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Disco de la Semana: Nick Cave & Warren Ellis / Carnage

El 2020 debería habernos traído una gira de los Bad Seeds; la pandemia la ha aplazado sine die. Pero Nick Cave no podía tomárselo como un descanso. Como decía Picasso, a él la inspiración le va a pillar trabajando. Nick se sienta cada día en su oficina y piensa, escribe, compone. Sospecho que a su contramaestre Warren Ellis le sucede otro tanto. Así que, a cuatro manos, durante el confinamiento, han alumbrado ‘Carnage’, el primer álbum «convencional» a nombre de los dos.

Cave dice que ‘Carnage’ es “un disco brutal pero muy hermoso anidado en una catástrofe colectiva”. Y muy hermoso es, quizás no tan brutal. Porque aquí hay dolor pero, por encima de todo, hay esperanza, a pesar de su título tan fiero (‘Carnage’ puede traducirse como «carnicería, matanza»). En los últimos discos de los Bad Seeds hay una espiritualidad, un aferrarse a lo divino (ya sea Dios o el amor) como salvaguarda y guía en momentos de zozobra. Y este mostrarse perdido para acabar encontrando el consuelo en algo más grande que uno mismo, que ya era la tónica de ‘Ghosteen‘, brilla en ‘Carnage’ en todo su esplendor.

Musicalmente, los ocho temas son más breves y concretos que los de ‘Ghosteen’, actúan menos como letanías y más como canciones propiamente dichas. Casi todo el disco está fabricado sobre bases sintetizadas y loops, líneas y arpegios de sintetizador que se van repitiendo, mientras Nick recita más que canta, explota al máximo su vena de rapsoda, retorciendo la vía de expresión que empezó a recorrer aún más a conciencia a partir de ‘Higgs Boson Blues‘.

El inicio, por eso, parece apuntar hacia la “carnicería” con que se titula. Tras una breve introducción a piano, casi bucólica, se desata el apocalipsis en ‘Hand of God’: sobre una base dura, machacona, propia de techno industrial, se superponen el recitado de un Cave más doliente que atemorizante, los arreglos de cuerdas sintetizados, los coros desesperados, los aullidos dolorosos, la atmósfera cinematográfica… Todo en esta canción se aparta de lo visto en ‘Ghosteen’ y se acerca a los Portishead de ‘Machine Gun’. Y más que «la mano de Dios bajando del cielo», que canta Cave, parece que vaya a aparecerse el mismísimo Satanás. El arranque es tan perturbador que ansías que todo el disco sea así de oscuro y espeluznante. Las cadencias post trip-hop, a lo ‘Angel’ de Massive Attack, se repiten en ‘Old Time’, inquietante con sus líneas de bajo gordas, los sintes tenebrosos, el ruidismo y Cave en modo delirio, sumergiéndose en los abismos de la súplica y la desazón.

Pero es a partir de la emotiva ‘Carnage’, la canción, donde se revela la verdadera naturaleza del disco; sin obviar lo doloroso o el miedo, la música se refugia en el amor y lo espiritual. Parece que nos vayan a devolver a las simas en ‘White Elephant‘, capaz de espantar, sonar amenazante entre referencias a George Floyd, denuncia del supremacismo blanco y la cultura de la violencia: «Te dispararé en tu puta cara / si piensas en acercarte por aquí / te dispararé simplemente por diversión». Pero, sin previo aviso, rompe en un coro góspel con batería y pianos que van creciendo e inundado todo de luz, de esperanza.

Y es que todo en el tramo final se dulcifica, se ilumina. Cave y Ellis retornan a senderos más conocidos, pero no por ello menos agradecidos. La preciosa ‘Alburquerque’ nos remite al Cave baladista más clásico; incluso parece que se vaya a romper a cantar ‘Straight to You’. ‘Lavender Fields’ tiene un clima casi de oratorio, con esos «There is a kingdom in the sky», reforzando el arrebato religioso; arrebato que continúa y se amplía en ‘Shattered Ground’, con un Cave recitando/cantando ya definitivamente fervoroso y desatado sobre apenas unos leves sintetizadores soñadores que también se van expandiendo en intensidad. Difícil que no llegues a ‘Balcony Man’, su última canción, la más torch y clásica, y no te rompas mientras Nick canta: «This morning is amazing and so are you».

A pesar de ser un disco elaborado en tiempos muy difíciles, ‘Carnage’ ofrece más luz, belleza y consuelo que desasosiego. Las canciones parecen reflejar una búsqueda y una reconfortación en el «Reino en el Cielo» (término que aparece varias veces), en el amor a la humanidad, al mundo. Ellis y Cave apelan más a lo universal que a lo personal, a un humanismo salvador. Las aguas son procelosas, duro es el viaje, pero no nos hundiremos mientras permanezcamos juntos, nos dicen. Y en semejante estado de gracia, imposible no creerles.

Zara Larsson cumple: más hits de pop, purpurina, glamour, luces y pelazo

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Zara Larsson no tenía todavía 20 años cuando publicaba su debut internacional, aquel ‘So Good’ que consideramos uno de los discos del verano 2017. Ni quienes apostamos por la escandalosa cantidad de singles que contenía aquel disco vimos venir que terminaría convirtiéndose en el segundo debut de una artista femenina más reproducido de la historia de Spotify. Multiplatino en Noruega y Suecia, disco de oro en Reino Unido e incluso platino en un territorio siempre hostil para una artista sueca como es Estados Unidos, ‘So Good’ incluyó hits tan sólidos como el pegajoso ‘Symphony’ junto a Clean Bandit, ‘Never Forget You’ o ‘Ain’t My Fault’. ‘Lush Life’ está a punto de superar los 1.000 millones de reproducciones en Spotify, y aunque no fuera de las 2 o 3 más conocidas, ‘I Would Like’ pervive como una favorita personal gracias a una melodía irresistible 100% Suecia. Foto: Jordan Rossi.

4 años después de aquello y cuando nos preguntábamos qué habría sido de Zara Larsson, este viernes 5 de marzo llegará al fin su segundo álbum internacional. ‘Poster Girl’ recoge numerosos sencillos, a destacar aquel ‘Ruin My Life’ que en 2018 llegó a situar también en el top 10 británico, junto a otras canciones como ‘Love Me Land’, en la que se aprecia la influencia que el hip hop ejerció en su adolescencia; o su último sencillo ‘Look What You’ve Done’, un tema con el potencial de ‘Symphony’, pues para empezar repite en sus créditos Steve Mac, para el que ha rodado un vídeo que ha cancelado porque no le convencía al 100%, como ha explicado en su cuenta de Twitter.

Y es que aunque Zara Larsson tenga ante sí la dificultad de asentarse ante un público internacional por venir de donde viene -algo que saben muy bien Tove Lo y la mismísima Robyn-, no será ni porque no tenga las ideas claras, ni por falta de sencillos. ‘Poster Girl’ incluye media decena de temas que ya conocemos junto a otros tan notables como el veraniego ‘Need Someone’, de cadencia melosa y balearic; el bop de espíritu 90’s ‘I’m Right Here’; o el simpático medio tiempo de corte disco ‘FFF’, que recula en el estribillo. Tras leer una entrevista con Hello Magazine en la que prometía que su disco incluiría también «bonitas baladas», tengo muchas ganas de preguntar a Zara Larsson qué entiende exactamente por «balada», porque la gracia del inminente ‘Poster Girl’ es justamente que se sucede sin aburridas baladas y casi sin «featurings» (la excepción es Young Thug en ‘Talk About Love’). ¿Quizá ‘Stick With You’, que es un R&B a la guitarra? También tiene su ritmillo.



Zara Larsson ha escrito las canciones de ‘Poster Girl’ en compañía de amigas como Julia Michaels o Kamille, pues asegura que le encanta componer con otras mujeres. De hecho, el día 8 de marzo participa en un concierto por el Día de la Mujer, además es una de las grandes abanderadas contra la masculinidad tóxica y viral fue la imagen en que se colocaba un condón a modo de media, en referencia a aquellos que presumían de tener algo «demasiado grande para el sexo seguro». No contiene, eso sí, este disco las producciones más avanzadas, siendo más bien el sueño húmedo de cualquier eurofán, pues como ha explicado en Clash Music, ha querido huir de complicaciones, citando entre sus mayores referencias a ABBA, Roxette y Robyn. «Siempre he estado orgullosa de mi herencia pop. Una cosa de la que me he dado cuenta es de que el pop para mí siempre ha sido una forma de escapismo. Ahora tenemos Tik Tok, Instagram, algoritmos que te atrapan y te alejan de la realidad, pero cuando crecí, el pop era mi forma de escapismo y siempre lo ha sido».

En otro momento añade: «A veces sobreanalizo las cosas. Entonces me digo: «¿sabes qué? Esto es una jodida colección de canciones de pop que me encanta y no es más profundo que eso. Me identifico con estas canciones, y cuando las escucho me digo: «¡pon esa mierda otra vez!». Así que a veces me tengo que detener y decirme que no vamos a Marte ni nada, simplemente estamos haciendo un disco de pop». En The Guardian, suma y sigue en sus intenciones: «Me encanta el show. Me encanta la purpurina, el glamour, las luces, el pelazo… Son parte de lo que soy».

Zara Larsson puede arrepentirse de no haberse quedado ‘Sweet Melody’, que recientemente se convirtió en un nuevo número 1 en Reino Unido para Little Mix. Pervive la ligera sensación de que ‘Look What You’ve Done’ estaría alcanzando una mayor repercusión si Clean Bandit figuraran como «featuring». Pero merece la pena atender a sus palabras durante una charla con el NME, que le ha dedicado una de sus últimas portadas digitales y un macrorreportaje donde deja claro lo que le importa el éxito: «¿Qué puede salir mal? ¿Que venda solo un álbum? Si eso pasa, haré otro. Así es como veo las cosas. Y así es como las vi todo el tiempo mientras crecía en esta industria musical», responde apelando al día en que se hizo famosa en un «talent show» de pequeña.



Así reina ‘The Crown’: aprended, Borbones

‘The Crown’ ha arrasado en los Globos de Oro, como era de prever. Ha sido la mejor serie dramática, con el mejor actor, la mejor actriz, la mejor actriz de reparto… Ya os recomendamos la serie cuando comenzaba hace 5 años, pero desde entonces la ficción en torno a la monarquía británica no ha dejado de crecer en popularidad y en lo artístico, a medida que continuaba repasando las décadas de los 60, los 70 y finalmente los 80. Seas monárquico o no, te interese quién es esa señora de casi 95 años que es jefa de estado de Canadá y Australia, entre otros territorios entregadísimos a la cultura pop anglosajona, la producción de Netflix se merece todo lo bueno que le pase. Y no solo por su dirección artística de 20 sobre 10.

La serie de Peter Morgan, que ya había sido el guionista de ‘The Queen‘, nos presentó en principio a una joven Isabel II llegando a la corona un tanto por accidente, tras la abdicación por amor de su tío Eduardo. Y si en aquellas dos primeras temporadas, la encantadora actriz Claire Foy nos hacía pensar en Isabel II como en una suerte de estrella del pop cuqui con el gracejo de una Katy Perry o una Zooey Deschanel; el asunto ha tornado más realista con la incorporación de Olivia Colman haciendo de reina en una edad más madura. Ha habido críticas desde palacio porque Colman ha ofrecido una representación «rancia» de la gran monarca, pero sin duda cuando al menos existe cierto parecido con la realidad es cuando el público puede empatizar con algunos de los aciertos y errores históricos de una Casa Real.

Infinidad de noticias y análisis sobre ‘The Crown’ tratan de averiguar qué opinan los Windsor sobre la serie. Y parece que les enfada la imagen de mujeriego que se ofrece en la segunda temporada del Duque de Edimburgo o la debilidad que se muestra de Carlos hacia Camila y hacia la vida en general. Sin embargo, la serie funciona increíblemente bien como vehículo propagandístico. La princesa Margarita es dibujada como una revolucionaria, prácticamente una estrella del pop en la reproducción de esta polémica instantánea con los hombros al desnudo. Una mujer enganchada al alcohol, a los hombres jóvenes y a la fiesta, que además consigue una cantidad ingente de pasta en una reunión con el presidente Johnson montando uno de sus numeritos de karaoke y baile. Más punk que el punk que aguardaba. Una de los nuestros.

