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Meister of the Week: Marem Ladson habla sobre lo vintage, la 2ª vida de las cosas… y sacarse un dinero en Wallapop

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Marem Ladson ha debutado con un disco muy interesante y variado que no se limita a los sonidos de cantautor/a o de americana en la onda de Núria Graham o Joana Serrat, sino que también incluye pistas tan ancestrales como ‘Born’, tan bailables como ‘West’ o tan retro como ‘My Corazón’. La cantante, de 20 años, y estudiante de 3º de Relaciones Internacionales, carrera que escogió por su interés por la Cooperación Internacional y la Crisis de los Refugiados, es nuestra nueva invitada en «Meister of the Week». En esta sección auspiciada por Jägermusic, un artista nos revela su pasión más friqui, en qué consiste su trabajo diario o su afición más insospechada. Marem ha escogido hablar de Wallapop por diversas razones.

¿Por qué has escogido hablar de Wallapop en esta sección?
No soy friqui de nada en particular, pero me gusta dar una segunda vida a las cosas, a la ropa, a los muebles, lo vintage. No me gusta comprar cosas nuevas, me gustan las cosas reutilizables, en buen estado de conversación. Soy ahorradora, siempre veo una oportunidad de venta en algo. Pienso en gangas (risas).

«Los sofás, bolsos, collares, joyas… de mi tatarabuela me llamaban más la atención que la modernidad»

¿En tu casa había tradición de ir a los mercadillos los domingos, como se hace en Alemania, por ejemplo, con todos esos puestos con tazas viejas, platos…?
No había esa tradición, pero sí había un montón de cosas de mi abuela en la aldea. Soy de Galicia y vivimos en el centro, pero también tenemos una casa en el pueblo, con sofás, bolsos, collares, joyas… de mi tatarabuela, y todo eso me llamaba más la atención que la modernidad. Ha marcado mi estilo, mi forma de consumir. Cuando estuve viviendo en Estados Unidos, íbamos al «flea market», creo que no era todos los domingos, sino uno al mes, para buscar cosas baratas, cámaras antiguas…

¿En qué parte de Estados Unidos estuviste y cómo recuerdas la experiencia?
Entonces no conocía Wallapop. La gente usaba Craigslist, que yo no usaba pero era muy común. Fue una experiencia enriquecedora. Estuve estudiando un año en el instituto. Fue una experiencia muy distinta porque es enorme, el estado de Texas es más grande que España. Todo está lejísimos. La gente es ultra religiosa, ultra conservadora, y acabé un poco harta, pero bueno (risas).

Por lo que dices, lo que más te interesa son los muebles…
No es lo que más me gusta, pero desde que me vine a Madrid, me he dado cuenta de que la gente tira las cosas y las deja en la calle y me da mucha rabia (risas). Me encuentro muebles, los subo a casa, los tengo un mes y al final les termino sacando fotos y vendiendo. Si la gente se planificase un poco las mudanzas, podría venderlos en vez de tirarlos (risas).

También puedes llamar al 010 para que se los lleven…
Yo lo he hecho, para que mi portero no se vuelva loco por las cosas que le dejamos ahí (risas), pero bueno.

No restauras los muebles, ¿verdad?…
No.

¿Qué tipo de cosas te has encontrado tiradas por la calle?
Una vez cogí una especie de cajonera, una mesilla, y acabé tirándola porque no la conseguí vender. Otra vez cogí un espejo, una planta que yo creía que era verdadera pero resultó ser falsa (risas) y una lámpara. Estuve todo el curso pasado con la plantita y el espejo y al final lo tiramos. Pero sí vendí una alfombra caída del cielo, súper bien enrolladita, preciosa, muy grande, para el salón. Entre lo que me costó subirla, porque pesaba una barbaridad, y lo que me habría tenido que gastar en la tintorería, al final no la usé. La acabé vendiendo por 80 euros, y no me había costado absolutamente nada (risas). Entre medias, tuve que hacer una mudanza, por lo que al final me costó algo de dinero, y el esfuerzo de llevarla de casa a casa…

Tienes una cultura de aprovechamiento alucinante, de «nada se tira» que a mí también me han inculcado…
¡¡Nada, nada!! En el piso en el que he entrado había un montón de mesas, no sé por qué. Pregunté: «¿las puedo tirar?». «Sí». Pues las vendí todas (risas). Y unos colchones debajo de las camas. Al final me saco mis dineros.

Y no eres tanto de comprar…
Soy más de vender.

¿Nunca has comprado nada?
Sí, sí, sí. Una camiseta, lo típico, unos vaqueros que me gustaban, nada especial.

¿Y te valían los vaqueros?
Sí… También he hecho alguna vez lo de comprar y volver a venderlo si no me gustaba.

¿Pero perdiendo dinero?
No, no, yo siempre gano (risas). Si voy a perder no lo vendo.

«Soy más de vender que de comprar en Wallapop. Al final me saco mis dineros»

¿Nunca-nunca abres la APP a ver qué se está vendiendo?
Ahora estoy buscando una guitarra, he encontrado una, pero el chico lleva sin contestarme un mes. Parecía majo, pero no sé, lleva mucho tiempo sin conectarse. Pero me gusta más para vender, hago negocio, aunque la gente es muy rata. Si pones algo a 50 euros, te piden 40, así que lo pongo a 60 para que me pidan 50 (risas).

¿Cómo es la guitarra que quieres?
Me quiero comprar una Jazzmaster japonesa, es intermedia entre la americana y la mexicana. Está bien de precio y es roja, me gusta mucho.

¿Qué tiene de especial respecto a la que ya tienes?
No tengo una eléctrica. Tengo una acústica, y como el disco que he hecho es todo con eléctrica…

… pero tú tocas la acústica.
Sí, siempre he tocado la acústica, aprendí a tocar con acústica, todos los conciertos que he dado en solitario han sido con acústica… pero ahora con banda también toco con una eléctrica prestada. Voy con banda con batería, guitarra, bajo y teclado, y yo también a la guitarra.

¿Recuerdas cómo te enganchaste a Wallapop?
No sabría decir a raíz de qué, pero sí que me ha permitido muchas veces sacarme un dinero para decir: «esta noche salgo, vamos a tomar unas copas».

¿Alguna mala experiencia?
Me estafaron. Vendí una Playstation, y se la vendí a un chico supuestamente de Pennsylvania. Me estafó. Yo vendía la Play y unos videojuegos, me dijo que mirase los gastos de envío, que los pagase yo, y que cuando le diera los códigos de envío me pagaba los gastos y la Play. La Play se envió, nunca me pagó y lo peor es que yo estaba tranquila porque recibía emails falsos de ING de una cuenta falsa que se había hecho él. A los dos o tres días recibió la Playstation y ya no volví a saber. Hay que tener mucho cuidado y ahora lo están cuidando más con los envíos a través de la APP, creo que ya no son solo a través de Correos. Pero bueno… lo mejor ha sido vender cosas que no me han costado nada…

Los mejores discos de 2018 (de momento)

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Against All Logic / 2012-2017

Lo que más asusta del álbum que Nicolas Jaar ha firmado como A.A.L. con temas grabados durante los últimos 5 años es que parece haber abandonado definitivamente el terreno de la promesa para convertirse en el nuevo Dios de la electrónica. Si ya sentó cátedra con ‘Sirens’, un disco elegante, rico y comprometido, con ‘2012–2017’ ha creado para su figura musical un nuevo molde con el que ha desbordado cualquier expectativa. “Come on, you make my spirit start living / Come on, you got the power to do it, do it”, se oye en la increíble ‘Know You’, y así nos hace sentir él con su música.

Fernando Alfaro / Sangre en los surcos

Los temas más conocidos e imprescindibles –‘Gente abollada’ (¡qué versionaza!), ‘Fuerte!’, ’Magic’ o ‘Camisa hawaiana de fuerza’– de Fernando Alfaro son tan grandes que no necesitan más coartada que esa para estar en este «no recopilatorio». Pero ‘Sangre en los surcos’ ofrece además la oportunidad de redescubrir canciones menos obvias, casi perdidas en su vasta discografía –‘Su mano sobre la mía’, ‘El último día que me verás’–, y “redisfrutar” las inventivas recreaciones de otras: los espíritus que se hacen presentes en ‘¿Qué clase de animal?’ o ‘Mi anestasia’; el banjo de ‘Saariselkå Stroll’; las alegres palmas en ‘Ricardo ardiendo’; o el formato dark country –aquí es muy ‘American Recordings’– de ‘Qué condenadamente negra’ o ‘Mis huesos son para ti’ justifican la existencia de este disco. Pero, además, se percibe también en el carácter de glosario de este largo una vocación tanto didáctica como reivindicativa hacia nuevas generaciones, que no conocieron los discos de Alfaro en su momento y necesitan –aunque no lo sepan– un punto de partida, un volumen de “1º de Alfarismo” para poder empezar a tirar del hilo.

Bad Gyal / Worldwide Angel

Bad Gyal no tiene un pelo de tonta, y sí muchas razones para estar en el BBK y en muchos otros festivales. Y su última mixtape, ‘Worldwide Angel’ (masterizada por Vlado Maller), contiene varias de estas razones. “Soy la más regalá / pa ganar no tengo que pelear” comienza diciendo en esa ‘Intro’ que ojalá durase más, pero que afortunadamente viene a presentar una primera parte que no da tregua, con dos temazos como son ‘Internationally’ y ‘Tra’. En la producción de ‘Internationally’ tenemos a Jam City y Dubbel Dutch, y lo que resulta de esto es probablemente el corte mejor producido de la mixtape: una celebración de su éxito y de su salto internacional (obvio) que se pega cosa mala. Como ‘Candela’ o ‘Blink’, su primera colaboración con DJ Florentino, y ya otro hit con esas palmas a lo ‘Pon De Replay’ que son un acierto, pero para nada el único punto fuerte de esta canción: el outro quita el hipo y, ya desde la primera escucha, los “darte, desmayarte” del estribillo se ponen cómodos en tu cerebro, porque saben que de ahí no se van a mover en una temporada: han llegado para quedarse. Como su autora. Y esto último es algo realmente positivo para la música urbana española, que tiene en el talento de Bad Gyal una baza más que interesante.

Beach House / 7

Quizá conscientes de que la fórmula de perfeccionamiento de su sonido alcanzada en ‘Bloom’ tocaba techo en ‘Depression Cherry’, Beach House parecían intentar sacudirse de un posible adocenamiento en su otro disco de 2015, ‘Thank Your Lucky Stars’. En él, buscaban frescura regresando a los sonidos más orgánicos de sus inicios, pero ahora parece que no era, exactamente, lo que necesitaban. En la bio de su nuevo disco ‘7’ –sí, lo habéis adivinado, es el séptimo de su carrera, aunque también una cifra cargada de simbolismo místico–, Victoria Legrand y Alex Scally parecen tener muy claro qué era lo que necesitaban para renovarse: “queríamos repensar viejos métodos y desechar algunas limitaciones autoimpuestas”, dicen. Unas limitaciones que afectarían a su método de composición, acostumbrados a crear canciones que pudieran ser interpretadas en directo de manera fiel a como se ejecutaban en el estudio. ‘7’ es, a la vez, familiar y desconocido, como alguien querido con quien te reencuentras tras años sin verle. La oscuridad y la candidez, el misterio y la luminosidad, lo dulce y lo perverso vuelven a darse la mano en otra fantástica colección de canciones. Canciones preciosas en su capacidad evocadora y su poesía que, aseguran, nos habla esta vez de “la empatía y el amor que emergen tras un trauma colectivo” y “el retorcido doble filo del glamour”.

Betacam / Mítico

Escuchar el debut de Betacam -después de casi 10 años funcionando como artista en solitario- es darte cuenta de que es como si lleváramos toda la vida con él. Porque estas canciones evocan a épocas pretéritas, a nuestra infancia, a nuestra adolescencia, a nuestra juventud, a italodisco, a synthpop, a tecno, a electropop. A épocas en las que, como él, una sola persona con un sintetizador y una caja de ritmos eran capaces de emocionarnos, haciéndonos indistintamente bailar o llorar (“una noche más, llorando en la discoteca”, canta en ‘Cospedal’), y sentir que estaban hablándonos de nosotros. Él mismo cita a Jean-Michel Jarre (que emerge en los sintes de ‘Rey Sol’, antes de su giro eurodisco), Franco Battiato, Parade (una referencia muy clara en ‘Extraterrestre’, y en varios sentidos) y Javiera Mena (‘Cospedal’), y podríamos añadir a Mecano (‘Canoe’), Iván/Miguel Bosé (‘Ave rapaz’), Wham! (‘Otras chavalas’)… Artistas variopintos en origen y épocas, pero unidos por una sensibilidad próxima, que termina de refulgir en la encantadora combinación de intelectualidad y cotidianidad de estas historias.

Leon Bridges / Good Thing

En su segundo disco, Leon Bridges busca conjugar el romanticismo old school con el top 40 americano, y en las entrevistas reconoce abiertamente que pretende jugar en la misma liga de Bruno Mars, Anderson .Paak o Usher (uno de sus mayores ídolos). Aunque ‘Good Thing’ lo sitúa más en el equipo de Aloe Blacc o John Legend (Bridges no es tan moderno), no se puede negar que las incursiones bailables del disco son muy buenas: ‘Bad Bad News’ es irresistible, ‘If It Feels Good (It Must Be)’ crea efectivamente una atmósfera “más caliente que Texas” y ‘You Don’t Know’ se sumerge de lleno, y con éxito, en las pistas de baile de los ochenta, haciendo a Bridges adelantarse varias décadas respecto al sonido de su primer disco. Era el paso necesario, pero Bridges, al contrario que, ejem, Duffy, ha salido de él totalmente airoso, y con ‘Good Thing’ tiene ante él un abanico de posibilidades con el que sorprendernos en el futuro. No cabe duda de que lo logrará.

