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Paulina Rubio la vuelve a liar: «help coronavirus»

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Lo has visto en los medios generalistas, en las redes sociales, seguramente alguien te lo haya pasado por Whatsapp… Paulina Rubio vuelve a ser noticia por liarla en un lugar. En este caso, su casa.

Este fin de semana la intérprete de la gran ‘Ni una sola palabra’ ha hecho un directo en Instagram con sus fans, y el comportamiento que ha mostrado frente a la cámara ha sido cuanto menos peculiar. Un vídeo viral recopila las escenas más inusuales de esta comparecencia y esta es la transcripción que sale: «Me uno a esta causa, yo me quedo en causa. Yo me quedo en casa. Bueno, help coronavirus. Muy contenta, emocionada. Todo esto es nuevo para todos nosotros. Le mando un beso a Thalía, mi compañera de toda la vida, le mando un beso muy grande».

Después el directo de Instagram «me oyen, me escuchan» de la mencionada Thalía, probablemente el mejor de la historia, la reciente aparición de Paulina en esta red social vuelve a ser un ejemplo icónico de lo absurdo de la condición humana. Muchos se reirán de ella, pero yo ya me sé el discurso «help coronavirus» de memoria, que ya es más de lo que puedo decir de muchas canciones que salen cada viernes. ¡Arriba Paulina!

Fiona Apple / Fetch the Bolt Cutters

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No nos merecemos a Fiona Apple. Si miramos el mundo para pensar qué ha cambiado en él durante los ocho años que han pasado desde que la artista sacó su último álbum, son muchas las cosas relacionadas con ella misma a las que ella llegó antes. Se habla más y con más naturalidad de problemas mentales, también de la manera en que afecta la depresión a las superestrellas de música pop. El surgimiento del movimiento #MeToo ha cambiado la manera en que vemos el mundo tras ser conscientes de hasta qué punto las mujeres han sufrido abusos en el mundo laboral y fuera de él. La sororidad ha pasado a un primer plano y ahora sabemos que no es justo enfrentar a unas mujeres con otras cuando rara vez hemos hecho lo mismo con los hombres. El bullying está en la mente de todos. Con unas letras que de manera directa y «cruda» -fue una de las primeras palabras que se utilizaron para definir este disco, en boca del bajista Sebastian Steinberg-, lo fácil es entender ‘Fetch the Bolt Cutters’ como la visión de la nueva Fiona Apple sobre estos temas. Sin embargo, ella no caería en el cliché de hacer un disco sobre todo esto, ni aunque quisiera.

Se está hablando mucho de la extensa entrevista concedida por la artista a The New Yorker anticipando los pormenores de este álbum. Debería hablarse más de la recientemente rescatada por Rolling Stone de un número de 1998. La cantante habla ya entonces con detalle sobre depresión, sobre el destinatario de su primer disco ‘Tidal’ y sobre cómo se arregló con él, sobre la violación que sufrió a los 12 años cuando se disponía a entrar en su casa, sobre otras cantantes femeninas como Alanis Morissette… y es difícil diferenciar a la Fiona que tiene 20 años de la que tiene 40. Y no es precisamente porque su discurso ahora sea post-adolescente o porque no haya madurado como artista, porque su evolución desde ‘Tidal’ ha sido muy arduamente trabajada. La cuestión es que ya sonaba como una adulta cuando entonces decía que ella no estaba avergonzada de hablar de su violación en las entrevistas porque ella no había hecho nada de lo que avergonzarse. En una industria llena de artificio, no estamos acostumbrados a su falta de rodeos, a su naturalidad, a su necesidad de cuestionar la realidad que nos rodea, a que alguien nos haga partícipes de sus pensamientos más íntimos y que además los consideremos interesantes, cuando no propios. Hay una línea en este disco en la que Fiona Apple se mete con los influencers, en concreto les dedica en ‘Relay’ lo de «me molesta que presentes tu vida como un folleto de propaganda». Fiona dice que los influencers «son exactamente el tipo de persona que no debería influir a nadie». ¿A alguien le sorprende viniendo de la persona que al recibir un premio MTV dijo que «el mundo es una mierda y no deberíais moldear vuestras vidas en función de lo que se considere que es guay»?

La pregunta es cómo demonios hemos consentido como sociedad que tantos males en el mundo de 1998 sigan tan vigentes. ‘Fetch the Bolt Cutters’ es una frase escuchada a Gillian Anderson en la serie ‘The Fall’, en concreto en una escena en la que su personaje topa con una puerta cerrada detrás de la que hay una habitación en la que han torturado a una chica. Aquí, Apple nos vuelve a abrir la puerta de sus inquietudes durante estos años, para dejar salir los demonios que había ocultos detrás de ella. Oficialmente el álbum va sobre «liberar la prisión en que te has recluido a ti mismo, cualquiera que sea, independientemente de que te hayas construido tú mismo dicha prisión o alguien te la haya construido alrededor y tú simplemente la hayas aceptado. «Trae el puto cortacadenas» y libérate de esta situación y de todo aquello que no te guste».

Muchas de las canciones, por tanto, apelan a la libertad, con una gran cantidad de letras tratando sobre el machismo de la sociedad, normalmente desde un prisma peculiar. ‘Ladies’ puede ser un himno más sobre la sororidad cuando dice que «sería una pena convertir esto en una competición», va efectivamente sobre «estar enfadada con la persona equivocada», pero solo ella usaría como estribillo algo tan impensable como «Fruit bat / Cuter than a button, mutton-head maniac». ‘Newspaper’ es una atípica conversación con otra mujer sobre un novio en común de comportamiento abusivo («estábamos malditas desde el momento en que nos besó»). Y ‘Under the Table’ nace de una cena real en la que Apple no pudo morderse la lengua cuando un hombre dijo algo ofensivo. «No me callaré, no me callaré», repite.

No hay grandes productores implicados en el álbum, ni mucho menos co-autores, y la aportación del guitarrista David Garza y Steinberg en ‘Ladies’ parece una anécdota. Este último describía el disco recurriendo al sonido de ‘Hot Knife’ del largo anterior y quizá ha lastrado un poco sin saberlo el mismo, pues ‘Fetch the Bolt Cutters’ no conlleva una evolución sonora que vaya a identificar esta etapa de Fiona Apple diferenciándola de la de hace ocho años. Lo que no impide que el disco se desarrolle por otras vías.

Seguidora de Billie Holiday y Ella Fitzgerald desde siempre, el jazz continúa siendo una base importante para la artista. Es una gozada escucharla improvisar al final de la preciosa ‘I Want You To Love Me’ o atender a cómo pronuncia la frase «it was just a coochie-coo-coups» en ‘Rack of His’, una canción con mellotron y gancho instrumental muy definido. Los juegos vocales están especialmente mimados, de nuevo con la colaboración de su hermana Maud, una cantante de cabaret, como ya sucedía en la ahora sabemos que seminal ‘Hot Knife’. Los pianos, instrumento en el que Fiona se curtió desde pequeña, pueden sonar hermosos o ásperos; y la percusión y los ritmos creados de las formas más impensadas, al modo del álbum anterior, dejan producciones tan detallistas como ‘Newspaper’. «El ritmo es la base de todo para ella», ha indicado Garza.

A su vez, Fiona consigue que cada canción sea una jodida aventura en la que no sabes por dónde va a salir: cuando ‘For Her’ llega a su repugnante clímax «me violaste en la misma cama donde nació tu hija», ahí parece haber comenzado una canción nueva parecida pero diferente a la que estábamos escuchando. A pesar de que esa segunda mitad del álbum agradecería pistas tan atemporales como ‘I Want You to Love Me’ y ‘Shameika’, no es que el oyente pueda aburrirse entre letras que hablan sin circunloquios sobre la depresión (‘Heavy Balloon’, un visceral tema enriquecido por el desenlace de Alison, uno de los personajes de la serie ‘The Affair’, a la que Fiona Apple donó el tema de la cabecera), monogamia (‘Cosmonauts’) o meditación Vipassana (‘On I Go’). Y luego, están las notas a pie de página. La escritura de Fiona no es nada obtusa, es realmente muy «cruda» en sus opiniones de los demás o en el modo de enfrentarse a sí misma, pero es que además ha ideado un «canción por canción» para Vulture en el que cuenta todos los entresijos de estas historias, dándoles aún más valor y universalidad.

Es por eso que descubrir ‘Fetch the Bolt Cutters’ está siendo una experiencia tan enriquecedora. Tan viva. La agitada ‘Shameika’ habla muy obviamente sobre la escuela con frases como «no sonreía, porque una sonrisa siempre parecía ensayada / no tenía miedo de los acosadores, y eso hizo que los acosadores fueran a peor». Ahora Fiona nos explica que no sabía si Shameika, la chica que la animó, era real o imaginada, y que una profesora con la que aún tiene contacto ha identificado a Shameika y le ha mandado una foto. No es la única vez que vas a sonreír escuchando este disco porque el humor en medio del caos está en el ADN de la artista. Es cuestión de tiempo que la verdadera Shameika nos diga qué opina de la canción, como antes hemos escuchado a otros destinatarios de canciones de Fiona opinar sobre canciones de Fiona. Pero lo más grande de todo es que aunque ella dé detalles, hasta el punto de contarnos que Maud estaba amamantando a su bebé mientras grabó ‘Newspaper’, por irrelevante que esto sea o sólo lo parezca, estas canciones tienen los suficientes recovecos como para seguir guardando secretos durante años.

Calificación: 8,4/10
Lo mejor: ‘I Want You To Love Me’, ‘Shameika’, ‘Rack of His’, ‘Under the Table’
Te gustará si te gusta: Tom Waits, Tori Amos, Nina Simone, tune-yards, el disco anterior de Fiona Apple
Youtube: ‘I Want You to Love Me’ en Youtube

Michael Kiwanuka aplaza su gira española a septiembre y octubre

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Al tiempo que el gobierno ha anunciado nueva prórroga del estado de alarma hasta el sábado 9 de mayo, y ciertos sectores y comercios reanudan poco a poco su actividad, la industria de la música sigue haciendo frente a la emergencia sanitaria con conciertos aplazados, cuando no cancelados. Y si Taylor Swift acaba de caerse del cartel de Mad Cool, hoy es otro nombre de primera línea que anuncia el aplazamiento de su gira española.

Se trata de Michael Kiwanuka, que en octubre de 2019 publicaba uno de los mejores discos de aquel año. El cantante británico, conocido por éxitos como ‘You Ain’t the Problem’, ‘Love & Hate’ o ‘Black Man in a White World’, llegaba este mes de mayo a España para presentar su tercer disco, pero las fechas quedan postergadas a los meses de septiembre y octubre. Las nuevas fechas son confirmadas para la gira de Kiwanuka en España son el 10 de septiembre en el Auditorio Mar de Vigo, el 12 de octubre en la Sala Multiusos de Zaragoza, el 15 de octubre en La Riviera de Madrid y el 17 de octubre en la sala Razzmatazz de Barcelona. Las entradas para las dos últimas fechas están agotadas.

