Quién lo hubiera dicho que aquella chica que apareció en 2021 subiendo canciones de 1 minuto a internet, escondiendo su identidad y sin que casi nadie supiera ni cómo era ni cómo se llamaba, acabaría debutando como actriz en una película de los Daniels.
Sí, PinkPantheress se pasa al cine. Victoria Walker se ha incorporado al reparto de la nueva película secreta de Daniel Kwan y Daniel Scheinert, el dúo detrás de la genial ‘Todo a la vez en todas partes‘, una de las mejores películas de 2022. Por ahora, Universal no ha contado absolutamente nada sobre la historia.
Eso sí, el reparto promete: Matt Damon, Sandra Oh, Charles Melton, Sean Kaufman, Silvia Dionicio, Jackson Kelly, Kerrice Brooks, Thalia Dudek y Michael Gandolfini compartirán pantalla con la pop star británica, que ya de anónima no tiene nada.
Mientras llega este debut cinematográfico, PinkPantheress sigue teniendo un hit entre manos. Su colaboración con Zara Larsson, ‘Stateside’, continúa instalada en el top 60 global de Spotify, una prueba más de que el tema está teniendo una vida comercial bastante más larga de lo habitual.
Esto sí que no me lo esperaba. A la sorpresa de que los Stones hayan sacado disco nuevo sólo 3 años después de ‘Hackney Diamonds’ (recordemos que fue su primera colección de composiciones nuevas en casi 20) se suma una sorpresa aún mayor, impensable en aquel momento. Porque como escribimos entonces el álbum tenía algunos chispazos interesantes pero escasa inspiración compositiva, y estaba “coronado” por una ultraprocesada producción de Andrew Watt que desvirtuaba el único valor no devaluado de la banda en siete décadas: su sonido natural, crudo y grasiento.
Flash-forward a 2026: Andrew Watt de nuevo a los mandos y parte del nuevo repertorio proveniente de descartes del anterior LP. No suena muy prometedor, ¿verdad? Pues de ahí mi asombro: este es el disco de los Rolling Stones más satisfactorio desde ‘Emotional Rescue’ o ‘Tattoo You’. O lo que es lo mismo, lo mejor que han hecho en 45 años.
Sólo ellos pueden saber qué ha cambiado, así que no le vamos a dar muchas vueltas a las causas de este súbito retorno de la inspiración. Mick Jagger ha declarado que esta vez se esmeraron en llevar canciones acabadas, en vez de pegarse semanas acabando temas a medio hacer en el estudio (lo cual seguro que ayudó) y Keith Richards dijo que durante las sesiones de ‘Hackney Diamonds’ tenían tanto material que él siempre pensó en un disco doble, o en dos discos (así que quizá se guardaron astutamente lo mejor para el final).
Sea como fuere, a nivel sónico también hay buenas noticias: la producción de Andrew Watt sólo agua la fiesta mínimamente en esta ocasión. Se mantiene esa compresión de mal gusto que sigue diciendo “todavía no he entendido que en el sonido de este grupo las sutilezas dinámicas y el espacio entre instrumentos son fundamentales”, pero más moderadamente: por lo menos esta vez ya no suenan a Bon Jovi o Aerosmith. Y el dedo de Watt ha estado más cauto con los criminales plugins en las pistas vocales de Jagger esta vez. Quizá su trabajo en el último disco de Paul McCartney –en el que observó mucho más que intervino– influyó para bien.
El resultado es, por lo tanto, un disco de canciones inspiradas casi hasta el mismo final, con varios momentos deslumbrantes y emocionantes, y en el que la banda consigue sonar casi natural. Algo que se aprecia desde el mismísimo comienzo, con una andanada de cuatro temas excelentes: el barrelhouse blues de ‘Rough and Twisted’ y el rock stoniano de ‘In the Stars’ consiguen la difícil hazaña de incorporar muy buenos estribillos pop –mejores que cualquiera del disco anterior– sin aparente esfuerzo. Y el soul con falsete de ‘Jealous Lover’ es la canción romántica para post-adolescentes octogenarios que no sabíamos que necesitábamos este verano, llena de melodías brillantes y reproches a amantes posesivxs (“Hands off, jealous lover / Please let me be”).
En cuanto a ‘Mr Charm’, su extraña mezcla de partes recitado-rapeadas y rock and roll de toda la vida inauditamente funciona (y si milagrosamente hay una gira, exigimos versión en directo con la interpolación de ‘Mr Vain’ que está pidiendo a gritos). Incluso la críptica letra causa intriga, con su combinación de insultos a Elon Musk y una breve semblanza de los placeres cotidianos de la edad avanzada (“Who would you really trust? Is it Boeing, is it NASA, is it mad mogul Mr. Musk? (…) / Now I’m older, I would like to ask you if tonight / We could stay at home, you see, I’m really quite polite / I would make you cocktails, pour you wine, you’re obviously so erudite”).
Conforme se despliega el resto del tracklist se constata felizmente otra evidencia, tan echada de menos en buena parte de ‘Hackney Diamonds’: las guitarras están en el sitio que merecen, perfectamente distinguibles cada una en su canal (Keith en el izquierdo, Ron el derecho), y Jagger suena natural, disfrutando y hasta eufórico (como en el brillante estribillo de ‘Divine Intervention’).
Lo que conceptualmente llamaríamos “cara A” (en realidad, el LP nº 1 en la versión vinilo) concluye con una de las mejores canciones de ‘Foreign Tongues’, una balada country titulada ‘Ringing Hollow’. Inicialmente parece ir dirigida a una mujer (“estuve locamente enamorado de ti, antes incluso de que nos conociéramos / Vi todas tus películas, conduje por tu carretera / me gasté todo mi dinero metiendo monedas de veinticinco centavos en tu vieja máquina de discos”) pero posteriormente queda claro que esa ‘Lady Liberty’ no es otra que la Estatua de la Libertad, y que la canción es un lamento por el estado actual de los EE.UU., con alusiones al populismo fascista (“Siempre hay algún sinvergüenza / que intenta azuzar a la multitud”), la crisis de los opiáceos y otras drogas (“pasa el fentanilo, pasa la coca”) y en general la pérdida de libertades (“Lady Liberty no se ve tan guapa con su toga rasgada”).
La segunda mitad comienza fuerte con otro potencial nuevo clásico de
los Stones, ‘Never Wanna Lose You’, que combina sapientísimamente los típicos riffs sleazy de Keith Richards y música disco. No es la primera vez que lo hacen, pero sí la primera en décadas, y suena fresca y con un groove irresistible. Y, una vez más, melodía completamente memorable, a la altura de muchos de sus hits clásicos. Mención especial a los pianos eléctricos de Steve Winwood (quien también llena el disco entero de fabulosos órganos Hammond), y no tanto a la inaudible voz de Robert Smith en los coros, que –al igual que su guitarra en ‘Divine Intervention’– queda completamente enterrada en la mezcla. No así el sinte con sonido de cuerdas que también grabó: se oye un poquito en los primeros 10 segundos de la canción. Menos es nada.
