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Angustia y catarsis en el soberbio recital de Kate Tempest en Barcelona

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The Book of Traps and Lessons’ es uno de mis discos del año. Una epopeya sonora que acongoja y, a la vez, consuela. El verbo de Kate Tempest es poderoso y, por eso, hace días que las entradas estaban agotadas para verla en La [2] de Apolo. Hoy, 27 de noviembre, actúa en la Sala But de Madrid, donde aún queda alguna entrada disponible. [Fotos: Indi Van Vega.]

Kate emerge de elegante negro, con su eterno aspecto de adolescente y su presencia imponente. La acompaña una DJ-encargada de teclados, que lanza bases y añade sintetizadores en momentos puntuales. Kate está risueña. Primero nos da las gracias, porque le encanta la ciudad. Y nos explica que de adolescente estaba como loca por tener extraños escuchándola, y cómo de agradecida está por actuar delante de esos extraños noche tras noche. Nos informa que va a interpretar canciones de sus dos primeros discos. Y, después, ‘The Book of Traps and Lessons’ en su totalidad. Abre con ‘Europe Is Lost’ y el Apolo se viene abajo. Su dicción es clara y poderosa. Su gestualidad, su presencia y su personalidad llenan el escenario. La actuación de Kate requiere atención, para no perder una coma de sus palabras.

Pero la recompensa merece todo el esfuerzo. Pocas veces he visto el Apolo tan en silencio, y las conversaciones son rápidamente acalladas por un público ávido. Kate nos rompe en ‘We Die’, y sus “on, on, on”. Suelta tralla marcial en ‘Ketamine for Breakfast’. Las proyecciones y las luces son austeras, pero efectivas. No deja espacio entre canción y canción. La atmósfera que Kate genera es asfixiante. Apenas hay agarraderas para asirse, como cuando canta “I’m thinking of you” de ‘Grubby’, lo más cerca que está de una canción convencional en toda la noche. Kate alterna azotes y respiros, porque para la mezcla entre ‘Tunnel Vision’ y ‘Circles’ nos sepulta con su torrente de palabras y apocalipsis sonoro, pero también nos baña en dance noventero y nos sonríe, para volver a atacarnos con la angustia de ‘Tunnel Vision’ y su demoledora sentencia: “The myth of the individual has left us disconnected, lost, and pitiful”.

A partir de aquí, prosigue ya con su nuevo disco, en orden y sin pausa. Brutal ‘Thirsty’ y su intensa tristeza afectiva. Subraya rabiosa los “Seven point two billion humans” de ‘Keep Moving Don’t Move’ o el motivo que se repite en ‘Brown Eyed Man’. La oscuridad apenas se alivia con la melancolía melódica de ‘Three Sided Coin’, pero enseguida retorna la base angustiosa –apenas una excusa leve– para subrayar la crueldad de los dirigentes y la indefensión de los ciudadanos. ‘I Trap You’ es espectacular, desesperada, con su sonido de cajita de música que apenas suaviza la aflicción y, a la vez, ayuda a captar su anhelo.

En ‘All Humans Too Late’, Kate nos ofrece una interpretación brutal, sin música, a pelo. ‘Hold Your Own’, con un órgano, emerge como himno religioso. ‘Lessons’ nos hunde, pero aparece otro rayito de luz en forma de R’n’B sedoso en ‘Firesmoke’. Y Kate se nos muestra tierna, sonriente: “And there is something in this tenderness that makes me want to live”. Pero vuelve a la oscuridad y a liquidarnos a palabras, a ansiedad, con ‘Holy Elixir’. Su base electro es sofocante. Sube la atmósfera, la asfixia: “I was atoms, magnesium, calcium / I was real”. Y acaba con esa pequeña esperanza que es ‘People’s Faces’: “There is so much peace to be found in people’s faces”. Kate canta y cierra ojos con devoción. Un cierre emocionantísimo. Y aquí acaba el recital, pero Kate quiere volver solo para decirnos que ha sido una noche fantástica y que usemos la energía de esta noche. La vida será una mierda, pero necesitamos a gente como Kate Tempest para recordarnos que vale la pena vivirla y luchar. Un recital soberbio. Catártico. 9.

Mon Laferte despliega su poderosa seducción en ‘La hora musa’, con Dorian como «teloneros» de lujo

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Tras el flojito programa de la pasada semana, ‘La hora musa‘ volvía a ser un escaparate de propuestas musicales que mereció mucho la pena ver por televisión. Todo comenzó con Dorian que, sin medias tintas, arrancaron con su mayor hit histórico, ‘A cualquier otra parte’. Y, mostrando la inteligente evolución de su épico pop rock electrónico desde aquel éxito, continuaron con ‘Duele‘, uno de los temas más brillantes de su fantástico último disco, ‘Justicia universal‘. En el pase televisivo no se pudo ver la interpretación de la vibrante ‘La tormenta de arena’, que sí está hoy en Youtube, pero sí de ‘Los amigos que perdí’.

Fue el colofón previo a la charla que Marc Gili y Belly Hernández mantuvieron, en representación del grupo, con Maika Makovski. Como nota especialmente interesante, explicaron cómo sus giras por países americanos donde no son tan conocidos, incluido EEUU, les fuerzan a partir de cero en su enfrentamiento con el público, evitando acomodarse y estimulando su creatividad. También, Maika sacó a la luz que Marc conoce muy bien los estudios de Barcelona en los que se rodaba el programa gracias a su padre, que fue realizador de TVE.

Continuando con la interesante propuesta de este octavo capítulo de la segunda temporada del programa, unos Derby Motoreta’s Burrito Kachimba que han pasado en año y medio de comidilla del underground a ser ampliamente reconocidos, protagonizaron la actuación exterior al plató. Interpretaron dos poderosas visiones del cancionero de Camarón de la Isla: una, ‘Nana del caballo grande’, la conocíamos del 7″ publicado hace algunas semanas; pero la otra no fue ‘Viejo mundo’, sino la popular y lorquiana ‘La tarara’. El sexteto sevillano explicó también su visión de la música, a su entender, es muy de este tiempo aunque esté basada en sonidos pretéritos.

Tras el reportaje de Ramiroquai dedicado a artistas experimentados que deciden hacer música para niños –más interesante de lo que pueda parecer, las entrevistas a Chumi Chuma y Yo soy Ratón se quedaron escasas–, Mon Laferte ejerció de absoluta estrella del programa de anoche. Si sus discos ya muestran a una artistas interesantísima, donde la chilena despliega todo su poder de seducción es en directo. Y no tanto porque a que en esta ocasión fuera vestida con un camisón de satén negro… aunque lo cierto es que así su interpretación evocaba a una mujer que aprovecha la soledad de la noche para llorar sus males de amor, expuestos en hitos como ‘Tu falta de querer’ y ‘Mi buen amor’ o la reciente ‘Chilango Blues’.

Sin duda sus composiciones con ecos 50s y su voz de otro mundo –que además ese día, por increíble que parezca al escucharla, estaba mermada– son sus cualidades artísticas más destacables. Pero son su gestualidad –esos mohines faciales que parecen brotar de ella como si estuviera poseída por el espíritu de Gilda– y sus miradas las que completan la brutal presencia escénica de, quizá, la mayor dama de la canción –un apelativo de otro tiempo, como no podía ser de otra manera– en lengua hispana que ha alumbrado esta década. La entrevista de Makovski no fue de las más atinadas que la recordemos: vale que temporalmente era inviable referirse a su posicionamiento en el grave conflicto político social de Chile, pero fue extraño que obviara por completo hablar del interesante ‘Norma‘, que además tuvo entre sus manos. Pero si alguien se había amuermado, nos desperezó con una magnética traslación al directo de ‘Ronroneo’, puro sexo con trasfondo latino… y gatuno, completando así, quizá, el episodio más completo de esta añada de ‘La hora musa’. Podéis verlo al completo y con extras a continuación.

Holly Herndon se suma al debate entre Grimes y Zola Jesus sobre el papel de la I.A. en el futuro de la música

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El debate en torno al papel que la Inteligencia Artificial jugará en el futuro de la música ha enfrentado esta semana a Grimes y a Zola Jesus en una interesante conversación no exenta de ataques personales. Cuando Grimes opinaba que la música en directo está abocada a la desaparición debido a la consolidación de la tecnología en el día a día de los seres humanos, Zola contestaba que sus palabras provenían del «privilegio fascista de Silicon Valley» (Grimes es pareja de Elon Musk) y del «cinismo» de una persona que «no tiene nada que perder». Grimes replicaba a las palabras de la autora de ‘Okovi‘ después, explicando: «No hay duda que una persona que toca en directo es una de las cosas más emotivas que los seres humanos podemos vivir, pero eso no significa que no podamos participar en experimentos mentales sobre lo que podría pasar en el futuro».

Al debate se ha sumado ahora Holly Herndon, una experta en la materia pues acaba de completar un doctorado sobre la relación entre música y tecnología y ha explorado el concepto de Inteligencia Artificial en su trabajo musical, como en su recomendado último álbum, ‘PROTO‘. La artista opina que la «Inteligencia Artificial con sentimientos es una fantasía que a veces nos distrae de las cosas en materia política y económica que están pasando en el mundo de la tecnología ahora mismo», y añade que a ella lo que le preocupa no es que los robots se terminen imponiendo tiránicamente sobre los seres humanos, sino que ciertas «empresas transnacionales nos entrenen para entender la cultura como si fuéramos robots».

En su extenso texto, Herndon habla de varias cosas, como la música automatizada de Spotify, hecha para las playlists; o la relación entre la cultura del sample y el meme con un «orden económico construido en base al individualismo liberal». La artista apunta que la tecnología «debería permitirnos ser más humanos y expresivos», que al fin y al cabo la música solo tiene sentido si los seres humanos la dotan de significado y la disfrutan juntos, y aboga por el concepto de «música interdependiente», que una a seres humanos e inteligencia artificial para crear música mejor y con mayor propósito.

Meister of the Week: Le Parody habla de cómo hacer giras por todo el mundo sin ser una superestrella

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Le Parody ha publicado uno de los discos nacionales más interesantes de este año, como en su momento lo fueron ‘Cásala’ y ‘Hondo’. En su nuevo álbum ‘Porvernir‘ canta sobre la vieja Europa utilizando tanto samples como sonidos del folclore de nuestro país, orientales y ritmos techno. Lo continúa presentando en directo y, tras pasar por Monkey Week, el viernes 30 de noviembre aguarda concierto gratuito en Barcelona, el 6 de diciembre en Madrid y el 13 de diciembre en Tenerife. Sole es la nueva invitada de nuestra sección «Meister of the Week» auspiciada por Jägermusic, en la que ha querido hablar sobre cómo realizar giras por todo el mundo sin grandes presupuestos o infraestructuras.

¿Cómo explicas que una artista como tú haya podido girar por diferentes lugares del mundo como Manila, México, Londres o Berlín sin promo y sin publicidad?
Bueno, hay muchos factores y cada viaje ha tenido una razón distinta, pero yo diría que ser un culo inquieto es el ingrediente principal de la receta. Tengo buenos amigos en muchos sitios, ese es otro elemento clave. No es lo mismo intentar entrar en la escena musical de una ciudad de nuevas, sin conocer a nadie, que entrar de la mano de alguien que vive y se mueve por allí.

