La enésima noticia sobre TikTok que puedes leer en estas páginas tiene que ver directamente con Ladytron, algo que no habríamos visto venir ni de milagro. Estos días, ‘Seventeen’ lo está petando en la popular plataforma -en Estados Unidos, al menos- porque los usuarios la están usando para editar vídeos en los que o bien reflexionan sobre su propia edad, o bien -de manera más siniestra- exponen sin entrar en detalles ciertas experiencias pedófilas que han sufrido, dado que la breve letra de esta canción textualmente dice: «solo te quieren cuando tienes 17 años, cuando cumples 21 ya no eres divertida».
Por ejemplo, este usuario utiliza ‘Seventeen’ para denunciar que «está demasiado normalizado que los adolescentes gays queden con pedófilos», mientras esta otra lleva la idea un poco más lejos para señalar que «este post ha sido compartido solo dos veces porque tu padre no debería introducir sus manos en tus muslos y tocarte el culo cuando estás claramente incómoda». En este vídeo, una muchacha recuerda que «la primera vez que un tío mayor de 18 años intentó ligar conmigo» ella tenía «13 años» y, en este otro, otra chica señala «la vez que los tíos me hicieron más caso fue cuando tenía 15 años».
La popularidad de ‘Seventeen’ en TikTok ha provocado que la canción entre en la lista de virales globales de Spotify, donde saluda actualmente desde el número 37 (de un total de 50). Un hito para Ladytron pese a lo bobo que pueda parecer, pues rara vez el grupo ha experimentado este tipo de reconocimiento popular más allá de su estatus de grupo de culto. El viral durará dos días, como le han pasado a tantos artistas últimamente, pero Ladytron han sabido aprovechar la situación y han sacado unas camisetas de ‘Seventeen’ femeninas y unisex bastante «cool» que se empezarán a despachar a finales de este mes.
Publicada en 2002, es decir, en el año en que muchos de los usuarios de TikTok de hecho nacieron, ‘Seventeen’ fue el primer avance de ‘Light & Magic‘, uno de los mejores discos de Ladytron. Es una de las canciones más emblemáticas de la música electroclash que tan popular fue en la época.
Más gracioso que ver a adolescentes de la generación Z descubrir a Ladytron es atender a la reacción de algunos de sus padres: «Mi hijo de 13 años me ha escrito para preguntarme si alguna vez he oído hablar sobre Ladytron, porque parece que lo están petando en TikTok. ¿Ha llegado por fin el revival electroclash?» Con perdón de Taylor Swift, no estaría mal, no…
En la historia de los artistas que han logrado acercar la música tradicional española a las nuevas generaciones hay que contar de manera destacada a Baiuca. El músico gallego se ha hecho un hueco en el panorama nacional haciendo lo que hace Nicola Cruz con la música andina pero sin salir de su Galicia natal, mezclando electrónica con el cancionero popular de su tierra para renovarlo a su manera. ‘Solpor‘, su primer disco, era un trabajo de folktrónica artesanal, enriquecido por samples, instrumentos y percusiones de todo tipo que cabía degustar atentamente con cascos, y ‘Embruxo’, su segundo disco, depura el componente experimental de aquel para sacarnos a bailar a la plaza, a la luz de la luna.
En ‘Embruxo’, Baiuca ha puesto el foco en la cultura espiritual gallega para entregar una obra mucho más equilibrada hacia la tradición que su debut. Las melodías y los textos tradicionales cargan con el peso del álbum, las voces invitadas, especialmente las de la banda de pandereteiras-cantareiras Lilaina, que cantan en 5 de los 10 cortes, no aportan una textura más sino que aparecen en primerísimo plano; el carismático Rodrigo Cuevas de hecho se deja caer por aquí para interpretar el hit ‘Veleno‘, y los instrumentos presentes en el largo, como las flautas y las gaitas de Cristian Silva o las percusiones de Xosé Lois Romero, han sido grabados desde cero en lugar de sampleados, por lo que suenan mucho más presentes.
Las melodías y los textos tradicionales de ‘Embruxo’ han sido recogidos del Museo do Pobo Galego, el cancionero popular galego de Dorothé Schubarth y de los poemas de Luis Amado Carballo, Curros Enríquez o Rosalía de Castro y se basan en los mitos y las cantigas gallegas para presentarnos un universo mágico habitado por brujas, demonios y otros seres fantasmagóricos. En ‘Meigallo‘ las brujas son espantadas con ajo, en ‘Diaño’ una inocente niña muere ahogada en un pozo embrujado, en ‘Lavandeira’ el fantasma de una señora anciana lava ropa «en la noche de San Juán» y en ‘Conxuro’ un demonio toca la pandereta «con los dientes apretados». Cuando en esta canción, Lilaina cantan que en el «infierno hay fiesta», la que le «hacen a los condenados», no cabe duda de que se refieren a este disco.
La fiesta pagana de ‘Embruxo’ presenta varias formas. ‘Meigallo’ se apoya en una base rítmica que difumina la electrónica de trance y el reggaetón sin acelerarse demasiado; concediendo el protagonismo a las voces de Lilaina, dotadas de un componente ancestral; las percusiones de ‘Luar’ apuntan a lo tribal y ‘Veleno’ sube los bpm para colocar a Rodrigo Cuevas en un contexto bailable a la par que naturalista. Baiuca ha pensado ‘Embruxo’ para que se desarrolle como una película sonora y la fiesta en la que sumerge al oyente se va animando con el paso de los minutos: ‘Cortegada’ es un festín de tambores y flautas, ‘Conxuro’ sube la temperatura en el ambiente juntando las voces de Lilaina con la flauta de Cristian Silva y ‘Diaño’ («diablo») es directamente una bacanal de aullidos y percusiones en la que se presume a los «condenados» ya en otra dimensión.
Un trabajo que se crece bajo el «resplandor de la luna», ‘Embruxo’ cautiva tanto por el baile de flautas del tema titular como por los paisajes más esotéricos de ‘Lavandeira’, de ritmos y voces que evocan un ritual de brujería. En ‘Embruxo’, el equilibrio entre lo espeluznante, lo mágico y lo divertido no puede estar más conseguido; los samples apenas son requeridos en un par de cortes para agregar un componente de recuerdos capturados al disco, y lo mejor es que la música de Baiuca nunca ha sonado más accesible. Puede que algunos echen de menos la artesanía sonora de ‘Solpor’, pero este disco tiene toda la pinta de crecerse en directo o pinchado en una verbena, y además a lo grande.
Desde Elon Musk hasta Isabel Díaz Ayuso, la historia no se ha quedado corta en producir ciertos personajes que son vistos por el público como absolutos iconos pop sin realmente dedicarse a ninguna rama de la cultura o el deporte. Ser ellos mismos es suficiente, para bien o para mal. Sin embargo, a veces se descubren iconos pop en lugares más recónditos. La cantante Fátima Miranda lleva 40 años investigando las posibilidades de la voz y su obra demuestra que no hay que irse demasiado lejos para encontrar artistas de este tipo que deberían ser más reconocidas de lo que son.
Cuando la escuchas vienen a la mente las piruetas vocales de Meredith Monk, los rugidos de Sainkho Namtchylak o los agudos imposibles de Yma Sumac, pero ella es de Salamanca aunque reside en Madrid, y de hecho a mediados de los años 80 dirigió la fonoteca de la Universidad Complutense de la capital española. A sus 68 años, no cabe duda de que Miranda es «una de las artistas vocales más importantes e influyentes del mundo», como reza su propia página de Facebook, aunque no haya terminado de trascender su lugar más allá de la vanguardia. En 2018 sí recibió la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes otorgada por el Gobierno de España, uno de tantos premios en su haber.
El trabajo de Fátima Miranda, señala su página web, «combina técnicas vocales orientales, occidentales y de su propia invención concibiendo la voz como instrumento de viento y de percusión instalado en el propio cuerpo». Esto «le ha permitido desarrollar un registro superior a cuatro octavas que pone al servicio de un lenguaje musical propio en el que se difuminan las fronteras entre canto, poesía, teatro, composición, improvisación e interpretación».
La artista, licenciada en Historia del Arte, empieza a dedicarse a la música -o en su caso a la investigación vocal combinada con otras artes como la performance- cuando descubre como por accidente que posee un talento vocal extraordinario, y desde 1983 empieza a explorar las posibilidades de su voz acercándose a su vez a cantos tradicionales como el Nô de Japón, el canto difónico de Mongolia o el canto Dhrupad del Norte de la India. A través de técnicas vocales tanto tradicionales como de su propia cosecha, Miranda es capaz de «desplegar unas posibilidades de expresión que van del más transparente y angelical hilo de voz al alarido más salvaje».
A pesar de que no se puede entender el trabajo de Fátima Miranda en su totalidad sin tener en cuenta sus llamativas performances, en las que la artista aparece vestida con atuendos extravagantes o convirtiendo objetos cotidianos en instrumentos musicales, como una palangana o juguetes infantiles, a la manera del objeto encontrado; basta con escuchar su obra grabada -en la mayoría de casos asociada a performances de directo- para alucinar con lo que es capaz de hacer. Especialmente clave parecen sus tres primeros discos, ‘Las Voces de La Voz’ (1991), ‘Concierto en Canto’ (1995) y ‘ArteSonado’ (2000), solo el último de los cuales está disponible en Spotify.
‘ArteSonado’ es uno de esos discos que te gustarán si crees que ‘Medúlla‘ es el mejor disco de Björk, o si eres fan de este tipo de discos vocales entre los cuales también hay que contar ‘Dolmen Music’ de Meredith Monk o ‘Le fil’ de Camille, por poner un par de ejemplos. Creado absolutamente mediante la voz, ‘ArteSonado’ es un festín de registros vocales entre lo meditativo (‘Diapasón’) y lo lúdico: ‘Desasosiego’ podría ser una canción popular, pero está hecha de cantos a lo tirolés, autocoros y efectos tipo risas y vibración de labios, y ‘Repercusiones I: Esto es lo que no tiene nombre’ explora la sonoridad de expresiones cotidianas tipo «¿qué tal?», «pim pam pum», «míralo, que follón», «¿no ves o no lo ves?», «se me fue el santo al cielo», «di que sí, hija» o «mira que te lo tengo dicho» para armar una composición delirante que es para caerse de la silla de la risa.
