Ariana Grande está muy obviamente en la cima de su carrera y es por supuesto entrada directa al número 1 en álbumes en Reino Unido con su nuevo disco, el recomendable ‘thank u, next’, pues ha vendido 80.816 copias en su primera semana. Además, también llega al top 1 directo en singles con el tema para el que presentaba vídeo la semana pasada, ‘Break Up With Your Girlfriend, I’m Bored’.
¿Qué supone todo esto? Algún que otro récord que sumar a su discografía. En primer lugar es la primera mujer de la historia que es a la vez número 1 de discos, número 1 de singles y número 2 de singles a la vez, pues ‘7 Rings’ cae desplazada por «Break Up» desde el número 1 al número 2. Además, es la primera mujer de la historia en reemplazarse a sí misma en el número 1. También es la primera vez que una mujer ocupa los dos principales puestos de la lista de singles británica desde que Madonna fuera número 1 y número 2 con ‘Into the Groove’ y ‘Holiday’ durante una semana de agosto de 1985.
A falta de que se conozcan los datos oficiales de Estados Unidos, donde rondará las 300.000 copias en su primera semana siendo top 1 con toda certeza, el álbum ‘thank u, next’ es número 1 en Suecia, Noruega, Nueva Zelanda o Irlanda, además de número 2 en Holanda e Italia y número 3 en Alemania. El dato español se conocerá el martes.
Pocos artistas independientes –no ya nacionales, sino también internacionales– pueden presumir de llenar una sala como Joy Eslava en su segunda actuación en Madrid. Y menos aún son capaces de hacerlo apenas unos meses después de lanzar su álbum debut y con poco más de 20 años. Una de ellas es Alicia Climent, conocida artísticamente como Alice Wonder, que días atrás colgaba el cartel del “sold out” en el veterano teatro madrileño para su actuación de este viernes, 15 de febrero, dentro de un nuevo ciclo Madtown Days by Jim Beam. ¿Pero quién es Alice Wonder y cómo ha obrado esta proeza? Lo desgranamos en 6 factores que pueden explicar su impresionante tirón comercial partiendo desde la autoedición –aunque ‘Firekid’ está licenciado a BMG–.
Su voz
Sin duda Alicia tiene en su instrumento vocal su gran baza. Un bonito timbre negroide y profundo, capaz de ir de graves a agudos (en falsete, eso sí) con alcance y sensibilidad, que suena con el desgarro de quien tiene el aparato de manera natural (asegura que nunca estudió música ni canto, apenas unas nociones). Con su color, no es de extrañar que pueda hacer suya cualquier canción, como muestran las versiones de Rihanna, Bon Iver, Adele, James Bay, Lykke Li, Drake, Katy Perry, The Black Keys o Nina Simone con las que empezó a asomar la cabeza.
Su base de fans nace en las redes sociales
Este punto conecta directamente con el anterior. Como la belga Angèle –pese a las diferencias estilísticas–, Alice Wonder comenzó como una cuenta de Instagram que abrió a principios de 2016 donde subía su serie #15secondcover, fragmentos de vídeos domésticos con esas versiones a guitarra o piano que luego empezó a colgar completas en un canal de Youtube. Su éxito fue brutal, creciente, llevándola a ver que realmente tenía que ofrecer, que gustaba al público, animándose a mostrar también sus propias canciones. Pero, sobre todo, antes de publicarlas ya contaba con una base de fans de decenas de miles de personas. Empezó su casa digital por el tejado, pero se sostiene.
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Su percepción abierta del pop
Como demuestra la variedad de artistas versionados, la visión que tiene de la música es rica y sin prejuicios, algo que conecta mucho con las audiencias más jóvenes. Pero, a la vez, está educada en un cancionero clásico, con un claro poso blues y soul que subyace en la base de sus canciones, incluso aunque muchas estén revestidas de electrónica, por lo que también parece capaz de captar a otros públicos. Aunque en ocasiones conecta con otras propuestas análogas como Mow o Pavvla, los arreglos coloridos y explosivos de ‘Clean Up The Mess’ o ‘Too Mad’ conectan muy claramente con una Florence Welch. Además, su apertura de miras la ha llevado a colaborar también con artistas tan distintos como la electrónica de Ed Is Dead o la canción de autor del portugués David Fonseca, cuya ‘Resist‘ muestra que está preparada para amplias esferas del pop.
Su oscuridad
Alicia guarda un asombroso parecido físico con otra adolescente emergente en el mundo de la música, Billie Eilish. Y lo cierto es que, aunque el empleo de la electrónica que hacen ambas es dispar –como decía antes, Climent tiende a lo orgánico de manera natural–, también están unidas por cierta oscuridad atormentada en sus canciones, esa solemnidad envolvente de canciones como ‘Strategy’, ‘Wash Over’, ‘Bajo la piel’ –su primera incursión musical en el castellano, en la que veo un punto de copla (¡!)– o ‘Take Off’, su gran éxito con más de 4 millones de escuchas en Spotify.
‘Take Off’
Esa canción, precisamente, parece haber sido clave en el crecimiento de Alice Wonder como proyecto. El dichoso algoritmo de Spotify –o vete a saber qué alquimia– llevó ese tema de su EP debut a la playlist ‘La canción más bonita del mundo’, seguida por más de un millón y medio de personas de todo el mundo. Así, sucede que la ciudad del mundo que más escucha a la madrileña es México, nada menos, seguidas de Madrid y Santiago de Chile. Lo cierto es que, cifras aparte, es un tema fantástico, con esa melancolía que persigue a Alice en sus canciones amasando al piano un maravilloso crescendo a lo Justin Vernon, con fuegos artificiales finales, a la altura.
‘Firekid’
Y a finales del pasado verano llegaba por fin el citado álbum debut de Alicia, un disco producido por el experimentado Ángel Luján (Anni B Sweet) con la implicación directa del teclista de Vetusta Morla, Jorge González –otro de los motivos del crecimiento de Alice es, posiblemente, que ha ejercido de telonera en buena parte de la última gira del grupo–. Pero lo que realmente sobresale de ‘Firekid’ es que es un disco sólido, con una solidez casi impropia de un debut, repleto de detalles de producción interesantes y varias canciones muy destacables –las citadas párrafos arriba más ‘Playgame’–. Pero lo más fascinante, quizá, sea esa capacidad para maridar rock –con el piano ejerciendo la labor habitual de las guitarras, evocando un poco a la primera Tori Amos–, con trazos de jazz e IDM a lo Moderat. De seguir progresando así, ¿cuál será el próximo objetivo? ¿Una Riviera? ¿Un WiZink Center? De momento, las próximas oportunidades de verla en directo serán en la Sala Acme de Cerdanyola del Vallés y en la Sala El Veintiuno de Huesca, dentro del ciclo Girando Por Salas 2019.
Uno de los puntos más interesantes de ‘X100 PRE’, el disco de debut de Bad Bunny, es hasta qué punto el cantante se postulaba como autor de canciones antes que como rey del perreo. Como destacaba mi compañero Raúl Guillén en la enlazada crítica, no es que hubiera baladas como la preciosa ‘Solo de mí’, o que apenas hubiera featurings en el disco (con Drake reservado para el final); es que a diferencia de lo que suele pasar en los álbumes de pop de 2018 y 2019, ha escrito la mayoría de temas del álbum él completamente solo.