‘Hit Me In The Head’ desciende a una simplicidad rock casi troglodítica en lo que se comenta que fue la última sesión grabada por el batería Charlie Watts antes de su muerte. A su favor, la duración de menos de tres minutos. Lo cual dice mucho en un disco en el que casi todas las canciones podrían haber durado minuto y medio menos perfectamente, evitando así la temible duración de más de una hora para 14 canciones. Es sin duda la pega principal de este ‘Foreign Tongues’.
Pero de alguna manera los Stones consiguen ir distrayéndonos con «hat tricks» como el de la inesperadísima versión de ‘I’m No Good’ de Amy Winehouse, que sobre el papel puede sonar a malísima idea pero que adaptan admirablemente, con el groove adecuado, con Mick no cortándose en cantar muy Amy, y con los vientos de la original replicados con su legendaria armónica distorsionada. Simplemente funciona.
Tras la prescriptiva balada cantada por Keith (‘Some of Us’), con bonita melodía, letra funcional (“All we need’s a little loving (…) You know that we can’t get everything”) y bellos arreglos de guitarra pedal steel de Ronnie Wood, llega otro momento estupendo, que es ‘Covered in You’. Comenzando directo a la yugular con ese estribillo melancólico, muy pop, y después unas estrofas de excelente rifferío Ron-Keith, contiene además unas brillantísimas líneas de bajo de Paul McCartney, que Jagger ha descrito como “punk” pero que para mí son más bien Macca divirtiéndose tocando al inconfundible estilo de Bill Wyman, el bajista original de los Stones. Sobre ese fondo, Mick protesta con pico de oro alternando entre una persona que le obsesiona (“You’re the coat I can’t take off, I’m aware of your affairs”) y los agentes de la política internacional (“I wake up sick and tired of all these autocrats / they seem to be breeding like a swarm of dirty rats”).
Para cuando llega el tramo final con ‘Side Effects’ la fatiga es evidente, pero la canción es también melódicamente indiscutible. ¿Dónde habían estado las musas todo este tiempo? Quizá Jagger simplemente acertó exigiendo ir a grabar con la tarea hecha, y era tan sencillo como eso. Con todo, ‘Back in Your Life’ sobra claramente. 6 minutos de canción a estas alturas del disco es una puñalada trapera, especialmente con una balada que redunda sin nada interesante que decir, ni siquiera melódicamente. Y contentémonos con que acaba con un fade-out, porque el solo final de guitarra original de Ron Wood duraba ¡9 minutos! En definitiva, una canción que se podría haber sustituido perfectamente por ‘Bad Luck Hideaway’ (relegada a bonus track de la versión en descarga digital, un dúo entre Mick y Keith manifiestamente más interesante).
Pero los Stones consiguen arreglarlo con el brillante final. Al igual que en ‘Hackney Diamonds’, terminar con una versión “roots” es una manera excelente de rubricar un disco, y en esta ocasión la idea de hacer el ‘Sweet Delilah’ de Chuck Berry pero retrasada un par de décadas -como si la tocase Big Bill Broonzy al estilo acústico rural- es un acierto absoluto.
Una reflexión final ahora que se cumplen diez años del “annus horribilis” en el que se nos murieron de repente Prince, David Bowie, Leonard Cohen y George Michael: apreciemos la suerte de estar viviendo nuevos y buenos álbumes de artistas como los Rolling Stones, Madonna o Paul McCartney porque… ¿quién nos dice que no serán los últimos?
Cupido han sumado tres nuevas fechas a su Amor Compartido Tour, que ya alcanza las seis citas, para presentar su nuevo disco, ‘Amor compartido‘. El grupo formado por Pimp Flaco y Solo Astra actuará el 29 de diciembre de 2026 en La Riviera (Madrid), el 29 de enero de 2027 en la Sala Oasis (Zaragoza) y el 19 de febrero de 2027 en Santana 27 (Bilbao). Las entradas están a la venta.
Estas fechas se suman a las otras tres ya anunciadas, que llevarán a Cupido el 27 de noviembre al Industrial Copera de Granada, el 28 de noviembre a la Sala Pandora de Sevilla y el 8 de enero de 2027 al Roig Arena de Valencia.
‘Amor compartido’ ha vuelto a demostrar el talento de Cupido para el pop más desenfadado, siempre manteniendo un estilo propio. Entre los cortes más destacados del álbum figuran ‘Ouch :(‘, ‘Troleo’ y ‘404’, marcados por las melodías pegadizas y las rimas ingeniosas que han definido al grupo desde sus inicios.
Gira Cupido 2026-2027
– 27 de noviembre de 2026 – Industrial Copera (Granada)
– 28 de noviembre de 2026 – Sala Pandora (Sevilla)
– 29 de diciembre de 2026 – La Riviera (Madrid)
– 8 de enero de 2027 – Roig Arena (Valencia)
– 29 de enero de 2027 – Sala Oasis (Zaragoza)
– 19 de febrero de 2027 – Santana 27 (Bilbao)
‘hay un pez naranja en el suelo del metro‘ es uno de los mejores discos de 2026 para la redacción de JENESAISPOP, de momento. La obra de paco te quiero está inspirada por artistas contemporáneos y atemporales -de Menta a Slowdive-, pero sobre todo cuenta con melodías universales. Las densidades enriquecen pistas como ‘qué más da’, mientras los teclados de ‘sólo contigo’ apuestan por la inmediatez. Invitados en MEISTER OF THE WEEK, nuestra sección comisariada por Jägermusic, paco te quiero han decidido jugar a Dark Souls. Sorprendentemente, en ocasiones, surgen varios paralelismos entre videojuegos y música alternativa… El grupo responde de manera colectiva, excepto cuando está indicado.
¿Por qué habéis elegido hablar de Dark Souls?
Es un juego al cual le guardamos especial cariño algunos miembros del grupo y varios de sus espacios se nos hacen tan familiares como la ciudad que recorremos.
¿Por qué habéis elegido este y no cualquiera de los juegos posteriores de From Software?
Frans: Este fué el primero que jugué y al que más cariño le guardo, más tarde le insistí a Joan para que lo probase también y acabó bastante enganchado.
¿Todos os lo habéis pasado? ¿En qué orden?
Joan: Yo aún no me lo he pasado porque me empezó a dar problemas la Play 3 cuando iba por 4 reyes. Entonces, me compré el remastered para la PS4, tuve que volver a empezar y ahí sigo.
¿En qué zona/ciudad de Lordran es más probable que se celebrase un concierto de Paco te quiero?
Siento que el mundo pintado de Ariamis es el lugar donde haría mejor fondo para un concierto nuestro. El marco de nubes nieve y algo de humo negro transmiten esa nostalgia tristona que tanto nos gusta.