Para nada retirada, en la actualidad Fátima Miranda, que también ha versionado canciones populares como ‘La Llorona’ de Chavela Vargas, sigue actuando e impartiendo talleres de canto, y no hace demasiado tiempo fue entrevistada en Radio3.
LUMP, el proyecto conjunto de Laura Marling y Mike Lindsay de Tunng, vuelve con nuevo disco. ‘Animal’ sale el 30 de julio a través de Partisan/Chrysalis. La cantautora británica, que este año ha sido nominada a los premios Grammy por su disco ‘Songs for Our Daughter‘, ha explicado que considera LUMP un «depósito de todas las cosas que han pasado por mi mente en el últimos tiempos y que no consigo encajar en ningún otro lado».
Realmente es difícil imaginar a Laura Marling firmando sola una cosa como ‘Animal’, la canción que presenta este disco de igual título, hoy la «Canción Del Día». Es una composición extravagante, en la que tienen especial peso las percusiones y otro tipo de texturas orgánicas, y que queda mucho más próxima al art-rock de una Cate le Bon o los propios Tunng que al folk, sin abandonar cierta sensibilidad pop en lo melódico. Toda una «delicatessen» de rock alternativo y una evolución muy interesante respecto al debut de LUMP publicado en el año 2018.
En contraste con la riqueza de la parte instrumental de ‘Animal’, Laura canta de manera apática un texto entre lo fragmentado y lo surrealista. «Más rápido que un pestañeo, está prohibido amar, está prohibido pensar» es una de las cosas que nos cuenta esta canción. «Un pelo en la almohada, sangre en la camisa, piezas de amor, trocos de suciedad». El estribillo «baila, baila, esta es tu última oportunidad», con esa oportuna rima entre «dance» y «chance», se pega sin que lo esperes.
‘Animal’:
01 Bloom at Night
02 Gamma Ray
03 Animal
04 Climb Every Wall
05 Red Snakes
06 Paradise
07 Hair on the Pillow
08 We Cannot Resist
09 Oberon
10 Phantom Limb
Ya hace bastantes años que J Mascis, Lou Barlow y Murph viven en una etapa de dulce «Aura Mediocritas», de un clasicismo indie en el que sus discos se suceden a un ritmo pausado pero firme, para regocijo y disfrute de fans y allegados.
Obviamente, no hay ninguna sorpresa en ‘Sweep It into Space’. Es lo de siempre: pop-rock alternativo de guitarras de corte ochentas-noventas. Aunque hay ligeras modificaciones. El álbum está producido por Kurt Vile en comandita con Mascis. La presencia de Vile ha rebajado fiereza, aumentado la limpieza del sonido y ha subido el volumen de la voz de Mascis, amén de hacer de este un disco más tranquilo (a la dinosaúrica manera, ojo) respecto a sus anteriores discos, incluso si se le compara con ‘Give a Glimpse of What Yer Not‘, que ya era bastante melancólico per se.
La mano de Kurt, por eso, no deja de ser discreta. Difícil se hace mejorar lo que ya es bueno. Dinosaur Jr no engañan: aquí vas a sentirte como en casa. Una colección de clásicas canciones rebosantes de todo aquello que amas del grupo: la voz de Mascis, sus guitarras arrolladoras e infecciosas (valga el topicazo), los dos temas de Lou Barlow… Las guitarras con las que abre ‘Ain’t It’ y, por ende el disco, la manera en que entra la voz de J. Mascis, tierna y rasposa, es un caramelo de guitarras y dulzura pop; suena a algo ya escuchado mil veces, pero que no te importa volver a escuchar mil veces más. También son bienvenidos los riffs distorsionados y los coros de de ‘To Be Waiting’. En ‘I Ran Away’, con las guitarras más cristalinas, cuando entona Mascis el estribillo, ya sabes que la fórmula es siempre la misma, pero sigue causando igual emoción.
Las también esperadísimas aportaciones de Lou Barlow son brillantes. La lenta y sentida ‘Garden’, con una línea de guitarra tan sencilla y, a la vez, tan evocadora y pegadiza, con Barlow cantando tierno y sentimental… Para que, acto seguido, Mascis nos despierte con ‘Hide Another Round’, de melodía pegadiza y redonda, de ritmo tan arrollador que te vuela la cabeza, especialmente cuando arrancan con las panderetas hacia al final. O el guiño al ‘In Between Days’ de The Cure en ‘And Me’, no sólo en esas guitarras trotonas, sino en ese estribillo que se eleva.
Quizás los únicos temas que se alejan un poco de la placidez general y endurecen el sonido, sean ‘I Met the Stones’, homenaje de Mascis a una de sus bandas señeras y ‘Walking to You’, con una marea desatada de guitarrazos esta vez sí, altamente distorsionados, el único momento en que saturan altavoces y revientan tímpanos. Hasta que regresa Lou, esta vez para cerrar el disco, y rebaja la furia con ‘You Wonder’, otra joyita de las suyas, de contención casi acústica, pero de desatado estribillo.
Hace un par de años, ‘Over Your Shoulder’ de 1994 se convirtió en un minihit en Japón, un tema que podría estar perfectamente en este ‘Sweep It Into Space’. Pero, lejos de sospechas de inmovilismo, lo maravilloso es comprobar que Dinosaur Jr siguen manteniendo no sólo la fórmula sino, más importante aún, la magia; que son capaces de seguir ofreciendo una docena de canciones vibrantes e incuestionables. Larga vida a Mascis, larga vida a Barlow (y a Murph, claro). Y que nosotros los sigamos oyendo.
‘Héroes: silencio y rock & roll’ es el nuevo documental musical que Netflix promociona entre sus suscriptores a bombo y platillo, en el fondo otra excusa más para que Warner vuelva a hacer pasar por caja a los fans de Héroes del Silencio con un nuevo recopilatorio con directos, rarezas y hits. ¿Cuántos irán ya para una carrera de 4 discos de estudio? ¿Alguien llevará la cuenta?
Alexis Morante ha recopilado imágenes de archivo bastante impagables y ha entrevistado al grupo, periodistas, amigos y personalidades para este trabajo, después de haber colaborado con Bunbury en el pasado. Si en su currículum aparecen Niños Mutantes, Alejandro Sanz y el Gobierno de España, también lo hacen otras películas sobre Enrique como ‘El camino más largo’ y ‘Licenciado Cantinas: The Movie’. Lo cual nos revela que, a falta de que Bunbury se pase por ‘Lo de Évole’, estas no son entrevistas afiladas de las que ningún músico pueda salir perjudicado.
‘Héroes: silencio y rock & roll’ repasa la carrera de Héroes del Silencio desde su principio hasta su final, sin atención alguna a la carrera en solitario de Bunbury: si alguien topa con esta cinta en 2152, no adivinará que tal cosa existió. Se tratan temas como la dura escalada hacia la fama cuando en ninguna discográfica quisieron ficharlos; su éxito en Alemania, extraño como el avistamiento de un ovni; su pésima relación con la prensa musical que los despreciaba o las razones que llevaron a su separación.
El acercamiento a todos y cada uno de los temas es superficial: no se evitan los coqueteos con las drogas ni el sindiós que fue la grabación de ‘El espíritu del vino’, pero queda la sensación de que no se profundiza en ningún tema y sobre todo de que no llegamos a conocer a los protagonistas del grupo, que desfilan con el alma de una entrada en la Wikipedia. Es lo que pasa cuando algunos de ellos responden con monosílabos a cuestiones importantes, como el baterista Pedro Andreu, o cuando viven a una sonrisa de fucker pegado 24/7, como el guitarrista invitado Alan Boguslavsky. Y cuando se evitan ciertas cuestiones: la banda aparece marcada por la muerte de su road mánager en un accidente de coche en 1993, pero no por el asesinato del hermano de Enrique Bunbury en la misma época, y pese a que le ha dedicado a este un par de canciones.
No se profundiza tampoco mucho en por qué a la prensa musical no le gustan Héroes del Silencio, dejando el sabor de que su desprecio es un capricho de los tiempos en que parecían una banda prefabricada que venía presentada por un miembro de la banda prefabricada Olé Olé, cuando el asunto es mucho más interesante y complejo: el exceso de épica y lo rococó de las letras no son cuestiones que aquí se fueran a analizar.
Con todo, el ritmo de la película es ágil, casi dejando ganas de más, ahora que tanto se llevan las docuseries y el grupo se ha beneficiado de su protagonismo en un peliculón como es ‘Las Niñas’. No cabe la menor duda de que Bunbury siempre ha sido una estrella. Son varios los momentos históricos del pop español que aparecen aquí retratados: aquellos días en que obligaban al grupo a actuar con bailarinas detrás, aquellos días en que unas trompetas horribles aparecieron misteriosamente en una de sus primeras grabaciones, aquellos días en que trabajaron con Phil Manzanera de Roxy Music, que parece un absoluto encanto… Y luego está lo de Pito, ex mánager de Alaska y Loquillo y un documental en sí mismo, retratándose como un desastre, y asegurando que a Bunbury no se le había subido ningún éxito a la cabeza… porque siempre había sido igual de insoportable.
Jessie Ware va a sacar una edición deluxe de su álbum del año pasado, ‘What’s Your Pleasure’, que terminaba en el segundo puesto de la lista de mejores discos de 2020 para nuestra redacción. A falta de que averigüemos si alguna de las pistas extra trae su colaboración con Kylie Minogue o habrá que esperar a otra ocasión o a otra vida para escuchar tal cosa, se ha presentado el primer single de esta reedición.