Cardi B / Invasion of Privacy

Cardi B parece una hábil ejecutiva musical, y su debut, sin caer nunca en la patochada o el circo, resulta lo bastante variado como para gustar a públicos diversos. Los seguidores del hip hop más colorista y luminoso, tienen su dosis con la exuberante ‘Best Life’ junto a Chance The Rapper; los fans de la escuela Jay-Z pueden quedar boquiabiertos con la espectacular obertura ‘Get Up 10’; el R&B contemporáneo está estupendamente representado no sólo por dos de sus grandes estandartes, Kehlani y SZA (‘Ring’ y ‘I Do’, respectivamente), sino que la propia Cardi se muestra como una cantante solvente en el estribillo de ‘Thru Your Phone’; exactamente igual que en el seductor rap-pop a lo Drake de ‘Be Careful’. En este abanico de sonidos urbanos contemporáneos, asumido el olfato del que presume Cardi B para rodearse de los artistas adecuados sin que en ningún caso ella se amilane -más bien al contrario, se crece tanto sola como en compañía–, también destaca su lírica, absolutamente noqueante en muchas ocasiones. Más que de una pluma afilada, sus versos nacen de una bola de demolición que convierten en realidad la auto-acuñada etiqueta “gangsta bitch”.

Los Hermanos Cubero / Quique busca la tristeza

Escuchar este disco inspirado en la muerte de la esposa de Quique Cubero como consecuencia de un cáncer es un continuo intento de contener (inútilmente) las lágrimas. Porque ‘Un suspiro y un beso’ es un vals tristísimo. ‘Quisiera poder rezar’ llega a los mismos territorios que R.E.M. alcanzaron en ‘Automatic for the People’. Pop enorme sobre el duelo y el pesar, quizás la única pieza en que Quique se deja llevar (sus “ohhh” se clavan en el corazón), coronado por los majestuosos arreglos de violines. ‘Tenerte a mi lado’ es la pieza más devastadora, donde Quique salta del pasado (la foto que se hizo con Olga en París) al presente, con una confesión que pone la piel de gallina: “Ya hace un año desde partiste / Me iría contigo, si no fuera por Abril / Dentro de muy poco ella habrá crecido / y nada necesitará de mí”. ‘Quique dibuja la tristeza’ apela demasiado a algo muy profundo. Porque este álbum procede del interior del alma. Porque se escucha con un permanente nudo en la garganta. Porque es imposible no sentirse identificado (todos tenemos a alguien que se nos fue demasiado pronto). Porque es una obra de arte. Y porque, sinceramente, jode que exista. Ojalá no hubieran tenido que sacarlo nunca.

Jon Hopkins / Singularity

Jon Hopkins indica en una entrevista con Billboard que se siente muy agradecido por tener «el mejor trabajo del mundo», pero está claro que hubo un momento durante la gira de ‘Immunity’ en que, después de 160 conciertos, el asunto se le fue de las manos. Hopkins decidió dar un paso atrás, interesándose por la meditación trascendental y algunas prácticas alternativas de yoga, para recordar dónde estaba y también para explorar rincones de su mente que desconocía que existían. El viaje que el artista plantea a lo largo de este disco es apasionante incluso a pesar de los nubarrones que le amenazan en el camino. De hecho, sobre todo revuelve al oyente en los momentos en que adivinamos a Jon Hopkins al borde del precipicio, retratando la inquietud y la sensación de irrealidad que merodeaban por su cabeza por aquel entonces. No cabe duda cuando abre el álbum con el tema titular de que en ese momento Hopkins no se encuentra en ningún lugar feliz, pues pese a la suavidad de un sintetizador que va emergiendo y podríamos vincular con Jarre o Moroder, la deriva de la canción es tremendamente agresiva, pasando de los bosques que nadie pisaría de noche de ‘Twin Peaks’ del arranque a terminar en el peor de los antros a lo ‘Asylum’. Comparando el primer minuto de esta canción con el último, es obvio que la composición sí ha cambiado de sitio, y lo mismo va sucediendo con el tracklist completo de ‘Singularity’, ideado para escuchar como un todo. Son muchos los puntos, como sucede en la pista 3 ‘Neon Pattern Drum’, en que las bases suenan deliberadamente cortadas, como si Jon Hopkins fuese buscando a través de ellas un despertar que va asomándose a veces en estos 62 minutos, pero que sólo termina de suceder al final, el término de la pesadilla tras varias luchas por alcanzar ese amanecer.

MGMT / Little Dark Age

MGMT parecen haber encontrado todo un universo de inspiración transformándose en una especie de falsa banda tributo a un artista/grupo maldito de los 80 que se basa en la obra de Daryl Hall y John Oates (‘Me and Michael’, que en su loco vídeo post-vaporwave ya etiquetan como su nuevo hit/no-hit), ABC (‘One Thing Left To Try’) o el yacht rock –en ‘She Works Out Too Much’ se perciben guiños al trabajo reciente de Thundercat–. Como si, en el fondo, ellos mismos se vieran a sí mismos como un grupo que triunfó de manera casual y que, tras una travesía por el desierto, vuelve a reclamar su cetro. Solo que todo suena deliberadamente demodé y decadente, como una gran burla, una broma con la que se les desencaja la mandíbula. Nada en este ‘Little Dark Age’ está dispuesto a la ligera. Todo encaja y, además, coincide con un reactivado interés por el gancho melódico, confirmando el regreso, probablemente incidental, de MGMT al pop.

Janelle Monáe / Dirty Computer

Debido a su arduo trabajo de estudio y a la desnudez emocional que, pese a la coartada conceptual, presenta, estamos claramente ante el álbum más personal y por ello más poderoso de Janelle Monáe. Un discurso tan potente y la riqueza de sus letras (en las que merece la pena bucear, entre referencias literarias y culturales, guiños a su propia carrera…) dejan –al menos en un principio– un poco atrás el plano musical del álbum, sin canciones que parezcan potenciales hits (pese a que los destacados como single van desplegando su influjo lentamente). Pero ‘Dirty Computer’ va revelando poco a poco sus destellos, una compacta obra de R&B atemporal –suena contemporáneo, pero también reminiscente del pop de los 80– que se escucha como un todo, que va cautivando con su inicio, su nudo (la poderosa secuencia desde ‘Screwed’ –con un verso de Zoë, la hija de Lenny Kravitz– hasta ‘Make Me Feel’) y su melodramático desenlace, que remonta en los “títulos de crédito” (‘Americans’). Una medida pero sustanciosa pieza de poco más de 45 minutos en la que sólo cabe poner en duda la necesidad de ‘I Got The Juice’, la flojilla colaboración con Pharrell Williams. Pero incluso esta parece una mácula necesaria para manifestar el adiós a aquel personaje robótico, Cindy Mayweather, y poner por delante la imperfección humana de Janelle Monáe Robinson y su discurso inspirador y poderoso, heredera directa de una manera de entender la música, el arte, como vehículo de expresión cultural y sociopolítica.

Soleá Morente / Ole Lorelei

‘Ole Lorelei’ es muy distinto al primer disco de Soleá, puesto que es ella la que indiscutiblemente impone su sello a todo el conjunto de canciones que, aun tratadas de maneras muy atrevidas, suenan mucho más cohesionadas que en su primer álbum en solitario. Buena parte de la culpa es que han sido gestadas por el mismo equipo creativo, un triunvirato formado por Morente, Alonso Díaz de Napoleón Solo (que produce, arregla y comanda la dirección musical) y Lorena Álvarez (con su carrera en un aparente stand-by, aquí co-escribe varias letras, hace coros y palmas al alimón con toda la familia Morente). Así, estamos ante un disco que se aleja del “ambiente indie”, por decirlo de alguna manera, y toma de todo tipo de palos del pasado y del presente con total naturalidad para acotar un espacio genuino y propio.

Kacey Musgraves / Golden Hour

La sencillez de las letras de Musgraves no incurre en cursiladas de todo a cien, ni siquiera cuando en la deslumbrante ‘Happy & Sad’ la artista se muestra “colocada” de amor, pero además esta transmite una sinceridad que incluso en pasajes tan manidos como en los del tema titular emociona: su “todo saldrá bien” es, en voz de Musgraves, una de las frases más reconfortantes que se oirán este año. Y cuando en ‘Golden Hour’ hay humor, su presencia siempre es natural, nada forzada, como en el híbrido country-disco-pop ‘High Horse’ y su gran frase contra el machito arrogante del viejo Oeste “¿por qué no haces “arre, arre” y te piras de la ciudad?” que con tanta gracia parece cuestionar la tradicional figura masculina del “John Wayne” normalizada por el patriarcado. ‘High Horse’ es, de hecho, el gran puente entre la antigua y la nueva Kacey, la prueba irrefutable de que el country también puede ser amigo de la modernidad, a pesar de que la radio se vaya a negar a pincharla. ¿Pero quién necesita a la radio teniendo estas maravillosas canciones?

Niño de Elche / Antología del cante flamenco heterodoxo

Como su propio nombre evidencia, esto no es un disco, sino una «antología». Niño de Elche dice que puede pinchar durante un par de horas música referenciada en este largo -tanto tiempo como dura-, pero sus tentáculos han ido mucho más allá, llegando a otras artes como la literatura o incluso la pintura, y por supuesto también a lo socio-político. ‘Antología del Cante Flamenco Heterodoxo’ ha implicado antes que nada un arduo trabajo de documentación que lo convierte, más que en un disco, en una biblioteca, o más bien en una instalación multidisciplinar no exenta de performance que, quién sabe, quizá algún día pueda tener lugar en un museo a lo grande (ya hubo una presentación en CaixaForum, de hecho). Es una obra que oculta tantos significados como las decenas y decenas de artistas en ella referenciados y sirve para hacernos reflexionar sobre las prisas con que en 2018 decidimos cuánto mola un disco, cuán coñazo es o cuál es su valor. ‘Antología del Cante Flamenco Heterodoxo’ no es una de esas obras maestras que comprar obligatoriamente para acumular polvo en una estantería, tras haber afirmado «qué buena es», sino una obra de riqueza cuyos múltiples significados tan solo hemos comenzado ahora a descubrir.

La Plata / Desorden

¿En qué momento se asumió que los jóvenes españoles solo escuchaban trap, reggaetón o a Pablo Alborán? Es cierto que da pena comprobar los escasísimos grupos de rock, punk, etcétera, que encontramos entre lo más escuchado de nuestros días. O peor aún, las escasísimas bandas guitarreras que aparecen en las listas de lo mejor del último par de años en cualquier publicación que no sea Metal Hammer. Sin embargo, la existencia de bandas como La Plata es la prueba viviente de la vigencia del formato clásico de guitarra, bajo y batería, en su caso añadiendo teclados, y la obligada dosis de crisis existencial. Su debut es un constante «hit after hit» que viene a demostrar la vigencia de cualquier género mientras haya grandes composiciones.

Pusha T / Daytona

De entre todos los discos de 7 pistas cada uno que ha producido Kanye West este año, ‘DAYTONA’ de Pusha T es el mejor de todos, gracias o a pesar de esa intervención de West que le puede quitar un poquito de personalidad. Desde su debut en solitario en 2013, ‘My Name is My Name’, Pusha T, ex integrante junto a su hermano de Clipse, uno de los proyectos asociados a The Neptunes a principios de la pasada década, ha conseguido reinventarse ante una nueva generación de fans del hip-hop gracias a sus afilados raps, atractiva voz y sobre todo a unas producciones que han sido y siguen siendo pura artesanía musical, de las mejores y más creativas que se pueden escuchar en el hip-hop ahora mismo (‘Got ‘Em Covered’ de su anterior disco, ‘Darkest Before Dawn’, es un buen ejemplo). Así, Pusha T ha pasado a formar parte de una lista de grandes raperos actuales que incluye a Kendrick Lamar, A$AP Rocky y J. Cole, teniendo el doble de experiencia en la industria que ellos, lo cual tiene un gran mérito y de lo cual Pusha T por supuesto habla en ‘DAYTONA’, en uno de los mejores versos del disco, en ‘Come Back Baby’: “cocaine concierge, longest runnin’ trapper of the year, stood the test of time like Dapper Dan”. ‘DAYTONA’ suena clásico, pero a su vez nuevo, y aunque Pusha T y Kanye West parecen existir en mundos totalmente opuestos en estos momentos, como demuestra el verso de Kanye sobre su gorra MAGA en ‘What Would Meek Do?’, ambos hallan en el álbum un asombroso punto común en el que “street rap” y la suprema musicalidad y elegancia de hip-hop clásico dan con un sonido magnético y fresco. Es la reinvención definitiva de Pusha T, que seguro dará para más de 7 canciones en su siguiente proyecto, con o sin Kanye.

