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Hamilton Leithauser presenta su «versión coronavirus» de ‘The greatest’ de Lana Del Rey

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Hamilton Leithauser, que acaba de publicar su segundo disco en solitario, ha versionado ‘The greatest‘ de Lana Del Rey en la radio. Se trata de la mejor canción de 2019 para la redacción de JENESAISPOP. La elección está muy bien traída no solo por la calidad de la canción sino porque esta contenía un mensaje apocalíptico que parece muy apto en días de pandemia. En concreto hablaba de los incendios de California y de la simpatía de Kanye West por Trump y referenciaba ‘Life on Mars’ de David Bowie para expresar indirectamente el mensaje último de que el fin del mundo puede haber llegado.

En 2020, la pandemia ha sumido al mundo en un escenario no apocalíptico, pero sí bastante distópico según donde mires. Así que cualquier artista que va a versionar ‘The greatest’ de Lana Del Rey lo tiene a huevo para hacerlo con referencias al coronavirus. Así, además de transformarla en una canción country, Leithauser canta en ella cosas como: «la cultura es una pasada y yo me lo he pasado bomba, si esto es todo, yo me largo, lo que más echo de menos es no hacer nada, supongo que este virus nos va a pillar a todos».

El ex-integrante de The Walkmen es incluso más explícito en otro de los versos: «todos mis conciertos han sido pospuestos, todos mis amigos están haciendo directos en mi teléfono, toda mi tarifa de datos está a punto de agotarse», canta antes de introducir la capa política de rigor: «papá (Mike) Pence dice que estarás bien, ya no hay colegio, las semanas se han esfumado». Una pequeña curiosidad.

Jónsi de Sigur Rós se suma al sonido PC Music pero lo lleva a su terreno en ‘Exhale’

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Jónsi, cantante de Sigur Rós, vuelve con su primer single en solitario en más de una década. ‘Exhale’ no tiene nada que ver con el éxito de Whitney Houston… ni tampoco demasiado que ver con el sonido que caracteriza a su productor, el británico A.G. Cook, miembro del colectivo de productores PC Music y mano derecha de Charli XCX en sus últimos pasos artísticos, también en su inminente nuevo disco.

Porque no, el regreso de Jónsi no supone una transformación radical respecto a los últimos trabajos de Sigur Rós ni tampoco respecto a los trabajos de música ambiental que el cantante islandés ha publicado junto a su pareja, Alex Sommers, el último de los cuales data del año pasado. Jónsi no se ha hecho un Charli XCX ni un Carly Rae Jepsen… ni siquiera un «Jónsi» (su debut era bastante pop) y lo que presenta en ‘Exhale’ es un tema ambiental, tenebroso y fragmentado que se desarrolla pacientemente mediante sonidos misteriosos y gorgoritos, y en el que solo al final se percibe la mano de PC Music gracias a la entrada de una base rítmica que lleva el tema a su cumbre emocional.

No hay más detalles sobre el próximo álbum en solitario de Jónsi, pero el cantante ha sido noticia recientemente por haber superado el COVID-19.

Lido Pimienta / Miss Colombia

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Recibir el Polaris Music Prize (el equivalente al Mercury canadiense, imponiéndose a Leonard Cohen y Feist, nada menos) en 2017 por ‘La Papessa’, convirtiéndose el primer disco de habla hispana en lograrlo en su historia, supuso un vuelco en la carrera de Lido Pimienta. No cabe duda de que la colombiana de nacimiento habría logrado, tras años de esfuerzos en el ámbito independiente (recordemos que comenzó colaborando con los mexicanos Capullo o la propia Javiera Mena), que su talento sobresaliera igualmente en algún otro momento. Pero ese empujón ha afianzado su propuesta artística, dedicada a crear música contemporánea y pop partiendo de la tradición de su país natal: aunque es ciudadana canadiense, nació en Barranquilla (como Shakira) en una familia mestiza descendiente de indígenas, de la etnia afro-colombiana Wayuu.

Explica Lido que el concepto en torno a este álbum y su título surgió cuando, en la final de Miss Universo de 2015, el presentador Steve Harvey entregó la banda de ganadora a la representante del país sudamericano por error, arrebatándosela después para colocársela a la auténtica ganadora, la representante de Filipinas. La ola de odio racial que aquello despertó en su país llevó a pensar a Pimienta en todo lo que le distanciaba de sus compatriotas. Si no se identificaba con esa oleada de odio, ¿seguía siendo realmente colombiana? Eso la llevó a reflexionar sobre su doble condición de expatriada, y a establecer un diálogo consigo misma, sobre cómo, pese a amar Colombia, su cultura y su folclore, dándole además difusión en el hemisferio norte, se sentía mucho más identificada con los valores morales de su nuevo país. Rechaza el racismo –que ella mismo, con sangre indígena y africana, había experimentado–, la violencia indiscriminada y como modo de vida, el sexismo, la LGTBI-fobia y la desafección de la clase política colombiana para con los más desfavorecidos –que el año pasado generó numerosas protestas–… y aun así, está visceralmente unida a él.

Plasmada en la contradicción de esa “miss queer” con la pose de una virgen –en entrevistas evoca cómo, al hacer la comunión como católica, se le impuso también, junto con su traje y su “alma cristiana”, el blanqueamiento racial– que ocupa su portada, ‘Miss Colombia’ parece ser una carta de amor/desamor a su país natal también en lo musical. Algo que se refleja en unas letras con tanta nostalgia como amargura –sin renunciar a la sensualidad y el cariño–, que pueden ser leídas como los reproches hacia un amante que no la trató con el debido respeto (e incluso la maltrató, como hace pensar ‘Eso que tú haces’) y por eso quedó atrás. Pero hay una evidente doble lectura en cada una de ellas, que ya explicitó al presentar ‘No pude’ –“No pude verte / no pude darte más / Aún no quiero verte ahora / no te quiero más”, llega a cantar– y que subyace en versos como “Y aunque fui tal vez / un poco ignorante / fui muy lista / y es para no volver” (‘Para transcribir’) o “Si tú a mí nunca me querías / ¿yo por qué tengo darte perlas?” (‘Te quería’).

Pero, contra esa amargura, su amor por Colombia se hace evidente en su música, mucho más orgánica y cálida que la de ‘La Papessa’, integrando y dando protagonismo a ritmos caribeños originarios del país, como la cumbia, el porro o el bullerengue, y sonoridades propias de esa tradición. En eso es fundamental señalar que Lido compuso las canciones en un primer momento con arreglos de viento y percusión y las grabó en la zona del Palenque colombiano con músicos locales, para más tarde añadir la pátina electrónica con su socio musical Matt Smith, Prince Nifty–. En ese plano, ‘Miss Colombia’ es un fabuloso disco de neo-folk latinoamericano, situándose a la cabeza de un movimiento en el que participan también artistas como Nicola Cruz, Rita Indiana, Chancha Vía Circuito o iLe. El equilibrio y la naturalidad que alcanzan singles como ‘Eso que tú haces’, ‘Nada’ –su dueto con su compatriota Li Saumet, de Bomba Estéreo–, la bailable desde la tradición ’Te quería’ (con guiño al hit reggatonero ‘Te boté’ incluido), la más electrónica (mal que le pese, evocando a Björk) ‘No pude’, sin renunciar a cautivar con cierta euforia, muestran la fantástica madurez del proyecto de Lido Pimienta.

Y si hay un gesto que salda deudas con su patria es en el giro de ‘Miss Colombia’ tras la transicional (y menor) ‘Coming Thru’: da voz, literal y virtualmente, al Sexteto Tabalá de la histórica población de San Basilio del Palenque, un colectivo artístico con casi un siglo de historia que amalgama y transmite la tradición musical afro-colombiana. Un colectivo en el que Lido dio sus primeros pasos como cantante (antes se dedicaba a la danza, en el Grupo Kumbé, al que también ha reclutado para el clip de ‘Eso que tú haces’) y aprendió lo que sabe de folclore. Con ellos grabó en directo la hipnótica y tribal ‘Quiero que me salves’, a la que sucede otro canto folclórico, una ‘Pelo cucu’ que reivindica, no sin humor, su cabello rizado como símbolo de orgullo racial. Aunque es un lapso emotivo y enriquecedor, ese paréntesis perjudica un tanto el ritmo de la secuencia, si bien, con mucho ingenio, Pimienta se reserva en la manga la atractiva pseudo-champeta de ‘Resisto y ya’ (con una letra que viene a decir a los que le exigen gestos políticos que su mera existencia como mujer, queer y de una etnia minoritaria ya es bastante resistencia), que eleva el tono de un gran álbum que la confirma como una figura, ya a nivel internacional.

Califcación: 7,7/10
Lo mejor: ‘Te quería’, ‘Eso que tú haces’, ‘Nada’, ‘Resisto y ya’, ‘No pude’
Te gustará si te gusta: Nicola Cruz, Bomba Estéreo, Rita Indiana
Youtube: vídeo de ‘Nada’

5 recomendaciones para celebrar el Día del Libro 2020

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La singular autobiografía inconclusa de Lucia Berlin, un original retrato de una banda de rock, el misterioso crimen de Rambal, un thriller histórico superventas y la edición aniversario de una de las mejores novelas españolas de la historia. Cinco recomendaciones para celebrar este atípico Día del Libro.

Bienvenida a casa (Lucia Berlin)

Lucia Berlin va a ser “chica Almodóvar”. Como ya apuntamos cuando hablamos de los libros que aparecían en ‘Dolor y gloria’, el director va a adaptar en su próxima película cinco de los relatos que componen el volumen ‘Manual para mujeres de la limpieza’. Pero si los cuentos de Berlin son fascinantes (en 2018 se publicó el segundo volumen, ‘Una noche en el paraíso’), no lo es menos su biografía. ‘Bienvenida a casa’ (Alfaguara) es una recopilación de cartas, fotografías y textos autobiográficos en los que estuvo trabajando la escritora antes de su muerte en 2004. Tras un prólogo de Jeff Berlin, uno de sus cuatro hijos, la novelista narra su vida desde 1936, año en que nació en Alaska, hasta 1966, cuando vivía en el sur de México. Treinta años de agitada existencia, llena de mudanzas, trabajos precarios, matrimonios fracasados y lucha contra el alcoholismo y la escoliosis. Unas experiencias que luego reflejará en sus relatos. Unos cuentos escritos, como explica su hijo, “en la mesa de la cocina con un vaso de bourbon en la mano”. 8,5. Encárgalo en Amazon para después del confinamiento o en tu librería de barrio favorita.

