The Peawees es una banda italiana a la que, tras unos inicios orientados «al punk rock californiano, The Clash y los Ramones», como indican en su propia página web, se les abrió un mundo con una versión de Elvis de ‘Burning Love’. Desde su segundo disco, se abrieron al rock de los 50’s y a los girl groups de los 60’s y se han convertido en uno de esos grupos de rock capaces de girar por toda Europa con un quinto y un sexto disco bajo el brazo.
El grupo de Hervé Peroncini ha sufrido varios cambios de formación desde sus inicios, pero acaba de sacar un álbum nuevo. Y canciones de ese nuevo lanzamiento llamado ‘Moving Target’, como la poderosa ’Walking Through My Hell’, de delicioso ambiente retro y rock’n’roll, pueden encantar a los nostálgicos fans de Ocean Colour Scene, a su vez tan devotos de The Jam, y a los que gustan de los Arctic Monkeys más clásicos. Atentos al beat de la batería y palmas de los últimos segundos en este tema que se ha convertido en el más celebrado de su discografía a pesar de ser reciente. Su vídeo deja la estética muy clara en efectos visuales e incluso de la banda, lo que incluye el nombre de la misma sobre la batería.
Además, el grupo acaba de lanzar una versión de ‘Reach the Rock’ que ha aparecido esta misma semana en las plataformas de streaming. También puedes visitar en las mismas un «greatest hits» accesible y de nombre simpático, ’20 Years and Still Don’t Know Me’. Ahí puedes recordar temas como ‘Bleeding for You’, aptos también para seguidores de The Last Shadow Puppets y a la vez The Black Keys.
The Peawees arrancan ya mismo una gira española que les va a llevar por varios puntos de nuestra geografía y que comienza con el show de Escenarios Mahou Madrid en la sala Wurlitzer este miércoles 24 de abril. El día siguiente les espera Lomon Rock de Granada, Flamin’go Beach de Cabo de Gata el 26 de abril y la sala Because de Castellón el 27 de abril.
El esperado regreso de FKA twigs, uno de los principales valores del R&B experimental de nuestro siglo, es inminente. Así se lo ha comunicado ella misma a sus fans a través de formas poco comunes, como recoge el NME, donde indicaban que su single se podría llamar ‘Cellophane’. Algo que ella misma ha confirmado.
Por un lado, la cantante ha utilizado Twitter para subir una foto suya que podría ser una portada, mientras que algunos de sus fans están recibiendo por correo un mensaje escrito por las propias manos de la artista con el siguiente mensaje: “Eres uno de mis mayores seguidores, por lo que quería escribirte directamente para hacerte saber que ha llegado el momento. Firmado: FKA twigs”. Además, sus fans han notado que un tema suyo llamado ‘Cellophane’ acaba de ser registrado en la institución pertinente del Reino Unido, la PPL. Finalmente, ha confirmado ella misma el título en Instagram, indicando que se estrenará este miércoles a las 20.30.
Mucho ha cambiado el mundo desde que FKA twigs sorprendiera con un álbum llamado ‘LP1’, sobre el que mi compañero Jordi Bardají escribía a finales de 2014 que ofrecía «una singular visión del R&B» elogiando «el hermoso falsete de su autora» envuelto en «bases agresivas y elásticas, atmósferas densas, asfixiantes y fantasmagóricas, microbeats que parecen canicas o patrones rítmicos inestables por cuyas entrañas bucean las románticas y sensuales melodías de Barnett». Tras un EP y alguna tímida colaboración extra, cabe preguntarse por dónde irán los derroteros de su propia carrera 5 años después. A juzgar por lo que anuncia de que ha tenido que «reiniciarse y empezar de cero», parece que se avecinan cambios.
Flying Lotus estrena hoy dos temas más del disco que anunciaba hace unos días. Se trata de su primer álbum en 5 años (este es el tiempo que ha pasado desde el lanzamiento, en 2014, de ‘You’re Dead!‘). Y es un disco épico, empezando por que contiene 27 canciones, entre las que encontramos importantes colaboraciones de David Lynch, Solange, Anderson .Paak, George Clinton, Little Dragon, Tierra Whack, Shabazz Palaces, Thundercat y Toro y Moi, entre otros.
‘Flamagra’ llega el 24 de mayo y, según explica la nota de prensa, es “una obra que barre con todo avance cuántico y salto creativo de los últimos doce años de carrera de Lotus y va aún más lejos”, aunando “hip-hop, funk, soul, música dance global, polirritmos tribales, IDM o sonidos de la escena LA beat”, pero también “elevándose sobre un vórtex específico cuyas coordenadas no pueden ser trazadas con precisión”. El texto llama a ‘Flamagra’ una “obra maestra afro-futurista de espíritu profundo, polvo cósmico y sobrecogedora originalidad”.
Sobre ‘Flamagra’, Flying Lotus ha explicado: “Había estado trabajando en cosas durante los últimos cinco años, pero esto estaba siempre presente. Siempre había tenido esta idea temática en mente – un persistente concepto sobre el fuego, una llama eterna sentada sobre una colina”, dice Lotus. “Alguna gente lo ama, alguna gente lo odia. Alguna gente iría a una cita ahí y otra gente quemaría cartas de amor en el fuego.”
Tras un primer avance de ‘Flamagra’ que decepcionaba un poco, han llegado dos avances más, a cual más dispar. El primero era ‘Fire Is Coming’, y era una colaboración de David Lynch en la que el director de, ejem, ‘Fuego camina conmigo’ cuenta una historia sobre una llamada misteriosa. No era exactamente una canción, sino más bien una pieza de “spoken word” ambiental. Aunque compensaba la falta de música real su vídeo, en el que veíamos a Lynch contar esta historia en el interior de la boca de un perro. Lo habríamos visto en ‘Twin Peaks’.
Y ahora es el turno de un tema de 2 minutos, mucho más juguetón, junto a Little Dragon, llamado ‘Spontaneous’ y después el tema que lo sucede en la secuencia, el experimental pero colorido ‘Takashi’.
1. Heroes
2. Post Requisite
3. Heroes In A Half Shell
4. More feat. Anderson .Paak
5. Capillaries
6. Burning Down The House feat. George Clinton
7. Spontaneous feat. Little Dragon
8. Takashi
9. Pilgrim Side Eye
10. All Spies
11. Yellow Belly feat. Tierra Whack
12. Black Balloons Reprise feat. Denzel Curry
13. Fire Is Coming feat. David Lynch
14. Inside Your Home
15. Actually Virtual feat. Shabazz Palaces
16. Andromeda
17. Remind U
18. Say Something
19. Debbie Is Depressed
20. Find Your Own Way Home
21. The Climb feat. Thundercat
22. Pygmy
23. 9 Carrots feat. Toro y Moi
24. FF4
25. Land Of Honey feat. Solange
26. Thank U Malcolm
27. Hot Oct.
Dos de los grupos del sello Oso Polita se encuentran realizando una gira conjunta. Se trata de Garbayo y Venturi, que tras pasar por ciudades como Málaga, Sevilla y Barcelona, estarán este jueves 25 de abril en concierto en la Sala El Sol de Madrid, el viernes 26 de abril en La Lata de Bombillas en Zaragoza, el 3 de mayo en la Casa de las Musas de Burgos y el 4 de mayo en La Ribera de Bilbao. Regalamos entradas para todos estos shows de lo que han llamado la «Gira Kamikaze», excepto para el de Bilbao, que es gratuito.
Con el líder de Garbayo, Ignacio Garbayo, antes en Los Zodiacs, hablamos recientemente sobre este nuevo proyecto. Su primer disco ‘Sonido forestal‘ tiene temazos como ‘Nitroglicerina’ o ‘Muévete’, y en la entrevista nos habló de su proceso de creación, lo poco que le gustan las letras impostadas, su deseo de conservar el espíritu de las maquetas o la vida en el campo a lo ‘Granjero busca esposa’.
Por su parte, Venturi, de los que presentamos el vídeo de ‘Mi estúpida opinión’, a punto de rozar el medio millón de visualizaciones en Youtube, presentan su álbum, para el que también han presentado otro vídeo, en concreto para el tema ‘Vámonos al centro’. JENESAISPOP regala 5 entradas dobles para los conciertos de Madrid, Zaragoza y Burgos. Las entradas se las llevarán los primeros en escribir a jenesaispop@gmail.com indicando su nombre y apellidos y la ciudad en la que quieren ir al show.
Por fin «La Gran Espera» dejó de ser tal y ha llegado a nuestras manos y (lo que es mejor aún) oídos ‘La Gran Esfera‘ de La Casa Azul, quinto trabajo de estudio de Guille Milkyway, culminando (por el momento) una discografía que nuestra redacción repasaba hace un par de días buscando su mejor disco. De hecho, su primer single data de nada menos que 2 años y medio atrás: ‘Podría ser peor‘ veía la luz el 28 de octubre de 2016. Quizá por eso el artista barcelonés ha decidido dar una nueva pátina a este ya himno disco con un doble remix, con una versión estándar y otra extendida, «como en aquellos Singles de NEW ORDER en los años ochenta», según la nota de prensa de Elefant Records.
«Resulta realmente apasionante escuchar una letra tan dolorosa y frustrante trotar con semejante groove, con su espíritu disco intocable y esas melodías tremendamente soleadas. Una explosión de emociones y de euforia en un remix que acentúa el espíritu nocturno y veraniego de la canción», reza el texto del sello madrileño que acompaña sendas nuevas versiones. Efectivamente, esta nueva producción de Guille preserva el estilo disco, pero se adentra por momentos se vuelve más dura y oscura, con nuevos sintetizadores más ácidos.
Sin duda este remix busca re-instalar la canción en las pistas de baile, ya convertida en uno de los zénits de su repertorio en directo. Unos directos que Guille y su ya consolidado grupos sigue desarrollando, a punto de comenzar la temporada festivalera: el murciano WARM UP 2019 será una de las próximas citas con La Casa Azul, además de Palencia Sonora, Festival de los Sentidos (La Roda, Albacete), Festival Portamérica (Caldas de Reis) o Low Festival.
