Entre los villancicos alternativos que este año hemos oído a artistas alternativos como Phoebe Bridgers, se han apuntado un tanto definitivamente U.S. Girls con una producción llamada ‘Santa Stay Home’. Perfectamente apta para el repertorio de Saint Etienne o Cults, con un ritmo un tanto Motown y un arreglo sintético que podría haber pertenecido a Raffaella Carrá, ‘Santa Stay Home’ merece un hueco entre las mejores composiciones de U.S. Girls. En un momento dado, el vibrato incluso recuerda al de Duffy.
Líricamente también es interesante, pues este tema de Meg Remy es el dardo envenenado que cabía esperar por parte de esta artista que tan crítica ha sido siempre con el capitalismo y la política estadounidense. La letra de ‘Santa Stay Home’, un título más pertinente imposible, sugiere a Santa Claus que se quede en casa y empiece a «conocerse a sí mismo» en lugar de salir a repartir regalos y promover la idea de que el consumismo es necesario para encontrar la felicidad. Sobre todo porque, como expone Remy en la canción, el mundo continúa abocado al abismo debido al desastre ecológico. «Los vertederos se desbordan en todo el mundo”, “ambos polos se derriten», «las estaciones se mezclan» y la deforestación provoca graves crisis medioambientales («dejad los árboles en la tierra») en el mundo pero Santa Claus actúa «como si en el Polo Norte no llegaran las noticias». El mensaje último de Remy es que «los regalos no significan una mierda» y que «la vida es el regalo». En palabras de la artista: «cuando uno se pone a pensar en ello, Santa Claus es un tío muy raro y la Navidad no tiene puto sentido».
Lo que sí tiene sentido es que, como decimos, ‘Santa Stay Home’ es un estupendo tema pop que, con los arreglos típicos de la canción navideña popular -el tema tiene ecos a las girl groups de los 60 que tanto inspiran a U.S. Girls, como las Ronettes- engancha y mucho. Especialmente contagiosas son las armonías vocales de ‘Santa Stay Home’, así como su ritmo y melodía de piano. No es tan frecuente escuchar canciones políticas que consigan dejar claro y cristalino su mensaje sin abandonar el sentido del humor y una sensibilidad pop comprensible por todo el mundo, y ‘Santa Stay Home’ es una de esas canciones. Y ni siquiera toca el tema de la covid: quizá porque era demasiado obvio, y ya había otros problemas antes.
U.S. Girls ha publicado este año ‘Heavy Light‘, un nuevo disco con influencias del funk, el R&B y la música disco de los años 60 y 70, en el que Remy volvía a tocar temas que le preocupan como el feminismo, el cambio climático o el capitalismo. Sebas E. Alonso, Jordi Bardají.
Tras todo este periplo vital, Elverum ha decidido recuperar el nombre de The Microphones, ha forzado el sustrato confesional sobre el que basa su música hasta el paroxismo y ha parido su obra más ambiciosa. Y uno de los discos más singulares de los últimos años: ‘The Microphones in 2020’ es su autobiografía musicada. Pero, en vez de desgranar su vida en un formato convencional de unos diez temas, Phil ha tejido su discurso en una única canción de 44 minutos, donde narra su historia con Microphones, su relación con la música y sus sentimientos. La experiencia desborda lo musical; para captar plenamente esta obra, la manera óptima es seguirla a través del vídeo-álbum que él mismo creó y colgó en youtube; una sucesión de sus propias fotografías (más de 800) con la letra sobreimpresa, que van guiándonos por el camino de la canción, que dialogan con la música y con nosotros.
Musicalmente, ‘Microphones in 2020’ es muy honesto, aparentemente sencillo. No es una suite, no es una sinfonía, no es una pieza con varios movimientos. Es realmente una canción de 44 minutos. Sin abandonar las formas de cantautor folk, está articulada como un mantra, construida sobre el rasgueo de una guitarra acústica, que dibuja una línea melódica que apenas se abandona; una estructura cíclica que, cada tanto, sube y rompe en una especie de estribillo, donde se potencia una frase, una idea para, a continuación, retomar la salmodia. Su introducción musical dura más de siete minutos, siete minutos en que se suceden fotografías de paisajes sin mucho sentido y rostros borrosos. Hasta que llega un pequeño sobresalto y Elverum arranca a recitar/cantar, con una voz monótona en apariencia, pero en la que se palpa la emoción contenida. Y los rostros en las fotos se hacen nítidos. Y descubrimos a Phil en esas imágenes. Y empieza a explicar su situación actual: «El verdadero estado actual de todo es: insisto en no morirme, el sol insiste en salir». A continuación, canta qué le llevó a hacer la música que hacía, rememora sus sensaciones, las experiencias compartidas con amigos, las giras, el cambio de Microphones a Mount Eerie…
Otros rostros emergen (¿Geneviève?). El tempo sube, entre los 11 y los 15 minutos todo se intensifica, un sonido algo perturbador se cuela a los 22, cuando Elverum explica qué y quiénes le espolearon: «Fui a ver a Stereolab. Estuvieron tocando el mismo acorde durante quince minutos y algo en mí cambió». La música mimetiza sus esfuerzos de entonces, hay pequeñas pausas y cambios apenas perceptibles. Pero también hay saltos atrás, hacia la niñez que le construyó como artista, o flashbacks sobre su juventud, vestidos apenas con distorsión: «When you’re younger every single thing vibrates with significance» («cuando eres joven, cada cosa vibra con un sentido»). Hay un pequeño aparte, con la guitarra apenas, en que cambia la melodía. Un momento de ruptura, de serenidad, unos minutos que rompen con la tónica, ahondan en un mar de aguas tranquilas. Hasta que en el minuto 29, retorna al mantra que ya no abandonará.
‘The Microphones in 2020’ es un disco exigente. Rehuye la escucha casual y requiere toda la atención. Es un esfuerzo más próximo a la experiencia literaria que a la musical. Y, aun así su melodía (sus inflexiones), se quedan en tu cabeza, te asaltan en cualquier momento. Es un viaje fascinante en que Phil trata de encerrar sus recuerdos para que no se le escapen. También es una reflexión sobre el arte, sobre qué le empuja a la creación. Pero, sobre todo, este disco/canción/experiencia habla del tiempo; el tiempo, que no se para, que todo lo cambia. Por eso ese título, tan aparentemente trivial, ‘Microphones in 2020’. Porque este es el reflejo de quién era Phil Elverum cuando lo grabó con 41 años. Sin embargo, ese «yo» ya era otro cuando lo editó. Y también será otro cuando nosotros hayamos finalizado el trayecto. «I will never stop singing this song. It will last forever», canta, antes de rematar con un: «De todos modos, todas las canciones que he escrito van de lo mismo, básicamente».
Calificación: 8/10 Te gustará si te gusta: Mark Kozelek/Red House Painters Escúchalo/míralo/léelo: Youtube
El día de Navidad es la fecha elegida para algunos lanzamientos largos. Saca 2 discos Four Tet, ‘Parallel’ y ‘871’, ambos disponibles en Bandcamp; sale el nuevo de Playboi Carti con colaboraciones como la de Kanye West; un nuevo EP religioso de este bajo el nombre de Sunday Service; o el disco de Rubi Rose con colaboraciones como Future y PARTYNEXTDOOR. Puedes escuchar parte de ellos en nuestra playlist de novedades semanal de cada viernes, «Ready for the Weekend«.
Entre las novedades más llamativas de la semana ya hemos compartido lo nuevo de Ed Sheeran o Burial, pero también hay pistas nuevas de Coldplay (un bonus track de su último álbum), DARKSIDE, Dent May o Anitta. Completamos la playlist con una cara B de SZA, la versión que Eddie Vedder ha hecho de Bruce Springsteen y el tema colaborativo de Yves Tumor.
Burial vuelve como cada Navidad con un nuevo lanzamiento que vuelve a no ser un disco largo. El nuevo 12″ de William Bevan se compone de los temas ‘Chemz’ y ‘Dolphinz’ y saldrá en formato físico el próximo 21 de abril. ‘Chemz’ es el tema disponible desde ya en la página de Bandcamp del productor británico y es nuestra «Canción Del Día»
La nota de prensa de Hyperdub explica que ‘Chemz’ es una producción «pegadiza, eufórica y mimada que funciona tanto como una premonición desquiciada de la felicidad post-pandemia y como demoniaco flashback de éxtasis pasados». Por esta grabación de 12 minutos y medio de duración, en la línea de los últimos estrenos de Burial en cuanto a tiempos-, pasan ritmos y capas melódicas que beben del hardcore, el UK garage, el jungle, el rave e incluso el eurodance para construir un «monstruo que ha ingerido varias canciones y las ha incorporado a su dilatado cuerpo», y que no podría llevar más la marca «rave británica de los 90» ni aunque quisiera.
‘Chemz’ es una producción típica de Burial por su estructura dividida en episodios, por la presencia en ella de samples vocales fantasmagóricos que, en este caso, suenan como si se hubieran quedado atrapados dentro de un aparato tecnológico, y por su ambientación nocturna y urbana que evoca un Londres distópico. Sin embargo, también sorprende por su carácter hedonista, pues los ritmos no pueden sonar más urgentes, como si quisieran aprovechar el tiempo perdido de este año en el que no ha habido discotecas; y sobre todo por la selección de samples usados.
