Cualquiera que haya seguido la carrera de La Bien Querida sabe que ‘Paprika’ no es la primera vez que Ana se acerca a la música latina. Muy comentada fue la cumbia dub de ‘7 días juntos‘. Sin embargo, ‘Paprika’ tampoco se centra exclusivamente en los sonidos iberoamericanos, hasta el punto que su autora ha declarado «arrepentirse» de no haber llevado más lejos esa idea. En su lugar, el séptimo disco de La Bien Querida vuelve a sonar tan «libre de disciplinas» como de costumbre, pero con el añadido de ser uno de sus trabajos más accesibles y amenos, probablemente el mejor para que el público que la acaba de descubrir se acerque a su música por primera vez.
La previa afirmación suena a hipérbole porque La Bien Querida acumula ya varios discos excelentes a sus espaldas. Sin embargo, si hay que elegir uno entre los más electrónicos (‘Ceremonia‘), los más rebuscados por concepto (‘Premeditación, nocturnidad y alevosía‘, ‘Brujería‘) y el resto, no sería -bajo mi punto de vista- ‘Fuego‘ por mucho que este disco también sea variado y contenga ‘Dinamita’, el mayor éxito de su carrera. De hecho, ‘La Perra del Hortelano’, que también es una balada orquestal y abre el disco, comparte intenciones con ‘Dinamita’ y es, como composición, más inmediata.
Pero si una bachata llamada tal cual ‘La bachata‘ ocupa el puesto 1 de singles en España, donde han arrasado previamente éxitos similares como ‘Ateo‘ o ‘La fama‘, y a La Bien Querida le ha dado por hacer bachata en esta nueva era, empiezan a quedar claro los atractivos de ‘Paprika’ de cara al público generalista. Hasta dos bachatas incluye ‘Paprika’ y las dos son buenas adaptaciones de este ritmo dentro del universo sonoro de La Bien Querida: ‘Esto que tengo contigo’ es mona, pero ‘La cruz de Santiago‘ sobresale por su carácter pasional: «¿quien detendrá la turba iracunda, si no estoy contigo ahora?» se preguntan en el estribillo Ana y Santiago Motorizado, que colabora.
No se le puede echar en cara a La Bien Querida que busque sonar digerible para el mayor posible ahora que repite visita a El Hormiguero cuando no ha dejado de ser una artista indie que ha pasado de editar en Elefant a Sonido Muchacho, y ‘Paprika’ no es un trabajo que desborde una imaginación explosiva en el aspecto instrumental y de producción, más bien, su cometido parece ser el de sonar lo más inmediato, claro y convencional posible. En ese sentido destacan para bien los singles. Por contra, el disco-pop de ‘La voz de su amo’ no es demasiado excitante pese a inspirarse, por temática, en Depeche Mode, y la balada pop-rock de ‘Átame’ suena apagada en su intención pasional: la entrada de su solo de guitarra eléctrica, que busca imitar a Prince sin más, no sabe a premio, precisamente.
Pero que ‘Paprika’ no represente, a nivel sonoro, un paso extraordinariamente arriesgado en la carrera de La Bien Querida, no significa que esté exento de cualidades. En primer lugar porque sigue conteniendo canciones atrevidas como la trotona ‘Datbay’, que conecta con el lado latino del disco a través de sus tropicales guitarras. Y, en segundo, porque Ana sigue mimando las letras como nadie, por mucho que estas sigan hablando una y otra vez de lo mismo: el amor, el desamor, «las idas y venidas de una relación», según la nota de prensa. «Me has metido mano por donde has querido, y la tapa de mis sesos por los aires ha salido» es una frase precisamente de ‘Datbay’, y si el pop-rock de ‘Juan’ puede pasar desapercibido, aún su rima «no hay nada parecido / al viento de tus suspiros» resulta totalmente poética en su cotidianeidad.
Tampoco da ‘Paprika’ un enorme salto cualitativo a nivel de composiciones. Pero, aunque es temprano para adivinar si aquí hay un nuevo ‘Dinamita’ o un nuevo ‘De momento Abril’, dos canciones a las que le costaron sus años alcanzar la gloria, al menos sí se puede decir que las canciones dan la talla, y si la rumbita de ‘Mala hierba’, que incorpora a Tulsa a las voces, resulta tan graciosa como las suele hacer Soleá Morente, además con su dosis de mala baba dirigida a un tipo «embustero, cobarde, egoísta» y más calificativos; la bonita balada dream-pop de ‘Como si nada’ se confirma como «grower» por delante incluso de ‘No es lo mismo’, que incorpora a Jota de Los Planetas (otra vez) y suena inspirada en Beach House. Queda claro que ‘Paprika’ no es, por tanto, un disco latino, pero sí es una adición digna al universo «LBQ», una vez más.
Los fans de Bob Dylan que pagaron 600 dólares por una edición especial de su último libro, ‘The Philosophy of Modern Song’, finalmente recuperarán su dinero tras revelarse que los libros no estaban realmente firmados a mano por Dylan, tal y como se había anunciado. No ha sido fácil, pero tras numerosas quejas la editorial Simon & Schuster ha admitido que las firmas de estos 900 libros no eran únicas, sino réplicas.
La polémica comenzó la semana pasada, cuando comenzaron a llegar las copias a las manos de los compradores y muchos rápidamente notaron, con ayuda de los foros online, que las firmas eran demasiado uniformes como para haber sido realizadas una por una. No tardaron en denunciar lo que había ocurrido como una estafa, incluso cuando inicialmente la editorial mantenía que los libros estaban firmados a mano.
A través de un mensaje en redes, Simon & Schuster no tuvo más opciones que admitir lo que todo el mundo ya sospechaba: «Queremos pedir disculpas a aquellos que compraron la edición limitada de ‘The Philosophy of Modern Song’. Resulta que los libros de la edición limitada contienen la firma original de Bob, pero en forma de réplica a boli. Estamos abordando esto inmediatamente proporcionando a cada comprador un reembolso inmediato».
Un día después de que Kanye West anunciara oficialmente sus planes de optar a la Casa Blanca en 2024, Rolling Stone ha publicado un extenso reportaje en el que más de dos docenas de exempleados de Yeezy, descontinuada actualmente, han hablado anónimamente sobre cómo era tener de jefe a Kanye y han contado de todo menos alabanzas: porno, nudes explícitos de Kim Kardashian, intimidación y bullying, al parecer, eran algunos de los métodos de trabajo de West.
Los trabajadores han contado que Kanye les mostraba a menudo imágenes pornográficas y nudes de Kim como «táctica de intimidación». Uno de ellos especifica que durante su entrevista de trabajo en 2018, Kanye le enseñó una fotografía «muy reveladora y personal» que Kim Kardashian le había enviado justo en ese momento, tras decir: «Mi esposa me acaba de enviar esto».
La cosa no acaba en los nudes, sino que también han revelado que Kanye mostró a su equipo creativo su propia cinta pornográfica casera con Kim Kardashian: «No tenía miedo de mostrar imágenes explícitas o hablar sobre situaciones que deberían mantenerse en privado», ha declarado uno de los entrevistados.
Desde su propia música hasta en entrevistas, Kanye siempre ha sido abierto respecto a su adicción al porno, incluso llegando a admitir que tal condición «destruyó» su familia. Sin embargo, era difícil de imaginar que llevase a cabo este tipo de comportamientos en las oficinas de Yeezy, acompañados además de una intensa carga de machismo y falta de respeto hacia su exmujer.
Muchos de los trabajadores también han recalcado que Kanye siempre llevaba a cabo «juegos mentales» con ellos. Un ejemplo que dan es que un día podía ser amable contigo y al día siguiente podía soltarte un «No te mereces sentarte en esta mesa».
También se describen numerosas «tácticas abusivas» y déspotas que han sido reflejadas en una carta abierta llamada «La verdad sobre Yeezy: una llamada a la acción para el liderazgo de Adidas», en la que también se critica a antiguos y actuales cargos de Adidas por «apagar su brújula moral» y permitir que Kanye crease este ambiente de trabajo durante su paso por Adidas.
Hace unos meses, observando la lista oficial de Promusicae, celebramos que ‘V.E.H.N.’ de Love of Lesbianera disco de oro. El cuarto consecutivo. El grupo lo celebra en Madrid con un fin de gira de este disco en la ciudad, que será el 4 de noviembre en el WiZink Center. Las entradas están a la venta a través de SeeTickets, y JENESAISPOP es medio oficial de dicha cita. Se pondrá así punto y final a un ciclo que empezó en el Palau Sant Jordi de Barcelona, en el histórico primer concierto sin distancia en la era de la pandemia.
En la presentación del evento celebrada de manera informal en el Teatro Pavón, el grupo ha interpretado un par de temas en formato acústico, ‘El mundo’, su incursión lusa, en su momento «Canción del Día» en esta casa; y ‘Segundo asalto’. Este último en recuerdo del que fue su primer disco de oro, «1999». Un álbum que Santi Balmes ha recordado que tan sólo entró al puesto 33 de ventas, es decir, no fue número 1 como sus lanzamientos posteriores, pero que resistió y terminó siendo platino.
El grupo ha celebrado su propia resistencia en la era de las playlists, pues no hay más que recordar que sus singles suelen extenderse en torno a los 5 minutos en los tiempos en que duran 2. Santi Balmes ha contado que las playlists de sus hijas le parecen «demenciales», pues en ellas conviven lo mismo Pixies y Radiohead, que Quevedo. Por un lado ha elogiado la apertura de mentes de las nuevas generaciones, lejos de aquellos días en que «si eras fan de Iron Maiden no podías serlo de Depeche Mode», si bien ha puntualizado que los jóvenes no suelen seguir específicamente a ningún artista, en estos tiempos de playlists.
