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Nine Inch Nails / Bad Witch

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Trent Reznor y Atticus Ross, compartiendo ahora liderazgo creativo en Nine Inch Nails tras su fructífera alianza en el campo de las bandas sonoras, se esfuerzan en que se considere ‘Bad Witch’ como un álbum, a diferencia de los EPs previos que conforman esta trilogía (‘Not The Actual Events’ –2016– y ‘Add Violence’ –2017–), cuando en todos los casos se trata de discos de pocas canciones (6 tiene este, por las 5 de aquellos) y corta duración (30 minutos dura ‘Bad Witch’, ante los 21 y 27 de ambos discos anteriores). Quizá se deba al cerrado discurso apocalíptico de esta obra, que considera conceptos científicos como la Teoría de Cuerdas o la física cuántica como cuentos chinos similares a la idea de Dios, y a la especie humana y sus avances como una anomalía, una mutación accidental y fallida de unas bestias. Una idea interesante, planteada con la habilidad visual que el dúo, como muestran sus premiadas BSOs, posee. Pero que no alcanza una altura similar en lo musical, alternando momentos fabulosos con otros que dejan ver cierta aura de vendedores de humo.

Entre lo mejor, sin duda, está esa vena post-jazz digna del último Bowie que, apuntalada por ambientes sucios, bajos musculosos y saxos extraterrestres, mostraban en el apabullante avance ‘God Break Down The Door’, una de las canciones más valientes y sorprendentes de Reznor en mucho tiempo. Una faceta interesante en la que redundan también en la instrumental ‘Play The Goddamn Part’ y que, ojalá, sea una base de crecimiento futuro. Tan vibrante como estas es ‘Shit Mirror’, la canción más “fácil” de NiN en años, una suerte de vampirización de los Primal Scream más desbocados, unos MC5 zombies.

Al lado de estas, ‘Ahead of Ourselves’, aunque vertiginosa, ofrece la versión más reconocible (y previsible) del proyecto, aunque lo peor de ella no es que no sorprenda sino lo corta de ideas que parece. En una tesitura distinta, la ambiental-instrumental, ‘I’m Not from This World’ también parece un relleno prescindible, aún logrando algún momento de tensión. Algo parecido a lo que sucede en ‘Over and Out’: aunque satisface gracias a su melodía pegadiza (una suerte de bucle en el que Reznor canta que el tiempo se agota y no sabe a qué espera para prenderle fuego a la mentira de la sociedad supuestamente evolucionada et al) y parezca que algo importante va a ocurrir con esa hipnótica línea de bajo en torno a la que van y vienen sintetizadores ambientales, xilófonos free-jazz y guitarras o saxos rebosantes de feedback, cuando terminan sus casi 8 minutos la sensación de mascarada, de grandilocuencia sin fondo, es palpable. Mezcla de sensaciones encontradas, en fin, en este “álbum” de Nine Inch Nails que, si bien no llega todo lo alto que podría, al menos sí da suficientes señales de que el proyecto está lejos de haberse agotado. Y, desde luego, hace pensar que si en lugar de esta ambiciosa trilogía se hubiera concentrado en crear un gran álbum, hubiera sido factible. Mimbres había.

Nine Inch Nails actúan este sábado, 14 de julio, en Mad Cool 2018.

Calificación: 6,6/10
Lo mejor: ‘God Break Down The Door’, ‘Shit Mirror’, ‘Play The Goddamed Part’
Te gustará si te gusta: el último Bowie, los Primal Scream más salvajes y las BSOs de Reznor & Ross.
Escúchalo: Spotify

La comunión de The xx y la energía de David Byrne superan a la técnica y la lluvia en Bilbao BBK Live

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Tras una notable jornada de jueves, con Florence + The Machine y Childish Gambino a la cabeza, el viernes en Bilbao BBK Live se anticipaba igual de suculento con la presencia de The xx, The Chemical Brothers, My Bloody Valentione, David Byrne… La lluvia, muy persistente a ciertas horas, dificultó en parte el disfrute de la jornada. Pero la música, en este caso, logró minimizar lños efectos de la meteorología.

King Gizzard & the Lizard Wizard, de gira por sus últimos cinco discos (!) que sacaron el año pasado, se encargaron de crear una atmósfera psicodélica y envolvente justo mientras atardecía. ‘Murder of the Universe’ y ‘Polygondwanaland’ fueron los dos álbumes que más se escucharon, especialmente el primero. Su directo es impecable gracias a los cuidadísimos instrumentales (algunos guitarreos realmente mágicos) y a la sugerente voz de Stu Mackenzie. Sonaron todo el tiempo con una fuerza contagiosa. Uno de los mejores momentos fue ‘Rattlesnake’, de las más cantadas y vividas por el público, en torno al final del concierto. Fernando García.

El muro de ruido y distorsión de My Bloody Valentine me sirvió de arranque para un viernes que se avecinaba complicado debido a la lluvia y el grupo de Kevin Shields se beneficio de tocar pronto, pues el mal tiempo no llegaría hasta pasado el concierto de The xx. El grupo armó un concierto de shoegaze tan hipnótico como las visuales psicodélicas que lo acompañaban, aunque yo esperaba dos cosas: que las guitarras fueran más apabullantes, más brutales, y también que las canciones se reconocieran un poco mejor. Sobre todo al principio, los temas se diluían en una masa de guitarras distorsionadas que cuesta imaginar fascinando a alguien que se topa por primera vez con el grupo. ¿Quizás la esencia del arte de My Bloody Valentine se encuentre sobre todo en los discos? ¿Quizás el escenario exterior del BBK no les hizo demasiada justicia? En cualquier caso, fue un placer ver en directo –en mi caso por primera vez– a estos tótems del indie cuya influencia se sigue alargando hasta nuestros días. Jordi Bardají.

El de David Byrne fue uno de los conciertos más sorprendentes del festival. No había demasiada gente en el escenario Heineken, lo más probable es que fuese debido a la lluvia que no dejaba de caer constantemente, pero aún así, quienes quedaban estaban entregados por completo a su show. La escenografía era de lo más sencilla, pero también una apuesta bastante radical: simplemente había una suerte de cortina gris que cubría el fondo y los laterales del escenario, encerrando así a Byrne y su banda (orquesta, bailarines, coristas) -todos trajeados- en un espacio casi lynchiano. El setlist incluyó una perfecta mezcla entre canciones de Talking Heads (‘Blind’, ‘I, Zimbra’, ‘Slippery People, etc) y las suyas en solitario, prestando especial atención a su último disco ‘American Utopia‘, del que sonaron temas como ‘I Dance Like This’ o ‘Everybody’s Coming to My House’. Además hubo covers como la reivindicativa ‘Hell You Talmbout’ de Janelle Monáe y, se acordó de rescatar ‘I Should Watch TV’, de su disco junto a St. Vincent. El concierto fue divertidísimo. A sus 66 años, Byrne transmite una energía brutal. Estuvo todo el tiempo sin parar de bailar, y eso que tenía una coreografía específica para cada canción. Además, instrumentalmente también sonó perfecto, puro buen rollo. Fernando García

¿Abucheos en un concierto de The xx? ¿Me he equivocado de concierto? Pero pasó. Debido a unos problemas técnicos relacionados con la iluminación y pantallas del escenario, The xx salieron media hora más tarde de lo previsto. No fue culpa suya, pero la espera mató un poco el “mood” inicial, que por suerte se restauró en cuanto Jamie, Romy y Oliver -quien tuvo el detalle de disculparse por la demora- salieron al escenario para presentar ‘I See You‘ y el resto de grandes temas de su repertorio. Curiosamente ‘Intro’ sirvió de cierre, una decisión casi tan absurda como que esta sea prácticamente su canción más famosa, sobre todo porque ‘On Hold’ sonó inmediatamente antes y hubiera sido una mejor clausura. En cualquier caso, clásicos como ‘Crystallize’, ‘Islands’ y ‘Say Something Loving’ emocionaron como siempre, y el grupo alternó momentos intimistas (esa ‘Performance’ interpretada únicamente por Romy) con el baile desbocado de Jamie xx, que convirtió el concierto del grupo en un vibrante DJ set. Hubo canción dedicada a la comunidad LGTBI+ –’Fiction’–, debido a que Oliver contó haberse perdido el Pride, uno de sus días favoritos, en Bilbao, y sobre todo una gran comunión con el publico. The xx se mostró agradecido por la semana que ha pasado en la ciudad y, pese a algún contratiempo –los problemas técnicos, la lluvia–, quedó claro que el público compartía ese agradecimiento. Jordi Bardají.

The Chemical Brothers, volvieron a ofrecer un espectáculo audiovisual de primera categoría, como siempre nos tienen acostumbrados. Afortunadamente, no fue exactamente el mismo que el de la gira de ‘Born in the Echoes’, hace ya dos años. Los visuales en su mayoría cambiaron aunque hubo ideas e imágenes recicladas. Muy oscuros en la primera parte del concierto, donde se podía ver a personas dentro de una bañera, intentando liberarse mientras sonaba ‘Free Yourself’, o un fotograma de la cara de un payaso diabólico colándose entre la representación de siluetas anónimas con luces. El setlist incluyó los grandes temas de los Chemical como ‘Hey Boy, Hey Girl’, ‘Do It Again’, ‘Galvanize’ y se puede meter ya en esta categoría, ‘Go’. Y cerraron con su habitual mix de ‘C-H-E-M-I-C-A-L’ y ‘Block Rockin’ Beats’. Sin duda, un show digno de ver y escuchar, donde cualquiera que les vea por primera vez va a quedarse impresionado, y quienes ya les hayan visto más veces, encontrarán nuevos motivos para querer repetir otra vez. Fernando García

Foto de David Byrne, Tom Hagen; foto de The xx, Jordi Vidal; ambas cedidas por Bilbao BBK Live; foto de The Chemical Brothers, tomada del perfil de Bilbao BBK Live en Facebook, sin acreditar

Massive Attack cancelan, Arctic Monkeys reafirman su tiro en el pie y los noveles sorprenden en Mad Cool

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Foto de Andrés Iglesias para Mad Cool Festival

La segunda jornada de Mad Cool se desarrollaba con total normalidad, incluso dejando atrás las colas en las barras de bebida más o menos hacia las 22.00 (¿cuando los guiris ya no pueden más, quizá?). Sin embargo, algo terminaba ensombreciendo la noche del viernes. Massive Attack, que tenían que salir a escena a las 1.45 en coincidencia con Franz Ferdinand, no aparecían en el escenario que les correspondía, la carpa cubierta The Loop, de pequeño tamaño, donde el día anterior nos había extrañado ver a Justice. El grupo no salía ni a su hora, ni un cuarto de hora después, ni media hora después, ni una hora después. No hay 3G, ni 4G en el recinto de Mad Cool, por lo que nadie sabía lo que pasaba, pero a eso de las 3.00 en la zona de prensa sorprendía ver que tampoco había ningún tipo de información en redes.

Finalmente se proyectaba un mensaje sobre la cancelación pasadas las 3 de la mañana y se enviaba un comunicado a la prensa: «Massive Attack ha cancelado su concierto en Mad Cool Festival, programado para celebrarse en The Loop, achacando que el sonido del escenario donde en ese momento actuaba Franz Ferdinand molestaba para la realización de su show. Desde la Organización hemos hecho todo lo posible para retrasar horarios a otras bandas y buscar una franja horaria donde Massive Attack estuviesen cómodos, pero la decisión unilateral de la banda ha sido cancelar su show. Desde Mad Cool pedimos disculpas a todos los asistentes por las molestias que esto haya podido causarles».

Era raro, ciertamente, ver a Massive Attack en ese espacio tan reducido y cubierto cuando hace tiempo que en festivales suelen actuar en grandes espacios, pero también hay que decir que el volumen de Franz Ferdinand, que hacían su típico show arrancado y terminado por hits (de ‘Do You Want To’ y «Matinée» a ‘This Fire’) tampoco estaba siendo precisamente atronador. Sí muy festivo y celebrado, similar al visto el año pasado en Dcode, donde ya interpretaban unas 4 canciones del notable ‘Always Ascending’, con el añadido de que Alex Kapranos invitó a la gente a ocupar la desierta, siempre absurda, zona VIP.