El príncipe-para-siempre Carlos es retratado como un niño pusilánime que decepciona a su padre: lo que ven nuestros ojos es una víctima más de la peor masculinidad tóxica, que explica esa imagen de flojo que tuvo siempre, y que ahora interpretamos como injusta. Es un chico sensible. Y su padre Felipe es un superviviente y luchador, que no era nazi como su hermana, un galanzote de joven en la interpretación de Matt Smith, y un hombre con un montón de aristas de mayor en la estupenda interpretación de Tobias Menzies. Este consigue que resulte un baboso para los «haters», y un hombre de mesura, sabio y respetuoso para los monárquicos al mismo tiempo.

‘The Crown’ repasará la historia de Reino Unido desde los años 40 hasta finales de los años 90 a lo largo de 6 temporadas, de las cuales faltan 2. Algunos episodios son por todos recordados, como la boda de Lady Di (alucinante el trabajo de Emma Corrin) y el príncipe Carlos, pero otros son prácticamente desconocidos para la audiencia española. Así, la serie deja a menudo estupefacto con momentos gloriosos, como la gira de Lady Di por Australia en la que se aprecia su calidad de reina de los escenarios; emocionantes, como aquel día en que la reina de Inglaterra se negó a viajar a un pueblo minero donde habían muerto sepultados más de 100 niños, pero tuvo que ceder; desconcertantes, como aquel en que un ciudadano se coló en el Palacio de Buckingham y llegó hasta la cama de la reina; curiosos, como esa pelea de gatas entre Jackie Kennedy e Isabel, reproducida vestido a vestido; o divertidos, como ese gag recurrente en el que se bromea sobre a cuántos primeros ministros puede sobrevivir esta reina. El modo en que se decide retratar a Churchill como un Dios, a Eden como un mindundi y a Margaret Thatcher (irreconocible Gillian Anderson, la agente «Scully» de ‘Expediente X’) como una persona completamente inestable da para varios reportajes aparte, que de hecho se han publicado, incluso mediante listas con imprecisiones y faltas a la verdad.

Pero da igual: la verdad está ahí fuera para el que la quiera buscar. Ficcionada a un 50 o a un 90%, ‘The Crown’ acerca a la audiencia varios capítulos de la historia, en ocasiones representando a la realeza como monigotes o mostrando su valía en decisiones internacionales, pero siempre planteando unas reflexiones que de otro modo la mayoría ni siquiera se habría planteado en 2021. Bien veamos a Isabel II como una mujer incapaz de valorar la importancia de un abrazo y como una absoluta inepta que no comprende que el matrimonio de Carlos y Diana no es el suyo, sino un accidente de avión en ciernes; o bien la veamos como una monarca eficiente gracias a su disciplina, rectitud y trabajo una década detrás de otra; lo seguro es que esta persona para el mundo ya no solo es la destinataria de una canción de los Sex Pistols y un disco de los Smiths. Sé de unos a los que no les vendría nada mal una serie como esta.

Globos de Oro 2021: una gala soporífera pero con grandes sorpresas en el palmarés

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La gala de los Globos de oro este año se presentaba como la más atípica de las que se tiene memoria. Por primera vez en la historia se celebraba de manera telemática, con las habituales presentadoras Tina Fey y Amy Poehler cada una en una costa de Estados Unidos; una en Nueva York, otra en Los Ángeles compartiendo plano gracias a la pantalla partida. La gala comenzaba con el premio a mejor actor secundario presentado por Laura Dern, que fue para Daniel Kaluuya por ‘Judas and the Black Messiah’. Tras unos segundos con unas dificultades de audio que impedían oírle, parece que el problema se soluciona y ya no vuelve a surgir ningún otro percance tecnológico. El premio al actor británico le garantiza una posición de lo más favorable de cara a los Oscar.

Lo más chocante es ver que los premiados dan su discurso pero no reciben el galardón en directo, al contrario que en los Emmy donde cada nominado tenía en la puerta de su casa a una persona de la organización con el premio y solo entraba a dárselo si había sido el ganador. Desde ese momento ya se genera la sensación de que esto va a ser muy aburrido. Si no ves a los actores recibir el Globo de Oro en físico parece bastante menos real que estén recibiendo un premio. La emoción que supone ver a alguien por fin sosteniendo en sus manos el galardón mientras da un discurso efusivo desaparece por completo. Sin lo presencial, el número de momentos memorables o actuaciones divertidas disminuye a prácticamente cero, y aunque este tipo de eventos nunca se han caracterizado por ser particularmente entretenidos, se ha echado de menos algo de show: tres horas de reunión de Zoom se hacen cuesta arriba de manera inevitable.

Es interesante darse cuenta de que por mucho que algunos nos empeñemos en decir que en estas galas solo debería importar el cine, está claro que sin los vestidazos de moda, las alfombras rojas y el mamarracherío de ver a todos los famosos compartir mesas o patio de butacas no es lo mismo. Los Globos de Oro son y siempre han sido ante todo performance, pero de nada sirve nominar a una de las películas más vapuleadas por la crítica de los últimos años (‘Music’) solamente porque la ha dirigido Sia si ni siquiera vas a poder hacer el paripé de que se pasee por la alfombra roja y se cante algo. O nominar una obra de teatro filmada como es ‘Hamilton’. Si ya en teoría ninguna de estas dos cosas tenía ningún sentido en ningún contexto, telemáticamente aún menos.

Y también se ha demostrado que intentar ser gracioso desde el salón de tu casa es mucho más difícil que en el escenario. Cuando Catherine O’Hara ha conseguido su Globo de Oro a mejor actriz en serie cómica por ‘Schitt’s Creek’, su marido, que estaba a su lado, le ha puesto en el móvil el sonido de unos aplausos y más tarde la música característica que le ponen a los premiados cuando llevan demasiado tiempo dando su discurso y quieren que se callen. Pero ni se oía bien lo que sonaba ni se entendía lo que estaba pasando y la actriz parecía que estaba tan desconcertada como el resto de espectadores.

Los premios se han ido anunciando sucesivamente de forma tediosa, presentados en su gran mayoría por actores afroamericanos en un intento de ser inclusivos que parecía más un acto ideado para el beneplácito de Twitter que otra cosa, pues no se resuelven así sus graves problemas de diversidad en la organización. Sin embargo, sí que hay que reconocer que lo único que te hacía mantenerte despierto es que de vez en cuando, especialmente en las categorías interpretativas femeninas en cine, los Globos de Oro se decantaban por opciones que no entraban en las quinielas de nadie. El primer ejemplo de esto llegó con Rosamund Pike ganando mejor actriz de comedia por ‘I Care A Lot’, dejando a Maria Bakalova, la favorita de esta categoría, un tanto debilitada en sus opciones a lograr la nominación al Oscar. Allí competiría en secundaria, pero la estrategia de meterla en principal aquí era precisamente la de garantizar su nominación allí, ya que esta parecía una victoria asegurada.

Otra sorpresa fue Jodie Foster por ‘The Mauritanian’, que fue uno de los momentos más graciosos de la gala simplemente por ver a la actriz tan tranquila en pijama (uno bastante elegante, eso sí) con su mujer y su perro aceptando un premio que no podía esperarse en absoluto. Veremos si los Oscar deciden nominarla o si pasará como con Aaron Taylor-Johnson hace unos años en ‘Animales nocturnos’, ganador del Globo de Oro y no nominado a los premios de la Academia. Pero sin duda, lo que más dejó a todo el mundo con la boca abierta fue cuando entre todas las nominadas a mejor actriz en drama, la elegida fue Andra Day por ‘Los Estados Unidos contra Billie Holiday’, y Andra Day evidentemente no se lo podía creer. Esto parece afianzar su plaza como nominada en los Oscar y deja la categoría de mejor actriz absolutamente abierta. Lo esperado era que hubiesen ganado Frances McDormand o Carey Muligan. O incluso Viola Davis y Vanessa Kirby tenían opciones. Cualquiera menos Day, en el que además, es su primer papel en cine.

El toque conmovedor lo puso la viuda de Chadwick Boseman, ganador a mejor actor de drama por ‘La madre del blues’, quien luchando por contener las lágrimas dio un discurso de agradecimiento mencionando a todas las personas a las que su marido hubiese dado las gracias.

Mejor drama y mejor dirección fueron a parar a Chloé Zhao por ‘Nomadland’, que ha hecho la temporada de premios perfecta, arrasando allá por donde ha pasado. Zhao se convertía así en la segunda mujer tras Barbra Streisand en ganar el Globo de Oro a la mejor dirección. Tras esto se ponía fin a la gala más aburrida de la historia de estos premios. Se agradece el intento de hacerla en una situación tan extraña como la que estamos viviendo, pero queda muy claro que las ceremonias de premios no tienen ningún sentido si no se pueden realizar presencialmente. La Academia de Hollywood aún no ha dado detalles de cómo se celebrará su gala aunque desgraciadamente todo indica que correrán la misma suerte que los Globos de Oro. Sería una verdadera lástima porque la verdad que no tiene ningún glamour ver a alguien ganar un Oscar en el salón de su casa.

Todos los premiados en los Globos de Oro 2021:

CINE
Mejor película drama: ‘Nomadland’
Mejor película comedia o musical: ‘Borat película film secuela’
Mejor dirección: Chloé Zhao por ‘Nomadland’
Mejor actriz en drama: Andra Day por Los ‘Estados Unidos contra Billie Holiday’
Mejor actor drama: Chadwick Boseman por ‘La madre del blues’
Mejor actriz en comedia o musical: Rosamund Pike por ‘I Care a Lot’
Mejor actor en comedia o musical: Sacha Baron Coen por ‘Borat película film secuela’
Mejor actor secundario: Daniel Kaluuya por ‘Judas and the Black Messiah’
Mejor actriz de reparto: Jodie Foster por ‘The Mauritanian’
Mejor guion: Aaron Sorkin por ‘El juicio de los 7 de Chicago’
Película de animación: ‘Soul’
Mejor película de habla no inglesa: ‘Minari’
Mejor canción: ‘Io sí’ de Dianne Warren y Laura Pausini por ‘La vida por delante’
Mejor banda sonora: ‘Soul’, de Jonathan Batiste, Trent Reznor y Atticus Ross.

TV
Mejor serie drama: ‘The Crown’
Mejor serie comedia o musical: ‘Schitt’s Creek’
Mejor actor en serie drama: Josh O’Connor por ‘The Crown’
Mejor actor en serie comedia o musical: Jason Sudeikis por ‘Ted Lasso’
Mejor actriz en serie drama: Emma Corrin por ‘The Crown’
Mejor actriz en serie comedia o musical: Catherine O’Hara por ‘Schitt’s Creek’
Mejor miniserie o telefilm: ‘Gambito de Dama’
Mejor actriz en miniserie o telefilm: Anya Taylor Joy por ‘Gambito de Dama’
Mejor actor miniserie o telefilm: Mark Ruffalo en ‘La innegable verdad’
Mejor actor secundario en serie, miniserie o telefilm: John Boyega por ‘Small Axe’
Mejor actriz secundaria en serie, miniserie o telefilm: Gillian Anderson por ‘The Crown’

Muere a los 65 años Quique San Francisco

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Quique San Francisco ha muerto a apenas una semana y media de cumplir 66 años, a consecuencia de una neumonía bilateral tras haber estado ingresado varias semanas en la UCI. Tan sólo el pasado mes de enero era suspendida la obra de teatro en que estaba participando, ‘La penúltima’, dados sus problemas de salud; y hace escasos días concedía su última entrevista a la revista Hola, donde se indicaba que estaba «fuera de peligro».

El humorista (se consideraba uno de los primeros monologuistas de nuestro país) y actor fue muy querido sobre todo desde principios de los años 80 por su trabajo con Eloy de la Iglesia (‘Navajeros’, ‘Colegas’, ‘El pico’), resultando en algunos de los mayores exponentes del cine quinqui de nuestro país. Más adelante participó también en la histórica ‘Amanece, que no es poco’ de José Luis Cuerda en 1988, y después colaboró en los 90 con varios directores como Álex de la iglesia (‘Acción mutante’) y Luis García Berlanga (‘París-Tombuctú); así como en series como ‘Los ladrones van a la oficina’.

También será recordado por su aparición en ‘La bola de cristal’, así como por algún que otro videoclip -de mayor o menor protagonismo- junto a Loquillo, Rosario Flores (que llegó a ser su pareja) y La Fuga. Aunque el Goya a mejor actor de reparto se le escapó en las dos ocasiones en que estuvo nominado, siempre apegado a un semblante serio y a la narración de todo tipo de improbables infortunios, Enrique sí fue uno de los secundarios más icónicos de la ficción nacional durante décadas.


