Coldplay anunciaron recientemente que no realizarán una gira hasta que no sea ecológicamente sostenible, y ahora son Massive Attack los que han comunicado que su próximo tour europeo, del que se desconocen las fechas, tendrá lugar en tren para reducir las emisiones de carbono. No tomarán más aviones para realizar giras por Europa dado su conocido compromiso social.
Así lo dice Robert Del Naja e informa la BBC. El artista ha hablado con Radio 4 para explicar que se sentía mal por cómo Massive Attack han realizado sus giras en el pasado, contribuyendo al cambio climático. «Como músicos, hemos llevado una vida alta en emisiones de carbono. Como sociedad todos hemos vivido en una economía de combustibles fósiles, pero teníamos muy pocas opciones en ese sentido. El reto actual no es solo hacer sacrificios personales, sino insistir en el cambio sistemático que se necesita. El negocio como lo entendíamos se ha acabado».
Recientemente nuestra compañera Mireia Pería entrevistaba a dos ecologistas expertos sobre las posibilidades de realizar giras ecológicamente sostenibles. A la pregunta de si es realmente posible organizar conciertos que no dejen huella ecológica, Pam Pincheira de Own Spirit decía que actualmente no, “pero en un futuro» espera «que sí». Adrián Fernández de Greenpeace decía: “Estamos lejos de conseguir eventos de 0 emisiones: residuos, transporte…”, pero valoraba gestos como estos: “es la concienciación en el mundo de la música, el poner freno a las emisiones (…) Tiene mucho más de gesto que lo que se ahorra, pero entre no hacer nada y reducir, hay un mundo”.
Ruth Lorenzo ha sido protagonista del mayor «epic fail» de la retransmisión de las Campanadas desde el mítico «¡una mierda para Canal Sur!» de 2015. Sin superar el desastre de Marisa Naranjo en 1990 -nadie nunca lo logrará ni proponiéndoselo-, Ruth Lorenzo y Roberto Herrera se equivocaron al anunciar las campanadas de Canarias para RTVE, como puede apreciarse en el vídeo que comparte la propia cadena.
El momento crítico se produce cuando van unos 7 minutos del vídeo de RTVE bajo estas líneas. Tanto Roberto Herrera como Ruth Lorenzo insisten una y otra vez en anunciar que este reloj de la playa de Las Canteras de Las Palmas tiene “3 minutos de carrillón” y que no sonarán cuartos. Mientras alguno calculaba que le daba tiempo a orinar, de repente ambos se dan cuenta de que el carrillón no va a durar 3 minutos ni por asomo y que su duración se ha recortado de manera dramática.
Cuando pasan poco más de 30 segundos en los que los presentadores se ponen a hablar de los piratas holandeses, suenan ciertamente unas cosas que parecen las campanadas. Roberto Herrera, completamente desesperado, grita a lo loco: “¡¡¡atentos, campanadas!!!”. Mientras el espectador canario medio no tiene ni idea de si meterse en la boca una uva, 3 al tiempo o mejor ninguna, suceden unos segundos angustiosos en los que Lorenzo rectifica de repente: “¡espera, espera!”. Y así, tras unos segundos de confusión absoluta en los que unos piensan que se ha perdido las 12 campanadas y otros tienen ya 3 en la boca, ambos finalmente hacen la retransmisión correctamente. Los vídeos de los desastres no se han hecho esperar.
Como en semanas anteriores sucedió con ‘Zorra’ de Bad Gyal, ‘Ritmo’ de Black Eyed Peas y ‘Vete’ de Bad Bunny, ‘+’ de Aitana y Cali y El Dandee ha tenido que confirmarse con el puesto 2 en la lista de singles en España. En el número 1 continúa ‘Tusa’ de Karol G y Nicki Minaj (ya platino), por lo que Aitana no puede decir que haya sumado otro top 1 a su carrera. Días después de su lanzamiento, la canción ha bajado al número 11 de Spotify España, por lo que parece que este número 2 logrado en su primera semana completa, será su máximo.
Esta lista recoge los datos de Nochebuena y Navidad y ‘All I Want for Christmas Is You’ de Mariah Carey sube hasta el puesto 11 (en otras ocasiones ha sido número 4). ‘Last Christmas’ de Wham! asciende hasta el puesto 21, mientras otros villancicos de Michael Bublé, Ariana Grande, Bobby Helms o Brenda Lee, reentran en la mitad baja del top 100.
Entre las novedades, ‘Prendío’ de rvfv llega al puesto 49, ‘Infeliz’ de Arcángel y Bad Bunny al número 80 y también aparecen por primera vez un par de villancicos: ‘Let It Snow’ de Frank Sinatra en el puesto 82 y ’Mistletoe’ de Justin Bieber en el puesto 85.
Hoy sale una nueva lista de ventas en España y aunque se corresponde con las ventas entre los días 20 y 26 de diciembre, es decir, aún no es esta semana, la previa a Reyes, da buena cuenta de quiénes son los reyes de esta Navidad. Y hay malas noticias para Estopa y Melendi, que han de conformarse con lugares en la mitad baja del top 10.
El número 1 de la Navidad, contra todo pronóstico, es un CD de varios artistas. ’Tributo a Sabina’, que la semana pasada entraba al puesto 1, se mantiene fuerte en dicha posición. Entre los seguidores de Joaquín Sabina y los de los artistas participantes (Alejandro Sanz, Estopa, Amaral, Manuel Carrasco, Bunbury, larguísimo etcétera), el proyecto solo puede considerarse un éxito. Ya se han distribuido 20.000 unidades.
El top 5 se completa con discos de Manuel Carrasco, Alejandro Sanz, Perales y El Barrio, confirmando el público adulto al que se regalan o compra discos. Eso sí, la subida más fuerte es Aitana, del 23 al 6 con ‘Spoiler’. La única entrada en ventas es la banda sonora de ‘Star Wars: the Rise of Skywalker’ en el puesto 28.
Curiosamente hay muchísimas más entradas en la tabla de streaming, que vuelve a estar liderada por ’Nibiru’ de Ozuna: ‘Historias de un capricornio’ de Arcángel llega al puesto 3, ‘La cruz’ de Soto Asa al puesto 41, el disco en directo de Ariana Grande al puesto 57, ‘Lo que ocurrió mientras mirabas a otros’ de Sons of Aguirre & Scila al puesto 62, ‘Y el último’ de El Chojín al puesto 71 y ‘Navidad’ de Pica-pica, al puesto 92.
Entre directos y recopilatorios, puede que no te hayas dado cuenta de que ya llevamos 3 años sin disco de Bunbury: corría el año 2017 cuando publicaba el notable ‘Expectativas’. Un álbum que gustó mucho entre sus seguidores pues aún a día de hoy, ‘Parecemos tontos’ y ‘La constante’ permanecen entre lo más escuchado del artista en Spotify.
