La caída de Luna Ki en Benidorm Fest ha sido la mayor decepción de esta 5ª edición. Era una de las pocas artistas que tenía un background detrás. Su abandono hace unos años por haberse presentado con una canción que requería Auto-Tune estuvo en boca de todo el mundo. Menos se habla de que Luna Ki era una de las pocas aspirantes a la Sirenita de Oro con un relato: hits como ‘Septiembre’, un discurso como artista no binarie y cierta solvencia en vivo. Tuve la ocasión de verla en concierto durante una edición de Brava y a mí al menos me atrapó.
Poco se habla también de que ‘CL34N‘, el primer disco de Luna Ki, estaba bastante bien por mucho que ya no la represente. Seguidora de Lady Gaga, ahora parece estar en una etapa más ‘Joanne’, más desnuda, de «quitarse capas», materializada en la balada a piano ‘No soy diosa’. Pero eso no hace viejas canciones como ‘Voy a morir’ o ‘Febrero‘ menos válidas.
Aquel «Me voy a correr, me voy a mear, abre la boca y dime AH» es historia del género gamberro, llámese electroclash, trap o hyper pop. Era el momento más gráfico de un álbum que incluía un tema llamado ‘Putón’ y un dúo con Lola Indigo, ‘Piketaison’.
Estos días escuchando música de Luna Ki, he recordado que aquel álbum contenía una preciosa canción junto a Babi, lo cual es muy significativo. Tras su retirada de Benidorm Fest durante la primera semifinal por una crisis de ansiedad, Luna Ki ha declarado, tirando del título de su tema ‘Bomba de amor’, que «la bomba le ha caído a ella».
Como era de esperar en tiempos de malismo, en tiempos en que parece que hay que aplicar una teoría de la conspiración a todo, su decisión ha topado con bastante incomprensión por parte de la audiencia. «Si no vales para torear, para qué te metes» y argumentos así.
De unos años de cierta conciencia sobre la salud mental, parecemos estar pasando a la opinión generalizada de que la salud mental no puede ser una excusa para todo. Como no tengo el expediente médico de Luna Ki, ni personalmente tampoco lo necesito, prefiero hablar de que estemos sobreentendiendo que un artista tenga que estar preparado para el foco y la presión mediáticos per se.
Es posible que Luna Ki no se haya dado cuenta de sus límites hasta encontrarse en una retransmisión en directo frente a audiencia millonaria, y miles de personas gritando; también es posible que sólo haya tenido un mal día. Pero estos problemas no son nuevos para quienes se hayan informado sobre los casos de Zayn, que tuvo problemas de pánico escénico después de estar en una de las bandas más famosas del globo; de Pastora Soler, que pasó por el mismo trago después de haber estado en un evento del tamaño de Eurovisión; o de Miley Cyrus, que asegura que le parece «desolador» actuar en estadios de 100.000 personas.
Y está el caso de Babi, que hace ya 5 años cantaba junto a Luna Ki un estupendo tema llamado ‘Disney’. Babi es una artista que lleva casi una década en esto, no actúa en directo, no rueda grandes videoclips, apenas tiene redes sociales y jamás concede entrevistas. No le gusta estar en el foco, ella ha tomado esa decisión y sus streams monstruosos le permiten vivir de la música, de los derechos de autor que genera con cientos de millones de reproducciones. Suele escribir sola, no comparte créditos con 15 personas como está de moda hoy, y eso ayuda.
Ahora hace un año que no sabemos nada de Babi, pero quizá sus últimas canciones hablen por sí solas. O estén realizando algún tipo de juego con el oyente. ‘Clean’, junto a Oktoba, iba sobre estar superando la agorafobia: «Volví a ser mía / Volando en el ala de psiquiatría». ‘Sutura‘, la penúltima que nos dio, brillante en su estribillo «me alejo de ti porque no sé querer / igual que no bebo porque no sé beber», rimaba «depresión de caballo, ansiedad galopante» con «un par de ovarios acojonantes». Contradicciones que podrían alumbrar el camino de Luna Ki tanto como esta estrofa:
«Mirando al vacío, los coches pasan
No me asomo que sé que me ingresan
Me llaman cobarde y en qué se basan
Cuando mueran en vida ya me lo cuentan»
Estaba buscando una foto de Luna Ki con Babi de la era ‘Disney’ (2021) para ilustrar este artículo, que evidentemente no existe. Y quizá sea mejor así. Puede que no la necesitemos tanto como el recuerdo de que algún día se nos fue la olla de lo lindo con lo que significa esta cultura de la imagen -en la última década en torno al vídeo porque una imagen no bastaba-, y de la exposición mediática.
A raíz de un artículo sobre la infelicidad de los jóvenes actuales tras un estudio con millones de entrevistas que se ha realizado durante décadas, el sociólogo Jonathan Haidt situaba las redes como causa directa de ese malestar tan asociado a las nuevas generaciones: «Las redes sociales son una causa sustancial —no solo una pequeña correlación— de la depresión y la ansiedad, y por tanto de conductas asociadas a estas enfermedades, incluida la autolesión y el suicidio».
En épocas en que se ha asimilado que para desarrollar una carrera tienes que exponerte en redes, hay que recordar que también pueden existir otros caminos para los autores al margen de actuar en vivo, salir en televisión o ser juzgado constantemente en Instagram y X. Desde luego no todo el mundo puede hacer los números de Babi, pero recordemos cómo Julio de la Rosa y Remate se reciclaron a través de bandas sonoras y sincronizaciones en series, y que hay artistas que simplemente han pasado de realizar giras, como Enya o Kate Bush. Algunos incluso han convivido toda su vida con su miedo escénico, como Brian Wilson, Axl Rose o Cat Power. Los seguidores de esta artista siempre supimos que al ir a verla podía ocurrir cualquier cosa -un día se echaba a llorar, otro repartía pegatinas- y simplemente aceptamos que no pasaba nada.
Bad Bunny continúa en el número 1 de la lista de discos española, además con el mayor aumento en número de copias de la semana. Las razones son dos: la Super Bowl y la tardía edición en vinilo. Más de un año después de su edición, ‘Debí tirar más fotos’ entra directo al número 1 en la tabla de vinilos.
La entrada más fuerte es la de 091 con su disco ‘Espejismo nº9’. Llegan directos al puesto 4, gracias a la buena aceptación de singles como ‘No tiene sentido escapar’, ‘Antes de que salga el sol’ o ‘Algo parecido a un sueño’. Su álbum de 2019, ‘La otra vida’, había quedado en el puesto 5, por lo que esta es su mejor marca histórica.
También hay que hablar de la subida de MVRK, que pasa del puesto 28 al puesto 3 con ‘Pórtate bien!’. El madrileño -en concreto de Vallecas- se postula como una de las revelaciones de la temporada, teniendo solo por delante a Bad Bunny y a Rosalía. Recientemente actuaba en el Movistar Arena.
En cuanto a entradas internacionales, tenemos ‘Piss in the Wind’ de Joji en el puesto 15; a Robbie Williams en el número 41 con ‘BRITPOP‘ (reciente número 1 en UK); y a J Cole con ‘The Fall-Off’ en el puesto 89 (reciente número 1 en USA).
Otras entradas son ‘La Calma’ de El Kanka en el puesto 14, ‘Todo lo alto que quiera’ de Paula Mattheus en el puesto 19, ’10 locos años descalzos’ de Pedro Pastor en el puesto 68, ‘Forever’ de María Escarmiento en el puesto 84, ‘IO Canto 2’ de Laura Pausini en el puesto 90 y ‘Cerezos en flor’ de Luis Fercan en el 94.
Nuestro podcast para Fundación SGAE, ALGO CAMBIÓ…, arranca tercera temporada por todo lo alto. Este viernes 20 de febrero se publica ‘AMA’ de Maria Arnal, que ella misma considera «un debut» porque cuando empezó, «no tenía ni idea de nada». Se dice pronto para alguien que hace 9 años se merendaba una canción tan apasionada como ‘Tú que vienes a rondarme’ o incluso ganaba el Premio Ruido a Mejor Disco del Año por ‘Clamor’ junto a Marcel Bagès. Maria Arnal visita ALGO CAMBIÓ… para hablar de este formidable nuevo álbum y de inteligencia artificial.
Arnal nos explica su amplia experiencia con la tecnología, nos habla de su amistad con Holly Herndon -pionera y defensora de la IA– y nos recuerda que hay que distinguir entre diferentes formas de inteligencia artificial. «IA no hay una, hay millones. Yo odio la IA generativa de música. Eso me parece súper cutre y nada que haya escuchado de esto me parece interesante. Yo la uso para reproducir mi voz, no la de otra persona: mi voz, que es mi instrumento, y de manera artesanal, con mis propios datasets. Para que funcione un modelo tienes que tener tus materiales. Igual que para cocinar necesitas tener la nevera llena. Si tú le das pescado, no te va a salir carne. Lo que hacemos es experimentar con los datasets».
Arnal defiende el uso experimental de la tecnología aunque sea para equivocarnos, y demanda una regulación al respecto: «La tecnología está definiendo nuestra era y como artistas necesitamos poder experimentar, entender si algo es interesante o no, si nos inspira o no, si es ético o no. Construir una ética sobre este uso. Luchar por regularla de una manera o de otra. La IA no es autónoma, hay una persona detrás decidiendo». La artista sí manifiesta su preocupación por «la falta de atención» que estamos desarrollando las personas de nuestros días.
En una larga conversación de casi una hora de duración, Arnal nos recuerda que ha cantado «en camiones y en bodas», y ha trabajado también de acomodadora. «He picado piedra y eso se nota después», indica subrayando que se ha rodeado de gente del cine y del teatro y eso le ha servido para el concepto tan teatral de sus directos.
Pese a los experimentos, entiende el inminente ‘AMA’ como su «disco más pop» y además quería que fuera corto (dura algo menos de media hora): «Que tengas ganas de volver a empezar. La última y la primera son un volver a empezar». Se trata de un álbum en el que la voz está en el centro y hay un gran interés por desarrollar lo polifónico. Muchas canciones están hechas a partir de improvisaciones de voz.
