Tras 7 semanas en el número 1, ‘La perla’ de Rosalía baja al número 2 en la lista oficial de singles española. La responsable no es ‘Superestrella’ de Aitana, que se mantiene en el top 3, sino ‘Dardos’.
La bachata de Romeo Santos y Prince Royce asciende al número 1 oficial en España en su 5ª semana de permanencia. Se trata de un tema de inspiración astral y por supuesto temática romántica, que está ejerciendo de single principal del álbum conjunto de ambos totems de la canción latina. Como curiosidad, recordemos que Romeo Santos y Rosalía tienen una canción conjunta: ‘El pañuelo‘.
Por otro lado, ‘Lokita por mí’, otro tema del mismo disco de Romeo Santos y Prince Royce, sigue su trayectoria ascendente, al pasar del puesto 68 al puesto 53, su nuevo máximo.
El álbum conjunto de los dos, ‘Better Late than Ever’, sube al puesto 13 en su 5ª semana en España, tras haber llegado al número 6. Vaticinamos que subirá cuando pase la Navidad y no importen tanto las ediciones físicas.
La entrada más fuerte de estos días navideños es el nuevo tema de J Balvin con Bizarrap, que llega al puesto 26. La única otra entrada de la semana es ‘La villa’ de Ryan Castro, Kapo y Gangsta, directa al número 50.
Puede que Benidorm Fest se celebre a mediados de febrero sin demasiado hype, teniendo en cuenta que su vencedor en este caso no representará a España en Eurovisión, porque nuestro país no va a participar en el certamen. Pero también puede que las puestas en escena, con la supervisión de Sergio Jaén, se terminen de viralizar tras su paso por la tele. Recordemos que si ‘Nochentera’ arrasó, terminó de ocurrir una vez que tuvo esa exposición ante millones de espectadores, tras haber dado algunas señales antes. Ahora, RTVE ha de currarse otro tipo de hype con teasers, fragmentos en redes y otras formas de promoción, y los 150.000 euros que hay en juego para el ganador son parte del camino.
De momento algunas canciones que han destacado en streams son las de Luna Ki, que reseñaremos en breve; la de Kenneth, que ha pasado a ser la 2ª más escuchada estos últimos días; y la de Miranda! con bailamamá, que permanece como la más escuchada ya cerca del millón de streamings en Spotify. ‘Despierto amándote’ es la Canción del Día hoy.
Estamos ante la típica producción colorida y algo estridente de Miranda!, uno de los grupos más exitosos de Argentina: llegaban a Benidorm Fest con unos 11 millones de oyentes mensuales, más o menos los mismos que tiene Aitana, para hacernos una idea.
Centrada en el electropop en este caso, podría haber funcionado muy bien en Europa por lo que tiene de French Touch y por lo que tiene de italo. Sus influencias parecen Cerrone, Moroder, Daft Punk, John Carpenter y, si atendemos a ese teclado vampírico, las bandas sonoras de terror de los años 70 y 80, giallo incluido. Si fuera una canción que ya ha competido en Eurovisión, sería ‘Vampires Are Alive’ del suizo DJ Bobo, y si fuera una canción que ya ha competido en Benidorm Fest, sería ‘Culpa’ de Javiera Mena.
Pero el gran gancho de ‘Despierto amándote’ es ese «iaiai, oaiai» que remite a ‘Dragostea Din Tei’, el «one hit wonder» de 2003 que, en manos de los rumanos O-Zone, mucha gente asocia erróneamente a Eurovisión. Es el caso de este usuario de reddit, que se preguntaba si alguien más recordaba haber visto este tema en el festival. El tema de Miranda!, que ya era bueno y recordable per se, pasa a otro nivel de iconicidad con esta parte, y ardemos en deseos de comprobar qué representación tiene en vivo.
La canción es un canto al amor de alguien que quiere «demasiado» hasta el punto de poder agotar a la otra persona. La interpretan sobre todo Juliana Gattas por parte de Miranda! y bailamamá, que se presenta como el nuevo proyecto de «composición, producción y DJ» de Óscar de Varry Brava, quienes ya pasaron con éxito por Benidorm Fest con ‘Raffaella’. No obstante, en los créditos de composición de ‘Despierto amándote’ tan solo figuran Alejandro Sergio, co-líder de Miranda!, aquí sobre todo a los coros; el productor argentino Cachorro Lopez y Didi Gutman de Brazilian Girls.
BTS han confirmado su regreso tras 4 años en los que sus miembros han estado concentrados en hacer la mili. ‘The 5th Album’ saldrá a la venta el próximo 20 de marzo, con una preventa disponible a partir del 16 de enero. Sabemos que serán 14 canciones gracias al comunicado oficial, que promete que será un «álbum especial» dado el tiempo que ha pasado desde su anunciado retiro en 2022:
«El nuevo álbum tiene un significado especial porque es el lanzamiento de un álbum grupal después de tres años y nueve meses, y además, muestra la dirección que seguirán los siete miembros a partir de ahora. Los miembros participaron activamente en las canciones, reflejando sus propias ideas y estilos, y expresaron a través de la música las emociones y pensamientos que sintieron a lo largo de su trayectoria».
Además, se dirige especialmente a su «ejército» de fans, como no podía ser de otra manera: «En especial, cuenta con un total de 14 canciones que contienen las historias sinceras que quieren transmitir a ARMY, quienes han estado esperando el regreso completo del grupo. Este álbum muestra la música más representativa de BTS y también es su agradecimiento hacia ARMY por haber estado esperando durante todo este tiempo».
El comunicado advierte del anuncio de una nueva gira mundial, que se concretará la semana que viene, para ser exactos el 14 de enero a las 12 am KST.
Acercarse al universo de Pandora no consiste solamente en adentrarse en su historia, sino también descubrir lo lejos que es capaz de llevar James Cameron la experiencia cinematográfica y convertirla en un acontecimiento que traspasa la pantalla. Quizá ‘Avatar’ no tenga el calado cultural de ‘Star Wars’ o ‘Harry Potter’ pero si cada una de las tres entregas ha reventado la taquilla internacionalmente de una manera tan contundente es porque todo el mundo sabe que van a ofrecer la tecnología más avanzada: no son películas, son experiencias.
Hay muy pocos ejemplos de filmes que hayan sabido integrar el 3D de una manera tan excelente como el primer ‘Avatar’, tanto que tras su estreno casi todas las películas comerciales venían con esa opción. La gente se cansó enseguida porque en su mayoría no aportaban demasiado, pero en el caso de la saga de Cameron, nunca ha habido lugar a duda: si vas a ver cualquier entrega de ‘Avatar’, asegúrate de que sea en 3D, y si es en IMAX mejor que mejor.
‘Fuego y ceniza’ retoma los hechos inmediatamente después de ‘El sentido del agua’, con Jake Sully y Neytiri atravesando, cada uno a su manera, el duelo por la muerte de su hijo mayor. Además, su mundo está en peligro ante la amenaza de los seres humanos y de un nuevo clan Na’vi a los que no les importa dar la espalda a los suyos si esto implica conseguir poder.
En esta tercera película, Cameron vuelve a mostrar mucho más interés en el aspecto técnico que en el guion. Si ‘El sentido del agua’ ya mostraba algún problema en su desarrollo, en esta ocasión se agudizan aún más. Sobre todo porque la fórmula vuelve a repetirse prácticamente punto por punto. Aquí los excesos son algo más difíciles de perdonar precisamente por esa sensación de déjà-vu. Si se hubieran combinado los eventos de la anterior y de esta en una sola película, el resultado sería mucho más satisfactorio, pues más de tres horas para cada una se hacen del todo injustificables.
Con todo, ‘Avatar: Fuego y ceniza’ sigue demostrando el buen hacer de Cameron tras las cámaras, coordinando frenéticas escenas de acción sin perder nunca el pulso narrativo. En lo visual, más allá de la técnica, seguimos encontrando a un cineasta con muchísimas más ideas que lo que es habitual en el cine mainstream. Hay segmentos de gran belleza, especialmente aquellos que se centran en la relación entre los Na’Vi y la naturaleza, que logran generar en el espectador un estado de fascinación a la altura de pocos blockbusters.
No obstante, el principal defecto de esta nueva incursión en Pandora es que llega sin tener demasiado que decir, sin desarrollar más a sus personajes y sin establecer unos riesgos más altos dentro de su universo (las resoluciones de los conflictos son demasiado fáciles y dependen en exceso de la espiritualidad). Es una pena que todo el corazón que Cameron pone en crear un espectáculo visual arrebatador no venga acompañado de mayor solidez narrativa.
En cualquier caso, ‘Avatar: Fuego y ceniza’ vuelve a ser una experiencia por la que merece la pena pagar una entrada de cine, pero si la intención es continuar con la saga con al menos dos películas más, necesitan urgentemente un acercamiento diferente para explotar plenamente el potencial de Pandora.