PUTOCHINOMARICÓN / Corazón de cerdo con ginseng al vapor

Chenta Tsai, Putochinomaricón, se ha revelado como uno de los grandes personajes de la primera generación de artistas españoles que no conocen un mundo (o ya no lo recuerdan) sin Internet, WiFi y teléfonos móviles. Su música parece consecuencia directa del bombardeo directo y masivo de información, sea de la calidad, el signo o la intención que sea. Chenta actúa como un filtro que deglute una amalgama que atraviesa nuestro cerebro dejando restos de colores ácidos, luces LED, estética glam, hip hop, raver y kitsch, una masa resplandeciente que podíamos acercarnos a definir como una molécula palpitante en la que La Casa Azul, Pet Shop Boys, Charli XCX, Eiffel 65, A.G. Cook, Unicorn Kid, Bom Bom Chip, Lil Yachty, Perfume, La Prohibida e Hidrogenesse permanecen en perfecto equilibrio. Pero hay más: crítica al capitalismo (al “rosa”, en torno a la perversión del Orgullo LGTBIQ+, y al otro), al feminismo impostado o inexistente de las revistas de tendencias y series como ‘Friends’ o ‘Sexo en Nueva York’, al hedonismo sin sentido, al activismo de postal, a la esclavitud de la tecnología y las redes sociales, al pensamiento único… Pocos artistas se han atrevido a (o han podido) condensar tanta crítica ácida, con una visión rabiosamente contemporánea y fresca, y de una manera tan atractiva en un solo disco ¡de 18 minutos!

Christina Rosenvinge / Un hombre rubio

«Ser hombre es llevar un corsé que aprieta tanto como el de las mujeres» era el interesante titular que Christina Rosenvinge nos dejaba durante la promoción de su disco anterior, ‘Lo nuestro‘. Inspirada por su padre, la artista ha escrito ahora un álbum de título masculino, ‘Un hombre rubio’, escrito desde «un yo masculino indefinido», sobre «la cárcel» que puede suponer también la masculinidad al no permitir, por ejemplo, la muestra de sensibilidad, sentimientos o debilidades. El planteamiento está lleno de detalles enriquecedores, pero es una pena que Christina Rosenvinge tenga esa imagen de artista intensa para mal. Este álbum es cierto que contiene un fuerte contenido social, reforzado por ‘El pretendiente’, sobre un joven africano que emigra a Europa y topa con las cuatro reinas de la baraja española y con un «puente de agua»; y por ‘Berta’, un tema dedicado a una activista del medio ambiente hondureña, asesinada en 2016 por sus ideas. Sin embargo, ambos cortes evitan lugares comunes y además el humor aparece de manera intermitente desde la misma portada con las palabras «Un hombre rubio» acompañadas de una estupenda foto del habitual Pablo Zamora, hasta las entrevistas promocionales (esa referencia a la «bollera potencial que llevo dentro»), pasando por lo que más nos interesa, los textos. Y es que solo ella podía incluir en un disco como este una canción sobre El Cordobés, hijo…

SOPHIE / Oil of Every Pearl

Mucho más cohesivo que ‘Product’, «Oil» es mucho más que una introducción al bubblegum bass: es directamente un viaje por el mundo paralelo de SOPHIE, que parece vivir varios siglos por delante. Un viaje que es una auténtica montaña rusa donde la escocesa nos da una cálida bienvenida (‘It’s Okay to Cry’), nos lleva poco poco a la cúspide (‘Ponyboy’ y ‘Faceshopping’), nos da un poco de calma (‘Is It Cold in the Water?’, ‘Infatuation’), otra subida (‘Not Okay’), y nos “cuida” usando un ambient de casi seis minutos (‘Pretending’) a la espera de que asistamos al que parece ser su himno (‘Immaterial’). El objetivo final de este viaje es descarrilarnos en el último tema, que lleva el vagón a un viaje mucho más abstracto. Podemos compararlo con ‘Interstellar’, pero realmente sería más el viaje espaciotemporal de ‘2001: Una odisea en el espacio’: psicodélicamente maravilloso para algunos, inaguantable para otros. La propuesta de SOPHIE es por momentos muy arriesgada, posiblemente incomprendida y, aunque esto sea tópico, adelantada a su tiempo. Si mañana SOPHIE confiesa que es una robot, nos lo creeríamos, pero mucho menos que en la época de ‘Product’, porque dentro de toda la artificialidad buscada de este álbum, hay una capa de humanidad. Aunque sea una humanidad inmaterial.

Tove Styrke / Sway

Tove Styrke está ganando fans con este disco. Y se comprende: si ya se había apreciado una evolución en el paso de su genérico -pero llamativo- debut homónimo hacia ‘Kiddo’, aquí vuelve a pulirse el sonido, con una producción mucho más sutil, a cargo de gente como Joe Janiak (que curiosamente está detrás del ‘cycles’ de Tove Lo), Elof Loelv (involucrado en dos canciones tan distintas como ‘Stay’ de Rihanna y ‘All Night’ de Icona Pop) o el menos conocido Gustav Nystrom (Katapult, SIRÉN). Todo este cambio ha dado como resultado un lugar en el que Styrke se encuentra más cómoda y que también le permite seguir dando temazos, y no solo por la citada ‘Say My Name‘ o por la otra gran conocida del disco, ‘Mistakes’: se suman otras que no se conocían o no habían estado tan expuestas. El punto irónico de las letras, los ligeros subidones dentro de la sutil producción, marca de la casa, o la sensualidad de ‘On a Level’ y ‘Sway’, esta última con un puente especialmente destacable, juegan a su favor. El minimalismo no es, por supuesto, siempre sinónimo de calidad, pero la autora de ‘Ain’t Got No…’ sabe cómo usarlo, y la mayor prueba de ello es la deliciosa y sincera ‘On the Low’.

Tracey Thorn / Record

Tracey Thorn ha logrado hacer otro disco breve y universal, en el que apenas algún número como ‘Go’ está algo por debajo de la media. Y aunque hay mucha vistosidad en los arreglos a lo Daft Punk de ‘Dancefloor’ y el soul-funk de ‘Sister’, ‘Record’, llamado así porque lo que le gusta a Thorn es «grabar», hacer «discos» y no conciertos -de nuevo, no habrá gira-, nos regala también momentos intimistas que se crecen con el tiempo por encima del resto. Los singles bailables están bien, pero con el paso de las semanas, las canciones que hacen pupa son ‘Smoke’ y ‘Face’. Un álbum, pues, totalmente 2018, con el que reflexionar sobre temas actuales como la Marcha de la Mujer o el dolor que generan las redes sociales.

Kali Uchis / Isolation

Respecto al mar de influencias que inunda el disco, es lógico que Kali Uchis quiera marcar su propio territorio. Por eso quizá abre con un tema que ejerce de «intro», pero que es mucho más que eso. Es una llamada expresa al «lenguaje corporal» porque «está harta de hablar», y es toda una declaración de intenciones: la imagen de Kali Uchis no se olvida y con ella va también su impronta, aquí empapada de espíritu latino por la vía de Astrud Gilberto. Es un nombre que no vuelve a salir en el resto del álbum, y es una pena, pero también lo son otras citas o referencias aisladas -divertidas y/o interesantes-, que Uchis no usa sino para ir formando su discurso. Aquí caben referencias en castellano a la droga («Me llamo Perico pero no me gusta coca», dice su invitada BIA), al pop francés («All we ever do is French like Brigitte Bardot»), aparecen interludios que deseas duraran toda la vida (‘Gotta Get Up’) y alegatos feministas (‘Coming Home’). Entre unos y otros, entre la perversión y la delicadeza, el ayer y el futuro, está claro que ha nacido una estrella con las ideas claras: «¿pero por qué iba yo a ser Kim, si podría ser Kanye?», se pregunta decidida en ‘Miami’. Pues eso…

US Girls / In a Poem Unlimited

La accesibilidad de las canciones de US Girls se potencia, por supuesto, gracias a un trabajo musical experto por parte de la banda de U.S. Girls, que suma una riqueza instrumental inédita hasta entonces en su discografía. Solo en este disco podría haber tenido cabida un delirio funk de 8 minutos como el de ‘Time’, que parece inspirado en Curtis Mayfield. La canción parece querer decirnos que para dirigirnos hacia “algún lado” de verdad, para cambiar las cosas, queda muy poco tiempo, y es una suerte tener a artistas como U.S. Girls para animarnos a acelerar el proceso y a hacer posible que la lucha feminista, no solo se pueda defender y sufrir, sino que también se pueda bailar.

Nacho Vegas / Violética

Es prácticamente inherente a una obra tan ambiciosa –lo es también en su formato, un doble CD con bonito encarte diseñado y creado por Miguel Brieva, triple en su edición vinilo– y vasta, tan llena de recovecos, que permanezca viva en el tiempo y cambie nuestra visión de ella. Iremos encontrando nuevas gemas que pasaron por alto en acercamientos primerizos –‘Ser árbol’ e ‘Ideología’ crecen con las escuchas e integrados en los discos, y algo similar ocurre con la bonita ‘Los sabios idiotas’– del mismo modo que veremos decaer nuestro entusiasmo cuando el factor sorpresa inicial se pierde (algo que juega en contra, por ejemplo, del vals ‘A ver la ballena’). Si uno se para a pensarlo, y aunque nunca deja de ser reconocible, el Nacho Vegas de ‘Violética’ parece un artista distinto al que era, tan alejado de su propio mito ligado a lo sórdido y lo emocionalmente devastador que parece otro. Tan firme que no teme abrumar con un sonido quizá demasiado natural de la grabación de Paco Loco, que a menudo truena (Abraham Boba –León Benavente–, Joseba Irazoki, Edu Baos y compañía continúan dando lustre musical), evocando el carácter comunal que proyectan sus letras. Tan confiado que no teme imitarse a sí mismo –nos encontraremos varias veces buscando a qué otra canción suya nos recuerda tal o cual giro melódico–. Un Nacho Vegas inspiradísimo, claro, pero que también se ha esmerado, a todas luces, por cuidar y trabajar esta obra al detalle, alcanzando su total madurez artística.

Yung Beef / ADROMICFMS 4

“Cada vez que saco mi mixtape / tol mundo se pone triste”. En una interesante entrevista con Ernesto Castro, Yung Beef contaba cómo de pequeño le decían que no tenía voz, ni físico ni, en definitiva, capacidad para hacer música. A pesar de todos los temas que lleva publicados, muchos probablemente sigan pensando que no hace música y, en general, que el trap no es música. Les preguntaríamos que, si él no tiene capacidad para hacer música, cómo es posible que haya gente que con algunas de sus canciones llega a llorar o, al menos, a recibir un mazazo emocional curioso, como él mismo referencia en esa frase de ‘Rosas Azules‘– incluida junto a otras ¡16! canciones en este ‘ADROMICFMS 4‘, de cuya producción se encargan Steve Lean y Lowlight, pero también Los del control, Kiid Favelas, 808 Mafia o PD Beats. Desgarrador cuando Fernando se abre en canal, es una suerte que en el álbum no se ciña a esa faceta para contentar al público, sino que siga expresando lo que va sintiendo, a veces un lado, a veces el otro, a veces los dos. Porque su verdad es su punto fuerte: cualquiera puede soltar cuatro frases sobre meterse de todo y sobre metérsela a todos, cualquiera puede escribir tres versos ñoños; en cambio, lo que sale de su boca sigue sonando real. ‘ADROMICFMS 4’ solo confirma que Yung Beef es un artista. Una frase ésta que, no cabe duda, provocará la risa en más de uno… pero que, dentro de unos años, estará donde tiene que estar.

La segunda de ‘Paquita Salas’: más presupuesto, más estrellas y más torreznos… ¿pero más encanto?

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Hace unos días presencié en la FNAC un surrealista debate entre dos chicos sobre si “la vida imita al arte” era una frase de Lana del Rey o de Oscar Wilde. Y ayer me acordé de ese debate cuando vi esto. Life imitates art, sí. Realmente cualquiera de las dos situaciones podría haberse dado en una escena de ‘Paquita Salas’ y, de hecho, la segunda temporada de la serie vuelve a hacer guiños a la actualidad en sus historias, a la vez que mantiene la nostalgia como bandera. Y es que la España de los 90, de los 00 y la actual son al final una misma España a la que el guión lanza dardos contra su lado más rancio, pero en el fondo mira con cierta ternura, a lo Ibáñez y su ’13 Rue del Percebe’ (o ‘Aquí no hay quien viva’, que seguro que ahí Paquita llevó a más de uno). ¿Qué podéis esperar de esta segunda temporada? Os hemos preparado cinco puntos que destacan (para bien, para mal, o para ambas) en esta segunda entrega; no hemos incluido a Brays Efe y Belén Cuesta para no ir a lo obvio, pero sí, los dos son de nuevo dos pilares fundamentales. Si Brays consiguió que chicos de veinte y treinta años se viesen reflejados en una señora de cincuenta, y si Belén consiguió que todos pensasen “necesito una Magüi en mi vida”, aquí vuelven a clavarlo -lo del lagarto es demencial-.

Un spin-off para Yolanda Ramos

Por favor. Cuanto antes. En la primera temporada nos quedamos con ganas de más Noemí Argüelles, pero es que en esta segunda, a pesar de pasar a principal, seguimos quedándonos con ganas de más. La maravillosamente surrealista trama de su personaje esta temporada brilla aún más gracias a la excelente vis cómica de Yolanda, que nos mata tanto por lo que dice (el espacio de coworking, “poh muy bien”, la secuencia con cámara oculta) como por lo que da a entender (“luego te cuento de qué nos conocemos”, WTF).

Miren Gaztañaga

¿Que quién es? Exacto. En la primera temporada teníamos el guiño a Anna Allen, y aquí arrancamos con un guiño a la situación tan injusta que vivió la actriz vasca de ‘El Guardián Invisible’, a quien se le puso la A de Hester Prynne por cometer el terrible pecado de hacer chistes sobre España y los españoles. Dejada de lado incluso por su propio equipo en un intento de salvar la taquilla del boicot, Gaztañaga tiene aquí un reflejo de su historia -¿quizás también influyó la polémica de Amaia, Alfred y Albert Pla?- en Edurne, interpretada por una Verónica Echegui que ojalá se hubiese quedado más de un episodio (que levante la mano quien pensase que Edurne iba a ser la próxima representada de Paquita) .