Todos quieren a Daisy Jones (Taylor Jenkins Reid)

El argumento de la exitosa novela de Taylor Jenkins Reid da más pereza que un famoso dando ánimos sobre el coronavirus en Instagram (menos si es Paulina Rubio, claro). ‘Todos quieren a Daisy Jones’ (Blackie Books) narra el ascenso y caída de una ficticia banda de rock -Daisy Jones & The Six, inspirada en Fleetwood Mac– durante los años setenta en Los Angeles. Nada nuevo: otra historia de sexo, drogas y rock & roll. La diferencia estriba en cómo está contada esa historia. La autora utiliza una estructura de (falso) reportaje periodístico. Imita con mucha habilidad la biografía oral, compuesta por testimonios diversos, muchas veces contradictorios, muy utilizada en el ámbito de la no ficción anglosajona. El resultado de esta afortunada decisión estilística (hasta incluye las letras de las canciones al final) es una novela tremendamente amena, que se lee como si estuvieras viendo un documental sobre rock. Como era de esperar, su adaptación ya está en marcha: una serie financiada por Amazon, producida por Reese Witherspoon y protagonizada por Riley Keough, la nieta de Elvis Presley. 7. Web de Blackie Books (entrega al fin del confinamiento).

La tinta del calamar. Tragedia y mito de Rambal (Miguel Barrero)

Rambal está de actualidad. El popular transformista gijonés, asesinado a puñaladas en 1976 (un crimen aún no resuelto), ha sido protagonista de dos recientes (y estupendas) canciones: ‘Gijón’, de Pablo und Destruktion, y ‘Rambalín’, de Rodrigo Cuevas. El completo ensayo ‘La tinta del calamar. Tragedia y mito de Rambal’ (Trea) explica muy bien quién fue este icono de Cimadevilla, el antiguo barrio pesquero y cabaretero de Xixón. Como dice su título, el libro trata sobre los aspectos trágicos de la existencia de Alberto Alonso Blanco “Rambal”: su difícil vida en la España franquista condicionada por su abierta homosexualidad, su misterioso asesinato, la fracasada investigación policial, las teorías que circulan sobre el crimen… Y también sobre su mito, acerca de la pervivencia de su figura en la memoria colectiva del barrio y de cómo su desaparición se ha convertido también en un símbolo de su transformación, de su gentrificación. 8.

1793 (Niklas Natt Och Dag)

El debut literario del aristócrata Niklas Natt Och Dag está ambientado precisamente en el año en que cortaron la cabeza a Luis XVI. Los ecos de la revolución francesa llegan hasta la hedionda Estocolmo, donde en las pútridas aguas que la rodean aparecerá flotando un cadáver al que le faltan los ojos, dientes, lengua y extremidades. Este es el punto de partida del último fenómeno de la novela negra nórdica. ‘1793’ (Salamandra) es un thriller histórico que ha sido comparado con ‘El nombre de la rosa’ y ‘El perfume’. La primera referencia le queda demasiado grande, pero la segunda sí es más adecuada. Natt Och Dag pone especial énfasis en la reconstrucción histórica del Estocolmo de 1793 (incluye un mapa de la época), y en la creación de una atmósfera oscura y malsana, llena de pobreza, corrupción moral y poblada por seres alcoholizados y enfermos. Entre ellos la pareja protagonista, unos nuevos Holmes/Watson formados por un investigador tuberculoso, y un veterano de guerra mutilado y borracho. A partir de ese encuentro comenzará una investigación que se verá perturbada por múltiples incidentes y dos sorprendentes subtramas. El autor sueco no ha revolucionado el género, pero sí lo ha revivido de forma muy eficaz y gozosa. La segunda parte, ‘1794’, llegará el año que viene. 7,5. Versión Kindle.

Nada (Carmen Laforet)

No hacen falta muchas excusas para (re)leer el deslumbrante debut de Carmen Laforet. Pero si alguien las necesita, aquí van dos: se ha publicado una nueva edición (Destino) coincidiendo con el 75 aniversario del Premio Nadal -que ganó la autora de forma inesperada-, y se está preparando una adaptación en forma de miniserie que va a dirigir Paula Ortiz (‘La novia’, ‘De tu ventana a la mía’). ‘Nada’ es una novela única de la España franquista de posguerra. Un extraordinario relato autobiográfico y existencialista, lleno de segundas y terceras lecturas (su pulsión lésbica y denuncia de la violencia de género asoman ahora más que nunca), que encumbró a su autora con solo 23 años y la paralizó para siempre. Laforet, insegura y depresiva, apenas volvió a escribir. Se casó, tuvo cinco hijos, se divorció, y buscó en la religión, el tarot y las anfetaminas el consuelo que no encontraba en su vida diaria. Además, ‘Nada’ es una de esas novelas que invita a hacer turismo literario, a visitar las calles de Barcelona que recorrió el personaje de Andrea cuando salía del tétrico y ya mítico piso familiar de la calle Aribau. 9,5. Versión Kindle, por 3,32 euros.

Marianne Faithfull, dada de alta, agradece a los sanitarios públicos «salvarle la vida»

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Marianne Faithfull ha sido finalmente dada de alta después de haber pasado hasta 22 días hospitalizada en Londres tras haber dado positivo por coronavirus. La cantante descansa ya en su hogar. El comunicado indica que «Marianne os agradece todos vuestros amables mensajes de preocupación, lo que ha significado muchísimo a través de estos momentos tan difíciles para muchos. También está muy agradecida al Servicio Nacional de Salud (NHS), que la ha cuidado y, sin ninguna duda, le han salvado la vida».

El día 1 de abril trascendía que Marianne Faithfull estaba ingresada en Londres aquejada de Covid-19. Su manager François Ravard aseguraba escuetamente a una agencia de noticias que Faithfull, que en diciembre cumplía 73 años, estaba «bien» y respondiendo al tratamiento, mientras que una amiga íntima de la artista, Penny Arcade, daba más explicaciones sobre su situación en su página de Facebook. Arcade explicaba que probablemente una de las personas que la asisten la contagió. También reproducía unas palabras que recibió de su marido, John Dunbar: «Está bastante bien. Pero apenas puede hablar ni recibe visitas». Arcade apostillaba que Faithfull ha sobrevivido a tantas cosas que, «que fuera abatida por un virus sería una tragedia».

Otra artista célebre que explicaba que había sido diagnosticada con Covid-19 en las mismas fechas era P!nk. La autora e intérprete de ‘What About Us’ indicó en las redes sociales que ella y su hijo se sometieron a un test de diagnóstico dos semanas atrás, y que dio positivo. También que días atrás se volvieron a someter ambos al mismo test y que, en ese caso, dieron negativo, indicando que habían superado la enfermedad. Esto ha servido a la artista estadounidense para acusar a la administración de Donald Trump de cometer un error al no permitir el acceso masivo a los tests de detección. Y, de paso, hacía un alegato en favor de los profesionales de salud, haciendo una donación de medio millón de dólares al hospital de Philadelphia en el que su propia madre trabajó durante casi 20 años. También ha hecho una donación de otro medio millón a un fondo municipal de Los Ángeles dedicado a combatir el coronavirus.

Kelly Lee Owens prueba por qué «de noche» siempre es mejor

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Lo nuevo de Kelly Lee Owens está en esa lista de discos que nos aguardan a la vuelta de la cuarentena, aunque este se va a hacer de rogar un poco: ‘Inner Song’ no se publicará hasta el próximo día 28 de agosto. Foto: Kim Hiorthøy.

Si en semanas pasadas la artista autora de ‘Bird’ y ‘Lucy’ nos dejaba oír su tema ‘Melt!’, en este caso se decanta por un «banger» mucho más accesible que recibe el nombre de ‘Night’. Y es «accesible» y se llama «noche» porque ambos conceptos están presentes en la propia descripción que ha hecho sobre la producción la misma artista, según informa su distribuidora en España, Everlasting.

Dice Kelly Lee Owens: «Esta canción va sobre cómo las sensaciones y las percepciones nos resultan más accesibles de noche: cómo los velos son más finos de alguna manera y cómo somos más capaces de conectar nuestro corazón a nuestros verdaderos deseos». Además, indica que quería compartir esta pista como regalo por los tiempos locos en que nos ha tocado vivir (en referencia a la covid-19), como «parte de su corazón».

En este contexto su exquisita producción habitual cuenta con su registro vocal más angelical (casi dream pop) repitiendo sobre una base tecno «sienta tan bien estar sola»… solo para que la apostilla final («contigo») dote de un nuevo sentido a toda la composición.

Lo mejor del mes:

«Solo sobreviven quienes permanecen en sus casas»: cómics que parecían hablar de esta pandemia

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‘El Eternauta’, por H.G. Oesterheld y Francisco Solano López

Un fenómeno silencioso e invisible, el mismo que nos tiene recluidos estas semanas, barre la ciudad de Buenos Aires. No deja de nevar, los transeúntes caen fulminados al suelo y los accidentes de coche no dejan de sucederse. Solo sobreviven los habitantes que permanecen en sus casas. Este escenario tan reconocible hoy, ya fue creado a finales de los años 50 en la cabeza de Oesterheld como guionista y con las manos de Solano como dibujante. A pesar del paso de las décadas, sigue siendo uno de los relatos de ciencia ficción más apasionantes del género, alimentado por lo imperecedero que es el miedo a lo desconocido: Netflix prepara una serie sobre ‘El Eternauta’.

Publicado por entregas entre 1957 y 1959 -de ahí su uso de la repetición en algunas partes-, ‘El Eternauta’ ha sido reeditado en numerosas ocasiones, siendo la más sonada por su repercusión en Estados Unidos la de su 50º aniversario. El tono de producción cinematográfica incluye una ardua dialéctica entre sus protagonistas para llegar a acuerdos y tomar en grupo las decisiones que afectan al colectivo. La raza humana tiene que unirse, dejando patente que la política tiene que quedar fuera, y que ha de ser el sentido común o la ciencia, dependiendo del emplazamiento, lo que ha de tomar el relevo. Oesterheld desapareció en Argentina en 1977, siendo ejecutado en 1978 por los militares. En este libro aparecen algunas de sus agudas observaciones.