En ocasiones, has expresado que crees que hay una especie de red underground que conecta diferentes locales del mundo. ¿Te refieres más a locales, ciudades, escenas?
Sí, me refiero a un tipo de escena muy concreta, que he visto repetirse en casi todas partes: esa escena que se construye a partir del público y no a partir del artista. O sea, un grupo de gente se junta y programa cosas en un sitio, y la artista que toque en cada ocasión da más o menos igual. El público está allí, tú eres la invitada y no al revés. Eso me parece precioso y me ha dado las mejores experiencias que he tenido haciendo música. Llegar a un sitio y que la gente no sepa ni cómo te llamas pero flipen con lo que haces… Formar parte de la fiesta, acabar en cualquier sitio, conocer las escenas desde dentro, sin presiones de ventas o promociones. Digo que es como una red porque funciona un poco así, tocas en Londres y allí conoces a alguien que te pasa un contacto en Buenos Aires, o te escribe alguien que vio que tocaste en el Lady Fest de Madrid porque está montando un Lady Fest en Bruselas…

A veces los artistas cuentan que han tocado en sitios muy peregrinos gracias a subvenciones públicas o acuerdos de España con otros países para promocionar la cultura. No sé si ha sido tu caso, o no siempre, pero alguna vez…
¡Sí! He hecho tres giras así, dos gracias al programa de artistas en itinerancia de la AECID, por USA y Sudamérica y luego el viaje a Filipinas, con el Cervantes y la embajada. Fueron experiencias muy variadas, muy intensas y también duras. Ahí la cosa no es como te contaba antes, que vas a un sitio a tu aire y te integras; es casi lo opuesto: llegas como en una cápsula espacial y apenas te da tiempo a asimilarlo todo. Porque aparte de los conciertos ofreces talleres, y luego hay que hacer promo, reuniones, visitas institucionales… Lo de los sitios peregrinos, yo más bien diría que son como conciertos sorpresa. Toqué para una sala llena en Washington DC, en una especie de oficina de un centro cultural en La Paz con la gente entrando y saliendo, en otro centro cultural lleno de gente de la tercera edad en Miami, en un teatro enorme (medio vacío…) en Santiago de Chile, en un garito muy animado en Manila lleno de una mezcla de público español y público local, en un café-teatro en Santa Cruz en Bolivia, en un bar de spoken word en Nueva York…

¿En qué lugar te ha parecido que la gente era más receptiva aunque no te conociera, hacia tu música?
En muchos sitios se han dado situaciones maravillosas de gente muy emocionada con mis conciertos, pero más que con las ciudades yo creo que ha tenido que ver con los tipos de eventos. Me pasó en Londres, las primeras veces, que toqué en DIG, una okupa increíble de allí que ya no existe (las okupas en Londres son, o eran, algo distintas a las de aquí, porque hasta hace poco había una posibilidad legal de cesión y la gente montaba eventos increíbles), en Buenos Aires, en Bruselas… En Puebla (México) se me formó una cola enorme para que firmara autógrafos, pero luego me dijeron que allí es un poco tradición, seas quien seas, je…

«Muchas veces fuera de España me he sentido más relajada, sin tanta ansiedad pensando en ventas y asistencia»

¿En algún momento de tu vida has sentido que ha sido más fácil girar por 5 países distintos a España que por 5 provincias de nuestro país?
A ver, desde luego no más fácil en cuanto a logística o contratación, porque aquí en España con Born, mi agencia, nos movemos bien, pero sí que muchas veces fuera me he sentido más relajada, sin tanta ansiedad pensando en ventas y asistencia.

¿Puede tener algo que ver que en muchos países están acostumbrados a ir a conciertos de lo que sea, a ver cosas en directo porque sí, mucho más que en España, que salvo en recintos contados, solo vamos a ver en directo cosas muy concretas?
Quizás sí, aunque como mis experiencias han sido tan variadas no puedo generalizar. Pero sí que me ha llamado mucho la atención en muchos sitios que la gente viniera a ver el concierto sin conocerme previamente. Sí que me parece que hay lugares en los que hay mucha más cultura de ir a ver cosas. En Buenos Aires hace cuatro años fue una locura. Iba para un mes a ver a una amiga, con un concierto programado, y acabaron saliendo otros tres, y en todos los sitios había gente. En Londres también me parece que hay mucho movimiento.

Cuando has escogido este tema, ¿estabas pensando en algún tipo de evento underground concreto internacional que te haya gustado de manera concreta?
Más bien pensaba en este asunto en general, ya sabes que yo estoy todo el rato a vueltas con el tema del dinero, la angustia esta de que todo tenga que moverse en los términos del capitalismo, y resulta que en la música me he encontrado esta especie de resquicio de mundo antiguo, lo de poder ir así trotando de ciudad en ciudad como un juglar… Me gusta hablar de esto, contar que es posible.

«Frente a la angustia de moverse en los términos del capitalismo, en la música he encontrado esta especie de resquicio de mundo antiguo, poder ir trotando de ciudad en ciudad como un juglar»

Cuando nos comentabas el tema, decías que habías compartido este mismo sentir de la «red underground» con otros artistas. ¿En quién estabas pensando? Por ejemplo, recuerdo que Hinds contaban que se habían hecho amigas de Anna of the North, que es algo que nunca habría adivinado. No sé si te ha pasado algo así, coincidir en un sentir con alguien que por estilo no tenía nada que ver.
Me he cruzado con un montón de artistas en estos años, y tengo anécdotas curiosas como que compartí escenario con Nicola Cruz en uno de sus primeros conciertos, en el Niceto en Buenos Aires, y así han surgido también otras amistades con gente que ahora es bastante grande, pero que no te nombro porque esto es como lo de hacerse fotos con famosos, me da mucha vergüenza ajena la gente que lo hace, así que yo no lo hago… Pero sobre todo me he cruzado con artistas más o menos underground y sí, independientemente del estilo de música con todos he sentido una conexión parecida. Con Dat García o Mariana Parawäy, de Argentina, con Olivier Margerit en Francia, con BP Valenzuela en Manila, Algodón Egipcio en DF, Gizmo Varillas en Londres, con los de GusGus, un dúo islandés de techno que me encanta y que (esto fue alucinante), los conocí en un festival en un pueblo de Galicia este verano, o con Ami Dang, una música estadounidense, de Baltimore, con ascendencia hindú, a quien conocí casi de casualidad en Chile después de que contactara conmigo porque le había salido mi disco ‘Hondo’ como música relacionada a la suya en Spotify.

También nos decías que parece que si no eres una megaestrella, no puedes hacer una gira internacional. No sé si por megaestrella entendemos solamente Rosalía, Enrique Iglesias, o estabas hablando de gente tamaño Delorean en su momento, Hinds, etcétera.
Bueno, giras al estilo Rosalía o Enrique Iglesias desde luego que quedan a años luz de lo posible para artistas como yo, pero también me parece que Hinds y Delorean se mueven a un nivel bastante grande. Llenan salas, pueden girar por ahí de forma sostenida (y sostenible). A mí me encantó cómo iban compartiendo su experiencia las Hinds cuando empezaban, porque se veía que la cosa fue surgiendo también así, en circuitos underground. Pero yo aquí a lo que me estoy refiriendo es a una capa aún más «under». Es posible moverse y hacer cosas fuera aún sin tirón de público previo. Y aunque muchas veces se pinche y se haga casi más por placer que por dinero, muchas otras veces, por sorprendente que pueda parecer, llega incluso a salir rentable.

«Aunque muchas veces se pinche y se haga casi más por placer que por dinero, muchas otras veces, por sorprendente que pueda parecer, llega incluso a salir rentable»

¿Cuál es el sitio o la fiesta más insólito en que te has encontrado actuando?
Jaja, ¡no podría elegir uno solo! Me estoy acordando de que en Manila, para promocionar el concierto, toqué en una radio local, un programa al que podía entrar público. Después de mí actuaba un dúo de chicos por lo visto muy famosos allí, que hacían algo así como K-pop, y aquello se llenó de público filipino muy joven con peinados increíbles. Cuando los chicos pasaron a actuar después de lo mío, se hicieron una versión de ‘Despacito’. A veces la globalización colisiona con lo ultra-local y te explota la cabeza…

¿Alguna otra anécdota que recuerdes de este tipo de conciertos en países recónditos y no hayas contado nunca?
Anécdotas tengo miles, así pensando en lugares recónditos se me viene a la cabeza Ivano Frankivsk, en Ucrania. Toqué en un festival allí, había un montón de historias a la misma hora que tocaba yo, que además tocaba temprano, y pensé que no vendría nadie, pero aquello se llenó: otro ejemplo de lugar en el que la gente se mueve a ver cosas sin tener que ser necesariamente conocidas. Luego pasé la noche de fiesta con gente de allí. Recuerdo que nadie hablaba apenas inglés, y lo curioso es que al cabo de un rato, sin saber cómo, estábamos hablando en una mezcla de español y ucraniano de lo más fluida. Que sí, que el alcohol igual influye… (risas) pero no solo. Se dan situaciones de comunicación increíbles cuando conectas con gente en la misma onda… me ha pasado en más sitios.

¿Algún país en el que, después de todas las vueltas que has dado, te parece absurdo haberte saltado? Por ejemplo, no has mencionado los más cercanos: Italia, Francia, Portugal… no sé si por ser muy obvios o cómo…
Pues mira, en Portugal sí que he tocado bastante, y en sitios muy guays, porque Born, mi agencia, se mueve también ahí. Quizás por eso no lo he mencionado, se me hace casi parte de las giras por España. Portugal es increíble, los músicos españoles tendríamos que estar tocando por allí mucho más. Y en Francia también he tocado, aunque no tanto como me gustaría. Pero justo ahora que lo mencionas, sí que se me hace raro no haber tocado en Italia, que me gustaría, vaya, más aún viniendo de familia italiana… ¡A ver qué sorpresas me trae (el) porvenir!

The Weeknd nunca será un buen hombre: escucha ‘Heartless’

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The Weeknd había avanzado una canción nueva mediante un anuncio emitido en la televisión germana que sonaba totalmente ochentera. En Twitter, escribía que el martes empezaba «el otoño» o «la caída» (sus palabras originales eran «the fall stars tomorrow») y sin duda algo ha empezado: la premiere de ‘Blinding Lights’ ha tenido lugar en Apple Music según informa Stereogum, mientras otra canción totalmente nueva puede escucharse ya en Spotify.

Por producción (a cargo principalmente de Metro Boomin’), ‘Heartless’ anda más cerca de la onda de ‘Reminder’ que de ‘Starboy’, si bien cuenta con una atmósfera urbana más cargada de misterio y confusión. Su letra vuelve a dar vueltas sobre las mismas cuestiones que han plagado la cabeza de Abel Tesfaye durante años, en este caso para contar que él es incapaz de amar pese a lo mucho que intenta ser «un buen hombre». Hay menciones a modelos, drogas, la fama, el dinero… pero nada de esto hace feliz a Tesfaye porque él sigue siendo un hombre «sin corazón».

La etapa siguiente a ‘Starboy‘ está en marcha y Tesfaye ha dicho que con ‘Heartless’ empieza un «capítulo psicótico que derretirá vuestros cerebros». Esta es la tercera canción publicada por The Weeknd en 2019 tras ‘Power is Power’ con SZA y Travis Scott y ‘Lost in the Power’ con Geffalstein, mientras su último EP ‘My Dear Melancholy,‘ veía la luz el año pasado.


Coldplay / Everyday Life

Parece una evidencia ya que Coldplay van a vivir el resto de su carrera –con suerte, porque eso significará que siguen siendo relevantes– dividiendo al mundo entre los que les aprecian incluso en pasos de cuestionable calidad (‘Mylo Xyloto’, ‘A Head Full of Dreams’ y su epílogo ‘Kaleidoscope’), los que les repudian a pesar de que aún sean capaces de publicar discos notables (‘Ghost Stories’) o los que aún les respetamos en su condición de grupo de estadios que de vez en cuando nos sorprende y/o conmueve. Y, ya que este nuevo trabajo se vertebra en un espíritu cocacolesco de llamamiento a la unidad de todas las razas, clases y creencias, pueden estar satisfechos. Porque con ‘Everyday Life’ logran congregar a esas tres facciones y satisfaciendo plenamente las expectativas de todas.

Los primeros gozarán con la dosis de catarsis colectiva, presta para corear a voz en cuello e incluso bailar, innegable en varios de los temas del disco. La ya archiconocida ‘Orphans’ (bastante grower, a qué negarlo), ‘Church’ (con su caja de ritmos en plan breakbeat noventero y ecos de U2 en sus coros; dejaremos de mentarlos cuando ellos dejen de recordárnoslos) y la fantástica ‘Champion Of The World’ son, por más predecibles que puedan parecer, estupendos ejercicios de pop rock. A buen seguro funcionarán de perlas en sus mastodónticos conciertos que, si es que algún día vuelven a ofrecer, definitivamente no cabrán en recintos de medio-gran tamaño como el WiZink Center o el Palau Sant Jordi, donde les hemos visto hace no tanto tiempo.