A lo largo de este viaje hacia el ombligo de la noche londinense se escuchan fragmentos de ‘Sexy Love’ de Ne-Yo, de ‘Don’t Delete the Kisses’ de Wolf Alice, de ‘Head Over Heels’ de Allure con Nas y de ‘Bad Girl’ de Linda Ross; pero también otros extraídos de referencias mucho más oscuras, desconocidas por el oyente casual, como un DJ set que Burial ofrece en 2010 en Barcelona. Las letras vuelven a ser románticas y despreocupadas porque lo que importa en ‘Chemz’ vuelve a ser entregarse a la liberación que ofrece la pista de baile.
Kate NV es una aficionada a los programas de televisión infantiles de los 70 y 80 por su componente artesano y naíf. En especial, le inspiran las «decoraciones falsas» que poblaban aquellos espacios, hechas a mano con materiales como el papel o la esponja y mucho más «cercanas» que los planos digitalizados de hoy en día. Su nuevo disco, ‘Room for the Moon’, es un viaje de fantasía a otra época en la que la visión de lo mágico no era creada por un ordenador.
La música de ‘Room for the Moon’ recuerda al art-pop de Kate Bush, Grace Jones, Sparks… pero también a artistas japoneses como Miharu Koshi o Yasuaki Shimizu. El pop ruso y japonés de los 70 y 80 es una referencia citada por la misma nota de prensa, la cual explica que el álbum «conjura recuerdos no vividos de la música y televisión» de aquella época, a pesar de que la propia Ekaterina Shilonosova asegura que el sonido del disco se inspira en los viejos programas de animación soviéticos que veía de pequeña, como ‘Marafon’, que titula una de sus pistas. De hecho, es un escándalo lo viejo que puede llegar a sonar ‘Room for the Moon’ aunque sea a propósito: todo el disco desprende un aroma vintage en el reverb de baterías y guitarras, en el color de los sintetizadores y en la prominente presencia de saxofones y marimbas, que engañaría a cualquier trivia humana.
El pop de Kate NV no habita el mundo actual ni falta que le hace. Entrar en ‘Room for the Moon’ es como caer por el hoyo de ‘Alicia en el país de las maravillas’, la versión televisiva rusa de 1981, y vivir una experiencia impredecible en la que gobierna un surrealismo lleno de color que no obedece a estructuras ni códigos convencionales. En el disco, la voz de Kate NV es solo un instrumento más en este universo sin estribillos marcados y en el que «la música dicta las reglas» y las palabras son solo una «capa adicional y abstracta». Si ‘Plans‘, el single más accesible del álbum, con un punto a la Kate Bush de ‘The Dreaming’, y otro a los Japan de ‘Tin Drum’, reflexiona sobre el mundo moderno, ‘Du Na’ opta por dedicar sus casi 7 minutos a mimar instrumentalmente, sin palabras, el universo de saxofones y percusiones ufanas que construye, y que podrían ser 20.
Algunas capas instrumentales de ‘Room for the Moon’ recuerdan a las experimentaciones ambientales con el sintetizador Buchla realizadas por Kate NV en ‘для FOR’, su segundo disco, pero este es ante todo el disco de pop que cabía esperar de la artista después de ‘Binasu’. Las canciones de ‘Room for the Moon’ son más densas pero también más memorables. La exuberante ‘Not Not Not’ atrapa de inmediato aunando con urgencia sintetizadores retro, marimbas y bajos de post-punk que recuerdan de dónde viene esta artista, y no puede ser más cautivador el «spoken-word» en japonés de Nami Sato en ‘Lu Na’, otro de los singles. Las composiciones de ‘Room for the Moon’ pueden ser tan misteriosas como ‘Marafon 15’, en la que Kate percibe el «atisbo de un recuerdo fugaz», tan hipnóticas como ‘Sayonara’ y tan absurdas como ‘Ça Commence Par’, cuya letra contiene una especie de adivinanza gastronómica.
En ‘Room for the Moon’, Kate NV ha creado una panorámica de surrealismo, absurdo, teatro, color y sueños que solo podía haber salido de su cabeza. Y si no era suficiente con mencionar a la autora de ‘Hounds of Love’ dos veces, el tema final, ‘Telefon’, despeja el ambiente como ya lo hacía ‘The Morning Fog’ en la obra maestra de la británica, para llenarlo de luz y esperanza. La melodía más bonita de todo el disco se encuentra posiblemente en esta canción. Lo que sucede antes es un viaje caleidoscópico que intriga, fascina, maravilla y aterra a partes iguales y que parece salido de otro tiempo y también de otro mundo.
Calificación: 7,8/10 Lo mejor: ‘Not Not Not’, ‘Du Na’, ‘Sayonara’, ‘Plans’, ‘Lu Na’, ‘Telefon’ Te gustará si te gusta: Kate Bush, Japan, Klaus Nomi, Talking Heads, Yasuaki Shimizu, Plastics Youtube:vídeo de ‘Marafon 15’
Como hemos comentado, Aitana no ha hecho el disco más vendido de la semana a nivel copias físicas, pero desde luego sí ha hecho el más escuchado en las plataformas de streaming y es capaz de colocar todo su disco en el top 100 de singles español.
Así, ‘Cuando te fuiste’ con Natalia Lacunza entra en el número 30; ‘- (Menos)’ con Álvaro Díaz y POLE. en el 33, ‘Estupidez’ con Beret en el 51, ‘No te has ido y ya te extraño’ en el 55, ‘x (Por)’ en el 71, ‘÷ (Dividido)’ en el 84, ‘= (Igual)’ en el 86 y ‘Si no vas a volver’ en el 92. Por otro lado, el single que da título al disco sube del 45 al 15, ‘Corazón sin vida’ con Sebastián Yatra sube del 42 al 20 y ‘+ (Más)’ con Cali y El Dandee se mantiene en el 43.
En realidad, la entrada más fuerte de la lista la firman Myke Towers y Juhn con ‘Bandido’, que se coloca en el puesto 28, aunque es ‘Bebé’ de Camilo y El Alfa el tema que más ha subido en escuchas, pasando del 26 directamente al 9.
El resto de entradas en lista las firman Pablo Alborán con ‘La fiesta’, en el 73 (el malagueño es número 1 en la lista de álbumes); y Daddy Yankee y Marc Anthony con ‘De vuelta pa’ la vuelta’, en el 96.
Pablo Alborán firma el nuevo número 1 de álbumes en España con ‘Vértigo’. El artista adelanta a Aitana en la posición de honor a pesar de que los streamings de este son más altos, presumiblemente gracias a las ventas físicas, pues ningún single de ‘Vértigo’ ha calado por separado y solo ‘La fiesta’ se estrena esta semana en la lista de singles, mientras ‘Si hubieras querido’ vuelve en el puesto 56.
De no ser por Alborán, Aitana firmaría hoy su segundo disco número 1 en España, ya que ‘Spoiler’ alcanzó esta posición en el año 2019 cuando las listas de álbumes de Promusicae se dividían en una rama de ventas y en otra de streamings. Esto no significa que ’11 razones’ no pueda alcanzar el número 1 de álbumes la semana que viene, si bien cabe recordar que Alborán ha sido listo posponiendo su disco a una fecha más cercana a la Navidad, época en la que más discos se compran. Y desde luego se presume a su público mucho más clásico y comprador de discos que el de Aitana, por generación más familiarizado con los servicios de streaming. Pronto publicaremos nuestra valoración de ’11 razones’.
Como la semana pasada no fue precisamente floja en cuanto a lanzamientos nacionales, Bunbury es otro de los protagonistas de esta semana al colocar ‘Curso de levitación intensivo‘ directamente en el puesto 3. Es el segundo disco que publica Enrique en este año en el que no ha habido conciertos, después de ‘Posible‘.
La última entrada del top 10 la firman Stay Homas con ‘Agua’. Así de lejos ha llegado la broma de estos tres muchachos -ya curtidos en los escenarios catalanes- que montaron un grupo durante el confinamiento para después recibir una atención mediática que ni ellos mismos esperaban y que no se limitó a la península ibérica. Después de ‘Desconfination‘, Stay Homas han llegado a su segundo disco, un ‘Agua’ que esta semana entra en el número 9 de la lista de álbumes española.
Como dato curioso, el disco más vendido de la semana al margen de las entradas ha sido ‘En tus planes‘ de David Bisbal, el primer gran lanzamiento de 2020, pues se atrevía a salir un 3 de enero. Llegado el 23 de diciembre sigue habiendo ganas de regalar este disco, que escala 30 posiciones en la lista para situarse en el número 4, tras ser reeditado.
En cuanto al resto de entradas, ‘Ninguna ola’ de La M.O.D.A. entra en el número 23, ‘Origen’ de Funambulista en el 35, ‘Viva Carlos Cano’ de Carlos Cano en el 51, ‘Bag of Trix’ de Roxette en el 57, ‘Maldiciones’ de Maka en el 59 y ‘Lola Versus Powerman and the Moneyground, Pt. 1’ de The Kinks en el 97.
C. Tangana es noticia a raíz de una entrevista que ha concedido a Rockdelux en la que ha hablado sobre sus últimos movimientos artísticos y también sobre Rosalía. Antón Alvárez y la autora de ‘El mal querer‘ han sido pareja, numerosos análisis de letra y vídeo de ‘Tu me dejaste de querer’ apuntan que la canción describe la ruptura entre ambos, y El Madrileño explica en Rockdelux que encuentra estas interpretaciones facilonas y agotadoras. Sin embargo, sus palabras están trayendo cola por lo que pueden estar implicando según a quién preguntes.
Las declaraciones de C. Tangana que han levantado polémica pertenecen a un vídeo de la entrevista publicado por Rockdelux, en el que puede verse un extracto de la misma, y han sido las siguientes: «Citar a Rosalía como referencia ahora mismo es aburridísimo. Es como «me gusta la Coca-Cola: pues muy bien. Molaba hace cuatro años cuando no la conocía nadie. ¿Por una mujer vestida de rojo, en serio? Yo entiendo que la gente esté obsesionado con Rosalía porque yo también lo he estado hace cuatro o cinco años… ¿pero ahora? La gente llega tarde a las cosas, pero ya se le pasará: la gente dejará de ver a Rosalía en las manchas del gotelé».