‘Un adiós especial’, por Joyce Farmer

Quien más, quien menos tiene unos abuelos o unos padres aislados en su domicilio o, para mayor incertidumbre, en una residencia. ‘Un adiós especial’, de la norteamericana Joyce Farmer, muestra los pormenores diarios de un matrimonio de ancianos. Una etapa de dependencia y pérdida de facultades que se agrava por el alejamiento del resto del mundo en primer término, para después acentuarse el de la propia familia.

Farmer retrata esa cuenta atrás con la precisión del tic-tac de un reloj, conmovedora en las tareas del día a día pero feroz en episodios como el de los disturbios de abril de 1992 en Los Ángeles. Entonces, la absolución de cuatro agentes de la policía tras propinar una paliza a un taxista negro supuso el confinamiento de su población durante una semana, con cortes de luz y teléfono por la oleada de incendios durante las protestas. Un silencio informativo tanto de la familia como de las revueltas que se suceden en la calle, que poco o nada tiene que ver con el desconcierto de estos meses de 2020.

Pero no todo son tristezas. El humor, la conexión interior de la pareja, la resistencia a la adversidad unidos complementando uno las deficiencias del otro, la complicidad ante lo inesperado y la ocultación de sucesos para no preocupar producen un torrente de sensaciones más curativas que la explosión de consejos y memes que recibimos en nuestro móvil desde que estamos en esta crisis del coronavirus. 

‘La Casa’, por Daniel Torres

Hace cinco años Daniel Torres coincidía en título con una obra de Paco Roca, y aunque ambos fueron habituales en las listas de lo mejor de 2015, Roca arrambló con el Premio Nacional al Mejor Cómic del Año y arrasó entre el público. En verdad, solo comparten el nombre de un espacio vital que se ha convertido esta primavera, sin nadie esperarlo, en un lugar de reconciliación con nuestro tiempo. El trabajo de Torres excava, en sentido literal aunque sin extenderse cual tratado de arquitectura, en esa propiedad privada que nos cuesta tanto mantener desde el Neolítico.

Estructurado en 26 capítulos, compagina ilustración, la labor enciclopédica y el cómic con un manto costumbrista para todos los públicos, siendo sus protagonistas personas anónimas que se funden generación tras generación. Abarcando de manera cronológica períodos que van desde la Edad de Hierro, la Antigua Grecia y Roma, La Edad Media, el Renacimiento, la Revolución Industrial, los rascacielos y la casa del siglo XXI, entre otros, con recursos que cambian en cada etapa de estilo gráfico, ‘La Casa’ hace de su autor otro con identidad en sus casi 600 páginas, con un formato que no escatima en esfuerzos. Aun administrado en pequeñas dosis, faltarán días de encierro para el disfrute de este trabajo de investigación.

Adiós a El Príncipe Gitano, un modernizador del flamenco y la copla más allá de su anecdótica versión de ‘In The Ghetto’

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Según ha confirmado su hija Lola Calderón a Europa Press, ha fallecido Enrique Vargas Calderón, más conocido como El Príncipe Gitano. Tenía 88 años y ha perecido en la residencia donde pasaba sus últimos años, aquejado de coronavirus. Era hermano de la famosa bailaora Dolores Vargas «La Terremoto» –que fallecía algo menos de 4 años atrás–, a la que impulsó en su carrera y acompañó al cante durante años con su alias musical –que le pusieron en su Valencia natal porque era rubio y de ojos verdes, y su madre le llevaba hecho un pincel solo porque sí–. Se hizo especialmente popular a su lado en los años 60 y 70, gracias sobre todo a la célebre rumba ‘Obí obá, cada día te quiero más’ –popularizada internacionalmente por los Gipsy Kings, años después–. Y tuvo un algo mezquino revival a mediados de los 90, ¿gracias? a su versión de ‘In The Ghetto’ de Elvis Presley, que le convirtió en un hazmerreír para las nuevas generaciones. Pero ese sería un bagaje injusto con la carrera de El Príncipe Gitano.

Siendo apenas un adolescente, comenzó a hacer sus primeras actuaciones en el mismo teatro que nada menos que Lola Flores, en los primeros años 50. Y de hecho, pronto fue protagonista de su propio espectáculo de copla y flamenco, que llevó por varios países e incluía en su elenco a unos por entonces solo prometedores Carmen Sevilla, Manolo Escobar y Rocío Jurado, nada menos. Pero estos tuvieron más suerte y vista que su por entonces patrón: él fue el primero en cantar ‘El porompompero’ y ‘Tengo miedo’, pero decidió cedérselas a sus colegas… que luego las convertirían en éxitos descomunales. Su compañía fue también el trampolín de su hermana, donde estrenó su mítico ‘Achilipú’.

Vargas fue un visionario que atinó a modernizar el flamenco y la copla y acercarla a públicos jóvenes, como muestra su adaptación psico-funk de la misma ‘Tengo miedo’, las fusiones rumberas de grandes canciones latinamericanas como ‘Los ejes de mi carreta’ o ‘Cartagenera’ y, también, otras versiones de temas anglosajones –menos esperpénticos– como ‘Delilah’ de Tom Jones u ‘Ob-La-Di, Ob-La-Da’ de The Beatles. Por supuesto tuvo sus años de estrella cinematográfica, como todo cantante de la época que se precie. Pero, como una constante en su carrera, tampoco le fue especialmente bien como actor. Esa especie de malditismo fue casi una constante en su carrera, como cuando estuvo a punto de ir a Eurovisión en 1974 con su hermana y ‘Macarrones’. Al final fue Peret. Pero indudablemente, y pese a careciera de la fortuna indispensable (se dice también que de más cabeza y más voz), sin duda El Príncipe Gitano tiene un espacio significativo en la música popular española.







Fiona Apple / Tidal

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Un buen día un joven llamado Tyson está en la cama de su colegio mayor enrollándose con una chica cuando de repente su ex novia Fiona Apple aparece en un vídeo en la tele, como «mirándole a los ojos». La joven, de 19 años, había hecho un disco en parte sobre él. Tyson se reconocería en varios apuntes de las letras, identificando en ‘Sleep to Dream’ más o menos lo que ella le había dicho en su última conversación. Después, ambos volverían a tratar amistosamente, como amistoso fue el encuentro entre Fiona y la chica por la que este muchacho se alejó de ella. Es una de las primeras historias atípicas de una artista que sería famosa por su atipicidad.

Corre el año 1996. Artistas como PJ Harvey y Björk acaban de publicar obras maestras como ‘To Bring You My Love’ y ‘Post’, Tori Amos ronda niveles multiplatino con ‘Little Earthquakes’ y ‘Under the Pink’ y Alanis no para de vender millones de copias al mes (sic) con ‘Jagged Little Pill’. Van a salir cantantes femeninas de debajo de las piedras, de Anouk a Meredith Brooks, y Fiona Apple es descrita oficiosamente «como la respuesta de Sony al éxito de Morissette». La propia Fiona, en un amplio perfil realizado por Rolling Stone en 1998, un mes antes de hacerse con su primer y único Grammy hasta la fecha por ‘Criminal’ en la subcategoría de Rock, lo reconoce: «Alanis abrió el camino, yo llegué a la oficina y dijeron: «¿chica? ¿joven? ¿autora?: firma aquí».

Aparte de por su tendencia a los títulos de disco imposibles de recordar que ambas desarrollarían a lo largo de sus carreras, Alanis y Fiona se parecen como un huevo a una castaña. Apple ha estudiado piano desde pequeña, sus grandes ídolos proceden del jazz como es el caso de Ella Fitzgerald -que fallece un mes antes de que salga este álbum- y en ‘Tidal’ no hay rastro ni de las extrañas cajas de ritmos con que se decidió producir ‘Jagged Little Pill’, ni guitarras eléctricas fieras aportadas por un Jane’s Addiction, ni bajos de un Flea de Red Hot Chili Peppers. Puede haber algo de la misma rabia, pero la contención predomina sobre la palabrota y el azote. A día de hoy hasta extraña que ‘Tidal’ termine convertido en un éxito comercial en América y sea el mayor logro en las listas de Fiona: las canciones carecen de inmediatez, algunos singles se extienden hasta los casi 6 minutos requiriendo de «radio edits», y para muestra el minuto final de ‘Criminal’, una canción inquietante sin prisa alguna por acabar. El álbum jamás se pasará ni a saludar por las listas británicas y muchos menos por las españolas.

‘Criminal’ será por mérito propio el gran clásico de la carrera de Apple, llamativo desde la primera línea «he sido una chica mala», tratando un tema espinoso como el uso de la sexualidad femenina -tan sobre la mesa en la era de las riot-grrrls- y acompañado de un vídeo de Mark Romanek más polémico todavía por mostrar a la cantante en paños menores en «honor» a la canción. Conflictiva y ambigua, décadas después consentirá una nueva lectura cuando sus beneficios sean donados a la causa de los refugiados. Otros «criminales» necesitados de una «buena defensa».

Es recurrente meter a Fiona Apple en el saco de otras cantantes de rock femenino y es verdad que en los 90 hay más autoras que escriben solas su propia música que en los artificiosos años 80. Menos recordadas son su vinculación con la escena trip-hop en el uso de alguna base y ambientaciones (sucede en ‘Slow Like Honey’); la conexión con los ritmos latinos en el estribillo de ‘The First Taste’, que suena paradisíaco y bailable como un hit de Sade; con la americana en la «steel guitar» de ‘Sullen Girl’ y también con el underground. Aunque no lo parezca, ‘Criminal’ melódicamente no está tan lejos de ‘Just’, un single de Radiohead del año anterior, y las melodías angulosas y las estructuras libres producen que la cumbre del álbum, ‘Carrion’, sea tan catárquica como lo había sido ‘Blow Out’ en ‘Pablo Honey’. Sin tener nada que ver, los pequeños detalles explican que Apple encaje en la MTV de la época cuando la cadena carece de poso jazz alguno en el verano en que se premia a Smashing Pumpkins, Foo Fighters y Beck. Un año después será su propio turno y Fiona hará su famoso «speech» recordando que el mundo es una buena mierda y que no debemos amoldarnos a lo que los demás piensen que es «guay».

