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«Algo para tu cuerpo y mente»: lo mejor de Sónar 2019 en 4 categorías de estilos

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Sónar se celebrará definitivamente este año pese a las recientes noticias que apuntaban a una posible cancelación debido a la huelga de montadores (su denuncia al festival por la contratación de trabajadores externos ha sido desestimada) y lo hará un mes después de lo habitual, en concreto los días 18, 19 y 20 de julio como siempre en los recintos de Sónar De Día (Fira Montjuïc) y Sónar de Noche (Fira Gran Via L’Hospitalet). Tras la sustitución de A$AP Rocky por Stormzy, repasamos los nombres más interesantes en la edición nº 26 del festival barcelonés, que sigue a la zaga de los sonidos más punteros.

Grandes valores y promesas del rap, R&B, dancehall…

La programación de hip-hop de este año en Sónar está encabezada por Bad Bunny, el trapero del momento aunque ha demostrado navegar cómodamente otros géneros. Su set lleno de hits promete ser un éxito de asistencia como lo acaba de ser en Río Babel, pero Sónar tiene preparado un cartel exquisito dentro de este género en el que hay que destacar la presencia de la superestrella del grime Stormzy, confirmado tras la cancelación de A$AP Rocky; y Vince Staples, uno de los visionarios del hip-hop más respetados del momento gracias a discos como ‘Big Fish Theory’. También el genio del grime Skepta, ganador del Mercury Prize en 2017 con ‘Konnichiwa’, presentará en el festival barcelonés su último trabajo, ‘Ignorance is Bliss’, que ha dejado varios éxitos como ‘What Do You Mean?’ con J Hus. La próxima edición de Sónar será también una gran oportunidad para ver en directo a Bad Gyal, que acaba de fichar por Universal y de estrenar el single ‘Santa María’; el rapero Octavian, ganador del BBC Sound of 2019 por delante de valores como Ella Mai o Rosalía, y al rapero irlandés Rejjie Snow, especializado en un hip-hop nostálgico y empapado en melodías de R&B que ha dejado plasmado en singles como ‘Egyptian Luvr’ o ‘1992’. Ojo también a la sesión de Brat Star, conocida por sus sesiones para Yung Beef, si bien estas suelen ser eclécticas e incluir ritmos de pop o industrial.

La electrónica más sofisticada

Los fans de la electrónica más emotiva y los de la electrónica más cerebral encontrarán en el cartel del Sónar razones para salir satisfechos del evento. En el primer grupo es obligada la mención de Four Tet, uno de los claros headliners de esta edición. Sus piezas de electrónica preciosista y con gran carga emocional han conquistado a una generación, y su último disco ‘New Energy’ se ha revelado como otra obra fundamental en su catálogo. Más sesuda es la electrónica de Arca, que presentará en Sónar un nuevo espectáculo inspirado en el cabaret y la ficción especulativa en el que la productora venezolana estrenará algunos temas nuevos. También podríamos incluir en este grupo a Holly Herndon, que acaba de sacar un disco interpretado por un ente de inteligencia artificial llamado Spawn, o a Actress, que acude al Sónar con el alias de Young Paint también para explorar la inteligencia artificial; un alias «articulado a través de un programa informático avanzado que aprende y asimila los sonidos del propio [Darren] Cunningham para dar forma a algo nuevo». También tiene relación con Herndon Jlin (ambas han colaborado), mientras su directo promete ser uno de los más especiales del festival: la artista de Indiana, conocida por sus sofisticados ritmos y producciones, presentará la música que ha compuesto para ‘Autobiography’, el nuevo espectáculo de danza de Wayne McGregor. Más buen tecno de aires oscuros vendrá de la mano de Daniel Avery y de Amélie Lens, entre otros, mientras Sevdaliza, también vocalista y performer, volverá al Sónar tras su visita de 2016 para presentar el espectáculo The Great Hope Design, en el que seguramente volverá a impactar a los presentes.

Los paisajistas

En el Sónar como cada año habrá espacio para el ambient y la electrónica que busca la atmósfera más que el ritmo. Fennesz es por supuesto un nombre clave en este ámbito, pues es uno de los mayores exponentes del glitch y la electroacústica en la actualidad. El austriaco presentará su nuevo disco, ‘Agora’. La reputada productora y pianista Kelly Moran, autora de ‘Ultraviolet’, editado por Warp, hará lo propio con su espectáculo ‘Grand Piano AV Live’, en el que conjugará sintetizadores con composiciones de piano preparado. Otro pianista, Hauschka, conocido entre otras cosas por la banda sonora de la película ‘Lion’, nominada al Oscar, presentará un show centrado en este instrumento como lo está de hecho su último trabajo, ‘A Different Forest’, en el que ha buscado evocar la magia de este paraje natural. Finalmente no podemos dejar de recomendar a la italiana -residente en Berlín- Caterina Barbieri, conocida por sus hipnóticas composiciones de sintetizador modular, como las reunidas en su álbum de 2017 ‘Patterns of Consciousness’ o en el más reciente ‘Ecstatic Computation’, editado este mismo año. Fans del Oneohtrix Point Never de ‘Rifts’, de Steve Hauschildt… probablemente ya la conozcáis, pero si no es el caso, por nada del mundo os perdáis su espectáculo.

El baile sin freno

Los ritmos bailables y hedonistas de Daphni, alter ego de Caribou, que acaba de publicar el divertido single ‘Sizzling’, cerrarán la primera jornada de Sónar, mientras el viernes esta responsabilidad correrá a cargo de dos de los mejores valores actuales en el ámbito del house como son la surcoreana Peggy Gou, autora del hitazo ‘It Makes You Forget (Itgehane)’ y el autor de ‘Equation’, el alemán Palms Trax. Ambos harán una sesión conjunta. Por su parte, el misterioso Dixon hará la sesión de cierre del sábado, cerrando la nueva edición del Sónar por todo lo alto. Al margen de los míticos Underworld, otros cabezas de cartel de esta edición, También prometen baile sin interrupción los sets del parisino SebastiAn, conocido por sus pegadizos temas de electro editados por Ed Banger, el icono del lo-fi house Ross from Friends; y Artwork, que está despuntando con una serie de pepinos de acid house nada misteriosamente titulados como son ‘Let Go of this Acid’ o ‘This Acid’. Esta última reza: «I got something for your mind and body». Un buen lema para el Sónar, en cualquier edición.

Beyoncé estrena el vídeo de ‘Spirit’ y revela el tracklist de la BSO alternativa de ‘El Rey León’

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Beyoncé se ha implicado a fondo en una nueva banda sonora de ‘El Rey León’, que este año cumple 25 años y presenta nueva versión. Además de poner voz a Nala (nada menos que Donald Glover es Simba), este 19 de julio se estrenará un disco llamado ‘The Lion King: The Gift’ del que Beyoncé es la comisaria y cuyo primer single es el tema ‘Spirit’. El tracklist de ese álbum se ha revelado hoy y contiene voces tan populares como Kendrick Lamar, Jay Z o Childish Gambino, pero también otras más desconocidas. A su vez, Beyoncé ha estrenado el vídeo de ‘Spirit’ durante un especial del Rey León de la cadena ABC, en el que la cantante ha presentado el disco como “una carta de amor a África”. El videoclip es tal y como te lo imaginabas, incluso con la participación de Blue Ivy.

Con la participación de artistas medio comerciales como Labrinth o Ilya, además de por supuesto la propia artista, ‘Spirit’ es una balada clásica que podría haber encajado en los tres primeros álbumes de Beyoncé. Aparece la influencia africana, pues expresamente la cantante ha querido reunir, en general, en el álbum, sonidos «R&B, pop, hip hop y Afro Beat», y añade que ha querido hacer algo más que «reunir una colección de canciones inspiradas por la película», sumando a los participantes «en su propio viaje para conectar la historia». Así, cada canción se ha escrito relacionada a una parte del guión. También ha reunido a productores africanos porque «la autenticidad y el corazón» eran importantes para ella.

Aparte de este disco, ha salido otro álbum con la banda sonora original del nuevo proyecto cinematográfico. Ahí es donde encontramos el tema con Beyoncé y Donald Glover, ‘Can You Feel the Love Tonight’. La película se estrena en España el 18 de julio.

Os dejamos con el tracklist de ‘The Lion King: The Gift’:
01 Beyoncé: “Bigger”
02 Beyoncé: “Find Your Way Back (Circle of Life)”
03 Tekno / Yemi Alade / Mr. Eazi: “Don’t Jealous Me”
04 Burna Boy: “Ja Ara E”
05 Beyoncé / Kendrick Lamar: “The Nile”
06 Beyoncé / JAY-Z / Childish Gambino: “Mood 4 Eva”
07 Salatiel / Pharrell / Beyoncé: “Water”
08 Blue Ivy Carter / SAINt JHN / WizKid / Beyoncé: “Brown Skin Girl”
09 Tiwa Savage / Mr. Eazi: “Keys to the Kingdom”
10 Beyoncé: “Otherside”
11 Beyoncé / Shatta Wale: “Already”
12 Tierra Whack / Beyoncé / Busiswa / Yemi Alade / Moonchild Sanelly: “My Power”
13 070 Shake / Jessie Reyez: “Scar”
14 Beyoncé: “Spirit”

Pablo López, la BSO de ‘Yesterday’, Marshmello… en las listas españolas de álbumes

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Pablo López es el nuevo número 1 de la lista de ventas española con ‘Tour Santa Libertad’, mientras Natalia Lacunza cae del puesto 1 al puesto 7 en su tercera semana en lista con ‘Otras alas‘. ‘Tour Santa Libertad’ es un disco grabado en directo el Palau Sant Jordi de Barcelona el 15 de diciembre de 2018, y su audio (también se vende el DVD) no se ha subido de momento a las plataformas de streaming.

La subida más importante tanto en ventas como en streaming se produce de mano de ‘El mal querer’, que pasa del 10 al 6 en ventas y del puesto 8 al puesto 2 en streaming, probablemente por la llegada de Rosalía a festivales como Mad Cool y Bilbao BBK Live. De hecho, Vetusta Morla también vuelven a subir en ambas listas en su 87ª semana de vida con ‘Mismo sitio, distinto lugar’, probablemente por motivos similares.

El resto de entradas en ventas son ‘Miguel Ríos y las Estrellas del Rock’ en el puesto 41, Himesh Patel con la banda sonora de ‘Yesterday’ con canciones de los Beatles en el puesto 78 y los Rolling Stones con la reedición de ‘Rock and Roll Circus’ en el 84.

En cuanto a streaming, continúa en el número 1 el disco colaborativo de J Balvin y Bad Bunny, mientras Marshmello llega al puesto 76 con ‘Joytime III’ y Jaden al número 99 con ‘Jaden’.

Rosalía suma su cuarto top 1 en España con ‘Milionària’; Bad Gyal, top 14 con ‘Santa María’

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Rosalía firma el nuevo número 1 de singles en España con ‘Milionària’, su nueva rumba en catalán. No es, por mucho que pueda parecer, la primera vez que una canción cantada en catalán es número 1 en el país: curiosamente Shakira, colombiana pero vinculada a Cataluña por su vida personal, ya lo había sido en 2014 con ‘Boig per Tu’, su versión de Sau. ‘Milionària’ supone el cuarto número 1 de singles en España para Rosalía tras ‘Di mi nombre’, ‘Con altura’ y ‘Aute Cuture’. ‘Malamente’ nunca llegó a pasar del puesto 2, aunque continúa en la tabla más de un año después de su publicación.

Otra entrada interesante en la lista de singles española es la de Bad Gyal con ‘Santa María’. Entra en el número 14, un debut estupendo para quien todavía no había logrado colocar una sola canción en la tabla de éxitos pese a la repercusión en streaming de muchas de sus canciones, muy especialmente de ‘Fiebre’, que tiene reproducciones suficientes para un disco de platino.

Otras entradas destacadas de la semana son ‘Bésame’ de David Bisbal y Juan Mgán en el puesto 38; ‘Instagram’ de Dimitri Vegas, David Guetta, Daddy Yankee y Like Mike en el 63; ‘Goodbyes’ de Post Malone y Young Thug en el 85; ‘Boomerang’ de Sech en el 94; ‘Que me baile’ de Chocquibtown y Becky G en el 96 y ‘Una vida para recordar’ de Piso 21 y Myke Towers en el 97.





La Bien Querida nos revela en exclusiva cómo será su nuevo disco, ‘Brujería’: «Es un disco-hechizo»

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[Foto de La Bien Querida: Alfredo Arias.]