La temporada se pasa volando

Aunque esto es también algo malo: el guión sigue teniendo ese ritmo ágil tanto en comedia como en los momentos dramáticos (que aquí son más), pero la pena es que los cinco capítulos saben a muy poco. Igual que las típicas temporadas de 22 episodios suelen ser excesivas, en este caso el defecto es el contrario, ya que más episodios posibilitarían un mejor desarrollo de las tramas y, sobre todo, de los personajes: hemos nombrado a Echegui y Ramos, podríamos querer más de Lidia y de Magüi, pero a quien más perjudica esto es a Belén de Lucas: teniendo en cuenta que lo de “joven promesa” se le queda corto al talento interpretativo de Anna Castillo, guardaba muchísimas esperanzas en su personaje… y, no sabemos si por cuestiones narrativas o de agenda, aparece en situaciones contadas. Lo bueno es que parece que eso va a cambiar para la tercera temporada.

Madre mía, Lidi

Ya me barruntaba yo lo que aconteció en Otero, pero un número de la Guardia Civil acaba de referírmelo: Humberto y Evaristo han aparecido muertos en la presa esa de marras. No, no hay un bug en nuestra web a lo “me quemaría por dentro”: lo que lees es algo que entenderás tras ver la temporada. El caso es que el incremento de presupuesto de la serie se nota, y no solo a nivel técnico, o por los cameos -atentos a cierta sorpresa-, o por usar canciones de Take That, Olé Olé y Rocío Jurado, sino también con la ambición respecto a las historias que se quieren contar; en cambio, ‘Paquita’ acaba funcionando mejor con historias pequeñas, donde prima la frescura y la autenticidad sobre el glamour. Y el tercer episodio, dedicado casi por completo a Lidia San José, es un ejemplo. De nuevo, se las apaña para, sin perder el humor, ser crítico con ciertos aspectos de la industria, acercándonos a la realidad de las actrices que no están en primera línea, con la dureza de quienes lo cuentan desde dentro (ay, ese photocall). Y esto nos lleva a nuestro último punto.

Punto y final, o punto de partida

Sí, ESA secuencia. Nos decían Los Javis cuando los entrevistamos que ellos apostaban por el pop español, dando varios nombres del panorama mainstream nacional que les podrían encajar en distintas escenas, y que solían ser denostados en un contexto más indie -no mencionaron a Rocío Jurado, pero quienes no lo viesen buena opción (una cantante andaluza de coplas y pop no suele ser lo más popular en dicho contexto) han debido enmudecer con el resultado, que pone punto y final al hundimiento económico y emocional de Paquita. Porque, aunque en líneas generales veo más conseguida la primera temporada, esta segunda tiene el mejor episodio (el quinto) y, de paso, la mejor secuencia que han dirigido Los Javis. Un ‘Someone in the Crowd’ más oscuro pero a la vez esperanzador. Un auténtico mensaje de fuerza a tantas y tantas actrices sin un apellido y sin un contacto que fueron a Madrid persiguiendo su sueño, que luchan a diario por conseguir una oportunidad mientras pasan la bayeta en la barra. Que cambian las horas de dormir por aprenderse separatas para castings (eso si tienen la suerte de que son abiertos). Que se gastan lo poco que ganan en cursos y más cursos. Que escriben ilusionadas un microteatro y lo representan en una sala ante tres personas. Que no saben ya si escribir un “asunto” del e-mail en luces de neón para que el representante de turno les responda. Que se obligan a sonreír mientras aguantan los aires de superioridad, no ya de un director, sino de quien les mete prisa para que le den ya su café. Todas ellas son, en cierto modo, el verdadero hilo conductor de la serie. 7,5.

Patti Smith elogia la canción que Florence le dedica en su nuevo disco

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Esta semana, Florence + the Machine ha publicado su esperado nuevo disco, ‘High as Hope’, en el que se incluye una canción titulada ‘Patricia’. ¿Y quién es Patricia? Ni más ni menos que Patti Smith, uno de los mayores ídolos de Florence, si no el que más, y a quien la británica dedica esta bonita canción en la que llama a Patti su “estrella del norte”.

En un post de Instagram de Florence sobre otra de las canciones del disco, ‘The End of Love’, Patti Smith ha aprovechado para elogiar ‘Patricia’, de la que ha dicho es “hermosa”. Por supuesto Florence ha visto el mensaje y, emocionada, ha contestado: “es para ti, gracias por ser mi guía espiritual, una luz en la oscuridad. Las palabras no pueden expresar lo que esto significa para mí”.

Según las “midweeks” británicas, ‘High as Hope’ debutará esta semana en el puesto 2 de las listas, por detrás de ‘Scorpion’ de Drake. El canadiense es un pesado pesadísimo, pero ojo, Florence solo está vendiendo 1.000 copias menos y las tornas pueden cambiar en cualquier momento.
UK Midweeks:
1 Drake – Scorpion [30.5k] *
2 Florence + The Machine – High As Hope [29.6k] *
3 Motion Picture Cast Recording – The Greatest Showman [11.6k]
4 Gorillaz – The Now Now [11.4k] *
5 George Ezra – Staying At Tamara’s [9.3k]

Ed Sheeran no tendrá su “caprichosa” capilla privada en Suffolk

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Ed Sheeran fue la persona que más discos vendió en 2017, gracias a singles como ‘Shape of You’, ‘Castle on the Hill’ y por supuesto ‘Perfect’, ese hit navideño que Sheeran dedicaba a su prometida y que relanzó mediante sendos duetos con Beyoncé y Andrea Bocelli, en uno de los ejercicios comerciales más cínicos a la par que efectivos de los últimos tiempos.

Sabedor de su fama en las bodas -no en vano ‘Thinking Out Loud’ es la canción de boda más popular, aunque ahora le ha caído un pleito de la familia Gaye por plagio, que se prepare el inglés-, Sheeran buscaba dedicar próximamente otra cosa a su prometida aparte de ‘Perfect’, en este caso una capilla propia que instalaría en el pueblo de Suffolk, donde ya hay una iglesia, y en la que planearía casarse con ella. Pero la junta de un distrito local de Suffolk no se lo va a permitir y se lo explica a Sheeran en un curioso comunicado.

“Optando por un lugar de adoración de estilo claramente Cristiano, en lugar de ser comprensivo con el carácter del paisaje, esta propuesta crea una discordante anomalía en el paisaje, en cuanto a que crearía un segundo lugar de adoración a la vista misma de la iglesia ya existente en el pueblo”, empieza el comunicado. Pero no acaba ahí. Sheeran quiere levantar una capilla nueva que, sin embargo, luzca “ruinosa, como si hubiera estado allí 1.000 años”, y la junta de Suffolk no tiene muy claro si lo que quiere es una “locura caprichosa” o un “facsímil serio”. En cualquier caso, estas ruinas falsas “parecerían un engaño y restarían valor a la autenticidad” del lugar.

Finalmente, la junta tiene un nuevo golpe para Sheeran, y describe que su propuesta “no beneficia ni al pueblo ni a sus residentes, no tiene valor histórico y, francamente, no se construye a modo de lugar de adoración privado: es un lugar para la celebración de bodas de los ricos y famosos y todos lo sabemos”.

Los Planetas reeditan ‘Zona temporalmente autónoma’ con libro, DVD, colaboraciones…

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Además de continuar con la gira de XX Aniversario de ‘Una semana en el motor de un autobús’, cuya próxima parada será con orquesta, y con su tour «normal», como hemos visto este fin de semana en Vida Festival, Los Planetas van a reeditar este 6 de julio su álbum del año pasado ‘Zona temporalmente autónoma‘, uno de los mejores discos de 2017.

¿Qué encontraremos? Será un formato libro-disco que contiene un libreto especial de 24 páginas con nuevas ilustraciones, un póster coleccionable y un DVD. El DVD contiene más de una hora de imágenes inéditas con las sesiones completas del disco grabadas en riguroso directo desde el Sacromonte en Granada. Es la primera vez en la historia de Los Planetas que editan algo grabado en directo para este formato. Con la Alhambra de fondo Los Planetas interpretan de principio a fin todo el álbum del año pasado con invitados de lujo como Soleá Morente, Amaia Tirupu de Kokoshca y Jaime Beltrán de Pájaro Jack. Dirige el granadino Adrian Maesso (Soleá Morente, Nada Surf, Neuman, The Wave Pictures, etc). Además, se anuncia como nuevo single ‘Ijtihad’.

Tracklist CD
: Zona Temporalmente Autónoma
Islamabad
Una cruz a cuestas
Soleá
Seguiriya de los 107 faunos
Hierro y Níquel
Porque me lo digas tú
Libertad para el solitario
La gitana
Ijtihad
Espíritu Olímpico
Zona autónoma Permanente
Amanecer
Hay una Estrella
Guitarra roja

Tracklist DVD
: Sesión grabada en riguroso directo desde el Sacromonte, Granada
Islamabad
Una cruz a cuestas (Con Soleá Morente)
Soleá
Seguiriya de los 107 faunos
Hierro y Níquel
Porque me lo digas tú
Libertad para el solitario
La gitana
Ijtihad
Espíritu Olímpico ( Con Amaia Tirapu de Kokoshca)
Zona autónoma Permanente
Amanecer
Hay una Estrella (Con Jaime Beltrán de Pájaro Jack)
Guitarra roja

Próximas fechas de conciertos:
XX aniversario Una semana en el motor de un autobús con la Orquesta Ciudad de Granada y Coro OCG.
21 de septiembre – Auditorio Manuel de Falla, Granada

Zona Temporalmente Autónoma:
13 de julio – Cuartel General del Luque (Inca – Mallorca)
28 de julio – Low Festival (Benidorm)
15 de septiembre – Oh! See fesival (Málaga)
29 de septiembre – FIZ festival (Zaragoza)

Vídeo: Beyoncé, rescatada con una escalera de mano al final de un concierto

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El paso de la gira ‘On the Run 2’, que en breve llegará a Barcelona, por Polonia, ha sido accidentado este fin de semana. SPOILER: Uno de los momentos más mágicos del show parece la interpretación al final de un mash-up entre ‘Forever Young’ y ‘Perfect Duet’ sobre una plataforma voladora flotante. FIN DEL SPOILER.

Esa plataforma voladora se quedó atascada en Varsovia, lo que provocó que unos técnicos tuvieran que acudir al rescate de Beyoncé con una escalera de mano (minuto 7 del segundo vídeo bajo estas líneas). Por dónde salió Jay-Z tras difuminarse entre las sombras o si todavía está subido en dicha plataforma permanece como un gran misterio a la hora de redacción de esta noticia. En cualquier caso, los seguidores de la cantante la animan cuando Knowles tiene que dar el paso de subirse en body a la penosa escalera, en una maniobra de rescate que dura varios minutos.

Bajo estas líneas os dejamos con el vídeo del rescate de Beyoncé, también con una visión más amplia de lo que fue este número final del show y, finalmente, con lo que fue la salida de ambos cantantes un par de días antes en Berlín: así habría de haberse producido. Por cierto, las canciones de ‘Everything Is Love’, que acaba de saberse se editará en CD este 6 de julio -el pre-order está disponible en Amazon– siguen sin incorporarse al repertorio. Ni siquiera la exitosa ‘Apeshit’ o la estupenda ‘LOVEHAPPY’.



Las multinacionales ponen un pie fuera de la SGAE

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Los múltiples escándalos de la SGAE, el último de ellos el de la rueda, sobre los derechos de la música que de madrugada se emite en RTVE, han dejado a la institución muy tocada, con varias voces proponiendo que se ataque al problema de raíz y la renovación sea radical y desde abajo.

Un paso a favor de esta opción es el dado por todas las multinacionales. Según informa el diario El País, Warner/Chappell, Sony ATV, Universal Publishing, BMG y Peermusic han mandado este viernes a la vez cartas de despedida a la SGAE pidiendo la retirada de todo su catálogo internacional. Es un catálogo que incluiría el 60% de los derechos de radiodifusión en España y que incluiría (excluiría más bien) la música del Boss, los Rolling, Lady Gaga, Radiohead, Beyoncé o U2, por poner unos sonados ejemplos. La SGAE ya no podría recaudar nada por la emisión en antena o en TV de canciones de estos artistas. Su marcha sería efectiva el 1 de enero de 2019, pues hace falta un preaviso de 6 meses.

Estas compañías denuncian una gestión dañina, un reparto injusto y el presunto fraude que investiga la justicia. Santiago Menéndez Pidal, director de Warner/Chapell, indica que los ingresos que deberían recibir habrían de rondar el 70% de la entidad, cuando lo que recibe es el 1%. “Es un chiste”, sentencia, mientras Rafael Aguilar, presidente de Peermusic, añade: “Para que nos quedemos, hace falta que la gente que ha traído la corrupción a esta casa ya no esté. Que se vaya el presidente, José Miguel Fernández Sastrón, y que los músicos estén representados en los órganos de gobierno por músicos de verdad y no por la rueda”.

A partir de enero, se plantean gestionar estos derechos a través de una entidad extranjera, después de que un Real Decreto abriera el derecho de autor al libre mercado en Europa, o al nacimiento de un organismo privado en España que se encargue de los artistas. Se baraja la gestión de estos derechos, en concreto, a través de una entidad italiana. 

