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Post Malone anuncia que su nuevo álbum, ‘Hollywood’s Bleeding’, sale en 2 semanas

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Post Malone ha anunciado que su nuevo disco, ‘Hollywood’s Bleeding’, sale el 6 de septiembre, dentro de dos semanas. Lacónico, el rapero simplemente ha tuiteado hoy lunes la fecha del álbum y su título, que ha sido confirmado después en Instagram por su mánager, como informa Billboard.

La noticia de la llegada de ‘Hollywood’s Blessing’ es especialmente importante, pues Malone es uno de los artistas más exitosos del momento. El rapero de Siracusa firmó el tercer disco más vendido de 2018 y el noveno más vendido de 2017 y varios de sus singles, como ‘Psycho’ con Ty Dolla $ign, ‘rockstar’ con 21 Savage y ‘Better Now’, se encuentran entre los más exitosos de los últimos tiempos al haber sido capaces de alcanzar cifras en streaming realmente estratosféricas. Recientemente ‘Sunflower’, su tema para la última película de ‘Spider-Man’, ha superado los mil millones de reproducciones en Spotify. En pocas palabras, acaba de anunciarse uno de los álbumes que más van a vender en 2019: que se preparen Ed Sheeran, Adele, Taylor Swift o Drake.

Aunque no hay tracklist confirmado de ‘Hollywood’s Bleeding’ por el momento, Malone sí ha lanzado varios singles en los últimos meses que presumiblemente formarán parte de él. Y que por supuesto también ha sido grandes éxitos. ‘Wow.’, lanzado durante la pasada Navidad, alcanzaba el número 2 en el Billboard (actualmente es top 26), mientras ‘Goodbyes’, su single más reciente, llegaba a ser número 3 (actualmente es top 9).

Missy Elliott / ICONOLOGY

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Missy Elliott ha vuelto… más o menos. La rapera anunciaba el jueves la llegada, esa misma noche, de su nueva «colección de canciones» ‘ICONOLOGY’. Algún medio corría veloz a titular que Elliott estaba a punto de sacar un nuevo álbum y en los foros la sensación era de «hype» total ante la posible llegada del sucesor de ‘The Cookbook’, publicado en el lejano 2005. Sin embargo, esta colección ha resultado ser un EP de 5 canciones, la última de las cuales es una versión a capella de la pista anterior.

El sencillo principal de ‘ICONOLOGY’ es ‘Throw it Back’. En él caben referencias a los mismos VMA’s y al «watch me flip it and reverse it» de ‘Work It’, además de la gran frase «I did records for Tweet before y’all could even tweet», muy representativa de lo que parece buscar Elliott en esta etapa de su carrera: instalarse en el presente al tiempo que homenajea su propio legado. En los últimos años, hemos visto a Elliott robarle el foco a Katy Perry en la Super Bowl, colaborar con gente como Little Mix o Lizzo y publicar singles sueltos como ‘WTF (Where They From)’ o ‘I’m Better’ que la han mantenido en el mapa pese a que las noticias sobre su nuevo disco, que llegó a existir e incluso a ser reseñado en algún momento aunque sin llegar nunca a las tiendas, han seguido siendo escasas, por no decir inexistentes.

Es muy mala noticia, por tanto, descubrir que ‘Throw it Back’ ni siquiera iguala el nivel de aquellos singles que Elliott publicó en 2012 con Timbaland y que supuestamente iban a formar parte del perdido ‘Block Party’. Su videoclip es entretenido, pero no logra mejorar la canción, que parece de la última Iggy Azalea. Lo peor de ‘Throw it Back’, producida por Wili Hendrix, ni siquiera es su mala producción vocal, con esa voz bañada en reverb y doblada de mala manera que la hace sonar a maqueta, sino que la canción no tiene ningún gancho al margen de algunas de sus mejores frases, como la inevitable «I raised all these babies, call me Katherine Jackson» que puede estar cariñosamente dirigida a Nicki Minaj, Azealia Banks, CupcakKe… o no. Lo mejor que puede decirse de ella es que es mediocre, y en ‘ICONOLOGY’ las cosas no van demasiado a mejor.

En ‘ICONOLOGY’, Elliott, que en la noche de hoy lunes 26 de agosto actúa en los VMA, donde recogerá el premio Michael Jackson Video Vanguard por sus inigualables contribuciones al arte del videoclip, presenta todas las pistas con el anuncio «esto es una exclusiva de Missy Elliott», un guiño a su excelente álbum de 2002 ‘Under Construction’ que termina pasándole factura, pues a veces las comparaciones son odiosas, como dice el dicho. Hendrix vuelve a firmar la pista 2 ‘Cool Off’, pero la canción no es demasiado memorable ni siquiera con sus repetitivos «get it get it get it» y «do it do it do it». Su base de hip-hop de la vieja escuela, ligeramente rallante, está bien, pero la canción desprende una energía vacía, lacia, y el reverb en la voz de Elliott vuelve a afear el conjunto. Otro buen flow desaprovechado.

Las dos siguientes canciones de ‘ICONOLOGY’ están producidas por la mano derecha de Elliott Timbaland, pero esto no es necesariamente algo bueno. ‘DripDemeanor’, una colaboración con la cantante Sum1, explora el sonido de R&B contemporáneo del último Bruno Mars, pero la canción es una nadería que habría pasado desapercibida incluso en ‘The Cookbook’. Timbo, que acaba de producir una canción estupenda para Mariah Carey, lo sabe hacer mucho mejor. Y la doo-wop ‘Why I Still Love You’ es aún peor pese a que los rubustos beats de Timbaland puedan recordar a la mejor etapa de Elliott junto al productor. En este caso, la producción vocal, autotune mediante, directamente es terrible y lo peor es que la pista final es una innecesaria versión «a capella» de esta canción con el autotune aún presente. ¿A quién demonios le puede interesar? Aunque aquí la pregunta final claramente es otra: ¿de verdad esto es lo mejor que podía ofrecer Missy Elliott después de tanto tiempo?

Calificación: 3/10
Lo mejor: ‘Throw it Back’
Te gustará si: echabas muchísimo de menos a Missy Elliott
Escúchalo: Spotify

«religion» es el nuevo gran grower de Shura, aunque casi le cueste su carrera en Estados Unidos

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Shura no ha podido igualar con su segundo disco el buen dato que conseguía en Reino Unido con el primero, que llegó a ser top 13. Ya fuera de Polydor y fichada por el humilde Secretly Canadian, ‘forevher’ acaba de protagonizar una casi anecdótica entrada en el puesto 61 de Reino Unido. Por suerte, las críticas están siendo excelentes, incluso mejor que con su debut, y una de las canciones responsables es uno de los adelantos ‘religion (u can lay your hands on me)’.

«religion» no ha dejado de ganar enteros desde que se presentara al público a principios de verano. Su sección de cuerdas es absolutamente exquisita, y una de las mejores muestras de esa inspiración en el sonido de los años 70 que ha inundado este nuevo álbum de la cantante. Es además la canción que mejor recoge las inquietudes religiosas de Shura, como está indicando estos días en las entrevistas promocionales, donde está explicando cómo ha querido hacer una analogía entre la devoción religiosa y el amor, el que siente por su chica, a la que ha conocido a través de la red y por la que ha decidido mudarse a Estados Unidos, como narra en las letras de todo el álbum.

Lo que tenía menos planeado es que el vídeo producido por Canada haya estado a punto de llevarse su carrera por delante, sobre todo en Estados Unidos. Como ha explicado en The Independent, hay quien ha interpretado que su vídeo está relacionado con la teoría de la conspiración QAnon según la cual algunos actores y políticos estarían involucrados en una red de pederastia. Según esa teoría se estaría sacrificando a niños en piscinas, y por ello el plano del vídeo con monjas bailando en la piscina ha cabreado a mucha gente. “Hay gente que piensa que en el vídeo me estoy burlando de esto. He tenido que borrar muchos comentarios. Decían que yo era transgénero, lo cual me pareció realmente transfóbico. Ha sido realmente desagradable. Esperaba enfadar a algunos católicos pero no esto”.

La cosa ha llegado hasta el punto de que Shura se ha replanteado su carrera: “el “backlash” me ha hecho preocuparme por mi gira en Estados Unidos. Yo no actúo en grandes estadios, sino en pequeños clubs. Y me pregunté: ¿vamos a vender las entradas, pero porque un montón de gente de QAnon va a venir a intentar matarme?”. Aunque probablemente las cosas se hayan relajado en las últimas semanas, Shura indica: “es una época rara para escribir sobre enamorarte en América”.