Las palabras de C. Tangana pueden obedecer a un rechazo circunstancial hacia la música contemporánea: al fin y al cabo, el autor de ‘Mala mujer’ ha dedicado los últimos años de su carrera a documentar una obra que estará basada en la música tradicional española y latinoamericana, por lo que Rosalía difícilmente habrá sido una referencia estrictamente musical, sí conceptual pues ‘El mal querer’ seguía la misma fórmula aunque sus referencias pudieran ser otras; y además Antón está implicado en ese disco como co-autor.
Más allá de esta observación hay quien percibe en las palabras de C. Tangana una actitud velada de machismo por su parte hacia el éxito de Rosalía: «C. Tangana no ha superado la ruptura con Rosalía y le da rabia que ella tenga más éxito (que él)», señala un tuit que suma 4.000 «me gusta», 1.200 retuits y 224 comentarios. Por otro lado, El País se moja con un opinativo firmado por Manuel Jabois en el que este afirma no ver ningún «ataque» de C. Tangana hacia Rosalía en sus declaraciones, sino «cansancio de que cada vez que saque algo él, se le pregunte o compare con ella». En nuestros foros se entiende que «él no dice «Rosalía molaba hace cuatro o cinco años» sino que citarla como referencia ahora no tiene sentido porque está presente en todas partes», si bien hay quien percibe un tono «displicente» en sus palabras a pesar de que estas puedan ser razonables.
Con intención de evitar «sensacionalismos», Rockdelux ha abierto al público su entrevista completa con el artista, antes solo accesible mediante suscripción. En ella, C. Tangana responde en realidad a una pregunta sobre las playlists que este ha creado para cada uno de sus últimos singles, poniéndolos en contexto, y en los que no aparece Rosalía a pesar de que ‘El mal querer’ parezca un punto de partida obvio para ‘El Madrileño’. Antón empieza reflexionando: «Digamos que Rosalía es demasiado contemporánea como para que citarla como referencia tenga gracia, pero todo el tiempo que he pasado en el estudio con ella es una de mis principales referencias en la música. Si tú lees lo que yo decía de Rosalía hace cuatro años, encontrarás respuesta a absolutamente todo».
Finalmente, el propio C. Tangana ha compartido su punto de vista en redes: «Todo lo que digo de Rosalia en la entrevista de Rockdelux es respecto de la obsesión de los medios y los fans en encontrar conexiones y referencias en mis vídeos y canciones. Todo el mundo sabe que admiro la carrera de Rusa desde el día 1 hasta hoy. El hecho de que estéis dramatizando y sacando titulares demuestra vuestra obsesión con el morbo: ojalá algún día le prestéis esa atención a la música».
Por si no fuera suficiente con que las estadísticas anuales de Spotify Wrapped te descubran que has escuchado a Kim Petras más de lo que eres capaz de reconocer, la revista digital The Pudding ha lanzado una página web que evalúa tu «mal gusto musical» y te hace «bullying» por tus hábitos de escucha de Spotify con comentarios sarcásticos. Dos ejemplos son «has estado escuchando much a BTS últimamente, ¿te encuentras bien?» o «eres demasiado moderno para tu propio bien, ¿sabes que hay más música previa a 2019?» Y estos son de los amables.
La página, Judge My Spotify, se basa en un algoritmo creado a partir de «dos millones de indicadores de buen gusto musical objetivo que incluyen reseñas de Pitchfork, recomendaciones de tiendas de discos y páginas secundarias de Reddit de las que nunca has oído hablar». La inteligencia artificial creada por Mike Lacher y Matt Daniels analiza tus escuchas de Spotify registradas de los últimos años, y seguidamente realiza un glosario de tus escuchas complementado con estadísticas que determinan cuán «básico» es tu gusto musical o con frases-largas-escritas-en-guion que comparan tus escuchas con las de una persona de aficiones preocupantes.
Un ejemplo de los resultados de Judge My Spotify son los compartidos por el periodista Arturo Paniagua, gracias a quien hemos descubierto esta página al compartirla él en Twitter. El algoritmo determina que es «otro fan loco de Love of Lesbian», que quizá va siendo hora de escuchar otra cosa que no sea Miss Caffeina y que «se le nota el rollo Generación Z».
I truly felt bullied by this app! But I will always be proudly obsessed with BTS! I also love how it exposed how much of a Mono enthusiast I am. 😂 pic.twitter.com/ctdrbJ6gpL
La nueva novela de Miqui Otero (‘Hilo musical’, ‘La cápsula del tiempo’) tiene más ingredientes, texturas y temperaturas que un plato de un restaurante pijo como en el que se forma Simón, su protagonista. Es una novela de iniciación, de realismo decimonónico, de Barcelona, generacional, social, pop, posmoderna… Utiliza diversas técnicas, de la novela epistolar (hay un capitulo narrado por medio de correos electrónicos) a la autorreferencial (aparece el propio autor firmando libros). Y está llena de referentes, del Castroforte del Baralla de Torrente Ballester o las historias de Susan Eloise Hinton (‘Rebeldes’, ‘La ley de la calle’), al sacacorchos de ‘Amor a quemarropa’ o el vídeo de los farloperos de las hipotecas de Periodista Digital. Pero no es ningún mejunje. Es alta cocina. Todos los ingredientes están perfectamente elaborados y emplatados para lograr su objetivo: ofrecer una ambiciosa, brillante y emotiva crónica social de la Barcelona de los últimos 25 años, un viaje desde el optimismo olímpico de 1992 al desesperanzado 2017 del procés, los atentados yihadistas y la precariedad sistémica. 8.
El infinito en un junco (Irene Vallejo)
Que un ensayo sobre la invención de los libros en el mundo antiguo, escrito por una autora poco conocida, se haya convertido en un éxito editorial era más improbable que ver a Trump reconociendo su derrota electoral. Pero ha ocurrido. El sorprendente éxito de ‘El infinito en un junco’, que ganó en noviembre el Premio Nacional de Ensayo, es un ejemplo de la vigencia del boca-oreja en tiempos de recomendaciones algorítmicas. También es la constatación de que muchas veces no es tan importante el tema de un ensayo (o el argumento de una novela) como la forma en la que está escrito y expuesto ese tema. ¿A cuántos lectores de ‘La España vacía’ les interesaba especialmente la geografía humana antes de leer el superventas de Sergio del Molino? ¿Y a cuántos de ‘Sapiens’ la paleontología o la antropología? La filóloga Irene Vallejo ha escrito un ensayo que se lee como una novela de aventuras. O una novela (es muy significativo que ganara el premio Ojo Crítico de narrativa) con el peso intelectual y divulgativo de un ensayo. Un entretenidísimo viaje por la historia del libro, lleno de insólitos desvíos, instructivas escalas, reflexivas paradas y reveladoras conexiones con el presente. 8.
Exhalación (Ted Chiang)
Hace cuatro años, a Ted Chiang solo lo conocían los más friquis de la ciencia ficción. En España, sus premiadísimos relatos habían sido publicados por la editorial especializada Alamut con el título ‘La historia de tu vida’. Pero en 2016 todo cambió. Denis Villeneuve realizó ‘La llegada’, basada en un cuento de Chiang (el guión fue nominado al Oscar), y Barak Obama eligió ‘Exhalación’, el segundo volumen de relatos (publicado este año en castellano por una editorial tan alejada del género como Sexto Piso), como una de sus lecturas preferidas. De la noche a la mañana, este semidesconocido informático neoyorquino se convirtió en uno de los autores de referencia de la literatura contemporánea. Y no es para menos. Las narraciones de Chiang son sorprendentes y cautivadoras. Se alejan del enfoque distópico dominante, y proponen reflexiones enormemente lúcidas y edificantes sobre conceptos como el libre albedrío (el primer relato es una obra maestra), la ética de la inteligencia artificial o la fragilidad de nuestros recuerdos. Los temas de la ciencia ficción de siempre vistos desde una óptica diferente. 8,5.
Berlín (Jason Lutes)
En 2018, el guionista y dibujante Jason Lutes publicó la última parte de ‘Berlín’, su ambiciosa trilogía sobre la caída de la república de Weimar y el ascenso del nazismo. Completada la monumental obra, en la que trabajó a lo largo de 22 años, se publica ahora su edición integral. Un excelente volumen que incluye los tres libros, más contenido adicional como bocetos y estudios, una entrevista al autor y una muy útil guía de referencias y fuentes de inspiración de una novela gráfica que destaca por su exhaustiva documentación. ‘Berlín’, dibujada en blanco y negro y con un estilo muy claro, recrea el clima político, social y cultural de la república de Weimar a través de las historias cruzadas de varios personajes. Por medio de esta multiplicidad de voces, Lutes consigue reflejar este periodo clave de la historia de la capital alemana desde muchos ángulos: del activismo político en las calles a la vida nocturna en cafés y cabarets, de los barrios obreros a las mansiones aristocráticas, de la tolerancia y libertad sexual al antisemitismo y el ultranacionalismo. De la democracia a la dictadura. 9.