El segundo grupo de reacciones hacia Coldplay ya habrá encontrado, con las canciones antes citadas y sumándoles cierta pretenciosidad ya inherente al grupo, el hueso donde roer: lo de los conciertos vía Youtube desde Ammán (ya que se ponen quisquillosos con la sostenibilidad de sus giras, ya hay estudios que señalan la huella ecológica de ver vídeos en streaming), la foto de portada en la que se integran en la Original Dixieland Jazz Band (considerado el primer grupo de jazz de la historia), la coartada literaria de los fragmentos de poemas en árabe o igbo recogidos en ‘بنی آدم (Children of Adam)’ (y que sus seguidores probablemente no leerán/leeremos), el impepinable tufo colonialista de cualquier privilegiado blanco que nutra sus canciones con folclore ajeno a su arraigo cultural… Un largo etcétera, vamos. Todos los argumentos que se enarbolen contra ellos en esos sentidos son comprensibles, pero también hay que pensar algo: dada su incontestable posición de privilegio, ¿es mejor que, a su manera, aporten un granito de arena a la convivencia y al entendimiento entre pueblos y culturas o que simplemente miren hacia otro lado y se dediquen a hablar de lo bien que les va todo como adinerados hombres blancos con problemas del primer mundo?

En cuanto al más escéptico tercer grupo de espectadores de la carrera de Coldplay, entre los que me incluiría, ‘Everyday Life’ es una muy grata noticia. Básicamente porque a estas alturas no creíamos que pudieran presentar un disco tan desenconsertado y libre: dentro no hay un disco experimental y otro comercial, como se especuló, sino que ambas cosas conviven en armonía (¿lo pilláis?) en toda su extensión. Es, sobre todo, una agradable sucesión de sorpresas que, lejos de esconderse, comienzan enseguida. El tercer corte del disco, sin ir más lejos, es una maravillosa ‘Trouble In Town’ que con delicadeza remite a una veta que, en lo melódico, podríamos identificar próxima a los mejores The Police. Mientras que en lo lírico Martin alude al racismo dejando un poso de tristeza en la escena final, una espeluznante outro que retrata una cruenta identificación policial a una persona de una etnia minoritaria. Y, seguidamente, ‘BrokEn’ es un liberador góspel (dedicado a su exproductor Brian Eno, por cierto) que busca cobijo en lo espiritual a las injusticias y el dolor.

Esto ya ha sucedido cuando apenas media la primera parte de la primera parte de ‘Everyday Life’ –la llamada «Sunrise»–, en la que también se engloba uno de los momentos más poderosos, y a la vez experimentales, del álbum. Hablo de ‘Arabesque’, con esa increíble coda arropados por el buen hacer de Femi Kuti y su banda. Y antes de ella, Martin nos había dejado absolutamente afligidos con la preciosísima ‘Daddy’: una canción que se dirige a sí mismo desde la perspectiva de su hijo, que lamenta que muchas veces no esté cerca de él por su trabajo y su situación personal. Pero que, a la vez, le abre sus brazos y le dice “está bien, no pasa nada”. Por naíf que resulte, hay que tener el corazón muy negro –al fin y al cabo todos somos hijos o padres, si no ambas– para que termine sin dejarnos con una enorme congoja.

La tónica es similar en «Sunset». Si bien contiene la citada orgía de coros de ‘Orphans’, el precioso homenaje (y jugosa donación a sus herederos en forma de royalties, a qué negarlo) para Scott Hutchison que es ‘Champion of the World’ y un final de emoción desbordada como es el bonito tema que da nombre y cierra el disco (que además, curiosamente, comparte acordes con la apertura de ‘Church’), también contiene intríngulis inesperados. Por ejemplo, el folk blues de ‘Guns’ que, entre referencias explícitas a Dylan, cuestiona la segunda enmienda de la constitución de EEUU con ironía, llamando a fundir los trombones y trompetas porque, definitivamente, “necesitamos más armas”. En cierta sintonía, ‘Cry Cry Cry’ es una coqueta aproximación contemporánea al “oldie” de Garnett Mimms & The Enchanters, ’Cry Baby’ –aquel que años después, con mucho más éxito, versionó Janis Joplin–, con bonitos arreglos (y voz apitufada) del interesante Jacob Collier. Mientras que ‘Old Friends’ vuelve a recurrir a lo íntimo y acústico para sacarnos otra vez la lagrimita. Esta vez recordando a un amigo de la infancia de Chris Martin que, si es cierto lo que dice en su letra y entendemos la parábola, le salvó la vida una vez y ahora ha fallecido. Si andabais pensando en llamar a esa persona que hace tanto que no veíais, no lo dudéis.

Hay, por supuesto, algún momento supuestamente inocente hasta lo irritante en todo esto que desgrano y Martin es (o parece) excesivamente simplista en su enfoque. Por ejemplo en ‘Everyday Life’, la canción, habla de aferrarnos a la aburrida rutina para mantenernos enganchados a la vida… como si no hubiera «rutinas» que lo hacen todo infinitamente más fácil que otras. Del mismo modo, también nos cuelan boutades como la sacra ‘When I Need a Friend’ o una ‘WOTW / POTP’ presentada en formato demo e inacabada (en sus conciertos desde Jordania se presentó, “al fin”, la letra acabada) junto a cortes que son tan monos en lo estético como inanes en el fondo (‘Èkó’). Pero, siendo positivos, lo mucho bueno que contiene este trabajo supera con creces sus flaquezas y, aún más, estas también contribuyen, con sus vaivenes, a hacer de ‘Everyday Life’ un disco imperfecto pero icónico, de esos cuya secuencia recuerdas perfectamente con pocas escuchas. No duelen prendas en decir que estamos ante el disco más completo, honesto y sustancioso de Chris Martin, Will Champion, Guy Berryman y Jonny Buckland desde ‘Viva la Vida’.

‘El irlandés’: Scorsese se reúne con Robert De Niro y Joe Pesci en su acercamiento definitivo a la mafia

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‘El Irlandés’ es una película que Martin Scorsese llevaba años queriendo hacer. Han tenido que pasar muchos hasta que el proyecto finalmente se ha podido llevar a cabo debido a motivos de financiación. La llegada de Netflix ha alterado y revolucionado la industria de la distribución cinematográfica, guste o no. Lo que antes no se estrenaba en cines y salía directamente en televisión se llamaban telefilmes, pero el gigante del streaming ha hecho todo lo posible desde el principio para que sus producciones no cayeran bajo ese término, ofreciendo a autores de renombre el dinero necesario para levantar sus proyectos. Han conseguido colarse en secciones oficiales de festivales como Cannes –seguido de un rifirrafe que aún dura entre la empresa americana y Thierry Fremaux, director del certamen- o Venecia –donde el año pasado ‘Roma’ se alzó con el León de oro a la mejor película- e incluso han llegado a los Oscar con la mencionada película mexicana. Scorsese ha sido el fichaje más importante para Netflix a nivel comercial, en la que la plataforma ha invertido 140 millones de dólares. La diferencia con esta nueva vertiente de películas de autor producidas por ellos, es que están teniendo estrenos limitados en cines un par de semanas previas a su lanzamiento en vídeo bajo demanda.

‘El irlandés’, antes que una película, es un acontecimiento. Desde el papel ya era un homenaje a las películas de mafia que tanto han marcado su filmografía como ‘Uno de los nuestros’ o ‘Casino’. Y no solo suponía la vuelta del director a su tema estrella, sino que también contaba con la reunión de sus actores fetiche: Robert De Niro y Joe Pesci (que llevaba casi diez años alejado de las cámaras); con la nueva incursión de Al Pacino, icono del cine de mafiosos gracias a ‘El padrino’ en su primera colaboración con Scorsese. La película adapta la novela de Charles Brandt ‘I Heard You Paint Houses’, que a su vez de basa en la biografía de Frank Sheeran (Robert De Niro), conocido como El Irlandés, un veterano de la Segunda Guerra Mundial que trabajó como sicario para organizaciones criminales. El guion está escrito por Steven Zaillian (‘La lista de Schindler’, ‘Gangs of New York’ o ‘Moneyball’).

La ambición del proyecto por ser una película épica “de las que ya no se hacen” está impresa en la película desde su propia duración (tres horas y media) a su arriesgadísima decisión de no cambiar de intérpretes para representar una historia que se desarrolla durante varias décadas, utilizando tecnología para rejuvenecer sus rostros. Y, aunque en un principio ver a Robert De Niro de joven descoloca, lo cierto es que la técnica está bastante bien lograda. Puede parecer una decisión caprichosa, pero en realidad no lo es: ‘El irlandés’ no sería lo mismo sin sus actores, todos espléndidos, ofreciendo un auténtico recital interpretativo. Scorsese lo sabe y comprensiblemente no quería prescindir de ellos en ninguna de las etapas en las que sucede la cinta. La relación entre los personajes está construida de manera en la que incluso hay momentos que parece una “buddy movie” sin olvidarse de la naturaleza cruel del relato.

Es prácticamente imposible decir algo malo de ‘El irlandés’. Es sin lugar a dudas la obra de un maestro. Técnicamente es espectacular. Scorsese dirige con una precisión y un dominio de los espacios y de los tempos narrativos admirables. Lleva años haciéndolo, y en esta ocasión cuenta con un guion muy potente (y denso: lleno de detalles y subtramas sobre la mafia en las que es fácil perderse). Y en el aspecto visual la cuidadísima fotografía de Rodrigo Prieto destaca –tanto en digital como en 35mm- retratando las texturas de ese mundo turbio en el que se mueven sus personajes. Todo resulta épico y clásico. Y eso que la película no escatima en utilizar recursos narrativos postmodernos, generalmente aportando notas de humor (como congelar la imagen cada vez que aparece un nuevo personaje con un texto en el que se nos dice su nombre y la manera en la que murió).

Sin embargo –y esto es algo personal- toda la espectacularidad técnica y habilidades narrativas no se traducen en emoción o interés por lo que Scorsese cuenta. Y él lo hace con una visible pasión. En mi caso, no sentí conectar con nada de lo que veía, más allá de apreciar la evidente calidad de la obra. Ni me caló durante su visionado, ni lo ha hecho posteriormente.

Lo más interesante es la visión crepuscular de su autor expuesta en sus últimos minutos, donde realmente se ve la reflexión que busca y la profundidad de la película. Es todo un acierto la decisión de no aturullar con música, ni voces en off, ni otros de los anteriores recursos usados a lo largo del metraje en este final. Para muchos, esta es una de las obras cumbres de Scorsese. No comparto ese pensamiento pero sí que queda claro que es una película realizada desde la madurez y la sabiduría. Sería ser muy injusto decir que ‘El irlandés’ es una película floja o fallida, o simplemente indicar que “está bien y ya”, pero decir que la he disfrutado sería de ser mentiroso. 7.

Billie Eilish, J Balvin, el remix de ‘Gan-Ga’… en la lista de singles

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‘Alocao’ de Omar Montes y Bad Gyal vuelve a ser la canción más escuchada en España una semana más, y de hecho acaba de ser certificada con su correspondiente Disco de Platino, noticia que la propia Alba Farelo no ha dejado de celebrar en sus redes sociales.

La entrada más fuerte en la lista de singles esta semana es el remix de ‘Gang-Ga’ de Bryant Meyers con Anuel AA. La versión original de esta canción de trap se estrenaba a finales del pasado mes de julio, sumando desde esta fecha cerca de 36 millones de streamings. No ha sido casual la inclusión de Anuel AA en la canción, pues el portorriqueño es uno de los reyes del pop en España ahora mismo: su nombre aparece en hasta 7 canciones presentes en el top 100, incluida por supuesto ‘China’, que fue número 1 durante semanas y ahora es top 10; y destacando ‘Whine Up’ con Nicky Jam, top 3; ‘Aventura’ con Lunay y Ozuna, top 5; y ‘Adicto’ con Tainy y Ozuna, top 12.

