La productora responsable de ‘Bohemian Rhapsody’, uno de los éxitos de taquilla más importantes de los últimos tiempos, está desarrollando un biopic sobre la vida de Michael Jackson. GK Films cuenta con el apoyo de la familia de Michael para este proyecto cuyo guión está elaborando John Logan, quien a su vez ha trabajado en ‘El aviador’ y ‘Skyfall’.
El apoyo de la familia es imprescindible para que la música de Michael Jackson pueda aparecer en la película, pues es quien tiene los derechos de la misma. Sin embargo, si existe la aprobación de la familia para que dicha música sea utilizada en la cinta es que su guión no va a dañar su imagen como lo ha hecho el documental de 4 horas realizado recientemente sobre sus supuestos -recordemos que el artista no fue condenado en los juzgados- abusos sexuales. Nos referimos lógicamente a ‘Leaving Neverland‘, que se ha estrenado este mismo año.
Por un momento pareció que el estreno de ‘Leaving Neverland’ iba a provocar la verdadera «cancelación» de Michael Jackson 10 años después de muerto: su eliminación de las radios y de playlists de Spotify, etcétera. Sin embargo, ese fenómeno no ha sucedido. De hecho, algún disco suyo reentró en las listas musicales con motivo de la promoción del documental (?), y Michael Jackson está prácticamente en la misma posición del global de Spotify que ocupaba antes de esta polémica: en torno a las posiciones 72 y 74. Ningún editor de playlists masivas en la plataforma sueca ha considerado inadecuado que su música fuera incluida en las playlists más populares de los 80, los 90 o Halloween. La única afrenta que he percibido personalmente es que Michael Jackson se ha convertido en una persona que no se puede mencionar en algunos pequeños ámbitos, como es el caso de Popjustice, uno de los foros más concurridos en cuanto a música pop. «La mayoría de la gente no quiere escuchar la música de un pedófilo, si a ti te importa una mierda, es tu elección, pero no será muy difícil comprender que a otros les importe» indicaba en mayo un usuario en su última página. Nadie ha vuelto a comentar nada en meses pese al enorme tráfico de estos foros.
Pero el público generalista parece haber olvidado el documental, continúa escuchando la música del artista de manera masiva, y suponemos por tanto que la película puede ser un éxito. De un lado, parece que la gente no ha dado credibilidad al documental, o simplemente ha mirado hacia otro lado, o no ha querido juzgar lo que no han juzgado los tribunales, o no se ha enterado de la existencia del mismo, o ha separado música y persona. Por otro, se desconoce qué interés puede tener un biopic en el que ciertas cuestiones van a ser obviadas o censuradas o manipuladas, como de hecho ya pasó en ‘Bohemian Rhapsody’, en cierta medida una cinta blanqueada y dramatizada. Y por el contrario, es cierto que ‘Leaving Neverland’ solo mostraba una faz de Michael Jackson y nadie hablaba en su favor, contando solo una visión de los hechos. Parece que en cualquier caso este documental será su contrapunto.
Como solemos hacer llegados a estas alturas del año, recuperamos algunos álbumes que han cosechado críticas en general muy positivas y que por hache –agenda y limitación de medios– o por b –densidad de contenido– hemos ido dejando aparcados durante meses. El segundo es el caso de ‘LEGACY! LEGACY!’, segundo álbum de estudio de la joven poeta, profesora, activista, compositora y cantante de Chicago, Jamila Woods. En 2016 autoeditó (el año siguiente lo reeditaría el sello indie JagJaguwar) su debut en solitario ‘HEAVN’ –antes había formado parte de un dúo de soul acústico llamado M&O–. Se trataba de un disco de R&B contemporáneo que contaba con la colaboración de insignes artistas de su ciudad como Chance The Rapper o Noname y que, tras su apariencia ligera, escondía duros mensajes contra la brutalidad policial hacia la comunidad negra. En ‘LEGACY! LEGACY!’ Woods no se olvida de la calle y el barrio, al contrario. Pero se esmera en ofrecer un refuerzo emocional y filosófico para esa lucha racial y de clases.
Cada corte de este trabajo lleva el nombre de una figura más o menos popular y más o menos erudita, según el caso. Héroes literarios –James Baldwin, Zora Neale Hurston, Nikki Giovanni–, musicales –Eartha Kitt, Miles Davis, Muddy Waters, Sun Ra, Betty Davis– o artísticos –Basquiat, Frida Kahlo– que no solo son referentes para Jamila por sus obras sino por sus respectivos ideales o actitudes ante la vida, como desgrana en esta entrevista imprescindible para ahondar en el disco. A través de esos nombres Woods construye un tejido de textos dedicados a empoderar sobre todo a las mujeres negras, que no solo han de vencer el racismo sino además el machismo imperante en todas las esferas sociales. Por eso ha elegido sobre todo a mujeres fuertes que vivieron contra las convenciones sociales y políticas –un linaje, palabra que emplea reiteradamente, del que se siente continuadora–. Y ha traducido sus posturas a un lenguaje contemporáneo –en buena medida, su trabajo como profesora en una escuela sin ánimo de lucro de Chicago para jóvenes autores se traslada a muchas de estas piezas–.
Acompañando a este poderoso componente lírico –aunque quizá demasiado erudito en determinados momentos, pues requiere una lectura muy profunda–, ‘LEGACY! LEGACY!’ también se eleva en lo sonoro: asistida en la mayor parte de él por el hasta ahora poco conocido productor Slot-A, Woods construye una obra que, también en lo musical, busca conectar con ese linaje a través de la pureza del soul-jazz clásico, conectándola con el presente a través de pasajes de electrónica audaz y hip hop. Crecidísima como intérprete, Jamila muestra una calidad asombrosa en números como la bárbara ‘BETTY’, ‘EARTHA’, ‘GIOVANNI’, ‘ZORA’…
Sucede que el empuje inicial mengua con números más ortodoxos o ya menos sorprendentes, como ‘FRIDA’ o ‘MILES’, aunque sin perder, en ningún momento, una elegancia digna de destacar. Pero, tras el potente interludio rockero que suponen ‘MUDDY’ y su “Motherfuckers won’t shut up”, ‘LEGACY! LEGACY!’ remonta hacia el cielo con dos maravillas incontestables: ‘BASQUIAT’ –pelotazo de free-jazz-soul con referencias a Kendrick Lamar y con un verso demoledor de Saba– y ‘SUN RA’ –R&B inclasificable y hermoso–, con los que Jamila Woods transita por la gloria de la música negra contemporánea, erizando el vello y fascinando.
Desde esas cotas, el aterrizaje del álbum es un dulce y ligero descenso con ‘OCTAVIA’, ‘BALDWIN’ –con la poderosa trompeta de Nico Segal, antes conocido como Donnie Trumpet– y la nada prescindible transformación de ‘BETTY’ el numerazo house con el que se cierra el disco. No cabe duda de que con ‘LEGACY! LEGACY!’ Jamila Woods ha ascendido varios peldaños de golpe en el escalafón del nuevo soul. No nos extrañaría lo más mínimo verla codearse con los más grandes en los próximos años.
Calificación: 8,2/10 Lo mejor: ‘BASQUIAT’, ‘SUN RA’, ‘BETTY’, ‘EARTHA’, ‘GIOVANNI’, ‘ZORA’ Te gustará si te gustan: Solange, Janelle Monáe, Anderson .Paak. Escúchalo:Spotify
Asunción Balaguer ha muerto a los 94 años en un hospital de la Comunidad de Madrid tras haber sido ingresada hace unos días como consecuencia de un ictus. La actriz había comenzado a trabajar durante la Guerra Civil española, debutando en un escenario a los 13 años, exactamente en 1938. Recientemente ha sido reconocida con varios premios, como el de la Unión de Actores o el Premio Max.
Balaguer apareció en películas como ‘Lulú de noche’, ‘El pájaro de la felicidad’, ‘La niña de tus ojos’, ‘Boca a boca’, ‘Cómo ser mujer y no morir en el intento’ o ‘Barcelona, noche de invierno’, mientras en televisión la hemos visto en series como ‘La que se avecina’, ‘Gran hotel’ o ‘Los misterios de Laura’. Hace poco ha aparecido también en ‘Merlí’, una serie de TV3 que se ha viralizado con su subida a plataformas y ha conquistado a músicos tan dispares como Miss Caffeina y Mala Rodríguez. Este y ‘Chiringuito de Pepe’ han sido sus últimos trabajos.
Asunción también fue conocida por su matrimonio con Paco Rabal, el cual duró 50 años. Sus hijos Benito y Teresa Rabal también siguieron sus pasos artísticos (Teresa Rabal fue una conocidísima cantante infantil durante los años 80) y su nieto Liberto Rabal también se ha dedicado a la actuación, apareciendo en ‘Carne trémula’ y ‘Centro médico’. La 2 emitirá este domingo un homenaje a Asunción Balaguer.
En algún momento de los últimos meses ‘Elite’ ha llegado a ser la serie más vista del mundo. ¿Qué hace esta producción española de Netflix, una suerte de ‘Física o química’ meets ‘Sensación de vivir’ meets ‘Pretty Little Liars’ ocupando tal posición por encima de producciones internacionales del prestigio de ‘Better Call Saul’ o ‘American Horror Story’? Tratamos de explicar este «no sé qué me das, que me hace volar» a través de 10 de sus momentazos. Eso sí, ninguno como el mítico “le he pegado la gonorrea a un alumno, el premio a profesora del año no me lo van a dar” oído a Blanca Romero en ‘FoQ’.