Lo mejor del mes: escucha las últimas «Canciones del Día»

Peter Murphy de Bauhaus se recupera tras sufrir un infarto

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Peter Murphy, cantante de la mítica banda de rock gótico Bauhaus, que se encuentra de gira por su 40 aniversario, sufrió un infarto a mediados del mes de agosto cuando la banda visitaba Nueva York para realizar una serie de conciertos.

Afortunadamente, Murphy se encuentra bien y ha anunciado en Instagram que su recuperación es «completa». Ha escrito: «Después de mi infarto en Nueva York y tras ser ingresado en el Lenox Hill Hospital, donde me vi sometido a rigurosos cuidados intensivos, me alegra anunciar que mi recuperación es completa. Gracias al soberbio equipo de doctores, especialistas, enfermeras y a todo el personal de atención médica. Me alegra decir que ya me encuentro en plena forma».

A continuación, Murphy agradece a su tour manager Brian Lowe y a su asistente Chantal Thomas por «salvarle la vida». Y añade: «también quiero dar las gracias a cada uno de mis amigos y a cada uno de los fans que me han apoyado durante esta dura experiencia. Estoy especialmente agradecido a mis compañeros de banda en Bauhaus». El artista concluye su carta con una petición para donar a la The American Heart Association. Las fechas neoyorquinas de Bauhaus permanecen suspendidas hasta nuevo aviso.

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A personal statement from Peter: Following my recent episode in New York City with my heart attack and being admitted into Lenox Hill Hospital and seeing myself go through the rigors of intensive care, I am very happy to say that I have made a full recovery. Thanks to the superb team of doctors, specialists, nurses and care staff. I am so glad to say I am up and running again. My tour manager Brian Lowe and my assistant Chantal Thomas were directly instrumental in saving my life and to whom I cannot thank enough. I also want to thank every single friend and fan who has been supporting me throughout this ordeal. I remain grateful especially to my Bauhaus band mates . xxx Peter In lieu of gifts or flowers, Peter has asked to make a donation to The American Heart Association at https://tinyurl.com/peter-murphy-heart.

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‘People’ es una de las peores cosas que ha firmado The 1975

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Parte de la redacción evalúa ‘People’, el nuevo single de The 1975:

«¿Es Marilyn Manson? ¿Es Brian Molko? ¿Es Ozzy Osbourne? No, es Matty Healy en el videoclip de ‘People’, el nuevo single de The 1975. La escucha de ‘People’ deja la misma sensación de confusión: parece una canción punk, incluso puede recordar al Manson de ‘Antichrist Superstar’ por momentos, pero en realidad es una canción de The 1975. Y, en este sentido, lo es para mal. ¿Hay algo peor que una canción punk que suena forzada? Probablemente sí, pero en este sentido, ‘People’ puede ser una de las peores cosas que ha firmado The 1975, una llamada a la acción, a salir de nuestros cuartos, a luchar contra las injusticias, que se dirige a los adolescentes con el mismo discurso con lo que lo haría un profesor de instituto de poca monta: «sé que parece que no va a servir de nada, y que no tenéis dinero, pero vamos a hacerlo lo puto mejor que podamos» ya apunta maneras, pero no es peor que esa rima «my generation wanna fuck Barack Obama / living in a sauna with legal marijuana» que parece sacada del peor repertorio de Halsey. Ni siquiera la canción, con toda la energía que desprende, evita sonar algo sobada, desde luego nada fresca como debería sonar. Claramente The 1975 han buscado con el lanzamiento de ‘People’ un «shock single» más que una carta de presentación convencional para ‘Notes on a Conditional Form’, pero malas noticias: ‘People’ «choca» muy, muy poco». Jordi Bardají

«Después del adelanto-no-adelanto que supuso esa intro con la polémica Greta Thunberg, llega ahora el verdadero lead single de lo nuevo de The 1975. Y, desde luego, lo que no se puede decir es que son continuistas o que no han querido arriesgar, porque ‘People’ resulta ser un número punk bastante distinto del sonido de su anterior disco, el aclamado ‘A Brief Inquiry Into Online Relationships’. Ahora bien, ¿es un buen tema? A falta de saber si comercialmente les sale bien la jugada, mi opinión es que probablemente Matt Healy y compañía sean capaces de hacer un tema punk estupendo… pero no es el caso. La letra pretende ser un grito de rebelión y agitar conciencias pero se queda en algo sonrojante, Healy no termina de funcionar en este rol por mucho que altere su imagen como vemos en el videoclip (aunque admito que me ha convencido algo más de lo que pensaba) y lo que más destaca, la parte previa al estribillo, parece casi duplicada del ‘Boys Wanna Be Her’ de Peaches. No es horrible, claro, pero está lejos de ser ese dardo político generacional que pretende». Pablo N. Tocino.

«Lo peor de que The 1975 vuelvan con esta idiotez de guitarras supuestamente desbocadas y besitos a cámara es su supuesto carácter reivindicativo. ¿’People’ va o no va en serio cuando lo que parece pretender es cambiar el mundo? Tras el discazo ‘A Brief Inquiry Into Online Relationships’, se va entiendo por qué su continuación se ha retrasado tantas veces. En su sello no deben de querer saber nada de esto…» Sebas E. Alonso.

Blanck Mass / Animated Violence Mild

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La portada de lo nuevo de Blanck Mass es fea, sea sangre que sale de nuestros dientes o restos de una manzana podrida, o ambas, porque feo es el mundo en el que vivimos. Nadie necesita que le expliquen por qué. El hombre detrás de este proyecto, Benjamin John Power de los influyentes Fuck Buttons, afirma hablar en este disco sobre «la serpiente de consumismo que se enrosca sobre nosotros» o sobre cómo «traicionamos los mejores instintos de nuestra naturaleza y el futuro de nuestro propio mundo». En un álbum de pocos textos e ininteligibles, cada cual lo puede interpretar como quiera: yo veo a un líder mundial tan consumista que se niega a viajar a Dinamarca si no es para comprarse Groenlandia o a una izquierda que se traiciona tanto a sí misma que es incapaz de ponerse de acuerdo para gobernar, mientras la ultraderecha se asienta cómodamente en las instituciones, por ejemplo, negando el cambio climático.

A esto suena un ‘Animated Violence Mild’, según Benjamin John Power el resultado de un «diario personal lleno de dolor» pero con correspondencia «con el mundo global» en el que «hemos permitido voluntariamente que nuestro instinto de supervivencia se vea envuelto por la serpiente que engendramos». Esa serpiente muestra su veneno, acechante, en estas producciones abrasadoras. Blanck Mass ya había trabajado con sonidos tan claustrofóbicos tanto en sus otros dos álbumes en solitario como por supuesto en Fuck Buttons, pero la diferencia con respecto a su disco anterior, el notable ‘World Eater’ (2017), es que ha apostado más decididamente por sonidos industriales. Atrás queda el ligerísimo punto a banda sonora de Tim Burton de ‘John Doe’s Carnival of Error’ o ‘Please’, que era como un cruce entre Moby, James Blake y Burial. Ahora el mundo se ha puesto negro en serio y el disco empieza con una intro en la que una voz nos habla de «miles de decibelios de ruido» y de una mujer que repite una canción de 3 minutos durante 3 horas hasta hacernos desear la muerte. ¿Será Rocío Monasterio?

Influidas por el fallecimiento del padre del artista mientras estaba en la fase final de la creación de este disco, canciones como ‘Love Is a Parasite’ son pura rabia. Un tema con un concepto de la percusión y los redobles como ametralladoras que hasta podríamos emparentar con los Metallica de los años 80. Igualmente, ‘Death Drop’, el corte inicial después de la intro, presenta una melodía y agitación algo toreras, entre las que emergen voces también provenientes del metal.

Sin embargo, Death Drop’ también cuenta con un giro instrumental más pop, casi cercano a los sonidos sintéticos de los 70 de Jean Michel Jarre. Y es que aunque son las producciones industriales las que mandan en este álbum, una influencia palpable en discos accesibles como ‘Black Celebration’ de Depeche Mode, Blanck Mass continúan también sin renunciar a cierta sensibilidad pop. Por marciano que parezca entre tanta inquietud, hay unos sintetizadores de ‘Hush Money’ que hubieran sido un gran estribillo para A-ha. Algo que ya se percibía en ‘House vs House’, que pasaba por nuestra sección «Canción del Día» perfectamente apta para seguidores de HEALTH y Crystal Castles.

