Esta semana la lista de Singles España presenta interesantes novedades. No en el número 1, sin embargo, que sigue representado por Karol G con su ‘Si antes te hubiera conocido’, una de las claras canciones del verano de 2024. ‘Potra salvaje‘ de Isabel Aaiún sigue en el 2 y ‘Goteras’ de Omar Montes y JC Reyes en el 3.
Cruz Cafuné acapara varias entradas en la lista de Singles España con su nuevo EP, ‘blue$’. Cinco de sus seis cortes aparecen en lista: ‘La raíz d€l mal’ entra en el puesto 43, ‘Do it for th€ Gram’ en el 60, ‘Rang€ Rov€r’ en el 65, ‘M€ntiras’ en el 67 y ‘Casado con el ju€go’ en el 97. El único tema de ‘blue$’ que no entra en lista es una intro de 40 segundos.
La entrada más fuerte en lista la firma Rauw Alejandro con ‘Déjame entrar’, que debuta en el puesto 39. Después, Abraham Mateo y Naiara colocan ‘Tienes que saber‘, su prometido single conjunto, en el número 49 (Naiara ya había debutado en la tabla de singles con su versión de ‘La gata bajo la lluvia‘, en el puesto 91).
Unas posiciones por debajo, en el 86, coloca Sevdaliza su actual éxito internacional, ‘Alibi‘, junto a Pabllo Vittar e Yseult. Vieja conocida de los festivales de vanguardia, Sevdaliza está logrando este verano el mayor éxito comercial de su carrera.
‘Mis tías’, el single de Juanjo Bona escrito junto a El buen hijo, supone la última entrada de la semana en la lista de singles española, saludando desde el puesto 98. Bona ya había sido número 1 en la lista de álbumes española con su recopilatorio de Operación Triunfo.
La curiosidad de la semana la protagoniza La Oreja de Van Gogh, que vuelve a meter ‘Rosas’ en la lista de singles tras la aparición sorpresa de Amaia Montero en un concierto de Karol G en Madrid. ‘Rosas’ ya coronó la lista de Promusicae en 2003, y ahora entra en 70ª posición.
Esta misma semana, Charli xcx desvelaba el inesperado remix de ‘Club classics’ con BB trickz durante su Boiler Room en Ibiza. Hoy, ha hecho un teaser de otra colaboración. Aunque no se ha revelado el artista que acompañará a la británica en ‘Guess’, muchos usuarios afirman que es obvio que se trata de Billie Eilish.
«Quieres adivinar el color de mi ropa interior / Quieres saber lo que tengo montado ahí abajo», cantaba Charli en la canción, que llegó con la versión extendida de ‘brat’. De ahí que la portada del remix, que es lo único que ha subido la cantante a redes, muestre a las dos artistas enseñando su ropa interior. Aunque de primeras podría ser cualquiera, todo apunta a que se trata de Billie Eilish.
La prueba más clara a favor de la cantante de ‘LUNCH’ está en los anillos que esta porta y que aparecen en la portada, con numerosos usuarios señalando la obviedad en el post de Instagram. Por otro lado, el inconfundible estilo de Eilish también cuadra con lo que vemos en la imagen. De ser así, Charli xcx tiene otro pelotazo entre manos después del gran éxito de ‘Girl, so confusing’ con Lorde.
Dentro del mundo del country, Zach Bryan es uno de los nombres más importantes de la actualidad. Su forma de escribir, con el corazón en un puño, y su expresiva voz han conseguido auparle a lo más alto de las listas del género. Tan solo un año después de su álbum homónimo con el que se presentó a un público más mainstream, llega ‘The Great American Bar Scene’, el quinto trabajo del prolífico cantautor de Oklahoma.
La estructura es muy similar a la de su anterior proyecto, comenzando con un poema y transitando por diferentes estilos relacionados con el country y americana como el heartland rock o el folk alternativo, y contando con artistas invitados en varias pistas. La colaboración más significativa en esta ocasión es la de Bruce Springsteen, invitado de honor en ‘Sandpaper’ y una de las influencias más evidentes de ‘The Great American Bar Scene’. Sus voces se compenetran con armonía en un corte que logra converger los estilos de ambos con fluidez. Otra de las voces que se unen al viaje de Bryan es John Mayer en ‘Better Days’, una agradable y sentida balada country sobre mantenerse positivo ante la inminente llegada de días mejores.
En ‘Pink Skies’, el dúo Watchhouse acompaña al cantante en una poderosa y devastadora canción de country tradicional sobre asistir al funeral de un ser querido. John Moreland y Noeline Hoffman completan la lista de colaboradores regalando sus voces a ‘Memphis; The Blues’ y ‘Purple Gas’ respectivamente. Esta última destaca por el precioso contraste entre la voz grave de Bryan y la dulzura de Hoffman de forma parecida a su ‘I Remember Everything’ con Kacey Musgraves.
A lo largo de 19 pistas y poco más de una hora de duración, el artista hace gala en numerosas ocasiones tanto de su excelente escritura íntima y pasional como de su buen gusto en las producciones. Las canciones a menudo transitan por lugares comunes del country, pero la manera en la que Bryan narra estas nostálgicas historias de la América profunda es siempre conmovedora y profunda.
En la larga carretera por la que nos lleva el artista, aunque no es continuamente apasionante, encontramos varias cimas bien altas. ‘Oak Island’ es una de las más evidentes, una canción que deslumbra con una narración sobre huidas, persecuciones familiares y peleas de bar. La producción es excelente: una intensa y vibrante aventura con percusiones juguetonas, ligeros toques de violín y frenéticos riffs de guitarra.
La maravillosa balada ‘28’ también ofrece uno de los momentos más emocionales y devastadores del proyecto, donde Bryan reflexiona sobre su traumático pasado y celebra la tranquilidad y el amor que le da su actual pareja. A su vez, es difícil no sentirse conmovido con la melancolía tan sincera de ‘Mechanical Bull’ o de la canción titular. Mientras en ‘American Nights’, el artista se inclina más al rock tipo Springsteen, en una canción que suena tan clásica como contemporánea y que merece ser cantada en grandes estadios.
En ‘The Great American Bar Scene’, Zach Bryan no busca desmarcarse de todo aquello que hizo de su álbum homónimo en un éxito. La fórmula es la misma, pero lejos de agotarse, el artista demuestra el estado de gracia artístico en el que se encuentra. Dentro del proyecto hay canciones más inspiradas que otras, pero el nivel como compositor y letrista que aquí alcanza en sus momentos más álgidos, no deja lugar a dudas de que estamos ante un cantautor destinado a hacer cosas (aún más) grandes.
Tres niñas murieron ayer tras ser apuñaladas durante una fiesta temática de baile y yoga inspirada en Taylor Swift en Southport, al noroeste de Inglaterra. Las tres víctimas mortales tenían 6, 7 y 9 años. La niña de 9 años ha muerto en el hospital a causa de sus heridas. Ocho niños y dos adultos permanecen hospitalizados. Ambos adultos, y cinco de esos niños, se encuentran en estado grave.
Se ha arrestado a un chico adolescente de 17 años como supuesto perpetrador del ataque. Se le acusa de asesinato e intento de asesinato. Según informa la policía, el detenido ha sido identificado «incorrectamente» en redes sociales, con muchos usuarios relacionando el crimen con un ataque islamista.
De esta manera, manifestantes de extrema derecha han usado hoy esta información falsa como excusa para traer «violencia y desorden» a las calles de Southport, enzarzándose en enfrentamientos con la policía. Esto ha ocurrido durante una vigilia pacífica en memoria de las víctimas del terrible ataque. Los manifestantes, según medios locales, han tirado ladrillos a las mezquitas locales, prendido coches en llamas y empleado la violencia física.
La policía también ha informado de que muchas de las personas envueltas en el altercado no son locales, por lo que han tenido que viajar hasta Southport para unirse a los destrozos. La red se ha llenado de vídeos de los sucesos y uno se ha hecho especialmente viral. En el clip, uno de los extremistas es golpeado en la entrepierna con una roca.
Swift publicó un mensaje en redes expresando su «shock» por la tragedia. «No puedo dejar de pensar en el horror del ataque de ayer en Southport y estoy completamente conmocionada. La pérdida de vidas y de inocencia, el horrible trauma inflingido en todas las personas que estaban allí, en las familias y en los profesionales de emergencias. Solo eran niñas en una clase de baile. No tengo palabras para expresar mis condolencias a estas familias». Más tarde, se ha sabido que dos fans de la cantante han lanzado un fundraiser para ayudar a las familias afectadas por la tragedia.
Rioters just set an industrial wheelie bin alight and rammed it at police riot shields. Officers charged back but then retreated. pic.twitter.com/ParTbxrTES
Santander Music celebrará su edición más internacional los próximos 2, 3 y 4 de agosto en la maravillosa Península de La Magdalena. Junto a los conciertos de Louis Tomlinson o Honey Dijon, tampoco faltarán los mejores nombres del panorama nacional, como pablopablo o Mikel Izal. Estos son los artistas imprescindibles que debes ver.
Todavía quedan abonos generales, a un precio de 69 euros, y entradas de día a 45 euros. Además, con precio reducido el domingo, en la jornada de Brunch Electronik. Disponibles en la web del evento.
Louis Tomlinson
El ex miembro de One Direction, una de las boy bands más exitosas de la historia, es el plato fuerte del festival cántabro. En 2022, el cantante británico lanzó su segundo disco, ‘Faith In The Future’, por lo que en Santander podremos disfrutar de temazos como ‘Out Of My System’ o ‘Bigger Than Me’, al igual que de los gritos de las directioners, seguramente.