Ahora ha hablado en Facebook sobre su continuación, indicando que esa nueva obra será «tremendamente personal»: «Lo primero y más importante desearos lo mejor para este año 20 que hoy empieza. Espero que os traiga lo que merecéis y que vuestros deseos se cumplan. Personalmente, este año se me presenta especialmente emocionante. En unos pocos días podréis escuchar el primero de los adelantos de mi nuevo álbum. Hemos trabajado muy duro durante todo el año ya pasado. Este es un disco muy importante para mí. Tremendamente personal. Creo que hay en sus surcos composiciones musicales, versos, melodías y producción que me parecen de valor. No me importa confesar abiertamente el cariño y amor que siento por esta nueva grabación, que mira al presente y a mi manera de sentir el día de hoy. Me gustaría que lo escucharais con los oídos bien abiertos, para conocer y comprender y dejaros girar por la emoción y la capacidad de sorpresa. En este álbum nada es lo que parece a primera escucha y sus canciones están abiertas de par en par a lo inesperado. Deseo que lo disfrutéis porque os entrego algo muy valioso para mí».
Por otro lado, Bunbury es uno de los artistas invitados en el ‘Tributo a Sabina’, el disco de homenaje a Joaquín que está siendo el gran éxito de esta Navidad. Bunbury ha escogido una de las canciones de ’19 días y 500 noches’, el disco mejor considerado de Sabina, pero no uno de sus singles principales. La versión de Enrique de ‘Donde habita el olvido’ (un homenaje a Cernuda) está llena de detalles electrónicos y oscuros, aunque no prescinde del elemento orgánico, con mención especial a ese saxo que aparece al final, como lo hacía en la original. Suena ahora a los últimos pasos de David Bowie.
Biznaga son uno de los grupos fundamentales del rock español, especialmente tras la edición de ‘Sentido del espectáculo‘, uno de los mejores discos de 2017, que contenía el hitazo ‘Una ciudad cualquiera’. Justo antes de esta Navidad anunciaban que a principios de 2020 llegaría al mercado su tercer largo, llamado ‘Gran pantalla’, y hoy sale al fin el primer sencillo, que se estrena con la llegada del año, pues recibe precisamente el nombre de ‘2k20’.
La canción, de contenido social, suena un tanto existencialista, cuestionando la sociedad de hoy. «Con quién estoy, de dónde vengo, a dónde voy / O qué color me impulsa a gastar dinero / Mi orientación política y sexual / O mi opinión sobre la autoridad, la ley o el rey» es uno de los párrafos de la letra, antes de concluir que «Somos etiquetas, somos contenido». La primera frase de la canción («¡Dios! La pantalla es dios, y yo su apóstol») está profundamente relacionada con el contenido del disco, como explica la propia banda.
El grupo explica que para ellos el nuevo álbum será «una ruptura»: «‘Gran Pantalla’ supone una ruptura con la forma en que hasta ahora habíamos concebido la composición de un disco. No se trata de un conjunto de canciones deslavazadas, que únicamente funcionan con independencia entre sí. En esta ocasión existe una unidad temática que las relaciona («disco conceptual» lo llamaban en la antigüedad) y, sin obviar esa especie de selección natural que hace que unas canciones acaben imponiéndose a otras, estas funcionan también como un «todo», siendo precisamente en ese «todo» donde alcanzan su máxima expresión. La idea/concepto/tema que motiva ese «todo» es el único capaz de fagocitar al resto: la Pantalla. Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de la Pantalla? En realidad, de todo lo demás: de un dónde (somos), un cuándo (somos), un cómo (somos) y un por qué (somos). Hablamos de un espejo que captura y transforma lo que refleja, que simula el universo entero, dándole un nuevo sentido para que habitemos en él. Cuando hablamos de la Pantalla, hablamos de Dios».
Biznaga ya han sido confirmados en Tomavistas, donde compartirán cartel con Suede, Austra y Jarvis Cocker, entre muchos otros, y Mallorca Live Fest, donde compartirán cartel con Michael Kiwanuka, Kate Tempest y Pet Shop Boys, entre muchos otros.
El artista de cabaret, cantante y compositor asturiano Rodrigo Cuevas acaba de publicar su debut largo, ‘Manual de Cortejo’, elaborado en colaboración con Raül Fernández «Refree» con ánimos de actualizar el folclor norteño. Es un trabajo notable que reseñaremos en breve y que ha dejado un single tan sorprendente como el que nos ocupa hoy.
‘Muiñeira para a filla da bruxa’ ha sido creada, según rezan los créditos de Youtube, «a partir de muiñeiras tradicionales de Toutón y Moscoso (Pontevedra) y de creación propia». La muñeira es una danza popular gallega, también bailada en Asturias y en parte de Castilla y León, parecida a la sardana catalana, en tanto es animada, instrumental y utiliza un ritmo de 6/8. Cuevas ha convertido esta danza en una canción con letra interpretada en gallego sobre el embrujo que una mujer ejerce en otra persona, pero además ha integrado en ella un testimonio de La Tarabica -un conocido personaje de Gijón- sobre el puerto de El Musel. Y con Refree, ha animado esta melodía tradicional con percusiones robustas, palmas e intrigantes capas electrónicas para demostrar que no solo el flamenco se presta a renovaciones transgresoras y contemporáneas.
El resultado es una canción que es toda una declaración de intenciones, el que necesitaba Cuevas para darse a conocer ante el gran público después de años haciéndose un nombre como artista de cabaret y también en internet, gracias a canciones como ‘Verdiciu’ o ‘Heina de Mandar Dourare’. De hecho, el videoclip de ‘Muiñeira para a filla da bruxa’ es aún más representativo del estilo de Cuevas y de la importancia de lo visual en su discurso: dirigido por el colectivo artístico Nuberu bagu, el clip aúna lo ordinario con lo extravagante, el respeto a la tradición con la necesidad de innovación, y lo hace para elevar, ya con todas las de la ley, a una estrella cuyo momento para brillar parece haber llegado al fin.
Continuamos repasando las ediciones físicas de algunos de los mejores discos de 2019 según el criterio de la redacción de JENESAISPOP. En esa serie, hoy llega el turno del puesto número 2 de nuestra lista, el magnífico ‘All Mirrors‘ de Angel Olsen. En él la artista de Carolina del Norte desechaba del todo esa figura de cantautora que, disco a disco, se le iba quedando más y más pequeña. Y, gracias a suntuosos arreglos orquestales escritos junto a Ben Babbitt y un sonido añejo y complejo diseñado con John Congleton, Olsen se presentaba en él como una intérprete (y autora) al más puro estilo del Hollywood Dorado y el Gran Cancionero Americano que cultivaron casi un siglo atrás Cole Porter y George Gershwin, una semi-deidad musical con un sonido imperial.
Aunque existió una edición de lujo –ya agotada– en doble vinilo color esmeralda opaco con un 7″ que, además del CD, incluía una versión distinta del single principal, nosotros nos hemos tenido que conformar con la que incluye vinilo negro convencional. En todo caso, la edición normal en doble vinilo negro es bien generosa, un formato físico imperial, a la altura de su contenido sonoro y lírico. Diseñada por Miles Johnson, director de arte de Secretly Group –del que forma parte el sello Jagjaguwar–, estamos ante una cuidada pieza de diseño –incluso el diseño de las galletas lo está– que busca ensalzar la figura de Angel como un icono, una Dolly Parton o una Loretta Lynn –ese moño alto– de nuestros días. La viva fotografía en blanco y negro de Cameron McCool, al más puro estilo Anton Corbjn, contribuye a que tengamos una sensación similar a la que uno tenía al ver encartes míticos de 30 años atrás como los de ‘The Joshua Tree’, ‘Out of Time’ o ‘Heart Shaped World‘.
