Cruïlla sigue engrosando el cartel de su próxima edición, con el que vuelto a sorprender al personal gracias a la confirmación de Gwen Stefani. El festival barcelonés, que se celebra los días 2, 3 y 4 de julio en el recinto del Parc del Fòrum, incorpora hoy cinco nuevos nombres a su programación entre los que destaca el de Two Door Cinema Club.
El trio irlandés presentará en Cruïlla su último disco, ‘False Alarm‘, y no es la única confirmación internacional que presenta el festival en el día de hoy, pues este contará también con la presencia del «rey de la fiesta balcánica», el normacedonio Kiril Džajkovsk, más conocido como Djaikovski. Así, se suman a la nueva edición de Cruïlla el rapero Rayden, el proyecto de indie pop con electrónica de Fito Robles Siloé y también las «esculturas gigantescas» de Antigua i Barbuda, que volverán al festival para «dar vida a todos sus rincones» (efectivamente son esculturas, no ningún artista).
Estas propuestas se suman a las ya anunciadas anteriormente, con nombres como Gwen Stefani, Placebo, Txarango, Kase.O, Residente, Rag’n’Bone Man, Of Monster and Men, Tom Walker, Novedades Carminha o Ebri Knight. o La Fura dels Baus entre otros. Las entradas y abonos siguen disponibles en la web del festival.
Mikel López Iturriaga, director de El Comidista, el blog gastronómico de El País, probará suerte en un nuevo programa de televisión, tras un breve intento en laSexta. Ecoteuve, que informa en exclusiva de la noticia, revela que el programa se llamará ‘Banana Split’ y se emitirá en La 2. Cada programa contará con un invitado al que se intentará conocer en profundidad a través de la música y la comida.
A pesar de que se dice que «la idea es recorrer con el invitado distintas localizaciones, desde restaurantes a salas de música o bares», el formato puede recordar remotamente al de ‘Con las manos en la masa’. Allí, Elena Santonja contaba con invitados con los que se cocinaba y que a menudo provenían del mundo musical, hablando de todo un poco. Si la melodía era de Vainica Doble y Joaquín Sabina, como invitados vimos a gente como Víctor Manuel, Alaska, Martirio, Sara Montiel, El Gran Wyoming o Carlos Berlanga.
Tras el éxito de El Comidista y de sus libros, no todo el mundo recuerda el pasado de Mikel López Iturriaga como periodista musical, muy especialmente en la época dorada de Tentaciones de El País durante los años 90, pero también en Rolling Stone, Ya.com, la impagable web Loquesea.com o Séptimo de Caballería. Las referencias musicales han sido una constante también en su carrera gastronómica, como se ha apreciado en sus libros. Esperemos que con ‘Banana Split’ (¿una referencia a Lio?) haya nacido un nuevo clásico televisivo.
Carolina Durante han sido noticia estos días porque Diego Ibáñez, su cantante, expulsó a un chico de uno de sus conciertos por agredir a una chica. Ocurría el pasado sábado en Valencia, y el grupo empresarial Salamandra, dueño de la sala Moon donde tenía lugar el concierto, confirmaba los hechos. En el vídeo que ha circulado por las redes se ve a Diego diciendo: «¡Tú, fuera! Vas a pegar a una chavala… No me jodas, macho». También pidió: «el notas ese, fuera de aquí» e indicó a la audiencia que el agresor «había pegado a una chica».
El comunicado de la sala indica que «de inmediato, la seguridad del local se hizo cargo del incidente, expulsando al hombre de la sala», y condena este tipo de comportamientos. Desde Levante-EMV se indica que el expulsado «había estado mostrando una actitud agresiva y molesta durante la actuación».
A Irene Montero, ministra de Igualdad, no se le ha escapado la noticia y ha decidido felicitar a los autores de ‘Cayetano‘ en sus redes sociales con un «bien hecho» al tiempo que compartía el vídeo: «El grupo Carolina Durante ha expulsado sin miramientos de un concierto a un indeseable que agredió a una mujer. Bien hecho. Las violencias machistas no deben tener cabida en ningún ámbito de nuestra sociedad. Todas y todos, en privado y en público, tenemos que plantar cara».
Carolina Durante continúan hasta finales de este año con la gira de presentación de su disco de debut, al que sumaban recientemente el single suelto ‘No tan jóvenes’.
En los inicios de su carrera musical, Nicolas Godin, mitad de Air, mandó unas cuantas maquetas a las compañías discográficas, siendo siempre rechazado. Desmoralizado, decidió dejar la música y dedicarse a la Arquitectura, carrera que había estudiado entre 1989 y 1995, mucho antes de que llegara el pelotazo de ‘Moon Safari’ (1998). En un momento dado, llegó a convencerse de que la música no sería lo suyo. Arquitectura y música permanecerían unidas para él en cualquier caso, y así, su primera creación musical, ‘Modular Mix’, era un tributo al arquitecto Le Corbusier, y la música de Air era concebida como algo «espacial». Pero es ‘Concrete and Glass’, su segundo álbum en solitario, el que definitivamente ha querido unir ambas disciplinas.
Tras un álbum inspirado en Bach en el que no quiso utilizar ordenadores, Nicolas Godin ha desarrollado ‘Concrete and Glass’ después de que el artista francés Xavier Veilhan le pidiera producir música para diferentes exposiciones que estaba haciendo en espacios modernistas de todo el mundo. Tres trabajos en Los Ángeles de Pierre Koenig, John Lautner y Richard Neutra; uno en Rusia de Konstantin Melnikov, el Pabellón de Barcelona de Ludwig Mies van der Rohe y la Iglesia de Claude Parent en Nevers (Francia) son algunas de las obras sobre las que se han edificado estas 10 nuevas composiciones de Nicolas.
En ese sentido, para comprender por completo este disco es imprescindible leer la entrevista que Godin ha concedido a Purple.fr hablando de diseño interior, moquetas, poco de música (llega a tener que explicar lo que es un vocoder) y lo que tienen en común la arquitectura y la música como arte. En sus propias palabras, «lo que es importante de la arquitectura no son los muros y las formas, sino el espacio entre dos paredes (…) Y pasa lo mismo entre dos notas. Una nota por su cuenta no es nada. Pero dos notas juntas forman un acorde. Eso crea un espacio, un color».
Todos identificamos el «color» y el «espacio» creados por Air, tan «chill» y confortables, y ‘Concrete and Glass’ es un álbum ideado para todos aquellos que añoren el sonido de ‘Moon Safari’. Dice también Nicolas que no ha querido acercarse especialmente a las nuevas generaciones porque no quería sentirse «como una señora vieja de Beverly Hills» ni tan «tonto como parecía el Bowie que hacía jungle» con todo «lo fan que es de él». Eso puede producir que el disco suene un tanto fuera de onda, pero no que sea peor. Partiendo de un vocoder que nos habla de la búsqueda de una «casa de vidrio y hormigón», nos embarcamos en un viaje en ocasiones tan disfrutable como el propuesto junto a Kate NV. ‘Back to Your Heart’ es una canción que, al margen del edificio que la inspiró nos lleva al conocido Brill Building en sonido y en su texto a un «hogar» que añoramos y al que queremos volver y que es fácil deducir cuál es a partir del título de la canción.
Las composiciones se han deshecho de sus títulos provisionales o relaciones con los edificios que las inspiraron hasta el punto de en ocasiones quedar algo diluidas en su propósito, pero al margen de coartadas intelectuales, son varias las que sobreviven al margen de su contexto. ‘We Forgot Love’ con Kadhja Bonet recuerda a los mejores trabajos con voces femeninas de Tricky, Moby o Massive Attack (pienso exactamente en ‘Black Milk’ de ‘Mezzanine’); ‘What Makes Me Think About You’ habría encajado en el último de Daft Punk; y ‘Catch Yourself Falling’ es una de esas despreocupaciones que a Alexis Taylor le gusta cantar fuera de Hot Chip, aquí con un puntito chillwave. Puede que hace mucho que no te acordaras de que Sia cantó para Zero 7, pero una vez dentro de la experiencia, ¿a quién desagrada caminar sobre una moqueta?
