Blood Orange ha anunciado un nuevo trabajo que verá la luz este viernes 12 de julio. Se trata de una «mixtape» que recibe el nombre de ‘Angel’s Pulse’ y funcionará como epílogo de la etapa de ‘Negro Swan‘, el último álbum de estudio de Dev Hynes hasta la fecha.
Como es habitual en el trabajo de Hynes, la portada de ‘Angel’s Pulse’ captura un momento mundano en el tiempo, en este caso a un chico aburrido en su habitación, acalorado, recostado entre su cama y una silla y aparentemente estudiando, mientras la edición de la imagen (que en realidad parecen dos superpuestas) hace ver que otra persona le espía.
Sobre ‘Angel’s Pulse’, Hynes ha dicho lo siguiente: «Tengo la costumbre, desde hace años, de hacer discos que después doy a mis amigos, o a la gente en la calle, o a nadie. Normalmente hago este material justo después de lanzar un disco. Es como un epílogo de aquello que he hecho previamente. Y en este caso he decidido publicarlo. Hago estos trabajos con el mismo cariño con el que hago mis álbmumes, pero por alguna razón me he entrenado a mí mismo para no sacar cosas a la misma velocidad que las hago. Sin embargo ahora soy mayor, y la vida es impredecible y terrorífica… así que aquí tenéis».
El nuevo fenómeno viral de internet es el Bottle Cap Challenge, que consiste en destapar una botella con una patada sin romperla. El asunto es más difícil de lo que parece como demuestra el challenge realizado por el actor -y cómico de las redes sociales profesional- Ryan Reynolds.
Otras tienen su propio truco, en concreto Mariah Carey, que se ha sumado al reto pero lo ha hecho a su manera y desde su habitual sentido del humor: en lugar de una patada física, la cantante «propina» a la botella una patada vocal producida por uno de sus agudos imposibles. El vídeo se ha hecho viral tras su publicación durante el domingo y ya acumula 3 millones y medio de visualizaciones en Instagram y 440.000 retuits.
Más formales han sido los vídeos de otros de los artistas que han participado en el reto, como Ellie Goulding (que aprovecha su momento para denunciar el uso de botellas de plástico), Justin Bieber o Diplo, que escribe: «ya que nadie me ha nominado a este reto y ya que todo el mundo cree que no sé hacer otra cosa que pulsar botones en un escenario, aquí está la prueba de que también hago karate».
María Forqué, hija de Verónica y nieta de Don José María, parece gozar con la provocación. O, al menos, con desafiar las convenciones éticas y estéticas. En 2015, tras haber hecho sus pinitos como actriz y pintora, se dedicó al arte de la performance en su famosa cuenta de Instagram, en la que ella y su cuerpo desnudo protagonizaban fotografías de gran potencia visual que sobre todo persiguen –o así lo entendíamos– provocar sensaciones al espectador. Pese a la cancelación de esa cuenta, abrió un nuevo perfil bajo el vacilón nombre de Virgen María, en el que, poniendo al límite las restricciones sobre desnudos de Facebook y cía, ha seguido desarrollando su peculiar canon estético. [Foto exterior de Alfonso Sestelo; foto interior, portada de ‘G.O.D.’, por Filip Custic.]
Y, bajo esta nueva encarnación, Forqué también ha mostrado una faceta inédita en ella hasta la fecha: la musical. Después de abandonar un alias aún más experimental, Beta_0<3, ya como Virgen María se ha ido ganando cierta reputación gracias a actuaciones y sesiones de DJ que, como no podía ser de otra manera, no buscan precisamente la indiferencia ni se acercan a lo convencional: en ropa interior o bikini (cuando no casi desnuda, apenas cubierta con su larga melena negra) y recostada sobre la mesa con su equipo, realiza sets en los que suena un tecno extremo y oscuro –gabber de los 90, en muchas ocasiones– combinado con pasajes de ambient y reggaeton. ¿Acaso alguien esperaba que fuera la nueva María Ostiz?
Este "EDM experimental", como ella lo acota, captó la atención del vanguardista sello londinense Perth Records, que hace unas semanas publicaba ‘G.O.D.‘, su primer disco con composiciones propias. Tecno, sexo y espiritualidad son los tres pilares que Virgen María explota en canciones como ‘Blex’, ‘Yoga’, ‘Om’ o ‘Love’, en las que colaboran otros artistas del citado sello como perth Daijing, Yegua o Blood Vessel, además del artista del entorno de La Vendición Records, Paul Marmota. Su arte, además, está firmado por Filip Custic, también encargado de las icónicas imágenes de ‘El mal querer’ de Rosalía. Un conjunto potente y fascinante que ha convencido a los selectores de Sónar para incluirla en la propuesta del festival barcelonés en su edición 2019. Allí se presentará el próximo 19 de julio, en Sonarxs.
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DCODE 2019, que se celebra el 7 de septiembre en la Universidad Complutense de Madrid, presenta novedades en su cartel, en concreto la inclusión de tres nombres nuevos. El principal por su popularidad es Carolina Durante, una de las bandas de rock más populares del momento en España, pues de he hecho acaba de agotar su fecha en La Riviera en noviembre, con meses de antelación, tras lo cual se ha anunciado una segunda.
También se suma al cartel la cantante barcelonesa Gabriela Richardson, a la que puedes conocer por su participación en ‘Hundred Miles’ de YALL, o también por sus singles en solitario, ‘Don’t Talk to Me’ y ‘Crime’, producidos por easyFUN y Alizzz, respectivamente. El productor de electrónica Miqui Brightside protagoniza la última confirmación de DCODE2019 hasta el momento: autor de temas como ‘Night Goes’ o ‘Home’, él es uno de los mayores valores de la electrónica nacional actual.
Así, estos tres nombres se suman a un cartel que ya había confirmado a nombres como Two Door Cinema Club, Amaral, the Cardigans, Eels, Kaiser Chiefs, Viva Suecia, Caravan Palace, Tom Odell, La Casa Azul, Miss Caffeina o Gerry Cinnamon, entre otros.
DCODE 2019 también desvela la programación de DCODE KIDS, que este año incorpora instalaciones interactivas, un camerino de maquillaje, un taller de pulseras “festivaleras” así como un juego de gran formato de arquitectura efímera donde se crearán amplificadores gigantes de cartón que se convertirán en laberintos. Para más información, os invitamos a visitar la web del festival.
La muerte del joven actor Cameron Boyce, de tan solo 20 años, ha sacudido el mundo del entretenimiento en las últimas horas. Aunque la familia no ha dado más detalles sobre su dolencia, al parecer sufría una enfermedad contra la que llevaba tiempo luchando y que le ha provocado un ataque que ha terminado con su vida mientras dormía, según el comunicado de la familia a ABC.
Boyce debe su popularidad a sus papeles en distintas series de Disney Channel, aunque en realidad debutó en el cine con tan solo 9 años, en la película de terror ‘Reflejos’ (2008). Su siguiente trabajo fue junto a Adam Sandler en la película ‘Niños grandes’ y su secuela. El cómico ha sido una de las personalidades de Hollywood que se han mostrado más afectadas por la pérdida de Cameron: «Demasiado joven. Demasiado adorable. Demasiado divertido. Simplemente el chico más amable, talentoso y decente que había. (…) Gracias, Cameron, por todo lo que nos diste. Había mucho más en camino. Nuestros corazones están rotos», ha dicho en un mensaje subido a Twitter.
Tras esas películas, su gran espaldarazo llegó con ‘Jessie’, una sitcom de Disney Channel en la que tenía un papel importante y que duró en antena desde 2010 a 2015. Tras ella, su papel de Carlos, el hijo de Cruella de Vil en la serie musical adolescente ‘Los Descendientes’, daría nuevas cotas de fama a Boyce, que demostró en él sus grandes dotes como cantante y bailarín. Una de sus compañeras en las dos películas creadas para televisión, Zendaya (que actualmente triunfa con ‘Euphoria’, drama juvenil de HBO producido por Drake), también ha emitido un mensaje de dolor por la pérdida del actor: «absolutamente desgarrador. Mi corazón está con su familia y amigos», ha escrito en Twitter. Cameron Boyce había participado en la tercera película de la saga ‘Los Descendientes’, a punto de estrenarse en Disney Channel, además de la comedia de HBO ‘Mrs. Fñetcher’, que llega en otoño.
Jessica Pratt ha sacado este año un disco llamado ‘Quiet Signs‘ en el que ha reincidido en su folk intimista y misterioso, dando a su vez con la colección de canciones más inspirada de su corta carrera. ‘This Time Around’ se ha confirmado como un absoluto clásico, mientras ‘Poly Blue’ parecía su contrapartida luminosa. Es el disco de 2019 al que más estoy volviendo porque todas sus canciones, aunque cortadas por el mismo patrón, tienen algo que las hace cautivadoras e inolvidables.
