El huracán ‘Michael’, con la estampida de Drake se ha tenido que topar. El biopic ha logrado reposicionar un montón de clásicos de Jackson en las listas globales, siendo ‘Billie Jean’ el tema más popular, hasta el punto de que en los últimos días ha subido al número 1 de la lista global de Spotify, sustituyendo a otro clásico, aunque no tan viejo: ‘Beauty and a Beat‘, de Justin Bieber y Nicki Minaj. En algún momento, el top 10 global ha llegado a componerse de mitad temas nuevos y mitad clásicos.
Entonces llegó Drake y, de un plumazo, desbancó a Michael del número 1 y copó todo el top 10 con su nuevo disco ‘ICEMAN‘. ‘Make Them Cry’ debutó este sábado en el número 1 global, seguido en el 2 por ‘Dust’ y en el 3 por ‘Ran to Atlanta’, ocupando ‘ICEMAN’ todo el top 50 de éxitos globales con temas de ‘ICEMAN’ y otros de sus otros dos discos publicados, ‘Maid of Honour’ y ‘Habibti’. En el segundo día, el hype ha pasado y ‘Billie Jean’ ha vuelto al número 1 global, aunque, en Estados Unidos, es Drake quien reina.
Por supuesto, los números de Drake son espectaculares: sumando 140,2 millones de reproducciones en su primer día, ‘ICEMAN’ ya ha marcado el mayor debut de 2026 para un álbum y el octavo mayor de toda la historia de Spotify. Drake ha desbancado a BTS, que mantenía el mayor debut de 2026 para un álbum con ‘ARIRANG‘. Los cuarto y quinto mayores debuts de 2026 en Spotify pertenecen a Harry Styles con 63 millones de reproducciones y Noah Kahan con 43 millones. Los otros dos discos publicados por Drake, ‘Maid of Honour’ y ‘Habibti’, se quedan lejos de sus cifras: el primero marca 29,1 millones y el segundo, 27,7 millones.
En cuanto al debut de singles, se ha generado una pequeña controversia con BTS, ya que Spotify había reportado inicialmente que ‘Make Them Cry’ había marcado el mayor debut de 2026 para un single, con 13,21 millones de reproducciones, pero el fandom de BTS ha disputado la información y ha forzado a Spotify a corregirla públicamente, ya que ‘SWIM’ de BTS sigue siendo el single con más reproducciones en su primer día del año: 14,64 millones. Casualmente, Drake referencia a BTS en ‘Make Them Cry’ en la frase: “I’m feeling like BTS ’cause it took the whole career for me to be Seoul discovered”. BTS se han grabado bailando la tontería.
Mayores debuts de singles 2026 en Spotify
#1. SWIM — 14.64M
#2. Make Them Cry — 13.21M
#3. Aperture — 12.47M
#4. Body to Body — 11.18M
#5. Dust — 10.92M
#6. Ran To Atlanta — 10.89M
#7. Whisper My Name — 10.72M
#8. drop dead — 10.7M
#9. Janice STFU — 9.58M
#10. National Treasure — 9.34M
Mayores debuts históricos de álbumes en Spotify
#1 THE TORTURED POETS DEPARTMENT 314M
#2 The Life of A Showgirl 250M
#3 Midnights 186M
#4 1989 (Taylor’s Version) 176M
#5 Certified Lover Boy 155M
#6 Un Verano Sin Ti 146M
#7 nadie sabe lo que va a pasar mañana 146M
#8 ICEMAN 140M
#9 MUSIC 139M
#10 Scorpion 132M
#11 UTOPIA 128M
#12 Speak Now (Taylor’s Version) 127M
#13 ARIRANG 112M
#14 For All the Dogs 109M
#15 Mr. Morale & the Big Steppers 100M
El duelo MJ vs. Drake es especialmente poético, dado que Drake es fan de Michael hasta el punto de que la portada de ‘ICEMAN’ homenajea al rey del pop. Además, sus referencias a MJ en su música han sido continuas: Drake ya lo mencionaba en ‘When to Say When’ en 2020 y, en su disco ‘Scorpion’, incluso lanzó un “featuring” con él incorporando un tema inédito del artista. Otro dato: Drake tiene la misma cantidad de singles número 1 en Estados Unidos que Michael, un total de 13, aunque el canadiense podría superar esa cifra gracias al éxito de los singles de ‘ICEMAN’. Seguiremos informando.
Requin Chagrin es el alias de la francesa Marion Brunetto, una multiinstrumentista que a lo largo de la última década ha producido cuatro excepcionales álbumes. Situado en la parte alta de la escena indie, es un proyecto que no ha llegado a dar el salto al éxito mainstream en su país a pesar de editar desde 2019 en KMS Disques, sello distribuido por Sony Music. Un destino que quizá es lo mejor –o lo más lógico– para una creadora que tiene clarísimas las cosas y que es difícil que se salga creativamente de su universo sonoro personal, un universo profundamente rico, musicalmente.
‘Décollage’ lleva publicado varias semanas y las críticas en Francia han vuelto a ensalzar un talento para la composición realmente excepcional, que combinado con su excitante paleta sonora hace de este nuevo disco otro gran triunfo. La fórmula de Requin Chagrin consiste en melodías directas al corazón envueltas en gasas de eco y guitarras con efectos, algo que la crítica tiende a encasillar –con cierto piloto automático– en ese vértice tan recurrido del dream pop y el shoegaze.
Para mí el proyecto de Brunetto es simplemente reverbcore. Montañas de eco y ambientes ensoñadores creados no en pos de la evocación por la evocación, sino como expresión de una melancolía muy evidente en su voz ocre y elegante, y todavía más en las letras. Además, lo contundente de sus baterías y guitarras la acerca mucho más al pop new wave de, por ejemplo, The Cars (con extra de reverb). También hay ecos de las piezas más reverberantes de Beach Fossils, o coincidencias con la audacia melódica de los La Femme más guitarreros.
‘Décollage’ pule y perfecciona un sonido que ha ido en ascenso desde aquella majestuosa ‘Sémaphore’ que conquistó nuestro corazón en 2019. Y parte de lo eficiente de esta nueva entrega es la precisión con la que está secuenciado: las tres primeras pistas, ‘Décollage’, ‘Parachute’ y ‘For You’ son bangers con impacto y sorpresas melódicas en sus excelentes estribillos. Tres pepinazos de pop que ponen el listón muy alto para el resto del disco: ‘Décollage’ resplandece en sus efectos chorus y flanger con ciertos ecos de The Cure, y ‘For You’ con su riff de guitarra al estilo de los grandes maestros galos del pop romántico twangy ochentero: Indochine. No es ninguna sorpresa por lo tanto que su líder –Nicola Sirkis– sea el dueño del sello que sigue apostando por Requin Chagrin, o que Marion y su banda suelan telonear a la icónica banda francesa.
En esta andanada inicial comprobamos también que la seductora bruma de texturas tan propia de Requin Chagrin sigue intacta, y enriquecida con sutiles capas de electrónica que envuelven muy bien las características letras de derrota, a menudo desesperanzada: “Al borde del mundo, contemplando las olas / llorando a mares, nos dejabas en la sombra / Cuando todo se derrumbe, arrojaremos todo lo que nos queda al azul”.
Ese listón inicial tan alto no decae conforme avanzamos: en la sección central, ‘Forever’ resulta un medio tiempo melódicamente de diez, con una cadencia rítmica excepcional (todas las baterías están tocadas por ella). ‘Coeur joie’ retoma el guiño a esos bajos staccato al estilo de ‘Electricity’ de OMD que ya habían aparecido en ‘For You’, complementados con guitarras procesadas muy ochenteras… pero siempre sin un atisbo de pastiche: Requin Chagrin no es un proyecto retro: suena contemporáneo, fresco, singular. Una anomalía pop.
‘BB’ vuelve a besar el cielo e incluso recupera esa rara avis del pop de comienzos del siglo XXI, el millenial whoop (con el apoyo vocal de Nicola Sirkis de Indochine) . En cuanto a ‘Ultra fort’ incorpora el necesario cambio-de-tercio-a-mitad-de-disco gracias a un protagonismo mayor de los sintes, sin olvidar el correspondiente estribillo con gancho.
‘Lucky Star’ abre la recta final del álbum mediante un curioso dúo con Sade Sanchez, vocalista del grupo californiano L.A. Witch (un grupo que nos ha visitado en directo muchas veces, un buen exponente del sonido reverbcore en su variedad garage-rock). Quizá no sorpresivamente, es la pieza menos seductora de todo ‘Décollage’. Podría ser su melodía más plana, o simplemente por el hecho de que acoger un elemento externo en este cosmos sonoro tan concienzudamente trazado y tan personal, altera negativamente su esencia.
Por suerte la canción ‘Voyager’ endereza el rumbo con un excelente loop baggy y texturas acústico-electrónicas bellísimas. En toda la sección final la melodía se repite en un remolino de ambientes vaporosos mientras ella canta esos melancólicos versos: “Nací en el aire de una noche de verano / Entre relámpagos y remordimientos / Ver cómo se alejan las luces es lo único que sé hacer, lo único que sé”.
‘Altitude’ trae de vuelta aires Indochinescos y es otra prueba más del talento compositivo de la francesa: la canción aguanta perfectamente minuto y medio de estrofas, riffs y preestribillos hasta la llegada de lo que es sin duda el mejor estribillo del disco. Los versos “Agárrame más fuerte / me arriesgaría a desaparecer / de nuevo en el viento” son cantados sobre una melodía inolvidable.