Otra entrada destacada en la tabla de singles es la de ‘everything i wanted’, el nuevo single de Billie Eilish, que es top 16; aunque quizá la noticia del día sea la llegada, en el número 84, de ‘ROXANNE’, el tema con el que el rapero de Maryland Arizona Zervás está empezando a despuntar comercialmente (ahora mismo es top 12 en el Billboard por detrás de ‘Panini’ de Lil Nas X y de ‘Truth Hurts’ de Lizzo). Finalmente, también entran en lista Tyga con su homenaje a ‘La macarena’, en el número 48; y J Balvin con ‘Blanco’ en el 56.




Mónica Naranjo vuelve a ser top 1 de ventas en España, ahora con ‘Renaissance’

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Cuando solo hace un mes que Mónica Naranjo ha sido número 1 de ventas en España con su nuevo EP, la cantante debuta en igual posición esta semana con el disco que ha publicado posteriormente, el recopilatorio ‘Renaissance’. Con la Navidad a la vuelta de la esquina, este trabajo promete mostrar mayor longevidad en la lista de ventas española que la primera parte de ‘Mes Excentricités’, que solo un mes después de su publicación ya se encuentra fuera de todo el top 100 debido a que solo ha sido puesto a la venta en formato vinilo y digital.

En este caso, el disco que no ha podido ser top 1 en España esta semana por culpa de la autora de ‘Desátame’ es ‘Basado en hechos reales’ de Rulo y los Contrabandos, que, debutando en el número 2, registra asimismo la mayor entrada en la lista de streaming, en el número 28. Por su parte, ‘Indiscutibles’ de Adexe & Nau es top 3 y ‘Courage’, el nuevo trabajo de Céline Dion, que ha sido top 1 en Estados Unidos y top 2 en Reino Unido, se queda a las puertas de entrar en el top 10 entrando un puesto por debajo.

Otras entradas dentro del top 20 de la lista de ventas son ‘Artesanía’ de El Sebas de la Calle (13), ‘La otra orilla’ de Ainhoa Arteta (15) y ‘Corazón de rock and roll’ de Los Rebeldes (15). Más abajo, en el top 40, entra la banda sonora de ‘Frozen II’, película de la que hemos enumerado puntos a favor y en contra; mientras en el 52 entran Second con la reedición de su álbum de 2009 ‘Fracciones de un segundo’, en el 60 Sharif and Mxrgxn con ‘Pyramo’, en el 66 Tindersticks con su recomendable nuevo álbum ‘No Treasure But Hope‘, en el 68 David Bowie con una versión remasterizada de ‘Space Oddity’, en el 79 Westlife con ‘Spectrum’ y en el 91 Wim Mertens con el álbum que celebra el 40 aniversario de ‘Inescapable’.

En streaming, las únicas entradas en tabla, además de la de Rulo y la Contrabanda, las firman Lil Peep con su nuevo disco póstumo ‘Everybody’s Everything’, en el 84; y The Chainsmokers con su nuevo EP ‘World War Joy… Push My Luck’, en el 94.

Billboard aborda el problema de los «album bundles» y anuncia cambios en sus reglas

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En los últimos años, y debido a la mala salud de la venta de discos físicos, la industria musical ha experimentado un repunte de la venta de «bundles», que se refiere a la práctica de vender CDs o descargas junto a entradas para conciertos u otros productos de merchandising como camisetas, gorros o cadenas. Este año, numerosos artistas que han sido número 1 en el Billboard, como Taylor Swift, Post Malone, Vampire Weekend, Madonna, Tyler, the Creator o Billie Eilish, lo han sido en parte gracias a los «bundles». En algunos casos, la venta de discos se ha convertido en una cuestión ya no de quién ha hecho el disco más popular, sino de quién ha anexado a él los productos más atractivos. Artistas como Taylor Swift o Travis Scott han sido de los más atrevidos al poner a la venta «bundles» con la inclusión de discos cuya fecha de lanzamiento aún no había sido anunciada (‘Lover’), o de entradas para conciertos cuyas fechas aún se desconocían (Travis Scott).

Billboard lleva tiempo recibiendo críticas por esta práctica incluso por parte de artistas a los que les ha perjudicado aún habiéndola ejercido también, como Nicki Minaj (que fue top 2 por culpa de Travis Scott) o DJ Khaled (que logró igual posición por culpa de Tyler, the Creator). Estaba claro que el éxito del «merchandising» no podía reflejar la verdadera popularidad de un disco, y el portal norteamericano ha anunciado que cambiará las reglas de su clasificación de ventas para ajustar más sus resultados a la realidad.

El cambio se hará efectivo a partir del 3 de enero de 2020 e incluye los siguientes requisitos: los productos añadidos al disco como parte de un «album bundle» deberán poder comprarse también por separado a través de la misma web; en caso de estar disponibles por separado, el precio de los productos deberá ser inferior al coste total del «bundle»; y la compra de estos productos podrá efectuarse solo directamente a través de la web del artista; es decir, ya no podrán urdirse acuerdos extraños con terceras partes que permitan a artistas como Taylor Swift despachar copias de un disco junto a pizzas. Y en todo caso, la venta de un disco dentro de un «bundle» contará en el recuento de Billboard solo cuando el disco o su descarga hayan sido enviados al comprador (es decir, cuando los detalles de este ya sean públicos).

De manera interesante aunque quizá algo tardía por su aparente obviedad, Billboard impedirá que ciertos descuentos tramposos consigan que un álbum compute en sus listas asegurándose de que el precio mínimo que necesita un disco para contar en ellas (3 euros aproximadamente) está integrado en el de los «bundles». Es decir, si un «bundle» sin CD cuesta 30 euros, con el CD deberá costar 33, así la venta de un álbum será segura y por tanto computable, dentro de estas nuevas reglas.

Iseo & Dodosound despiden 2019 con un montón de sold-outs

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En un momento hace unos años, Iseo estuvo entre nuestros proyectos revelación favoritos gracias a canciones como ‘Last Night’ o ‘The Wolf’, en la estela jazzie de la primera Lily Allen; pero el éxito de Iseo & Dodosound durante las últimas temporadas ha excedido toda previsión, haciendo que casi, casi nos olvidásemos de todo aquello. Los temas de sus dos discos, influidos por el dub y el reggae, exceden cómodamente el millón de streamings sin el apoyo ahora mismo de esas playlists mágicas de Spotify; más bien fidelizando al público que se ha ido enganchando a los sonidos de ‘Frozen Desert’ y ‘Fresh Air’ del primer álbum, o ‘Vampire’ y ‘Digital Shoots’ en el segundo. Son más atemporales de lo que adivinábamos.

Este otoño el grupo está cerrando ciclo con una serie de actuaciones por todo el país, mientras que el año que viene no actuarán en España. La gira ha pasado por Granada, Madrid, Barcelona o Valladolid colgando el cartel de “sold-out”, tampoco hay entradas para verles en Navarra el 29 de diciembre, ni en Vitoria en enero; pero sí para un concierto especial, con aforo para unas 1000 personas, que ofrecerán el 20 de diciembre en el Escenario Santander como parte del ciclo San Miguel On Air. Será también el cierre de este ciclo por este año. Las entradas están a la venta aquí.

¿Qué pasará el año que viene? La nota de prensa nos avanza: «Durante el 2020, Iseo & Dodosound harán un trabajo intensivo de creación, producción y grabación de su nuevo álbum de estudio y sólo se los podrá ver en algún que otro festival internacional. La vuelta con el material inédito será un suceso más que esperado para un público que los sigue de cerca».

Leticia Sabater te da «pavo» y bakalao en su nuevo single navideño

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Como Fuerza nueva, Leticia Sabater solo estrena música en fechas especiales, como el Orgullo Gay o Navidad. Precisamente un año después de regalar al mundo ‘El polvorrón‘, la ex-presentadora reconvertida en cantante trash vuelve con un nuevo «villancico» solo apto para gente ya curada de todo tipo de espanto.

‘Trínchame el pavo’ sigue en la temática gastronómica de ‘La salchipapa’, ‘Toma pepinazo’ o el mencionado ‘El polvorrón’, esta vez para hacer un homenaje clarísimo a la ruta del bakalao de los años 90, década favorita de Sabater al menos a tenor del sonido de sus últimas composiciones. Los protagonistas de ‘Trínchame el pavo’ son un acento cubano totalmente random y el cacareo muy ‘Toy’ de Nétta del pavo titular, que según la letra reproducen personajes ilustres como Beyoncé o Maluma, además «a saco».

Compuesto íntegramente por Sabater por si había alguna duda, ‘Trínchame el pavo’ está hecho para ser un himno en cenas familiares, de amigos o de empresa, y su lema vital es: «Trínchame el pavo un poquito, es Navidad, final feliz y polvito, turrón, champán y un buen pedito». Mientras el mundo intenta averiguar a qué «final feliz» se refiere Leticia si no es a un polvo (¿o lo de «polvito» tiene otro sentido?), no te pierdas otro vídeo inenarrable de la artista, con aproximaciones a la estética «glitch» o psicodélica.

Rina Sawayama batalla a base de nu-metal el racismo que ha sufrido en la industria

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Rina Sawayama, que debutaba en 2017 con el mini álbum ‘RINA’, es una de las artistas pop que más ha explorado recientemente el sonido del pop de los años 2000 en su trabajo, junto a compañeras como LIZ, Slayyyter o Kim Petras. Especialmente estelares son sus singles ‘Cyber Stockholm Syndrome’ o ‘Cherry’, tan buenos que la cantante incluso cuenta con su propio hilo en nuestros foros.

Lo nuevo de Sawayama, sin embargo, es una reinvención en toda regla reflejada también en la deriva artística de la última Poppy. ‘STFU!’, el single que la cantante londinense nacida en Japón (y este dato es relevante en relación a esta canción) publicaba hace unos días, es nu-metal y por tanto remite a Linkin’ Park, Korn o Slipknot, aunque sin abandonar el interés por la melodía de quien ha escrito una canción como ‘Tunnel Vision’ o de quien cuenta con una voz como la de ella.

En cualquier caso, ‘STFU!’ es mucho menos pop que los últimos singles de Poppy, de hecho subraya la potencia de las guitarras porque viene a servir de crítica al racismo que Sawayama ha sufrido en su vida incluso ya dentro de la industria musical, donde su apellido ha llegado a ser ridiculizado. En el vídeo de ‘STFU!’, Sawayama cena con un individuo que suelta una sarta de estereotipos sonrojante relacionados con la cultura japonesa, y es un entretenimiento tratar de comprobar cuál de ellos será la gota que colma el vaso para la artista. Ni cabe decir que toda esa rabia está expresada en la canción, aunque su momento cumbre puede ser la risa maléfica del minuto 1.30.

Amaral, La Casa Azul y Shinova, entre las primeras confirmaciones de Planeta Sound

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El festival Planeta Sound de Ponferrada anuncia los primeros nombres de su próxima edición, que se celebrará los días 17, 18 y 19 de julio en el Estadio Colomán Trabado. Todos aquellos que quieran asistir a este «evento cósmico» podrán conseguir sus entradas a partir del próximo lunes 2 de diciembre a las 12:00h a través de su página web oficial (www.planetasound.com), o de sus redes sociales.

Cabe destacar, en el cartel de Planeta Sound, la presencia de tres cabezas de cartel como son Amaral, que presentarán su nuevo disco ‘Salto al color‘ (de manera más musical que su paso por La Resistencia, seguro); La Casa Azul, que harán lo propio con ‘La Gran Esfera‘, el esperado disco que Guille Milkyway ha publicado tras 8 años de espera; y Shinova, uno de los grupos nacionales con más proyección de la actualidad gracias a trabajos como el que editaba el pasado año, ‘Cartas de navegación‘.

También se suman a la programación del festival leonés el joven grupo madrileño Comandante Twin, que en 2017 lanzó su primer álbum ‘1984’ y este año ha editado el segundo, ‘Hoy’, que gustará a seguidores de Enrique Bunbury o Izal; y BAUER (no confundir con el productor Baauer), los hermanos germano-malagueños autores de discos como ‘Otra vuelta al sol’ o ‘Azul eléctrico’, que practican un pop-rock en la onda de los artistas mencionados, si bien melódicamente pueden remitir a Manolo García.

