Nonna, abuela de Ariana Grande, ha muerto a los 99 años, ha comunicado su familia. La madre de Ariana, Joan, ha compartido la noticia en sus redes: «Estamos devastados al compartir que la querida matriarca de nuestra familia ha fallecido. Marjorie (Nonna) Grande falleció en paz en su hogar, rodeada de su familia y seres queridos en cada momento de sus últimas semanas».
Nonna ha sido una figura visible en la carrera de Ariana Grande, pues ha acompañado a Grande a varias alfombras rojas durante la última década y, últimamente, ha aparecido en su último disco. ‘Ordinary Things’, la canción que cierra ‘Eternal Sunshine‘ (2024), incluye una grabación de voz de Nonna que cumple la función de cerrar conceptualmente el disco. En la ‘Intro’, Ariana se pregunta cómo saber si se está en la relación adecuada; en la pista final, Nonna responde dando un consejo.
‘Ordinary Things’ es un pequeño pedazo de historia del Billboard Hot 100. En 2024, la canción debutó en el número 55 de la lista de singles estadounidense y convirtió a Nonna en la persona de mayor edad en aparecer en la tabla de la historia, a sus entonces 98 años. Ariana había grabado la voz de Nonna inadvertidamente durante una visita a casa de su abuela, y cuando escuchó la grabación se dio cuenta de que Nonna le había brindado la respuesta que su álbum necesitaba.
Aunque ya había llamado la atención en el circuito festivalero con sus dos primeras películas, ‘Todos vosotros sois capitanes’ (2010) y ‘Mimosas’ (2016), ambas estrenadas (y premiadas) en Cannes, fue con ‘Lo que arde’ (2019) cuando Oliver Laxe se reveló como un cineasta superlativo, capaz de conjugar una inquebrantable vocación autoral con la habilidad de conectar con públicos cinéfilos más amplios.
‘Lo que arde’ fue nuevamente premiada en Cannes (en la sección Un Certain Regard, la segunda en importancia), triunfó en taquilla (más de 100.000 espectadores solo en España, una cifra notable para un filme de sus características) y compitió en los Goya como mejor película. Fue durante la promoción de estos premios cuando conoció a Pedro Almodóvar, que estaba nominado (y acabaría ganando) con ‘Dolor y gloria’ (2019).
Siempre atento al surgimiento de cineastas emergentes, desde los inicios de Álex de la Iglesia (‘Acción mutante’) o Lucrecia Martel (‘La niña santa’), Almodóvar no ha dudado en producir la nueva película de Laxe. Ha sido el espaldarazo financiero y promocional que necesitaba: sección oficial en Cannes, premio del Jurado y ventas en todo el mundo (la ha adquirido Neon para Norteamérica, la distribuidora de otros éxitos del festival como ‘Anora’ o ‘Anatomía de una caída’).
Y no es de extrañar. ‘Sirat’ es, sin duda, una de las películas europeas del año. Laxe vuelve a demostrar (basta recordar el impresionante inicio de ‘Lo que arde’) que es un creador superdotado para construir imágenes de gran impacto estético y poético. Su nueva película está plagada de secuencias de una potencia audiovisual arrolladora, escenas enormemente hipnóticas, sensuales y con voluntad de trascendencia (no hace falta decir que es un filme para ver en la mejor sala de cine que se pueda).
A ello contribuye el trabajo del premiado director de fotografía Mauro Herce y, especialmente, la banda sonora del músico francés Kangding Ray, elemento fundamental en la película. ‘Sirat’ describe la subcultura rave con la intensidad de un punkarra abrazando un altavoz en pleno éxtasis dionisíaco: sin máscaras, sin filtros, sin juicios; como un ritual escapista, comunitario y terapéutico, “como si el mundo no se fuera a acabar”, que cantaba Zahara en ‘berlin U5’, cuyo espíritu tiene más de un punto de contacto con el que sobrevuela toda la película.
Pero más allá de la extraordinaria experiencia sensorial que supone su visionado, algo habitual en el cine de Laxe, lo que más sorprende de esta película es su dimensión narrativa. ‘Sirat’ es esencialmente un filme de aventuras: la epopeya física y metafísica de un grupo de viajeros que se ven obligados a tomar un peligroso desvío para llegar a su destino. Una mezcla chamánica de western crepuscular, road movie mística y relato de suspense bélico, con ‘Carga maldita’ (‘Sorcerer’, 1977), de William Friedkin, como principal referente. Parafraseando el significado de la palabra “sirat”: un viaje interior desde el infierno -ese que puede abrirse en nuestras vidas cuando menos lo esperas- hacia el paraíso, hacia la sanación.
Patrick Wolf aportó a la década de los 2000 unos álbumes de fábula en los que ejercía mitad de violinista, mitad de artista de electrónica. Con beats o instrumentos orgánicos, su música sonaba a cuento de hadas, mágica, hasta el punto de que su mejor obra se tituló ‘The Magic Position’. Tras ‘Lupercalia‘ (2011) celebró sus 10 años en la música con un álbum de regrabaciones propias, e inmediatamente después se lo tragó la tierra.
Su actitud en el escenario había empezado a parecer errática y lo que vino después no fue mucho mejor. En ese lapso de 11 años, hasta que volvió con un EP en 2023, tuvo problemas de adicción al alcohol y a las drogas, se declaró en bancarrota, su madre murió de cáncer y le atropelló un coche en Italia.
‘Crying the Neck’, su nuevo largo al fin, largo-larguísimo, lo siente conectado con su segundo trabajo ‘Wind in the Wires’, solo que con una diferencia: «Donde a los 21 años luchaba para liberarme de mis penas, 20 años después finalmente he alcanzado la libertad de aceptar vivir con ellas».
El mundo ya no es el mismo que cuando escuchamos ‘Wind in the Wires’ ni sus primeros discos, empezando por las modas que han ido y venido, y terminando por el estado del mundo. En cierto modo es un shock volver a escuchar su pop de cámara, arreglagísimo de cuerdas e ideas, puede que un poco de más; en cierto modo hay quien pueda encontrar refugio en algo como ‘The Last of England’, que literalmente comienza hablando de Billy, una persona que vuelve de la guerra buscando una iglesia que ya no está. Metáforas.
Es una gozada volver a degustar a Patrick Wolf tocando él mismo instrumentos como el piano y la viola y acompañándose de un grupo de amigos a las cuerdas, como sucede en ‘The Curfew Bell’, la cual a su vez desemboca en ‘Lughnasa’, con la voz invitada de Serafina Steer. Aunque es verdad que esa parte lúgubre del álbum se hace un poco de bola, pues el artista no termina de topar con un tema que corte el hipo como en su momento ‘Magpie’, en estos 52 minutos de tracklist.
Por eso esta vez, más que por la parte oscura, ‘Crying the Neck’ es disfrutable en los momentos en que pelea por la luz. ‘Reculver’ nos habla de estar en «bancarrota», de ser «huérfano» y de estar «obsoleto», pero su viraje por distintos estilos musicales, entre baterías o la electrónica final, representan perfectamente esa travesía, los altibajos del artista. ‘Jupiter’ habla de la búsqueda de alguna guía, y abiertamente ‘Dies Irae’ advierte y subraya que «la noche aún no ha caído, ni es tu funeral».
‘Jupiter’ y el tema con Zola Jesus -aunque se le ha ido pelín la épica hacia Imagine Dragons- son buenos singles en la discografía de Patrick Wolf. Hacia el final del álbum, se agradece más la anécdota de ‘Song of the Scythe’ y la aceptación de lo que venga de ‘Better or Worse’ que el desenlace intenso de ‘Foreland’. Wolf no ha vuelto con un disco desangrado en el que narre cuán mal lo ha pasado estos 10, casi 15, años, sino con uno que trata de aceptarlo todavía.
Cass McCombs ha anunciado su disco más personal hasta la fecha, ‘Interior Live Oak’. Este estará disponible a partir del 15 de agosto e incluirá los dos singles que el estadounidense ha lanzado hasta ahora: ‘Priestess’ y ‘Peace’. Se cumplen tres años desde el último lanzamiento en solitario de McCombs, ‘Heartmind’.
La nota describe el nuevo disco como un trabajo en el que McCombs «se nutre de todo lo que ha creado a lo largo de dos décadas de experimentación para atravesarlo con una luz directa y clarificadora». Además, adelanta que la actitud del cantautor en el LP es «esperanzadora».
‘Interior Live Oak’ está inspirado en el regreso del autor a Domino y en la revisitación de su primer trabajo. De esta forma, McCombs ha trabajo en este disco con algunos de sus primeros colaboradores, como Jason Quever (Papercuts) y Chris Cohen. McCombs viene de un gran año, en el que ha actuado junto a Beth Gibbons y Beach House, y continuará recorriendo Europa por diferentes festivales y como telonero de Father John Misty.