Condenado a 3 años de prisión el marido de Carla Bruni

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Nicolas Sarkozy ha sido condenado a 3 años de prisión, uno de los cuales firme, por corrupción y tráfico de influencias, según informan medios como El País y ABC. Según el tribunal, el esposo de Carla Bruni y expresidente francés ofreció contrapartidas en 2014 a un fiscal a cambio de informaciones.

Sarkozy podrá cumplir la pena bajo régimen de detención domiciliaria y bajo vigilancia electrónica, es decir, portaría un brazalete. Sus abogados además podrán recurrir la sentencia, pero esta complica en cualquier caso las intenciones de Nicolas de volver a la política. Sarkozy ha declarado que nunca ha sido corrupto y se considera una víctima de encarnizamiento de la Fiscalía.

Carla Bruni se casó con Nicolas Sarkozy en 2008, siendo la primera dama de Francia entre aquel año y 2012. Aunque nadie daba un duro por aquella relación, continúa a día de hoy, siendo Sarkozy el destinatario de algunas canciones de la artista, como el single de 2013 ‘Mon Raymond’. La letra era un elogio de su esposo con frases como «Mi Raymond es complejo / sentimental pero táctico / Mi Raymond permanece en línea / en cualquier situación crítica».

Carla Bruni publicó su último disco, homónimo, el pasado octubre, pero lamentablemente ha sido el menos exitoso de su carrera, quedando por primera vez fuera del top 10 en Francia, y siendo el primero de toda su carrera que no ha sido oro o platino. Un álbum que no añadía muchísimo a una carrera sobre la que sigue pesando la sombra de un debut exitoso y excelente, pero que recuperaba terreno tras la decepción que supuso el disco de versiones de la cantante de 2017.

Roosevelt / Polydans

Adalid del synth-pop ochentero en los últimos tiempos, Roosevelt llega a su tercer disco manteniendo las influencias que le han hecho tan feliz desde su primer disco: Nile Rodgers, Talking Heads y, en nuestro siglo, Robyn. A veces apuesta por una secuencia de acordes muy de música disco, ritmos funky y guitarras muy Chic, como sucede en ‘Strangers’. Otras, su sonido se agrava para acercarse a la última voluntad de DFA, especialmente aquel proyecto muy popular en su momento, hoy un tanto «quién sabe dónde», que fue The Juan MacLean.

‘Feels Right’, como parte de la imaginería del disco, apuesta por la estética «luces de neón» a lo ‘Drive’, solo que aquí los personajes están menos atormentados, buscan más la euforia incluso en los momentos de desazón. No hay manera de intuir por qué el alemán Marius Lauber considera ‘Polydans’ el álbum «más personal de su carrera» en unas letras que se pierden en amoríos random, de «extraños en la noche» a la pregunta que se hace unas cincuenta veces en ‘See You Again’, que no es otra que «¿cuándo volveré a verte?». Lo que sí sabemos es que en un par de ocasiones se pone tierno, especialmente en ‘Closer to My Heart’, en la que coquetea con la idea de ser un cantante romántico de los 80 tipo Nick Kamen o Glenn Medeiros, solo que como producido por alguien tipo Washed Out.

En ‘Polydans’, Roosevelt vuelve a ser el autor único, el productor único y el mezclador único, recibiendo apenas alguna ayuda de Kat Frankie en los coros, del Kaiser Quartett en las cuerdas de ‘Strangers’, junto a algún guitarrista o percusionista ocasional; resultando su proyecto una excepción casi romántica en un mundo dominado por los featurings. Y no hace falta irse a la música latina: hasta en el último de Robyn, tan sui generis, encontrábamos firmas invitadas como las de Zhala y Joseph Mount de Metronomy. Roosevelt se lo cuece él solo, aunque en ciertas ocasiones ello conlleve cierta sensación de monotonía, para tratarse ya de un tercer álbum.

El productor curtido en sesiones de club en Londres, Berlín o Lisboa sí hace rugir guitarras incluso hasta un poquito prog en la canción de apertura ‘Easy Way Out’, reservándose casi todo lo mejor para el final del álbum. Si hacia la mitad encontramos una anécdota llamada ‘Montjuic’ y lo que parece un homenaje a ‘Thriller’ llamado ‘Forget’, lo que hallamos al final es la ansiada celebración extática que los clubs de 2020 nos negaron: a ‘Lovers‘, su canción más OMD, Human League y Pet Shop Boys a la vez, sucede una de las producciones más dignas de llevarnos al estado de trance que se han escuchado recientemente, ‘Echoes‘. Al final, ‘Sign’ es su resaca, el bonito cierre del álbum que, tras arrancar entre sirenas de ambulancia o policía, se resiste a ser una melancólica balada. Su chica se va, y Roosevelt pide un signo de su amor, pero no suena del todo desolado: la melodía inspira la idea de la aceptación. Es un final poético para afianzar a una ya solidísima base de fans.

Amor «incondicional» por Babi, aún uno de los grandes misterios de la escena

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Entre las mejores canciones de 2020, la redacción de JENESAISPOP seleccionó ‘NASA’, una delicatessen de nuevo R&B entonada por la madrileña Babi (se pronuncia tal cual se lee en castellano), de 20 años. La cantante pareció fichar por Sony pero, como comentábamos hace unas semanas, sus canciones han continuado apareciendo en las plataformas de streaming sin aparente vinculación con la multinacional, editadas por ella misma tras ser grabadas en Álamo Shock (el estudio de Guille Mostaza).

Nos conquistaba así la medio cubana ‘Amén’, después la autoafirmativa ‘Nací pa’ esto’, recientemente hemos reconocido la voz de Babi junto a Macaco en la banda sonora del notable thriller ‘No matarás’ que ha hecho de Mario Casas un nominado al Goya a Mejor Actor (la contribución de Babi se llama ‘Me matarás’); y tampoco ha decepcionado su novedad esta semana que os presentábamos en «Ready for the Weekend«. ‘Incondicional’ es nuestra «Canción del Día».

Como otras canciones de Babi, ‘Incondicional’ nos entra a degüello comenzando por el estribillo. Estamos en este caso ante un medio tiempo bastante bailable, con una melodía que podemos situar a medio camino entre el hip hop de principios de siglo y el neo-soul de aquella época. Su base y ese arreglo que se repite de manera hipnótica nos pueden remitir a Lauryn Hill lo mismo que a Lily Allen.

En lo lírico, Babi continúa dando en la diana en esta canción de amor, de devoción «incondicional», en la que ella va «a matar» con su objeto de deseo, al que propone unir fuerzas («Vamos a juntar paranoias y trastornos / Vamos a estudiarnos mutuamente poco a poco»), con tanta pasión que hasta suenan rancheras en su cabeza («Últimamente me ha dado fuerte por las rancheras / Contigo se me olvida que la vida es pasajera»); y dejando grandes versos, como este:
«No quiero ser tu mujer florero
Quiero ser las flores de tu entierro
Me voy a colorear los nervios
A partir de ahora tu perro tiene dos dueños».

Babi sigue publicando temas cada muy pocas semanas, lo cual no es directamente proporcional a su presencia en medios. Tiene 1 millón de oyentes mensuales en Spotify, y esta canción suma 200.000 reproducciones en 3 días en Youtube pese a la modestia de su vídeo, pero la cantante, cuyo nombre verdadero es Bárbara, continúa sin conceder entrevistas. Entre las poquísimas, esta de Nostromo Magazine que data de hace más de un año, y en la que explica que hace música desde los 14 años para superar sus problemas en la escuela.

Lo mejor del mes:

Esa canción de Laura Pausini que ganó un Globo de Oro

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Entre los improbables ganadores de los Globos de Oro, el caso de Laura Pausini. ‘Io sí (Seen)’ ha sido la ganadora del premio a la mejor canción. H.E.R. está entre quienes se han quedado con tres palmos de narices. Estamos acostumbrados a que Trent Reznor de Nine Inch Nails gane todo en cuanto a bandas sonoras, como acaba de suceder con ‘Soul’, ¿pero Laura Pausini? El asunto tiene cierto truco: la cantante, además de la intérprete, es co-autora de la composición junto a Diane Warren, una de las autoras más relativamente mimadas en los ambientes cinematográficos.

Y digo relativamente porque Diane Warren ha sido nominada al Oscar a Mejor Canción hasta en 11 ocasiones: ‘Because You Loved Me’ con Céline Dion, ‘I Don’t Want to Miss a Thing’ con Aerosmith, ‘Till It Happens to You’ con Lady Gaga… Pero en ninguna ocasión pudo hacerse con el premio. Sí ganó un Globo de Oro en 2011 por ‘You Haven’t Seen the Last of Me’, extraída de aquella cosa llamada ‘Burlesque’ que reunió a Cher con Christina Aguilera; y veremos qué suerte corre ahora esta nueva composición en la ceremonia de los Oscar este 2021.

La película ‘La vida ante sí’ cuenta la historia de una ex prostituta y superviviente del Holocausto que ahora se dedica a cuidar niños en un puerto italiano, siendo una reflexión sobre la inmigración y el racismo a través de un niño senegalés de 12 años que primero roba a la protagonista, pero luego «se gana su corazón». Sophia Loren, a los 86 años, ha sido quien ha captado los mayores elogios, si bien ahora la composición ‘Io sí (Seen)’ va a robarle 15 minutos de fama y gloria.

El tema fue escrito por Diane Warren y Laura Pausini aceptó cantarlo y trabajarlo el verano pasado. Es la canción clásica -formulaica- que suele gustar mucho en estos premios: piano, vocación minimalista, cuerdas, una gran interpretación vocal, una buena estructura con sus crecendos pero contenida, una letra edificante de apoyo al muchacho («si nadie te cree, yo sí»). Se ha subido a las plataformas de streaming en medio decena de idiomas, destacando la buena aceptación de la versión en castellano por razones evidentes.

Al entregarse el premio, hemos podido ver primero a Diane Warren y luego a Laura Pausini tener unas palabras de agradecimiento. La cantante también ha agradecido en las redes sociales, indicando que “nunca había soñado con ganar un Globo de Oro” y que “no podía creerlo”. Además de agradecer a Netflix, al equipo, a Diane y a Sophia Loren, ha recordado a todos los que merecen ser “vistos”, que es de lo que habla la canción. De manera emocionante, también ha recordado a “la pequeña niña que hace 28 años ganó el Festival de San Remo y nunca habría esperado llegar tan lejos”. Aquella niña que en 1994 vendió 1 millón de copias de su debut sólo en España, gracias a una canción sin estribillo llamada ‘La soledad’, y que ahora vuelve a acaparar el foco.

J Balvin no termina de noquear con la machacona ‘Ma’ G’

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J Balvin no para, y aparte de confirmarse en un disco sobre el aniversario de Pokemon junto a Katy Perry y Post Malone -qué nivel-, nos acerca a su nuevo disco ya, cuando no hace aún un año del decepcionante ‘Colores’. El single principal de su próximo largo se llama ‘Ma’ G’, y lo ha presentado en un evento de alto copete: un partido de boxeo entre Canelo Álvarez y Avni Yildrim.

Mike Tyson es, de hecho, referenciado en la canción, que se ampara en un machacón sample de lo que podría ser una flauta, o algún tipo de instrumento tradicional, tanto como en otros momentos de su carrera Balvin se amparó en un sample hipnotizante en su gran hit ‘Mi gente’ o después en ‘Amarillo’. Lo malo es que este tipo de producción ya no termina de noquear -de sorprender- tanto. “Lo que digas, me resbala”, responde en cualquier caso esa letra ostentosa en la que presume de su poder y se ríe de sus “haters”: “Me la lamben, el que decía «José, tú no serás grande» / Tienen que sufrir viendo cómo lo mío se expande».

El vídeo de ‘Ma’ G’ nos lleva a Medellín para que el cantante se trate de encontrar a sí mismo, en concreto a “Castilla, el barrio que le vio crecer”. La canción, en cambio, es más bien un paseo por el mundo, de Dubái a Japón, pasando por España. A su inspiración evidentemente americana, el trap de hace 5 años, se suman referencias que empiezan a quedarse viejas o ya lo han hecho: Cristiano Ronaldo en Madrid, Messi en el Barça… Definitivamente, no ha querido mirar todo esto demasiado hacia el futuro.

