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Las 30 mejores canciones de Tinashe

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‘333’ de Tinashe es el Disco de la Semana. Es el octavo álbum de la cantante estadounidense en total, lo que incluye sus tres primeras mixtapes, ‘In Case We Die’ (2012), ‘Reverie’ (2012) y ‘Black Water’ (2013), además del EP ‘Amethyst’ (2015), que no están disponibles en las plataformas de streaming; y ‘Nightride‘ (2016), editado durante la ardua espera de ‘Joyride‘ (2018). Tinashe solo edita oficialmente dos trabajos a través de la multinacional RCA, su debut oficial ‘Aquarius‘ (2014) y el mencionado ‘Joyride’, y tanto ‘Songs for You‘ (2019) como ‘333’ son lanzamientos independientes.

La extraña discografía de Tinashe da buena cuenta de lo tumultuosa que ha sido su trayectoria. En la época de sus mixtapes parecía que se avecinaba la nueva The Weeknd porque sus canciones, enmarcadas en una categoría de R&B alternativo que más adelante Tinashe rechazará, abogando por la abolición de los géneros musicales, presentan un componente experimental y semi avanzado que llama la atención de la crítica. Pero las aspiraciones de Tinashe siempre serán mucho mayores de lo que su música indica. Dispuesta a convertirse en la nueva gran diva del pop, la artista cita entre sus mayores influencias a Janet Jackson y Britney Spears; sus videoclips y actuaciones en directo enfatizan las coreografías como si permanecieran en la época de TRL y MTV, y además canta como una verdadera superestrella. Tinashe lo tiene todo pero… no es suficiente y la industria nunca termina de acogerla como su talento merece.

Tinashe no logra dominar el mundo como espera, culpa al colorismo de no haber sido aceptada por el público afroamericano porque «en el R&B, o eres Beyoncé o eres Rihanna» y, durante un breve periodo de tiempo, su carrera parece abocada al fracaso con el lanzamiento de una serie de singles irrelevantes (‘Flame‘) que culminan con la publicación de ‘Joyride’, un álbum medio digno pero a todas luces decepcionante en lo musical, que su sello apoya con videoclips de gran factura pero que termina olvidado con el tiempo. A partir de este momento, Tinashe vuelve a la independencia y su carrera vive una segunda vida. Está inspiradísima en ‘Songs for You’, un trabajo generoso en estilos y excepcional en lo vocal que conforma uno de los mejores discos de 2019, y vuelve a estarlo en ‘333’, un disco a la vez más experimental y accesible por raro que parezca, en el que Tinashe sigue resistiéndose a ser encasillada en un solo género.

Es algo que hace a lo largo de toda su carrera, como expone la playlist con sus 30 mejores canciones que ya podéis escuchar en Spotify. Su canción insignia, ‘2 On’, marca el camino para que Tinashe siga explorando su sonido de R&B atmosférico en otras grabaciones como ‘Cold Sweat’, de espectacular final con ecos a James Blake; la hipnótica ‘Soul Glitch’ o la adictiva ‘I Can See the Future’, pero la voz de Tinashe se adapta a muchas otras cosas. La artista demuestra que es capaz de darle al synth-pop de ‘Save Room for Us’, al house de ‘Just Say’ de KDA, al funk de ‘Die a Little Bit’ o al hyper-pop de ‘Bouncin’ e incluso entrega un tema súper-pop llamado ‘Superlove’ que es un «grower» inesperado. A Kachingwe le sienta como el guante el trap-pop de ‘Cash Race’ y ‘X’ tanto como el electropop de ‘Perfect Crime’ o ‘Undo (Back to My Heart)’, hoy Canción Del Día; los ritmos caribeños de ‘Me So Bad’ y el R&B-hop de ‘Throw a Fit’ y ‘Link Up’, es pura sensualidad en ‘So Much Better’ y como baladista se crece especialmente en ‘Bated Breath’, una de sus composiciones más finas.

Componente de la banda adolescente The Stunners entre 2007 y 2011, Tinashe se convertirá con el tiempo en una de las artistas de R&B más importantes de las últimas décadas. Ariana Grande y Lil Nas X se cuentan entre sus seguidores, colabora con su ídolo Britney Spears en una nueva versión de ‘Slumber Party’ que es una de las mejores canciones de 2016; y es este mismo año cuando logra su primer Grammy gracias a su colaboración con Kaytranada en ‘The Worst in Me’. A Tinashe siempre le perseguirá el sambenito de estar «infravalorada» pero no se puede describir de otra manera a una artista con tanto talento y a la vez tan poco reconocida por el gran público. Como otras artistas antes que ella, a Tinashe le ha pesado ser a la vez «demasiado» mainstream y «demasiado» alternativa, pero quienes tienen en estima su obra saben que ya es una leyenda.

15 años de ‘Back to Basics’: Christina Aguilera en la mejor forma de su vida

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Lo recuerdo como si fuera antesdeayer: es verano de 2006 y entro en el MySpace de Christina Aguilera por curiosidad. Lo primero que veo es una imagen de Christina que nunca había visto antes, la de ella de rubio platino, sentada en el suelo escuchando viejos discos de vinilo. Se supone que un nuevo álbum se acerca, han pasado eones desde el lanzamiento de ‘Stripped’ y ya toca. Cuando me quiero dar cuenta ha aterrizado en las emisoras de radio, o como fuera que me enterara de las novedades musicales entonces, ‘Ain’t No Other Man’. Christina presenta un nuevo sonido que tiene todo el sentido del mundo.

2006 es un año interesante para la música, de cambios. James Blunt firma el disco más vendido del año. Justin Timberlake y Nelly Furtado arrasan con sus álbumes producidos por Timbaland. Aparecen unas tales Pussycat Dolls. Kelly Clarkson triunfa con su segundo disco. Es el año de ‘Hips Don’t Lie’ de Shakira y ‘Crazy’ de Gnarls Barkley. Evanescence aún son capaces de colarse entre lo más vendido del año. Beyoncé no es ni de lejos la prestigiosa artista que es hoy. Rihanna nos suena de algo. iTunes se afianza. MySpace, una red social, convierte en estrellas a Arctic Monkeys y Lily Allen. Y Christina se reinventa, dando lugar a probablemente el mejor disco de su carrera.

Tres años después de ‘Stripped’, un album ambicioso en el que Christina nos presenta una versión más auténtica de ella, menos encorsetada por las necesidades de una industria que ya se ha cansado de buscar nuevas Britneys en todas partes, y a la vez menos exitoso que su debut, la artista vuelve con un trabajo más ambicioso todavía. ‘Back to Basics‘ es un disco doble de concepto retro, inspirado en la música que escuchaba de pequeña de los años 30, 40, 50, 60 y 70, y tan basado en samples como un disco de Kanye West, que trabajará más tarde con Aguilera en ‘Liberation‘ (2018). Faltan meses para que vea la luz un disco parecido en título y concepto, ‘Back to Black’ de Amy Winehouse, y su productor principal Mark Ronson aparece aquí en uno de los cortes, ‘Slow Down Baby’, que llega a ser single aunque nadie se acuerde. La reinvención va más allá de lo musical: Christina presenta nuevo alter ego, Baby Jane, basado en la película de 1962, y se muestra en las imágenes promocionales como una verdadera diva del Hollywood clásico.

En varios sentidos, ‘Back to Basics’ es la era más completa de Aguilera: el disco produce tres hits como son ‘Ain’t No Other Man’, ‘Hurt’ y ‘Candyman’, que suenan todo el día en MTV y similares, pero sin parar; el álbum es sólido como un diamante, la gira es un gran éxito (en 2007, la más exitosa protagonizada por una artista femenina). La estética retro, que se nutre de la era del jazz, el circo, el cabaret, el burlesque, etc. no puede sentar mejor a la artista, que parece haber nacido para encarnarla. Christina, que se pasa la vida declarando su admiración a Etta James, Aretha, Billie Holiday y compañía, por fin se convierte en la diva que siempre había deseado ser, hasta el punto de que la portada de ‘Back to Basics’ incluye un aviso de «grabación en alta fidelidad» que pide a gritos una edición en vinilo (que más tarde recibe). ‘Back to Basics’ es el ejemplo de una artista en la cima, en la mejor forma de su vida.

Por supuesto, Christina Aguilera no es la primera artista que reviste la música pop de épocas pasadas con una pátina contemporánea. Sin ir más lejos, el debut de las Pipettes sale unas semanas antes que ‘Back to Basics’. Pero pocos lo hacen de una manera tan ambiciosa y sofisticada. El disco es doble pero vale la pena en su totalidad: el primer CD se centra en un sonido hip-hopero y el segundo más jazz y todas las canciones están mimadas. En el primero producen DJ Premier (su single ‘Jazz Thing‘ inspira todo el proyecto), Rich Harrison, Kwamé o el mencionado Mark Ronson, mientras del segundo se encarga al 100& Linda Perry, su mano amiga en ‘Beautiful’. En ambos discos se respeta una conseguida sonoridad vintage gracias a los micrófonos usados y a la producción. ‘Back to Basics’ no presenta un concepto mucho más refinado que el de ser un homenaje a la música con la que Christina ha crecido, pero poco más se le puede pedir a una vocalista de talento sobrenatural capaz de unificar todas estas canciones solo con su voz, y que nunca sonará mejor. En ‘Back to Basics’ está simplemente esplendorosa y su voz deja un momento icónico en los 20 segundos de nota sostenida de ‘Candyman’.