*También podéis optar por esta sinopsis que el usuario Oscar ha dejado en nuestro foro de ‘Élite’: «¿Pero por favor qué mierda es esta? Me meo. Llevo capítulo y medio como 60 minutos en los que hay todo mezclado: lucha de clases, racismo, homofobia, xenofobia, corrupción, vandalismo, voyeurismo, el problema de la reinserción, drogas, sexo en público, el estigma del VIH, alcoholismo, un asesinato… y muchas más que se me olvidan. Todas con una cuota de share media de un minuto. Me meo. ¿Hay algo que no vayan a meter? ¿Alienígenas? Eso sí, todo bien susurrado y nada vocalizado. Gracias subtítulos. Es una mierda como un piano».
«Nunca ames a alguien que te haga sentir ordinario»
Esta frase atribuida a Oscar Wilde que aparece 2 veces en el mismo capítulo viene a resumir el espíritu de ‘Élite’. La serie es un «whodunit», pues parte de un asesinato, pero al final por supuesto el «quién» es lo de menos. No deja de ser todo un «jo, tía, han matado a mi amiga» como el de las 300 temporadas de ‘Pretty Little Liars‘. Lo de más es el sexo y el dinero. La acción se centra en un instituto pijísimo al que llegan 3 becados a los que solo salva de lo harapiento el imperativo uniforme del colegio. En ‘Élite’ no hay lugar para Pacos o Pepes, y los personajes se llaman cosas como Polo y Guzmán. Incluso para los secundarios más wannabe los guionistas han escogido nombres como Cayetana.
«¿Quieres macarrones?»
Quizá de forma involuntaria, quizá a través de una de esas sutiles e ingeniosas campañas comerciales que emprende a menudo Netflix, esta frase que aparece en una escena inofensiva e incluso puede pasar desapercibida, se ha viralizado, llegando a las mismísimas aplicaciones de ligoteo. En la serie, un personaje, el intensito Samu, la utiliza para evitar sexo casual. En la vida real se está utilizando para buscarlo, al modo de «Ontás? Te pongo un Uber».
«Tú y yo vestidos sí que no vamos a ninguna parte»
Aunque no se ha viralizado tanto, esta otra frase extraída exactamente de la misma escena que la anterior, solo que unos segundos después, en realidad contiene muchísimo más «punch». La pronuncia Carla, en este caso da igual dirigiéndose a quién, pues resume de todas formas lo único que importa en ‘Elite’. Carla y Polo cubren la cuota del poliamor, tan de moda, aunque en otras series se silencie, si bien tienden a hablar con tal intensidad y gravedad, como con tanto hartazgo de sí mismos y de rutina, que más que jóvenes parecen cuarentones atrapados en cuerpos teenager. ¿Esto es ‘Elite’ o un intento caserillo de ‘Eyes Wide Shut’? Suponemos que la edad de los guionistas (Carlos Montero ya trabajó en ‘FOQ’) tendrá algo que ver.
«¿Qué parte? ¿La de camello o la de maricón?»
Hablemos de «Omander»: este es el nombre con el que se ha bautizado popularmente -aunque en la serie no aparece- a la pareja formada por Ander, uno de los pijos enrollados del instituto, y Omar, hermano de una de las becadas. Omar, además de camello, es musulmán, y además de musulmán, es «maricón», como ya habréis adivinado. No hemos evolucionado nada y por mucho que queramos evitarlo la relación entre un pobre y un rico, sean los que sean sus géneros u orientaciones sexuales, despierta en la ficción el mismo morbo ahora que hace cientos de años. «19 no es mi edad» no es su mejor frase, pero con pequeñas escenas de homofobia, represión religiosa en el hogar y bullying, ‘Élite’ maneja la trama homosexual con habilidad: atentos a la reacción del odioso Guzmán cuando descubre que tiene un amigo gay. Alguien sabía cuál era el público potencial de todo esto, mejor que el mismísimo Ryan Murphy.
Cuando uno está fuera de casa, siempre se tiene más frío
La represión por motivos religiosos no solo salpica a Omar, sino también por supuesto a su hermana Nadia, que no es gay pero sí mujer palestina. La actriz que la interpreta, Mina El Hammani, nació en Madrid de padres marroquíes y por si hacía falta que lo explicara en las entrevistas, es vista como una extranjera tanto en Madrid como en Marruecos. Aunque ‘Élite’ no está muy bien hecha, pues entre otras cosas a menudo presenta un montaje de lo más extraño en el que se salta de una cosa a otra sin ton ni son, la serie sí arriesga al presentar una realidad desconocida para muchos. En su lucha por huir de los estigmas y ciertos maniqueísmos, el guión da al padre de Omar y Nadia, el ogro del hogar, la que para mí es una de las frases más tiernas de toda esta telenovela, mientras abraza un jersey para uno de sus hijos, en ese momento en paradero desconocido.
«Dilo, mamá. Di que tienes una hija seropositiva»
Hablando de estigmas, solo podemos levantarnos para aplaudir y agradecer a ‘Élite’ el tratamiento dado a la trama de uno de los personajes, que es seropositivo. La serie no es ‘Verano 1993‘, pero sí ha tenido el poder de llegar a millones y millones de personas. Millones y millones de personas que como se vio con Conchita Wurst, están en muchas ocasiones totalmente desinformadas sobre la diferencia entre VIH y Sida, o sobre lo que significa e implica ser indetectable. El rechazo que sufre este personaje por parte de sus propios padres, además con todo el poder económico posible para estar bien informados, es descorazonador.
«Pero si mañana tenemos examen de mates». «Ni que fueras a aprobar»
Atención, SPOILER: en este instituto no estudia nadie. Hay un poco de paripé por ver quién es la alumna más competente, pero apenas ocupa unos minutos de la trama. La frase de este punto es un diálogo entre Christian y Polo que resume muy bien todo esto. Porque por si lo de Omander no te diera para paja, también tenemos a Polo, que por momentos parece recién escapado del cásting de ‘Looking’. Tiene un par de escenas que no pueden ser más homoeróticas, una de las cuales comienza en un cásting que solo existe en la imaginación de su tiempo libre, y que contiene esta genialidad de las matemáticas.
«En el infierno nos hacemos el láser»
La serie plantea dos personajes que se hacen más antipáticos que el resto desde el principio. Son los malos, los hostiles con los alumnos becados. Sin embargo, los dos acaban siendo de los favoritos por razones evidentes. Mientras Guzmán, el supuesto fan de James Blake, deambula entre una descontrolada violencia y una cursilería que le lleva a hablar en pretérito perfecto simple (en serio, ¿quién en Madrid dice cosas tipo «te amé»?), su novia Lu es la mala de las telenovelas, de hecho es de origen mexicano (la actriz Danna Paola es una cantante megafamosa). Se pasa los 16 episodios de un humor de perros y, si bien no llega a rozar la intención autoparódica de ‘La casa de las flores‘, ha dejado bastantes momentos gloriosos, como ese en el que acude a una fiesta disfrazada de Frida, pero alguien le echa en cara que se ha olvidado el entrecejo. «En el infierno nos hacemos el láser, querida», es su salida.
«De lo que se suele manchar alguien en una fiesta: pota, alcohol o lefa»
«Oye, tú, Narco Barbie» es otra de las grandes frases de Lu… que un personaje que aparece en la segunda temporada responde con un meritorio «por cierto, Barbie Latina…». El momento está cerca de la pelea de gatas de ‘Dinastía’, pero es solo la punta del iceberg del gran personaje femenino macarra, “choni” (sic), porque lo del ex presidiario «Nano» está más visto que el tebeo. Mucho mejor Rebe, rica pero con petaca en la discoteca («a mí no me clavan 12 euros por una copa»), y en ella al grito de «A ver qué se cuece… ¡putivuelta!». Rebeka con «k» de «Vicky Pollard» tiene el vídeo de «mejores frases» más divertido del canal oficial: no os lo perdáis.
«Todo el mundo merece una segunda oportunidad»
Es la clave del último episodio hasta la fecha y la que permite la apertura de una tercera temporada. Una vez resuelta la trama principal de la serie, ¿de qué manera puede subsistir ‘Élite’? No lo averiguaremos hasta 2020, aunque sí sabemos que el rodaje de la nueva tanda ya ha terminado y que Leïti Sène y Sergio Momo darán vida a dos nuevos alumnos llamados Yeray y Malick. ¿Merecerá la pena o terminarán provocando tanto “eye rolling” como ‘Pretty Little Liars’?
La música no es una de las razones por las que ‘Élite’ ha tenido tanto éxito, pero sus creadores se han regodeado de lo lindo con ella, situándola en primer plano. Los productores de la serie han evitado Estopas, Aitanas y Bisbales y se han decantado por un modelo que incluye la música urbana de Rosalía, Bad Gyal y C. Tangana, la alternativa de La Casa Azul y La Bien Querida y el tropical house de YALL, así como de otros artistas desconocidos más o menos similares. En general, han mostrado bastante buen gusto, incluso hasta la inverosimilitud: Guzmán aparece en un momento escuchando a James Blake y no es que pegue mucho con su personaje de villano en ese momento. ¿Quizá es una forma de avanzar su futuro?