Love of Lesbian también han actuado en México, donde han actuado en el Auditorio Nacional, y el Teatro Metropólitan, con 14.000 boletos vendidos. El tour tuvo un total de 9 fechas que incluyeron las ciudades de Guadalajara, Toluca, Querétaro (sold out), León, Monterrey y una cita en Puebla, dentro de la programación del festival Tecate Comuna.
La “gran ola del cine independiente”, como ha sido promocionada esta 60 edición del FICX, ha traído a la orilla de la playa de San Lorenzo a varios protagonistas. El principal ha sido Ulrich Seidl. El cineasta austriaco, que se dio a conocer en España precisamente en este festival con ‘Días perros’ (incluso se editó una monografía sobre su obra, en aquellos añorados tiempos donde había publicaciones), ha ganado el premio a la mejor película con su fabulosa ‘Rimini’ (la rumana ‘Metronom’ ha ganado en la sección Retueyos, dedicada a los directores emergentes).
El oscarizado guionista Dustin Lance Black (‘Mi nombre es Harvey Milk’), nombres propios del cine de autor como Pedro Costa o Albert Serra, cineastas en alza como Elena López Riera (‘El agua’) y Pilar Palomero (‘La maternal’), o una directora poco conocida en España como la francesa Patricia Mazuy, a quien se ha dedicado una retrospectiva, son algunos de los invitados que han animado, con presentaciones y masterclass (los encuentros del público con los cineastas son uno de los puntos fuertes del festival), estos nueve días de cine.
En paralelo, como en los últimos años, se ha celebrado el Gijón Sound Festival, donde se han podido ver conciertos de Rocío Márquez y Bronquio, Doctor Explosion, Fee Reega o Marcelo Criminal. Unas actuaciones que contribuyen a animar aun más el ambiente festivalero de la ciudad (las dos sedes principales, el teatro Jovellanos y la sala Albeniz, están al lado), a lo que hay que sumar la inclusión este año de tres nuevas salas de cine, a pocos pasos del centro y además comodísimas, de esas con butacas reclinables, perfectas para echar una siestina si la película lo merece (que alguna hay).
‘Rimini’: la decadencia de un cantante melódico El personaje de Richie Bravo ha brillado con (decadente) luz propia en este festival. Es el protagonista de ‘Rimini’, una vieja gloria de la canción melódica -del género schlager- venido muy a menos, que sobrevive en esta Benidorm del Adriático en pleno invierno dando bolos en hoteluchos, acostándose con fans por dinero (las escenas de sexo explícito con mujeres mayores desafían la representación de la normatividad corporal) y alquilando su casa-museo mientras él malvive como un okupa en un hotel cerrado por temporada baja. Este retrato de un perdedor (espléndido Michael Thomas) le sirve a Ulrich Seidl para hacer la que hasta el momento es su película más entrañable e incluso “disfrutable” (para lo que es Seidl, claro). Las andanzas de un borracho, racista y mal padre, pero también un hombre hundido, arruinado y cantante generoso con su público, que se arrastra con la cabeza alta por unos ambientes deteriorados y muy kitsch de los que el director austriaco saca un enorme partido estético y dramático. 8’2
‘El triángulo de la tristeza’: una Palma de Oro muy buñueliana Ha sido uno de los grandes hits del festival. El Jovellanos (un poco tristón este año por la falta de iluminación de la fachada) se llenó hasta el último rincón para ver la última Palma de Oro de Cannes (segunda para el director Ruben Östlund tras ‘The Square’). ‘El triángulo de la tristeza’ es una sátira feroz, a lo Buñuel, de la burguesía del siglo XXI. Con destructor espíritu jacobino, el director sueco vomita odio de clase sobre influencers, magnates rusos y demás pasajeros del capitalismo salvaje, ridiculizándolos sin piedad. El resultado es una película divertidísima, con un segundo acto (en un crucero de lujo) genial, demoledor, que, sin embargo, flojea un poco en su última media hora, donde se alargan los chistes de manera innecesaria. Aun así es un filme lleno de hallazgos (de guion y visuales), narrado con maestría (dos horas y media que se pasan volando) y con un discurso más fino de lo que su grueso furor escatológico deja ver. 8
‘Crónica de un amor efímero’: entre Rohmer y Woody Allen ‘Las cosas que decimos, las cosas que hacemos’ (2020) supuso un punto y aparte en la carrera como director de Emmanuel Mouret. No solo por las trece nominaciones a los premios César o el unánime aplauso de la crítica francesa, sino también porque evidenciaba la consecución de un estilo propio que venía gestándose durante dos décadas. ‘Crónica de un amor efímero’ es la confirmación de que lo logrado por Mouret en el filme anterior no es algo efímero. Es un Rohmer del siglo XXI, un Woody Allen francés, un director con un talento extraordinario para diseccionar las relaciones sentimentales (la película está articulada por medio de una veintena de encuentros amorosos) a través de un manejo brillante de los diálogos (es una delicia escuchar una película tan bien escrita) y una gran capacidad para crear situaciones divertidas y románticas. 8
‘Pink Moon’: tragicomedia sobre la eutanasia Eutanasia y relaciones paternofiliales. Esta combinación podría haber sido una bomba melodramática. Sin embargo, en manos de la debutante en la ficción Floor van der Meulen (ha realizado varios documentales), se convierte en una estupenda tragicomedia sobre la decisión de morir (de un padre de familia de 74 años y buena salud) y la aceptación de los deseos de los demás, por mucho que duelan (la hija, quien hará todo lo posible por evitarlo). La directora holandesa pone sobre la mesa temas de gran calado emocional utilizando un tono ligero, como de comedia de treintañeras inmaduras. Este contraste funciona de maravilla, aportando un gran equilibrio entre lo cómico y lo trágico, entre el lado más funcional de la vida y el más trascendental. Decir que el título de la película hace referencia a la célebre canción de Nick Drake, perteneciente a su último álbum antes de suicidarse. 7’5
‘Funny Pages’: en las cloacas del cómic underground Los hermanos Safdie como productores, A24 como distribuidora y papá (Kevin Kline) y mamá (Phoebe Cates) apoyando en casa. Está claro, Owen Kline no lo ha tenido difícil para empezar en el mundo del cine. Quizás por eso, por tener las espaldas bien cubiertas, se ha estrenado como director con una película que no busca el aplauso fácil. ‘Funny Pages’ es un filme plagado de seres antipáticos y desagradables, de gente fea física y moralmente que se mueven por las salas de calderas (literalmente) de Trenton, una de las ciudades más chungas de las muchas que hay en Nueva Jersey. El director, fanático del cómic underground (es un viñetista frustrado), derrama todo su conocimiento sobre la escena contracultural de la historieta estadounidense captando de manera brillante su atmósfera, espíritu trasgresor y sentido de comunidad que se crea alrededor de una tienda de cómics. 7
‘Unrest’: cuando Kropotkin se hizo anarquista Una de las grandes sorpresas del festival, que se pudo ver también en el de San Sebastián. ‘Unrest’ es una extraordinaria reflexión sobre la concepción capitalista del tiempo y el trabajo a través de la recreación del viaje de Kropotkin a un pueblo relojero de Suiza en 1877. El lugar donde, según sus memorias, decidió ser anarquista. Cyril Schäublin, procedente de una familia de obreras relojeras, plasma la energía intelectual y emocional del movimiento anarcosindicalista como respuesta a los crecientes abusos de los patronos de las fábricas de relojes. El director se aleja de los tópicos del anarquismo en el cine (aquí no hay barbudos lanzando bombas ni proclamas autoindulgentes) para ofrecer un fascinante ensayo histórico, formalmente muy estimulante (la mayoría son planos estáticos con los personajes situados en los márgenes del encuadre), acerca de las transformaciones sociales de finales del siglo XIX asociadas al impacto de la tecnología. 8’5
‘Grand Jeté’: el gran tabú del incesto Una de las películas que más revuelo ha causado en el festival. ‘Grand Jeté’, título que hace referencia al paso de danza consistente en dar un salto y abrirse de piernas en el aire, narra la relación -sexual y sentimental- entre una profesora de ballet enferma y su hijo adolescente con quien se reencuentra después de muchos años separados. A través de una puesta en escena muy física, con un formato 3:2 y la cámara pegada al cuerpo doliente de la protagonista, la directora alemana Isabelle Stever narra esta historia incestuosa de una forma más sensitiva que discursiva, más atenta a la comunicación carnal, sensual, entre los protagonistas –no solo a través del sexo sino también del baile (hay varias escenas en clubes berlineses)- que en la carga de provocación que esa relación “prohibida” pueda suscitar. Aunque es una película irregular, a la que le falta algo de profundidad dramática, resulta muy interesante por la forma tan personal de abordar un tema tabú. 6’9.