Honey Dijon
La DJ y productora estadounidense es una de las apuestas de house más excitantes del momento. Ha actuado alrededor de todo el mundo y a finales de 2022 lanzó ‘Black Girl Magic’, uno de nuestros discos favoritos de ese año. Recientemente, colaboró con Jamie xx en la canción ‘Baddy On The Floor’. Todo esto lo presentará el domingo en Brunch Electronik.
Mikel Izal
El compositor y cantante pamplonés es uno de los nombres más sólidos del pop-rock nacional. Tras su paso por IZAL, emprendió una exitosa carrera en solitario que nos ha brindado ‘El miedo y el paraíso’, su primer LP. Tras ser operado de urgencia en el menisco recientemente, ha estado presentando sus últimos conciertos en muletas, como ya vimos en Low. Aun así, no faltará espectáculo ni himnos como ‘Copacabana’ o ‘El paraíso’.
pablopablo
Protegido de C. Tangana, a quien ha acompañado en el ‘Sin Cantar Ni Afinar Tour’, es una de las promesas más excitantes de nuestro país. Pablo Drexler ya nos conquistó con su último lanzamiento, la emocionante ‘Mi Culpa’, y seguirá haciéndolo con su directo. ‘Otra Vida’ y ‘Sidekick’, junto a Guitarricadelafuente, también son esenciales.
Ginebras
Magüi, Sandra, Raquel y Juls siempre regalan uno de los conciertos más divertido y eléctricos de cualquier festival gracias a himnos como ‘La Típica Canción’ o ‘Paco y Carmela’. Tampoco bajan el nivel en ‘¿Quién es Billie Max?», su segundo disco, que lo presentarán en La Magdalena este viernes.
Alba Morena
La compositora y productora salouense no es de los nombres más conocidos del cartel, pero eso no significa que su directo sea menor. De hecho, es uno de nuestros favoritos. Con un vozarrón y un humor enormes, Morena presentará las canciones de ‘Yo te quiero pero’, que cobran otra dimensión en vivo.
Sen Senra
El artista gallego trae algo interesante con cada lanzamiento. Recientemente, lanzó la mágica ‘Hermosa Casualidad’ junto a Aitana y ‘Ataúd’ como parte del macroproyecto de ‘PO2054AZ’, dividido en tres volúmenes de los cuales solo hemos recibido uno.
Dani Fernández
Al igual que Tomlinson, Dani Fernández también fue integrante de una boy band antes de tomar su propio camino. En este caso, de Auryn. Estará en Santander presentando los temas de ‘La Jauría’, disponible el próximo 25 de octubre.
La La Love You
Nadie alcanza el éxito de la noche a la mañana, pero lo de La La Love You estuvo de cerca. ‘El Fin del Mundo’, su colaboración con Axolotes Mexicanos, lleva en las listas españolas desde hace 104 semanas, y no parece que se vaya a ir dentro de poco. ‘No se te puede dejar nada’ es su último lanzamiento.
Aiko el grupo
Un grupo con raíces cántabras no podía faltar en nuestra lista, aunque solo sea por dos de sus integrantes. Teresa, Lara, Bárbara y Jaime se han hecho un hueco en la escena underground gracias a canciones tan divertidas, irreverentes y llenas de distorsión como ‘A mí ya me iba mal de antes’ o ‘Arroz con ketchup’.
Hace más de 2.000 años, el Circus Maximus era el mayor estadio del Imperio romano, con capacidad para más de 150.000 personas. En 2024, es un concierto de Travis Scott. La superestrella del trap ha regresado a España por primera vez en 6 años con dos fechas exclusivas en el Wizink Center de Madrid, y todavía hay entradas para hoy.
Primitivo. Tribal. Rachetas y ragers only. Los conciertos del rapero de Texas tienen un ambiente único y una reputación ganada a pulso, pero no necesariamente positiva. Hace casi una semana, las 85.000 personas que asistieron a la fecha de Scott en Milán saltaron tanto que las autoridades italianas recibieron numerosas llamadas preguntando si estaba produciéndose un terremoto. En agosto de 2023, en la ubicación del Circo Máximo original, los pogos fueron tan potentes que se registró un temblor de magnitud 1.3 en la escala de Richter.
Por otro lado, el lema de «No es un moshpit si no hay heridas» que Travis canta en ‘STARGAZING’ cobró un lado macabro en noviembre de 2021, después de que una estampida colectiva durante su concierto en el festival de Astroworld, su propio evento, dejase diez fallecidos y más de 300 afectados.
Con este background, sigue habiendo personas que prefieren el caos de la pista a la tranquilidad de la grada, pero hay un porqué. Los conciertos de Travis Scott no van tanto sobre la música, sino sobre la experiencia, y para algunos la de anoche seguramente fuese una de las más intensas de su vida. Estos son los gladiadores del siglo XXI. ¿El anfiteatro? Un Wizink Center acomodado con una pantalla absurdamente grande donde normalmente estaría el escenario, que ha sido trasladado al centro de la pista en forma de plataforma alargada imitando las ruinas de ese paraíso perdido que Scott sigue buscando.
La estructura remite directamente a su intentona de actuar en las pirámides de Guiza, con unos grabados de extraños personajes al estilo del multidisciplinar George Condo. Este también se encargó del apartado artístico de ‘My Beautiful Dark Twisted Fantasy’, y los parecidos son ciertamente razonables. «Pero si parece una peli, por favor, qué locura», exclamaba atónito un asistente al presenciar lo que habían montado.
Media hora antes del circo, se nota el hype en el aire. Lo único que se ve en la pista son las cabezas de los valientes y el movimiento de los abanicos a toda máquina. Dos horas después, todos estos jóvenes inundarían los puestos cercanos al Wizink, sedientos de agua. «¿Coca-Cola? ¿Nestea?», preguntaba un vendedor. «No, no, solo agua», insistía un chico que parecía salido de la guerra. La aparición de Chase B, hypeman y DJ, advertía del inminente comienzo del show. Este no es nada menos que espectacular.
«Saludos desde Utopia. Antes de que empiece el espectáculo, abrid esa mierda», dice una voz femenina animando a los asistentes a partirse la cara, amistosamente, desde el primer minuto. A la vez, unas infernales letras rojas en las que se lee ‘CIRCUS MAXIMUS’ aparecen en la pantalla. Inmediatamente, vemos a Travis, en su atuendo de quarterback salido de Mad Max, dirigirse al escenario con toda la calma hasta que sale volando al escenario mientras suena la caótica percusión de ‘HYAENA’.
Es un momento muy intenso en el que solo importan las llamas, que inundan tanto la base como el techo del recinto, y los botes del público. ‘THANK GOD’ y ‘MODERN JAM’, que llenó la sala de vivos colores, se suceden de seguido, con la voz de Travis siendo una amalgama perfecta de reverb y autotune.
En el primer momento de calma, Travis es sorprendentemente gracioso: «Qué tal bebé», suelta antes de mandar amor a la ciudad de Madrid. «Este es el hogar del toro, el hogar de los matadores, el hogar de los ragers». Scott habla de manera acelerada, como ansioso, pero en un tono normal, por lo que no se le entiende del todo bien. «Se suponía que íbamos a ir a un estadio, pero no llegamos a tiempo». Los vecinos del Bernabéu han tenido suerte.
El resto de parones se dieron a favor de conectar más con el público. Una de las estrategias de Travis para conseguir esto consiste en alumbrar con el foco a diferentes secciones de las gradas para ver de cerca a los asistentes en la pantalla. Cuando veía a alguien sentado, no seguía el show hasta que la persona se levantase, llegando hasta abuchearlos delante de todo el Wizink. «Que alguien les diga que se levanten de una puta vez», refiriéndose a una pareja sentada en las gradas más altas del recinto. Puede ser brusco, pero es divertido. Claro, cuando mandaba levantar las manos o cantar una parte, no quedaba otra que obedecer por miedo a ser humillado. Por otro lado, también sacó a cuatro personas a bailar con él en el escenario ‘sdp interlude’ y ‘Type Shit’.
El concierto es un repaso a toda su carrera, incluyendo canciones tan tempranas como ‘Upper Echelon’ o ‘Mamacita’, pero con el foco puesto en ‘UTOPIA’. Algunas como ‘Praise God’, que empezó con un bang que sacudió todo el recinto, o ‘Antidote’, que dejó literalmente 10 segundos, son acortadas a servicio del show. Tampoco faltan clásicos como ‘90210’, fácilmente su mejor canción, o ‘BUTTERFLY EFFECT’, uno de los momentos en los que la pirotecnia fue protagonista. A propósito de esto, el fuego es lo mínimo que hay en cada set. De ahí, hasta el momento de locura absoluta desatado con ‘FE!N’. Cualquiera que tenga un problema de fotosensibilidad o epilepsia, mucho cuidado. Yo nunca he sufrido nada de este tipo, pero las luces son extremadamente potentes.
Este es uno de los momentos de mayor intensidad del concierto, con Travis pinchando el tema cinco veces seguidas, a cada cuál más arrolladora. Las canciones de más hype son las que más se benefician de la interminable energía del estadounidense. Sin embargo, los momentos más reflexivos, como el de ‘MY EYES’, también conseguirán satisfacer a los fans que disfrutan íntegramente de la música.
Las casi dos horas de concierto se pasan como si nada. Después de la fiesta colectiva con ‘goosebumps’, el set llega a su fin con ‘TELEKINESIS’. Llegados a este punto, y en grada, es normal estar sudando a tope. No me quiero imaginar estando en pista. Vemos a Travis cantar el tema con SZA y Future mientras la cámara le sigue hasta su camerino, pasando por todas las salas internas del Wizink. Es una gran forma de irse disimuladamente. Travis Scott sigue buscando Utopia. De momento, sin éxito, pero le está quedando un viaje apasionante.
Judeline sigue presentando los temas que formarán parte de su esperado álbum debut, que saldrá en 2024 a través de Interscope Records y Sonido Muchacho. ‘Mangata’ es oficialmente el primero de esos adelantos, e ‘INRI’ el segundo. Se desconoce si ‘Zahara’ o ‘Canijo’ formarán parte del proyecto.
