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Rihanna, Drake, A$AP Rocky, Chance The Rapper… lamentan la muerte de Nipsey Hussle en un tiroteo

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Según reporta Pitchfork, esta madrugada se ha conocido la muerte por disparos de bala de Nipsey Hussle. El rapero y empresario tenía 33 años y ha sido abatido mientras estaba en la puerta de su conocida tienda de marca deportiva en la ciudad de Los Ángeles. Además, en el mismo ataque han sido heridos dos transeúntes. Se desconoce el móvil del ataque hacia Hussle, que fallecía de camino al hospital.

Nipsey Hussle tenía 33 años y era muy conocido en la ciudad de Los Ángeles como ejemplo de un adolescente que se unió a las bandas callejeras para después reconducir su vida a través de la música. La carrera de Hussle, tras diversos singles y mixtapes, despuntó una década atrás cuando colaboró con Drake en el tema ‘Killer’. A partir de ahí, su popularidad fue en aumento gracias a colaboraciones con YG, Rick Ross o Snoop Dogg. Nipsey se hizo también muy conocido por su faceta como empresario: abrió una tienda de ropa y accesorios de running que se convirtió en un gran éxito, compatibilizando esa tarea con la música.

Por eso no fue hasta que en 2016 colaboró en ‘FDT (Fuck Donald Trump)’ con YG cuando su nombre comenzó a conocerse de manera más global. Inicialmente planificado para 2014, el año pasado publicaba al fin su álbum debut oficial, ‘Victory Lap‘. Un disco con colaboraciones de Kendrick Lamar, Diddy o The-Dream, que fue nominado al Mejor álbum de rap en los últimos Grammy (se alzó con el premio ‘Invasion of Privacy’ de Cardi B).

Esto le había procurado un gran reconocimiento por parte del mundo de la música afroamericana, que llora la muerte de Nipsey: Rihanna (que ha mostrado fotos de HUssle junto a su mujer e hija en la alfombra roja de los Gramm), Drake, A$AP Rocky, Chance The Rapper. Talib Kweli, Vince Staples o Meek Mill, entre otros muchos, están expresando su pesar por su pérdida en los últimos minutos.

Las claves visuales de los vídeos de Rosalía, Modeselektor, Katy Perry, Two Door Cinema Club y Rammstein

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El perreo con turbulencias de Rosalía, el barroquismo (como diría Manuela Trasobares) de Modeselektor, la robótica Katy Perry, la magia de Two Door Cinema Club y la épica incendiaria de Rammstein. Sacamos punta a las imágenes de los vídeos musicales más destacados de las últimas semanas.

Con altura (Rosalía)

Tras la intensidad emocional y la potencia visual de ‘Los abrazos rotos’ y ‘La piel que habito’, Almodóvar se repanchingó en la silla de director y dirigió la ligera y zumbona ‘Los amantes pasajeros’. Haciendo un paralelismo con la trayectoria del director manchego, el videoclip ‘Con altura’ sería el ‘Los amantes pasajeros’ de Rosalía, una avioneta que vuela bajo y no está a la altura (ni lo pretende) de los Boeing 747 de ‘El mal querer’. La creatividad del vídeo está en sintonía con la inventiva de las rimas de la canción: “altura”, “travesura”, “sabrosura”… Una relectura con mal de altura y turbulencias del ‘Toxic’ de Britney Spears en clave reguetonera. Filmada en formato 4:3, estrechando los márgenes del plano para que la mirada del espectador no se desvíe ni un segundo de Rosalía, ‘Con altura’ es un pasaje en primera clase, con cava y tortilla, para que la cantante se luzca y perree con sabrosura.

Who (Modeselektor)

En el siglo XVII, el pintor tenebrista Georges de La Tour capturó en su obra toda la belleza, el misterio y el lirismo que se esconde en las sombras que produce la luz de una vela. Olvidado durante años, su redescubrimiento en el siglo XX originó un efecto polinizador que, pasando por la fotografía de ‘Barry Lyndon’ o la obra del ilustrador Dave McKean (ver la portada de la primera edición de ‘Coraline’), ha llegado hasta al nuevo vídeo de Modeselektor. ‘Who’ se abre y cierra con una figura que podría haber vivido en la época de De la Tour y haber sido iluminada por él; un oxímoron (una mujer cegada por una venda iluminándose con una vela) que, como si fueran dos signos de interrogación, envuelve un freak show lleno de imaginativos y siniestros personajes. A medio camino entre las relecturas barrocas de Peter Greenaway y el estilismo sucio de los vídeos de Die Antwoord, ‘Who’ reúne varios arquetipos conocidos –Guillermo Tell, las siamesas Hilton- y los depila hasta sangrar con una cuchilla oxidada de afeitar.

Modeselektor & Tommy Cash — WHO from Chehad Abdallah on Vimeo.

365 (Katy Perry, Zedd)

Ya lo decía Asimov en sus leyes de la robótica: “un robot no puede dañar a un ser humano” (aunque sea a base de abrazos). El realizador Warren Fu, conocido por sus aplaudidos trabajos para Daft Punk, The Strokes o The Killers, es el firmante del nuevo vídeo de Katy Perry. En ‘365’ ha recogido la tradición estética y narrativa del mito de la vida artificial femenina, desde la María de ‘Metrópolis’ (de quien customiza el traje) o las replicantes de ‘Blade Runner’ hasta las androides de ‘Westworld’ o la Ava de ‘Ex Machina’, y la ha sintetizado en cuatro minutos. Katy Perry es una androide doméstica, una mezcla entre Alexa, ‘Las mujeres perfectas’ y una Realdoll, que se rebela ante la falta de atención y cariño de su dueño (interpretado por Zedd). Un experimento de 365 días de duración, narrado con caligrafía cinematográfica, que acaba con la robot como Hal 9000: desconectada por haber fallado en su cometido. En este caso, enamorar a su apocada “pareja”.

Talk (Two Door Cinema Club)

El joven artista Max Siedentopf ha construido su breve pero cada vez más relevante obra sobre un pilar fundamental: el guiño humorístico. El realizador alemán no engola la voz, como hacen muchos principiantes inseguros, sino que saca la lengua como hacen los niños: con la boca cerrada. En el vídeo ‘Talk’, Siedentopf, en sintonía con la letra de la canción (y los “catalanes” de Rajoy), “hace cosas”. Prueba, experimenta, juega. El vídeo, impregnado de un contagioso espíritu lúdico, está articulado por medio de una brillante y muy divertida idea de montaje: encadenar todos los planos imitando el movimiento del popular truco de magia del dedo que aparece al principio del vídeo. A través de varios “pases de mano”, vemos a los integrantes de Two Door Cinema Club y a las del cuerpo de baile, haciendo pantomimas, posados chorras y trucos de prestidigitación como quien juega al Magia Borrás. Todo ello tras una pantalla azul situada en la calle, que se podría ver como el equivalente de los paneles o photocall de madera en los que todos hemos metido alguna vez la cabeza.

Deutschland (Rammstein)

La historia de Alemania según Rammstein contada en nueve minutos. Una épica historia de violencia con elementos fantásticos cortada a espadazos en varios bloques: las luchas de las tribus germánicas con Roma en la Germania Magna (con influencias de la célebre secuencia de ‘Gladiator’), el imperio carolingio (con una estética que recuerda a la algo olvidada ‘Excalibur’ de John Boorman), la reforma luterana (vista como una bacanal entre frailes), la Alemania prusiana (donde se glorificaba la violencia como mecanismo de lucha darwinista), la Alemania nazi y el Holocausto (recreado como una nazisploitation tipo ‘Ilsa, la loba de las SS’), los “años de plomo” de la Baader-Meinhof y un futuro pos-apocalíptico tan oscuro y lluvioso como el de ‘Blade Runner’. En ‘Deutschland’ se mezclan iconos y símbolos de la historia de Alemania y se queman todos juntos en un gran pira, al estilo de la quema de libros de la plaza de la Opera de Berlín en 1933, alimentada con bombas, antorchas y cocteles molotov.

Ofrenda floral / Las flores no me odian

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“Estos no son mis Gente Joven, que me los han cambiado”, pensé tras la primera (y muy superficial, confieso) escucha de Ofrenda Floral. Obvio, porque Ofrenda Floral no es Gente Joven, aunque tras ambos proyectos esté el leonés Fernando de la Flor. Es curioso, sin embargo, cómo nos pueden llegar a engañar las primeras escuchas casuales. Enseguida descubrí que realmente la metamorfosis no es tanta. Lo esencial continúa intacto.

Que el enfoque de este nuevo proyecto es más ambicioso lo prueba la edición del disco en 10” por Kocliko Records (precioso diseño de Gregorio Soria) y la masterización de Cris Romero. En ‘Las flores no me odian’ Fernando parece querer decirnos que vale, que el indie, el shoegaze y el dream pop están muy bien, pero que ahora le apetece bailar. Aunque sea un poquito. No, Fernando no se ha echado en brazos del techno pop más descocado y la disco music más hedonista. Pero sí que ha cambiado la envoltura de sus canciones. Ha mudado el lo-fi por el hi-fi; los ropajes de cantautor indie por el de elegante grupo de pop electrónico. Esas melodías, que antes eran más ensimismadas, ahora, como diría Joe Crepúsculo, suenan brillante. El ritmo interno, tanto del disco como el de los temas, es más acelerado, con más rasmia. Sin embargo, el interior se mantiene intacto; los temas de duración breve, las letras, la voz de Fernando (siempre doblada, recitando más que cantando), la permanente atmósfera de hermoso misterio y Family en el horizonte.

‘Las flores no me odian’ se arranca de manera electrónica, acelerada, con ‘Diminutivos’, para acabar inmediatamente colgando de una estructura levísima de clics y clocks, a la manera de la indietrónica. Hay chorreo de sintetizadores ligeramente makinorros, tratando de rememorar el eurodance de los 90, en ‘Metálico’, que retrotrae mucho a Parade, especialmente en lo lírico (“Metálico, soy kilos de chatarra”).

‘Junt(ix)os Y Revueltos’ es un retorno a terrenos más acústicos, con una tosca pero simpática caja de ritmos marcando el ídem. Pero si hay un tema que nos convence del todo del sutil giro estilístico es el hit del disco, ‘Las costas de Jupiter’, una de esas pequeñas maravillas a las que Fernando nos tiene tan acostumbrados, esta vez refulgente con su melodía tan hechicera y su estribillo encantador y redondo.