Estas semanas los streamings de ‘Dinamita’ y ‘Los Jardines de Marzo’ de La Bien Querida han subido como la espuma a raíz de su aparición en la tercera temporada de ‘Paquita Salas’. El poder de la pequeña pantalla, sea la convencional o sea Netflix. Pero en septiembre probablemente se vean desplazadas por nuevas canciones, porque a finales de dicho mes llega el nuevo álbum de La Bien Querida, que viene cargadito de cambios: ya sabíamos que la producción correría esta vez a cargo de Carlos René de Axolotes Mexicanos, pero ahora sabemos que ‘Brujería’ (en esta entrevista nos revela el título del disco) contiene todo un concepto alrededor del ocultismo, con un prometedor artwork, además de tres colaboraciones –una de ellas con Diego de Carolina Durante– y muchas más novedades. De todo esto quisimos hablar con Ana Fernández-Villaverde antes de su acústico en el Centro de Arte Contemporáneo de Sevilla, dentro del ciclo Pop CAAC organizado por Green UFOs.

En la entrevista, Ana nos da muchos detalles sobre la creación de este inminente álbum, pero también nos habla sobre sus composiciones para Soleá Morente, sobre el uso de su música en la serie de Los Javis para Netflix (en la que también hace un cameo), sobre el último disco de Lana del Rey (¡atención a la mención a ’13 Beaches’!) o echa un vistazo a otros puntos de su carrera. Y la verdad es que, echando la vista atrás y ya que hablamos de «Paquita», es bastante probable que muchos de los que decían en 2009 que La Bien Querida iba a ser un fenómeno pasajero estén ahora, cinco discos después, haciendo con esas palabras lo que Noemí Argüelles con Magüi: “yo a ti no te conozco y no te he visto en mi vida”. La Bien Querida presentará oficialmente ‘Brujería’ en directo el día 16 de noviembre, en la sala Joy Eslava de Madrid.

El concierto que vas a dar es en acústico, e imagino que en el setlist repasarás tus cinco discos anteriores. Pero, ¿tendremos alguna sorpresa en forma de adelanto de tu sexto disco?
No, no, de momento no.

Sé que el proceso de grabación está bastante avanzado, ¿no?
¡Ya está acabado! Ya está acabado, sale en septiembre, el 27 de septiembre.

¿Antes de eso saldrá un primer single supongo?
Claro, saldrá algún adelanto antes, pero ahora mismo no sé cuál va a ser el primer single.

«David (Rodríguez) no lo ha producido, lo ha producido (Carlos) René, de Axolotes Mexicanos»

Imagino que no puedes contar mucho, pero, ¿hay algo que nos puedas decir en cuanto a producción, temáticas, letras…?
Pues por ejemplo te puedo contar que David no lo ha producido, lo ha producido (Carlos) René, de Axolotes Mexicanos. Y los músicos que han tocado son Juan Pedrayes a la batería, Mario del Valle y Lucas Vidaur a las guitarras, y Lucia Palacio y Esther Nuñez tocan las cuerdas. Además David Rodríguez toca la guitarra en un par de canciones.

¿Y en cuanto a sonido? ¿Cómo ha afectado el cambio de producción al sonido de las canciones?
La producción ha cambiado, claro, ya lo veréis, pero tampoco he entregado las canciones a René y le he dicho “haz lo que te dé la gana”. Lo he hecho con él, él se ha adaptado a mis gustos. Entonces sí, hay un cambio, pero no va a notar la gente un cambio súper drástico, al fin y al cabo son mis canciones y creo que tienen un sello personal. El diseño sonoro es de René.

Aparte de la producción y de lo que me has comentado de Juan, Mario y Lucas ¿hay colaboraciones de otros artistas en forma de duetos?
Sí, sí, colaboran Diego de Carolina (Durante), Jota de Los Planetas y David Rodríguez. Tres chicos que admiro mucho.

«Yo tiendo a repetirme en mi forma de componer, David en su forma de producir. Quería un cambio»

¿Por qué elegiste cambiar de productor y cómo llegaste a René de Axolotes?
Pues tenía claro que tenía que cambiar un poco de sonido y de rollo. Ya llevaba cinco discos producidos por David y está claro que todos nos tendemos a repetirnos. Yo tiendo a repetirme en mi forma de componer, David en su forma de producir. Quería un cambio. Y bueno, David me dijo “escucha a René, que es joven, tiene otros oídos, así como más modernos, lo podría hacer bien”. Y ya hablé con René, y fuimos tirando. Pero ha costado, ¿eh?

Imagino que teníais visiones muy distintas, ¿no?
Sí… Ha costado, he sufrido mucho. (risas) Eran visiones muy distintas, nos hemos peleado, etc. Pero es que claro, nos hemos tenido que conocer, adaptar el uno al otro al fin y al cabo. Pero estoy muy contenta con el resultado.

Algo que sí se mantiene imagino que es el sello: ¿saldrá también con Elefant?
Sí, sí, estoy muy a gusto con ellos. Luis y Montse apostaron por mí desde el principio, y me demuestran con cada disco y ante cualquier problema que están ahí conmigo apoyándome, para mí es el mejor sello y el mejor trato. Todo lo que necesito, si está en su mano, Luis me lo consigue.

La verdad es que todos los artistas que han trabajado con Elefant hablan maravillas de ellos, no recuerdo ninguna queja.
Y eso es súper difícil, ¿eh? Porque este mundo al final es un negocio. Pero ellos no solo te dan una sensación de familia, es que te lo demuestran. Con hechos. Son maravillosos.

«Javier Calvo me escribió diciéndome “estoy escribiendo ya «Paquita 3″ y tengo una escena en la que tu canción ‘Los Jardines de Marzo’ la veo clarísima”»

Te hemos visto hace nada en la nueva temporada de ‘Paquita Salas’. Suenan dos temas tuyos, y uno de ellos con tu aparición incluida cantándolo. ¿Cómo surgió eso?
Yo ya conocía de unas Navidades a Los Javis, especialmente con Javi Calvo tengo más contacto. Y el verano pasado, cuando la segunda temporada de «Paquita» se presentó, me escribió diciéndome “estoy escribiendo ya «Paquita 3» y tengo una escena en la que tu canción ‘Los Jardines de Marzo’ la veo clarísima”. Y me hizo mucha ilusión, pero piensas “bueno, luego igual cambia de opinión”. Y no, no cambió de opinión. (risas) Y muy guay, salgo con Nieves (Lázaro) y Juanma (Padilla), que tocan conmigo ahora, y además también se vino René al bajo. La experiencia estuvo muy bien. Cansado, porque al final los rodajes son muy cansados, estás ahí horas… pero bien.

También hay una canción tuya en otra peli reciente, ‘Lejos del fuego’ de Javier Artigas. Hablé con él y me dijo que suele elegir canciones tuyas para sus guiones porque tus letras y música encajan con el tono melancólico y emocional que le piden las escenas. Y que en ‘Lejos del fuego’ la canción sirve com himno para el grupo de amigas protagonista de la peli. ¿Cómo fue la cosa de colaborar en esta peli?
‘Lejos del Fuego’ me moló mucho cuando la vi. A mí toda la gente que me escribe que está empezando con proyectos artísticos se lo suelo pasar a Luis Calvo de Elefant y lo miramos, lo valoramos y casi siempre dejamos las canciones, porque hay que apoyarse los unos a los otros. La canción es ‘Poderes Extraños’ en una versión remix de Triángulo de Amor Bizarro, que me hicieron para el DVD de remixes que saqué hace unos años. Cambiaron los acordes mayores de la canción por acordes menores y le da un aire misterioso que mola mucho y queda perfecta en la peli. El disco nuevo, de hecho, tiene un sonido muy cinematográfico, las letras, y todo en general.

«El disco se llama ‘Brujería’. Está relacionado con el ocultismo, la magia, lo inexplicable»

¿El título se sabe ya?
El disco se llama ‘Brujería’. Está relacionado con el ocultismo, la magia, lo inexplicable. Y todo tiene mucha relación con el amor, porque cuando uno se enamora siente como que le han hecho brujería.

Tengo dos preguntas sobre ‘Fuego‘. De ese disco me gustaron mucho más ‘Lo veo posible‘ y ‘Peor que las demás’ que la que al final ha sido casi la preferida, ‘Recompensarte’. En concreto, ‘Lo veo posible’ me parece preciosa y a la vez muy oscura, y esa mezcla también se da en la producción, con unas estrofas minimalistas y un estribillo que es todo lo contrario.
Era un poco la intención con ‘Lo veo posible’. Y yo también pienso que ‘Recompensarte’… Bueno, que a mí no es de las que más me gustan. Pero a la gente le gusta mucho la fiesta. (ríe) ‘Peor que las demás’ era de mis favoritas, pero luego en los conciertos no la tocamos, porque vemos que no tiene tanto feedback. A la gente le gusta escuchar los hits, y cuando tienes cinco discos, elegir un repertorio de una hora… es complicado.

La otra pregunta es sobre ‘7 días juntos’. Nos contaste en su día que la parte que hace Joan Miquel iba a hacerla C. Tangana, pero dijo que no se veía. ¿Habéis vuelto a contactar con él para alguna otra colaboración?
No, fue eso puntual y ya está. Si hubiese dicho que sí, se hubiera hecho con otro aire, claro, le hubiésemos dejado llevarlo a su rollo. Pero bueno, dijo que no. Pensamos en Joanmi y la canción suya quedaba perfecta.

Igualmente en estos años el estilo de C. Tangana ha cambiado mucho, ¿no? Aunque también es muy distinto el estilo de Yung Beef al tuyo, y ahí está…
Yung Beef me encanta. Me gustó mucho contar con él y mezclar su rollo con el nuestro. Es el trapero que más me gusta, es muy libre y es muy listo.

«(Cuando compones) para otros es como que todo vale, porque tienes menos miedo a repetirte o no te pones tantos filtros»

Compusiste para Soleá Morente tres canciones (NdE: ‘Vampiro’, ‘Nochecita Sanjuanera’ y ‘Todavía’, de su segundo disco). ¿Cómo fue ese proceso?
Muy bueno, Soleá es muy amiga mía, y confía mucho en mí. Es como más fácil hacerlo cuando alguien ya confía en ti que cuando quieres intentar gustar a alguien o intentar venderle algo tuyo. Y es también más fácil componer para otros que para ti, no sé. Cuando lo haces para ti te pones más filtros, y para otros es como que todo vale, porque tienes menos miedo a repetirte o no te pones tantos filtros. Es muy guay, me gusta. (Hace una pausa) Para el nuevo de Soleá también le hecho unas canciones.

Vamos a tener un momento fan conjunto: sé que te gusta mucho Lana del Rey, ¿no?
Me encanta. Me encanta, es una inspiración, y especialmente en ‘Fuego’ y también para este nuevo disco. En este disco hay muchas baladas, y sus baladas son una gran inspiración. Oigo dicen de ella que saca siempre el mismo disco, pero a mí me mola ese mismo disco. Además tiene un registro vocal precioso.

«Escuchar a Lana del Rey me inspira y motiva para escribir. Soy muy fan»

Vi la playlist que hiciste para Mondosonoro sobre sus tres primeros discos. Me llamó la atención que, aparte de los temas míticos, destacases ‘Terrence Loves You’, que me encanta pero ni fue single ni es en absoluto de los más conocidos. ¿Del cuarto qué canciones destacarías?
Todas. Pfff, es que me gustan todas. Cada una tiene algo que me encanta… no sé, mira, ’13 Beaches’. Además, tengo una canción en el nuevo disco cuya melodía está inspirada en ’13 Beaches’. Aunque yo luego digo “está inspirada en tal” y no se nota nada… A ver, no es un plagio (ríe), pero me inspira. Escuchar a Lana me inspira y motiva para escribir. Soy muy fan.

Yo también me la suelo poner para escribir… no artículos, claro, pero para historias y guiones que escribo. Y sé de bastante gente que lo hace, es verdad que tiene ese poder para que te venga la inspiración cuando te rehuye.
Sí, es que es una música muy agradable, puedes pasear mientras la escuchas también… Me gusta. También me gusta mucho en ese sentido Cigarettes After Sex.

Bueno, es que…
Molan, ¿verdad? Me agrada, les escucho mucho, la verdad.

¿Hay otras influencias que hayas tenido en el disco? Ya sea actuales, como el caso de Lana y de Cigarettes, o no tan actuales.
Las de siempre, New Order, los Cure, Los Planetas, son como la referencia que siempre tengo ahí… Depeche Mode. Hay clásicos a los que siempre recurro cuando estoy bloqueada, me pongo a escucharlos y me inspiran melodías.

Antes hablábamos de ‘Paquita’. Tuiteaste hace poco una foto que te había hecho su productor, Enrique Lavigne, bromeando sobre si sería la portada del disco nuevo. Imagino que no será esa, pero, ¿la tienes ya lista? ¿O tienes claro el concepto sobre el que quieres basarla? Te pregunto por portadas porque el listón lo tienes alto…
Sí, sí, está súper currada, ésta va a ser el diseño y la maquetacion más elaborada de todos los discos que he sacado. Todo está lleno de dibujos, que me los ha hecho Mario Rivière, que es un dibujante y diseñador sobre todo conocido por hacer las portadas de los libros de (Editorial) La Felguera. Ocultismo underground molón.