En ‘INRI’, Judeline sigue mezclando estilos y referencias. La base -firmada a cuatro manos por Mayo, Tuiste, Browni y Rob Bisel- se inspira en el afrobeat, uno de los géneros de moda. La voz susurrada -insignia de Judeline- no renuncia al filtro urbano que ha definido el siglo XXI. Y los ecos andaluces de las percusiones recuerdan que Lara Fernández procede de Cádiz.
La riqueza de ‘INRI’ es evidente también en un letra que incluye referencias a la cultura árabe. En el texto, Judeline se dirige a un «habibi» que la tiene enamorada (la figura del «habibi» ha estado presente últimamente en temas de Mushkaa o La Cebolla). Este chico habla «dariya», es decir, árabe marroquí o magrebí. Con su «habibi», Judeline se quiere casar. Canta que es el «plan de Dios». Otro matiz, el religioso.
Sin ir más lejos, la palabra «INRI» es sigla de la inscripción latina «Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum», que se traduce al español como «Jesús Nazareno, Rey de los Judíos» (de esta inscripción nace la expresión «para más inri»). Judeline viene a decir que la unión con su «habibi» cuenta con aprobación divina. En el estribillo, canta «bendecida por el INRI». Antes usa la expresión «hali hali ya», que, parecido al «yeli yeli», puede ser una referencia al canto gitano de honor a la novia.
La historia de amor divino de ‘INRI’ se lleva al siguiente nivel en un videoclip rodado en Andalucía, lleno de imágenes impresionantes y cargado de iconografía religiosa.
A menudo en la industria musical, se habla de burbuja festivalera. Cada vez que un festival deja de celebrarse o cuando pensamos en la cantidad de eventos que coinciden entre sí, incluso durante el mismo fin de semana. Pero parece que por cada festival que deja de celebrarse, como Paraíso, nace otro nuevo, como Kalorama. Algo de lo que hablamos en el nuevo episodio del podcast ALGO CAMBIÓ… que JENESAISPOP realiza en colaboración con Fundación SGAE.
Su director, Rubén Gutiérrez, nos trae unas cifras recién salidas del horno, sobre lo que se recaudó en 2023 en los festivales de nuestro país. A diferencia de otras artes escénicas, los números pre-pandemia ya se han recuperado: «La respuesta es un rotundo sí. Tenemos un incremento de asistencia del 15% en las cifras en 2023, respecto a 2022. Esto nos sitúa por encima de lo que había en pandemia. En recaudación estamos un 40% más en ingresos vía taquilla que en 2019. La gente dedica su dinero a esta alternativa frente a otras. La parte de salas también crece y ya se está poniendo al mismo nivel que en 2019».
Indica en otro momento: «La recuperación de los festivales ha sido rapidísima. Los festivales están haciendo unas políticas que son tendentes a sostener. Están viviendo un crecimiento sostenido, no explosivo. Algunos limitan el aforo, crecen por días pero con aforos más pequeños… Algo que aprendimos en 2008 fue a no pensar en pelotazos, sino a mantenerlos. Se está creciendo de manera sostenida. ¿Que cambiamos de ocio en el futuro? Puede ocurrir. Pero la sensación es que estamos lejos de que ocurra».
Además, añade: «La aportación en recaudación de los festivales es similar al de otros sectores culturales enteros. Eso en aportación macroeconómica, pero también muchos festivales aportan una parte profesional, como por ejemplo BIME, Sónar, Primavera, Monkey… parece que Mad Cool lo hará en ediciones venideras. Eso sirve para que todo el sector se reúna, se analice, se pongan en contacto artistas con mánagers… Se genera un crecimiento de mejoras en la parte profesional».
En la primera mitad del podcast Claudio M de Prado nos recuerda el primer festival de música que se celebró en España. Fue el llamado «festival de la cochambre». Recordamos festivales pioneros de España como FIB y Doctor Music, y a continuación entrevistamos a Imarú Aledo y Willy Blesa, dos de los directores de Tomavistas Festival. Su línea editorial, con nombres tan queridos como Los Planetas, Alizzz o Dinosaur Jr salen a colación; también sus cambios de recinto, del Parque Tierno Galván a IFEMA o ahora La Caja Mágica. Ambos nos hablan sobre cómo han conseguido establecer una marca propia, a pesar de que las instituciones no lo han puesto siempre fácil debido a las quejas de los vecinos.
Nos dice Aledo: «Siempre defenderé los festivales como parte del patrimonio. Patrimonio cultural e industria. Generas una riqueza, un gasto por persona. Pones la ciudad en boca de todo el mundo».
Concuerda Blesa, que añade: «Benicàssim era una fantástica ciudad de playa, pero no era una ciudad mundialmente conocida, como ahora mismo. Y esto pasa con el Sonorama, y con otras citas que dan voz a pueblos y ciudades completamente desconocidas. Tiene que haber campaña de concienciación. En Levante sí hay una oficina centralizada de recolección de talento y funcionan muy bien. Hay ayudas, normativa homogénea. Juegan las mismas cartas (a diferencia de lo que ocurre en Madrid). En Madrid hemos visto que vienen inversiones de fuera, y aquí hay lluvia de millones. Y a veces es bueno: «¿qué hay de lo mío?», plantea también sacando a colación el papel que está jugando últimamente el Santiago Bernabéu.
Ice Spice, además del nombre más pegadizo de rap actual, es una de las grandes estrellas en ascenso del pop en Estados Unidos. Un EP de 23 minutos, ‘Like…’, ha sido suficiente para impulsarla a las grandes ligas, y Isis Naija Gaston (su verdadero nombre) acumula ya cuatro nominaciones a los Grammy y cuatro singles top 10 en Estados Unidos. Todos colaboraciones, eso sí, con Taylor Swift, PinkPantheress y Nicki Minaj.
Por su cuenta, un pedazo de viral en forma de ‘Munch (Feelin’ U)’, y otro puñado de éxitos, han allanado el terreno para el lanzamiento del primer disco oficial de Ice Spice, ‘Y2K!’, un trabajo que dura menos incluso que el EP anterior y que no supone ninguna revolución, aunque tampoco ningún desastre.
En ‘Y2K!’ (siglas de “año 2000”, Isis nació un 1 enero, el día oficial de la resaca), Ice Spice se aferra a los ritmos del drill típicos del Bronx que la han catapultado a la fama y también a su peculiar flow medio gritado, medio balbuceado, que define su estilo. Una manera de rapear que gusta a algunos y horroriza a otros: ambos tienen razón.
Los mejores temas de ‘Y2K! ya los has escuchado. En ‘Think U the Shit (Fart)’ la mezcla de sintetizadores nucleares y barras escatológicas va como un tiro. En ‘Gimmie a Light’ Ice Spice se anota otro acierto sampleando a Sean Paul mientras lleva los “pantalones bien apretados”. La última sorpresa, ‘Did it First’ con Central Cee, habla de cuernos y venganza mezclando Jersey club y voces procesadas en el estilo glitch, en la mejor producción del disco.
El corte final, ‘TTYL’, con ese bajo distorsionado capaz de volarte las pestañas, apunta a una dirección experimental pero lo hace demasiado tarde, en un disco lleno de bases duras pero no tan sorpresivas. En ‘Phat Butt’ el bajo es tan “gordo” como el “culo” de Ice Spice, y lo mejor de ‘Popa’, aparte de sus trompetas, es que la letra sirve de oda al beso negro (“popa” significa “culo” en ruso). No es ‘Anaconda‘, pero no está mal.
El flow de Ice Spice, junto con su acento neoyorquino, aporta gancho a los cortes, más que las bases de RiotUSA y compañía. Es ella y no a Travis Scott a la que queremos escuchar en ‘Oh Shhh…’ rapeando bobadas como “In the party them clappers is clappin’ / in the party them slappers is slappin’”. Sobre todo, sus versos gritados pueden ser graciosos. Cuando Ice Spice rapea “Let’s be real, who bigger than me? / Who littier too? / That’s why I could take your boo” en ‘Gimmie a Light’, da ganas de imitarla y parodiarla. Y eso es bueno.
Ice Spice no posee la destreza rapeando de Kendrick Lamar o Azealia Banks. En realidad, a veces suena más cerca de Iggy Azalea a pesar de ser del Bronx. Y la cortísima ‘BB Belt’ deja un juego de palabras que no debió salir de su blog de notas: “I’m miss poopie, but I never smell”. Sin embargo, su flow está siendo influyente, también su sonido y, sin ella, en España no existiría Bb trickz.
A pesar de sus aciertos, un disco tan corto como ‘Y2K!’ no se debería permitir incluir cortes de relleno y, en el ecuador del tracklist, ‘Bitch I’m Packin’ con Gunna y ‘Plenty Sun’ bajan el nivel compositivo a pesar de presentar ambos un flow diferente por parte de Ice Spice, más susurrado. Cuando lo mejor de un álbum de debut son los singles que ya conocías, solo queda esperar que el disco siguiente represente un verdadero paso adelante.
El Juzgado de Instrucción 19 de Madrid ha imputado a Nacho Cano y a otras dos personas por supuesta contratación ilegal de inmigrantes para el espectáculo musical ‘Malinche’. Cano está acusado de cometer dos delitos contra los derechos de los trabajadores y de favorecimiento de la inmigración ilegal. Cano y el resto de investigados serán llamados a declarar ante la jueza Inmaculada Iglesias, quien ha abierto diligencias contra los tres acusados.
Cano fue detenido el pasado 9 de julio por la Policía Nacional acusado de irregularidades en la contratación de los bailarines de su espectáculo inspirado en la historia de América Latina. En una rueda de prensa, Cano acusaba a la policía y al Gobierno de su detención.