Antes de revelarse las aristas de Fiona, ‘Tidal’ es un álbum quedo -en su segunda mitad algo de más- que, parafraseando ‘Shadowboxer’, no tiene por qué decidirse entre la «dulzura» y el «peligro». La cantante ni tiene nada que ver con las cantantes jóvenes que tarde o temprano colaboran con Disney ni era todo el día Courtney Love. Sus letras nos hablan sobre cosas como crecer (‘The Child Is Gone’) y la muerte del amor (‘Carrion’), con el reto amoroso sonando desafiante como una amenaza: Fiona no es pura candidez cuando en ‘Slow Like Honey’ advierte que quiere «cazar tu mundo interior». Los pianos suenan tan embriagadores como en el inicio de ‘Sullen Girl’ o ‘Pale September’, pero sobre ellos nunca se deshará ni una sola pastillita de sacarina.

Fetch the Bolt Cutters‘ es nuestro «Disco de la Semana», por lo que estos días continuaremos repasando la discografía de Fiona Apple.

Calificación: 7,6/10
Lo mejor: ‘Criminal’, ‘Sullen Girl’, ‘Shadowboxer’, ‘Carrion’
Te gustará si te gusta: Tori Amos, Radiohead, Sade, el George Michael de aquel año (‘Older’)
Youtube: ‘Criminal’ en Youtube

Sondre Lerche vuelve a ser quien era con este exuberante glam-pop

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Después del oscuro disco post-divorcio ‘Please‘, ‘Pleasure’ suponía un considerable giro estilístico en la ya larga carrera de Sondre Lerche, introduciendo un componente de electrónica retro, casi tecnopop. Así que, aunque un año después entregara una versión desnuda de esas mismas canciones que además le llevaron a una extensa y exigente gira, había como poco curiosidad por ver hacia dónde nos llevaría el noruego en su próximo trabajo. Afortunadamente para los fans de su faceta más cercana al tweepop –la de ‘Sondre Lerche‘, por ejemplo–, parece que en ‘Patience’, anunciado para el próximo 5 de junio, Lerche vuelve a ser quien era. [Foto exterior: Jen Steele.]

Al menos eso nos invita a pensar el primer single del disco, ‘You Are Not Who I Thought I Was’. Una canción presidida por un riff de guitarra eléctrica muy Marc Bolan y unas cuerdas despampanantes, mientras el cuerpo de la canción está conformado por un agitado ritmo de congas, un bajo funky y una guitarra acústica. Es el caldo de cultivo perfecto para una melodía que poco a poco se va revelando como una de las más seductoras que le recordamos.

Tras su apariencia sonora tirando a luminosa, su ambiguo título condensa una letra que reflexiona sobre cómo nuestra personalidad evoluciona a lo largo de la vida incluso cuando creíamos conocernos perfectamente, quizá inspirada también por la nueva vida que ha emprendido en Los Ángeles después de diez años viviendo en Nueva York. Así, partiendo de la idea de «qué pasaría si hubiera más versiones nuestras por ahí, espiando a nuestro yo percibido como auténtico», el clip que ha dirigido Jon Danovic para la canción presenta a Sondre espiándose a sí mismo, observándose y persiguiéndose a cualquier paraje por remoto que parezca.

Aunque todo apunte a un regreso a su yo más reconocible y haya sido grabado en Noruega con su equipo de músicos y productores habituales, lo cierto es que el punto de partida de ‘Patience’ es bastante insólito en su carrera. Porque, según Lerche, está inspirado, por la música ambient y su nueva pasión: correr. En nota de prensa, explica que aunque en su vida nunca había hecho algo «remotamente atlético», descubrió en ello una nueva manera de ir, paradójicamente, más despacio, algo que necesitaba tras la intensa gira de ‘Pleasure’. «He estado corriendo mucho, y escucho principalmente música abstracta que me ayuda a perder el sentido y la estructura cuando corro, lo que yo llamo «música paciente». En el tracklist revelado, cabe destacar el tema ‘Put the Camera Down’, que ha compuesto con el influyente Van Dyke Parks.

Tracklist de ‘Patience’:
1. Patience
2. I Love You Because It’s True
3. You Are Not Who I Thought I Was
4. There Is No Certain Thing
5. Are We Alone Now
6. That’s All There Is
7. Put The Camera Down
8. Why Would I Let You Go
9. I Can’t See Myself Without You
10. Don’t Waste Your Time
11. Why Did I Write The Book of Love
12. My Love Is Hard To Explain

Lo mejor del mes:

Anna Andreu / Els mals costums

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Tras despuntar hace unos años como mitad del dúo de folk-rock Cálido Home, la cantautora catalana Anna Andreu ha publicado su primer disco en solitario. ‘Els mals costums’ es una bonita colección de miniaturas folk interpretadas en catalán que versan sobre el amor, la memoria y el paso del tiempo desde un punto de vista tan costumbrista como poético.

Producido por Jordi Matas (miembro y productor de Ferran Palau y de El Petit de Cal Eril, entre otros) y con la participación a la batería de la violinista Marina Arrufat, ‘Els mals costums’ se abre con el single ‘Torrent sanguini‘, un tema que habla de «horas azules» y «corrientes marinas» pero que desprende un sabor más norteamericano que mediterráneo, como todo el disco. Si el fondo folk-rock de esta canción recuerda a gente como Kurt Vile, la voz de Anna Andreu posee un timbre folclórico, ancestral, que la emparentan neceseriamente con artistas como Maria del Mar Bonet o Cecilia, y que Refree ya está tardando en producir. Con la producción adecuada, el hipnótico folk nocturno de ‘El que no som’, que cierra el álbum, sonaría sobrenatural. Dicho de otra manera, Anna Andreu puede ser una estrella.

De momento, lo que ofrece ‘Els mals costums’ es una modesta colección de canciones que beben sutilmente de estilos como el jazz o el soul, entre las que emerge de vez en cuando un teclado onírico, pero en las que prevalece la personalidad de una letrista que suena inspirada en la belleza de la poesía catalana. Es un goce leer letras como la de la balada ‘El part’, que describe eso, un parto, la llegada de una «criatura nueva» que «hendía a la madre de un grito», o la de ‘El crit al cel’, que reflexiona sobre el paso del tiempo: «hace tiempo que no llueve demasiado, y los padres se hacen viejos, quizá no haya valido la pena ser una mujer de provecho». Entre el ánimo tranquilo de ‘El desfici’ y la ternura arrebatadora de ‘La riuada’, Anna Andreu nos descubre en ‘Els mals costums’ un mundo rico que no necesita artificios.

Califcación: 7/10
Lo mejor: ‘Torrent sanguini’, ‘El crit al cel’, ‘La riuada’
Te gustará si te gusta: Maria Arnal i Marcel Bagès, The New Raemon, Sílvia Pérez Cruz, Tulsa
Youtube: vídeo de ‘Torrent sanguini’

El giro pop de Viva Belgrado; Mon Laferte se siente ‘Biutiful’ en casa… en Sesión de Control

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Nueva edición de nuestra Sesión de Control, sección dedicada a repasar las novedades más destacadas del panorama alternativo de nuestro país y Latinoamérica. Al final del artículo encontrarás la playlist de Spotify de esta sección que se renueva quincenalmente. [Foto exterior: portada de ‘Guíame’ de Cintia Lund; foto interior: Futuro Terror.]

Entre retrasos de discos ya anunciados y cierto pánico (comprensible, dadas las circunstancias) a anunciar nuevos lanzamientos, han sido pocos los lanzamientos discográficos que se han producido en las últimas dos semanas… pero haberlos, haylos, como las meigas. Al margen de los discos de Lido Pimienta, que reseñaremos en breve, y Anna Andreu, que hoy valoramos en portada, también han lanzado álbumes/mixtapes/EPs proyectos como Baiuca –con colaboraciones de Carlangas de Novedades Carminha y Nita de Fuel Fandango, entre otros—, el emo-rapero Goa, la artista argentina (aunque ha vivido casi toda su vida en Inglaterra) Malena Zavala y los debuts del grupo madrileño Los Telepáticos y Cápsulas de Sueño, un nuevo proyecto de Paco Tamarit (Serpentina, San Francisco) editado vía Elefant Records.



Cabe destacar temas de algunos valientes que sí publicarán discos en las próximas semanas/meses, como los cordobeses Viva Belgrado –que en ‘Bellavista’, su tercer disco en Aloud Music, dejan su post-metal screamo para orientarse más al pop contemporáneo–, Futuro Terror –que vuelven a Humo, el sello en el que dieron sus primeros pasos, para publicar ‘Sangre’–, Selecta –que presenta otro tema de su disco, de nuevo con su MC de referencia, Recycled J–, Pelomono –proyecto paralelo, enmascarado y aflamencado de Pedro De Dios (Guadalupe Plata), que regresa 7 años después, el 25 de mayo–, ISIUS –tras debutar el pasado año en Ernie Records con ‘Songs from Everywhere’, José Viqueira ha aglutinado una banda para su pop de guitarras de esencia británica con la que ha grabado ‘Fox & Castle’–, L E O –tras su single con Dorian, Leo López muestra ahora su colaboración con Santi Balmes de Love Of Lesbian– e Hidrogenesse, que poco después de ‘Joterías bobas‘, lanzarán un maxi con ocho temas escritos en torno a la exposición ‘Humor absurdo: una constelación del disparate en España’, incluidos el ya conocido ‘¿De qué se ríen los españoles?‘ y su nuevo remix.