Ese carácter más pop no impide que estemos ante un álbum profundo, que se conforma en parte por cartas sin enviar. En uno de los momentos más emocionantes de la entrevista, Maria Arnal nos cuenta que este álbum está dedicado a su prima, con la que jugaba de pequeña, y falleció con VIH. Se contagió mamando el pecho de su madre, lo cual está relacionado con la M y la A del título del álbum. Además, «AMA» eran las iniciales de esta familiar.
En la segunda parte del podcast, Cristina Perpiñá-Robert, directora general de SGAE, nos habla de un interesante estudio sobre IA que esta corporación publicó hace unos meses. Se entrevistó a más de 1.200 creadores, y se concluyó que la IA podría reducir hasta un 28 % los ingresos por derechos de autor musicales para el año 2028. Un 34% de las personas encuestadas reconocían haber utilizado herramientas de IA en algún momento, y un 17% adicional expresaban ya en el momento de la entrevista su intención de hacerlo próximamente.
Cristina Perpiñá-Robert se muestra favorable al uso de IA para la creación pero denuncia la pérdida de trabajo que puede representar: «Los autores ven que se les va a desplazar del negocio. Hay un efecto de canibalización. No solo se está usando inteligencia artificial por medio de estas herramientas mediante las que se ha alimentado a la máquina con obras sin autorización, y eso es un debate que hay que tener. Sino que sobre todo hay una enorme preocupación porque van a perder sus puestos de trabajo. Hay varios sectores en los que se dice «no necesito al músico: puedo usar un modelo de inteligencia artificial para generar música». Y esto es ya una realidad, no es un miedo de cara al futuro. En la música de publicidad, electrónica, de fondo, en jingles… ya se está usando inteligencia artificial y si se usa inteligencia artificial, no se está contratando al músico».
Lana del Rey estrena finalmente un nuevo tema extraído de su próximo disco, que ha cambiado varias veces de nombre y forma, y aún no tiene fecha de edición ni tracklist confirmado. Solo rumoreado.
Como vaticinaba su teaser dejado en redes, ‘White Feather Hawk Tail Deer Hunter’, nuestra Canción del Día este miércoles, es oscura e inquietante, con toques de banda sonora e inspiración en décadas remotas del siglo XX. Durante un par de segundos, contiene un arreglo muy español, tipo Manuel de Falla, zarzuela o pasodoble.
El carácter fantasmagórico de los primeros segundos -sacados de ‘Laura’ de Ella Fitzgerald- se corresponde con una letra también fantasmal, no exenta de humor en sus menciones a la cocaína y a la cocina. De hecho, bromea sobre lo «mal que se le da el horno» en un tema que contiene créditos de su hermana, de su cuñado y de su propio esposo, Jeremy Dufrene.
El título de la canción ya era uno de sus juegos de palabras imposibles, con referencias a un halcón blanco y a un cazador. 100% Lana del Rey, «White Feather Hawk» contiene una estrofa que confiesa: «todo el mundo sabe que he tenido problemas, pero han pasado tres veranos, y sé que es extraño verme cocinar para mi marido».
Entre expresiones como «positively voodoo» y rimas como «Whoopsie-daisy, do you think it’s okay? / Whoopsie-daisy, deposition cocaine», estamos ante una de las grabaciones más divertidas y distintivas de una Lana del Rey que iba agradeciendo algún tipo de movimiento hacia adelante. Parece que este ya no va a ser aquel disco de country en absoluto.
Shia LaBeouf, en su momento uno de los más queridos de la cultura pop por sus vídeos con Sia o Sigur Rós, su relación con FKA twigs y sus papeles en películas como ‘Nymphomaniac‘, no levanta cabeza. Las últimas noticias le sitúan detenido en el Mardi Gras, el carnaval de Nueva Orleans.
El actor ha sido detenido por dos cargos de agresión por los que tendrá que comparecer ante el juez la próxima semana. Shia LaBeouf ya había sido visto en actitud errática durante los días previos del Carnaval. Según El País, había aparecido en bares, clubs de fumadores y clubs de jazz, en ocasiones sin camiseta y sin dinero, tratando de aprovecharse de su fama.
Según algunos testimonios, incluso ha «aterrorizado» a asistentes del Carnaval al acercarse a transeúntes desconocidos, e incluso tocándolos. En un vídeo de TMZ se le ve recibiendo atención médica, y en otro, siendo reducido.
Shia LaBeouf ha asociado su mal comportamiento en público en el pasado con el abuso de sustancias, traumas no tratados y un trastorno de estrés postraumático de su infancia.
De unos años a esta parte, Wednesday se han convertido, por méritos propios, en uno de los grupos más importantes del rock underground contemporáneo. Su mezcla de country, grunge y punk es un cóctel que, pese al identificable sabor de todos sus ingredientes, logra encontrar una deliciosa personalidad propia. Y este domingo en la Sala Copérnico de Madrid, la banda de Carolina del Norte nos dio de beber hasta dejarnos con una embriaguez eufórica.
Rodeada de los cuatro miembros de su banda ̶ Alan Miller (batería), Xandy Chelmis (pedal steel), Ethan Baechtold (bajo) y Jake Puch (guitarra) sustituyendo a MJ Lenderman ̶, la vocalista Karly Harztman irrumpió en el escenario como un huracán. Su presencia es eléctrica, carismática y graciosa, por lo que no tardó nada en meterse a los asistentes en el bolsillo. De hecho, afirmó que nunca se había sentido tan cómoda tan rápido ante un público. Lo primero que hizo fue recordar que era la segunda vez que tocaban en la capital española, que la primera vez fue en aquella edición fallida del Primavera Sound y bromeó diciendo que lo habían cancelado por ellos.
Desde el principio la gente saltaba, cantaba y gritaba entre canción y canción, creando una atmósfera cálida y vibrante. El concierto comenzó con un trío de canciones de diferentes discos: ‘Reality TV Argument Bleeds’, de su último álbum; ‘Got Shocked’ de ‘Rat Saw God’ y ‘Fate Is…’ de ‘I Was Trying to Describe You To Someone’. Aunque, evidentemente, la mayor parte de la velada estuvo dedicada a ‘Bleeds’, del que sonaron 10 canciones (las dos únicas que no lo hicieron fueron las baladas ‘The Way Love Goes’ y ‘Caroline Murder Suicide’).
La intención, pues, estaba clara: los momentos tranquilos (‘Formula One’ fue el único) no interesaban demasiado. Estábamos allí para movernos y chillar, ya fuera con un número country-rock como ‘Phish Pepsi’, que nos trasladaba directos a un pub en algún lugar recóndito de Carolina del Norte, o con el shoegaze tétrico de ‘Toothache’.
Y nos movimos y chillamos y exorcizamos nuestros demonios con canciones como la maravillosa ‘Quarry’, en la que varias personas entre el público comenzaron a hacer crowdsurfing. Hartzman contó que acababan de estar en gira por Asia y por los países escandinavos, y que allí la gente, aunque hicieran “mosh pits”, era más reservada, mientras que aquí estaba encantada porque no tenía ni que pedirlo. Eso sí, al ver que el ambiente se hacía cada vez más punk, la cantante invitó a quien quisiera meterse en el pogo y bailar a lo loco hacia delante y a quien no, que se echara hacia los lados. Lo más importante para ella era que nadie se hiciera daño y que todo el mundo se lo pasara bien.
Este último tercio del concierto estuvo dedicado a sus canciones más dadas al frenesí rockero, tanto que incluso en ‘Elderberry Wine’, una canción que la propia cantante definió como un momento “sing-along”, había gente haciendo crowdsurfing. Hartzman se reía mirándolos mientras cantaba. La conexión entre la banda y el público era absoluta, lo que hizo que el espectáculo se convirtiera en un auténtico disfrute. Aún más desenfreno llegó con ‘Bitter Everyday’ y ‘Townies’, siendo esta última particularmente gloriosa.
Para terminar, Hartzman anunció que no habría bis porque tras las dos últimas canciones que le quedaban ya no podría seguir forzando la voz. Se entiende perfectamente pues eran ‘Bull Believer’ y ‘Wasp’. La primera es una de las mejores canciones de todo el catálogo de la banda, un tensísimo ejercicio de noise rock lleno de gritos furiosos. Antes de interpretarla, la cantante dijo que en los últimos tiempos cantarla le servía para canalizar su rabia por el momento incierto y horrible en el que se encuentra el mundo.
Mencionó las redadas del ICE en Estados Unidos, que asustan y horrorizan a cualquier persona que tenga dos dedos de frente; explicó su reciente partida de la agencia Wasserman tras aparecer el nombre de su CEO en los archivos de Epstein y mostró su indignación ante el encubrimiento absolutamente intolerable de los pedófilos. Terminó su discurso con un “Free Palestine”. Y ‘Wasp’, cantada entera con voz gutural, cerró el concierto con fuerza, dejando al personal con la adrenalina acumulada en el pecho y el vello erizado. Salimos todos de allí borrachos de euforia. De repente, los pogos cobraban un sentido político; el rock era la única cura posible ante la impotencia de un panorama desolador.
MAYO ha concursado en la V Edición de Benidorm Fest, clasificándose para la final, pero quedando 11º. Solo le libró del último lugar el televoto, para el que fue 4º. Una vez terminada esta etapa, el cantante ha decidido acudir a las redes para pedir que se deje de criticar su delgadez y la de sus bailarines.
El que fuera concursante de Operación Triunfo asegura que no le afectan mucho las críticas a su cuerpo a día de hoy, pero reconoce que sí lo ha hecho en el pasado, y le preocupa sobre todo por la gente joven que le sigue.
Indica sobre ese sector más vulnerable: «Estoy harto de que tengan que ver este tipo de reacciones siempre que aparezco en algún evento con repercusión mediática».
Continúa: «uno de los complejos más grandes que he tenido en mi vida es ser delgado, he tenido muchas etapas en las que no me ha gustado ir a la playa o la piscina por no quitarme la camiseta. Hoy en día muestro mucho mi cuerpo, porque quiero empoderar a la gente a que se muestre tal como es. Quiero servir de inspiración para que todos sean más libres».