¿Qué aspecto del juego os hizo enamoraros de él? Su libertad, su dificultad, su arte…
Todo un poco la verdad, aunque lo que más me gusta es su dificultad. Me parece muy potente esa sensación de enfrentarte a un boss por primera vez y pensar que es completamente imposible pasártelo y, sin embargo, después de intentarlo durante horas (o días), aprender a leer sus movimientos y probar distintas estrategias, acabas consiguiéndolo. Sabes que no te lo has pasado porque el juego se haya vuelto más fácil, sino porque tú has mejorado. A medida que vas superando bosses empiezas a interiorizar la idea de que, con suficiente paciencia y determinación, puedes conseguir cosas que creías que no eras capaz. Es como que de pronto adquieres más confianza en ti mismo.
En Dark Souls todo son personajes rotos, decadencia, estar “hueco” por dentro… ¿Cómo conecta eso con la música emo/shoegaze?
Lo cierto es que hay una conexión muy inmediata entre la atmósfera decadente del juego y cualquier música con un componente nostálgico/amargo. Creo que es muy común relacionar los escenarios de fantasía oscura con la música que transmite una cierta épica, es una idea que siento que surge de la cultura de los AMV. Seguramente podrías escoger una canción de Swirlies o de my dead girlfriend al azar y funcionarían para expresar algún ambiente o elemento narrativo del juego.
«Podrías escoger una canción de Swirlies o de my dead girlfriend al azar y funcionarían para expresar algún ambiente o elemento narrativo del juego»
Sobre todo, Dark Souls consiste mucho en tirar hacia adelante pese a que todo te dice lo contrario. ¿Os sentís identificados con este aspecto del juego?
Totalmente. Sobre todo, nos sentimos muy identificados con el tirar hacia adelante a base de aprender. No somos mucho de la cultura del esfuerzo: en los tiempos que corren, no tiene mucho sentido esta filosofía. Pero si que defendemos aprender cuando la cagas y seguir yendo hacia adelante, como una especie de no perder la fe en uno mismo.
El juego también es famoso por no explicarte prácticamente nada directamente. Te deja que te descubras todo por ti mismo. A la hora de hacer música, ¿os gusta esta forma de contar historias, presentar proyectos…?
Aunque no somos una banda que intente darle al oyente exactamente lo que espera, sí somos bastante más explícitos que Dark Souls. En ese sentido, creo que le damos mucho más al oyente lo que quiere de lo que Dark Souls le da al jugador, que para nosotros es un caso extremo. Pero precisamente ahí reside lo radical que fue ese videojuego, sobre todo en la época en la que apareció, cuando los videojuegos estaban empezando a volverse más mainstream y fáciles. Muchas de nuestras canciones a la primera pillas de que van. A Dark Souls le das más igual en ese sentido y mola bastante más.
«Ese camino en suelo movedizo con miedo y con obstáculos seguido de esa gran satisfacción y orgullo es, en esencia, lo que implica tener una banda»
¿Hay algún boss que os recuerde a la experiencia de tener una banda independiente?
Sin duda el “lecho del caos” es el boss que mejor expresa lo increíblemente tedioso y caótico que puede llegar a ser tener una banda. Todo lo que rodea al boss expresa aleatoriedad, incertidumbre y prisa. El boss te deja clara la tarea que debes completar para derrotarlo pero el camino para alcanzar sus puntos débiles es toda una odisea. Es probablemente el boss que más juega con tu paciencia y tu capacidad de ser resiliente (es frustrante). Dicho esto por esta misma razón se hace especialmente satisfactorio derrotarlo. Ese camino en suelo movedizo con miedo y con obstáculos seguido de esa gran satisfacción y orgullo es, en esencia, lo que implica tener una banda.
Todo el mundo termina Dark Souls conociéndose un poco mejor a sí mismo. ¿Qué os ha enseñado Dark Souls sobre la vida?
No me gusta hacer este tipo de lecturas en las que se le da tanta importancia a una obra, para mí significó un gran videojuego y un mundo en el que sumergirme, casi como una zona de confort. Si es cierto que de algún modo el juego te requiere ser resiliente y proactivo para poder completarlo pero creo que a veces está bien mirar a las obras por lo que son sin necesidad de endiosarlas para justificar el amor que sentimos por ellas.
Certificado como cuádruple platino en España, ‘Superestrella‘ es el mayor éxito en solitario de la carrera de Aitana. Y su impacto continúa, pese a habérsele escapado el número 1, probablemente para siempre: la canción se ha convertido en uno de los himnos no oficiales de la selección española durante el Mundial, aunque todavía lejos del fenómeno que está suponiendo ‘Wonderwall‘ de Oasis para la selección inglesa.
Durante el Mundial, ‘Superestrella’ ha sonado tras varias victorias de España, y la propia Aitana reaccionaba hace unos días al vídeo del streamer estadounidense Speed llorando a moco tendido tras la derrota de Portugal, acompañado por la eufórica melodía de ‘Superestrella’.
La canción, que ni siquiera fue lanzada inicialmente como single de ‘Cuarto azul‘, empezó a despegar durante el verano de 2025 y, un año después, sigue instalada en el top 10 español de singles. Desde su estreno en el álbum y su presencia en el documental de Aitana hasta su inesperada asociación con la selección, ‘Superestrella’ no ha dejado de encontrar nuevas vidas. Y ahora suma una más.
En los últimos días ha empezado a circular por Instagram una reinterpretación de ‘Superestrella’ en clave city pop, el sofisticado estilo de pop japonés que vivió su edad de oro en los años 80. La creadora de contenido Ayna Marron ha imaginado cómo sonaría el estribillo de la canción en este género, incorporando además un fragmento cantado en coreano. Aunque el vídeo apenas dura unos segundos, el resultado ha despertado el entusiasmo de sus seguidores y ha hecho que más de uno pida una versión completa en plataformas.
Eso mismo reflejan los comentarios de la publicación, donde numerosos usuarios califican la reinterpretación de «genialidad» y elogian la voz de Ayna Marron. Algunos incluso etiquetan a Aitana para que escuche la versión. La adaptación demuestra, además, lo bien que funciona la melodía de ‘Superestrella’ dentro de una producción de city pop, un estilo de sonido elegante, cálido y desenfadado.
A punto de presentarse en el Low Festival 2026 de Torrevieja, donde figura entre las joyas del cartel que más os recomendamos, aprovechamos para recuperar el último single de joseluis, ‘Hazte así’.
‘Hazte así’ es una de las mejores canciones de la carrera de joseluis, y eso es mucho decir después de escuchar ‘Por ahora para siempre‘. Como mínimo, y por no adelantarnos demasiado, hay que darle la razón al propio joseluis cuando asegura que es la canción «más bonita» que ha escrito.