Benjamin John Power también es el hombre que formó parte de la presentación musical de las Olimpiadas de 2012 en Londres y aquel hito en su vida sirve para seguir dándonos momentos realmente eufóricos por mucho que 2019 sople en contra. Algo de eso había en ‘House vs House’ y algo de eso encontramos también en la final ‘Wings of Hate’ tras el breve remanso que suponen ‘Creature/West Fuqua’ y en menor medida el segundo single ‘No Dice’. Concebido como un todo en el que las pistas aparecen unidas (si hay un parón entre ‘Hush Money’ y ‘Love Is A Parasite’, ha de ser por un ajuste para la edición vinilo), ‘Animated Violence Mild’ es una experiencia no puedo decir que gratificante, pero sí que al menos nos hace sentirnos vivos en medio de toda una lluvia de mierda. Blanck Mass actúa el 7 de noviembre en Madrid y el 9 de noviembre en Barcelona, dentro de la suculenta programación de MIRA Festival.

Calificación: 8/10
Lo mejor: ‘House vs House’, ‘Hush Money’, ‘Love Is a Parasite’
Te gustará si te gustan: Crystal Castles, HEALTH, Fuck Buttons, ‘Juego de tronos’
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Revelación o timo: ‘Flamboyant’, una fantasía de barroquismo y future pop de Dorian Electra, «amigxs» de Charli XCX

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Es posible que te suene el nombre de Dorian Electra. Y no, no solo porque sea un doble homenaje a Oscar Wilde y a la mitología electra, sino por su colaboración en ‘Pop 2‘ de Charli XCX, una ‘Femmebot‘ en la que compartían protagonismo con la británica y Mykki Blanco. ¿Pero quiénes son Dorian Electra? No, no se me ha ido la olla: ellxs prefieren se mencionan a sí mismxs y prefieren que se hable de ellxs en plural. Es evidente, como muestran sus impactantes imágenes promocionales, que el concepto de género fluido o, como mínimo, la androginia es fundamental en la filosofía de este proyecto y empapa también sus letras.

Pero no siempre fue así, o al menos no lo fue de manera tan evidente: según alguna biografía, Dorian Electra (¡es su nombre real!) Fridkin Gomberg nació en Houston, Texas en 1992 y su primer acercamiento público al mundo de la música fue una canción de amor al economista austríaco Friedrich Hayek. Se mire por donde se mire, son unxs freaks de tomo y lomo, y están orgullosxs de ello. Su debut como se produjo en 2016 bajo la innegable apariencia y voz de una mujer, con singles ‘Clitopia’ –sí, una oda al clítoris–, a la que siguieron temas de similar estética sexual como ‘Mind Body Problem‘ o ‘Vibrator’, todos temas de electropop ladygaguesco no excesivamente brillantes, a los que en 2017 seguirían ‘Control’ y ‘Jackpot‘, este último algo más entonado y primer antecedente de lo que hoy son Dorian Electra.

Esa idea fraguó del todo en 2018, cuando, después de ejercer de telonerxs para Pussy Riot en EEUU, lanzó ‘Career Boy‘, un auténtico hit de retro-future-pop al más puro estilo bubblegum bass (SOPHIE, Kim Petras o la propia Charli XCX son referentes evidentes), bajo atuendos (y actitudes) típicamente masculinos, con un pequeño bigote y el pelo corto. ‘VIP‘ y ‘Man to Man‘ –vídeos absolutamente imperdibles– prosiguieron en esa vía, que confluía hace un par de semanas en ‘Flamboyant‘ su álbum debut (sorprende que sea autoeditado, dada la enorme calidad de producción audiovisual). Un auténtico delirio de future pop que se mezcla y fluye con asombrosa naturalidad con toques teatrales, operísticos y hasta de heavy metal, y en el que el corte titular es, quizá, el mejor ejemplo.

Aunque no está exente de magnetismo, puede que no sea la canción más pop del disco. Pero ‘Flamboyant’ sí que ejemplifica perfectamente el canon estético de un disco capaz de mantenerte con la boca abierta de principio a fin: tras esa intro de piano a lo Richard Clayderman, la producción del neoyorquino ABSRDST (Robokid y Dylan Brady son otros de los implicados) irrumpe en forma de fascinante medio tiempo que de tanto en cuando explota con un torrente de arreglos barrocos. Su traslación a imágenes es igualmente alucinante, con evidentes referencia a una versión 70s de ‘El fantasma de la ópera’. Una maravilla que esperamos sirva a muchos para descubrir a estxs artistxs.

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Con ‘Buddha’, Macy Gray mira hacia adelante y deja su pasado atrás

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Macy Gray publicaba a finales del año pasado ‘Ruby‘, un disco que, si bien no ha logrado la repercusión de obras previas, al menos sí contiene una canción que puede rivalizar entre las mejores que ha publicado en la etapa más reciente de su carrera. Se trata de la pista que abre el disco, ‘Buddha’.

‘Buddha’ es una colaboración de Gray con el guitarrista Gary Clark Jr., en la que sobre un fondo de inspiración góspel, la autora de ‘I Try’ canta sobre su deseo de vivir en el presente y dejar su pasado atrás. El resultado es una de las canciones más dramáticas a la par que luminosas que Gray ha publicado, en la que las incertidumbres que pueblan su día a día («rezo cada noche por que mis sueños se hagan realidad, ¿finalmente seré feliz si lo hacen?») dan paso a un deseo irrefrenable por parte de la artista de «mirar hacia adelante», pues los «días están contados».

Aunque lleva grabado meses, el vídeo de ‘Buddha’ acaba de estrenarse y curiosamente lo ha dirigido la cantante y bailarina Teyana Taylor, autora de la gran ‘Gonna Love Me’ y de uno de los mejores álbumes de R&B del año pasado, el producido por Kanye West ‘K.T.S.E.‘. El vídeo alterna imágenes de la Macy actual con otras de su pasado, por lo que no deja de recordarnos los tiempos en que la artista, en pleno auge de su carrera, cantaba para cientos de miles de personas, era perseguida por los paparazzis y protagonizaba preocupantes titulares en la prensa por su errático comportamiento. Incluso hay plano de Gray con su único Grammy, el que ganó en 2000 por ‘I Try’.

Así explica Gray ‘Buddha’: «Detrás del solo de Gary Clark, la increíble producción de Johan Carlsson y el vídeo dirigido por Teyana Taylor se encuentra una pequeña historia sobre mis batallas con la salud mental. Aunque me ha dado muchos altibajos, he sido capaz de escribir esta canción porque le estoy ganando la batalla. Y puedo celebrar mi presente y mirar hacia mi futuro gracias a ello. A todos los que estéis pasando por algo duro: todo estará bien, solo no dejéis que pueda con vosotros. Buddha dice «concentra tu mente en el presente», y ahí es donde debe estar en todo momento».

Taylor Swift / Lover

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Adiós a la serpiente, a todo aquel enredijo de la nueva Taylor Swift informando de que la vieja Taylor no se podía poner al teléfono porque había «muerto». Tan «nueva» nunca fue si lo que utilizaba para comunicarse era un teléfono fijo y tan «muerta» no estaría si la vieja está de regreso tan sólo dos veranos después. Claramente influida por el hecho de que la agradable ‘Delicate’ haya sido la gran superviviente de la era ‘reputation’, Taylor ha hecho un disco sobre el amor. En la primera página del libreto del CD de ‘Lover’ se incluye una misiva de la artista en la que nos habla del reencuentro con los diarios de su infancia y adolescencia, de cómo se centran en el romance y el amor y de cómo ha decidido que el amor guíe su vida. La autora de ‘Bad Blood’ dice ahora que «sobre todas las cosas, de verdad, de verdad (sic) deseamos que nuestras vidas se llenen de amor»; que quiere que la definan «las cosas que ama, no las que cosas que odia». Una cita, la de esta carta, que llega a cerrar el disco al final de la pista ‘Daylight’.