KATSEYE, el girl group global, ha sido una de las revelaciones comerciales del último año. Especialmente su éxito ‘Gnarly‘ las ha popularizado, a pesar de que su ruidoso estilo de hyperpop dividió a su audiencia en un primer momento. Después, el reggae-pop de ‘Gabriela’ y el R&B-pop de ‘Gameboy‘ -una de las mejores canciones del año para JENESAISPOP- suavizaban con éxito su propuesta, haciéndola más digerible para oyentes menos tiktokeros.
Pero KATSEYE ha vuelto a las andadas. ‘Internet Girl’, su nuevo single, puede sorprender a todo aquel que esté curado de espanto. Y no lo digo tanto por su bruto mejunje de estilos -incluye EDM, drum n’ bass, electropop, hasta algo de psicodelia noventera- sino por la aparición recurrente de una voz de bebé anunciando «yo me voy de aquí», como una niña perdida en una rave a las seis de la mañana.
El componente infantil de ‘Internet Girl’ es igual de buscado que su estructura sujeta al déficit de atención. En la canción, las integrantes de KATSEYE -Daniela, Lara, Manon, Megan, Sophia y Yoonchae- cantan en un registro gritado, de animadora de instituto. Además, la letra repite la rima «eat zucchini / read the emoji», donde «zucchini» («calabacín») funcionaría como metáfora de pene, aunque Justin Tranter -el compositor principal- no ha confirmado esta interpretación. Quizá simplemente necesitaban una palabra de tres sílabas que rimase con «emoji», a pesar de que el emoji del calabacín ni exista (el de pepino sí, pero «eat the cucumber» no rima).
‘Internet Girl’ pretende ser un comentario sobre el escrutinio al que están sometidas las mujeres en internet. La letra incluye expresiones como «click it», apunta a esos tíos babosos que hacen «capturas de pantalla» de fotos hot y concluye con la afirmación: «la envidia está sobrevalorada».
‘Internet Girl’ es una canción tan absurda y «annoying» como otras canciones igual de absurdas y «annoying», como ‘Anaconda‘ (2014) de Nicki Minaj, que también jugaba con insinuaciones sexuales disfrazadas de hortaliza (vamos a dejarlo aquí). La producción musical parece contener referencias a la Robyn robótica o a las Sugababes dosmileras, entre otros ingredientes tirados a la batidora, pero la composición va por otro lado, abandonando toda clase para entregarse a su cometido de molestar.
Y molestando está. El público la ha recibido positivamente en streaming -en el global de Spotify ha debutado en el puesto 13-, pero es casi imposible encontrar una crítica positiva de la canción. Algunos, inocentes, se han atrevido a nombrarla el «mayor desastre de 2026», en un comentario fechado el 1 de enero.
Hay quien, en base a su explosivo sonido, comparan ‘Internet Girl’ con el contenido «brainrot» de la red, y otros dicen que la canción es «el equivalente a scrollear durante 10 minutos en tu móvil, igual de inútil y olvidada en segundos». Como con ‘Gnarly’, muchos perciben una canción interesante, como mínimo capaz de generar debate, pero nunca «buena». En el peor de los casos, un incordio con el que aterrorizar a tus vecinos. De hecho, ni siquiera los «EYECONS» -así se llama su fandom- pueden disimular su espanto ante la canción; dicen que ‘Gnarly’ tuvo un pase, pero que ‘Internet Girl’ no.
Pero nada de esto es para tanto. De hecho, hay quien justifica el lanzamiento de ‘Internet Girl’ subrayando que la canción no es un «single» propiamente dicho, sino un regalo para fans (quizá sea un «buzz track», como ‘Focus’ de Ariana Grande), y que, de hecho, es un tema que KATSEYE llevan meses tocando en directo. Simplemente, la versión original no incluía esa voz de bebé que pretende aparecer próximamente en tus pesadillas, sin previo aviso. Ahí no puedes hacer scroll.
Mad Cool ha desvelado en los últimos días los horarios de su edición de 2026, que coincide con su 10º aniversario y se celebrará durante cuatro jornadas, del 8 al 11 de julio. La publicación de los horarios no ha estado exenta de polémica, con varias coincidencias que han generado debate en redes. Las más comentadas son dos. Por un lado, Foo Fighters (22:00) y Moby (22:50) actuarán el miércoles 8 con muy poco margen entre ambos conciertos; por otro, el sábado 11 habrá que elegir entre Nick Cave & the Bad Seeds (22:00) y Kasabian (22:30). En ambos casos se trata de cabezas de cartel que compiten directamente por la atención del público.
¿Y qué hay del resto de jornadas? El jueves 9 los horarios de Lorde (20:30) y Charlie Puth (20:00) obligarán a organizarse bien para poder ver a ambos, aunque existe cierto margen para no perderse ninguno de los dos conciertos. Más adelante, sí se produce un solape total entre Boys Noize (23:15) y Teddy Swims (23:15), aunque ponemos la mano en el fuego a que estos artistas no comparten público en absoluto.
El viernes algunos horarios se pisan parcialmente, sin llegar a ser solapes estrictos: es el caso de Twenty One Pilots (00:25) e Interpol (00:55). Algo similar ocurre con Pixies (20:30) y Holly Humberstone (20:00), pero estos artistas difícilmente comparten audiencia. También hay una proximidad horaria entre Kings of Leon (22:15) y A Perfect Circle (23:10), pero aquí el margen es mayor: de nuevo hablamos de horarios próximos, no de «solapes» como tal.
Como decimos, el público ha reaccionado a los solapes (algunos no lo son tanto, insistimos) en redes, criticando los horarios de Mad Cool en su sección de comentarios de Instagram. Ahí, algunos han expresado su decepción por algunas de estas coincidencias -especialmente la de Foo Fighters y Moby-. Mad Cool ha respondido a las quejas, asegurando que “aunque siempre intentamos evitar coincidencias entre artistas similares, en ocasiones es complicado y existen factores que no dependen de nosotros”, como requerimientos de los propios artistas.
Ante el comentario de una persona que ha insinuado que quien diseñó los horarios estaba “de resaca”, el festival ha respondido que “esto no es algo que se haga de un día para otro”.
Pospuesto sine die el nuevo disco de Erykah Badu, un proyecto colaborativo con The Alchemist previsto inicialmente para el 29 de agosto y finalmente no publicado por motivos desconocidos, otra de las reinas del neo-soul ha detallado por fin su regreso tras 11 años de silencio discográfico. Jill Scott, muy querida tanto por sus colaboraciones con Questlove como por clásicos en solitario como ‘Who Is Jill Scott?: Words and Sounds, Vol. 1’ (2000), ha anunciado que su próximo álbum, ‘To Whom This May Concern’, se pondrá en circulación a partir del 13 de febrero.
El disco se presenta con una portada cargada de simbolismo, diseñada por el artista Marcellus, e incluye colaboraciones con nombres destacados del rap actual como Tierra Whack o J.I.D.. Su primer adelanto, ‘Beautiful People’, conecta directamente con la sensibilidad del universo Soulquarian de los dosmiles, evocando a figuras como Maxwell, la propia Badu o D’Angelo, tristemente fallecido hace pocos meses.
Una mezcla exquisita de armonías sedosas, líneas de bajo profundas y licks de guitarra funk marca el pulso de ‘Beautiful People’, un terreno sobre el que Jill Scott construye un auténtico mantra dedicado a esas “personas hermosas” que «comparten» y «se preocupan» por los demás. La canción -producida por Om’Mas Keith- respira una filosofía -a falta de una palabra mejor- humanista: “Nuestro amor es más grande que el tiempo o la raza; nuestro amor es ritmo y encanto, resuena en todo el espacio, lo llena todo”, canta Scott. Musical y espiritualmente, ‘Beautiful People transmite una sensación de paz profunda y reconfortante. ¿Quizá justo lo que necesitamos?
Zara Larsson está viviendo estos días un inesperado «revival» gracias al viral de ‘Lush Life‘, su megaéxito de 2015. TikTok es el responsable de un «dance challenge» que ha devuelto ‘Lush Life’ a las listas, llevando al tema al puesto 12 en la tabla global de Spotify, 10 años después de su estreno.
El éxito viral de ‘Lush Life’ se ha traducido en que la canción ha vuelto a entrar en listas oficiales y, por ejemplo, acaba de subir al número 9 de Reino Unido, una vez desaparecidas las canciones navideñas, dando a Larsson un single top 10 en las islas por primera vez en años (‘On My Love’ con David Guetta, top 15, se quedó cerca en 2023). Y ‘Lush Life’ puede seguir arañando posiciones, ya que en el ránking británico de Spotify su tendencia es ascendente.
