Austra ha vuelto con su primer single desde 2017, año en que publicó el notable ‘Future Politics‘, su «ambiciosa obra de techno-pop de izquierdas, feminista, queer, antisupremacista, libertaria, sensual y extrasensorial» (en palabras de mi compañera Mireia Pería para este medio).
Esta vez, Katie Stelmanis mira hacia adentro en una nueva canción llamada ‘Risk It’ que detalla el final de una relación tóxica en la que se ha visto atrapada recientemente. La canción explora el «miedo» y la desesperación que puede sentirse ante el fin inminente de un amor, pero también la vergüenza por haber buscado a esa persona «eternamente» porque no la has podido «dejar ir». La canción busca representar esa desesperación a través de un gancho melódico apitufado, que contrasta con la fuerza de los vientos metal que componen la instrumentación principal, junto a una base rítmica muy noventera.
Dirigido por Jasmin Mozzafari, el vídeo de ‘Risk It’ traslada a imágenes el mensaje de la canción a través de una sola noche. «Quería construir una pieza narrativa que tuviera lugar durante el transcurso de una noche, y que se centrara en una protagonista atrapada por la inevitable encrucijada que sucede cuando un amor se desmorona», ha explicado. «Desde mi punto de vista, ‘Risk It’ es una canción que habla sobre el miedo a ser vulnerable. Al principio del vídeo, la protagonista intenta hacer todo lo posible para evitar ese sentimiento, pero al final se ve obligada a enfrentarse a él». Austra actúa en el Festival Mil·leni de Barcelona el 14 de mayo, en Mallorca Live Festival el 16 de mayo y en Tomavistas el 22 de mayo.
Danielle Balbuena, la mujer tras el alias 070 Shake, explica que la experiencia de formar parte del círculo de Kanye West durante aquellas semanas frenéticas en el rancho de Wyoming de la estrella en la que se grabaron ‘ye‘, su disco a medias con Kid Cudi, ‘Nasir‘ de Nas y ‘Daytona’ de Pusha T la cambió por completo. No solo por el altavoz que supone rodearse de nombres tan influyentes, que fueron fundamentales para ella en sus años formativos –tiempos complicados en los que con 13 años tuvo que superar una adicción a los calmantes administrados para, teóricamente, tratar su hiperactividad, y luego salir del armario ante una madre que por entonces prefería «verla en la cárcel» que con otra mujer–. Sino por todo lo que aprendió de la ética del trabajo de Ye, de su perfeccionismo y ambición.
El primer aspecto lo evidencia en sus declaraciones el co-productor del disco Dani Hamelin, que define a 070 Shake –un alias que la liga al colectivo artístico con el que creció en su barrio de Nueva Jersey– como una persona extremadamente detallista y trabajadora. Por ejemplo, se tomó diez meses tras terminar su debut ‘Modus Vivendi’ para volver a escucharlo y ver si seguía gustándole antes de dar luz verde a su publicación. Hasta tal punto es exigente consigo misma que, al más puro estilo Kanye, acaba de cambiar la secuencia del disco, diez días después de que haya visto la luz (y al loro, porque ambas pueden encontrarse en Spotify). Y, en cuanto a su ambición, resulta evidente que las aspiraciones de Balbuena con este disco van mucho más allá de ser la comidilla del mundillo indie.
Así lo indican los tres resplandecientes adelantos del álbum que ha publicado en los últimos meses, canciones que claramente revelan sus intenciones de trascender al ámbito del rap alternativo. Así, ‘Morrow‘, ‘Under The Moon‘ y ‘Guilty Conscience‘ destacan como las canciones más luminosas y poderosas de este álbum, que no desmerecerán en playlists que las sitúen junto a The Weekend o al Kanye más pop (qué tiempos aquellos…). En ese sentido, resulta significativo que, además del reputado Mike Dean y Myles William (Beyoncé, Eminem), uno de los principales implicados en su sonido sea Hamelin, conocido como miembro del grupo canadiense The Stills, también colaborador de Broken Social Scene y The Tragically Hip. Porque la transversalidad de estilos y el contraste de instrumentos tradicionales y sintetizadores retro con exagerados filtros vocales y bases electrónicas son una de las características primordiales de este trabajo.
La luminosidad de esos singles contrasta, sin embargo, con producciones mucho más desafiantes en lo formal y estético, en las que predominan las ambientaciones –a menudo oscuras– por encima de las melodías. En el mejor de los casos, resultan cautivadoras, como es el caso de ‘Microdosing‘ –el no-single más pop de ‘Modus Vivendi’–, ‘Divorce’ –con un fascinante arreglo de conga–, la sofocante ‘The Pines‘ –con esa coda de cuerdas–, una ‘Daydreamin‘ que podría haber sonado en ‘Yeezus’ o una ‘Terminal B’ que hace que influencias declaradas como Cocteau Twins o los Pink Floyd del ‘Dark Side of the Moon’ no parezcan delirantes ni impostadas. En el peor, en cambio, son tan prescindibles como la doble intro ‘Don’t Break the Silence’ y ‘Come Around’, o predecibles en su aproximación al hip hop prototípico como ‘Rocketship’ o ‘Nice to Have’. En ese sentido, decepciona un poco comprobar primer álbum de 070 Shake es que nos lleva de momentos realmente fantásticos a otros más bien olvidables.
De manera análoga, tampoco parece tener muy claro Balbuena hacia dónde quería ir líricamente. Buena parte del disco habla de conflictos emocionales, pero no de una manera muy enfocada, sino dubitativa y confusa. ‘Come Around’ y ‘Morrow’ hablan sobre el anhelo hacia una pareja y desearla, mientras que ‘Rocketship’ habla del lastre que puede ser el amor y ‘Divorce’ del matrimonio como un concepto caduco que limita a las personas; ‘The Pines’ y ‘Guilty Conscience’ retratan los celos y las infidelidades como ejemplo de nuestras inseguridades; ‘Nice to Have’ y ‘Under the Moon’ contemplan la empatía humana como imprescindible, mientras que ‘Microdosing’ emplea el concepto de la administración de drogas en pequeñas cantidades con el de darse a otra persona muy poco a poco; mientras que ‘Daydreamin’ habla sobre el estado frecuente de obnubilación que sufre Dani. Un considerable batiburrillo que, más bien, conduce a pensar que ‘Modus Vivendi’ muestra a una artista de enorme talento en pleno proceso de transición y evolución. Algo curioso, si consideramos que se trata de su primer álbum, pero razonable si atendemos al crecimiento de su talento desde que emergiera allá por 2016. Y la verdad es que lo que se vislumbra en su futuro, a poco que sepa a dónde quiere dirigirse y crezca en carisma, es muy grande. 070 Shake presenta ‘Modus Vivendi’ este sábado, 1 de febrero, en la Sala Apolo de Barcelona.
Calificación: 7,1/10 Lo mejor: ‘Guilty Conscience’, ‘Under the Moon’, ‘Morrow’, ‘Microdosing’, ‘Divorce’ Te gustará si te gustan: el Kanye West de ‘Yeezus’, The Weekend, Tierra Whack. Escúchalo: en Spotify
El último disco de Real Estate volvía a ser notable, pero también más de lo mismo. Quizá con ánimos de renovar un poco su discurso, el primer single de ‘The Main Thing’, el nuevo álbum de la banda de Nueva Jersey, sí suena algo distinto a lo que suele hacer y además para muy bien, logrando ser otro de sus himnos claros.
En algún lugar de ‘Paper Cup’ -sobre todo melódicamente- parece haber una canción que Prefab Sprout habría convertido en un hit, y de hecho su estribillo sobre «buscar algo verdadero» dentro del caos que supone vivir en la edad adulta, es totalmente cautivador. Sin embargo, la canción destaca en la discografía de Real Estate por tratarse de una colaboración (la primera de su carrera) con Amelia Meath de Sylvan Esso, que hace coros de manera prominente en el mencionado estribillo, y sobre todo por su elegante y sofisticada instrumentación. Las melodías de guitarra -acústica y eléctrica- y de un sintetizador que toma protagonismo hacia la mitad vuelven a ser tan importantes como la interpretada por las voces, mientras el tema presenta también una arreglo de cuerdas orquestado que parece moverse entre el «easy-listening» y el sonido country de Nashville. El conjunto es una pequeña maravilla de indie-pop a la altura de los mayores clásicos del grupo, como ‘Darling’ o ‘It’s Real’.
La edad adulta, como decimos, es el tema principal de ‘Paper Cup’, según ha explicado el cantante de la banda, Martin Courtney. ‘Paper Cup’ habla sobre la rutina, sobre descubrir que el trabajo que llevas diez años haciendo puede ser el definitivo, y sobre el desasosiego que puede producir ver a todo el mundo «evolucionar y asumir desafíos» mientras uno sigue con sus «mierdas» de siempre. También es una canción sobre la inseguridad que puede sentir un artista por su contribución al mundo en la «era de cambio climático y disturbios políticos y sociales» a escala global. En definitiva, ‘Paper Cup’ es una composición sobre «cuestionar el camino elegido en la vida y buscar significado en lo que haces» y sobre todos estos asuntos hemos hablado con Courtney, en una entrevista que publicaremos próximamente. No dejéis de ver el tragicómico videoclip de ‘Paper Cup’, protagonizado por una miserable ardilla-robot llamada Chipper y un niño inocente, ajeno a los problemas de la vida.