Al no tratarse de un concierto multitudinario sino de salas, la gira de Kiwanuka peligra menos que la de un artista de estadios. De hecho, José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, descarta la posibilidad de que vayan a celebrarse eventos multitudinarios en verano. “Veo muy complicado que haya espectáculos multitudinarios ya sea partidos de fútbol u otros deportes o conciertos de música», ha dicho en palabras recogidas por El País. «Antes del verano, casi con total seguridad, no va a ser y en otoño va a haber que analizarlo muy cuidadosamente”.

Romy Madley Croft de The xx trabaja en su «divertido» disco en solitario, del que adelanta ‘Weightless’

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Justo cuando Jamie xx ha lanzado su primer single en solitario en un lustro, su compañera Romy Madley Croft también mueve ficha y anuncia que se encuentra trabajando en su primer disco en solitario. La cantante ya había hecho sus pinitos sola al co-escribir temas para artistas como Halsey (‘Still Learning‘, una co-autoría de Ed Sheeran), Dua Lipa (la ganadora del Grammy ‘Electricity’) o Jessie Ware (‘Share it All’), por lo que la noticia parecía inevitable, aunque no por ello menos esperada.

En un directo de Instagram, Romy no ha detallado la fecha de lanzamiento de su debut en solitario, pero sí ha perfilado su sonido. Ha dicho que será «mucho más animado» que el trabajo de The xx, que no será «exactamente un disco de guitarras» y que será «divertido». Estas palabras obligan a pensar en posibles influencias como Beyoncé, Aaliyah o Mariah Carey, tres artistas por las que The xx han expresado admiración desde sus inicios, y cuya música no se ha caracterizado nunca por la presencia de guitarras, pero sí por su renovación de los sonidos del R&B contemporáneo.

Sin haber compartido más información sobre este nuevo trabajo, en el que sí cabría esperar, al menos, la participación de sus compañeros de banda, Jamie Smith (para devolverle el favor de ‘Loud Places’) y Oliver Sim, Romy Madley Croft sí ha adelantado una canción de este nuevo proyecto. Se llama ‘Weightless’: un título más The xx imposible.

Ela Minus deslumbra con la electrónica palpitante de ‘they told us it was hard, but they were wrong.’

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Aunque la presentemos en nuestra sección «Revelación o Timo», dedicada a artistas emergentes, en la biografía de Gabriela Jimeno llama poderosamente la atención que comenzara su carrera musical con apenas ¡once años! Y no fue en el típico grupo infantil onda Parchís u Onda Vaselina, sino en un grupo de hardcore-screamo llamado Ratón Pérez que formó integró con tres adolescentes en su Bogotá natal. Pero, cuando se deshizo el grupo, emprendió un periplo personal en Nueva York, donde cursó estudios en la prestigiosa Berklee College of Music, especializándose en batería de jazz y construcción de sintetizadores. Paralelamente, comenzó a desarrollar su propia música bajo el alias de Ela Minus, centrada en esa pasión por esos sintetizadores, que crea y programa ella misma. Bajo ese alias y con esa premisa sonora, ha venido editando de manera independientes canciones y EPs (‘First Words‘, ‘Grow‘, ‘Adapt.‘) en los últimos cinco años, produciendo una electrónica palpitante y nerviosa sobre la que sitúa su voz dulce y vaporosa, con algún remix notable como el que Nicola Cruz realizó para ‘Juan Sant‘. [Foto: Teddy Fitzhugh.]

Ahora le llega una gran oportunidad al atraer la atención del reconocido sello británico Domino Recordings, que acoge su nuevo single ‘they told us it was hard, but they were wrong.’ Un contundente título con cierto espíritu reivindicativo que parece estar inspirado en Fugazi, dejando salir su bagaje hardcore, que en realidad arroja sobre todo esperanza: “Si tienes que ir al fondo de un agujero para encontrar qué va mal, déjalo estar / Todos nos dijeron que es difícil, pero se equivocaban / Cuando amas, amas a fondo y nada parece imposible», dice en una parte de su letra. «Cuando se nos quita todo», explica Minus, «la capacidad de elegir nuestra actitud y crear nuestro propio camino hacia adelante es la única certeza que tenemos».

Es un mensaje fantástico para una canción vibrante que, conectando con la electrónica vaporosa y atemporal de proyectos como Austra, seduce contraponiendo una parte ensoñadora –la de su voz y los ecos fantasmales que la envuelven– y otra más orgánica y viva –su base rítmica, contundente y agitada–, que se desboca en su parte final. Una fantástica carta de presentación global para Ela Minus que reivindica sus raíces en su clip oficial, evocando con neblinas y colores vivos la cultura de los Andes colombianos, donde se crió. Ela Minus ya figura en la programación de festivales tan conocidos e importantes como Coachella y Primavera Sound, que se han aplazado a finales de próximo verano.

Escucha los «Revelación o Timo»

Lo mejor del mes:

‘Underwater Moonlight’, la obra maestra de The Soft Boys por la que pasa a la historia Matthew Seligman, fallecido por Covid-19

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Tras unos primeros pasos como Dennis and the Experts en pleno bullir del punk británico, Robyn Hitchcock, Rob Lamb (sustituido más tarde por Kimberley Rew), Morris Windsor y Andy Metcalfe decidían pasar a llamarse The Soft Boys. Desde Cambridge, el grupo se postuló con su debut de 1979, ‘A Can of Bees‘, como una suerte de respuesta británica a la no-wave neoyorquina, teniendo como ente paralelo a los Television de Tom Verlaine. Para entonces Metcalfe había dejado el grupo, y ya había sido sustituido por Matthew Seligman (a la derecha en la foto), un bajista del entorno de Thomas Dolby y Bruce Wooley, co-autor como miembro de The Buggles de la histórica ‘Video Killed the Radio Star’.

Seligman, que ya participara en algunas de las grabaciones del primer disco de The Soft Boys, sería su bajista de pleno derecho en ‘Underwater Moonlight‘ (1980), el segundo disco del grupo, por el que ambos músico y banda, pasan a la historia del rock. Un disco fundamental que, aunque no consiguió dilatar la vida del grupo más allá de algún EP-epitafio, sí resultó ser una influencia crucial para muchos grupos que nacieron inmediatamente después en la década de los 80, con especial influencia en la escena Paisley Underground de Los Ángeles (The Dream Syndicate, los Rain Parade de David Roback), pero también en bandas emergentes aquellos días como R.E.M., The Replacements o The Flaming Lips.

Con Hitchcock como front-man, The Soft Boys se mostraban en este álbum como una seductora amalgama de power rock, funk y psicodelia, con la melodía y la imaginación por delante. Una mezcla seductora que centelleaba (y aún lo hace, como el primer día) en canciones enérgicas y vibrantes como ‘I Wanna Destroy You’, ‘Positive Vibrations’, ‘Tonight’ o la propia ‘Underwater Moonlight’ que han ido sido descubiertas (y seguirán siéndolo, con suerte) como un preciado tesoro por melómanos de todas las épocas.

Aquel no fue exactamente el canto del cisne de The Soft Boys porque, pese a la fructífera carrera en solitario de Robyn y la de Rew como miembro de Katrina and the Waves, se reunirían para un par de giras (en 1994 y 2001) e incluso editarían un tercer álbum (‘Nextdoorland’, 2002). Pero sí marcó el fin del periplo de Seligman con ellos, puesto que Hitchcock se reconciliaría luego con Metcalfe, que formaría parte de su banda de apoyo más mítica, The Egyptians. Hace unas horas el mismo Robyn ha confirmado el desgraciado fallecimiento a la edad de 64 años de Seligman, a causa de la Covid-19. En un emotivo texto, Hitchcock, recuerda cómo conoció a Seligman, sus fantásticas aportaciones a ese disco de The Soft Boys en particular y al grupo en general («él creía de verdad en The Soft Boys», dice) como músico e ideólogo. «Matthew es, fue y siempre será uno de los grandes», recalca.

Curiosamente, Matthew Seligman no es solo conocido por su presencia en The Soft Boys y ese álbum, sino que después formaría parte del exitoso grupo nuevaolero Thompson Twins (los de ‘Hold Me Now‘ y ‘Doctor! Doctor!’) y trabajaría codo con codo con Thomas Dolby en varios proyectos. Entre ellos es especialmente notoria la participación de ambos en el equipo de David Bowie en discos como la banda sonora de ‘Dentro del laberinto‘ y ‘Absolute Beginners‘, siendo especialmente significativa su presencia en la actuación del Duque Blanco en el Live Aid de 1985. Durante el resto de su carrera se dedicaría sobre todo a trabajar como músico de sesión en discos de artistas del renombre de Morrissey, Tori Amos, Stereo MC’s, The Waterboys, Sinéad O’Connor, Transvision Vamp y Peter Murphy, entre otros.



La Mandanga ilustra con Nils Frahm cuando no perrea con Ms. Nina

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la mandanga

La Mandanga es Noemí Rebull, ilustradora y diseñadora de Barcelona que está triunfando gracias a sus simpáticos y coloridos retratos de la vida cotidiana. La artista acumula más de 100.000 seguidores en Instagram y hace unos meses publicaba su primer libro, ‘Lo que descubrirás a continuación te sorprenderá’, a través de la editorial Temas de hoy de Grupo Planeta. Noemí nos descubre su música favorita.

¿Tienes canción favorita de todos los tiempos?
Qué complicado. Las canciones favoritas van mutando, depende mucho del día y mi momento vital. Quizás hablaría de géneros que me siguen gustando aunque pase el tiempo, como el dream-pop, el shoegazing o el power pop. Por decir una, digo ‘Get Away’ de Yuck.

¿Una canción que te haya obsesionado últimamente?
Hace poco descubrí Nation of Language, un grupo de synth-pop que va lanzando singles poco a poco y me están flipando. Especialmente ‘What Does the Normal Man Feel?’. Y ‘September Again’.

¿Canción que asocies a un recuerdo infantil?
Cualquiera de la Trinca. Por ejemplo, ‘La Patata’.

¿Qué canción odias con toda tu alma?
«Des-pa-ci-to». No hace falta decir nada más.

¿Sueles ponerte música para ilustrar? Si es así, ¿qué es lo que más te gusta escuchar?
Normalmente sí. Suelo ponerme música melódica o ambiental, que me permita pensar y concentrarme. Algunas de mis recomendaciones podrían ser Nils Frahm, The Duruti Column, Brian Eno, Slowdive, Pye Corner Audio, Bibio, Carla dal Forno, Jenny Hval o Cocteau Twins.

