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Madonna / American Life

Una famosa cita de Madonna me ronda frecuentemente la cabeza: “puedes ser espiritual y que te guste comprar en Prada”. No le falta razón. La pregunta es: ¿quién puede permitirse ambas cosas? ¿La espiritualidad para Madonna es un camino de vida, o un lujo más? El descubrimiento de que ni el dinero ni la fama dan la felicidad está en el núcleo de ‘American Life’. El punto de vista, sin embargo, no acaba de conectar con el pueblo, quizá porque para cuando publica ‘American Life’, ella ya lleva décadas muy lejos de ser una persona común. Madonna critica el sistema desde dentro, secuestrada por su propio éxito.

El noveno disco de Madonna, por tanto, está lleno de contradicciones. Ese es su encanto y también su talón de Aquiles. ‘American Life’ es un disco que critica al consumismo pero vende un producto, una disputa a la cultura de las celebridades hecha por una de las celebridades más poderosas del mundo, un disco que se apropia de la estética radical siendo, a su vez, un lanzamiento multimillonario, un trabajo que cuestiona el “sueño americano” pero que es un producto del mismo.

Pero el aspecto más fascinante de ‘American Life’ es su tensión entre forma y fondo. En las entrevistas, Madonna explica que 20 años de carrera le han llevado a entender que es la conexión humana, el compartir, el amor, y no el éxito, lo realmente importante. La ironía es que ofrece musicalmente su trabajo más hostil, antipático, desagradable y frío. Algunos lo llamarán feísmo, pero la razón por la que ‘American Life’ sigue siendo debatido a día de hoy -y escuchado- es porque ese feísmo era totalmente intencionado y es su genialidad, desde la primera hasta la última nota.

‘American Life’, como cada disco de la artista, es producto de su momento histórico. Estamos en la época inmediatamente posterior al 11-S y Estados Unidos está a punto de invadir Irak. El ambiente en el país es de paranoia, miedo y xenofobia. Las Dixie Chicks comprometen su carrera por atreverse a criticar a George Bush en un contexto de patriotismo exacerbado. Madonna, prudente, da la explicación más equidistante posible: “Yo ni estoy en contra de Bush, ni estoy a favor de Irak: estoy a favor de la paz”. El contexto políticamente cargado de ‘American Life’ contribuye a la confusión generalizada en torno a un disco que al final no es tan político, ni mucho menos un disco protesta. Si ‘American Life’ protesta sobre algo, es sobre la privilegiada vida de Madonna, con la artista situada en el centro de la historia.

Las tensiones bélicas inspiran el corrosivo sonido del álbum, sus letras («hay tanta destrucción», canta veladamente en ‘Love Profusion’) y por supuesto el tema titular, un arma nuclear transformada en canción, que incluye una de las mejores ideas de la carrera de Madonna (el apoteósico final simulando un bombardeo) y una de las peores: el rap. “I want to express my extreme point of view / I’m not a Christian, and I’m not a Jew” es una de las perlas que deja este humillante episodio, que Madonna trata de explicar, sin éxito, subrayando su intención satírica. Irónicamente, ‘American Life’ como canción es espectacular, pero su rap resulta bastante revelador de la confusa perspectiva política que adopta la cantante en el disco: la de una mujer rica y famosa pidiendo empatía. La cosa no cuaja y ‘American Life’ se convierte en el lead single menos exitoso de su carrera hasta la fecha.

La retirada de su videoclip original, que recrea un ataque militar en un desfile de moda e incluye soldados amputados e imágenes de archivo de niños en situación de guerra muy duras de ver, además de un doble de Bush a punto de ser hecho añicos por una granada, complica aún más la promoción de un álbum que empieza a ser muy difícil de vender incluso antes de su lanzamiento. El vídeo es uno de los más extremos jamás realizados por una estrella del pop, tan extremo que supera a la propia Madonna, que decide retirarlo preocupada por la posible «insensibilidad» de las imágenes, en un momento en que la invasión de Estados Unidos a Irak ya no es una amenaza, sino una realidad. La artista, que había construido una carrera basada en la provocación, da un decidido paso atrás, y cuando un periodista le pregunta si no es precisamente un contexto real de guerra el momento más oportuno para lanzar un vídeo así, ella responde que prefiere que sus intenciones no sean malinterpretadas.

La realidad es que ‘American Life’ no es un disco sobre la guerra, a pesar de que la portada, que evoca una famosa imagen de Che Guevara, promete una obra radicalizada que luego resulta ser, sobre todo, personal. Ciccone nuevamente juega a su antojo con símbolos culturales de forma polémica, y no parece reparar en la contradicción de apropiarse de la imagen de un antiimperialista siendo la representación misma del capitalismo americano. Es otra de las fricciones que definen el disco.

‘American Life’ precisamente brilla como obra introspectiva y autobiográfica de una Madonna que en 2003 ya se ha reinventado muchas veces. Su disco hermano, ‘Music‘ (2000), también producido junto a Mirwais, está escrito siguiendo la fórmula del singer-songwriter, porque Madonna acaba de aprender a tocar la guitarra y su escritura empieza a mirarse más hacia adentro. ‘American Life’ lleva este concepto a su límite y recurre a los códigos del folk y la electrónica para representar un conflicto interior: por un lado, el intimismo de la canción folk, y por otro, la inclemencia de una producción militarista, industrial e hiperfuturista, pero a la vez minimalista y clínica, una absoluta delicia para los nerds del sonido, que refleja en lo sonoro el incómodo proceso espiritual que atraviesa la artista.

Mirwais habla en las entrevistas de un arduo proceso de producción basado en dejar las canciones en su mínima expresión, pero ninguna de ellas saldría adelante sin las excelentes melodías que escribe Madonna. La de ‘American Life’ es alucinante, y el tríptico que completan ‘Hollywood’ y ‘I’m So Stupid’ es para enmarcar. Cada beat, cada línea incisiva de sintetizador, cada guitarra entrecortada, cada sample vocal, es intencionado, pero las canciones funcionarían desnudadas de efectos. Destaca el momento en que la voz autotuneada de Madonna se congela al principio de ‘I’m So Stupid’, muy representativo de la incomodidad con la que juega el álbum. La paliza sónica de ‘Nobody Knows Me’, la producción mas despiadada, juega con el humor sampleando náuseas. ¿Te molesta? Es la intención.

La trepidante ‘Hollywood’, banda sonora de uno de los besos más famosos del siglo XXI, es la canción que más tarda en mezclarse, debido a la densidad de ideas que contiene. La canción que hace a Charli xcx descubrir a Madonna, se parece a la música disco pero no lo es; es una especie de synthpop motorik glamourizado que representa el mayor engaño de Hollywood: su poder de seducción. Su videoclip, sospechosamente inspirado en la fotografía de Guy Bourdin, es retirado temporalmente por una demanda y hunde aún más las posibilidades comerciales del disco, que acaba siendo el menos vendido de la carrera de Madonna hasta ese momento.

La propuesta musicalmente alienante de ‘American Life’ está excelentemente desarrollada dentro de un disco que incluye agradables contrastes emocionales. ‘Love Profusion’, en toda su obvia accesibilidad pop, aún juega con el glitch en la producción vocal. La escalofriante ‘Nothing Fails’ es el corazón humano de ‘American Life’, representado a través de un emocionante coro góspel que apunta directamente a ‘Like a Prayer’. “No soy religiosa, pero estoy tan emocionada que rezaría para que te quedaras para siempre” es la confesión de una artista que diferencia religión de espiritualidad: compra en Prada y afirma en un directo que la religión es lo contrario del amor, porque “el amor, al contrario que la religión, no divide”.

En cambio, ‘Intervention’ representa el momento en que las ideas de Madonna y Mirwais colapsan: esta tierna canción dedicada a Rocco no se decide entre la forma acústica o la invasión de sintetizadores, por lo que acaba resultando sobrecargada. Su fórmula es mejor desarrollada en la otra balada acústica del disco, ‘X-Static Process’, preciosa y conmovedora en su narración de una crisis existencial invocada a Jesucristo. Madonna explica que la simplicidad de la canción le recuerda a su infancia, y cuenta que usa a Jesús como metáfora para hablar de su relación con los hombres: lamenta que en el pasado les ha dado “demasiado poder” y que eso la ha llevado a olvidar su propia identidad.

La conexión de Madonna con su infancia está explicitada en el electrodisco ‘Mother and Father’, que relata el trauma de la muerte de su madre e incluye un rap que, esta vez, sí funciona. Y funciona porque Madonna recuerda en él ese trauma usando un lenguaje casi infantil que es totalmente intencionado: “My father had to go to work, I used to think he was a jerk” parece una rima fácil, pero captura un dolor específicamente anclado en ese momento vital. Cuando Madonna reconoce después que se prometió a sí misma “nunca depender de nadie”, y que su corazón se convierte “en una especie de jaula”, está explicando exactamente quién es. La Madonna que canta en ‘I Feel So Free‘, que le “cuesta conectar con la gente”, ya contaba por qué en esta canción biográfica.

Algo confuso en su perspectiva de la vida, difícil como obra de pop con la que empatizar por venir de quien viene, ‘American Life’ ha sobrevivido el paso del tiempo sobre todo gracias al elevado nivel de sus canciones e innovaciones sonoras, representadas en el enfoque extremo de la producción, el tratamiento experimental de la voz de Madonna, la sequedad de las tomas vocales que casi parecen rechazar el glamour y la perfección artificial de la industria del pop, y la inusual mezcla de folk y electrónica que evidencia las tensiones del disco. Todos estos elementos constatan que este álbum no es una mera continuación de ‘Music’, de la misma manera que ‘Madame X‘ tampoco es una mera continuación de ‘American Life’ más de una década después.

La inclusión en el tracklist de ‘Die Another Day’, el épico tema para James Bond que anticipa el sonido de ‘American Life’, pero que a su vez contiene efectos cinematográficos inspirados en la película, traba un recorrido que concluye de manera inmejorable con la bellísima ‘Easy Ride’, una oda a la disciplina y a la idea de familia como hogar, que conecta con ‘Nothing Fails’ por su uso de cuerdas y por su calidez. Quizá esta canción se acerca más al discurso de Madonna en la época, pero funciona precisamente porque el resto de pistas osan ir a lugares mucho más arriesgados, dentro de un trabajo deliberadamente difícil e incómodo. Madonna confía en que su público lo entenderá, y aunque sigue siendo un disco divisivo, 23 años después su estatus de obra de culto le da la razón, a pesar de sus contradicciones.