Calificación: 7/10 Lo mejor: ‘We Forgot Love’, ‘Back to Your Heart’, ‘What Makes Me Think About You’ Te gustará si te gustan: Air, Zero 7, Washed Out Escúchalo: el mejor tema en Youtube
Los singles de ‘Hotspot’ de Pet Shop Boys, en estos momentos en el top 1 de las midweeks británicas, si bien con toda la pinta de terminar en el puesto 2 en las listas definitivas de este viernes, han causado cierta animadversión. Sin embargo, hay una canción en el álbum que como mínimo está a la altura de haber aparecido en ‘Super’. Y es que aunque se está metiendo en el mismo saco a los dos últimos discos de Pet Shop Boys e incluso hay quien prefiere el nuevo al penúltimo, pocas son las veces en que ‘Hotspot’ presenta canciones con la pegada de ‘Say It To Me’ o ‘Burn’.
Una de esas veces se produce cuando se abre el disco con ‘Will o’the wisp’, la canción que Neil Tennant y Chris Lowe han dedicado al «fuego fatuo«, inspirados por los libros de Christopher Isherwood. La verdad es que el álbum no puede empezar mejor, hablando de un encuentro tras «muchos años» con un sujeto con una «gorra de cuero» que se sigue manteniendo «guapo». «Eras un espíritu tan libre (…) ¿pero tal vez ahora te has hecho respetable, con mujer, trabajo y todo eso?», le pregunta Tennant sobre la base electro más contundente de todo el álbum.
El grupo sitúa este encuentro fortuito en la línea 1 de la U-Bahn berlinesa, muy popular entre los visitantes jóvenes de la ciudad pues conecta oeste con este pasando por el barrio de moda de Kreuzberg, y no dejando lejos ni de Neuköln ni de Berghain. Y lo hace porque Pet Shop Boys se han inspirado en un novio de Christopher Isherwood durante los años de ‘El Sr. Morris cambia de tren’ (1935) y ‘Adiós a Berlín’ (1939, sobre la que se basó ‘Cabaret’ en 1972), como ha contado la banda en The Times o Shangay. «Son una parte importante de la idea que mucha gente tiene de Berlín… Así que, como pasaba en ‘Please’, que arrancaba con una pareja que escapaba porque deseaban vivir juntos, este álbum comienza con un hombre montando en un tren, al que observa otra persona a la que siempre gustó». El dúo conecta así pasado con presente en uno de los viajes más decididos de esta era.
La cantante cuenta cómo al principio se veía como una anti-artista pero al final sí se ha terminado viendo como una cantante; habla sobre su condición de «icono» y la caducidad del trap (“puedo ser un icono toda la vida, pero el trap es una moda y yo tengo fecha de caducidad”) y defiende su show en vivo, polémico por su enorme componente sexual. Según ella misma en ese show hay “momentos tensos”: «Todo depende mucho de la energía: si hay un retrasado mental en primera fila que me está mandando una energía de mierda, de que no está entendiendo nada lo que estoy haciendo, eso me afecta mucho, me pone tensa. El show es muy punk y pueden pasar muchas cosas, de hecho yo siempre digo que la primera fila no es para fans, es para valientes y para gente que lo entienda, porque nosotras interactuamos con el público pero las que mandamos somos nosotras. Hay gente de repente que se cree que es un intercambio, y no: el show soy yo; yo marco las pautas e, igual que les digo que se suelten, también les paro los pies».
En relación, sobre feminismo, añade: «Hace años, cuando las mujeres estaban consiguiendo cosas superimportantes, que no digo que ya no quede nada por conseguir como mujer, pero me refiero a cuando no podías ni votar ni sacar dinero del banco, esa revolución fue para decir: las mujeres pensamos. En ese momento poner por delante nuestro cuerpo quizá no era la mejor manera de conseguir lo que se quería, de transmitir un mensaje de libertad. Era una revolución a nivel intelectual para decir que no éramos solo un par de tetas. Como ya hemos conseguido todas esas cosas, ahora lo que hay que reivindicar es la libertad total de la mujer. Se da por hecho que lo otro ya lo han entendido y por eso ahora hago lo que me sale del chichi, porque él tiene que ser capaz de mirar un escote y no empalmarse. Creo que estamos en otro momento de revolución feminista».
La cantante habla de por qué no quiso poner su relación personal con Yung Beef en el foco, y reivindica la valía del sello La Vendición frente a las multinacionales: “Al final no es gente a la que le gustaría estar en Sony, pero como no puede está aquí; no, es gente que prefiere estar en un sello así, cuyo principal objetivo no es vender, sacar comisiones y transformar tu arte a cualquier precio”. Después, añade al referirse a la esclavitud de las playlists de Spotify: “Existo por ser underground, por ser real, por hacer lo que me sale del chichi y sé que firmar con un gran sello significa que eso tendría que cambiar”.
Entre otras cosas también indica que echa de menos ser como las raperas de Estados Unidos: “Crean polémica del temazo que han hecho, eso es lo que a mí me gustaría, que me preguntasen quién es el productor, qué tipo de hierba fumaba cuando lo compuse y quiénes son mis ratchets preferidas”. Poco después, indica: “Además yo no soy Lana del Rey, lo que hago es música punk y la música punk no se explica”.
Este sábado 1 de febrero se celebra en RazzClubs (Barcelona) otra fiesta Lovesick Club, un ciclo de música pop sin prejuicios dentro de Razzmatazz y en horario de club, por el que pasan nombres nacionales e internacionales, más o menos noveles, como ha sido el caso de Cariño, Lisasinson o Mallrat.
La nueva cita será en la Sala 1, pues sus nuevas protagonistas no dejan de crecer. Se trata de Ginebras, que con la excelente ‘La típica canción’ han construido un himno intergeneracional que pueden disfrutar los seguidores de mainstream e indie de los 80 y de hoy, si es que hoy alguien sigue conociendo estas fronteras.
También son muy recomendables las demás canciones de su EP ‘Dame 10:36 Minutos’, hasta el punto de que su versión de ‘Con altura’ no es exactamente lo más destacado de su repertorio. Por algo acumulan 50.000 oyentes mensuales en Spotify en tan poco tiempo.
JENESAISPOP regala 4 entradas simples para el concierto de Ginebras de este sábado entre los lectores más originales, divertidos y escuetos que nos manden un mail a jenesaispop@gmail.com con el asunto GINEBRAS, y respondiendo a la siguiente pregunta: «¿cuál es «la típica canción» que ayer no te gustaba y de la que ahora presumes?».
Conmocionado por la muerte de Kobe Bryant en accidente de helicóptero, como dejó ver en sus redes desde un primer momento, en las que afirmaba «estar llorando», Bad Bunny ha dedicado un tema al jugador de baloncesto. ‘6 Rings’ recibe su nombre de los 5 anillos que ganó el jugador en la NBA junto al de casado, y ha logrado ser “trending topic” en Twitter y lo más visto de Youtube España, pese a que ha sido Soundcloud la plataforma en que ha decidido compartirla.
‘6 Rings’ es un corte improvisado de 2 minutos en el que la ausencia de estribillo no impide que se dejen una larga serie de frases que ha impactado a seguidores de cantante y deportista, por la emoción que contienen. Bad Bunny se pregunta «dónde estará Dios metido en estos momentos», subraya que la «vida es corta», y afirma que recuerda «el primer juego» de Kobe Bryant, confesando que en muchas ocasiones «le puso en pie».
Bad Bunny afirma que gracias a él es que «todo se hace con pasión» y que «el número 13 ya no es de mala suerte». Además de afirmar que «por siempre vamos a recordarte», concluye en su momento más emotivo: «Felicidades, tú también ganaste seis sortijas / Cinco en la NBA y un matrimonio que te dio tus hijas / Pensando que una se fue contigo, me descontrolo / Pero eso es para que en el cielo no juegues solo». Se desconoce si el tema aparecerá en las plataformas de streaming oficiales o si quedará en una curiosidad de Soundcloud, donde suma 1,4 millón de escuchas en sus primeras 11 horas.
Parte de la redacción evalúa el single ‘Juro Que’ que Rosalía ha interpretado en los Grammy acompañado de ‘Malamente’, y que está co-escrito por Kaydy Cain.
