A buen seguro todos, seáis grandes fans o no, sabéis bien que este mes de noviembre –concretamente hoy, 22 de noviembre– se cumplen 50 años de la edición de la publicación del llamado “Álbum Blanco” de The Beatles. Una –sino LA– obra cumbre de la música popular del siglo XX que, si ya en su versión original era apabullante y fascinante con sus diversos y ricos 30 cortes, estos días ha sido reeditada en una mastodóntica caja con nuevas mezclas, sesiones inéditas y blablabla… Ese fantástico disco –imprescindible en esencia, más allá de estas fatigosas y raramente necesarias ampliaciones– parece dejar siempre a la sombra a otra obra maestra del pop rock no ya británico sino universal. Hablo de ‘The Kinks Are The Village Green Preservation Society’ que, publicado precisamente en el mismo día del año 1968, parece haber sido aplastado por una suerte de maldición que le persiguió desde incluso antes de su publicación, en una de las historias más fascinantes del rock.
Estos días nos encontrábamos con la insólita noticia de que ‘TKATVGPS’ –en adelante lo denominaremos así– había por fin logrado ser disco de oro en Reino Unido, alcanzando la cifra de 100.000 copias… ¡50 años después de su publicación! Con esa cifra ridícula para un grupo legendario, como es el caso, lo que podría ser una buena noticia se convierte en un capítulo más en la secuencia de calamidades que rodeó aquel disco de The Kinks, entonces en su formación más mítica con Ray Davies, Dave Davies (su hermano pequeño), Pete Quaife (su amigo de infancia convertido a enemigo íntimo durante aquellos 1967 y 1968 en los que se gestó precisamente esta obra, que dejó el grupo al año siguiente y nunca llegó a reconciliarse del todo con Ray antes de su muerte, en 2010) y el batería Mick Avory, y que, aun siendo uno de lo que hoy llamamos flops más sonados de la historia del rock, es una obra estratosférica, sin duda a la altura de cualquiera de las obras más célebres de sus coetáneos de Liverpool.
The Beatles abrieron indudablemente brecha para la explosión mundial de The Kinks, y estos siempre fueron, al menos en apariencia, los “chicos malos” de la llamada british invasion que anegó Estados Unidos de pop inspirado en el rock and roll y el rhythm and blues. Su tercer single, ‘You Really Got Me’, fue un éxito global que, a diferencia de otros coetáneos, mostraba garras afiladas en su riff de guitarra que, sin duda, es un precedente del heavy metal. Pero las constantes peleas entre los hermanos Davies, dentro y fuera de los escenarios (los hermanos Gallagher deben mucho a los Kinks, en todos los sentidos) les daban ese halo de peligrosidad e imprevisibilidad que provocaron que, por ejemplo, les fuera denegada la entrada a EEUU para hacer giras. Lo cual no hizo sino amplificar su popularidad en todo el mundo, especialmente en Reino Unido, donde eran estrellas de primer nivel: por ejemplo, en 1966 ‘Sunny Afternoon’ desbancaba a ‘Paperback Writer’ del número 1 de la lista británica de singles, en lo que Ray considera “una de las mayores alegrías de su vida”.
Sin embargo, esas tensiones harían que la distancia entre Ray –el indiscutible gran talento del grupo– y sus colegas creciera y que hacia finales de aquel 1966 se especulara con una separación de la banda y el más que probable inicio de una carrera en solitario de su líder. De hecho, siempre se especuló con que las canciones de ‘TKATVGPS’ tenían como destino un primer álbum de Ray Davies, pero las desastrosas decisiones de sus mánagers, embarcándoles en giras vergonzantes (como una que dieron en parques de atracciones de Suecia o por pubs únicamente poblados por mineros de la Inglaterra rural, por ejemplo), y la incesante presión de su discográfica, Pye Records (que desapareció pocos años después), que llevó al delirio de lanzar tres discos del grupo en el espacio de 4 meses, no hicieron propicio que aquello ocurriera.