La cara B es prácticamente un retorno a la obra anterior, ejemplificado en ‘Bomba-mambo’, liviana y hermosa, y coronado por ‘La Carcoma’, sólo con guitarra acústica y salpicada por efectos espaciales pequeñitos. Para reconducirnos al camino del techno jovial está la ingenua y tonta -pero encantadora-, ‘La gran ilusión’, a base de ritmos sincopados y casiotone. El cierre es otro retorno a los orígenes, ‘Caminos amplios y libres’, una pequeña nana prácticamente susurrada. Tras el pequeño susto inicial arriba relatado, el giro de Fernando me ha ganado. Parafraseando a Lampedusa: todo ha de cambiar (un poco) para que siga igual (de bonito).

Calificación: 7,5/10
Lo mejor: ‘Diminutivos’, ‘Metálico’, ‘Las costas de Jupiter’,’La gran ilusión’.
Te gustará si te gusta: Charlie Mysterio (y Los Caramelos), Parade, Family.
Escúchalo: Spotify

Tres cómics que estarán entre lo mejor de 2019

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Nick Drnaso / Sabrina

‘Sabrina’ cuenta la desaparición de una mujer al volver del trabajo, lo que conlleva una reflexión sobre las noticias de sucesos, y sobre cómo las redes sociales tejen un morbo feroz alrededor. Lo inquietante viene con el vacío de su familia y de su novio. Aquí ninguno tiene el control de sus vidas, ocultando el pánico con incertidumbre y reflejando una sociedad sedada por las «fake news».

Continúa el fenómeno que se desarrolló con la anterior obra de Nick Drnaso, ‘Beverly’, que recuerda al trabajo de Chris Ware en el uso de colores pastel con intenciones ocultas. Sigue ahondando en personajes perturbadores por inexpresivos, asfixiados por la soledad silenciosa del día a día. Aunque lo más llamativo en esta ocasión es que Drnaso nos revela un universo tan terrorífico como reconocible, sin demasiadas intrigas, pero al que aguarda un desenlace tajante. Asistimos a un bucle de situaciones repetidas, pero hiladas de manera adictiva, dejando al lector sumido en la historia sin oponer la menor resistencia. Pese a la aparente rutina, este es incapaz de soltar el libro. 9. Disponible en Amazon.

Michael Kupperman / Niño prodigio

Estamos ante una historia biográfica del padre del autor, donde ambos interiorizan escenas tormentosas y callan también las felices de unas vidas marcadas por la infancia del progenitor. Joel Kupperman fue un niño prodigio resolviendo problemas de matemáticas en el famoso programa Quiz Kids de la radio y televisión estadounidenses de finales de los años 40, en una coyuntura esperanzada y de recuperación económica tras la Segunda Guerra Mundial. O mejor dicho, cómo llegar a fomentar todo un ejemplo de conducta en la población a costa de un menor de edad.

Kupperman hijo, galardonado con un Premio Eisner, busca en ‘Niño prodigio’ respuestas contundentes a una serie de enigmas familiares, ocultos bajo una aparente normalidad. Y sí las encuentra, aunque sea con diálogos poco verborrágicos con su padre, que sufre una demencia. Pero otras conclusiones llegan cuando conecta, con la misma serenidad del trazado gráfico de sus dibujos, las tres infancias de la saga Kupperman, porque a estas alturas Michael también tiene un hijo… 8. Disponible en Amazon.

O. Schrauwen – Ruppert & Mulot / Guy, retrato de un bebedor

No decepciona Olivier Schrauwen con uno de los cómics más esperados del año tras la trilogía de las memorias imaginadas de su abuelo. Una vuelta que rinde un homenaje muy particular al género de piratas. Manteniéndose fiel al espíritu de los corsarios, en consecuencia a las peripecias de Guy, el protagonista de esta aventura, no faltan el alcohol a perpetuidad, el escorbuto como pasajero marinero, los abordajes en alta mar, la traición como medio de supervivencia, las voces de ultratumba y un loro como animal de compañía. Sin recurrir a la nostalgia, ‘Guy, retrato de un bebedor’ se centra en el mundo de los adultos, a diferencia de otros libros sobre piratas, y supone una fuente de renovación de recursos para Schrauwen, con la colaboración del dúo formado por Florent Ruppert y Jérôme Mulot.

Tras acabar la última página, uno es consciente de que la sencillez narrativa y la intriga son las claves de ‘Guy, retrato de un bebedor’, a pesar de haber corrido el riesgo de haber sido hecho a seis manos. Bajo una paleta cromática de colores pálidos -con mayor o menor intensidad para graduar expresiones-, el libro tiene una clara vocación por conquistar adeptos tan extremos como lo es su protagonista: ¿se puede ser tan malo y tan tonto al mismo tiempo? 8,5. Disponible en Amazon.

La Canción del Día: ‘Hechizo’ de Confeti de Odio “obsesiona” a su autor original, Teen Suicide

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Confeti de Odio ha lanzado una nueva canción llamada ‘Hechizo’, que estrenaba el pasado fin de semana en directo en el festival BiS de Barcelona. ‘Hechizo’ es en realidad una versión de ‘haunt me (x3)’ de Teen Suicide, que lejos de ser una canción por completo desconocida es un pequeño clásico del indie lo-fi reciente, como demuestran sus casi 5 millones de reproducciones en Spotify.

‘Hechizo’ es por supuesto una versión en español de ‘Haunt me (x3)’, casi literal en su traducción “quiero tu hechizo, quiero tu amor, quiero amigos, y droga mejor” y “quiero tu hechizo, nunca me iré, no estaré triste, no lloraré”, que en este segundo caso sí reemplaza frases algo más concretas de la canción original (“I wanna be haunted’, I won’t leave my bed, I won’t go crazy, I won’t ged sad”). Aunque la mayor diferencia entre ambos temas es su producción, pues ‘Hechizo’ ya no es lo-fi: en una especie de rescate, Lucas de la Iglesia ha extraído la canción pop que se escondía en ‘Haunt me (x3)’ entre zumbidos y distorsión, y le ha dado una nueva vida, poniendo el énfasis en la voz y por tanto en la letra, ahora perfectamente audible.

Lucas De Laiglesia a llama a Sam Ray (líder de Teen Suicide) su “héroe” y de hecho el propio Ray, también integrante de American Pleasure Club, ha elogiado ‘Hechizo’ en sus redes sociales de manera realmente efusiva, pues dice estar “obsesionado” con la versión de Confeti de Odio. “Esta versión de ‘Haunt me’ es quizá la más bonita e increíble que escuchado de todas las versiones que se han hecho de mis canciones”, ha escrito en Facebook. “Pero creo que es porque todo el mundo canta mejor que yo, y produce mejor”. La reacción de Confeti de Odio ante las palabras de Ray han sido obviamente de ilusión: “Me he despertado leyendo lo que el autor de la canción (y héroe personal) Sam Ray ha dicho sobre mi versión y estoy emocionado”.



Tame Impala estrenan nuevo single, ‘Borderline’, en la tele

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Tama Impala fueron anoche la banda invitada a actuar en el mítico Saturday Night Live de la televisión americana. El grupo interpretó por supuesto su nuevo single ‘Patience’, que ha dividido a la redacción, pero también tuvo tiempo de estrenar un tema que la banda de Kevin Parker aún no ha subido a las plataformas de streaming, si bien suponemos que esto sucederá en las próximas horas o días.

Se trata de un corte llamado ‘Borderline’ cuya presentación en Saturday Night Live el grupo sí ha querido compartir a través de su canal de Youtube. ’Borderline’ presenta un tempo reposado y una melodía vocal contagiosa a cargo de Parker, con un gran protagonismo en este caso.

De momento no tenemos más datos sobre la que ha de ser la continuación de ‘Currents’, el exitoso álbum que la banda australiana publicaba en 2015, conteniendo algunas de las mejores canciones de su carrera, como ‘Let It Happen’ o ‘The Less I Know the Better’, a la postre dos de sus canciones más carismáticas. Lo que sí sabemos es que en breve emprenderán una gira mundial que en abril les llevará al mediático festival Coachella y en mayo, en concreto el día 31, estarán en el Primavera Sound.

Kevin Parker también ha sido noticia este año porque se ha casado.

‘Con altura’ de Rosalía, El Guincho y J Balvin: ¿un auténtico pelotazo o el típico tema de una playlist random?

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Parte de la redacción evalúa ‘Con altura’, el single conjunto de Rosalía, El Guincho y J Balvin.

“La historia del pop está llena de clásicos que se compusieron en 10 minutos. En su comunicado sobre ‘Con Altura’, Rosalía asegura que escribió el gancho de la canción “en menos de 5” en cuanto estableció su ritmo tras descubrir un tema de Frank Dukes, y que “cuando esto sucede, es por algo”. A veces la canción sale sola, otras por inspiración divina, otras necesita horas, pero lo cierto es que muchas canciones pop funcionan mejor cuanto menos vueltas se les haya dado. ‘Con Altura’ puede ser una de esas canciones, pero quizá en su misión de hacer una canción fácil, sencilla, divertida y sin la mayor pretensión que la de conquistar el próximo verano con su “ritmo barcelonés-estadounidense-latino”, quizá Rosalía, J Balvin y El Guincho se han quedado cortos de más, porque si no fuera por Rosalía, creo que ‘Con Altura’ pasaría desapercibida en cualquier playlist random”. Jordi Bardají

«Justo cuando uno piensa que un debate como el del reggaetón como género perfectamente respetable y apto tanto para bailar como para ser un espacio de creatividad estaba superado, llegó Vega. La cantautora nos recuerda que ahí fuera hay todo un mundo pureta que, como en esa genial pieza de la artista Rocío Quillauamán, se rasga las vestiduras por la traición al «espíritu del festival». Por no hablar de que aseverar que Rosalía se ha «vendido» por hacer un tema como ‘Con altura’ es reconocer una profunda ignorancia de su figura, que obvia que ha participado en festivales de electrónica experimental, en cortes de pop urban con C. Tangana, en el último álbum de James Blake o en ‘Brillo’, con el propio J Balvin. Como si todo eso tuviera que ser incompatible con el flamenco o, qué desfachatez, pasárselo bien. Cansinos debates aparte, lo que importa aquí es que este single de Rosalía es un auténtico pelotazo que, en su apariencia simple (a veces lo que parece más fácil de hacer es lo más complejo), contiene un atractivo festival de capas y adlibs que engalanan unos ganchos que cortan, golpean y no hay quien se saque de encima o quiera dejar de bailar. No veo que ‘Malamente’ fuera mucho menos «sencilla» que ‘Con altura’, la verdad. Además despliega cierto espíritu paródico, no sólo apelando a su humildad («dicen una estrella, una figura») sino también en las citas como referentes a Camarón de la Isla y Héctor Lavoe que, como el tono humorístico de su vídeo, se contraponen al tono oscuro de la base. J Balvin y El Guincho se suman a una fiesta que la artista despliega sin traicionar su compromiso con el riesgo». Raúl Guillén.