Una de las más especiales es ‘Fare Thee Well’. En esta hipnótica balada, los acentos de la guitarra acústica marcan el ritmo, haciéndola trotar con toda la serenidad del mundo, pero Pratt permite en ella también la presencia de otros instrumentos como un organillo y una flauta, de la que ofrece un bonito solo al final. Este es por tanto uno de los temas más sofisticados de ‘Quiet Signs’ en cuanto a su instrumentación, mientras la melodía vocal vuelve a ser una delicia que encantará a fans de aristas similares como Nick Drake, Joanna Newsom o Aldous Harding.
Es algo apesadumbrada la atmósfera de ‘Fare Thee Well’, como no puede ser de otra manera pues su título alude a una despedida. De hecho, Pratt menciona en la letra algo que «ha acabado», pero nunca está muy claro a qué se refiere. Parece tener algo que ver con ella misma («he estado años en el lugar equivocado») aunque también es mencionado un «amor dulce y gris» mientras la artista se dirige a una persona para comunicarle que es «difícil encontrarla entre el gentío». Más imágenes crípticas nutren la letra de ‘Fare Thee Well’ como suelen hacerlo las canciones de Pratt, y entre «aves marinas que ríen en la oscuridad», «veranos que le traen placer» y algo que va «más allá del polvo desde antiguo», la cantante da con otra canción cálida y reconfortante para escuchar a solas en la oscuridad.
En la última jornada de Cruïlla el pop nos emocionó de la mano de Kylie, Years & Years o Love of Lesbian. Fotos: Vicky Pérez Bello a excepción de Kylie Minogue (Instagram).
Oumou Sangaré, vestida, como la diva que es, con un imponente vestido blanco con detalles dorados, da junto a sus carismáticas coristas y músicos un divertido concierto en el que los ritmos de la África occidental (ella es de Mali) te hacen bailar desde el segundo cero. Su guitarrista, vestido completamente de cuero, acapara la atención de vez en cuando con sus curiosos bailes, aunque nada que ver con las coristas, que se lo pasan pipa cantando y bailando. Sangaré dedica un tema a los enamorados pero sobre todo es una estupenda animadora, incluso cuando la mayoría del público está mirándola de lejos, en las gradas (lo cual no deja de ser una pena).
Están los artistas que más o menos traen una puesta en escena llamativa y luego está lo de Years & Years, que básicamente traen consigo su propio espectáculo del festival de Eurovisión. La banda, que celebra este día el primer aniversario de ‘Palo Santo’, toca elevada encima de una plataforma y Olly Alexander, con su sonrisa capaz de curar todos los males y un… curioso outfit, canta, baila y se contorsiona con entrega incluso a pesar de los goterones de lluvia que empiezan a caer, provocando un pequeño éxodo de gente. En ‘Lucky Scape’, Olly bromea: «dejad que la lluvia haga de fondo poético de vuestras emociones», aunque en un momento reconoce haber estado «a punto de morir cinco veces» por culpa del suelo mojado. Pero el momento más espectacular del concierto viene en una de las baladas, cuando Alexander se pone un vestido gris de falda kilométrica y canta encima de una plataforma que se va elevando poco a poco hasta el techo. Cubierto completamente por el vestido, Alexander parece medir 10 metros y venir de otro mundo. ¿Quién hace esto en un festival a las 20.00 de la tarde? Un concierto sin duda entretenido, aunque no exento de momentos algo tediosos provocados por un repertorio en el que los singles están muy diferenciados del resto de sus temas.
Más tarde, Michael Kiwanuka ofrece un concierto de soul clásico a la sombra de su hasta ahora último disco, ‘Love and Hate’, publicado en 2016. A veces el músico británico se desahoga en largas «jams» instrumentales, en otras alarga temas conocidos por el público como ‘Black Man in a White World’, que sigue haciendo en una versión acelerada; y otras simplemente presenta sus bonitas canciones tal cual son, como ‘Home Again’. Un concierto de músicos entregados al arte de hacer música encima de un escenario, aunque habría sido de agradecer que Kiwanuka presentara algo de repertorio nuevo, porque este concierto ya lo habíamos visto…
El problema de Years & Years desde luego no lo conoce Kylie Minogue. La artista es el gran reclamo de esta 10ª edición del Cruïlla y su concierto cumple todas las expectativas. No es, cabe mencionar, un concierto centrado en ‘Golden’ sino en los grandes éxitos de la australiana, recientemente recopilados en un álbum que acaba de alcanzar el número 1 en Reino Unido. Los hits se suceden uno tras otro sin apenas dar tregua, empezando por ‘Love at First Sight’ seguida por ‘I Should Be So Lucky’ seguida por ‘On a Night Like This’ seguida por ‘Get Outta My Way’… todas ellas en sus formas originales, sin cambios a excepción de una ‘Slow’ que Minogue transforma en un número de electro-rock (en mi opinión, poco inspirado). ‘In Your Eyes’ se confirma como un clásico enorme de Kylie a ojos del público español a la altura de ‘Can’t Get You Out of My Head’, y esta, que Minogue interpreta primero en acústico, antes de arrancar su infeccioso ritmo house, llega a la mitad sin que se la eche en falta después.
¿Cómo es el show de Kylie en sí? Mientras otros artistas traen un espectáculo teatral, el de Kylie es más televisivo. El escenario está decorado por unas columnas de luces con rejas, tras uno de los cuales aparece ella con los bailarines ya en el escenario. Las letras de «K Y L I E» forman otro de los decorados, mientras la artista hace sus típicas coreografías de pasito por aquí, pasito por allá o canta en fila bajo una sombrilla o acompañada de un bailarín disfrazado de Klaus Nomi. Entre una cosa y otra, a Kylie le queda un show glamuroso, un poco «camp» también, pero sobre todo muy entretenido y que, aunque parezca milimetrado, tampoco deja escapar los momentos de espontaneidad. Kylie ha de cantar ‘Where the Wild Roses Grow’, pero advierte a una fan emocionada en la primera fila a la que no duda en invitar al escenario, provocando los aplausos del público. «Este es mi gran sueño», dice la chica emocionada. Ambas cantan unas líneas de la mencionada balada y antes de retirarse, la chica expresa a Kylie algo al oído. La cantante no nos lo cuenta pues es «privado», pero al menos sí nos dice, visiblemente conmovida, que «esta es una de las cosas por las que sigo haciendo música».
Y después de esto continúa la fiesta con el «bip bip» de ‘The Loco-Motion’, el apoteosis de ‘All the Lovers’ con la explosión de confeti de rigor y el bis con ‘Dancing’ -el único tema de ‘Golden’ presente en el setlist- y por supuesto el gran hit final: ‘Spinning Around’ cierra por todo lo alto un show de pop implacable, sin a duras penas altibajos (¿por qué sigue cantando ‘Kids’?) y solo al alcance de una estrella como Kylie que ha hecho del pop un arte con todas las letras.
Tras dejarnos Kylie sin respiración, es el momento de descansar viendo a Jorge Drexler. Siempre un placer ver en directo a esta gran mente del pop de cantautor que sabe hacerte bailar con ‘Silencio’ tanto como emocionar con sus conmovedoras baladas. Durante el concierto, Drexler dedica un tema a Bolivia en recuerdo a sus padres, que, cuenta, desembarcaron allí en 1939 huyendo de la Alemania nazi, y también tiene un momento para recordar al gran Joâo Gilberto, fallecido este mismo sábado.
Como Vetusta Morla, Love of Lesbian es otro de esos grupos que has visto en todos los festivales, pero que no acusan signos de agotamiento sobre las tablas. Santi Balmes y sus músicos llenan completamente el escenario (cuento al menos 11 músicos) y las almas de la gente con sus canciones más emblemáticas. En un momento del concierto aparece Marc Dorian para cantar con Balmes (devolviéndole el favor, pues Balmes ya se había pasado por el show de Dorian horas atrás). El grupo celebra los 10 años de ‘1999’ pero su repertorio repasa toda su carrera, confirmando que es experto en componer un tipo de canción muy concreto: apoteósica, de esas que poco a poco van hacia el clímax y explotan. Es decir, propia de un final de concierto. Todas o casi todas las canciones cantadas por Love of Lesbian en este show parecen la última, la típica que cierra por todo lo alto. ‘La noche eterna’, ‘Incendios de nieve’, ‘Segundo asalto’, ‘Club de fans de John Boy’… Un regalo para fans seguro, pero puede resultar algo cansino que todo el rato te parezca estar presenciando el final culminante de un concierto. Es la fórmula que le ha funcionado al grupo y que sin duda ha producido canciones muy conmovedoras. ¿Pero realmente su repertorio no permite un show, no más épico, porque eso ya lo es de sobra, pero sí un poco más dinámico?