En ese periodo de popularidad menguante, y pese a sus episodios depresivos, Ray decidió que aquellas canciones que llevaba preparando meses en su casa del extrarradio londinense, próximo al barrio humilde en el que él, Dave y Pete se criaron, debían ver la luz ya y debían hacerlo bajo el nombre de The Kinks. Así, abrió su habitual hermetismo en la composición e implicó a sus tres compañeros en la creación de armonías y arreglos, que preparaban en torno al piano de Davies en el salón de su casa estilo Tudor, evocando reuniones familiares similares en el hogar de los Davies. Esa nostalgia doméstica y local es, en realidad, lo que alimenta las canciones de este disco y, también, el concepto del álbum: la melancolía por los recuerdos del pasado más íntimo en una Inglaterra y un mundo inmersos en un convulso proceso de cambios sociales, luchas de clases y revoluciones.
Todo aquello que de alguna manera sí plasmaron álbumes como el citado ‘The Beatles’ o ‘Electric Ladyland’ de Jimi Hendrix, obras que miraban al futuro, no estaba en ‘TKATVGPS’ y, muy probablemente, fue una de las razones de su fracaso: fue ignorado por prensa y público de su país, aunque, curiosa e inesperadamente, Estados Unidos acogió muchísimo mejor su esmero retro cuando se publicó allí meses después. La nostalgia por el pasado no estaba en absoluto de moda, no era lo que demandaba el público, pero Ray, sin duda, plasmó eso a conciencia. No ya evocando al rhythm and blues que alumbró su generación y que ya había quedado opacado por la psicodelia y la tecnología (y eso que, fascinado por el Mellotron MKII, Ray ejecutó muchos de los arreglos del disco con ese antepasado del sintetizador, que funcionaba con cintas grabadas), sino yendo incluso más allá, al music hall, al vodevil, al vals y a la música de entreguerras. Aquello se percibió como un movimiento reaccionario que hizo que se le diera la espalda, que incluso algunos llegaran a tildar a Davies de fascista (en contra de la impresión que pudiera dejar esta obra, Davies se ha manifestado contrario al Brexit, por ejemplo). Sin duda fueron los que no se esforzaron en contemplar la ironía y el sentido del humor que impregnaba todo el álbum: los cada vez más frecuentes comentarios sobre que eran demasiado retro y pasados de moda, inspiraron al grupo a poner al disco ese título, “Los Kinks son la sociedad de conservación del parque municipal”, autoproclamándose adalides de lo cockney. Aun así, con esa reivindicación del parque municipal como eje en torno al cual se introducían todos sus personajes, Ray sí quería reivindicar la proximidad, la cercanía humana, como una reacción a un mundo cada vez más alienante y estresante. De hecho, es sorprendente (y triste) lo vigente que resulta hoy ‘TKATVGPS’ en cuanto a concepto.
Pero lo que hace grande este disco son sus 15 canciones originales, que también han sido ampliadas en una casi inabarcable caja de 11 (!) discos y 60 canciones, que incluyen un inédito (la preciosa ‘Time Song’) junto a demos y tomas en directo de la época, mezcladas con otras canciones de una etapa especialmente prolífica e inspirada de Ray Davies (aunque en la misma etapa también escribió canciones tan cutrecillas como ‘Wonderboy’ o ‘Plastic Man’) que ya habían sido editadas anteriormente (con ‘Rosemary Rose’, ‘Do You See His Name?’ o ‘Misty Water’ entre las más notables). Recomiendo, en cambio, revisar el núcleo original del disco, aunque esa idea es algo difusa en este caso: en un contraproducente derroche de improvisación, Ray pidió a Pye parar el lanzamiento de la edición de 12 canciones previsto para septiembre de 1968 –tarde: llegó a ponerse a la venta en algunos países de Europa, siendo hoy una cotizada rareza– y convertirlo en un disco doble de 20 canciones. ¿Parece una tontería pensar que se debió a que supo que The Beatles lanzarían un disco doble en aquellos meses? Quizá, y podríamos decir que en realidad tenía demasiadas buenas canciones que no quería dejar fuera, pero el hecho de que algunos de los temas incluidos en la versión final y sencilla de 15 canciones fueran terminados y grabados apenas el mes antes de publicarse lo ponen en duda. En todo caso, la versión final del disco que conocemos es maravillosamente perfecta de cabo a rabo, con 15 canciones prodigiosas en todos sus aspectos, con cierto aire campestre y despreocupado hilvanando de manera invisible su diversidad de estilos.