Fuerza Nueva (Los Planetas + Niño de Elche) anuncian concierto en La Riviera de Madrid

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Fuerza nueva, el grupo que une Los Planetas y a Niño de Elche, ha anunciado un nuevo concierto en la Sala Riviera de Madrid que tendrá lugar el próximo viernes 24 de enero de 2020. La entrada ha salido a la venta a un precio de 30 euros (anticipada + gastos de gestión) y a otro de 35 euros (taquilla). La apertura de puertas será a las 19.30. Recientemente se ha confirmado también su presencia en el Festival Internacinal de Benicàssim (FIB). Antes, el 21 de diciembre, Fuerza Nueva actuará en la Industrial Copera de Granada.

El debut de Fuerza Nueva, que ha sido top 2 en España, veía la luz el pasado 12 de octubre en medio de un contexto política muy convulso en Cataluña y en el resto de España, una casualidad (¿o no tanto?) casi cósmica, pues el componente político del grupo es transparente y este ha llegado a publicar canciones en fechas nada aleatorias como la Diada, el Día del Alzamiento o el Día de la Hispanidad, entre ellos una versión de ‘Els segadors’ u otra del himno de la Legión. Uno días después de su lanzamiento, el grupo lo presentaba en Joy Eslava dentro de una atmósfera especialmente enrarecida.

El disco ha sido uno de los más importantes del año a nivel nacional. Mi compañero Raúl Guillén escribía sobre él que «plantea una interesantísima reflexión antropológica sobre cómo una canción puede llegar a transformar su significado a lo largo del tiempo excluyendo no ya a sus oyentes o a quienes la hicieron popular, sino a sus autores y su sentido original», «o cómo el contexto socio-económico y político puede llevarnos a denostar una buena construcción musical»,y concluía que representa un «pequeño gran hito en la cultura popular de España». Sobre el álbum hablábamos con Jota y Francisco Contreras unos días antes de su lanzamiento.

The Killers y Kings of Leon, nuevos cabezas de cartel de Mad Cool

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Continúan las confirmaciones casi diarias de Mad Cool, después que el lunes desvelara en su cartel la presencia de varios nombres importantes de la música electrónica actual, como Diplo (que actuará en solitario y junto a Major Lazer), Modeselektor o Tycho.

Hoy son dos nombres los que llegan a la programación de Mad Cool, y son, también por su importancia e influencia en el pop-rock anglosajón de las últimas dos décadas, dos automáticos cabezas de cartel. Se trata, por un lado, de The Killers, que acaban de anunciar su nuevo disco, ‘Imploding the Mirage’, además de una gira mundial cuyas primeras fechas aún permitían una confirmación en algún festival en España, como ha sucedido; y por el otro, Kings of Leon, que seguirán presentando en directo su último trabajo, ‘WALLS‘.

Ambos grupos acompañan en el cartel de Mad Cool a artistas como Taylor Swift, Billie Eilish, Pixies, Richard Hawley, Tones and I, The Rapture, Khalid, London Grammar, Paul Weller, Hinds, Natos & Waor, Octo Octa, CCL o Maricka Hackman. Los abonos saldrán a la venta este domingo 1 de diciembre con los precios indicados en el tuit adjunto bajos estas líneas.

¿Billie Eilish? No, la «revelación» de los AMAs 2019 fue el microbolso de Lizzo: los mejores memes

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En las últimas horas hemos estado rumiando la gran noche de Taylor Swift en los American Music Awards 2019, donde cosechó toda la atención y seis premios que la han llevado a desbancar a Michael Jackson como el máximo ganador histórico de estos galardones. También hemos visto, ya de manera oficial y completa, algunas de las numerosas actuaciones que allí desplegaron artistas como la propia Taylor, Dua Lipa o Billie Eilish. Esta, además, obtuvo dos premios, incluido el de artista revelación. Pero, si hubo una revelación en esta gala ese fue, sin duda, el microbolso que lució Lizzo en la alfombra roja.

La autora de ‘Cuz I Love You‘, un disco que la ha encumbrado comercialmente después de haber pasado por momentos realmente difíciles (a los que aludía en un mensaje en sus redes sociales en las últimas horas), se presentó allí con un vestido de volantes naranja coronado como complemento con un minúsculo, casi invisible, bolso de color blanco de Valentino que sujetaba y mostraba con dos deditos. La propia intérprete de (la polémica) ‘Truth Hurts’ desataba las bromas al subir una foto de ese look a su Instagram acompañada del mensaje «bag big enough for the fucks I give» (algo así como «un bolso lo bastante grande para lo poco que me importa todo»).

A partir de ahí, las redes han hecho su trabajo y han convertido en meme la imagen y al bolso en sí: primero referenciándolo como el recipiente perfecto para la autoestima, las posesiones de algunos o el apoyo que recibieron BTS en los AMAs, donde obtuvieron tres premios. Los que la propia Lizzo ha reunido en otro post de Insta, horas después, y los que referencian al talento que desplegó en la interpretación de su tema ‘Jerome’ en la gala –podréis ver un fragmento subido por ella al final– son muy buenos, pero quizá no tanto como el que compara su look con otro de Ariana Grande o los que emite el mismísmo bolso «en persona» desde su propia cuenta de Twitter. «Buenas noticias: tu polla cabe dentro de mí», dice uno.

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YEAH IM IN MY BAG, BUT IM IN HERS TOO 😩

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La Canción del Día: dani borra su agridulce paso por Factor X con ‘Mira’, seductor y rotundo nuevo single

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En la última –quizá literalmente– edición en nuestro país del talent-show ‘Factor X’ –esa que ganó Pol Granch, al que encontrábamos hace poco en el debut de Alba Reche, y que nos dejó para la «eternidad» a los virales Glitch Gyals– nos llamaron la atención varias artistas femeninas. De ellas, la que menos recorrido tuvo en el programa fue una jovencísima chica de Vigo llamada Daniela DiCostas. Pese a poseer una bonita voz y personalidad, fue descartada por Risto Mejide y no accedió a la fase final del programa.

Ahora reaparece con un nuevo nombre artístico, dani (en minúsculas), eliminando un «apellido» que era en realidad un homenaje a su familia musical: su padre es Silvino Díaz, miembro junto a su madre es Silvia Rosa Costas de los históricos Aerolíneas Federales –y por tanto su tío es Miguel Costas, de los aun más míticos Siniestro Total. Sin esa mochila, se presenta con un nuevo single que edita El Volcán (Joe Crepúsculo, Tomasito, Los Nastys) y que borra de un plumazo aquel agridulce paso por el casi siempre efímero y traicionero mundo televisivo.

Se titula ‘Mira’ y es una canción compuesta por Daniela y producida por Aaron Rux, artista de su mismo sello y cómplice frecuente, tanto en estudio como en vivo, de Crepus. Juntos crean un artefacto seductor en su forma, envuelto en teclados nebulosos, casi vaporwave, que evocan el pop audaz de tintes clásicos de la belga Angèle o de Lio (ambas representadas en una playlist de referentes creada por ella). Instrumentalmente resulta tan fascinante como el hipnótico fraseo de dani en las estrofas, introduciendo silencios previos a las últimas sílabas de algunas palabras, enganchándonos a su mensaje.

Mensaje que, explica, retrata «el anhelo y la ilusión cuando intentas alcanzar un sueño» junto a «la incertidumbre y la frustración al enfrentarnos a los obstáculos que nos encontramos por el camino». «La rutina nos lleva a perder el tiempo», prosigue, «mientras esperamos a alcanzar nuestros sueños, convirtiéndonos en espectadores pasivos de nuestra propia vida». Una visión realmente madura para una chica de apenas 22 años. Al menos, comparada con los artistas de esa edad ante los que solemos topar. dani es una promesa a la que seguro perseguiremos en el futuro pero, de momento, es ya nuestra Canción del Día.

Escucha todos los «Revelación o Timo»

Michael Kiwanuka anuncia tres conciertos en España para presentar el fantástico ‘KIWANUKA’

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Días atrás reseñábamos el tercer largo de Michael Kiwanuka, titulado con su apellido en mayúsculas, ‘KIWANUKA‘, dando una imagen muy poderosa: ya no repudia su apellido y sus implicaciones sociales y, al contrario, se enorgullece de él. Es uno de los álbumes más impresionantes que hemos escuchado en los últimos meses y parece bastante probable que se cuele entre lo mejor del año para JENESAISPOP. Ahora, además, celebramos el hecho de que anuncie su presentación en directo con una minigira por nuestro país.

Live Nation anuncia tres conciertos de presentación que tendrán lugar el próximo mes de mayo, al margen de su ya anunciada presencia en Mallorca Live 2020. Serán el 12 de mayo en la sala Oasis de Zaragoza, el 14 de mayo en La Riviera de Madrid y el 15 de mayo en Razzmatazz, Barcelona. Las entradas para Madrid y Barcelona saldrán a la venta el viernes 29 de noviembre a las 10h en www.livenation.es y Ticketmaster.es. Los registrados en www.livenation.es tendrán acceso a una preventa exclusiva el jueves 28 de noviembre a las 10h. El precio único será de 30€ (+gastos) en venta anticipada y 35€ (+gastos) en taquilla.

Michael Kiwanuka, londinense de origen ugandés, despuntaba en 2012 al ser coronado por la BBC como «el sonido de aquel año». Poco después llegaba su álbum de debut, un ‘Home Again‘ que se nutría de sonidos de soul clásico, con toques jazzy y pop. Pero la auténtica explosión de su talento llegaría en 2016 con su ya muy notable segundo trabajo, ‘Love & Hate‘, con una espectacular ‘Black Man in a White World’ que enamoró a la mismísima Adele. Y, hace tan solo unas semanas, ‘KIWANUKA’ ha venido a consolidar su imagen como garante de la música negra más elegante y perdurable. Os dejamos con ‘Hero’, uno de sus singles.


Carolina Durante, Le Parody y «Derby Motoreta’s», lo mejor de una Monkey Week que nos descubre a Manola y Yamila

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El festival Monkey Week celebra este año su undécima edición, cuarta desde que se mudaran a Sevilla desde El Puerto de Santa María. En esta ocasión el cartel era especialmente llamativo por tres razones: el tirón de bandas que de emergentes tienen ya bien poco, como Los Punsetes o Carolina Durante, lo especial que sería el concierto de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba como cierre de un año que ha sido espectacular para ellos, y, por supuesto, la cantidad de nombres que aún se están abriendo paso en nuestra industria y que merecen una escucha –o varias. Evidentemente no hemos podido asistir a todos los conciertos, pero sí hemos querido reseñar algunos de los que se repartían en distintos puntos de la ciudad, siempre alrededor de la Alameda (con la excepción de las tres salas de madrugada). El Monkey está claramente diferenciado entre su programación de tarde, la de noche y la de madrugada, así que en esta ocasión hemos querido seguir ese esquema para que sea más fácil localizar a tu grupo preferido. Fotos: Javier Rosa, excepto Le Parody, por Pablo Tocino.

Tardes:

Empezamos fuerte con el que probablemente fue el mejor concierto del jueves (para quien esto escribe), el de All La Glory. A la lista de influencias que nombraba mi compañero Sebas E. Alonso en su reseña de ‘Disco Fantasma’, yo añadiría la de Tahúres Zurdos: es imposible no acordarse de Aurora Beltrán y su banda, no tanto por el timbre, sino por las imágenes que transmite su música, aquí con mayor dosis de teclados y electrónica (¡y qué electrónica!). En el Espacio Santa Clara, y bajo una carpa a prueba de lluvia, Juano Azagra, Pilar G. Angulo y el resto de la banda defendieron con un muy potente directo el mencionado ‘Disco Fantasma’, pero también se acordaron de anteriores temas como ‘Looking for a Thrill’, a la postre su canción más escuchada en Spotify. Al terminar, en el escenario Jägermusic veríamos a Kindata. El dúo formado por Berni Ruiz y Tero Heikkinen publicó EP el año pasado, ‘We the Transmitter’, tras varios singles sueltos, a los que se añadía el estupendo ‘Zen’ el mismo día de inicio del festival. Con un directo bastante cuidado defendieron éste y el resto de sus temas, frente a los que ‘Zen’ supone un cambio de rumbo.