No es el caso del tema para el que hoy estrena vídeo, ‘Si estuviésemos juntos’, que es una de las excepciones, pues es una co-autoría con Camilo Echeverry. Pero su elección como videosingle sí es una declaración de intenciones, pues es una de las canciones sentidas. En ella, Bad Bunny habla de sexo («Cada polvo mejor que el anterior / Pero no como el primero / Tú sabes que ese no se va a borrar») pero solo para mirar al pasado con una nostalgia que se presenta insoportable («A otra persona no he podido amar / Y te juro que lo he tratado / Pero es que ninguna se te para al la’o / Desde que te fuiste sigo trastorna’o»).
El vídeo, en sintonía, imagina una boda perfecta con su chica, pero como decimos, es una farsa, y el caballo blanco perfecto es de mentira. Un vídeo de inequívoco aire tristón en su desenlace, con el que Bad Bunny está tratando de decirnos que también tiene su corazoncito.
HEALTH, una de esas bandas ruidosas de Los Ángeles que en la década pasada se dieran a conocer a través de estruendosos conciertos y discos como su debut o ‘Get Color‘, no decepcionaban con el tercero, ‘Death Magic‘, en el que el terror y el pop se daban la mano de manera magistral. En canciones como la sobresaliente ‘Stonefist’ hallaban el sonido brutal que algunos ansiamos en los últimos y venideros discos de Depeche Mode. Un referente aquí, de nuevo, en el teclado de ‘Black Static’.
‘Vol 4:: Slaves of Fear’ viene algo afeado por un título que parece el de uno de sus discos de remezclas, pero sobre todo por la propia promesa del grupo de ofrecer algo «pesado y transgresor» con una «gran variedad de estilo» que incluye «incluso una balada de guitarra» (sic). Antes de nada, permanece su gusto por el metal y hay que hablar de la evolución de la percepción de este género aplicado al pop, que no es el mismo en 2008 que en 2019, en los tiempos en los que gente Grimes o incluso Poppy están experimentando a su manera con él. En este contexto, la aproximación de HEALTH suena divertida, y eso no es bueno en este caso, en tanto que no es buscado. Hay cierto humor por ejemplo en el vídeo del single ‘Strange Days (1999)’, sobre “un cantante de Los Ángeles asesinado”. Pero las letras del grupo son un buen pozo de mierda, implicando muchas veces el deseo de estar muerto o incluso hablando desde el más allá. «La vida va a destrozarnos / el tiempo se acaba / ¿está terminando el mundo?», se pregunta una. «Estoy solo, no elegimos nacer», dice otra. «La muerte es el mensaje sin sentido, no el principio». Y así todo el rato. Esto no es cosa de risa, que diría aquel.
Por otro lado, esas ambiciones estilísticas no terminan de llegar a tan buen puerto. ‘NC-17’ o el single ‘Strange Days (1999)’ parecen haberse armado sobre algún tipo de base trap; mientras que la balada con guitarra es ‘Decimation’. Sin embargo, ninguno de estos temas representa lo mejor que saben hacer HEALTH. En ‘Vol 4:: Slaves of Fear’ cuando la banda es capaz de hacer al público vibrar como solían es cuando sacan la ametralladora. Sucede en ‘Feel Nothing’ o en la notable ‘God Botherer’. Ahí sí son capaces de hacernos bajar a los infiernos como pretendían.
Calificación: 6,5/10 Lo mejor: ‘God Botherer’, ‘Feel Nothing’, ‘Strange Days (1999)’ Te gustará si te gusta: Metallica, Depeche Mode y Rammstein Escúchalo: Spotify
Cuando llegue Eurovisión, ya habrá tenido lugar el Brexit, previsto para el 29 de marzo, por lo que no parece que vaya a ser el año de Reino Unido en el festival teniendo en cuenta su historial de resultados. No quedan en el top 10 desde hace justo 10 años y, por el contrario, han sido “bottom 5” en 4 de los últimos 8 años. Es oficial: caen mal.
La nueva víctima que Reino Unido lanza a los leones se llama Michael Rice y es un pobre muchacho recién salido de un talent show llamado All Together Now que ha co-presentado Geri Halliwell, otrora conocida como Ginger Spice. El bueno de Michael se presenta con una balada llamada ‘Bigger than Us’, cuyo principal fallo es intentar ser lo que proclama su título un poco demasiado.
Ese Reino Unido que tanta música pop exporta como exhibió de manera casi pornográfica durante las Olimpiadas de Londres no se decanta aquí por un proyecto salido muy a medias del underground tipo Rudimental, sino que opta por su vertiente baladista. El país no siempre es el más moderno del lugar, siempre ha salvaguardado su punto clásico -ahí están Ed Sheeran o Adele para demostrarlo-, y aquí tiran por completo por ese camino. Algo muy lícito. ‘Bigger than Us’ no es nada terrible cuando comienza, tarareable como aquella canción de Take That que no te gustaba pero tampoco te saltabas, y sin embargo, su último minuto sí es bochornosamente excesivo. No, ese no parece el golpe de efecto que este país necesita en estos momentos. ¿No tenían nada por ahí que Theresa May pudiera bailar cual hitazo de Abba?
Calificación: 5/10 En los foros de Eurovisión se dice…: «Este niño es demasiado feo, y no tiene la soltura o profesionalidad del alemán y el austríaco del año pasado. Go back to the bottom 5 where U belong». Kikocuadrado. Las casas de apuestas: van 29º en las apuestas. La gente no está para perder pasta a lo tonto.
La voz de Amy Winehouse, inconfundible, característica y -cuando estaba en forma- robusta como pocas, vuelve a sonar en un tema nuevo editado en 2019, casi como una especie de milagro que será cuestionado por muchos por su ética y oportunismo. Se suponía que ‘Lioness’ aparte (aquel disco a su vez ya bastante cuestionable), las canciones y maquetas inacabadas que había dejado la cantante habían sido destruidas por Island, pero parece que ha quedado alguna cinta por ahí.
La mano derecha en el disco de debut de Winehouse, Salaam Remi, que también aparecía como co-productor en algunos temas del segundo junto a Mark Ronson, tiene una nueva colección de canciones llamada ‘Do It for the Culture 2’ y la primera que presenta «casualmente» es esta. En ‘Find My Love’ encontramos a Nas rapeando como voz principal en busca del amor en contraposición al «dinero», pero antes y durante lo que escuchamos más que nada es un dulce balbuceo de Amy, que como Salaam ha explicado, nació de una sesión de improvisación junto a la cantante. «Trabajar con amigos es lo mejor de ser un creador», dice. «Siendo Nas y Amy dos de mis compañeros creativos más cercanos a lo largo de los años, este parece de manera orgánica la primera canción de mi proyecto».
No sabemos si «orgánica» es la palabra más adecuada para definir esta producción concreta, pero en cualquier caso siempre es una gozada volver a escuchar en bucle la voz de Amy, más que nada porque 7 años después de su muerte seguimos sin hallar una intérprete con el color de su timbre. Alguien podrá decir incluso que un álbum lleno de lamentos y tarareos de Amy sería mejor que el 90% de lo que se publica.
No es, por cierto, la primera vez que Nas y Amy se encuentran en un tema publicado tras la muerte de esta. Un año después de su fallecimiento se había editado ‘Cherry Wine’, tema que incluso tuvo videoclip con imágenes proyectadas de Amy.