Un día estás en Telecinco hablando sobre tu transición y el otro eres una estrella del pop. La alemana Kim Petras lo ha conseguido ocupando un nicho de mercado actualmente no tan concurrido como el del bubblegum pop de la era MTV, plasmando en sus canciones, con personalidad y descaro, su pasión por los 80 de Madonna y Cyndi Lauper así como por el pop dosmilero de Britney Spears, Paris Hilton (que sale en uno de sus vídeos) y el ‘Love.Angel.Music.Baby’ de Gwen Stefani, que Petras solía escuchar de adolescente “para olvidar mi mierda de vida”. Todo gracias a la incómoda asociación de Petras con Lukasz Gottwald (antes Dr. Luke, ahora MADE IN CHINA), productor principal de casi todas sus canciones, incluido su excelente single de debut de 2017, ‘I Don’t Want it At All’, y ‘Heart to Break’, una de las mejores canciones de 2018.
‘Clarity’, el álbum debut oficial de Petras, también es un trabajo producido mayormente por Gottwald, lo que nos lleva necesariamente a los tiempos en que el nombre del músico plagaba los créditos de producción de los discos de Katy Perry, Kesha o Kelly Clarkson, con producciones en los tres casos bastante más blandas que lo que está haciendo con Petras. Aunque Petras es compositora de todas sus canciones (al menos de letras y melodías), es innegable que la marca de Gottwald está presente en todas ellas. Su visión del pop es inconfundible y parecida a la de Max Martin: afilados, precisos, ultra dinámicos y matemáticamente perfectos, los temas de Gottwald te hacen saltar el cerebro de un lado a otro y están hechos para recordarse desde el segundo 1. A nadie se le escapa que la editora de Gottwald se llama “canciones en prescripción”: sus canciones literalmente son droga sónica, escucharlas producen un subidón y una satisfacción totales, de manera que no puedes sino escucharlas incansablemente… hasta que un día te aburres de ellas porque ya no te dan la emoción de antes.
Todo eso es ‘Clarity’. La diferencia ahora es que Kim Petras ha abandonado en parte su fascinación por los ritmos más poperos y contundentes de los 80 y ha optado por un sonido más misterioso y contemporáneo, centrado en los ritmos de trap y hip hop de sus admirados Post Malone y Ariana Grande, aunque no exclusivamente. El despechado single ‘Broken’ es emblemático de esta reinvención sonora perpetrada por la cantante y su equipo de compositores y productores (en el que encontramos a R City, que han trabajado con Rihanna), o una breve ‘Clarity’, de sonido entre urban y vaporwave, en la que Petras no hace sino rapear los versos; pero la alemana explora en el disco otros sonidos de manera triunfal. Cuando digo que las canciones de Gottwald son ultra dinámicas me refiero por ejemplo a ‘Sweet Spot‘, un homenaje al sonido Daft Punk y al sonido ‘Fever’ que termina cuando antes te lo esperas: el modo en que ese «I know you» final surge de la nada, impulsando el tema a su fin y dejándolo levitar en el aire, es magistral. En ‘Personal Hell’, con su frase «estoy triste, pero tengo ganas de follar, cuando me besas no necesito pastillas», conviven ecos de ‘Tainted Love’ con la decadencia de la primera Lady Gaga. Es un chute.
Petras tampoco es demasiado esclava de sus influencias y aunque algunas de ellas son obvias en ‘Clarity’, su trabajo junto a Gottwald se sostiene por sí mismo. La razón de esto es que a pesar de que ‘Icy’ recuerde al The Weeknd de ‘Starboy‘ o la pegadiza ‘Got My Number’ a la Mariah Carey de ‘The Emancipation of Mimi’, las melodías siguen siendo puramente pop, de modo que a menudo pueden convencerte de que son Abel Tesfaye y Mimi quienes matarían por estas canciones y no al revés. ‘Do Me’, probablemente la mejor canción del disco, un bombazo, es más representativa de los primeros singles de Petras que de ‘Clarity’ por su sonido de synth-pop, pero aún así no podría pertenecer a otro largo. Estéticamente, ‘Clarity’ también es un trabajo cohesivo pese a la variedad de sonidos que contiene y lo es gracias a su enfocada producción y a una buena secuencia, gracias a la cual, hacia el final, incluso una bobada como ‘Meet the Parents’ es bienvenida. Solo si las melodías vocales fueran más variadas quizá estaríamos ante un disco mejor: por separado las canciones enganchan, pero todas seguidas pueden llegar a agotar.
Precisamente Petras también tiene su propia marca de agua, un «woo ah!» que aparece en casi todas sus canciones a modo de acento y golpe de efecto. Es una diversión total escuchar los temas de Petras por primera vez y comprobar dónde se le ha ocurrido meter el gritillo esta vez, o con qué efectos ha decidido pasarlo. Por supuesto, con las sucesivas escuchas el efecto de sorpresa se desvanece, un riesgo que corren algunas de sus canciones por su propia naturaleza. Mientras tanto, muy necio habría que ser para no reconocer que ‘Clarity’ es uno de los discos de pop más entretenidos del año. A pesar de su incómodo trasfondo, es una sucesión de temazos incontestable casi de principio a fin.
Calificación: 7,9/10 Lo mejor: ‘Broken’, ‘Do Me’, ‘Sweet Spot’, ‘Got My Number’ Te gustará si te gusta: el pop hedonista y comercial Escúchalo:Spotify
João Gilberto ha fallecido a los 88 años de edad, como ha informado su hijo Marcelo a través de Facebook: “Mi padre ha fallecido. Intentó mantener la dignidad ante la pérdida de su soberanía. Doy las gracias a mi familia por estar ahí junto a él”.
El cantante y guitarrista fue uno de los creadores de la bossa nova, junto a otros artistas como Tom Jobim y Vinicius de Moraes, y uno de los responsables de que ‘Girl from Ipanema’ fuera uno de los temas más versionados de la historia, lo cual incluyó la célebre versión de su esposa en aquellos años Astrud Gilberto, cantando en inglés. Antonio Carlos Jobim había compuesto la música y Vinicius de Moraes había compuesto la letra de este tema que el saxofonista Stan Getz y João Gilberto grabaron en 1963 después de que circularan un par de versiones menores del mismo. El álbum ‘Getz/Gilberto’ fue lanzado en 1964 y reconocido con el Grammy a Álbum del Año en 1965. También ‘Girl from Ipanema’ era la mejor grabación del año en la misma edición en que los Beatles recibían el Grammy a Álbum Revelación. Para entonces João ya tenía en su haber discos esenciales para el género como ‘Chega de saudade’ (1959), ‘O amor, o sorriso e a flor’ (1960), y ‘João Gilberto’ (1961). Además después volvería a triunfar en los Grammys del año 2000, ganando el premio a mejor disco de world music con ‘João Voz E Violão’.
Según recuerda el diario El País, los últimos años fueron complicados para el artista, debido a las deudas y a varios problemas familiares. Esta misma primavera ganaba un pleito según el cual Universal debía pagarle 40 millones de euros en concepto de royalties atrasados. Desde 2008 no actuaba en vivo.
Najwa ha publicado al fin su anunciado single producido por El Guincho, un ‘Lento’ que se esperaba para junio, pero que ha visto la luz finalmente este viernes 5 de julio. ‘Lento’ es presumiblemente el primer adelanto del próximo disco de Najwa, producido (al menos en parte) por el co-productor de ‘El mal querer’ de Rosalía, si bien se desconocen más detalles sobre este nuevo largo por el momento.
‘Lento’ es precisamente eso, una canción que se cuece «lento», un «grower» que va sembrando sus ganchos y seduciendo poco a poco y de manera sutil. Puede recordar a ‘Malamente’ en varios puntos sin que en absoluto parezca inspirada en ella. En primer lugar, es un tema de frases susurradas («hoy te toca morir lento»), pero es que además el elemento musical que nos introduce en el estribillo es una grave voz distorsionada, de la misma manera que una extraña bocina tratada lo hacía en ‘Malamente’. El efecto es desconcertante, pero también magnético.
También tiene gracia el modo en que ‘Lento’ se instala en el sonido contemporáneo actual sin realmente parecerse demasiado a nada. Su «lenta» base rítmica es próxima al dancehall, pero en este caso estaríamos ante una deconstrucción total del género: los acordes suenan en suspenso, haciendo levitar a la canción y por tanto al oyente, por el tema asoma un piano jazzy y luego está el mencionado estribillo, casi un anti-estribillo. ¿Qué termina de redondear la canción? Su personalidad totalmente Najwa en frases como «abro la boca, tú cierra el pico, ya no hay nada que decir». Una de esas canciones que, aún no comprendiendo a primera escucha, sabes que es especial, algo que se confirma con los sucesivos acercamientos.