Tracklist:
1. Priestess
2. Peace
3. Missionary Bell
4. Miss Mabee
5. Home At Last
6. I’m Not Ashamed
7. Who Removed The Cellar Door?
8. A Girl Named Dogie
9. Asphodel
10. I Never Dream About Trains
11. Van Wyck Expressway
12. Lola Montez Danced The Spider Dance
13. Juvenile
14. Diamonds In The Mine
15. Strawberry Moon
16. Interior Live Oak
Guitarricadelafuente ha visitado La Revuelta, deslumbrando totalmente con su interpretación de ‘Tramuntana’, uno de los mejores singles de ‘Spanish Leather’. El artista de Benicasim también ha aprovechado para recordar su desastrosa primera vez en el programa, durante la programación especial de la pandemia, y para confesar su adicción al móvil, contra la que no piensa luchar.
Álvaro Lafuente fue uno de los invitados de ‘Lo que de verdad importa’, la versión pandémica de La Resistencia. Sin pelos en la lengua, confesó que recuerda la intervención, en videollamada, como una experiencia «bastante mierda»: «A mí me avisaron esa misma tarde porque se había caído un invitado. Estaba de mudanza y pensé que había que coger la oportunidad», comentó.
Después de aclarar que no estaba «triste» durante la entrevista, sino «en tensión», la conversación tomó un tono más serio al hablar abiertamente sobre la adicción a los móviles y la velocidad de los tiempos actuales. Guitarrica describió como eso afecta a su música: «A mí me ha pasado que con este disco me dije ‘me voy a rendir a todo eso’, y me rendí a Tiktok».
El de Benicasim no está preocupado por las horas que pasa al día en Instagram y admite que está «completamente adicto a la dopamina»: «He perdido, pero me parece bonito. Me he rendido a eso porque no puedo hacer nada», finalizó.
La icónica melodía de ‘Push The Feeling On’ nació en los 90 pero ha perdurado hasta nuestros días. Su autor, John Reid, ha fallecido este martes a los 61 años de forma «repentina». Así lo ha revelado Mary Kiani, con quien el artista escocés estuvo comprometido durante 9 años.
«Acabo de enterarme esta mañana de que mi primer amor, John Reid, murió repetinamente. Nos conocimos en Glasgow, pero nos enamoramos en Londres. Él estaba grabando su álbum con Roy Hay (Culture Club) para su nueva banda, This Way Up», ha escrito Kiani en redes.
Nightcrawlers se trataba del proyecto de música dance y house de Reid, con el que logró un gran éxito durante la década de los 90. Más allá de eso, Reid se desenvolvió en los años posteriores como DJ y exitoso compositor para otros artistas. Reid escribió canciones para Tina Turner, como ‘When the Heartache Is Over’, Kelly Clarkson, como ‘A Moment Like This’, y Leona Lewis. Rod Stewart y Eternal también están entre los artistas con los que trabajó.
Six Sex es la última sensación de la electrónica guarrona. La artista argentina está conquistando el mundo poco a poco con su perfecta mezcla de carisma, descaro, experimentación y bangers. De primeras puede no parecerlo, pero ‘Bitches like me’ es todo un himno al empoderamiento femenino. También es la Canción del Día.
Interpolando la inconfundible ‘Can’t Get You Out Of My Head’ de Kylie Minogue, Francisca Cuello construye todo un rompepistas lleno de humor y poderío. «Voy a juntar a todas mis putas y meterlas en mi habitación / Voy a ponerlas a hablar de dinero / Acá ninguna sufre por amor», deja claro la argentina en las primeras líneas.
El desparpajo de Six Sex brilla en el estribillo, con frases como «You are a boss like me» y «Ese rostro, ese culo, bien de puta». En el puente, la argentina decide incluir una sección hablada en inglés, pronunciado totalmente a su manera, que es pura chulería de la buena: «But, baby, is that bitch annoying you? / So, you and me are not the same / You are not that bitch».
La artista de 25 años empezó a tener repercusión internacional con el lanzamiento del EP ‘Satisfire’, con el que consiguió posicionar la canción ‘4 noviosS’ en el puesto 11 de la lista de ‘Las mejores canciones en español de 2024’, confeccionada por Rolling Stone. Con el lanzamiento de ‘X-sex’, el potencial de Six Sex era ya una evidencia. Además de ‘Bitches like me’, de este proyecto también viene el hit ‘Tócame’, en colaboración con Dillom.
‘Manchild‘ está siendo otro éxito indiscutible para Sabrina Carpenter. La canción ha debutado en el número 1 tanto en Reino Unido como en Estados Unidos.
En Reino Unido es curioso que ha podido derrotar a ‘Ordinary’ de Alex Warren gracias a la venta de 4.501 vinilos. ‘Manchild’ de Sabrina Carpenter ha sumado el equivalente a 62.400 ventas en una semana, casi todas puntos de streaming; mientras Alex Warren ha quedado rozando las 60.000. Es decir, de no ser por los 4.500 vinilos de ‘Manchild’, Sabrina Carpenter habría quedado en el puesto 2.
No obstante, lo importante es que este es el 4º single número 1 en las islas británicas para Sabrina Carpenter. Los anteriores fueron ‘Espresso’ durante 7 semanas, ‘Please Please Please’ durante 5 semanas y ‘Taste’ durante 9 semanas.
En Estados Unidos, este es tan solo el 2º número 1 para Sabrina Carpenter, que solo había llegado a la cima con ‘Please Please Please’. ‘Espresso’ quedó atascada en el puesto 3 pese a ser un macrohit, y ‘Taste’ llegó al número 2.
No hay mejor forma, pues, de comenzar nueva era para Sabrina Carpenter, pues el tema es además top 2 en Canadá y Australia, y número 17 en Alemania. Es verdad que su impacto en países no anglosajones es mucho más limitado (puesto 48 en España, puesto 97 en Italia), pero basta para que el tema sea número 2 en el Global de Billboard. También ha sido top 1 en el Global de Spotify durante 5 de los 10 días que lleva disponible.
Estos días, Sabrina Carpenter ha afrontado una polémica por el modo en que aparece arrodillada frente a un hombre y agarrada del pelo en la portada de su próximo largo, ‘Man’s Best Friend’. La cantante ha contestado que le importa una mierda. Más sobre todo esto, en el foro de Sabrina Carpenter.
Dorian han recuperado parte de la confianza que perdieron entre sus fans con los experimentos «world music» de ‘Ritual’. Tan solo unos meses después de su edición, 4 temas de su nuevo disco ‘Futuros imposibles‘ superan el millón de escuchas en Spotify, y no solo aquellos que tienen featurings tipo Viva Suecia.
Es llamativo el caso de ‘Materia oscura’, que ya fue «Canción del Día» hace unos meses.
El tema empieza como una producción de ‘Dare’ de Human League, menciona a Parálisis Permanente, y complementa su carácter tecno-pop con unas guitarras post-disco que podrían haber sido aportadas por Nile Rodgers. Además, realmente incluye un recitado que muestra que este disco y el anterior no están tan distanciados.
El estribillo propone: «Enséñame tu zona de oscuridad, donde ocultas la verdad». Si Marc se ha atrevido a rimar «Parálisis Permanente» con «follar tu cuerpo, follar tu mente», es por un motivo muy concreto. ‘Materia oscura’ se define como «un alegato en contra de la doble moral que, tan a menudo, rige las leyes de la sociedad empujando a las personas a ocultar sus verdaderos sentimientos, fantasías sexuales o deseos vitales».
También tiene su aproximación a la astrofísica, como explicaba el propio Marc Gili: «‘Materia oscura’ hace referencia a un concepto astrofísico según el cual el 80-85% de la materia en el universo no es visible, pero se sabe que está ahí por el movimiento gravitacional de los planetas. De igual manera, la personalidad de un ser humano está llena de materia oscura, de partes que se esconden a los demás. ‘Materia oscura’ habla de una persona que, mientras hace el amor, ruega a la otra a que le explique sus fantasías sexuales sin tapujos. Es una invitación a abrir el corazón a una persona de confianza, siempre y cuando haya un contrato especial entre las dos partes».
Estos días se ha presentado una remezcla del tema junto a Miranda!, muy fiel a la original, que nos recuerda que Dorian y Miranda! estarán juntos actuando este viernes 20 de junio en Madrid. En concreto en el parque Enrique Tierno Galván. El programa doble de show está disponible por 30 euros.
El camino de Lola Indigo hacia su gran estadio no ha sido fácil. En estos últimos meses incluso podemos hablar de caos: cambios de recinto y hasta de fecha tanto en Madrid como en Barcelona hicieron temer que este día realmente no llegara nunca. Pero al final sí: el pasado sábado la artista pudo celebrar lo que ella llegó a llamar en algún momento su «boda», de momento en el Wanda Metropolitano. Después vendrán Barcelona y Sevilla. No hubo «sold out», pero sí reunió a más de 60.000 personas. Nada mal para alguien que no había debutado hace 8 años.