Hidrogenesse, que en 2019 editaban ‘Joterías bobas‘, están de vuelta con una nueva canción compuesta para la ocasión de una nueva exposición sobre arte y humor absurdo que podrá verse en el Centro de Arte Dos de Mayo de Móstoles (CA2M) a partir de hoy 30 de enero. Comisariada por Mery Cuesta, la exposición ‘Humor absurdo: una constelación del disparate en España’ explora «diferentes autores y propuestas humorísticas que se han producido en este país hasta la actualidad» basadas en el absurdo, y contará con obras de Joaquín Reyes (uno de los asesores), José Gutiérrez Solana, Faemino y Cansado, Miguel Noguera, Amparo Segarra, Millán Salcedo (Martes y Trece), Miguel Brieva, Flavita Banana, Manuel Summers, Mª Dolores de la Fe, Cifré o los mismos Hidrogenesse.
La nota de CA2M explica que «‘Humor absurdo’ define una constelación nueva de prácticas humorísticas absurdas en España: partiendo de los ‘Disparates’ de Goya, nos adentramos en los siglos XX y XXI de la mano de Ramón Gómez de la Serna para atisbar diferentes autores y propuestas humorísticas que se han producido en este país hasta la actualidad (…) El resultado de la exposición es una panorámica transgeneracional que define un humor que observa el mundo desde una posición lúdica y suspendida sobre las circunstancias de la pura actualidad. En un presente en el que el humor está hostigado por los límites y el odio, nuestro reducto de felicidad balsámica es éste arte del disparate que apuesta por el sinsentido como fuente de disfrute y como actitud ante la vida.»
‘¿De qué se ríen los españoles?’ es una de cuatro canciones que Genís Segarra y Carlos Ballesteros han escrito para dicha exposición, y es tan absurda como manda la ocasión. Los ritmos tecno-pop habituales del dúo vuelven a mandar en esta pieza que sin embargo incluye el cacareo de un gallo –que es, curiosamente, un sample de Ramón Gómez de la Serna– y los coros serios-pero-no de Elsa de Alfonso, Xoxé Tétano y Marc Ribera. La letra de ‘¿De qué se ríen los españoles?’ desafía «la lógica» y «la realidad» aún más si cabe con referencia a aquel «qué va, qué va, yo leo a Kierkegaard» de Faemino y Cansado y algún neologismo imposible, parece que con intención de satirizar la práctica de juzgar sin saber: «no he entendido casi nada pero tengo que juzgar», dice una de las frases de la canción. El vídeo de Fito Conesa pone en imágenes el texto y refuerza su buscado -y logrado- componente divertido y absurdo. Os recordamos que Hidrogenesse ofrecen un concierto benéfico el 15 de febrero en la sala Apolo de Barcelona para apoyar a la Protectora de Caballos ADE (Asociación en Defensa de los Équidos), y en el que recordarán su álbum de 2007 ‘Animalitos‘.
La aplicación para móviles TikTok, uno de los fenómenos adolescentes del momento, ha servido para catapultar numerosas canciones a lo más alto de las listas de éxitos. Así funciona: los usuarios escogen una canción, crean vídeos cortos de unos 15 segundos con ella y, si estos son suficientemente divertidos o creativos, se viralizan. ‘Truth Hurts‘ de Lizzo, ‘Old Town Road‘ de Lil Nas X o, más recientemente, ‘The Box‘ de Roddy Richh (tres canciones que han sido número 1 en el Billboard), se viralizaron antes en TikTok.
Menos habitual es que un viejo éxito se viralice gracias a esta aplicación llamada como el gran hit de Kesha, pero esto es lo que le ha pasado a Matthew Wilder. El productor de ‘Tragic Kingdom’, el álbum más vendido de No Doubt (el que trae ‘Don’t Speak’), y quien además dobló a Ling en ‘Mulán’ (interpretó la canción ‘A Girl Worth Fighting For‘), protagonizó una corta carrera como artista pop a principios de los años 80, de la que apenas logró un éxito significativo en las listas que, sin embargo, se ha vuelto a poner de moda 37 años después. Lanzado en 1983, en plena ebullición del new wave y el synth-pop, ‘Break My Stride’ alcanzó el top 4 en Reino Unido y el top 5 en Estados Unidos y logró buenas posiciones en Australia, Canadá y otros países europeos. Y ahora, gracias a TikTok, la canción es top 12 en el chart global de canciones más virales en Spotify. La razón es que sus usuarios han usado la letra de la canción para mensajear a familiares o amigos y hacerles creer que están contándoles una historia que les ha ocurrido de verdad, a espera que se den cuenta que se trata de la letra de ‘Break My Stride’. Esta recuerda un sueño que ha tenido Wilder en que el músico se dirige a coger una barca hacia China y, de camino, se cruza con una amiga que corre hacia la lavandería.
Dentro de que alberga un espíritu más simpático y pizpireto que épico, ‘Break My Stride’ es un absoluto temazo pop, y no cabe duda que ha perdurado en el tiempo gracias a su calidad, hasta el punto de haber conseguido conquistar a las nuevas generaciones. Por eso, sorprende descubrir que el sello de Wilder de entonces, Arista Records, se negó a publicar la canción por no considerarla lo suficientemente buena. Su autor recuerda así la composición de ‘Break My Stride’ en palabras para JENESAISPOP: «Cuando la escribí vivía en un pequeño apartamento en West Hollywood, acababa de firmar con Arista Records y luchaba por que el sello me prestara atención. Habían pasado dos años desde que firmé y el sello seguía sin dar salida a mi música. ‘Break My Stride’ sería, pensé yo en ese momento, la canción que salvara mi carrera, mi último intento de convencer al sello de mi valía como artista. Pero el jefe de Arista la escuchó y afirmó que «no era un hit». Entonces me rebelé contra el sello y les dije que, o bien publicaba mis grabaciones, o bien me dejaba marchar. Y me dejó marchar».
La suerte se tornó a favor de Wilder medio año después: «Habíamos grabado «Stride» de manera independiente, así que mis productores y yo logramos recuperar los «masters» y obtener un nuevo acuerdo discográfico. En resumen, firmé con otro sello y ‘Break My Stride’ se convirtió en un éxito mundial seis meses después». Sin embargo, el músico no recuerda aquella época con rencor: «quizá forme parte de la naturaleza humana mantenerse en una zona segura y decir «no» antes que arriesgar un trabajo… La tendencia de no reconocer un sonido nuevo, de desechar a un artista nuevo, es una historia tan antigua como el tiempo. Los Beatles fueron rechazados por todos los sellos importantes y al final se vieron obligados a firmar con uno que era conocido solamente por editar discos de comedia. ¿Hace falta saber más?»
Es surrealista ver ‘Break My Stride’ entre los temas más virales de Spotify en pleno 2020, también porque su sonido no puede ser más ajeno a la moda actual. Es pura nueva ola ochentera. «Con los 80 llegaron el new wave, Culture Club, Men at Work, ‘Heartbeat City’ de The Cars… este era el sonido que, en aquel momento, la música pop estaba asimilando», explica Wilder. «El movimiento me arrastró y, con él, yo me sentí totalmente liberado, inspirado por sus sintetizadores… ¡y por esos peinados! Después de tantos años intentando encajar en un estilo u otro, al final se me dio permiso para salirme de las normas y hacer algo diferente a lo habitual. La estructura de acordes de ‘Break My Stride’ y su letra «sin sentido» estaban inspirados en este nuevo sonido y en esta nueva actitud». ¿Pero por qué cree Wilder que ‘Break My Stride’ sigue siendo escuchada casi cuatro décadas después? Esta es su conjetura: «Yo sé el lugar en mi cabeza y mi corazón desde el que nació la canción, pero supongo que las nuevas generaciones siguen sintiéndose identificadas con su espíritu de rebeldía y diversión». Wilder no ha dejado pasar la oportunidad de publicar un nuevo «lyric video» de la canción inspirado en el meme.
‘Break My Stride’, que fue uno de los mayores éxitos de todo el año 1984, no ha estado falto de reconocimientos por parte de otros artistas que la han adaptado a su propio repertorio. En 1996, Puff Daddy incorporó la melodía de su estribillo en el de su hit de 1997 ‘Can’t Nobody Hold Me Down’, y el tema fue un éxito (efímero) en Europa gracias tanto a la versión del dúo austríaco Unique II, de 1996, como a la de la banda alemana Blue Lagoon, de 2004 y en clave reggae. Por su parte, Wilder no obtuvo hit igual en su carrera en solitario (aunque se acercó con ‘The Kid’s American’), y después de editar un segundo álbum se retiró de los focos para componer y producir para otros artistas como los mencionados No Doubt, Christina Aguilera (‘Reflection’, ‘Can’t Hold Us Down’), Kelly Clarkson (‘Beautiful Disaster’) o Miley Cyrus/Hannah Montana (‘Girls Just Wanna Have Fun’, ‘Back to Tennessee’).
De golpe, Dua Lipa acaba de confirmar dos de las noticias más esperadas de 2020: cómo será la portada de ‘Future Nostalgia’ y su fecha de publicación. La primera es una imagen del fotógrafo de moda Hugo Comte, en la que Dua conduce un descapotable a la luz de la luna llena. La segunda se marca para el día 3 de abril. Ya solo queda conocer su tracklist, que imaginamos se revelará cuando comience la pre-venta del álbum.