C. Tangana / LO▼E’S

Hoy vemos a C. Tangana en un avión, pues ‘El Madrileño‘ es un viaje que parte de Madrid a otros puntos del mundo, y pensamos en ‘Con altura‘. Pero su primer disco de «breakthrough», que supuso un enorme punto de inflexión respecto a ‘Agorazein presenta: C. Tangana’ (2011) ya era un vuelo. Lo primero que oímos en ‘LO▼E’S’ (2012) es una azafata dándonos la bienvenida a bordo, y lo último un epílogo en el que la misma azafata nos indica que estamos a punto de aterrizar. A punto de aterrizar en un nuevo mundo en el que la entonces llamada música urbana pasaría a la primera plana, pese a la reticencia de una industria musical anclada en el pasado.

Por aquel entonces el hip hop en español mantiene a su público fiel, y es habitual encontrarse discos de Tote King, Los Chikos de Maíz o Mala Rodríguez entre los más vendidos en nuestro país, pero C. Tangana ofrece otra cosa y ya en 2012 no quiere presentar ‘LO▼E’S’ como un disco de hip hop propiamente dicho. Rapea desde los 15 años, cuando era conocido como Crema, y reconoce que ‘Leyendas legales’ de Hermanos Herméticos le ha cambiado la vida, pero anda diciendo en las entrevistas de aquel año que le vuelve loco Toro y Moi, que ha estado dos años «a fuego» con ‘Pop negro’ de El Guincho y ‘Radio Music Society’ de la cantante de jazz Esperanza Spalding. Era también un moderno de la vida: ¿alguien recuerda esta inenarrable entrevista cruzada entre Agorazein y Linda Mirada? ¡Sale C. Tangana preguntando a Linda Mirada qué fue de José!

El resultado es un álbum de sonido chill y referencias directas a gente tan dispar como improbable: Billie Holiday (sampleada en el primer corte), Bob Dylan (un Dios para el padre del rapero, sampleado en el interludio ‘Buenos tiempos (Judas)’) y Marvin Gaye (sampleado en ‘WRLD’). Ahora que El Madrileño ha revisitado la música latina y el flamenco, es justo recordar que en ‘LO▼E’S’ hay un sample de ‘Bésame mucho’ y que en aquella época ya decía que el disco ‘Tú, ven a mí’ de La Tana era «el que más había escuchado en su vida», situando a Diego del Morao como uno de sus «guitarristas favoritos» y sentenciando que le «encantaría haber currado con Paco de Lucía».

‘LO▼E’S’, con la co-producción de Fabi, tampoco es eso, aunque sí un álbum un tanto «Judas» para los puristas del género en castellano. Es ante todo un disco de texturas acuosas, en el que las referencias a la chillwave son su mayor hándicap: no es Toro y Moi lo que mejor ha envejecido de una época en la que hacía un lustro que ya conocíamos a Burial y en la que ya había salido el primero de James Blake. Uno mataría por que esa base electro que se oye al comenzar el disco fuera hacia algún sitio, pero su producción era tan anacrónica entonces como nos resulta ahora, si bien hay que elogiar la voluntad de huir de la música que había escuchado durante su adolescencia en un momento en que el rapero no tiene más que 21 o 22 años.

Brilla, además, su flow, sumando seguidores y rara vez restando -pese al ruido que hacen siempre los «haters»-, en unas canciones que no pierden de vista la melodía, como sucede en ‘She Said’, con su reconocible estribillo «I love you / You know that I need you»; ‘Bésame mucho’ con su referencia a Robert De Niro; o ‘Fechas’, con un estribillo «Go back, nunca más, nunca más» que también se graba a fuego.

Y brillan también invitados como Sticky M.A., en aquel momento conocido como Manto, con un rap visionario en ‘Quiero’, en el que además de hablar de amor y dinero, pues esta es la gran contraposición de un álbum que se llama ‘LO▼E’S’ como juego de palabras entre «Love is» y «LOW €’s», proclama: «Que le den al mainstream, que le den al underground / Esto no es New York, ni Texas, ni Baltimore, pero hace calor / Recuerdo todas esas tardes robando alcohol». Macarrismo adolescente, drogas, influencias del hip hop americano, algún arrebato subido de tono… pero también una serie de ideas muy claras que han terminado siendo decisivas en el curso del pop en nuestro país. Sale Kaixo Sama proclamando que «El futuro es negro, más que Obama y Malcolm X» en la penúltima pista, pero no lo sería, desde luego, para C. Tangana.

Sufjan y Guadagnino exprimen el baile como forma de expresión, a lo ‘Suspiria’

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Sufjan Stevens y Luca Guadagnino otra vez juntos. Si el americano puso música a las imágenes de ‘Call Me By Your Name‘ -tres canciones, dos de ellas originales- ahora es el turno del italiano para poner imágenes a la canción ‘Tell Me You Love Me’, extraída de su último disco, ‘The Ascension’.

El videoclip se podría ver casi como un esqueje de ‘Suspiria’ (2018), una sesión de baile como medio de expresión para transmitir determinadas emociones. En este caso: el “doloroso sentimiento de amar y querer ser amado”, como ha explicado el propio director.

Guadagnino parece más interesado en reflejar las sensaciones que le ha transmitido la canción de Stevens que en crear una narrativa con ella. A la coreografía de los bailarines retorciéndose de “dolor amoroso” le acompañan, como si fueran rimas visuales, imágenes de un paisaje nevado, obras de la artista británica Celia Hempton, y una serie de puntos luminosos que destellan al ritmo de la música. La única concesión a una cierta narrativa es al final del tema, cuando el director hace coincidir el subidón de la canción con un acercamiento del plano a los bailarines y remata el vídeo con una caricia intraepidérmica de gran fuerza lírica.

‘Look at the Sky’ de Porter Robinson es un himno esperanzador en tiempos oscuros

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Porter Robinson se erigía como una de las figuras más prometedoras del electropop en 2014 con su disco ‘Worlds’. Sin embargo, una crisis creativa y varios problemas personales frenaron su camino hacia el éxito masivo. Este mes de abril saca ‘Nurture’, su segundo álbum tras 7 años, del cual ‘Look at the Sky’ es el cuarto single.

La canción es claramente un canto a la esperanza. Robinson la escribió cuando se encontraba sumido en una depresión porque no se veía capaz de seguir haciendo música después del éxito de su debut y no sabía si su existencia tenía sentido sin poder hacerla. Sin embargo, pese a estar escrita durante un periodo duro en su vida, la canción imagina al cantante en el lado opuesto. En su estribillo, que se repite hasta cuatro veces, Robinson canta “Look at the sky, I’m still here / I’ll be alive next year / I can make something good”, mostrándose emocionalmente vulnerable y también intentando tomar las riendas de su vida, luchando contra su entonces baja autoestima.

La estructura de la canción es bastante clásica, pero es perfecta para construir el impacto emocional que se busca. Su mensaje directo y abiertamente optimista es lo que logra que sea tan especial e instantánea, y además está acompañada de una base house cuidadísima que se construye paulatinamente hasta llegar a un clímax precioso.

Robinson empieza el tema dudando de sus aptitudes, en el pre-estribillo empieza a convencerse de su valía, y para cuando suena por tercera vez el estribillo no solo te ha convencido de que él puede hacer algo bueno, sino que también te convence a ti de que tú puedes hacerlo. Un mensaje tan bonito, lanzado de una manera tan sencilla y a la vez tan efectiva es el tipo de canción que da gusto escuchar en estos tiempos tan oscuros. Porque seguimos aquí y aquí seguiremos el año que viene.

Lo mejor del mes:

The Notwist / Vertigo Days

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No es de extrañar que más de uno sienta a The Notwist como “los Radiohead alemanes”: hay una similitud bastante clara entre los inicios de ambas bandas. En 1991 The Notwist publican su debut homónimo, y tanto en ese disco como en ‘Nook’ (1992) y ’12’ (1995), especialmente en los dos primeros, su sonido era más cercano al grunge y al rock, antes del giro a la electrónica que se daría en ‘Shrink’ (1998) y sobre todo en su obra cumbre, ‘Neon Golden’ (2002). Temas como ‘Pilot’ o ‘Consequence’ encandilaron a la crítica de todo el mundo, y la indietronica (o “plinkerpop”, Thomas Morr dixit) que representaban tanto ellos como Lali Puna o The Postal Service parecía the next best thing.

Pero no fue del todo así, especialmente para ellos, que se quedaron estancadillos en sus siguientes trabajos; del último, ‘Close to the Glass‘ hace ya 7 años. Los que seguían siendo fans del grupo están de enhorabuena, porque tenemos nuevo disco de estudio, pero también lo están quienes les tuviesen ya olvidados o quienes se bajaran del carro con ‘Close to the Glass’: ‘Vertigo Days’ les puede ayudar a recuperar la fe en Markus, Micha y Andi –y a ellos les puede ayudar a conseguir nuevo público-.

Este disco no resulta en absoluto formulaico, y sí consigue más el equilibrio entre experimentar nuevos caminos y a la vez recordarnos el sonido propio de The Notwist. No sabemos hasta qué punto habrá influido la marcha de Martin Gretschmann y su sustitución por Cico Beck, pero desde luego parece haber una intención rupturista. Otra novedad es la decisión de contar con varias colaboraciones que ayudan a evitar la sensación de burbuja: Juana Molina en ‘Al Sur’, Saya (vocalista del grupo japonés Tenniscoats, con quien Markus ya había colaborado) en ‘Ship’ y en ‘Into Love Again’, Ben LaMar Gay en ‘Oh Sweet Fire’, y Angel Bat Dawid en ‘Into the Ice Age’.

‘Vertigo Days’ resulta bastante más accesible que ‘Close to the Glass’, por momentos demasiado intrincado y disperso, y son buenos ejemplos ‘Where You Find Me Now’ (con ese toque dosmilero casi de emotrónica), ‘Sans soleil’ (que puede recordarnos a Passion Pit o, por momentos, a Arcade Fire) o la cuidada melodía de ‘Night’s Too Dark’.

‘Into Love / Stars’, por su parte, empieza pareciéndose a unos Nada Surf o incluso a Belle & Sebastian, para acabar como una canción de ‘A Moon Shaped Pool‘, ya que hablábamos antes de Radiohead (de hecho, ‘Exit Strategy to Myself’ es un poco lo que los Radiohead actuales harían con ‘Bodysnatchers’). Si nos ponemos, incluso ‘Oh Sweet Fire’ puede recordarnos a MGMT. Pero la cosa es que, aunque se nos puedan venir otros nombres (desde coetáneos a gente que conocimos más tarde), al final siempre hay algo por lo que a quienes recuerdan es a ellos mismos, y la exploración no les hace perder su identidad sino expandirla.

Con momentos especialmente destacables como el tramo final de ‘Loose Ends’, el ambient de ‘Into the Ice Age’, los toques psicodélicos de ‘Ship’ o esa aire místico que imprime Juana Molina en su colaboración, podemos concluir que, aunque la sombra de ‘Neon Golden’ es alargada, ‘Vertigo Days’ recupera terreno respecto a los anteriores, y es probablemente el mejor disco que firman los alemanes desde entonces.

Nick Cave y Warren Ellis imaginan otro final para George Floyd en ‘White Elephant’

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Nick Cave y Warren Ellis, que ya hicieron juntos por ejemplo la banda sonora de ‘La carretera’, entre muchísimas otras, han publicado este viernes un nuevo disco llamado ‘Carnage’. Se presenta con el tema homónimo, una bonita grabación de corte contemplativo, de amor en torno a las montañas y bajo la lluvia, aderezada con coros femeninos. Pero es su sucesora en la secuencia la que está llamada a convertirse en la favorita de los seguidores del autor.

‘White Elephant’ se presenta con el típico ritmo reptante marca de la casa, en este caso próximo a los Portishead de finales de los 90, los de ‘Undenied’. Nick Cave aparece en ella referenciando al asesinato de George Floyd por parte de un policía el año pasado, pues solo a él puede referirse la frase «I can’t breath». Solo que aquí podría haber un cambio de sujeto, de tornas: “Un manifestante se arrodilla sobre el cuello de una estatua / la estatua dice “no puedo respirar» / el manifestante dice “así sabes cómo sienta” / y lo tira al mar”.

A la solemnidad tamaño Leonard Cohen que impera en el inicio de la canción se va sumando un teclado espeluznante mientras Nick Cave dice sentirse como “una escultura de hielo que se derrite al sol”, apela al “presidente llamando a los federales” y amenaza: “llevo años planeando esto / te dispararé en la puta cara / si te acercas por aquí”.