Además, hay numerosos proyectos que presentan nuevos singles, sin que esté claro en todos los casos que tengan como destino un trabajo más amplio: Aterciopelados, La Habitación Roja, Cintia Lund –que se estrena cantando en español un tema propio–, Pavvla, Natos y Waor, dani, Ciccio, Luna Ki, Vic Mirallas o los primeros pasos de grupos como el sexteto madrileño Menta o Poetas Puestos, proyecto rap-rock en el que se implican los MCs Charly Efe y Teko. Aunque sin duda lo que abunda, sobre todo, son canciones creadas en pleno confinamiento: las de Mon Laferte, Kiko Veneno –los beneficios de ‘Hay gente‘ irán destinados a Médicos Sin Fronteras–, Ferran Palau, Mueveloreina con Valverdina (alias de María Talaverano de Cariño), Luichi Boy (de Cupido) con Alicia te quiero (otra Cariño) son nuestras predilectas de las editadas estos días.




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8 discos que escuchar si te ha gustado ‘Fetch the Bolt Cutters’ de Fiona Apple

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‘Fetch the Bolt Cutters’ de Fiona Apple es nuestro «Disco de la Semana». En días venideros repasaremos la discografía de esta artista que ha publicado tan solo 5 discos en más de 20 años, y solo 2 durante la existencia de nuestro site. De momento os presentamos una lista de trabajos discográficos que pueden venir a la mente durante la escucha de ‘Fetch the Bolt Cutters’, tanto musicalmente como en espíritu.

Feist / Pleasure

Por su cercanía en el tiempo, ‘Pleasure’ de Feist parece la hermana perdida de ‘Fetch the Bolt Cutters’. Ambas son como la cara de una misma moneda. Las letras de Feist son más bonitas, fantásticas… y las de Fiona mucho más feístas y crudas. La honestidad de ambos trabajos se refleja en una producción que prioriza la imperfección y la crudeza, el sonido maquetero y como grabado en casa, frente a la fría perfección de un estudio profesional. Y las canciones de ambos discos hermanan por su fondo blues y también por su carácter surrealista, así como por la importancia de la percusión. Un ejemplo del disco de Feist es ‘Get Not High, Get Not Low’.

Tom Waits / Swordfishtrombones

La percusión caótica de ‘Fetch de Bolt Cutters’ ha recibido comparaciones razonables con el trabajo de Tom Waits, otro compositor peculiar. Especialmente su disco de 1993 ‘Bone Machine’ parece un punto de partida para Fiona por sus delirantes percusiones y el sonido jazz y blues de muchas canciones, pero yo me quedo con el álbum de Waits publicado 10 años antes, ‘Swordfishtrombones’, por lo extraño y rico de su instrumentación, que en muchos casos también es muy jazz, y por la brevedad de sus pistas. Desde que suena la primera, ‘Underground’, sabes que Fiona y él serían grandes colegas.

tune-yards / w h o k i l l

Decir que ‘Fetch the Bolt Cutters’ suena a ‘Hot Knife’ es decir que Fiona ha llevado el parecido de esa canción con el trabajo de tune-yards a su máxima expresión en este nuevo trabajo. Si Fiona ya sonaba a tune-yards en su anterior álbum, en ‘Fetch the Bolt Cutters’ vuelve a recordarnos al grupo autor de ‘w h o k i l l‘ en la prominencia de las percusiones, que además suenan orgánicas; lo visceral de la voz de Merrill Garbus e incluso en las melodías naíf de algunas canciones, como ‘For Her’ o ‘Relay’.

Xiu Xiu / A Promise

El nuevo álbum de Fiona presenta un punto completamente desquiciado e ido de olla que remite al trabajo de Xiu Xiu, un grupo que hace música que puede describirse exactamente en esos términos. Algunas voces de ‘Fetch the Bolt Cutters’, las que suenan como mal gritadas en un cuchitril, así como algunas texturas y frecuencias electrónicas presentes en este disco, remiten a obras como ‘A Promise’. Y si creéis que ‘Newspaper’ da miedo o angustia esperad a escuchar ‘Ian Curtis Wishlist’… o toda la discografía de Xiu Xiu en general.

Fleetwood Mac / Tusk

‘Fetch the Bolt Cutters’ es un disco poblado por canciones que en muchos casos pueden llegar a ser preciosas y conmovedoras. A pesar del espíritu experimental del álbum, a pesar de su interés por trastear con instrumentos, percusiones y samples, las canciones de ‘Fetch the Bolt Cutters’ tienen un fondo clásico muy Fiona, porque ella empezó en la música escuchando jazz y este género ha estado presente en todos sus trabajos. En este caso la relación con ‘Tusk’ de Fleetwood Mac que aparecía en algunas de las primeras reseñas, tiene sentido: el disco post-‘Rumours’ de la banda alternaba lo conmovedor (‘Sara’) con una mayor ambición experimental.

Joni Mitchell / Hissing of Summer Lawns

A pesar del 10 sobre 10 a ‘Fetch the Bolt Cutters’ de Pitchfork, son varias las voces discrepantes que hablan de un disco imperfecto, difícil, experimental para mal. Algunos trabajos de Joni Mitchell fueron recibidos en su momento con igual aprehensión, y entre ellos hay que mencionar ‘Hissing of Summer Lawns’, similar a ‘Fetch the Bolt Cutters’ en el sonido visceral de temas como ‘The Jungle Line’ y también en su interés por llevar las sonoridades del jazz hacia nuevos lugares. Ningún fan del pop vocal más inquieto debería perderse esta masterpiece de Mitchell de 1975.

Fiona Apple / The Idler Wheel…

Parece una elección fácil. Bueno, lo es. Pero no cuela que ‘Fetch the Bolt Cutters’ sea un disco TAN extraño. Comprobado está que muchos artistas han ido más lejos que ella en muchos sentidos (como Xiu Xiu), pero es que el sonido de ‘Fetch the Bolt Cutters’ explora caminos ya abiertos por Fiona en su trabajo anterior, sobre todo en cuanto a la prominencia de pianos y percusiones (‘Periphery’). Puede que lo haga de manera más radical, pero creo que es más fácil entender ‘Fetch the Bolt Cutters’ después de ‘The Idler Wheel…‘ que si hubiera salido después de ‘Extraordinary Machine’.

Nina Simone / Forbidden Fruit

Como Fiona Apple, Nina Simone fue una compositora valiente, con un sentido de la justicia y la dignidad brutal, y que no tenía miedo a expresar sus opiniones sin filtros y sin miedo a las represalias. Fiona creció escuchando a Ella Fitzgerald y Billie Holiday, pero también ha citado entre sus influencias a Nina Simone. En el fondo estos son los géneros que, de manera más o menos perversa, encontramos en ‘Fetch the Bolt Cutters’, un trabajo que es exactamente eso, valiente y hecho por una persona que no teme dar todo lo que hay en su interior.

Charli XCX, Selena Gomez, The Strokes, Empress Of y yaeji entran al top 40 de JNSP

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Dua Lipa continúa en el podio de lo más votado de JENESAISPOP, ocupándolo al completo como viene siendo habitual en los últimos tiempos. La entrada más fuerte es ‘Forever’ de Charli XCX, seguida de la última de Selena Gomez. En la mitad baja encontramos también nuevos temas de The Strokes, Empress Of y yaeji, mientras es momento de despedirse de ‘Lost In Yesterday’, el gran single de Tame Impala, ya con más de 10 semanas y en la mitad baja de la tabla. Podéis escuchar nuestra última lista de novedades y votar por vuestras canciones favoritas, aquí.

Top Ant. Peak Sem. Canción Artista
1 2 1 11 Physical Dua Lipa Vota
2 1 1 3 Break My Heart Dua Lipa Vota
3 3 1 24 Don’t Start Now Dua Lipa Vota
4 4 4 20 Blinding Lights The Weeknd Vota
5 7 1 34 The Greatest Lana del Rey Vota
6 6 1 7 Stupid Love Lady Gaga Vota
7 8 8 4 In Your Eyes The Weeknd Vota
8 18 1 42 God Control Madonna Vota
9 17 9 2 Take Yourself Home Troye Sivan Vota
10 10 8 7 Say So Doja Cat Vota
11 12 1 55 bad guy Billie Eilish Vota
12 14 6 22 Everything I Wanted Billie Eilish Vota
13 13 1 Forever Charli XCX Vota
14 14 1 Boyfriend Selena Gomez Vota
15 15 10 9 Delete Forever Grimes Vota
16 16 6 24 sad day FKA twigs Vota
17 20 2 31 Really don’t like u Tove Lo, Kylie Minogue Vota
18 11 9 10 Are U Gonna Tell Her Tove Lo Vota
19 13 9 13 Bikini Porn Tove Lo Vota
20 9 9 3 Flashback Javiera Mena Vota
21 23 15 7 People I’ve Been Sad Christine & the Queens Vota
22 24 22 3 Je disparais dans tes bras Christine and the Queens Vota
23 29 12 6 Murphy’s Law Róisín Murphy Vota
24 19 12 11 Lost in Yesterday Tame Impala Vota
25 34 25 9 Bad Decisions The Strokes Vota
26 5 1 6 Desciende a mí Pshycotic Beats, Pati Amor Vota
27 27 1 Brooklyn Bridge to Chorus The Strokes Vota
28 27 18 5 Vigilantes del espejo Triángulo de Amor Bizarro Vota
29 30 27 5 Caution The Killers Vota
30 33 21 6 Never Come Back Caribou Vota
31 26 26 7 La difícil Bad Bunny Vota
32 21 21 7 Spotlight Jessie Ware Vota
33 22 22 6 Steps Haim Vota
34 25 9 5 Viniste a por mí Soleá Morente Vota
35 31 29 7 Describe Perfume Genius Vota
36 28 17 7 The Man Taylor Swift Vota
37 36 32 5 Comme des garçons (like the boys) Rina Sawayama Vota
38 38 1 Give Me Another Chance Empress Of Vota
39 38 38 2 La canción que creo que no te mereces Carolina Durante, Jota Vota
40 40 1 WHAT WE DREW 우리가 그려왔던 yaeji Vota
Candidatos Canción Artista
Held Down Laura Marling Vota
I Feel Alive TOPS Vota
Sábanas santas Sr Chinarro Vota
Teacher Chromatics Vota
they told us it was hard, but they were wrong Ela Minus Vota
Fontana Cosmen Vota
Porches Patience Vota
Here They Come Hamilton Leithauser Vota
I Don’t Know Jamie xx Vota
Every Color Louis the Child, Mark Foster Vota
Second Best J’aime Vota
Aries Gorillaz, Peter Hook, Georgia Vota
Call My Phone Thinking I’m Doing Nothing Better The Streets, Tame Impala Vota

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‘Dime Bbsita’ de Robledo y Alex Martini es incluso peor que su título, y ya es top 4 en España

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La entrada más fuerte de la semana en la lista de singles española es una canción publicada el pasado 9 de abril que ahora mismo ocupa la segunda posición de las canciones más reproducidas en Spotify España, y que entra en el número 4 de la mencionada lista de singles, lo que la coloca solo por detrás de ‘Safaera‘ de Bad Bunny, ‘Amarillo‘ de J Balvin y ‘Tusa’ de Karol G y Nicki Minaj. Se trata de una composición de reggaetón llamada ‘Dime Bbsita’ bien salpicadita de machismo y sexualización barata que firman el trapero madrileño Robledo y su colaborador, Alex Martini. Nos gustaría decir que al menos la canción, como tal, es buena, pero tampoco.