La edición del próximo disco de Ryan Adams, el primero de tres álbumes que tenía previstos, ha sido cancelada, como informa Billboard. La causa es el reportaje publicado por The New York Times hace unos días reuniendo a varias mujeres que denunciaban maltrato y abusos psicológicos por parte del artista. Entre las denunciantes estaban, entre otras, su exesposa Mandy Moore y Phoebe Bridgers, quien acaba de presentar un disco junto a Conor Oberst, quien a su vez fue hace unos años acusado de violación, siendo después demostrado que no era cierto.
El disco de Ryan Adams que se había anunciado llamado ‘Big Colors’ ha desaparecido de plataformas tipo iTunes, a las que se había subido en forma de pre-pedido y al menos por el momento no va a publicarse. Los pre-pedidos también han desaparecido de su web oficial. Del álbum había llegado a presentarse un tema llamado ‘Fuck the Rain’. Por otro lado, la ex compañera de trabajo de Adams Jenny Lewis, le ha cuestionado a través de Twitter, si bien usando la palabra «supuesto»: «Estoy profundamente preocupada por el supuesto comportamiento de Ryan Adams. Aunque él y yo teníamos una relación profesional activa, me solidarizo con las mujeres que se han manifestado».
Ryan Adams, que también era acusado en el reportaje de haber tenido «interacciones inapropiadas» con una menor, negaba las acusaciones en un comunicado en el que añadía desconocer que esa joven fuera menor de edad. También decía que no era «un hombre perfecto» y reconocía haber «cometido muchos errores», por los que se disculpaba «profundamente y sin reservas» por el daño que hubiera podido causar. Sin embargo, también añadía que la imagen que se daba de él en el reportaje era «molestamente imprecisa»: «Algunos de los detalles arrojados son tergiversados, otros exagerados y otros completamente falsos».
Alfred García está a punto de iniciar la gira de presentación de ‘1016‘. En concreto, el tour arranca el 28 de febrero en Madrid y continuará por ciudades como Granada, Valencia, Barcelona o Pamplona hasta terminar en Mallorca, ya en junio. Sin embargo, el cantautor catalán ha querido hacer un guiño a su pasado y antes de empezar la gira ha realizado un concierto secreto para fans en la sala Sidecar de Barcelona, donde en 2016, mucho antes de OT, congregó a 200 personas, la mayor cifra de público de su carrera hasta el momento.
La nota de prensa dice que “hace 3 años, en 2016, Alfred García llenó su primera sala de conciertos: la Sala Sidecar de Barcelona. Para entonces, llenar una sala de 200 personas era un gran logro. El artista ha querido hacer honor a ese momento antes de empezar el ‘1016 Tour’ y ha vuelto un jueves 14 de febrero a la misma sala Sidecar para hacer un Secret Show con unos pocos fans afortunados”.
“Este primer espectáculo del artista ha sido una experiencia íntima y personal en la que han sonado 10 de los 16 temas de su álbum ‘1016’, que ya ha alcanzado el estatus de Disco de Oro en España. El artista contó con dos invitados especiales: Carlos Sadness, con su tema No cuentes conmigo, y Natalia Lacunza, finalista de la última edición de Operación Triunfo, que acompañó a Alfred en Por si te hace falta. Sonaron también otros temas como Que nos sigan las luces, Volver a empezar, Wonder, Let me go, 1016, Londres y un romántico y sencillo medley de Et vull veure, Vete de mi y Amar pelos dois a piano y voz”.
Por otro lado, García ha anunciado que el vinilo de ‘1016’ saldrá finalmente el viernes 8 de marzo. Puedes recordar nuestra entrevista reciente con el músico aquí. En ella, Alfred nos dejaba un titular muy apto para la noticia de su actuación en Sidecar: “Me voy a sentir underground toda mi vida porque es de donde vengo”.
Robyn no parece demasiado interesada en hacer videoclips tan entretenidos como los que ha solido hacer en los años previos a la publicación de su nuevo disco, ‘Honey‘. En mayor o menor medida son muy recordados los vídeos de ‘With Every Heartbeat’, ‘Dancing On My Own’ o ‘Call Your Girlfriend’, mientras el de ‘Honey‘, que parecía de la última Róisín Murphy… no tanto.
Sucederá lo mismo con el nuevo vídeo de la sueca para una de las canciones destacadas de su disco, ‘Send to Robyn Immediately’. Esta canción unida a ‘Baby Forgive Me’ en la mezcla del álbum (suenan seguidas sin corte) obtiene ahora un videoclip que en realidad es un anuncio de ropa, ya que ha sido creado a través de la nueva campaña de Robyn con la marca de chándales y ropa interior sueca Björn Borg. La colaboración se anunciaba hace unos días a través de Instagram.
“Busca a Robyn” es el nuevo “Busca a Wally” en este vídeo en la que la presencia de Robyn es anecdótica y el protagonismo recae en una serie de jóvenes que bailan, se lían entre ellos, se sumergen en un lago… Disfrutan de su juventud, en definitiva. Añade un poco de “queer-baiting” a la poción y ya tenemos un nuevo vídeo de ‘Honey’, lamentablemente con un “replay-value” justito. Eso sí, muy chula la ropa…
¿Cómo celebrar San Valentín cuando eres Kanye West y tu esposa, Kim Kardashian? El rapero ha llevado a cabo una idea para el día de los enamorados que probablemente solo a él podía habérsele ocurrido: llamar a Kenny G para ofrecer a Kim una actuación privada en su casa rodeado por un océano de rosas rojas, rosas y blancas colocadas en vasos de cristal.
La propia Kim ha colgado el vídeo de la actuación de Kenny G en sus redes sociales, desatando las risas y bromas por parte de los usuarios y convirtiendo al saxofonista en “trending topic”. Por un lado hay gente que no se explica que, entre todos los saxofonistas que hay en el mundo, Kanye haya llamado al más hortera, mientras por el otro hay gente sobre todo preocupada por el músico, al que se presume secuestrado en casa de Kanye y Kim para siempre, tocando el saxo por toda la eternidad.
Se desconoce cuánta pasta habrá decidido aceptar Kenny G para llevar a cabo semejante regalo, o si en realidad lo ha hecho por amor al arte, pero por lo menos el músico parece haberse tomado con humor el encargo de Kanye. Antes de sorprender a Kim, Kenny había declarado en sus redes: “no me la juego hoy, todo el mundo depende mí para dar romance, así que vamos allá”.
Ojalá exista un making of de esto, con gente colocando cuidadosamente cada vaso y cada rosa mientras Kenny G espera de pie durante horas la llegada de Kim. El documental del año. https://t.co/GAyN2tBBuj
Kanye West’s gift to his wife was to capture Kenny G and hold him in a room of their house. He is forbidden from taking breaks and must remain standing, playing his romantic sax. If even a single vase of roses is overturned, an alarm will sound… pic.twitter.com/rpPGTq8yZz
Viernes cargado de novedades, este 15 de febrero de 2019. Para empezar, encontramos nuevos álbumes de Fangoria (álbum con versiones de canciones favoritas del dúo más dos inéditos producidos por Guille Milkyway), Avril Lavigne, Novedades Carminha (desde ya, Disco Recomendado), Airbag, Cupido, Chaka Khan, Monterrosa, Recycled J, Betty Who, Piroshka (supergrupo con miembros de Lush, Elastica o Moose), Natti Natasha, Elena Setién, Yann Tiersen, Methyl Ethel, No Fucks, The Cat Empire o Los Bonsáis, entre otros. Además, el dúo femenino Pinpilinpusies y el masculino Kids From Mars presentan sus EPs debut.
