Nuestro nuevo Disco de la Semana va a ser ‘Laughter in Summer’ de Beverly Glenn-Copeland. Diagnosticado con demencia en 2024, Beverly ha podido realizar el álbum junto a su pareja desde hace décadas, Elizabeth, y juntos lo presentarán en Primavera Sound. Les toca el sábado 6 de junio.
‘Laughter in Summer’ es una celebración del amor de pareja, del amor de su público, y también del propio repertorio de Beverly Glenn-Copeland, que tiene 82 años y ha publicado álbumes desde 1970. Artistas como Romy o Sam Smith han reconocido en Beverly una influencia musical fundamental, así como un activista de los derechos LGTBIQ+. En 2002 se reconoció como hombre trans.
La gran joya de su repertorio es ‘Keyboard Fantasies’ (1986), y hace verdadero honor a su nombre, como es visible en la espléndida ‘Let Us Dance’, una de las piezas más pop de aquel trabajo.
En este nuevo disco revisita aquel clásico perdido (como hace unos años hizo Arca), pero despojándolo de sus sintetizadores y de su carácter exótico. Abriendo y cerrando ‘Laughter in Summer’ en lo que ha llamado «movimiento 1» y «movimiento 2», ahora ‘Let Us Dance’ es una canción de pop de cámara, orquestada y delicada, que haría maravillas como banda sonora de una bonita película sobre el paso del tiempo. El álbum ha sido, en general, grabado en tomas únicas.
La petición «déjanos bailar» se convierte en una celebración de la libertad y en una reivindicación musical. La nota de prensa de PIAS habla muy poco de música: es un repaso de la historia de amor entre Elizabeth y Beverly, desde el día en que ella le vio actuar en un bar de Toronto, a los 19 años, sin saber quién era, quedando maravillada.
10 años después, le preguntaron si conocía a Beverly Glenn-Copeland y respondió que no, pero le pasaron 2 canciones, que escuchó compulsivamente mientras estaba embarazada, de las cuales decidió versionar ‘Hold On’. Comenzaron a colaborar en vivo y desde entonces no se han separado.
Elizabeth quiere «abiertamente que el mundo muestre amor a Glenn, que le muestre cómo le ven, cuánto le necesitan». Os dejamos también con un directo reciente de ‘Laughter in Summer’, otro de los temas de este álbum.
Mariah Carey ha sido una de las artistas protagonistas de la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, celebrados en las ciudades italianas de Milán y Cortina d’Ampezzo. La artista estadounidense interpretó para la ocasión un medley del clásico italiano ‘Nel blu dipinto di blu’, más conocida como ‘Volare’, y ‘Nothing Is Impossible’ de su último disco.
En una entrevista con Vogue posterior al evento, Carey confesó que la oportunidad de actuar en el estadio San Siro de Milán «genuinamente se sintió como un sueño hecho realidad»: «Es uno de los más grandes y esperados eventos deportivos y ser parte de un momento que une el mundo es un gran honor», contó a la revista. Sin embargo, no todo fueron rosas en la actuación de la artista.
Lo mejor
La elección musical no dejó indiferente a nadie. Los arreglos de cuerda de ‘Nel blu dipinto di blu’, una de las canciones más icónicas de la música italiana, fueron absolutamente preciosos. Unidos a la maravillosa voz de Carey, que añade unos geniales giros melódicos en el estribillo, firman una interpretación de 10. Y además con sorpresa. Es imposible no perder la cabeza con la agudísima nota final que une el himno italiano con ‘Nothing Is Impossible’, del reciente ‘Here For It All’.
A la vez, Mariah está sirviendo looks. Esta apostó totalmente por el glamour italiano con un vestido de Roberto Cavalli hecho a medida y diseñado por Fausto Puglisi. En definitiva, la actuación fue un espectáculo para los sentidos.
Lo peor
En la misma entrevista con Vogue, Carey explicó que ‘Volare’ es una de sus canción favoritas y que «aprender a cantarla en italiano fue un verdadero desafío». Un desafío fallido, en cierta medida. Cuesta creer que la artista aprendiese algo de italiano para la actuación, ya que se nota demasiado que está leyendo la letra en la pantalla, en la que estaba escrita fonéticamente: «Nell blue Dee-peen-toe D Blue», se veía en un vídeo en nuestro foro.
Por esta misma razón, quizás con la intención de concentrarse a tope, Mariah Carey estuvo totalmente tiesa. Seguramente esto sea lo que más llama la atención de la actuación. Carey no se mueve del sitio en ningún momento y, prácticamente, sus únicos movimientos fueron mirar alrededor y saludar al final del número. Lo peor es que la gente hablará más de esto que de la gran interpretación vocal de la artista.
Pocas bandas hay más fieles a su marca que Joyce Manor. Los californianos llegan a su séptimo álbum con una manera de hacer las cosas muy consolidada. A lo largo de sus más de 15 años de carrera, su sonido ha ido evolucionando muy paulatinamente. Ante todo, son y siempre han sido un grupo pop punk -antes de que hubiera ningún revival del género-, uno que prioriza la inmediatez de un buen estribillo por encima de la construcción progresiva de las composiciones.
En ‘I Used to Go to This Bar’, las canciones vuelven a ser brevísimas pero increíblemente efectivas para el poco tiempo en el que se extienden. En tan solo 19 minutos, el grupo dice todo lo que tenía que decir, y el regusto final que deja lo respalda. Sacia lo necesario para que uno no se quede con hambre, aunque sin llenarte hasta sentir que explotas. Una labor nada sencilla, pues no sería extraño quedarse corto ante una duración tan escueta, pero Joyce Manor son expertos en ejecutar ideas con una concisión poco común.
Temáticamente el álbum transita por territorios oscuros, como la pérdida o la depresión, con letras que van revelando sus capas conforme avanzan, como en el corte titular, donde Barry Johnson recuerda los tiempos en los que solía ir al bar de al lado de su casa, un bar corriente sin ningún atractivo particular más allá de la conveniente distancia a la que se situaba. En el segundo verso revela que el amigo que desearía que estuviera con él allí ha fallecido. “El tiempo pasa muy despacio”, canta Johnson, envolviendo a la canción en una triste nostalgia que contrasta con su energética melodía power pop.
En ‘All My Friends Are So Depressed’, la banda lidia con la apatía del día a día y se plantea cuestiones existenciales como “¿Por qué existir? ¿A quién coño le importa?”. En ella abandonan por un momento su espíritu punk para invocar a The Smiths en una canción jangle pop donde hasta la voz del cantante recuerda a la de Morrissey. No se encuentra entre lo más interesante del álbum, pero sí funciona como una agradable modificación de la fórmula y, por supuesto, sigue siendo enormemente pegadiza. Aunque no es tan potente como la adictiva ‘I Know Where Mark Chen Lives’, un himno emo para cantar hasta dejarse la voz, o ‘Well, Whatever it Was’, con su atractivo sonido californiano.
Algo más calmada es ‘All You Put Me Through’, que enamora con una línea de bajo que se repite y un precioso riff de guitarra en un estribillo melódico, cargado de dulzura y tristeza, ante el que resulta difícil no caer rendido. Justo después, en ‘The Opossum’ la banda vuelve a sus ritmos rápidos y a sus juegos guitarreros, y en ‘Well, Don’t It Seem Like You’ve Been Here Before’ abogan por la colectividad en un estribillo cantado a varias voces y añaden pequeños tonos country al final con un pasaje de armónica. La gran ‘Grey Guitar’ clausura el álbum con nostalgia: ante la imposibilidad de volver atrás y recuperar lo que perdimos, no queda más remedio que seguir tocando esa guitarra gris.
Tras siete álbumes, Joyce Manor no quieren inventar la rueda, y está claro que no lo intentan en ‘I Used to Go to This Bar’, pero su capacidad para crear melodías pop permanece intacta. Como cada disco del grupo, nada más terminar, querrás volver a él. ¿Acaso no es eso un indicativo de calidad? Como dicen en inglés, si algo no está roto, no lo arregles.
Desde que salió de la universidad, Gus solo ha hecho música. Nacido en Venezuela y residiendo en Madrid desde 2021, el joven cantante y productor apuesta por un pop directo, sin rodeos, que bebe de la música italiana en sus melodías y de gigantes como The Weeknd o Aitana en su cuidada producción.
El venezolano acaba de lanzar el EP ‘QUIZÁS INCLUSO MAÑANA’, formado por 7 canciones que van desde el pop alternativo hasta las baladas acústicas. Sirve también como pieza de acompañamiento al proyecto que lanzó hace dos años, ‘Y SI SE ABREN LOS CIELOS’, pero eso ya nos lo cuenta él. Hablamos con Gus sobre el éxito temprano, la evolución de la figura del productor y la escena musical en Venezuela.
¿Tienes propósitos para 2026?
Tengo muchos. El año pasado viajé muchísimo y este quiero viajar más. Tiene un doble sentido, porque durante toda mi vida siempre he sido muy de rutina y sigo siendo así. El año pasado hice un esfuerzo constante de, si me decían ahorita vamos a un sitio, iba. Vente mañana a Barcelona a una asociación, vamos. Salir de la rutina. Acabé haciendo mucho eso y creo que las mejores cosas que hice el año pasado salieron de ahí, de aceptar planes y salir de la ciudad.
Cuando se te presentaban antes estas oportunidades, ¿no te apetecía tanto?
Sí, por ahí van los tiros. Prefiero mantenerme a mi ritmo, y terminaba diciendo que no a cosas de las que no sabía qué había al otro lado. El año pasado lo cambié y me fue increíble, pero sí, creo que mi propósito principal es viajar mucho y tomarme las cosas de forma más lenta.
Has elegido la industria correcta para eso (risas).
Sí, la mejor. Es cierto que hay un arte en hacer algo con cariño y lento. Es medio filosófico, pero quiero disfrutar lo que estoy haciendo porque se va muy rápido. Ayer era enero de 2025 y ahora estoy entrando en el 2026.
Me da la sensación de que para nuestra generación todo va muy rápido.
Yo creo que por eso tenemos la obligación de marcar el ritmo, porque si no se va.
Tu EP ha sido lo primero que he escuchado de ti. ¿Dirías que es un buen punto de entrada?
Creo que sí, sobre todo porque es variado, tiene distintos colores. Yo me sentiría a gusto con esa primera introducción mía.
Leí que cogiste el título de un tweet, ¿puede ser?
Sí. Hay un artista visual, creo que es argentino y montó una foto de un grafiti que hizo que decía: «Un día de estos, quizás incluso mañana». Y yo: ¡Guau! La explicación que le doy es que en 2024 saqué otro EP que se llama ‘Y SI SE ABREN LOS CIELOS’, entonces para mi hay una cara A y una cara B. Juntos son ‘Y SI SE ABREN LOS CIELOS, QUIZÁS INCLUSO MAÑANA’. ¿Y si lo mejor que te puede pasar llega mañana mismo? Nunca sabes cuándo va a llegar eso, ese milagro o esa bendición.
¿Te mola Lil Yachty? Tiene un disco… el de ‘Let’s Start Here’.
Claro, mi canción favorita es ‘drive me crazy’, que está en ese disco. Es una locura.
Está el interludio en el que dice: «You never know how close you are to success».
Por ahí va. Y no es solamente el éxito. O sea, ¿cuántas veces estás en tu vida, pasan los años y piensas que ese fue tu mejor momento? Que sin saberlo estabas en el mejor momento de tu vida.
Sí, era feliz y no lo sabía.
Entonces, como cualquier persona, estoy tratando de saber que estoy feliz, y voy bien.
Te llegó la música a raíz de ver MTV y escuchabas muchísimo rock. Ahora haces algo completamente diferente.