La Canción del día: Beyoncé y Jay-Z celebran con un gran sample su reconciliación en ‘LOVEHAPPY’

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Aunque el disco conjunto de The Carters, esto es, Beyoncé y Jay-Z, se llama ‘Everything Is Love‘, no se caracteriza por componerse de canciones de amor. Sí se abre con una y se cierra con otra, siendo esta última, ‘LOVEHAPPY’, una de las más bonitas de esta era. Desde el primer momento recuerda a ‘Crazy In Love’, para Rolling Stone la mejor canción de lo que llevamos de siglo, quizá por esa referencia «happy in love», quizá porque como aquella, se construye en torno a un muy pegadizo sample de una canción antigua. Donde el clásico de Bey-Z nos presentaba una composición de The Chi-Lites de 1970, esta nos lleva a la estupenda ‘You Make My Life A Sunny Day’ de los sesenteros Eddie & Ernie. Y el título de esta, con la que The Avalanches también podrían hacer maravillas, lo dice todo.

También hay elementos reconocidos en ‘LOVEHAPPY’ de ‘Love of my Life (An Ode to Hip-Hop)’ de Erykah Badu con Common, también ilustrativo título, muy, muy adecuado para este nuevo disco que habla de amor, de industria y de música negra; de ‘The Jam‘ de Larry Graham; y de ‘Victory Is Certain‘; pero es la canción de Eddie & Ernie la que da el fondo principal a esta canción nueva con la que los Knowles han querido mostrar definitivamente su amor.

El estribillo de Beyoncé es muy claro: «me has hecho algunas cosas / pero el amor es más profundo que tu tristeza / y tengo fe en que puedas cambiar», mientras en otros puntos de la letra afirma: «tenemos defectos pero todavía somos perfectos el uno para el otro» o «esta playa no siempre no ha sido el paraíso / y las pesadillas solo duran una noche». Entre referencias a Otis Redding o al beef con Kanye West («Hova, Beysus, watch the thrones»), Beyoncé y Jay-Z certifican su amor en lo que no en vano es el punto final de este álbum conjunto y sorpresa. Una canción evocadora y romántica, un bonito remanso de paz después de la tormenta, que supone el retrato perfecto de la relación personal entre ambos artistas.


Johnny Marr anuncia dos conciertos en España, Morrissey pospone su gira europea

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Johnny Marr, el que fuera el mítico guitarrista de los Smiths, nos visitará a finales de este año para presentar el álbum que acaba de editar, llamado ‘Call the Comet’. El constantemente referenciado Marr estará en directo en Madrid y Barcelona los próximos 21 y 26 de noviembre respectivamente, en concreto en la Sala But en el primer caso, y en Bikini en el segundo. Las entradas estarán disponibles desde este jueves 5 de julio a las 10h en livenation.es, ticketmaster.es y red ticketmaster (FNAC, Halcón Viajes y Carrefour).

La nota de prensa de Live Nation incluye unas declaraciones de Johnny Marr defendiendo su nueva obra: «Esta es la cosa más completa que he hecho nunca. No hay canciones de las que no esté seguro. Y para mí, como un melómano, está formado totalmente por la música que me gusta y me ha gustado». El álbum ha sido grabado durante nueve meses en su nuevo estudio a las afueras de Manchester y supone la continuación de ‘The Messenger‘ (2013) y ‘Playland‘ (2014).

‘Call the Comet’ ha sido presentado por singles como ‘Hi Hello’, ‘The Tracers‘ y ‘Walk Into the Sea’. Por si queda alguien por enterarse a estas alturas, Johnny Mar suele interpretar canciones de los Smiths y alguna de Electronic en su repertorio en directo. Por ejemplo, este mes de junio en Los Ángeles han sonado en un show suyo pistas como ‘There Is A Light That Never Goes Out’ o ‘Bigmouth Strikes Again’, solo por mencionar un par.

Entretanto, Morrissey es noticia por haber pospuesto su gira europea por «razones logísticas». El tour no incluía parada en España en ese caso.

Muere tiroteado Smoke Dawg, colaborador de Skepta y telonero de Drake

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Tan solo un par de semanas después de la muerte durante un robo de XXXTentacion, que le ha llevado al número 1 del Billboard Hot 100 o de la lista de “streaming albumes” española, y también la de Jimmy Wopo, vuelve a producirse un suceso similar. Este 30 de junio se ha producido un tiroteo en Toronto, con los autores huyendo en una furgoneta con las ventanillas tintadas, y dejando 3 heridos. De ellos, 2 han muerto en el hospital, siendo uno de ellos el rapero canadiense Jahvante Smart, conocido como Smoke Dawg y de 21 años de edad. El otro fallecido es Ernest Modekwe, conocido como Koba Prime.

Os hablamos de Smoke Dawg con motivo de un single compartido con Skepta, el rey del grime británico, ‘Overseas’, pero también había despuntado con temas como el remix de ‘Trap House’ junto French Montana, o en temas como ‘Count It Up’. No había llegado a editar un largo oficial, pero sí a entregar una decenas de singles entre 2015 y este 2018, siendo el último de ellos ‘Fountain Freestyle’ hace tan solo unos días.

Smoke Dawg había teloneado a Drake durante su gira europea de 2017, y el también canadiense ha lamentado su pérdida en las redes sociales. «Tanto talento y tantas historias que nunca llegamos a ver jugar. Descanse en paz Smoke».


Tomás Fernando Flores podría presidir temporalmente RTVE; El Nega le llama «censor»

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Más nombres suenan para presidir RTVE después de que Andrés Gil (El Diario) haya renunciado a hacerlo tras la polémica generada por la propuesta realizada por Podemos, a la que se habían opuesto partidos como el PNV por las formas, o miembros de la cadena por el dedazo y por no provenir del mundo audiovisual sino del papel. El nuevo nombre que suena alto según informa el diario El País es el de Tomás Fernando Flores, vinculado desde hace décadas a la música pop por estar al frente del histórico Siglo XXI y por la dirección de Radio 3 durante los últimos años.

Tomás Fernando Flores es la nueva propuesta de PSOE a Podemos para presidir RTVE de manera temporal hasta que un concurso público elija a su sucesor. La propuesta ha convertido a Fernando Flores en el “trending topic” número 2 del país en poco menos de una hora, solo por detrás de #FelizLunes. Algunos usuarios celebran su vinculación a la música, mientras otros critican su decisión de cancelar ‘Carne cruda’ o cuestionan su capacidad para gestionar una televisión con miles de millones de euros de presupuesto. Especialmente agresivo está siendo El Nega de Los Chikos del Maíz, quien le llama «censor» en una serie de tuits (se refiere a la «no emisión» de una entrevista de Los Chikos del Maíz en la que ni siquiera se hablaba de política), y además bromea sobre que Love of Lesbian van a sonar en RTVE «24/7».

Queda por averiguar la recepción que tiene este nombre entre los partidos y entre los propios trabajadores de RTVE después de que en la última semana hayan sonado otros nombres como Arsenio Escolar, rechazado por Podemos, o Ana Pardo. Andrés Gil ha renunciado públicamente en un carta sin críticas a nadie y en la que hablaba de una televisión pública “independiente y digna”, esa que no hemos conocido durante los últimos años. Esta tarde comenzarán las votaciones en el Congreso para la elección del nuevo presidente temporal.

SOPHIE / Oil of Every Pearl’s Un-Insides

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¿Qué dices si te preguntan cuál es el nexo entre Madonna y ‘Ghost In The Shell’? Tras escuchar ‘Oil of Every Pearl’s Un-insides’, se te puede ocurrir una respuesta: SOPHIE. El último tema está impregnado de una atmósfera futurista, paranoide y post-apocalíptica al más puro estilo ‘Ghost In The Shell’ o ‘Deus Ex’ y, aunque ‘Whole New World/Pretend World’ sea sin duda la pieza más inaccesible que presenta el disco (puede gustarte ‘It’s Okay to Cry’, o incluso la bruta ‘Ponyboy’, y que en cambio te espante este viaje -luego ahondaremos en este concepto- de casi diez minutos), es también la más representativa de SOPHIE y de lo que propone. No es de extrañar que la haya elegido para cerrar su álbum debut: nueve minutos y pico donde se mezclan las partes distorsionadas hasta lo ininteligible entonadas por la propia SOPHIE, el lamento noventero de “I looked into your eyes, I thought that I could see a whole new world”, la parte casi infantil de “whole! New! World! Whole! New! World!”, y hasta un interludio que podría servir también de hilo para los viajes espaciotemporales de ‘Interstellar‘. Esta estructura, más que caótica, podría describirse como fluctuante, y de hecho es esa idea del portazo a lo binario, a lo establecido, esa idea de fluir, una de las grandes constantes de SOPHIE, y la principal en este disco.

‘Oil of Every Pearl’s Un-insides’ sirve mucho más como debut que ‘Product’, y no solo por su duración: da la sensación de que aquí estamos mucho más cerca del universo personal de su autora. ‘Product’ era una colección de singles potentísimos -y otros no tanto-, pero todos cortados por un patrón similar (muy distintos a otras propuestas, pero similares entre sí); aquí, en cambio, tenemos una representación más cercana de hasta qué nivel llega lo que nos quiere ofrecer la productora. Está su faceta más brutal y más continuista con respecto a ‘Product’ y a su trabajo anterior, como podemos ver en ‘Not Okay’, ‘Faceshopping‘ y la especialmente destacable ‘Ponyboy’, pero también está ‘Immaterial’, la joyita cantada por Cecile Believe que mezcla a Madonna con el 2150 (eso de “vivimos en 2018 pero esta persona vive en el 2068” se podría aplicar aquí). Nuestro compañero Jordi Bardají ya os habló extensamente de ella, llegando a calificarla como “himno”, y no se equivocaba.

Y también están otros cortes donde la autora de temas tan bestias como ‘HARD’ o ‘LEMONADE’ (o de las ideas por las que muchos aún denostan ‘Bitch I’m Madonna‘) se entrega a lugares donde no pensábamos verla. ‘It’s Okay to Cry’ nos sorprendió hace unos meses porque la hasta entonces tan envuelta en secretismo SOPHIE, punto uno, se mostraba físicamente, y, punto dos, lo hacía de forma vulnerable, tanto exterior por la desnudez como interiormente al hablar de intimidades y de cómo afronta lo que la atormenta, todo con un aire celestial que envuelve el tema. Atreverse a dar el paso, y las inseguridades de ese segundo justo antes de saltar, parece ser también la temática de ‘Is It Cold in the Water?’, que si me dicen que es de Björk o de Arca me lo creo, igual que si me dicen que ‘Infatuation’ es de Aphex Twin (aunque en este segundo caso el resultado es más discreto).

Estamos por tanto ante un trabajo mucho más cohesivo que ‘Product’, y «Oil» es mucho más que una introducción al bubblegum bass: es directamente un viaje por el mundo paralelo de SOPHIE (volvemos a decir lo de que vive varios siglos por delante). Un viaje que es una auténtica montaña rusa donde la escocesa nos da una cálida bienvenida (‘It’s Okay to Cry’), nos lleva poco poco a la cúspide (‘Ponyboy’ y ‘Faceshopping’), nos da un poco de calma (‘Is It Cold in the Water?’, ‘Infatuation’), otra subida (‘Not Okay’), y nos “cuida” usando un ambient de casi seis minutos (‘Pretending’) a la espera de que asistamos al que como decimos parece ser su himno (‘Immaterial’). El objetivo final de este viaje es descarrilarnos en el mencionado último tema, que lleva el vagón a un viaje mucho más abstracto. Antes hablábamos de ‘Interstellar’, pero realmente sería más el viaje espaciotemporal de (no me matéis los puristas por hacer esta comparación) ‘2001: Una odisea en el espacio’: psicodélicamente maravilloso para algunos, inaguantable para otros. La propuesta de SOPHIE es por momentos muy arriesgada, posiblemente incomprendida y, aunque esto sea tópico, adelantada a su tiempo. Si mañana SOPHIE confiesa que es una robot, me lo creería, pero mucho menos que en la época de ‘Product’, porque dentro de toda la artificialidad buscada de este álbum, hay una capa de humanidad. Aunque sea una humanidad inmaterial.

Calificación: 8,5/10
Te gustará si te gusta: Björk, PC Music, Charli XCX, Hannah Diamond, Aphex Twin, Arca. O las distopías cyberpunk.
Lo mejor: ‘It’s Okay to Cry’, ‘Immaterial’, ‘Ponyboy’, ‘Whole New World / Pretend World’, ‘Is It Cold in the Water?’
Escúchalo: Spotify

Terraplanistas Modernos y su ‘Trap del terraplanismo’ se hacen virales… ¿por la razón correcta?

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¿Recordáis a B.o.B., el rapero escéptico que estaba convencido de que «la luna emite su propia luz»? Por suerte para él y otros miles de mentes inquietas que dudan las explicaciones sobre la realidad que ofrece la ciencia, tienen a tres nuevos aliados que refuerzan su discurso. Se trata de Terraplanistas Modernos, tres «artistas» que han escrito y producido ‘Trap del terraplanismo’, una canción que pone en jaque a los «100tífikos» y «ateos» del mundo por sus locas teorías sobre la forma esférica del planeta Tierra.

Evidentemente, todo esto es una gran broma perpetrada por Jaime Altozano, compositor e ingeniero de sonido que expone sus interesantes teorías musicales en Youtube, junto con dos youtubers españoles dedicados a la divulgación científica, C de Ciencia y Quantum Fracture. El trío ha presentado este guasón trap que resumen las habituales recriminaciones de los terraplanistas en su gancho «no se enteran que la tierra-bola ya no está de moda / ahora es plana como tu encefalograma», con referencias despiporrantes a ‘Campeones’, Iker Jiménez, Yung Beef, ‘Matrix’ y algún verso tan enorme como «¿Pseudociencia? yo lo llamo Superciencia / Desde Grecia, 2 mil años de ignorancia / cuanta arrogancia hay en tu postura rancia / que piensa con orgullo que la tierra es una protuberancia».