Cano ha negado en todo momento las acusaciones mientras buena parte de sus bailarines le ha apoyado y han interpuesto denuncias contra la Policía por «coacciones y falsedad documental». El abogado de Cano ha asegurado que “todas las personas que están contratadas como becarios están de forma regular en España». Lesly, la bailarina que supuestamente ha interpuesto la denuncia, ha declarado sin embargo que el equipo de bailarines se encontraba en «condiciones pésimas» trabajando en España.
LEXXE es una cantante proveniente de Long Island, Nueva York que compagina su faceta de bailarina (ha danzado en teatro, cine, musicales y burlesque) con la musical. Con raíces en Puerto Rico, Alexis Lucena lleva publicando música oficialmente desde 2017, y esta semana se edita su nuevo single, ‘LABYRINTH‘. Antes ha publicado los EPs ‘Meet Me in the Shadows’ (2019) y ‘Santa Sangre’ (2023) y multitud de sencillos.
Entre ellos se encuentra el reciente ‘Disco Witch’, un tema puramente pop inclinado hacia el sonido de los ochenta que representa muy bien el sonido de LEXXE. Es la Canción Del Día.
Sintetizadores de neón y melodías más grande que la vida pueblan la discografía de LEXXE. A veces esos sintes se arrugan evocando el electroclash de principios de los 2000, como en ‘Santa Sangre’. Otras se sumergen en la noche recordando al The Weeknd más atormentado, como en ‘High for This (Sweet Dreams)’. No han faltado en la carrera de LEXXE los homenajes: una de sus canciones más escuchadas es una reveladora versión de ‘Stand Back’ de Stevie Nicks. Por ahí van los tiros.
En ‘Disco Witch’, LEXXE se entrega a la pista de baile e invita al oyente a «alejar el dolor» bailando. A la vez la canción personifica la pista de baile, convirtiéndola en una «bruja» con poderes, y funciona como alegoría de una noche de pasión: «El suelo puede ser nuestra pista de baile», «la luna y las estrellas pueden ser nuestra bola de espejos», canta Alexis.
Para ‘Disco Witch’ LEXXE elige un sonido efectivamente ochentero, repleto de sintetizadores brillantes, en una de esas canciones de pop eufóricas que parecen querer tocar la luna con el dedo. Fans de Carly Rae Jepsen, Dagny o MUNA no se la deberían perder.
‘Disco Witch’ es el nuevo adelanto del próximo álbum de LEXXE, que será «conceptual» y estará poblado por diversos «personajes», entre ellos esta «bruja de la disco».
Después de 14 años, Low Festival sigue siendo una de las mejores apuestas musicales del verano. La organización para los buses ha ido como un tiro, con buses de línea especiales rumbo a la Ciudad Deportiva Guillermo Amor de Benidorm y de vuelta. Asimismo, para combatir el calor, el recinto disponía de varios puestos de hidratación que, por supuesto, nunca estaban vacíos. Sin embargo, el buen rollo, tanto de los trabajadores como de los asistentes, es lo que ha gobernado durante toda la edición, culminando en una última jornada que ha sido pura alegría y en la que los conciertos de los escenarios pequeños han superado a los peces gordos del día. En 2025, Low Festival celebrará su 15 aniversario los días 25, 26 y 27 de julio.
Crystal Fighters, La Casa Azul y Arde Bogotá han sido los grandes nombres que han encabezado el cartel dominical. La banda de ‘Love Natural’, con la que se despidieron por todo lo alto, dieron el concierto más festivalero que he visto en un festival, valga la redundancia. Con esa mezcla de música del mundo, pop y electrónica que roza lo demodé, consiguieron mantener un hype que fue poco a poco, pero continuamente, in crescendo en todos los niveles.
De primeras, tanto la música como las voces se oían extremadamente bajas, hasta el punto de no entenderse nada. Aun así, las canciones sonaban muy fáciles de memorizar y cuando se solucionó lo del volumen esto se confirmó. La calidad de las canciones también aumentó según avanzaba el set, todo sea dicho. Mi escepticismo desapareció poco a poco a medida que veía el baile constante y colectivo de los asistentes, hasta que formé parte de ello. Cualquier duda desapareció con la respuesta del público al “¡Crystal!” de Sebastian Pringle. Tras haber recibido réplicas bastante tibias durante el resto del concierto, el último “¡Fighters!” de la gente fue el más rotundo. Prueba de que había sido un éxito.
Ayer, la gente solo quería bailar y estar en paz. Después de la sobredosis hippie de Crystal Fighters, Carlos Sadness, que parecía la cara B de aquel concierto, y La Casa Azul vinieron como anillo al dedo. Sin embargo, todas estas pautas se habían establecido a primera hora de la noche con La Plazuela en uno de los mejores ratos de esta edición del Low. El Indio, el Nitro y su equipo no salieron al escenario conjuntados, como hacen en sus propios shows, pero poco importó, porque se trajeron talento de sobra.
Un concierto único por naturaleza. ¿Dónde más vas a ver flamenco, G-funk y una sesión de tecno saliendo del mismo escenario? Así, el dúo granadino hace honor al nombre de su disco ofreciendo una primera parte centrada en el roneo y el funk para terminar con un set de DJ que remezcla sus temas más electrónicos. Véase ‘Tangos de Copera’ o ‘Mira La Niña’. En la primera sección entran canciones como ‘La Tarara’, dedicada a las abuelas de Andalucía, el banger de ‘Péiname Juana’, ‘LA PRIMAVERA’, con visuales de Lola índigo, o la pacífica ‘Soulseek’. Era la mejor hora para disfrutar de la alegría que brinda La Plazuela, con el sol débil y a punto de caer, pero presente. Se trata de un directo dinámico e imprevisible tanto para los que conocen el grupo como para los que se han encontrado con ellos por primera vez, aderezado con unos momentos instrumentales tan buenos que te harán poner caras sin darte cuenta.
Rafa Galán
A lo largo de las tres jornadas de Low, no han faltado grupos de guitarras, desde Pixies y Suede hasta Los Planetas. Esto continuó en su último día. El solapamiento de El Buen Hijo y Arde Bogotá fue como David contra Goliat. Desde el primer día, estaba claro que los murcianos iban a tener el público más numeroso del festival por la simple razón de que siempre lo tienen. En cuanto terminó la fiesta tropical de Carlos Sadness, la inmensa marabunta de gente que se dirigía al escenario Vibra Mahou confirmó lo que se sospechaba. Fue un llenazo absoluto, desde la pista hasta las gradas.
Al otro lado del recinto, los fans incondicionales de El Buen Hijo ignoraban el tirón de Arde Bogotá en el escenario Radio 3. Eran la resistencia. Y sí, pude ver los dos conciertos, o al menos lo importante de cada uno. ‘Me Lapidaría’ es la primera canción de la banda madrileña, adelantando el fresco chorro de pop rock generacional y adictivas letras que proponen. Tras la presentación de ‘Viene Y Va’, pasan a la parte de “los clásicos”. ‘El pop es la muerte’ y ‘El Hombre del Tiempo’ destacan por su inmediatez y potencia. Uno de los momentos más brillantes del show es la versión de ‘Niños del Edén’, de La Pandilla, en la que Marcos Frías suelta la guitarra por un momento. Justamente, es la canción en la que su voz brilla con más fuerza y en la que más cómodo se le ve. Mientras tanto, la sombra de Arde Bogotá acecha, con algunos asistentes comentando acertadamente que, en los descansillos entre tema y tema, se oyen los ecos de los miles de personas apelotonadas en el escenario principal.
No hay ninguna canción que el público no cante a pleno pulmón. En especial, ‘Virtud Y Castigo’, una de las canciones más coreadas de cualquier festival. Es una melodía muy simple, pero se vive como si fuese Queen. Lo mejor de Arde Bogotá es que están abriendo la puerta a que otros grupos de rock, posiblemente más atrevidos, vivan el mismo éxito. No puede ser algo aislado, ¿no? ¿O es que su éxito radica justamente en la facilidad para el oyente? Arde Bogotá pueden ser muchas cosas, pero desafiantes no. Lo más rompedor que han dicho es “mandemos a la mierda el horóscopo”. Me sorprendió mucho que el vocalista Antonio García se refiriese a su grupo como una “boy band”. Según él, la “misión exclusiva” de Arde Bogotá es “bailar con vosotros”. Si esto es así, no tengo más que decir.
Rafa Galán
La gran sorpresa de la noche fue Barry B, colega de algunos de los artistas más excitantes del panorama, como son Ralphie Choo, rusowsky o Teo Planell. Lo primero que se oye es un remix del ‘Gimme! Gimme! Gimme!’ de ABBA mezclado con drill, avisando de que su sonido va a ser difícil de clasificar. Barry sale al escenario con un exceso de carisma, listo para soltar letras tan bonitas como “a caballo entre olvidarte y guardar cada momento antes de que sea tarde” y tan llenas de canallismo como “no suelo hablar de esto, pero he vuelto a recurrir a los Kit Kats”. “Domingo ya, ¿eh?”, suelta de repente. En realidad ya era lunes, pero a las 2:30 de la mañana es normal no saber en qué día se vive.
Barry mezcla los géneros como quiere. En un momento dado, canta un tema inédito que es una mezcla de glitch, trap y hardstyle, inspirando los bailes más raros y liberadores que he visto en el Low. Desde el primer momento, su manejo del público es sublime, manejándolo a su gusto. Le salió bien, porque cada vez había más gente en la primera fila. Uno de los mejores momentos fue «Yo pensaba que me había tocado Dios», que JENESAISPOP vio debutar en Bilbao BBK Live junto a Diego Ibáñez de Carolina Durante. Exitazo. Todo el mundo se la sabía. El estilo del arandino es tan variado que hay algo para todo el mundo. Aunque sea a las 2, a las 3 o a las 4 de la mañana, Barry B ofrece un potentísimo espectáculo. ¿Lo mejor? Solo puede ir a más.
