La lista de éxitos americana, la de Billboard, es bastante poco fiable desde que se adaptara a la era del streaming, como ya contamos, pues confunde las listas de singles y de álbumes al contalibizar de manera crucial los streamings de un single exitoso en las listas de álbumes, haciendo parecer que un disco está arrasando solo gracias a un single o, al contrario, que está fracasando pese a no contar con un single de éxito, cuando la realidad suele ser un poco más compleja.
Mientras la clasificación británica continúa usando un sistema mucho mejor, otra institución americana buscará desafiar a Billboard publicando sus propias listas de éxitos. La revista Rolling Stone ha anunciado la llegada, para el próximo 13 de mayo, de sus propios “charts”, que también contarán con un top 100 de singles y un top 200 de álbumes pero no se actualizarán semanalmente como los de Billboard sino diariamente, «a tiempo real». Según Variety, las listas de Rolling Stone buscarán reflejar de manera más próxima a la realidad los intereses musicales actuales y también una mayor “transparencia” en cuanto al método de elaboración de sus listas.
Las listas de Rolling Stone se basarán en datos recabados por la empresa BuzzAngle Music, que recopila información diaria de ventas, streaming y presencia en radios. Además de las clasificaciones principales, Rolling Stone publicará un ránking con los 500 artistas más reproducidos en streaming, otro con las canciones que más se estén popularizando (¿parecida a una lista de virales?) y otra con artistas que han entrado en las listas por primera vez.
Mac DeMarco publica nuevo álbum este viernes 10 de mayo, un ‘Here Comes the Cowboy’ que generaba comparaciones con Mitski tras anunciarse al mundo por motivos tan razonables como también un pelín absurdos. Del disco se conocen ya los singles ‘Nobody’ y ‘All of Our Yesterdays’, los cuales apuntan a otro trabajo reposado y maduro por parte de DeMarco tras la llegada en 2017 de ‘This Old Dog‘.
DeMarco comparte este martes un tercer avance de ‘Here Comes the Cowboy’ que se desmarca solo un poco del estilo de los dos primeros. Si aquellos eran un poco country, en sintonía con el título del disco, sobre todo el segundo, ‘On the Square’ parece inspirada en el pop de cantautor de los 70 onda Gilbert O’Sullivan, si bien su línea de teclado nos recuerda que DeMarco, que en el pasado ha sampleado a Shigeo Sekito y versionado a Haruomi Hosono, es también fan del pop japonés de los 80.
A quien recuerda el vídeo que se ha dado a conocer para ‘On the Square’, sin embargo, es a David Lynch, pues por su argumento y edición, podría ser una pesadilla alucinada de ‘Twin Peaks’. En el vídeo, un Mac DeMarco vestido con traje y máscara sumerge su cabeza en el interior de una fuente llena de leche y descubre a través de ella un extraño mundo blanco en el que su cabeza es la de un cerdo. Al menos un personaje del vídeo, al que vemos pegando ladrillos con una espátula, da verdadero terror. Dirigen William Sipos y Sean Campos.
Con su fulgurante debut ‘Gang Signs & Prayers‘ Stormzy se convirtió en una de las grandes estrellas del pop británico gracias a su personal visión del grime, quizá más abierta y, digamos, amable que el de nombres cruciales del género como Skepta. Tras el reconocimiento a ese trabajo como Álbum del Año en los premios Brits 2018, poco habíamos sabido de este MC de origen ghanés criado en Londres, hasta que hace unos días reaparecía con un nuevo single ‘Vossi Bop’.
Su regreso difícilmente podría haber sido más triunfante, al menos en su país: el tema ha entrado directamente al número 1 de la lista oficial de singles de Reino Unido, superando de calle no sólo a una peso pesado del pop mundial como Taylor Swift y su ‘ME!’ sino también al hit country-trap ‘Old Town Road‘. Si algo indica esto, desde luego, es que la gente parece mucho más receptiva a una letra de contenido sexual explícito como la de Stormzy que al autoamor con un punto infantiloide de la autora de ‘1989’.
Y es que ‘Vossi Bop’, que hace referencia a un paso de baile callejero que un tuitero hizo viral hace un par de años («mis hermanos no hacen dab, sólo vossi bop«, dice el principal gancho de la canción), lanza en su estribillo la invitación a una mujer para reunirse con él en una cafetería como excusa para ponerse juguetones en las sábanas, tomar «chupitos corporales» y terminar con un «facial» –es decir, eyacular sobre la cara de tu pareja sexual– como guinda. Aunque quizá sean las más llamativas referencias sexuales, no son las únicas: entre elogios hacia su propia persona, su autenticidad, su actitud y la de sus amigos y algún toque político (manda a tomar por culo a Boris Johnson y al gobierno británico en general), hace referencia a otro de los alias que se le conocen al propio rapero, Stiff Chocolate, que no es otra cosa que una alegoría de su pene.
Así, estamos ante una de las canciones más despreocupadas y divertidas de Stormzy, oscura pero no demasiado, cautivadora con esas cuatro notas de piano que se van repitiendo insistentemente, cambiando de modulación muy de vez en cuando, resultando extremadamente pegadiza. Su vídeo oficial sigue esa línea, digamos, juguetona, si bien las referencias sexuales de su letra se diluyen en lo que es más una exaltación de su gang (lo cual incluye al actor Idris Elba, citado en la canción y que hace un cameo), con bailarines infantiles y adultos que repiten el dichoso paso de baile mientras le persiguen por un falso plano secuencia que comienza en un insólitamente desierto Puente de Westminster y concluye en una pista de aterrizaje abandonada, el lugar perfecto para hacer trompos con coches. Y destrozarlos.
El festival Sonorama Ribera había anunciado la llegada a su cartel de un nombre “único” cuya presencia “marcaría un hito en la historia del festival”. Finalmente se ha dado a conocer que este nombre es Nacho Cano, principal autor de Mecano, que actuará “acompañado de artistas y amigos del festival”. Escribe Sonorama: “Tras 22 años sin subirse a un escenario, Nacho Cano (alma de Mecano) ofrecerá un concierto único y especial en el festival Sonorama Ribera que este año cumple su vigésima segunda edición. El artista que revolucionó el pop español con canciones como ‘Hoy no me puedo Levantar’, ‘Me colé en una fiesta’, ‘La Fuerza del Destino’, ‘Barco a Venus’, ‘Un año más’, ‘El 7 de Septiembre’ o ‘Vivimos Siempre Juntos’ que han quedado en la memoria de millones de personas, responde así a una nueva generación tanto de público como de artistas que no dejan de aclamarle. Será la ocasión de volver a escuchar en vivo estos himnos del pop español”.
No es la primera vez que Sonorama Ribera sorprende con una elección artística dentro de su programación, pues fue igualmente histórica su confirmación de Raphael en la edición de 2014 y chocante también la de Dúo Dinámico en su edición de 2016. Ambas produciéndose en un festival conocido por su línea más bien alternativa, pero siempre ecléctica y abierta.
Os recordamos que Sonorama Ribera ya había confirmado en su cartel de 2019 a Crystal Fighters, Tequila, Carolina Durante, Love of Lesbian, La Orquesta Mondragón, L.A., Miss Caffeina, Zahara, Shinova, Fangoria, Berri Txarrak y Mucho, además de Los Vinagres, Agoraphobia, Ballena, Ladilla Rusa, Mostaza Gálvez, Invisible Harvey y Basanta. El festival tendrá lugar en Aranda de Duero (Burgos), del 7 al 11 de agosto.
MAÑANA 7 DE MAYO A LAS 12:00 HORAS anunciaremos a través de nuestras redes un concierto único que marcará un hito en la historia de Sonorama Ribera… 😊
A poco que se haya dado un vistazo somero a algunas de las ficciones nacionales producidas por las televisiones privadas tradicionales de nuestro país hay una impresión bastante clara: Atresmedia le ha ganado la partida del buen hacer, el (contenido) riesgo y el respeto por el espectador a Mediaset. Series como ‘La casa de papel’ o ‘Fariña’, muy especialmente, han sido tan alabadas por la crítica como por el público, mientras la madre de Telecinco perdía tiempo y dinero con el enésimo giro a la comedia familiar estilo ‘Médico de familia’ o bodrios como ‘Los nuestros’, salvándose apenas el thriller –una perversa apropiación telecinquesca de la citada ‘Fariña’– ‘Vivir sin permiso’. Pero el influyente Paolo Vasile parecía haber dicho basta con su apuesta por ‘Brigada Costa del Sol’, que, sin ser tan exageradamente original como se ha vendido, parecía buscar un equilibrio entre la comercialidad y la calidad, logrando captar el interés de Warner, que co-produce, y Netflix, que participa en su financiación y se garantiza la inclusión de la serie en su plataforma una vez se emita en la tele tradicional, al estilo de ‘La casa de papel’.
A bombo y platillo se venía anunciando esta serie de Pablo Barrera (‘Punta Escarlata’, ‘Rabia’) y a bombo y platillo se estrenó, emitiéndola simultáneamente en Telecinco y Cuatro y, lo que es peor con un episodio piloto de, atención, 140 minutos… ¡sin contar las (numerosas, a partir de la hora y pico) pausas comerciales! ¡Ni que fuera aún Semana Santa y esto ‘Ben-Hur’! ¡Ni ‘Masterchef’ se atreve a tanto! Una verdadera y ofensiva chapuza, además, porque en realidad lo que se ha hecho ha sido unir toscamente los dos primeros capítulos, con el bajón en la trama que supone, tras el teórico punto álgido del fin del primero, comenzar con la resituación del segundo. Y así, como si se tratase de otro de esos realities cada vez más zafios y tóxicos que hacen a Telecinco líder de audiencia mes a mes, se prolongó el prime-time hasta la 1:00h AM.