‘Please’, hoy nuestra «Canción del Día», es un funcional llenapistas inspirado en los beats de la música dance de principios de los 90. Si el vídeo de ‘What’s Your Pleasure’ ya iba por ahí, ‘Please’ lleva esto un pelín más lejos con una corte de jóvenes bailarines. En la letra, Jessie Ware se postula como “la chica de tus sueños” e imagina un lugar “en el que los momentos duren para siempre” y de hecho lo ofrece, lo consigue.
Se ha perdido ya algo de factor sorpresa o ruptura respecto a lo que fue el cuarto álbum de la artista, pero en cualquier caso ‘Please’ es una buena manera de expandir una era que mereció mayor atención por parte del público generalista (desgraciadamente el runrún generado por ‘Remember Where You Are’ duró tan sólo dos semanas).
De momento las cosas pintan OK y aunque sea de manera tímida, el tema ha recibido más streamings y apoyo de radios británicas que los sencillos originales de ‘What’s Your Pleasure’, durante su primera semana de vida.
La “Platinum Edition” de este disco sale a la venta el 11 de junio con el siguiente tracklist:
1. Spotlight
2. What’s Your Pleasure?
3. Ooh La La
4. Soul Control
5. Save A Kiss
6. Adore You
7. In Your Eyes
8. Step Into My Life
9. Read My Lips
10. Mirage (Don’t Stop)
11 . The Kill
12. Remember Where You Are
13. Please
14. Impossible
15. Eyes Closed
16. Overtime
17. Hot N Heavy
18. Pale Blue Light
19. 0208 (feat. Kindness)
20. Adore You (Endless Remix)
En 2015, M. Night Shyamalan era carne de chiste cinéfilo. Tras las decepcionantes ‘La joven del agua’ y ‘El incidente’, y las desastrosas ‘Airbender, el último guerrero’ y ‘After Earth’, el director del ‘El sexto sentido’ se convirtió en la diana preferida de gran parte de la cinefilia. Estaba acabado. Sin embargo, ese año Shyamalan apareció por donde menos se le esperaba: con una modesta y muy eficaz comedia de terror de metraje encontrado, ‘La visita’; y con una serie de misterio, ‘Wayward Pines’, que comenzaba con un estupendo piloto dirigido por él. Pues no, no estaba tan acabado.
Lo mejor de ‘Servant’
‘Servant’, que ya se puede ver completa en Apple TV (terminó de emitirse el pasado marzo), supone la vuelta de Shyamalan a la televisión. Aunque oficialmente no es el creador de la serie (está escrita por el británico Tony Basgallop), sí lo es oficiosamente: es el productor ejecutivo y ha dirigido tres episodios. Suya ha sido la elección de los demás directores (entre ellos su hija, Ishana Shyamalan, y Julia Ducournau, la autora de ‘Crudo’) y del aspecto visual de la narración.
Lo que sí parece es que, aunque las dos temporadas de la serie se han rodado prácticamente en continuidad (antes de estrenarse la primera ya se sabía que había otra en marcha), Shyamalan se ha implicado mucho más en la primera que en la segunda, ya que esta última le pilló en pleno rodaje de ‘Tiempo’, el thriller fantástico que ha rodado con Gael García Bernal. ¿Casualidad que sea mejor la primera que la segunda?
‘Servant’ comienza como acaban muchas películas de Shyamalan: con un giro sorprendente que te deja clavado en el sofá. Además, para evidenciar aun más su autoría, la serie está situada en Filadelfia (como muchas de sus películas), tiene protagonista pelirroja (Lauren Ambrose, como antes Toni Collette, Bryce Dallas Howard… el equivalente a las rubias de su admirado Hitchcock), y está rodada con un ritmo pausado, una evocadora fotografía llena de claroscuros, y unas angulaciones y movimientos de cámara marca de la casa. El único elemento novedoso es la música de Trevor Gureckis, que sigue la línea atonal de compositores como Mark Korven, Mica Levi, Hildur Guðnadóttir o Jonny Greenwood.
Una de las particularidades de la serie es que está ambientada casi enteramente en un único escenario: una casa de un exclusivo barrio donde vive un matrimonio formado por una popular periodista de televisión y un reputado chef freelance (todo un acierto de personaje, ya que proporciona mucho juego dramático mientras trabaja en la cocina). La casa es un personaje más de la serie. Conecta con la típica mansión gótica de los clásicos del género de terror, proyecta la personalidad y el estado de ánimo de sus habitantes, y sirve como vehículo perfecto para generar inquietud y misterio.
Esta atmósfera tan cuidada alimenta una historia muy sugerente y perturbadora. Un relato impregnado de una gozosa ambigüedad, que hace equilibrios entre el drama doméstico y el misterio sobrenatural, entre la tragedia conyugal y el terror psicológico. Todo ello salpimentado con toques de humor negro, la mayoría procedentes del personaje del hermano de la protagonista (interpretado con gracia por Rupert Grint, el Ron Weasley de la saga ‘Harry Potter’).
Lo peor de ‘Servant’
A partir del cuarto capítulo de la segunda temporada, donde ocurre un hecho clave para el devenir de la serie, ‘Servant’ empieza a perder fuelle como un político de Ciudadanos. La historia pasa de enigmática a bordear lo grotesco; las relaciones entre los personajes y sus decisiones (¿de verdad celebran una cena con el padre con la que hay montada en casa?) son cada vez más inverosímiles; el humor comienza a estar demasiado presente, rompiendo el equilibrio tonal que había anteriormente; y los golpes musicales intentan mantener en pie una atmósfera de misterio que se va deshaciendo capítulo a capítulo como el interés del espectador por la serie. La tercera temporada está confirmada. ¿Remontará o será otra serie más alargada innecesariamente?
Jota de Los Planetas ha concedido una entrevista en profundidad a Pablo Gil de El Mundo, que se gestó exactamente a lo largo de 3 horas, para hablar de sus nuevas canciones, que aún no está decidido si desembocarán en un nuevo álbum o no, pero que sí tienen algo en común, «explicar lo que está pasando en este momento». Y lo hacen según Jota sin ninguna censura, pues a diferencia de lo que sucedía antes, le «da igual» sonar en radio o que «no haya conciertos». El artista es crítico con una industria musical en la que se lo «llevan todo Google, Telefónica, Facebook, Apple…» y carga especialmente contra Spotify: «Spotify son las multinacionales de ahora mezclado con Los 40 Principales. Paga poco y promociona música sin ningún valor, sin contenido crítico, algo que no considero ni música. Para mí Spotify son pérdidas, me cuesta más grabar las canciones que lo que producen».
Jota habla sobre la influencia que han ejercido Los Planetas en la música pop, de Vetusta Morla a Rosalía, refiriéndose en el primer caso a ‘Súper 8’ y en el segundo a ‘La leyenda del espacio’. Indica: «Desde ‘Súper 8’ los grupos más importantes que han salido en España son grupos de guitarras, como Love Of Lesbian, Lori Meyers o Vetusta Morla, aunque el espíritu no sea tan auténtico, tienen una intención más comercial que otra cosa, pero adoptan el sonido (…) Y luego estoy muy orgulloso de anticipar todo lo que ha pasado con el flamenco con ‘La leyenda del espacio’ en 2007. A partir de ese disco salen cantidad de artistas, y ahí está desde el Niño de Elche hasta Rosalía o a C Tangana, todo entra por ese canal. Antes de ese disco, los indies odiaban el flamenco, cualquier cosa que sonara a español y a raíz española estaba súper denostado».
Además de asegurar que se arrepiente de no haber sido más «indie estricto» y «radical», curiosamente, ahora mismo es especialmente devoto del trap, asegurando que «le da corte» hablar con Yung Beef, del que habla en estos términos: «es un artista con talento de verdad, no como yo». Alaba que mantenga el acento, le compara con Morente y va más allá: «Lo mismo el Khaled o La Zowi. No cambian nada, no sacrifican ni un ápice de su forma de pensar. Y eso me parece muy potente. Tienen una posición muy crítica, y han puesto de manifiesto el desastre de sociedad en el que vivimos, donde todo es sexo y dinero, todo es poder y sometimiento. Eso me parece muy potente, creo que lo ponen de manifiesto mejor que nadie lo ha hecho nunca».
La entrevista habla también de lo cerca que ha estado el artista de la muerte, por «experimentar» y no solo con las drogas, y de un contencioso que tiene con Sony para recuperar sus discos. Pero es especialmente noticiable la visión del fenómeno Ayuso y el negacionismo que da Jota a raíz del tema ‘El negacionista’ en el que referencia a Miguel Bosé. ¿Quizá no habíamos entendido del todo su sentido último? El artista habla de disidencia programada: «Inoculan una opinión disidente como una vacuna ideológica que hace que la gente se ponga en contra de la idea. Por ejemplo, si Miguel Bosé, que tiene toda su credibilidad perdida, o Iker Jiménez, que habla de fantasmas y ovnis, empiezan a decir que todo es un complot para controlar el mundo, los demás van a decir, ‘Buah, cómo voy a pensar lo mismo que estos frikis'».
Y defiende la libertad de esta manera: «Pedro Sánchez está haciendo exactamente igual que Francia, Italia, China o Estados Unidos. Todos hacen lo mismo. Ahí ves una prueba clara de que no hay un gobierno real, que no es una democracia real. Mientras, la derecha más franquista y más fascista defiende la libertad, deja que la gente vaya a los bares, y la gente flipa con eso. Dice que o eso o comunismo. Ayuso, o Bolsonaro, o Trump, dicen: «Es más importante la libertad que la pandemia», y yo estoy de acuerdo, es más importante la libertad que las consecuencias de una actuación negligente de los gobiernos en materia de organización sanitaria. ¿Te has equivocado y se gestionó mal la Sanidad y ahora se te está muriendo todo el mundo? Apechuga con las consecuencias, pero no recortes la libertad de la gente. Sé responsable de haber matado a millones de personas, pero luego no digas ‘Ahora todos en su casa porque yo no quiero asumir la responsabilidad'». La entrevista completa, en El Mundo.