Sólo en la pieza final, ‘Rêveries’, se suelta Marion el pelo completamente con los sintetizadores, mostrando que sus presupuestos pop, su voz, sus inspiradas melodías, pueden funcionar también en un contexto netamente electropop. Sin embargo las guitarras forman parte tan inseparable de su personalidad musical que no pueden evitar hacer su aparición en el último minuto, un alarde final instrumental gloriosamente sumergido en reverb y delay. Una vez concluidas estas 11 canciones el eco de esas guitarras perdura en el corazón igual que el disco en sí: una colección de joyas de pop inolvidable.
Aldous Harding ha publicado este año ‘Train on the Island‘, que está siendo el Disco de la Semana en JENESAISPOP. ‘Train on the Island’ está siendo considerado su mejor disco, y una de las razones es que incluye peculiares gemas como ‘One Stop’ o el tema que nos ocupa hoy.
También hay otras razones: es uno de sus discos más accesibles -lo cual, en el mundo de Aldous Harding, no significa exactamente lo mismo que en otros artistas-. ‘Venus in the Zinnia’, el segundo single, apuesta por la tradición americana en lo formal, resultando uno de sus temas más luminosos e inmediatos. Hay apacibles acordes de guitarra acústica, destellos de teclado, piano de corte jazz y, además, el tema funciona como un dueto entre Harding y el cantautor galés H. Hawkline, que aporta una perspectiva diferente a la pieza.
Pero, mirada con lupa, la canción se enrarece. El título, al juntar las imágenes de “Venus” y la zinnia -una flor especialmente colorida-, transmite una sensación exagerada, casi onírica. La melodía de “I love what you’re wearing” resulta casi infantil y, aunque la voz de Harding suena clara y prístina, la letra vuelve a hacer uso de imágenes fragmentadas y surrealistas, transmitiendo una especie de disociación emocional (“It’s too late you’re right on time”), incomodidad performativa (“Dishonest art in me”) e incluso cierta oscuridad. A ello contribuye la referencia al “redrum” de ‘El resplandor’, que introduce un elemento de amenaza e inquietud bajo lo que, en apariencia, parece una canción feliz. Parece.
Bulgaria ha ganado la 70ª edición de Eurovisión celebrada en Viena gracias a la original actuación tipo videoclip de DARA con ‘Bangaranga’, que ha sumado 516 votos entre público y jurado, tras liderar en un primer momento las votaciones del público y después imponerse en las del jurado en una reñida disputa con Israel, que en principio lideraba las votaciones totales con 343 puntos. Bulgaria ha superado el mínimo necesario para imponerse al polémico país participante, que, como el año pasado, ha quedado en segundo lugar. Australia, en principio una de las favoritas, finalmente ha quedado en cuarto lugar, al imponerse Rumanía.
Ha sido una de las ediciones más controvertidas de su historia, la que menos países participantes ha reunido desde 2004 (34), especialmente marcada por la retirada de varios países en protesta por el blanqueamiento del genocidio en Gaza por parte de Israel, incluida España. De hecho, TVE ha vuelto a emitir el comunicado del año pasado antes de dar paso a su programa musical especial, y su única “presencia” en la gala ha llegado en un segmento sobre el origen histórico de las votaciones.
La gala, presentada por Victoria Swarovski y Michael Ostrowski, ha incluido varias menciones al poder unitario de la música frente a un mundo “con frecuencia dividido”, aunque la presencia de Israel en el certamen ha vuelto a despertar especialmente gritos de apoyo y abucheos muy audibles antes, durante y después de la actuación de Noam Bettan, especialmente durante las votaciones.
Finlandia, que partía como una de las favoritas gracias al momento del violín de Linda Lampenius y Pete Parkkonen, finalmente ha quedado en sexto lugar. Entre las mayores sorpresas de la votación se encuentran la buena actuación de Rumanía e Italia y el discreto resultado de Suecia, que ha terminado en el puesto 20, aunque es cierto que no llevaba una de sus mejores canciones. Comenta Eurovisión en los foros.
🇧🇬 | URGENTE: BULGARIA GANA EUROVISIÓN MIENTRAS ISRAEL QUEDA EN SEGUNDO LUGAR. pic.twitter.com/lqxKg8rwkm
Mientras esta noche Europa sintoniza Eurovisión, Países Bajos -que no participa este año por motivos conocidos- tiene algo mejor que hacer: asistir al inicio de gira de Harry Styles, anticipado en el show de presentación del disco estrenado en Netflix.
El Together, Together Tour ha arrancado esta noche en Ámsterdam dejando atuendos coloridos, puntuales visitas al piano o a la guitarra, carreras de una punta al escenario y, sobre todo, un setlist integrado por la práctica totalidad del irregular ‘Kiss All the Time. Disco Occasionally‘ salvo un par de temas y que ha incluido los hits de rigor, aunque no todos.
La gira que, de momento, no pasa por España, ha abierto con ‘Are You Listening Yet?’, cerrado con el esperado ‘As it Was’ e incluido éxitos actuales (‘Aperture’) y viejos (‘Fine Line’, ‘Watermelon Sugar’), aunque no cosas como ‘Lights Up’ o ‘Late Night Talking’.
A lo largo del set, además, se han integrado guiños a clásicos ajenos: ‘Taste Back’ se ha mezclado con ‘Born Slippy’ de Underworld y ‘Treat People with Kindness’ con ‘This Must Be the Place’ de Talking Heads. ‘Carla’s Song’ se ha mezclado brevemente con el tema propio de Harry ‘Satellite’. Os dejamos con el setlist de esta noche acorde a Setlist.fm:
Act I
Are You Listening Yet?
Golden
Adore You (extended outro)
Watermelon Sugar
Music for a Sushi Restaurant
Taste Back (contains elements of Underworld’s “Born Slippy”)
Coming Up Roses
Fine Line
Act II
American Girls (extended intro)
Keep Driving (shortened)
Ready, Steady, Go! (extended)
Dance No More (extended; with band intro)
Treat People With Kindness (contains elements of Talking Heads’ “This Must Be the Place”)
Pop (extended outro)
Season 2 Weight Loss (extended)
Act III
Carla’s Song (contains elements of “Satellite”)
Aperture (disco ball)
Encore
Matilda (with orchestra)
Sign of the Times
As it Was (alternate, extended version; reprise)
Que Drake perdió amargamente su beef con Kendrick Lamar lo sabe todo el mundo. Digamos que la onda expansiva de la hostia que le dio Kendrick a Drake cuando rapeó aquello de «Tryna strike a chord and it’s probably A minor» en el escenario de la maldita Super Bowl se notó hasta en España. Por supuesto, Drake no lo ha superado y son varias las referencias al asunto en ‘ICEMAN’, aunque este no es tanto un disco dedicado al beef en sí como otro donde Drake vuelve a exponer los mismos temas de siempre, revelando que a punto de cumplir 40 años parece haberse quedado sin cosas que contar. ‘ICEMAN’ ya se ha adueñado de las listas globales, irónicamente hundiendo a ese Michael Jackson homenajeado en la portada.
Genera una sonrisilla la pulla a Kendrick de ‘Shabang’, con esa rima «Am I upset? A bit / Last one you dropped was shit / I did press play on that ho / Mid, mid, mid, skip, skip». Siendo generosos, se podría decir que en momentos puntuales de ‘ICEMAN’ Drake parece tener algo parecido a un sentido del humor, aunque el humor pueda ser tan cringe como en ‘Make Them Cry’, el corte inicial, donde Drake hace un ademán de mostrarse vulnerable, contando que va a terapia solo para añadir que no se puede «tomar en serio» a su terapeuta porque está buena. Drake siendo Drake, una vez más.
Siendo justos, en esa misma canción, la más emocional de ‘ICEMAN’, son muchos los temas tratados, incluido el cáncer de su padre, que se revela en la letra. Pero los instantes reveladores se acaban aquí, ya que las letras y reflexiones de ‘ICEMAN’ vuelven a abordar los temas favoritos de Drake de sus últimos discos, la lealtad, la traición, la industria, el éxito o esas mujeres que le perciben como un «príncipe de Persia» -frase pronunciada por él mismo-, sin que se perciba evolución alguna ni en las historias ni en unos beats que no pueden sonar más funcionales y genéricos.
El disco de los tres publicados por Drake más enfocado en un estilo de trap clásico, ‘ICEMAN’ presenta a un Drake apelando a su público más fiel, desde luego no al masivo que encumbró ‘In Your Feelings’, ‘God’s Plan‘, ‘Toosie Slide’ o esa maravillosa ‘Passionfruit‘ que sigue en listas. Aquí, lo más parecido a un hit es el club trap de ‘Ran to Atlanta’ con Future y esa Molly Santana que se cree «Hannah Montana». El tema está bastante bien, aunque no es nada del otro mundo. Simplemente, su gancho «bring a friend for my friend» destaca en un océano de larguísimas reflexiones sobre la soledad en la cima que no sé muy bien a quién pueden interesar a estas alturas, sumando ya tantos discos que hablan de lo mismo.
A lo sumo destaca la pulla a DJ Khaled por su silencio sobre Palestina, tirada en esa ‘Make Them Pay’ que es cringe en otro sentido, ya que su melodía «I wanna be freeee» transmite una emotividad impostada al contrastar con el drama de la letra sobre lo «mala que es la industria» y los deseos de Drake de independencia. Irónicamente, es uno de los temas más pegadizos de un disco donde los detalles musicales interesantes se cuentan con los dedos de una mano. Y no siempre funcionan: la interpolación de ‘I Follow Rivers‘ de Lykke Li en ‘Janice STFU’ es sencillamente cutre, impropia de una megaestrella como Drake. O no, visto lo visto.
