Mark Ronson estrena nuevo single de su disco en gran parte inspirado en su divorcio ‘Late Night Feelings’ y que ya nos había dejado otros sencillos como el exitoso junto a Miley Cyrus o el realizado junto a Lykke Li.
No había que ser un lince para darse cuenta de que ‘Find U Again’ con Camila Cabello y créditos de Kevin Parker (gran amigo de Mark Ronson y habitual en sus álbumes) sería otro de los temas destacados. Ahora mismo, es la canción más escuchada del disco. Hoy se estrena su vídeo, del cual se han encargado Bradley y Pablo, llevándonos a una historia de cazarecompensas en la que la cazada ha de ser Camila Cabello… al menos hasta que Mark Ronson se enamora de ella.
‘Find U Again’ era ya un pequeño éxito en las listas de singles desde antes de que se estrenara este vídeo, y el tema asciende esta semana al puesto 31 de las listas británicas. Seguramente no sea su máximo y el corte pueda arañar alguna posición tras estrenarse el clip, pues Youtube cuenta en las listas británicas.
Por otro lado, Camila Cabello continúa arrasando con su tema con Shawn Mendes: ‘Señorita’ lleva nada menos que 18 días en el top 1 del global de Spotify.
Metronomy tienen un nuevo disco preparado para septiembre que se llamará ‘Metronomy Forever’. De él hemos conocido un par de singles, ‘Lately’ y el más reciente ‘Salted Caramel Ice Cream’, cuyo vídeo os presentábamos hace unas semanas ideado «contra la gentrificación de las heladerías». El videoclip mostraba a miembros del grupo compitiendo por llevarse el helado más guay del barrio, recordándonos a aquel titular que Cariño nos dejaban, en su caso, sobre la ciudad de Madrid: «Malasaña no necesita ni tantos tipos de helados ni más quinoa».
Dejando de lado el protagonismo de ese personaje que recuerda a Tricky, el monstruo de las galletas de Barrio Sésamo, la canción en sí se recuesta sobre un ritmo totalmente hipnótico, como pocos han grabado los autores de ‘The Bay’, situándose cerca de los territorios bailables de Hot Chip, pero fieles a su gusto por el minimalismo y los sonidos lo-fi. Como resultado, ‘Salted Caramel Ice Cream’ es una de las canciones más contagiosas de Metronomy, hablando en este caso de una chica que es «como un sueño» hasta el punto de frustrarnos y dejarnos casi tartamudeando («Oh, good, she’s coming / Don’t look up / I’ve got to do this / I’ve got to do it / I, I’ve got to do it, I / I, I’ve got to do it, I / I, I’ve got to do it, I»).
Joseph Mount, como siempre, único autor y productor del tema, ha escrito un «canción por canción» para la prensa sobre casi todas las canciones de este disco y de esta ha dicho que se puso el reto de «escribir una pista que tuviera un arreglo de blues de 12 compases y se pudiera tocar en bodas. Lo llevé hasta su conclusión lógica, lo que resultó, líricamente, en una de las mejores cosas que he hecho». Esperamos oír esta gran canción en el show que Metronomy ofrecen hoy miércoles en el madrileño Mad Cool a las 19.00.
Niño de Elche ha publicado este año ‘Colombiana‘, un disco grabado en Bogotá y producido por Eblis Álvarez de Meridian Brothers en el que Francisco Contreras, solo un año después de publicar su obra magna ‘Antología del cante flamenco heterodoxo‘, explora las conexiones que existen entre el flamenco y la música latinoamericana mediante los cantes de ida y vuelta que, durante el periodo colonialista, España y Latinoamérica se intercambiaron junto con productos como el café, el cacao o ciertas drogas. Un disco que intenta entender el presente haciendo una lectura nueva del pasado. Hablamos con Contreras en un céntrico hotel de Barcelona, entre otras cosas, sobre los temas que trata el disco, las influencias menos obvias que este contiene, el concepto de «lo latino» o sobre lo absurdo de las «músicas del mundo».
¿Cuál es el punto de partida de ‘Colombiana’? ¿De dónde surge la idea?
En el flamenco hay una obsesión por englobar diferentes estilos en diferentes categorías. Existen los cantes básicos, festeros, de Levante… o los que se engloban según la situación geográfica o en el imaginario romántico de la cosa: cantes de Cádiz, Huelva, Granada… Dentro de esta vorágine de grupos se encuentran los cantes de ida y vuelta, que son estilos que han sido influenciados por Latinoamérica, se supone. Una de las líneas de ‘Colombiana’ era desmitificar eso, defender que los cantes de ida y vuelta pueden ser estos estilos pero también otros muchos mas. Y a partir de ahí aprovechar el concepto para contar otras temáticas que cruzan como las drogas, el mercado, la esclavitud, el colonialismo, las identidades culturales, o hablar también de lo latino.
¿Cómo es tu proceso de investigación? ¿Lo consideras arqueología musical? Dices que has trabajado con canciones de los años 20, 30 y 40…
He hecho trabajos que son más productos de arqueología, como el anterior, pero en este no ha habido tanta. Ha sido más bien un proceso de rebuscar y trabajar referencias.
¿Pero lees libros, buscas por internet, escuchas música…?
Eso es lo que hago a todas horas. No hago otra cosa en mi vida. Me voy encontrando cosas, entablo conexiones, y a partir de ahi tramo lo que intuyo que puedo contar desde esa plataforma. Yo leer, escuchar música… es lo que hago. Hoy ya me he escuchado dos discos y solo son las 10 de la mañana.
«Lo bueno de llegar a un concepto es que la libertad la obtienes mediante la limitación. Si tú no conoces los límites, te puedes perder»
¿Qué referencias hay en el disco exactamente? Por ejemplo, la melodía de ‘Flor canto’ es muy distintiva…
Hay unos cantes que se llaman los cantes de Vaquería, que los aprendí de un trío colombiano, los Gaiteros de San Jacinto. Ellos tienen esta cosa del cantar popular pero con experimentación, no es tan tradicionalista, burda y aburrida. El canto popular siempre ha sido una cosa mucho mas violenta, por decirlo así. De ellos vienen esas melodías.
Lo bueno de llegar a un concepto, la paradoja de la cosa, es que la libertad la obtienes mediante la limitación. Si tú no conoces los límites, te puedes perder. En mis trabajos discográficos, yo delimito de lo que quiero hablar para tener el centro de la cosa, y luego eso me lo salto o no me lo salto. Pero a nivel musical, en el disco ha habido más influencias que el flamenco y la música latinoamericana, sobre todo a nivel de producción, porque entendíamos que eran importantes. Por ejemplo, hemos escuchado un disco de Moondog, que fue crucial para el disco.
¿En qué elementos?
Sobre todo en percusiones cubanas, como las congas. Y para ‘Oración militar’ estuvimos escuchando bastante dos discos de Björk, ‘Vulnicura’ y ‘Homogenic’. También escuchamos a Flying Lotus, un disco cuyo título no recuerdo, pero en el que aparecían unas palmas que nos interesaban. Hemos escuchado discos que a priori no tienen nada que ver con el sonido del disco. Pero las referencias no tienen que ser copias, sino intuiciones, inspiraciones que surgen.
«Estas etiquetas, la música urbana, la música fusión, son como decir que la gente respira: una obviedad»
En ‘Colombiana’, ¿te has permitido hacer un disco más espontáneo?
Sí, para lo que quería contar en ‘Colombiana’ era lo que me pedía, un disco corto, de canciones, de letrillas. Claro, no hay una comparativa, una contraposición con lo anterior. Ningún disco que he hecho se parece el uno al otro, pero tampoco ha habido una acción frontal de cara a otros discos.
Eblis Álvarez, productor de ‘Colombiana’, y tú decís que en el disco no habéis buscado la fusión, sino la contraposición. ¿Por qué esto era importante para vosotros?
A nosotros nos dan grima los proyectos de world music y de fusión. Estas etiquetas, la música urbana, la música fusión, son como decir que la gente respira: una obviedad. Hoy en día todo es música del mundo y todo es música urbana y todo es fusión y siempre lo ha sido. Las etiquetas para entendernos están bien, pero cuando crees que la etiqueta pertenece a cómo funciona ese género, estás perdido. Y como esas etiquetas mercantiles nos daban bastante grima, no tanto por mercantiles sino por lo perversas que son, entendíamos que el flamenco y la música latinomericana están unidas de por sí, no hace falta que yo venga a hacer este disco para demostrarlo. Yo hago una guajira o una soleá polá y eso ya es una fusion de música latinoamericana, no tengo que irme a Colombia y grabar con una banda. Pero este es el giro estético que le doy. La violencia de la contraposición hace que las dos partes se queden mucho mas íntegras y paradójicamente más integradas entre sí. Muchas veces se utilizan estas etiquetas, o las fórmulas de electronica o de rock universales se utilizan como punto de unión, pero al final esa unión quita todo lo particular de cada gente, y lo estandariza. Nosotros no queríamos eso.
Buscabais más bien resaltar similitudes…
Nosotros contraponemos y luego nuestro gusto auditivo nos lleva a un sitio u a otro. Pero no hemos tenido muchos referentes, ese ha sido uno de los problemas que hemos tenido que superar. No hemos tenido donde amarrarnos. Teníamos que llamar a amigos de Colombia para saber cómo sonaba aquello y por suerte les gustaba bastante.
Eso es algo bueno, ¿no? Significa que estáis haciendo algo diferente.
Sí, pero da mucho vértigo. Tú haces un disco para la gente y siempre hay un interés en que la gente lo pueda entender. Aunque yo tampoco soy de dárselo todo mascado a la gente porque confío en ella y en su forma de pensar. Pero esa falta de referentes muchas veces ha sido un problema, aunque ha sido un problema fructífero.
Hablas no de hacer discos, sino de enfrentarte a ellos. Para ti no tiene sentido hacer discos que no supongan un reto?
Para mí los discos son un reto. Todo lo que vas a exponer en una audiencia tiene parte de reto porque hay un análisis y una valoración del publico. Pero como reto personal, hay que relajarse… Para mí los discos son parte de un desarrollo artístico, yo no soy un artista que trabaje artísticamente de forma lineal, hago muchas cosas y este disco se puede explicar con otras cosas que he hecho anteriormente, cosas que escucho, gente que conozco… Estas cosas se van entremezclando.
«Yo no me apropio, yo robo. Apropiarse es muy socialdemócrata, a mí me gusta mas robar, que es lo que se ha hecho siempre»
Dices que todos los cantes flamencos son de ida y vuelta, y que hicieron el mismo viaje que el cacao, el café o que drogas como la coca o el LSD… ¿Entiendo que ha sido una preocupación para ti, en este disco, abordar el purismo, aunque digas que el debate de la apropiación ya esta superado?
Espero que el debate esté superado porque, si no, tenéis un problema la gente de los medios. [ríe] No ha sido una preocupación en este caso, más bien una ocupación. Aunque la apropiación no la he abordado, abordar eso sería dar categoría a quien propone esas idioteces. Hablo más bien sobre cuestiones de esclavitud y colonialismo pero eso ya lo he abordado de forma más secundaria en las entrevistas.
El concepto de lo colonial tiene mucha parte de pensamiento europeo. Muchos amigos del movimiento progresista en el que me puedo mover me decían «te van a acusar de colonialista y de apropiacionista», y yo les decía que si me acusaban de ello llevaban razón: soy un colonialista y un apropiacionista. Yo ya dije en El Mundo que yo no me apropio, yo robo. Apropiarse es muy socialdemócrata, a mí me gusta mas robar, que es lo que se ha hecho siempre. Si soy tradicionalista, lo soy en robar. Todo el mundo se roba. En el arte, hablar de propiedad privada es complicado. Entonces mis amigos tenían cierto reparo en cómo iba a abordar yo todo este tema de colonialismo. Eblis y yo bromeábamos, cuando salió alguna crítica de ‘El muermo’ y decía que tenía un sonido selvático, tropical, pensábamos «estos se piensan que estamos grabando en una selva, los europeos siempre pensando que los colombianos estamos en una selva, y estamos rodeados de asfalto en mitad de una ciudad llena de humo como Madrid».