Finalmente habla de las acusaciones de gordofobia que suele recibir: «No está bien opinar del cuerpo de la gente, no tenéis ni idea de las batallas que pueda tener cada uno con su cuerpo, y en muchas ocasiones se me acusa a mí de gordofobia o de promover la delgadez cuando lo que intento es exponerme para mostrar otras realidades, otros cuerpos».
MAYO responde a las criticas sobre su fisco y el de su cuerpo de baile:
“no esta bien opinar del cuerpo de la gente, no tenéis ni idea de las batallas que tiene la gente con su cuerpo. muchas veces se me acusa de gordofobia y promocionar la delgadez cuando yo lo que intento es… pic.twitter.com/niKYGNWrFQ
Demasiados años después de los albores de PC Music, incluso demasiado tiempo después del fin del sello, sobre todo se habla de Danny L Harle por dos cosas: por lo que moló su disco anterior, ‘Harlecore‘, uno de los mejores exponentes de su variada labor como productor; y por lo que poco que moló su trabajo en los tracks del último disco de Dua Lipa, del que solo se salvaban los singles.
Este nuevo álbum de Danny no esclarece demasiado si sus próximos años son prometedores y sudaremos todo en sus sesiones, o si por el contrario podemos hablar de cierto estancamiento creativo e incluso sudaremos de ir a verle.
Los singles de adelanto no fueron una decepción para nadie. ‘Azimuth’ es una búsqueda de uno mismo -o de una misma- que se eleva gracias al canto de sirena de Caroline Polachek. Pocas canciones han aunado espiritualidad, new-age y trance con tanta maña. Puede ser la grabación de Danny L Harle que más recordemos cuando pasen unos años y nos den igual los géneros que hayan estado de moda o demodé; qué llegó antes y quién lo hizo tarde. Además, Polachek vuelve para un tema que parece la otra cara de la moneda, ‘On & On’.
Cumple igualmente Pinkpantheress en otro de los sencillos, uno de los temas más «hardcore», ‘Starlight’, el que supuso el regreso de Danny tras unos años de descanso y su bienvenida a XL Recordings. En verdad estamos ante un álbum con colaboraciones de frotarse los ojos, lo que incluye desde Julia Michaels (‘Raft in the Sea’) a Oklou y MNEK (‘Crystallise My Tears’), pasando por Clairo para un interludio de un minuto que aparece después de ‘Azimuth’ y reincide en su carácter zen.
Si en el disco de Blood Orange tenía sentido contar con alguien del tamaño de Lorde para entonar una única frase porque esa frase podía ser la más escalofriante de todo el proyecto, aquí el elenco sabe un poco desaprovechado. Dua Lipa, la misma Dua Lipa que llena arenas, aparece en la pista 10, ‘Two Hearts’, un corte electropop, que debería ser más bombástico o más chirriante, y desde luego menos Robyn. No tiene sentido llamar a Dua Lipa para algo simplemente correcto.
Con momentos de música clásica (‘Noctilucence’), un ataque de acordeón (‘Island’), y algo de ambient (‘Teardrop in the Ocean’), ‘Cerulean’ no es un disco exento de virtudes, pero sí uno que demanda cierta concreción por parte de un creador vinculado a artistas tan pioneras como Charli XCX o SOPHIE.
Además de contener pistas que pasan desapercibidas como ‘Laa’ y ‘O Now Am I Truly Lost’, cuando se termina de liar Danny L Harle es cuando nos dice que este es su «verdadero debut». Un disco inspirado por cosas tan dispares como la peli ‘Stalker’ de Andrei Tarkovsky, la ópera ‘Einstein on the Beach’ de Philip Glass, la música de la serie de videojuegos ‘Dark Souls’ y compositores de los siglos XVI, XVII y XVIII como Monteverdi, Thomas Tallis y William Byrd. ‘Harlecore’, con la excusa de inspirarse en los diversos escenarios de un festival, tenía mejor concepto.
La ganadora de Benidorm Fest ha empezado su incursión en listas de streaming. Es la primera canción de la 5ª edición que lo consigue. Que Eurovisión no sea el destino del certamen ha pesado de cara a la expectación previa a Benidorm Fest y a la audiencia definitiva de su final, que ha perdido un millón de espectadores. Sin embargo, hay esperanza para la marca.
‘T amaré’ entraba este domingo al puesto 58 de Spotify España, lejos de los resultados de ‘Slomo’, ‘Zorra’ o ‘Esa diva’, pero por encima de lo que en su momento conseguía Blanca Paloma. Curiosamente, aunque Spotify es el «partner» oficial de Benidorm Fest, Apple Music está ofreciendo mejores resultados para ‘T amaré’: si ayer la encontrábamos en el puesto 48, hoy sube al puesto 44. En Spotify, en cambio, baja este lunes al número 75. Ya sabéis que Spotify España es muy reticente a promocionar voces femeninas. En este artículo os ofrecemos, al margen de los resultados comerciales, una opinión en contra y otra a favor del tema de Tony Grox y LUCYCALYS.
A favor de ‘T amaré’
«‘T AMARÉ’ no es una obra maestra en ningún sentido, al igual que el resto de canciones presentadas en el Benidorm Fest, pero tiene algo que sí suele escasear en este tipo de formatos: parece una canción de verdad. No sé si es por la melodía, digna de un Top 40 España, o las letras, asépticas y alejadas de cualquier cosa que sea cursi, ridícula o moralizante, pero ‘T AMARÉ’ es incapaz de provocar vergüenza ajena porque no suena a concurso. Precisamente, es por todo esto que ‘Bomba de Amor’ era tan buen tema.
Tony Grox y LUCYCALYS han hecho una canción que encajaría en la radio, pero que a la vez goza de una producción lo suficientemente interesante y diversa como para ser presentada dignamente en espacios como el Benidorm Fest. ¿La ironía? Nos habría ido muy bien en Eurovisión». Gabriel Cárcoba.
En contra de ‘T amaré’
«Nos cuenta en un podcast Cristina Perpiñá-Robert que la inteligencia artificial generativa de momento está afectando más a los autores que trabajan en entornos publicitarios. ‘T amaré’ parece directamente el resultado de que alguien le haya pedido a la IA que genere un tema de flamenquito, dance y chill que pudiera llevarse el televoto español en el Benidorm Fest, a la vez que atrapar al jurado, y finalmente incorporarse en cortinillas de RTVE a todas horas. Solo así puede explicarse que una canción llamada ‘T amaré’ suene tan fría, casi congelada, con letras tan automáticas como «En verano mi brisa y en invierno mi abrigo».
Estamos ante una canción agradable, bailable, nada molesta, que ojalá arrase porque Benidorm Fest lo va a agradecer. Pero digamos que no despierta ninguna curiosidad sobre los próximos pasos artísticos ni del productor Tony Grox ni de la vocalista LUCYCALYS. Relato detrás de los artistas aspirantes es una de las cosas que se echa en falta en el certamen, mina de «one hit wonders» donde los haya. Más artistas con background, por favor, aunque la cosa acabe como lo de Luna Ki». Sebas E. Alonso.
Ofenbach siguen siendo la confirmación de que pocas cosas pueden salir mal de un dúo de electrónica francesa. Antes que Dorian Lo y César de Rumme estaban los ejemplos de Daft Punk, Polo & Pan o Justice. Es por ello que la cita barcelonesa del grupo, que actuará este miércoles en La 2 de la Sala Apolo, es casi obligatoria para los amantes del clubbing.
Ya el año pasado, Dorian y César pusieron a La Paloma a bailar con su disco-funk electrónico y melódico. Mañana, miércoles 18 de febrero, Ofenbach vuelven a la ciudad con su certero catálogo de rompepistas. Las entradas están a la venta desde 25 euros más gastos de distribución, pero puedes tener un descuento del 7% en Fever si eres cliente de Revolut.
‘Miles Away’, uno de sus singles más recientes, estará a buen seguro en un set lleno de temas tan pegadizos como preparados para perderse en el baile. Como dice esta canción, para «quedarse para siempre». En el set se esperan piezas ya clásicas de su repertorio que suman millones de streams a cientos, como son ‘Be Mine’, ‘Overdrive’ y ‘Wasted Love’. ‘Human’ es su último lanzamiento, himno del Six Invitational, el torneo mundial anual de Rainbow Six Siege.
Mallorca Live ha anunciado su segundo avance de cartel, después de las confirmaciones de Cypress Hill, The Prodigy o Aitana. La banda británica Kaiser Chiefs no pudo actuar en la edición de 2020, cancelada por la pandemia, pero sí presentarán este 2026 el 20º aniversario de su debut, ‘Employment’. JENESAISPOP vuelve a ser medio colaborador del festival, que celebrará su novena entrega los días 12 y 13 de junio en el recinto Mallorca Live de Calvià.
Los británicos no son los únicos que se suman al cartel. Son acompañados por Exsonvaldes, The Paisley Daze, La 126 y la mallorquina Maribel Mayans. Todos ellos acompañarán a artistas del nivel de The Libertines, Viva Suecia, Dani Fernández, Belén Aguilera, León Benavente, La Plazuela, Lia Kali, rusowsky, Standstill y Ultraligera, entre otros.
El festival cerrará la edición con una Closing Party encabezada por David Guetta el domingo 14 de junio. El Escenario La Plaza, que completa su apuesta para los amantes de la electrónica, incluirá los sets de Luciano, Miguelle & Tons, Mariano Mellino, Deer Jade, Parallelle (Live), ARKADYAN, DMASSO (Live), Sorä, Melohman y Bruz, que se unen a los ya anunciados Adriatique, Natasha Polké (Live), Pional y Dark Places.
Los diferentes tipos de entradas (General, VIP, Terraza, Golden y Premium) están disponibles desde 69€ en la página web de Mallorca Live y en la ticketera oficial del festival, entradas.com.