En la tercera jornada de Cruïlla, los muñecos steampunk cobraron vida (lo podéis ver en nuestros stories de Instagram) y el rock fue el protagonista con los conciertos destacados de Garbage, Vetusta Morla y Foals. Fotos: Vicky Pérez Bello
Al calor del sol, es el cantante marfileño Tiken Jah Fakoly quien empieza a congregar un número importante de gente en la tercera jornada de Cruïlla, la del viernes (aunque es la primera gran jornada del festival en cuanto al volumen de su cartel). Muestra de que el reggae más clásico siempre tendrá su público entre quienes piden que su música no deje de lado la política, el set de Fakoly, que actúa junto a su banda frente a un gran mapamundi, reforzando el carácter global de su propuesta, es recibido con entusiasmo por sus fans pese al calor, el cual tampoco frenó a Bastille de entregarse por completo a su set. El cantante entró como una bala al escenario para presentar su repertorio de synth-pop y rock ochenteros. Llama la atención la dinámica puesta en escena de Dan Smith pese a no ser gran cosa: unas escaleras portátiles en las que Smith se sienta a cantar una canción, un sofá giratorio en el que ídem, un pequeño cambio de vestuario (el cantante se pone una chaqueta con capucha para cantar una de sus baladas)… Está claro que Bastille busca dotar a su espectáculo de cierta teatralidad pese a no contar con grandes recursos, y prueba de ello es que este está dividido en varios actos. Todo esto ayuda a mantener el interés en un show por supuesto no falto de buenos temas como ‘Things We Lost in the Fire’, ‘Happier’ o ‘Pompeii’, que Bastille interpreta con energía pero también con cierta introspección, como si el cantante actuara en su habitación y no ante cientos de personas. Bastille no deja pasar la oportunidad de darse un baño de masas a mitad de concierto, metiéndose a cantar en la pista y provocando tsunamis de fans histéricas por sacarle una foto de cerca.
La francesa Zaz congrega a una masa de gente importante ya llegada la anoche, prueba de que no es solo una estrella en Francia, sino que su música tiene mucho público en otros territorios. En su set conviven su gypsy jazz habitual con momentos más rockeros, aunque ella no es la cantante más carismática que se pueda ver en el escenario. Sus amagos de bailar o el momento en que se agacha durante un solo de guitarra en modo «rock star» parecen algo forzados. Eso sí, hay que encomiar su idea de invitar al escenario a la representante de una organización medioambiental: desde luego su preocupación por el futuro de la Madre Tierra no es de boquilla.
Poco que ver con la pasión desbordante que desprenden Vetusta Morla encima de las tablas, claro que a ella invita su música. Desde la disposición de todos sus integrantes en el escenario hasta la cambiante puesta en escena, que pasa de proyectar imágenes de estrellas a meter un juego de luces rojas, el concierto de Vetusta está diseñado para que en ningún momento quites ojo a lo que sucede en el escenario. La banda llena completamente el espacio. Y para variar, Pucho -con una camiseta de mitad ¿fluorescente?- y compañía suenan de maravilla, pasando de la arrolladora ‘Golpe maestro’ a la conmovedora ‘Copenhague’ con naturalidad sin dejar de sonar imponentes, emocionando al público con sus grandes melodías. Pucho también se da un baño de masas durante su apasionada interpretación de ‘Boca en la tierra’, pareciendo que va a ser engullido por el público en cualquier momento. Realmente los Vetusta no muestran signos de cansancio aunque parezca que cada año tocan en todos los festivales incluidos los que todavía no existen, pero incluso a esos valdría la pena ir a verlos.
El concierto de Garbage destacó por lo que no lo hicieron el resto con la excepción de Bastille: su interacción con el público desde el escenario. En concreto, Shirley Manson, con el pelo rojo y medio rapado y ataviada con un llamativo vestido plateado, parecía en su salsa contándonos anécdotas de su vida entre canción y canción. Por ejemplo, dedicó ‘Special’ a sus fans al recordar el primer concierto que Garbage ofrecieron en Barcelona «en 1995» (en realidad parece que Garbage no actuaron en España hasta 1999), tan memorable por la entrega del público que Manson aún lo recuerda pese al tiempo que ha pasado desde entonces. La cantante escocesa también recordó la vez en que vivió en Barcelona con su novio catalán antes de ser famosa. El chico resultó engañarla con otra joven, pero después de pasarse días llorando, contó, al menos «la siguiente vez que visité Barcelona lo hice convertida en una estrella del rock internacional». Con temazos como los que Garbage desplegaron a lo largo del concierto, como ‘Stupid Girl’, ‘I Think I’m Paranoid’ o ‘Why Do You Love Me’, está claro que el destino de Manson y del resto de sus compañeros de banda no podría haber sido otro.
¿Cómo puede haber sido un concierto del que no has tomado a duras penas algún apunte notable? Puede haberte dejado completamente hipnotizado o, por el contrario, aburrido hasta la médula. Foals estuvieron entre ambos extremos. Los de Yannis Philippakis tomaron la mejor decisión posible abandonando el sonido de su primer disco (aunque sus álbumes siempre han tenido de todo un poco), pero particularmente sus canciones más rockeras e incluso metaleras (que las tienen) no me pueden interesar menos. En cualquier caso es innegable que tienen toda una legión de fans a los que les apasiona su lado más duro tanto como el más próximo a su estética tropical (muy bien llevada al escenario con la presencia de palmeras y una pantalla que proyectaba una extraña imagen psicodélica de color rojo, muy cálida). Técnicamente un concierto impecable, sin peros tampoco en cuanto a un setlist que repasó temas de todas las etapas del grupo, desde ‘Numbers’ a la celebradísima ‘Spanish Sahara’, pero que difícilmente te habrá apasionado si no eras fan.
“Cuando yo era joven, no había internet”. Así comienza el documental ‘Out’ (disponible en Filmin), con un frase que es al mismo tiempo un lamento y una celebración. Un lamento porque quien la suscribe, el director Denis Parrot, nacido en 1974, está dejando entrever lo mucho que le hubiera ayudado la existencia de internet en el proceso -que se intuye doloroso- de aceptación de su identidad sexual. Habría podido estar más informado y menos solo. Y una celebración porque, al estar formulada en pasado, la frase se puede leer como una gozosa exaltación del presente digital.
‘Out’ está compuesta por una recopilación de vídeos caseros compartidos en las redes sociales entre 2012 y 2018. En cada uno de ellos, adolescentes de distintos países (aunque la mayoría occidentales), comunican a sus padres o simplemente “al mundo”, que son gais, lesbianas o transexuales (en realidad, la mayor parte de ellos se lo dicen a sus madres, lo que ya de por si invita a una reflexión). ‘Out’ es, por tanto, un filme de montaje, un documental elaborado con material ya existente a la manera de clásicos del subgénero como ‘Canciones para después de una guerra’ (1976) o ‘El celuloide oculto’ (1995).
Denis Parrot, que ha trabajado como montador en películas como ‘La chica del puente’ (1999), ‘En lo profundo del bosque’ (2000) o ‘Move! Dance Your Life’ (2017), construye a través de estos vídeos un sencillo pero poderoso relato acerca de la culpa, el miedo al rechazo y las dificultades de aceptar al otro y a uno mismo. Su arco dramático es fabuloso. A través de una eficaz combinación de escenas costumbristas, humorísticas, tiernas, reivindicativas o trágicas, el director consigue armar un emotivo collage humano del que es imposible no sentirse conmovido.
¿Narcisismo? ¿Exhibicionismo? ¿Impudicia? ¿Por qué graban sus salidas del armario los adolescentes? Quizás haya un poco de todo de lo anterior. Sin embargo, como cuenta uno de los protagonistas (un chico ruso que narra uno de los testimonios más dramáticos de todo el documental), el principal deseo que mueve a muchos de ellos es la necesidad de compartir, de visibilizar, de divulgar su experiencia para que “otras personas como nosotros, que tienen miedo y no pueden ser ellas mismas, sepan que no son un error, que no están solos”.
Y ese parece ser el objetivo también de este documental, cuyo potencial pedagógico es indudable: poner cara a esos sentimientos, proporcionar un espacio para generar empatía y reflexión, mostrar las diferentes caras de la intolerancia, y cuestionar la idea, cada vez más extendida en los países occidentales, de que las reivindicaciones como la del Orgullo ya no hacen falta. ‘Out’ nos muestra que salir del armario, incluso en las sociedades más avanzadas, sigue siendo difícil en el siglo XXI. 8
Es evidente que la unión entre J Balvin y Bad Bunny en este miniálbum ‘Oasis’ tiene algo de oportunista, considerando que llega en pleno arranque del verano boreal y que la combinación de ambos resultó letal en uno de los grandes éxitos del pasado año, ‘I Like It’. Pero cabe recordar que cuando Benito Antonio Martínez Ocasio (ya para siempre pronunciado con ese cómico y forzado falsete que él emplea en un momento del disco) no era casi nadie, uno de las primeras estrellas en fijarse en él fue el de Medellín, con aquel ‘Si tu novio te deja sola’ difícil de olvidar.
