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Andrew Bird / My Finest Work Yet

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¿Soy yo o Father John Misty se ha llevado toda la atención mediática que merecía Andrew Bird, ya sabéis, por aquello de que este llegó mucho antes? El de Illinois lleva sacando discos notables desde mediados los 90 y, por suerte, goza de un saludable reconocimiento como muestra el hecho de que el reciente single ‘Sisyphus’ vaya a terminar convertido en uno de los temas más escuchados de su carrera. Sin embargo, parece que hay que ponerse delante de un micro a decir tonterías, en lugar de a hacer un temazo como ‘Left Handed Kisses’ de su anterior álbum ‘Are You Serious?‘, para que la prensa generalista te haga un poco de caso. Mantenerse en buena forma no vende.

En cualquier caso, el álbum que Andrew publica esta semana vuelve a ser exquisito en su modo de grabación, aquí optando por un directo en el que se ha prescindido de cascos o pistas separadas, pero que no por ello es menos preciosista y detallista en la incorporación de cuidados pianos de Tyler Chester en todas las pistas, o por supuesto el propio violín de Andrew Bird bien sea con arco o bien sea a modo de pizzicato. Aunque si algo vuelve a identificar las canciones más memorables de este álbum es ese silbido que tan pronto se asemeja a Ennio Morricone como a Otis Redding.

El piano es una gozada especialmente en la jazzy ‘Bloodless’, con toda la pinta de resultar alucinante en vivo o en vinilo si su equipo ha dado con la masterización adecuada. Se trata del primer single del disco que conocimos hace ya casi medio año, aquel en el que apelaba a la problemática catalana, indicando que esto «parece 1936» y en el que de manera muy visible se queja de los gobernantes del mundo: «los mejores han perdido sus convicciones, mientras que los peores continúan afilándose las uñas». Lo llama «guerra incivil». ‘Sisyphus‘ se inspira en el mito griego para mostrar a Sísifo al borde del precipicio a su piedra pegado, pero amenazando con «levantar los dos puños y mandar todo a la mierda» y advirtiendo: «prefiero fracasar como un mortal que flaquear como un Dios».

A pesar de su lamento de que «la historia olvida a los moderados», no estamos ante un disco lúgubre sino más bien lleno de humor como se percibe desde el mismo título. La desgracia no puede ser más casual en ‘Fallorun’ cuando comienza «podríamos haber estado juntos / pero es que no te gustaba el tiempo que hace aquí», los «enemigos son quienes te construyen» en ‘Archipelago’ o las historias sobre no olvidar a alguien escogen llamarse cosas como ‘Proxy War’.

La bonita voz femenina de Madison Cunningham adereza hasta 6 de estas 10 canciones, agradeciéndose su participación muy especialmente en ‘Cracking Codes‘, donde Andrew Bird asegura que «solo tienes que mirar a los ojos / no necesitas un código secreto ni jugar a los espías»; o en la casi country ‘Manifest‘, que en verdad habla de «la evolución que hay desde los organismos unicelulares hasta el hombre moderno y, yendo más allá de la muerte, sobre cuando una planta o animal se convierte en fósil combustible en la tierra y llega después a la atmósfera a través de los gases de las máquinas, como fantasmas». No sé si Andrew Bird ha hecho su «finest work» como bromea en el título de su nuevo álbum, pero para cuando este se cierra con otra buena canción circular como es ‘Bellevue Bridge Club’, es obvio que no conoce la decadencia. Es un letrista divertido y profundo y aquí sí que nos da algunas de «las mejores obras de su carrera».

Calificación: 7,5/10
Lo mejor: ‘Sisyphus’, ‘Bloodless’, ‘Manifest’, ‘Cracking Codes’
Te gustará si te gusta: Father John Misty, Rufus Wainwright, M Ward
Escúchalo: Spotify

Rosalía niega pedir 500.000 € por actuar en Valladolid, pero ¿sería tan exagerado como parece?

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En las últimas horas está dando mucho que hablar un tuit del alcalde de Valladolid, el socialista Óscar Puente. El regidor de la ciudad castellana, tras anunciar la contratación de Gloria Gaynor para actuar en las fiestas de la Virgen de San Lorenzo, fue preguntado por un tuitero si habían descartado a Rosalía. La respuesta del político fue clara, contundente y, quizá, demasiado explícita: «Pide 500.000 €. Tú me dirás».

Obviando el mal gusto de revelar un dato de una negociación con un artista que, al fin y al cabo, es una empresa privada, la cifra ha hecho que muchos se lleven las manos a la cabeza. «Medio kilo? Pero esa quién se cree que es?», espetaba alguien, mientras otros pedían que optara por Dua Lipa, «que la da (sic) cien millones de vueltas» y el youtuber AuronPlay se ofrecía al alcalde: «por la mitad si quieres voy yo y te canto unos temazos de Bisbal y Estopa que lo flipas, llámame». En general, la noticia ha causado tanto cachondeo –hay algunos tuits buenísimos, como el de La Pelopony «dando» explicaciones en boca de Rosalía– como asombro.

En todo caso, hace unos minutos Rosalía ha negado en Twitter que sea cierta dicha cifra: «Lo único que voy a decir sobre lo que se dice que pedimos x nuestro show es q es falso. Es cierto q no es un show sencillo (ya me conocéis) y que somos muchas personas trabajando para que el show sea increible, pero eso que se ha dicho esta lejos de ser verdad». A su vez, Puente ha respondido al tuit de Rosalía, asegurando que esa esa la cifra que les pasó «su agente» para empezar a hablar, tras 2 meses de espera. «En todo caso si esa no es la cifra digamos su caché y estaremos encantados de contratarla. Ya lo intentamos en 2018 cuando nos pedía 45.000€ pero no tuvo fecha» ha añadido irónicamente, antes de «zanjar» la cuestión diciendo que él no critica si el caché es alto o bajo, sino que sencillamente no pueden pagarlo. Respecto a dar la cifra, asegura que lo ha hecho para responder con «absoluta transparencia».

Pero, si ese hipotético caché fuera cierto, ¿realmente hay tanto de lo que asombrarse? Creemos que no, si nos paramos a analizarlo. Para empezar, hay que tener en cuenta que Rosalía se ha convertido, sobre todo gracias a ‘El mal querer’, un disco sobresaliente que ha puesto de acuerdo a crítica y público, en toda una estrella. Una popularidad que, recordemos, tiene proyección internacional: además de sus colaboración reciente con James Blake, otra anunciada con Billie Eilish y quién sabe si otra con Madonna, está en los carteles de algunos de los mayores y más prestigiosos festivales del planeta, como Coachella y Glastonbury. Y acaba de anunciar una minigira por Estados Unidos en recintos medios que están agotando las entradas rápidamente.

Pero es que, tras su paso por algunos festivales nacionales tan gigantescos como Bilbao BBK Live, Doctor Music o Primavera Sound, de concretarse la esperada gira por España, ¿alguien se imagina que no sea en recintos tipo «palacio de deportes», con un aforo de 17 a 20.000 personas? A unos 30 € la entrada, hablamos de cifras superiores a la indicada por Puente. Además, por lo que se vio en aquel ya histórico concierto en la Plaza de Colón de Madrid, estamos ante una producción realmente espectacular, con unos costes muy elevados. Realmente, no parece que a Rosalía se le haya subido nada a la cabeza con ese caché. Quizá lo que fue una mala idea es tratar de contratar a una artista que, al menos en estos momentos, no parece la más indicada para actuar en unas fiestas locales.

MARINA apela a sus raíces griegas en el clip oficial de ‘Orange Trees’… filmado en México

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MARINA, nuevo alter ego de Marina and The Diamonds, lanzaba ayer un nuevo adelanto de su álbum doble (o dividido en dos, según se mire) ‘LOVE + FEAR’. Producida por OZGO –tándem de compositores y productores que han trabajado con Taylor Swift (‘So It Goes…’) o Troye Sivan (‘My My My!’)–, se trata de ‘Orange Trees’, un medio tiempo dulce, de ambientación cálida y melodías luminosas, perfectas para la historia detrás de la canción: Diamandis explica que está inspirada por la isla griega de la que su familia y ella proceden, Lefkada. «Es mi lugar favorito del mundo… Siempre me siento en paz allí. Es como si mu cuerpo o biología reconocieran que estoy de vuelta en casa. Espero que esta canción haga vuestro verano más dulce que nunca», dice en la descripción de la canción.

Esa ambientación ha inspirado también el vídeo oficial para este tema, estrenado hace unas horas: MARINA pasea por una isla paradisíaca, paseando entre árboles floreados, bañándose en una piscina infinita con dos amigas o bailando una suerte de sirtaki –danza típica griega– en la playa. Todo muy bonito, sí, pero ya podría haberse ido a ese lugar tan especial a filmar el clip: en realidad, fue rodado en Puerto Vallarta, México.

Tras ‘Handmade Heaven‘ y ‘Superstar‘, ‘Orange Trees’ es ya el tercer single del primer disco de ‘LOVE + FEAR’. Cuarto, en realidad, considerando que también incluye ‘Baby‘, el tema que interpretó junto a Clean Bandit y Luis Fonsi. De seguir así, cuando llegue el 26 de abril, fecha de lanzamiento del disco, ¿quedará alguna de sus 8 canciones por escuchar?

La Canción del Día: la renovada Brigitte Laverne es un torrente de energía y ganchos en ‘Culpable y feliz’

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Estos días, sabiendo del lanzamiento de un nuevo single de Brigitte Laverne, en la redacción nos preguntábamos cuál podía ser el problema que impedía a la barcelonesa gozar de una mayor popularidad: con demostrado talento para las melodías –tanto en singles como ‘Tinder Love‘ y ‘Crush on You‘, así como en los EPs ‘Wasted‘ y su debut homónimo– y un buen gusto para las producciones synthpoperas enraizadas en los 80 –es una enamorada del universo de la BSO de ‘Driver’, Kavinsky, Italians Do It Better y demás–, ¿qué podía estar fallando? Concluíamos que las letras en inglés podían ser una barrera para conectar y… voilà: su nuevo single se titula ‘Culpable y feliz’ y, como deja intuir su título, está cantado íntegramente en castellano, por primera vez en su carrera.

Y no es un hallazgo puntual. Aunque confiesa que cambiar el chip y escribir en español ha sido lo que más le ha costado sacar adelante, Alexia Taulé ha grabado todo un disco en esta lengua. Se llama ‘Disco China’ (no sabemos si es un guiño a aquella canción/juego infantil de los 80 o eso, una discoteca de la República Popular) y su sonido es realmente sorprendente, sin llegar a despegarse del todo del synthpop que ha caracterizado a Brigitte Laverne desde el principio. Baterías reales, bajo y guitarras bien ruidosas –que empezó a introducir en la gira de ‘Wasted’ de una manera natural– acompañan ahora a los sintes de Alexia, con un sonido más «indie» –en palabras de su nota de prensa– que presonalmente me retrotrae a grupos tan queridos por aquí como Ellos, si bien también podemos encontrar similitudes con los británicos Pale Waves, solo que mostrando una vena casi punky.

Pero, además de su sonido y la expresión verbal, ‘Culpable y feliz’ destaca sobre todo por ser un todo torrente de ganchos melódicos: no sabemos si nos quedamos con las bonitas estrofas, el pre-coro en el que voz y un riff de sinte se dan el contrapunto, o ese estribillo tan potente que culmina con esos «¡Joder! ¡No sé por qué / estuviste esperándome!» que auguramos van a ser muy coreados en directo. Todo un pelotazo que abre una nueva perspectiva artística y comercial a Brigitte Laverne. Y para colmo, un gatete siempre es una victoria como portada de single.

Como parte de la familia de WeManagement (división de representación artística que ha inaugurado la web de venta de entradas Wegow), Brigitte Laverne forma parte de la 3ª edición del WegowDay, que se celebra el próximo 30 de marzo en la sala Ochoymedio de Madrid y encabezan Los Punsetes y Soledad Vélez. Curiosamente, ahora cobra un especial sentido en este cartel, al sonar en esta canción como un perfecto punto medio entre el grupo madrileño y la solista chilena afincada en España.