«Me parecería un movimiento no solo inteligente sino necesario que en su tercer disco de estudio Rosalía retome su carrera en el punto en el que quedó con ‘El mal querer’. En esa línea parecía ya enzarzarse ‘A palé’ y, de manera más claramente folclórica, ‘Juro que’, quizá los dos primeros avances de ese álbum… o no. Sea así o no, esos tangos carcelarios –una temática muy habitual en el cancionero de Los Chichos y Los Chunguitos, de los primeros en emplear un patrón flamenco para trasladarlo al lenguaje pop de sus días– podrían ser una buena introducción a ese próximo trabajo. Desde luego, su comercialidad es innegable, pero creo que el punto de equilibrio con su parte experimental no está tan conseguido. Me parece desaprovechada en ese sentido, como ejemplifica ese latigazo eléctrico de la guitarra que solo emerge de manera puntual y que realmente podría haber llevado el tema a un espacio propio, menos manido. Porque los jugueteos con el Autotune en los coros ya no son ninguna sorpresa». Raúl Guillén.
“Como ‘A Palé’, ‘Juro que’ es más una canción con grandes posibilidades de funcionar como parte de un todo que un pelotazo por su propia cuenta. Su temática tan específica, sobre alguien que esperará por alguien que ha de ingresar en prisión, parece que -ahora sí que sí- está presentando una nueva historia, un disco conceptual como lo fue ‘El mal querer’. No hay nada confirmado sobre qué compondrá el tercer álbum de Rosalía, pero si ‘A Palé’ era un poco ‘De aquí no sales’, ‘Juro que’ es un poco ‘Que no salga la Luna’… por lo que aún nos falta un ‘Malamente’. En concreto esta canción carece de una producción tan imaginativa o algún giro como el que daba el puente “aunque no esté bonita la noche, undivé”». Sebas E. Alonso.
«Uno de los argumentos que más se suele usar para criticar el éxito de Rosalía es que no es la única artista que ha fusionado flamenco con otros estilos y que, por tanto, «no ha inventado nada nuevo», por lo que no merece el reconocimiento que está obteniendo. De manera surrealista a veces es necesario explicar que Niña Pastori o Alba Molina no han sido Rosalía en vidas pasadas ni lo serán nunca porque una persona solo puede nacer una vez y, de momento, la clonación no es una práctica extendida en nuestra sociedad (afortunadamente). Ajena o no a las críticas, Rosalía ha plantado en los mismísimos Grammys una de sus canciones más tradicionales (la palabra «traditional» aparece en los créditos de Spotify), hasta el punto que la melodía de ‘Juro que’ puede llegar a recordar a muchísimas otras cosas, como al ‘Porompompero’ de Manolo Escobar. La clave de ‘Juro que’, en mi opinión, ya ni siquiera es la actualización que hace de los tangos gracias a la co-producción de El Guincho, sino que es una canción, aparte de muy comercial, muy bien construida desde la pasión, al modo en que lo había sido ‘Aunque es de noche’ pero ahora con el uso del autotune y un entramado de voces, jaleos e instrumentación muy bien armado (¡y qué bien suenan las palmas en esta producción!). Sin elemento sorpresa, pero con el elemento clásico que necesitaba Rosalía para presentarse definitivamente ante el público internacional, ‘Juro que’ es otra dignísima adición a su repertorio. Y sin haber inventado absolutamente nada». Jordi Bardají
Una semana más, y ya van unas cuantas (7 en concreto), ‘Tusa’ de Karol G y Nicki Minaj es la canción número 1 en España. Es un misterio qué canción ocupará su lugar en el futuro, pero de momento las escuchas diarias de ‘Me gusta’ de Shakira y Anuel AA y de ‘Morado’ de J Balvin en Spotify son muy inferiores, por lo que la canción que destrone a ‘Tusa’ en nuestro país podría ser una de estas dos, o ‘Dance Monkey’, o ‘Alocao’… u otra que todavía no ha salido.
‘Me gusta’, el single conjunto de Shakira y Anuel AA que samplea con bastante poco «gusto» un popular hit de los años 90, había debutado en el top 21 de la lista de singles española gracias a las escuchas obtenidas en su día de estreno, el jueves 13 de enero; pero con las reproducciones de toda la semana ya contabilizadas, la canción sube directamente del 21 al 2. No se puede negar que la canción está gustando, así que habrá que ver si se convierte en el nuevo ‘RITMO’… o no.
El de ‘Me gusta’ es el movimiento más significativo de esta semana en la lista de singles, que presenta varias entradas, por otro lado, en la parte baja. ‘Pegamos tela’ de Lerica, Omar Montes y Abraham Mateo entra en el número 53, ‘Malibú con piña’ de Funzo & Babyloud en el 59, ‘Godzilla’ de Eminem y Juice WRLD (incluida en el que claramente ha sido el gran éxito discográfico de la semana a nivel global), en el 80 y ‘Etapas raras’ de Fernandocosta en el 99.
Halsey se ha quedado sin el número 1 de ventas en Estados Unidos por culpa del lanzamiento sorpresa de Eminem, que ha alcanzado el número 1 con 279.000 unidades equivalentes y sin edición física aún en el mercado. Si no hubiera sido por Eminem, ‘Manic‘ habría sido número 1 sin ninguna duda, pues ha movido el doble de copias en el mismo tiempo que ‘Rare‘ de Selena Gomez, que la semana anterior sí lograba el top 1 pero con números muy inferiores (239.000 unidades equivalentes de Halsey frente a las 112.000 de Selena).
En Estados Unidos, nuestro «Disco de la Semana» repite los datos de Australia y Canadá, mientras en Reino Unido es top 6, exactamente igual que en España, país que, como sabéis, divide su clasificación en datos de ventas y en streaming. En el primer grupo, Halsey supera a Eminem muy holgadamente, pues ‘Manic’ es top 6 donde ‘Music to Be Murdered By‘ es tan solo top 66 simplemente gracias a las descargas digitales. Pero en la tabla de streaming el dato se invierte: el disco de Eminem es top 3 y el de Halsey top 7 (ninguno ha logrado imponerse a los álbumes más reproducidos de la semana en España, que siguen siendo ‘Prisma’ de Beret y ‘Nibiru’ de Ozuna). En cualquier caso no hay duda que Eminem sigue siendo uno de los reyes absolutos del streaming actual pese a haber debutado hace más de 20 años, y ‘Music to Be Murdered By’, que también es top 1 en Reino Unido, ya es uno de los álbumes clave de 2020 al menos a nivel comercial. Sus datos en todo el mundo son muy superiores a los de Halsey, aunque habrá que ver cómo se mantienen ambos a lo largo de los próximos meses.
Volviendo a España, la lista de ventas deja otras entradas más previsibles centradas en el rock y las reediciones. ‘MMXX’ de Sons of Apolo es top 26, ‘The Burning’ de British Lion top 46, ‘El dorado’ de Marcus King top 54, ‘The Serpent Rings’ de Magnum top 56 y ‘Maxi & Singles Collection’ de Modern Talking top 58. Y en streaming, las únicas entradas en la tabla aparte de las de Eminem y Halsey las firman los concursantes de Operación Triunfo 2020 con las canciones de la gala 1; que entran en el top 9; Taifa Yallah (Dellafuente) con este ‘Causa‘ editado un lunes y que hoy reseñamos, y que es top 16; y finalmente La Zowi con su estupenda última «mixtape», ‘Élite‘, que entra en el top 41.
Que Dellafuente es un artista distinto dentro de la escena del nuevo hip hop español es notorio desde que emergiera para un público más amplio con ‘Azulejos de corales’, hace ya casi un lustro. Pero lo cierto es que pocos en ella como él –diría que ni siquiera los teóricamente más avezados C. Tangana y Yung Beef– han sabido visualizar y anticiparse a su declive como El Chino. Aparte de sus declaraciones, ya ‘Ansia viva‘ era pionero en su apuesta por sonidos latinoamericanos más allá del reggaeton, y supo ver que el «aflamencamiento» de su propuesta era tan interesante como la transversalidad del mal-llamado-trap con otros géneros como el rock o el UK-garage. Pero, la verdad, el movimiento que ejecuta con Taifa Yallah no lo vimos venir.