¿Sigues comprando discos? En caso afirmativo, ¿cuál fue el último y en qué formato?
¡Claro! Aunque con la situación actual he hecho un parón. El último que compré fue ‘Gran Pantalla‘ de Biznaga.

¿Cuál es tu plataforma favorita para escuchar música ahora mismo? Por ejemplo, al margen de Spotify/Apple Music, ¿escuchas discos enteros en Youtube?
Casi siempre estoy en Spotify, aunque de vez en cuando escucho alguna sesión en Soundcloud. Últimamente también tiro de podcasts de radios como NTS o Dublab.

«No veo mal que haya un revival del vinilo y el cassette, ya que incentivar la compra de música siempre es algo bueno»

¿Qué opinas del supuesto revival del vinilo o peor aún, del cassette? ¿Es puro postureo o te interesa especialmente?
Creo que el vinilo nunca ha muerto, aunque es verdad que hay un cierto auge entre la modernez. Sin ir más lejos, algunas tiendas de ropa están empezando a comercializar vinilos. En realidad, no veo mal que haya un revival y que estén de moda, ya que incentivar la compra de música siempre es algo bueno.

Una de tus ilustraciones dice «los que perrean se desean». ¿Canción favorita de reggaetón?
No soy muy oyente de reguetón, pero las canciones de Ms. Nina siempre entran bien con un cubata en la mano.

¿Alguna canción que, en algún momento, te haya avergonzado que te guste o no existe tal cosa como el “guilty-pleasure”?
No suelo avergonzarme de lo que he escuchado de adolescente o en el pasado. De hecho, los guilty-pleasure son preciosos. Todos hemos tenido algún cassette de Spice Girls o de Aqua que forma parte de nuestra historia.

¿Qué necesita una canción para ser perfecta?
Sonar en el momento ideal.

Un remix que te haya vuelto loca.
Khidja – Mustafa (Timothy J Fairplay Remix).

La honestidad brutal de Halsey desarma en la «radio-friendly» ‘Still Learning’

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Halsey era una de las primeras artistas que publicaban disco en 2020, en concreto durante el mes de enero, cuando la pandemia global todavía no era una realidad. Entonces destacábamos ‘Manic‘ como Disco Recomendado y también como Disco de la Semana por su maduro y variado contenido musical, que iba de la balada electrónica al emo-rock pasando por el trap o el country y hacía pensar en diversas influencias, y también por la honestidad brutal de muchas de sus letras, aspecto que caracterizaba a temas destacados como el que nos ocupa hoy.

‘Still Learning’ es la canción de ‘Manic’ que reúne en sus créditos de composición a Ed Sheeran (con quien Halsey ya había trabajado en ‘Eastside’ con Khalid) y a Romy Madley Croft de The xx. La producción de Louis Bell y FRED utiliza un ritmo de tropi-pop que obliga a pensar en ‘Shape of You’ y contiene un fondo tenebroso que podemos emparentar vagamente con los autores de ‘I See You‘, pero la melodía lleva muy claramente la marca de Sheeran. Sin embargo, Halsey lleva la canción totalmente a su terreno gracias a una letra en la que profundiza en sus problemas de autoestima y a una actuación vocal expresiva y llena de emoción. Si Ed Sheeran, por lo que ha demostrado, jamás habría conseguido tal cosa, cabe pensar que ‘Still Learning’ es una canción hecha a medida de Halsey y de nadie más.

En esta canción tan melancólica y a la vez tan «radio-friendly», Halsey saca sus mierdas personales sin caer en el victimismo fácil. La cantante, que ha hablado abiertamente sobre su experiencia con el desorden bipolar, empieza contándonos que debería «estar viviendo un sueño», pero que «vuelvo a casa y no tengo autoestima» y que la «paranoia» le hace «ver cosas que nunca creerías», y reconoce que su comportamiento le ha llevado a hacer daño a algunas personas: «nadie a mi alrededor sabe quién soy, ni qué estoy tramando, ni a quién hecho daño y dónde ellos han ido, yo sé que he hecho algunas cosas mal». Su franqueza desarma, también cuando incorpora a la canción una capa romántica e incluso feminista: «ningún hombre quiere comprometerse, se sienten intimidados porque recibo un sueldo y esas mierdas». Su expresiva interpretación en esta frase es escalofriante, y el estribillo de la canción («aún estoy aprendiendo a quererme a mí misma») funciona como el bálsamo perfecto para todo esto.

TOPS / I Feel Alive

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TOPS es uno de esos grupos dedicados al perfeccionamiento de su arte. El grupo canadiense practica un soft-rock exquisito que no descuida las melodías, lo cual es de agradecer pues su vocalista, Jane Penny, que es la que parece una estatua de cera en la portada, cuenta con una voz preciosa y muy adictiva. ‘I Feel Alive’, su nuevo trabajo, no debería decepcionar a sus fans.

El disco se abre con un tema redondo, ‘Direct Sunlight’, un número de disco trotón en el que unos teclados distorsionados dan paso después a un solo de flauta y este, a una coda celestial de armonías vocales. Es un tema pizpireto, alegre y extraño todo a la vez que tampoco tiene miedo a cursilerías como «promise me we’ll always be together / We make sense in all types of weather», lo cual cobra más sentido cuando después suena en el álbum una «prom ballad» como una catedral, ‘Ballads & Sad Movies’, que parece titulada a modo de parodia. Un episodio de sexo casual sirve de escenario a TOPS para dar con otra canción de jangle-pop estupenda en ‘I Feel Alive’ y el grupo se crece con una ‘Pirouette’ que vuelve a llevar su estilo a terrenos inesperados, en su caso gracias a la irrupción final de un teclado que suena trémulo, como si procediera de un instrumento estropeado.

A veces las comparaciones son inevitables, sobre todo en el caso de TOPS, y ‘Colder & Closer’, que versa sobre los recuerdos de esas ex parejas a las que no puedes olvidar, pasaría perfectamente como canción de Tennis, y la sofisticada ‘Witching Hour’ de Haerts pues no puede remitir más a Fleetwood Mac. Todos estos grupos se nutren de las mismas influencias, por no hablar de que hasta los timbres de sus vocalistas (todas mujeres) se parecen, pero TOPS se diferencian de ellos por su carácter despreocupado y, en el caso de este disco, por la claridad y nitidez de la producción. Sin ser por tanto las más originales del mundo, las canciones de TOPS, que en algunos casos incorporan teclados de manera muy elegante, como en una ‘OK Fine Whatever’ que tiene pinta de convertirse en favorita en el momento más inesperado, al menos sí son irresistibles.

Calificación: 7,5/10
Lo mejor: ‘Direct Sunlight’, ‘I Feel Alive’, ‘Pirouette’
Te gustará si te gusta: Tennis, Haerts, Mr. Twin Sister, Jay Som
Youtube: vídeo de ‘I Feel Alve’

Buscando el mejor disco de… The Weeknd

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After Hours‘, nuestro «Disco de la Semana», es el mejor disco de toda la carrera de Abel Tesfaye según los votos de nuestra redacción. Se muestra especialmente entusiasmada con el álbum Mireia Pería, pese a las letras: «Adoro su ochentismo desatado. Abel siempre ha tenido el sonido del pop comercial de los 80 en el horizonte, pero ahora suena enérgico, incluso dulce. A una primera parte que rescata el baladismo elegante de los 70 (‘Hardest to Love’, ‘Scared to Live ‘), se sucede otra más atmosférica, incluso con cierto toque oscuro. Pero es su tramo final el que eleva el disco a lo fantástico, porque a partir de ‘Blinding Lights’ y hasta el final, todo son hits. Lo que pueda perder en aristas (que nunca ha tenido tantas) lo gana en aún más accesibilidad. ‘After Hours’ busca esa universalidad del pop comercial de los 80; gustarle a la adolescente de 16 años, a su hermano pequeño de 8, a su padre, a su abuela, a… Siempre y cuando, no entiendan inglés, claro».

En la misma línea se manifiesta Jordi Bardají, pese a sus reticencias iniciales: «Ya integrado dentro de la maquinaria pop, The Weeknd busca disco a disco un equilibrio entre su sonido original y su lado comercial. Y ‘Starboy’ es el mejor de sus álbumes… hasta que llega ‘After Hours’. El primero contiene al menos dos clásicos, album tracks muy buenos… pero es demasiado largo. El segundo contiene al menos dos clásicos, album tracks muy buenos…. y no tiene relleno. Tanto sus momentos más Chromatics como los más traperos y los que involucran a Oneohtrix Point Never están bien asimilados en la obra global. El disco funciona de principio a fin. Es verdad que ‘Blinding Lights’ no se parece nada al The Weeknd original… pero está claro que a nadie le importa. Va a ser su mayor hit».

En 2º lugar ha quedado ‘Starboy’. Sebas E. Alonso lo sitúa a la altura del nuevo: «Es cierto que igual le sobra algo de paja, pero también al nuevo, en concreto la sonrojante ‘Escape from L.A.’ y la mismísima ‘Heartless’. ‘Starboy’ se abre y se cierra con dos producciones de Daft Punk espectaculares y en medio encontramos enormes producciones como ‘Rockin’, que tenía que haber sido número 1 mundial, ‘Secrets’, la balada ‘True Colors’ luminosa y alejada de sus estándares brumosos, ‘Love to Lay’, el espectáculo de producción de ‘Attention’, ‘Die for You’ como penúltima pista… Y Lana y Kendrick están también muy bien en su colaboración». Jordi Bardají, en su momento, realizó una playlist con las 12 mejores pistas, resultando un disco redondo. Imperdible:

El lanzamiento con el que conocimos a The Weeknd, su primera mixtape ‘House of Balloons’, queda en tercer lugar: Indica Pería: «La última parte decae, pero la primera es maravillosa. Me apasiona el primer tema. Y que fusile a Siouxie and the Banshees en ‘House Of Balloons / Glass Table Girls’ solo demuestra buen gusto». «El mismo que los samples de Beach House o el modo en que están producidos temazos como ‘High for This'», dice Alonso. «Casi nos hemos olvidado ya con todo lo que ha pasado, pero la aportación más importante de The Weeknd a la música pop son esos medios tiempos R&B en una ambientación tan opresiva y claustrofóbica. Junto a todas esas letras sobre sufrimiento, sexo y colocones es lo que conforma su identidad, siendo una referencia después para otros artistas. Es el The Weeknd más influyente».