Escucha las Canciones del Día en la playlist «Las mejores canciones del mes»:

Escuchando el primer disco de… Solange

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Solange es hoy una de las artistas más prestigiosas del momento. Sus dos últimos trabajos, ‘A Seat at the Table’ y el más reciente ‘When I Get Home’, han sido alabados por la crítica, conseguido muy buenos puestos en las listas de ventas y la asociación de Knowles a artistas alternativos como Dirty Projectors, Blood Orange, of Montreal o Panda Bear ha supuesto un “re-branding” total hacia lo “indie” para una artista que, hace 11 años, cuando llegó al mercado ‘Sol-Angel and the Hadley Street Dreams’, el álbum que le puso en el mapa tras años desaparecida, no parecía tener especialmente ni a la crítica ni al público de su lado. Solange ya era la hermana alternativa de Beyoncé mucho antes de que la propia Beyoncé trabajara con James Blake y sampleara a Animal Collective, y of Montreal -que llegó a componer junto a Solange- nos decía en una entrevista en 2016 que la autora de ‘Losing You’ “ha influido a Beyoncé mucho más de lo que la gente piensa”, sobre todo en lo que concierne a su interés en “las artes, las músicas y las culturas alternativas”.

Pero antes incluso de que Solange sacara un álbum inspirado en la música de Motown en plena era Amy Winehouse, la cantante publicó, en 2002, un primer disco que prácticamente ya nadie recuerda, a lo que no ayuda que esté completamente descatalogado (también en iTunes) y ni aparezca en ciertas plataformas de streaming como Spotify (al menos en España). Sí están disponibles algunos de sus pistas sueltas, pero no el álbum entero. Con esta portada propia de una triunfita, ‘Solo Star’ fue el debut de Solange cuando esta contaba 16 años, y aunque los créditos de producción incluyen a gente bastante importante, entre ellos Pharrell Williams, Linda Perry (¡el mismo año de ‘Beautiful’!), Timbaland, Jermaine Dupri o por supuesto Beyoncé, el álbum fue un fracaso comercial (solo alcanzó el número 49 en Billboard) y de crítica. Tal fue así que propició el retiro de Solange por unos años: tras la decepción que supuso el disco, Solange se casó con su novio del instituto, Daniel Smith, se mudó a Idaho y tuvo con él su primer hijo. Después se divorciaría de Smith y regresaría a Houston, todo esto antes de cumplir 18 años.

‘Solo Star’ suena de hecho bastante maduro para la edad que tenía Solange entonces, aunque eso no es necesariamente una virtud. El disco es un producto de R&B contemporáneo de su tiempo y en ese sentido suena algo anacrónico en 2019, pero desde el primer momento queda claro que la producción abruma a Solange porque las canciones, que co-escribe ella en gran parte, no están a la altura. En muchos casos, el disco parece un ejercicio de estilo por parte de productores y no una vía para hacer brillar el talento de Solange, lo cual es evidente en temas como ‘Wonderland’, ‘Get Together’ o ‘Dance with You’, en los que es muy difícil encontrar una melodía memorable o, en definitiva, una canción sólida. En ‘Solo Star’, la influencia de Destiny’s Child, Aaliyah y Brandy es obvia en bases rítmicas y armonías, mientras influencias del crunk (‘Get Together’), del reggae (‘Feelin’ You) o el rock (‘I Used To’) asoman por aquí y por allá, pero lo que falta en cualquier caso es un single a la altura de un ‘Dip it Low’ o un ‘1, Step’ o de algunos de los temas que aparecerían en el debut de Beyoncé un año después.

No dice nada bueno de un álbum de pop o R&B que sus singles sean flojos, y si ‘Feelin’ You’ y ‘Crush’ hubieran sido realmente buenos singles, probablemente la carrera de Solange no se habría hundido como hizo. No son malos temas en cualquier caso: el primero, con su ritmo reggae medio escondido en sintonía con la gorra que porta Solange en la portada del álbum, y sus percusiones orientales, parece un presagio de Rihanna, mientras ‘Crush’ es la mejor canción del disco, una de esas canciones R&B despreocupadas y veraniegas que te hacen rememorar tiempos más sencillos. Aquí, Pharrell (en The Neptunes junto a Chad Hugo) se encuentra en la primera fase imperial de su carrera, y sin duda en buena forma. Por otro lado, las texturas electro de ‘Ain’t that Way’ pueden contagiar, ‘Dance with You’ tiene una energía contagiosa y ‘Feel Good Song’ da, pues eso, buen rollo. Pero ‘Solo Star’, sobre todo hacia el final, que presenta hasta tres composiciones de Beyoncé, es emblemático de las montañas de relleno que presentaban los discos de R&B en la época (el álbum se compone de 16 pistas) y ni siquiera el sample de Luther Vandross en ‘True Love’ (un dueto con el niño Lil Romeo) parece bien empleado.

Curiosamente en ‘Solo Star’ no hay una sola pista de la artista que devendría Solange años después. Es imposible encontrar en él un solo elemento que recuerde a la madurez y conciencia política de ‘A Seat at the Table’ o a la sensibilidad mágica de ‘When I Get Home’. En su lugar encontramos a una adolescente que vocalmente suena demasiado parecida a Beyoncé (a menudo parece ella quien canta) y que, en busca de su propio sonido, trabaja al servicio de unos productores que parecen haberlo decidido por ella de antemano. No es de extrañar que la discografía de Solange sea tan caótica. Solange nunca ha confirmado la teoría que grabara el disco obligada por su padre (que fue mánager de Destiny’s Child y más tarde de Beyoncé durante años), pero sí ha dicho que con él probó por primera vez lo que era la fama, algo que no le gustó. “Veía lo mucho que tenías que sacrificar diariamente, veía ese viaje en cámara lenta en mi propia casa. Fue, durante un tiempo, bastante difícil de llevar”. Libre de toda cadena, afortunadamente Solange está haciendo al fin la música que quiere hacer.



Apartamentos Acapulco / El resto del mundo

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Los granadinos Apartamentos Acapulco, apadrinados por Los Planetas a través de su sello El Ejército Rojo, publicaban en 2017 un disco de debut que parecía lastrado por la evidente influencia de Jota y Florent en sus canciones. Pero casi pesaba más cierta dispersión en sus algo exagerados 49 minutos, que diluían sus aciertos melódicos. El ahora cuarteto parece haber aprendido mucho de aquello de cara a ‘El resto del mundo’, su segundo largo. No se han librado de la sombra de los autores de ‘Zona temporalmente autónoma’ –de hecho, canciones como la que da nombre al disco muestra cierta querencia hacia ese espíritu aflamencado, salvo por sus vientos finales–, pero sí que se han esforzado por ir al grano y entregarnos sólo las mejores canciones que han escrito, sin rellenos. Y eso ya es muy de agradecer.

En sus ocho cortes de la versión física –en la digital añaden la coqueta y guasona (“esta no es la canción que será himno del pop”) ‘Posible final II’–, alternan de manera tan fácil como eficaz temas de ritmo lento con otros más acelerados y de melodías más afiladas. Evidentemente, estos últimos son los que entran más fácilmente: ‘La mujer y el monstruo’, ‘Regional preferente’ y ‘Nunca te dije’ (cuyo arranque al ralentí engaña) son indie rock de manual (estricta y perfectamente aplicado, eso sí) al que, esta vez sí, no cuesta rendirse a pesar de no ser lo más original del mundo. Tampoco es que decaigan las “baladas” del disco, temas como ‘Algo que aplastar y pisotear’, ‘Deseo’ y ‘El resto del mundo’. sobre todo porque, pese a sus extensos desarrollos, logran mantener el interés a base de tensión e intensidad (además, muy hábilmente las han situado al inicio de cada cara del vinilo, ejerciendo de antesala a cada una de ellas).

Ante esa ambivalencia, curiosamente lo más bonito y magnético de ‘El resto del mundo’ está precisamente en las canciones que equilibran fuerza y capacidad evocadora: primero, la también muy planetera ‘Estrella de los mares’, que sabe soltar un doble latigazo de melodía e intensidad en el momento preciso; y luego, ‘Camino de Ronda’, una canción construida sobre sintetizadores analógicos, a lo Spectrum, que por temática y referencias locales y generacionales, podríamos decir que puede convertirse en el ‘Un buen día’ o el ‘La playa’ particular de Apartamentos Acapulco, también muy dados al resquemor sentimental en sus letras.

‘El resto del mundo’ es un álbum que consolida la personalidad del cuarteto, mostrándose ambiciosos pero cabales, en el que están medidas hasta las colaboraciones (la voz de Anabella Cartolano de Las Ligas Menores y la guitarra de Niño Elefante de Él Mató a un Policía Motorizado resultan cruciales, pero acompañan, no invaden). Es exactamente lo que imaginábamos que sería la evolución apropiada a partir de aquel ‘Nuevos testamentos’, e incluso mejor.

Apartamentos Acapulco llevan todo el mes de marzo presentando ‘El resto del mundo’ en una gira conjunta por toda España con el grupo argentino Bestia Bebé. Este sábado, 23 de marzo, estarán en la Sala Vol de Barcelona, para culminar la semana que viene en Almería (29 de marzo, Sala Madchester) y Madrid (30 de marzo, Sala Siroco).

Calificación: 7,2/10
Lo mejor: ‘La mujer y el monstruo’, ‘Camino de Ronda’, ‘Regional preferente’, ‘Estrella de los mares’, ‘Deseo’
Te gustará si te gustan: Los Planetas, Linda Guilala, Klaus & Kinski, Blacanova
Escúchalo: Spotify

Lana Del Rey confiesa que no sabe cuándo va a salir su disco, ¿puede Billie Eilish tener algo que ver?

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Lana Del Rey publica nuevo disco este año, del que ya se conocen título y tres singles, ‘Mariners Apartment Complex’, ‘Venice Bitch’ y ‘hope is a dangerous thing for a woman like me to have – but i have it‘, publicados entre septiembre de 2018 y enero de 2019; sin embargo, la información en torno a este trabajo, lejos de materializarse en detalles concretos cuando queda una semana para que llegue su supuesta fecha de lanzamiento, es cada vez más confusa y abstracta. ¿Dónde está el disco Lana Del Rey?

La cantante había anunciado que ‘Norman Fucking Rockwell’ saldría “a principios de 2019” y MTV llegó a compartir una fecha provisional, el 29 de marzo, que fue reproducida por varios medios como oficial (las palabras de MTV fueron exactamente “creemos que tenemos una fecha”), si bien Lana nunca llegó a confirmarla ni desmentirla. Ahora, la autora de ‘Lust for Life‘ se ha desdicho de sus palabras en su cuenta no oficial de Twitter (firma como Miss Daytona). En réplica a un fan, la cantante ha afirmado que el álbum está “terminado” pero que “quién sabe cuándo va a salir”, por lo que parece que los planes de lanzarlo a principios de año han sido abortados, a menos que llegue por sorpresa en algún momento de abril. Eso sí, su poemario ‘Violet Bent Backwards Over the Grass’ parece que sigue adelante.

El tuit de Lana contradice en parte las palabras previas de su mánager Ben Mawson, quien a finales de febrero confirmaba a un fan que no había fecha de lanzamiento para el disco, aunque indicaba, al contrario que la cantante, que este “no estaba terminado” ya que “la buena música necesita tiempo”. Un mes ha pasado entre ambas declaraciones, por lo que puede que el disco ya esté acabado o a punto. La pregunta de millón es por qué se anuncia en septiembre un disco que al parecer no está terminado y se llegan a revelar hasta tres singles del mismo, arrancando oficialmente una nueva era, cuando de repente no hay fecha concreta de lanzamiento y no parece que la vaya a haber de momento. ¿Tan «malo» es el disco que Interscope no se atreve a publicarlo? ¿Ha enviado el sello a Lana a escribir más canciones de 3 minutos y menos de 9?

La respuesta a esta pregunta puede ser Billie Eilish. La autora de ‘bury a friend‘ es ahora mismo la mayor apuesta comercial de Interscope, hasta el punto que se espera que las ventas de su debut durante su primera semana de lanzamiento alcancen o incluso superen las de ‘thank u, next’ de Ariana Grande, el disco más vendido en este momento en el mundo. Cuando llegó la fecha provisional de ‘Norman Fucking Rockwell’ y cuando se lanzó a las plataformas el tercer single del álbum, a principios de enero, todavía no había trascendido a los medios que el debut de Eilish saldría precisamente el 29 de marzo. Parece que Interscope ha decidido poner toda la carne en el asador en su nueva promesa y aparcar a Lana por ahora, quizá para no distraer a posibles compradores entre la base de fans de Lana del que será probablemente el debut del año.