Sí, escuchaba muchísimo My Chemical Romance. Sí es cierto que la música en la que he estado trabajando en los últimos meses, desde octubre para acá, no termina de romper en My Chemical Romance, pero sí hay ciertos elementos que intento traer de vuelta, que si las guitarras, que si los drones… No sé, se mezcla todo un poco por ahí.
¿Cómo llegó el pop a tu vida?
Siempre ha estado. ¿Sabes qué pasa? Que la definición del pop cambia mucho porque, cuando yo era pequeño, el pop era rock. Y el pop siempre ha sido pop, siempre ha sido Backstreet Boys y Britney Spears, pero hubo una época en la que el rock era pop, después el rap era pop, después la música electrónica, y yo en cada uno de esos momentos como que mamaba mucho de eso. Cuando el rock era pop, me gustaba mucho el rock, y así. Vas agarrando cosas y lo traes en tu ADN.
Respecto al EP, ¿has tenido mano en la producción? Está superbién producido.
Siempre lo empiezo y lo termino. En el proceso del medio hay personas que me ayudan. Yo empecé como productor y sí he tratado de desarrollar nuevas habilidades en este último proceso que llevó al EP, y que me lo digas me complace.
«Bon Iver está sacando muchas colaboraciones en las que no canta, sino que sale su nombre porque él las produce. En algún momento de mi vida me gustaría también hacer eso»
¿Más cantante o productor?
Diría artista en general. ¿Ubicas Bon Iver? Últimamente, está sacando muchas colaboraciones en las que no canta, sino que sale su nombre porque él las produce. En algún momento de mi vida me gustaría también hacer eso, que pueda parecer Gus pero que de repente no tengo que que cantar sino simplemente ayudar en la producción.
Estamos en una época en la que los productores ya no pueden ser ignorados. Tienen personalidad propia y se les tiene más en cuenta.
Sí, como Tainy con el discazo de ‘DATA’. Ya no solamente están detrás, sino en la portada. Son el artista.
¿Te gustaría tener una posición así en la que cumples el papel de un DJ Khaled?
Sí, yo siempre me he sentido, gracias a Dios, desde que empecé a hacer música, que he estado rodeada de muchos compañeros. Siempre hemos hablado como en mini colectivos y me llevo muy bien con mis colegas de la música. Siempre estoy como aconsejando o dando mi opinión. Y me gusta un ese rol.
«¿Cuántas veces pasan los años y piensas que ese fue tu mejor momento?»
Empezaste a hacer música en Venezuela.
Sí, siempre me llamó la atención, pero a los 10 u 11 años fue cuando me pirateé el programa y empecé a ver en YouTube cómo se hacían bases de hip hop.
¿Tuviste formación académica o algo así?
No, de hecho, a mi papá de pequeño le gustaba mucho que yo jugase deportes. Él vio como mi corazón no estaba ahí. Iba al fútbol, pero no me encantaba. Un día, me vio jugar con unas baterías que estaban en casa de mi tío y entendió que quería hacer música. Me dijo: ¿Quieres que te metamos en clases de batería? Y dije que no. Desaproveché la oportunidad y años después me preguntaba por qué dije que no. Fue estupidísimo, pero la formación fue el oído. Honestamente, incluso a día de hoy no siento que esté muy instruido musicalmente, pero sí siento que tengo muy buen oído a la hora de necesitar acordes. A lo mejor tardo un poco más en ver exactamente cómo hacerlo, pero llego al sitio que quiero llegar.
Seguro que también tienes gente a alrededor con ese tipo de conocimientos más técnicos.
Sí, pasé los últimos tres años en Madrid viviendo con mi compi de piso, un artistazo que se llama Gomz. Es violinista, graduado de conservatorio. Le ponía unos acordes y le decía, ¿qué es esto? A él le tomaba dos segundos, y a mí una hora.
¿Había escena en tu ciudad de Venezuela?
No, nunca hubo por dos razones. Una era la situación del país. Cuando uno tiene como 12 o 13 años, pues no sabe. Me gustaba mucho patinar de pequeño. Entonces, sales, patinas, empiezas a ver cosas. Justo en ese momento, la situación del país alcanzó como un punto de ebullición muy fuerte. Y la escena que había en Venezuela en aquel momento era mucho de rock, en Caracas, la capital. Y como que si estuviste ahí, pues viviste eso, y si no, se acabó. Y la escena se convirtió en el éxodo de todas las personas.
«La escena en Venezuela se convirtió en el éxodo de todas las personas»
Y te mudaste a Madrid en 2018.
Un poquito después, primero vivo en Estados Unidos y después acabo aquí en España. Allí hice ‘high school’ y la universidad. Justamente cuando mencionaste a Lil Yachty, yo estuve ahí en 2016, en la época guay del rap de Soundcloud. Ese sonido era muy de Florida. Me agarró el epicentro de esa movida. Y ya después fui a Madrid.
¿Cómo te acogieron la ciudad y la industria?
Aquí hay mucha escena. Bueno, yo llegué un poquito después de la pandemia, entonces justamente recuerdo que ya había una escena, pero la gente me decía que esto no era así antes de la pandemia. La gente me decía que esto empezó con el COVID,
que después de la pandemia como que Madrid se hizo como guay musicalmente. Me parece super guay lo que sucede aquí.
«Después de la pandemia, Madrid se hizo como muy guay musicalmente»
Hubo un rebote después de la pandemia: el doble de artistas, de festivales, de conciertos…
Y en todos lados, porque yo dejé de vivir en Maimi, pero todos los años paso tres meses allá porque mi familia sigue viviendo allí. Y se nota. Antes la música de Miami era Enrique Iglesias, Gente de Zona y de repente en 2022 para acá había una escena alternativa muy guay en Miami.
Cuando llegaste eras un artista independiente, y ahora estás con Universal. ¿Qué hiciste nada más llegar? ¿Ya te ganabas la vida como artista? ¿Tuviste que sobrevivir?
Estaba escuchando una entrevista de Bryan Cranston, el de ‘Breaking Bad’, y hablaba de que su orgullo más grande es que él nunca ha tenido un trabajo desde los 25 años que no fuese actuar. Lo que pasa es que su gran momento llegó a los 45, cuando hizo ‘Malcolm in the middle’, y después hizo ‘Breaking Bad’. La fama le llegó mucho más adelante, pero nunca hizo otra cosa que no fuese actuar, ya sea como doblaje de voz o qué se yo. Desde que yo estaba en la universad empecé a hacer música y me pagué los estudios, mis cuentas y desde entonces no he hecho más nada. Sí recuerdo mis primeros meses como estar perdido en una nueva ciudad y siempre hay un momento de transición raro. Caminaba mucho, no sé.
«Antes la música de Miami era Enrique Iglesias, Gente de Zona y de repente de 2022 para acá había una escena alternativa muy guay en Miami»
Además, en este campo es importante hacer piña, llevarte bien con la gente, ¿no?
Sí, pero yo no soy bueno haciendo piña por hacer piña. Ir a eventos de música a conocer gente por el hecho de conocer gente no se me da bien. Me da mucha pereza, pero si estamos en otro sitio que no tiene nada que ver con la música y resulta que tú también hacer música como que es guay, o incluso jugando al fútbol. He hecho más amigos en Madrid, de gente guay de la industria, jugando al fútbol que en un estudio.
¿Notaste un cambio o evolución en tu música tras estar en Madrid ?
Sí, muchísimo, porque me coincidió con llegar y empezar a tocar mucho en vivo. Hay muy buena escena de directos. Y ahí ves cómo la gente responde a las canciones, ves cómo tú respondes a las canciones. Eso cambia mucho tu mentalidad como productor y artista. Creo que eso me ayudó bastante más.
Siempre se dice que es algo que da mucha experiencia, pero luego hay artistas que no están tan acostumbrados.
Yo voy un poco por ahí en verdad, justamente con lo que decías antes de ser una especie de productor ejectivo. A mí me gusta más hacer música en el estudio que tocar en vivo, pero es un estímulo que te trae feedback de lo que estás haciendo.
Haciendo el EP, ¿qué has aprendido?
Ya lo sabía de siempre, pero fue hacer un hincapié en la simpleza, en aprender a hacer las cosas de la manera más simple posible para tratar de llevar el mensaje lo más directo posible, ya sea en la producción, en la letra… Menos es más. Que sea lo menos posible. Muy minimalista.
Bueno, podrías haber quitado más cosas (risas).
Quizás, pero es que una vez escuché como que… ¿Cuándo sabes que algo está listo? Cuando ya no puedes quitar nada más. Cuando ya no puedes apagar ningún sonido más. Ahí la canción ya está.
«Hagas lo que hagas, hay que encontrar el punto medio entre quemarte y no hacer nada»
¿Usas las redes?¿Lo disfrutas?
Tengo semanas que más o menos. Llevo dos semanas raras porque en diciembre te vas de vacaciones, te desconectas un poco… Tengo que volver a reactivarlo. Y sobre el disfrute, estoy en un punto medio. Es necesario, pero no me gusta verlo como… Es un privilegio que las plataformas estén democratizadas, y tienes ahora el control en tus manos. Eso lo veo como algo lindo, pensar que estoy a un vídeo de que una nueva persona llegue a mi música. No lo tomo por sentado.
Luego también está la búsqueda del viral, etc.
Ahí es cuando siento que uno lo lleva como a un sitio negativo, porque ya no es genuino. Ya no se trata de ti, del proceso, sino de buscar una recompensa. Ahí es cuando te puedes quemar. Que a veces el viral puede llegar aunque tú no lo busques. De hecho, creo que parte de vivir, sea lo que sea que hagas, es oscilar entre un punto en el que te quemas y otro en el que no haces nada. El punto medio es donde estás como fluyendo, porque estás a un ritmo bueno de creatividad. Saber navegar es una habilidad muy fuerte.
«Joven es el peor momento en el cual algo te puede ir bien, porque eres inmaduro, no lo disfrutas, no sabes lo que cuesta»
¿Cómo ves tu carrera soñada?
Muy longeva. Tener 80 años y seguir haciendo esto. Hay una frase en chino -¿te imaginas que la digo en chino?- que es como una manera de maldecir a alguien: Ojalá tengas éxito joven. Es un insulto. Ojalá te vaya muy bien joven porque es el peor momento en el cual algo te puede ir bien, porque eres inmaduro, no lo disfrutas, no sabes lo que cuesta, y si te llega de sopetón… Como Bryan Cranston. Vas pagando las cuentas, las facturas, la renta, pero a los 45 hiciste un show de comedia y te fue bien. A los 50 y pico hiciste ‘Breaking Bad’ y te fue increíble. Estás disfrutando cada momento. Mi carrera soñada es hacer mi mejor obra en 15 años y en 30 una mejor que esa.
Justo en la música hay mucho edadismo para esas cosas.
Cuando digo carrera, puede ser cualquier cosa. A lo mejor dejo de cantar en 20 años, pero sigo produciendo, escribiendo. Te juro que todas las personas que admiro tienen ese hilo conductor de hacer todo tipo de cosas creativas: ropa, películas, música… y nunca se van. Siempre están ejercitando un músculo de su creatividad.
Primero se iba a llamar ‘Lasso’, luego ‘The Right Person Will Stay’, después se cambió a ‘Stove’… El décimo álbum de Lana del Rey se ha vuelto a retrasar -iba a salir en enero de 2026-, pero la artista ha asegurado en su página de Instagram que llegará «pronto». Para amenizar la espera, la estadounidense ha anunciado el single ‘white feather-hawk tail deer hunter’ para el 17 de febrero.