El top 1 de JENESAISPOP sigue inalterable. Charli xcx y Lorde conservan el puesto de honor con ‘girl, so confusing’, esta vez con más del 43% de los votos en X. Kesha y Kylie simplemente cambian posiciones y Katy Perry se mantiene en el número 4 con ‘Woman’s World’. Las entradas hay que buscarlas más abajo. Cigarettes After Sex quedan a las puertas del top 10 y hacia la mitad de la lista entran Primal Scream y Clairo. stivijoes protagoniza la única entrada nacional esta vez.
Vez Era es el nuevo supergrupo formado por Claudia de Niña Polaca, Luis de Cora Yako y Karavana, Senna de Cora Yako y Nadie Patín, Ruvén de RUVENRUVEN, Julio y Rob. Con este proyecto, Vez Era busca «romper con su propuesta habitual para plantear uno que mire hacia otro lado».
En ese lado caben influencias del indie-rock, el dream-pop y el post-rock de los ochenta y noventa hasta hoy. La propulsión de ‘Por ti me muevo’, uno de los primeros sencillos de Vez Era, se logra con una mezcla de guitarras, psicodelia y electrónica. Y su primer sencillo recibe el nombre de ‘Annie Clark’, es decir, la persona detrás de St. Vincent.
Las influencias de Vez Era son sobre todo «internacionales». La nota de prensa cita a Sharon van Etten, Radiohead, Lana Del Rey o The National entre los artistas que inspiran al grupo. También a una banda tan actual como Dry Cleaning, al que recuerda el nuevo single de Vez Era, ‘Aparador’.
La voz recitada de Claudia en ‘Aparador’ recuerda a la de Florence Shaw, aunque la música de la Canción Del Día une guitarras shoegaze y teclados a la manera de unos Slowdive. Con sus cambios de ritmo y su crescendo final, ‘Aparador’ es otro acierto de Vez Era.
Claudia disocia en ‘Aparador’ cantando que, aunque está acompañada de amigos, su mente «está lejos». Conecta pero «no está». Hablando de no encajar en el mundo, también el tema de ‘Aparador’ es clásico.
“Para este disco me he centrado en la composición, en contar historias y en la honestidad… quería abrirme un poco más a la gente. En mis anteriores álbumes tendía a escribir con una imagen en mente, con metáforas, y es algo que me encanta, pero me he dado cuenta de que a veces eso puede crear una distancia entre el oyente y yo, o una distancia respecto a lo que quiero que entiendan sobre mí”, decía Remi Wolf hace poco sobre su segundo trabajo, después de sus EPs perrunos (‘You’re A Dog!’, ‘We Love Dogs!’ y ‘I’m Allergic to Dogs!’) y de su debut largo con ‘Juna‘, que seguía la tradición tomando el nombre de su perro. ‘Big Ideas’ no es el nombre de otro perro suyo (o eso esperamos), y el título podría ir más bien por las ganas de expansión que tiene Remi, tanto en lo que contaba ahí como a nivel de sonido.
Su fiel escudero Solomonophonic sigue en la producción, y se mantienen nombres potentísimos con los que ya trabajó en su debut como Porches, Ethan Gruska y Kenny Beats. Pero, ahora, Remi añade a Leon Michels (de quien os hemos hablado hace poco por su trabajo en el último de Clairo) y a los “nuevos a medias” Knox Fortune (trabajaron en el single suelto ‘Prescription’) y Carter Lang (le conoces por su trabajo con SZA, y trabajó en el EP navideño de hace un par de años de Remi).
Junto a ellos, Remi sigue navegando por el bedroom pop, pero viaja a otros territorios ya desde el lead single. ‘Cinderella’ doblaba la apuesta por el funk, con Remi identificándose con un color y luego con otro, equiparándolos a estados de ánimo y, en lugar de fustigarse, colgándose esta característica como medalla (“I can be anything I wanted to, any color of the rainbow”). La canción no es la mejor ‘Cinderella’ (esa sigue siendo la de Britney), pero resulta un tema bastante simpático, donde la artista nos recuerda a la vez a Lily Allen y a la Sia inmediatamente anterior a su boom (la de su cuarto y quinto disco, ‘Some People Have Real Problems’ y ‘We Are Born’).
Y ahí está uno de los problemas de ‘Big Ideas’ (aparte de su extraño tracklist, que apila todos los singles al inicio). Es cierto que el segundo álbum de Wolf explora nuevos lugares, que va del funk de ‘Cinderella’ al rock de ‘Wave’, el disco de ‘Toro’ (“just like a toreador”… Chayanne fue hallado muerto) o el punto psicodélico de ‘Cherries & Cream’ (para esto ha declarado tener como modelos a Led Zeppelin y Pink Floyd)… pero Remi tiene quizás los referentes demasiado cercanos; cuesta verle una personalidad clara.
Así, ‘Kangaroo’ no puede recordar más a girl in red, el punto oscurillo de ‘Alone in Miami’ nos lleva a Halsey (en la melodía hay incluso un poco del ‘Every You Every Me’ de Placebo), ‘Toro’ nos suena al último disco de Dua Lipa, ‘Soup’ a Tove Styrke, ‘Wave’ a FLETCHER, y sobre ‘Pitiful’ puede cantarse el “I won’t! Treat you like you’re oh so typical!” de ‘Closer’ (Tegan & Sara). Esto no quita que sean temazos, ojo; la garra de ‘Wave’, sin ir más lejos, es un soplo de aire fresco que sienta genial al disco. Y ‘Soup’ parte de una situación bastante sencilla a priori, sobre Remi comprando sopa para su pareja y cuidándola cuando está enferma… pero en realidad eso es el medio para hablar del miedo que tiene a perderla, el miedo a que quizás no le está dando lo suficiente. La sopa es un parche para aliviar la culpa, y para evitar el miedo.
A nivel de composición se observa una mejoría, como decía Remi en esas declaraciones al principio de la reseña, y también una mayor presencia de su particular humor, que ya estaba en su anterior trabajo. Del momento Five Guys de ‘Quiet On Set’ pasamos a hablar de las “secret lives of the wives of Harley Davidson” (‘Motorcycle’) y decir cosas como “I just met a bully, I think he’s kind of cute / when he socks it to me, I can’t help but like the bruise” (‘When I thought of you’); “and if you see me around, can you seem a little down? / I know it’s evil to say, I wish you well, but I don’t want you to be okay” (‘Frog Rock’); “she’s my Dion to Céline” (el bonus track ‘Slay Bitch’) o “listening to Timberlake without you, it doesn’t scratch the same itch” (‘Waves’).
Y quizás lo más confesional está en el último tema, irónicamente llamado ‘Just The Start’: “No I don’t wanna party but I don’t really wanna work / either way I’ll be lonely, either way I’m cursed / and maybe somewhere in the middle is actually worse (…) maybe if I get a motorbike my feet won’t need a shoe”, dice en una canción casi improvisada sobre lo rara que se le hace la fama. ‘Big Ideas’ presenta un progreso, y pueden verse grandes ideas, pero, además de cohesión, le falta que esas ideas y la forma de expresarlas nos lleven más a Remi y no tanto a otros artistas.
The Vaccines ha anunciado dos conciertos en España. El 15 de octubre, la gira de presentación de ‘Pick-Up Full Of Pink Carnations‘ (2024) aterrizará en la sala But de Madrid, y el 16 de octubre pasará por la sala Apolo de Barcelona.
Las entradas para los dos conciertos de The Vaccines en España se pondrán a la venta el próximo 31 de julio a partir de las 10 horas en los puntos de venta habituales a un precio de 28 euros + gastos de gestión. Una preventa se habilitará el día 30 de julio también a partir de las 10 horas.
‘Pick-Up Full Of Pink Carnations’ ha sido la última entrega de la banda de guitarras británica autora de himnos como ‘Post Break-Up Sex’ o ‘If You Wanna’. A estos grandes sencillos de The Vaccines, que no faltarán en su gira, se han sumado desde este disco nuevos temas que escuchar en bucle como ‘Sunkissed’, ‘Sometimes, I Swear’ o ‘Discount De Kooning’.
A un año de la muerte de Sinéad O’Connor, se revela la causa de su fallecimiento. La información la ha publicado el periódico irlandés The Irish Independent, que ha confirmado que O’Connor murió a causa de una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y de asma, a los 56 años de edad.
El certificado de defunción de Sinead O’Connor detalla que en el fallecimiento de la cantante contribuyó un «agravamiento de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y del asma bronquial junto con una infección de las vías respiratorias».
Estos días se ha desvelado una extraña estatua de cera de Sinéad O’Connor en un museo de Dublín. Colocada en la sección de ‘Star Wars’ por misteriosas razones, la estatua ha sido retirada tras las críticas del público por su falta de detalle y precisión, pero volverá a ser instalada cuando se le hayan aplicado mejoras.
Con motivo del primer aniversario de la muerte de Sinéad O’Connor, el documental sobre su vida ‘Nothing Compares’, narrado por la propia Sinéad, puede verse de manera gratuita a través de la web de Le Cinéma Club.
Podcast Sinéad O’Connor: la realidad sin ningún tipo de filtro
Toumani Diabaté, músico de Mali que acercó la música de África Occidental al mundo, ha muerto este viernes a los 58 años de edad «después de una larga enfermedad», ha confirmado su hijo, Sidiki Diabaté. Conocido por su uso virtuoso de la kora, un instrumento de 21 cuerdas típico de África parecido al arpa, Diabaté ha sido uno de los mayores representantes de la música maliense en el mundo, colaborando con artistas occidentales desde el inicio de su carrera.