‘1976’: misterios de la dictadura chilena Las actrices Manuela Martelli y Aline Küppenheim, conocidas por sus trabajos con Sebastián Lelio (‘Navidad’, ‘Una mujer fantástica’), han unido fuerzas junto a la directora Dominga Sotomayor (‘De jueves a domingo’) -aquí en labores de producción- para realizar este notable relato de intriga ambientado durante la dictadura chilena. El debut en la dirección de Martelli (estrenado en pocas salas pero disponible en Filmin en febrero) es una sugerente mezcla de drama familiar y thriller político. Un misterio con aires hitchcockianos protagonizado por una mujer de la alta burguesía chilena (fabulosa Küppenheim) en pleno proceso de toma de conciencia política. A destacar la banda sonora de la compositora brasileña Maria Portugal, perfecta para aportar inquietud y tensión a la trama. 7’8
‘To Leslie’: drama alcohólico en la América profunda La gran baza de ‘To Leslie’ es la interpretación de sus dos protagonistas: el cómico Marc Maron, conocido internacionalmente por la serie ‘Glow’ (aunque es una estrella de la comedia en EEUU), y la gran Andrea Riseborough, últimamente convertida en un icono del cine de terror más estimulante gracias a títulos como ‘Mandy’ (2018) o ‘Possessor Uncut’ (2020). No es casualidad que los dos hayan ganado el premio a la mejor interpretación (Maron ya lo ganó en 2019 con ‘Espada de confianza’). El debut en el largometraje de Michael Morris, fogueado en series como ‘Por trece razones’ o ‘Locke & Key’, es un crudo drama sobre el alcoholismo y las segundas oportunidades, algo convencional en sus formas pero efectivo en su desarrollo dramático. Una historia de perdedores en un pueblucho de Texas de las que hemos visto muchas, pero pocas veces con estos actores y esta música, a cargo de Linda Perry. 7.
‘Sparta’: la soledad del pedófilo Comenzamos con Ulrich Seidl y terminamos con él. Además de la ganadora ‘Rimini’, se ha proyectado, fuera de concurso, ‘Sparta’, la otra parte de este díptico. Más allá de la polémica sobre su rodaje (el semanario Der Spiegel acusó a Seidl de explotación infantil, aunque las autoridades rumanas lo han desestimado), este retrato de un pedófilo que monta una escuela de artes marciales en un pueblo de Rumanía pone de manifiesto una cosa: la pareja formada por el director austriaco y su guionista (y esposa) Veronika Franz son mucho menos misántropos, crueles y escabrosos de lo que se suele decir. Su mirada a este personaje está llena de humanidad. Refleja el terrible drama de alguien que ha nacido con esa pulsión y su lucha por no ceder a ella y convertirse en un pederasta. ‘Sparta’ es una película desoladora que plantea preguntas muy incómodas. No busca la provocación facilona sino el debate moral. En un panorama cultural dominado por las posiciones acomodaticias, tanto en lo temático como en lo formal, que alguien se atreva a plantear estas cuestiones, a desafiar al público con esta sensibilidad e inteligencia, es digno de aplauso. 8’5
En el océano de estrellas que inunda TikTok, el objetivo principal es destacar. Es lo que está consiguiendo Janani Krishnan-Jha, que utiliza el alias de J. Maya. La cantante de Bay Area (Los Ángeles) es campeona de juego de palabras y estudiante graduada de Harvard y, además, deja ver su pasión por los estudios en su música, que es totalmente «nerdy» en lo que se refiere a los conceptos que utiliza en sus letras, si bien no deja de ser juvenil en ejecución.
El mayor éxito de J. Maya hasta la fecha, ‘Achilles Heel’, se inspira en la mitología griega y suma más de 12 millones de escuchas en Spotify. Su sonido tipo Flume no se repite en ‘Library Card’, que habla sobre los días en que Janani pasaba horas leyendo en la biblioteca de niña, y que presenta un sonido más bien inspirado en el pop-rock adolescente de los 2000. Las guitarras vuelven a aparecer en ‘Golden Age’, cuya letra apela a esas grandes mujeres que la historia ha borrado.
‘Sunday Crossword’ es posiblemente el tema que mejor define el estilo de J. Maya: su letra se basa en su afición a los crucigramas y, en ella, Janani busca la palabra exacta que define el sentimiento que le provoca un «crush». Su sonido de pop tipo Julia Michaels es más sutil que el de los temas antes citados, y lo mismo se puede decir de ‘Machine Learning’, su composición más contenida.
Como probablemente adivinarás pues, por mucho que los conceptos de J. Maya sea «nerdy», lo cierto es que no tienen ningún misterio, ‘Machine Learning’ habla sobre sentirse como un robot en el acto de socializar, porque «no eres tú misma» y «solo quieres agradar a los demás». Su bonito uso de los vocoders y su digno desarrollo resultan en una estupenda Canción Del Día para el día de hoy. Lo mejor es que su «lyric video» es una página web en HTML que representa el cerebro de J. Maya y sus sentimientos y experiencias vitales.
Detrás de las profesionales producciones de J. Maya puede encontrarse la discográfica Sony, ya que el productor Jake Crocker (asociado a Sony) trabaja con ella. Parece que tenemos otra «industry plant» entre manos, ese tipo de artista que aparece de la nada en Spotify y hace ver que es indie pero no, en realidad es un producto cultivado desde hace tiempo por una major. Sea como fuere, es innegable que J. Maya tiene talento para atraer al público generalista.
Este otoño algunos medios han recordado el 30º aniversario de ‘Erotica’ de Madonna y también el libro que lo acompañó, ‘Sex’. El País publicaba un interesante reportaje con entrevistas -incluso a Martes y 13- en el que lo mejor venía al final: la posibilidad DE que todo ese rechazo que parece provocar ver a Madonna celebrar su sexualidad en Instagram a los 64 años sea exactamente el mismo rechazo que ‘Sex’ provocó en 1992 entre la gente más conservadora.
Se pregunta Kenny Finkle, autor de un podcast sobre la cantante llamado «All I Wanna Do Is Talk About Madonna»: “Al igual que en 1992, está marcando un camino para todas las estrellas femeninas que van a llegar, que buscan longevidad en sus carreras y que no están dispuestas a renunciar a ningún aspecto de su identidad. Para Madonna, es vital ser la suma de todas las versiones que hemos conocido de ella. Y una de ellas es esta. ¿Por qué esa resistencia a que las mujeres vivan su vida, sean sexuales y disfruten sin sentir vergüenza? A Madonna, en ese sentido, le queda mucho trabajo por hacer».
Sabedora de ello, Madonna no ha reeditado ‘Erotica’ como merece, pero al menos sí ha compartido los singles digitales de aquel disco en las plataformas de streaming por su 30º aniversario, lo que implica un sinfín de rarezas y remixes, y ahora realizará una reedición de ‘Sex’ que, eso sí, será limitada.
Habrá una exposición sobre ‘Sex’ entre los días 29 de noviembre y 4 de diciembre en una galería de Miami Beach. Comisariada por Anthony Vaccarello, incluirá la edición de 800 copias más de ‘Sex’, algunas de las cuales estarán firmadas por la propia Madonna. Los beneficios irán a parar a su ONG Raising Malawi. Los detalles están disponibles en Paper Mag.
Lo que no ha llegado aún es ni una sola de las reediciones de sus 14 discos apalabradas con Warner, pese a que ya se han cumplido 40 años de la edición del primer single de Madonna, ‘Everybody’. Ni de eso ni de la película sobre su vida se sabe nada.
Este verano Pitchfork publicaba un reportaje en el que 4 personas anónimas acusaban a Win Butler de Arcade Fire de comportamiento sexual inapropiado. Eran 3 mujeres y una persona no binarix que narraban diferentes conductas que supuestamente habían tenido lugar por parte del cantante: a una de ellas llegaba a agarrarla del cuello, a otra la acarició sin consentimiento en un coche y se presentó en su casa sin ser invitado.
Win negaba las acusaciones de acoso indicando que todas sus relaciones habían sido consentidas, aunque reconociendo que hubo un periodo turbulento en su vida en que tuvo problemas mentales. Su esposa Régine le respaldaba. La gira de Arcade Fire se ha desarrollado con normalidad, si bien Feist y Beck la han abandonado como teloneros.
Ahora el portal americano publica un 5º testimonio de una mujer que tuvo relaciones con Butler en la misma época, tras conocerle en 2015 y hasta 2017. Pitchfork puntualiza que la mujer tenía entonces 22 años, y él 35. La mujer expresa que Win puede interpretar tales relaciones como «consensuadas» pero que para ella es más «complicado», pues sentía que sólo la usó para el sexo y denuncia que la dejó tirada con pocos días de antelación, tras prometerle que pincharía en un evento organizado por ella, algo que ha sido comprobado por el citado medio de comunicación. Tras este incidente, ella se distanció.
Pitchfork ha podido comprobar una serie de mensajes enviados por Win Butler hacia esta mujer tras esa cancelación, y que van desde «cuidaré de ti» y «¿te puedo ayudar?» a «te dejaré en paz» o «lo siento por molestarte» pasando por «quiero verte», así como una imagen en la que él aparece masturbándose. Esta mujer denuncia que no había pedido tales imágenes, denunciando que se puso a llorar al verlas porque le parecieron una «falta de respeto, asquerosas y le dieron miedo».
El pasado domingo Kelly Rowland aceptó el AMA a Mejor artista masculino de R&B en nombre de Chris Brown, quien no asistió a la ceremonia, y además aprovechó para callar los abucheos del público al anunciar que Brown era el ganador con una intimidante orden: «Disculpen, cálmense». Hoy nos hemos enterado de que después de la gala le preguntaron explícitamente a Rowland si Chris Brown merecía perdón por sus acciones en el pasado, a lo que esta respondió que «todo el mundo merece la Gracia de Dios».
Chris Brown fue condenado en 2009 por pegar a Rihanna, su pareja de entonces, y a lo largo de los años ha sido acusado en múltiples ocasiones de actos similares de violencia machista. Sin embargo, su música siempre ha estado presente en algún puesto del Billboard Hot 100 y sigue manteniendo una cantidad de alrededor de 50 millones de oyentes mensuales en Spotify.
