Esta semana estamos celebrando ‘Tercer cielo’ de Rocío Márquez y Bronquio como «Disco de la Semana». El único «featuring» del álbum es el de 41V1L (Livia), que aparece en el single ‘De mí’, la rumba. Pero hoy vamos a recomendar un tema que no está en este disco sino en el de Bronquio, también destacable.
Aparte de temas como ‘Granada’, que ya os presentamos, y ‘Fraudulento’, la canción estrella del álbum ‘Sea lo que sea’ es ‘Fui a comprar el cárcel’, que es precisamente una colabo entre Bronquio y también 41V1L. Es nuestra «Canción del Día» hoy. Más identificable como «Vivo en la calle de la tristeza» o «La Calle de la Tristeza» para los amigos. Y su descripción es así de intrigante: «si nunca has ido a comprar a la cárcel, no sabes lo que te pierdes».
‘Fui a comprar a la cárcel’ está influida por Los Chichos y Los Chunguitos, aunque al final no está tan lejos de un reggaetón. Nos cuenta 41V1L cómo surgió a través de un WhatsApp de voz: «Surgió como una rumbita, con una candencia de fandango rara comercialoide. Y le dimos un groove sabrosito. Como las demás canciones, surgió de letras y cadencias que yo tenía, se las presento a Santi, y Santi las convierte en lo que son».
El tema habla de «los peligros de anillarse un visigodo y otros riesgos como los amores platónicos», aunque la letra sugiere que habla de una prisión interior, a lo contribuye su atmósfera profundamente opresiva. «Habla de cómo el ser humano vive en determinados hemisferios de su cerebro y todo es susceptible de ser alterado. Se me alteró debido a una punción de lo que yo considero que era una persona que era un visigodo. Pero a lo mejor era un chaneke, vete tú a saber. Habla de una prisión interior pero a causa de una alteración en mi exterior».
En cuanto a por qué el nombre de ‘Fui a comprar a la cárcel’, concluye 41V1L también misteriosa: «No es sencillo, ni siquiera yo lo entiendo. He escrito a todas las Facultades de Psicología de España y me han dicho que nomenclaturas no me faltan, pero que sus investigaciones no van en esa línea. Un cisma en la existencia humana».
Sobre el papel, lo de mezclar folclore con vanguardia corre el peligro de repetirse tanto que deje de ser vanguardia. ‘Tercer cielo’, el disco conjunto de la cantaora Rocío Márquez con el productor de electrónica Bronquio (Santiago Gonzalo), viene para defender que las posibilidades al respecto son infinitas. Más que cerrar puertas por una cuestión de saturación en el mercado, las abre en muy diferentes direcciones.
A raíz de una remezcla de Bronquio para un tema de su disco anterior ‘Visto en El Jueves‘, Rocío Márquez y Santiago Gonzalo continuaron quedando para componer y producir, sin prisas ni plazos. Durante periodos largos de tiempo. Parten de la base de que «la comunión, el trance y la fiesta» son exactamente lo mismo en «los verdiales y en Berghain», y la idea no puede ser más excitante. Todo aquel que haya tenido una aproximación mínima a un tablao flamenco y al club alemán -o similar- sabrá que lo que prima en ambos escenarios, o al menos lo que se busca, es la evasión total. El olvido de tu vida diaria. La libertad.
No en vano, la libertad es el tema principal de ‘Tercer cielo’, como es muy perceptible en el estribillo de uno de los sencillos, ‘Un ala rota‘, o en el texto de Antonio Mairena que se recita al final del álbum: «el que se va, va diciendo en silencio qué grande es la libertad». Esto es exactamente lo mismo que se experimenta en Berghain, esa discoteca en la que lo mismo puedes sumergirte en un cuarto oscuro, que comprarte un helado, que en verano, tomar el sol. Y eso es lo que sugieren cortes tan inmersos en el techno como ‘El corte más limpio’.
Musicalmente, Bronquio no oculta sus referentes. Le inspiran Niño de Elche, le inspira Jamie xx, algo muy perceptible en las bulerías: tanto ‘Mmmm’ como ‘Exprimelimones’ son primas hermanas de ‘Gosh‘. Sin embargo, ninguno de los dos han llegado a sonar tan extáticos como el mencionado ‘El corte más limpio’, donde podemos hablar también de nombres tan trascendentales y espirituales de la escena electrónica como The Field.
El título de ‘Tercer cielo’ se refiere a la aceptación de que la libertad es algo cuya consecución depende no solo de las limitaciones de los demás, sino de las que te pones tú mismo (o algo así). Estructuralmente se sirve de 3 seguiriyas similares tituladas ‘La Piel 1, 2 y 3’, que toman un texto de Luis García Montero, aunque como decíamos al principio, las maneras de interpretar este disco son infinitas.
También podemos intuir que son los textos de Unamuno y Lorca que abren y cierran el álbum los que le dan forma acompañados de las adaptaciones de Rocío Márquez y gente como Carmen Camacho. Seguramente el espectáculo teatral que preparan termine de dar sentido a ‘Mercancía’, que es el momento psicodélico de Bronquio que se usará para dejar espacio a que Márquez se cambie de vestuario; a locuras cercanas al spoken-word como ‘Grande’ o al aguinaldo de ‘Droga Cara’.
Y otra manera de estructurar el álbum es a través de sus canciones más atractivas de manera independiente, que ocupan estratégicamente las posiciones 3, 4, 6, 12, 13 y 16. Es decir, tenemos un par de temas con cierto potencial hacia el principio, un par más o menos en la parte central y otro hacia el final.
Los verdiales de ‘Niña de sangre’ son locos como un colorido collage de Dan Deacon, uno de los productores que menos límites se ha puesto a la hora de amalgamar estilos: representan perfectamente el espíritu del disco. ‘De mí’ es, por selección del sello Universal, el tema más accesible del disco, una rumbita con 41V1L que recuerda mucho al trabajo en solitario de Bronquio. ‘Un ala rota’ es la canción donde mejor entendemos el espíritu del álbum por lo gráfico de su letra, aparte de contar con una guitarra eléctrica tipo twang que no esperábamos que se dejara caer por aquí.
‘Prefiero la muerte’ es una especie de post-trip hop inclasificable que haría recuperar tan odiada etiqueta hasta al escéptico Geoff Barrow. Y ‘El corte más limpio’ es el desenfreno que ha buscado todo el álbum, antes de la despedida de bajona, de amanecer, de volver a casa, de ‘La marca’. En ella Rocío Márquez nos habla de las cicatrices que nos quedan y que tratamos de ocultar. De nuevo, los posibles significados líricos son numerosos, como abstractas son las letras, a veces también un collage. Al final solo tenemos la certeza de que por el camino, Márquez y Bronquio derribaron parte del muro que delimitaba la frontera.
La asistencia al Primavera Sound en la jornada del viernes estaba marcada por la expectativa de atestiguar mejoras en su organización, que había sido deficiente en la jornada inaugural debido al descontrol del aforo y las colas. El festival se puso las pilas y este viernes quedó confirmado que el abultado aforo no tiene por qué ser un problema si se regula en condiciones.
El viernes, desfilar el Parc del Fòrum de punta a punta para ir de un concierto a otro ya no era una misión hercúlea que diera ganas de encerrarse en un baño portátil y no salir hasta el día después. Al contrario, se desviaban flujos de gente con inteligencia para que no se crearan colapsos innecesarios. Y se repartían latas de agua gratis.
El buen ambiente se notaba ya en la llegada al recinto. No acompañaba el cielo gris, pero el nuevo disco de Bad Bunny ponía banda sonora a la llegada desde el teléfono de uno de los asistentes. Tan relajada estaba la gente (al parecer) que, cuando Beach Bunny expresaron su sorpresa por la cantidad de gente que había venido a verles, el público expresó una risa cómplice, como quitando hierro a la complicada experiencia del día anterior. Jordi Bardají
Que la jornada del viernes empieza mucho mejor que la del jueves fue evidente en la ordenada cola para ver a Low en el Auditori. Claro que el hecho de haber llegado una hora y cuarto antes puede haber influido. Marina Herlop desarrolla su música experimental y preciosista ante un público atento, hipnotizado por su propuesta, aunque estén aquí por Low en su mayoría.
Alan Sparwahk y Mimi Parker, acompañados en directo por la bajista Liz Draper, nos vuelven a demostrar que su reino no es de este mundo. Alan empieza imitando con su guitarra el sonido de un dial buscando emisoras de radio, así inician un ceremonial en el que desgranaran ‘Hey What’ casi al completo.
Y no es solo que consigan reproducir el sonido del álbum: es que lo llevan todavía más lejos. Fusionan ‘White Horses’ y ‘I Can Wait’. Los golpes de Mimi retumban y se clavan en el alma, adquiere velocidad de latido. Hay un increíble despliegue de luces que ayuda a llevar ‘All Night’ a la estratosfera, los juegos de voces sobrenaturales de ‘Hey’ nos dejan colgados en el espacio. ‘Days Like This’ la arrancan suavecita, suavecita, para luego arrearnos con furia, y ‘Don’t Walk Away’ consigue ser aún más el himno espiritual. Hay un pequeño conato de pánico cuando Alan dice que van a tocar la última canción (¡no!). Del nuevo disco, aclara, que es ‘The Price You Pay (It Must Be Wearing Off)’. Sólo hay dos canciones antiguas, como cierre: ‘No Comprende’ y ‘Sunflower’. Nos quedamos todos flotando, sabiendo que, otra vez, hemos visto algo que nos supera y nos lleva más allá. Mireia Pería
A decir verdad, que este año está asistiendo mucha más gente al Primavera que en años anteriores (al menos en apariencia) se nota por las importantes congregaciones de público que se forman en algunos de los conciertos más tempranos, como el de Weyes Blood. Era prácticamente imposible meterse en las primeras filas para verla de cerca y solo eran las 7 de la tarde. La pista frente al escenario y la explanada de césped de atrás estaban completamente tomadas por el público. Pareció que media Barcelona se enteró de que su nuevo disco «está en camino», en palabras de su autora. Mientras llega, canciones como ‘A Lot’s Gonna Change’ o ‘Picture Me Better’ siguieron sonando tan atemporales como las recordábamos.
A la misma hora, la actuación de Autechre es una improvisación sobre nuevo material llamada “Barcelona twentytwentytwo”. Completamente a oscuras, el dúo desplegó una música que asemejaba a alguien jugando a un videojuego de guerra en tu cabeza, pero sin resultar particularmente agresivos. Las luces de los móviles del público que buscaba el camino a su butaca o al exterior, ayudaron a darle el adecuado tono onírico; se veían sombras enormes que se proyectaban de repente en el escenario o destellos de luz que coincidían con algún patrón rítmico. Interesantísimo, pero la hora, la oscuridad y el arrullo electrónico hizo que alguno cayera en garras del sopor. Mireia Pería
La curiosidad por averiguar qué sonido ofrecía un grupo que recibe el nombre de Tropical Fuck Storm (hacen un rock experimental que a veces bordea el metal progresivo) me hizo perderme el inicio del concierto de Helado Negro. Es decir, me hizo perderme su mejor canción, ‘Gemini and Leo’. Sin embargo, su reconfortante dream-folk continuó suavizando el ambiente mientras un risueño Roberto Carlos Lange presentaba las canciones de su último disco. Jordi Bardají
A eso de las 8 de la tarde fue el turno de subirse al escenario de Amaia. Había ganas de escuchar en directo su disco ‘Cuándo no sé quién soy‘, y no decepcionó. La artista, nerviosa porque nunca tanta gente que conoce la había venido a ver en un concierto, abrió con ‘Bienvenidos al show’ como no podía ser de otra manera y, entre canciones de sus dos discos, presentó un setlist perfecto en selección y orden. ‘Yamaguchi’ sonó cuando más apetecía, la navarra cantó el número justo de baladas al piano (entre ellas su versión de ‘Fiebre’ de Bad Gyal) y, si había dudas en torno a si su debut superaría el paso del tiempo, hay que decir que canciones como ‘Quedará en nuestra mente’ ya suenan a clásicos.