Escrita «de principio a final un día 5 de enero» y grabada en una única toma vocal, ‘Hazte así’ gira en torno a la idea de que «el amor tiene muchas formas». Su letra no se presta a una interpretación fácil, sino que resulta deliberadamente elíptica y abstracta.
Situándonos en un escenario cotidiano, joseluis canta que le prestaría sus ojos y sus oídos a otra persona. Cuando menciona un «pitido de fondo», responde un riff de guitarra distorsionado y, a continuación, parece aludir al amanecer tras una noche de fiesta con un juego de palabras en torno al verbo «aspirar», que remite tanto a la ambición como a su significado más literal.
En este viaje poético, juraríamos que sobre una amistad, joseluis concluye que hay unas pocas cosas que cambiaría de esa persona, pero que «lo demás, lo dejaría». Musicalmente, ‘Hazte así’ es un medio tiempo de rock americano que recurre a influencias tipo Wilco para transmitir una profunda sensación de paz y calma. Ahí queda un estribillo precioso, que parece querer repetirse hasta el infinito.
El que fuera presidente del Gobierno español entre 2011 y 2018 por el PP, Mariano Rajoy, se encuentra en el centro de la polémica después de afirmar en un artículo para El Debate que la selección de fútbol francesa juega «sin franceses», unas declaraciones que niegan la nacionalidad francesa de los futbolistas. Una afirmación que no se sostiene desde el punto de vista legal, pero que refleja una visión racializada de la identidad nacional cada vez más presente en un PP alineado con el discurso de Vox sobre la llamada «prioridad nacional».
Las palabras de Rajoy han provocado reacciones en buena parte del espectro político español, con críticas como las del ministro de Cultura, Ernest Urtasun. La controversia también ha cruzado la frontera y ha llegado a Francia, donde incluso el partido de Marine Le Pen, habitual referente de la extrema derecha europea, ha calificado las declaraciones de «racistas», «escandalosas» y «vergonzosas». «Todo el mundo debería condenarlas», han asegurado.
La Embajada de Francia en Madrid ha respondido a la polémica en redes, desmintiendo las palabras de Rajoy: “Todos los jugadores de la selección francesa son franceses. De los 26 convocados, 23 nacieron en Francia. Los tres nacidos en el extranjero también tienen la nacionalidad francesa”.
Entre las reacciones más esperadas estaba la de Lamine Yamal. El futbolista del FC Barcelona ha optado por un tono mucho más diplomático durante una rueda de prensa, hablando de integración y evitando entrar en el choque directo con Rajoy: «El fútbol, si está para algo, es para integrar, no para hablar de lo que diga otra persona. No hay mejor ejemplo que Francia y España».
Mucho más contundente se ha mostrado el rapero El Chojin durante una entrevista en La Ventana de la Cadena SER. El rapero ha asegurado que las palabras de Rajoy reflejan una forma de pensar muy extendida entre los sectores más conservadores y ha criticado que haya quien no acepte como españoles a quienes no encajan en una determinada imagen estética del país.
Para el artista, toda la polémica es «ficticia» porque la nacionalidad no depende de sentimientos ni de cuestiones culturales, sino de la ley. «Eres español porque has nacido en España, o no has nacido en España pero tienes un pasaporte que dice que eres español. Punto pelota», ha zanjado el artista.
Jennifer Finch, bajista fundadora de L7, ha sido diagnosticada con un agresivo cáncer cerebral y actualmente se encuentra en tratamiento, según ha informado la banda. Según cuentan en un comunicado, lo que inicialmente parecía una enfermedad tratable con radioterapia ha evolucionado rápidamente, obligándola a someterse a varias cirugías. Como consecuencia, necesita atención médica continuada, rehabilitación y asistencia profesional en su domicilio.
Para ayudar a afrontar los costes de su recuperación, se ha lanzado una campaña en GoFundMe destinada a financiar cuidados de enfermería, terapias y equipamiento médico. Entre las personas que ya han pedido apoyo para la iniciativa se encuentra Courtney Love, además de otros miembros de la comunidad musical.
Debido a su estado de salud, Finch no participará en el tramo estadounidense de otoño de 2026 de ‘Last Hurrah’, la gira de despedida de L7. Aun así, la banda ha confirmado que seguirá adelante con el tour con la aprobación de la propia bajista.
«Estamos devastadas por la noticia. Jennifer es familia y queremos que sienta toda la fuerza de la comunidad que la ha querido y apoyado durante tantos años», ha declarado la cantante y guitarrista Donita Sparks.
No hay novedades en el top 3 de singles español, que sigue coronado por ‘La graciosa’ y ‘Al golpito’ de Quevedo, seguidas de ‘Dai Dai’ de Shakira y Burna Boy, el tema del Mundial 2026.
La subida más fuerte de la semana, como ya advertimos hace unos días, es ‘Las más bonitas son p#tas‘ de Anuel AA, que avanza del puesto 15 al puesto 7.
La única entrada de la semana es la de ‘After’ del portorriqueño Conep, que aparece en el número 11 de singles en España, comenzando con idéntica imaginación que el tema de Anuel AA: «las más finas son las más putas. Y las putas son las más finas».
Hay varias reentradas en la lista, capitaneadas por ‘Wonderwall’ de Oasis en el puesto 62. El tema, revitalizado con motivo del Mundial de Fútbol (y del buen recorrido de Inglaterra), está en el puesto 13 del Global Diario de Spotify, y en el número 11 en las listas británicas. Cabe preguntarse si podría llegar a ser número 1 en UK por primera vez, pues en su momento quedó en el puesto 2, sobre todo si Inglaterra ganara el Mundial. En cualquier caso, el tema, que ya era un hit desde 1995, y en Spotify sumaba 2.500 millones de reproducciones, se acerca a los 3.000 millones.
En Youtube, se pueden ver varios vídeos explicativos del fenómeno. Básicamente, la gente canta ‘Wonderwall’ cuando gana Inglaterra.
Jack White regresa. Y, otra vez, de tapadillo. Sin grandes campañas ni anuncios previos: ‘Frozen Charlotte’ apareció en preventa directamente a través de su sello Third Man Records. Como sucedió con ‘No Name’.
Esta reiteración en la fórmula incide en la manera clásica que tiene de entender la música White. Sí, el disco se publica en streaming. A los medios nos llegó un enlace con el audio días antes del lanzamiento oficial. Pero como se goza el disco realmente es en vinilo, como pudimos comprobar en la fiesta de escucha en la barcelonesa Ultra-Local Records (otra muestra más de romanticismo: escoger tiendas pequeñas y alternativas para presentarlo): logra una contundencia que falla en la escucha digital, por buenos altavoces que gastes. Una contundencia que hace olvidar una portada tremendamente fea. Que la autoproducción y la autoedición a White se le dan muy bien. El diseño, ya tal.