El tema, que desde hace unas horas también se encuentra en Spotify, se está haciendo viral a la velocidad del rayo (ya sabéis, esos haces de fuego que envía Dios cuando está enfadado) y, en tan sólo un día, ya es top 8 en las Tendencias de Youtube España acumulando casi un cuarto de millón de reproducciones, confiemos que gracias a usuarios que estén captando la ironía de todo ello. Y si no, «jaque mate, ateos».

Sábado sin grandes vencedores en Vida Festival 2018

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Fotos de Iron & Wine, Mourn y Of Montreal cedidas por Vida Festival.

La tranquilidad volvió a hacer acto de presencia después de un viernes algo más concurrido de lo habitual. Y en gran medida eso ocurrió porque el festival en su tercera jornada tampoco contó con ningún cabeza de cartel que fuera realmente un gancho para atraer masivamente al público. Nada más poner el pie sobre el escenario Sam Beam, el cerebro detrás de Iron & Wine, ya dijo que disponía de poco tiempo y que iba a aprovecharlo para tocar el máximo de temas posibles. Su concierto fue toda una preciosidad perfecta para presenciar cómo caía el sol. Con su último ‘Beast Epic’ el estadounidense ha vuelto a sus raíces y a minimizar los arreglos, lo cual se notó con esa escueta banda de batería, contrabajo y chelo que le acompañó (y que hizo que de principio a fin todo sonara de lo más cristalino). Hubo números como ‘Last Night’ en los que parecía que estábamos viendo a una banda de jazz, y no faltaron ‘Muddy Hymnal’, ‘Call It Dreaming’, ‘Fever Dream’ o ‘Woman King’. Una pareja a escasos metros de donde me encontraba vieron todo el show fundidos en un abrazo: no se me ocurre mejor imagen para resumir lo vivido, no.

They Might Be Giants, por su parte, no acabaron de convencer del todo atendiendo a la espantada del público. Por mucho que la veterana banda se valga del sentido del humor nerd para su power pop, la mayoría de los ahí presentes no conectaron con la propuesta. Y tampoco ayudó demasiado que ejercieran de cabezas de cartel atendiendo a los nombres propios que en días anteriores se habían paseado por el festival. Hubo coñas por ejemplo al ‘Chandelier’ de Sia en ‘Particle Men’, pero se notaba mucho que su último ‘I Like Fun’, ni de lejos, puede competir con lo mejor de su extensa discografía. Los que decidieron irse a ver La Plata, que fueron muchísimos, acertaron sin duda.

Por su parte, Hookworms sí supieron aprovechar como se merece la presentación oficial en nuestro país de su gran ‘Microshift‘, demostrando que su giro sonoro ha sido todo un acierto. Ya sólo por la retahíla inicial de ‘Negative Space’, ‘Static Resistance’ y ‘Ullswater’ valió la pena, aunque después la banda no olvidó reverenciar temas pretéritos como ‘On Leaving’ o ‘Beginners’ con una fuerza arrolladora. Muchos curiosos que desconocían quienes eran quedaron gratamente sorprendidos, por lo que eso sólo puede valorarse como todo un triunfo.

Lo de Mourn siempre es sorprendente. La banda del Maresme sabe muy bien lo que se hace y, pese a su juventud, lucen una seguridad y una actitud sobre el escenario que parece que lleven décadas en esto. Siempre es un placer ver cómo Antonio aporrea la batería y cómo Jazz y Carla le ponen tanta pasión ante el micro. Venían a presentar su reciente ‘Sorpresa Familia’, y podemos afirmar que estos nuevos temas funcionan a las mil maravillas en vivo. ‘Barcelona City Tour’, sin lugar a dudas, ya es un hit con todas las de la ley tras la increíble reacción del público.

Ante una jornada tan dominada por el folk y las guitarras se agradeció, y mucho, que of Montreal pusieran el tono festivo las últimas horas. Siendo conocedores de que su reciente ‘White Is Relic/Irrealis Mood’ (que prácticamente tocaron de cabo a rabo) no puede considerarse lo mejor de su discografía, la banda solventó eso con toda una clase de carisma por parte de Kevin Barnes, quien apareció bajo los focos travestido a lo Lady Bunny con varios cambios de vestuario incluso. Divertidísimos y más que necesarios, siempre son una apuesta segura.

Madonna a Migos tras ver el vídeo de ‘Narcos’: “¡Esa es mi casa de Miami! ¿Qué hacéis ahí?”

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Migos le hicieron la cosqui al Primavera Sound, perdiendo el vuelo desde Atlanta que había de trasladarles hasta Barcelona y dejando al festival sin uno de sus cabezas de cartel para el sábado. El festival dirigido por Gabi Ruiz reaccionó rápido, primero reclutando al rey del grime británico, Skepta, y finalmente sustituyendo al trío de trap por Los Planetas. Diríamos que en sus antípodas, pero la presencia de Yung Beef para interpretar ‘Islamabad’ una vez más no lo deja tan claro.

¿Qué podrían estar haciendo Migos para perderse lo que hubiera significado su primera actuación en nuestro país? Pues una posibilidad sería que estuvieran ultimando la filmación del vídeo para ‘Narcos’, uno de los temas incluidos en su extenso álbum de 2018 ‘Culture II’. Como no podía ser de otra manera, dada la clara temática del tema que alude a Pablo Escobar insistentemente, Quavo, Offset y Takeoff representan a tres adinerados narcotraficantes que llevan a cabo sus bisnes en Miami, rapeando en una lujosa mansión.

Una lujosa mansión sobre la que Madonna, tal y como señala Billboard, tiene algo que decir: “¡Esa es mi casa de Miami! ¿Qué hacéis ahí?” ha espetado a Quavo en un comentario de Instagram sobre una foto del trío en el jardín del enorme casoplón. Quavo se ha limitado a contestar que “trapping” (un “haciendo trap” que no se limita al estilo musical, diversificado en la ostentación y el trapicheo con drogas), pero la verdad es que Madge –que obviamente debía saber que el grupo había alquilado su casa para la filmación– se ha quedado con ellos.

La canción del día: ‘Alright’ prueba que Jain no era sólo otra one-hit wonder

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Es posible que Jain no vuelva a verse en otra como aquel pelotazo que dio en 2016 con ‘Come’, una juguetona e irresistible canción semi-acústica que se convertía en un gran éxito en Francia. Y, por primera vez para un artista galo en mucho tiempo, también en nuestro país, aunque hubiera de ser gracias a su aparición en una campaña publicitaria. ‘Zanaka’, su álbum de debut, fue platino en su país de nacimiento gracias a ese single, claro, pero eso no quitaba que se tratara de un notable disco de pop contemporáneo con ecos de folclore africano y de oriente próximo, derivados de la vida nómada que Jeanne Galice –ese es su nombre real– y su familia llevaron durante años, residiendo en Dubai, Abu Dhabi o la República Democrática del Congo.

Dos años después de aquel éxito, Jain ha vuelto para demostrar que ella es mucho más que una one-hit wonder. Y vaya si lo hace: esta misma semana ha lanzado ‘Star’, un frenético nuevo single que anticipa su segundo largo, ‘Souldier’ (“soul” + “soldier”, obviamente), que se publica oficialmente el 24 de agosto y en el que pretende plasmar influencias tan variopintas como las de Kendrick Lamar, Tito Puente o Bob Marley.

Una muestra inmejorable de ese intento es su primer single, ‘Alright’, lanzado semanas atrás pero que ha sido impulsado por la presentación de un espectacular videoclip. Un vídeo que da una nueva dimensión a su letra sobre dejar atrás una relación fallida y mirar hacia el futuro con determinación. Ese mensaje se amplifica en un gran videoclip –dirigido por Greg et Lio, filmado en reconocibles pero no obvios emplazamientos de Barcelona– que protagonizan mujeres que se libran de ataduras de sexo y hacen cosas verdaderamente increíbles, a base de esfuerzo, tesón y confianza. Un inspirador clip que se complementa a la perfección con el carácter positivo y luminoso de la música, henchida de ecos jamaicanos –produce su colaborador habitual Yodelice– y absolutamente pegadiza.

Jain presentará estas nuevas canciones el día 13 de julio en Mad Cool 2018, en Madrid.

Tracklist de ‘Souldier’:

On My Way
Flash
Alright
Oh Man
Inspecta
Dream
Star
Feel It
Abu Dabi
Souldier

Niño de Elche / Antología del Cante Flamenco Heterodoxo

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¿Cuánto tiempo necesitamos para asumir lo que hay dentro de un disco? ¿Cuánto tiempo, cuántas oportunidades, estamos dispuestos a dedicarle a una obra de 106 minutos cuando cada viernes se editan unos 15 discos distintos de los que somos el público objetivo? Niño de Elche publicó su segundo álbum en solitario, el primero tras el premiado ‘Voces del Extremo‘ y su colaboración con Toundra bajo el nombre de Exquirla, el pasado 23 de febrero. Su nuevo sello, Sony nada menos, tuvo el detalle de enviarnos una escucha privada hasta con quince días de antelación para que pudiéramos preparar una entrevista con el artista.

‘Antología del Cante Flamenco Heterodoxo’ me gustó enseguida, hice la entrevista y me propuse realizar la correspondiente reseña del álbum para publicar en su semana de salida. Dos semanas escuchando un álbum suele ser tiempo más que suficiente para asumir lo que vas a hallar contenido en él. Cuando has escuchado (o reseñado) miles de discos, es raro que cambies de opinión después de una quinta o sexta escucha (hay excepciones y álbumes cuya percepción cambia con el paso del tiempo en función de las modas o de la evolución del artista). Desde el primer momento estaba muy claro que se trataba de un disco muy ambicioso que reflexionaba sobre los orígenes, el desarrollo y la libertad creativa del flamenco en un mundo más pendiente del apropiacionismo que del arte; excelentemente ejecutado, como siempre pasa con la producción de Refree (Rosalía, Sílvia Pérez Cruz, Rocío Márquez); con momentos que entran por los ojos de primeras, como el single ‘Rumba y bomba de Dolores Flores’; otros que van calando poco a poco, como el ‘Fandango cubista de Pepe Marchena’ y su trompeta («cuando canto un fandanguillo (…) lloro como un chiquillo»); y otros deliberadamente más esquivos e inmersos en el ambient, como un guión de pesadilla lynchiano musicado por Aphex Twin y llevado a imágenes por Chris Cunningham. Tenía una idea muy nítida de lo que era el disco, muy claramente uno de los más interesantes del año; y tenía mi entrevista llena de titularacos. El «problema» era que a cuantas más escuchas daba al disco, más lagunas se me abrían, al contrario de lo que suele ocurrir. A más escuchas, más dudas me entraban sobre si estaba entendiendo el álbum o me estaba gustando por las razones «equivocadas».

No soy necesariamente partidario de que se sobreexplique o sobreanalice la música popular. La sola idea de que algo pueda gustar a alguien por las razones «erradas» da grima. En ocasiones la música pop se compone de letras mediocres y funcionales que sus autores se empeñan en disfrazar en las entrevistas de supuestas reflexiones sobre el sentido o sinsentido de la vida, decorando con coartadas intelectuales textos sobre los que lo mejor sería decir que no esconden pretensión alguna. Pero este caso es distinto. Como su propio nombre evidencia, esto no es un disco, sino una «antología». Niño de Elche dice que puede pinchar durante un par de horas música referenciada en este largo -tanto tiempo como dura-, pero sus tentáculos han ido mucho más allá, llegando a otras artes como la literatura o incluso la pintura, y por supuesto también a lo socio-político. ‘Antología del Cante Flamenco Heterodoxo’ ha implicado antes que nada un arduo trabajo de documentación que lo convierte, más que en un disco, en una biblioteca, o más bien en una instalación multidisciplinar no exenta de performance que, quién sabe, quizá algún día pueda tener lugar en un museo a lo grande (ya hubo una presentación en CaixaForum, de hecho).

Por tanto, no es un álbum que escuchar en las plataformas de streaming, donde a la vista está que no ha tenido ningún tipo de sentido subirlo, pues no se ha viralizado ni ha circulado entre la gente de ninguna manera; sino que degustar con calma a través de su edición física, que incluye un generoso libreto donde no vienen lo que podríamos llamar las «letras» (¿lo llamará «letras» el artista?), pero sí los textos explicativos «canción por canción» del artista curtido en Bellas Artes Pedro G. Romero. Niño de Elche describe a su colega como un «intelectual de una categoría increíble», pues ha sido él quien se ha encargado del «aparato y dirección artísticos» de estas 27 canciones que llegaron a ser exactamente 99. Quizá con 100 ya todos los implicados habrían cortocircuitado, no sólo el público.

El camino no lo han puesto fácil. El oyente casual pronto advierte la falta de hilo musical o secuenciación «adecuada» a nuestros estándares. No es lo habitual que un disco, ni siquiera vanguardista, arranque con dos pistas como ‘Soledades de la pereza’, llena de bostezos; y continúe con un tema entre el ambient, el dream pop y los cantos monacales (sí, esto es posible), cuando el álbum doble contiene una decena de temas no que ya no den tanto susto, sino directamente comprensibles por todos, casi poperos. Niño de Elche resolvía de un plumazo esta duda: «Es una antología, que es algo que va o por orden alfabético o por orden historiográfico. Y esta va por orden historiográfico, ayudándonos a hablar de lo social y de lo político».