Cuenta Christina en la época que ‘Back to Basics’ busca volver a la época en que la «música tenía alma» porque la tecnología del momento «permite ser cantante a todo el mundo», una afirmación conservadora con la que hoy no estarían de acuerdo artistas como Charli XCX capaces de hallar el alma dentro del autotune. Pero es 2006, la nueva moda retro abanderada por Amy Winehouse, Duffy y Adele está aún por venir y Christina se come entera el pastel de la estética «old-timey» entregando toda su alma a estas grabaciones. ‘Ain’t No Other Man’, el primer single, es en realidad de los temas más esqueléticos del disco, un tema de funk puro y duro con ecos a James Brown, a quien Christina homenajea más adelante tras su muerte dejando una de sus actuaciones históricas. ‘Ain’t No Other Man’ no tiene tantas capas como el góspel de ‘Makes Me Wanna Pray’, el R&B-collage de ‘Back in the Day’ o las texturas más atmosféricas, nostálgicas y neo-R&B de la escalofriante ‘Understand’ o la bonita ‘Without You’. ‘Oh Mother’, el último single del álbum, es el baladón del primer CD y la pícara ‘Still Dirrty’, con ese tímido saxofón que asoma entre tonos telefónicos y su base de old-school hip-hop, una de las joyas desconocidas.

Sin ser, en mi opinión, el mejor de los dos discos, el segundo CD de ‘Back to Basics’ dejará los otros dos mayores éxitos de esta era, por un lado, el baladón ‘Hurt’, que pone los pelos de punta como el primer día, apoyado en un videoclip circense de lo más dramático que has visto en tu vida, y ‘Candyman’, un divertidísimo homenaje a la era swing que samplea, al mismo tiempo, a las Andrew Sisters y al Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. El CD2, más retro incluso que el primero, incluye un épico tema de soft-rock llamado ‘Welcome’ que extrañamente no es usado para abrir la gira; un sexy tema de blues primigenio titulado ‘I Got Trouble’ que es comparado con la obra de Bessie Smith, pues incluso la grabación vocal reproduce la fidelidad de un vinilo de la época, al contrario que la instrumentación (?); y la heroica ‘Mercy on Me’, que presenta probablemente la actuación vocal más impactante que ha dejado Christina hasta la fecha, capaz de dejarte petrificado en el asiento. En este caso es difícil llegar hasta el tema de cierre, ‘The Right Man’, ya menos inspirado, cuando en el primer CD hasta temas menores como ‘On Our Way’ o ‘Here to Stay’ molan, pero cualquier fan de las voces grandes y potentes no debería perderse ni un segundo de este disco (ni su tema más contenido en este aspecto, ‘Save Me From Myself’).

Aunque fue uno de los 20 discos más vendidos de 2006, el impacto de ‘Back to Basics’ parece haberse diluido con el tiempo. El lanzamiento de ‘Back to Basics’ se produce entre los de ‘Stripped’ y ‘Bionic’, dos álbumes polémicos por cuenta propia, de los que se suele hablar más y más a menudo. Hace poco, Juan Sanguino repasó el impacto de ‘Dirrty‘ para estas páginas, e inolvidables son los días en que se debatía si ‘Bionic’ era un disco bueno o malo, si su secuencia era estupenda o un desastre, si era un disco adelantado a su tiempo o nada más lejos de la realidad. Curiosamente, a mí siempre me ha parecido que ‘Back to Basics’ estaba más adelantado, empezando por su conexión con la obra maestra de Amy Winehouse. Da la sensación de que ‘Back to Basics’ no provoca tanto furor en redes a día de hoy, pero a su 15 aniversario merece toda la atención del mundo.

Yola / Stand for Myself

Nunca sabremos qué habría pasado con las carreras de ciertos artistas de no haber habido una pandemia que lo ha trastocado todo. La cantante Yolanda Quartey, que había hecho sus pinitos como corista de Massive Attack, entre otros grupos, a mediados de la década pasada, se enfrentaba a varias nominaciones en los premios Grammy por su debut y al estreno del biopic de Elvis Presley dirigido por Baz Luhrmann, en el que interpreta a la pionera del rock ‘n roll Sister Rosetta Tharpe, cuando el mundo paró. Las estrellas parecían alinearse para Yola pero de repente el virus nos dio un portazo a todos.

Yola, que es británica pero vive en Nashville, ha sufrido otros baches en su vida, como la muerte de su madre o el incendio de su casa, y estas circunstancias son las que le empujan a liderar su propio proyecto musical para combatir el racismo que desgraciadamente experimenta en la industria de la música, donde siente que se la utiliza para cumplir la cuota de personas negras dentro de los espacios blancos. En Nashville se hace un nombre y llega a la vida de Dan Auerbach de The Black Keys, que produce su primer disco y también el segundo, este ‘Stand for Myself’ de sonido clásico por los cuatro costados.

Grabado en el estudio Easy Eye Sound de Auerbach, ‘Stand for Myself’ no busca otra cosa que ser un álbum retro que se nutre de la música soul, el R&B, el pop, la música disco o el primer rock ‘n roll de los años 50, 60 y 70. Yola posee una voz potentísima que la hace sonar como un cruce entre Aretha Franklin y Etta James y con la que es capaz de adaptarse a todos estos estilos sin esfuerzo. En ‘Stand for Myself’ pasamos de la ternura pop-soul de ‘Like a Photograph’ a los berreos del tema titular, que concluye el disco con todo el empoderamiento que Yola es capaz de reunir en su interior.

Sin que busque sonar contemporáneo en absoluto, ‘Stand for Myself’ es un buen ejercicio retro desde el principio hasta el final. El sonido Motown inspira el tema de apertura, ‘Barely Alive’, un baladón sobre aprender a lidiar con la vida, mientras los ritmos disco vintage de ‘Dancing Away the Tears’ conforman probablemente el mejor single de la carrera de Yola, uno de esos temas de ruptura «te deseo lo mejor» totalmente atemporales que no pasan de moda. ‘Diamond Studded Shoes’, otro de los cortes destacados, usa la fórmula del rock ‘n roll para emitir un mensaje de protesta contra el racismo y ‘Now You’re Here’ enternece como una balada de Al Green o Dusty Springfield.

Si se le puede poner alguna pega a ‘Stand for Myself’ es su fidelidad a la estética vintage de las épocas mencionadas. Yola puede ser una cantante espectacular, pero realmente ‘Stand for Myself’ no deja de ser una colección de canciones que imitan al dedilllo sonidos ya mil veces imitados, lo cual se nota especialmente en cortes menores como la balada ‘Great Divide’ o ‘Whatever You Want’, que suena calcada a los Rolling Stones. Es difícil dejar de parecer una «cantante de sesión» cuando tus canciones tienen tan poca personalidad, pero la técnica a Yola no se la quita nadie.

El trip-hop amenazante de Billie Eilish que termina volándote la cabeza

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Happier than Ever‘ de Billie Eilish es el Disco de la Semana en el site. El disco será número 1 directo en Estados Unidos, ya lo es en Reino Unido y lo será también en muchos otros países como -probablemente- España y ha sido excelentemente acogido por la crítica, que está valorando especialmente la honestidad de las letras de Billie y la interesante producción de las canciones.

También es notable la variedad estilística de ‘Happier than Ever’, la cual es obvia a partir de las impresionantes tres primeras pistas. ‘I Didn’t Change My Number’, hoy la Canción Del Día, aparece emparedada entre la hipnótica ‘Getting Older’ y la conmovedora ‘Billie Bossa Nova‘ pero no podría ocupar una mejor posición en la secuencia.

Después de contarnos Billie, en ‘Getting Older’, que se ha dado cuenta de que «anhela que sientan pena» por ella, que «exagera las historias para que suenen peor» y que «miente para recibir atención», pero que está madurando, a la vez que nos cobija en una burbuja de introspección gracias a la pulsante producción de FINNEAS, ‘I Didn’t Change My Number’ arranca con los gruñidos de su perro Shark y una contundente base de trip-hop que nos comunica que Billie está lista para matar.

Desde el primer «okay» con el que inicia la grabación queda claro que ‘I Didn’t Change My Number’ será una canción llena de actitud y mala baba. Empezando por la misma producción de FINNEAS, que suena amenazante y malvada y que alcanza un nivel superior de malicia al final, cuando se entrega al delirio de unos zumbidos electrónicos hechos para volarte la cabeza. Se ha comparado esta canción con ‘Frank‘ de Amy Winehouse pero, si en algo se parece, desde luego no es en la producción, que a mí me recuerda más a algo que probablemente habría hecho Björk en los 90.

Sí hay ecos a Amy en la base hip-hop de ‘I Didn’t Change My Number’ y en la parte vocal de la canción, especialmente cuando Billie canta ese «voy a ser mala contigo, y también con tu mejor amigo» tan pícaro. Billie usa su registro más arrastrado y despreocupado en esta grabación en la que pasa página de un chico desde la hostilidad. «No lo pagues conmigo, se me han acabado las buenas maneras» es su sentencia; «quizás deberías irte antes de que sea demasiado mala». Por si no quedaba claro que Billie no es alguien con quien meterse, la artista te lo deja claro: «Me entraste por la vista, pero las apariencias engañan, no te mereces sentirte tan dolido, vaya puta cara que tienes». Y no, no va a «cambiar su número» por ti. No eres tan importante.