Muy por detrás de ‘Dime Bbsita’ han entrado las siguientes dos canciones: por un lado, ‘Sigues con él’ de Arcangel, Sech y Romeo Santos, tres artistas que no sabemos cuántos millones de veces han colaborado ya, entra en el número 44; y por otro, ‘MAMACITA’ de Black Eyed Peas, Ozuna y J. Rey Soul (si, esta canción existe) lo hace en el número 58. La reinvención latina de Black Eyed Peas, probablemente la peor desde la reinvención electrónica de Black Eyed Peas, ha sido a todas luces un acierto comercial, como ha demostrado el exitazo de ‘RITMO’ con J Balvin. ¡Conseguirá ‘MAMACITA’ igual repercusión?

Finalmente, Manuel Carrasco, autor del exitosísimo ‘La cruz del mapa’, un disco que sigue sin salir de la lista de álbumes dos años después de su lanzamiento, entra en el número 59 con ‘Prisión esperanza’, su nueva canción solidaria compuesta durante el confinamiento, y con la que el cantante busca apoyar a los bancos de alimentos; y Dani Martín y Juanes lo hacen en el 80 con su single conjunto, ‘Los huesos’.



The Strokes, número 6 en España con ‘The New Abnormal’

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The Strokes han conseguido entrar dentro del top 10 de ventas de unos pocos países con su nuevo trabajo, ‘The New Abnormal‘. El disco ha sido top 3 en Reino Unido, top 8 en Estados Unidos… y poco más. A estos países hay que sumar ahora España, donde el álbum ha entrado en el número 6 de la lista de discos más escuchados de la semana, dato que mejora el de ‘Comedown Machine‘, que fue número 16 en 2013, pero no el de ‘Angles‘, que fue número 4 en 2011. Curiosamente, ‘Is This It?’ tan solo alcanzó el número 70 de ventas en nuestro país, pero eran otros tiempos.

La segunda entrada más importante de la lista es la de ‘Por primera vez’ de Camilo, en el número 13. Camilo es un famoso cantante colombiano conocido por éxitos como ‘Tutu’ con Pedro Capó o ‘Desconocidos’ y ‘La boca’ con Mau y Ricky… y también por haber co-escrito el macrohit ‘Sin pijama’ de Becky G y Natti Natasha. ‘Por primera vez’ es su tercer disco.

En esta enésima semana de confinamiento total solo dos discos más han entrado en lista. Por un lado, ‘La casa de papel’, el nuevo EP de Rayden inspirado en la famosa serie del mismo nombre de Netflix, que entra en el número 49; y ‘The New Toronto 3’, la nueva mixtape del rapero canadiense Tory Lanez, que entra en el número 90.



Rina Sawayama / SAWAYAMA

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La industria de la música se ha edificado a partir de la estandarización de sus productos manufacturados, vampirizando las tendencias más atractivas del underground y deglutiéndolas aptas para un consumo masivo. Durante décadas ha sido así y es una mecánica que, aún a día de hoy, perdura. Pero en estos tiempos tan extraños, hay toda una corriente de artistas que están haciendo su propia revolución haciendo justo lo opuesto: tomando el pop mainstream y su estética para retorcerla de manera perversa y devolvérsela al mundo de una manera mucho más divertida y transgresora, aprovechando además para que envuelvan un contenido lírico más arriesgado, sobre drogas, sexo, depresión, violencia de género, orgullo LGTBI+, etcétera. Una línea que comenzaron a dibujar PC Music y SOPHIE, que han sabido hacer suyas (cada una a su manera) artistas como Charli XCX, Tove Lo, Kim Petras, Poppy, Dorian Electra… y, desde ya, Rina Sawayama.

Si bien esta joven japonesa educada en Reino Unido sentaba ya las bases de su personalidad como artista pop en ‘RINA’, es el recién publicado ‘SAWAYAMA’ el que consolida su espacio propio, a base de extremar su propuesta: por un lado, ofreciendo un amplio abanico de sonidos propios del pop de radiofórmula de los años 2000 para construir su espacio musical (con la ayuda de su socio más destacado, el productor Clarence Clarity); y por otro, con un contenido lírico que exhibe sin filtros sus posicionamientos sobre medio ambiente (‘Fuck This World’), capitalismo (‘XS’), machismo (‘Comme des Garçons (Like the Boys)’, racismo (‘STFU!’), acoso escolar (‘Who’s Gonna Save U Now?’) mientras, de manera llamativa, desnuda su historia familiar: como explicó profusamente a Pitchfork, su padre las abandonó a ella y a su madre en Reino Unido, después de trasladarse allí desde Japón por el trabajo de aquel, derivando en un traumático divorcio y miseria económica para las dos.

Esa traumática experiencia recorre de cabo a rabo en este segundo trabajo de Rina, desde el comienzo, con una ‘Dynasty’, en la que poéticamente trata de apartarse de una herencia familiar que no es otra cosa que dolor, hasta la final ‘Snakeskin’, en la que habla precisamente de entregar al público esa parte de su vida como si fuera una piel de serpiente para que los demás lo admiren o lo usen, como si fuera un complemento. Significativamente, termina con la voz de su madre hablando en lengua materna sobre su difícil vida mientras suena una sonata de Beethoven al piano que su progenitora solía tocar. Entre ambos extremos, Sawayama explicita el desarraigo que siente hacia su familia por todo lo que ha sufrido (‘Akasaka Sad’) y busca la redención de una adolescencia complicada en la que se avergonzaba de su madre y le devolvía todo el dolor en forma de rebeldía (‘Paradaisin´’), a la vez que muestra cierto apego por su Tokyo natal, sufriendo por el maltrato que los turistas (incluida ella misma en alguna ocasión, como confiesa en un momento del disco) profieren a sus habitantes por su carácter extremadamente amable y educado (‘Tokyo Love Hotel’).

Aunque toda esta pesada carga emocional y personal se plasme en versos de notable ingenio –reconoce que, pese a lo dicho en el primer párrafo, su colaboración con experimentados compositores de la industria la ha ayudado a mejorar mucho como escritora y compositora–, lo mejor de todo es que lo haga con un envoltorio musical que desprende una luminosidad y optimismo (incluso en sus momentos más oscuros), en una especie de caricatura no malévola de la música pop que triunfaba 20 o 25 años atrás. Así, los ecos de las producciones de Timbaland para Justin Timberlake o Nelly Furtado, los arrebatos hardrockeros de Xtina circa ‘Stripped’, la Britney de ‘Gimmie More’ (de hecho, esos “more” de ‘XS’ parecen casi un homenaje), el nu-metal de Linkin’ Park (al que tanto partido ha sacado últimamente Poppy), los primeros trabajos de Robyn junto a Max Martin, el pop-rock que coqueteaba con el sonido 8-bits, el hardcore de peluche de la primera Avril Lavigne, el post-new jack swing de *NSYNC o el pop electro de la Lady Gaga de ‘The Fame’ se suceden como un bombardeo.

Pero lejos de resultar una simple retahíla de referencias, lo más divertido de esto es la mezcla de cariño y parodia que Sawayama y Clarity aplican a todo el conjunto, y cuyo culmen podría ser el falso directo de ‘Who’s Gonna Save You Now’ –una referencia explícita al ‘A Star Is Born’ de Bradley Cooper y (de nuevo) Lady Gaga–, con ese loco solo en el que la voz emula a la guitarra eléctrica y que remite al enfoque extremo de su amiga Dorian Electra. Al margen de la diversidad de estilos y lo recurrente que pueda ser tal o cual canción, ‘SAWAYAMA’ brilla sobre todo por ser sobre todo un fantástico disco de pop repleto de canciones de esas destinadas a acompañarte un tiempo largo y, a poco que te alcancen en el momento adecuado, a quedarse contigo para siempre.

Tras su arranque impetuoso con los fantásticos singles del disco, sumándoles la magnética ‘Akasaka Sad’ y sobre todo el prodigio melódico de ‘Paradaisin´’, es tangible que la última parte del disco está más poblada de fillers (casi siempre correctos, pero algo faltos de chispa) de lo que nos gustaría, rebajando el impacto del disco. Pero incluso ahí emergen maravillas en forma de medio tiempo, como la gran ‘Bad Friend’ –siguiendo con las confesiones, Rina busca recuperar la relación con una de sus mejores amigas, a la que dio de lado sin razón, recordando sus fiestas bailando Carly Rae Jepsen… con una canción creada con Kyle Shearer, uno de los colaboradores frecuentes de la canadiense– o la tan naif como sentida ‘Chosen Family’ –una balada en la que incluso su voz evoca a la de Germanotta, dedicada a los fuertes vínculos con sus amigos en la comunidad LGTBI+–. Ambas evidencian que, por encima de su ingenioso concepto estético, Rina Sawayama es también una buena compositora, y que ‘SAWAYAMA’ puede ser apenas un paso de gigante para una estrella del pop del futuro, atípica y fuera de normas… a base de apropiarse de ellas.