Mejor aún, el éxito de ‘Lush Life’ ha impulsado los streams de ‘Midnight Sun‘, el reciente hit viral de Larsson nominado a un Grammy. ‘Midnight Sun’, que ya había sido top 4 en Suecia, país de origen de Larsson, acaba de entrar por primera vez en la lista de singles británica, tantos meses después del verano. Aunque el debut se produce en un discreto puesto 91, es noticiable que Larsson coloque actualmente dos singles en la tabla oficial británica, pues viene de no tener ninguno.
Precisamente, Larsson ha sido noticia en los últimos días por comentar de forma totalmente franca, en una entrevista, su experiencia con el «flop«, esa palabra que suele asociarse a las artistas femeninas, pero no tanto a los masculinos, a pesar de que ellos «flopean» igual que ellas.
En su charla con ABC News, Larsson ha analizado su trayectoria, asegurando que, aunque considera que ha tenido varios hits, cree que la gente conoce las canciones «pero no a ella». Larsson afirma que ha conocido tanto el éxito como el fracaso y que vivir una «flop era» ya no le asusta. «También me estoy permitiendo divertirme más, porque ya no tengo la presión de tener que estar a la altura de algo», señala. No obstante, Larsson reconoce haberse sentido «desalentada» al percibir que el público «ignoraba por completo» su propuesta: «Tienes que seguir hacia adelante y hacer como si nada, mostrarte emocionada, cuando por detrás es otra cosa».
Larsson se está refiriendo al modesto rendimiento comercial de todos sus discos posteriores a su segundo álbum y debut internacional, ‘So Good‘ (2017), que sigue siendo uno de los más exitosos de la historia del streaming, sobre todo gracias al impacto de ‘Lush Life’. En comparación, los números tanto de ‘Poster Girl‘ (2021) como de ‘Venus‘ (2024) y ‘Midnight Sun’ (2025) no fueron los esperados. Ahora, independiente y dueña de sus másters, como nos contó en una entrevista el año pasado, Larsson vuelve, decidida, a la actualidad musical.
Compartimos una nueva edición de nuestra sección «10 Fotos Que» con algunas de las fotos que más nos han divertido o sorprendido en redes en las últimas semanas.
Mariah Carey no supera la Navidad
Pasada la época navideña, Mariah Carey puede volver a promocionar su último disco, ‘Here for it All‘. Sin embargo, parece que todavía no está lista para dejar ir ‘All I Want for Christmas is You’. En este vídeo humorístico, el fin de la Navidad la tiene, como dice su canción ‘In Your Feelings’, «sensible» de más.
La reunión de Madonna y Guy Ritchie
Recientemente, Rocco, el hijo de Madonna, ha logrado lo impensable, reunir en una misma habitación a sus padres, Madonna y Guy Ritchie. Ambos han asistido a la nueva exposición de Rocco, Talk is Cheap, y el pintor ha aprovechado para reivindicar sus raíces: «sé de dónde vengo y estoy orgulloso de ello».
De tal perro, tal Pablo Alborán
Pablo Alborán ha compartido un carrete de fotos y vídeos «random» en Instagram, abriéndolo con este simpático clip en el que aparece imitando el paso de su perro, meneando el trasero de un lado a otro. «De tal perro…», escribe el autor de ‘KM0‘.
P!nk, hospitalizada
La nochevieja de P!nk no ha sido como las demás. La cantante de ‘Trouble’ la ha pasado en el hospital, donde se ha sometido a una cirugía de hernia cervical. Dice que el rock n ‘roll es un «deporte de riesgo». Ella, que en sus conciertos se convierte en acróbata, lo sabe.
J Balvin y Residente, amigos
El “work it out on the remix” de la temporada lo han protagonizado J Balvin y Residente, que han posado juntos así de sonrientes tras lograr reconciliar sus diferencias. Ambos se habían dicho de todo en sus respectivas colaboraciones con Bizarrap. No, de momento no hay remix. Boy, so confusing.
Este Haim se casa; Taylor Swift y Stevie Nicks, invitadas
La Nochevieja también ha sido especial para Este Haim, la bajista de las Haim, que se ha casado con el empresario tecnológico Jonathan Levin, en California (él en realidad es británico). Entre las invitadas, nada menos que Taylor Swift y Stevie Nicks, que han sido fotografiadas juntas.
El joven Rayden
Entre las curiosidades que hemos visto en redes estos días, esta foto de Rayden de adolescente. El rapero cuenta que, en su adolescencia, unas personas -compañeros de clase, se entiende, aunque no especifica- le «hicieron creer que era feo», llamándole calificativos como «mazapán» o «cara de huevo». Rayden aprovecha para desear que «ojalá hagáis las paces con la imagen que teníais de vosotrxs en el pasado».
La breve reunión de Florence, Hayley Williams y Jack Antonoff
Este breve encuentro se ha producido encima del escenario e involucra notablemente a Florence Welch y Hayley Williams, que han cantado con Bleachers en su concierto en Nueva York. Con Jack Antonoff al frente de la banda, los tres han versionado ‘Lopin’ Along Thru the Cosmos’ de Judee Sill.
Breve encuentro: Lily, Lola, Olivia
Hablando de breves encuentros, este tiene miga: Lily Allen ha coincidido en una fiesta navideña en Londres con Lola Young, que ha reaparecido tras su comunicado de hace uno meses, y Olivia Rodrigo. Por supuesto, Lily y Olivia ya cantaron juntas en Coachella, pero la aparición de Lola es especialmente interesante porque su propuesta artística es especialmente afín a la de Lily.
La reivindicación de Jennifer Lopez
Jennifer Lopez ha estrenado un nuevo espectáculo en Las Vegas y, en una reciente intervención, ha reivindicado su derecho a vestir como quiera, a la edad que quiera. Sus declaraciones han dado la vuelta al mundo por lo que tienen de divertidas: «Si tú tupieras este cuerpo, también irías desnuda».
El bombardeo de Estados Unidos sobre Caracas, capital de Venezuela, durante la madrugada del sábado ha culminado con la «captura» anunciada por Donald Trump de Nicolás Maduro, dirigente del país latinoamericano, y de su esposa, Cilia Flores, con el propósito de trasladarlos a Nueva York y procesarlos por dos delitos relacionados con narcotráfico y corrupción.
En la rueda de prensa celebrada esta tarde en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, Trump ha anunciado los planes de Estados Unidos de «dirigir» Venezuela, incluida su industria petrolera, hasta que se produzca «una transición segura».
Desde España, el Gobierno del PSOE ha hecho un «llamamiento a la desescalada y a la paz» y se ha sumado a la condena expresada por Sumar y Podemos ante un ataque que «viola el derecho internacional». Sánchez ha recordado que, aunque el Gobierno «nunca reconoció el régimen de Maduro», tampoco aceptará una intervención que «empuja a la región a un horizonte de incertidumbre y belicismo». Por su parte, la oposición, liderada por el PP y Vox, se ha centrado en las implicaciones que dicho ataque tiene para la recuperación del «futuro» de Venezuela y la «restauración de la democracia».
Entre las voces que se han sumado a la celebración por la captura de Nicolás Maduro, interpretada por algunos como el fin del régimen en Venezuela, se encuentra Carlos Baute.
El cantante, natural de Caracas y ampliamente conocido en España por éxitos como ‘Colgando en tus manos’, ha acudido a las redes para felicitar a Venezuela por la noticia, que ha calificado como un «regalo de Navidad». Grabándose a sí mismo caminando en la calle, Baute ha celebrado que «el señor Trump» haya «atrapado al sátrapa de Maduro». Compañeros de profesión, como India Martínez o Marc Seguí, han apoyado su declaración dando que «like» a su publicación.
En un texto que acompaña el vídeo, Baute ha ampliado su reflexión sobre la situación que vive Venezuela, afirmando que «todos los cambios profundos duelen» y que «sabemos que vienen días difíciles, pero después de la tormenta siempre llega la calma». «A todos los que están dentro —familia, amigos, nuestra gente—, estamos rezando por ustedes y acompañándolos a la distancia en todo lo que sea posible. Dios no abandona a la gente buena, y Venezuela es un país de gente buena», ha añadido el artista. Además, ha señalado que «sus redes están a disposición para informar y ayudar en lo que haga falta».
En los últimos tiempos, el pop se ha empapado de sonidos noventeros, tanto de trip-hop (Dua Lipa, Rumia, Mon Laferte) como de dream-pop (Night Tapes, Cigarettes After Sex), siendo el drum n’ bass el ritmo más recurrente. PinkPantheress ha tenido mucho que ver con que ya casi no entendamos el pop actual sin el breakbeat característico del género; lo ha usado todo el mundo, desde Caroline Polachek en un plano art-pop hasta el granadino Saiko en su single número 1 más famoso.
El drum n’ bass ha conquistado a una generación de artistas emergentes porque su patrón rítmico les permite escribir canciones rítmicas pero íntimas, experimentales pero accesibles, y -no tengo pruebas pero tampoco dudas- les acerca a escribir un hit sin los recursos de una multinacional ni las tablas que dan los años de experiencia.