«[Sobre ‘Brujería’] Es un disco-hechizo en sí, porque las canciones son microhechizos que lanzamos ahí, al mundo»

Pues a ver: el disco se llama ‘Brujería’ y es un disco-hechizo en sí, porque las canciones son microhechizos que lanzamos ahí, al mundo. Pero además, a cada canción le corresponde un hechizo que en el libreto aparece debajo de cada una de las canciones. Los hechizos son para conseguir diferentes cosas. Cuando abres el disco (CD y LP) se abre un altar, para que tú hagas los hechizos cuando escuches las canciones. Todo esto, los dibujos, el altar, me lo ha hecho Mario, y es increíble el resultado… Te lo enseño. (NdE: saca su móvil y certifico que sí, que el resultado que veréis es increíble) Leí ‘Angeles Fósiles’ de Alan Moore, donde desarrolla la idea de que el arte es magia, y de hecho Alan Moore al cumplir los cuarenta se hizo mago. Y de ahí me vino la inspiración para este disco. He desarrollado todo el disco sobre la magia, el ocultismo, guiños a Aleister Crowley, el Tarot… Y además el disco en sí está dedicado a la Sociedad Secreta del Domingo Escarlata, una sociedad ya disuelta pero de la que conocí a varios miembros.

Wilco te advierten de que el «amor está en todas partes» en el primer adelanto de su nuevo disco

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Wilco han anunciado que su nuevo disco, el undécimo de su carrera, se titula ‘Ode to Joy’ y llega el 4 de octubre. Su último trabajo hasta la fecha, ‘Schmilco’, que se había presentado con una graciosa portada obra del ilustrador catalán Joan Cornellà, se lanzó en 2016.

Los autores de álbumes tan influyentes como ‘Yankee Hotel Foxtrot’ han compartido el primer adelanto de este nuevo trabajo, ‘Love is Everywhere (Beware)’. Una balada que Jeff Tweedy explica así: «DEBE haber más amor que odio, ¿¡verdad!? No siempre me da la sensación de que podamos estar tan seguros. En cualquier caso, estoy empezando a sentir que estar cómodo en esa ecuación no me da siempre la mejor motivación para ser la mejor versión de mí mismo. Puede hacer que me salga de rositas cuando creo que debería contribuir más amor más allá de mi cómodo ámbito de familia y amigos».

El comunicado concluye: «Así que supongo que la canción es una especie de advertencia hacia mí mismo en cuanto a que SÍ, el amor SÍ ESTÁ EN TODAS PARTES, pero ¡CUIDADO! No puedo dejar que ese sentimiento me absuelva de mi responsabilidad de crear más amor».

‘Un whisky con hielo’ (feat. Algora) es el rotundo regreso al pop del «nuevo Raúl Querido»

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Desde hace una década, Raúl Querido se ha convertido en uno de los artistas más inquietos, prolíficos y singulares del underground madrileño, llegando a publicar «más de treinta discos digitales, entre singles, EPs y algún LP, publicados a través de Bandcamp en menos de tres años». A partir de entonces, su actividad, más que relajarse, se fue diversificando en distintos proyectos colectivos –el punk político de El Pardo, Agnes, Caliente Caliente–, además de ejercer de productor, programador de conciertos y DJ, además de consolidarse como miembro del grupo de Víctor Algora. Pero parece que al fin ha llegado el momento para él de dar un paso adelante.

El próximo viernes 19 de julio se publica ‘Un whisky con hielo’, single que marca un punto de inflexión en su trayectoria. Por primera vez ha confiado en otros para la producción: los conocidos y estimados Cristian Pallejà y Ferran Resines, en sus Estudios Caballo Grande. Y no por primera vez pero sí de manera llamativa, renuncia a la autoedición para que sea El Genio Equivocado (Hazte Lapón, Cosmen Adelaida, Ladilla Rusa, etc.) quien le apoye en esta nueva etapa, que tendrá continuidad con más canciones a lo largo de este año y un álbum que llegará ya en 2020.

En cuanto a ‘Un whisky con hielo’, hoy estrenamos en JENESAISPOP su vídeo oficial como adelanto al lanzamiento del single digital: algo más que un lyric-video realizado por el artista gráfico Glux_ –al que quizá recordaréis como parte del tándem que formó con Olaya Axolote en las primeras tiras cómicas «Yo he venido de mi casa», que publicábamos tiempo atrás–, en el que traslada a una vertiginosa sucesión de imágenes animadas el espíritu de la canción. Una canción que, entre ecos de Joe Crepúsculo, Casiotone for the Painfully Alone o sus adorados Arab Strap, nos trae a un Raúl Querido «más pop que nunca, con un estribillo memorable» que en su recta final cuenta con coros del mencionado Algora.

Todo eso sin perder las señas características del artista, como son su letra cantada casi hablando, o el sentido del humor mezclado con “el sentimiento trágico de la vida”: «El “nuevo Raúl Querido” vuelve para hacer bailar, y para cantarle sin vergüenza a las relaciones humanas en unos tiempos en los que hasta hablar por Whatsapp parece ya algo obsoleto. También cuela referencias pop, literarias y cinematográficas, se apropia de versos de otras canciones y presta palabras y pone rimas al costumbrismo, enfocando su crítica social más hacia la redención y hacia el humanismo. Canta queriendo emocionar y divertir, a la vez que comparte los procesos de aprendizaje, resistencia e ilusión, que no dejan de ser el motor del día a día. (…) Un regreso, por lo tanto, fiel a sus comienzos, pero renovado: diez años aprendiendo, para empezar de nuevo y mejor».

Raúl Querido encabeza el cartel de la fiesta TOP POP 2K19 del sello Jeanne D’Arc Editorial, el 25 de julio en la sala Siroco de Madrid. Además, el 1 de agosto y en el mismo local, actúa como parte del grupo La Perfecta Moment junto a Perapertú.

Ed Sheeran / No. 6 Collaborations Project

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Justin Bieber, Camila Cabello, Cardi B, Khalid, Stormzy, Eminem, 50 Cent, el argentino Paulo Londra, Travis Scott, Skrillex, Bruno Mars… No quiero ni pensar lo que pasaría en los comentarios de Youtube si estos fueran los invitados del próximo disco de Beyoncé, Taylor Swift o Madonna. La gente diría que están desesperadas por un número 1 en el mejor de los casos. Ed Sheeran puede no tener la culpa de que vivamos en un mundo machista, pero sí de que el disco de duetos con superestrellas que lleva tiempo planeando sea una decepción.

Prometía ‘I Don’t Care‘, el simpático primer single junto a Bieber en el que ambos cantan sobre una fiesta en la que no encajan, si bien en el tema no se terminaba de justificar la necesidad de dos cantantes masculinos. Pero entre el resto son pocas las composiciones destacadas, en ocasiones resultando tan feas como el título dado al largo, ‘No. 6 Collaborations Project’, como es el caso de la guitarra enlatada de ‘Way to Break My Heart’, la producción a lo Avicii de ‘South of the Border’ o ‘1000 Nights’, la típica nadería en que los artistas cuentan cómo es su vida de gira, ajenos al interés general. Algo que además, cuando llega este tema ya se nos había contado en ‘Take Me Back to London’, en la que se mencionan Glastonbury o el estadio de Wembley, y que suena excesivamente grave y preocupada sin motivo.

Parece que la gracia de este álbum es que Ed Sheeran muestre su versatilidad para adentrarse en el grime, en el rock, en el hip hop o en la balada, como ha dejado antes ver en singles tan diferentes entre sí como ‘Perfect’ (aquel que cantó con Beyoncé y Andrea Bocelli) o ‘Don’t’, pero lo único que ponen sobre la mesa estas composiciones es su escasísima personalidad. Podrán sonar en las playlists de hits y acumularán millones de streamings, pero la esclavitud con que siguen fórmulas preestablecidas de éxitos actuales es deprimente: la canción con las guitarras eléctricas más subidas de tono, ‘BLOW’, bastante inane por otro lado, pues suena a karaoke de Led Zeppelin o Lenny Kravitz, se ha dejado para el último lugar, no vaya a ser que alguien hiciera «skip».

Todo lo demás es bastante predecible: los guiños latinos, el sonido Stormzy de la canción de Stormzy o el sonido Eminem de la colaboración con Eminem. No cabe duda de que Edward Christopher ha hecho este álbum como mero divertimento, ¿pero era necesario rehuir del encanto de canciones como ‘Thinking Out Loud’ y ‘Castle on the Hill’? Apenas la balada de devoción absoluta hacia tu pareja que es ‘Best Part of Me’ junto a YEBBA o el aroma blues de ‘I Don’t Want Your Money’ son dignas de haber sido incluidas en «Divide«.

El artista continúa siendo fiel a sí mismo en unas letras en las que canta sobre ser uno mismo, estar en su casa, no renunciar a nada por la fama y las fiestas, etcétera. Es paradójico que, con ese discurso y valiéndose por sí solo en el escenario, se haya querido rodear de toda esta «beautiful people» con la que dice no encajar en el tema inicial, para ofrecer un álbum que suena como una mímesis de la gente que se mete en las fiestas que critica. Ganas de que llegue más bien su prometido álbum intimista a lo ‘Nebraska’.

Calificación: 4,7/10
Lo mejor: ‘I Don’t Care’, ‘Antisocial’, ‘Best Part of Me’, ‘I Don’t Want Your Money’
Te gustará si te gusta: escuchar playlists de hits, Avicii, Eminem, Lenny Kravitz
Escúchalo: Spotify

No te pierdas: Najwa alterna sensualidad y violencia en el impactante vídeo de ‘Lento’

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Najwa acaba de publicar ‘Lento’, un nuevo single producido por El Guincho que hemos analizado en «La canción del día». Es un claro «grower» desde su elemento sutil y hoy lunes es momento de ver su videoclip, claramente diseñado para aumentar el impacto de la canción en un 200%.

El vídeo de ‘Lento’ está dirigido por Agustín Alberdi & Nicotine y conjuga sensualidad con violencia, exactamente como hace esta canción en la que Najwa canta «tú y yo vamos a morir» u «hoy te toca morir lento» para querer decir otra cosa. Con ecos a ‘Crash’ de David Cronenberg desde la primera escena del vídeo, en la que vemos a Najwa chocando brutalmente su coche contra algo, aunque también por el estilismo en ropa interior de Najwa, muy 90s, el vídeo sigue la tendencia sangrienta de otros clips recientes y presenta a Najwa cortándose las venas o sangrando por la nariz, en cualquier caso acompañada de una misteriosa doble contra la que lucha bate en mano.

Un vídeo, por otro lado, lleno de grandes planos, muy cinematográficos, que probablemente se encuentre ya entre los mejores publicados jamás por Najwa. La artista ha agradecido así a Alberdi su trabajo: «me gusta como me ruedas colega!!! Puffff»

La Canción del Día: Kate Tempest te «atrapa» por completo hablando de amor en ‘I Trap You’

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“El amor es una cosa que te inventas” es el demoledor inicio de ‘I Trap You’. La canción está siendo una de las pistas menos escuchadas del recomendable nuevo disco de Kate Tempest, ‘The Book of Trap and Lessons‘, pero sí es una de las más inmediatas y fundamentales, pues contiene la idea principal de la que sale el nombre del mismísimo álbum. “Lo llamé amor, pero debería haberlo llamado “trampa””, recita en un momento la artista de «spoken word», mientras reflexiona sobre sus «inseguridades», su «libertad» y las «pequeñas mentiras que se dice a sí misma».

‘I Trap You’ contiene varias frases de esas que llaman la atención desde la primera escucha («I still check my phone 17 times a minute / To see if you called and I missed it»), pero si resulta tan magnética desde el principio es por ese evocador piano que hasta parece situarnos en un café de París en los años 60, o en la feria del pueblo cuando éramos pequeños. Tempest se sirve de las labores de Dan Carey como autor de la música y productor de su disco para hacer uno de sus discursos más intimistas y sentidos jugando con el doble sentido de la palabra «trap».

Esto indicaba en Mondosonoro cuando le preguntaban por este tema: «Hay un amor peligroso, que se convierte en una trampa. El amor puede ser un reflejo de las normas y valores de una sociedad, y en ese sentido puede ser un veneno, puede ser posesivo, tiránico, insano y directamente peligroso. En el disco está presente ese tipo de amor individualista, ese amor de carácter capitalista: empieza con el corazón roto de “Thirsty”, pasa por un terreno bizarro de violencia en “Keep Moving Don’t Move” y se convierte en esa cosa malsana de “I Trap You”, pero hay también otro tipo de amor atravesando todo el disco, que empieza con “Hold Your Own”. Es un amor mucho más sólido y comprensivo, mucho más abierto, sin fronteras de ningún tipo». Continúa luego hablando de la conclusión del álbum, como también hiciera durante nuestra entrevista: «A lo largo del disco el amor puede ser una trampa, una lección, puede ser liberador, pasa por una especie de despertar espiritual en “Holy Elixir” y todo nos lleva a “People’s Faces”, donde todo ese amor que ha sido sentido de una manera tan íntima se permite salir del poema para situarse en el mundo real y permitirnos mirar de verdad a los demás, sentir a los demás al detenernos a observar sus caras, conectar realmente con el mundo que nos rodea». Kate Tempest actúa en noviembre en Barcelona (en La [2] de Apolo, el día 26) y Madrid (en But, el 27). Las entradas ya están a la venta.