Lana del Rey ha subido un vídeo a sus Stories de Instagram con el objetivo de anunciar su próximo single, pero, tal y como ella menciona en el clip, lo que realmente queremos saber es cuándo llegará su próximo LP. «Estáis preguntando por el disco», confiesa. No ha dado una fecha concreta: «3 meses y dos semanas, más o menos». Es muy posible que el proyecto se vuelva a retrasar.
Las buenas noticias son que Lana está poniendo todo en las canciones. Asegura que ‘white feather-hawk tail deer hunter’ es una de sus composiciones favoritas y que se alegra enormemente de que vaya a ser publicada «finalmente»: «Encontré ese acorde mágico que estaba buscando», cuenta. La cantante menciona que el tema tendrá «cuerdas» y que ha sido coescrita junto a su marido, Jeremy, y producida con Jack Antonoff.
En una entrevista con W Magazine publicada a mediados del año pasado, Lana explicó que el lanzamiento de ‘Stove’ se había retrasado porque decidió añadir seis nuevas canciones. Una de esas podría ser la comentada ‘All About Ethel’. Sí, un diss track dedicado a Ethel Cain, a quien acusó de «burlarse» de su peso en el pasado. Otra podría ser ‘57.5’, en la que Lana ironiza sobre Morgan Wallen y los oyentes mensuales.
🚨 Lana Del Rey announces new single “White feather-hawk tail deer hunter” out February 17.pic.twitter.com/LRn9c4syDN
The Last Dinner Party están a punto de actuar en nuestro país. Las entradas para Madrid están agotadas y quedan las últimas para Barcelona, donde actúan exactamente el miércoles 11 de febrero.
‘From the Pyre‘ fue uno de los Mejores Discos de 2025, y ya destacamos en su momento ‘Second Best‘ y ‘This Is the Killer Speaking’. Pero un tema que no puede faltar en su repertorio porque se ha convertido en favorito de sus seguidores es ‘The Scythe’. Es nuestra Canción del Día hoy.
Esta «guadaña» habla naturalmente sobre la muerte: «no llores (…) cada vida corre su curso / te veré en la siguiente / la próxima vez sé que llamarás». Dan así con un corte tranquilo y poético, muy bien arreglado, que suele aparecer hacia la mitad de su set.
Además, The Last Dinner Party han promocionado este maravilloso tema de dos maneras muy llamativas. La primera fue un vídeo en blanco y negro protagonizado por una pareja de personas mayores. Su significado es evidente. La directora Fiona Jane Burgess lo considera «una celebración de todas las relaciones que hacen que ambos sientan que pueden vivir para siempre; por otro, es la fantasía de imaginar cómo sería si sus padres hubieran podido envejecer juntos».
También han incluido el tema en un pequeño concierto que subieron a Youtube y que merece la pena ver entero como anticipo de lo que os encontraréis estos días en su gira.
Ha dicho Abigail sobre ‘The Scythe’: «Esta canción comenzó hace nueve años, como una profecía. La escribí antes de saber nada sobre el dolor o el desamor, sobre cómo el final de una relación parece exactamente la muerte de esa persona. Una vez que sabes lo que se siente al perder a alguien, entras en un nuevo reino del que nunca podrás regresar. Intentas comunicarte con ellos telepáticamente a través de médiums o letras de canciones (a veces ambas cosas se convierten en lo mismo) y, a veces, te responden. Pueden pasar nueve años hasta que te das cuenta de que estás de duelo, pero una vez que lo haces, los ves por todas partes: en un petirrojo, en un zorro callejero, en una película de Wim Wenders. La guadaña llega para todos y no debes tener miedo de lo que hay al otro lado».
Sting, y no Ca7riel y Paco Amoroso, ha anunciado la llegada de un nuevo disco del dúo argentino. Tras la «cancelación» del álbum que iban a lanzar el pasado diciembre, ‘Top Of The Hills’, ahora sabemos, a raíz de un delirante anuncio, que ‘FREE SPIRITS’ llegará el 19 de marzo. ‘
Ca7riel y Paco cancelaron el lanzamiento de ‘Top of The Hills’ para «descansar y sanar»: «Nos dejamos llevar por un nivel de exposición, presión y éxito que no supimos manejar, y tomamos decisiones erróneas y apresuradas». Sting se alegra por esta decisión, describiendo aquel disco como «literalmente lo peor que escuché en toda mi vida».
Después vimos al dúo en los Grammys, vestidos enteros de blanco y con una actitud de secta total. En la alfombra roja, estos contaron que tenían un nuevo mentor. Nunca nos imaginamos que se estaban refiriendo al mismísimo Sting, que ha confirmado una colaboración en el nuevo disco. Entonces, ¿nada era real? ¿No había un disco previo? ¿Era todo promo? No sabemos, pero nos encanta.
El dúo ha subido un vídeo a su canal de YouTube en el que Sting explica todo con detalle, desde cómo su propia carrera le llevó a «subidas inesperadas» y «bajadas devastadoras», cómo decidió fundar el centro Free Spirits y cómo vio en Catriel y Paco la oportunidad de encontrar, por fin, al True Free Spirit. Sting da totalmente el pego como líder de una secta elitista.
Por las palabras del vocalista de The Police, asumimos que el nuevo disco de los argentinos tendrá 12 canciones («12 step treatment») y será mayoritariamente conceptual, con Ca7riel y Paco narrando «verbalmente» su experiencia en el centro Free Spirits. El 19 de marzo, junto con el disco, se lanzará una mini película, tal y como nos tienen acostumbrados los de ‘BAÑO MARÍA’.
El auge del subgénero literario cozy crime o cozy mistery (cosy, en inglés británico) resulta muy elocuente como síntoma de nuestro presente: relatos de misterio amables, situados en entornos acogedores y protagonizados por personajes encantadores, que funcionan como refugio frente a una cotidianeidad marcada por la aceleración, la incertidumbre y una violencia latente. No es casual que las librerías aparezcan recurrentemente como uno de esos espacios seguros: ‘Asesinato entre libros’ (Kate Carlisle, 2023), ‘Mis días en la librería Morisaki’ (Satoshi Yagisawa, 2023), ‘Misterio en el club de lectura’ (Ellery Adams, 2024)…
El británico Mark Gatiss, creador de series tan populares como ‘Sherlock’ o ‘Drácula’ (también interpretó a La Agrado en la versión teatral londinense de ‘Todo sobre mi madre’), lleva esta premisa argumental al extremo en su nueva serie (disponible en Filmin). ‘Bookish’, traducible como “bibliófilo”, está protagonizada por un librero apellidado Book, que regenta una librería en el Londres de 1946 llamada Book’s y, como detective aficionado, resuelve crímenes con la ayuda de los libros.
Tanto la librería -encantadora, acogedora y ordenada de forma peculiar- como la época elegida -el melancólico y evocador Londres de posguerra, todavía con las huellas visibles de la contienda-, proporcionan el ambiente perfecto para que el espectador se acomode, como en un antiguo sillón orejero, y disfrute de inofensivas intrigas criminales caracterizadas por el humor irónico, los whodunits juguetones, los guiños literarios y una fina capa de agradable -y a veces un poco cursi- tristeza. Nada muy original ni sorprendente, pero tampoco lo pretende.
A lo largo de seis episodios (o de tres divididos en dos partes, ya que se narran tres casos diferentes), mientras vemos al protagonista resolver varios crímenes, vamos conociendo su misterioso pasado (lleva siempre consigo una carta escrita por Winston Churchill), la peculiar relación que mantiene con su esposa (una estupenda Polly Walker) y a un grupo de personajes tan excéntricos como entrañables, incluyendo a un divertido inspector claramente inspirado en el Lestrade holmesiano.
De esta manera, el misterio criminal se va entrelazando poco a poco y de forma muy orgánica con el drama íntimo hasta dibujar el retrato de una época: no solo como un decorado vintage para potenciar la atmósfera nostálgica, sino como un clima moral y social, con sus códigos y silencios impuestos, que acaba influyendo de manera decisiva en los conflictos de los personajes. Como era de esperar, tras su éxito en Reino Unido, la serie ha sido renovada por otra temporada.
La esencia del fado no cambia, por mucho que haya multitud de artistas en Portugal ahora mismo que estén adaptándolo a los tiempos que corren. Al igual que el flamenco, el sentimiento es lo más importante de esta expresión artística, máxima representante de la identidad lusa, normalmente asociada a la melancolía y a la nostalgia. El fadista tiene que cantar con el alma desgarrada, a corazón abierto, exponiendo las historias que narran sus canciones con una claridad cristalina para sus oyentes.
Una de las voces actuales más importantes de este estilo de música es Carminho, que pese a actualizar el fado a su propia verdad, es siempre tremendamente respetuosa con la tradición que lo rodea. En su séptimo álbum, ‘Eu Vou Morrer de Amor ou Resistir’, publicado antes de su sonora colaboración en ‘LUX‘, entrega un trabajo que reivindica el folclore de su país a la vez que lo impulsa a la experimentación con ideas contemporáneas.
El propio título ya lo refleja: en el fado uno tiende a morirse de amor, a morirse por sentir con demasiada intensidad, pero aquí la artista quiere oponer algo de resistencia. Quizá empieza a ser necesario arrojar un poco de luz, ya que el dolor se transforma, si no hasta desaparecer por completo, al menos hasta ser tolerable. Eso sí, mientras duela, cántalo y padécelo en cada centímetro de tu ser.
Hija de fadistas, Carminho ha convivido con la música desde que era pequeña, en la casa de fados que tenían sus padres en Lisboa, por lo que no es ajena a las exigencias de los más puristas del género, a los que seguramente les haya incomodado el atrevimiento de la cantante en este proyecto. En ‘Saber’, una musicalización de un poema de Ana Hatherly, llega a incluir un efecto de reverberación en la voz susurrante de Laurie Anderson, entrelazando los versos en inglés de esta con los suyos en portugués.
En la preciosa ‘Pela minha voz’ utiliza ondas Martenot, un instrumento electrónico formado por un teclado, un altavoz y un generador de baja frecuencia, como base a lo largo de toda la canción. La guitarra eléctrica, completamente ajena a la tradición fadista, aparece en numerosas ocasiones, como en ‘À sombra de teu cabelo’, una tierna oda a su hijo que le escribió cuando acababa de nacer, y en la sugerente ‘Diz agora que acabou – fado Acabou’.
Además de a Hatherly, de quien adapta no solo el poema mencionado, sino también la apertura del disco, ‘Balada do país que dói’, Carminho compone varias canciones a raíz de poemas de figuras claves del fado como Amália Rodrigues (‘Sofrendo da alma’) o Pedro Homem de Mello (‘Canção à Ausente’). Y es que uno de los aspectos que más le interesan a la artista de la música tradicional portuguesa es su naturaleza recicladora, ya que en el fado se usa a menudo material ya existente para crear nuevas composiciones.
En ‘Eu Vou Morrer de Amor o Resistir’, Carminho vuelve a firmar otra carta de amor al folclore musical de su país, pero esta vez la lleva un paso más allá, combinando lo tradicional con decisiones estéticas modernas que, lejos de intentar provocar, suponen una evolución honesta para una artista que no cesa de buscar nuevas formas de expresión para ese lenguaje vivo y fascinante que es el fado.
Este domingo se celebran elecciones autonómicas en Aragón, según las encuestas marcadas por un fuerte avance de la ultraderecha. A la izquierda del PSOE, 3 de los partidos que llegaron a integrarse en Sumar (CHA, IU, Podemos) se presentan por separado, con pocas opciones según las encuestas, especialmente en las dos provincias más pequeñas, sobre todo Teruel. Jorge Pueyo (CHA) es quien más ha destacado en campaña, con virales con millones de visitas como este.