«¿Música exótica? Lo exótico es el capitalismo y lo marginal. Con este disco ponemos sobre la mesa la desinformación que tenemos en la era de la globalización»
Pero en Late Motiv actuaste rodeado de plantas, y el sonido del disco tiene ciertas reminiscencias…
Son licencias políticas. Pero eso es nuestro imaginario, es una abstracción. ¿Qué es sonar tropical, yo que soy aficionado a la música landscape, por mi bagaje de músico experimental? Que medios musicales hablen de música tropical o selvática porque en una canción suena una maraca, cuando una maraca no puede ser un instrumento más urbano…
¿No te parece importante que los medios transmitan cómo suena un disco aunque sea de manera básica?
Pero la manera no suele ser básica, sino errónea, ya que deja establecidas palabras y conceptos que no ayudan. Esta cosa de la música exotica, ¿qué es la exótica? Yo que soy aficionado a Yma Sumac, ¿qué es música exótica? Lo exótico es el capitalismo y lo marginal, pero la música exótica no sé qué es exactamente. Que aparezcan pajaritos, unos ritmos afro… Todo esto son imaginarios que nos construimos que después no nos hablan realmente de cómo funciona la creación. Música tropical, afrocaribe… estos términos son una abstracción porque ambos abarcan muchísimas otras cosas. Con este disco ponemos sobre la mesa la desinformación que tenemos en la era de la globalización. Escuchamos hasta un tope y hasta unas referencias. El flamenco lo sufre. En algunas críticas no dan ni una con las referencias, dicen que en el disco hay salsa cuando no hay ninguna, o que el disco es de cumbia cuando solo hay una.
¿Qué te ha faltado leer en las críticas de ‘Colombiana’ que según tú no han dado en el clavo?
No es tanto echar en cara a los críticos su trabajo, sino poner un espejo en que, en la era de la globalización, no tenemos tanta información como pensamos y que a veces nos falta excavar y salir de los topicazos. Cuando me sumerjo en un proyecto yo mismo intento superar prejuicios e ideas, y poner en relieve esa falta de conocimiento, esta cosa de llamar a las cosas por la tendencia. Pensamos que lo latino es una cosa y escuchas un disco como ‘Colombiana’ y no piensas en «lo latino».
El concepto de «lo latino» empieza a escamar un poco…
Este es un disco más hispanoamericano.
Dices que superaste prejuicios con lo latino por la visión que se tiene de estas músicas en Europa, más occidentalizada. ¿Con qué se relacionan tus prejuicios, a qué vision te refieres?
A mí me llegaba de la música latina lo mas tendencioso, no me gustaban esos sonidos, me parecían ritmos muy básicos. Aunque me gusta mucho el reggaetón, me parecía todo muy burdo, me faltaba la parte más áspera, que es lo que ha pasado con el flamenco clásico, que por la influencia del jazz ha perdido muchas asperezas. Cuando descubrí a Meridian Brothers descubrí una cosa fresca, incómoda… Cuando hablamos de lo latino entendemos que es algo festivo, pero las músicas populares no son músicas luminosas. Por eso el artwork de ‘Colombiana’ tiene esa violencia. Pensamos en la selva y nos imaginamos la mayor belleza, el cocotero y las palmeras, pero tú vive una semana en la selva y a ver cómo terminas. Eso no se analiza. De ahí la portada de Inés Doujak. Ella trabaja la belleza de lo monstruoso, no esos otros cuerpos latinos que existen, y que nos encantan, pero que quizá no dejan ver una parte más dura.
‘El muermo’ como primer single es bastante incómodo…¿Era importante para ti que este fuera el primer single del disco?
Claro, es incómodo porque habla del síndrome de abstinencia. Ha sido un single para abrir boca. ‘Pregón de los caramelos’ está más en el código y en el prejuicio de la peña. ‘El muermo’ es un tema de trance.
«Mira que he dicho burradas en Twitter y me suspenden la cuenta por hacer una metáfora absurda»
La gente que toma ayahuasca quizá sí conoce un poco mas la parte peligrosa de la selva. ¿Has tomado ayahuasca alguna vez?
He intentado ir a dos encuentros pero por mi agenda no he podido. Para hacerlo se necesita al menos semana y media, y en los últimos tres años, el máximo de tiempo que he estado en un único sitio ha sido un mes en Bogotá grabando el disco y otro en Suiza con [la escritora] Angélica Liddell. Tengo amigos que tienen la pócima hecha, así que si no pasa nada en junio o julio, haré un par de viajes de drogas que quiero hacer.
¿Ayahuasca y…?
Ácido.
De hecho estuviste en Bolivia rodando una película. ¿Cuál es tu papel en ella?
Soy una persona que va guiando por todo el país. Es un personaje que vive experiencias limite, algunas de las cuales se van de madre… Todo relacionado con la música.
«Para cambiar el imaginario de los festivales flamencos no tienes que traer a modernos sino a gente que esté moviendo cosas en el flamenco, que en el mundo clásico las hay. La gran tragedia es que los mismos flamencos no escuchan flamenco»
Te quería preguntar por cierta polémica que ha habido con el cartel del festival de flamenco que has comisariado…
¿Qué polémica? Solo en Vozpópuli la habido, y por tres amigos de Lenore… Es la única, de Victor Lenore, porque me odia.
En el artículo salen recogidas las palabras de Pedro Lópeh, un músico e investigador…
Que no es músico ni investigador…
Dice «traer tantos modernos es alimentar la maquinaria del mercado».
Traer modernos… Si José de la Tomasa es moderno, La Fabi es moderna, Tomás de Perrate es moderno, Antonio Ortega es moderno, Manolo Franco es moderno… Ellos hablan para intentar hacer daño a una cosa pero yo no soy tonto. A ti te dicen hace seis meses que Niño de Elche va a a hacer una programación de flamenco y te dicen que va a traer a modernas. Eso son prejuicios y quienes tienen prejuicios son personas tontas, idiotas, no formadas. Entonces cuando llega el cartel y ves que tu prejuicio no se ha cumplido, aunque sigas con la consigna… Que no es ningún insulto ser moderno, por otro lado. Y luego está lo del mercado, que Lópeh, como Lenore, va de pseudocomunista pero publica en Vozpópuli. Ambos van de comunistoides y hablan del mercado desde una perspectiva abstracta, como si ellos no estuviesen en el mercado y este hombre como músico, si es que lo fuese, no estuviese en el mercado. Ser artista es estar en el mercado, no sé puede ser artista y no estarlo. Es una cosa muy básica. No le podemos dar espacio a esto.
Para ti es importante dar luz a propuestas nuevas en el flamenco…
Para cambiar el imaginario de los festivales flamencos no tienes que traer a modernos, ni hacer grandes ejercicios, sino traer gente que esté moviendo cosas en el flamenco, que en el mundo clásico las hay. Pero como esta gente no conoce qué hay no se preocupa, no escucha. La gran tragedia es que los mismos flamencos no escuchan flamenco. No saben de lo qué hablan. Ojalá me encontrara gente que criticase la propuesta desde un sitio que me hiciera aprender, pero esta gente es pobre de espíritu y de alma.
¿Qué ha pasado con tu cuenta de Twitter?
Está suspendida por una ironía que solté hace dos meses, no por una bronca ni nada de eso. Mira que he dicho burradas en Twitter y me suspenden la cuenta por hacer una metáfora absurda. Esto es como cuando te capan una foto por pornográfica pero en la que solo enseñas un pezón.
Parte de la redacción evalúa el single de regreso de Mónica Naranjo.
«La verdad es que, aunque en realidad no tiene tanto que ver con ‘Europa’ y sea un tema eurodisco, es siempre bienvenida esta Mónica Naranjo loca del coño que no puede compararse con absolutamente nadie, ni absolutamente nadie con ella. Porque, por kitsch que pueda resultar la épica ópera pop que propone y nos regale en ella desconcierto (la voz extremadamente «pitcheada» al inicio de los versos), exceso (las piruetas electrónicas del segundo puente suenan gastadas), confusión (pero el estribillo… ¿cuál es exactamente?) y hasta alguna risa involuntaria (ese «guerre»), ‘Doble corazón’ es un completo delirio de pop que se hace inolvidable desde un primer instante, regalando en su montaña rusa melódica no uno sino varios ganchos memorables que culminan en su pirotécnico final con coros al más puro estilo Arcade Fire. Y encima, y a diferencia del ya mencionado ‘Europa’, esto se puede bailar sin problema (y sin remixes) en una discoteca. Es, en fin, la Mónica que justifica la mitomanía». Raúl Guillén.
«Confieso que la primera vez que escuché/vi ‘Doble Corazón’ no sabía si me había encantado o me había horrorizado. Lo mismo me pasó con ‘Jamás’ y, por supuesto, con ‘Europa’ (bueno, no, ‘Europa’ me entró a la primera). Mónica Naranjo pasa de «buscar nuevo público»: sus fans le van a comprar el disco sea ultracomercial o sea una ópera de rock, así que prefiere cantar lo que verdaderamente le apetece, y en ese «lo que le apetece» se incluye conseguir que «exceso» parezca un diminutivo. A quienes ‘Europa’ les pareció una ida de olla y una mierda, este nuevo single les va a parecer una ida de olla y una mierda, y esa coherencia es comprensible. Pero ‘Doble Corazón’ no va para ellos, sino para quienes gustan -gustamos- de los excesos de Mónica, para aquellos a los que ‘Europa’ nos pareció una ida de olla, sí, pero una genial ida de olla. Estaba claro que el primer adelanto de un proyecto llamado ‘Mes Excentricitès, Vol. 1’ (cuya primera entrega se llama pa colmo ‘Le Psychiatrique’) no iba a apostar por el minimalismo. Ni en la canción ni en su (fantástico) videoclip. ‘Doble Corazón’, cuya letra es además de las mejores que ha compuesto en los últimos años La Naranjo, tiene un poco de todos sus excesos: los gritos de ‘Jamás’, los coros de ‘Desátame’, la estética y épica de ‘Europa’, el toque rock-dubstep de ‘4.0’, el empoderamiento de ‘Sobreviviré’ o ‘Pantera en libertad’, los momentos operísticos de ‘Lubna’… hasta la voz de niña de ‘Usted’, ahora en versión techno. Pasados unos días de reflexión, yo digo sí. Qué coño, supersí». Pablo N. Tocino.
«Que Mónica Naranjo, esa Mónica Naranjo amable que vemos habitualmente en el prime-time nocturno, se atreva, cuando graba, a continuar entregando absolutas idas de olla como esta, es un subidón. Pero para mí ahí se acaban las virtudes de este ‘Doble corazón’ que no es más que reunir todos los peores tics de Queen y Muse elevados al cubo en una producción de 5 minutos. La idea da miedo, ¿verdad? Pues ese es exactamente el resultado de esta composición que la pregonera del Orgullo 2019 en Madrid dedica a su bisabuela Robledo, que habla de la Guerra Civil, y que por tanto debería poner los pelos de punta, pero en realidad da risa. El humor involuntario es lo peor que te puede pasar cuando estás contando una historia que tiene menos gracia que la performance de Ciudadanos en el citado Orgullo, pero es lo que aparece de manera reiterada en esta canción, especialmente en las partes de la voz apitufada o aniñada. Si esto es un drama desgarrado, ¿por qué da constantemente la risa?». Sebas E. Alonso.
‘Oasis’ de J Balvin y Bad Bunny es el álbum número 1 en streaming en España y además lo ha de ser muy holgadamente, pues el disco de 8 canciones aparece al completo en la lista de singles española. En ella la entrada más fuerte es ‘Qué pretendes’ (número 5), seguida de ‘La canción’ (número 11) y ’Mojaíta’ (número 20). Más abajo en la tabla encontramos las otras cinco pistas del álbum colaborativo: ‘Yo le llego’ (top 45), ‘Un peso’ (top 50), ‘Como un bebé’ (top 55), ‘Cuidao por ahí’ (top 61) y ‘Odio’ (top 65). Como muestra de la obsesión que generan ambos entre la juventud actual, las pistas no han caído en la lista de singles en el orden de la secuencia del álbum, ni nada que se le parezca.
