Esa nueva versión, más torera y tribal, no se ha subido a las plataformas de streaming hasta que no ha pasado el día de Eurovisión, pero ha sido recibida con los brazos abiertos. Con el nombre “Eurovision’s Dancebreak Edit” y producción adicional de District 78, ha entrado directamente en el puesto 44 de Spotify España, así como en la lista de otros países como Suecia o Finlandia. De hecho, puede ser fundamental para llevar el tema al número 1 oficial en España.
Ha sido muy comentado que Chanel no ha llegado al número 1 en Spotify España este domingo, sino que quedaba en el puesto 2 por detrás de ‘Moscow Mule’ de Bad Bunny. Sin embargo, esa es solo la vieja versión. Si sumamos la nueva, como suponemos que el sello BMG encargará a Promusicae, ‘SloMo’ sí se transformaba en la canción número 1 de este domingo.
De hecho, en los datos de ayer lunes, aunque la vieja versión de ‘SloMo’ baja del puesto 2 al puesto 6, la nueva avanza del número 44 al número 30. La suma continúa dando para el número 1. La tendencia quizá sea indicativa de que esta nueva es la versión que sonará en todas las fiestas de este verano, la que incluye todos los efectos que nos hacen pensar en la puesta en escena de Chanel.
Por otro lado, es este nuevo «edit» el que encontramos en el número 1 de iTunes por mucha diferencia, lo cual termina siendo determinante en la lista oficial española, pues una sola descarga equivale a un par de cientos de streamings. Fue iTunes, por ejemplo, quien terminó dando hace unos meses el número 1 oficial en España a ‘Ay mamá’ de Rigoberta Bandini, aunque en Spotify tenía números muy ajustados.
Las últimas horas han sido trepidantes para Chanel. La hemos visto interpretar ‘SloMo’ en las fiestas de San Isidro cuando ni habían pasado 24 horas desde el Festival de Eurovisión en Turín, la hemos visto acudir a una rueda de prensa en RTVE y recibir las felicitaciones y los ánimos tanto del presidente del gobierno Pedro Sánchez, cuyos gustos musicales apuntan más bien hacia el FIB, como de los Reyes de España.
Lana Del Rey ha ofrecido una entrevista a W Magazine en la que ha charlado con el director creativo de Gucci Alessandro Michele. En ella, además de conversar sobre el proceso creativo de la cantante, también ha revelado detalles de su próximo trabajo discográfico.
En los álbumes que ha publicado hasta la fecha, Lana Del Rey ha expresado una especial sensibilidad por los colores. Por ejemplo, su canción ‘God Knows I Tried’ de ‘Honeymoon‘ dice: «A veces despierto por la mañana a cielos rojos, azules y amarillos. Es tan loco, podría beberlo como Tequila Sunrise».
Sin embargo, al ser preguntada por qué colores describen su futuro trabajo, ella revela que su nuevo proceso creativo no tiene nada que ver con los colores: «He estado practicando la meditación del canto automático, donde no filtro nada. Simplemente grabo lo que sea que me viene a la cabeza en mi aplicación de notas de voz». «He estado mandando estos archivos muy crudos a un compositor, Drew Erickson, y él añade una orquesta bajo la letra». «Cuando estoy practicando el canto automático, no tengo tiempo para pensar en colores».
Este álbum no tiene nada que ver con los colores. «Es más como: estoy enfadada». Lana ha declarado que las nuevas canciones son muy conversacionales. La primera de ellas, por ejemplo, dice: «Cuando miro atrás, pasando las yemas de los dedos sobre las bolsas de plástico, creo que desearía poder extrapolar alguna pequeña intención o quizás llamar tu atención por un minuto o dos».
Además del nuevo álbum, Lana Del Rey ha confesado que ya no trabaja tan bien como antes cuando está sola. «Ahora hay muchas menos palabras que se me ocurren cuando estoy sola. Siento que necesito estar sentada con alguien. Es un poco frustrante, porque durante tantos años he sido muy rica en ideas. Ahora necesito a alguien que me obligue a entrar en el estudio. Las ideas ya no me vienen en un coche, mi sitio favorito».
Antes del clásico de Britney Spears ‘I’m not a Girl, Not Yet a Woman‘, Julio Iglesias tuvo una vez un disco llamado ‘De niña a mujer’. Aquella cassette siempre estuvo en casa de mis padres, con una inquietante foto de portada en que Julio posaba junto a su hija Chabeli. Había algo un poco perverso en todo aquello, mucho antes del ‘Lemon Incest’ de Serge Gainsbourg y su hija Charlotte. «Tu mirada buscaba la mía, jugabas a ser mujer», decía la letra de aquel tema entre unos efectos psicotrópicos más vinculables al segundo disco de Amaia que el mojigato baladón de Britney.
El éxito tipo «sleeper» de ‘El encuentro’ de Amaia junto a Alizzz ha marcado de manera decisiva el segundo álbum de la cantante. Se trataba de un single más gamberro y sexualizado, que dejaba atrás las referencias del también notable debut de Romero ‘Pero no pasa nada‘. ‘El relámpago’, ‘Quedará en nuestra mente’ y ‘Quiero que vengas’ eran temas que nos hacían pensar en Cecilia, La Buena Vida y Nosoträsh, y a ello contribuía su trabajo con dos hombres procedentes del indie nacional o latinoamericano como fueron primero Refree en alguna co-autoría y luego Santi de Él Mató a un Policía Motorizado. ‘Cuando no sé quién soy’ presenta un registro más atrevido, divertido y electrónico, producido por el mismo Alizzz, y ofreciendo lo que parecen los segundos, terceros y cuartos singles de un disco que se presentaba con ‘El encuentro’. Por mucho que este pertenezca realmente al disco de Alizzz, no desentonaría para nada como bonus track aquí.
Esos singles que tantas alegrías están dando ya a los seguidores de ‘El encuentro’ son ‘Quiero pero no‘ junto a Rojuu, ‘La canción que no quiero cantarte‘ junto a Aitana, ‘Bienvenidos al show‘ y también podría serlo en el futuro ‘Dilo sin hablar’. ‘Quiero pero no’ está surtida de gritos al igual que ‘Bienvenidos al show’, la canción que dice aquello de «ya no soy pequeña, tampoco soy mayor», una curiosa producción que nos hace pensar en musicales de la era glam por concepto, mientras sus teclados son más bien propios de Antònia Font circa ‘Wa Yeah!’ o, como ella asegura, de Mecano. Teniendo en cuenta que el disco lidia en parte con la salud mental (‘La persona’), esos pequeños arrebatos de locura en producción resultan todo un acierto.
El tema con Aitana está tan lleno de efectos grunge sacados de los 90, como de guasa. «¿Quieres ser mi amigo? ¡Cómeme el higo!» funcionará para siempre como invitación a alguien que ya no nos da bola en el amor, pero encima no quiere desaparecer de nuestras vidas. Y también muy destacable es el mencionado ‘Dilo sin hablar’. Hay voces pitcheadas, bajos llenos de soul, arreglos disco-funky… constituyendo una de las producciones más exquisitas que nos ha entregado Amaia. La evolución respecto a su debut es muy clara.
Cambiando de tercio, Beach House son la referencia concreta de ‘La vida imposible’, si bien su frase con «los 7 millones de veces» apunta a Los Planetas, lo mismo que las guitarras de ‘Pesimista’. Por no hablar de que una versión de ‘Santos que yo te pinte’ aparece en el tramo final de ‘Cuando no sé quién soy’. Con toda la pereza que pueda dar que Amaia incluya una versión en un disco suyo, tras haberse dado a conocer en Operación Triunfo, donde ya hizo suficientes versiones, esta es preciosa sobre todo en su caída de cuerdas y sus efectos de percusión.
El disco se completa con las baladas ‘Yo invito’, también muy peliculera, y con un tema de corte folclórico, ‘Yamaguchi‘. El registro le sienta muy bien a su voz y a su estilo, aunque es en las canciones más acústicas donde quedan más al descubierto ciertas debilidades compositivas aún. No es Amaia todavía «una mujer» en sus habilidades como autora, pero lo que sí consigue es imponer su estilo a los muy diferentes géneros mostrados en este disco, darles una perfecta unidad y desarrollo, y lograr que todo el talento desplegado en las sesiones de composición esté completamente a su servicio. Jugad vosotros a tratar de adivinar qué aportaron como co-autores C. Tangana, Confeti de Odio, Antonna, Rigoberta Bandini y compañía. Yo aquí solo siento la arrolladora personalidad de Amaia.
Parte de la redacción evalúa ‘SUPERMODEL’, el nuevo single que Måneskin estrenaron en vivo en la gala final de Eurovisión. Con Damiano cojo de una pata, por cierto.
«El otro día leía que la mitad de los oyentes de Måneskin quiere que Damiano David les reviente, y que la otra mitad quiere reventarle. Bestia pero cierto: la propia banda es consciente del estatus sexual de su cantante, y no duda en tirarde ello. Los guitarrazos dosmileros de ‘Supermodel’ no son lo único que comparten con Maroon 5 porque, al igual que el éxito de ese grupo se debía en un 90% a Adam Levine, el de los italianos lo tiene Damiano en su mano. ‘Supermodel’ vuelve a confiar en el carisma que el frontman derrocha tanto en imagen como, sobre todo, en su voz, perfecta para contar aquí cómo el morbo le atrae sin remedio a esta chica con todas las red flags posibles. La sugerente cadencia de Damiano hace piña con el siempre eficaz Max Martin y con una letra que tiene claro lo que quiere contar para crear otro hit más del grupo que -a estas alturas podemos decirlo- ha revitalizado Eurovisión para el público general». Pablo Tocino
«La fórmula Max Martin es distinguible desde los primeros acordes de guitarra de ‘SUPERMODEL’. Los diferentes ganchos melódicos (esos «ah ah ah» de las estrofas) no pueden llevar más su firma. Tanto que la personalidad de Måneskin queda completamente diluida en la canción. Se agradece el intento de hit, pero se echa en falta más alma y, sobre todo, más suciedad. Sobra la marca Max Martin y el apego a los clichés de su letra, dedicada a una «supermodelo de los 90 que toma drogas y está casada con el rock ‘n roll». ¿No las hay más actuales? Måneskin es el grupo de rock más creíble en años. Sus integrantes son la viva imagen de la «vida rockera» a la vieja usanza. No sé si Damiano es el nuevo Iggy Pop o el nuevo Mick Jagger, pero ‘Supermodel’ está muy lejos de ser la canción que el público quiere de Måneskin. Y el éxito de sus singles viejos lo demuestra». Jordi Bardají
La sobreimpresión, el efecto de hacer coincidir dos o más imágenes en un mismo fotograma, es una técnica poco utilizada en el audiovisual actual. Está asociada a una caligrafía clásica, incluso pasada de moda. Se usaba mucho en las películas para hacer transiciones suaves entre secuencias o como solución expresiva en la narración (la típica escena de una persona dormida que se levanta “desdoblada” en la sobreimpresión).
Uno de los cineastas actuales que más utiliza este efecto es Paul Thomas Anderson. Y otro es Jim Jarmusch (en ‘Ghost Dog’ hay escenas fabulosas). Tras quince años sin rodar un videoclip -‘Steady, As She Goes’, The Raconteurs– el director de ‘Paterson’ ha dirigido el nuevo clip de Cat Power. ‘A Pair of Brown Eyes’ destaca por el uso de la sobreimpresión. Jarmusch superpone hasta tres imágenes en movimiento en un mismo plano. Esta solución expresiva le permite al cineasta crear un ambiente hipnótico y evocador, en sintonía con la delicada reinterpretación que hace Chan Marshall del tema de The Pogues.
El otro recurso visual que destaca en el vídeo es el difuminado. Jarmusch, junto a su director de fotografía habitual, Frederick Elmes (también el de David Lynch), experimenta con este efecto para dotar a la imagen de un carácter etéreo, algodonoso, como si la música de Cat Power surgiera de una nebulosa, de un lugar celestial o fantasmal. Una sensación acrecentada por la profusión del uso del color blanco, en contraste con el negro de la vestimenta de la cantante.
‘A Pair of Brown Eyes’ es un buen ejemplo de cómo a veces la sencillez, la utilización de dos o tres recursos expresivos combinados con habilidad y talento, es suficiente para traducir a imágenes el discurso, el espíritu o la poética de una canción.
Amaia Romero Arbizu Roldán López López García Duque Rodríguez Pérez Murillo Elortegui Maestresadas ha vuelto a La Resistencia para presentar su segundo disco, ‘Cuándo no sé quién soy’. Sobre el álbum hemos podido hablar con la navarra en el podcast de JENESAISPOP.
La propia Amaia revela todos sus apellidos en el programa de David Broncano, preguntada por el presentador, que se interesa por ellos. No es el único momento entre divertido y surrealista que protagoniza la cantante en el programa.
La entrevista empieza con un recuerdo de la anterior, en la que Amaia mencionó de pasada que era fan de La La Love You. Desde entonces, el grupo ha ganado un premio MTV y obtenido millones de streamings. «Ahora son más famosos que yo», señala la artista.
La promo de ‘Cuándo no sé quién soy’ se limita a la muestra del vinilo y el CD, si bien Broncano tiene a bien de recordar a Supersubmarina porque la portada le recuerda a la de ‘Santacruz‘. A Amaia le suena el nombre de la banda pero reconoce no haberla escuchado nunca.
En otro punto curioso de la entrevista, Broncano pregunta a Amaia cuán viejo es el mensaje de WhatSapp que tiene sin contestar, y la cantante recupera un mensaje de 2018 en el que «Eva piano», una persona con la que tocó en una boda en Tudela, le felicita por su paso por Operación Triunfo. Amaia contesta cuatro años después.
Es habitual que los invitados a La Resistencia traigan un regalo a Broncano, pero Amaia se pasa el nivel y, en un momento casi propio de una película de David Lynch, saca al escenario al silbador profesional José Julio Apesteguía para que ofrezca una actuación de más de tres minutos.
Finalmente, Amaia se va del plató no sin antes merendar… y sin imitar el sonido de un semáforo para ciegos que se encuentra en Madrid. «Esto es lo más parecido a una conversación entre extraterrestres que hemos tenido», señala el presentador.
Han pasado muchas cosas en estos cuatro años desde el primer disco de Cariño. En un momento clave para la carrera de la banda, el mundo se paralizó por completo y los festivales, el salvavidas de muchos grupos nacionales, se aplazaban sine die. Pero ahora, en puertas de la primera gran temporada festivalera en tres años, la vida parece que les vuelve a sonreír a Cariño, quienes acaban de lanzar su segundo disco nada más regresar de su gira estadounidense y de su paso por Coachella. Hablamos con ellas horas antes del lanzamiento de su disco homónimo, una carta de presentación que en principio no sería su debut pero que en realidad muestra al mundo a una banda mucho más sabia y preparada que la de los tiempos de ‘Movidas’.
Daba mucha pena ver cómo en 2020 llegaba la pandemia en un año quizá muy clave para una banda como la vuestra: a dos años de su debut, preparadas para despegar completamente y confirmadas en Coachella. Después de ese bache, parece que todo ha salido bien: coincide vuestra actuación pospuesta allí con el lanzamiento de vuestro segundo disco. ¿Creéis en eso de que todo pasa por algo?
Alicia: «Pues sí, a veces somos un poco brujillas (risas). Creo que al final hemos tenido suerte porque hemos podido hacer el disco durante la pandemia y ha coincidido todo con el final del covid, Coachella, la gira por Estados Unidos… Ahora todo tiene más sentido».
Paola: «Sí, creo que tenemos suerte. Siempre hacemos las cosas sin pensar y sale bien. También gracias al equipo que tenemos y que nos aconseja tomar ciertas decisiones».
¿Había otro disco entre manos esperado para ser lanzado ese mismo 2020, con vistas a ir con él a esa edición cancelada del Coachella?
María: «No, todavía no estaba hecho en ese entonces».
Alicia: «Hubiésemos ido con el primer disco».
¿Por qué habéis querido que este fuera vuestro disco homónimo? Parece como si este realmente fuera vuestro debut.
Alicia: «Es que realmente es el primer disco largo».
María: «Sí, lo sentimos así. El primero fue muy rápido; con este hemos estado mucho más metidas, pensando todo bien. El primero era como un mini LP».
Es un álbum con un tracklist extenso, aunque con canciones bastante cortitas, por lo que no se hace nada largo. ¿Metisteis todo lo que quisisteis o se quedaron varios temas en el tintero? Cuatro años dan para componer mucho…
Paola: «También es la primera vez que nos enfrentamos a hacer un disco con el concepto de “disco”. Porque con ‘Movidas’ tampoco nos lo planteamos así, ¿sabes? Fue como: “Haced un disco, ¡vamos!”. Y ahora es como que lo hemos repensado más, y al final todas las canciones tienen la misma temática: amor y desamor».