Pilar Alegría, candidata del PSOE y ex ministra de Educación, ha echado el resto recorriendo hospitales, parques de bomberos, pueblos de la España vaciada, bares, pastelerías, centros de ancianos… y también salas de conciertos. Si en ocasiones sorprendía la música que ha compartido, de Lady Gaga a Capital Cities pasando El y Ella dj’s -sobre todo a quien no se haya fijado en que es seguidora en Instagram de JENESAISPOP-, anoche subió imágenes de música en vivo.
En un evento de Juventudes Socialistas celebrado este jueves, que se apropiaba del meme «I’ve been PSOED», Alegría compartía imágenes de dos conciertos de artistas locales: el rapero kond3 y la artista zaragozana Lu Demie, que recomendamos hace unos años. Según el cartel, también estaban en el evento Valdivia y Las Macedonias.
En 2025, Lu Demie publicaba un interesante debut llamado ‘LA CALLEJA’, con influencias visibles de Rosalía, Judeline y The xx. Destacaban temas como ‘Buscando refugio’.
En la otra cara de la moneda, Jorge Azcón, favorito en las encuestas por el Partido Popular, cierra este viernes campaña con Feijóo, el agitador de ultraderecha Vito Quiles y una actuación de Los Meconios. El dúo, que actuó en un mitin de VOX en 2022, habla en sus letras de «volver al 36» y ha sido acusado de hacer apología del franquismo, la homofobia, el racismo y trivialización de la Guerra Civil.
Estrella Morente ha vuelto a dejar un titular sobre Rosalía, días después de afirmar que la catalana le había «faltado el respeto» por reducir su contribución a ‘La rumba del perdón’ a simples coros. Aunque en ‘La rumba del perdón’ Morente y Sílvia Pérez Cruz no solo hacen coros: sus voces se escuchan clara y nítidamente en el minuto final de la canción, incluso quedándose líneas por separado.
En aquella entrevista, Morente ya hacía más piruetas retóricas que en el Circo del Sol, asegurando que sus palabras no se reducían en absoluto a una «pataleta» -pues lo parecían y mucho- e insistiendo en que Rosalía le había «faltado el respeto» por dejar fuera de su disco la mayor parte de sus contribuciones. Morente decía que con el «arte no se juega», pero ella lo convertía en un asunto moral, pintando unas decisiones creativas como si fueran agravios personales. Todo esto después de que Rosalía se molestara en invitarla a su disco.
Después de sus declaraciones para Catalunya Ràdio, La Vanguardia cita otra afirmación de Estrella Morente -probablemente expresada con anterioridad- en la que asegura que «lo de Rosalía está muy bien, pero no es novedoso, yo ya lo viví hace años con mi padre». Estrella, hija de Enrique Morente, ya no se filtra y pasa directamente a atribuirse el éxito de Rosalía y su mérito artístico.
Morente afirma que «no quiero que suene a menosprecio, pero lo que está haciendo Rosalía es pura escuela morentiana». En primer lugar, es llamativo que ignore que «pero» es la palabra más delatora que hay. Sí, sus palabras suenan a menosprecio. Pero, además, se contradicen: primero dice que lo de Rosalía no es nuevo y, a continuación, lo compara con lo que hacía Enrique Morente, que mezcló géneros que ya existían previamente. Rosalía hace lo mismo en otro contexto.
Morente revolucionó el flamenco, eso nadie lo duda. Pero Rosalía también, y ella también ha creado escuela: solo hay que observar la cantidad de artistas que han surgido en los últimos años siguiendo sus pasos, como Judeline, CURRO o María José Llergo. El flamenco ya se hibridaba con mil cosas antes, pero Rosalía ha sabido traducirlo al siglo XXI tumbando todas las barreras, integrándolo en la electrónica, la música latina o la orquestal. Y aunque diez artistas hubieran mezclado exactamente estos géneros antes que Rosalía, no lo habrían hecho de la misma manera.
Las palabras de Morente recuerdan a las críticas que recibió Rosalía al inicio de su carrera. Estrella minusvalora su trabajo porque, según ella, «no es nuevo» y porque su padre supuestamente ya lo hizo antes. Bajo este punto de vista, Rosalía tendría que haber inventado la rueda para que su trabajo tuviera valor, como si el flamenco no fuera, de por sí, una tradición construida a partir de la mezcla y la reinterpretación constante de estilos. Por cierto, ¿Morente ha olvidado que Rosalía sacó un tema llamado ‘Omega‘ hace dos años?
Estrella apela además a la combinación de «rock con lo sacro» y al uso de «diferentes idiomas» en ‘Lux’ para argumentar que la obra de Rosalía debe su existencia a los experimentos de Enrique Morente. Parece que, para ella, la innovación en el flamenco parte sí o sí de su padre, como si no hubieran existido otros rupturistas del flamenco como Morente. Sin ir más lejos, Camarón, una influencia crucial en Rosalía.
Estrella, entonces, tendría que explicar exactamente qué entiende por música nueva o innovadora, si cualquier propuesta puede ser invalidada rastreando sus influencias hasta el origen que más le convenga. La realidad es que Rosalía opera en otra industria, con otros lenguajes, en otro contexto y para otro público, y que su impacto es absolutamente mainstream y global. Si no percibe lo pionera que es Rosalía -y tiene guasa, porque participa en su disco-, ella se lo pierde.
Como parte de Inverfest, el Circo Price, uno de los mejores sitios para escuchar música en directo de Madrid, acogió este jueves a Kiko Veneno, nombre esencial del rock en español del último medio siglo. Con todas las entradas agotadas y congregando a un público que se notaba que llevaba siendo fiel seguidor desde hacía décadas, dio infinitos motivos de por qué, tras todo este tiempo, aún es capaz de despertar auténticas pasiones.
Las letras de sus canciones, tan humorísticas como profundas, y sus manierismos vocales están grabados en el imaginario colectivo de varias generaciones: las que vivieron su boom en los 80 y 90 y las que nos ha llegado de herencia.
Kiko Veneno es historia viva de la música en español. Lo demostró él, por su impecable saber hacer en el escenario, y lo demostró el público, por su devoción y entrega a cada una de sus canciones, ya fueran viejas o nuevas. Acompañado de la Banda del Retumbe, sus excelentes músicos (guitarra eléctrica, guitarra española, batería, percusión, coros…), el sevillano anunció antes de empezar que tocaría siete temas nuevos, de momento solo disponibles en plataformas en su versión en directo a la espera de su posible inclusión en un futuro álbum de estudio.
La primera parte del concierto estuvo dedicada a estas canciones, abriendo con la balada ‘Guitarrita’. Todas brillan con la misma intensidad que cualquier canción del cantante, pues sus composiciones tienen mucho de atemporal, pero entre ellas, los momentos más destacados se los llevaron ‘Soy un clásico’ -con un estribillo marca de la casa que el público no tardó en replicar (“la mandarina te la pelo yo, soy un clásico”)- y ‘Precisamente’, dotada de una energía contagiosa gracias a sus animados ritmos.
Kiko lanzó su lema “el amor es la ciencia que hace posible la existencia”, antes de quedarse solo en el escenario con su guitarra. El momento más difícil, según él. Sus versiones acústicas e íntimas de ‘Me siento en la cama’ y ‘La casa cuartel’ fueron el punto más emotivo de la velada. Su voz sonó poderosa, ya que pese a que nunca ha sido un vocalista superdotado, tiene un control técnico intachable.
Su banda regresó y aquí ya es cuando dio comienzo el arsenal de grandes éxitos. El primero que sonó es un ‘Echo de menos’ celebradísimo entre los asistentes, que se animaron a cantar con él. Algunos incluso se levantaron del asiento. ‘Superhéroes de barrio’ también logra ese efecto, ya que Kiko y su banda la interpretaron con enorme brío. Y muy divertida fue ‘Respeto’, sobre todo porque en el momento de establecer un diálogo con la audiencia en los coros, hubo cierta confusión y el artista tuvo que intervenir: ¡tenéis que repetir lo que yo digo!. “Veo mucha creatividad, eso está muy bien” dijo bromeando al terminarla.
‘Joselito’, muy popular en el repertorio del rockero andaluz, fue la elegida para cerrar antes de abandonar el escenario, antes del bis. La gente se levantó de sus butacas y ya no volvió a sentarse. Tras enormes aplausos y gritos de “otra, otra”, los músicos volvieron a aparecer. Uno de sus coristas y percusionistas sorprendió cantando una pequeña copla. Después, Kiko puso fin a su concierto con dos de sus mejores canciones: ‘En un Mercedes Blanco’ y, por supuesto ‘Volando Voy’, de las pocas que cantó de pie. Culminaba en ese punto álgido un espectáculo memorable, dos horas de magia y veteranía de las que salías enamorao de la vida. Kiko Veneno es todo un clásico.
A pesar de que ‘La Joia’ continúa en el top 100 español certificado como disco de platino, Bad Gyal anuncia su segundo disco. Se llamará ‘Más cara’ y estará entre nosotros enseguida. La fecha de salida es el 6 de marzo, por lo que queda un mes. Si recordamos que febrero tiene menos días, esto significa que lo tendremos entre manos en menos de 4 semanas.
Su agencia de comunicación confirma que los sencillos ‘Da Me’, ‘Última Noche’ junto a Ozuna y ‘Fuma‘ estarán en el álbum. El tema que sobrevive hoy por hoy en listas es ‘Da me‘ (el de «pa’ ese tamaño estoy lista»), que es top 69 en España tras 34 semanas y doble platino.
El disco lo definen como «una declaración tanto musical como estética» que «consolida la identidad de Bad Gyal como una fuerza cultural de trabajo de la música urbana». Entre los géneros que encontraremos, «el reggaeton, el R&B, el dancehall, el merengue house, el shatta jamaicano y el kompa haitiano».
Se define como «su playlist soñada», pues se inspira «en los sonidos que marcaron su adolescencia y sus primeros encuentros con la música». Cromo X ha ejercido de productor ejecutivo. En cuanto a su gira, se han agotado entradas en ciudades como Barcelona, Madrid y Bilbao.
Taylor Swift ha estrenado el videoclip oficial de ‘Opalite’ a través de las plataformas de Apple Music y Spotify Premium. Esta decisión se debe a que las visualizaciones de YouTube ya no computan en el recuento de Billboard desde enero de este año. El vídeo de ‘Opalite’ se subirá a YouTube el domingo 8 de febrero.
El clip, dirigido y escrito por la propia Swift, recrea el estilo de las comedias románticas de los noventa, resultando una minipelícula. El vídeo de ‘Opalite’ narra las aventuras amorosas de Swift, que abandona su relación con una «roca» para empezar a salir con el actor Domnhall Gleeson, del que se enamora gracias a un spray de «opalina».
Como revela Swift al final del vídeo de ‘Opalite’, su concepto surge durante una entrevista que Swift coincidió en el programa de Graham Norton, que se emite en la televisión británica. Allí, Swift coincidió con Domnhall Gleeson, quien durante la charla bromeó con aparecer en un vídeo de Swift. Sentados en ese sofá estaban también Cillian Murphy, Lewis Capaldi, Greta Lee y Jodie Turner-Smith, y todos ellos -incluido Graham Norton- aparecen en el vídeo.
El vídeo de ‘Opalite’ muestra a Taylor Swift en su faceta más Katy Perry. Taylor, por cierto, ha confirmado que el vídeo ha sido rodado usando película fotográfica analógica (celuloide), en lugar de cámaras digitales.
‘Opalite’ era el segundo single obvio de ‘The Life of a Showgirl’, ya que es el tema más escuchado del disco después de ‘The Fate of Ophelia’. En una encuesta de JENESAISPOP, ‘Opalite’ recibió el 65% de los votos frente al resto de canciones.