Mucho menos explorado ha sido el sonido downtempo, quizá por su incompatibilidad con la urgencia que demandan las playlists, y aquí la neoyorquina James K ha dado en el clavo con una propuesta que se inspira en la obra de Moby (no en vano ‘Play’ ha sido uno de sus discos más escuchados del año) o Boards of Canada, pero sin recrearse en la imitación. Logra ser una apuesta original porque tampoco se impone límites estéticos, y por su rareza en el panorama actual.
Discos como ‘Music Has the Right to Children’ (1996) parecen estar en el radar de James K, pero también la Björk de los noventa e inicios de los 2000. Ambas influencias conviven en la etérea ‘Idea.2’, una de las pistas destacadas de ‘Friend’, su tercer disco. James K ha llegado a ‘Friend’ después de dos obras menos comentadas, ‘PET’ (2016) y ‘Random Girl’ (2022), y tras hacerse un nombre en la escena experimental de Nueva York colaborando con gente como Yves Tumor.
Ahora es ella la que empieza a ponerse en el foco, gracias a composiciones excelentes como ‘Days Go By’, una emotiva pieza que renueva el downtempo desde la vanguardia, recurriendo a un preciosismo digital en la producción no tan habitual hoy en día y ofreciendo, además, una reflexión sobre la fugacidad de la vida y la necesidad de conexión comprensible por cualquiera. No tanto así la mayoría de textos de ‘Friend’, que ni siquiera vale la pena tratar de comprender, ya que deliberadamente emplean un estilo fragmentado e ilógico, similar a un sueño.
Estamos hablando de textos como el contenido en ‘N’ Balmed’, que recurren a construcciones gramaticales y sintácticas sin sentido. Frases como “Was it a sound? To leave is harder than my loss, Send my love, goes around, Eyes believe it, Out of my long, bad dream” transmiten un estado mental más cercano al subconsciente que a la realidad. Aunque, en ocasiones, esta técnica genera humor involuntario, como cuando en ‘Lung Slide’ James pide: “Will you sing to me a sad lung? Bottom me, and leave me alone”. ¿O no lo será tanto?
Digan lo que digan las letras de ‘Friend’, la emoción que imprime James K en sus melodías y atmósferas es indudable. Algunas pistas siguen particularmente la estela de ‘Days Go By’, en especial ‘Peel’, que emplea una ambientación balear propia del chill-out y recuerda a los Everything But The Girl de la última etapa. Esta referencia aparece también en la exuberante ‘Hypersoft Lovejinx Junkdream’, en sí misma un sueño.
‘Play’ es de las pocas piezas de ‘Friend’ que introducen el comentado drum n’ bass en la ecuación, pero, huyendo de la convención actual, lo hace jugando con estructura y estilo. James K tampoco reniega de las guitarras eléctricas, presentes en ‘Doom Bikini’, aunque tampoco se salva de enfocarse demasiado en la forma y no tanto en el fondo. Algunas composiciones de ‘Friend’, como la también guitarrera ‘On God’ o la ambiental ‘Rider’, transmiten esa misma sensación vaga reflejada en las letras.
Lo que convierte ‘Friend’ en una obra destacada, no obstante, es su suprema atención en el detalle. En ‘Friend’, James K consigue que sus producciones suenen a la vez densas y delicadas, elaboradas a la manera de una artesana, pero flotantes y etéreas, y lo logra escribiendo algunas de sus canciones más accesibles, abandonando la opacidad de sus primeras grabaciones. Ahí entra también ‘Blinkmoth (July Mix)’, otra de las bonitas melodías contenidas en este álbum, y una de las más influenciadas por el downtempo de hace tres décadas.
Concebidas de espaldas a las exigencias de las playlists, pero muy atentas a una necesidad cada vez más compartida -calma, reposo y espacio en un mundo que avanza demasiado rápido-, las canciones de James K se recrean en su extensa duración y el disco termina superando la hora de música a pesar de contener solo 13 cortes. Los tempos lentos y aletargados abundan, y no extraña que la canción final imagine una caída “hacia adelante y feliz”. Se llama «Collapse» y se “deja ir”, lo mismo que invita a hacer este disco.
Peter Gabriel tiene un nuevo disco entre manos, ‘O/I’, cuyo lanzamiento volverá a seguir el calendario lunar y se repartirá a lo largo de varios meses, hasta culminar en el estreno completo del álbum a finales de 2026. ‘O/I’ es la segunda parte de su disco de 2023, ‘I/O‘, en el que Gabriel explora la dualidad entre luz y oscuridad, exterior e interior. De hecho, ‘O/I’ volverá a componerse de dos versiones: una mezclada en el “lado luminoso” y otra en el “lado oscuro”.
«He estado pensando en el futuro y en cómo podríamos responder a él», ha explicado Gabriel sobre este nuevo trabajo. «Estamos entrando en un período de transición, probablemente desencadenado en tres oleadas: la IA, la computación cuántica y la interfaz cerebro-computadora. Los artistas tienen el papel de mirar entre las brumas y, cuando vislumbran algo, sostener un espejo».
‘Been Undone’, primer adelanto de ‘O/I’, es una de esas composiciones progresivas de Peter Gabriel que se mueven entre el art-rock y el pop, sin renunciar a una sutil dosis de electrónica. Lanzada en su versión ‘Dark-Side Mix’ -aunque no especialmente sombría-, la pieza atraviesa distintas fases o hasta rozar los ocho minutos de duración, recreándose en una epicidad serena… no exenta de cierta tensión, también.
La canción transmite una ansiedad latente frente al mundo moderno, la inteligencia artificial y el acceso inmediato a la información. «Necesito saber esta información ahora, para no equivocarme» es una frase que parece retratar a una humanidad cada vez más distanciada de sí misma, empeñada en reflejar una perfección irreal e inalcanzable. De ahí, quizá, que Gabriel enumere todo aquello que lo «deshace» como ser humano en su imperfección, incluida la injusticia. Ahí entran posibles alusiones a Estados Unidos, como la imagen de los «esclavos recurrentes en el hogar de los valientes», una clara referencia al himno nacional.
Las menciones al «conjunto de Mandelbrot», las «máquinas de Turing», las «células mitocondriales» o el «Nazareno» apuntan a un universo en el que ciencia, matemáticas y religión conviven en aparente armonía, aunque eso implique aceptar que la existencia nunca será plenamente comprensible por el ser humano.
El propio Gabriel ha explicado que parte de su nuevo material «formará parte del proyecto sobre el cerebro que he estado explorando durante varios años», mientras que otras canciones simplemente las publica porque, en sus palabras, «me hacen sentir feliz».
El éxito de ‘Where is My Husband!‘ de RAYE fue inmediato desde su lanzamiento. No solo en Reino Unido, sino también a escala global sus streamings han sido excelentes y solo recientemente el tema ha marcado un máximo histórico en la tabla global de Spotify, escalando hasta el quinto puesto. Suma más de 324 millones de reproducciones solo en Spotify, en tres meses.
Sin embargo, ‘Where is My Husband!’ ha necesitado 15 semanas para llegar al número 1 de singles en Reino Unido. ¿Qué se lo ha impedido? Sobre todo, Taylor Swift, que ha monopolizado el liderazgo en Reino Unido durante semanas con ‘The Fate of Ophelia‘. Después llegaba la Navidad, y los clásicos navideños desplazaban ‘Where is My Husband’ hasta el 48º puesto.
Era previsible que, una vez pasada la fiebre navideña, la canción de RAYE recuperara posiciones en el ranking británico. Sin embargo, este viernes ‘Where is My Husband!’ no iguala su pico en el top 2 de UK, sino que lo supera, ascendiendo a la primera posición. Por ahí dicen que la canción tiene un toque navideño. ¿Habrá tenido eso que ver?
Curiosamente, no es la primera vez que RAYE consigue un número 1 en Reino Unido justo después de las fiestas. Esto es exactamente lo que pasó con ‘Escapism.’ en 2023. La diferencia es que aquel era un número 1 compartido con su artista invitada, la rapera 070 Shake, mientras que ‘Where is My Husband!’ es un número 1 en solitario, el primero de la carrera de Rachel Keen, por raro que pueda parecer.
En Reino Unido ‘Where is My Husband!’ ya es Disco de Platino, pero el éxito de la canción es universal, pues el tema ha entrado en listas de todo el mundo. Entre sus mejores posiciones, el tema ha llegado al número 2 en Irlanda, al 3 en Alemania, al 5 en Australia o al 6 en Suecia. En Estados Unidos ha llegado al puesto 37, de momento. En España su mejor posición ha sido un número 54.
‘Where is My Husband!’ ha sido una de las mejores canciones de 2025, tanto para la redacción de JENESAISPOP como para los lectores. Os recordamos que la gira de RAYE de 2026 pasa por España en unos meses: la fecha es el 13 de febrero en el Palau Sant Jordi de Barcelona.