Aunque las giras celebratorias del aniversario de un disco en particular son siempre discutibles, debo reconocer que algo distinto me removió cuando supe que dEUS reproducirían íntegramente ‘The Ideal Crash‘ en una gira que este viernes, 26 de abril, tendrá en la Sala La Riviera de Madrid (entradas disponibles aquí) su única parada en España –algo curioso, dada la especial relación que el grupo belga siempre ha mantenido con nuestro país–. Y es que aquel disco publicado hace 20 años (el pasado 16 de marzo, concretamente) dejó un poso muy especial para los que vivíamos aquel fin de milenio entre álbumes recién publicados entonces como ‘OK Computer’ de Radiohead, ‘Portishead’ de Portishead o ‘Automatic for the People’ de R.E.M.
Este tercer largo del grupo comandado por Tom Barman guarda una evidente conexión con todos aquellas obras maestras indiscutibles en determinados momentos de su minutaje, y es algo que parte de la crítica le hizo pagar en su momento: no sólo es que ‘Instant Street’ fuera un single compuesto de distintas subcanciones a lo ‘Paranoid Android’ pero con un perfil acústico que entroncaba con el paradigma de los héroes de Athens, Georgia. O que el ritmo y el zumbido que abrían ‘Sister Dew’ evocara a ‘Mysterons’. Sino que por momentos ‘One Advice, Space’ parece, directamente, un outtake de Thom Yorke y compañía. Sin embargo, dEUS no eran ningunos advenedizos, y ya habían dado cuenta de su singular personalidad en discos como ‘Worst Case Scenario’ –1994– e ‘In a Bar, Under the Sea’ –1997–, en los que los ecos del rock alternativo norteamericano tan en boga, si bien se alineaban más con el espíritu arty y experimental de Girls Against Boys o Morphine que con Nirvana o Pearl Jam, siendo el uso extremo del violín de Klaas Janzoons –único miembro fundador que persiste en el grupo unto a Barman a día de hoy– uno de sus elementos distintivos. Y ese valor, esa personalidad, se impone en ‘The Ideal Crash’ a pesar de todo: la preciosa ‘The Magic Hour’, las cuerdas a lo John Cale en la primera Velvet de ‘Sister Dew’ o la energía amasada en torno a las cuerdas de Janzoons en ‘Let’s See Who Goes Down First’ son buenas muestras de ello.
Como decía, pese a que a priori ‘The Ideal Crash’ parecía demasiado reo de aquellas influencias anglófonas, el tiempo lo reveló como uno de los trabajos más importantes de aquel fin de siglo que conducía (sin que lo supiéramos aún) a un nuevo paradigma estético en el que el rock viviría un retroceso estético hacia parámetros estonianos y/o ramonianos. Saber eso hoy confiere al tercer largo de los belgas el halo de hito del rock alternativo centroeuropeo: en una era en la que Internet era una realidad aún muy primitiva, no era común que un grupo rock no-británico lograra traspasar barreras a nivel continental. Y con esta obra dEUS alcanzaron a convertirse en poco menos que estrellas en Francia, Suiza, Italia y, claro, España, gracias en buena medida a la promoción que dispuso Island para el disco, siendo este su primer lanzamiento multinacional. Misteriosamente, la subsidiaria de Universal ni siquiera editó el disco en Estados Unidos, un mercado potencial que podría haberles catapultado aún más lejos. La sospecha de que aquello hizo daño al grupo hasta el punto de llevarles a separarse hasta mediados de la siguiente década siempre ha estado ahí.
Como decía, dEUS encontraron una buena respuesta de público y crítica españoles con sus primeros trabajos. Seguramente eso y el clima animarían a los belgas a trasladarse a la ciudad malagueña de Ronda para escribir y grabar allí –a caballo entre el hotel rondeño Enfrente Arte y el conocido Estudio El Cortijo de San Pedro de Alcántara, donde también han trabajado Björk o Mariah Carey– este ‘The Ideal Crash’ a las órdenes de David Bottrill, productor canadiense que venía de grabar con Robert Fripp (tanto en el álbum de King Crimson ‘Thrak’ –1995– como en los dos discos que el guitarrista grabó junto a David Sylvian) y que más tarde encontraríamos en los créditos de álbumes de Tool, Placebo, Smashing Pumpkins o Muse. Lo cierto es que en ese proceso de composición/grabación (que por cierto el grupo está revelando estos días en Facebook con una serie de clips bajo el inequívoco nombre de «The Ronda Tapes») parece fundamental el papel de Bottrill para dar empaque al álbum que suena mucho más coral, diverso y a la vez compacto que nunca antes en la carrera del grupo.
Pese a los ecos de la música de aquellos últimos estertores del milenio que contenía ‘The Ideal Crash’ y a que es un disco musicalmente intrincado (sus canciones más cortas se aproximan a los 5 minutos, superando los 6 de duración en varias de ellas), lo que más destaca del álbum y lo que le hace pervivir aún hoy como un disco eficaz e irresistible es la solidez de su repertorio. Aunque las geniales ‘Instant Street’ –llegó a ser un hit fuera del ámbito exclusivamente alternativo por la promoción en radios–, ‘Sister Dew’ y el corte titular como singles destacados siguen sobresaliendo, cada uno de sus temas tiene un atractivo especial, algo distintivo que lo hace memorable. Como ocurre con los grandes discos que te acompañan siempre, todo, desde los arreones de energía de ‘Put The Freaks Up Front’ (una frase que se atribuye a George Lucas en la filmación de su primera película, ‘TXH 1138’) a la ensoñación electrónica de ‘Dream Sequence #1’, sigue resultando imborrable y, mejor aún, siguen sonando fresco.
Universal Music pondrá a la venta una nueva edición de ‘The Ideal Crash’, remasterizada y toda la pesca, claro. Pese a todo, dEUS no es un grupo especialmente imbuido por la nostalgia: desde que se reagruparan con una nueva formación en 2005, han publicado cuatro trabajos más, alguno de ellos tan notable como ‘Keep You Close‘. Y no sólo eso, sino que ya trabajan en la continuación de ‘Following Sea‘ con su nuevo guitarrista, Bruno de Groote. Esperan que esté listo para su publicación a principios de 2020.
Cuando conocimos a Cayucas fue a través de ‘Bigfoot‘, un debut producido por el ahora tristemente desaparecido Richard Swift, y que comparábamos con gente como Beach Boys o Vampire Weekend (recordar temas como ‘Will ‘The Thrill»). La banda de Zach Yudin, que siempre ha contado con una voz muy Beck, ha decidido desarrollar su carrera al margen del indie pop, y después del decepcionante ‘Dancing at the Blue Lagoon’, abraza el pop sin adjetivos en el divertido ‘Real Life’ (ver portada).
Hace demasiados meses que se presentó, pero todavía no hemos olvidado -ni probablemente lo haremos en mucho, mucho tiempo- su formidable single de presentación, ‘Jessica WJ’, una carta a un amor desaparecido («Jessica WJ, no sé por qué me fui corriendo / Jessica, cometí un error / me pasaste tu teléfono en una carta y la tiré») que en lugar de sonar dramática y tremebunda, lo hace casi como una divertida banda sonora para una serie de detectives, en la búsqueda del pasado. Una delicia de silbidos, pre y post-estribillos que después vuelve a aparecer en la secuencia. Si en ‘Jessica WJ’ terminas enganchado a los «we’re going downtown»; en ‘Girl’ terminas enseguida olvidando su inicio súper Weezer y su pre-coro súper New Order (en concreto ‘Temptation’) porque lo bueno viene después: «Dreaming… dreaming… of a girl I used to know». Tampoco saldrá fácilmente de tu cabeza el verdadero estribillo de ‘What It Feels Like’, después de lo que parecía su estribillo.
Los sintetizadores en ‘Real Life’ bajo la producción de Dennis Herring (Elvis Costello, Modest Mouse) son poderosos y contundentes, acercándoles a los años 80 tanto en estas dos últimas canciones como en la titular del disco, y a bandas de revival actual como The 1975 o, por mucho que horrorice a algunos, Bastille, Foster the People y Bleachers. Aquí hay un tema que se llama ‘Melrose Place’, uno que muy claramente podría haber escrito Taylor Swift (el estribillo de ‘Tears’) o aquella Katy Perry que citaba a Radiohead (‘Winter of 98’). Supongo que será un escándalo para muchos y ya no serán lo más selecto del indie pop internacional, pero sería una pena que quisieran ser algo parecido a Real Estate con este potencial. Justo cuando se ponen intensos como en la balada de hoguera lo-fi ‘Naked Shower Scene’ o en la final ‘Alligator’ se producen los únicos momentos en los que nos dejan a medias.
Calificación: 7,5/10 Lo mejor: ‘Jessica WJ’, ‘What It Feels Like’, ‘Girl’, ‘Winter of 98’ Te gustará si te gustan: Beck, Bleachers, fun. Escúchalo: Spotify
Una de las más agradables sorpresas del indie nacional reciente han sido Dois. El trío vigués publicaba en 2017 su primer largo (tras un iniciático EP publicado en 2014). Co-editado por Discos de Kirlian y Orphan Records, ‘Está bien‘ daba cuenta de su capacidad para alcanzar el encanto de la mejor tradición jangle-pop con toques de psicodelia en canciones como ‘Stromboli’ o ‘Dinosaurio‘, no muy alejadas de proyectos actuales como Real Estate o Beach Fossils.
Tras recorrer sobre todo la geografía gallega ya como cuarteto –Fer Areal se unía para matizar con sus punteos al núcleo formado por Óscar Raña (guitarra y voz), Guillermo Portas (bajo) y José Novoa (batería)– y después de un parón, Discos de Kirlian publicará el próximo mes de mayo su nuevo disco, ‘Fenómeno’. Se trata de un EP con 6 canciones inéditas grabadas en Estudio Terraforma por Ibán Pérez (Fee Reega, Selvática, Chicharrón…) y mezcladas y masterizadas por Nathaniel Higgins y Shimby McCreery (productores de Omni). Se editará en digital y vinilo de 10″, y supondrá un nuevo avance para Dois merced a un mayor esmero en arreglos de teclados, voces, percusión y, como decíamos, las guitarras de Fer.