¡PAM! (Miguel Noguera)
Así, como dando un golpe en la mesa -¡pam!- llega el nuevo libro de Miguel Noguera. El séptimo en solitario desde su ya clásico ‘Ultraviolencia’ (2011). Un libro grande y gordo, que sigue la línea –mismo formato y estructura- del anterior ‘Clon de Kant’ (2018): guardas con imágenes explicadas en notas, un prólogo muy loco y divertido protagonizado por un tal Damián, un cuerpo central con ideas ilustradas y textos ad hoc, y un montón de notas (y notas de notas) casi a lo Foster Wallace. La única novedad es que esta vez salen muchas mujeres… No, es broma. Solo salen las viejas de siempre. La única novedad, digo, es que muchos de los dibujos están coloreados. Un cambio que, en algunas de las ideas, sobre todo las que tienen que ver con cuestiones anatómicas o fisiológicas, aporta un grado de realismo casi escatológico. Por lo demás, ‘¡PAM!’ es, afortunadamente, lo mismo de siempre: un conjunto de ocurrencias chorras, ideas divertidas, ideas aún más divertidas y auténticos golpes -¡pam!- de genialidad. 8.
Dafne Castañeda es una joven peruana que se dio a conocer en un grupo de punk llamado Fábula y ha publicado un EP llamado ‘Una banda que no se formó’ y más recientemente ‘Posguerra’, disponible en las plataformas de streaming, de Spotify a Bandcamp. Abriendo este lanzamiento, encontramos ‘Si alguien pregunta’, la última ganadora del JNSP Song Contest de nuestros foros, presentada por el usuario Neoxma. Es nuestra “Canción del Día” hoy.
‘Si alguien pregunta’ encierra la magia de los Goldfrapp más folkies: en lugar de invitar a la paz, da un poco de miedo, a lo que contribuyen esos sintetizadores gélidos que se van incorporando a la grabación, la seca percusión, los metales y ciertos efectos de tipo «fantasmagórico».
La canción habla de un retiro, una huida “de Lima” donde una de las cosas principales de las que escapar es la red, entendemos que las redes sociales, pues se llega a hablar de “suicidio virtual”. Eso sí, “ocasional”. La canción plantea quién nos echará de menos mientras desaparecemos en ese retiro en el que superar el “dolor” y plantear “el perdón”.
Si en esta canción emerge algún modulador vocal, eso mismo encontrarás en otras pistas de ‘Posguerra’, como ‘Antes de nacer’, a medio camino entre la moda tropical, las sonoridades trap y el bedroom pop; o en ‘Lo digo de verdad’.
Hoy ha sido la segunda parte de la presentación del libro ‘Un viaje por 200 discos clave del siglo XXI‘, autoeditado desde JENESAISPOP y disponible en nuestra tienda, en ‘Hoy empieza todo’ de Radio 3. Tras el repaso a los años 2000-2010 de la pasada semana, ha sido el turno de pinchar algunas canciones entre 2010 y 2019, y charlamos sobre Lorde, Lana del Rey, Adele, Fiona, Kanye… Puede escucharse a través del podcast de Radio 3. En estos momentos estamos trabajando en los pedidos realizados en los últimos días y os informamos de que el lunes 28 anunciaremos medidas para que todos tengáis vuestro pedido antes de Reyes. Permaneced atentos y para cualquier duda, recordad que estamos disponibles en tienda@jenesaispop.com.
«Mi problema es que me gusta una buena rallada mental» es una de las frases que pueden escucharse en el nuevo disco de Junglepussy, la rapera de 27 años de Brooklyn que se daba a conocer hace un lustro con la locura de campanillas de ‘Bling Bling‘ para después postularse como heredera de Tyler, the Creator en la adictiva ‘Trader Joe‘, su mayor éxito hasta la fecha. La frase pertenece a ‘Telepathy’, un tema de ritmos tribales e industriales próximos al trabajo de Death Grips o al de Kanye West en ‘Yeezus’ y producido por Dave Sitek de TV On the Radio en el que Shayna McHayle vuelve a dejar claro su discurso: a ella no se la puede comprar.
La inconformidad de Junglepussy con la industria a la que pertenece se hace patente en otra de las producciones que Dave Sitek firma en ‘JP4’, el cuarto trabajo discográfico de la artista. En el entramado de percusiones metálicas y guitarras eléctricas de ‘What You Want’, la rapera sentencia: «no me puedo permitir socializar, me costará mi salud mental, prefiero estar al margen de la industria como si fuera Kelis». Las letras de Junglepussy reivindican el amor propio frente a los sistemas de opresión que afectan particularmente a las mujeres negras en el sector de la música como el machismo, el racismo o el colorismo, y su lugar en los márgenes de este mundo le permiten habitar una serie de producciones harto creativas que dan la espalda a las modas.
En ‘JP4’, Junglepussy deja atrás los sonidos más amables inspirados en el soul, el easy-listening y el hip-hop de la vieja escuela que mandaban en su disco anterior para sumergirse en un universo contaminado y perturbador que puede dar tanto yuyu como su portada. Las ralladas mentales de Junglepussy no se limitan a la corpulenta ‘Telepathy’: el disco se abre con una composición totalmente alucinada y pesadillesca en la que Shayla clama que «hay sitios en los que simplemente no pertenece» para después lanzar una crítica hacia quienes valoran el trabajo de las mujeres negras una vez estas han muerto; y en en el trip-hop infecto de ‘Spiders’ vuelve a mostrar su versatilidad musical y su personalidad como rapera poseedora de un «flow» incisivo y autoritario al que es imposible no prestar atención.
Como tampoco es posible ignorar las letras de Junglepussy por su dimensión política pero también por su sentido del humor. En ‘Morning Rock’, que aúna un ritmo trap con pianos y soniditos de videojuego, la rapera se graba cepillándose los dientes para prácticamente escupirle la pasta en la cara a ese hombre que no se hará los deberes de revisar su propias conductas tóxicas: «qué desperdicio de pasta dental, me cepillo lo dientes solo para sonreírte en la cara, ¿por qué tengo que sonreír para que tú estés cómodo? ¿Por qué tengo que enseñarte cómo me debes tratar?» ¿Puede ser más básico este hombre? Sí, parece que es fan de los Beatles. El trapero single ‘Main Attraction’ es un desafío constante: «te debió doler cuando te pasé la cara por el fango».
Pero si hay algo que Junglepussy goce más que sacarle los colores a ciertas personas, es tirarse flores a sí misma. El amor propio es un tema integrado en su discurso desde que publicara un disco llamado ‘Pregnant with Success’ y, en el júbilo enturbiado de ‘Out My Window’, que cuenta con una producción exquisita en la que asoman ecos al pop de los años 60, la artista reflexiona: «me acabo de acordar de cuanto me di cuenta de que soy la puta ama, era un día bonito, los pájaros piaban y esas mierdas». Una propuesta, la de esta rapera de genial nombre artístico, que antepone la autoestima, la justicia y la creatividad por delante de lo que sea cómodo o comercial, y que sigue evolucionando en este estupendo largo.
Calificación: 7,4/10 Lo mejor: ‘Telepathy’, ‘Main Attraction’, ‘Morning Rock’, ‘What You Want’ Te gustará si te gusta: Lil’ Kim, Missy Elliott, Azealia Banks Youtube:vídeo de ‘Main Attraction’
‘Nodisco’ es el título de una de las canciones de ‘Speak and Spell’, el primer disco de Depeche Mode. También es el nombre artístico (aunque escrito en minúscula y con punto final) del cantante y compositor canadiense Chris Toufexis, quien, en el último año, ha dado el paso de publicar sus primeras canciones a las plataformas de streaming.
Cuenta Toufexis que decidió lanzar su primer single ‘Thoughts from Your Car’ después de sufrir un ataque de ansiedad que coincidió con un periodo de su vida en que sentía que debía tirar la toalla con la música porque «no veía oportunidades para mí ni conocía a nadie en la industria». La primera versión de la canción sonaba a un cruce entre New Order, Joy Division y Morrissey, a quien Toufexis cita entre sus principales influencias; pero la grabación final gustará a seguidores de los Bleachers más enamorados de Bruce Springsteen. Un tema eufórico de cabo a rabo, de esos hechos para cantar a pleno pulmón desde un descapotable en marcha, que aboga por «ignorar las noticias» pero que sobre todo habla sobre «sentirse perdido y sobre no saber qué hacer con tu vida, pero eso está bien porque al final encontrarás tu camino: yo lo hice».
El camino de nodisco. está más claro en su cabeza de lo que parece: sus temas están hechos para triunfar en las playlists poperas de Spotify porque él se inspira abiertamente en la metodología de Max Martin, una persona a la que admira por «romper varias barreras sónicas incluso dentro de una misma canción», a pesar de que sus letras estén enfocadas en temas como el amor, la soledad o la salud mental. Se nota que el canadiense busca hacer canciones que puedas recordar por encima de todo y no solo por el tontorrón gancho «I’m f-f-f-fond of you» de ‘Fond’; sino porque sus mejores composiciones suenan bien asentadas en los sonidos del momento: con su mezcla de guitarras acústicas y ritmos R&B, Toufexis parece quere decir que es posible sonar a Bruno Mars y a FINNEAS al mismo tiempo, y ‘Moonlight In My Bedroom’ lleva en su ADN los códigos de ese synth-pop comercialote por el que son conocidos Carly Rae Jepsen, Lauv, joan o Troye Sivan.
Miley Cyrus sigue promocionando su estupendo nuevo disco ‘Plastic Hearts‘ y este lunes ha estrenado un curioso «lyric video» para el tema titular en el que sus fans aparecen haciendo un «challenge» de la canción en TikTok. Sin embargo, si un tema de ‘Plastic Hearts’ viene mereciendo la atención recibida por ‘Midnight Sky’ es ‘Gimme What I Want’, hoy la «Canción Del Día».