Esta tramposa “mediasetización” de la ficción televisiva puede pasarle factura a esta producción: fue líder de la noche, sí, pero sólo sumando la audiencia de los dos canales en los que se emitió la serie y, estoy bastante convencido, dejando por el camino a muchos espectadores que no tendrían el cuajo de mantenerse en pie hasta el final de este tramposo piloto. Y sería una pena, porque en realidad la serie entrega bastante de lo que sus creadores y productores prometían: basándose en el interesante documental ‘Los que caminan solos’ –Antonio Moreno, 2009– y las vivencias narradas en un libro por uno de los protagonistas, el inspector Pepe Cabrera, ‘Brigada Costa del Sol’ es un cóctel bastante equilibrado de acción, comedia (un humor sencillo, pero no zafio ni infantilón), thriller y romance con el trasfondo de la primera unidad policial contra el narcotráfico creada en Andalucía, en pleno boom turístico de la costa malagueña a finales de los 70 y los albores de la democracia.
Con un buen uso del contexto histórico –en la primera escena de acción tiene un cómico protagonismo Adolfo Suárez, entonces disputando con Felipe González la presidencia del país en las primeras elecciones democráticas de España tras la muerte de Franco–, la ambientación, la música, el vestuario y las localizaciones (con Torremolinos como escenario principal), la serie dibuja con buen trazo a una sociedad que, pese a seguir instalada en la picaresca, aún parecía algo inocente y naif por las décadas de represión ideológica. Su reparto, encabezado por los guapos Hugo Silva –protagonista absoluto como poli con pocos escrúpulos pero corazoncito–, Álvaro Cervantes, Jesús Castro y Sara Sálamo (toda una sorpresa, bastante correcta en el papel de “La Buhíta”, un remedo de Esmeralda, la Maga de ‘Rayuela’ y la joven Marisol) y un Miki Esparbé que da el pego como Elliott Ness cañí, está bastante bien incluso a pesar de que varios de ellos hayan tenido que impostar el acento andaluz. El resultado no es tan escandaloso como se ha querido hacer ver en redes sociales, y está perfectamente justificado porque, sin la intervención de un elenco lo suficientemente popular, quizá el proyecto no sería una realidad. Así, aunque con cierta torpeza en el guión, la serie es una suerte de ameno remix de ‘Los hombres de Paco’, ‘Grupo 7’, ‘Fariña’ y ‘Fargo’ –salvando las distancias físicas, técnicas y creativas, claro– que funciona bastante bien gracias a los atinados toques de cine kinki, el cine turístico glorificado durante la dictadura, ‘Starsky & Hutch’ y Scorsese (las escenas en la “Disco Camelot”, en la que convivían la música disco y la rumba, tienen algo de ‘Uno de los nuestros’). Un potable Frankenstein que, además, cuenta con una ventaja: si no estás dispuesto a que el canal de turno maltrate tus horas de sueño, sabes que en un par de meses podrás verla a tus anchas en la plataforma de VOD. Alguien en “la cadena amiga” aún ignora que el presente de la tele es ese. 6,9.
Viggo Mortensen firma este martes una breve carta en El País que está siendo muy comentada en las redes sociales, pues en ella el actor critica el uso que hizo Vox durante la campaña electoral de una imagen de Aragorn, el personaje que Mortensen interpretó en ‘El señor de los anillos’. La imagen en cuestión era un montaje en el que Aragorn aparecía a punto de entrar en batalla contra los símbolos del feminismo, el comunismo o el colectivo LGBT y es de hecho la imagen que daba a conocer a “Gaysper”, el adorable fantasma LGBT que la comunidad se reapropiaba tras las elecciones.
En su texto, Mortensen tilda de “bastante ignorante” el uso de Vox de una imagen de Aragorn, pues el partido de ultraderecha liderado por Santiago Abascal es “xenófobo, antiinmigrante, antifeminista e islamófobo” y ni Mortensen ni el propio personaje de Aragorn encajan en esta ideología. El actor escribe que no solo es “una persona interesada en la rica variedad de culturas e idiomas que existen en España y en el mundo” sino que el propio personaje de Aragorn es un “un estadista políglota que aboga por el conocimiento y la inclusión de las diversas razas, costumbres y lenguas de la Tierra Media”.
Mortensen considera por tanto “absurdo“ que Vox haya decidido vincularse con Aragorn pero concluye su misiva mostrando cierta preocupación por el éxito electoral del partido de ultraderecha: “Me reiría de su torpeza, pero Vox ha entrado en el Congreso con 24 escaños”, apunta; “no es un chiste, y habrá que estar atentos y proactivos, como lo es Aragorn en la saga de Tolkien”.
El reggaetón se pone triste, o como mínimo intensito. Si en los últimos tiempos hemos visto a Natti Natasha, Maluma o Bad Bunny entonando baladones como ‘La mejor versión de mí‘, ‘Marinero‘ o ‘Solo de mí‘ con suerte bastante desigual (la de Bad Bunny es la mejor, por mucho); ahora es Karol G la que parece considerar que la mejor forma de madurar artísticamente es esa. La cantante ya había cantado alguna balada en su primer disco ‘Unstoppable‘, pero ahora decide abrir su disco con el tema titular, que no es otra cosa que una canción entregadísima e intensa. Es lícito que un artista de pop quiera desarrollar esa faceta que tan bien salió a Justin Bieber en ‘Love Yourself’, pero el listado de rimas en «ti» de esta ‘Ocean’ no es demasiado imaginativo. Hablando de «tis» a cascoporro, se echan mucho de menos los tiempos en que Karol G decidía abrir un álbum con una canción tan disfrutona como ‘Ganas de ti’.
Siguiendo por la vía de la balada, ‘Baby’ empieza como un atractivo número de R&B con guitarra a lo ‘No Scrubs’ de TLC, pero se hace demasiado larga: le habría sentado bien durar 2 minutos y medio como tantas canciones de Karol G en lugar de 4. Más aburrido aún es el dúo con guitarra de ‘Dices que te vas’ junto a Anuel AA, que desde luego no logra hacer sombra a su otro tema conjunto aquí recuperado, ‘Culpables‘; y más interesantes la burbujeante ‘La ocasión perfecta’ y ‘Sin corazón’, esta última con una producción centrada en los sonidos urbanos y los ritmos trap, que corresponde a Mambo Kingz, quienes han trabajado con Bad Bunny.
‘Ocean’ es, por tanto, un disco mucho más entretenido cuando se puede bailar, resultando además un álbum variado en el que Karol G se ha querido rodear de artistas de diferente procedencia. Encontramos a Damian “Jr Gong” Marley en la jamaicana ‘Love With a Quality’; a los brasileños Simone & Simaria en el medio tiempo ‘La vida continuó’ o al cubano Danay Suarez en ‘Yo aprendí’, que puede ser otra balada, pero al menos una más afilada que podría haber cantado la Mala Rodríguez. En todos estos registros la hallamos cómoda, sin alejarse además demasiado del reggaetón, y sumando a pelotazos comerciales como ya han sido la divertida ‘Mi cama‘ y ‘Pineapple‘, otros con enormes posibilidades como las sexualizadísimas ‘Bebesita’ o ‘Punto G‘, esta última con una graciosa mención a Shakira que funciona casi tan bien como ese acordeón que se pega cosa fina.
Calificación: 6,5/10 Lo mejor: ‘Mi cama’, ‘Punto G’, ‘Pineapple’, ‘Bebesita’, ‘Yo aprendí’ Te gustará si te gustan: Shakira, Natti Natasha, Maluma, Luis Fonsi Escúchalo:Spotify
Estonia es el país báltico con más resultados en el top 10 de Eurovisión (un total de 10), aunque solo ha ganado una vez, en 2001 con la fiestera ‘Everybody’ de Tanel Padar y Dave Benton. La canción con la que Estonia participa este año en Eurovisión también es bailable y discotequera, aunque contiene un elemento de melancolía.
‘Storm’ está interpretada por el cantante sueco Victor Crone y es una canción que fusiona folk y electrónica en el estilo de Avicii. La canción podría haber sido del autor de ‘Wake Me Up’ aunque la voz de Crone está más cerca de los cantantes neo-folk comerciales del momento tipo Ed Sheeran o The Lumineers, y además su letra de superación habla de “sufrir altibajos” y de resistir la peor de las “tormentas” y las “nubes más oscuras”, pues “cuando el viento amaina, estaremos sanos y salvos”.
Aunque Crone llegó a mudarse a Estados Unidos con 18 años para escribir con compositores de la talla de Diane Warren o Desmond Child, ‘Storm’ no es exactamente un gran hallazgo pop y la canción no podría haber provocado más indiferencia entre los eurofans. El single de debut de Crone, ‘Burning Man’, lanzado en 2015, en el mismo estilo era un poco mejor, pero ‘Storm’ no es ni mucho menos la peor canción que ha producido la cosecha de Eurovisión 2019.
Calificación: 6/10 Los foros dicen: “una canción amable”, “no está mal” En las apuestas: va 24ª
Nueva edición de nuestra Sesión de Control, sección dedicada a repasar las novedades más destacadas del panorama alternativo de nuestro país y Latinamérica. Al final del artículo encontrarás la playlist de Spotify dedicada a esta sección que se renueva quincenalmente, conservando las canciones incluidas en la anterior entrega. Podéis encontrarla al final del artículo. [Foto interior: Fizzy Soup; foto exterior: portada de ‘It’s a Race’ de CARLA.]