La adaptación de ‘Cumbres borrascosas’ ha llegado a la cartelera, siendo número 1 en la taquilla española, entre otras, pero dejando críticas encontradas. Por su parte, Charli XCX ha superado el reto no de hacer un tema suelto para la película, sino un disco entero que es una curiosidad.
El disco de ‘Wuthering Heights’ se presentaba con una colaboración junto a nada menos que John Cale y ha dejado distintos singles como ‘Chains of Love‘, un medio tiempo 100% Charli XCX asentado entre sus grabaciones más populares, y ‘Always Everywhere’, con vídeo propio desde el día de salida.
Pero es ‘Dying for You’ el tema que escogemos hoy como Canción del Día por su capacidad para sobrevivir al margen de la película y al mismo tiempo adaptarse a la misma.
Este «me moría por ti» encuentra imágenes apasionadas en una letra llena de «sangre», «veneno» y un inicio determinante: «desde que tengo memoria, he sentido hasta en los huesos, que me aguardaba un destino trágico, no sabía por qué, pero desde que te vi, me di cuenta de que moriría por ti».
Tan violenta letra («eres pistola para mi cabeza, la herida en mi pecho») se corresponde con una trepidante producción, en la que destaca el trabajo de la sección de cuerda. 13 violines, violas y violonchelos encontramos acreditados en este tema que hoy por hoy suena primo hermano de ‘Reliquia’ de Rosalía.
Dentro de 40 días, Lady Gaga cumplirá 40 años. JENESAISPOP, probablemente el primer medio español que habló de ella en julio de 2008, es decir, un mes antes de que entrara en el Billboard Hot 100 por primera vez, repasará las 40 mejores canciones de Lady Gaga, a razón de una por día, durante las próximas 6 semanas.
Lady Gaga ha publicado unos 42 singles oficiales según la Wikipedia y este Top 40 será un recorrido por la mayoría de ellos, pero también por «deep cuts» que han servido para definirla como artista. Este repaso servirá para recordar a la performer que nos conquistó en una gala de Miss Universo, desarrolló enseguida espectaculares videoclips y presentaciones en MTV, se diferenció de otras estrellas pop por su querencia por el rock metalero y el jazz, y dejó también algunos momentos vulnerables.
El Top 40 de Mejores Canciones de Lady Gaga ha sido elaborado con los votos de 5 miembros de nuestro staff: Raúl Guillén, Fernando García, Mireia Pería, Jordi Bardají y Sebas E. Alonso. El objetivo ha sido compilar visiones distintas sobre una carrera muy diversa, que ha terminado siendo determinante para otros artistas como Kesha, Ava Max, Kim Petras, Sam Smith o últimamente Chappell Roan. Una playlist con estas canciones será publicada a principios de marzo, y posteriormente actualizada.
El germen de ‘Mayhem’ es ‘Bloody Mary’. Otrora canción de culto de Lady Gaga, pues no se editó como single durante la era ‘Born this Way’ (2011), ‘Bloody Mary’ se convirtió en un éxito tardío para Gaga durante la Navidad de 2022 a 2023 tras su repercusión viral en TikTok. Esto sucedió cuando alguien decidió vincular una versión “sped-up” de ‘Bloody Mary’ con una escena de Jenna Ortega en ‘Miércoles’ bailando (en la escena original sonaba una canción de los Cramps). El viral se tradujo en escuchas, y las escuchas, en el lanzamiento oficial del sexto single de ‘Born this Way’, 11 años después.
‘Miércoles’ contó con Tim Burton en la producción ejecutiva y, durante la era ‘Mayhem’, Gaga cerrará el círculo trabajando con Burton en el vídeo de ‘Dead Dance’ y haciendo un cameo en la segunda temporada de la serie. Que ‘Bloody Mary’ ejerza como tema de apertura del Mayhem Ball Tour simboliza que la historia de ‘Mayhem’ empieza en esta canción.
Pero ‘Bloody Mary’ ya era una estupenda canción antes de hacerse viral. Fusionando synth-pop, drama y cantos gregorianos, ‘Bloody Mary’ profundiza en la imaginería católica que Gaga ya había trabajado en ‘Alejandro’ y ‘Judas’ para construir una historia de amor atormentado inspirada en la figura de María Magdalena, a quien la cantante define como la “novia de la estrella del rock definitiva». “No lloraré por ti, no crucificaré las cosas que tú hagas” ya era un estribillo icónico antes de que la canción sumara 400 millones de streamings de forma -se puede decir- milagrosa. Jordi Bardají
Al final, ‘Mayhem’ solo ha contado con dos singles oficiales, ‘Disease’ y ‘Abracadabra’, y después se ha pasado ‘The Dead Dance’, que ha expandido la era, ya de manera ajena al disco. Hubo una época en que ‘Vanish into You’ pareció optar a tercer single, ya que se viralizó tras el show de Gaga en Copacabana, pero al final nada pasó. La prioridad de Gaga, claramente, ha sido la gira.
Mientras encara el último tramo del Mayhem Ball Tour, que termina en abril, y los fans se preguntan dónde está la supuesta reedición de ‘Mayhem’, hay que subrayar la calidad de ‘Vanish into You’, el mejor tipo de canción disco: glamurosa y decadente. Gaga se desliza sobre la base con la elegancia de una auténtica diva disco. El punteo de guitarra es ultra Chic, pero la melodía recuerda a Grace Jones.
En un disco de temática macabra y siniestra, ‘Vanish into You’ utiliza imágenes fantasmagóricas para construir una canción de amor. «Vanish» significa desvanecerse, desaparecer, como un fantasma, pero también puede referirse a cuando dos personas se funden en una sola. Ambos «vuelan juntos en la noche», ajenos al mundo exterior. Jordi Bardají
No esconde ‘Heavy Metal Lover’ su parecido con ‘Born This Way’, hasta el punto de que la letra incluye una referencia a esa misma canción. Pero ‘Heavy Metal Lover’ no es ‘Born This Way’: no es un himno LGBTQ+, ni pretende ser un single. De hecho, se podría argumentar que ‘Heavy Metal Lover’ cumple el cometido de ‘Born This Way’ mejor que el tema titular, ya que no le dice al oyente que sea libre, simplemente lo es.
‘Heavy Metal Lover’ suena liberada de toda noción de «hit» apostando por la inmersión. Toda la contundencia sintética de la producción empuja al oyente hacia la noche como una corriente implacable. Ahí, Gaga ya está en ‘Mayhem’, solo que en 2011, inmersa en un bareto rockero de Nueva York con olor a «whisky», «perfume barato» y cuero, explorando un erotismo distante, casi robótico.
El clímax llega en el puente «I could be your girl, girl, girl», donde la tensión del estribillo se resuelve en un momento de pop sublime. ‘Heavy Metal Lover’ demuestra el talento de Gaga como creadora de album tracks «de culto», y sus altos streamings la convierten en uno de los no sencillos más reproducidos de su carrera, por encima de singles como ‘John Wayne’. Jordi Bardají
Uno de los singles potenciales de ‘MAYHEM’ que quedaron algo desperdiciados, uno de los que podría haberse crecido con un gran acompañamiento audiovisual como en su momento pasó con ‘911’, es este ‘Garden of Eden’ que llegó a promocionarse como «focus track» el día de salida del largo. Sumó otro top 40 en UK y en el Global de Spotify, así como otra entrada en el Billboard Hot 100, por lo que parece claro que con algún tipo de promo, habría podido llegar más lejos.
Es una canción muy gráfica, sobre una noche ravera, construida junto a Andrew Watt, Cirkut y Gesaffelstein, cuya impronta está muy presente. Estamos ante un regreso a los 2000, ante un tema electroclash primo hermano de cosas como ‘Paparazzi’, pero más oscuro, casi industrial.
La tentación de una manzana envenenada, el mordisco, forman parte de su imaginería, aunque lo que termina de construir la canción es su buen manejo de la melodía en sus diferentes partes: hay un buen pre-estribillo, un estribillo incluso subrayado por un microsegundo de silencio (el que hay antes de «podría ser tu novia el fin de semana, podrías ser mi novio esta noche») y después un gran post-estribillo, muy reminiscente del icónico tarareo de ‘Bad Romance’. Whoah, oh, oh. Sebas E. Alonso.
Todos tenemos un momento en que descubrimos que Lady Gaga tenía más talento del que le queríamos ver. El mío fue escucharla cantar ‘Speechless’ en directo durante el Monster Ball Tour. Gaga sacó vozarrón, tocó el piano de muerte y demostró que esta faceta orgánica tampoco se le resistía.
En su momento, Gaga aseguraba que ‘Speechless’ era la mejor canción que había escrito, quizá porque capta un estilo clásico y atemporal, similar al rock pianístico de Elton John o Billy Joel. Entonces destacaba que ‘Speechless’ había sido grabado con instrumentos en directo, incluida una orquesta.
Ella, por supuesto, toca el piano en esta brava balada inspirada en su padre, al que intentaba convencer de que se sometiera a una operación de corazón, o de lo contrario ya no podrían «hablar nunca más». Joseph Germanotta le había confesado por teléfono que se sentía «listo para morir» y Gaga escribió esta canción en respuesta, tras quedar «sin palabras». Papá Gaga sigue entre nosotros, afortunadamente. Jordi Bardají
‘So Happy I Could Die’ es la penúltima de las canciones del EP ‘The Fame Monster’. Estar sepultada en semejante montaña de hits monstruosos (¡nunca mejor dicho!) puede afectar a su correcta apreciación, hacer que pase desapercibida. Pero no. Es una de esas canciones de llorar en la disco. Es europop dulce, nocturno y amable: exhala aroma de cara B de Pet Shop Boys. Es repetitiva pero no machacona y su estribillo es hermoso. Todo arroja una canción nostálgica y extrañamente triste para lo que era la era triunfal de la primera Gaga. En medio de esa época tan chirriante (brillante, sí, pero también chirriante), destaca de manera especial.