En ‘Plastic Hearts’, Miley no ha tenido miedo de dejar bien claras sus influencias, hasta el punto de que, en el disco, aparecen dos de sus mayores ídolos, Joan Jett y Billy Idol. ‘Midnight Sky’ se nutría tanto de Stevie Nicks que la propia vocalista de Fleetwood Mac aparecía más adelante en un remix de la canción con la que Miley buscaba alcanzar el número 1 de singles en Reino Unido (sin conseguirlo). ‘Prisoner‘ con Dua Lipa sonaba a un cruce improbable entre Kiss y Olivia Newton-John. Y ‘Gimme What I Want’ fusiona directamente el sonido de otros dos artistas que han marcado profundamente a Miley: por un lado, Nine Inch Nails y, por el otro, Britney Spears. Dos mundos aparentemente opuestos que en ‘Gimme What I Want’ colisionan sin que nadie salga herido. Al contrario: el pepinazo es evidente desde el segundo cero.
En las entrevistas promocionales, Miley no se ha cansado de repetir el mismo discurso sobre este cruce de inspiraciones que tanto la representa como artista pop del siglo XXI: «‘Gimme What I Want’ suena como si Nine Inch Nails y Britney hubieran tenido un bebé. La canción, de alguna manera, resume quién soy como artista. En ‘Plastic Hearts’ he creado un cóctel caótico de todas mis influencias sin tener miedo a la posibilidad de que no tengan sentido juntas unas con otras. Pienso que, si el sonido es auténtico, entonces va a funcionar».
La influencia más evidente de ‘Gimme What I Want’ es la de las bases electrónicas industriales de Trent Reznor, especialmente las más sintetizadas y abrasivas, las de ‘The Downward Spiral‘ o las de la última etapa. En cuanto a Britney, existen conexiones con las melodías pop azucaradas en las que hemos solido escuchar su voz, pero también con el universo decadente y alucinado de ‘Blackout‘ en cuanto a producción. Este contraste sirve a Miley para dedicarse, en la letra, a hablarnos de un deseo urgente, irrefrenable, en el que cierta violencia está presente: «ten cuidado, el placer da lugar al dolor, para mí son lo mismo», canta Miley antes de sentenciar en el estribillo: «no necesito un futuro, no necesito tu pasado, solo necesito an un amante, así que dame lo que quiero o me entregaré a la tortura auto-inflingida». Probablemente la canción más agresiva jamás firmada por Miley.
Por supuesto, es imposible obviar que el trabajo de Miley ya estaba vinculado a estos dos artistas previamente al lanzamiento de esta canción: Britney apareció como artista invitada en ‘Bangerz‘ y, el año pasado, la autora de ‘Malibu’ interpretaba varios temas de Nine Inch Nails adaptados en el capítulo de ‘Black Mirror‘ que protagonizaba, ese que hemos preferido olvidar.
Anne Lukin, una de las concursantes de Operación Triunfo que más ha terminado dando que hablar, está haciendo de la calma una de sus señas de identidad. ‘Lento‘ ha sido un punto de inflexión en su carrera, y recientemente ha publicado un single llamado ‘En el chino de la esquina’ más orientado hacia el pop, en cuyo vídeo rinde homenaje a los años 80. Lo que aquí encontramos es la unión de dos conversaciones, una mantenida después de ‘Lento’ y otra después de su último sencillo; una en persona, y otra telefónica. En ambas nos habla sobre su trabajo con Ricky Falkner y Martí Perarnau IV, presentes en el álbum que saldrá en las primeras semanas de 2021.
¿Qué significado tiene ‘Lento’ para ti? No sé si más bien es un tercer single después de ‘Volver a mí’ o el principio de una etapa…
Una declaración de intenciones de lo que va a ser mi disco, y de lo que quiero que sea mi música. Me quedan muchos años para experimentar, porque no tengo ni idea, pero significa mucho para mí porque es muy yo y a mí no me sale otra cosa al escribir que hablar de lo que me está pasando. Esa canción es lo que estaba viviendo en la cuarentena. ‘Volver a mí’ es el principio de querer ir hacia algo, pero obviamente me queda mucho por recorrer. No he llegado a mi destino.
¿Qué estilos podremos encontrar en tu disco?
Voy a tocar diferentes palos, no me atrevo a encasillarme en un camino, va a haber diferentes estilos: un bolero, temas un poco más electrónicos, un poco más folkies o festivaleros… Es una mezcla extraña, me apetecía experimentar. Va a ser mi primer proyecto pero a lo largo de mi carrera supongo que evolucionaré más.
‘Lento’ me recuerda un poco a cuando Amaia sacó ‘Un nuevo lugar’, una canción corta, de estructura atípica, que terminó fuera del disco, como de transición. Pero tú tienes claro que esta sí estará en el disco…
Quería que fuera diferente, que fuera rara. Estoy contenta de haberme podido juntar con Ricky (Falkner) y que le diera justo la sonoridad que quería. Quería que no tuviera percusión, que tuviera un toque oscuro con los sintetizadores, que fuera como un viaje que se hiciera cada vez más profundo. Puede parecer un poco arriesgado, no es algo de transición, es algo por lo que yo apuesto y sí va a estar dentro del disco.
¿Cómo fue el proceso compositivo?
La trabajamos juntos, le mandé una maqueta y luego fuimos a la Casamurada a grabar. Es un estudio gigante y en el suelo se ve el pozo. La torre tiene mil años, y luego se fue construyendo una casa. Para mí fue una experiencia, porque nunca había estado en un estudio de grabación. ‘Volver a mí’ la tuve que grabar a distancia, por la pandemia. Y esto fue diferente: todo el día hablar de música, conocernos, descubrirnos… Fue un proceso de descubrirnos, ellos a mí y yo a ellos. Ricky y yo somos muy parecidos. Martí (Perarnau IV) nos decía que parecíamos hermanos. Somos muy parecidos en gustos, coros… Nos poníamos a hacer armonías y las hacíamos a la vez. Tanto Martí como Ricky entendieron lo que quería.
¿Qué gustos teníais en común?
Sobre todo de los 80, ponía su playlist y me sabía todas las canciones. Le encanta ‘Dancing Queen’ de Abba (risas), no me esperaba que fuera de sus canciones favoritas y también es la mía.
Se dice a veces que escribiste en la Academia el disco, pero eso no es del todo cierto…
En la Academia compuse 3 o 4 canciones, pero la mayoría lo hice en la cuarentena. Aproveché para eso. He ido componiendo y eligiendo.
¿Cuál es tu proceso de composición normalmente?
A veces con el ukelele, me pongo música y con el teclado… No he seguido una metodología. Compongo cuando tengo la necesidad de contar algo, es un proceso ligero y rápido. En una mañana me sale la canción. Con los años supongo que cambiará porque hasta después del programa no componía, no me había propuesto que fuera capaz.
Ahora que hemos escuchado un nuevo sencillo, ¿sí podemos afirmar que tu disco está terminado?
Me falta una canción por grabar después de Navidad. No nos dio tiempo en los 10 días que estuvimos en la Casamurada, pero tenemos en mente lo que queremos hacer exactamente, y lo demás está terminado. Como queda un mes para el disco pues no habrá problema. Estoy súper contenta, ha quedado mejor de lo que esperaba.
Háblanos sobre tu nuevo sencillo.
Es totalmente diferente a ‘Lento’. Cada canción en el disco es de una madre. Hay un estilo en común que se nota que es del mismo disco y del mismo productor, la misma voz… pero cada canción es diferente. Esta la grabé junto con ‘Lento’ en agosto y la escribí estando enamorada. Habla de las cosas del día a día. Quería hablar del enamoramiento de manera trivial y dando importancia a las cosas pequeñas que nos hacen felices a diario. Pasó mucho tiempo entre canción y videoclip, y mi forma de ver la canción cambió: eso quería reflejarlo también en el videoclip. En el vídeo hablo de varias cosas: me apetecía hablar sobre los medios que solo se centran en el morbo y no en lo que importa, que es la música.
«Quería recalcar la importancia del amor propio porque yo siempre he estado falta de ello»
Y ahí es donde aparece Ruth Lorenzo…
¡La suerte que tuvimos de poder contar con ella! Se le da bien actuar y es muy graciosa. Me apetecía reírme de mí misma, parodiar el enamoramiento. Y para terminar, después de todo lo que ha pasado este año he aprendido que para querer a otra persona hay que amarse a uno mismo. Quería recalcar la importancia del amor propio porque yo siempre he estado falta de ello. Y con eso termina la canción.
El vídeo es muy años 80, pero el ritmo de la canción me ha llevado más bien a los 60…
De hecho lo comentábamos Ricky (Falker) y yo, que queríamos rollo Beach Boys y para grabar las percusiones lo tuvimos muy en cuenta.
En el disco hay una colaboración con Zahara, ¿verdad?
Me hace tanta ilusión… porque la seguía, es un referente musical, me encanta como persona y como música. Es tan especial, me sorprendió tanto como persona… Fui a su casa a componer, antes me dijo: «escribe lo primero que te pase por la cabeza, no lo mires, vienes y lo leemos juntas». Y me dijo: «¡esto me está pasando a mí!». Ella con más años, pero nos estaba pasando a las dos lo mismo. Por eso salió una canción tan de verdad y surgió naturalmente.
¿Es una canción triste o de las divertidas? Porque ella tiene las dos facetas…
No es triste, es de amor pero de autodescubrirte a ti misma: tiene un toque irónico, divertido. Me gusta mucho, la verdad.
Y luego en el disco hay más colaboraciones: ¿son co-autorías o más bien voces?
Hay co-autorías y también voces, pero quiero que sea sorpresa.