La treintena de singles publicada en este tiempo garantizó el entretenimiento durante más de 2 horas, en un show que sufrió tener que empezar de día, cuando la torre luminosa de 27 metros de altura que coronaba con pantallas y proyecciones no lucía tanto. A las nueve de la noche en verano se te ven todas las costuras: Madonna se habría dado cabezazos contra una pared al ver a operarios y bailarines empujar cubos con ruedas y otras partes del set, durante el show, con sus propias manos. Mimi decidió además empezar las dos primeras canciones, ‘Ya no quiero ná’ y ‘Mujer bruja’, emergiendo desde la misma plataforma elevadora. No es buena idea repetir recursos en un show mastodóntico como este. Y menos a los 3 minutos de empezar.
El sonido en este tipo de estadios es también siempre deficiente y el Wanda nos ofreció a quienes estábamos en grada su peor cara. Acortando algunas de sus mejores canciones, como ‘Mala suerte’ o ‘Yo tengo un novio’, sin dejar ningún margen para que el público las saboreara, Lola Indigo parecía estar peleando con el Wanda, más que disfrutándolo. Por suerte al final pudo salir viva del reto tirando de lo emocional.
Hubo varias canciones que lograron sonar algo mejor, o quizá me entraron más por los oídos dada mi debilidad absoluta por ‘GRX‘. Me refiero a ‘EL CONDENAO’ y ‘DE PLASTILINA’, además sucedidas por una versión de ‘Corazón partío’ de Alejandro Sanz que encajaba muy bien en esa parte. Todas sonaron más cercanas, interpretadas desde la plataforma central del estadio, acercando a Lola Indigo a una mayor parte del respetable en este primer bloque de actuación, ‘AKELARRE + GRX’.
También sumaron los invitados. Esta vez tenía que haberlos. Tini apareció en el momento del mayor hit, la apotésica ‘Niña de la escuela’, que coronaba el bloque 2. Belén Aguilera acudió para actuar literalmente 2 minutos en la brevísima ‘La tirita’. Por tanto, hizo bien en quedarse para 2 canciones Paulo Londra, que lucía exultante, contentísimo, en ‘Adán y Eva’ y ‘PERREÍTO PA LLORAR’. Ya era de noche y se iba imponiendo, al fin, la sensación de fiesta, y no la de ensayo.
Acercándose al final de la velada, Lola Indigo dedicó ‘SIN AUTOTUNE’ a Triana, una niña que era fan y ha fallecido. Emocionó de verdad teniendo unas palabras antes de este tema para los padres de Triana, que habían podido ir al concierto. También fue brutalmente honesta al reconocer que puede que no vuelva a actuar en un estadio como este, pues el proyecto es deficitario, como ha explicado en las entrevistas. Las entradas eran muy baratas, y lo ha encarado simplemente por darse el gusto. «Gracias por permitir que suceda al menos una vez en la vida», indicó. Tampoco dejó de agradecer a gays y lesbianas su apoyo y habló en favor de las personas trans. «Que se acabe ya este odio», pidió.
Así, Lola Indigo llegó al cierre del concierto, terminando el tercer y último bloque, ‘EL DRAGÓN’, con una retahíla de hits como ‘1000 COSAS’, la nueva ‘Moja1ta’ y un bis con ‘La Reina’. Tras esta hizo sonar de nuevo ‘Moja1ta’, ahora a modo de playback, para tratar de convertirla en canción del verano. Con ella terminó de saludar al público, se dio el último baño de masas y pareció estar disfrutando el concierto de verdad. No dejó mal sabor de boca la «boda» de Lola Indigo, pero es una idea hacer varias giras de arenas, antes de lanzarte a la piscina de un Copacabana.
La lista de discos española sigue liderada por Aitana y su ‘Cuarto Azul’, en la primera posición desde la semana pasada. Por otro lado, Quevedo protagoniza la mayor subida de la semana gracias a los vinilos de ‘Buenas Noches’, pasando del número 7 al segundo puesto. Además, tiene el primer puesto en la lista de vinilos.
La entrada más fuerte de la semana es ‘Ferxxo Vol. X: Sagrado’ de Feid, que debuta en el número 12 de la lista. Muy cerca se ha quedado el nuevo disco de Addison Rae, ‘Addison’, que aparece por primera vez en la lista de discos española en una gran posición (#13).
En esta primera mitad también encontramos ‘More’ de Pulp (#25), ‘Desire: Unleash’ de Enhypen (#27), ‘PO2054AZ Vol. III’ de Sen Senra (#30), ‘El efecto Nyno… Fin’ de Nyno Vargas (#38) y ‘God Of Angels Trust’ de Volbeat (#50).
A partir del top 50, las entradas en lista se reducen drásticamente. Es aquí donde encontramos los últimos discos de Turnstile y MARINA. ‘Never Enough’ se ha colocado en el número 63 de la tabla, mientras que ‘Princess Of Power’ se ha quedado bastante cerca, entrando en el número 65.
Justin Bieber está viviendo una de sus etapas más difíciles en el ojo de todos. En una de sus últimas publicaciones en Instagram, el cantante ha abordado los comentarios de apoyo de sus fans y ha respondido admitiendo que está «roto» y que sufre de «problemas de ira».
Después de publicar las conversaciones derivadas de una incómoda ruptura con un amigo, el cual acusaba a Bieber de haberlo atacado verbalmente, el artista canadiense subía un post dirigido exclusivamente a sus fans: «La gente no para de decirme que sane. ¿No creéis que si pudiese ya lo habría hecho?», comienza.
Bieber cuenta que toda su vida ha intentando ser «como la gente que me decía que necesitaba ser como ellos» y que eso solo le ha hecho «estar más cansado y más enfadado»: «Cuanto más me esfuerzo en crecer, más enfocado estoy en mí mismo».
Asegura que Jesús es «la única persona que hace que quiera que mi vida también sea sobre otros». En el último mensaje, Justin admite que quiere cambiar: «Últimamente estoy cansado de pensar sobre mí mismo, ¿vosotros?».
Violeta Hódar lanza su primer disco largo un año y medio después de su marcha de Operación Triunfo 2023 (fue la sexta expulsada). Su primer single, ‘el x venir‘, no forma parte del tracklist, como tampoco el reciente ‘Palmas y desamores‘, porque la propuesta de ‘Violeta’ es conceptual. Y, esta vez, de verdad.
‘Violeta’ parte de una premisa muy original, ya que se inspira en ‘La Traviata’ (1853) de Giuseppe Verdi. La protagonista de aquella ópera se llamaba Violetta Valéry, y los padres de Violeta Hódar le pusieron ese nombre en su honor. El disco, como ‘La Traviata’, se divide en tres actos y el padre de Violeta, Juan Carlos, aficionado a la ópera, escribe la ‘Overture’ (sí, en inglés), que adelanta los temas de amor, desamor, libertad, sacrificio y renacer presentes en el disco. ‘Violeta’ cuenta la historia de Violetta Valéry desde su única perspectiva -y no de otros personajes- porque Hódar ha querido reivindicar un personaje enormemente «adelantado a su tiempo» por motivos que explica en una entrevista con JENESAISPOP que publicaremos próximamente.
El contenido que sigue a la «obertura» es una consecución de canciones pop, producidas en un estilo muy actual por nombres como KUINVI o RYO, pero que no conforman esa «gran ópera pop moderna» que describe Universal Music, ni ningún «relato largo», pues esta «ópera» apenas dura 28 minutos. Las correctas y cuidadas composiciones recuerdan que, a pesar de su ambición, este es simplemente el primer disco de Hódar. Pero Violeta tiene las ideas claras y buen gusto para llevarlas a cabo.
Violeta, quien en Operación Triunfo exhibió su gusto por el jazz y el R&B, por ejemplo, versionando ‘Blue Lights‘ de Jorja Smith, no recurre tanto a estos sonidos en su debut como a una mezcla de ritmos de club, latinos y tradicionales. El reggaeton de ‘Cruz y delicia’ o ‘Delirio’ hila fino como el cancionero de Judeline, ‘Ay’ evoca la «flor divina» de Valéry con un apetecible surtido de ritmos afrobeat, y ’17:17′ -y no el single ‘Ojalá’- es la mejor de las pistas bailables, una delicia de latin house que «embelesa» como la luna citada en la letra.
La sorpresa de ‘Violeta’ la deja ‘Sabor de anhelo’, un tierno «bolerito» de desamor que apela a los «pájaros cantores que no paran de llorar». La entrada del coro pone los pelos de punta en esta rica pieza que cuenta entre sus compositores a un ex integrante de Da Souza, Lluís Cabot. Otros nombres menos conocidos como Jesús José Ortega Bermúdez (Carlota Urdiales) o Nuria Sagalés Carbonell (DEVA) participan en la composición de este disco que refleja el modus operandi de los lanzamientos internacionales.
Las canciones se suceden con un evidente sentido de cohesión. La inicial ‘Corazón mande’, que avisa del destino de la protagonista con bien de vocoder, es otra de las producciones influidas por los ritmos de club. Otra piezas son más discretas, en especial las baladas, como la pop ‘Me pelea’ o la pianística ‘Contigo’, necesarias en el trayecto, pero menos memorables. Aunque las composiciones suenan esmeradas, no transmiten la misma originalidad que el concepto del álbum. Tamaña ambición merece un material igual de atrevido.