Eso es lo que indica ‘No verás’, el primer adelanto de este nuevo trabajo del cuarteto gallego que hoy estrenamos en exclusiva en JENESAISPOP. Con esta nueva canción, Dois mejoran palpablemente su sonido sin perder ese encanto lo-fi y el punto surrealista que les caracteriza. Pero sobre todo se lanzan con decisión en busca de la melodía lo más perfecta y magnética posible, con un estribillo cantado a coro que embriaga instantáneamente cantando a un hedonismo que tiene en la irrealidad su mejor aliado. A esa impresión contribuye lo suyo el vídeo oficial dirigido por Mar Suárez, un colorido y por momentos onírico retrato de la protagonista, Zannie Stutely, inspirado estéticamente por ‘Las margaritas’ de Vera Chytilová.
Justo hace unos días, con motivo de ‘Homecoming‘, su nuevo documental en Netflix en torno a la actuación en Coachella, un colega me comentaba que se había aburrido un poco viéndolo. ¿Pero cómo? Muy sencillo: nunca había oído ‘Lemonade‘. ¿Pero en qué tipo de cueva estaba metido? En una demasiado cercana en la que solo se oyen discos en Spotify, Apple Music, Amazon Music o Deezer.
Coincidiendo con el tercer aniversario de su edición y entregándose a los nuevos tiempos, ‘Lemonade’ de Beyoncé ha llegado a las plataformas de streaming hoy mismo. No se puede decir que el paso sea un fracaso precisamente, pues el álbum fue un éxito comercial absoluto pese a carecer de ese número 1 en radios o listas de singles que lleva tiempo resistiéndosele a Beyoncé (para ello recurrió después a colaboraciones con J Balvin y Ed Sheeran), pero sí fue uno de los discos más vendidos y exitosos de 2016 en todo el mundo, en torno a los 3 millones de copias. Con esas cifras y las críticas costará creerlo, pero aunque haya quien no lo reconozca públicamente, hoy hay gente que va a escuchar ‘Lemonade’ por primera vez.
La buena noticia es que parece que el tiempo que no haya pasado para él. Tres años después, continúa siendo la gran obra maestra de Beyoncé, su disco más conciso y presto para sonar en bucle, perfectamente equilibrado entre los intentos modernos, como ‘Formation’ y ‘Sorry’, que no han envejecido en absoluto, al contrario; y los clásicos, como la country ‘Daddy Lessons’, ‘Freedom’ con Kendrick Lamar o ‘Don’t Hurt Yourself’ con Jack White. Uno de los mejores discos de todos los tiempos cuyos recovecos se abren hoy para el público que no hizo ese esfuerzo extra para acercarse.
Su subida a todas las plataformas de streaming puede ser vista como una pequeña derrota para la Beyoncé aferrada a Tidal, que ya tuvo que subir su disco con Jay-Z como The Carters a ellas cuando vio que las cifras de descargas no eran tan buenas. Corren nuevos tiempos, las ventas son más anecdóticas y los streamings dejan cada vez números más abundantes (salvo en Tidal, que continúa siendo ese gran desconocido). Puede que los streamings globales no sean suficientes para compensar la venta de descargas y CD’s como indican las estadísticas, pero las plataformas realmente populares son un escaparate que sencillamente, no, no puedes ignorar.
Por otro lado, y tras el fracasillo del disco de The Carters, es evidente que la sombra de ‘Lemonade’ puede empezar a alargarse. Por un lado, ¿será capaz la cantante de superar o igualar relativamente la sucesión de grandes discos que ha supuesto ‘4’, ‘Beyoncé’ y ‘Lemonade’? La presión puede ser parecida a la que vivió Lauryn Hill tras «Misseducation of», la que sufrió Amy Winehouse tras ‘Back to Black’ o la que ha de tener Kendrick Lamar tras ‘Good Kid, M.A.A.D City’, ‘To Pimp a Butterfly’ y ‘Damn’. Podemos pensar que editar hoy una demo de ‘Sorry’ y colocar una versión que sale en su documental en las playlists de novedades es una muestra de falta de ideas demasiados años después de su último disco en solitario. Pero por otro lado, su presencia en la industria es casi robótica y casi es evidente que aquí hay gato encerrado. Estos pasos parecen estar llevándonos a una nueva era de Beyoncé, entre rumores de que ese «algo» no se editará de manera tradicional (¡qué raro!). Por lo pronto, el acuerdo con Netflix incluye dos proyectos más, y tras el éxito del documental de Lady Gaga y el empujón que le dio a la imagen de la artista, el camino parece allanado hacia otro disco visual, un documental sobre lo nuevo o una idea totalmente renovadora. ¿Habrá noticias de manera inmediata?
La pasada noche La 1 de RTVE emitía el primer gran debate a 4 entre los principales candidatos a la presidencia del gobierno de España de los dos que están previsto que se celebren esta semana –hoy, martes 23 de abril, es el segundo y último, en Antena 3– de cara a las elecciones generales de este domingo, 28 de abril. La emisión contó con una audiencia de casi 9 millones de espectadores, alcanzando un impresionante 43,8% de cuota de pantalla. Si este espectáculo televisivo sirvió para convencer en su voto a los indecisos ya es harina de otro costal, pero no fue por falta de atención.
En todo caso, y tal y como ya nos hemos acostumbrados, aunque muchos tuviéramos encendido el televisor teníamos también un ojo puesto en Twitter, la red social por excelencia para vivir una realidad alternativa a este tipo de acontecimientos. Y lo cierto es que no decepcionó, sobre todo para los aficionados a la música, puesto que pudimos encontrar un buen puñado de tuits desternillantes que relacionaban el debate con la música pop… cuando no venían directamente de músicos que, como nosotros, seguían en directo el programa.
Entre los mejores tuits, sin duda, el de Love Will Tear Us Aznar que trasladaba la foto de rigor de los cuatro candidatos a la portada del debut de Weezer, el que comparaba la disposición y estrados dispuestos en Estudio 1 de Prado del Rey con la de Kraftwerk en directo, los que combinaban la exaltada exhibición de cartelitos y fotos de Rivera con su supuesta relación con la cantante Malú, o los que, de nuevo con Rivera como protagonista, daban rienda suelta a la imaginación con ese speech final que comenzaba diciendo «¿Lo oyen? Es el silencio», que ya pasará a los anales. Además, Marc de Dorian, Guille Galván de Vetusta Morla o Pepo Márquez de The Secret Society hacían sus propios comentarios y análisis del debate desde sus cuentas personales de Twitter.
Impresiones: – Rivera: tenso, aunque ha arrancado bien. Minuto final de vergüenza ajena – Sánchez: sosegado. Capeando los ataques. – Casado: fuera de juego en economía, muchas mentiras. Se ha crecido con lo de Bildu y los indepes – Iglesias: correcto, sin más. Buen minuto final. pic.twitter.com/AyfKljJPIt
Un resumen sencillo: no deja de ser irónico que el único que ha defendido la Constitución durante todo el debate haya sido el comunista. Eso debería darnos el dato necesario para ver el nivel de mediocridad del resto. #ELDEBATEenRTVE
Me parece fascinante el post debate. Todos corriendo a sus cuarteles generales a dar los titulares que les gustaría tener mañana. El PSOE por partida doble, con Ábalos fuera de lugar cubriendo el viaje de Sánchez a Ferraz.
Es tan importante, o tan poco importante, el debate que el teatrillo posterior con sus fans. Todos son contenidos y se mueven por twitter con la misma viralidad. Sin nadie que te lleve la contraria, como los mensajes de voz.
Por algún motivo los subtítulos de Friends siguen saliendo en pantalla aunque he puesto el debate. El resultado es fascinante. Gracias @NetflixESpic.twitter.com/72JU1R8ncB
Jennifer Egan era una desconocida en España hasta que en 2011 ganó el premio Pulitzer con ‘El tiempo es un canalla’, su cuarta novela. A partir de ahí, la editorial Minúscula publicó otros dos títulos suyos: ‘La torre del homenaje’ (2013) y la colección de relatos ‘Ciudad esmeralda’ (2016). Su primera novela, ‘The Invisible Circus’, inédita en castellano, fue adaptada al cine en 2000 por Adam Brooks (‘Mozart in the Jungle’, ‘Definitivamente, quizás’).
Egan fue comparada en su momento con David Foster Wallace o George Saunders (quien la considera “la mejor escritora en activo”). Sus experimentaciones formales y estructurales, y su gusto por la ironía y la metaficción (la propia autora calificó ‘El tiempo es un canalla’ como un cruce entre Proust, ‘Los Soprano’ y un disco de The Who), llevaron a la crítica a meterla en el saco del posmodernismo y la literatura de vanguardia. Ahora, con su nueva novela, habrá que sacarla.
Y es que ‘Manhattan Beach’ (Salamandra) es más clásica que un novelón decimonónico. No está escrita con la ceja levantada y una sonrisa resabiada en los labios, sino con el ceño fruncido y la mirada perdida en el horizonte. Durante casi quinientas páginas, Egan reconstruye de manera excepcional todo un mundo: el Nueva York portuario de la Segunda Guerra Mundial, un lugar impregnado de olor a salitre, pescado y petróleo, donde dieron los primeros pasos hacia la emancipación las mujeres que ocuparon los puestos de trabajo que habían dejado libres los hombres que se habían marchado al frente.