Aunque debo hacer un apunte: el setlist no fue exactamente perfecto… porque a Amaia le obligaron a cortarlo antes de lo esperado. La artista no dudó en expresar su frustración de varias maneras por este imprevisto («a ver si ahora me van a quitar canciones») pero, si el setlist se abrevió, no se notó nada: probablemente se desprendió de ‘Un nuevo lugar’ o ‘Nadie podría hacerlo’, que sí tocó, por ejemplo, en Sevilla… pero desde luego no de ‘Quiero pero no’, ‘El encuentro’ ni mucho menos de ‘La canción que no quiero cantarte’, que cerró el show por todo lo alto a gritos de «cómeme el higo». Invitada al escenario, María Escarmiento hizo el papel de Aitana, ganándose los vitoreos del público. Jordi Bardají
La gran cantidad de asistentes de esta edición me empujó a cambiar de ruta. Una de mis prioridades era Little Simz, pero el recuerdo del gentío atiborrando el escenario Cupra para Dinosaur Jr me hizo desistir de la idea. De hecho, me llegaron bastantes avisos de que intentar ver a la británica era imposible. Así que me quedé en el escenario Ouigo (antiguo Adidas) y, por un rato, volví al Primavera de antes: se podía pedir en las barras rápidamente, se podía estar tranquilo. Y aun así, se veía bastante gente esperando a Za! & La TransMEgaCobla. Mucho público autóctono, antiguos parroquianos del Hi Jauh Usb?, unas cuantas camisetas de Mujeres (el grupo) y algún guiri despistado flipando. “Crazy! That’s crazy, man!”, nos gritó uno que acabó bailando frenéticamente detrás de nosotros. No fue para menos: el concierto más loco y divertido del festival. Edi Pou y Pau Rodríguez están acompañados un cuarteto de viento (la cobla) y dos vocalistas portentosas, que lo mismo te cantan que te pegan unos alaridos que te dejan seco. Arrancan con sonidos de sardanas, pero aquello torna en un huracán de ruido, vientos, juego y toneladas de diversión. ¿Que hacen una canción “en fenicio”? Nosotros la cantamos como si nos fuera la vida. Y encima cierran fusionando ‘Smack My Bitch Up’ de Prodigy y ‘Block Rockin’ Beats’ de Chemical Brothers. Festa Major. Mireia Pería
Valió la pena perderse a The National (por mal que suene) para ver el concierto de Pabllo Vitar. Entre tanto guitarreo, la brasileña ofrece algo diferente: ritmos de funk brasileiro que invitan a mover las caderas sin parar. Verla sobre el escenario bailar sus alegres y vibrantes canciones junto a sus bailarinas, todas vestidas de rosa como si fuera un concierto de Lola Indigo, fue refrescante. No faltó el remix de ‘Fun Tonight’ de Lady Gaga, aunque lo que brilló por encima de todo fue su operística voz de diva. Vitar fue una de las joyas «perdidas» del festival. Perdida en Mordor, en concreto. Jordi Bardají
Como cabeza de cartel, Beck no decepcionó. El cantante, ataviado con su habitual traje blanco y su sombrero insignia, no solo se entregó a su papel de «showman» para un público que iba mucho más lejos de lo que su vista era capaz de alcanzar, sino que presentó un concierto de sonido inmejorable, en el que especialmente las baterías y percusiones sonaban crespas y cristalinas como el día. Buen rock el que trajo Beck en canciones como ‘Everybody’s Gotta Learn Sometimes’ o por supuesto ‘Loser’. Jordi Bardají
Warpaint en el escenario Binance (antiguo Primavera) sonaron casi perfectas. Un concierto ideal para degustar en el césped, sin prisas. Reprodujeron de manera fidedigna la cuidada atmósfera de sus discos, con una gran parte centrada en su reciente ‘Radiate Like This’, abriendo con ‘Champion’ y llevando a la categoría de clásico ‘Hard to Tell You’. Pero también hubo algún momento de recuerdo a su pasado, como la magnífica ‘Love Is to Die’. Mireia Pería
Inauguró la medianoche el concierto de Rigoberta Bandini. Pensaba que la pista estaría a reventar de gente, pero supongo que los guiris estaban a otra cosa. Mejor, porque tampoco iban a corear los estribillos de ‘Perra’ o ‘Julio Iglesias’ como la artista se merece. Con el eufórico estribillo final de ‘Ay mamá‘ me pareció que mi cuerpo iba a entrar en combustión espontánea.
El directo de Rigoberta tiene sus pros y sus contras. El humor de Esteban Navarro, teclista e integrante de Venga Monjas (además de padre de su hijo), es un plus (en un punto del concierto le dio por cantar una «opereta» improvisada). El de Rigoberta también. Sin embargo, y como mencionó mi compañero David Moya en su crónica de Tomavistas, su repertorio aún no se sostiene del todo: la esquizofrénica ‘Cuando tú nazcas’ y ‘Que Cristo baje’ tienen pinta que desaparecerán de su repertorio en el futuro, y la versión electro de ‘La la la’ de Massiel… también.
No obstante, el final discotequero de ‘Too Many Drugs’ puso patas arriba a la asistencia, confirmando que si algo sabe Rigoberta es montar una pedazo de fiesta en la que ella siempre es quien se lo pasa mejor que nadie. Y su energía es contagiosa. Jordi Bardají
El colofón final de la jornada del viernes en Primavera Sound llegó con dos sesiones colosales. Por un lado, Caribou nos hizo ver el cielo con el trance feliz de ‘Our Love’, ‘Odessa’ y, sobre todo, la trifecta final formada por ‘You Can Do It‘, ‘Never Come Back’ y el himno oficial del Primavera ‘Can’t Do Without You’. Colocado en uno de los escenarios principales, en sustitución de The Strokes, está claro que Caribou se merece ser cabeza de cartel de cualquier festival. Además, se le vio entusiasmado por la reacción del público. Dijo que era «increíble».
Igual de enorme fue el show de Jamie xx. Abrió su nuevo single ‘LET’S DO IT AGAIN‘, que rompió la pista, y le siguieron clásicos de su repertorio como ‘Sleep Sound’ o la celebrada ‘Gosh’. Entre ritmos más tribales y otros próximos al hip-hop, Jamie xx ofreció una sesión de electrónica que gustó a todo el mundo. Jordi Bardají
Son tiempos agridulces para Shakira. Por un lado, el nuevo exitazo de ‘Te felicito’ con Rauw Alejandro: la semana que viene subirá al top 10 de nuestro país (de momento sube al 11). Por otro, sus interminables problemas con Hacienda y ahora la separación de su esposo, el defensa del Barça y de la Selección Española Gerard Piqué.
Tras varios días de rumores y trending topics, la pareja, que tiene 2 hijos, ha decidido enviar este texto a EFE: «lamentamos confirmar que nos estamos separando. Por el bienestar de nuestros niños, que son nuestra máxima prioridad, pedimos respeto a la privacidad. Gracias por su comprensión».
Barcelona podría, por tanto, dejar de estar tan ligada a la carrera de Shakira. Se trata de la ciudad donde ha rodeado muchos de sus videoclips, e incluso hay que recordar que Shakira tiene un número 1 oficial en España cantando en catalán, en concreto la adaptación de ‘Boig per tu’. Aquel tema fue también un homenaje a sus ancestros en dicha comunidad y se benefició, más que de un pelotazo comercial, de lo que en aquel momento contaban unas pocas copias de iTunes.
Sí fue, en cambio, un éxito, el tema dedicado a Piqué ‘Me enamoré’, que incluía frases como «un mojito, dos mojitos, mira qué ojitos bonitos», «contigo yo tendría 10 hijos, empecemos por un par, solamente te lo digo por si quieres practicar» o «me encanta esa barbita». Gerard incluso aparecía al final del videoclip.
Seguro que todos conocéis un/a cantante que, sin tener especial talento, ha ido creciendo y ganando fama a base de protagonizar polémicas, priorizar a lo bestia la imagen sobre el fondo, etc. Muchos piensan que éste es el caso de Luna Ki: los comentarios dejados en nuestra entrevista son un ejemplo, en Twitter podemos encontrar muchos más, y yo mismo he tenido que vencer la pereza que me daba todo el personaje construido a su alrededor para escuchar canciones suyas que no fueran ‘Septiembre’ y ‘Voy a morir’.
Y la verdad es que ‘CL34N‘, su debut largo, me ha cerrado bastante la boca. A su vez, la demostración de talento que hay en muchos momentos del disco hace que me pregunte, precisamente por la primera frase de este texto, si de verdad es necesario todo lo otro.
Luna le decía a mi compañero Jordi que todo aquello del autotune y el Benidorm Fest no tuvo nada de márketing, pero desde luego la impresión que se lleva el público general es esa, como cuando insinúa que fue utilizade para llevar público LGBT al Benidorm Fest, o con la tan desafortunada frase sobre el Síndrome de Down.
Y es una pena que se cuelen esas cosas porque en el resto de la entrevista (y en otras) se ve a alguien interesante y alejado de ese “fake” del que habla en una de sus canciones, y a un artista cuya intuición para los ganchos poco tiene que envidiar a la de una Bad Gyal. Una de las mayores bazas de Luna es su capacidad para combinar una vulnerabilidad que se siente auténtica con una faceta mucho más disfrutona, gamberra y guarra (para bien), y la mayor cristalización de todo esto es ‘Febrero’, su mejor canción para quien esto escribe, y posiblemente una de las mejores canciones de lo que llevamos de 2022.
Y parece como si la propia Luna supiese lo career-defining a largo plazo que es este tema, porque incluye guiños a sus trabajos anteriores: el propio título sirve como secuela de su mayor hit disfrutón, ‘Septiembre’, y ese “una chulada es lo que eres tú” nos recuerda al “un descaro es lo que eres tú” de su mayor hit de bajón, la excelente ‘Disney’ junto a Babi.
En ‘Febrero’, Luna vuelve a tener cero filtros y mucho arte: la persona que escribió como estribillo “me siento un putón, en tu cara mejor / quién quiere una moto, que me pongo como una” (‘Putón’) presenta una intro bastante tranquilita (que recuerda al comienzo de ‘Super Bass’ de Nicki), pero rápidamente sube la apuesta: “eres fantasía y animales / vamos a la feria para que me dispares”. Aunque el plato fuerte es el estribillo, con ese “abre la boca y dime AAA” que se repite y que en su segunda aparición se mezclará con “me voy a correr, me voy a mear (abre la boca y dime aaa)”. Luna Ki at their finest.
Y el alto replay value que tiene esta canción no viene solo por frases como ésa o “quiero darte por atrás / erótica, erótica”: en menos de tres minutos, Luna lo mismo rapea que se pone más melódico, lo mismo se acerca en la producción al rollo PC Music que a la Kesha de 2010, y lo que transmite en todo momento es que se lo está pasando bomba con lo que hace. Si nos ponemos, incluso nos podemos imaginar perfectamente una versión en acústico de ‘Febrero’ (Amaia, ponte a ello), lo que muchas veces es indicativo de hasta qué punto un temazo es verdaderamente temazo, cuando tiene esa capacidad para fluir entre géneros.
En la zona de invitados del WiZink Center de Madrid para ver el esperado concierto de Dua Lipa había más influencers, actores y famosos que periodistas, suponemos que porque Dua Lipa actuó antes en Barcelona, por lo que los periódicos y las televisiones escogieron cubrirlo allí. Entre ellos, por ejemplo, Valentina Zenere de ‘Élite’ o Aless Gibaja.
Pero la noticia que hoy ha llegado a la prensa generalista es que Dua Lipa terminó de fiesta en un club de Madrid, bailando trap y canciones como ‘Zorra’ de Bad Gyal, nada menos que en compañía de Arón Piper, con quien se le vio abandonar ya el WiZink Center.
El también actor de ‘Élite‘ y también cantante aparece muy acaramelado con Dua Lipa en varios vídeos que circulan por la red, mientras la prensa rosa especula con una relación formal entre ambos, fingiendo que no saben lo que es bailar en un club un rato, charlar con un conocido o enrollarse con alguien 1 noche o 5 minutos, y después cada uno a su casa.