Tras la cancelación de Massive Attack, el regusto que dejaba la jornada finalmente era agridulce, pues Arctic Monkeys también habían decepcionado. Ignoro cómo sonó su show en La 2 en directo, que convertía en TT «Artic Monkeys» (sic, así aparecía en la programación de RTVE), porque una cosa es el sonido de la mesa y otro el que oye el público. Y el que escuchamos nosotros fue mucho más descafeinado que en otras ocasiones, lejos de los conciertazos que en potencia sonora se han marcado otros años. Sí puede decirse que su show de proyecciones en blanco y negro era elegante, y que Alex Turner se comportó, pero tampoco su repertorio fue nada brillante. Ni ‘Four Out Of Five’ funcionó como «opener» ni consiguieron terminar de levantar al público ni ‘Brianstorm’ ni la fantástica ‘Crying Lightning’, que sonó como desganada. Por cada temazo como ‘Do I Wanna Know?’ sonaba un tostón y ni los bises con ‘I Bet You Look Good on the Dancefloor’ y ‘R U Mine?’ lograron arrasar como se esperaba. Los «Monkeys», como se leía en las pantallas, saben hacerlo mejor, pero a su disco difícil han querido que suceda un directo también difícil… sin que hubiera necesidad. Por cierto, ¿fue idea mía o Alex Turner se dirigió a la audiencia en alemán?

La tarde, eso sí, había dejado grandes shows. Comenzamos hacia las siete con Real Estate, que hicieron el esperable concierto mono, centrado en los deliciosos punteos de indie pop ochentero que los caracterizan. El grupo tuvo sus momentos coreables, como ‘It’s Real’ y varios de los integrantes se molestaron en preguntar a la audiencia si estaba pasando un buen fin de semana o si había «disfrutado de Tame Impala o Pearl Jam». Entre los momentos más mágicos, los “impatiently” de ‘Darling’, casi tan bailables como una canción de Phoenix; y el cierre con ‘Talking Backwards’.

Fue uno de los conciertos más divertidos del festival, si no el que más: Sofi Tukker conquistaron con sus batucadas electro a todo aquel que no les conociese (y reafirmaron a quienes ya les conocían). Desde ‘Drinkee’ y los temas de su EP ‘Soft Animals’ a la presentación de su largo ‘Treehouse’ con ‘Batshit’ (movimientos sexuales nada sutiles de Tucker incluidos), y el añadido de temas inéditos que, según la propia Sophie, “acabamos de componer en la carretera”. Teníamos dudas sobre la efectividad de un show de electrónica en la carpa The Loop en mitad de la tarde, y no a altas horas de la noche, pero nada más lejos de la realidad: la diversión y sensualidad de los neoyorquinos funcionaban de maravilla contra el asfixiante calor. Abusaron de pregrabados, sí, pero su objetivo lo consiguieron de sobra.

Tras ellos cambiamos de tercio radicalmente al desplazarnos al escenario Mondo Sonoro para ver a Núria Graham. La cantautora catalana comenzó con un público mucho más humilde, a los que agradeció su presencia, pero a éstos se fueron sumando más personas al terminar el show de Sofi Tukker, a las que deleitó, a pesar de algún problema de acústica, con los temas de ‘Bird Eyes’ y ‘Does it ring a bell?’, como ‘Cloud Fifteen’. No pudimos quedarnos mucho tiempo debido al solape con Snow Patrol, pero sí lo suficiente para verla brillar especialmente en ‘Marianne’, la mejor interpretación vocal que ofreció en el ratito que pudimos quedarnos con ella.

En el escenario principal esperaban Snow Patrol, ya frente a una cantidad de público inmensamente superior. Los irlandeses tienen nuevo disco, ‘Wildness’, y aprovecharon para presentar temas de él, a la vez que repasaban temas queridos por sus fans como ‘Crack the Shutters’ o ‘You’re all I have’. El concierto se hizo por momentos algo tedioso, aunque su frontman, Gary Lightbody, conseguía de vez en cuando arrancarnos una sonrisa en sus intentos por chapurrear el español y mostrarse cercano al público… especialmente cuando, al presentar el single principal de su disco nuevo (‘Don’t Give In’) le falló la guitarra: lejos de disimular, Lightbody hizo partícipies a sus fans. “¿Habéis tenido alguna vez esa típica pesadilla en la que… empezáis a cantar vuestro nuevo single y la guitarra no va? ¿Y tenéis que parar? ¿Enfrente de 60.000 personas?”, bromeó. En cualquier caso, mala suerte y aburrimiento aparte, el ánimo de los presentes se levantó en cuanto comenzaron a sonar los primeros acordes de la infalible ‘Chasing Cars’: Lightbody tuvo a esas decenas de miles de los que hablaba coreando su estribillo.

Hacia las ocho actuaba en el escenario Koko el exitoso James Bay, que alternó momentos de gran energía con alguna balada más folk. Su show tuvo más gancho del que se esperaba y era difícil abandonarlo, ganándose nuestro corazón definitivamente al versionar a Tina Turner, ya que es evidente que faltan referentes rockeros femeninos en Mad Cool. Este año la organización ha vuelto a colgar los cuadros de sus discos favoritos y casi solo hay de músicos masculinos, con alguna excepción como The xx y Arcade Fire. Pues bien: allí todo Dios cantó ‘The Best’.

Goat Girl ofrecieron un concierto de rock medio garajero al término de Núria Graham en el escenario de enfrente de esa carpa pequeña, algo perjudicado por algún acople y por cierta monotonía en el repertorio pese a algún número de trotón bajo bailable. Mientras, la banda de Ben Howard mimaba cada punteo en un show delicado y preciso, quizá más disfrutable en sala pequeña. En busca de un poco de baile, la verdadera reina del atardecer fue Jain con sus canciones apelando al baile o a ser una estrella. En solitario creando samples de voz y guitarra, la artista montó un verdadero fiestón de tintes africanistas en las voces, con una sencilla pero efectiva puesta en escena en la que destacaron singles como ‘Alright’ o ‘Come’. Más minoría que ser mujer en un festival: ser francés. Más artistas del país vecino como Jain, por favor.

A continuación fue el turno de Jack White, cuyo concierto «en azul» (iluminación, proyecciones, motivos) dejando atrás definitivamente el rojo, el blanco, el negro de su vieja banda ya reseñamos el día anterior en Cruïlla. Su show volvió a alternar lógicamente los desvaríos histriónicos de su último disco con los hits de White Stripes y en Mad Cool su sonido y voz fueron centrándose poco a poco, tras un inicio titubeante, para dejar brillar canciones tan divertidas como ‘Connected by Love’.

La importancia del tiempo en el concierto de Perfume Genius fue paradójica: empezó con retraso (no tanto como el «retraso» posterior de Massive Attack) y una sola hora de concierto sabía a poco… pero, por otro lado, el tiempo poco sentido parecía tener en su concierto. No es que se hiciese corto (que también), es que te llevaba a otro mundo, lleno de magia, arte, belleza y sensibilidad. Se suele pensar que se puede ser sensual y elegante, pero no sexual y elegante; Mike Hadreas tira eso a la basura siendo ambas, con movimientos sutiles y a la vez super explícitos en los que puede restregarse el micro por la entrepierna y el culo sin dejar de inspirar delicadeza y, en ciertos momentos, grandiosidad y épica. Desde temas más dramáticos y más íntimos como ‘Valley’, ‘Otherside’, la versión de Mary Margaret O’Hara ‘Body’s in Trouble’, hasta los dos bombazos para cerrar (el single ‘Slip Away’ y la bestial ‘Queen’), el estadounidense se ganó no solo a los que habíamos ido expresamente a verle a él, sino también el respeto del sector duro que fue a hacer sitio para Alice in Chains. Que Perfume Genius es un ídem quedó claro en el que acabó siendo uno de los mejores conciertos del festival.

Mientras Perfume Genius hacía exhibición de su delicadeza, Sampha, también conocido por su buen gusto y sutileza, tiraba más por lo rítmico acompañado por 3 percusionistas (4 con él). El artista ganador del Mercury optó por lo bailable, tirando de los sonidos del underground británico para mover al público, pero también reservó un hueco para interpretar ‘No One Knows Me Like the Piano’ en solitario con un teclado, haciendo totalmente alarde de su voz. Textos: Pablo Tocino, Sebas Alonso.

MØ anuncia nuevo álbum con la popera ‘Sun In Our Eyes’, producida por Diplo

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Cuatro añazos han transcurrido desde que la danesa Karen Marie Ørsted, en el universo del pop, publicara su álbum de debut ‘No Mythologies to Follow’, cuando ya la conocíamos pero aún no se había convertido en la cantante de uno de los bangers más importantes del último lustro, ‘Lean On’ de Major Lazer. El éxito de esa canción, imitada hasta la saciedad, ha influido muchísimo en toda la música de baile desde 2015 hasta ahora. También supuso un espaldarazo para MØ, evidentemente, pero también podría haber sido en cierto modo una losa, puesto que desde entonces se ha hehco omnipresente en incontables singles, colaboraciones y hasta algún EP, pero su carrera como solista se antojaba algo desenfocada.

Ahora parece haber recuperado esa faceta y anuncia su segundo álbum de estudio. Se titula ‘Forever Neverland’ y se publicará el día 19 de octubre. Y, a tenor de su primer single oficial, ‘Sun In Our Eyes’, parece alejarse un poco de la escena de la música dance y sonar abiertamente pop, con unos coros femeninos luminosos como ese “sol en los ojos” que deslumbra a la cantante en su estribillo. Si no nos equivocamos, parece un canto al hedonismo y el amor apasionado como asidero para sobrevivir a la parte amarga de la vida.

Lo más sorprendente de la canción termina siendo el papel de Diplo en la producción –con el que no ha dejado de trabajar desde sus inicios, por otra parte–, puesto que se aleja de moombahton y otros ritmos contemporáneos que suele manejar y realiza un trabajo abiertamente pop que, en todo caso, remite a los temas más accesibles de Santigold. Lo que aún no sabemos, puesto que no se ha anunciado el tracklist, es si los singles publicados por MØ a lo largo de los últimos meses –‘Final Song’ y ‘Nights With You’ en 2017; ‘Nostalgia’ en 2018– tendrán cabida o no en el álbum.

L Kan se debaten entre Rocío Jurado y la “lucha contra el patriarcado” en el reggaeton ‘Yo quiero follar’

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Este viernes L Kan han estrenado una desconcertante canción que, más que eso, es una especie de broma musical de 1 minutos y medio, como bien aclara la coletilla “(canción gag)” que acompaña su sonoro título. ‘Yo quiero follar’, se llama, y es un pseudo-reggaetón con toques dub, en el que Bkan y Okan cantan exactamente eso y un poco más: “yo quiero follar y hacer contigo todo lo romántico”. ¿Ein? Esta frase tan desconcertante tiene una historia detrás aún más desconcertante: al parecer, fue lo que encontró escrito una amiga profesora de Bkan en un ejercicio de una alumna de 6 años en el que debía dedicar un mensaje de amor o amistad hacia otra persona.

“La frase fascinó a L Kan”, dice su nota de prensa, “que andaban a la vez reflexionando sobre si es posible escapar de todo lo que nos han metido en nuestros cerebros sin renunciar a algunas cosas de la cultura popular que molan mucho”. Se refiere a la segunda parte de la canción, la que dice “¿cómo combino la lucha contra el patriarcado con mi devoción por Rocío Jurado?” El vídeo, dirigido por Eli Martín de ProduccionesYPunto, tiene un (forzado) cameo final de entre los muertos.

Después de que nosotros mismos estrenáramos ‘Animal en extinción’, otro nuevo single del ya veterano grupo madrileño, hace pensar que, quizá, estén planeando publicar un nuevo disco próximamente. El próximo 20 de julio, en Contempopránea 2018, quizá presenten alguna de esas nuevas canciones junto a sus temas más conocidos.

«Yo adoro la locura»: Eddie Vedder resume sin saberlo la primera jornada de Mad Cool 2018

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Foto: Andrés Iglesias (Mad Cool).

Mad Cool se enfrenta a su tercera edición con un gran reto: ser el festival más grande del país, con 80.000 asistencias diarias, 30.000 más que el tope de Primavera Sound, dirigido a los más veteranos; o Arenal Sound, dirigido a la muchachada. Su cartel aglutina un sinfín de grandes nombres: Pearl Jam, Nine Inch Nails, Depeche Mode, Massive Attack, Arctic Monkeys, Queens of the Stone Age… y también a última hora se añadieron otros pensados para el público más joven como Post Malone y Dua Lipa. El cartel ha sido reconocido por la prensa europea como «el mejor del año» y el resultado ha sido un sold-out histórico en una ciudad que hace una década apenas podía convocar a 15.000 personas con el magnífico «line-up» de Summercase. Textos: Sebas E. Alonso, Pablo N. Tocino.