Una de esas mujeres es Anna, la protagonista, una veinteañera combativa y tenaz, decidida a no quedarse en el lugar que “le corresponde”. A través de su lucha por salir a la superficie y nadar junto a los hombres, de intentar “derrumbar el andamiaje de prejuicios”, conoceremos a los demás personajes: su padre ausente, que protagoniza un relato casi de aventuras navales; su madre, antigua corista, y su hermana, aquejada de parálisis cerebral; un seductor gánster muy bien relacionado con la élite neoyorquina que protagoniza la parte más negra de la novela; y una serie de secundarios, extraordinariamente construidos, que ponen de manifiesto dos de las grandes virtudes de ‘Manhattan Beach’: su sutil retrato de las minorías, y su capacidad para sortear uno de los grandes males de las ficciones históricas: el anacronismo. En 1943 no había “afroamericanos” en Nueva York. Había “negros”, estaban discriminados y tenían los peores trabajos. Tampoco había “gays”. Había “homosexuales” o “maricones”, según quién hablara, y permanecían ocultos dentro de buques mercantes o matrimonios de conveniencia.
Al igual que la protagonista de ‘Manhattan Beach’ se sumerge en el fondo marino, Egan sumerge al lector en el libro como si las solapas tuvieran brazos. La autora demuestra un enorme talento para la descripción de ambientes (Nueva York es un personaje más), el retrato psicológico de los personajes (de todos, no solo de los protagonistas), la construcción narrativa (combinando tramas y tiempos de manera muy fluida), el discurso feminista (sin salpicar, navegando junto a los demás temas de la novela) y la evocación poética, sacando mucho partido metafórico a la oposición fondo/superficie y a la contemplación/inmersión en el mar. No es de extrañar que el oscarizado Scott Rudin, productor de adaptaciones célebres como ‘No es país para viejos’, ‘Las horas’ o ‘Millennium’, se haya apresurado a comprar los derechos. ¿Quién la dirigirá? Voto por Todd Haynes. 8’5. Disponible en Amazon.
El protagonista de ‘La sangre extraña’, Arnaldo, contagia su obsesión visceral al lector tras lo que le pasa al entrar en un ultramarinos, un suceso que roza lo paranormal y encajaría a la perfección en aquellas secciones que Javier Cárdenas presentaba en ‘Cronicas Marcianas’ o ‘Arús con leche’. Sergi Puyol no da puntada sin hilo en el que es su segundo trabajo -sin contar los diversos cuadernos publicados en Apa Apa Comics-, gracias al impacto instantáneo de color, con la rotulación de sus viñetas y los brillos sanguinolentos de su portada.
Las referencias en ‘La sangre extraña’ se pueden contar por puñados, desde citas a la literatura rusa, la comicidad de una noticia insólita de El Mundo Today, la intriga por el desenlace que generaba Hitchcock, o el poder que supone entrar en terrenos paralelos a lo David Lynch. Arnaldo, desde el comienzo, deja claro que odia los viernes y sus motivos. Esa fuerte convicción es tan potente como el desenlace final, que no renueva el lenguaje gráfico, pero sí sabe mantener el pulso narrativo. 7,8. Disponible en Amazon.
Fermín Solís / Buñuel en el laberinto de las tortugas
Después del estreno de ‘La Edad de Oro’, Luis Buñuel decidió en París y ya sin la colaboración de Salvador Dalí, embarcarse en un tercer proyecto alentado por su amigo el escultor Ramón Acín. Ese film se rodaría en Extremadura en 1932 y sería una de sus obras malditas: ‘Las Hurdes, tierra sin pan’, un cortometraje documental avanzado en nuestro país que forma parte de nuestro patrimonio histórico, pues puso de manifiesto el escaso nivel de desarrollo y el gran nivel de precariedad donde estaban sumidas determinadas zonas rurales de España. Un órdago que supuso la censura por parte del gobierno de la Segunda República, por la pésima imagen que proyectaba del país.
El gran valor de esta recuperación, con contenido inédito y con nuevo rotulado de Solís amparado en un exhaustivo trabajo de investigación y documentación, es que muestra la encrucijada de Buñuel ante la posibilidad de utilizar el arte como medio para cambiar la sociedad, o crear arte sin más. El director decide reorientar sus inicios y desmarcarse ligeramente del movimiento surrealista, con la disposición en determinados episodios de hacerlo a cualquier precio. El carácter intimista y autobiográfico de Fermín Solís que conocimos en ‘Mi organismo en obras’, y este nuevo espaldarazo, junto al estreno en cines esta misma semana de la adaptación cinematográfica producida por el mismo equipo de ‘Arrugas’ o ‘Chico y Rita’, dejan la puerta abierta de par en par a sus posibilidades de futuro. 8. Disponible en Amazon.
Noah Van Sciver / Fante Bukowski
Que el personaje principal de ‘Fante Bukowski’, y casi el único dado su alto nivel ególatra, se haga apellidar Bukowski siendo escritor, puede resultarnos indicativo. Estamos ante una sátira feroz en la que a mayores males o más delirantes, más percibimos (y apaciguamos) el fracaso de su actor principal. Y es que en las historias cortas, con citas de creadores como Stephen King o Leonardo da Vinci, se vislumbra que el protagonista carece de habilidades sociales: sus aires de grandeza lo inundan todo y no conoce la empatía, por lo que es inevitable que genere sentimientos entrañables por la vía de la compasión.
Pero esta imagen tan nefasta, con inteligencia, humor negro y el estilo directo de Noah Van Sciver, nos muestra y hace reflexionar sobre cómo se prima al famoso sin talento en casi todos los segmentos de actividad social, política, cultural y laboral. Una escena crítica de una sociedad como la actual entregada a los juegos pirotécnicos y al espectáculo gaseoso de corto alcance. 7,5. Disponible en Amazon.
Georgia acude a Eurovisión 2019 con el medio tiempo épico ‘Keep On Going’, básicamente una balada en la que al final emergen unos coros tipo tenor con efecto cuasi Il Divo. Lo más llamativo es su vídeo, en el que unos alambres de espino dividen dos territorios.
Estas han sido las declaraciones del intérprete Oto Nemsadze: como recoge Eurovision-Spain: “No me resultó fácil ir a rodar y ver ese alambre de púas que divide regiones del país que represento. Creo que el vídeo musical no dejará indiferente a nadie. Su mensaje principal es que no hay regiones divididas en Georgia. Tarde o temprano, estos alambres de púas serán destruidos y todos cantaremos juntos». Entre las localizaciones del vídeo está el río Inguri y la presa de Inguri, que han formado parte del conflicto por los territorios de Abjasia y Osetia entre Georgia y Rusia.
Georgia no ha tenido demasiada suerte en Eurovisión y solo consigue llegar a la final más o menos una de cada dos veces. De las 7 veces que ha llegado a la final solo ha logrado quedar 9ª en dos ocasiones. Y no parece que vaya a correr demasiada suerte esta canción tampoco, pues no recurre precisamente a la imaginación para plantear sutilmente un conflicto social o político, como hiciera Jamelia hace unos años para Ucrania. ‘Keep On Going’ parece haber hecho prevalecer el mensaje por encima de la canción y no al revés, en un estilo épico demasiadas veces visto en el festival que no parece que los espectadores vayan a recibir con los brazos abiertos.
Calificación: 4/10 En los foros de Eurovisión se dice…: «Georgia es como un ladrido de perro enfadado, la tengo justo un puesto por encima del BOTTOM 4», KikoCuadrado. En las casas de apuestas: penúltima.
Rosalía y James Blake se mantienen en el número 1 de JENESAISPOP por segunda semana consecutiva, conteniendo en el puesto 2 otra colaboración de ella, la realizada junto a El Guincho y J Balvin, ‘Con altura’. De hecho, la cantante catalana ocupa los 4 primeros lugares de nuestro top 40, algo que no había sucedido nunca con ningún artista. Otras entradas aparte de ‘Con altura’ son lo nuevo de Tame Impala, La Prohibida, Mark Ronson, Blackpink, ANTIFAN y Weyes Blood. Por el contrario, nos despedimos de Foals, ya con más de 10 semanas en lista y en la mitad baja de la tabla. Ya podéis escuchar nuestra última lista de novedades y votar por vuestras canciones favoritas, aquí.
Jonas Brothers anuncian hoy su nuevo disco, ‘Happiness Begins’, que saldrá el día 7 de junio a través de Republic Records. De momento no hay pre-pedido ni tracklist disponibles, pero desde su sello lo llaman «el mayor comeback del año haciéndose cada vez más grande».
Y es que por si alguien quedaba por enterarse, ‘Sucker’ es casi desde su salida, el mayor hit de la carrera de Jonas Brothers. Con 210 millones de reproducciones en Spotify, pulveriza cualquier logro pasado en esta plataforma; mientras que en Youtube, con 111 millones de reproducciones, acaba de superar a su vídeo más visto, ‘SOS’, con 110 millones. Su compañía sitúa en 380 millones las reproducciones totales, por lo que, de camino, adivinamos que Youtube y Spotify suman más del 80% del mercado de streaming al menos en su caso.
Mientras ‘Sucker’ se suma el mérito de ser el primer número 1 en radio de Jonas Brothers, el grupo también ha sacado un single llamado ‘Cool’ ya menos exitoso, pues simplemente ha sido top 40 en Reino Unido y top 30 en Estados Unidos, donde ‘Sucker’ fue número 1. El grupo actuará en los Premios Billboard el 1 de mayo y en Saturday Night Live el día 11 del mismo mes.
El último proyecto de Kanye West son una serie de conciertos llamados «Sunday Services» en la que se ayuda de varias iglesias para dar conciertos con un coro góspel. Como informa Billboard en un imperdible ránking de sus mejores momentos y bazas, se trata de una recopilación de hits de su carrera y versiones con algún tema nuevo que ha ido cayendo desde que la serie de shows comenzara el pasado 6 de enero, en principio en lugares pequeños y privados.
En pasados shows se han escuchado temas inéditos que han recibido nombres como ‘Stormy Night’ y ‘We Have Everything We Need’, junto a otros propios reinventados, temas tradicionales y muchísimas versiones de gente como Stevie Wonder. Pero a su paso por Coachella ha habido otra novedad. El concierto se ha realizado en público, en lo alto de una colina, haciendo alarde de un gran poder visual, y se ha interpretado otro corte nuevo llamado ‘Water’ con muy buena pinta.