«‘Con altura’ es una decepción porque si J. Balvin y Rosalía, y además El Guincho, se unían para hacer un reggaetón, tenía que ser el mejor de todos. Y este tema no tiene la imaginación en estructura de ‘Despacito’ ni el filo de las mejores producciones de Bad Bunny. Realmente no es que tenga mucho que comentar aparte de una base oscura y un montón de rimas en «-ura». ¿Lo bailaré en La Boite a las 5 de la mañana? Pues en primera fila. ¿Lo bailaría en el Primavera Sound a las 10 de la noche? Pues igual me apetece más ver a Primal Scream si coinciden. Con todo, Rosalía tiene también derecho a hacer un tema divertido y sin más pretensiones, como su admirada Beyoncé hizo aquella cosa llamada ‘Runnin’ y su colega Madonna hizo ‘Give Me All Your Luvin». Si todo en esta vida fueran discos densos como ‘Lemonade’ y ‘Ray of Light’ (o como ‘El Mal Querer’), la vida sería un coñazo». Sebas E. Alonso.

Yo de mayor quiero ser como ‘Grace y Frankie’

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Cuando eres pequeño no tienes ningún prejuicio contra la vejez: quieres pasar todo el tiempo del mundo con tus abuelos, que parecen vivir en unas vacaciones eternas como tú y te cuidan cuando tus padres ya no te aguantan. Decía Joe Crepúsculo en ‘Los viejos’ que «los abuelos son los ángeles de los nietos». Después, te haces adolescente y adulto y las cosas se complican: solo quieres estar a tu rollo o con gente de tu edad, aparecen los primeros achaques y el miedo a la muerte, y entonces la vejez se convierte en algo de la que huir como de la peste. También decía la misma canción de Joël: «De jóvenes nos las arreglamos para gustar, en cambio los viejos para no molestar».

Ya en los 80 ‘Las Chicas de Oro’ rompieron una lanza a favor de la ancianidad. Tener 70 u 80 años no tenía por qué ser gris y deprimente. La imagen de nuestras abuelas o bisabuelas, vestidas perennemente de luto, se diluía con este modelo americano. Dorothy Zbornak, Rose Nylund, Blanche Devereaux y Sophia Petrillo no «molestaban» a nadie. Eran sus hijos en todo caso quienes las molestaban a ellas. La sitcom ha sobrevivido el paso del tiempo de maravilla (por algo la están reponiendo todas las tardes en La Otra), gracias a su acidez y modernidad. Ser mayor no significa no follar. Ser mayor no significa no querer estar guapo. Ser mayor no significa quedarse esperando a la muerte haciendo punto o viendo la tele. Ser mayor no significa no hacer chistes de zoofilia o no tener humor negro. La mediocre -aunque adictiva, lo reconozco- ‘Sexo en Nueva York’ nunca tuvo el atrevimiento de ‘Las Chicas de Oro’ décadas antes.

Ahora que tantas canciones nos hablan del síndrome de Peter Pan, de la parodia social de Novedades Carminha en ‘Joven con la edad’ al inaudito «quiero sentirme joven por última vez» de ‘Señores’ de Rusos Blancos, ver ‘Grace y Frankie’ debería ser recetado en todos los centros de salud. Mientras una generación de treintañeros y cuarentones apela sin descanso a la edad que tiene y a lo mayor que se siente ajena a las sabias palabras de Christina Rosenvinge (he visto gente que no ha empalmado en su vida quejándose de que ya no tiene «edad» para empalmar), la serie protagonizada por las estupendas Jane Fonda y Lily Tomlin comienza cuando sus maridos las abandonan para casarse entre sí, pero solo para mostrar al espectador que la vida de ellas no tiene por qué detenerse ahí: todo un abanico de posibilidades se abre cuando ambas vuelven a enfrentarse a la soltería en torno a los 76 años (bueno, Grace se quita unos pocos).

Es difícil dilucidar quién mola más, si Grace, el personaje pijo y alcohólico de Jane Fonda; o Frankie, el personaje jipi y fumeta de Lily Tomlin (¡cuánto puede definir un tono de móvil la pachorra de una persona!). Es imposible no adorar a las dos al resultar perfectamente complementarias. Juntas, cada una a su manera, afrontan este nuevo momento de sus vidas sin dejar de sorprender a la audiencia a lo largo de las 5 temporadas que ya se han subido. Puede que en los primeros episodios te preguntes si realmente la trama puede dar mucho de sí, pero lo mejor es que la serie, tras un inicio titubeante, se va creciendo. Entonces te das cuenta de que tu pensamiento ha sido puro «ageism» y una de las claves de la serie. Su desarrollo como empresarias, por ejemplo, da lugar a muchas de las mejores historias, subrayando al espectador que no hay que rendirse aunque la espalda te falle, que lo mejor siempre puede estar por venir. Porque hay maneras de masturbarse cuando la artritis te lo impide. Porque te puedes seguir subiendo en una tarima a bailar y si a alguien le molesta que no mire. Porque te puedes seguir emborrachando y amanecer en un bosque con el pelo lleno de ramas a la mañana siguiente si es lo que te apetece cuando te llevan a un retiro espiritual. Y porque los highlights de la vida de tus hijos no tienen por qué ser tus highlights. Por el camino, hace un precioso retrato de la amistad anteponiéndola incluso al amor de pareja, y hay también por supuesto un claro alegato feminista, puesto que estas dos mujeres solo quieren depender y dependen de sí mismas.

Sin moralinas -a diferencia de las últimas temporadas de ‘Las Chicas de Oro’, que sí fueron algo infumables en su aleccionamiento social- ni tampoco fantasías -el capítulo en el que Grace se quita las pestañas postizas es demoledor- ni momentos lacrimógenos a diferencia de por ejemplo ‘Will y Grace’, ‘Grace y Frankie’ presenta poquísimas pegas. No es tan desternillante como otras comedias, es una serie mucho más tranquila, pero por el contrario no presenta casi episodios de relleno ni decae demasiado. El matrimonio gay no mantiene demasiado el interés como secundario, cayendo enseguida en la monotonía (¿será una metáfora, una venganza, una casualidad?), si bien hay otros secundarios destacables. Tenemos a Ethan Embry, que interpreta a Coyote y es tan mal actor como cuco y abrazable; y muy especialmente a Brianna, la «hija no maja» de Grace, que requiere de un spin-off lo antes posible. Alegría: está confirmada la sexta temporada. 8,5.

Dominique A / La Fragilité

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Editado días después del 50 cumpleaños de Dominique A, ‘La Fragilité’ viene a ser una suerte de equilibrio para ‘Toute Latitude’, el disco complementario a este que editó a principios de 2018. Si este era un disco de banda, con un sonido más amplio y oscuro –a veces sintético–, este segundo trabajo editado en 2018 no sólo busca aligerar aquel peso con composiciones más luminosas sino que destaca también por su carácter intimista, urgente y doméstico. Sin la intervención de su grupo, el francés grabó estas canciones en el sótano de su casa en total soledad, valiéndose básicamente de su voz, sus guitarras y una somera caja de ritmos, a veces incluso procediendo a dejar registradas las canciones a pocas horas de haber sido escritas.

Sin embargo, esto no quiere decir que sea un disco simple, ni austero. Como ha demostrado en otras obras de un corte similar (en buena medida, remite a aquel ’La Mémoire Neuve’ que a muchos nos hizo enamorarnos de su universo para siempre), Ané puede desplegar en solitario dosis de una belleza tan evocadora como con una banda completa. O más. Con una precisa e imaginativa combinación de guitarras acústicas y eléctricas, exquisitamente arregladas, algún sutil teclado ambiental sus melodías, y ecos contemporáneos de chanson, alcanza nuevas cumbres personales.

En esa tesitura comienza ‘La Poésie’: “La poesía se ha ido / sospecho que ha pasado por tu casa”, arranca, inspirándose en la muerte de Leonard Cohen. Un Cohen que también parece aludido en los arpegios y el estilo lírico de ‘Comme Au Jour Premier’ y ‘Le Ruban’, dos muestras del poder de la sencillez. Las preciosas ‘Comme L’Encre’ (engalanada por una bonita combinación de sintetizador y una cromática guitarra) y ‘La Route Vers Toujours’ (con exquisitas pinceladas de piano) se suman a lo mejor de ese perfil intimista y melancólico que, como muestra ‘Le Soleil’, también puede llegar a ser algo plomo. Quizá por eso y porque ni en la carrera de Dominique A las cosas nunca han sido o blancas o negras, ‘La Fragilité’ no es todo lo bucólico y apacible que pudiera parecer en un principio. Del mismo modo que ‘Toute Latitude’ tampoco era un monolítico álbum de rock, sino con múltiples recovecos.

Porque también hay espacio para cajas de ritmo próximas al hip hop y bajos sintéticos imponentes que se apoderan de una parte del disco. Y no sólo para crear con ellas un fuerte contraste al contraponerlas con una voz queda (casi susurrada) y sonidos acústicos, como en el corte final que da nombre al album o ‘La Splendeur’. Sino también para aproximarse al pop, como en los singles más claros del disco, ‘J’Avais Oublié Que Tu M’Amais Autant’ (quizá la canción de amor más directa y arquetípica que haya escrito nunca) y ‘Le Temps Qui Passe Sans Moi’. O para, con la vida rural (no romantizándola, sólo porque sí, sino mostrando sus claroscuros, con respeto) como telón de fondo, mostrarse en ‘Le Grand Silence de Campagnes’ y ‘Beau Rivage’ tan reconocible como rearmado.

‘La Fragilité’, explica Ané, alude a la manera en que tendemos a ocultar nuestras debilidades. Lo cual, lejos de hacernos más fuertes, nos vuelve inseguros. Una inseguridad que con frecuencia se traduce en odio y violencia hacia nosotros mismos o hacia los demás. Está convencido de que si mostráramos esa “fragilidad” abiertamente, seríamos más fuertes, mejores. Y si el ejemplo es la sensibilidad que él exhibe en este disco, desde luego que estamos ante una de sus mejores versiones. Y, lo que es mejor, ya le conocemos unas cuantas de estas. Dominique A presentará ambos trabajos –aunque viene sin banda y los escenarios parecen más propicios para el repertorio de ‘La Fragilité’– la próxima semana en España: el 1 abril actúa en Madrid (Teatro Lara), el 3 abril en Barcelona (Sala Apolo), el 4 abril en Zaragoza (Teatro El Mercado) y el 5 abril en Valencia (Teatre El Musical).