En el último par de semanas son varios los EPs y largos que hemos comenzado conocer. Por ejemplo, se han editado los nuevos trabajos de Fizzy Soup –‘Lo que no se ve’ es ya su tercer largo, en el que pretenden consolidar una propuesta ecléctica y expansiva–, Joseph –el productor barcelonés, destila en un ‘Aire’ repleto de efluvios de R&B y hip hop contemporáneo un pop que no rehuye la herencia de Mecano– o El Lado Oscuro de la Broca –‘Salvaje Oeste’ reúne en una única edición física los dos EPs que han presentado en los últimos meses. Además, contamos con los respectivos debuts de los madrileños Nevver –una insólita colisión de trap e indie rock auspiciada por Elefant Records– y los valencianos Nomembers –dream pop solemne– y con los nuevos EPs de Milton James –proyecto en solitario de Milton Mahan, ex-Dënver, que meses atras publicó otro con colaboración de La Bien Querida– y una de las promesas españolas de 2019, el garaje-pop de los mallorquines Go Cactus.
Aunque esta entrega de Sesión de Control quizá destaca más por un buen puñado de adelantos de trabajos inminentes: Carla Serrat (la hermana de Joana) avanza con la electropop ‘It’s a Race’ su segundo trabajo como CARLA, ‘Kill A Feeling’, que se publica el 14 de junio; el productor $kyhook adelanta otro tema de su nuevo trabajo, tras aquel ‘Adderall’ en el que colaboraba con Innercut, Yung Beef y John Grvy, y esta vez se hace acompañar por otros dos nombre propios del rap nacional: Sticky M.A. y Pedro LaDroga; Band Á Part, tras un largo lapso fuera de circulación, vuelven frescos con ecos disco-pop; también regresan Cómo Vivir En El Campo con ‘La partida’, single del cuarto largo en el sello El Genio Equivocado del ecléctico y exquisito trío; los sevillanos Vera Fauna presentan la jugosa ‘Los naranjos’ de su nuevo trabajo, producido por Bronquio (Kiko Veneno); Cintia Lund confirma el ambicioso viraje de su propuesta con la psico-rockera ‘Hook’; el dúo vigués Presumido lanza el primer corte de su EP dedicado a la primavera (recordemos que publicarán un disco corto por cada estación de este ciclo anual); y el proyecto grungy de Maïa Vidal, Side Chick, da un nuevo (y magnético) paso hacia su debut largo con ‘Shut Your Whore Mouth’. Por último, cabe destacar que Jonston, que el año pasado publicara el precioso ‘Los sentimientos’, pasa a firmar sus trabajos con su nombre real, José Ignacio Martorell–. Y, para celebrarlo, nos presenta su primer 7” con esa etiqueta, ‘La electricidad’.
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Exagerado, artificial, pasado de vueltas… el tema de este año en la gala benéfica MET, que ha vuelto a celebrarse este lunes en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York con el objetivo de recaudar fondos para este lugar, era “camp”, este término asociado a la moda extravagante pero también a la cultura gay que la escritora neoyorquina Susan Sontag describió en su famoso ensayo de 1964. El concepto daba juego y muchas de las estrellas invitadas no han decepcionado en absoluto con sus atuendos, empezando por una Lady Gaga que ha acudido a la cita en plan cebolla, escondiendo varios “looks” a cada cual más ligero debajo de un imponente vestido fucsia.
El color rosa ha tenido cierto protagonismo en la gala y Nicki Minaj ha acudido a la ceremonia por supuesto con un vestido rosa palo, pero Kacey Musgraves le ha arrebatado el título de “Barbie” al presentarse literalmente disfrazada de la muñeca más famosa del mundo. Aunque para disfrazada Katy Perry vestida de candelabro y en otro punto de la noche también de hamburguesa. En su estilo.
Algunos invitados se han tomado especialmente en serio lo de “exagerado” y Jared Leto ha tenido la ocurrencia de asistir a la gala con una réplica de su propia cabeza y Ezra Miller con una máscara y cinco ojos más. Por su parte, Janelle Monáe parecía un cuadro abstracto andante y Cardi B ha cumplido la cuota de vestido con cola kilométrica de la noche. Otra que se ha atrevido ha sido Dua Lipa: cuesta reconocerla con esa peluca. Florence Welch ha sido más discreta con su vestido plateado de plumas en su estilo y el más discreto de todos ha sido Frank Ocean, que ha vestido un simple esmóquin.
‘Medellín’, el tema colaborativo de Madonna y Maluma continúa siendo el más votado por los lectores de JENESAISPOP por segunda semana consecutiva. Los artistas que entran esta semana son FKA twigs, Taylor Swift, BANKS, Los Punsetes y Lizzo. A su vez, es momento de despedirse de ‘Perdona (ahora sí que sí)’ justo cuando ha llegado lo nuevo de Amaia Romero y también de ’Mujer bruja’, ya con 10 semanas o más en la lista y en la segunda mitad de la tabla. Ya podéis escuchar nuestra última lista de novedades y votar por vuestras canciones favoritas, aquí.
Alice Wonder es uno de los valores con mayor proyección del pop nacional actual después de agotar las entradas para su concierto en la sala Joy Eslava de Madrid el pasado 15 de febrero. Lo hacía gracias a canciones pop de sonido ecléctico, que reflejan la riqueza de influencias de esta autora que empezara en la música versionando a gente como Rihanna, Lykke Li, Bon Iver o Nina Simone; y que han conquistado al público coomo ‘Bajo la piel’, ‘Clean Up the Mess’ o su mayor éxito, ‘Take Off’, que acumula la friolera de casi 5 millones de reproducciones solo en Spotify gracias a su inclusión en una popular playlist.
El interesante debut de Alice Wonder, ‘Firekid’, salía el año pasado incluyendo más buenos temas como ‘Too Mad’ o ‘Strategy’ y la cantante madrileña, cuyo nombre real es Alicia Climent, lo presentará el próximo 15 de mayo en la sala Cotton Club de Bilbao dentro de la programación del ciclo San Miguel On Air.
Con motivo de este concierto, JENESAISPOP desea llevar a 2 fans de Alice Wonder a verla actuar en Bilbao gratis y regala 2 entradas dobles a las dos primeras personas que escriban a jenesaispop(a)gmail.com. Mucha suerte.
Las fiestas de San Isidro han develado su programación musical de este año, que tendrá lugar del 10 al 15 de mayo en varios puntos de Madrid y, como siempre, traerá a la capital una variedad de nombres y estilos de lo más interesante centrado sobre todo en el panorama musical nacional. En Plaza Mayor por ejemplo, el día 10 ofrecerán conciertos Novedades Carminha o Rufus T. Firefly; el 11 la Banda Sinfónica Municipal, el 12 la banda turca Altın Gün (de la que ya os hablamos con motivo de su paso por Tomavistas el año pasado), el 13 Tequila o Mikel Erentxun, el 14 Anni B Sweet (que publica su esperado nuevo disco este viernes), Helena Goch o Maria Rodés y el 15 Vinila von Bismarck, entre otros.
En cuanto a los conciertos que se celebrarán en Las Vistillas destacan los de Egon Soda, Tórtel y Neuman el día 10; One Path y Mueveloreina -dos grandes fuerzas del urban nacional actual- el día 11, la cantaora Noelia La Negri el 12, Jeff Darko el 13, Jungle by Night el 14 y Mari Pepa de Chamberí o Pía Tedesco el 15.
En Pradera de San Isidro, finalmente, algunos de los nombres confirmados son Brisa Fenoy y Miqui Brightside el día 10, Los Chunguitos, Kiko Veneno y Baiuca, autor del interesante ‘Solpor‘ el día 12, Belako el 13, La Bien Querida y Miqui Puig & ACP el 14 o Eskorzo el 15. Puedes consultar el resto de conciertos, recintos y actividades en el .PDF oficial de las Fiestas de San Isidro 2019.
El DJ finlandés Darude, conocido por su éxito de 1999 ‘Sandstorm‘, que llegó a ser número 1 en Canadá y Noruega, número 3 en Reino Unido, número 6 en Alemania, número 13 en España y número 14 en Francia, alcanzando muy buenas posiciones en otros territorios europeos y llegando incluso a irrumpir en el difícil Billboard americano (fue top 83), representará a Finlandia en Eurovisión 2019 con ‘Look Away’, interpretada por el cantante de The Giant Leap Sebastian Rejman.
En el estilo de Darude, ‘Look Away’ es una canción de electrónica bailable que remite a la época de mayor éxito del EDM en su idilio con el pop, en torno a 2010, cuando un sinfín de canciones de David Guetta, Swedish House Mafia o Axwell /\ Ingrosso y derivados copaban las listas de éxitos y divas tipo Rihanna, Kelly Rowland y Jennifer Lopez se animaban a sacar las canciones más contundentemente bailables de su carrera. ‘Look Away’ no habría tenido demasiado éxito entonces, pues como canción es justa aunque no está mal, pero por estilo consigue destacar entre todos los participantes de Eurovisión, lo cual siempre es una ventaja.
La canción no es abiertamente política pero sí es una crítica a la práctica de “apartar la vista” ante los problemas del mundo desde una situación de privilegio. La letra dice: “cómo podemos irnos a dormir por la noche, y estirarnos en la cama, sabiendo todo lo que está pasando en el mundo hoy en día”. Acorde al mensaje de la canción, su puesta en escena en directo es dramática pero también minimalista: Darude pincha detrás y Rejman actúa delante de un cubo gigante sobre el que baila una bailarina y se proyectan imágenes. En las apuestas va 31ª.
Calificación: 6/10 Los foros dicen: de “favorita” y “buena presencia escénica, buena imagen, voz agradable” a “no está mal” Apuestas: 31ª
Madonna ha anunciado las primeras fechas de la gira de ‘Madame X’, su nuevo disco. La noticia es que la gira no será de estadios como habitualmente lo han sido todas las giras de Madonna, sino de teatros. De momento se han confirmado 7 fechas en Nueva York, 4 en Chicago y 5 Los Ángeles además de otros conciertos en Boston, Filadelfia, Miami y Las Vegas y tres en Europa: la gira de ‘Madame X’, que empieza en septiembre, pasará -al menos de momento- también por Lisboa, Londres y París, ya en 2020 según Madonnarama. De momento solo pueden «solicitarse» entradas para las tres primeras ciudades americanas, hasta el 10 de mayo. La propia Madonna anuncia la gira de teatros en las redes a través de un vídeo cómico protagonizado junto a Diplo.