Aquella canción ya mostraba el potencial de la suma de ambos artistas y, aunque se ha repetido en diversos remixes, nunca la había llevado tan lejos como en ‘Oasis’. El resultado, claro, es un auténtico bombazo de pop contemporáneo en el que incluso sus propios productores de confianza, Sky y Tainy, llegan a mimetizarse y parecer uno solo, en aras de la coherencia del conjunto, intachable.
Con mucha habilidad, ’Oasis’ acierta a tomar los dos extremos del reggaeton pop de ambos intérpretes y desplegar toda una gama de colores intemedios. Su lado más crudo y rudo –ese en el que abundan las barras obscenamente sexuales (bikinis chiquitos, chicas mojadas, te lo metos por aquí y por allá… la imagen de portada engaña: esto está lejos de ser un disco apto para público infantil) que sortean a duras penas (o ni siquiera) el sexismo y la cosificación femenina– se concentra en este caso en una primera parte que, pese a todo, termina siendo muy adictiva. ‘Mojaíta’, ‘Yo le llego’ (con una magnética guitarra de estilo cubano de fondo) y ‘Cuidado por ahí’ son un ariete que al tercer golpe ya ha desarmado cualquier intento de resistencia, a base de ganchos simples pero implacables, bases contundentes y una divertida riqueza de registros en el empleo vocal de Balvin y Bunny.
Pero la gran y mejor sorpresa de ‘Oasis’ llega cuando ambos acometen su faceta más heterodoxa, desprejuiciada y pop. Me refiero a esa que destapaba la descomunal ‘Qué pretendes’, que no está sola y que además adopta nuevas formas. Por ejemplo, el medio tiempo romántico ‘La canción’, totalmente desarmante; y aún más inesperada es ‘El peso’, un pseudo-carnavalito compuesto e interpretado con Marciano Cantero, líder del mítico grupo argentino Los Enanitos Verdes, que aporta una perspectiva folclórica casi inédita en ellos. Un enfoque tan rico como el que plantean en el tan elegante como sabroso punto y final que marca ‘Como un bebé’, la colaboración con Mr. Eazi y los productores Legendury Beatz que cabría definir como “afrotón”. En esa diversidad final, cabe afearles que hayan colado ‘Odio’, la canción más plana, predecible y fea líricamente (“si quieres te lo meto, pero será con odio”, cantan). En todo caso, no cabe la más mínima duda de que ‘Oasis’ es uno de los discos que más escucharemos este verano. Y a estas alturas da hasta vergüenza pensar en ello como un “guilty pleasure”. Tras presentarse en Río Babel 2019, Bad Bunny actúa en Sónar 2019.
Calificación: 7,6/10 Te gustará si: te gusta el pop heterodoxo y no tienes prejuicios hacia el reggaeton. Lo mejor: ‘Qué pretendes’, ‘La canción’, ‘El peso’, ‘Mojaíta’, ‘Como un bebé’ Escúchalo: Spotify
Dorian han publicado nuevo videoclip de cara a las actuaciones que les esperan por varios festivales españoles durante el mes de julio (hoy 5 de julio actúan en Río Babel, el sábado lo harán en Cruïlla y el grupo también está confirmado en Low Festival, entre otros). El nuevo single extraído de ‘Justicia universal‘ es ‘La isla’.
Como Colectivo DA SILVA hace unos días, Dorian dedican su nuevo vídeo a las personas que trabajan en verano. Cuenta la nota: «los veranos siempre han tenidos dos caras: la de quienes están disfrutando de sus vacaciones y la de quienes tienen que trabajar. Dorian rinden un homenaje a los segundos». En este caso, el actor David Solans (‘Merlí’) y la actriz Mireia Oriol (‘El pacto’) protagonizan a una pareja de empleados de un hotel de Ibiza que se levanta a las tantas de la madrugada para limpiar los restos de la fiesta que la gente que sí está de vacaciones ha dejado la noche anterior.
Ambos, presos de su deseo por disfrutar del verano, empiezan a imaginar qué pasaría si se quedaran absolutamente solos en Ibiza, lo que en el vídeo da lugar a una historia de amor en la que vemos a los protagonistas corriendo por los pasillos de un hotel o por las calles o besándose frente al mar, mientras los integrantes de Dorian observan desde la distancia. La fantasía dura poco, pero al menos cabe la posibilidad de que se haga realidad.
La segunda jornada de Cruïlla ha estado protagonizada por el rap español. Lildami, Ayax y Prok y Natos y Waor son tres de los nombres más conocidos del hip-hop nacional actual, aunque en el caso de los segundos y los terceros su éxito va mucho más allá como demuestran sus millonarias reproducciones en las plataformas de streaming y su presencia casi constante en la listas de éxito españolas. La gran pregunta del jueves en Cruïlla es dónde estaban metidas las mujeres raperas: ¿no estaba a mano Anier, por ejemplo? Fotos: Vicky Pérez Bello
Al menos sí hubo presencia femenina en el concierto de Lildami, la de su acompañante sobre el escenario Emotional G (Mariona). Con el también MC Sr. Chen fueron tres raperos sobre las tablas en este primer concierto del jueves en Cruïlla, aunque por supuesto el gran protagonista del set fue Damià Rodríguez y su repertorio de temas entre la auto-celebración y la reflexión social. El público, mayormente adolescente en todos los conciertos del día, recibió con entusiasmo temas como ‘Ratas’ o ‘Tú també moriràs’, mientras destacó el solo de Mr. Chen en ‘Otro día malo’. Sin embargo, fue Emotional G quien protagonizó el momento más reivindicativo del show, proclamando durante una interrupción que aquel era un espectáculo inclusivo, feminista, pro-trans y anti-racista, provocando los aplausos del público.
Los gemelos granadinos Ayax y Prok ofrecieron un concierto largo, aunque probablemente se hiciera corto para las decenas de cientos de fans que les atendían desde la pista, emocionados con sus letras llenas de mensaje político y social y con la química (esperable) entre los dos raperos. Es Ayax quien realmente acaparó casi toda la atención del público pues básicamente es el rapero principal del dúo (Prok es además algo más tímido), pero no solo por eso: estamos ante un verdadero «screamo» que si no fuese porque hace rap, estaría en una banda emo o de metal. ¿Cuánto descansa su voz después de los conciertos, una semana? Asomó por tanto la posible influencia de XXXTentacion durante un set intenso en el que se sucedieron temas como de ‘De Graná a Maracay’, ‘Desahucios’, el reciente ‘Da Vinci’ o por supuesto su éxito ‘Reproches’. ¿Se mojaron políticamente incluso más de lo ya lo hacen en sus letras? En un punto del show, Ayax pidió un aplauso «para la gente que va a votar aunque les peguen palos». Benvinguts a Barcelona!
No esperaba que además de por nombre, Ayax y Prok y Natos y Waor también se parecieran en estilo, aunque solo un poco. También hay bastante rugido emo en sus canciones, pero pronto te das cuenta de que su posición en la programación -actúan últimos, ya de noche- está bastante justificada, pues el dúo madrileño tiene temas bastante electro y en general trae beats más jevis que los de los gemelos de Albaicín. Presidió el escenario de Natos y Waor una calavera gigante, muy vistosa además a esas horas, ante la cual los raperos espetaron sus versos dedicados a «aquellas personas que alguna vez se han sentido un bicho raro» pero también a la celebración de su propio éxito. ‘Piratas’ sonó por otro lado con todo el desasosiego del mundo, y fue especialmente coreada entre el gentío adolescente que probablemente se considera una «generación perdida».
En general, el jueves en Cruïlla fue un día «target» absoluto centrado en un estilo y público muy concretos, pues incluso se celebraron batallas de gallos en otro de los escenarios. Para quien no fuera fan del rap en español, probablemente el día se hizo un pelín cuesta arriba, pero estaba muy claro a qué fans estaba dirigida la programación ayer, y hay que encomiar al Cruïlla por seguir apostando, como siempre ha hecho, por las músicas urbanas hechas en España y, en este caso, por el rap español, que, como está comprobado, copa las listas.
Post Malone ha lanzado un nuevo single, el cual es necesariamente noticia por dos razones. La primera es que será un éxito seguro: ‘Goodbyes’, su nueva colaboración con Young Thug, es probablemente su canción más pop desde ‘Better Now’. No hay que olvidar que los mayores éxitos de la carrera de Malone, ‘rockstar’ y ‘psycho’, fueron colaboraciones con raperos, 21 Savage y Ty Dolla $ign, respectivamente, por lo que el destino de ‘Goodbyes’ parece similar.
De hecho, Malone se encuentra en la fase imperial de su carrera, por lo que cualquier cosa que saque está destinada a ser un hit. ‘Wow’, el que había sido su ultimo single hasta la fecha, también ha sido un enorme éxito y permanece en el top 50 global de Spotify pese a haberse lanzado antes de la pasada Navidad.