Calificación: 7,6/10
Lo mejor: ‘La Poéisie’, ‘J’Avais Oublié Que Tu M’Amais Autant’, ‘Comme L’Encre’, ‘Le Temps Qui Passe Sans Moi’, ‘La Route Vers Toujours’
Te gustará si: prefieres al Dominique A más acústico y bucólico.
Escúchalo: Spotify

Dominique A / Toute Latitude

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A sus 50 años, con tres décadas dedicadas a la música, Dominique Ané sigue teniendo el impulso y la necesidad de contar algo nuevo. Lejos de esos artistas que se secan, le saldrán discos mejores o peores, pero no es de esos que entienden que ya han dado lo mejor de sí mismos y se dedican a exprimir su notable catálogo. Así, el pasado año publicó nada menos que dos álbumes diferenciados, aunque pertenecen a la misma etapa creativa. Primero ‘Toute Latitude’, un álbum pensado para ser interpretado con banda –tal y como se hizo en estudio, con su grupo habitual– en salas de conciertos; y después, a finales de año, ‘La Fragilité’, un disco de corte más intimista, para ser interpretado en teatros. Y no sólo eso: hasta tal punto estaba creativamente desatado, que cada uno de los dos volúmenes incluye un segundo CD complementario, con otros 8 temas inéditos cada uno –nada de demos o outtakes: son canciones con entidad propia y un sentido de conjunto–. Seco desde luego que no está.

‘Toute Latitude’, el primero de estos álbumes, supone un planteamiento muy distinto al de ‘Éléor’, el fantástico disco que publicó en 2015. Si aquel podía definirse como el trabajo más abiertamente pop rock de su carrera, este disco supone –pese a ese carácter orientado al sonido de banda– una muestra de su carácter más introspectivo y oscuro. Es un disco no demasiado generoso en lo melódico, a menudo más esforzado por conseguir un ambiente dramático, salvo contadas excepciones: con el precioso tema titular a la cabeza, apenas la preciosa melodía –enfrentada a un bajo rocoso– de ‘Aujourd’hui N’Existe Plus’, la galopante ‘Désert D’Hiver’ y el espíritu soleado de ‘Enfants de la Plage’ destacan del conjunto por su inmediatez.

Y es que ‘Toute Latitude’ es un disco que parece embargado por cierta melancolía y pesimismo. O, como mínimo, seriedad. La que le lleva a confrontar el fin del amor (‘Lorsque nous vivions ensemble’, basada en el manga ‘Dôsei Jidai’, de Kazuo Kamimura), la soledad (‘Désert D’Hiver’), la muerte de un ser frágil (‘La Mort D’Un Oiseau’) o el maltrato animal y la ecología (en la narrativa ‘Corps de Ferme À L’Abandon’ y ‘Se Décentrer’). Aunque quizá lo más llamativo de todo es que, pese a su propuesta de ser un disco de sonido grande, coral, a menudo muestra un carácter doméstico, como si hubiera sido grabado por Dominique en solitario, ayudándose de teclados y cajas de ritmo.

Estos instrumentos protagonizan buena parte del álbum, con un desempeño próximo al kraut y al tecno más primitivo, como muestran ‘Cycle’, ‘La Clairière’ o ‘Les Deux Côtes D’Une Ombre’, trasladándonos casi a la austeridad de sus inicios y discos como ‘La Fossette’. No siendo un mal disco –algo que no parece estar a su alcance, especialmente dado su esmero poético, de lo más destacado del álbum–, ‘Toute Latitude’ sí es uno de los discos más desapacibles de Dominique A. Quizá por eso está más que justificado lo que propone en el reverso de este, ‘La Fragilité’. Dominique A presentará ambos trabajos –aunque viene sin banda y los escenarios parecen más propicios para el repertorio de ‘La Fragilité’– la próxima semana en España: el 1 abril actúa en Madrid (Teatro Lara), el 3 abril en Barcelona (Sala Apolo), el 4 abril en Zaragoza (Teatro El Mercado) y el 5 abril en Valencia (Teatre El Musical).

Calificación: 6,9/10
Lo mejor: ‘Toute Latitude’, ‘Aujourd’hui N’Existe Plus’, ‘Désert D’Hiver’, ‘Lorsque nous vivions ensemble’
Te gustará si: no te conformas con un Dominique A complaciente, sino que prefieres el que busca nuevos espacios.
Escúchalo: Spotify

Rosalía estrena temas en el inicio de su gira: escucha ‘Lo presiento’

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Mientras el mundo debatía sobre si ‘Con altura’, su nuevo single colaborativo con J Balvin y El Guincho, era un temazo o no, Rosalía andaba ocupada ultimando su nuevo espectáculo. Su gira comenzaba anoche en Argentina y estuvo marcada por varias sorpresas.

La primera es que la gira de presentación de ‘El mal querer’ prefiere incluir en su setlist temas colaborativos realizados junto a James Blake o J Balvin (suenan tanto ‘Brillo’ como ‘Con altura’) antes que temas de ‘Los ángeles’ (aunque no falta ‘Catalina’). Y la segunda es la presencia de temas inéditos en el setlist.

A los ya comentados en otras ocasiones ‘De madrugá’ y ‘Aute Cuture’ (sendas colaboraciones con Pharrell) se suman ahora ‘Lo presiento’ y según Setlist.fm otros dos más que suponemos verán la luz en las próximas horas. ‘Lo presiento’, que incluso contiene un «trá-trá» parece un interludio hacia ‘Malamente’, pero en realidad lleva a la interpretación de ‘Con altura’, como se aprecia al final. Gracias por la noticia a Floricienta en la página 104 de nuestro foro de Rosalía, donde seguramente aparezcan más vídeos del concierto en las próximas horas.

Blur actúan juntos por primera vez en cuatro años

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El colectivo de artistas africanos Africa Express y Damon Albarn organizaban anoche un evento que reunía a más de 100 artistas entre los que estaba Ellie Rowsell de Wolf Alice o The Good The Bad & The Queen, que os recordamos que este año actuarán en Bilbao BBK Live y Doctor Music Festival.

En el evento se presentaba un nuevo EP del proyecto de Africa Express llamado ‘MOLO’, que ha salido esta semana. Damon Albarn aparece acreditado en el tema ‘Xhosa’ mientras que Gruff Rhys está en el último tema, ‘Vessels’, entre decenas de artistas procedentes de África.

Quienes aparecieron por sorpresa en este concierto de Londres fueron Blur, que no actuaban juntos desde 2015 y obviamente no estaban anunciados. Interpretaron 3 temas según se recoge en Setlist.fm y se puede ver en Youtube: ‘Clover Over Dover’, ‘Tender’ y ‘Song 2’, es decir fue un concierto corto, ¿pero quizá pueda ser el principio de otra reunión de la banda justo cuando se han cumplido 25 años de su canción más icónica, ‘Girls & Boys‘? Os recordamos que la banda autora de discazos como ‘Parklife’ editó su último álbum en 2015. Fue ‘The Magic Whip‘.



‘Quédate conmigo’ arrasa a ‘Malamente’ y ‘Solamente tú’ como mejor canción de la última década en TVE

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Anoche se celebró la esperada gala de lo mejor de la década de 2010 en ‘La mejor canción jamás cantada‘ de RTVE. Había verdadera curiosidad por saber cuáles eran las canciones españolas seleccionadas de los últimos años, frente a la obviedad de otras décadas más trilladas. ‘Malamente’ iba a estar porque se usó como reclamo desde el programa piloto pero finalmente no ganó.

La ganadora fue ‘Quédate conmigo’, el baladón que Pastora Soler llevó al top 10 de Eurovisión y que en la gala fue interpretada por Agoney. Arrasó con el 52% de los votos a las otras dos finalistas, ‘Malamente‘ y ‘Solamente tú’. ‘Malamente’ corrió a cargo de Barei, que la versionó en un atrevido mash-up con ‘Shape of You’ de Ed Sheeran. Brisa Fenoy acudió para versionar ‘Lo malo’, el tema que ella misma adaptó al castellano para Aitana War, mientras que ‘Solamente tú’ de Julia Medina fue interpretada por Pablo Alborán.

La semana que viene se celebra la gran final de ‘La mejor canción jamás cantada’ con las siete canciones ganadoras de estas semanas: ‘Ay pena, penita, pena’, de Lola flores; ‘Yo soy aquél’, de Raphael; ‘Mediterráneo’, de Joan Manuel Serrat; ‘La chica de ayer’, de Nacha Pop; ‘La Flaca’, de Jarabe de Palo; ‘Ave María’, de David Bisbal; y ‘Quédate conmigo’, de Pastora Soler. Una de estas será finalmente la mejor canción española de pop de todos los tiempos según primero el criterio del programa y luego el del público.

La Canción del Día: Jenny Lewis se enfunda la piel de una Stevie Nicks sexualmente insatisfecha

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Días atrás destacábamos ‘Red Bull & Hennessy’ como la mejor canción de ‘On The Line’, el nuevo trabajo –cuarto en solitario– de Jenny Lewis. Y eso considerando que es un muy buen álbum, es mucho decir. Me atrevería a decir que, a estas alturas, ya tendrá un puesto asegurado en la lista de mejores canciones del año. Es un tema de hechuras clásicas, muy en la línea de unos Fleetwood Mac de la era ‘Rumours’, con la que fuera líder de Rylo Kiley enfundándose con total descaro en la piel de Stevie Nicks. Lo cual no quiere decir que no haga la canción suya, especialmente gracias a su reconocible timbre de voz, con ese vibrato tan personal.

Pero es que, con todo el respeto, la histórica formación que la acompañó en el estudio para conformar el instrumental está a la altura de las comparaciones con el grupo de Mick Fleetwood: Benmont Tench a los teclados (Tom Petty & The Heartbreakers, Travelling Wilburys), Don Was al bajo (de Was (Not Was) y productor de todo quisque, de los Rolling a Al Green pasando por Brian Wilson) y Ringo Starr (que no necesita presentación) y Jim Keltner (histórico músico de sesión de algunos de los discos más importantes de la historia del rock, ni más ni menos) a la batería. Precisamente este instrumento es de lo más llamativo de la canción. Si, como parece, hay dos baterías simultáneas en la grabación, se nota porque su base suena realmente imponente.

Para terminar, las guitarras corrían a cargo de la propia Lewis y del productor, Ryan Adams. Si podemos olvidarnos por un segundo de las acusaciones de abusos vertidas hacia él, el trabajo que hace con las seis cuerdas, especialmente en el solo con el que termina la canción, es memorable. Aunque le moleste, la autora de ‘Rabbit Fur Coat’ ha tenido que responder inevitablemente a la espinosa cuestión de haber elegido a Adams. Cuestionada por Pitchfork, dice: “Las acusaciones son muy serias, asombrosas y jodidas, y me puso muy triste en varios niveles cuando supe de ello. Odio que esté en el álbum, pero no puedes reescribir los acontecimientos”. Luego asegura que la grabación con él comenzó dos años atrás, que coincidieron 5 días en el estudio y Ryan desapareció, así que tuvo que terminar el disco ella misma. Quizá por eso interviene Beck en parte de las canciones.