«Al hacer colaboraciones, lo único que quiero es nutrirme y aprender. No lo hago por visualizaciones»
¿Pero nombres grandes o chiquititos? No es lo mismo un Ricky Falkner, que tus padres no sabrán quién es, que alguien muy famoso…
Al hacer colaboraciones, lo único que quiero es nutrirme y aprender. No lo hago por visualizaciones o que se escuche más. Estoy buscando personas afines a mí y a mi música. Que las dos personas estemos implicadas. Alguien con quien tenga conexión.
¿Has tenido ofertas de sellos grandes? Antes, todos los concursantes de OT iban directamente a Universal.
Este año era diferente, se ha cambiado el método. Recibíamos las diferentes ofertas de gente a la que realmente le interesábamos. Me decidí con el corazón frente a las diferentes ofertas. Podría haber elegido otra con más músculo pero me decanté por un proceso de aprendizaje, por no tener prisa y por primar mi identidad. Quería ser yo sin tener en cuenta nada más.
«Me decanté por un proceso de aprendizaje, por no tener prisa y por primar mi identidad»
¿Dónde crees que reside tu identidad respecto a la de otros cantantes?
En que lo que canto es verdad, no me sale hacerlo de otra manera. No puedo componer sin implicarme a tope, sin enseñar un trocito de mí. Quiero ser fiel a mi estilo, sin guiarme por visualizaciones, números o lo prestablecido. Quiero seguir mi camino sin prisa porque hoy en día hay mucha prisa. Quiero ir lento, tengo mucho que aprender. Poco a poco, no quiero que sea un boom y que no me dé tiempo a asimilarlo.
Me recuerda tu discurso a Adele, que saca disco cada 200 años, y eres fan.
Igual hay algo inconsciente que me ha influido, no sé. Estoy deseando que saque más música, me sé todas las canciones de Adele. Soy muy de épocas, me da por un cantante o grupo y lo escucho a todas horas.
¿Y qué más te ha dado por oír, aparte de Adele?
Soy friqui fan de la música de los 80. Me dio por Zahara, La Casa Azul, Elton John, Queen… Tengo referencias que no son los típicas, pero a la hora de escribir no tengo por qué seguir ese patrón. Me nutro e igual alguna cosilla de cada campo la adapto.
«Soy bastante viejoven en eso: las redes no las uso casi nada»
He mirado a quién sigues en IG, pero me ha dado la sensación de que no eres fan de nadie, de que sigues a gente que conoces.
Soy bastante viejoven en eso, las redes no las uso casi nada, sigo a gente que conozco. Nunca he sido friqui fan de seguir a tope en redes, siempre estoy un poco bastante out.
¿De qué va el disco?
Habla de temas mundanos, corrientes… a veces se ve mal hablar de temas corrientes. Parece que tiene que ser profundo. Me gusta hablar de cosas del día a día, como haber discutido con tu madre, con que la gente se puede identificar.
Lo más oído de Spotify no es muy profundo… ¿a qué te refieres?
Más que nada me refiero a la forma de escribir. Mis letras pueden parecer un poco simples, sin mucha floritura. Me sale hablar directa y sin grandes espejismos, pero bueno, que todas las formas son válidas…
«Me parece ridícula la comparación entre artistas»
¿Te han servido las críticas que han recibido otros artistas? Por ejemplo, por esto que dices, las críticas que ha recibido el disco de Amaia por ser muy naíf. ¿Te ha podido influir? ¿Toda esta guerra de streamings de los fans de Alfred, Aitana…?
Me parece ridícula la comparación entre artistas. La forma de dirigir tu carrera es única para cada artista. La verdad es que no me han influido las críticas. Éramos conscientes de la exposición que podíamos tener, de lo altas que podían ser las críticas y lo que podían llegar a afectar. Sales y todo el mundo opina de lo que has hecho. Es difícil de asimilar y sobrellevar. Pero al final dejarse llevar por las críticas o el miedo a qué dirán es un error. Era lo que querías hacer. Y críticas constructivas, sí.
«Dejarse llevar por las críticas o el miedo a qué dirán es un error»
Tampoco me refería a hacer tu carrera en base a las críticas, pero algo se aprenderá de ver a Aitana diciendo que no le gusta ‘Lo malo’ y luego seguir por ese camino…
Mantener la coherencia sí, y si digo algo, hacerlo. Igual veo algo en la industria musical que no te gusta y dices: «esto no lo voy a hacer». Pero no te sé decir ejemplos concretos.
Qué cantidad de cantantes en Pamplona…
Siempre nos preguntan: «¿qué os dan de comer?». Pamplona y Navarra tienen una gran cultura musical. Desde pequeña he mamado otro tipo de música e igual es por eso. Sí que es verdad que están saliendo muchos artistas del norte.
¿A nivel local, algún sitio favorito de conciertos?
El Teatro Gayarre, de pequeña actuaba ahí cuando hacía ballet o algún teatro.
¿Y bares de música underground? ¿Cuál era este bar donde actúan más tipo Melenas?
¿Indara? ¿Central? (NdE: una persona de su equipo me dice que estoy preguntando más bien por locales de treintañeros).
¿Hasta dónde llegaste en Comunicación Audiovisual?
Estuve 4 meses. No me dio tiempo a hacer mucho. No hice ni los primeros exámenes porque me presenté al cásting. Los primeros meses siempre se dice que es un poco mierda, y sí, tenía Economía, Estadística… Pensaba «yo no he venido a esto».
O sea que no volverás.
De momento no, pero no lo descarto porque me encanta, no es excluyente con la música. El audiovisual me encanta.
«Elegir tu futuro sin saber quién eres me parece absurdo»
Supongo que cuando das un salto a la fama, a los 18 y 19 años, es un sinsentido y una pereza volver a estudiar una carrera.
Y aunque no me hubiera pasado nada. Nos hacen decidir nuestro futuro cuando no te conoces. ¿Sabes cuántos amigos se han metido en una carrera por descarte porque no sabían que hacer? Elegir tu futuro sin saber quién eres me parece absurdo. Y yo menos. Pero ahora meterte en una carrera… Tengo 19 años y quiero seguir aprendiendo.
La verdad que la Facultad de Comunicación de Navarra es muy conocida…
Pero yo estudié en la UPV de Bilbao porque quería hacerla en euskera, por eso me fui a Bilbo. Es que si te digo el resumen de mi año: me mudo a Bilbao, gente nueva, vida nueva… Entro en el cásting, una locura. Y salgo: pandemia mundial. Se acaba al programa pero tengo promo, viajo, ahora esto. Es un subeybaja emocional total.
Es como «es mi año». «Ah, no, no es mi año»…
(risas) Yo todavía no soy consciente de lo que me ha pasado. Sigo sin asimilarlo, me queda mucha tralla emocional. El otro día estaba en la cama y pensaba: «¡qué fuerte que me cogieran en el cásting!». Considero que me queda mucho hasta estabilizarme emocionalmente, pero bueno… estoy bien.
¿Qué nos puedes contar del rodaje del vídeo de ‘Lento’?
Era un plano secuencia al atardecer, por lo que oportunidades teníamos las justas antes de que se fuera la luz. Ensayamos el movimiento de cámara y la boca tenía que coincidir con la letra. Como es a cámara lenta teníamos que reproducir la canción al doble de tiempo para que cuadrara. Tenía miedo de que no coincidiese la boca o los dedos del ukelele. Estaba cagada con que no casase. Hicimos 9 tomas o así, 9 planos secuencia y luego hicimos la criba. Me lo pasé muy bien, para mí es una fantasía.
¿’Salté’ con Manu Guix nunca ha estado dentro del disco?
No, ni ‘Salté’ ni ‘Volver a mí’: son de la etapa OT. El disco será un poco mi música. ‘Salté’ fue la primera canción que compuse, no sabía ni lo que estaba haciendo. No tiene estructura, es rara, pero lo tengo cariño. Hay cosas que considero que no tengo ni idea, pero otras que tengo muy claras…
¿Escuchas discos enteros?
Muy pocas veces he escuchado un disco entero con el mismo nivel de implicación. Cuando un artista me gusta mucho. Pero muy pocas veces lo hago. Igual porque soy joven…
Pero luego quieres que la gente oiga el tuyo…
Sí, un poco de hipocresía, ¿no? (risas) Me gusta la unión, el concepto, la historia… pero yo tengo una playlist con cosas rarísimas y de todo tipo y de normal no suelo escuchar discos enteros.
Kate NV es una de las artistas que nos habéis mencionado en los comentarios de la web debido a su ausencia en nuestras listas de lo mejor del año (discos y canciones). ¿Mejor tarde que nunca? ‘Room for the Moon’ es a partir de hoy lunes el «Disco de la Semana» en nuestras páginas.
Detrás del nombre artístico de Kate NV se esconde la cantante, compositora y productora rusa Ekaterina Shilonosova, conocida por ser integrante de la banda de post-punk rusa ГШ Glintshake y últimamente por haber publicado una serie de interesantes álbumes de art-pop inspirados en el pop japonés y la música ambient analógica de los 70 y 80. El nombre de Kate NV les será familiar a cualquiera que, este año, se haya acercado a ‘Concrete and Glass‘, el disco que Nicolas Godin de Air publicaba el pasado mes de enero, pues la artista aparecía en una de sus mejores pistas, la preciosa ‘Back to Your Heart’. El propio Godin nos recomendaba una canción de la artista en la entrevista que mantuvimos con él por esas fechas, ‘Kata‘, incluida en su álbum de 2016 ‘Binasu’.