Una base minimalista casi de música ambient sirve para dejar el sustento en la melodía de la canción, que no puede tener una temática más religiosa y por tanto apta para la inclusión del coro. “Somos agua, la forma más pura del agua, como tu hija”, “la tormenta vendrá pero la superaremos con el poder del amor” o “sé que no soy tan perfecto como Cristo pero somos 90% de agua” son algunas de sus espirituales frases en esta aventura, en el que le acompañan Ant Clemons y Ty Dolla Sign.
Esta nueva idea de Kanye West logrará ponerte los dientes largos por aquello que nunca podrás ver porque jamás pasará por tu país, lo cual por otro lado es lógico cuando lees que el plan de West es viajar con toda esta cantidad de personas en jet privado. Inviable. Pero también sus ganas de seguir estrenando temas nuevos cuando no se sabe nada de su próximo disco, tras la cancelación de un álbum anunciado hace unos meses que concretamente se llamaba ‘Yandhi’, deja lugar a la esperanza, pues significa que no ha dejado de hacer cosas nuevas.
Su nuevo álbum ‘Yandhi’ fue fechado el 29 de septiembre, luego el 23 de noviembre y luego pospuesto de nuevo, con el artista concluyendo que saldría «cuando estuviera listo». Su mujer, Kim Khardasian, también le sirve de portavoz de vez en cuando para defender su retraso, pero de momento seguimos sin informaciones al respecto y solo podemos tener interrogantes, pues hay quien incluso habla de que ‘Yandhi’ está aparcado de manera indefinida y lo que saldrá será otra cosa que no tiene nada que ver.
¿No es un poco raro que le esté llevando 6 meses acabar un disco que tenía a punto? ¿Significa esta presentación a lo grande y en público de ‘Water’ que se acerca ‘Yandhi’ con esta canción en él? ¿Que estamos a punto de conocer un nuevo proyecto que no tiene nada que ver con el ‘Yandhi’ original? ¿Puede, esa cabeza malvada, atreverse a lanzar algo nuevo este viernes 26 de abril coincidiendo con el nuevo lanzamiento de Taylor Swift, con la que ha tenido sonados «beefs», como retrató en ‘Famous’? La verdad es que a nadie le apetece reavivar esto esta semana, pero la idea de que ‘Water’ se quede en un cajón y durante meses sigamos sin saber de nueva música de Kanye, tampoco es que sea muy apetecible en este momento.
Florence + the Machine apareció anoche en los créditos de ‘Juego de Tronos’ interpretando un tema nuevo llamado ‘Jenny of Oldstones’. La canción ha aparecido inmediatamente en las plataformas de streaming y la serie ha subido incluso un “lyric video” a su canal, en el que se comprueba enseguida que el estilo de Florence + the Machine y la estética de la serie casan a la perfección.
Siempre ha habido algo visceral y pasional en las interpretaciones, en las producciones y en las puestas escénicas de Welch. Temas de su repertorio como ‘Howl’ o ‘St Jude’ habrían sido perfectos para la banda sonora de la serie quizá por su punto oscuro y post-apocalíptico. Florence ha dicho que es una gran seguidora de la serie y por eso a nadie le ha sorprendido que se haya prestado a interpretar este tema que no ha escrito ella pero que le pega por completo.
El tema ‘Jenny of Oldstones’ se inspira en el personaje creado por George R.R. Martin, contiene referencias a sus libros, la música ha sido escrita por Ramin Djawadi y la letra ha sido completada por los creadores de la serie Dan Weiss y David Benioff, que figuran como co-autores. “Jenny baila con sus fantasmas, los que ha perdido, los que ha encontrado y los que más quiso” sobre una base tenebrosa y minimalista, conduciendo hacia un estribillo precioso que nos recuerda que “ella nunca quiso marchar”. Una gran canción en que la ambientación trágica, el gusto por lo ancestral e incluso lo étnico y casi new-age de artista y serie confluyen. Dada la visibilidad que ‘Jenny of Oldstones’ va a darle a Florence y no solo hoy, sino cuando la gente vaya viendo la serie en los próximos días, semanas o meses, ¿podría ser un pequeño hito en su carrera?
Justin Bieber ha salido de su retiro, en el que ha decidido sumirse para dedicarse a su familia tras los problemas sufridos durante la última parte de la gira de ‘Purpose’, para hacer una breve aparición en Coachella. Ha sido durante la última de las dos presentaciones de Ariana Grande (una por fin de semana, como todos los demás artistas). En un momento del show, casi al final, entre ‘Break Free’ y ‘No Tears Left to Cry’, Justin Bieber ha saltado al escenario no para hacer un dúo de uno de los hits de Ariana, sino para improvisar una versión de uno de sus mayores hits, ‘Sorry’.
Es él mismo quien en un momento dado explica que llevaba 2 años sin subirse a un escenario. “He salido aquí y no tenía ni idea de lo que iba a pasar. He salido con esta ropa tan guay sin saber que iba a estar sobre el escenario. Tenía que recuperar mi groove y mi swag”. También dijo que su nuevo disco saldría “pronto” como informa Variety, a pesar de que la noticia de su retiro momentáneo no tiene un mes.
Tanto Justin Bieber como Ariana Grande han sido noticia este fin de semana porque han participado en uno de los últimos virales en Estados Unidos, el extraño tema ecologista ‘Earth’, en el que ella canta que es una cebra “que no sabe si es blanca o negra” y él que es un babuino con un “ano gigante”. El tema lleva 24 millones de reproducciones en unos 4 días.
Nueva edición de la sección Meister of the Week, auspiciada por Jägermusic, en la que nos acercamos a Baywaves. Este cuarteto de Madrid, con apenas un par de EPs (el primero, ‘Only For Uz‘, con gran repercusión en UK) y varios singles, ha logrado captar de manera insólita la atención de medios y público internacional incluso más que en nuestro propio país. La clave parece ser unas letras bien cantadas en inglés y, sobre todo, un muy bien edificado sonido de guitarras, imaginativas y frescas, inspiradas en la psicodelia y en el jazz de los años 80, con Mac DeMarco y Pond como referentes estéticos próximos. «Hipnopop», lo llaman ellos.
Recién aterrizados de un tour por Estados Unidos que incluyó varias fechas en Nueva York y aún más en el festival texano South By Southwest (es el 2º año consecutivo que acuden allí), hemos hablado con Marco Lobera (batería) para esta sección a cuenta de su gran pasión al margen de la música: el baloncesto norteamericano. Marco es un auténtico fanático de la NBA que sigue con pasión esta liga norteamericana pese a desarrollarse en horarios intempestivos para estas latitudes. Nos cuenta cómo se introdujo en el mundo del basket, por qué le atrae infinitamente más que el baloncesto europeo, qué tipo de locuras ha hecho para poder seguir los partidos desde España y su experiencia como cronista en una revista deportiva y visitando las canchas de EEUU.
Cuéntanos de dónde te viene esta obsesión por la NBA…
Creo que como gran parte de mi generación me acerqué a la NBA en 2001 o por ahí con la llegada de Pau Gasol a los Memphis Grizzlies, equipo al que empecé a apoyar por aquel entonces y que sigo bancando, aunque ya quedemos pocos. Tenía familiares que seguían la liga desde la época de Magic, Jordan y tal y que me pasaban cintas de vídeo con partidos grabados, ya que en abierto sólo se podía ver uno a la semana. Pero justo Gasol llegó en una época de muchísimo talento: Iverson, Kobe, Duncan, Garnett, Carter, McGrady, Billups… como para no engancharse.
¿Y cómo la canalizaste? ¿Qué tipo de cosas frikis has sido capaz de hacer por esta pasión?
(Risas) De esa época adolescente recuerdo ponerme la alarma a las 4 de la mañana para escuchar partidos por la radio, porque no había ni streaming ni ná. Pero creo que lo más friki coincidió en un viaje de Baywaves a Portugal hace un par de años. Tocábamos en un festi en un pueblo y Memphis jugaba partido de Playoff esa noche, con lo que mi plan era irme al hotel a verlo después de tocar, pero llegamos al hotel por la tarde y no había wifi. Luego nos llevaron a cenar a un restaurante y vi que ahí el wifi iba perfecto… así que nada, a las 2 o así cuando empezó el partido nos fuimos a la placita de fuera del restaurante con el móvil y ahí nos lo vimos. Carlitos se animó a acompañarme, con lo cual nos montamos ahí el planazo. Además el partido tuvo dos prórrogas así que nos dieron las tantas tiraos en la calle. (Risas)
Según nos han contado, has vivido eso que muchos ansían, que es poder dedicarte a tu pasión: escribir sobre la NBA en una revista nacional. ¿No es así? ¿Qué sentiste cuando surgió esa oportunidad?
Bueno, ya no estoy trabajando ahí y realmente escribí un porcentaje bajo de contenido NBA, pero la verdad que lo disfruté bastante. Siempre escribes más y mejor cuando es sobre algo que te apasiona y a mí sólo me sale con la música y el baloncesto.
«Recuerdo ponerme la alarma a las 4 de la mañana para escuchar partidos por la radio, porque no había ni streaming ni ná”.
Dado que mencionaste específicamente la liga norteamericana, entiendo que lo prefieres al baloncesto en general, incluido el europeo. Siempre hay ahí un debate sobre la calidad, en términos deportivos, de un basket frente al otro. ¿Por qué prefieres el yanqui, en tu caso?
En mi caso el baloncesto europeo no me interesa nada. Por un lado está la cuestión obvia, que es que los mejores jugadores del mundo están en la NBA y no en la Euroliga, y que el juego es completamente distinto. Pero luego es que como competición, la NBA está muy bien organizada. En Europa está montado como el fútbol y los equipos ganan más o menos en función del presupuesto que tengan.