«Qué valor», pensaréis. Con lo que significó ‘Look What You Made Me Do’ el histórico día de su salida, con sus entretenidos dardos envenenados a Kanye West y Katy Perry. Al final ha resultado que ‘Look What You Made Me Do’ no solo fue una canción espantosa, sino además una pérdida de tiempo. Si hubiéramos sabido que tan sólo un disco después íbamos a ver en un videoclip a Katy Perry y Taylor Swift abrazadas disfrazadas de hamburguesa y patatas fritas, igual nos hubiéramos ahorrado un jamacuco. Ahora Taylor nos dice que hay coronas para todas, que basta de odio y que relajemos la raja. Nosotros («why are you mad? / when you could be GLAAD?»). Por suerte, ni esta ‘You Need to Calm Down’ que rima «shade» con «gay», totalmente insignificante comparada con ‘God Is A Woman’ de Ariana Grande; ni el single ‘ME!’ con Brendon Urie, a estas alturas solo apto para fans de Hannah Montana y Violetta y personas que crean que es muy justo que la banda sonora de ‘The Greatest Showman’ fuera el disco más vendido de todo el año 2018; están entre lo mejor que puede ofrecer ‘Lover’.

Como ya sucedía en ‘reputation’, las canciones más interesantes del séptimo disco de Taylor Swift no son los singles. Y aquí tampoco las que aspiran a ser correctos cuartos, quintos o sextos sencillos, como la electrónica ‘Cruel Summer’ escrita junto a St. Vincent, que cuenta con unos graciosos coros un tanto Daft Punk; ‘The Man’, sobre lo que implica en la industria ser mujer, con curiosos coros apitufados; o la divertida ‘London Boy’, en la que se contraponen clichés americanos con británicos a raíz de haberse echado Taylor un novio inglés, el actor Joe Alwyn. Sólo ha faltado una rima de «cut» con «uncut» para que la canción sea tan chanante como aquel insólito pseudohit de The Teenagers.

Lo bueno en serio viene cuando Taylor se relaja, deja de pensar en las listas, y muestra su versatilidad como artista. La sensación generalizada es que Swift ha seguido la senda abierta por la parte synth-pop de ‘1989’, que era lo mejor de aquel disco (‘Style’) y también por la parte más amable de ‘reputation’ (la infravalorada ‘Getaway Car’, ‘This Is Why We Can’t Have Nice Things’). Pero ‘Lover’ abre muchas otras vías. ‘Paper Rings’ y su defensa de lo sencillo recuerdan a Katrina and the Waves solo porque estos se inspiraban en los girl groups de los 60, y así la referencia a la Motown de la mencionada ‘London Boy’ logra tener sentido. ‘Miss Americana and the Heartbreak Prince’ podría ser un tema de Melanie Martinez, a la postre como remezclado por The Go! Team. ‘Death by a Thousand Cuts’ es una canción tan cuca como ‘The Last Laugh of the Laughter’ lo era en ‘The Man Who’ de Travis o ‘Heart of the House’ en el segundo álbum internacional de Alanis Morissette. ‘False God’ alterna saxo y cadencias actuales para hablarnos de su pareja sin la ñoñería de otras canciones del disco. Y casi al final ‘It’s Nice to Have a Friend’ es una canción muy apañada entre arreglos playero-tropicales, guitarrita y esa bonita trompeta que emerge, inesperada. Una pena que como pista 17 (!) parezca ya simplemente un bonus track, pero estamos en la era streaming y hay que sacar «equivalent sales» de donde sea aunque el relleno desplegado anteriormente termine por lastrar la calidad media de tu disco, por mucho que seas el puto amo o la puta ama. Saludos a Drake –este Drake-, que es citado en ‘I Forgot That You Existed’, un «filler» que osa ser nada menos que canción de apertura. Al menos, hace honor a su título.

Ante la ausencia de un buen primer single tamaño ‘We Are Never Ever Getting Back Together’, es en la zona media donde Taylor Swift se muestra como una compositora solvente y dominante que, la verdad, nos da igual que se rodee de Jack Antonoff, Joel Little, St. Vincent o quien sea. No necesitamos leer los créditos para comprobar que algunas canciones las ha escrito ella sola porque todo esto va de Taylor Swift, Taylor Swift y Taylor Swift. Así lo fue siempre, y por eso derriten el banjo de la colaboración con Dixie Chicks a los coros que Taylor ha dedicado al cáncer que sufre su madre, ‘Soon You’ll Get Better’; o la sencilla ‘Lover’, que hace pensar en la mejor Tracy Chapman y la mejor Suzanne Vega, y por alguna razón me ha hecho recuperar de manera obsesiva ‘We’re Not Supposed to Be Lovers’ de Adam Green. Es positivo, por supuesto, que la cantante haya evolucionado. Pero en estas dos composiciones queda claro que a veces, en el intento por llegar al gran público, suele pasarse de frenada.

Calificación: 6,5/10
Lo mejor: ‘Lover’, ‘London Boy’, ‘The Man’, ‘Paper Rings’, ‘Soon You’ll Get Better’
Te gustará si: pasaste de todo aquel chocho de la vieja/nueva Taylor y confías en la artista como artífice de melodías pop.
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C. Tangana agota sus 2 «conciertos gratuitos contra la censura institucional» en Bilbao

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Por primera vez desde que un concierto suyo en Bilbao fuera cancelado por sus «letras machistas», C. Tangana ha hablado. Y lo ha hecho para anunciar dos conciertos gratuitos en Bilbao que tendrán lugar este mismo sábado 24 de agosto «contra la censura institucional». Ambos shows tendrán lugar en la Sala Santana 27, el primero a las 22.00 y el segundo a las 2.00, y las entradas gratuitas ya están agotadas en notikumi.com. Esto ha escrito en Instagram: «Censurar y prohibir no es la forma de educar. En mi música hay muchas mujeres, tanto en mis letras como en mis vídeos. No proyecto una imagen de la mujer proyecto muchas». En Twitter acompañaba esta afirmación del vídeo de ‘Guerrera’, un tema sobre el empoderamiento de la mujer que entonó con Dellafuente.

Continúa en el mensaje escrito para Instagram: «Las mujeres que me escuchan no son menos feministas que nadie. Son mujeres que eligen por sí mismas en qué roles de películas, canciones o novelas quieren identificarse. Hablo mucha mierda en mi música. Yo no hago discursos para educar a nadie. Piensa por ti mismo. Nos vemos el sábado en Bilbao».

Las críticas a C. Tangana venían de Podemos, produciendo un interesante debate y artículos tan enriquecedores como este publicado en El Diario con las opiniones diversas de varias feministas. Titulado «¿Es el veto a artistas con letras machistas la mejor estrategia feminista?» presentaba diferentes visiones. La activista feminista Eva Muñoz opinaba que la cancelación de C. Tangana «no beneficia al feminismo» porque «es una manera de desviar el foco». Decía: «El feminismo tiene razones de sobra para poder convencer y construir en clave positiva otras formas de representar a la mujer en la cultura. Tiene la legitimidad de poder hacerlo sin tener que recurrir a esto». Muñoz prefiere «convencer a la gente de que es importante tener una mirada crítica sobre los contenidos machistas más que fomentar este tipo de medidas». Sin embargo, la bilbaína Asociación Gafas Moradas no estaba de acuerdo: «Siempre hablamos de la educación de los jóvenes y de cómo sigue habiendo mucho machismo en los colegios, en las casas y en la sociedad en general. Si no hacemos nada para cambiar ese mensaje que recibe gente joven no podemos esperar cambios».

Taylor Swift se moja sobre Trump y sobre su duro 2016: «estuve a punto de romperme en pedazos»

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Taylor Swift es la gran protagonista de este viernes tras el lanzamiento de ‘Lover’, su nuevo disco, al que ha acompañado el estreno de un buen videoclip para el tema titular, además de otras noticias de interés en la carrera de la artista. En promoción de ‘Lover’, Swift ha sido entrevistada por The Guardian y aunque la charla completa se publica el sábado, el periódico británico ha querido adelantar esta tarde algunos de los titulares.

La cantante se moja sobre Donald Trump y afirma que el presidente de Estados Unidos está «haciendo luz de gas a la gente de América para que piense que si odias al presidente, odias a América». La autora de ‘You Need to Calm Down’, declaradamente demócrata, va más lejos y critica su gobierno: «estamos, al menos, supuestamente, en una democracia en la que se puede discutir, disentir, debatir. Pero realmente pienso que Trump cree que esto es una autocracia».