Julia Michaels / Inner Monologue Part 2

Julia Michaels, compositora de éxito para Justin Bieber (‘Sorry’), Selena Gomez (medio ‘Revival’), además de Shawn Mendes, Fifth Harmony, Hailee Steinfeld o Britney Spears, tenía cosas que expresar (en forma de canciones) tan íntimas que quizá sería raro o incómodo escucharlas en voz de otro. Ese era el punto de partida de una carrera como solista que comenzó con un exitazo, ‘Issues’, y un ‘Nervous System‘ notable que dejaba caer en ella un halo de estrella del nuevo pop. Pero la primera parte de ‘Inner Monologue’ suponía cierta decepción al mostrar a una artista notablemente más impersonal –parece que su voz, más pulida, ha perdido entidad–, con canciones que, salvo ‘Anxiety’ (en la que compartía padecer con su cliente/amiga Selena) y ‘Happy’ (por su estilo vocal más agresivo), se veían envueltas en un halo de “randomness” que las hacía absolutamente intrascendentes.

Si alguien esperaba que ‘Inner Monologue Part 2’ –el disco en realidad se ha dividido en dos como una estrategia de marketing para atraer público a un tour también partido– paliara en parte esa impresión, mala suerte. Porque, aunque más extenso (esta vez se va a 8 temas), hay escasas señales de mejora en lo musical. ‘17’, ‘Work Too Much’ o ‘Body’ son absolutamente blancas y, de nuevo, inanes, mientras que apenas cabe destacar ‘Priest’ y ‘Fucked Up, Kinda’ por su lenguaje explícito y ’Falling For Boys’ (de verdad, ¿hasta cuándo vamos a tener que seguir aguantando la modita del ukelele para introducir una canción?) por su divertida/fatal letra de absoluta decepción con los chicos que se “confunden con hombres”. No cabe culpar del todo a Michaels: a menudo el gran problema de esas canciones es una producción (a cargo de una ristra de nombres como Jesse Shatkin, Ian Fitzpatrick o Louis Bell, que no parecen implicarse demasiado) plana y muy poco trabajada, digna de cualquier aspirante a popstar de medio pelo. La diferencia con la cohesión y potencia de su primer disco, llevado a cabo por Mattman & Robin y benny blanco, es abismal.

En ese nivel de total irrelevancia, al menos se pueden rescatar por salirse del guión ‘Hurt Again’, una suerte de remake de ‘Somebody That I Used To Know’ de Gotye (que muestra que aquel hallazgo del belga pudo exprimirse más), y la final ‘Shouldn’t Have Said It’, una canción realmente preciosa en lo melódico y lo lírico (en ella esboza con explosiva verborrea un honesto “mea culpa” hacia una pareja), que brilla por sí misma, pero también gracias a la inesperada sutileza en las distintas capas de teclados, sin explosiones gratuitas, que plantea Jorgen Odegard (Imagine Dragons, P!nk, Little Mix). Son señales de que la apuesta por Julia Michaels no es equivocada, pero alguien (su compañía, ella misma) tiene que confiar de verdad en sus capacidades, en lugar de proyectarse hacia una aburrida homogeneidad. Julia Michaels presenta ‘Inner Monologue’ en el Teatro Barceló de Madrid el próximo 4 de octubre. Entradas ya a la venta.

10 joyas que ver en FIB 2019 al margen de Lana del Rey, The 1975, Marina, Franz Ferdinand…

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Este fin de semana se celebra una nueva edición del Festival de Benicàssim, que tiene como cabezas de cartel a Lana del Rey, Vetusta Morla, Fatboy Slim y Kings of Leon, además de contar con nombres tan interesantes como The 1975, Marina (que acaba de ofrecer un grandioso set de música pop en Mad Cool), Franz Ferdinand, Jess Glynne, Superorganism, Cupido, Mueveloreina o Carolina Durante. Pero además en él podrás ver a artistas noveles tan recomendables como Gus Dapperton, Mavi Phoenix, The Big Moon, Octavian o estos 10 que te recomendamos hoy. Más info y entradas, en la web del FIB.

Fontaines D.C.

Entre los grupos que más nos han entusiasmado últimamente, prueba fehaciente de que el rock continúa vivo, los irlandeses Fontaines D.C. Su álbum ‘Dogrel‘ ha pasado por nuestra sección de Discos Recomendados gracias a la inmediatez de temazos como ‘Too Real’ o ‘Big’, que no te puedes perder si te gustan Idles, The Clash o los Blur de ‘Parklife’.

Blossoms

Uno de los grupos de pop-rock más recomendables de Manchester del último lustro son Blossoms. Ya tuvimos la suerte de poder hablar con ellos en los tiempos en que editaban su debut homónimo, que les llevaba al número 1 de Reino Unido y les daba su primer disco de oro, pero desde entonces además han publicado otro álbum llamado ‘Cool Like You’, que incluye deliciosos singles de Brit Pop como el eufórico ’There’s a Reason Why (I Never Returned Your Calls)’.

Peaness

Entre los grupos seleccionados por el siempre exquisito cartel de Madrid Popfest estaban Peaness, tres amigas que se conocieron en la Universidad y a las que unía su amor por el slow-punk y el indie pop. Han publicado los EP’s ‘No Fun’ y ‘Are You Sure’, además de algunos singles sueltos, resultando especialmente irresistible su tema ‘Oh George’.

Sea Girls

Como Girls o en España Mujeres, Sea Girls es un grupo de hombres. Seleccionados por el BBC Sound Of como una de las grandes promesas de Reino Unido, el grupo tiene canciones tan disfrutables por los seguidores de los Killers como ‘All I Want to Hear You Say’ y ‘Damage Done’.

Yellow Days

Si hablamos de «joyas perdidas» en el Festival de Benicàssim es obligatorio hablar de George van den Broek, el hombre detrás de Yellow Days, un proyecto imprescindible para seguidores de gente como Mac DeMarco, Blood Orange o Sean Nicholas Savage. Tras publicar el disco ‘Is Everything Okay In Your World’, ha sacado una serie de singles sueltos a medio camino entre el jazz, el indie y el R&B, entre los que destaca ‘How Can I Love You?’, que adorarán los fans de la primera Feist.

Joakim

El productor francés lleva un par de décadas usando el jazz, la música tribal o el house en favor de su propio sonido en canciones con tanto encanto como ‘Samurai’ de su álbum de 2017 o ‘Forever Young’ y ‘Find a Way’ de su celebrado disco de 2012, ‘Nothing Gold’.

Novio Caballo

Una de esas ocasiones en que podremos ver a una banda de Castellón en el Festival de Benicàssim será esta. Novio Caballo han sido fichados por Mushroom Pillow y, presentados de manera muy acertada como un cruce entre McNamara y El Columpio Asesino, han publicado dos singles de momento, a destacar el muy contagioso ‘Jesús es negro’. Este jueves 18 de julio será el momento de que comprobemos cómo se desenvuelven en vivo.

Barny Fletcher

Con tan solo 20 años Barny Fletcher ha comenzado a destacar como uno de los nuevos valores que no deben de perder de vista los seguidores de Eminem y The Streets. Este año ha publicado la mixtape ‘CANVAS2033’ y el vídeo de ‘Christ Flow’ son 2 minutos de puro divertimento en el supermercado.

Krept & Konan

En activo desde hace una década, publicando diversas mixtapes desde 2009, el dúo de South London alcanzaba finalmente el puesto 2 en las islas británicas en 2015 gracias a ‘The Long Way Home’, que contenía el hit ‘Freak of the Week’, además de las voces invitadas de Ed Sheeran o Emeli Sandé. En su haber cuentan con temas tan chulos como ‘Pour Me Another One’, en el que deslumbra el talento vocal de Tabitha.

Paigey Cakey

La rapera y actriz británica Paigey Cakey ha ido dándose a conocer gracias a la edición de mixtapes y EP’s, llegando a trabajar con gente como Stormzy, además de haber teloneado a Lil Kim o Azealia Banks, y aparecido en un remix de alt-J. En la actualidad presenta la mixtape ‘FLAVOURS’, que contiene temas con tan buena aceptación como ‘Motorola’ o ‘One for You’.

Mallrat apuntó maneras en el inicio del ciclo Lovesick

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En la madrugada del sábado al domingo la Pop Bar de la barcelonesa Sala Razzmatazz arrancó el ciclo Lovesick, donde durante los próximos meses podrá verse a un palmo de distancia a artistas emergentes nacionales e internacionales del pop. Las australianas Haiku Hands serán las protagonistas el próximo 3 de agosto y las madrileñas Cariño harán lo propio el 26 de octubre. Aunque la encargada de abrir el fuego este fin de semana fue la joven de 20 años de Brisbane Grace Shaw, más conocida como Mallrat, que hasta la fecha apenas cuenta con dos EP’s en el mercado: ‘Uninvited’, lanzado hace tres años, e ‘In the Sky’, que el pasado 1 de junio cumplió un año de vida. Foto: Rubén 242.

Respaldada única y exclusivamente por una Dj que lanzó las pistas, Mallrat apareció puntual a las 2:45 en una sala a medio gas. Lo cierto es que lo tenía difícil porque a esa misma hora debajo, en la sala principal, se encontraba Grandmaster Flash siendo reverenciado por miles de almas. Así que aun siendo pocos (pero bien avenidos), presenciamos el debut en nuestro país de una artista que en su Australia natal ya es capaz de colgar el cartel de no hay entradas allá donde va como si fuera una suerte de Billie Eilish de las Antípodas.

En total interpretó nueve temas y, a diferencia de en otros conciertos previos, no se animó a marcarse su versión de ‘bellyache’. Empezó con ‘Tokyo Drift’ y ‘Sunglasses’, ambas incluidas en su EP de debut, para a continuación marcarse ‘UFO’ y una celebrada ‘Better’, una de las canciones más luminosas de su repertorio. Prosiguió con ‘Inside Voices’, una ‘For Real’ con infeccioso piano pregrabado noventas, ‘Nobody’s Home’ (el único single que de momento ha liberado en lo que llevamos de año) y, como traca final, ‘Groceries’ y ‘Uninvited’, donde finalmente se desmelenó algo más de lo que no había hecho en la media hora precedente.

El show se hizo cortísimo, lo que demuestra que su trabajo en el estudio progresa mucho más que adecuadamente. Está por verse qué ocurrirá cuando se anime a tirarse a la piscina del LP, algo que más temprano que tarde acabará ocurriendo para jugar en otras ligas mayores. No obstante, a pesar de que vocalmente estuvo correctísima y fue fiel a lo que hasta ahora habíamos podido escuchar desde nuestras casas, sí es cierto que Mallrat todavía tiene que dejarse llevar mucho más sobre el escenario, mostrarse menos contenida y alardear de un carisma que, de momento, sólo se asoma a la puerta. Lo más difícil ya lo tiene: un puñado de buenas y muy disfrutables canciones que dejan con ganas de mucho más. Si de aquí en adelante trabaja aún más su presencia escénica estamos seguros de que despuntará como es debido.

Vampire Weekend anuncian conciertos en salas en Madrid y Barcelona

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Vampire Weekend acaban de ser uno de los grandes cabezas de cartel de Mad Cool gracias al sonido excelente y entrega con el que han repasado todos sus grandes éxitos al tiempo que introducían las mejores pistas de su último disco ‘Father of the Bride‘, uno de los mejores de 2019.

Ahora el grupo aprovecha para anunciar que visitará salas de nuestro país. Y tiene pinta de que las entradas van a volar, pues no serán espacios enormes: Vampire Weekend actuarán el 24 de noviembre en Razzmatazz, Barcelona; y el 25 de noviembre estarán en La Riviera de Madrid, con capacidad para unas 2.000 personas. Hay una preventa exclusiva en Live Nation el miércoles 17 de julio a las 10h para los registrados en dicha web y después habrá una venta general el viernes 19 a las 10h también en www.livenation.es.

Ya sin Rostam como miembro oficial del grupo, ‘Father of the Bride’ venía presentado por singles como ‘Harmony Hall’ o la preciosa ‘This Life’, y contiene temas que ya no faltan en su directo como el muy querido ‘Bambina’ o el pseudo flamenco ‘Sympathy’. En su repertorio, al menos este fin de semana en Mad Cool, no han faltado hits como ‘A-Punk’, ‘Cousins’, ‘Diane Young’, ‘Ya Hey’ o ‘Walcott’.