La letra es tremendamente hedonista: Gaga habla de deseo lésbico, masturbación y de pasárselo en grande bebiendo vino en la discoteca, algo que le hace tan feliz que podría morir. Y aunque alguna vez Gaga ha pretendido que la canción realmente habla “del monstruo del alcohol”, del miedo a perder el control, no lo parece. Gaga celebra beber, celebra desatarse. Lo goza más que condenarlo. Aunque a tenor de la melancolía que exuda la canción, en el fondo, quizás, también lo lamente un poco… Mireia Pería
Gaga acude al productor francés Gesaffelstein, conocido por su trabajo en algunas oscuras producciones de The Weeknd, para construir una pieza clave de ‘Mayhem‘ que no se lanza como single pero sí se presenta en directo en Saturday Night Live. Da juego en ‘Killah‘ el grito de terror final, clímax de una canción que habla de asesinar, pero en la cama, con Gaga convertida en una “homicida” sexual y en una “zombi” con ganas de devorar a su presa.
Las imágenes de “demonios” nocturnos, fantasías letales y agujeros hechos con cigarrillos se complementan con una producción totalmente visual que evoca un tugurio lleno de gente y pestazo a marihuana y sudor. Gaga suena entregada a la intensidad de la noche y cuando la producción convierte su voz en un eco de ultratumba, la artista se transforma definitivamente en el demonio de la pista de baile, abrazando el caos sonoro.
Si bien la instrumentación suena influenciada por el glam‑rock y el funk, ‘Killah’ parece inspirarse abiertamente en el trabajo de Blondie, Prince y, sobre todo, en ‘Fame’ de David Bowie, lo cual cerraría el círculo de un disco que se presenta como una vuelta a sus orígenes neoyorquinos. Jordi Bardají
‘ARTPOP’ fue un disco accidentado en su promoción, pero dejó algunos de los mejores «deep tracks» de la carrera de Lady Gaga. En algún momento se barajó como single pero fue finalmente descartado ‘Gypsy’, un tema con madera de himno que suena a final olímpica, lo que tiene su razón de ser.
Gaga se encontraba realizando el ‘Born This Way Ball Tour’, en concreto en el Stade de France de París, cuando empezó a escribir esta canción junto a Madeon. De ahí viene el listado de países y lugares de la «outro» final, pues ‘Gypsy’ habla sobre abrazar su condición de artista de gira, y la vida «gitana» que implica.
«No quiero estar sola para siempre, pero puedo estarlo esta noche», dice mientras parece refugiarse en el escenario y en sus seguidores. Combinando electrónica y guitarras acústicas, y precediendo a ‘Applause’ como penúltimo track, conforma un cierre épico para ‘ARTPOP’. Sebas E. Alonso.
En 2016, Lady Gaga sorprendió al mundo con el lanzamiento de ‘Joanne’, un álbum que bajaba a tierra a su personaje y se mostraba, tanto en su imagen como en su música, más sencilla y corriente que nunca. Y el corazón de ese trabajo no es otro que su corte titular, una balada country cargada de historia familiar sobre el duelo y el legado. Pero pese a lo grave que puedan sonar estos temas, la artista se acerca a ellos con una candidez y una claridad muy bellas.
Joanne era la hermana de su padre, a quien nunca llegó a conocer, pues falleció de lupus a los 19 años. Era artista, pintaba y escribía poesía, por lo que Gaga siempre había sentido cierta conexión con ella (además de compartir nombre, ya que Joanne es el segundo nombre de la cantante). Escribir esta canción era una manera de rendirle homenaje y cerrar un círculo: ahora era ella quien convertía a su tía en poesía.
“Coge mi mano, quédate, Joanne / El cielo no está listo para ti / Cada parte de mi corazón te necesita más que los ángeles” canta en el primer verso, quizá desde el punto de vista de su padre o de algún otro familiar. La letra es directa y simple, pero consigue emocionar gracias a su honestidad y a la expresiva voz de Gaga, aquí despojada de todo artificio. Más de un año después, se lanzó la versión a piano, con la que se alzó con el Grammy a mejor canción de pop vocal. En cualquiera de sus dos versiones, ‘Joanne’ es una canción preciosa, de esas que toda superestrella debería tener en su discografía: un momento íntimo y personal que hace que conozcamos mejor a la mujer detrás del mito. Fernando García
‘The Cure’ es probablemente el gran single “perdido” de Lady Gaga, y también uno de los más olvidados. Es un lanzamiento totalmente inusual, ya que se trata de un single publicado de forma independiente, sin estar vinculado a ningún disco, estrenado en Coachella y lanzado en plena era de ‘Joanne‘ (2017), que había salido seis meses antes. Para colmo, se desmarca del estilo country de ese trabajo para sumarse a la moda del pop tropical de la época, recordando a éxitos como ‘Sorry‘ (2015) de Justin Bieber. Gaga escribió ‘The Cure’ justo después de actuar en la Super Bowl LI, queriendo acudir a la creatividad para afrontar todas las “cosas horribles que están sucediendo en el mundo”.
‘The Cure’ no es la canción más distintiva de Lady Gaga, como demuestra el silbido de su estribillo, pero merece ser recordada porque es una de sus composiciones más positivas y luminosas. Escrita en torno a la tópica idea de que el amor lo cura todo, se rumorea que Gaga la compuso inspirada en su querida amiga Sonja -entonces enferma de cáncer y que moriría meses después-, y que era en ella en quien pensaba cuando, en la letra, ofrece su amor como cura. Sin embargo, el mensaje es lo suficientemente universal como para que, durante un breve momento, ‘The Cure’ llegara a ser la canción más reproducida de Gaga en streaming, superando a ‘Million Reasons’. Aún quedaban algunos clásicos por llegar. Jordi Bardají
«Y se hizo el «bang bang». Así de sencillo era el estribillo de ‘Beautiful, Dirty, Rich’, que solo necesitaba esa onomatopeya y la repetición de su mismo título para resultar totalmente adictivo. Gaga compuso el tema inspirándose en el sonido de los Scissor Sisters durante su etapa como artista emergente en el Lower East Side de Nueva York, donde solía observar a sus amigos pedir dinero a sus padres por teléfono para después gastarlo en drogas. De ahí la pegadiza rima «daddy I’m so sorry, I just like to party» que precede al coro.
Aunque la cantante reconocía haber consumido drogas también, tenía muy claro el mensaje de la canción, que resume la filosofía de ‘The Fame’: cualquier persona puede sentirse «hermosa y asquerosamente rica» si se lo propone. Escrita sobre un arreglo más funk que disco, con cierto aire a Prince, ‘Beautiful, Dirty, Rich’ se barajó como segundo single de ‘The Fame’, pero finalmente quedó como artefacto promocional, y su videoclip oficial, visto hoy, resulta toda una curiosidad. Jordi Bardají.
Billy Steinberg ha fallecido a los 75 años, a consecuencia de un cáncer, en Los Ángeles. El autor será siempre recordado por haber compuesto algunos de los mayores éxitos de los años 80. Entre ellos, ‘Like a Virgin‘, la canción que cambió para siempre la carrera de Madonna; ‘Eternal Flame’, el mayor hit de las Bangles; o ‘True Colors’, una de las 3 canciones más emblemáticas de Cyndi Lauper.
Lauper ha sido precisamente una de las primeras en lamentar su muerte. «Era un gran letrista y un colaborador maravilloso. Él y Tom (Kelly) sabían cómo capturar la gama de emociones, desde la sutileza hasta la urgencia». ‘True Colors’ era un tema que Steinberg escribió pensando en su madre, pero Lauper lo transformó en un himno para la comunidad LGTBIQ+ y contra la pandemia del VIH.
No se espera, en cambio, un gran comunicado de Madonna, que tuvo un enorme desplante con Steinberg. Solo se vieron una vez, él le dijo que estaba «deseando conocerla», ella respondió «pues ya me has conocido» y se largó. Y eso que cuando un A&R de Warner le puso ‘Like a Virgin’ por primera vez, Madonna se había «vuelto loca»: «Inmediatamente supo que era para ella y que haría una gran grabación».
‘Like a Virgin’ tenía una letra bastante particular, que Billy hizo sobre una ruptura («I was beat, incomplete / I’ve been had»), a la que Madonna dio un toque cómico y sexual. Nile Rodgers de Chic fue el productor de esta canción y la artista la ha recuperado en multitud de giras, de manera muy sonada en la escena de la masturbación de ‘Blonde Ambition Tour’, y la última siendo su tour de 2015.
Steinberg también escribió para Roy Orbison (‘I Drove All Night’, también grabada por Cyndi Lauper), Whitney Houston (‘So Emotional’), The Pretenders (‘I’ll Stand By You’), Tina Turner o Belinda Carlisle, entre muchos otros. En general, era letrista, y solía escribir junto a Tom Kelly. Una vez retirado este en los 90, pasó a escribir con otros artistas, como Rick Nowels. Con este dio con la tecla en ‘Falling Into You’ de Celine Dion. También estuvo detrás de ‘All About Us’ de t.a.t.u. o ‘Give Your Heart a Break’ de Demi Lovato.
Ha sido Nowels quien ha tenido algunas de las palabras más bonitas sobre Billy Steinberg: «Billy empezó como poeta y desarrolló un sentido para eso, una estética que permite crear una historia completa con una o dos frases. Era un caso único. No se creará otro. Tenía un conocimiento enciclopédico de las canciones populares, y ahí fue donde conectamos».
Robert Duvall ha fallecido a los 95 años, en su rancho de Virginia. El actor había ganado un Oscar por su papel en ‘Gracias y favores’, en la que interpretaba a un cantante de música country alcohólico en 1983, y logró varias nominaciones en otras ocasiones.
Dos de ellas fueron por sus papeles de Tom Hagen en ‘El Padrino’, y el coronel Kilgore en ‘Apocalypse Now’, dos de las obras maestras de Coppola. También le nominaron por ‘El don del coraje’, ‘Camino al cielo’, ‘Acción civil’ y ‘El juez’. Consiguió 4 Globos de Oro.
Muy recordado igualmente fue su papel en la adaptación de ‘Matar a un ruiseñor’, el clásico de Harper Lee. Se encargó del guión uno de sus grandes valedores, Horton Foote. Entre decenas de películas, también apareció en ‘La carretera’, ‘Un asunto de familia’ o ‘Días de trueno’. Era uno de los últimos representantes de la Edad de Oro hollywoodiense.