Swift habla también sobre el largo silencio político que asumió durante años hasta el pasado otoño; y confirma que, en las elecciones de 2016, habría votado a Hilary Clinton y que es pro-aborto. De hecho, la cantante explica por qué durante aquellas elecciones no apoyó públicamente a ningún candidato, y la razón es que buscaba proteger su salud mental en una época en la que tenía varios frentes abiertos, en concreto su polémica con Kanye West y Kim Kardashian, que le valió numerosas críticas, y la recaída de su madre en el cáncer. «[Intentaba] no leer demasiadas noticias [y simplemente] ir a votar, decirle a la gente que votase», añade. «Sabía lo que podía soportar y lo que no. Literalmente estuve a punto de romperme».

J Balvin y Bad Bunny se adelantan a Halloween en el vídeo de ‘CUIDAO POR AHÍ’

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J Balvin y Bad Bunny siguen firmando el disco más escuchado en streaming en España, un ‘OASIS‘ que por supuesto también está dando bastante de sí en la lista de singles: ‘LA CANCIÓN’ es número 6 en la clasificación y se está confirmando como el mayor éxito de esta era, mientras ‘QUÉ PRETENDES’ resiste en el número 11 y ‘MOJAÍTA’ saluda desde unos puestos por debajo, en el número 56.

Pero en ‘OASIS’ aún quedan cartuchos por gastar. La última idea de J Balvin y Bad Bunny para promocionarlo ha sido hacer un videoclip para ‘CUIDAO POR AHÍ’, curiosamente la canción menos escuchada del disco en Spotify (16 millones de reproducciones) y en Youtube (3,6 millones de visualizaciones). Colin Tilley, que ya dirigió el vídeo de ‘Yo LE LLEGO’, se ha vuelto a encargar de este nuevo clip, que claramente busca adelantarse a Halloween aunque esté rodado en plenísima luz del día y además en Mykonos, paraíso estival donde los haya.

Los estilismos en color negro priman en el vídeo, en el que cuando J Balvin no sale levitando del revés como si estuviera en un vídeo de Missy Elliott, aparece con la cara pintada en plan zombi cantando frente a una casa llena de «sangre». Por su parte, Bad Bunny porta un gorrito tipo «conejo» o canta con medio cuerpo introducido en una piscina/pecera. Aunque quizá la mejor escena del vídeo es la que presenta a Bad Bunny acompañado de un hombre conejo, que ha de ser J Balvin, pero… ¿nadie más ha pensado en aquella escena de ‘El resplandor’?

Miley Cyrus ante las críticas por su divorcio: «podéis decir que soy una cateta malhablada, pero no una mentirosa»

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Miley Cyrus ha respondido a la polémica de su divorcio de Liam Hemsworth -surgida tras desvelarse unas imágenes en las que aparece besándose con la modelo Kaitlynn Jenner en Italia- en un hilo de Twitter que no tiene ningún desperdicio. En la carta, Cyrus niega haber sido infiel a Hemsworth y a continuación presenta una lista de varias polémicas que ha protagonizado para concluir que puede ser muchas cosas, pero no mentirosa: «No solo he fumado, sino que he apoyado el uso recreativo de marihuana, he experimentado con las drogas y mi canción más famosa hasta la fecha habla sobre bailar puesta de MDMA y sobre esnifar rayas en el baño», empieza, refiriéndose por supuesto a ‘We Can’t Stop‘.

La cantante, sin contarse un pelo, añade: «Perdí un acuerdo enorme con Walmart a los 17 años por fumar una pipa de agua. Fui despedida de ‘Hotel Transylvania’ por comprar a Liam un pene de pastel y lamerlo. Me he columpiado desnuda en una bola de demolición. Probablemente haya más fotos de mí desnuda en internet que de cualquier mujer en toda la historia. Puedo reconocer todas estas cosas pero me niego a reconocer que mi matrimonio ha acabado por culpa de un engaño: Liam y yo hemos estado juntos una década, le quiero y siempre lo haré, pero en este momento he tenido que tomar la sana decisión de dejar mi vida previa atrás». La cantante concluye a lo grande: «podéis decir que soy una cateta malhablada que hace twerking y fuma porros como una cosaca, pero no que soy una mentirosa».

Antes de este hilo de tuits, Cyrus ya había expresado sus sentimientos en relación a su separación de Hemsworth en su último single, ‘Slide Away’, en el que canta sobre no ser «la de antes» y sobre haber «madurado». Por cierto, si la melodía de la canción te recordaba un poco a la de ‘Bittersweet Symphony’ de The Verve, alguien ha tenido la idea de hacer un mash-up entre las dos y efectivamente encajan a la perfección. Casi podría decirse que las cuerdecillas de ‘Bittersweet Symphony’ (que tienen su historia) «completan» ‘Slide Away’.

Cuatro cómics imprescindibles del verano 2019

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Vidas paralelas (Olivier Schrauwen)

La ciencia ficción no es un género por el que opten demasiados autores de novela gráfica en la actualidad, en general más dados a darse a conocer como maestros de la costura autobiográfica. Se echa de menos el tono futurista del que hacía alarde la compañía finlandesa Nokia hace ya unos cuantos años con el eslogan “Connecting People”, que hacía presagiar un porvenir fascinante. El belga Schrauwen, con una capacidad de trabajo abrumadora -hace semanas hablamos de otra obra suya-, responde con soltura al reto de generar una realidad diferente.

‘Vidas paralelas’ es una colección de historias delirantes, de conexiones entre el pasado y el futuro, de sexo en módulos de laboratorio y abducciones desconcertantes, en las antípodas de la actualidad. Un juego que Schrauwen, «conectando personas», convierte en adictivo por unos personajes que no sabes si están en clave de humor, mintiendo, o directamente burlándose del lector. 8. Disponible en Amazon.

Ventiladores Clyde (Seth)

El historietista canadiense Seth vuelve al presente muy a su pesar: él prefiere un pasado que aunque sea artificial, le inspira más que un futuro que presiente aterrador. 20 años le ha costado publicar esta obra ambiciosa de cerca de quinientas páginas, en la que los hermanos Abraham y Simon, mal avenidos y con temperamentos opuestos, nos dan a conocer los mejores y peores años de un negocio de ventiladores.

Seth, seudónimo de Gregory Gallant, pese a vestir como recién salido de los años 50, desarrolla historias en la segunda mitad del siglo XX, pero retiene un estilo que conecta con las primeras ediciones del New Yorker, recurriendo a la nostalgia solo para reflexionar sobre los viejos errores. Los aspectos crónicos de toda su obra aparecen también en ‘Ventiladores Clyde’, un relato apasionante que surge al descubrir su autor -paseando por Toronto- un escaparate polvoriento de unas oficinas abandonadas con el mismo nombre. Esa visión romántica a través del cristal del paso del tiempo -los retratos de dos hombres en la pared en blanco y negro, un despacho con muebles antiguos y viejos teléfonos ya en desuso- desembocan en una construcción que tiene tanto de ficción como de verosímil. 9. Disponible en Amazon.

Irmina (Barbara Yelin)

Barbara Yelin tenía una relación idílica con su abuela Irmina, hasta que esta falleció. Es a raíz del hallazgo de una caja con sus pertenencias personales, unas fotos, cartas y diarios, que se desentierra un pasado familiar desconocido, descubriendo cómo una mujer sobrevive en la Alemania hitleriana, la misma que arrasó a toda una generación hoy próxima a desaparecer. Y la misma que deja un vacío en la memoria histórica germana, fundamentalmente por un comportamiento de silencio durante y después del holocausto judío.

Yelin revive esa atmósfera opresiva sobre la población: cómo se aceptó un comportamiento deplorable en un entorno hostil bajo la promesa y la oportunidad de progreso, con un tacto compasivo que no quiere atender a demasiados reproches. Sólo los silencios compartidos o compensados de esta mujer resistente en sus decisiones vitales, con las respuestas que el Dr. Alexander Korb ofrece en un epílogo imprescindible, ayudan a comprender. 8,5. Disponible en Amazon.

La guerra de Alan (Emmanuel Guibert)

En el lado opuesto a Irmina nos encontramos la verborrea de Alan Ingram Cope, un soldado norteamericano ilustrado, aficionado a la literatura y a la música que, a modo de memorias tras un encuentro casi por casualidad con Emmmanuel Guibert, detalla su periplo durante la Segunda Guerra Mundial. Las conversaciones entre ambos componen su serie dedicada a Alan Ingram, con ‘La infancia de Alan’, ‘Martha y Alan’ y esta reedición de ‘La guerra de Alan’.