La veteranía de Weezer y Damon Albarn conviven con la sangre nueva de Vince Staples y Nathy Peluso en Bilbao BBK Live

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Bilbao BBK Live se despidió anoche con la llamada “jornada tranquila”: si el jueves tenía a Liam Gallagher y a Thom Yorke, si el viernes fue el combo mortal de Rosalía con los Strokes, ayer las cabezas de cartel eran Weezer y The Good, The Bad & The Queen, que generaban bastante menos expectación entre el público general. No obstante, la jornada “tranquila” no fue sinónimo de “aburrida” y Weezer demostraron que, a pesar de que se prodiguen poco, sus casi tres décadas en activo son una garantía tanto para el público ya talludito como para el público joven. Cuando Rivers Cuomo apareció ataviado con una camisa de manga corta con estampados de hojas, unas gafas de pasta negras y un sombrero de pescador, fueron una constante los comentarios que le ponían como una especie de Phil Dunphy haciéndose el padre enrollado. Pero Cuomo y compañía callaron la boca bien pronto: con un repertorio repleto de hits (‘My Name Is Jonas’, ‘Buddy Holly’, ‘Undone’, ‘Beverly Hills’, ‘Say It Ain’t So’ y por supuesto ‘Island In The Sun’) y mucha garra para dar la bienvenida a la noche, la banda alternó también alguna que otra versión de su reciente disco de covers: ‘Everybody Wants To Rule The World’, ‘Happy Together’, ‘Take On Me’ y esa ‘Africa’ que ya ha pasado de meme a hit. Salvo que me equivoque, diría que no hubo espacio para el último disco (“el negro”), pero la apuesta sobre seguro no les pudo salir mejor. [Foto de Weezer, Óscar L. Tejada para Bilbao BBK Live.]


Y otros veteranos eran los integrantes de The Good, The Bad and The Queen. El supergrupo liderado por Damon Albarn junto a Paul Simonon, Tony Allen y Simon Tong lanzó segundo trabajo el año pasado, dando continuidad a ese “experimento” que fue su debut hace más de una década, y venían al Bilbao BBK Live a presentar sus canciones. Desde el Escenario Bestean, la banda tocó prácticamente íntegro el reciente ‘Merrie Land’, con temas como la canción homónima o ‘Gun to the head’, y recuperó temas de su álbum debut como ‘History Song’. Quizás algo monótonos hacia la mitad, aunque recuperaron ritmo para la traca final. En el mismo Bestean veríamos un par de horas después a Vince Staples con un concierto que, claro, era radicalmente distinto al de la banda de Albarn. En su primera visita a España, el autor de ‘Big Fish Theory’ derrochó energía y decibelios (las carpas llegaron a retumbar) al ritmo de sus cuidadas producciones y acompañado de unos visuales que imitaban la típica imagen de televisores en un escaparate (y donde se podían ver momentos de ‘The Office’ o ‘Quién quiere ser millonario’). Con un repertorio que repasaba sus tres largos, centrándose en el último y sin olvidarse de extras como su colaboración con Gorillaz ‘Ascension’ (de los momentos más celebrados), Staples se robó el show y dejó claro por qué es uno de los raperos más queridos por la crítica. [Foto de The Good, The Bad and The Queen, Jordi Vidal para Bilbao BBK Live.]


Pero si hablamos de gente que se robó el show, la jornada y el Kobetamendi entero, tenemos que hablar de ELLA. Doña Nathy Peluso preguntaba al público al inicio de su concierto “¿ustedes vinieron a gozar?”, y no le hizo falta decir “porque yo sí”; ya lo demostró con creces. En un contexto como el de los festivales en que muchos grupos salen, tocan como un trámite y se piran, resulta una gozada, valga la redundancia, ver a un artista que está disfrutando. Y Peluso estaba disfrutando, ya fuese derrochando sensualidad en ‘Hot Butter’, sorprendiendo con una versión de ‘Bang Bang’, demostrando todo su poderío vocal con ‘La passione’, parándose un momento a observar el maravilloso paisaje del monte (“la naturaleza me inspira”, nos decía), despertándonos a ritmo de ‘Natikillah’, contándonos una anécdota para introducir ‘La Sandunguera’ (“me dijeron “qué es lo que tú cantas mami, que cuando tú cantas el corazón se me acelera… y yo le dije, ay bandolero, tú que no te enteraste, que este es mi jazz latino”) y, finalmente, cerrando por todo lo alto con una ‘Corashe’ que se vio perjudicada al principio por problemas técnicos que parecían lastrar su afinación. Pero ni esto paró a la autora de ‘Estoy triste’: se quitó los auriculares y nos hizo olvidar esa pequeña incidencia transmitiendo más con su mirada que la mitad de sus compañeros de cartel. [Foto de Nathy Peluso, Óscar L. Tejada para Bilbao BBK Live.]

Un toque distinto aportaron también los Perro, que precedieron a Nathy, aunque ellos en el escenario Firestone. Por su ímpetu y el del público que les veía, estaba claro que los murcianos podrían haber estado perfectamente en uno de los escenarios grandes, pero también supieron convertir en ventaja la desventaja: mantuvieron, no ya una cercanía, sino directamente un colegueo con los asistentes durante todo el concierto. Por si no era suficiente hacer vibrar a la gente con sus guitarras, ataviado con una camiseta del Pryca, el vocalista demostró sus dotes de showman contando curiosidades, ofreciendo botellas de agua al público y tirando de humor hasta el punto de jugar con fuego (“¿cuál es la mejor marca de neumático, lo sabéis? ¡Michelín!” decía en el escenario patrocinado por Firestone). Por si esto fuera poco, tras una traca final en la que no faltó ‘La Reina de Inglaterra’, cayó un lipsync del ‘Me Quedo Contigo’ de Los Chunguitos. A sus pies. Más aburridillos resultaron en el mismo lugar pero unas horas más tarde Boy Azooga. Davey Newington presentaba el primer disco de su proyecto, ‘1, 2, Kung Fu!’ que, no obstante, resultó bastante prometedor con respecto al potencial que pueda tener esta banda con un poco más de rodaje.


Y, para rematar la noche, teníamos dos postres a elegir. Si te apetecía un refrescante plato de fruta, la electrónica de Hot Chip venía genial a esas horas de la madrugada. Los ingleses presentaban su último disco, ‘A Bath Full of Ectasy’, del que no faltó nuestro reivindicado segundo single ‘Melody of Love’, pero hubo espacio para sus trabajos anteriores (‘One Life Stand’ y ‘Huarache Lights’ sonaron nada más empezar), y hasta para versionar a los Beastie Boys: muy interesante esa reinterpretación de ‘Sabotage’. Y si, más que fruta, lo que te apetecía de postre era un brownie “aliñado”, ahí estaban los Pony Bravo. Los sevillanos congregaron prácticamente a la misma cantidad de gente que Hot Chip, y no es de extrañar porque en directo son estupendos – y más aún a esas horas. Daniel Alonso y compañía presentaron su último trabajo, ‘Gurú’, aunque no faltaron los hits: ‘Mi DNI’, ‘El Político Neoliberal’ o ‘Noche de Setas’ calentaron la noche de cara a quienes querían quedarse hasta tarde. Para ellos, los alrededores del Escenario Lasai fueron la mejor opción, con unas vistas sobrenaturales de todo Bilbao mientras la gente se relajaba tumbada en la hierba (o fumando ídem), y se iba luego a darlo todo a la rave-en-pleno-bosque que era la fiesta electrónica del Basoa. [Foto de Hot Chip, Óscar L. Tejada para Bilbao BBK Live.]

Bastille / «Doom Days»

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Bastille, la simpática banda de Dan Smith, autor único de aquel hit llamado ‘Pompeii’ y co-autor del reciente pelotazo llamado ‘Happier’ junto al controvertido Marshmello, llega a su tercer disco empeñada en demostrar que no es un flor de un día. Para ello, han buscado una coartada conceptual que sirva como hilo conductor para todo lo que cuentan en «Doom Days». El álbum empieza a las 0.15 de la noche (el single principal se llama tal cual ‘Quarter Past Midnight’) y, al margen de que hay otro tema llamado ‘4AM’ y otro titulado ‘Those Nights’, se cuenta una historia de manera cronológica, en la que cada pista representa una hora concreta de la misma noche.

Así, pasamos de la observación de una fiesta en «slow-motion» (‘The Waves’), al momento de irte de esa fiesta (‘Divide’), el instante en que tus amigos se han perdido pero topas con alguien que llevarte a casa (‘Those Nights’) y aquel en el que vuelves a tu hogar y te quedas dormido en la cocina (‘Joy’). Los esfuerzos de Bastille por ofrecer algo bien cohesionado llegan a los detalles (hay una larguísima entrevista al respecto en Billboard) y, por ejemplo, la pista 2 ‘Bad Decisions’ es el desarrollo de una idea que ya habíamos encontrado en la pista 1, donde ya aparecía ese mismo sintagma. Lamentablemente, toda esta teoría no impide que «Doom Days» sea un disco en general reiterativo y poco imaginativo en el ámbito estrictamente musical.

A la sencillez de las letras hay que sumar la de sus múltiples tarareos «away-way, oh, away-way, oh», como es el caso de ‘Quarter Past Midnight’, tan simple, obvio y visto ya como su mención a ‘Love Will Tear Us Apart’ de Joy Division. O como la letra de la central ‘Nocturnal Creatures’, que repite hasta la saciedad «we’re nocturnal / we’re nocturnal…» cuando ya nos habíamos enterado en el resto del disco. ‘Bad Decisions’ recuerda más bien a la Taylor Swift más holgazana, mientras el góspel no logra ocultar que detrás de ‘The Waves’ no hay más que una melodía indistinguible de otras de la misma banda. Lo mismo sucede con las breves incursiones big beat y guiños a los años 90. Bastille nunca se adentran en ello mucho más que para acercarse al sonido Rudimental, como ocurre en la entretenida ‘Million Pieces’, mejor cuando parecía imitar a Underworld. Aquí es la final ‘Joy’ el único single realmente notable, en parte gracias a su vídeo sobre cámaras ocultas, mientras ‘4AM’ destaca entre las baladas, no tanto por su imperceptible inspiración en Frank Ocean como por el modo en que evita convertirse en un tema de Imagine Dragons, como poco antes había sucedido con «Doom Days», que en principio arrancaba en plan Bon Iver… para después corromperse.

Calificación: 4,5/10
Lo mejor: ‘Joy’, ‘Million Pieces’, ‘4AM’, el hilo conductor
Te gustará si te gustan: Imagine Dragons, fun., Rudimental, los anteriores
Escúchalo: Spotify

La Canción del Domingo: ¿es ‘Milionària’ la mejor canción que ha editado Rosalía este año?

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Rosalía ha editado este año el que de momento es el mayor éxito comercial de su vida, ‘Con altura‘, que muy holgadamente supera los streamings de ‘Malamente’, abriéndole más aún el mercado internacional, sobre todo el latinoamericano, gracias a una nueva colaboración con J. Balvin, más comercialota que ‘Brillo’. Y también ha sacado la estupenda ‘Aute Cuture‘, un pepinazo en la estela de su admirada Beyoncé, cuya edición se agradece porque es más pinchable que los singles extraídos de ‘El mal querer’.

Sin embargo, echaba de menos una canción que retorciera géneros como había hecho la artista en su segundo álbum, y me daba la sensación de que lo mejor que había hecho Rosalía en 2019, artísticamente, era actuar en los Goya, dejando mudo a medio país. Hasta ahora. ‘Milionària’, co-escrita por Rosalía solo junto a El Guincho y sin innecesarios invitados ni plumillas extra, sí es esa canción que puede «crear tendencia, más que seguirla», en la que partiendo de una rumba, la artista ha creado algo nuevo.

Sin renunciar al ritmo de la rumbita, resulta perfecta su producción minimalista, con algunos instantes en que suenan poquísimos elementos a la vez. Está el timidísimo arreglo de guitarra, un teclado, la percusión… y por supuesto la voz de Rosalía, aquí en un tono un tanto indiferente hablando de las necesidades más bobas que genera tener una cuenta llena de ceros. Este es el primer tema que ha escrito en catalán (aunque no la primera vez que canta en este idioma) y no, no dice nada de «culo veo, culo quiero» por mucho que algunos lo escuchen. Pero sí habla, de manera divertida, de «billetes de cien» (guiño, guiño), un chaval «contratado para abrir regalos de Navidad», de ir «escoltada» por Bombay y por Malta y de tener «dos leopardos paseando por casa». «Que yo sé que he nacido para ser millonaria / Para que me cierren el Louvre así como el MACBA», indica haciendo referencia a su internacionalidad.

En sintonía con todo esto, el divertido vídeo con Rosalía «trincando la pasta» en varios concursos televisivos, antes de que aparezca la contrapartida de este tema, ‘Que Dio$ no$ libre del dinero’, en lo que parece una referencia a la dualidad espiritual/diva de ‘I am… Sasha Fierce’ de Beyoncé. Un tema que está siendo un exitazo en Spotify, donde permanece top 3 una semana después de su lanzamiento, pero que no va a ser el primer top 1 en catalán en España (en caso de que lo consiga, que está complicado): Shakira ya logró uno en la era iTunes.