Muse / The Wow! Signal

Hay nuevo disco de Muse. Eso significa que tenemos nuevas escaladas al cielo y descensos al infierno, teorías de la conspiración tipo «todos somos marionetas en la sociedad actual», historias extraterrestres, versos en latín, preguntas sobre hexágonos, solos de guitarra, también de órgano, una guitarra de ocho cuerdas y alguna que otra historia de divorcio.

Su 10º álbum de estudio se interesa particularmente por la vida en el universo más allá de la Tierra, justificando su título en la primera pista. ‘The Dark Forest’ es una referencia a la «hipótesis del bosque oscuro» popularizada en la novela de Liu Cixin, según la cual no se ha encontrado rastro de vida alienígena porque las distintas civilizaciones se ignoran para no destruirse mutuamente. ‘The Wow! Signal’, que referencia una señal detectada por la Universidad de Ohio en 1977, es, según Matt Bellamy, la señal que podría ser enviada «por nuestros vecinos en el cosmos» y que no sabemos si implicaría «miseria y destrucción» o «paz y esperanza».

El álbum no sigue luego exactamente este concepto, lo cual se agradece porque 10 temas como ese ‘The Dark Forest’, el mismo que tiene un verso en latín, podría haber sido duro. Proliferan las guitarras viajeras y estridentes, hay cierto aire cinematográfico, en concreto de Western, incluso de algún tipo de folclore, en una de esas grabaciones impredecibles que siempre han caracterizado a Muse.

En su línea podríamos hablar del carácter aventurero de ‘The Sickness In You & I’: sus 30 últimos segundos no son los que esperas cuando el tema había comenzado en plan rock. Y sobre todo hay que destacar una canción de supervivencia llamada ‘Be With You‘ que comienza con un órgano, después se convierte en un electro soterrado y finalmente se expande extática como un paisaje de M83. Es la mejor composición de Muse en al menos una década.

El juego entre sintetizadores y guitarras, que también define el single principal ‘Unravelling’, lleva a Muse a mostrarse más juguetones que nunca en ‘Nightshift Superstar’. Para rebajar la intensidad de temas que se llaman cosas como ‘Hexagons’ o ‘Cryogen’, este último construido en homenaje a sus inicios, el grupo británico se empapa del «French Touch» de Daft Punk y Justice -incluso hablan de ABBA- en una canción hedonista «sobre bailar libre» en la que insisten, eso sí, que han tocado todos los bajos, guitarras y baterías, «de verdad».

Lejos de su comienzo marciano, ‘The Wow! Signal’ se cierra con un par de temas que no han estado entre los singles de presentación, pero que pueden agradar especialmente a sus seguidores. En primer lugar, llevan a cabo una colaboración con Ellie Goulding llamada ‘Hush’ que tenía que suceder tarde o temprano tras haberse profesado admiración mutua. Goulding grababa casualmente en el estudio de al lado de Muse y su voz encajó en esta canción que sintoniza con su vertiente más de cantautora oscura. Y ‘Space Debris’ es el tema que Matt Bellamy dedica a su ex exposa Elle Evans, y que ya ha comentado que se ve incapaz de interpretar durante su gira. No tiene la garra de ‘Unintended’, pero sí su concisión. Como en el resto del álbum, Muse vuelven a hacer bien de Muse, tras unos años de capa caída.

Alaska será reconocida en los Latin GRAMMYs como icono español

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En un momento comercial especialmente complicado para su carrera, debido a que el último disco de Fangoria, ‘La verdad o la imaginación‘, ha tenido un recorrido en listas limitado, Alaska recibe una nueva noticia en forma de distinción académica, ya que se encuentra entre las figuras de la música que recibirán premios especiales en la próxima gala de los Latin GRAMMYs que se celebra el 12 de noviembre.

Alaska será reconocida como icono del pop español y por «su estilo irreverente y espíritu innovador». El comunicado oficial destaca que Alaska «ha explorado el punk, el pop y la electrónica, construyendo una carrera única y revolucionaria» y que es «figura clave de la Movida Madrileña y voz detrás de himnos como “A quién le importa” y “Ni tú ni nadie”». Además, indica que Alaska «se ha mantenido vigente durante décadas gracias a su autenticidad y constante reinvención» y que «sigue siendo un símbolo de libertad, creatividad y expresión dentro de la música en español».

Además de Alaska, Francisco Céspedes, Lila Downs, Daniela Mercury y Chichí Peralta recibirán el Premio a la Excelencia Musical; mientras que Omar Alfanno tendrá el Premio del Consejo Directivo, como parte de la entrega de los Premios Especiales 2026.

La 27ª entrega anual del Latin GRAMMY se llevará a cabo el jueves 12 de noviembre de 2026 en el MGM Grand Arena de Las Vegas, Nevada. La ceremonia honrará a lo mejor de la música latina lanzada entre el 1 de junio de 2025 y el 31 de mayo de 2026.

Lily Allen defiende su show de las críticas en redes sociales

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Este fin de semana, Lily Allen ha protagonizado dos grandes shows en el O2 de Londres con motivo de la gira de ‘West End Girl’. La artista británica se ha visto obligada a usar su cuenta de X para desmentir las críticas de un usuario sobre su concierto.

El usuario Rupert Hawksley, que asegura que el show de Allen no tenía «ningún telonero», cuenta que la artista apareció en el escenario hacia las 21:10 y el concierto terminó a las 22:00. Según cuenta este, Allen no dirigió ninguna palabra al público, al que había cobrado 86 libras por los mejores asientos. El mismo Hawksley aclara que «obviamente» su mensaje está escrito de una forma negativa y matiza que «la performance fue brillante».

Lily aborda cada punto de uno en uno. Esta empieza diciendo que sí «hay teloneros» y que «el espectáculo siempre ha sido descrito como ‘Lily Allen interpreta West End Girl'»: «El show dura una hora, ya que es solo el disco entero», explica. En cuanto a la hora de inicio, la artista confiesa que llegó unos minutos tarde porque se había roto las medías y «tenía que cambiarlas».

Efectivamente, Allen no habla con el público en esta gira, lo cual defiende como una «decisión artística»: «La cuarta pared ayuda con la narrativa y a la mayoría de la gente le resulta efectivo», comenta. Por último, asegura que su última intención es que alguien se sienta «estafado» por un concierto suyo: «Todas las personas de esta gira están trabajando muy duro para dar a la gente el mejor espectáculo posible y estoy extremadamente orgullosa de ello», concluye.

Viva Belgrado abrazan riffs y oscuridad en ‘Un andalucito más’

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Viva Belgrado lanzaron uno de los mejores discos de 2024 y este mismo año podremos escuchar su sucesor. Mientras que ‘Cancionero de los cielos’ mezclaba los inicios screamo y pesados del grupo cordobés con sonidos más luminosos, ‘Mientras el Guadalquivir fluye y fluye y fluye’ apunta a ser un proyecto «más oscuro y riffero, más conciso y menos etéreo». Este verá la luz el próximo 23 de octubre.

El primer adelanto del proyecto se llama ‘Un andalucito más’ y es la Canción del Día. Esta cumple todo lo que describe la banda sobre el que será su quinto disco, que llegaría en «uno de los momentos más dulces en la historia de la banda»: un potente riff que atraviesa todo el tema, letras furiosas ancladas en la realidad y la misma capacidad de fusionar distintos campos del rock.

«Si me persigues corro como un galgo o cruzo el mar si es necesario, llego hasta el sustrato» o «Si me asaltan las dudas al cuello, voy sin pensar» son algunas de las frases que Cándido Gálvez dispara en los versos. Este grita que «es la única forma al final» justo antes del melódico estribillo de la canción: «No dejo de varear, un andalucito más».

Este primer adelanto también será el track 1 del álbum, el cual tratará sobre «el peso del pasado, los procesos cíclicos que nos llevan una y otra vez de vuelta al inicio, la celebración de la amistad o el deber de ofender».

Tracklist:
1. Un andalucito más
2. Y fluye
3. Demasiado pasado
4. Calienta que sales
5. Amor a 136 bpm
6. Amor en Em
7. Menquitofla (feat. Alain Johannes)
8. El deber de ofender
9. Varios demonios
10. Memorabilia
11. Súper futuro

Karol G visita el confesionario de Rosalía: «Qué alivio conocerte»

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Si alguna vez hubo beef entre Rosalía y Karol G, se ha terminado oficialmente. En el último concierto del LUX Tour, la artista catalana ha presentado a «la única e inigualable» Karol G para que la acompañe en el confesionario, donde ha contado la historia del ex al que no le gustaba celebrar sus cumpleaños con ella.

Allá por 2024, se rumoreaba que podía haber alguna especie de enemistad entre Karol G y Rosalía a raíz del lanzamiento de ‘Si antes te hubiera conocido’ y su parecido con ‘Despechá’. De hecho, JENESAISPOP hasta publicó un artículo comparando los parecidos entre ambas canciones. Anoche, en el KIA Forum de Los Ángeles, todo se arregló.

«Qué alivio conocerte», dice Karol después de abrazar a Rosalía. «Ya nos conocíamos de alguna vez, de decirnos hola y adiós rapidísimo, pero ahora se siente como otro nivel de amistad», respondió la artista española. Toda la interacción en el confesionario la llevaron a cabo en español: «Yo estaba en una relación donde esa persona no le gustaba celebrar su cumpleaños conmigo», confesó Karol.

Después de describir cómo esperaba «la excusa para el siguiente año» cada vez y preguntar «cuál es la oración que tengo que hacer», Rosalía intenta buscar una razón válida: «Sé que hay gente a la que no le gusta cumplir años, pero aun así tendría que querer estar contigo», declaró. Karol fue clara: «No era el caso, le gustaban sus cumpleaños».

Por último, esta contó la peor parte de la historia, en la que la dejaron en la sala de espera de un aeropuerto: «En el último cumple nos íbamos de viaje, ya estábamos con las maletas en el aeropuerto porque íbamos a celebrar el cumple en otra parte del mundo. ¿A ti te han dejado alguna vez en la sala de espera del aeropuerto?», contó La Bichota. Rosalía terminó animándola a su manera: «Si en el tercero no lo quiere celebrar y en el cuarto cumple me deja en el cuarto de espera, yo le digo que venga, hasta luego y nunca más».