Hoy 6 de febrero no solo celebra Aitana un especial aniversario, sino que también se editan nuevos álbumes de Joji, Nick Jonas, Daphni, María Escarmiento, Beverly Glenn-Copeland, J. Cole o Mary, Indiana. Entre los potenciales descubrimientos de 2026, el disco conceptual de la española Magarí Sare.
La cosecha nacional deja, además, interesantes novedades en formato largo de Erika Urano, Bernal o Paula Matthews. En el ámbito internacional, atentos a Sasha Keable o Ulrika Spacek. Además, Rodrigo Cuevas saca EP con colaboraciones de Ana Belén y Massiel.
Los lanzamientos más importantes del día llevan los nombres de Zayn y sombr, mientras que Tame Impala reedita ‘Dracula‘ con JENNIE. Charlie Puth, por su parte, saca balada con Kenny G; Calvin Harris sorprende colaborando con Kasabian, y ojo porque ‘5 Estrellas’ puede ser el próximo macrohit de W Sound -tras ‘La Plena’- ahora junto a Myke Towers.
A estos estrenos mainstream hay que sumar los que vienen de una estética más alternativa, por parte de Mitski, Peter Gabriel o Arlo Parks. Recomendamos especialmente las propuestas de Blusher, Art School Girlfirend o Leo Rizzi. Alexis Taylor -de Hot Chip-, Iron & Wine o Cg lanzan single también: este último no es otro que el hermano de Lana Del Rey.
El mundo hispano ofrece suculentas novedades de Antía Muiño, Sílvia Pérez Cruz o Shinova. Desde el underground destacan las propuestas de Construimos Escaleras, Usted Señalemelo, NEURA, Candela Gómez, Euskoprincess o la imperdible colaboración de Rebe y AMORE. ¿Por qué no se habían juntado antes?
En 2018, Cecilio G. le confesaba a Carlotta Cosials que había oído que Hinds eran «un poco malas en directo». En 2026, la carrera del rapero sigue siendo muy similar a lo que era por aquel entonces, pero son tantos los cambios por los que ha pasado la banda madrileña -solo queda la mitad de la plantilla original– que es normal preguntarse si son acaso el mismo grupo. Da igual, porque ahora tenemos la certeza de que Hinds nunca han sonado mejor.
El regreso de Cosials y Ana Perrote a La Riviera, de la mano de Inverfest, ha sido uno de esos conciertos que encantan por sus propios méritos. De los que empiezan modestos y te van sorprendiendo poco a poco hasta que terminan tocando el cielo. La ocasión lo merecía: «El fin de una era», se podía leer en las pantallas antes de que Hinds pisasen el escenario. Se trataba del concierto de despedida del que es su mejor disco, ‘Viva Hinds’, por lo que la emoción fue aumentando progresivamente durante el set. Llegó a su punto álgido con ‘Superstar’, una canción que compusieron en el momento «más bajo en el que ha estado la banda», «derrotadas».
´ Ainhoa Laucirica
Con lágrimas en los ojos, y justo después de unas entrañables palabras de Perrote a su inseparable compañera («Es difícil encontrar una amiga así») antes de tocar ‘Bamboo’, Cossials habló con total sinceridad: «Ningún álbum me ha hecho tan feliz como este. No hay punto de comparación. Un publicista diría que el futuro siempre trae cosas mejores, pero es que el presente está superguapo, y eso que empezamos el disco en lo peor». Por eso, ‘Superstar’ fue el momentazo emocional del concierto. No olvidemos que Hinds estuvo realmente a punto de disolverse completamente.
Fue gracias a «nuestros amigos y familias», en palabras de Perrote, que anoche pudimos disfrutar de auténticos temazos. ‘Boom Boom Back’ dejó claro que Hinds mantienen el sonido garajero, casi chatarrero, en sus guitarras. El mismo por el que empezaron a despuntar en el panorama madrileño, aunque encontrasen el verdadero éxito al otro lado del charco. Si antes los coros de temas como ‘Riding Solo’ resultaban caóticos, ahora son un puntazo. Para cuando sonó ‘Stranger’, lo único que echaba en falta es que sonase todo un poco más alto. Si mis oídos reventaban, tampoco era un problema. ‘The Bed, The Room, The Rain and You’ demostró a su vez que Hinds han evolucionado con creces desde los días en los que sus canciones se basaban en tres acordes furiosos y poco más. El toque dream pop, íntimo, de la actuación daba para perderse infinitamente.
Ainhoa Laucirica
No todo ha sido perfecto. Ha habido mini cagadas, como el «solo» de guitarra de Cossials en ‘The Club’. Claramente se equivoca, se ríe de sí misma y al público poco le importa. Normal. Es una pequeña pega de un set divertido a más no poder, y en el que sus dos frontwomen derrochan carisma. «Que Dios nos pille confesadas, seis pavas en el puto escenario», suelta Carlotta al invitar a dos chicas a tocar ‘San Diego’ con ellas. «Pero ten cuidado, no la cojas así», le dice Ana a uno de los seguratas del foso. Una de las frases de la noche vino de Cosials, justo antes de tocar ‘Spanish Bombs’, un clásico «antibélico»: «Si Joe Strummer estuviera aquí esta noche, diría ‘Palestina libre'».
Qué bonito cuando la energía se contagia. El público de La Riviera empezó tímido, pero para cuando llegó ‘En Forma’, esta parecía un clásico del pop español. Las cosas como son: Hinds lo interpretaron como si lo fuera. Además de subir como a 15 chicas al escenario («¡¿Dónde están nuestras capitanas!?»), la pasión con la que las 4 artistas -contando a María (batería) y Paula (bajista)- vivieron la despedida del concierto fue digno de repetir. Todo, mientras repetíamos el mantra de «mírame, no puedo más». ¿Quién no puede sentirse identificadx con eso?
Aunque el Grammy a Mejor Artista Nuevo se le ha escapado -ha ido a parar a Olivia Dean-, Sombr es obviamente uno de los debutantes más exitosos del último año. ‘back to friends‘, su mayor éxito, se acerca a los mil quinientos millones de reproducciones en Spotify en apenas un año y continúa situado en el puesto 5 de los temas más escuchados a nivel global. Sombr sitúa otro single dentro del top 50, ’12 to 12′ (25), el cual nos sirve para comentar su nuevo lanzamiento.
’12 to 12’ era un agradable corte de retazos disco y exactamente este sonido ofrece Sombr en ‘Homewrecker’, pero elevando el nivel compositivo. La propuesta de ‘Homewrecker’, que mezcla pop, disco e indie rock, construye un dardo pop infalible.
Tampoco disipará ‘Homewrecker’ las alegaciones a Sombr de “industry plant” o de postureta romántico, ya que, a sus 20 años, muchos le acusan de cantar letras sobre romances trágicos que no ha vivido. Sea cierto o falso, es difícil imaginar a Sombr convertido en un “rompehogares”. Digamos que Marina Diamandis le ponía más empeño interpretando el personaje.
Aun así, ‘Homewrecker’ es la obvia Canción del Día de hoy por su frescura e inmediatez. En la canción, Sombr se pone en la piel del amante para rogar amor eterno. En la letra, pregunta a la chica si tiene “planes de vida” porque quiere “más que un romance”: en la vida real estaríamos ante una red flag como una catedral, pero en ‘Homewrecker’ funciona, en tanto Boose promete a la chica que él será “mucho, mucho, mucho mejor” pareja que el hombre que llegó primero.
En reflejo de la energía sentida-pero-ligera de ‘Homewrecker’, la canción se presenta con un videoclip inspirado en las películas del viejo oeste. El vídeo, que cuenta con la participación de los actores Quenlin Blackwell y Milo Manheim, narra un salvaje triángulo amoroso.
Hoy es el primer 6 de febrero desde que salió ‘6 de febrero’, pues Aitana lanzó el tema en verdad el 5 de mayo del año pasado. Últimamente algo oscurecido por el viral ‘Superestrella’, que sigue peleando por ser top 1 oficial en España en cualquier momento, ‘6 de febrero’ continúa siendo un hit. Logró el doble platino hace meses, y aún resiste en el top 50 en la lista oficial de Promusicae, después de casi 40 semanas. Por supuesto, sin el apoyo de la playlist de Spotify Éxitos España, donde incluso ‘Superestrella’ ocupa un lugar humillante: el 47 de 50.
Aitana dio con ‘6 de febrero’ buscando un hit con el que abrir sus conciertos en estadios y defendió el tema de quienes le dijeron que sonaba a «midi». En las últimas horas os hemos preguntado a través de redes qué significa para vosotros ‘6 de febrero’, y habéis sido muchos los que habéis querido compartir unas historias que acercan este tema a ser el nuevo ‘7 de septiembre’ o el nuevo ’20 de abril’.
«Cuando escucho ‘6 de febrero’ se me escapa una sonrisa que solo yo sé qué significa».
A muchos el tema os ha tocado la fibra sensible por una ruptura personal, como a Miguel: «Es una canción muy de Aitana, tiene el don de transmitir tristeza, alegría y nostalgia a la vez. Me recuerda a un muchacho con el que estuve poco tiempo pero fue muy intenso, que no acabó un 6 de febrero sino un 21 de diciembre en la estación de metro de Gran Vía, la que tiene el monolito ese más feo que un suspenso. Me lleva a ese momento, quizá la única fecha que recuerdo con alguien y que encima no fue una persona especialmente importante, pero que recuerdo cuando llega esa fecha. Tampoco la historia fue igual, aunque sí fue él quien decidió dejarlo, y teníamos más o menos la edad que tiene Aitana. Cuando escucho esa canción se me escapa una sonrisa que solo yo sé qué significa».
A Varisampu la temática de la canción también le tocó: «La primera vez que escuché la canción, me llevó directamente a una historia personal, porque a todos en algún momento nos han robado un día, un lugar, una canción… como ‘El fin del mundo’, que era mi canción con un chico y eso terminó fatal. Con el paso del tiempo las cosas se superan, pero siempre tendremos estas cosas que nos recordarán a ciertos momentos. Conecté mucho con esta canción de Aitana porque a todos nos han dicho un “amiga, date cuenta”, y nos ha dado igual. Por eso es casi imposible no empatizar con ‘6 de febrero’ y que para todos esta canción tenga un nombre concreto. Todos hemos sido Aitana».
«Todos hemos sido Aitana»
La experiencia de Marta S. es similar: «Sin ser fan en general de la música de Aitana, he de reconocer que esta canción se me pegó. La tengo en una playlist que llamo “draft” donde guardo canciones para luego clasificarlas en playlists. Esta la tengo entre ‘El derecho de vivir en paz’ de Víctor Jara y ‘Candy’ de Claudia Valentina… Todo muy ecléctico de estar muy bien de la cabeza XD En una época la ponía bastante, sobre todo en el metro. Lo que me llega es la frase del estribillo “porque todavía te quiero, yo te quiero, maldito me olvidaste de primero”. Es algo muy básico pero que jode mucho en una ruptura. Y piensas: «mira, hasta a Aitana le pasa».
Hemos dado con personas para los que el ‘6 de febrero’ es una fecha más triste aún porque tal día perdieron a un familiar. Alfonso Ruiz-Mateos nos cuenta que un 6 de febrero falleció su abuela, y no puede evitar «sentir animadversión hacia la canción por eso». También hay otros que celebran hoy su cumpleaños. Es el caso de David Rodríguez: «A pesar de la grata sorpresa que supuso para mí el álbum ‘alpha’ por su propuesta, su sonido rompedor y ese cambio de imagen que tan bien le sienta, más sorpresa aún fue el sencillo ‘6 de febrero’. Además de su melodía y su sonido de corte ochentero, ¡el título de la canción es mi fecha de nacimiento! De esta canción me encanta el teclado y ese crescendo. Una canción que se crece con las escuchas. Gracias, Aitana, mi cumpleaños ya tiene banda sonora».