Casi al mismo tiempo, un vídeo de FKA twigs y Arón Piper morreándose ha aparecido en TikTok. Mientras algunos también especulan con una relación entre ambos, otros ven claro que se trata de uno de los muchos videoclips que twigs está sacando este año, la mayoría para apoyar su mixtape ‘Caprisongs’.
Por otro lado Jedet, conocida en el mundo entero -al menos en los sectores LGTB+ que tanto defiende Dua Lipa- por su papel en la excelente ‘Veneno’, presume también de haber podido conocer a la autora de ‘Future Nostalgia’ en las redes sociales.
Esta semana os agracedemos la suscripción a la playlist del top 40 de JENESAISPOP, que supera ya los 1.000 suscritos. No es «Ready for the Weekend» (novedades semanales, con casi 6000), pero cada vez más gente escucha también esta otra playlist que supera dos cribas: primero la selección de la redacción, después el voto del público. Al final del top 40, 10 nuevos candidatos. El resultado habitual es una colección de hits potenciales o en acto que pueden incluir desde favoritos del site como Amaia, Rosalía y Florence + the Machine, a clásicos del indie como Belle & Sebastian (que esta semana suben por segunda semana consecutiva), el underground nacional de Biznaga y Adiós Amores, o rarezas internacionales como Orville Peck. Cada sábado por la mañana, nueva lista.
Esta semana Amaia y Aitana se mantienen en la cima con ‘La canción que no quiero cantarte’, mientras la entrada más fuerte es ‘La prendo’ de Bad Gyal. ‘Potion’ de Calvin Harris y Dua Lipa llega al puesto 5 y en otros puntos de la tabla entran Sky Ferreira y Oliver Sim, y también aparecen Nation of Language y Hayley Kiyoko.
Más de 2 años después de la edición del segundo disco de Dua Lipa, después de varios aplazamientos por-la-pandemia, no tengo muy claro qué queda de «Future» y qué es ya más bien «Nostalgia» en canciones tan quemadas a estas alturas como ‘Physical’ y ‘Don’t Start Now’. Dua, que entretanto ha triunfado con colaboraciones como las realizadas junto a Bad Bunny y Elton John, y con las propias reediciones del álbum -hasta 2, ha hecho- sigue utilizando las dos canciones señeras de ‘Future Nostalgia‘ para abrir y cerrar este show. Todo es tan encantador y tan rosa como lo imaginabas… hace más de 2 años.
Como si se le hubiera puesto entre ceja y ceja presentar al público el disco absolutamente al completo, para que todas sus partes pasen a la historia en su majestuosidad y por mucho tiempo que haya pasado, las canciones de ‘Future Nostalgia’ son el hilo conductor de la gira de regreso de Dua Lipa, que al fin y al cabo tiene el empeño de seguir llamándose de tal manera.
Incluso en ese empeño la artista llega a sacrificar hits del primer álbum que se escuchan más, como ‘IDGAF’, que solo aparece a modo interludio, o ‘Hotter than Hell’, que no aparece en absoluto. No sabía que ‘Boys Will Be Boys’ era una cosa con la que se podían encender mecheros y linternas, ni que la propia ‘Future Nostalgia’ se pudiera plantear como bis tras hora y media de show. Hace tiempo que más que escuchando ‘Future Nostalgia’, debido también a un aluvión constante de novedades pop que incluye discos del tamaño de Bad Bunny, Kendrick Lamar, Harry Styles o Post Malone casi todas las semanas, lo que estamos haciendo en realidad es preguntarnos cómo demonios Dua Lipa piensa dar continuidad a una era tan perfecta y sublime.
Ella lo está pensando también, pues hace meses que maneja opciones en las entrevistas, y esto es algo que no te quitas de la cabeza durante el show de ‘Future Nostalgia’. Un show medido pero bastante austero, carente de espectacularidad, en el que las pantallas son las que pone el recinto, el Wizink Center en este caso, y las proyecciones de fondo aportadas apenas son destacables. Todo allí iba sobre Dua.
Unos paraguas en ‘New Rules’, un par de patinadores no tan pro en ‘Cool’ y un bogavante gigante de corte camp, que no hace nada y habría pegado más a Katy Perry en la medio fallida ‘We’re Good’ son algunas de las ideas básicas escenográficas de este show que lleva 2 años en ciernes. Justo es decir que al público le da exactamente igual que este sea uno de los shows de diva más sencillos que se recuerdan, y el delirio es colectivo cada vez que Dua Lipa mueve una cadera, la lanzan y patina por el suelo en ‘Break My Heart’ o mueve el culo de espaldas al ritmo del cencerro de ‘Pretty Please’. Muchos os indignasteis cuando apostamos por ella como nueva «Reina del Pop». No creo que nadie a estas alturas pueda negar que Dua se ha ganado el trono a pulso.
En aquellos tiempos se criticaba la supuesta falta de carisma de la cantante, algo que se fue quitando con lo exhibido en videoclips tan jugosos como ‘IDGAF’ o ‘New Rules’. También se corrió la voz de que su directo era flojo tras lo paseado por FIB o Mad Cool. Era mentira. Lo que sucedía es que la cantante lo apostaba casi todo a su banda en directo, en lo que resultó ser una propuesta arriesgada y diferente en un mundo escénico saturado de trucos y parafernalia. Como asumiendo que hay cierto tipo de cosas que ya no se pueden superar, como aquella Super Bowl en la que Katy Perry salió subida a un tigre, viralizó un tiburón, sacó a Missy Elliott, rockeó con Lenny Kravitz, además voló y encima a algún cascarrabias dejó insatisfecho, Dua apuesta casi todo a las canciones, manteniendo la importancia de su banda en vivo. Algo muy loable.
Acompañada de hasta 4 coristas de timbre muy parecido al suyo -una de las muchas cosas que ha aprendido de su admirada Madonna-, como es muy visible en el final de ‘Be the One’, cuando las 4 vocalistas terminan la canción mientras ella se cambia de ropa; Dua tan sólo tiene que pasearse por el escenario y aprenderse 4 pasos para dejar al público con la boca abierta. ‘Cold Heart’ la interpreta tranquila, confiada y sentada, de chill, mientras Elton John aparece en una pantalla. En ‘Electricity’ el culmen de todo es la realización de un corro de la patata de espaldas junto a sus bailarinas.
Y aun así el público vitorea en todo momento, deslumbrado por un «hit after hit» que no decae del todo ni con la colaboración de Angèle, que no ha sido tan exitosa fuera de Francia y Bélgica, ni con los diferentes cambios de vestuario. Todo es un constante karaoke colectivo. Es lo que pasa cuando se traen los deberes hechos de casa.
Especialmente vibrantes son los momentos en que suenan hits que se han pinchado un pelín menos en los clubs como ‘Love Again’, ‘Hallucinate’ y sobre todo ‘Levitating’ en su versión disco, que interpreta subida en una grúa que la acerca a los laterales del Palacio. Pero es el momento «discoteca» mi favorito personal, cuando se recuperan colaboraciones con Calvin Harris y Diplo como ‘One Kiss’ y la mencionada ‘Electricity’, a la par que se pinchan durante unos instantes ‘Hollaback Girl’ de Gwen Stefani y el featuring de Missy Elliott en ‘Levitating’. Decorado con tantas banderas de arco iris que parecíamos estar ya en el Orgullo, el WiZink Center no quería saber nada del tal DaBaby. Solo de Dua.
Sería exagerado decir que ‘Future Nostalgia’ nos salvó la vida durante la pandemia, pero sí contribuyó a lo grande a que todos fuéramos felices durante momentos concretos en que era muy difícil serlo. A que durante unos minutos nos olvidáramos de todo lo malo que estaba pasando. Habría sido catárquico poder ver este show entonces o a finales de aquel año impronunciable. Tengo la esperanza de que la memoria me la juegue y asuma que vi este concierto, que viví esta catarsis, cuando más lo necesitaba y no podía parar de escuchar este disco. Que Dua Lipa, vestida de rosa, irrumpió sobre el escenario para hacerme olvidar un mundo que solo ofrecía muerte, miedo, enfermedad, aislamiento, y a la postre odio y caceroladas. 8,4. David Moya
Mucho antes de que ‘Out of Time’ fuera un single de The Weekend, antes de que fuera un disco superventas de R.E.M., fue una canción de los Rolling Stones. En concreto una canción que grabaron pero no habían tocado en su vida… hasta su concierto en Madrid de este miércoles 1 de junio, el primero de su gira ‘Sixty Tour’, que recorre 14 ciudades europeas durante los meses de junio y julio. «Tocamos esta canción por primera vez», advirtió el mismo Mick Jagger en español.
El concierto de Rolling Stones en Madrid, donde se pudo ver a Sidonie de teloneros, no iba a ser un show de rarezas frente a 45.000 personas. No faltó ninguna de sus 5 canciones más escuchadas en Spotify ahora mismo: ‘Start Me Up’, ‘Paint It Black’, ‘Sympathy for the Devil’, ‘Gimme Shelter’ y “Satisfaction” fueron exactamente las últimas 5 canciones del setlist, junto a ‘Jumpin’ Jack Flash’. ¿Qué les llevó entonces a recuperar una rareza de hace 56 años?
La primera teoría que viene a la mente es que la canción no les pertenece del todo. Escrita por Mick Jaggers y Keith Richards, pero sobre todo atribuida al primero, ‘Out of Time’ apareció en el disco de los Rolling de 1966, ‘Aftermath’. Sin embargo, si llegó al número 1 de las islas británicas aquel mismo año fue en boca de su colega Chris Farlowe.
El aún vivo Chris Farlowe, que había liderado los Thunderbirds a finales de los años 50, había venido publicando sin demasiado éxito algunos singles en solitario, como ‘The Fool’, una canción de rockabilly que había co-escrito Lee Hazlewood. Alrededor de 1962, un año antes del primer single de los Rolling Stones, se hizo amigo de Mick Jagger. «Fue antes de que se hicieran grandes, simplemente somos amigos», solía explicar. Y también solía contar que Mick Jagger escribió ‘Out of Time’ para él. Algo que no era tan raro porque también Jagger y Richards habían escrito para él unos meses antes ‘Think’, otro tema que también terminaría en ‘Aftermath’ grabado por los Rolling. Aunque hay cierta divergencia en los datos.
Parece claro que Jagger y Richards escribieron ‘Out of Time’ para Farlowe, pero no tanto que la versión de Chris saliera primero. Cuando en una entrevista un periodista preguntaba a Chris Farlowe por qué su versión de ‘Out of Time’ había llegado al número 1 y no la versión de los Rolling, Farlowe respondía que él grabó la canción primero. El periodista, muy avispado, repregunta: «¿tu versión llegó al mercado primero también?». Y Farlowe responde: «absolutamente. Ellos la grabaron un año después. Usaron mi pista como soporte y cantaron encima. La original es la mía. La hicieron para mí».
Sin embargo, ‘Aftermath’ es un disco fechado el 15 de abril de 1966, mientras la versión de Farlowe está fechada el 17 de junio del mismo año, y no fue hasta el 28 de julio cuando alcanzaba el número 1. Acaso la podía estar confundiendo con ‘Think’, que sí había salido en enero, llegando al top 40 de las listas, mientras que la versión de los Rolling no salía hasta abril. O acaso sí es cierto que la grabación de Farlowe es anterior… pero salió después, lo que podría haber traicionado la memoria de Chris.
Lo que sí se puede asegurar es que los Rolling Stones nunca han tenido mucha estima a ‘Out of Time’. En los conciertos de presentación del disco en 1966 tocaban los singles de ‘Aftermath’ ‘Lady Jane’ y ‘Mother’s Little Helper’, pero poco más de aquel trabajo, decantándose por temas anteriores como «Satisfaction». De hecho, en la versión americana del álbum, ‘Out of Time’ estuvo entre las canciones fulminadas en favor de ‘Paint It Black’, un single que salió semanas después de ‘Aftermath’, alcanzó el número 1 y se comió de alguna manera el resto de canciones de la primera versión del álbum, pues continúa siendo una de las canciones más populares de los Rolling.