En algún momento España ha convertido a Niña Pastori en la Mariah Carey española, aupándola en las listas por Navidad. Aunque ‘All I Want for Christmas is You’ ha sido la canción navideña más escuchada en Navidad en España, ocupando la cuarta posición (aunque sin igualar su peak del año pasado), durante la semana inmediatamente previa al 25 de diciembre, Pastori le ha respirado en la nuca con ‘Palillos y panderos’, que ha escalado del 38 al 5. Se trata de su viral del año pasado. Su disco ‘¡Feliz Navidad!’ re-entra en el puesto 59.
En todo caso, ‘La Perla‘ de Rosalía y Yahritza y la Esencia continúa su reinado en España incluso en la temporada festiva. ‘Dardos’ de Romeo Santos y Prince Royce sube al 2, dificultando -aún más- la ansiada escalada de Aitana a la primera posición con ‘Superestrella‘, que baja al 3.
La mayor parte de las entradas de la semana en la lista de singles de España corresponden a canciones navideñas y villancicos, casi las mismas que las del año pasado, aunque la tabla sí recibe una entrada navideña destacable, la de ‘Así canta Jerez en Navidad’ de Luis de Perikin, que se estrena en el el número 70. La canción que vuelve a entrar en la posición más alta es ‘Feliz Navidad’ de José Feliciano, que se coloca en el puesto 22. Así quedan todas las re-entradas:
22 VE – JOSÉ FELICIANO – FELIZ NAVIDAD
27 VE – DAVID BISBAL – TODO ES POSIBLE EN NAVIDAD
32 VE – KELLY CLARKSON – UNDERNEATH THE TREE
35 VE – SIA – SNOWMAN
37 VE – ARIANA GRANDE – SANTA TELL ME
42 VE – ANDY WILLIAMS – IT’S THE MOST WONDERFUL TIME OF THE YEAR
46 VE – MICHAEL BUBLÉ – IT’S BEGINNING TO LOOK A LOT LIKE CHRISTMAS
54 VE – MICHAEL BUBLÉ – HOLLY JOLLY CHRISTMAS
64 VE – THE RONETTES – SLEIGH RIDE
66 VE – DEAN MARTIN – LET IT SNOW! LET IT SNOW! LET IT SNOW!
82 VE – LA OREJA DE VAN GOGH – BLANCA NAVIDAD
89 VE – JUSTIN BIEBER – MISTLETOE
Cabe mencionar que algunos de los temas navideños más populares ya estaban en lista y ahora suben, como ‘Burrito sabanero’ de David Bisbal (16), ‘Rockin’ Around the Christmas Tree’ de Brenda Lee (23) o ‘Jingle Bells Rock’ de Bobby Helms (25). El lunes 12 tendremos la foto completa de la música que ha consumido el público en España durante la Navidad, incluyendo Reyes.
La lista de singles española de la semana deja un trío de debuts ajenos a la Navidad, todos urbanos: ‘El mundo se va a acabar’ de Omar Courtz y Karbeatsentra en el número 63; ‘GuapaDeCara’ de RVFV y CANO en el 81 y ‘Demonia angelical’ de Luar La L y HADES66 en el 98.
Beny Jr, el rapero barcelonés, especialmente conocido en España por su éxito ‘Luna llena’ o por sus diversas colaboraciones con Morad, como ‘Sigue’ o ‘Lo que tiene’, ha publicado nuevo disco a finales de 2025. ‘SAMURAI II’ es la segunda parte de su elepé con El Guincho de 2021, ‘SAMURAI’, y un nuevo ejemplo de la química existente entre ambos.
En ‘Samurai II – Jack’, por ejemplo, se percibe claramente la mano de ese productor que creó con FKA twigs el visionario ‘Caprisongs‘ (2022), mientras que otras pistas como ‘Lluvia de estrellas’ acusan una influencia del Drake más caribeño. Beny Jr, como nombre principal, aporta melodías sensibles, letras pegadas a la calle y una visión que mira más allá de la convención. Así describe Beny el disco: «A veces soy bueno, a veces soy malo, y a veces solo soy un chico súper aburrido que curiosamente acierta en muchas cosas de las cosas que dice y es un poco inteligente pero es vago pero dice que no tiene sentimientos pero se muere por tres cosas en verdad, Dios, su madre (familia) y Palestina. Todo lo demás es superficial y pasajero».
‘SAMURAI II’ ofrece también un puñado de potenciales éxitos que veremos próximamente instalados en la lista de singles española. Aunque el focus track oficial de hoy es ‘Samurai II – Jack’, nosotros apostamos por ‘Elixir Kadupul’ como Canción Del Día.
‘Elixir Kadupul’ es una de esas pistas de ‘SAMURAI II’ que remiten al Drake de hace unos años. En concreto, la canción suena como si a ‘Passionfruit’ le hubieran colado un beat de merengue. En otras palabras, ‘Elixir Kadupul’ se mueve con la urgencia de ese ritmo latino, pero la atmósfera transmite, más bien, un estado depresivo o de melancolía profunda.
Beny Jr, en ‘Elixir Kadupul’, se está identificando con esta flor conocida por su rareza y carácter casi inaccesible. Esta flor florece solo por unas horas durante la noche y se marchita antes del amanecer, por lo que simboliza una belleza efímera.
En la canción, Beny Jr se reconoce incapaz de amar (“Cura si quieres mi corazón, pero yo no tengo sentimientos”) e insiste en su rechazo a la fama (“Paso de ser famoso”), si bien la principal destinataria de la canción es una chica con la que establece una relación más sexual («la pongo a gritar») que emocional, manteniendo siempre un vínculo inestable («de su vida me suelo desaparecer»). Como la flor kadupul, Beny Jr florece de noche, cuando nadie lo ve.
Maria Rodés ha publicado uno de esos discos que sirven para introducir al oyente, por primera vez, en el universo de un artista. ‘Lo que me pasa‘ es un álbum sobre el desamor, inspirado en el síndrome de la erotomanía, y también un trabajo musicalmente pop, diverso y ecléctico, que reúne distintos estilos -mediterráneos, latinos, de fusión- y colaboraciones de hasta nueve artistas -más de la mitad del disco-, con nombres tanto veteranos (La Bien Querida, Soleá Morente) como prácticamente recién llegados (Laaza, Paco Pecado), además de la participación de productores tan queridos en nuestro país como BRONQUIO, que ha firmado con Rodés el sencillo ‘Chico bueno‘.
En plena ola de contagios por la gripe, Maria Rodés y servidor habíamos pactado realizar esta entrevista en un hotel de Barcelona, pero el virus tiene otros planes. Finalmente, la charla se realiza a través de Zoom, y Rodés me cuenta la inspiración detrás de ‘Lo que me pasa’, su descubrimiento de la figura de Lídia de Cadaqués o su opinión del amor en tiempo de las apps. FECHAS: Rodés presentará ‘Lo que me pasa’ el 20 de febrero en la Sala Clamores de Madrid y el 25 de febrero en La 2 de Apolo, de Barcelona.
Has dicho que este disco es uno de los que más te ha costado gestionar, ¿por qué?
Es un disco que empecé hace tiempo, se ha extendido bastante y las colaboraciones hacen que se complique a nivel logístico. Además, lo empecé a grabar en un momento de bache personal y eso hizo que seguir creando no fuera fácil. Justamente por eso también tiene más mérito haberlo conseguido, porque es un disco que ha costado remar y estoy muy contenta con el resultado. Joel Condal, el productor, me ha ayudado mucho.
¿Las colaboraciones del disco te han ayudado, también?
El disco es autoficción, no narra mi vida. Es la primera vez que hago un disco no basado en mi experiencia personal. A pesar de ello, en mi vida pasó algo fuerte, y me gusta pensar que en esos momentos los amigos te sacan a flote. Rodearme de amigos y amigas -algunos más que otros- creo que me ha dado fuerza y, a nivel simbólico, para el disco me parece bonito.
Dices que es un disco de autoficción, ¿por qué recurres a esto ahora y de qué manera el amor obsesivo te ha inspirado a escribir canciones no biográficas?
Había escrito metafóricamente en otros discos, como ‘Lilith‘, basándome en historias ajenas a mí, apoyándome en metáforas o relatos externos. Aquí básicamente me he inventado un personaje, pero uno que podría ser yo. El disco no va de brujas, sino de desamor, y la protagonista podría ser yo misma.
A veces se crea por intuición, y esta vez me apetecía escribir sobre ese amor un poco pasado de vueltas, que de adulta ya no vivo así, pero que de adolescente sí podía tener: una visión del amor más idealizada, más de sufrir. A esa adolescente, que todavía debe estar por ahí, le he dado voz a través de ese personaje.
¿En qué momento te encuentras con la figura de Lidia de Cadaqués?