Tras este espíritu de Gran Canción Americana que sobrevuela la grabación, como si la hubieran secuestrado en un Delorean, la letra de ‘Red Bull & Hennessy’ va a lo suyo. ¿Qué esconde la californiana detrás de esa combinación de bebida energética y coñac que propone el título? En realidad, Jenny advierte que no se trata de un cóctel y que no lo recomienda en absoluto. Más bien pensaba en dos bebidas que evocaran un estado de tensión y de nervios… de cierta ansiedad. “Estoy colgada de Red Bull y Hennessy / Más pedo que tú”, comienza el estribillo. Pero, ¿ansiedad por qué? Pues por el sexo, queridos niños, por el sexo, como bien muestra el remate a esas líneas: “Estoy en llamas, vamos y ponte cerca de mí / Quiero cabalgar contigo”.

“Voy a ser perversa / Me tienes postrada / Alelú(ya) / Todo será perdonado” son los primeros versos de la canción, que sitúan a Jenny llena de deseo. Sin embargo, la primera estrofa se tuerce: “¿Por qué tienes que actuar así? / ¿Hacerme suplicar?”. El segundo verso reincide en esa diferencia entre los tempos de los dos lados de la cama: “¿Qué es lo que te pasa conmigo? / Puedo verlo en tus ojos / Después de todo lo que hemos pasado / ¿No quieres besarme? / ¿No quieres probar y devorar la luna?”. Aunque sea una canción vibrante y animosa, parece inevitable encontrar en estos versos un poso de amargura hacia el que fue su pareja durante 12 años, el músico Jonathan Rice (también su pareja artística en Jenny & Johnny). A pesar de eso, Lewis ahora sólo tiene buenas palabras hacia él, en la citada entrevista de Pitchfork.

Meses después de ser presentada como single, ‘Red Bull & Hennessy’ tenía un lyric-video que parecía inspirado en la estética del clásico Las Vegas –Jenny nació allí cuando sus padres eran un dueto que cantaba en casinos de la ciudad– y acaba de ser objeto de un vídeo oficial que, en realidad, es una especie de resumen o un detrás-de-las-cámaras de la verdadera gran obra audiovisual que acompaña a ‘On The Line’: un especial «televisivo», estilo maratón en directo y con notables dosis de improvisación, en el que Lewis, ataviada en plan Dolly Parton en los 70, es entrevistada por invitados como Jeff Goldblum, Vanessa Bayer, David Arquette, Jason Schwartzman, Tim Heidecker y músicos como St Vincent, Mac DeMarco, King Tuff, Nikki Lane o Beck, intercalado con actuaciones en directo y un divertido destartale. Imperdible… si te sobran 3 horas de tu vida, claro.

Radiohead, The Cure, Janet Jackson, Roxy Music… en el Rock & Roll Hall of Fame

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Esta noche se ha celebrado una nueva ceremonia del Rock & Roll Hall of Fame, donde pueden ingresar artistas que llevan 25 años en el mundo de la industria musical. Los artistas reconocidos este año han sido Radiohead, The Cure, Janet Jackson, Stevie Nicks en solitario al margen de Fleetwood Mac, Roxy Music, Def Leppard y The Zombies. La primera en actuar fue Stevie Nicks, quien tocó primero con Don Henley de los Eagles y luego con uno de sus mayores fans, Harry Styles, en ‘Stop Draggin’ My Heart Around’.

De hecho, Styles fue quien la presentó cuando fue «introducida», si bien la gran anécdota de la noche se produjo cuando Stevie Nicks, en la alfombra roja, confundió a N’SYNC con One Direction al indicar que había hecho muy bien en hacer un disco en solitario. Al cabo de unos segundos, cuando surge un murmullo, rectifica, pero ella misma se da cuenta de que es demasiado tarde. Nicks es la primera mujer de la historia en ser reconocida en el Rock & Roll Hall of Fame dos veces, pues Fleetwood Mac ya fueron introducidos en su momento.

Trent Reznor de Nine Inch Nails, que había dicho que le importaba «una mierda» haber sido nominado dos veces para este premio sin haberlo ganado, fue el encargado de presentar el reconocimiento a The Cure. Habló de cuánto le gusta la voz de Robert Smith y de cómo le influyó el primer disco que escuchó, ‘Head on the Door’ (1985). El discurso completo podéis leerlo en Pitchfork. The Cure interpretaron canciones como ‘Shake Dog Shake’, ‘A Forest’, ‘Lovesong’, ‘Just Like Heaven’ y ‘Boys Don’t Cry’ y Robert Smith dijo que espera que su disco -el primero en 11 años- esté terminado antes del verano, se mezcle en verano y salga en otoño. Os recordamos que antes de todo eso estarán de gira, incluyendo Mad Cool.

Janelle Monáe fue la encargada de presentar a Janet Jackson y habló de lo que le influyó que su madre le pusiera sus vídeos de pequeña, identificándose instantáneamente como «chica negra». Citó expresamente canciones como ‘Nasty’, ‘What Have You Done For Me Lately’ y ‘When I Think of You’ de ‘Control’ y elogió particularmente ‘Rhythm Nation 1814’, porque en su 30º aniversario, «aún inspira», y también recordó el valor de ‘Together Again’ en su dedicatoria a una persona que había muerto a causa del sida. Janet Jackson, en su discurso, pidió que se introdujera a más mujeres, como recoge también Pitchfork.

Había sido muy anunciado que Thom Yorke no acudiría a esta ceremonia, pero lo cierto es que sí lo hicieron dos miembros de los esquivos Radiohead. Ni tan mal… Se trató de Ed O’Brien y Phil Selway, que fueron presentados por David Byrne. Ed y Phil agradecieron la integridad de sus compañeros y explicaron que los demás no habían podido acudir porque tenían «otros shows» a los que ir, pero que les habría encantado y que estarían «superados».

Rolling Stone cuenta que por supuesto Brian Eno no estuvo para recoger el premio de Roxy Music, pero que sí lo hicieron Bryan Ferry, Phil Manzanera y el saxofonista Andy Mackay. Fueron presentados por Simon Le Bon y John Taylor de Duran Duran, y Ferry se dedicó sobre todo a los músicos que habían trabajado con Roxy Music.

Finalmente Rod Argent agradeció el premio junto a otros miembros de los Zombies, quienes podrían haber sido reconocidos hace 30 años realmente; y la ceremonia se cerró con la actuación de Def Leppard, quienes elogiaron la superación de su batería tras perder un brazo. Una versión de ‘All the Young Dudes’ de David Bowie con Def Leppard, Ian Hunter, Brian May, Steve Van Zandt, Susanna Hoffs de las Bangles y Rod Argent fue lo último en suceder. Podéis consultar el minuto a minuto del Rock & Roll Hall of Fame 2019 en AP News.

Billie Eilish: «Me gusta que haya humor en mis canciones, en plan, “¡cállate, no es tan profundo!»»

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Billie Eilish crea arte a partir de la fina línea que separa la realidad de los sueños. Este hilo invisible conecta todas las canciones de su debut oficial, ‘WHEN WE ALL FALL ASLEEP, WHERE DO WE GO?’, que se publica hoy 29 de marzo y para el que se estiman ventas espectaculares en su primera semana.

Eilish se dio a conocer en 2016 cuando solo tenía 15 años, sobre todo después de que su segundo single ‘Ocean Eyes’ se viralizara en internet y terminara arrasando en streaming. Temas como ‘bellyache’ y ‘idontwannabeyouanymore’ se sudecieron para componer el EP ‘dont smile at me‘, en el que el personaje siniestro de este debut asomaba solo en unas letras que hablan de venganza, posesión e incluso asesinatos, pero no en unas canciones de sonido pop amable en las que pianos y guitarras acústicas pueden dialogar con ritmillos hip-hop y soul, sin sumergirse nunca en la tenebrosidad de ‘you should see me in a crown’. Antes de esta llegó ‘lovely’, el éxito de Eilish con Khalid para ’13 Reasons Why’ que terminaba eclipsando el tema principal de la serie, ‘Back to You’ de Selena Gomez; pero “crown” fue el verdadero punto de inflexión en la carrera de Eilish que nos apuntaba, sin saberlo, hacia la dirección de este oscuro nuevo disco.

Antes de que eclosione el fenómeno Billie Eilish gracias a este álbum que la cantante de Los Ángeles ha producido -como todas sus canciones hasta la fecha- junto a su hermano, el también músico y actor Finneas O’Connell (le viste en ‘Glee’), JENESAISPOP se reunió junto a otros medios con la artista en un hotel de Barcelona el pasado 9 de marzo, donde actuó con todo agotado desde hacía semanas. No es la situación soñada para una entrevista de estas características: rodeados de su equipo y de parte de su familia (la madre de Eilish se encuentra sentada a unos metros de distancia), la charla con Billie empieza en tanto su sello prepara un vídeo promocional de su visita a Barcelona, focos mediante, y además ha tenido que reducirse 10 minutos (mi audio dura 22), pues Eilish se encuentra con fiebre. Ahora es fácil decirlo, pero en el momento de la entrevista ni siquiera es seguro que el concierto vaya a tener lugar (por suerte, el show se realiza finalmente y la gira de Eilish sigue su curso actualmente por Europa, dejando alguna que otra anécdota). Por otro lado, la charla da pie a muy pocas preguntas, aunque sí a respuestas generosas por parte de Eilish, que no parece cansada de explicar su álbum a los (probablemente) cientos de medios a que ha podido atender ya durante su gira europea, aunque sí de defender la inocencia de una de sus últimas canciones, de lo cual hablamos en adelante en la entrevista.

«Mi canción con Rosalía es hermosa, es una de mis cosas favoritas de las que he hecho, su voz es como mantequilla derretida»

“Me siento como la mierda”, declara la cantante al inicio de nuestro encuentro, con las piernas cruzadas en el sofá, aunque apenas se percibe su baja forma durante la charla. La artista, que prácticamente lleva un anillo por dedo y la típica ropa de estilo hip-hop el doble de grande de su talla que le caracteriza, se expresa con toda la claridad e intención por hacerse entender posibles, demostrando una madurez y seguridad sorprendentes para sus 17 años, en forma pero también en fondo (¿será esa “confianza americana” de la que nos habló Gary Lightbody de Snow Patrol hace unos meses?). De hecho, es cuando tienes a la artista cara a cara, cuando la miras a los ojos, cuando percibes en su mirada esa inocencia y ternura que evidentemente está ahí (como en todos nosotros), pero que no es tan fácil de encontrar en sus canciones ni mucho menos en sus videoclips llenos de arañas, lágrimas negras como el petróleo y monstruos bajo la cama. A menudo da la sensación de que Eilish desconfía de la pregunta que le vas a hacer, otras realiza una mueca de curiosidad a lo Mona Lisa, pero sus respuestas son siempre relajadas y seguras, quizá en correspondencia con la certidumbre de haber creado una obra sólida a la par que sincera, cuyo éxito será simplemente una consecuencia más en su carrera llena de aciertos.