Quizá eso ocurra mañana, cuando se lance su nuevo single ‘Physical’, con cuyo vídeo la artista británica parece tener entre manos una era «blockbuster» como la fueron en su momento las de ‘Teenage Dream‘ de Katy Perry o ‘The Fame Monster‘ de Lady Gaga. Es decir, una era de las clásicas y de las que consagran definitivamente a una artista. Es pronto para decir qué ocurrirá con ‘Future Nostalgia’, el disco que Dua publica este año (que será el segundo, como los dos mencionados), pero los movimientos recientes de la cantante británica apuntan hacia esa dirección.
Como hemos explicado, Dua Lipa sigue triunfando con ‘Don’t Start Now’ y el «hype» en torno al sucesor de su debut homónimo es grande. Y la artista va a aprovecharlo: el siguiente single oficial es ‘Physical’, sale este viernes 31 de enero, puede ser igual de bueno o mejor que ‘Don’t Start Now’ y su videoclip, que saldrá a la vez, será de los épicos. Al menos por lo que se desprende de su tráiler oficial. Porque sí, Dua ha sacado un tráiler de su próximo vídeo, y eso solo puede significar que va a ser de los buenos. El hecho que esté dirigido y producido por CANADA apunta a que, al menos, estará cargado de imágenes memorables.
Mientras en Instagram ya había avanzado vídeo y canción, Dua Lipa presenta en el tráiler de ‘Physical’ el que será, con toda probabilidad, el principio de su videoclip. Con una sonata de Mozart de fondo, Lipa descansa en una habitación que luego se descubre que es parte del set de un rodaje, momento en que la cantante es llamada a grabar. Entre los componentes del clip se encuentran un cubo de Rubik, un pajarito rojo y una serie de bailarines que bailan con trajes de colores. ¿Habrá algún tipo de historia en todo esto? El 31 de enero saldremos de dudas…
FUTURE NOSTALGIA – THE ALBUM – COMING TO YOU APRIL 3RD – SHOT BY HUGO COMTE – 🌕🔐💛 pic.twitter.com/rRSiSbl2Oe
Nueva edición de nuestra Sesión de Control, sección dedicada a repasar las novedades más destacadas del panorama alternativo de nuestro país y Latinoamérica. Al final del artículo encontrarás la playlist de Spotify dedicada a esta sección que se renueva quincenalmente, conservando las canciones incluidas en la anterior entrega. [Foto exterior: Polock, por Alfonso Calza; Foto interior: Francisca Valenzuela.]
Con una semana de lapso debido a la publicación del especial Revelaciones 2020, retomamos la actividad del panorama independiente español y latinoamericano. En estos días se han publicado dos álbumes de artistas muy importantes comercialmente América Latina, como son ‘Disco estimulante’ de los mexicanos Hello Seahorse! (casi ocho años después de ‘Arunima’, su último disco de estudio) y ‘La fortaleza’, tercer trabajo de la chilena Francisca Valenzuela (que también llevaba seis largos años sin álbum). Más cerca de nuestro territorio, la portuguesa renovadora del fado Lina se ha aliado con Raül Refree en un disco conjunto, con el que –tras su gran disco junto a Rodrigo Cuevas– el catalán vuelve a rondar otra vertiente del folclore ibérico. Además, los sevillanos Vera Fauna han publicado su debut ‘Dudas y flores’, casi al tiempo que Subterfuge auspiciaba los nuevos discos de Ballena y Havoc. Además, el interesante dúo Chavales ha debutado con un EP en Elefant Records.
También incluimos en nuestra playlist varios avances de discos ya inminentes. Como ‘Ataque celeste’, de El Columpio Asesino, que llega hasta nosotros el 21 de febrero, acortando la espera con ‘Sirenas a mediodía’. Tversky también estarán publicando en las próximas semanas su esperado álbum debut, cuyo tercer avance ‘Addict’ se empapa del funk luminoso de unos Chic. Otro que debuta, pero en solitario tras haberse disuelto su proyecto nudozurdo, es Leo Mateos: la semiacústica y reposada ‘Valentino envenenado’ es el primer single de adelanto de ‘Demasiado Bellos para Ser Esclavos’, que estrenará en directo el 13 de febrero en la Sala El Sol de Madrid. Y tras dos adelantos, los valencianos Polock concretan con ‘Mar dorado’ la publicación de su primer disco íntegramente en castellano: ‘Romance’ llega este mismo viernes, 31 de enero.
Otros que nos hablan ya de un nuevo disco son los madrileños toledanos Veintiuno, un trabajo que adelantan con la magnética ‘Haters‘ –producen Santos & Fluren–. Será ya el tercero en su discografía, segundo en la multinacional Warner, y en las próximas semanas estarán avanzándolo en directo, dentro del ciclo GPS. El productor Pablo Jiménez, más conocido como Selecta, también ha anunciado estos días la próxima publicación de su debut como artista titular –aunque ya firmaba la producción completa de ‘City Pop‘– con ‘Otras dos’, un estupendo single de pop-rap contemporáneo que confirma el buen tándem que conforma con el MC de Carabanchel.
Completan la playlist los nuevos temas de Kokoshca –una sorprendente inmersión en el ¿reggaeton folk? de la mano del productor Villafranca–, el regreso del prometedor solista de folk-pop-rock St Woods y el certero ‘Teleoperador‘ de Alavedra –colegas muy cercanos a los revelación Pantocrator, están a punto de lanzar el EP ‘Mendizábal’–. También María Sioke –tras meses de perfil bajo, la sevillana del entorno de Pedro LaDroga ha reaparecido con los llamativos ‘Ruleta rusa‘ y ‘Convencerte‘, más future pop que trap–, GOMZ –el proyecto personal del compositor de ‘Tu canción’ ha presentado ‘Despega‘, segundo single tras ‘Follow Gomz‘, esta vez producido por Pional–, Tórtel –con un nuevo single entre álbumes, esta vez con un sorprendente poso dub– y el primer single de L E O –Leo López, músico a la sombra de Love of Lesbian, Dorian, Standstill o Sidonie, que se lanza en su propio proyecto con la connivencia de Lisandro y Marc de los propios Dorian en ‘Otros diez años en el limbo‘–.
Dolly Parton vuelve a estar de actualidad, si es que alguna vez se fue a algún lado. Esta semana hablábamos de la vigencia de su clásico ‘Jolene’, que tan versionado ha sido por artistas de tan distinto pelaje y nuestro colaborador Jaime Cristóbal, además de subrayar sus cualidades musicales, apelaba a Parton como fenómeno social. Indicaba en el nuevo texto de su sección «Hit de Ayer«, a raíz de la realización del podcast «Dolly Parton’s America» que «en mitad del mandato de Trump, con su país metido de lleno en una guerra ideológica entre dos Américas bien distintas, en el público que va a ver a Dolly parecen convivir con total armonía y respeto familias de claro corte tradicional derechista, viejos amantes del country tradicional, aficionados a música indie, y público LGTBI+».
Varios comentaristas recalcabais, con mucha razón por otro lado, que Dolly Parton es actualidad también por un meme, el #DollyPartonChallenge. Por petición popular, he aquí una pequeña compilación de lo mejor que ha dado de sí este curioso fenómeno. La autora de ‘I Will Always Love You’ subía a Instagram hace una semana un collage formado por 4 fotos suyas, cada una idónea para una red social: la profesional para LinkedIn, otra formal para Facebook, una más mónguer para Instagram y la más atrevida para Tinder. «Consigue una mujer que pueda hacerlo todo», retaba el texto, para alucine del mundo por el tanto que se había sumado de nuevo.
Eran muchos los usuarios y también los famosos que decidían seguir el #DollyPartonChallenge, desde la ahijada de Dolly Miley Cyrus a Will Smith pasando por Sharon Stone, Jared Leto, Tegan & Sara, Janet Jackson (confundiendo un poco Facebook con Instagram) e incluso Pablo Iglesias, este escudándose -para esto sí- en su CM. Entre los más llamativos en su adaptación, hay que destacar los casos de Diplo y los de Eminem. El bueno de Thomas ha pasado olímpicamente de cualquier formalidad para subirse de todas formas sin camiseta, mostrando eso sí una preciosa peluca rubia en la foto de Instagram que en su caso podría haber caído en cualquier lado. En cuanto a Eminem, estos días triunfando con ‘Music to Be Murdered By‘, ha sido mucho más listo que Jonas Brothers, pues donde estos han escogido para Tinder una portada de espaldas en formato trío que no les va a valer ni un «match»; Eminem apostaba directamente por cambiar Tinder por Grindr para recordar su icónica y explosiva foto desnudo, ciertamente más homoerótica que las míticas portadas de los Smiths. Mientras muchos usuarios le recordaban su uso reiterado de la palabra «faggot» («maricón») en sus letras, la propia App le daba un buen zasca, preguntándose quién era este.
Algunos recordaréis cuando empezamos a hablar del «disco vivo» con motivo de los múltiples cambios que añadió sobre la marcha Kanye West a ‘The Life of Pablo‘. En un momento histórico para la música, la versión primigenia que todo el mundo pudo oír del disco ya nunca fue la misma que la que perduró en el recuerdo. No cundió mucho el ejemplo, pero Fuel Fandango han puesto su «semillita» con algo que viene en su CD y también evolucionará con el tiempo, en concreto una flor.