Con la solemne y tristona ‘Village Green’ –la primera canción que compuso Ray para este proyecto y a partir de la cual fructificó el concepto del disco– y la maravillosa obertura ‘We Are The Village Green Preservation Society’ –ese “himno nacional” en el que proclaman con evidente sarcasmo “Dios salve al Pato Donald, al vodevil y las variedades / (…) Dios salve las tiendas de barrio, la porcelana china y la virginidad”– como núcleo, The Kinks construyen un pequeño universo. Un universo en el que no falta la nostalgia más sincera (ejemplificada en la entrañable ‘Days’ y la alegre ‘Picture Book’ es un amargo recuerdo hacia las dos únicas fotos de familia de los Davies, sirviéndole para recordar a su hermana Rene, que murió bailando en una discoteca un día después de regalar a Ray su primera guitarra) pero tampoco la más ácida, como la de ‘Do You Remember Walter?’ (una de las canciones más sobresalientes de su carrera, en la que describe un reencuentro con su mejor amigo de la infancia en el que descubrieron que ya no tenían nada en común), con fantasmas de rockers caducos (‘Johnny Thunder’), prostitutas de confianza (en la exótica ‘Monica’) o brujas locales (en la perversa canción infantil con aires psicodélicos ‘Wicked Annabella’, estilo que también replica ‘Phenomenal Cat’) que deambulan por el parque municipal, semiocultos por el humo del “último tren de vapor”.
Pese a sus paupérrimas ventas, ‘TKATVGPS’ está, sin lugar a dudas, entre las mejores obras de pop rock que dio el siglo XX, si bien su valor está en la poderosa influencia que ha ejercido sobre varias generaciones de artistas británicos. Las obras completas de Madness, XTC, Ian Dury, Blur y The Libertines –pasando por grupos más minoritarios como The Boo Radleys o The Auteurs– tienen una deuda evidente con The Kinks en general y con este álbum maldito en particular, que ha contribuido como pocos a crear una identidad palpable para el pop de Reino Unido. De hecho, si hay algo que pueda llamarse brit pop, eso es ‘TKATVGPS’. Hoy, mientras Davies publica el segundo de los volúmenes de su serie ‘Americana’, se dice que la eternamente postergada reunión de los hermanos Davies está más cerca que nunca e incluso se dice que se prepara un musical basado en ese álbum, vemos a Ray recoger ese disco de oro que certifica la sombra que persigue esta obra con sólo media de su amplia sonrisa, sentenciando con la mordacidad que siempre le ha caracterizado: “esto parece el premio que se da a alguien que se retira”.
[Nota del autor: gran parte de la documentación de este texto proviene de la fantástica y recomendable biografía del disco escrita en 2003 por Andy Miller, publicada en España por Libros Crudos dentro de su colección «33 1/3». La fotografía exterior forma parte de la sesión promocional del disco, obra de Barry Wentzell para Melody Maker.]



Alaska y Mario han visitado esta semana el programa #yu de Dani Mateo para hablar de varios temas, entre ellos la educación sexual. Ha salido a debate el VIH y las declaraciones de la pareja al respecto, así como las del presentador Mateo y su colaboradora Lorena Castell (Lorena C), han generado críticas en
Tommy Cash es conocido por singles como ‘Winaloto’ o ‘Pussy Money Weed’ pero sobre todo por sus locos videoclips, que por su contenido entre surrealista, absurdo y grotesco (no siempre en este orden) suelen ser más noticia incluso que las propias canciones. Imperdibles eran, por ejemplo, los 
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Cariño son una de las sensaciones de la temporada gracias al mini álbum que acaban de publicar en Elefant, ‘Movidas’, en el que han incluido pequeños grandes hits del underground como ‘Bisexual’, ‘Canción de pop de amor’ o ‘Mierda seca’; y también a la viralización de su versión de ‘Llorando en la limo’ de C. Tangana. Han agotado las entradas para sus conciertos en el Café La Palma (Madrid) de la semana que viene… ¡durante dos días seguidos! y ya están confirmadas en el FIB.