Pero hay más. Un periodista de Los Angeles Times tenía la ocasión de entrevistar a los Rolling en 1989. Su idea fue ponerles 10 canciones favoritas para escuchar qué decían de ellas pasados los años o las décadas. El gozo del crítico musical cayó en un pozo cuando puso ‘Out of Time’ a Mick Jagger. Este frunció el ceño y contestó secamente «no es muy buena». El periodista explica en el artículo: «la reacción de Jagger ha sido tan drástica, que cambié la selección por otra canción más rápida del mismo periodo cuando fui con la misma lista a entrevistar a Keith Richards». Por tanto, nos quedamos sin escuchar la opinión de este debido al careto con que Mick había hablado de ‘Out of Time’.
En cierta ocasión, Keith Richards se enfrentó a otra entrevista de NPR en la que ‘Out of Time’ estaba en una lista negra de canciones «anti-chicas» del grupo. Richards contestaba de manera educada que sus canciones no eran necesariamente sobre hombres y mujeres o guerra de sexos. En otra entrevista Jagger decía que sus temas sobre chicas iban sobre «chicas diferentes y hablaban por sí mismos. Son canciones nada pensadas. Las escribo y no las vuelvo a mirar otra vez».
Desde luego, fue el caso de ‘Out of Time’, un tema de tono amargo pese a su aire festivo y coros surferos. Y es que detrás de este tema 100% 60’s, que podría haber firmado Phil Spector, se escondía una letra llena de desprecio que también imaginamos tararear a Phil Spector. El tema se dirige a una chica “fuera de su tiempo” no para bien, sino más bien «fuera de onda», con frases como “pensaste que eras una chica lista” o “no puedes volver, ponte a la cola”. En España se vendió con el subtítulo en castellano «has pasado a la historia».
Interesantísima también es la posición del promotor y magnate Tony Calder, ya fallecido, que aparece en un vídeo visiblemente indignado -de broma, pero desde luego molesto- por el modo en que Jagger trató ‘Out of Time’. Cuenta en dicho vídeo que Chris Farlowe clavó la toma vocal de ‘Out of Time’, pero que ni por esas Mick Jagger vio en ella un hit. Jagger quería que fuera la cara B del single de Farlowe, y Tony le contestó que «vale», pero que iba a ser la cara A. Como así fue. Después, escuchó a Mick Jagger decir en una entrevista: «sí, hemos trabajado muy duro en ‘Out of Time’ porque sabíamos que iba a ser número 1″. Tony Calder no dio crédito y jamás se lo perdonó. Bromea: “toda relación que pudiera tener con Mick murió ahí. ¡Da crédito a quien te lo dijo!».
En su defensa hay que decir que ni a Chris Farlowe le gustó ‘Out of Time’ cuando se la presentaron la primera vez, reafirmando su cualidad de «canción maldita»: “Me la tocó con guitarra acústica y pensé: “suena como una canción pop, no estoy seguro de qué hacer con esto”. Pero luego me dijo que sería diferente al ir al estudio y tocarla con una orquesta. Entonces pensé: “esto sí que es un buen disco”. A caballo regalado no le mires el diente». Curiosamente, tras vender el tema de la orquesta a Farlowe, la versión de los Rolling sería más austera.
En cualquier caso, parece que los Rolling han pensado en recuperar rarezas de hace casi 60 años para una gira que se llama ‘Sixty Tour’. Ya solo queda especular qué podrá ser lo siguiente: ¿que toquen ‘Think’?
Liam Gallagher ha publicado esta semana su tercer disco, ‘C’mon You Know’. Como en el anterior, se ha rodeado principalmente de Andrew Wyatt (Miike Snow, la Gaga de ‘Shallow’) para continuar con su línea estilística. Y los fans en Reino Unido han respondido de manera masiva. Casi como si fuera Harry Styles.
Es de sobra conocido por todos que Oasis marcaron a una generación a nivel mundial, pero sobre todo en Reino Unido los hermanos Gallagher adquirieron un estatus casi divino y no encontrarás cuarentón inglés de ningún signo que no se sepa todos sus éxitos de memoria. Tanto Noel como Liam tienen un público fiel y eso se refleja en el número de copias que ha vendido el pequeño de los Gallagher durante su primera semana.
‘C’mon You Know’ ha sido acogido con los brazos abiertos por el público británico y vuelve a ser número 1 como todos los demás discos firmados como Liam Gallagher. Con su otra banda Beady Eye, quedaba en los puestos 2 y 3.
El primer álbum de Liam fue platino, el segundo disco de oro y este tiene casi garantizada ya también semejante placa equivalente a 100.000 copias, pues ‘C’mon You Know’ ha vendido más de 70.000 en una semana. No son los millones de copias que vendían Oasis en los 90, que tienen el 5º disco más vendido de la historia de Reino Unido, en concreto “Morning Glory” con 5 millones de unidades; pero para ser 2022 (y el álbum que es), es una verdadera salvajada. ‘Harry’s House’ de Harry Styles, presentado por un single que lleva 9 semanas en el número 1, vendía poco más en su primera semana: 113.000 (aunque es cierto que se mantendrá mucho mejor a la larga).
Como siempre, la reacción para este tercer álbum es más fría a medida que te alejas de Manchester, Londres, etc: un top 2 en Irlanda, un top 10 en Alemania, un top 15 en Italia y un top 18 en Japón.
‘C’mon You Know’ es un álbum que sorprende con su inicio con coro infantil (‘More Power’) para después entregarse de nuevo al sonido Beatles (‘Diamond in the Dark’) y la balada (‘Too Good for Giving Up’). En la segunda mitad hay experimentos (‘World’s In Need’, ‘Moscow Rules’), sin dejar de hacer guiños al pasado adorado por el público: de ‘She’s Electric’ a ‘Everything’s Electric’, del trabajo de Noel Gallagher con Chemical Brothers a ‘Better Days’.
Lola Indigo siempre está inmersa en algún tipo de lanzamiento. Cuando no es una colaboración con Luna Ki, es un single propio como ‘Toy Story’. Todo ello cuando todavía no hace ni un año de ‘La Niña‘. Pero lo de hoy es diferente: Universal anuncia que lo que se acaba de presentar es el primer sencillo extraído del próximo disco de Lola Indigo.
Se trata de ‘AN1MAL’, una canción de contenido sexual y sabor a delicioso antro en ese videoclip que alterna oscuridad con lasers. Un espacio que hace muchos años habríamos denominado “sórdido” pero que ahora solo se entiende como parte de la libertad y el juego que requiera cada cual.
Lola Indigo repite que le pones «animal», que no puede «con la curiosidad» de que la toques con «la luz apagá», dejando nuevos ganchos martilleantes como tantos otros durante su breve carrera.
Musicalmente, la canción es deudora de las producciones dance de los años 90. Si hace poco bromeábamos porque hasta 3 producciones diferentes habían sampleado ‘Show Me Love’ (Daddy Yankee, Charli XCX, Craig David), prácticamente en el mismo mes, ‘AN1MAL’ se queda a las puertas. En un momento hasta parece que el sample estaba ahí pero lo han quitado por exceso de oferta.
‘AN1MAL’ es una producción de los populares hacedores de hits Mauricio Rengifo y Andrés Torres (‘Despacito‘), que definitivamente se han enterado de que el reggaetón puro hace rato que empezó a ser una cosa muy sobada. Si no han empezado a serlo también ya los 90, poco debe de quedar…
Ha sido uno de los éxitos sorpresa en EEUU, un inesperado fenómeno que ha situado a ‘Todo a la vez en todas partes’ como el título más taquillero de la historia de A24 en aquel país (y seguramente en todo el mundo cuando se estrene). La película supone la confirmación del talento de los Daniels (Daniel Kwan y Daniel Scheinert). Fogueados en el mundo del videoclip (han rodado para The Shins, Foster the People o Passion Pit), la pareja de directores se dieron a conocer con la singularísima ‘Swiss Army Man’ (2016), que arrasó en Sitges y obtuvo el premio a la mejor dirección en Sundance.
Los Daniels son también los realizadores del hilarante ‘Turn Down for What’, de DJ Snake. Este videoclip se puede ver como la antesala de ‘Todo a la vez en todas partes’, un destilado de muchas de las soluciones visuales y narrativas que aparecen en la película: humor gamberro (la secuencia de los plugs anales podría estar perfectamente en ese vídeo), sorprendentes efectos digitales, montaje hiperbólico, personajes racializados y una concepción elástica de la realidad física heredada de ‘Matrix’.
‘Todo a la vez en todas partes’ es la historia de una mujer que intenta hacer la declaración de la renta y se le acaba complicando. Como dice el título, aquí cabe todo a la vez y al mismo tiempo. De la comedia multiverso más alocada, llena de universos paralelos, identidades múltiples y agujeros negros en forma de bagel, al melodrama familiar con discurso LGTBI y apuntes sobre las minorías étnicas.
Del cine de artes marciales o Pixar, al de Terry Gilliam o Wong Kar-wai. Del ruido y la velocidad desenfrenada, al silencio y la quietud de un universo mineral. Del duelo cómico entre dos grandes señoras de la pantalla (fabulosas Michelle Yeoh y Jamie Lee Curtis), a la aparición, 37 años después (y con riñonera), de Jonathan Ke Quan, el entrañable Tapón de ‘Indiana Jones y el templo maldito’ y Data de ‘Los Goonies’.
Como la lavandería de la familia protagonista, los Daniels ponen en marcha una lavadora de imágenes, estilos, formatos, referentes… y consiguen que no destiñan. Todo sale con su color y tonalidad. Aunque eligen el programa largo (dura dos horas y veinte), y eso acaba notándose (la catarsis familiar final se hace un poco pesada), la película es una centrifugadora de ideas, una arrolladora sucesión de gags, coreografías de acción y pinceladas de emoción, a cada cual más ingeniosa y sorprendente. Sin duda, uno de los títulos imprescindibles del año.
Everything Everything proponen algo diferente en su nuevo disco. Es el más personal de su carrera. También el más pop. Pero ‘Raw Data Feel’ se complica la vida de varias maneras. El cantante Jonathan Higgs nos cuenta que le atormentan sus traumas y que utiliza la tecnología para escapar de ellos. También la comida o el consumismo. Para representar este escape del dolor, Everything Everything han utilizado un programa de inteligencia artificial para que escriba parte de las letras del disco o incluso les ayude a diseñar la portada. El grupo ha rizado el rizo más que nunca.
La coartada intelectual de ‘Raw Data Feel’ no era necesaria, pero Everything Everything siempre ha sido un grupo más cerebral que emotivo. De hecho, en sus letras ha solido reflexionar sobre asuntos políticos, pero Higgs no quiere «ser un cantante político por definición». En ‘Raw Data Feel’, el grupo compensa esa actitud cerebral con algunas de sus canciones más inmediatas.
Que Higgs no quiere hablar de sus traumas «directamente» -al menos de momento- es evidente en ‘Bad Friday‘. En 2017 declaró en una entrevista que su «mente insana» le suele meter en problemas, y en ‘Bad Friday’ describe una paliza que sufrió mientras paseaba de noche. El artista ha declarado que «sabe exactamente» por qué se la dieron pero que «no quiere lidiar con ello». Sin embargo, lo mejor de ‘Bad Friday’ es su infeccioso ritmo de afrobeat aderezado de ganchos. Es uno de los singles más directos jamás publicados por Everything Everything. Y hay más.
Las virguerías vocales de Higgs vuelven a ser dignas de comentar en ‘Teletype’, la pista inaugural. Es otro single evidente que situar a medio camino entre el art-rock y los primeros Vampire Weekend, en el que el cantante insiste en que no está preparado para «mirar hacia adentro». ‘I Want a Love Like This’ describe una relación romántica desde un punto de vista optimista pero sospechoso, y su sonido bailable remite a los mejores Hot Chip. ‘Pizza Boy’ habla sobre intentar superar los traumas hinchándose a comer pizza y a comprar por internet, y su melodía es gloriosa. Más kitsch, ‘Shark Week’ se sirve de un ritmo hip-hop y unas trompetas «fake» que suenan más heroicas que una película de ‘Rambo’.