Montedapena: «Para mí las divas del pop fueron Tarja, Floor Jansen, Simone Simmons…»

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41 comentarios en la noticia del single de un artista emergente son una hazaña poco habitual en JENESAISPOP. Lo logró Montedapena hace meses gracias a la pegada de ‘No te tires a un facha‘, su single guitarrero y antifascista, que contenía incluso algún trazo metal que ahora empezamos a entender mejor, ya que en su entrevista para la sección comisariada por Jägermeister, «Meister of the Week«, Montedapena ha decidido desempolvar su afición musical más temprana: el metal sinfónico. Una influencia en la música del pontevedrés Héctor Rodríguez que puede ser más o menos evidente -cortes como ‘Lista de checks’ tiran más por el punk rock-, pero que está ahí. Montedapena nos habla de sus artistas y discos favoritos y explica por qué este estilo musical ya no es mainstream, como lo fue hace un par de décadas gracias a grupos como Within Temptation.

¿Por qué eliges hablar de metal sinfónico?
Porque es el estilo musical que más me hizo apasionarme por la música, ser fan loquito de bandas y querer hacer un grupo musical del estilo.

¿Qué elementos crees que necesita una música para ser considerada metal sinfónico?
Igual es una respuesta un poco obvia, pero algo de metal (guitarreo y base rítmica metal), algo sinfónico (con unos violines a veces es suficiente, pero hay grupos que graban con orquestas sinfónicas enteras) y, en la mayor parte de ocasiones, una voz femenina al frente.

¿Hay algún momento (una canción, un arreglo o una introducción orquestal) que te haya marcado especialmente?
Yo creo que la epicidad que tiene, ‘Nightfall’ de Xandria me marcó mucho.

¿Cuándo descubriste esta música y a partir de qué artistas o discos?
La descubrí cuando era adolescente, más o menos a los 14 años. Me empezaba a interesar el rock y el metal en general y, descargándome música para meter en el mp3, descargué un par de temas de Epica (eran del disco ‘The Phantom Agony’). No conocía el grupo, pero a veces descargaba cosas que me aparecían recomendadas, y estuve escuchando esas dos canciones en bucle toda una semana que estuve de camping con mi familia. Estábamos sin internet y no podía descargar nada más del grupo ni ver cómo eran ni nada, entonces creo que esto me generó mucha expectación e interés sobre la banda. En cuanto llegué a casa, ya me puse a descargar toda su discografía y a ver directos en YouTube y de todo sobre ellos.

¿Qué artista o grupo representa mejor el género, sea o no tu favorito, y por qué?
Yo creo que Nightwish es el claro ganador, por la trayectoria que tienen y por ser quienes más pusieron este género en el mapa.

Si tuvieras que recomendar una sola canción para entender el género, ¿cuál sería?
‘Ghost Love Score’ de Nightwish.

¿Qué discos de metal sinfónico te parecen los mejores de la historia?
‘Imaginaerum’ de Nightwish, ‘Design Your Universe’ de Epica, ‘Mother Earth’ de Within Temptation y ‘Apocalypse and Chill’ de Delain.



¿El metal sinfónico te ha influido o inspirado en tu propuesta musical?
Totalmente, sobre todo en las melodías y armonías que usan, que generalmente suelen ser bastante pop.
Por otro lado, tengo una teoría de por qué me inspiraron y atraían tanto estos grupos. Yo tenía unos gustos musicales muy marcados con el metal y, a la vez, me atraía mucho esa figura de las divas del pop, que son una clara influencia para las personas del colectivo (¿qué gay no tiene en un pedestal a una Madonna, Britney, Lady Gaga…?). Pues creo que para mí esas divas eran Floor Jansen, Simone Simmons, Tarja, Charlotte Wessels…

«El metal sinfónico no sale en la prensa porque no está de moda y la prensa solo habla de lo que interesa a la gente. Hacen falta más referencias mainstream»

¿Qué opinión te merecen bandas como Within Temptation, que llegaron a vender millones y a sonar en Los 40 Principales? ¿Por qué crees que el metal sinfónico no ha vuelto a repetir este nivel de impacto comercial?
No lo sé, la verdad, pero a veces las modas comerciales vuelven. No descarto que pueda volver a pasar en un tiempo.

¿Crees que es un género incomprendido por moverse entre dos mundos?
Un poco sí. Incluso hay festivales de metal donde su presencia es prácticamente nula, ya que hay gente a la que le gusta el metal que, por algún motivo, rechaza este género.

¿Crees que el metal sinfónico está infravalorado en la prensa musical?
Supongo que no está de moda y la prensa habla de lo que a la gente le interesa y de lo que puede ser más mainstream, y a ese nivel sí que es un género que está de capa caída. Aunque haya muchas bandas nuevas buenísimas, no hay muchas súper conocidas, y menos aquí en España.

¿Qué importancia tienen para ti las letras dentro del metal sinfónico?
Si te digo la verdad, aunque es algo muy importante, nunca le di mucha importancia, pero es mi caso personal. Cuando me empezaron a interesar estos grupos no sabía mucho inglés (ahora no mucho más, ¿eh?), y las letras pasaban a un segundo plano, ya que todo lo importante para mí era la música.

¿Cómo ves la evolución del metal sinfónico en los últimos años?
Hay muchos grupos nuevos que salen buenísimos, no paran de salir bandas underground que flipas con ellas, pero sí es verdad que igual hacen falta algunos nuevos referentes más mainstream. Al final, muchas preguntas de esta entrevista las respondí con las mismas bandas, porque son los mayores referentes y parece que no hay nuevos como tal.

Si el metal sinfónico desapareciera mañana, ¿qué crees que perdería la música en su conjunto?
Perdería mucho más allá de no tener bandas del género, ya que muchos arreglos de directo de artistas pop actuales son claramente arreglos de metal sinfónico y hay mucha gente que bebe de aquí.

Olivia Rodrigo logra su 2º top 1 en JNSP

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La audiencia de JENESAISPOP está a tope con el disco de Olivia Rodrigo. Una semana después de que la cantante lograra su primer top 1 histórico en nuestra web con ‘stupid song’, consigue llevar a la cima un single anterior, ‘the cure’. Muestra de la calidad compositiva de ‘you seem pretty sad for a girl so in love‘.

Las entradas más fuertes directas al top 10 esta semana son las de Bebe Rexha, Rose Gray, Algora y Broken Social Scene. También entran Lori Meyers, Mon Laferte, DELLAFUENTE y Cupido.

Recordad que podéis escuchar en Apple Music y en Spotify la playlist con las 40 canciones del top y las 10 candidatas a entrar de cada semana, así como por supuesto votar por vuestras canciones favoritas, aquí. Los votos son sometidos a una fórmula matemática que beneficia a las novedades y perjudica a las canciones a medida que pasan las semanas.

Top Ant. Peak Sem. Canción Artista
1 3 1 5 the cure Olivia Rodrigo
2 1 1 2 stupid song Olivia Rodrigo
3 6 2 4 hate that i made you love me Ariana Grande
4 4 1 New Religion Bebe Rexha, Faithless
5 8 2 5 SS26 Charli XCX
6 6 1 Club to Your Arms Rose Gray
7 7 1 Oda a Géminis Algora
8 5 5 2 Every Single Weekend The Avalanches, Jamie xx
9 30 9 3 I Knew It, I Knew You Taylor Swift
10 10 1 Not Around Anymore Broken Social Scene
11 16 11 2 mejores momentos Belén Aguilera
12 12 1 MALAFOLLÁ Lori Meyers
13 13 1 A pesar de ti y de mí Mon Laferte
14 7 1 8 Bring Your Love Madonna, Sabrina Carpenter
15 15 1 Caravaggio DELLAFUENTE
16 26 16 2 Too Easy Tinashe
17 28 11 4 pequeñita! Judeline
18 11 3 6 I'm your girl right? Tove Lo
19 4 4 3 Prophecy at 1420 MHz Boards of Canada
20 13 4 7 Happy Now Lykke Li
21 20 7 4 Girl Like Me PinkPantheress
22 22 1 Troleo Cupido, l0rna
23 2 2 3 Bar Manolo SVSTO
24 23 6 5 ORIGAMI! Kesha
25 14 14 4 Adiós con alegría Anni B Sweet
26 31 5 10 drop dead Olivia Rodrigo
27 33 15 6 Upside Down Natalie Imbruglia
28 18 1 10 I Feel So Free Madonna
29 17 17 2 Black Prada Dress Ellie Goulding
30 21 2 8 RUNWAY Lady Gaga, Doeccii
31 29 1 34 Berghain Rosalía, Björk, Yves Tumor
32 24 1 19 Reliquia Rosalía
33 27 3 7 Rock Music Charli XCX
34 10 6 6 Mi catedral Triángulo de Amor Bizarro
35 32 15 4 The Wave Jungle
36 3 3 3 UNA PERSONA TRISTE Los Punsetes
37 15 15 3 Days We Left Behind Paul McCartney
38 35 23 5 What's Done Is Done Jorja Smith
39 37 37 2 Blackberry Marmalade Vince Staples
40 39 3 18 Dying for You Charli XCX
Candidato Canción Artista
Wink Wink Charli XCX
Watch It Burn Katy Perry
On Wires Carly Rae Jepsen
Locos por el ritmo Morreo
Autosmile @
Dis-le Angèle
Teskiya CURRO
Una casa en el Teide Gara Durán, Barry B
Esa gente que HMM Admire
a la mala Bb trickz

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Robert Smith es guitarrista de unos Rolling Stones muy en forma

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The Rolling Stones han lanzado otra dupla de sencillos con motivo de la publicación de su próximo disco, titulado ‘Foreign Tongues’ y esperado para este 10 de julio. Los nuevos adelantos del disco son ‘Jealous Lover’, un melódico y sexy R&B que podría recordar al de ‘Beast of Burden’, y ‘Divine Intervention’, un rock ‘n’ roll clásico en el que participa el mismísimo líder de The Cure a la guitarra.

Lo que más sorprende de ‘Jealous Lover’ en la primera escucha no es su aparente frescura, sino el inesperado falsetto con el que Mick Jagger da comienzo a la canción y que mantiene hasta la llegada del estribillo. A estas alturas de la película, obviamente el tema no representa nada nuevo en la carrera del grupo británico, pero sí demuestra que Jagger y los suyos siguen siendo capaces de firmar buenas canciones con su esencia intacta.