Y de repente, la canción pega un vuelco en busca de lo catárquico, apostando por un tiempo mejor en el que llegue “el reino de los cielos”. En ese momento, como en una grabación de los mejores Spiritualized, se suman coros, cuerdas, pianos, un clarinete, en definitiva, la esperanza, como ofreciendo un final alternativo para la atroz historia que conocimos el año pasado. “Todos estamos llegando a casa”, dice, y ojalá fuera cierto.

Lo mejor del mes:

¿Cómo han logrado Mogwai el primer número 1 de su vida en 2021?

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23 años de carrera discográfica, toda una vida siendo una referencia en el mundo del post-rock, y la banda escocesa Mogwai nunca había sido número 1 en su propio país. Hasta ahora. El nuevo disco de la banda, ‘As The Love Continues’, ha sido el disco más vendido de la semana en Reino Unido, llegando a las 10.456 unidades en 7 días.

Es, por tanto, la mejor marca de un grupo que ha ido mejorando sus cifras poco a poco al haber ido asentando a sus seguidores, y al haber ido perdiendo fuerza la venta de CD’s: ahora es más fácil para un grupo con su base de fans ser número 1 en álbumes que en el año 2001.

Mogwai fueron top 75 en Reino Unido con su debut ‘Mogwai Young Team’, uno de los mejores discos de 1997. Sus dos obras seminales ‘Come On Die Young’ y ‘Rock Action’ llegaban al top 30, y después de unos cuantos años de bajona, ‘Rave Tapes’ fue top 10 en 2014 y ‘Every Country’ Sun’ fue top 6 en 2017. Además de ser número 3 en la siempre rockera Alemania, ‘As The Love Continues’ ha sido número 1 en Reino Unido gracias a la venta física de 7.305 unidades. A ello han contribuido las múltiples ediciones que la banda vende a través de su web: la deluxe, una en vinilo de color, otra en vinilo doble negro, etcétera. Además, han alentado a sus seguidores en las redes sociales para comprar el disco porque sabían que iban número 1 en las «midweeks». Se ha usado el hashtag #Mogwai4number1 en Twitter y sus retuits se cuentan por decenas.

La Official Chart Company nos da también un dato curioso: el disco más vendido de Mogwai es ‘Come On Die Young’ con 51.306 unidades despachadas siempre dentro de Reino Unido. Está a menos de 9.000 unidades del disco de plata. Nadie hablará del bajón que vivirá el nuevo disco la semana que viene: se ha visto a varios recientes números 1 en Reino Unido caer más de 50 puestos en 7 días, una vez pasado el hype de los fans y contando tanto el streaming. Por ejemplo hace unas semanas Bring Me the Horizon pasaban del número 1 al número 52. You Me At Six pasaban del número 1 a salir de todo el top 100 en tan sólo una semana con ‘SUCKAPUNCH’. En tiempos de bajas ventas y poca competencia por los lanzamientos aplazados por la pandemia, más que nunca los artistas están poniendo toda la carne en el asador en la semana de salida, dejándose caer después.

En cualquier caso, hay que celebrar el hito de una banda tan longeva e influyente. ‘As the Love Continues’, bajo la producción de Dave Fridmann, no es un punto de inflexión en la carrera de Mogwai, con algunos temas un tanto «piloto automático», pero sí hay otros que cortan el hipo como el grupo acostumbra. Frente a singles como ‘Dry Fantasy’ o la cantadita ‘Ritchie Sacramento’, impresionan pistas como ‘Midnight Flit’. Reseñaremos este álbum la semana que viene.


Ready for the Weekend: J Balvin, La Zowi, La Habitación Roja, Roosevelt…

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Hoy es 26 de febrero, es decir, día de El Madrileño, pero también es el día en que sale -por sorpresa- el nuevo disco de Nick Cave con Warren Ellis, el anunciado ‘CARNAGE’; y también ven la luz los nuevos trabajos discográficos de Roosevelt, Danny L. Harle, Shinova y Julien Baker. Hoy viernes llegan al mercado también los nuevos largos de Neil Young (un directo), Alice Cooper, Robin Schulz, Miquel Abras, Madison Beer, Dom la nena o Colectivo da Silva.

Entre los singles que puedes escuchar a partir de ya en nuestra playlist de novedades actualizada, a destacar el dueto de Miss Caffeina con Ana Torroja en ‘Punto muerto’, el regreso de Noname con ‘Rainforest’ y el de Nick Jonas con ‘Spaceman’. También presentan single Becky G con Burna Boy, Leon Bridges con Keite Young, la banda revelación No sé a quién matar, Bearoid, Maika Makovski, babi, Zara Larsson, La Habitación Roja o Post Malone en modo cantautor. En los últimos días también hemos comentado en portada los nuevos temas de The Horrors, Wolf Alice y Espanto.

Entre las curiosidades que encontrarás en la playlist de hoy, una versión de ‘I’m Every Woman’ de Whitney Houston por Tinashe en clave Kaytranada (pero producida por TOKiMONSTA), otra de ‘Fire’ de Waxahatchee por The Vaccines, a los que costará encontrar fácilmente en Google estos días; el dueto de Drakeo the Ruler y Drake; o el vivo de ‘PURO VENENO’ de Nathy Peluso para COLORS. Finalmente, J Balvin ha lanzado durante el fin de semana el primer single de su próximo álbum.

Menos ‘Justice’ y más Popjustice, Justin Bieber

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Justin Bieber confirma esta tarde que su nuevo disco se llama ‘Justice’ y sale el próximo 19 de marzo, es decir, dentro de 3 semanas escasas. Contendrá los singles lanzados en meses pasados ‘Holy (ft. Chance The Rapper)’, ‘Lonely (ft. Benny Blanco)’ y ‘Anyone’ y viene para dejar atrás la mala recepción que tuvo su álbum ‘Changes’, que salió tan sólo el año pasado aunque parezca que haga una eternidad.

‘Holy (ft. Chance The Rapper)’, ‘Lonely (ft. Benny Blanco)’ y ‘Anyone’ han funcionado bien. Las 3 permanecen en el top 100 de las canciones más escuchadas en Spotify a nivel global, con entre 150 y 350 millones de streamings, dependiendo del momento en que fueran lanzadas. Sin embargo, hay algo que no han terminado de devolver al artista: la excitación que supusieron los singles de ‘Purpose’, un disco realmente fundamental en el pop del siglo XXI que fue largamente imitado, en especial, ‘Sorry’. Aunque tienen sus defensores, ni la grandilocuencia de ‘Anyone’, ni la balada con Benny Blanco, ni el beatliano ‘Holy’ marcarán la tendencia como ha de hacer un artista de pop que no ha cumplido la treintena.

Hay una coincidencia alfabética entre las palabras «Justin» y «Justice» como la había entre «Bieber» y «Believer». Pero lo relevante, ahora que sabemos que el disco se llama ‘Justice’, es de qué modo Bieber ha perdido al público más inquieto y crítico del mundo del pop, al público de Popjustice (o de nuestra web). Curioseando en el foro de Popjustice a ver qué opinaban sobre que el disco se llamara ‘Justice’, la excitación está tan baja que nadie siquiera se molestó en hacer la obligada broma: están demasiado ocupados comentando lo fea que les parece la portada.

Uno mantiene la esperanza de que su carrera se encarrile por el camino de la inquietud y no por lo que dicte el algoritmo de Spotify o su encuentro con Dios, pero las posibilidades se ven mermadas cuando el anuncio del disco apela a la «justicia para la humanidad», a la «cura que anhelamos» y a este «planeta roto». Todo ello en sintonía con aquel vídeo en el que Bieber se disfrazaba de obrero cuqui para salvar el mundo. La misma película que ‘Intentions’ en el disco anterior. Justin espera que esta música «nos dé confort» ignorando que el confort nos lo han dado discos como el de Dua Lipa en su escapismo o el de Lady Gaga llevándonos a un planeta imaginario. ¿Dónde quedó el pop en la carrera de Justin Bieber?

‘Remember Where You Are’ de Jessie Ware, top 1 en JNSP, estrena vídeo

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‘Remember Where You Are’ de Jessie Ware es número 1 en JNSP tras el revuelo vivido por el tema al ser interpretado en la televisión británica. Además, ahora estrena vídeo. La entrada más fuerte es la de ‘Lovers’ de Roosevelt, mientras en la parte baja también encontramos a Django Django, Glass Animals y Adiós amores. Entre aquellos que alcanzan nuevo máximo, Alexanderplatz, Arlo Parks y Perfume Genius. Recordad que podéis escuchar la playlist con las 40 canciones del top y las 10 candidatas a entrar de cada semana, así como por supuesto votar por vuestras canciones favoritas, aquí. Los votos son sometidos a una fórmula matemática que beneficia a las novedades y perjudica a las canciones a medida que pasan las semanas.

Top Ant. Peak Sem. Canción Artista
1 2 1 2 Remember Where You Are Jessie Ware Vota
2 3 2 2 Tell Me You Love Me Sufjan Stevens Vota
3 1 1 3 Fiera de mí María Arnal, Marcel Bagés Vota
4 7 4 6 Save Your Tears The Weeknd Vota
5 5 1 6 MERICHANE Zahara Vota
6 8 1 7 Chemtrails Over the Country Club Lana del Rey Vota
7 4 4 2 Ya no siento nada Alizzz Vota
8 9 6 3 Delito Nathy Peluso Vota
9 6 2 5 Perra Rigoberta Bandini Vota
10 10 1 Lovers Roosevelt Vota
11 11 9 4 Don’t Judge Me FKA twigs, Headie One, Fred again Vota
12 24 12 4 Murcia Delenda Est Alexanderplatz Vota
13 20 13 3 Hope Arlo Parks Vota
14 18 14 6 Your Body Changes Everything (Boy Harsher Remix) Perfume Genius Vota
15 22 1 34 What’s Your Pleasure? Jessie Ware Vota
16 15 15 2 One More SG Lewis, Nile Rodgers Vota
17 36 1 21 Levitating Dua Lipa Vota
18 16 7 6 Comerte entera C. Tangana Vota
19 31 9 9 Prisoner Miley Cyrus, Dua Lipa Vota
20 19 1 8 Real Groove Kylie Minogue Vota
21 21 21 5 Apricots Bicep Vota
22 32 22 3 All My Favourite Songs Weezer Vota
23 39 1 28 Midnight Sky Miley Cyrus Vota
24 26 10 6 Tumbado en el jardín viendo atardecer Sen Senra Vota
25 37 1 70 Don’t Start Now Dua Lipa Vota
26 27 1 67 Blinding Lights The Weeknd Vota
27 25 8 4 El Mundo Love of Lesbian Vota
28 13 13 2 Up Cardi B Vota
29 29 14 6 drivers license Olivia Rodrigo Vota
30 12 12 3 Love Is Back Celeste Vota
31 17 13 7 Too Many Drugs Rigoberta Bandini Vota
32 33 1 57 Physical Dua Lipa Vota
33 33 1 Free from Gravity Django Django Vota
34 35 1 18 El encuentro Alizzz, Amaia Vota
35 30 12 4 Teletecho Cala Vento, Amaral Vota
36 36 1 Heat Waves Glass Animals Vota
37 37 1 Doce navajas Adiós Amores Vota
38 40 1 31 Say Something Kylie Minogue Vota
39 28 28 2 Waiting on a War Foo Fighters Vota
40 34 7 24 In Spain We Call It Soledad Rigoberta Bandini Vota
Candidatos Canción Artista
Ingobernable C. Tangana Vota
Incondicional Babi Vota
Punto muerto Miss Caffeina, Ana Torroja Vota
The Last Man on Earth Wolf Alice Vota
Así llegué a Granada Los Hermanos Cubero, Grupo de Expertos Solynieve Vota
Fiesta sorpresa Espanto Vota
Lo único que tengo Betacam Vota
Last Lines Solå Vota
Parking Lot The Weather Station Vota
Reflexe Ferran Palau Vota

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El Madrileño

El mayor éxito de C. Tangana parecía que iba a ser ‘Mala mujer‘… pero no. Se llamaba ‘Booty‘. La colaboración con Becky G ponía a Puchito a otro nivel en el plano internacional latino, pero el alcance de los siguientes singles le decepcionaron sobremanera. ‘No te debí besar’ con Paloma Mami sí fue un hit, pero en general, en la decena de singles que sacó en 2019, se le veía un poco perdido. Un poco como en los últimos meses esa Rosalía que va de remix en «colabo» sin convencer al 200% como ella sabe.