El formato, sin duda, ayuda. Porque la penetrante imagen de su portada es solo una muestra de las preciosas instantáneas de Olsen que contiene el libreto de gran formato, intercaladas con las letras, exhaustivos créditos de cada canción y agradecimientos, rodeada de espejos en un palacete de época o envuelta en tules negros en un estudio. Pero si hay una imagen poderosa de esta etapa es esa en la que, como una diosa griega, posa sentada por triplicado con ese reconocible vestido de flecos –la única imagen en color, en el anverso de la portada, muestra que es de un color azul aguamarina similar al del vinilo antes citado–. Esa foto es objeto de un enorme poster que incluye esta edición y completa los «extras» de papel de ‘All Mirrors’. Una edición que invita a ser tocada –incluso a pesar de predominar el color negro y, por tanto, precisar de unas manos escrupulosamente limpias para minimizar las huellas– y mirada con detenimiento mientras se escucha con el mismo mimo su secuencia, cuidadamente distribuida en cuatro caras de las que cabe destacar la D: el sintetismo etéreo de ‘Summer’ deja paso a la majestuosa ‘Endgame’, respondida con el clasicismo de vieja radio de onda corta de ‘Chance’, totalmente desarmante. Disponible en Amazon y en tu tienda de discos favorita.
Tarántula, además del proyecto con el que comenzamos a saber de un tal Joe Crepúsculo, fueron una rara avis en el panorama del país, que iba del todo a su bola en la resaca del indie de finales de la pasada década reivindicando el arrabal y el rock callejero más canalla. Tras discos estupendos como ‘Esperando a Ramón’ y ‘Humildad trascendental‘, en 2013 parecían anticipar la respuesta general a su tercer disco desde su título, ‘Fracasados‘. Desde entonces no habíamos sabido apenas nada de la pose de rockeros trasnochados de Vicente Leone y Dani Granados (antes Descabello), hasta que hace unos meses supimos del fichaje de Hijos del Trueno por el sello y management El Volcán.
«Los Hijos del Trueno crecen del ruido de Barcelona, un pulpo ciego y gigante destrozando el Hotel Vela, la estatua de Colón o la Capitanía General mientras sonríe, baila y da palmas». Así reza la nota de prensa de su nuevo grupo, al que se han sumado dos ex-Manos de Topo como Pau Julià y Sara Fontán (recordemos que coincidieron en aquel split de sus anteriores grupos, ‘Momento único‘), el ex-Els Surfing Sirles Guillem Caballero y el aún batería de Les Sueques, Pau Albà. Esa apocalíptica descripción queda plasmada de forma literal en su logo. Y también, en el arte del disco del propio Leone, en forma de un Godzilla destruyendo el lucrativo puerto de Barcelona a los pies del Montjuïc –ese que vemos exquisitamente fotografiado en su portada panorámica–. Es la revolución secreta del reducto de barceloneses que añoran los tiempos en que vivían en una ciudad quizá más fea, crápula y sucia, pero con una personalidad inigualable –como inigualable es el texto interior de Miqui Otero–. Una revolución también fracasada de antemano, a la que Hijos del Trueno quieren poner banda sonora.
Y, como no podía ser de otra forma, esa sintonía suena sobre todo a la rumba catalana de Peret, Los Amaya y Gato Pérez, aderezada con el tono épico que implica una profecía de destrucción. Así se nos presentó meses atrás, aderezado con un descacharrante final jotero, en una ‘Derrumbao del faraón‘ que apunta al suicidio colectivo de nuestra civilización, la emergencia climática de la que somos partícipes. Un particular son refrendado en la arrebatadora primera mitad de ‘Sorprendentes adelantos’, ya sea en el ámbito localista de ‘A la faldilla del Montjuïc‘ o buscando un paralelismo entre el ‘Viento de Detroit’ y el que sopla en el Barcelonés, esos «restos, supervivientes del auge industrial» infinitamente menos cuquis que el del centro de la ciudad de cartón-piedra. Porque, como señala el mestizaje de ‘Los zombis de mi ciudad‘ –que musicalmente bien podría venir de parte de su amigo Flamaradas–, la precariedad del proletariado en Occidente no distingue banderas. La fenomenal ‘Habanera sin rayos‘, con Maria Arnal dando un mágico contrapunto vocal (y su colega Marcel Bagés trasteando en el fondo), culmina maravillosamente esa llamada a la resistencia de las clases trabajadores.
La cara B del disco rebaja levemente el impacto de su primera mitad. Aunque ‘Volver del futuro‘ –esta vez con punteos de inspiración norteafricana y esos jaleos aflamencados de las Tarta Relena, indispensables en todo el disco– es (tras una sinuosa intro) igualmente vibrante que el inicio, ‘Lorocuervo’ se acerca a un pop más ligero antes de volver a girar (otra vez) a la rumba, mientras que los vaivenes del vals aderezado con psicobilly (o al revés) ‘Ahí viene el colapso’ convencen menos. Pero para el final se reservaban su particular apropiación de ‘My Sweet Lord’ de George Harrison, transformado también en himno celebratorio… pero apócrifo en este caso, dedicado a esos «Hijos del Trueno» que proclaman esa revolución bailada mientras «Papá Noel cruza el cielo» –frase que hace este tema perfecto para la reciente recopilación de Villancicos Pop 2019–.
‘Sorprendentes adelantos’ puede no ser tan sorprendente ni tan adelantado, pero sí es una grata noticia para aquellos que pretenden sacudir el tablero de juego (y de paso conciencias) a base de hacer suyo el folclore popular. En su caso el mediterráneo y, más concretamente, el barcelonés. Pero no el que se enarbola con un monóculo y un traje recién planchado para alimentar el ego de una élite, sino el que se mama en los barrios y las barras de sus bares en extinción, en los aparcamientos, los descampados y los polígonos industriales. Hijos del Trueno presentan este debut en la sala Fun House de Madrid el próximo 7 de febrero.
Calificación: 7,5/10 Lo mejor: ‘Derrumbao del faraón’, ‘Los zombis de mi ciudad’, ‘Habanera sin rayos’, ‘A la faldilla de Montjuïc’, ‘Volver del futuro’ Te gustará si te gusta: Flamaradas, Tarántula, Los Hermanos Cubero, Califato 3/4, Willy DeVille. Escúchalo:Spotify
¿Recordáis aquellas declaraciones de Albert Hammond padre según las cuales The Strokes se encontraban grabando un nuevo disco, y que eran desmentidas después por la propia banda? Fueran verdad o no, ahora son los autores de ‘Is This It’ los que han confirmado que un nuevo álbum de The Strokes llegará en 2020.
Aquel intercambio de declaraciones se producía en 2017, por lo que es muy posible que The Strokes empezaran a trabajar en un disco a partir de 2018 y siguieran trabajando en él en 2019, teniendo en cuenta que sus miembros en solitario han estado ocupados presentando sus propios proyectos por separado. En cualquier caso, Julian Casablancas ha sido muy claro al confirmar esta información durante el concierto que The Strokes ofrecieron la pasada Nochevieja en Brooklyn con Mac DeMarco y Hinds como artistas invitados: «pronto sacaremos un nuevo disco» han sido exactamente sus palabras, seguidas de otras en las que asegura que la banda se ha «descongelado» tras una década más tranquila.