Ni Mumford & Sons ni Little Mix ni mucho menos Mariah Carey: el flamante ganador entre las novedades discográficas de la semana en Reino Unido es Michael Bublé. Así se ha ido revelando a lo largo de la semana en las midweeks británicas, donde ya se da por seguro que su nuevo álbum ‘Love’, presentado por el single ‘When I Fall In Love’ (el corazón de la portada es tal cual), será número 1 en las islas tras la venta de más de 50.000 unidades en una semana.
La M.O.D.A. y Viva Suecia, dos de los grupos con más festivales a sus espaldas de nuestro país, son noticia hoy por algo que difícilmente podían barruntar ellos mismos. Pablo Laso, el entrenador de baloncesto del Real Madrid, los ha utilizado en un vídeo para motivar al equipo de cara a su participación en la Euroliga. Aunque el vídeo de la charla motivacional se ha subido a la 
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Hoy me confieso arrepentido de 
A finales de los 70 dos adolescentes de ascendencia mexicana, Daniel Álvarez y Ricardo Salazar, se conocen en la ciudad fronteriza de El Paso, Texas, y se hacen más que amigos, casi hermanos, en su pasión por la efervescente escena punk rock underground norteamericana. Ese es el germen de ELPASO, una banda que pretendía emular a héroes locales como Teenage Popeye o forasteros como Black Flag pero con su propia enseña, emplear el español como lengua expresiva. A mediados de los 80 el grupo se consolida y se convierte en una de las grandes promesas de la escena pre-grunge texana y, pese a numerosas vicisitudes, se embarca en la grabación de su primer álbum hasta que la tragedia cercena del todo sus sueños. Sueños que acabaron en una maleta repleta de flyers, fotos, cartas y grabaciones que accidentalmente entró en la vida de Benjamín Villegas y que este decidió perseguir hasta su ciudad de origen y exponérsela al mundo. Este es el punto de partida de ‘ELPASO: A Punk Story’, una biografía rock apasionante sobre la que hay que destacar algo: en esencia, todo lo descrito anteriormente es MENTIRA.
Se había 
No sabemos aún si 
Esta semana se celebra la X edición de Monkey Week, de nuevo en Sevilla tras haberse celebrado en principio en el Puerto de Santa María. Por allí han pasado muchos nombres internacionales, pero sin duda el festival-feria ha sido una cuna para la música nacional en todos sus géneros, del indie a últimamente el urban, siendo a menudo comparado con el SXSW americano.
«Personalmente conozco a Tali Carreto (NdE: co-director) desde antes de que organizase Monkey Week. Le quiero con locura. Es la tercera vez que tocamos en el festival y siempre han ocurrido cosas mágicas. La primera vez, presentando ‘(III)’ paralizamos toda una calle de El Puerto de Santa María para bajar todo el equipo de la furgoneta. Era 2012 y el pueblo no estaba tan involucrado aún como luego lo estuvo. Tuvimos que tocar en el suelo porque no cabíamos en el escenario. La sala se llenó y hasta mi jefe de aquella época se quedó sin vernos por sobreaforo. La segunda vez tocamos en aquel teatro enorme del Puerto aún. Siempre nos han tratado con un cariño muy especial. Me pidieron participar en una mesa redonda y ahí conocí a Niño de Elche. Y de ahí salió Exquirla. Hemos hecho grandes amistades en el Monkey Week y siempre hemos sacado cosas más que provechosas de ir a este festival hecho con amor, devoción por gente que ama la música con profundidad. Viva el Monkey. Viva mi amigo Tali». Esteban de Toundra.