The Cure dan una lección de cómo ser cabeza de cartel en Mad Cool; Robyn no se amilana justo después

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Unos truenos el sábado por la mañana amenazaron con enturbiar el que ha sido el Mad Cool mejor organizado hasta la fecha. El festival ha convocado entre 40.000 y 50.000 personas por día en lugar de 80.000 como el año pasado, pero la experiencia para el asistente medio ha sido mucho más gratificante, a destacar la espera nula de tiempo para coger las lanzaderas de Valdebebas a Plaza de Castilla y las que llevaban de aquí a Cibeles. Al final no llovió ni tampoco Cat Power puso su grano de arena en el camino de la catástrofe, que podría haber sido. La brisa se agradeció en su concierto de baladas de media tarde, culminado junto a su cuarteto de banda por la versión de ‘Shivers’ y ‘Wanderer’. Vestida de negro y con la voz en buena forma, se despidió lanzando setlists tras arrugarlos como si los fuera a tirar a la papelera, y recoger su atril con las letras. Fotos: Andrés Iglesias (excepto Jon Hopkins y Jorja Smith, por Alberto Ortega).

Jorja Smith ofreció también un concierto muy de banda, en el que presentó temas nuevos y su voz siguió recordando a Amy Winehouse. Su grupo, no obstante, era más ‘Frank’ que ‘Back to Black’, con un uso muy blues de las guitarras y muy jazz de los teclados. Todo muy mono pero algo monótono: mucha gente aprovechó para echarse la siesta. Mientras tanto, Gossip actuaban en el escenario principal. Beth Ditto, con su tremendo vozarrón, pese a excusarse por estar mala, se quejaba del calor en medio de la ventisca, y bromeaba sobre cantarse todo el repertorio de The Cure. Entre los highlights, la adaptación libre de ‘Careless Whisper’ de George Michael seguida de ‘Standing in the Way of Control’ seguida de ‘Heavy Cross’. Beth Ditto, muy parlanchina, se despidió diciendo “me llamo Adele y somos The Gossip”. Estuvo muy divertida.

Uno de los grupos que más partido sacó a la carpa Mondosonoro fue The Twilight Sad. Su propuesta post-punk sonó todo lo épica que quisieron, mientras la voz de su líder resultaba tan potente y entregada como emocionante, nunca excesiva. Quien no los conozca ha de echar un ojo a temas como ‘I/m Not Here’ o ‘Videograms’. Mogwai se beneficiaban de actuar en pleno anochecer, la mejor hora para casi todas las bandas, usando los contrastes entre luz y oscuridad como metáfora de su propio set, que arrancó amable para luego por supuesto ir pervirtiéndose a partir de la tercera canción, la cantada ‘We’re Not Done’.

No por haber presenciado ya un par de veces el show de Jon Hopkins presentando en vivo su último disco, el sobresaliente ‘Singularity’, lo suyo impresiona menos. Temas como ‘Emerald Rush’ o el corte titular son aún más impactantes en vivo que en estudio, ayudados por las proyecciones que se dejaron ver tras el propio artista en la carpa The Loop, el que era su escenario natural a eso de las diez de la noche. Hubo momentos realmente bonitos como ese en el que uno de sus protagonistas se lanzaba al vacío mientras sonaba uno de los temas de mayor aceptación, además con un sonido impecable. De nuevo, de lo mejor visto en el festival. En la carpa contigua actuaban Delaporte, un poco víctimas del propio volumen de Hopkins: sus graves se perdían entre los del pianista derivado en productor de electrónica, y sus bases sonaban por tanto muy poco definidas. Pero Sandra no dejó de darlo todo en ningún momento, pese a que no pudiera oírsela con claridad, en canciones como la explosiva ‘Ni un beso’, celebradísima, o ‘No te vas a olvidar’, en la que el dúo replicó el baile final con disparo de su videoclip. También llevaron sus fueguecillos artificiales.

The Cure salieron con 15 minutos de retraso y ahí casi, casi se acabaron los defectos de su concierto de más de 2 horas, que era retransmitido por La 2 de RTVE, convirtiéndose en trending topic como el día anterior lo había sido el de Smashing Pumpkins. Una pena que alguna gente se dedicara a comentar la edad o el estado de forma de Robert Smith: estuvo muy bien de voz y su banda ejerció una laboriosa tarea de recreación en los teclados, punteos y bajos que parecen guitarras que han creado escuela. La apertura romántica con ‘Plainsong’ y ‘Pictures of You’ fueron una absoluta chuchería.

Pronto emergen clásicos como ‘Lovesong’ y ‘Fascinationstreet’ y la emoción es palpable. La explanada principal de Mad Cool no se veía tan llena desde Pearl Jam. Ni tampoco tan satisfecha. El sonido es espectacular desde casi cada rincón del recinto, permitiendo que brillen con acústica ‘In Between Days’ y ‘Just Like Heaven’ o que la gente se recree en la parte más rock de ‘A Forest’. Únicamente alguna pista como ‘39’ suena innecesaria cuando te acercas a las 2 horas de concierto, y hay gente que decide ir tomando asiento en el césped artificial.

The Cure se reservaron para el bis temazos como ‘Lullaby’, ‘Why Can’t I Be You’, ‘Friday I’m in Love’ o en último lugar ‘Boys Don’t Cry’. Se ve a Robert Smith emocionado cuando, sin guitarra, hace una versión saltarina de ‘Close to Me’. La verdad es que con tantísimo hit, daba un poco de palo recordar lo que como cabezas de cartel habían supuesto The National y Bon Iver. Por suerte para los demás, The Cure actuaban el último día.

Robyn, que no lleva 40 años en la música, sino que acaba de cumplir 40 años, actuaba justo después en un escenario perpendicular y, por extraño que parezca, su show no quedó nada deslucido. Parecía hasta una continuación lógica de The Cure, y no por ochentero sino como modo de celebración de lo que pensabas que no iba a salir bien pero ha salido estupendo. La cantante apareció bastante después de su banda y de que su voz sonara por primera vez, comenzando con su vertiente más electro, pero luego dando paso a un set mucho más orgánico. Tras ‘Indestructible’, ‘Ever Again’ y una muy renovada ‘Be Mine’ llaman la atención por sus líneas de guitarra, en directo a medio camino entre Prince y el Nile Rodgers de ‘Like a Virgin’. ‘Because It’s In the Music’ y ‘Between the Lines’ suenan tan elegantes y a la vez asequibles que hasta te preguntas si su producción obtusa en el estudio era la óptima, pues en directo ganan. Rodeada de telas blancas, dobles alturas, un bailarín como salido de una «ball» neoyorquina (sobre todo en ‘Love Is Free’), Robyn da el concierto de art pop perfecto que hace tiempo que Róisín Murphy parece querer esquivar. Apoyada en unas tomas vocales pregrabadas tan bien disimuladas como las de Alison Goldfrapp, ella sí que no evita hits como ‘Dancing on My Own’, ni ‘With Every Hearbeat’. Y mira que sobre todo de esta última y con tantísimas ideas, podría haber pasado a mejor vida. Esta no es la Robyn que vi en vivo hace 10 años. Menudo crecimiento: maravilla.

Cerraron el festival Years and Years, con una diferencia cualitativa abismal entre los temas del primer disco y los temas del segundo, que difiriendo de lo que opinaron mis compañeros en este site, me parecen la perfecta definición de la mediocridad. Vibramos con ‘Take Shelter’, ‘Worship’ o ‘Desire’, y cuando sonaban temas más recientes, el grupo parecía verse obligado a optar por una escenografía tan kitsch y sobrecargada como la de ‘Palo Santo’: Olly Alexander, tan enamorado de sí mismo como todos los actores, portando un vestido con una cola de varios metros hacia delante que cubría las escalinatas, y sin parar de subir y bajar de una plataforma tipo ascensor sin demasiado sentido, como si estuviera en una semifinal eurovisiva. Por suerte, el grupo dejó un sabor de boca excepcional cerrando con ‘King’ y haciéndola sonar como el himno oficial de Mad Cool, con varias personas tarareándola camino a las lanzaderas. Hablando de actores, Paco Leon se dejó ver entre las primeras filas de este último concierto.

Mad Cool ha anunciado ya que en 2020 se celebrará los días 9, 10 y 11 de julio.

Rosalía, Brockhampton y The Strokes arrasan en el viernes de Bilbao BBK Live 2019

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“¿A nadie de aquí le gusta el postureo? Bueno, los del postureo están ahora con los Strokes”. Al presentar ‘Postureo’, Karma de Mueveloreina mencionaría sin darse cuenta una de las palabras claves de la segunda jornada del Bilbao BBK Live. Un sold-out como una catedral gracias especialmente a dos nombres: Rosalía Vila y Julian Casablancas. Sería absurdo negar que muchos de los que se compraron la entrada de ese día por ver a The Strokes o por ver a Rosalía no tenían mucho interés en ver más grupos (tranquilos, sabemos que otros sí, #notallfestivaleros) y esto forma parte de ese supuesto “postureo” que muchos adjudican a la situación de ciertos festivales. Pero la segunda jornada del BBK, “la jornada del postureo”, tuvo mucho que ofrecer, a pesar de la parte negativa: esa gran afluencia de gente trajo consigo la desorganización, gran dificultad para desplazarse por el recinto y eternas colas para absolutamente todo. De hecho, nos perdimos a las Uniforms, probablemente el “concierto pequeño” que más ganas teníamos de ver tras disfrutar de su show en Monkey Week; por lo que nos contaron, parece ser que las jiennenses no decepcionaron con el repertorio de ‘Polara’, pero líos en el sistema de autobuses para subir hicieron que llegásemos al recinto hora y pico más tarde de lo previsto. [Todas las fotos son obras de Tom Hagen para Bilbao BBK Live, excepto Mueveloreina, obra de Jordi Vidal.]

A quien desde luego no nos perdimos ni nosotros ni prácticamente ningún ser humano que estuviese en el festival (hasta las barras pararon durante ‘Con altura’) fue a Rosalía. La autora de ‘El Mal Querer’ venía de su regreso triunfal a Madrid tras Colón en Mad Cool, y también volvía a Bilbao después de dos años, como contó emocionada en un show que empezaba a lo grande con ‘Pienso en tu mirá’ y cerraba con su ahora-segundo mayor hit ‘Malamente’ (y bis con ‘Dios nos libre del dinero‘ que, aunque no sea precisamente su tema más creíble, es eficaz en esa función de cierre). Rosalía tuvo hueco para los megahits con Balvin, para ‘Aute Cuture’, para hacer un medley de varios temas de su último álbum, recuperar a capela su versión de ‘Catalina’, seguir adelantando temas áun inéditos en estudio como ‘De madrugá’ o ‘Lo presiento’, ¡y hasta para versionar a Las Grecas! Muchas bases pregrabadas y pocos instrumentos en vivo, pero bastante presencia de coristas y bailarinas. La catalana dejó claro con su recital que, en una semana donde se ha visto envuelta en otra polémica más, puede caerte caer mejor o peor, puede gustarte más o menos su figura y lo que representa, pero no puedes dudar de que es una de las mayores estrellas del pop que ha exportado nuestro país en los últimos años.

Pero, aunque cuando terminó Rosalía se fue muchísima gente, el gran desalojo se produjo al terminar The Strokes: había que aguantar hasta el recital de Casablancas, Hammond Jr. y compañía. La banda, que se hizo esperar diez minutos, llegó fuerte con canciones como ‘Heart In a Cage’ o ‘You Only Live Once’ (también conocida como “la canción de los Strokes en la que se puede hacer un mashup con ‘Amén’ de Flos Mariae«), y no defraudó en ningún momento. Hicieron un repaso de toda su discografía, hit tras hit, frente a un multitudinario público que saltaba, coreaba sus canciones y hasta hacía el gesto de tocar guitarras invisibles, mientras los neoyorquinos disfrutaban de lo lindo con la entrega de sus fans, a quienes por supuesto no dejaron sin un doble bis: ‘Is this It’ y ‘Last Nite’ seguidas. Por si el resto había sido poco.

Al terminar, como decimos, fue la gran avalancha, pero aún así muchos se quedaron en el festival, conscientes de que igualmente, si salían a esa hora, no iban a llegar a su cama hasta casi dos horas después. Eso provocó estampas tan curiosas como un Omar Souleyman que estaría flipando al tener la carpa hasta los topes, cuando el año pasado el iraní estaba actuando en el escenario del camping. Había doble opción electrónica, tanto la más experimental de Souleyman como la elegancia clásica de The Blaze, que competían en horario pero que también se llevaron a un gran número de asistentes, encantados tanto con su música como con los fantásticos visuales.