A pesar de no contar con una semana completa de streamings, las dos canciones nuevas de Rosalía aparecen en el top 100. Mientras ‘Con altura’ continúa en el puesto 8, la más reciente ‘Aute cuture’ baja al puesto 33 y ‘Malamente’ es puesto 77 en su 58ª semana de permanencia; ‘Millònaria’ aparece en el 51 y ‘Dios nos libre del dinero’ en el 86.
Otra curiosidad entre pachangueo y reggaetón vario es ‘Otra forma de vivir’ de Joan Dausá, Maria Rodés y Santi Balmes, un tema que gracias a un anuncio de cerveza se cuela en el puesto 89 de la lista española.
El top 1 sigue siendo ‘Callaíta’, otro tema de Bad Bunny pero con Tainy, y el resto de entradas son ‘Cambio’ de Ozuna (número 25), ‘Si supieras’ de Daddy Yankee y Wisin & Yandel (número 49),’Beautiful People’ de Ed Sheeran y Khalid (número 53), ‘Diavla’ de Chris Viz y Young Vene (número 54), ‘Celébrate’ de Miki Núñez (número 62), ‘Inocente’ de Myke Towers (top 78) y ‘Soldadito de hierro’ de Nil Moliner (top 87).
Aparte de tener el disco más vendido del país por segunda semana consecutiva, Natalia Lacunza es la canción más votada de JENESAISPOP con ‘nana triste’. La entrada más fuerte la produce Madonna con ‘God Control’ en el número 4, seguida de la de Aitana y Lola Indigo con su co-producción con El Guincho y Alizzz, ‘Me quedo’. Más modestas pero interesantes son las entradas de los nuevos temas de Thom Yorke, Mala Rodríguez y Hot Chip, en una semana en que nos despedimos de ‘ME!’, ‘Cellophane’ y ‘Una persona sospechosa’ cuando cumplen 10 semanas en lista y en la mitad baja de la tabla. Podéis escuchar nuestra última lista de novedades y votar por vuestras canciones favoritas, aquí.
Natalia Lacunza continúa teniendo el disco más vendido en España con ‘Otras alas’ pero no el más escuchado, pues ese privilegio corresponde, como no podía ser de otra forma, al disco colaborativo entre J Balvin y Bad Bunny. ‘Oasis’ es el nuevo top 1 de “streaming albumes” en España, mientras que solo llega al puesto 60 de ventas. El reggaetón y el urban, como siempre, es más “música que se oye” que “música que se compra”.
Volviendo a la lista de ventas, Kylie Minogue llega al top 5 de nuestro país con su nuevo recopilatorio ‘Step Back In Time’, que ha sido número 1 en Reino Unido con datos excelentes; y de hecho queda por delante también en nuestro país de ‘Let’s Rock’ de Black Keys, que han de conformarse con el top 6 de lo más vendido. Eso sí, estos últimos han logrado hacerse con el número 16 de “streaming albumes” mientras Kylie no aparece en el top 100 de streaming.
Aparte de J Balvin y Bad Bunny, y de Black Keys, el único que consigue entrar tanto en ventas como en streaming en España es Chris Brown. Su disco ‘Indigo’ es top 23 en ventas y top 86 en streaming. Chris Brown ha sido número 1 del Billboard 200 con este lanzamiento, mientras que Black Keys han tenido que conformarse con un top 4 en Estados Unidos.
El resto de entradas en ventas son Dry River con ‘DC’ (puesto 41) y Zaz con ‘Coffret’ (puesto 56). En cuanto a streaming, sorprende la entrada de Thom Yorke en el 62 con ‘Anima’, mientras Zetazen y Naes Beats llegan al 83 con ‘Supernova’.
Ariana Grande publica nuevo vídeo para otra de las canciones de su nuevo disco, uno de los éxitos más clarísimos de 2019, ’Thank u, next’. Y después del pelotazo dado por la canción titular, por ‘7 Rings’ y también de la buena aceptación de ‘break up with your girlfriend’, es el turno de ‘in my head’.
Lo cierto es que hay otras canciones con más potencial (y streamings) en el álbum, como es el caso de ‘NASA’, ‘Bloodline’ o ‘bad idea’, pero Ariana se decanta por esta otra, situándola en un escenario tecnológico y moderno que puede recordar al clásico de Jamiroquai ‘Virtual Insanity’, pero con menos efectos y menor atractivo.
Dirige Bardia Zeinali y según la web de Vogue, que estrena el vídeo al haberle dado su última portada, en él la vemos “sin bailarines ni una escena elaborada, capturando simplemente la claustrofobia creativa de ser Ariana Grande”. En la entrevista impresa con este medio, que ya puede encontrarse online, la cantante es bastante crítica con su carrera discográfica, indicando que en algún momento de su pasado, «en dos discos suyos seguidos» concretos, hizo «la mitad de la música para sí misma y la otra mitad para solidificar su lugar en la industria del pop». A continuación añade que algunos de sus singles pasados «carecen de manera hilarante de sustancia». Y se refiere a ‘Side to Side’, uno de sus mayores éxitos junto a Nicki Minaj, pues indica: «Estás hablando con alguien que sacó ‘Side to Side’ como single. Me encanta esa canción, pero es solo una canción divertida sobre sexo».
La salida del armario del joven rapero de Atlanta Lil Nas X, número 1 en Estados Unidos desde hace 13 14 semanas con ‘Old Town Road’, ha sido una de las noticias de la semana. Solo puede ser positivo que más raperos o raperas salgan del closet en un mundo tan tradicionalmente homófobo como el hip-hop, y aunque Lil Nas X es un recién llegado a la música, es imposible que a su joven edad no logre cambiar de mentalidad a alguien, pues el éxito de ‘Old Town Road’ está siendo arrollador y no se está ciñendo solo a USA.
¿Cómo dar continuidad a un éxito tan descomunal como ‘Old Town Road’ cuando este ha sido totalmente espontáneo -viral y polémica con Billboard mediante- y además se trata del primer single de tu carrera? ¿Cómo actuar ante una canción cuyo éxito claramente se te ha ido de las manos? Lil Nas X ha hecho lo que tenía que hacer: terminar rápidamente algunos temas que tenía guardados y sacar su primer EP antes de que ocurra lo inevitable, ‘Old Town Road’ empiece su descenso en las listas y la gente se quede con el cuento de que solo tenía una canción. La mala noticia en todo esto es que nada de ‘7’ mola tanto como ‘Old Town Road’, y la buena que el EP tampoco es el despropósito que cabía esperar.
Sí hay un intento de repetir la fórmula de ‘Old Town Road’ en ‘7’ y ese es ‘Rodeo’, otro híbrido de trap y country que cuenta con la colaboración de la otra rapera de moda, Cardi B. Más cerca del sonido «western» que del puramente country de ‘Old Town Road’, al que Billy Ray Cyrus se ha terminado sumando con toda la naturalidad del mundo, impulsando el tema al número 1, ‘Rodeo’ es un sucedáneo claro del éxito de Lil Nas X pero sin un «I got my horses in the back», un «I gotta take my horse to the Old Town Road» o un «can’t nobody tell me nothing» sobre el que respaldarse.
De todas formas, Lil Nas X no se cierra a otros estilos y, como hijo de internet que es, en ‘7’ abre diversas vías por las que llevar su sonido, particularmente el rock. En la trapera ‘Panini’, la canción de Lil Nas X al margen de ‘Old Town Raod’ que más está funcionando, el rapero directamente samplea a Nirvana (aunque parece que ha sido accidental), mientras ‘F9mily (You & Me)’ es 100& rockera y cuenta con la colaboración de Travis Barker de Blink-182.
Ambos son buenos temas, aunque es fácil verlos con buenos ojos cuando escuchas el resto del EP. ‘Cl7sure (You Like)’, el tema de ‘7’ en el que Lil Nas X supuestamente sale del armario (en realidad habla bastante ambiguamente sobre el deseo de ser uno mismo), es rescatable gracias a su ritmo disco orgánico y terrenal; pero el trap de ‘Kick It’ no puede haber escogido un gancho menos apetecible para hablarnos sobre los amigos falsos que se interesan por ti tras tu éxito, y del mismo problema adolecen el homenaje grunge de ‘Bring You Down’ y el refrito de ‘Old Town Road’ que es ‘Rodeo’. Ninguna de estas canciones convencen del todo de que Lil Nas X tiene más que ofrecer que un single de éxito, pero si el rapero ha sido capaz de componer una canción tan buena sin formación alguna, y teniendo en cuenta que ‘7’ sí incluye algunas buenas ideas, yo no subestimaría al pequeño Montero por el momento.
Calificación: 5/10 Lo mejor: ‘Old Town Road’, ‘Panini’ Te gustará si te gusta: descubrir qué más tienen que ofrecer los artistas de un único éxito (de momento) Escúchalo:Spotify
A mediados de los 70 proliferaban en la radio (especialmente en la estadounidense) los programas conocidos como «quiet storm», un estilo radiofónico que llenaba las noches de baladas y medios tiempos de soul y R&B con arreglos jazzy, explotando toda la sensualidad de la música negra. De hecho, parece evidente que el origen de su nombre no es sino una metáfora sexual. Se atribuye a este tipo de programas gran parte del éxito de Barry White, Luther Vandross o Anita Baker, en una línea que en años posteriores fuera retomada por Sade y que, ya recientemente, ha sido reivindicado con una perspectiva contemporánea por Rhye. Y, en esa línea, podríamos situar también a Amber Mark.
Esta neoyorquina de 23 años se suma a la dilatada lista de nuevas mujeres que están reescribiendo los términos del soul pop más clásico, comenzando por Ella Mai y Jorja Smith y continuando por Jamila Woods o Ari Lennox. Mark se presentó al mundo en 2017 con ‘3:33AM‘, EP enteramente compuesto y producido por ella misma que encabezaba un pelotazo como ‘Lose My Cool’, un tema basado en un piano soul que rítmicamente deriva en el Caribe. Y es que es significativo señalar que Amber se crió viajando por todo el mundo en el seno de una familia germano-jamaicana. Así, su música está abierta de manera sorprendente a la música brasileña e italiana –así lo reflejaba en esta ecléctica playlist–, como certificaba un año después en ‘Conexão‘, un nuevo EP en el que la bossa nova y el jazz latino estaban muy presentes, con la sensual ‘Love Me Right’ como tema estrella y una versión de ‘Love Is Stronger Than Pride’ de Sade que, a estas alturas de texto, suena del todo lógica.
Tras aparecer como invitada en ‘Lamp Lit Prose‘ de Dirty Projectors, Mark ha comenzado este año con un planteamiento sensiblemente diferente: por primera vez ha trabajado en sus canciones en colaboración con otros artistas. Y el resultado es esperanzador de cara a un álbum debut que ya se está haciendo de rogar de más: ‘Mixer’, perpetrada junto al solicitado Andrew Wyatt (Miike Snow), es un pelotazo de funk pop de alto nivel, mientras que ‘What If’ es un dechado de sensualidad electroacústica compuesto y arreglado junto a Jeff Gitelman de The Stepkids, que ha servido bases para Chance The Rapper, J. Cole o Mac Miller. En plena consolidación de su propia «tormenta tranquila», Amber Mark llega este jueves, 11 de julio, a Madrid, dentro de la programación de Mad Cool 2019. Ahí cabe esperar que confirme que es capaz de brillar en esta gran generación de artistas neosoul.
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«¿Tienes miedo de las Jóvenes Ocultas?» Como si de una película se tratase, este es el slogan que plantea Natasha Khan para presentar su nuevo álbum como Bat For Lashes, ‘Lost Girls‘. Un título que, de ser traducido literalmente –»chicas perdidas»–, podría tener una connotación sobre la violencia de género. Sin embargo –o jugando con su doble sentido, no está claro–, lo que la artista británica pretende sin ambages es no solo homenajear al cine de adolescentes de los 80 que la marcara siendo niña, sino directamente dar una vuelta de tuerca a uno de los clásicos del género.