Lo que sí consiguen todas estas canciones juntas es construir una experiencia sonora coherente y muy cuidada a nivel de producción. Quizá no podía ser de otra manera dada la inspiración operística del álbum. Puede que ‘Violeta’ no alcance las cotas de popularidad y universalidad de ‘La Traviata’, pero como obra «inmersiva» (otra palabra usada por Universal) cumple su cometido, a la vez que presenta a una Violeta con ganas de aportar cosas diferentes en la industria musical.
Mad Cool ha publicado los horarios oficiales de su próxima edición, que se celebrará del 10 al 13 de julio en el Recinto Iberdrola Music de Madrid. Los horarios, y todos sus solapes, ya están disponibles en la app oficial del evento. Además, si te apellidas «solape», puedes recibir una mejora para convertir tu abono normal en uno VIP.
Mother Mother y Blondhsell inaugurarán la primera jornada del evento, comenzando ambos alrededor de las 18h. En este primer día, Leon Bridges y Royel Otis coincidirán alrededor de las 19h en los escenarios Orange y Ouigo, respectivamente.
Iggy Pop (21:35h) y The Backseat Lovers (21:55h) coincidirán parcialmente, igual que Muse (23h) y Refused (23:25h). Por otro lado, Weezer y The Wombats podrían protagonizar el solape más importante del día, con los primeros empezando a las 00:40h y los segundos a las 00:55h.
El viernes 11 de julio tendremos los solapes de Natalia Lacunza y Hermanos Gutiérrez (18h), Benson Boone y Future Islands (19h), y Alanis Morissette y Alcalá Norte (20:20h). El show de Nine Inch Nails comenzará a las 00:25h y coincidirá parcialmente con el de Foster The People, programado a la 1 de la mañana.
La tercera jornada está prácticamente libre de solapes, excepto por el de Arde Bogotá y Glass Animals, con ambas agrupaciones comenzando a las 21:45h. No es hasta el final de la noche cuando se produce otra coincidencia de cartel: Justice (00:45h) y Bloc Party (01:00h). Por último, también están disponibles los horarios de la jornada Brunch Electronic, con Macarena Hoffmann (15h), Mau P (17h), el DJ set de Jungle (19h) y Peggy Gou (21h).
Olivia Rodrigo (23:10h), Muse, Gracie Abrams (20:15h), Nine Inch Nails, Alanis Morissette y Noah Kahan (23h) son algunos de los nombres más destacados de esta edición de Mad Cool. Las entradas todavía están disponibles en la página web oficial.
Shakira ha pospuesto su concierto en el SoFi Stadium de Los Ángeles, programado para el 20 de junio, en respuesta a las crecientes redadas migratorias que está sufriendo la ciudad a raíz de las últimas políticas de Donald Trump. El show ha sido movido al 4 de agosto, mientras que la artista ha mostrado su apoyo a la población inmigrante en una nueva entrevista con la BBC.
La artista colombiana así ha afirmado que la política migratoria de Trump «significa vivir con miedo constante»: «Es doloroso de ver», asegura. Las manifestaciones bajo el lema de «No kings» cada vez son más comunes y, en este contexto, Shakira manda un mensaje de unión: «Ahora, más que nunca, tenemos que mantenernos unidos».
Esta también compara lo que está ocurriendo con sus primeros años en el país, asegurando que «como muchos otros inmigrantes colombianos, vine buscando un futuro mejor». «Tenemos que alzar nuestras voces y dejar muy claro que un país puede cambiar sus políticas migratorias, pero el trato a las personas debe ser siempre humano”, ha declarado la artista.
KATSEYE es un nuevo girl group creado en Los Ángeles que se compone de seis integrantes de cuatro países diferentes: Filipinas, Corea del Sur, Suiza y Estados Unidos. Dos sellos discográficos, HYBE y Geffen Records, se encuentran detrás de este «girl group global» que ya amasa cientos de millones de reproducciones en streaming.
Su ‘Debut’ de 2024 dio paso en agosto de ese año al lanzamiento de ‘Touch’, un tema de influencias británicas similares a los de las disueltas NewJeans. En 2025, el gran éxito de KATSEYE está siendo ‘Gnarly’, la Canción Del Día de hoy.
‘Gnarly’ llama la atención por su beat electrónico y corrosivo, que remite -salvando las distancias- a la obra de SOPHIE, en concreto, a la producción de ‘Faceshopping’. La influencia puede venir de la compositora de la canción, la también cantante y DJ china afincada en Los Ángeles Alice Longyu Gao, artista asociada al hyperpop.
Sobre esta dura base de estilo urbano, Manon, Sophia, Daniela, Lara, Megan y Yoonchae enumeran todas las cosas que se pueden describir con la palabra «gnarly», que procede de la jerga estadounidense y significa algo así como «brutal». Lo que tienen ellas claro es que están «tan calientes como una bolsa de Takis», que son «la hostia» y que esta canción, en concreto, lo «mola todo» («it’s so lit» en la letra original). El videoclip es la sobrada visual esperada.
A la vez que Sónar y su festival paralelo no oficial, Off Sónar, ha llegado esta semana a Barcelona la gira de ‘Hit Me Hard and Soft‘ (2024) de Billie Eilish. El primer pase, el sábado 14 de junio, se ha celebrado en el Palau Sant Jordi a la vez que la última jornada de Sónar. El segundo ha tenido lugar este domingo 15 de junio, mientras el tecno del Off Sónar retumbaba desde el recinto del Poble Espanyol.
En Barcelona este domingo se ha respirado un curioso ambiente a raíz de ambos eventos: por un lado, en las paredes del metro de Plaza España se han visto papeles colgados de «Buidem el Sónar, Palestina Lliure». Por otro, un músico del metro ha tocado la melodía de ‘When The Party’s Over’ al saxófono.
Billie Eilish ha compartido breves palabras sobre el estado actual del mundo durante su segundo concierto consecutivo en Barcelona, si bien se ha centrado -de manera vaga- en los «retos» que vive actualmente Estados Unidos. Estas palabras le han servido para introducir ‘Your Power’, su canción más política, en la que incita a aquellos que ostentan el poder, a no «abusar» de él. Antes y después, el concierto de ‘Hit Me Hard and Soft’ ha alternado momentos igual de íntimos con otros grandes y épicos, haciendo honor al título del disco.
Entre los primeros, una interpretación de ‘When The Party’s Over’ preciosa -aunque sin el saxofonista del metro- que Billie canta acompañada de una armonía vocal grabada en directo y «loopeada», y para cuyo registro pide máximo silencio al público. Es un raro momento de paz en un concierto en que el griterío fan es absolutamente ensordecedor desde el inicio con ‘Chihiro’ hasta el final con ‘Birds of a Feather‘, que un grupo de personas, en el lado derecho de la pista, baila tomados de la mano y saltando en círculos. «Pogo en Midsommar», nos dicen en comentarios.
La consecución de canciones «hard» y canciones «soft» en el show de Billie Eilish se potencia con una producción escénica que recurre a las columnas de fuego en ‘Bury a Friend’, a la recreación de MTV Unplugged en ‘Skinny’ o a los efectos especiales tipo láser en varias canciones, vistosos aunque predecibles.
El elemento visual principal de la gira de Billie Eilish es el espectacular escenario de 360 grados, situado en medio del recinto, que más que un escenario, por momentos, por su forma rectangular y gran envergadura, parece una pista de carreras. Encima del escenario, una estructura de pantallas suspendidas y ocho columnas de luz dispuestas rodeando el escenario conforman una escenografía muy vistosa y moderna. Lo más llamativo, sin embargo, es que la banda de Billie no se sitúa sobre una tarima elevada, sino todo lo contrario: los músicos están colocados en dos fosas hundidas en el propio escenario, lo que refuerza el protagonismo escénico de Eilish. Además, emerge en el escenario una plataforma flotante que se convierte en cubo de pantallas sin que te des cuenta. El escenario está aprovechado de punta a punta, e incluso una pequeña tarima situada a varios metros del escenario principal sirve a Eilish para cantar su parte de ‘Guess’ y ‘Everything I Wanted’ y de ahí bajar al foso a saludar al público. El movimiento del concierto es constante y abarca todo el recinto.
Este movimiento favorece a un concierto más desigual en cuanto a repertorio, que funciona mejor cuando respeta la duración original de las canciones. ‘L’Amour de Ma Vie’ se convierte en uno de los puntos álgidos del show gracias a su épico final synth-pop. Por contra, ‘Happier than Ever‘ suena atronadora, pero es recortada de manera innecesaria. ‘NDA’ y ‘Everything i Wanted’ se recuperen de manera tan breve que su inclusión en el setlist parece forzada. Este intento de abarcar demasiado desluce piezas como ‘Lovely’, ‘Blue’ y ‘Ocean Eyes’, tocadas juntas en un extraño mash-up, mientras canciones menores como ‘The Diner’ u ‘Oxytocin’ gozan de mayor protagonismo.