Y si hablábamos antes de Mueveloreina, ayer tuvimos ración extra del dúo, en cierta manera. A las 19:00h empezaron a caldear el ambiente con Muevelocumbia, donde Joako pinchó en el Escenario Lasai a Los Hijos del Sol, Supermerk2 o Esteban y Manuel. Y por la noche, en un horario nada agradecido (contra The Strokes, de ahí el comentario de ella), Karma y Joako volvieron a demostrar lo que ya sabemos quienes les hemos visto: son garantía segura de diversión, libertad y, por supuesto, de líbido a tope. Es increíble el repertorio de temazos que tienen en solo dos años y ni un solo disco en el mercado: a lo tonto, sonaban ‘Corazón’, ‘Voy’, ‘Vivas’, ‘I Want It All’, la citada ‘Postureo’, ‘Shoot My Head’, ‘Tiki Tiki‘, ‘Colateral’ o la reciente ‘Hambre’, y te dabas cuenta de que todas tenían potencial para funcionar como fin de show. Apoyados en unos estupendos visuales obra de Ander Manero (momentazos los anuncios vintages, o la quema de banderas generalizada en ‘Colateral’), Mueveloreina confirman que, si quieres pasarlo bien en un festival, tienes que verlos sí o sí, aunque sea buscando un hueco entre solape y solape. Más decepcionante fue el concierto de Princess Nokia, su predecesora en el escenario. Salió veinte minutos tarde y se fue antes de tiempo, además de ofrecer un show bastante más desganado de lo que hemos visto en otros momentos que es capaz de hacer.


Quienes desde luego no decepcionaron sino todo lo contrario, suponiendo para mí lo mejor de la jornada, fueron Brockhampton. La autodenominada boyband de hip hop ya me había llamado la atención con la calidad de los trabajos que habían lanzado hasta el momento y con las ideas que comentaban en sus entrevistas, así que tenía mucha curiosidad por verlos en directo. Pero no solo no fue un bajón sino al contrario, el concierto sin duda realzaba la propuesta artística (ellos mismos dicen que es a todos los niveles) que traen. El público estaba compuesto por fans y por gente que no había oído hablar de ellos, pero ambos grupos vibraban igualmente con temas como ‘New Orleans’ (de su último largo, ‘Iridescence‘) o ‘Bleach’, a la postre su mayor éxito en Spotify, y con el talento de unos chicos que te dan un poco de esperanza frente al futuro en un momento en el que parece que volvemos atrás en cuestiones de racismo y homofobia. Kevin Abstract rapeaba abiertamente sobre su sexualidad (magnífico ese “bruh I don’t fuck with no white boys / ‘less the nigga Shawn Mendes” de ‘STAR’) y brillaban especialmente Jabari Manwa, Matt Champion y Merlyn Wood, en un show que lo mismo parecía un típico concurso de testosterona que de repente alternaba con movimientos de voguing o con los chicos haciendo twerking sin ningún problema mientras rapeaban. Ni un segundo de respiro, rollo Slaves el día anterior, y la certeza de que el público quiere volver a verles más pronto que tarde.

Conexión con el público también demostarían horas más tarde Suede, a quienes a estas alturas poca gente iba a descubrir, pero que tenían la dificil tarea de ser el puente entre Rosalía y The Strokes mientras muchos aprovechaban para cenar algo, o lo intentaban con las largas colas. Los veteranos londinenses repasaron sus éxitos en un escenario que, si bien no tenía la acústica del Nagusia, sirvió perfectamente para recordar temas como ‘Animal Nitrate’ o ‘New Generation’, con la cual se despidieron.

Lagartija Nick dedican su nuevo disco, ‘Los cielos cabizbajos’, a los desastres de la guerra

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Sería atrevido decir que Lagartija Nick, camino de sus tres décadas de trayectoria, están en su mejor momento. Más que nada porque, como ellos mismos reconocen hoy en día, la sombra de ‘Omega’, su disco junto a Enrique Morente es alargada y les perseguirá para siempre. Pero no nos duelen prendas en afirmar que, tras la vuelta al redil de dos miembros históricos del grupo como son Juan Codorniu y M.A.R. Pareja, su reactivación del año 2017 con el soberbio álbum ‘Crimen, sabotaje y creación‘ es uno de los momentos más felices del combo granadino completado por Antonio Arias y Eric Jiménez (Los Planetas). [Imagen exterior: Antonio Olmedo.]

Quizá por eso ellos mismos quieren aprovechar que la ola está arriba y anuncian la inminente publicación de un nuevo disco, dos años después de aquel. Se titula ‘Los cielos cabizbajos’, del que por el momento no se ha revelado fecha de publicación, pero sí su portada (sobre estas líneas). La nota de prensa habla de él como «un poema sinfónico, desbordante, creativo y analítico, que rinde homenaje a aquellas ciudades devastadas desde el cielo por el odio y el salvajismo más desolador. Una feroz crítica a la macabra inteligencia para causar el mayor dolor posible entre las poblaciones civiles, ajenas a las guerras que sus respectivos gobiernos han ido desatando en ese inmenso tablero de ajedrez que es control por el poder del mundo, o, dicho de otro modo, el control por el mundo del poder, su mundo».

Este espeluznante trasfondo puede, en sus manos, dar vida a una obra de nuevo emocionante. Así lo prueba el primer adelanto de este trabajo, una ‘Buenos días Hiroshima’ que aunque aún no puede escucharse en plataformas de streaming sí cuenta con un vídeo oficial. Una pieza creada por la realizadora Laura Ginès y el ilustrador Pepón Meneses basada en tratar imágenes de cementerios y construcciones humanas en las que la naturaleza se abre paso, a menudo coordinada con los mensajes de una letra que, con el espíritu poético inherente a la banda, quiere reflejar la debacle humana de aquel histórico ataque con una bomba atómica sobre la ciudad nipona.

Una letra que, como ya ocurría en varios temas de su último tema, se recupera a título póstumo del legado inédito que a su muerte dejó Jesús Arias, el histórico poeta, periodista y músico, hermano del cantante del grupo. Y como ya ocurría en el tema que cerraba ‘Crimen, Sabotaje y creación, ‘Exilio/Adagio Súbito’, la música de ‘Buenos días Hiroshima’ está firmada por otro de los hermanos Arias, José Ángel. Con la potencia y el despliegue habitual de Lagartija Nick, la canción crece además con unos poderosos arreglos de cuerda y coros, que propulsan la canción en ese estribillo apocalíptico que dice «Buenos días Hiroshima / Soy un sol dentro en otro sol / Soy la sombra de la noche / Átomos bailando en tu honor». En palabras del propio Jesús, «la forma similar que tiene el hongo radioactivo provocado por la explosión de la bomba de Hiroshima es la forma en que unos dioses con forma de hombres devoran a sus semejantes de manera caníbal, sin piedad ni compasión alguna, tan sólo por la ambición de no perder el poder».

Sin apenas haber dejado de tocar un solo momento en el último lustro (no solo a cuenta de su penúltimo trabajo de estudio, sino también en promoción de las distintas reediciones de antiguos discos), Lagartija Nick ya han anunciado las primeras fechas de presentación de ‘Los cielos cabizbajos’: serán el 20 de septiembre en el Mercat de Música Viva de Vic (MMVV) y el 7 de noviembre en el Teatro Lara de Madrid.

Sónar Festival sale ganando con la cancelación de A$AP Rocky: Stormzy, nuevo cabeza de cartel

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La pasada semana A$AP Rocky fue detenido en Estocolmo tras una pelea con ciudadanos suecos. Pero lo que sonaba como otra macarrada propia de otro rapero se ha complicado después de que las autoridades del país nórdico decidieran retenerle en prisión (incomunicada, según algún portavoz suyo) de manera preventiva. Así, lo que en principio suponía su ausencia de un par de shows en festivales, derivaba en la cancelación total de la rama europea del tour que Rakim Mayers tenía programado por toda Europa, incluyendo el Sónar Festival de Barcelona.

El festival aseguraba que se estaba moviendo a toda prisa para conseguir un sustituto de garantías en su cartel. La cosa no era fácil, puesto que se trataba del cabeza de cartel del viernes 19 de julio y, a una semana, ¿cómo y quién se iba a movilizar? Pues bien, como se supo desde hace unas horas, el equipo del longevo evento musical de músicas avanzadas ha logrado no ya reparar su ausencia sino, en mi opinión, salir ganando con el cambio. El británico Stormzy ocupará el papel protagonista en Sónar de Noche.

Si bien desde el punto de vista de proyección internacional es obvio que Rocky es una estrella más mediática –básicamente porque su mercado base, el norteamericano, es el más importante del mundo en cuanto a cifras e influencia–, no se puede decir que Mayers esté en su pico de popularidad: incluso en EE UU, las ventas de su último álbum ‘Testing’ –que ni siquiera alcanzó a ser número 1 de Billboard 200, al contrario que sus anteriores trabajos– se han depreciado ostensiblemente con respecto a ‘At.Long.Last.A$AP‘ y, sobre todo, su debut ‘Long.Live.A$AP‘. Del mismo modo, Metacritic reflejan que el entusiasmo crítico con A$AP Rocky ha decaído en paralelo.

En cambio, no se puede decir que Michael Ebenazer Kwadjo Omari Owuo Jr. –sí, amigos, ese ese el nombre completo de Stormzy; normal que haya optado por un alias– esté en la cúspide de su carrera… porque la impresión es que está en pleno ascenso hacia ella. Hace un par de semanas se convertía en el primer solista negro británico en encabezar el escenario principal del gigantesco festival británico de Glastonbury, uno de los más importantes del planeta sino el que más. A tenor de los distintos vídeos que la BBC subió de este evento, no cabe duda de que, luciendo ese chaleco antipuñaladas customizado por nada menos que Banksy, estuvo a la altura. Su amiga Adele se mostró orgullosa de lo que vio.

Y todo ello con un único álbum en el mercado. Un ‘Gang Signs & Prayers‘ que fue certificado disco de platino en el Reino Unido y que se convirtió en el primer disco de grime en alcanzar el número 1 de ventas en su país, además de obtener reconocimientos como el premio Brit 2018 al Álbum del Año. A diferencia de Rocky, Stormzy no basó su éxito en colaboraciones estelares en su disco –aunque este cuenta con nombres como Lily Allen, MNEK, Kehlani, Nao o J Hus–. Él es el absoluto protagonista en singles como ‘Blinded By Your Grace, Pt.2’ o ‘Cigarettes & Cush’, en los que muestra que su fuerte es el equilibrio entre el rap más duro y otras ramas más melódicas de la música negra como el R&B o el gospel. Nada deben temer los puristas del rap que acudan a Sónar: aunque ese perfil haga que esté considerado más un artista pop en el mundillo del grime en el que se crió, Skepta y Wiley siguen siendo los principales referentes de Stormzy. Y sigue siendo un MC apabullante. A día de hoy su mayor éxito comercial sigue siendo la afilada ‘Big For Your Boots’.

Tras una temporada de semiretiro, Stormzy regresaba a la actividad este año y lo ha hecho por todo lo alto: primero, logrando otro número 1 de singles con el pegadizo ‘Vossi Bop‘ y, pocas semanas antes de aparecer en Glastonbury, con el espectacular ‘Crown’: un precioso tema gospel-rap en el que muestra que también ha aprendido a ser un sólido cantante, convirtiendo desde ya este tema en uno de los puntos culminantes de su show en vivo. En definitiva, casi se puede decir que a los devotos del Sónar Festival les ha sonreído la suerte con la sonora cancelación del rapero yanqui.



Pony Bravo / Gurú

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En la década que está a punto de finalizar Pony Bravo se han destapado como uno de los grupos de rock españoles más audaces y personales de su generación. Si discos como ‘Si bajo de espaldas no me da miedo (y otras historias)’ (2007) y ‘Un gramo de fe‘ (2010) demostraron que los sevillanos eran capaces de situar al rock andaluz ante perspectivas raramente acometidas en nuestro país –con ecos de Can, Frank Zappa, The Residents o Sun Ra–, ‘De palmas y cacería‘ (2013) mostraba que, además, eran perfectamente capaces de hacer que una propuesta tan poco comercial conectara con el público de una manera natural y espontánea. La clave, además de ritmos bailables y un morro increíble para fusionar y hacer suyo absolutamente cualquier palo, estaba en unos textos que, repletos de giros lingüísticos a refranes y frases hechas, referencias a la cultura popular local y universal, arrojaban ácido (también por su humor) a las contradicciones y paradojas de nuestra sociedad, que también plasmaban en su particular imaginería estilo collage.