«Una vez estábamos tocando en el Puerto de Santa María y Alex de los Parrots nos estaba tocando la pandereta y había 2 barras en el bar, pero una estaba inhabilitada. Entonces me subí en ella, cogí una botella, me di un golpe con la cabeza de Omar (bajista) y me tragué el diente. Hasta el día de hoy sigo sin diente. La gente me decía que me daba más personalidad: pues ya está. Luego ya en Sevilla tocamos con Cecilio G y fue salvaje. Junto con un grupo de Mallorca, The Wheels, hicimos un barrido por Sevilla, destrozamos todo… Tiraron unas macetas en nuestro hotel y nos echaron la culpa a nosotros. En nuestra habitación había una maceta rota y había muchas monedas de 1 euro». ¿Pero fueron ellos o no?, les pregunto. «No sé, nos encontramos ahí todo. Íbamos volaos. El Cecilio se quería liar con una en nuestro baño. Escuchamos de todo ahí». ¿Y siempre son así sus giras o solo en Monkey? «No se rompen cosas», indica, «pero ya que vas por ahí a tocar te pegas la juerga con la gente. Es lo bonito del Monkey: te encuentras con la gente, es un gran backstage. Y la última anécdota, la más guay es que allí conocí a la bajista de Bifannah, le entré, le hice una canción y nos vamos a casar. Se llama ‘Los autos locos’ porque ella tocaba en los coches de choque». Luis de Los Nastys.
“No sé explicarlo, cada uno de los años que he tocado en el Monkey, he sentido lo mismo que cuando eran las fiestas de mi pueblo. Sí, para mí tocar en el Monkey es revivir de mayor la ilusión que sientes cuando eres pequeña en algunos días especiales y encima pudiendo atiborrarte de pescao frito y cervezas. Es como una excursión con tus amigos, te encuentras con muchos compañeros y compañeras que vas viendo durante el año, pero todos a la vez y todos están muy contentos. También me encanta compartir el escenario y la diversión con muchas bandas que desgraciadamente no se suelen ver en otros festivales, y quizás esa energía de las bandas que están empezando y que no están resabiadas, contribuye también a que el ambiente sea especial. Por no hablar de la magia que tiene el Puerto de Santa María, o Sevilla, en fin, que se alinean los astros. Yo les doy las gracias desde aquí a los chicos del Monkey por seguir invitándome ¡Gracias chicos! y ¡Feliz Cumpleaños!”. Lorena Álvarez.
«Valoramos mucho que Monkey Week confiase en nosotros en 2011 para su escenario principal en un claustro del Puerto de Santa María. Fue justo en ese camerino en el que cerramos el trato con nuestro actual sello discográfico, además de que por su propia idiosincrasia el festival genera la oportunidad de coincidir y generar sinergias con otras bandas y activos de la industria musical. Recuerdo que compartimos cartel con Hawkwind (la primera banda de Lemmy de Motörhead), que nos prestaron los pedales de afinación, que por entonces no teníamos, y la mítica Neneh Cherry». Carlangas de Novedades Carminha.
«El año que presentamos ‘Un gramo de fe’ en el Monkey, cayó una tromba de agua y, en nuestro escenario tuvieron que cambiar equipo, mesa de PA… porque todo se había mojado. Estuvimos a punto de suspender. Al final, todo cuadró pudimos subir y tocar sin problemas. Pero, cuando acabamos, tal y como bajábamos por la rampa del escenario, la furia del averno se desató de nuevo y hubo que suspender el resto… Una pena, creo que fuimos los únicos que tocamos esa noche». Pony Bravo.
«Anteriormente, como banda, solo hemos estado una vez en el Monkey Week. Fue durante la edición de 2010, justo cuando sacamos nuestro primer disco. Estábamos realmente excitados de participar ya que ese fue el primer año de nuestras vidas en el que habíamos empezado a salir a tocar y girar por España y otros países. Toda esta experiencia de salir a tocar fuera, participar en festivales y tocar en salas era algo nuevo y maravilloso para los cuatro. Fue llegar al Puerto de Santamaría, en Cádiz, y empezar a acercarnos a plazas y salas a ver conciertos, recordamos que estaba petado de gente y toda la ciudad parecía un enorme festival. Nos acordaremos siempre de los bares en los que nos paramos a tomar cervezas y sobre todo de uno, cerca de una plaza en la que había un escenario en el que tocaron Fiera, en el que pedimos un mero empanado (o eso recordamos) que nos pareció delicioso. A lo largo de estos 10 años hemos estado buscando una tapa igual de fenomenal, fracasando en el intento constantemente.