Henry Hwu
El formato de arena tampoco hace brillar las canciones más íntimas de Billie -que son mayoría- porque el intenso clamor del público convierte cada canción en una masa homogénea de gritos que ahoga la propia voz de Eilish, tanto que a veces escuchar melodía y letra resulta imposible. El furor se convierte en delirio cuando cada gesto de Billie proyectado en pantalla -por mínimo que sea- provoca una reacción ensordecedora. Ya no importa tanto la propuesta musical como la expresión de una exaltación masiva. ¿Soy yo o también Billie alucina cuando el público estalla solo por verla hacer cualquier cosa, como beber agua?
Este nivel de idolatría, sumado a la extensión de una gira que empezó el año pasado y que entra ya en su tramo final (quedan 14 fechas), y al hecho de que Eilish actuó en Barcelona la noche anterior, se traduce en una artista que parece algo fatigada sobre el escenario, no solo físicamente sino también y, sobre todo, emocionalmente. Porque Eilish puede pegarse todas las carreras que desee en esa plataforma rectangular, pero las pantallas la delatan cuando enfocan su rostro. No debe ser fácil aguantar el ritmo de una gira tan maratoniana, y menos aún asimilar tal nivel de enardecimiento popular noche tras noche. Pero Billie aguanta el tipo. Sobre todo, este fenómeno fan absoluto sabe a triunfo cuando canciones como ‘ilomilo’ parecen tan grandes como los clásicos. Es el triunfo de un tipo de pop alternativo que ya es masivo.
60.000 personas han asistido este fin de semana a la octava edición de Mallorca Live, que el sábado ha celebrado su tercera y última jornada con los conciertos destacados de Iggy Pop y Bad Gyal. Aunque parece -a simple vista- que el poder de convocatoria de Aitana el año pasado no se ha repetido (me dicen que el recinto estaba a reventar), el ambiente ha vuelto a ser indiscutible, y seguro que la novena edición volverá a ser un éxito. ¿Qué cabeza de cartel inesperado aguardará entonces?
Arrancamos la tarde divididos entre Repion y Judeline. Decidimos acudir a ambos conciertos. Repion, el dúo de las hermanas cántabras María y Teresa Iñesta, presentan su efectivo punk-rock por segunda vez en el festival. Repion lanzan sus guitarrazos potentes, también armonizan como Ella Baila Sola en una rara canción acústica y, además, regalan al público una canción inédita, ‘El sueño dura una semana’, que formará parte de su próximo álbum, ya grabado.
De Judeline poco hay que decir que no hayamos dicho ya. Su show en Mallorca Live prescinde del montaje visto en presentaciones anteriores, lo cual le resta impacto. El «Canijo» -en el concierto interpretado por un bailarín- sigue atormentando la vida de Lara Fernández y, antes de cantar ‘Zarcillos de plata’, la de Cádiz aconseja a sus fans, escarmentada, que «se salten la fase de enamorarse de un chico que vende droga». Las bases de ‘Zahara’ o la misma ‘Canijo’ siguen sonando de lujo, aunque se habría agradecido en esta presentación mucho menos ruido saliendo de los altavoces. El nuevo single, ‘Chica de cristal’, suena también en el set.
Cuando ya anochece, El Kanka presenta su poesía cotidiana en el escenario Es Jardí y alegra el ambiente con sus contentas canciones. ‘Querría’, en clave gypsy jazz, o la cálida rumba bossa de ‘Guapos y guapas’, se suceden en un repertorio hábilmente interpretado junto a una banda de cinco músicos, incluido un trompetista. El Kanka -alias de Juan Gómez Canca- dedica además unas palabras a la ecléctica programación de Mallorca Live: dice que hay que ser un «loco prodigioso» para mezclar a Iggy Pop, Bad Gyal, El Kanka y Judeline. Él lo celebra y nosotros también.
Andrés Iglesias
Iggy Pop, el primer plato fuerte de la noche, entra como un torpedo en el escenario Estrella Damm y repasa sin tregua su histórica discografía junto a los Stooges y en solitario. Iggy Pop por supuesto actúa descamisado -de otra manera no le habríamos reconocido- y se merienda ‘T.V. Eye’, ‘Raw Power’, ‘I Got a Right’ y ‘Gimme Danger’ -todas de los Stooges- una detrás de otra. Su banda de siete músicos -incluidos dos trompetistas- proyecta un sonido espectacular, soberbio, perfectamente engrasado, que brinda una capa de elegancia al urgente punk-rock de Iggy Pop.
En ‘The Passenger’, la primera concesión a su carrera como solista, James Newell Osterberg, Jr, exhibe su ronca voz. Después, la sucesión de ‘Lust for Life’ y ‘I Wanna Be Your Dog’ lleva el concierto a un primer punto álgido cuando acaba de empezar. Antes, en ‘Death Trip’, Iggy habla sobre la muerte. Reconoce que a veces quiere morir y otras no, pero añade que «pase lo que pase», seguirá al pie del cañón.
‘Search and Destroy’ o ‘Down in the Street’ se encadenan en un repertorio de desatado punk-rock que no baja el ritmo. Acaso cuando Iggy Pop se sienta en un altavoz para descansar. Pero pronto Iggy baja al foso y actúa cerca del público, aunque se encuentra con un grupo de fans de Bad Gyal situadas en primera fila que le observan completamente desconcertadas. Pero nada -tampoco su visible escoliosis- impide a Iggy Pop entregar la energía que la audiencia espera de él.
Andrés Iglesias
El concierto de punk de Biznaga lo tiene todo: temazos, mensaje y un vozarrón, el de Álvaro García, que transmite las letras con un poder descomunal. El grupo madrileño presenta su disco ‘¡AHORA’!, dedicado a la crisis inmobiliaria, y luce absolutamente entregado a su papel de profesionales del entretenimiento: animan a su público a darlo todo, a bailar con sus amigos y, en definitiva, a ser feliz cuanto se pueda. Sus letras hablan de precariedad y gentrificación, pero sus canciones invitan al desahogo colectivo. El guitarrista Álvaro «Torete» Casado toca con tanta pasión que quitarle los ojos de encima es imposible. El grupo hace honor a su canción ‘El Entusiasmo’, que cierra el bolo, y ofrece un set de punk que provoca esa misma emoción.
Andrés Iglesias
Bad Gyal trae nuevo show en su Bikini Badness Tour, que congrega al público más joven del festival en esta última jornada. Alba Farelo, en su papel de diva total, trae un show de reggaeton y dancehall coreografiado de principio a fin que no prescinde ni de los chorros de fuego, ni del generoso cuerpo de baile que la acompaña en casi todo momento, ni de un formato de concierto que encadena una canción tras otra en ocasiones de forma atropellada. Aunque la estrella sigue siendo ella y su actitud deliberadamente desganada y «cool», pero que borda el twerk y que, con un cambio de vestuario, causa furor.
La sucesión de hits (‘Bota Niña’, ‘SexeSexy’, ‘Duro de verdad’) no deja momento para respirar, excepto en los largos descansos que separan los diferentes actos del show, en los que, de manera extraña, reina la oscuridad y el silencio. Al menos en tres ocasiones parece que el concierto ha acabado de repente, cuando se prepara para la siguiente fase.
Pero cuando las luces brillan, Bad Gyal y su equipo de bailarines ofrecen una auténtica bacanal de ritmos urbanos y sensualidad femenina con gusto caro y olor a «aceite de coco». Esa sensualidad es central en el show y, en uno de los momentos más memorables, Bad Gyal se deja restregar un cubo de hielo por una pierna por parte de unos de sus bailarines. En otro, Farelo versiona ‘Stars Are Blind’ de Paris Hilton, aunque la abandona demasiado pronto.
La segunda parte del set se reserva los hits más hits de Bad Gyal: ‘Chulo’, ‘Blin Blin’, ‘Sin carné’, ‘Flow 2000’ o ‘Zorra’ se encadenan sin tregua. De ‘La joia‘ se recuperan unos cuantos cortes, como ‘Mi lova’, ‘La que no se mueva’ o el hit que mereció serlo más ‘Perdió este culo’. El vestuario de Bad Gyal, puro «Flow 2000», deja en todo momento visibles sus abdominales de acero, y constata que Bad Gyal sigue dando pasos hacia adelante como artista y performer. Cada show que trae es mejor y este no es una excepción.
Un par de años después del relevante ‘Natural Brown Prom Queen‘, Sudan Archives ha vuelto este mes con una canción llamada ‘DEAD’. La nota de prensa de PIAS indica que si ‘Natural Brown Prom Queen’ narraba la mudanza de Sudan de Cincinnati a Los Ángeles y su paso a la adultez como artista y como mujer, la artista quiso luego «imaginar una versión nueva y más evolucionada de sí misma». Llevó todo lo aprendido en el escenario y en la carretera de vuelta al estudio y ‘DEAD’ es el resultado.
Nuestra Canción del Día comienza como una grabación de trip hop en cierta medida: incluso parece arreglada por Craig Armstrong o alguien así, pero luego es pura pista de baile, pero nada de las más vulgares ni desesperadas.