Alicia: «Canciones enteras no hemos descartado ninguna. Lo que grabamos en el estudio es lo que ha quedado. Sí que nos costó un poco ordenarlas. Por eso precisamente, porque se entiende que tiene que tener un orden y un sentido. Y era como: “¿Qué sentido le damos a esto?”».
María: «Lo que sí hemos descartado han sido ideas. Pero no es un disco conceptual. Son nuestras vivencias, más bien. Pueden estar ordenadas por sensaciones: de una canción muy alegre y rápida pasa a una más lenta».
Paola: «Es que al final es pop, entonces es lo que es».
Alicia: «Sí, no tenemos un concepto claro del disco. Es nuestra presentación oficial que hacemos nosotras, con más tiempo para pensar y más conscientes de todo. Por eso se llama ‘CARIÑO’. Estas somos nosotras, más maduras y más viejas (risas)».
Estáis recién aterrizadas de vuestra gira por América. ¿Buscasteis hacer un sonido más accesible o popero por el hecho de saber que ibais a tocar al otro lado del charco y que, por lo tanto, muchas personas e industria americana os iba a ver?
María: «No, la verdad. No hay nada premeditado. Siempre somos muy naturales en lo que escribimos y en el sonido. No pensamos en hacer una estructura para hacer un hit. Nos sale solo».
Paola: «Sí, es lo que salga».
Se agradece que no metáis ni una canción o palabra siquiera en inglés y que llevéis una propuesta 100% española a un macrofestival de tal magnitud como Coachella. ¿Notasteis que la gente recibía de forma guay las propuestas que no fueran en inglés?
Alicia: «Sí, aunque nuestro público durante toda la gira estadounidense era público latino, de Sudamérica. Pero también había público gringo y les gustaba. Yo les preguntaba: “¿Pero entiendes algo de lo que estamos diciendo?”. Y ellos decían: “No, ¡pero me gusta!”. Lo disfrutaban».
María: «En Coachella no había mucha música en español. Sí estaban Anitta, Karol G… pero en el escenario principal, y esos conciertos estaban super llenos. El resto casi todo era en inglés».
«En Coachella los conciertos terminan a las 12 de la noche y tienen zonas acotadas para beber. No es ese rollo de fiesta a tope, desfase»
¿Cómo percibisteis la energía del público en vuestros conciertos allí en comparación con la que vivís en suelo español?
Paola: «Esta es nuestra casa, y se nota. Aquí noto que estamos más en familia. Más energía».
Alicia: «Pero creo que allí escuchan más atentamente. A las propuestas, en todos los conciertos. En España se puede beber por todas partes y estaría todo el mundo borracho (risas), y allí eso no se podía hacer. En Coachella no puedes tener un vaso de cerveza ni nada. También está bien porque atienden verdaderamente a lo que está pasando».
Paola: «Tienen zonas acotadas para beber y de allí no puedes salir con la bebida. Pero vamos, que si te la tapabas un poquito… (risas). Es que los conciertos terminan a las 12 de la noche. No es ese rollo de fiesta a tope, desfase…»
Alicia: «Sí, en Coachella es más el estar atento a la música. Y bueno, hacerse fotos y llevar el mejor look (risas)».
¿Está demasiado idealizado Coachella?
Paola: «Creo que hay festivales para todo. Depende de lo que te guste. Puedes elegir estar ahí gastándote mil euros en la entrada o no».
Alicia: «Pero sí es como te lo imaginas: un montón de influencers, un montón de gente con brillantina haciéndose fotos… Pero es divertido».
Paola: «Sí, mucho famoso, mucho guardaespaldas…»
Esto lo pregunto porque a mí creo que me hubiera pasado por todo lo que rodea al Coachella, sumado a que aquí en España todo éxito internacional se suele cuestionar y criticar. ¿En algún momento sentisteis presión o inseguridad cuando os confirmaron?
Paola: «A ver, hay presión. Pero nos han llamado y sabemos hacer lo que sabemos hacer. Nunca forzamos las cosas, sino que somos como somos. Entonces quien nos quiera que nos quiera y quien no, pues no. Es lo que hay».
Alicia: «Yo es que no tengo Twitter, entonces lo de los haters no lo he vivido… (risas). Pero era más presión en plan: “A ver quién va a venir a este concierto en Coachella de tres tías de España que cantan en español”. Pero sorprendentemente había gente».
Paola: «Sí, yo me esperaba literalmente a cinco personas. O diez».
«La sociedad ha aprendido que no hay que odiar a unas tías que empiezan en la música y les va bien»
Vosotras como grupo habéis recibido bastante hate, y cuando os confirmaron se leían cosas bastante paternalistas y machistas.
María: «Yo creo que, a nivel haters, teníamos muchos más antes. Aunque no sé si es eso o que nos afectaban más las críticas. Pero sí, creo que antes no se nos respetaba. Y tiempo después se han callado bocas».
Alicia: «Sí, como que dio mucha rabia que nos fuese bien de repente, apareciendo de la nada. Pero creo que ahora hay menos odio. Antes era: “Las putas Cariño”».
María: «Hubo una temporada bastante fea. No solo en Twitter, sino también de gente cercana del moderneo de Madrid. Pero, de repente, una vez que alguien te empieza a respetar, van todos en manada».
Alicia: «Pero creo que en general todo se respeta mucho más ahora. A las Hinds les pasó lo mismo: al principio todo el mundo las odiaba y creo que ellas ya no tienen ese odio encima. La sociedad ha aprendido que no hay que odiar a unas tías que empiezan en la música y les va bien. Creo que ha habido una evolución social. Pero nos molesta todo mucho; somos muy envidiosos en este país».
Paola: «El típico: “Como son pibas, no saben tocar”. Pff… Pero hemos aprendido a que nos importe una mierda».
Alicia: «Es que, aunque no sepa tocar, no pasa nada, estoy aprendiendo. A cualquier tío que no sepa tocar no se lo dices todo el rato. No es la crítica que le haces».
Mejor hablemos de cosas positivas que os ha dado el festi. ¿Alguna anécdota divertida sobre vuestra estancia allí?
Paola: «Nos dio la vida que en el concierto de Karol G empezaron a tirar pelucas azules y no conseguimos ninguna; pero, de repente, estábamos gozándolo tanto que un tío nos dijo: “Esto creo que os lo merecéis”. Y nos dio una peluca y nos hizo el viaje, la verdad (risas)».
María: «Bueno, también entre los dos pases del Coachella hay una semana en medio de descanso. Fuimos a un rancho al que nos invitó Ed Maverick y su banda. Nuestro técnico de sonido estaba haciendo una barbacoa y de repente empezó a arder. Nuestro manager con el extintor… En fin, incendio (risas)».
¿Es verdad eso de que te codeas con todo el famoseo por allí en el backstage?
Alicia: «Sí, ves a todo el mundo pero tampoco es en plan piña. Måneskin estaban a nuestro lado y nos dijimos un “hola” y ya está. Pero está todo el mundo muy a gusto, en plan “no te voy a molestar”. Hay muy buen rollo pero no es hablar todo el rato como en un camerino español».
María: «Menos Mac DeMarco, que estaba majisísimo».
Paola: «¡Sí! Nos preguntó dónde tocábamos pero al final no fue. ¡Pero preguntó! (risas)».
Volviendo al disco, vuestro sonido marca de la casa está ahí. Pero también veo pinceladas a lo Casa Azul en ‘antes’, o a Rojuu en ‘tamagotchi’. ¿Qué grupos o artistas os han inspirado en este trabajo?
Alicia: «Hombre, La Casa Azul siempre les hemos escuchado y está ahí en nuestra esencia al componer».
Paola: «Escuchamos a muchos grupos y eso se nota. En concreto, ‘Tamagotchi’ es la producción de Javiera Mena. Lo que queríamos hacer ahí era un glitchcore y por eso tira por ahí. Es muy jefa».
María: «Escuchamos mucho PC Music, que también está ahí como influencia. Pero no hemos hecho una lista de música de referencias. Ha salido natural por lo que escuchamos cada una. Cada canción es muy diferente: una es más urbana, otras son como siempre más tontipop o como se diga… No queremos decir tontipop ya (risas)».
Paola: «Más rock-pop con sintes».
No hay ninguna colaboración en el disco. ¿Fue una decisión premeditada, dado que es vuestro disco homónimo?
Paola: «Sentíamos que debíamos hablar como nosotras».
Alicia: «Grabamos todas las canciones y nos planteamos: “¿Podríamos hacer una colaboración?”. Pero nadie nos pegaba demasiado y no queríamos forzar, estábamos contentas así. Pero en el futuro sí queremos hacer. Estamos empezando a hacer canciones con más gente».
Lo que está claro es que es un buen timing para lanzar un disco popero y juguetón, con el verano y los festivales a la vuelta de la esquina. De hecho, ‘bonus trap’ apunta a hit del verano con esa base reggaetón, ¿no?
María: «¡Ojalá! Yo creo que va a sonar mucho en el Ochoymedio, me la imagino sonando durante mucho tiempo allí (risas)».
Alicia: «Y que desbanque a ‘Bisexual’ (risas)».
Paola: “’Bisexual’ no la sacamos como single, solo estaba dentro del disco. Y después fue la que más se escuchó, aparte de los singles. Es una canción fácil, que entra sola. Más de radio. Pero bueno, esto literalmente es un bingo».
María: «Yo creo que la que más se va a pegar es ‘Si Quieres’. Es una canción que nos ha hecho crecer mucho, en números por lo menos. Luego igual no es la realidad…»
Paola: “’bonus trap’ es una canción que hicimos en la cuarentena. Estábamos las tres aburridas y queríamos hacer una. Nos enviamos el beat y empezamos a mandar notas de audio que se iban montando. Al final es como una broma. No es trap pero tampoco considero que es reggaetón. Es un frikitón, un popggaetón».
Aunque me parece que vais a tener que competir con otros hits del verano porque compartís día de lanzamiento de disco con Bad Bunny a nivel internacional…
Paola: «Con Bad Bunny no se compite, no se puede (risas)».
María: «A ver si Bad Bunny se monta en el reggaetón, un remix (risas). Con Guitarrica también coincidimos… Es un día complicadillo».
Alicia: «¡¿Con Guitarrica también?! Bueno, pero yo creo que nos va a ir bien».
Paola: «Son estilos diferentes. Además, un disco no se escucha en un día».
Alicia: «Yo la verdad es que nunca me escucho los discos el día que salen».
Paola: «Yo depende. Sí que lo hice con ‘MOTOMAMI’. No escuché la filtración ni nada, esperé a las doce. ¡Estaba nerviosa! Más que con nuestro disco (risas)».
Alicia: «Fue el primer disco post-pandémico importante».
Justo hablé con una amiga hace poco sobre la idea de que ahora parece que no hay ninguna popstar internacional que genere tanta expectación e ilusión a nivel fenómeno fan como Rosalía.
Paola: «Es que es muy fuerte. ¡Yo lloré con el disco! Es muy jefa».
María: «Rosalía es la mejor del mundo».
Alicia: «Ha conseguido ser diva».
Paola: «Y todo el mundo, incluso de América, quiere colaborar con ella. Eso es muy loco. Eso no pasa».
Ahora comienza una gira de verano bastante extensa que primero os lleva a México y después por festivales en España, con el Tomavistas de Madrid a la vuelta de la esquina. ¿Qué se puede esperar de este nuevo show?
Paola: «Como es un sonido un poco diferente, hemos tenido que saber cómo llevar esos nuevos temas al escenario. Antes llevábamos como una sampleadora y ahora ya nos hemos equipado».
Alicia: «Se irán incorporando canciones del nuevo disco poco a poco. De primeras, a lo mejor en el Tomavistas, como el disco lleva poco tiempo fuera… Mezclaremos grandes éxitos (risas) con lo nuevo».
María: «En festivales es un tipo de concierto diferente al de las salas. En salas sí tiene sentido presentar el disco tal cual, pero en festivales los sets son más cortos, hay gente que no te conoce…»
Paola: «¡Y por fin podemos elegir el setlist! Porque hasta ahora teníamos tan pocas canciones que teníamos que tocarlas todas».
María: «Iremos viendo cómo evoluciona. Luego la gente se enfada si no hemos tocado alguna y nos escribe (risas)».
Paola: «Una vez no tocamos ‘Bisexual’ y dije: “Nos van a dar palos” (risas). No podemos no tocarla».
Por último, ahora que ya podéis fardar de haber ido a Coachella, ¿cuál es el siguiente hito-fantasía que os gustaría conseguir?
Paola: «Una colabo con MOTOMAMI, con Rosalía».
María: «Y con Bad Bunny, también. Ahora en el nuevo disco va a colaborar con The Marías y Buscabulla… ¡Se está acercando! (risas). No digo nada… Yo creo que puede pasar, la verdad».
Alicia: «Ir a Japón, a tocar. Es lo que más me apetece: ir a Asia».
María: «Ah sí… Pero lo de Benito también (risas)».
Mafalda es una de las artistas que participan en la tercera edición de los conciertos Johnnie Walker. La autora de ‘Decir adiós’ actúa este jueves 19 de mayo en el Casino Terraza de Sevilla. JENESAISPOP regala 10 entradas dobles a las 10 personas que envíen al mail jenesaispop(a)gmail.com las mejores respuestas a la siguiente pregunta: ¿por qué deberías ganar las entradas para el concierto de Mafalda?
Mafalda es una de las revelaciones que ha dejado últimamente el pop sumergido nacional. Y no solo porque en todo artículo sobre ella quepa recordar que es princesa. Su delicado sonido de pop electrónico ha cautivado en canciones como ‘Rotos’ o la mencionada ‘Decir adiós’.
Sin embargo, Mafalda ha ampliado su paleta de sonidos con composiciones más trip-hop como ‘Así lo hago yo’, la más escuchada de su repertorio, en la que Alizzz ha ejercido de productor ejecutivo, o ‘Glitter’, mientras su reciente single con Delaporte, ‘Que se acabe’, ha tirado hacia lo explosivo. El primer EP de Mafalda, ‘Bailando sin sentido’, vio la luz el año pasado.
‘Black Mirror’ volverá con una sexta temporada en Netflix, ha confirmado hoy Variety. La serie de ciencia ficción estrenó su última temporada en junio de 2019. Fue su temporada peor valorada por la crítica, pese a constar tan solo de tres capítulos, uno de los cuales estaba protagonizado por Miley Cyrus.
La sexta temporada de ‘Black Mirror’ contará con un formato parecido al de todas las temporadas previas. Sin embargo, Variety informa que será una temporada de «envergadura más cinematográfica» que las anteriores. ¿Más todavía? Parece que sí: cada capítulo será una «película individual», por lo que se espera que su duración alcance o supere los 60 minutos de metraje, lo cual ya venía sucediendo. Por otro lado, Variety confirma que la sexta temporada de ‘Black Mirror’ tendrá más de tres capítulos.
La llegada de una nueva temporada de ‘Black Mirror’ sorprende porque no hace tantos años Charlie Booker y Annabel Jones, creadores de la serie, aparcaron el proyecto para centrarse en su faceta cómica. Firmaron, por ejemplo, la película llena de estrellas ‘Death to 2020‘ y su continuación de 2021. De hecho, fue en el punto álgido de la pandemia cuando Booker declaró que lo último que le apetecía era seguir trabajando en una serie sobre «sociedades que se desmoronan». Dos años después, con la pandemia controlada, parece que es momento de recuperar esas oscuras historias.
Las palabras de Booker eran: «He estado ocupado haciendo cosas. No sé qué puedo decir sobre lo que estoy haciendo y lo que no. Por el momento, no sé qué aguante habría para historias sobre sociedades desmoronándose, así que no estoy trabajando en nada de eso. Tengo ganas de revisitar mi vis cómica, así que he estado escribiendo guiones destinados a hacerme reír».
El regreso de ‘Black Mirror’ se produce también tras varios cambios internos. En enero de 2020, sus creadores Charlie Booker y Annabel Jones abandonaron la productora que posee los derechos de la serie. La entidad que posee ahora los derechos ha llegado a un acuerdo con Netflix.
Pau Vegas lleva años dando conciertos como integrante del grupo Cuarto Burle y también como teclista de artistas como Amaia (puedes ver a Pau en la gira de ‘Cuándo no sé quién soy’) o Sofía Comas. 2022 es el año en que ha decidido dar un paso adelante y ponerse en el centro del huracán.