Hay que tener en cuenta que ‘Élite’ ha tenido 20 millones de espectadores en todo el mundo, por lo que se ha transformado en todo un altavoz para todo artista que ha sonado en ella. Aunque algunos de sus momentos más representativos incluyen ‘Antes de morirme’ de C. Tangana y Rosalía, ‘Los amigos que perdí’ de Dorian, ‘7 días juntos’ de La Bien Querida o ‘El momento’ de La Casa Azul, en este artículo nos centramos en otros artistas para los que salir en la serie ha podido ser más decisivo. Más que nada porque existe una playlist oficial en Spotify con la música de ‘Élite’ que siguen más de 100.000 personas, y las estadísticas son públicas. Por cierto, de manera chanante, han dejado la música clásica para el final.
The School
‘Élite’ ha incluido canciones de The National y ha recuperado a The Primitives, pero quienes parecen haberse beneficiado más de su paso por la serie han sido los deliciosos The School (recordad nuestro especial «The School en 10 canciones«). ‘I Don’t Believe In Love’ siempre fue un tema icónico de su discografía, pero es que ya supera el millón de reproducciones, muy por encima del resto de sus canciones (sin que haya una correspondencia con una diferencia de calidad o estilo). Las estadísticas públicas de Spotify muestran que miles de personas han escuchado por primera vez a esta banda británica de sello madrileño gracias a la serie. Como ya se vio cuando sonaron The Yearning en el taquillazo ‘Perfectos desconocidos’, una parte de Elefant se dedica a intentar colocar temas en series y películas. De hecho, también suenan en ‘Élite’ Fitness Forever, Knickers y Rush Week, aparte de La Casa Azul.
Kostrok
La serie tiene incluso el poder de revivir proyectos que estaban moribundos. Kostrok es uno de los grupos que suenan en una de las fiestas, en concreto con su tema ‘Right Now’ cantado por Bearoid, y como resultado 3 de las 5 playlists que más escuchas aportan al dúo están relacionadas con ‘Élite’. En este vídeo de El País, Adrián Lurbe explica que ya no trabaja con José Martí, recordando que el tema data en realidad de 2013.
Zazo & Gxurmet
También 3 de las 5 playlists que más aportan a las arcas de Zazo & Gxurmet proceden de esta serie. ‘Te miro’ y ‘París’, la cual escribieron en un momentito en un McDonald’s, están entre las canciones que les han llevado a aparecer entre los virales de México y varios países latinoamericanos, pero también en otros de Europa como Francia o Grecia. Se nota que cada vez hay menos fronteras para el castellano. Además, Zazo & Gxurmet están en Mushroom Pillow, en su momento sello que supo mover la carrera de Delorean y Phoenix Polock por ciertos circuitos internacionales.
Christina y los Subterráneos
Enésima resurrección para el clásico de Christina y los Subterráneos ‘Tú por mí’, que aparece nada menos que en el episodio 1 de la temporada 1 de ‘Élite’. El éxito de Christina Rosenvinge en los últimos 10 años ha hecho que muchos repasen su discografía anterior y este es uno de los pasos fundamentales. La playlist de esta serie es la 3ª más importante en estos momentos para Christina y los Subterráneos y también parece haber resurgido la versión de ‘Tú por mí’ que aparece en directo en ‘Flores raras’, disco ya firmado como Christina Rosenvinge.
Kimberley Tell
Otra que lleva sangre danesa en las venas (también inglesa) es la actriz nacida en Lanzarote Kimberley Tell, a la que se conoce por series como ‘Algo que celebrar’ y ‘Buscando el norte’. También ha participado en ‘Hierro’ y en un capítulo de ‘Velvet’, pero atención al pelotazo musical: su único tema, el medio tiempo electrónico ‘Lo que no me dices’, en la línea de Brisa Fenoy o la primera Najwa, ha aparecido en la serie y suma casi 2 millones de reproducciones en Spotify. ¿De verdad va a quedarse ahí su carrera como cantante?
Conchita Velasco
No hay «ageism» en ‘Élite’ y Conchita Velasco también suena en un episodio de la segunda temporada. Gracias a esto ‘La chica ye-yé’ ya no es el tema más popular del momento de la artista en Spotify (al menos en su perfil como «Conchita», hay otro con «Concha»). Lo es ‘Con nada se puede ser feliz’, en este caso dedicado al personaje de Cayetana, que finge ser rica aunque es pobre, y que procede de la popular película ‘Pero, ¿en qué país vivimos?’ con Manolo Escobar. Era una versión de un temazo perdidísimo, ‘Il suffit d’un rien pour être heureux‘ de Alice Dona.
Motorama
‘Élite’ también ha sido importante para bandas que no proceden de Latinoamérica, España o Estados Unidos. Para muestra tenemos a la banda rusa Motorama. Hay formas (infraestructuras, medios, otras redes sociales) que permiten que el post-punk siga vivo en un ámbito internacional, y Motorama ya tenían sus seguidores en la década en que se han curtido, pero de nuevo, es ‘Élite’ lo que mejores números les ha reportado, en concreto a su canción ‘No More Time’, que aparece en el segundo episodio de la segunda temporada.
aAron
También ha dado la serie un “push” a los franceses AaRON, que editaron tres discos entre 2007 y 2015, llegando a recibir discos de oro en su país y a girar por España. París continúa siendo la capital para ellos, pero ‘Blouson Noir’ y ‘We Cut the Night’, dos temas muy GusGus, les han permitido sonar también en Estambul o en México D.F.
John Maus
¿Dorian? Claro. ¿Christina Rosenvinge? ¡Anda! Pero lo de John Maus sí que no lo esperábamos. Un comentario en Youtube viene a resumirlo muy bien: «cuando salió esa canción pensé que había reproducido la canción desde mi celular, y yo buscando ni loco. No pensé escuchar a John Maus en esta serie». ‘Hey Moon’ sale en el primer episodio de la segunda temporada, después de una fiesta, pues suena claramente a resaca. Por marciano que parezca, ‘Élite’ es lo que más escuchas ha aportado a John Maus y ‘Hey Moon’ suma 13 millones de reproducciones en Spotify.
Danna Paola
Obvio para unos pero desconocido para otros, la actriz que interpreta a Lu es una famosa cantante mexicana. Tanto que a ella salir en la dichosa playlist de Spotify no le ha movido un solo pelo: lo suyo es estar en el top 50 de México (ahora mismo con ‘Oye Pablo’), en las listas «Latin VIP Pop», etcétera. Pero no se puede negar que a nadie le amarga un dulce, y que aparecer en una serie con tantísimo público le da opciones en territorios donde no se había presentado. De hecho, si bien no es su mayor éxito, su tema ‘Final feliz’ incluye imágenes de la serie.
‘Cinnamon Girl’ no era una de las canciones que destacaba mi compañero Jordi Bardají en su reseña de ‘Norman Fucking Rockwell!’, argumentando que tanto ésta como ‘California’ estaban «escritas con piloto automático». Para mí, en cambio, es uno de los grandes momentos del disco, pero entiendo por dónde iba Jordi, y en cierto modo lo comparto: ‘Cinnamon Girl’ es muy classic Lana, es una canción que suena a ella por todos lados… la cosa es que yo eso aquí lo veo como un acierto. Y no porque sea una cuota de fanservice, sino porque creo que en esta canción es intencionado: asistimos a un recorrido por todas las etapas de Lana del Rey.
Para el público general, la autora de ‘Black Beauty’ sigue con el sambenito de sus temas iniciales, especialmente en ese momentazo en su carrera que fue el videoclip de ‘Ride’ y aquel monólogo en el que cabía la generación beat, los daddy issues, la libertad de la carretera y las relaciones tóxicas, y que remataba con «I’m fucking crazy, but I’m free». Por tanto, podría pensarse que, de hacer una retrospectiva sobre sus canciones, sería prácticamente un «las historias de Lana con sus hombres». Y sí, es verdad que muchas de las canciones de la estadounidense van sobre relaciones, pero realmente esto ha sido siempre un vehículo. Porque, a lo largo de su discografía, hemos ido descubriendo cómo las relaciones que la cantante nos describía realmente nos estaban contando más cosas de ella que de los tíos en cuestión. Es la personalidad de Lana de lo que ella nos ha ido hablando a lo largo de sus discos, junto a la evolución que ésta ha tenido, tanto sus caídas en el pozo como sus intentos por alejarse de ese lado depresivo, de ese «black narcissist». Y eso es ‘Cinnamon Girl’.
En ‘Radio’ ya decía Lana que ella era «sweet like cinnamon», y ya sabemos que la «dulzura» de la canela es algo ambivalente. Así que, además de por hacerle un guiño a la canción homónima de Neil Young (al que ya referenció en ‘Get Free’ con eso de «out of the black / into the blue»), es lógico que una canción en la que quiere hacer una retrospectiva de sí misma, se denomine «chica canela». Tras el corte está la producción de Jack Antonoff, mano derecha de Lana en este disco, pero realmente los sonidos son un conjunto de todo lo que le hemos visto a la estadounidense, un homenaje a cada etapa: desde los beats más pegadizos de ‘Born to Die’ (al que hace otro guiño al final: fijaos que se puede cantar eso de «die / on me» sobre la base instrumental) al punto entre cuerdas y psicodelia que empezó a vislumbrarse en ‘Honeymoon’ con temas como ‘Terrence Loves You’ y que ha tenido su cumbre en ‘NFR!’ (‘Venice Bitch‘), y con una letra en la que se mezclan su disco más oscuro, ‘Ultraviolence’, y el más luminoso, ‘Lust for Life’, compartiendo también la presencia en ese álbum del piano (el inicio recuerda al de ‘Beautiful People Beautiful Problems’, de hecho).