Tanto su imaginería –esos seis jinetes/ninjas/cowboys– como su teoría alude a que Pablo no es el único actor en este proyecto. «Vamos, barrio» es la traducción literal del árabe de un nombre que alude al espíritu local como lo verdaderamente propio, ajeno a nacionalismos: «En el mundo hay muchos barrios y cada barriada es un reino […] No hay lo uno ni lo trino sino mil mesetas», reza su nota de prensa. Los créditos también lo confirman, si bien no son tan sorprendentes como cabría imaginar. Pues no hay detrás de Taifa Yallah unos Toundra para un Niño de Elche –la referencia de Exquirla no es gratuita, puesto que, como veremos, hay cierta similitud estilística con estos–, sino que son sus más fieles colaboradores los que le acompañan en esta aventura: Antonio Narváez y Moneo son los instrumentistas y co-productores principales de ‘Ep.01- Causa’, el debut de Taifa Yallah. En ese sentido, se intuye que el germen de esta música puede estar en la sesión para VEVO que presentaron a finales de 2018.
Pero aunque ellos lleven el peso principal, hay distintos implicados. Principalmente bajistas –Pepe (sic), Migue Díaz–, pero también un sitar –Pablo Jurado–, saxos –Pablo Torres– y coros –Beatriz Salinas–. Quizá hubiera sido mucho más sonado si hubiera acudido a otros nombres propios de su ciudad más notorios, como Los Planetas o Soleá Morente. De hecho, hubiera sido un bombazo. Sin embargo, se intuye que ha optado por artistas menos populares, de su círculo artístico más cercano, en aras de la coherencia de ese mensaje de pertenencia, de tribu, que envuelve la estética del proyecto. Una estética que evidentemente se nutre de la influencia árabe en Andalucía –como también reivindican últimamente Califato 3/4, con los que en cierto modo conecta este disco–, pero que no busca «mitificar la convivencia de las distintas culturas». «Ninguna se dio nunca en puridad y su fe, si acaso, es la fe del converso, la Santa-Fé», aclara la nota de prensa del disco.
Y, desde luego, no hay búsqueda de pureza en «Causa», sino todo lo contrario: mixtura, encuentro, colisión de distintos lenguajes. Y eso es, no cabe duda, lo más interesante de Taifa Yallah, su ingenio para mezclar rock –que no podría ser otra cosa que andaluz–, metal, rap, flamenco –o quejío, más bien– y no solo salir indemne sino establecer un punto de partida completamente nuevo. Porque, por más que citemos a otros nombres aquí, solo pueden servir para dar leves pistas de lo que nos encontramos en un trabajo tan conciso como sustancioso, cuyos 25 minutos pasan volando y van de menos a más. Lo menos logrado de esta aventurada apuesta es el plano lírico. Chirría un tanto, por ejemplo, el léxico despreciativo del trap en ‘La verdad’ en contraste con la acertada adaptación del hermoso poema ‘Paseo de Los Tristes’ de Javier Egea que conforma ‘Corazón de agua‘, mientras que una buena idea como el misticismo de ‘400 demonios’ parece algo desaprovechada. Es quizá donde Taifa Yallah parece algo más bisoño, si bien los textos de ‘El bosque’ (brutales esos versos que dicen «yo tengo aquí un lugar, donde no llega el dolor, donde el dolor se va, porque lo malo ya rebosa»), ‘El barco’, ‘Yallah‘ y ‘Causa’ resultan más entonados.
Mejora la impresión en lo musical, donde la mixtura de elementos sí cuaja muy bien. Además de ‘Corazón de agua’, ‘El bosque‘ –en la que emergen en el horizonte referentes teóricamente contrapuestos como Extremoduro y Los Chichos– y la sorpresa que depara ‘400 demonios’ –donde converge de una manera más acertada la dicción del hip hop sobre el post-metal de unos Viva Belgrado– destacan en la primera mitad. En la segunda, superada la sorpresa inicial, ‘El barco‘ se impone quizá como la canción más acertada en cuanto a contrastes, contraponiendo el precioso soul de los versos con el brutal metal –doble bombo en ristre y con giro hardcore– de sus estribillos. Mientras que ‘Yallah’ triunfa del todo en esa colisión de rap contemporáneo y rock que dejaba dudas al principio. Solo ‘Causa’ pierde algo de impacto, aquejada de cierto manierismo en sus guitarras, que lo acercan al heavy más ramplón (por momentos remite más a Medina Azahara que a Triana). Pero lo que no se le puede negar a este «episodio 1» de Taifa Yallah –prefijo que parece garantizar que tendrá continuidad– es la valentía, sensibilidad y capacidad de reinventarse que demuestra Dellafuente, invitando a pensar que será uno de los pocos artistas de su escena que logrará perdurar en el tiempo.
Calificación: 7,7/10 Lo mejor: ‘Yallah’, ‘Corazón de agua’, ‘El bosque’, ‘El barco’ Te gustará si te gustan: Exquirla, Califato 3/4, Extremoduro. Escúchalo: en Spotify
Stella Chronopoulou lleva unos años haciéndose un nombre en el pop gracias a canciones de electro-pop y synth-pop tan magnéticas como ‘The Owner’, y tras publicar sus dos primeros trabajos en el sello independiente griego Inner Ear, acaba de debutar internacionalmente con ‘The Break’, su tercer largo, a través de Arbutus Records, el sello canadiense que publicó los dos primeros álbumes de Grimes y que también ha lanzado trabajos de Braids o Sean Nicholas Savage.
Sin ser el suyo el sonido más original y ambicioso del mundo -y no tiene por qué serlo-, Σtella (este es su nombre artístico) sí maneja unos códigos de electro-pop muy elegantes y además es capaz de componer canciones tan orgánicas y adictivas como ‘The Race’, que se conoce desde el pasado verano, pero que vale la pena rescatar. El ritmo trotón y la repetitiva melodía aflautada de ‘The Race’ sirven a una composición misteriosa pero llena de luz, que suena como el contrapunto luminoso de ‘Passionfruit’ de Drake en varios puntos, aunque sea de manera vaga. El resultado desprende una épica controlada que atrapa desde el primer momento.
En ‘The Race’, «stella sigma» parece hablarnos sobre la necesidad de conexión, de amor, de propósito, de encontrar «un lugar» en el mundo. Es un mensaje existencialista, poco concreto pero lo suficientemente evocador como para complementar positivamente el espíritu melancólico, y a la vez eufórico, de esta producción. «Podemos buscar un sueño, que fluya como el río y sientas en tu interior, y que te lleve a lugares a los que nunca has estado», reza el verso final. Y acorde con este mensaje de motivación -y con el título de la canción-, el vídeo de ‘The Race’ es deportivo.
Pensar en Dolly Parton sigue siendo, a pesar del paso de las décadas desde aquel remoto 1973, pensar en ‘Jolene’: junto a ‘9 to 5’ es su canción más escuchada en Spotify y -a diferencia de aquella- la más versionada de lejos, en todo tipo de estilos. A lo largo de las décadas -más allá de las esperables versiones country- la canción ha seducido por igual a siniestros ochenteros (The Sisters of Mercy, Strawberry Switchblade), ambient-houseros de los 90 (One Dove), rockeros de los 2000 (The White Stripes) o artistas de los años 10 con ganas de mostrar otra faceta (la preciosa versión de Miley Cyrus). La vigencia de la canción y de la propia Dolly en los últimos años es evidente en múltiples manifestaciones: por ejemplo en la canción ‘Nothing Breaks Like a Heart’ de Mark Ronson junto a la propia Cyrus (un evidente homenaje a ‘Jolene’ en su arreglo y tono melódico) o en la reciente colaboración de Parton en un tema de EDM junto al dúo sueco Galantis.