‘Under Covers. Historias en cubiertas’: de viaje por portadas

Ya debe existir un nuevo género, la «literatura de pandemia». Y deberíamos ir bautizando otro subgénero: la «literatura musical de pandemia». Un ejemplo es ‘Un viaje por 200 discos clave del S XXI’ del director de este site Sebas E. Alonso. Este ‘Under covers. Historias en cubiertas. Una guía de viaje por las portadas de discos’ de Julio Le Marchand sería otra muestra. En mi cabeza estos dos libros están hermanados: ambos han sido escritos durante el confinamiento, espoleados precisamente por la imposibilidad de salir, de ejercer la vida normal tal como la conocíamos, y con el ansia por viajar como premisa. Pero si uno es un trayecto por los álbumes más relevantes del s. XXI, ‘Under Covers’ vuela a través de portadas, desde los años 60 a 2020; de ‘Surfin’ Safari’ de los Beach Boys (1962) a ‘Women in Music Pt. III’ de Haim (2020).

Julio Le Marchand, pues, en plena pandemia, se dedicó a soñar con las geografías de las portadas de discos amados y decidió recopilarlas. Desde su ordenador, con la ayuda de Google Maps y una vasta bibliografía y webgrafía, rastreó, exploró… y halló. En la introducción se lamenta de que no haya tenido a mano previamente una guía de viajes por portadas. Pues bien, este libro que ha escrito lo es: una fantástica guía a través de imágenes, espacios y claro, músicas. El diseño es exquisito, eminentemente visual. A las portadas les acompaña un texto bilingüe. Con estilo bastante sucinto, casi telegráfico, pero a la vez muy ágil, Julio explica genealogías, historias y anécdotas, en un festival para los que amen los detalles y quieran añadir más capas al conocimiento de obras icónicas, acompañadas muchas veces de fotos actuales que muestran ora ruinas, ora edificios y espacios aún magníficos. Julio presta especial atención a artistas, diseñadores gráficos y fotógrafos.

Más que por un afán historicista, Le Marchand se ha dejado llevar por su instinto, por su gusto. Las portadas son presentadas, como él mismo dice en la introducción, en orden alfabético de artistas a su manera. El libro no rehuye lo obvio. De hecho, lo asume plenamente. Le Marchand confiesa que la icónica foto de ‘Abbey Road‘ de los Beatles fue el disparo de salida de la obra. También hay otras muchas portadas celebérrimas; esas en que pensaríamos inmediatamente si alguien nos preguntara por espacios carismáticos del rock: el callejón de ‘Ziggy Stardust‘, la Battersea Power Station en ‘Animals’ de Pink Floyd, el Beverly Hills Hotel de ‘Hotel California’ de Eagles… Aunque, más que por el rock más clásico, el libro se decanta principalmente por universo indie-alternativo.

El paseo por la geografía sentimental incluye portadas sorprendentes. Quizás porque las creía ilocalizables, como la piscina de ‘Nevermind’ de Nirvana. Quizás porque ignoraba que estaban basadas en un espacio real, como la de ‘OK Computer’ de Radiohead. Hay sitios que ya no existen: la casa donde pasó su infancia Eminem que preside las dos partes de ‘The Marshall Matters’. Otros que han sido mutilados, como el mural que aparece tras Elliot Smith en ‘Figure 8’. Hay anécdotas tronchantes, como la historia de la mítica portada de ‘Different Class’ de Pulp. Curiosidades como la existencia de un fenómeno llamado «Manhattanhenge»; para averiguar qué es, vean el ‘The Chemistry of Common Life’ de Fucked Up (2008). También hay detalles emotivos. Le Marchand nos explica por qué aparece tan risueña Amy Winehouse en la portada de ‘Frank‘. Y por qué esa sonrisa ya no se iba a repetir. Pero si tengo que destacar alguna favorita, me quedo con las dos referencias de R.E.M., en primer lugar, el pantano de la portada de ‘Murmur’, que tanto contemplé a los 16 años, y en segundo, la estrella de ‘Automatic for the People’: toda mi vida creyendo que era una imagen generada por ordenador… cuando es el remate de la fachada del restaurante que tituló el álbum.

Cierran el libro una reflexión sobre el machismo en la música pop-rock, ese que ha negado la relación con el espacio a las artistas mujeres al tenerlas como meros objetos deslocalizados. Y un estupendo epílogo de Music Radar Clan narrando su búsqueda del lugar exacto de una portada de Joy Division que le obsesionaba. Lo único que se echa de menos en ‘Under covers’ son más portadas fuera del ámbito anglosajón. Sólo aparecen el ‘Doble vida’ de Soda Stereo, el ‘Cosa Nuestra’ de Willie Colón y Héctor Lavoe y un único representante español: ‘El patio’ de Triana. Sin duda, son muchas más las portadas y geografías que faltan. Pero dejarse llevar por la imaginería de todos estos vinilos de 12″, degustar la lectura a poquito, ya son suficientes alicientes para soñar con futuros viajes y desear una segunda parte.

Frank Ocean anuncia… una marca de productos de lujo

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Justo cuando Frank Ocean acaba de ser noticia por un motivo musical, pues ha sido confirmado como cabeza de cartel en la edición de Coachella de 2023 (sí, en serio), el artista anuncia otra novedad en su carrera que no tiene que ver con ningún nuevo single ni ningún nuevo disco. El autor de ‘blonde‘ presenta su propia marca de productos de lujo, Homer.

El nombre de Homer significa «tallar historia en piedra», no es ningún homenaje a Los Simpson, y los productos, que son diseñados en Nueva York y manufacturados en Italia, estarán inspirados en las «obsesiones de niño» de Ocean, así como en el concepto de «herencia como fantasía». De moment se puede hojear el catálogo en la página web de la marca. Los primeros productos que saldrán a la venta son bufandas de seda y joyería, y la primera tienda abrirá en Nueva York el lunes 9 de agosto.

En Instagram, Ocean ha contado que este nuevo proyecto «ha mantenido activa mi imaginación después de todo lo que ha pasado». El músico se refiere, por supuesto, al trágico fallecimiento de su hermano pequeño el año pasado, a causa de un accidente. El cantante ha dicho que, a partir de ahora, dedicará todo su trabajo a su familia. «Mi esperanza es hacer cosas que perduren, que sean difíciles de destruir» (gracias a Slavin por la captura de pantalla de los stories en nuestros foros).

Jessie J, Ariana Grande y Nicki Minaj recuerdan ‘Bang Bang’ diferente

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Bang Bang‘ de Jessie J, Ariana Grande y Nicki Minaj fue uno de los mayores éxitos de 2014. Este 28 de julio se han cumplido 7 años de su lanzamiento y Jessie J ha hablado sobre ella en una entrevista, desatando una extraña polémica con una de las artistas invitadas.

En Glamour, Jessie J ha dicho que ‘Bang Bang’ es el mayor éxito cantado por varias artistas femeninas desde ‘Lady Marmalade’, y ha reconocido que, sin Nicki ni Ariana, «no hubiera sido el éxito que fue». También cuenta que Max Martin escribió la canción, la cual le llegó hecha, y asegura que Nicki Minaj pidió colaborar en ella después de escucharla. Y aquí es cuando las cosas se tuercen.

Nicki Minaj ha contestado a las declaraciones de Jessie en Twitter, dirigiéndose a ella directamente para desmentir que pidiera participar en la canción. «El sello me lo propuso, yo acepté y me pagaron por ella», ha declarado. Nicki quiere desmontar la idea de que va «por ahí fisgoneando canciones» cuando es ella la artista a la que reclaman en todas partes.

Pero la cosa no acaba aquí. En Instagram, Jessie J se ha disculpado con Nicki por haber contado una historia errónea de ‘Bang Bang’ y ha dicho que «alguien en el sello me debió tomar el pelo porque me dijeron que querías colaborar en ella». También ha recibido un DM de Ariana Grande en el que la cantante le aclara que fue ella quien escribió la canción y no Max Martin.

En el mismo post, Jessie aboga por no tomarse las cosas tan en serio, aludiendo al mensaje de Nicki, y le pregunta «dónde empezó esta extraña energía que hay entre nosotras». Jessie acompaña su mensaje con varios memes y un vídeo en el que aparece Nicki «usándome como si fuera una barandilla» durante una actuación.

Curiosamente, con Ariana ya había hablado previamente, tal y como cuenta en la entrevista de Glamour. Jessie le propone colaborar de nuevo y Ariana contesta: «si lo hacemos tiene que ser mejor que ‘Bang Bang'», a lo que Jessie replica: «no sé». ¿Ariana no cree que ‘Bang Bang’ sea un hit? ¿La considera una composición de segunda? Desde luego, las tres artistas involucradas parecen recordarla de manera completamente diferente…

Saint Etienne, El Buen Hijo, Silk Sonic, Ariana and the Rose y Sleigh Bells, en el top 40 de JENESAISPOP

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Camila Cabello se mantiene en el número 1 de lo más votado de JENESAISPOP, mientras Shakira, Lil Nas X y Billie Eilish mantienen sus posiciones dentro del top 5. AURORA vuelve a subir con la que es otra de las grandes favoritas en el site ahora mismo: ‘Cure for Me’.