Su esposa Luciana Duvall ha subrayado que para ella no ha fallecido «un narrador o un director», sino que lo «era todo» y ha recordado que «su pasión por su oficio solo era comparable a su profundo amor por los personajes, una comida exquisita y su capacidad para conquistar el corazón».
Continúa: «En cada uno de sus muchos papeles, Bob lo dio todo por sus personajes y por la auténtica esencia humana que representaban. Al hacerlo, nos deja algo duradero e inolvidable. Gracias por los años de apoyo que le brindaron a Bob y por brindarnos este tiempo y privacidad para celebrar los recuerdos que nos deja».
Conocimos a Hemlocke Springs en 2022 gracias a su hit viral ‘Girlfriend‘, donde la cantante de Carolina del Norte sonaba como una reencarnación de la primera Marina and the Diamonds. Las excentricidades de su propuesta artística -su expresiva manera de interpretar, sus coloridas producciones, sus verbosas letras- la hicieron destacar en el underground, ganándose el beneplácito de artistas como Chappell Roan o Doja Cat, que se la han llevado de gira, y más recientemente de Doechii.
También Sabrina Carpenter -que la sigue en Instagram- se cuenta entre las fans de esta artista, cuyo nombre real es Isimeme Udu, pero que ha elegido presentarse en la música con un alias que parece el de un personaje de cuento. Tiene sentido, porque sus narrativas y metáforas no son las típicas del pop y lo cierto es que hay mucho de personaje en su propuesta, de identidad exagerada. Se percibe en su forma de cantar, entregada a extremos casi caricaturescos, o en sus alucinados videoclips.
Tiene sentido, por tanto, que Hemlocke Springs decida debutar con un álbum conceptual basado en su propia vida, con un fuerte trasfondo espiritual. Udu nació de padres nigerianos emigrados a Estados Unidos, cristianos devotos, y se crio en un “hogar extremadamente religioso”. ‘The Apple Tree Under the Sea’ es su apuesta por liberarse de las ataduras impuestas por ese entorno y ganar autonomía e independencia. Por eso el álbum empieza con el mantra de ‘The Apple Tree’, donde Hemlocke anuncia una aventura hacia lo desconocido, y al final sale tan renovada que en ‘Be the Girl’ los sintetizadores y ritmos remiten directamente a la Robyn más exultante.
Quizá solo Hemlocke Springs podría haber escrito un disco donde alterna su querencia por el pop sintético de los 80 y la teatralidad melódica de Kate Bush con letras que referencian a El Shaddai, el término judaico para Dios, o a los matrimonios concertados, como ocurre en la industrial y originalísima ‘W-w-w-w-w-‘, inspirada en un documental que narra el matrimonio de un hombre de 73 años con una adolescente de 17. «Preferiría quitarme la vida antes que tener que mirarte a los ojos y decir que quiero tu amor», proclama la artista.
En otros momentos, las letras también se vinculan a lo queer, como en ‘The Beginning of the End’, donde Hemlocke reconoce anhelar el amor de chicos y chicas por igual, aunque en general pueden llegar a ser tan rebuscadas como en ‘Heads, Shoulders, Knees and Ankles’, una producción delirante de entrada, halloweenesca en el sentido «dibujo animado» del término, con frases como «the tenebrous festered corners of your bed», casi propias de Joanna Newsom. A ese territorio nos lleva también el dramático synthpop de ‘Sever the Blight’, editada hace ya tres años.
Hemlocke brilla en su debut especialmente como compositora de canciones «over the top» y densamente producidas, algo de lo que da buena cuenta en este disco, además de mostrarse muy original en la ejecución de sus ideas, asistida por el co-productor BURNS, conocido por su trabajo con Lady Gaga. Siendo una artista completamente independiente, tiene especial mérito que escriba canciones tan pop y logre diferenciarse en una industria alérgica al riesgo.
Aunque, si se puede decir algo negativo de ‘The Apple Tree Under the Sea’ -aparte de que su portada es mejorable- es que termina adoleciendo del típico problema de los debuts que intentan abarcar demasiadas ideas a la vez, lo que resulta en una obra que no siempre encuentra el mejor equilibrio entre todos sus elementos.
Ya sea por la densidad de la instrumentación o por lo forzado de algunos cambios internos de estilo, canciones como ‘The Beginning of the End’ -a medio camino entre el pop electrónico y el rock emo- o esa ‘Moses’ que parece una Mylène Farmer pasada de ácido no acaban de dar en la diana compositiva y resultan excesivamente barrocas. Tampoco se entiende que la parte final de ‘Heads, Shoulders, Knees and Ankles’ no sea una pista separada, ya que parece pertenecer a una canción completamente distinta.
Los mejores momentos de ‘The Apple Tree Under the Sea’ se parecen a ‘Girlfriend’ en tanto que logran ese equilibrio sin que parezca buscado, algo muy evidente en singles como ‘Sever the Blight’ y en sorpresas como el R&B de gominola de ‘Set Me Free’ -la más sexual del conjunto- o, sobre todo, en ‘Sense (Is)’, donde Hemlocke pone en práctica su afición a los cambios de acorde, pero dentro de una canción que gana precisamente porque no se complica demasiado. Es además muy simbólico que en esta canción cante que se ha equivocado de camino y ha llegado a Hollywood. De alguna manera nos está diciendo que se ha hecho famosa casi sin querer, pero siempre en sus propios términos.
Bad Bunny es el protagonista de la semana en las listas españolas tras su victoria en los Grammy y su sonadísima actuación en la Super Bowl. Si ‘Debí tirar más fotos‘ permanece en el número 1 de la lista de discos, en la de singles vemos que suben todas sus pistas y que otras vuelven a entrar.
Todas las canciones del top 10 que suben son de Bad Bunny, mientras que las demás bajan. Así, ‘Baile inolvidable’ asciende al número 1, ‘Nuevayol’ al 2 y ‘DTMF’ al 3. También ‘Voy a llevarte Pa PR’ escala al 8, ‘EoO’ al 9 o ‘Veldá’ al 13, pero el boom afecta también a temas viejos como ‘La canción’ con J Balvin, que pasa del 82 al 32. Entre las canciones que reentran, ‘Kloufrens’ lo hace en el 40 y ‘Weltita’ en el 49, mientras que ‘Monaco’ figura en el 71, ajena a ese disco.
El efecto Super Bowl también beneficia a Lady Gaga, invitada estelar en la actuación de Benito (junto a Ricky Martin), cuyo dueto con Bruno Mars, ‘Die with a Smile‘, sube del 73 al 69.
Y en esta lista, elaborada con datos contabilizados a partir del 6 de febrero, también hay que hablar del efecto “6 de febrero” en el ya clásico hit de Aitana: precisamente ‘6 de febrero‘ pega un considerable estirón, al subir del 45 al 16.
La tabla también presenta novedades, la mayoría relacionadas con singles de música urbana. ‘5 Estrellas’, la nueva apuesta de W Sound con Myke Towers y Ovy on the Drums (artífices de ‘La Plena’), debuta en el número 58, mientras que Eladio Carrión da los ‘Buenos días’ desde el 81 y ‘Muchacha’ reúne a Aissa, RVFV y Kreamly en el 83.
La última entrada real la protagonizan Marc Anthony y Nathy Peluso con su salsa romántica ‘Como en el idilio’, que debuta en el 93. Unos puestos antes encontramos otra novedad interesante: la reentrada de ‘Opalite’, de Taylor Swift, que tras el estreno de su videoclip aparece en el puesto 66.
Mientras prepara el lanzamiento de un nuevo single de Lana Del Rey en el que vuelve a estar significativamente implicado, Jack Antonoff disfruta los primeros días desde el estreno de ‘You and Forever’, el primer single del nuevo álbum de Bleachers.
‘Everyone for 10 Minutes’ llegará a plataformas y tiendas el próximo 22 de mayo y contendrá 11 pistas, entre las cuales se encuentra la ya publicada ‘You and Forever’, una de las novedades de la semana última.
Situada a medio camino entre la atmósfera de The National y la épica de Arcade Fire, que explota después de un paciente crescendo, ‘You and Forever’ es una interesante canción de Bleachers que da algo más que un ejercicio de estilo. Como mínimo, una nebulosa producción llena de filtros vintage y una composición que encuentra su gancho en una armonía vocal cálida -como de los años 40- que se repite a lo largo del tema.
‘You and Forever’ versa sobre la sorpresa del amor, en frases como «a la mierda todo lo que me han contado, porque acabo de ver a los cielos abriéndose ante mí». Para sorpresa de nadie, el videoclip incluye participación de la esposa de Antonoff, la actriz Margaret Qualley.
1 – ‘Sideways’
2 – ‘The Van’
3 – ‘We Should Talk’
4 – ‘You And Forever’
5 – ‘Dirty Wedding Dress’
6 – ‘Take You Out Tonight’
7 – ‘I Can’t Believe You’re Gone’
8 – ‘Dancing’
9 – ‘She’s From Before’
10 – ‘I’m Not Joking’
11 – ‘Upstairs At Els’
J. Cole ha lanzado el último disco de su carrera, supuestamente, y ha sido todo un éxito. ‘The Fall-Off’ ha debutado en el número 1 del Billboard 200, el séptimo disco del artista estadounidense que consigue el puesto, y ha desplazado al segundo puesto a ‘Debí Tirar Más Fotos’ de Bad Bunny en su mejor semana en listas. Un logro mayúsculo.
‘The Fall-Off’ cuenta con 280.000 unidades vendidas en su primera semana, siendo el mayor lanzamiento de hip hop en casi un año, desde las casi 300.000 unidades que vendió Playboi Carti con ‘MUSIC’. En el mismo periodo, ‘Debí Tirar Más Fotos’ ha terminado su mejor semana en Estados Unidos, aprovechando el efecto Super Bowl. Inaudito: el disco de Bad Bunny se encuentra en el segundo puesto del Billboard 200 tras haber vendido 250.000 unidades. Ya quisieran algunos.