La semana también está a tope de singles llamativos/interesantes: a las canciones mostradas a lo largo de la semana por Zedd & Katy Perry, Weyes Blood, Yawners o Dellafuente & C. Tangana se suman hoy los singles de Ana Torroja, Nathy Peluso, Foals, Cardi B & Bruno Mars, Jessie Ware, Damien Jurado, Jenny Lewis, Salaam Remi (con Nas y ¡la voz de Amy Winehouse!), John Legend, Alicia Keys, Paula Cendejas & Alizzz, Apartamentos Acapulco, Static & Ben feat. J Balvin, Bearoid, Hozier, Stereophonics, Tommy Genesis, Leiva, Ciara, Danny Ocean, Ane Brun, Juice WRLD, FUR, Kehlani, The Cinematic Orchestra, We Are Scientists, Michel Cloup Duo, Vendredi Sur Mer, Baiuca, IZAL & DePedro o Lizzo.
También hay espacio para otro tipo de lanzamientos, como la reedición de ‘Palo Santo’ de Years & Years –ampliada con nuevos temas como ‘Valentino’, colaboración con MNEK–, la edición digital de ‘So Far Gone’ de Drake por su 10º aniversario, un EP en directo de Albin Lee Meldau (a punto de iniciar su gira por España), un nuevo volumen de rarezas de Robbie Williams o las sorprendentes versiones de Los Nikis y Whitney Houston que perpetran Cintia Lund y Parcels, respectivamente.
Grandmaster Flash es una de esas personas de las que sí o sí hay que hablar cuando se habla de los origenes del hip-hop, como sabrás si has visto ‘The Get Down‘, la aclamada serie de Netflix sobre la historia del género que terminó demasiado pronto. El músico de Barbados afincado en Nueva York es uno de los grandes pioneros del género con su trabajo a los platos y junto a su banda Grandmaster Flash and the Furious 5, en su momento integrada por los “5 furiosos raperos” Melle Mel, The Kidd Creole, Keef Cowboy, Mr. Ness/Scorpio y Rahiem.
A través del mítico sello Sugarhill Gang, tan pronto como en 1981 el DJ y sus 5 MCs editaron ‘The Message’, considerado el primer single de hip-hop con mensaje de la historia. Aunque lamentablemente el grupo solo llegó a publicar dos álbumes de estudio, en los que se incluían otros de sus temas más conocidos, como ‘It’s Nasty’ o ‘Scorpio’, en 2007 fue incluido en el Rock and Rall Hall of Fame, siendo el primer grupo de hip-hop en entrar. Jay-Z se encargó de presentar su introducción al museo en la ceremonia.
A Joseph Saddler (Grandmaster Flash) se le atribuye el mérito de haber perfeccionado tres técnicas en el arte de pinchar platos como el “backspin”, el “punch phrasing” y el “scratching”, abriendo la veda para sampleadores del futuro como Kanye West, DJ Shadow, The Avalanches o el propio Jay-Z. Su talento a los platos se materializó en varios discos de estudio esenciales para entender el primer hip-hop que llegaron a ser reeditados a principios de la pasada década, como ‘The Source’ (1997).
Con este currículum, Grandmaster Flash es por necesidad uno de los nombres más importantes que pasarán este año por España. El DJ actúa este sábado 16 de febrero en la sala Razzmatazz de Barcelona. Las entradas están a la venta a un precio de 16 euros + gastos anticipada y 18 euros en taquilla.
Cardi B y Bruno Mars firmaron juntos una de las canciones más exitosas de 2018, ‘Finesse’, en realidad una canción que ya había aparecido sin colaboraciones en el último disco del músico estadounidense, ‘24k Magic‘, pero que pegó un verdadero pelotazo con su remezcla junto a la rapera del momento poco antes de que esta lanzase su álbum debut, ‘Invasion of Privacy‘.
Visto los resultados de esta fructífera colaboración, Cardi y Bruno han decidido volver a unir fuerzas para una nueva canción que ya está disponible en las plataformas de streaming. ‘Please Me’ sigue en la onda de los medios tiempos R&B de ’24K Magic’, por lo que parece más un single de él que de ella, una especie de cruce entre el baladón de ‘Versace on the Floor’ y los pulidos ritmos hip-hop de ‘That’s What I Like’, con especial énfasis en las armonías vocales onda Boyz II Men que tanto le gustan a Bruno.
El tema cuenta con el añadido de la carismática Cardi, que rapea cosas como “tu pussy basura, mi pussy horchata” antes de dejar a Bruno mendigando por su amor. ¿Nuevo éxito entre manos? El tema puede gustar y mucho en Estados Unidos, aunque no está claro que cale demasiado en Europa, donde claramente preferimos cosas como ‘I Like It’. Por cierto, Cardi ha compartido el single en Twitter indicando que ahora tanto Bruno como ella son “ganadores de Grammys”. Bien merecidos ambos, pese a las críticas.
¿Es una sorpresa que Ana Torroja publique hoy un single producido por El Guincho (Rosalía, Björk) y Alizzz (C. Tangana)? Desde luego, pero ojo, ya sabíamos que la cantante había dado con Henry Saiz y Pional porque así lo había publicado en Instagram. Y por otro lado, ¿no era ‘Hawaii-Bombay’ de Mecano una canción de, literalmente, «tropical pop»?
Quizá por eso se percibe a la que fuera cantante de Mecano totalmente cómoda en este medio tiempo tan sensual y sutil, que contiene un sample del dúo español de beatmakers Livinlargeinvenus. La canción fue maquetada hace más de un año, y fue coescrita junto a Rosalía justo cuando esta trabajaba en ‘El mal querer’ con El Guincho. Y no, los «tui-tui-tui» no los aportó ella en busca del nuevo «trá-trá», sino que Rosalía aportó letra tras pasarse «dos o tres veces por el estudio». Nos lo cuenta la propia Ana Torroja en una larga entrevista: «Con Guincho y Alizzz, hablamos un montón. Les dije: «Sé lo que hacéis vosotros, pero yo tengo que hacer algo con lo que me sienta identificada, con lo que se me reconozca. Que no me disfrace». Escuchamos de todo. Me proponían cosas y yo decía: «no me veo» o «no me veo todavía, espérate». De pronto apareció esta canción y dije: «¡ah, qué elegante, qué bonito el groove, qué sencillo pero qué inspirador, qué llamativo! Te pone de buen rollo, es fresco…» (…) De un modo muy orgánico apareció Rosalía, que en ese momento estaba trabajando con El Guincho».
La letra contiene cierto componente sexual muy retratado en el vídeo de Cráneo Films, en sintonía con la sensualidad de la letra «todo está bien a más de 100 / búscame, llámame, enrédame otra vez / dirás de mí que pudo ser». Así la explica Torroja: «es la historia de un amor de verano de los que dejan huella. Parecía el amor de tu vida, pero lo pensabas porque solo habías pasado unas horas con esa persona (…) Es una canción de deseo casi insatisfecho, de deseos de verano que se quedan en un suspiro». Una sensación muy conseguida gracias a la producción, a los juegos vocales y al título de la canción, que con su doble sentido («llama» de «llamar» y de «arder») es un poquito más Mecano y se explota.