Un mareo de perdiz como pocos el de Lana en cualquier caso, que al menos podrá quitarse la espinilla de su disco sin publicar tocando algunas canciones nuevas en los conciertos que tiene programados para el verano. Uno de ellos, recordamos, es en Festival de Benicàssim. Toda la información sobre ‘Norman Fucking Rockwell’ está recopilada su página de “fandom”.

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‘Nosotros’ confirma el talento de Jordan Peele pese a su irregularidad

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El cómico Jordan Peele debutó en la dirección cinematográfica hace ya dos años con la aclamada ‘Déjame salir’, una película que encantó a la prensa –especialmente a la americana- y sorprendió por su combinación de géneros como la comedia o el terror sin olvidarse de ser una crítica feroz al racismo en Estados Unidos. ‘Nosotros’ era una obra decisiva a la hora de demostrar si aquello había sido solo un golpe de suerte o el comienzo de un cineasta tan personal como interesante. La balanza parece inclinarse más hacia lo segundo, pese a que en esta ocasión no encontramos la frescura de su predecesora (y, lógicamente, tampoco el factor sorpresa).

El filme presenta a una familia de clase media que se va de vacaciones a la costa californiana. La mujer esconde un trauma de su infancia en la playa de Santa Cruz, pero por insistencia de su marido, accede a pasar el día allí con su familia y sus amigos. Cuando vuelven a casa, hay cuatro extraños dados de la mano y vestidos de rojo en su puerta. Son la versión malvada de cada uno de ellos.

‘Nosotros’ comienza con un prólogo inquietante y sugerente donde ya se percibe una mayor estilización visual que en su opera prima –la cual contó con un presupuesto casi cinco veces inferior a esta- y un control técnico más sólido. Narrativamente, desde el principio se rinde al espectáculo por encima de lecturas políticas. No hay tanto interés aquí en diseccionar a la clase media sino de ofrecer un entretenimiento repleto de giros argumentales, violencia y bromas. Peele, sin duda, conoce perfectamente los códigos del cine de terror y sabe adaptarlos a su particular sentido del humor, alternando con bastante habilidad la tensión y la comedia.

El principal problema del guion es que no hay el suficiente trasfondo como para que la película se eleve como algo más que un mero pasatiempo y esto deriva en que finalmente sea una propuesta profundamente irregular. Hay momentos en los que resulta muy dispersa y que son un claro tránsito a otras secuencias que sí tienen algo que decir. No obstante, es intermitentemente brillante, en especial cuando Peele no está tan pendiente de impresionar y hacer una película de culto, y emplea algunos gags cómicos con verdadera gracia. Mención especial merece cierta secuencia con una Elisabeth Moss fantástica, en un papel muy breve pero divertidísimo, que supone la enésima prueba de que es una de las mejores actrices del momento. El resto del reparto, encabezado por Lupita Nyong’o (en el que por extraño que suene es su primer papel protagonista), también parece haber comprendido perfectamente el estilo de su autor.

‘Nosotros’ peca de estar excesivamente calculada y, por ello, demasiado preocupada en seguir la fórmula que hizo que ‘Déjame salir’ fuera un éxito. También de ser algo explicativa en sus últimos minutos. Y, sin embargo, aunque esté lejos de ser una película redonda, confirma el talento de Jordan Peele como una voz a tener en cuenta en el cine mainstream –porque la etiqueta “indie” ya quedó atrás- americano. 6,5.

Escucha lo nuevo de MARINA, Morrissey, Apparat, Becky G, Brigitte Laverne, Leiva, ANOHNI, McEnroe…

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Parece que, por fin, empieza a ponerse serio de verdad este 2019 en lo que a música pop se refiere: este viernes 22 de marzo llega un auténtico aluvión de novedades discográficas, especialmente en cuanto a álbumes se refiere. Hoy en Ready for the Weekend son protagonistas ‘La gran esfera’ de La Casa Azul, más los nuevos largos de Jenny Lewis, Andrew Bird, Apparat, Oso Leone, These New Puritans, One Path, Ex Hex, Lambchop, Yawners, Leiva, Sleeper, Mr. Oizo, Kakkmaddafakka, Lafawndah, Danny Ocean, Wild Belle, Lucy Rose, Roi Méndez, American Football, Spiral Stairs, Tamaryn, Ella Baila Sola, Mötley Crue (atención a su tema con Machine Gun Kelly), Maverick Sabre o Cápsula. También llegan un puñado de esperados debuts como los de Nilüfer Yanya, Orville Peck, Anteros, Yawners, Wallows, Biig Piig o Vendredi Sur Mer.

Además, hemos amanecido con uno de los singles más importantes que se esperaban este año: el primer adelanto del nuevo trabajo de Tame Impala, ‘Patience’. Junto a esta, nuevas canciones de los inminentes discos de MARINA, Morrissey, Hidrogenesse, The Cranberries, Lizzo (ft Missy Elliott), Lee Fields & The Expressions, Weyes Blood, Cate Le Bon, Los Ganglios o Logic se han presentado en los últimos días. También Foster The People, ANOHNI, McEnroe, Major Lazer, Brigitte Laverne, Lust for Youth, Calexico con Iron & Wine (avance de un nuevo álbum conjunto, tras aquel EP de hace años), Becky G (un tema trap: ¿será parte de ese álbum que debería publicar?), Broken Social Scene, Sara Bareilles, Ra Ra Riot, The Weekend como invitado de NAV, Sofi Tukker, Paloma Mami, Evripidis & His Tragedies (adelanto de un disco cantado en su griego natal), Jamila Woods, Mikel Erentxun, Kailee Morgue & Hayley Kiyoko, Lighthouse Family o Bruce Hornsby & Justin Vernon de Bon Iver lanzan singles al mercado, sumándose a los presentados en los últimos días por Peny Necklace, Fat White Family o Two Door Cinema Club.

Por supuesto, hay hueco para lanzamientos más atípicos y rarezas. Comenzando por un disco que conmemora los 30 años de ‘Like A Prayer’ de Madonna (reuniendo remixes y tomas alternativas), siguiendo por una inesperada mixtape de Flume en la que colaboran grandes nombres del panorama alternativo como SOPHIE, slowthai o JPEGMAFIA, la colaboración de Love of Lesbian & Iván Ferreiro para un disco homenaje a Mecano y culminando con la demo de un tema inédito que hace unos días subía Grimes a Internet, poco antes de anunciar el nombre y concepto de su nuevo álbum.

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Florence + The Machine contra los plastas del móvil, la masculinidad tóxica, las críticas por «intensa» y hasta la gripe en la gira de ‘High As Hope’

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Florence + the Machine actúa en Madrid y Barcelona en recintos impropios de lo que parece su popularidad en las listas de éxitos. Sin embargo, gracias a su aparición en festivales como el FIB o el Bilbao BBK Live parece que se ha corrido la voz de que tenemos en Welch a un animal escénico del tamaño de Iggy Pop o Freddie Mercury y, aunque ha costado tras la tibia recepción comercial de ‘High as Hope‘, la cantante actuaba anoche ante un WiZink Center que no agotó entradas pero sí lucía aparentemente lleno hasta la bandera. Foto: Live Nation.

Más de 15.000 personas según la organización asistieron al recital de su grupo, en el que su técnico/a de sonido logró una ecualización de arpa, violín y demás instrumentos de los 8 músicos que ya hubieran querido para sí por ejemplo Arcade Fire. Florence escoge no tocar en ningún momento instrumento alguno para decantarse en cambio por recorrerse todo el escenario disfrazada de hada, desplegando una voz en un estado impecable, personal y arrolladora, pero nunca excesiva.

Son varios los momentos mágicos: la llegada de ‘Hunger’ en segundo lugar tras el inicio con ‘June’; el desenlace medio españolete y un poco Morrissey de ‘Queen of Peace’, con todo el respetable dando botes; el falso final con ‘What Kind of Man’, el bis último con ‘Shake It Out’ o la interpretación de la popera ‘Ship to Wreck’. Gracias a Dios no ha dado de lado su canción más infravalorada. Es curiosa su llegada además porque el escenario, compuesto de varias alturas en madera y con unas telas sobrevolando, se asemeja a un enorme barco de vela.

También hay, no obstante, momentos más áridos. ‘High As Hope’ es el peor disco de Florence o, como mínimo, el más inadecuado para presentar en grandes estadios, y canciones como ‘The End of Love’, ‘South London Forever’ o ‘Big God’ no logran atrapar tanto como sus viejos hits. También intentó que se nos saliera el corazón por la boca al espetar, antes de ‘Patricia’: «We welcome you, Patti Smith!!!!». Se refería en espíritu. Pero por lo demás, es loable que el espectáculo visualmente se sostenga sin los grandes trucos escénicos ya imprescindibles para los artistas que tienden a actuar en este tipo de recintos, como U2, Muse o Kiss.

Aquí la única parafernalia técnica es ella misma dando botes, recorriendo todo el foso del WiZink Center al completo sin necesidad de abrir un pasillo y por tanto aplastar al público previamente durante 20 minutos como hicieron U2, o mandando mensajes contra la masculinidad tóxica y a favor de las mujeres en unos discursos entre canción y canción que por suerte contuvieron algo de guasa. Florence habla más despacito que Paulina de la Mora, pero sabe reírse de sí misma. En un momento dado nos invita a darnos todos las manos, besos y abrazos, incluso aunque no nos conozcamos. Después de yacer medio muerto con 40 grados de fiebre hace un par de semanas a causa de un virus que se ha llevado por delante a medio Madrid, yo solo pensaba en gente tocando manos ajenas y acto seguido ojos, nariz y boca. Hay mil maneras posibles de ‘Contagio’, pero ella siguió a lo suyo: «por todo esto deben de decir que soy intensa».

Florence estuvo simpatiquísima y cercana (al final bajó a firmar autógrafos cual Lana del Rey), y a la vez profesional y moderada. Por ningún lado se intuye a esa persona que ha tenido tantos problemas con la bebida. Tiene tiempo para recordar el día que actuó en Razzmatazz a las 4 de la mañana en lo que recuerda como un «concierto muy raro» en el que cobró en metálico, pero nunca se aleja de unas interpretaciones impecables y medidas, pulcras y apasionadas, en las que se intuyen largas horas de ensayos.

Aun así, el show no pasará a la historia por su perfección, sino por ese momento tan simpático en ‘Dog Days Are Over’, en el que consiguió que todos guardáramos los móviles. El reto fue «sed tan valientes de hacerlo» y luego invitó a la gente a indicar a todo el mundo que le rodeara que guardara el móvil si no lo había hecho todavía. Sugirió hacerlo primero en un inglés modo «polite» y después en «slang» callejero, y lo logró. Estuvo muy divertida siendo ella misma porque así es el pop-rock que representa Florence + the Machine: elegante y fino, y al mismo tiempo salvaje. 8.

Young Fathers fueron unos buenos teloneros para Florence + the Machine, gracias a aquello que comparten con la banda de Welch pese a las visibles diferencias: un mayor foco en el rap, en la experimentación y en hacer ruido. Pero hay cierto sentido étnico y tribal en muchas de sus composiciones y fueron varias las ocasiones en que se comprendía perfectamente qué hacían allí como invitados de esta gira. El trío, completamente basado en batería y percusiones, presentó tan grandes canciones como ‘In My View’ y ‘Low’, aunque como suele suceder en estos casos toparon con cierta indiferencia por parte del público. 6.

Natti Natasha quiere que te obsesiones “loca y profundamente” de ella en su nuevo vídeo

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Natti Natasha ha hecho como Becky G y se ha apuntado al trap en ‘Obsesión’, uno de los varios hits en potencia incluidos en su disco genialmente titulado, ‘IlumiNatti‘. Aunque Natasha, al contrario que Becky, sigue cantando en español en este tema para el que la co-intérprete de ‘No me acuerdo’ presenta ahora un videoclip dirigido por Nuno Gomes. El vídeo, explica la nota de prensa, “cuenta con un trabajo de producción impecable y una apuesta muy distinta” y es “un mini cortometraje que muestra la historia de una estrella de la música con la que 3 hombres se obsesionan loca y profundamente”.

Continúa el texto: “A lo largo del videoclip, la dominicana los envuelve en un juego mental [de] seducción, en el que los protagonistas no saben si es realmente Natti Natasha quien los cautiva personalmente o si definitivamente perdieron la cabeza y todo está en su imaginación”.