Los rumores sobre un nuevo disco de The Strokes han sido persistentes durante meses y el guitarrista de The Strokes, Nick Valensi, insinuaba recientemente durante una entrevista de radio que el álbum ya estaba completado y que el grupo se encontraba mezclándolo. De hecho, The Strokes no han dejado de presentar temas nuevos en directo en este tiempo y este verano presentaban ‘The Adults Are Talking‘, a los que esta Nochevieja se ha sumado otra canción nueva llamada ‘Ode to the Mets’, que podéis escuchar bajo estas líneas. En cualquier caso, ya no puede haber duda de que 2020 será el año en que escuchemos el sucesor de ‘Comedown Machine‘ (2013) y del EP ‘Future Present Past‘ (2016).
La «decadencia de Kanye West» ha aparecido mencionada en algunos resúmenes del año, lo que significa que al artista pertenecerían algunos de los mejores momentos de los últimos años (el mastodóntico ‘My Beautiful Dark Twisted Fantasy’ y el arriesgado ‘Yeezus’) y a la vez de los peores. Entre estos, el tibiamente recibido ‘Ye’ y sobre todo ‘Jesus Is King‘: ¿alguien esperaba ver una obra de Kanye en Metacritic valorada con un 53/100, más cerca de Charlie Puth y ‘Lulu’ que de sus momentos de gloria? ‘Jesus Is King’ tenía sus cosas salvables, y de hecho de momento el artista no se arrepiente de esta era -como sí se arrepintió y corrigió enseguida algunos detalles de ‘The Life of Pablo‘- y ha publicado en Navidad, por una vez como prometió, su secuela ‘Jesus Is Born’.
Se trata de un álbum no firmado por el propio Kanye West sino por el coro de góspel que le ha acompañado durante el último año, oficiando misas y óperas para asombro del mundo. Es un disco de góspel puro y duro, y además sin cantante solista al frente, lo que resta dinamismo a este lanzamiento en comparación con, por ejemplo, ‘Amazing Grace’ de Aretha Franklin, disco en vivo de la artista al que el perpetrado por Kanye iguala en duración extendiéndose hasta los 85 minutos. ‘Jesus Is Born’ no es oficialmente un disco doble, pero tampoco cabe en un CD clásico de 74 u 80 minutos, por lo que es, una vez más, una obra sui generis de la era digital. Una obra que excede lo que debería durar una misa amena, con varios falsos finales, como mismamente los aplausos al término de ‘More Than Anything’, pero en la que sí vuelve a brillar el buen gusto de Kanye West como director musical.
Los seguidores de West se están aferrando a las adaptaciones de su cancionero que suponen ‘Father Stretch’ o ‘Ultralight Beam’, esta última una de sus producciones más queridas del último lustro, y de las más presentables en este formato, pero es más llamativo cómo el disco disfruta de su inspiración atemporal. El piano de ‘Count Your Blessing’ nos lleva a los años 70, lo mismo que ‘That’s How the Good Lord Works’ es una estupenda pieza jazzy de banda sonora, y el arranque de ‘Rain’ con sus preciosas trompeta y guitarra confirma que Kanye sabe lo que se hace.
Además, entre temas blandos y soporíferos que hacen tanto honor a su nombre como ‘Weak’, hay cierto margen para la transgresión. ‘Revelations 19:1’ comienza con sonido ambiente y diálogos, después descubres que está intercalando partes de ‘Selah’ de ‘Jesus Is King’ -es su canción hermana, una de las mejores del reciente disco- y finalmente se convierte en un festín de vientos y percusión, muy obviamente grabado en directo, muy vivo. Por su parte, ‘Follow Me – Faith’ son dos canciones en una, comenzando por una melodía de teclado muy mona, que después se torna en una canción más funky (como también lo es ‘Sunshine’). La ha escrito Kanye junto a Nikki Grier, uno de los nombres clave en composición y arreglos del Sunday Service Choir, mientras otros temas aparecen acreditados a gente como «el reverendo Timothy».
Aunque la última parte ya es solo apta para valientes, se reserva para el último tramo una gran joya como ‘Paradise’, la cual puede resumir el destino de este disco. Su melodía es preciosa, pero su mensaje «entrégale tu vida a Jesucristo, él te dará el paraíso» tiene que lidiar con una de las generaciones menos religiosas de la historia en España, Estados Unidos y otros territorios. West, que no concede entrevistas, y cuando las concede, siempre se van por las ramas en titulares, seguirá con su fe con una tercera parte de esta saga que prepara junto a Dr Dre, mientras muchos se preguntarán: «si realmente Dios creó a Kanye West, ¿de verdad sería para esto?».
Calificación: 6,5/10 Lo mejor: ‘Paradise’, ‘Revelations 19:1’, ‘Follow Me – Faith’ Te gustará si: tienes muchísimo apego por el artista. Escúchalo: Youtube.
Cada vez es más frecuente que artistas hispanohablantes canten indistintamente en inglés y español, en aras de la globalización de su mensaje. Pero no lo es tanto cuando se trata de artistas de origen anglosajón, como lo es Biig Piig, de la que hablábamos meses atrás gracias a su presencia en el Bilbao BBK Live 2019, donde dejó una grata impresión a nuestros redactores. Tras ese nombre está Jess Smith, una jovencísima artista de Cork, Irlanda, que (por lo que sea) pasó la mitad de su infancia en nuestro país.
Desde que emergiera en 2017 con ‘Crush’n‘, Smith se ha caracterizado por emplear con bastante fluidez la lengua española en versos y estribillos de sus temas de hip hop con bases de funk-soul-jazz, tan elegantes como lo-fi. Si aquel ‘Perdida’ de su EP debut ‘Big Fan of the Sesh‘ podría parecer una anécdota, dejó de serlo para convertirse en costumbre: ‘Vete’ era una de las canciones más celebradas de su continuación, el EP ‘A World Without Snooze‘, y ahora ‘Roses and Gold’, tema estrella del recién publicado ‘No Place for Patience‘, persiste en una fórmula que promete convertirse en algo tan inherente a ella como esas coletitas altas que luce de forma permanente.
Este tercer EP, publicado ya bajo el auspicio de RCA/Sony, se abre con esta canción producida por JD Reid, responsable de éxitos de Mabel como ‘Finders Keepers’ y ‘Fine Line’ y un par de temas del aclamado debut de Slowthai. Con ella Smith establece un canon para Biig Piig, de nuevo abundando en un funk soul con retazos de jazz –que podría haber tenido cabida tanto en el debut de Jorja Smith como en un disco de hip hop de finales de los 90–. Su voz no es ningún prodigio de potencia pero, a cambio, sabe sacar partido a esa dulzura queda que la emparenta con vocalistas de los 60 como Jeanette o Jane Birkin –atención a su versión acústica recién estrenada–. Pero sin duda es ese post-estribillo en un castellano encantadoramente torpe, un poco al estilo de Manu Chao, se eleva como su marca diferencial. Frases como «Darme algo pa sentir / Yo te pido mi amor / Aunque duele lo quiero / Aunque duele lo quiero sin miedo» sin duda pueden ayudar a que Biig Piig sea incluso más conocida en España que en su propio país. Tiempo al tiempo.