La tarde del viernes nos permitía asistir en el Santa Clara al espectáculo que es María Guadaña. Herminia presentaba en el Escenario SGAE su EP de debut ‘Remedios Paganos’, lluvia mediante. Y la verdad es que, si tuviésemos que juzgar por el directo, ni de coña diríamos que es el EP de debut. Habrá que seguir atentos a ella. Por otro lado, en ese escenario tendríamos al día siguiente a Texxcoco. Adriana Moscoso y compañía no decepcionaron y su garage-rock fue muy agradecido para levantar el ánimo a media tarde. La banda canaria presentaba el que es ya su segundo largo, ‘Side Effects of Proximity Pt. 1’, lanzado el mismo día, circunstancia que se repite con otros invitados al festival, como iremos viendo. Más tarde, doblete en el Escenario Alameda con una desconocida que promete mucho y otros que de desconocidos tienen ya bien poco, pero que siguen superándose con sus canciones. En el segundo caso nos referimos a Monterrosa, que a lo largo de este año han perfeccionado lo que daban a conocer en el recomendable ‘Latencia’: a la bakala ‘Prácticamente magia’ y la versión de ‘Más fuerte’ se unía esta misma semana ‘Flores en el párking’, con un peligroso puente muy bien defendido en el directo, o un tema inédito sobre Grindr (“creo que el 60% de los aquí presentes entenderá esta canción”, ironizaba Enrique). Cerraron como es costumbre con su particular homenaje a Shakira, aunque los cables no dejaron a una entregada Rocío cantarla entre el público como pretendía. Y la promesa de la que hablábamos es Manola. Teresa Ríos es la voz tras este proyecto en el que también están los ex Bittersweet Álex Fernández y Fran Montaño, y cuando decimos “la voz” no es en vano: siempre inseparable de su piano, la gaditana cautivó a los allí presentes con el soul de su debut homónimo, se marcó una deliciosa versión de ‘Ain’t No Sunshine’ y demostró su versatilidad mostrando lo bien que se adapta su timbre a ‘La noche me eleva’. La canción es el último lanzamiento hasta el momento de la banda, y supone un cambio radical en la producción: si ‘Al Revés’ se construye casi que solo con voz y piano, aquí experimentan con la electrónica, la psicodelia, unas guitarras mucho más duras y hasta funky. Un auténtico temazo que augura grandes noticias para esta banda.

Y al mismo escenario llegaría después MAVICA, murciana residente en Londres cuyo ‘Fire’ es un temazo que deberíais escuchar si os quedasteis con las ganas de una continuación de ‘Agent Cooper‘ (‘Karaoke’ nunca ocurrió). Nos presentó ‘Gone’, su primer EP tras los temas sueltos que sacó el año pasado, dejando a los allí presentes alucinando con su voz. Y, horas antes, el turno de Uniforms. Las descubrí en este mismo festival el año pasado, luego las vi en el BBK y, de nuevo, fue un gustazo reencontrarse con ellas, esta vez en el Escenario Jägermusic. El dreampop con letras reivindicativas de las jiennenses fue protagonista de los llamados “coches de choque” a los que se iban acercando curiosos, atraídos por el buen hacer de Annie y compañía. De estar programadas en una sala en la edición anterior han pasado a este escenario, así que ya se han ganado con creces su puesto en el escenario principal para la siguiente. ¡Que vuelvan en 2020!

Noches:

Los cabezas de cartel del festival se reservaban para la noche, y para muestra un botón: el mismo día de inaguración, teníamos el Teatro Alameda petadísimo por la actuación de Carolina Durante, banda a la que, como ironizaban en este tuit, se le va quedando pequeño todo. Como curiosidad, el grupo actuó en Sevilla hace menos de un mes junto a Love of Lesbian, Derby Motoreta’s Burrito Kachimba y Viva Suecia dentro de la MTV Music Week (organizada a cuenta de los EMAs), pero dio igual: hasta las trancas. La banda añadió el reciente ‘No tan jóvenes’ a su tradicional combinación de sus interesantes EPs con su exitoso disco de debut, con esa traca final de ‘Cayetano’, ‘Perdona (ahora sí que sí)’ y ‘Joder, no sé’, tres megahits que hacen complicado creer que su éxito comenzara hace prácticamente un año. De telonero tuvieron a Juan Wauters que, aunque no es muy conocido en nuestro país, va ya por su cuarto álbum (los dos primeros hace unos años, y los dos segundos este 2019). El uruguayo ofreció una propuesta radicalmente distinta a los Carolina, quizás lastrada por un comienzo poco accesible, aunque luego levantase los ánimos al coger la guitarra. En cualquier caso, pudo aprovechar su condición de telonero del grupo con más poder de convocatoria del festival para, además de ganarse a los que habían ido a verle expresamente a él, encandilar al público ocasional que se amontonaba para conseguir las primeras filas en el siguiente concierto.

Pero, aunque el chute de testosterona de los Carolina fuesen el principal cabeza de cartel, la noche del sábado era mucho más jugosa, con Los Punsetes y Le Parody seguidos. No sé si la segunda ofreció el mejor show del festival (yo diría que sí), pero desde luego fue único. El universo que presenta en el excelente ‘Porvenir’ puede interesarte o no, pero, si conectas, conectas de lleno… y lo mismo pasa en el directo. Entras en trance y canciones nada breves como ‘La Puerta’ -casi siete minutos- se hacen cortísimas, igual que un largo viaje en tren se te pasa en un pispás cuando recuestas la cabeza en la ventana, miras el paisaje y te imaginas mil historias. Ayuda que Sole sea conductora pero también pasajera en su propio viaje, abandonando la mesa y danzando de vez en cuando, además de interactuar con el público. Nos habló, claro, del porvenir, pero también de encontrar caminos y de “nuestra decrépita y vieja Europa”. Salvo por algún acompañamiento puntual como el de Eli de Ruiseñora (que a su vez presentaron la noche anterior en la Sala Even su nuevo trabajo, ‘Relente’), la autora de ‘Hondo’ se bastó sola para contentar a sus fans y para que cayesen embrujados quienes aún no conocían su particularísimo sonido. Antes, Los Punsetes nos daban uno de sus vibrantes directos, sin descanso como es marca de la casa: aquí sí que no hay interacciones con el público, y un tema va detrás del otro casi como si fuese una sesión de DJ. La banda presentaba el reciente ‘Aniquilación‘, del que sonarían ‘Oro’ o ‘Miguel de Molinos’, además de por supuesto los singles ‘Idiota’, ‘Vas hablando mal de mí’ y ‘Una persona sospechosa’, pero también hubo espacio para clásicos como ‘Opinión de mierda’, ‘Alférez provisional’ o la más reciente ‘Mabuse’.

Por último, la noche del sábado comenzaba con Yamila. La violonchelista era una de las “gemas a descubrir” que proponía mi compañero Raúl Guillén, pero terminó de llamar mi atención cuando, al buscar información sobre ella, me la encontré diciendo en una entrevista “a veces pienso cómo sería tocarse los intestinos” para describir la relación entre la música y las emociones. Al asistir a su directo en la Sala FunClub, uno entiende a qué se refería con eso, y cómo sus canciones -presentaba el debut de este año ‘Iras Fajro’- eran capaces de traspasar cualquier barrera corporal. Algo similar ocurre con I AM DIVE. La banda sevillana formada por Esteban Ruiz y José A. Pérez, que está a punto de cumplir una década, también ha sacado material nuevo este año, el estupendo ‘Kriegszeit’ que adelantaban con un reivindicativo videoclip para ‘The Fog’. Y en plena noche esa electrónica donde se mezclan nostalgia, ilusión y oscuridad parecía el plan perfecto para el Escenario Alameda. Los sonidos de su último EP, más cercanos a IAMX o Death Cab que a Bon Iver (que es con quien les suelen comparar), junto a canciones de sus anteriores trabajos, convencieron al numeroso público allí congregado. Quentin Gas era el puente hacia la medianoche, y menudo puente. En el Escenario Jägermusic, Quentin dio un nuevo significado a gran parte de su repertorio, con la ayuda del DJ Enzo Leep, con el que lleva ya trabajando en varios bolos como parte del nuevo concepto que se traen entre manos, según nos contaron después, y ante el que el público parecía responder de maravilla. Quintín Vargas se dio un baño de masas literalmente: acabó a hombros de miembros del público.

Madrugadas:

Y llegamos a la madrugada. La del jueves nos brindaba, entre otros, a los ya mencionados Ruiseñora (en la Sala Even) y a Núria Graham en la Sala X, con un horario de lo más esperpéntico teniendo en cuenta la música de la catalana (aunque no impidió que la sala se petase), pero sobre todo la protagonista fue Girl Ultra: si nos quedaban fuerzas tras el concierto de Carolina Durante, teníamos en la Sala La Calle a la mexicana, cuya popularidad se ha disparado en los dos últimos años. Nan de Miguel ofrecía un show para el que los astros parecían alinearse, pues, como en el caso de otros artistas, su nuevo disco, ‘Nuevos Aires’, salía coincidiendo con el festival. En el concierto pudo presentar por tanto -aunque con ciertas dificultades acústicas- sus nuevos temas, y también repasar los del anterior ‘Adiós’.

El viernes tocaba comprobar si la creciente popularidad de Colectivo Da Silva era tanta como parecía, y el lugar destinado para ello fue la Sala Holiday. Lo cierto es que los chicos esa noche no estuvieron especialmente finos tocando, pero el público estaba igualmente entregado, bailando con prácticamente todos los temas, sobre todo con el que es ya el hit de la banda, ‘Marina D’Or’. De ahí fuimos a la Sala La Calle, donde era el turno de Megansito El Guapo. Pudimos ver con él en el escenario a Rocío de Monterrosa que, como parte de Ground Control, le hacía algún que otro vídeo, para luego bajarse a disfrutar del concierto como los demás. Y es que los asistentes estaban entregados: con mucha más soltura de la que -confieso- imaginé cuando vi sus videoclips en nuestra sección Revelación o Timo, está claro que el autor de ‘Mentiroso’ se crece en directo, y sus canciones también. El ambiente cargado de la sala venía que ni pintado a la decadencia y, a la vez, inocencia presentes en unos temas que Megansito defendió con solvencia junto a DJ Hater.

Y para terminar, el plato fuerte de las madrugadas: el que era el concierto estrella del sábado no empezaba hasta las doce y media de la noche, pero cualquiera que haya visto a Derby Motoreta’s Burrito Kachimba en directo sabía que merecía la pena esperar. La banda cerraba un ciclo con este concierto: aunque habían actuado en el Monkey Weekend, fue en el Monkey Week del año pasado donde empezaron a llamar la atención de más y más medios y promotores nacionales. Mirando la reseña que hice del Monkey el año pasado, da hasta ternurica leer eso de “una banda muy recomendable” que escribí como si fuesen unos desconocidos… hasta que te das cuenta de que, aunque sea flipante porque solo ha pasado un año, realmente eran unos desconocidos. Not anymore: si en noviembre de 2018 actuaban en el Escenario Alameda con su nombre mezclado entre el resto de promesas que traía el festival, en este noviembre de 2019 eran cabezas de cartel y actuaban en el Teatro Alameda, de nuevo hasta los topes. Ellos entregadísimos como siempre, y con una especial ilusión por el simbolismo que había tras este concierto, un simbolismo cuya mejor prueba es que el concierto fue el sábado noche y apenas unas horas después, mientras escribo estas líneas, veo que comparten en su Instagram una foto con la Dinoseta caballeriense de Vigo, donde tocaban ni 24 horas más tarde en la Sala Iguana. Justo antes pudimos ver el inicio de Jessiquoi, que presentaba las dos partes de su ‘Glitch Trigger’ en Kafka. Lo poco que nos dio tiempo a ver nos convenció, y nos quedamos con ganas de ver más del proyecto electrónico de la australiana, pero la kinkidelia llamaba. Y tanto la noche como el festival terminaron en las salas: en Sala X los Camellos inspiraron tantos pogos que al final acabaron viéndose envueltos en uno, y la siempre eficaz Restinga DJ puso el broche de oro al festival con su mezcla de afrobeat, dembow y funk.