«Creo que la Gracia de Dios es muy real, y todos necesitamos una dosis de ella», contó Rowland a TMZ. «Antes de que señalemos a nadie, deberíamos darnos cuenta de lo afortunados que somos por cada momento que tenemos, incluso con nuestros propios asuntos, creo que es importante recordar ser humanos», continuó la exmiembro de Destiny’s Child. Entonces, la cantante afirmó que Brown debería ser perdonado: «Sabes qué, todos necesitamos ser perdonados por cualquier cosas que pudiésemos hacer».
La prestigiosa revista TIME ha confeccionado su propia lista de «Los mejores discos de 2022», en la que ha incluido tanto artistas veteranos como jóvenes, y cuyo primer puesto promete levantar alguna ceja que otra. Los discos en cuestión han sido elegidos en base a su contribución a «expandir los límites del género, el tema y el sonido», según indican al principio del artículo.
Vamos a empezar por lo que más interesa: los tres mejores discos de 2022 para la revista TIME. En tercera posición encontramos al ‘RENAISSANCE’ de Beyoncé, sin duda uno de los discos más comentados y celebrados del año. Acertadamente, los editores apuntan que «hay pocos artistas que puedan lanzar un álbum tarde en su carrera y todavía producir la canción del verano».
El segundo mejor disco de 2022 es un álbum debut de una artista de la que no hemos hablado en nuestra revista, Saya Gray. ’19 Masters’ es descrito como «lleno de ideas a medias, guitarras dispersas y pálidas pistas de audio». En la misma descripción es comparado con ‘Blonde’, de Frank Ocean, y mencionan que podría ser un «digno heredero» de este. Lo poco conocido que es este disco contrasta en todos los niveles con el que han elegido como «mejor disco de 2022», ‘Un Verano Sin Ti’ de Bad Bunny.
La razón de esta elección la brindan en la primera línea: «Ningún otro disco ha tenido tanto atractivo universal este año como el glorioso cuarto álbum de Bad Bunny». Una afirmación difícil, o imposible, de rebatir. Mucha gente va a rabiar con esta elección, y por eso los editores de TIME se esfuerzan más de lo normal en explicar por qué este disco es tan importante para ellos.
«Conducido por los estilos musicales de El Caribe, desde reggaetón y dembow hasta merengue y cumbia, y reafirmado por elementos de dance hall y tecno, Benito pone las raíces del disco en lo profundamente personal», apuntan los de TIME. También hacen hincapié en la carga política que trae consigo ‘Un Verano Sin Ti’, «desde la privatización del poder en Puerto Rico hasta como la crisis de gentrificación de la isla es parte de una larga historia de colonización». Finalmente, lo definen como «un proyecto que desafía el género, intergeneracional y revolucionario».
Los mejores disco de 2022 para la revista TIME:
1. ‘Un Verano Sin Ti’ de Bad Bunny
2. ’19 Masters’ de Saya Gray
3. ‘RENAISSANCE’ de Beyoncé
4. ‘Chloe and the Next 20th Century’ de Father John Misty
5. ‘It’s Almost Dry’ de Pusha T
6. ‘Electricity’ de Ibibio Sound Machine
7. ‘Big Time’ de Angel Olsen
8. ‘Mr. Morale & The Big Steppers’ de Kendrick Lamar
9. ‘You Can’t Kill Me’ de 070 Shake
10. ‘MOTOMAMI’ de Rosalía
Entre los artistas que se están atreviendo a hacer algo diferente con el reggaetón (no solo a nivel musical, sino también a nivel cultural) se encuentra Rauw Alejandro. ‘Todo de ti‘, su hit de synth-pop, fue el mayor éxito de 2021 en España y, en ‘SATURNO’, su nuevo disco, el portorriqueño sigue yendo a su bola, en un disco que rinde homenaje al reggaetón clásico de las mixtapes tanto como a la década de los 80 más fluorescentes en el uso de ciertos sonidos y ritmos. La pista 1, la que abre y titula el disco, ya ha pasado a la historia por la polémica del supuesto plagio a Space Surimi que finalmente no era tal, pero no es ni remotamente lo más interesante que ‘SATURNO’ ofrece.
En su apego a los sonidos del pasado, ‘SATURNO’ sorprende en varios puntos. No habríamos adivinado que sería Alejandro la persona que devolvería el «freestyle» al mainstream, pero menos habríamos apostado por que el artista usaría este sonido para colarnos un insólito sample de ‘¡Gózame ya!‘ de Susana Estrada, musa del destape, en ‘MÁS DE UNA VEZ’, una de las pistas destacadas. Después, ‘CORAZÓN DESPEINADO’ se atreve a aunar un estribillo infantiloide («perdón por ser así, hoy me gustas, mañana no») con un sucio beat de electroclash que tampoco esperabas escuchar.
No hay que equivocarse: ‘SATURNO’ es en buena parte un disco de reggaetón. En ese sentido, es efectivo pero no rompedor. El reggaetón tremebundo de ‘PUNTO 40’ (uno de varios temas dedicados a la «pistola» de Rauw Alejandro) ocupa ya el puesto 9 de singles en España y es excitante, pero su videoclip ambientado en el año 2077 engaña: ‘SATURNO’ no es en absoluto un disco tan futurista ni moderno. Da pista de que puede serlo en el puñetazo electrónico de ‘DE CAROLINA’, pero cortes como ‘DEJAU’ o ‘GATAS’ suenan a territorio explorado demasiadas veces y, aunque el reggaetón lento de ‘LEJOS DEL CIELO’ convence por su exposición de la faceta vulnerable de Rauw, tampoco se aleja de esa zona de confort.
‘SATURNO’ sí explora nuevos territorios en su segunda mitad, si bien la visión vuelve a ser nostálgica más que rupturista. Sin embargo, no tantos artistas no directamente vinculados al synth-pop se sumergen tan de lleno en el sonido OMD como hace Rauw en ‘VERDE MENTA’, y su faceta The Weeknd vuelve a estar bien representada en el single ‘DIME QUIÉN????’, que es casi más ‘Blinding Lights’ que ‘Todo de ti’. Después, los beats se diversifican en ramas más propias del dancehall o el afrobeat, como en ‘QUÉ RICO CH**NGAMOS’ o la muy Drake ‘No me sueltes’, con resultados dignos.
De ‘SATURNO’ hay que elogiar también su intención unificadora, de obra global, pues muchas de las canciones comparten el sonido de los sintetizadores ochenteros, por ejemplo ‘RON COLA’. Y, además, el disco contiene varios interludios, ninguno de los cuales es interesante, por lo que ‘SATURNO’ no es un trabajo tan inmersivo como lo son los de, por ejemplo, Janet Jackson en ese sentido. A ‘LOKERA’ le habría favorecido un «skit» de despedida que redondeara el proyecto o justificara que el mayor hit del álbum aparezca al final. Sin embargo, de pocos discos de reggaetón se puede decir que incorporen influencias tan inauditas como las mencionadas. En ese sentido, ‘SATURNO’ logra claramente su cometido de entretener.
Fever Ray ha anunciado un nuevo disco, presentándolo con un single obtuso llamado ‘What They Call Us’, en el que las múltiples estrofas se hacían un poco de bola con el estribillo. La ex miembro de la banda de culto The Knife nos lo pone más fácil con un segundo single que es hoy la «Canción del Día».
‘Carbon Dioxode’ es un más excitante sencillo para el disco que ultima la artista, y que se llama ‘Radical Romantics’. Además, tal nombre le viene al pelo, pues la canción pretende ser una descripción del «sentimiento de enamorarse»: su estribillo es algo así como «sujeto mi corazón, mientras me caigo», jugando con el doble sentido de «fall/fall in love». La producción no es tan «radical», y la melodía está mejor definida, lo cual en este caso se agradece.
Este «dióxido de carbono del amor» tiene también múltiples estrofas, una de ellas apelando a la propia musicalidad («Can’t say it out loud, I’m afraid to lose it / Their melody is pure music»). Y otra de ellas con una rima tan llena de humor como de magia («Oh, will you meet me? Hocus pocus (Hocus pocus) / On the other sidе of hyper focus (Hyper focus)».
Fever Ray ha explicado que aquí hay referencias a la película ‘Tres colores: Azul’, pues en ella descubrió lo que decía el libro a los los corintios en la Biblia sobre el amor (que era lo más importante); y a la novela ‘Regalo del mar’ de Anne Morrow Lindbergh.
También asegura haberse inspirado en la melodía de la archiconocida ‘Baby Elephant Talk’ de Henry Mancini, porque la considera «la melodía más feliz de todos los tiempos», si bien al menos esto último está más camuflado. Para escuchar el disco completo de Fever Ray, habrá que esperar hasta el próximo 10 de marzo.
Eurovisión ha anunciado cambios en su sistema de votación. El primero afecta a las dos semifinales que se celebran antes de la gran final. A partir de 2023 el televoto decidirá el 100% de los resultados de las dos semifinales, por lo que el jurado queda excluido de dichas votaciones. Eso sí, la final mantendrá la combinación de voto popular y experto, en un 50/50.
Por otro lado, el jurado «realizará una votación de respaldo en las semifinales que se utilizará en el caso de que un país en concreto sufra problemas técnicos o no disponga de este sistema, por ejemplo, San Marino», informa Eurovision-Spain.
En segundo lugar, los espectadores del resto del mundo, y no solo de los países participantes en Eurovisión, podrán votar en las dos semifinales y en la gran final. Deberán hacerlo en internet y pagar por su voto mediante una tarjeta de crédito. Sus votos serán después convertidos en puntos que tendrán el mismo peso que los de los países participantes, si bien computarán como un único país.