En este “mini cortometraje” de 3 minutos vemos a Natasha interpretando la canción entre plantas, metida en una bañera, desde donde seduce a un hombre en su despacho; cegada por los focos en una pasarela o tumbada entre rosas rojas en la visión de uno de sus pretendientes, en un posible guiño a la icónica escena de ‘American Beauty’.

Luis Miguel pega un “microfonazo” a su técnico durante un concierto en Panamá

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Luis Miguel es noticia este viernes tras aparentemente haber agredido a un técnico de sonido durante un concierto en Panamá. Decimos aparentemente porque la víctima de su furia no aparece en el vídeo del incidente que ha llegado a los medios, pues le tapa una pared, pero el gesto de Luis Miguel es inequívoco además de bastante agresivo.

Varios medios indican que Luis Miguel parecía irritado durante el mencionado concierto, celebrado en el Centro de Convenciones de Panamá, debido a varios problemas de sonido y con el sistema de calefacción que estaban teniendo lugar en el recinto. Como se puede ver en el vídeo, un tenso Luis Miguel parece advertir problemas de sonido durante una canción, por lo que decide interrumpir su actuación para dirigirse al lateral del escenario. Allí, el músico reprende a su ingeniero y entonces le lanza el micrófono.

El show en cuestión forma parte de la gira que está llevando a Luis Miguel este 2019 por América Latina y Estados Unidos. En 2018 se estrenó en Netflix su serie “autobiográfica”, en la que se narra su ascenso a la fama y que está protagonizada por el actor mexicano Diego Boneta. El año previo, cuando se anunció la llegada de la serie, el intérprete de ‘La Bikina’ se declaró en bancarrota y actualmente son varios sus problemas con la justicia.

Helena Goch emociona en Twitter con la historia sobre su madre, que abandonó el espectáculo para enseñar

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Helena Goch es autora de ‘Perhaps’, la canción que sonaba en el anuncio de 2015 de una conocida marca de ropa interior femenina protagonizado por Elsa Pataky, que suma cerca de 800.000 reproducciones en Spotify. ‘Perhaps’ era la canción que abría el debut de Goch, ‘Little Tiny Blue Man’, lanzado aquel año y desde entonces la cantante, compositora y actriz valenciana ha publicado dos álbumes más, ‘La rama dorada’ en 2017 y este mismo mes de marzo ‘Motor y al aire’, que comentábamos recientemente en nuestra sección Sesión de control.

Pero Helena Goch es noticia hoy otro motivo que tiene que ver de manera indirecta con su música. La artista ha compartido en Twitter la historia detrás de una de las canciones de su disco, ‘La reina del baile’, dedicada a su madre, Pilar Medina. En un hilo de tuits, Goch cuenta la historia de su progenitora, quien a finales de los 70 ganara varios concursos de belleza hasta lograr ser Miss International, pero que más tarde abandonara el mundo del espectáculo -llegó a ser azafata del ‘1, 2, 3’- para dedicarse a lo que siempre había deseado, la enseñanza, llegando a ser profesora en varios institutos y cárceles. Una historia de superación y lucha contra el machismo de la época que Goch afirma le ha inspirado a ser quien es hoy.

La preciosa historia se ha ido viralizando a lo largo del día en Twitter, consiguiendo 11.000 likes y casi 5.000 retuits a tiempo de redacción de esta noticia, y apareciendo en medios generalistas como El Periódico o The Huffington Post. Goch asegura que está “abrumada” por la recepción ante su historia: “Yo lo publiqué para los 5 seguidores que normalmente interactúan conmigo por aquí”, escribe. Aunque lo más importante es la moraleja que se extrae de su historia: “SIGUE TU PROPIO CAMINO, VE ADELANTE Y SIN MIEDO.” Os dejamos con ‘La reina del baile’ y con el hilo en cuestión.


Love of Lesbian ft. Iván Ferreiro, Miss Caffeina, Zahara o Chico y Chica, juntos en el nuevo disco tributo a Mecano

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El 26 de abril llega a las tiendas y plataformas un nuevo álbum tributo a ‘Descanso dominical’, uno de los discos más vendidos de Mecano y de la historia del pop español, que publicado en 1988, superaba por cerca de 100.000 ejemplares el millón de copias según El País. El álbum recopilará versiones de este disco de Love of Lesbian, Iván Ferreiro, Miss Caffeina, Elefantes, Shinova, Zahara, Nancys Rubias, Conchita, Chico y Chica o Vega. El primer avance es ‘La fuerza del destino’ por Love of Lesbian e Iván Ferreiro.

Explica la nota oficial de Warner que «Descanso dominical. Tributo a Mecano» es un encuentro entre generaciones amparado en la vigencia eterna de unas canciones que pasaron a formar parte de la cultura popular española, y que merced a estas versiones a cargo de artistas contemporáneos muestran una nueva y rejuvenecida cara”. “Es esa dualidad entre la popularidad del repertorio y el talento de cada artista participante para adoptar la canción como propia, la que aporta un valor diferencial a este proyecto”.

Continúa la nota: “Tal y como apunta en el libreto interior Javier Adrados (alma mater de este disco); «Descanso dominical» (que este año celebra su 30 aniversario) es el retrato de varias generaciones que han encontrado en sus canciones y su sonido una forma de entender la vida». Os dejamos el tracklist del disco. Recuerda nuestra reciente entrevista con Ana Torroja aquí.

1. Reyko. «El cine»
2. Veintiuno. «No hay marcha en Nueva York»
3. Elefantes. «Mujer contra mujer»
4. Nancys Rubias. «Los Amantes»
5. Love Of Lesbian e Iván Ferreiro. «La fuerza del destino»
6. Conchita. «Quédate en Madrid»
7. Vega. «Laika»
8. Aleks Syntek. «El blues del esclavo»
9. Mäbu.“Eungenio” Salvador Dalí»
10. Daniel Casares, Juan Sueiro y Miguel Lara. «Por la cara»
11. Zahara. «Un año más»
12. Miss Caffeína. «Héroes de la Antártida»
13. Shinova. «Hermano sol, hermana luna»
14. Chico y chica. «Fábula»

David Otero, marcado por El Último de la Fila, Radiohead, Silvio Rodríguez… ¡y Emilio Aragón!

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David Otero es noticia porque acabamos de verle participar en ‘La mejor canción jamás cantada’, por continuar con las presentaciones en directo de su último álbum, el apañado ‘1980’; y también porque ha publicado libro. Inspirado precisamente por una de las canciones contenidas en ese álbum, ‘Precipicio al mar’, ha lanzado un libro homónimo compuesto de relatos sobre la paternidad. Lo está presentando este mes y el mes venidero en diversas Fnacs, lo cual no impide que continúe con su gira musical, por supuesto. Hoy mismo, viernes 22 de marzo, protagoniza uno de los conciertos del ciclo Escenarios Mahou en Madrid. Será en la Sala Kaya (Guadarrama) y las entradas están a la venta en Ticketea.

¿Tienes canción favorita de todos los tiempos? En caso negativo, ¿una canción que te haya obsesionado últimamente?
Una canción que me ha obsesionado últimamente es un tema que he cantado en el programa ‘La mejor canción jamás cantada’. Me tiene loco. Es ‘Como un burro amarrado en la puerta del baile’ de El Último de la Fila. Siempre la he cantado, pero ahora la tengo taladradísima. Nunca me había obsesionado tanto porque la quería hacer muy bien en el programa.
¿Recuerdas qué canción fue la primera que versionaste?
‘More than Words’ de Extreme la he versionado desde que soy muy pequeño.
¿Alguna canción que asocies a un recuerdo infantil?
‘Cuidado con Paloma que me han dicho que es de goma’ de Emilio Aragón. El salón de casa era un polvorín cuando sonaba entre primos, hermanos… Era muy cachondo ese momento.
¿Qué canción desearías haber escrito?
‘Ojalá’ de Silvio Rodríguez. Tiene tanta alma que a cualquier cantautor, compositor o autor le hubiera gustado haberla escrito.

¿Qué canción odias con toda tu alma?
No odio ninguna canción, no hay nada que diga: «no lo puedo escuchar». Hay canciones que no me gustan, pero no te podría decir ninguna.
¿Sigues comprando discos? En caso afirmativo, ¿cuál fue el último y en qué formato?
Los compro en formato digital y el último que me he comprado es el de Rayden.
¿Cuál es tu plataforma favorita para escuchar música ahora mismo? Al margen de los Spotify/Apple Music, ¿escuchas discos enteros en Youtube?
No, en Youtube no, suelo escucharlos mucho en Apple Music o en Spotify, indistintamente, pero sí tenemos un tocadiscos en la oficina y ponemos discos antiguos o actuales de vez en cuando. El vinilo es una parte minoritaria de mi vida, pero que también está ahí.

«La realidad es que suenan distintas las cosas en vinilo, cassette y en formato digital. Tienen otro aura»

¿Qué opinas del supuesto revival del vinilo o peor aún, del cassette? ¿Es puro postureo o te interesa especialmente?
La realidad es que suenan distintas las cosas en vinilo, cassette y en formato digital. Tienen otro aura. En el estudio tengo vinilo y también un radiocassette antiguo. Mi disco lo estuve escuchando bastante en cassette porque hicimos un regalo a amigos que era un radiocassette con el cassette del disco y fue superchulo.

Actuación vocal que adores.
Hace poco vi el documental de Whitney Houston y me pareció una barbaridad cómo cantaba esa mujer.

¿Alguna canción que en algún momento te haya avergonzado que te guste o no existe tal cosa como el «guilty-pleasure”?
No me siento culpable porque me guste algo que pueda parecer extraño que me guste. Si algo me gusta, me gusta. Punto final.

¿Mejor secuencia de canciones en un disco que hayas oído?
‘OK Computer’ de Radiohead, es la mejor secuencia que he oído de canciones diferentes. Es una propuesta que me dejó loquísimo el año que salió.

¿Algún disco que te encante pero cuya secuencia te parezca un desastre y lo escuches siempre en modo «shuffle»?
No, tampoco me he parado a pensar en si una secuencia de canciones en un disco es un desastre. Nunca me lo había planteado.

¿Qué necesita una canción para ser perfecta?
No ser perfecta, para empezar y que te toque el corazón.

Un remix que te haya vuelto loco.
‘Four to the Floor’ de Starsailor fue el que más me pegó. Escuchas la original y el remix y el remix me encantó. No soy muy fan de los remixes pero ese me flipó.


Becky G muestra en ‘Green Light Go’ que su viraje hacia el trap va en serio y anuncia conciertos en España

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Becky G ha conquistado el mercado hispano con singles como ‘Mayores’ con Bad Bunny, ‘Sin pijama’ con Natti Natasha, ‘Cuando te besé’ con Paulo Londra o ‘Booty‘ con C. Tangana. Por eso puede ser fácil olvidar que la cantante mexicana empezó su carrera cantando en inglés, con canciones como ‘Shower’ o ‘Becky from The Block’ producidas por el entonces magnate y ahora paria del pop Dr. Luke.

Tras el enorme éxito de sus singles latinos, Becky G sorprendía hace unos días virando hacia el trap en un nuevo single llamado ‘LBD’. Con él, parecía que su mirada está puesta ahora en el Billboard de Estados Unidos, sospecha que se confirma en el nuevo tema de la artista que ha llegado este viernes a las plataformas de streaming. ‘Green Light Go’ emplea un ritmo trap y sus suaves sonoridades electro pueden remitirnos al disco más vendido en estos momentos en el mundo, pero a su vez incluye frases tan propias de Becky como “estoy lejos de Hollywood” o “yo hago esta mierda desde México” que imprimen en ella la marca de su intérprete.

Mientras parece que seguiremos sin disco de Becky G por ahora, la cantante -de tan solo 22 años- sí tendrá oportunidad de presentar todos estos nuevos y viejos singles en España, pues es una de las artistas confirmadas en el Yolo Music Fest que se celebra el 7 de julio en Madrid, donde compartirá cartel con Ozuna o Zion & Lennox, entre otros. La cantante está confirmada también en el Weekend Music Festival, que se celebra antes, del 3 al 6 de julio en Torre del Mar (Málaga).