Los primeros singles de Pau Vegas (antes pau a secas y en minúscula, quizás un nombre poco apto agradecido para que lo encuentre el algoritmo), publicados este mismo año, presentaban un sonido jazz-pop que no renunciaba a los matices electrónicos. Son ‘Un día más’ y ‘Excusas para quedarme’. Sin embargo, el tercero arrasa con ellos… casi literamente.
‘Cuántas noches’ llega con una producción de órdago, firmada por Marcel Bagès (sí, el mismo) y David Soler, que se diferencia inmediatamente del sonido primigenio de Pau Vegas. ‘Cuántas noches’ opta por una producción electrónica densa y reptante que remite a la escuchada en la obra de orfebres nórdicas como iamamiwhoami o Fever Ray, o en el último disco de Goldfrapp.
El revestimiento digital de ‘Cuántas noches’ suena esculpido con sumo cuidado por los integrantes de Extintor Produccions, y termina engulliendo la propia voz de Pau. A la artista ya le ha dado tiempo de rememorar veranos pasados junto a una persona a la que desea volver a ver.
Una de las canciones que has podido escuchar recientemente en la playlist Sesión de control, ‘Cuántas noches’ “habla de la necesidad de ser libres y dejar hacer libremente, un deseo de pasado y añoranza, a la vez que un canto a la esperanza de volverse a encontrar en el camino”.
Spotify ha actualizado su chart de Spotify Global, que ordena a tiempo real las 200 canciones más escuchadas en la plataforma a nivel terráqueo. Naturalmente, la mayoría de entradas de hoy en la tabla pertenecen a Eurovisión, que se celebraba el pasado sábado con récord de audiencia.
Las tres entradas principales en la lista global de Spotify reflejan los resultados exactos vistos en la final del sábado. La entrada más importante pertenece lógicamente a Ucrania con la canción ganadora, ‘Stefania’ de la Kalush Orchestra, que aparece en el número 38 de la lista. Es la única entrada eurovisiva dentro del top 50 de Spotify. En segundo lugar entra ‘SPACE MAN’ de Sam Ryder, la propuesta británica que quedó en segunda posición, y que debuta en el 77, y la tercera entrada la firma Chanel con ‘SloMo’, que se sitúa en el 85.
La lista admite cuatro entradas más pertenecientes a Eurovisión. En el 105 entra ‘Hold Me Closer’ de Cornelia Jakobs, la canción sueca, que era una de las principales favoritas en las apuestas y quedó cuarta en la final. En el 117 asoman las cabezas de lobo de Subwoolfer con su hit friki ‘Give That Wolf a Banana’, y en el 122 aparecen Mahmood y Blanco con ‘Brividi’. Finalmente, ‘De Diepte’ de S10 llega al 128 de la lista tras quedar en undécimo lugar en la final.
Entre las ausencias destacadas en el chart cabe comentar por supuesto la de Serbia, que terminó en quinta posición en la gala pero cuya canción no está siendo de las más oídas dos días después; y las de Moldavia, Grecia y Portugal, que terminaron en séptimo, octavo y noveno lugar, respectivamente. Tampoco ha entrado, de momento, el nuevo single de Måneskin, ‘SUPERMODEL’, cuyo alcance pretende ser internacional: la letra está escrita en inglés, y Max Martin es uno de sus autores.
Guitarricadelafuente es una de las grandes revelaciones nacionales de los últimos años. Las cifras de algunos de sus singles, como ‘Guantanamera’, ‘ABC’, ‘Agua y mezcal’ o ‘Nana triste’ con Natalia Lacunza, se cuentan por las decenas de millones y las entradas para sus conciertos vuelan. A pesar de tremendo éxito, el valenciano Álvaro Lafuente no ha apresurado el lanzamiento de su primer disco, que ha llegado estos días con intención de descubrirnos a su autor en todo su esplendor.
‘La cantera’ es otro álbum que bebe de la tradición para traerla al presente. Raül Refree está involucrado como co-productor en otro proyecto de estas características, tras haber co-producido, por ejemplo, el debut de Rodrigo Cuevas. Junto a Raül, Álvaro enriquece su discurso con textos y referencias sonoras que le inspiraban, y que van más allá de lo que esperas.
Entre las referencias más o menos previsibles, que no por ello menos interesantes o enriquecedoras, se encuentra ‘El camino‘ de Miguel Delibes. Su protagonista, El Mochuelo, abandona el pueblo en el que vive para prosperar en la ciudad, y su historia es parecida a la de Álvaro, que vivió múltiples veranos de su infancia en un pueblo de Teruel y hoy reside en Barcelona. Por otro lado, sorprende que el final de ‘Quién encendió la luz’ incorpora un fragmento de la ‘Danza húngara Nº 5 de Johannes Brahms, nada menos.
Dentro de este entramado de influencias, entre las cuales se incluyen también una melodía de Boccherini en ‘Flor de caramelo’, una de Joaquín Carbonell en ‘Vidalita del mar’, o sonidos que remiten a algunos de los artistas favoritos de Álvaro, como Bon Iver, Devendra Banhart o Chavela Vargas, emerge un interesante debut que funciona mejor cuando no intenta emplear demasiadas ideas al mismo tiempo.
Se percibe en ‘La cantera’ cierta intención por sobrecargar el ambiente. La inaugural ‘Mil y una noches’ está a todas luces producida de más: el arreglo de viento es delicado y tiene sentido, pero cuando entran las percusiones el efecto no emociona sino que deja indiferente. En la bonita ‘Amanita’, que interpola una letra de Labordeta, los diferentes tipos de procesamiento vocal no aportan interés a la canción, como tampoco lo hace la sobredosis de autotune en ‘Rebozo’. Y ‘Antes que quieras olvidar’ está tan ornamentada que, cuando Álvaro se pone a cantar la melodía de ‘Jarama Valley‘, la que podría haber sido una de las cumbres emocionales del disco se desinfla en una especie de improvisación que podría haber ocurrido o no.
En otras pistas, Guitarricadelafuente halla ese deseado equilibrio entre tradición y «modernidad» que explora ‘La cantera’ con más o menos éxito. La jota aragonesa de ‘La Filipina’ es el ejemplo perfecto. Son simpáticas sus referencias a una «emperatriz de las Filipinas», a la «Virgen del Pilar» y a una vieja moneda española, pero sobre todo es adecuado su matrimonio de folclore y sonido contemporáneo. Lafuente y Refree no sobrecargan su discurso con sonidos y efectos que no vienen a cuento. Las tradicionalistas ‘Ya mi mama me decía’ y ‘Vidalita del mar’ también demuestran que ‘La cantera’ funciona mejor con menos, y la dulce rumbita de ‘Flor de caramelo’ lleva esta apreciación a su lado extremo, siendo la composición más sencilla de todas.
En el final de ‘La cantera’, Guitarrica aún tiene tiempo de sorprender de varias maneras: el sonido alegre y taberneno de ‘Quién encendió la luz’ le sienta muy bien, las Tanxugueiras se pasan a hacer coros en ‘La algarabía’ y el disco se cierra con una dramática composición llamada ‘A carta cabal’ que usa tanto cuerdas como efectos de vocoder de manera muy elegante.
‘La cantera’ pretende ser una «historia de juventud», la historia de un chico de pueblo que se ha ido a vivir a la ciudad y se ha enamorado, y su título alude a una generación futura, pues la «cantera» es el nombre con el que la gente mayor del pueblo se dirige a los jóvenes cuando se los cruzan por la calle. Sin embargo, el disco a veces no logra transmitir la frescura de la juventud. Demasiadas veces la producción colorea las canciones mucho más allá de las líneas, y melodías como la de ‘Mil y unas noches’ suenan esbozadas. Sin embargo, piezas como ‘La Filipina’ demuestran que ‘La cantera’ podía haber sido un cajón (de)sastre más equilibrado.
Enrique Bunbury ha comunicado la cancelación total de su gira debido a los problemas de salud que arrastra desde hace años. El autor de ‘Curso de levitación intensivo‘ había anunciado su retirada de los escenarios por este motivo pero se proponía antes terminar las fechas de la gira que le quedaban pendientes en Estados Unidos y España, lo cual ya no va a suceder.
Cuenta Bunbury que su gira por Estados Unidos había empezado bien, pero que en Chicago sus problemas en la garganta se han vuelto a agudizar y que no le ha quedado más remedio que cancelar el resto de fechas de la gira. «Mis problemas con la garganta y la respiración se acrecentaron y volvieron anoche con agudeza y, lo que pensaba iba a estar controlado, está totalmente fuera de mis manos y deseos».
A continuación, Bunbury confirma que el de Chicago será -por el momento- el último concierto que realice en toda su carrera. «A estas alturas no consideramos más cancelaciones, ni posponer más conciertos», escribe. «Con todo el dolor de mi corazón me toca adelantar lo que ya veía inminente. Me es imposible hacer más conciertos», explica el zaragozano en un texto publicado en sus redes.
El autor de ‘Lady Blue’ informa que «podréis devolver los tickets donde los adquiristeis» y pide «comprensión en este momento tan doloroso para mí y mi equipo».
Recientemente, Bunbury ha sido noticia por lanzar nuevo single junto a Mónica Maranjo, ‘EY!‘, un tema rockero y de temática social en el que ambos artistas cargan contra la corrupción política.
Esta noche se ha celebrado en Las Vegas una nueva edición de los Billboard Music Awards. Los artistas más premiados de la noche han sido Olivia Rodrigo con 7 premios, ye aka Kanye West con 6, Drake y Justin Bieber con 5 y Taylor Swift con 4. Por contra, The Weeknd se ha llevado tan solo un galardón pese a que era, con diferencia, el artista más nominado. Abel fue, de hecho, el artista más premiado el año pasado.
Entre los artistas que han actuado en la ceremonia se encuentran Florence + the Machine, que ha cantado ‘My Love’, y Travis Scott, que ha ofrecido su primera actuación televisada tras la tragedia de Astroworld. Además, Becky G ha estrenado en vivo su nuevo hit ‘BAILÉ CON MI EX‘ y también ha cantado ‘MAMIII‘, Ed Sheeran ha presentado ‘2step’, Megan Thee Stallion ha interpretado ‘Plan B’ y ‘Sweetest Pie’, y Rauw Alejandro ha repasado ‘Cúrame’, ‘MUSEO’ y ‘Todo de ti’.
El resto de «performers» de la noche han sido Burna Boy con ‘Last Last’ y ‘Kilometre’, Silk Sonic con ‘Love’s Train’, Machine Gun Kelly con ‘twin flame’, Latto con ‘Big Energy’ pero sin Mariah Carey, Morgan Wallen con ‘Wasted on You’, Dan + Shay con ‘You’, Elle King & Miranda Lambert con ‘Drunk (And I Don’t Wanna Go Home)’ y Maxwell con una versión de ‘The Lady in My Life’ de Michael Jackson. Esta última canción es la única que se ha subido oficialmente a Youtube de momento.
Por otro lado, Mary J. Blige ha recibido el premio «icono», el cual ha presentado Janet Jackson, que hoy cumple 56 años.
Mejor artista
Doja Cat Drake – GANADOR
Olivia Rodrigo
Taylor Swift
The Weeknd
Mejor artista nuevo
Givēon
Masked Wolf Olivia Rodrigo – GANADORA
Pooh Shiesty
The Kid LAROI
Mejor artista masculino Drake – GANADOR
Ed Sheeran
Justin Bieber
Lil Nas X
The Weeknd
Mejor Artista Femenina
Adele
Doja Cat
Dua Lipa Olivia Rodrigo – GANADORA
Taylor Swift
Mejor grupo BTS – GANADOR
Glass Animals
Imagine Dragons
Migos
Silk Sonic (Bruno Mars, Anderson .Paak)
Mejor Artista Billboard 200
Adele
Drake
Juice WRLD
Morgan Wallen Taylor Swift – GANADORA
Mejor artista Hot 100
Doja Cat
Drake
Justin Bieber Olivia Rodrigo – GANADORA
The Weeknd
Mejor artista de canciones en streaming
Doja Cat
Drake
Lil Nas X Olivia Rodrigo – GANADORA
The Weeknd
Artista más vendido
Adele BTS – GANADOR
Dua Lipa
Ed Sheeran
Walker Hayes
Mejor artista de canciones en radio
Doja Cat
Ed Sheeran
Justin Bieber Olivia Rodrigo – GANADORA
The Weeknd
Mejor artista Billboard Global 200
Doja Cat
Ed Sheeran
Justin Bieber Olivia Rodrigo – GANADORA
The Weeknd
Artista Billboard Global
BTS
Dua Lipa Ed Sheeran – GANADOR
Olivia Rodrigo
The Weeknd
Mejor Tour
Eagles (Hotel California Tour)
Genesis (The Last Domino? Tour)
Green Day, Fall Out Boy & Weezer (The Hella Mega Tour)
Harry Styles (Love on Tour) The Rolling Stones (No Filter Tour) – GANADOR
Mejor artista R&B Doja Cat – GANADORA
Givēon
Silk Sonic (Bruno Mars, Anderson .Paak)
Summer Walker
The Weeknd
Mejor artista R&B masculino
Givēon
Khalid The Weeknd – GANADOR
Mejor artista R&B femenina Doja Cat – GANADORA
Summer Walker
SZA
Mejor tour R&B Bruno Mars (Bruno Mars at Park MGM) – GANADOR
Omarion & Bow Wow (The Millennium Tour 2021)
Usher (The Vegas Residency)
Mejor artista rap Drake – GANADOR
Juice WRLD
Lil Baby
Moneybagg Yo
Polo G
Mejor artista de rap masculino Drake – GANADOR
Juice WRLD
Polo G
Mejor artista de rap femenina
Cardi B
Latto Megan Thee Stallion – GANADORA
Mejor tour de rap
J. Cole (The Off-Season Tour)
Lil Baby (The Back Outside Tour) Omarion & Bow Wow (The Millennium Tour 2021) – GANADOR
Mejor artista country
Chris Stapleton
Luke Combs
Morgan Wallen Taylor Swift – GANADORA
Walker Hayes
Mejor artista country masculino
Chris Stapleton
Luke Combs Morgan Wallen – GANADOR
Mejor artista country femenina
Carrie Underwood
Miranda Lambert Taylor Swift – GANADORA
Mejor grupo de Country Dan + Shay – GANADOR
Florida Georgia Line
Zac Brown Band
Mejor tour de country
Luke Bryan (Proud to Be Right Here Tour) Eric Church (Gather Again Tour) – GANADOR
Chris Stapleton (All-American Road Show Tour)
Mejor artista rock Glass Animals – GANADOR
Imagine Dragons
Machine Gun Kelly
Måneskin
twenty one pilots
Mejor tour de rock
Genesis (The Last Domino? Tour)
Green Day, Fall Out Boy & Weezer (The Hella Mega Tour) The Rolling Stones (No Filter Tour) – GANADOR
Mejor artista latino Bad Bunny – GANADOR
Farruko
Kali Uchis
Karol G
Rauw Alejandro
Mejor artista latino masculino Bad Bunny – GANADOR
Farruko
Rauw Alejandro
Mejor artista latino femenina Kali Uchis – GANADORA
Karol G
Rosalía
Mejor grupo latino
Calibre 50 Eslabón Armado – GANADOR
Grupo Firme
Mejor tour latino
Bad Bunny (El Último Tour Del Mundo)
Enrique Iglesias & Ricky Martin (Live in Concert) Los Bukis (Una Historia Cantada Tour) – GANADOR
Mejor artista dance/electrónica
Calvin Harris
David Guetta Lady Gaga – GANADORA
Marshmello
Tiësto
Mejor artista cristiano
Carrie Underwood
Elevation Worship
for King & Country
Lauren Daigle Ye – GANADOR
Mejor artista gospel
CeCe Winans
Elevation Worship
Kirk Franklin
Maverick City Music Ye – GANADOR
PREMIOS ÁLBUMES
Mejor álbum Billboard 200
Adele, 30
Doja Cat, Planet Her
Drake, Certified Lover Boy
Morgan Wallen, Dangerous: The Double Album Olivia Rodrigo, SOUR – GANADORA
Mejor soundtrack
Arcane League of Legends Encanto – GANADORA
In The Heights
Sing 2
tick, tick…BOOM!