Tras los graves problemas de organización vividos en las ediciones de 2016 y 2017 en La Caja Mágica, el traspaso a un nuevo recinto casi el doble de grande parecía venir eso, grande, a Mad Cool… et voilà, el festival se convertía en «trending topic» en el segundo cero debido a las colas kilométricas en los accesos. La desinformación más absoluta campaba a sus anchas a las puertas del IFEMA con una marabunta de gente esperando una cola sin saber qué significaba la misma. Después, tras 20 minutos de caminata, hacia las 19.00 otra cola de más de una hora bajo la solana esperaba a las personas que aún no tenían su pulsera. Hacia las 20.00 la cola era ya interminable y desesperante tanto para la gente que tenía pulsera como para la que no. Tenía gracia que horas después Eddie Vedder, líder de Pearl Jam, se dirigiera al público indicando, leyendo una hoja de papel en castellano: «Un amigo me dijo que en Madrid la gente está loca. Yo adoro la locura. Un abrazo para mis amigos los locos». Desde luego hay que estar un poco loco para volver sistemáticamente a un festival en el que sabes que no te lo vas a pasar bien. Pero no se preocupen. El año que viene traerán, qué sé yo, el holograma de Bowie o a Alex Turner haciendo las canciones de ‘Abbey Road’ con Paul McCartney con motivo de su 50ª aniversario, y allí que estaremos.

La organización ha enviado esta madrugada el siguiente comunicado: «Debido a un problema con la red en todo el recinto, el acceso al Espacio Mad Cool se ha producido con más incidencias de las esperadas en la primera jornada del festival. Lamentamos profundamente las esperas y las largas colas a todos los asistentes. Agradecemos a todo el público la comprensión ante los imprevistos. Estamos seguros de que las dos siguientes jornadas se desarrollarán con total normalidad». Sin embargo, los problemas no terminaban en «el acceso». Como ya es tradición en Mad Cool, era imposible pedir cualquier tipo de bebida o comida durante la hora punta del festival (hasta Pearl Jam, que actuaban de 23.20 a 1.20) sin esperar unos 15 minutos, lo equivalente a 4 canciones. Como patrocinado por Alcohólicos Anónimos, el festival prefiere optar por pocas barras, pocos grifos y camareros totalmente carentes de experiencia que, por mucha voluntad que pongan, no pueden aprender a tirar cervezas con brío en pocos minutos y con la presión de decenas de miles de personas agolpadas en las barras esperando.

A favor del festival hay que aplaudir que el metro abriera toda la noche y pasara cada poquísimos minutos, aunque te llevara únicamente a Nuevos Ministerios, que no es centro, pero es algo. Y muy especialmente la disposición del recinto, cuadrado, no tan alargado como el de Primavera Sound, de manera que no se producían avalanchas ni agobios y presentaba una gran facilidad para cambiar de un escenario a otro muy rápido pese a las decenas de miles de personas convocadas.

Una vez dentro, además, el festival, musicalmente, sí respondió, con buen volumen en los escenarios principales y tan solo las solapaciones que parecen inevitables cuando hay tal coincidencia de grupos tocando a la vez. Pearl Jam han cumplido completamente como cabezas de cartel desde el inicio con ‘Release’, asomando a través de una guitarra solitaria y la inconfundible, preciosa, voz de Vedder, y ‘Elderly Woman Behind the Counter in a Small Town’; hasta el cierre en los bises con la coreada ‘Alive’ y la versión de ‘Rockin’ in the Free World’.

Como para suplir la falta de canciones reconocibles para una parte del público (recordemos que rechazaban hacer vídeos para muchos de sus singles, por lo que no tienen un chorreo de sencillos asociables a la generación MTV como, por decir alguien, Red Hot Chili Peppers), Eddie Vedder se comportó como un líder totalmente cercano y afable, consciente de que es todo un superviviente. Durante ‘Even Flow’ recordó el día en que tocaron esa canción en la Sala Revólver de la ciudad, cuando no eran famosos; usó el castellano para brindar, pero el inglés para decir las cosas importantes con seriedad («el racismo y el sexismo van a morir con nuestra generación»); mostró un vídeo de sus amigos «Luis y Javier» (Tosar y Bardem) contra el acoso; y el espectáculo también estuvo a la altura, primero con las pantallas en un sobrio blanco y negro, para ceder al color al final. Muy complicado contener la emoción en ‘Jeremy’. Qué pronto hablaron Pearl Jam sobre acoso escolar, y mierda, qué vigente sigue su mensaje.

Como queriendo mandar un mensaje sobre la diversidad del cartel, Pearl Jam coincidían casi de pleno -pero no en los últimos 15 minutos- con Post Malone. Cuando se anunció a este en cartel las entradas estaban agotadas, por lo que su público, más joven, con menos poder adquisitivo y menos posibilidades de gastarse 200 euros en un abono, se tuvo que quedar en casa. Era algo extraño ver a tamaño número 1 mundial actualmente actuar para tan pocos miles de personas, pero lo cierto es que tampoco había mucho que ver u oír. Como para quedarse todo el caché él solo, Post Malone vino sin músicos, MC’s, bailarines, ni montaje, le dio a los pregrabados, cantó algo sobre ellos de vez en cuando, habló un poquito de ser uno mismo, tocó un poquito una guitarra acústica, y andando. El artista se mueve mucho, pero se han visto montajes más caros en La Riviera, ¿verdad, C. Tangana? Eso sí, la reacción ante canciones como ‘rockstar’ o ‘Congratulations’ fue colosal. No se puede negar que es «la voz de una generación».

A primera hora de la tarde, Eels ofrecían un buen concierto de rock ‘n’ roll, materializado en canciones nuevas, como ‘Bone Dry’, y viejas, como ‘Flyswatter’. Bailando ese rock de manera deliberadamente torpe, no se sabía si Mark Everett era una revelación que había envejecido demasiado pronto o una vieja gloria que aparentaba 30 años menos, pero esa primera parte del show fue muy entretenida, con el artista pidiendo permiso para estrenar sus nuevas castañuelas y bromeando sobre la pérdida de la virginidad de uno de sus músicos. La presentación de los mismos se hizo algo tediosa, pero la cosa volvió a remontar con el reciente single ‘Today Is the Day’. Quizá hubo demasiados altibajos en la interposición de baladas (incluso acabó con una de ellas), pero alguna fue muy de agradecer como la preciosa ‘That Look You Give That Guy’.

Menos multitudinario pero con más encanto, el concierto de Lali Puna hacia las 20.00, a los que hacía unos 15 años que no podía ver en directo. El grupo alemán no ha perdido su magia. Sus conciertos, como sus discos, arrancan fríos, pero poco a poco van tornándose celestiales gracias a los sutiles crescendos que van conformando la batería junto al juego de sintetizadores. La interpretación de ‘Micronomic’ fue realmente cautivadora, y también funcionaron muy bien inmediatamente después ‘Scary World Theory’ (no, el escenario trasero no molestó tanto como anunció Valerie) y esa versión tan improbable de ‘The Bucket’. Al final el grupo se llevó una considerable ovación del público asistente a la carpa cubierta The Loop y se fue con una sonrisa de oreja a oreja. Alegría.

Hacia las 21.00, Leon Bridges llenaba uno de los escenarios medianos de público, asistido por una banda de unos 5 músicos más un par de coristas con bastante protagonismo para sus canciones clásicas de soul, sin que allí nadie le desluciera. Siendo el único vestido de blanco, bailando y sobre un letrero en el que se leía con tipografía enorme «LEON BRIDGES», el cantante se mostró inquieto y cómodo sobre las tablas, si bien tampoco se termina de ver ese torbellino sobre el escenario que eran referentes como James Brown. La gente se dedicó a bailar rock’n’roll clásico durante su bonito set, que decidió cerrar con una versión intimista de ‘River’ en la que su guitarra eléctrica resultó casi inaudible. Aroma a clásico y cercanía en todo momento, y muy pocos guiños a la modernidad que ha dejado caer en su segundo disco.

El caos organizativo para entrar nos impidió ver el concierto de Fleet Foxes como pensábamos, pero pudimos llegar para los últimos minutos. Se notaba eso también en la cantidad de gente que estaba disfrutando del folk de la banda de Seattle, bastante menos de lo esperado para un grupo de estas características; gran parte del público seguía atascado en los accesos. En cualquier caso, los autores de ‘Mykonos’ se mostraron entregados aún con un público menor.

Mis pies acabaron molidos anoche después de tantas caminatas, esperas eternas y odisea para volver a casa, pero no sé si los pies de Diego Ibáñez terminaron mejor: el cantante de Carolina Durante no paró de saltar durante el tiempo que duró el concierto, transmitiendo su pasión al público. “Es nuestro primer festival grande”, comentaban ilusionados. Los madrileños presentaron en el escenario Mondo Sonoro sus dos EPs, ‘Necromántico’ y ‘Examiga’, además de la reciente canción sobre el mundial ‘El Himno Titular’ -“que sepáis que hoy ha versionado esta canción Amaia de España” comentaron- y de varios temas inéditos. Uno de estos inéditos parece ser ‘Cuídame como a tu perro’ (“quiero que me mires como miras los desastres que se emiten por la tele y que finges que te importan”: queremos versión de estudio YA) y otro es sobre Instagram, con la repetición de “fiesta de disfraces en las pantallas” y la curiosa frase “hola, soy Mikel, sí, el otro día vi una foto tuya de tu perro y…” (no tenemos ni idea de quién puede ser ese Mikel, seguro que vosotros tampoco). Por supuesto, no faltaron ‘En verano, Ornitofilia’, ‘Niña de Hielo’ (la mejor del EP según Martín, y estoy de acuerdo), ‘300 Golpes’, y con ‘Cayetano’ optaron por una estrategia arriesgada: no cerraron con el que es su mayor hit por el momento, pero no hubo una desbandada de gente al acabar la canción. Los asistentes se quedaron a despedirles en condiciones y darlo todo con los “ya va siendo hora de volver a casa” de la fantástica ‘La Noche de los Muertos Vivientes’. Lo cual supone una bofetada a todo el que piense que Carolina Durante van a ser unos one-hit-wonder: su proyección es enorme, y quedó claro que necesitan un escenario mayor porque anoche sencillamente se lo comieron.

Lo de Tame Impala no son pantallas, es un viaje a otro espacio-tiempo. Un montaje de cabeza de cartel de proyecciones coloridas y psicodélicas, pero optimistas, celestiales, en un repertorio en el que enseguida aparece uno de sus mayores hits, ‘Let It Happen’. Es su primer concierto en casi un año, el máximo tiempo que han estado sin tocar, según explicaba el propio Kevin Parker. “Lo sentimos, no volverá a pasar”, indicaba. Aunque hubo hueco para temas anteriores como ‘Alter Ego’, el álbum estrella del setlist fue sin duda ese ‘Currents’ del que esperamos que haya pronto una continuación, con tiempo para, entre otras, ‘Eventually’, ‘New Person Same Old Mistakes’ y probablemente la más celebrada: ‘The Less I Know the Better’, que puso a bailar a todos los asistentes, incluso a los que disfrutaban del show más relajados (había más hierba en ese concierto que en todo el césped del Mad Cool). Parker tuvo también palabras para MGMT, a los que animó a ver más tarde. Y no tenía que decirlo dos veces: cuando nos despedimos de sus riffs psicodélicos (y, de nuevo, de esas geniales pantallas), ya estábamos salivando con la psicodelia que nos esperaría después con los autores de ‘Flash Delirium’.

Yo La Tengo, en coincidencia absoluta con Tame Impala, contentaron a sus miles de seguidores en el Koko Stage, quizá relegados por lo difícil del disco que han sacado este año, quizá porque hace tiempo que no son la banda más hypeada del momento. Pero siguen siendo tan monos y enérgicos como siempre y el grupo lo dio todo, dando prioridad a los bucles infinitos de ruido y tensión, extendiendo las pistas hasta la extenuación sobre todo en el tramo final. Lo bueno es que lograron meter en sus loops a todo el público, al que podría haber dado por echar de menos la interpretación de un número mayor de canciones en lugar de tanta recreación en las guitarras, pero no hubo lugar. Lo que sí hubo fue adorables momentos para los ritmos kraut de ‘Autumn Sweater’ y para el protagonismo vocal de Georgia Hubley en ‘Shades of Blue’, aunque el protagonista total fue un Ira Kaplan que incluso se tiró al público a sus 61 años. Es una gozada saber que siguen siendo los mismos.

Hay una carpa electrónica en Mad Cool y a todas luces fue un error programar en ella a Justice a la 1.35 de la madrugada. Aquello estaba petado, a duras penas conseguimos ver la mítica cruz del grupo y de lejos, aunque la fiesta de EDM con lo de “We are your friends” y ‘D.A.N.C.E.’ estaba asegurada. Suponemos que el grupo tocó donde y cuando pidió, pero habría sido lo ideal que actuaran a las 4.30 y en un escenario gigante, dando tiempo a que abrieran todas las líneas de metro. ¿Por qué no abrir hasta las 6 cuando estás en medio de la absoluta nada?