White sigue tan fiel al azul cobalto como a las sonoridades de hard-rock-blues más setenteras. ‘Frozen Charlotte’ se aparta poco de ‘No Name’, es una vuelta más de tuerca a un sonido clásico, unas canciones que giran alrededor de la guitarra de White y su voz, siempre distorsionada. De hecho, «ledzeppelinea» que da gusto. A ratos, roza el atraco a mano armada. Pero quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón. ‘Frozen Charlotte’ es un disco más compacto, quizás menos excitante que ‘No Name’: se echa de menos algún pepinazo del calibre de ‘That’s How I’m Feeling’. Pero la falta de hit claro no quita lo valiente: esos golpes con los que abre ‘G.O.D. and the Broken Ribs’ son excitantes y nos anuncian que evolución poca, pero que Jack sigue sonando sexy.
White también parece cómodo siendo cada vez más escueto. La producción suena cruda y, aparte de la guitarra, el bajo y la batería, ocasionalmente aparece el brillo de un órgano Hammond. White lo fía casi todo a sus infalibles guitarrazos. Con alguna pequeña excepción, como el fuzz y los juegos de voces en ‘There’s Nobody Here’. ‘You’ll Never Fix Me’ es lo más parecido a un hit del disco: cómo se gusta con esas guitarras casi heavies, cómo se regodea en su sonido fuera del tiempo, cómo entona esos “so long, so long!”.
El riff desértico con el que abre ‘Dollar Bill’ da pie a una canción con un pie en el glam y el otro en el southern rock. ‘I Can’t Believe What I Hearing’ se acerca a los terrenos de los Stones de finales de los 60’s, esos ya definitivamente escorados hacia el blues-rock, pero aún poseídos por el pop, con unos juegos de voces tan añejos que la hace entrañable. O la juguetona, breve y pegadiza ‘She’s in a Frenzy’. El final del disco no puede ser más ácido, con el órgano Hammond chirriante de ‘Neighbors Blues’.
Disco a disco, Jack White nos reitera que esas sonoridades rocosas que tanto ama siguen vigentes. Lo consigue: ‘Frozen Charlotte’ no suena a nada viejo o encorsetado. Pero también nos quiere demostrar que hay sitio para su manera de presentar su música, tan alejada de los cánones de la industria actual. En ‘Making Contact’ hace una burla de la ansiedad de andar “creando contenido”: “Feeling contеnt / Making content / Breaking contact / Making conflict” (“sintiéndome contento / creando contenido / rompiendo contacto / creando conflicto”). No: Jack White no “crea contenido”: él sigue grabando discos para que se escuchen.
En la estela de sus excelentes resultados internacionales, Madonna logra su 10º número 1 en España muy holgadamente tras vender 11.000 copias de ‘Confessions II‘ en su primera semana. Se ha quedado cerca de doblar estos días ‘El Baifo’ de Quevedo, que la semana pasada fue número 1 con 6.027 unidades y esta semana cae al puesto 2 con 5.772 copias. En total, Quevedo lleva 89.000 copias acumuladas de su tercer largo (doble platino), siendo el gran superventas de este año en nuestro país.
Según ha podido saber JENESAISPOP, ‘Confessions II’ de Madonna ha despachado 10.875 copias en su primera semana, aunque hay que recordar que esta entidad solo cubre el 90% del mercado (hay tiendas pequeñas que no computan). De estas casi 11.000 copias, 9.748 han sido ventas reales y 1.127 puntos de streaming.
Solo esos 1.127 puntos de streaming habrían valido para que ‘Confessions II’ entrara al puesto 9 en España, pero evidentemente su fuerte es el formato físico, en el que ha arrasado. 4.923 copias en vinilo le valen el número 1 también de la subtabla de vinilos, multiplicando casi por 10 al número 2. Eso sí, la única mala noticia es que ninguna canción de este álbum termina de asomarse por el top 100 de singles pese al apoyo de las radios a ‘Bring Your Love’.
‘Confessions II’ es el 10º álbum número 1 de Madonna en España, pues antes lograron esta posición ‘Like a Virgin’, ‘True Blue’, ‘Like a Prayer’, ‘Ray of Light’, ‘Confessions I’, ‘Hard Candy’, ‘MDNA’, ‘Rebel Heart’ y el directo ‘Confessions Tour’. Esto significa que -como en Reino Unido- Madonna ha conseguido en España números 1 durante 5 décadas consecutivas. ‘Madame X’ y ‘Music’ están entre los discos que quedaron en el puesto 2. El mayor éxito de Madonna en nuestro país continúa siendo ‘Like a Prayer’, único álbum certificado como cuádruple platino.
Olivia Rodrigo baja al puesto 4 con ‘you seem pretty sad for a girl so in love‘, disco del que ha vendido ya 22.009 unidades por aquí; mientras Rosalía sube del puesto 10 al 9 con 209.067 acumuladas de ‘LUX’. El éxito más voluminoso de los últimos 2 años por supuesto es ‘Debí tirar más fotos‘ de Bad Bunny, que suma ya 344.627 copias en España y sigue moviendo unas 3.000 semanales.
Madonna ha dejado poco espacio para novedades, pero ‘Visitor’ de Sienna Spiro llega al puesto 18, ‘Splat!’ de Deep Purple al puesto 40; y Amaia reentra al 83 con ‘Si abro los ojos no es real’, del que van 29.281 copias acumuladas.
No desvelo nada que no aparezca en el tráiler o la sinopsis: ¿la premisa que pone en marcha ‘Obsession’ consiste en una “barrita de los deseos” que se compra en una tienda como si fuera una bolsa de patatas? ¿En serio? ¿Y encima hay que partirla, como hace la tía Gladys en ‘Weapons’?
El debut en el largometraje del veinteañero Curry Barker, conocido entre los aficionados por sus cortos de terror y comedia en YouTube (disponibles en su canal that’s a bad idea), gira en torno a una relación sentimental tóxica cuyo conflicto dramático, según ha confesado el propio director, no sabía cómo demonios resolver. Después de darle muchas vueltas, optó por la solución más fácil, socorrida y trillada: un objeto mágico. Y listo.
En realidad, lo que demuestra Barker es que esa vieja máxima cinéfila de que “sin un buen guion es imposible hacer una buena película” es más falsa que una noticia de Periodista Digital. Y más aún en el cine de terror, donde el cómo se cuenta suele importar más que el qué se cuenta. Ahí está el slasher, un subgénero construido sobre tramas simplonas y casi siempre intercambiables.