Al beat de ‘Whisper My Name’ se le percibe algo más de gusto y tacto y también al estilo trap estilizado y oscuro de ‘National Treasures’, donde Drake referencia la covid, tos incluida; pero ‘ICEMAN’ acaba engullido por su propia mediocridad y por lo repetitivo de sus trucos. El beat switch de ‘Dust’, que pasa de la melodía al hard trap, funciona, pero tantos cambios de ritmo a lo largo del disco, por ejemplo en esa ‘Burning Bridges’ donde el sopor empieza a imponerse, terminan quitándole la gracia a este recurso. Tampoco se entiende la inclusión del single ‘What Did I Miss?’ directamente sin mezclar, sonando a mixtape; ni mucho menos la de esa ‘Little Birdie’ con los vocals más chapuceros que recuerdas.
Cuando las ideas musicales de ‘ICEMAN’ convencen lo hacen porque suenan a un Kanye West ligerito en ‘Make Them Pay’ y ‘Shabang’, o porque ‘2 Hard On the Radio’ experimenta con los teclados y con los ritmos del Bay Area y el West Coast americanos, sampleando el ‘Too Hard for the Radio’ de Mac Dre. El disco, por desgracia, es un océano de ritmos trap olvidables, cambios de ritmo forzados y puntuales arreglos de piano o cuerdas que aportan una textura muy superficial, mientras Drake tira barras eternas llenas de bravuconería impostada, amenazas vacías y continuas pullas a colegas e industria que parecen no interesarle ni a él mismo.
Por redes dice alguien que Drake ha elaborado ‘ICEMAN’ en base a beats de productores emergentes que ha descubierto online. Por ahora no han sido acreditados, a pesar de que el álbum lleva horas en la calle, pero aunque la idea honra a Drake, la realidad es que casi ninguna de estas bases rítmicas sale reforzada gracias a su trabajo lírico ni a su, al final, tediosa presencia vocal. En otras palabras: hasta el beat menos estimulante funcionaría en manos de otra persona, como la historia ha demostrado tantas veces. En ‘Not Like Us’, por ejemplo.
Brian Wilson odiaba la palabra “genio”. Él mismo veía este calificativo, reconvertido en campaña publicitaria, como “una cruz”. Sí, es verdad que a los 23 años compuso y produjo todo ‘Pet Sounds’ en solitario. Es cierto que esto abrió nuevos caminos en el pop, tanto en la producción como en la composición, que todavía llegan hasta nuestros días. También es verdad que lo hizo mientras escuchaba voces en su cabeza. Y estando sordo del oído derecho. Aun así, lo primero que se le vino a la mente a Wilson al pensar en ‘Pet Sounds’, 50 años después de su lanzamiento, fue «amor y armonía». Brian no era el genio de The Beach Boys, sino el alma.
‘Pet Sounds’ es probablemente lo más cercano a una experiencia religiosa que existe en el mundo del pop. Quizás por eso, como si de una epifanía se tratase, un día cualquiera decidí que era mi disco favorito, después de tenerlo años en rotación. Brian Wilson siempre vio ‘Pet Sounds’ como un álbum espiritual, incluso durante las propias sesiones de grabación: “Miraba alrededor a los músicos y a los cantantes y podía ver sus halos”, cuenta el artista en sus memorias de 2016. Se suele minimizar este aspecto de la concepción del álbum al contar que todo empezó con el primer viaje de LSD de Wilson, en abril de 1965. Su primera esposa, Marilyn, declaró que Brian había visto a Dios y que “lloró sin parar durante días”. Esto es totalmente cierto, pero Brian necesitó mucha más fe de la que te puede provocar un tripi para superar, no ya la grabación de ‘Pet Sounds’, sino la propia existencia. Dios estaba en el estudio con él, pero también el diablo.
Un año antes de escribir y grabar ‘Pet Sounds’, Wilson empezó a escuchar voces. Para esa época, ya había dejado de girar con sus compañeros de banda y se había propuesto el objetivo de “escribir las mejores canciones y hacer la mejor música”. En sus memorias detalla la pluralidad de voces que podía oír, desde sus hermanos, hasta su padre, e incluso Phil Spector, su ídolo. Otras, ni siquiera tenían nombre: “También estaban todas las demás, las que me dicen que no valgo nada, que debería abandonar y las que me dicen que me van a matar”. En un momento dado, asumió que esas voces no iban a desaparecer, así que tenía que hacer todo lo posible para que no le hiciesen desaparecer a él.
Se habla mucho de que Wilson podía oír la música en su cabeza, pero no tanto de que aun así tenía que ordenarla de alguna manera: “Las voces que me hacían mal convivían con otras que intentaban hacer algo precioso. La respuesta estaba en la armonía. Aprender a que esas voces trabajasen juntas fue lo que me permitió hacer canciones como ‘Do You Wanna Dance?’ o ‘Help Me Rhonda’, o ‘Pet Sounds’”. Brian declaró en 1966 que creía en Dios, pero que no se consideraba “formalmente religioso”: “Creo en el poder del espíritu y en cómo se manifiesta esto en la bondad de la gente”. El desesperado espíritu de Brian se manifestó, ni más ni menos, que en las canciones más bellas de la historia.
He conocido a gente a la que ‘Pet Sounds’ le suena anticuado. Curioso, porque no existe ningún otro álbum que suene igual. Es un disco que, como la propia idea de Dios, no conoce épocas. Es retro y futurista a la vez. Se le suele calificar como pop progresivo, pero en realidad está operando en terreno desconocido: una mezcla extrañísima de doo wop, avant garde, jazz, música clásica… Es casi su propio género. Definitivamente, no tiene nada que ver con el mundo del rock, en el que siempre se ha encasillado. Para esto, el trabajo de Brian con la Wrecking Crew fue clave. Es cuando este entendió que podía permitirse ser un “perfeccionista”. A la vez, esta es la razón por la que ‘Pet Sounds’ es visto constantemente como un álbum conceptual. El disco no tiene una temática central (no va sobre los sonidos que hacen los animales) y tampoco hay algo que una sus letras a nivel conceptual, más allá de ser canciones felices sobre estar muy, muy triste. ‘Pet Sounds’ es un álbum conceptual por su producción.
El mismo Brian asegura que su objetivo con ‘Pet Sounds’ era copiar “el sonido Spector”, pero Wilson fue mucho más allá. “Era una colección de sonidos totalmente nueva para nosotros, o para cualquier persona”, cuenta el artista. Sí, introdujo el theremin en la música pop. Sí, utilizó latas de Coca-Cola en varias canciones. Y sí, Brian terminó todas las canciones con un fade out. Lo de las larguísimas sesiones de grabación tampoco es nada nuevo. Brian cuenta que las pistas instrumentales de ‘Wouldn’t It Be Nice’ fueron “fáciles de hacer”, pero no fue algo rápido: “Dejé de contar cuando llevábamos 20 tomas”, asegura en sus memorias. No, lo más impresionante de la producción de ‘Pet Sounds’ es lo bien que funciona sin las tomas vocales.
Animo a cualquier a escuchar la versión instrumental del disco. Es un álbum completamente diferente. Puedes pasar años escuchando ‘Caroline, No’ y no darte cuenta del toque de saxofón que aparece en la parte de “Break my heart”, sin duda por culpa de la arrebatadora melodía vocal que está por encima. Algunas composiciones, como ‘Let’s Go Away For Awhile’, son tan poderosas que Brian Wilson decidió que estaban bien así, pese a que originalmente sí existía una línea de voz. La pregunta que surge es clara: ¿Cómo alguien podría poner palabras a estas increíbles composiciones? La respuesta es contratando un copywriter.
Tony Asher estaba trabajando en publicidad cuando Wilson pensó que podría ser un buen letrista. Se guió por “pura vibra e instinto” y porque le gustaba “cómo hablaba”: “Al parecer, tenía algo de información, por amigos mutuos, sobre mis habilidades de escritura como copywriter y letrista en la universidad, así que no era tan absurdo en realidad, pero para mí, parecía que venía de la nada”, cuenta Asher. Lo primero que uno piensa al leer las tremendamente personales y sinceras letras de ‘Pet Sounds’ es que solamente pueden venir del corazón de Brian Wilson, exclusivamente. Resulta que, como todo lo bueno, fue fruto de la colaboración.
Todas las canciones de ‘Pet Sounds’ tienen un componente oscuro en su letra. Incluso la eufórica introducción, que esencialmente trata de fantasear sobre algo que no tienes: “Parece que cuanto más hablamos de ello, más difícil es vivir sin ello”. Palabras como “triste” y “llorar” se repiten decenas de veces a lo largo del LP. Además, en su forma más directa y cruda: “A veces, me siento muy triste” o “Quiero llorar” no eran frases fáciles de encontrar en un disco de pop. Normalmente, las canciones que tratan temas como la tristeza o la depresión utilizan eufemismos, o expresiones, que suavizan el mensaje original. Brian no ocultó absolutamente nada.
‘God Only Knows’, por ejemplo, es una de las canciones de amor más alabadas de la historia. Puede que la número 1. No solo comienza con la línea “quizás no siempre te ame”, que ya es tela, sino que además nos cuela una sutil, pero clara, referencia al suicidio en el segundo verso: “Si me dejases en algún momento / La vida seguiría adelante, créeme / El mundo no me podría mostrar nada / Así que, ¿qué bien me haría vivir?”. Por otro lado, ‘I Just Wasn’t Made For These Times’ podría ser la canción que mejor representa ‘Pet Sounds’. Es la obra de Brian Wilson en su momento más íntimo, real y devastador: «La gente que conozco no quiere estar en mi posición», canta la más aguda de las cuatro melodías vocales que convergen en el estribillo. En lo musical, es su instante más experimental, imaginativo y extraterrestre.