Todos los «Revelación o Timo»
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Justin Bieber había allanado el camino a su regreso señalando tres fechas clave: 24 de diciembre, 31 de diciembre y 3 de enero. El día de Nochebuena, el canadiense confirmaba la llegada, en 2020, de un nuevo álbum, el single ‘Yummy’ y de un nuevo documental sobre su vida que acompañaría el lanzamiento de este nuevo trabajo. Entonces se confirmaba que ‘Yummy’ llegaría el 3 de enero. ¿Qué deparaba entonces el último día del año, también anunciado?
La respuesta a esta pregunta es un tráiler sobre el mencionado documental, que llevará el nombre de ‘Seasons’ y por tanto puede estar indicando el título del sucesor de ‘Purpose‘. El documental narrará los «retos» a los que se ha enfrentado Bieber en los últimos años desde que cancelara la gira de ‘Purpose’ por razones de agotamiento, llevándole a abusar de las drogas y a sufrir una depresión. Sin embargo, ‘Seasons’ también contará los felices últimos años de la vida del cantante, lo que por supuesto incluye su matrimonio con Hailey Baldwin y su despertar espiritual.
En el tráiler de ‘Seasons’ puede escucharse además un fragmento de ‘Yummy’ y no parece que vaya a tener nada que ver con la pizpireta canción igual llamada de Gwen Stefani. En realidad suena a que será un medio tiempo de R&B melancólico en la onda de lo que está haciendo su colega Post Malone. ‘Seasons’ se estrenará por episodios en Youtube a partir del 27 de enero.
«Es realmente aberrante y estúpido decir que me creo Dreyfus. Es otra mentira, otra forma de insultarme». Con esta sentencia Roman Polanski se defendía en una entrevista con El País hace unos días de la principal crítica que está recibiendo su nueva obra: que el director de cine pueda estar haciendo un paralelismo entre su inocencia y la de Alfred Dreyfus. Este es el protagonista indirecto de ‘El oficial y el espía’, un joven oficial judío que en 1894 fue condenado por alta traición a Francia, a pesar de ser inocente, y encerrado en una prisión de mala muerte en la Guayana francesa.
Polanski, de 86 años, reconoció en su momento haber abusado sexualmente de Samantha Geimer a finales de los años 70 cuando ella tenía 13 años y él más de 40. Aunque ella le perdonó, escribió un libro al respecto y pidió que se pasara página por su propio bien, desde hace una década el director no puede visitar países de los que sería extraditado a Estados Unidos y su caso, con la suma de otro nuevo de 1975, ha sido asociado a la era del #MeToo. ‘El oficial y el espía’ es una película que muy descaradamente invierte 130 minutos en cuestionar los juicios rápidos de la opinión pública. El espectador acompaña a Dreyfus en su calvario y es casi inevitable ver a Polanski encerrado en su misma celda, por mucho que este lo considere «una aberración». Aunque solo sea porque no pudo acudir a la presentación de esta cinta en el Festival de Venecia para no ser extraditado.
Los paralelismos entre Dreyfus y Polanski no han escapado ni una sola de las reseñas de la película, y ahí es clave la sobriedad -en busca de la objetividad- de la misma desde el punto de vista formal. La película prescinde del suspense o cualquier atisbo de claustrofobia ante el dolor que genera una acusación falsa (esto no es ‘La caza‘, por ejemplo), para dar la sensación de estar mostrando hechos y datos objetivos. Que esto pueda tener algo que ver siquiera con el caso Polanski generará debates que pueden ser interesantes y enriquecedores en el mejor de los casos, pero desagradables e incómodos, en el peor. Si su idea de combatir lo que en algún momento su entorno ha llamado «neofeminismo» era con una película inspirada en las instituciones de 1894, y por tanto prácticamente sin personajes femeninos, no suena precisamente brillante. La única mujer de esta historia es su esposa en la vida real desde hace 30 años, la actriz y cantante Emmanuelle Seigner, que tiene un pequeño papel secundario, con un guiño a su propia independencia demasiado tibio… pero que ahí está, como «por si acaso».
Sin embargo, ‘El oficial y el espía’ abre muchos otros frentes que, pese al esfuerzo de la notable dirección artística por situarnos en el París de finales del siglo XIX, parecen estar hablándonos del París de hoy. La película habla de antisemitismo, porque además la familia del propio Polanski sufrió el Holocausto, y el guión, inspirado en el libro homónimo de Robert Harris (el director ya trabajó con él en ‘El escritor’), muestra a personajes que representan a la Francia de hoy. Uno llega a decir que ya no reconoce a Francia, con todas las connotaciones desvergonzadamente racistas que puede tener actualmente. Otro habla por el contrario de la «descomposición de la sociedad» por su falta de interés en la verdad. En algún momento puntual, la película parece contener cierta crítica a los juicios de la opinión pública en una era en la que un comentario desafortunado en Twitter puede arruinar una carrera, pero Polanski también nos está hablando, con mayor profundidad, de la historia de Europa durante el último siglo, y del punto actual en el que nos encontramos respecto a racismo y xenofobia.
En ese sentido, la mejor decisión de ‘El oficial y el espía’ es haber puesto todo el foco realmente en «el oficial» y no en la víctima, que al fin y al cabo tenía poco más que contar que lo que se hallaba entre sus cuatro paredes en medio de la nada. Es el coronel Georges Picquart el verdadero protagonista, no tan apegado a Dreyfus ni a la lucha por los judíos -más bien todo lo contrario- como a la sensación de justicia en París, a su lucha contra la corrupción en el ejército, en los tribunales y en el gobierno, de nuevo como símbolo de las lacras en las instituciones que hemos venido arrastrando hasta el siglo XXI. Es reseñable que el título en francés del filme sea ‘J’accuse’ («Yo acuso») en homenaje al célebre texto de Émile Zola que tiene un enorme protagonismo en la trama, porque ahí es donde se pone el foco en otro punto interesante: la importancia de la prensa veraz e independiente ahora que estamos en la era de «¡si la información es gratis!» y las «fake news». 7,5.
Tras una en general interesante primera temporada, regresa a La 2 la serie documental que conduce el argentino Ariel Rot, ‘Un país para escucharlo‘. La segunda tanda de episodios de esta serie que indaga sobre los orígenes y la actualidad de las escenas musicales en distintas ciudades o provincias españolas se emitirá a partir del próximo 7 de enero, según confirma en una nota la segunda cadena de RTVE. En ella, además, revela cuáles serán los territorios que visitará el guitarrista de Tequila y Los Rodríguez, y también quiénes serán sus guías en ellos.