En 4º encontramos ‘Beauty Behind the Madness‘, un disco muy tímidamente más soul y algo jazz, como se aprecia en ‘Losers’ y ‘Tell Your Friends’. Así lo explica Mireia Pería: «Es mucho más soul, más sedoso; se agradece la evolución «Michael Jacksonista» en ‘Can’t Feel My face’. De hecho, el disco es estupendo hasta el 8º tema, ‘Shameless’. Pero el tramo final, muy badalista, hace que decaiga. Encima aparece Ed Sheeran, que no ayuda nada a que aprecie el cierre».

En 5º puesto hallamos el que hasta ahora era el último lanzamiento de The Weeknd. Raúl Guillén lo defiende con ahínco: «Si bien pudiera parecer un EP y, por tanto, menor en su discografía, ‘My Dear Melancholy,‘ es un disco importante en la carrera de The Weeknd. No tanto porque supusiera otro número 1 en la lista yanqui de álbumes (que también), sino porque, escuchado hoy, se revela como un claro precedente de lo que explota en ‘After Hours’. Si la fantástica ‘Call Out My Name’ o ‘I Was Never There’ recuerdan a la magnética oscuridad de ‘Trilogy’ –solo que ejecutada con más recursos y mejor mano–, en ‘Wasted Time’ se atisban ya los toques 2step que afloran con más fuerza en su último disco, mientras que ‘Hurt You’ antecede al disco-pop noir de las canciones más luminosas de su posterior álbum».

El 6º lugar es para la segunda mixtape, ‘Thursday’, que para Mireía supone «un pequeño bajón. Está bien su dramatismo, pero cuando Abel Tesfaye se pone intenso y tristón de más, resulta cansino. Y faltan hits».

‘Kiss Land’ fue el esperado primer lanzamiento a lo grande de The Weeknd tras la trilogía de mixtapes, pero solo queda en 7º lugar pese a que en su momento no fue tan mal recibido. Sebas se arrepiente de la calificación que le puso en 2013: «Me dejé llevar por el entusiasmo: era un artista que había logrado su propio sonido y estaba triunfando, pero en este repaso he topado con que no recuerdo prácticamente nada de este disco». Jordi cree que para ser un debut en una multinacional es «decepcionante», pero Raúl lo defiende: «Pese a la aversión que el debut multinacional de Tesfaye parece despertar en algunos de mis compañeros, pienso que es, muy claramente, el disco que sienta las bases de su asalto al pop, dejando atrás la deriva soporífera y monocorde de los dos últimos volúmenes de su trilogía inicial. Al margen de que se le vaya la olla con el minutaje de la propia ‘Kiss Land’ y ‘Tears In the Rain’ y a falta de algún tema que despunte al margen de ‘Live For’ con Drake y la estupenda ‘Wanderlust’, la ambición, amplitud de miras y valentía que comienza a mostrar en las producciones, es un claro precedente de en lo que se ha convertido hoy». Mireia cree que supone «un salto de calidad en sonido y producción. Abel suena aún algo melancólico, pero también muy vitalista. Y recupera un lustre aún más pop».

El farolillo rojo es para la tercera mixtape ‘Echoes of Silence’: Para Mireia, «lo más destacable es que abra con ‘Dirty Diana’, pero le pasa como a ‘Thursday’: que con lo fulgurante que es ‘House of Balloons’, estas dos mixtapes en comparación se antojan un tanto aburridas». Más duro es Bardají: «El concepto de «control de calidad» escapa a The Weeknd totalmente en la tercera entrega de su «trilogía», la cual confirma que esta trilogía no necesitaba ser tal. En ‘Echoes of Silence’, las producciones vuelven a ser interesantes y eclécticas, pero las canciones son paupérrimas. Empezando por el mal gusto de samplear una canción tan espantosa como ‘Dirty Diana’, The Weeknd nos lobotomiza el cerebro con unas melodías etéreas e infladas de drama que no transmiten absolutamente nada… Es de lejos su disco más desafortunado».

¿Cuál es tu disco favorito de The Weeknd?

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Jordi B. Mireia P. Raúl G. Sebas A. Ránking
House of Balloons (2011) 8 7,5 8 8,5
Thursday (2011) 7,2 6 6,7 7
Echoes of Silence (2011) 5,9 6 6,7 7
Kiss Land (2013) 6 7 7,4 6
Beauty Behind the Madness (2015) 7,5 7,2 7,6 7
Starboy (2016) 8 7,8 8,2 8,2
My Dear Melancholy, (2018) 6,5 6,5 7,8 7
After Hours (2020) 8,2 8,5 8,2 8,2

Lady Gaga, Billie EIlish, Rolling Stones, Taylor Swift, Sam Smith, J Lo… actuaron en ‘One World: Together at Home’

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Esta noche se ha transmitido en todo el mundo -en España a través del canal Playz de RTVE- el macroevento solidario ‘One World: Together at Home’ organizado por la Organización Mundial de la Salud y Global Citizen y comisariado por Lady Gaga. El evento ha reunido a un sinfin de artistas pop de primera línea que han ofrecido actuaciones desde sus casas con el objetivo de honrar el trabajo de los trabajadores de la salud que se encuentran al frente de la lucha contra la epidemia.

A lo largo de 8 horas de teletón que puedes ver bajo estas líneas se han ido sucediendo actuaciones muy esperadas como las de Lady Gaga, que ha cantado el estándar del jazz ‘Smile’ en solitario y también ‘The Prayer’ junto a Céline Dion, Andrea Bocelli, el pianista Lang Lang y John Legend; y Billie Eilish, que junto a su hermano FINNEAS ha interpretado ‘Sunny’ de Bobby Hebb. La sorpresa de última hora la han dado Rolling Stones, que no estaban confirmados, y Beyoncé, que ha mandado un mensaje de apoyo a todos los trabajadores que no «pueden permitirse el lujo de trabajar desde casa». Entre las presentaciones destacadas hay que mencionar también las de Paul McCartney, que ha cantado al piano ‘Lady Madonna’ de los Beatles; Taylor Swift, que ha emocionado con su ‘Soon You’ll Get Better’, y Jennifer Lopez, que ha puesto los pelos de punta con su interpretación de ‘People’ de Barba Streisand.

Todas las canciones escuchadas en ‘One World: Together at Home’ han presentado un hilo conductor, el de un mensaje de unión, persistencia y cambio, y así Stevie Wonder ha hecho ‘Lean on Me’, Lizzo ‘A Change is Gonna Come’ o Luis Fonsi ‘Yo no me doy por vencido’. Un recuerdo a las personas fallecidas ha venido de mano de Eddie Vedder y su ‘River Cross’. Otros nombres del pop presentes en el evento han sido Kacey Musgraves, The Killers, Billie Joe Armstrong de Green Day, Christine and the Queens, Adam Lambert, Annie Lennox, Kesha, Sofi Tukker, Jess Glynne, Ellie Goulding, Jessie J o Charlie Puth, y entre las personalidades que también han participado en el evento se han encontrado Matthew MConaughey, Oprah Winfrey o Lupita Nyong’o.

















Mystery Jets / A Billion Heartbeats

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Puede decirse claramente que Mystery Jets pertenecen a esa, digamos, “clase media-baja del rock británico” que no ha terminado de triunfar del todo (ni siquiera en Reino Unido: desde luego, no son como unos Kaiser Chiefs, que llenan estadios allí aunque luego actúen en España ante 600 personas) ni se han rendido aún. Pero claro, justo cuando parecía que su carrera languidecía con un giro inopinado hacia la americana (‘Radlands’), llegaba un ‘Curve of the Earth’ en el que se lanzaban a la psicodelia espacial y que, muy bien recibido por el público y la prensa, les daba un inusitado nuevo impuso. Y en esas llega ahora ‘A Billion Heartbeats’, su sexto disco de estudio, con otro giro estilístico más.

El singular grupo de Blaine Harrison, Matthew Twaites (que a los fans de Zahara sonará por la producción de ‘Astronauta’), Jack Flanagan (bajista y composito) y Kapil Trivedi (batería) presenta ahora su “disco concienciado”. Inspirado por los centenares de protestas y manifestaciones (contra y a favor del Brexit, el cambio climático…) que presenciaba desde su casa cercana a Trafalgar Square durante una convalecencia tras ser operado de la pierna (padece de espina bífida), Blaine escribió estas canciones (como siempre, con la ayuda de su padre, Henry; aunque dejara de tocar con ellos hace más de una década, sigue en la sombra). Lo dejan bien claro en su portada y su título, precisamente el lema que se lee en una pancarta tirada en el suelo. Pero, más que dar su propia visión de un conflicto social o político, los Harrison pretenden ejercer de espejo del malestar generalizado (de ahí, por ejemplo, la relativa tibieza hacia el Brexit en ‘Cenotaph’).

Esto se plasma, por supuesto, en sus letras, donde se tilda a los cuerpos policiales como “hooligans con uniforme” que “profanan la bandera con odio enmascarado de orgullo” (‘Screwdriver’), provocando que la gente corra despavorida “y desaparezca” (‘Endless City’). Pero en realidad Mystery Jets sí que se mojan, llamando a combatirles “con el poder del amor” (‘Screwdriver’), a “sonreír y lanzarles un beso” (‘History Has Its Eyes On You’) y a unirse en torno a la música como respuesta pacífica (‘A Billion Heartbeats’). Es, claro, un mensaje muy bonito y emotivo, aunque de una obviedad algo irritante, ejemplificada muy bien por la tontuela ‘Campfire Song’.

De manera generalmente acertada, esa mezcla de violencia y belleza se refleja en muy bien en un arranque álgido, que contrapone el sonido impetuoso con toques hardrockeros de ‘Screwdriver’ o ‘A Billion Heartbeats’ –entre Muse, Manic Street Preachers y los injustamente tratados y desaparecidos The Crookes– con el giro de psicodelia beatlesca en la enérgica ‘Petty Drone’ o el medio tiempo ‘History Has Its Eyes On You’, que ejemplifica la buena mano del grupo para la producción, llena de matices.

Pero el problema de ‘A Billion Heartbeats’ es que no logra sostener esas fuerza e inspiración que Mystery Jets demuestran en su inicio –con la digna excepción de ‘Hospital Radio’, que reivindica la importancia del Sistema Nacional de Salud británico, anticipándose a la crisis del Covid-19–. Así, la parte final del álbum les devuelve al impersonal espacio del “ni fu ni fa” que ocupan Stereophonics, Jamie T, Courteeners, The Cribs, Razorlight y similares, cuyo encanto parece desvanecerse tan pronto cruza el Canal de la Mancha.