The Beach Boys venían de escribir canciones sobre chicas y coches, y no hace falta remontarse más allá del disco que vino antes de este, ‘Summer Days (And Summer Nights)’. Por supuesto que hubo antecedentes en la música del grupo, tanto en la producción como en la temática, pero nunca en todo un disco. Las ventas no fueron desastrosas como tal, pero comparadas con los discos anteriores de The Beach Boys, ‘Pet Sounds’ fue un flop. El consuelo que le quedó a Brian fue que su disco sirviese como la principal inspiración de The Beatles para hacer «Sgt. Peppers». Además, no creo que haya mayor cumplido que una frase así de Paul McCartney: “Le he comprado a cada uno de mis hijos una copia del disco para su educación en la vida. Nadie está educado musicalmente hasta escuchar ese disco”.
60 años después del lanzamiento de ‘Pet Sounds’, Brian Wilson ya no está con nosotros. De hecho, se trata del primer aniversario del disco desde su fallecimiento. Sin embargo, lo podemos sentir más cerca que nunca con el regalazo de las ‘Pet Sounds Sessions’ llegando a plataformas. Se trata de un recopilatorio con los mejores momentos de las sesiones de grabación del disco. Es como si ‘Get Back’ fuese un podcast, prácticamente. Esta colección destaca tanto el infinito talento de los músicos de la Wrecking Crew, replicando todas las indicaciones del artista de toma en toma, como el lado más bonito y humano de Brian, que no todo iba a ser tristeza. Le oímos tararear melodías que le vienen a la cabeza en el momento, discutiendo ideas con los instrumentistas… Está jugando como un niño en Legoland.
Aparte de las delicias musicales que ofrece el recopilatorio, desde el esperanzador overdub de cuerdas de ‘Don’t Talk (Put Your Head On My Shoulder)’ hasta la versión de ‘God Only Knows’ con Brian como vocalista principal, este también resalta otro de los pilares, no solo de ‘Pet Sounds’, sino de toda la obra del líder de The Beach Boys. Podemos escuchar el momento exacto en el que este le dice a Hal Blaine cómo tocar la bocina que se escucha al final de ‘You Still Believe In Me’. Es un detalle sutil, pero también uno de los elementos más memorables de la canción: «No te olvides de hacerlo, porque nos recuerda que es una canción sobre la infancia».
‘Pet Sounds’ es una fuente de belleza, tristeza y espiritualidad a partes iguales, pero también es un, cada vez más necesitado, monumento a la inocencia. La obra maestra de Brian Wilson no solo sigue siendo relevante en lo musical, sino también en la parte moral y emocional. A pesar de la durísima vida que le tocó, incluso durante sus años de madurez, Brian nunca dejó de ser un niño del todo. En un mundo que cada vez se parece más a una carrera de todos contra todos, seguro que podemos aprender de ello. Cuando todo salga mal, que la inocencia sea lo último que se pierda.
Había perdido de vista a Pantomima Full, aunque últimamente su reciente vídeo parodiando a los hombres performativos que beben matcha y leen a Gloria Fuertes había acabado en mi radar por alguna razón. Ahora el grupo de humoristas ha vuelto con un vídeo en el que parodian a los grupos indie españoles y que ya está siendo ampliamente comentado en redes, porque responde en clave de humor a la percepción que tiene buena parte del público sobre la supuesta homogeneidad de los grupos españoles que continuamente encabezan festivales.
El grupo ficticio Viento Desamor, que hace indie-rock, presenta su debut en una multinacional, ‘Osa Mayor’, y cumple con todos los clichés exagerados del típico grupo indie-pero-no: épica emocional, voz afectada, títulos grandilocuentes como ‘Vuela Ícaro’, actitud rockista y, lo más llamativo a simple vista, un estilismo imposible de descifrar, a medio camino entre lo hipster y lo vintage de hace 15 años.
La actitud de creer estar haciendo algo especial y muy profundo marca el paso de Viento Desamor por este falso reportaje, que también parodia otros temas como la pose indie (“la crisis de los 40 Principales”), la fascinación por todo lo anglo (“Primark Scream”) o la moda de anunciar conciertos a 10 años vista: “Nos vemos en 2032”. Viento Desamor, ¿la mejor banda indie ficticia desde Lesbian of Love?
Overmono han anunciado la llegada de su segundo álbum, titulado ‘Pure Devotion’, que estará a la venta el próximo viernes 7 de agosto. Los hermanos Russell cuentan que el sucesor de ‘Good Lies’ será su «proyecto más ambicioso» hasta el momento y que representa el sonido de «hermosas imperfecciones» y «fallos de máquinas».
El lead single del disco, ‘Lockup’, es un potentísimo festín sonoro que habría surgido inspirado por la ruptura de las reglas de la era post-punk. Así, el dúo galés samplea ampliamente la canción ‘What A Waste’ de Birmingham Fast Relief en un tema lleno de múltiples texturas diferentes.
El dúo cuenta que con ‘Pure Devotion’ han querido «hacer algo que capturara el espacio físico de nuestros estudios». Para ello, han experimentado con nuevas formas de grabación, como pasar una voz «por un altavoz antiguo en el sótano», reproducir un sintetizador «con un viejo altavoz de anuncios de estación de tren de los años 30» o incluso hornear «un platillo cubierto de posos de café, patatas fritas y vinagre».
Tracklist:
1. Lockup
2. Knight In Shining Prada (feat. John Joseph Holt)
3. Slowmotion
4. Even Angels Ghost (feat. Kindora)
5. Barum
6. Mialon
7. Laxbrook
8. Gem Lingo (ovr now) (feat. Ruthven)
9. Adre
10. Ballad (feat. Kindora and Rock Floyd)
11. After The Rain
Australia y Dinamarca ya están dentro de la final de Eurovisión. Por Australia, por cierto, compite Delta Goodrem, a la que probablemente recuerdes por hits dosmileros como ‘Lost Without You’. La segunda semifinal celebrada este jueves ha dejado también el pase de Bulgaria, Ucrania, Noruega, Rumanía, Malta, Chipre, Albania y Chequia, completando así el cartel de 25 países que competirán este sábado por el Micrófono de Cristal en una de las ediciones de Eurovisión con menos participantes de los últimos años… y con un «hype» y prestigio bastante tocados por la polémica con Israel, que ha vuelto a clasificarse para la final a pesar de incumplir las normas al emitir anuncios pidiendo el voto masivo.
Los eliminados de la noche fueron Azerbaiyán, Armenia, Suiza, Letonia y Luxemburgo, que se quedan fuera de una final especialmente abierta este año.
Durante la semifinal también actuaron tres países ya clasificados directamente para la final: Francia y Reino Unido -por formar parte del Big Four- y Austria, anfitriona tras su victoria el año pasado.
La final de esta edición número 70 de Eurovisión se celebra este sábado 16 de mayo a partir de las 21:00 en el Wiener Stadthalle de Austria. Finlandia y Australia parten como grandes favoritas para llevarse el triunfo.
La edición de este año sigue además marcada por la tensión política alrededor de la participación de Israel. En plena semana eurovisiva, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha vuelto a defender la retirada de Israel del certamen: “Frente a la guerra ilegal y el genocidio, el silencio no es una opción”.
Precisamente, la posición de Israel en el orden de actuaciones deja bastante claro que la UER no parece especialmente interesada en impulsar sus opciones de victoria. Situada en tercer lugar, la candidatura israelí corre el riesgo de convertirse en una de esas actuaciones que el público ya ha olvidado cuando llega el televoto final.
Orden de actuaciones:
Dinamarca: Søren Torpegaard Lund – «Før Vi Går Hjem»
Alemania: Sarah Engels – «Fire»
Israel: Noam Bettan – «Michelle»
Bélgica: ESSYLA – «Dancing on the Ice»
Albania: Alis – «Nân»
Grecia: Akylas – «Ferto»
Ucrania: LELÉKA – «Ridnym»
Australia: Delta Goodrem – «Eclipse»
Serbia: LAVINA – «Kraj Mene»
Malta: AIDAN – «Bella»
Chequia: Daniel Zizka – «CROSSROADS»
Bulgaria: DARA – «Bangaranga»
Croacia: LELEK – «Andromeda»
Reino Unido: LOOK MUM NO COMPUTER – «Eins, Zwei, Drei»
Francia: Monroe – «Regarde !»
Moldavia: Satoshi – «Viva, Moldova!»
Finlandia: Linda Lampenius x Pete Parkkonen – «Liekinheitin»
Polonia: ALICJA – «Pray»
Lituania: Lion Ceccah – «Sólo Quiero Más»
Suecia: FELICIA – «My System»
Chipre: Antigoni – «JALLA»
Italia: Sal Da Vinci – «Per Sempre Sì»
Noruega: JONAS LOVV – «YA YA YA»
Rumanía: Alexandra Căpitănescu – «Choke Me»
Austria: COSMÓ – «Tanzschein»
“Las grandes bandas de rock actuales no nos gustan nada”, decían Brian y Michael D’Addario en una entrevista con este medio. Una sentencia que a estas alturas no debería sorprender a nadie, pues The Lemon Twigs es, seguramente, la banda contemporánea que con mayor pasión se empeña en regresar al pasado. Y no solo en lo musical (donde, por supuesto, graban casi todo en cinta), también en su estética setentera, que ambos han convertido en un sello de identidad.