«Para nosotros durante unos años el Monkey Week fue pescaíto frito, música por todas partes y las personas con más buen rollo del mundo, las del Puerto de Santa María. Creo que tocamos allí dos años (en la edición del Puerto) y cada vez que íbamos tocábamos tres o cuatro veces. Era como el SXSW de España. Hubo un año que fue el primero en el que el Monkey trajo de fuera un montón de personas de la industria de la música: mucha gente de centro y sur de América, algunos europeos y un par de norteamericanos. Uno de esos norteamericanos era Sean, el creador y dueño de Burger Records, a quien ya habíamos conocido en Austin el año anterior. Estábamos andando por la calle cerca de las bodegas e íbamos fumando unos porros. De repente, un coche 4×4 se paró delante nuestro y nos empezó a gritar que qué estábamos haciendo, yo que iba un poco más retrasado me acerque a él y le pregunté qué pasaba y, de repente, me enseñó una pistola que llevaba en el pantalón cogida a lo gangster y me dijo que me fuera, que era Guardia Civil (cosa que aún dudamos hoy en día). Le quitó los porros a nuestro antiguo batería, Larry, y a Sean no porque los llevaba bien escondidos. Cuando se marchó, recuerdo la cara de Sean de felicidad y, a la vez, no se podía creer lo que había pasado. ¡Eso sí! Nunca se olvidará del Monkey Week 💘🍔» The Parrots.
«Para nosotros el concierto de Monkey Week va a ser un concierto muy especial, es el concierto número 158 de la gira ’45 cerebros y un corazón’ y es el último que vamos a dar de esta gira. Por lo tanto será el día en que nos vamos a despedir de las canciones tal y como están montadas en el show que ahora mismo llevamos. Creemos que va a ser muy emocionante. Hacerlo en Sevilla es además especial porque es una tierra donde siempre nos han tratado muy bien, siempre habíamos tenido ganas de ir y cuando hemos ido la reacción del público siempre ha sido maravillosa. Y además es en un festival que nos parece muy atrayente porque la programación nos gusta mucho, nos vamos a encontrar con amigos y todo en conjunto va a ser muy emocionante». Marcel Bagés.
«Cuando visitamos el año pasado el Monkey Week ya era en Sevilla. Siempre nos hablaron muy bien del encanto y la maravilla de lugar del Puerto de Santa María donde pudimos descubrirlo por nosotros mismos este verano en el Monkey Weekend, aunque eso sería otra historia. Respecto a Sevilla nos gustó la idea de ir un jueves bien pronto para poder ver a Fantastic Explosion cuando realmente tocábamos el sábado. Era una idea fantástica cuando tienes muchos amigos que ver y un par de noches libres antes de que Radio3 te convoque a las 9 de la mañana el sábado para la batalla de bandas. Especial. Anécdotas hubo varias, por no decir muchas. El mundo del rock estaba muerto y casi todos se quedaron sin trabajo. Despedidos. A Andoni (Vulk) le mantearon como a un torero para poder ir a un concierto al que él no quería ir, tras 20 minutos de vapuleo el concierto no era allí. Mike (Fantastic Explosion) ligó en algún momento disponiéndose a conseguir un método anticonceptivo en la máquina del hostal, tras la disputa contra la expendedora y sin victoria alguna, le dio la vuelta a la máquina para ocultar los hechos. En una pista de coches de choque conocimos a Esteban y Manuel. Maravilla. Después de ver la arrogancia de Destiny Frasqueri nos fuimos todos a mitad concierto a una jam session horrible donde nosotros mismos éramos los participantes. Compañeros como Cala Vento, Escorpio, Vera Fauna, Medalla, Mueveloreina, Balcanes, Bala, Fasenuova, Favx, El Último Vecino, etc, etc… no sé que iba a decir. Swans nos dejaron vibrando y sordos. Puede ser que el orden de los acontecimientos no sea cronológico. Vete tú a saber». La Plata.