La otra razón por la que ‘Goodbyes’ es noticia es su vídeo, en el que Malone muere acuchillado y después se convierte en un zombi. El vídeo, que claramente se adelanta a Halloween, no es la gran cosa, aunque no puede ser más propio del cantante desde que este, después de resucitar en muerto viviente, lo primero que hace es encenderse un cigarrillo. ¿Pero qué pasa últimamente en el pop? ¿Por qué tanta sangre? Madonna acaba de morir en el vídeo de ‘God Control’ para reivindicar el control de armas, Cardi B protagoniza una verdadera sangría en su último clip, también Lil Uzi Vert en el suyo e Iggy Azalea directamente aparece muerta, con un tiro en la cabeza, en la portada de su nuevo disco. ¿Se está creando una tendencia? ¿Cuál será el próximo artista pop en «morir» por su arte?
«¡No estoy loca!» era el grito de guerra de Gloria Trevi en el tema que abría su disco de debut a finales de los años 80. Se trataba de uno de sus más tempranos éxitos, ‘Dr Psiquiatra’, y la gracia del tema es que puede que Treviño no estuviera loca, pero lo parecía en el buen sentido de la palabra. ¿Y ese cuál era en los tiempos de lo políticamente incorrecto? El sentido de no hacer lo que el público esperara de ella en una presentación televisiva sino lo contrario, o el sentido de ir de «pelo suelto» cuando la mayoría de la sociedad esperaba que te lo recogieras como si fueras la inofensiva protagonista de la telenovela más blanca de toda el Galavisión. 30 años después, Gloria Trevi continúa rompiendo moldes. Su nuevo disco ‘Diosa de la noche’ sí incluye alguna balada digna de Isabel Pantoja, a la que se asemeja en voz (‘Vas a recordarme’, ‘Yo soy su vida’) o estética (‘Mediterráneo’). Pero es mucho más interesante cuando Gloria Trevi se suelta la melena y se muestra totalmente desenfrenada, lo cual sucede en varias ocasiones de este disco dedicado al mundo de la noche, como ella misma nos ha explicado.
Se ve muy claro en ‘Ábranse perras’, su ‘Bitch I’m Madonna‘ particular, en el que caben beats como de Mad Decent, trompetillas beatlianas, un subidón cuasi breakbeat y cuerdas disco a lo ‘I Will Survive’, todo ello sobre ecos melódicos más bien de Raphael (a quien Trevi ha versionado) o Mónica Naranjo. También en ‘Me lloras’, un tema dancehall junto a Charly Black, que resulta hilarante cuando oímos a Gloria Trevi imitar un llanto a modo de burla; o en ‘Que me duela’, en el que caben los arreglos de una Melanie Martinez, la oscuridad de una Halsey y una melodía un tanto Eleni Foureira, que funciona mejor cuanto más se va acelerando. «Yo era el terror de algunos papás», canta ahora en ‘Tribu’, un tema sobre la amistad quizá enfocado a la comunidad gay. Pero lo mejor es que sigue dando miedo cuando se lo propone.
Esto no quiere decir que en los momentos más baladescos, el disco resulte aburrido. Cuando ‘Mediterráneo’ parece anticipar una segunda parte de álbum más discreta, aparece ‘Ellas soy yo’, un relevante himno feminista en el que Gloria Trevi critica algunos de los clichés machistas que han estado grabados en la sociedad, y lo siguen estando, como muestra la postura de algunos sobre el caso de La Manada en España. «Tuvo la culpa de que la tocaran por su minifalda» y «ella quería ser violada» se parecen mucho a frases que he escuchado en el vestuario de mi gimnasio en pleno 2019, y aún queda mucho por recorrer para que dejemos de ver a un artista masculino de 50 años como alguien «interesante» y a una mujer de 30 como alguien a quien está a punto de pasársele el arroz. A continuación, ‘Yo tengo hoy’ suena edificante y esperanzadora, muestra de un disco que presenta un buen equilibrio entre conciencia social, libertad y divertimento: cierra algo llamado nada menos que ‘Hijoepu*#‘, un tema junto a Karol G en el que mandan a un ídem a paseo. Gloria Trevi actúa hoy viernes en el Orgullo de Madrid.
Calificación: 6/10 Te gustará si te gustan: la Alaska más guitarrera, la Madonna entre 2012 y 2015, Mónica Naranjo Lo mejor: ‘Que me duela’, ‘Ábranse perras’, ‘Ellas soy yo’, ‘Me lloras’ Escúchalo: Spotify
Este viernes 5 de julio será, junto con los últimos viernes de 2019, una de las jornadas más tranquilas en cuanto a lanzamientos discográficos de este año. Así y todo, hoy publican nuevos álbumes Jaden Smith (el hijo de Will, con colaboraciones de Tyler, the Creator y su hermana Willow), Marshmello, Machine Gun Kelly, J. Cole & Dreamville, Jesca Hoop y The Soft Cavalry (proyecto paralelo de Rachel Goswell de Slowdive) y Lighthouse Family. Además de la esperada mixtape-debut de Ms Nina que veía la luz un par de días atrás.
Más animada está la cosa en cuanto a singles. Aparte de las canciones presentadas en los últimos días por parte de Rosalía, Mónica Naranjo, Belle and Sebastian, Eguala y Soledad Vélez (las dos últimas estrenadas horas antes en nuestra web), hoy podemos escuchar novedades de Bad Gyal, Najwa (producida por El Guincho), Post Malone ft Young Thug, Ed Sheeran (por partida doble: un tema rockero con Chris Stapleton y Bruno Mars, y una balada con YEBBA), Brooke Candy ft Charli XCX, Skunk Anansie, Dellafuente, Ride, Bonobo, la promesa Au/Ra, Ty Segall, Salvador Tóxico, Ralph, Lone, Gorgon City, BTS, Snow Patrol, blink-182, Marcelo Criminal o Dimitri Vegas & Like Mike más un porrón de gente, entre ellos Natti Natasha y David Guetta. También hay temas de Nunatak, El Drogas, Westlife, BJ The Chicago Kid, Nek o Cristina Len (interesante artista R&B de Barcelona que se quedó a las puertas de entrar en OT 2018), además de un tema que une a David Bisbal y Juan Magán.
Entre las curiosidades de la jornada, destacamos las demos inéditas del debut de Florence + The Machine (incluidas en su edición 10º aniversario), una (estupenda) nueva mezcla de un tema de Niki & The Dove, el lavado de cara alternativillo que Tam Tam Go! están aplicando a su cancionero de siempre (tras ‘Espaldas mojadas’ con Izal, hoy Nina de Morgan canta con ellos ‘I Come For You’), otro avance (en este caso por parte del grupo Daughter) del disco que homenajea a Scott Hutchison de Frightened Rabbit y un curioso disco de demos de los primeros años de carrera de David Bowie.
Nicki Minaj ha anunciado un concierto en Arabia Saudí, uno de los países más extremistas y conservadores del mundo. La rapera, que acaba de lanzar el single ‘MEGATRON’, actuará el 18 de julio en el festival Jeddah World Fest, en el que compartirá cartel con Steve Aoki y Liam Payne, entre otros.
La noticia ha copado rápidamente titulares de medios generalistas como The Guardian, CNN o El Diario, pues Nicki Minaj es conocida por sus canciones, vídeos y actuaciones provocativos, mientras Arabia Saudí sigue siendo un país particularmente restrictivo con la libertad de las mujeres. Como recoge The Guardian, una mujer saudí ha acusado de hipocresía al país por invitar a Nicki Minaj a actuar mientras a las mujeres locales todavía les es requerido cubrir su cuerpo con el abaya.
Algunos medios explican que la confirmación de Minaj en el festival saudí tiene que ver con un plan de ajuste económico del gobierno a través del cual se buscaría incentivar el consumo local. El país árabe buscaría también mejorar su imagen frente al mundo relajando algunas de sus restrictivas leyes, de ahí que el año pasado por fin las mujeres lograran el derecho a conducir. En cualquier caso, Minaj no será la única mujer que actúa en Arabia Saudí: Mariah Carey lo hizo el año pasado. Entre los artistas que han cantado en el país también se encuentran Enrique Iglesias, Black Eyed Peas o David Guetta.
Este año, el festival Río Babel comenzó con el discurso del Gran Dictador de Chaplin proyectado como introducción a PJ Sin Suela, y terminó con Bad Bunny pidiendo a su público que se abrazase, porque, según el puertorriqueño, “hay que vivir y dejar vivir”. Todavía no sabemos qué depararán las dos próximas jornadas, pero ésta, sin lugar a dudas, podría resumirse en una especie de orgullo que ni se grita ni se esconde. Ni tampoco se va a la Casa de Campo. Quizás, y solo por esta vez, al Campo de las Naciones. A perrear. [Fotos: Hara Amorós para Río Babel.]