Zahara logra su 2º número 1 histórico en JENESAISPOP con otro de los singles extraídos del impactante ‘PUTA’. Hace un par de meses, ocupaba esta plaza durante 2 semanas con ‘MERICHANE’, mientras ‘TAYLOR’ llegaba al número 3. Anteriormente, ‘Hoy la bestia cena en casa’ había llegado a ser número 4 en nuestra lista semanal que arrastra 15 años de tradición; ‘Guerra y paz’, número 7; ‘El fango’, número 9; y ‘Crash’, número 16.
Destaca también la fuerte subida de ‘How Does It Feel’ de London Grammar, que se sitúa en el puesto 2, mientras entran en el top 10 la revelación Genesis Owusu, Doble Pletina y Billie Eilish. Macy Gray y Kings of Convenience logran situarse en la mitad baja de la lista.
‘Embruxo’ de Baiuca es el Disco de la Semana, un trabajo que vuelve a combinar ritmos bailables electrónicos con instrumentos y canciones tradicionales gallegas para ahondar en los mitos y las cantigas de la cultura espiritual de la región. Escuchar ‘Embruxo’ es asistir a una fiesta pagana en pleno siglo XXI, pero los sonidos que han inspirado a Alejandro Guillán Castaño durante la composición del disco vienen desde direcciones y tiempos muy diferentes. Estas son 5 de sus influencias más insospechadas, comentadas por él mismo.
Varios artistas / Oxossi É Rei
En ‘Embruxo’ me he sentido muy influenciado por músicas de diferentes partes del mundo en las que prevalece la hegemonía de percusiones y voces. Este disco es un buen ejemplo de ello, un recopilatorio de músicas brasileiras muy puras en las que las percusiones hacen que no necesites nada más. Las canciones y los sonidos de Ulisses Lucas son los que más me gustan de este disco.
Chichi Peralta / Pa’ Otro La’o
Me pasé parte del verano pasado escuchando este disco y ‘Bachata Rosa’ de Juan Luis Guerra tirado en la playa. Me encantan todos los acentos que hay en estas músicas, como los instrumentos armónicos, y las voces son pura percusión en carácter. Con todos esos ritmos que los acompañan no puedes escucharlo y no moverte y bailar.
Golpes Bajos / A Santa Compaña
El mejor grupo de la historia de la música gallega y el mejor letrista de la península. Vuelvo a este disco cada cierto tiempo, sobre todo en los meses finales de los veranos, cuando se empieza a acercar el frío y la llegada del otoño, con el día de difuntos y el Samain. Tal vez haya sido una de las primeras referencias para pensar en crear un disco en el que la cultura espiritual y el misticismo fuesen protagonistas.
Ryuichi Sakamoto / Shining Boy & Little Randy
La atmósfera y los sentimientos que consigue crear Ryuichi en sus composiciones es magia. Tanto en esta banda sonora, como por ejemplo en el tema que cierra ‘Babel’, sus composiciones son maravillosas. Es una inspiración siempre poder escuchar su música y entender cómo es capaz de llevarte a su mundo. Escuchar ‘Embruxo’ para mí, cuando lo estaba haciendo, aunque musicalmente haya muchísima distancia con su música, de alguna manera era un ejercicio de atrapar al oyente y embrujarlo por lo que le estaba proponiendo.
James Holden / The Inheritors
La percusión y las voces son fundamentales en este disco, una influencia que claramente en la cultura gallega bebe de África. Pero tal vez haya una relación cultural en otros aspectos clara con países del Norte de Europa y de esa alianza Celta, en lugares como Bretaña, Irlanda, Escocia… Todo el arte del vinilo de ‘Embruxo’ gira en torno a los petroglifos (dibujos grabados en piedras), tan presentes en Galicia pero también en algunos de estos lugares europeos. Tanto en el arte de este disco de James Holden como en el videoclip de Renata se pueden observar estas conexiones.
Snoop Dogg celebraba este año el Día del Cannabis, si es que tal cosa para él no es todos los días, con el 18º álbum de su carrera. Lo ha llamado ‘From tha Streets 2 tha Suites’ y, tirado al mercado de mala manera el susodicho 20 de abril, a pesar de que era martes, no ha tenido el placer de pasarse por las listas de éxitos como sí lograban los últimos álbumes del cantante.
Los tres singles del álbum de Snoop Dogg son ‘CEO’, ‘Roaches in my Ashtray’ y ‘Say It Witcha Booty’, pero ahora Snoop Dogg ha decidido darle un “push” a todo esto con un vídeo para otro de los 10 temas que componen el disco. Se trata de ‘Gang Signs’, una colaboración con Mozzy que ha sido nombrada la mejor canción del álbum por Pitchfork.
Madonna, que es mencionada en el tema rimando más o menos con marihuana y con su admirado Obama («Still sippin’ gin and juice while I’m smoking marijuana / I bet you never blew with Obama / Crip walking with my homegirl Martha / While I’m passing joints to Madonna»), recibe el porro que se le ofrece. El tema ha vuelto a traer a la palestra el día que Snoop Dogg se fumó un porrillo en un váter de la Casa Blanca, en 2014.
Madonna ha tenido a bien estrenar su último look con un cameo en el videoclip, pues aparece fumando durante un instante como ya hubiera querido Dua Lipa en la primera versión de su vídeo ‘Levitating’ el verano pasado. Hay que decir que Madonna ha estado aún convaleciente de su operación de cadera hasta hace muy poco, pero también que nadie esperaba que recuperara su vena ‘Champagne Rosé’, que tanta animadversión despierta entre el público.
La cantante, que ni siquiera fuma como se ha encargado de repetir reiteradas veces, hasta en las letras de sus canciones, se hace la malota durante unos segundos, pareciendo la hija o como mínimo la hermana menor de Snoop Dogg, que tiene sólo 49 años por increíble que pueda parecer. Por otro lado, la intérprete de ‘Gang Bang’ continúa editando el documental de su gira ‘Madame X’, ahora atacando la mezcla de sonido.
En 2021 no daremos abasto entre el regreso de Ella baila sola y el de Amistades Peligrosas, no hace tanto compañeros de gira y casi de calabozo (pero no). La reunión de Alberto Comesaña y Cristina del Valle se anunció antes junto a una fotografía promocional que ahora resulta ser la portada de su single de regreso, ‘Alto el fuego’, hoy entre las novedades de la semana.
Se trata de un lozano tema de ritmo jamaicano, que no es que se sume a las modas imperantes, sino que encaja perfectamente con la imaginería y los tiempos del grupo, que procede de principios de los años 90, es decir, la época en que arrasaban UB-40 y Ace of Base. La letra del tema representa la reunión del propio dúo, hablando de un «incierto desconcierto» que busca «un reencuentro». Ambos se preguntan mutuamente «cómo están», incorporan palabras malsonantes como a ellos tanto solía gustarles («sé que me jodiste»), hacen referencia a su 30º aniversario, y proponen «un armisticio».
Mientras la toma vocal de Alberto Comesaña se debate entre el susurro y la afonía, la voz de Cristina del Valle parece proceder desde el fondo de un pozo. El tema empieza replicando el sonido de una llamada telefónica, y parece recrear ese sonido deliberadamente, pero el efecto es extraño cuando decide quedarse ahí durante los 3 minutos que dura la producción. Así, ‘Alto el fuego’ no termina de sonar bien ni siquiera en Tidal, ni siquiera en tu reproductor o auriculares más elevados. Al contrario, cuanto mejor es el equipo que utilizas, más se aprecia que la voz de Cristina del Valle o bien tiene un filtro más raro que un perro verde o bien ha sido enviada al estudio más comprimida que un WhatsApp.
Una pena el acabado de este tema co-producido y co-escrito por un tal Luis Cabañas Aguado, un apellido este último nada de moda, pues el dúo estaba manejando su estribillo más natural en mucho tiempo, con una letra medio bien construida y un «lyric vídeo» que recopila imágenes de sus tiempos multiplatino.
Que no quede ni una crítica de ‘Endless Arcade’ sin mencionar que el cofundador de Teenage Fanclub Gerard Love abandonó el barco en 2018. Es lógicamente el momento de celebrar al autor del mayor éxito de la banda, ‘Sparky’s Dream’ y también algunos de los temas más dignos que recientemente había públicado el grupo escocés, como ‘Thin Air’ o ‘The First Sight’ del anterior álbum ‘Here’. Pero también es el momento de recalcar cómo Norman Blake y Raymond McGinley se las han ingeniado para que no se note, hasta el punto de que es muy cuestionable que un oyente casual del grupo acuse un cambio sustancial en cuanto a estilo musical o incluso a calidad compositiva.
Lo primero era difícil después de tres décadas de carrera: en ‘Endless Arcade’ vuelven a convivir las melodías radiantes del indie pop con alguna entrega ya ocasional a los punteos del indie-rock, como sucede al final de los 7 minutazos de ‘Home’. En cuanto a lo segundo, Norman y Raymond se reparten los créditos exactamente a medias, entregando sus composiciones de manera alterna: salvo una excepción, de Norman Blake son las pistas impares y de Raymond McGinley las pistas pares. En general a Blake le escuchamos en un registro más luminoso, popero y hasta a veces yeyé (‘Warm Embrace’), y a McGinley en un tono más truculento, crudo, y preocupado por el estado del mundo.