Nacido en Bamako, Diabaté provenía del linaje del griot, como se denomina a los narradores de historias, poetas y músicos de África Occidental (algo así como el juglar en España). Diabaté tocaba la kora de manera innovadora mezclándola con estilos occidentales, por ejemplo, en el disco de 1997 ‘New Ancient Strings’ con Ballaké Sissoko, o en su trabajo con Ali Farka Touré, ‘In the Heart of the Moon’, ganador de un Grammy en 2006.
Desde el principio de su trayectoria la música de Diabaté se ha contaminado de diferentes culturas. Tan pronto como en 1988 publicó ‘Sanghai’, un disco con Ketama, la banda gitana de flamenco fusión liderada por Antonio Carmona. También son recordadas sus colaboraciones con Björk en el disco ‘Volta‘, de 2007, y con la London Symphony Orchestra. En 2023 se editó el último trabajo de Diabaté, ‘The Sky Is the Same Colour Everywhere’.
Lady Gaga, que acaba de actuar en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos, en París, ha agradecido a sus fans el apoyo mostrando fragmentos de dos canciones nuevas a las puertas de su hotel, donde una horda de seguidores la ha estado esperando. Es la primera muestra de la música que -presumiblemente- contendrá su próximo disco de estudio, el séptimo, y viene de primera mano.
Así lo ha confirmado Stefani Germanotta en sus stories: «Estoy realmente conmovida por mis fans franceses, que esta semana me han estado esperando a la salida de mi hotel. Esta noche voy a salir a despedirme, y voy a mostraros unos pocos segundos de #LG7».
Gaga ha cumplido su promesa y, apoyando su ordenador en la capota del coche, ha reproducido fragmentos de dos canciones nuevas. La cuenta de X Lady Gaga Now reúne dos vídeos. Aunque en el primer vídeo los gritos de los fans ahogan el audio, en el segundo se escucha claramente una producción de sonido electrónico, próximo a Justice o incluso Nine Inch Nails. ¿También, quizá, un tanto ‘ARTPOP‘? En todo caso, la probable confirmación de que el séptimo álbum de Lady Gaga no tirará por lo clásico.
Han pasado cuatro años desde el lanzamiento del último trabajo de Lady Gaga, ‘Chromatica‘, en pandemia. De aquel disco se editó después una colección de remixes, ‘Dawn of Chromatica‘.
En otro orden de cosas, Lady Gaga ha confirmado su compromiso con el empresario Michael Polansky, su pareja desde hace cuatro años.
Este año se estrena la nueva película de ‘Joker’, con Lady Gaga en uno de los papeles protagonistas. Un segundo tráiler se puede ver desde hace días.
Varios concursantes de Operación Triunfo 2023 se han puesto de acuerdo para publicar single a la vez en este primer mes de verano. Es el caso por ejemplo de Paul Thin, que acaba de lanzar ‘Alondra’, y también de Juanjo Bona, que ha estrenado ‘Mis tías’.
Cuarto finalista de Operación Triunfo 2023, el zaragozano Juanjo Bona se ha curtido en la jota. ‘Mis tías’ precisamente lleva la jota al pop, pero sobre todo sorprende comprobar que en sus créditos figuran Alicia Ros y Marco Frías, dos de los cinco integrantes de El buen hijo (Alicia forma parte también de Cariño). En la mesa de producción hallamos a Marcel Bagès y David Soler.
En ‘Mis tías’, por tanto, Juanjo Bona apuesta por llevar la tradición al pop, en una canción autobiográfica que dedica a las «mujeres de su vida». No a sus tías de sangre, sino a las trabajadoras de la residencia universitaria donde vivió durante dos años y medio mientras estudiaba Ingeniería Naval en el Colegio Mayor Mendel de Madrid.
Juanjo retrata en ‘Mis tías’ a Luisa, Paqui, Macu, Bea, Maribel, Choni, Eva y Filo, a las que menciona por nombre, recordando con nostalgia sus diferentes interacciones con ellas, mientras las guitarras acústicas marcan el ritmo de la jota. La sensibilidad de El buen hijo se percibe en la melodía de ‘Mis tías’, al mismo tiempo que Juanjo exhibe ese poderío vocal por el que es conocido.
El homenaje de Juanjo Bona a sus «tías» se remata con un videoclip rodado precisamente en el Colegio Mayor Mendel en el que aparecen las mujeres citadas. ‘Mis tías’ va rumbo ya de marcar un millón de reproducciones en Spotify.
Es la tercera vez que veo a Los Planetas presentar ‘Super 8’ en directo. En cada una de estas ocasiones, ha sido uno de los conciertos más esperados. Los fans ya van avisando desde el bus o el medio de transporte del festival que sea, luciendo decenas de camisetas a juego con la ocasión. De estas, la mayoría suelen ser de ‘Una semana en el motor de un autobús’, con su mítica cruz. Hasta ahora, no había tenido mucho sentido, pero quizás anoche en Low Festival J vio todas esas camisetas, le sobró tiempo y dijo: «Bueno, vale».
La sección de ‘Super 8’ no ha cambiado en ninguna fecha de las que he estado, pero ni hace falta. Temas como ‘Si está bien’ o ‘La caja del diablo’, que suele ser el clímax del set, no dejan de emocionar. En esta última, te puedes perder en los visuales de Javier Aramburu. Otro aspecto que no cambia es la lealtad incondicional de los fans. Es normal escuchar comentarios como «¡J, te queremos!» o «¡Los putos Planetas, tío!» a tu alrededor. Asimismo, los discursillos del vocalista son prácticamente calcados en cada ocasión.
En WARM UP, se trataba del primer concierto de la gira. Llegaron hasta ‘Nuevas sensaciones’ y se terminó el set. En Bilbao BBK Live, se atrevieron a incluir ‘Un buen día’. Anoche, tiraron la casa por la ventana. La primera sorpresa fue ‘Santos Que Yo Te Pinte’. ‘Un buen día’ también entró, provocando la euforia del público. Lo que nadie vio venir fue ‘Segundo Premio’, sin ningún tipo de introducción y siendo la segunda vez que la tocan en esta gira. Sabes que se trata de un clásico absoluto cuando solo hacen falta cuatro golpes de bombo para reconocerlo. Sorprendentemente, la respuesta del público fue bastante tibia. Quizás estaban flipando demasiado.
Rafa Galán
En realidad, la fiesta noventera había empezado con Suede a eso de las 21:00, hora que decenas de asistentes consideraron como demasiado temprana, manifestándolo en las redes sociales del festival. Viendo todo lo que llenó Mikel Izal más tarde, la decisión de la organización cobra mucho más sentido. Sin embargo, en cuanto a espectáculo, Suede siguen victoriosos.
Por el día, Brett Anderson se pasea con su familia por los pasillos de mi hotel como uno más. Si no supiese que es el vocalista de uno de los grupos clave del britpop, no me llamaría nada la atención. Por la noche, es una hiperactiva estrella del rock. Desde los primeros instantes de ‘She’, Anderson empieza a trabajarse al público mediante gritos y palmas. Para la segunda canción, ‘Trash’, ya lo tiene en su mano. ‘Animal Nitrate’ suena de seguido y Brett ya es una fuerza de la naturaleza, saltando por la tarima, balanceando el micro a modo de lazo de cowboy y uniéndose al público sin más motivación aparente que la de dar espectáculo y pasarlo bien. Todos ganamos.
El show de Suede es uno clásico, en el que todo el peso recae sobre los temas y la actitud del frontman. A la vez, los asistentes también tienen que poner de su parte. Es un concierto muy coreable y Anderson está constantemente pidiendo la colaboración del público. Su voz se oye perfecta, pero la música es un poco barullo, así que hay que suplirlo como sea. La gente cumplió con ‘She Still Leads Me On’, que empezó como una desconocida para la mayoría pero acabó convenciendo ampliamente. «You’re fine boys tonight», exclama el cantante con una sonrisa. No te adelantes, Brett.
El traspié del show llegó con ‘The Wild Ones’. «Vamos a ganarle al tambor del otro escenario con vuestros cánticos, de todos y cada uno de vosotros», ordenó Anderson adelantando el desastre. Reservó el estribillo totalmente para que lo cantásemos nosotros, pero resulta que nadie se la sabía. Era una versión acústica, así que la desconexión se notó todavía más. Menos mal que con ‘Beautiful Ones’ la misma estrategia funcionó perfectamente, consiguiendo el final triunfal que Suede merecía.
Fer Morales
Como he adelantado, Mikel Izal llenó totalmente el escenario Vibra Mahou. Incluso en las gradas costaba encontrar asiento. Izal se encuentra en el ‘Muleta Tour’, tras romperse el menisco y someterse a una operación. De ahí, que haga el show sentado en una silla de oficina. Su set está dividido en cuatro capítulos inspirados en su último disco, ‘El miedo y el paraíso’. Él mismo lo describió como «un viaje». Izal se han separado, pero sigue vivo en los conciertos de Mikel. La mayoría de los temas (13 de 20) pertenecen al repertorio del grupo y no faltan favoritos del público como ‘Copacabana’, ‘Qué bien’ o ‘La mujer de verde’.
Que la gente estaba viviendo al máximo el concierto del pamplonés es innegable. Para mí, ocurrió algo parecido a lo del primer día con Mäximo Park, con el escenario Radio 3 ofreciendo una alternativa más atractiva y desafiante. Pareados como «Al miedo que le den por saco, vamos a decirle adiós al ‘Pánico Práctico'» no me conquistan tanto como el «Aquí hace más sudor que en la mili» de Morreo. Con un batería y un guitarrista adicionales, Germán y Joseca cada vez presentan un espectáculo más sólido, concierto a concierto. Estos son una mezcla de desenfreno, tradición y futurismo, exhibido a la perfección en temas como ‘Pesadilla Pop’ o ‘Fiesta Nacional’.