En ‘Everything Harmony’ y ‘A Dream Is All We Know’ encontraron inspiración en el soft rock y el pop rock, de los años 60 y 70. Su nuevo ejercicio vintage, ‘Look For Your Mind!’, continúa explorando esas décadas por una senda muy similar a la de sus predecesores. Las trabajadas armonías vocales, las melodías luminosas y nostálgicas, los estribillos pegadizos… Todo vuelve a estar presente en un álbum que no ofrece demasiados detalles nuevos al universo del grupo y que parece indicarnos que después de esto no vendría mal alterar ligeramente la fórmula. Por el momento, incluso mostrando algún síntoma de agotamiento, todavía funciona.
Los hermanos D’Addario son excelentes músicos y aquí encontramos buenos ejemplos de ello. Es fácil acusarlos de hacer un simple pastiche, pero han sabido, en gran medida, esquivar esa bala gracias a la autenticidad que desprenden sus letras, que nos sugieren que no solo están imitando, sino que para ellos no hay otra forma de expresión artística posible.
En la muy divertida ‘2 or 3’ retratan una historia de amor en la que el narrador siente que su chica le da mil vueltas: ha leído y viajado mucho más que él y “siempre le apetece algo más refinado”. La producción es fantástica, trasladándonos directamente a los años 60 con un estribillo adictivo, con bonitos coros y detallados arreglos de viento. También lo es la de la sentimental ‘I Just Can’t Get Over Losing You’, guiada por un energético riff de guitarra.
‘Gather Round’ cuenta con un gran último tercio protagonizado por una trompeta. ‘Mean to Me’ es una bonita balada de guitarra muy ‘Pet Sounds’, que junto a ‘Joy’, el corte más diferente del álbum, baja el ritmo general de la secuencia. Otro punto álgido es ‘My Heart Is In Your Hands Tonight’, que cuenta con una de las mejores interpretaciones vocales del proyecto. Suena épica y emocionante, con un estribillo inmediato, accesible y muy nostálgico. Y el cierre, ‘Your True Enemy’, añade una bienvenida dosis de psicodelia guitarrera que podría sugerirnos (ojalá) un nuevo rumbo sonoro para el futuro.
El mayor inconveniente que tiene ‘Look For Your Mind!’ es que sus 41 minutos se hacen largos. Y no porque haya altibajos, es más, la calidad de las composiciones es indudable y cualquiera de ellas por separado funciona de maravilla, sino porque la acumulación de tantas canciones con un sonido similar termina empachando. Hay momentos realmente valiosos, pero conviene descubrirlos poco a poco y no de una sola tacada.
Lady Gaga ha publicado en exclusiva en Apple Music el concierto dedicado a ‘Mayhem‘ que grabó en secreto en el Wiltern Theatre de Los Ángeles el pasado mes de enero. El show, llamado ‘Mayhem Requiem’, llega ahora con el propósito de “enterrar” la era ‘Mayhem’, un mes después de que la gira mundial concluyera en el Madison Square Garden, sumando 86 shows en total y tan solo uno cancelado.
El “funeral” de ‘Mayhem Requiem’ ha sido un homenaje a la exitosa era que ha dejado clásicos de Gaga como ‘Abracadabra‘ y ‘Die with a Smile’. Ambas reinventadas -la primera en clave tecnopop oscura y la segunda sampleada con Kavinsky- sirven para explicar un concierto que no se ha conformado con replicar el estilo de la gira ya vista por millones de personas, sino que se ha molestado en remezclar las canciones y diseñar nuevas escenografías y vestuarios. Vídeos, en el foro de Lady Gaga.
Arrancando con una intensa ‘Disease‘ al piano, una Gaga vestida de negro funerario ha vuelto a defender las canciones de ‘Mayhem’ como merecen, multiplicando el carácter performático de su gira por dos, y actuando en un escenario que simula un castillo en ruinas. Recordemos que fue uno de los mejores discos de 2025, pero resulta que los remixes de las canciones son un auténtico regalo: por ejemplo, esa ‘LoveDrug’ acústica complementada con un vocoder exquisito, o esa ‘Zombieboy’ reinventada en clave synthwave.
Dedicado íntegramente a ‘Mayhem’, es decir, sin concesiones a éxitos anteriores, Gaga ha hilado a través de interludios un set que ha dejado sorpresas dignas de comentar, como ‘Killah’ sampleando las percusiones industriales de ‘Closer’ de Nine Inch Nails. Incluso llega a resultar muy emotiva la mezcla de ‘Die with a Smile’ con ‘Nightcall’ de Kavinsky. Ni rastro de la melodía original, Bruno Mars desaparece de ella por completo. Ya que hablamos tanto de sintes ochenteros, ¿dónde está la rumoreada colaboración de Lady Gaga con The Weeknd?
Tirada en el suelo interpretando una emotiva versión de ‘Vanish into You’, que en nuestros foros algunos llaman una de las mayores oportunidades perdidas de Lady Gaga -nunca se lanzó como single a pesar de su incipiente viralidad-, Gaga mantiene la performance intensa, pero rebaja el camp de la gira global y del videoclip de ‘Abracadabra’ para ofrecer un show tan oscuro que prácticamente, en momentos puntuales, solo vemos una sombra sobre el escenario. Está claro que el objetivo es apagar las luces de esta era que ha reinventado su carrera.
Salen beneficiadas las nuevas versiones de ‘How Bad Do U Want Me’, también convertida en un corte synthwave; no tanto quizá esa ‘Don’t Call Tonight’ que acaba sonando algo a Shania Twain, de repente. De alguna manera, también gracias a la futurista puesta en escena, se traslada el glam de Mayhem -tan inspirado en la Nueva York de los 70- al futurismo noir de la siguiente década. Solo hay que ver a Gaga interpretar ‘Die with a Smile’ con casco y armadura, convertida en una especie de soldado. Ni siquiera en sus épocas más sintetizadas y electrónicas la vimos tan sumamente ochentera a la par que oscura.
Podcast: ‘Mayhem’, ¿justo la era menos caótica de Lady Gaga?
En ‘Hardcore Henry’, el director Ilya Naishuller adaptaba la gramática del videojuego en primera persona al cine de acción y ciencia ficción. La originalidad de la propuesta le abrió las puertas de Hollywood (‘Nadie’, ‘Road House 2’) y de la industria musical: en ‘False Alarm’, de The Weeknd, el realizador ruso seguía exactamente la misma estrategia formal, un shooter en primera persona tipo ‘Call of Duty’.
Vince Staples parece haberse inspirado en las obras de Naishuller para la realización de ‘Blackberry Marmalade’.
Rodado en el famoso restaurante Frank’s de Burbank, un icono de los viejos diners californianos que ha aparecido en ‘Euphoria’, ‘Perdida’ o en el clip de Childish Gambino ‘Sweatpants’, el vídeo comienza con un plano muy elocuente de la bandera de Estados Unidos. Lo que sigue es una coreografía de violencia filmada desde la perspectiva subjetiva del protagonista, obligando al espectador a adoptar la mirada del asesino.
Pero, más allá del virtuosismo técnico, el clip funciona como una sátira feroz de ciertos imaginarios profundamente estadounidenses: la cultura de las armas, la violencia convertida en espectáculo y los tiroteos como expresión extrema de la frustración del individuo contemporáneo. El viejo diner, emblema de la América cotidiana, deja de ser un espacio de confort, para transformarse en un escenario de una carnicería absurda.
El remate llega con una frase de Martin Luther King: “La pregunta no es si seremos extremistas, sino qué clase de extremistas seremos”. La cita, procedente de la ‘Carta desde la cárcel de Birmingham’ (1963), introduce una ironía incómoda: el idealismo moral del activismo por los derechos civiles reapropiado en un contexto de violencia criminal, como si la nación hubiese pervertido sus propios mitos hasta sustituir el radicalismo moral de la justicia social por otras formas -individualistas, conspiranoicas, nihilistas- de extremismo, vaciadas de toda lógica emancipadora.
El Low Festival ha anunciado la distribución por días de su edición de 2026, que se celebrará del 31 de julio al 2 de agosto en el Parque Antonio Soria de Torrevieja.
El viernes estará encabezado por Kasabian y contará también con actuaciones de Fangoria, Iván Ferreiro y León Benavente, además de Ginebras y Ladilla Rusa, entre otros.
El sábado figuran como principales reclamos The Hives, Editors y Love of Lesbian, junto a otros proyectos como Ojete Calor, La Paloma o Besmaya. La programación incluye también una selección de DJs y propuestas electrónicas.
El domingo cerrarán el festival Dani Fernández, La Casa Azul y Sidonie, junto a otros artistas como Natalia Lacunza o Juventude.
Las entradas de día salen a la venta el domingo a las 10 horas con precios desde 37,99 euros más gastos de distribución, y los abonos generales y VIP continúan disponibles en la web oficial.
Drake había anunciado que su nuevo disco, ‘ICEMAN’, se podría escuchar a partir de hoy, 15 de mayo. Lo que ha mantenido como sorpresa hasta hoy es que planeaba lanzar hasta dos discos más, y es que desde hoy la discografía de Drake suma 11 títulos: aparte de ‘ICEMAN’ están disponibles ya otros dos álbumes nuevos, ‘Maid of Honour’ y ‘HABIBTI’.
¿Cuál es la diferencia entre los tres lanzamientos? Así, a bote pronto y escuchando por encima, parece que ‘ICEMAN’ es el disco más centrado en los ritmos del trap de los tres, mientras que ‘Maid of Honour’ explora sonidos electro y ‘HABIBTI’ otros más R&B y “moody”. Sus fans están de enhorabuena, ya que estos tres álbumes suman 43 canciones nuevas de Drake en un solo día.