Calificación: 6,2/10
Lo mejor: ‘Petty Drone’, ‘A Billion Heartbeats’, ‘History Has Its Eyes On You’, ‘Screwdriver’, ‘Hospital Radio’
Te gustará si te gustan: Muse, Manic Street Preachers, Stereophonics.
Youtube: vídeo de ‘Screwdriver’

‘Vámonos (para poder volver)’, una autobiografía de Jeff Tweedy que disfrutarán incluso los no-fans de Wilco

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El subtítulo «Acordes y discordias con Wilco, etc.» que apostilla ‘Vámonos (para poder volver)’, el libro de memorias de Jeff Tweedy es un error –y ojo, no solo de la editorial Sexto Piso, responsable de la edición española: la original viene con un jueguito de palabras similar–. Puedo asumir que desde un punto de vista comercial era imprescindible colocar en portada la palabra Wilco por alguna parte, pero la verdad es que ese apéndice da a esta autobiografía un aspecto cutrongo, casi como de aquellos librillos de tapa blanda que llenaban cubetas en puestos callejeros que mezclaban biografía y letras de Bob Dylan, The Doors, Rolling Stones… Eran una manera tan buena como otra cualquiera de introducirse en las historias de aquellos artistas en una era que no existía Wikipedia, pero no tenían el valor literario que el género ha cosechado en los últimos tiempos. Esta autobiografía de Tweedy desde su infancia hasta la etapa actual –con su primer disco firmado del todo en solitario, ‘Warm’, como referencia final– no es así, pero lo parece y es injusto.

Detrás de ese chascarrillo de padre (literalmente) que titula la primera obra literaria de Tweedy hay mucho más tuétano: el músico se remonta hasta su niñez en la impersonal y cerrada ciudad del Medio Oeste en la que se crió, para trazar un minucioso retrato de sí mismo que, aunque no lo parezca –especialmente cuando parece dar rodeos innecesarios por anécdotas aparentemente intrascendentes–, explica quién es, qué ha hecho y hace (en sus discos y en el escenario) y por qué lo hace con bastante precisión y grandes dosis de un humor sardónico que, cuando se le pilla el punto, puede sorprenderse incluso rompiendo a reír –especialmente desternillantes son los diálogos en torno a este libro con su esposa e hijos–.

Tampoco es que el alma mater de Wilco se revele ahora como el nuevo Faulkner, no. Su prosa es por momentos infernal, confusa –mis respetos a Esther Villardón, porque es evidente que su traducción al castellano ha debido ser un parto, aunque hay pasajes que se intuyen inexactos, con errores tan llamativos como hablar de Michelle Shocked en masculino–, con soliloquios que dan rodeos de dudoso interés por la trastienda de una tienda en su Belleville natal o los baños de la legendaria sala de conciertos de Chicago Lounge Ax (crucial en su vida, en realidad) y que parecen (a veces lo son) callejones sin salida. Pero lo cierto es que, aunque se pague el peaje de leer algunos pasajes no tan brillantes, en general ‘Vámonos (para no volver)’ se antoja como imprescindible para cualquiera que admire o haya admirado a Tweedy en alguna de sus etapas.

Con pocas (por no decir ninguna) reserva, Jeff aborda con honestidad y claridad cómo nace su amor por la música y su convicción de que él iba a ser un profesional del rock (no exactamente una estrella), cómo nace su amistad con Jay Farrar y su primer gran proyecto, Uncle Tupelo, y cómo ambos –amistad y grupo– mueren para dar paso a Wilco y una historia que aún hoy permanece muy viva. No se deja atrás ninguno –aunque alguno lo trate muy por encima y es, obviamente, solo su parte de la historia– del resto de episodios más controvertidos en torno a él: la entrada y salida de su grupo del malogrado Jay Bennett, su polémica con Billy Bragg a cuenta de los discos dedicados al cancionero de Woody Guthrie, sus desavenencias con las compañías discográficas que derivaron en la creación de su propio sello, el doble cáncer (superados, por fortuna) de su mujer Sue, el alcoholismo de su padre, su depresión congénita, su consumo de calmantes para obviarlas y, sobre todo, la espiral de adicción a estos que estuvo a punto de costarle absolutamente todo.

Todo esto es evidentemente muy interesante para cualquier fan de la carrera de Tweedy, como decía, en cuanto a que en todo momento lo conecta –y en primera persona, no a través del filtro de un supuesto testigo– con cada etapa de su vida personal e intercalado con tan anecdóticos como jugosos episodios con tótems de la música como The Residents, Bob Dylan, Mavis Staples o Johnny Cash (¡nada menos!). Explica por qué ‘Summerteeth‘, ‘A Ghost Is Born’ o ‘Schmilco‘ son como son, y eso (aparte de animar a revisitarlos) está muy bien. Nos habla de su pasión por la música, de por qué cree que es su obligación compartirla con los fans, mientras, detallando su particular método de composición, se desmitifica a sí mismo como un genio creador para humanizarse como un simple proletario de la música, un miembro más de un equipo. Pero lo más conmovedor de todo esto no es tanto descubrir cómo es Tweedy en su interior o cómo entiende la creación artística –que también, porque hay fragmentos realmente inspiradores en ese sentido–. Sino vernos reflejados en él a través de sus propias fragilidades y aspiraciones, porque son las nuestras, las de cualquiera. En ese sentido, ‘Vámonos (para no volver)’ es un libro muy disfrutable para cualquier lector, no necesariamente seguidor de la música de Tweedy. 7,5.

Disponible en tu librería de barrio favorita (cuando abra) y en Amazon, aunque en estas circunstancias aconsejamos su versión Kindle.

‘Murphy’s Law’ de Róisín Murphy es un clásico perdido… de las sesiones de ‘Overpowered’

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Róisín Murphy parecía dedicada para siempre a llevar la contraria con sus últimos pasos artísticos. Sus dos últimos álbumes de estudio, ‘Hairless Toys‘ y ‘Take Her Up to Monto‘, por su componente experimental eran apreciados por unos pocos, y su serie de singles bailables con Maurice Faulton de 2018, entre los que destacaron temas como ‘Plaything’, se quedaron lejos de ser «para todos los públicos». La falta de atención mediática llevaba a Róisín, aquel año, a poco menos que protagonizar un «breakdown» en el día de su cumpleaños. Sin embargo, los singles más recientes de la cantante, como ‘Incapable’, han mostrado un sonido mucho más clásico y digerible por cualquiera.

Es el dilema que ha perseguido a Roísín toda la vida: ella quiere entregarse a hacer más discos de pop «arty» como ‘Ruby Blue‘, pero la gente quiere sudar en la pista de baile con otro ‘Overpowered‘. Y por otro lado, los fans de la artista insisten que el largo de Róisín de 2007 es la excepción de su carrera… como si Moloko no hubieran existido ni mucho menos triunfado con un remix disco de ‘Sing it Back’. Pero una cosa está clara: Róisín nunca ha dejado de ser una diva disco -a temazos como ‘Jealousy’ me remito- y en sus últimos singles se entrega completamente a esta faceta.

El más reciente, ‘Murphy’s Law‘, es hoy nuestra «Canción Del Día» (sábado 18 de abril). Su sonido post-disco es perfectamente identificable en los años 80 y a artistas como Michael Jackson, Evelyn «Champagne» King, Patrice Rushen o Imagination, cuyo ‘Just an Illusion’ parece un punto de partida para su elegante producción; y su melodía parece extraída de la época. La canción, como las inmediatamente anteriores, está producida por Richard Barratt, quien ya trabajó con Róisín en ‘Overpowered’ y es una estrella por cuenta propia: el músico de Sheffield es conocido por ser pionero del house y el tecno británico, con su banda Sweet Exorcist contribuyó a crear el denominado sonido «bleep techno» presente en su éxito ‘Testone‘ publicado por Warp, y en los 90, bajo el pseudónimo de Parrot, formó parte de la banda de breakbeat All Seeing I, que en 1998 triunfó en las listas británicas con su versión electrónica de ‘Beat Goes On’ de Sonny & Cher (top 11), la misma que Britney Spears versionaría después en su primer disco… y que esta llega incluso a presentar en la tele.

Con todos los debates sobre si Róisín debería volver o no a hacer un disco bailable como ‘Overpowered’ tiene guasa descubrir que ‘Murphy’s Law’ pertenece de hecho a las sesiones originales de aquel trabajo. Es como si la irlandesa hubiera pensado: «¿queréis ‘Overpowered’? Pues tomad unos descartes». Pero en este caso la idea ha funcionado: no tiene sentido rescatar canciones antiguas si no van a ser mejoradas, y aunque ha costado a Róisín 13 años publicar ‘Murphy’s Law’, la canción lo vale. En palabras a JENESAISPOP, el propio Barratt opina que a esta «le ha sentado bien el tiempo» aunque no parece recordar aquella época con demasiado cariño: «Fue una época extraña», cuenta. «En nuestra pequeña comunidad de músicos y artistas en Sheffield estábamos acostumbrados a ser independientes y a estar muy involucrados en todo lo que hacíamos, y de repente Murphy tenía detrás de ella toda esa maquinaria trabajando a su alrededor, con la que una canción podía pasar por un montón de estudios diferentes con un montón de gente aportando su parte. Es muy diferente a simplemente trastear en tu habitación con un sintetizador, una máquina de ritmos y nada de dinero».

«Antes, los DJs que se consideraban a sí mismos «underground» las producciones con voces les parecían impropias de su valor, pero ahora las cosas han cambiado para mejor»

El sonido de ‘Murphy’s Law’ también es muy diferente al de ‘Overpowered’: si aquel álbum sonaba moderno para su época, ‘Murphy’s Law’ suena retro y anacrónico, pues incluso alcanza los 8 minutos de duración en su versión original, a la manera de los «DJ mix» de aquellos tiempos (solo le falta ser publicada en vinilo dentro de un sobre blanco sin texto). Pero aparecer o no en playlists no es algo que preocupe a Barratt: «Creo que una canción debe ser todo lo larga que esta lo pida, dure un minuto o 15. Yo no estoy suscrito a ninguna playlist así que no tengo ni idea de cómo escribir una canción específicamente para meterme en una lista de reproducción de «agradables momentos en el retrete» o lo que sea». Paradójicamente, Barratt opina que el mercado está mucho más receptivo hoy que hace una década ante este tipo de producciones, y pone de ejemplo otro single de Róisín producido por él, ‘Simulation’, editado en 2012 y el cual superaba los 11 minutos: «Cuando hicimos ‘Simulation’ hace 10 años nos costó encontrar un sello que la publicara. Entonces muchos sellos se resistían a publicar canciones dance con intérpretes vocales. A los DJs que se consideraban a sí mismos «underground» este tipo de producciones les parecía impuro e impropio de su valor. Hubo una época en que apenas había letras en la música dance. Por suerte las cosas parecen haber cambiado para mejor y nuestros lanzamientos más recientes han obtenido una recepción muy buena de los DJs. Justo a tiempo para que las discotecas hayan tenido que cerrar…»

La parte más curiosa de ‘Murphy’s Law’ de hecho es la vocal: en la canción, la voz de Róisín suena distorsionada, como unos tonos por debajo de lo normal. Esta ha sido obviamente una decisión consciente por parte de sus autores. Cuenta Barratt: «En el periodo que hicimos ‘Jealousy’, Róisín se topó con la maqueta de ‘Murphy’s Law’, que es de 2007 y estaba olvidada, y decidió volver a grabar las voces. Hicimos 3 o 4 mezclas antes de que ella decidiera que no le gustaba el tono de la canción, así que la volvimos a guardar en el cajón. Un par de años después fui yo quien se topó con ella, y al acordarme que a Róisín no le gustaba el tono, empecé a trastear con él en el estudio. Rebajar la canción 9 BPM parecía proporcionar a su voz una agradable madurez que encajaba con la letra. En ella,
(Róisín) suena como si estuviera cansada de la vida. Y aunque el tono es más bajo del que ella suele usar, la canción está todavía dentro de su rango». En cuanto a la parte instrumental, Barratt se moja menos a la hora de apuntar a influencias concretas: «Nos inspira todo el mundo y todo lo bueno», explica. «A los dos nos gusta tanto la composición pop clásica como otras formas musicales más vanguardistas. Las cosas en las que solemos colaborar no suelen seguir un patrón predeterminado. Puede haber vagamente una zona a la que hemos intentado llegar, pero después de eso la canción cobra vida propia».