Calificación: 7,8/10
Lo mejor: ‘Paradaisin´’, ‘Comme des Garçons (Like the Boys)’, ‘Bad Friend’, ‘XS’, ‘Dynasty’
Te gustará si te gustan: Charli XCX, Dorian Electra, SOPHIE; las Gaga, Britney y Xtina de mediados-finales de los 00
Youtube: ‘XS’ en Youtube

La «drag race» como disciplina olímpica, lo mejor de ‘I’m Ready’ de Sam Smith y Demi Lovato

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Parte de la redacción evalúa ‘I’m Ready’, el single conjunto de Sam Smith y Demi Lovato.

«Entiendo bastante bien por qué a alguien en el equipo de Sam Smith se le pudo ocurrir lo de la parafernalia olímpica para ‘I’m Ready’: ese estribillo-no-tan-estribillo tan over the top evoca cierta grandilocuencia que le va que ni pintada al espectáculo deportivo y sus ceremonias de apertura y clausura. Es una lástima que la vil Covid-19 haya arrebatado a Smith y Demi Lovato la oportunidad de cantarse este tema en uno de esos galotes, con bien de pirotecnia… porque realmente fuera de ese ámbito suena algo desubicado. Y eso que la oscuridad reminiscente del ‘Yeezus’ de Kanye West en los versos y el pre-coro del tema co-escrito por sus intérpretes con el exCardigans Peter Svensson y los productores ILYA y Savan Kotecha parecen un buen punto de partida. Pero por desgracia al gancho principal le falta algo de enjundia, como si en realidad fuera el pre-coro y alguien se olvidara de rematar la canción con un buen estribillo. Así que no, esta vez no cabe culpar a Demi, que está relativamente bien hasta su ya recurrente grito. Lo mejor que nos deja ‘I’m Ready’, sin duda, es el momento en el que en su vídeo la «drag race» se postula como disciplina olímpica». Raúl Guillén.

«Sam Smith conquistó a muchos con el breakbeat de ‘Money On My Mind’ en 2014, después se excedió con las baladas y el año pasado remontó con un par de producciones bastante chulas, ‘How Do You Sleep?’ y ‘Dancing With a Stranger’. Su tercer álbum, en cambio, no pinta nada bien tras la decepcionante ‘To Die For’ y esta ‘I’m Ready’ cuya producción apunta sin motivo al citado 2014: el año después de ‘Yeezus’ y ‘Beyoncé’. Sonando así de viejuna, se acompaña además de una melodía rancia que solo cuela por el recurso de la repetición. Una de las producciones más feas oídas últimamente en el mundo mainstream». Sebas E. Alonso.

«Siempre he sentido una predilección especial por las voces que suenan a medio camino entre molar y ser muy desagradables. Es decir, por las voces tipo Anastacia (¡arriba Anastacia!). O Sam Smith. La de Demi Lovato me parece desagradable sin matices, así que ‘I’m Ready’ me gusta necesariamente un 50% menos antes de haberla escuchado. Después, la valoración es incluso peor: ya no es que la producción suene anticuada y desesperadamente épica, es que ese estribillo no debería haber salido nunca de un estudio. Lo mejor de la canción es la incorporación del coro góspel, pero incluso esta puede considerarse un recurso fácil. En definitiva, ‘I’m Ready’ vuelve a ser ejemplo de que este tipo de colaboraciones entre artistas de primer nivel tienden a restar más que a sumar». Jordi Bardají

J’aime retrata la excitación del poliamor en ‘Second Best’

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J’aime, el proyecto de nuestro colaborador Jaime Cristóbal (Souvenir, Popcasting), ha publicado esta primavera finalmente su disco de debut, precedido de un tema colaborativo con la cantautora de los 90 Françoiz Breut de ligera inspiración synth/kraut. Lo que encontramos en el álbum es en cambio bien diferente, con ecos de las músicas populares de los años 50 y 60, y del indie pop de los 80. Entre tanta guitarra «twang» y «jangle», alguien ha decidido llamarlo «twangle» pese a/debido a su apasionante polisemia.

El álbum ‘Love and Squalor’ recoge historias personales de Cristóbal procedentes de muy diferentes épocas, pues ha sido escrito muy lentamente a lo largo de varios años, por lo que las vibraciones contenidas van indistintamente desde la zozobra a la euforia. ‘Second Best’ pertenece al último grupo. Es comprensible que se haya presentado el disco con ‘700,000 Records’ con Breut -de la misma manera que lo es que Morrissey haya presentado el suyo con una leyenda de la Motown, Thelma Houston-; pero aquí también había composiciones más inmediatas, como esta o la balada orquestada ‘Tell Me Not to Weep’.

‘Second Best’ se sumerge en las «noches de verano», bajo las «estrellas», como una especie de paseo en el que los dos protagonistas «se balancean entre la poesía romántica y la tentación del poliamor» (atención a la sonoridad de la palabra «polyamory»), lo cual termina dando nombre a la canción («And they could choose a second best / Somebody not too hard to tack»).

Al margen de su sentido final, ambiguo como lo es el título, entre la inquietud y el conformismo; el espléndido riff de guitarra y la viveza de la batería tienen el nervio de los mejores Primitives o The Go-Betweens. Entre letra y locura guitarrera hacia el final, la excitación es tal que uno parece estar viendo una de esas películas de Éric Rohmer en las que todo el mundo se lía con quien supuestamente no se tiene que liar… después de haberle dado un par de millones de vueltas.

Lo mejor del mes:

Kali Uchis publica este viernes nuevo EP, de explícita portada: «Mi era ‘Isolation’ comiéndole el coño a mi era ‘Por vida'»

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Tras triunfar en 2018 con ‘Isolation‘, la colombiano-estadounidense Kali Uchis no ha dejado de trabajar para afianzarse como una de las artistas del nuevo pop R&B más eclécticas y personales, acentuando su cultura natal en sus canciones. En los últimos meses, la hemos visto y escuchado colaborando con artistas como Free Nationals (la banda de directo de Anderson. Paak), Kaytranada (cantando ‘10%‘ en su disco ‘BUBBA’) o, muy recientemente, con Little Dragon. También ha publicado la fabulosa ‘Solita‘, que podíamos intuir como un primer adelanto del tercer disco de estudio en el que trabaja y que posiblemente planeaba comenzar a presentar en festivales como el madrileño Mad Cool 2020, ahora mismo en el aire por razones de sobra conocidas.

La pandemia ha truncado sus planes, sí, pero ella ha decidido no dejar que eso la hunda y continuar trabajando. Así, en un post de Instagram anuncia hoy que, aunque «no puede darnos aún su nuevo álbum», este viernes 24 de abril va a lanzar un EP completamente nuevo y separado de ese otro trabajo. Se trata de una serie de demos que, explica, ha grabado en su habitación para sus seguidores y recopilará bajo el título de ‘To Feel Alive’ e irá presentado con una llamativa portada.

Se trata de una pintura de la pintora afincada en Los Ángeles Oh De Laval, especializada en coloridas piezas con un frecuente contenido sexual explícito. De hecho, la obra que ha escogido Kali retrata un cunnilingus de una mujer morena a otra rubia en un salón en el que, a través de la ventana, vemos arder una cabina de una noria. Aunque Uchis ha autocensurado la pieza en su perfil, en el de la autora puede verse completo. Kali le ha buscado una curiosa interpretación a esta portada: para ella representa «Mi era ‘Isolation’ comiéndole el coño a mi era ‘Por vida'», en referencia a su segundo y primer disco respectivamente. Veremos si eso se plasma también en su sonido.

Paulina Rubio la vuelve a liar: «help coronavirus»

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Lo has visto en los medios generalistas, en las redes sociales, seguramente alguien te lo haya pasado por Whatsapp… Paulina Rubio vuelve a ser noticia por liarla en un lugar. En este caso, su casa.

Este fin de semana la intérprete de la gran ‘Ni una sola palabra’ ha hecho un directo en Instagram con sus fans, y el comportamiento que ha mostrado frente a la cámara ha sido cuanto menos peculiar. Un vídeo viral recopila las escenas más inusuales de esta comparecencia y esta es la transcripción que sale: «Me uno a esta causa, yo me quedo en causa. Yo me quedo en casa. Bueno, help coronavirus. Muy contenta, emocionada. Todo esto es nuevo para todos nosotros. Le mando un beso a Thalía, mi compañera de toda la vida, le mando un beso muy grande».

Después el directo de Instagram «me oyen, me escuchan» de la mencionada Thalía, probablemente el mejor de la historia, la reciente aparición de Paulina en esta red social vuelve a ser un ejemplo icónico de lo absurdo de la condición humana. Muchos se reirán de ella, pero yo ya me sé el discurso «help coronavirus» de memoria, que ya es más de lo que puedo decir de muchas canciones que salen cada viernes. ¡Arriba Paulina!

Fiona Apple / Fetch the Bolt Cutters

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No nos merecemos a Fiona Apple. Si miramos el mundo para pensar qué ha cambiado en él durante los ocho años que han pasado desde que la artista sacó su último álbum, son muchas las cosas relacionadas con ella misma a las que ella llegó antes. Se habla más y con más naturalidad de problemas mentales, también de la manera en que afecta la depresión a las superestrellas de música pop. El surgimiento del movimiento #MeToo ha cambiado la manera en que vemos el mundo tras ser conscientes de hasta qué punto las mujeres han sufrido abusos en el mundo laboral y fuera de él. La sororidad ha pasado a un primer plano y ahora sabemos que no es justo enfrentar a unas mujeres con otras cuando rara vez hemos hecho lo mismo con los hombres. El bullying está en la mente de todos. Con unas letras que de manera directa y «cruda» -fue una de las primeras palabras que se utilizaron para definir este disco, en boca del bajista Sebastian Steinberg-, lo fácil es entender ‘Fetch the Bolt Cutters’ como la visión de la nueva Fiona Apple sobre estos temas. Sin embargo, ella no caería en el cliché de hacer un disco sobre todo esto, ni aunque quisiera.