El descubrimiento del día fue Will Butler + Sister Squares, que suenan como el hijo secreto de Belle and Sebastian y Arcade Fire: indie pop con toques de folk, góspel (gracias a los angelicales coros de las hermanas) y psicodelia. Will es mucho más excéntrico en su estilo vocal, que ya es decir, y expresivo que su hermano. La bassline de ‘Stop Talking’ y toda ‘Willows’ fueron los highlights de un exitoso concierto que terminó con el público pidiendo un bis que nunca llegó. La jornada terminó de forma épica con Kavinsky y su envolvente sesión de synthpop con toques ochenteros. Los lasers se veían desde todos los rincones del festival. El productor francés, que le dio al público lo que quería presentando su versión más machacona, dio fin a su set de forma totalmente cinematográfica con ‘Nightcall’. Solo por ese momento, con la silueta del DJ perfilada en la luna llena de la pantalla, merecería la pena tragarse todo el concierto.
‘Los Manantiales’ es el nuevo disco de Daga Voladora, alias artístico de Cristina Plaza, que hemos elegido como Disco de la Semana en JNSP. En una reciente conversación tan iluminadora y cuidadosa por los detalles como el propio disco, Cristina nos ha hablado de sus tiempos en el indie nacional como parte de Clovis, sus fuentes de inspiración, su proceso creativo, y también nos recomienda escuchas y habla del precioso diseño del disco.
Me gustaría preguntarte por tus tiempos en Clovis (y después Los Eterno), me interesa saber qué hilo conductor hay entre aquel indie-pop de guitarras y este nuevo material. O si no lo hay, claro. También qué recuerdas de aquella escena, cómo fue tu vivencia de aquellos años.
Fue un momento raro, hubo un cambio de paradigma y nos pilló en medio. De La Buena Vida, Los Planetas, Chucho o Astrud, que eran todos los padres del asunto, a grupos que empezaban como Los Punsetes, Joe Crepúsculo, Klaus & Kinski… y Clovis no encajaba realmente en ninguno de los dos lados. A veces pienso que, si hubiéramos salido un poco antes o un poco después, nos hubiera ido mejor. De todas maneras, creo que hicimos buenas canciones. ‘Mundo’, por ejemplo, fue “la mejor canción de 2005” para los oyentes de Disco Grande y no ha envejecido mal. Y muchas otras.
Recuerdo que llevar un grupo de 5 personas ya entonces empezaba a ser inviable económicamente. Y como además nuestros discos salían en Sinnamon y todos les odiaban, estábamos vetados en el 80% de festivales de entonces. Así que nos tocó buscarnos la vida: nos pusimos a hacer acústicos los dos solos cuando casi nadie se atrevía, porque daba la imagen de “rebajarse”. Cargábamos todo en el coche y podíamos tocar por ahí en salas pequeñas y en bares de jueves a domingo durante varias semanas ¡y hasta volvíamos con dinero a casa! Y aun así, empezó a parecerme todo muy ingrato. Fino venía de Los Enemigos que han sido siempre muy currantes; él ya llevaba casi 20 años tocando, pero para mí era el primer grupo que tenía y después del segundo disco de Clovis me deprimí un montón y no quise seguir en ese rollo. Me fui aislando y empecé a hacer canciones sola, sin ninguna expectativa, sin marcarme estándares de nada, ni tener que condicionar mi música a ningún parámetro de “viabilidad”.
Por seguir «genealógicamente»… ¿cómo contemplas/valoras tus entregas anteriores como Daga Voladora en relación a ‘Los Manantiales’? Personalmente veo un cambio muy interesante entre la época ‘Chiu-Chium’ y ‘Primer segundo’ frente a las canciones sueltas hacia 2020-22, donde todo parece apuntar hacia este nuevo disco. ¿Lo ves así?
Considero que todo es parte de un continuo. En ‘Los manantiales’ parece que la cosa esté más destilada, pero si empiezas a rastrear hacia atrás, hay muchas ideas y elementos que ya estaban en los dos primeros discos como Daga Voladora y desde luego en los otros dos que hice antes, cuando me llamaba Gran Aparato Eléctrico. En este disco no he metido ningún pasaje raro, no hay instrumentales… para mí es quizá en lo que más se puede diferenciar éste de todo lo anterior.
Después de hacer simplemente canciones sueltas, ¿cómo llegamos hasta ‘Los Manantiales’? ¿Qué te mueve a volver a grabar un álbum?
Llevaba mucho tiempo queriendo hacer otro disco – o diciendo que quería hacerlo. En primavera de 2022 me quedé sin empleo, y ahí vi la oportunidad de encerrarme por fin a cacharrear y ver qué iba saliendo. La idea inicial era: termino una canción, la subo a Bandcamp y cuando me junte con 9 o 10 terminadas, hale; ya tengo disco. Lo hice con ‘Madriguera de siete cerrojos’ y con ‘El último día de paz’. Pero a partir de enero de 2023 estuve muchísimo más concentrada, me dejé de historias y ya no subí ninguna canción más. Lo que quiero decir es que esas dos han quedado ahí en Bandcamp como “canciones sueltas”, pero realmente salen del mismo encierro y del mismo impulso que las que conforman finalmente ‘Los manantiales’.
¿Sentirá vergüenza ajena alguien escuchando ‘Cristinópolis’? Pues puede ser, pero es que me da igual; yo también paso mucha vergüenza escuchando cosas que se oyen por ahí
Creativamente, ¿fue un proceso bonito? Hay quien sufre creando y quien goza. ¿Dónde te has situado tú particularmente con este disco?
En cualquier proceso creativo se pasa por todos los estados; el primer día estás contenta porque se te ha ocurrido una melodía guay, luego te tiras diez días de bajón porque todo lo que te sale te parece vulgar… es un poco infernal, la verdad. Pero diría que esta vez me divertí bastante porque me atreví a hacer casi todo lo que quería, sin decidir de antemano si una cosa molaba o no. Incluso cuando creía que solo iba a hacerme gracia a mí, me valía. ¿Sentirá vergüenza ajena alguien escuchando ‘Cristinópolis’? Pues puede ser, pero es que me da igual; yo también paso mucha vergüenza escuchando cosas que se oyen por ahí. Quería hacer una canción como si fuera parte de un musical, la he hecho, y estoy satisfecha. No sé, cuando más sufro realmente es cuando tengo que enseñar las canciones. O a la hora de mezclar; ahí lo paso mal de verdad porque soy muy cerrada, quiero controlarlo todo y no tengo una actitud, digamos, cordial. Cuando le di a Fino las canciones para mezclarlas estuve un mes de los nervios. ¡Me salió una calva en la cabeza y todo! Y ya ves al final lo bien que ha quedado. Él hizo un trabajo increíble mezclando porque hay mil sonidos diferentes y ha conseguido darles espacio y que el resultado final tenga una coherencia. Fino es el mejor.
¿Compones con algún instrumento predilecto? ¿Te viene primero la letra o la música?
No tengo ningún método definido. A veces se me ocurre una frase, le busco una melodía, y después busco a qué acordes corresponde. Otras veces me pongo a trastear con un sinte y de pronto saco un sonido que me gusta y lo tengo que grabar corriendo porque no sé cómo he llegado ahí y entonces tengo que ponerme a hacer la canción sobre la marcha.
Las letras del disco me han encantado. ¿te gusta la literatura o la poesía, o simplemente las letras de algunxs artistas? ¿De dónde nacen tus letras?
Voy cogiendo de aquí y de allá. Apunto frases. Puede ser algo que sale de una conversación, o que leo en un libro, en una noticia, o hasta en la etiqueta del champú. Con el tiempo vas desarrollando una especie de olfato y reconoces más fácilmente dónde hay material para una canción. Y luego están las cosas que yo quiero decir, mis cosas. Una vez leí que la cineasta Chantal Akerman estaba harta de oír: “oh, tus películas han sido una gran fuente de inspiración para hacer las mías”, y se quejaba de no recibir ningún porcentaje de las ganancias de esas pelis de otros. Alguien le dijo “bueno, mujer, tú también habrás cogido la inspiración de alguien, ¿no?”, y ella contesta: “¡sí, de mí misma: yo soy mi mayor fuente de inspiración!”. Pues a mí me pasa igual. Y no significa que las canciones hablen de mí, es solo que intento aplicar mi punto de vista.
Es un poco atrevido hablar de «temas» de las canciones, yo las he recibido más como viñetas, a veces más visuales o impresionistas (como ‘Catedral’), a veces más «narrativas», sean ficcionadas o no (como «Me pasará contigo»). ¿Ves ese tipo de dicotomías?
Sí. Eso me dio un poco de miedo en algún momento, pero al final creo que no tiene importancia si hay una canción que describe una escena y a continuación otra que cuenta una historia. Precisamente la búsqueda de coherencia total es lo me ha bloqueado en el pasado, así que ignorar esa premisa y hacer con cada canción lo que se me iba ocurriendo me ha dado buen resultado – al menos esta vez.
Mi favorita es quizá ‘Quise ser’. Me gusta mucho que suena más desencantado que un ‘Quiero ser’ o un ‘Quisiera ser’. ¿Denota eso una carrera artística que viene de lejos, la experiencia? ¿Encierra frustración porque el mundo creativo es duro, o son imaginaciones mías? ¿Es este un disco más «adulto»?
¡Argh! ¡Odio la palabra “adulto”! El otro día alguien me preguntó por mis “melodías infantiles” y mis “sonidos de juguete” y me sentí tan ofendida que me entraron ganas de estrangularle. Pero luego pensé “¿es que acaso hay “melodías adultas?” y me dio como repelús. A ver, no puedo negar que yo ya voy teniendo una experiencia, pero ‘Quise ser’ no tiene nada que ver con la frustración, sino con quererlo todo en la vida, hasta cosas que son opuestas. A veces una quiere ser un rayo de luz y otras más bien un rayo láser.