Martin Österdahl, Supervisor Ejecutivo de Eurovisión, ha celebrado los cambios: “A lo largo de sus 67 años de historia, el Festival de la Canción de Eurovisión ha evolucionado constantemente para seguir siendo relevante y emocionante. Estos cambios reconocen la inmensa popularidad del espectáculo al darle más poder a la audiencia del evento de música en vivo más grande del mundo».
Eurovisión 2023 se celebra del 9 al 13 de mayo en Liverpool, tras la victoria de Ucrania y la imposibilidad de celebrar allí el evento por razones de seguridad; y el artista que represente a España se volverá a decidir en Benidorm Fest.
Dedicamos el nuevo capítulo de nuestro podcast REVELACIÓN O TIMO a hablar sobre la carrera de Marilyn Monroe con motivo de toda la polémica que ha rodeado el estreno de la película ‘Blonde’. ¿Le hace justicia o todo lo contrario? ¿Qué hay de verdad y qué hay de fantasía en la película? ¿Estamos ante una incomprendida obra maestra, vinculable incluso al género del terror, o ante todo un bluf? ¿Puede estar Ana de Armas en la carrera de los Oscar pese a las críticas a su acento latino?
Este episodio es una mera excusa en realidad para acercarnos a la carrera del que ha sido uno de los grandes mitos de la historia del cine (‘Con faldas y a lo loco’, ‘La tentación vive arriba’) y del arte pop (Andy Warhol). Claudio M. de Prado, que siempre la ha seguido, nos habla del libro sobre su vida que salió en los años 90 de mano de Donald Spoto, en contraste con el de Joyce Carol Oates que ha inspirado la película de Netflix, con un gran componente de ficción.
Claudio nos recomienda películas más desconocidas de la filmografía de Marilyn Monroe como ‘Vidas rebeldes’, ‘Niebla en el alma’ y muchas otras, y nos habla de su figura como mujer adelantada a su tiempo, y como mujer culta, en contra de lo que se ha transmitido históricamente, y como en este caso sí muestra la cinta de Andrew Dominik.
‘Blonde’ es también una excusa para reflexionar sobre el #MeToo en décadas pasadas, si bien Claudio critica la mirada masculina que embadurna la cinta, sobre todo las escenas con JFK. Lo seguro es que ejerce como metáfora sobre la explotación que han sufrido en silencio las actrices, a través de personajes como Zanuck, a quien hay que considera el Harvey Weinstein de la época.
El podcast, por otra parte, también vale para repasar los mejores números musicales de Marilyn, de hecho escuchamos varias de sus canciones… y para recordar otros papeles de Ana de Armas, no solo el tan traído y llevado en ‘El Internado’. Claudio nos recomienda cuáles son sus mejores películas disponibles en plataformas.
Pablo Milanés, cantautor icónico de la canción cubana, ha fallecido en Madrid por complicaciones derivadas del cáncer que padecía y que se encontraba tratando en la capital española, donde residía. El pasado 12 de noviembre había sido ingresado en el hospital por los «efectos de una serie de infecciones recurrentes que en los últimos tres meses han venido afectando a su estado de salud», en palabras de su agencia de comunicación; problemas de salud que, recientemente, le habían llevado a suspender varios conciertos.
Milanés fue una de las grandes voces de la canción cubana, y su carrera, que empezó a finales de los 50 pero despegó a mediados de los 60, cuando él era solo un adolescente, se fraguó prácticamente a la vez que la revolución socialista cubana liderada por Fidel Castro, revolución que Milanés representó en el plano musical.
Poseedor de una voz hermosa y trémula, similar a la de Joan Manuel Serrat, con quien colaboró, Milanés formó parte de la Nueva Trova, movimiento musical que buscaba modernizar la canción popular cubana y que representaba los ideales del recién instaurado socialismo. Canciones como ‘Yolanda’, ‘El breve espacio en que no estás’ o ‘Ámame como soy’ son ya historia del país y han impactado a diversas generaciones de latinoamericanos a lo largo de las décadas.
La música de Milanés destaca por sus melódicas composiciones y por el carácter poético de sus letras, las cuales, a menudo, estaban sacadas directamente de poemas de César Vallejo o José Martí. Silvio Rodriguez y Victor Manuel colaboraron estrechamente con él a lo largo de su carrera y, desde España, artistas como Joaquín Sabina, Ana Belén o el mencionado Serrat grabaron sus canciones o colaboraron con él.
En los últimos tiempos, Milanés no había dejado de compartir su parecer en asuntos políticos o culturales por polémicas que pudieran parecer sus palabras y, si hace unos meses había criticado duramente el «represivo» régimen cubano, en 2017 arremetió contra el reggaetón y declaró que la música popular sufría una «crisis de valores».
Louis Tomlinson ha desbancado a Mora del primer puesto en la lista de discos española. ‘Faith In The Future’, lo último del británico exmiembro de One Direction, ha debutado esta semana en el número 1 del Top, como ya consiguiera su ex compañero Harry Styles con su último disco.
‘Only The Strong Survive’ de Bruce Springsteen se ha quedado cerca, pero finalmente ha realizado su entrada en la lista en el 2º puesto. Beret ha ido directamente al número 4 con ‘Resiliencia’ y Rozalén (#6) y Rauw Alejandro (#7) representan las dos últimas entradas en el Top 10 con ‘Matriz’ y ‘Saturno’, respectivamente.
Puestos más abajo encontramos el debut de la edición 40 aniversario de ‘Rock & Rios’, de Miguel Ríos, en el puesto 18. Antes de pasar a la segunda mitad del ranking tenemos al ‘Ysysmo’ de YSY A y SPONSOR DIOS (#26), al clásico ‘Use Your Illusion I’ de Guns N’ Roses (#37) y la banda sonora de ‘Wakanda Forever’ (#47).
En el número 55 se posiciona ‘Use Your Illusion II’, también de los Guns N’ Roses. Ambos discos se han colado en la lista a partir del lanzamiento de la edición Super Deluxe. Algo parecido ocurre con Depeche Mode, cuyo ‘Playing The Angel – The 12″ Singles’ ha entrado en el puesto 68 de la lista.
La última entrada de la lista la protagoniza ‘Thrill Of The Case’ de Kygo, que se ha colocado en el número 87. Por otro lado, ‘El Último Tour Del Mundo’ de Bad Bunny es el disco que ha experimentado el mayor incremento de ventas esta semana.
Quevedo sigue en tres posiciones diferentes en el Top 5 de la lista de singles española con ‘Punto G’ (#2), ‘Quédate’ (#4) y ‘APA’ (#5), su colaboración con Mora. Sin embargo, el puesto más codiciado sigue siendo para Manuel Turizo y ‘La Bachata’. En el tercer puesto se colocan Ozuna y Feid con ‘Hey Mor’.
La entrada más fuerte de la semana no es ninguna sorpresa y se la llevan Bizarrap y Duki con la sesión #50, en la que los argentinos prueban con un cambio de ritmo respecto a la sesión de Quevedo y apuestan todo por el rap dramático. Aunque el tema no sea tan reggaetonero como ‘Quédate’, les ha bastado para un debut en el puesto 11 de la lista. ‘Lejos Del Cielo’, de Rauw Alejandro, entra en el número 26 a raíz del lanzamiento de su último disco, ‘SATURNO’. Esta es la única canción del disco del puertorriqueño que ha debutado en lista esta semana, habiendo sido lanzada como un sencillo el día antes del lanzamiento del LP.
Nos tenemos que ir hasta el puesto 71 del ranking para encontrar la siguiente entrada, de la mano de TALE$ y Kidd Keo con ‘Hope’. Unos puestos más abajo, en el número 80, debuta lo nuevo de Karol G y Ovy On The Drums, ‘Cairo’. Por último, ‘Amigos’ de Pablo Alborán y María Becerra se cuela en la posición 86 de la lista. Precisamente, María Becerra también protagoniza el mayor incremento de escuchas de la semana con ‘Automático’, lo que le ha permitido pasar del puesto 61 al 33.
La carta de Natalie Mering (aka Weyes Blood) que acompaña el material promocional de ‘And In The Darkness, Hearts Aglow’ explica la idea de esta trilogía de discos iniciada con ‘Titanic Rising’ (que representaba “la anticipación de algo oscuro por llegar”) y que continúa con esta segunda entrega, en la que el mundo “camina a tientas por la oscuridad, tratando de encontrar sentido a todo, en una época de grandes cambios”.
Con este planteamiento conceptual, las caras del álbum forman dos perfectas mitades muy coherentes, en las que las canciones funcionan como microcapítulos en un relato de post-apocalipsis global y emocional. Son temas meditativos, que se toman su tiempo, en su mayoría cinco o seis minutos: requieren esa pausa lejos de los “loops repetitivos de la vida digital actual” para ser degustados en su totalidad sensorial. Y efectivamente -como si se tratara un ejercicio de conciencia plena- cuando finalmente te sumerges en ellos te esperan bellos tesoros. Quiere decir esto que sin haber sido Natalie nunca una artista de melodías inmediatas, en ‘Titanic Rising’ el gancho inicial de ciertas canciones era más instantáneo, mientras que en ‘…Hearts Aglow’ hay que dedicar un poco más de tiempo para que empiecen a prender. Pero cuando ocurre -a las pocas escuchas- la experiencia es incluso más intensa que en el disco anterior.