Grabada en Los Ángeles, Chicago y Detroit, ‘DEAD’ busca explorar las posibilidades de la música dance orquestal negra. Oficialmente quiere ser una representación de la «Black Music». La voz ha sido varias veces adulterada con objeto narrativo, en concreto el de unir su yo «humano» y su yo «máquina». Una de las canciones más inmediatas de Sudan Archives, esperemos que anticipo de un nuevo trabajo que al menos por el momento no se ha anunciado.
El Sònar ha cerrado 2025 con un récord de asistencia a pesar del boicot por su venta al fondo proisraelí KKR. La organización ha contado 161.000 espectadores, frente a los 154.000 de 2024. Pero, ojo, el aumento se debe a la subida de espectadores del Off Sònar y el Sònar Week (42.000 en 2025, 34.000 en 2024). Sin embargo, hay que indicar que el Sònar de Noche ha aumentado poco (de 66.000 a 66.500 asistentes en esta edición), y que la asistencia al Sònar de Día ha bajado: de 54.000 asistentes en 2024 a 52.500.
En conclusión: el boicot ha calado más entre les artistas que entre el público. Ayer canceló en último momento Samantha Hudson, que tenía que presentar el sábado su espectáculo ‘Casa de muñecas’. En un Stories de su Instagram explica: “Después de una larga y profunda reflexión, he tomado la decisión de cancelar mi participación en el festival. No encontraba sentido llevar a cabo mi espectáculo en un contexto tan doloroso y complejo. Seguir adelante me resulta imposible por no ser fiel a lo que siento. No pretendo hacer un juicio moral, pues valoro profundamente los cambios que el equipo de Sónar ha realizado (…) y considero que la postura de continuar en el cartel es válida (…) Condeno el genocidio y la limpieza étnica que el gobierno de Israel está llevando a cabo en Palestina y manifiesto mi rechazo hacia KKR”. La artista también ha cancelado su presencia en el FIB.
Este sábado 14 hay convocadas concentraciones en 125 ciudades españolas bajo el lema «¡Basta! Paremos el genocidio en Palestina». La de Barcelona comienza a las 18h y ha de transcurrir entre Plaça Universitat y Plaça Sant Jaume. De camino a la Fira, cambio de idea y decido unirme a la manifestación. A pesar del calor infame, se congregan más de 18.000 manifestantes según la Guàrdia Urbana, 25.000 según los organizadores. Hay montones de familias, asociaciones y gente de diverso pelaje, incluidos asistentes al Sònar (alguno detecto). Hay tanta gente que, a las 18:45, el grueso de los manifestantes aún no ha salido de Universitat. Y la manifestación tendrá que acabar en la plaça de la Catedral ante la imposibilidad de poder entrar en la Plaça Sant Jaume.
Cuando llego al recinto de Plaça Espanya, Yerai Cortés está ya en el último tramo de su concierto ‘Guitarra Coral’ y el Hall está a rebosar. Así que lo sacrifico. Mis contactos me explican que ha sido muy emotivo, que hay gente que ha llorado. Que en un momento han apagado la luz y han vuelto todos los artistas con pañuelos palestinos. Al menos, logré ver este mismo espectáculo en el pasado Monkey Week. Aprovecho para visitar la instalación ‘Lux Mundi’, que muestra una experiencia inmersiva de las pinturas del ábside de Sant Climent de Taüll con música de Tarta Relena. Y la casualidad me regala uno de esos raros momentos mágicos que te reconcilia con el festival: al poco de entrar yo aparecen las Tarta Relena. Durante 10 minutos serán sus hermosas voces en directo, y no la grabación, las que nos acompañen en este viaje audiovisual al románico catalán. Embelesador. Y, me reitero, mágico.
La gran cita de la jornada, quizás del festival, es el encuentro en la cumbre entre Suzanne Ciani, la histórica pionera de los sintetizadores y Actress, el productor de techno británico. Dos generaciones, dos modelos de entender la electrónica, que logran empastarse de manera increíble en su proyecto ‘Concrète Waves’. Sentados frente a frente en una gran mesa, actúan como aplicados orfebres del ruido. Su único adorno, los rayos de luz que acompasan su música. No se sabe quién propone qué: si Actress los ritmos y bpm, si Ciani el ambiente sonoro. Aquí hay latidos de animal tenso, peligro y paisajes sonoros, que me remiten al metro o a la selva. A paisaje urbano que vira a febril oficina con derrapes de guitarras hasta acabar convertido en la BSO de ‘Metrópolis’. Cada vez van subiendo el volumen, los latidos. A Suzanne se la ve exultante, sonriente. Actress está más serio y concentrado. Hay ritmo de bombardeo, los haces de luces bombardean también. Se calman un poco, como una nana con los bpm desbocados. Acaban rítmicos. Bailables. Marchan agradecidos, y tan aplicados como aparecieron.
Enseguida tomo el bus para ir a Sònar de Noche y ver qué se cuece. Parece que entre el público hay mucho menos activismo por aquí. También hay que decir que entre la marea humana y la semipenumbra que reina muchas veces en el recinto, es más difícil hacer valoraciones generales. Además, la rama nocturna del festival siempre ha cargado la fama de arrastrar a un público hedonista, dispuesto a la fiesta, pero indiferente a las propuestas concretas y a las preocupaciones. A las 22h horas el escenario Club espera holgado la presencia de Nathy Peluso. Pero a medida que transcurre el concierto, se pone a reventar. Nathy no hace ninguna declaración fuera de lo que son las expresiones normales de un concierto. A no ser que entendamos llevar una camiseta que luce un gigantesco “Christian Dior” como proclama política, claro.
Su show es el mismo que se pudo disfrutar en Mallorca Live, sólo que aquí la cortina es roja en vez de azul. Y que a Nathy se le ve un plus de motivación extra por jugar en casa. El espectáculo es ella. Los audiovisuales que representan una película o los tres bailarines que van apareciendo en algunas canciones no la opacan. Juega su papel de diva triunfadora que se muestra solvente en el bolero tirada por el suelo (‘Envidia’), pero que brilla en la salsa de ‘Mafiosa’ y ‘Puro veneno’. También juega al hip-hop en su coreadísima sesión de BZRP #36. Nos dice qué bonito el amor y la energía, antes de sonar a lo Miami Sound Machine con ‘Buenos Aires’, mientras luce bien de divaza con melena al viento. El cierre es con ‘Vivir así es morir de amor’, un tanto descafeinada, aunque esta nos la sabemos todes. Peluso es una ganadora y está claro que la única bandera que está dispuesta a ondear es la suya, la de ‘Grasa’.
Los que no se cortan son los españoles T.Modet & Carlotto Rose en Sonar Pub. Su set de breakbeat acaba con una pegadiza coda como de videojuegos, mientras se suceden los mensajes en pantalla: Fuck all the politicians. Fuck Colonialism. Fuck capitalism. Fuck KKR. Y sobre todos, uno que se repite una y otra vez: Free Palestine. En comparación, los franceses Polo & Pan dan espumita, como si estuviéramos en verano de 2001 y todo fuera bien. Los dos van guapos, trajeados de blanco, repartiendo french touch liviano, pero que entra suavísimo. Las luces y las proyecciones son muy bonitas y sugerentes. Para acabar de aliñar, se les une una cantante-bailarina retrofuturista. Ellos están manipulando muchos teclados y botoncitos de manera diligente, que siempre da mucho juego. Acaban cantando ‘Ani Kuni’ y dirigiéndose al público como animadores de un resort. Ligeros e intrascendentes.
La historia de Veintiuno es una de esas que se cuecen a fuego lento en el mundo del pop-rock. Muchos les han conocido por ‘La Vida Moderna’, de su anterior disco ‘El arte de perder’ (2023), pero ya llevaban varios álbumes a sus espaldas. ‘Dopamina’ fue también un hit, pero realmente su primer EP es de 2013, ellos vienen de la autoedición antes de fichar por Warner, y para muestra de este camino largo, un botón: esta curiosa interacción con la cuenta de Twitter/X de Jenesaispop allá por 2011.
“Veintiuno ha sido una banda pequeña mucho más tiempo que una banda asentada, y hemos tenido que aprender a hacer muchas cosas que queríamos hacer”, aseguraba su vocalista Diego hace poco en entrevista con Mondosonoro. De hecho, en dicha charla revelan que el propio frontman ha diseñado la portada y todos los elementos de este disco, y que entre todos han configurado incluso el diseño de luces de los conciertos. “Nunca he dejado que la idea artística de un disco la tuviera otra persona, porque es para lo que me metí a hacer esto”, comentaba Diego, “nadie te va a dar el storytelling de tu disco y, si te lo da, vale mucho dinero y te hipoteca a que toda la vida tengas que externalizar lo que es más natural de la profesión, que es la creatividad”.
