Miguel Bosé ha concedido una entrevista a Tevecat en la que habla con Carlos Fuentes. ‘Fuentes & Bosé’ dura 1 hora y no está (casi) editado, en claro contraste con ‘Lo de Évole’, que Miguel Bosé comienza criticando duramente. Y digo «casi» porque el programa pasa a otro nivel cuando, en los últimos 5 minutos, aparecen unas músicas de guitarras, justo cuando Miguel Bosé rompe a llorar hablando de la libertad, ante la amenaza de la pérdida de las mismas. «Vamos a recordar a tu madre», añade el presentador en ese momento como poseído por el espíritu de Telecinco.
Pero antes de eso, la primera media hora de la entrevista está dedicada a su negacionismo y a la propia entrevista con Jordi Évole, mientras la segunda habla de su decepción con el PSOE y, en última instancia, de su carrera profesional. En este caso no hay lugar para su consumo de drogas en el pasado, ni tampoco a sus etapas de depresión.
Miguel Bosé indica que no sabía que la entrevista de Évole se iba a emitir en 2 mitades, “pero había tanta demanda que (Évole) decidió dar dos”. Dice que la segunda era la que le interesaba porque era sobre un tema que “divide y polariza a la sociedad”, lo que él lleva “la plandemia”. El cantante cree que hubo “mucha trampa” en el programa, por “lo que uno puede llegar a editar y cómo se edita”. “Hay un par de momentos que fueron feos, para él. Ahí se delató”, dice indicando que Jordi fue «perdiendo la entrevista».
Bosé cree que Évole “no se portó bien”, pues «creó encerronas incómodas». Habla del «miedo que los oficialistas nos tienen a los negacionistas”, eso último entre comillas, según él. “Los negacionistas son ellos”, concluye, a la vez que critica que Évole le considere un «amigo». «Dije que sí pensando que el resultado de la entrevista iba a ser otro, mejor, más respetuoso porque él alardea mucho de que yo soy su amigo».
Miguel Bosé critica que no pudiera explicarse bien en el programa y dedica 20 minutos a desarrollar su teoría negacionista, criticando a gobiernos, medios de comunicación y farmacéuticas, después de que una oligarquía rica supuestamente decidiera que “éramos demasiados en la tierra y teníamos que ser diezmados”. Según él, la vacuna va a ser un “problemón”, pues generará un virus que “incubaremos nosotros mismos, altamente contaminante y mortal”. El programa únicamente contrapone todo esto con el vídeo pro-vacunas en el que aparece Belén Esteban y Carmen Lomana que ha realizado la Comunidad de Madrid, y cuando se trata de dar algún dato, Bosé dice que no confía en las fuentes, criticando el BOE y las revistas científicas.
A continuación, Bosé recuerda su apoyo al PSOE durante los 80, pues considera que en aquellos tiempos se podía optar al “estado de bienestar”, había “igualdad”, elogia la construcción de “carreteras” y cree que entonces se podía vislumbrar un “futuro” para la gente joven. Plantea: “¿qué quiere decir ahora gobierno progresista? No sé si se han pasado tanto de progresismo que están involucionando, retrocediendo hacia un conservadurismo de izquierdas que ha abrazado el capital. Pablo Iglesias tiene la misma agenda que Ana Botín que el FMI”. Asimismo considera que Pedro Sánchez sufre “un narcisismo tan divino que solo le interesa lo que se dice él a sí mismo o le dice su club de fans” y añade que Sánchez “se ha vuelto más de izquierdas de lo que era el PSOE”.
Al final de la entrevista, aparte de confirmar nueva música (según él, aún le quedan «muchos éxitos por llegar», pues dice estar fabricando “mucho nuevo material” que está saliendo, en estos tiempos), habla de la publicación de una ‘Autobiografía’ que ha escrito en 3 años, que se espera para noviembre de 2021, y que ahora mismo está tratando de reducir de 1200 páginas a la mitad o algo más. «Es bellísima, está escrita en primera y tercera persona, y va desde mi infancia hasta el día en que subo a cantar en el programa de Íñigo. Dejo de ser Miguelito y paso a ser Miguel Bosé». La serie televisiva que ya se estaba preparando sobre su vida, se mantiene, empieza en ese punto e iban a ser en principio 3 tandas de 8 capítulos, pero de momento no se puede revelar si esa continúa siendo la estructura.



A Santiago Sequeiros le ha costado 25 años terminar ‘Romeo Muerto’. Un proceso creativo que se vio desbordado por un alcoholismo ya superado y por su propia autodestrucción. Después de aquel dramático período, su participación en un ensayo de José Luis Sampedro, ‘El mercado y la globalización’, le valió hacerse un hueco en el mundo de la ilustración: sus dibujos le sirvieron para abrir puertas –como su colaboración con El Mundo-, pagar las facturas y salvar la vida también.
En una fecha tan señalada como el 23-A no encontramos mayor homenaje al libro, a los libreros y a las librerías que este. A lo primero, porque el formato físico de ‘Warburg & Beach’ es un libro-acordeón sin lomo, que permite desplegarlo en unos 4 metros –imposible disfrutarlo en una pantalla digital-, así como devorar sus dos historias –una por cada cara- página a página. Y a los libreros y las librerías porque sus protagonistas son Sylvia Beach (1887-1962), fundadora de la librería Shakespeare and Company en París, además de la editora de la primera edición de ‘Ulises’ de James Joyce; y Aby Warburg, fundador de la biblioteca Warburg, que a su muerte en 1929 se componía de unos 60.000 volúmenes.
Al británico Raymond Briggs le llegó la popularidad en nuestro país en los 80, con ‘Cuando el viento sopla’, gracias en parte a una edición del desaparecido Círculo de Lectores y a la traducción de Rosa Montero. Un trabajo que contribuyó a avalar el movimiento pacifista, y a analizar la carrera de armamento que las superpotencias mantenían imparablemente. Sus protagonistas eran un matrimonio de ancianos, y su éxito los llevó incluso a la gran pantalla en forma de largometraje de animación, con música de Bowie y Roger Waters.




Maggie O’Farrell (‘La primera mano que sostuvo la mía’, ‘Tiene que ser aquí’) regresa con su mejor novela hasta la fecha. Y lo hace lanzando una hipótesis sobre la también (posiblemente) mejor obra de
Tras las monumentales ‘Limónov’ y ‘
Tras ‘Enero sangriento’, el escocés Alan Parks confirma con ‘Hijos de febrero’, su segunda novela protagonizada por el policía Harry McCoy, que estamos ante una de las voces más interesantes de la novela negra actual. Parks repite escenario: la degradada, lluviosa y violenta Glasgow de 1973. Pero cambia de estructura: una línea narrativa, en primera persona, protagonizada por el asesino, y otra, en tercera, donde se narra la investigación para atrapar a ese asesino.
Se conoce como “efecto Coolidge” un fenómeno observado en los mamíferos según el cual la presencia de nuevas parejas sexuales aviva el deseo erótico y provoca un aumento de la disposición a mantener relaciones. Esta es la premisa de la que parte ‘Cien noches’, novela ganadora del último
Y para acabar, un clásico. Blackie Books edita la obra maestra de Kurt Vonnegut, con una nueva traducción a cargo de Miguel Temprano García (especializado en traducir clásicos como George Orwell, Virginia Woolf o Scott Fitzgerald) y una luminosa cubierta obra de la ilustradora 





Hablando de boybands, de R&B y de falsetes al cubo, solo podemos contraponer el éxito de Baekhyun con la recepción que lamentablemente ha tenido el último disco de Zayn. ‘