Pero la actualidad de Dolly en los últimos tiempos trasciende la propia música. Se refleja en en el mainstream visual (Netflix estrenó en noviembre ‘Heartstrings’, una serie de ficción con episodios basados en canciones de la artista) y también en el underground de los podcasts: el ultrarecomendable ‘Dolly Parton’s America’ es un programa por entregas que nació en la emisora WNYC pero que se ha convertido en uno de los podcast revelación de la temporada. En él, el periodista Jad Abumrad se embarca en una exploración de la cantante, su obra y su imaginario, inspirado en el ambiente que observó en un concierto de Dolly al que asistió en 2018: en mitad del mandato de Trump, con su país metido de lleno en una guerra ideológica entre dos Américas bien distintas, en el público que iba a ver a Dolly parecían convivir con total armonía y respeto familias de claro corte tradicional derechista, viejos amantes del country tradicional, aficionados a música indie, y público LGTBI+. “¿Qué tiene Dolly que puede conseguir lo que no logramos en la calle, que coexistamos con respeto?”… Abumrad intenta responder a esta pregunta en esos nueve capítulos.
Entre ellos, parece perfectamente lógico que un capítulo entero esté dedicado a ‘Jolene’. La canción, además de ser una completa belleza, tiene mucha enjundia a muchos niveles. En el musical, sin duda: por ejemplo, por ese hipnótico riff arpegiado que tocaba la propia Dolly, y que marca un tono de trepidación, de preocupación ansiosa que se mantiene en toda la canción. O por cómo la melodía hace uso de la escala dórica (habitual en la música medieval y géneros antiguos), dotando al tema de un aire cuasirreligioso y como de balada folk antiquísima.
O también, como comenta en el programa la catedrática Nadine Hubbs de la Universidad de Michigan (cuya tesis doctoral se titula ‘Jolene, Género y la homoerótica cotidiana del Country’), por su subversión de un subgénero del country llamado «The Other Woman songs»: canciones dedicadas a la mujer que te robó a tu hombre (o que pretende hacerlo) y que solían estar repletas de insultos y amenazas de violencia física (como ‘Fist City’ de Loretta Lynn, por ejemplo). En ‘Jolene’, Dolly apela a la otra mujer desde la empatía, no amenazando, sino suplicando («por favor no te lleves a mi hombre sólo porque puedes») y subvierte la diatriba de insultos en una sarta de elogios más propios de un soneto renacentista de amor: “Tu belleza no tiene comparación, con bucles de flameante pelirrojo oscuro, con piel de marfil y ojos verde esmeralda / Tu sonrisa es como un soplo de primavera, tu voz es suave como la lluvia de verano”.
En la tesis de 79 páginas que la doctora Hubbs escribió sobre ‘Jolene’ hasta se apunta a ciertos tintes homoeróticos del tema. Su teoría es que la protagonista de la canción se siente de hecho atraída por Jolene. Cuando en el podcast le preguntan a Dolly si es así ella ríe y dice que no, pero más tarde tiene unas bellas palabras en las que repite lo que siempre ha dicho sobre su público LGTBI+: que no tiene más que amor para ellos y que cualquiera puede amar a quien quiera. Que el pecado está en quien juzga.
Podríamos llenar párrafos sobre las maravillosos elementos musicales de ‘Jolene’: las imposibles armonías que Dolly se hace a sí misma, cómo las cuerdas y la guitarra pedal steel se funden en un celestial fondo… hasta el seco y minimalista ritmo, en el que la guitarra parece conducir a la batería y no al revés. Pero seguramente basta con escuchar, cerrar los ojos, y ser hipnotizado por una de las piezas de música más conmovedoras del siglo XX.
‘Jolene’ suena en la entrega nº 350 de Popcasting, el podcast de Jaime Cristóbal, disponible en este enlace.
Tras el experimento dancepop de ‘Stay Together‘, en los estertores del pasado año Kaiser Chiefs reaparecían con ‘Duck‘. Un disco en el que mantenían ese espíritu hedonista y pop, pero recuperando las guitarras y tocando muchos palos distintos, del northern soul al synthpop de tintes 80s, pasando por el clasicismo rock británico a lo de The Kinks. Un trabajo bien recibido por sus seguidores y con temas como ‘Record Collection’ o ‘People Know How to Love One Another’ que a buen seguro serán pasto de baile y celebración en sus conciertos.
Este año, justo cuando se cumplen 20 de sus inicios –por entonces bajo el nombre de Parva–, el grupo de Leeds emprende su gira de presentación, que curiosamente les llevará tanto a tocar en estadios de Reino Unido como a salas tipo La Riviera de Madrid (el próximo 5 de febrero) o Razzmatazz de Barcelona (al día siguiente, 6 de febrero) –entradas disponibles aquí–. Sobre esa poco frecuente circunstancia y algunas cuestiones sobre sus últimos discos y su carrera hemos podido hablar con el bajista del grupo, Simon Rix.
Entiendo ‘Duck’ como un disco que es a la vez clásico y contemporáneo. ¿Diríais que esa es una buena definición para lo que son Kaiser Chiefs en estos momentos?
Creo que es estupenda. Nuestra ambición para el álbum tras el experimento de ‘Stay Together’ era encontrar la forma de hacer un disco que tuviera el ADN de Kaiser Chiefs, pero sin sonar retro. Creo que hemos empezado a entender quiénes somos (como banda). Lo que hacemos, aunque siempre queremos seguir aprendiendo, seguir cambiando. Simplemente perseguir nuestros límites, quizá.
Hay también un claro espíritu pop en él. ¿Es algo con lo que os sintáis más cómodos ahora, en contraste con vuestros inicios, en los que sonabais más crudos?
Pienso que cuando tocamos en directo ahí sigue estando esa misma fuerza. En el álbum hay, definitivamente, la presión de producir canciones que puedan sonar en la radio. La atmósfera en torno a la música de guitarras es completamente diferente (ahora) a cómo era cuando aparecimos, cuando los grupos de guitarras dominaban por completo las listas de éxitos. Así que pienso que el espíritu pop es parte de ese sonido contemporáneo que tú mismo mencionabas antes. Y continuará evolucionando según pase el tiempo. Aparte de eso, hay diferentes personas (implicadas) que llevan al grupo hacia direcciones diferentes. Por ejemplo ‘Golden Oldies’, que es mucho más una canción grupal, suena totalmente distinta a ‘The Only Ones’, que creo que es el enlace entre este álbum y el pop total del anterior.
«No creo que haya (en ‘Duck’) nada enloquecidamente alejado de Kaiser Chiefs. Simplemente se retuerce en todas direcciones»
‘Duck’ es también un disco bastante diverso en cuanto a estilos, con sonidos northern soul pero también synthpop ochentero y más cosas. ¿Hay alguna canción en el álbum que te haga pensar «nunca habríamos hecho algo así hace 10 años»?
No creo que haya nada enloquecidamente alejado de Kaiser Chiefs. Simplemente se retuerce en todas direcciones. Creo que lo de los sintes a saco de ‘Record Collection’ es algo muy diferente, y obviamente los metales a lo grande de ‘People Know’ y ‘Wait’ son diferentes también. ‘Employment’ tenía algunos vientos, pero eran más sutiles.
En todo caso, vuestro álbum anterior, supuso quizá un giro más sorprendente en vuestro sonido, con más arreglos de electrónica y música dance que nunca antes en vuestra carrera. ¿Por qué ya no encontramos este disco en plataformas de streaming? ¿Hasta tal punto fue decepcionante para vosotros?
No tengo ni idea de por qué no puede encontrarse ya. Estamos teniendo problemas con cosas así, que dejan de estar online. No es para nada cosa nuestra. Más bien que en alguna oficina en alguna parte no están haciendo su trabajo bien. Gracias por avisarme. (Nde: Días después de la entrevista, el disco sigue sin estar disponible, al menos en España.)
Volviendo a ‘Duck’… ¿Hay alguna canción de la que os sintáis particulamente orgullosos?
Mi canción favorita es ‘Wait’. Me encanta porque es muy simple pero hay un montón de cosas interesantes sucediendo al mismo tiempo. También me encanta ‘Kurt vs Frasier (The Battle for Seattle)’ por la forma en la que la escribimos, que fue única. Y por último siempre pienso que ‘People Know How To Love One Another’ es un mensaje que todo el mundo debería guardar en el fondo de su mente.