Mejor álbum R&B Doja Cat, Planet Her – GANADORA
Givēon, When It’s All Said and Done…Take Time
Silk Sonic (Bruno Mars, Anderson .Paak), An Evening With Silk Sonic
Summer Walker, Still Over It
The Weeknd, Dawn FM
Mejor álbum de rap Drake, Certified Lover Boy – GANADOR
Moneybagg Yo, A Gangsta’s Pain
Rod Wave, SoulFly
The Kid LAROI, F*ck Love
Ye, Donda
Mejor álbum de country
Florida Georgia Line, Life Rolls On
Lee Brice, Hey World
Taylor Swift, Fearless (Taylor’s Version) Taylor Swift, Red (Taylor’s Version) – GANADORA
Walker Hayes, Country Stuff: The Album
Mejor álbum de rock
AJR, OK Orchestra
Coldplay, Music of the Spheres
Imagine Dragons, Mercury – Act 1
John Mayer, Sob Rock twenty one pilots, Scaled and Icy – GANADOR
Mejor álbum latino
Eslabon Armado, Corta Venas
J Balvin, Jose
Kali Uchis, Sin Miedo (del Amor y Otros Demonios) ∞ Karol G, KG0516 – GANADORA
Rauw Alejandro, Vice Versa
Mejor álbum dance/electrónica
C418, Minecraft – Volume Alpha
FKA twigs, Caprisongs Illenium, Fallen Embers – GANADOR
Porter Robinson, Nurture
Rüfüs Du Sol, Surrender
Mejor álbum cristiano
Carrie Underwood, My Savior
CeCe Winans, Believe for It
Elevation Worship & Maverick City Music, Old Church Basement
Phil Wickham, Hymn of Heaven Ye, Donda – GANADOR
Mejor álbum de góspel
CeCe Winans, Believe for It
Elevation Worship & Maverick City Music, Old Church Basement
Maverick City Music, Jubilee: Juneteenth Edition
Maverick City Music & Upperroom, move your heart. Ye, Donda – GANADOR
PREMIOS CANCIONES
Mejor canción Hot 100
Doja Cat ft. SZA, “Kiss Me More”
Dua Lipa, “Levitating”
Olivia Rodrigo, “good 4 u” The Kid LAROI & Justin Bieber, “Stay” – GANADORA
The Weeknd & Ariana Grande, “Save Your Tears”
Mejor canción de streaming
Dua Lipa, “Levitating”
Glass Animals, “Heat Waves”
Olivia Rodrigo, “good 4 u” The Kid LAROI & Justin Bieber, “Stay” – GANADORA
The Weeknd & Ariana Grande, “Save Your Tears”
Canción más vendida BTS, “Butter” – GANADORA
BTS, “Permission to Dance”
Dua Lipa, “Levitating”
Ed Sheeran, “Bad Habits”
Walker Hayes, “Fancy Like”
Mejor canción de la radio Dua Lipa, “Levitating” – GANADORA
Ed Sheeran, “Bad Habits”
Olivia Rodrigo, “good 4 u”
The Kid LAROI & Justin Bieber, “Stay”
The Weeknd & Ariana Grande, “Save Your Tears”
Mejor colaboración
Doja Cat ft. SZA, “Kiss Me More”
Justin Bieber ft. Daniel Caesar & GIVĒON, “Peaches”
Lil Nas X ft. Jack Harlow, “Industry Baby” The Kid LAROI & Justin Bieber, “Stay” – GANADORA
The Weeknd & Ariana Grande, “Save Your Tears”
Mejor canción Billboard Global 200
Dua Lipa, “Levitating”
Ed Sheeran, “Bad Habits”
Olivia Rodrigo, “good 4 u” The Kid LAROI & Justin Bieber, “Stay” – GANADORA
The Weeknd & Ariana Grande, “Save Your Tears”
Mejor canción Billboard Global
BTS, “Butter”
Ed Sheeran, “Bad Habits”
Lil Nas X, “Montero (Call Me by Your Name)” The Kid LAROI & Justin Bieber, “Stay” – GANADORA
The Weeknd & Ariana Grande, “Save Your Tears”
Canción más viral Doja Cat ft. SZA, “Kiss Me More” – GANADORA
Gayle, “abcdefu”
Glass Animals, “Heat Waves”
Masked Wolf, “Astronaut In The Ocean”
Walker Hayes, “Fancy Like”
Mejor canción R&B
Doja Cat & The Weeknd, “You Right”
Givēon, “Heartbreak Anniversary”
Justin Bieber ft. Daniel Caesar & Givēon, “Peaches” Silk Sonic (Bruno Mars, Anderson .Paak), “Leave the Door Open” – GANADORA
WizKid ft. Justin Bieber & Tems, “Essence”
Mejor canción de rap
Drake ft. 21 Savage, Project Pat, “Knife Talk”
Drake ft. Future & Young Thug, “Way 2 Sexy” Lil Nas X ft. Jack Harlow, “Industry Baby” – GANADORA
Masked Wolf, “Astronaut In The Ocean”
Polo G, “Rapstar”
Mejor canción de country
Chris Stapleton, “You Should Probably Leave”
Jason Aldean & Carrie Underwood, “If I Didn’t Love You”
Jordan Davis ft. Luke Bryan, “Buy Dirt”
Luke Combs, “Forever After All” Walker Hayes, “Fancy Like” – GANADORA
Mejor canción de rock
Coldplay X BTS, “My Universe”
Elle King & Miranda Lambert, “Drunk (And I Don’t Wanna Go Home)”
Imagine Dragons, “Follow You” Måneskin, “Beggin’” – GANADORA
The Anxiety: Willow & Tyler Cole, “Meet Me at Our Spot”
Mejor canción latina
Aventura x Bad Bunny, “Volví”
Bad Bunny, “Yonaguni”
Farruko, “Pepas” Kali Uchis, “telepatía” – GANADORA
Rauw Alejandro, “Todo De Ti”
Mejor canción dance/electrónica Elton John & Dua Lipa, “Cold Heart – PNAU Remix” – GANADORA
Farruko, “Pepas”
Regard x Troye Sivan x Tate McRae, “You”
Tiësto, “The Business”
Travis Scott & HVME, “Goosebumps”
Mejor canción cristiana
Anne Wilson, “My Jesus” Ye, “Hurricane” – GANADORA
Ye, “Moon”
Ye, “Off The Grid”
Ye, “Praise God”
Mejor canción góspel
Elevation Worship & Maverick City Music ft. Chandler Moore & Naomi Raine, “Jireh” Ye, “Hurricane” – GANADORA
Ye, “Moon”
Ye, “Off the Grid”
Ye, “Praise God”
Amaia ofrece entrevistas el día de salida de su segundo disco ‘Cuando no sé quién soy’ y también el día anterior. Lamentablemente, tiene que cancelar algunas por una indisposición: pasa las horas previas a la llegada del álbum a Spotify vomitando. Nuestro encuentro se tambalea. Encontramos a la cantante desmayaíca en un sofá, le agradecemos su voluntad de atendernos en un céntrico hotel de Madrid y nos pregunta si nos importa realizar la entrevista medio tumbada.
Poco a poco, va resucitando y su cara cambiando de expresión a medida que vamos ahondando en ‘Cuando no sé quién soy’. Se nota la ilusión que le hace este nuevo paso artístico en el que ha colaborado con Alizzz y con otros autores como Confeti de Odio, C. Tangana o Antonna de Los Punsetes. Por la tarde, hasta ofrecerá un concierto callejero sorpresa en los Cines Capitol de Madrid, para los transeúntes más casuales.
A continuación, os ofrecemos un resumen de nuestra charla con Amaia, que podéis escuchar en formato podcast a través de ivoox, Spotify, etcétera. Os recordamos que Amaia está de gira este año. Actúa en Primavera Sound, Low, Sonorama… Su único concierto en Madrid este año será en el Festival Brillante, del que JENESAISPOP es medio colaborador.
El disco se ha publicado esta medianoche, ¿cómo has vivido la salida del disco?
Me puse muy malita ayer, pero intenté estar pendiente, para subir las Historias (de Instagram)… Llevaba mucho tiempo con muchas ganas de que saliera y creo que la gente está contenta. Creo que está gustando. ¿Lees comentarios, Amaia?
Sí (sonríe), cuando saco alguna canción o el disco. O cuando me aburro.
‘El encuentro’ con Alizzz, sin ser de este disco, porque está en el de Alizzz, es como un punto de partida para este álbum. ¿Tú también lo ves así?
En esa colaboración conocí a Alizzz, cuando estaba pensando con quién quería hacer el segundo disco. También siento que fue un punto de partida. Conectamos a nivel artístico y personal. Su disco me parece increíble, lo he escuchado muchísimo, me encanta. El vídeo mostraba una imagen tuya diferente, como en la ruta del bakalao, meando detrás de unos coches…
Estaba muy a gusto. Era consciente de que era una nueva imagen. Igual que la imagen de este disco y todos los vídeos que han salido hasta ahora. Me están preguntando mucho en las entrevistas si me quiero deshacer de esa imagen de niña buena. Y no es que quiera deshacerme de eso. Es que he evolucionado y ahora me siento más madura. Aunque tampoco te crees que soy una adulta ejemplo… (risas) Dentro de unos años me veré como una niña, pero ahora me siento más segura, más confiada y más segura de las cosas.
Arrancas el disco «ya no soy pequeña, tampoco soy mayor». Recuerda al ‘I’m Not a Girl, Not Yet a Woman’ de Britney Spears.
¡Ahí va! Realmente no me había dado cuenta, pero es como un poco plagio (risas) No lo tenía en la cabeza, no lo había pensado.
Ella vivió muy acosada por los medios, ¿has tenido alguna vez miedo a acabar como Britney? ¿A sufrir un meltdown muy grande?
La verdad que no lo he tenido en la cabeza. Espero que no. Pero es que Britney es otro nivel. Me gusta tener una vida sencilla y normal, vivo en un piso en Barcelona…
«Me están preguntando mucho en las entrevistas si me quiero deshacer de esa imagen de niña buena. Y no es que quiera deshacerme de eso. Es que he evolucionado y ahora me siento más madura»
Dices eso porque eres muy humilde, pero por lo que has contado en el Especial Salud Mental de ‘Salvados’, sí que vas vivido un proceso similar, ¿no? Se ve en letras de este disco como «fue una pesadilla, pero ahora me abrazo a ese dolor», «estoy contenta y triste a la vez», todas las veces que te dices «eres una persona más». No sé en qué momento ha sido todo esto.
En el proceso de este disco he sentido que he estado en una etapa de cambio personal, de estar un poco perdida, pero con el tiempo he aprendido que no tiene por qué ser malo. A veces es positivo y necesario para la evolución como persona. Ha habido momentos de muchas inseguridades, de dudar mucho, de sentirme como disfrazada, pero también he querido salirme de mi zona de confort. Mi zona de confort ha terminado siendo abrir la mente y probar otras cosas nuevas y ver que también me puedo sentir cómoda en esos estilos nuevos.
¿Tienes aún el síndrome del impostor?
No, ha sido en la etapa de hacer el disco. Pero ya me siento más segura, más confiada. Ahora soy más consciente de todo. Me siento mucho mejor a nivel personal. Intento hacer cosas sola, voy al cine sola… estas tonterías me han ayudado mucho a sentirme mejor.
«A nivel compositivo este disco está más pensado. He querido que se vea una evolución»
Este disco es muy diferente en cuanto a producción. ¿También lo ves diferente líricamente?
También lo veo diferente. El anterior disco fue más como un diario personal. Lo primero que escribía, lo plasmaba, no pensaba en las letras. Lo primero que me pasaba por la cabeza, lo ponía. Esta vez también, pero están más trabajadas. He quedado con artistas que me gustan para componer, en sesiones de composición, y he visto diferentes maneras de trabajar. A nivel compositivo está más pensado. He querido que se vea una evolución.
C. Tangana está en los créditos. ¿Le has conocido o aparece a través de Alizzz?
Sí, tuvimos un par de sesiones, fue muy guay. Me parece una persona súper inteligente. En las sesiones era muy rápido en las referencias, en plasmar ideas, en letras y melodías, hacíamos letras juntos. Una letra que hacía yo, él la mejoraba muchísimo. Me parece un compositor increíble.
‘Yamaguchi’ no es una jota ni un pasodoble pero sí que es una cápsula de folclore, como ‘El Madrileño’, ¿no?
Esa música tradicional me ha acompañado mucho desde siempre. Siempre se ha escuchado mucho en mi casa. Estoy muy cómoda.
¿Y no era una tentación seguir por ahí, como Rodrigo Cuevas, Vicente Navarro, Klaus&Kinski?
‘Yamaguchi’ fue de las últimas que se hicieron. En un futuro sí me veo yéndome más a raíces tradicionales. Pero no lo sé. Estoy muy cómoda en este estilo.
Lo que más mola de este disco es los momentos de locura de la producción, como los gritos en ‘Bienvenidos al show’ o en ‘Quiero pero no’…
Hay mucho grito (risas)
O como los pitufos de ‘Dilo sin hablar’. ¿Esas cosas son más de Alizzz o de los dos?
Lo hemos hecho juntos, íbamos muchos días al estudio. Ha sido un disco bastante colaborativo, hecho en equipo. La composición y la producción iban a la par de manera paralela. Ha sido muy diferente al anterior disco. Íbamos poniendo en el ordenador mil sonidos, y eligiendo uno por uno. Cristian las iba mezclando y el primer día ya parecía que estaban las canciones para salir. Ha sido bastante rápido en general.
¿A qué canciones habéis dado más y menos vueltas?
‘La vida imposible’ era muy diferente. La hice con Antonna de Los Punsetes y también estaba Marcelo Criminal en la sesión de composición. Cristian no estaba y luego con él terminó siendo otra cosa. ‘Bienvenidos al show’ costó un poco más encontrarle el punto. Muchas canciones no han entrado en el disco porque no han terminado de encajar.
¿Saldrán como bonus o algo así?
No lo sé, son descartes. Igual en un futuro, pero no lo sé. No estoy convencida de esas canciones. Hay algo que no me termina de convencer.
«Escuchar el primer disco me da mucha ternura. Me gusta recordar el pasado, recordar el momento que vivía»
El disco suena como un diario que dice quién eres tú ahora. Cuando escuchas el primer disco, no sé si te sientes identificada.
Escuchar el primer disco me da mucha ternura. Me gusta recordar el pasado, recordar el momento que vivía, verlo con perspectiva, soy muy nostálgica, me gusta pensar en la infancia… Me gusta escuchar el primer disco y pensar en cómo era yo en ese momento.
¿Seguirás haciendo el primer disco en directo?
Hay algunas que no, pero creo que son 5 las que canto en el concierto de ahora.
Has hecho versiones de Bad Gyal, Bisbal, Camela… ¿hay algo imposible de versionar?
Ha habido muchos intentos que no han salido (risas) He intento hacer más canciones de Bad Gyal y eran muy difíciles.
Si versionas «Toto» yo me muero…
Yo también (risas)
La que sí está en el disco es la versión de Los Planetas ‘Santos que yo te pinte’. ¿Por qué te encajaba ahí?
Cristian y yo coincidíamos en gustos musicales. Los Planetas nos encanta a los dos. Esta canción era para el disco de Cristian, pero al final no le encajó.
¿Quizá porque Jota ya cantaba en su disco y era demasiado Jota?
Puede ser, no lo sé. Probando la canción veíamos que encajaba muy bien en el disco, sentía que me quedaba muy bien, la verdad. Es de mis favoritas.
‘Quiero pero no’ mola un montón, le augurábamos más éxito que a ‘Yo invito’. ‘Quiero pero no’ sonaba como ese hit como ‘Teléfono’ que decías que querías tener. Pero parece difícil acertar lo que le va a gustar a tu público… ¿Aciertas tú?
No lo sé, al hacer el disco, no me lo planteo. Sí me lo planteo cuando están hechas las canciones, al elegir los singles. Me rallé un poco, no sabía si sacar ‘Dilo sin hablar’, ‘Santos que yo te pinte’… Ha habido muchos quebraderos de cabeza. ‘Quiero pero no’ no se planteaba como single, pero era de mis favoritas y después de ‘Yo invito’, quería algo que contrastara.
Rojuu tiene como 300 discos, ¿cuál es tu favorito o qué te gustó de él?
Lo primero que vi de él fue el Gallery Session, su aura. Me hipnotizaban las caritas que pone, cómo se mueve… me enamoré un poco. Se lo dije y él me dijo que también había pensado en trabajar conmigo. Le hizo ilusión, y sí.
Esta canción contiene la frase «no me interesa tu opinión», que mola con la sobredosis de opiniones que tenemos hoy en día. Aunque es una canción de amor, ¿no?
El estribillo está dirigido a una persona, pero es como un pensamiento que yo estoy teniendo. Es algo que me ronda la cabeza, pero no lo estoy diciendo verbalmente. Es una cosa para mí.