De momento, el focus track es ‘Ran to Atlanta’, con Future y Molly Santana, que pertenece a ‘ICEMAN’. El que quizá no debamos olvidar es el principal lanzamiento de Drake de hoy, y el que llevaba teaseando desde hace meses. De hecho, hace unas semanas ideó una curiosa estrategia de marketing que consistió en revelar la fecha de lanzamiento del disco con un bloque de hielo.
Hoy 15 de mayo publica Drake no uno, sino hasta tres discos de golpe: ‘ICEMAN’, ‘MAID OF HONOUR’ y ‘HABIBTI’. El focus track pertenece al primer disco. Otros lanzamientos largos destacados de la jornada son los de Julieta Venegas, Triángulo de Amor Bizarro, Kevin Morby, Maluma, Porches, Rostam y Laaza. Y sí, has visto bien: SALEM han sacado disco sorpresa.
La lista de discos que salen hoy se amplía con interesantes títulos de Dua Saleh, Genesis Owusu o Emilia Pardo y Bazán.
En materia de singles tenemos comebacks de Tove Lo, Avalanches, Gracie Abrams y Overmono, así como los de Eartheater, Sondre Lerche, Bloc Party y The Mountain Goats. Por su parte, Alcalá Norte y The Strokes presentan el segundo single de sus respectivos álbumes.
La jornada deja colaboraciones destacadas de Belén Aguilera, Cupido con l0rna, Maria Escarmiento con RUSLANA, Rakky Ripper con SIMONA, Helado Tropical (Helado Negro y Reyna Tropical), Shakira y Burna Boy o el francés Rémi Fa con Rigoberta Bandini.
Ampliamos la playlist con novedades de Sofia and the Antoinettes, Gala Nell, bb trickz, Jorja Smith, Dinamarca, Toundra, Noga Erez, Mafalda Criminal, Giveon o Muyaio. Madonna, por su lado, lanza el remix de ‘I Feel So Free’ realizado por Peggy Gou.
Desde que en los años 90, tras el auge del festival de Sundance y la irrupción de cineastas como Steven Soderbergh, Jim Jarmusch o Quentin Tarantino, los grandes estudios de Hollywood se lanzaron a capitalizar el cine independiente empaquetándolo como un producto más dentro de sus estructuras industriales, la etiqueta “indie” comenzó a diluirse como la carrera de Gregg Araki o Tom DiCillo. Lo que en origen designaba una forma de producción al margen de Hollywood pasó a convertirse en una categoría estética y, en muchos casos, en una estrategia de marketing.
Más tarde, a partir de 2010, y en paralelo al abandono por parte de Hollywood del cine de presupuesto medio, ese espacio fue ocupado por una nueva generación de compañías independientes como A24, Annapurna, Neon o Blumhouse en el terror. Estas “mini-majors” consolidaron un modelo híbrido, apoyado en alianzas puntuales con estudios y plataformas para la distribución. Era un cine que, independientemente de su calidad, se presentaba como alternativo, pero nacía integrado en las lógicas industriales que pretendía esquivar.
Esta situación ha creado una enorme paradoja: en 1999, los principales premios del cine indie americano, los Independent Spirit Awards, tuvieron que crear una nueva categoría, el premio John Cassavetes, para premiar a las películas verdaderamente independientes.
En resumen, separar el grano de la paja, dilucidar lo que es cine independiente y lo que no (obviamente no voy a entrar en producciones que “se pagan” sus propios autores, como Coppola y su ‘Megalópolis’, porque eso ya sería otro tema), es bastante complicado. Aun así, vamos a recomendar 10 títulos recientes disponibles en plataformas.
Buena chica (India Donaldson)
El debut en el largometraje de India Donaldson (la mayoría de los filmes de esta selección lo son) es un filme minúsculo, modesto en presupuesto (rodado en apenas doce días, durante una caminata por el bosque y con un equipo mínimo), pero enorme en resultados. La película se presentó en Sundance, fue seleccionada para Cannes y obtuvo nominaciones en los premios Gotham y los Independent Spirit. Adivinad quién la ha fichado: A24, claro. ‘The Chaperones’, su segundo filme, está producido por esta y Plan B Entertainment, la productora de Brad Pitt.
Siguiendo los pasos de Kelly Reichardt, Donaldson narra una excursión por las montañas de Catskill, en Nueva York, protagonizada por una chica de 17 años, su padre y un amigo de este en plena crisis posdivorcio. Narrada desde el punto de vista de ella, la película extrae toda su fuerza dramática de la tensión existente entre el deseo de pasar un buen fin de semana y la creciente incomodidad que surge por el comportamiento de los dos adultos. Un conflicto narrado con sutileza y discreción, en voz baja, pero que resuena tan fuerte como un roble cayendo en el bosque. 8 Dónde verla: Movistar+, Filmin, Prime, Rakuten
Más allá del muro (Kate Beecroft)
Si a India Donaldson la podemos considerar heredera de Kelly Reichardt, la debutante Kate Beecroft sería la alumna aventajada de Chloe Zhao. Tanto ‘Songs My Brothers Taught Me’ (2015) como, sobre todo, ‘The Rider’ (2017) son el abrevadero de donde bebe ‘Más allá del muro’. Rodada en Dakota del Sur, y moviéndose constantemente en un territorio híbrido entre la ficción y el documental, la película sigue a una familia de rancheras y sus dificultades para mantener su modo de vida en un entorno marcado por la precariedad.
Si bien los elementos de ficción no terminan de encajar del todo, cuando Beecroft se abandona al registro documental, el film cobra una fuerza inusitada. Las imágenes de las adolescentes en los rodeos, galopando a caballo y subiéndolo a TikTok, o la secuencia del cumpleaños, donde varias mujeres mayores evocan con crudeza sus vidas golpeadas por la pobreza, la violencia o el suicidio, son destellos de verdad con más potencial dramático que la propia ficción. 7’5 Dónde verla: Prime, AppleTV
Mi sueño americano (Luke Gilford)
Seguimos con caballos, rodeos y música country. Y también con cierto desequilibrio entre lo real y su construcción dramática. ‘Mi sueño americano’ se puede ver como la cara B de ‘Más allá del muro’. El debut del fotógrafo y realizador de videoclips (Troye Sivan, Christina Aguilera, Kesha) Luke Gilford es una adaptación de su libro ‘National Anthem: America’s Queer Rodeo’.
‘Mi sueño americano’ quizás sea la menos “indie” en cuanto a su producción de toda esta selección. Gilford está muy asentado dentro de la industria audiovisual estadounidense y la compañía LD Entertainment tiene una vocación claramente de mini-major partner, con un catálogo, en general, bastante mainstream. Sin embargo, en cuanto a temática, gramática y discurso, es una de las más “indie”. La película, con ecos estéticos de Warhol o el primer Gus Van Sant, se plantea como un contraplano de las representaciones del imaginario rural estadounidense. Allí donde el cine ha fijado una iconografía reconocible, la película toma ese mismo repertorio y lo desplaza hacia una sensibilidad queer, que no lo parodia ni lo subvierte desde el sarcasmo, sino que lo habita con una fascinante naturalidad. 7 Dónde verla: Filmin
Un gran chico (Corey Sherman)
El cine indie y la temática de iniciación, el “coming of age”, son como Fangoria y la polémica: van casi siempre de la mano. El debut en el largometraje de Corey Sherman podría formar perfectamente un programa doble con la reseñada ‘Buena chica’, ya que también transcurre durante una excursión campestre de fin de semana.
‘Un gran chico’ narra el despertar homosexual de un adolescente durante una acampada en las montañas de San Bernardino (California). Lo que distingue a esta historia de otras muchas de temática parecida es su protagonista. Interpretado por el muy prometedor Isaac Krasner (fue nominado en los Independent Spirit), el “gran chico” del título (el original ‘Big Boys’ tiene un matiz más machista, como “hombretón” o “tiarrón”) es un personaje excelentemente escrito, un prodigio de sutileza, profundidad psicológica y variedad de matices. A través de una puesta en escena que privilegia el punto de vista del chico, la película narra ese despertar de forma muy delicada pero nada ñoña, apoyándose en los pequeños gestos, las miradas y las vacilaciones propias de la adolescencia. 8’2 Dónde verla: Filmin
The Last Stop in Yuma County (Francis Galluppi)
Otro director fichado por Hollywood. En este caso por Sony, para quien Francis Galluppi va a rodar ‘Evil Dead: Wrath’, la próxima entrega del universo ‘Posesión infernal’. ‘The Last Stop in Yuma County’ es una pequeña pieza de cámara: un modesto debut rodado en apenas un par de escenarios y con una veintena de actores (encabezados por el también director Jim Cummings), que funciona extraordinariamente bien gracias a un guion ingeniosísimo, un manejo excepcional de la tensión dramática y una puesta en escena enormemente eficaz, a la que no le sobra un solo plano.
Con ecos, nunca estruendosos, de Alfred Hitchcock, Quentin Tarantino y los hermanos Coen, ‘The Last Stop in Yuma County’ (ganadora del premio a la mejor película en la sección Òrbita del Festival de Sitges, dedicada al thriller) es un ejemplo perfecto de concisión narrativa y habilidad para combinar distintos tonos: del humor negro a la acción criminal, pasando por el suspense psicológico. 8’3 Dónde verla: Movistar+
Riddle of Fire (Weston Razooli)
Los niños de ‘Riddle of Fire’ van en moto (sin casco), llevan rifles, roban y sueltan tacos. Solo les falta fumar. El aplaudido debut de Weston Razooli (presentado en el festival de Cannes, premiado en el BAFICI y apadrinado por Tarantino) es una auténtica rara avis en el panorama actual. Una película de aventuras infantil con vocación autoral, rodada en unos setenteros 16 milímetros (en película Kodak), que combina el cine juvenil de los ochenta, la fantasía épica y la lógica narrativa de un videojuego de aventura gráfica.