Y es que, por muy naif que pueda sonar ese «aceptamos el amor que creemos merecer» de ‘Las ventajas de ser un marginado‘, no deja de ser algo cierto. Si te has empeñado en ayudar a una colección de sadbois que desprendían ese aura de «soy tóxico, nadie puede salvarme, estoy roto, etc» pero al final al que han roto es a ti, si tus relaciones no han sido igualitarias y no te has sentido respetado sino humillado, si te has acostumbrado a que tus parejas te traten mal… cuando llega una persona que no lo hace, pues te cuesta creértelo. Te cuesta creer que de verdad te vayan a tratar bien, y te cuesta creer que de hecho MEREZCAS que te traten bien. Por eso Lana nos introduce flashbacks de ese tipo de relaciones pasadas en las estrofas, a la vez que en su estribillo nos cuenta cómo ha encontrado, por fin, una relación sana, y cómo le cuesta muchísimo creérselo y confiar: «but if you hold me without hurting me / you’ll be the first who ever did». Pero, en esta época post-‘Lust for life’, ella decide atreverse, decide creérselo (o intentarlo) y confiar: «hold me, love me, touch me, honey / be the first who ever did».
Y mientras nos habla en su letra de ese cambio en su forma de afrontar las relaciones, y en su propia personalidad (en la que luego ahondará en ‘hope is…’), también nos regala un recorrido por su discografía. ‘Cinnammon Girl’ no es tan simple como parece. Y, de hecho, ya es una fan-favourite: con más de 20 millones de escuchas, es la única de los no-singles de ‘NFR!’ que está en su top 5 de Spotify.
Marilyn Manson ha vuelto a la actualidad un poco sin previo aviso, pero además lo ha hecho con una serie de singles cuyo objetivo parece ser el de allanar el terreno para su próximo disco, sin que estos tengan que ver aparentemente con él. Si los títulos de ‘God’s Gonna Cut You Down’ y ‘The End’ te suenan es porque son canciones que ya has escuchado: sí, el regreso de Manson se ha producido a través de un par de versiones, de Johnny Cash y The Doors, respectivamente. ¿Pero qué se sabe de ese disco que iba a salir antes de que terminase 2019 pero cuyo lanzamiento parece ya estar destinado al año que viene?
Cabe aclarar que el lanzamiento de estas dos versiones no responde a ninguna estrategia «random»: la primera pertenece a la banda sonora de la película ’24 Hours to Live’ y se grabó en 2017, si bien por alguna razón es ahora cuando ha llegado a las plataformas de streaming, y la segunda, publicada hoy mismo, ha sido grabada para otra banda sonora, la de la serie ‘The Stand’, en la que el propio Brian Warner aparece. Sin duda, el anuncio del sucesor de ‘Heaven Upside Down‘ debe estar cerca.
La noticia más sorprendente en relación al nuevo álbum de Marilyn Manson es que posiblemente será homónimo. Sí, a estas alturas de la película. En una entrevista concedida a Revolver este verano, Warner explicaba que la decisión se debe a que el álbum contendrá elementos de todos sus discos anteriores: «Lo he intentado pintar con palabras y mi productor Shooter (Jennings) con sonidos, para que puedas ver todo el anhelo, la pasión y la angustia. Es una explicación muy dramática, pero el disco está lleno de drama. No lo compararía con ninguno de nuestros álbumes anteriores, pero en él escuchas un poco de todo. He conseguido concentrar todo en un sitio esta vez, al fin». El artista añade que, si uno de sus discos tenía que ser homónimo, es este.
El autor de ‘Antichrist Superstar’ indicaba que, con su próximo largo, ha querido «contar historias» y que este tendrá por tanto un componente de horror y apocalíptico: «Es como un museo de cera de mis pensamientos, un estudio de la cámara de los horrores que existe en mi cabeza. Todo el romance y la esperanza que puedes tener en el mundo, volcados aquí, en este Fin del Mundo que para cualquier persona que escuche el disco representará un tipo diferente de Apocalipsis». Warner, que prepara una gira conjunta con Ozzy Osbourne, planea también editar un libro con sus pinturas antes del lanzamiento del disco, acompañado de «unas pocas exposiciones».
U2 han sorprendido este viernes publicando su primera canción original en 2 años. ‘Ahimsa’ es una colaboración con el compositor indio AR Rahman, conocido por su premiada banda sonora para ‘Slumdog Millionaire’, y su título significa «no violencia» en sánscrito. U2 afrontan con ella el primer concierto de su carrera en India, que tendrá lugar en Bombay el próximo 15 de febrero.
‘Ahimsa’ es una canción luminosa, como sugiere su título, pero a Bono y compañía se les percibe algo exhaustos últimamente en cuanto a la calidad de sus composiciones, y esta no es una excepción. Suena especialmente forzado el drama de ‘Ahimsa’, lo que termina diluyendo su mensaje. Bono ha explicado: «hemos venido como estudiantes a la fuente de inspiración… Eso es ahimsa, la no violencia. India nos ha dado esto a nosotros, el mayor regalo al mundo. Es más poderoso que la energía nuclear, los ejércitos, las naves, el Imperio Británico. Es el poder mismo, y nunca ha sido más importante».
La canción incluye unos versos en tamil interpretados por las hijas de Rahman, Khatija y Raheema, pero aunque el compositor asegura que la no violencia requiere «coraje y esfuerzo, una cualidad impermeable a las armas o el poder», cabe preguntarse dónde han guardo U2 y Rahman toda esta fuerza dialéctica en la composición de esta canción tan sosilla. Desde luego, nada que no nos preguntáramos ya con ‘Songs of Experience‘ y ‘Songs of Innocence‘…
Grimes ha concedido una entrevista al astrofísico Sean Carroll en la que ha compartido sus ideas sobre el futuro del arte. La canadiense ha dicho que cree que el mundo se aproxima «al final del arte humano» y que en cuanto la Inteligencia Artificial se consolide en la sociedad, creará arte mejor que cualquier ser humano. Además, ha afirmado que específicamente la música en directo saldrá perjudicada: «Creo que la música en directo estará pronto obsoleta. A los DJs ya se les paga más que a los músicos de verdad. Es como Instagram. La gente se siente cada vez más atraída por un mundo limpio, falso, un mundo terminado. Todo el mundo quiere estar en una simulación».
Las palabras de la autora de ‘Art Angels‘, pareja del magnate de la tecnología Elon Musk, no han sentado nada bien a algunos de sus colegas de profesión. En concreto, Zola Jesus ha sido muy clara en Twitter al dar su opinión sobre las declaraciones de Grimes, y al compartir el titular de la canadiense sobre la música en directo, ha respondido: «dice la voz del privilegio fascista de Silicon Valley». Algunos de los artistas que han apoyado sus palabras son Devon Welsh o Telefon Tel Aviv.
La autora de ‘Okovi‘ ha aclarado que no existe un «beef» entre ella y Grimes y ha aclarado sus palabras: «no culpo a nadie por estar desconectado de la realidad, pero hablar del futuro de la música y del arte con tanto cinismo solo lo puede hacer una persona que no tiene nada que perder». Zola defiende ante todo la necesidad del ser humano para crear arte, que en sus palabras jamás sería replicada por la inteligencia artificial, y critica que «gente ajena a las luchas de las clases trabajadoras ataque un sistema del que no depende para sobrevivir mientras otros sí lo hacen».
El asunto se ha vuelto un pelín más siniestro cuando ha tenido lugar la presentación en Los Ángeles del «Tesla Cyberstruck», el nuevo coche eléctrico de Elon Musk. Durante el evento, un holograma de Grimes ha introducido a Elon Musk como «su creador», y Zola ha querido expresar una reflexión al respecto: «me sentía mal por publicar esa mierda ayer hasta que he visto un vídeo de Grimes en el escenario haciéndose pasar por Inteligencia Artificial y presentando a Elon como su «creador» y… creo que mis juicios son razonables».
Por otro lado, Grimes ha matizado sus palabras sobre el arte, argumentando que lo que se aproxima en su opinión es el final de un mundo en el que «solo exista el arte hecho por el ser humano». La artista, que ahora se hace llamar c, el símbolo de la velocidad de la luz, y más entregada que nunca a su papel de avatar/cyborg como se desprende de algunas de sus extrañas declaraciones recientes, publica ‘Miss Anthropocene’, su nuevo disco, el próximo 21 de febrero.
Dani Martín presenta hoy viernes un nuevo single llamado ‘La mentira’, que explica así: «Desde que nacemos vamos poniéndonos atrezzo para gustar, para ser admitidos, para formar parte de un grupo social… En LA MENTIRA ironizo sobre esto y lo hago porque me sucede a mí también. La canción está cantada en primera persona, pero habla de todos nosotros. Musicalmente está inspirada en la música que siempre me ha gustado, en trajes que hasta ahora no me había atrevido a probar. Me gusta definirla como una cumbia balcánica apocalítpica».
El buenrollismo de ‘La mentira’ recuerda a gente como Manu Chao, Amparanoia… si bien los artistas referenciados en el estribillo son otros. En él, Martín canta que su vida es una mentira, que él no conoce ni «a Shakira ni a Luis Miguel» y que jamás conoció a Joaquín Sabina «en aquel after de la calle Pez». Curiosamente, Martín sí debió haber conocido a Shakira en algún momento de su vida, pues fue telonero del concierto que la colombiana ofreció en Barcelona en mayo de 2011, y del que existen vídeos. ¿Será que nunca se la llegó a cruzar en los camerinos? ¿O es la canción también una «mentira»?