Al dúo formado por Cristina Manjón y Alejandro Acosta le gusta cuidar los detalles estéticos de su discografía, videografía y puesta en escena, y para la edición física de ‘Origen’, su nuevo álbum tras el top 2 logrado en España por el anterior ‘Aurora‘, se les ha ocurrido una idea. Algo mucho más vivo que el mismísimo disco de Kanye West, y que cambiará de forma más, si cabe. En el libreto del CD, al margen de las letras, los créditos y el bonito diseño de Emilio Lorente, encontramos una especie de «flyer» del tamaño de una tarjeta de visita, al que cual hit de Hidrogenesse, dan ganas de gritar: «¡¡eres una planta!!». Como podéis ver en el Instagram del grupo, se advierte: «haz florecer esta tarjeta. Sumérgela en un recipiente con 5mm de agua. A la semana, transplántala a una maceta. Riégala y mantenla bajo el sol».
Hemos querido preguntar a Fuel Fandango por este invento y Alejandro Acosta nos responde muy amablemente vía telefónica: «Estuvimos pensando en algo que pudiésemos regalar en el formato físico y hablando con Emilio Lorente, el diseñador, salió la idea de una semilla. Hay unos papeles en que puedes incluir una semilla. Cierra el círculo en cuanto al concepto del disco: el origen, volver al origen. En este caso, el origen de la vida viene en la semilla. Encontramos ese papel, la gente que lo fabrica, y Emilio hizo ese diseño precioso. Ha sido un detalle que al final está gustando mucho y nos está escribiendo mucha gente dándonos las gracias y diciendo que le encanta la idea».
Ciertamente la idea pega totalmente con el disco, pues en la página central del libreto se incluye un texto que propone regresar a los «albores de la humanidad», a «aquella semilla donde nació todo lo que conocemos» para dejar un mensaje de «belleza y esperanza». Y aunque no se incluyera este texto, uno de los singles se llama ‘Huracán de flores’, otras pistas como ‘El bosque’ incluyen el verbo «florecer» y todas las letras están impregnadas de naturaleza y optimismo. Reseñaremos ‘Origen’ en breve, pero lo que es mejor, durante las semanas venideras, haremos seguimiento de cómo evoluciona en una maceta una pequeña parte de este disco. Seguiré informando (SPOILER: no se me dan especialmente bien las plantas). Disponible en Amazon.
Fuel Fandango tienen una larga gira por delante que les lleva este finde al Circo Price de Madrid en una fecha doble y que, entre otras muchísimas salas, incluye visitas a festivales como Cruïlla, FIB o Cooltural Fest (Almería).
Cruïlla sigue engrosando el cartel de su próxima edición, con el que vuelto a sorprender al personal gracias a la confirmación de Gwen Stefani. El festival barcelonés, que se celebra los días 2, 3 y 4 de julio en el recinto del Parc del Fòrum, incorpora hoy cinco nuevos nombres a su programación entre los que destaca el de Two Door Cinema Club.
El trio irlandés presentará en Cruïlla su último disco, ‘False Alarm‘, y no es la única confirmación internacional que presenta el festival en el día de hoy, pues este contará también con la presencia del «rey de la fiesta balcánica», el normacedonio Kiril Džajkovsk, más conocido como Djaikovski. Así, se suman a la nueva edición de Cruïlla el rapero Rayden, el proyecto de indie pop con electrónica de Fito Robles Siloé y también las «esculturas gigantescas» de Antigua i Barbuda, que volverán al festival para «dar vida a todos sus rincones» (efectivamente son esculturas, no ningún artista).
Estas propuestas se suman a las ya anunciadas anteriormente, con nombres como Gwen Stefani, Placebo, Txarango, Kase.O, Residente, Rag’n’Bone Man, Of Monster and Men, Tom Walker, Novedades Carminha o Ebri Knight. o La Fura dels Baus entre otros. Las entradas y abonos siguen disponibles en la web del festival.
Mikel López Iturriaga, director de El Comidista, el blog gastronómico de El País, probará suerte en un nuevo programa de televisión, tras un breve intento en laSexta. Ecoteuve, que informa en exclusiva de la noticia, revela que el programa se llamará ‘Banana Split’ y se emitirá en La 2. Cada programa contará con un invitado al que se intentará conocer en profundidad a través de la música y la comida.
A pesar de que se dice que «la idea es recorrer con el invitado distintas localizaciones, desde restaurantes a salas de música o bares», el formato puede recordar remotamente al de ‘Con las manos en la masa’. Allí, Elena Santonja contaba con invitados con los que se cocinaba y que a menudo provenían del mundo musical, hablando de todo un poco. Si la melodía era de Vainica Doble y Joaquín Sabina, como invitados vimos a gente como Víctor Manuel, Alaska, Martirio, Sara Montiel, El Gran Wyoming o Carlos Berlanga.
Tras el éxito de El Comidista y de sus libros, no todo el mundo recuerda el pasado de Mikel López Iturriaga como periodista musical, muy especialmente en la época dorada de Tentaciones de El País durante los años 90, pero también en Rolling Stone, Ya.com, la impagable web Loquesea.com o Séptimo de Caballería. Las referencias musicales han sido una constante también en su carrera gastronómica, como se ha apreciado en sus libros. Esperemos que con ‘Banana Split’ (¿una referencia a Lio?) haya nacido un nuevo clásico televisivo.
Carolina Durante han sido noticia estos días porque Diego Ibáñez, su cantante, expulsó a un chico de uno de sus conciertos por agredir a una chica. Ocurría el pasado sábado en Valencia, y el grupo empresarial Salamandra, dueño de la sala Moon donde tenía lugar el concierto, confirmaba los hechos. En el vídeo que ha circulado por las redes se ve a Diego diciendo: «¡Tú, fuera! Vas a pegar a una chavala… No me jodas, macho». También pidió: «el notas ese, fuera de aquí» e indicó a la audiencia que el agresor «había pegado a una chica».
El comunicado de la sala indica que «de inmediato, la seguridad del local se hizo cargo del incidente, expulsando al hombre de la sala», y condena este tipo de comportamientos. Desde Levante-EMV se indica que el expulsado «había estado mostrando una actitud agresiva y molesta durante la actuación».
A Irene Montero, ministra de Igualdad, no se le ha escapado la noticia y ha decidido felicitar a los autores de ‘Cayetano‘ en sus redes sociales con un «bien hecho» al tiempo que compartía el vídeo: «El grupo Carolina Durante ha expulsado sin miramientos de un concierto a un indeseable que agredió a una mujer. Bien hecho. Las violencias machistas no deben tener cabida en ningún ámbito de nuestra sociedad. Todas y todos, en privado y en público, tenemos que plantar cara».
Carolina Durante continúan hasta finales de este año con la gira de presentación de su disco de debut, al que sumaban recientemente el single suelto ‘No tan jóvenes’.
En los inicios de su carrera musical, Nicolas Godin, mitad de Air, mandó unas cuantas maquetas a las compañías discográficas, siendo siempre rechazado. Desmoralizado, decidió dejar la música y dedicarse a la Arquitectura, carrera que había estudiado entre 1989 y 1995, mucho antes de que llegara el pelotazo de ‘Moon Safari’ (1998). En un momento dado, llegó a convencerse de que la música no sería lo suyo. Arquitectura y música permanecerían unidas para él en cualquier caso, y así, su primera creación musical, ‘Modular Mix’, era un tributo al arquitecto Le Corbusier, y la música de Air era concebida como algo «espacial». Pero es ‘Concrete and Glass’, su segundo álbum en solitario, el que definitivamente ha querido unir ambas disciplinas.
Tras un álbum inspirado en Bach en el que no quiso utilizar ordenadores, Nicolas Godin ha desarrollado ‘Concrete and Glass’ después de que el artista francés Xavier Veilhan le pidiera producir música para diferentes exposiciones que estaba haciendo en espacios modernistas de todo el mundo. Tres trabajos en Los Ángeles de Pierre Koenig, John Lautner y Richard Neutra; uno en Rusia de Konstantin Melnikov, el Pabellón de Barcelona de Ludwig Mies van der Rohe y la Iglesia de Claude Parent en Nevers (Francia) son algunas de las obras sobre las que se han edificado estas 10 nuevas composiciones de Nicolas.
En ese sentido, para comprender por completo este disco es imprescindible leer la entrevista que Godin ha concedido a Purple.fr hablando de diseño interior, moquetas, poco de música (llega a tener que explicar lo que es un vocoder) y lo que tienen en común la arquitectura y la música como arte. En sus propias palabras, «lo que es importante de la arquitectura no son los muros y las formas, sino el espacio entre dos paredes (…) Y pasa lo mismo entre dos notas. Una nota por su cuenta no es nada. Pero dos notas juntas forman un acorde. Eso crea un espacio, un color».
Todos identificamos el «color» y el «espacio» creados por Air, tan «chill» y confortables, y ‘Concrete and Glass’ es un álbum ideado para todos aquellos que añoren el sonido de ‘Moon Safari’. Dice también Nicolas que no ha querido acercarse especialmente a las nuevas generaciones porque no quería sentirse «como una señora vieja de Beverly Hills» ni tan «tonto como parecía el Bowie que hacía jungle» con todo «lo fan que es de él». Eso puede producir que el disco suene un tanto fuera de onda, pero no que sea peor. Partiendo de un vocoder que nos habla de la búsqueda de una «casa de vidrio y hormigón», nos embarcamos en un viaje en ocasiones tan disfrutable como el propuesto junto a Kate NV. ‘Back to Your Heart’ es una canción que, al margen del edificio que la inspiró nos lleva al conocido Brill Building en sonido y en su texto a un «hogar» que añoramos y al que queremos volver y que es fácil deducir cuál es a partir del título de la canción.