Los traumas de Higgs le llevan a imaginar que prende fuego a un parque de atracciones en ‘Metroland is Burning’. Sus influencias country no son las más atractivas del largo, como tampoco lo es su frase «es Obama en las calles pero se cree que es Osama en las sábanas». En torno a la bonita balada math-rock ‘Leviathan’, que reflexiona sobre la muerte, ‘Raw Data Feel’ se convierte en un disco más difícil de masticar tanto en sus momentos más accesibles (‘Cut UP!’ es redundante en el sonido del disco) como en los más experimentales.
Se agradece el intento de fusionar los mundos de Michael Jackson y Kraftwerk en ‘My Computer’, el ‘Her‘ de Everything Everything, o de capturar la magia de Four Tet en la final ‘Software Greatman’. El grupo incluso coquetea con la torch song de los 60 en ‘Born Under a Meteor’ y con el dancehall en ‘HEX’. Sin embargo, en todo este entramado de letras generadas por un programa informático, historias sobre traumas no superados o sobre «destruirlo todo» como parte de una secta, el grupo pierde ligeramente su deriva melódica. La producción e instrumentación vuelve a ser estupenda, pero ‘Raw Data Feel’ es tan pop que los singles están muy claros. Y están todos colocados al principio.
Entre las novedades musicales de este viernes, lo nuevo de The Mountain Goats, uno de los grupos rock underground fundamentales del siglo gracias a la edición de álbumes como ‘All Hail West Texas’ o ‘The Sunset Tree’. Su último disco hasta ahora era ‘Dark in Here‘ publicado el año pasado.
‘Bleed Out’ será su nuevo disco el próximo 19 de agosto, que de momento presentan con un vídeo para su single ‘Training Montage’. Según XL, su distribuidora en España, el disco será «una experiencia cinemática inspirada en las películas de acción de los años 60, 70 y 80». De ahí su portada.
El single se inspira en una máxima habitual en las pelis de acción, exactamente «hago esto por venganza». Este single ‘Training Montage’ es la pista 1 y literalmente asienta «el tono que sigue después en la secuencia de ‘Bleed Out’. El disco pretende ser «energía y explosión ejecutada por un grupo de amigos que estaban felices de reunirse en una habitación todos juntos para hacer ruido». Este será el tracklist del álbum y este es su nuevo videoclip casero.
01 Training Montage
02 Mark on You
03 Wage Wars Get Rich Die Handsome
04 Extraction Point
05 Bones Don’t Rust
06 First Blood
07 Make You Suffer
08 Guys on Every Corner
09 Hostages
10 Need More Bandages
11 Incandescent Ruins
12 Bleed Out
Primavera Sound ha vuelto con cartelón… pero generando dudas sobre la organización. Cada persona lo habrá vivido a su manera, pero el público parece estar de acuerdo con que el aforo excedía el adecuado. Al menos en la jornada inaugural del jueves. Colas interminables para pedir bebida en la barra o incluso para beber agua de las fuentes, barras faltas de personal, aglomeraciones críticas frente a los escenarios principales y no tan principales, hasta el punto que Dinosaur Jr. y Yo La Tengo parecían cabezas de cartel… Cuando gente como Javier Giner asegura que el festival da la sensación de no ser un «lugar seguro» y que parece dirigirse hacia algún tipo de «desastre» insospechado, es que algo falla. Y cuando un festival deja de ser seguro, pierde toda su razón de ser.
Ante el alud de críticas a su organización, Primavera Sound ha contestado que se encuentra trabajando en implementar mejoras para la jornada de hoy viernes. «Somos conscientes de los problemas en las barras durante el día de ayer y os pedimos disculpas por ellos», ha comunicado en redes. «No es la manera como queríamos reencontrarnos tras dos años sin vernos. Estamos trabajando sin descanso para solucionarlos y que podamos disfrutar todos de las próximas jornadas como merecemos».
A espera de que esas mejoras se materialicen, cabe mencionar un par de cosas positivas. En primer lugar, el servicio de buses lanzadera fue excelente, al menos en mi experiencia. Pasaron con frecuencia y no se llenaron hasta reventar, al contrario que el último año. Por otro lado, la música volvió a dar momentos muy felices a los asistentes.
El gentío y la desorganización en la cola para acceder al Auditori a las cinco y media para ver a Kim Gordon no presagiaba nada bueno. Afortunadamente, una vez dentro, la experiencia fue avasalladora. Kim iba vestida para matar: minifalda, camisa blanca y corbata, y desbordaba carisma, sex appeal y voz. Acompañada de una banda joven y potente, y de unas proyecciones de Nueva York, Kim dejó el rock experimental de Body/Head y nos recordó por qué era ella el elemento furioso de Sonic Youth. Hubiera merecido un escenario grande de noche. Mireia Pería
A eso de las 18.45 de la tarde, en la zona conocida como Mordor por su situación lejana en el espacio y probablemente también en el tiempo, a unos cuantos años luz de la zona central del Parc del Fòrum, Oklou confirmó su estatus de estrella de culto. Disfrazada de exploradora, con gorra de senderismo y mochila, la francesa presentó ‘Galore’ junto a su guitarrista (vestido con la camiseta del Barça) para un público ensimismado con sus melodías sintetizadas tipo música de cristal y su precioso hilillo de voz autotuneado. El pop nocturno de Oklou funciona mejor en un ambiente tranquilo o cerrado (probad escuchar ‘i didn’t give up on you’ solos en el bosque) y el sonido se distorsionó en algún momento (sin que fuera intencionado). Sin embargo, la artista nos regaló un interesante tema inédito llamado ‘What’s Good’, y sorprendió tocando otro que samplea ‘Going Under’ de Evanescence. Jordi Bardají
Beber algo incluso a primera hora de la tarde se antojaba imposible. Las colas no es que fueran kilométricas (que también), sino que no avanzaban. Después de quince minutos atorada en una, decidí abandonarla para llegar con tiempo al antiguo Ray Ban (ahora Cupra) y a Dinosaur Jr. Un acierto. El escenario estaba tan masificado que entrar con el concierto empezado hubiera sido dificilísimo. La actuación fue correcta: pocas canciones de sus dos últimos discos (si el oído no me falló), y bastantes clásicos. Musicalmente, sonaron como un tiro, enérgicos y con Lou Barlow agitándose cual teleñeco, mientras Mascis se mantenía impasible. La pena fue que a él solo se le escuchara la voz bien en un par de temas. Pero claro, cuando llega la ristra de hits: ‘Feel the Pain’, ‘Just Like Heaven’ y ‘Freak Scene’, todos los males pasan. Mireia Pería
Llegado el atardecer era momento de que Kacey Musgraves meciera a su público con su sereno country-pop. Canciones como ‘good wife’ o ‘Butterflies’ sosegaron el ambiente, aunque Kacey lo decidía sacudir de otras maneras. Entre los momentos más divertidos, la de Texas decidió perturbar completamente la paz que transmite ‘Golden Hour’ para hacer una inesperada referencia a la lluvia dorada (cantó «golden shower» en lugar de «golden hour» al final de la canción, tras lo cual nos llamó «panda de freaks»). Por otro lado, el concierto incluyó un espacio para el karaoke (o «kaceyoke») con la versión de ‘Dreams’ de Fleetwood Mac, mientras la pantalla proyectaba la letra de la canción. En momentos menos divertidos, Kacey criticó la inseguridad que vive actualmente Estados Unidos (ayer murieron 5 personas en un tiroteo en un hospital de Tulsa) e incluso afirmó que «se siente bien estar fuera de América por un rato». A Kacey se la percibió algo apagada sobre el escenario, y esta puede ser una razón. Jordi Bardají
Quien no estuvo nada apagada encima de las tablas fue Charli XCX. Asombroso el show que presentó la inglesa en apoyo de ‘CRASH‘, su último álbum. Charli no es la mejor bailarina, pero suple sus carencias en este aspecto gracias al torrente de energía, actitud y seguridad que transmite encima del escenario. Y con una voz en directo envidiable. Para nada se notaba que había tenido problemas de salud los días previos que le obligaron a cancelar un par de conciertos.
El concierto de Charli fue digno de una artista que es cabeza de cartel en un festival. Y no, en el Primavera Sound su nombre no aparece en tamaño grande. Debería. Ella no solo se dejó la piel en el escenario, decorado con un atrezzo tipo Antigua Grecia, sencillo y elegante, sino que el sonido fue inmejorable. Y las canciones ganaron en directo. ‘Move Me’, ‘Baby’, ‘Yuck’ y, especialmente, ‘New Shapes’, cobraron nueva vida. Escuchadas a ese nivel de volumen sonaban colosales. ‘Beg for You’, favorita del público, contó con la presencia de Rina Sawwayama, que tocaba más tarde en otro escenario. ‘Vroom Vroom’ podía haber partido la tierra en dos. La única pega, el remix funky de ‘Boom Clap’ no superó la versión original. El show terminó por todo lo alto con ‘Good Ones’ cuando ya ni te acordabas de su existencia: tanto hit acumula Charli ya en su repertorio, que algunos ni los echas en falta. Jordi Bardají
Llegué a Tame Impala (Escenario Estrella Damm) en el mejor momento, ya bastante avanzado el concierto: cuando atacaron ese hitazo inmortal llamado ‘Let it Happen’. Bailes, saltos y alegría. Desde lejos, aquello era una bonita fiesta campestre, con proyecciones psicodélicas que le daban al entrañable Kevin Parker el empaque escénico que a él le falta. Le siguió una preciosísma ‘Feels Like We Only Go Backwards’. Pero la gran sorpresa de la noche fue cuando interpretaron ‘Last Nite’ de los Strokes. De lejos, el tema más celebrado del festival. Y no es sólo que la versión fuera buena: es que Kevin la clavó. Sospecho que incluso la interpretó bastante mejor que los propios Strokes.
El motivo de acercarme a Tame Impala fue por pura ansia viva de no perderme a Pavement en el Pull and Bear. Extrañamente, se estaba de lujo en Mordor. Y el sonido de la banda fue exquisito. Acompañados de una teclista, sonaron casi perfectos, en un concierto de hits. Quizás para mi gusto demasiado centrados en los momentos menos animados. Pero era una delicia ver a Bob Nastanovich ejerciendo de una suerte de Bez y animando al personal. Y ahora que ‘Slanted and Enchanted’ ha cumplido 30 años, fue maravilloso poder cantar ‘Trigger Cut’ o ‘Two States’ a pleno pulmón. O súper clásicos del indie como ‘Cut Your Hair’. Pero para canciones celebradas, por lo menos para mí, ‘Stereo’ y ‘Shaddy Lane’. Un ejercicio de nostalgia, sí. Pero nostalgia bonita y vivificante. Mireia Pería
Si te apetecía huir de la marabunta de gente presente en el concierto de Tame Impala una buena alternativa era acudir al concierto de Cigarettes After Sex. Si lo veías tendido en el césped, la experiencia mejoraba aún más. Su suave noir pop sirvió para coger aire después de la tralla ofrecida por los cabezas de cartel, para bien y para mal. Para bien porque canciones como ‘Touch’ o ‘Nothing’s Gonna Hurt You Baby’ son preciosas, para mal porque el repertorio se hacía un poco bola y bordeaba la música de fondo por momentos. Jordi Bardají
La sorpresa de la noche la dio Let’s Eat Grandma. Todos los años que envejecí en mi camino a Mordor los recuperé con su fantástico concierto. Rosa Walton y Jenny Hollingworth, que no son hermanas pero lo parecen, parecían dos niñas jugando en el salón de su casa. Jugaban a las palmas, se hacían las muertas o correteaban de un teclado a otro como si les fuera a pillar la pista pregrabada. En una de las canciones se pusieron a bailar ‘La Macarena’ y, después, una de ellas procedió a tocar un saxofón. En otra se sentaron un rato en el escenario, después una de ellas saltó a surfear al público y, cuando volvió al escenario, se puso a tocar una flauta. Nada es predecible en un concierto de Let’s Eat Grandma. Tampoco su música. En sus momentos más accesibles y pop, como ‘Falling into Me’, suenan a CocoRosie producidas por CHVRCHES. En los más sombríos, como ‘Deep Six Textbook’, recuerdan a los The Cure más desolados. En todo caso ellas impregnan su música con un aura infantil maravillosa, y en su directo sucede lo mismo. Jordi Bardají
Hoy se publica un nuevo disco de Post Malone, ‘Twelve Carat Toothache’, conteniendo un par de canciones que ya conocíamos y que han hecho menos ruido que otros de sus hits anteriores. Los singles hasta ahora habían sido ‘One Right Now’ con The Weeknd y ‘Cooped Up’ con Roddy Ricch.