Se está hablando mucho de la extensa entrevista concedida por la artista a The New Yorker anticipando los pormenores de este álbum. Debería hablarse más de la recientemente rescatada por Rolling Stone de un número de 1998. La cantante habla ya entonces con detalle sobre depresión, sobre el destinatario de su primer disco ‘Tidal’ y sobre cómo se arregló con él, sobre la violación que sufrió a los 12 años cuando se disponía a entrar en su casa, sobre otras cantantes femeninas como Alanis Morissette… y es difícil diferenciar a la Fiona que tiene 20 años de la que tiene 40. Y no es precisamente porque su discurso ahora sea post-adolescente o porque no haya madurado como artista, porque su evolución desde ‘Tidal’ ha sido muy arduamente trabajada. La cuestión es que ya sonaba como una adulta cuando entonces decía que ella no estaba avergonzada de hablar de su violación en las entrevistas porque ella no había hecho nada de lo que avergonzarse. En una industria llena de artificio, no estamos acostumbrados a su falta de rodeos, a su naturalidad, a su necesidad de cuestionar la realidad que nos rodea, a que alguien nos haga partícipes de sus pensamientos más íntimos y que además los consideremos interesantes, cuando no propios. Hay una línea en este disco en la que Fiona Apple se mete con los influencers, en concreto les dedica en ‘Relay’ lo de «me molesta que presentes tu vida como un folleto de propaganda». Fiona dice que los influencers «son exactamente el tipo de persona que no debería influir a nadie». ¿A alguien le sorprende viniendo de la persona que al recibir un premio MTV dijo que «el mundo es una mierda y no deberíais moldear vuestras vidas en función de lo que se considere que es guay»?

La pregunta es cómo demonios hemos consentido como sociedad que tantos males en el mundo de 1998 sigan tan vigentes. ‘Fetch the Bolt Cutters’ es una frase escuchada a Gillian Anderson en la serie ‘The Fall’, en concreto en una escena en la que su personaje topa con una puerta cerrada detrás de la que hay una habitación en la que han torturado a una chica. Aquí, Apple nos vuelve a abrir la puerta de sus inquietudes durante estos años, para dejar salir los demonios que había ocultos detrás de ella. Oficialmente el álbum va sobre «liberar la prisión en que te has recluido a ti mismo, cualquiera que sea, independientemente de que te hayas construido tú mismo dicha prisión o alguien te la haya construido alrededor y tú simplemente la hayas aceptado. «Trae el puto cortacadenas» y libérate de esta situación y de todo aquello que no te guste».

Muchas de las canciones, por tanto, apelan a la libertad, con una gran cantidad de letras tratando sobre el machismo de la sociedad, normalmente desde un prisma peculiar. ‘Ladies’ puede ser un himno más sobre la sororidad cuando dice que «sería una pena convertir esto en una competición», va efectivamente sobre «estar enfadada con la persona equivocada», pero solo ella usaría como estribillo algo tan impensable como «Fruit bat / Cuter than a button, mutton-head maniac». ‘Newspaper’ es una atípica conversación con otra mujer sobre un novio en común de comportamiento abusivo («estábamos malditas desde el momento en que nos besó»). Y ‘Under the Table’ nace de una cena real en la que Apple no pudo morderse la lengua cuando un hombre dijo algo ofensivo. «No me callaré, no me callaré», repite.

No hay grandes productores implicados en el álbum, ni mucho menos co-autores, y la aportación del guitarrista David Garza y Steinberg en ‘Ladies’ parece una anécdota. Este último describía el disco recurriendo al sonido de ‘Hot Knife’ del largo anterior y quizá ha lastrado un poco sin saberlo el mismo, pues ‘Fetch the Bolt Cutters’ no conlleva una evolución sonora que vaya a identificar esta etapa de Fiona Apple diferenciándola de la de hace ocho años. Lo que no impide que el disco se desarrolle por otras vías.

Seguidora de Billie Holiday y Ella Fitzgerald desde siempre, el jazz continúa siendo una base importante para la artista. Es una gozada escucharla improvisar al final de la preciosa ‘I Want You To Love Me’ o atender a cómo pronuncia la frase «it was just a coochie-coo-coups» en ‘Rack of His’, una canción con mellotron y gancho instrumental muy definido. Los juegos vocales están especialmente mimados, de nuevo con la colaboración de su hermana Maud, una cantante de cabaret, como ya sucedía en la ahora sabemos que seminal ‘Hot Knife’. Los pianos, instrumento en el que Fiona se curtió desde pequeña, pueden sonar hermosos o ásperos; y la percusión y los ritmos creados de las formas más impensadas, al modo del álbum anterior, dejan producciones tan detallistas como ‘Newspaper’. «El ritmo es la base de todo para ella», ha indicado Garza.

A su vez, Fiona consigue que cada canción sea una jodida aventura en la que no sabes por dónde va a salir: cuando ‘For Her’ llega a su repugnante clímax «me violaste en la misma cama donde nació tu hija», ahí parece haber comenzado una canción nueva parecida pero diferente a la que estábamos escuchando. A pesar de que esa segunda mitad del álbum agradecería pistas tan atemporales como ‘I Want You to Love Me’ y ‘Shameika’, no es que el oyente pueda aburrirse entre letras que hablan sin circunloquios sobre la depresión (‘Heavy Balloon’, un visceral tema enriquecido por el desenlace de Alison, uno de los personajes de la serie ‘The Affair’, a la que Fiona Apple donó el tema de la cabecera), monogamia (‘Cosmonauts’) o meditación Vipassana (‘On I Go’). Y luego, están las notas a pie de página. La escritura de Fiona no es nada obtusa, es realmente muy «cruda» en sus opiniones de los demás o en el modo de enfrentarse a sí misma, pero es que además ha ideado un «canción por canción» para Vulture en el que cuenta todos los entresijos de estas historias, dándoles aún más valor y universalidad.

Es por eso que descubrir ‘Fetch the Bolt Cutters’ está siendo una experiencia tan enriquecedora. Tan viva. La agitada ‘Shameika’ habla muy obviamente sobre la escuela con frases como «no sonreía, porque una sonrisa siempre parecía ensayada / no tenía miedo de los acosadores, y eso hizo que los acosadores fueran a peor». Ahora Fiona nos explica que no sabía si Shameika, la chica que la animó, era real o imaginada, y que una profesora con la que aún tiene contacto ha identificado a Shameika y le ha mandado una foto. No es la única vez que vas a sonreír escuchando este disco porque el humor en medio del caos está en el ADN de la artista. Es cuestión de tiempo que la verdadera Shameika nos diga qué opina de la canción, como antes hemos escuchado a otros destinatarios de canciones de Fiona opinar sobre canciones de Fiona. Pero lo más grande de todo es que aunque ella dé detalles, hasta el punto de contarnos que Maud estaba amamantando a su bebé mientras grabó ‘Newspaper’, por irrelevante que esto sea o sólo lo parezca, estas canciones tienen los suficientes recovecos como para seguir guardando secretos durante años.

Calificación: 8,4/10
Lo mejor: ‘I Want You To Love Me’, ‘Shameika’, ‘Rack of His’, ‘Under the Table’
Te gustará si te gusta: Tom Waits, Tori Amos, Nina Simone, tune-yards, el disco anterior de Fiona Apple
Youtube: ‘I Want You to Love Me’ en Youtube

Michael Kiwanuka aplaza su gira española a septiembre y octubre

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Al tiempo que el gobierno ha anunciado nueva prórroga del estado de alarma hasta el sábado 9 de mayo, y ciertos sectores y comercios reanudan poco a poco su actividad, la industria de la música sigue haciendo frente a la emergencia sanitaria con conciertos aplazados, cuando no cancelados. Y si Taylor Swift acaba de caerse del cartel de Mad Cool, hoy es otro nombre de primera línea que anuncia el aplazamiento de su gira española.

Se trata de Michael Kiwanuka, que en octubre de 2019 publicaba uno de los mejores discos de aquel año. El cantante británico, conocido por éxitos como ‘You Ain’t the Problem’, ‘Love & Hate’ o ‘Black Man in a White World’, llegaba este mes de mayo a España para presentar su tercer disco, pero las fechas quedan postergadas a los meses de septiembre y octubre. Las nuevas fechas son confirmadas para la gira de Kiwanuka en España son el 10 de septiembre en el Auditorio Mar de Vigo, el 12 de octubre en la Sala Multiusos de Zaragoza, el 15 de octubre en La Riviera de Madrid y el 17 de octubre en la sala Razzmatazz de Barcelona. Las entradas para las dos últimas fechas están agotadas.

Al no tratarse de un concierto multitudinario sino de salas, la gira de Kiwanuka peligra menos que la de un artista de estadios. De hecho, José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, descarta la posibilidad de que vayan a celebrarse eventos multitudinarios en verano. “Veo muy complicado que haya espectáculos multitudinarios ya sea partidos de fútbol u otros deportes o conciertos de música», ha dicho en palabras recogidas por El País. «Antes del verano, casi con total seguridad, no va a ser y en otoño va a haber que analizarlo muy cuidadosamente”.

Romy Madley Croft de The xx trabaja en su «divertido» disco en solitario, del que adelanta ‘Weightless’

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Justo cuando Jamie xx ha lanzado su primer single en solitario en un lustro, su compañera Romy Madley Croft también mueve ficha y anuncia que se encuentra trabajando en su primer disco en solitario. La cantante ya había hecho sus pinitos sola al co-escribir temas para artistas como Halsey (‘Still Learning‘, una co-autoría de Ed Sheeran), Dua Lipa (la ganadora del Grammy ‘Electricity’) o Jessie Ware (‘Share it All’), por lo que la noticia parecía inevitable, aunque no por ello menos esperada.

En un directo de Instagram, Romy no ha detallado la fecha de lanzamiento de su debut en solitario, pero sí ha perfilado su sonido. Ha dicho que será «mucho más animado» que el trabajo de The xx, que no será «exactamente un disco de guitarras» y que será «divertido». Estas palabras obligan a pensar en posibles influencias como Beyoncé, Aaliyah o Mariah Carey, tres artistas por las que The xx han expresado admiración desde sus inicios, y cuya música no se ha caracterizado nunca por la presencia de guitarras, pero sí por su renovación de los sonidos del R&B contemporáneo.

Sin haber compartido más información sobre este nuevo trabajo, en el que sí cabría esperar, al menos, la participación de sus compañeros de banda, Jamie Smith (para devolverle el favor de ‘Loud Places’) y Oliver Sim, Romy Madley Croft sí ha adelantado una canción de este nuevo proyecto. Se llama ‘Weightless’: un título más The xx imposible.