‘Divine Intervention’, por otro lado, suena como un tema de blues rock clásico, pero la interpretación del mítico frontman es tan viva que la canción acaba convenciendo totalmente y es nuestra Canción del Día hoy. El estribillo, eso sí, funcionaría por sí solo en cualquier contexto: «Intervención divina / No es una posibilidad / La vida es un juego de apuestas», canta un poderoso Jagger de 82 años.

Es en este tema en el que Robert Smith toca la guitarra eléctrica. El motivo de esto es totalmente insólito. Así lo cuenta Jagger, que se encontró un día a Smith en el estudio: «Había un tío dándome la espalda con una largo traje puesto. Cuando se giró, estaba cubierto de pintalabios. Y dije -nunca le había conocido- ‘¡Tú eres Robert Smith de The Cure!'». Smith confirmó quién era y Jagger no perdió el tiempo: «Bueno, ya que estás aquí, más vale que te pongas a hacer algo».

No está claro qué parte de guitarra es de la que se encarga el líder de The Cure, pero sí sabemos que no será su única contribución al nuevo disco de The Rolling Stones. Según Music Radar, a Smith sí se le podrá escuchar en la canción ‘Never Wanna Lose You’, en la que también toca el sintetizador.

‘Dai Dai’ ya es top 3 en España; sube ‘Pa Ti Toa’ de Ana Mena y Lola Indigo

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No hay grandes entradas en la lista de singles española esta semana. Sin embargo, sí continúa la progresiva subida en la tabla de ‘Dai Dai’, el nuevo himno del mundial de fútbol de Shakira y Burna Boy. La semana pasada, esta pasaba del décimo al cuarto puesto, y siete días después la vemos entrar en el podio de la tabla, directa al tercer puesto. Eso sí, superar ‘Al Golpito’ y ‘La Graciosa’ de Quevedo estará mucho más difícil.

Por otro lado, la última colaboración de Ana Mena y Lola Indigo sí que ha tenido una de las mayores subidas de la semana. ‘Pa Ti Toa’ ha pasado del número 12 al 7, situándose justo entre las marcas históricas de ‘Madrid City’ (#8) y la de ‘Carita triste’ (#6), y superando esta semana a ‘Superestrella’ de Aitana, que también sube un puesto desde el número 9. La canción que más posiciones ha superado esta semana es ‘BNB’ de Young Miko y Clarent, que debutó en el número 23 y ha aparecido hoy ya dentro del top 10, en el número 9 concretamente.

La mayor entrada de la semana no la encontramos hasta el puesto 48 de la lista, con ‘Patolasgyales’ de Saiko y Chencho Corleone. Se trata de la única canción del nuevo disco del andaluz que ha conseguido entrar en la lista. ‘Los Angelitos’ sí que ha obtenido una gran posición en la lista de discos española.

El resto de entradas son de RVFV, que coloca ‘Corrupta’ en el número 52; Jay Wheeler, con ‘Fuga’ en el número 67; Mauvais Djo con ‘Maladie’ en el número 97 y, por último, ‘Guantánamo’ de Yapi, que entra en el puesto 98.

Dellafuente, Saiko y Kase.O, en este orden, en Discos España

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Olivia Rodrigo consiguió arrebatar el número 1 a Quevedo la semana pasada, gracias al lanzamiento de su tercer disco. Sin embargo, el reinado de la artista estadounidense ha llegado a su fin después de una semana, con ‘El Baifo’ desbancando a ‘you seem pretty sad for a girl so in love’ del primer puesto. Rodrigo ahora se encuentra ocupando la segunda posición de la lista de discos en España, mientras que Bad Bunny continúa en tercer lugar después de 77 semanas.

Quien se ha quedado a las puertas del podio ha sido DELLAFUENTE. El artista granaíno se convierte en la entrada más fuerte de la semana en la lista gracias al lanzamiento de ‘BRIGADO,’, su octavo disco. La mejor posición histórica del artista en la clasificación se dio con su anterior LP, ‘Torii Yama’, que llegó al número 2 de la lista. Sin embargo, es difícil que se repita en esta ocasión con la presencia de Bad Bunny, Olivia Rodrigo y Quevedo.

Saiko, de la misma ciudad que DELLAFUENTE, también ha conseguido una buena posición en lista, con ‘Los Angelitos’ aterrizando en el número 6. El último disco de Kase.O, ‘Camisa de Fuerza’, también ha tenido muy buena recepción en la lista, teniendo en cuenta que no aparecía en esta desde 2018. Su nuevo disco ha entrado en el número 12. RVFV y Blessd completan las entradas de la primera mitad, con ‘Éxitos España’ entrando en el top 14 y ‘El Peor Hombre del Mundo’ en el 25.

Los dos conciertos de Linkin Park en Madrid (Rivas) han tenido su efecto en la lista de discos, con el último proyecto de la banda subiendo muchos puestos en la clasificación. ‘From Zero’ se encontraba en el número 55 de la lista, pero ahora representa la mayor subida de la semana al posicionarse en el top 28.

El resto de entradas de la semana lo completan Xiyo, Fernandezz y Dn.Aire con ‘$F VERANO MIX VOL.3’ (#53), Placebo con su ‘Placebo Re:created’ (#64) y, por último, Iazaak con ‘Millito’ (#93).

‘The Time of My Life’ es un intento de clásico de Benson Boone

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Benson Boone es una de las estrellas más divisivas del pop estadounidense actual. Mientras sus canciones suman reproducciones multimillonarias, la crítica pone en entredicho la calidad de su propuesta y se burla de su obsesiva afición a hacer saltos mortales.

Nada de esto cambiará con ‘The Time of My Life’, un single independiente que ve la luz apenas un año después de ‘American Heart‘ (2025) y que incide en las mismas virtudes y defectos de la propuesta de Benson Boone, tan dependiente de la nostalgia como incapaz de plantar cara a sus influencias.

‘The Time of My Life’ destaca por su desarrollo progresivo, que desentraña el drama poco a poco hasta llevarlo a su clímax emocional. Hay algo de Queen y de Billy Joel, así como del primer Harry Styles. Hay que elogiar la capacidad vocal de Boone para afrontar melodías muy agudas, sobre todo en el estribillo, y la ambición que demuestra la canción, al menos.

Pero ‘The Time of My Life’ no cuaja por dos motivos. La composición melódica no es brillante; de hecho, da la sensación de que aspira a la grandeza de los clásicos sin alcanzarla. Por otro lado, la letra recurre a los contrastes más simples: “Ahora cada día es una fiesta, pero cada noche es una pesadilla”. Por no hablar de la repetición del mismo verbo en el puente: “¿Cómo puede el mundo seguir adelante? Nunca me permitiré seguir adelante”. ¿No había otro verbo a mano?

‘The Time of My Life’ es la enésima canción de Benson Boone que abraza el drama excesivo -algo no tan habitual en pop stars masculinos- pero no puede evitar sonar a recreación de temas mejores. Al videoclip le han puesto esmero, eso sí, con un Boone más performer que nunca. Y no falta el salto, por supuesto.

Madonna / Confessions on a Dancefloor

Eran las 5 de la madrugada de una noche cualquiera de 2004, cuando Radio 2, la emisora de música adulta de la BBC, decidió pinchar ‘Gimme! Gimme! Gimme! (A Man After Midnight)’. Stuart Price viajaba junto a su conductor de Liverpool a Londres. En aquella época tenía una residencia en un club llamado The Masque y, tras acabar, volvía a casa. El DJ estaba ya medio dormido, pero aun así tuvo una revelación al escuchar el clásico de ABBA: tenía que hacer algo con esa línea de sintetizador tan chula. La sampleó para su siguiente sesión, añadiendo el «tic tac» de un reloj, y le gustó tanto que estuvo pinchando el resultado durante un par de meses.

Semanas después, se reunió casualmente con Madonna, a la que ya conocía por haber encarado la dirección musical de dos de sus giras, e incluso haber co-escrito uno de los temas de ‘American Life’ (2003), el acústico ‘X-Static Process’. La cantante había estado trabajando en dos musicales, uno llamado ‘Hello Success’ y otro que incluiría música punk, de los años 20 y también de la era disco. Por esto último le pidió a Stuart Price una pieza muy concreta: algo que sonara a «Danceteria, Studio 54 y ABBA tomando drogas». Stuart Price vio la luz y le dijo: «Espérate un momento», para buscar la pieza que había estado pinchando. A Madonna le encantó instantáneamente e improvisó un estribillo por encima, el que conocemos hoy.

Así nació ‘Hung Up’, el germen de ‘Confessions on a Dancefloor’. Concretamente, Madonna vio que sería un éxito cuando se lo puso a su propio conductor y este se emocionó tanto que estampó el coche contra un «stop». Madonna le despidió, según cuenta Giulio Mazzoleni en ‘Madonna Songbook’, pero supo definitivamente que lo que tenía entre manos no era moco de pavo.

Un emisario con una carta escrita por Madonna se presentó personalmente en Suecia para convencer a Benny Andersson y Björn Ulvaeus de ABBA de dejarles usar dicho sample. Los autores de «Gimme!», que habían rechazado toda petición de samplear su música salvo honrosas excepciones, se dejaron seducir por las formas tan educadas mostradas por Madonna, porque les gustaba la nueva canción… y porque exigirían el 50% de los créditos de tamaño hit, lo que sin duda iba a engrosar sus arcas en un momento en el que el streaming todavía no había explotado.

Para Madonna fue fácil abandonar el proyecto de los dos musicales que había barajado. Al recibir el guión de uno de ellos, de 300 páginas, se dio cuenta de que simplemente no le gustaba. De repente era mucho más estimulante trabajar con Stuart Price, a quien había infravalorado como autor, desarrollando algunas ideas que tenía para el musical. ‘How High’ y ‘Like It Or Not’ vendrían de aquellos guiones.

Quien no quiso trabajar en ‘Confessions on a Dancefloor’ fue Mirwais. Está aceptada generalmente la idea de que Madonna exprime a sus productores hasta dejarlos secos y luego los abandona como una servilleta de usar y tirar. Sin embargo, fue Mirwais quien se bajó del barco, no sin antes dejar gemas como ‘Future Lovers’, inspirada en Giorgio Moroder y con el mismo sintetizador Moog de ‘I Feel Love’; o ‘Let It Will Be’. «Se suponía que yo iba a hacer gran parte de «Confessions», pero lo tuve que dejar. Trabajé en dos pistas, que se suponía que iban a ser cinco o seis. Para serte sincero, hoy no me habría bajado del proyecto. Pero tenía algunos asuntos que resolver (…) Yo ya era artista antes de conocer a Madonna. Ese es uno de los secretos de nuestra relación, y ella lo sabe», declararía a The Guardian en 2020.