Entre las entradas, bastante variedad. Saint Etienne llegan al top 10 con el extraño single en que samplean a Natalie Imbruglia, El Buen Hijo logran arañar un número 13 con una de las excelentes canciones de su álbum ‘Pan pan pan’, mientras más modestas son las llegadas de Silk Sonic, Ariana and the Rose y Sleigh Bells.

Si aún no conocéis estas canciones, recordad que podéis escuchar la playlist con las 40 canciones del top y las 10 candidatas a entrar de cada semana, así como por supuesto votar por vuestras canciones favoritas, aquí. Los votos son sometidos a una fórmula matemática que beneficia a las novedades y perjudica a las canciones a medida que pasan las semanas.

Top Ant. Peak Sem. Canción Artista
1 1 1 2 Don’t Go Yet Camila Cabello Vota
2 2 2 3 Don’t Wait Up Shakira Vota
3 3 3 2 INDUSTRY BABY Lil Nas X, Jack Harlow Vota
4 4 1 4 NDA Billie Eilish Vota
5 6 4 3 Cure for Me AURORA Vota
6 8 3 5 Bad Habits Ed Sheeran Vota
7 10 7 2 Say What You Will James Blake Vota
8 12 2 9 Love Again Dua Lipa Vota
9 11 9 2 Fuck Him All Night Azealia Banks Vota
10 10 1 Pond House Saint Etienne Vota
11 14 6 7 Let Them Know Mabel Vota
12 13 1 8 Solar Power Lorde Vota
13 13 1 ¿Qué tal? El Buen Hijo Vota
14 5 5 3 Finisterre Vetusta Morla Vota
15 7 5 4 MAFIOSA Nathy Peluso Vota
16 9 8 3 Bunny Is a Rider Caroline Polachek Vota
17 18 10 7 Need to Know Doja Cat Vota
18 23 1 44 Levitating Dua Lipa Vota
19 25 1 8 ZITTI E BUONI Måneskin Vota
20 28 12 5 La voz del presidente Viva Suecia Vota
21 36 21 2 Living Proof The War on Drugs Vota
22 17 6 8 Everytime I Cry Ava Max Vota
23 19 1 6 Wolves Garbage Vota
24 24 1 Skate Silk Sonic Vota
25 15 9 3 Goodbye LP Vota
26 21 4 5 Build it Better Natalie Imbruglia Vota
27 29 2 12 Please Jessie Ware Vota
28 34 21 7 Got Me Laura Mvula Vota
29 16 13 3 Moreno de contrabando Carolina Durante Vota
30 30 1 Every Body Ariana and the Rose Vota
31 32 2 9 How Not to Drown CHVRCHES, Robert Smith Vota
32 37 1 19 White Dress Lana del Rey Vota
33 26 5 16 Kiss Me More Doja Cat, SZA Vota
34 34 1 Locust Laced Sleigh Bells Vota
35 27 1 14 berlin U5 Zahara Vota
36 31 1 41 El encuentro Alizzz, Amaia Vota
37 24 24 2 Black Rainbow Koreless Vota
38 38 26 3 Tratado de paz Doble pletina Vota
39 33 5 10 Like I Used to Angel Olsen, Sharon van Etten Vota
40 20 20 4 Reach Out Sufjan Stevens, Angelo De Augustine Vota
Candidatos Canción Artista
Wild Side Normani, Cardi B Vota
peppermint Tommy Genesis Vota
Animal LUMP Vota
Take My Breath The Weeknd Vota
The Hardest Part Olivia Dean Vota
That Life Unknown Mortal Orchestra Vota
Droga dura Delaporte Vota
Sex on the Beach Iggy Azalea, Sophia Scott Vota
Bésame Robie Vota
Baghon Main Arooj Aftab Vota

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Orgía de arreglos en la canción de desamor de Medianoche

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Medianoche es una artista valenciana cuyo nombre verdadero es Sandra Rapulp y que algunos conoceréis desde hace un lustro bajo el nombre de Salfumán, con el que se ha paseado por festivales tan trendsetters como Primavera Sound y Monkey Week. Hace unos días ha cambiado su nombre por Medianoche, bastante más recordable y sugerente, y se ha estrenado con este nuevo alias con una canción tan contundente como ‘Pobrecito corazón’, que la nota de prensa de su agencia Ground Control vincula con Astrud Gilberto, Chromatics y, más recientemente y en nuestro país, Simona.

Ya en canciones como ‘Blanco’ y ‘Tentación’ habíamos asistido a una mezcla de R&B, synth-pop ochentero, funky y ambientaciones balearic, tan cerca de Linda Mirada como de Susana Estrada, y ahora la artista ha decidido rebautizarse porque «todas estas nuevas canciones no podían contenerse dentro de una etiqueta tan corrosiva como Salfumán».

‘Pobrecito corazón’, hoy nuestra «Canción del Día», es el primer adelanto de un EP que verá la luz en otoño de 2021. Se trata de una sencilla canción de desamor («Tú sabes lo que siento yo / No te portes tan mal por favor / No es necesario») que se ve fuertemente enriquecida por su producción. A cargo de VESSE, podríamos emparentarla con el sonido-batidora de Cupido, sumando a unos beats actuales bastante latinos, una guitarra funky, cierto aroma R&B elegante a lo Sade, y una trompeta que ni Burt Bacharach.

Taylor Swift revela el tracklist de ‘Red (Taylor’s Version)’, con Phoebe Bridgers, Ed Sheeran…

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Taylor Swift ha dado los detalles de ‘Red (Taylor’s Version)’, la versión regrabada de su cuarto álbum de estudio, lanzado originalmente en el año 2012. Portada y fecha de lanzamiento se conocen desde el mes pasado, pero faltaba por revelarse el tracklist, que contendrá hasta 30 pistas y más de una sorpresa. Y no nos referimos únicamente a la «versión de 10 minutos» de ‘All Too Well’, una de las canciones de Taylor históricamente favoritas de los fans, sino a la presencia en el tracklist de varios artistas invitados.

Phoebe Bridgers, uno de los mayores iconos del rock alternativo de la actualidad gracias al reconocimiento obtenido por su disco ‘Punisher’, aparecerá en uno de los bonus tracks, ‘Nothing New’, mientras Ed Sheeran, que ya cantaba con Taylor la balada ‘Everything Has Changed’, volverá a acompañarla no versionando ‘…Baby One More Time’, sino cantando a dueto con ella otro bonus llamado ‘Run’. Chris Stapleton es el último artista invitado en la versión regrabada de ‘Red’: aparece en ‘I Bet You Think About Me’.

Red (Taylor’s Version):

01 State of Grace
02 Red
03 Treacherous
04 I Knew You Were Trouble
05 All Too Well
06 22
07 I Almost Do
08 We Are Never Getting Back Together
09 Stay Stay Stay
10 The Last Time [ft. Gary Lightbody]
11 Holy Ground
12 Sad Beautiful Tragic
13 The Lucky One
14 Everything Has Changed [ft. Ed Sheeran]
15 Starlight
16 Begin Again
17 The Moment I Knew
18 Come Back… Be Here
19 Girl at Home
20 State of Grace (Acoustic Version)
21 Ronan
22 Better Man
23 Nothing New [ft. Phoebe Bridgers]
24 Babe
25 Message in a Bottle
26 I Bet You Think About Me [ft. Chris Stapleton]
27 Forever Winter
28 Run [ft. Ed Sheeran]
29 The Very First Night
30 All Too Well (Ten Minute Version)

Faye Webster / I Know I’m Funny haha

Érase una vez un mundo en el que no existía el reggaetón ni el trap, ni siquiera el hip-hop primigenio; un cuento de hadas en el que sólo suena Popcasting y las canciones se arreglan con un suave punteo de guitarra que suena como un soplo de viento, con una guitarra «pedal steel», con una discretísima trompeta. Las canciones de Faye Webster nos remiten a los tiempos en que ‘Tapestry’ era el disco del año, arrasaban los Carpenters, el único Drake se llamaba Nick y Burt Bacharach era una de las personas más influyentes del mundo.

Hubo un momento en su disco anterior, ‘Atlanta Millionaires Club’, en concreto, ‘Flowers’ featuring Father, en el que parecía que Faye Webster podía adentrarse en sonidos actuales, cercanos al rap. No ha sido así, y hay que agradecerlo porque no es lo que se le daba mejor, y su nuevo álbum ha tomado el camino de lo clásico, sonando mucho de nuevo -quizá demasiado- a Natalie Prass.

Sin embargo, hay detalles que nos indican que Faye Webster pertenece a la generación Z por mucho que vaya por su cuarto álbum y se sitúe más a principios los 70 todavía que Adele, tanto como Rumer. La cantante, que cumplía 24 años hace muy pocas semanas, justo el día en que se lanzaba al mercado este mismo disco, ha llenado la portada de este de «hahas», reforzando la teoría de que el título del álbum ‘I Know I’m Funny haha’ está más cerca de ser un meme que una contraposición a «funny peculiar».