‘Obsession’ (premiada en el último Festival de Sitges) funciona tan bien no por su argumento, sino por su creativo y elaboradísimo trabajo de puesta en escena. La película está repleta de secuencias magníficamente planificadas, con una composición visual que hace crecer la tensión casi sin que el espectador sea consciente: la protagonista observando fijamente al chico desde el fondo del plano y fuera de foco, permaneciendo en penumbra mientras dialoga con él en plano-contraplano, apareciendo de repente tras un travelling lateral en el restaurante…
Barker maneja todos los recursos audiovisuales con una destreza impropia de su edad. A la planificación de las escenas se suman un diseño sonoro tan juguetón como eficaz desde un punto de vista dramático, la inquietante atmósfera que extrae de la vieja casa de la abuela donde transcurre buena parte de la acción, una impecable dosificación de las secuencias de impacto (una de ellas especialmente salvaje), unos golpes de humor negro que alivian la tensión sin romper nunca el tono y un giro final que, más que terrorífico, resulta aterrador por sus implicaciones emocionales.
Aunque en algún momento el recurso del vaivén emocional de la protagonista resulta algo reiterativo –“ahora estoy loca, ahora no, ahora sí”-, el conjunto mantiene un equilibrio admirable. Buena parte del mérito recae en Inde Navarrette, a quien se puede ver en el videoclip de ‘My Body Isn’t Ready’ de Sombr, y que aquí firma una interpretación fabulosa, capaz de convertir un personaje potencialmente caricaturesco en el auténtico corazón emocional de la película.
‘Obsession’ es una muestra más del gran momento que vive el cine de terror: el único género actualmente capaz de reventar taquillas con propuestas diferentes y personales sin recurrir al sistema de franquicias.
Una nueva edición de Low Festival se celebrará del 31 de julio al 2 de agosto con un cartel encabezado por nombres como Fangoria, La Casa Azul o Sidonie. La gran novedad de este año es su cambio de ubicación: tras años celebrándose en Benidorm, el festival se traslada a Torrevieja, una ciudad costera que estrenará esta nueva etapa. Están disponibles ya los últimos abonos y JENESAISPOP, medio oficial del festival, estará allí para contarlo.
Además del cambio de recinto, Low Festival presenta este año una renovada identidad gráfica, visible en el chulo diseño de su cartel. Lo que no cambia es su apuesta por los artistas del mañana: en este artículo recomendamos 10 nombres de la letra pequeña que, en realidad, tienen mucho de protagonistas.
The Molotovs Entraron en top 3 de ventas en Reino Unido con su debut, lo que confirma que en las islas ya son toda una revelación. El dúo de punk-rock londinense formado por los hermanos adolescentes Matt e Issey Cartlidge recupera la estética mod de los 60 mientras factura temazos guitarreros como ‘Today’s Gonna Be Our Day’ o ‘More More More’: su inmediatez habla por sí sola.
Nerve Agent
Una de las propuestas más distintivas de todo el festival por su fusión de synth-punk, hardbass, bakala y demás cruces entre punk y sintetizadores. Nerve Agent -pronunciado «Nerbe Ajen», según su Wikipedia- visita el Low desde Albacete para presentar su nuevo disco, ‘Sindicato de violencia’, y seguro que no faltan sus temas más populares, desde ‘Putos vecinos’ hasta su dueto con otro grupo presente en el cartel, Mala Gestión.
Repion
Uno de los grupos revelación de Mushroom Pillow, Repion se ha desmarcado gracias a un sonido deudor del pop-rock español de los 90. No ahogan su voz en capas de distorsión ni escriben letras ininteligibles, y tampoco abusan del ruido. El dúo formado por las hermanas Marina y Teresa Iñesta firma canciones tan accesibles como ‘Barrio Somavilla’ o ‘El sueño dura una semana’, que deberían auparlas definitivamente en los próximos años.
Papa Topo
No se prodigan mucho por los festivales, ni tampoco por la industria discográfica, ya que no fue hasta 2025 cuando llegó a las tiendas su segundo disco en 10 años. El grupo de Adrià Arbona, tan presente en éxitos recientes del underground como ‘Por España’ de Samantha Hudson, regresa a los escenarios para desgranar el repertorio de ‘Presto y con toda la fuerza‘. Pero seguro que quienes los recuerdan por ‘Ópalo Negro‘ o incluso por ‘Lo que me gusta del verano es comer helado’ también saldrán satisfechos.
joseluis
El «guapo» del nuevo indie español es también uno de los cantautores que mejor está sabiendo convertir sus canciones en himnos: desde el estribillo infinito de «Lo demás ya está, lo dejaría» en ‘Hazte así’, su nuevo single, hasta la trepidante ‘Navajas de Albacete’, que joseluis se ha permitido no incluir en su álbum debut. Tanto confía en el repertorio de ‘Por ahora para siempre‘, y con razón.
Toldos Verdes
El feliz estribillo «Hacía meses ya que no estaba tan bien» es uno de nuestros favoritos de los últimos meses. Pertenece a ‘100‘, el single que ha unido a la banda madrileña Toldos Verdes con maitequiero, exintegrante de shego. Su sonido indie, ligeramente influido por el noise-pop, es tan refrescante que el grupo no ha parado de tocar en el último par de años. ‘Ascensión Bielsa’ o sus colaboraciones con San Tosielo también son muy recomendables.
Juventude
El dúo sevillano formado por Ángel y Nico debutó en 2024 con ‘La motillo‘, una canción que destacó por su original mezcla de tradición y humor. Desde entonces han publicado temas como ‘Dicen de ti’ y ‘Reina de mis males’, fusionando rock, psicodelia y folclore andaluz. Su próximo álbum, producido por Iñigo Bregel de Los Estanques, promete consolidar su propuesta.
Aiko el grupo
Más interconexiones en el cartel del Low Festival: Teresa, de Repion, es también cantante y guitarrista de Aiko el grupo, una banda caracterizada por su punk pop inmediato y sus letras irónicas y catastrofistas, como las de ‘A mí ya me iba mal de antes’ o las canciones de su divertido debut, ‘Me están apuntando con un arma‘. Influencias de Ramones, Alaska y Los Pegamoides pasadas por un inconfundible prisma contemporáneo.
Los Chivatos
Otra de las grandes apuestas de Mushroom Pillow es la banda liderada por Martín Azpilikueta, que ha destacado recientemente gracias a su macarra single ‘Tron‘, primer adelanto del tercer disco de Los Chivatos. Tras cambiar de nombre y fichar por el mencionado sello, han entregado un álbum más directo y accesible, con influencias del punk, el indie, el brit-pop e incluso toques de hip-hop.
La Plata
Precisamente Diego Escriche, de La Plata, produce ‘100’ de Toldos Verdes, otra de las conexiones no tan secretas del cartel. En realidad, La Plata lleva tiempo destacando entre los grupos que mejor han recuperado el post-punk existencialista y de protesta juvenil, y cada uno de sus tres álbumes —’Interzona‘, ‘Acción directa‘ y ‘Desorden‘— ha ofrecido grandes canciones y una evolución asombrosa, desde las guitarras hasta la electrónica.