Las composiciones se han deshecho de sus títulos provisionales o relaciones con los edificios que las inspiraron hasta el punto de en ocasiones quedar algo diluidas en su propósito, pero al margen de coartadas intelectuales, son varias las que sobreviven al margen de su contexto. ‘We Forgot Love’ con Kadhja Bonet recuerda a los mejores trabajos con voces femeninas de Tricky, Moby o Massive Attack (pienso exactamente en ‘Black Milk’ de ‘Mezzanine’); ‘What Makes Me Think About You’ habría encajado en el último de Daft Punk; y ‘Catch Yourself Falling’ es una de esas despreocupaciones que a Alexis Taylor le gusta cantar fuera de Hot Chip, aquí con un puntito chillwave. Puede que hace mucho que no te acordaras de que Sia cantó para Zero 7, pero una vez dentro de la experiencia, ¿a quién desagrada caminar sobre una moqueta?
Calificación: 7/10 Lo mejor: ‘We Forgot Love’, ‘Back to Your Heart’, ‘What Makes Me Think About You’ Te gustará si te gustan: Air, Zero 7, Washed Out Escúchalo: el mejor tema en Youtube
Los singles de ‘Hotspot’ de Pet Shop Boys, en estos momentos en el top 1 de las midweeks británicas, si bien con toda la pinta de terminar en el puesto 2 en las listas definitivas de este viernes, han causado cierta animadversión. Sin embargo, hay una canción en el álbum que como mínimo está a la altura de haber aparecido en ‘Super’. Y es que aunque se está metiendo en el mismo saco a los dos últimos discos de Pet Shop Boys e incluso hay quien prefiere el nuevo al penúltimo, pocas son las veces en que ‘Hotspot’ presenta canciones con la pegada de ‘Say It To Me’ o ‘Burn’.
Una de esas veces se produce cuando se abre el disco con ‘Will o’the wisp’, la canción que Neil Tennant y Chris Lowe han dedicado al «fuego fatuo«, inspirados por los libros de Christopher Isherwood. La verdad es que el álbum no puede empezar mejor, hablando de un encuentro tras «muchos años» con un sujeto con una «gorra de cuero» que se sigue manteniendo «guapo». «Eras un espíritu tan libre (…) ¿pero tal vez ahora te has hecho respetable, con mujer, trabajo y todo eso?», le pregunta Tennant sobre la base electro más contundente de todo el álbum.
El grupo sitúa este encuentro fortuito en la línea 1 de la U-Bahn berlinesa, muy popular entre los visitantes jóvenes de la ciudad pues conecta oeste con este pasando por el barrio de moda de Kreuzberg, y no dejando lejos ni de Neuköln ni de Berghain. Y lo hace porque Pet Shop Boys se han inspirado en un novio de Christopher Isherwood durante los años de ‘El Sr. Morris cambia de tren’ (1935) y ‘Adiós a Berlín’ (1939, sobre la que se basó ‘Cabaret’ en 1972), como ha contado la banda en The Times o Shangay. «Son una parte importante de la idea que mucha gente tiene de Berlín… Así que, como pasaba en ‘Please’, que arrancaba con una pareja que escapaba porque deseaban vivir juntos, este álbum comienza con un hombre montando en un tren, al que observa otra persona a la que siempre gustó». El dúo conecta así pasado con presente en uno de los viajes más decididos de esta era.
La cantante cuenta cómo al principio se veía como una anti-artista pero al final sí se ha terminado viendo como una cantante; habla sobre su condición de «icono» y la caducidad del trap (“puedo ser un icono toda la vida, pero el trap es una moda y yo tengo fecha de caducidad”) y defiende su show en vivo, polémico por su enorme componente sexual. Según ella misma en ese show hay “momentos tensos”: «Todo depende mucho de la energía: si hay un retrasado mental en primera fila que me está mandando una energía de mierda, de que no está entendiendo nada lo que estoy haciendo, eso me afecta mucho, me pone tensa. El show es muy punk y pueden pasar muchas cosas, de hecho yo siempre digo que la primera fila no es para fans, es para valientes y para gente que lo entienda, porque nosotras interactuamos con el público pero las que mandamos somos nosotras. Hay gente de repente que se cree que es un intercambio, y no: el show soy yo; yo marco las pautas e, igual que les digo que se suelten, también les paro los pies».
En relación, sobre feminismo, añade: «Hace años, cuando las mujeres estaban consiguiendo cosas superimportantes, que no digo que ya no quede nada por conseguir como mujer, pero me refiero a cuando no podías ni votar ni sacar dinero del banco, esa revolución fue para decir: las mujeres pensamos. En ese momento poner por delante nuestro cuerpo quizá no era la mejor manera de conseguir lo que se quería, de transmitir un mensaje de libertad. Era una revolución a nivel intelectual para decir que no éramos solo un par de tetas. Como ya hemos conseguido todas esas cosas, ahora lo que hay que reivindicar es la libertad total de la mujer. Se da por hecho que lo otro ya lo han entendido y por eso ahora hago lo que me sale del chichi, porque él tiene que ser capaz de mirar un escote y no empalmarse. Creo que estamos en otro momento de revolución feminista».
La cantante habla de por qué no quiso poner su relación personal con Yung Beef en el foco, y reivindica la valía del sello La Vendición frente a las multinacionales: “Al final no es gente a la que le gustaría estar en Sony, pero como no puede está aquí; no, es gente que prefiere estar en un sello así, cuyo principal objetivo no es vender, sacar comisiones y transformar tu arte a cualquier precio”. Después, añade al referirse a la esclavitud de las playlists de Spotify: “Existo por ser underground, por ser real, por hacer lo que me sale del chichi y sé que firmar con un gran sello significa que eso tendría que cambiar”.
Entre otras cosas también indica que echa de menos ser como las raperas de Estados Unidos: “Crean polémica del temazo que han hecho, eso es lo que a mí me gustaría, que me preguntasen quién es el productor, qué tipo de hierba fumaba cuando lo compuse y quiénes son mis ratchets preferidas”. Poco después, indica: “Además yo no soy Lana del Rey, lo que hago es música punk y la música punk no se explica”.
Este sábado 1 de febrero se celebra en RazzClubs (Barcelona) otra fiesta Lovesick Club, un ciclo de música pop sin prejuicios dentro de Razzmatazz y en horario de club, por el que pasan nombres nacionales e internacionales, más o menos noveles, como ha sido el caso de Cariño, Lisasinson o Mallrat.
La nueva cita será en la Sala 1, pues sus nuevas protagonistas no dejan de crecer. Se trata de Ginebras, que con la excelente ‘La típica canción’ han construido un himno intergeneracional que pueden disfrutar los seguidores de mainstream e indie de los 80 y de hoy, si es que hoy alguien sigue conociendo estas fronteras.
También son muy recomendables las demás canciones de su EP ‘Dame 10:36 Minutos’, hasta el punto de que su versión de ‘Con altura’ no es exactamente lo más destacado de su repertorio. Por algo acumulan 50.000 oyentes mensuales en Spotify en tan poco tiempo.
JENESAISPOP regala 4 entradas simples para el concierto de Ginebras de este sábado entre los lectores más originales, divertidos y escuetos que nos manden un mail a jenesaispop@gmail.com con el asunto GINEBRAS, y respondiendo a la siguiente pregunta: «¿cuál es «la típica canción» que ayer no te gustaba y de la que ahora presumes?».
Conmocionado por la muerte de Kobe Bryant en accidente de helicóptero, como dejó ver en sus redes desde un primer momento, en las que afirmaba «estar llorando», Bad Bunny ha dedicado un tema al jugador de baloncesto. ‘6 Rings’ recibe su nombre de los 5 anillos que ganó el jugador en la NBA junto al de casado, y ha logrado ser “trending topic” en Twitter y lo más visto de Youtube España, pese a que ha sido Soundcloud la plataforma en que ha decidido compartirla.
‘6 Rings’ es un corte improvisado de 2 minutos en el que la ausencia de estribillo no impide que se dejen una larga serie de frases que ha impactado a seguidores de cantante y deportista, por la emoción que contienen. Bad Bunny se pregunta «dónde estará Dios metido en estos momentos», subraya que la «vida es corta», y afirma que recuerda «el primer juego» de Kobe Bryant, confesando que en muchas ocasiones «le puso en pie».
Bad Bunny afirma que gracias a él es que «todo se hace con pasión» y que «el número 13 ya no es de mala suerte». Además de afirmar que «por siempre vamos a recordarte», concluye en su momento más emotivo: «Felicidades, tú también ganaste seis sortijas / Cinco en la NBA y un matrimonio que te dio tus hijas / Pensando que una se fue contigo, me descontrolo / Pero eso es para que en el cielo no juegues solo». Se desconoce si el tema aparecerá en las plataformas de streaming oficiales o si quedará en una curiosidad de Soundcloud, donde suma 1,4 millón de escuchas en sus primeras 11 horas.