El álbum incluye un tema con Fleet Foxes llamado ‘Love/Hate Letter to Alcohol’ (muy reconocibles sus armonías vocales), una colaboración con The Kid Laroi, otra con Gunna… pero es ‘I Like You’ con Doja Cat la que tiene toda la pinta de llevarse el gato al agua. Es nuestra “Canción del Día”.
“Facilona e irresistible” es una fórmula que ha valido previamente al autor de ‘Better Now’ y que vuelve a funcionar en esta producción que ya encabeza la playlist más grande de Spotify, Today’s Top Hits (en la imagen principal).
Producida por Louis Bell y Jasper Harris, comienza con el estribillo solo para instalarse en tu cabeza en la primera escucha, después ofrece el verso de Post Malone, y en segundo lugar, el de Doja Cat.
Ambos fantasean con viajes por Francia y Japón, mientras están realmente con otras personas. Él le pide auxilio, ella le pide que le avise cuando se quede libre, y hablan de lujos entre referencias a Chaka Khan y a Rufus. Los casi bobalicones teclados del final hacen también justicia al subtítulo “una canción más alegre”… ¿y quién puede ser el cascarrabias que se oponga en la era de la toxicidad de las redes y el abuso del drama?
Este viernes 3 de junio se publican los nuevos discos de Angel Olsen, interrogación amor, Post Malone, 070 Shake y Purity Ring, en este caso un EP de 7 pistas. Remi Wolf saca la edición deluxe de su álbum ‘Juno’. Compartimos pistas de todos ellos en nuestra playlist de novedades «Ready for the Weekend», aunque comenzamos con la que es la primera canción de Phoenix en dos años, ‘Alpha Zulu’. De momento no han anunciado nuevo álbum.
Recopilamos temas que os hemos venido presentando en los últimos días, como los nuevos de Maggie Rogers, Yeah Yeah Yeahs con Perfume Genius, Muse sonando a Marilyn Manson, Mónica Naranjo echando un polvo vacío con Mastodonte o Christina Aguilera (que ya ha sacado nuevo EP). También hay nuevos temas de Jungle, Kasabian, Tove Styrke, Paolo Nutini, George Ezra, Panic! At the Disco o Julieta Venegas.
En nuestro país, la revelación Mira Paula publica su segunda canción, Lola Indigo se lanza de cabeza a los años 90 en ‘AN1MAL’ y Paula Cendejas tiene nuevo tema de R&B. Aitana saca tema con sangiovanni a la vez que su amigo Marmi lo saca con Delgao. Hay nuevas canciones de artistas tan variados como Tanxugueiras, Los Mejillones Tigre o Cora Yako.
Han anunciado nuevos álbumes gente tan querida como The Mountain Goats y Beth Orton. El pop internacional nos deja nuevas canciones de Dagny, Betty Who y a su manera DJ Snake, con una pista que lo dice todo con su título, ‘Disco Maghreb’.
Entre las curiosidades del día, tenemos la canción de St Vincent para ‘Minions: The Rise of Gru’, la remezcla de Mueveloreina para Los Pilotos o la versión de Marta Movidas de Joe Crepúsculo.
Completamos la playlist con temas destacados como el de Viagra Boys, Bune, Lava La Rue con Biig Piig, TAAHLIAH con Tsatsamis, Emily James, 49th & Main o MJ Cole, entre muchos otros. Recuerda suscribirte aquí: ¡ya somos más de 5.700!
Es el día de salida de ‘Tercer cielo’, y Rocío Márquez y Bronquio -el proyecto de Santiago Gonzalo- están exultantes. Bronquio está tan emocionado que se incorpora a la entrevista tarde porque está muy ocupado, a tan sólo unos metros de distancia… atendiendo a las redes sociales (tiene 5.100 followers en Instagram). El álbum, un encuentro entre folclore y electrónica, es muy bueno, sus caras denotan saberlo, y son muchos sus compromisos con la prensa, a lo largo de varios días, en Madrid. Su equipo arrastra unas maletas porque probablemente se va corriendo a otro lado.
La conversación en la cafetería del Círculo de Bellas Artes es agradable y calmada, en cualquier caso. Rocío Márquez es un encanto y siempre estará disponible para despejarte cualquier duda sobre su arte, ya desde antes de empezar a grabar, y también después de terminar. Al final bromeo con ellos sobre el hecho de que en tantísimas entrevistas les pregunten qué opinan de Rosalía («somos fans», repiten otra vez más). Márquez ya ha hablando tanto antes de ‘El mal querer’ y ahora de ‘MOTOMAMI’ que decido llevar la conversación por otro lado.
¿Qué diferencia vuestro proyecto de otros que están uniendo folclore y vanguardia?
Rocío: «Está siendo un momentazo de revisitar el folclore, hay muchos proyectos haciéndolo. Nosotros no tenemos expectativas, no hemos querido hacer nada nuevo. Teníamos ganas de juntarnos porque Santi (Bronquio) hizo un remix de la rondeña del disco anterior (‘Empezaron los cuarenta’). A partir de ahí quisimos hacer un encuentro para profundizar. No queríamos hacer ningún corta y pega porque no somos fans, aunque a veces por supervivencia hayamos hecho alguno, pero no en este caso que nos juntamos sin fechas ni plazos. Era un momento de postpandemia cuando no había bolos y casi no nos podíamos mover. Yo vivo en el campo, y él venía una semana, luego otra semana. Periodos largos. Íbamos probando. La sorpresa fue lo natural del encuentro. A los dos nos motivaba mucho, descubrimos partes de nosotros mismos que no tenemos tan exploradas».
¿Cómo es que no queríais hacer «nada nuevo»? Te tenía por una artista inquieta que busca evolucionar…
Rocío: «La motivación no ha sido explícitamente hacer nada diferente, sino redescubrirnos porque el primer encuentro había ido bien. Yo tengo muchas crisis de todo tipo. Cada equis tiempo toco fondo y dejo de verle sentido a las cosas. Tengo que dejarme morir y volver a nacer. Con todos los miedos, las historias de cada uno en la cabeza. El hecho de encontrar un elemento nuevo como la electrónica, que él juguetee con mi voz y me ofrezca colores en los que yo nunca me había escuchado a mí misma me motiva. Las posibilidades de explorar y también ver adónde me puedo llevar yo todo eso a nivel vocal. Lo que me tiene tan viva, con estos nervios tan bonitos, es que estoy experimentando nuevas maneras. Yo ya escuchaba a Diamanda Galás o hacía cursos con Fátima Miranda, pero estos nuevos efectos me lo multiplican por nosecuántos».
He visto que las has mencionado en otras entrevistas, ¿a qué nivel te han influido?
Rocío: «La técnica vocal siempre me ha interesado mucho, pero no por el perfeccionismo, sino para aumentar las posibilidades y que la paleta sea lo más variada posible. Canto a la libertad y me gusta tenerlo como recurso. No ha habido una sola metodología ni a la hora de hacer música ni a la hora de producir, sino que se ha ido dando todo. También con un equipazo de músicos que lo ha redondeado».
¿Qué has querido decir con lo de que no te gusta el cortapega, pero a veces recurres por supervivencia? El sampleo está ya aceptado como forma de producción, ¿no?
Rocío: «En este disco no hay cortapega en ningún caso. No queríamos caer ahí. Es que a veces tienes una fecha de salida desde antes incluso de terminar el proyecto. Cuando hablo de cortapega no hablo de este proyecto sino a lo mejor de proyectos que no eran ni discográficos. Te piden una actuación con una temática, te interesa, pero de tiempo va muy justo, tienes más proyectos… y terminas tirando de recursos anteriores que ya tenías. Pero la profundidad no es la misma».
Los palos flamencos, que algunos descubrimos por Los Planetas…
Bronquio: «¡Yo también! ‘La leyenda del espacio'».
… vienen entre paréntesis, menos mal. ¿Pero cuáles han sido los referentes electrónicos? De los verdiales de ‘Niña de sangre’ habéis comentado que por BPM’s eran altísimos. Me ha hecho pensar en algo tan acelerado como Dan Deacon.
Bronquio: «No teníamos referentes de electrónica durante la producción. Salen porque es algo que tienes dentro. Pero un referente en esos verdiales son Niño de Elche y Los Voluble, que presentaron un proyecto en el Sónar y luego en el Cartuja Center y en ambos flipé. Es un concepto interesante, en cuanto a producción nos dimos cuenta de que el techno de Berghain y los verdiales con guitarra y sombrero de flores en la montaña no están tan lejos. Son momentos de comunión, trance y fiesta. Puedes hacer un mash up de un verdial con techno, por velocidad y por el tipo de transiciones. Salió muy fácil por las similitudes».
Rocío: «Cada equis tiempo toco fondo y dejo de verle sentido a las cosas. Tengo que dejarme morir y volver a nacer»
El disco me parecía como bastante británico, por el rollo rave, drum&bass… ‘Mmmm’ me ha recordado a Jamie xx.
Bronquio: «Total, total, total… ‘Mmmm’ y Jamie xx tienen bastante vínculo. ‘Gosh’ tiene una influencia muy clara en mí. Algo que he descubierto es que mis referencias de electrónica son alemanas, gente como Modeselektor, o como UK garage, Skream… Los recursos del flamenco son muy primitivos: cajones, taconeos, golpes en la mesa… hay similitudes entre eso, el UK garage, Jamie xx, el techno más alemán. La crudeza a nivel de tímbrica es muy similar. Ahora me parece muy evidente, pero en su momento me sorprendió mucho».
¿Tú, Rocío, estabas también curtida en esta parte?
Rocío: «He aprendido mucho con Santi. A veces con el micro apagado y con el ordenador ya cerrado, nos poníamos a ver un documental de Youtube, a sumergirnos, a descubrir nuevas sonoridades, nuevas maneras…»
A veces los artistas nos decís que todo ha sido más mezclado de lo que parece, pero en este caso tú has aportado el flamenco y Santi la electrónica.
Bronquio: «Cada uno venimos de donde venimos, la aportación de ella es más el flamenco, pero como hemos estado 2 años juntándonos, al final nos hemos estado poniendo muchas músicas. Ella escuchaba Arca y FKA twigs y yo Fosforito (risas)».
Rocío: «Ha sido divertido por eso. Normalmente cada uno en su coche escuchaba la música del otro: hemos hecho un camino de ida y vuelta».
‘El corte más limpio’ es el tema del «taconeo berlinés», ¿cómo lo habéis trabajado? ¿Son samples de Youtube u os habéis puesto a taconear?
Bronquio: «Era de Youtube, hemos tirado de Youtube a tope. Seguro que Jamie xx también tira de Youtube (risas)».
Esta canción es la que más aúna techno y folclore, ¿no? No sé si para vosotros hay otra más señera.
Bronquio: «Pienso que en este tema hay más un ejercicio de estilo de techno, en estructura y dinámica, pero la voz de Rocío y los recursos flamencos casaban increíble desde nuestro punto de vista. En otros temas los límites son más difusos».
Rocío: «Es el único tema en que no hemos puesto palos».
¿Qué queréis decir en la nota de prensa con que el disco tiene «tres transiciones que definen capas de la experiencia»? ¿Hay un concepto o una historia?
Rocío: «En este disco queríamos probar con espacios de improvisación, otras sonoridades. Estamos preparando un proyecto escenográfico, que es el mismo repertorio pero tratado de otra manera. El disco tiene un hilo conductor, pero no hemos necesitado hacerlo tan explícito. Es una serpiente con cabeza, cola, y tres transiciones que van mudando…»
Que son las tres partes de ‘La Piel’, la seguiriya.