Cuenta C. Tangana, a partir de ahora «El Madrileño», que esperaba mucho más de su colaboración con Natti Natasha, y yo voy a romper una lanza a favor de ‘Picaflor‘ con Lao Ra, pero en general, estaba repitiéndose a sí mismo. Lo sabíamos nosotros y lo sabía él, que empezó a sentirse incómodo en la posición que se había marcado, probablemente ser la versión española de Bad Bunny, J Balvin o, como mínimo, Maluma, que acaba de pegar el petardazo de su vida con ‘Hawái’, un top 2 a nivel global. Puchito no podía llegar tan arriba, o quizá pueda lograrlo eventualmente, pero de momento ha decidido pulsar el botón de reinicio, olvidarse de la esclavitud de las leyes del mercado, y probar otra cosa.

Ahora es fácil decirlo, después de que hayan sido número 1, pero ninguno de los primeros singles de ‘El madrileño’ se caracterizaron por seguir los parámetros estéticos de «Today’s Top Hits», esa playlist que tiene la creatividad artística secuestrada y el mercado absolutamente alelado. ‘Nunca estoy‘ es una canción en la que se escuchan de fondo grabaciones en un contestador. ‘Demasiadas mujeres‘ samplea a Joselito. ‘Un veneno‘ ni siquiera se consideró un sencillo fundamental en la carrera del artista cuando se editó en 2018. Cuesta imaginar a los fans de Khalid o Post Malone hypeados por la colaboración de Puchito con Toquinho… el que sepa escribir el nombre de este, claro. Y la única que parece una jugada medio calculada es la de ‘Tú me dejaste de querer’, la que se anunciaba como «la canción más importante de su vida».

Como muchas veces pasa con C. Tangana, al principio costaba entender lo que quería decirnos exactamente con ella. Menos experimental que ‘Demasiadas mujeres’, su producción como siempre de mano de su «hermano» Alizzz se anticipaba mucho más tradicional. Nuestra compañera Mireia Pería al reseñarla anticipaba las razones de su éxito, vinculándola con el sonido de extrarradio, polígonos, cassettes, una fiesta con música de nuestros padres (o abuelos) cuando éramos pequeños. Las voces de La Húngara y Niño de Elche llamaban a transcender estilos y generaciones, de Vallecas a Las Tres Mil Viviendas y colándose en el Barrio Salamanca, como en los 90 la música de Ketama. Cada vez que Niño de Elche entra para repetir en solitario el título de la canción, hasta los pelos de los brazos te indican que esta es la canción más transversal de Antón Álvarez Alfaro.

Es también la canción más importante de la carrera de El Madrileño, o al menos de este disco, porque es la que mejor lo representa. Este álbum no suena tan vanguardista como sugería ‘Demasiadas mujeres’, en la que no se sabe si es más rupturista la suma de trance y pasodoble o el modo abrupto en que acaba la canción, lanzándote a devorarla en bucle; ni tan desconcertante como lo era en primera escucha ‘Nunca estoy’. En general, el álbum se compone de canciones arraigadas en la tradición española y latina -pues su concepto es un avión partiendo de viaje de Madrid hacia Latinoamérica-, que han sido manipuladas tímidamente por C. Tangana, Alizzz y un tercer productor, Víctor Martínez.

Así, ‘El Madrileño’ no incorpora un «squad» a su paleta sonora. Y #SorryNotSorry por la referencia a ‘De aquí no sales’, pues el cantante sí ha pasado página en su vida personal. Quizá soy de los que ven a Rosalía hasta en el gotelé, pero lo cierto es que Puchito tiene unos cuantiosos créditos por determinar en ‘El mal querer‘, y aquí perviven algunas referencias a la cantante. ‘Párteme la cara’ tiene unos coros femeninos que recuerdan en estilo a ‘Barefoot in the Park‘ de James Blake y para colmo en un momento dado de ‘Comerte entera’ aparecen de manera subrepticia unos coros de Puchito susurrando «tra-tra-tra» que, si no quería comparaciones, se podía haber ahorrado porque nadie los habría reclamado.

En todo caso, las comparaciones no son odiosas, sino sanas cuando sirven para encumbrar a dos de los artistas más importantes de la historia de nuestro país, ambos pasándose por el arco de triunfo las fronteras entre indie y mainstream, entre vanguardia y tradición; ambos a un nivel de frotarse los ojos. ‘El mal querer’ era un disco más Sónar Festival, y ‘El madrileño’ es un disco más Primavera Sound, pero también más pop: no hay que dar por sentada la enorme cantidad de hits que se suman a los 5 (¡CINCO!) singles que ya conocíamos con antelación. ‘Ingobernable‘ es una rumba turbia pero irresistible, para la que se ha contado con los Gipsy Kings, en la que El Madrileño adopta un papel más posesivo, frente a una mujer que no se deja dominar. ‘Los tontos’ es la otra cara de la moneda, un tema festivo, divertidísimo, en el que Kiko Veneno y Puchito se proponen huir de su condición de «losers». Sabe Dios el algoritmo qué sucederá con ‘Párteme la cara’, el focus track en España de hoy, y con ‘Te olvidaste’, el tema mitad corrido mitad R&B junto a Omar Apollo que ha sido seleccionado por el mayor «New Music Friday» internacional. Pero mi debilidad es ‘Cuándo olvidaré’, una canción acústica preciosa, de sabor cubano, el de Buena Vista Social Club, en la que emergen voces robóticas… y después Pepe Blanco para decirnos que Frank Sinatra jamás podrá cantar como él, pero al revés, sí. Cuenta con créditos de 20 personas, Jay Z y H.E.R. incluidos (!), siempre sin abandonar su intimismo.

Pueden parecer más modestas ‘CAMBIA!’ y ‘Muriendo de envidia’, pero esta última va a dar a conocer a millones de personas a Eliades Ochoa, y ambas nos dejan algunas de las sentencias más importantes del disco, las que nos recuerdan quién es el artista que estamos escuchando. Porque perviven la chulería y la obsesión del éxito de C. Tangana en ‘El Madrileño’, aunque él crea que no. Y ahí quedan frases como «me hicieron pensar que si cada noche, no salía vestido en Gucci, yo no era más que un don nadie y ahora sobran ceros en el banco». Si bien «si un día, Dios no lo quiera, pierdo los cuartos de mi talento / le juro a todos los presentes que voy a morirme igual de contento» nos muestra definitivamente a una persona más asentada y romántica, celebrando el amor que ha encontrado.

La repetitiva ‘Nominao’ con Jorge Drexler está en el lado más blando de este álbum, sobre todo porque Drexler sabe hacer cosas más arriesgadas -como Kiko Veneno, que viene de editar ‘Sombrero roto’, nada menos- pero sí rompo una lanza en favor de ese cierre con Calamaro, en horas bajísimas de popularidad, que tan comentado está siendo para bien y para mal. Parece que El Madrileño ha decidido terminar de esta manera el disco de su vida porque es más adicto a generar controversia que Madonna, y eso es lo que ha provocado este vídeo en el que vemos a Andrés cogerse los huevos, a ambos apelar al perico, celebrar que tienen «una geisha en Japón» en 2021. Pero también es verdad que es un gran cierre, épico, guitarrero, para un álbum que se estaba quedando a las puertas de pecar de llorica. Un suma y sigue en una secuencia enorme en la que hay que recordar que encontramos a Alejandro Sanz y Rosario acreditados por haber consentido que se utilicen a las dos niñas de sus ojos: ‘Corazón partío’ y ‘Cómo quieres que te quiera’. Hay quien se preguntó en qué estaba pensando «C. Tangana» cuando referenciaba dos temas en las antípodas de lo «cool». Ahora entendemos perfectamente dónde apuntaba su visión.

Miss Caffeina y Ana Torroja son soldados del amor en ‘Punto muerto’

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Miss Caffeina estrenan hoy un nuevo single junto a su productor habitual, Max Dingel. La noticia es que su acompañante es Ana Torroja, lo cual seguramente sea un sueño hecho realidad para la banda de Alberto Jiménez. Después de que este interpretara un tema de Mecano en el concierto de Nacho Cano en Sonorama, en concreto ‘El 7 de septiembre’, podemos decir que ya solo le queda José María para marcar la pantalla de «misión cumplida».

Y una misión es lo que parecen buscar cumplir ambas partes en el vídeo de ‘Punto muerto’, el tema recién estrenado. Logra aparecer el grupo al completo (Miss Caffeina, no Mecano), pero el protagonismo cae en una Ana Torroja que decide acoger en su seno a Alberto (muy significativo el plano en el que este se recuesta en su regazo), mientras la letra apela repetidamente a «torres más altas» que «cayeron», «barcos más grandes» que «se hundieron» y «guerras más largas y crueles» que «llegaron a algún punto muerto». Ambos aparecen en varios momentos en posición militar, cual soldados del amor que se apoyan mutuamente. Un nuevo tema de superación sobre encontrar tu propia «voz», que también se refiere a una relación personal que olvidar: «he estado a punto de llamarte, pero he colgado justo a tiempo», indica Torroja.

Juega, eso sí, algo en contra el punto futurista por el que apuesta el lanzamiento, desde lo lírico (“Manos alto, esto es el futuro”), a lo visual, con el siempre ultrapop José Luis Algar; pues la producción es más bien tipo «revival». Y ojo porque Ana Torroja ha trabajado ya con El Guincho, Pional y Henry Saiz. En todo caso, cumple su cometido el beat deliberadamente 90’s de ‘Punto muerto’, en sintonía con la versión de Gala que Miss Caffeina han incorporado a sus directos, y su melodía marca de la casa es tan pegadiza como pretende.

Recientemente, en un reportaje sobre Músicos en la Pandemia, Alberto nos hablaba de los planes de futuro de Miss Caffeina: «Nosotros hemos decidido trabajar de la forma inversa esta vez. Antes sacábamos un disco y de él se iban desprendiendo singles, pero esta vez lo vamos a hacer al contrario. Iremos lanzando singles que luego conformarán un disco a final de año o a principios del siguiente. Es una manera de trabajar que nunca nos ha llamado la atención en el pasado, pero creemos que es el momento ideal, y al ser ya el 5º disco nos apetece hacerlo de una manera diferente».

Demasiadas mujeres ‘Ingobernables’ en el almodovariano nuevo vídeo de El Madrileño

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Hoy sale a la venta ‘El Madrileño’ del artista anterior o actualmente conocido como C. Tangana, con el que acabamos de tener una animada charla. El disco es promocionado hoy con una serie de «lyric videos», o mejor dicho, videoclips con subtítulos, entre los que están destacando dos: ‘Párteme la cara’ es el «focus track» que se ha sugerido a las playlists de novedades semanales, pero es ‘Ingobernable’ el que está llamando la atención por cuenta propia y ya es top 4 entre las tendencias de Youtube España. Es nuestra «Canción del Día» porque se pega como una lapa, quieras o no.

En el vídeo dirigido por dos mujeres, Cris Trenas y María Rubio, El Madrileño aparece en un lujoso salón señorial rodeado de mujeres. Son, como nos indican los créditos, Patri, Chave, Ana, Belín, Mariví, Elena, Merche, Cristina, Alicia, Carmen, Yoli y Pilar, mujeres «de su familia» como ha explicado a La Razón; aportando en su conjunto un tono inequívocamente almodovariano al vídeo, a medio camino entre ‘La flor de mi secreto’ y ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’. De Chus Lampreave a Julieta Serrano. El disco introducido por ‘Demasiadas mujeres’ parecía hablarnos de un «fucker» exhausto, pero aquí hay cambio de tornas y Antón es el «gobernado».

La frase «una pistola para poder gobernarte» está dando que hablar, como observamos en nuestro foro de C. Tangana, pero en verdad la frase está en negativo: «ni una pistola para poder gobernarte». El uso de la palabra «pistola» puede suponer el mismo mal gusto en un mundo azotado por la violencia de género (atención al gesto de indignación de una de las mujeres que ilustra este artículo en ese preciso instante), pero la canción habla de una mujer “ingobernable” a la que no le vale que le dediquen buenas canciones, a la que no se puede llegar “ni con una escalera” y que no se puede gobernar “ni con una pistola”.

Cuando él dice que está «muerto de miedo por las amenazas» de que ella se va a ir, parecemos estar viendo el reverso de ‘Pienso en tu mirá’, la canción de Rosalía que se ponía en el lugar de un maltratador. Puchito, que en ‘Nunca estoy’ se ponía en boca de un personaje femenino, podría estar interpretando diferentes roles a lo largo del camino de este disco, en general en una línea a medio camino entre el amor romántico y el tóxico.