Que Sombr es una de las grandes estrellas revelación del último año queda claro con solo mirar las listas globales de éxitos, donde el artista neoyorquino coloca hasta cuatro canciones en el top 200. Aunque el público no se cansa de ‘we never dated’, también sus lanzamientos más recientes han funcionado de maravilla, especialmente ‘homewrecker‘, mientras ‘My Body Isn’t Ready’ empieza a consolidarse y continúa en listas casi un mes después de su estreno.
‘My Body Isn’t Ready’ es otro medio tiempo de pop-rock firmado por Sombr, marcado por su fuerza melódica y una instrumentación nostálgica que remite al final de los 90 y principios de los 2000. Tan nostálgica resulta, de hecho, que sus estrofas recuerdan claramente a ‘Yellow‘ de Coldplay, hasta el punto de que el parecido llega a resultar sospechoso. Durante unos segundos casi parece que estés escuchando el clásico de Coldplay antes de darte cuenta de que se trata de otra canción.
Superadas las comparaciones, Sombr entrega otro single con potencial de himno, no solo por la pegada melódica de su estribillo, sino también por el mensaje de ‘My Body Isn’t Ready’, que forja la Canción del Día de hoy.
El estribillo alude de forma directa a la inseguridad con el propio cuerpo: «Me gustas, pero mi cuerpo no está preparado / Te deseo, pero el espejo no me deja / Intento ser la persona que esperas que sea, pero no estoy preparado». Sombr firma así un himno sobre la dismorfia corporal y la autoestima que conectará con cualquiera que alguna vez se haya sentido incómodo en su propia piel.
El trasfondo de ‘My Body Isn’t Ready’ es, por supuesto, romántico, aunque está narrado desde ese sentimiento de inseguridad, que incluso lleva a Shane Boose a fantasear con convertirse en otra persona: «Si pudiera salir de mi propia piel, ¿me dejarías?», se pregunta, antes de anhelar una vuelta a un mundo más sencillo: «Si pudiéramos ser como esos niños otra vez, quizá podría nadar». Muy pocos artistas masculinos recordamos que hayan cantado de forma tan honesta sobre la dismorfia corporal. Entre ellos, antes de Sombr, el gran Perfume Genius.
Benny Blanco ha contado con Bb trickz para el single de presentación de su próximo disco, ‘Hermoso’, que sale este año. ‘Joven y salvaje’ apuesta por un sonido indie con «pulso french touch», una estética pseudo-lo-fi, ritmo disco y un hook de guitarra distorsionado. Sobre el papel, la combinación prometía, pero el resultado es un tema totalmente descafeinado y desganado en todos los sentidos, a pesar de contar con hasta cinco autores.
Por supuesto, la estética lo-fi sucia de ‘Joven y salvaje’ es deliberada, pero eso no justifica lo poco memorable que resulta la canción. Tampoco las aportaciones de Bb trickz consiguen levantarla, ni mucho menos una toma vocal que parece grabada con una nota de voz de WhatsApp.
La madrileña recurre a su habitual flow frío y despreocupado, pero rimas sexuales como «cúbreme el chocolate, hoy yo ceno si me late» o «cuando quiera, él me parte» no terminan de elevar un tema que suena al típico borrador todavía pendiente de rematar. La coda glitchcore, presente en la versión del vídeo pero ausente en la subida a plataformas, mejora ligeramente el conjunto, aunque no lo suficiente.
Durante la promoción del lanzamiento, Belize Kazi ha explicado en una entrevista con Los40, desde el Bilbao BBK Live, cómo surgió la colabo. «Él me escribió al principio de mi carrera, como en el tercer mes. Lo que pasa es que él no coge aviones y yo todavía no había estado en Los Ángeles». Finalmente, aprovechando un viaje de la rapera a L.A., ambos pudieron coordinar la grabación.
Fue durante aquella sesión cuando, según ha contado la propia Bb trickz, «cagó en el baño de Selena Gomez», esposa de Benny Blanco. La rapera también ha recordado que, para ponerse a tono, ambos ingestaron una cantidad considerable de snacks y azúcar mientras terminaban de dar forma a la canción. Vista la energía del resultado, quizá faltó un último chute.
Madonna logra su 12º número 1 en JENESAISPOP con ‘Danceteria’, que ha arrasado en la final de Instagram, con el 81% de los votos. Los anteriores tops 1 de M en el top fueron ‘Get Together’, ‘4 Minutes’, ‘Give Me All Your Luvin’, ‘Living for Love’, ‘Ghosttown’, ‘Bitch I’m Madonna’, ‘Medellín’, ‘Crave’, ‘God Control’, ‘I Feel So Free’ y ‘Bring Your Love’. Entre las canciones que no recibieron el apoyo popular, ‘Popular’, ‘Turn Up the Radio’ o ‘Vulgar’. Y entre las que no fueron propuestas por la redacción, ‘Girl Gone Wild’ o ‘I Rise’. Madonna iguala el número de tops 1 en JENESAISPOP que tiene Lady Gaga y sigue teniendo por delante a Lana del Rey (15) y a Rosalía (13).
Otras entradas potentes de la semana, directas al top 10, son las de Judeline y Phoebe Bridgers. En el top 20 encontramos a Ela Minus, Kiko Veneno y Rolling Stones.
Recordad que podéis escuchar en Apple Music y en Spotify la playlist con las 40 canciones del top y las 10 candidatas a entrar de cada semana, así como por supuesto votar por vuestras canciones favoritas, aquí. Los votos son sometidos a una fórmula matemática que beneficia a las novedades y perjudica a las canciones a medida que pasan las semanas.
JAŸ-Z está celebrando los 30 años de su carrera con una serie de conciertos en el Yankee Stadium de Nueva York. Quizá solo él tenga el poder de conseguir que dos de las artistas más poderosas de la industria musical hagan apariciones estelares en sus shows: Beyoncé y Rihanna han desfilado por distintas fechas para arropar al rapero y magnate musical en este regreso a los escenarios.
El caso de Rihanna es, sin duda, el más llamativo. La cantante permanece prácticamente retirada de los escenarios y solo había hecho una excepción hasta ahora: el espectáculo del descanso de la Super Bowl de 2023. Entonces explicó que aceptó el reto porque no sabía si volvería a tener una oportunidad semejante.
Su reaparición este 12 de julio, de la mano de JAŸ-Z, ha sido breve, pero tiene toda la lógica si recordamos que la barbadense sigue vinculada a Roc Nation, la empresa fundada por el rapero. Vestida completamente de negro y con gafas de sol, Rihanna ha interpretado ‘Run This Town’ junto a JAŸ-Z -con bastante apoyo de pregrabados- y después ‘Bitch Better Have My Money’. Ahí sí se la ha notado algo «oxidada» vocalmente, algo que ella misma ha reconocido, según recogen varios medios.