Sons of an Illustrious Father, la banda «queer» del actor Ezra Miller, anuncia gira por España

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Conoces a Ezra Miller por su aparición en películas como ‘Flash’, ‘La liga de la justicia’, ‘Animales fantásticos y dónde encontrarlos’ o ‘Las ventajas de ser un marginado’, y seguramente también por los extravagantes “looks” que suele pasear por las alfombras rojas. Actor declarado “queer” y de género no binario, Miller es también integrante de una banda de rock con la que acaba de anunciar gira por España.

Sons of an Illustrious Father es la formación de Miller junto a Lilah Larson y Josh Aubin. Su primer EP se remonta a 2015 y contiene uno de sus temas más escuchados, ‘Loveletting’. Próximos al rock de The White Stripes, Eagles of Death Metal o los últimos Foals, Sons of an Illustrious Father publicaron su primer largo en 2016, ‘Kavol’, y este mismo año ha visto la luz un segundo álbum llamado ‘Deus Sex Machina: Or, Moving Slowly Beyond Nikola Tesla’ en el que se incluyen otros temas que están llamados a convertirse en clásicos de su repertorio (al menos según sus escuchas actuales en las plataformas), como ‘Extraordinary Rendition’, ‘U.S. Gay’ o ‘History’.

El álbum introduce sonidos de la música electrónica por primera vez en la carrera de Sons of an Illustrious Father y trata temas como el cambio climático o la situación sociopolítica, según la nota de prensa. “Como todo lo que hacen, en este álbum Sons of an Illustrious Father buscan ayudar a todas las personas que se sienten invisibles, perdidas, incómodas con el clima político actual o que están buscando una salvación”, indica ésta. En España tendremos la oportunidad de escucharlo en vivo el 15 de mayo en la Moby Dick de Madrid y el 16 de mayo en La Nau de Barcelona. Las entradas ya están disponibles.



La Casa Azul / La Gran Esfera

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Que Guille Milkyway llame su primer disco como La Casa Azul en casi 8 años un “disco de transición” no plantea el mejor escenario posible para el que ha de ser su gran regreso a la actualidad musical tras haber triunfado con sus singles para Fangoria y haber sido profesor de Operación Triunfo 2017. Demasiado tiempo ha pasado para que Milkyway reaparezca con una obra dispersa o mal enfocada. Él explica en las entrevistas que se refiere a que es un disco hecho a retazos de lo que han sido varias versiones de ‘La Gran Esfera’, y que pasado tanto tiempo -la primera versión del álbum data de 2013- ya no se identifica con gran parte del material contenido en él, por lo que lo considera el final de una etapa y el principio de otra. En este sentido – y solo en este sentido- puede entenderse ‘La Gran Esfera’ como un disco de “transición”, porque musicalmente estamos ante una obra definitiva y redondeada como lo han sido sus trabajos previos, aunque ahora parece que “definitiva” también en el sentido literal del término, al menos de momento.

Las nuevas canciones de Milkyway hablan del “fin del amor”, lo que en el universo de La Casa Azul equivale al fin del mundo. Así, la euforia y subidón de serotonina que siempre ha caracterizado al proyecto se contamina con unas letras llenas de angustia por el final de ese amor idealizado, propio del “Shangri-La”, que ahora da paso a la “rutina”, a “semanas y semanas de letargo feroz” y al descubrimiento de cierta “ineptitud” ante los problemas o de una tendencia a huir de ellos a través de la música o el trabajo. El caos vital descrito en ‘La Gran Esfera’ llega a una conclusión feliz por suerte, cuando en el tema titular Milkyway describe que por fin ha visto “la luz del alba”, dejando en esta por otro lado conmovedora canción cierto poso de tranquilidad que hace sonar menos irónica una de las primerísimas frases que escuchamos en el disco, cerrando así círculo: “qué bonita es la felicidad”.

La frase pertenece a ‘Podría ser peor’, el primer single del álbum que conocimos en 2016 (sí, en serio). El suficiente tiempo ha pasado para dejar a un lado su posible continuismo respecto a ‘La Polinesia Meridional’ y considerarlo, sin ninguna duda, uno de los singles más certeros y emocionantes publicados jamás por La Casa Azul, la prueba de que un estribillo aparentemente lineal puede ser también un chute de emoción como pocos. La canción es además reflejo de ese sonido “más reposado” y amable del que nos ha hablado Milkyway en nuestra entrevista con él publicada este jueves, sobre todo en comparación con canciones como ‘Los chicos hoy saltarán a la pista’. Si antes La Casa Azul sonaba ultra revolucionado, ahora lo hace sin el ultra. ‘Saturno (Todo Vuela)’, con su ritmo acelerado disco-punk, si bien aún revestido con el artificio J-pop habitual, puede ser la que más recuerda a La Casa Azul de antaño, resultando otro pequeño caramelo pop en su discografía.

Si ‘La Gran Esfera’ reduce carga sonora respecto a álbumes anteriores, no así sucede con la emotividad de las melodías de Guille Milkyway, en modo “on” absoluto incluso cuando el músico vira hacia el trap como en ‘A T A R A X I A’, una canción que ha producido reacciones radicales en nuestro site, pero que en mi opinión ha resultado ser todo un “grower” gracias también a su videoclip; o sobre todo cuando Guille busca en él un nuevo pelotazo pop como los que encuentra en ‘El final del amor eterno’, que suena tan libre e ideal como ese estribillo sobre dos amantes “rodando por las laderas”; y en el subidón de adrenalina de ‘El colapso gravitacional’. Quizá el marco sonoro más liberado que propone Guille en ‘La Gran Esfera’ dé pie a que otros estilos convivan en el álbum de manera natural, como sucede con el synth-pop de ‘El momento’ -probablemente la canción más desnuda del disco a nivel personal- o en ‘Ivy Mike’, el segundo buceo claro del disco en un sonido próximo al top 40, menos decidido en cualquier caso.

Canciones como la festiva ‘Hasta perder el control’ o la contundente ‘Nunca nadie pudo volar’ (¿ya toca reivindicar el dance-pop de 2011?) no terminan de conformar una segunda mitad de ‘La Gran Esfera’ tan buena como la primera, pues están tan lejos de la espectacularidad de ‘Podría ser peor’ como de la de los varios singles que Milkyway ha hecho con Fangoria, incluyendo ‘¿De qué me culpas?‘. En cualquier caso, el músico ha tomado una buena decisión acotando su disco a 10 pistas, pues no parecen necesarias muchas más para sumergirnos en su concepto lleno tanto de luz y oscuridad como de mil y una referencias científicas, lo cual no es nuevo, pero sí parece llevado a otro nivel con sus menciones al “EVO láser” y el “micro-TIG”, a la “ataraxia” o el mérito que supone encajar en una canción tan europop como ‘Nunca nadie pudo volar’ un concepto como el de “cámara anecoide esferoidal”. El álbum suena bien acabado pese a surgir de varios proyectos distintos y cierra esa trilogía de álbumes de la que ha hablado Milkyway en las entrevistas con firmeza. No es redondo como esa “esfera” representada en la portada del disco, pero se le acerca mucho.

Calificación: 8/10
Lo mejor: ‘Podría ser peor’, ‘El final del amor eterno’, ‘El colapso gravitacional’, ‘A T A R A X I A’, ‘El momento’
Te gustará si: crees que un disco de Fangoria producido enteramente por Guille Milkyway no sería un error
Escúchalo: Spotify

Tame Impala estrenan ‘Patience’, ¿un nuevo grower a lo ‘Let It Happen’?

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Tame Impala actúan este sábado 23 de marzo en el famoso Saturday Night Live, donde solo podían presentar nueva música. El próximo verano se cumplirán cuatro años de ‘Currents‘, su último álbum de estudio, y siendo público que estaba ultimando un nuevo trabajo, parecía un hecho que el grupo de Kevin Parker mostraría al menos un tema nuevo en los días previos a esta presentación. Y así ha sido. En la madrugada de este viernes ha llegado al fin a las plataformas ‘Patience’, su primer avance. [Fotografía exterior: Matt Sav.]

Por más que ‘Currents’ nos sorprendiera, ‘Patience’ vuelve a tener algo sorpresivo: es un medio tiempo con hechuras disco –onda ‘Random Access Memories’–, basada en un piano que invoca al house primigenio, y en la que, como es habitual, los bajos –reales y sintetizados– se convierten en un elemento fundamental, tomando el protagonismo de unas guitarras que, si están, no son perceptibles. Tan fundamentales como esas percusiones latinas que adornan la canción y la hacen sonar fresca, en un equilibrio de lo sintético y lo orgánico que, como es frecuente en este caso, pide buenos auriculares para su total disfrute.

La melodía entonada por Parker con su voz tenue evoca a un final de verano, potenciado porque su letra habla de estaciones que se marchan, llamando a aprovechar cada momento de la vida, si bien lo más impresionate de ‘Paatience’ es cómo, otra vez, Parker construye un monumento musical alrededor de lo que parece una idea sencilla, con sonidos que vienen y se van, envolviendo la canción hasta un final coral. Habrá quien se atreva a decir que no será un grower tamaño ‘The Less I Know The Better’ o ‘Let It Happen’ –canción del año 2015 para nuestra web–.

Los autores de ‘Currents’ tienen programados numerosos conciertos por Estados Unidos, Europa y América Latina a lo largo de 2019, entre ellos en el festival Primavera Sound de Barcelona, donde son cabeza de cartel. Recientemente han sido confirmados en Coachella.

En los últimos tiempos, Kevin Parker -que se acaba de casar- ha colaborado con Theophilus London -en un single notable llamado ‘Only You‘ que ha pasado por nuestra sección “La canción del día”- y Zhu, en este caso en la bailable ‘My Life‘.

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New track. 1 hour. Speakers/headphones ready people

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Escucha las Canciones del Día en la playlist «Las mejores canciones del mes»:

La Casa Azul asume ‘El final del amor eterno’ como una forma de renacer

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Son las 00:01h del viernes 22 de marzo y ha llegado el momento que los fans de La Casa Azul llevan (llevamos) años esperando: se publica ‘La gran esfera‘. Un disco cuya gestación ha estado llena de vicisitudes que el propio Guille Milkyway nos ha explicado en una entrevista pero que, por fin, es una realidad. Lo cierto es que, a pesar de lo dramático que me he puesto, Elefant ha ido adelantando las copias físicas y digitales a los compradores en preventa del disco esta mismas semana. Por no hablar de que, a estas alturas, ya conocíamos más de la mitad del álbum entre singles como ‘Podría ser peor’, ‘A T A R A X I A’, ‘El momento’ y ‘Nunca nadie pudo volar’, e interpretaciones en directo donde ya había deslizado ‘Gran esfera’ o ‘El colapso gravitacional’.

Una de las que no habíamos podido escuchar hasta la salida del disco era ‘El final del amor eterno’, la segunda canción del disco que, de todos los temas adelantados, es el que más coincide con esa rebaja de BPMs que él percibe claramente en el álbum, pudiendo definirlo como una suerte de medio tiempo. Medio tiempo que, además, muestra un poso italo-disco palpable pese a esos trucos de producción contemporánea que venía introduciendo, y que sobre todo brilla por su melodía ultratrabajada, marca de la casa, en la que puede verse (o yo lo veo, al menos) un deje a rumba similar al de ‘Yo también’.

Esta canción es, de manera oficial, el 5º single de ‘La gran esfera’, elevado a esa categoría al ser objeto de un videoclip oficial de gran factura, obra de Juanma Carrillo, realizador habitual en los trabajos visuales de La Bien Querida y que ya colaboró con La Casa Azul en ‘A T A R A X I A‘.

En esta ocasión Carrillo nos presenta una pieza llena de simbolismo, con esa querencia hacia el cine de temática sobrenatural frecuente en su obra, si bien esta vez la aplica precisamente a narrar todo lo contrario, los efectos de la rutina y la cotidianidad en distintos tipos de amores que, asume Guille –que aparece en el vídeo, y por partida doble–, no son tan eternos como alguna vez parecieron. Sin embargo, con esa nueva perspectiva que dice haber adquirido, el clip culmina mostrando esos finales como nuevos principios. En las próximas horas publicaremos nuestra crítica de ‘La gran esfera’.