En ‘La mentira’, Martín canta sobre esa «chulería que he adoptao pa’ camuflar mi inseguridad» o sobre sentirse inseguro con su cuerpo -el artista ha hablado honestamente en las redes sociales sobre la enfermedad cutánea que padece-, y la idea que ha tenido para representar esa máscara que todos todos nos ponemos ante los demás por inseguridad es pintarse la cara de Jóker, una película de rabiosa actualidad. ¿Se acerca el sucesor de ‘La montaña rusa‘?
Si algo hay que elogiar de las últimas ediciones de Operación Triunfo es que hayan abierto sus puertas a sonidos algo más alternativos de lo habitual, que al fin y al cabo son los que escucha el público joven en 2019. Y no solo por que Amaia ganara la edición de 2017, sino porque ciertas tendencias internacionales o salidas del underground han terminado colándose en los trabajos de Natalia Lacunza, Alba Reche o María Escarmiento, mientras otros concursantes como Aitana, Miki Núñez o Julia Medina han seguido satisfaciendo un perfil más propio de la radiofórmula.
El enésimo concursante de Operación Triunfo 2018 en publicar single es Damion Frost, el muchacho de Tenerife nacido en Alemania que además tiene ascendencia inglesa e italiana. Está claro al escuchar ‘Push it On Me’ que el cantante -que ahora se hace llamar Damien a secas- maneja el inglés muchísimo mejor que cualquiera de sus compañeros de edición (con perdón, pero no hay color), porque si te descuidas podrías pensar que estás escuchando una canción de Justin Bieber o de Ed Sheeran, a los que se parece muchísimo por timbre.
El sonido tropi-pop cálido y reposado de ‘Push it On Me’ es deudor de los sonidos que triunfan en el Billboard, en la lista de éxitos británica o de las playlists «chill» de Spotify, por lo que tampoco desencajaría sonando entre hits de Zayn, Jorja Smith o el propio Bieber. Su vídeo, con Damien estilizado cual Bazzi, anda en el estilo medio alternativo/VHS esperado y es obra de Pablo Amores, que, como es sabido, además de director de clips para gente como The Parrots es pareja de la intérprete de ‘Amargo amor’.
Volviendo de la comunión de su hija, Juan y Triana se ven envueltos en un accidente de coche que resulta en la muerte de la pequeña. Destrozados, y sedientos de una mezcla entre justicia y venganza, la pareja dará con Eli, una inspectora de la que al principio no se fían, pero que está dispuesta a ayudarles a encontrar al culpable… aunque el caso acabe siendo mucho más complicado y peligroso de lo que parecía a simple vista. En la rueda de prensa de ‘Adiós’ del Festival de San Sebastián, Paco Cabezas contaba, vía Skype desde Estados Unidos, lo especial que había sido para él, que se crió en Rochelambert, rodar en Los Pajaritos y en Las 3000 Viviendas. Rodar allí no solo con la aprobación, sino con la complicidad de sus habitantes. Crear un ambiente de familia en el set no solo con el equipo, sino con los propios vecinos. Esto del ambiente de familia es especialmente destacable porque quizás sea una de las bases sobre las que se apoya ‘Adiós’: la familia, presente, de una u otra forma, en la toma de decisiones de todos los personajes. La familia y la tierra como elementos benditos pero también malditos, como algo a lo que amar pero también a lo que odiar. Algo que te da raíces pero que también -o quizás precisamente por eso- te limita. En todos los sentidos.
Esa ambivalencia entre las raíces y las limitaciones está presente en el propio barrio de Las 3000: el arte y el espíritu luchador de sus vecinos se cruzan con los mil y un obstáculos que tienen, con las consecuencias que tiene ser un barrio «olvidado», en palabras del propio Paco. Un barrio al que se da por perdido desde la política y desde gran parte de la sociedad sevillana, separado por poco más que una carretera de un lugar tremendamente distinto como es el Club Pineda. En nuestro cine, las historias de estos vecinos han estado, o bien ausentes, o bien estigmatizadas, pero pocas veces como en ‘Adiós’: contadas con dignidad. Sin caer en mundos de Yupi pero tampoco en el burdo estereotipo. Solamente por eso esta película ya es importante… pero no es importante solo por eso, si me permitís el juego de palabras. Y es que Cabezas consigue muchas cosas con un film que es, probablemente, su mejor trabajo hasta la fecha.
Viviendo en Estados Unidos desde hace años, donde ha rodado más de veinte capítulos en series como ‘American Gods’, ‘Fear the Walking Dead’ o ‘Penny Dreadful’ o (y prepara ahora el spin-off de ésta, ‘City of Angels’), Paco comentaba recientemente lo poco que se estila allí algo tan simple -y tan complicado- como es hablar con los actores: «muchos saben mover una cámara pero no saben hablar con ellos». Cuando un director pone como prioridad ese amor por su reparto antes que lo estrictamente técnico se nota. Por tanto, en ‘Adiós’ se nota. Los haters de Mario Casas tendrán poco que objetar ante lo que es la mejor interpretación de su carrera, y la Triana de Natalia de Molina es el corazón de la película, demostrando de nuevo la linarense su talento para concentrar fragilidad e intimidación en una sola mirada. Por otro lado, y aunque la subtrama de su personaje pida más tiempo (da la sensación de que faltan algunas escenas), Ruth Díaz representa con maestría la templanza necesaria para una película donde las emociones están tan a flor de piel. Y Mona Martínez… Mona logra con su María Santos un personaje que sencillamente fliparía a Quentin Tarantino.
A destacar también la dirección de fotografía de Pau Esteve, la naturalidad de los diálogos o las secuencias de acción (especialmente esa gran escena de revuelta en el barrio, que compensa con creces el montaje algo errático de la última), además de una banda sonora de lujo para la que se ha contado, entre otros, con María José Llergo, Rosalía y, atención, una preciosa versión de ‘Me quedo contigo’ a cargo de Rocío Márquez. En definitiva, ‘Adiós’ es a la vez una mirada necesaria a los vecinos de Las 3000 y un entretenidísimo thriller cuyo reparto está en estado de gracia, mimado por un director como Cabezas que sabe lo importante que es ponerle corazón a una historia para que lo que a priori es «una película de accion» funcione como tal, sí… pero sea mucho más que únicamente eso. 7,5.
Una sorpresa que nadie vio venir entre las nominaciones de los Grammy 2020 ha sido el reconocimiento en la categoría de rock a ‘In the End‘, el notable disco de Cranberries hecho a base de maquetas que Dolores dejó poco antes de morir. Y nadie lo vio venir porque el grupo nunca había sido nominado y porque en los Grammy de 2018 no hubo una triste mención a la muerte de Dolores, que se había producido tan sólo un par de semanas antes de aquella ceremonia. Y eso que U2 estuvieron por allí.
El grupo ha escrito un comunicado de agradecimiento indicando que Dolores estaría «encantada», mientras su madre Eileen ha dicho: «Dolores estaría tan contenta… puso tanto amor y alma en sus canciones y música… Para nosotros como familia es agridulce, pero estamos orgullosos, si bien tristes, de que no esté aquí para verlo y disfrutarlo, aunque siento que está en espíritu». Noel Hogan, guitarrista y co-autor de algunos temas del grupo, ha concedido una entrevista radiofónica para profundizar en el tema.
En ella, el locutor se muestra muy sorprendido de que esta sea la primera nominación a Cranberries: “pensábamos que tendríais algo por ‘Zombie’ o por ‘Linger’”. Noel Hogan se ríe y dice que Dolores estaría “tocando el cielo”. “Es un shock para nosotros 3, no lo esperábamos, esto ha venido como de la nada, es algo de lo que ni hemos hablado a lo largo de los años, porque como nunca te nominan, ya ni lo mencionas, y hasta te olvidas de ello la mayoría de las veces. Dolores estaría totalmente encantada. Es agridulce que sea ahora al final de la historia y cuando Dolores no está aquí para verlo”.
Cranberries fueron el grupo más vendedor de Island en 1994 y 1995 gracias a sus dos primeros discos, por lo que es raro que su sello no presionara por ellos. ¿A quiénes fueron a parar, por ejemplo, los Grammy a mejores actuaciones de rock en los años en que The Cranberries pudieron optar a ellos? Dolores al no ser solista no habría podido competir en la categoría de actuación vocal de rock femenino con Alanis, Melissa Etheridge o Bonnie Raitt. El grupo habría tenido que competir como disco de rock contra Aerosmith, Counting Crows, Green Day, Nirvana o Pearl Jam. ‘No Need to Argue’ no pegaba mucho ahí. ¿Quizá por tanto Island les presentó más bien en la categoría alternativa? En ese caso no fueron escogidos porque sí lo estuvieron U2 y Green Day, que ganaron en 1994 y 1995, dejando sin premio a grandes nominados como R.E.M., Nirvana o Smashing Pumpkins, pero también a otros menores como Belly o Crash Test Dummies.
En cuanto a las posibilidades de este año, Pitchfork ha hecho un artículo en el que carga contra lo obtuso de la categoría de rock. Al final dan por hecho que Cranberries ganarán «inevitablemente» (“será alentador pero extraño”, indica este medio que nunca ha reseñado un disco de este grupo), si bien ‘In the End’ ha de vencer a discos con tan buenas críticas como ‘Amo’ de Bring Me the Horizon y ‘Feral Roots’ de Rival Sons, además de a Cage the Elephant y I Prevail.