«En ‘Twist and Shout’ de The Beatles puedes oír que ellos estuvieron todo el día trabajando en ella, ‘i love you’ suena así»

Parte de la madurez que proyecta Eilish en persona puede tener que ver con la música a la que ha estado expuesta desde pequeña, y por lo tanto con sus influencias, algunas de las cuales pueden ser menos obvias de lo que parece. Le pregunto qué es lo último del disco que ha terminado. “’i love you’ es la última canción que terminamos, la aparcamos a propósito porque queríamos que fuera lo más reciente y fresca posible”. Eilish apunta entonces a una inspiración sorprendente para esta emotiva balada: ‘Twist and Shout’ de The Beatles, que los británicos grabaron al final de las sesiones de su debut de 1963, ‘Please Please Me’, pues John Lennon sufría un catarro y el productor George Martin decidió que, antes de grabarla, hiciera las canciones del álbum que vocalmente eran menos exigentes. “Ellos grabaron el disco en un día o dos, y la última canción que hicieron, cuando llevaban todo el día grabando, fue ‘Twist and Shout’”, explica Eilish. «Su voz suena hecha añicos”, explica, “en la canción puedes oír que estuvieron todo el día trabajando, puedes oír todo el esfuerzo que volcaron en ella. ‘i love you’ suena así, es en plan, “ya lo hemos hecho todo, esta es la pequeña guinda del pastel”».

Más sorprendente incluso ha sido la anunciada colaboración de Eilish con Rosalía, aunque quizá no tanto, pues Eilish ya declaró a JENESAISPOP hace unos meses que le gustaría trabajar con la autora de ‘El mal querer’. Sin embargo, que la colaboración haya terminado materializándose no ha dejado de pillar a los fans de ambas por sorpresa. Rosalía compartía recientemente una instantánea de ellas juntas en el estudio y sobre la canción, Eilish asegura ahora que le “encanta”: “es una de mis cosas favoritas de todas las que he hecho”. A la autora de ‘my boy’ se le cae la baba con la voz de Rosalía: “Su voz es como mantequilla derretida, es tan agradable”, expresa con un “eyeroll” de placer. Apunta Eilish que la canción suena a “ambas”, no “como si fuera su canción y yo estoy en ella, o al revés”, y que está emocionada por volver a casa y seguir trabajando en ella. ¿Pero va a salir? “Eso espero. Es una canción hermosa”.

Aunque ‘WHEN WE ALL FALL ASLEEP, WHERE DO WE GO?’ ya está en la calle, queda por estrenar en directo su mayor parte, incluido el que Eilish da a entender será el próximo single, ‘bad guy’, para el que la cantante ha estado editando un vídeo en las “últimas semanas” que mostrará un “lado diferente” de su personalidad, menos ‘when the party’s over’ y más divertido y ligero. Ciertamente el humor forma parte del álbum literalmente desde sus primeros segundos y Eilish ha querido reflejar en él que su fascinación por la imaginería siniestra puede convivir con el buen rollo y la despreocupación de una adolescente de 17 años que se lo está pasando pipa haciendo la música que le gusta, en este caso junto a su hermano y “mejor amigo” Finneas. De hecho, como ‘dont smile at me’, el debut de Eilish ha sido creado en la casa en la que ambos crecieron, fórmula que ambos prefieren frente a los grandes estudios. “No estoy en un gran estudio y tampoco quiero estarlo”, explica la cantante. “Es una decisión mía. Lo que hacemos funciona, ¿por qué cambiarlo? Hay gente que necesita trabajar con otros productores y en otros estudios, pero nosotros no. Esto no significa que no ame a otros compositores y productores, pero nosotros no lo necesitamos”.

Este método de trabajo que reúne a dos personas para crear una obra, y que solía ser el habitual en el mundo del pop antes de la llegada de los “songwriting camps” y de la moda de acreditar a un compositor en una canción por modificar el 1% de una letra, ha sido esencial para que Eilish logre exactamente el álbum que buscaba sin repetirse en ningún punto, pues aunque ‘WHEN WE ALL FALL ASLEEP, WHERE DO WE GO?’ reúne diversos estilos concretos en sus canciones, es también un álbum cohesivo en cuanto a su línea sonora, casi conceptual. De hecho, Eilish asegura que hacer un disco coherente ha sido un objetivo muy importante para ella. “Nunca quiero hacer la misma canción una y otra vez. Cada canción del disco reúne un montón de moods, influencias e inspiraciones diferentes, pero el disco suena cohesivo. Es difícil hacer algo coherente y que a la vez todas sus canciones sean únicas, y creo que lo hemos hecho muy bien”, declara, en esta última frase, con una leve risilla entre la vergüenza y el orgullo. “Finneas y yo nos hemos esforzado para que esto sea así”. Ilusionada, Eilish se detiene en el tramo final del álbum: “El tracklist es muy concreto. El orden de las canciones tiene un significado. El final del álbum es una frase: “listen before i go, i love you, goodbye”. “Son tres canciones”, apunta, “pero seguidas suenan como si yo te estuviera hablando a ti”.

En este caso es importante el “como”, pues como indica el propio título del álbum, que se pregunta hacia dónde vamos cuando nos sumergimos en nuestro subconsciente cada noche, las nuevas composiciones de Eilish no están concretamente centradas en la realidad sino en aquello que sucede entre la vigilia y el sueño, ese estado conocido como hipnagogia durante el que pueden ocurrir fenómenos como la parálisis del sueño o el sueño lúcido, que tanto han inspirado a la cantante esta vez, pues ella incluso reconoce que ha sufrido pesadillas durante toda su vida que le han llegado a afectar a nivel personal. Eilish recuerda una pesadilla recurrente que sufrió hace unos años durante 2 meses, debido a la cual pasó noches sin querer irse a dormir, pues no quería regresar a esa “realidad”. “Sabía que el sueño me iba a llevar a ese mundo”, afirma, indicando que aunque a veces los sueños son bonitos, y por lo tanto pueden considerarse un “escape” de una realidad peor, otras veces esa voluntad de huir no es la mejor opción, como demuestra su pesadilla. “No poder escoger a dónde vas, no poder escoger lo sucede a tu alrededor, es extraño. Los sueños son una forma de evasión, pero a veces son una evasión horrible”.

«Entiendo que “gay” es una palabra sensible, pero si crees que la canción es ofensiva es que no estás entendiendo lo que estoy diciendo. La gente dice que la canción es homófoba, pero yo creo que homófobas son las personas que creen que estoy utilizando la palabra “gay” como si fuera algo malo»

Eilish no cree, en cualquier caso, que ‘WHEN WE ALL FALL ASLEEP, WHERE DO WE GO?’ sea un álbum “conceptual” sobre los sueños, pues ninguna de sus pistas habla explícitamente sobre ellos, sino que más bien reflexiona sobre el parecido entre sueño y realidad, que pueden llegar a confundirse. “En un sueño te puede pasar la peor cosa del mundo, pero después te despiertas y puedes volver a tu vida normal”, explica con entusiasmo. “Sin embargo, pasan cosas increíblemente horribles en la vida real de las que no puedes despertar. El disco habla sobre la diferencia de estas dos cosas. Me alucina que podamos visitar estos universos alternativos cada noche cuando soñamos. Algunas canciones hablan de algo increíble y tan hermoso que no puedes creértelo, mientras otras hablan de algo tan horrible que no lo puedes comprender, pero de lo que no puedes despertar”. De eso, indica la cantante, habla su éxito ‘bury a friend‘: “Step on the glass, staple your tongue” son dos cosas que te pueden pasar en un sueño. Pero luego en la vida real tu amigo podría morir, te puedes encontrar en una situación en la que estás enterrando a un amigo. Son dos cosas muy similares pero muy diferentes. Como todo el disco”.

Aunque a una escala mucho menor, Billie sí ha descubierto que la fama puede estar más cerca de la realidad que de los sueños tras la pequeña polémica suscitada en Twitter por su último single, ‘wish you were gay‘. Sobre esta canción yo mismo le pregunto, no sin antes dejarle claro que a mí me parece completamente inofensiva. “Ni siquiera iba a sacar la canción, pero mis fans me rogaron que lo hiciera“, explica. “En todos los conciertos en los últimos años me la pedían y me elogiaban por ella solo porque la escucharon en un “livestream” hace dos años”. A la cantante le ha sorprendido la polémica. “Es interesante ver que ahora la gente tiene una idea diferente de la canción, diciendo que es ofensiva. A mí nunca se me ha ocurrido que pueda ser ofensiva porque para nada lo es”, declara efusivamente. “Entiendo que “gay” es una palabra sensible, pero si crees que la canción es ofensiva, es que no estás entendiendo lo que estoy diciendo. No es un insulto. La gente dice que la canción es homófoba, pero yo creo que homófobas son las personas que creen que estoy utilizando la palabra “gay” como si fuera algo malo”.

«La gente me tiene que dejar de tomar tan en serio»

Sin embargo, las críticas a la canción pueden tener más que ver con su supuesto “queer-baiting”, algo que Eilish lógicamente no comparte, pues la letra de la canción está muy clara y no podría ser más introspectiva. “¿Sabes qué? Mi intención no es ofender a nadie”, responde, ya visiblemente irritada. “No puedo gustar a todo el mundo. Escribí los versos de la canción y el estribillo antes incluso de la frase “wish you were gay”. La canción no va sobre desear que alguien fuera gay, sino sobre no ser amado. El final es en plan, “soy idiota”. Lo he explicado tantas veces…” Aunque mi intención no ha sido molestar a Eilish, sino reproducir ciertas opiniones que se están dando en internet sobre ‘wish you were gay’ tras su lanzamiento oficial, parte de su equipo sale también en su defensa para explicar la canción y así zanjar el tema. Por suerte, el tema de la siguiente pregunta es el humor.

Las palabras de Eilish sobre la temática de su álbum, que en parte suena como si procediera de una pesadilla, pueden dar a entender que este es un trabajo pesado o incluso excesivamente dramático, pero nada más lejos de la realidad. El proceso de composición sí puede ser engorroso para ella, quien reconoce sentirse insegura a menudo sobre sus propias capacidades hasta que ve una canción terminada. Sin embargo, en el álbum, ya desde su misma portada, se percibe un esfuerzo por rebajar drama mediante el humor, especialmente en pistas como ‘bad guy’. Y después de contestar a las críticas sobre ‘wish you were way’, Eilish parece tener una cosa más clara que nunca. “La gente me tiene que dejar de tomar tan en serio”. “No es que me vea a mí misma como una broma”, apunta, “pero tampoco voy tan en serio. Siempre me gusta que haya humor en mis canciones, en plan, “¡cállate, no es tan profundo!”. Eilish continúa: “’bad guy’ es irónica. Todo lo que digo sobre mí en esta canción no es verdad. La canción se ríe de la gente que…”. Aquí, la cantante frena y, con una risa que contagia a las personas presentes, apostilla: “¡No voy a entrar en eso!”.