En 2020 hice ‘Lilith’, y di con esta figura, que era la hija de la última bruja de Cadaqués. Es un mito del pueblo. La historia cuenta que era erotómana: se enamoró de un escritor más joven que ella y, en su cabeza, pensaba que él estaba enamorado de ella. Eugeni d’Ors, el escritor, escribía crónicas en el periódico, y ella creía que eran mensajes cifrados dirigidos a ella.
Esa historia me llevó a querer hacer un disco sobre este amor súper flipado que sucede todo en tu cabeza y que, en el fondo, no está tan lejos de lo que hacemos cuando nos enamoramos, porque muchas cosas nos las inventamos, son proyecciones. Quería hacer un espejo entre lo que es locura y lo que no.
El disco tiene un arco: cada canción narra una fase emocional. ¿Cómo has organizado las canciones?
Las he ordenado al final de todo, pero sí hay un hilo que las conecta. Este personaje vive un enamoramiento por primera vez, muy ilusionante, y luego una gran ruptura que desmonta esa ilusión. Entonces empieza un amor más obsesivo.
En la primera parte del disco están las canciones un poco más luminosas, donde hay obsesión o dependencia emocional dentro de lo que entendemos como “normal”. A partir de la segunda cara del disco se empiezan a ver lados más oscuros: la idealización, ver al amado como un dios, el ghosting, y cómo el límite entre lo cuerdo y lo pasado de vueltas se difumina.
En ‘Quiero controlar’ cantas eso de “yo solita me clavo el puñal”. ¿Cómo trabajas esta canción?
Esta canción la empecé con una amiga mía, Noelia Herrera, que tenía frases anotadas en un diario. Habla de cuando estás con alguien, te entra el miedo y quieres controlar esa parte celosa que sufre por si la dejan. Es un diálogo entre un personaje que intenta controlar esa parte y otro que, en el estribillo, dice que a lo mejor se lo está montando todo ella.
Todo el disco habla de la dependencia emocional, y cuando eres dependiente esas voces del miedo al abandono surgen.
«Se critica el apego tóxico, pero también hay demasiado culto a uno mismo»
Has dicho que no te gusta que se hable de dependencia tóxica, pero tampoco de un individualismo exagerado. ¿Las redes fomentan la insatisfacción crónica en los vínculos emocionales actuales?
Se critica el apego tóxico, pero también se va al otro extremo: tampoco es amor cuando hay tanto culto a uno mismo. El tema de las opciones en las apps es que, si estás tan centrado en ti, en lo que necesitas y en qué tipo de persona te viene bien, no terminas de ver a la otra persona. Lo miras todo en función de tus intereses y de forma muy práctica.
No veo posibilidad de amor en ese tipo de selección. El mundo actual fomenta el “elegir a la carta”. Entonces encuentras a alguien, proyectas un montón de cosas y al principio cuela porque no sabes quién es: te lo has inventado. Después descubres que quizá esa persona no es la que necesitabas. Por eso se habla de consumo rápido: pasas enseguida a otra cosa. Para mí, el amor es un ejercicio de ver al otro y dejar de mirarse a uno mismo. La exaltación narcisista que fomentan las redes sociales hoy en día no ayuda.
Para conocer a una persona se necesitan años.
Yo creo que el amor también tiene algo de accidental: de repente conectas con alguien y va más allá de que cumpla o no con tus expectativas. El amor no es tan mental. Cuando una amiga ha tenido una cita y hace un repaso racional de lo que le gusta y no, es que realmente no te gusta.
¿Crees que sabemos lo que es el amor o hemos olvidado que el amor viene después y no al principio?
Creo que es así. Se debe pasar la fase de idealización y, cuando vas conociendo a la persona y te enfrentas a la realidad, descubres que no es perfecta, porque nadie lo es. Si la quieres, te la quedas con todo; y si solo querías un rato de diversión, la dejarás ir.
En el disco abordas diversos estilos. ¿Alguno te ha gustado más trabajar?
El que más, la rumba. No es el estilo más novedoso y no lo había tocado tanto en mi carrera. Además, lo tenía un poco aborrecido porque es una música muy vinculada a las fiestas populares, pero cuando empecé a trabajarla me gustó.
Cuando hiciste ‘María canta copla‘ (2014), ¿tuviste la sensación de adelantarte a una tendencia?
Yo pensaba que estaba haciendo algo súper kamikaze, pensando: “una catalana haciendo copla, sin tener ni idea”. Hice el disco desde la intuición, no desde una certeza.
En ‘Malo’ hay una voz infantil. ¿Tiene un significado simbólico, teniendo en cuenta la portada?
El disco, a nivel de discurso, tiene muchas capas. En este caso, la voz infantil representa ese miedo al abandono que se gesta cuando somos niños: es una herida de infancia. Me gustaba que esa canción de reproche la cantara una niña.
Por otro lado, ‘Malo’ dice “vas de bueno pero eres malo”, que es una forma muy polarizada de hablar, casi infantil. El mensaje era más directo y crudo si lo cantaba una niña.
Muy pocos artistas se atreven a lanzar álbum en el paso de 2025 a 2026, pero es el caso del rapero barcelonés Beny Jr., que publicaba nuevo disco el pasado lunes 29 de diciembre, producido por El Guincho, uno de sus principales colaboradores.
El lanzamiento destacado de la semana no es otro que el single de La Oreja de Van Gogh, pero también hay que hablar del suculento dueto de Doechii y SZA, el nuevo éxito en potencia de KATSEYE o el caramelo house-pop que regala Agnes hoy.
Tenemos, también, interesantes estrenos de JOJI, Lisasinson, Cavetown con chloe moriondo, Nick Jonas, Winona Oak, el francés Nola, Gabrielle Alpin, Alan Walker, el sueco-islandés Freyr, Anyma, Ella Red o Seafret, que te gustará si te gustan Parcels.
Algunos artistas no tan conocidos publican música hoy que recomendamos. Si te gustan las guitarras eléctricas, no te pierdas las novedades de Luster, dream fatigue o de la también gala Venur VNR. Si prefieres un soft-rock tipo Parcels, te pueden gustar Meltt y Seafret. Si echas de menos un bop country, ojo a Abbey Cone. Y si buscas un rollo más house, el single de BL3SS es un acierto seguro.
Por último, este primer viernes 2026 recibe un nuevo single salido de la factoría Operación Triunfo, este caso de Lucía Casani. Todos estos temas y más (aunque no muchísimos más, de momento) están disponibles en la playlist «Ready for the Weekend» en Apple Music. ¡Feliz 2026!
Imagina que tu amiga de la infancia consigue su sueño de dedicarse a la música, escribes con ella algunas canciones para su disco de debut… y el debut acaba convirtiéndose en un superéxito internacional. Pues es lo que le pasó a Audrey Hobert, y la «amiga» es Gracie Abrams: Audrey escribió, entre otras, ‘That’s So True‘, que supera los mil millones de escuchas en Spotify. Realmente, ella había estudiado guion y, de hecho, estuvo trabajando en una serie de Nickelodeon creada por su padre, el también guionista Tim Hobert. Pero después de que Abrams lo petase, Hobert decidió intentar sacar su propia música, y este año ha salido su primer disco, de la mano de -nada más y nada menos- Universal.
Audrey Hobert tiene clara su respuesta cuando le preguntan sus referentes: Taylor Swift. No se retrotrae al pasado y ni siquiera complementa con otros nombres… pero es que es bastante evidente escuchando este ‘Who’s the Clown’. La Taylor Swift a la que se refiere no es tanto la de ‘folklore‘ y ‘evermore‘ sino la más popera, y, por fortuna, hablamos de la Taylor de ‘1989‘, ‘Red‘, ‘Reputation‘ o ‘Midnights‘, no la de los últimos dos discos. Tanto en la manera de cantar como en la composición se ve su huella, al igual que la de su amiga Abrams o la de coetáneas como Renée Rapp, Maisie Peters o, en sus mejores momentos, Chappell Roan. Porque lo que mejor parece dársele a Hobert en este primer trabajo es el retrato de sus inseguridades, de lo vergonzoso que parece personal y acaba siendo universal.
Ya que mencionamos a Taylor, es inevitable acordarse de la excelente ‘mirrorball’, pues lo que ella describía al abrirse en esa canción, en la que reconocía que podía «cambiar todo de sí misma para encajar», es lo que vemos en el disco de Audrey Hobert. En ‘Thirst Trap’, por ejemplo, canta “I listen to my playlist and pretend I’m you / Look at what I post and then pretend I’m you” (¿suena familiar?). Y en otra frase, “I’m sick and twisted and borin’ / but all yours, so let me adore you”, Hobert ya se arrastra… justo antes de que el club Saxos Irresistibles del Pop Reciente, al que pertenece, por ejemplo, ‘Last Friday Night (T.G.I.F.)‘ de Katy Perry, admita un nuevo miembro.