Dentro de esta libertad creativa, la idea de ‘La balada de Delirio y Equilibrio’ es otro ejemplo. ‘Delirio y Equilibrio’ era un tema de su disco de 2018 ‘Gourmet’, que con sus “deja ya de mirarme, deja ya de buscarme” apuntaba a una historia que podía dar para más. Y eso es precisamente lo que viene a hacer este álbum, ampliar el universo de esos dos personajes, y narrar la historia/historias de ellos, en una ambición que no puede evitar recordarnos a la de ‘1999’.
Más allá de la colaboración del grupo con Love of Lesbian, desconocemos si han tenido la que quizás es su obra maestra como referente a la hora de crear este disco, pero es imposible no acordarse de ese taxi en el que dos personas subieron juntas y se bajaron por separado. De hecho, el “me gustaría que alguna vez contaras realmente cómo fue” de la intro no puede apuntar más a esa dirección. La cosa es que, en algún momento, ‘La balada de Delirio y Equilibrio’ llega a acercarse a esa magia, y a prender la suya propia… pero, por lo general, se queda en mejor idea que ejecución.
De la producción se ocupa la propia banda junto a Santos & Fluren y Tato Latorre, con quienes ya han trabajado en el pasado, sumándose Mapache en ‘Acantilado’. Y, aunque aquí la producción no es especialmente destacable, tampoco es el apartado que diríamos imprescindible dentro del cometido de este trabajo. Sí afecta más que la magia que esperaríamos encontrar aquí no la hallemos luego a nivel de melodías, estructuras, y sobre todo de letras. Los featurings son quizás la parte más floja y más alejada de esto, aunque al menos hay que decir que no resulta una selección obvia, sino una mezcla curiosa: Malena Villa (la mejor colaboración), Sebastián Llosa, Siloé, Enol y el mismísimo Iván Ferreiro en el cierre (a la espera del tema extra) del álbum.
Pero hay excepciones. El disco empieza muy bien con la mencionada intro y ‘Perder los modales’, cuya letra hace referencias a la falsa meritocracia y a fiestas que no pueden dar más pereza, en contraposición con los mil colores que tiene el aura de esa otra persona. ‘Puñalada’ también funciona genial en tono, y el outro supone uno de los highlights del disco, como ocurre también con el minimalismo de ‘Suspiria’. Y ya solo por el guiño a ‘There’s a Light that Never Goes Out’, hay que destacar también ‘Mitología’, que huele a temazo de festivales que seguro defenderán con creces, puesto que el directo es uno de los puntos fuertes de la banda de Diego Arroyo, Pepe Narváez, Álvaro Velasco y Yago Maister. En definitiva, ‘La balada de Delirio y Equilibrio’ es un disco irregular, pero donde los buenos momentos son muy buenos, y esto, sumado al hecho de arriesgarse con la idea de este trabajo, apunta a que pueden sorprendernos positivamente en lo siguiente que hagan.
El viernes en el Sònar de Día, entre el público aumentaron las muestras de apoyo a Palestina con respecto a las que ya vimos el jueves. Y las actuaciones se sucedían, por no decir que se atropellaban. Hay una buena cola para ver a Raül Refree y Niño De Elche presentando su espectáculo ‘cru+es’. Entre destellos azules, Refree y Niño de Elche se mantienen a oscuras. Refree pone los sonidos, muy drone, Niño canta quedo o emite ecolalias, hace piruetas vocales y el público conversa, hasta que alguien manda callar. Hasta el quinto tema no se ilumina a los artistas, vestidos en mono de mecánico. Se sientan, Refree coge la guitarra… y no veo el final del espectáculo, porque me estoy quedando frita y tengo que ir al Hall.
Allí, Alva Noto & Fennesz interpretan ‘Continuum’, su homenaje a Ryuichi Sakamoto. Fennesz a la guitarra y programaciones, Alva Noto también a las programaciones, concentradísimos ambos. En la pantalla de atrás se proyectan ondas. Desarrollan un ambient sostenido, calmo pero algo amenazante a la vez. Hasta que nos despiertan a ritmo de corazón y quirófano. Muy interesante, pero es música que requiere concentración y hay demasiada gente charlando en el Hall. Quizás no es un sitio que invite a la introspección que nos ofrecen Noto y Fennesz. Y yo tengo que dejar otro concierto inacabado porque me esperan las Tarta Relena presentando ‘És pregunta’ en el Còmplex.
El espectáculo es un señor espectáculo, trabajadísimo en sonido, luces y vestuario. Con otro pequeño retraso, Tarta Relena entran por el patio de butacas cual vestales plateadas. Despliegan sus voces sobrenaturales, efectos basados en la naturaleza, idiomas varios. Entra la banda de percusión para la divertida ‘Mano décima’ (aka “Juan el Romano”), que en directo es avasalladora. Como avasalladora y triunfal suena ‘El suïcidi i el cant’.
Para ‘Tamarindo’ son muy graciosas cuando empiezan a hablar raro, reproducen lo dicho al revés… y escuchamos cómo presentan el disco. Pero ahora se ponen serias, porque empiezan a hablar. La cita no es literal y está incompleta. No las pude grabar y anoté como pude: “estamos viviendo con dolor el genocidio que el estado de Israel está haciendo en Palestina. Vivimos con dolor que un fondo buitre como KKR se esté quedando con nuestros espacios cuando la cultura les importa una mierda. También es un buen momento para hacer autocrítica”. Después del discurso, vuelve la música. Es pura magia cómo empastan las voces en ‘Cant premonitori’, cómo se tiñe todo de rojo y se llena de extrañamiento. Cierran con ‘La font’, con agua y todo se baña de luz. Una barbaridad de concierto, lo mejor del festival.
Es tan magnífico el concierto de Tarta Relena que esta vez no corro, y eso que a continuación toca otro de los conciertos más esperados del día: Maria Arnal con su ‘Ama’ en el Hall, que no sé si acabará siendo un nuevo disco. Es un poco dolor de muelas que dos artistas que comparten instintos artísticos y público casi se solapen. De hecho, las Tarta Relena eran las voces invitadas en la gira de ‘Clamor’. Por suerte entramos solo diez minutos tarde y enseguida tengo un flashback de la presentación de ‘El mal querer’ de Rosalía en esa misma sala en 2018. De hecho, la propuesta es similar en ambición y en las ganas de convertir a Arnal en una de las grandes. También me recuerda a los conciertos que Arnal ofrece para Navidad sobre ‘El cant de la Sibil.a’. ‘Ama’ es la versión mejorada.
Lamentablemente, no puedo apreciar bien el espectáculo: estoy algo lejos, no veo apenas el escenario y no hay pantallas que repliquen el concierto para bajitas. Maria va con un cuerpo de baile, desarrollan coreografías, en la pantalla posterior se suceden imágenes y los títulos de las canciones. Para ‘Espejo’ medio veo una coreografía tipo Bollywood. En ‘Por tus penas’ saca un órgano, suena eclesiástica. La pena es que el Hall está lleno de cotorras. Da igual dónde intentes ir, siempre hay dos (o más) personas charlando a pleno volumen.
Lo mejor es cuando aparece nada menos que Yerai Cortés para tocar la guitarra en ‘Xiqueta meua’, que se perfila como gran canción señera. También le acompaña La Tania a las voces. Es una bonita balada tradicional coronada por la preciosa guitarra de Yerai. Y, al menos por una vez, el público se mantiene callado para escuchar tamaño derroche. Poco dura el silencio, aunque se escuche chistar todo el rato. Hay efectos de luces espectaculares. Y momentos que son puro hedonismo. ‘Suspiro’ es synth-pop dulce. ‘Tic Tac’ es sincopada, bailable, próxima al Sufjan Stevens electrónico. A Arnal se la ve feliz y suelta en esta etapa de popstar. Para cerrar, la pantalla posterior proyecta “Free Palestine” y Maria y su equipo despliegan una pancarta que reza “Palestina=Lliure”.
El pasado jueves, Pedro Sánchez ofreció en Ferraz la comparecencia más difícil de su tumultuosa carrera. Visiblemente demacrado, acaso pintado como una puerta, pidió perdón hasta en 8 ocasiones a la ciudadanía por haber confiado en Santos Cerdán, a quien había ratificado como secretario de organización del PSOE recientemente, y ha resultado estar envuelto en una trama de corrupción y mordidas, supuestamente, según un informe de la UCO cargado de audios. Hasta esa misma mañana, cuando Cerdán le «mintió a la cara», el presidente del gobierno había confiado en él.
Sánchez respondió preguntas de la prensa por primera vez en 44 días, pero una vez le formularon la correspondiente a las primarias en que derrotó a Eduardo Madina, también objeto del informe, y contestó, dijo que se tenía que marchar. ¿Adónde?
Efectivamente, figuraba desde antes de la obligatoriedad de esta comparecencia, un acto de conmemoración de los 40 años de la adhesión de España a la Comunidad Económica Europea. Se celebraba en el Palacio Real con el Rey Felipe VI, aunque sin PP, ni VOX, ni los ministros de Sumar, pues todos ellos cancelaron su presencia dada la gravedad de la situación.