El pelotazo dado por Novedades Carminha en los últimos años es una de las mejores noticias que me pueden venir a la mente sobre el buen estado del pop español. La banda gallega asentada en Madrid no ha dejado de sumar fans desde sus inicios, y aún editando desde la más estricta independencia, sin licencias a majors ni nada que se le parezca, cada hit les ha llegado un poco más lejos que el anterior: ‘Te vas con cualquiera’, ‘Jódete y baila‘, ‘Antigua pero moderna‘, ‘Que Dios reparta fuerte‘, ‘Cariñito’, ‘Te quiero igual’… y así hasta llegar hasta la colaboración con Dellafuente, ese ‘Ya no te veo’ en plan disco que cierra su nuevo álbum, ‘Ultraligero’, que podría ser el mayor éxito de su vida… o no.
El grupo de Carlangas, Xavi, Jarri y Anxo se ha metido los prejuicios del underground que les pudieran quedar de los tiempos de sus inicios por el arco de triunfo y se entrega aquí a diferentes géneros como la mencionada música disco, la «verbena» (playlist con el ‘Tiburón’ incluido) o la moda jamaicana (‘Joven con la edad’). Lo hacen encima con coartada intelectual o como mínimo conceptual: rendir con cada uno de los temas un homenaje a la música de baile de un tipo. Puede que no haya guiños al techno, pero sí los hay al funk (‘Yo te quiero igual’), al underground neoyorquino de finales de los años 70 que unía rock con electrónica (‘Volverte a ver’), a la cumbia (‘A Santiago voy’) o incluso al rap (‘Atlántico’).
La amplitud de la paleta de colores da más riqueza de lo que parece al álbum, pues les permite incluir con mucho motivo un sensual saxo en ‘Joven con la edad’ o apostar por la experimentación moderadamente en ‘Volverte a ver’. Haya sido de manera natural o de manera ligeramente impostada, animada por el furor con el que su público ha ido haciéndoles llenar salas cada vez más grandes, los Novedades Carminha de 2019 se encuentran 200% cómodos en todos estos registros, a lo que contribuyen unas letras sencillas, pero siempre personales, apasionadas, divertidas. Pueden parecer improvisadas, pero su calado es innegable en una generación, a tenor de los millones de streamings que van sumando.
«Aunque te gusten Los Planetas como a todos los puretas, yo te quiero igual» puede ser su estribillo más popular, conformando un himno de «no-admiración» hacia los granadinos, si bien hecho «desde el cariño»; pero no es el único. Efectivamente, ‘Yo te quiero igual’, editado hace ya 2 años, es uno de los muchísimos singles de adelanto lanzados que aquí también se han recopilado. Aparecen las mencionadas ‘A Santiago voy’ junto a Esteban & Manuel y ‘Verbena’, o la reciente ‘Hay un sitio pa ti’, en la que además de un dardo envenenado contra la ostentación a través de Jay-Z, encontramos otro ritmo disco, unos coros masculinos que ni Dandy Warhols y un efecto vocal en Carlangas que ni C. Tangana.
Novedades Carminha las complementan con temas algo menos redondos pero igual de atractivos desde otro de sus puntos fuertes: el retrato social. ‘Obsesionada’ es una parodia de una chica a la que «solo le importa la unidad de España» (dicen que la noche madrileña les ha dejado estas sorpresas), ‘Disimulando’ reúne a dos amantes que «siempre dicen que no y acaban follando» y ‘Joven con la edad’ retrata a quien, quizá por no haber disfrutado de su adolescencia, vive a los 30 o los 40 como si no hubiera un mañana. Parodias u homenajes (LOL), contribuyen a la solidez de un disco divertidísimo y también con cierto trasfondo, del que ‘El vivo al baile (y el muerto al hoyo)’ es otro gran exponente. Todos al baile, ¿no?
Calificación: 8,2/10 Lo mejor: ‘Yo te quiero igual’, ‘Ya no te veo’, ‘Verbena’, ‘Obsesionada’ Te gustará si te gusta: el pop español al margen de las etiquetas Escúchalo: Spotify
Preguntados sobre cuál de los 8 discos nominados al Grammy a Mejor Álbum del Año merecía ganar, exactamente el 49,8% de nuestros lectores se decantaba por ‘Dirty Computer’ de Janelle Monáe. Presente en decenas de listas de lo mejor de 2018, incluso liderando alguna como la del New York Times, The Associated Press o NPR, el tercer disco oficial de la cantante era otro alarde de R&B y funk moderno, indirectamente vinculado e indisociable de Prince, y rico de nuevo en su mensaje sobre el empoderamiento femenino (para muestra la genialmente nada sutil ‘PYNK’), entre otras interesantes temáticas.
Lamentablemente Janelle no ganó, al menos perdió en beneficio de otro de los 15 mejores discos de 2018 para nuestra redacción, ‘Golden Hour’ de Kacey Musgraves, pero lo seguro es que se ha perdido otra oportunidad de reconocer su talento, manteniéndola en una segunda fila que empieza a antojarse un tanto desesperante. Sí, todos los medios alabamos a Monáe, la cantante recibe portadas en Glamour y tiene todo el respeto de la prensa más exigente, pero no termina de dar el salto hacia el gran público que su música merece. ‘Dirty Computer’ resistía tan solo 2 tristes meses en el Billboard 200, a su vez la mitad de lo que había durado el álbum anterior. En países como el nuestro, a duras penas parece existir.
No creo tanto como la mayoría en la marginación racial de los Grammys, de la que tanto se ha hablado tras el ninguneo a Kanye West o tras la derrota de Beyoncé contra Adele, pues Stevie Wonder ganó el premio a Disco del Año hasta 3 veces durante los años 70 y también un par de mujeres negras han ganado el Grammy a Álbum del Año, como Lauryn Hill, que arrasó en la ceremonia de 1999, o Whitney Houston, que triunfara con la banda sonora de ‘El Guardaespaldas’; pero sí creo que la derrota de Monáe en la ceremonia de 2019 es la más triste. ‘Black Panther’ ha arrasado en taquilla y no necesita más reconocimiento (además, Kendrick Lamar ha vendido ya 5 millones de copias de ‘DAMN.’); Drake y Post Malone son artistas millonarios ya en boca de todos y sobre todo en este caso tampoco se lo merecían; Brandi Carlile parecía estar ahí cumpliendo una cuota de americana que no parece la línea que seguir por unos Grammys que deciden abrirse con ‘Havana’; y H.E.R. se presentaba con una propuesta menos compleja que la de Janelle. A sus 21 años, seguro que tiene muchas más oportunidades.