‘Room for the Moon’ es el tercer trabajo discográfico de Kate NV y puede ser el más accesible de todos, como el single ‘Plans’ demuestra a pesar de acercarse a los 6 minutos de duración. Con un sonido a medio camino entre los Japan de ‘The Art of Parties’ y la Kate Bush más ida de la olla, ‘Plans’ engancha a pesar de estar interpretado íntegramente en ruso y de presentar una fachada de lo más vintage: ¿seguro que esas guitarras, baterías, sintetizadores y ese saxofón no han salido directamente de los 80?
Un delirio de art-pop el de ‘Plans’ que se muestra inconforme con el mundo actual, pues su letra presenta reflexiones como: «en algún lugar del mundo existen planes donde todo está claro, ¿quién nos puede decir cómo era el mundo antes de que se convirtiera en esto?» o «todo lo que sabíamos tan bien ya no nos interesa, y las mejores intenciones constantemente dan pie a cosas inapropiadas». Quitando hierro al asunto, el vídeo de ‘Plans’ es mucho menos serio y opta por divertir desde lo extravagante y absurdo, acercándose a la estética «anuncio japonés de los 80».
Darkside, el dúo de música electrónica que une a Nicolas Jaar y al guitarrista Dave Harrington, publica su segundo disco largo la próxima primavera bajo el título de ‘Spiral’. El primero, lanzado en octubre de 2013, recibió críticas espectaculares (incluido un 9 de Pitchfork) y allanó el terreno para que Darkside fuera considerado uno de los proyectos de electrónica más interesantes del momento por su enigmática mezcla de electrónica marciana (literalmente, como surgida de ese planeta) y guitarras acústicas. El grupo era capaz entonces de atraer a audiencias realmente masivas en todos los festivales por los que pasaba gracias al poder de temas como ‘Paper Trails’ o ‘Heart’, en los que futuro y pasado se daban de la mano para crear una música electrónica tan extraterrestre como conmovedora.
El single que presenta ‘Spiral’ es un tema que sigue la línea estilística de ‘Paper Trails’, un tema que, al fin y al cabo, acumula 23 millones de reproducciones solo en Spotify. En ‘Liberty Bell’, Darkside llevan más allá la influencia de la música country que presentaba aquel corte para optar por un sonido más limado y orgánico, en el que la simbiosis entre el tecno cósmico de Nicolas Jaar y las guitarras acústicas de Dave Harrington parece más equilibrada. El álbum fue grabado el año pasado, y lo editará el sello Matador.
Ya sabíamos que ‘Not the End of the World’ de Katy Perry era mucho peor que ‘The End of the World’ de Skeeter Davis, pero al menos Katy se ha dignado a hacerle un videoclip a su canción inspirado en las películas de ciencia ficción de bajo presupuesto y en el que aparece Zooey Deschanel en lugar de la propia Katy, algo que a Skeeter Davis nunca se le ha ocurrido.
El vídeo de ‘Not the End of the World’ es uno de los temas más comentados de la tarde por razones evidentes. Desde que Katy Perry le daba al «lesbian chic» lleva hablándose sobre el parecido físico entre ella y la co-protagonista de ‘(500) Days of Summer‘, hasta el punto de que muchos las confundían. La publicidad que iba a dar esta unión estaba servida a pesar de que la etapa de ‘Smile‘ está siendo un fracaso de los grandes y de que la participación de Katy en el vídeo se limita a realizar una breve aparición paseando a su criatura. Al menos el single está bien escogido porque ‘Not the End of the World’ es uno de los temas destacados del álbum: el tema cruza la épica de ‘Rise’ con los sonidos robóticos del pop sueco, y de hecho Oscar Görres, que ha trabajado para Tove Styrke y Troye Sivan, está involucrado en la producción.
El vídeo de ‘Not the End of the World’ sigue la línea humorística habitual de Katy para presentarnos a una Zooey que es abducida por unos extraterrestres y termina «salvando el mundo» dejándolo sin internet. Esperemos que no sea premonitorio. Desde luego poca visión ha tenido el equipo de dirección del vídeo porque en el minuto 3.32 se puede apreciar perfectamente a un operador de cámara trabajando con la mascarilla puesta. ¿Tan lejos tenía que llegar la estética de peli de serie Z? ¿Ha sido a propósito?
57 semanas después de su lanzamiento, ‘Blinding Lights’ de The Weeknd logra al fin ser top 1 en JENESAISPOP. Hasta ahora, no había pasado del número 2. El funcionamiento de la canción en España ha sido propio de sleeper y es ahora -gracias al remix con Rosalía- cuando asciende al top 5 en la lista oficial española, donde hasta ahora no había llegado al top 10. Esta semana, por otro lado, Taylor Swift, The Avalanches, Dorian y King Gizzard llegan al top 40 de JNSP. ¿Quizá alguna de ellas logre llegar a la cima dentro de un año? Podéis escuchar nuestra última lista de novedades y votar por vuestras canciones favoritas, aquí.
My Expansive Awareness preparan el lanzamiento de su nuevo álbum, ‘Taste of Blood’, para el mes de febrero. El primer adelanto ya puede escucharse y es un tema llamado ‘Flow’ que recuerda al pop-rock grande y lisérgico de bandas como The Stones Roses. Haciendo honor a su propio nombre, el grupo de Zaragoza protagoniza una nueva edición de nuestra sección «Meister of the Week» -en la que artistas hablan sobre sus aficiones no relacionadas con la música- para sumergirnos en su afición por el mundo de los sueños, las pesadillas y esas experiencias de «expansión de la conciencia» que pueden darse cuando estamos bien despiertos. José Briceño (cantante y guitarrista) y Jota García (bajista) nos invitan a su subconsciente.
¿Por qué habéis escogido el tema de los sueños para hablar en esta sección?
“…el vivir sólo es soñar; y la experiencia me enseña que el hombre que vive, sueña lo que es, hasta despertar”. La vida es sueño.
¿Eres de recordar lo que sueñas o en absoluto? ¿Recuerdas el último sueño que has tenido?
No suelo recordar los sueños y cuando los recuerdo se me olvidan al poco rato de despertar. Por lo que he leído esto es algo bastante frecuente. A veces pienso en tener a mano una libreta para apuntarlos nada más abrir el ojo, pero luego nunca lo hago. Qué típico… Dicen que si fumas porros no recuerdas los sueños, pero yo dejé de fumar y sigo igual, aunque creo que ronco menos.
«Hay otras formas de alcanzar esos estados alterados de conciencia y conectar con la substancia cósmica y las energías extracorporales. Es algo revelador, se pasa de la fascinación al miedo en cuestión de segundos y se aprende mucho»
¿Cuál es el sueño más extraño que has tenido?
Tener una banda de música.
En cuanto a pesadillas, ¿recuerdas alguna especialmente terrorífica o extraña?
Tener una banda de música.
Esta experiencia de la parálisis del sueño no puede ser más terrorífica. ¿Cuándo te suelen ocurrir?
Sobre todo en momentos de cambios y cuando duermes en una habitación que no es la tuya o con más gente, pero también en tu propia habitación solo. Puedes estar gritando a tu hermano durmiendo al lado y él nunca te escuchará gritar.
¿Qué has «visto» en alguna de esas parálisis? ¿Qué ha sucedido?
En la primera casa en la que viví al irme de casa de mis padres, un extraña sombra de una persona delgada, alta y con el pelo largo y liso, me visitaba apareciendo siempre desde la esquina de la habitación. Empezaba como una esfera oscura y se transformaba en esa sombra, parecía reclamar su lugar, así que cambié el dormitorio a otra habitación y más tarde me cambié de casa.
¿Recuerdas la primera vez que te sucedió?
Si, era muy pequeño, dormía con mis tres hermanos. Me desperté pero no estaba despierto porque no me podía mover y nadie me podía oír.
¿Has tenido alguna experiencia extracorporal, o de viaje astral? ¿Cómo la describirías?
La verdad es que sí, aunque no precisamente soñando… Hay otras formas de alcanzar esos estados alterados de conciencia y conectar con la substancia cósmica y las energías extracorporales. Es algo revelador, se pasa de la fascinación al miedo en cuestión de segundos y se aprende mucho… Hasta que no sales y te alejas, no tienes perspectiva para ver el conjunto y entender dónde estás realmente. Desconectarse de vez en cuando del ego y del yo es un ejercicio fantástico para aumentar la libertad y la consciencia.
¿Conoces datos psicológicos y/o neurológicos que expliquen estos fenómenos?
Datos pocos, pero si que hay teorías que intentan explicar estos cambios. Hay quienes piensan que la mente y la percepción humana son como válvulas que solo dejan pasar una parte de la realidad y de una forma determinada. Es como si fueran filtros y moldes que transforman la información y le dan un aspecto determinado. Ocurre lo mismo con los pedales: tienen un input de señal y según como es cada uno y como lo configuras, el output es diferente; y si combinas varios pedales, empieza la fantasía. Realmente la señal del input también puede ser de características muy diferentes, así que las posibilidades son infinitas.
En los sueños, la configuración de pedales es más estrambótica de lo habitual y suelen ser efectos con ruletas que no entendemos ni sabemos manejar… Además, el input bebe del subconsciente y lo mezcla todo con la experiencia, creando realidades sin lógica ni sentido aparente… Moraleja: toma conciencia de tus pedales mentales y de cómo están configurados y juega con ellos para abrir tu mente.
¿Te interesan las explicaciones más esotéricas? ¿Alguna que puedas compartir?
¡Me interesan mucho! Hay tantas explicaciones como experiencias, pero todas vienen a decir que son momentos en los que nuestra mente se encuentra en un nivel de intelecto superior y conecta con la conciencia única universal de la que proviene, Brahma, Dios, como lo queráis llamar. Correteando por un plano en el que existen todos los espacios y todos los tiempos a la vez. Pero como hemos apuntado, esta experiencia no tiene por qué darse exclusivamente mientras dormimos. Es igual de satisfactoria en un momento cualquiera de un día cualquiera.