Se trata de ‘The Lost Boys’ –que en España se comercializó como ‘Jóvenes Ocultos‘–, película dirigida por Joel Schumacher que narraba una lucha de bandas juveniles al estilo ‘Grease’ que, para añadir sazón al conjunto, incluía el factor vampírico al argumento. Jason Patric, Kiefer Sutherland y los entonces omnipresentes Corey Feldman y Corey Haim protagonizaban un film que, como sucedía con frecuencia entonces, se convirtió en un blockbuster tiempo después de su estreno, gracias al furor de los videoclubs. Ahora descubrimos gracias al clip de ‘Kids In The Dark’, primer single del nuevo trabajo de Bat For Lashes, que en él pretende reescribir la testosterona (y de paso la laca y los pelos crepados) de aquel film.
Porque el protagonismo masculino del film de Schumacher se invierte en el cinematográfico avance que la propia Khan dirige para introducir a Nikki Pink, la líder de un grupo de mujeres-vampiro que deambula al anochecer en las calles de Los Ángeles –ciudad donde fue grabado la mayoría del álbum y que a su vez ha inspirado estas canciones–. En el clip de ‘Kids In The Dark’, Pink y su banda –formada en su mayoría por mujeres de etnias no mayoritarias en EE UU– escogen a un apuesto joven caucásico –interpretado por el actor Samuel Watkins– como presa. Pero algo sale mal cuando Pink comienza a experimentar otro tipo de deseos –no solo sed– hacia el muchacho.
Henchida de melancolía, ‘Kids In The Dark’ no es un single inmediato de Bat For Lashes y, si bien no está en las antípodas de hits como ‘Daniel‘, su melodía triste va haciéndose hueco en nuestra cabeza muy poco a poco. Pero lo logra, envuelta en «líneas de bajo duras, arpegios de sintetizador, ritmos de pop iraní y coros en cascada» que, en sus propias palabras, reinan en ‘Lost Girls’, elevándose como la banda sonora perfecta para una película de John Hughes o John Carpenter que nunca existió y que Khan pretende ahora construir. Concretamente, ‘Kids In The Dark’ sonaría en la escena de sexo inocente entre los dos protagonistas, como claramente apunta ese estribillo que habla de un espacio entre los pinos apenas iluminado por las luces rojas de posición de un coche, donde «todo está en llamas» y se impone «ir hasta el corazón, donde empieza el amor, donde somos solo chavales en la oscuridad».
‘Lost Girls’, sexto disco de estudio de Bat For Lashes en solitario, se publica el próximo 6 de septiembre.
Low Festival se celebra el último fin de semana de julio, como siempre en Benidorm, y como viene siendo habitual desde hace muchos años, con JENESAISPOP como medio colaborador. Desde la redacción te recomendamos especialmente a 20 artistas del cartel, algunos de los cuales llevan con nosotros décadas y otros acabamos de conocer pero parecen haber estado siempre con nosotros. Las entradas de día están disponibles desde 39 euros y los abonos desde 70 euros a través de su web oficial. Textos: Jordi Bardají, Sebas E. Alonso.
12 grandes en Low Festival:
New Order: El gran reclamo de Low este año, como el propio festival deja ver en el cartel, donde el grupo ocupa solo su posición de cabeza de cartel al contrario que el resto de headliners, es New Order. Los 30 años cumplidos este año por ‘Technique’ nos han servido para recordar que una de las obras más influyentes de la new wave británica sigue sonando vigente y emocionando como el primer día, pero cualquiera de los grandes éxitos de New Order merece ser reivindicado, así como muchos de sus otros temas menos conocidos. ¿No está ‘Tutti Frutti’ en cualquier fiesta cool que se precie?
Fangoria: Alaska y Nacho Canut han publicado este año un extraño disco de versiones de otros artistas, incluyendo no obstante un par de temas nuevos. Al menos uno de ellos, ‘De que me culpas’, otro trabajo con Guille Milkyway, es digno de ocupar su repertorio de grandes éxitos, lo cual es muchísimo decir pues si de algo no se han cansado Fangoria de hacer en los 30 años que han pasado desde su primer disco han sido hits. Pocas bandas que ya eran veteranas antes de su formación o completamente nuevas consiguen, como Fangoria, renovarse y conquistar a diferentes generaciones como han hecho ellos, y si algo está claro es que su público en Low será de todo menos homogéneo.
Ladytron: 8 años después de su último disco, Ladytron han vuelto este año con su sexto álbum de estudio, homónimo para más señas, y cuando se han cumplido 20 años desde su formación. Toda una declaración de intenciones que ha venido acompañada de temas tan certeros como ‘The Animals’ o ‘The Island’, aunque también de un crowd-funding con PledgeMusic que ha sido exitoso pues el disco ha podido producirse, pero que ha terminado como el rosario de la aurora tras el cierre de la página. En cualquier caso, sigue por encima de todo el reconocible sonido del grupo, que a su paso por Low tampoco dejará de recordarnos por qué ‘Playgirl’, ‘Seventeen’ o ‘Destroy Everything You Touch’ son algunas de las mejores canciones de synth-pop de la pasada década.
Airbag: Airbag han sido noticia este año de la manera más improbable al colaborar en el anuncio de un producto de Pornhub (poniendo la música, obvio). Los malagueños publicaban el año pasado su primer disco en Sonido Muchacho, ‘Cementerio indie’, a la vez que celebraban sus 20 años de historia, durante los cuales han sido uno de los grupos independientes más queridos de nuestro país por sus buenas canciones inspiradas en el power pop y el surf rock anglosajones. Discos como ‘Mondo Cretino’ lograron fidelizar al público, aunque curiosamente es el último el que la gente más está escuchando en Spotify.
La Casa Azul: Como Ladytron, La Casa Azul han publicado este año su primer disco desde 2011. A pesar de las vueltas que le ha dado en todos estos años (llegó a desechar varios discos, como nos contaba en una extensa entrevista), ‘La gran esfera‘ es otro gran disco de Guille Milkyway que, abriéndose paso a otros sonidos pero manteniéndose totalmente fiel a su sonido original en otros, suma otro puñado de grandes canciones y algún que otro clásico al catálogo del músico catalán, como ‘Podría ser peor’ o ‘El final del amor eterno’. ¿Habrá colaboración con Fangoria en directo y viceversa, teniendo en cuenta que tocan el mismo día?
Vetusta Morla siguen de gira y tras actuar, por ejemplo, en Cruïlla este fin de semana, donde han dado un concierto apabullante como es habitual, los madrileños visitan el Low para seguir desgranando su último disco así como las mejores canciones de su repertorio. Un concierto que, como os hemos contado, es generoso en cambios de puesta en escena y también de emociones.
Dorian: Los autores de ‘Justicia universal‘ acaban de publicar el videoclip de su nuevo single, ‘La isla’. Otro de tantos buenos temas con potencial de himno que contenía el disco, con el que Marc Dorian y compañía han demostrado que su éxito ni ha sido flor de un día ni mucho menos les ha hecho dormirse en los laureles.
Zahara: Otra artista nacional que se encuentra en un momento pletórico es Zahara. 10 años han pasado desde los tiempos en que teloneaba a Duffy con su debut, una década en la que la cantautora no ha dejado de crecer y con ello entregar grandes canciones y discos a través de los cuales ha logrado construir un universo propio. De temática precisamente espacial, ‘Astronauta’ ha sido su recomendado último disco.
Miss Caffeina están más de moda que nunca, y prueba de ello es que su último disco, ‘Oh Long Johnson‘, que daba al grupo su primer número 1 de ventas en nuestro país, permanece en la lista de los discos más escuchados en España. El «Merlí, què fem» de ‘Merlí’ está teniendo mucho que ver en ello, pero también la pegada de singles como ‘Reina’ o ‘Prende’ y el público que Alberto Jiménez y compañía han ido ganando tras el éxito de ‘Mira cómo vuelo’.
The Vaccines: Puede que no vuelvan a encabezar las listas de lo mejor del año nunca más, pero desde que publicaran su debut ‘What Did You Expect from The Vaccines?’, los británicos se han convertido en una de esas cosas en directo que no te puedes perder en ningún festival. Setlists plagados de energía y hits, entre los que los singles de su último largo ‘Combat Sports‘ no deslucen nada. Mientras otros artistas de rock decayeron con sus terceros y cuartos discos, ellos mantuvieron el nivel con temas como ‘I Can’t Quit’.
Foals: Quienes sí presentan disco, aunque si no lo hicieran tanto daría porque siempre merece la pena sumergirse en su directo, son Foals. Este año nos ha llegado la primera parte de él, ‘Everything Not Saved Will Be Lost‘, y si no abortan misión a lo The 1975, en otoño nos llegará la segunda. Seguro que en su repertorio actual no falta uno de sus nuevos sencillos, ‘Exits’.
Cut Copy: Formados en 2001, Cut Copy despuntaron con su debut de 2004 ‘Bright Like Neon Love’ gracias a su brillante sonido de synth-pop, aunque fue ‘In Ghost Colours’, su siguiente álbum, lanzado en 2008, el que les catapultaría al éxito gracias a canciones como ‘Lights & Music’ o ‘House on Fire’, aún a día de hoy sus mayores éxitos. Los australianos han publicado desde entonces tres discos más, ‘Zonoscope’ (2011), ‘Free Your Mind’ (2014) y ‘Haiku from Zero’ (2017), en los que han seguido explorando su sonido pero siempre con matices nuevos, como demuestra el sonido tropical de ‘Standing in the Middle of the Field’.
8 artistas de moda en Low Festival
Cupido: La unión de Pimp Flaco y Solo Astra ha dado lugar a uno de los éxitos más improbables del pop español, gracias a un single como un sol de bueno como ‘No sabes mentir’ y una filosofía «bedroom pop» a través de la cual el grupo canaliza influencias que van del surf-pop al pop italiano pasando por el R&B. Si «se te nota en la carita que no dices la verdad» y «mi papá y mi mamá me hicieron la cara demasiado bien» no son dos de los mejores estribillos que ha dado el pop español en los últimos tiempos, no sabemos cuáles pueden ser.
Cariño: El trío autor de ‘Movidas’ ha logrado consolidarse en el panorama del indie nacional gracias a sus descaradas letras e irresistible sonido power-punk, pero sobre todo a unas canciones con talla de himno como son ‘Canción de pop de amor’, ‘Mierda seca’, ‘Bisexual’ o su versión de ‘Llorando en la limo’ de C. Tangana, que han conquistado a decenas de miles de personas. Su último single es ‘La bajona’ y os recordamos que Cariño también es uno de los grupos confirmados en Lovesick Club, nuestro programa de conciertos en colaboración con Razzmatazz.
Alice Wonder: Gracias a temas como ‘Take Off’ o ‘Bajo la piel’, Alice Wonder se ha convertido en uno de los mayores valores del pop nacional. La cantante madrileña, que solía versionar a gente como Rihanna, Bon Iver o Lykke Li en Youtube, lo cual nos da una idea de las influencias que maneja, desplegaba sus aptitudes en un buen álbum debut llamado ‘Firekid’ con algunas de sus canciones más escuchadas, como ‘Clean Up the Mess’ o ‘Too Mad’.
Monterrosa: Mirando a la canción melódica española tanto como al synth-pop de los 80 o al eurodance dosmilero y «kitsch» de gente como Rebeca, Rocío Saiz y Enrique F. Aparicio han sabido conjugar sensibilidad pop, humor y letras con mensaje en su debut ‘Latencia’. Por ejemplo, ‘Fauna’, uno de sus temas más bailables, habla contra las «manadas» y es por tanto un himno feminista. El dúo sumaba recientemente dos singles 100% noventeros y europop a su catálogo, ‘Prácticamente magia’ y su versión de ‘Más fuerte’ de Massiel.