El disco de Monáe, presentado con una película de la que ella es la actriz principal, pues en los últimos años se ha curtido para ello en proyectos tan relevantes como ‘Moonlight‘ o ‘Figuras ocultas‘, se parecía cada vez menos a esa distopía sobre un mundo oligárquico en que el amor y la libertad ha sido erradicada de la que nos ha hablado desde el principio de su carrera… y más a la realidad. Como indicaba mi compañero Raúl Guillén en su excelente crítica del disco que recomiendo revisitar, «no deja de ser chocante cómo la realidad puede ir incluso más allá que la fantasía y su argumento es cada vez menos literario y más literal». Entre monólogos de la vagina como el de ‘Django Jane’, temas que en boca de Bruno Mars habrían tenido 10 veces más éxito (‘Make Me Feel’), temas que en boca de Halsey habrían tenido 5 veces más éxito (‘I Like That’), la colaboración de Brian Wilson en el tema titular (inspirado en la Biblia y en las «detenciones en prisiones secretas de Chechenia»), el tema hecho el día post-Trump muy apropiadamente llamado ‘Screwed’ y detalles tan chulos como la outro bien arriba de ‘Americans’ (inspirada en un discurso de Obama), ‘Dirty Computer’ se alzaba como una obra fundamental de 2018, otro pequeño disco-biblioteca hecho por alguien que aún cuida los conceptos, que se interesa por hacer «el álbum del año» y no una «playlist de hits». ¿El colmo del absurdo? No estaba nominado en la categoría en la que se había presentado, «urban contemporary», en la que para colmo ganaba ese disco de The Carters que ya nadie recordaba.
Días antes de los Grammys, a tenor de un brunch organizado por el proyecto «Fem the Future», en el que se celebraba la nominación de 150 mujeres, Janelle, que ejercía de presentadora, declaraba para Billboard cuando le preguntaban qué significaría ganar su primer Grammy lo siguiente: «ser reconocida por un trabajo verdadero, honesto y que no es solo sobre mí, sino sobre una comunidad de voces marginadas». Añadía: «(ese reconocimiento) ya me hace sentir como si hubiera ganado». Monáe tuvo que conformarse con ese par de nominaciones y con demostrar ante una audiencia millonaria que es una gran performer, si bien su equipo no ha estado tan fino como el de Camila Cabello o Dua Lipa y St Vincent para compartirlo con el mundo en Youtube. Así tampoco es que vayamos a ningún lado, y menos sacando discos cada 3 o 5 años.
‘There’s a Riot Going On’ no es un disco descollante en la discografía de Yo la Tengo. Pero, francamente, da igual. Porque sigue valiendo completamente la pena peregrinar allá donde toque el trío. Si Yo la Tengo no conoce disco malo, menos aún se les recuerda un concierto que no haya sido memorable. Y más que memorable fue la noche de ayer, en un Apolo con las entradas agotadas y que lucía magnífico. Yo la Tengo se dedicaron a hechizar al público con todo su arsenal, con esas canciones de pop alternativo ora tan tenues que parecen que van a romperse, ora apisonadoras. Todo servido con su estupendo y aparentemente fácil dominio instrumental; Ira llevaba el peso específico de las guitarras y gran parte de las voces, mientras Georgia y James McNew iban alternándose entre baterías, teclados, bajos y otros. Foto: Erik Magermans (show de Madrid).
El concierto se dividió en dos partes; una primera “acústica”, en que desgranaron su repertorio más calmo, y una segunda en la que brillaron el nervio y el reverb. Esta primera parte se inició con el largo instrumental ‘Your Are Here’, con el que abren su último disco. Y daba gusto ver cómo la iban desarrollando, cómo James pasaba con asombrosa desenvoltura de los teclados a la segunda batería. El repertorio fluía sin pausas, con un sonido exquisito y diáfano, mientras ellos, serios y reconcentrados, iban dejando ir su fabulosa capacidad de emocionar. El público, entusiasmado y respetuoso, chistaba si asomaba el más mínimo conato de conversación en los desarrollos instrumentales. ‘Ashes’, ‘She Might, She May’ o ‘Forever’, las tres de ‘There’s a Riot…’ brillaron con la fuerza de clásicos. Pero el momento más emotivo fue cuando James, parapetado tras el contrabajo, cantó una conmovedora ‘Black Flowers’. Ahí ya aparcaron el gesto adusto, y tras cuarenta minutos de mutismo, Ira bromeó sobre el topicazo de decir, concierto tras concierto que “esta es nuestra ciudad favorita”… para rematar que (ehem), efectivamente, Barcelona lo era. ‘Big Day Coming’ sin la guitarra haciendo reverb y un largo ‘I Heard You Looking’ cerraron la primera tanda de canciones.
Tras una pausa de veinte minutos, la segunda parte empezó aparentemente calmada… hasta que reventaron los reverbs y las distorsiones, con Ira flipándose fuerte con las guitarras. Adiós al ensimismamiento. Ira seguía mandando durante la emotiva ‘For You Too’, pero Georgia se lució en ‘Little Eyes’ y ‘Shades of Blue’, para, a continuación, volver al dulce pop distorsionado e ir subiendo el crescendo hasta un ‘Tom Courtenay’ en que todos nos contagiamos. Y allí todo ya era felicidad, melodías y distorsión, rematadas en una ‘Blue Line Swinger’ arrebatadora, en que Ira se echó al suelo y enloqueció a la guitarra. La sonrisa de James no podía ser más esclarecedora. Pero claro, la cosa no se iba a acabar ahí. Los bises los trajeron “tocando canciones de New York City”, en las que destacó un ‘I’ll Be Your Mirror‘ susurrado. Más de dos horas de Yo la Tengo, en que mostraron que siguen tan pletóricos y emocionantes como siempre. 9.
Backstreet Boys anunciaron una gira a principios de noviembre que incluía fechas en Madrid y Barcelona, en menos de una semana apenas quedaban entradas a precios estratosféricos para verlos en la capital y pocas entradas para Barcelona. Los tickets volaron pocos días después para verlos en ambas ciudades, lo cual es una noticia por varias razones: la primera es que no actuaban en solo una de las dos ciudades como tantos otros artistas, que suelen optar por solo Barcelona por razones geográficas. La segunda es que los estadios son el WiZink Center y el Palau Sant Jordi, los mismos estadios a los que otros artistas como Madonna, Lady Gaga o Katy Perry les ha costado bastante llenar con sus últimas giras (o directamente no lo han logrado). Pharrell, en su deseo de venir a nuestro país a grandes recintos, abortaba misión, y aún quedan tickets para ver en estos mismos lugares las próximas giras de Florence + the Machine o Mumford & Sons, quienes además esta vez no actúan en Madrid. Backstreet Boys agotaban con pasmosa antelación, pues el tour no llega a nuestro país hasta mayo.
En tercer lugar, el grupo no tiene un top 40 en las listas de singles desde hace más de una década. Y en cuarto, la gira no puede ser más voluminosa. No es que vayan a hacer 5 ciudades europeas antes de volver cagando leches a su país como Taylor Swift, sino que tienen 28 paradas previstas en arenas como el O2 de Londres o el Mercedes-Benz de Berlín; y luego 43 conciertos en América. Traducimos: el año que viene verás a Backstreet Boys en la codiciada lista de Forbes de los artistas que más han ingresado en 2019. Y bastante por arriba.