«Es algo muy básico pero que jode mucho en una ruptura. Y piensas: «mira, hasta a Aitana le pasa»»
Al margen de las historias, algunos usuarios destacan eso mismo, su producción, como Antonio Irún: «Lo que más me gusta de ‘6 de febrero’ es el estribillo: su melodía atemporal y progresión de acordes, habitual en un millón de canciones pop, y el final instrumental, que por momentos me recuerda a temas como ‘Roulette’ de la era ‘Witness’ de Katy Perry».
También hay que tener en cuenta que ver a Aitana defender el tema en el documental, ha hecho sentir a muchos de sus fans más unidos a la canción y a la artista. Así nos lo cuenta Aroa Castillo: «Recuerdo escuchar en el coche ‘6 de febrero’ junto a mi madre, cantando súper felices. En la escena del documental de Aitana, ‘Metamorfosis’, enseñaba a su manager el single y lo vive como nunca. Eso hace que los fans nos sintamos tan unidos a ella y a su música».
Carlos Cedo ejerce de fan crítico con el trabajo de la artista: «Casi un año después, sobrevive como uno de los singles más acertados de la última etapa de Aitana. Cuando la era de ‘Cuarto Azul’ parecía condenada a una recepción tibia marcada por la docuserie de Netflix, casi autoparódica, Aitana combinó una melodía infecciosa con una producción cercana al lo-fi y dio en el clavo. Por el formato en el que se dio a conocer la artista, las concesiones a su vida privada parecen siempre dar buen resultado dentro de su catálogo. Sin pretensiones de convertirse en una gran conceptualista ni una compositora a la vanguardia, ‘6 de febrero’ supuso la enésima demostración de que el pop español de radiofórmula no quedará huérfano mientras Aitana siga trabajando con la ambición de crear himnos instantáneos. Para insuflar de personalidad una frase tan simplona como “porque todavía te quiero, yo te quiero” hay que tener mucho carisma y creo que esa es la gran —y relativamente temprana— victoria de la carrera de Aitana, al margen de esas consideraciones tan rotundas como «producto» o «superestrella».
Finalmente, Sergio nos deja una anécdota: «Mi historia se reduce a escucharla compulsivamente en bucle. Si sirve de algo, siempre he creído que cuando dice “ahora devuélveme mi 6 de febrero” debería decir -si es que no era así originalmente- “cabrón, devuélveme mi 6 de febrero”.
Aitana amplió público con la reinvención de ‘alpha’. Al optar por una producción más electrónica, comenzó a interesar a gente más adulta, no solo a niños y adolescentes que se habían acercado a ella a través de ‘Operación Triunfo’. Es cuando te diriges a toda España, a un target más transversal, cuando te transformas en una “superestrella” capaz de llenar un Metropolitano, o dos.
‘CUARTO AZUL’ ha seguido claramente esa senda estilística, cuidando además el concepto. El álbum se divide en dos partes separadas por un interludio: la primera habla de una ruptura y la segunda, más festiva, con colaboraciones como Fangoria o Myke Towers, de su superación.
Aitana se siente cómoda en el revival dance de los 80 y los 90, que tan bien funcionó a The Weeknd y Dua Lipa durante la pandemia. Le salen producciones tan chulas como ‘SEGUNDO INTENTO’, de gran gancho instrumental a los teclados, o ‘6 DE FEBRERO’. Es esta una creación sobresaliente, de nuevo junto a Andrés Torres y Mauricio Rengifo, coautores de ‘Despacito’. El estribillo cambia de melodía de manera absolutamente sublime, en una frase balanceando hacia un lado, en la siguiente hacia otro, como si la cantante estuviera surfeando o esquivando balones tirados por su ex. La artista interpreta además el tema en una toma vocal narcotizada, como si estuviera anestesiada por los antidepresivos. En un día tonto, la repetición final de la frase clave de la canción (“yo no puedo devolver el tiempo atrás”) provoca lágrimas a borbotones.
Muy poco después de que sus palabras veladas a Harry Styles resonaran en medios de todo el mundo, Zayn pone en marcha la maquinaria promocional de su próximo álbum, un trabajo titulado ‘Konnakol’ que se pondrá a la venta el 17 de abril. Es decir, no coincidirá con el disco de Harry Styles, que sale antes, el 6 de marzo. El de Louis Tomlinson, claro, ya está fuera.
‘Die for Me’, el primer adelanto de ‘Konnakol’, ya está disponible y recupera el sonido de pop grandilocuente que Malik practicaba al inicio de su carrera, en temas como ‘I Don’t Wanna Live Forever’, su dueto con Taylor Swift. Lejos del estilo folk de su último álbum, ‘Die for Me’ ofrece puro drama pop revestido con toques de torch song (esas campanas), doo-wop (ese piano) y texturas reptantes de electrónica que apuntan al The Weeknd de hace una década.
‘Die for Me’ parece diseñado para devolver a Zayn a los puestos altos de las listas de éxitos, los cuales se le resisten desde hace rato. Ciñéndonos a Reino Unido, en 2025, su colaboración con Jisoo ‘Eyes Closed‘ no pasó del puesto 37. ‘What I Am’, de 2023, quedó en el 89. En otras palabras, hace tiempo que Malik no iguala los datos de ‘Pillowtalk’, su único número 1 en Reino Unido, o como mínimo ‘Don’t Wanna Live Forever’ y ‘Dusk Til’ Dawn’ con Sia, ambas situadas en quinto puesto. El segundo mayor éxito de Zayn en solitario es ‘Let Me’, que alcanzó un top 20 en 2018.
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Además, se ha revelado la «felina» portada de ‘Konnakol’, que dividirá a sus seguidores: ya hay quien dice que es una de las «peores» portadas de la historia. No iríamos tan lejos, pero las portadas en las que los artistas se fusionan con animales u objetos (saludo a Lady Gaga) no suelen caer bien al principio.
La palabra “konnakol” proviene de la música clásica del sur de la India -la música Carnática- y se refiere al arte de ejecutar ritmos usando sílabas habladas en lugar de un instrumento. Básicamente, es un sistema para “cantar” patrones de percusión.
Según la nota oficial, el significado de «Konnakol» para Zayn es personal. «Es un sonido que resuena en una época anterior a la existencia de las palabras», explica el texto de Universal. «Inspirándose en su propia herencia, este álbum es un desarrollo de esa comprensión, sabiendo ahora más que nunca quién es, de dónde viene y hacia dónde se dirige».
‘Twilight Override’ de Jeff Tweedy es un disco triple. ¡Alarma! ¡Músico consagrado edita casi 2 horazas de música! ¿Hay que salir huyendo? Por suerte, no. Porque a poco que comulgues con el paisaje sonoro de Tweedy, te va a subyugar.
El milagro hay que achacarlo a varios factores: el primero es que, en vez de ser el típico disco con incontinencia, en que se vuelca todo lo que se compone sin filtro, aquí no sobra nada. Todas las canciones son hermosas y clásicas. No solo están bien hechas, sino que destilan emoción, vida… El segundo es el sonido, la atmósfera que transmite: el mimo con el que se han grabado los instrumentos, la delicadeza de los arreglos… Transmite calidez, cercanía. Se nota el con cariño con el que se ha grabado, lo relajado, la familiaridad: sus hijos Spencer y Sammy Tweedy forman parte de la banda que le acompaña.
El tercero es que todo fluye, la escucha no se estanca, no aburre: “Yo quería que el disco tuviera un poco de momentum, que te fuese conduciendo a lo largo de un camino”, explica Tweedy en la interesante entrevista que David Saavedra le hace en Rockdelux.
‘Twilight Override’ es un disco con todo eso que nos gusta de su autor: es clásico y reconfortante a más no poder, plácido, pero no monótono. Todo remite a un universo muy conocido: la americana, el country alternativo de Wilco, gotitas de folk, alguna que otra rendición a los R.E.M. acústicos… La característica voz de Tweedy lo llena todo, y suena más entrañable, más sabia, más tierna. Ya la primera canción, ‘One Tiny Flower’, tiene la precisa conjunción de temple, sutileza y nervio para atrapar. También maravilla la delicadeza vals de ‘Love Is for Love’ o el riffecillo de guitarra de ‘Mirror’, que combinada con el susurro de Tweedy provoca cosquillas en el estómago.
En el disco 2 Tweedy no sube el tono, pero mantiene la emoción: ahí está ‘KC Rain (No Wonder)’: la calidez de la steel guitar, el cantar sentido, la melodía suave… Es estar en un sitio ya conocido al que siempre quieres volver. ‘Out in the Dark’ tiene la virtud de ser pegadiza y a la vez no ser obvia, como agua escapándose en las manos, con unos arreglos electrónicos tenues y lejanos. La progresión de bajo dramática y a la vez contenida de ‘No One’s Moving On’ otorga texturas kraut a la pieza más dramática de todo el conjunto, con los coros dibujando angustia existencial.
Y todo para conducirnos a una de las canciones más señeras de toda la obra, con la que acaba el segundo disco: ‘Feel Free’, un himno folkie recitado como un mantra. Y un resumen que vale para todo el álbum: “Feel free / Make a record with your friends / Sing a song that never ends”.
El tercer disco se abre con la canción que más rompe la placidez general, ‘Lou Reed Was my BabySitter’, un zumbón remedo del ‘Rock & Roll’ de The Velvet Underground, en que Jeff birla hasta las inflexiones vocales de Reed y, de paso, también se agencia los coros de ‘People Who Died’ de Jim Carroll. Un pastiche fenomenal, donde hasta bromea: “rock and roll is dead / but the dead don’t die”. Pero la pieza más emotiva y emocionante de todo el álbum es ‘Stray Cats in Spain’. Jeff canta, apoyado en unas cuerdas en suave pero emocionada progresión, pues va precisamente de eso: que los Stray Cats están tocando en España en 2019. Por cierto, eso fue en el Azkena de 2019, donde coincidieron con Wilco en el cartel.
Quizás el tramo final, ya sea por sobredosis, ya sea porque hemos absorbido más delicadeza de la que podemos asumir, ya sea porque hasta a Tweedy se le acaba apagando la flama, baja un poco listón. Pero se sigue oyendo con agrado. Y es fenomenal comprobar que, después de varios años de discos de Wilco no muy destacables, desde ‘Cousin’ (2023) el genio compositivo de Jeff Tweedy ha vuelto en todo su esplendor.
Jeff Tweedy está a punto de actuar en A Coruña, Barcelona, Donosti y Madrid. Detalles, en Primavera Tours.
Prince es considerado un visionario por muchos motivos, pero no se recuerda tanto lo pionero que fue al anticipar el modelo de industria musical que se avecinaba en el siglo XXI. Antes de iTunes y MySpace, por supuesto antes de Spotify -donde su música no estuvo disponible hasta después de su muerte- y antes de que la palabra “podcast” le sonara a alguien de algo, Prince inventó su propio formato de distribución musical, pero se adelantó tanto a su tiempo que la tecnología no le pudo seguir el ritmo.
Entre 2001 y 2006, Prince gestionó su propia página web, el NPG Music Club, donde compartía música inédita directamente con sus seguidores y contenido de audio diverso, como programas de radio, lo que hoy consideraríamos pódcast. Era un servicio de suscripción que costaba unos 8 euros mensuales o 100 anuales. Es decir, de alguna manera se adelantó también a Bandcamp y a Netflix.
«Lanzado antes del auge de las redes sociales, Prince comprendió que el futuro de la industria musical residía en la participación de la comunidad», describe la web Goldies Parade. «El sitio web tendía un puente entre el estudio y los ordenadores de los fans y tenía como objetivo crear un método sólido de distribución musical sin el intermediario de la industria, pero de una forma que protegiera sus derechos de autor frente a la piratería digital».