Carolina Durante: Los de Diego Ibáñez siguen de gira incansables presentado por toda España su exitoso debut homónimo, que permanece en la lista de ventas en torno al top 60. Como hemos contado, el éxito de Carolina Durante es tal que acaban de agotar las entradas de su próxima fecha en La Riviera con 5 meses de antelación, obligándoles a añadir una segunda fecha. Pocos quieren perderse el tremendo directo de los autores de himnos como ‘Cayetano’, ‘El himno titular’ o ‘Joder, no sé’.
La Zowi es una de las artistas que pasarán a la historia del trap español gracias a su personalidad descarada y a la pegada de singles como ‘Putas’ (un remix de XXXTentacion), ‘No lo ves’ o ‘Mi chulo’. El año pasado veía la luz su mixtape ‘Ama de casa’ y en los últimos tiempos también ha sido noticia por protagonizar un incómodo encuentro con David Broncano, pero lo cierto es que sus directos siguen siendo vibrantes y que muchas de sus canciones han hecho del trap nacional lo que es hoy en día.
Bastille: Aunque su segundo disco no repitió el éxito del primero, Bastille protagonizaba un «comeback» el año pasado con ‘Happier’, su single con Marshmello, que se ha convertido en un éxito monstruoso aún a día de hoy incombustible. Un escenario perfecto para que Dan Smith se haya decidido a publicar este año al fin su tercer álbum de estudio, un ‘Doom Days’ que ha alcanzado el número 4 en Reino Unido gracias al éxito en streaming de temas como ‘Quarter Past Midnight’.
Viva Suecia: Uno de los grupos de rock más populares del momento en España sobre todo tras la edición de su disco ‘Otros principios fundamentales’, Viva Suecia han enamorado a cientos de miles de personas con sus canciones de pop-rock emotivo onda Vetusta Morla o Izal pero más guitarrero. El 4 de octubre, Viva Suecia al fin lanzarán su nuevo trabajo, ‘El milagro’, del que ya puede escucharse el single ‘Lo que te mereces’.
El Festival Río Babel ha coronado su tercera edición con dos jornadas diferenciadas tras la inaugural del jueves con Bad Bunny (el viernes, dedicada en general al indie; el sábado, a los ritmos latinos que conforman la razón de ser del evento), pero unidas por una acústica un tanto deslucida y un recinto que se quedó pequeño para la máxima de «festival sin colas» con la que nacieron. La organización ya nos advirtió que en 2019 duplicaban número de asistentes, y al final han sido 25.000 sumando los tres días. Durante los dos últimos se ha recuperado el target indie y maduro habitual de Río Babel. Fotos: Hara Amorós.
Viernes y sábado el artista invitado con mayor presencia en el recinto de Feria de Madrid fue, sin lugar a dudas, el sol. El acto de corear los temas de grupos emergentes como Muerdo o Los Espíritus (el viernes) o Él Mató a un Policía Motorizado (el sábado), se convertía casi en heroico -sí, alguna calvita quemada entre el público se pudo observar-. Sin embargo, Los Espíritus y Él Mató obraron el milagro, con sus temas de rock psicodélico (los primeros) y densos y brillantes (los segundos), de hacer bailar a los atrevidos asistentes con rabia a casi 40 grados a la sombra. El ‘Más o menos bien’ de Él Mató se escuchó, coreado, en todo el recinto.
El viernes recogía el testigo de Muerdo la chilena Mon Laferte, quien recientemente había confesado a la prensa sufrir depresión. Como siempre, parece impensable considerar que una artista como esta pueda esconder una enfermedad así, al desarrollar un show erguido sobre su divismo y unas capacidades vocales que le consiguieron el pasaje de salida del depauperado barrio de Viña del Mar. Mon se hacía como podía a los fallos de sonido que le obligaron a repetir desde el principio ‘Celos’, así como se cubría con una bandera arco iris en ‘El beso’.
La reivindicación del Orgullo y de los derechos del colectivo LGTBI+ se hicieron presentes también durante el resto de la jornada, demostrándose el Babel como una alternativa en un entorno más controlado y menos masificado que el centro de Madrid. A continuación, Jorge Drexler continuaba con este espíritu, superándolo con creces al introducir ‘Pongamos que hablo de Martínez’, su tema para Joaquín Sabina, dedicado al “Orgullo de los madrileños”. Pero también el resto del setlist a diversas causas: el Open Arms, el Cambio Climático e incluso los expatriados de Venezuela tuvieron su momento de gloria en un concierto altamente bailable para lo que pudiera haber cabido esperar del cantautor uruguayo. Pj Sin Suela colaboró con Drexler en este concierto reivindicativo, quedándonos la duda razonable de por qué Mon Laforte y Drexler no quisieron (o pudieron) subirse juntos al escenario para interpretar su genial tema ‘Asilo’, ya que tan cerca se encontraban el uno del otro.
En este momento terminó la actuación de los grupos diferenciadores de Río Babel en la jornada del viernes, dando paso a dos bandas habituales en este tipo de eventos: Dorian y Love of Lesbian. Dorian se ajustaron a su propio guión, salpicado de temas míticos y otros de ‘Justicia universal’, menos reconocidos aún por las masas. Santi Balmes se subía al escenario con ellos, anunciándose como una colaboración “histórica”. Una visita que, después, se repetiría de vuelta, siendo Marc el encargado de subirse a colaborar con Love of Lesbian. La actuación de la banda catalana se envolvía de efectos, serpentinas y luces para dejar con un buen sabor de boca a la práctica totalidad del aforo de Río Babel, agolpado frente al escenario.
Love of Lesbian fue pródigo en músicos: una decena. Aunque, lamentablemente, la mitad de los instrumentos apenas se escucharon. Ni el teclado, ni la guitarra española, ni los vientos. Una carencia que el carisma de Santi Balmes cubría haciendo uso de ‘1999’, coreadísimo por todos sus fans, y subiendo al escenario también a la mexicana Silvana Estrada, apodada como la “Chavela de los millenials” (una que tenía la ilusión de que volviera a subirse Amaia como en un concierto anterior… qué ilusa). “Que nadie con caspa en el cerebro nos margine por cuestiones sexuales. Gracias a todos los que hacéis la vida fácil”, gritó Balmes como introducción a su ‘Manifiesto delirista’, quizá el momento de mayor arrobamiento de la noche.
La Pegatina culminaba la jornada del viernes con sus temas ultra-bailables, sacándole las suelas al público que quedaba después de la desbandada consiguiente al final de Love of Lesbian, y no dejando entrar en el setlist a su tema más internacional, ‘La venda’, sustituida por la siempre efectiva ‘Mari Carmen’.
A las seis y media de la tarde del sábado empezaba puntualísimo y ardiente Él Mató, visionado por algunas caras conocidas ya de la jornada anterior y un público que se volvía más infantil y familiar. Los argentinos daban paso a los uruguayos El Cuarteto de Nos, divertidos y vacilones sobre el escenario, sin perder el tiempo en anunciar dos próximas actuaciones en la ciudad de Madrid. ‘Ya no sé qué hacer conmigo’ se bailaba, botaba y coreaba a pesar del calor, erigiéndose como uno de los temas más icónicos de la banda.
Afortunadamente, algo más de sombra le quedó a Chef’s Special para desarrollar la que podría verse como la actuación más puramente “festivalera” de Río Babel. El festival pasaba así de Uruguay a Holanda con un grupo espídico a la par que pop, perfecta transición del ahora llamado “rock urbano” a lo étnico de la siguiente banda, Trending Tropics. El proyecto de Visitante (Calle13) y Vicente García comenzaba con el más puro sonido tradicional latinoamericano, faldas largas y estampadas incluidas (pobre mujer, qué calor tuvo que pasar). A pesar de no contar, aparentemente, con ningún tema propiamente coreable entre el público, Trending supo enganchar a la audiencia con su fusión de ritmos caribeños, afro… e incluso con el robot que «lidera» el escenario.
La fusión y experimentación de Trending la recogían (con algo de retraso) los colombianos Bomba Estéreo en su única actuación europea del verano. Li Saumet aparecía como último recurso de una introducción psicodélica en la que batería, teclado, portátil y percusión iban llevando al culmen amparados con proyecciones psico-tropicales. Eso sí, la espera valió la pena, pudiendo ver a la compositora ataviada a modo de pájaro dorado bailando y sintiendo temas como ‘Soy yo’, ‘Caribbean Power’ o la efectista ‘Fuego’, transformada en histeria colectiva por un público volcado en la cumbia psicodélica de la banda. Una pena que el efecto psicotrópico no pudiera ser completo debido a que las bases electrónicas del DJ apenas resultaron audibles en ocasiones.
Fuel Fandango celebraba su décimo aniversario y lo supo celebrar con creces, baile y taconeo de Nita incluidos. ’13 lunas’ y ‘Always Searching’ se materializaron como los momentos arrolladores de una actuación, de nuevo, «orgullosa». El público, a partir de este momento, parecía ir mezclándose, como por embrujo, con algunos de los asistentes del jueves, presentes también en Fatboy Slim. El DJ y productor se volvía auto-referencial por momentos, gracias a inquietantes proyecciones de sí mismo, aunque no dejaba títere con cabeza a la hora de remezclar el baile que todos conocemos gracias al ‘Príncipe de Bel Air’. Un final movido para una edición definitivamente más acertada cuanto más se diferencia de cualquier-otro-festival-indie y más se parece al que apostó en su momento por grupos como Los Fabulosos Cadillacs.
La tierra no se había tragado a Clairo desde que hace cosa de un año publicara su primer EP, ‘diary 001‘, impulsada por el éxito viral de sus himnos de pop lo-fi doméstico ‘Pretty Girl’ y ‘Flaming Hot Cheetos’. En este tiempo, ha estado teloneando a artistas tan diversos como Tyler, the Creator, Dua Lipa o Khalid, además de actuar en festivales como Coachella o Lollapalooza y, en nuestro país, en Dcode o, muy recientemente, en Primavera Sound. Pero sobre todo ha estado preparando con sumo cuidado su álbum debut, ‘Immunity’. Un disco que, después de que el ex-Vampire Weekend contactara con ella, ha sido producido por Rostam Batmanglij.
La primera muestra de este trabajo, que se publica el día 2 de agosto, es ‘Bags’, un single presentado hace algunas semanas y que, tras la culminación del Orgullo LGTB 2019 del pasado fin de semana con una polémica política en Madrid que aún colea, resuena a modo de resaca. Porque sí, este primer adelanto de su primer disco de estudio es una historia de amor gay. Concretamente, y como ha explicado profusamente Claire Cottrill a Genius, habla de su propia experiencia cuando traspasó la línea entre la amistad y el amor (y el deseo) con su mejor amiga. De manera tierna y con pasión a duras penas disimulada («Cada segundo cuenta, no quiero hablar más contigo / (…) no quiero ver más la tele (…) sólo lo hago para que pasemos más tiempo en el sofá»), Clairo explica la incertidumbre que se abre ante ella al ser consciente de que avanzar físicamente en su relación podría suponer no recuperar («¿No ves que me estoy conteniendo? Imagino que podría ser peor / verte salir por la puerta con tus bolsas»). Todo ello entre encantadoras referencias populares (a ‘Call Me By Your Name’, otro icono gay reciente) y personales (‘A Case of You’ de Joni Mitchell, una de las influencias más importantes en la vida de Cottrill.
Por otra parte, ‘Bags’ es una muestra del crecimiento de Clairo como compositora e intérprete. La canción discurre en dos planos: uno, el de tenue frialdad que mantiene su voz –quizá representando esa mascarada para contener sus verdaderos sentimientos–; y otro, el de la música, más agitado gracias a esa siseante caja de ritmos y que se tensa aún más cuando, en el estribillo, la joven artista norteamericana eleva el tono al cantar los repetidos «walking out the door with your bags» y una guitarra ofrece un contrapunto que se vuelve casi tan reconocible como gancho. La producción de Rostam, más compleja de lo que aparenta, está llena de detalles adorables, como ese piano distorsionado que nos recibe a la salida del coro y el puente. Una auténtica delicia que, después de escuchar el segundo adelanto ‘Closer To You‘ –bonito pseudo-R&B autotuneado–, nos hace aguzar los oídos de cara a la llegada de ‘Immunity’.