De esto último viene el nombre del disco, ‘Endless Arcade’, inspirado en «una ciudad por la que puedes vagar con una sensación de misterio, una ciudad imaginaria que dura para siempre». Algo que les gustó para captar la sensación generalizada del álbum, partiendo de esa pista titular que nos habla de la «huida de los pájaros a la llegada del invierno», de «un bosque en el que enloquecemos» y de la «gente pobre que no puede permitirse una botella de vino», pero que no por ello pierde la esperanza: «no tengas miedo de esta vida», propone su estribillo, una y otra vez.
Los teclados del nuevo miembro de la banda, Euros Childs de Gorky’s Zygotic Mynci, tienen cierto protagonismo en esta composición o en el turbio single ‘Everything Is Falling Apart’, que en verdad es una invitación al carpe diem; mientras la luz penetra abiertamente por las canciones de Norman Blake. A este pertenece una canción de amor tan redonda y pop como ‘I’m More Inclined’ («nunca me encontré con la religión, nunca lo necesité, me inclino más a basar mi fe en ti»), o en ‘The Sun Won’t Shine on Me’, que combate su título más pesimista con una melodía preciosa que sí resplandece.
Las canciones de ‘Endless Arcade’ deambulan por tanto entre la sombra y la luz, la esperanza y la desesperanza, la nostalgia y el presente, como atestiguan los textos de ‘Back in the Day’ y ‘The Future’, ya desde sus mismos títulos. La primera contempla el mundo literalmente «desmoronarse» («la luz se ha ido y no veo que pueda volver mañana»), mientras la segunda asegura que «vamos a caminar hacia el futuro y ver vistas que no hemos visto antes». Lo cierto es que el amor de Teenage Fanclub por la melodía clásica de los Beatles o Love, a menudo por tanto en sintonía con sus paisanos de Belle & Sebastian, sí es capaz de devolvernos la fe en un mundo mejor, incluso en tiempos tan convulsos como estos.
Kase.O y SFDK, dos iconos del rap de nuestro país, acaban de entrar en la lista de singles española con su nuevo tema conjunto, ‘Ringui Dingui’. El videoclip, publicado el pasado 22 de abril, resiste entre los 10 más vistos en Youtube a día de hoy, por lo que parece estar confirmándose un hit y muy merecidamente. ‘Ringui Dingui’ es hoy la «Canción Del Día».
Publicado en el EP ‘Divertimentos’ de Kase.O, ‘Ringui Dingui’ no es en absoluto un tema menor en la discografía del rapero zarazogano, sino una sobrada de flow y rimas a cada cual más memorable, en las que Kase.O y SFDK no dejan títere sin cabeza, sin abandonar el humor. La rapidez y agilidad de los raps espetados por ambos contrastan con el exquisito fondo musical, que parece inspirarse en el estándar del jazz de los años 50 ‘The Beat Goes On‘ compuesto por Sonny Bono.
«Prepárate un poquito para la que se prepara / solo veo gente con la mente mermada / mucha información pero nadie sabe nada» es la gran declaración que deja esta canción en la que también recibe la pandemia o la prensa. «De luto vestimos muchas viudas / Yo te ejecuto por ser un puto Judas», «nadie le ha besao la cara / culpar al MENA es de majaras», «cultura segura pa que puedan verme / pero si entran la mitad no compensa moverme» son algunas de las líneas que recoge esta composición, intercaladas con otras más personales tipo «nací en el 80, me echan 50 / fotos en la playa no me rentan».
En esta producción de Acción Sánchez, especialmente la prensa vuelve a recibir en una rima como «timo no es lo mismo que robo / el periodismo marca el ritmo del globo» mientras otro verso plasma un sentir general que vincula los intereses políticos con la cobertura mediática: «creo que los políticos sobran / igual que los periodistas que de políticos cobran / igual que todos los jueces que de políticos cobran / y toda la gente engañada, ¡no sé cómo lo logran!»
Entre menciones al toque de queda y referencias tanto propias (‘Esto no para’ de Kase.O) como ajenas (‘Borriquito’ de Peret), como menciona un usuario en los comentarios de Youtube, se cuela un estribillo desenfadado que viene a relajar toda la carga anterior. Buscado o no, el estribillo «va en boogie, por la playa va en boogie / en un boogie por la playa le vi» suena casi como «de jebe tu de jebere seibiunouva majavi an de bugui an de güididípi» porque de hecho ‘Rapper’s Delight‘ parece haber sido otra de las inspiraciones de la canción.
Se viven momentos muy duros en Colombia a raíz de la reforma tributaria propuesta por el gobierno conservador de Iván Duque, la cual afecta a la clase media mayoritariamente en un momento en que la pandemia ha provocado un aumento de la pobreza monetaria en el país. La población colombiana ha salido a la calle a manifestarse en contra de dicha propuesta pero las manifestaciones han estado desgraciadamente marcadas por la violencia policial: se han registrado 19 muertos, al menos 800 heridos y casi 90 desaparecidos. La propuesta ha sido retirada finalmente debido al rechazo popular, mientras Colombia vive hoy un segundo día de paro nacional.
Ante la crisis que vive Colombia, varias superestrellas procedentes del país se han pronunciado al respecto desde sus redes sociales para exigir paz. Shakira ha señalado que «es inaceptable que una madre pierda su único hijo a causa de la brutalidad y que a otras 18 personas se les arrebaten sus vidas en una protesta pacífica», añadiendo que «las balas jamás podrán silenciar la voz del que sufre» y compartiendo la siguiente reflexión: «Se hace imprescindible que no seamos sordos al clamor de los nuestros, y pido al gobierno de mi país que tome medidas urgentes, PARE YA la violación a los derechos humanos y restituya el valor de la vida humana por encima de cualquier interés político».
Por su parte, Kali Uchis ha declarado que «protestar es nuestro derecho» y que «la reforma es sólo un parte de la corrupción política en nuestro país y no debemos tener miedo de hablar de eso, ni de ninguna otra violación de los derechos humanos». La autora de ‘Telepatía’ ha aseverado «están agrediendo a mi gente!!». En inglés ha pedido «INTERVENCIÓN INTERNACIONAL» porque «NUESTRO GOBIERNO NOS HA MANDADO A LAS CALLES PARA SER ASESINADOS» y ha rogado que «LA VIOLENCIA Y LA MUERTE PAREN». Carlos Vives ha razonado: «Es hora de echar mano de esa capacidad que en tiempos difíciles acompaña a los líderes y a los gobernantes. Sobreponer la razón sobre la pasión, el nivel técnico sobre el nivel político, el diálogo proactivo e innovador sobre la arrogancia y los discursos incendiarios de doble vía».
También desde sus redes, J Balvin ha pedido que se ponga fin a la «guerra civil» que sufre Colombia, que «necesitamos paz y amor» y que se «perdió el control de la situación». Ha demandado la ayuda de sus «colegas» y de las «superestrellas» del mundo para difundir el mensaje. Maluma ha abogado por el respeto mutuo: «Estamos viviendo momentos tristes, dolorosos… La intolerancia e incertidumbre se han apoderado de nuestras vidas… Por tanto y más, me uno invitándolos a pensar profundamente en buscar una verdadera PAZ y concientizarnos (sic) profundamente en que la única salida es la tolerancia».
Por otro lado, Juanes se ha dirigido a Colombia para hacer «un llamado a la calma, al sosiego, a deponer todas las formas de violencia y cuidar la vida» y que «nos queda siempre la palabra para transformarnos sin destruirnos», y ha señalado: «Lo que pasa hoy en Colombia viene de muchos años atrás, la desigualdad social, la falta de oportunidades y muchas otras variables nos han traído hasta aquí». Camilo ha denunciado: En Colombia las autoridades están asesinando a los que salen a manifestarse! No mas brutalidad policial, y no más impunidad a los que la perpetran!
Fuera de Colombia, artistas como Justin Bieber o la portorriqueña Karol G han alertado de la situación en el país desde sus redes para pedir que acabe la violencia.
Hoy 7 de mayo ve la luz el nuevo disco de Baiuca, sobre el que hemos tenido oportunidad de charlar con su autor en una entrevista que puedes leer en portada. En el plano internacional, publican sus esperados nuevos trabajos Bebe Rexha por un lado, y Rag ‘N’ Bone por el otro, y de vuelta al nacional, es Pimp Flaco quien regresa (sin Cupido) con un nuevo EP firmado junto a Blackthoven de título sinestésico, ‘El 4 es azul’. También hay buenas noticias para los fans del rock: salen nuevos discos de Weezer, Iceage o la revelación Squid.
El lanzamiento del día en cuanto a singles es por supuesto ‘Higher Power’ de Coldplay, que puedes comentar en portada o en el hilo del grupo en los foros. Aparte salen nuevos singles de Ms Nina, Bomba Estéreo, joan, Little Simz, HEALTH con Nine Inch Nails, Ozuna, María Escarmiento, J. Cole, Fasenuova, Bobby Gillespie y Jehnny Beth, Nuevos Desconocidos con El Último Vecino, P!nk, Rise Against, El Petit de Cal Eril, Cabiria o Conan Gray. En el plano reggaetón, hay nuevos temas de J Balvin, Ozuna y Maluma.
En los últimos 7 días ha sido posible escuchar el regreso de LUMP, la banda de Laura Marling y Mike Lindsay, así como los de Liars (ahora un proyecto solista liderado por Angus Andrew) y el de Modest Mouse y además hemos destacado en portada lo nuevo de Wavves y de Rostam. Todos ellos están disponibles en la playlist «Ready for the Weekend» también junto a las nuevas propuestas de Rels B, Empress Of, Fickle Friends (foto), Angel Olsen o One Republic.
Durante los últimos días hemos venido anunciando el estreno de lo nuevo de Coldplay, de temática intergaláctica, asociado a un nuevo planeta llamado ‘Kaotica’.
La primera pista que conocemos es una canción llamada ‘Higher Power’, que se ha estrenado este viernes. El tema empieza tipo Daft Punk, continúa por la vía del último The Weeknd (no el que de hecho colaboró con el dúo francés, sino el de ‘Blinding Lights’), trata de buscar efusivamente la vitalidad de hits de los 80 tipo ‘Don’t Stop Believing’, e incorpora en voces las influencias africanas que hemos visto varias veces en la discografía de los de Chris Martin.