Paradójicamente, muchas de sus letras son «raras» antes que divertidas, como la misma pista titular, en la que el humor es más torpe que brillante, más Sandra Bullock que Woody Allen o, si se prefiere, más Phoebe Bridgers que Fran Lebowitz: «creo que tus hermanas son muy guapas / se emborracharon y se olvidaron de que me habían conocido / Una vez hice reír a una en la cena / dijo que era divertida y le di las gracias / pero sé que soy divertida, haha». En ‘Kind Of’ asegura no «haber escrito esta canción en un minuto» pese a repetir «I don’t feel this kind of type of way» cerca de 30 veces. Y casi siempre se regodea en el anhelo amoroso más básico: «¿qué hay en Berlín? ¿qué hay allí que no esté aquí y necesites? / quiero un bebé que se parezca a ti y a mí» (‘Sometimes’), «me haces llorar para bien, me haces llorar para bien, me haces llorar para bien, me haces llorar para bien» (‘In a Good Way’), «me pregunto si me casaré antes que mis hermanos» (‘Cheers’).

Lo mejor de ‘I Know I’m Funny haha’ no es tratar de averiguar dónde empieza y termina la autoparodia de los textos, sino unas melodías que transcienden tiempos y fronteras, con una producción exquisita a cargo de la propia Faye Webster y de Drew Vandenberg. El álbum de 11 canciones incluye hasta 6 sencillos que se han venido presentando a lo largo de los últimos 2 años, entre ellos la estupenda ‘Better Distractions’, que no en vano Faye Webster reconoce como lo mejor que ha sonado como banda jamás; el punto de rock crudo que aporta ‘Cheers’ hacia la mitad de la secuencia; o más recientemente la sensual ‘A Dream with a Baseball Player’, en la que Faye se pregunta cómo se ha podido enamorar de un hombre que no conoce, mientras el ritmo R&B y la sección metal acompañan.

El álbum está muy mimado en ese sentido, incluso en las canciones pequeñas. ‘Sometimes’ incorpora todo un vaivén de cuerdas, percusiones ricas y teclados exquisitos, la combinación de country y cuerdas da lugar a creaciones tan hermosas como ‘A Stranger’, y el disco se cierra con un tema llamado ‘Half of Me’ cuya melodía podría inspirar una película Disney. Justo antes de esta aparece una colaboración con mei ehara, a la que Webster considera su «versión japonesa», una tranquilísima ‘Overslept’ que se toma su tiempo para cerrarse con un «fade out», casi un tercio de canción. Sobre soledad, aburrimiento y pereza nos hablan unas canciones que saben huir de ello con musicalidad y buen gusto.

Tinashe y Jeremih se buscan el punto ‘X’ entre sonidos de Nintendo

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Tinashe publica hoy su nuevo disco ‘333’, el primero desde 2019 y el segundo desde que emprendiera su carrera independiente tras varios arduos años en una multinacional. El disco parte de lo explorado en ‘Songs for You’ pero es probablemente más experimental en tanto coquetea no solo con el R&B, el pop y el synth-pop sino también con el drum ‘n bass (‘Shy Girl’), el rock (‘The Chase’) o directamente con la estructura libre (‘333’).

Tras los adelantos de ‘Pasadena‘ y ‘Bouncin‘, los cuales han sido «Canción Del Día» en las últimas semanas; y ‘I Can See the Future’, en el día de salida del álbum destacamos en la playlist de novedades «Ready for the Weekend» no el tema que ha sido escogido como «focus track» de hoy viernes, un ‘Undo (Back to My Heart)’ que te gustará si te gustó ‘Save Room for Us’, sino ‘X’ con Jeremih. Da para un titular mejor, pero también tiene miga en otros sentidos.

‘X’ es una producción ligera de trap-pop de Hitmaka, Crishan y Mari Bitz que destaca por incorporar soniditos de tipo videojuego de Nintendo. En las estrofas, Tinashe alterna entre el mumble rap y la melodía cantada y surfea la base vocalmente como si le costara lo mismo que respirar (ese «can I feel? can I taste? can I chew?» seguido del «she looks fly, she does it»), mientras Jeremih deja un verso adictivo entre «yeah yeah yeahs» y «beep beeps» en el que nos cuenta que tiene a Tinashe con las «piernas tocando las estrellas».

Queda claro de qué va ‘X’, pero por si hace falta explicarlo, el título alude a ese «punto» de placer que ambos se buscan mutuamente durante un encuentro sexual. Jeremih incluso rapea que quiere «follarle el punto G mientras busca el X» y Tinashe, encantada, se entretiene «sintiendo, «saboreando» y «sorbiendo» de aquí y de allá.

Lo mejor del mes:

Iggy Azalea prepara su tercer álbum y estrena ‘Sex on the Beach’

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Ya está en camino el que será el tercer álbum de estudio de la rapera Iggy Azalea, cuyo nombre será ‘End of an Era’ y que será lanzado el próximo 13 de agosto, menos de dos semanas. Será su primer y puede que último álbum desde 2019 con ‘In My Defense’.

Azalea hizo un primer anuncio a través de su cuenta de Twitter hace casi dos meses con un escueto «mi álbum saldrá en agosto». Al mes siguiente, en julio, llegaría un tema del que se ha hablado tanto para bien como para mal, ‘Iam The Stripclub’, debido a una polémica relacionada con lo que se conoce como «blackfishing», que es una tendencia de algunos artistas «blancos» que muestran que pertenecen a la cultura negra.

Dejando a un lado las polémicas, lo más llamativo es que la rapera también ha confirmado a través de sus redes sociales que este será su último trabajo relacionado con la música hasta después de un tiempo: «Voy a tomar unos años para concentrarme en otros procesos creativos y cosas de las que me siento muy apasionada e inspirada, más allá de la música», escribía en su cuenta de Twitter. Tal vez por eso este nuevo álbum «tan especial» para ella ha recibido este nombre, ‘End of an Era’.

El contenido del disco va estar dividido en cuatro partes de manera cronológica para mostrar en cada una de ellas los diferentes tipos de sonidos y estilos que la artista ha abordado desde sus inicios en la música hasta este final, que podría ser temporal. Escucharemos sonidos electrónicos, convencionales, urbanos… Todo lo que ha mostrado Iggy Azalea desde sus inicios a los 24 años hasta los 31 que cumplió el pasado 7 de junio. De momento ya se puede escuchar otro adelanto, ‘Sex on the Beach’.



RFTW: Liars, Abstract Mindstate, joan, Deafheaven, Pink Siifu…

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Hoy salen nuevos discos de Tinashe, Liars, Abstract Mindstate (producido por Kanye West), Lingua Ignota, Nas o IDER, a los que ya se había sumado el nuevo trabajo de Ty Segall publicado estos días por sorpresa. Hablando de Kanye West, no, ‘DONDA’ no ha salido aún.

En cuanto a singles sueltos, aparte de lo nuevo de The Weeknd, Guns ‘N Roses presentan ‘ABSUЯD’, Natti Nattasha sueña con «Noches en Miami», Black Eyed Peas vuelven con otro posible hit acompañados de Saweetie y Lele Pons; Victoria Mónet sigue presumiendo de elegancia en ‘Coastin’ y Måneskin invitan a Iggy Pop en un remix de ‘I WANNA BE YOUR SLAVE’,

Esta semana ha traído nuevas canciones de Unknown Mortal Orchestra, que hemos destacado en portada como «Canción Del Día»; Purity Ring, Bad Bunny con Aventura, Lady Gaga con Tony Bennett, Duran Duran con CHAI, Holly Humberstone, Tierra Whack, joan, FINNEAS o black midi, todas incluidas en la playlist.

En la playlist de novedades puedes escuchar también nuevos temas de Deafheaven, Mark Ronson con Paul McCartney y Gary Numan, Big Red Machine con Ilsey, Weezer y su versión de Metallica, blackbear, Nation of Language, Ásgeir, The World is a Beautiful Place & I Am No Longer Afraid to Die, The Vaccines, Princesa Alba con Ms. Nina, Public Service Broadcasting, Noga Erez, Fred again.. con Baxter Dury o marmi, entre otros.

The Weeknd se pierde en la tentación… y en el space disco en ‘Take My Breath’

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Al contrario que Kanye West, The Weeknd sí cumple con lo que promete y ha estrenado ‘Take My Breath’, el primer single de su próximo disco (que podría tiularse ‘The Dawn’ a tenor de los posts que está subiendo Abel Tesfaye a redes estos días). Es, por supuesto, el gran lanzamiento internacional de hoy viernes 6 de agosto que puedes escuchar desde ya en nuestra playlist de novedades actualizada.

Sin que a nadie le pueda sorprender en absoluto, ‘Take My Breath’ es una producción a tres manos compartida con Max Martin, Oscar Holter y The Weeknd, es decir, exactamente los responsables de ‘Blinding Lights’, ‘In Your Eyes’ y ‘Save Your Tears’, los mayores éxitos de la era ‘After Hours‘. En la autoría de composición encontramos también a Ahmad Balshe, más conocido como Belly, presente también en los mencionados temas.

Tampoco choca especialmente el sonido de ‘Take My Breath’, que vuelve a apoyarse en el italo disco pero se inclina también en un estilo más cercano al «space disco» de mediados de los 70, con ecos a Donna Summer o a cosas como ‘Time Machine’ de Mathusalen. Eso sí, melódicamente la inspiración parecen haber sido los Bee Gees aunque la perspectiva sea mucho más oscura, pues el tema parece hacer referencia a unas fantasías BDSM, finalmente representadas en el videoclip, en el que Abel y su ligue no resisten la «tentación».

El anuncio de Snickers junto con Aless Gibaja que está lleno de homofobia y plumofobia

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Lo que se anuncia como un chiste o una metáfora inofensiva muestra en realidad un mensaje lleno de homofobia en el que ha participado el influencer Aless Gibaja, que siempre se ha mostrado como un abanderado de los derechos LGTB.