Del disco de J. Cole se lleva hablando años, pero el rollout ha sido más bien breve. La primera canción de esta nueva era es una gran representación del objetivo del rapero con este LP, que es todo un regreso a los orígenes. De esta forma, ‘The Fall-Off is Inevitable’ se une a otras grandes piezas de storytelling de la historia del hip hop, con Cole narrando su vida hacia atrás sin saltarse una sílaba.
El primer single oficial, sin embargo, se trata de ‘Two Six’. Es también la primera canción como tal de un proyecto formado por 24 canciones y que se queda un poco por debajo de las dos horas de duración. La producción, a cargo de Cole, es totalmente clásica, con un sample de cuerdas, barras hambrientas y un estribillo minimalista. Además, una promesa para los oyentes de su nuevo LP: «Soy el futuro de esta mierda del rap, que le jodan a todo lo que hice en el pasado / Voy a superarlo por completo».
El próximo 6 de marzo se publica el álbum debut de waterbaby, la artista sueca (no confundir con el dúo londinense del mismo nombre) que se dio a conocer en 2022 gracias a su colaboración en el pegadizo hit viral de Hannes, ‘Stockholmsvy’, ahora incluido en su debut de 2026, ‘God Bless Sweden’, sumando más de 90 millones de reproducciones en Spotify. Pese a su viralidad, estamos hablando de una composición más próxima al chamber pop, al bedroom pop y al folk, solo que dotada de un atractivo pop y una musicalidad extraordinarios, lo que confirma que es de Suecia de donde viene esta música.
Las cuerdas son un elemento crucial en la música de waterbaby también, como demuestra su breve pero rico repertorio. En concreto, canciones como ‘Memory Be a Blade’, ‘Amiss’ o ‘Beck n Call’ utilizan ganchos instrumentales muy prominentes, mientras que los arreglos en sí suenan originalísimos. Esa curiosidad parece venirle a Kendra Egerbladh de serie, ya que, en su antiguo tema ‘911’, la artista criada en Estocolmo utilizaba como hook instrumental su propia voz imitando la sirena de una ambulancia. El efecto era adorable y un poquito emotivo, también.
El talento de Egerbladh podría ser heredado, ya que su abuelo era pianista de jazz y su tío, promotor de conciertos. Kendra dio sus primeros pasos en la música colaborando con la también sueca Seinabo Sey, siendo además su maquilladora y peluquera oficial. Su “breakthrough” llegó gracias a sus dos duetos con Hannes, ‘Stockholmsvy’ y la también estupenda ‘Wish’, y el lanzamiento de su debut oficial debería darla a conocer definitivamente al gran público.
La ufana melodía de piano de ‘Beck n Call’ convierte esta canción en uno de los singles destacados de waterbaby y en la Canción del Día para este lunes. Podríamos hablar del atractivo R&B de su voz, en una línea soft más próxima a Natalie Prass, pero si juntamos eso con el derroche melódico presente en la melodía vocal e instrumental, nos encontramos en realidad con una canción que podrían haber escrito los mejores Dirty Projectors en su etapa más orquestal y pop.
‘Beck n Call’ es un tema sobre anhelar románticamente a alguien, hasta el punto de que waterbaby se siente “embrujada” por esa persona tras haberle entregado la “llave de su corazón”. Las metáforas románticas y existenciales abundan en su discografía, también en ‘Memory Be a Blade’, su single más reciente, donde la capacidad de recordar -la nostalgia- se transforma en un “puñal” que se clava bien adentro. Aquí, violoncelo y percusiones colaboran para crear una composición que vuelve a sonar única.
Nathy Peluso ha hablado recientemente en un podcast sobre en ocasiones atravesar sentimientos de «no ser suficiente». Curiosamente, las reacciones ante su propuesta musical y su propia figura no pueden estar más polarizadas y se debaten entre un hate extremo y una adoración absoluta frente a su apuesta por el exceso. Quizá esta falta de consenso explica que Nathy Peluso sea percibida como una importante fuerza cultural que no recibe los streams más estratosféricos, pero sí el respeto absoluto de las instituciones musicales más prestigiosas y que agota entradas internacionalmente, las de una gira que estos días se despide para siempre tras dos años de rodaje.
No sé si a ‘Grasa‘ le “faltó” algo para calar en el imaginario popular, pues como obra pop daba Peluso al 200%. Desde luego, el público parece más implicado en la era salsera de Nathy Peluso de lo que lo estuvo con aquel disco, que no hizo el ruido que merecía. La única novedad del cierre de este Grasa Tour, visto ya en festivales españoles el año pasado, ha sido la inclusión del repertorio del EP ‘Malportada‘, integrado en una sección dedicada a la salsa que ya figuraba en el show original.
El público que asiste a la gira por primera vez descubre un show teatral y performático, sostenido narrativamente por una historia de mafias protagonizada por la propia Nathy Peluso, que interpreta a una fugitiva empeñada en salvaguardar la grasa y la “verdad de la milanesa”. Esta historia se narra a través de una minipelícula proyectada en pantalla y, paralelamente, también sobre el escenario, dotando al show de un evidente simbolismo y una profundidad conceptual que contrastan con el minimalismo de la puesta en escena, donde la verdadera acción es Nathy Peluso en sí misma, mientras la banda toca prácticamente en las sombras.
Christian Bertrand
Sobre esa icónica alfombra de color azul eléctrico pasea Nathy Peluso -ataviada con un look de ecos piratas- canciones de toda su discografía, pasando de la fuerza de ‘Business Woman‘ a la emoción de ‘Envidia’, de la agresividad casi hostil de ‘La mentira’ -un trap distorsionado de alto nivel- al romanticismo de ‘Insensata’. De hecho, Peluso debutó en directo pistas de su EP de salsa como ‘Que lluevan flores’, su oda a la marihuana, aunque personalmente la traslación de ‘A Caballo‘ al directo me gustó menos, quizá por lo portentosa que es en sí la grabación.
La desbordante energía performática de Nathy Peluso, reflejada en la potencia atlética de sus coreografías y, sobre todo, en las fulminantes caras de asco que pone bailando, que en realidad son de confianza nivel Dios, tiene a la prensa aferrada al paquete semántico que se usa habitualmente para describirla: empoderada, arrolladora, avasalladora o, mi palabra favorita, volcánica, siempre recalcando que es mujer. Se habla menos de sus innovaciones vocales y líricas o del humor contenido en este concierto, que tanto juega con un camp específico y contemporáneamente argentino y latino.
Aunque el concierto del Grasa Tour funcionó como un show de pop entregado al exceso, la pasión y la autoestima -los discursos de Peluso dirigidos al público iban por ahí-, y casi no hace falta subrayar el poderío vocal de Peluso o la reacción masiva que generan su sesión con Bizarrap, ‘Ateo‘ o incluso esa ‘Malportada’ que va camino de convertirse en uno de sus grandes himnos, el concierto sí dejó la sensación de que algo faltaba como cierre de gira, que debería despedirse por todo lo alto.
Por supuesto, es un éxito en sí mismo culminar la gira en el Palau Sant Jordi; simbólicamente tiene un significado enorme, ya que Peluso empezó muy abajo: muchos la vimos actuar por primera vez en el Sónar, en el escenario más pequeño del festival. Ya entonces abarrotaba el espacio y mucho público se tenía que quedar fuera. Era imposible apartar la mirada de esa artista que ya era una bestia escénica, aunque su repertorio no fuera tan sólido como lo es hoy.
Christian Bertrand
Aunque esta noche el Palau operase con aforo reducido, su ascenso es tan evidente como que Peluso no merece menos. Pero el cierre de gira no acabó de sentirse como tal, sino que pareció una extensión más del tour, solo que ampliada a un recinto mayor. Habría ayudado una mayor presencia de artistas invitados -solo apareció Lua Santana para cantar ‘Menina’-, porque aunque Peluso merece saborear este momento sola, también es bonito que sus colaboradores la acompañen y celebren.
Por otro lado, es cierto que los discursos que Peluso dirige al público, aunque “inspiradores”, suenan también demasiado guionizados y como venidos de otra época. Esta rigidez narrativa parece evitar que se produzcan momentos de espontaneidad memorables, más allá de alguna referencia al propio Palau o a San Valentín, que introduce la coreadísima ‘Vivir así es morir de amor’. O quizá con esta crítica estemos contribuyendo a la narrativa que mencionaba Peluso en aquella entrevista sobre no ser nunca suficiente, cuando solo con un ataque de melena y una pose de jefaza pistolera nos lo está dando absolutamente todo.
Mientras pedimos, quizá injustamente, más a una artista completa que se ha currado un álbum visual y ha resultado ser una pionera devolviendo la salsa al imaginario colectivo, podemos pararnos un momento a pensar en lo que significa que Nathy Peluso cierre gira en el Palau y próximamente en el Movistar Arena. Significa que, afortunadamente, ya vivimos en ese futuro que imaginábamos hace casi diez años cuando Nathy Peluso reconocía que quería ser un “icono” por el efecto que puede “causar en la sociedad”. Es la diosa a la que todos rezamos, aunque muchos prefieran ser ateos.
Quevedo ha vuelto de su descanso con el que probablemente sea el próximo número 1 en España: ‘NI BORRACHO’, una reivindicación total de las Islas Canarias. El merengue del artista canario llega prácticamente un año después de ‘Debí Tirar Más Fotos’ y apenas una semana tras la celebración de la cultura puertorriqueña en la Super Bowl. ¿Oportunismo u honestidad?
Un poco de las dos, seguramente. Que lo nuevo de Quevedo haya coincidido tan fuertemente con Bad Bunny homenajeando su tierra natal delante de todo el mundo está destinado a levantar algunas cejas, a provocar pereza incluso. Los comentarios llamando copión, aprovechado o imitador a Quevedo van a estar ahí, aunque esto no incida en lo musical. Algunos de estos se me pasaron por la cabeza en mis primeras escuchas de ‘NI BORRACHO’. A la vez, siento que el canario nunca negaría haberse sentido inspirado por lo que ha hecho Bad Bunny. No tiene nada que esconder.