Parte de la redacción evalúa el single ‘Juro Que’ que Rosalía ha interpretado en los Grammy acompañado de ‘Malamente’, y que está co-escrito por Kaydy Cain.
«Me parecería un movimiento no solo inteligente sino necesario que en su tercer disco de estudio Rosalía retome su carrera en el punto en el que quedó con ‘El mal querer’. En esa línea parecía ya enzarzarse ‘A palé’ y, de manera más claramente folclórica, ‘Juro que’, quizá los dos primeros avances de ese álbum… o no. Sea así o no, esos tangos carcelarios –una temática muy habitual en el cancionero de Los Chichos y Los Chunguitos, de los primeros en emplear un patrón flamenco para trasladarlo al lenguaje pop de sus días– podrían ser una buena introducción a ese próximo trabajo. Desde luego, su comercialidad es innegable, pero creo que el punto de equilibrio con su parte experimental no está tan conseguido. Me parece desaprovechada en ese sentido, como ejemplifica ese latigazo eléctrico de la guitarra que solo emerge de manera puntual y que realmente podría haber llevado el tema a un espacio propio, menos manido. Porque los jugueteos con el Autotune en los coros ya no son ninguna sorpresa». Raúl Guillén.
“Como ‘A Palé’, ‘Juro que’ es más una canción con grandes posibilidades de funcionar como parte de un todo que un pelotazo por su propia cuenta. Su temática tan específica, sobre alguien que esperará por alguien que ha de ingresar en prisión, parece que -ahora sí que sí- está presentando una nueva historia, un disco conceptual como lo fue ‘El mal querer’. No hay nada confirmado sobre qué compondrá el tercer álbum de Rosalía, pero si ‘A Palé’ era un poco ‘De aquí no sales’, ‘Juro que’ es un poco ‘Que no salga la Luna’… por lo que aún nos falta un ‘Malamente’. En concreto esta canción carece de una producción tan imaginativa o algún giro como el que daba el puente “aunque no esté bonita la noche, undivé”». Sebas E. Alonso.
«Uno de los argumentos que más se suele usar para criticar el éxito de Rosalía es que no es la única artista que ha fusionado flamenco con otros estilos y que, por tanto, «no ha inventado nada nuevo», por lo que no merece el reconocimiento que está obteniendo. De manera surrealista a veces es necesario explicar que Niña Pastori o Alba Molina no han sido Rosalía en vidas pasadas ni lo serán nunca porque una persona solo puede nacer una vez y, de momento, la clonación no es una práctica extendida en nuestra sociedad (afortunadamente). Ajena o no a las críticas, Rosalía ha plantado en los mismísimos Grammys una de sus canciones más tradicionales (la palabra «traditional» aparece en los créditos de Spotify), hasta el punto que la melodía de ‘Juro que’ puede llegar a recordar a muchísimas otras cosas, como al ‘Porompompero’ de Manolo Escobar. La clave de ‘Juro que’, en mi opinión, ya ni siquiera es la actualización que hace de los tangos gracias a la co-producción de El Guincho, sino que es una canción, aparte de muy comercial, muy bien construida desde la pasión, al modo en que lo había sido ‘Aunque es de noche’ pero ahora con el uso del autotune y un entramado de voces, jaleos e instrumentación muy bien armado (¡y qué bien suenan las palmas en esta producción!). Sin elemento sorpresa, pero con el elemento clásico que necesitaba Rosalía para presentarse definitivamente ante el público internacional, ‘Juro que’ es otra dignísima adición a su repertorio. Y sin haber inventado absolutamente nada». Jordi Bardají
Una semana más, y ya van unas cuantas (7 en concreto), ‘Tusa’ de Karol G y Nicki Minaj es la canción número 1 en España. Es un misterio qué canción ocupará su lugar en el futuro, pero de momento las escuchas diarias de ‘Me gusta’ de Shakira y Anuel AA y de ‘Morado’ de J Balvin en Spotify son muy inferiores, por lo que la canción que destrone a ‘Tusa’ en nuestro país podría ser una de estas dos, o ‘Dance Monkey’, o ‘Alocao’… u otra que todavía no ha salido.
‘Me gusta’, el single conjunto de Shakira y Anuel AA que samplea con bastante poco «gusto» un popular hit de los años 90, había debutado en el top 21 de la lista de singles española gracias a las escuchas obtenidas en su día de estreno, el jueves 13 de enero; pero con las reproducciones de toda la semana ya contabilizadas, la canción sube directamente del 21 al 2. No se puede negar que la canción está gustando, así que habrá que ver si se convierte en el nuevo ‘RITMO’… o no.
El de ‘Me gusta’ es el movimiento más significativo de esta semana en la lista de singles, que presenta varias entradas, por otro lado, en la parte baja. ‘Pegamos tela’ de Lerica, Omar Montes y Abraham Mateo entra en el número 53, ‘Malibú con piña’ de Funzo & Babyloud en el 59, ‘Godzilla’ de Eminem y Juice WRLD (incluida en el que claramente ha sido el gran éxito discográfico de la semana a nivel global), en el 80 y ‘Etapas raras’ de Fernandocosta en el 99.
Halsey se ha quedado sin el número 1 de ventas en Estados Unidos por culpa del lanzamiento sorpresa de Eminem, que ha alcanzado el número 1 con 279.000 unidades equivalentes y sin edición física aún en el mercado. Si no hubiera sido por Eminem, ‘Manic‘ habría sido número 1 sin ninguna duda, pues ha movido el doble de copias en el mismo tiempo que ‘Rare‘ de Selena Gomez, que la semana anterior sí lograba el top 1 pero con números muy inferiores (239.000 unidades equivalentes de Halsey frente a las 112.000 de Selena).
En Estados Unidos, nuestro «Disco de la Semana» repite los datos de Australia y Canadá, mientras en Reino Unido es top 6, exactamente igual que en España, país que, como sabéis, divide su clasificación en datos de ventas y en streaming. En el primer grupo, Halsey supera a Eminem muy holgadamente, pues ‘Manic’ es top 6 donde ‘Music to Be Murdered By‘ es tan solo top 66 simplemente gracias a las descargas digitales. Pero en la tabla de streaming el dato se invierte: el disco de Eminem es top 3 y el de Halsey top 7 (ninguno ha logrado imponerse a los álbumes más reproducidos de la semana en España, que siguen siendo ‘Prisma’ de Beret y ‘Nibiru’ de Ozuna). En cualquier caso no hay duda que Eminem sigue siendo uno de los reyes absolutos del streaming actual pese a haber debutado hace más de 20 años, y ‘Music to Be Murdered By’, que también es top 1 en Reino Unido, ya es uno de los álbumes clave de 2020 al menos a nivel comercial. Sus datos en todo el mundo son muy superiores a los de Halsey, aunque habrá que ver cómo se mantienen ambos a lo largo de los próximos meses.
Volviendo a España, la lista de ventas deja otras entradas más previsibles centradas en el rock y las reediciones. ‘MMXX’ de Sons of Apolo es top 26, ‘The Burning’ de British Lion top 46, ‘El dorado’ de Marcus King top 54, ‘The Serpent Rings’ de Magnum top 56 y ‘Maxi & Singles Collection’ de Modern Talking top 58. Y en streaming, las únicas entradas en la tabla aparte de las de Eminem y Halsey las firman los concursantes de Operación Triunfo 2020 con las canciones de la gala 1; que entran en el top 9; Taifa Yallah (Dellafuente) con este ‘Causa‘ editado un lunes y que hoy reseñamos, y que es top 16; y finalmente La Zowi con su estupenda última «mixtape», ‘Élite‘, que entra en el top 41.
Que Dellafuente es un artista distinto dentro de la escena del nuevo hip hop español es notorio desde que emergiera para un público más amplio con ‘Azulejos de corales’, hace ya casi un lustro. Pero lo cierto es que pocos en ella como él –diría que ni siquiera los teóricamente más avezados C. Tangana y Yung Beef– han sabido visualizar y anticiparse a su declive como El Chino. Aparte de sus declaraciones, ya ‘Ansia viva‘ era pionero en su apuesta por sonidos latinoamericanos más allá del reggaeton, y supo ver que el «aflamencamiento» de su propuesta era tan interesante como la transversalidad del mal-llamado-trap con otros géneros como el rock o el UK-garage. Pero, la verdad, el movimiento que ejecuta con Taifa Yallah no lo vimos venir.
Tanto su imaginería –esos seis jinetes/ninjas/cowboys– como su teoría alude a que Pablo no es el único actor en este proyecto. «Vamos, barrio» es la traducción literal del árabe de un nombre que alude al espíritu local como lo verdaderamente propio, ajeno a nacionalismos: «En el mundo hay muchos barrios y cada barriada es un reino […] No hay lo uno ni lo trino sino mil mesetas», reza su nota de prensa. Los créditos también lo confirman, si bien no son tan sorprendentes como cabría imaginar. Pues no hay detrás de Taifa Yallah unos Toundra para un Niño de Elche –la referencia de Exquirla no es gratuita, puesto que, como veremos, hay cierta similitud estilística con estos–, sino que son sus más fieles colaboradores los que le acompañan en esta aventura: Antonio Narváez y Moneo son los instrumentistas y co-productores principales de ‘Ep.01- Causa’, el debut de Taifa Yallah. En ese sentido, se intuye que el germen de esta música puede estar en la sesión para VEVO que presentaron a finales de 2018.