Stevie Wonder ha revelado que se someterá a un transplante de riñón a finales de septiembre. Lo ha hecho durante un concierto en el Hyde Park de Londres celebrado el pasado 6 de julio, añadiendo: «Haré tres conciertos más y después me tomaré un descanso. He venido aquí para daros mi amor y para que vosotros me deis el vuestro. No escucharéis rumores sobre nosotros, estoy bien». Wonder ha explicado que ya tiene un donante.
Como informa The Associated Press, no se conocen más detalles sobre el estado de salud de Wonder ni el motivo exacto por el que el músico, de 69 años de edad, necesita un trasplante de riñón. Ya a finales de junio, la prensa de Detroit citaba palabras de un locutor de Filadelfia según el cual Wonder padecería una insuficiencia renal y ya habría empezado a someterse a una diálisis.
Wonder es, como es sabido, unas de las grandes leyendas americanas del soul, R&B y funk sobre todo desde los 70, década en la que vieron la luz sus álbumes ‘Innervisions’ y ‘Fulfillingness’ First Finale’ y también el mayor éxito de su carrera, ‘Superstition’. Precisamente esta era la canción durante la cual Wonder anunciaba su transplante en el concierto, en el que también cabían homenajes a Aretha Franklin o John Lennon.
The moment, this evening at Hyde Park, Stevie Wonder told us why he would be taking a break from performing…. pic.twitter.com/pwfjnczGKx
Como en respuesta al famoso «hombrecito que orina» en pleno centro de Bruselas (Manneken Pis), el grupo de punk americano Mannequin Pussy llega a su tercer disco con ganas de confirmar su propio hueco en una escena que no pasa por su mejor momento de popularidad. La banda liderada por la cantante y guitarrista Marisa Dabice abría su primer disco en 2014, ‘Gypsy Pervert’, a base de alaridos, pero entre aquellas canciones de 1 o 2 minutos también iban mostrando su preocupación por las melodías en canciones como ‘Sheet City’. Algo que confirmaban en su siguiente trabajo ‘Romantic’ (2016), con composiciones tan brillantes como la titular o ‘Denial’.
‘Patience’, su tercer trabajo, es la evolución natural de todo esto. Mannequin Pussy se mantienen fieles a sí mismos, aún entregando esos temas llenos de furia y feminismo que apenas llegan a un minuto de duración, como es el caso de ‘Clams’, una bomba prácticamente unida a esa ‘F.U.C.A.W.’ que comienza, desgañitada, «¿Qué me acabas de decir, tío? Ven y escúpeme en la cara». O también de ‘Drunk I’, una especie de continuación, aunque parezca lo contrario, de uno de los singles más claros del disco, ‘Drunk II’, un tema en el que conviven el desamor y la adicción al alcohol que hemos visto en tantísimos temas de la historia del pop y del rock.
El empoderamiento es definitivamente una temática importante en las letras de la banda, con frases irónicas como «¿Qué tipo de mujer prefieres que sea, una dócil y dispuesta a procrear?» (‘Drunk I’), desafiantes como «¿Quién te dijo que mi cuerpo estaba hecho para que tú lo poseyeras?» (‘Patience’) o narrativas sobre un maltrato doméstico (‘High Horse’). Incluso desmontan el clásico escrito por Carole King y producido por Phil Spector ‘He Hit Me (And It Felt Like a Kiss)’ en ‘Fear/+/Desire’, quitándole a la violencia esa pose de glamour que le han dado algunas canciones a lo largo de la historia. Sin embargo, también hay lugar para otros temas como la identidad y la aceptación de uno mismo (‘Who You Are’), o el amor confortable, que cierra el disco de modo amable en la interesante y más rica musicalmente ‘In Love Again’. Mannequin Pussy muestran su habilidad para sonar confortables en terrenos cercanos a Hole (una referencia clara en ‘Cream’), Pixies o Smashing Pumpkins (la estupenda ‘Fear/+/Desire’), a menudo resultando aceptables para los seguidores de Sonic Youth y también agradables para los seguidores de Placebo.
Calificación: 7,5/10 Lo mejor: ‘Drunk II’, ‘In Love Again’, ‘Fear/+/Desire’, ‘Who You Are’ Te gustará si te gusta: Hole, Smashing Pumpkins, Pixies Escúchalo:Spotify
La edición de este año del Vida Festival (que ya ha confirmado su primer nombre para 2020: Destroyer) estuvo ligeramente gafada. Primero, canceló Beirut, el plato fuerte del viernes. Segundo, el sábado cayó un chaparrón inesperado que cambió algunos horarios. Aun así, el balance fue notable. [Foto Hot Chip: Christian Bertrand para Vida Festival].
Jueves: Hot Chip, puro gozo
El escenario Masia x Levis lo inauguró Julia Jacklin a las 19.30h. En formato cuarteto, la australiana se mostró fiel a su vena dramática, pero más enérgica que en disco. Su fuerza se desplegó a base de alardes vocales y pausas dramáticas. Recreó ‘Don’t Know How to Keep Loving You’ de manera larga y sentida, con su hermosa voz en arrebatado crescendo. Se quedó sola para defender ‘Don’t Let the Kids Win’, reivindicando todo su potencial como intérprete, aunque el aire estival parecía refrenar tanta intensidad. Ella misma bromeó sobre los festivales de verano y lo extraño que resultaba subir a un escenario a sudar ante desconocidos.
José González solo con su guitarra (y unas escuetas proyecciones), en la inmensidad del segundo escenario del festival, podía parecer pequeño. Pero la hora, la luz y la temperatura se alinearon -junto a la pericia de González- para crear un concierto memorable. El único pero que se le pudo poner fue el volumen: su guitarra retumbaba en exceso. Pero eso no malogró la magia. José, con destreza, sin necesidad de nadie más para marcar ritmos y subidas, convirtió la fórmula de recital acústico en un derroche de poderío, haciéndose gigante a medida que iba desarrollando sus bellas canciones. Brilló un ‘What Will’ alargada, anunció ‘Afterglow’ con «tintes apocalípticos», ‘Killing for Love’ creció con la fuerza y las palmas del público. Incluso logró que la guitarra semejara un piano en la versión de ‘Blackbird’ de los Beatles. No fue la única versión. También cayeron su archiconocida relectura de ‘Teardrop’ de Massive Attack, ‘Let’s Stay Together’ de Al Green e incluso un tema de Paul Simon.
Él Mató A Un Policía Motorizado se hicieron fuertes a base de descargas planetarias en el escenario Masia. Y ciertamente, el escenario grande era su lugar, a tenor de cómo la concurrencia coreaba ‘Chica de Oro’, ‘Yoni B’ o ‘Chica rutera’. A continuación, Fat White Family generaron bastante expectación. Sus pintas no podían ser más patibularias, empezando por el increíble tupé de su saxofonista y acabando con el look de exmilitar yonki de Lias Kaci Saoudi, su cantante. Su último disco, ‘Serf’s Up’ transcurre por la senda del techno pop sórdido a la Soft Cell, pero en directo se escoraron más al post punk de sus anteriores álbumes. La banda tocó de manera milimétrica, acercándose incluso a Morphine. Pero la atención se la llevó Lias, con sus bailes espasmódicos y sus poses macarras. El tremendismo de ‘Feet’ o su (¡ehem!) hit ‘Hits, Hits, Hits’ enardecieron al personal. Incluso hubo conatos de pogos y baños de cerveza. En la senda de británicos camorristas, Sleaford Mods no fallaron haciendo, claro está, de Sleaford Mods: Andrew Fearn dándole al play y Jason Williamson escupiendo palabras y carisma. Encima cantaron ‘Tarantula Deadly Cargo’, lo que me hizo feliz, a pesar de su abrupto final. [Foto Él Mató A Un Policía Motorizado: Mika Kirsi para Vida Festival].
Pero los vencedores de la jornada fueron Hot Chip. Son encantadores, tienen toneladas de temazos y Alex Taylor posee una de las voces más bonitas del pop. Y todas sus virtudes (y alguna más) se materializaron en un concierto eufórico y sin descanso, en el que ellos parecían estar divirtiéndose aún más que nosotros (los botes de Joe Goddard eran contagiosos). Tuvieron la mejor escenografía; unos tabiques blancos sobre los que jugaban las luces, audiovisuales colorista. Y, claro está, el repertorio más imbatible de la noche. Los graves reventaban tímpanos en las primeras filas, lo que fue aprovechado para ponernos patas arriba nada más empezar, abriendo prácticamente con ‘One Life Stand’ y ‘Over and Over’. No temían dejar muchos de sus clásicos al principio, porque consiguieron que los temas de ‘A Bathful of Ecstasy’ también sonaran a hits. Los momentos álgidos de un concierto ya álgido de per se fueron el jolgorio coreografiado de ‘Flutes’, con el añadido del emocionante falsete de Alex y una versión canónica del ‘Sabotage’ de Beastie Boys, en que era un gozo verle desgañitándose para remedar a Ad-Rock (con excitantes resultados). Hasta les perdoné que no cantaran ‘Boy From School’ entera, aunque se hicieron querer añadiéndole ese puente a lo ‘French Kiss’, para unirla a ‘Spell’. Puro gozo.
Viernes: Kevin Morby, ni tan desnudo ni tan solo
La cancelación por laringitis de Beirut, cabezas de cartel, obligó a mover todos los horarios de la jornada. Frente al escenario el Vaixell había una multitud esperando a Kevin Morby, que apareció vestido… y no tan solo como se indicaba en el programa. Parecía complicado trasladar la fastuosidad de ‘Oh My God’ en formato mínimo. Pero Kevin y su exquisito trompetista (lamentablemente, no fui capaz de retener su nombre) fueron capaces de suplir todos los instrumentos del disco. Sentado al piano, abrió con ‘Oh My God’ (el tema); amarrado a la guitarra, desgranaron de manera fabulosa ‘Hail Mary’, ‘Piss River’, ‘Savannah’ o ‘Congratulations’. Ya solo, bromeó con que era la primera vez que tocaba en un barco fuera del agua. Waxahatchee, abajo, no perdía comba de la actuación. Y, felizmente, subió a cantar con él ‘The Dark Don’t Hide’ de Jason Molina. La luz del crepúsculo se deslizaba, entonamos con ellos ‘OMG Rock n Roll’, Kevin se volvió a quedar solo para hacer ‘I Have Been to the Mountain’, le cantamos los pa-para-pa en ‘Parade’ y cerró, bien acompañado de nuevo, con ‘Harlem River’. Una absoluta delicia. Y el mejor concierto de la jornada.
Sharon Van Etten saltó al escenario grande con ganas de comérselo todo, como un cruce entre Patti Smith y Mick Jagger. Ella era pura fibra, mientras bailaba espasmódica y fiera en ‘Jupiter 4’ y ‘Comeback Kid’. Las luces y los audiovisuales se conjugaron para realzar su nervio. Pero no sólo brilló su faceta dura, sino que se mostró su parte más tierna, sola con la acústica en ‘One Day’ y con el deje melancólico de ‘Your shadow’. El momento más emotivo lo vivimos con Sharon sentada al piano eléctrico. “Voy a cantar una canción que ha estado ahí desde que era pequeña y que, desafortunadamente sigue vigente”, nos explicó para introducir ‘Black Boys on Mopeds’ de Sinead O’Connor y sus duros versos sobre perdedores vapuleados por el sistema. Poco le duró la melancolía, por eso. Con ‘Seventeen’ regresó el desmelene, los guitarrazos, el enloquecimiento de las primeras filas, hasta el cierre. Absolutamente pletórica. También vivieron su momento de enardecimiento los Fontaines D.C., gracias a su mezcla entre el punk ramoniano, el surf, los dejes postpunk y el rock alternativo de los 90. Hubo una buena jarana entre el público, que se disparó con ‘Boys in the Better Land’ y se materializó en un señor pogo en ‘Big’; un “pogus interruptus” realmente. Porque ahí se acabó todo, quince minutos antes de lo previsto, dejándonos insatisfechos. [Foto Sharon Van Etten: Christian Bertrand para Vida Festival].