Madonna trabajaría con Anders Bagge y Peer Åström en ‘Get Together’ y con Bloodshy & Avant en ‘How High’ y ‘Like It Or Not’. Ella nunca puede parar de colaborar y buscar cosas nuevas. Pero el encanto de ‘Confessions on a Dancefloor’ es que es un álbum desarrollado mayoritariamente junto a Stuart Price. Sin cien mil co-autorías en los créditos. Grabado en el estudio casero e ilegal que el responsable de Zoot Woman y Les Rythmes Digitales tenía en Londres, y al que solo se podía acceder subiendo una aparatosa escalera. Allí no había habitualmente ni comida, ni bebida, ni tabaco, hasta el punto de que Madonna tenía que pedir al personal de servicio de su casa en Londres que les acercaran víveres. Y sin embargo, estaba encantada porque aborrece los estudios profesionales. No se quita de la cabeza cuánto cuesta alquilarlos, y grabar de manera rudimentaria le recuerda la espontaneidad de sus inicios.

En ‘Confessions On a Dancefloor’ hay mucho de esa espontaneidad, algunas canciones salieron muy rápidamente y se nota. Su proceso de grabación se comparó con el de «dos niños jugando en el estudio» hasta altas horas de la madrugada, el horario en el que Stuart Price estaba acostumbrado a pinchar. Por ejemplo allí construyeron ‘Forbidden Love’ y terminaron ‘I Love New York’, que había salido en una prueba de sonido de la gira anterior, después de que la policía escoltara a la artista hasta uno de sus conciertos en el Madison Square Garden.

La libertad es uno de los temas más repetidos de un álbum de letras un tanto intrascendentes y hedonistas, sobre todo en su primera mitad. Pero Madonna ya decía en esta época que «la música dance no es superficial» -ahora una de las letras de ‘Confessions II’- y quiso dar una pátina de profundidad sobre todo a la segunda mitad del largo. En primer lugar, le gustaba la relación de «confesarse» con el catolicismo. Le parecía, para variar, sexy. «Hay algo travieso y subversivo en contarle tus secretos a alguien a quien no estás viendo». Sus «confesiones» aquí tienen mucho que ver con la fama, y en ‘Let It Will Be’ -todo un exorcismo en directo gracias al remix de Stuart Price- y ‘How High’ habla de cómo a su muerte su éxito no importará nada, mientras ‘Like It Or Not’ es una clara respuesta al fracaso de ‘American Life’.

La palma de la profundidad se la llevaría ‘Isaac’. Menos recordado de esta era perfecta es que Madonna era fotografiada a diario entrando en su Kabbalah Center, y de allí fue que sacó al cantante Yitzhak Sinwani, que improvisó una preciosa interpretación del poema hebreo del siglo XVII ‘Im Nin’alu’, también popularizado por Ofra Haza. Es el momento más místico de un álbum que había empezado representando una fiesta absoluta, con sus tres sencillos principales, y mantendría el ritmo durante toda su secuencia, pues como promocionaron Warner y su mánager Liz Rosenberg en la época, «aquí no hay baladas».

El álbum ya era estupendo sumando el potencial de la trepidante ‘Jump’; la maravillosa melodía de ‘Forbidden Love’, cuyo último minuto es un sueño; o contando que ‘Push’ puede ser el único tropezón en cuanto a calidad compositiva. Pero la obra se terminaba de redondear con varias decisiones artísticas no tan obvias. Las referencias melódicas a ‘Can You Feel It’ de los Jackson 5 en ese monumento de capas y ganchos llamado ‘Sorry’ (curiosamente jamás favorita de Madonna), a los Stooges en ‘I Love New York’, a ‘Saturday Night Fever’ en las coreografías de vídeos y gira y a Farrah Fawcett en la estética, constituían homenajes a diferentes disciplinas de los años 70. El aire a Visage de ‘Forbidden Love’ y el guiño a Pet Shop Boys al principio de ‘Jump’ -el dúo después remezclaría con éxito ‘Sorry’- llevaban también el disco ligeramente hacia los 80.

En ese contexto las autorreferencias campan a sus anchas años antes de que se hable de conceptos como «Easter Eggs»: ‘Hung Up’ se construye sobre la letra de ‘Lovesong’, ‘How High’ recuerda ‘Nobody’s Perfect’ y ‘I Deserve It’, ‘Isaac’ tiene el estribillo de ‘Frozen’, ‘Let It Will Be’ las cuerdas de ‘Papa Don’t Preach’… De manera casi premonitoria, ‘Sorry’ es referenciada tan pronto como al inicio de ‘Like It Or Not’.

Aunque nada como la decisión de presentar todo el álbum como una sesión sin descanso. Incluso temas que parecen menores como ‘I Love New York’ terminan engrandecidos por la construcción de crescendos y transiciones. La pista de baile era el centro del proyecto, hasta el punto de que Stuart Price explicaba: «puedes trabajar 12 horas en un tema, y al pincharlo, en solo 10 segundos saber si va a funcionar a no». En aquella época ya se habían publicado álbumes como ‘As Heard on Radio Soulwax Pt. 2’ o ‘Richard X Presents His X-Factor Vol. 1’, discos con hits, featurings y samples mezclados, al tiempo que se había popularizado la serie «DJ Kicks». Pero una vez más Madonna se había adelantado a su tiempo, pudiendo referenciar su disco de remezclas ‘You Can Dance’ de 1987. Aquel ya se había concebido como una sesión «non stop». Stuart Price lo tenía claro cuando tenía que hablar de Madonna: «tiene un halo «dance» flotando sobre su cabeza». Un halo que dura hasta hoy: algunos tenemos más ganas de escuchar las transiciones de ‘Confessions II’ que las mismísimas canciones sobre la muerte que Madonna acaba de escribir.

‘Confessions on a Dancefloor’ vendió más de 10 millones de copias, triplicando las ventas conseguidas por ‘American Life’: un huracán en Europa y también doble platino en Estados Unidos pese a la reticencia de las radios de este país a pinchar a una «artista tan mayor» (47 años en aquel momento). Es curioso recordar lo desubicado que sonaba el álbum en 2005, un año en el que la palabra «dance» estaba «prohibida» -son palabras de Stuart- entre el rap imperante y el indie de los blogs de moda. La eclosión de las divas de 2008 estaba por llegar aún, e incluso una canción como ‘Get Together’ podía sonar desfasada más de un lustro después de ‘Music Sounds Better With You’. Madonna hizo bien en ir a su bola, ganando una nueva generación de seguidores -son los que veis hoy con 30 ó 35 años en sus conciertos y en sus «listening parties»-, entre ellos Dua Lipa. «Quiero hacer mi obra maestra a los 40 o a los 45, como Madonna», llegó a decir esta durante la promoción de ‘Future Nostalgia‘. Llevó un tiempo asumir que no se refería a ‘Ray of Light’.

‘Stereo’ es el banger electro con que conocer a Cannelle

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Cannelle es una modelo de 20 años originaria de Marsella, Francia, que ha dado recientemente el salto a la música. Curiosamente, tras colaborar con importantes marcas y medios de moda, la portada de su disco ‘CINNA’ parece casi más propia de una artista outsider, apostando por el feísmo y la estética amateur más que por la excelencia editorial.

La música, sin embargo, es cosa seria. Los sintes electro de ‘Restless Dreams’ sirven como una introducción apabullante; ‘Dis-Moi’ es mucho más contundente de lo que sugiere la inclusión de Cannelle en las playlists de hyperpop; ‘French Kiss’ recupera el espíritu de los primeros Justice y los primeros Crystal Castles y ‘BB Blue’ es otro estupendo single con el que descubrir a esta artista.

Se agradece el uso del francés, por otro lado, en una industria aún demasiado obsesionada con lo anglófono. Cannelle, que trabaja mano a mano con el productor londinense Oscar Scheller, mezcla francés e inglés en otro de los singles destacados de su disco, ‘Stereo’, la Canción del Día de hoy.

‘Stereo’ es un banger electro de Cannelle dedicado a la vida de la fama y el glamour. “La lumière et les flashs, c’est c’que j’adore”, canta casi parafraseando a Kim Petras. En esta pasarela propia hacia el estrellato, Cannelle se reconoce dentro de una corriente moderna (“je ride la nouvelle vague, je suis la mère”), se mistifica a sí misma describiéndose como un ángel (“Oréoles sur ma tête comme dans un rêve”) y se postula como reina de la discoteca: clama que “nadie la puede parar”.

Al final, cuando crees que la canción no puede subir más, la producción pisa el acelerador y estalla en una ráfaga de golpes y disparos sintéticos que hacen enloquecer. Fans de Slayyyter, Charli xcx o la propia Kim Petras, la última, no os lo perdáis.





Ibeyi / Offering

Las hermanas gemelas Lisa-Kaindé y Naomi Díaz, conocidas conjuntamente como Ibeyi, se dieron a conocer gracias al maravilloso single ‘River‘ y al reconocimiento de Beyoncé, quien las invitó a participar en la película de ‘Lemonade‘ hace ya 10 años. Ahora, las parisinas, hijas del percusionista cubano Anga Díaz, publican su cuarto disco, el primero de forma independiente.

Con sus habituales referencias espirituales, en especial a los orishas de la cultura yoruba, y su característica mezcla de idiomas -solo en este disco cantan en inglés, castellano, francés y yoruba, por separado y mezclados-, Ibeyi presentan un álbum que reúne sus principales virtudes, dividido claramente en una mitad más agresiva y otra más calma. El hilo conductor parece ser un duelo que las lleva a atravesar “el proceso” habitual, pasando de la rabia a la aceptación.

Las percusiones combativas de ‘Aset’, el single principal, se sitúan claramente en el primer grupo, mientras Lisa y Naomi invocan a Osiris y suenan más desafiantes que nunca: “Soy incendio en tu bosque / Sin mi luz, no eres nadie”. El álbum se abre con una invocación en yoruba construida sobre percusiones igualmente épicas, y si aquí es ‘Olokun’ la divinidad invocada, en ‘Baba’ comienza a irrumpir una sensación de autoaceptación, con un llamamiento a Eleguá que anticipa la sanación: “Mis instintos son la cura, yo soy a quien estaba buscando”.