Musicalmente, ‘Ingobernable’ es una rumbita en colaboración con los Gipsy Kings, Nicolás Reyes y Tonino Baliardo, bastante purista, de las menos experimentales del disco, que evidencia qué pintaban Los Chunguitos en la lista de influencias del álbum.

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Lo mejor del mes:

Silk Sonic: 5 años después, Bruno Mars no vuelve como Bruno Mars… pero no importa

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Corría el año 2016 cuando Bruno Mars publicaba su último disco de estudio, ’24K Magic’. Puede que se te haya hecho corto -debido a las colaboraciones que el cantante ha realizado, por ejemplo ‘Please Me’ con Cardi B– o puede que se te haya hecho largo -porque todo aquello anterior a 2020 sabe a prehistoria-, pero lo cierto es que llevamos casi 5 años sin disco de Bruno.

En principio titubeante, pues el single principal y homónimo de ’24K Magic’ no logró más que ser top 5 en Estados Unidos y Reino Unido, el disco sí terminó siendo un gran éxito comercial. Especialmente ‘That’s What I Like‘ ha terminado siendo el mayor éxito de Mars en las plataformas de streaming, superando los 1.000 millones de reproducciones… con permiso de ‘Uptown Funk’ de Mark Ronson, en la que por alguna razón no está etiquetado pese a tener un protagonismo absoluto.

Y ahora Bruno Mars vuelve con otro nombre, lo cual puede decepcionar a algunos: ¿os imagináis que, también tras 5 años, Adele volviera con otro nombre? En cualquier caso, esta parece una aventura excitante, pues su nuevo proyecto promete. El invento se llama Silk Sonic, una elección un tanto extraña si recordamos que su colega Mark Ronson tiene un proyecto llamado Silk City en compañía de Diplo y con varios singles de éxito, pero bueno. Se trata de un dúo junto a Anderson .Paak, juntos han hecho un álbum y, como se puede apreciar en la misma portada, tendrá un protagonismo especial el bajista de Parliament-Funkadelic Bootsy Collins. Un invitado que seguramente ha hecho virar el proyecto todavía más hacia el funk setentero, un sonido que ha sentado siempre fenomenal a Bruno.

El próximo viernes 5 de marzo tenemos que reservar nuestras agendas para escuchar el primer tema de este proyecto, mientras el álbum llegará en una fecha aún por determinar. Será un macrolanzamiento para Warner en una industria desierta de grandes lanzamientos internacionales a causa de la pandemia, y también seguramente un punto de inflexión para la popularidad de Anderson .Paak, que ya había realizado una gira con Mars en 2017, y cuyo gusto por lo clásico le sienta como un guante al autor de ‘Locked Out of Heaven’. El público especializado ha amado discos suyos como ‘Venice’ o ‘Malibu‘, pero el pobre no tiene (o tenía) una sola entrada en el Billboard Hot 100, ni siquiera por sus múltiples colaboraciones con Kendrick Lamar, Justin Timberlake o Rick Ross.

Poco que decir de Bootsy Collins, quien saltara a la fama de mano de James Brown a principios de los años 70. A Parliament, se debe gran parte del sonido de los 70 y Collins fue co-autor por ejemplo del éxito ‘Give Up the Funk’, que imaginamos a Bruno Mars escuchando en su casa hasta la saciedad. Bootsy está, por méritos propios, en el Rock and Roll Hall of Fame.

C. Tangana: «Me preocupa más el punto de la lubina que el ránking»

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A las 14.30 Sony me cita en un hotel de Plaza de España para entrevistar a C. Tangana y con una organización propia de superestrella internacional, a las 14.30, como un reloj, estoy haciendo mi primera pregunta al artista en la 20ª planta. Está a punto de salir ‘El madrileño’, el disco del artista que contiene algunas de las mejores canciones de 2020, que le han dado al fin sus primeros números 1 en la lista de singles en España. Es un álbum entregado al estilo de sus múltiples colaboradores, que no son Bad Bunny ni J Balvin, sino Eliades Ochoa para combinar son cubano y un pelín de flamenco en ‘Muriendo de envidia’, Omar Apollo en un tema que mezcla corrido y R&B como es ‘Te olvidaste’ o la divertidísima rumba ‘Los tontos’ con Kiko Veneno en plan «hasta los tontos tenemos tope».

Una canción preciosa, aunque no un hit potencial, es la balada ‘Cuándo olvidaré’, que se ve irrumpida por un discurso del difunto Pepe Blanco en el que explica que él puede hacer de Frank Sinatra pero no al revés. Todas ellas se ven modernizadas por la producción de El Madrileño y Alizzz, aunque los cambios son más sutiles de lo que me esperaba. Escuchando este disco, me he acordado más que nada de la música que pegaba en los 90 en España, la cual podía ser ‘Mi tierra’ de Gloria Estefan, uno de los álbumes más vendidos de la historia de nuestro país, pese a proceder de Cuba y Miami; o hits como ‘Sin documentos’ de Los Rodríguez.

Puchito, que aparenta de cerca algo menos de su edad, 30 años, es una persona educada, pero algo dura de roer. El macarra que imaginabas o hemos visto salir alguna vez por aquí o por allá, ha empezado a desaparecer como la marca C. Tangana, en este momento un fantasma durante esta promoción. Pero se mantiene esa cierta distancia que siempre mantuvo con la prensa, pues nunca la necesitó de verdad para lograr el éxito, y para muestra sus dificultades para entrar en radio, lo cual desde luego no le quitó el sueño a la hora de firmar cosas como ‘Nunca estoy’ o ‘Demasiadas mujeres’ con un sample de Joselito.

Cuando toda esta conversación bajo estas líneas que vais a leer termina, Antón sí se muestra en una posición mucho más relajada, se ríe cuando le digo que si ahora no le importa el éxito es porque sabe que el número 1 en este país esta semana (y posiblemente muchas más) lo tiene asegurado, y se anima a hojear un libro que he editado sobre la música fundamental del siglo XXI y le mandé hace un par de semanas a su mánager, pues ‘Ídolo‘ sale en él. Se detiene concretamente en las páginas de ‘My Beautiful Dark Twisted Fantasy’ de Kanye West y, sorprendentemente, en discos como ‘Bloom’ de Beach House o ‘Kill for Love’ de Chromatics porque le recuerdan a viajes y experiencias vividas con sus amigos. Asegura que no va a echar de menos en dicho libro a Travis Scott en contra de lo que me temía. Si le preguntas si le puedes hacer una foto pasando las páginas, su respuesta es «por supuesto», lo cual no está mal teniendo en cuenta lo que debe de cobrar esta persona por posar con cualquier fruslería. Eso sí, no intentes llevar la conversación exactamente por donde tú querías.

Promocionas este disco como el mejor de tu carrera. A mí me parece el gran disco de pop-rock que no esperábamos de tu carrera, el mejor ya se verá… Pero a lo que a mí me ha recordado es al pop-rock que vendía 500.000 copias en España en los 90.
No sé si sería pop-rock, hay mucho de canción popular de España, que es fácil asociar ahí, pero no sé si hay tanto pop ni tanto rock. Hay mucha música de raíz, y desde luego la guitarra tiene un papel fundamental.

En cuanto al rock, el disco se cierra con las guitarras del tema de Calamaro, bien arriba.
Eso sí que es rock, es el único tema de rock del disco y el único que he hecho en mi vida. Nunca me hubiese creído que iba a hacer ese tema yo tampoco.

Ahora que tienes 30 años, ¿te ves asentado de esta manera en este sonido?
La gracia del disco es que aborda muchos géneros: tienes son cubano, tienes rumba, tienes bachata, tienes R&B, folk, puede que country en algún momento, tienes corrido mexicano… La esencia del disco es el viaje. Y es una esencia que permite muchos viajes distintos. A mí me gusta pero no sé qué voy a hacer en el futuro. No tengo ni idea, la verdad.

Estaba esto que decías de que con 33 años no te veías rapeando… Nadie sabe con los 30 qué va a hacer a los 40, pero parece que hay cosas que ya no te imaginas haciendo.
Sí, aunque el otro día volvió a mi cabeza la idea de que quiero hacerme un disco de rap.

Bueno, has dicho que ya está hecho.
Sí, está hecho.

Eso seguro que lo sacas de sorpresa, tipo mixtape.
No sé… (sonríe) (‘El Madrileño’) ha sido un camino muy largo, ha sido un embarazo de dos años, ha costado mucho traerlo hasta aquí. Nunca había llegado a ningún disco con tanta sensación de que era el final de algo. Porque encima no hay gira. Para mí es el redoble final… que es el principio del recorrido para el público, para que todo el mundo entienda toda la música. Esta visión la tenía ya desde el primer single, y ahora quiero que todo el mundo entienda todo como un cuerpo completo. Para mí es un lugar de llegada y no estoy pensando nada en el futuro.

¿El primer single lo consideras ‘Un veneno’?
El primer single para mí es ‘Nunca estoy’, con ‘Nunca estoy’ yo ya tenía el disco entero en la cabeza.

Pero ahora parece muy claro que ‘Un veneno’ es el punto de partida. Aunque en aquel momento solo lo entendiéramos como un single suelto. No sé cuánto podías saber que iba a ser el principio de algo de manera subrepticia.
‘Un veneno’ es el punto de partida. Lo que sabía es que pretendía ahondar por ahí. ‘Un veneno’ no fue tan exitoso, pero se mantuvo «steady», la gente a la que de verdad le gusta C. Tangana lo siguió escuchando. No sé si decir a los «verdaderos fans» por no faltar a los otros, pero es una canción que no necesitó estar en la radio ni estar súper pegada. Se mantuvo ahí porque la gente que me escucha habitualmente es de las que más consume. Las que van teniendo éxito suben, pero esta, los que se quedan… siempre la oyen. Era muy distinta y no sabía qué quería hacer, pero sí sabía que quería hacer una búsqueda. Siempre he hecho una búsqueda hacia lo más autóctono: Dellafuente, Niño de Elche, Rosalía… Luego tenía la apertura de viajar por el mundo, de entender la música latina, y ahí sí que investigué en la música latina, buscando la conexión con España, con Cuba… Todo este batiburrillo no sabía hacia dónde iba. Pero ya estaba en ‘Un veneno’, que fue la primera vez que ejecuté algo y me di cuenta de que tenía un sentido y de que tenía una gran canción. A partir de ahí abrí la vía para el disco.

«Este no es un disco que se pueda hacer sin haber vivido toda mi vida. Esa es la gran diferencia con ‘Booty'»

Pero después estaba ‘Booty’, e incluso aquella canción de branded content para un ron cubano que te salió chula, y resulta que esa sí es del rollo de este disco.
Correcto: ‘Para repartir‘ (risas). Era una dirección. Este no es un disco que se pueda hacer sin haber vivido toda mi vida. Esa es la gran diferencia: ‘Booty’ es una gran canción, y aunque haya sido todo un éxito, es experimental. En el segundo verso cambia al patrón rítmico: ¿cuántas canciones que suenan en la radio cambian de patrón rítmico? Tiene mi voz editada, yo me he hecho un rap al uso. Es dura, es difícil y aun así es un hit, pero ese hit podía haberse hecho con 6 meses de preparación. Y este es un disco que necesita toda mi vida. Si no hubiese escuchado a Kiko Veneno de pequeño, si no entendiese a El Pescaílla, si no tuviese una idea de lo que significa la canción española respecto de lo folclórico… Si no hubiese hecho una indagación por Jorge Drexler, Chavela Vargas, Omara Portuondo… no hubiese podido llegar hasta este disco. Y luego lo que te decía del embarazo: el proceso de construirlo, que no sea un disco de una cosa ni de otra sino que sea todo…

He visto tu playlist de influencias, pero de la gente que hay en esa playlist o de aquella con la que has trabajado, ¿hay discos enteros que tengas como de cabecera? Porque la gente de tu generación ha tenido sus más y sus menos con el formato disco…
De Eliades Ochoa, que es un tío al que admiro muchísimo, hago una recopilación de sus canciones normalmente. Pero hay artistas que sí son de disco, como Calamaro, que sería ‘Honestidad brutal’. De Kiko Veneno no soy tanto de discos. ‘Échate un cantecito’ me parece la leche y ‘La familia pollo’ lo ponía mucho mi viejo en casa, pero él no es tanto de discos como de haber ido haciendo una reconstrucción. De Jorge Drexler, ‘Frontera’…

Quizá cuando te inspiras en el bolero, en lo tradicional, son más singles sueltos que salieron en 7″ en los 60 y cosas así.
Es que una cosa es la composición, hay discos muy de autor a los que salen esas obras que son completas y las agarras como juntas. Y luego otra es toda la gente que bebe de la música popular, que es de otro tipo: como en el flamenco, coges las letras, vas haciendo palos y es una conjunción. Pero cuando eres compositor, Jorge o Calamaro, ellos van al estudio, componen, cantan ellos, y salen discos más redondos. Pero respeto las dos cosas. ‘Honestidad brutal’ es el mayor ejemplo de un disco que me parece entero, de obra.