Pero aunque ellos lleven el peso principal, hay distintos implicados. Principalmente bajistas –Pepe (sic), Migue Díaz–, pero también un sitar –Pablo Jurado–, saxos –Pablo Torres– y coros –Beatriz Salinas–. Quizá hubiera sido mucho más sonado si hubiera acudido a otros nombres propios de su ciudad más notorios, como Los Planetas o Soleá Morente. De hecho, hubiera sido un bombazo. Sin embargo, se intuye que ha optado por artistas menos populares, de su círculo artístico más cercano, en aras de la coherencia de ese mensaje de pertenencia, de tribu, que envuelve la estética del proyecto. Una estética que evidentemente se nutre de la influencia árabe en Andalucía –como también reivindican últimamente Califato 3/4, con los que en cierto modo conecta este disco–, pero que no busca «mitificar la convivencia de las distintas culturas». «Ninguna se dio nunca en puridad y su fe, si acaso, es la fe del converso, la Santa-Fé», aclara la nota de prensa del disco.
Y, desde luego, no hay búsqueda de pureza en «Causa», sino todo lo contrario: mixtura, encuentro, colisión de distintos lenguajes. Y eso es, no cabe duda, lo más interesante de Taifa Yallah, su ingenio para mezclar rock –que no podría ser otra cosa que andaluz–, metal, rap, flamenco –o quejío, más bien– y no solo salir indemne sino establecer un punto de partida completamente nuevo. Porque, por más que citemos a otros nombres aquí, solo pueden servir para dar leves pistas de lo que nos encontramos en un trabajo tan conciso como sustancioso, cuyos 25 minutos pasan volando y van de menos a más. Lo menos logrado de esta aventurada apuesta es el plano lírico. Chirría un tanto, por ejemplo, el léxico despreciativo del trap en ‘La verdad’ en contraste con la acertada adaptación del hermoso poema ‘Paseo de Los Tristes’ de Javier Egea que conforma ‘Corazón de agua‘, mientras que una buena idea como el misticismo de ‘400 demonios’ parece algo desaprovechada. Es quizá donde Taifa Yallah parece algo más bisoño, si bien los textos de ‘El bosque’ (brutales esos versos que dicen «yo tengo aquí un lugar, donde no llega el dolor, donde el dolor se va, porque lo malo ya rebosa»), ‘El barco’, ‘Yallah‘ y ‘Causa’ resultan más entonados.
Mejora la impresión en lo musical, donde la mixtura de elementos sí cuaja muy bien. Además de ‘Corazón de agua’, ‘El bosque‘ –en la que emergen en el horizonte referentes teóricamente contrapuestos como Extremoduro y Los Chichos– y la sorpresa que depara ‘400 demonios’ –donde converge de una manera más acertada la dicción del hip hop sobre el post-metal de unos Viva Belgrado– destacan en la primera mitad. En la segunda, superada la sorpresa inicial, ‘El barco‘ se impone quizá como la canción más acertada en cuanto a contrastes, contraponiendo el precioso soul de los versos con el brutal metal –doble bombo en ristre y con giro hardcore– de sus estribillos. Mientras que ‘Yallah’ triunfa del todo en esa colisión de rap contemporáneo y rock que dejaba dudas al principio. Solo ‘Causa’ pierde algo de impacto, aquejada de cierto manierismo en sus guitarras, que lo acercan al heavy más ramplón (por momentos remite más a Medina Azahara que a Triana). Pero lo que no se le puede negar a este «episodio 1» de Taifa Yallah –prefijo que parece garantizar que tendrá continuidad– es la valentía, sensibilidad y capacidad de reinventarse que demuestra Dellafuente, invitando a pensar que será uno de los pocos artistas de su escena que logrará perdurar en el tiempo.
Calificación: 7,7/10 Lo mejor: ‘Yallah’, ‘Corazón de agua’, ‘El bosque’, ‘El barco’ Te gustará si te gustan: Exquirla, Califato 3/4, Extremoduro. Escúchalo: en Spotify
Stella Chronopoulou lleva unos años haciéndose un nombre en el pop gracias a canciones de electro-pop y synth-pop tan magnéticas como ‘The Owner’, y tras publicar sus dos primeros trabajos en el sello independiente griego Inner Ear, acaba de debutar internacionalmente con ‘The Break’, su tercer largo, a través de Arbutus Records, el sello canadiense que publicó los dos primeros álbumes de Grimes y que también ha lanzado trabajos de Braids o Sean Nicholas Savage.
Sin ser el suyo el sonido más original y ambicioso del mundo -y no tiene por qué serlo-, Σtella (este es su nombre artístico) sí maneja unos códigos de electro-pop muy elegantes y además es capaz de componer canciones tan orgánicas y adictivas como ‘The Race’, que se conoce desde el pasado verano, pero que vale la pena rescatar. El ritmo trotón y la repetitiva melodía aflautada de ‘The Race’ sirven a una composición misteriosa pero llena de luz, que suena como el contrapunto luminoso de ‘Passionfruit’ de Drake en varios puntos, aunque sea de manera vaga. El resultado desprende una épica controlada que atrapa desde el primer momento.
En ‘The Race’, «stella sigma» parece hablarnos sobre la necesidad de conexión, de amor, de propósito, de encontrar «un lugar» en el mundo. Es un mensaje existencialista, poco concreto pero lo suficientemente evocador como para complementar positivamente el espíritu melancólico, y a la vez eufórico, de esta producción. «Podemos buscar un sueño, que fluya como el río y sientas en tu interior, y que te lleve a lugares a los que nunca has estado», reza el verso final. Y acorde con este mensaje de motivación -y con el título de la canción-, el vídeo de ‘The Race’ es deportivo.
Pensar en Dolly Parton sigue siendo, a pesar del paso de las décadas desde aquel remoto 1973, pensar en ‘Jolene’: junto a ‘9 to 5’ es su canción más escuchada en Spotify y -a diferencia de aquella- la más versionada de lejos, en todo tipo de estilos. A lo largo de las décadas -más allá de las esperables versiones country- la canción ha seducido por igual a siniestros ochenteros (The Sisters of Mercy, Strawberry Switchblade), ambient-houseros de los 90 (One Dove), rockeros de los 2000 (The White Stripes) o artistas de los años 10 con ganas de mostrar otra faceta (la preciosa versión de Miley Cyrus). La vigencia de la canción y de la propia Dolly en los últimos años es evidente en múltiples manifestaciones: por ejemplo en la canción ‘Nothing Breaks Like a Heart’ de Mark Ronson junto a la propia Cyrus (un evidente homenaje a ‘Jolene’ en su arreglo y tono melódico) o en la reciente colaboración de Parton en un tema de EDM junto al dúo sueco Galantis.
Pero la actualidad de Dolly en los últimos tiempos trasciende la propia música. Se refleja en en el mainstream visual (Netflix estrenó en noviembre ‘Heartstrings’, una serie de ficción con episodios basados en canciones de la artista) y también en el underground de los podcasts: el ultrarecomendable ‘Dolly Parton’s America’ es un programa por entregas que nació en la emisora WNYC pero que se ha convertido en uno de los podcast revelación de la temporada. En él, el periodista Jad Abumrad se embarca en una exploración de la cantante, su obra y su imaginario, inspirado en el ambiente que observó en un concierto de Dolly al que asistió en 2018: en mitad del mandato de Trump, con su país metido de lleno en una guerra ideológica entre dos Américas bien distintas, en el público que iba a ver a Dolly parecían convivir con total armonía y respeto familias de claro corte tradicional derechista, viejos amantes del country tradicional, aficionados a música indie, y público LGTBI+. “¿Qué tiene Dolly que puede conseguir lo que no logramos en la calle, que coexistamos con respeto?”… Abumrad intenta responder a esta pregunta en esos nueve capítulos.
Entre ellos, parece perfectamente lógico que un capítulo entero esté dedicado a ‘Jolene’. La canción, además de ser una completa belleza, tiene mucha enjundia a muchos niveles. En el musical, sin duda: por ejemplo, por ese hipnótico riff arpegiado que tocaba la propia Dolly, y que marca un tono de trepidación, de preocupación ansiosa que se mantiene en toda la canción. O por cómo la melodía hace uso de la escala dórica (habitual en la música medieval y géneros antiguos), dotando al tema de un aire cuasirreligioso y como de balada folk antiquísima.
O también, como comenta en el programa la catedrática Nadine Hubbs de la Universidad de Michigan (cuya tesis doctoral se titula ‘Jolene, Género y la homoerótica cotidiana del Country’), por su subversión de un subgénero del country llamado «The Other Woman songs»: canciones dedicadas a la mujer que te robó a tu hombre (o que pretende hacerlo) y que solían estar repletas de insultos y amenazas de violencia física (como ‘Fist City’ de Loretta Lynn, por ejemplo). En ‘Jolene’, Dolly apela a la otra mujer desde la empatía, no amenazando, sino suplicando («por favor no te lleves a mi hombre sólo porque puedes») y subvierte la diatriba de insultos en una sarta de elogios más propios de un soneto renacentista de amor: “Tu belleza no tiene comparación, con bucles de flameante pelirrojo oscuro, con piel de marfil y ojos verde esmeralda / Tu sonrisa es como un soplo de primavera, tu voz es suave como la lluvia de verano”.