Demasiado ideada junto a Max Martin siguiendo los cánones actuales de «Today’s Top Hits», donde ya ha sido acogida, la producción termina de mostrar su descaro con un vídeo pensado para la generación TikTok. De hecho, Coldplay la han venido promocionando en dicha red social.
Fea pero pegadiza, pegadiza pero fea; ‘Higher Power’ vuelve a tirar por la ventana el encanto del infravalorado ‘Everyday Life’, un álbum editado en la Navidad de 2019 que no debió pasar desapercibido, pero que al menos pudo arañar una nominación al Grammy a Álbum del Año. Ahora volvemos a la banalidad de ‘Something Just Like This‘, ni más ni menos que el mayor éxito de la historia de Coldplay, por obra y gracia de The Chainsmokers.
Baiuca vuelve este viernes 7 de mayo con su segundo disco, un ‘Embruxo‘ en el que explora la cultura espiritual gallega a través de los mitos y las canciones tradicionales. Electrónica y folclore vuelven a darse la mano en este trabajo poblado por seres como las lavandeiras o las meigas en el que Alejandro Guillán Castaño ha trabajado con las pandereteiras Lilaina, el gaitero-flautista Cristian Silva o el agitador folclórico Rodrigo Cuevas, quien prácticamente ya no necesita ningún tipo de presentación; además de con su habitual colaborador Adrián Canoura en la parte visual. Me reúno con Baiuca en un bar situado en el barrio del Born en Barcelona para terminar paseando en realidad por algunos lugares recónditos de Galicia, algunos de los cuales han inspirado directamente su disco.
¿Por qué has querido centrarte en los mitos y las cantigas gallegas?
De ‘Solpor‘ a este disco tenía claro que quería trabajar con un concepto más cerrado, ir más allá de la relación que puedo hacer entre música tradicional y electrónica. El siguiente paso era buscar otro sonido y, en cuanto a letras, tener más definido el campo en el que quería trabajar. De un tiempo a esta parte me ha interesado mucho el tema de los mitos y la cultura espiritual gallega y, como Adrián Canoura ya lo había tratado en su documental ‘Caerán lóstregos do ceo‘, las conversaciones con él fueron muy fluidas. Uno puede pensar que el tema de las meigas es un tópico pero a mí me interesaba aportar mi punto de vista de ese universo. El tema casaba muy bien con la idea musical que yo tenía, que tiene más relación con (la música del) norte de África, la parte ancestral de las cantareiras y las percusiones, pero también con la cultura celta gallega en el tema de la muerte y en el de su relación con la naturaleza. Casar ambos mundos me parecía muy interesante.
¿Cómo ha sido el proceso de documentación de los mitos? ¿Dónde has puesto límites?
He puesto límites en lo que podía encontrar desde mi casa porque, cuando empecé a trabajar en el disco, entre marzo y abril del año pasado, prácticamente estábamos encerrados en casa, aunque yo quiero dejar claro que ‘Embruxo’ no es un disco pandémico, yo ya venía con la idea de empezar a hacerlo entonces. Pero la idea era trabajar con mis propios recursos. Me puse en contacto con profesores del colegio y con gente involucrada en el mundo del misticismo y la antropología para que me pasaran artículos. Tampoco me quería documentar mucho, simplemente tener una idea general, porque buena parte del cancionero tradicional se puede encontrar en internet y en realidad los personajes suelen ser ambiguos, como las lavandeiras, que hacen referencia a una serie de mujeres que te encuentras por la noche lavando que son como brujas, pero poco más. No hay mucha información. Lo más interesante fue relacionar los cancioneros y las coplas y construir un puzzle con todo eso. En la tradición gallega, y supongo que pasa en otros sitios, las letras las puedes cantar para cualquier melodía, son como poemas que casan entre sí y que te permiten hacer cualquier canción.
¿Todas las canciones están basadas en el cancionero tradicional o hay algún tema original, como en tu primer disco? Tú vienes de hacer pop, de escribir tus propias letras, pero ahora te sumerges en el folclore….
Es una mezcla. Hay letras de poemas, sobre todo de autores de finales del siglo XIX y principios del XX, como Luis Amado Carballo, Curros Enríquez o Rosalía de Castro, sacados de libros que había adquirido durante viajes que había hecho a Galicia en los que me los iba comprando porque, dentro de mí, algo me decía que en algún momento los podía usar. La mayoría de las melodías sí son tradicionales gallegas, menos por ejemplo la de ‘Lavandeiras’ que es de la zona de Zamora. Las canciones que no tienen letra como tal sí son más de inspiración propia. Como comentas, yo vengo del pop (con el proyecto Álex Casanova). En ese momento tenía que crear yo melodías y letras y nunca me resultó interesante reinterpretar cosas tradicionales, pero ahora sí lo veo un reto mucho mayor.
¿Qué te ha atraído de los poemas de los autores que mencionas?
Son autores que trabajan en una época en la que empiezan a crearse mitos y la idea de un nacionalismo propio. Mucha de esta cultura mística es más popular que tradicional. Hay mucha relación entre su obra con elementos antiguos como los dólmenes o los menhires, sitios de culto a través de los cuales se crean historias que, o bien trascienden por sí solas, o bien son estos autores los que las crean, al empezar a hablar de cosas de las que no se hablaban antes.
He leído que en el disco apenas hay samples, al contrario que en el disco anterior.
‘Solpor’ era prácticamente un disco de samples en el quería construir algo nuevo a través de sonidos ya existentes, inspirándome en la cultura del hip-hop, del house o de gente como J Dilla o aquí El Guincho con ‘Alegranza’. Adrián habla del reciclaje de la imagen: hay tanta música hecha que no necesitamos crear más sino recomponerla. En ‘Embruxo’ quería trabajar con percusiones tradicionales y grabarlas en lugar de samplearlas, y eso se nota en la potencia de las percusiones.
«En este disco me voy más a lo tradicional que a lo electrónico»
En el tema final, ‘Lobeira’, se escucha a unos ancianos hablar. Eso sí que son samples, ¿no?
Son samples sacados de los cancioneros. Mi idea era crear una visión de voces que te van apareciendo, cosas narradas, cosas cantadas… Puestas en común muchas no tienen sentido, pero con el tracklist quería crear una historia, como escuchar una película de principio a fin. Cuando le pasaba el disco a mis amigos, me decían que lo entendían como una película sonora y ese tema en concreto narrativamente encajaba para el final. Lobeira es un monte que está al lado de mi casa en el que descubrieron una zona parecida a Stonhenge, pero con monumentos hechos de madera. Hubo un castillo… Es un lugar mágico. Ahora estoy aprovechando para descubrir sitios de Galicia donde nunca he estado, como O Corpiño, una iglesia donde se practican exorcismos aún a día de hoy. Es uno de los pocos sitios en los que la Iglesia de Roma permite esta práctica.
A nivel musical, ‘Embruxo’ es un disco de voces, percusiones y vientos soplados. ¿Dónde has puesto el equilibrio entre el componente tradicional y el electrónico?
En este disco me voy más a lo tradicional que a lo electrónico. La esencia que te da un instrumento orgánico no te la da un instrumento electrónico. Vivimos un momento en que los sonidos electrónicos son tan omnipresentes que te diferencia hacer otro tipo de cosas, y era un reto buscar que un instrumento tradicional sonara con la pegada y con la fuerza con las que lo hace la música de hoy en día.
Cuéntame sobre el archivo digital del Museo do Pobo Galego, cómo es tu navegación por esa página web.
Ahí tienes letras y sonidos, las grabaciones de campo. En los años 70, parte del trabajo de mucha gente en Galicia consistió en visitar pueblos para recoger los cantos tradicionales de la gente de ese pueblo, y buena parte de ese trabajo está recogido en el Museo do Pobo Galego o en el cancionero popular galego de Dorothé Schubarth. Para ‘Solpor’ yo ya había investigado estas grabaciones antiguas, ‘Muiño’ salió de ahí, pero en este caso lo que más me interesaba eran las letras. Lilaina, las pandereteiras que aparecen en ‘Embruxo’, habían ido a hacer recogidas a pueblos hace 6 o 7 años y, para el disco, trabajamos mucho con el material que ellas ya tenían. Teníamos las canciones y lo que nos faltaba eran letras que en concreto hablasen de seres místicos o de la naturaleza.
«La imagen malvada que se tiene de las brujas viene de los mitos que se han creado desde la iglesia»
¿Hay alguna etiqueta concreta que describa los estilos tradicionales que has usado en el disco?
En este disco lo que más hay presente son los instrumentos de parche, como los pandeiros o los tambores, que son instrumentos que te permiten crear resonancias con ellos que casi hacen una nota. Era un reto crear música armónica o melódica con instrumentos de percusión sin tener que recurrir a sonidos melódicos. En el disco hay temas que no tienen más que percusión y voz, y una de las primeras cosas que tenía claras antes de componer el disco es que quería trabajar con estos sonidos de esta forma.
¿De qué hablan las letras? Entiendo que de brujería, de los mitos, ¿pero qué cuentan exactamente? Conozco el mito de las meigas, el de las lavendeiras, que pone los pelos de punta…
Más que historias, lo que hay en el disco es una composición de coplas que evocan imágenes. Por ejemplo, la imagen de ver al demonio tocando un pandeiro, que a su vez refleja cómo es la relación de Galicia con la muerte y con el más allá, que no es tan oscura como pueda parecer. Como se suele decir, en Galicia el diablo no es tan malo como en otros lugares. También hay referencias a las hierbas de San Juán. Una tradición de Galicia es coger ciertas hierbas gallegas, meterlas en agua toda la noche y por la mañana lavarte la cara con ellas para que te purifiquen de los demonios que tengas dentro. Cuando escucho estas canciones en mi habitación, con los ojos cerrados, me resulta más interesante lo que estas letras me puedan evocar que el hecho de que cuenten una historia de principio a fin.