Esta intencionalidad está clara desde esa primera pista, en la que la voz de María Rosa Beltrán Ramón nos lleva a los pueblos del siglo XIX, constituyendo una reivindicación de Paul Lafargue, autor de ‘El derecho a la pereza’, quien además estaba casado con Laura Marx, sí, hija de quien estás pensando. Estamos en 1880 con algo llamado ‘Hay una pereza activa’. El viaje en el tiempo tan solo acaba de empezar y las paradas serán numerosas e interesantes por su temática principal (‘Pregón, lema y consigna de Nono’ incluye un «no pasarán» que se pasea entre la guerra civil y la lucha antifranquista) o por la colateral (en ‘Saeta del Mochuelo con la Mariana seguido de Plazoleta de Sevilla en la noche del Jueves Santo’ se restituye a María Lejárraga como verdadera autora de la ópera ‘Margot’ en lugar de su marido Gregorio Martínez Sierra, que la firmó).

‘Antología del Cante Flamenco Heterodoxo’ es un disco maravilloso cuando las mejores composiciones coinciden con las historias más apasionantes que ocultan. ‘El tango de la Menegilda’ es una canción llena de humor compuesta a partir de ‘Las que tienen que servir’ (1882), y el texto nos revela que esta canción llamó la atención de Nietzsche cuando la escuchó dentro de la zarzuela ‘La Gran Vía’ en Turín (“es lo más fuerte que he oído y visto, incluso como música, genial, imposible de clasificar” fueron sus palabras), pero es que el libreto nos indica además que fue un «himno de la hostigada comunidad gay» en Viena en la época… y lo comprendemos totalmente. Casi la pregunta es en qué estábamos pensando para no habernos dado cuenta antes.

Por su parte, ‘Fandangos y canciones del exilio’ tiene una letra y una melodía totalmente desoladas («a la mujer del obrero la pisan cuatro tunantes de esos que tienen dinero»), de claros tintes reivindicativos, entre humorísticos y existencialistas («¿qué culpa tiene el tomate que está tranquilo en la mata? Y viene un hijo de puta y lo mete en una lata y lo manda pa’ Caracas»); pero además es necesario saber que ha llegado a nuestras manos gracias al trabajo de un musicólogo mexicano que se encargó de recopilar el cancionero vinculado a la causa republicana durante su exilio. Rubén Ortiz fue miembro de Los Folkloristas y por allí se oían letras como esta de El Bizco Amate o Corruco de Algeciras, y pasaron Víctor Jara, Mercedes Sosa o Violeta Parra. Igualmente, ‘La Farruca de Juli Vallmitjana’, quien introdujo a Picasso en el mundo gitano, en catalán, además de ser una canción hermosa hasta lo escalofriante, pretende «llamar la atención sobre la tradición del flamenco en catalán ocultada por la ceguera nacionalista de tirios y troyanos». Bravo.

Esa «Farruca» saliendo después de la tensa ‘Recitando de Eugenio Noel’ es uno de los aciertos de secuenciación -supongo que por casualidad, a lo sumo por la hábil eliminación de lo que había en medio entre las 72 pistas que no han sido incluidas en el disco-, pero la más alucinante es la suma del trotón ‘Pasodoble con Rumba Original de Guy Debord’ a ‘Rumba y Bomba de Dolores Flores’. Y aquí es donde entra la parte en la que los malentendidos sobre el disco pueden ser más flagrantes. El «Pasodoble», sobre ‘Ay, Carmela’, incorpora una crónica de la represión stalinista contra la CNT en Barcelona. Según Niño de Elche se está aplicando un “détournement” «típico del situacionismo francés» para cambiar «un discurso comunista por otro anarquista». Lo que da miedo es lo actual que suena un texto antiguo como el recitado:

«Hoy en día no hay nadie tan ingenuo o tan desvergonzado que se atreva a negar que nos encontramos bajo un despotismo tan duro, envilecedor y difícil de soportar como el que hubo en tiempos de Franco y a medida que pasa el tiempo, será peor. Nosotros estamos ahora dispersos, cuando no desmoralizados. Hemos entablado una batalla que no supimos librar como debimos. Hemos tenido bajas, tenemos presos, la lucha por su liberación puede ser un punto de partida para un nuevo movimiento revolucionario más efectivo y coherente. El silencio y la inacción nos llenarán de oprobio. La historia jamás nos perdonará»

No sé si ese clarinete que se incorpora pretende situarnos en una banda sonora de película progre, aportar dramatismo o más bien algo de humor, porque Niño de Elche parece estar hablando por momentos de la era Rajoy, del 15-M, de la decadencia de Podemos y de los presos catalanes actuales a la vez. ¿Acaso ha escogido por casualidad lo más ambiguo y abstracto de aquel discurso tan concreto evitando la mención a lugares, la CNT o el anarquismo? Y de repente… una bomba a continuación, en concreto la de Lola Flores entre ritmos kraut y moroderianos, en reivindicación de cómo Lola fue alguien para la Factoría de Warhol (supuestamente este tema llegó a sonar con la guitarra de Lou Reed y los sintes de John Cale). Decía Niño de Elche: «ya no es un homenaje a Lola Flores porque es muy molona, no solo eso que también, sino que hacemos una conexión. (…) Lola Flores sonó como un himno para Warhol, a quien tenemos como alguien muy cool por su sentido pop. Nosotros le podemos interesar a ellos como flamencos, y el flamenco siempre ha tenido esa virtud de inmiscuirse en las grietas, llegar a sitios insospechados y llegar de manera anárquica».

Otras canciones que no son lo que el público interpreta a primera vista son ‘Tanguillos de Cádiz’, bajo cuyos aire lo-fi y diversión carnavalesca se oculta un texto espeluznante sobre el lanzamiento de la bomba de Hiroshima; o las ‘Coplas mecánicas de Juan de Mairena’. Niño de Elche declaró a Shangay que no sentía necesidad de definir su sexualidad: «Si soy gay, cuando mantengo relaciones con una mujer, ¿qué soy? Cuando masturbo a un hombre pero a la vez una mujer me hace una felación, ¿qué soy? Y si me acuesto con un trans, ¿dónde te colocas? En el mundo en que utilizas una etiqueta, trazas una línea que no tiene que ver con cómo yo vivo mi vida». Así, lo fácil es pensar que esta canción pretende derribar géneros con una reflexión sobre los roles de los mismos en los tiempos en que tanto se habla de género no binario o fluido. Pero también podría ser, si nos atenemos a la forma en que fue grabada, con una máquina de hacer versos de la época de los «ismos», una reflexión sobre el modo en que los “campamentos de escritura” construyen hits con cada uno de los 144 co-autores metidos en un disco añadiendo una coma. «¿Cómo funciona la máquina?», pregunta Juan de Mairena. “Pues como un grupo de aficionados al cante, toman unas copas, uno pone media letra, otra la otra media y se componen el fandango”. Al margen de la «paradoja» que supone crear una copla «queer» con una máquina hecha de todo menos para eso, de esta misma manera me imagino a unos cuantos hacedores de desalmados hits.

Cuando las canciones no son tan inmediatas como muchas de las mencionadas o ‘Polo de Manuel de Falla’, inspirada en su ‘Ay, guardo una pena en mi pecho’ de 1914; también pueden dejar momentos musicales realmente gloriosos. ‘El Prefacio de la malagueña’, de 9 minutazos, se basa en el himno eclesiástico ‘Vere Dignum’, y ha sido tocado con un órgano por Juan de la Rubia, para grabar el cual Refree se desplazó a la Iglesia de Sant Corneli en Collbató, Barcelona. Su parte central se mueve entre lo ceremonial y lo sublime, y su parte ambient es realmente asfixiante; como la de ‘Saetas de San Juan de la Cruz’, que nos lleva a las iglesias en que gitanos cantaban textos de Fray Luis de León o del Arcipreste de Hita desde finales del siglo XIX.

Entre pasos de Semana Santa, zapateados por Val del Omar (la imposible «Mensaje diafónico»), los dinamos de Stefan Voglsinger en la experimental ‘Martinete y Debla de Vicente Escudero’, y con un final de disco en el que lo mismo te aparece Tim Buckley reivindicando a Lorca (‘Deja que tu voz de mujer corra por tus venas, Lorca’) que Mikel Laboa en la «parodia» de los Lekeitios o hasta el siniestro Shostakóvich por peteneras, el disco va mostrando que los caminos del flamenco han sido, son y serán insondables. Y hasta, de manera divertida, incluyen su negación, pues el ‘Recitado de Eugenio Noel’ recoge unos textos de este predicador que recorrió España y Latinoamérica protestando contra los toros, el flamenco y las liturgias de Semana Santa, las tres grandes pasiones de su vida. «Max Aub dijo que Noel no había encontrado otra manera de abordar su pasión por las cosas flamencas que poniéndose en contra». Cuántas veces habremos visto esa misma actitud friqui en unos foros o en una red social…

‘Antología del Cante Flamenco Heterodoxo’ es una obra que oculta tantos significados como las decenas y decenas de artistas en ella referenciados. Y estoy seguro de que los oculta incluso hasta para su trío de autores principales, empezando por Niño de Elche, al que en las entrevistas se le puede ir alguno de los nombres adyacentes (en la nuestra llamaba al actor obsesionado con Lola Flores Mario Cortez en lugar de Mario Montez); o para el propio Romero, que se refiere en el libreto a Rafael el Entendío como «El Entendío» o «El Enterao», indistintamente. La anécdota no puede ser más irrelevante, pero sirve para hacernos reflexionar sobre, por un lado, el carácter excesivamente pretencioso del álbum, al que Romero quita hierro animando a la gente a hacer sus propias playlists; y por otro y sobre todo, sobre las prisas con que en 2018 decidimos cuánto mola un disco, cuán coñazo es o cuál es su valor. Everything Now.

Personalmente, me niego a que ‘Antología del Cante Flamenco Heterodoxo’ sea una de esas obras maestras que comprar obligatoriamente para acumular polvo en una estantería, tras haber afirmado «qué buena es». Fantaseo con el día en que comprenda por qué el disco termina con una lección de idiomas con sonido ambiente y a su vez con la llegada de un día en que descubra que uno de los múltiples referentes que incluye el álbum es totalmente inventado. El artista ha querido abrir aquí un debate sobre la paradoja que contiene este disco, también la del flamenco y su heterodoxia, pero ha abierto muchísimos frentes más. Muchos más de los asumibles para una breve crítica musical en la que el discurso es tan rico que casi ni he tenido tiempo de hablar de la valía de Niño de Elche como intérprete. Su trabajo en la ‘Canción de cuna de Crumb’, representando o dialogando con «el niño que busca su voz», que no es otro que el niño nonato de ‘Yerma’, es sobresaliente. Solo por eso en otro caso ya estaríamos elogiando su talento, ¿así que qué hacemos con el otro 99,99% que encontramos en este largo? ¿Cuántas maneras de sacar punta a este conjunto caben? ¿En serio puede dar pereza un disco que empieza hablando del derecho a la pereza? ¿En serio un disco tan presto a ser puntuado con un 0 o con un 10 incluye unas ‘Seguiriyas del silogismo’ en reivindicación del «término medio» por la vía de Tomás de Aquino? Hay que tener valor, pero no importa. Lo que importa es que esta o cualquier otra crítica de este álbum está inacabada. Durante los próximos semanas, meses o años tendremos aquí un disco con el que ahondar no solo en la historia del flamenco, sino en la de España, Europa o América, incluso destapando errores, incongruencias, nuevos sentidos enriquecedores o «paradojas» en su ejecución. Esa y no decidir la valía de este disco en cinco segundos antes de pasar corriendo al siguiente habría de ser nuestra labor.

Calificación: 10/10
Lo mejor: ‘El tango de la Menegilda’, ‘Fandango cubista de Pepe Marchena’, ‘Fandangos y canciones del exilio’, ‘Pasodoble con rumba original de Guy Debord’, ‘Rumba y bomba de Dolores Flores’, ‘La Farruca de Juli Vallmitjana’.
Te gustará si te gustan: los discos conceptuales y documentarte sobre ellos, pasar las horas muertas en Genius leyendo las interpretaciones que hace la gente de las canciones, la cultura popular española.
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Las artistas femeninas siguen escaseando en los festivales españoles de 2018

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Tras las polémicas y cada vez más voces que vienen reclamando una mayor paridad entre hombres y mujeres artistas en los festivales españoles, la Asociación de Promotores Musicales ha emitido un informe que vuelve a analizar la presencia de mujeres en los 25 festivales con mayor afluencia del país, tal y como recoge el diario Público. En el lado positivo, las cifras son mejores si las comparamos con las que facilitó un informe de 2017 realizado por Ticketea. En el negativo, es que siguen siendo desoladoras.

Si el pasado año el porcentaje de mujeres solistas o al frente de una banda ocupaba únicamente un 10% y el de grupos con alguna mujer entre sus miembros era del 13%, sumando un 23%, en 2018 la cifra global asciende apenas a un 26%, con un 3% más de mujeres solistas, sin que cambie la proporción de bandas mixtas, informa Teresa Corral en su reportaje. Llama la atención, observando los porcentajes de los 10 festivales con mayor afluencia, que los festivales centrados en el rock o el hard rock, tienen una presencia femenina mínima, casi anecdótica: en Download Festival hay un 4% de mujeres al frente de un proyecto y un 13% de grupos con mujeres (destacando entre estos Guns ’N Roses, con la teclista Melissa Reese); peor aún pinta la cosa en Viña Rock, que iguala ese porcentaje del 13% de grupos con chicas, pero que se desploma a un 2% en cuanto a artistas solistas.