En plena eclosión de Napster y de la piratería, Prince auguró que el futuro de la música pasaba por establecer una conexión directa entre artista y oyente. En el NPG Music Club ofrecía descargas directas, venta de CD e incluso asientos prioritarios para fans en sus conciertos. El problema es que la tecnología no daba para tanto a principios de siglo -sobre todo en 2001- y no todo el mundo tenía acceso a internet, ni mucho menos a la velocidad de hoy en día.
Prince se tomó el NPG Music Club muy en serio. Llamado así por las siglas de su banda, New Power Generation, publicó allí varios de sus discos de estudio más desconocidos, como el instrumental ‘Xpectation’ -centrado en el jazz-, apostando por una expresión musical más pura y ajena a las discográficas. El lanzamiento inaugural fue el fascinante ‘The Rainbow Children’, el primero que firmó con el nombre de Prince tras su etapa bajo un símbolo impronunciable. Un disco en el que pregonaba su fe como testigo de Jehová y que inauguró esta incipiente etapa “digital” en la carrera del artista.
Este servicio musical se adelantó de forma muy clara a plataformas como Bandcamp o incluso al modelo de “paga lo que quieras” de Radiohead. Aunque Prince no fue el primer artista en usar internet para distribuir su propia música -ahí estaba BowieNet en los 90, por ejemplo-, sí se puede decir que fue el primero que lo utilizó para publicar auténticos álbumes de estudio y otro tipo de contenidos, sin intermediarios, en lugar de simples temas inéditos o directos sueltos sin mayor interés.
El NPG Music Club fue tan revolucionario que ganó el premio Webby en 2006 por su innovación, pero hoy está prácticamente olvidado porque forma parte de la historia del “primer internet” y apenas duró un lustro. La realidad es que, como modelo musical, fracasó por varios motivos, ya que tanto su enfoque en internet como su precio lo hacían inaccesible para la mayoría de público. Si Prince quería ampliar audiencia, no solo no lo consiguió, sino que logró cercarla aún más, hacerlo más exclusiva.
Tampoco se puede pasar por alto que la calidad de discos como ‘The Chocolate Invasion’ no era la de ‘Purple Rain‘ o ‘Sign’ O the Times’. Es decir, Prince no publicó ahí sus mejoras obras o, como mínimo, las más accesibles, sino que aquellos eran trabajos «para muy fans» que no estaban pensados para el mainstream. Eso tiene un valor artístico innegable, pero implica que el NPG Music Club no dejaba de ser un experimento.
Prince cerró la página en 2006 porque ya “no daba más de sí” -en realidad le llegó una demanda por copyright de una empresa que usaba las mismas siglas-, después de varios cambios de modelo y, por entonces, estaba centrado en volver a la primera línea musical: su regreso a las multinacionales con ‘Musicology’ se produjo en 2004 y en 2007 se dio un baño de masas actuando en el intermedio de la Super Bowl, unos pocos años antes de que este fuera el evento global que es hoy.
Prince experimentó con otros modelos de distribución en lanzamientos posteriores, como cuando lanzó discos como ‘20Ten‘ a través de periódicos de tirada nacional. El concepto puede parecer ridículo a algunos, pero no se le da la importancia que merece por su intención de buscar un camino alternativo a las «majors». Prince fue un artista del streaming antes del streaming. Y obras como ‘Xpectation’ o el directo ‘One Nite Only’ tienen una gran importancia dentro de su discografía, aunque sigue siendo poco reconocida.
A pesar de la falta de impacto de sus últimos discos, Black Keys van a sacar otro disco tan pronto como ya. No, no son King Gizzard & the Lizard Wizard, pero atención a la frecuencia. Entre 2014 y 2019 no publicaron álbum de estudio, pero desde entonces, van 6 álbumes en un plazo inferior a 7 años.
Si el disco del año pasado se titulaba ‘No Rain, No Flowers’, el de este recuerda al hit de aquella banda de los 90 llamada Presidents of the USA. Su ‘Peaches!’ particular saldrá el 1 de mayo.
El single de presentación se llama ‘You Got to Lose’, está bien empapado de blues y su vídeo consiste en una actuación sorpresa en Memphis.
Esas prisas por sacar disco tienen mucho que ver con su situación personal. El álbum está marcado por el cáncer de esófago del padre de Dan Auerbach: «No sentíamos estar grabando un disco. Simplemente improvisamos, como si esto fuera para nosotros (…) Es realmente primitivo, grabado en un momento en que todos los nervios estaban a flor de piel, simplemente gritando. Estábamos pasando por muchas cosas, tratando de levantar el ánimo. Creo que la enfermedad de mi padre me hizo perder el control y solo quería gritar”.
Entre los títulos encontramos algunos más agresivos, como ‘Stop Arguing Over Me’ y otros de devoción, como ‘Nobody But You Baby’.
01 Where There’s Smoke, There’s Fire
02 Stop Arguing Over Me
03 Who’s Been Foolin’ You
04 It’s a Dream
05 Tomorrow Night
06 You Got to Lose
07 Tell Me You Love Me
08 She Does It Right
09 Fireman Ring the Bell
10 Nobody But You Baby
Su portada es en blanco y negro, pero su producción es a todo color. dani dicostas nos habla en una cafetería cuqui de Madrid sobre los contrastes en ‘Amores pasajeros‘, estos días nuestro Disco de la Semana. Con la producción de Aaron Lux, la artista va puliendo un sonido que siempre dependió de los 70 y de los 80, solo que introduciendo ideas actuales. Es raro escuchar a un artista salido del underground (publica El Volcán Música) hablar de influencias como Sabrina Carpenter u Olivia Rodrigo, pero tiene sentido si prestas atención a los detalles, a los conceptos y al punto hedonista de vídeos y canvas para redes. Es claro que la artista ha cerrado un buen concepto global para el que ha de ser su disco definitivo.
dani dicostas actúa el 21 de febrero en Madrid y el 28 de marzo en Vigo. Más fechas, próximamente.
¿Cuál es la historia detrás de ‘Amores Pasajeros’?
A nivel conceptual, no hay un hilo conductor, pero sí que hay un activo central. Son 9 pequeñas historias que plantean diferentes pequeños momentos fugaces. Además, el disco habla mucho de la nostalgia, sobre la nostalgia un poco prematura: estar echando de menos cosas que todavía ni siquiera han pasado, que están por venir.
¿Tiene que ver con la rapidez con que vivimos hoy en día?
No es un análisis del presente, sino un análisis personal. Me cuesta centrarme en la inmediatez. Estoy siempre pensando en la repercusión que va a tener algo en el futuro. A lo mejor estoy viviendo una cosa y me lo estoy pasando increíble, estoy súper feliz… y en vez de disfrutarla y punto, yo ya pienso «qué putada, mañana voy a volver a casa y ya nunca más. Aunque vuelva aquí con esta gente, nunca más va a ser así, todo va a cambiar y a ver qué va a pasar». Es sobre el ansia de no ser capaz de centrarse en el momento presente.
Eres una persona que se raya un poco…
Sí, mucho, (risas) Está guay porque gracias a la rayadas puedo componer, soy capaz de transformarlo y hacer de una rayada un juego que parezca más optimista, más luminoso… Pero mi personalidad es mucho más negativa. Aunque lo trabajo, obviamente.
El disco suena como bastante feliz, sexy, hedonista…
Sí, total, eso es lo gracioso, porque canciones como ‘Ya no llueve’, ‘Mucho para ti’, ‘Pasar el rato’… nacen de una gran preocupación, de una gran tristeza, de una sensación un poco de incertidumbre, de nostalgia, de oscuridad. ‘Ya no llueve’ es la más oscura de todo el disco y aun así se va abriendo y acaba siendo muy luminosa. Me gusta jugar con eso: emociones más profundas o tristes, pero con las canciones transformarlas en otra cosa. ‘Mucho para ti’ hasta tiene un punto cinematográfico, es como la escena de una película, y la música va acompañando muy bien a lo que estoy contando, que es como muy «drama queen». Me gusta jugar con las dos cosas: la luz y la sombra.
¿Esto tiene que ver con la música que escuchas?
Yo escucho de todo, pero en general tiendo más a cosas alegres. Pero también me gusta la música más tranqui de vez en cuando o si tengo el «mood» de escuchar algo cortavenas. Suelo componer con la guitarra, así que todo es una balada cuando nace, pero al producir, a la hora de darle forma, tiendo más a subir un poco la intensidad.
Estabas hablando de ‘Ya no llueve’, que es el focus track. Es más electropop, ¿cómo habéis dado con esa producción?
Esa canción nació hace un par de años en casa. Yo no estaba pasando el mejor momento. Llevaba ya tres años con el proyecto, hacía un año que había sacado ‘Postdata’, no tenía bolos, no tenía un proyecto nuevo… y fue un momento de darme cuenta realmente de lo complicado que era sacar esto adelante. Tengo un equipo, una familia y buenos amigos, pero me sentía sola en el sentido de «si yo no tiro de esto a tope, ya está, se acaba aquí». No sé, me empecé a sentir como nunca me había sentido, me encerré mucho. Me costaba mucho también ir a eventos sociales de música, porque no encontraba tampoco cuál era mi lugar. No quería estar en lugares donde yo ubicaba a todo el mundo, pero yo no me ubicaba a mí.
Lo bueno es que empecé a trastear con Logic. Pasaba muchísimas horas con el ordenador jugando con las canciones y gracias a eso empecé a maquetar algunos temas y ahí nacieron las primeras demos de lo que es hoy el disco. Una de las primeras fue ‘Ya no llueve’. Fue bastante intuitivo, era describir lo que estaba sintiendo en ese momento y por eso busqué la sensación de estar encerrada, para luego ir abriendo. Con Aaron en el estudio, terminamos de darle forma. Entonces nació esa parte de guitarras en medio, más distorsionada. La primera parte de la canción es la cuevita, pero luego me enfado y ya está. Libertad, tranquilidad.
«A veces no encuentro mi escena y me veo un poco sola»
¿Es dura la profesión por lo que dices, te parece hostil?
Sí… Me parece dura a nivel personal. Hay que aprender a tener expectativas realistas, a entender que no todas las carreras son iguales. Por ver que no te suceden cosas que le suceden a gente muy cercana, no hay que sentirse peor artista, o que tu trayectoria ya no tiene sentido. Hay que ser capaz de ver que cada carrera es diferente y la mía puede ser más así y la otra más asá y da exactamente igual. Lo importante es no sentirse abandonada, sobre todo en un proyecto pop solista como el mío, en el que a veces dices «no encuentro mi escena, me veo un poco sola, no acabo de entender dónde debería estar, si donde estoy tiene sentido, si se me aprecia». Muchísima rayada.
Luego, tiene cosas increíbles y la mayoría de la gente que he conocido es increíble, pero me parece que lo complicado realmente es la gestión personal para llevarlo de la forma más sana posible. En algunos momentos he sentido que pesa más la angustia que me estaba dando (la música) que realmente lo feliz que me estaba haciendo. Eso es complicado reconducirlo y volver a encontrar la ilusión. No lo digo en plan derrotista ni nada: yo he tenido mucha suerte desde que empecé a sacar la primera canción, he tenido apoyo de prensa, he tocado mucho, pero dentro de eso, hay muchos momentos que te vienes abajo y te frustras.
¿Cuál es tu motivación principal?