Tradicionalmente la meiga hace el mal y la bruja hace el bien. ¿Cuanta bondad y maldad hay en el disco?
No hay mucha maldad ni tampoco mucha bondad. Es muy propio de Galicia la ambigüedad que hay con todo. Por ejemplo, mi disco se titula ‘Embruxo’, una palabra que el diccionario gallego no recoge, y las letras contienen muchos castellanismos, los cuales forman parte de la popularidad de la transmisión oral. No me imagino a estas señoras como nada malvado. Por otro lado, ‘Embruxo’ es un disco pagano pero tiene mucha relación con el cristianismo, con el paso de los siglos… San Juan es una festividad cristiana que no deja de hacer referencia al solsticio de verano. En un punto de la historia, el cristianismo convierte a mujeres en brujas por interés, y ahí está el caso de María Soliño, una señora de la zona de Cangas que perdió a su marido en una emboscada y la iglesia se aprovechó de ella y declaró que era bruja y que estaba loca para quedarse con su patrimonio, heredado de su marido. Le pasó a ella y a otras mujeres. Al final se crean mitos a través de los intereses de la iglesia, y ahí es donde entra la imagen malvada que se tiene de las brujas. La concepción del demonio en Galicia, el diaño, no es la de un ser enorme que da miedo, es más como un elfo, más pequeño y salvaje. En general son concepciones más pícaras.
«Mi proyecto de pop está definitivamente acabado»
¿Las colaboraciones con las pandereteras Lilaina y el gaitero Cristian Silva estaban pensadas?
Cristian Silvo y yo aprendimos a tocar la gaita en el mismo sitio, Lilaina formaba parte de mi banda. Me apetecía trabajar con gente cercana y descubrir a estos artistas al público, más que buscar un «hype» de una colaboración con alguien que fuera conocido. Con Lilaina sabía que iba trabajar: son 4, 3 hermanas y una prima, tres de ellas tocan conmigo en directo, y no había duda de que quería hacer este disco con ellas, que fueras ellas quienes aportaran las voces.
La colaboración con Rodrigo Cuevas es muy guay. ¿Cómo surge?
Rodrigo Cuevas es un 10 en todo, fue un descubrimiento personal muy grande. Nos conocimos en Galicia y estuve a punto de colaborar en ‘Manual de Cortejo‘ pero al final no pasó nada y nos quedó la espinita de colaborar. Yo ya tenía clara ‘Veleno‘, se la propuse y él estuvo encantado de participar en ella. Pero me gustó sobre todo descubrirlo personalmente. Hay artistas a los que se los come el personaje o con los que no encajas en una relación más cercana, y en su caso no fue para nada así, fue descubrir más a la persona detrás del personaje. Me pareció muy cercano y cada vez agradezco más conocer a gente como él.
¿El vídeo de ‘Veleno’ tendrá algún tipo de continuación?
Vamos a sacar otro vídeo para el lanzamiento de ‘Embruxo’ pero será más experimental, como el de ‘Luar’. Estará más centrado en las imágenes de los petroglifos de la portada.
¿Tu proyecto de pop está definitivamente aparcado? Me pregunto si no te cansa trabajar tanto con música tradicional, ¿echas de menos el pop?
Ese proyecto está acabado, sin duda. Me siento súper cómodo haciendo lo que hago ahora, lo considero un proceso de madurez. No descarto trabajar con gente más cercana al pop como productor, pero no en primer plano.
Esta noche se publica el esperado debut largo de Squid, uno de los nombres que más han sonado en el mundo del rock experimental en los últimos años, al venir con la garantía de calidad del prestigioso sello WARP, especializado más bien en electrónica. El grupo de Brighton está formado por Louis Borlase (guitarra y voces), Ollie Judge (batería y voz principal), Arthur Leadbetter (teclados, cuerdas y percusión), Laurie Nankivell (bajo) y Anton Pearson (guitarra y voces); y tiene el visto bueno del Primavera Sound, que los trae de gira el próximo mes de octubre a Barcelona, Madrid y Vigo; y del NME, que acaba de darle las 5 estrellas a este ‘Bright Green Field’ que ha producido Dan Carey.
Las canciones de Squid se caracterizan por sus complejos desarrollos. Sus singles pueden durar más de 8 minutos como es el caso de una de sus canciones estrella, ‘Narrator’, en la que cuentan con Martha Skye Murphy para reflexionar sobre el papel sumiso en el que el hombre ha querido ver a la mujer a lo largo de la historia: atención a ese final totalmente chillado.
Después, no le hacen ascos a los «radio edits» tampoco. Su paleta de colores tiene cosas en común con Gang of Four, These New Puritans y gente más reciente como Protomartyr y shame, incluyendo su álbum la colaboración de Emma-Jean Thackray, y Lewis Evans de Black Country, New Road.
Cuenta ‘Bright Green Field’ con bazas que se han venido avanzando como ese ‘Pamphlets’ que cierra el disco versando sobre la propaganda con que la derecha inunda la vida de la gente, exactamente sobre una persona que utiliza dicha propaganda como única fuente de información; y también ‘Paddling’, con lo más parecido a un estribillo que encontraremos por aquí (esos «don’t push me in!!!»). Casi podría ser una canción de The Rapture o LCD Soundsystem.
Pero también escucharemos en el álbum cosas más oscuras como ‘Boy Racers’, entregada a drones completamente turbulentos. El álbum se regodea en punteos recién salidos de finales de los 70, a los que complementan una serie de vientos de inspiración jazz como los que convierten ‘Documentary Filmmaker’ en pura desazón o los desolados de ‘Global Groove’. Aun así, su sello insiste en que este no pretende ser un disco triste, sino «alegre y enfático». Con la voz a menudo desgañitada del batería Ollie Judge, alguna canción más breve y también una intro y una especie de interludio, ‘Bright Green Field’ parece tener reservado un lugar entre lo mejor del año de las listas más «arty», con un ojo también puesto en los aficionados al post-punk más accesible.
Compartimos una nueva edición de nuestra sección «10 Fotos Que» con algunas de las fotos que más nos han divertido o sorprendido en redes sociales.
Adele celebra 33
La cantante británica ha realizado una de sus excepcionales apariciones en las redes sociales para celebrar su 33 cumpleaños. «Thirty Free» ha sido el escueto mensaje con el que la artista ha acompañado esta serie de instantáneas que ha dejado ver en Instagram, en las que se la ve posando, bañándose en un lago o haciendo una pirueta. De su disco sigue sin haber noticias.
En un movimiento más propio de ella incluso de lo que nadie podía imaginar, Grimes se ha tatuado unas «hermosas heridas de alienígena» en la espalda, con tinta blanca pese a lo que da a entender la foto, en la que el tatuaje es reciente. En otro vídeo ha salido bailando una «danza de las Valkirias con espada» para un próximo videoclip, del que no ha dado más detalles.
¿Sabéis esos típicos selfies que te sacas por aburrimiento pero que en realidad son un horror? Justin Bieber ha considerado que esta foto es digna de que sus 172 millones de seguidores en Instagram la vean y no podemos decir que estemos demasiado sorprendidos. La noticia aquí, sin embargo, es que el cantante se ha hecho rastas. No trenzas, sino rastas, en plan Bob Marley. Y no, no han sentado bien.
Con motivo de las muertes de los jóvenes Adam Toledo y Daunte Wright en manos de la policía, el pan de cada día en Estados Unidos, la autora de ‘Madame X’ ha salido recientemente por las calles de Los Ángeles a empapelar paredes con pósters de #CONTROLDEARMAS y #DESPIERTAAMÉRICA, de noche, en plan Banksy. Si has tenido suerte incluso puedes que hayas pillado su directo de Instagram retratándola en el acto.
El rapero T-Pain, conocido por introducir el autotune en el mundo del rap gracias a discos como ‘Three Ringz’, acaba de descubrir la carpeta de «solicitudes de mensajes» de Instagram y se ha topado con medio Hollywood intentando hablar con él: Diplo, Fergie o la actriz Viola Davis se encuentran entre quienes le han contactado o le han etiquetado en los stories ante el silencio del rapero. «Llevo dos años ignorando a esta gente». Buen plan de pandemia: contestarles a todos por fin.
Después de ‘Manic‘, Halsey espera su cuarto hijo, pero esta vez será de carne y huesos. La cantante anunció la noticia el pasado mes de enero, donde ya mostraba su creciente tripa, pero en una foto más reciente, el tamaño de la barriga es tal que Halsey la compara directamente con el de una pelota de baloncesto. Se desconoce cuándo dará a luz exactamente, pero pinta que le quedan unos meses.
Ahora que Benito no tiene más música que sacar porque la editó toda el año pasado, en concreto tres discos, el cantante portorriqueño ha tenido tiempo de cumplir su sueño de machote: participar en la conocida competición de lucha libre profesional Wrestlemania. Y claro, le han dejado ganar ha ganado. Junto a una persona llamada Damian Priest, el autor de ‘YHLQMDLG’ ha derrotado dentro el ring a otras dos personas llamadas The Miz y John Morrison.
Charlie Puth es el tipo de persona que escucha música por todas partes, como Björk en ‘Bailando en la oscuridad’. En este caso, el autor de ‘Attention’ lleva días oyendo un pajarito piar y dice que este ave utiliza «casi el mismo tono y frecuencia» que el presente en ‘Tainted Love’ de Soft Cell. Para nuestra fortuna, el cantante ha conseguido registrarlo en vídeo para mostrárnoslo. «Por cierto, sigo soltero», ha apuntado.