«El dream pop suele estar inspirado en sueños agradables y blanditos. A nosotros nos gusta el dream pop y el helado de vainilla»
El disco de Billie Eilish, el más vendido del año pasado, precisamente habla de estos temas. ¿Lo habéis escuchado?
No.
¿Te interesa especialmente la música que habla de sueños o que es «ensoñadora»?
Claro, los sueños siempre han sido combustible para toda forma de arte. Hay multitud de música genial relacionada con los sueños: ‘9th Dream’ de John Lennon, ‘One Rainy Wish’ y ‘Purple Haze’ de Jimmi Hendrix, ‘In Another Land’ de los Rolling Stones, luego la etapa surrealista de Dylan, Debussy, el ‘Daydream Nation’ de Sonic Youth, Dream Baby Dream de Suicide, ‘Phosphene Dream’ de Black Angels…
¿Ves una relación entre esto y el «dream pop» más terrorífico o confortante?
El dream pop suele ser bonito, ¿no? Está más ambientado e inspirado en la parte luminosa y dulce de los sueños… En sueños agradables y blanditos, podríamos decir. Nos gusta el dream pop y el helado de vainilla.
¿Hasta qué punto los sueños inspiran la música de My Expansive Awareness? Vuestra canción más escuchada se llama ‘Wake Me Up’…
La verdad es que no consideramos que los sueños inspiren directamente nuestra música, aunque quizá si lo hagan indirectamente a través de subconsciente… En los sueños este queda libre y su influjo nos salpica al despertar, de manera sutil y a veces imperceptible. ‘Wake Me Up’ habla de otra cosa, es una metáfora de la vida y de las resacas, de las proyecciones que lanzamos al presente y al futuro, que un día desaparecen y se sustituyen por otras…
¿Conoces algún libro o documental que hable sobre el tema de los sueños que te guste?
Recuerdo un libro y un documental interesantes: ‘Fantastic Fungi’ (documental) y ‘El lobo estepario’ de Herman Hesse (libro).
Bunbury ha sido uno de los nombres más mediáticos este año, no siempre por las razones que él esperaba. Publicó un disco nuevo, ‘Posible’, que se ha negado a presentar en vivo porque no quiere hacer directos de aquella manera; y durante su promoción se pilló los dedos vinculando a Bill Gates con el coronavirus y apoyando a Trump en la salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud. Además, un libro ha desgranado su método de composición, documentando decenas de inspiraciones en otros autores.
El artista no ha debido de pasarlo nada bien, pero en lugar de ahogarse en un vaso de agua por un mal «trending topic», ha elaborado un álbum que solo puede entenderse como una respuesta a todas estas polémicas. Ya en los últimos tiempos le habíamos adivinado preocupado por el «qué dirán», por el reconocimiento. Ahora, en la primera canción de este otro álbum, le oímos hasta ladrar.
Una de las composiciones nuevas es la lynchiana ‘Malditos charlatanes’ y es tan explícita en su crítica a las redes sociales como sigue: «Demasiadas bocas que cerrar / Ahora se les olvidó leer más allá de un titular / Y comprender de verdad, sin agarrarse al clavo que arde más / Criticar por criticar / Y opinar de cualquier cosa». Después, continúa: «Escribiré contra el olvido / Porque mientras yo escribo / Otro habla de lo que hago o digo con aires de superioridad moral, y una incapacidad total para crear algo de belleza / Si sólo puede desarrollar destreza para destrozar». En la línea, ‘El precio que hay que pagar’ reconoce: «Sé que digo tonterías / Y a veces me río de la moral». Y plantea: «Preferiría no tener que explicarme delante de una audiencia hostil». Por su parte, ‘El día de mañana’ advierte: «cuida el carácter que gastas, que lo mucho cansa, y solo te vas a quedar».
‘Curso de levitación intensivo’ termina con una canción sobre los errores y el agradecimiento, ‘Tenías razón en todo’, pero en general la temática sociopolítica manda en unos temas que cuestionan las mentiras del «nuevo orden mundial» (‘N.M.O.’) y lo políticamente incorrecto. Dice ‘El momento de aprovechar el momento’: «Vamos a hacer lo incorrecto o lo más indicado para una generación / Por no reconocer nuestra vulnerabilidad en un acto de vanidad común». ‘El pálido punto azul’ parece arremeter contra el egocentrismo, y es significativo que lo primero que oigamos en el disco sea un sample de la frase «artículo de opinión: comenzamos».
El fondo musical es decidido y monocorde: la inspiración, como en ‘Posible’, continúa siendo ‘Blackstar’ de David Bowie y el último Nick Cave, quizá también los últimos Depeche Mode -los más sobrios y austeros, los más «cantautores»-. Los saxos de los músicos Santi del Campo y Pau Vidal marcan unas grabaciones de cierta querencia jazz, con la salvedad de algún número aislado un poco más pop, como el mencionado ‘El precio que hay que pagar’.
Es de agradecer que Bunbury haya hecho y sacado un disco en tan pocos meses, en lugar de pillarse un cabreo y encerrarse en sí mismo. El gran problema de ‘Curso de levitación intensivo’ es que a veces parece más bien una sesión en el psicólogo o un artículo de opinión en su defensa que un álbum, pues las melodías, a veces incluso un tanto feístas, quedan en un plano muy secundario respecto al mensaje. Apenas esa guitarra eléctrica que aparece hacia el minuto final de ‘El día de mañana’, el guiño al bajo de New Order de ‘El momento de aprovechar el momento’, los vientos en ‘La gran estafa’ o el cambio de melodía en el estribillo de la dream pop ‘Ezequiel y todo el asunto del Big-Bang’ nos recuerdan que estamos escuchando un álbum y no un discurso, porque aquí lo que importa es ante todo lo que se dice, no cómo se dice. Un álbum para quien tuviera unas cuantas preguntas sobre los controvertidos pensamientos del Enrique Bunbury de 2020.
Calificación: 6/10 Lo mejor: ‘El precio que hay que pagar’, ‘El día de mañana’, ‘Ezequiel y todo el asunto del Big-Bang’ Te gustará si te gusta: Depeche Mode, Nick Cave, el último Bowie y él mismo Youtube:vídeo de ‘El precio que hay que pagar’
José Cadahía, uno de los nombres clave de la escena indie española de la década pasada, ha muerto este mes de diciembre en su apartamento del barrio del Eixample, en Barcelona, a los 49 años de edad. El Periódico informa de que la muerte de Cadahía se produjo en realidad el pasado 10 de diciembre, sin que haya trascendido la causa.
Como recuerda el periodista Nando Cruz en su obituario para el mencionado medio, Cadahía pasó de ser un joven asiduo de la noche indie barcelonesa a abrir su primer negocio en la Plaça del Sol del barrio de Gràcia, el Mond Bar, y después el Mond Club en la extinta Sala Cibeles. Más adelante compró la sala Zeleste para reconvertirla en Razzmatazz, una de las macro-discotecas y salas de conciertos más importantes de Barcelona aún a día de hoy, 20 años después de su apertura. Cadahía, que rebautizó la sala con el título de una de sus canciones favoritas de Pulp, compartía la propiedad de dicho espacio con su amigo de la infancia, Daniel Fadiella, quien es su propietario actual.
Más turbulenta fue la relación de Cadahía con el negocio de los festivales de música de nuestro país. Seducido por la idea de que España debía ser el centro de los festivales de música, Cadahía adquirió la licencia de Creamfields en 2004, en 2006 fundó Summercase y en 2008, el año de la crisis económica, llegó a organizar hasta nueve festivales, conociendo un descalabro económico que por poco termina con Razzmatazz, motivo por el cual esta pasó a manos de Fadiella. Cadahía terminó en la ruina y huyó a San Paulo, Brasil, donde vivió varios años antes de aterrizar en Florencia, Madrid y Barcelona, donde vivió sus últimos días.
Se trata de una bonita canción acústica, sencilla, en la que manda el sonido de la guitarra y el de la voz de Sheeran, la cual ha sido pasada por el filtro del Prismizer (o un sintetizador de voz parecido), lo que hace que la canción remita de inmediato a la obra de Bon Iver. La letra es romántica, habla de estar «borracho de amor» con la persona amada e incluye una referencia a Iron & Wine «sonando en la radio». Por otro lado, el vídeo de ‘Afterglow’ simplemente muestra a Sheeran tocándola frente un paisaje rural, por lo que el artista podría estar anticipando esa era folki y lo-fi de la que hablaba hace unos años. De momento, el artista ha confirmado que ‘Afterglow’ no es el primer single de su próximo trabajo.
A pesar de que esto pueda parecer el «comeback» de Sheeran, lo cierto es que el artista no se ha ido jamás a ninguna parte: en 2019 publicaba un exitoso álbum de colaboraciones, por si le echábamos de menos después de firmar uno de los discos más exitosos de la pasada década, ‘Divide’, que vio la luz en 2017 pero siguió promocionando incansablemente hasta bien entrado el año pasado, a través de una gira mastodóntica que no nos perdimos. Luego anunciaba su retirada de los escenarios para descansar… pero de eso solo ha pasado un año.
Sheeran ha sido noticia en los últimos tiempos por estrenarse como padre, de lo que es fácil deducir que su nuevo material abordará la paternidad de alguna manera. El nombre de la criatura, Lyra Antarctica Seaborn Sheeran, daba que hablar por lo curioso del mismo.