«Con este disco Rosalía ha dado mil pasos por delante. Es como si fuera música del futuro, música de dentro de 15 años»
Fuiste de las primeras en hablar de Rosalía en televisión, en OT. ¿Sería posible una colaboración con ella?
(risas) Sería increíble. Yo no lo sé. Ojalá. Para mí sería un sueño. Me parece increíble todo lo que hace. Con este disco (‘MOTOMAMI’) ha dado mil pasos por delante, en imagen… Es como si fuera música del futuro, música de dentro de 15 años. Ella está en otro nivel.
En concierto te vimos cantando ‘Antes de morirme’ con Alizzz…
Fue una propuesta de Cristian y me hizo ilusión porque me encanta. La versión es más guitarrera y me encanta además.
Con quien sí hay colaboración es con Aitana, y está esta frase que le ha gustado a todo el mundo: «¿quieres ser mi amigo? ¡cómeme el higo!». Pero no has sido la primera en cantar algo así. Antes estuvieron Putirecords con su canción «tócame un poquito el higo».
(risas) ¡No la conocía!
Hablando de electro de los 2000, hay teclados en esta canción o en ‘Bienvenidos al show’, que también nos llevan a los 80. Un tipo de sintes que no están tan de moda.
Yo no sé qué está de moda. Grupos como Mecano siempre me han influenciado. Gente en Twitter me está diciendo que hay cosas del disco que les recuerda a Mecano. Hay una influencia de eso, es otra cosa que me conectaba con Cristian.
¿Por qué no está Aitana en el videoclip? Joer… fue imposible cuadrar, porque está a mil cosas. Si mi disco hubiera salido más tarde… fue una cosa de agendas. No se pudo cuadrar bien.
Y entonces habéis puesto su colonia en sustitución…
¡Fue idea mía! Quería que tuviese un punto divertido, que la canción lo tiene. Pero quería hacer la broma.
¿Hasta qué punto te involucras en la imagen, en el diseño del disco deluxe…?
El vídeo es de Virgili Jubero, que es amigo mío. La portada es de Geray Mena… la gente con que trabajo es gente que me encanta lo que hace. Me gusta dejarles libertad. Me proponen algo y yo opino. Pero la idea suele partir de ellos, de los artistas, y yo opino o doy ideas.
Hay un poso grunge en esta canción con Aitana, en los bajos y guitarras.
Son David Soler y Miquel Sospedra. Está hecho con un equipo increíble. Me siento muy bien rodeada.
¿Cuándo descubriste a Alizzz, realmente?
No me acuerdo bien. Le conocí sobre todo como productor de C. Tangana. Empecé a investigarle más cuando me propuso hacer la colaboración. Vi que había producido canciones de ahora, a todo el mundo…
Hablando de amigos guays, has conocido a Marisol.
Fue increíble, cuando le dieron el Goya de Honor conocí a sus hijas y me dijeron que le hacía ilusión conocerme. Fue increíble.
¿Nunca se planteó ir o actuar?
No tengo ni idea, ella ya está tranquila con la vida que lleva y me parece genial, la admiro un montón con todo lo que ha hecho.
¿Qué te llevas de este encuentro?
No sé decirte algo concreto. Fue un momento que no voy a olvidar nunca. Fue conectar con mi yo de la infancia. De niña siempre le decía a mi madre que quería conocer a Marisol y me decía que no, que ya estaba mayor. Fue un sueño increíble.
¿Te hiciste foto, le pediste autógrafo?
Yo no quise… Simplemente hablamos y fue una conversación que me sirvió de mucho. Es como si hubiese sido un sueño.
Si se hiciera un biopic suyo, no sé si te ves haciendo de Marisol. Joer, de físico no sé si me parezco mucho, pero sería increíble. Una cosa curiosa es que le enseñé una foto de mi madre y me dijo: «es mi madre de joven». Sentí que estaba conectada con ella de alguna forma.
Os parecéis en ese huir de la fama, en el gusto por estar retirada, por no salir en los medios. Te puedes ver representada ahí, ¿no?
Ella también es otro nivel, todo lo que vivió. Fue muchísimo más fuerte. Sí es verdad que con algunas cosas que contaba me sentía identificada a un nivel más pequeño, en lo que he vivido estos 4 años.
No cualquiera aguanta este nivel de exposición…
No es que me quite mérito, es verdad que fue muy, muy fuerte. No eres consciente en ese momento. Hay un momento de mi vida que no me acuerdo muy bien de las cosas. Tengo una temporada muy nebulosa.
«Hay un momento de mi vida que no me acuerdo muy bien de las cosas. Tengo una temporada muy nebulosa»
Dime que te acuerdas de nuestra entrevista con ‘Un nuevo lugar’, que es una canción que me encanta y no te gusta nada…
¡La canto en todos mis conciertos! Ahora la estoy cantando. No fue en el disco porque la produjo Refree y no encajaba a nivel estético. Pero me encanta.
Creo que de ahí viene mi confusión, porque sí que hay créditos de Refree en el primer disco. Alguna coautoría.
Muchas de las canciones del primer disco las empecé con Raúl y luego tomaron otro camino. Sí que Refree pertenece al primer disco.
¿Vas a ver Eurovisión?
¿Cuándo es? Lo voy a ver para sentirme bien de no estar ahí (risas) Creo que sí lo veré. Sé que va Chanel y le deseo muchísima suerte. ¿En qué puesto quedé yo? No me acuerdo…
¿Te arrepientes de haber entrado en OT?
No, para nada. Yo estoy muy contenta con mi paso por Operación Triunfo. Incluso con Eurovisión, aprendí muchísimo. Fue una locura el nivel de promoción nada más salir de OT, nos llevaron un poco como marionetas, pero aprendí muchísimas cosas. Y lo recuerdo con muchísimo cariño.
«Fue una locura el nivel de promoción nada más salir de OT, nos llevaron un poco como marionetas, pero aprendí muchísimas cosas»
Sacas disco a la vez que Florence, con lo que significó para ti ‘Shake It Out’. Su disco habla de ansiedad, de pandemia, de lo que significa el baile en todo esto…
Es un sentimiento que no solo tenemos los que nos dedicamos a esto, sino todo el mundo. Son sentimientos que todos tenemos, son comunes y hay que darles visibilidad. No pasa nada.
Finalmente, una pregunta absurda. ¿Con qué Amaia te quedas? ¿Amaia Montero, Amaya de Mocedades, Remedios Amaya, tú..?
Yo al final, porque La Oreja de Van Gogh es de mis grupos favoritos, me quedo con Amaia Montero. Me parece un icono, me encanta ella.
Death Cab for Cutie son uno de los grupos indies más importantes de los 2000, pero su sonido en los últimos años parecía haberse quedado algo estancado, por mucho que intentaran ofrecer algo nuevo. No es que ‘Kintsugi’ o ‘Thank You for Today’ fuesen totalmente desdeñables, pero no suponían nada particularmente memorable ni nada que no hubiésemos escuchado ya en la banda.
‘Roman Candles’, el primer single de su nuevo disco ‘Asphalt Meadows’, parece dispuesto a cambiar esta narrativa. En él, abrazan su sonido más “noise”, donde la voz de Ben Gibbard se envuelve en una percusión agresiva y una frenética y adictiva melodía de guitarras eléctricas y bajo. Durante solamente dos minutos la canción consigue crear un gran clímax gracias a la progresión de la instrumentación que transmite urgencia y deja con ganas de más. Tanto que es difícil no volver a reproducirla inmediatamente después de terminarla.
Aún quedan cuatro meses para saber cómo sonará su nuevo disco al completo, pero esta nueva dirección, a priori, supone un bienvenido soplo de aire fresco y es lo más interesante y refrescante que han sacado Death Cab for Cutie en años. El álbum estará a la venta el día 16 de septiembre y contendrá 11 pistas como puede apreciarse en Bandcamp.
Britney Spears, que había anunciado recientemente su embarazo, comunica a través de las redes sociales que ha perdido a su bebé. El padre era su pareja, el actor Sam Asghari. El comunicado dice: «Con enorme tristeza anunciamos que hemos perdido a nuestro milagroso bebé en la primera etapa del embarazo».
Continúa el texto: «este es un momento devastador para cualquier padre. Quizá deberíamos haber esperado para anunciarlo a que estuviéramos en una etapa más avanzada. Sin embargo, estábamos más que excitados de compartir las buenas noticias. Pedimos privacidad en este momento tan duro».
La noticia del embarazo de Britney estaba llena de simbología, pues aunque ya tiene dos hijos de una relación anterior, fue obligada a tener un DIU durante su tutela, de la que se ha deshecho tan sólo recientemente. La cantante trabaja actualmente en su autobiografía tras haber firmado un contrato de 15 millones de dólares por la misma.
Actualizamos el ránking en el que valoramos todas las canciones y actuaciones que hemos enviado al Festival de Eurovisión. En esta parte final aparecen las 31 mejores, es decir, los puestos entre el 31 y el 1. Situamos a Blanca Paloma y resituamos a Chanel, que pasa del puesto 14 al 4 tras su éxito en la final. Aquí, las peores actuaciones que España ha mandado a Eurovisión.
31. Europe’s Living a Celebration, de Rosa (2002, puesto 7 de 24)
Despojar esta canción del factor emocional es imposible. E inapropiado, porque la música es emoción y la música eurovisiva más todavía. Dicho esto, si despojamos a «Europe’s» del amor que despierta en cualquiera que estuviera vivo en 2002, de la ternura que provoca Rosa, del cariño que sentimos por esos cinco coristas que siguen siendo de la familia y del recuerdo de quiénes éramos en 2002, lo único que queda es una canción chocarrera, estridente y vulgar con una letra que no significa nada y un sonrojante mensaje de peloteo hacia Europa. Un año después del 6º puesto de ‘Dile que la quiero’, ‘Corazón latino’ habría garantizado un top 3, pero España es un país testarudo y había elegido a su reina del pueblo. Rosa estaba aterrorizada en la actuación. Chenoa, Bisbal, Geno, Gisela y Bustamante, sencillamente, no sabían hacer coros porque eran cinco cantantes solistas. Y aun así hay algo mágico en esos tres minutos. Quizá sea la ilusión de que el futuro parecía precioso entonces, aquella euforia de entrar en el siglo XXI en pleno auge de prosperidad económica, social y cultural. Sea lo que sea, es una emoción tan innegable que casi se puede agarrar con las manos al mirar el vídeo.
30. Hablemos del amor, de Raphael (1967, puesto 6 de 17)
La segunda participación consecutiva de Raphael en Eurovisión le dio más peso a la canción que a la interpretación. Era de Manuel Alejandro, el compositor fetiche de Raphael y autor de clásicos como ‘Como yo te amo’, ‘Soy rebelde’, ‘Se nos rompió el amor’, ‘Señora’ o ‘Procuro olvidarte’. Raphael se mostró más sonriente que en ‘Yo soy aquel’, coqueteaba con la cámara sin pudor y apenas alejaba los brazos de su torso (lo cual sorprende: estamos hablando del primer hombre en España que levantó los brazos y giró las muñecas en televisión), como si temiese que su “fracaso” del año anterior se hubiera debido a su interpretación melodramática. Una actuación de Raphael siempre es mejor que una que no sea de Raphael, pero en esta su barroquismo está bastante diluido.
29. Enséñame a cantar, de Micky (1977, puesto 9 de 18)
John Lennon decía que en Estados Unidos había jóvenes, mientras que en el resto del mundo solo había gente. Y lo cierto es que, mientras ‘Fiebre del sábado noche’ decretaba el inicio de una nueva modernidad, Eurovision se iba quedando más obsoleta cada año. ‘Enséñame a cantar’ es una canción adorable, demasiado parecida a ‘Congratulations’ de Cliff Richard y quizá influida por el éxito que tenían en entonces los payasos Miliki, Gaby y Fofó en TVE. Micky se presentó en aquel escenario con unas piernas larguísimas (subrayadas por unos botines de tacón) y un jersey enorme que lo convertía en un cruce entre un dibujo animado y ese señor que te ofrecía chucherías a la salida del colegio. Las coristas se marcaron la primera coreografía española en Eurovisión y la chica rubia que tocaba el banjo aportó originalidad a la actuación. Pero nada tan sorprendente como el señor de bigote, calvo y con melena, que soplaba en una garrafa de arcilla. Puro camp.
28. Para llenarme de ti, de Ramón (2004, puesto 10 de 24)
Este descarte de David Bisbal (no es una forma de hablar) demostró que cuando España apuesta por los sonidos latinos siempre acierta. Está compuesta por Kike Santander, responsable de los primeros discos de Bisbal, y rezuma ese erotismo supuestamente poético pero realmente rijoso que caracterizaba las canciones de la época (“Mi refugio será tu cuerpo y mi tierra tu vientre de trigo en flor”), pero también la energía de verbena que tan bien se nos ha dado siempre con un excelente uso de la percusión. Ramón empezaba agarrando una guitarra y moviendo las caderas como Elvis o George Michael, pero enseguida se ponía a emular a los reyes de los sábados españoles de la época, como Chayanne o Carlos Baute. Su voz tenía ganas de follar y cada vez que levantaba la mano diciendo “Te voy a dar” subía un puestecito más en la tabla. Así hasta el 10. Si las bailarinas le llegan a arrancar la americana antes conseguimos el top 5.
27. Vivo cantando, de Salomé (1969, puesto 1 de 16)
Las reglas de Eurovisión estipulan que ninguna canción puede durar más de tres minutos. Pues a esta le sobraron 45 segundos. Tras la gloriosa victoria de ‘La la la’, TVE albergó el festival en el Teatro Real de Madrid. El gobierno tuvo el detalle de suspender el estado de excepción (declarado unas semanas antes con motivo de las protestas) que suspendía la libertad de expresión, de residencia y de reunión para que los europeos no se fuesen a creer que esto era una dictadura. Austria fue el único país que se negó a participar para mostrar su rechazo por el régimen franquista. Todo lo demás fue una fiesta. El decorado lo diseñó Salvador Dalí: era una boca sujetando la Luna, convertida en un reloj, y con unas tribus africanas correteando por debajo (la prensa española de la época se refería a esas criaturas como “conguitos”). Alguien robó aquel decorado y nunca más se supo. Quien también robó la noche fue Salomé, con un legendario mono de Pertegaz compuesto de 14 kilos de barritas de cerámica que ella movía con mucho garbo (aunque su cara y su chepa denotan cuánto está sufriendo por mantenerse en pie siquiera). ‘Vivo cantando’ empieza como una chanson francesa genérica para estallar en un estribillo que calca la fórmula de dos ganadoras recientes, ‘Poupée de cire, poupée de son’ de France Gall y ‘Puppet On A String’ de Sandie Shaw. A partir de ahí, la estrofa no reaparece y sencillamente el estribillo se repite una y otra vez, en cada ocasión más acelerado hasta entrar en el terreno de la alegría desquiciada. Quizá la canción dura 2 minutos y 15 segundos porque un estribillo más habría fulminado a la cantante.
26. Quédate esta noche, de Trigo Limpio (1980, puesto 12 de 19)
España inauguró la década más experimental de Eurovisión con una propuesta más vanguardista de lo que parecería a simple vista: se arriesgan al empezar por el estribillo, que además cantan casi susurrando mientras las estrofas van a plena potencia, y genera una atmósfera opresiva y angustiosa que convierte su mensaje (“Suelta las llaves y pon la maleta en su sitio”) no en una declaración de amor sino en un secuestro.
25. Gwendolyne, de Julio Iglesias (1970, puesto 4 de 12)
Acompañado por el “trío lalalá”, Iglesias se presentó en Eurovisión como una versión acartonada de sí mismo. Su voz melosa tenía ese calor característico suyo, que suena viril incluso en los agudos más temblorosos, y su aspecto era un estereotipo del latin lover mediterráneo, pero su actitud no estaba ahí. La canción es extrañamente plana, excepto por ese puente inmenso (“Aún recuerdo aquel ayer, etc”) que solo dura 18 segundos y que a día de hoy la mayoría de la gente cree que es el estribillo, y a la interpretación de Iglesias le falta dolor, sexo o rencor. Al terminar, el cantante camina hacia atrás y se tropieza mostrando el nerviosismo que sin duda ha castrado su actuación. No volvería a pasarle algo así nunca.
24. Su canción, de Betty Missiego (1979, puesto 2 de 19)
Hay algo muy sincero en la mirada de Betty Missiego que hace que ‘Su canción’, una de las cosas más cursis que han ocurrido en nuestra civilización, no resulte empalagosa sino que dé ganas de ser mejor persona. Hay algo puro en su mensaje, en esos niños con repipis que la acompañaban y en esa túnica que la convertía en un hada azul. Hay algo en ‘Su canción’, qué duda cabe, que conmueve a las personas: de ahí su 2º puesto, que Missiego considera una victoria. “En mi mente gané”, asegura en el libro ‘Yo tampoco gané Eurovisión’, “en 1979 no existía internet ni el televoto, estoy segura de que hubiese tenido el voto del público”. Más de cuatro décadas después de Betty sigue dándonos lecciones vitales: cuando las cosas no salgan como deseas, que no te dé reparo recurrir al autoengaño.