Por eso son potentes los equipos asociados a clubs de fútbol: Madrid, Barça, Panathinaikos, Olympiacos, CSKA Moscú y todos estos. En cambio, en la NBA hay varias normas que regulan que juegues una competición en igualdad de condiciones: existe un límite salarial, que determina lo que las franquicias pueden pagar a todos los jugadores de su plantilla, evitando que haya acumulación de estrellas súper desequilibrantes a base de pasta. Y luego está el Draft, donde los peores equipos clasificados de cada año tienen más posibilidades de escoger a los mejores jugadores universitarios que llegan nuevos a la liga. Así que es muy difícil mantenerse muchos años en la élite, un equipo puede pasar de abajo a arriba en muy poco tiempo y además le da una importancia extra a la estrategia y planificación desde los despachos, no sólo vale el soltar los billetes a lo Florentino.
«En Europa (el baloncesto) está montado como el fútbol y los equipos ganan más o menos en función del presupuesto que tengan. (…) En cambio, en la NBA hay varias normas que regulan que juegues una competición en igualdad de condiciones”.
Mi impresión es que, al menos aquí en España, antes había más devoción por los equipos que por los jugadores, que raramente cambiaban de franquicia, al contrario que ahora. ¿Es así?
Sí, probablemente en la época sobre la que hablas la gente se aficionó a Lakers, Bulls, Celtics, etc, porque fueron proyectos muy reconocibles con Magic, Jordan o Bird como ejemplos de jugadores fieles a su franquicia. Es verdad que los jugadores cambian más ahora de equipo y hay fans que los siguen a ellos a todos lados, pero aún así creo que seguimos siendo más los que seguimos a un equipo concreto.
Y si es así, ¿tú qué prefieres?
La verdad es que me da igual, conozco a gente que sigue a un jugador, gente que sigue a un equipo o gente que sigue a varios equipos… Como he dicho sigo a los Grizzlies, que pese a que hemos tenido una racha de 7 años o así bastante buenos, también ha caído nuestra buena cuota de ser perdedores. Por lo general siento más debilidad por equipos de mercados pequeños, pero siempre depende del proyecto deportivo que haya: ahora disfruto bastante viendo a Milwaukee, Boston, Denver, Brooklyn, Sacramento, Utah o Philadelphia.
«Los Spurs me han resultado un equipo muy odioso históricamente, pero en las Finales de 2014 contra LeBron hicieron el mejor baloncesto que haya visto yo en mi vida”.
¿Y alguno al que tengas especial tirria, por muy bien que juegue?
Los Spurs me han resultado un equipo muy odioso históricamente, pero en las Finales de 2014 contra LeBron hicieron el mejor baloncesto que haya visto yo en mi vida, así que no me quedó otra que rendirme a ellos.
Y si hablamos de jugadores, ¿quiénes serían tus favoritos en activo?
Ufff… Pues de las estrellas actuales me gustan mucho Giannis, Embiid, Jokic, Irving, y luego secundarios como Jrue Holiday, Conley, Cousins, Tatum, Mitchell, Middleton, Ingles, Siakam, D-White, Dinwiddie, Draymond, Smart, Butler…
A todo esto, ¿practicas el basket en algún equipo o con regularidad? ¿O tu caso es como el mío con la música, que te pasas el día pensando y escribiendo sobre ello pero luego no rascas bola?
Jugué en categoría cadete y juvenil en Santander, pero luego lo dejé salvo algunas pachangas con colegas, aunque da la casualidad de que este año he estado jugando más a menudo en una liga de la federación madrileña.
«Una final entre Milwaukee o Boston contra Golden State me parecería atractiva a niveles históricos”.
Imagínate alguien a quien le guste el deporte pero no siente especial interés por el baloncesto en general y la NBA en particular. ¿Cuál sería, para ti, el mejor partido para hacerle cambiar de opinión?
Acaban de comenzar los Playoffs, así que prácticamente cualquiera de los que se están jugando ahora. Una final entre Milwaukee o Boston contra Golden State me parecería atractiva a niveles históricos.
Dado que hay partidos cada día y tienen unos horarios bastante complicadillos para España, ¿cómo te las arreglas para seguirlos? ¿Llevas una vida tipo vampiro?
Sí, no queda otra, pero al final hasta crea una subcultura alrededor del horario. Yo he tenido suerte porque he tenido curros de tarde que me permitían compaginarlo bien, pero ahora me tengo que conformar con verlos en diferido, salvo los findes.
¿Qué es más duro, dentro de que sean dos cosas que te apasionen: seguir la NBA o ir de gira con Baywaves?
No diría que ninguna sea dura, salvo porque ambas traen problemas de sueño…
Y este fanatismo, ¿te ha supuesto alguna vez algún conflicto con el resto del grupo? ¿O ellos están también por la labor?
Para nada, de hecho no somos de salir mucho cuando estamos de gira así que muchas veces después de tocar nos vamos pronto a la habitación, los chicos se quedan con la Switch, leyendo o viendo una peli y yo me pongo a ver NBA.
«Este año tocamos antes en NY y pillamos unos días libres, así que me escapé a Philadelphia a ver un Sixers-Pacers guapísimo”.
Este es el segundo año consecutivo que Baywaves habéis estado en el SXSW de Austin. No me dirás que no te has podido escapar a San Antonio o Dallas a ver algún partidillo…
Pues me habría flipado, pero el SXSW es demasiado estresante, hemos tocado unas 20 veces entre los dos años y no hemos tenido casi ratos libres. Pero este año tocamos antes en NY y pillamos unos días libres, así que me escapé a Philadelphia a ver un Sixers-Pacers guapísimo, ver a Embiid, Simmons o Marjanovic de cerca me impactó mucho.
Aparte de tus visitas con el grupo, ¿has tenido otras ocasiones de ver en directo algún partido de la NBA? ¿Cómo es? ¿Ha sido tal y como lo esperabas?
Sí, hace unos años fui con mi novia a NY y vimos un partido de los Knicks y otro de los Nets, por eso este año quise cambiar y viajé a Philly. La verdad es que es una experiencia muy divertida aunque no te interese el baloncesto, montan muy bien el show alrededor y te quedas hipnotizado viendo a los yanquis devorar perritos.
«Damian Lillard AKA Dame Dolla tiene algún buen tema, y Victor Oladipo tiene un vozarrón curioso para
el R&B”.
Algún que otro jugador ha hecho sus pinitos en el mundo de la música (de hecho, acabo de enterarme de que Tony Parker grabó un disco completo). ¿Hay algo decente que sacar de ahí o es pura anécdota?
Te sorprendería la cantidad de jugadores en activo o retirados que se han animado a grabarse unos temas. De los actuales, Damian Lillard AKA Dame Dolla tiene algún buen tema, y Victor Oladipo tiene un vozarrón curioso para
el R&B. Aparte de Tony Parker, Shaquille O’Neal creo que llegó a publicar varios discos, y desde Iverson hasta Kobe o actuales como Lonzo y Lance de Lakers han sacado cosas.
La NBA ha inspirado películas y canciones, casi siempre ligadas a la cultura callejera y al hip hop. ¿En algún modo eso te ha influido a ti musicalmente?
A tope. Todo lo que rodea a la NBA es muy musical: canciones en las presentaciones de equipos, en los tiempos muertos y descansos, anuncios, ahora jugadores recomendando temas desde redes sociales, artistas apareciendo en primera fila de partidos… he llegado a mucha cultura y música pop, hip-hop y r&b desde que era pequeño gracias a eso.
¿Dirías que, de alguna manera, eso se ha reflejado en Baywaves o incluso inspirado alguna canción?
Supongo que escuchar eso me influirá a la hora de tocar la batería, pero de una manera u otra a todos en el grupo nos interesa bastante la música y cultura afroamericana así que es algo que nos inspira a todos.
La que fuera la mitad de The Dresden Dolls, Amanda Palmer, nunca ha destacado por ser una de esas artistas que se autocensuran por el temido qué dirán. Pero en este ‘There Will Be No Intermission’ deja clara una cosa, incluso, desde su propia portada: como nunca, en estos diez temas (a los que hay que incluir otros diez interludios) se desnuda ante sus numerosos fans con la ayuda del productor John Congleton. Del mismo modo que en su anterior LP en solitario, ‘Theatre Is Evil’, este nuevo disco es una realidad gracias a una campaña de crowdfunding. Pero si bien su anterior largo destacaba por su eclecticismo teatral, en esta ocasión la estadounidense focaliza prácticamente todas sus fuerzas en baladas al piano o al ukelele que sorprenden por su brutal honestidad.
En ‘The Ride’ o ‘A Mother’s Confession’ se pasa de los diez minutos de duración, pero no por ello resultan piezas cansinas o innecesariamente estiradas porque sí. Amanda tiene muchas, muchísimas cosas que contarnos en unas letras que lo focalizan todo. Este es un trabajo que hay que degustar con calma y, si es posible, con el libreto abierto para que no se nos escapen las historias que plasma. En ‘Drowning in the Sound’, en la que sobrevuela la sombra de Kate Bush, critica la hipocresía de las redes sociales y lanza unos buenos dardos al gobierno estadounidense por su ineficacia a la hora de abordar un cambio climático que pasará mucha factura a futuras generaciones. ‘Judy Blume’, por su parte, se la dedica a la escritora del mismo nombre, quien fuera su mayor compañía en casa durante su dura adolescencia.
Hay mucho que rascar a lo largo de esta más de una hora de intensidad y psicoanálisis musical. En ‘The Thing About Things’ no tiene problema alguno en contarnos que mantenía una muy mala relación con su abuelo gay pero que, una vez fallecido, empezó a aprender a amarle. Aunque si una pieza destaca esa es la folkie ‘Bigger on the Inside’, donde narra cómo en 2013 pasó uno de los peores años de su vida. Entre otras vicisitudes perdió a un amigo de cáncer, tuvo que batallar con las críticas que su anterior campaña de crowdfunding generó y, además, hace mención a un muy discutido poema que hizo público tras el atentado del maratón de Boston dedicado a Dzojar Tsarnaév, uno de los perpetradores de la masacre. De esto va precisamente ‘There Will Be No Intermission’, de vulnerabilidad y rendir cuentas con el pasado.