Pero los seis años transcurridos desde aquel álbum se han hecho largos de más. Quizá por eso este nuevo trabajo publicado hace unos meses, ‘Gurú’, se nos ha quedado un poco deslucido: recordemos que los primeros avances del disco, ‘Rey Boabdil‘, ‘Espectro de Jung‘ y ‘Piensa McFlyse presentaron en marzo de 2018, exactamente un año antes de que haya visto finalmente la luz el trabajo al completo. Tres cortes que, a la postre, terminan siendo de lo más destacado del disco: el primero, un funk-dub áspero en el que la típica letanía de esas carreras de camellos típicas de las ferias, apenas esconde un mensaje anti-xenofobia; el segundo, sinuoso y ambiental, presenta un paisaje de blues hosco y asfixiante (muy a lo Guadalupe Plata) en el que brillan como nunca las guitarras de Pablo Peña; y el tercero es un número de kraut-jazz-dub en el que Daniel Alonso nos induce a un trance con su loca idea de fusionar héroes como Marty McFly, Frodo, Harry Potter y Luke Skywalker que se contraponen a tipos «en bata» como Gandalf, Yoda, Dumbledore… o Afrika Bambaata. Pese a los LOLes, no es gratuito: detrás nos reserva un mensaje anticapitalista.

Pero en realidad, más que culpar al tiempo del paso a un lado que supone este disco en su carrera, cabe achacarlo a una palpable voluntad de no reincidir en los mismos patrones de su anterior álbum y moverse en parámetros de experimentación más adusta, disfrutables pero de una manera menos evidente, menos «fácil». Y eso que la exuberante ‘Totomami‘ –¿un ataque con segundas a la sexualización de la mujer en el pop?– y la hipnótica pero rítmica ‘Casi nazi‘ son bastante inmediatos, gracias a su espíritu travieso y su uso de la musicalidad de las palabras. ¿Es tan fácil como decir «tiene demasiadas lentas»? Pues tampoco. Si bien ‘Loca mente‘ –una rumba-dub en la que el empleo de la letra de ‘Te estoy amando locamente’ es lo más destacado (y también lo más predecible)–, ‘La yerba mala’ –la versión demo que se incluye es, de hecho, más interesante, con ese sonido de psicofonía– y ‘Errores son horrores’ coinciden en su tempo y aportan muy poco al conjunto en particular (y al cancionero de Pony Bravo en general), no se puede generalizar. Porque, ya al final del álbum, la sugerente ‘Claro en la jungla’ –¿un homenaje a Ciudad Jardín?– y la gótico-twanguera ‘Lawrence de Aruba’ seducen con su cadencia lenta, discurriendo por caminos poco concurridos por el grupo. ‘Gurú’ no es, claramente, el gran salto que cabía esperar de seis años de trabajo de Pony Bravo, pero tampoco desprestigia al grupo lo más mínimo. Pony Bravo actúan esta noche en el Escenario Txiki de Bilbao BBK Live 2019, a la 1:30h AM.

Calificación: 7/10
Lo mejor: ‘Rey Boabdil’, ‘Casi nazi’, ‘Totomami’, ‘Piensa McFly’, ‘Espectro de Jung’
Te gustará si te gusta: Can, Smash, Guadalupe Plata
Escúchalo: Spotify

Vetusta Morla roban titulares en Mad Cool hablando de Madrid Central

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La jornada de viernes de Mad Cool convocó a 48.936 personas, en un día en que The National y The Smashing Pumpkins, en ese orden, parecían ejercer de cabeza de cartel, pero en el que la sorpresa la volvió a dar un grupo español. Fotos: Andrés Iglesias (excepto Marina, por Alberto Ortega).


Mucho antes de esto, a las siete de la tarde Sharon van Etten empezó turbia con ‘Jupiter 4’, muy emparentada con la PJ Harvey más oscura o, mejor aún, con la banda sonora de una ficción tipo ‘Stranger Things’, dejando claro que su concierto iba a rehuir otra vez del concepto “cantautora”. Distorsiones y teclados reinaron en piezas como ‘Hands’, mientras el final con ‘Serpents’ no pudo dejarnos más arriba. Pero también hubo espacio para momentos más pop y luminosos como la pegajosa ‘One Day’; o románticos, como la cincuentera ‘Tarifa’. La mejor, por supuesto, ‘Seventeen’. Sin guitarra alguna, de no ser por su piano, incluso hubiera colado como hit synth-pop. La cantante quiso mantener además un perfil bajo: se mostró amable, chapurreó castellano y recomendó a The National, pero en ocasiones tocó situada en el escenario hasta en un tercer plano. De no haber sido porque buscabas de dónde salía esa preciosa voz, por situación a veces habrías creído que la líder del grupo era otra de sus músicos.

A continuación, Miles Kane, por estilo de concierto y sombrerito naranja anti-sol, parecía en sí mismo un anuncio del FIB, festival que se celebra la semana que viene y que siempre le ha querido mucho en todas sus formas y proyectos. Al mismo tiempo, Tourist hacía un set de electrónica cuasi ambient en la carpa The Loop, algo apocalíptico si atendías a la luz de fuera, un extraño atardecer bastante nublado e incluso algo polvoriento.

Si alguien echaba de menos un concierto de pop, sin músico alguno, pero con muchos colores y bailarines, la respuesta fue Marina. Con muchas ganas de recuperar público y dejar atrás los tiempos de arenas movedizas de su carrera, la cantante hizo un concierto de hits, encabezado por ‘Handmade Heaven’ y ‘Hollywood’, este último no exento de pompones; en el que no faltaron ‘Enjoy your life’, ‘I Am Not a Robot’, ‘Superstar’, ‘Froot’ (con unos neones muy Kate Ryan), ‘Primadonna’ o al final ‘Baby’ (siempre mejor sin Luis Fonsi en este caso por mucho que ella diga «amarle») y “Heartbreaker”. La cantante anunció que volvería a Madrid en noviembre, apeló a ser griega por su buena conexión con España y reveló que su vestido era de los años 50. Al margen de la simpatía que implica llevarte a cuatro colegas bailarines de gira aunque no sean los mejores profesionales (hacía mucho que no veía a nadie en el suelo haciendo el baile de La Mosca Muerta), su repertorio y entrega recordaron cuánto ha contribuido Marina a dignificar la composición pop.

The National dieron un concierto demasiado basado en la capacidad de Matt Berninger para camelarse a las 20 primeras filas en lo que podríamos llamar el Síndrome Lana del Rey (la cantante ha hecho historia dedicando hasta 15 minutos de set a firmar autógrafos en las primeras filas). La estrategia de Matt, flojísimo de voz, y lanzando auténticos berridos por ejemplo en ‘Mr November’, fue lanzarse al público en varias ocasiones, como en ‘Don’t Swallow the Cap’, ‘Day I Die’ o en ‘Graceless’, entre otras, a menudo caminando sobre una barandilla, siempre apoyado por su equipo de seguridad, pero jugando con la posibilidad de desgraciarse la vida en serio. Su incursión entre el respetable provoca siempre el entusiasmo de quienes le abrazan y los osados (con “o”) que le besan. ¿Quién no quiere un poquito de alguien tan talentoso y guapo? Pero a la gente de atrás se le queda cierta cara de póker mientras todo esto sucede. Tras una ‘Bloodbuzz Ohio’ medio inaudible, los verdaderos momentos mágicos del set fueron ‘Fake Empire’ y su piano y un tema en el que el protagonismo cayó en manos de las coristas, entre ellas Lisa Hannigan, ‘Where Is Her Head’.

Smashing Pumpkins tocaron con mucho mayor volumen que The National en las distancias largas, como por otro lado ya sabemos por otras ocasiones. Solo se les escuchó flojear cuando sonaban bases pregrabadas, como al principio de ‘Ava Adore’ o en algún punto de ‘1979’. Por mucha medio reunión que haya habido, el show se basó sobre todo en el carisma de Billy Corgan, y para muestra el speech de James Iha sobre lo que le gustaba Madrid. Mostró las tablas escénicas de un maniquí. El concierto de los Smashing resultó algo desigual únicamente porque ellos quisieron. Fue su elección marcar demasiado los hits de “Mellon Collie” y ‘Siamese Dream’, pues cuando estos faltaban, el grupo tendía a lo tedioso: funcionaron los dos singles del último disco, ‘Solara’ y ‘Knights of Malta’, pero no alguna otra canción alargada de más que ya solo conocían ellos. No decepcionaron, eso sí, cuando sonaban «Bullet», ‘Tonight’, ‘Disarm’ o al cierre, ‘Today’. No son pocos hits y además nunca pecaron de la grandilocuencia exhibida en intro y outro con un clásico de Georg Friedrich Händel​. Por cierto, ¿por qué no tocan ‘Perfect’?

Antes del aburridillo show de cierre de Empire of the Sun, que al fin y al cabo nunca tuvieron mucha más canción que ‘We Are the People’, ‘Walking on a Dream’ y ‘Alive’ (intentaron resolverlo tirando de luces y proyecciones); Vetusta Morla por supuesto arrasaron.

Pucho contó que su local de ensayos estaba a un paseo en «furgo», por lo que quizá por ello se sintió con la confianza suficiente como para al final reclamar más bandas españolas en el cartel, y sobre todo, lanzar un grito contra el alcalde que ha intentado acabar con Madrid Central. Sus palabras fueron algo parecido a «Cerrar Madrid Central es un atentado contra la ciudadanía, un atentado contra la salud al margen de los partidos políticos». Pero antes de estas palabras enfadadas, chilladas, juraría que ‘Palmeras en la Mancha’ fue adaptada con una frase que incluía el sintagma «Carapolla en Instagram» (las pintadas y camisetas «Almeida Carapolla» han empezado a proliferar por la ciudad).

En cualquier caso, el grupo autor de ‘Mismo sitio, distinto lugar’, es una baza segura en cuanto a sonido y espectáculo, como mostraron la fuerza de ‘Golpe maestro’ y ‘Te lo digo a ti’ con Pucho enfocándose cámara en mano, o la delicadeza de ’23 de junio’. Seguramente esos kilómetros de baños de masas les ayudan a venirse arriba con el mensaje, lo que incluyó una llamada al «amor» abiertamente inspirada en la versión de los Beatles que Noel Gallagher había escogido el día anterior para cerrar. Pucho elogió la belleza de su simpleza y puede que lo de Vetusta Morla no sea precisamente simple, pero lo seguro es que les queda amor del público para muchísimos años.

Mirwais cree que la crítica no ha entendido la esencia del nuevo disco de Madonna

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Mirwais ha ofrecido su primera (¿y única?) entrevista tras la edición del disco de Madonna que acaba de co-producir, ‘Madame X‘. Con la artista ha escrito algunos de los singles (‘Medellín’), algunos de los temas más curiosos (‘Dark Ballet’), aparte de algunos de los favoritos de sus seguidores (‘I Don’t Search I Find’) y los dos favoritos de la propia Madonna (‘God Control’, ‘Extreme Occident’). En la entrevista, el productor se queja de que la crítica no ha entendido ‘Madame X’. La crítica del álbum ha sido positiva con un par de sonadas excepciones y en Metacritic, con un 70/100, luce como su mejor disco desde «Confessions» (2005), aunque no por muchísima diferencia: ‘Rebel Heart’ recibía un 68/100.

Pero Mirwais cree que la crítica no ha ido al quid de la cuestión. «Creo que mucha gente y la crítica han obviado algo esencial en este intento de explorar la música latina y portuguesa. No han visto la dimensión global y política que Madonna inculca a través del álbum. En la América de Trump, en la que casi cada día se insulta a los latinos, el hecho de una superestrella americana y blanca escoja como primer single un tema en inglés y español que es un dueto con un colombiano, es un signo político muy fuerte. Me hace pensar en Marlon Brando mandando a un indio a rechazar su Oscar en 1973, aunque el contexto sea muy diferente».

Además, cree que el disco es un «álbum futurista y global» y que puede ser «el primer disco de un tipo de álbum» que puede ser habitual en el futuro. «No es world music, es un intento de integración inteligente y de participación cultural con un sentido político. Y desde luego no hay apropiación cultural como muchos nos intentan hacer creer». Mirwais responde las críticas que acusan a Madonna de «naíf», indicando que no cree que lo sea, pero que además su aportación «es mejor que nada», y añade: «En 10 o 15 años, a causa (o gracias) al streaming, la hegemonía angloamericana del mainstream se habrá acabado. Todo estará fragmentado, con muchos mercados como el latino sin parar de crecer. La actitud de apertura cultura y artística sin fronteras que Madonna tiene dentro de manera natural fue muy interesante para desarrollar ‘Madame X'». El álbum incluye sonidos de Portugal, Brasil, Cabo Verde, Marruecos, Jamaica, Estados Unidos, Colombia, Cuba, Angola o Guinea Bissau, sin centrarse en ningún país en concreto.

Mirwais señala ‘Don’t Tell Me’, ‘Nobody’s Perfect’, ‘American Life’, ‘Die Another Day’ y ‘God Control’ como las canciones favoritas que ha hecho con Madonna, y reconoce que esta no le consultó nada sobre los temas que produjo con otros artistas para ‘Madame X’. En otoño sacará su propio disco, pero esta vez sin la voz de Madonna al contrario de lo que sucedía en ‘Production’. La entrevista completa, en la que habla para mal de la industria y de esos artistas que sacan algo cada tres meses, puede leerse aquí.