«Siempre hemos tratado de enfocarnos en lo que viene después, y no mirar mucho atrás»
Es fácil adivinar que ‘Record Collection’ y ‘People Know How To Love One Another’ son ya favoritas de vuestros fans. ¿Pero qué canción del disco os ha sorprendido más en cuanto a la respuesta del público? Quiero decir, una que sepáis que va a estar en vuestros setlists durante muchos años.
‘Target Market’. Creíamos que era una gran canción cuando la escribimos y, de algún modo, pienso que es clásicamente Kaiser Chiefs. Pero nunca hubiera pensado que sería una favorita en los directos, por su rollo más dulce. Pero como tuvo una fantástica reacción cuando se publicó el año pasado, quiero tocarla en la nueva gira.
Si no me equivoco, este año se cumplen 20 desde que iniciasteis el grupo, por entonces con el nombre de Parva. ¿Tenéis idea de celebrarlo de alguna manera?
Sinceramente, la verdad es que no. Siempre hemos tratado de enfocarnos en lo que viene después, y no mirar mucho atrás. Vamos a incluir una vieja canción de Parva en un recopilatorio de vinilo para un concierto que vamos a dar para Amnistía Internacional en abril, pero solo porque nos parecía divertido: la mayoría son grupos nuevos, así que estamos ahí como una nueva banda también. (Risas) Nunca sabes, en todo caso, quizá celebraremos los 40 años.
«Vamos a tocar en el O2 de Londres (…) y casi al día siguiente en una sala de París para 600 personas. Y sé que ambos conciertos serán fantásticos, a su manera»
Vais a venir a España a un par de festivales ya confirmados (FIB y Sonorama), pero también vendréis a recintos más pequeños en Madrid y Barcelona. ¿No es raro tocar en esos sitios para un grupo que en Reino Unido acostumbra a hacerlo en estadios? ¿O sigue siendo excitante?
Es perfecto. Justo hoy decía que vamos a tocar en el O2 de Londres, que es el recinto más grande de la gira, y casi al día siguiente en una sala de París para 600 personas. Y sé que ambos conciertos serán fantásticos, a su manera. Es una de las cosas buenas de tocar con Kaiser Chiefs, aún actuamos al nivel de pequeñas salas. Nos encanta tocar en España. Lo hemos hecho un montón a lo largo de los años. Tanto los públicos grandes como los pequeños han sido siempre estupendos y esperamos que vuelva a serlo dentro de unos días.
Y, 20 años después de comenzar, ¿Cómo veis la escena rock en el mundo? Quiero decir, es obvio que el hip hop, R&B y los sonidos latinos dominan el pop en muchos aspectos. Pero, aunque hemos leído y oído que el rock estaba muriendo, aquí estáis, con un montón de grupos, manteniendo el interés de la gente… ¿Por qué creéis que el rock and roll sigue siendo relevante?
Las tendencias siempre han ido cambiando. Pero creo que el hecho de que los grupos sigan tocando y vendiendo montones de entradas, aunque no sean número 1 en las listas de pop, prueba que hay aún una demanda enorme de música de guitarras. Y que siempre lo habrá. Creo que hay algo en su energía que es diferente al de otros géneros. Y siempre sigue evolucionando con nuevos e interesantes artistas surgiendo cada año.
Cierto. De hecho, es significativo que sigan apareciendo montones de grupos jóvenes cada día, como últimamente IDLES, black midi, Fontaines DC, etcetera. ¿Os resulta inspirador, de alguna manera?
Disfruto escuchando todos los grupos nuevos. Hubo un momento en el que no parecía que hubiera tanta nueva y buena música de guitarras surgiendo. Alguna, pero no mucha. Pero en este momento parece que vuelven a aparecer unas cuantas bandas así cada año.
La Casa Azul ha estrenado el videoclip de ‘El colapso gravitacional’, el nuevo single de ‘La Gran Esfera‘, que será el definitivo. Con este van ya 5 vídeos oficiales realizados para el álbum y 7 singles en total si se tienen en cuenta los lanzamientos independientes de ‘Podría ser peor’ y ‘El momento’, dos temas que, pese a no haber obtenido vídeos, han sido los más exitosos del álbum a nivel de reproducciones en las plataformas de streaming (el primero, por cierto, sonará la semana que viene en Operación Triunfo). ‘La Gran Esfera’ es literalmente una sucesión de singles desde la pista 1 a la 7… y se compone de 10 en total. Elefant confirma de hecho que el vídeo de ‘El colapso gravitacional’ sirve para cerrar etapa, pero añade que La Casa Azul publicará «nuevas canciones» en 2020.
Por si cabía alguna duda, ‘La Gran Esfera’ ha sido uno de los mejores discos de 2019, y ‘El colapso gravitacional’ fue una de las canciones del álbum que, en su momento, pasó por nuestra sección «La Canción Del Día». Entonces destacábamos su estribillo, un «verdadero salto de pértiga melódico que contrasta con el acelerado ritmo de la canción» y también su veloz y ultra enérgica base rítmica, que a la vez parece «mantenernos levitando en el aire».
El vídeo de ‘El colapso gravitacional’ es uno de los mejores de toda la etapa de ‘La Gran Esfera’ a nivel de producción e interpretación. Dirigido por Daniel Cuenca, está protagonizado por Anna Castillo (‘La llamada’, ‘El olivo’, ‘Viaje al cuarto de una madre’, ‘Paquita Salas’, ‘Arde Madrid’), que interpreta a una estrella del pop -aparentemente inspirada en la cantante italiana Mina- que «desaparece apabullada por su propio éxito» y es «devuelta a la vida por un ser espacial, desarrollando una relación compleja entre ser y creador».
Recientemente, La Casa Azul ha anunciado un segundo recital en La Riviera de Madrid tras agotar las entradas para el primero. Las dos fechas tendrán lugar los días 23 y 24 de abril. Antes, Milkyway estará en el festival SanSan de Benicàssim, que se celebra del 9 al 11 de abril. Por otro lado, La Casa Azul es uno de los artistas confirmados en Ojeando, el micro-festival de Málaga que se celebra en el pueblo de Ojén los días 10 y 11 de julio. Junto a Milkyway están confirmados Javiera Mena y ELYLELLA. Los abonos ya están a la venta.
Justin Bieber ha anunciado al fin que su esperado nuevo disco, ‘Changes’, sale el 14 de febrero, es decir, en tres semanas. Por supuesto, es el día de San Valentín, lo cual puede haber sido una decisión consciente por parte de Bieber pues este será su primer lanzamiento desde que contrajera matrimonio con Hailey Baldwin, a quien a buen seguro irán dedicadas muchas de las pistas, 17 en total según el pre-order de iTunes.
El nuevo álbum de Bieber incluirá ‘Yummy’, el nuevo éxito del canadiense aunque el cantante se haya empeñado en demostrar lo contrario (y aunque no haya conseguido igualar los números de hits previos, al menos de momento), y también ‘Get Me’, que acaba de llegar a las plataformas de streaming. Es una colaboración con Kehlani producida, entre otros, por Poo Bear (‘Purpose’) y Bo1-da (‘Work’ de Rihanna). De hecho, ‘Get Me’ presenta una base dancehall muy moderada dentro de su viscosa producción, pero lo que la hace inclinarse hacia la balanza del R&B es la actuación vocal de sus dos intérpretes.
‘Changes’, que compartirá fecha de lanzamiento con Tame Impala, llegará casi un lustro después de ‘Purpose‘, a nivel comercial y de influencia (sobre todo la del macrohit ‘Sorry’) uno de los álbumes de pop clave de los últimos tiempos. El canadiense, por cierto, ya ha estrenado en Youtube el primer capítulo de su serie documental ‘Seasons’.
Dua Lipa recupera el top 1 de nuestra lista semanal con ‘Don’t Start Now’ mientras el top 10 vive la llegada de una nueva canción de Tove Lo, ‘Bikini Porn’. Es una semana de muchas novedades y Amaral, Georgia, María José Llergo, Bombay y Pablo und Destruktion se cuelan entre lo más votado. Es momento de despedirse de ‘Harleys in Hawaii’ y ‘So Heavy I Fell Through the Earth’, ya con 10 semanas o más y en la mitad baja de la tabla. En cuanto a subidas, destacan las de Kali Uchis, Kaytranada y Delaporte. Podéis escuchar nuestra última lista de novedades y votar por vuestras canciones favoritas, aquí.