La oratoria pausada del francés Guibert para relatar los episodios vitalistas de Cope, contados de forma cronológica, rezuman una humanidad fuera de la común. Las conversaciones grabadas en magnetofón entre ambos son como oro puro a tenor del resultado, gracias a la cesión de protagonismo a Alan. Con la excepción de cuánto Guibert transmite con las ilustraciones, los sombreados faciales en blanco y negro, los contraluces, o cómo se sitúa a los personajes en entornos sobrios: todo es tan preciso que el lector es aún más partícipe. Una visión de la guerra en la que no contemplamos tiroteos, muertos o explosiones, sino la inteligencia emocional de un hombre sencillo con un destino caprichoso. 9. Disponible en Amazon.

‘Euphoria’: pros y contras de la serie revelación del verano

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En la pelea por las series de este año, HBO le está dando (por ahora) una buena tunda a Netflix. Parece como si el final de ‘Juegos de tronos’ hubiera espoleado al canal neoyorquino para producir y comprar series que llenen su vacío (por lo menos hasta el estreno de la esperada ‘Watchmen’) y eviten la pérdida de suscriptores. ‘Chernobyl’, ‘Years and Years’, ‘Killing Eve’, las nuevas temporadas de ‘Big Little Lies’, ‘Pose’, ‘Barry’, ‘El cuento de la criada’… La última en llegar ha sido ‘Euphoria’. Y, como ocurrió con ‘Chernobyl’, ha sido todo un sorpresón. Aunque eso sí, para quien haya visto ‘Nación salvaje’, el anterior trabajo del director Sam Levinson, la sorpresa no ha sido tanta. En esa película se encontraban ya muchas de las claves estéticas y narrativas que tanto están dando que hablar en esta serie.

Lo mejor de ‘Euphoria’

Su (inagotable) inventiva estilística
Desde, quizás, ‘Trainspotting’, no se había visto una escena que reflejara de forma visualmente tan expresiva un colocón como el que protagoniza Zendaya subiéndose por las paredes en el primer episodio de ‘Euphoria’. Pero no es el único momento brillante de puesta en escena: los hipnóticos paseos en bici, el flirteo por Messenger entre Jules y Nates narrado en polivisión, la clase de educación sobre penes, el plano cenital sobre la casa “sin tejado” (episodio 3), el movimiento circular en la cama con Jules y Rue (episodio 4), la entrada bocabajo a la discoteca (capítulo 7), la coreografía musical… Muchos de estos recursos estaban ya en ‘Nación salvaje’, aunque aquí aparecen mucho más pulidos y definidos.

Su (fabulosa) estructura narrativa
El mejor ejemplo es el capítulo cuarto, la cima expresiva y dramática de la serie. La manera que tiene el director de relacionar a todos los personajes durante la feria es extraordinaria. Levinson compone un virtuoso relato polifónico por medio, primero, de un largo plano secuencia con afán totalizador, y luego a través de un montaje visual y sonoro, cada vez más crispado, que recuerda al de ‘Magnolia’. También es un acierto que cada capítulo comience con un perfil biográfico de un personaje y que la narradora (salvo en el último capítulo) sea alguien tan poco fiable como una toxicómana adolescente.

Su (crudo) discurso social
Cada capítulo de ‘Euphoria’ termina con un mensaje: “if you or someone you love needs help text EUPHORIA to 741741”. ¿Estamos ante una ficción moralista y aleccionadora? Nada de eso. El franco y descarnado discurso de la serie es como para que el Foro de la Familia salga mañana a manifestarse en Colón (la conservadora Parents Television Council ya ha pedido su cancelación). Las drogas son maravillosas, nos dice Levinson (que lo sabe por experiencia). Bajo sus efectos solo puedes exclamar lo que dice Rue en el primer capítulo: “Me siento taaaan feliz”. Otra cosa son las catastróficas consecuencias de su abuso. Y la serie tampoco las esconde. Como tampoco otras cuestiones de la realidad adolescente como el sexo, la pornografía, el bullying, el aborto, la depresión, las relaciones de pareja, las paternofiliales…

Su (espectacular) banda sonora
Además de la estupenda música original compuesta por Labrinth, suenan canciones de Drake (uno de los productores de la serie), Beyoncé, Billie Eilish, Solange, BTS, CocoRosie, Arcade Fire, el ‘Malamente’ de Rosalía, y un larguísimo etcétera (en cada capítulo suenan entre diez y quince canciones), que no funcionan como simple playlist para masajear los oídos de los fans, sino que sirven para elaborar la narcótica atmósfera de la serie (a veces con varias canciones editadas de forma superpuesta), modular los sentimientos de los personajes, crear tensión y confusión (atención al mencionado capítulo de la feria), lanzar guiños reivindicativos (el ‘Why?’ de Bronski Beat) y construir metáforas, como el número musical final.

Lo peor de ‘Euphoria’

Su (algo) irregular guión
Aunque el relato principal de la serie –una historia de amor, drogas y angustia adolescente inspirada en la ficción israelí ‘Euphoria’ (2012) y con los filmes de Larry Clark como referente- funciona muy bien, hay subtramas que no hay por dónde cogerlas. La peor, y más importante por su incidencia en la trama principal, es la protagonizada por Tyler y su “difícil” relación con Nate. El personaje, sin apenas desarrollo dramático y con un comportamiento muy poco verosímil, resulta una mera excusa de guión para hacer avanzar la acción. Tampoco está muy lograda la también “difícil” relación entre Jules y Nate, cuya forma de actuar tampoco se entiende. Además, la serie acusa una prolongada sensación de resaca a partir del “eufórico” cuarto capítulo. La segunda temporada está confirmada. ¿Será la confirmación también del talento de Levinson? Y, lo más importante, ¿estará mejor escrita? Veremos. 8.

Isobel Campbell vuelve en solitario 13 años después con nuevo disco, que avanza con la susurrada ‘Ant Life’

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Isobel Campbell, quien fuera cantante de Belle & Sebastian hasta 1999, es conocida por sus álbumes en solitario pero sobre todo por sus trabajos junto a Mark Lanegan, entre ellos el estupendo ‘Hawk‘, lanzado en 2010. Desde aquel trabajo apenas hemos tenido noticias de Campbell, cuyo último álbum verdaderamente en solitario, ‘Milkwhite Sheets’, es incluso anterior, de 2006.

14 años y una disputa de dos años con su anterior sello después, la cantante y compositora escocesa ha anunciado que su quinto disco en solitario, ‘There is No Other’, verá la luz el 31 de enero de 2020 a través de Cooking Vinyl. Se compone de 13 canciones «melódicas y llenas de ganchos que se mueven a través de un amplio espectro de arreglos y sensaciones sutiles y seductoras, tan intensas como misteriosas y libres», según la nota de prensa oficial. La propia Campbell asegura que ‘There is No Other’ es un trabajo «ensoñador» que parece «venido de otro mundo».

El primer avance de ‘There is No Other’ es ‘Ant Life’, un tema que explica por sí solo por qué la portada de ‘There is No Other’ parece emular las del pop hippie de los 60. Es un tema luminoso en el que la voz susurrada de Campbell se acompaña de guitarras acústicas y unos pequeños destellos electrónicos. Suena como unos Stereolab bucólicos, y no para mal.

‘There is No Other’:

1. City of Angels
2. Runnin’ Down a Dream
3. Vultures
4. Ant Life
5. Rainbow
6. The Heart of It All
7. Hey World
8. The National Bird of India
9. Just for Today
10. See Your Face Again
11. Boulevard
12. Counting Fireflies
13. Below Zero

Maria Usbeck / Envejeciendo

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Un pelo gris. Este es el origen de ‘Envejeciendo’, el segundo disco de la cantante y compositora ecuatoriana afincada en Brooklyn Maria Usbeck, quien se diera a conocer hace unos años con ‘Amparo’, un delicioso álbum de pop veraniego, multicultural y políglota producido por Caroline Polachek, en el que Usbeck divagaba relajadamente sobre las pequeñas cosas de la vida. En ‘Envejeciendo’, la artista aborda un tema más grande, el de la vejez, un tema en sus palabras “sensible” e “incómodo” pero en el que merece la pena detenerse, aunque sea por el poquísimo espacio que suele dársele en la música pop, mucho más obsesionada con la juventud y con mantras tipo “vive rápido, muere joven”.