El último concierto digno de destacar fue el de MGMT, definitivamente reconciliados con su estatus de grupo masivo con la inclusión en su repertorio en el primer tercio de ‘Time to Pretend’, hacia el final de ‘Kids’, pero también otras canciones muy queridas de su repertorio como el reciente hit ‘Me and Michael’, ‘Electric Feel’ o ‘When You Die’. Temíamos que, a las 3 de la mañana, durmieran a las vacas si hacían uno de sus setlists caprichosos, pero en absoluto: hubo electro, hubo mucho color en las proyecciones entre el pop y la psicodelia, hubo una puesta en escena simpática, hubo buen sonido y al final casi que salimos quejándonos más bien de lo contrario: de la ausencia de ‘Congratulations’ (una canción acústica). Ya lo dice Eddie Vedder, en Madrid, todos locos.

Ready for the Weekend: Ariana Grande, Suede, MØ & Diplo, Yung Beef, Dirty Projectors, L Kan…

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Tras una pasada semana un tanto extraña, con pocos álbumes nuevos y sorprendentemente pocos singles realmente relevantes, parece que este viernes se normaliza en cuanto a lanzamientos. Sin duda, el lanzamiento más importante del día es el segundo single oficial de ‘Sweetener’, el próximo álbum de Ariana Grande, que se suma a otros singles importantes lanzados en los últimos 7 días, como son los de Childish Gambino, John Grant, Twenty One Pilots, The Lemon Twigs, Prophets of Rage, Beak>, Tom Petty o Pi Ja Ma.

Y hoy nos hemos despertado con novedades de Suede, MØ & Diplo (se trata del primer single del nuevo disco de la danesa), Tinashe, L-Kan, Dominique A (adelanto del segundo disco, el acústico, que publicará este año), Yung Beef, Cigarettes After Sex, Mary J. Blige, Benny Blanco (con Khalid y Halsey), Norah Jones, Mudhoney, Alessia Cara, Capital Cities, Metric, Cruz Cafuné, The Black Eyed Peas, All Saints, Totally Enormous Extinct Dinosaurs, Madeleine Peyroux, Alejandro Escovedo, Bejo, Meg Myers, The Internet, Rich The Kid, LOWLIGHT (junto a Kaydy Cain y D’Valentina), Jupiter Lion, Alex Da Kid junto a Jorja Smith, H.E.R. y Rapsody, One Path, Parcels o Dillon Francis & De La Ghetto. También incluimos otra de las varias canciones que estrenaron hace 7 días Big Red Machine, el grupo de Bon Iver con Aaron Dessner de The National, y el atractivo nuevo single del interesantísimo grupo cuasi-infantil Honey Hahs.

La semana no es precisamente coja en cuanto a nuevos álbumes: hay unos cuantos y de bastante interés. Están los nuevos álbumes de Dirty Projectors, Deafheaven, The Jayhawks, Rick Astley, Luluc, Wet, Not3s, Body/Head (proyecto de Kim Gordon, ex-Sonic Youth) y Fraser A. Gorman, además del debut largo del canadiense Black Atlass y EPs de joan y Sigrid. Y, por último, la jornada va bien servida además de rarezas y curiosidades: comenzando por la reedición del debut de los franceses Polo & Pan (incluyendo un remix de Superorganism), y siguiendo por los remixes de ‘Mi cama’ de Karol G junto a J Balvin y Nicki Jam o el de Cassius sobre ‘Always Ascending’ de Franz Ferdinand, la aportación del imponente Jacob Banks para la BSO de la película ‘The Equalizer 2’, y concluyendo por dos versiones fantásticas: la de ‘A Whiter Shade of Pale’ a cargo de Rhye, y la de ‘Running Up That Hill’ por parte de First Aid Kit, ambas exclusivas de Spotify.

Amaia, ganadora de OT 2017, da un empujón a ‘El himno titular’ de Carolina Durante

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Ayer por la noche comprobamos cómo nuestro artículo sobre la cachonda ‘El himno titular‘ de Carolina Durante recibía un número inusitado de visitas. ¿A qué se debía, si España fue patéticamente eliminada del Mundial de Rusia en octavos de final ante los anfitriones? ¿Sería que al fin Álvaro Odriozola, anti-héroe señalado en el estribillo de la canción, estaba siendo presentado como nuevo jugador del Real Madrid? Nada que ver.

La razón era que Amaia Romero, Amaia de España, Amaia de OT –llegará un día en que sea Amaia sin más, ya lo veréis– había interpretado una versión de este single del grupo madrileño en su Stories de Instagram. Apenas 15 segundos en los que la escuchamos cantar dulcemente su estribillo sobre los acordes arpegiados por una guitarra acústica y que, a buen seguro, habrán impulsado las escuchas en streaming y visualizaciones de su vídeo en Youtube. Aún así, aún le queda mucho para acercarse no ya a su mayor hit, la gran ‘Cayetano‘ (con casi medio millón de streams), sino a su siguiente tema más escuchado, ‘La noche de los muertos vivientes‘ (con más de 126.000 escuchas).

Tras haber actuado en el pasado Primavera Sound junto a The Free Fall Band, un buen show en el que desgranó descomplejadamente canciones de M-Clan, Beatles, Mercedes Sosa o Arcade Fire, se anunció que hará un nuevo concierto de las mismas características en Madrid. Será el 28 de julio en el Teatro Real de Madrid, y las entradas se agotaron del todo en apenas unas pocas horas.

Jack White brilla en azul en la jornada inaugural de Cruïlla 2018

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Fotos de Jack White y Bunbury, de las redes sociales de Cruïlla (sin acreditar)

La primera jornada del Cruïlla 2018 fue de calentamiento, con sólo tres conciertos. Aún así el recinto mostró una buena entrada. Arrancó Seasick Steve, que mostró una imaginería americano-sureña de lo más cañí; en formato trío, con pintas de camioneros red necks y él sentado en la clásica mecedora del porche. La música que desplegó le iba a la zaga; hard-blues tosco y pantanoso, con la batería aporreada. Steve iba trajinando una botella de vino y haciéndose traer las guitarras. Sólo se levantó para acercarse al foso y subirse una muchacha al escenario para que le hiciera de apoyo moral en el único tema que rompió el ritmo, ‘Walkin Man’, una sentida balada de amor muy en la línea de M. Ward. La cara de la chica eras de pasmo aunque, en favor de Steve, diremos que al menos no se mostró baboso. Tras devolverá de nuevo al foso, reemprendió el blues rocoso hasta el final. Un concierto divertido, aunque muy uniforme.

La estrella de la noche, claro, era Jack White. El suyo fue show en azules; la vestimenta de White y la mayoría de juegos de luces y proyecciones eran de ese color, en la línea de la portada de su último disco. Y aunque ‘Boarding House Reach’ parece un desvarío de retazos y sonoridades, su concierto fue recio, de puro y clásico rock, con su guitarra presidiendo y la batería dominando, muy por encima de los dos teclistas que le acompañaban y un repertorio que picoteó en sus diferentes etapas. Tras una intro de puros redobles ledzeppelinianos, ruido y distorsión, abrió con ‘Over and Over and Over’ para, enseguida, pasar a los White Stripes de ‘Hotel Yorba’, muy poco reconocible, endurecida pero igualmente dicharachera. De hecho, estiró las canciones, jugó con ellas y las iba usando para sus demostraciones sónicas y sus virguerías a la guitarra. Otras las hacía breves y las finalizaba abruptamente. Sólo hubo un pequeño momento de ruptura cuando sonó una caja de ritmos muy de los ochenta antes de tocar ‘That Black Bat Licorice’, que supuso el rápido regreso al stoner rock. La multitud, por eso, enloqueció con otro clásico de The White Stripes, ‘The Hardest Button to Button’ y la acompañó con palmas. Quizás mi momento favorito fue ‘We’re Going to Be Friends’, en que Jack abandonó la guitarra y rompió la dinámica hardrockera para interpretarla. Un breve respiro, porque enseguida retornó a los solos. ‘Connected By Love’ sonó algo menos histriónica, bien ejecutada, sin alcanzar del todo el gracioso desvarío de la original (se echaron de menos los coros) aunque la pausa confesional y el retorno desatado resultaron la mar de divertidos. Hubo muchos cambios de guitarra y mucha furia rock de protagonistas… excepto en ‘Would You Fight for My Love?’, en que los reyes fueron unos magníficos audiovisuales de estatuas en 3D, una de las pocas concesiones al concepto de show más allá de los riffs. Y para riff, claro, el de ‘Seven Nation Army’, con el que cerró el concierto, en una versión menos bruta , más psicodélica y larga. Festival de “lolololos” entre el público, las pantallas mimetizando los efectos de su famoso videoclip, Jack White dándonos lo que esperábamos de él. Todos contentos.

El que podría dar lecciones de frontman a casi todo el mundo (Jack White incluido) es Bunbury. Juncal, enérgico, todo un dandy, acompañado por una portentosa banda que lucía aspecto de homeless bohemios. Tras abrir con ‘La ceremonia de la confusión’, nos anunció que haría un recorrido por todo su repertorio. ‘Actitud correcta’, con rebordes prog, fue recibida ya como si uno de sus clásicos se tratara. ‘Expectativas’ tuvo un inmejorable trato de favor, aunque personalmente me quedo con la relectura a lo Waterboys’ de ‘Mar adentro’. Enrique la sigue cantando con las mismas inflexiones, la misma potencia. Absolutamente pletórico.

‘Mary Shelley’, un biopic con más costurones que el monstruo de Frankenstein

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Mary Wollstonecraft Shelley empezó a escribir ‘Frankenstein’ en Villa Diodati con dieciocho años. Su futuro marido, Percy B. Shelley, tenía veintitrés. John Polidori, el otro de los invitados que escribió su “historia de fantasmas” (‘El vampiro’) en la célebre velada, tenía veinte. Lord Byron, el anfitrión, veintiocho. Esta reunión, tantas veces representada en el cine (‘La novia de Frankenstein’, ‘Remando al viento’, ‘Gothic’…), alumbró dos mitos del género de terror: el monstruo de Frankenstein y el vampiro. Pero también tuvo mucho de fiesta veraniega de adolescentes adinerados.

Haifaa al Manssur, la directora saudita que se dio a conocer hace cuatro años con ‘La bicicleta verde’, la primera película dirigida por una mujer en su país, acierta en desmitificar esta reunión, en quitarle pompa decimonónica e insuflarle energía adolescente. Sus protagonistas están retratados como posiblemente fueron: veinteañeros apasionados que, en aquel verano “sin verano” de 1816, entre tragos de alcohol y gotas de láudano, hablaron sobre sentimientos, emociones y, de vez en cuando, poesía.

Sin embargo, la directora se queda corta en su empeño. ‘Mary Shelley’ parece enunciar una relectura en clave pop y feminista de la creadora de Frankenstein y del movimiento romántico inglés. La sensibilidad contemporánea con la que están caracterizados los personajes, desde la lánguida y empoderada Mary (Elle Fanning) a un Shelley con pose de instagrammer y un Byron casi como estrella del rock del siglo XIX, parecen apuntar en esa dirección. Pero no. Más que un biopic tipo ‘María Antonieta’, de Sofia Coppola, ‘Mary Shelley’ se acaba pareciendo a una de esas muchas biografías femeninas que se han estrenado últimamente. A retratos muy convencionales sobre figuras excepcionales como ‘Paula’, ‘Marie Curie’ o ‘Lou Andreas-Salome’.

Como el monstruo de Frankenstein, este biopic necesita varios calambrazos que le insuflen vida. Ni su preciosista ambientación, su elegante escritura visual o su loable discurso reivindicativo lo consiguen. Las enormes carencias del reparto (más que una competición a ver quién escribe el mejor cuento de terror, parece una a ver quién actúa peor), una música que parece un rotulador fosforito (de tanto subrayar), y un afán didáctico de Wikipedia, hacen que queramos que aparezca Igor y entierre esta película en un cementerio decimonónico. 5.

Weezer, primeros confirmados para Bilbao BBK Live 2019

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Cuando apenas acababa de dar comienzo el festival, en las primeras horas de la edición 2018, Bilbao BBK Live anunciaba el primer gran nombre confirmado en su cartel del año 2019. Se trata de Weezer, que además se encargaban de informar ellos mismos a través de un tuit.

“España, os vemos en Bilbao BBK Live el próximo julio 😎”, refiriéndose no al corriente, obviamente, sino al mismo mes del año que viene. En principio, Weezer presentarán ‘Pacific Dream’, el disco que publicaban a principios de este mismo año. Sin embargo, habida cuenta de su frecuencia creativa (‘The White Album’ data del verano de 2016) quién sabe si no tendrán ya nuevas canciones entre manos.

Lo que sí tendrán, seguro, es un nuevo éxito bajo el brazo, aunque no sea de su propia firma. Como hemos contado recientemente, Weezer se han anotado su primera entrada en 9 años en la lista de singles Billboard Hot 100 con ‘Africa’, la versión del grupo AOR Toto que comenzó siendo una broma de Twitter pero que, tras prestarse a seguir el juego, ha supuesto un nuevo e inesperado hit para el grupo comandado por Rivers Cuomo.