«Siempre tenemos una canción o dos en varios estados de compleción, así que es muy posible que todas ellas aparezcan juntas en un álbum en un futuro muy cercano»

Escrita en la época mencionada, en un estudio instalado dentro de una habitación, junto a otros dos compositores, Michael Ward y Dean Honer, ‘Murphy’s Law’ surge en la misma sesión que ‘Cry Baby’, uno de los grandes pepinazos de ‘Overpowered’. Es la canción de los cencerros sin fin, y ese instrumento es usado en los remixes nuevos de ‘Murphy’s Law’ que acaban de ver la luz. Como productor de electrónica, Barratt, que firma estas revisiones con su alias Crooked Man, es aficionado a las remezclas, las cuales ve como una forma de disfraz: «Cuando trabajo en una canción me es difícil no empezar a imaginar cómo sonaría en diferentes envoltorios. Es como disfrazarse. ¿Qué pasaría si llevara estos pantalones? O quizá esta camiseta, y una gorra… ¿y si no llevara pantalones en absoluto? Una cosa sugiere otra, y luego esa cosa lleva a otra cosa y antes de que te des cuenta ya tienes cuatro o cinco versiones diferentes de una canción y la gente termina totalmente confundida. Afortunadamente, a Róisín le gusta tener su hueco para disfrazarse, así que lo entiende y no me grita por hacerlo. Bueno, no demasiado».

¿Significa tanto single suelto que Róisín trabaja en un nuevo álbum? El productor responde ambiguamente pero deja la puerta bastante abierta. «Siempre tenemos una canción o dos en varios estados de compleción, así que es muy posible que todas ellas aparezcan juntas en un álbum en un futuro muy cercano». De momento, la artista trabaja en otra canción vieja, ‘Demon Lover’, que promete ser otro single memorable en su carrera reciente. ‘Murphy’s Law’ ha demostrado que no importa cuántos años tenga una canción si el resultado final es así de bueno.

Taylor Swift cancela todos sus conciertos de 2020, lo que incluye a Mad Cool

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Taylor Swift ha cancelado todos sus conciertos de 2020, lo cual afecta a su presencia confirmada en el festival Mad Cool de Madrid, donde era una de los cabezas de cartel. El festival ha lamentado la baja de Taylor de su cartel y aunque sigue sin tomar una decisión definitiva en cuanto a su celebración este año, la cual es muy improbable debido a la crisis sanitaria, que ya ha forzado la cancelación y/o postergación de numerosos festivales y conciertos; ha reconocido que «las posibilidades» de que este tenga lugar este año «se van reduciendo» cada día.

En un comunicado, Taylor ha explicado la cancelación: «Luchar contra el COVID-2019 es un reto sin precedentes para nuestra comunidad global y la seguridad y bienestar de mis fans debe ser siempre la prioridad principal. A la vista de que muchos eventos alrededor del mundo han cancelado, y siguiendo las directrices de los equipos sanitarios con la intención de mantener a mis fans en un lugar seguro y ayudar a la prevención de la propagación del COVID-19, tristemente todos los conciertos de Taylor Swift de este año quedan cancelados».

El festival madrileño se celebra -en principio- los días 8, 9, 10 y 11 de julio, y se aferra a las ínfimas posibilidades que aún existen de que las pautas de distancia social se hayan relajado para entonces. Lo cual es improbable y tampoco resolvería el problema de los viajes internacionales que los artistas y sus equipos deben realizar para llegar hasta el festival, como tampoco el problema del público que ya no desee acudir al festival debido a las modificaciones en su cartel.

Hace unos días, El Mundo explicaba que la razón por la que festivales como Mad Cool o Bilbao BBK Live aún no han dado un paso definitivo es porque están esperando a que «el Gobierno anuncie medidas restrictivas y los organizadores puedan entonces acogerse a la cláusula de fuerza mayor para poder así romper los acuerdos y contratos adoptados tanto con artistas como con proveedores como empresas de montaje de escenarios, de sonido o de seguridad», cláusula gracias a la cual los festivales amortiguarían el palo económico que se les avecina.

Fallece el cantante francés Christophe a los 74 años

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El cantante francés Christophe ha fallecido a los 74 años, poco después que el periódico Le Parisien publicara que el artista había contraído coronavirus. El equipo del músico no ha confirmado ni desmentido esta información, pero su mujer sí ha confirmado que la causa de la muerte ha sido un enfisema.

Christophe era recordado por su gran éxito, ‘Aline’, incluido en su debut de 1965, y también por otros éxitos como ‘Les mots bleus’ o ‘La même tribu’. El primero tituló su quinto álbum, en el que Christophe colaboró extensamente con el productor de electrónica Jean-Michel Jarre, autor de la mayoría de las letras. Pero a quien Christophe marcó sin duda fue a Christine and the Queens.

La autora de ‘La vita nuovaha publicado un extenso mensaje en Instagram en el que recuerda al músico. En él expresa su tristeza por la muerte de Christophe, su «cantante favorito»; explica que «adoró» todos sus discos, «desde el primero al último», y señala a los «periodistas ingleses» les hablaba sobre el álbum de Christophe de 2008 ‘Aimer ce que nous sommes’ porque lo considera «extraordinario». También desvela que envió ‘People I’ve been sad’ a Christophe para que aportara su grano de arena, pero él declinó la propuesta.

8 discos que escuchar si te ha gustado ‘After Hours’ de The Weeknd

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‘After Hours’ de The Weeknd es nuestro «Disco de la Semana». Después de repasar el ascenso comercial del artista y antes de decidir cuál es su mejor disco este domingo, sugerimos qué discos escuchar si te ha gustado este álbum.

B.S.O. ‘Flashdance’

Desde el principio ‘Blinding Lights’ nos ha recordado mucho al pop alrededor de 1983. Tanto que hubiera molado recomendar el ‘Boom’ de aquel año, pero no se editó el primero hasta 1985. En muchos casos, los artistas referenciados se libraron por los pelos de ser vistos como “one hit wonders”, así que habida cuenta de la vocación cinematográfica pero hedonista de ‘After Hours’, recomiendo una banda sonora. La de ‘Flashdance’ se cerraba con ‘Maniac’ de Michael Sembello, pero también incluía varios temas de Giorgio Moroder (como el icónico ‘What a Feeling’), el dramático «Love Theme», ‘Lady, Lady, Lady’, el robotizado ‘Romeo’ de Donna Summer y un tema que podría haber sido sampleado perfectamente por The Weeknd, ‘I’ll Be There Where The Heart Is’. Este disco vendió 20 millones de copias. Intenta eso, Abel Tesfaye.

B.S.O. ‘Drive’

Ya que ‘After Hours’ basa toda su estética en películas como ‘Joker’ y ‘Casino’ y en cierta forma tuvo como punto de partida ‘Uncut Gems’ (allí conoció a Oneohtrix Point Never y Abel Tesfaye hizo un cameo), continuamos con las bandas sonoras. La más evidente referencia, entre neones y carreras de coches, es ‘Drive’. El italo disco es una inspiración en canciones como ‘In Your Eyes’ y ‘Save Your Tears’ y el sello Italians Do It Better es uno de los que mejor ha traído ese sonido al nuevo siglo, con gente como Chromatics y Desire. Por otro lado, The Weeknd llegó a colaborar con Kavinsky en el tema ‘Odd Look’, ¿alguien lo recordaba?

John Carpenter / B.S.O. Halloween

No hay más película de terror en ‘After Hours’ que la de enfrentarte a tus propios miedos y soledad, pero si hablamos de «películas» y de Abel Tesfaye, hay que hablar de su inspiración en John Carpenter como músico, aunque solo sea porque el primer nombre dado a su canción ‘Kiss Land’ fue precisamente ‘John Carpenter’. En este disco se nota aún el influjo de bandas sonoras como ‘Halloween’ en las ambientaciones oscurísimas dadas a algunos temas como el corte titular y en la parte más pesadillesca de ‘Faith’. Intro y pasajes instrumentales contribuyen a que entendamos ‘After Hours’ como esa historia en Las Vegas sobre dinero, fama, desamor y, finalmente, arrepentimiento.

Electric Light Orchestra / Discovery

Si hay una canción en ‘After Hours’ cuyas influencias son excitantes y algo indescifrables es ‘Save Your Tears’. ¿Balada italiana? ¿Disco-Abba? ¿Daft Punk (Kraftwerk) en el tratamiento de las voces al final? ¿Synth-pop? La E.L.O. era conocida por su versatilidad y ‘Discovery’ es la interpretación de Jeff Lynne de la música disco (‘Last Train to London’): a pesar de las concesiones a otros estilos en su minutaje, el teclista Richard Tandy rebautizó el álbum como «Disco Very». En este álbum de 1979 lo mismo caben las baladas más grandes que la vida, que las voces a lo crooner, que las robotizadas, todo ello dentro incluso del mismo tema, como sucede con ‘Confusion’, una canción construida a partir del descubrimiento de un sintetizador, el Yamaha CS-80.

Katy B / On a Mission

Otra de las sorpresas de este disco es su entrega a algunos ritmos UK Garage y drum&bass, más que nada porque The Weeknd procede del otro lado del charco. Entre todas las propuestas imaginables recomendables para aquellos que tengan ‘Too Late’ y ‘Hardest to Love’ entre sus canciones favoritas de ‘After Hours’, me quedo con el debut de Katy B por su vocación pop y comercialota, y porque también contiene algo de R&B.