El gran año de Amy Winehouse en los Grammy no fue en realidad “el gran año de Amy Winehouse en los Grammy”. Aquella mítica ocasión en que la cantante actuaba desde Reino Unido vía satélite porque no podía entrar en Estados Unidos por problemas con su visado, en realidad se le escapaba el Grammy más importante, el de Álbum del Año, que se iba para ‘River: The Joni Letters’, un disco de versiones de Joni Mitchell a cargo de Herbie Hancock en clave de jazz.
Un año antes, ‘Taking the Long Way’ de Dixie Chicks derrotaba al impecable ‘Futuresex/LoveSounds’ de Justin Timberlake. Un año después, ‘Raising Sand’ de Robert Plant y Alison Kraus derrotaba a ‘In Rainbows’ de Radiohead. El mismo patrón se producía en 2006 cuando U2 ganaba a Kanye West, o cuando Steely Dan dejaba sin Grammy a ‘Kid A’ de Radiohead con otro disco de jazz, o cuando ‘Babel’ de Mumford & Sons derrotaba al histórico ‘channel: orange’ de Frank Ocean.
’25’ de Adele ganando a ‘Lemonade’ de Beyoncé, incluso ‘Morning Phase’ de Beck ganando a ‘Beyoncé’… Parece que cuanto más clásico suena un álbum, cuanto más apegado a la tradición folk, rock o jazz está, más posibilidades tiene de hacerse con el Grammy a Álbum del Año. La categoría mayor de los premios tiene el orgullo de haber reconocido recientemente a álbumes tan influyentes como ‘Random Access Memories’ de Daft Punk o ‘Speakerboxxx/The Love Below’ de Outkast, pero pocas veces ha sonado tan siglo XXI como con el reconocimiento esta noche al trabajo de Billie Eilish.
Billie es la artista más joven de la historia en recibir el Grammy a Álbum del Año, pero lo que choca no es solo la edad, sino el sonido del disco. Cuando el año pasado era Kacey Musgraves la flamante ganadora del galardón con ‘Golden Hour’ era imposible no sonreírse: Kacey es guay, ha renovado los mensajes del country… pero el suyo no dejaba de ser un disco perfectamente comprensible por los seguidores del country.
Lo de este año es otra cosa. ‘WHEN WE ALL FALL ASLEEP, WHERE DO WE GO?’ es un álbum eminentemente electrónico, y hecho prácticamente en la habitación de Billie Eilish junto a su hermano Finneas, que ejerce de productor, sin una sola co-autoría más. Pero es que además la cantante se ha hecho con los premios a Canción del Año y Grabación del Año por una composición tan poco clásica como ‘bad guy’. Es verdad que la triunfadora el año pasado era tan poco ortodoxa como ‘This Is America’ de Childish Gambino, pero algo nos dice que Adele ya no lo tendrá tan fácil para ganar a su regreso como en los días de ‘Rolling in the Deep’ y ‘Hello’. Que las cosas están cambiando.
No es ningún secreto que desde hace unos años los Grammy quieren rejuvenecer su público. Algunas actuaciones vistas en la ceremonia en la década pasada o este año son más propias de lo que conocimos en los MTV VMA’s que de esta Academia. En un momento en el que la gente más joven recela de este tipo de entregas más que nunca, en un momento en el que su influencia o pertinencia no puede estar más en entredicho, en un momento en el que el público se fía más de una recomendación de un/a colega en su muro que de una Academia de prescriptores musicales o expertos, los Grammy han decidido mandar un saludo. No sé si será el resultado de una votación democrática o de una decisión estratégica, pero pocas oportunidades tan buenas como la de Billie Eilish para quitarse años y caspa de encima… porque ella además ha querido ir, frente al desprecio por los premios que han mostrado Drake y Justin Bieber, por ejemplo.
Podemos debatir durante horas si Billie Eilish merece más el Grammy a Álbum del Año que muchas de sus influencias directas o indirectas: Kanye West, Radiohead y Lorde NO lo lograron antes que ella. Podemos poner el foco en la amarga derrota de Lana del Rey, que debería estar reconocida desde los tiempos de ‘Born to Die’: después de 6 nominaciones, Lana sigue sin Grammy para disgusto de unos fans que en cualquier momento se lanzarán a las calles a quemar marquesinas (y con razón). Podemos argumentar que ha vuelto a ganar una persona blanca que no necesitaba precisamente más apoyo mediático, pues ya tenía el disco más vendido de todo 2019. Pero no podemos llorar por todo, y por una vez es el día de celebrar que la gran triunfadora de los Grammy lo merecía como la que más, y más después de toda la condescendencia y desprecio que ha tenido que padecer, precisamente debido a su edad.
¿Nadie recuerda la animadversión que provocó el disco a su salida, la de comentarios encontrados que se dejaron? Recordemos las palabras de Eilish durante la creación del mismo, en verano de 2018, cuando la entrevistaba nuestro compañero Pablo Tocino. Ella misma vaticinaba que su generación iba «a tomar el control del mundo» y el tiempo parece estar dándole la razón: «Nadie dice nunca, de la generación más joven a ellos, nada que ayude a esa generación. Obviamente la gente nos puede ver, pero no puede sentir qué es ser nuestra juventud, qué es ser nuestra generación, estando fuera. Y yo pienso que esta generación es la que va a tomar control del mundo… pienso que es jodidamente estúpido que la gente que está en la Casa Blanca, y la gente que se presenta como candidata a presidir lo que coño sea, sea tan mayor. Creo que es tonto porque los jóvenes son los que van a vivir más, estar aquí cuando ellos ya no estén, son los que van a existir en ese mundo que los adultos hayan creado para ellos. Es como “tú ya has vivido, joder, has vivido mucho y todo es distinto ahora, no puedes cambiarlo todo para devolverlo al estado en el que estaba antes… qué cojones”. A la gente joven se le debería tomar más en serio, y deberían estar en control, en puestos de poder, porque ellos son quienes van a cambiar las cosas a mejor».
El próximo 15 de febrero, Hidrogenesse ofrecerán un concierto especial en la sala Apolo de Barcelona. El objetivo de «No más caballitos poni» es recaudar fondos para la Protectora de Caballos ADE (Asociación Defensa Équidos), ubicada en Fonollosa, Barcelona, y que además de a caballos y ponis ayuda a burros, vacas, cerdos, ovejas o perros.
Como quizá da a entender el nombre del concierto, el dúo catalán compuesto por Genís Segarra y Carlos Ballesteros no presentará en él su último trabajo de estudio, el estupendo ‘Joterías bobas‘, sino aquel notable álbum que editó en 2007 titulado precisamente ‘Animalitos‘. Este LP de Hidrogenesse acogía algunos de sus himnos más emblemáticos, como ‘Caballitos y ponis’ o ‘Disfraz de tigre’, además de otros temas con títulos faunos como ‘Pajaritos y pajarracos’, ‘Los perezosos’ o ‘Fuig llop fuig llop fuig’ («huye lobo, huye lobo, huye»).
El concierto benéfico contará además con la actuación de la cantante portuguesa Maria Reis, mitad del dúo Pega Monstro y quien, el pasado 15 de noviembre, editó su segundo disco en solitario, ‘Chove na Sala, Água nos Olhos’ a través del sello Cafetra Records. Las entradas para el concierto están disponibles a un precio de 12 euros (anticipada) y de 14 euros (taquilla). Las entradas «early bird» están agotadas.
El festival Cooltural empieza la semana sumando, de una sola tacada, 12 nuevos nombres al cartel de su próxima edición, que tendrá lugar en la ciudad de Almería del 20 al 23 de agosto, tras haber añadido un día más al programa habitual. León Benavente son uno de los grupos anunciados hoy, de hecho, tras haber abarrotado el Auditorio Maestro Padilla con la presentación de su último disco, ‘Vamos a volvernos locos’, uno de los mejores de 2019.