Netta: «Posicionarme políticamente sería arruinar algo puro que está libre de propaganda»

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Netta se convertía el pasado mes de mayo en la ganadora del Festival de Eurovisión por Israel, gracias a un ‘Toy’ que se ha viralizado sobre todo a través de Youtube, donde suma más de 80 millones de reproducciones (más 20 en Spotify). Coincidiendo con su paso por el Orgullo de Madrid pude entrevistar a la artista de «looping» en su hotel, donde ante la propuesta de hacerle una foto, rápidamente me arrebotó el móvil y se puso a hacer selfies. Divertida y contundente en sus opiniones (alguna vez incluso golpeando la mesa que nos separa), Netta nos habla sin tapujos de su paso por el festival, su futuro, política o las comparaciones de ‘Toy’ con ‘Seven Nation Army’ de White Stripes.

¿Cómo sienta ganar un concurso tan gigantesco como Eurovisión?
Es como una tormenta. Cuando gané sentí como si tuviera una emergencia en casa, como si algo se quemara, y tuvieras que actuar por instinto: «¡he ganado! ¡tengo que actuar otra vez! ¡tengo que decir algo! ¡tengo que estar concentrada!». No tienes la oportunidad de celebrarlo, aunque sabes que todo el mundo está de celebración en Israel. Estás trabajando para un montón de gente de tu país, y enseguida pensé que podía hacer algo bueno para mucha gente. Antes de clasificarme, viajaba con mi looper, no tenía dinero, dependía de mi madre. Entonces decidí ir a un reality para intentar hacer algo. Hasta entonces hacía bodas y tocaba en la escena underground, pero en el underground no hay dinero, no podía pagar el alquiler, ni la comida. Me dijeron que por mi look no iba a triunfar, ni por el tipo de música. Que era muy rara. Y de repente todo explotó, no sabía que iba a ganar (el reality), pero tuve una victoria muy clara y me di cuenta de que podía hacer algo bueno para mucha gente.

«Al ganar, enseguida pensé que podía hacer algo bueno para mucha gente»

Has mencionado a tu madre. ¿Cómo se lo tomaba ella? ¿Te decía cosas tipo: «hija mía, haz algo con tu vida»?
Mi madre es una de las personas más increíbles que puede haber. Se preocupa, como todas las madres, por su hija de 25 años sin trabajo. No quieres ver a tu hijo así. Yo quería estudiar, trabajar, dejar de depender de ella económicamente… Siempre me cuidó. Decidí dejar de tener miedo e hice el reality-show, aunque la gente no pensó que pudiera resultar.

Háblame de cómo fue la noche de la victoria en Eurovisión, ¿qué hiciste después? ¿A qué hora te acostaste?
¿Esa noche? Como a las 5 de la mañana. No podíamos dormir. Fui al hotel, todo el mundo vino, cientos de fans de Israel. Fue electrizante, era como la energía de una bomba cayendo. Todo el mundo quiere verte y no puedes contener eso. Es como una bomba.

¿Realmente te apetece, al ganar, volver a repetir la canción, como es costumbre en Eurovisión?
Como te he dicho, vives como en una situación de emergencia. Te comportas como un robot. Es como una montaña rusa cayendo. Abres los ojos y los tienes que cerrar de repente. Esa ha sido mi experiencia. Mi segunda performance no fue muy buena, pero tampoco se supone que tenga que serlo. Estás ahí intentando pasarlo bien con tu gente. Es emocionante verla.

«La victoria de Conchita fue muy revolucionaria, me recordó a nuestra Dana ganando»

¿Cuándo viste Eurovisión por primera vez?
No me acuerdo. Recuerdo verlo en años recientes. Cuando Shiri, Nadav Guedj… Recuerdo muy bien el año de ‘Euphoria’. Y la victoria de Conchita fue muy revolucionaria, me recordó a nuestra Dana ganando.

¿De pequeña no lo veías?
Sí, pero nunca me imaginé ahí… Incluso estando en la selección (nacional), en el reality, que dura 6 meses. No crees que vas a ganar, piensas más en la exposición que vas a recibir. Mi sueño era hacer festivales indies, que alguien me lo consiguiera. Y entonces mi vida cambió muy rápidamente. No me di cuenta, pero van pasando las cosas, y me encanta estar viviendo este sueño.

«Mi sueño era hacer festivales indies, que alguien me lo consiguiera»

¿Qué tipo de festivales querías hacer?
Como inDnegev, electro-rock, hip-hop indie… ese tipo de gente. Quería pertenecer a esa escena, con mi looper y eso, porque no es demasiado comercial. No hay un artista con looper que sea famoso. Bueno, Ed Sheeran, pero yo lo que uso es mi voz. No es muy parecido.

¿Cómo empezaste a trabajar con el looper?
Cuando tenía 19 años, estaba en el ejército, y actuaba en bares. En uno de ellos, cada domingo había una jam session de blues, en la que la gente improvisaba con instrumentos. No se permitía improvisación con la voz, por lo que me dijeron que no podía interpretar canciones. Intenté improvisar y lo que hice fue trabajar con la palabra «love» repetida como 47 veces. Me di cuenta de que era divertido improvisar y aprender cómo funciona una banda. Después de eso empecé a tocar, y notaba que cuanto más raro era lo que hacía, más entusiasta era el público, incluso inventando palabras. Después de eso me di cuenta de que yo quería ser la banda: el guitarrista, el batería, el bajista… todo, así que me compré el looper que me daba la libertad para hacer lo que quería.

«Empecé a notar que cuanto más raro era lo que hacía, más entusiasta era el público»

¿Cómo fue estar en el ejército?
Es la ley en Israel. Todo el mundo tiene que ir. Lo que yo hice fue cantar para la comunidad. Es un servicio comunitario.

No sé si te están preguntando mucho por política en Madrid. Me fascina un poco que el mundo espere que una cantante de pop resuelva conflictos que no resuelven los políticos o los politólogos. ¿Cómo lo ves tú?
Exactamente como lo has dicho. Creo que mi trabajo es llevar la luz y la felicidad donde hay oscuridad. Y creo que hice un trabajo fabuloso al respecto. Y quiero seguir haciéndolo. No quiero expresar mis opiniones políticas, porque no creo que sea mi lugar. Hay políticos que han estudiado para ello y no es uno de mis intereses. Creo que posicionarme sería arruinar lo que hago, lo que creo para la gente, algo puro, algo que está libre de agendas y libre de propaganda. ¿Por qué convertirlo en algo que no es?

Hay quien puede decir que posar con el primer ministro israelí es un posicionamiento político.
Lo que dije después de ganar Eurovisión es que si algún político o alguna persona pública quería conocerme para felicitarme, les diría que sí.

«‘Toy’ es todo lo que yo soy frente a la gente diciéndome lo que debo hacer, lo que no debo hacer, lo que tengo que ser…»

‘Toy’ es una canción sobre feminismo y empoderamiento, pero está escrita por dos hombres…
En el reality, mucha gente pudo verme y dos hombres maravillosos, Doron Medalie y Stav Beger, uno de ellos de hecho gay, decidieron hacerme una canción. Doron Medalie es uno de los más increíbles expertos de Israel en Eurovisión. Escribió ‘Golden Boy’ y ‘Made of Stars’ (NdE: las canciones representantes de otros años). Ambos decidieron escribir una canción para mí y me pareció de lo más increíble. Era tan yo… Decidí usarla porque escribieron mi esencia. ‘Toy’ es todo lo que yo soy frente a la gente diciéndome lo que debo hacer, lo que no debo hacer, lo que tengo que ser…

¿De qué se habla ahora mismo en la comunidad gay de Israel? ¿Cuáles han sido las reivindicaciones de este año?
Hay mucho de lo que hablar en la comunidad gay, la visibilidad de la gente transgénero, la igualdad para el matrimonio gay… Hay mucho que promocionar, pero no es a mí a quien compete. Me encanta la comunidad gay, creo que es el mejor despliegue de poder y festividad. Por eso me encanta el Orgullo. Es también el feminismo que me gusta, no sentarme en casa y quejarme.

¿Por qué crees que los participantes de Eurovisión actúan en el Orgullo? ¿Cuál crees que es la relación?
No sé, mola, es divertido, es un festival de diversidad. Es como decir «¿por qué a los gays les gustan los helados?». (se ríe) A todo el mundo le gustan los helados, y a mi entender, a todo el mundo le gusta el Orgullo.

‘Toy’ es una canción muy particular, ¿qué es para ti más importante, la melodía o la producción?
Tener un beat fuerte. Sin duda. ¡Sin duda!

¿Quizá porque eres una artista de «looping»?
Sí, lo soy. El ritmo me lleva a sitios, lleva mi corazón a otros lugares. Necesito algo que me haga moverme, que haga magia dentro de mí. ‘Toy’ tiene eso. Medalie es un gran beatmaker.

Hemos hecho un artículo defendiendo a ‘Toy’ de las comparaciones con White Stripes, ¿conocías tú su canción?
Cuando oí que estaban acusando ‘Toy’ de ser «robada» o como lo llamen… Para mí ‘Toy’ sonaba como algo que no había oído nunca. Hay un montón de canciones que se parecen, y no creo que este sea el caso. Creo que esta canción es fresca y nueva. Cuando una canción triunfa, la gente quiere un pedazo y este es el problema.

Parece una cosa más de editores que del autor…
Te prometo que los autores de la canción no pensaron en esa canción.

Aunque es muy famosa, incluso está asociada al fútbol…
Supongo… Yo la conocía, pero ni se me ocurrió la comparación.

«Me va a llevar mucho tiempo hacer un disco, nunca ha sido mi sueño (…) Es difícil hacer algo revolucionario, colorido, fresco»

¿Qué podemos esperar del futuro de Netta? ¿Un disco o canciones sueltas?
Singles. Me va a llevar mucho tiempo hacer un disco, nunca ha sido mi sueño. Quiero producir canciones, y no las quiero hacer rápidamente. Puedo producir canciones y luego ponerlas en un álbum. Me encanta hacer música y voy a trabajar duro en ello pero me va a llevar tiempo, porque me preocupa mucho la calidad. Es difícil encontrar el camino, el «momentum» para hacer algo revolucionario, único, colorido, fresco… hay que trabajar duro para ello.

¿Trabajarías con los mismos autores o con otra gente?
Me encantan los autores con los que trabajo, y también me gustaría trabajar con otra gente. Tengo mi propio productor y es una de las personas más increíbles del mundo. Ha trabajado conmigo en las versiones y es revolucionario, abierto y no se levanta de la silla hasta que hacemos algo divertido, algo genuino, algo con significado, algo único, aunque nos lleve 14 horas. Eso es lo auténtico de verdad.

¿Entonces no hay single listo como para el mes que viene o después de verano?
(niega con la cabeza)

«Me gusta trabajar duro, no me gusta soñar, no me gusta esperar cosas»

Has mencionado ‘Euphoria’. ¿Alguna vez has pensado si ‘Toy’ podía ser tan grande?
No, no sabía. Me gusta trabajar duro, no me gusta soñar, no me gusta esperar cosas. Cuando trabajas, las cosas vienen solas, simplemente haces lo que tienes que hacer.

¿Mantienes contacto con otros concursantes del festival, de otros países?
(piensa)

Parece que no.
No. Me encanta Jessica Mauboy, de Australia, es una buena amiga. Y Surie de Reino Unido. Pero aparte de ellas, no mucho.

«Eurovisión es un entorno muy estresante. No tienes la oportunidad de conectar con los demás»

¿Y eso?
Eurovisión es un entorno muy estresante. Tienes que trabajar muy duro no solo para hacer una performance y no joderla, sino para mantener a tu equipo unido y muchas otras cosas. No tienes la oportunidad de conectar con los demás. No tienes tiempo. No estás en el mismo hotel. No hay tiempo para pasar juntos. En un autobús conocí a Jessica, fue muy amable conmigo y nos mandamos mensajes a veces.

Creo que hay fiestas en las que alternáis, pero no sé si habrás querido ir.
Sí, vas y tocas, pero cuando tocas, todo el mundo está nervioso, que si las apuestas, que si nosequién va a ganar, es un entorno muy estresante, y tienes que trabajar, romper la ecuación… Convertir Eurovisión en un bar local es muy difícil.

Quizá fue diferente para ti, que eras la número 1 en las apuestas…
Sí, durante mucho tiempo, y luego llegó la última semana y Eleni ocupó el primer lugar (NdE: con ‘Fuego’).

El año pasado al final no ganó el favorito. Supongo que lo tenías presente. Creo que era Francia (NdE: me confundo con la edición 2016).
No, Italia, la canción del mono. No estaba estresada sobre ser la número 1 o no serlo. Estaba estresada sobre hacer un trabajo alucinante. La actuación va a durar para siempre, tienes que hacer un trabajo alucinante, y el puesto me da igual.