La premisa es mínima: verano, tres amigos y una pequeña odisea que deben atravesar casi como un rito iniciático. Algo reiterativa por momentos (el filme no da para dos horas), ‘Riddle of Fire’ funciona sobre todo como evocación. Evocación de unos veranos eternos en los que los niños pasaban el día entero fuera de casa, y evocación de un tipo de cine prácticamente desaparecido, ajeno tanto al infantilismo más plano como a la codificación del cine juvenil contemporáneo. 7 Dónde verla: Movistar+
Blue Sun Palace (Constance Tsang)
Otro debut presentado en Cannes y rodado en celuloide, y otra rara avis. ‘Blue Sun Palace’ es como trasladar el cine de Tsai Ming-liang (uno de los protagonistas es su “muso” Lee Kang-sheng) a un salón de masajes del neoyorquino barrio chino de Flushing, en Queens. Allí nació Constance Tsang, hija de inmigrantes chinos. Y allí se desarrolla esta historia de inmigración, desarraigo y solidaridad femenina.
‘Blue Sun Palace’ es un pequeño y muy sutil drama intimista narrado siguiendo los códigos estilísticos del llamado slow cinema: encuadres fijos, profundidad de campo y tiempos dilatados como forma de dejar que la vida -a veces feliz, a veces trágica, casi siempre monótona- se filtre en el plano. Unas vidas que transcurren casi siempre en interiores -el salón de masajes, el restaurante, las habitaciones anexas- donde las mujeres trabajan, conviven y comparten sus penas, sueños y aspiraciones. Nueva York está ahí fuera, pero solo para quien se lo puede permitir. 8’2 Dónde verla: Filmin, Movistar+
Gasoline Rainbow (Bill y Turner Ross)
Los hermanos Ross llevan más de una década realizando documentales y acumulando premios. Con su primer largometraje de ficción han optado por una narración híbrida, estrategia que ya habían explorado en la anterior ‘Bloody Nose, Empty Pockets’ (2020). ‘Gasoline Rainbow’ narra el viaje que emprenden cinco adolescentes de un pequeño pueblo de Oregón, recién graduados en secundaria, hasta la costa del Pacífico, en la desembocadura del río Columbia, donde se va a celebrar un fiestorro.
Sobre ese mínimo andamiaje dramático, los directores construyen una melancólica y poética road movie juvenil, donde la realidad se va filtrando en la ficción. La película avanza como un diario audiovisual: vemos a los protagonistas (actores no profesionales) en su trayecto y escuchamos, a través de una voz en off, sus reflexiones más personales. El resultado es un tierno y emotivo coming of age, cuyos referentes estéticos son más noventeros que contemporáneos: Gus Van Sant, Gregg Araki, Larry Clark, las primeras fotografías de Ryan McGinley, la cultura skate… 8’4 Dónde verla: MUBI
Mass (Fran Kranz)
Si por algo destaca ‘Mass’ en lo que respecta a la realización es por su sensacional dirección de actores. No resulta sorprendente, por tanto, que su director y guionista sea un intérprete: Fran Kranz, visto en películas como ‘La cabaña en el bosque’ (2011) o ‘La torre oscura’ (2017).
‘Mass’ es un filme modesto en medios (está rodada prácticamente en una única habitación), pero ambicioso en intenciones. Un desgarrador relato sobre la culpa y el perdón, protagonizado por dos parejas marcadas por una enorme tragedia en común. Gracias a su inteligente guión, que dosifica la información al espectador con precisión; a la labor de los actores, todos soberbios; y a una eficaz puesta en escena, donde los cambios de formato (de cuadrado a apaisado) y de caligrafía visual (de encuadres estáticos a inestables) funcionan como reflejo del estado de ánimo de los protagonistas, el director construye un (in)tenso y doloroso drama capaz de generar jugosos debates políticos, sociales y morales. 8 Dónde verla: Filmin
We’re All Going to the World’s Fair (Jane Schoenbrun)
Convertido en la gran esperanza del cine de autor americano tras el impacto de ‘El brillo de la televisión’ (su próxima película, ‘Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma’, presentada en Cannes, promete ser uno de los títulos de 2026), no está de más recuperar el algo irregular pero personalísimo debut de Jane Schoenbrun.
‘We’re All Going to the World’s Fair’ es una incursión en el universo creepypasta a medio camino entre el relato de terror y el drama juvenil. Con las melancólicas canciones de Alex G como perfecto acompañamiento musical y atmosférico, la película narra la historia de una chica solitaria, una emo de pueblo, que contacta con un enigmático personaje después de aceptar participar en un siniestro MMORPG (juego de rol multijugador online). Aunque aquejado por algunos bajones de ritmo, el filme consigue trascender con mucho estilo el simple cuento de terror indie youtubero, para convertirse en un tierno y perturbador relato sobre la soledad y la angustia adolescente. 7’4 Dónde verla: Filmin
Gracie Abrams se ha convertido en una de las artistas revelación de los últimos años. Lo ha logrado gracias a la épica emocional de temas como ‘That’s So True’, aunque sin conseguir desprenderse de las comparaciones con su colega y colaboradora Taylor Swift. Ambas comparten cierto gusto por la dramatización sentimental, aunque Abrams todavía se queda demasiado en la superficie de lo que intenta contar.
En ‘Hit the Wall’ vuelve a recurrir a clichés e imágenes algo prefabricadas. La canción intenta muy fuerte transmitir que Abrams atraviesa una especie de infierno emocional, pero las imágenes y metáforas sobre “fortalezas de cristal”, “doctores” y “alucinaciones” -siempre relacionadas con lo terapéutico, la salud mental o incluso lo clínico, al menos la canción sí sigue un concepto concreto- resultan demasiado previsibles.
No tendría por qué ser así, pero en ‘Hit the Wall’ incluso la referencia a ‘A Case of You’, de Joni Mitchell suena obvia. En algunos momentos, la canción peca de literal (“I want you so badly, but I close off”), mientras que expresiones como “I am pattern of breakdowns”, de tan exageradas, suenan a puro drama teenager sobreactuado. ‘Hit the Wall’ acumula frases exageradas que buscan conectar con el oyente desde el primer segundo. Y no, desde luego esta canción no es ningún “problema por resolver”.
Compositivamente, ‘Hit the Wall’ es algo más elegante, aunque aún no demasiado personal. Su mezcla de pop, indie folk y atmósferas etéreas construidas con guitarras y teclados sigue evocando la propuesta de Phoebe Bridgers o el ‘Folklore’ de Taylor Swift. Seguramente no es casualidad que tanto The National como Justin Vernon, de Bon Iver, figuren en los créditos.
‘Hit the Wall’ es una canción eficazmente construida, con alguna imagen interesante («watch my blade ricochet»), pero se echa de menos un enfoque más profundo y concreto en la letra, menos dependiente de lugares comunes. Y no, no vale decir que su target es adolescente: Abrams tiene 26 años. No voy a nombrar las obras maestras que otros artistas ya habían publicado incluso antes de esa edad.
Dove Ellis apareció de la nada en la conversación mediática. Poco se sabía de él, más allá de su corta edad (22 años), su lugar de nacimiento (Galway), su currículum como telonero en la gira estadounidense de Geese y la feroz batalla de sellos que tuvo lugar tras el descubrimiento de su música en Bandcamp. En un gesto de sensatez, el elusivo artista irlandés eligió firmar con una disquera independiente, pese a recibir ofertas de algunas majors. Es justo el mundo al que ‘Blizzard’, que este viernes se publica en formato físico, pertenece.
No es que Ellis no tenga proyección mainstream, es que tiene demasiado gusto. Las comparaciones con algunos de los artistas más grandes de la historia han sido un gran punto de debate en la conversación alrededor de él y este ha conseguido lo más difícil: estar a la altura de todas ellas.
Su voz, protagonista absoluta de ‘Blizzard’, recuerda a la de Thom Yorke en la fantasmagórica segunda mitad de ‘Feathers, Cash’ o en el tremendo falsetto que despide el disco. Por otro lado, tampoco van desencaminadas las menciones a Jeff Buckley. La emoción que este conseguía transmitir está presente en ‘Pale Song’, probablemente la más accesible del proyecto, o ‘When You Tie Your Hair Up’, que contiene una de las interpretaciones vocales más arrebatadoras del tracklist.
Las composiciones de ‘Blizzard’ no atienden a la tradición pop de separar claramente los versos del estribillo y viceversa. Estas se asemejan más a una cascada en la que todo se funde en una estructura única que, de forma muy acertada, también deja espacio a la improvisación vocal de artistas como Van Morrison. A lo sí que juegan las canciones de Dove Ellis es a un contraste constante entre la calma y la exuberancia. Ocurre de forma progresiva en la introductoria ‘Little Left Hope’ y de forma totalmente brusca en ‘Love Is’, que pasa de 0 a 100 en su último minuto. «Estaría jodido sin ellos», cuenta Ellis sobre los músicos que le acompañan, en una de las pocas entrevistas que ha concedido.