Las pintas de los Temples resumían a la perfección su música antes de tocar siquiera una nota. Flacos, pelazo y ropajes barrocos, como si una máquina del tiempo nos los hubiera traído desde 1969. Se dedicaron a reivindicar más su querencias psicodélicas más pesadas, lejos de la frescura de ‘Volcano’, su segundo disco. Eso hizo que no acabara de conectar con ellos. El concierto resultó algo impostado y menos divertido que lo que prometía su look. Nadie les pudo negar, por eso, categoría ni habilidad. Y el público los recibió con ganas. Los “lololos” que el respetable entonó con ‘Mesmerize’ tardaron largo rato en apagarse.
Los que también sonaban a otra época fueron Superchunk. Pero, a diferencia de Temples, ellos sí son epítomes de aquella época. Su alegre college rock noventero llegaba fresquito y era divertido el contraste entre su aspecto de oficinistas seriotes y sus pildorazos a piñón fijo. Sin embargo, los abandoné para ir a la Cova a ver a Hidrogenesse… en la lejanía. Ahí entendí el porqué de los huecos en Superchunk: el escenario estaba atestado. El grueso de los asistentes se había decantado por el dúo y era muy difícil acercarse al escenario. Aunque estemos acostumbrados a los estilismos de Genís, esta vez su atuendo era la cosa menos adecuada para una sofocante noche de verano: una gasa roja ajustadísima que le cubría hasta la cabeza. A diferencia de los shows en que presentan ‘Joterías bobas’, ofrecieron un espectáculo más sobrio (dentro de sus parámetros, claro) y se dedicaron a los hits: ‘A-68’, ‘No hay nada más triste que lo tuyo’ o ‘Disfraz de Tigre’ como canción más vociferada de la noche. Acabaron en lo más alto con ‘Échame un kiki amor’. Ya no pude quitármela de la cabeza en todo lo que quedó de noche.
Sábado: Stella Donnelly venció a la lluvia
El último día del festival quedó empañado por unos inesperados chaparrones que no sólo nos empaparon, sino que, además, desajustaron los horarios. La primera que se topó con la lluvia (y venció) fue Stella Donnelly. Quizás es sensación mía, pero ha crecido exponencialmente como artista desde que la vi en el pasado Primavera Club. Claro que presentar un disco tan fantástico como ‘Beware of the Dogs’ ayudó. Stella y su banda no pudieron ser más cautivadores. Un encanto con truco, pues Stella juega con los tópicos asociado a su aspecto (joven, guapa, ingenua) y a su música (risueño indie pop, voz dulce) para sacudirnos con sus combativos mensajes feministas. El resultado, un recital arrebatador y conmovedor, salpicado por los divertidos discursos de Stella; nos explicó que a su madre no le gusta ‘Mosquito’ y soltó un “sorry, mum” cuando llegó a la parte del vibrador; rellenó de morcillas ‘Old Man’, se puso seria y nos emocionó en ‘Watching Telly’ abogando por los derechos reproductivos de la mujer “porque ninguna religión lo hará”; nos enamoró perdidamente con la coreografía de la dicharachera ‘Die’ (una de mis canciones favoritas en lo que llevamos de año), su banda bordó los coros gritados en ‘Lunch’… El momento álgido llegó con el discurso previo a ‘Boys Will Be Boys’, su mayor himno. De cómo una canción grabada en su habitación cuatro años antes la había llevado hasta aquí; de cómo trata de la violación de una amiga y de cómo siempre se cuestiona a las mujeres: qué vestías, por qué ibas sola. Y que era momento de parar de cuestionar a las víctimas. Pero, a la mitad del tema, empezaron a caer gruesas gotas de lluvia. Parte del público huyó, pero otros nos quedamos, jaleando. Parecía que el show acababa ahí, por orden de la organización. Pero empezamos a reclamar “¡otra, otra!” hasta que nos salimos con la nuestra y tocó ‘Tricks’ bajo el aguacero, para la alegría desatada de todos. La actuación más memorable de todo el festival. [Foto Stella Donnelly: Judit O para Vida Festival].
Seguía lloviendo con Gus Dapperton, que gastó toneladas de actitud desenfadada (y desafinada). Pero tras Stella sabía a poco, así que lo abandoné, para bailar hitazos remojados con los Pin & Pon DJ. El agua paró, pero a cambio nos dejó un bochorno asfixiante, que se hizo especialmente patente en el concierto de Molly Burch en la Cova. Lamentablemente, el retraso y la humedad tropical no fueron los únicos lastres. La pobre Molly padeció un sonido atroz, que boicoteó toda su actuación, aunque ella y su banda fueran todo empeño; a ella se le oía bajísimo, la base rítmica saturaba todo, las guitarras electroacústicas eran inaudibles, el escenario se quedaba a oscuras por momentos, nos llegaba Nacho Vegas desde el escenario Masia… Aun así, tanto ella como el público capeamos las inclemencias y pudimos disfrutar algo de su voz profunda, de sus temas dramáticos basados en las grandes damas de la canción de los 50. Incluso emocionarnos con su último single, ‘Only One’ y una ‘I Adore You’ de piel de gallina, que tocó prácticamente sola y nos hizo imaginar cómo hubiera sido su actuación en condiciones óptimas. A Soledad Vélez, en el mismo escenario, tampoco se la oía al principio. Por suerte, ella sí que logró tener los problemas solventados a tiempo para gozar de sus boleros techno-pop, entonados con pasión y desgarro.
Madness congregaron la mayor multitud de los tres días. El pistoletazo de salida fue el clásico ‘One Step Beyond’, que generó carreras entre los que íbamos algo rezagados. Suggs bromeó con que era un milagro que siguieran aún vivos tras 40 años. Pero allí estaban, congregando a familias enteras para disfrutar de sus himnos ska. El repertorio fue muy parecido al que nos ofrecieron en Benicàssim el año anterior. Quizás algo menos redondo por tener más tiempo disponible (y más temas de relleno). Pero pudimos disfrutar igualmente de su insolencia festiva, el magnífico saxo de Lee Thompson, de los lololos en ‘Our House’ y de un ‘It Must Be Love’ coreado por la masa como si no hubiera un mañana. [Foto Madness: Christian Bertrand para Vida Festival].
Blood Orange ha anunciado un nuevo trabajo que verá la luz este viernes 12 de julio. Se trata de una «mixtape» que recibe el nombre de ‘Angel’s Pulse’ y funcionará como epílogo de la etapa de ‘Negro Swan‘, el último álbum de estudio de Dev Hynes hasta la fecha.
Como es habitual en el trabajo de Hynes, la portada de ‘Angel’s Pulse’ captura un momento mundano en el tiempo, en este caso a un chico aburrido en su habitación, acalorado, recostado entre su cama y una silla y aparentemente estudiando, mientras la edición de la imagen (que en realidad parecen dos superpuestas) hace ver que otra persona le espía.
Sobre ‘Angel’s Pulse’, Hynes ha dicho lo siguiente: «Tengo la costumbre, desde hace años, de hacer discos que después doy a mis amigos, o a la gente en la calle, o a nadie. Normalmente hago este material justo después de lanzar un disco. Es como un epílogo de aquello que he hecho previamente. Y en este caso he decidido publicarlo. Hago estos trabajos con el mismo cariño con el que hago mis álbmumes, pero por alguna razón me he entrenado a mí mismo para no sacar cosas a la misma velocidad que las hago. Sin embargo ahora soy mayor, y la vida es impredecible y terrorífica… así que aquí tenéis».
El nuevo fenómeno viral de internet es el Bottle Cap Challenge, que consiste en destapar una botella con una patada sin romperla. El asunto es más difícil de lo que parece como demuestra el challenge realizado por el actor -y cómico de las redes sociales profesional- Ryan Reynolds.
Otras tienen su propio truco, en concreto Mariah Carey, que se ha sumado al reto pero lo ha hecho a su manera y desde su habitual sentido del humor: en lugar de una patada física, la cantante «propina» a la botella una patada vocal producida por uno de sus agudos imposibles. El vídeo se ha hecho viral tras su publicación durante el domingo y ya acumula 3 millones y medio de visualizaciones en Instagram y 440.000 retuits.
Más formales han sido los vídeos de otros de los artistas que han participado en el reto, como Ellie Goulding (que aprovecha su momento para denunciar el uso de botellas de plástico), Justin Bieber o Diplo, que escribe: «ya que nadie me ha nominado a este reto y ya que todo el mundo cree que no sé hacer otra cosa que pulsar botones en un escenario, aquí está la prueba de que también hago karate».
María Forqué, hija de Verónica y nieta de Don José María, parece gozar con la provocación. O, al menos, con desafiar las convenciones éticas y estéticas. En 2015, tras haber hecho sus pinitos como actriz y pintora, se dedicó al arte de la performance en su famosa cuenta de Instagram, en la que ella y su cuerpo desnudo protagonizaban fotografías de gran potencia visual que sobre todo persiguen –o así lo entendíamos– provocar sensaciones al espectador. Pese a la cancelación de esa cuenta, abrió un nuevo perfil bajo el vacilón nombre de Virgen María, en el que, poniendo al límite las restricciones sobre desnudos de Facebook y cía, ha seguido desarrollando su peculiar canon estético. [Foto exterior de Alfonso Sestelo; foto interior, portada de ‘G.O.D.’, por Filip Custic.]
Y, bajo esta nueva encarnación, Forqué también ha mostrado una faceta inédita en ella hasta la fecha: la musical. Después de abandonar un alias aún más experimental, Beta_0<3, ya como Virgen María se ha ido ganando cierta reputación gracias a actuaciones y sesiones de DJ que, como no podía ser de otra manera, no buscan precisamente la indiferencia ni se acercan a lo convencional: en ropa interior o bikini (cuando no casi desnuda, apenas cubierta con su larga melena negra) y recostada sobre la mesa con su equipo, realiza sets en los que suena un tecno extremo y oscuro –gabber de los 90, en muchas ocasiones– combinado con pasajes de ambient y reggaeton. ¿Acaso alguien esperaba que fuera la nueva María Ostiz?
Este "EDM experimental", como ella lo acota, captó la atención del vanguardista sello londinense Perth Records, que hace unas semanas publicaba ‘G.O.D.‘, su primer disco con composiciones propias. Tecno, sexo y espiritualidad son los tres pilares que Virgen María explota en canciones como ‘Blex’, ‘Yoga’, ‘Om’ o ‘Love’, en las que colaboran otros artistas del citado sello como perth Daijing, Yegua o Blood Vessel, además del artista del entorno de La Vendición Records, Paul Marmota. Su arte, además, está firmado por Filip Custic, también encargado de las icónicas imágenes de ‘El mal querer’ de Rosalía. Un conjunto potente y fascinante que ha convencido a los selectores de Sónar para incluirla en la propuesta del festival barcelonés en su edición 2019. Allí se presentará el próximo 19 de julio, en Sonarxs.
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DCODE 2019, que se celebra el 7 de septiembre en la Universidad Complutense de Madrid, presenta novedades en su cartel, en concreto la inclusión de tres nombres nuevos. El principal por su popularidad es Carolina Durante, una de las bandas de rock más populares del momento en España, pues de he hecho acaba de agotar su fecha en La Riviera en noviembre, con meses de antelación, tras lo cual se ha anunciado una segunda.
También se suma al cartel la cantante barcelonesa Gabriela Richardson, a la que puedes conocer por su participación en ‘Hundred Miles’ de YALL, o también por sus singles en solitario, ‘Don’t Talk to Me’ y ‘Crime’, producidos por easyFUN y Alizzz, respectivamente. El productor de electrónica Miqui Brightside protagoniza la última confirmación de DCODE2019 hasta el momento: autor de temas como ‘Night Goes’ o ‘Home’, él es uno de los mayores valores de la electrónica nacional actual.