Drake / Scorpion

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La mayor sorpresa de ‘Scorpion’, el exitosísimo nuevo disco de Drake, no es que el canadiense revele en él su paternidad, que había estado escondiendo (su hijo, Adonis, nació en 2017), sino que sea un disco más o menos digno cuando es doble y llega a las 25 pistas. Claramente sobran en ‘Scorpion’ al menos unas 10, pero por lo menos estas están mejor repartidas en la secuencia o simplemente son mediocres, lo cual por cierto incluye una colaboración con Jay-Z que samplea ‘Dopeman’ de N.W.A. La fórmula parece perfecta, pero el resultado es la anodina ‘Talk Up’.

Se percibe en las composiciones de Drake cierto desgaste y conformismo desde hace tiempo, y aunque el enorme éxito de ‘God’s Plan’ me parece un verdadero misterio, claramente su estribillo “it’s a lot of bad things that they wishin’, they wishin’, they wishin’ on me” ha calado y se ha convertido en uno de los más emblemáticos de su carrera. ‘God’s Plan’ es tan representativa del estilo “chill” de Drake como ‘Hotline Bling’, pero hablándonos -cómo no- de su éxito, consigue un single bastante carismático que sin duda destaca muy por encima del grueso del primer CD de ‘Scorpion’, centrado en el rap y en el que brillan otros temas que hablan de lo mismo como ‘Emotionless’, que samplea a Mariah Carey e incluye la bonita reflexión sobre la fama “tengo todos estos seguidores, ¿pero quién me seguirá de verdad hasta el final?”, o la durilla ‘Nonstop’, el mayor éxito del álbum al margen de los singles.

Gracias a samples excelentemente integrados como el de Nas en la intrigante ‘Mob Ties’ y el de Detroit Emeralds en la “old skool” ‘8 out of 10’, Drake logra un primer CD de ‘Scorpion’ digno, mientras la rica producción de temas como ‘Survival’ o ‘Sandra’s Rose’, cuya melodía recuerda improbablemente a ‘Feel You’ de Julia Holter y que Drake dedica a su madre (a la suya, no a la de Holter), lo refuerzan. Peor es el CD2, centrado en el R&B y donde encontramos la mayoría de los peores temas, como ‘That’s How You Feel’, que utiliza un sample espantoso de un directo de Nicki Minaj (?), la risible ‘Ratchet Happy Birthday’ (¿quién ha aprobado esta canción?) o el rancio homenaje al R&B de 2005 de ‘After Dark’, pero donde también están el hitazo ‘Nice for What’, que está untando en oro a Ms. Lauryn Hill, y la ensoñadora ‘Don’t Matter to Me’, la del dichoso sample de Michael Jackson que parece The Weeknd.

Ensoñadoras son, de hecho, las mejores canciones de ese CD2: la ingrávida ‘Peak’ es una pequeña exquisitez R&B de ritmo aletargado, que Drake dedica probablemente a su rumoreada relación sentimental con Jorja Smith, con quien ha colaborado (atención a las referencias a la cultura británica de la letra), y ‘Summer Games’, sobre un amor de verano que ha “roto el corazón” a Drake, aúna sintetizadores cósmicos con percusiones tribales de manera elegante e hipnótica. Por su parte, ‘Jaded’ cuenta con una producción especialmente gustosa e ‘In My Feelings’ constituye la mayor sorpresa del CD2 al ser su tema más instantáneo (ayuda que utilice una melodía parecida a ‘God’s Plan’) y gracias también a su coda tribal. Así las cosas, ‘Scorpion’ sigue sin darnos ese gran disco de Drake que el mundo no ve desde ‘Take Care’, pero su colección de aciertos es innegable, y haciendo un poco de tijera, que para eso estamos en la época del streaming, queda un disco bastante bueno.

Calificación: 6,4/10
Lo mejor: ‘God’s Plan’, ‘Nice for What’, ‘Emotionless’, ‘Nonstop’, ‘Peak’, ‘Summer Games’, ‘In My Feelings’
Te gustará si te gusta: Frank Ocean, Beyoncé, The Weeknd
Escúchalo: Spotify

Florence + The Machine, arrebatadora, y Childish Gambino, estelar, en la primera jornada de Bilbao BBK Live

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Foto Let’s Eat Grandma: Óscar L. Tejeda para Bilbao BBK Live

Let’s Eat Grandma actuaron en uno de los escenarios pequeños del BBK Live presentando ‘I’m All Ears‘, su segundo y maravilloso álbum. El dúo formado por las jovencísimas Rosa Walton y Jenny Hollingworth, estuvieron a la altura defendiendo los temas principales de su nuevo trabajo, al cual le dedicaron todo el concierto. Comenzaron siendo fieles al tracklist encadenando la intro ‘Whitewater’, ‘Hot Pink’, ‘It’s Not Just Me’ y ‘Falling into Me’. Después también hubo espacio para la genial ‘I Will Be Waiting’, que sonó tan sugerente como en estudio; ‘Ava’ y, finalmente, el viaje casi psicodélico de ‘Donnie Darko’, donde capturan toda la esencia del grupo gracias a una interpretación desenfadada y a la vez sentida. Teniendo como principal recurso sonoro un teclado cada una (y sus voces, claro), añaden nuevos sonidos tocando diversos instrumentos como la guitarra eléctrica, la flauta o la trompeta. Se hubieran merecido un escenario más grande, porque son puro talento y un soplo de aire fresco necesario en el pop más experimental. Fernando García.

Gaz Coombes retomaba la gira europea de su tercer disco en solitario, ‘World’s Strongest Man‘, tras una serie de conciertos en Reino Unido. Él y su banda estuvieron más que correctos, ya que su experiencia sobre los escenarios es palpable. Sin embargo, la carpa donde les tocó actuar no fue una buena opción. El sonido se oía algo distorsionado, las voces de la gente del público rebotaban y ensuciaban los esfuerzos del ex-Supergrass por buscar un sonido más limpio. Debido a esto, no fue todo lo disfrutable que cabría esperar. Hubo algunos buenos momentos, especialmente durante las primeras canciones y en las partes instrumentales, pero desgraciadamente no fue un concierto memorable. No terminó de establecerse una conexión con el público, por lo que todo resultó algo frío pese a la profesionalidad de Gaz y los esfuerzos su banda. Quizá en una sala sea mejor opción para verle que en un festival. Fernando García.

alt-J traen a su concierto la precisión de su trabajo de estudio, y son varias las voces que oigo que concuerdan su directo mola igual que sus discos. Yo diría que más, puesto que además el grupo lleva una puesta escena compuesta por un brutal diseño de luces. Tocan por supuesto sus temas más conocidos, entre ellos un ‘In Cold Blood’ que presentan mediante español chapurreado (“es genial estar de vuelta con ustedes”), aunque a mí me conquistan sobre todo con su apasionada ‘Matilda’, con ese “this is wrong Matilda” coreado en multitud. Jordi Bardají.


Foto Childish Gambino: Twitter de Bilbao BBK Live, no acreditada

Ayer se daba a conocer que Donald Glover está nominado a dos premios en la próxima edición de los Emmy (por ‘Atlanta’ y ‘Saturday Night Live’) poco antes de su actuación en Bilbao bajo el pseudónimo de Childish Gambino. Era uno de los platos fuertes de la jornada, así que varios minutos antes de que empezara, ya estaba repleto el escenario principal, adornado con una escenografía sencilla que lo decoraba con luces que cambiaban de color. Acompañado de una gran banda, Glover apareció con una fuerza tremenda, haciendo que el público se entregara desde el primer minuto. No hay demasiados artistas a los que podamos llamar estrellas, pero sin duda, se puede decir que él es uno de ellos. El carisma que desprende, su forma de bailar, de actuar, y, sobre todo, su amplísimo registro vocal (algo realmente impresionante y digno de escuchar) consiguen hechizar a cualquiera, incluso a quienes no disfrutan particularmente de su música en estudio. El setlist acertó equilibrando temas más raperos con otros más melódicos y veraniegos como ‘California’. Además, aprovechó para presentar una de sus dos nuevas canciones del EP ‘Summer Pack‘ (que salió hace tan solo un par de días). Era la primera vez que Childish Gambino actuaba en España, por lo que había bastante expectación, y más viendo el éxito que han tenido sus singles recientes. Así, en los últimos temas que tocó –’Redbone’ y ‘This is America‘– el público directamente enloqueció, y no fue para menos, ya que sonaron perfectos, poniendo el broche de oro a un show enérgico y divertido, que confirma al cantante como un artista ecléctico, y capaz de defender cualquier tema, sea cual sea el género. Fernando García.


Foto Florence + the Machine: Óscar L. Tejeda para Bilbao BBK Live

La extraordinaria presencia de Florence + the Machine arrebató al público desde el principio, con una emotiva ‘Queen of Peace’ que en directo no puede ser más épica, a la que siguió una coreada ‘Only for the Night’. Emocionadísima por el calor del público, Florence lloró varias veces, como cuando presentó una ‘Hunger’ que considera una de las canciones más importantes que ha escrito. Y buscando una conexión mayor con su audiencia, en ‘Dog Days Are Over’ nos pidió que guardáramos nuestros teléfonos móviles y expresáramos todo aquello que nos preocupaba a través de la fuerza de esta canción. Se producen de hecho varios momentos de apoteosis durante el concierto, mientras Florence salta y brinca por el escenario, presenta la potente ‘100 Years’ o se deja llevar –y nosotros con ella– por el éxtasis de ‘What Kind of Man’. Pero sin duda el mayor de todos es el momento en que Florence baja hacia el público y se mete entre la marabunta, dejándose elevar por manos anónimas cual Mesías. Pareció Florence eso, un “gran Dios” venido para hacernos saber que el amor es la cosa más importante del mundo, y vaya si nos dimos por enterados. Jordi Bardají.

Bomba Estéreo es uno de esos grupos que definitivamente se benefician de la primera impresión. Visto un concierto, ya los has visto todos. Está bien: Li Saumet tiene una gran presencia escénica, su batín amarillo le da un gran porte, y los temazos se suceden uno tras otro. Curiosamente todo el mundo canta ‘To My Love’ en el cámping, y cuando llega en el concierto, como es de esperar, es de las más coreadas. ‘Soy yo’ y ‘Fuego’ elevarían el espíritu de un muerto, sobre todo en directo. Pero no hay mucho más que contar: un concierto divertido… como todos los que hace Bomba Estéreo.

La canción del día: Ariana Grande relata las delicias del sexo en ‘God Is A Woman’

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Aunque estaba anunciado para el 20 de julio, Ariana Grande ha dado la sorpresa y ha adelantado a hoy, viernes 13 de julio, el lanzamiento de ‘God Is A Woman’, segundo single oficial de su nuevo disco ‘Sweetener’. Se trata de una canción en cuya composición ha contado con Max Martin e Ilya (que también firma la producción) y que tiene una cadencia de medio tiempo hip hop, con trucos que remiten al trap (incluso tiene algunos fraseos rapeados por ella misma), pero que de nuevo sirve a Grande para mostrar sus dotes vocales como intérprete de soul y R&B. En tanto se lanza el vídeo oficial a lo largo del día de hoy, se ha estrenado con un lyric video de ambientación celestial y galáctica (en el sentido astrofísico de la palabra), que alude a la elevada aspiración de su título.

En todo caso, la letra de la canción no tiene que ver exactamente con lo místico ni o espiritual. Más bien al contrario, Grande dedica esta canción a algo tan terrenal como el sexo, al goce del mismo por parte de una pareja compenetrada, con líneas tan claritas como “cuando él viene a mí yo sigo floreciendo” [ese “come to me” también puede relacionarse en este caso con la eyaculación] o “él ve el universo cuando estoy en compañía” (¿estamos hablando de sexo en grupo?).

Cuestionada en Twitter por una fan si ‘God Is A Woman’ era una canción sobre empoderamiento femenino, Grande ha sido muy clara: “El sexo es empoderamiento. Es fuente de vida. El coño es un privilegio”. De hecho, en alguna imagen que suponemos procede del clip oficial, vemos Ariana con el suyo plantado justo en todo lo alto del globo terráqueo. ‘Sweetener’ se publica el 17 de agosto y, según ha revelado Grande en las últimas horas, además del tema junto a Nicki Minaj y Pharrell que ya conocemos, ‘The Light Is Coming’, también cuenta en él con colaboraciones de Imogen Heap y… ¡Madonna!

Actualización: A media tarde Ariana Grande lanzaba al fin el vídeo oficial para ‘God Is A Woman’. Se trata, como el de ‘No Tears Left To Cry‘, de una obra dirigida por Dave Meyers, una absoluta maravilla en la que, al contrario de lo que sugería la letra y sus tutis de la pasada noche, sí está dedicado al empoderamiento de la mujer. Una sucesión de planos realmente espectacular (destacan los símbolos vaginales por doquier y esa escena en la que una Ariana gigante soporta sin inmutarse los insultos de unos hombres) que, muy probablemente, disputará con el clip de ‘This Is America’ el título oficioso de Vídeo del Año.