Michael Jackson / Bad

Si ‘Off the Wall’ era un discazo en el que Michael Jackson se beneficiaba de sus conocimientos de la Motown adquiridos al frente de los Jackson 5, en ‘Thriller’ y ‘Bad’, sus discos más millonarios, se abría a otros estilos. En ‘Bad’ ahondaba en las guitarras eléctricas de ‘Beat It’, ofreciendo pistas tan agresivas como ‘Smooth Criminal’, pero sin abandonar la sensualidad de la balada ‘Liberian Girl’. Ante todo Michael Jackson es un artista que no se conforma con quedarse en un nicho de mercado sino que sigue queriendo conquistar el globo terráqueo, como se percibe en canciones tan universales como ‘The Way You Make Me Feel’ o ‘Man in the Mirror’. The Weeknd, tan fan de ‘Bad’ que sampleó ‘Dirty Diana’ en su primer año de carrera, es exactamente eso en sus últimos discos: un artista que no teme abandonar sus raíces en el R&B, que quiere conquistar cada emisora de radio (cada playlist) por encima de cualquier género musical.

George Michael / Faith

¿Qué artista de los 80 mezcló también R&B, synth-pop, soul, etcétera? George Michael, que en ‘After Hours’ parece una referencia concreta en ‘Scared to Live’. Por mucho que esta cuente con un sample de ‘Your Song’ de Elton John, su tipo de instrumentación como balada sintetizada remite más bien a canciones como ‘Father Figure’, ‘One More Try’ y ‘Hand to Mouth’. Puede que no veas a Abel Tesfaye en el pseudo-country de ‘Faith’ concretamente, pero nos lo imaginamos tanto sampleando el órgano de iglesia con que comenzaba aquella canción… Aunque igual solo estamos sugestionados porque en ‘After Hours’ hay un tema que se llama -ejem- ‘Faith’.

Elton John vs Pnau / Good Morning to the Night

Es verdad que The Weeknd ha reivindicado al Elton John de los 70, pero quizá sus fans no comulguen mucho con álbumes como ‘Goodbye Yellow Brick Road’. Hay una manera más moderna de acercarse al catálogo de Elton John que no puede ser pasada por alto, aunque sea a modo de pie de página. El dúo australiano Pnau publicaba en 2012 un disco de remezclas de Elton John llamado ‘Good Morning to the Night‘. Publicado en plena moda chillwave, no tiene casi nada que ver con el entorno de The Weeknd, salvo en el interludio psicotrópico aportado por Tame Impala (‘Repeat After Me’) y cuando ‘Telegraph to the Afterlife’ suena un poquito a sus adorados Portishead.

Fiona Apple vuelve a abrirse en canal en ‘Fetch the Bolt Cutters’: primeras impresiones más allá de lo de los perros

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No nos ha fallado en el último momento, cual Kanye West. Fiona Apple ha publicado a las 6 de la mañana -medianoche en Nueva York- ‘Fetch the Bolt Cutters’, su primer disco en 8 años, tras haber avanzado algunas de sus claves en una extensa entrevista con The New Yorker. Su título es una frase de Gillian Anderson en ‘The Fall’.

Se trata de 13 canciones que se extienden hasta los 52 minutos, siendo por tanto un álbum menos conciso que el anterior ‘The Idler Wheel…‘, pero similar a él en algunas cosas: la importancia de las líneas de pianos y las percusiones, y el desarrollo de los juegos de voces que escuchamos en ‘Hot Knife’. El tema que cerraba el álbum anterior parece decisivo en ‘Relay’, ‘Newspaper’, ‘Cosmonauts’ y ‘For Her’, en ocasiones volviendo a llevarnos al sonido tune-yards o a ‘Medúlla’ de Björk. ‘Fetch the Bolt Cutters’ se abre con dos cortes bastante inmediatos, el anhelante ‘I Want You To Love Me’ y el agitado ‘Shameika’ y de hecho es este último el que se ha confiado a los «New Music Friday» de las plataformas de streaming. Después, el disco se adentra en territorios más obtusos, de nuevo entre coqueteos con el jazz, aunque sin renunciar a los estribillos repetidísimos (‘Heavy Balloon’) ni a los ganchos instrumentales (‘Rack of His’).

Conocido por todos es el amor que profesa Fiona Apple por los perros, pues canceló una gira sudamericana cuando su perra Janet enfermó; y en la mencionada ‘Shameika’ la escuchamos cantar que «su perra, su hombre y su música es su santa trinidad». En el corte titular, se oyen ladridos durante un buen rato y -en serio- hay varios perros acreditados en el disco. Se supone que los restos de su perra han sido utilizados como percusión en la grabación (o al menos la caja que los contenía), lo que sin duda marcará la promoción del álbum y circulará de boca en boca. Menos se comentará entre el público casual que dicho tema contiene una referencia muy evidente a ‘Running Up That Hill’, la mejor canción de Kate Bush.

Pero ante todo ‘Fetch the Bolt Cutters’ es otro recorrido por las pasiones íntimas de Fiona Apple, quien vuelve a abrirse en canal frente a su audiencia, convirtiendo su inestabilidad en su arte, como presume la loca portada del álbum, que además subraya su carácter casero para bien (gran parte de la grabación se ha hecho en casa, aunque no se note especialmente). Al margen de las detalladas canciones de amor y de momentos de inseguridad como el que escuchamos en ‘Rack of His’ («me han usado tantas veces que he aprendido a usarme yo misma del mismo modo / intento tocar, intento escribir / no sé hacerlo bien pero no importa»); Apple recuerda cómo la vida en el instituto nos marca (‘Shameika’) y presenta nuevos himnos de autoafirmación, como si aún fuera aquella post-adolescente. En ‘Under the Table’ repite una y otra vez que por mucho que lo intentes no conseguirás que se calle.

Por otro lado, como ya se había comentado, su relación con otras mujeres es el foco de varias canciones: en ‘Newspaper’ habla con otra mujer con la que ha compartido pareja amorosa sin que el tema hable precisamente sobre celos; en ‘Ladies’ -un medio tiempo tipo Lou Reed- afirma que «nadie puede sustituir a nadie, por lo que sería una vergüenza hacer una competición» en aparente referencia a la sororidad y ‘For Her’ habla del #MeToo inspirándose en el impacto del caso Brett Kavanaugh, sin andarse con medias tintas: «me violaste en la misma cama donde nació tu hija».

Obviamente los créditos en un disco como este quedan en segundo plano porque aquí todo va sobre Fiona, pero por si alguien se lo pregunta, ‘Fetch the Bolt Cutters’ ha sido producido por gente de su entorno como Amy Aileen Wood, Sebastian Steinberg y David Garza, y curiosamente los chicos aparecen como co-autores en un solo tema, justo el que se llama ‘Ladies’.

Joji, un científico loco con ganas de escapar en el simpático vídeo de ‘Gimme Love’

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Entre las novedades musicales que más visualizaciones están obteniendo en el día de hoy en Youtube España, aparte de las de gente tipo Rozalén, Anuel AA, Izal y Ana Guerra, etcétera, hay que contar la del cantante australiano-japonés George Kusunoki Miller, más conocido como Joji. Sin quererlo ni beberlo, el que fuera youtuber se está labrando una exitosa carrera musical gracias a canciones como ‘SLOW DANCING IN THE DARK’, ‘YEAH RIGHT’ O ‘CAN’T GET OVER YOU’ con Clams Casino que cuentan con cientos y cientos de millones de reproducciones en las plataformas de streaming. Su regreso por tanto es muy esperado y su próximo disco, ‘NECTAR’, verá la luz el próximo 10 de julio.

El sonido de R&B y hip-hop atmosférico de Joji le ha reportado una considerable cifra de seguidores, pero lo que propone el artista en su nuevo single, ‘Gimme Love’, es algo distinto. El tema presenta un ritmo minimalista y acelerado que le acerca al trabajo de grupos como Gorillaz… al menos hasta que llega su segunda parte, la cual, dejando de lado las percusiones, cede el protagonismo a las armonías bucólicas y al dramatismo de unas cuerdas.

El simpático vídeo de ‘Gimme Love’, el 34º más visto en estos momentos en Youtube España, refleja el elemento frenético de la primera parte de la canción. Rodado en estética VHS e inspirado en ‘The Office’, Joji interpreta en él a un científico loco en su misión por viajar al espacio. Con él el artista ha querido capturar, según Billboard, la «necesidad psicológica de escapar».

Escucha lo nuevo de Bob Dylan, Fiona Apple, Florence + The Machine, Bunbury, Lido Pimienta, Ed O’Brien…

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Un nuevo viernes de confinamiento en España (y el mundo) que, lejos de ser anodino en cuanto a novedades musicales, viene cargadísimo y llena a los topes nuestra playlist Ready for the Weekend. Para empezar, el gran protagonista es Bob Dylan, que lanza su segundo single nuevo en pocas semanas, después de haber conseguido su primer número 1 de Billboard (un poco de aquella manera, pero es un hecho) con su tema de 17 minutos sobre el asesinato de JFK. Y con él Fiona Apple, que ha publicado por fin su esperadísimo nuevo álbum ‘Fetch the Bolt Cutters’. No está sola: Lido Pimienta, EOB (Ed O’Brien de Radiohead), Rina Sawayama, Ron Sexsmith, DaBaby, Anna Andreu, Enter Shikari, Malena Zavala, Gerry Cinnamon, dvsn, Goa, Duke Dumont, RJD2, Shabazz Palaces, The Howling Hex (proyecto de Neil Hagerty, de Royal Trx) y Camilo (uno de los responsables de éxitos ajenos como ‘Sin pijama’ o ‘Mi mala’) estrenan hoy largos. También encontramos un EP con caras B de Incubus y otro del singular productor gallego Baiuca.

A lo largo de la semana La Oreja de Van Gogh, The Streets & Tame Impala, Pshycotic Beats (tema que adelantábamos en exclusiva), Jamie xx, Sr. Chinarro, Parcels o Kelly Clarkson (ft. Blas Cantó) han adelantado nuevos temas. A ellos hoy le sumamos hoy temas de IZAL, Bunbury, Chromatics, The Magnetic Fields, Becky G, Faye Webster, Don Patricio, Austra, Kelly Rowland, Aterciopelados, DMA’s, Jehnny Beth, Futuro Terror, Selecta & Recycled J & C.R.O, Kid Cudi, Belako, Yung Beef, girl in red, Car Seat Headrest, Pretenders, Pavvla, Clea Vincent, Pimp Flaco & Kinder Malo, junto a nombres que prometen dar mucho que hablar en el futuro como Joji, Claire Laffut, maye (con una sugerente versión de ‘La canción’ de Bad Bunny & J Balvin) o el nuevo fichaje de Sonido Muchacho, el sexteto madrileño Menta.