“When they talk, I go snore / but to them, I’m begging more / cause I grew up with a people-pleasing mother”, cuenta Hobert en la inicial ‘I like to touch people’ -que sienta ya las bases-, mientras esa idea de “quiero que me quieran” está por todas partes en el single ‘Sue Me’, que deja para la posteridad la frase “fucking your ex is iconic”, con una producción que recuerda -por momentos- al ‘Lost In My Bedroom‘ de Sky Ferreira.
De hecho, la producción de la primera mitad de este disco, elaborada mano a mano con Ricky Gourmet, colaborador de FINNEAS, es otro acierto, como vemos también en ‘Bowling alley’, que habla sobre sentir que realmente sobras en los grupos, que te inviten y aún así no sepas si realmente quieren que vayas o es por cumplir (por cierto, esta es, por inaudito que parezca, la canción del verano para Ethel Cain).
Comenta Hobert que “mientras escribía estas canciones, a veces me venía el pensamiento de una frase, la frase me hacía gracia e, inmediatamente, me preguntaba no ya si el chiste iba a funcionar, sino la gente lo iba a entender, y poco después decidí que iba dejar de preguntármelo, porque creo que cuando las canciones pinchan es cuando te preguntas si la gente lo va a pillar”. Probablemente tenga razón, pero no le habría venido mal una segunda revisión a este trabajo, porque, exceptuando la genial ‘Sex and the city’, la segunda mitad de este disco es bastante inferior a la primera.
Destacan un poco ‘Chateau’, sobre el falserío en la industria y escrita el día siguiente a la afterparty de los Grammy, o el synth-pop de ‘Shooting Star’. Pero quizás en este tramo Hobert deposita demasiado peso sobre sus letras y descuida la composición en sí. Por ejemplo ‘Phoebe’, que no va sobre Bridgers sino sobre la de ‘Friends’, podría funcionar mucho mejor si no hubiésemos visto los mismos trucos varias veces en el disco.
Quizás ‘Don’t go back to his ass’, pese a ser bastante inofensiva, brilla más precisamente porque es eficaz en su sencillez. En cualquier caso, Hobert suena en sus mejores momentos como alguien a tener bastante en cuenta, con un debut mejor que el de Gracie Abrams y (habrá quien diga que está mal decir esto, pero lo voy a decir) prometiendo bastante más a nivel artístico que esta.
La nueva serie de Vince Gilligan, creador de ‘Breaking Bad’ y ‘Better Call Saul’, plantea una inquietante distopía donde, de la noche a la mañana, la mayoría de los humanos han perdido la capacidad de pensar de manera autónoma, formando así todos parte de una gran conciencia colectiva. En consecuencia, el mundo se ha convertido en un lugar pacífico y aparentemente perfecto, donde los humanos viven en armonía entre ellos y con un enorme respeto por los animales y la naturaleza. Una de las pocas personas en La Tierra inmune a esta inexplicable invasión mental es Carol Sturka (Rhea Seehorn), una exitosa y depresiva escritora de libros de fantasía de Albuquerque que está absolutamente horrorizada ante este nuevo orden.
Esta pérdida de individualidad le sirve a Gilligan para trazar una alegoría tan astuta como relevante del mundo en el que vivimos. La llegada de la inteligencia artificial ha irrumpido en nuestra realidad con tal fuerza que ya casi resulta complicado recordar que hace tan solo unos años no disponíamos de ella, provocando que la curiosidad y la capacidad de raciocinio, que ya estaban desgastadas con la adicción global a la tecnología, hayan menguado hasta niveles verdaderamente alarmantes. Estamos alimentando a un monstruo que se nutre de nuestra información a la par que va quitando poco a poco y sin que nos demos cuenta parte de nuestra humanidad.
‘Pluribus’ responde a esta ansiedad social de rabiosa actualidad con un planteamiento atractivo y sugerente que huye a toda costa de las convenciones narrativas de las series de la era del streaming, siempre tan preocupadas por asegurarse de que el espectador no se aburra y que entienda todo en todo momento. En su lugar, Apple TV+ ha sabido arriesgar y darle a Gilligan carta blanca para desarrollar la historia a su ritmo, deteniéndose en detalles y subtramas en las que otros no se detendrían y haciendo que en ellas se encuentre el auténtico corazón de la serie.
La primera temporada avanza pausada pero decidida resolviendo paulatinamente un enigma fascinante e imprevisible. Sus nueve capítulos no son más que una introducción a lo que promete ser un universo inolvidable. Y si hay alguien en quien se pueda tener fe en el terreno televisivo, ese es sin duda Vince Gilligan.
‘Pluribus’ recuerda en parte a ‘Breaking Bad’, y no solo por los desérticos paisajes de Nuevo México, sino porque desde el principio uno tiene la sensación de estar asistiendo a algo grande. Narrativamente es ambiciosa y compleja, dejando varios frentes abiertos y un sinfín de temáticas y personajes por explorar, pero asegurándose de que absolutamente todo lo que sí muestra tenga un propósito, incluso si en una primera instancia puede no parecerlo.
Al frente de todo esto está una extraordinaria Rhea Seehorn, quien ya trabajó con el celebrado showrunner en ‘Better Call Saul’ (y le valió una nominación a los Emmy). Ella es el alma de la serie, construyendo un personaje carismático y lleno de complejidades y contradicciones. Con todos sus defectos, Carol rebosa humanidad en mundo que la ha perdido, y por ello es la (anti)heroína perfecta para guiar al espectador por su impotencia y frustración en una realidad apocalíptica desoladora. Hay capítulos en los que solamente aparece ella, donde no interactúa con ningún otro ser humano, pero su presencia es tan magnética que nunca se echa en falta que haya nadie más en pantalla. De hecho, uno de los grandes aciertos de esta temporada es esa libertad narrativa que se toma Gilligan para contar la historia a su manera, pero sin una actriz del talento de Seehorn sería imposible que funcionase.
Hay muchos motivos para entusiasmarse con este impresionante arranque de ‘Pluribus’, pero el más importante de todos es que deja muchísimo espacio para que la próxima temporada sea aún mejor. ¿Estamos ante el comienzo de un futuro clásico?
La Oreja de Van Gogh ha escogido la Nochevieja para presentar en primicia su primer single tras el regreso de Amaia Montero a la formación, después de 18 años. En la actuación de La Oreja de Van Gogh en La Casa de la Música, el protagonismo de Montero ha sido absoluto: la cantante ha aparecido vestida de luminoso blanco, pareciendo una reina de las nieves o Björk, mientras el resto de los integrantes, estilizados de negro, han quedado casi invisibles tras ella, o sin el casi.
Lógicamente, se ha querido subrayar la importancia de este acontecimiento. Y la canción que marca la vuelta de Montero a La Oreja no es nada desdeñable. ‘Todos estamos bailando la misma canción’ es la Canción del Día en este primer día de 2026.
«Yo creo en Dios» es la frase que inicia el estribillo de ‘Todos estamos bailando la misma canción’ y que, para bien o para mal, refleja el sentir de los tiempos. «A mi manera», añade la letra, subrayando la afirmación de una espiritualidad personal que sirva de refugio contra la incertidumbre y el imperio del «algoritmo». La Oreja metaforiza sobre la vida misma mirando a las estrellas, apelando al cosmos y a la propia mortalidad: «hoy estamos aquí y mañana no», «somos algo sobrenatural», «estar vivos es un misterio de ciencia ficción», canta Amaia, como si no hubieran pasado casi dos siglos de ‘El origen de las especies’.
‘Todos estamos bailando la misma canción’ es igualmente nostálgica, y su título casi, casi se podría interpretar como un comentario de la cancelación del futuro que teorizó Mark Fisher, esa idea de que la música del presente vive atrapada en un pasado que vuelve y una otra vez, sin fin. O puede que, parafraseando a Demi Lovato, nada de esto sea tan profundo.
En cualquier caso, la «misma canción» que propone La Oreja de Van Gogh es un regreso a los ochenta, una década instalada de forma permanente en el vocabulario musical del presente y que nunca termina de irse. ‘Todos estamos bailando la misma canción’ echa mano de otra melodía clásica de La Oreja, particularmente melancólica, y su sonido remite a las producciones de la radiofórmula de la época que fusionaban teclados y guitarras acústicas, mezclando lo orgánico con lo sintético.
En ‘Todos estamos bailando la misma canción’ se hace notar, además, un acorde solemne de piano que la acerca, casi, a los territorios de la torch song y, sobre todo, a los de la música religiosa, redondeando el concepto de la canción. Al final, no sabes si esta canción que todos estamos bailando remite a Tears for Fears, a A-ha o a otra cosa, pero da igual: lo importante es que suene familiar, como si la canción siempre hubiera estado ahí. La Oreja lo vuelve a conseguir.