Por las instantáneas y vídeos que han ido apareciendo en la red el día después, hemos ido averiguando que el acto contó con numerosas personalidades relacionadas con el mundo de la cultura. Judeline interpretó un tema, como ha podido saber JENESAISPOP, y también Xoel López y Marilia Monzón. Esta última ha colgado la actuación de ‘Tierra’, un tema extraído del disco ‘Atlántico’ de Xoel. En el montaje aparecen escuchando más y menos atentamente Felipe VI, las ministra y ex ministra de Transición Ecológica y, finalmente, Pedro Sánchez. Instagram Manuela Villa
Solo Sánchez sabe qué puede estar pensando mientras suenan frases como «espero cada vez más próximo al final», «no me da la gana de pensar que nada es para siempre», «si esta canción se acaba que acabe el mundo para todos», «hace tiempo que yo ya me fui, yo siempre me estoy yendo», «reyes que perdieron todo, todo lo que tanto amaban por quererlo demasiado» o «me encuentro que la vida siempre tiene algo preparado que supera cualquiera de mis fantasías, nada comparado con lo que realmente sucedía».
La presentación destacada de la segunda jornada de Mallorca Live no ha sido la de Massive Attack haciendo lo mismo de siempre, ni la de Suede haciendo lo mismo de siempre, sino la de Rigoberta Bandini arriesgando con un colorido y extraño espectáculo que provoca sonrisas y desconcierto a partes iguales. Una reacción parecida genera su último disco, ‘Jesucrista Superstar‘, que lógicamente vertebra el show, pues este no es todavía un concierto de «grandes éxitos» aunque al final lo parezca.
El concierto de ‘Jesucrista Superstar’ -que arranca con unos desesperantes 20 minutos de retraso debido al cambio de escenario, arrancando abucheos del público- funciona porque responde al propio mito de Rigoberta Bandini. Construido en formato de musical retrofuturista, con un montaje que recrea un plató de televisión de los años 60, el show parodia la idea misma del estrellato pop y coloca a Paula Ribó en el centro de una competición musical televisiva parecida a Benidorm Fest, presentada por una anfitriona presuntamente italiana que reiteradamente la llama de todos los nombres menos el que le corresponde, y que insiste en que Bandini haga bailar al público «pero no pensar». ¿Como nos hacía pensar ‘Ay mamá’ y no ‘SloMo‘?
El vestuario -y los diferentes cambios del mismo- sugiere que Rigoberta encarna diferentes «muñecas» o personajes, subrayando la artificialidad del mundo en que se encuentra «atrapada». Uno de los intervalos visuales del show muestra un episodio (real) en que Rigoberta se hunde emocionalmente en la habitación de un hotel. Su corista y prima, Belén Barenys, justifica que toda pop star vive su «breakdown» (documentado, le faltó añadir). La ironía y la conciencia propia marcan el camino. Como esa frase de ‘Soy mayor’ que reza «no me dejarán ser pop star sin saber bailar», el concierto explora qué otras opciones le quedan a Rigoberta Bandini en este papel.
El concepto del concierto de ‘Jesucrista Superstar’ se ejecuta con la mezcla de profundidad y humor chorra esperado de Rigoberta y de su equipo de músicos y bailarines, entre los cuales se encuentra su marido, cómico y ex integrante de Venga Monjas Esteban Navarro. Rigoberta actúa con sonrisa falsa en ‘JAJAJA’, toca la «guitarra de cantautora» de rigor en ‘Enamorados’ y actúa con micro de oreja y de mano a la vez (el de mano es falso). El compromiso con el personaje es tal que Rigoberta no interactúa con el público hasta después de la divertida actuación de ‘Pamela Anderson‘, más o menos la 13ª canción. Dice que «Pamela somos todas», pero que el público le hace sentir que Rigoberta también.
El concierto de ‘Jesucrista Superstar’ deja una mezcla de sorpresa y perplejidad que invita a la reflexión y no al veredicto inmediato. El concierto convence por su compromiso con el personaje y el concepto y porque la ejecución es tan peculiar y personal que solo Rigoberta Bandini podría haberla ideado. Además, canciones como ‘Vuela’ o la balada ‘Aprenderás’ -el momento vulnerable del show- van construyendo un set muy entretenido y ameno, aunque demasiado ambicioso al internar abarcar demasiado contenido del disco en poco tiempo. La actuación de ‘Amore Amore Amore’, que involucra directamente al público, que bebe chupitos repartidos por la propia Rigoberta, es uno de los momentos destacados. Y la traca final con ‘Too Many Drugs’, el despelote de ‘Ay, Mamá’ o la euforia de ‘Busco un centro de gravedad permanente’ demuestran las tablas de Bandini en ese papel de pop star que tanto examina en el concierto.
Pero no todo funciona en el show, ni la torpe versión de ‘El Amor’ de Massiel, que nunca me ha gustado porque me parece que el beat electropop no encaja con la melodía de la canción (me quedo con la adaptación guitarrera de Confeti de Odio); ni mucho menos un humor que se pasa de vueltas cuando Belén Barenys rapea de la peor manera sobre un beat de reggaeton, o cuando imita burlonamente un acento colombiano que parece cubano durante el final de ‘Too Many Drugs’, como marcada por el día en que vio a Lucrecia en televisión por primera vez y le pareció la única persona negra del mundo. Los delirios de Esteban Navarro forzando la comedia del show parecen eso, forzados. Supongo que simplemente el humor de Rigoberta Bandini hay que entenderlo y que no es para todo el mundo. Me quedo con las señoras mayores bailando ‘Kaiman‘ ya pasadas las 2 de la mañana. Ahí sí veo a la mejor Rigoberta.
Massive Attack: el show más político
Llego sobre las 20.00 a Mallorca Live para no perderme el pase de la mallorquina Maika Makovski, en una edición -por cierto- marcada por un despliegue de seguridad en el exterior del recinto para mí inaudita: nunca había visto tanto policía armado con fusiles en un festival. Makovski trae calidad de banda en un show de base jazz que incluye instrumentos como la viola, la trompa o un piano vintage tocado por la propia Maika, además de trombón, teclado, guitarra eléctrica, etcétera. Ataviada con la peluca tipo María Antonieta que marca la estética de su último disco, ‘Bunker Rococo’, a la que añade un pequeño globo rosa colgado de una oreja, Maika añade una dosis de fantasía a su blues-rock teñido de jazz y distorsión guitarrera, recorriendo temas de su repertorio propio como ‘Just a Boy’ o la electrificada ‘Reaching Out to You’.
Xavi Torrent
Una parte del público del Mallorca Live parece acercarse a los conciertos con la curiosidad de quien visita un museo para contemplar un cuadro; observa con interés, pero sin efusividad. En el concierto de Alcalá Norte, este rol se invierte, porque es el cantante Álvaro Rivas el que observa al público con la misma fascinación con la que el público le observa, absorto, a él. Durante segundos instrumentales de una canción, se queda de pie, embobado, mirando al público, como sujeto a una performance.
Al menos, la primera parte del concierto, en la que se suceden temas como ‘Superman’ o ‘El guerrero marroquí’, se desarrolla de esa manera, en un simple intercambio de música y atención. Jaime Barbosa, batería, ejerce de gracioso maestro de ceremonias y, de hecho, él da inicio el concierto sacando una bota de vino al escenario. Después, introduce los diferentes segmentos del show, como el que da paso a la versión de «jevi metal bailable» de ‘Icare’, de la banda de heavy metal Fils de Lucifer.
El pase de Alcalá Norte gana energía progresivamente y despega definitivamente en la consecución de ‘El rey de los judíos’ y ‘La Calle Elfo’; esta segunda canción, Rivas la interpreta ya descamisado, descalzo y con una corona de hojas en la cabeza. Después vuelve a desvestirse para la tralla final de ‘Westminster’ y la coreada ‘La vida cañón’, con Rivas entregado ya al «crowd-surfing» y al baño de masas.
Andrés Iglesias
Uno de los principales reclamos internacionales de Mallorca Live ofrece también el espectáculo más político del festival. Massive Attack es un grupo absolutamente comprometido con la causa palestina y su denuncia de las guerras y de la catástrofe del cambio climático es central en el desarrollo de su concierto, capitaneado por unos Robert del Naja y Daddy G que dejan que el mensaje hable por sí mismo.
Unas imágenes iniciales del genocida Netanyahu provocan abucheos ensordecedores del público, en un show que alterna imágenes de este tipo con otras de estética hacker/digital. Massive Attack repasan su repertorio histórico sin novedades aparentes pero con un sonido inmejorable que envuelve el recinto.
La fusión de electrónica, soul y sonoridades orientales de Massive Attack no conoce rival equiparable a su lista de clásicos, y canciones como ‘Angel’ o, sobre todo, la final ‘Teardrop’ son recibidas tan calurosamente como esperabas, en un concierto que cuenta con la participación de colaboradores históricos de la banda como Horace Andy y Elizabeth Fraser de Cocteau Twins, y derrapes inesperados como el segmento punk de ‘Rockwrok’ de Ultravox. Desgraciadamente, la versión de ‘Levels’ de Avicii no cabe en el setlist esta vez.