El anuncio de la gira de Madonna se produce en la semana en que llega a las plataformas de streaming el tercer adelanto de ‘Madame X’. ‘Crave’ sale precisamente el 10 de mayo y será el segundo single del álbum tras ‘Medellín’, no un simple aperitivo como ‘I Rise’. De hecho, Billboard confirma que ‘Crave’, una colaboración con el rapero Swae Lee, será enviada a las emisoras de radio pop americanas tras su lanzamiento y que contará con videoclip, mientras ‘Medellín’, que no ha logrado entrar en el Billboard, continuará su periplo comercial de cara sobre todo al mercado latino.
Por otro lado, Madonna acaba de recoger un premio en los GLAAD Awards por su lucha por la igualdad y apoyo a la comunidad LGBT. Allí ofreció un discurso en el que celebró que su documental ‘Truth or Dare’ animara a miles de hombres homosexuales a «hacer felaciones a botellas de agua y a salir del armario”. En el discurso, Madonna citaba a James Baldwin y también una frase de ‘Extreme Occident’, otra de las pistas incluidas en su próximo álbum, que llega el 14 de junio.
.@Madonna MADAME X – RARE AND SPECIAL SHOWS ANNOUNCED. INTIMATE CONCERTS IN LIMITED CITIES. Ticket Requests are now being accepted for concerts in New York, Los Angeles & Chicago!
Carly Rae Jepsen declaró hace unos años que su próximo álbum estaría inspirado en la música disco, en concreto en ABBA y en los Bee Gees. Daba la impresión que el sucesor de ‘E•MO•TION‘ sería todo purpurina y bolas de espejos, pero esa sensación se disipaba con la llegada de los primeros singles de ‘Dedicated’. El electro-pop de ‘Party for One’ y ‘Now That I Found You’ y el R&B de baile de fin de curso de ‘No Drug Like Me’ están bien, pero no son disco.
La cosa ha empezado a tener un poco más de sentido con el lanzamiento del nuevo single del álbum, un ‘Julien’ muy abiertamente inspirado en la música disco de los 70 que sí se parece y mucho a lo que esperábamos de Carly tras aquellas declaraciones. De hecho, ‘Julien’ es la canción de ‘Dedicated’ que mostró a Carly “el corazón y la dirección” del álbum y de manera pertinente es la que lo abre.
‘Julien’ es una chuchería disco-pop que tras su sonido resplandeciente y eufórico guarda un enorme anhelo hacia esa persona amada que ya no está en tu vida. En ella, Carly recuerda con tristeza y nostalgia a esa persona a la que quiso y con la que tantos planes hizo, pero a la que perdió por culpa de la indecisión y la inseguridad. “Fuimos más que amantes”, rememora Carly en la letra. ‘Julien’ es una breve carta (en sintonía con el título del disco) a esa persona a la que una vez amaste, y que aunque ya no forma parte de tu vida, sigues recordando con cariño.
Cinco años después de ‘Rugen las flores’, tras un disco a medias con The New Raemon (que no era tal, pues sólo implicaba a dos de los getxotarras), uno en solitario de su cantante Ricardo Lezón y una BSO (que, de nuevo, sólo implicaba a parte del grupo), vuelven McEnroe cuando nadie estaba muy seguro de que fuera a ocurrir. Ni siquiera el propio grupo. Así nos lo ha contado el propio Lezón en esta entrevista, explicando que la distancia física que ha separado y separa a los miembros del quinteto, sumada a las vicisitudes personales y profesionales (recordemos: esto no da para vivir) de cada uno hacían cada vez más improbable que volvieran a juntarse para escribir y grabar nuevas canciones.
Sin embargo ocurrió, y el resultado se titula, precisamente, ‘La distancia’. La que les separa y pese a la cual la conexión creativa entre todos ellos persiste, aunque Ricardo asegura que nunca se hubieran juntado si no hubieran sentido que tenían algo nuevo que decir. El acicate, cuenta, ha sido la nueva perspectiva compositiva que les ha dado la implicación de pianos, una lid que Gonzalo Eizaga ha perfeccionado y les ha abierto nuevas posibilidades. De hecho, otro de los puntos clave de estos McEnroe renacidos es que el también guitarrista se ha implicado en la producción y arreglos del disco, en los que ha trabajado en una etapa preliminar y, luego, junto a Raúl Pérez en su estudio sevillano, La Mina.
El resultado es palpable, pero sutil… a pesar de que la introducción de ‘Seré tú’ no lo es, marcando en primer plano los acordes de la canción con el teclado. La presencia de este instrumento aporta un aire clásico y atemporal al conjunto, pero no es una evolución sonora llamativa… salvo una excepción clara: la bonita ‘El buen invierno’, con una construcción delicada y envolvente que combina guitarras y sintes, tiene algo de The Postal Service). Pero el grueso de ‘La distancia’ supone un reencuentro con los McEnroe que ya conocíamos, si acaso suenan más maduros y solemnes.
Eso no resulta incompatible con sonar frescos y en buena forma, porque de hecho dan con varias canciones muy poderosas dentro del contexto estético del grupo (esto es, rock de inspiración clásica en el sentido que lo son/eran Neil Young, American Music Club o Red House Painters con un punto del lirismo de la chanson francesa). Por ejemplo ’La distancia del lobo’, un crescendo que se va cargando de electricidad; o ‘Cerezas’, una catarsis rítmica guiada por lo que parece un e-bow y con un sintetizador un tanto ‘Twin Peaks’ añadiendo masa hasta su emocionante coda (preciosos versos finales: «luz en el alba y rocío en las calles / mirándonos la catedral / besos, silencio, bailan los cerezos / dicen que hoy nevará / briznas de hierba en tus manos de estrella / verdiales por mi corazón»); o ‘La gran belleza’, que viene repleta de nervio ya de serie y una de las mejores muestras del trabajo coral del grupo (el bajo de Pablo Isusi brilla tanto como el Hammond y las tensas guitarras); o la evocadora y natural ‘La vereda’, en la que la steel guitar y la voz de Jimena Lezón –sus bonitos contrapuntos ya se han hecho una constante en los trabajos de su padre– gana por su sencillez.
Pero quizá el gran salto de ‘La distancia’ está en unos textos, parcela exclusiva de Ricardo en la que, dice, se ha esmerado más que nunca, buscando un punto intermedio entre lo escrupulosamente real, lo folclórico (vino, flores, ríos) y lo onírico para hablar de un amor más universal. Así, es capaz de desarmar con la poética cercanía a un padre de ‘Asfalto (libres los animales)’ y convertirlo en uno de los puntos álgidos del álbum. O clavar una punzada al tocar la tecla de lo tangible para esbozar en ‘La gran belleza’ una preciosa oda de amor a una figura femenina que tan pronto puede ser la de una pareja como la de una hija. O evocar la camaradería de una amistad eterna y sincera en ‘Luz de gas’. A veces damos por hecho que las cosas van a estar ahí por nosotros para siempre, despreciando lo efímero y breve de todo lo que nos rodea, incluidas nuestras propias vidas. Pero no es así. Y esa idea subyace un poco en la honesta y cariñosa nostalgia de ‘La distancia’, invitando no sólo a apreciar esas presencias/circunstancias sino a verbalizar lo importantes que son para nosotros. Hagamos eso mismo con McEnroe, por si acaso los astros no vuelven a alinearse.
Calificación: 7,6/10 Lo mejor: ‘La gran belleza’, ‘La distancia del lobo’, ‘Asfalto (libres los animales)’, ‘La vereda’, ‘Cerezas’ Te gustará si te gustan: The New Raemon, Tulsa, Mojave 3. Escúchalo:Spotify
Damian Lazarus no es sólo productor y DJ. También es el cerebro tras el sello de electrónica Crosstown Rebels y las fastuosas fiestas Gest Lost o Day Zero. Ahora da un paso más allá en su concepto de celebración bailable en comunión con la naturaleza. Porque Damian es el responsable de Force Field, el evento de música electrónica que, durante tres días, se desplegará en el Doctor Music Festival 2019. Un “festival dentro del festival”, tal como lo describe Lazarus. Desde la puesta de sol al amanecer, por Force Field pasarán clásicos como Ricardo Villalobos, figuras como Âme, Seth Troxler, DJ Tennis, multitud de artistas de Crosstown Rebels y un largo etcétera.
«Yo nunca toco en el mismo sitio cada día, así que me aseguré que iba a ser diferente cada jornada”.
Para ahondar más en este festival-dentro-de-festival, charlamos con Damian en las oficinas de Doctor Music. Porque la marca Doctor Music actúa no sólo como ubicación, sino como valedora del evento. Lazarus me aclara que Force Field no va a ser itinerante, sino que es una creación única en el mundo, un espectáculo vanguardista pensado y creado exclusivamente para el Doctor Music Festival. La hoja promocional explica que «Force Field tiene como objetivo un ritual que persigue el espíritu místico de de Get Lost o Day Zero»: “Allí hay una fuerte conexión entre la música pura y los despertares. Queremos atraer algo similar en Force Field, que la gente sienta esa energía, generar una reacción emocional muy fuerte. No me malinterpretes. No vamos a traer a chamanes (risas). Pero quiero crear algo especial y único que saque a la luz toda esa energía”, añade Lazarus. Para eso el diseño del espacio va a ser espectacular. “No te puedo adelantar mucho. Hemos creado un escenario que no tiene nada que ver con nada que se haya hecho antes. El escenario cambiará cada día, vamos a tener diferentes niveles. Uno de los motivos por los que quiero hacer esto es porque al principio, cuando Neo [Sala, director de Doctor Music] contactó conmigo, me preguntó si quería crear este escenario para ellos y tocar allí cada día. Le contesté que yo nunca tocaba en el mismo sitio cada día, así que me aseguré que iba a ser diferente cada jornada”.