23. No estás solo, de Patricia Kraus (1987, puesto 19 de 22)
Kraus es una de las artistas más originales que España ha enviado al festival. Sus inflexiones vocales, claramente inspiradas por Kate Bush, chirriaron a muchos espectadores, que no estaban acostumbrados a que el pop pudiese ser también rupturista. A simple escucha ‘No estás solo’ parece una canción convencional, algo facilona, un poco ‘We Are The World’, pero si se le dan más oportunidades se aprecian cambios de ritmo, arreglos de viento muy elegantes y una clara influencia de las óperas rock de Andrew Lloyd Weber. Patricia Kraus no tuvo miedo de ser barroca de manera literal muchísimos años antes de que el barroquismo fuese tendencia en Eurovisión de manera irónica y posmoderna.
22. Dancing In The Rain, de Ruth Lorenzo (2014, puesto 10 de 26)
Una de las mejores apuestas visuales de TVE, si no la mejor. Los efectos de lluvia, la planificación dinámica y el pelo mojado de la cantante crearon una actuación muy cinematográfica. ‘Dancing In The Rain’ es una preciosa balada de fórmula que se parece mucho a ‘Halo’ de Beyoncé, pero Ruth Lorenzo, siempre a medio camino entre Paloma San Basilio y Anabel Pantoja, la trajo a su terreno. Ella es más diva y más popstar que Pastora Soler y sabe que a Eurovisión no se puede ir con un moño. Hay que dar pelo y ella no dejó que la espuma Georgi efecto mojado la detuviese: sus golpes de cabeza demostraron que estaba dispuesta a descoyuntarse por España.
21. Estando contigo, de Conchita Bautista (1961, puesto 9 de 16)
La primera participación de España en Eurovisión apostó por una pieza folclórica, pero actualizada gracias a unos arreglos de cuerdas muy a lo Hollywood y una cantante muy chisposa. Sí, Conchita Bautista llevaba un vestido de cola de volantes, pero era tan ajustado por arriba que TVE la obligó a ponerse una mantilla para cubrirse los brazos y el escote. Ella, muy espabilada, utilizó esa mantilla para remarcar su sensualidad mientras su cara fingía que no se estaba dando cuenta. Su voz sonaba muy a tonadillera de la época, pero Bautista supo jugar con ella y pellizcarla para que resultase más moderna. En la actuación, chasqueaba los dedos con mucho garbo y sonreía a la cámara como máxima representante de esa mujer española de los 60 cuyo look hacía imposible adivinar su edad: podría tener 15 años o 45. (Tenía 24). ‘Estando contigo’, compuesta por Augusto Algueró, se hizo famosa aquel mismo año porque la interpretó Marisol en el blockbuster ‘Ha llegado un ángel’. Era una versión calcada de la de Bautista excepto por un detalle: el estribillo no arranca con la nota sostenida (“Eeeestando”), lo cual hace que suene más pop, más efervescente y, por tanto, más eurovisiva. Una de tantas paradojas de España en el festival.
20. La fiesta terminó, de Paloma San Basilio (1985, puesto 14 de 19)
Tres años después de arrasar con ‘Juntos’, San Basilio era la máxima diva de la canción española gracias al éxito de ‘Evita’ en Madrid. Pero en aquella época el concepto estaba desfasado: Barbra estaba retirada, Whitney había debutado unas semanas antes y Celine y Mariah no habían llegado todavía. Cualquiera de ellas, por cierto, habría matado por tener ‘La fiesta terminó’ en su repertorio. Paloma San Basilio es de esas artistas que siempre ha sido hortera y nunca se ha planteado siquiera qué es ser hortera. Jamás le ha importado no ser moderna porque ella opera en otro nivel. Su actuación es de lo mejor que ha llevado España al festival, a ratos minimalista y a ratos sobreactuada. Atención a los dos momentos que dice “Perdón por lo de amor”: ¿Cómo se puede ser ochentera con una manera de colocar las manos?
19. La chica que yo quiero, de La década prodigiosa (1988, puesto 11 de 21)
La actuación abrazó los tópicos españoles que siempre salían en los vídeos de introducción de nuestros representantes (ellos llevan corte de torero, ellas van de flamencas y sacan abanicos) pero les daba una pátina irónica, posmoderna y casi cartoon, con esos colores eléctricos y esas actitudes sexys. ‘La chica que yo quiero’ es la canción más pop que hemos llevado a Eurovisión. Y ningún representante español se lo ha pasado tan bien sobre el escenario como La década prodigiosa. De hecho ese buen rollo es lo que les catapultó al festival: Pilar Miró, entonces directora de RTVE, los descubrió en una fiesta y se la pasó bailando como una loca. Había rumores, cuenta Carmelo Martínez en ‘Yo tampoco gané Eurovisión’, de que ‘La chica que yo quiero’ era la favorita de la reina de Inglaterra. No nos extraña.
18. Eaea, de Blanca Paloma (2023) Vamoh allá la Blanca Paloma. España ha tenido una relación difícil con su folclore en Eurovisión. Por un lado, es algo que solo sabemos hacer nosotros y a priori debería beneficiarnos; por otro, el complejo nacional llevó a la Generación X y a muchos millennials a sentir cierta vergüenza por el folclore y los cero puntos de Remedios Amaya en 1982 parecían confirmar ese sentimiento de inferioridad. Pero este año es distinto. Este año, tras el triunfo de Chanel, España viaja a Liverpool con el pecho lleno de orgullo. ‘Eaea’ combina palmas flamencas con cánticos que salen desde las entrañas y sintetizadores psicodélicos. La puesta en escena es, con diferencia, la más ambiciosa de nuestras 62 participaciones: una parálisis del sueño protagonizada por seis amazonas poseídas que evoca a David Lynch, Jean Cocteau y Carlos Saura. Blanca Paloma, además de una folclórica con patillas, parece una criatura mágica, como si un centauro tuviera una hija con una corista de Robert Palmer en ‘Simply Irresistible’. En un momento dado, ella parece coger humo en la palma de su mano. Esto parece imposible, pero no tanto como España aterrizando en Eurovisión con la cabeza tan alta como lo va a hacer esta noche.
17. Quédate conmigo, de Pastora Soler (2012, puesto 10 de 26)
Parece una balada pop de fórmula (porque es lo que es), pero hay algo más. Empieza misteriosa, no se sabe hacia dónde va y se va revelando muy poco a poco. El final, por el contrario, recurre a todos los clichés posibles de la balada pop: notas estratosféricas, unas chispas que parecía que las había creado Pastora con su voz y un ventilador a plena potencia, aunque deslucido por ese moño que, además de hacerle cara de villana, impidió el momento melena al viento que el estribillo desquiciado pedía literalmente a gritos. A pesar de la escala del clímax, Soler no gritó en ningún momento y tenía claro cuál era su personaje en esta canción: una mujer desesperada que se siente culpable porque, por encima de todo, se odia a sí misma y no le queda ninguna autoestima. Una canción sencilla en la forma, pero con un dramatismo psicológico enorme en el fondo.
16. Hombres, de Eva Santamaría (1993, puesto 11 de 25)
La España de los primeros 90 es un país inexplicable, surrealista y al que todo le parecía bien en pos de la diversión. Uno de sus mejores souvenirs es ‘Hombres’, una canción que hoy no suena feminista sino misándrica pero que sí representa el empoderamiento femenino de aquella época: perpetuar la guerra de sexos, asumir que ellos son de Marte y ellas son de Venus y quejarse de los hombres con resignación aunque con un algún que otro guiño coquetuelo. ¡No podemos vivir con ellos ni sin ellos! La actuación es un esperpento hipnótico. Eva Santamaría, con un moño que grita Natalia Estrada, ofrece una interpretación vocal espléndida mientras a su alrededor ocurren muchísimas cosas: tres bailarines que no saben bailar (dos de ellos con esmoquin y gorra) se mueven como si les estuvieran dando descargas eléctricas y hacen posturas de hip hop. La canción es la bomba, pero la actuación la destrozó tomándosela a cachondeo porque en los 90 solo sabíamos hacer las cosas en broma para superar la vergüenza.
15. Canta y sé feliz, de Peret (1974, puesto 9 de 17)
Una de las pocas representantes españolas que han sabido aprovechar el folclore local no solo sin avergonzarse de él sino sacando pecho. Aquellos seis cantaores convirtieron el escenario de Eurovisión en una juerga con una canción que, detrás de esa melodía histérica que parece estar en todo momento a punto de descontrolarse, esconde un humor muy mordaz: “Si al sol no puedes tumbarte y en paz tomar una copa, decir que estás en Europa no sirve de na”.
14. Nacida para amar, de Nina (1989, puesto 6 de 22)
Cuatro años después del decepcionante resultado de ‘La fiesta terminó’, Juan Carlos Calderón repitió baladón pero ahora en un panorama más fértil: Whitney Houston era una superestrella mundial y Celine Dion había ganado Eurovisión el año anterior representando a Suiza. ‘Nacida para amar’ se parece al tema de Dion, de hecho, aunque apuesta por una orquestación mucho más desnuda. También iba más desnuda Nina, con un minivestido rosa que contrastaba con su maxipeinado negro. Precisamente ‘Nacida para amar’ funciona por la tensión que generan sus contrastes: es romántica pero sexual, íntima pero grandilocuente, frágil pero contundente. Y esas sensaciones tan primarias, que tan bien se le daba provocar a Calderón, se perciben en cualquier país.
13. La, la, la, de Massiel (1968, puesto 1 de 17)
Enviar a una fuerza de la naturaleza como Raphael dos años consecutivos dejaba claro que TVE quería ganar. Eurovisión suponía un escaparate espléndido para demostrarle a Europa que sí, vale, técnicamente España no era un país democrático, pero que ni estaba atrasado ni sus habitantes eran salvajes, miserables o infelices. De ahí que se haya especulado siempre con que Franco compró la victoria de ‘La la la’. Pero aquel triunfo hizo más por España dentro de sus fronteras que fuera de ellas. Los españoles se sintieron entusiasmados ante un éxito tan épico que se ha convertido en un mito: 53 años después se sigue hablando de aquello, siguen descubriéndose anécdotas nuevas y siguen surgiendo interpretaciones socioculturales alrededor de ‘La la la’. Más allá del relato canónico (que Serrat iba a cantarla pero le prohibieron hacerlo en catalán, que Massiel llevaba un vestido de Courreges de 49000 pesetas cuando el salario mínimo interprofesional español era de 3500, que las coristas, “el trío La la la”, se compraron los suyos en Galerías Preciados), la actuación de Massiel desborda felicidad, como si ella ya se supiese ganadora. El contraste entre su voz (casi masculina) y su look y postura (que la hacían parecer una muñeca gigante) genera una intriga en las primeras estrofas que la canción, sobre el papel, no tiene: ¿De dónde ha salido esta chica? ¿Hacia dónde va esta canción? La explosión de júbilo del estribillo, con tres sílabas que se pueden entender en cualquier país del mundo, deja claro el mensaje: es una canción sobre tener motivos para cantar. Massiel los tenía, desde luego, y afronta la subida de tono final sabiendo que ese es el preciso instante que le va a dar la victoria. España, incluso bajo la opresión de una dictadura, empezaba a abrir los ojos tras varias décadas de letargo. Y ‘La la la’ puso banda sonora a aquel despertar.
12. En un mundo nuevo, de Karina (1971, puesto 2 de 18)
Sonaba a las it-girls de la época como Petula Clark o François Hardy y su melodía evocaba esa nostalgia por la infancia tan hermosa que provoca tristeza, pero la actuación de Karina no estuvo a la altura de la canción. Empezó mal, porque no cantó el primer verso y se enganchó a la melodía en el segundo, y además su interpretación casi en trance místico chocaba con la alegría de la canción. Aun así, quedó segunda porque es una canción maravillosa: esas palmas, esos arreglos de viento elegantísimos de Waldo de los Ríos y ese falso final con una coda de marcha militar añaden capas y atrapan la atención de quien la escucha.
11. Él, de Lucía (1982, puesto 10 de 18)
Es ya un cliché decir que fue una mala idea enviar un tango a Eurovisión en plena guerra de Reino Unido contra Argentina por las Malvinas, pero 40 años después ‘Él’ sigue siendo de lo más audaz que se ha escuchado en el festival. TVE dijo que Lucía tenía 18 años, pero en realidad tenía 17, y cantaba sin tabúes sobre serle infiel a su novio con otro hombre. Las referencias sexuales eran obvias, lo cual demuestra que la imagen de la mujer en la cultura popular empezaba a transformarse tras la segunda ola feminista de los 70. El desparpajo de Lucía, el protagonismo de las castañuelas y frases como “Ven, tengo libre de ocho a diez, luego tengo que estudiar y pensar quién me interesa” aportan algo que siempre le ha faltado a España en Eurovisión: sentido del humor. ‘Él’ fue una canción atrevida, guasona y con una puesta en escena que rompía con el vocalista estático de casi todas nuestras representantes previas. Él es un puntazo.
10. Vuelve conmigo, de Anabel Conde (1995, puesto 2 de 23)
A mediados de los 90 Whitney, Mariah y Celine vendían más discos que nadie en toda la historia exclusivamente gracias a sus baladas con baterías con eco. TVE acertó al subirse a la moda enviando a una chica de 19 años con una voz prodigiosa (tanto, que todo el mundo pasó por alto que apenas interpretase la canción) y unos arreglos de cuerdas tan intensos que parecían de película de terror. Conde contó que cuando empezó a escalar posiciones, llegando a estar primera por momentos, la delegación de TVE se puso a hacer llamadas muy nerviosa, lo cual desencadenó teorías de que la cadena no quiere ganar. Eso explicaría muchísimas candidatas.
9. Dile que la quiero, de David Civera (2001, puesto 6 de 23)
Esta canción es perfecta. Mima la melodía en las estrofas, apuesta por un lamento muy pegadizo en el estribillo y estalla en una percusión casi tribal en el puente que hacía que la gente perdiera la cabeza en las discotecas hace 20 años. Civera estaba como un niño el Día de Reyes y en todo momento se puso al servicio de la canción, no de su lucimiento personal. En 2001 Ricky Martin, Enrique Iglesias y Shakira arrasaban en todo el mundo. Una rumba con trompetas latinas y guitarra española es el tipo de canción que en Europa solo sabemos hacer bien los españoles pero, por alguna razón, TVE no ha aprovechado esa baza casi nunca. Aquí sí lo hizo y de qué manera: ‘Dile que la quiero’ sigue dando ganas de comer salchipapas, la sonrisa de Civera sigue iluminando el escenario entero y ahora emociona como un souvenir del pasado. Esa camisa negra, esa gomina, esas bailarinas delgadísimas. Y esa Vale Music, organizadora de la preselección (también estuvieron Raúl o Sonia y Selena), que provocaría un terremoto en el ecosistema de la música comercial española: en un par de años todo pasó de ser pop-rock a latino.
8. Bailar pegados, de Sergio Dalma (1991, puesto 4 de 22)
Llevar una balada italianísima el año que el festival se celebraba en los estudios Cinecittà de Roma es una idea magnífica. Que esa canción fuese ‘Bailar pegados’ es lo mejor que ha hecho TVE desde que contrató a Chicho Ibáñez-Serrador. Es una canción tan arrebatada, tan melodramática y tan cinematográfica que su dimensión casi no cabía en los Cinecittà. Y es imposible escuchar lo de “abrazadísimos los dos” y no sentir ganas de casarse con alguien en una finca de Toledo. El público parece haber olvidado que Sergio Dalma tenía la mejor sonrisa de España en 1991 y el clasicismo de su canción choca con su voz rota de rockero a lo Rod Stewart igual que las olas chocan contra las rocas. O igual que baila el mar con los delfines.