Las 5 razones por las que Almodóvar puede reconquistar público con ‘Dolor y gloria’

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La nueva película de Almodóvar llega este viernes a los cines envuelta en un considerable hype por varios motivos. Las críticas de ‘Dolor y gloria’ están siendo espectaculares, incluso a Carlos Boyero le han gustado «más de un par de cosas», y todo parece indicar que el director va a recuperarse del mal funcionamiento en taquilla de ‘Julieta’ o al menos de las malas críticas recibidas por ‘Los amantes pasajeros’ y ‘Los abrazos rotos’. En este artículo analizamos las 5 razones.

Es su mejor película de temática gay

No me atrevo a decir que ‘Dolor y Gloria’ es la película que Almodóvar debía al público gay, en primer lugar porque el director nos ha dado tanto a lo largo de los últimos 40 años que no nos debe nada. En todo caso, al contrario. Y en segundo, porque obviamente ha sido un pionero en el reflejo de la transexualidad, el travestismo o las relaciones de pareja homosexuales en innumerables ocasiones. Y sin embargo, el cine de Almodóvar sin duda ha pasado a la historia por ser un cine de mujeres en general heterosexuales, de «chicas Almodóvar», como se ve perfectamente en las que se consideran por unanimidad todas sus obras maestras: ‘Qué he hecho yo para merecer esto’, ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’ o ‘Volver’. Con todo lo que me gustó ‘La ley del deseo’ o la primera parte de ‘La mala educación’, nunca el director me había emocionado tanto tratando el tema de la homosexualidad como en ‘Dolor y gloria’. O quizá debería decir bisexualidad, a favor de la que esta película rompe una lanza muy clara. Almodóvar vuelve al pueblo y a su infancia para enfrentarse a sus primeros deseos y al despertar sexual en la que puede ser la escena más homoerótica de toda su filmografía. Después, noquea al espectador cuando le hace consciente de un momento absolutamente terrible en la vida de cualquier adolescente, gay o no, pero sobre todo -sí- homosexual: ese en el que has de apartar a tus padres de tu camino para poder soportarte y ser tú mismo, probablemente por miedo a que rechacen lo que eres. Almodóvar sabe transmitir la universalidad de este sentimiento (si yo entendí ‘Leolo’, el mundo podrá comprender esto) a través de un reparto soberbio en el que Antonio Banderas está tan creíble que a veces ni siquiera te acuerdas de que es él. Eventualmente, que Almodóvar haya hecho esta película en este momento, hasta es una estrategia comercial excelente: lo primero es reconquistar a tu público de base, y de ahí poder pasar al resto.

El juego con la autoficción

Lo que más me gusta de las películas de Almodóvar no es que las disfrute estéticamente como un enano, que por supuesto (ojo a la gráfica y a la cabecera de Juan Gatti, un tanto Bowie circa ‘The Next Day’); ni tampoco la retahíla de frases para la historia que ha dejado su brutal personalidad como guionista. Es el modo de entrelazar historias estructuralmente, en los mejores casos uniendo generaciones incluso a modo de justicia poética como se ve muy especialmente en ‘Volver’. ‘Dolor y gloria’ es otra película que utiliza el paso del tiempo para contarnos varias historias, en este caso jugando con la filmografía y la biografía del propio director. Celoso de su vida privada, rara vez hemos intuido a Almodóvar en una cosa tan tonta como sufriendo por amor o llevando una espinita clavada en su corazoncito durante décadas. Aunque el relato esté ficcionado según las entrevistas que está ofreciendo, ‘Dolor y gloria’ sí se enfrenta a esa faceta de su vida, además incorporando píldoras sobre la historia del cine, el propio y el ajeno. La referencia a los 32 años exactos que han pasado en la cinta del estreno de «Sabor» no es baladí (echen cuentas), y el momento en el que ha resuelto visualmente la incorporación de la autoficción/metaficción, aun siendo muy sencillo, es espectacular. No en vano «no me gusta la autoficción» es una de las frases estrella de esta película.

El retrato de los actores y el nivel de detalle

‘Dolor y gloria’ es, como casi todas las películas de Almodóvar, un film que pide un segundo visionado. Hay guiños a su filmografía, la elección de cierta canción de Dinarama no es casual, hay una foto en un marco que resulta fundamental al final de la película y hasta un guiño al #MeToo a través de una pintada callejera. Lo más significativo parecen las referencias a sus actores. En este viaje a su propio pasado, Almodóvar no parece haber pasado por alto lo que se ha hablado de su dirección de actores en su carrera. Sobre todo de Carmen Maura y de Eusebio Poncela (de nuevo, los «32 años»). El retrato que se hace de los actores en general no puede ser más claro en su relación amor/odio. El personaje de Asier Etxeandia se mueve entre lo atractivo y lo grotesco, únicamente pensando en la heroína, en su ego, en su obra, y en hacer él, él y él su mejor monólogo. Eso sí, cuando llega el momento de subirse al escenario, sabe callar todas las bocas. ‘Dolor y gloria’ deja así un original retrato, bastante equilibrado, de la tortuosa relación entre director y actores, como pocos se han hecho a lo largo de la historia del cine.

La contención de Almodóvar en las entrevistas

A nadie se le escapa que la promoción de ‘Julieta’ estuvo absolutamente marcada por la aparición de Pedro en el listado de personajes públicos involucrados en el escándalo de los Papeles de Panamá. El director está siendo muy precavido en las entrevistas evitando dejar cualquier tipo de titular político para que la generación Twitter no se le tire encima. Esta ha sido su respuesta durante una entrevista sobre la situación política actual en El Español: «Durante el montón de entrevistas que hice para los Goya, hora y media, sólo me hicieron una pregunta de tipo político y salió en todos los medios. Y eso quiere decir algo. Yo claro que tengo ideas de todo lo que ocurre, de las elecciones, del procés, de la ultraderecha… hay muchos temas, pero estoy en mi propia campaña, que es hablar de la película. Y no me da miedo ni corte, pero este tema fagocitaría todas las preguntas que me habéis hecho, y sé que no depende de vosotros, como no dependen los titulares, pero trato de defender mi tiempo para hablar de mi película, porque no es que estemos de elecciones, es que ni sabemos hasta cuándo vamos a estar, porque parece que va para largo. Sólo digo que la gente vaya mayoritariamente a votar». ¿Un jefe de prensa ha hecho su trabajo? Pues lo habéis adivinado, el titular de la entrevista fue político, en concreto «Nunca imaginé que la libertad de expresión estaría más en peligro hoy que en los 80».

¿Y qué pasa con Rosalía?

Desde el principio se ha sabido que la aparición de Rosalía en la película de Almodóvar es fugaz, pero no pasa inadvertida. La cantante tiene 2,5 millones de oyentes mensuales en Spotify y ha vendido 50.000 copias de su disco ‘El mal querer’ en España. Que los seguidores que han gastado 20 euros en su disco se gasten 10 en ir a las salas para presenciar su escena no va a hacer ningún daño, teniendo en cuenta los paupérrimos resultados de ‘Julieta’ en España (no llegó a los 400.000 espectadores). De hecho algunas críticas están apuntando a su participación como un «reclamo publicitario», si bien la escena de las lavanderas es fundamental, pues resulta el primer contacto con las artes, en concreto con la música, del personaje principal, que no olvidemos termina siendo un director de cine hipersensible y enfermizo.

La Casa Azul: «Creo que para Fangoria hacer un disco entero conmigo sería un error»

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Este viernes 22 de marzo llega al fin ‘La Gran Esfera’, el nuevo disco de La Casa Azul. Gestado en los últimos 6 años, el cuarto álbum de estudio de Guille Milkyway es en sus palabras un “disco de transición” que retrata los últimos años de su vida a nivel personal y profesional. El músico catalán llegó a desechar un álbum entero antes de dar con la fórmula perfecta para presentar el trabajo que hoy tenemos entre manos, en tanto alternaba la composición de esta obra con su trabajo con Fangoria o en Operación Triunfo 2017. JENESAISPOP ha tenido la oportunidad de hablar con él en un hotel de Barcelona sobre ‘La Gran Esfera’ y también sobre su trabajo con Nacho y Alaska, sobre Operación Triunfo, sobre Eurovisión o sobre su futuro, en una charla apasionada y honesta.

Para romper el hielo voy a empezar preguntándote por el concierto a piano y voz que ibas a hacer en la fiesta por el 10º aniversario de JENESAISPOP y que hubiste de cancelar por un problema de salud. ¿Cuándo vas a hacerlo?
Cuando queráis. Ahora es mejor momento para el grupo, la estructura de la banda está más asentada. También te digo que el problema que tuve de los ojos [NdE: un desprendimiento de retina] lo voy a arrastrar toda mi vida, así que puede pasar que cancele otra vez [ríe]. Pero fue una lástima que se cancelara el concierto, me apetecía mucho hacerlo. Está pendiente.

‘La gran esfera’ sale 7 años después de ‘La Polinesia Meridional’, casi 8. Llegaste a desechar un disco entero.
Había un disco ya terminado a finales de 2013; luego por temas personales, y porque yo estaba metido en otras cosas, hubo un parón de un año. Cuando recuperé el disco no me sentía identificado con las canciones. Entonces me puse a grabar otro disco desde cero, intentando dar vueltas sobre la misma idea conceptual de ‘La gran esfera’. Volví a tener un parón provocado por el desprendimiento de retina que padecí, y entonces tomé la decisión de coger canciones de aquí y de allá e intentar volver a grabarlas. Eso fue desastroso. Por un tema técnico y estilístico sobre todo, juntar ambos discos fue como hacer un encaje de bolillos.

¿Tan diferentes eran ambos trabajos?
Eran diferentes a nivel técnico. Ahora me siento más seguro en el estudio. Y a nivel estilístico, en el momento de abordar el disco de nuevo, había cosas que en ese momento me interesaban que ya no estaban presentes en el otro. Así que, a partir del lanzamiento de ‘Podría ser peor’, tomé una última decisión, o bien hacer un disco nuevo -ya tenía muchas canciones y había estado grabando mucho- o bien hacer un resumen de lo que habían sido los últimos 8 años. Y esto último es lo que decidí hacer. Eso ha implicado guardar en un cajoncito durante unos meses 4 o 5 canciones que ya están grabadas, que podría haber metido en ‘La gran esfera’ pero entonces se habría hecho un disco largo; pero que iré sacando, porque representan el momento exacto del grupo.

«Actualmente La Casa Azul no tiene mucho que ver con algunas canciones que hay en el disco, aunque me siento igualmente orgulloso de él. Por eso lo llamo un “disco de transición”»

¿Qué canciones has rescatado para el álbum final?
Del disco de 2013 he recuperado las tres últimas: ‘Hasta perder el control’, ‘Saturno (Todo vuela)’ y ‘Gran esfera’. Luego ‘El colapso gravitacional’ es producto de esa remodelación fallida que he mencionado, y el resto son canciones de última generación, de los últimos 2 años.

Tú lo has llamado un disco de transición, que es un concepto que usamos mucho los periodistas cuando describimos un disco poco enfocado, que parece coger ideas de un trabajo anterior, pero a la vez abrir nuevas vías. Me sorprende que tú mismo lo llames así. ¿Tú cuando escuchas ‘La gran esfera’, escuchas un disco de transición, como destartalado?
Llamo ‘La gran esfera’ un disco de transición porque es un viaje. Ahora mismo sé lo que va a pasar con La Casa Azul en los próximos meses y actualmente el proyecto no tiene mucho que ver con algunas canciones que hay en el disco, aunque me siento igualmente orgulloso de él. Yo mismo he decidido que ‘La gran esfera’ no quede un disco puramente “La Casa Azul 2018-2019”, y dentro de 10 años me gustará ver que esto es un disco de transición.

Y esta transición te llevará en el futuro a publicar singles sueltos en lugar de álbumes.
Es el movimiento natural que me apetece hacer. Es más inmediato. Quiero evitar esos vacíos que no aportan nada. Mi inclinación artística es dar salida, porque [pasar años trabajando en un proyecto] no es sostenible. Me apetece lanzar singles que uno tras otro ilustren muy bien el momento exacto del grupo, cosa que con ‘La gran esfera’ es un poco mas difícil.