Los fans del debut de Marina and the Diamonds seguro que estarán encantados con ‘Machete’. No obstante, otro tema a reseñar es ‘Voicemail for Jill’, una canción que critica con muchísimo tino la incomprensión que padecen las mujeres que se han visto obligadas alguna vez en su vida a abortar y cómo únicamente ellas, lejos de cuestionar esta siempre dolorosa decisión, deberían unirse y apoyarse en una realidad que la mayoría de las ocasiones es silenciada socialmente.
Sonoramente ‘There Will Be No Intermission’ no es un disco revolucionario ni pretende serlo porque parte de un mismo patrón, pero eso no ensombrece su poderoso mensaje. Amanda, sin necesidad de colarnos metáforas carentes de sentido, aprovecha la ocasión para escupir verdades de esas que duelen. Por mucho que públicamente ella se muestre siempre como una mujer fuertísima, estas canciones nos hacen comprender la otra cara de una artista de lo más atípica.
Calificación: 7,2/10 Lo mejor: ‘The Ride’, ‘Drowning in the Sound’, ‘Bigger on the Inside’, ‘Voicemail for Jill’ Te gustará si te gustan: los discos muy intensos, Kate Bush, y las baladas al piano Escúchalo: Spotify
La nueva idea de C. Tangana ha sido aprovechar el nuevo fenómeno viral ‘Ontas’ para publicar un tema así llamado, que ha redondeado comprándose el dominio tepagoeluber.com para acompañarlo.
«Ontás» es una expresión nacida en México asociada a la búsqueda de sexo esporádico, que en los últimos días ha sido comentada en redes sociales por Aitana o Alejandro Sanz. Como contracción de la pregunta «dónde estás», en caso de química con la otra persona recibe la respuesta «te pago el Uber» y eso es lo que nos cuenta Antón en esta canción improvisada que de momento no ha aparecido en las plataformas de streaming, tan solo en Youtube. El tema se ha viralizado sumando ya 1 millón de reproducciones y situándose en el puesto 3 de la lista «trending» española.
La canción de C. Tangana es expresa con el viral, indicando: «¿Dónde estás que te mando un coche? / Móntate en el Uber y te hago la noche»; y después contiene una referencia al ex futbolista del Real Madrid Raúl González Blanco, más conocido como Raúl.
Como veis, Puchito ha tenido entretenimiento esta semana pese a que el cantante ha estado entre los damnificados de la cancelación por el temporal de San San Festival, pues era de los artistas que se iban a dejar caer por allí junto a Izal, Rozalén o Miss Caffeina.
Algo olía mal en Dinamarca cuando, después de presentarse con la resultona ‘Genius’ hace ahora un año, ese proyecto conjunto del cantante y productor británico Labrinth, la esquiva pero exitosa artista pop Sia y el productor todoterreno norteamericano Diplo alargaba demasiado el lanzamiento del álbum prometido bajo el nombre de LSD, envuelto en un chulo concepto estético, entre la imaginería infantil (la bailarina adolescente Maddie Ziegler, habitual en los últimos trabajos de Sia, cobraba un inusual protagonismo como una suerte de Dorothy/Chihiro) y la psicodelia. El interesante single pop ‘Audio’ y, sobre todo, el magnético soul pop de ‘Thunderclouds’ hacían albergar algo de esperanza en que de este supertrío pudiera salir un buen trabajo de pop. Pero la demora, más allá del tiempo que les hayan robado los proyectos individuales de estas dispares estrellas, parecía esconder una realidad: un repertorio totalmente inconsistente.
Eso es lo que trasluce este trabajo, haciéndose evidente que aquellos tres primeros adelantos eran, con mucho, lo mejor del disco. Hasta el remix de ‘Genius’ con Lil Wayne, situado al final como un bonus track, deja mejores sensaciones que la mayor parte de este largo. Si ya el cuarto single, ‘Mountains’, era una amalgama bastante irritante de canto lírico (no llega a opereta) y pop electrónico de modita, esa línea la perpetúan ‘Angel In Your Eyes’ (que malgasta una buena melodía de los versos con un estribillo pobre, construido con alaridos de la australiana y trompetillas al más puro estilo del impulsor de Major Lazer), la boba ‘No New Friends‘ y la peor y más plúmbea canción del grupo, ‘It’s Time’, que malogra con histrionismo exagerado las buenas intenciones del planteamiento de Labrinth (el único de los tres artistas que sale algo reforzado de este invento, al mostrar buenas ideas y carácter interpretativo). Todas ellas suenan como si un grupo de macacos intentaran ejecutar una sinfonía de Verdi: un quiero y no puedo.
‘LSD’ se salva por los pelos de la quema por lo que decía al principio: tres buenas canciones (‘Heaven Can Wait’ es algo resultona, pero, de nuevo, Sia vuelve a arrasar todo con su napalm vocal) y un bonito ideario estético. Más allá, no extraña nada que lo que se anunciaba como un grupo haya pasado a etiquetarse como la suma de sus tres individualidades. Porque no quedará más que como una simple anécdota en sus carreras.
Calificación: 4,5/10 Lo mejor: ‘Thundercloud’, ‘Genius’, ‘Audio’… y el remix de ‘Genius’, de nuevo. Te gustará si te gusta: la Sia más histriónica, el Diplo más cutre, el Labrinth más pomposo. Escúchalo:Spotify
Lo que en Estados Unidos se conoció como el #MeToo a finales de 2017 derivó en los países francófonos en el hashtag #BalanceTonPorc, con el que muchas mujeres airearon casos de acoso y abuso sexual en el ámbito laboral, principalmente. Ese movimiento, imposible ya de parar pese a ser denigrado más tarde por parte de la sociedad aún consumida por el heteropatriarcado, inspiró una de las mejores canciones de ‘Brol‘, el álbum debut de la joven belga Angèle.
La canción equilibra maravillosamente las dos grandes fuentes musicales que parecen alimentar la música de esta joven cuyo talento comenzó explotando en vídeos domésticos de Instagram. Por un lado, su melodía tiene un fuerte peso de la tradición de la chanson franco-belga –George Brassens o Dick Anegarn forman parte de su formación musical–, mientras que por otro el pop con componentes de R&B y hip hop nutre la estructura rítmica de la canción, en una suerte de poderosa electrochanson. Mención aparte al equlibrio (de nuevo) de lo serio y lo divertido en su letra, un ataque del sexismo que en ese «quoi» expande la acusación no sólo a los «cerdos» sino a cualquier tipo de… animal.
Esta semana, de manera muy necesaria, la joven Van Laeken ha dedicado a ‘Balance ton quoi’ uno de sus trabajadísimos y memorablesvideoclips. Una vez más, la fotógrafa y realizadora Charlotte Abramow dirige para ella una pieza absolutamente despiporrante donde despliega toda la acidez de su discurso anti-misoginia en imágenes delirantes: ella misma preside un jurado que juzga a hombres y mujeres por sus agresiones machistas y les condena a una loca academia de anti-sexismo, donde se les instruye sobre comportamientos básicos de respeto a la mujer (no violar y esas pequeñeces, ya sabéis) y se les hace padecer en sus carnes el sufrimiento diario del sexo femenino.
Angèle está completamente inmersa en un extenso tour –que por el momento se limita a países francófonos– que está siendo un completo éxito, a tenor de los vídeos que ella misma difunde en sus redes sociales. Y está tan ocupada con que parece ser que no ha podido devolver el favor a su hermano Roméo Elvis (el rapero que cantaba con ella en ‘Tout Oublier’) y aparecer en su nuevo disco, ‘Chocolat’, publicado la pasada semana. Un disco en el que sí figuran el supergrupo -M- y Damon Albarn, nada menos.
La Casa Azul ha vuelto a entregar uno de los discos del año, pese a lo que parecían 8 años de sequía creativa. Aprovechando el éxito de crítica, ventas y streaming (el álbum se mantiene en ambas listas en su 3ª semana) de ‘La gran esfera’, la redacción de JENESAISPOP ha desempolvado su discografía anterior para comprobar qué lugar ocupa en ella. Lo primero que llama la atención es lo elevado de todas las notas dadas por los distintos redactores, con tan solo un par de discos puntuados con una media muy ligeramente inferior a 8 sobre 10 (y son 7,80 y 7,84). Foto: Javier Marquerie.
El ganador en cuanto a media, porque después hay divergencias, es ‘La revolución sexual’, el álbum que contenía el que ha resultado el mayor hit de Guille Milkyway. Ya lo era antes de que Operación Triunfo lo adoptara pero ahora lo es más. Así justifica Jordi Bardají el 10 sobre 10 que le ha dado: «Todo artista tiene un disco emblemático, que le representa más que ningún otro, y en el caso de La Casa Azul ese es ‘La revolución sexual’. En su tercer álbum, Guille Milkyway lleva su proyecto a su cumbre con una canción titular que ha pasado a la historia, pero también con un disco que si no es perfecto, se aproxima mucho a ese estado. En ‘La revolución sexual’, Milkyway entrega unas canciones espectaculares, como siempre llenas de historias enternecedoras y algún plot twist (‘Chico malo’); en las que conjuga mejor que nunca su particular visión de la inocencia y la madurez, siendo ‘El momento más feliz’ una pista destacada, y ‘Esta noche solo cantan para mí’ quizá la más emocionante por su euforia y a la vez intimidad. En ‘La revolución sexual’, Milkyway potencia arreglos electrónicos y trae las influencias del pop japonés y el 8-bit que siempre habían estado presentes más al frente, hallando un sonido concreto e inimitable en la historia del pop español, incluso para el propio Milkyway. Además, fue el disco que me descubrió a Yma Sumac, algo por lo que siempre estaré agradecido a Guille».