Junto a León Benavente, desde hoy forman parte de la programación del recinto principal de Cooltural Rayden, Antílopez, Dani Fernández, Volver, Bauer, Código Bushido, La La Love You y el grupo revelación Ginebras, mientras Veintiuno, Santero y Los Muchachos y Alis pasan a engrosar la programación del escenario Playa. Todos ellos se suman a Leiva, Amaral, 091, Coque Malla (que actuará en la jornada de bienvenida), Fuel Fandango, Xoel López, Novedades Carminha, Rufus T. Firefly, Ciudad Jara, Delaporte y Guitarricadelafuente, entre otros artistas ya anunciados.
La tercera edición de Cooltural Fest superará los 70 nombres en el cartel entre todos los participantes en los distintos escenarios, carpas y otras iniciativas que se desarrollarán durante el festival. La venta anticipada de abonos generales y ‘Be Cool’ siguen disponibles en la página web del festival, www.coolturalfest.com.
Tomavistas suma una decena de nombres a su cartel y desvela la distribución por días de su sexta edición, que tendrá lugar los días 21, 22 y 23 de mayo en el parque Enrique Tierno Galván. Entre los principales artistas confirmados se encuentra of Montreal, que acaba de editar su decimosexto (!) trabajo de estudio, el entretenido ‘UR FUN‘.
Otra de las artistas confirmadas en Tomavistas es Le Parody, con quien manteníamos una interesantísima charla recientemente sobre realizar giras por todo el mundo sin ser una superestrella. Los Punsetes, autores de uno de los mejores discos de 2019, también actuarán en el festival madrileño, así como Rolling Blackouts Coastal Fever, Dorian, Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, Airbag, Blanco Palamera, Axolotes Mexicanos y Mourn.
Las entradas de día para Tomavistas estarán disponibles desde el lunes 3 de febrero, pero el abono sigue disponible a un precio de 90 euros + gastos de gestión, en este caso hasta el mismo día 3. Así queda la distribución de artistas por días: Jueves 21: Dorian, El Columpio Asesino, Las Ligas Menores, Blanco Palamera. Viernes 22: Jarvis Cocker presents JARV IS…, Of Montreal, León Benavente, Allah-Las, Maika Makovski, Rolling Blackouts Coastal Fever, Austra, Mikal Cronin, Mujeres, Chaqueta de Chándal, Side Chick. Sábado 23: Suede, Novedades Carminha, Boy Pablo, Los Punsetes, Cate Le Bon, Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, Airbag, Biznaga, Sen Senra, Axolotes Mexicanos, Mourn, Le Parody.
Una vez cerrado el proceso de inscripción de artistas para los Premios MIN, la organización del evento procede a abrir el proceso de voto popular: desde hoy 27 de enero hasta el día 10 de febrero, el público -una vez logeado o registrado en premiosmin.com– podrá votar a sus artistas favoritos -un máximo de 5- en cada categoría a excepción de Mejor álbum, Mejor diseño y Premio de Honor Mario Pacheco, que queda en manos del jurado.
Y una vez cerrado el voto popular, los premios MIN reducirán el número de candidatos seleccionados a un total de 15 para cada categoría. Para revisar los datos de las candidaturas, escuchar los audios y ver las imágenes debes clicar sobre cualquiera de los nombres y moverte con las flechas a través de la galería de fichas. De momento os adelantamos que entre ellos se encuentran La Bien Querida, La Casa Azul, Novedades Carminha, Cariño, Kiko Veneno, Ferrán Palau, Sen Senra, La Prohibida, Rodrigo Cuevas, Muéveloreina, Viva Suecia, Joe Crepúsculo, Fuerza Nueva, Reykjavik606, Zahara, Cala Vento, Monterrosa, Kase O, Los Punsetes, Los Chikos del Maiz, Chaqueta de Chándal o Pimp Flaco.
La entrega de los premios, de los que JENESAISPOP vuelve a ser medio colaborador, tendrá lugar el próximo 11 de marzo en el Teatro Circo Price de Madrid. La pregunta (o una de ellas) este año es si habrá, durante la ceremonia, alguna referencia a los Premios Odeón, que han decepcionado en su estreno con una gala deficiente y, de entrada, una premisa surrealista centrada en premiar a las tres grandes multinacionales. La UFI respondía ya con un informe basado en datos de mercado que demuestran la riqueza del sector independiente.
‘All Mirrors’ es uno de los mejores discos del año pasado. Anoche en la sala Razzmatazz de Barcelona, Angel Olsen lo catapultó aún más arriba. Si la escucha en casa resulta extática, la traslación en directo fue imperial. Angel se acompañó de una banda poderosísima de mayoría femenina, en que brillaban una cellista y una violinista. La plasmación de todo el delirio musical del álbum fue perfecta. El sonido tuvo un volumen algo fuerte pero afortunadamente se escuchaban todos los instrumentos con claridad. Y, por encima de ellos, la voz de Olsen, haciendo todas las ondulaciones, subidas, bajadas, gritos y susurros de manera apabullante, sin aparente esfuerzo. [Fotos: Indi van Vega.]
El primer bloque, centrado exclusivamente en ‘All Mirrors’, se sucedió sin espacio entre canciones, que se unían mediante densos puentes instrumentales. Cinco temas seguidos cayeron sin respiro. No le hizo falta a Angel moverse del centro del escenario, su carisma se desparramaba a través de su voz, sin necesidad de realizar aspavientos físicos de más. Arrancó con ‘All Mirrors’ (la canción) iluminada en azul, contundente y apoteósica. Con ‘Impasse’ Angel nos regaló el primer delirio de muchos; escaladas imposibles y esos “don’t you know” explotándonos en la cara. En ‘Lark’ clavó su crescendo y su intensidad desatada y elegante, sus “dream on!” de locura, la batería aporreando y geniales las cuerdas dibujando las florituras del final. Cada tema era un despliegue de intensidad emocional hasta ‘Summer’. A partir de aquí, Angel se permitió relajarse un poquito y hablar entre canción y canción, aunque sin romper en ningún momento el ritmo del concierto, controlando a la perfección los tempos del melodrama .
Aunque el set list estuvo centrado principalmente en ‘All Mirrors’, las repescas de álbumes anteriores sonaron a gloria. ‘Sister’ pasó de la dulzura country a una segunda parte de absoluto extásis, con un quiebro emocionantísimo. Una maravilla que nos dejó sin aliento y nos arrancó una ovación cerrada y larguísima. Angel se dedicó a bromear con los músicos, quizás para suavizar la intensidad del momento. Alguien pidió ‘Shut Up Kiss Me’ y, coqueta, Angel respondió con un “maybe”. No se hizo mucho de rogar, por eso, y nos tocó su tema señero, coreado (y bailado) masivamente. Pero cuando nos pusimos a entonar los “ohhhh”, paró y nos dejó con dos palmos de narices, nos amonestó y la retomó, ¡pero de qué manera!
Era un auténtico placer comprobar cómo las canciones se doblegaban ante el poderío de Angel y su banda. Los momentos cumbres se sucedían; la deriva Fleetwood mac en la bonita Forgiven/Forgotten, también eclosionó en apoteosis western desatada. Angel Olsen nos trituraba, el silencio era reverencial. No se oía al público ni respirar. De hecho, la gente estaba tan callada (¡incluso entre las canciones!) que hasta la propia Angel nos lo recriminó antes de volver a endulzarnos y sacudirnos a continuación con ‘Windows’.
Angel dedicó un momento del tramo final a mostrarse muy agradecida por la recepción del disco. Pero cómo no hacerlo con maravillas como ‘Endgame’, solo con ella iluminada, el sonido de los teclados casi litúrgicos y su majestuosidad de madrugada. La banda marchó para dejar sola a Angel con su guitarra interpretando ‘Unfucktheworld’. Parecía que el concierto iba a cerrarse ahí, pero afortunadamente los músicos regresaron para poner el broche final con ‘Chance’, sus hechuras de balada rock de los 50 y con Angel demostrando que es ya una gran dama de la canción. Ochenta minutos de recital mágico y excesivo, pero en el buen sentido. Y, por encima de todo, la inmensa suerte de haber podido ver a una artista en la plenitud de su carrera. 9.