Esta última frase resume el espíritu de un disco creado de forma independiente, ya que Ibeyi querían demostrarse a sí mismas que eran capaces de construir un trabajo largo sin intermediarios. Curiosamente, les resultan más accesibles las canciones menos contundentes. ‘Moshpit’ promete “ya no complacer a nadie” mientras se recrea en el trap, pero queda como un mero ejercicio de estilo. Y aunque ‘Focus’, que alterna ecos también traperos con un instrumental de arpa de fondo, funciona más como oración (“guíame, sabiduría, guía mi renacimiento”) que como canción que se sume a sus clásicos.

Por el contrario, la nana ‘La tendresse d’un mot’, interpretada junto a Sofiane Pamart, es una preciosa promesa de lealtad pese a las adversidades: “No importa el fracaso ni el éxito / Y si los demás se cansan de ti, si te abandonan, nunca olvides que yo me quedo” es un pasaje especialmente logrado. La canción, ensoñadora y flotante, representa la mejor faceta de ‘Offering’, aquella que se desprende de la armadura y abraza la ternura sin renunciar a la «complejidad de las emociones».

‘The Process’ aboga por afrontar el dolor sin anestesiarlo, aunque su mensaje tiene más calado que la canción en sí. El downtempo ligero de ‘Offering’, el corte titular, con toques de R&B, resulta más elaborado e incluye unos hermosos coros celestiales, y abre una segunda mitad donde el resentimiento deja paso a la luz. ‘I Know You Loved Me’ propone un mensaje especialmente profundo al describir un amor complejo: “Tú lo llamabas amor, sé que me querías”, cantan las hermanas.

En este tramo del disco destaca el single de ecos afrobeat ‘Hurry Hurry’, un tema ligero que funciona como bálsamo musical para la ola de calor, pero sobre todo predomina un mensaje de paz interior, que transmite la celestial ‘Good Life’ y especialmente la acústica ‘Lucky’, que cierra el disco con un gesto simple pero honesto: pedir perdón. Ibeyi se sintieron “frustradas” e “ingratas” en el pasado, pero ya no más, y su arrepentimiento suena tan sincero que conmueve: “Lo siento, lo siento, ahora veo que era afortunada”. Pura emoción, sin florituras.

Ibeyi presentarán ‘Offering’ en España los próximos 30 de noviembre en La Paloma de Barcelona y el 1 de diciembre en la Sala But de Madrid. Dentro de la península también ofrecerán un concierto en el Teatro Capitólio de Lisboa, el 2 de diciembre. Las entradas están disponibles aquí.

Bertín Osborne niega que su operadora «a derechas» sea política

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Bertín Osborne quiere que creas que su nueva operadora 100% española, llamada Española de Telefonía, no tiene ningún espíritu político detrás, a pesar de que oficialmente se enorgullece de ser una operadora dirigida a “personas que amen a su país, esto es, España”, y presume de un servicio donde predominan “las cosas bien hechas, las cosas a derechas”.

Cuando le han preguntado por las críticas por el tono españolista de su nueva empresa, Osborne no ha escatimado en palabras bastante despectivas hacia sus críticos: «Me la soplan las críticas, sobre todo de los retrasados». Eso sí, sobre las acusaciones de FACUA-Consumidores en Acción de posibles incumplimientos legales y publicidad engañosa en la web, no ha dicho nada.

Osborne ha explicado que «la compañía se llama así porque nos sentimos orgullosos de ser españoles, porque hay 200 personas en un call center y todos son españoles, no llamas y te contestan desde Marruecos o desde Túnez, te contestan desde Córdoba”. Esta cifra de 200 trabajadores ha llamado la atención de FACUA, que ha cuestionado su veracidad, ya que sería más propia de una empresa con alrededor de 700.000 clientes.

La organización también ha denunciado una “larga lista de irregularidades en su nueva compañía de telecomunicaciones, que en su mayor parte han sido eliminadas de la web de Española de Telefonía”, incluyendo supuestos casos de publicidad engañosa y la falsa «prueba de velocidad» de conexión a internet.

Osborne, por otro lado, no ha abandonado por completo su carrera musical. Aunque el flop de su disco de rancheras fue histórico, el también presentador de televisión ha lanzado esta primavera un single con El Sevilla, ‘Tú no eres mi amigo’.

@larazon.es

📱🔥 Bertín Osborne responde sin filtros a la polémica por su nueva operadora ‘Española de Telefonía’ El cantante y empresario ha reaccionado a las críticas con contundencia: “Me la soplan, es una compañía cien por cien española”. 🇪🇸📶 Una declaración directa con la que defiende su proyecto de telecomunicaciones, que ha generado opiniones divididas desde su lanzamiento. 💬⚡ #BertinOsborne #EspañolaDeTelefonía #Actualidad #Noticias #Telecomunicaciones #España #Polémica #Celebrities #ÚltimaHora

♬ sonido original – La Razón

Teyana Taylor triunfa en unos BET que la ensalzan como icono

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Teyana Taylor y Clipse han sido los grandes triunfadores de los BET Awards 2026, los premios que celebran la excelencia de la comunidad afroamericana en la música, el cine, la televisión y el deporte, al alzarse con tres premios cada uno en la gala celebrada este domingo 28 de junio en el Peacock Theater de Los Ángeles.

Taylor, que este año ha recibido un Globo de Oro y una nominación al Oscar por su interpretación en ‘Una batalla tras otra’, ha ganado los premios a Mejor actriz, Mejor directora de vídeo y Visionaria de la moda. Además, ha recibido el galardón honorífico Icono del Año de manos de Janet Jackson, un reconocimiento que la ha hecho romper a llorar sobre el escenario.

Por su parte, Clipse se ha llevado los premios a Álbum del Año por ‘Let God Sort Em Out’, Mejor grupo y Mejor colaboración por ‘Chains & Whips’, junto a Kendrick Lamar. Lamar ha sido otro de los grandes nombres de la noche al sumar dos galardones, entre ellos el de Mejor artista masculino de hip hop. También dos premios ha conseguido Kehlani, reconocida como Mejor artista femenina de R&B y por el Vídeo del Año gracias a ‘Folded’.

Entre el resto de ganadores destacan Olivia Dean como Artista revelación del año, Leon Thomas como Mejor artista masculino de R&B, Cardi B como Mejor artista femenina de hip hop y Michael B. Jordan como Mejor actor.

La ceremonia también ha rendido homenaje a Ms. Lauryn Hill con una actuación tributo. La autora de ‘The Miseducation of Lauryn Hill’ ha subido al escenario para agradecer el reconocimiento y compartir unas palabras con el público.

Además, la gala ha recordado a D’Angelo, fallecido este año, con un emotivo homenaje en el que han participado artistas como RAYE y Ari Lennox, entre otros.

@bet One icon honoring another ❤️ @Janet Jackson presents @Jimmy Neutch with the ICON of the Year Award. #BETAwards ♬ original sound – BET Networks

@bet The only reasonable reaction to being given an award by your idol! @Jimmy Neutch accepts the Icon of the Year Award at the #BETAwards ♬ original sound – BET Networks

@musicstagevibes.y BET Awards 2026 brought the energy from start to finish!From unforgettable vocals to show-stopping performances, this year's stage was packed with iconic moments. 🎤✨Which performance stole the show for you? 👀👇#BETAwards #BETAwards2026 #LivePerformance #BestPerformances #fyp ♬ original sound – musicstagevibes.y

@seasonedbf One of the best tributes we’ve seen in a long time 😮‍💨 #seasoned #betawards #laurynhill #sza #dojacat ♬ original sound – Seasoned

@entertainmenttonight Lizzo is having a 𝓼𝓹𝓮𝓬𝓲𝓪𝓵 moment meeting her idol Lauryn Hill at the #BETAwards. 🥹 #lizzo #laurynhill ♬ original sound – Entertainment Tonight

@extra_tv “This shoulda been my gig.” 😂 #KekePalmer turns the tables on #BETAwards host #Druski! @Keke™ @DRUSKI @BET Networks ♬ original sound – ExtraTV

@bet A voice. A moment. A D'angelo tribute to remember. Durand Bernarr left it all on the stage. ✨ #BETAwards ♬ original sound – BET Networks

@entertainmenttonight Doechii and SZA had no choice but to invite another guest to the mic with them when accepting their BET Her Award. 🎷 #BETAwards #doechii #sza ♬ original sound – Entertainment Tonight

Admire / REVELACIÓN

Que la música tiene un lado oscuro que no se ve tanto lo hemos percibido recientemente en entrevistas con Cariño o Pipiolas. También se aprecia en ‘Y aun así me quedé’, la canción recitada que encontramos en el debut de la catalana Admire. Mireia Gómez expone las miserias que pasa un artista que está empezando: ofrecer un concierto para 10 personas que son todas amigas, preparar un show durante 2 meses y que se cancele por lluvia, que te dejen tirada a 5 días de rodar un videoclip cuando estaba todo listo…

Para Admire recordar esto y subrayar su carácter de supervivencia es tan importante que encontramos esta pista no al final de su debut, ni en medio, sino en la primera mitad de su primer álbum. También existe un documental subido a Filmin en el que vemos cómo prepara su primer gran show en Apolo, cómo lidia con bailarinas, coristas y técnicos, o cómo incrusta pegatinas en mecheros en compañía de su madre porque a esta «se le dan bien las manualidades». Nada que ver con el ostentoso mundo de lujos y privilegios que ha vendido muchas veces la industria musical.

Admire siempre sortea dificultades con una sonrisa en la cara. Uno de sus mejores temas, ‘Esa gente que HMM’, un eufemismo de «esa gente que va por ahí con cara de asco», es un alegato contra la gente «que ni se ríe ni se compromete», contra la gente «que no sueña». El sueño de Admire era entregar este álbum que lleva preparando 2 o 3 años y en el que mezcla ritmos afrobeat y dembow con otros mucho más personales. Que su gran referente es Beyoncé es algo que se aprecia en el vídeo de ‘SEFUE’, una canción de vocación feminista, que va mutando, y que reivindica que «el mundo está enfermo y hay que salvarlo», que «ninguna mujer ha nacido para ser puta» y que ella no tiene fuerza para combatirlo «sola».

Lo cierto es que sí parece tenerla en un álbum sin voces invitadas en el que el centro es su visión del mundo. El disco pretende seguir un concepto inspirado por la simbología de las trompetas del apocalipsis -quizá de ahí su intro llena de vientos-, y supuestamente separado en las fases de «negación, miedo, destrucción, rendición y redención».