«El otro día alguien me preguntó por mis “melodías infantiles” y mis “sonidos de juguete” y me sentí tan ofendida que me entraron ganas de estrangularle. Pero luego pensé “¿es que acaso hay “melodías adultas?”»
Sobre ‘Fosforito’ también te tengo que preguntar, ¿cómo se te ocurre cantar una oda (tan bonita) a la cerilla? Me encanta.
¡Gracias! Pues es una mezcla de asuntos que acabaron encajando. Empecé a trabajar en este disco en una aldea perdida en el verano de 2022, cuando ya sufrimos una sequía importante. Había un bosque cerca y a la entrada veía siempre un cartel de esos tan bonitos que tienen una cerilla gigante dibujada y pone “prohibido hacer fuego”. Por otro lado, la siguiente fase de grabación del disco la pasé en Linneo que es (entre otras cosas) un taller de reparación de cachivaches analógicos. Yo había empezado a hacer una canción en plan dub, y un día charlando con la gente de allí me cuentan que tienen por ahí aparcada una mesa de sonido que había pertenecido a Lee “Scratch” Perry, patriarca del dub y el reggae. Este señor estaba como una chota y una vez prendió fuego a su propio estudio. Total: que juntando unas cosas y otras, salió la letra. Cuando me puse a cantarla pensé “dios mío”. Pero fui adelante con todo y si la escucho ahora, a mí también me encanta.
La amalgama de estilos del disco es otra de sus muchas cualidades: ¿qué escuchas habitualmente como aficionada? ¿Hay algún disco o artista (nacional o internacional) que recomendarías últimamente?
Ahora mismo estoy enganchada al nuevo de Cassie Ramone, se llama ‘Sweetheart’, búscalo en YouTube; es maravilloso. Me gustaron mucho el último de Laura Groves (‘Radio Red’) y el de Kacey Johansing (‘Year Away’). El de MGMT es maravilloso. El nuevo de Mount Kimbie también me está molando un montón. Y de aquí… el disco que sacó Florent el año pasado me encantó. El de Alonso es buenísimo también. Todos estos, recomendaría. Y el próximo de Espanto. ¡Y a Sofía!
Creo que hace poco hiciste un directo en Madrid para presentar ‘Los Manantiales’. ¿Qué tal fue la experiencia? Vi una foto contigo y un ukelele. ¿Fue una cosa muy «unplugged»? Y de ser así, ¿cambiaban mucho las canciones de atmósfera, de rollo? En el disco la producción tiene un papel muy importante.
El directo no puede ser igual que el disco. Tampoco es algo con lo que yo disfrute mucho: ni con Clovis, ni cuando tocaba el bajo con Anntona, ni cuando me sacaba Alondra en algún concierto a cantar… A mí me gusta más grabar, y hacer miles de arreglos sin pensar que tienen que sonar después en directo. Aún no me veo haciendo playback ni karaoke. Si viene alguien y me dice “toma 6000 euros, búscate 4 o 5 músicos y empieza a ensayar que tienes un concierto dentro de un mes”, igual me lo pensaría. Como eso no va a ocurrir, si sale algún concierto, será acústico; yo cantando y tocando el guitalele (que no ukelele!), o una guitarra eléctrica. En Madrid la gente se portó fenomenal, súper atenta y muy respetuosa. Fue una sorpresa para mí porque anuncié el concierto prácticamente de un día para otro, algo improvisado, encima en julio que en Madrid ya la gente se empieza a marchar… ¡y resulta que se agotaron las entradas! Yo estaba hecha un flan, claro. Fue muy guay.
Respecto a eso precisamente -producción y arreglos- oyendo el disco me imaginaba un trabajo de orfebrería, despacito, añadiendo un detalle aquí, otro allá… inspirado pero también constante. ¿Fue así la labor de «vestir» las canciones?
Sí. Ten en cuenta que hago todo en soledad, así que por fuerza voy despacio. Tampoco soy músico de conservatorio, no estoy actualizada ni tengo mucha pericia tecnológica. Repito y repito y borro y vuelvo a borrar. Además, compongo y grabo a la vez, en el mismo proceso. No hay maquetas previas, si acaso una nota de voz de 15 segundos en el móvil. Es todo bastante artesanal. En total he empleado un año casi casi a tiempo completo solo en lo que es inventarme las canciones y grabarlas, sin mezclar ni nada. Para el siguiente disco igual me busco una “Wrecking Crew”… y a correr.
¿Producirías discos a otrxs artistas si tuvieses la oportunidad?
Dependiendo del artista, sí. Y sería un desastre porque no tengo paciencia.
“Soy perfeccionista en el sentido de querer que las cosas queden a mi gusto 100%, más que en que algo tenga una factura impecable. Ese tipo de perfección no me interesa”
La portada y diseño son preciosos. ¿Nos puedes hablar del trabajo con Beatriz Lobo? Hace poco te leí en Twitter «protestando» en broma porque hay quien no quita el plástico retractilado del disco y se pierde el bonito acabado mate. Lo primero: bravo por ese mate, hay que reivindicarlo más. Lo segundo: ¿eres maniática o perfeccionista en el aspecto visual de tus obras? ¿Y en el musical?
Soy perfeccionista en el sentido de querer que las cosas queden a mi gusto 100%, más que en que algo tenga una factura impecable. Ese tipo de perfección no me interesa. Yo es que vengo del grunge y del DIY y a veces me da un poco de rabia no tener un sentido estético más desarrollado, una visión más en conjunto de lo que hago. Veo por ejemplo a Rebe, esas fotos de su Instagram, esa performance que hace en directo, esa estética tan definida y reconocible. Me da una envidia total. En cuanto a Bea Lobo, qué voy a decir: que me flipa. Sus portadas de discos y de libros, sus carteles, ella misma como persona. Es un genio, o quizá debería decir que es bastante genialoide.
¿Cómo conseguiste el permiso para utilizar un óleo de Javier de Juan? ¿Conocías su obra, otras portadas… ? Hace poco un amigo me mencionó la portada de ‘Entre flores raras’ de La Unión, también suya, yo no la conocía.
Conocía la obra de Javier de Juan porque mi padre compraba la revista Madriz, y me encantaban sus ilustraciones y sus historias – llegué a forrar alguna carpeta del colegio con ellas. Él hizo la portada de ‘El maldito viento’ de La Unión, creo que fue el primer disco que me compré con mi dinero, y casualmente es mi favorito de ellos. Le había perdido la pista hasta que el verano pasado vi unos carteles suyos en las marquesinas de los autobuses. Me dio un flashazo y le busqué por internet. Le mandé un email y me invitó a su estudio. Me enseñó obras suyas de todas las épocas, yo flipaba porque todo lo que veía me gustaba. Al final entre los dos elegimos ese cuadro que pintó en 1986. Poder usar una obra suya fue determinante para que me decidiera a sacarlo en formato LP. Él me decía “las cosas tangibles son importantes, no puede ser todo digital”. Para mí es un lujo tener esta portada. Tanto Javier como Bea han sido muy generosos. Todo el mundo lo ha sido, realmente: Fino, Andrés Arregui que accedió a tocar el saxo, los de Lovemonk que sacan el disco… a mí se me llena mucho la boca diciendo que lo hago todo sola y es verdad que me cuesta echar mano de otra gente, pero a los que he pedido ayuda me lo han puesto muy fácil. Estoy muy agradecida con todos y con todo lo que va pasando con este disco, de verdad.
Nuestro Disco de la Semana es ‘Los manantiales’ de Daga Voladora, a la que conociste en su momento como miembro de Clovis. Una de las composiciones idóneas para adentrarse en su magnético mundo es ‘Quise ser’, nuestra Canción del Día hoy.
‘Quise ser’ comienza guiada por una guitarra acústica y termina embadurnada de guitarras eléctricas distorsionadas. Y sin embargo no será una canción folk en absoluto ni mucho menos un tema indie-rock. Con sus sintetizadores y su ritmo cercano al reggae, podría haber sido una de esas canciones que Single hacían con anti a los coros. Su letra parece hablar de viejas posibilidades y traumas, que van de lo profesional a lo personal.
«Yo quise ser / Héroe de ficción / Pintora expresionista / Actriz revelación» es la primera estrofa de la canción, mientras otros puntos de la canción versan más sobre amor hablando de «La camarera de tu amor», «Estrella en tu constelación» y finalmente «Objeto de tu perdición».
En una entrevista de Jaime Cristóbal que publicaremos este domingo, Daga Voladora niega que ‘Quise ser’ hable sobre frustración. Y también que este sea un disco «adulto».
Estas son sus palabras: «¡Odio la palabra “adulto”! El otro día alguien me preguntó por mis “melodías infantiles” y mis “sonidos de juguete” y me sentí tan ofendida que me entraron ganas de estrangularle. Pero luego pensé “¿es que acaso hay “melodías adultas?” y me dio como repelús. A ver, no puedo negar que yo ya voy teniendo una experiencia, pero ‘Quise ser’ no tiene nada que ver con la frustración, sino con quererlo todo en la vida, hasta cosas que son opuestas».
Lo que no viste venir es que uno de ellos estaría protagonizado por la española BB trickz. La cantante, presente en lo mejor de 2023 con ‘Missionsuicida’, ha tenido un viral este año en México en compañía de Kevin AMF, ‘Jálale alv’.
Y ahora BB trickz canta en un remix de ‘Club Classics’ que ha podido escucharse durante la Boiler Room de Ibiza. Algunos usuarios bromean con que Charli ha escogido a BB trickz sobre Bad Gyal por el “shade” que esta le lanzó hace unos años. Fue en una entrevista con JENESAISPOP.
Charli xcx debuts her Bb Trickz collaboration during Boiler Room set.