Al margen de esto, hay una buena cantidad de artistas que publican canciones grabadas en confinamiento y/o inspiradas por él, como Zahara (versión de Nueva Vulcano junto a Manuel Cabezalí), Kiko Veneno, Mueveloreina o Pablo Alborán. Además, Florence ´The Machine aprovecha el descanso para recuperar un descarte inédito de ‘High As Hope’, La Roux sorprende con un remix a cargo de Tyler, the Creator de ‘Automatic Driver’, uno de los temas del reciente ‘Supervision‘, e Hidrogenesse lanzan un remix estilo Swinging London ’91 del reciente ‘¿De qué se ríen los españoles?’, con el que anticipan un próximo disco. Y, por último, destacamos la llegada a plataformas de streaming por primera vez de los primeros discos y singles que publicaron Kokoshca antes de dar un salto de popularidad, en su etapa en el ya extinto sello Birra y Perdiz.

Escucha la playlist «Ready for the Weekend»

‘Patience’ de Porches es una emotiva balada 80s a punto de desmoronarse

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Porches acaba de publicar su nuevo disco, ‘Ricky Music‘, otra muestra de su peculiar forma de entender el synth-pop de los años 80. La personal deconstrucción «DIY» que el estadounidense Aaron Maine ha perpetrado de este sonido a lo largo de su breve carrera ha producido canciones maravillosas como ‘Mood’, ‘Underwater’, ‘Find Me’, ‘By Your Side’, ‘Goodbye’ o ‘rangerover’ a las que este año se han sumado otras que han contribuido a seguir construyendo el personal mundo musical de este artista.

Una de ellas es ‘Patience’, que abre ‘Ricky Music’. Mi compañero Sebas E. Alonso no la destacaba entre las mejores del disco, pero en mi opinión es una canción cautivadora, de esas hechas para sumar fans. La música de Porches se caracteriza por su imperfección: el artista puede tener entre manos una gran balada synth-pop de los 80 como ‘Patience’ que después pervierte de diversas maneras, como queriendo realzar la imperfección humana frente a la perfección de la maquinaria pop. Muchas de sus composiciones suenan a maqueta a propósito, y ‘Patience’ ni siquiera parece una canción terminada: dura 2 minutos y medio y parece un esqueleto de canción más que otra cosa. Sin embargo, es arrebatador lo que hace instrumentalmente: utiliza un ritmo con gran eco a la manera de la época, pero tocado como a destiempo, y también una dramática melodía de teclado que suena desafinado y mal tocado. ‘Patience’ suena pendiente de un hilo, como si estuviera a punto de desmoronarse en cualquier momento, y este debe ser el secreto por el que es una composición tan extraña y a la vez sobrecogedora. El vídeo de ‘Patience’ refleja visualmente todo esto: en él, Aaron interpreta a un pringadete de instituto que junto a una compañera realiza una extraña coreografía frente a sus compañeros en una pista de baloncesto. El baile es recibido con ridículo, pero Aaron y su nariz roja no se dejan pisar y siguen mandando besos al aire para defender su dignidad.

Si el sonido de ‘Patience’ vuelve a reflejar la visión distorsionada que Porches tiene del pop, su mensaje sí es más universal al hablarnos de ese anhelo que cualquiera ha sentido por un amor pasado. «Siempre estaré a tu lado» es la frase más repetida en una letra que puede llegar a ser misteriosa («I’m rooting for your patience») pero que sobre todo suena anclada en los recuerdos: «pongo mi cabeza en tu falda, y grito todo el día, y tú gritas toda la noche, creo que nada está bien, pero quiero que sepas que he estado pensando en ti». Es simplemente un fragmento de la mente de Aaron Maine que este ha sabido transformar en una bellísima composición pop que solo él, y nadie más, podría haber escrito.

Lo mejor del mes:

‘Dear Tommy’ de Chromatics da señales de vida: secuencia del álbum y vídeo de ‘Teacher’

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El disco fantasma de Chromatics, ‘Dear Tommy’, da un paso para ser una realidad. Anunciado en 2014, luego retrasado y finalmente destruido por su autor Johnny Jewel, parecía pasar a la historia como uno de esos álbumes malditos que jamás ve la luz, pero ahora resulta que tiene secuencia y todo.

‘Dear Tommy’ incluirá nuevas versiones de canciones que ya escuchamos en su momento, como la titular, ‘Just Like You’ y ‘Time Rider’, y también un nuevo tema llamado ‘Teacher’ que ha salido hoy. Este sigue la estela italo y cinética de la banda autora de ‘Kill for Love‘, popularizada con la ayuda de la película ‘Drive’. El año pasado se publicaba un nuevo disco al margen de este, un ‘Closer to Grey‘ algo irregular, pero con pistas tan pegadizas como ‘You’re No Good’ o la folkie ‘Move a Mountain’ que ejerció involuntariamente de villancico para muchos de sus seguidores la pasada Navidad.

Este será el tracklist de ‘Dear Tommy’, con el nuevo single ‘Teacher’ situado justo a la mitad. De momento, no hay fecha de edición.

01 Fresh Blood
02 Glitter
03 Never Tell
04 Just Like You
05 She Says
06 The Moment
07 Time Rider
08 White Fences
09 Teacher
10 Between the Lines
11 Too Late
12 Dear Tommy
13 Melodrama
14 Ultra Vivid
15 Colorblind
16 Sometimes
17 Dream Sequence
18 Endless Sleep

Sorry / 925

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Citar como influencias en la creación de ‘925’, el primer disco de Sorry, nombres tan antitéticos e insólitos como Hermann Hesse, Dean Blunt o Tony Bennett puede ser una completa boutade que se marca el grupo liderado por Asha Lorenz y Louis O’Bryen. Especialmente cuando un vistazo somero a sus primeros singles y a adelantos tan fulgurantes y magnéticos de este disco como ‘Starstruck’ y ‘More’ dejaba claro que en su música hay un fuerte poso de indie rock noventero algo desaliñado y sucio, que les ha valido comparaciones con proyectos con voz femenina como L7, Hole o PJ Harvey. Pero este debut deja claro que hay algo más, algo diferente en ellos.

Basten el arranque del álbum con la extraña ‘Right Round the Clock’, con esos ramalazos pseudo-jazzísticos a lo Bowie que se repiten esporádicamente a lo largo del disco (el saxo en ‘Rosie’ y en la fabulosa ‘Rock ’n’ Roll Star’, aunque obviamente no tiene nada que ver con Oasis), o ese gusto en las disonancias de las guitarras que explican por qué son tan fans de Mica Levi (‘Wolf’ o la arisca ‘In Unison’ podrían perfectamente venir de parte de sus Micachu & The Shapes) para dejar claro que Sorry no son un mero émulo de nada. Son, más bien, una amalgama informe y con tantas aristas afiladas como suaves curvas: esa particular capacidad para crear ganchos melódicos sexys –si es que tal calificativo puede aplicarse a un sonido– que explotan mezclando sus voces masculina y femenina. Y, en todo caso, si hubiera que buscar un referente en el rock de los 90, lo encontraríamos más bien en anomalías como Salad o Helium, como dejan claro cortes a la vez directos y dislocados como ‘Perfect’ o la ya citada ‘More’, que realza maravillosamente la recta final de la secuencia.

Una secuencia que revela que Sorry, además, saben explotar su particular visión de la producción (les ha asistido James Dring, colaborador habitual de Gorillaz, pero Asha y Louis han estado a los mandos) en canciones no tan incisivas sino más iconoclastas. Los mejores ejemplos son la bonita ‘As the Sun Sets’, que parte de lo acústico hacia un maximalismo casi Disney-esco, o la extraña pareja de cortes casi-pop que cierra el disco, ‘Ode to Boy’ y la nueva versión de su viejo tema ‘Lies’. Esa parte esquiva en Sorry resulta fascinante en muchos momentos, pero a la vez supone a veces una barrera entre sus canciones y el oyente (la oscura ‘Snakes’ es quizá el ejemplo más evidente). Barrera en la que las esquivas letras, llenas de imágenes desconcertantes sobre amor, sexo y muerte, funcionan a modo de alambrada de espino que las corona. Pero eso no hace sino invitar a que sigamos asomándonos a ese espacio inquietante y atractivo que hay al otro lado del que, con suerte, podremos vislumbrar más y mejor en el futuro.

Calificación: 7,3/10
Lo mejor: ‘More’, ‘Starstruck’, ‘Right Round the Clock’, ‘Rock ‘n’ Roll Star’, ‘As the Sun Sets’
Te gustará si te gustan: Porridge Radio, Micachu & The Shapes, Salad (si es que los recordabas)
Youtbue: vídeo de ‘Right Round the Clock’

Izal sorprenden en la segunda parte de ‘La buena sombra’, grabada en confinamiento

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109 semanas después de su lanzamiento, ‘Autoterapia’ de Izal continúa en el puesto 23 de los discos más escuchados en España. Pese a que por tanto este álbum está de plena actualidad para el público de nuestro país, es normal que 2 años después de su lanzamiento, el grupo esté ávido de lanzar algún corte inédito, y la cuarentena les ha parecido un buen momento. De hecho, cada componente ha realizado su parte desde su domicilio intercambiando ideas por «teléfono y mail». Santos y Fluren han ejercido de productores del tema a la postre, tras haberse encargado de los dos últimos álbumes.

Con ‘La buena sombra’, Izal quieren compartir el mensaje de que «cualquier experiencia negativa aporta algo positivo», por lo que tanto letra como melodía son «un himno al optimismo y a ver el lado bueno de las cosas, algo tan necesario en estos momentos difíciles». Ese optimismo se manifiesta en frases como «por cada luna hay un sol / por cada náufrago, un mar / por cada tormenta, la calma que queda», pero lo que más llama la atención es la segunda parte de la composición. Ahí el ritmo se ralentiza cual canción río de Decemberists, en busca de una instrumentación más acústica y clásica de lo habitual. En ese momento dejan el pop-rock para referenciar más bien a gente como Serrat, María Dolores Pradera, José María Cano o los R.E.M. más apegados a la tradición (americana en su caso).

La artista plástica Rebeca Khamlichi ha realizado el vídeo mediante animación, mientras Ángela Notario ha montado las imágenes de la grabación del tema. El lanzamiento coincide con el concierto que tenían que haber ofrecido en el WiZink Center y que ha tenido que aplazarse -como otros de este fin de gira- por razones evidentes.