Aunque queda poco definido ese viaje, salvo cuando empezamos con la «Revelación» de querer comerse el mundo desde Barcelona, y terminamos con una «redención» muy Rosalía o Llergo, en la que afirma que ya no volverá a amar sin perdonarse cosas; el largo sí mezcla influencias y temas muy variados, con sentido y personalidad.

A nadie va a chocar en 2026 la presencia de canciones más disfrutonas y sensuales como el afrobeat de ‘BABYBAD’ o el dembow de ‘BABYLON’, con otra visión más introspectiva. Si ‘Estrella fugaz’ es una grabación que podría haberse desarrollado hacia el indie de Björk y CocoRosie, el flamenco, o las mal llamadas músicas del mundo; y ‘Nostalgia peligrosa’ una canción de amor de R&B o neo-soul clásica; apuntan alto las intenciones sociales de ‘Esa gente que HMM’ («me pasé toda mi vida en quitarme kilos y mentir») y sobre todo ‘SUPERMÁN’.

Es esta una grabación a la guitarra, que podría haber entregado una cantautora del tipo Karmento, y que recuerda que los hombres no son nadie para desnudar, ni siquiera mentalmente, a las mujeres sin su consentimiento. A ella pertenece únicamente su sexualidad, por mucho que se haya subido a un escenario. «Sé que no soy la más bella del cuadro / porque yo pinto, no poso», añade contundente en ‘Loto‘.

‘Los testamentos’ es la secuela juvenil que necesitaba ‘El cuento de la criada’

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Bruce Miller ha estado exprimiendo ‘El cuento de la criada’ como yo la botella de Fairy en el fregadero: la puso bocabajo y la estuvo apretando durante seis temporadas, aunque desde la tercera ya no salía más que aire. Suerte que Margaret Atwood le “compró” una botella nueva hace siete años.

La novela ‘Los testamentos’ (Salamandra, 2019) era una secuela muy disfrutable. Un thriller repleto de suspense, giros dramáticos y potencia alegórica que, aunque no estaba a la altura de la obra original (ni del premio Booker que recibió), funcionaba muy bien como versión ligera, actualizada y young adult del clásico publicado por Atwood en los años 80.

La adaptación televisiva, nuevamente a cargo de Miller, ha respetado el espíritu del libro (Atwood, por cierto, hace un cameo en el décimo episodio). ‘Los testamentos’ (Disney+) se puede ver como la versión adolescente, disneyana en el mejor sentido, de ‘El cuento de la criada’. Una afortunada mezcla de coming of age feminista y distópico, romance de instituto y thriller de espionaje articulada a tres voces, las de las dos jóvenes protagonistas y Tía Lydia, en pleno corazón de Gilead.

La letra, sin embargo, no se ha respetado tanto. Aunque fiel al texto de la novela, la narración está claramente estirada para llenar, en principio, dos temporadas (aunque Miller ya ha insinuado que podrían ser tres o incluso cinco). Ese es el principal problema de ‘Los testamentos’: la sensación de que los guionistas regresan una y otra vez a los mismos conflictos y mecanismos dramáticos.

Aun así, esa tendencia a la dilatación se compensa con una puesta en escena que sigue siendo uno de los grandes atractivos de la franquicia. Miller continúa explorando con notable eficacia el poderoso imaginario visual de Gilead: los uniformes, los espacios monumentalizados, las ceremonias y los distintos mecanismos de adoctrinamiento conservan intacta su capacidad de fascinación. Incluso cuando la trama se demora más de la cuenta, resulta difícil apartar la mirada de ese ecosistema de normas, símbolos y jerarquías.

También ayuda el carisma de sus intérpretes. Ann Dowd vuelve a adueñarse del personaje de Tía Lydia con una mezcla de fanatismo, vulnerabilidad y ambigüedad moral que la convierte, una vez más, en uno de los motores de la serie. A su alrededor, Lucy Halliday y Chase Infiniti (quizá la actriz joven más prometedora de Hollywood tras su papel en ‘Una batalla tras otra’) aportan la fragilidad, la rebeldía y el conflicto identitario necesarios para que esta versión del universo de Atwood no termine pareciendo un mero esqueje. Ambas encarnan el relevo generacional que define la serie.

Por eso, aunque ‘Los testamentos’ arrastra los mismos problemas de dilatación narrativa que las últimas temporadas de ‘El cuento de la criada’, sigue siendo un entretenimiento muy eficaz. No tanto por lo que cuenta, que ya conocemos en buena medida, sino por la fuerza visual y el magnetismo con que vuelve a contarlo. Gilead y toda la mitología creada por Atwood continúan ofreciendo un terreno fértil para combinar fascinación estética, comentario político y suspense narrativo. 7.

BTS en Madrid: mucho fenómeno fan, poco espectáculo

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HYBE/BIGHIT MUSIC

Aún sin ser ARMY ni saberme las canciones, tenía la certeza de que iba a asistir a un concierto espectacular. La primera vez de BTS en España, ni más ni menos. Ya no se puede estar seguro de nada. El debut en el Metropolitano del grupo surcoreano ha ido sobrado del calor de los fans, pero ha sabido a poco en todo lo demás.

El anticipadísimo comienzo del show, con los siete integrantes de la banda siendo escoltados al escenario por decenas de bailarines enmascarados, sí parecía estar a la altura del descanso de 4 años que se han tomado para terminar el servicio militar obligatorio de su país. Sin embargo, fue desde este mismo momento cuando se estableció una de las constantes del concierto: gritos como nunca antes los había experimentado. Nivel: sin tapones no llegaba al final del concierto. Imagina estar esperando más de una década para que tus artistas favoritos, que además representan el mayor fenómeno fan del mundo, pasen por tu ciudad. Pues eso.

De ‘Hooligan’ no se oyó casi nada, y por una vez, no tenía nada que ver con la acústica del estadio. Cada vez que el cámara enfocaba a Jungkook, mis oídos morían un poco más. Mentalmente, le supliqué a Jimin que no mandase ningún guiño a cámara, pero no me oyó. En esta primera parte del concierto, BTS exhibieron sus galas más extravagantes y, las cosas como son, todos tenían un aura magnética que pocas veces he visto en un concierto. La locura que se desató con su presencia solo sumaba. Mientras mis tímpanos se recuperaban de la embestida, las llamas y la pirotecnia empezaban a inundar el escenario poco a poco.

Este se trataba de una enorme plataforma 360 inspirada en el pabellón Gyeonghoeru Pavilion del palacio de Gyeongbokgung. La idea era unir la arquitectura tradicional con el diseño moderno de un set, pero a efectos prácticos lo que la mayoría de los asistentes veía era un armatoste de metal que, de forma general, le vino demasiado grande a BTS, aunque sí permitía una visibilidad muy buena en todas direcciones. El concierto estaba dividido en tres actos: ‘BTS’, ‘COREA’ y ‘ARIRANG’. Estos incluían vestuarios diferentes, distintas dinámicas de escenario y hasta una ducha entre medias si nos apuramos. Demasiados momentos de descanso para tan poca chicha. Siempre que parecía que la cosa estaba arrancando, resultaba ser el momento del ‘break’.

Mientras que el fin del primer acto se inauguró con una bonita performance de baile y luces que buscaban imitar el mar, el espacio entre el segundo y el tercero se llenó con una ‘fan cam’ con la que el público celebró los carteles de los asistentes. BTS no tenía que hacer nada y los asistentes seguían gritando como si les hubieran pagado por ello. Algunos de los mensajes más destacados fueron el de aquella persona que aseguraba haber venido desde Taiwán a ver el concierto o la que reveló tener un “bebé ARMY en camino”.

Aunque el consenso parece coincidir en que ‘ARIRANG’ podría ser el peor disco de BTS, este es precisamente el que ocupa casi la mitad del tracklist. El lead single, ‘SWIM’, apareció en el primer acto, con los siete miembros subidos en una tabla de madera rodeada por una lona blanca con la que los bailarines intentaron imitar las olas del mar de forma bastante casera, metidos debajo de ella. Está claro que BTS tienen dinero para hacer el show más maximalista del mundo, pero en esta primera parte deciden hacer las cosas a la antigua usanza. Al final de esta sección, con la tranquilita ‘Merry Go Round’, desgraciadamente todos nos dimos cuenta de que el sonido no mejoraba con la ausencia de gritos.

Los amantes del pop sí disfrutamos con el segundo acto, que se asemejaba muchísimo más que cualquiera de los otros a lo que tenía en mente al pensar en un concierto espectacular. Es la parte en la que escenario estaba lleno de bailarines en todo momento, desde la coreografía con palos luminosos de ‘Not Today’ hasta el desfile multitudinario de ‘Body To Body’ y ‘IDOL’, abarrotado de banderas digitalizadas y con el que se recorrieron todo el estadio alrededor de la pista. Seguramente, el mejor momento de todo el show. Los momentos de más revoluciones, con temas como ‘FYA’ o ‘Mic Drop’, convierten el escenario en una fuente gigante de dopamina comparable a estar mirando reels durante horas. Fuego por todos lados, bailarines saltando de un lado a otros, cañones de camisetas que en realidad son lanzallamas, pirotecnias… Y tengo la sospecha de que tendría que haber sido todavía más espectacular. Había láseres, pero no se apreciaban porque todavía era de día, a eso de las 21:30.

Hay 6 momentos de “charla” durante el show, definidos de antemano con una escaleta. Aparte de que esto ya mata cualquier atisbo de naturalidad posible, tampoco son demasiado interesantes. Juegan con los chistes internos de su fandom, como el “mucho picante” y demás, pero en general se siente como si cada uno dijese lo primero que se le viene a la cabeza. Al menos, está menos guionizado de lo que me esperaba. Jin pudo haber sido el más divertido de los 7, siempre mandando una mueca o adoptando una pose irónica frente a la cámara. Sin embargo, la charleta final pareció una competición de comentarios genéricos, como el “espero que hayáis disfrutado del concierto”, o directamente extraños, como el “estaba concentrado en el show, pero me habéis hecho reír mucho”. Tal y como adelantó J-Hope, está claro que “en la próxima gira no podremos dejar Madrid fuera”.