Usbeck empezó a meditar sobre la vejez cuando un amigo suyo encontró una cana en su pelo. Ella se sintió “ofendida” al principio como ha declarado en una entrevista, pero después entendió que “todo estaba en su cabeza” por culpa de “todas esas extrañas normas sobre la belleza que la sociedad impone”. En la era del Facetune y del “ageism”, Usbeck ha querido mostrar en ‘Envejeciendo’ que hacerse mayor no es tan horrible como las redes sociales pueden hacer ver, y de hecho una de las canciones más alegres del álbum sitúa a la protagonista en una “residencia de ancianos” en la que es feliz jugando al bingo y viviendo cerca del mar. Su único problema es que no encuentra los dientes para comer. La primera pista, ‘Adiós a mi memoria’, dedicada a la demencia como su propio título indica, expresa: “no puedo recordar lo que hice ayer, cada día es un nuevo día”. Y no parece algo malo en absoluto.

En ‘Envejeciendo’, Usbeck ha decidido dejar a un lado las instrumentaciones andinas y tropicales de su anterior álbum y entregarse de pleno a un synth-pop nocturno y DIY que remite a artesanos del género como Nite Jewel o John Maus. El resultado es un álbum de canciones modestas pero compuestas con absoluto mimo durante dos años, en las que Usbeck explora la vejez desde varios ángulos y perspectivas, incluida la propia muerte. En la balada ‘Obscuro Obituario’, en la que sí tienen cabida unas sutiles percusiones tropicales, es una persona fallecida quien habla y nos conmueve al contarnos que hay un “libro escrito” en su piel y que su “sombra ya se fue sin volver”, pero que sigue presente entre nosotros: “recuerda que yo te puedo ver”. Y en la vaporosa ‘The Machine’, el protagonista es un anciano que intenta utilizar un aparato tecnológico actual sin demasiado éxito: “¿qué es lo que tengo que tocar para poder abrir?”

La propia Usbeck asegura que la composición de ‘Envejeciendo’ le ha servido para aceptar la realidad de la vejez y cabe agradecer que el álbum, aunque es melancólico, no caiga jamás en el derrotismo gratuito ni siquiera en una pista directamente llamada ‘Nostalgia’, que suena a medio camino entre los 80 de la new wave y los atareados ritmos de Aphex Twin. El álbum en realidad está lleno de alegría, la misma que expresa el pegadizo single ‘Amor anciano’, que además de contener el curioso adverbio «efectualmente», narra el feliz encuentro de dos ancianos que llevan décadas sin verse.

Pese a su título en gerundio como queriéndonos decir que en realidad envejecemos cada día, a cada segundo que pasa, el álbum aborda la realidad de la vejez con la naturalidad con la que cualquier persona vive su día a día. Y dentro de 40 años, cuando la propia Usbeck sea anciana, los mensajes del disco probablemente seguirán teniendo sentido.

Calificación: 7/10
Lo mejor: ‘Amor anciano’, ‘Un cabello gris’, ‘Obscuro Obituario’
Te gustará si te gusta: Nite Jewel, John Maus, Junior Boys
Escúchalo: Spotify

Revelación o Timo: Madonna logra su 48º top 1 en el «Billboard Dance Club» con ‘I Rise’

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‘I Rise’ de Madonna, que ni siquiera parecía un single propiamente dicho del notable ‘Madame X‘ sino uno de los «instant grats» con los que se promocionó el álbum, el dedicado a la comunidad LGTB+ en el 50º aniversario de Stonewall, es el nuevo número 1 de la tabla Billboard Dance Club Song. Lo logra gracias a la cantidad de remixes que se han lanzado al mercado y supone el 48º top 1 de la cantante en dicha lista, ampliando su récord de artistas con más números 1 en ella. La segunda es Rihanna, con 33 números 1.

La mala noticia es que esta lista dance no puede ser más irrelevante ni más ajena a la realidad, pues lanzada en 1976 se compone de la (dudosa) información suministrada por un par de docenas de DJ’s americanos, una gente indeterminada cuyos nombres se desconocen, pero que aseguran que la canción más pinchada esta semana había sido ‘Higher Love’ de Whitney Houston, que no ha alcanzado en América la relevancia que sí ha tenido en Reino Unido, y ahora lo han sido los remixes de ‘I Rise’. ¿Alguien puede creerse esto después de que el disco durase 2 semanas en el Billboard 200 y tan solo 8 semanas en el top 100 de ventas?

La buena noticia, la única «revelación» de todo esto, es que las remezclas de ‘I Rise’, sin dar a la canción posibilidades de éxito, resultan bastante más escuchables que las insufribles publicadas para ‘Ghosttown’ o ‘Bitch I’m Madonna’. Demuestran que, curiosamente, este tema reivindicativo funciona en clave funk lleno de guitarras setenteras (Kue Drops The Funk Remix), en clave de house noventero (Thomas Gold), en clave techno (Daybreakers Remix) y en menor medida con sonidos del último lustro (DJ Irene & The Alliance Remix) o en clave trance (Offer Nissim). Una curiosidad que no encontrábamos en los remixes de Madonna desde los tiempos de ‘Celebration’ y ‘Revolver’.

“DÓNDE ESTÁ MISSY” deja de ser la cuestión en el nuevo EP y vídeo de Missy Elliott

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Missy Elliott va a recibir un homenaje en la gala de los MTV Video Music Awards del próximo lunes, el Video Vanguard Award que parece ser que aún recibe el nombre de Michael Jackson. Así que no es del todo una sorpresa lo que prácticamente sin aviso ha llegado al mercado este viernes: un EP de Missy Elliott completamente nuevo en el que caben 5 pistas, la última de las cuales es una versión a capella de la última pista, ‘Why I Still Love You’. Tanto Missy como Wili Hendrix y Timbaland aparecen en los créditos de producción.

La primera canción que encontramos en el EP es un medio tiempo llamado ‘Throw It Back’ en el que Missy se toma con calma esto de retomar su flow, si bien su vídeo contribuye a que la pista se acerque algo a la grandeza del título de este EP, que no es otro que ‘ICONOLOGY’.

El vídeo, en el que aparece Teyana Taylor, parte de un museo lleno de cuadros de Missy Elliott en el que la gran pregunta sobre la mesa es “DÓNDE ESTÁ MISSY”. Es una referencia a la cantidad de años en que hemos estado sin lanzamientos largos de Missy Elliott (desde 2005, aunque luego hubo algún tema suelto), y cuya respuesta es un vídeo lleno de bailarinas, “booties” y colores pastel, con un simpático y descarado guiño a MTV.

Las referencias explícitas e implícitas de ‘The Greatest’, el nuevo clásico de Lana

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Lana del Rey ha publicado dos nuevos adelantos de su inminente disco, ‘Norman Fucking Rockwell’, finalmente a la venta el viernes que viene. Tanto ‘Fuck It I Love You’ como ‘The Greatest’ son estupendas nuevas pistas de lo que podremos encontrar en ese álbum, pero curiosamente era la segunda canción que aparecía en el videoclip doble la que de manera inmediata llamaba la atención.

Se trata de una balada co-escrita y co-producida por el omnipresente Jack Antonoff (hoy es, definitivamente, su día) que sin renunciar al sonido 100% Lana del Rey presenta suculentas novedades. En cuanto a su idiosincrasia están Nueva York y Los Ángeles, la nostalgia («echo de menos el rock’n’roll») y la referencia a las drogas («Aquellas noches a tope / no podíamos estar más colocados»); como apuntan en Popjustice el uso de lenguaje coloquial extraído de diferentes épocas, tipo precisamente «a tope» («I had a ball» es algo así como «me lo pasaba bomba») y esa sensación continua de derrota y pérdida inherente a su discografía («estoy afrontando la mayor… la mayor pérdida de todas»).

Lana del Rey no ha ocultado nunca quiénes son sus referentes o cuánto debe a sus ídolos, mitos para ella. En esta canción no solo hay una referencia muy clara a Beach Boys («echo de menos el bar al que Beach Boys iban») sino también a su hit ochentoso ‘Kokomo’ y de manera significativa a su batería fallecido en 1983, ahogado en alcohol, Dennis Wilson. El mismo Dennis Wilson cuyo único disco en solitario acaba de ser reivindicado en el segundo álbum de Shura.