Muchas canciones del disco hablan sobre el “fin del amor”, te muestran aterrado ante la “rutina”… En JNSP, hace unos años fuiste tajante: el amor se acaba. ¿Sigues pensando lo mismo? ¿Qué pasa con el amor a un amigo, por ejemplo, o a un hijo? ¿O te refieres únicamente al amor romántico? ¿No crees que el amor [romántico], más bien, se transforma?
Me voy a desdecir de esas palabras porque, contra todo pronóstico, después de esta caída cantada y absoluta, y después de haber dilatado tanto la llegada del disco, me he dado cuenta de que sigo con la misma persona. Sin embargo, yo creo que la historia de la humanidad prueba que el amor romántico se acaba; te diría incluso que debe haber literatura científica alrededor de esto. Pero hay una parte dentro del amor romántico que hay que tener en cuenta, y es la decisión de ser sincero contigo mismo y ver lo que quieres y lo que necesitas como persona [en ese momento]. E igual que yo ahora necesito unos “beats” más bajos en mis canciones, menos BPM, también me doy cuenta que, en lo personal, me pasa lo mismo. Quizá el problema es que nos aferramos a una idea…

Las letras del disco hablan un poco de eso, la idea idealizada del amor. Pero en ‘El colapso gravitacional’ hablas de sentir el peso de la realidad, de empezar a reconocer las cosas tal y como son.
Estos son los dos elementos clave del disco. En ‘La gran esfera’ hay una visión de la vida naif e infantil que siempre ha estado presente en la historia del grupo. Esta incapacidad de gestionar la realidad me produce una desazón que me interesa describir [en mis canciones]. Por otro lado, ha sido en este último año y medio cuando he empezado a ver bastante luz alrededor de todo. Yo toda la vida he sentido el peso del mundo encima y ahora he aprendido a quitar trascendencia a las cosas.

«Estar en un sello pequeño conlleva cierta comodidad, trabajar con Fangoria me ha quitado límites creativamente»

Dices que ahora necesitas canciones más lentas, pero yo oigo un disco bastante enérgico y revolucionado.
Me sorprende porque la sensación que yo tengo es que es un disco más reposado, y creo que esto se debe no tanto a la rapidez de los beats sino a que sigue habiendo en él una incontinencia sonora, a nivel de composición, producción, incluso conceptualmente… Ese lenguaje natural de La Casa Azul sigue estando ahí, pero siento que todo eso lo he rebajado. Cuando empezamos a ensayar con el grupo nuevo hace 1 año o 2, de golpe me di cuenta que tengo que bajar mucho los BPM para poder tocar las canciones. Tiene que ver con mi momento vital. Yo ya soy un señor, una persona mayor [ríe]. Cuando veo que se percibe que el disco es enérgico, me doy cuenta que quizá sigo siendo capaz de mantener ese pulso y esa energía un poco infantil de siempre, pero no solo a través de la aceleración, sino también de la incontinencia, el desprejuicio, el hecho de mezclar en un disco cosas diferentes, de seguir haciendo estribillos, canciones que explotan, con subidones.

¿Cómo ha influido en La Casa Azul trabajar con Fangoria? ¿Te han terminado exprimiendo mucho las sesiones con el grupo de cara a tu propio proyecto?
A nivel de tiempo he hecho muchas cosas que no me han dejado espacio para dedicarme al grupo, sobre todo teniendo en cuenta que yo trabajo solo en el estudio y que suelo perder el tiempo en otras cosas. Pero a nivel puramente práctico para La Casa Azul, trabajar con Fangoria ha tenido una aportación clara. Y es que estar en un sello pequeño [como Elefant] conlleva cierta comodidad, te aposentas, porque por ejemplo no tienes que hacer una canción que haya de sonar en la radiofórmula o que tenga que competir con otra cosa.

Te aburres.
Te aburres y no solo eso, te limitas artísticamente. A veces quieres sonar de ciertas maneras, y si no te obligas a intentarlo, puede que acabes frustrado como artista. Con Fangoria, sobre todo a partir del segundo disco, se me exige dar respuesta a ciertas cosas, como que Fangoria tengan que ir a Los 40 a defender un single. Con ellos, de golpe me encontré trabajando mucho durante un año para crecer a nivel técnico, y eso ha sido un alivio. La seguridad que me ha aportado en el estudio saber muchas más cosas me ha quitado límites a nivel creativo.

Muchos artistas indie se quejan precisamente de lo contrario, que cuando se encuentran en una multi descubren que tienen menos libertad.
A mí probablemente me habría pasado igual, la diferencia es que yo no soy Fangoria, por lo tanto lo que hago lo hago desde fuera. Yo sigo estando donde estaba y no tengo ningún tipo de presión, pero ahora soy mucho más “pro” en el estudio, como productor y técnico. Esta es la respuesta que buscaba hace años, cuando me preguntaba si me convenía trabajar en un estudio grande en lugar de en el mío propio, pero a la vez me preocupaba perder mis cosas. La respuesta es estar dos años apretándote un poco, aprendiendo cosas. Ahora estoy mucho más feliz.

«Creo que para Fangoria hacer un disco entero conmigo sería un error; a ellos les favorece que sus discos no tengan un solo productor»

¿Las canciones que has hecho con Fangoria, parten de una maqueta tuya, es algo más en común…?
Es un trabajo muy individual. El trabajo de producción que hago con ellos es parecido al que yo hago para mí solo, es en solitario. Con ellos sobre todo hay trabajo previo de hablar “acerca de”. Hay una negociación. A Nacho por ejemplo no le gusta un efecto en concreto, o Alaska quiere que los beats vayan más rápido de lo que yo quiero.

Entonces tú aportas tu maqueta y ellos la retocan.
Hay conversaciones entre nosotros pero cada vez menos, porque yo les conozco más y ellos confían en mí. Hay una cosa buena en no haber hecho un disco entero con ellos…

Sobre esto te quería preguntar. Ellos han dicho en una entrevista que les gustaría hacer un disco entero contigo, ¿para ti esto no es una opción?
Creo que para ellos hacer un disco entero conmigo sería un error. No lo he hablado con ellos, pero encargarme de solo una parte de su disco me deja más espacio para trabajar de la manera en que yo quiero trabajar, con poco input externo. Así, ellos no tienen tanta necesidad de negociar y se sienten libres porque tienen otras vías [en el disco] para poner cosas que son de su parte pura y dura.

¿Crees que un disco entero de Fangoria sonaría demasiado a La Casa Azul?
Yo no comparto esa idea de que Fangoria suenan a La Casa Azul desde que trabajo con ellos. Sé que hay un sello mío en las canciones que he hecho con ellos, pero yo cuando escribo estas canciones me pongo su mono y pienso a través de su decisión artística. Siempre he pensado que a ellos les favorece que sus discos no tengan un solo productor. El universo Fangoria, quizá yo no lo puedo plasmar en su totalidad. Hay ciertas ideas… ‘¿Quién te has creído que soy?’ a ellos les costaba, no la veían muy Fangoria, porque yo tenía interés en que Alaska fraseara de una forma que no es habitual en ella. Teniendo otras cosas el disco permite que el conjunto siga siendo muy Fangoria. La canción que he hecho con ellos que más puede acercarse a lo que yo puedo entender dentro de un disco de La Casa Azul es ‘Espectacular’. Pero en general yo pienso en Fangoria de manera súper clara a la hora de componer.

«Como productor puedo ver cosas claras para Fangoria que pueden estar lejos de lo que ellos están buscando, pero si sé que estas ideas van a generar mucha incomodidad, yo mismo me autocensuro»

¿Se han quedado muchos temas inacabados de los que has hecho con Nacho y Alaska?
No muchos, hemos ido al grano. Con ellos hay mucha conversación previa, que es algo que no se suele hacer con los productores, sobre todo cuando no existen lugares comunes entre productor y artista que faciliten esa conversación. Pero nosotros sí los tenemos. Con ellos es muy fácil hablar sobre lo que quieren y lo que buscan. No hay equivocación. Sí hay canciones que hemos hecho juntos que están un poco perdidas, pero yo también he sido un poco conservador a la hora de proponer canciones, de decirme a mí mismo “cuando les vaya a presentar cosas, quiero poco jaleo…” y eso artísticamente me ha delimitado un poco.

¿A qué te refieres?
Como productor puedo ver cosas claras para ellos, que pueden estar lejos de lo que ellos están buscando, pero si sé que estas ideas van a generar mucha incomodidad, yo mismo me autocensuro. ‘¿Quién te has creído que soy?’ es la vez que más incomodidad he notado con ellos respecto a lo que yo he presentado.

Pero ellos, si algo les parece bien o mal, te lo dicen sinceramente.
Nacho y Olvido son muy directos y no hay problema con eso, y mira que yo soy hipersensible, cuando alguien habla de mí, todavía me afecta, pero con ellos no hay nada personal, todo responde a lo que ellos buscan.

«Creo que Fangoria tienen que encontrar la manera de volver a tomar la oscuridad como parte de su discurso, pero desde una perspectiva distinta a como la utilizaban hace años, con otro lenguaje más contemporáneo»

Ellos protegen la marca Fangoria.
O como mínimo… lo que que ellos creen que son como grupo, con lo que se sienten cómodos. Yo como productor sí veo que deberían explotar otras cosas.

Crees que son conservadores con su sonido.
A lo mejor soy yo que me autocensuro, porque esto no lo he hablado abiertamente con ellos. Las veces que he hablado aparentemente están a favor. También te digo que yo he fracasado muchas veces como productor por mi poca capacidad de gestionar la negativa. Cuando yo tengo una idea y el artista me dice “no”, eso me frustra tanto que soy incapaz de recuperarme.

Te lo tomas como un ataque a tu ego como músico.
Puede ser. Me decepciona tanto que esa idea no pueda seguir adelante que me frustro.

¿Qué ideas tienes para Fangoria?
Hay varias vías que creo que tendrían que explorar, y sé que estarán de acuerdo. Creo que tienen que encontrar la manera de volver a tomar la oscuridad como parte de su discurso desde una perspectiva distinta a como la utilizaban hace años, con otro lenguaje probablemente más contemporáneo.

Estas canciones últimas son un poco mas oscuras, ¿no?
Por eso te digo que ellos estarían de acuerdo. ¿Cómo hacerlo? Yo tengo ciertas ideas de cómo creo que se debería hacer, pero también me puedo equivocar. Hay otro elemento en Fangoria, que es esta ambivalencia entre lo atemporal suyo y el hecho que consiguen, contra todo pronóstico, mantenerse apegados a la contemporaneidad. Eso no tienen que dejarlo perder. Pero ellos se siguen mostrando inquietos respecto a la cultura pop en el sentido amplio del concepto, a la contemporaneidad, a la efervescencia cultural y musical. Por eso te digo que quizás es una autocensura mía.

Hay cosas de la post-modernidad que son desgracias de nuestra época, pero pontificar que [crear a través de referencias] es un mal de nuestros días es un error»

“Autocensura” suena un poco a eso, a conservar el estilo…
Hay gente que compara canciones y dice que suenan igual la una de la otra, pero cuando las escuchas te das cuenta de que esa apreciación no es real. Hay elementos sutiles en la parte sónica que las diferencia, aunque el enfoque entre ambas sea parecido. El matiz cambia mucho, y eso para mí tiene mucha importancia. Calvin Harris, su single con Dua Lipa, es una cosa muy clásica de house noventero, sin embargo, hay algo ahí que suena estrictamente contemporáneo. Es el matiz. La canción es retro pero esa canción no podría haber sonado así en 1996.

El pop actual se basa en eso, ¿no? En rehacer cosas del pasado. ‘Retromanía’ hablaba de eso, de cómo parece que ahora todos los estilos pasados se reciclan y ya no surge nada nuevo.
En mi opinión eso es un discurso imposible de realizar de manera correcta porque parte de la contemporaneidad. Es muy difícil ser consciente contemporáneamente de que lo que está pasando ahora va a tener una trascendencia en la historia de la música, y esto siempre ha sido así, por ejemplo cuando se pensaba que Elvis era una moda pasajera o que los negros de los años 10 eran un grupo de gente aporreando tambores. Y ha pasado con el hip-hop y pasará con el trap…

Pero tú hablas de trascendencia…
El discurso es rockista, porque hay gente hoy en día que está creando de la nada muchas cosas, aunque esto tampoco es tan cierto, porque ellos siguen teniendo referentes aunque no sean conscientes. Es la criptomnesia como motor creativo. En los años 70 había millones de ejercicios de retro, y en los 60 también. Los Beatles querían imitar a sus grandes héroes del rock n roll y el rhyrhm & blues y les salió mal. Pontificar que [crear a través de referencias] es un mal de nuestros días es un error. Hay cosas de la post-modernidad que son desgracias de nuestra época, pero el discurso sigue sin ser del todo real. Cuando hablemos de la moda del EDM que hubo hace 10 años, estaremos hablando de un sonido que es puramente de nuestra época. El single de Calvin Harris es otro ejemplo.