Suecia trae otro tema potente a Eurovisión 2019, y su autor hará doblete en el festival

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Suecia es uno de los países más potentes en Eurovisión cada año, pues se ha clasificado en el top 5 de la final hasta en 24 ocasiones, 13 de ellas solo en el siglo XXI. De hecho, Melodifestivalen es uno de los concursos de selección más seguidos por los eurofans, pues hasta cuenta con un hilo propio en nuestros foros.

No es ningún misterio que Suecia es un país experto en el arte de la canción pop, y su propuesta para Eurovisión de este año vuelve a ser un tema más que decente. John Lundvik es su intérprete, cantante de Londres afincado en Suecia que representará a este país en Eurovisión con ‘Too Late for Love’, y que además hará doblete en el festival, pues es co-autor de ‘Bigger than Us’, la canción que representará a Reino Unido, interpretada por Michael Rice.

‘Too Late for Love’ tiene en cualquier caso más posibilidades que la aburrida balada de Rice, pues para empezar es mucho mejor canción. Es una de esas canciones que parecen bailables pero nunca te hacen bailar, pues está construida desde la contención, a base de subidones que nunca explotan y de “puentes” que en realidad son estribillos. Apoyada por un coro góspel, solo al final ‘Too Late for Love’ llega a su cumbre con la subida de tono de rigor, pero sin terminar de estallar.

Calificación: 7/10
En los foros de Eurovisión se dice…: “La mejor canción de Eurovisión” frente a “sobrevalorada”
En las casas de apuestas: va 4ª

Billie Eilish recuerda su etapa colorida en el tontorrón vídeo de ‘bad guy’

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Billie Eilish publica hoy su esperado álbum debut, ‘WHEN WE ALL FALL ASLEEP, WHERE DO WE GO?’, del que se extraen los singles ‘you should see me in a crown’, ‘when the party’s over’, ‘bury a friend’ y ‘wish you were gay’ y sobre el que hemos tenido oportunidad de hablar con ella en una extensa entrevista ya disponible en portada.

En nuestra charla con Eilish, que tuvo lugar hace unas semanas, la artista reveló que se encontraba editando un vídeo para ‘bad guy’, uno de los temas de su disco que en el momento de la entrevista se encontraban inéditos, que mostraría un lado más divertido de ella, alejado de la tenebrosidad de sus anteriores videoclips. El vídeo ya puede verse y efectivamente es bastante tontorrón, con Eilish embutida en una máscara de buceo, haciendo “la araña” o saltando por doquier.

Aunque lo mejor del vídeo es que recupera el color de la etapa de ‘dont smile at me’ y lo reúne con la oscuridad de este nuevo álbum, recordándonos que no hace tanto tiempo de ‘bellyache’. Un vídeo más apto imposible para esta divertida canción que está llamada a convertirse en uno de los mayores éxitos de Eilish -no en vano abre el álbum- por su sonido abiertamente bailable y un poco electro-swing.

Fallece Agnès Varda, la mirada femenina que alumbró la Nouvelle Vague

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Esta mañana conocemos el fallecimiento de la cineasta belga Agnès Varda. Tenía 90 años y, según sus representantes, ha fallecido en su casa a causa de un cáncer de mama. Varda fue una mujer pionera en el mundo cinematográfico, siendo una de las primeras directoras en adquirir notoriedad y reconocimiento por su trabajo. Y también fue pionera en su lenguaje visual: su primera película, ‘La pointe courte’ (1954), se considera precursora de la Nouvelle Vague francesa.

Y es que, aunque se la reconoce dentro de ese grupo de estetas de origen francés que revolucionaron el cine en los años 60 y 70, fue un referente para los Jean-Luc Godard o François Truffaut. En aquellas décadas Varda estrenó películas cruciales como ‘Cleo de 5 a 7’ (1962), ‘La felicidad’ (1965) o ‘Loin Du Vietnam’ (1967), un alegato antibélico en el que colaboró con Godard, Resnais o Lelouch. El reconocimiento de la crítica especializada le llegaría en 1985, con ‘Sin techo ni ley’.

Lejos de decaer, su producción, cada vez más orientada hacia el cine documental, ha continuado hasta sus últimos años de vida, siendo especialmente celebrada. De hecho, se considera que su gran obra maestra es ‘Los espigadores y la espigadora’, estrenada en 2000 y designada por la crítica como una de las mejores películas de lo que llevamos de siglo XXI, complementada por su segunda parte ‘Dos años después’ (2002). Su penúltima película, ‘Caras y lugares’ (2017), un trabajo conjunto con el artista visual francés JR, obtuvo numerosos premios internacionales y optó al Oscar a Mejor película documental. En el reciente Festival de Berlín se estrenaba ‘Varda por Agnès‘, su último film, analiza su vida y su carrera, sirviendo de testamento vital y fílmico.

La Plata acentúan su lado oscuro en su nuevo maxi con 3 inéditas y 1 versión de Décima Víctima

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La Plata han tenido un año triunfal materializado en decenas y decenas de conciertos por todo el país y en las nominaciones múltiples conseguidas para los Premios MIN y para el Premio Ruido a Álbum del Año. Ahora publican por sorpresa un nuevo maxi de 4 canciones que puede escucharse de manera digital desde esta noche y también se editará en formato de 12″ el próximo mes de abril. Ya puede reservarse.

El EP ha sido financiado con la ayuda de Girando por Salas e INAEM, se llama ’01 03 2019′ y se trata de cuatro nuevas canciones producidas por Hans Krüger en los estudios Subiza. El arte es obra de Borja Llobregat, Ostap Yashchuk y María Gea. El «single» es, en verdad, la pista 3, es decir, la primera de la cara B, quizá gracias a su estribillo «última oportunidad: búscame en la claridad». Y sin embargo, estamos ante un trabajo más arisco y oscuro que ‘Desorden‘, en el que no hay ninguna canción tan «pop» ni tan «uptempo» como ‘Miedo’ o ‘Un atasco’ (salvo, quizá, ‘Una vida fácil’) y sí, en cambio, una versión de Décima Víctima, ‘Detrás de la mirada’, inundada de teclados.

La intro del corte 1, ‘Enemigo’, que se prolonga durante más de 1 minuto, es la primera pista de que este lanzamiento será ligeramente diferente. La Plata ya tenían retazos de new-wave en su sonido desde sus inicios, pero esta vez los teclados tienen más protagonismo y las letras no buscan el estribillo inmediato donde como mínimo ‘Desorden’ los encontró espontáneamente.

El grupo presentará este EP en directo. Como parte del programa Girando Por Salas, La Plata actuarán en Miranda de Ebro (13 de abril), Tarragona (19 de abril) y A Coruña (27 de abril).

No te pierdas… el delirio retro-cañí de Ladilla Rusa en ‘KITT y los coches del pasado’

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Con la broma (nunca mejor dicho), Ladilla Rusa se han convertido en unos de los grandes abanderados del último pop en español sazonado con humor, con permiso de Ojete Calor. Canciones como ‘Macaulay Culkin’, ‘Bebo (de bar en peor)’ o ‘Princesas‘ cuentan sus escuchas por varios cientos de miles en Spotify, y el dúo formado por los periodistas Víctor F. Clares (al que meses atrás veíamos como reportero y entrevistador en ‘La hora musa‘) y Tania Lozano se ha ganado un sitio en los clubs y festivales menos estirados.

El grupo auspiciado por El Genio Equivocado presenta hoy su primer single después de publicar el pasado año ‘Estado del malestar‘. Se titula ‘KITT y los coches del pasado’ y se escora hacia su versión más tecno-rumbera –la del homenaje al protagonista de ‘Solo en casa’– para contarnos la historia de un tal José María que, como fan de «los coches del pasado», se compra una reproducción de KITT, aquel cochazo listísimo y simpatiquísimo que protagonizaba junto a David Hasselhoff la serie de los 80 ‘El coche fantástico’.

La canción cuenta además con la colaboración del inquieto Joan Colomo y Xoxé Tétano de Los Ganglios (que pone voz al cochecillo), además de Laura Santos y Lady Gipsy, que prestan sus voces aflamencadas para acentuar los toques cañí. Y todos ellos, con una estética que toma tanto del cine kinki como de ‘Noche de fiesta’, representan sus respectivos papeles en el delirante clip para la canción, incluido ese plot-twist de su minuto y medio final.

Ladilla Rusa es uno de los nombres que han logrado el respaldo de la iniciativa Girando por Salas 2019. Estas son sus próximas fechas:
5 de abril, Clan Cabaret (Alicante)
20 de abril, Maraca Club (Palma de Mallorca)
3 de mayo, Cochera Cabaret (Málaga)
11 de mayo, Music Factory (Salamanca)

La Canción del Día: Georgia se «trabaja la pista de baile» y nos arrastra con ella

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El reconocimiento hacia Georgia, joven batería (Kwes, Kate Tempest, Micachu) y productora británica, quizá no haya sido la ajustada al talento en este último lustro, cuando ha emergido como artista en solitario. Sin embargo, eso podría cambiar muy pronto gracias a su nuevo single, ‘About Work The Dancefloor’, un auténtico tiro que puede (debería) cambiar su suerte. Se trata del primer single que publica en 2019 y supone un homenaje a la «excitación de la pista de baile», al amor, la pasión, la melancolía, y la emoción que ella misma ha experimentado como parte de la cultura de clubs.

Un corte que, aunque parte de un espíritu de disco music a la antigua usanza, consigue sonar palpitante y vivo, rememorando la alianza de Röyksopp con Robyn o incluso a los primeros Chvrches. Resulta apasionante desde el principio, gracias a un riff de teclado que se convierte en el gran gancho de la canción, repitiéndose de fondo en el estribillo, mientras que su voz repite con cadencia robótica ese «estaba pensando en trabajar la pista de baile». Pero en el crescendo de la producción –firmada por Georgia junto a Mark Ralph (Years & Years, Clean Bandit)– van surgiendo nuevos matices que la van haciendo crecer con nuevas líneas melódicas que se entrelazan con los preciosos versos, hasta terminar bien arriba.

Cabe destacar, además, su chulo vídeo, que curiosamente ha sido dirigido en Madrid por el equipo de NYSU (New Order, Miss Caffeina, Love of Lesbian): la combinación de la música con las imágenes de una Georgia que habita una especie de casa de muñecas a la que le sucede de todo es tan magnética como la canción.