«Al principio estaba preocupado cuando, lamentablemente, la localización tuvo que cambiar. Pero después de visitar la nueva ubicación, (…) estoy muy satisfecho. ¡Incluso tenemos una mini-montaña!”.
Para poder materializar esta fantasía, ha contado con la empresa belga Criaturas, especializada en producción interactiva en eventos. “Conocí a la pareja que forma Criaturas en Tomorrowland a través de un amigo. Ella es diseñadora de moda, él de espacios. Tenían esos diseños increíbles, así que me acerqué a ellos para hacer algo especial, único, que encajara en mi marca pero elevando lo que yo venía haciendo al siguiente nivel”. Pero, ¿qué enmarcará esta escenografía? ¿Sesiones, actuaciones, performances…? “Una mezcla de todo. Cuatro o cinco actuaciones en vivo y unas quince o dieciséis sesiones de DJ durante las cuatro jornadas, diferentes cada día… Lo único que no cambia soy yo (risas). Pero el diseño de escenarios, las vibraciones, variarán a diario. Al principio estaba preocupado cuando, lamentablemente, la localización tuvo que cambiar [Nde: de Escalarre al Circuït de Montmeló]. Pero después de visitar la nueva ubicación, después de ver dónde íbamos a montar Force Field, estoy muy satisfecho. ¡Incluso tenemos una mini-montaña! (risas) Hace de mirador de todo el circuito. Tenemos un acceso especial para entrar; será una especie de travesía, a través de una selva, de un puente increíble, de un parque y, entonces… el escenario. Será un espacio único, con su propio medio ambiente. Creo que va a ser maravilloso”. Entusiasmado, añade: “Estamos creando un delirio artístico muy especial que servirá de centro para actuaciones y otras cosas que no quiero adelantar. Va a ser una celebración de la vida, una hermosa experiencia».
«Creo que la gente viajará expresamente para venir a Field Force. (…) El resto del cartel, además, es brillante”.
No le preocupa que el cambio de ubicación le aleje de la naturaleza y le acerque a la ciudad. “Barcelona es una ciudad multicultural, multivisitada. Creo que la gente viajará expresamente para venir a Field Force. Barcelona tiene otros grandes festivales de electrónica, como el Sónar (que también es fantástico), pero creo que es una gran oportunidad para Force Field formar parte de la experiencia Doctor Music. El resto del cartel, además, es brillante”. Tampoco cree que estar integrado dentro de un festival que pudiera clasificarse como «rock» sea un handicap. “En festivales como Coachella o Glastonbury hay muchas diferencias de estilos. [Ahora] hay un fuerte interés en la música electrónica. Neo comprendió esto cuando empezó a soñar con resucitar el Doctor Music. Aparte de los que tendremos en Force Field, habrá artistas como Carl Craig, Richie Hawtin…. El festival traerá la música electrónica más top, y el rock que traen es respetado por la escena electrónica. Adoro a King Crimson, son una gran inspiración. Y a Kamasi Washington, Christine and the Queens, The Strokes, Smashing Pumpkins… Creo que [el cartel] está fuertemente equilibrado».
«Cuando creas un festival como este no hay necesidad de tener una determinada dirección”.
¿Y qué nos dices de los artistas? A Ricardo Villalobos no hace falta presentarlo pero… ¿hay algún artista novel que nos quieras destacar? “Tibi Dabo. Es un artista de Barcelona y lo vamos a presentar al mundo en este festival. Tenemos a Ae:Ther, que es otro artista novel apasionante. ¡Hay muchos nombres nuevos! Pero lo más interesante de todo es la cantidad de pesos pesados de la electrónica que van a coincidir, es inusual. Muy pocos festivales en el mundo logran reunir a los artistas clave a la vez. Normalmente hay un puñado de DJs de techno, un puñado de DJs de house… Pero en Force Field están los más destacados de la escena electrónica underground”. ¿Podemos esperar una amplia variedad de géneros? “Absolutamente. Está Dj Tennis, que atraviesa fronteras [de géneros]; Mathew Jonson, que es muy diferente de la mayoría de artistas [de Force Field]; Âme es muy interesante también y tiene un historial muy musical… Cuando creas un festival como este no hay necesidad de tener una determinada dirección. Mucha de esta gente son mis amigos y van a participar porque yo creo en lo artístico de su propuesta, porque creo que supondrán la música perfecta. Y, si alguien decide hacer un tipo musical más inusual, más poderoso resultará».
La octava y última temporada de ‘Juego de Tronos‘, actualmente en emisión, está siendo vivido y celebrado como un acontecimiento de la historia de la televisión moderna. Y en ese jolgorio también se ha implicado la música: como sabemos, HBO decidió promover un disco con canciones inspiradas en la serie por parte de numerosas estrellas del pop actual.
The National, Ellie Goulding, Mumford & Sons, The Lumineers, Rosalía, A$AP Rocky, James Arthur o Matt Bellamy (Muse) son algunos de los nombres que figuran en ‘For The Throne‘, ese álbum que se publicaba días atrás. Aunque quizá el corte más sonado de todos, por el relumbrón de los artistas que se reúnen en él, sea ‘Power Is Power’, una colaboración entre SZA, The Weeknd y Travis Scott que acaba de ser objeto de un vídeo oficial.
Con producción del propio Abel Tesfaye y Ricky Reed, se trataba de un corte de pop oscuro y con trazos de hip hop y R&B en la línea de ‘Starboy’, sobre todo. En su vídeo, los tres intérpretes de la canción, que evidentemente no han coincidido ni una sola vez en plató, se sitúan en escenografías que evocan algunos de los distintos reinos que conforman el universo creado por George R.R. Martin. Aunque, eso sí, en algún momento todos coinciden en situar sus posaderas en el codiciado Trono de Hierro.
Desde hace casi un año es público y notorio que Adele prepara su cuarto trabajo de estudio, continuación del exitoso ’25’. En principio la previsión de que se publicará de cara a las navidades de este 2019 es bastante factible y, de hecho, ella por primera vez se ha dirigido al disco por su título: de manera coherente con su carrera hasta la fecha, en que cada disco ha sido bautizado con su año de creación y grabación, Adele ya habla de ’30’.
Lo hace además en un post de Instagram en el que se dirige a sus fans para celebrar su 31 cumpleaños, que celebró ayer, 5 de mayo. En una más que probable referencia a su divorcio de Simon Konecki después de 7 años de matrimonio, Atkins dice en el reflexivo texto que acompaña una serie de fotos de lo que parece su fiesta de celebración que los 30 la han puesto a prueba, pero que se está haciendo con ello y esforzándose al máximo para superarlo del todo. Seguro que se refiere a fiestones como el que se dio en Nueva York con su amiga Jennifer Lawrence hace unas semanas.
También menciona que ha cambiado mucho en el último par de años, añadiendo que aún sigue cambiando «y eso está bien». En un texto algo errático (quizá cayera en el error de postear estando feliz de más), añade que «el 31 va a ser un viejo gran año y voy a entregármelo a mí misma. Por primera vez en una década estoy lista para sentir el mundo a mi alrededor y buscar. Sed buenos con vosotros mismos, id despacio, dejad vuestro teléfono [Nde: Ajá, cuéntanos más] y reíros mucho en cada ocasión. Aprender a REALMENTE amarse mucho a uno mismo es la cuestión, y apenas acabo de darme cuenta de que eso es más que suficiente». El típico momento «te guiero muxo, tía». Lo más jugoso del texto es, como decíamos antes, que se dirige a la «pandilla de salvajes» que tiene por fans para contarles que «’30’ será un disco drum n bass, para que lo sepáis». Es un evidente vacile, pero la verdad es que estamos deseando saber con qué se viene.
Si en la anterior jornada teníamos entre los invitados a una leyenda como The Jesus and Mary Chain, en la segunda y última jornada del WARM UP 2019 el plato fuerte eran no una sino dos leyendas. Y eso se notaba en las colas y las marabuntas de gente caminando de un escenario a otro, especialmente al caer la noche: a falta de datos definitivos de la organización, es bastante probable que la asistencia en esta segunda jornada fuese aún mayor que en la primera. Una de esas leyendas era, por supuesto, Noel Gallagher. El que fuese co-líder de Oasis publicaba hace solo unos días nuevo tema, ‘Black Star Dancing‘, como presentación de su próximo EP junto a High Flying Birds, y todos esperábamos que la presentación en directo fuese en el WARM UP. Y así fue, pero también cayeron temas del reciente ‘Who Built the Moon?’ como ‘Fort Nox’, con la que abrió, o la balada bonus track ‘Dead in the water’, con cuya sentida interpretación Gallagher emocionó a los allí presentes, y podemos decir que se ganó a los que son más de Liam (incluso a los que son más de Blur). Por supuesto, también hubo recuerdo de Oasis: y no, no cayó ‘Wonderwall’, pero sí ‘Stop Crying Your Heart Out’ o una ‘Don’t Look Back In Anger’ en la que el británico cedió el testigo de la voz al público, creando un precioso momento en que los miles de asistentes coreaban eso de “and so Sally can wait, she knows it’s too late…”. Y, en lo que parecía que era el final, remató versionando a los Beatles con ‘All You Need Is Love’. Ahí es nada. Foto: Javier Rosa para WARM UP 2019.