El lema de este año en el Río Babel era “Babel baila”. Este jueves, en realidad, Babel perreaba. La combinación de artistas de la jornada inicial basaba toda su relevancia en un único protagonista, Bad Bunny, que parecía en este caso precedido de sendos teloneros, como fueron PJ Sin Suela y Pedro Capó. El primero tiraba de proyecciones de perritos y de un trap certero y desinhibido que abordaba los principales conflictos del alma humana, resumidos por el artista como “el amor, el alcohol, la política y el sexo”. Muy agudo. El segundo, por su parte, parecía no terminar de arrancar, a pesar de su esfuerzo versionando temas como el ya mítico ‘Atrévete’ de Calle 13, y confirmándose como one hit wonder al conseguir, por fin, atraer la atención de la despendolada audiencia con la coreada ‘Calma‘, que prácticamente precedió a la tempestad del verdadero protagonista de la noche: Bad Bunny.
La curiosidad por revisar el directo de Benito Antonio Martínez Ocasio, el conejito malo del trap más mainstream, venía acompañada de algunas dudas razonables: ¿Se le llegaría a ver escoltado de banda en directo, o tiraría de sampler y pregrabados? ¿Llegaría a cantar, o utilizaría los dudosos playbacks que tan criticados fueron? ¿Traería alguna colaboración, u osaría recrear la voz de sus mil y un feats con grabaciones? Y, cómo no, ¿veríamos por allí a Rosalía? Los mentideros del Babel dijeron que sí, que por allí andaba, ¡y con el novio!
En cuanto a Bad Bunny, lo cierto es que resolvió todas las dudas de un plumazo: con fuego, petardos, serpentinas, bailarinas y todo un artefacto espectacular con el que llenar un escenario que, a pesar de su inmenso carisma y su capacidad para hacerse escuchar entre cientos de personas jolgoriosas, parecía quedarse pequeño con tan sólo una mesa, un portátil y un DJ acompañando musicalmente al trapero. No hubo feats, ni siquiera pregrabados, resolviendo la cuestión de cómo extirpar de cada tema aquellos fragmentos dejando, tan solo, apenas 30 segundos o un minuto de cada canción. Una solución que enfervorecía al público, mayormente formado por jovenzuelos de la generación post-post-millenial, e incluso por preadolescentes que no llegarían a los 13 años –en la entrada se repartían pulseras especiales para señalar a los menores de edad–, no dejándoles resuello al hilar temazo tras temazo al grito de “si la sabes, cántala, y si no, baila”, que dijera en repetidas ocasiones el propio Bad Bunny.
‘200 MPH‘ precedía a ‘Diles’, ilustrada con unas enormes proyecciones de magníficos culos que daban paso a un enorme ojo gigante que parecía haberse escapado de El Gran Gatsby, vigilando al público del Río Babel en las escasas intervenciones del artista. “Dejen que los demás vivan su vida, vivan felices y hagan felices a los demás”, sentenciaba el puertorriqueño en una de ellas como paso a ‘Caro‘. Contradiciendo a Dylan, Bad Bunny pedía a sus fans –a los que repitió varias veces su agradecimiento, “porque sin vosotros no soy nada”– que levantaran sus celulares para desgarrarse con ‘Solamente soy feliz’. Porque Benito cantó. Nada de playbacks ni de apoyos artificiosos. A capella en ocasiones, interpretando ‘Amorfoda‘ –uno de los grandes momentos de su actuación– en la que tan sólo se le escuchó a él, al piano (grabado) y al público; o ‘Estamos bien’, en la que un beat sostuvo a la voz del artista.
Momentos sentimentales que no soterraron, ni por un momento, el verdadero objetivo de la noche, que parecía pasar a convertirse en una orgía colectiva a golpe de ‘I Like It’, dedicada a los asistentes latinos, ‘La romana‘ o ‘Chambea’. El sudor nos recorría, y pedimos más. Ya se sabe que en los festivales, normalmente, no hay otra. Pero Bad Bunny es mucho Bad Bunny, y se permitió un desenlace digno de su fama con ‘Callaíta‘. Canciones basadas en los mismos temas resumidos por PJ Sin Suela, pero que dan en el clavo con rimas certeras y sencillas que hacen empatizar a una audiencia joven y ávida de experiencias al más puro YOLO con un artista que les habla del éxito con la misma intensidad y verdad que del fracaso. Con la misma rabia del desamor que pasión por la vida. Bad Bunny se despedía por todo lo alto, demostrando su genialidad y su profesionalidad, a la par que su ya consabida timidez.
Ningún DJ recogía la energía que allí dejábamos. La fiesta había terminado en un puntualísimo horario familiar. Estaba claro que los del Río Babel no quieren que nos cansemos demasiado. Mañana, hoy, tocaba trabajar.
Bad Gyal firma una de las novedades destacadas de este viernes 5 de julio con ‘Santa Maria’, su nuevo single, muy esperado desde que lo presentara en directo hace varios meses. Se trata de una colaboración con el jamaicano Busy Signal, conocido por su millonario single con Major Lazer ‘Watch Out for This (Bumaya)’, que no decepcionará a los seguidores de la cantante.
‘Santa Maria’, el segundo single de Bad Gyal para Universal (el primero había sido ‘Open the Door’, si bien la llegada de Alba a una multinacional no se hizo pública hasta meses después de su lanzamiento), es otro dancehall descarado como los que suele firmar la cantante, en este caso compuesto por un ritmo machacón y el sonido prominente de algún tipo de instrumento de cuerda punteado que podría ser oriental. Un tema, en cualquier caso, hecho para arrasar como demuestra ese estribillo de «yeah yeah yeahs» que se pega a la primera, y su corta duración de 2 minutos y medio.
Y como esto es una canción de Bad Gyal, ‘Santa Maria’ vuelve a sumar más frases «marca Bad Gyal» al repertorio de la cantante: «sabe que conmigo esta polla está bendecida» es lo menos que esperábamos de esta composición en la que Busy Signal llama a Bad Gyal «Santa Maria». ¿Por qué lo hace? Porque «este coño está apretao como el primer día». ¿Admite ‘Santa Maria’ lectura pro-cannabis? Por supuesto: Bad Gyal es «sweet like sativa», mientras Busy Signal «se pone tonto» cuando Alba fuma «sativa». Otro hit pa la saca.
La llegada del PP y C’s al Ayuntamiento de Madrid ha supuesto diversos cambios en la ciudad en pocos días: la caída de Madrid Central con el fin de las multas pese a las protestas en las calles de asociaciones ecologistas, el desplazamiento de la bandera del Orgullo Gay a un lateral del edificio del ayuntamiento, o ahora la cancelación de un concierto de Def con Dos que había de celebrarse mañana viernes 5 de julio en el barrio de Tetuán. Casualmente, VOX pedía esta mañana que se cancelara un show del grupo en Málaga.
El ejecutivo de la capital cancela el show programado en su momento por Ahora Madrid porque considera que los miembros de la banda “no son dignos de una institución que representa a todos los madrileños», cuando su cantante César Augusto Montaña “ha sido condenado por el Tribunal Supremo por enaltecimiento del terrorismo”. César Strawberry fue condenado en 2017 a más de un año de cárcel por unos tuits publicados en 2013 y 2014 contra gente como Carrero Blanco, Esperanza Aguirre o Miguel Ángel Blanco.
El comunicado del Gobierno indica que “Madrid es una ciudad abierta que valora y protege la convivencia y la tolerancia. Por ello, el Gobierno Municipal no avalará actitudes que fomenta el odio y el ensañamiento con los que más han sufrido”. Def Con Dos, que promocionan su último trabajo llamado ‘Zombi Franco’ («Noticias de última hora señalan que no se ha podido exhumar hoy el cadáver del dictador porque, inexplicablemente, ¡YA NO ESTABA!» es su texto promocional), están compartiendo la noticia de la cancelación en redes sociales, si bien a la hora de la redacción de esta noticia, aún no habían comunicado nada.
Hoy nos orgullecemos de anunciar una propuesta colaborativa con la SALA RAZZMATAZZ gracias a la que podréis ver en directo en Barcelona a varios artistas emergentes nacionales e internacionales de música pop. El ciclo recibe el nombre de «LOVESICK» y tendrá lugar principalmente en la Pop Bar, en la que nuestra redacción debutó pinchando hacia los inicios del site, y que siempre ha sido nuestra favorita de este club. En algunos casos el concierto será los sábados en RazzClub y el evento se identificará como «LOVESICK CLUB» en lugar de «LOVESICK POP». Hoy anunciamos quiénes serán las primeras invitadas, de momento chicas en todos los casos.
«Lovesick Pop», destinado a joyas musicales que pueden dar el gran paso hacia mayores escenarios… o no, acogerá conciertos de artistas que están a punto de dar el salto definitivo, o que ya cuentan con una legión de seguidores fuera de nuestras fronteras pero aún no son tan conocidos por aquí. Es el caso de Mallrat, una joven de 20 años, cuyas escuchas se cuentan por millones en Australia pero aún una desconocida en otros territorios, y que nos visitará tan pronto como el sábado 13 de julio para presentar algunos de sus éxitos, como ‘Groceries’ o ‘Nobody’s Home’, que pueden atraer a seguidores de gente como Carly Rae Jepsen o Lorde.