Tinashe / Songs for You

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Tinashe, probablemente una de las artistas peor manejadas de la historia por una discográfica, ha vuelto a la independencia para publicar su cuarto disco, ‘Songs for You’. Esto es una buena noticia porque RCA ya no podrá manipular su visión para venderla por lo que no es, pero también una mala porque muchas de estas nuevas canciones jamás lograrán la repercusión merecida, al menos salvo milagro.

Donde ‘Aquarius‘ y ‘Nightride‘ creaban un mundo sonoro en el que sumergirse muy concreto, el sucesor del irregular ‘Joyride‘ muestra el talento de Tinashe Kachingwe en toda su extensión. La artista aborda en él varios géneros, saca brillo de todos ellos y consigue que ‘Songs for You’ parezca una obra completa y no una simple colección de canciones secuenciada sin pensar. A la vez, puede ser su disco más «Spotify-friendly», pues dentro de que contiene 15 pistas y dura 51 minutazos, es ligero y se pasa volando, algo que no siempre sucede.

Con producciones de Hit-Boy, Kingdom u Oliver Malcolm, entre otros músicos semi-desconocidos; y la co-autoría de Lisa Scinta, Krystin “Rook Monroe” Watkins o Dimitri McDowell, entre otros nombres de los que jamás has oído hablar; ‘Songs for You’ no empieza con la canción más estimulante del conjunto. ‘Feelings’, que iba a aparecer en una «mixtape» descartada que Tinashe planeaba publicar en 2018, y de la que han salido sus recientes singles ‘Throw a Fit’ y ‘Like I Used To’, parece del último Drake, y aunque no está mal, dentro de su estilo es muy superior ‘Hopscotch’. Si ‘In My Feelings’ fue número 1 durante semanas y batió récords gracias a su éxito viral, esta bobada de canción hecha para escuchar bajo el sofocante calor del sol merecería igual destino, aunque solo fuera por que se popularizara su rima «paparazzi on me cause they know that I’m star / got these titties sitting extra pretty in that bra”.

También un poco Drake y un poco Ariana Grande es ‘Cash Race’, otra sobrada de flow de Tinashe, pero ‘Songs for You’ ofrece otras muchas cosas. El grimoso sonido underground de ‘Die a Little Bit’ con Ms. Banks ha dado lugar a una de sus canciones más radicales y, en definitiva, mejores, y aunque no halla continuidad en el álbum, la cantante explora en él otros géneros con igual maestría. La sofisticación post-disco de ‘Save Room for Us’, la canción del largo que se está potenciando en las playlists, hace parecer a Tinashe la sucesora natural de Patrice Rushen, mientras su mensaje es puro ‘Dancing On My Own’: “She will never love you, the way that I do / now i’m dancing solo, slowly disappearing / It still hurts when I see you with her». Por otro lado, la voz de Kachingwe no puede integrarse mejor en la producción synth-pop de ‘Perfect Crime’, que encantará a The Weeknd; la balada pop ‘Know Better’ es una lección en dramatismo; y la burbujeante y cálida ‘Stormy Weather’ vuelve a ser una pequeña joya «quiet storm» como tantas ha hecho su autora.

El sonido de R&B alternativo por el que conocimos a Tinashe sigue presente en el hipnótico single ‘Touch & Go’ con 6LACK o en la producción de Kingdom, quien ha trabajado para Kelela o SZA, en ‘Life’s Too Short’, e invita a reflexionar en la deriva de la carrera de esta gran artista. No es solo que ‘Story of Us’ suene a la mejor Mariah Carey, es que el «braggadocio» de ‘Link Up’ sería un hit en el Billboard de haberlo interpretado cualquier «mumble rapper». Si a Tinashe le falta algo, desde luego no es habilidad para componer las canciones más sexys (‘So Much Better‘ pese al soez verso de su invitado, G-Eazy) o las más susceptibles de hacerte llorar a mares con su mezcla de serenidad y melancolía (la acústica ‘Rememeber When’). Al margen de todas las preguntas que podamos hacernos sobre el éxito de Tinashe, ella sigue prosperando y ‘Songs for You’ quedará como una gran obra de R&B contemporáneo hecha por una artista completa y poseedora de un talento arrollador, demasiado para ser oprimido por las duras cadenas de la industria.

Clasificación: 8/10
Lo mejor: ‘Die a Little Bit’, ‘Hopscotch’, ‘Save Room for Us’, ‘Cash Race’ ‘Know Better’
Te gustará si te gusta: tanto Drake como Janet, tanto Frank Ocean como Aaliyah, tanto el último The Weeknd como la propia Tinashe
Escúchalo: Spotify

Vampire Weekend complacieron a su público en Barcelona sin olvidarse de su propio «autoplacer»

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«Este es el concierto más largo que hemos dado nunca en España», decía ya hacia el (aparente) final de la noche un Ezra Koenig que actuó como un líder sobrio y centrado, más que como frontman de Vampire Weekend. A esperas de ver si hoy baten este «récord» en la Sala Riviera de Madrid, no era tan difícil: en varias de sus visitas sus shows se han enmarcado en festivales. Pero lo cierto es que el concierto que marcaba su regreso a Barcelona tras nueve años se extendió hasta casi dos horas y media. Y es que tenían «mucha plancha»: no solo debía presentar el magnífico y ya extenso ‘Father of the Bride‘, sino también satisfacer las ansias de sus fans (entregadísimos, pocas veces he visto la sala Razzmatazz tan caldeada de principio a fin) por escuchar sus favoritas de los tres álbumes precedentes del grupo. [Fotos: Christian Bertrand, cedidas por Live Nation.]

Acabaron complacidos, porque por supuesto no faltaron ‘A-Punk’, ‘Cape Cod Kwassa Kwassa’, ‘Unbelievers’, ‘Diane Young’, ‘Holiday’, ‘Step’, ‘Hanna Hunt’ y demás arsenal. Pero no sin tener que digerir a la vez algunas insospechadas variaciones instrumentales de distintos temas de su repertorio, antiguo y nuevo. En general fueron de agradecer en temas de su último disco, quizá limitados por el formato disco y la gran cantidad de cortes. La disgresión psicodélica culminada con un final coral de ‘Jerusalem, New York, Berlin’ y los preciosos arreglos de ‘Big Blue‘ fueron muy ovacionados. Aunque no tanto como los resultones diálogos de guitarra entre Ezra y el fabuloso (y llamativo, con esa descomunal melena afro) guitarrista Brian Robert Jones en ‘Sunflower‘, derivando primero en un pirotécnico solo y luego en una extensión prog-rock-metalera de la misma canción, de acierto más tibio.

Y es que la banda, extendida hasta siete músicos –el segundo batería-percusionista Garrett Ray, el teclista y cantante Will Canzoneri y la mujer-orquesta Greta Morgan completan el line-up actual del grupo tras la partida de Rostam–, se dio también a momentos que parecían más de «autoplacer», algo ajeno al público: si la breve y encantadora ‘2021’ acabó siendo algo pesada en su transformación ambient-psicodélica –con final cantado en Talkbox, esa suerte de primitivo Vocoder–, la deriva dub de ‘Diplomat’s Son’ (enlazada con una versión de ‘Jessica’ de Major Lazer) llevaba a cierta desconexión.

Pero Koenig y los suyos, con un sonido más que correcto –aunque no espectacular: los matices de Morgan se perdían a menudo, quizá sepultados por los brutales aporreos de batería de Chris Tomson– y mucha entrega –Chris Baio, tan esforzado moviendo el trasero y sonriendo como tocando el bajo–, supieron manejar bien los tempos. Porque esa parte más contemplativa se dosifica con la más física, desgranando en el momento preciso una ‘Holiday’, una ‘One (Blake’s Got A New Face)’ o una ‘California English’ y desatando ciertas dosis de pogo en la sala del Poblenou. Y en ese aspecto, cabe destacar lo muy bien asimiladas que están ya canciones recientes como ‘Harmony Hall‘, ‘Sympathy‘, ‘Bambina’ o ‘This Life‘, sin duda entre las más coreadas y bailadas de la velada.

La mayor prueba de que su objetivo primordial en esta gira es dejar un recuerdo único para sus seguidores, está en el bis: tras haber despachado antes una correcta versión de ‘Late in the Evening’ de Paul Simon –rindiendo así pleitesía a uno de sus referentes más obvios–, el «encore» del concierto es una suerte de carrusel de peticiones populares. Eso nos procuró una inesperada recuperación de ‘Oxford Comma’, poco frecuente ya en sus setlists, y una divertida transformación en funky sureño de ‘Giving Up The Gun’, pero también la versión (con poca chicha, a decir verdad, más allá de su guiño al ‘Waka Waka’ de Shakira) de ‘I’m Going Down’ de Springsteen y un fragmento del célebre número soul ‘Son of a Preacher Man’, antes de descerrajar la esperada explosión final con ‘Walcott’. Así, es muy difícil no volver a casa con una sonrisa de placer. 8.

Antes de Vampire Weekend, los daneses Liss entretuvieron con un breve set en el que mostraron el coqueto magnetismo de su R&B con ecos de los 90 interpretado con instrumentación rock y pequeños arreglos contemporáneos, entre Parcels y Rhye. Sin duda tienen en la voz y presencia de Søren Holm, una suerte de joven Ranking Roger Roland Gift (Fine Young Cannibals), su gran baza escénica. Pero no lograron despegar del todo hasta que enlazaron, ya al final, sus mini-hits ‘Try’ y ‘Sorry’ con ‘Vibrations’, de su reciente segundo EP ‘Second‘. 6,5.

Taylor Swift, Camila Cabello, Halsey, Christina Aguilera, Kesha… suben sus actuaciones en los AMAs

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Era bastante de esperar que Taylor Swift acabara superando en galardones a una leyenda como Michael Jackson en la historia de los American Music Awards. Pero quizá no tanto que lo hiciera de una manera tan holgada y rotunda: porque no solo ha sobrepasado las 24 estatuillas del Rey del Pop sino que destrozó ese record ganando las 5 nominaciones a las que optaba –Artista del año, Artista femenina del año, Artista femenina de “adulto contemporáneo”, Mejor vídeo por ‘You Need to Calm Down’ y Mejor álbum de pop rock por ‘Lover‘–. Y además, obtuvo un premio especial: en la gala de los AMAs 2019 celebrada anoche fue laureada como Artista de la Década, recibiendo tal honor de manos de su referente Carole King. Y, de hecho, la impresión es que toda la gala fue, teniendo también en cuenta también los invitados y el resto de premiados, un completo homenaje a la artista.

Estos premios llegaban para Swift en una semana en la que había sido el epicentro de la actualidad, además, por las acusaciones hacia Scooter Braun y Scott Borchetta por no permitirle tocar en directo su viejo material. Finalmente pudo hacerlo: luciendo –como sus ocho niñas bailarinas– una camisa en la que se leían impresos los títulos de aquellos viejos álbumes publicados con su ex-discográfica, interpretó un medley que incluyó ‘Love Story’ de ‘Fearless’, ‘I Knew You Were Trouble’ de ‘Red’, ‘Blank Space’ y ‘Shake It Off’ de 1989. En esta última se sumaron a ella en escena Halsey y Camila Cabello. También hizo una interpretación, sola al piano y con bailarines, del bonito tema que da nombre a su también premiado último disco.

Otros premiados significativos de la noche fueron Billie Eilish, que logró dos pirámides –Mejor nueva artista, y Artista de rock alternativo favorita–, Khalid, Halsey, Lil Nas X, Cardi B, BTS –los coreanos se hicieron con tres estatuillas, incluida la mejor gira superando a Ariana Grande, que estando nominada a las principales categorías se fue de vacío, y Elton John–, Post Malone –mejor álbum de rap por ‘Hollywood’s Bleeding‘–, J Balvin, Kane Brown, Carrie Underwood o Dan+ Shay.

Entre las actuaciones, Shawn Mendes y Camila Cabello presentaron la elegida como Mejor colaboración, ‘Señorita‘, y también subieron al escenario Dua Lipa, Billie Eilish, Selena Gomez –cuya voz, aseguran sus fans, sonó distinto en televisión y en el anfiteatro–, Post Malone, Lizzo, Green Day, Shania Twain, Toni Braxton, Post Malone con Ozzy Osbourne y Travis Scott –iconic trío–, Christina Aguilera y A Great Big World y, por supuesto, la conductora de la gala, Ciara. Os dejamos con el palmarés completo y algunas de las actuaciones que se han ido subiendo al fin a Youtube, como es el caso de Taylor Swift, Dua Lipa, Billie Eilish, Christina Aguilera, Camila Cabello, Lizzo o Kesha. Entre los rezagados, Post Malone o Selena Gomez.