Rocío: «Era un guiño por la estructura de los cantes en el flamenco. Si cantas por tangos o bulerías, son letras inconexas a nivel temática, una es de «he perdido a mi padre» y otra «me voy de fiesta, lereleré». En el disco hay un mismo poema de Luis García Montero que está dividido en 3 pistas distintas, muy cortitas, más de lo habitual… Es decir, en vez de coger letras inconexas, he cogido una letra y la he dividido en distintos palos. Con las distintas campos, va hilando el viaje que se va haciendo».
¿Hay una temática concreta en el álbum?
Rocío: «Es un canto a la libertad permanente, como eje que vertebra todo. Se ve en «Voy a parirme a mí misma» del aguinaldo. «Somos un viejo río (…) y nadie nos podrá cruzar». Habla del renacer, de la búsqueda… También de las tinieblas que hay que pasar para llegar ahí».
«Siempre he cuestionado si somos libres y hasta qué punto somos conscientes de la poca libertad que podemos tener»
¿Por qué este tema? ¿Consideras que la libertad está en peligro?
Rocío: «(largo silencio) Es un tema que siempre tengo presente, siempre he cuestionado si somos libres y hasta qué punto podemos estar tan perdidos que no somos conscientes de la poca libertad que podemos tener».
Bronquio: «Muchas veces hablamos de la libertad con uno mismo, de los condicionamientos que nos ponemos cada uno, y en el flamenco es evidente».
Rocío: «Por eso hablamos del autoconocimiento, está muy conectado con la libertad».
Bronquio: «Yo he estado en discursos de si el flamenco es más o menos permisivo y al final te das cuenta de que eres tú quien no te permites algo».
Hablando del aguinaldo, hay un recorrido por el folclore de toda España, ¿no? No solo Andalucía.
Rocío: «En producción está Inglaterra, Alemania… A nivel palos está muy presente Andalucía, pero hay una parte más folclórica, como el aguinaldo que es de Murcia, porque fui allí a grabar un proyecto de unos amigos. Es un disco que nace de la experiencia. El aguinaldo vino porque la fiesta más gorda que me he pegado en mi vida ha sido en Murcia, en Navidad, cogiéndonos una mortal (risas) Casas en el campo donde no molestas a nadie. La huerta murciana. Pero está tan conectado a nivel literario con fragmentos de letras populares, también con una letra actual de Carmen Camacho y de Macky Chuca, que no se puede hablar de una geografía exacta: lleva muchas capas. Por eso queríamos que en la portada y en la contra se vieran texturas y capas.
¿Es como esa fiesta en Málaga que es una rave?
Los verdiales son como una rave, está todo conectado (risas)
Vais a flipar, pero en ‘Prefiero la muerte’ pensé que entraba otra voz, y en concreto era la de Ana Torroja.
Bronquio: (risas) «El tratamiento que se da a la música en general es muy de peli de Carlos Saura, con los melotrones. Ella es anti-reverb, pero le hemos puesto un reverb como de Julio Iglesias. Puede ser como pop de los 80, pero lo de Ana Torroja no lo había oído…»
Rocío: «Me encanta escucharme en distintos registros. Soy más anti-reverb en mi escucha. Para sentirme libre, para poder jugar mejor, necesito sonido limpio. En actuaciones pido mi voz limpia en mi canal. Se tira al público con efectos pero ese juego lo hace él, yo necesito oír mi voz limpia».
¿En la producción hay mucho de improvisación o está todo bastante atado?
Bronquio: «Durante la producción que hemos hecho en casa íbamos de la mano, si algo nos chirriaba, lo quitábamos. A veces los dos nos veníamos demasiado arriba, pero a la mínima que había una proposición, la otra persona le encontraba una coherencia».
Rocío: «A los dos nos gusta probar».
Bronquio: «Hay mucho de libre albedrío. Voz y recursos musicales, íbamos soltando y lanzando. Después, ya empezamos a ponerlo en su sitio».
Habladme del desenlace del disco. ¿Qué aporta ‘La mercancía’? ¿Por qué ‘La marca’ sale después de la tralla de ‘El corte más limpio’?
Bronquio: «Nosotros el final lo percibimos como traca final. Y después, el amanecer fumando el porrillo y te vas a tu casa (risas) Cierras el círculo».
Rocío: «Es una letra popular del disco, de las pocas, de Antonio Mairena: «el que se va, va diciendo en el silencio qué grande es la libertad». Esta letra está escrita en la Peña Flamenca de Mairena, por dentro, antes de irte la ves. Es un guiño. Incluso en los discursos más ortodoxos ya estaba esa necesidad».
Unamuno, Lorca aparecen en los créditos como co-autores, abriendo y cerrando el disco. Qué pasada, ¿no?
Bronquio: «Cuando pasan 80 años, los puedes usar».
Rocío: «Lo de Lorca era porque en 2022 es el centenario del festival de flamenco que organizaron Lorca, Falla… marcó muchísimo este arte. Al escuchar el discurso que él dio, queríamos hacer una adaptación porque era muy potente. Juan Diego nos mandó la información y cuando nos pusimos a verla… era oro molido. Buscamos la adaptación a nivel de métrica. Ha habido momentos caóticos, con información de muchos sitios. Estábamos los dos abiertos y permeables. Había huecos que no sabíamos ni que teníamos. Ha sido muy interesante y muy intuitivo».
Andalucia Big Festival, que había confirmado a gente tan grande como Muse, Rage Against the Machine, Vetusta Morla, Biffy Clyro, Jamiroquai en concierto exclusivo en Europa o Michael Kiwanuka, tiene novedades. El festival ofrece hoy su última tanda de confirmaciones, lo que incluye a Wolf Alice, María José Llergo, Niños Mutantes, Delaporte y Viva Belgrado. Wolf Alice están presentando ‘Blue Weekend‘, su gran disco de 2021, que no han podido tocar apropiadamente por razones de sobra conocidas por todos.
Además, hoy se han puesto a la venta las entradas de día para quien quiera asistir solo el jueves, solo el viernes o solo el sábado. Son 69 euros más gastos frente al abono, que son 125 €. Concretamente el 8 de septiembre es el día de Rage Against The Machine, Biffy Clyro, Morgan, Wolf Alice y Joey Valence & Brae.
El viernes 9 de septiembre será el día de Jamiroquai, Glass Animals, Nova Twins, Michael Kiwanuka, Sylvie Kreusch, Vetusta Morla y La Perra Blanco. Finalmente, el 10 de septiembre será el día de Muse, Years & Years, Delaporte, Los Planetas y María José Llergo, entre otros que puedes consultar en su cartel.
La Santa Trinidad para Jeff Tweedy fueron siempre Bob Dylan, Neil Young y Johnny Cash. A la postre logró conocer a los tres, situando a Neil Young como «el más accesible». El primero fue Johnny Cash, ya en los días de Uncle Tupelo. A alguien se le ocurrió, con mucho tino, que era buena idea que la banda primigenia de Tweedy, centrada en el folk y en el country, ejerciera de telonera para el autor de ‘I Walk the Line’. Corría el año 1993. June Carter, que estaba por allí, les dijo a los miembros de Uncle Tupelo una frase que Jeff Tweedy nunca olvidaría: «sois tan adorables que me dan ganas de daros un baño».
‘Cruel Country’, pese a su título, es un regreso a los «adorables» sonidos de raíces americanas que empaparon los inicios musicales de Tweedy, con melodías y letras tan sencillas que dan ganas de «darles un baño» con un pato de goma, ciertamente. Como si quisiera evitar que le viéramos las costuras a sus textos tras haber leído ‘Cómo componer una canción‘, la mayoría de las composiciones aquí incluidas son tan sencillas como ‘The Universe’. Esta dice: «habla conmigo, no quiero escuchar poesía / dilo de manera sencilla, con tus palabras».
El nuevo disco de Wilco comienza con algunos de sus mensajes más abstractos, ásperos o controvertidos. ‘I Am My Mother’ plantea «soy un hombre pero también soy mi madre». La titular ‘Cruel Country’ habla por supuesto del amor/odio hacia el país propio («me encanta mi país, estúpido y cruel / rojo, azul y blanco», en referencia a su bandera). ‘Hints’ presenta una de las letras más largas, una de las imágenes más potentes («¿recuerdas cuando podíamos olvidar, cuando éramos, supongo, un continente vacío?») y una de las mejores melodías. Hacia la mitad del álbum, ‘Many Worlds’, se recrea en las guitarras crepusculares en el ocaso de sus 8 minutazos. Pero a la mayoría de estas 21 canciones les caracteriza su sencillez. Lo directas que son.
Grabado a través de tomas en directo, siendo la primera vez que Wilco hacen esto desde ‘Sky Blue Sky’ (2007), ‘Cruel Country’ se sirve de ideas simples y melodías puras de americana, como mucho beatlianas, como es el caso del single ‘Falling Apart (Right Now)’. ‘Ambulance’ es una tonada folkie que nos habla de supervivencia. ‘Hearts Hard to Find’ habla sobre insensibilidad como su propio nombre indica; sin mayores vueltas lo expresa con frases como «no me importa cuando alguna gente muere, me pregunto por qué no puedo llorar». ‘Darkness Is Cheap’ nos habla del poder de una guitarra, mientras escuchamos atentamente una guitarra (también un piano y una trompeta). Y así durante 77 minutos.
Los autores del histórico y valiente ‘Yankee Hotel Foxtrot’ han sentido la necesidad de torcer las cosas en algunas pistas puntuales, como es el caso de ‘Bird Without a Tail / Base of My Skull’ o de la extraña percusión que irrumpe como por error en ‘Sad Kind of Way’. Nosotros no lo necesitábamos: si por algo será recordado ‘Cruel Country’ será por la ternura que despierta ‘Please Be Wrong’, por el country tan puro de cosas como ‘A Lifetime to Find’, por el piano lennoniano de ‘Story to Tell’, por esa mirada al mundo que es ‘All Across the World’, también con un piano que trasciende. Son esos momentos cuando, como dice él mismo en ‘Country Song Upside-Down’, Jeff Tweedy ha continuado topando, tan disciplinado, con las canciones.
The Strokes han cancelado su actuación de este viernes 3 de junio en Primavera Sound debido a un caso positivo de covid-19 en uno de sus integrantes. El grupo actuará en el segundo fin de semana del Primavera, el viernes 10 de junio.
En un comunicado, Primavera Sound expresa que lo ha «intentado todo» para que el concierto de The Strokes se pudiera llevar a cabo este viernes como estaba previsto, pero que le ha sido imposible. Tampoco ha podido sustituir a The Strokes con otro cabeza de cartel de su mismo tamaño. Por ello, ofrece a las «personas que posean una entrada de día para el viernes 3 la posibilidad de asistir también a la jornada del viernes 10 sin necesidad de realizar ninguna gestión adicional, tan solo presentando nuevamente la entrada».
El festival explica la razón por la cual no ha sido posible encontrar un sustituto para The Strokes: «Hay nombres que no están de gira o que tienen shows en exclusividad en otros festivales u otras ciudades. Sabemos que de Primavera Sound se espera lo inesperado, un truco unexpected, pero este contexto postpandémico ha desactivado en varias ocasiones el plan A, el B y hasta el C».
Sin embargo, Primavera Sound suple la mala noticia con una nueva incorporación, la de Mogwai, que actuarán el viernes 3 en el escenario Cupra. Además comunica que Caribou finalmente actuará en el escenario Pull&Bear.
Lamentamos comunicar que The Strokes cancelan su actuación del viernes 3 de junio en Primavera Sound Barcelona – Sant Adrià 2022. pic.twitter.com/ZhCQkt2IQH
Primavera Sound celebra 20 años de historia con dos años de retraso, pero también con dos fines de semana en lugar de uno y con un cartel absolutamente inabarcable, como nos gusta y hemos comentado en el podcast. Un cartel en el que subrayar con rotulador flúor los nombres de nuestros artistas favoritos y también los de esos nuevos talentos (o talentos nuevos para nosotros) que descubriremos en las dos semanas que se avecinan. Comenzamos por haciendo un repaso de lo mejor que podrá verse en la primera semana de festival.