Lily Allen consigue su 6º top 1 en JENESAISPOP con ‘Madeline’. Es su primer número 1 en nuestra humilde lista en 11 años, pues los anteriores fueron ‘LDN’, ‘Littlest Things’, ‘Not Fair’, ‘Hard Out Here’ y ‘URL Badman’. ‘Pussy Palace’ quedó en el puesto 3 hace unas semanas, contenida por Rosalía, pero ‘Madeline’ logra ascender ahora tras su presentación en SNL. Se cierra hoy un enorme año para Lily Allen, que ha aparecido en multitud de listas de lo mejor del año en medios como The Guardian, y además ha vuelto a las listas sin la edición física de ‘West End Girl’.
La entrada más fuerte es la de Maria Rodés directa al top 10, y también llegan al top 20 o casi, Tyla, Refree y Maria Escarmiento. Otras entradas son Xoel López, Brünne Romeo y J’aime.
Cuando un artista toma un giro estilístico siempre hay un riesgo. En el caso de Sevdaliza, el cambio radical que presenta su nuevo álbum le ha servido para posicionarse en las listas de éxito y tener recorrido comercial, algo que le quedaba muy lejos en sus anteriores trabajos. Como consecuencia de lograr estos grandes números, ha sacrificado todo aquello que hacía su música tan sugerente y seductora. Es una decisión plenamente deliberada y tan cuestionable como, en el fondo, desgraciadamente entendible. La autenticidad a veces va ligada a la precariedad y si, como es el caso, tienes el talento para crear un hit que pueda llenarte los bolsillos, por qué no hacerlo.
El origen de ‘Heroina’ se remonta a 2023, cuando la danesa-iraní hizo su primera incursión en el reguetón con su single ‘Ride or Die’ junto a Villano Antillano. Fue el remix, lanzado casi un año más tarde y añadiendo a Tokischa a la ecuación, el que finalmente le hizo alcanzar su primer éxito comercial. Poco después, ‘Alibi’, con Pabllo Vittar y Yseult, batía un nuevo récord para la cantante con una improbable pero efectiva muestra de funk brasileño que no tardó en arrasar en TikTok.
Con esta nueva fórmula, Sevdaliza llega a su tercer disco, tras casi dos años de sencillos promocionales, siendo una artista completamente diferente. Es difícil pensar en alguien que haya dado un volantazo tan brusco entre proyecto y proyecto, y cuya calidad esté tan lejos el uno del otro. Tras el misterioso art-pop de ‘Shabrang’, un álbum denso y oscuro con texturas trip-hop, la cantante entrega un trabajo que no se avergüenza ni un ápice en tirar por la borda cualquier intención artística para caer felizmente en las fauces de las playlists y los algoritmos.
Comienza con una ‘Intro’ que poco tiene que ver con el resto del disco, con coros eclesiásticos e inquietantes sintetizadores que desembocan en ‘On My Own’, un perezoso medio tiempo de alarmante falta de personalidad. Los ritmos latinos se animan en ‘Heroína’, en colaboración con La Joaqui, pero los drums y las voces tuneadas suenan tan trillados que bien podrías estar escuchando a cualquier otro artista. Al menos ‘Alibi’ sí continúa siendo una divertida gamberrada donde, por primera y única vez en todo el proyecto, la producción oscura y triunfal resulta un acierto. Le sigue el remix de ‘Ride or Die’, que compensa la poca originalidad de los versos con una pegadiza melodía en su estribillo.
Hacia la mitad de la secuencia, las cosas se tuercen aún más. Karol G es experta en defender este tipo de producciones a medio camino entre el reguetón y el pop melódico, pero no hay nada que pueda hacer para levantar la aburridísima ‘No me cansare’, donde además, hay una evidente falta de química entre ambas cantantes. Si prácticamente todas las canciones dejan una sensación amarga, lo de ‘Strong Because You Are’ es sencillamente una catástrofe. Una simplista y sobadísima oda feminista a la fortaleza de las madres en forma de balada afrobeats más propia de estar en las semifinales de Eurovisión que en un álbum de una artista de su talento.
En ‘Heroina’ no hay ni rastro de Sevdaliza. Su mera existencia es la victoria del algoritmo del streaming frente a la integridad artística. Es un proyecto que destila deshonestidad por todos sus poros. Es, simple y llanamente, un desastre de estratosféricas proporciones.
A pesar de su complicado año, Valeria Castro cierra 2025 con buenas noticias: ‘¿Y si lo hacemos?’, su exitosa colaboración con Dani Fernández, es número 1 en Los 40 Principales. Además, su segundo disco ‘el cuerpo después de todo‘ es claramente uno de los mejores de los últimos 365 días. En el Anuario de JENESAISPOP aparece en la parte de arriba, en el puesto 24.
Castro presentará ‘el cuerpo después de todo’ próximamente en un importante concierto que tendrá lugar el 9 de enero -dentro de 10 días- en el Movistar Arena de Madrid. Esta fecha forma parte del ciclo de Inverfest y avisamos de que quedan pocas entradas.
Si contáramos solo discos nacionales, para JENESAISPOP ‘el cuerpo después de todo’ sería exactamente el sexto mejor disco del año. Un álbum bellísimo que, reflexionando sobre temas como «el amor tóxico, la dependencia y sobre el rechazo a nuestro propio cuerpo en la era de los filtros de Instagram», también es un trabajo que refleja la realidad digital actual. No es casualidad que ‘la soledad’ haya sido el single de adelanto y uno de los más queridos por el público.
Castro explicaba el concepto del disco, subrayando su perspectiva femenina, crucial para entender la obra, en una entrevista con JENESAISPOP. «Yo soy mujer, de repente me he visto más expuesta públicamente, y eso afila ese sentimiento de la mirada ajena», contaba. «El bombardeo de imágenes, del algoritmo y todas estas redes sociales llevan a que te compares mucho y me he visto muchas veces buscando en el espejo un cariño propio que no he encontrado. Yo hablo desde el prisma femenino. Hay mucha lucha, lo veo con mis amigas, mis familiares: siempre hay algo de enemistad con el cuerpo físico. Muchas veces intentamos taparlo para no asumir esa lucha que traemos, pero de repente tienes que sacarte fotos, tienes que poner tu imagen en un escenario y no siempre has sido muy amable contigo misma».
Hablando también sobre la importancia de amarse a una misma primero, la audiencia claramente ha conectado con una propuesta tan atemporal en su paleta sonora -incorporando influencias del folk o la ranchera-, como contemporánea en sus temáticas. No solo el gran estribillo de ‘la soledad’, también composiciones como ‘tiene que ser más fácil’, ‘sentimentalmente’ o ‘debe ser’, que cuenta con la colaboración de Sílvia Pérez Cruz, prometen quedarse con nosotros durante mucho tiempo. Será la hermosa voz de Valeria Castro, con su sentimiento y poder, la que nunca «nos suelte».
Doechii ha decidido cerrar 2025, el año más importante de su carrera hasta el momento, lanzando un nuevo single. ‘girl get up’ es, además, una colaboración con SZA, artista conocida por publicar música en temporada navideña o durante los meses de invierno: ‘LANA‘, la reedición de ‘SOS‘ (2022), salió en febrero de este año; la edición original de ‘SOS’ se publicó en diciembre de 2022; ‘luther‘ se estrenó en noviembre de 2024 (recordemos que ella, Doechii y Kendrick Lamar forman parte del mismo sello, Top Dawg Entertainment); y, por ejemplo, ‘Good Days’ se lanzó en Navidad hace unas cuantas temporadas.
‘girl get up’ es una adaptación chill-de-cojones de ‘What Happened To That Boy?’ de Baby y Clipse, un éxito de hip-hop de 2002. Se trata de una producción original de The Neptunes, por lo que Pharrell Williams y Chad Hugo figuran en los créditos. Su influencia se nota en la prominencia de las percusiones, aunque el tempo es relajado, casi propio del afrobeat. Esta vez, es Jay Versace (SZA, Tyler the Creator) quien se encarga de la producción.
Sobre esta base, Doechii y SZA -que ya colaboraron en el single ‘Persuasive’, de 2022- purgan las malas energías que les quedan para empezar 2026 con buen pie. La estructura de ‘girl get up’ sigue la de una fusión de hip-hop y R&B convencional: Doechii rapea los versos mientras Solana canta el estribillo.
Las energías de cada una contrastan de manera muy efectiva. Por un lado, Doechii escupe versos dirigidos a sus haters, especialmente a quienes la acusan de ser una «industry plant» sin talento. En sus rimas, deja claro que percibe misoginia, racismo e ignorancia, y adelanta que abordará estos temas en su próximo álbum: «No concebís que me lo haya currado tanto», rapea. Mientras tanto, SZA sigue la línea de su infravalorado single ‘Saturn’, flotando y meditando -probablemente con un porrito en la mano, aunque eso no lo detalla-, pidiendo que la dejen en paz: «Yo estoy en lo mío, levitando, sin molestar».