Kaydy Cain es uno de los nombres que conocimos gracias a PXXR GVNG (luego Los Santos) y a La Mafia del Amor. En solitario se cuentan por millones los streamings conseguidos con ‘Algo como tú’ y ‘Lo siento’, y en los últimos tiempos ha despuntado con un tema llamado ‘Perreología’. Y sin embargo, el artista, que es la gran estrella esta noche de viernes en la Sala 1 de Razzmatazz (Barcelona), dentro del ciclo urban denominado Fuego, no puede parar de crear.
Ha sido este mes cuando Kaydy Cain ha lanzado una mixtape de 10 temas y 29 minutos llamada ‘NBA’. Es compartida junto al también miembro de Takers Marko Italia, y está llena de temas totalmente disfrutones y hedonistas, próximos al perreo no matter what de gente como Tomasa del Real. «Me gustan los culos con forma de corazón» es una frase en ‘Sube y baja’. «Yo te dejo el toto roto, colecciono bragas como Chicho Terremoto» es otra del single ‘NBA’. ‘Ina’, un homenaje a Ms Nina, rima «vecina» con «cochina». El penúltimo se llama ‘Un porno’, mientras otros como ‘Callosa’ sí tienen un ambiente más melódico y social, en la línea de Mala Rodríguez.
Y luego está lo de ‘Tra Tra’. No es seguramente la mejor canción del disco ni la que más streamings lleva, pero el tema, que menciona a Rosalía, es otro de los más sexualizados. Su estribillo repite nada menos que «si me la saco, te la pongo en la boca, pero no hablo de la pistola», entre guiños a ‘Papi chulo’, a ‘Malamente’ («como Rosalía, tra, tra») y al bellakeo. Rosalía, ni corta ni perezosa, ha recomendado el concierto de esta noche de Kaydy Cain en su Stories, como veis en la imagen, lo cual podríamos interpretar como… una ¿aprobación? de este ¿homenaje?
Por otro lado, Kaydy Cain ha anunciado un nuevo tema para este lunes 25 de noviembre. En este caso se tratará de una colaboración con Dice Ailes y su viejo amigo Steve Lean, que recibirá el nombre de ‘Hasta el piso’.
A topísimo viene esta semana la playlist Ready for the Weekend, con muchísimos discos nuevos, tan importantes como el doble álbum de Coldplay, ‘Everyday Life’, o ‘Hyperspace‘, el tercer disco de Beck en un lustro. Además, Tinashe lanza su renacer como artista independiente y The Who vuelven con un álbum de estudio 13 años después del último, mientras Leonard Cohen o Harry Nilsson –bueno, sus herederos, claro– lanzan sendos discos póstumos. Los debuts del dúo tecnopop Nos Miran y el grupo barcelonés Hijos del Trueno –con miembros de Tarántula y Manos de Topo–, y nuevos trabajos de Julieta Venegas, Javier Corcobado, Hannah Diamond, Loquillo, William Patrick Corgan (el «Billy» vuelve a quedar atrás), Labrinth, la mexicana Girl Ultra, Ganges, Omar Souleyman, Deaton Chris Anthony (imperdible para fans de Clairo y Omar Apollo), Israel B & LOWLIGHT y ALIS, junto a EPs de Luna, Kasper Bjørke, Emily Burns, Jaakko Eino Kalevi, La Femme Brutal (debut para este dúo femenino de Barcelona) y Nasty Cherry, completan la lista de medios y largos formatos estrenados hoy. También recuperamos la mixtape que la ínclita Goony Choonga publicaba siete días atrás.
También contamos con un porrón de singles novedosos que llevarnos al oído. Además de Bad Bunny y Pablo Und Destruktion, de los que hemos hablado hace minutos, tanto U2 (compartiendo protagonismo con el indio A.R. Rahman) como Paul McCartney han sorprendido lanzando canciones. Con ellos, Lewis Capaldi, Alicia Keys, Stormzy ft. Ed Sheeran, Harry Styles, Maggie Rogers, Partynextdoor ft. Drake, Mark Ronson & Anderson .Paak, David Guetta & RAYE, Kesha, Niños Mutantes, María José Llergo, Núria Graham, Crystal Fighters ft. Dagny, Carlos Sadness & Bomba Estéreo, Rina Sawayama, Fleur East, ALMA, Nada Surf, Blossoms, Rodrigo Cuevas & Raül Refree, The Big Moon, Field Music, Ozzy Osbourne, Choclock, Baxter Dury, ELYELLA ft. Alberto Jiménez (Miss Caffeina), Evanescence, Melendi y Dani Martín presentan hoy temas. Y no olvidamos los que a lo largo de la semana han estrenado Haim, C. Tangana, La Bien Querida, Carolina Durante, Monterrosa, Big Freedia, Courtney Love, Xenia Rubinos, Christina Aguilera & A Great Big World, etcétera.
Completamos la playlist con sorpresas como una extensa versión de ‘The End’ de The Doors a cargo de Marilyn Manson, una balada navideña de Mabel, una versión de ‘Me quedo contigo’ a cargo de Rocío Márquez y Fernando Vacas –incluida en la BSO de la película ‘Adiós’–, el bailable número reivindicativo por el conflicto sociopolítico en Chile que Mon Laferte ha creado junto a Guaynaa, o la adaptación que han hecho Amaral y Manolo García de ‘Con la frente marchita’ para el disco-homenaje a Joaquín Sabina. También tenemos el anunciado disco navideño de Robbie Williams y dos nombres muy distintos del panorama nacional que cierran sus carreras con sendos recopilatorios: José Luis Perales, que se retira, y WAS, que anunciaban su disolución hace días.
Aparte de por canciones divertidas y bailables como ‘Callaíta’ o ‘Mía’, Bad Bunny también se está forjando un nombre como baladista. Lo ha logrado gracias a temas de amor como ‘La canción’ con J Balvin, que tanto gusta a Amaia Romero; o la desgarrada y llena de mensaje ’Solo de mí’, cuyo impactante vídeo era una protesta contra la violencia de género.
La nueva canción que estrena hoy incorpora un ritmo bailable en un momento dado, por lo que es un medio tiempo más que una balada, pero sin duda pertenece al grupo de sus composiciones emocionantes. Bad Bunny canta desgarrado cosas en la línea “que seas feliz y que te diviertas / pero para acá no vuelvas”, justo porque claramente parece querer decir todo lo contrario.
Hit instantáneo por su melodía, próxima a ‘Mía’ y ‘Solo de mí’, el tema ha sido top 1 directo en Youtube España, con 5 millones de visualizaciones en tan sólo 15 horas, gracias a un sencillo vídeo que comienza con una ruptura en la que es ella quien abandona aunque era “la que quería tener niños”.
Pablo und Destruktion no publica disco desde ‘Predación‘ (2017), pero para este viernes 22 de noviembre había anunciado el lanzamiento de una canción llamada ‘Gijón’ que no ha decepcionado en absoluto. El artista asturiano, que ya había hecho de ‘Limonov, desde Asturias al infierno’ uno de sus mayores éxitos, canta en este tema in crescendo a su ciudad cuando «era pequeño», recordando a algunos de sus protagonistas y lugares más emblemáticos. Spoiler: el Gijón de hoy ya no le gusta tanto. «No me convenceréis, yo lo vi de pequeño / Eso era libertad, esto aburrimiento».
El artista canta a viejos «marinos», «pescaderas», «putas en los burdeles» y «macarras» en contraposición a los «turistas» que hacen fotos en la ciudad hoy. Pablo ironiza sobre lo que ahora se entiende por progreso («Que se muera el civismo y viva Cimadevilla»), concluyendo que hoy en día: «solo importa el dinero, ¿dónde quedó el orgullo? / era lo que querían, malditos europeos / volvernos puritanos, blandos, gordos y muermos». Pero ‘Gijón’, a quien da un verdadero protagonismo es a Rambal, transformista asesinado en la ciudad en 1976.
Pablo cuenta en la letra del tema que «en el puerto de Gijón ahí andaba Rambal / por las noches de hembra, por el día chaval / Bromas, sexo y delito, verdadera bondad / Mucho más que un marica, un héroe nacional». De verdadero nombre Alberto Alonso Blanco, Rambal ha sido objeto de un libro recientemente. Su autor, Miguel Barrero, le considera el «primer asistente social» y «en cierto modo precursor de drag queens y travestis». Sobre su asesinato, Pablo se atreve a cantar: «mejor 10 puñaladas, que 1 minuto de miedo».
Pero lo mejor de todo esto es que aunque no comulgues con algunas de sus sentencias, Pablo und Destruktion sabe manipularnos a través de lo musical para llevarnos donde quiere. A través de una de sus conocidas interpretaciones vehementes, histriónicas, el artista nos conduce junto a una serie de medidos arreglos y coros, hasta una emocionada catarsis. Hay caída final, pero la canción acaba a los 3 minutos, pidiendo ser escuchada en bucle. El vídeo, marca de la casa, ha sido rodado donde estáis pensando. Eso sí, curiosamente ‘Gijón’ será esta noche presentada en otro lugar, en concreto en el Café La Palma como parte del ciclo Escenarios Mahou de Madrid. Las entradas están a punto de agotarse.