El spot muestra cómo un camarero repasa las consumiciones que han pedido sus clientes y cuando menciona el «sexy zumo de naranja» podemos ver al influencer confirmarlo con ese estilo infantil y extravagante que le caracteriza: «Con vitaminas A, B y C. Abracitos, besitos y caricias». Mientras habla, su compañero de mesa y el camarero intercambian alguna que otra mirada de desconcierto. Entonces, el camarero le mira con gesto serio y con un tono bastante condescendiente y le dice: «ANDA, toma uno de snickers».

Al darle un solo bocado a la barrita, Gibaja se transforma en todo un macho man, de voz grave y sin mariconadas. Y para asegurarse de que se le ha quitado del todo la pluma su acompañante le pregunta: «¿Mejor?», y él responde que sí. ¿Por qué? Porque, según el anuncio, «no eres tú cuando tienes hambre». En otras palabras, cualquier actitud por parte de un hombre que se salga de la masculinidad hegemónica hay que corregirlo para volver a la normalidad.

El perfil oficial de Snickers España en Instagram ha emitido un comunicado hace poco más de una hora en el que piden disculpas por el «malentendido» afirmando lo siguiente: «Nos tomamos los derechos de igualdad e inclusión muy en serio y creemos que cualquier persona tiene el derecho de mostrarse tal y como es». «En ningún momento se ha pretendido estigmatizar ni ofender a ninguna persona ni colectivo. En esta compaña en concreto se buscaba transmitir de una manera simpática y desenfadada que el hambre puede hacer cambiar tu carácter», añadían.

«Se acabó snickers… a comer huesitos», «no les creemos NADA», «arruga un papel y ahora intenta alisarlo. Pues eso», dicen algunos comentarios en la publicación. El anuncio será retirado y, aunque el vídeo ha sido eliminado de YouTube, lo cierto es que ya se ha dejado constancia de lo presente que sigue la homofobia en todos los aspectos de la sociedad y que falta mucha formación al respecto para evitar que cosas así vuelvan a suceder.

Dry Cleaning / New Long Leg

Dentro de la hornada de chicos listos británicos dedicados al post punk/post rock arty, Dry Cleaning se han abierto un hueco considerable, y eso que solo hace tres años que se formaron. También es cierto que ya tenían varios tiros pegados cuando Tom Dowse (guitarra), Lewis Maynard (bajo) y Nick Buxton (batería) pidieron a Florence Shaw (voz y letrista) que se incorporara a la banda. Les faltaba algo. Y ese algo Dowse, antiguo compañero de Florence en la escuela de arte, sabía que solo lo podía aportar ella. Tras dos EP’s en 2019, ‘Sweet Princess’ y ‘Boundary Road Snacks And Drinks’, los fichó el mítico sello 4AD para este primer LP. John Parish está al mando de la producción.

El universo sonoro de Dry Cleaning es fácil de resumir. Las canciones se construyen a través de jams sonoras repletas de riffs de guitarras, líneas de bajo y redobles de batería inscritos en la tradición post punk, la de Gang of Four, Wire o grupos actuales como Squid, aunque Dry Cleaning tienen una línea menos esquizo, más contenida y elegante que estos. Sobre esta base, Florence Walsh desparrama su spoken word.

Es Walsh la que realmente diferencia a Dry Cleaning de todos los demás, de ese panorama de señores vociferantes que domina el subgénero. Su voz es ligeramente grave, rasposa, recuerda a la de Kim Gordon. Su recitado es sincopado y radiofónico, desapegado y desafiante, sosegado y amenazante, monocorde pero expresivo. Sus letras son crípticas y dejan bastante a la interpretación. Parten de fragmentos, muchas veces aparentemente inconexos, que Florence obtiene de imágenes, obras de arte, obsesiones, feminismo, desaires, proclamas… Su formación como ilustradora se abre paso en su imaginario lírico.

Así explicado, todo en Dry Cleaning es sugestivo, todo pinta bien. El problema es que es más excitante sobre el papel que en el disco. ‘New Long Leg’ es demasiado lineal; una retahíla de temas conformados por la misma estructura reiterativa de guitarras poderosas y bases rítmicas post punk con spoken word por encima.

Hay bastante donde rascar, por eso. Cuando abre ‘Scratchcard Lanyard’ sientes un calorcito rico; unos riffs de guitarra y bajo turbulentos y pegadizos, el recitado de Shaw fluyendo, su voz jugando con las palabras, especialmente en los versos “Do everything and feel nothing / Wristband themepark” o dejando imágenes tan poderosas como «A woman in aviators firing a bazooka» (una mujer en cazadora disparando un bazuka). La fanfarria inicial de ‘Unsmart Lady’ recuerda a las de Black Country, New Road o Protomartyr. Aquí los remolinos guitarrísticos apoyan a Florence, que nos va amenazando sin apenas levantar la voz, lanzando eslóganes como “Fat, podgy, no makeup” (gorda, gordinflona, sin maquillar) y los retuerce hasta convertirlos en proclamas feministas, entre wah-wah psicodélicos y rocosos.

En ‘Her Hippo’ destacan los “oh-ah” que Walsh lanza, entre aburrida y sarcástica, en una canción en que canta al hastío de verse atrapada en una relación quemada, que ahoga. ‘New Long Leg’ muestra prácticamente la única vez que Walsh canturrea, esos «dodododo» a los que ella misma se contesta/corrige en una atmósfera que remite al subgénero gótico. En ‘More Big Birds’, el redoble de batería, las voces dobladas, el piano, los tururu que entona Walsh dan un aire extraño, pero fresco.

Pero hacia el final, la acumulación de riffs resultones con Shaw salmodiando hacen mella. La atención se diluye, asoma el aburrimiento. Planea la sensación de que a las canciones les falta algo… O más bien les sobre. Sus EP’s tenían un sonido más crudo, más nueva-olero, mucho más lo-fi y fresco; había algo intangible que dotaba a las canciones de una garra y un alma que aquí no se materializa del todo. Quizás es la producción de John Parish, que hace de esta sucesión de riffs, de líneas de bajo, de la voz de Walsh, algo demasiado impecable, pulco. Quizás sea porque apenas se varía la rutina sonora; esa que se mostraba tan poderosa en los EP’s, pero que, en la larga duración, se revela ardua de seguir.

Duran Duran estrena nuevo sencillo junto a CHAI para su próximo álbum

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La banda británica Duran Duran ha lanzado hace unas horas el segundo sencillo del que será su próximo álbum, esta vez acompañados por el grupo de rock japonés CHAI por decisión del vocalista principal de la banda, Simon Le Bon, que afirmó que con «su energía y puro sentido de la diversión podrían volarte tus oídos».

Después de ‘INIVISIBLE’ el pasado mayo, ahora ha llegado ‘MORE JOY’. Ambos temas formarán parte del decimoquinto álbum de la banda, ‘FUTURE PAST’. «Era una pieza tan inusual que no estábamos seguros de si encajaría al principio», dijo en un comunicado de prensa Nick Rhodes, teclista de Duran Duran, refiriéndose a este nuevo tema. «Me recordó a uno de esos videojuegos japoneses retro», añadía.

No le falta razón, tanto en lo de los videojuegos como en lo inusual de la pieza, pero lo cierto es que este nuevo registro es bastante novedoso y con la presencia de CHAI se hace más animado. Si ves el vídeo que acompaña al tema en YouTube podrás escuchar los 3:39 minutos de la canción viendo de fondo una ciudad muy al estilo de la serie ‘Futurama’, solo faltaba alguna que otra nave sobrevolando la ciudad.

‘FUTURE PAST’ llegará el próximo 22 de octubre. Por parte del grupo CHAI, este es su trabajo más reciente, puesto que su último álbum salió el pasado mayo, ‘WINK’.

‘Hotel California’: un repaso a la música de Laurel Canyon apto para haters

‘Hotel California’ (1976) de Eagles es una de las canciones más famosas de la historia. Y también de las más odiadas. Porque canción y banda son, para muchos aficionados a la música, el epítome del sonido California: de ese rock americano demasiado bien tocado, demasiado blanco. Demasiado impecable, como suelta en un momento determinado de este libro un antiguo colaborador de Linda Ronstadt. Pero reducir el sonido Laurel Canyon a ese topicazo es totalmente injusto. Porque los cañones de California y la utopía soleada que representaban ofrecieron, durante más de una década, un enorme ramillete de artistas imprescindibles, discos fundamentales y canciones monumentales.

Para recoger con la máxima fidelidad posible el génesis, cénit y decadencia de Laurel Canyon, Barney Hoskyns se pasó una década hablando con absolutamente todo el mundo que vivió la escena. Amén de realizar una ingente tarea de hemeroteca, recopilando cientos de entrevistas de la época. Con tan abundante material, Hoskyns crea una historia oral al estilo de ‘Por favor, mátame’ (Gillian McCain Y Legs McNeil). Publicado originalmente el 2005, la editorial Contra lo edita al fin en castellano con una estupenda traducción de Elvira Asensi.