La otra leyenda eran los Teenage Fanclub, en su primer concierto en nuestro pais desde la marcha de Gerard Love. Los escoceses siguen al pie del cañón: nunca se han separado de manera oficial (aunque hayan tenido grandes hiatos entre sus últimos discos), y eso se nota también en un directo donde fluye el buen rollo entre ellos, y se transmite a un público que respondía positivamente a un directo con especial protagonismo de las guitarras. Esta respuesta positiva fue desde el inicio con ‘About You’, y se produjo tanto en sus temas míticos, como ‘It’s a Bad World’ de ‘Songs From Northern Britain’, el hit ‘The Concept’ o ‘I Don’t Want Control of You’, como en las nuevas de ‘Here’ o incluso la recién salida del horno ‘Everything Is Falling Apart‘. También es curioso que coincidiesen con Noel Gallagher: su hermano Liam dijo en su día de ellos que eran la segunda mejor banda del mundo –no hace falta aclarar cuál nombró como la primera, ¿verdad? Foto: Javier Rosa para WARM UP 2019.
Y, en cierto modo, hubo una tercera leyenda de la música presente allí: Madonna… más o menos. Miss Caffeina de día se convirtió en Madame X de noche cuando su vocalista cerró el concierto con un medley entre ‘Freed from Desire’, su ‘Cola de Pez’ y el ‘Vogue’ de la Ciccone (Alberto Jiménez es madonnier confeso). Aquello parecía directamente una sesión de DJ: ¿homenajearán los chicos también a la diva marcándose un particular ‘Confessions’ en su próximo disco? No sorprendería tanto teniendo en cuenta que la banda está cada vez más cómoda con el pop, los sintetizadores y el rollo dance, cuidando además la iluminación y los focos en el directo. Alberto, Sergio, Álvaro, Antonio y Nacho presentaron casi todo ‘Oh Long Johnson‘ (se echó en falta ‘Ausentes Presentes’, pero los tiempos en un festi son así), confirmando su excelente acogida: el público vibró con el tema titular, con ‘Prende’ (que, casualidad o no, sonó después de que un fan pidiese a gritos un hijo a Alberto) o con ‘Merlí’, lloró (literal) con ‘Reina’ y gritó de rabia con una ‘Calambre’ a la que sentó de maravilla la decisión de dar más protagonismo a la voz de Alberto en el puente y extender su oscuro cierre instrumental. También hubo tiempo, por supuesto, para megahits de álbumes anteriores como ‘Venimos’ o ‘Mira cómo vuelo’. Sin duda uno de los mejores conciertos de la noche, todo un espectáculo y ejemplo de conexión con el público que no es de extrañar teniendo en cuenta que los chicos están viviendo su momento más dulce de popularidad.
Otro que está también en su mayor momento de popularidad es Guille Milkyway: el revival de ‘La Revolución Sexual’ que sucedió el año pasado con la versión de los chicos de Operación Triunfo, unido al lanzamiento este año de ‘La Gran Esfera‘, ha hecho que muchísima gente que hasta hace poco desconocía La Casa Azul descubra su ristra de temazos y la capacidad de Guille para hacernos bailar de alegría pero también de tristeza (para bailar con nuestras emociones, en definitiva). Cualquiera que haya ido a un concierto de La Casa Azul lo habrá experimentado, pero ayer quedó patente de nuevo ante un setlist que se centraba, como es lógico, en su últmo disco: cayeron todos los singles (además de ‘Hasta perder el control’), con especial euforia del personal en ‘Nadie nunca pudo volar’, y hubo espacio para los fans de siempre con ‘Superguay’, ‘No Más Myolastan’, ‘Esta noche solo cantan para mí’ (donde las pantallas proyectaban a Etta James o Nina Simone junto a Lana del Rey y ¡Amaia!) o dos polinesias: ‘Todas tus amigas’ y ‘La fiesta universal’. Foto: Liberto Peiró para WARM UP 2019.
Vetusta Morla eran también uno de los pesos pesados de este y de cualquier festival, al ser uno de los grupos españoles más exitosos de la década (y diría que uno de los responsables, junto a Love of Lesbian, de que la frontera entre lo considerado “indie” y lo mainstream se haya difuminado tanto). Y son unos pesos pesados con motivo, como volvieron a demostrar anoche. Se especulaba con que se marcasen un especial cantando solo el primer disco, ya que ‘Un día en el mundo’ cumplió hace poco una década, pero finalmente no fue así, y la banda repasó su discografía junto a sus fans. Por supuesto hubo espacio para los cortes de ‘Mismo sitio, distinto lugar‘, pero también para clásicos de la banda como ‘Valiente’, ‘Copenhague’ (probablemente el momento cumbre del concierto) o ‘Los días raros’, encargada de cerrar el concierto. Como curiosidad, en ‘El hombre del saco’ aprovecharon para meter varios guiños a sus compañeros de festi como improvisación en la letra: yo confirmo el de Novedades Carminha (“te gustan Los Planetas como a todos los puretas”) y el de Carolina Durante (“todos mis amigos se llaman Cayetano”), pero parece que también se mencionaron frases de Zahara o Miss Caffeina. Precisamente Novedades Carminha actuaron unas horas antes, aunque no en el mismo escenario: en el caso de ellos fue el Escenario WARM. Los gallegos están en su mejor momento comercial, tanto a nivel más underground con el tirón del meme ‘Obsesionada’ como con el alcance de la colaboración con Dellafuente: ambas fueron de las más coreadas, por supuesto, junto a ‘A Santiago voy’ o ‘Dame veneno’. En general el objetivo de la banda era hacer bailar al público, como ellos mismos declararon, y eso lo consiguieron con creces en un show en el que también se acordaron de sus inicios y de sus conciertos con bastante menos público en Murcia, en la Sala REM –donde, curiosamente, estaba actuando a esas horas Alfred García. Foto: Javier Rosa para WARM UP 2019.
Un escenario mucho más modesto tenían los últimos dos grupos que mencionamos, Crudo Pimento y Cariño, pero no por ello su espectáculo fue peor, ni muchísimo menos. Tenía mucha curiosidad por el directo de Crudo Pimento, ya que su propuesta es de todo menos típica: inventan su idioma (mezclan inglés, castellano inventado y el ocultista enoquiano) y fabrican sus propios instrumentos, y esto incluye una caja de pimentón, un palo con una cuerda o incluso ollas y cacerolas (SOPHIE is shooked). En entrevistas dicen, sin embargo, estar cansados de que ése sea su único punto característico en los medios, así que decidí acudir a ver qué me encontraba… y están totalmente en lo cierto. Más allá de la curiosidad de ese aspecto, el grupo ofreció un directo ensordecedor con el que se encargaron de presentar su último trabajo, ‘Pantame’, amontonando a multitud de curiosos. Tras ellos llegaron las Cariño, que supusieron un cambio de tercio radical presentando el tontipop de sus ‘Movidas’ y demostrando una innegable conexión con el público más joven. Abrieron a lo grande con el single ‘Mierda Seca’, una de las más coreadas, y aprovecharon para, además de los temas de ‘Movidas‘, presentar dos temas inéditos, especialmente uno que sale en Spotify, del que no conocemos el título pero sí que “es muy de bajona”, según sus propias autoras – “quiero escribir canciones para tu sonrisa extraña” era una de las frases, así que parece que sí. Por supuesto no faltó la versión de ‘Llorando en la limo’ de C. Tangana, también una de las más celebradas. Pero cada vez queda más claro que Cariño son mucho más que esta versión y que su hit ‘Bisexual’.
¿Puede una portada condicionar la no escucha de un disco? Puede. Mientras escribo estas líneas, aún no he sido capaz de darle al play a lo nuevo de Vampire Weekend (¡qué carátula tan horrenda!). Y la foto anti-morby (el chiste es fácil y malo pero… ¡tenía que hacerlo!) de Kevin en tetas en este ‘Oh My God’ tampoco ha ayudado. ¿Nos está diciendo Kevin que se muestra desnudo ante Dios? ¿Por qué, pues, en una foto que parece más propia de Tinder? Muchas cuestiones que han atrasado lo suyo la escucha de un álbum ciertamente notable. No, la portada no hace justicia. Pero prejuicios fuera; Kevin ha parido un disco notable. ¿Sobre la religión? Quizás. Aunque suena de lo más carnal. Y ambicioso.
Después de dos álbumes urbanitas (‘City Music’ y ‘Singing Saw’), en ‘Oh My God’ Kevin se sigue manteniendo muy en la línea glam, con el Lou Reed de ‘Transformer’ y ‘Coney Island Baby’ a la cabeza. Pero también se encuentra en algún punto entre Spiritualized, Pavement, un Daniel Johnston que supiera afinar e, incluso, el ‘Kaputt’ de Destroyer. Aquí Kevin desarrolla una sonoridad similar a la que desplegó en ‘Singing Saw’. Sólo que ahora, además de clásico, parece empeñado en alcanzar un sonido más atmosférico, algo menos recio a lo que nos tiene acostumbrados, con canciones más deshilachadas y una producción (a cargo de Sam Cohen) que busca el recogimiento espiritual; esta vez la guitarra y la electricidad quedan algo aparcadas. Todo parece muy bien conducido por piano, órganos, ocasionales vientos y coros góspel… Multitud de elementos orgánicos (la lista de los créditos es abultada), que dan al disco una atmósfera muy especial. El cielo y la Tierra, lo espiritual con lo carnal.