El 3 de agosto podremos ver el directo de Haiku Hands, un colectivo australiano que puede entusiasmar a los seguidores de Chicks On Speed, Superorganism o -en algún momento puntual más bruto- Die Antwoord, gracias a singles como ‘Not About You’ o ‘Jupiter’. Volveremos sobre ellas en los próximos días. Y finalmente (de momento) el 26 de octubre podremos ver a una de nuestras bandas favoritas del panorama nacional, Cariño, cuya popularidad se ha disparado en los últimos tiempos gracias a temazos como ‘Canción de pop de amor’, ‘Mierda seca’ o ‘Bisexual’, hasta el punto de que ya tienen poco de emergente. Ojo porque la (acertada) versión de ‘Llorando en la limo’ pronto ya no será su canción más reconocida… Las entradas anticipadas para Razzmatazz son 16€ (gastos y consumición incluidos) y se compran en www.milesaway.es y www.salarazzmatazz.com.
«Este tomate ve amaneceres y atardeceres, no realities. No escucha reggaetón, sino el canto de los pajarillos. Este tomate tiene buen gusto». Este es todo el texto que escuchamos en el último anuncio de tomate frito Orlando, bastante arriesgado en un momento en el que el reggaetón ha sido asumido por revistas de prestigio como Rockdelux (con su portada para J Balvin), y festivales internacionales como Coachella (con el fichaje del colombiano o de Bad Bunny), como el nuevo pop. ¿Han podido los prejuicios a sus creativos?
Dejando lo de los «realities» para otro día, gran parte de la asociación del reggaetón al «mal gusto» viene por el machismo de muchas de sus letras y por lo explícito de su discurso sexual. Quizá el anuncio habría llamado menos la atención hace tan sólo un par de años, cuando encontrábamos constantemente a Maluma en los titulares de la prensa generalista por sus letras, fotos, vídeos y postulados machistas. Cuando denunciábamos que el 30% de los hits de aquel año contenían alguna referencia abiertamente machista. Pero, aunque aún quede mucho por recorrer, muchos de los artistas apuntados con el dedo o bien se han concienciado o bien disfrazado cada vez más para ampararse en lo políticamente correcto: las cosas han cambiado bastante. Maluma escribe canciones en las que anima al empoderamiento femenino, Bad Bunny saca vídeos que reflexionan sobre la violencia de género, tanto él como J Balvin están a la cabeza de las producciones más innovadoras del pop a secas en este momento, y lo que es más importante, cada vez hay más voces femeninas en el mundo del reggaetón, que utilizan o no su sexualidad como y cuando les apetece. Las letras de Ms Nina, Karol G o Becky G también pueden ser soeces o de «mal gusto», pero como se ha apuntado en varias ocasiones, ¿acaso las canciones de pop y de rock, de Gainsbourg a Prince, y de Madonna a los Rolling Stones, no han hablado antes de sexo de manera harto evidente? ¿Dónde estaban los defensores del «buen gusto» cuando Michael Jackson arrancaba un hit número 1 en todo el mundo con la frase «Your butt is mine, gonna tell you right»?
El año pasado hablábamos con Karol G y le preguntábamos abiertamente por qué el reggaetón estaba tan denostado, si pensaba que era por su «machismo» o era una cuestión incluso racista. Su respuesta era la siguiente: «siento que la gente se quedó en otra época. Puedo entenderlo cuando el reggaeton empezó, con esas letras tan fuertes, pero eso ha cambiado. Pasa un poco eso también con el trap. No estoy de acuerdo con que la gente generalice, no se puede hablar de todo ello como algo machista, hay música urbana con muy buen contenido».
Cuando entrevistábamos a Ms Nina en 2017 se manifestaba en la misma línea: «El rock tiene música machista y muchos géneros tienen letras machistas. (…) El reggaetón en España está muy discriminado, pero si te vas por ejemplo a México, el reggaetón tiene más cultura, en Latinoamérica en general. Yo estoy muy contenta de ser una de las primeras chicas que hace reggaetón en España». Al igual que hacía Karol G, que manifestaba su deseo de que surgiera un cantante de reggaetón gay, Ms Nina asociaba el progreso y la evolución del reggaetón a la inclusión de la comunidad gay: «Creo que por ejemplo (King) Jedet, mi amigo, está en videoclips conmigo bailando reggaetón, y eso demostró mucho también. Para mucha gente fue un choque: un chico vestido de chica, que cante, haga reggaetón… es un paso adelante para que se normalice un poco eso y la gente abra más la cabeza».
Aitana, una de las cantantes más exitosas del momento en nuestro país, nos dejaba recientemente un titular sobre los prejuicios hacia el género, hablando de su evolución: «No podemos menospreciar el reggaetón porque sea reggaetón. Obviamente no me gustan algunas cosas del reggaetón, con algunas letras no estoy de acuerdo y son machistas. Poco a poco se va evolucionando en eso y hay cosas que trabajar obviamente, pero en sí el estilo me parece superlícito. Es lo que se escucha y tiene ese éxito mundial. No todo el mundo tiene el poder de hacer un éxito mundial». Bebe, que coqueteaba con el género en ‘Corazón’, negaba incluso que el reggaetón fuera especialmente machista: «Yo todavía estoy esperando que me enseñen cuánto reggaetón machista hay, porque escucho mucho reggaetón, y antiguo también. Y depende de la lectura que le quieras dar a las cosas. La música es poesía, es sentido del humor, hazla tuya, pero no siempre refleja una realidad. Y somos un poco cínicos o hipócritas, porque yo también hablo de sexo, y al final el sexo son los códigos que tú tengas con tu pareja o la persona que lo quieras hacer. Ellos lo hablan más abiertamente, pero lo habla más el trap. El reggaetón ahora mismo no es tan explícito para nada. Hay canciones de reggaetón que lloras, que son bonitas».
Podemos debatir horas sobre si estos artistas están en lo cierto o no, pero lo curioso es que Orlando es una marca inocua y blanca, dirigida a toda la familia, no una marca atrevida por sus postulados arriesgados o punkis. No en vano el actor que lee el texto en el spot publicitario es Jesús Vidal, conocido por su papel en la comedia blanca y políticamente correcta ‘Campeones‘. El mensaje del anuncio, en cambio, sí es arriesgado. Toma partido hacia esa mitad de la sociedad que equipara «reggaetón» con «mal gusto» sin haberse leído precisamente ‘Música de mierda‘ para averiguar que todo es relativo o consecuencia de unos parámetros estéticos prestablecidos en un momento concreto de la historia y de la sociedad; e ignora, e incluso puede ofender, a una mitad de la sociedad que consume reggaetón de manera masiva, aupándolo reiteradamente a las listas de éxito en España. ¿Las personas que producen esos millones y millones de reproducciones masivas de reggaetón, acaso no consumirán tomate frito marca Orlando, que no es precisamente la más prohibitiva del mercado?
En JENESAISPOP hemos preguntado a la agencia del anuncio, Lola MullenLowe, desde la que enseguida nos han asegurado que no querían «ofender a nadie». Un representante de Orlando responde: «La última intención de esta campaña es ofender a alguien. De hecho, se emplea el humor como forma de expresión para que la audiencia entienda el tono y el contexto en el que se produce, así como los códigos implícitos de este género». De hecho, niegan asociar «reggaetón» y «mal gusto», aunque parezca bastante evidente por las frases yuxtapuestas: «Más que asociar el reggaetón con el mal gusto, queríamos buscar un estilo antagónico con los sonidos bucólicos del campo (ya que se promueve lo natural en la campaña) y dramatizar más el contraste».
Continúan: «Reflexionamos a través de la ficción sobre distintas situaciones de la vida cotidiana porque queremos posicionar la marca como una respuesta a un mundo aparentemente complicado y lleno de preocupaciones innecesarias. Los tomates son el elemento más importante de nuestro producto y si lo piensas, un tomate tiene una vida tranquila y sencilla. Así, nuestro target se amplía, ya que promovemos que cualquier persona pare y reflexione sobre su ritmo de vida, para entender lo que de verdad es importante, la esencia de las cosas». Se asocia así «tomate» a «campo» en contraste con el «urban» del «reggaetón».
El reggaetón ha sido deconstruido por artistas del nivel de Panda Bear, y Rosalía y C. Tangana han triunfado con adaptaciones más o menos personales del mismo. Pero es curioso cómo incluso después del éxito de ‘Mala mujer’ y ‘Con altura’, ciertas ideas persisten. ‘Con altura’ ha arrasado y ya es la canción más popular de Rosalía por mucho, sí, pero no sin recibir ciertas críticas: Vega calificó la canción de «infumable», El Español entendió la canción como «un fracaso» pese a que iba a ser durante semanas número 1 oficial en España, y muchos dudan que realmente sea la mejor Rosalía… ¿Quizá porque seguimos subestimando el género?