7. ¿Quién maneja mi barca?, de Remedios Amaya (1982, puesto 20 de 20)
No fue la única en recibir cero puntos, pero sí la más infame. La vergüenza nacional, la actitud del comentarista de TVE (“No lloren, señores”) y la ridiculización que sufrió Amaya, la primera artista gitana en participar en Eurovisión, trascendían el mal resultado: perder con una canción de flamenco cantada por una gitana descalza desempolvó viejos complejos de inferioridad españoles. Mientras las ciudades se llenaban de modernos y La Movida iba despertando, este fracaso parecía querer recordarnos que éramos la aldea de Europa. Que nunca dejaríamos de ser Paco Martínez Soria cargando con las gallinas. Hasta TVE movió el festival a la segunda cadena, donde permaneció varios años. Lo paradójico es que, visto con carácter retroactivo, ‘¿Quién maneja mi barca?’ es lo más moderno que ha enviado España a Eurovisión jamás. Suena a tradición pero también al rock andaluz de Triana o Medina Azahara que causaba furor en las barriadas de clases populares y que la crítica y parte del público despreciaban con un elitismo virulento. Y suena al flamenco psicodélico con el que Las Grecas, Veneno o Camarón arrasaban. Ya lo decía Lola Flores, una de las pocas defensoras en público de Remedios Amaya: “Si a Remedios le hubieran puesto cuatro guitarras y unos palmeros hubiese dejado a toda Europa con la boca abierta”.
6. Lady, Lady, de Bravo (1984, puesto 3 de 19)
Tras el descalabro de ‘¿Quién maneja mi barca?’, TVE apostó por una canción sencilla, limpia e irresistible. El compositor e integrante de Bravo Miguel Blasco asegura en ‘Yo tampoco gané Eurovisión’ que pretendían sonar como The Mama’s And The Papa’s, pero lo cierto es que ‘Lady Lady’ es la canción más ABBA que ABBA no ha grabado jamás. Al igual que los mejores clásicos del grupo sueco, Lady Lady evoca una melancolía en la que confluyen la alegría y la amargura y, además, iba acorde con la letra: es una de las pocas canciones españolas en Eurovisión que cuenta una historia. En el escenario Amaya Saizar, peinada precisamente como Agnetha de ABBA, la interpretó como una cuentacuentos con una voz luminosa que mejoró la grabación de estudio. Más allá de Eurovisión, ‘Lady Lady’ es una de las canciones más bonitas que se han hecho en España.
5. Dime, de Beth (2003, puesto 8 de 26)
Beth no había sido la ganadora de OT, pero en el programa de preselección ‘Dime’ fue la elegida aproximadamente a los siete segundos de empezar: el público estalló en un rugido de júbilo en cuanto entró la base dance. ‘Dime’ representa el pop comercial de aquel momento. Era dance, era latino y un poco flamenco. Era todo lo que Beth odiaba. “No me hizo especial ilusión”, recuerda la cantante en ‘Yo tampoco gané Eurovisión’. “Dime no es una canción que me represente para nada ni como persona ni como artista. Para nada quería enfocar mi carrera hacia esto”. ¿Hacia dónde, Beth? ¿Hacia los temazos alucinantes? ‘Dime’ es una canción que atraviesa a la gente en la pista de baile no tanto gracias a su base como a un sentido del drama muy humano. A lo largo de los tres minutos, la desesperación de la canción va aumentando de manera orgánica: es una rendición de la dignidad que empieza con un mar en calma y acaba suplicando a gritos. Por desgracia, Beth sencillamente no quería estar ahí. No supo ni quiso vender una canción que tenía madera de ganadora. Si logró un 8º puesto con esa actuación imaginaos dónde habría llegado con un poco de ganas.
4. SloMo, de Chanel (2022, puesto 3 de 26)
Llego la mami. Este puesto tan alto, claro, no se debe a la canción. Chanel no necesitaba ‘SloMo’ para, como dicen los jóvenes de hoy en día, servir coño como lo hizo. Podía haberse movido al ritmo de una pandereta y la performance sería igual de electrizante. Me vais a permitir una confesión personal: nada me hace sentir como esta actuación. Hay cosas en la vida que me importan más, que me hacen más feliz y que me dan más placer, pero ver este vídeo me revoluciona el sistema nervioso como ninguna otra cosa. No sé lo que es. Quizá sean la cantidad de instantes de euforia que se concentran en solo tres minutos: la trompetilla española inicial acompañada de los tacones caminando a lo Beyoncé; la primera figura con Chanel levantando la pierna al cielo por detrás; los gritos del público ante la caída de luces del primer estribillo; el levantamiento en plan vedette que demuestra que Beyoncé es un referente pero Norma Duval también; el ardor con el que ella hace lo de “ra-pa-pa-pa-pa”, tan rabioso que ni siquiera el espantoso tiro de cámara puede eclipsarlo; el clímax del último estribillo en el que Chanel desafía las leyes de la gravedad y levita sobre sus propios tacones; el abanico de chula; y, por supuesto, el grito triunfal de “¡Agua!”. Esa palabra nunca había expresado tanta alegría desde que Moisés llegó a la Tierra Prometida tras cuarenta años atravesando el desierto. La letra no significa nada, la actuación lo significa todo. La precisión de las luces. La sonrisa de Pol, el bailarín principal. El diseño torero de Palomo Spain, tan kitsch bien entendido. La gente que no ve Eurovisión cree que todas las canciones consisten en tres minutos de histerismo, pero la gente que quiere ganar Eurovisión (es decir, todas y cada una de las personas involucradas en ‘SloMo’) sabe que el secreto está en modular: la actuación de Chanel está constantemente subiendo y bajando, apretando y soltando, tensando y relajando. En el segundo pre-estribillo, por ejemplo, no ocurre nada, porque a esas alturas el show se lo puede permitir. Aquello ni siquiera parecía una coreografía, era como si Chanel irradiase energía y cada uno de sus movimientos provocase un campo magnético entre los bailarines. ‘SloMo’, en cierto modo, condensa la complicada relación entre los maricas y sus divas: ella va a tener que darles todo, pero a cambio ellos la elevarán hasta un lugar que ningún hetero podría elevarlas. La votación arrancó con tres países consecutivos dándonos 12 puntos y todos los maricas de España, de repente, lo entendieron todo: por qué los heteros se emocionan con el fútbol, por qué los patriotas defienden tanto su bandera y qué se siente al estar, durante unos minutos, en la cima del mundo. Fue como si toda una vida siendo maricón hubiera conducido a ese momento. Ese tercer puesto que todos celebramos como una victoria supuso el apogeo de un fenómeno que lleva una década creciendo: la mariconización de la cultura (yasssificación, lo llaman algunos) que está canibalizando el mainstream y que, por primera vez, no tiene en cuenta los códigos la cultura heterosexual. La cultura gay ya no se forja en contraposición a la heterosexual. Ahora hace como si no existiera. Un año después, ‘SloMo’ es la actuación de aquella noche más vista en YouTube. Chanel no ha tenido la carrera que cabría esperar, pero al fin y al cabo no hay nada tan español como no saber qué hacer ante el éxito, porque este es un país que tradicionalmente se ha sentido más cómodo con el fracaso. Un acierto de Chanel ha sido no cantar la canción en platós iluminados como un supermercado. Ella sabe que fueron las particularidades técnicas y visuales de la performance lo que nos hizo volar hace un año y al no intentar recrearlo aquella actuación ha quedado grabada en nuestra memoria como un mito. Difícil de explicar, fácil de entender.
3. Yo soy aquel, de Raphael (1966, puesto 7 de 18)
Raphael cantaba ‘Yo soy aquel’ con un sentido trágico y urgente, casi obsesivo. No es romántica, es enfermiza. Y ya se presentaba, a los 25 años, como una fuerza de la naturaleza. Sonaba como si tuviera lágrimas en la voz y nunca dejaba de mirar a la cámara, a la que parecía controlar en cada cambio de plano, como si la cámara cambiase porque él quiere y no al revés. Si abría los brazos el plano se abría con él, si cerraba los ojos la cámara se acercaba a su cara intrigada. Y esas cuerdas finales, que volverían locos a los Arcade Fire, revelan de repente que todo el rato había una orquesta ahí al lado pero se nos había olvidado porque Raphael conseguía que pareciera que estábamos a solas con él. Su 7º puesto supo a derrota y, al aterrizar en Madrid, Rapha inauguró la cantinela de “nosotros contra ellos”: “Mientras no nos dejen cantar en francés” se quejó, “no podremos ganar”.
2. Eres tú, de Mocedades (1973, puesto 2 de 17)
Juan Carlos Calderón compuso una de las canciones españolas más famosas del mundo. ‘Eres tú’ acabaría alcanzado el puesto 9 en las listas estadounidenses y a menudo aparece entre las mejores canciones de la historia de Eurovisión, lo cual hace que ese segundo puesto resulte algo amargo. Aunque los números sean un baremo impersonal, la ganadora de aquel año ‘Tu te reconnaitres’ de Anne Marie David acumula unos 5 millones de reproducciones en YouTube mientras que Eres tú bordea los 100 millones. Uno de los ámbitos en los que más ha triunfado es en las iglesias de Estados Unidos, donde se interpretan versiones gospel, y tiene sentido: ‘Eres tú’ es una canción sobre el amor en términos que se elevan de lo mundano. Parece una canción que existe desde hace cientos de años. Se trata de un poema en el que se suceden imágenes que evocan calma y que conectan al ser humano con una existencia superior al individuo, porque esas imágenes estaban ahí antes que nosotros y seguirán ahí después de que nos vayamos: el agua de la fuente, el fuego de la hoguera, el trigo de mi pan. La voz de Amaya Uranga despierta unos sentimientos en quien la escucha que, sencillamente, solo se pueden sentir escuchando a Amaya Uranga. Por todo eso, Eres tú ha adquirido con los años la textura de himno con la capacidad de unir a todos los seres humanos. ¿No te lo crees? Prueba a escucharla acompañado de gente. A a la llegada del segundo estribillo, sentirás un amor inédito hacia todos los que te rodean.
1. Bandido, de Azúcar Moreno (1990, puesto 5 de 22)
Aquellas dos “gitanas Armani”, como las bautizó el comentarista de la BBC, salieron al escenario de Zagreb con la intención de prenderle fuego. Su actuación abría la gala y el mítico fallo de sonido inicial funcionó como carta de presentación: lejos de quedarse ahí a intentar salvar el desaguisado como habría hecho cualquier otra pánfila, Toñi le hace una señal a su hermana en plan “vámonos, Encarna” y ambas se largan del escenario. Habían demostrado su temperamento y todavía no habían empezado a actuar. Pero es que luego empieza la canción. ‘Bandido’ es una catedral electro-flamenco-pop con unas cuerdas que levantarían a Wagner de su tumba. Las hermanas Salazar no cantan hasta el segundo 43 y lo hacen como dos panteras en celo: ‘Bandido’ empieza arriba y acaba aún más arriba. Es una canción salvaje, asfixiante, peligrosa. Y también divertidísima. En 2011, cuando en Gran hermano hicieron una coreografía de ‘A-Ba-Ni-Bi’ (la ganadora israelí de 1978), en el Big Brother de Israel devolvieron el guiño bailando ‘Bandido’. Desde entonces, la canción de Azúcar Moreno suena en todas las discotecas gays de Israel cada noche. Porque hay algo en ‘Bandido’ que remueve las entrañas de todo ser humano que la escuche. Y con su gitanidad visceral, Toñi y Encarna no solo le pegaron un revolcón a Europa entera sino que vengaron a Remedios Amaya. A la mierda los complejos.
España ha quedado 3ª en el Festival de Eurovisión gracias a la potentísima actuación de Chanel, que ha bordado su interpretación de ‘SloMo’ en coreografía, montaje, iluminación y efectos. El tema ha sido respaldado igualmente por el jurado europeo y el televoto, a diferencia de lo que sucedió en el Benidorm Fest, donde el televoto le dio la espalda.
Sin embargo, como vaticinaban las casas de apuestas, Ucrania ha sido la ganadora al ser respaldada por el televoto, de donde ha sacado más de 400 arrasadores puntos. Reino Unido, que ha ganado el favor del jurado superando a España en lo que parecía la noche del nuevo Måneskin, ha de conformarse con el segundo lugar.
Chanel partía como 5ª en las apuestas, pero su vibrante actuación dejaba la sensación de que por primera vez en años, RTVE iba a por todas. Como os comentábamos esta tarde sin ningún rubor: podíamos ganar, y hemos estado cerca, recibiendo una cantidad de 12’s ante la que no sabíamos qué cara poner por falta de costumbre. La ilusión eurofán ha vuelto a RTVE y esperemos que esté aquí para quedarse. El año que viene habrá Benidorm Fest: esto ha sido un éxito inimaginable hace un año o hace dos. Estaremos encantados de beber del jugo de mengo este verano y más allá.
Os dejamos con nuestro «minuto a minuto» y con el seguimiento en nuestro foro de Eurovisión, donde a nuestros usuarios jamás se les escapa una.
21.03 Eurovisión 2022 comienza con una petición de paz por la vía de John Lennon, ‘Give Peace a Chance’. Abre la gala esa persona que le cae bien a todo el mundo llamada Laura Pausini, en clave de popurrí, ‘La soledad’ incluida. Un gran espectáculo que ha incluido una corte de bailarines y «hands performance». Si han visto, han visto.
21.15 Italia se está llevando críticas horribles por la realización de Eurovisión durante las semifinales y ya se ha visto hoy alguna que otra chapuza. La realización del flag parade no ha gustado nada en nuestros foros. marcecar comenta: «¿Es idea mía o es la peor flag parade de los últimos años? Nunca había pasado que los participantes estuvieran tan juntos y se hubieran acumulado a la salida del año, ¿o sí?»
21.18 We Are Domi, la Katy B de República Checa, ha abierto la final de Eurovisión con un buen tema de EDM llamado ‘Lights Off’. Precisamente, el «apagado de las luces» hacía temer que la realización italiana hubiera vuelto a liarla. Pero no: era así. Una correcta producción que podría haber sido un hit en Radio One, algo deslucida por una presentación algo insulsa.
21.21 Nuestro podcaster Claudiopiscu tenía razón: la fantasía mariquita de Rumanía, que iba penúltima en las apuestas, es muy necesaria en esta final. No hay mal rollo entre WRS y Chanel, pese a lo parecido de la propuesta, incluso en vestuario. ‘Llámame’ es un tema más mediterráneo y menos reggaetonero, y ambas delegaciones se han hecho amiguis hasta el punto de integrarse en algún vídeo visto en las redes sociales.
21.28 Preciosa la propuesta de Maro, que no solo es 200% Portugal desde su mismo título ‘Saudade, Saudade’, sino que puede conectar con los seguidores del penúltimo R&B de gente como Rhye. Tan sólo podían haber exprimido más esa puesta en escena comunal y circular.
21.31 Lo mejor de la propuesta de The Rasmus es ese primer plano en el que Lauri Ylönen mira a cámara con cara de loco, globo amarillo en mano. Da más miedo que el payaso de ‘It’. Después, ‘Jezebel’ es un cúmulo de clichés rockeros que va cayendo en picado.
21.35 La cursilería del corazón roto de Suiza ha hecho parecer entretenida la actuación inmediatamente anterior de Finlandia. Por un momento parece que Marius Bear puede quebrarse como un Loius Armstrong, pero no termina de pasar en absoluto.
21.37 Oído en la sala: «cada vez veo más guapo a Mika, a medida que pasan las copas».
21.41 Francia presenta una canción en bretón que ha sido harto comparada con ‘Terra’ de Tanxugueiras por alternar lo tribal con lo moderno. Puede darnos una idea de dónde habría terminado esta, aunque ‘Fulenn’ ha estado muy marcada por un verdadero calvario de «zoom ins» y «zoom outs». Un montaje supuestamente trepidante que parecía realmente aleatorio.
21.45 En la era TikTok, Noruega es el único país que este año ha querido apostar por un posible viral de baile como lo fue en Youtube PSY o, en Eurovisión, Netta. ‘Give That Wolf a Banana’ es una divertida propuesta medio EDM que da al público casual todo lo que necesita: disfraces de lobitos, beats y coreografía.
21.50 A Rosa Linn por Armenia se le ha atascado hoy menos el papel de pared que en la semifinal de antes de ayer. ‘Snap’ es una bonita propuesta de bedroom pop con solo un problema: el gran número de baladas con que a lo largo de la noche tendrá que competir. Hasta aquí, diríamos que puede llevarse el voto de los seguidores de Billie Eilish.
21.59 Arrebatos de pasión latina en la balada italiana ‘Brividi’ y también otros momentos más bajos que, desde el punto de la realización sobre todo, se podían haber aprovechado más para exaltar la supuesta historia de amor de Mahmood y Blanco. Más de lo de Pimpinela, por favor.