Con un ritmo arrollador, Hoskyns recorre esa geografía mítica: Laurel Canyon, Topanga Canyon, el desierto de Joshua Tree… Lugares en que se forjó un sonido que dominó EE.UU. entre finales de los 60 y mediados de los 70; un sonido que bebía del folk, el country y el rock, espoleado por el masivo éxito de los Beatles. Hoskyns reseña cómo un puñado de idealistas tomaron Laurel Canyon, cerca de Los Ángeles, y nació el mito California, tierra de promisión musical. Desde el disparo de salida, que fueron los éxitos de The Mamas & The Papas y el primer disco de los Byrds y sus antros míticos (el Troubadour principalmente), los protagonistas relatan cómo se creó una comunidad artística, sus alianzas creativas, sus romances, cómo crecieron como artistas, obtuvieron un éxito monstruoso y se ahogaron entre sus propios egos y cocaína.

Hoskyns consigue plasmar el aura que desprendían todos esos chicos y chicas guapos, carismáticos, enormemente talentosos, pero también autodestructivos. Hay triunfos fenomenales (Joni Mitchell, Neil Young) y ángeles caídos (Gram Parsons a la cabeza). La nómina de nombres marea. Por aquí circulan Stephen Stills, David Crosby, Graham Nash, Neil Young, Linda Ronstadt, Joni Mitchell, Jackson Browne, James Taylor, los Eagles, Randy Newman, Tom Waits y un larguísimo etcétera. Pero no sólo da voz a los artistas, sino también a los productores, ejecutivos discográficos, mánagers y A&R que hicieron posible el sueño, antes de tener el dinero como único fino. De Jack Nietzsche (productor) a Elliot Roberts (mánager de Mitchell y Young). Pero si un nombre se erige en protagonista del libro es el de David Geffen, el mitiquísimo capo de Asylum, que ejerce de héroe y de villano. Un tipo encantador y sin escrúpulos que ganó mucho dinero, pero también generó una gran cantidad de sinergia artística.

Pero no solo se dedica a hacer desfilar entrevistados. Hoskyns trenza estupendamente bien la historia, explica el contexto, relata anécdotas, explicita la construcción de discos y lo encaja todo con precisión. El estilo es ágil y vertiginoso, no da tregua. Si estás inmerso en el descubrimiento de Jackson Browne pronto salta a lo que fuera que estuviera haciendo Stephen Stills. A veces va tan rápido que has de frenar y releer, tienes la sensación de que no eres capaz de aprehender todo lo explicado, de que te pierdes en un marasmo de nombres y anécdotas. Pero todo está perfectamente hilvanado.

No todo es vino y rosas. Hoskyns no se anda con paños calientes a la hora de explicar todas las grietas en el paraíso: las adicciones, los asesinatos de la familia Manson que marcaron el fin de la era hippie, las tragedias (muertes por sobredosis, principalmente), el ensimismamiento y engreimiento de unos cantautores imbuidos en hipismo en la superficie, pero indiferentes al mundo exterior, a cualquier aspecto político y social. Hoskyns y los invitados narran cómo pasaron de la camadería al aislamiento, del idealismo a la ostentación, de una música excitante al blando AOR. De cómo una industria discográfica que fomentaba el talento y tenía paciencia para que este floreciera, pasó a preocuparse solo de las cifras de ventas.

Hoskyns también hace especial hincapié en las estrellas femeninas, que no cree suficientemente bien ponderadas. Invierte buena parte de las páginas en dejar bien claro que Joni Mitchell, especialmente con su ‘Blue’ (al que denomina «piedra angular de la época»), Linda Ronstadt, Carole King y otras figuras más desconocidas, como Judee Sill, eran las artistas con más talento del panorama. Y reivindica a “Mama” Cass Elliott como la gran catalizadora del talento del cañón desde el principio.

Lo increíble es que todo lo que explica Hoskyns sucede en diez años. Los que transcurren de 1967 a 1976, que parecen cien. Especialmente el período comprendido entre 1967 y 1970, vertiginoso y ubérrimo musicalmente. Hoskyns conforma un fresco monumental, una epopeya tan fascinante como inabarcable, que entusiasmará incluso a los detractores del soleado sonido de California.

Rihanna ya es la cantante femenina más rica del mundo

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Rihanna se ha convertido en billonaria, lo que significa que es la cantante femenina más rica del mundo y la segunda mujer más rica de la industria del entretenimiento solo por detrás de Oprah Winfrey. La autora de ‘Bitch Better Have My Money’ se una así a un selecto club de músicos billonarios del que forman parte Jay-Z, Kanye West o Andrew Lloyd Webber, entre otros.

Así lo ha comunicado Forbes esta semana en un artículo en el que detalla que la fortuna de Rihanna se estima en cerca de 2 mil millones de dólares. Por supuesto, la música no le ha llevado hasta aquí. La mayor parte de esta cifra pertenece al valor de su empresa de cosmética Fenty Beauty (1,4 mil millones), mientras 270 millones de dólares pertenecen a su también exitosa empresa de ropa interior, Savage x Fenty, y el resto a su trabajo en la música y el cine.

En 2017, un año después de lanzar su último álbum hasta la fecha, ‘Anti‘, Rihanna estrenó su marca de cosmética ‘Fenty Beauty’, que se llegaba a presentar en España con Rihanna de cuerpo presente y que ha sido un enorme éxito en todo el mundo gracias a su filosofía inclusiva y a su variedad de tonos para la piel. Rihanna posee el 50% de Fenty Beauty junto con el conglomerado de productos de lujo LVMH, liderado por otra de las personas más ricas del planeta, Bernard Arnault.

Volviendo a lo que nos interesa, la música, ya hay quien ha advertido que Rihanna tiene un single con dos raperos de enorme fortuna mencionados arriba, Jay-Z y Kanye West. «Esta puede ser la primera vez que tres billonarios aparecen juntos en una canción». La canción en cuestión es ‘Run this Town’, que fue un gran éxito en el año 2009. En cuanto a música nueva de Rihanna, la artista fue vista recientemente rodando un videoclip con A$AP Rocky, mientras su disco de reggae sigue en el horno.

Olivia Dean: a la generación Z también le inspira el sonido Motown

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Olivia Dean es otra de esas cantantes que han estudiado en el famosísimo y selecto BRIT School de Londres, por donde han pasado artistas como Adele, Amy Winehouse o FKA twigs, y que pueden petarlo de la noche a la mañana con el single adecuado publicado en el momento más oportuno. Su último EP’, ‘Growth’, que ha venido presentado por el single ‘Be My Own Boyfriend’, salió el viernes pasado.

La joven cantante y compositora de Walthamstow se dio a conocer en 2018 con su single de debut, el neo-soul de ‘Reason to Stay’ y, desde entonces, se ha asociado a la multinacional Universal y sus singles han obtenido millones de reproducciones en las plataformas de streaming. Sus canciones están apegadas a un tipo de pop-soul que suele triunfar en Reino Unido, pues ‘Echo’ podría ser de Paloma Faith, pero otras como ‘OK Love You Bye’ acusan una evidente influencia del funk y ‘What Am I Gonna Do on Sundays?’ del pop de los años 60 con un toque de trip-hop, mientras ‘Slowly’ es una balada intimista al piano.

La música pop de los 60 inspira especialmente a Olivia, que crece escuchando no solo a Amy Winehouse sino también a la música de Al Green o Aretha Franklin. El sonido Motown es, de hecho, la principal influencia de ‘The Hardest Part’, hasta ahora su mayor éxito hasta la fecha, y esa influencia se plasma también en su videoclip, en el que Olivia y sus coristas interpretan la canción en un típico plató de la época. ‘The Hardest Part’, hoy la Canción Del Día, habla sobre superar una ruptura: «ahora soy una persona que no conocerías, tuviste oportunidad de amarla pero ya no».

Otras canciones de Olivia se nutren de los 60 pero desde una perspectiva más adelantada a esa época, pues ‘Be My Own Boyfriend’ busca el elemento «cheesy» y recubierto de purpurina de los 80. Inspirada por su madre, que forma parte del Partido por la Igualdad de las Mujeres de Reino Unido, Olivia Dean deja en ‘Be My Own Boyfriend’ un mensaje abiertamente feminista y empoderado que aboga por el amor propio: «ya no puedo más, no quiero participar en esto, soy mucho mejor que todos estos hombres, nadie me puede amar a mí como lo hago yo».

La música de Olivia puede hacerse un hueco en un panorama musical no tan poblado por artistas que presentan un sonido marcadamente retro y «british». Sin que Adele se dedica a sacar disco y con la mencionada Paloma en horas bajas, y lo mismo se puede decir de Sam Smith, solo Celeste parece haber cogido el testigo de este sonido. Y Olivia tiene promesa de sobra para dar que hablar en los próximos meses.







Revelación o Timo:

Lo mejor del mes:

Alison Darwin también postulan para futura banda de (pop) rock de masas

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Alison Darwin es un grupo de pop-rock de Barcelona compuesto por Laura (cantante y guitarrista), Aleix (bajista) y Josep (batería y corista). Este año, el trío ha lanzado su primer disco oficial ‘Ficción y realidad’ a través de Atomic Records, y tras darse a conocer en los últimos tiempos con un par de epés compuestos por temas interpretados en inglés, ‘Find Your Freedom’ (2019) y ‘Meaningless Sounds’ (2020).