Así, estos tres nombres se suman a un cartel que ya había confirmado a nombres como Two Door Cinema Club, Amaral, the Cardigans, Eels, Kaiser Chiefs, Viva Suecia, Caravan Palace, Tom Odell, La Casa Azul, Miss Caffeina o Gerry Cinnamon, entre otros.
DCODE 2019 también desvela la programación de DCODE KIDS, que este año incorpora instalaciones interactivas, un camerino de maquillaje, un taller de pulseras “festivaleras” así como un juego de gran formato de arquitectura efímera donde se crearán amplificadores gigantes de cartón que se convertirán en laberintos. Para más información, os invitamos a visitar la web del festival.
La muerte del joven actor Cameron Boyce, de tan solo 20 años, ha sacudido el mundo del entretenimiento en las últimas horas. Aunque la familia no ha dado más detalles sobre su dolencia, al parecer sufría una enfermedad contra la que llevaba tiempo luchando y que le ha provocado un ataque que ha terminado con su vida mientras dormía, según el comunicado de la familia a ABC.
Boyce debe su popularidad a sus papeles en distintas series de Disney Channel, aunque en realidad debutó en el cine con tan solo 9 años, en la película de terror ‘Reflejos’ (2008). Su siguiente trabajo fue junto a Adam Sandler en la película ‘Niños grandes’ y su secuela. El cómico ha sido una de las personalidades de Hollywood que se han mostrado más afectadas por la pérdida de Cameron: «Demasiado joven. Demasiado adorable. Demasiado divertido. Simplemente el chico más amable, talentoso y decente que había. (…) Gracias, Cameron, por todo lo que nos diste. Había mucho más en camino. Nuestros corazones están rotos», ha dicho en un mensaje subido a Twitter.
Tras esas películas, su gran espaldarazo llegó con ‘Jessie’, una sitcom de Disney Channel en la que tenía un papel importante y que duró en antena desde 2010 a 2015. Tras ella, su papel de Carlos, el hijo de Cruella de Vil en la serie musical adolescente ‘Los Descendientes’, daría nuevas cotas de fama a Boyce, que demostró en él sus grandes dotes como cantante y bailarín. Una de sus compañeras en las dos películas creadas para televisión, Zendaya (que actualmente triunfa con ‘Euphoria’, drama juvenil de HBO producido por Drake), también ha emitido un mensaje de dolor por la pérdida del actor: «absolutamente desgarrador. Mi corazón está con su familia y amigos», ha escrito en Twitter. Cameron Boyce había participado en la tercera película de la saga ‘Los Descendientes’, a punto de estrenarse en Disney Channel, además de la comedia de HBO ‘Mrs. Fñetcher’, que llega en otoño.
Jessica Pratt ha sacado este año un disco llamado ‘Quiet Signs‘ en el que ha reincidido en su folk intimista y misterioso, dando a su vez con la colección de canciones más inspirada de su corta carrera. ‘This Time Around’ se ha confirmado como un absoluto clásico, mientras ‘Poly Blue’ parecía su contrapartida luminosa. Es el disco de 2019 al que más estoy volviendo porque todas sus canciones, aunque cortadas por el mismo patrón, tienen algo que las hace cautivadoras e inolvidables.
Una de las más especiales es ‘Fare Thee Well’. En esta hipnótica balada, los acentos de la guitarra acústica marcan el ritmo, haciéndola trotar con toda la serenidad del mundo, pero Pratt permite en ella también la presencia de otros instrumentos como un organillo y una flauta, de la que ofrece un bonito solo al final. Este es por tanto uno de los temas más sofisticados de ‘Quiet Signs’ en cuanto a su instrumentación, mientras la melodía vocal vuelve a ser una delicia que encantará a fans de aristas similares como Nick Drake, Joanna Newsom o Aldous Harding.
Es algo apesadumbrada la atmósfera de ‘Fare Thee Well’, como no puede ser de otra manera pues su título alude a una despedida. De hecho, Pratt menciona en la letra algo que «ha acabado», pero nunca está muy claro a qué se refiere. Parece tener algo que ver con ella misma («he estado años en el lugar equivocado») aunque también es mencionado un «amor dulce y gris» mientras la artista se dirige a una persona para comunicarle que es «difícil encontrarla entre el gentío». Más imágenes crípticas nutren la letra de ‘Fare Thee Well’ como suelen hacerlo las canciones de Pratt, y entre «aves marinas que ríen en la oscuridad», «veranos que le traen placer» y algo que va «más allá del polvo desde antiguo», la cantante da con otra canción cálida y reconfortante para escuchar a solas en la oscuridad.
En la última jornada de Cruïlla el pop nos emocionó de la mano de Kylie, Years & Years o Love of Lesbian. Fotos: Vicky Pérez Bello a excepción de Kylie Minogue (Instagram).
Oumou Sangaré, vestida, como la diva que es, con un imponente vestido blanco con detalles dorados, da junto a sus carismáticas coristas y músicos un divertido concierto en el que los ritmos de la África occidental (ella es de Mali) te hacen bailar desde el segundo cero. Su guitarrista, vestido completamente de cuero, acapara la atención de vez en cuando con sus curiosos bailes, aunque nada que ver con las coristas, que se lo pasan pipa cantando y bailando. Sangaré dedica un tema a los enamorados pero sobre todo es una estupenda animadora, incluso cuando la mayoría del público está mirándola de lejos, en las gradas (lo cual no deja de ser una pena).
Están los artistas que más o menos traen una puesta en escena llamativa y luego está lo de Years & Years, que básicamente traen consigo su propio espectáculo del festival de Eurovisión. La banda, que celebra este día el primer aniversario de ‘Palo Santo’, toca elevada encima de una plataforma y Olly Alexander, con su sonrisa capaz de curar todos los males y un… curioso outfit, canta, baila y se contorsiona con entrega incluso a pesar de los goterones de lluvia que empiezan a caer, provocando un pequeño éxodo de gente. En ‘Lucky Scape’, Olly bromea: «dejad que la lluvia haga de fondo poético de vuestras emociones», aunque en un momento reconoce haber estado «a punto de morir cinco veces» por culpa del suelo mojado. Pero el momento más espectacular del concierto viene en una de las baladas, cuando Alexander se pone un vestido gris de falda kilométrica y canta encima de una plataforma que se va elevando poco a poco hasta el techo. Cubierto completamente por el vestido, Alexander parece medir 10 metros y venir de otro mundo. ¿Quién hace esto en un festival a las 20.00 de la tarde? Un concierto sin duda entretenido, aunque no exento de momentos algo tediosos provocados por un repertorio en el que los singles están muy diferenciados del resto de sus temas.
Más tarde, Michael Kiwanuka ofrece un concierto de soul clásico a la sombra de su hasta ahora último disco, ‘Love and Hate’, publicado en 2016. A veces el músico británico se desahoga en largas «jams» instrumentales, en otras alarga temas conocidos por el público como ‘Black Man in a White World’, que sigue haciendo en una versión acelerada; y otras simplemente presenta sus bonitas canciones tal cual son, como ‘Home Again’. Un concierto de músicos entregados al arte de hacer música encima de un escenario, aunque habría sido de agradecer que Kiwanuka presentara algo de repertorio nuevo, porque este concierto ya lo habíamos visto…
El problema de Years & Years desde luego no lo conoce Kylie Minogue. La artista es el gran reclamo de esta 10ª edición del Cruïlla y su concierto cumple todas las expectativas. No es, cabe mencionar, un concierto centrado en ‘Golden’ sino en los grandes éxitos de la australiana, recientemente recopilados en un álbum que acaba de alcanzar el número 1 en Reino Unido. Los hits se suceden uno tras otro sin apenas dar tregua, empezando por ‘Love at First Sight’ seguida por ‘I Should Be So Lucky’ seguida por ‘On a Night Like This’ seguida por ‘Get Outta My Way’… todas ellas en sus formas originales, sin cambios a excepción de una ‘Slow’ que Minogue transforma en un número de electro-rock (en mi opinión, poco inspirado). ‘In Your Eyes’ se confirma como un clásico enorme de Kylie a ojos del público español a la altura de ‘Can’t Get You Out of My Head’, y esta, que Minogue interpreta primero en acústico, antes de arrancar su infeccioso ritmo house, llega a la mitad sin que se la eche en falta después.
¿Cómo es el show de Kylie en sí? Mientras otros artistas traen un espectáculo teatral, el de Kylie es más televisivo. El escenario está decorado por unas columnas de luces con rejas, tras uno de los cuales aparece ella con los bailarines ya en el escenario. Las letras de «K Y L I E» forman otro de los decorados, mientras la artista hace sus típicas coreografías de pasito por aquí, pasito por allá o canta en fila bajo una sombrilla o acompañada de un bailarín disfrazado de Klaus Nomi. Entre una cosa y otra, a Kylie le queda un show glamuroso, un poco «camp» también, pero sobre todo muy entretenido y que, aunque parezca milimetrado, tampoco deja escapar los momentos de espontaneidad. Kylie ha de cantar ‘Where the Wild Roses Grow’, pero advierte a una fan emocionada en la primera fila a la que no duda en invitar al escenario, provocando los aplausos del público. «Este es mi gran sueño», dice la chica emocionada. Ambas cantan unas líneas de la mencionada balada y antes de retirarse, la chica expresa a Kylie algo al oído. La cantante no nos lo cuenta pues es «privado», pero al menos sí nos dice, visiblemente conmovida, que «esta es una de las cosas por las que sigo haciendo música».
Y después de esto continúa la fiesta con el «bip bip» de ‘The Loco-Motion’, el apoteosis de ‘All the Lovers’ con la explosión de confeti de rigor y el bis con ‘Dancing’ -el único tema de ‘Golden’ presente en el setlist- y por supuesto el gran hit final: ‘Spinning Around’ cierra por todo lo alto un show de pop implacable, sin a duras penas altibajos (¿por qué sigue cantando ‘Kids’?) y solo al alcance de una estrella como Kylie que ha hecho del pop un arte con todas las letras.
Tras dejarnos Kylie sin respiración, es el momento de descansar viendo a Jorge Drexler. Siempre un placer ver en directo a esta gran mente del pop de cantautor que sabe hacerte bailar con ‘Silencio’ tanto como emocionar con sus conmovedoras baladas. Durante el concierto, Drexler dedica un tema a Bolivia en recuerdo a sus padres, que, cuenta, desembarcaron allí en 1939 huyendo de la Alemania nazi, y también tiene un momento para recordar al gran Joâo Gilberto, fallecido este mismo sábado.
Como Vetusta Morla, Love of Lesbian es otro de esos grupos que has visto en todos los festivales, pero que no acusan signos de agotamiento sobre las tablas. Santi Balmes y sus músicos llenan completamente el escenario (cuento al menos 11 músicos) y las almas de la gente con sus canciones más emblemáticas. En un momento del concierto aparece Marc Dorian para cantar con Balmes (devolviéndole el favor, pues Balmes ya se había pasado por el show de Dorian horas atrás). El grupo celebra los 10 años de ‘1999’ pero su repertorio repasa toda su carrera, confirmando que es experto en componer un tipo de canción muy concreto: apoteósica, de esas que poco a poco van hacia el clímax y explotan. Es decir, propia de un final de concierto. Todas o casi todas las canciones cantadas por Love of Lesbian en este show parecen la última, la típica que cierra por todo lo alto. ‘La noche eterna’, ‘Incendios de nieve’, ‘Segundo asalto’, ‘Club de fans de John Boy’… Un regalo para fans seguro, pero puede resultar algo cansino que todo el rato te parezca estar presenciando el final culminante de un concierto. Es la fórmula que le ha funcionado al grupo y que sin duda ha producido canciones muy conmovedoras. ¿Pero realmente su repertorio no permite un show, no más épico, porque eso ya lo es de sobra, pero sí un poco más dinámico?