Jorge Drexler es también como gran productor, ¿no? Hace cosas muy chulas.
Y «Campy», con el que lleva trabajando muchos años también.

«Me hubiera gustado tener una gran voz o dominar un instrumento. Pero no. Yo soy pura intuición. Tengo otras cosas»

Cuando fuiste a OT, la gente se quedó con lo de «Hasta luego, Mari Carmen», y poca gente con lo bien que habías cantado. Perteneces a una generación en la que hay muchísimo playback, voces dobladas, etcétera, y creo que te pusiste en serio «voy a cantar bien» en Operación Triunfo.
(risas)

Y además sales en tu nuevo vídeo diciendo que te da envidia lo bien que toca Jorge Drexler, además de tocando tú mismo unas cositas. ¿Te pica cada vez más la técnica?
Siempre me ha picado porque nunca he tenido. Me hubiera gustado tener una gran voz o dominar bien un instrumento. Eso siempre lo he dicho. O haber tenido lenguaje de solfeo. Pero no lo tengo. Yo soy pura intuición. Tengo otras cosas. Siempre he tenido envidia a la técnica.

¿Lo ves como un rasgo de madurez, o crees que se puede perder cierta espontaneidad?
Creo que tú te has fijado ahora porque has atado cabos, pero siempre ha estado ahí. Yo siempre he dicho que ojalá mis conciertos tuvieran más de interpretación y menos de performance. Toda la vida lo he dicho. Desde el rap. Desde Crema. No es de este disco ni de la madurez. Siempre me ha dado envidia. Y siempre me ha sorprendido y he admirado a la gente que lo domina bien. Aunque creo que lo mío es otra cosa, no es el dominio de la técnica.

«Creo que es Rosalía la que te tiene que contar mis créditos en su disco. Pero ya te digo: ella, la hostia. Y El Guincho, un sueño»

¿Qué hiciste exactamente en ‘El mal querer’? Estás en 8 canciones acreditado, y nunca he sabido muy bien si estás más en las melodías, en los beats, en alguna letra. ¿En qué canción crees que hicisteis más cosas juntos y podemos oírte más?
Para mí es un honor haber estado en la composición de ‘El mal querer’, pero creo que es Rosalía la que te tiene que contar de qué va su disco. A mí no me gustaría que alguien dentro de 2 años dijese cómo él piensa que se hizo mi disco. Yo del mío te cuento cómo y si te lo intenta contar otro le diré que se calle la boca. Y el de ella, que te lo cuente ella.

Cuando la entrevistamos a ella, fíjate que le preguntamos si ella había tenido algo que ver con ‘Mala mujer’, porque tenía un piano salsero y un punto más tradicional, que en ese momento asociábamos con ella. Y nos dijo algo como: «Antón y yo cambiamos ideas…», pero que no. Y no sé por qué muy bien este tema nunca ha salido.
Yo creo que sobre su disco le corresponde a ella decirlo. Y más si no ha contestado ella nunca.

Pero porque nadie se lo pregunta…
Yo no sé por qué es. Pero ya te digo: es la hostia. Y El Guincho, igual: un sueño.

En uno de los temas nuevos, ‘Te olvidaste’, pareces apelar al «hate» («que se mueran todos los hijos de puta / están hablando a mis espaldas para que caiga»). ¿Cuán lejos tienes que llegar en esta vida para que no te afecte el qué dirán y no sea un tema que tratar?
Para mí es una canción que puede ser la típica canción romántica «yo soy así y tú nunca me vas a cambiar». Pero también es una canción que siendo cabrón y maleducado, es una reivindicación de que cada uno es como es y al que no le guste que le den por el culo. Que se joda. No va tanto por el «hate» musical, va más «al que no le guste cómo soy, hay otra gente en el mundo que conocer, curiosa». Llevado a las relaciones de amor, es como cuando una persona intenta que el otro pueda ser de otra forma. Muy típico: enamorarte de una persona, y luego cuando estás con ella, eso que te enamoró ya no es. «Si a ti lo que te gustó es que yo fuera nosequé, ¿por qué ahora quieres que yo sea de otra forma?». Va de eso, más que del «hate», que siempre lo hay y siempre lo va a haber, convivimos con eso.

«Me preocupa más el punto de la lubina que el lugar del ránking. Comer es mi pasión principal, por encima del sexo y de la música»

El disco tiene un punto muy romántico, con frases como «me he cansado del primer puesto (…) las cosas que me importan se fueron contigo» en ‘Párteme la cara’ o lo de «si pierdo el talento me da igual» de ‘Muriendo de envidia’. Que además va muy bien con el estilo musical, tipo bolero.
Total, va con el lenguaje. Y eran cosas que me apetecía decir en un disco mío: «ya no quiero el primer puesto». Me parecía un mensaje guay y nuevo que dar. Es algo que me pasa habitualmente. Soy muy ambicioso, pero ya hay cosas que no me importan. Me preocupa más el punto de la lubina que en qué lugar del ránking me estás poniendo tú.

Eso es por el confinamiento…
¡Me he puesto cocinitas! Me gusta mucho comer, es mi pasión principal, por encima del sexo y de la música, y estoy un poco chef.

Pues a ver si vas al Celebrity.
(risas) ¿Masterchef, no?

«Después de ‘Booty’ todo lo que no era un superéxito parecía un fracaso. Hasta que me he dicho que yo era otro tipo de artista»

En la entrevista de Rockdelux decías que has tenido temas que no han triunfado, ¿a cuáles te referías?
No es que no hayan funcionado. Tengo un colega de siempre, Jerva, que tiene un grupo, Antifan. Son colegas, con Isidro juego al baloncesto todos los domingos. Son hermanos que llevamos toda la vida rapeando juntos, y cuando digo que no ha funcionado…

Sí, que para ellos siempre tienes buenos números. Ya lo has contado. Pero dime un tema tuyo del que esperaras mucho más éxito y te haya decepcionado.
Desde que salió ‘Booty’… piensa que cuando entras en la línea esa de eres un artista urbano que estás pegando temas a nivel mundial… Hay una parte artística, pero eres un artista urbano que estás pegando temas a nivel mundial. Y cuando estás ahí, todo lo que no sea un palo dentro de la industria y de ese mundillo -si no eres capaz de formarte como artista-, todo lo que no sea un superéxito, ya es un fracaso. Una vez que ya has tenido uno, todo lo que no sea un superéxito es un fracaso. Con esa lectura, desde ese punto de vista, muchísimos temas míos no han funcionado. Sobre todo si yo me quería interpretar desde ese prisma. Si yo era esa persona, no lo estaba haciendo bien. Pero entonces me he dicho: «espérate un momento, a ver si tú no eres esa persona y te estás haciendo un lío y tú lo que eres es un artista que está haciendo mazo de cosas, y además fíjate la vida que te estás dando». Y ahí es cuando vuelves a recolocarte y se te ocurre hacer otras cosas y valoras otras cosas.

Si me dices que esperabas 100 millones de views para ‘Ontás’, me matas.
No (risas) Ese está perfecto para haberlo hecho una tarde con Fabi. Pero por ejemplo, la colaboración con Natti Natasha… eso podía haber sido un hit de escala mundial. Pues… Se escucha un poco en Dominicana, un poco en México, un poco en Chile, un poco en Argentina… pero no es ‘Booty’.

«Sí que creo que ha salido un disco vanguardista con un punto de nueva canción española»

Me ha gustado mucho el disco, pero creo que empezando con ‘Demasiadas mujeres’, que ya has explicado que es como el inicio de un viaje, de coger un avión desde Madrid y hacia el mundo, la gente puede esperar otra cosa. Puede dar la idea de que el disco va a ser más underground, de que van a salir más esas bases, más electrónico… en lugar de remitir tanto al pop en español. No sé si esto ha sido un debate entre Alizzz y tú, el hacerlo más españolete, más orgánico o más underground.
Sigue teniendo cosas modernas a nivel producción todo el disco, pero hay que estar metido en el género, porque sí que luego se vuelve más orgánico. Por ejemplo, si escuchas el corrido mexicano tiene un toque experimental que lo aleja de las playlists de corridos. El tema de Calamaro, el arreglo es complicado, hay una mitad sin toda la batería, que es raro para un tema de rock. Está el tratamiento de las voces, trabajar sobre un pad en vez de trabajar sobre la guitarra para los estribillos… Creo que podía haber más producción o más agarrotamiento, pero la produccion ha estado al servicio de las canciones. Sí que creo que ha salido un disco vanguardista, no son puras reminiscencias de estilos. Sí que tiene un punto de canción española, de una nueva canción española.

Hay detallitos en todas las canciones, pero no me parecía que buscaras un disco vanguardista.
Para mí sí. Si tú escuchas Jose Feliciano, ‘Un veneno’ no suena a Jose Feliciano. Mi idea era reivindicar cosas pero desde un punto de vista actual. Que fuese un disco que sonase a hoy en día. A lo mejor no lo he conseguido. Al haber metido tanta raíz, tanta cosa orgánica, a ti te falla para que fuera vanguardista. Te hubiera pedido más. A lo mejor. Cuando lo miremos con un poco de tiempo… Pero creo que todos los temas están mirando al futuro.

«En el disco no pone C. Tangana, ni en ningún lado de la promo. Cada vez que pone C. Tangana pido que lo borren. Solo pone El Madrileño»

En ‘Cambia’ hablas de sacarte el vestido de Puchi (Puchito). No sé si te estás quitando un personaje de encima, o eres el C. Tangana que conocimos… El Madrileño iba a ser tu nombre, pero al final no.
Sí, sí, El Madrileño es el nombre del proyecto.

No es tu firma.
¿No es mi firma…? En el disco no pone C. Tangana, ni en ningún lado de la promo. Cada vez que pone C. Tangana pido que lo borren. Solo pone El Madrileño.

Pero no lo borras de Spotify y todo eso, porque ahí tendrías que empezar de cero. Ahí el disco es de C. Tangana.
No me importaría por los números. Si es un reto, me propongo quitar C. Tangana y dejar El Madrileño. Se le va a caer el pelo a esta gente de aquí (NdE: risas de la gente de Sony presente). Si me estás poniendo como que si no me atrevo… (risas)

Por mí no lo hagas que me haces un destrozo en mi Tidal.
Está bien reivindicar El Madrileño y que C. Tangana también esté ahí, porque C. Tangana también ha sido… Pero ahora mismo para mí El Madrileño es el nombre del artista y del álbum y es lo único que me representa.

¿Por qué? ¿Tiene algo de malo C. Tangana? También tiene canciones que muestran cierta debilidad…
Porque sí. Porque lo que se queda quieto se muere, y no me gusta pensar que me he muerto. Siempre estoy intentando ir a por el siguiente movimiento.

«Estoy deseando que la gente joven me sorprenda y haga algo diferente, pero de momento…»

¿Qué crees que va a pasar en los próximos años con la música antes llamada urbana, trap…? Creo que tiene que pasar algo ya pronto que nos toque las narices a la gente. Que nos descoloque como pasó con aquello. Tú estás haciendo un disco que no tiene nada que ver con eso. Me parece muy significativo para lo que es un movimiento cultural…
Eres el primero que lo dice. Todavía la gente me mete en el mismo catálogo. Habiendo escuchado el disco.

Huele a que la gente con inquietudes va a pasar pronto a otra cosa. Y que van a salir más cosas, que nos descoloquen tanto como PXXR GVNG.
Ojalá que suceda. Estoy deseando que la gente joven me sorprenda y haga algo diferente, pero de momento…

Drake, antes era una referencia para ti. Me pregunto si tienes muchas ganas de oír su disco. Porque yo no.
(risas) Pues viendo los adelantos, creo que no mucho. No, creo que no… Pero me gustará el disco de Drake, porque escribe de puta madre, lo habrá compuesto con «PARTY» (PARTYNEXTDOOR), y está toda la gente buena ahí… y él es muy bueno, pero sí que me falta algo. Y es lo que he intentado hacer yo con el disco, proponer algo distinto.