Con el buen sabor de boca del acto II, había una pregunta en mente: ¿Qué habrán preparado para la última parte? La respuesta es… ¿Absolutamente nada? El escenario se mantuvo vacío, mucho más que en el acto I, en todo momento, con BTS improvisando un poco lo que hacer mientras interpretaban algunas de sus canciones más escuchadas, como ‘Butter’ y ‘Dynamite. Imagino que para mucha gente estos eran dos de los temas más esperados. También es un ‘power move’ que estos números sean tan sumamente sobrios, pudiendo haber preparado cualquier locura, y es interesante ver a los chicos mostrar su cara más divertida y transparente al no tener que preocuparse demasiado por lo ensayado. Sin embargo, no me esperaba que lo mejor del show ya hubiese pasado hace media hora. No todos los conciertos pueden ser tan visualmente espectaculares como el de Tame Impala, pero las interpretaciones y las coreografías no lo compensaron en ningún momento.

Desde este momento hasta el final, el show perdió todo el fuelle que tenía. El público si pareció disfrutar muchísimo con la elección de las canciones sorpresa: ‘Airplane pt.2’ y ‘Wings’. Y esta es justamente la apreciación más clara que me llevo del concierto de BTS. No es para todo el mundo. Si no te sabes las canciones ni estás dentro del rollo, es difícil que te convenza, porque lo más poderoso que tiene que ofrecer es la presencia de BTS. Si con eso te basta, será el mejor concierto de tu vida.

La era ‘Confessions II’ no acaba este viernes

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Madonna ha servido a sus fans durante la promoción de ‘Confessions II’: un corto de 10 minutos, una actuación en Times Square, una aparición en Coachella con Sabrina Carpenter, sesiones de DJ’s en clubs y recintos como la que se espera apoteósica el próximo jueves en Londres… Sus seguidores temen la bajona que se pueda producir una vez pasado el 3 de julio. Si este álbum y esta campaña han tardado 7 años en llegar, ¿cuándo podríamos esperar su sucesor entre la serie biográfica y una hipotética gira? ¿En 2031 como pronto?

Por suerte, cada vez está más claro que la artista guarda ases en la manga y que una vez más va a fijarse en ‘BRAT’ como disco vivo (para algo ha contratado a sus estrategas Special Offer). Empiezan a conocerse las primeras pistas de cuáles serán sus planes una vez lanzado el álbum y presentado en el intermedio de la FIFA.

Madonna ya se había referido, extrañamente, en las entrevistas, a 2 temas que no están en este disco: ‘Forgive Yourself’ y ‘What Will Save Me’. Ahora en el show de Graham Norton en la BBC ha revelado que tiene hasta 8 canciones descartadas que le gustan y que quiere encontrar la forma de publicar. ¿Huele a «BRAT IT’S THE SAME BUT IT’S NOT»? Su colaboración con Max Martin permanece guardada en un cajón. Y un posible tema con Kylie Minogue.

Kylie ha sido la estrella invitada del programa de Madonna con Graham, dejando algunos de los titulares. Minogue se presenta con su copia del debut de Madonna que tenían ella y su hermana, y Madonna reconoce que tenía celos de ella porque Guy Ritchie la encontraba muy atractiva. Cuando Graham Norton les pregunta si han colaborado para ‘Confessions II’, sus caras lo dicen todo. Hay quien incluso cree que Minogue podría ir en el tema titulado ‘Everything’ porque la respuesta de Madonna a Graham es «Why do you have to know EVERYTHING?». Pero de momento Kylie no aparece acreditada en los «featurings» del largo, como sí vemos ya a Stromae y Martin Garrix. Por lo que quizá haya que esperar un poco más para escuchar ese tema.

En otros momentos de la entrevista se pincha un fragmento de ‘Fragile’, el tema dedicado al hermano fallecido de Madonna, Christopher Ciccone, que remite a ‘Ray of Light’, no necesariamente a sus baladas. Y la cantante avanza que, en cuanto a giras, va a hacer «un tour de conciertos promocionales». Y después, algo gordo el verano que viene. Se cree que podría ser, finalmente, su esperada presentación en Glastonbury.

Carly Rae Jepsen confunde amor y amistad en un bonito tema épico

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El 18 de septiembre es el día en que llegará ‘Day and Night’, el nuevo disco doble de Carly Rae Jepsen del que supimos hace unos días. Sabíamos que el álbum se dividiría en 2 partes, como su propio nombre indica, y ahora Interscope da muchos más detalles sobre este disco. Aunque sea un tópico, afirman que es «su declaración artística más amplia hasta la fecha», así como «una mirada más profunda e íntima a su mundo interior».

El álbum tiene 24 temas como 24 horas tiene el día y dicen que «captura una sensación borrosa y onírica del tiempo donde las noches se extienden en mañanas y los días se disuelven en noches, creando la sensación de estar suspendido dentro de un momento».

El primer adelanto, que pertenece a la etapa «Día», habla del «deseo impaciente que surge en las primeras etapas del cortejo» y también pulula «entre la amistad y el romance». Por su parte, el vídeo ha querido igualmente versar sobre una dicotomía, entre la maternidad y la carrera. Como veis, Caio Viera (KATSEYE) la retrató en su sexto mes de embarazo.

‘On Wires’ es un precioso medio tiempo de corte épico, al estilo del primer Harry Styles y de Feist, marcado por un piano completamente 70’s. Ya se dijo hace unos días que esta década marcará especialmente la parte «Day», en este caso con pinceladas someras de glam, prog y algo de jazz.

La letra reincide en su temática principal («quiero que seamos más que amigos esta semana»), si bien añadiendo cierto contexto social («el mundo entero está en llamas aunque no nos demos cuenta»).

Carly Rae Jepsen presentará ‘Day and Night’ con una actuación principal en el All Things Go Festival de Nueva York el domingo 27 de septiembre. Será su primera actuación en directo de 2026.

Dagny / Dancefloor Erotica

Dagny ha publicado uno de los discos destacados de pop de 2026 sin que demasiada gente se haya enterado. ‘Dancefloor Erotica’ es el trabajo más cohesivo de esta cantante y compositora noruega que se dio a conocer en el mainstream cuando Katy Perry adaptó su single ‘Love You Like That’ en ‘Never Really Over‘. Su carrera ha contenido temazos pop como Somebody o Heartbreak in the Making, pero este sería su disco más compacto.

El principal objetivo de Dagny al crear ‘Dancefloor Erotica’ ha sido escribir sobre sí misma en lugar de sobre los demás. Cuenta la artista en una entrevista que su modus operandi ha solido ser escribir sobre las personas que le han roto el corazón, pero que esta vez ha querido mirar hacia adentro. Por eso, el single ‘Closet Disco Queen’ invita a dejar de ser “self conscious” y perder las inhibiciones, sobre una base entre el future disco, la melodía de ABBA y pegadizas cuerdas sintéticas.

Quizá la gran curiosidad de ‘Dancefloor Erotica’ es que en parte ha sido escrito con otros artistas en mente. Dagny acudía al estudio con la intención de escribir “una canción para Lady Gaga” o “una canción para un grupo de K-pop”. En ese sentido, hay que subrayar los ecos del título a la discografía de Madonna y, sobre todo, ese ‘Rain’ que repite “rain on me, rain on me”, solo que Dagny va donde Gaga y Ari no se atrevieron, ofreciendo un gospel electrodisco apoteósico.

Todas las pistas ofrecen algo diferente, aunque algunas funcionan mejor que otras. El nu-disco galáctico de ‘C’est La Vie’ apuesta por mirar el vaso medio lleno tras una ruptura, dando a las cuerdas de ‘Rasputin’ de Boney M una excitante pátina futurista, y ‘Turns Out I’m Not a Robot’ insufla una gran emoción al tipo de producción robodisco que Alison Goldfrapp ha entregado en sus álbumes en solitario.

La pista titular es otro momento a destacar, sobre todo por su recreación del funk de Prince y con ecos incluso a los B-52s, si bien la letra “this is the mantra, everyone’s a dancer” y las menciones a Moulin Rouge, Madonna y el Nueva York de los 90 saben más a “gay pandering” -recurso muy habitual en el pop de hoy- que a una expresión auténtica de la club life. En ese sentido, las producciones más enfocadas en el club, ‘Gosh!’ y ‘Black Bugatti’, en todo su filo rave y techno, funcionan menos que las más pop.

Dagny le pone cierta imaginación, al menos, en sus producciones ya que, al ser noruega -y lo dice ella misma-, con la ayuda de nombres como Nick Hahn o Matias Tellez ofrece un sonido distintivamente frío y sintético que ayuda a separar su propuesta de sus influencias. La pista “outlier” es claramente ‘Running Down a Hill’, que se toma un respiro de la pista de baile para sonar al pop post-triphop de cambio de siglo. Este cambio de tercio, como todo el disco, es intencionado.

Katy Perry recupera con tino su faceta rock en la endemoniada ‘Watch It Burn’

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En algún momento de la década pasada, entre ‘Roar’ y ‘Swish Swish’, nos olvidamos de que, en realidad, conocimos a Katy Perry en un registro bastante rockerillo. Tanto ‘I Kissed a Girl’ como ‘Hot’N Cold’ contaban con una guitarra eléctrica prominente, como vimos en la Super Bowl de mano de Lenny Kravitz.

Ahora Katy Perry deja atrás la EDM chusca de ‘Smile’ y ‘143’ para volver a ese emo… ¿chusco? Puede ser, pero melódicamente ‘Watch It Burn’ es bastante incontestable. Diría que un retorno a plena forma de no ser porque ‘bandaids‘ – canción con la que esta novedad aparece emparejada en plataformas, suponemos que en anticipo de un nuevo disco- ya estaba bastante bien con ese efecto trémolo tan The Smiths.

‘Watch It Burn’, que conecta también con el sonido de rock de los 2000 de unos Linkin Park, trata de resolver los problemas de imagen pública de la cantante. «Dices que era difícil de amar, durante años he intentado crecer (…) lo di todo y ahora me rindo, no quiero hacer una escena, pero dame gasolina».

Así que no, Katy Perry no se rinde; así que sí, el estribillo sí monta «esa escena». Katy Perry prende la mecha, que es justo lo que vemos en su videoclip. En él la artista emerge de una camilla, luce endemoniada con la cola que arrastra, sobrevive en las calles, hasta que llega a una iglesia y topa con agua bendita…

Una metáfora nada sutil en lo que pretende ser una canción de resurrección que seguramente gozaremos en la próxima edición de Río Babel en Madrid, que se celebra ya el fin de semana que viene. Por lo visto en otros lugares, ‘Watch It Burn’ ya está incorporada a su repertorio.

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