‘It’s Not Just Me, It’s Everybody’ abre esa exquisita cara A de cuatro canciones, un (Natalie dixit) “himno budista” que canta a ese hilo invisible, cósmico, que nos une a todos los seres vivos, aunque en la actualidad sea un hilo de insatisfacción y esclavitud de los algoritmos: ese “no hay mucho a lo que aferrarme / con este agujero en mi mano” alude al abismo que ofrecen nuestros smartphones, mientras que “todos sangramos de igual modo” expresa un nexo común en el sufrimiento. Como envoltorio de estas reflexiones, un precioso medio tiempo al piano muy 70s, con arreglos muy clásicos, que se mantienen en el también fabuloso segundo corte (‘Children of the Empire’), incluso más marcadamente retro: el disco se grabó en los United Western Recorders, míticos estudios de donde salió ‘Pet Sounds’, y en esta canción recrean ese sonido con especial fidelidad a base de órganos, cuerdas, armonías vocales a lo Pet Sounds, pianos, tuba y palmadas pasadas por cámara de eco. Más cercano al crepuscular ‘Ocean Pacific Blue’ de Dennis Wilson que a los soleados Beach Boys, pero referenciando claramente esa estética.
Con todo lo que nos gusta oír a Weyes Blood sonando tan pop-clásico-californiano-de-los-60, en esos primeros momentos nos asalta la preocupación por no estar percibiendo aún su fórmula ganadora, esa que combina una voz a lo Karen Carpenter con la oscuridad existencialista del piano de Judee Sill, pero aderezado con arreglos de pop más cósmicos y contemporáneos, pads de sintetizador y toques de weird folk. Por suerte ahí llega esa épica ‘Grapevine’ (primera gran melodía del disco) para recolocar las cosas: de entrada, una secuencia de acordes deliciosa, sorprendente, que demuestra que si bien quizá Lana del Rey sea más fan de Joni Mitchell, Natalie es la que mejor recoge la tradición de las inventivas estructuras compositivas de la diosa de Laurel Canyon.
Pero aquí ya conviven, por fin, los dos mundos: cuerdas reales junto a cuerdas sintetizadas, coros celestiales pero también efectos sonoros, y un motivo de sintetizador que transforma los estribillos en una golosina de casi prog-rock. Mering se ha definido como una “futurista nostálgica”, y canciones como esta recogen esa esencia perfectamente, un equilibrio entre referencias al pasado del pop pero con un pie en el futuro. La letra es una “road song” con alusiones a la carretera en la que murió James Dean (apodada “the grapevine”, y por la que Natalie conduce a menudo) como metáfora del desamor.
‘God Turn Me Into a Flower’ cierra la cara A muy hermosamente: una pieza sin percusiones ni baterías, que flota sobre algodonosos colchones de sintetizadores, como una canción folk hecha por una Enya futurista (interviene Daniel Lopatin de Oneohtrix Point Never), y que retoma el mito de Narciso para hacer un crudo apunte sobre nuestra obsesión con nosotros mismos: “miras a tu reflejo y lo quieres más que la realidad / anhelas ser ese sueño que nunca alcanzaste / porque la persona al otro lado siempre eras tú / Oh Dios, conviérteme en una flor”. Su sección final, con calientes olas de síntesis analógica y trinos de pájaro electrónicos, recuerda por momentos a la experimentación pop de Julia Holter.
La cara B consta también de cuatro formidables canciones (sin contar dos breves intervalos instrumentales): inicia ‘Hearts Aglow’, otra de las piezas centrales, por redondez melódica y por la ambición de poner todos los recursos del estudio al servicio de la canción para hacerla lo más emocionante posible: los arreglos se acumulan en capas que combinan “nostalgia” (pianos eléctricos, clavicordios, chasquidos de dedos, redobles estilo Ringo, armonías vocales…) y “futurismo” (sintetizadores orquestales filtrados, campanas ligeramente desafinadas…), todo ello combinado en una nebulosa de texturas y sonidos que conviven en gloriosa densidad, como en las mejores partes de aquella aventura cósmico-acuática titulada ‘Titanic Rising’. Le sigue ‘Twin Flame’, que adquiere un tono más contemporáneo gracias a su caja de ritmos retro, y por momentos suena a unos Beach House de querencias setenteras, además de aportar un delicioso matiz nuevo por ese precioso estribillo cantado en falsete, refrescante en un disco de tesitura bastante grave (ya que la voz de Natalie es de contralto).
Después del interludio instrumental/experimental de ‘In Holy Flux’ y sus paisajes de new age analógica, llega la canción que a priori parece más descaradamente pop, por su ritmo 4/4 de batería, su instrumentación más estándar y sus voces deliciosamente dobladas. Pero Weyes ofrece pop con sus propias condiciones: por un lado supera los seis minutos, y por otro la letra no es precisamente alegre. ‘The Worst Is Done’ resulta ser un mini-poema post-pandémico con espacio para la reflexión colectiva (“ha sido un largo y extraño año / todos dicen que perdieron todo lo que tenían / Perdimos nuestras voces / No podemos seguir el ritmo de los cambios / El mundo es diferente y yo soy diferente”), la reflexión personal (“debí haberme quedado con mi familia / no debería haberme quedado en mi pequeña casa, en la ciudad más solitaria del mundo”) y un agrio pesimismo envuelto en dulce pop: “dicen que lo peor ha pasado / Pero yo creo que lo peor está por llegar”.
El final del álbum nos devuelve a la Weyes Blood más melancólica, y a la vez la más optimista. ‘A Given Thing’ es una balada al piano tipo Judy Collins con tonos cósmicos, y una letra sobre la esperanza que reside en el amor: “fluye de ti, fluye de mí también / y no sé dónde acabas tú / y empiezo yo”.
‘And In The Darkness, Hearts Aglow’ es una ambiciosa obra que sube un peldaño lo conseguido en ‘Titanic Rising’. Tan sólo en algunos pequeños momentos la solemnidad que le otorga a un disco el tener un título largo con coma incluida puede chirriar un poco, como en algunas partes muy serias y literales de la letra de ‘Children of the Empire’. En esos momentos se echa un poco de menos el sentido del humor que era más aparente en el disco anterior. Pero en su mayor parte Mering sale airosa en el complicado reto de combinar concienciación y pop, y consigue emocionar con unas letras cantadas con lo que es, en realidad, una voz muy blanca (es decir, muy poco “soulful”). Quedamos a la espera de ese tercer disco “sobre la esperanza”, para el que tendrán que pasar unos años… lo que no es un problema porque esta es una colección de canciones para disfrutar sin cansarse durante muchísimo tiempo.
Paulo Londra ha anunciado que este mismo miércoles 23 de noviembre saldrá a la luz su segundo álbum de estudio, ‘Back To The Game’. El disco, de 16 temas, incluirá los nueve singles que ya conocemos, con las colaboraciones de Duki, Ed Sheeran, Feid y Joaqo, con la adición de Travis Barker a ‘Nublado’. Además, la tracklist revela dos colaboraciones extra, de la mano de Lit Killah y el mismísimo Timbaland.
La portada muestra al cantante argentino al lado de un león que porta una cadena en la que se lee el título del LP, «Back to the game». Las letras blancas en Times New Roman y la paleta de colores blanca y negra no dejan en muy buen lugar al diseño artístico del proyecto, pero es claramente un disco con el que Londra pretende volver a ese lugar privilegiado en el que se encontraba en 2019.
«Este es de Paulo para los que estuvieron siempre, desde que iba a la plaza con Joaco hasta cruzarme por segunda vez con Ed Sheeran, mientras uno siga su pasión nada lo frenará, así que bienvenido al club», ha escrito el argentino en su Instagram para anunciar el disco. Recientemente, Londra ha conseguido dos números 1 en las listas españolas, con ‘Plan A’ y su sesión con Bizarrap, que además fue el segundo número 1 en España del productor.
Los GRAMMYs van perdiendo significado a cada año que pasa, pero aun así siempre prometen traer consigo una buena tanda de polémicas y debate. Sin embargo, los AMAs (American Music Awards) suelen pasar más desapercibidos y en nuestro país apenas se habla de ellos, si no es de pasada. La ganadora indiscutible de la noche fue Taylor Swift, que ganó las seis categorías en las que había sido nominada, incluyendo Artista del Año. Bad Bunny comenzó la gala siendo el artista con más nominaciones, ocho, pero acabó llevándose solo dos premios: Mejor artista latino y Mejor disco latino. Además, Elton John ganó su primer AMA desde 1988 gracias a su colaboración con Dua Lipa, ‘Cold Heart’.
Las actuaciones siempre son lo más interesante de estos eventos y anoche hubo unas cuantas. Chris Brown iba a realizar un tributo a Michael Jackson por el 40 aniversario de ‘Thriller’, pero fue cancelado en el último minuto y Brown no se presentó a recoger su premio al Mejor artista masculino R&B. Cuando Kelly Rowland, encargada de presentar el premio, reveló que el ganador era Chris Brown, el público empezó a abuchear inmediatamente, pero Rowland no lo permitió: «Disculpen, cálmense».
Otro tributo, que sí que se realizó, fue el de Lionel Richie, que anoche recibió el premio Icono. Charlie Puth y Stevie Wonder se encargaron de mezclar todos los hits de Richie en una sola actuación que culminó con ‘We Are The World’, escrita por Richie y Michael Jackson. P!nk hizo una versión de ‘Hopelessly Devoted To You’, en honor a la recientemente fallecida Olivia Newton-John, y hubo actuaciones colaborativas de la mano de Imagine Dragons y JID, GloRilla y Cardi B, y Anitta y Missy Elliott.