El piano con el que abre ‘Oh My God’ -la canción y el álbum-, con esos coros do-woop que se incorporan así como gratuitamente, esa cadencia algo amodorrada, el saxo que salta de repente, mientras Kevin suplica a Dios de una manera paradójicamente poco suplicante, le otorga textura onírica. ‘Halo’, en base a palmas y desvaríos soul, nos devuelve a lo terrenal, pero las huidas atmosféricas se mantiene en forma de saxo y flauta. Con el humor adecuado, ‘Nothing Sacred / All Things Wild’, tan ‘Walk on the Wild Side’ (¡esas voces femeninas!), tan arrastrada como etérea, parece algo muy grande. También hace cosquillitas el Hammond de ‘Hail Mary’, con su progresiva subida de intensidad. En ‘Piss River’, desconcierta un poco la rima ‘You want to play chess / inside my chest»; sin embargo, conquista gracias a el contraste entre los coros contundentes cantando “Oh my God!”, el ambiente de años cincuenta hechizados y Kevin cantando entre malicioso y perezoso. Como chocan, pero estimulan, las apariciones abruptas de coros en ‘Savannah’, mientras la voz de Morby apenas se sostiene sobre el órgano y el saxo. Esta plácida ambientación cuasi eclesiástica la rompen las piezas más rockeras. ‘OMG Rock n Roll’, de transparente título, zumbona, simple y directa… hasta que irrumpen las voces angelicales. Y la también muy glam (Marc Bolan dice hola) y muy clásica ‘Congratulations’.
Lo que lastra la redondez del álbum es la acumulación de temas hacia el final que acaban sonando un poco igual, la ausencia de más ganchos o canciones más redondas para cerrar. Un defecto que, a la postre, acaba siendo el mal habitual del que adolecen los discos de Kevin Morby. Esta vez, ha estado más cerca de alcanzar lo sublime, pero lo ha intentado con ahínco. Porque este es un disco de fuste, vital y burbujeante. Y sí, espiritual (que no religioso) también.
Calificación: 7,6/10 Lo mejor: ‘Oh My God’, ‘Piss River’, ‘Nothing Sacred / All Things Wild’, ‘Savannah’, ‘Congratulations’ Te gustará si te gusta: Lou Reed, Destroyer, Spiritualized Escúchalo:Spotify, Bandcamp
Tras haberse consolidado en 2018 como una de las nuevas autoras más importantes del pop rock internacional gracias al muy notable ‘Historian‘ y a su aportación al supertrío boygenius, Lucy Dacus planea seguir presente en nuestras vidas durante todo este 2019 con un EP muy especial. ‘Lucy Dacus 2019’ se compondrá de canciones que ha dedicado y dedicará a determinadas celebraciones o días festivos del año. Por ejemplo, días antes de San Valentín presentaba una agitada revisión de ‘La vie en rose’, la que ella considera la canción de amor más perfecta. «Escuchándola supe que, algún día, me enamoraría», dijo a Pitchfork al respecto.
Continuando esta singular iniciativa, hace unos días se anticipaba a este Día de la Madre lanzando esta vez un tema original, ‘My Mother & I’. Una canción que, además, celebra la llegada del signo de Tauro, que «gobierna» sobre ella misma, nacida el 2 de mayo. Se trata de una composición sencillísima, arreglada y grabada junto a sus colaboradores frecuentes Collin Pastore y Jacob Blizard, en la que Lucy toca la fibra con su maravillosa voz –amable pero robusta–, sus preciosas inflexiones vocales y su melodía viva e inquieta. Pero, sobre todo, Dacus abruma con una letra en la que habla con amor y respeto de «sus madres» –la biológica y la de adopción– y de lo que ellas le han dado, con una sinceridad que sobrecoge. La verdad es que son unos versos tan precisos y preciosos, que no podemos menos que reproducirlos íntegramente:
«Mi madre odia su cuerpo
Tenemos el mismo tipo
Ella asegura que le encanta el mío
Me desfiguro en los bordes
Soy toda formas suaves y líneas
que cambian todo el tiempo
Las estrellas tienen mucho que contar
Sobre los bebés nacidos en el mes de mayo
Bajamos a la Tierra
Nos miramos a los ojos
Enterramos nuestros pies
Mi madre y yo
Mi madre y yo
Decían que tenía un alma vieja
Cuando era demasiado joven para saber
La diferencia entre un alma y un fantasma
Temía lo que había dentro de mí
Atrapado en mi cuerpo, retenido en el otro lado
Un espíritu buscando una segunda vida
Las estrellas tienen mucho que contar
Sobre las mujeres nacidas en el mes de mayo
Queremos amor
Cálido y eterno
Queremos morir en presencia de nuestros seres queridos
Mi madre y yo
Mi madre y yo
Todo lo que ella ha dado
Todo lo que he tomado
Todo está perdonado
Todo está olvidado»
Y es que en realidad ‘My Mother & I’ cuenta tanto de su relación con sus madres como de sí misma y de lo que el alma de muchas mujeres sufre cada día a causa de su cuerpo. Dacus lo desarrolla: “Ser adoptada me ha animado a considerar lo que las madres pasan a través de su sangre y su cuerpo, y cómo eso impacta en un contexto de socialización. «Las chicas –y todos los niños– heredamos fácilmente la misma vergüenza y miedos de nuestras madres, pero también el orgullo, la seguridad en nosotras mismas y las lecciones de amor».
Aunque debutaran en 2003 con un autoeditado ‘Al sur de mi vida’, McEnroe se confirmaron con ‘Mundo marino (2008) y, sobre todo, con ‘Tú nunca morirás‘ (2009) como uno de los grupos nacionales más llamativos de la generación Myspace, aunque en realidad lo suyo se alejaba bastante (y sigue haciéndolo) de los avatares de la era digital. Canciones con ecos del slowcore, de la nueva Americana y un lirismo de proximidad heredero de The Smiths, una honestidad que les distinguía de la masa de post-noise pop y post-electro. ‘Las orillas‘ (2012) y ‘Rugen las flores‘ (2015) prolongaban esa línea y ampliaban su público, pero de repente ha llegado un lapso de casi 5 años en el que Ricardo Lezón (voz y guitarra) y Eduardo Guzmán (batería) se aliaban en un disco conjunto con The New Raemon, el primero publicaba su debut en solitario y se lanzaba una BSO para la película ‘Los amores cobardes’ –pre-seleccionada para los Goya 2019– firmada por el grupo. ¿Y dónde estaba el nuevo disco de McEnroe? [Fotografía: Verónica G. Lalueza]
Hace pocos días se publicaba al fin ‘La distancia’, sexto trabajo del grupo que, en realidad, nunca tuvieron claro si llegaría. Detrás de aquella distancia –entendida aquí como dimensión temporal– estuvo también la incertidumbre de si el grupo seguiría precisamente por el hecho de que sus cinco miembros, pese a conocerse desde chavales en Getxo, viven dispersos por la geografía. Pero finalmente ha ocurrido y ha sido mucho más fácil de lo que imaginaban. Así nos lo explica el propio Lezón en esta entrevista, donde desentraña este proceso y nos cuenta cómo ha cambiado su proceso creativo para abrir nuevas vías de expresión, un acicate fundamental para ellos. Este sábado 4 de mayo McEnroe estarán presentando ‘La distancia’ en Sanagustin Kulturgunea, en Azpeitia, con MOW como telonera.
Por lo que explicáis, parece que ‘La distancia’ se ha gestado con cierta espontaneidad, casi con urgencia. ¿Ha sido el disco más sencillo de hacer de McEnroe o, dados los cinco años transcurridos desde ‘Rugen las flores’, el más difícil?
Bueno, urgencia no ha habido. Pero sí, ha sido el más sencillo de grabar, contra todo pronóstico. Tuvimos muy poco tiempo para prepararlo juntos, aunque cada uno había preparado sus cosas en casa, y fuimos con un poco de miedo a que se atascara, al llevar cuatro años y pico sin entrar en el estudio. Además era la primera vez que grabábamos en dos sesiones: primero lo hicimos en (el estudio) Tío Pete, en Urdúliz, y luego en La Mina, con Raúl Pérez. Sin embargo ha sido todo lo contrario, todo ha ido muy bien, sin ningún contratiempo y de manera muy natural.
Al menos en las primeras escuchas, me parece un disco continuista. ¿Cuál dirías que es el salto más importante a nivel artístico o creativo de ‘La distancia’ con respecto a vuestra discografía?
Nosotros tenemos la sensación de que es todo lo contrario. Cuando acabamos ‘Rugen las flores’ nos quedamos con la sensación de haber copado cierto camino y tener que buscar otro. Sí han habido cambios. Por ejemplo, las canciones han sido compuestas con piano, más que con guitarras. Está más presente, y eso afecta en todo: en la forma de cantar, en las melodías, todo. Y, sobre todo, que Gonzalo, nuestro guitarrista y arreglista, ha ejercido el rol de productor. Lo ha co-producido a medias con Raúl y se nota mucho, porque nosotros siempre hemos sido muy de impulsos, muy de (trabajar) «a borbotones», y el hecho de que él haya cogido la manija lo ha ordenado todo mucho. Para nosotros sí ha sido un cambio importante, sin querer hacer un cambio brusco, que nosotros no buscamos eso en la música ni tenemos ninguna necesidad. Nos ha gustado mucho, y estamos muy contentos con el disco, aunque obviamente no tenemos el control sobre lo que transmite.
«Lo que teníamos claro es que no queríamos repetirnos y a la mínima que hubiéramos sentido eso, nos habría echado mucho para atrás”.
Es cierto que llama la atención la presencia de pianos. ¿Por qué empezar a hora a componer con piano?
Gonzalo es el que ha estado investigando en eso, tocando mucho el piano. Aunque a ti te suene continuista, que como decía, eso es algo que no podemos controlar, lo que teníamos claro es que no queríamos repetirnos y a la mínima que hubiéramos sentido eso, nos habría echado mucho para atrás. Y no sólo el piano o el tener a Gonzalo como productor, sino las mismas canciones nos daban una sensación de no haber estado allí antes.
¿Cuál fue la primera canción del disco que surgió, la que digamos que desató todas las demás?