Nuestro colaborador Carlos Úbeda coincide en que ‘La revolución sexual’ es el mejor: «El aumento de popularidad del proyecto de Guille Milkyway en este periodo fue espectacular. Los conciertos siempre se quedaban pequeños y las personas más insospechadas resultaban estar subyugadas ante todas sus canciones. Además, Guille se lanzó a la aventura de intentar representar a España en Eurovisión y estuvo cerca de conseguirlo. De repente, abandonó la imagen del grupo y apareció con un casco (demasiado) a lo Daft Punk y un acercamiento más discotequero. ¿A que suena mal? Pues no, ‘La revolución sexual’ es otro discazo repleto de canciones alucinantes, alocadísimas, casi japonesas, que coquetea lo mismo con la escena de los 8-bits que con easy listening que con sus primeras maquetas. Y, además, cuenta quizá con mi favorita personal (‘Esta noche sólo cantan para mí’). Años más tarde se completaría con ‘Lo que nos dejó la Revolución’, con versiones, colaboraciones y demás curiosidades (adaptación del Helen Love incluida) que reflejan una época realmente prolífica».
Menos entusiasmo muestra el co-director de JENESAISPOP Sebas E. Alonso: «Obviamente los dos singles principales están entre lo mejor de su cancionero, pero ‘La revolución sexual’ me parece uno de sus discos más desequilibrados. Sin necesidad de recurrir a ‘Un mundo mejor’; ‘Triple salto mortal’, ‘La gran mentira’, ‘Mis nostálgicas manías’ y ‘La nueva Yma Sumac’ están entre sus canciones que menos he escuchado. ‘La polinesia meridional’ al menos se crecía en sus momentos finales, pero este álbum, no».
Sebas se queda aún con el primer disco, ‘El sonido efervescente de La Casa Azul’, que ha quedado 2º en nuestro ránking: «No está tan bien producido como sus álbumes posteriores, y en todos los sentidos, suena más naïf; pero el nivelazo de cambios melódicos, pre-estribillos, estribillos y demás a lo largo de las 6 o 7 canciones es para llorar de felicidad. Mientras alguna gente, despistadísima, se empeñaba en llamarlo tonti-pop, muchos adolescentes de la época alucinamos con la lista de influencias de La Casa Azul que en su momento había colgada en MySpace. Ya no la recuerdo, pero seguro que estaban Electric Light Orchestra, las Shangri-Las, Burt Bacharach, Carole King, Beach Boys… Mientras el indie de la época se empeñaba en ser una cosa triste y gris, a muchos se nos abría un universo de posibilidades».
Carlos Úbeda añade: «Para mí es un disco muy asociado a una época muy concreta. Recuerdo perfectamente escuchar por primera vez a La Casa Azul en aquel recopilatorio del sello Elefant -Elefantdiez- con la versión demo de ‘Cerca de Shibuya’, bajarme las maquetas de Audiogalaxy, ir a aquella Fiesta Polar en la sala Aqualung… El disco, tan cortito en su versión original, salió poco después pero no lo recuerdo como un gran acontecimiento, eran solo esas canciones que había estado escuchando tanto meses atrás. Sin embargo, visto desde 2019, el debut de La Casa Azul me parece una pasada. Media docena de canciones con una inspiración melódica absolutamente extraordinaria con la que el genio de Guille Milkyway -viva imagen del genio pop introvertido- se situaba a años luz de sus contemporáneos».
Jordi lo considera en cambio su peor álbum: «El primer disco de La Casa Azul es una buena introducción al proyecto pop de Guille Milkyway, pero como tal está lejos de ser su mejor trabajo. Ni tan completo como ‘Tan simple como el amor’ ni tan icónico como ‘La revolución sexual’, además de peor producido que estos dos álbumes como es natural, pues hablamos de un debut, ‘El sonido efervescente de La Casa Azul’ sienta las bases de lo que serán las obras maestras de Milkyway, pero no es una obra definitiva en tanto que su edición original incluye solo 8 pistas, una de ellas una maqueta sin titular. Y no todas ellas molan. El álbum incluye algunas de las canciones más conocidas y espectaculares de La Casa Azul, como ‘Galletas’ y ‘Cerca de Shibuya’, pero también dos que a mí particularmente me suenan demasiado a jingle, como son ‘Hoy me has dicho hola por primera vez’ y ‘Me gustas’. En general, la estética ultra inocente de melodías y letras de La Casa Azul en esta época me interesa más bien poco. Es en los dos discos siguientes donde creo que Milkyway perfecciona su estilo más que en ninguna otra de sus obras».
En tercer lugar ha quedado ‘Tan simple como el amor’, que ha sido excelentemente valorado por el co-director del site Raúl Guillén: «Entendiendo ‘El sonido efervescente de La Casa Azul’ como una primera aproximación a ese sonido de pop retrofuturista que filtraba la herencia de ABBA, Joe Meek y Brian Wilson por un tamiz J-pop, ‘Tan simple como el amor’ es la sublimación de esa propuesta, con canciones mucho más elaboradas y complejas. Aunque hoy suenen técnicamente muy amateur, resultan igualmente henchidas de emoción que sus primeras canciones y levemente más maduras. Aquellos Monkees, aquellos Archies que fueron el primer germen del proyecto en la cabeza de Guille, no pudieron tener un epitafio más perfecto». Carlos Úbeda opina algo similar: «Con este disco Guille Milkyway se escondió más que nunca tras la imagen de un grupo imaginario. A mí, que siempre he valorado mucho su valor como compositor y, en general, autor me desconcertó un poco. Además, una duración más amplia que la su debut dejaba a la vista algunos temas ligeramente más anodinos. Sin embargo, valoré otro nuevo puñado de canciones realmente fabulosas, ahora algo más sofisticadas y con detalles de producción más grandilocuentes. Recuerdo cómo Guille defendía en su día su concepción como álbum, con su single principal (‘Superguay’) destacado incluso a nivel de producción. Como tal me parece una de las cimas de La Casa Azul».
En 4º lugar ha quedado el nuevo, ‘La gran esfera‘, que fue reseñado en el site por Jordi Bardají, apuntando a ‘Podría ser peor’ como una de las mejores canciones de su carrera: «El álbum suena bien acabado pese a surgir de varios proyectos distintos y cierra esa trilogía de álbumes de la que ha hablado Milkyway en las entrevistas con firmeza. No es redondo como esa “esfera” representada en la portada del disco, pero se le acerca mucho». El álbum ha entusiasmado especialmente a Sebas: «Al fin vuelve a haber 6 singles claros en un disco de La Casa Azul (más de la mitad del álbum), y lo mejor es que son muy diferentes entre sí: algunos son clásicos como ‘Podría ser peor’, otros son la evolución de la estética robótica de ‘La revolución sexual’ (‘El momento’) y otros le muestran totalmente renovado (‘Ataraxia’, por la vía del urban), cuando no más clásico o raphaelesco que nunca (‘Hasta perder el control’). La verdad es que no puedo esperar más por esos singles sueltos que dice que va a sacar. Estoy emocionado como el primer día».
Por su parte, Carlos Úbeda lo considera «un álbum de decadencia», aunque, ojo, no lo dice del todo para mal: «Un disco de decadencia en todos los sentidos. Decadencia a nivel artística en tanto que es un disco atragantado, vuelto a empezar, reconstruido y, en general, en las antípodas de la «efervesvecencia» natural de sus inicios. Eso se nota en muchos momentos donde el disco puede llegar a aburrir y en ciertos intentos un tanto desesperados de apuntarse a sonidos de moda (en vez de reivindicar lo insospechado, como tantas veces ha hecho). Pero también es un disco de decadencia a nivel personal y ahí creo que Guille encuentra un filón creativo. Bastantes canciones (como ‘El Momento’) consiguen alejarse con éxito del imaginario original del proyecto logrando cierta reinvención que, junto con las ganas de escuchar un nuevo disco de La Casa Azul tras tantos años, me hacen recuperar el interés».
Y en último lugar, queda ‘La Polinesia Meridional’, que abiertamente decepcionó a Úbeda: «Tras sorprenderme disco tras disco evitando la decepción por fin llegó el bajonazo. Creo que en parte injustamente: lo escucho hoy y me resulta un disco cuanto menos agradable que quizá debería escuchar más. Pero en 2011 estaba definitivamente a otra cosa y ‘La Polinesia Meridional’ me sonaba falto de inspiración, como una colección de canciones que no habían acabado de cuajar, con ningún tema que me enganchara de verdad. Desde luego, incluso hoy, comparado con los anteriores discos, me parece más preocupado por los arreglos y el concepto que por las canciones».
Sin embargo, el álbum es defendido con furor por nuestro colaborador Pablo N. Tocino, para quien incluso es su mejor disco: «En nuestra reseña de ‘La Polinesia Meridional’, mi compañero Lolo destacaba «la desaparición de los chicos, los androides y de todos los demás envoltorios tras los que (Guille Milkyway) solía esconderse». ‘La Polinesia Meridional’ es quizás su disco más honesto, con versos que pocos estarían dispuestos a escribir, desde el «quiero que todos me adoren aunque diga que todo me da igual (…) mientras tanto me odio como un niño mimado odia su fragilidad» de ‘Terry, Peter y yo’, a la parte de Silvia Niza en ‘La vida tranquila’. Las letras agridulces y temáticas recurrentes de LCA brillan con especial estilo en ‘Qué se siente…’, ‘Colisión inminente’ o la canción homónima, la producción en temas como ‘Sucumbir’ o ‘Todas tus amigas’ es maravillosa y cabe también el optimismo (‘Los chicos hoy saltarán a la pista’). Los temas más flojos palidecen, vale, pero precisamente palidecen porque la mayoría son muy buenos, algunos de los mejores que han salido de Guille. Para mí, éste es su álbum más logrado: consiguió crear con esa Polinesia un espacio donde puedes autocompadecerte sin darle explicaciones a nadie, revolcarte en la nostalgia y, a la vez, sentirte poderoso y coger impulso para afrontar el presente. No queda más remedio que asumir la realidad, pero así resulta más fácil».