Después de haber publicado el festivo y popero ‘Colors’ como antítesis a la melancolía del maravilloso ‘Morning Phase’, la anunciada alianza con Pharrell Williams –planeada hace tiempo y en principio destinada a ser apenas un single o EP– parecía apuntar, sobre el papel, a una nueva dosis de hedonismo por parte de Beck. Incluso el propio Hansen lo creía así cuando se metió en el estudio con el célebre productor. Sin embargo, el resultado materializado en ‘Hyperspace’ está muy lejos de esa previsión y, sorprendentemente, más cerca del Beck taciturno que del celebratorio. Aquel primer adelanto, ‘Saw Lightining’, engañaba: no solo es, de largo, el corte más uptempo (y casi el único) del álbum, sino que además su espíritu neo-blues a lo ‘Mellow Gold’, más que venir “del futuro”, se zambulle en el presente.
Y es que esa “hiperconectividad” a la que alude el título del álbum, esa conexión permanente al mundo exterior desde las pantallas de nuestros dispositivos portátiles o de sobremesa ya es una realidad. Para Beck no es mala per se, e incluso se percibe cierta celebración de ella en algunos de sus textos. Pero sí asume que el ansia de tener y saber más se torna voraz, insaciable, y marca nuestra manera de ver el mundo y relacionarnos. “Más rápido, más lejos, más largo, más duro / Sólo quiero más y más / belleza, luz y enamoramiento / Sólo quiero sentir más y más / Contigo” son los versos que abren el disco –en la intro ‘Hyperlife’, luego ampliados en ‘Hyperspace’, la canción–, marcando una pauta lírica que recorre el álbum: solos ante el azul de la luz de nuestros móviles, fantaseamos con conectar emocionalmente con alguien, aunque sea de manera fugaz e inevitablemente dolorosa.
Volviendo a la música, tal y como cabía esperar, la presencia de Pharrell propicia la inmersión de Beck en la música negra contemporánea, desatando una vez más la avidez de Hansen por retarse a sí mismo y a sus oyentes. El autor de discos tan distintos como ‘Midnite Vultures’ (que mañana cumple 20 años, por cierto) y ‘Sea Change’ se empapa gracias a Williams de hip hop, neo-soul y R&B contemporáneos, implicando en ese camino a otros colaboradores insignes como Greg Kurstin, Cole M.G.N. o Paul Epworth. Todos participan aquí poniéndose al servicio del singular sonido de ‘Hyperspace’ y las pretensiones de Hansen.
Unas pretensiones que ni mucho menos conducen a una fiesta, como indicaba. Más bien es como si, de camino a una, algo se torciese y acabara poniéndonos tristes, con el contrapunto amargo que emerge en las ya mentadas letras. Un buen ejemplo es una ‘See Through’ que, de la mano de Kurstin, se adentra con acierto en el R&B bailable y las voces autotuneadas… para debatirse entre el ansia de amar y el pánico a no ser lo que el otro espera (“Ahora te necesito y tú a mí / Me mueve ese sentimiento” VS “Me siento tan feo cuando ves a través de mí”). O ‘Die Waiting’ que, con discretos coros de Sky Ferreira, suena como si a New Order les hubiera dado en algún momento por el funk, mientras que su letra habla del constante anhelo por un gran amor… que podría no llegar nunca. O el single ‘Uneventful Days’, un grower que acompaña a Bek Campbell en un plasma de indietrónica y hip hop –¿soy yo o pide a gritos una remezcla orientada a clubs?– en tanto deambula, móvil en mano, por días y noches en “los que no pasa nada”, “esperando encontrar algo de luz en la oscuridad”.
Pero por encima de las canciones –que en general son correctas, pero solo deslumbran puntualmente; ya tiene narices que una de las mejores que ha publicado este año no esté aquí– el gran triunfo de ‘Hyperspace’ está en el hallazgo de una particular tesitura sonora, diría que inédita, que se sitúa a medio camino del presente más contumaz y la psicodelia y el folk que alimentó su renacer creativo y comercial en el año 2014. El mejor equilibrio de ambos mundos se alcanza, quizá no casualmente, en la propia ‘Hyperspace’, que suena como si Tame Impala se adentraran en el hip hop –en este caso de la mano del interesante y aún desconocido Terrell Hines, que alterna en fraseos rap con el propio Beck–.
Curiosamente las canciones más deslumbrantes y decisivas del disco emergen en su núcleo central, donde más territorio ocupan el lado folkie y evocador. Por eso brilla ‘Chemical’, una fantasía psico-space-pop en la que guitarras acústicas, eléctricas lennonescas y sintetizadores mullidos se combinan con cajas de ritmo que parecen sacadas de ‘7 rings’, para retratar el enganche al pedo de amor derivado de horas ante una app para ligar. También destaca ‘Dark Places’, en la que predominan sonidos 70s aderezados con synth-pop mientras Hansen explica cómo la inestabilidad emocional nos lleva a “transitar los lugares oscuros del alma”. Algo que, de forma estremecedora, puede hacernos empatizar con aquellos que deciden escapar de todo “con una aguja y una cuchara”: inspirada por la muerte por sobredosis de heroína de uno de sus mejores amigos, ‘Stratosphere’ se eleva como una preciosa gema extática con coros de Chris Martin (¿sospecharían cuando la grababan que este trabajo vería la luz el mismo día que ‘Everyday Life’ de Coldplay?). No habría desentonado en el disco que le llevó, sorpresivamente, a alzarse con el Grammy a Álbum del Año más de cuatro años atrás.
Por contra, en ocasiones sucede que esa veta sonora descubierta por Beck junto a Pharrell no consigue despertar emoción, pese a sus evidentes esfuerzos: es el caso, ya al final, de la inane ‘Star’ y una ‘Everlasting Nothing’ en la que la mezcla de tradición –su coro gospel resulta demasiado canónico, cuando no forzado– y sonidos sintéticos no cuaja. Y eso que presume de tener una de las mejores melodías de este trabajo, pero parece neutralizada por un punto de frialdad. Es algo que subyace en otros momentos de ‘Hyperspace’ y que le hace perder algún entero. Lo cual no evita que sea un buen aunque irregular álbum que, a medio camino de ‘Colors’ y ‘Morning Phase’, cierra la trilogía con la que Beck ha vuelto a ser un personaje crucial en la música pop de esta década.
Calificación: 6,9/10 Lo mejor: ‘Stratosphere’, ‘Hyperspace’, ‘Chemical’, ‘See Through’, ‘Uneventful Days’, ‘Dark Places’ Te gustará si: esperabas un álbum de Beck más próximo a ‘Morning Phase’ que a ‘Colors’, aunque incluso así puede decepcionarte. Escúchalo:Spotify
Selena Gomez acaba de anunciar cuándo saldrá el disco que contiene sus dos éxitos actuales, la balada ‘Lose You To Love Me’ y la interesante ‘Look At Her Now’. La gran pregunta era si era mejor sacar el álbum ya, como va a hacer Camila Cabello, para aprovechar el tirón navideño, o irse ya a 2020.
La opción de Selena Gomez es curiosa, pues apuesta por ser una de las primeras en sacar álbum el año que viene. Cual disco alternativo de los Strokes o Animal Collective, lo nuevo de Selena Gomez saldrá el 10 de enero. No en marzo ni abril. Cabe preguntarse si está terminado por la proximidad de la fecha, pero se deben de estar definiendo los últimos detalles, pues aún no se conocen tracklist ni el título.
Lo malo de sacar un disco en enero es que la compra de música está bajo mínimos, e incluso para quien es fuerte en streaming, es absurdo renunciar a vender decenas o cientos de miles de copias en Navidades. Sin embargo, pese a que enero suele ser un mes de lanzamientos alternativos como los mencionados o The xx, en ocasiones sí se apuesta por lanzar un álbum superventas en este mes para tratar de trabajarlo todo el año. Fue el caso de ’21’ de Adele, nada menos, del debut de Britney o de ‘Camila’ de la propia Camila Cabello. Porque el gran pro es que en listas de éxitos no tendrá casi competencia en el que se suele considerar un mes muerto para la industria. El resto de lanzamientos fechados el 10 de enero son bastante alternativos (Poppy, Field Music, Georgia, Circa Waves), salvo Kesha, cuyo sencillo ‘Raising Hell’ no ha funcionado nada bien (hoy acaba de lanzar otro).
Si la jugada te sale mal, puedes pasar muy desapercibido de cara a ventas y listas de lo mejor del año, pero el equipo de Selena parece muy tranquilo sobre la estrategia, pues la acogida de ‘Lose You To Love Me’ ha sido excelente y aún es top 8 del Billboard Hot 100, tras haber sido número 1, y top 6 del global de Spotify.
The 1975, que han conseguido una nominación a los Grammy por su single ‘Give Yourself a Try’, aunque no con su álbum del año pasado, continúan presentando su ambiciosa nueva obra. ‘Notes on a Conditional Form’, que saldrá el 21 de febrero, es el nuevo álbum del que ya conocemos el rockero ‘People’ y una intro llamada ‘The 1975’ sobre el cambio climático, a cargo de la joven activista Greta Thunberg.
El nuevo tema se llama ‘Frail State of Mind’, ya lo presentaron de hecho hace un par de días en la tele, y en el vídeo que desde hoy conocemos, Matthy Healy vuelve a ser el protagonista. ‘Frail State of Mind’, de fondo electrónico y bpm’s considerablemente bailables, es claramente la más comercial de las canciones estrenadas hasta ahora de ese nuevo álbum de The 1975, y también la mejor. La producción tiene un toque de electrónica noventera que sienta al grupo como un guante, y refuerza su búsqueda espiritual.