Seguro que hablaste de todo esto con tus alumnos de Operación Triunfo 2017. Ha sido bastante fuerte lo que pasó con esta edición. Todo un fenómeno. ¿Cómo lo has vivido desde dentro?
Yo vi nacer OT a principios de siglo y siempre he dicho que la selección musical en las galas era muy chula. Me parecía una lástima que esa gente que canta tan bien no aprovechara esa selección para que le aportase algo en su “background”. Y repente me llama Tinet Rubira…

“La falta de referentes no está reñida ni con el talento ni con la capacidad de criterio»

No te lo pensaste.
Le dije que me incomodaba que hubiera cierto foco mediático, pero me dijo que habría cero. Me dijo “es una academia, darás una clase, habla de lo que quieras, lo único que quiero es que no haya ortodoxia, que sea un discurso como el tuyo, desde el no prejuicio, el no dogma”. Y eso es brillante por parte de Gestmusic, porque saben que la juventud actual no va a entender que yo venga a hacer una clase de religión [musical], a hablar de los cuatro pilares de siempre. A mí me interesa igual el reggaetón, con el mismo interés musical e histórico, que el blues o la música disco o el punk.

Y tu viste en OT una oportunidad para enseñar eso.
Siempre hay un poso religioso en ciertas formas de enseñar música que en mi opinión es erróneo. Y para mí OT era una oportunidad con la que poder despertar una curiosidad real en la música. Otra cosa guay fue poder probar, semana tras semana, que el hecho de que algunos de los alumnos no tuvieran referentes no está reñido ni con su talento ni con su capacidad de criterio. La historia de la música está llena de artistas sin referentes que han terminado siendo referentes. No pasa nada si no sabes quién es Freddy Mercury, sigues cantando igual de bien, es más, no saber quién es puede liberarte de ciertos prejuicios.

“Aitana está llevando su carrera como quiere llevarla y tiene personalidad y control artístico sobre las cosas que está haciendo»

¿A cuál de tus alumnos crees que le hizo más ilusión que fueras profe?
Yo percibí ilusión instantánea en Amaia y Alfred. Ella ya me generaba mucha ilusión en los cástings, cuando en los formularios ponía entre sus referentes a Marisol, sabiendo que eso se iba a explotar mediáticamente y que podía jugar en su contra. Amaia emana talento a todos los niveles. Y Aitana, que aparentemente es la contraposición a lo que representa Amaia, creo que está llevando su carrera como quiere llevarla y que tiene personalidad y control artístico sobre las cosas que está haciendo. Para mí es muy gratificante haber participado en ese momento.

¿Cuál de todos ellos crees que tiene más futuro?
Eso depende no solo de ellos, sino también de quién esté a su alrededor. Todos ellos van a tener carreras muy variopintas. Aitana tiene recorrido, y Amaia también, pero a niveles distintos.

Aitana ha sorprendido trabajando con El Guincho, C. Tangana, Pional… Escuchando su primer EP, de repente estos colaboradores pueden desencajar un poco.
Sobre el EP de Aitana hay que tener en cuenta ciertas cosas. Primero la edad: es muy difícil, cuando eres joven, que en tu primer trabajo esté plasmada ya la gran idea de tu propuesta artística. Por otro lado, hay una cosa que pasa bastante en España, más que en el mercado anglosajón, y es que se quiere que un artista del nivel de Aitana esté delimitado. Ella hace “esto”. Pero tú escuchas a Ariana Grande, por ejemplo, y su discografía es variopinta.

Hoy en día los jóvenes entienden el eclecticismo, antes Bisbal hacía Bisbal y Chenoa hacía Chenoa.
Eso mismo, y creo que eso es muy español.

“Juntar a unos cuantos compositores de moda y pensar que de ahí va a salir algo necesariamente mejor es absurdo. Eso es un tema más bien de gestión empresarial, un tema de eficacia y de cómo monetizar el talento que a mí no me interesa»

¿Te han llamado desde Gestmusic o Universal para trabajar en los discos de estos alumnos?
No.

¿Te hubiera gustado?
Depende de quién y de cómo se planteara el proyecto. Ni me lo he planteado, porque yo he sobrevivido haciendo cosas variopintas, pero por separado. Para mí ha sido un éxito que los conciertos de la gira de Operación Triunfo 2017 acabaran con ‘La revolución sexual’. Yo en OT hacía de profesor y casualmente ahí hay una canción mía, pero la mayoría de gente que va a los conciertos no sabe que esa canción es mía y quizá hasta esté viendo mis clases. Relacionar cosas forzosamente te lleva a unas sinergias que no me interesan para nada. Quiero que la gente que va a ver a La Casa Azul le interese por lo que es.

Por otro lado, muchos de ellos juegan a un nivel en la industria en que mucha gente opina sobre lo que se va a hacer, y ahí hay una intromisión artística que a mí me incomoda mucho. Seguro que hay productores que no permiten esa intromisión y son mas herméticos. Entonces es más complicado trabajar…

Tú también trabajas un poco así, en solitario.
El trabajo en equipo está muy guay si es un trabajo en equipo real, pero esto de juntar unos cuantos compositores de moda, y pensar que de ahí va a salir algo necesariamente mejor, eso es absurdo. Eso es un tema más bien de gestión empresarial, un tema de eficacia y de cómo monetizar el talento que a mí no me interesa. Yo no soy capaz de subsistir en ese entorno.

Hablabas antes de ‘La revolución sexual’ y te quería preguntar por Eurovisión. En 2017 dijiste que aún creías en la “parte romántica” de Eurovisión, en el arte de la canción redonda. Vega decía que solo iría a Eurovisión si España se lo toma en serio. ¿Crees que falta eso, seriedad respecto a las canciones que presentamos?
Ese es un problema general de Eurovisión. La evolución del festival ha ido hacia ese camino. Aunque no quita que sea disfrutable como entretenimiento, el festival ha pasado a ser una fábrica de sucedáneos del establishment sonoro del momento. Antes era un lugar donde pasaban cosas y, a lo largo de ese año, había sucedáneos de las cosas que pasaban en Eurovisión. Ahora es al revés. Eso le quita interés musical, y da lugar a un entretenimiento curioso que ha tenido lugar en los últimos años, que es el de intentar adivinar de qué mezcla de canciones conocidas ha salido la canción de Eurovisión. Por otro lado, ahora es más fácil meter algo potente y destacar.

¿No tenemos que cambiar el chip entonces? Las canciones que se han presentado este año eran sucedáneos de muchas cosas, de ‘Lo malo’, Pastora Soler…
También te digo que la gente está muy preparada con el arco para soltar el dedo en cualquier momento.

Ya no es que la canción te recuerde o no a algo en concreto, es que la escuchas y no sientes que sea una buena canción.
¿No tienes la sensación de que en Suecia eso pasa menos? Allí hay como 7 galas antes de Eurovisión con decenas de canciones. Eso forma parte de su poso cultural.

“Yo he decidido no ser partícipe de las grandes estructuras que suponen estar en algo así. Me aportaría hacer algo para Eurovisión si yo tuviera muchas ganas de hacerlo, pero ahora mismo me siento mejor tranquilo»

Bueno, aquí tenemos la cultura de la canción española, de la que eres experto. ¿A ti no te han llamado de Eurovisión para componer?
El año de Operación Triunfo, desde Gestmusic se me animó a presentar una canción. Desde TVE nunca me lo han propuesto. Alguna vez a lo mejor pasará, porque me sigue encantando Eurovisión. Lo que no puede ser es que alguien haga algo para Eurovisión sin sentirse apelado a la idea, porque entonces raro es que lo haga bien.

Ahora parece que hay autores que utilizan Eurovisión para ganar notoriedad.
Eso es un mal terrorífico. Cuando yo traté el tema de Eurovisión en OT, intenté transmitir que es una plataforma para hacer lo que quieras. No hay una “canción eurovisiva”. Eurovisión es lo que tú decidas que ha de ser.

Entonces no consideraste hacer una canción para Eurovisión.
No. Yo me he movido de forma muy naíf por el mundo, haciendo las cosas que me gustan, pero a veces estas cosas se vuelven en tu contra. Yo he decidido no ser partícipe de las grandes estructuras que suponen estar en algo así. Me aportaría hacer algo para Eurovisión si yo tuviera muchas ganas de hacerlo, pero ahora mismo me siento mejor tranquilo. Muchas oportunidades que me han surgido últimamente, las he declinado con un no rotundo para centrarme en La Casa Azul, que ahora es lo que me apetece hacer. Estoy productivo en el estudio y quiero volcarme en el proyecto. Si me pongo a hacer canciones para no se quién, estaría bien pero La Casa Azul volvería a estar arrinconado y no quiero que eso pase otra vez.

Rosalía y Penélope Cruz, juntas en la paella de Pedro Almodóvar para Vogue España

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Vogue España publica en su número de abril un extenso reportaje dedicado a ‘Dolor y gloria‘, la nueva película de Pedro Almodóvar, que puede ser un éxito por varias razones que hemos analizado. Penélope Cruz, que interpreta a la joven Jacinta en la película (Julieta Serrano interpreta el mismo personaje en su etapa madura), es editora invitada de este reportaje que documenta una paella en casa de Almodóvar y a la que están invitadas, entre otras, la propia Penélope y Rosalía, que posan juntas en este bonito retrato realizado por el fotógrafo Nico Bustos.

Antonio Banderas, protagonista de ‘Dolor y gloria’, también está invitado a la paella y el reportaje documenta que el actor “lanza un gesto de reverencia” a la autora de ‘El mal querer‘ por la que en ese momento ha sido su reciente actuación en los Premios Goya, donde versiona ‘Me quedo contigo’ de Los Chunguitos en una celebrada actuación junto al Coro de L’Orfeó Català. Penélope Cruz replica entonces que “ella no es de este mundo” y que “hay que cuidarla”, emitiendo según el texto un “halo protector que parece ofrecer guía por el arduo sendero de la fama que tan bien domina”. En su escena conjunta interpretan una versión a capella de ‘A tu vera’ de Lola Flores.

Entre los invitados a la paella se encuentran también la veterana actriz Julieta Serrano y Osama Chami, co-organizador de las fiestas Total en Madrid, asistente personal de Pedro, que ya realizaba un cameo en ‘Julieta’. Como es sabido, Rosalía realiza un breve cameo en ‘Dolor y gloria’. Más imágenes de la paella de Almodóvar, en la edición de papel de Vogue España, ya en tiendas.

Russian Red confirma que está trabajando en un nuevo álbum

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Russian Red ha confirmado en Instagram que se encuentra trabajando en un nuevo álbum. La noticia parecía bastante lejana hace unos meses, cuando la cantautora madrileña declaraba que se encontraba escribiendo a “a un ritmo distinto” o hace unas semanas, cuando aseguraba que seguiría “cantando y actuando” con la frecuencia que le apeteciese, sin compromisos.

Sin embargo, Lourdes concreta ahora que sí, se encuentra escribiendo un nuevo disco, del que además adelanta el que será parte de su concepto. Estas han sido sus palabras: “Cuando empezó el año tuve la oportunidad de colaborar con un grupo increíble de gente con la intención de componer la música para su performance de baile, y esto me llevó a conectar de nuevo con la idea de escribir canciones por primera vez en cinco años. Me siento bien al estar trabajando en un nuevo álbum. Mi intención es que capture la nostalgia infinita de la que he sido incapaz de escapar desde que nací. El año pasado entendí que, si no me dedicaba a la trágica romántica que hay en mí, lo estaría fingiendo toda la vida. ¡Pronto tendréis novedades sobre esto!”

La autora de ‘Cigarettes’ lanzó un álbum en 2017, si bien de versiones, mientras su último trabajo original de estudio, ‘Agent Cooper‘, se remonta a 2014. Desde entonces, Russian Red se ha mudado a Los Ángeles y las noticias sobre nueva música por su parte han sido escasas. Este verano actúa en el festival Noches del Botánico de Madrid, por lo que cabe preguntarse si alguna de sus canciones nuevas caerá en el repertorio. En cualquier caso, empieza la cuenta atrás para uno de los discos más esperados en el pop nacional.