Mad Cool atribuye a «un problema con la red del recinto» las largas colas y atascos en su acceso

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Mad Cool 2018, el gran evento musical de Madrid que congrega este año a bandas del calibre de Pearl Jam, Depeche Mode, Arctic Monkeys, Massive Attack o Nine Inch Nails, es trending topic en Twitter desde última hora de la tarde… pero no por las razones que cabría esperar.

Según se desprenden de las numerosas quejas de asistentes en Twitter (curiosamente, bastantes de ellos eran de origen anglosajón), el acceso al recinto del festival ha sido muy complicado, con un recorrido de unos 20 minutos a pie desde el metro y larguísimas colas para acceder (especialmente para los usuarios que debían recoger su pulsera; existía la opción de que la enviaran a domicilio) desde primera hora de la tarde, a pleno sol y sin sombra. Además, las puertas de acceso a los escenarios se han abierto apenas 15 minutos antes del inicio de los primeros conciertos.

Una situación que, según nos cuentan nuestros redactores desplazados al festival, no sólo persiste a esta hora de la noche sino que incluso se ha complicado por la llegada masiva de público tras la jornada laboral, creando también colas en los accesos con pulsera. Lo que sí ha confirmado el presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, es que la línea 8 de metro funcionará durante las tres noches completas del festival, con convoys cada 5 minutos.

[Actualización, viernes 13 de julio, 09.30h]: En las primeras horas del viernes, en un comunicado de Mad Cool Festival en el que ofrecen una crónica de los conciertos ofrecidos a lo largo del jueves, la organización dedica un párrafo a explicar lo que, según ellos, complicó los accesos al recinto: al parecer, un fallo en «la red» (suponemos que se refieren a la de comunicaciones, puesto que nuestros redactores constatan que durante toda la tarde no hubo apenas cobertura en todo el área) derivó en esos incidentes, que dan por resueltos y confían en que no se repetirán en las jornadas de viernes y sábado. Este es su texto completo:

«Sobre las incidencias de la primera jornada

Debido a un problema con la red en todo el recinto, el acceso al Espacio Mad Cool se ha producido con más incidencias de las esperadas en la primera jornada del festival. Lamentamos profundamente las esperas y las largas colas a todos los asistentes. Agradecemos a todo el público la comprensión ante los imprevistos. Estamos seguros de que las dos siguientes jornadas se desarrollarán con total normalidad».

Glass Animals cancelan todos sus conciertos por un grave accidente de tráfico de su batería

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Hace una semana Mad Cool comunicaba que el grupo británico Glass Animals cancelaba su actuación en la edición que precisamente da comienzo en estos momentos en Valdebebas (Madrid), indicando que sería el grupo quién comunicaría la razón de esa cancelación. Pues bien, según ha explicado el grupo en un comunicado publicado en redes sociales hace un par de horas, la razón es bastante grave.

Al parecer, Joe Seaward, batería del grupo (segundo por la izquierda), sufrió el lunes de la pasada semana un grave accidente de tráfico: fue arrollado por un camión mientras circulaba en bicicleta por la ciudad de Dublín, quedando su cuerpo atrapado en el remolque y sufriendo una compleja rotura de cráneo, además de romperse una de sus piernas. «Por fortuna y milagrosamente, está vivo», dice el escrito firmado por Dave Bayley que, asegura, «tras varias largas operaciones, está en el camino de la recuperación». También da detalles de la gravedad de los daños, puesto que su cerebro ha sufrido daños en una zona que afecta al habla –aunque poco a poco puede decir más vocablos– y puede mover los dedos de sus manos, si bien los neurocirujanos aún no pueden determinar las posibles secuelas. En el conmovedor texto, Bayley se disculpa con sus fans por cancelar sus conciertos y espera que entiendan sus razones: «la vida nos ha arrojado algo terriblemente triste e inesperado, pero necesitamos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para superarlo y hacer que Joe se recupere».

Además del concierto de Mad Cool (este lunes se anunciaba que los encargados de sustituirles en serían sus compatriotas Friendly Fires), Glass Animals han cancelado todos sus compromisos para este año, que además de varios festivales incluían varias fechas teloneando a Beck.

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‘Juego de Tronos’ tratará de recuperar su ídem ante ‘The Handmaid’s Tale’ en los Emmy 2018

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Los premios de la academia de televisión estadounidense, los Emmy, acaban de anunciar sus nominados para la edición 2018 –la número 70– que se entregarán el próximo día 7 de septiembre. Y, como ocurriera en 2017, aparentemente el duelo de la noche se batirá entre ‘Juego de tronos’ (por su 7ª temporada) y ‘The Handmaid’s Tale‘ (por su 2ª). Ambas series pugnarán por alzarse con el premio a Mejor Drama, galardón que (más o menos) sorprendentemente arrebató la serie basada en la novela de Margaret Atwood a la aparentemente imbatible saga de fantasía medieval basada en los libros de George R.R. Martin.

Este año tendrá ocasión de recuperar ese trono –recordemos que batió el récord de Emmys en 2016–, si bien en las categorías interpretativas ‘El cuento de la criada’ lleva cierta ventaja, con Elisabeth Moss nominada a mejor actriz principal –se batirá con Sandra Oh, por ‘Killing Eve‘, y Evan Rachel Woods, por ‘Westworld’, entre otras– y hasta cuatro (por tres de ‘… Tronos’) de sus secundarios también optando a galardón. En el apartado actoral, llaman la atención la presencia entre los nominados de los españoles Penélope Cruz, por su papel de Donatella Versace en la 2ª temporada de ‘American Crime Story‘, y Antonio Banderas, por su papel de Pablo Picasso en la miniserie ‘Genius’, aunque no parten como favoritos.

En cuanto a comedias, la ausencia temporal de ‘Veep’ por la enfermedad de su protagonista Julia Louis-Dreyfus allana el camino a ‘Atlanta’, la comedia creada por Donald Glover (que ayer publicaba sendas nuevas canciones como Childish Gambino y que hoy actúa en Bilbao BBK Live 2018), aunque no se puede descartar la sorpresa de ‘La maravillosa Sra. Maisel‘, cuya protagonista, Rachel Brosnahan, tiene a su vez posibilidades al premio a actriz de comedia debido al vacío dejado por Dreyfus, ganadora en las 6 últimas ediciones (casi nada). También son dignas de mención las 12 (¡12!) nominaciones a las que opta la penúltima temporada de ‘Rupaul’s Drag Race’.

Puedes consultar los nominados de todas las categorías aquí.

Kacey Musgraves, asqueada de 9 a 5 en el vídeo de ‘High Horse’

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L@s más talludit@s del lugar recordaréis ‘9 to 5‘ (que, como aún hoy sigue ocurriendo, fue pervertida en nuestra lengua como ‘Cómo eliminar a su jefe’), aquella comedia de 1980 protagonizada por Jane Fonda, Lily Tomlin y Dolly Parton, en la que las actrices hacían de secretarias de una oficina que fantasean con eliminar a su asqueroso y machista jefe. Tratándose de la Gran Dama del country, parece evidente que la elección por parte de Kacey Musgraves de una estética y una situación similar en el clip de ‘High Horse‘ no es casual.

Y es que además de seguir los pasos de una de las grandes referentes del estilo que practica, el argumento le va al pelo al trasfondo de la canción, un tema que ridiculiza a esos tipos misóginos que se creen por encima del bien y del mal y ven en las mujeres a meros objetos de sus bromas y deseos (John Waynes, les denomina explícitamente en su canción). Así, con una ambientación setentera muy conseguida, Kacey y sus compañeras tienen que lidiar con tipos repugnantes de su oficina, de los que al fin se liberan yéndose de fiesta (y ahí es donde encaja el rollo disco de la canción, claro).

Un vídeo dirigido por la reputada Hannah Lux Davis (autora de los clips de ‘Into You’ y ‘Side To Side’ para Ariana Grande, entre otros) lleno de detalles simpáticos (el lápiz acabado en bola disco, el apellido de su jefe…) y cuya estética funde épocas (planos de Super8 se mezclan con la estética ‘Fiebre del sábado noche’) de manera a veces desconcertante (el plano final de Musgraves subida a caballo por una especie de Chinatown es muy WTF). Una pieza a la altura de este temazo, que hemos seleccionado en JENESAISPOP como uno de los mejores de 2018 hasta el momento. ‘High Horse’ es uno de los temas más destacados del notable ‘Golden Hour‘ que Musgraves publicaba hace un par de meses.

King Jedet asegura que denunciará a Ciudadanos por usar su imagen en un vídeo pro-LGTBI+

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La conmemoración del Orgullo LGTBI+ del pasado fin de semana en Madrid aún colea: según ha anunciado en un tuit, el artista King Jedet ha anunciado que planea tomar acciones legales contra Ciudadanos, el partido que preside Albert Rivera, por usar su imagen sin su consentimiento. Al parecer, Jedet aparecía durante algunos segundos en un vídeo que el partido naranja empleó para promocionar su apoyo a los colectivos que anualmente se manifiestan por sus derechos y libertades.

En un tono beligerante, Jedet respondía a un tuit de Rivera en el que celebraba haberse manifestado por la causa LGTBI+ «un año más», diciéndole al líder político que no quiere «que se me asocie a tu partido de mierda» y asegurando que emprendería acciones legales contra ellos por el vídeo. En una respuesta a un comentario que le decía que no podría hacer nada al haber sido filmado en un lugar público, aseguraba que sí podía y que, de hecho, «ya se está gestionando». Consultados por El Mundo, desde Ciudadanos aseguran que no conocía a King Jedet de nada y que en el vídeo, que ya han retirado, apenas «aparecía un segundo».

Tras hacerse popular por su canal de Youtube y su presencia en redes sociales, Jedet daba el salto a la música el pasado año, colaborando con su amiga Ms Nina en el exitoso single ‘Reinas’, más tarde refrendado por ‘Mentiras’, junto a La Favi. Una carrera que ha consolidado este año lanzando su primer álbum, ‘La leona’, un disco autoeditado de pop urban, con toques de reggaeton y R&B y la colaboración de productores tan respetados en el underground como LOWLIGHT, Mygal X o Beauty Brain.

Twenty One Pilots anuncian primera visita a España y se viralizan con uno de sus dos nuevos singles

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Twenty One Pilots, el dúo formado por Tyler Joseph y Josh Dun, ha anunciado en las horas recientes que visitará por primera vez nuestro país para actuar el 15 de marzo en Bilbao y el 16 de marzo en Madrid. Será en el Bizkaia Arena BEC! y en el WiZink Center, respectivamente. Queda mucho para los shows pero hay que estar atento desde ya, pues las entradas estarán a la venta en Ticketmaster el viernes 20 de julio a las 10 de la mañana (también habrá una preventa para fans en su web).

En estos shows se presentará su próximo álbum ’Trench’, mientras que la gira llevará el nombre de ‘The Bandito Tour’. Al mismo tiempo se han estrenado dos singles del álbum, llamados ‘Jumpsuit’ y ‘Nico And The Niners’, el primero de los cuales bajo la dirección de Andrew Donoho se ha viralizado gracias a sus escenas de acción y enigmáticos protagonistas, y ocupa ahora mismo el tercer lugar de los vídeos más vistos en España en Youtube. Por su parte, ’Nico and the Niners’ presenta un ritmo más jamaicano.

’Trench’ saldrá el 5 de octubre y será el primer disco de Twenty One Pilots desde que arrasaran en 2015 con ‘Blurryface’, un disco que fue número 1 y platino en Estados Unidos. El sencillo ‘Stressed Out’ se acerca nada menos que a los 1000 millones de reproducciones en Spotify.

Beyoncé y Jay Z en Barcelona: la familia bien, gracias

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Por mucho que especulemos nunca sabremos a ciencia cierta qué ocurrió entre Beyoncé y Jay Z realmente. Básicamente porque la pareja más allá de en sus respectivos álbumes, ‘Lemonade’ y ‘4:44’, no ha hablado mucho públicamente sobre las supuestas cornamentas. ¿Ficción musical? ¿Una estrategia mercadotécnica que poco tiene que envidiar a lo que hacen diariamente los guionistas de ´Sálvame’? Quizás ambas cosas y algunas más que se nos escapan, pero lo que anoche pudo verse en el Estadi Olímpic Lluís Companys de Barcelona en la única parada española del ‘On the Run Tour II’ fue la constatación definitiva de que ellos, y sólo ellos, son quienes realmente marcan el actual estándar de lo que es un espectáculo apabullante para las masas.

Aún tenemos fresco en la memoria aquel ‘The Formation World Tour’ con el que hace dos años Beyoncé debutó en los grandes estadios, un hábitat que de aquí en adelante parece que va a ser la tónica para ella. Aquel gigantesco cubo es prácticamente imposible de superar, pero lo de anoche por momentos se le acercó gracias a una puesta en escena megalómana que recicló las mejores bazas tanto de aquella gira como del primer ‘On the Run Tour’ de 2014 y el reciente paso de la ex Destiny’s Child por Coachella. Pero vayamos por partes.