ARTISTA DEL AÑO
Drake
Ariana Grande
Halsey
Post Malone
Taylor Swift

CANCIÓN FAVORITA – COUNTRY
Luke Combs, “Beautiful Crazy”
Dan + Shay, “Speechless”
Blake Shelton, “God’s Country”

CANCIÓN FAVORITA – RAP/HIP-HOP
Lil Nas X ft. Billy Ray Cyrus, “Old Town Road”
Post Malone, “Wow.”
Travis Scott, “Sicko Mode”

ÁLBUM FAVORITO – RAP/HIP-HOP
Meek Mill, “Championships”
Post Malone, “Hollywood’s Bleeding”
Travis Scott, “Astroworld”

NUEVO ARTISTA DEL AÑO
Luke Combs
Billie Eilish
Lil Nas X
Lizzo
Ella Mai

COLABORACIÓN DEL AÑO
Lady Gaga & Bradley Cooper, “Shallow”
Lil Nas X ft. Billy Ray Cyrus, “Old Town Road”
Marshmello & Bastille, “Happier”
Shawn Mendes & Camila Cabello, “Señorita”
Post Malone & Swae Lee, “Sunflower (Spider-Man: Into the Spider-Verse)”

GIRA DEL AÑO
BTS
Ariana Grande
Elton John
P!nk
Ed Sheeran

ARTISTA FEMENINA FAVORITA – COUNTRY
Kelsea Ballerini
Maren Morris
Carrie Underwood

ÁLBUM FAVORITO – COUNTRY
Kane Brown, Experiment
Dan + Shay, Dan + Shay
Carrie Underwood, Cry Pretty

ÁLBUM FAVORITO – POP/ROCK
Billie Eilish, When We All Fall Asleep, Where Do We Go?
Ariana Grande, Thank U, Next
Taylor Swift, Lover

CANCIÓN FAVORITA – POP/ROCK
Halsey, “Without Me”
Jonas Brothers, “Sucker”
Lil Nas X ft. Billy Ray Cyrus, “Old Town Road”
Panic! At The Disco, “High Hopes”
Post Malone & Swae Lee, “Sunflower (Spider-Man: Into the Spider-Verse)”

ARTISTA FAVORITO – ROCK ALTERNATIVO
Billie Eilish
Imagine Dragons
Panic! at the Disco

VÍDEO MUSICAL FAVORITO
Billie Eilish, “Bad Guy”
Ariana Grande, “7 Rings”
Halsey, “Without Me”
Lil Nas X ft. Billy Ray Cyrus, “Old Town Road”
Taylor Swift, “You Need to Calm Down”

ARTISTA FAVORITO EN REDES SOCIALES
BTS
Billie Eilish
EXO
Ariana Grande
Shawn Mendes

ARTISTA MASCULINO FAVORITO – POP/ROCK
Drake
Khalid
Post Malone

ARTISTA FEMENINA FAVORITA – POP/ROCK
Billie Eilish
Ariana Grande
Taylor Swift

DÚO O GRUPO FAVORITO – POP/ROCK
BTS
Jonas Brothers
Panic! At The Disco

ARTISTA MASCULINO FAVORITO – COUNTRY
Kane Brown
Luke Combs
Thomas Rhett

DÚO O GRUPO FAVORITO – COUNTRY
Dan + Shay
Florida Georgia Line
Old Dominion

ARTISTA FAVORITO – RAP/HIP-HOP
Cardi B
Drake
Post Malone

ARTISTA MASCULINO FAVORITO – SOUL/R&B
Chris Brown
Khalid
Bruno Mars

ARTISTA FEMENINA FAVORITA – SOUL/R&B
Beyoncé
Lizzo
Ella Mai

ÁLBUM FAVORITO – SOUL/R&B
Chris Brown, Indigo
Khalid, Free Spirit
Ella Mai, Ella Mai

CANCIÓN FAVORITA – SOUL/R&B
Khalid, “Talk”
Lizzo, “Juice”
Ella Mai, “Trip”

ARTISTA FAVORITO – ADULTO CONTEMPORÁNEO
Maroon 5
P!nk
Taylor Swift

ARTISTA FAVORITO – LATIN
Bad Bunny
J Balvin
Ozuna

ARTISTA FAVORITO – INSPIRACIONAL CONTEMPORÁNEO
Lauren Daigle
For King & Country
MercyMe

ARTISTA FAVORITO – ELECTRONIC DANCE MUSIC (EDM)
Avicii
Marshmello
The Chainsmokers

BANDA SONORA FAVORITA
A Star Is Born by Lady Gaga & Bradley Cooper
Bohemian Rhapsody de Queen
Spider-Man: Into the Spider-Verse

Swans / Leaving Meaning

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Tras una trilogía monstruosa en concepto, ruido y duración, Michael Gira sentía que ya no podía ofrecer más con la formación de Swans; que había agotado el camino y toda forma de expresión. Desmanteló la banda y decidió tomar nuevos derroteros. Así lo expresaba en una newsletter del año pasado: “Cuando tomé la decisión de disolver la más reciente formación de los Swans, no sólo lo hice con trepidación, sino también en gran medida con tristeza (…) Éramos (y seguimos siendo) amigos, y colaboramos sin interrupciones como banda. Sin embargo, una demasiado cómoda familiaridad se había instalado y nuestra música no nos podía sorprender ya más a ninguno, así que lo dejamos de momento”. En ese mismo comunicado insistía en la necesidad de cambiar el enfoque que había dirigido sus tres últimos álbumes: “Voy a continuar editando y tocando música usando el nombre de Swans (…) Las nuevas canciones están dirigidas por las letras (…) y esto necesariamente cambia el acercamiento al sonido y los arreglos si los comparamos con los tres últimos discos. Es tiempo de seguir adelante, en cualquier circunstancia. Veremos hacia dónde llevará esto”.

Y esto ha llevado a un nuevo giro de tuerca en el universo de Gira/Swans. “Descubriréis que el material se apoya fuertemente en las palabras (montones de ellas) y en la voz, lo que imagino que es una inclinación natural tras 7 años de inmersión en música que estaba obsesivamente orientada hacia largos pasajes instrumentales”. En ‘Leaving Meaning’ Gira parece más empeñado en pulir canciones que sean consideradas como tales, antes que en erigir dólmenes. Aquí no hay suites infernales de 25 minutos; el tema más largo dura 12. Aun así, es una obra extensa: 93 minutos de recorrido. Pero sí que es un disco más ligero (todo lo ligero que un álbum de Swans puede ser) que ‘The Glowing Man’, su anterior disco que, ya en su tramo final, mostraba una luz que lo alejaba de las pesadas tinieblas. ‘Leaving Meaning’ aún tiene su parte tenebrosa y los temas siguen actuando como mantras, como es habitual en la banda. Son estructuras circulares, patrones rítmicos repetidos para conseguir algún tipo de trance y enajenación, con un fuerte componente krautrock, pero también tribal y telúrico. Sólo que ahora todo es más leve y luminoso, lo que le acerca al folk de Angels of Light, el otro grupo de Michael Gira. Otra constante que se mantiene es una apabullante lista de colaboradores y escuderos: Anna von Hausswolff con su hermana Maria, Ben Frost (ahí sigue), Baby Dee, la banda de jazz The Necks y un larguísimo etcétera.

El disco está dividido en una suerte de tres partes; una primera más sentida, una segunda más monolítica y una final más convencional y trepidante. Tras una introducción plácida, llega ‘Annaline’, una preciosa balada acústica que pilla con la guardia baja: desborda sentimiento. Es tan sentida que recuerda al último Nick Cave. La sensualidad oscura de ‘The Hanging Man’ nos devuelve a derroteros conocidos; el tema es mantra obsesivo construido a través de líneas que se repiten, una voz que combina lamento y gritos del averno, salpicado con quiebros casi gozosos. La figura principal va repitiéndose cada vez con más insistencia mientras aumentan las percusiones y los platillos, hasta completar sus casi 11 minutos. Sin embargo, no resulta árida de escuchar. Al contrario; apela a ese ritmo primario, casi tribal, para engancharte, mientras Gira aúlla: “I am the hanging maaaaaaaaan”. Y sin caer, que podría ser fácil, en la autoparodia malditista.

La preocupación de Gira por darle más peso a la parte vocal se refleja en su manera de cantar/recitar, que a ratos recuerda a Leonard Cohen. Esto se hace especialmente evidente en ‘Amnesia’. No sólo la voz, incluso la instrumentación toma prestadas las formas del bardo canadiense; el uso de una guitarra acústica que recuerda a una mandolina, la tremenda irrupción de coros de las hermanas von Hausswolff, las cuerdas… Así, ‘Amnesia’ es otra joya, sosegada a ratos, hirviente a otros, con un ambiente de feria decadente y un final inquietante, aunque esta vez la inquietud la aporta el elemento teatral, no el visceral; como si fuera una hermana perdida de ‘The Carny’ de Nick Cave & the Bad Seeds. El parecido con Nick Cave no es baladí; Larry Mullins, actual teclista de los Bad Seeds, es otro de los músicos que acompaña a Michael Gira en esta aventura. ‘Leaving Meaning’, con The Necks, resulta oscura pero adusta, quieta en su letanía. Agota más por repetición que por su estructura circular. Pero la cima del gozo de esta primera sección es ‘Sunfucker’, repleto de huidas blues, con alaridos tribales acompañando a los de Gira, hasta convertirse en new age chunga primero y rock blues sexy y pantanoso después. Las ecolalias de Gira vuelven a cumplir esa máxima de los Swans: generar aprensión. Un delirio tremendista que apela no tanto, por eso, a las tinieblas como a las vísceras, a una rabia primordial, pero gozosa más que angustiosa. Y, al final, la voz de Jennifer Gira como alivio entre tanto marasmo.

Esta primera parte, tan intensa, hace que entremos en un momento de cierta atonía a partir de aquí. Todo lo átono que pueden resultar Swans, claro. Por ejemplo, ‘Cathedrals of Heaven’ es un blues a la manera de (otra vez) Nick Cave. O ‘The Nub’, la pieza más larga del disco (aunque “solo” sean 12 minutos), una letanía apocalíptica de aire medieval construida con los vientos de The Necks y la voz de Baby Dee. Esta tónica se rompe con la espiritual y soberbia ‘It’s Coming It’s Real’, que recuerda, otra vez, al último Leonard Cohen, aunque a la manera de Gira. Su letra sobre redención religiosa (“Reach out, mindless, save us, formless / Rise up, righteous, kneel down, fearless”), se eleva, se aligera e ilumina gracias a, de nuevo, los coros de las hermanas von Hausswolff. Una pieza de liturgia Swans casi alegre. A partir de aquí viene una tercera parte bastante eufórica. ‘Some New Things’ es sucia, punk y adictiva; ‘Whats Is This’’ melódica y alegre, casi de… ¡fantasía navideña de Sufjan Stevens! (¡esos coros!). La final ‘Phantom Limb’ vuelve a las letanías “nickcavistas”, aunque la voz de Gira suena diferente, incluso irónica.

Se han abierto los cielos en el reino de Michael Gira. Los que huyeron de Swans por los excesos de los últimos años, pueden regresar felices. Encontraran un álbum más accesible y menos duro. Los fans de la trilogía ‘The Seer’-‘To Be Kind’-‘The Glowing Man’, los que ansían asfixiarse, seguirán encontrando piezas sofocantes, densas y envolventes. Y motivos de sobra para renovar la fe en Michael Gira.

Calificación: 8/10
Lo mejor: ‘Annaline’, ‘The Hanging Man’, ‘Amnesia’, ‘Sunfucker’, ‘It’s Coming Its’ Real’
Te gustará si te gusta: Nick Cave and the Bad Seeds, Anna von Hausswolff, Leonard Cohen, el krautrock