El programa descubrirá parte de la música y los paisajes de las Islas Canarias de la mano de Pedro Guerra, las Baleares con Maika Makovski –también presentadora del otro gran programa musical del canal, ‘La hora musa‘–, Extremadura con Nacho Campillo (Tam Tam Go!), León y Valladolid con Jesús Cifuentes (Celtas Cortos), Málaga y Ceuta con Vanesa Martín y La Shica, Navarra y La Rioja con El Drogas, San Sebastián con Mikel Erentxun, Santander y Palencia con Rulo y Castilla-La Mancha con Rozalén. Vega y Amparo Sánchez, Amparanoia, acompañarán a Ariel Rot por las provincias de Córdoba y Jaén, primera estación de esta nueva temporada. Fuel Fandango, María José Llergo, Carmen Linares, María Guadaña o Lin Cortés les recibirán allí.
En la anterior, pudimos ver cómo Rot se adentraba en la Baja Andalucía de la mano de Kiko Veneno, en Madrid con Christina Rosenvinge, en Barcelona con Love of Lesbian o en Zaragoza con Amaral, entre otros muchos. Pueden verse todos los episodios de nuevo en la web de RTVE.
Liam Payne llegó a anunciar su disco de debut para enero de 2018, aquellos tiempos en que su tema junto a Rita Ora para ‘Fifty Shades Freed‘ se editaba y conquistaba las listas. Al final ha llegado casi 2 años enteros después, y lo cierto es que por el camino el ex One Direction no ha encontrado un mejor título para su primer disco largo que el bobo juego de palabras de ‘LP1’ (son sus iniciales y también las de «long play»), pero sí una larguísima lista de sencillos con los que le ha ido dando forma. Han sido casi una decena y todos están incluidos aquí en una secuencia de hasta 17 pistas y 55 minutos de duración.
Influido por artistas como Usher y Justin Timberlake, Liam Payne se ha apegado más o menos al R&B y al pop urbano actual para construir su «disco largo». Él mismo lo ha entendido como una «playlist» que mostrara su gusto diverso y eso le ha servido algunas críticas terribles por su excesiva esclavitud de las playlists de moda de los grandes gigantes del streaming internacional. Liam Payne no ha arriesgado mucho en ese sentido, o peor, su mayor «riesgo» ha sido sonar algo bifóbico cuando pretendía mostrar un trío sexy en ‘Both Ways’, una canción muy The Weeknd para bien y para mal. Sin embargo, es cierto que la producción de todo el álbum es bastante elegantota, resultando solo desfasada en ‘Live Forever’, y bastante cohesiva pese a implicar a decenas de personajes, desde Zedd a Ryan Tedder pasando por Stargate, Steve Mac, The Monsters and the Strangerz y un inabarcable etcétera en estos dos años de compilar posibles hits.
Entre tantísimo sencillo, han destacado ya la muy Ed Sheeran co-escrita por Ed Sheeran ‘Stack It Up’ y la muy Ed Sheeran co-escrita por Ed Sheeran ‘Strip That Down’, pero la sorpresa es que cuando crees que vas a aburrirte de oír a Payne, el disco se reserva para su último tramo un arsenal de temas con bastante gracia: el mencionado single con Rita Ora ‘For You’, el guiño latino junto a J Balvin de ‘Familiar’, la divertida y ultrabailable ‘Polaroid’ junto a Jonas Blue y Lennon Stella, la contagiosa ‘Get Low’ y el irresistible falsete de ‘Bedroom Floor’. Es reseñable también la ausencia de baladitas ñoñas, en contraste con el disco de Camila Cabello, al menos hasta la final ‘All I Want (for Christmas)’, de la que lo mejor que puede decirse es que al menos no es una versión de Mariah Carey. Un disco bastante entretenido, a fin de cuentas, que es de lo que se trataba, posiblemente.
Calificación: 6,3/10 Lo mejor: ‘For You’, ‘Familiar’, ‘Polaroid’, ‘Bedroom Floor’ Te gustará si te gusta: el primer Justin Timberlake, The Weeknd, Rudimental, Ed Sheeran Escúchalo:Spotify
Lucas Bolaño, junto al batería Ricardo Ramos, es el alma máter de Estrella Fugaz, un proyecto cuyo debut ‘Un sendero fluorescente‘ nos ha hecho recordar que hay un sector del underground que huye de los clichés y ofrece emociones genuinas, sin filtros, de una sinceridad devastadora. Por algo ha sido uno de los mejores discos de 2019 para nuestra redacción. Uno de los mejores ejemplos de esa honestidad desarmante es una canción titulada precisamente ‘Fin de año’, y que por tanto es la perfecta Canción del Día para despedir a 2019.
Aunque, en realidad, servirá como un himno recurrente para el 31 de diciembre de cualquier año venidero: Lucas hace en primera persona –y representándonos a la vez a muchos de nosotros– un frustrante balance de todos aquellos proyectos que planeaba hacer 12 meses atrás… y que no se han convertido en realidad. No es difícil empatizar con esos deseos de «hacer lo que digo que quiero y no lo que hago», pero quizá resulta aun más entrañable su aspiración por «Hacer un viaje lejos. Solo. Para cantar algo nuevo,
publicar otro disco y después presentarlo, que lo escuchéis en casa y os remueva algo dentro». Porque ese, y no «el dinero», es el objetivo fundamental de un artista como Bolaño. En un giro de los acontecimientos que quizá no esperaba cuando escribió esos versos, este año sí ha hecho ese disco, que hemos escuchado en casa y nos ha removido».
Su preciosa transición de lo acústico a lo electrónico contagia una dulce melancolía ya fue protagonista de un vídeo filmado por Marina Vibot, estrenado el pasado verano. Pero ahora Cristina G. Zarzosa ha realizado uno nuevo que, con su dolorosa (y bonita) cotidianidad y su angustiosa (pero encantadora) desidia, representa incluso mejor el espíritu de la canción. Además, hoy mismo Estrella Fugaz han presentado una versión distinta a la que conocíamos, más sencilla en apariencia (aunque en una rítmica 3/4 un tanto flamenca) y con una frase en italiano. Con ambas despedimos este 2019 repleto de planes frustrados y comenzamos a hacer los que, muy posiblemente, se frustrarán en los próximos meses. ¡Feliz 2020!
Hablamos de ‘Five Leaves Left’, el álbum debut de Nick Drake, convertido junto con el resto de su exigua pero maravillosa discografía en una pieza fundamental del pop de inspiración folk de las últimas décadas. Pero no fue hasta casi dos décadas después de su publicación, cuando fue reivindicado como influencia crucial por artistas tan distintos como Robert Smith (se dice que precisamente una frase de este disco, “a troubled cure for a troubled mind” –del primer verso de ‘Time Has Told Me’–, inspiró el nombre de The Cure), Kate Bush o Peter Buck de R.E.M., que la alargada figura de aquel veinteañero, cuyo semblante taciturno contrastaba con su belleza y su imponente altura, comenzó a ser puesta en valor. Como tantos otros genios, el desinterés hacia su obra por parte del público no hizo sino ahondar en su tristeza y timidez inherentes, cara visible de diversos problemas mentales que, combinados con un elevado consumo de cannabis, derivaron en su muerte por sobredosis de antidepresivos: el pasado 25 de noviembre se cumplieron también 45 años de su fallecimiento en la cama del dormitorio que ocupaba en casa de sus padres.