La mitomanía no se acaba ahí, pues hay más referencias explícitas. Si bien el estribillo sigue sin ser tan bueno, o al menos tan inmediato como los de ‘Born to Die’, Lana del Rey nos ofrece algo mejor: una outro preciosa en la que nos habla de Kanye West y David Bowie. Lo hace con amor y maldad, afirmando con rotundidad que «Kanye se ha teñido de rubio y le hemos perdido», en clara referencia a la simpatía de West por Trump, contra la que Lana ha protestado; y después pone los pelos como escarpias sentenciando que «‘Life on Mars’ no solo es una canción». La composición de Bowie hablaba de una chica que quiere ir al cine haciendo una reflexión sobre la función del arte en nuestras vidas y la percepción de la realidad que tenemos. Son cuestiones el cine y la duda de la realidad que no pueden representar mejor a Lana del Rey, y por algo la última frase de la canción va por ahí, pero adaptada a la actualidad: «Oh, the live stream’s almost on».

Tan importantes como las referencias explícitas de este tema son las implícitas: el tema se abre con unas guitarras y sobre todo un piano muy McCartney circa ‘Let It Be’. Y la melodía nos lleva en cambio un par de años atrás, quizá a aquel 1967 en que se editaba el clásico ‘A Whiter Shade of Pale’ producido por Denny Cordell. Cuando llegamos a esa bellísima outro ya mencionada, el piano es en cambio diferente y ahí es muy difícil no pensar en los clásicos pianos que utilizan en sus discos Bon Iver y The National, de manera nada casual ambos presentes en la «jukebox» imposible, imaginaria (de nuevo el juego de fantasía y realidad) que aparece en el videoclip. Finalmente, tras realizar una gira con Cat Power y haber cantado en el estudio con ella, me resisto a creer que Lana del Rey no haya realizado con este ‘The Greatest’ un homenaje a la que puede ser la mejor composición de Chan Marshall, llamada exactamente igual. Ya hizo antes suyo algo tan «grande» como ‘Lust for Life’…

Lo mejor del mes: escucha las últimas «Canciones del Día»

Famous hace ‘Bulla’, pero no necesariamente para bien, en su primer single

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Famous, el último ganador de Operación Triunfo (no, no fue Natalia Lacunza), mueve ficha finalmente y lanza el que es oficialmente su primer single en solitario. Como mínimo, podemos dejar de preguntarnos dónde se había metido. Se trata de un single llamado ‘Bulla’ de claras reminicencias africanas que durante esta medianoche le ha convertido en «trending topic» en Twitter, entre comentarios que alababan el riesgo de su canción, y otros que consideran que pese a lo rotundo de las bases, no tiene la pegada de los singles de Lola Indigo, también algo tribales.

Y es que cuando muchos esperaban que Famous exprimiera su gusto por el soul o la música pop, ha decidido presentarse con un sencillo mucho más arriesgado que está haciendo «bulla» sí, pero se desconoce durante cuánto tiempo será o si eso será necesariamente para bien. ¿Tiene acaso el tema el «flow» del que presume la misma letra de la canción?

El tema, producido por el ingeniero de sonido Josh Tampico, viene presentado por un vídeo coreografiado en el que Famous trata de hacer honor a frases como «vivo a todo color», «te doy un fiestón», «voy camino a la cima», «sé que siempre tengo cuerpo pa’ los viernes» o «se mueve así». ¿Le ha quedado un poco Beyoncé o muy Chimo Bayo, más bien?

Ya es Navidad para Taylor Swift en el buen vídeo de ‘Lover’

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‘Lover’, una de las mejores canciones del momento, es también claramente el mejor de los singles que se han editado para presentar el disco también llamado ‘Lover’ que hoy publica Taylor Swift. Este mismo 23 de agosto es la fecha elegida para estrenar el vídeo de esta canción.

Y si la letra comienza diciendo que «podríamos dejar las luces de Navidad hasta enero / Esta es nuestra casa y nosotros elegimos las normas», el vídeo dirigido por la propia Taylor junto a Drew Kirsch se sitúa en el mismo día de Navidad. Una niña abre regalos, y un zoom un tanto ‘Big Love’ nos adentra en las intimidades de una pareja interpretada también por Taylor junto al bailarín Christian Owens. Hay luchas maritales de las que tanto gustan a la cantante (‘Blank Space’), pero también paz y cotidianidad en torno a un buen plato de espaguetis y cuadros de gatos.

Quizá la parte más llamativa sea esa en la que Taylor Swift aparece tocando varios instrumentos: la guitarra, la batería, el bajo, el violín… Por supuesto, la cantante siempre ha escrito la totalidad de su música, pero aquí parece estar realizando un guiño al trabajo que está realizando regrabando su discografía tras haber perdido los derechos de sus másters.

En cualquier caso, otro buen vídeo en su carrera en el que también parece caber un guiño al clip ‘Protection’ de Massive Attack, aunque aquí todas las habitaciones le pertenezcan. ‘Lover’, editado hoy con vistas a llevarse todas las ventas del último cuatrimestre del año, el navideño, contiene la colaboración de St Vincent como co-autora de ‘Cruel Summer’. Ambas ya tenían en común al co-productor Jack Antonoff, que acaba de sacar disco como Red Hearse.

La Lana Del Rey más clásica, en el vídeo doble de ‘Fuck It I Love You’ y ‘The Greatest’

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Lana Del Rey sigue con su promoción libre de ‘Norman Fucking Rockwell‘, el álbum que publica el próximo 30 de agosto, y después de estrenar los singles ‘Mariner’s Apartment Complex’, ‘Venice Bitch’ y «hope is a dangerous thing», la cantante anunciaba a finales de julio la llegada de un videoclip doble para otros dos temas del disco que nos llegan hoy, ‘Fuck It I Love You’ y ‘The Greatest’. Se tratan de la pista 4 y la pista 11 de ‘Norman Fucking Rockwell’, respectivamente, y para el vídeo que acoge ambas canciones, Lana se ha vuelto a dejar dirigir por Rich Lee, quien ya se encargara de los clips de ‘Love’, ‘Lust for Life’ y ‘White Mustang’. El vídeo ha sido estrenado esta tarde tras haberse mostrado un avance en Instagram.

El primero que vemos es el de la balada ‘Fuck It I Love You’, en el que aparece surfeando acompañada de un maromo en shorts como en algunas de las imágenes promocionales del álbum, pintando o cantando en un bar. A continuación, ‘The Greatest’, con un piano beatliano y aspecto de convertirse en otro pequeño clásico, contiene más imágenes avanzadas en Instagram: Lana subida a un barco o poniendo copas en un bar donde hay una gramola con canciones de The National o Bon Iver.

A dos semanas de que llegue a las tiendas ‘Norman Fucking Rockwell’, las novedades musicales de Lana incluso al margen de este disco no han parado. De hecho, recientemente llegaban a las plataformas de streaming dos canciones nuevas de la artista que no formarán parte del disco, en primer lugar, ‘Looking for America‘, la balada que Lana improvisaba tras los tiroteos de El Paso y Dayton; y ‘Season of the Witch’, su versión de Donovan para la película ‘Historias de miedo para contar en la oscuridad’.

The 1975 publican llamada a la acción: la punki ‘People’ es el verdadero primer single de su nuevo disco

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The 1975 han iniciado ya definitivamente la promoción de ‘Notes on a Conditional Form’, el álbum que iban a publicar este 2019 solo un año después del anterior, ‘A Brief Inquiry into Online Relationships‘, pues de hecho pertenece al mismo ciclo de álbumes llamado Music for Cars (el largo incluso llegó a estar fechado para mayo, cuando el disco anterior había salido en noviembre). Sin embargo, ‘Notes on a Conditional Form’ llegará finalmente el 21 de febrero de 2020 tal y como revela Apple Music, que además lista 22 canciones, por lo que este será el disco con más pistas de The 1975 hasta la fecha.

El primer avance de ‘Notes on a Conditional Form’ ha sido su pista 1, que, como ha solido ser el caso en todos los discos de The 1975 hasta el momento, es la intro y se titula con el nombre del grupo. Aunque en este caso es una intro bastante más interesante de lo habitual, pues como ya os contamos, se trata de una colaboración con la joven activista sueca Greta Thunberg, que en el tema lee un texto sobre la importancia de tomar acción ante el cambio climático.

Este no podía ser el primer single «de verdad» de ‘Notes on a Conditional Form’, que es ‘People’ y no obstante también te dejará con el culo torcío: se acaba de estrenar a través de las plataformas de streaming, de nuevo sorprendiendo con su sonido punki y conteniendo frases como «Well my generation wanna fuck Barack Obama living in a sauna with legal marijuana» o «Republic’s a banana». Una llamada a la acción que han coronado con unos cuantos «wake up!».