 con él). El artista ganador del Mercury optó por lo bailable, tirando de los sonidos del underground británico para mover al público, pero también reservó un hueco para interpretar ‘No One Knows Me Like the Piano’ en solitario con un teclado, haciendo totalmente alarde de su voz. Textos: Pablo Tocino, Sebas Alonso.

MØ anuncia nuevo álbum con la popera ‘Sun In Our Eyes’, producida por Diplo

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Cuatro añazos han transcurrido desde que la danesa Karen Marie Ørsted, en el universo del pop, publicara su álbum de debut ‘No Mythologies to Follow’, cuando ya la conocíamos pero aún no se había convertido en la cantante de uno de los bangers más importantes del último lustro, ‘Lean On’ de Major Lazer. El éxito de esa canción, imitada hasta la saciedad, ha influido muchísimo en toda la música de baile desde 2015 hasta ahora. También supuso un espaldarazo para MØ, evidentemente, pero también podría haber sido en cierto modo una losa, puesto que desde entonces se ha hehco omnipresente en incontables singles, colaboraciones y hasta algún EP, pero su carrera como solista se antojaba algo desenfocada.

Ahora parece haber recuperado esa faceta y anuncia su segundo álbum de estudio. Se titula ‘Forever Neverland’ y se publicará el día 19 de octubre. Y, a tenor de su primer single oficial, ‘Sun In Our Eyes’, parece alejarse un poco de la escena de la música dance y sonar abiertamente pop, con unos coros femeninos luminosos como ese “sol en los ojos” que deslumbra a la cantante en su estribillo. Si no nos equivocamos, parece un canto al hedonismo y el amor apasionado como asidero para sobrevivir a la parte amarga de la vida.

Lo más sorprendente de la canción termina siendo el papel de Diplo en la producción –con el que no ha dejado de trabajar desde sus inicios, por otra parte–, puesto que se aleja de moombahton y otros ritmos contemporáneos que suele manejar y realiza un trabajo abiertamente pop que, en todo caso, remite a los temas más accesibles de Santigold. Lo que aún no sabemos, puesto que no se ha anunciado el tracklist, es si los singles publicados por MØ a lo largo de los últimos meses –‘Final Song’ y ‘Nights With You’ en 2017; ‘Nostalgia’ en 2018– tendrán cabida o no en el álbum.

L Kan se debaten entre Rocío Jurado y la “lucha contra el patriarcado” en el reggaeton ‘Yo quiero follar’

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Este viernes L Kan han estrenado una desconcertante canción que, más que eso, es una especie de broma musical de 1 minutos y medio, como bien aclara la coletilla “(canción gag)” que acompaña su sonoro título. ‘Yo quiero follar’, se llama, y es un pseudo-reggaetón con toques dub, en el que Bkan y Okan cantan exactamente eso y un poco más: “yo quiero follar y hacer contigo todo lo romántico”. ¿Ein? Esta frase tan desconcertante tiene una historia detrás aún más desconcertante: al parecer, fue lo que encontró escrito una amiga profesora de Bkan en un ejercicio de una alumna de 6 años en el que debía dedicar un mensaje de amor o amistad hacia otra persona.

“La frase fascinó a L Kan”, dice su nota de prensa, “que andaban a la vez reflexionando sobre si es posible escapar de todo lo que nos han metido en nuestros cerebros sin renunciar a algunas cosas de la cultura popular que molan mucho”. Se refiere a la segunda parte de la canción, la que dice “¿cómo combino la lucha contra el patriarcado con mi devoción por Rocío Jurado?” El vídeo, dirigido por Eli Martín de ProduccionesYPunto, tiene un (forzado) cameo final de entre los muertos.

Después de que nosotros mismos estrenáramos ‘Animal en extinción’, otro nuevo single del ya veterano grupo madrileño, hace pensar que, quizá, estén planeando publicar un nuevo disco próximamente. El próximo 20 de julio, en Contempopránea 2018, quizá presenten alguna de esas nuevas canciones junto a sus temas más conocidos.