Nicholas Rodney Drake se crió en una familia acomodada del sur de Birmingham. Su padre, ingeniero, labró su carrera en una empresa británica radicada en Birmania, donde conoció a la madre de Nick, hija de un diplomático en la región. Allí, en Rangún, se casaban y nacía el músico en 1948, aunque la familia se trasladó a Inglaterra muy pronto, apenas un par de años después. Ya adolescente, su envergadura física le hacía destacar en los deportes, pero a instancias de su madre Molly –cuya obra musical, a excepción de un par de temas en la antología ‘Family Tree’, fue privada hasta que se editó en un recopilatorio el pasado año–, Nick aprendió a tocar el piano y recibió educación musical reglada en saxofón y clarinete. Para mediados de los 60 se había enrolado en una banda de versiones de los Yardbirds, abandonando los estudios y aprendiendo a tocar por su cuenta la guitarra.
Tras unos meses ganándose la vida como músico callejero en Marsella, donde también comenzó a coquetear con las drogas –especialmente con la marihuana, que consumió vorazmente sus últimos años–, se trasladó al apartamento de su hermana mayor Gabrielle en Londres. Allí, inspirado por el auge del folk norteamericano y británico, comenzó a escribir sus canciones y, en un bolo como telonero, fue descubierto por Ashley Hutchings, por entonces bajista de Fairport Convention. Este le presentó a Joe Boyd, ya entonces reputado (hoy mítico) productor de aquel grupo –además de The Incredible String Band o Vashti Bunyan–. Nada más escuchar una demo que Nick había grabado artesanalmente, le propuso grabar un disco para Island Records, que se convirtió en ‘Five Leaves Left’. Un título mucho más prosaico de lo que aparenta: aunque muriera cinco años después, su origen es el mensaje que se leía en la cajetilla de una conocida marca de papel de fumar cuando estaba a punto de agotarse.
Boyd veía en Drake una suerte de Leonard Cohen, y se inspiró en la técnica que había aplicado John Simons en ‘Songs of Leonard Cohen’: grabar la voz de manera muy natural, como si el cantante estuviera en la misma habitación que nosotros. Un efecto que, sin duda, se ve potenciado por el uso de las capas sonoras, muy pocas pero cada una con su propia entidad. Esto, por ejemplo, se aprecia especialmente bien en la apertura con ‘Time Has Told Me’, en la que Richard Thompson de Fairport Convention suma contrapuntos eléctricos totalmente libres a la base que ofrecían Drake a la guitarra acústica, el bajista Danny Thompson (de Pentangle) y Paul Harris al piano. O en los contados momentos –‘Three Hours’, ‘´Cello Song’ y ‘Saturday Sun’– que suenan exuberantes y profundas percusiones.
Pero quizá donde más se eleva ‘Five Leaves Left’ es cuando se produce el contraste entre el perfil acústico de Drake y los arreglos orquestales que Boyd registró en el estudio a la vez que las tomas de voz y guitarra de Nick, aprovechando la atmósfera que se creaba y plasmándola en la grabación, como si de otro instrumento se tratara. Son maravillosos los de ‘River Man’, obra del entonces ya experimentado compositor y director de orquesta Harry Robertson (o Robinson, según el encarte original, un especialista en musicar films de terror y misterio), pero también destacan sobremanera la dramática ‘Way To Blue’, la melancólica ‘Day Is Done’, la luminosa ‘The Thoughts of Mary Jane’ y la capital ‘Fruit Tree’. Todos esos arreglos fueron escritos por el neófito Robert Kirby, un chico al que Nick conoció en la escuela de música. Pese a las reticencias de Boyd por su falta de experiencia, convinieron intentarlo con él al no encajar con las propuestas de Richard Anthony Hewson –que poco después participaría en ‘Let It Be’ de The Beatles’–. Les parecía demasiado mainstream.
Tras varias dificultades de post-producción –las letras aparecían mal en el encarte, algo que Nick no quiso dejar pasar–, el disco fue publicado un año después de comenzar a grabarse y nadie, ni siquiera el propio Drake (que decidió volver a Cambridge para culminar sus estudios universitarios de literatura inglesa) parecía demasiado interesado en promocionarlo: apenas una sesión para John Peel que ni siquiera llegó a emitir la BBC y que ha permanecido inédita hasta hace pocos años. Cosechó críticas tan discretas y escasas como sus ventas –se dice que, por entonces, sus tres álbumes de estudio no sumaron en total más de 5.000 copias–, por lo que fue un rotundo fracaso. Aun así, Boyd también dirigiría la producción del excelso ‘Bryter Layter’ (1970), más animoso y próximo al jazz –podría decirse que ‘Man In Shed’ de este debut es casi un precedente de ese sonido–. Y pese a suponer un nuevo varapalo comercial, esta vez solo el ingeniero John Wood grabaría a instancias de Drake el eminentemente acústico ‘Pink Moon’ (1972). La, de nuevo, tímida repercusión hacia su tercer disco, cercenaría la ilusión del cantautor, que se sumió en la profunda depresión, agravada por las drogas, que le llevaría a morir.
Pero, aunque de esa maravillosa tripleta de discos siento una debilidad personal por ‘Bryter Layter’, diría que ‘Five Leaves Left’ es el más conciso y equilibrado de todos. Sus diez canciones suponen, también en sus letras, una viva fotografía de la desesperanza y melancolía que aquel talludo veinteañero parecía sentir en el mundo y que nadie, en aquel momento, parecía interesado en comprender. Por suerte, otros jóvenes perdidos y desolados de generaciones posteriores se toparon con esas bellísimas perlas de amargura, entonadas como aullidos quedos de dolor de un chico que albergaba una intangible y enigmática tristeza.
El compositor y cómico británico Neil Innes, conocido por su trabajo con Monty Python y por su banda The Rutles, ha fallecido a los 75 años de manera repentina, ha confirmado BBC reproduciendo palabras de un portavoz del artista, quien ha confirmado que Innes no se encontraba enfermo.
Tan conocido fue el trabajo de Innes con Monty Python que el artista llegó a ser objeto, en 2008, de un documental sobre su vida llamado ‘El séptimo Monty Python’. Apareció en «Flying Circus» o «Holy Grail» y compuso ‘Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores’ o la melodía de silbido de la conocida ‘Always Look on the Bright Side of Life’, que sonaba en ‘La vida de Brian’. Antes se formó en arte dramático en la Universidad británica de Goldsmith, y durante este periodo fundó la banda satírica Bonzo Dog Doo-Dah Band, entre cuyas obras se encuentra la canción ‘Death Cab for Cutie’, que apareció en la película de los Beatles de 1967 ‘Magical Mystery Tour’ e inspiró el nombre de la banda liderada por Ben Gibbard.
Sin embargo, el mayor éxito de Bonzo Dog Doo-Dah Band -después conocida simplemente con el nombre de Bonzo Dog Band- fue ‘I’m the Urban Spaceman’, una canción de 1968 producida por Apollo C. Vermouth… quien no era otro que Paul McCartney firmando con un pseudónimo. Y la relación de Innes con los Beatles no se acabó ahí, pues después de su trabajo con Monty Python durante los 70 creó un personaje cómico llamado Ron Nasty con un parecido evidente a John Lennon, con el que lideró la banda de parodia de los Beatles, los Rutles. En los 90, Innes fue acreditado en ‘Whatever’ de Oasis al descubrirse que Noel Gallagher había utilizado, en ella, partes de su canción ‘How Sweet To Be An Idiot’.