Benidorm continúa siendo escenario de un sinfín de actividades relacionadas con el mundo del pop, algunas tan imprevisibles como su despliegue de rascacielos random. Al Low Festival y a esa maravilla llamada Benidorm Fest, hay que sumar el Primavera Weekender, creado poco antes de la pandemia. Primavera Sound, que no ha dejado de expandirse por el mundo a través de sus ediciones en Oporto, Los Ángeles, Santiago, Buenos Aires, Sao Paulo y próximamente Madrid, siempre ha anhelado tener un hermano pequeño. Weekender parece a todas luces el sucesor de Primavera Club, un concepto abandonado, desconozco si porque murió de éxito, o por todo lo contrario.
Aquel evento medio olvidado se celebraba a la vez en Madrid y Barcelona, en varios recintos de estas ciudades de manera simultánea, suponiendo una locura logística entre ciudades y dentro de las mismas también, con todas las dificultades que conllevaba para el mismo público, entre otras la frustración de encontrarse en las APPs el cartel de «aforo completo» para los artistas más populares. Primavera Weekender se celebra ahora alejado de las grandes ciudades, en una fantasía de resort al modo ATP, este de reminiscencias medievales, con alojamiento en unas muy confortables cabañas con cuartos de baño y nevera para emergencias tipo vinos y embutido; restaurante con bufet libre y otros servicios, todo ello 100% Benidorm.
Se puede ir pagando entrada de día (unos 60 euros) o abono (algo más de 100), pero lo más aconsejable es alquilar una de estas cabañas (300 euros, abono incluido) y vivir la experiencia completa, aunque solo sea porque el recinto viene a estar, respecto a Benidorm en sí, un poco donde Cristo perdió el mechero.
Una vez allí, como estás aislado, las vivencias no pueden ser más inmersivas. El ambiente es amigable y muy divertido, por muy esnob que suene decirlo -que lo es-, en parte gracias a lo caros que son los abonos con alojamiento respecto a lo que podría ser, por decir algo, el Arenal Sound o el nuevo FIB. La gente que acude a Primavera Weekender lo hace porque le interesa mucho la música, tanto la pasada como aquella de la que se va a hablar en el futuro, por lo que todo el mundo permanece muy atento a todo lo que puede pasar. En otras palabras: me mandaron callar en el concierto de Arab Strap. Repito: esta vez fui yo al que mandaron guardar silencio y no al revés.
A su vez, el aforo total, en torno a las 1.000 o 2.000 personas, impide las masificaciones propias de un macrofestival. En gran medida, esto no deja de ser un Primavera Club, más o menos con la misma gente de Madrid y Barcelona, con algo de público valencià. Un festival íntimo y recogido, en el que es muy fácil conocer gente, entre «¿nos prestáis un sacacorchos?» y «por favor, hacednos una foto con esta estupenda cabeza de ciervo que alguien ha puesto justo aquí», y en el que, por decir algo malo, apenas se duerme. Seguro que me pasé el concierto de Arab Strap hablando, en venganza porque me habían despertado el sábado por la mañana con una prueba de sonido tan larga que sentía que ya había visto todo su show. El año que viene, tapones para dormir.
Amaia ofreció el primero de los grandes conciertos durante la jornada del viernes, a eso de las 20.10. Fue un acierto programarla a hora tan temprana, pues es una propuesta tan dispar al resto del cartel que en otro momento quizá no habría encajado. No quiero ni pensar lo que habría supuesto verla, por ejemplo, después de la apisonadora de sonido de HEALTH, que actuaron de madrugada. Pero a primera hora de la noche fue estupendo verla y por supuesto oírla: su interpretación vocal fue la más perfecta que se escuchó en todo el festival. Además, dado que este no era especialmente su público objetivo, era fácil disfrutarla en primera fila. A ella y a sus personales bailes durante temas como ‘Dilo sin hablar’, ‘Así bailaba’ de Rigoberta Bandini -recién incorporado a su repertorio-, o ‘El encuentro’. Mejoran en vivo las baladas ‘Yamaguchi’ y la versión de Los Planetas, destacando también lo que ha crecido con el tiempo ‘El relámpago’ del disco anterior. Amaia agradeció a la gente que hubiera ido a verla, y recordó su experiencia el año anterior en el mismo recinto, al que acudió como público, subrayando que este era «el mejor Primavera» y un lugar al que «la gente va a beber». La cantante lamentó que «un sinte muy bonito» de ‘La vida imposible’ no llegara a sonar, y ahí se acaba todo lo malo que aconteció durante ese set.
También cumplieron después Slowdive, si bien empiezan a acusar continuar dependiendo de un disco que presentaron hace 5 años, el mismo concierto que ya vimos en BIME, Tomavistas, etcétera. Con todo, su muro de sonido sin acoples ni imperfección técnica alguna continúa hipnotizando, y a la solemnidad de todo su directo hay que añadir un par de notas de humor. Por alguna razón un cisne rosa, acaso un posavasos, coronaba el atril de Rachel Goswell, a quien dio tremendo ataque de risa durante el hit ‘Sugar for the Pill’ por causas desconocidas. Sharon Lopez
Salieron igualmente por la puerta grande Triángulo de Amor Bizarro, en estos momentos en modo «greatest hits» hasta la llegada de su nuevo álbum el año que viene, que ya han terminado de maquetar. No sonó nada de él, sino que se dedicaron a provocar pogos en el público al ritmo de ‘De la monarquía a la criptocracia’, ‘Robo tu tiempo’, ‘Ruptura’, ‘Estellas místicas’, ‘Barca quemada’ o ‘Vigilantes del espejo’. Isa bromeó sobre haberse cargado un ampli con una canción y media, como siempre, haciendo alarde de su actitud.
Terminamos la sección leyendas con el concierto de Arab Strap, marcado por la interpretación de melodías deliberadamente monótonas, aletargadas y algo mortuorias: el final de todo siempre estuvo entre sus temas favoritos. La solemnidad y la elegancia permanecen tan intactas como el carisma de Aidan Moffat. Como en el caso de Slowdive o de Triángulo, son capaces de convencerte de que sus últimos pasos son los mejores y la relevancia de las canciones encabezadas por ‘The Turning of Our Bones‘ son prueba de ello. Christian Bertrand
Todo esto ya nos lo sabíamos. Pero la gracia de Primavera Weekender es mostrar a los talentos de los que más se ha hablado durante los últimos meses y avanzar quiénes pueden ser aquellos de los que más se hable en el futuro. En el primer grupo, no decepcionaron el sábado ni Luna Li ni Nilüfer Yanya. La primera, encantadora y sonriente, agradeciendo la recepción de esa preciosidad llamada ‘Afterglow’ que tanto nos ha llevado al sonido de los primeros Cardigans. Y la segunda con una aspereza a la guitarra eléctrica tan PJ Harvey que hasta sonó una versión de ‘Rid of Me’ en la que un instrumento de viento recreaba el estribillo principal. Sharon Lopez
En cuanto a nuevas promesas, conquistó al público Grace Ives, pese a coincidir con la atractiva propuesta de Charlotte Adigéry y Boris Pupul, a quienes ya habíamos visto interpretar su ataque de risa ‘Haha’ hace unos meses en Paraíso Festival. Grace salió sola. La fórmula consistía en darle al «play» y ponerse a dar saltos, a excepción de una canción en la que sí tocó un teclado o similar. Pero ella es más de «performance», desplegando un carisma muy poco común entre los artistas que se han curtido durante la pandemia, por razones evidentes. Hay beats electro, drum&bass y hasta reggaetón en partes de las canciones, y en general pareció tan emocionada desde el inicio de ‘Isn’t It Lovely’ (nada más salir lanzó su chaqueta y aquello se convirtió en una fiesta) a la interpretación de ‘Shelly’ dedicada al personaje de ‘Twin Peaks’, pasando por su pequeño hit ‘Lullaby’, que decidió improvisar un bis que no suele realizar. En la primera fila un fan altísimo parecía saberse todas las canciones, aunque lo importante es que Grace evitó por casualidad una cerveza que una chica había derramado sin querer sobre el escenario, y que pudo haber producido su desnuque.
Otro que se sirvió de la interacción con el público fue el misterioso Lynks, quien cubierto hasta las cejas literalmente con un disfraz de piel de leopardo, se sorprendió de que la gente incluso cantara los temas que estaba estrenando esa misma noche (??!!). Adaptando el mítico lema «girls to the front» de las riot grrrls, pidió que la gente queer pasara a la primera fila al grito de «queers to the front!». Entre lo que tocó por primera vez destacó un tema sobre Grindr y la promiscuidad sexual, bromeando sobre otro tema que iba a ser «muy personal», pero se convirtió en una lección sobre «cómo hacer una salsa bechamel en 10 pasos». Ecos de electroclash y los primeros Scissor Sisters, o de Miss Kittin y Peaches, más bien.
Todo esto, reírnos, movilizarnos, agitarnos… es lo que esperábamos el sábado a primera hora del show de Mykki Blanco. Desgraciadamente, no tuvo el día. Todo parecía ir bien cuando salió, se lanzó al público y pidió que le hicieran un círculo, como es habitual. Por desgracia tras 1 canción -quizá 2 cortas-, algo se le cruzó y abandonó el concierto, dejando con dos palmos de narices al público y también a sus 2 músicos, uno de los cuales improvisó un solo de guitarra, pero después abandonó el escenario también. Una voz en off nos informó de que «por indisposición del artista» el concierto no iba a tener lugar, y poco después Mykki Blanco inundó su Instagram de Stories sobre las penurias que se pasan de gira. Estoy seguro de ello, aunque no sé si esta es la mejor forma de comunicarlas o de obtener la empatía del respetable. Mucha gente allí también pasó penurias económicas y logísticas para estar a tiempo en el festival.