Georgia Barnes –su padre es nada menos que Neil Barnes, de Leftfield– parece encaminarse así hacia la continuación de un debut que no fue todo lo certero que hubiera sido deseable. Desde su publicación ha ido mostrando su evolución en singles como ‘Feel It‘, la dura ‘Mellow’ o la atractiva ‘Started Out‘, apuntando buenas maneras de cara a ese segundo álbum que ahora, tras ‘About Work The Dancefloor’, esperamos con ganas.

Leiva / Nuclear

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A algunos nos ha cambiado un poco la visión que teníamos de Leiva, y mucha culpa la ha tenido ‘La llamada’. No sé si para él será poco más que una anécdota –una anécdota de un premio Goya a la mejor canción y 30 millones de reproducciones en Spotify, superando cualquiera del resto de sus canciones–, pero a mí me hizo verle como un compositor superingenioso capaz de hacer pimpampum –un truco de manos con retazos de McCartney/Lennon y Jagger/Richards– e inventarse una canción con magia. También tiene miga que en el último trabajo de estudio de Joaquín Sabina, producido por el propio José Miguel Conejo, la canción más decente del conjunto sea la única en la que este cantaba con él, ‘Por delicadeza’.

¿Cómo ha cambiado el “efecto Llamada” (je) al ex-ídolo de adolescentes como 50% de Pereza y actual heredero de todos los clichés del rock más pureta? Pues poco, lo cual no es malo para los amantes de conservar intactos a sus tótems tal y como siempre les han gustado, ni bueno para los que piden al arte que les desafíe, no sólo que les complazca. El mayor riesgo que adopta Leiva en ‘Nuclear’ es rebajar el sonido grande, de estadio, con bien de metales expansivos y coros prestos para el “lololó” que desplegaba en el exitoso ‘Monstruo’. Porque, aunque produce de nuevo Carlos Raya (Quique González, Fito y Los Fitipaldis, M Clan) y se rodea de sus colaboradores habituales en general se apuesta por un sonido más natural y directo, y menos artificio. Aunque a veces les ha perdido un poco una innecesaria épica (‘En el espacio’, ‘Godzilla’).

Esto le aporta un punto de frescura a sus canciones, dentro de que recurre a los clichés del rock de toda la vida (The Beatles, Tom Petty, Warren Zevon, etc). Al margen de eso, hay pocas sorpresas en un guión que apenas abandona en alguna ocasión. Una es la muy personal balada ‘Costa de Oaxaca’ que, con emotivas referencias a su familia (incluyendo a su hermano Juancho, líder de Sidecars), deja destellos melódicos que evocan tanto a ‘La llamada’ como a su amigo/padre artístico Sabina (el estribillo, sin embargo, decepciona). Otra es ‘El gigante de Big Fish’, un medio tiempo con aire de ranchera más bonito por la historia personal que tiene detrás que por frases como “te haces bicho bola / cuando hay gente nueva y no controlas”. Pero, como anécdota, mejora bastante a la insulsilla ‘Godzilla’: quizá por separado y en otros temas, los featurings de Bunbury y Ximena Sariñana habrían brillado más.

Pero el propósito de ‘Nuclear’, sobre todo, parece liberarse de lo accesorio y demostrar el talento de Conejo para, con su buen manejo de las herramientas del rock clásico –entre «homenajes» a The Who (‘A ti te ocurre algo’) y George Harrison (‘Maniobras suicidas’)–, hacer buenas canciones, más eficaces que efectistas. De esas hay, observándolo sin prejuicios, unas cuantas en toda su primera mitad, sobre todo ‘Expertos’ (con vientos discretos y unos toques de sitar), el single ‘No te preocupes por mí’ (más allá de la potencia visual de su vídeo, es preciosa), y la más insospechada ‘Lobos’. Esta, un zarpazo de rock que se aproxima con descaro al territorio de The Black Keys, tiene en su fuerza y su historia de traición con visos de realidad algún tipo de conexión con lo que en ocasiones proponen León Benavente.

De acuerdo, Abraham Boba tiene mucha mayor consistencia e interés como letrista que Leiva. Pero muestra una capacidad para no tomarse en serio a sí mismo que ya quisieran muchos. No sólo en las descojonantes promos de este disco, sino también haciendo chufla con su propia delgadez extrema («hasta los huesos, sabes que soy un experto», canta en el primer single) o su hipocondría (‘Maniobras suicidas’). Así que me parecería una auténtica hipocresía que los seguidores de Iván Ferreiro, Sidonie o Love of Lesbian (no digamos ya Izal), con los que veo evidentes conexiones de fondo, pusieran peros a este disco esgrimiendo debilidad lírica o una mala voz (really?). ‘Nuclear’ –que hace referencia al corazón que adorna su portada, el “núcleo” lírico del disco– emplea una poesía sencilla y guiños localistas (un “Teatro Lara”, un “Huertas” o un “Paseo de Gràcia” siempre efectivos) para hablar de vaivenes más o menos íntimos. No es que sea el colmo de lo conmovedor, pero tampoco se hace el misterioso ni se da tantas ínfulas en ese aspecto como el sector teóricamente “indie”. Así que, ahora que no existe la barrera entre indie y mainstream, nadie se permitirá despreciar este disco por eso, ¿verdad? ¿¿Verdad??

Calificación: 6,4/10
Lo mejor: ‘No te preocupes por mí’, ‘Expertos’, ‘Lobos’, ‘Superpoderes’, ‘Costa de Oaxaca’
Te gustará si te gustan: Bunbury, Sidonie, Iván Ferreiro, Alfred García
Escúchalo: Spotify

El nuevo show de La Casa Azul: ¿puede contener un setlist demasiado hit?

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Cuando salió ‘El sonido efervescente de La Casa Azul‘ (2000) algunos pensamos que sería la obra cumbre de Guille Milkyway. Podían ser solo 20 minutos de música -de hecho algo menos- pero no había manera de pasar pista alguna por muchas ganas que tuvieras de que llegara la última, la mejor, ‘Cerca de Shibuya’. ‘Tan simple como el amor’ (2003) llegó para demostrar que el formato largo le sentaba fenomenal, ‘La revolución sexual’ (2007) representó su mayor momento de popularidad (al menos hasta OT), ‘La polinesia meridional’ (2011) contenía algunos de sus momentos más inspirados y ‘La gran esfera‘ es la prueba de que el discurso de La Casa Azul puede renovarse y adaptarse a los nuevos tiempos sin perder la esencia del proyecto. Fotos: David Left.

Aunque ‘ATARAXIA’ o ‘Nadie nunca pudo volar’, con un par de trucos adaptados de la música urbana, presenten novedades, La Casa Azul ni se avergüenza ni se arrepiente de su primera etapa, ni parece darle ninguna pereza enfrentarse a ella. Su concierto de presentación de ‘La gran esfera’ se alargó durante más de 2 horas, pero es que además, a diferencia de lo que sucede con sus colegas de Fangoria, él te incluye temas de toda su trayectoria. Comienza, como está mandado, con temas nuevos, en concreto con ‘El momento’ y ‘El final del amor eterno’, pero enseguida aparecen por ejemplo ‘No más Myolastán’ y ‘Chicos malos’ provocando el delirio de las más de 1.000 personas abarrotando el Ochoymedio. Y así todo el rato. Ni siquiera renuncia a ‘Hoy me has dicho hola por primera vez’ o ‘Me gustas’, que continúan apareciendo a modo de folladísimo popurrí; ni a ‘Galletas’ o ‘El momento más feliz’. Pero es que cuando crees que ‘Todas tus amigas’, seguida de ‘Podría ser peor’ -ya cantada como lo que es, uno de sus mayores éxitos-, a su vez seguida de ‘Los chicos hoy saltarán a la pista’, serán la cumbre del concierto, resulta que para nada. Todavía quedan ‘Superguay’ seguida de ‘Cerca de Shibuya’. Y ‘Chicle cosmos’. Y ‘La revolución sexual’. Y el cierre, mítico, a piano, con ‘Como un fan’.

Hubo, además, momentos visuales muy potentes y por otro lado emocionantes. El show se abre con Guille en las pantallas entonando ‘El momento’ para ir invitando al respetable a cantar. Las proyecciones se suceden adaptándose a su etapa más naíf y a la más robótica. La Casa Azul ahora es una banda de 5 miembros visibles, en varias alturas, todos ellos portando idénticos cascos no demasiado Daft Punk. Especialmente entretenidas son las nuevas incorporaciones visuales en ‘Esta noche solo cantan para mí’: ahora aparecen proyectadas también Lana del Rey, Billie Eilish o Lauren de Chvrches. Y precioso resulta el momento en que canta ‘Yo también’ a piano o critica «la depredación de la industria musical» elogiando a Luis y Montse de su sello Elefant porque «después de 20 años siguen haciendo las cosas igual». Les dedica ‘Una cosa o dos’ a piano, ese precedente de ‘New Rules’.

¿Hubo energía para afrontar todo esto, durante tanto tiempo? Siempre se echa de menos alguna canción (¿requiem por ‘La polinesia meridional’?), pero ‘La gran esfera’ en el último tramo ya resultó algo agotadora, pues en las nuevas canciones, al no contar con tanta participación popular, se veían un poco más las costuras. Digamos que si tu show va a extenderse hasta las 29 canciones y los 130 minutos tienes que dar al público la perfección técnica absoluta o casi para que nunca resulte pesado. Los graves habían lastrado un poco la excelente ‘Hasta perder el control’ y la voz de Guille no sonaba tan clara como debía. Entre canción y canción era muy difícil entenderle. A duras penas intuí que explicaba que ‘Siempre brilla el sol’ era una de sus canciones favoritas y de su músico «Paco Star» (LOL). Del resto solo comprendí que bromeaba sobre no hacerse demasiado pesado hablando. «¡Habla, habla!», coreó su público enseguida, de lo que deduje que desde el foso sí había de comprenderse lo que decía.

La Casa Azul lleva un show espectacular, casi demasiado para 1.000 personas, idóneo para festivales y recintos ya hace rato algo más grandes. Es significativo que los dos trompetistas estuvieran escondidos aportando matices en pistas como ‘Sucumbir’ en… ¡la cabina de dj’s! Pero es que el pasillo hacia el camerino era un amontonamiento de cajas y más cajas de instrumentos y equipo técnico que parecían haber entrado en la sala como un elefante en una cacharrería. Desde el Ochoymedio nos indican que la idea era hacer el show en La Riviera pero que finalmente no ha podido ser por un cambio de fechas. Tiene todo el sentido y es una explicación muy necesaria para comprender por qué el show no fue perfecto. Pero lo será, suponemos, en breve. Al fin y al cabo estamos hablando de una persona que ha pasado 8 años preparando este disco. 7,5.

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Para los haters de #nuncanadiepudovolar de @lacasaazuloficial

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