El éxito de las giras de Backstreet Boys viene explicado por la nostalgia del 20º aniversario de sus primeros discos: su público se reencuentra con sus tiempos mozos cantando temas como ‘Quit Playing Games’, ‘As Long As You Love Me’ o ‘I Want It That Way’ en lo que incluso una responsable de su promotora considera como «una despedida de soltera gigante». No tan lejos de otros espectáculos como ‘Yo fui a EGB’ o ‘I Love the 90’s’, el tour es una oportunidad para que el público que ya no sale tanto como antes se reencuentre con la fiesta. Otra cosa es que ese público se escuche los discos nuevos…
Flops: el disco
La entrada de ‘DNA’ en Backstreet Boys en listas ha sido muy positiva: número 1 en Estados Unidos, número 1 en Canadá, número 1 en Austria, número 2 en Alemania, número 4 en España, número 7 en Reino Unido… Pero eso sí, el descalabro de la segunda semana ha sido épico. En Estados Unidos ‘DNA’, que por supuesto se ha servido del típico «ticket bundle» de «entrada para gira + disco», ha pasado del número 1 al número 24 en tan solo unos días, y en Reino Unido, aún peor: el disco ha desaparecido de todo el top 100 en su segunda semana (!). Prácticamente ha terminado su recorrido casi antes de empezar.
La mala noticia se produce en parte por el bajísimo streaming de lo nuevo de la banda. En su primera semana, de los 234.000 puntos logrados por Backstreet Boys en Estados Unidos, 227.000 procedían de las ventas puras (por el «ticket bundle») y solo 7.000 de descargas y streaming… cuando actualmente suele ser al revés. Parece complicado que pueda pasar algo con algún single de ‘DNA’ cuando ya se ha intentado con tres… ¿aunque a alguien le importa de verdad con los bolsillos llenos de pasta?
Nathy Peluso no ha parado de dar conciertos en los últimos meses en presentación de su último EP, ‘La Sandunguera‘, hasta el punto que no hemos conocido canción nueva por parte de la cantante argentina afincada en Madrid desde entonces. Aquel EP por supuesto incluía el inolvidable y divertidísimo tema titular, uno de los 20 mejores del año para JENESAISPOP, y que hace unos días cumplía su primer aniversario.
Por suerte, la sequía de novedades de Nathy Peluso ha terminado esta noche. La cantante había anunciado que su nuevo single, ‘NATIKILLAH’, salía esta medianoche, en concreto a la extraña hora de las 00.15 (hora española). Este es el portadón que acompaña a la canción, que casi parece una respuesta a los memes “a punta de pistola” de Twitter, aunque mucho mejor hecho.
‘NATTIKILLAH’ es un nuevo posible pepinazo de Peluso, en este caso recordando tanto al “flow” medio atropellado de ‘La Sandunguera’ como a los ritmos hip-hop de principios de siglo pasado… ¿alguien dijo 50 Cent? Por otro lado, el tema deja algunas frases susceptibles de convertirse en míticas en la carrera de la argentina como “yo mermelá, tu mantequila” (sic), “yo tengo la grasa, papá”, “yo tengo miel, no quiero esposo, tampoco quiero un carro lujoso, quiero alegría” o “con mi celutitis y mi fibra grosa, tú sabes que así estoy más hermosa”.
Como es costumbre en los últimos tiempos, el videoclip de ‘NATIKILLAH’ se ha estrenado en vivo en Youtube, y ya está disponible en la plataforma. El vídeo alterna planos de Peluso cantando frente a una mesa llena de “frijolito, huevo y mayonesa” o junto a sus bailarinas con otros en los que aparece bailando en una pasarela o conduciendo una moto de agua en tacones. Os recordamos nuestra pasada charla con Peluso, desde Barcelona.
MARINA ha anunciado al fin que su nuevo disco, ‘LOVE + FEAR’, sale el 26 de abril. La cantante británica ha informado que el álbum se trata de “dos colecciones de 8 canciones que forman un conjunto”, por lo que parece un álbum doble aunque se componga de 16 pistas en total, aunque también puede considerarse un único disco partido en dos, a la moda actual seguida recientemente por Foals, TR/ST, Julia Michaels o Aitana o al modo ‘I Am… Sasha Fierce‘ de Beyoncé, publicado en 2008.
El primer avance de ‘LOVE + FEAR’ ha sido ‘Handmade Heaven’, que ha generado reacciones encontradas en JENESAISPOP. Comercialmente, la melódica balada ha debutado en el número 76 de la lista de singles británica, lo cual ya es más de lo que consiguió cualquier single de ‘FROOT‘, el tercer y hasta el momento último álbum de la artista. Sin embargo, MARINA ha conseguido este año un éxito moderado en las islas con ‘Baby’, su single junto a Clean Bandit, que llegó a ser top 12 durante la Navidad, ocupa actualmente el número 81 y de hecho estará incluida en el disco.
Sobre el álbum, MARINA había declarado que sería de “pop contemporáneo” y ya hay quien le está sacando parecidos a la portada con la de un álbum de Cheryl Cole. Presumiblemente, el disco representará un antes y un después en la carrera de la cantante, como de hecho refleja ya su cambio de nombre, que prescinde de aquel “The Diamonds” con el que la conocimos.
Tracklist:
Part 1
1 Handmade Heaven
2 Superstar
3 Orange Trees
4 Baby (Clean Bandit feat MARINA)
5 Enjoy Your Life
6 True
7 To Be Human
8 End of The Earth
Part 2
9 Believe In Love
10 Life Is Strange
11 You
12 Karma
13 Emotional Machine
14 Too Afraid
15 Sucker
16 Soft To Be Strong
Gus Dapperton, el chaval de Nueva York del que os hablamos hace un par de temporadas con motivo de su interesante propuesta entre el sonido de Mac DeMarco y la estética de Napoleon Dynamite pero en “hipster”, visita esta semana la Península para presentar sus nuevas y viejas canciones, donde le espera una gira por España que hoy mismo, día de San Valentín, llega a Madrid. El concierto es en Galileo Galilei, si bien las entradas están agotadas.
Después, Dapperton visitará el 15 de febrero Las Armas de Zaragoza, el 16 de febrero el Dabadaba Club de San Sebastián, el 17 de febrero La Rambleta de Valencia y el 19 de febrero el Capitolio de Lisboa, Portugal, tras lo cual regresará de nuevo a España para ofrecer un concierto en la fábrica Estrella Damm de Barcelona, el 20 de febrero.
El single más reciente de Dapperton, que sigue sin publicar álbum, es también uno de sus más inmediatos y románticos. ‘My Favorite Fish’ -de temática muy propia para el día de hoy- es una ligera canción R&B con guitarras y teclados muy dream-pop, además de unas armonías vocales que ya aparecían por ejemplo en ‘Amadelle with Love’; aunque por el timbre de voz de Dapperton y el estilo de la canción, casi podríamos estar ante una balada de los últimos Dirty Projectors. El videoclip, totalmente anti-veraniego a pesar de haberse rodado en medio del mar, incluye planos del artista cantando bajo el agua.
Visor Fest continúa con su apuesta por ofrecer un festival diferente a lo que se suele ver estos días, apostando por grupos que sobre todo emergieron en los 80 y 90 pero que no han perdido vigencia o han terminado resultando realmente influyentes en la música de hoy, pese a que su presencia en festivales actuales no sea demasiado común.
El festival de Benidorm celebró su primera edición el pasado mes de noviembre, en el Parque de l’Aigüera, en Auditorio Julio Iglesias, y como os hemos venido contando, este año adelanta sus fechas y pasa a tener lugar los días 13 y 14 de septiembre.
Habiendo confirmado ya a dos interesantes nombres como el grupo australiano The Church y la banda británica New Model Army, el festival suma hoy un nuevo nombre a su cartel, el de los estadounidenses Buffalo Tom. El grupo de Boston, muy querido sobre todo durante los 90 por canciones como ‘Taillights Fade’ o ‘Late at Night’ o en especial por su disco de 1992 ‘Let Me Come Over’, probablemente uno de los mejores que produjo el rock alternativo americano durante la mencionada década, publicó el año pasado un nuevo disco, ‘Quiet and Peace’, al amparo de los 30 años cumplidos por su álbum debut, editado en 1988. JENESAISPOP celebró la efeméride en un artículo especial.