«Después de un viaje que parecía eterno, llegamos a Sevilla muy ilusionados y con el tiempo justo para subirnos al escenario del primero de los dos conciertos que íbamos a dar ese día… Ya a la noche, más relajados y mojados por dentro, lo dimos todo en un concierto que recordamos muy intenso. Nos sorprendió ver entre la gente a Joan Vich, sobre todo porque ya había estado en el anterior concierto… Pensamos que igual se había perdido, jajaja… Pero no, parece ser que le gustamos tanto que quiso repetir… Posteriormente entramos a formar parte de Ground Control, así que además de poder comprobar que, efectivamente, Sevilla tiene un color especial y disfrutar del ambientazo del festival, nos fuimos de allí adoptados por una gran familia musical». Exnovios.
«De pequeño nunca fui a campamentos de verano, pero en mi cabeza el Monkey Week debe ser bastante parecido. Desde que empezamos a tocar en directo en 2015 hemos ido construyendo amistades en la carretera con muchos grupos que más-o-menos dan los mismos pasos que nosotros, y el Monkey Week siempre ha sido un momento guay para encontrarte con todos esos amigos a la que quieres pero que sólo ves un par de veces al año. El Monkey Week nos unió con Cala Vento, Sorry Kate, The Zephyr Bones, Terry vs Tori, Vera Fauna, Alien Tango, Jägermusic, Foehn Records y Ground Control, y no podemos estar más contentos por ello». Carlos, guitarrista de Baywaves.
«Para Terry vs. Tori, tocar en Monkey Week ha sido siempre una experiencia súper enriquecedora. Fuimos seleccionados para formar parte del cartel el primer año que se hacía en Sevilla, siendo solo nuestro segundo concierto y en nuestra casa, y pudimos compartir escenario con muchas bandas que por entonces nos gustaban y conocerlas en persona. Desde entonces, hemos tocado consecutivamente en las tres ediciones en que se ha hecho en la capital andaluza y nos encanta el ambiente. Todo lleno de músicos, amigos, industria y mucha gente con ganas de disfrutar de lo muchísimo que tiene que ofrecerle el circuito musical no comercial de España y de muchos otros países. ¡Es como un campamento de verano para nosotros!». Terry vs Tori.
“Estamos felices y muy agradecidas de poder participar en el décimo aniversario del Monkey Week. Es la primera vez que asistimos y además vamos a tocar. Nos hace una ilusión tremenda ser uno de los grupos ganadores del concurso UNIA Música abierta y compartir cartel con tal despliegue de artistas, sobre todo con artistas a los que admiramos como Melenas, Tigres Leones, Los Mejillones Tigre o Dreyma, con las que tocamos la semana que viene en Málaga. Además estaremos en la batalla de bandas del sábado en la Alameda. Va a ser divertidísimo, ¡larga vida al monkey week!” Uniforms.
Precisamente el día en que se emite Operación Triunfo, salen a la luz unas declaraciones de su ex jurado Mónica Naranjo, que se vinculó al formato en 2017 pero no ha querido hacerlo en 2018, que van a traer cola. La intérprete de ‘Europa’ ha dicho que «OT’ es muy rancio», en concreto un formato «muy rancio en el que nadie está contento nunca», y también que es «un coñazo». Naranjo, además, ni planea volver al programa ni ve este año el concurso.
Aprovechando su paso de gira por Reino Unido presentando las canciones de su segundo disco, ‘
Devin Lima, integrante del trío estadounidense LFO, famoso por su éxito de 1999 ‘Summer Girls’, que fue top 3 en el Billboard Hot 100 y acumula casi 18 millones de reproducciones en Spotify, ha muerto a los 41 años a causa del cáncer, 
M80, una de esas emisoras de radio que has escuchado “toda la vida” en casa o en el coche de tus padres, dedicada a los clásicos del pop y el rock, echa el cierre tras 25 años en antena. El motivo del cierre según varios medios han sido los malos datos de audiencia que ha venido produciendo la emisora en los últimos tiempos. 
El 30 de enero de 2019 se entrega el anual Premio Ruido, que premia el mejor disco español del año. En las anteriores tres ediciones, el galardón ha ido a parar a ‘