Fundado por Laura y Aleix, que previamente tocaban en otras bandas, el grupo se convirtió en lo que es hoy cuando estos conocieron a Josep en un open mic acústico. Sus gustos musicales compartidos hicieron el resto y no hay que ser lince para darse cuenta de que la música anglosajona influye a la banda: desde su mismo nombre hasta el hecho de que su primer material estuviera cantado en inglés, queda claro que el pop-rock americano y británico forma la base de sus canciones.

El trío cita entre sus influencias a Muse, Radiohead o Twenty One Pilots y también a Vetusta Morla, Zahara, Paco de Lucía, Anni B Sweet, Daft Punk o Love of Lesbian, pero la música de Alison Darwin y, en especial, la de ‘Ficción y realidad’ no es en absoluto ese mejunje de estilos impenetrable que manda en el siglo XXI. Voz, guitarra, bajo y batería componen el esqueleto de unas canciones que no tienen miedo a sonar lo más melódicas posible y que, como las de sus compañeros Plan Marmota en la comunidad musical Acqustic, parecen hechas en realidad para sonar en las emisoras comerciales.

Es posible percibir algún toque garajero en pistas como ‘Conspiranoia’, mientras la trotona ‘Monos de feria’ sí nos lleva a alguna verbena de Estados Unidos y las guitarras de la balada ‘Miradas afiladas’ recuerdan a Muse o similares. Pero la melodía de ‘Todo se derrumba’ es heroica como las de Vetusta Morla y los guitarreros singles de ‘Ficción y realidad’ apuntan a un pop-rock bastante noventero en el sentido comercial del término, especialmente ‘Gravedad’ pero también ‘Danza macabra’.


FINNEAS, amor en tiempos de pandemia

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Cuando aún estamos digiriendo el nuevo álbum de Billie Eilish, el Disco de la Semana en estas páginas, su hermano y productor FINNEAS anuncia que su primer disco oficial verá la luz el 15 de octubre bajo el título de ‘Optimist’. El tracklist incluye el single ‘What They’ll Say About Us’ (parece que FINNEAS finalmente sí ha decidido incluirlo) y un nuevo single de título rabiosamente actual.

‘A Concert Six Months From Now’ es una canción de amor situada en el contexto de la pandemia. FINNEAS busca volver con su ex y se le ocurre llevarla a un concierto aunque esté a seis meses vista: «tu banda favorita vuelve a la carretera, y este otoño tocan en el Hollywood bowl, ya he comprado dos entradas para su concierto, supongo que soy un optimista».

El resto de la grabación da vueltas sobre la idea de ese reencuentro romántico que no deja a FINNEAS dormir por las noches. El artista reflexiona que «nunca se nos dio bien ser amigos» y anticipa el día en que él y su persona amada vuelvan «porque estoy harto de ser tu ex». Al final le propone: «¿te puedo llevar a un concierto a seis meses vista?»

Si la historia de ‘A Concert Six Months From Now’ es, en realidad, de las clásicas, hasta el punto de estar compuesta en un sentido circular, su sonido se debate entre el pop de cantautor de los años 70 y el pop-rock de toda la vida. No hay señales del ambicioso productor que trabaja con Billie Eilish, más bien el de un artista que prefiere permanecer a un lado, aunque el nuevo vídeo de James Blake lo retrate de manera contraria.

01 A Concert Six Months From Now
02 The Kids Are All Dying
03 Happy Now
04 Only a Lifetime
05 The 90s
06 Love Is Pain
07 Peaches Etude
08 Hurt Locker
09 Medieval
10 Someone Else’s Star
11 Around My Neck
12 What They’ll Say About Us
13 How It Ends

Billie Eilish / Happier than Ever

album del año

Si algo bueno ha sacado la gente de la pandemia es tiempo para explorar hobbies olvidados o crear. ‘Happier than Ever’, el segundo disco de Billie Eilish, no tendría que haber llegado a nuestras manos tan pronto: Billie se enfrentaba a una macrogira mundial a principios de 2020 cuando el mundo se paró. Confinados a la fuerza, como todo el mundo, ella y su hermano FINNEAS se pusieron a escribir sin parar y de ese brote de inspiración nacieron las canciones de este trabajo, que nos presenta a una nueva Billie ya en julio de 2020, cuando es lanzada ‘my future‘, exactamente un año antes.

El neo-soul de ‘my future’ contrasta con los sonidos macabros del debut de Billie, un trabajo oscuro y tétrico sobre las pesadillas y las parálisis del sueño -entre otras cosas- cuyo sonido quizá no daba para más en una segunda entrega. En ‘Happier than Ever’, Billie expone un mundo igual de turbio que el del anterior pero desde una estética más amable y soft, más engañosa y espeluznante, inspirada en el glamour del Hollywood clásico. En la portada anuncia que es más «feliz que nunca» pero aparece llorando y las imágenes promocionales la muestran como una especie de ídolo adolescente de los años 50 con la mirada muerta. En ‘Happier than Ever’ se dan este tipo de contrastes varias veces a lo largo de la secuencia, empezando por el tema titular.

‘Happier than Ever’ empieza como una balada cuqui al ukulele, pero en realidad nos habla de una relación tóxica desde el punto de vista de una chica dolida que sentencia: «no me identifico contigo, yo nunca me trataría a mí misma de una manera tan asquerosa». El tema, como ya sabe todo el mundo, evoluciona hacia una segunda mitad rockera, pero si esta sorprende no es por su mera existencia -aunque también- sino por el nivel de distorsión que Billie y FINNEAS se muestran dispuestos a alcanzar en ella. Les da absolutamente igual asustar al personal porque de lo cuqui pasamos a un noise-rock que ríete tú Low o similares. No tantas veces se escuchan canciones de este tipo en el segundo disco de una persona tan joven como Billie, que tiene 19 años, pero la artista ya ha demostrado que la madurez le viene de serie.

Esta misma madurez sostiene unas canciones que cautivan por lo introspectivo de sus letras tanto como por lo arriesgado de sus producciones. En ‘Happier than Ever’, Billie canta sobre «hacerse mayor» bajo los focos desde varios puntos de vista, por ejemplo, desde la gratitud en la hipnótica pista de apertura, ‘Getting Older’, que juega con el contraste entre la densidad de su base tipo «wobble» con el hilillo de voz de Billie, tan cercano como un secreto, y en la que nos deja una de las frases del año («las cosas que antes disfrutaba ahora solo me mantienen empleada»); pero también desde el hastío en ‘OverHeated’, una producción de R&B alternativo que suena en realidad como un intento por replicar la magia del ‘Futuresexx/LoveSounds’ de Justin Timberlake sin demasiado éxito.

Un detalle que impide a ‘Happier than Ever’ ser esa gran obra que podría haber sido es su secuencia. El álbum arranca con un verdadero trío de ases como son la mencionada ‘Getting Older’, la macarra ‘I Didn’t Change My Number’, cuya contundente producción hip-hop suena como la Amy Winehouse de ‘Frank’ producida por Björk, y la anhelante ‘Billie Bossa Nova‘, todo un ejercicio de melancolía y sensualidad inédito en la discografía de Billie. Sin embargo, la inclusión en ‘Happier than Ever’ de singles previos como ‘my future’ o, sobre todo, ‘Therefore I Am‘, que suena demasiado a la «antigua Billie», lastran un trabajo cuya secuencia podría haber sido más estilizada y cohesiva. ‘Oxytocin’ es un trallazo pero su espíritu tecno suena un poco forzado (el tema ha sido escrito específicamente para el directo); la balada ‘Everybody Dies’ no es la más conseguida pese a hablar sobre lo reconfortante de la muerte y el interludio de ‘Not My Responsibility’ funciona mejor en el contexto de una gira que en la de este disco: es puro relleno.

En el resto del álbum, Billie intenta unificar unas canciones bastante distintas entre sí. A veces lo consigue y otras no. Nadie diría que el funk minimalista de ‘Lost Cause‘, todo un «grower» que se crece escuchado bajo el calor del sol, con esa voz mezclada lo más cerca posible de tus oídos; y la estampida dark-pop de ‘NDA‘ pertenecen al mismo disco, pero lo hacen, y aunque son dos canciones excelentes, parecen de su madre y de su padre. Más integrada suenan las baladas o medios tiempos: ‘GOLDWING’ empieza recitando con voces angelicales un texto religioso hindú para después irse por donde le da la gana; la preciosa ‘Halley’s Comet’ presenta un sonido de soul romántico pero perturbado que Billie haría bien en explorar en el futuro; y la folki ‘Your Power‘ es la balada más madura que ha escrito.

Acompañada por poco más que una guitarra acústica, ‘Your Power’ nos vuelve a hablar de una relación tóxica. Billie cuenta su experiencia con un chico que «ha abusado de su poder», pero el texto no es autobiográfico y busca que su mensaje sea universal. Gracias a su serena y conmovedora melodía, ‘Your Power’ cala hondo, y Billie cierra el álbum con un corte similar llamado ‘Male Fantasy’ en el que cuestiona el rol de la pornografía en la sexualidad masculina desde el humor, apelando a la terapia. Entre los temas tratados en ‘Happier than Ever’ y sus aventuradas producciones queda claro que el segundo disco de Billie Eilish está hecho para callar bocas, pero sigue sin ser del todo redondo debido a que su secuencia es larga de más. En ese sentido, el debut estaba mejor realizado. Eso sí, como Billie, pocas artistas existen a día de hoy. Es indecible lo que puede ser capaz de hacer en el «futuro» y este disco lo demuestra.