Visor Fest promete más novedades en su edición de 2019 que se irán desvelando en las próximas semanas. De momento puedes consultar toda la información sobre las entradas aquí.
Fangoria publican mañana, 15 de febrero, ‘Extrapolaciones y dos preguntas – 1989-2000’, un disco que celebra los 30 años del proyecto de Alaska y Nacho Canut con 2 temas inéditos –el single ‘¿De qué me culpas?‘ es uno de ellos– y versiones del dúo de canciones publicadas en esa franja de tiempo que les encantan. Entre los artistas homenajeados hay nombres del mainstream como OBK –’Historias de amor‘–, Camela, Carlos Berlanga o Ku Minerva, pero más aún del indie-underground como Los Planetas, Parade, Ellos o Javier Corcobado.
Pablo Motos, presentador de El Hormiguero, no parecía estar al tanto de ello, puesto que atribuyó al grupo todas las canciones del disco que ayer fue Alaska en solitario a presentar al programa de Antena 3. En concreto le señaló que su frase favorita del disco era una que decía «te besaré en espiral cuando no mire nadie», ignorando que se refería a la adaptación de ‘Dame estrellas o limones’ de Family, el efímero pero crucial dúo que formaron a mediados de los 90 el artista Javier Aramburu e Iñaki Gametxogoikoetxea. Tampoco es que haya que exigir que todo el mundo conozca a un grupo que apenas fue mínimamente popular en la escena después de desaparecer, pero sí documentarse un poco para saber que si el público canta las letras del disco mientras lo escuchaban antes de empezar el programa es porque casi todo eran versiones. O dejar de insistir en identificar «Alaska» y «Fangoria», ignorando del todo a Nacho Canut al alabar el single principal del disco. O saber, tras varias entrevistas en el programa, que Olvido es amante del cine de terror. Por ejemplo.
El resto de la entrevista, además de confirmar que este lanzamiento tendrá una segunda parte después del verano con más «extrapolaciones» –pero sin «preguntas»–, esta vez con temas ajenos de entre 2001 y 2019, derivó sobre todo por lo anecdótico y lo personal, como suele ocurrir. Además de pedir un plato de patatas fritas como obsequio tras conseguir ser «invitada platino» por el número de visitas realizadas al programa, Alaska confesó a pregunta de Motos que la enfermedad crónica que le han detectado a su marido Mario Vaquerizo –artrosis, al parecer– ha mermado su deseo sexual pero no su adicción a la cerveza. Y cosas así.
El extraño título –“el extremo de la esfera”– del nuevo álbum de Cass McCombs está inspirado en una obra del artista californiano –como el propio McCombs– Tahiti Pearson, especializado en trabajar con papel troquelado y los volúmenes y sombras que arrojan. Una de ellas, llamada ‘Castillo de la esfera’, se incluye dentro de las distintas ediciones de vinilo de ‘Tip of the Sphere’: una especie de cilindro que, al ser colocado sobre la galleta del vinilo y ponerlo a girar, crea formas en movimiento que se reflejan en el espacio donde lo usemos. Es un homenaje a otra obra, llamada ‘Dream machine’, del extravagante escritor, pintor y músico Brion Gysin, una pieza que con su giro produce, dicen, alucinaciones. El vídeo describiendo la edición, con la voz de nada menos que Robyn Hitchcock, no tiene precio.
Y tiene todo el sentido, porque buena parte de este 9º álbum de McCombs parece transcurrir en un ensueño, tanto musical como lírico. Siempre enraizada en la gran canción norteamericana, la música del autor de ‘Big Wheel and Others’ discurre aquí de una manera más libre y fluida que nunca, a menudo con desarrollos propios del free jazz que llevan a canciones tan intrincadas y sinuosas como las que abren –‘I Followed The River To South To What’– y cierran –‘Rounder’– el álbum, más de 7 y 10 minutos, respectivamente, de exploración de estructuras exiguas estiradas hasta sus límites, hipnotizándonos con su groove de una forma física, como si realmente nos dejáramos llevar por el ‘Castillo de la esfera’.
Esos “viajes” que plantea Cass McCombs no siempre son tan extensos, pero sí más atrevidos. El precioso blues de ‘Absentee’, por ejemplo, está envuelto en quedos soliloquios de saxofón, pedal steel y Hammond, que podríamos equiparar a un estado de embriaguez. Y otro de los momentos más reposados pero también más subyugantes, es ‘Prayer for Another Day’ en la que se sitúa lejos la voz de Cass, como si estuviera en otra habitación o incluso en otro plano de la realidad –lo cual se acerca a dar un sentido a frases como “Quiero vivir en un espejo mágico / en el mundo real lleno de lluvia / lo haré, lo haré”–. Pero, como en los viajes lisérgicos, unos salen bien, y otros no tanto: las percusiones africanistas y la tensión del violín de Joan Wasser –Joan As Police Woman– desasosiegan en la floja ’Real Life’; aunque no es tan indigesta como el presuntuoso experimento beatnik de ‘American Canyon Sutra’.
Por suerte no todo en ‘Tip of the Sphere’ es tan arty como parece y, aparte de ese espíritu audaz que ofrece resultados desiguales, McCombs hace en él lo que mejor sabe: grandes canciones con hechuras de clásico. Lo son, en un sentido muy Grateful Dead, ‘The Great Pixley Train Robbery’ o ‘Sidewalk Bop After Suicide’. O, más cerca de su contemporáneo Bill Callahan, la subyugante ‘Tying Up Loose Ends’, una simple pero demoledora reflexión sobre lo futil de la vida y la muerte. O, incluso, evocando a los primeros R.E.M. en la línea de bajo y los giros melódicos de ‘Sleeping Volcanoes’, una canción que describe a los humanos como contenedores de ira a punto de estallar, como volcanes domidos, que también ofrece una lectura política. O siendo sobre todo él mismo en ‘Estrella’, insospechado homenaje a Juan Gabriel.
Es esta última la única canción del disco que, quizá, podría acercarse a temas de McCombs como ‘Dreams-Come-True-Girl’, ‘County Line’, ‘Love Thine Enemy’, ‘Brighter!’ o ‘Bum Bum Bum’, que ejercían de llave para adentrarse en los mundos que contenía en cada disco. Pero, no alcanzando en carisma a ninguna de ellas, hace evidente que ‘Tip of the Sphere’ es, aunque notable, uno de los trabajos más herméticos de los autores de rock más heterogéneos y personales de las últimas dos décadas, sin discusión.
Cass McCombs presentará ‘Tip of the Sphere’ en la próxima edición del festival madrileño Tomavistas, junto a Beach House, Deerhunter, Cigarettes After Sex o Friendly Fires.
Calificación: 7,6/10 Lo mejor: ‘Absentee’, ‘Estrella’, ‘Sidewalk Bop After Suicide’, ‘Tying Up Loose Ends’, ‘Sleeping Volcanoes’ Te gustará si te gusta: Bill Callahan, Kurt Vile, Bonnie «Prince» Billy Escúchalo: Spotify