No es, en todo caso, una exclusiva del rock: Weekend Beach, centrado en la EDM y la electrónica, presenta porcentajes solistas/grupos del 7%/5%; mientras que Cabo de Plata, certamen ecléctico con gran presencia de hip hop pero con concesiones al mestizaje, al flamenco y a la electrónica, se mueve en números de los festivales más heavies, un 2%/11%. En el resto de festivales, los de un perfil más ecléctico y alternativo, las cifras ascienden notablemente, encabezados por Primavera Sound (22%/13%), seguido de muy cerca por Sónar (21%/8%), BBK (15%/18%) y FIB (14%/20%), algo por delante de Mad Cool (12%/14%) y Arenal Sound (11%/17%).

El mismo diario online, además, ha realizado un ejercicio gráfico muy interesante y revelador: ha creado unas imágenes de los carteles que permiten verlos completos o, deslizando un scroll, sólo con los nombres de mujeres y grupos con mujeres (hay algún dato confuso, como el hecho de que se haya considerado que La Casa Azul es un grupo con integrante femenina). Las imágenes son claras y muestran que sigue quedando mucho margen para mejorar en cuanto a igualdad en esta parcela. Por suerte, iniciativas como Empower Music Fest, que nace con la propuesta de elevar la cifra global de mujeres sobre el escenario hasta un 70% se proponen cambiar las cosas.

Fangoria viven una inesperada repercusión en Italia gracias al grupo-homenaje La Badante

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Aunque en realidad no resulta descabellado, no deja de sorprender que Fangoria se estén convirtiendo en un nombre recurrente en el mundo del pop en Italia. Al parecer, la culpa es de La Badante, un grupo misterioso (no se conoce de quién es la voz tras estas canciones, pero según algunos medios, se trata de un cantante bastante conocido en el país transalpino) que se dedica a reinterpretar en italiano canciones de toda la carrera de Alaska y Nacho Canut como dúo.

A finales del pasado año algunos blogs se hacían eco del clip oficial de ‘Parole D’Amore’, su versión de ‘Retorciendo palabras’, en el que el conocido y polémico escritor Aldo Busi se marca un descamisado lip-sync del tema. Ya entrado 2018, La Badante presentaban otro single, en esta ocasión de ‘Eternamente inocente’, rebautizada como ‘Praticamente incosciente’ y que, como el primer single, venía auspiciado por Warner Italia.

Tras destacar ‘Geometria polisentimentale’ con un clip homoerótico en el día contra la homofobia, La Badante anunciaban ‘L’amore è un algoritmo borghese’ (título que retuerce ese “El amor es una construcción burguesa” inspirado por Pet Shop Boys que se recita en ‘Fiesta en el infierno’), un álbum completo editado a finales de mayo que está propiciando una inusitada repercusión de Fangoria en Italia y que, por supuesto, han dedicado «a esos genios de Alaska y Nacho Canut». Quién sabe si, incluso, propiciará su entrada en el mercado italiano, ahora que son más superventas que nunca aquí en España.

Gracias a EuroVacation por su sugerencia en el foro de JENESAISPOP.

Zahara brilla en la lluvia de estrellas de Operación Triunfo en el Santiago Bernabéu

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Anoche la generación de Operación Triunfo 2017 vivía uno de sus puntos culminantes con la celebración de un macroconcierto en el estadio del Real Madrid, el Santiago Bernabéu, ante la friolera de 60.000 personas. Los 16 participantes de esta edición se presentaban en el que, muy probablemente, será el concierto más multitudinario que den en sus carreras, como reconocía el propio Ricky Merino en Twitter. Foto tomada del Twitter de Universal Music Spain.

Uno de los momentos culminantes del show, aparte del beso de Aitana con Cepeda («Aiteda», según las redes), fue la interpretación que la misma Aitana y Amaia, la ganadora, realizaron de ‘Con las ganas’ junto a su autora e intérprete original, Zahara. La jienense, que tampoco tendrá fácil repetir ese momento, cantó de manera muy emotiva esta vieja canción suya, emocionando a todo el estadio, en el que se encontraba la periodista Ana Pastor. La conductora de ‘El objetivo’ subía un clip de la actuación, grabado desde las primeras filas, acompañado del texto “Ay Zahara ay 💚”. La autora de ‘Santa’ respondía a la periodista que estaba “en una nube”.

Otro de los momentos que más han dado que hablar en redes sociales también tenía que ver con Aitana, haciendo evidente su aura de futura estrella del pop: otro invitado al concierto fue el portorriqueño Luis Fonsi, que interpretó con ella ‘Déjame la culpa’, el exitoso dueto con Demi Lovato que aún sigue sonando muy fuerte en la radio. Según una decepcionada crónica del periodista Pedro Del Corral para El Mundo, el resto de invitados estelares fueron David Bustamante (versionando a Luis Miguel con Ana Guerra), Pastora Soler (que interpretó ‘Quédate conmigo’ con Nerea) y Raphael, que “arregló la escabechina” (según Del Corral) de los 16 jóvenes aspirantes a cantantes profesionales.

Esta crónica critica especialmente los problemas de sonido de todo el concierto (“sonido enlatado”, es su epíteto) y califica de “karaoke” algunas interpretaciones (es particularmente crítico con el ‘Eloise’ de Agoney). Como aspectos positivos, destaca el hecho de que adolescentes conozcan al dedillo, gracias al programa, canciones de Stevie Wonder, ‘La Bikina’ o ‘Todas las flores’ de Presuntos Implicados. También la emoción que, a diferencia de otros compañeros, imprimieron a sus interpretaciones Amaia y Alfred, llenas de “sentimiento”.

Hit de ayer: ‘Hélicoptère’ (1969), la joya escondida de Gainsbourg para Mireille Darc

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Bob Stanley de Saint Etienne ha sido siempre, además de excelente músico, un consumado estudioso de la música. Sus artículos en The Guardian -que escribe desde 2009- son de lectura más que recomendada, al igual que su excelente libro de hace unos años ‘Yeah Yeah Yeah’. Pero el área en la que lleva más tiempo brillando fuera de sus tareas como creador es la de selector y recopilador. A principios de los 90 empezó a escribir textos para los libretos de las reediciones y recopilaciones del sello inglés RPM -sobre todo de grupos de chicas de los 60- y para finales de la década ya estaba compilando y anotando junto a su compañero de grupo Pete Wiggs antologías de artistas tan dispares como Glenn Campbell o Françoise Hardy.

Pero es a partir de los 2000 cuando dichas antologías se volvieron más personales y excitantes, una suerte de mixtapes hechas disco en la que se podían hacer fabulosos descubrimientos musicales. Por ejemplo, ‘The Trip’, que pertenecía a una serie de recopilatorios que se extendió durante tres años, en la que diversos artistas seleccionaban su música favorita. Las ediciones (en doble CD o triple vinilo) eran excelentes, y las mejores fueron la de Jarvis Cocker y Steve Mackey y la de Stanley/Wiggs, que extendían sus selecciones fuera de las fronteras británicas, incluyendo maravillas de música soul, psicodelia, o pop europeo.

En los últimos diez años, con la nueva fiebre de los recopilatorios propiciada por la revitalización del vinilo, Bob Stanley ha seguido participando en infinidad de ellos (incluyendo una curiosísima serie de este año para los supermercados británicos Sainsburys). Pero sus dos más recientes para el sello Ace son, quizá, la cumbre de su trayectoria compilatoria: por un lado, ‘English Weather’ (2017), una exquisita selección de pop y rock británico de los 70 imbuido en el folk y la post-psicodelia, y por otro la reciente ‘Paris in the Spring’, editada esta primavera, en la que Stanley y Wiggs se zambullen en el pop francés post-68 de ritmos funk y orquestaciones sofisticadas, ese que Gainsbourg haría famoso en el continente pero que muchos más artistas practicaron, ayudados por los suntuosos arreglos de genios como Jean Claude Vannier o Alain Goraguer.

En dicho doble álbum aparece ‘Helicoptère’ de Mireille Darc. Considerada la típica canción de segunda fila de Gainsbourg -seguramente por él incluso- es sin embargo una de esas joyas escondidas que con el paso del tiempo no hacen sino ganar en encanto. Como en ‘Harley Davidson’, que es otra de sus canciones de cierta factura “novelty” -creada apresuradamente para un especial de televisión- el tiempo la ha ido revistiendo de aires de clásico.

Y como en ella (producida también por Gainsbourg) se inicia y acaba con efectos de biblioteca sonora, en este caso el sonido de un helicóptero. La letra retrata a una amante entre el desengaño y la obsesión casi acosadora: “Suspendida sobre ti, en un helicóptero, inmóvil, sólo te veo a ti / no veo el mar ni el cielo, ni siquiera las algas amargas, sólo te veo a ti”. De manera magistral, la orquesta de Michel Colombier sigue en paralelo las distintas emociones de la protagonista a lo largo de toda la canción: de la incertidumbre taciturna del inicio a la soledad en la distancia (“y tú no me ves a mí”) hasta -finalmente- el descubrimiento fatal (“Y hete aquí que una chica ha aparecido / Y se ha tumbado, completamente desnuda / Sobre la arena, junto a ti”):

Restando el sonido de los rotores ‘Helicoptère’ apenas roza los dos minutos y medio, en otro de esos ejercicios admirables de concisión pop, una hermosísima estampa de melancolía rota enmarcada en la escena surrealista, casi humorística, de una amante que espía de manera aerotransportada. Mientras la orquesta y piano bailan con la triste voz de Darc, la sección rítmica -aunque algo difícil de apreciar- aporta ese toque “funk europeo” que ‘Paris in the Spring’ explora tan certeramente y que apuntaba por dónde iría el pop francés (y parte del español e italiano) en la década de los 70. En contraste, el tema que Gainsbourg había hecho para Darc tres años antes (el precioso ‘La Cavaleuse’) sonaba ya totalmente anclado en el pasado orquestal y jazzy de los primeros años 60.

‘Helicoptère’ suena en el último Popcasting de Jaime Cristóbal, ya disponible en este enlace.

La canción del día: ‘Burn The House Down’, el «house gay del gueto» que Kiddy Smile ha llevado al Elíseo

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Hace algo más de un año os hablábamos de Kiddy Smile, parisino apasionado de la escena ball, de la música electrónica y del hip-hop que nos dejó boquiabiertos con el conjunto canción + vídeo ‘Let A Bitch Know‘ (a mi juicio, de los mejores videoclips de los últimos años). “Ser gay en el gueto, fuera del armario, ser orgullosamente gay y en su puta cara… eso es algo que nunca se ha hecho. Se trata de recuperar de dónde vienes, tomarlo y mezclarlo con quién eres.”, comentaba Kiddy y, aunque la canción era un temazo, a nivel extramusical su presencia era casi más importante y necesaria, por los temas que ponía sobre la mesa. Por entonces teníamos en el París pre-elecciones Le Pen/Macron a un rapero gay, negro, afeminado y, sí, también gordo; es otro de los temas que ha tratado de visibilizar, comentando que “la gente no entiende el estigma que conlleva estar gordo, es difícil aprender a amarse a uno mismo: una cosa es aprender a amar tu cuerpo y otra es creer que otras personas puedan amarte con este cuerpo”.

Trece meses después, el París de Le Pen no llegó, pero el París de Macron tampoco es ninguna maravilla y, en cuanto a Kiddy Smile, ha seguido avanzando tanto en su activismo como en su música. Esta semana lanzaba ‘Burn The House Down’, un tema que parece 100% sacado de una exhibición ball: el estribillo repetitivo y eficaz, la letra hedonista que invita a olvidarte de tus problemas y darlo todo por una noche, el house-pop noventero presente durante toda la canción, la base secundaria en estrofas que va in crescendo hasta el estribillo, los coros susurrados en el instrumental, etc, hasta llegar a un puente más cercano al pop que al house antes del último estribillo, devolviéndonos a la fusión que tanto le interesa a Kiddy.

El tema es muy distinto de ‘Dickmatized’, el lanzamiento entre ‘Let a Bitch Know’ y ‘Burn The House Down’ que apostaba mucho más por el humor (ese videoclip) y los versos hablados, y ambos estarán incluidos en su álbum de debut, ‘One Trick Pony’, que saldrá a finales de agosto y en cuyo tracklist encontramos dos títulos tan diferentes entre sí y a la vez tan Kiddy como ‘House of God’ y ‘Slap My Butt’. Parece, por tanto, que el francés quiere tocar distintos palos en su primer largo tras tantos temas sueltos (¡de 2012 data ‘Worthy of your love’!), y ‘Burn The House Down’ es un estupendo ejemplo de lo que se le da bien a Kiddy.

Y si el año pasado actuó en nuestro Sónar, hace unos días tuvo oportunidad de presentar éste y otros temas nada más y nada menos que en el Palacio Elíseo, en una fiesta electrónica que organizan los Macron (!) y donde también estuvieron Kavinsky y Chloé. Que el año pasado titulábamos el artículo «Por qué Kiddy Smile es necesario para hacer arder el París de Le Pen» y ahora Kiddy presente ‘Burn the House Down’ en el Palacio Elíseo con Macron es una de esas casualidades que parecen de coña. Lo que es seguro es que, entre coña y coña, entre canción y canción, Smile hizo arder (metafóricamente, metafóricamente) con su discurso más de una estructura monolítica en los prejuicios de los asistentes.