“Sorry to nerd the fuck out but I hear this bird tweet every morning and I finally got it on camera. It’s nearly the same pitch and frequency as the sound in tainted love!!!! Still single if you’re wondering” Charlie Puth Instagram — April 12, 2021.@charlieputh#CharliePuthpic.twitter.com/VUf86Wxw2g
Con el anuncio de RuPaul’s Drag Race España ha llegado la noticia de que Los Javis formarán parte del jurado. Los nuevos amigos de Madonna son muy queridos por series como ‘La Veneno’, pero hay quien considera que son más protagonistas que sus propios personajes y así se lo han hecho saber. Calvo ha decidido contestar que no puede estar «hasta en la sopa» porque es un «fideo», y más tarde ha bromeado: «Ay dejad de insultarme que me he pasado toda la puta mañana en Twitter y no he escrito nada y luego necesitaréis más memes de mis series para seguir insultando». No le falta razón.
Cuando Diplo simplemente era un muchacho de Tupelo, Misisipi que no pensaba en dedicarse a la música, más bien en convertirse en una estrella del baloncesto. Bromea: «todavía mantengo el récord de puntuación para los Manatíes de Daytona. Me salté la NBA para dedicarme a podar césped y después me pasé a vender drogas para finalmente convertirme en DJ». El inocente Diplo, corrompido por la edad adulta.
Las nuevas propuestas musicales que pueden marcar el curso del pop vuelven a ser las protagonistas de la iniciativa musical de SON Estrella Galicia. Este año, la apuesta de la marca siempre vinculada a la música en directo es por seis artistas y grupos nacionales e internacionales de lo más dispar.
Se trata de la británica Katy J Pearson, los escoceses Walt Disco, la catalana Queralt Lahoz, la también británica Lauran Hibberd, los también escoceses The Ninth Wave y el neoyorquino Starchild & The New Romantic. Todos ellos ofrecerán conciertos por streaming próximamente a través de los canales digitales de SON Estrella Galicia, antes de visitar de hecho España (en la mayoría de casos) para presentar su música encima de las tablas.
Queralt Lahoz actuará vía streaming el 10 de mayo. Próximamente se irán anunciando el resto de shows y, tan pronto como la situación lo permita, se confirmarán las fechas de los conciertos en España. A continuación comentamos los artistas que participan en el ciclo.
Katy J Pearson
La británica Katy J Pearson es mitad del extinto dúo Ardyn junto a su hermano Rob. Ahora vuela en solitario (aunque Rob sigue formando parte de su banda) con un disco llamado ‘Return’ publicado el año pasado y que bebe de los sonidos luminosos del pop-rock americano de carretera y el folk. ‘Tonight’ es su canción estrella y, si eres seguidor o seguidora de artistas como First Aid Kit, Lissie, HAERTS, The Pierces o Fleetwood Mac, ya estás tardando en escucharla.
Walt Disco
Uno de los 100 artistas esenciales de 2020 para NME, Walt Disco, es uno de esos grupos difíciles de catalogar en un solo estilo. Su estética es gótica y punk, pero mientras su mayor éxito, ‘Hey Boy (You’re One of Us)’, parece una revisión de ‘The Beautiful People’ de Marilyn Manson, ‘Cut Your Hair’ pega más en las fiestas indie de Razzmatazz, entre Franz Ferdinand y The Sound. Una de sus influencias reconocidas son los The Associates y el cantante recuerda mucho a Billy Mackenzie en lo vocal.
Queralt Lahoz
Si has sintonizado Radio3 en los últimos meses es más que probable que hayas descubierto la música de Queralt Lahoz. Esta cantante de Santa Coloma de Gramanet se vale de su educación flamenca para fusionarla con los ritmos contemporáneos del trap, el R&B o la electrónica y los resultados prometen: ‘Drogas Caras’, su mayor éxito hasta la fecha, se mueve entre Amy Winehouse y KAYTRANADA por la vía del flamenco, ‘Tu boca’ coquetea con los ritmos resbalosos de AlunaGeorge y ‘Si la luna quiere’ aúna palmas, cajones, trap y electrónica táctil sin que nada suene fuera de sitio.
Lauran Hibberd
El punto rockero de la lista lo pone la joven Lauran Hibberd, que practica un rock alternativo desenfadado en la línea de una de sus mayores influencias, Weezer. También menciona a Jack White, Pixies, Avril Lavigne y Phoebe Bridgers entre los artistas que más la inspiran, si bien sus canciones guardan un componente pop que recuerda a Taylor Swift o a girl in red. Para comprobar de qué palo va solo hace falta atender a los títulos de algunas de sus canciones, como ‘Old Nudes’ o ‘Sugardaddy’.
The Ninth Wave
La música de este grupo de Glasgow llamado como la segunda parte de ‘Hounds of Love‘ de Kate Bush no tiene tanto que ver con el art-pop de la legendaria artista británica sino más bien con el pop-rock empapado de new wave y teclados góticos de grupos como Editors o White Lies. Su primer disco, ‘Infancy’, salió en 2019 y era doble y el año pasado lanzaron un EP de remixes por gente tan interesante como The Horrors, Mogwai, Dream Wife o The Twilight Sad.
Starchild & The New Romantic
El artista multidisciplinar y actor Bryndon Cook ha sido colaborador de Solange: trabajó en el histórico ‘A Seat at the Table‘ y lideró su banda de directo (Antes formó con Dev Hynes la banda VeilHymn). Ahora, Cook lidera su propio proyecto Starchild & The New Romantic a través del cual explora las maravillas del funk, el hip-hop y el neo-soul. Su debut ‘Forever’ salió el año pasado y su canción más escuchada, ‘Tape’, cuenta con la colaboración del siempre reivindicable Toro y Moi.
Ha sido durante una entrevista de Los Felices Veinte a Chica Sobresalto. Como muchos recordaréis, La Bien Querida recibió un empujón de popularidad cuando Chica Sobresalto, también conocida como Maialen, interpretó ‘Dinamita’ en Operación Triunfo. El resto es historia: ‘Dinamita’ suma hoy 10 millones de reproducciones en Spotify, lo que equivale a un disco de platino en España (parte de ese streaming se ha hecho fuera de nuestro país, pero igualmente habría que sumar resultados de otras plataformas como Apple o Amazon).
Este programa de Orange reúne a las dos artistas, que primero ven el vídeo de OT y lo comentan, de “qué mal canté” a “yo si tengo que cantar ahí, me cago”; y finalmente interpretan la canción entre las dos. Podéis ver la aparición de La Bien Querida bajo estas líneas a partir del minuto 38, y la actuación, a partir del minuto 50. O también en el Instagram de La BienQue.
Chica Sobresalto publica su disco ‘Sinapsis’ el próximo 14 de mayo, precedido de singles como ‘Fusión del Núcleo’, ‘Adrenalina’ junto a Zahara y ‘Selección Natural’. Son canciones de pop-rock de corte épico, próximas a gente como Vega o los primeros Vetusta Morla, destacando los 5 minutazos y medio de ‘Selección natural’, en varias fases.
Son malos tiempos para las bandas de rock tradicionales, ni que decir tiene que ha sido un año pésimo para los locales de ensayo. Proliferan los solistas, el bedroom pop, y el ojo mediático está puesto en los talentos femeninos después de décadas de dominio masculino. El dúo Royal Blood sobrevive en medio del huracán como favorito del público británico, hablando de su propio vendaval personal en un tercer álbum en el que han optado por un tímido «renovarse o morir».
De Arctic Monkeys a Novedades Carminha, son decenas los grupos de rock testosterónico que han ido incorporando poco a poco otras sensibilidades a su catálogo, y ‘Typhoons’ es un álbum que ha decidido abrir la puerta a la influencia de la música de baile que siempre había interesado en su vida privada a Royal Blood. Nombres como Daft Punk, Justice y los también franceses Cassius están siendo recurrentes durante la promoción de este disco, lo cual es un aliciente para todos porque los primeros ya no existen, los últimos tampoco tras la muerte de Philippe Zdar y de Justice la única noticia que tenemos es su demanda contra Justin Bieber.
Esa nueva orientación que renueva su viejo discurso más orientado al blues y al stoner rock es muy palpable en el single ‘Trouble’s Coming‘, excelente, con un riff sintético que mola todo, y que presenta un álbum en el que el vocalista Myke Kerr habla de dejar salir sus «demonios» interiores y vicios como el consumo de alcohol. «Over and over again» vuelven los problemas, dice la canción, y «over and over again» apetece escuchar este hitazo sudoroso que se sacaban de la manga a finales de 2020. ¿Más de esta mierda, por favor? Pues no exactamente.
La influencia de Daft Punk solo es una pincelada de vez en cuando, como sucede en el cencerro y el tintineo de ‘Who Needs Friends’, cuando no resulta directamente un pegote en ‘Million and One’. Una deslavazada canción en la que su sensación de peligro no concuerda con una letra de agradecimiento a alguien que nos ha apoyado en un momento malo. Mucho mejor es ‘Limbo’, la pista central en la secuencia, que introducían en el NME como “sin duda la canción más ambiciosa y salvaje” que han hecho jamás, refiriéndose seguramente a esa coda de «French touch» en algo que había empezado más bien como una recreación de ’Standing in the Way of Control’, el gran hit de Gossip.
‘Typhoons’ no es un álbum tan revolucionario después de todo, no después del macroéxito de ‘AM’; pues sus incursiones en territorio desconocido son más bien la excepción que confirma la regla: el aire a lo Tame Impala de ‘Either You Want It’, la producción multi-género de Josh Homme en ‘Boilermaker’ o algunos efectillos en ‘Mad Visions’ conviven con canciones que aún recuerdan demasiado a White Stripes, como el single titular, y ‘Hold On’, que además hacia el final se resiente ya de la limitación de Royal Blood como narradores de historias. Al final se atreven con balada a piano, ‘All We Have Is Now’, de la que lo mejor que puede decirse es que, aunque en un estilo radicalmente diferente, flota en algún lugar de los años 70 como el resto del álbum.