Es Navidad y hay pocas novedades que puedan encandilar al público, pero algunas lo han logrado en nuestro site. Se trata de lo nuevo de Kaytranada, que cuenta con Kali Uchis en las voces de uno de los temas principales de su nuevo lanzamiento ‘BUBBA‘. Además, Kali Uchis por su cuenta ha publicado estos días el vídeo de su single ‘Solita’, que es la entrada más fuerte de un top que continúa liderado por Lana del Rey, Dua Lipa, Bad Gyal y Rosalía. Esta semana nos despedimos de ‘La canción’, ya con 10 semanas de permanencia y en la mitad baja de la tabla. Podéis escuchar nuestra última lista de novedades y votar por vuestras canciones favoritas, aquí.
La Casa Azul ha firmado el 6º mejor disco de 2019 para la redacción de JENESAISPOP con ‘La Gran Esfera‘, por lo que este pasa también por nuestra sección «El físico importa», en este caso gracias a su colorida a la par que sencilla edición en vinilo, que cuenta con el disco pintado de un intenso color fucsia.
‘La Gran Esfera’ ha sido el primer álbum de La Casa Azul en ocho años, y los créditos de producción indican que ha sido «grabado, mezclado y producido» por Guille Milkyway en su estudio personal de Sant Cugat del Vallès. A su vez, las voces han sido «grabadas y editadas» por Juan Sueiro en los Estudios 54 de Torrelodones y todo esto ha sido masterizado por Xavier Alarcón en los Minilabs Studios de Valldoreix. El diseño de la portada, que muestra a Milkyway protegiendo una bola de luz en cuyo interior se encuentra él mismo, es obra de Lluís Domingo, y el «diseño adicional» de Luis Calvo de Elefant.
La edición física de ‘La Gran Esfera’ no incluye agradecimientos, pero sí las letras impresas en uno de los encartes. Y se agradece, porque la cantidad de conceptos imposibles que presenta en ellas Milkyway -muchos de los cuales incluyen adjetivos que terminan con el sufijo «-al» valdría un glosario independiente: equilibrio estructural, sistema secuencial, desgaste natural, flujo neuronal, colapso gravitacional, hipersueño emocional, morfogénesis mental, astenia emocional, estruendo demencial, cámara anecoide esferoidal, encaje mental, agotamiento bilateral… por no hablar de conceptos tipo cosmocócico, «equilibrio hidrostático» o «Maglev» de los que en mi vida he oído hablar. Sin duda, es todo un entretenimiento descubrir qué significan estas palabras mientras suena de fondo uno de los álbumes de pop más emocionantes del año.
Zac Efron ha vivido un buen susto recientemente durante el rodaje en Papua Nueva Guinea de un documental sobre sí mismo llamado ‘Killing Zac Efron’. El actor caía enfermo días antes de Navidad al contraer «una forma de tifus o de infección bacteriana similar» muy peligrosa, que obligaba a su evacuación inmediata desde Papua Nueva Guinea a un hospital en Brisbane, Australia, mediante un avión medicalizado.
En Twitter, Efron ha confirmado la noticia, apuntando que está recuperado y que se encuentra bien, ya en casa: «Estoy muy agradecido por todas las personas que se han puesto en contacto conmigo», ha escrito. «Efectivamente me puse enfermo en Papua Nueva Guinea pero me he recuperado y he podido completar las tres semanas que iba a estar en el país. Estoy de vacaciones en casa con mis amigos y mi familia. Muchas gracias a todos por el amor y por preocuparos por mí, os veo en 2020».
Como informa El País, esta infección se suele dar al ingerir agua o comida contaminada y se puede prevenir mediante una vacuna, «en parte». Su tratamiento incluye «antibióticos e ingesta de líquido» y también una seria atención médica que puede prolongarse durante días o semanas.
Very thankful to everyone who has reached out. I did get sick in Papua New Guinea but I bounced back quick and finished an amazing 3 weeks in P.N.G. I’m home for the holidays with my friends and family. Thanks for all the love and concern, see you in 2020! pic.twitter.com/SEcopCmqAB
Papa Topo será una de las bandas invitadas en el programa de Nochevieja de ‘Cachitos de hierro y cromo’, que se emite este martes 31 de diciembre en La 2 a partir de las 22.00 horas. Y acorde a la ocasión, el grupo presentará un tema nuevo en el mencionado espacio televisivo, que en realidad se trata de un doble homenaje a dos clásicos del pop español.
‘Yo quiero bailar’ es efectivamente una versión del clásico del verano de Sonia y Selena, ese que tanto ha perdurado en el tiempo probablemente sin que nadie lo esperase. Sin embargo, dentro de esta versión hay otro homenaje, pues la base de ‘Yo quiero bailar’ es en realidad una interpretación de la de ‘Soñando en el cielo’ de Goma de Mascar, aquella olvidada banda de Barcelona que triunfó a finales de los años 70 con su single ‘Goma de mascar’ y desapareció de la faz tras su trabajo con Tino Casal, en temas como ‘Ángel o Diablo’. ‘Soñando en el cielo’ era la cara B de ‘Goma de mascar’.
¿Y qué resulta de este mash-up de ‘Yo quiero bailar’ y ‘Soñando en el cielo’ por Papa Topo? Ni más ni menos que una canción con muchísimo sabor a noche de verano, el mismo que ya poseía ‘Yo quiero bailar’ pero reforzado por la elegancia y el relajado glamur de la producción de Goma de Mascar. Sucede de hecho a la canción que Papa Topo editaba este verano, ‘Sirenear’.
Hace más de un año que Lenny Kravitz publicaba su undécimo álbum de estudio ‘Raise Vibration’, pero no será hasta el próximo verano de 2020 cuando el veterano rockero lo presentará en una gira europea, llamada ‘Here To Love’. De hecho, este nombre es el de un nuevo single publicado hace posas semanas, una balada dedicada a combatir el racismo, cuyo vídeo se ha estrenado recientemente. Esa gira tendrá al menos dos paradas en España. La primera será el 23 de julio en el festival Marenostrum, celebrado en Fuengirola (Málaga), y la segunda el día 26 de julio en el WiZink Center de Madrid.
Las entradas para este último evento se pondrán a la venta general el viernes 3 de enero a las 10:00h a través de Livenation.es, Ticketmaster y El Corte Inglés, aunque habrá una preventa especia para los usuarios registrados en Live Nation. Será un día antes, el jueves 2 de enero, a partir de las 10:00h. Por el momento se desconocen los precios del mismo.
Kravitz emergió como solista a finales de los 80 y principios de los 90 con una atinada mezcla de rock’n’roll, funk, blues y soul clásicos, adaptados a aquellos tiempos. ‘Mama Said’ (1991) y sobre todo ‘Are You Gonna Go My Way’ (1993) le llevaron al estrellato, manteniendo este estatus con ‘Circus’ (1995) y ‘5’ (1998). Desde entonces, ha mantenido cierta popularidad sobre todo en Estados Unidos, a la vez que se ha iniciado como actor –’Los juegos del hambre’, ‘Star’–.