22.03 Impresionante actuación de España, en la estela de grandes divas como Jennifer Lopez (por melodía), Madonna (esa torera que se quita), sobre todo Beyoncé (esos movimientos) y en Eurovisión Helena Paparizou. Una impresionante ovación se ha oído en Turín para cada efecto medido al milímetro en iluminación, coreografía, montaje y coordinación en ese sobresaliente cuerpo de baile. Pocas veces hemos estado tan orgullosos de España: ha hecho bien hasta el uso de los pregrabados, que apenas se notaban. ¡Gracias, Chanel!
22.07 Destacable la propuesta medio acústica de S10 para Holanda, algo afeada por su lugar en la final, donde hay varias propuestas similares, y una actuación vocal falta de potencia en varios momentos.
22.12 Ucrania alterna el folclore patrio con las danzas urbanas en su canción para las madres, ‘Stefania’. Miembros de la Kalush Orchestra se han implicado en la lucha contra Rusia en Kiev o realizando labores humanitarias, si bien no han parecido utilizar ni siquiera sutilmente esa baza durante su puesta en escena. ¿Responderá el público?
22.16 No está tan mal como para ir en la cola de las apuestas el medio tiempo alemán de Malik Harris. Está a medio camino entre Eminem, The Streets y el punto acústico de Ed Sheeran. Su problema es que entre lobos y chanelazo, nadie le recordará cuando termine la noche.
22.19 España sube en las apuestas y supera a Italia. Ahora somos 4ª.
22.21 Sutil actuación de Monika Liu para Lituania, en la estela de Goldfrapp, que adivinamos que va a correr la misma suerte que Hooverphonic¨: algún voto del jurado, ninguno del público.
22.26 Primer vídeo de Chanel tras actuar: «estoy llorando pero de emoción».
22.29 Resultona actuación de Azerbaiyán en cuanto a puesta en escena con las escalinatas, si bien ‘Fade to Black’ tiene pinta de morir sepultada entre todas las baladas de la segunda mitad. Por ejemplo, la de Bélgica, que no termina de explotar su gusto por el soul o el góspel. Curioso que Jérémie Makiese haya ganado ‘La Voz’ de su país, pues no es su fuerte en los momentos álgidos de ‘Miss You’.
22.36 De todas las canciones de bedroom pop, sin duda la puesta en escena más chula es la de Grecia. La producción tiene su puntito trip hop en la orquesta, Amanda Georgiadi Tenfjord parece recién salida de un drama vampírico y todas esas sillas rotas tiradas sobre el escenario parecen emular el estado de su vida durante un tema que se llama ‘Die Together’.
22.39 Systur, desde Islandia, no han conseguido hacer un montaje tan chulo como el folkie de Common Linnets hace unos años por Holanda, ni siquiera -sobre todo- en ese triste plano a tres. Con todo, ‘Með hækkandi sól’ es una buena propuesta, entre lo más digno, melódicamente, de la velada.
22.44 Moldavia, una de las inesperadas clasificadas de las semifinales, puede arañar voto a su vecina Ucrania, pues se basa también en el folclore y la modernidad, solo que cambiando el rap por los Ramones.
22.48 ‘Hold Me Closer’ no tiene una puesta en escena tan vistosa como ‘Euphoria’, pero como canción sí contiene su elegancia en producción. Un medio tiempo made in Sweden con la preciosa interpretación ronca y afectada de Cornelia Jakobs, en la estela de Bonnie Tyler. Suecia, hacia la cima otra vez.
22.53 Sheldon Riley, también actor, presenta la actuación más teatral de la noche para Australia. En representación de su lucha LGTB+, el artista se quita la máscara sobre una escalinata en el momento cumbre de su desgarrada balada, ‘Not the Same’. No es nuestra cup of tea, pero le deseamos muchísima suerte.
23.00 No puede decirse que Sam Rayder se haya tomado Eurovisión a la ligera como muchos de sus compatriotas de Reino Unido. En el momento en que coge su guitarra eléctrica parece estar entrando en los cielos de Freddie Mercury, su traje medio galáctico tiene las ambiciones de los ABBA que ganaron el certamen con ‘Waterloo’… Parece que una buena posición para Reino Unido, al fin, está también garantizada.
23.06 ¿En qué puesto quedarían Hurts en Eurovisión, en su faceta más próxima a su coetánea Lana del Rey? El baladón de Polonia podría dar la respuesta.
23.10 Se agradece enormemente la originalidad de la propuesta performativa de Serbia, con muchas lecturas sobre lo que significan la letra de la canción y su ocurrencia de poner subtítulos en inglés. ‘In corpore sano’ es una valiente propuesta que será recordada por su crítica al sistema sanitario público o su concienciación sobre la salud mental. No admitimos más ganadores esta noche que Chanel, Cornelia o Konstrakta, a la que han llamado la Marina Abramović de Eurovisión.
23.14 La noche se cierra con el «Son» de los Mumfords de Estonia. AH-OH es su ocurrente grito de guerra para cautivar a la audiencia, con una puesta en escena que deposita demasiada responsabilidad en el saltito de Stefan de una plataforma a otra.
23.27 Måneskin cierran un año redondo presentando en Eurovisión 2022 un resultón nuevo single, ‘Supermodel’. Pocas veces un ganador del festival sacó semejante partido. Damiano, que está cojo, ha bromeado en su consejo a los artistas: «No os acerquéis a la mesa», en referencia a su supuesta raya de coca del año pasado. Hasta un test se hizo.
Host: “Do you have any advice for the artists tonight?”
23.33 ¿Quién demonios ha editado el resumen de la actuación suiza? No parece ni que haya actuado. ¿Su delegación ha aprobado eso?
23.34 Rumanía sube en las apuestas… ¡Ya son top 20!
0.03 España empieza con 5 puntos de Holanda. Los primeros 12 van para Grecia.
0.04 España se lleva los 12 puntos de Macedonia del Norte, Malta y San Marino, seguidos. Os recordamos que al final se suma todo el televoto. Llamamos a la calma y la paciencia.
0.12 Reino Unido va 1ª y España 2ª, ¿de verdad esto es Eurovisión?
0.15 Nefasta valoración del jurado de Islandia, Noruega y Rumanía, al menos de momento.
0.21 ¿El jurado español vota por Azerbaiyán porque no era un peligro para Chanel? Pues sí que queremos ganar.
0.37 Reino Unido se distancia de España, que ha ido casi toda la votación 3ª. Suecia va 2ª. Suecia y Australia nos dan otros 12… Estamos tan poco acostumbrados a recibir 12 que no sabemos ni cómo reaccionar.
0.40 España es 3ª para el voto del jurado. Reino Unido y Suecia van 1ª y 2ª, y Ucrania 4ª. Portugal cierra el top 5 con un excelente resultado.
0.47 Moldavia y Noruega, entre los beneficiados por el televoto.
0.50 La audiencia entiende a Serbia mejor que el jurado… Chúpate esa.
0.55 Ucrania, cerca de proclamarse ganadora al sumar más de 400 puntos por parte del televoto.
1.03 España queda 3ª en Eurovisión por detrás de Ucrania y Reino Unido. Una final trepidante. !Enhorabuena, Chanel!
10.38 La gran final de Eurovisión 2022 fue seguida por 6.835.000 personas en La 1, obtniendo el 50.8% de la audiencia. Es la mejor cuota para el festival desde Chikilicuatre.
La Zowi actuaba anoche en Jaén junto a Rojuu, pero no pudo terminar su concierto, si bien una crónica local no recoge incidente alguno. Hay quien piensa que ofreció su set entero.
Sin embargo, en unos vídeos que han aparecido en internet se ve cómo el público lanza varios objetos a la cantante. Ella se queja de que el público esté tirando «mecheros y bolis». Asegura que «lleva muchos años de trote y nunca le ha pasado nada así» y se pregunta a «qué tipo de animales» se ha permitido el acceso. En ese momento, recibe una oleada de vasazos, ella misma decide tirar un pie de micro al foso, y a continuación abandona el escenario.
Según ha podido saber JENESAISPOP, la cantante ofreció más de la mitad del set previsto, pero no terminó el show. Adivinábamos a la red dividida ante estas imágenes, pero lo cierto es que la mayoría de tuiteros le está mostrando su apoyo.
Hay varios mensajes en la línea de este: «No fui a ver a La Zowi, pero realmente siento vergüenza ajena por la gente de Jaén y el mal trato hacia los artistas. Luego nos quejamos de que nadie viene a Jaén y que nos hacen vacío respecto al resto de Andalucía, con actos así nadie quiere venir».
Otra persona escribe: «La Zowi no se lo merecía de ninguna manera, creo que lo ha hecho como una reina y se ha ido con la cabeza alta». Un usuario en cambio ha opinado: «Entiendo lo de La Zowi, pero tía, no sabes quiénes eran y le puedes dar a alguien que no estaba haciendo nada».
A la Zowi le tiraron mecheros y ella tiró un pie de un micrófono y se fue del concierto. I'm- pic.twitter.com/WZrNatEfjk
A Warpaint siempre les ha gustado la música “oscura y triste”. Pero también estética. Sus canciones, atmosféricas y atractivas, no podían evitar exhalar una cualidad un tanto impostada. Sin embargo, en ‘Radiate Like This’ se han despojado de esa sensación: sin renunciar a su carácter, esta vez suenan más verídicas que nunca.
Muy probablemente, la accidentada construcción de ‘Radiate Like This’ tenga algo que ver. Warpaint se juntaron en 2019, tras un par de años de descanso, para empezar a preparar el disco. La pandemia las separó forzosamente de nuevo, lo que obligó a que cada una grabara su parte por su cuenta. Y se les ha colado en el álbum una genuina añoranza, tan queda como palpitante. Este es un disco sosegado, sin tensión. Pero esto no se ha de leer como algo peyorativo; al contrario. Warpaint han capturado perfectamente esa resignación que es signo de los tiempos.
El aire tan atmosférico, algo ochentero, que les es tan propio, estalla en pleno en el primer single, ‘Champion’, un ejemplo perfecto de la maestría que tienen Warpaint para fabricar canciones con carisma, capaces de quedarse a la primera, como ‘Love Is to Die’. Pero esta vez, lejos del drama, cantan a ser corajosas y unirnos. La voz de Emily Kokal se arrastra con su modorra habitual, pero la base rítmica va subiendo a medida que la canción avanza, hasta convertirla en un himno prácticamente.
La oscuridad, por eso, atenaza en ‘Hips’, que recuerda a PJ Harvey y a los grupos de la onda 4AD, merced tanto al ambiente que crean, como a los juegos de voces y un estribillo que bebe del pop alternativo de los 90. La tristona ‘Hard to Tell You’ remonta gracias a su gran estribillo y ‘Stevie’ logra ser tierna y sensual: una pieza que se acerca al R&B de alcoba, tamizado por el particular estilo de la banda.
El sentimiento de nostalgia brilla en los “You’re not alone” que entonan en ‘Like Sweetness’ o en ‘Trouble’, que remite a los R.E.M. del 92. A partir de aquí, aun bonitas y encantadoras, el exceso de homogeneidad de las canciones se hace patente y la escucha acusa cierta languidez. Por eso es tan excitante la irrupción final de la deliciosa ‘Send Nudes’, voluptuosa, pizpireta y acústica, con un estribillo gozoso, que la convierten en el momento más puramente pop del disco.
‘Radiate Like This’ es un pequeño triunfo, dadas las circunstancias de su grabación. Logra escapar de la amenaza de ser un artefacto blando y formulario gracias a su carácter melancólico y, a la vez, por las ganas que han puesto Warpaint en hacer un disco esperanzador.
¿Es la representación Serbia “avant-garde” como dicen por ahí? Desde luego lo es en un contexto eurovisivo. ‘In corpore sano’ dejó anonadada a Europa el pasado jueves en la segunda semifinal de Eurovisión, logrando la clasificación para la final de esta noche. Es hoy nuestra “Canción del Día”.
Con casi 3 millones de visualizaciones en estos 2 días, esta performance -pues no puede llamarse de otra forma-, es la actuación de Eurovisión más vista de la semana, superando incluso a esa bestia escénica llamada Chanel. ¿Qué nos está contando Konstrakta cuando aparece sobre el escenario lavándose las manos?
‘In corpore sano’ se entiende como una crítica al sistema sanitario serbio en la crisis del coronavirus. De ahí la variedad de mensajes que podemos extraer de ese lavar de manos, desde los políticos que ignoran las necesidades más básicas de la gente, a la desesperación de la parte más vulnerable de la población tratando de huir de la muerte… lavándose las manos y poco más en los primeros días de la pandemia.
Un temor expresado perfectamente con una producción sobria, con unas cuerdas graves que acentúan el contenido de la canción. La letra repite «in corpore sano, in corpore sano», la música denuncia que no lo está en absoluto.
Aparte de la extrañeza que generan algunos planos de Konstrakta y ese falso error que supone la parada a los pocos segundos de comenzar la grabación, hay un uso excelente de los subtítulos en el montaje. Serbia no ha querido entregarse al inglés, pero se han encargado de que no quede una sola persona en Europa sin comprender su mensaje: “Dios nos da salud, pero yo soy dejada a mi suerte”.
Una idea excelente que termina con todas las conocidas dificultades lingüísticas de Europa, con la disyuntiva entre inglés e idioma propio, y en la que, de manera absurda, nadie había caído. Desde ya, pertenece a la historia del festival.
Reino Unido es uno de los países menos queridos en Eurovisión. Es de los pocos que España no puede envidiar. Sus posiciones en los últimos años dan mucha pena: han sido últimos durante este siglo hasta 5 veces, y también saben lo que es ser penúltimos y antepenúltimos. Mientras Italia y Alemania se han agenciado alguna victoria más o menos recientemente como Big Five, y Francia ha peleado muy duro por ello con Amir y Barbara Pravi, Reino Unido está a verlas venir.
No quedan en el top 10 desde 2009, cuando fueron 5º con Jade Ewen. Algo que se podría repetir esta noche con la histriónica actuación de Sam Ryder. Incluye hasta una carcajada.
’SPACE MAN’ es una balada de rock ahijada de Queen que puede beneficiarse de 2 cosas: el éxito de ‘Bohemian Rhapsody’, que continúa dando a la banda de Freddie Mercury unos streamings realmente millonarios, y la victoria de Måneskin del año pasado.
Sin copiar ‘ZITTI E BUONI’ de manera descarada como ha hecho San Marino, que ha quedado eliminada en semifinales, ‘SPACE MAN’ se va creciendo en su pulso guitarrero, hasta el punto de ofrecer un solo de guitarra en última instancia, en riguroso playback y sin que se note. Puede cautivar al mismo público que votó por Måneskin, pues se diferencia claramente de las doscientas baladas que la precederán.
Sam Ryder, que se popularizó en TikTok durante la pandemia a sus 30 años, cita entre sus influencias a David Bowie (sí, le gusta el espacio), Elton John (sí, también recuerda) y Queen (es muy evidente). Ha incluso versionado a Måneskin y ha asegurado que le encantaría cambiar la imagen que tiene el público británico de Eurovisión. Es lo más importante si Reino Unido quiere volver a triunfar: tomarse el festival en serio.
Además, actúa en la posición 22, lo que sin duda está beneficiando la escalada de UK en las casas de apuestas. Ya son 2º tan solo por detrás de Ucrania.
Camila Cabello ha convertido en un hit mundial ‘Bam Bam’ con Ed Sheeran: pasan las semanas y no hay manera de que se apee de las listas de éxitos.
Sin embargo, no ha logrado llevar a ese público a asomarse por su disco ‘Familia’. Después de que el público haya ignorado por completo la excelente ‘Psychofreak’ con WILLOW, sobre sus problemas de salud mental, Camila Cabello mueve ficha. Y apuesta por una de las canciones que más ha gustado entre el público latino.
‘Hasta los dientes’ con Maria Becerra va a la caza de aquellos que gozaron de ‘Don’t Go Yet‘, aunque esta vez el asunto no es salsero sino que vira hacia el synth-pop que tan buenos resultados ha dado a The Weeknd o Rauw Alejandro.
Este fin de semana se ha estrenado el videoclip para ‘Hasta los dientes’ bajo la dirección de Charlotte Rutherford, y esto es una nueva fiesta de referencias pop. Por un momento parece que van a hacer un homenaje a Marilyn Monroe en ‘Ellos las prefieren rubias’, o lo que es lo mismo a ‘Material Girl’ de Madonna.
Por otro lado, los colores son tan vivos e influidos por las vanguardias que aquello parece un cuadro de Romero Britto. Pero ellas han querido hacer de todo esto una aventura galáctica, al tiempo que intercambian pelucas y coronas hasta el punto de mimetizarse como Ariana y Gaga en el vídeo feliz de ‘Rain on Me’. ¿Funcionará? Al menos no puede decirse que Camilo Cabello haya abandonado su álbum. No como otras…