La primera canción que surgió fue ‘Asfalto (Libres los animales)’. Fue la primera que ensayé en casa con Gonzalo y la que nos prendió las ganas de hacer el disco.
¿Y la última, la que más se ha resistido?
Hay dos. Una es ‘Cerezas’, que tiene tiempo ya y nos gustaba mucho, pero no conseguíamos redondear de manera que nos convenciera del todo. Y, de hecho, nos costó acabarla en la grabación. Tiene unos ritmos difíciles. Y en el apartado compositivo fue ‘El buen invierno’, la última. Hubo muchas dudas y opiniones diferentes sobre por dónde tirar, qué hacer. Pero fue bonito, nos enriqueció mucho. No fue un «atranque» malo. (Risas)
Curiosamente ‘Cerezas’ ha sido el primer adelanto del disco…
Estábamos contagiados de la euforia de haber conseguido domarla, como si fuera una yegua salvaje, y dijimos «ahora, a correr». (Risas)
«Es nuestro disco más sosegado y más amplio, en cuanto a letras. (…) Están igual menos apegadas a la tierra, son más oníricas, y hablan del amor como un concepto más amplio”.
Aunque se diría que ese concepto alude al espacio físico, a menudo esa distancia en las letras parece estar más relacionada con el tiempo, con referencias constantes al pasado. ¿Es vuestro disco más nostálgico?
No, la verdad es que no. Diría que es nuestro disco más sosegado y más amplio, en cuanto a letras. Para mí hay un cambio bastante evidente. Están igual menos apegadas a la tierra, son más oníricas, y hablan del amor como un concepto más amplio: el amor a la Naturaleza, a tus amigos, a tus padres, a lo que te importa y a la vida, más que estar enfocado en el amor romántico.
Los textos vuelven a estar llenos de ese especial lirismo tuyo. Al final, esa poesía alejada de la literalidad y de lo estrictamente descriptivo, es casi el posicionamiento estético más potente de McEnroe. ¿Lo crees también así?
No lo sé. Hablas de corrientes, pero nosotros siempre hemos ido por la nuestra, influidos por lo que realmente nos toca. No es por parecer nada, simplemente son reflejo de las cosas que nos llegan.
No me refería tanto a una corriente estilística, sino al hecho de enarbolar la bandera de la poesía, como vuestra enseña.
No sé, es que igual no soy yo el que puede contestar eso. No sé lo que encuentra la gente que nos sigue, nosotros hacemos canciones para nosotros, no tenemos más miras que hacer canciones en las que nos sintamos identificados y contentos. Yo escribo lo que me sale, no tengo mucho control ni busco nada concreto. Es verdad que esta vez me he comido más la cabeza con las letras, me ha costado redondearlas, no sé por qué. Quería encontrar el punto en que se unieran con la música, con el hecho de que hay más presencia de teclados y es un poco más onírico, acorde a eso. Pero no escribo para… Escribo para mí y para las canciones, no pienso si eso me distingue o no.
«Esa distancia física que nos ha separado ha servido para sentirnos más cerca, aunque suene un poco paradójico”.
Cuando antes decía que el disco está enfocado al pasado lo decía también por las fotos del libreto, que son fotos vuestras de cuando erais niños… Es como si marcarais también una distancia temporal.
(Risas) Pues sí, tiene un poco que ver con la distancia que hemos recorrido como grupo, estando siempre los mismos, y siempre separados. Y sin embargo esa distancia física que nos ha separado ha servido para sentirnos más cerca, aunque suene un poco paradójico. Cada vez que hemos estado juntos hemos hecho las cosas con mucha ilusión, con ganas de aprovecharlo.
¿Vivís lejos unos de otros?
Pablo, el bajista, vive en México, y Gonzalo vive en Madrid. El resto ahora sí estamos en Getxo, pero durante todos estos años ha sido peor: hemos estado dispersos, en Marbella, en Soria… ha sido un funcionamiento un poco anómalo como banda. Pero sí, las fotos como niños era sobre eso, la distancia de allí hasta aquí.
Suponen un contraste importante con la portada, en la que aparece una casa en llamas. ¿Hay un concepto que conecte con esa “distancia” tan referenciada?
Las fotos son de Silvia Grav, una fotógrafa que vive en Los Ángeles a la que admiramos mucho, con la que ya manteníamos contacto. Nos gusta mucho su trabajo y fue una suerte que ella quisiera encargarse del tema visual del disco. Cuando nos pasa eso con alguien nos gusta mandarle el disco y que sea ella quien plasme lo que le transmita, más que darle una idea preconcebida. Que nos sorprenda alguien que nos importa y a quien admiramos. Nos encantó la idea del fuego y del blanco y negro, aunque el interior sea muy blanco y con estas fotos que comentabas, hay un contraste como dices.
«Nunca nos hemos separado, pero tampoco hemos funcionado normalmente. (…) El día que se acabe tampoco haremos un drama”.
Precisamente este lapso de tiempo que menciono sido una ausencia total, con conciertos, el disco con The New Raemon, tu disco en solitario, la BSO de ‘Los amores cobardes’ … Me llama la atención que en la nota de prensa se aclare que nunca os habéis separado. ¿Alguien llegó a preguntároslo? ¿O incluso fue una posibilidad?
No sabía que la nota de prensa decía eso, pero bueno, cuando saqué el disco en solitario sí fue una pregunta recurrente. Está bien explicarlo: nunca nos hemos separado, pero tampoco hemos funcionado normalmente. El año pasado creo que dimos un concierto en todo el año. Fue una etapa de stand-by, sin hablarlo, sin saber en realidad dónde estábamos, si se había terminado o no. Estábamos esperando un poco que llegara la inspiración… o que no llegara. Tampoco tenemos una entidad como grupo como para anunciar nada. El día que se acabe tampoco haremos un drama. «¡Nos separamos!» (Nde: imposta un tono lastimero) (Risas) Tampoco creo que le importe a mucha gente…
Hombre…
A alguno sí le importará, pero no somos U2. El día que se acabe, se acabará y no pasa nada. Ni siquiera creo que hagamos una fecha de «se termina aquí». Se extinguirá y ya está. Es un poco como hemos estado todo este tiempo.
Sobre los trabajos entre medias, han estado mi disco en solitario porque sí, porque me apetecía y porque dada mi situación personal (Nde: como nos contó en este informe, se quedó en paro e intentó subsistir con la música) me vino bien, aunque no fuera la razón principal de hacer un disco. En cuanto a ‘Los amores cobardes’, en realidad fue un trabajo de Gonzalo, que firmaba la parte instrumental, y mío, que hice las canciones. Y en el disco con The New Raemon sólo participamos Edu y yo. Hemos estado haciendo cosas, porque nos gusta mucho esto, pero como grupo hemos estado muy parados.
«Al nivel que tenemos como McEnroe no se puede vivir de la música”.
¿Y cómo han influido todos esos proyectos más o menos separados de McEnroe en ‘La distancia’?
La verdad, sin que suene mal, es que no creo que hayan tenido influencia. ‘La distancia’ tiene una entidad propia. Aunque tú me has dicho que te suena continuista, y conste que no has sido el único que lo ha dicho… Mira, aquí también sería el válido el concepto de «distancia»: lo que se percibe del disco desde fuera y cómo lo vemos nosotros. (Risas) Decía que nosotros sí teníamos la sensación de no estar haciendo lo mismo. No por renegar de lo otro, sino por las ganas de hacer algo nuevo. Quizá, si hay algo, podría ser el hecho de que Gonzalo en la BSO de ‘Los amores cobardes’ comenzó a jugar con teclados y sintetizadores, que tienen más presencia en el disco.
Por lo que decís en la nota de prensa, gran parte de culpa de este lapso enter álbumes la tiene también la propia vida personal de cada uno de vosotros. ¿Fue ese un golpe de realidad que sacudió el grupo, ver que pese al trabajo acumulado quizá no podía llegar a ser más que, con perdón, una afición extralaboral?
No. Jamás nos hemos planteado la música como medio de vida. Ni siquiera hemos llegado a atisbarlo y cada uno hemos tenido nuestros trabajos desde el principio. ¡Y menos mal! (Risas) Porque como te comentaba en la otra entrevista, al nivel que tenemos como McEnroe no se puede vivir de la música. Así que no nos hemos llevado ningún golpe de realidad. Al contrario, estamos aún flipando por la parte buena y lo vivimos como un privilegio: que podamos seguir grabando discos, que nos hagan caso, que tú me hagas una entrevista, que vayamos a tocar a sitios y que venga gente a vernos… Lo seguimos viviendo como una suerte.
«A veces el hombre es un lobo para el hombre, y el artista es un lobo para el artista”.
Mencionabas ese informe que publicábamos días atrás sobre la situación económico-laboral de varios grupos consolidados, entre ellos vosotros. No sé si has podido leerlo, y si hacerlo te ha llevado a alguna conclusión o idea diferente a la que ya tenías sobre el asunto…
Sí, claro, la he leído y ha sido muy interesante poder leer las opiniones de otros grupos. Me ha parecido un acierto total que escribáis sobre este tema, es algo que está muy olvidado, sobre lo que nadie decía nada y que me parece importante que se sepa. Como todo el tema de las redes sociales, que la gente piense que estás forrado o que vives holgadamente de esto. Que se den cuenta de cuál es la realidad. Me ha parecido conocer diferentes realidades, las de Triángulo (de Amor Bizarro), Betacam… En el tema de la SGAE… me hubiera gustado utilizar insultos. (Risas) Está bien que me haya cortado, pero Rodrigo de TAB lo explicó muy bien: a veces el hombre es un lobo para el hombre, y el artista es un lobo para el artista. Cuando leo cosas sobre «La Rueda» y todo esto pienso «¡qué huevos, colega!»