Entre las curiosidades que nos dejó Primavera Weekender hay que hablar del muy vistoso concierto de Crack Cloud, de sonido entre glam y punk, muy 70’s y marcado por la sección de vientos (lo del arpa se oye menos), y de dos actos que nos vamos a hartar de ver en festivales. Lo de Confidence Man es un terremoto gracias a la viveza de la batería y sobre todo al carisma de Janet Planet y Sugar Bones, que no paran de dar botes en ningún momento, reservando el hitazo ‘Holiday’ para los últimos instantes del set. Y antes de eso el colectivo catalán Mainline Magic Orchestra hasta consiguió hacerme olvidar que yeule actuaba, no solo por su ritmazo, sino porque inundaron todo el festival de sus disfraces. Los portaron y los regalaron, de manera que medio recinto se convirtió durante al menos algunos minutos e incluso horas, en un miembro de Mainline Magic Orchestra. Tremenda jugada de márketing: oirás hablar de ellos, si no lo has hecho ya.
La mención especial va para los pintorescos dj’s, entre los que gracias a Dios al booking del festival, no había nadie ni medio normal. Yung Prado compitió dignamente con Yung Lean y la túnica de este, batiendo huevos y preparando una tortilla en vivo. Boris Pupul invitó a la invasión del escenario para terror del personal de seguridad. Marcelo Pantani se trajo decenas de bicis estáticas para una sesión de spinning colectiva en la que no faltó el remix de ‘What It Feels Like for a Girl’ de Madonna. Y cerraron los colegas de Indiespot y Xtrarradio, pinchando ‘Puedes contar conmigo’ de La Oreja de Van Gogh. Es verdad que fue en la versión hyperpop de Maria Escarmiento, pero cuánto han cambiado los códigos desde que empezó aquello del Primavera Sound. Christian Bertrand
Chanel ha confirmado que no acudirá a Qatar durante la celebración del Mundial de Fútbol porque es un país en el que no se respetan los derechos humanos. Terrero, que interpreta la canción oficial de Selección Española, ‘TOKE’, suscribe las declaraciones de Dua Lipa, y se suma a la negativa de Shakira y Rod Stewart.
En declaraciones que recoge 20 Minutos, Chanel aclara que «no voy a ir a Qatar» ya que ‘TOKE’ «no es la canción del Mundial» sino «mi segundo single, que ha sido seleccionado para apoyar a La Roja», y que ha tomado la decisión «propia y personal» de no acudir a Qatar porque es un país en el que no se respetan los derechos humanos.
En cuanto a las críticas que ha recibido por su participación en el Mundial, Chanel ha declarado que «siempre me quedo con lo positivo, con lo bueno, que es el trabajo duro, el arte y lo que pueda aportar yo como artista encima de un escenario».
Chanel ya declaró, hace unas semanas, que si tenía que ir a Qatar, lo haría «con mi mensaje, con mi equipo LGBTQ+ y vestida como yo quiera». Y ahora ha aclarado: «Soy muy nueva en esto de hablar en público y hay veces que no sé… Entonces, cuando dije por primera vez que tengo claros mis principios, me refería a esto».
El Mundial de Fútbol ha arrancado este domingo 20 de noviembre envuelto en la enorme polémica que ha suscitado su sede en Qatar, país conocido por sus políticas que atentan contra los derechos de las mujeres y de la población LQBTQ+, y donde cerca de 7.000 trabajadores migrantes han fallecido durante la construcción de las infraestructuras a lo largo de más de 10 años, desde que se anunció la sede en 2010, según The Guardian.
En el día inaugural del Mundial, Maluma ha abandonado una entrevista tras ser preguntado por Qatar y sus políticas retrógradas. «Es algo que no puedo resolver» han sido sus palabras. Maluma interpreta ‘Tukoh Taka’, la canción oficial del Mundial, junto a Nicki Minaj y Miriam Fares.
‘Levando anclas’ (1945), ganadora del Oscar a la mejor banda sonora y protagonizada por dos estrellas como Gene Kelly y Frank Sinatra, marcó un antes y un después en el cine de Hollywood. No por su calidad (hay musicales de esa época muchísimo mejores, por ejemplo ‘Un día en Nueva York’, del mismo dúo), sino por un brillante número musical: el baile entre Kelly y Jerry, el ratón de la serie ‘Tom y Jerry’. Era la primera vez que un personaje animado interactuaba con un actor real en la pantalla con esta perfección técnica.
Weyes Blood rinde homenaje a esta secuencia en el clip de su preciosa canción ‘It’s Not Just Me, It’s Everybody’. Vestida de marinera como los protagonistas de ‘Levando anclas’ y filmada en un esplendoroso scope como en un musical de la Metro, Natalia Mering se marca un baile con un dibujo animado a la manera de Kelly y Jerry en un teatro de inspiración neogótica que remite al castillo de la película. La diferencia estriba en que su pareja de baile no es un simpático personaje animado, sino un teléfono móvil caníbal.
Tanto el baile como la canción, llenos de dulzura y elegancia, como los movimientos de cámara, suaves y delicados, contrastan con la macabra realidad que rodea a la cantante: un teatro lleno de cadáveres destripados. Un espectáculo dantesco, que diría un presentador de telediario. Un escenario postapocalíptico (la cantante se ha referido al filme ‘El último hombre… vivo’, 1971), que funciona como metáfora de nuestro presente hiperconectado a través de las pantallas pero con poco contacto humano. Como dice la propia Weyes Blood, un mundo “instalado en la interconectividad y el desgaste del tejido social”.
‘And In the Darkness, Hearts Aglow’ será estos días nuestro Disco de la Semana.
Maria Rodés ha publicado otro disco maravilloso, ‘Fuimos los dos’. Lo ha presentado con singles como ‘Recordarte’ y ‘Prefiero no decir nada’ y hay otras canciones que también merecen el reconocimiento. Por ejemplo ‘Ay soledad’ o ‘Soltar las armas’, que es nuestra “Canción del Día” para hoy.
Si todo el álbum fue escrito durante la pandemia, esta canción es una de las que mejor lo representan. Nos habla del «fin del mundo» cortando la respiración por lo que todos recordamos. Y también gracias a una detallada producción que resulta casi narrativa en sus cambios, y por supuesto a la preciosa voz de Maria Rodés. Pero dejemos que sea ella misma quien nos lo explique.
¿Qué nos puedes contar sobre la creación de ‘Soltar las armas’? ¿Cómo surgió, cómo se te ocurrió el título? Cualquier curiosidad al respecto.
La canción nació durante el confinamiento. Me propuse componer una canción al día y de ese reto surgieron los 13 temas del disco. Además de componer la canción en cuestión, también grababa un pequeño vídeo casero para acompañarla y colgarla en las redes. En el caso de ‘Soltar las Armas’ aparezco tocando la canción frente a la proyección de la película ‘In the Mood for Love’. El vídeo se puede encontrar en mi muro de Instagram (si bajas hasta el 15 de marzo de 2020).
Dudé bastante con el título. Al principio se llamaba ‘Estado de Alarma’ (demasiado pandémico…), luego pasó a llamarse ‘El fin del mundo’ (demasiado típico), y finalmente me decidí por ‘Soltar las Armas’, que creo que refleja bien la intención del mensaje: “Este silencio lo tendremos que hablar”. Y además no encontré otra canción que se llamara igual.
Explícitamente el tema habla de «estado de alarma», «fin del mundo», de «estar en casa»… Una de las cosas más impresionantes es que recuerda a una época que nadie quiere recordar ya. ¿Crees que puede ser un tema más universal y atemporal de lo que parece a pesar de lo concreto que es?
Pues es difícil contestar a eso. Supongo que el tiempo lo dirá. De momento es de las canciones de las que más se está hablando del disco. Yo creo que aunque el contexto sea concreto, el mensaje es universal y puede acabar trascendiendo el escenario “pandémico”. De todos modos, me gusta la idea de tener una canción sobre ese momento. No me importa mucho que la gente no lo quiera recordar, sucedió y creo que los que nos movemos en el campo de “lo artístico” no tenemos por qué reflejar solamente lo que la gente quiere ver o escuchar.
La canción pasa de ser acústica total a generar un pequeña tormenta en el centro de la canción, ¿cómo trabajaste la parte instrumental del medio? ¿Qué has querido expresar con la producción, en ese sentido? ¿Quizá «miedo» al fin del mundo en sí mismo?
Sí, hay un cambio en el plano sonoro. Empieza la canción con un sonido más “low fi” y con la llegada del estribillo empieza a abrirse el sonido y la voz recupera el primer plano y la presencia del resto del disco. Además se acompaña esta transición sonora con la entrada del piano y del resto de instrumentación. La idea es apoyar el mensaje de “tarde o temprano nos vamos a encontrar”. Como si al cambiar de sonido cambiásemos también de una “Maria” más instrospectiva y solitaria a la “Maria” que tiene ganas de reencontrarse con la otra persona y con ella misma: de soltar las armas. La idea y confección de esta metamorfosis sonora fue obra de Joel Condal, el productor del disco. Al final de la canción, si te fijas, la canción vuelve al sonido realista del inicio. Esta sensación más realista la logramos grabando con la cabeza binaural de Neumann.
En cuanto a tu toma vocal es de lo más bonito, en un agudo que me ha recordado al conocido hit de Minnie Rapperton, no sé si es una referencia para ti.
Pues la verdad que no y me sorprende para bien la comparación. En serio, te lo agradezco mucho y es un honor. ¡Ya me gustaría tener esos agudos tan preciosos de Minnie Rapperton!