Primavera a la Ciutat
Miércoles 1 de junio
En el primer día de Primavera en la Ciutat destacan varios nombres. En primer lugar el de Wet Leg. La nueva banda de moda del indie-rock británico gracias a éxitos como ‘Chaise Longue’ actuará en el Poble Espanyol a las 20.00, antes de que lo haga Rina Sawayama (22.20). La diva del pop alternativo empezará a presentar el disco que publica en septiembre.
Domingo 5 de junio
Pasado el primer huracán de Primavera Sound aún quedan propuestas interesantes por ver en diferentes ubicaciones y salas de la ciudad. En Poble Espanyol se podrá descubrir el directo de la estrella del bedroom-pop Cuco, con 5 millones de oyentes en Spotify.
El concierto del domingo de Little Simz se ha cancelado, pero mantiene el del día 3 de junio en el Fòrum.
El domingo vendrá fuerte en Razzmatazz con las actuaciones programadas de Jehnny Beth (22.00), Beck (23.15) y Kero Kero Bonito (1.00), que tocarán en este orden. Visitarán la sala 2 de Razz la estrella del R&B Jamila Woods (22.30) y la sensación del post-punk británico shame (00.45). En paralelo, la Sala Apolo ofrecerá una nueva oportunidad de reencontrarse en vivo con Iceage (21.00).
Primavera Sound Weekend 1: Imprescindibles
Jueves 2 de junio
Entre los reclamos del primer fin de semana de Primavera Sound hay que mencionar el nuevo espectáculo de Rodrigo Cuevas, que podrá verse a partir de las 19 horas. Poco después de las 21 horas presentará su nuevo disco Sharon van Etten, y entrada la noche será ocasión de disfrutar con el noir pop de Cigarettes After Sex (23.25), de bailar con la electrónica de Fred again (00.45), o de saltar con el bounce de Big Freedia (1.55).
Cuesta asimilar que, solo este jueves, descubriremos por fin el directo de Kacey Musgraves (20.10) y, poco después, nos reencontraremos con Tame Impala (22.55). De hecho, el equilibrio entre guitarras y pop es evidente este día. Por un lado el directo de Carolina Durante (23.30) precederá a los de Pavement (00.40) y black midi (2.15). Por el otro, parecerá 2019 otra vez con los directos casi seguidos Mabel (20.00), Charli XCX (21.25), Rina Sawayama (23.00) y Let’s Eat Grandma (23.30).
Viernes 3 de junio
La agenda del viernes parece una lista de mejores discos del año de JENESAISPOP. A las 17.30 actúan Low, a las 18.55 arranca el directo de Weyes Blood, a las 19.50 vuelven Wet Leg, a las 20.50 se solapan de lleno los conciertos de Amaia y Fontaines D.C., a las 22.50 actúan The National y a las 23.00 tocan Warpaint.
The Strokes han cancelado su actuación de este viernes, pero vuelven el segundo fin de semana. Pasadas las 2 de la noche los fans de la electrónica tendrán que escoger entre los directos de Jamie xx (2.15) y Caribou (2.25).
Otros directos interesantes que podrán verse el viernes son los de Helado Negro (19.05), Paloma Mami (21.30, confirmada también el 5 de junio en Poble Espanyol) y Parquet Courts (22.35).
Sábado 4 de junio
Por la tarde tendrán lugar directos muy apetecibles como los de Jenny Hval y la comentada banda de indie-rock Porridge Radio, que se pisan a las 17.30, así como los de la legendaria banda de música industrial Einstürzende Neubauten (19.00) y de la ganadora del Goya María José Llergo (19.45). A las 20.45 Black Country, New Road exhibirán las canciones de su aclamadísimo último álbum.
Por la noche se viene un banquete de platos fuertes. A las 22.00 tocan Nick Cave and the Bad Seeds, a las 22.35 ofrecerá su mágico espectáculo Caroline Polachek y a las 22.55 efectuarán su regreso a las tablas los míticos BAUHAUS.
Entre los conciertos imperdibles de la medianoche se encuentra por supuesto el de Alizzz (00.30). Además, sus admirados Beach House tocan a la 1.30. A las 2.00 el rapero Tyler, the Creator congregará a una cantidad importante de público pese a la tardía hora.
10 joyas a descubrir
Martes 1 de junio
Dentro de la programación de Primavera en la Ciutat, el colectivo congolés KOKOKO! visitará la sala Upload para presentar su trepidante fusión de post-punk, electrónica de baile y sonidos tradicionales de su Congo natal. Gracias a singles como ‘Donne-moi’ o a discos como ‘Fangola’, el grupo, que toca instrumentos construidos por sus integrantes, está ofreciendo una visión diferente y fresca de la música pop africana.
Jueves 2 de junio
Entre las rarezas imperdibles de la primera jornada de Primavera Sound se encuentra Oklou. A partir de las 18.45, la cantante y productora francesa presentará su álbum ‘Galore’ y sus adictivas canciones de pop minimalista e ingrávido, tocadas por el dedo del futuro. A las 20.50 Amaarae desplegará su vibrante repertorio de afrobeat. Su hit con Kali Uchis ha sido histórico.
Finalmente, a las 00.25 ofrecerán un show imperdible los locos 100 gecs. Su hyper-pop radical promete provocar chorros de sudor en el terreno.
Viernes 3 de junio
Está dando mucho que hablar últimamente el disco de la barcelonesa Marina Herlop, que acaba de ser puntuado con un 8 sobre 10 en Pitchfork. Su autora lo presentará el viernes a las 16.00, y habrá una segunda oportunidad para verla el martes 7 de junio dentro de la programación de Primavera en la Ciutat, en la sala LAUT, a las 20.50, y una tercera el 10 de junio.
Desplazándonos directamente hasta la madrugada, a las 1.25 será ocasión de descubrir el directo de un talento italiano que ya ha visitado el Primavera en alguna ocasión. La música de Iosonouncane se divide entre la tradición y la vanguardia, y recuerda a la de su admirado Franco Battiato. Sin embargo, ‘IRA’ es un trabajo mucho más ambicioso, de casi dos horas de duración, inmersivo, en el que caben infuencias de jazz y psicodelia o matices africanos.
Sábado 4 de junio
El sábado romperá el hielo The Caretaker, que actúa en una hora rara (16.00) respecto a la oscuridad de su propuesta. El productor es conocido por su fantasmagórica música basada en samples de f de los años 30 y 40, y su último proyecto es un disco dividido en varios volúmenes que, partiendo de su concepto base, traza el desarrollo del Alzheimer en la mente de un paciente.
En una hora muy poco agradecida, las 3 de la madrugada, Boy Harsher presentarán para el público que aún no haya entrado en modo Zombie ‘The Runner’, la banda sonora para la película que ellos mismos han dirigido. Pero realmente la noche puede sentar bien a sus canciones inspiradas en el synth-pop mecánico de gente como la Human League.
Domingo 5 de junio
El Poble Espanyol contará, entre otras, con la actuación de Paloma Mami, estrella del reggaetón más fino y sofisticado. ‘No te enamores’, ‘Fingías’ o ‘No te debí besar’ son algunas de sus canciones imprescindibles.
Por su parte, Sidecar acogerá el directo de las divertidas Automatic. Ojo a esta propuesta de post-punk y new wave que recuerda tanto a los Go-Go’s como a los primeros B-52’s. Su hit ‘Too Much Money’ es de escucha obligatoria para fans del post-punk más desenfadado. Las estadounidenses actúan también el sábado 4 de junio a las 19.55.
Pedro Almodóvar y Alejandro Amenábar son dos de los cineastas más internacionales del cine español. También, extrañamente, comparten apellidos muy parecidos: ambos empiezan por la letra A, contienen la letra M, cuentan con cuatro sílabas y terminan con exactamente la misma de ellas. Además, los dos son gays.
Sin embargo, a Almodóvar y Amenábar también les separan multitud de diferencias. Su tipo de cine o sus personalidades públicas son dos de ellas. Sobre todo esto Parquesvr, el grupo de punk de Javi Ferrara, acaba de publicar un single que no tiene pierde alguno.
‘Almodóvor Amenábor’ es el absurdo título tipo vocablo de Chiquito de la Calzada de este tema que presenta el nuevo disco de Parquesvr. En él, el grupo enfrenta (o compara) a las dos figuras del cine patrio sobre una base de synth-punk que te lleva directamente a un garito madrileño de los 80. La letra empieza mencionando a tres actrices que han trabajado con Almodóvar, y después se entretiene repasando las carreras de ambos directores.
«Tenía un grupo con McNamara / En su peli Bardem no se movía nada», «con ‘Dolor y gloria‘ lo ha petao / Noriega en ‘Tesis’ era un pringao» o «Tenía una cuenta en Panamá / Es muy discreto en su intimidad» son algunas de las rimas contenidas en la letra. Después llega el infalible gancho que recuerda que ambos directores son gays y han saludado al rey. El grupo dispara los apellidos de «Almodóvor» y «Amenábor» en cada final de rima y, al final de la canción, los tira en todas direcciones.
‘Almodóvor Amenábor’ es una «especie de epopeya synth-pop pero de vocación electro-punk», en palabras de la nota de prensa, que «en menos de tres minutos resume los últimos cuarenta años de dos de los iconos del cine patrio». Situado a medio camino entre Eurythmics y Las Bistecs, con un punto muy Los Ganglios también en su tipo de humor absurdo, ‘Almodóvor Amenábor’ no pierde su «bagaje cultural, de pirotecnia punkarra».
El nuevo single de Parquesvr es el cuarto extraído de su próximo álbum ‘Si no fuera por estos momentos, sería por otros’. Antes llegaron el punk berreado de ‘Tazas con mensajes’, el españolete ‘Muchas flores’, y el aparente homenaje a Future Islands de ‘Arde, quema, duele’.
Parquesvr presentará su nuevo disco en Madrid, el próximo viernes 21 de octubre en la sala El Sol, en el marco del ciclo Mazo Madriz. Además, este verano ya están anunciadas, entre otras citas, su presencia en festivales como el Tsunami Xixón y el Canela Party.
Santander Music se celebra los días 4, 5 y 6 de agosto en la Campa de la Magdalena. Entre los artistas que estaban confirmados en el cartel se encuentran El Columpio Asesino, Alizzz, Delaporte, Varry Brava, Guitarricadelafuente, Lori Meyers o Los Estanques y Anni B Sweet.
Hoy, el festival cántabro cierra la programación de su edición de 2022 con varias confirmaciones. Entre ellas se encuentra la de León Benavente, que presentarán su excelente último disco, ‘ERA‘, que ha sido top 2 de álbumes en España.
Además se incorporan al cartel The Gulps, banda de Londres con componentes españoles (de La Rioja) en sus filas, que ha sido fichada por Alan McGee, el empresario que descubrió a Oasis, Primal Scream, The Libertines o The Jesus & Mary Chain, entre otros. El País les dedicó un reportaje el pasado mes de marzo. El grupo cuenta con apenas tres singles publicados.
Otra de los nombres que se añaden al cartel de Santander Music es el de Manu Cort, artista italocántabro que mezcla pop con sonidos urbanos y latinos. Entre sus numerosos singles publicados se encuentra ‘Vuelve pero vete’, que suma más de 3 millones de streamings en Spotify. Cort publicará su primer álbum en 2022 tras colaborar con artistas como Bearoid.
Por último se suma al cartel Mentaguay, banda de sad-trap, dancehall y synth-pop ochentero procedente de Santander. Su single ‘Andrómeda’ te gustará si te gusta el italo-disco, el post-disco, la retrowave, Blanco Palamera… o ‘Todo de ti’ de Rauw Alejandro. Ojo a su gancho «hace tiempo que no me llama-ma-ma / pero yo sé que me ama-ma-ma». Otro de sus singles se llama ‘Welcome to Cantabria’.
Los abonos y entradas están disponibles en la web de Santander Music.