En la tesis de 79 páginas que la doctora Hubbs escribió sobre ‘Jolene’ hasta se apunta a ciertos tintes homoeróticos del tema. Su teoría es que la protagonista de la canción se siente de hecho atraída por Jolene. Cuando en el podcast le preguntan a Dolly si es así ella ríe y dice que no, pero más tarde tiene unas bellas palabras en las que repite lo que siempre ha dicho sobre su público LGTBI+: que no tiene más que amor para ellos y que cualquiera puede amar a quien quiera. Que el pecado está en quien juzga.
Podríamos llenar párrafos sobre las maravillosos elementos musicales de ‘Jolene’: las imposibles armonías que Dolly se hace a sí misma, cómo las cuerdas y la guitarra pedal steel se funden en un celestial fondo… hasta el seco y minimalista ritmo, en el que la guitarra parece conducir a la batería y no al revés. Pero seguramente basta con escuchar, cerrar los ojos, y ser hipnotizado por una de las piezas de música más conmovedoras del siglo XX.
‘Jolene’ suena en la entrega nº 350 de Popcasting, el podcast de Jaime Cristóbal, disponible en este enlace.
Tras el experimento dancepop de ‘Stay Together‘, en los estertores del pasado año Kaiser Chiefs reaparecían con ‘Duck‘. Un disco en el que mantenían ese espíritu hedonista y pop, pero recuperando las guitarras y tocando muchos palos distintos, del northern soul al synthpop de tintes 80s, pasando por el clasicismo rock británico a lo de The Kinks. Un trabajo bien recibido por sus seguidores y con temas como ‘Record Collection’ o ‘People Know How to Love One Another’ que a buen seguro serán pasto de baile y celebración en sus conciertos.
Este año, justo cuando se cumplen 20 de sus inicios –por entonces bajo el nombre de Parva–, el grupo de Leeds emprende su gira de presentación, que curiosamente les llevará tanto a tocar en estadios de Reino Unido como a salas tipo La Riviera de Madrid (el próximo 5 de febrero) o Razzmatazz de Barcelona (al día siguiente, 6 de febrero) –entradas disponibles aquí–. Sobre esa poco frecuente circunstancia y algunas cuestiones sobre sus últimos discos y su carrera hemos podido hablar con el bajista del grupo, Simon Rix.
Entiendo ‘Duck’ como un disco que es a la vez clásico y contemporáneo. ¿Diríais que esa es una buena definición para lo que son Kaiser Chiefs en estos momentos?
Creo que es estupenda. Nuestra ambición para el álbum tras el experimento de ‘Stay Together’ era encontrar la forma de hacer un disco que tuviera el ADN de Kaiser Chiefs, pero sin sonar retro. Creo que hemos empezado a entender quiénes somos (como banda). Lo que hacemos, aunque siempre queremos seguir aprendiendo, seguir cambiando. Simplemente perseguir nuestros límites, quizá.
Hay también un claro espíritu pop en él. ¿Es algo con lo que os sintáis más cómodos ahora, en contraste con vuestros inicios, en los que sonabais más crudos?
Pienso que cuando tocamos en directo ahí sigue estando esa misma fuerza. En el álbum hay, definitivamente, la presión de producir canciones que puedan sonar en la radio. La atmósfera en torno a la música de guitarras es completamente diferente (ahora) a cómo era cuando aparecimos, cuando los grupos de guitarras dominaban por completo las listas de éxitos. Así que pienso que el espíritu pop es parte de ese sonido contemporáneo que tú mismo mencionabas antes. Y continuará evolucionando según pase el tiempo. Aparte de eso, hay diferentes personas (implicadas) que llevan al grupo hacia direcciones diferentes. Por ejemplo ‘Golden Oldies’, que es mucho más una canción grupal, suena totalmente distinta a ‘The Only Ones’, que creo que es el enlace entre este álbum y el pop total del anterior.
«No creo que haya (en ‘Duck’) nada enloquecidamente alejado de Kaiser Chiefs. Simplemente se retuerce en todas direcciones»
‘Duck’ es también un disco bastante diverso en cuanto a estilos, con sonidos northern soul pero también synthpop ochentero y más cosas. ¿Hay alguna canción en el álbum que te haga pensar «nunca habríamos hecho algo así hace 10 años»?
No creo que haya nada enloquecidamente alejado de Kaiser Chiefs. Simplemente se retuerce en todas direcciones. Creo que lo de los sintes a saco de ‘Record Collection’ es algo muy diferente, y obviamente los metales a lo grande de ‘People Know’ y ‘Wait’ son diferentes también. ‘Employment’ tenía algunos vientos, pero eran más sutiles.
En todo caso, vuestro álbum anterior, supuso quizá un giro más sorprendente en vuestro sonido, con más arreglos de electrónica y música dance que nunca antes en vuestra carrera. ¿Por qué ya no encontramos este disco en plataformas de streaming? ¿Hasta tal punto fue decepcionante para vosotros?
No tengo ni idea de por qué no puede encontrarse ya. Estamos teniendo problemas con cosas así, que dejan de estar online. No es para nada cosa nuestra. Más bien que en alguna oficina en alguna parte no están haciendo su trabajo bien. Gracias por avisarme. (Nde: Días después de la entrevista, el disco sigue sin estar disponible, al menos en España.)
Volviendo a ‘Duck’… ¿Hay alguna canción de la que os sintáis particulamente orgullosos?
Mi canción favorita es ‘Wait’. Me encanta porque es muy simple pero hay un montón de cosas interesantes sucediendo al mismo tiempo. También me encanta ‘Kurt vs Frasier (The Battle for Seattle)’ por la forma en la que la escribimos, que fue única. Y por último siempre pienso que ‘People Know How To Love One Another’ es un mensaje que todo el mundo debería guardar en el fondo de su mente.
«Siempre hemos tratado de enfocarnos en lo que viene después, y no mirar mucho atrás»
Es fácil adivinar que ‘Record Collection’ y ‘People Know How To Love One Another’ son ya favoritas de vuestros fans. ¿Pero qué canción del disco os ha sorprendido más en cuanto a la respuesta del público? Quiero decir, una que sepáis que va a estar en vuestros setlists durante muchos años.
‘Target Market’. Creíamos que era una gran canción cuando la escribimos y, de algún modo, pienso que es clásicamente Kaiser Chiefs. Pero nunca hubiera pensado que sería una favorita en los directos, por su rollo más dulce. Pero como tuvo una fantástica reacción cuando se publicó el año pasado, quiero tocarla en la nueva gira.
Si no me equivoco, este año se cumplen 20 desde que iniciasteis el grupo, por entonces con el nombre de Parva. ¿Tenéis idea de celebrarlo de alguna manera?
Sinceramente, la verdad es que no. Siempre hemos tratado de enfocarnos en lo que viene después, y no mirar mucho atrás. Vamos a incluir una vieja canción de Parva en un recopilatorio de vinilo para un concierto que vamos a dar para Amnistía Internacional en abril, pero solo porque nos parecía divertido: la mayoría son grupos nuevos, así que estamos ahí como una nueva banda también. (Risas) Nunca sabes, en todo caso, quizá celebraremos los 40 años.
«Vamos a tocar en el O2 de Londres (…) y casi al día siguiente en una sala de París para 600 personas. Y sé que ambos conciertos serán fantásticos, a su manera»
Vais a venir a España a un par de festivales ya confirmados (FIB y Sonorama), pero también vendréis a recintos más pequeños en Madrid y Barcelona. ¿No es raro tocar en esos sitios para un grupo que en Reino Unido acostumbra a hacerlo en estadios? ¿O sigue siendo excitante?
Es perfecto. Justo hoy decía que vamos a tocar en el O2 de Londres, que es el recinto más grande de la gira, y casi al día siguiente en una sala de París para 600 personas. Y sé que ambos conciertos serán fantásticos, a su manera. Es una de las cosas buenas de tocar con Kaiser Chiefs, aún actuamos al nivel de pequeñas salas. Nos encanta tocar en España. Lo hemos hecho un montón a lo largo de los años. Tanto los públicos grandes como los pequeños han sido siempre estupendos y esperamos que vuelva a serlo dentro de unos días.
Y, 20 años después de comenzar, ¿Cómo veis la escena rock en el mundo? Quiero decir, es obvio que el hip hop, R&B y los sonidos latinos dominan el pop en muchos aspectos. Pero, aunque hemos leído y oído que el rock estaba muriendo, aquí estáis, con un montón de grupos, manteniendo el interés de la gente… ¿Por qué creéis que el rock and roll sigue siendo relevante?
Las tendencias siempre han ido cambiando. Pero creo que el hecho de que los grupos sigan tocando y vendiendo montones de entradas, aunque no sean número 1 en las listas de pop, prueba que hay aún una demanda enorme de música de guitarras. Y que siempre lo habrá. Creo que hay algo en su energía que es diferente al de otros géneros. Y siempre sigue evolucionando con nuevos e interesantes artistas surgiendo cada año.
Cierto. De hecho, es significativo que sigan apareciendo montones de grupos jóvenes cada día, como últimamente IDLES, black midi, Fontaines DC, etcetera. ¿Os resulta inspirador, de alguna manera?
Disfruto escuchando todos los grupos nuevos. Hubo un momento en el que no parecía que hubiera tanta nueva y buena música de guitarras surgiendo. Alguna, pero no mucha. Pero en este momento parece que vuelven a aparecer unas cuantas bandas así cada año.