La música es la única cosa que puedo hacer yo, que me haga no pensar en otras cosas. Por ejemplo, mi pareja medita y es capaz de irse ahí en los pensamientos. A mí me gusta leer, pero leo un rato y ya me voy a otro lado. Pero con la música no, cuando yo me pongo a hacer música, es lo único que me mantiene ocupada horas, horas, horas y horas, y no me deja irme a otros sitios. Lo disfruto un montón, me aporta muchísima satisfacción y ese es mi motor principal. Luego, en diferentes etapas voy buscando como otras submotivaciones. Ahora la principal es el directo, lo estoy montando desde principios de enero con mi banda y tengo muchísimas ganas de tocar, volver a girar. Llevo sin girar con mi banda desde que salió ‘Postdata’, excepto un par de bolos sueltos, y encima son amiguísimos.
«Por ver que no te suceden cosas que le suceden a gente muy cercana, no hay que sentirse peor artista, o que tu trayectoria ya no tiene sentido»
¿La carrera de tus padres [miembros de Aerolíneas Federales] te sirve para algo en cuanto a consejos? ¿O los consejos están sobrevalorados?
Ojalá me hubiese aplicado la mitad de los que me han dado, siempre me han aconsejado. Luego me pasan las cosas y… «¡mierda, tenía que haberles escuchado más!» (risas)
¿Por ejemplo, el qué?
Ahorrar (risas) Gestionar mejor mi economía. Cuando estaba empezando y me dieron el primer adelanto de la editorial, y además tenía algo de dinero ahorrado porque llevaba trabajando un año, me vi por primera vez en mi vida con algo de pasta en la cuenta. Me acababa de mudar a Madrid, y claro, no era nada consciente de lo que tenía. Hablamos de cifras normales, pero para mí era la primera vez que tenía dinero como para no preocuparme por el mes siguiente ni el mes siguiente. No ahorré nada, y claro, luego vienen momentos más complicados. Y pensé: «no sería porque no estuviese avisada» (risas) Pero mis padres ya cuando yo nací, hacía muchos años que no estaban en la industria de la música, mi padre es profe en un conservatorio, pero lo que es la industria y tal… Sí que les dio un poco de pena que decidiese volcarme en la música antes de probar otras cosas en otro lado, porque yo estudié publicidad e hice prácticas y trabajé en un par de sitios, pero rápidamente ya en cuanto vi que tiraba un poco la música… Y ahora es verdad que si necesito volver a trabajar de algo de publi, va a costar porque llevo muchos años sin hacer nada.
«Sabrina Carpenter me inspiró mucho. También me fijé en Olivia Rodrigo»
Las guitarras del disco son muy 70’s, muy Nile Rodgers. Tú decías Fleetwood Mac, no lo sé si tanto…
Algún tema, sí. Por ejemplo, ‘Doble cara’ o ‘Pasar el rato’. Son referencias en el disco, como Sabrina Carpenter, sobre todo ‘Please Please Please’. Tanto a Aaron como a mí nos encantó que era algo súper pop, pero con las referencias muy claras, muy bien puestas y muy elegante. Y eso nos inspiró mucho. También me fijé mucho en Olivia Rodrigo, porque usa muchas imágenes, y yo con este disco quería hacer algo más visual. En los otros discos me centraba más en una emoción o en sentimientos en la mayoría de las canciones, y este quería que fuera más visual.
Me recuerda el disco a Sabrina, sobre todo en la construcción de «middle eights».
Me encanta todo. Es verdad que justo el álbum de Sabrina que más me ha gustado es el que ya salió cuando yo ya tenía el disco terminado. Me encanta ‘Man’s Best Friend’.
¿Qué te pareció la polémica de la portada?
A mí me encantó le portada. Es verdad que en el momento en el que deciden su equipo y ella hacer algo así, buscan también un poco la polémica y que se hable de ello. Pero a mí me pareció metafóricamente increíble, respecto a la temática del álbum.
¿Cómo habéis trabajado en vientos y arreglos tan coloridos?
Las demos tenían esta tendencia más orgánica, así que era importante grabar con músicos todo lo que pudiésemos, a diferencia de lo que pasó con ‘veinte’ y con ‘Postdata’. Era lo que requerían las canciones para mí. Es verdad que le ha dado una textura muy guay al álbum y hace también que se diferencie bastante de mis dos discos anteriores. Hay tantas cosas pasando en las canciones porque reflejan esos pequeños momentos fugaces que te comentaba antes. Hay muchos arreglos y voces que entran, que salen, que le dan este punto un poco más teatral.
«Hay tantas cosas pasando en las canciones porque reflejan esos pequeños momentos fugaces de los que habla el disco. Es más teatral»
¿Qué crees que lo trae al mundo actual? Hay cosas que me recuerdan incluso al destape, Susana Estrada y cosas así…
Ni idea… igual eso es cosa de Aaron. Siento que es un disco bastante atemporal en el sentido de que no hemos jugado con ningún elemento muy de actualidad que pueda hacerme pensar que en un par de años no entre tan fresco. Al haber apostado por lo orgánico, puede ser un disco de hace 20 años o igual de dentro de 20, pero a la vez es muy actual, pues me nutro constantemente también de muchas cosas actuales. Incluso mi voz es diferente a los otros discos y me parece más actual.
En la nota de prensa hay unas referencias que me parecen acertadas y desacertadas a la vez porque hablan de bossa nova, la Nouvelle Vague… pero es difícil clasificarte, entre el neo-folclore de Rodrigo Cuevas, el indie de Alcalá Norte… Es que no tienes nada que ver con eso.
El sonido del disco tampoco sé en qué escena está, pero ahí está (risas) A eso es a lo que me refiero cuando digo que me cuesta encontrar la escena. Yo siempre digo que hago pop y ya está, es lo bueno de una etiqueta tan amplia. Pero por ejemplo, para ver a qué festivales ir, no es que diga «soy tan diferente»… ¡No es así! (risas) Pero sí que es verdad que a nivel de sonido y de estilo, me cuesta encontrar la escena. Dentro del indie se lleva mucho más el rock y el mundo más guitarrero, más desenfadado. Yo creo que es más una cuestión de tendencia. Habrá artistas que hagan un rollo muy parecido al mío, solo que igual no los conozco porque no se les da tanta voz o no están ahora ahí en el panorama.
«En Francia, por ejemplo, el pop tiene otro lugar. Es trend. Y aquí, dentro de la escena indie, el pop no es lo cool»
¿Crees que se te entendería mejor en un país anglosajón, por ejemplo?
Sí, lo pienso mucho. O en Francia, por ejemplo, el pop tiene otro lugar. Es trend. Y aquí, dentro de la escena indie, el pop no es lo cool. No me quiero meter en un marrón ahora, pero sí que en los festivales, por ejemplo, no hay tantos proyectos pop. Se me mete mucho a las 4 de la tarde…. cuando más tarde meten artistas indie que van en formato completamente acústico. Y yo llevo mi formato de directo, pues de fiesta. Y es como «esta es la chica pop, la metemos ahí para rellenar»… Siento que a veces no tiene la consideración que sí tienen otros proyectos.
¿Te gusta Aitana? Hace pop ochentero y va a festivales. ¿Qué te parece ese tipo de mainstream en España?
Como artistas pop mainstream, solo se me ocurren Aitana, Ana Mena y Lola Indigo, que la veo más urbana. Cumplen un papel muy importante dentro de la industria. A Aitana sí que tuve la suerte de verla en directo y me lo pasé genial y me parece que tiene temazos. No sé si sería exactamente lo que yo haría, pero me parece estupendo, igual que Ana Mena, que además me parece una gran artista también a nivel vocal. Sin conocerla, pero me parece como muy humana, muy cercana, me encanta lo que desprende.
Por artistas masculinos de pop es que no sé por quién preguntarte…
No es aún nivel Aitana y tal, pero Samurai, que hace pop, y de otro estilo diferente al mío, me encanta también: sus melodías, sus letras… y ella canta increíble.
Escribe para bastante gente, ¿tú no te animas?
Este año empecé a hacer camps, estoy ahí metiéndome, me gustaría componer para otros artistas. Lo que pasa es que es un círculo que una vez que entras estás ahí a tope, no me parece tan fácil. Lo pensé el año pasado.
Las letras son tan claras que no sé qué preguntarte… ¿Salen rápido?
Con los otros discos, la letra que escribía el día que acababa la canción, ahí se quedaba para siempre y era estupenda y maravillosa. Con este disco le he dado más vueltas a las letras, he corregido cosas, hay alguna canción que ha tenido cambios radicales. Me forcé mucho más a ser muy exigente con las letras.
¿Qué canción ha cambiado más de letra?
La que ha cambiado más de letra, de producción, de música y todo, es ‘Desde otro lugar’. De hecho, me da pena porque le he cogido mucha manía. Cuando hicimos un par de escuchas con colegas para decidir cuáles eran los singles, era de las que siempre salía, y yo era como «no, esta canción no, ya está, no puedo más con esta canción». Ahora ya que salió el disco me reconcilié un poco, pero me costó. Tengo tres versiones de producción que no tienen nada que ver unas con otras. Una semana antes de grabar en el estudio le dije a Aaron que lo que no me gustaba era el estribillo, hice uno nuevo y Aaron al principio… Es tan diferente el estribillo que hay ahora respecto al que había antes, que eran tres frases sueltas, y ahora es todo texto… que le chocó, pero luego fuimos al estudio a grabar con el batería, el técnico… que no conocían otra versión y les entró increíble.
De todas las cosas que te podría preguntar sobre las letras, te voy a preguntar por esta frase de ‘Pasar el rato’: «Odiaba a los cantantes, pero tú me haces reír» ¿Por qué odias a los cantantes?
(risas) Porque no quería conocer -amorosamente hablando- a nadie más de la música. Me lo dice mucha gente: «son muy egocéntricos», «no puedo más», «qué horror»… Yo me mudé a Madrid sin conocer a nadie, solo conocía a gente de la música, a través de la gente de la música, conocía a otros de la música y de repente… Yo además había tenido pareja 6 años y fue llegar a Madrid, me quedé soltera y claro, fue un descubrimiento. Y llegó un punto que no podía más. Digo: «ya está, se acabó». Y luego pues conocí a otro músico, pero que esta vez sí que merecía más la pena bajo mi punto de vista. Igual llevaba un año con él cuando empecé a escribir esta canción y entonces era como «bueno, los odiaba, pero tú eres más simpático que los otros» (risas).
Los actores dicen que son peores.
Sí, me lo dice mi amiga Kim, que es actriz: «mira, músicos… aún. ¿Pero actores? Insoportable» (risas).
RTVE ha anunciado recientemente el estreno de ‘Sukha’, su nuevo programa cultural, que se emitirá en directo en La 2 por las tardes. La primera emisión tendrá lugar el 16 de febrero, dentro de dos semanas, según confirma RTVE y recoge VerTele.
El nuevo espacio cultural de La 2, dirigido por Miguel Ángel Hoyos, contará con Pablo G. Batista, Susana Castañón y Jero Fernández como presentadores, y se emitirá de lunes a viernes entre las 19:30 y las 21:10. El programa apostará “rotundamente” por la cultura en sus diferentes ámbitos.
‘Sukha’ no solo se centrará en temas de salud mental y física y bienestar -conceptos inherentes a su nombre, extraído del sánscrito y que significa “felicidad, placer y bienestar”-, sino que también abordará novedades musicales e incluso ofrecerá actuaciones en directo. Además, tratará asuntos relacionados con viajes, gastronomía, medio ambiente y actualidad.
‘Sukha’ apostará también por un formato basado en conexiones en directo, mesas redondas, debates e interacción con la audiencia. La cultura y el arte en vivo serán «clave» también en la agenda de este nuevo magazín diario, informa RTVE.
Esta semana se ha dado a conocer la renovación de ‘La Revuelta’ hasta 2028; otro programa de La 1 que ha destacado por su apoyo a la música.