Como sabes, The 1975 estarán presentando ‘Notes on a Conditional Form’ el 9 de marzo en el Sant Jordi Club (Barcelona) y el 10 de marzo en el WiZink Center (Madrid). Las entradas están disponibles en Ticketmaster. Os dejamos también con la reciente actuación de Colbert de la banda, interpretando el tema.
La televisión está que lo tira y después de lo de ‘La hora musa’ y las actuaciones que cierran La 2 Noticias, habrá otro programa musical en Movistar+, cadena que también ha apostado por el programa de Arturo Paniagua, ‘SesionesMovistarPlus’. El nuevo espacio se llama ‘El poder de la música’, se estrenará el lunes 2 de diciembre a las 22.00 en #0 (dial 7) y estará disponible bajo demanda. Serán 4 episodios en los que se ahondará en los sentimientos y los recuerdos que las canciones provocan en quienes las escuchan.
Los 12 protagonistas del programa serán, en orden alfabético por nombre, Alaska, Álvaro Benito, Ariel Rot, Bob Pop, Julián López, La Habitación Roja, Luz Casal, Mariam Bachir, Mikel Erentxun, Soleá Morente, Teresa Perales y Zahara. Todos ellos contarán cómo un tema, unos acordes o un grupo o banda han influido en los momentos más importantes de su vida.
Además, participarán también Christina Rosenvinge, Leiva, Carlos Tarque, Xoel López, Nacho Vegas y Lagartija Nick, y algunos periodistas musicales como Arturo Paniagua, Diego Manrique, Virginia Díaz y Wilma Lorenzo, entre otros.
Y por otro lado, Dora Postigo, Xoel López, Carlos Tarque, Sidonie, Tachenko o Niño de Elche serán algunos de los artistas encargados de versionar esas canciones que tanto significan para los protagonistas de ‘El poder de la música’. Entre esos temas ya sabemos que están ‘Space Oddity’ (David Bowie), ‘The Show Must Go On’ (Queen), ‘This Charming Man’ (The Smiths), ‘Enamorado de la moda juvenil’ (Radio Futura) o ‘Un mundo raro’ (Chavela Vargas).
4 años después de ‘Miss Narcissist’, Courtney Love vuelve con un tema nuevo llamado ‘Mother’. Está extraído de la banda sonora de ‘The Turning’, la nueva película de terror de la famosa directora de videoclips Floria Sigismondi, inspirada en el clásico de Henry James ‘Otra vuelta de tuerca’. La película no saldrá en ningún país hasta enero de 2020, pero la música se ha empezado a dar a conocer hoy, inspirándose abiertamente en bandas sonoras noventeras como, según la nota de prensa, «‘Romeo y Julieta’, ‘Carretera perdida’ y ‘El cuervo'». Foto: Hedi Slimane.
En la banda sonora también están Mitski, Soccer Mommy, Empress Of, Warpaint, Kali Uchis, Alice Glass y Kim Gordon y Courtney Love, que tanto soñó con ser producida por Kim Gordon como contó esta en su libro, recalca en el texto promocional lo importante que era para ella participar en este proyecto de artistas femeninas: «Leí ‘Otra vuelta de tuerca’ de pequeña, así que es un verdadero privilegio haber tenido la oportunidad de trabajar con genios como Floria Sigismondi y Lawrence Rothman en esta banda sonora, sobre todo porque estoy junto a otras artistas femeninas fantásticas que respeto. Siempre he admirado su trabajo, sobre todo ‘The Runaways‘ y los vídeos de Marilyn Manson. Floria y Lawrence tenían una visión muy clara de lo que querían conseguir, así que fue un honor ser invitada a su estudio y ser parte de ello».
La canción ha sido co-escrita por Courtney junto a Lawrence Rothman y ha sido producida por Lawrence Rothman e Yves Rothman. Un medio tiempo que devuelve al mapa a la Love de medio tiempo tristón. Lejos de la garra de ‘You Know My Name‘. Este será el tracklist del álbum, el tema de Courtney y el tráiler del nuevo ‘Otra vuelta de tuerca’.
01 Courtney Love – Mother
02 Mitski – Cop Car
03 Soccer Mommy – Feed
04 Girl In Red – Kate’s Not Here
05 Lawrence Rothman (ft. Pale Waves) – SkindeepSkyhighHeartwide
06 Empress Of – Call Me
07 Vagabon – The Wild
08 The Aubreys – Getting Better (otherwise)
09 Cherry Glazerr – Womb
10 Warpaint – The Brakes
11 Lawrence Rothman – Crust (neverreallyknewyou)
12 Lawrence Rothman & MUNA – Judas Kiss
13 Kali Uchis – The Turn
14 Alice Glass – Sleep It Off
15 Surfbort’s Dani Miller – Ouroboros
16 Alison Mosshart – I Don’t Know
17 Living Things (ft. Sunflower Bean) – Take No Prisoners
18 Lawrence Rothman – Crust
19 Kim Gordon – Silver
Mad Cool ha vuelto a optar por el tortuoso sistema de confirmación diaria y/o por pistas que nos dificulta adivinar qué es una nueva confirmación o qué un rumor, pero lo seguro es que desde la última vez que hablamos con vosotros sobre el mastodóntico festival madrileño, se han conocido una serie de nombres que juraríamos que no sabíamos que estaban en su cartel.
En primera línea de Mad Cool encontramos ya gente como el escándalo de Taylor Swift, el aciertazo de Billie Eilish o los Pixies. Después se sumaban Paul Weller, Tove Lo, Pale Waves, Foals, Richard Hawley o Finneas (hermano y productor de Billie). En los últimos días se han añadido nuevos nombres como Tones And I, ahora mismo número 1 global con ‘Dance Monkey’, Khalid (hoy también confirmado en el nuevo FIB), Blood Red Shoes, Cage the Elephant, Tom Grennan, Natos y Waor, Marika Hackman (autora de uno de los discos del año, ‘Any Human Friend’), London Grammar y The Rapture, entre otros.
Para ver todos los confirmados, podéis visitar siempre su subpágina de “line up” y no olvidéis que los abonos y entradas de día salen a la venta el próximo 27 de noviembre. ¿Quizá hasta entonces debemos presuponer que continuarán las confirmaciones diarias?
‘Inferno’, el último disco de Robert Forster, es bastante suntuoso. Por eso sorprende que su puesta en escena sea tan sumamente austera: solo él y su guitarra en el escenario. Nada (ni nadie) más. Anoche, en la sala Ovidi Montllor de l’Auditori, esta sobriedad se hizo demasiado notoria en su primera mitad. Porque, aun siendo la sala menor del Auditori, se antojaba demasiado grande; el formato cantautor acústico hubiera quedado mejor en un recinto aún más recoleto. Y el hecho de que, encima, durante casi toda la primera mitad la platea estuviera completamente a oscuras, otorgó un plus de incomodidad. Pero estos son los únicos reproches a un concierto soberbio en repertorio, ejecución y emoción. Foto: Indi Van Lerssel.
Robert se sobró en un recital de más de hora y media, algo heroico tratándose de un show acústico. Pero es que encima pasó como un suspiro. Él, largo, flaco, aparentemente flemático, pero tan delicioso y encantador como siempre, desgranó poco presente; tan solo cuatro temas de ‘Inferno’ y muchísimo pasado; tanto que el grueso de temas eran de los maravillosos The Go Betweens. Las canciones de su mítica banda quedaban un tanto extrañas, tan desnudas. Sin embargo, consiguió que las versiones brillaran. Empezando por la pizpireta ‘Born to a Family’, continuando con ‘Spirit’ y prosiguiendo con ‘I’m All Right’. De ‘16 Lovers Lane’ cayeron también ‘Clouds’ o ‘Dive for Your Memory’. En esta, y en otras canciones de eché de menos sus voces, guitarras, detalles melódicos. Pero era curioso comprobar cómo se las arreglaba Robert para que las vistiéramos nosotros mismos con nuestras mentes. Hubo canciones que ganaron con la relectura: ‘Here Comes the City’, arreglada de manera aún más western, se creció. Y era conmovedor comprobar cómo se le raspaba la garganta en los momentos de intensidad. También eran muy divertidos sus parones para comentar algunas de las canciones, como cuando nos explicó la intrahistoria de ‘Darlinghurst Nights’.
Pero lo mejor estaba por venir. Transcurridas unas nueve canciones, Robert expresó lo que todos estábamos pensando: “¿No está demasiado oscuro aquí? ¡Quiero ver vuestras hermosos rostros! ¿Se puede encender una luz?”. Y se hizo la luz. Y nos sentimos como si nos hubieran quitado algún peso de encima, todo fue aún más liviano y maravilloso. En ‘Spring Rain’ imaginamos los “Falling down like sheets” de respuesta. En ‘Dive for Your Memory”, nos dibujamos su segunda guitarra y su oboe… Cuando ya llegábamos al final, Robert nos desmontó la teoría de los bises, anunciando que iba a tocar todas las canciones finales seguidas. La emoción se desató con ‘Head Full of Steam’; se acabó de desbordar con ‘Surfing Magazines’. Primero nos preguntó por las playas de “por aquí”. Y, aunque no se aclaró con los nombres, su imitar de las olas, su recitado y, sobre todo, los “da-da-da” repetidos entonados ya por todos nosotros casi nos hizo llorar. ‘Rock and Roll Friend’ fue la guinda a uno de esos conciertos teóricamente sencillos y pequeñitos, pero que en el corazón se recuerdan como enormes. 8,5El artista actúa hoy jueves en el Teatro Lara de Madrid.