En toda esta mezcla de folk, indie rock y pequeños guiños a la música irlandesa, exhibidos de forma clara en la frenética ‘Jaundice’, Ellis no descuida el elemento pegadizo de las melodías. Tanto sus composiciones como sus letras tienen un punto abstracto, pero esto no las hace menos memorables. En este sentido destaca ‘To The Sandals’, cuyo elemento más reconocible es el riff que atraviesa toda la canción. Las letras hacen mención a «pesadillas» y «noches largas» en un club, mientras que la enumeración final se parece a aquella de Rosalía en ‘La Yugular’, yendo desde los «dientes traseros» hasta «las sandalias», pasando por «la oferta de leche» o el «oído taponado».
Ya sea la animada ‘Heaven Has No Wings’ o la encantadora ‘It Is A Blizzard’, las canciones del debut de Dove Ellis se disfrutan mejor cuando se dejan reposar. Quizás esta sea la razón por la que, pese a haberse lanzado en diciembre de 2025, ‘Blizzard’ está destinado a aparecer en las listas de fin de año como uno de los primeros grandes discos de 2026.
El próximo martes 19 de mayo a las 19.00 horas, JENESAISPOP formará parte del evento ESTACIÓN PODCAST a través de su podcast para Fundación SGAE, «ALGO CAMBIÓ…» Sebas y Claudio realizarán un podcast en directo con público, sobre campamentos de composición en el Espacio Cultural SERRERÍA BELGA.
Las invitaciones para acudir como público a este evento son gratis: tan solo tenéis que descargarlas en Ticketeame.
Nos acompañarán Irenegarry, que nos hablará de su carrera en solitario y con otros artistas como Amaia (‘M.A.P.S.’, ‘Nanai’), y también María Baena de Sony. Baena nos hablará de #FollowTheSong, el campamento que realiza Sony con Fundación SGAE en Primavera Sound y del que han salido canciones como estas.
VVV [Trippin’you], que recientemente han publicado el tema ‘Espadas en guadañas’ con Erik Urano, han actuado este martes 12 de mayo en las fiestas de San Isidro de Madrid. El show formaba parte de la programación ideada por el ayuntamiento de la ciudad, donde gobierna el PP con mayoría absoluta.
Como informa El Diario, en un momento dado, la banda de synth-pop experimental interrumpió el show para proyectar un vídeo del Sindicato de Vivienda de Carabanchel, en el que protestan por el desahucio de una mujer y su hijo.
En el vídeo, y bajo el lema «Llenan la Pradera, desahucian Madrid» se denuncia que “mientras se celebran las fiestas más importantes de Madrid, a tan solo unos metros Ayuso quiere desalojar bloques enteros de vivienda pública para vendérselos a inversores privados”.
También critican la inacción del gobierno central, pese a que las competencias en vivienda son locales: «Ayuso y Almeida están vendiendo Madrid a los especuladores mientras el Gobierno central se dedica a hacer la misma mierda». Por todo ello, emplazan a una manifestación el próximo domingo 24 de mayo, a las 12 de la mañana en Atocha.
Un día después, Amor Líquido se han sumado a la protesta al grito de «fuera fondos buitres de nuestros barrios». Han indicado este miércoles: «esta mañana se ha echado a una familia de su casa. Madrid se está vendiendo a fondos buitres». El grupo ha criticado a algunos partidos por intentar sacar «rédito de una lucha por la que no están haciendo nada». Concluyen: «Tenemos el gobierno más progresista de la historia y están echando a la gente de sus casas».
Morrissey siempre ha dicho que ya está bien de hablar de los Smiths, porque su carrera en solitario ya es casi 10 veces más larga. Aunque no 10 veces mejor, el artista sí ha entregado una enorme colección de singles y también varios álbumes impecables. Sucediendo al capítulo del podcast REVELACIÓN O TIMO que dedicamos a la carrera de los Smiths, analizamos la carrera en solitario de Morrissey, en compañía de Inma García, ex Mano de Santo.
Y es que aunque el artista no ha publicado este año ese álbum de reconciliación que anhelamos, sí le ha dado por visitarnos. Canceló en Valencia por las razones más peregrinas, pero sí hizo acto de presencia días después en Zaragoza y Sevilla y vuelve a España en julio. Morrissey actuará, si él quiere, el 25 de julio en el Poble Espanyol de Barcelona, y el 29 de julio en el Movistar Arena de Madrid. Las entradas están disponibles en Primavera Tours.
Inma, que estuvo en Zaragoza, nos ofrece la crónica de tan reciente show que denomina como «genial», no sin antes confesar que utilizará este podcast como «terapia» por lo que ha sido la deriva de Morrissey en los últimos años. Hablamos de sus polémicas declaraciones políticas, a veces próximas a la ultraderecha, a veces amenazando con denunciar a quien sostenga que es de extrema derecha.
Pero sobre todo nos centramos en lo musical, yendo de las bondades (y no tan bondades) del nuevo ‘Make Up Is a Lie‘ -del que apenas está interpretando 3 temas en directo- a lo mejor de su repertorio. Hablamos de todos los álbumes post-Smiths de Morrissey, pues de todos damos alguna pincelada, si bien centrándonos en 5 imprescindibles. Entre ellos, el debut ‘Viva Hate’ -quizá algo irregular, pero conteniendo sus 2 temas más señeros-, ‘Vauxhall and I’, ‘Morrissey, You Are the Quarry’… y después alguna sorpresa.
García nos confiesa que decidió ser vegetariana en un concierto de Morrissey y nos revela curiosidades como la inspiración de Morrissey en el «kitchen sink realism» («realismo de fregadero de cocina»). Por ejemplo en la obra ‘A Taste of Honey’ de Shelagh Delaney. El movimiento que retrataba el desencanto juvenil en los años 50 y 60 podría tener su paralelismo con el día de hoy.
El tracklist de ‘Confessions II’ de Madonna ha comenzado a aparecer online, en forma de cartelería. La misma Madonna se ha grabado pegando los carteles de Londres, que revelan la secuencia de la versión reducida a 12 canciones.
1.-I Feel So Free
2.-Good for the Soul
3.-One Step Away
4.-Bring Your Love
5.-Danceteria
6.-Read My Lips
7.-Everything
8.-Love Without Words
9.-Bizarre
10.-School
11.-Fragile
12.-My Sins Are My Savior
La instantánea del tracklist no revela los «featurings», pues el nombre de Sabrina Carpenter no aparece. El tema dedicado a la muerte de su hermano, ‘Fragile’, será la pista 11.
De manera llamativa, uno de los temas que Madonnna y Stuart Price, productores del disco, pincharon en un club de Estados Unidos, ‘Love Sensation‘, estará solo en la versión deluxe, aunque integrado como pista 8, no al final de la secuencia. El tracklist de este formato se ha revelado en Spotify: aparece como vídeo cuando pinchas cualquier tema de la edición original de ‘Confessions on a Dancefloor’.
Se desconoce qué ha pasado con ‘Forgive Yourself’, uno de los temas que Madonna adelantó hace unos meses en un podcast. Podría haber sido descartado o mutado de nombre. El tema que se identificó como ‘Freedom’, DrownedMadonna confirma que es ‘One Step Away’.
1.-I Feel So Free
2.-Good For The Soul
3.-One Step Away
4.-Bring Your Love
5.-Danceteria
6.-Read My Lips
7.-Everything
8.-Love Sensation
9.-Love Without Words
10.-Bizarre
11.-School
12.-Fragile
13.-My Sins Are My Savior
14.-Betrayal
15.-The Test
16.-L.E.S. Girl
Heavenly Recordings ha publicado esta primavera el excelente disco del británico de origen nigeriano Joshua Idehen, a quien conocimos como «poeta» gracias a Sons of Kemet. Ayudado por el músico y amigo Ludvig Parment (él dice que «Joshua es un grupo como Sade»), ha querido hacer un álbum que supere «el ciclo de malas noticias en el mundo» pero sin fingir que todo eso no está ahí.
Estamos ante un compendio de música de baile divertidísima y elegante, que recuerda a los Avalanches más espídicos o a los Disclosure más centrados. El álbum se llama ‘i know you’re hurting, everyone is hurting, everyone is trying, you have got to try’ y está lleno de singles excelentes. Se presenta esta noche de 14 de mayo en Razzmatazz 3 de Barcelona y mañana 15 de mayo en El Sol de Madrid. Hay descuentos para clientes de Fever.
El álbum se abre con una de esas pistas que ya lo esclarecen todo: ‘You Wanna Dance Or What?’. ‘Turn It Around’ y ‘This Is the Place’ están entre los «bangers» del álbum y después, ojo, la canción que se ha viralizado es un «spoken word» llamado ‘Mum Does the Washing’ en el que se reflexiona sobre machismo, socialismo, capitalismo, feudalismo o fascismo.
Entre las frases demoledoras de este tema que se fraguó como hilo de Twitter, atención: «mansplaining: tu madre hace la colada y le dices cómo se hace la colada, nunca has hecho la colada / matrimonios del mismo sexo, tu madre hace la colada (o lava los trapos sucios) / Patriarcado: tu madre no existe».
Para mentes cerradas al spoken word aunque sea tan subyugante, seleccionamos como Canción del Día ‘It Always Was’. Una eufórica grabación también con connotaciones políticas («Nací con alas y la respuesta está aquí») que cuenta con un videoclip con todo el buen «vibe». Joshua dedicaba el tema a sus amigos, madre e hija y animaba a seguir adelante: «si el mundo grita, cantaremos más fuerte».
La nota de prensa enviada por PIAS España esclarece que ‘It Always Was’ se inspira en los tiempos en que Joshua iba en un coche roto junto a su amigo Benji y no les dejaban entrar en ciertas discotecas al ser negros en el West End de Londres. Benji consiguió un trabajo, empezó a hablar de planes a 5 años y ambos concluyeron que «lo que tenga que ser para mí, me encontrará».