Quevedo nunca ha destacado por su originalidad y la predicción más lógica después de lo del puertorriqueño era que en los próximos meses decenas de artistas probasen suerte poniendo en valor la cultural local. La historia de siempre: lo que en un principio se sale de la norma no tarda en convertirse en una ‘trend’. Además, está la certeza de que ‘NI BORRACHO’ es de lo mejor que ha hecho Quevedo en mucho tiempo.
El merengue del canario -género elegido para representar a las personas que emigraron a la República Dominicana desde las islas- está ideado como homenaje a la fiesta de las Canarias, concretamente a sus famosos carnavales. Esto es un acierto total, porque le da una razón de ser a la canción más allá de ser una moda y ya. La instrumentación, orgánica y colorida, se aleja del minimalismo de los merengues de Rosalía y Karol G, además de que resulta totalmente refrescante dentro de la discografía de Quevedo.
La letra, en cambio, no es espectacular. «¿Quién carajo dijo por ahí que en Canarias no se sale?»… ¿Nadie? En todo caso, se dice lo contrario. En el estribillo, Quevedo quiere dejar claro que las Islas Canarias es el mejor lugar del mundo y que por eso no se mudaría «ni borracho», pero no logra impresionar demasiado diciendo que se fue «de viaje a París» o que estuvo «en verano en Miami». Algo que sí le sale bien es meter todos los canarismos posibles en sus versos, tales como «trabe», «baifo» o «magua», que en ningún instante resultan forzados.
Quevedo ha sido uno de los primeros en seguir la estela de Bad Bunny, y no será el único en todo lo que queda de año. Si le falta sazón, batería y reguetón, ya decidirá el público.
Benidorm Fest ha celebrado su 5ª edición con cierto éxito, sorteando los dos hándicaps a que se enfrentaba: su destino no era Eurovisión y ninguna de las canciones candidatas ha logrado colarse en listas oficiales pese a la promoción recibida por RTVE. Puede que haya sorpresa tras la final de esta noche (honestamente creo que la habrá), pero a estas alturas otros años ya habían asomado la patita por las tablas de Spotify ‘Ay mamá’, ‘Nochentera’ y ‘Zorra’. Ya tres clásicos del pop español, dos de los cuales -recordemos- no concursaron en Europa.
Aun así, hemos visto una gran final, en concreto la mejor de lo que lleva este certamen a sus espaldas. El País ya apuntaba a la segunda semifinal como la «noche más memorable de Benidorm Fest» y en la final obviamente la selección ha sido mejor.
Las puestas en escena de Sergio Jaén han sido finalmente variadas: el rock cámara en mano de Kitai no tenía nada que ver con el funky de Izan Llunas, ni con el cubículo de bachata de Dani J. Salvando el agonizante chillido de Mikel Herzog Jr -como si no hubiéramos tenido bastante con los dos años de Blas Cantó-, hemos visto una final sólida en la que era muy difícil predecir el ganador.
Entretenía desde el principio MAYO. Siguen escociendo las justificadas comparaciones con Troye Sivan, para las cuales él siempre pone su mejor sonrisa, pero hay que sumar también a Olly Alexander, en concreto su número mega gay para Eurovisión. Era la única propuesta escénica no aportada por Sergio Jaén, sino por el equipo propio de MAYO, y se ha revelado como un acierto pese a las trampas de la pista vocal. Inauditas para alguien que no viene de ‘Fama: a bailar’, sino justo de OT.
Finalmente ha sido ‘T’amaré’ la canción que se ha hecho con la victoria, como pronosticaba su viralización en plataformas en las últimas horas. La grabación que alterna EDM, chill 90’s y flamenquito se ha ganado el cariño del pabellón de Benidorm, que la ha coreado como en su momento lograron ‘Ay mamá’ y ‘Zorra’, y promete entrar en listas en próximos días. Tony Grox y LUCYCALYS no daban crédito ellos mismos; nosotros tampoco, sobre todo al apoyo del jurado a tan horterilla puesta en escena, pero está claro que hay un largo camino para ‘T’amaré’ en las cortinillas de Radio Televisión Española. Ojo porque puede ser el nuevo «Ahí estás tú».
La gran sorpresa la ha dado en el segundo puesto ASHA. Ya sabíamos que no iba a ganar porque en su semifinal no tuvo el favor del público, pero el jurado se ha rendido a su colorida puesta en escena en un tren que ni el de la fresa, y a su corte de profesionales bailarines.
Cerrando el podio, Rosalinda Galán, cuyo careto de decepción dolía a 500 kilómetros. Se ha cuestionado mucho estos días el parecido de su propuesta escénica con la impecable apuesta de Blanca Paloma, o incluso Melody, por todo el juego de sombras. Y quizá el jurado ha terminado castigándola porque efectivamente no puede ganar lo mismo todos los años. Después de todo, ‘Mataora’ no tenía tanta proyección comercial, si no la había tenido ‘EAEA’. Era una de las canciones menos escuchadas este año, aunque su actuación era un 10.
El premio de la simpatía ha sido para The Quinquis, cuya moto voladora va a permanecer en la imaginería popular. Miranda! han arañado un buen puesto (el 5º) gracias al apoyo de jurado y televoto, pero han sido injustamente castigados por el odioso voto demoscópico. Pura homofobia a la hora de valorar a MAYO, y un recuerdo de la deriva de la política internacional, que no necesitamos sentir en un espacio seguro como Benidorm Fest. Muerte al voto demoscópico, llevamos 5 años luchando contra él. Lo ha ganado Izán Llunas, no hace falta decir nada más.
Maria León y Julia Medina y el récord de gritos de Mikel Herzog, Jr lograron salvar los muebles. No así Kenneth, que tenía el tema más escuchado de los últimos días. En verdad, su intento de chanelazo no iba a ninguna parte y finalmente no ha conquistado a ninguno de los sectores. Ha sido el último:
1.-Tony Gorxo y lucycalys: 166 puntos
2.-ASHA: 144 puntos
3.-Rosalinda Galán: 140 puntos
4.-Izan Llunas: 139 puntos
5.-Miranda! y bailamamá: 118 puntos
6.-Kitai: 103 puntos
7.-The Quinquis: 93 puntos
8.-María León y Julia Medina: 82 puntos
9.-Dani J: 80 puntos
10.-Mikel Herzog Jr.: 79 puntos
11.-MAYO: 64 puntos
12.-Kenneth: 40 puntos
En cualquier caso, un enorme espectáculo este Benidorm Fest, que deja muy poco lugar a los críticos y a los «haters». Para aquellos agobiados o incluso enfadados por los 5 millones de euros que cuesta todo esto, hay que recordar que el festival tiene patrocinios, que deja aún más millones en Benidorm, y que las cuentas de RTVE están más que saneadas, con 45 millones de superávit en 2025. Al margen de las decepcionantes audiencias, en torno al 11% de share en las semifinales y al 12% en la final (5 puntos menos que el año pasado), RTVE se ha anotado el tanto de ofrecer un gran espectáculo, alentado por las actuaciones de Melody y Chanel, pero sobre todo por un medley sublime con Nebulossa, Vicco, «Brillos platino» y otros antiguos participantes, que ha dejado con la boca abierta por su enorme ritmo televisivo y la complejidad de su producción. A veces las actuaciones durante las votaciones son un mero trámite y esta noche han conseguido ser lo mejor de la noche. Bravo, Benidorm Fest.
También han hecho un gran trabajo los presentadores, a excepción de una Lala Chus que simplemente parecía rellenar huecos incómodos. Jesús Vázquez se ha prestado a recuperar ‘Y yo te besé’ como habíamos propuesto en un podcast, Ambrossi ha demostrado que no se le caen los anillos para presentar cuando es -recordemos- un reputado director de cine y guionista, e Inés Hernand sigue siendo la única insustituible en su personaje de defensora del «régimen» (sic) y azote de la ultraderecha. Se agradece que se rían de todo, incluso de las canciones. Ej: «Como un naturista».
Algo puede doler en el alma ver que en este show el destino ya no es Eurovisión. Es imposible vivir con la misma pasión quién va a ganar o perder, si Europa -por una vez- no es el objetivo. La UER necesita urgentemente unirse más que nunca en este momento histórico, pero con Israel de por medio, era imposible. Así que aquí se acaba la aventura «eurovisiva» para España este 2026. A 14 de febrero. Pero disfrutemos del éxito que van a tener algunas canciones y trabajemos ya en nombres para 2027. Un buen espectáculo de alcance nacional -e incluso más allá, por los acuerdos con Spotify y Univision- se está asentando.
El nuevo álbum de la estadounidense hemlocke springs está logrando unas críticas excelentes tras los virales que consiguiera en las redes desde 2022, sobre todo a través de ‘girlfriend‘. El pop ochentero continúa siendo una referencia en un álbum variado, que también está consintiendo comparaciones con gente como Kate Bush o Fleetwood Mac. ‘the apple tree under the sea’ será nuestro Disco de la Semana.
Presentado por singles intrigantes como ‘w-w-w-w-w’ -con cierta influencia de Michael Jackson- o el dividido en partes ‘head, shoulders, knees and ankles’, se guardaba una enorme baza para este viernes, día de salida. El disco se cierra con la excelente ‘be the girl!’, nuestra Canción del Día hoy.
La producción de 5 minutos y medio empieza reflexiva y épica para después entregarse sin complejos a la pista de baile de una Robyn. hemlocke springs explica que no se siente sola «bailando en su habitación» aunque «pequeños pensamientos irrumpen cuando pienso en ti».
En verdad, ‘be the girl!’ termina siendo una búsqueda de una misma en la que la artista se dice que ya no puede ser la persona que un día fue: «hay un espacio que pensé que conocía, pero ahora sé que no puedo ser la chica que un día conocí, aunque creí que sí».
La bonita progresión de la grabación da lugar a un divertido vídeo que consiste en una guerra de almohadas, además de contener su simbología. La manzana del título del largo es protagonista.