Técnicamente hubo un sold out (o, al menos, lo parecía), pero no se engañen: el 95% de los ahí congregados iban única y exclusivamente a ver a Beyoncé, relegando a su marido a la categoría de artista invitado para que nos entendamos. No obstante, los haters del rapero tuvieron que tragarse sus palabras porque el estadounidense derrochó flow y carisma por todos sus poros y, aun partiendo con desventaja, salió más que victorioso gracias a unas celebradísimas ‘Fuckwithmeyouknowigotit’ y ‘Niggas in Paris’. Aunque quien esto escribe debe confesar que se queda con su interpretación de ‘The Story of O.J.’ mientras se proyectaba a lo grande el fabuloso vídeo animado creado por el propio Jay Z y Mark Romanek. Él, agradecido en todo momento, ni se podía creer que en un país tan ajeno a su trayectoria como el nuestro pudiese salir en volandas.

Beyoncé, por su parte, dio todo lo que se podía esperar de ella. Bien es cierto que quien la haya visto con anterioridad ya conoce de antemano todos sus trucos, porque los viene repitiendo hasta la saciedad desde hace años. Pero si algo funciona tan y tan bien, ¿para qué cambiarlo? Vocalmente estuvo magnífica (para muestra su sentida interpretación de ‘Resentment’), y con un simple movimiento de pelazo tenía a todo el mundo comiendo de su mano. Personalmente me da mucha rabia que buena parte de sus shows estén dominados por medleys en los que de un plumazo (al primer estribillo casi siempre) se quita de encima los singles de marras dejando cierta sensación de coitus interruptus. Pero la acción es tan trepidante a lo largo de las dos horas del show que, como antes dejaba caer, hasta no siendo fan de Jay Z muy pocas pegas se le pueden a esta gira.

Del ‘The Formation World Tour’ se ha rescatado muy acertadamente esa realización cinematográfica que, atendiendo exclusivamente a las pantallas, daba la sensación de estar viendo un videoclip rodado en tiempo real. Y lo que es mejor, ni se echó en falta el cubo gigantesco de aquella gira que ahora ha mutado en una enorme pantalla horizontal móvil desde la que se proyectaban diversos interludios a lo CinemaScope y visuales como los que en ’99 Problems’ mostraban a diversos famosos como David Bowie en sus respectivas fichas policiales. Aun estando en el gallinero, a cientos de metros del escenario, nadie podía perderse ni un detalle.

Del primer ‘On the Run Tour’ se calcó gran parte del setlist (sin ir más lejos, al final volvieron a reverenciar el ‘Forever Young’ de Alphaville como ya hicieran entonces, aunque esta vez aderezado con versos de ‘Perfect Duet’) y el planteamiento de irse turnando o cantar a dúo, aunque con muchísimo más presupuesto y con dos largas pasarelas que se podían haber aprovechado todavía más. Sorprendentemente, pese a su reciente publicación, no interpretaron ni un solo tema de ‘Everything Is Love’, por lo que muy probablemente estrenarán el álbum cuando la gira arranque en Estados Unidos en un par de semanas. Del espectáculo que Beyoncé ofreció en Coachella, por su parte, se ha tomado prestada la puesta en escena de la banda. Aun estando en un segundo plano detrás de la pareja fue de lo más efectivo que estuvieran situados en una especie de tablero en tres en raya que parecía un homenaje al ‘VIP Noche’ de Emilio Aragón.

Siempre se les puede tirar en cara que nos intenten vender por activa y por pasiva que se aman locamente y que lo suyo es amor verdadero después de haber estado sacando rédito económico de sus miserias en los últimos años. Pero dejando eso de lado hay algo incuestionable: lo de anoche fue un conciertazo con todas las letras. No supera al ‘The Formation World Tour’, por supuesto, pero poco tiene que envidiarle. 8,5.

Sesión de Control: Delafé, Feroe, Presumido, Joan Colomo, Somos La Herencia, Gúdar…

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Nueva edición de nuestra sección Sesión de Control, dedicada a las novedades más interesantes del panorama alternativo y/o independiente nacional y latinoamericano. Al final del artículo encontrarás la playlist de Spotify dedicada a esta sección que se renueva quincenalmente, conservando las canciones incluidas en la anterior entrega. Hoy añadimos en ella nuevas canciones y lanzamientos de Delafé, Feroe, Presumido, Joan Colomo, Somos La Herencia, Gúdar, Caliente Caliente, Invisible Harvey, Tú no existes, Marcelo Criminal y Lia Pamina & Dario Persi. Foto exterior, Delafé: Menos Cabeza Más Corazón.

Delafé

Vuelve Óscar D’Aniello, dos años años después de su primer disco firmado en solitario, ‘La fuerza irresistible’. Y ‘La gran ola’ nos remite al Delafé de canciones emblemáticas como ‘Enero en la Playa’, ‘La Fuerza’ o ‘Crema Solar’. No sólo porque esté producida, como aquellas, por Kulyela y el propio Delafé, sino también porque captura con su manejo léxico cercano y cálido un instante cotidiano y lo convierte en poesía a lo largo de unos 6 minutos en los que ocurren muchas cosas, también musicalmente.

Lia Pamina & Dario Persi

Tras un bonito debut, ‘Love Is Enough’, en el que esta cantante castellonense que se mira en artistas de los años 60 como Margo Guryan o Blossom Dearie interpretaba canciones escritas para ella por el veterano Joe Moore, ahora Lia Pamina muestra su capacidad para adaptarse a otros compositores. Es el caso de Dario Persi, líder y vocalista del grupo italiano de beat Radio Days. Juntos han grabado cuatro canciones para un EP exquisito llamado ‘So Far Tonight’, en el que sus voces empastan de maravilla.

Invisible Harvey

En los 2 años transcurridos tras la publicación de ‘La puerta giratoria’, Dimas Rodríguez ha consolidado su proyecto con la formación de un septeto en el que violines y chelos le permiten expandir los arreglos de sus canciones y llevarlos a tesituras de unos Belle & Sebastian. Es lo que encontramos en el recién estrenado ‘No es justo que llegues ahora’, un segundo largo muy ambicioso en lo sonoro e igualmente imaginativo y surrealista en lo lírico.

Joan Colomo

El año pasado regresaban con un nuevo álbum The Unfinished Sympathy, proyecto en el que vimos crecer a Joan Colomo. Pero lo cierto es que su carrera en solitario es más prolífica e igual de interesante que la de su grupo primario, como muestra este funky (en la manera en que lo pueden ser The Shins, por ejemplo) ‘Ritme pervers’. Es el primer avance de su quinto disco en solitario, ‘L’Oferta i la Demanda’, que publicará (como siempre) BCore Disc el próximo 7 de septiembre.

Feroe

Es normal que este nombre no te suene de nada aún, puesto que acaba de lanzar su primer single. Pero tras él encontramos a Myriam, mitad del dúo The Bright, que ha aprovechado un lapso en la carrera del grupo para componer y grabar sus propias canciones. Ahora debuta en solitario con ‘Vapor’, una sensual canción en la que alterna texturas vaporosas con cierto carácter rocoso, evocando algunos pasajes de la obra de Angel Olsen. Promete seguir cautivando con más temas así después del verano.

Gúdar

Vuelve uno de los proyectos musicales más esquivos, singulares y misteriosos del indie catalán más militante, comandado como siempre por las peculiares voz y canciones de Albert Espuña. Esta vez suma a Laura Antolín de Doble Pletina a su insigne cohorte de colaboradores (Eloy Bernal, de Hibernales, Alberto Rodríguez y Olivia Mateu –Tirana–). Su imponente sonido de bajo, que en este caso evoca a Hot Chip, protagoniza por ejemplo este bailable ‘Auf!’ que da título al nuevo álbum de Gúdar. ¿Será este su despegue definitivo del ultraindie? ¿Acaso hay alguna intención? Su ausencia en Spotify dice “no”.

Marcelo Criminal

Hay que reconocer que una de nuestras apuestas nacionales del año, el cantautor murciano Marcelo Criminal, puede no ser para todo el mundo. Es un “o lo tomas o lo dejas”, pero al menos tampoco se puede decir que él esté engañando a nadie: “música que parece hecha para niños o por niños” y “mala música para gente sensible y moderma” son las descripciones para sus canciones que encontramos en sus redes sociales. Y como muestra, un botón: tras revelarse el pasado año con ‘(acepta su cruz)’, esta suerte de Daniel Johnston mediterráneo post-adolescente ha ido desgranando alguna perla como ‘Vuelve el reguetón romántico’ (sólo en Bandcamp) o esta enternecedora ‘Perdona (ahora sí que sí)’, que reafirman su carácter único.

Presumido

El dúo vigués Presumido irrumpió en el panorama de manera notable con su debut ‘Vendetta’, a principios de 2017. Un año y medio después, ya trabajan en su continuación pero no pueden esperar para mostrarnos su actual momento creativo. Por eso presentan este espectacular ‘Esa no era yo’ a modo de single de transición entre álbumes. En su nota de presentación, ellos mismos citan a Beach House, Massive Attack o M83 como influencias del grupo y, también, de este explosivo tema, que cuenta con un ingenioso vídeo vertical optimizado para smartphones y tablets.

Caliente Caliente

El siempre inquieto Raúl Querido desempeña de un tiempo a esta parte el papel de bajista y cantante en Caliente Caliente, un trío que forma con Sandra y Paco (guitarrista en Camellos, a la sazón). Hace unas semanas estrenaban el clip oficial para ‘Mindfulness’, con claros aires de funk a lo ESG que nos conducen por esa autoayuda 2.0 que obra el milagro de que todo “nos parezca bien”, incluso el asqueroso calor en el repleto vagón del metro que nos conduce a pasar el día ante “otro puto Excel”. Yummy.

Somos La Herencia

El pasado otoño estrenábamos en JENESAISPOP el estupendo vídeo de ‘Signos de alguien’, canción incluida en ‘Zigurat’, segundo EP del grupo madrileño de post-todo Somos La Herencia. Ahora el cuarteto anticipa ‘Agua’, un sorprendente avance canción del que será su álbum de debut: en ella pretenden mostrar una mayor inmediatez, acogiendo influencias de grupos y músicos como Arca, Trentemøller o Soft Moon, según ellos mismos. Para este viraje al out pop han contado con la producción de Abel Hernández (El Hijo).

Tú no existes

En 2014 conocíamos a este grupo de Barcelona –entonces misterioso, hoy sabemos que está integrado por Edu Montoya, Roger Torralbo, Alena Danko y Mattia Bison– por medio de interesantes canciones como ‘Carl Sagan’ o ‘Blues existencial’. Tras un largo periplo de Montoya trabajando por todo el mundo (literalmente), ahora anuncian su álbum de debut ‘Tercera república’, que será editado por Zozoya Records (sello a caballo de Madrid y Helsinki) el próximo mes de septiembre. Su primer adelanto, ‘Nueva astronomía’, recoge las múltiples influencias que confluyen en Tú no existes que, aseguran, van de The Knife a El Último de la Fila.

La Canción del Día: Agost aluden a la espiritualidad del dream pop en ‘Heh’

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Hoy estrenamos el vídeo realizado para ‘Heh’, una de las grandes canciones del grupo revelación de Sabadell Agost, que quizá te suenen por haber sido ganadores del Proyecto Demo del FIB, el concurso Artsy, el de Embassat o finalistas de Bala Perduda. El grupo se mueve entre el shoegaze y el dream pop, con atmósferas abrasivas próximas al muro de sonido pero sin dejar de lado los punteos de guitarra embriagadores; y publica su primer disco ‘Dim Out’ el próximo 28 de septiembre.

El primer adelanto oficialmente es ‘Heh’, una canción que debe su nombre al Dios del espacio infinito y la eternidad en la mitología egipcia. Habla, según la nota de prensa, de la imposibilidad de tocar u ordenar el tiempo. “En el vídeo se transmiten estos conceptos a través de elementos como el reloj, que hace referecia a la circularidad o la bailarina, que representa el movimiento. Mientras la realidad se va mezclando con la ficción y con elementos 3D, la banda permanece en el centro, siendo espectadores y partícipes al mismo tiempo”. La buena factura del vídeo se debe a las manos experimentadas de Freemasons.

La letra de la canción hace referencia a estos mismos conceptos comenzando, en inglés: “quiero tocar el tiempo y organizar lo inmaterial, para poder asegurarme de que todo es real”. Agost, ideales para seguidores de Slowdive, Beach House y Desert, pero también Delorean, van a estar tocando el 20 de julio en el escenario Apolo de las fiestas de Poble Sec y el 21 en el FIB.