Pero Rihanna no ha sido la única invitada de esa noche cuyo inicio se retrasó hasta cuatro horas por motivos de seguridad. Beyoncé también ha aparecido el domingo para interpretar un medley de ‘Drunk in Love’, ‘Tom Ford’ y ‘Partition’ junto a su marido. En realidad, la gira de JAŸ-Z ha contado con otros invitados de lujo como Nas, Pharrell Williams, Alicia Keys o incluso Eminem. La presencia de Beyoncé ha sido especialmente destacada, ya que también había sorprendido al público el 10 de julio, cuando apareció desde la primera canción del concierto para interpretar ‘Can’t Knock the Hustle’ y cantar un fragmento de ‘Love on Top’. Juraríamos que también hubo una cantidad generosa de pregrabados, pero no se lo digáis al BeyHive.
Todo queda en casa, por cierto. Blue Ivy, la hija mayor de Beyoncé y JAŸ-Z, también hizo un cameo durante el concierto del 10 de julio para interpretar ‘Feelin’ It’ al piano.
Y, si te estás preguntando por qué Jay-Z se hace llamar ahora JAŸ-Z, el rapero ha recuperado la diéresis sobre la «Y» como guiño al nombre artístico que utilizaba al comienzo de su carrera, en la época de ‘Reasonable Doubt’ (1996).
Sam Neill, el actor neozelandés que dio vida al paleontólogo Alan Grant en Jurassic Park, ha muerto a los 78 años en Sídney. Según ha comunicado su familia, el fallecimiento ha sido «súbito e inesperado» y el intérprete «no padecía cáncer», aunque no se han dado a conocer las causas de su muerte.
Neill reveló en 2023 que había sido diagnosticado de cáncer, enfermedad que meses después anunció haber superado gracias a un tratamiento con células CAR-T.
Aunque desarrolló una extensa carrera con películas como ‘Un grito en la oscuridad’, ‘Calma total’, ‘La caza del Octubre Rojo’ o la oscarizada ‘El piano’, Neill será recordado sobre todo por su icónica interpretación de Alan Grant en ‘Jurassic Park’ (1993), uno de los personajes más queridos de la saga creada por Steven Spielberg, al que volvió a encarnar en varias secuelas. Sin duda, fue uno de los rostros más reconocibles de la gran pantalla para toda una generación que creció en los años 90.
Nada como una banda de casi 30 músicos para despedir otra edición más de Bilbao BBK Live. El impresionante concierto de DELLAFUENTE, con el que el artista granaíno revisitó clásicos de toda su carrera adaptándolos a géneros como la salsa o el son cubano, fue la guinda del 20 aniversario del festival bilbaíno, el cual habría “cumplido con creces las expectativas”. Así lo aseguró Yurdana Burgoa, CEO de Last Tour, durante una convocatoria de prensa celebrada en la tarde del sábado. El balance final fue de 112.500 personas a lo largo de tres días y un incremento de “jóvenes menores de 35 años”.
Una parte del público a la que DELLAFUENTE apelaba completamente, pero que no reflejó en cantidad de aplausos lo que merecía la propuesta del autor de ‘BRIGADO,’. Quizás es porque, al igual que CMAT, su concierto ocurrió cuando la gente solo tiene el cuerpo para DJs, y no para un Tiny Desk masivo. Aun así, el sorpresón de Pablo Enoc no merecía menos de una ovación, pese a retrasarse casi media hora.
Todo giró en torno a un banquete -totalmente funcional, con comida y bebida real que iba pasando en una cinta como si de un buffet de sushi se tratase- que recordaba directamente a ‘La última cena’ y en el que DELLAFUENTE actuaba de anfitrión. Incluso hacía algún que otro milagro que fácilmente podía pasar desapercibido, como cuando convertía el agua en vino gracias a la magia moderna. Eso sí, el chándal no se lo quita nadie.
Quien esperase las canciones del artista en su formato original, más cerca del género urbano que de cualquier cosa de lo que sonó ayer, seguramente se decepcionase. El resto de nosotros no pudimos disfrutar más de temas como ‘Guerrera’ o ‘Consentía’, uno de sus más queridos, reconvertidos en piezas de salsa. Si no fuesen por las letras, estos serían totalmente irreconocibles.
Canciones como ‘Caravaggio’ o ‘Mi modo de vida’ son fieles a lo grabado en su último disco porque ya tienen el sabor tropical de fábrica, pero cualquiera que estuviese más cerca de un sonido digital, como ‘Agradecío’, es tuneada. Por lo demás, el show es un baño de alegría, obra de los maravillosos coristas cubanos que están durante la mayor parte al frente del escenario y se encargan de animar el ambiente. La pregunta es: ¿Para cuándo un Metropolitano así?
El otro gran concierto de la jornada fue todo lo contrario al maximalismo. Entiendo perfectamente por qué a mucha gente la obra de teatro musical de Lily Allen le parecerá aburrida o sosa, pero no todo tiene que ser fuego y sudor. A veces, basta con que te cuenten una buena historia. Y si tiene tanto salseo como esta, más que mejor.
La gira de ‘West End Girl’ ha sido muy viral en redes, tanto por su concepto como por la breve duración de sus shows, incluso en su versión en Wembley. Todo es cierto. El concierto dura exactamente 44 minutos, lo mismo que el LP, y es pura narrativa. Respecto a esto, fue un gran añadido el de proyectar las letras en español. Quien entrase al espectáculo sin tener ningún tipo de contexto, habrá flipado con todo lo que cuenta la artista británica.
El escenario es ciertamente sobrio, con toda la acción ocurriendo en el mismo setting, pero siendo amenizada de formas sutiles: el famoso vestido hecho con recibos de David Harbour, las piernas con tacones que Allen se encuentra en la nevera durante la preciosa ‘Relapse’ o el descubrimiento de todos los juguetes sexuales que menciona en ‘Pussy Palace’, desde unas esposas hasta un plug anal. Además, me pareció increíble traducir el título del tema como “palacio del chocho”.
Sara Irazabal
Tal y como le recriminaban en redes, Lily Allen no se desvía del transcurso del show ni para dar las gracias, pero viendo el producto íntegro está claro que no todos han entendido su propuesta. Una actriz no sale del personaje durante la función, y esta actriz no puede estar más dentro de su papel. ¿Podría haberlo hecho todo de una manera más espectacular, acorde al estándar del pop? Quizás. ¿Podría haber aprovechado para soltar algunas palabras sobre las relaciones sanas o para cagarse en la familia de su expareja? ¿Para qué? Ya lo dice todo en las canciones.
La noche había empezado con los disfrutables conciertos de IDLES y Nu Genea, que al celebrarse a la vez fueron como el día y la noche. El primero era parecido a un combate de boxeo multitudinario y político -esa grandísima ‘Danny Nedelko’- mientras que el otro te transportaba directamente a la edad dorada del funk y disco italiano, siendo el concierto perfecto para no saberse ninguna canción. Sin embargo, el resto de la jornada no fue tan triunfal como al caer el sol.
El calor se apoderó del recinto en su apertura, pero esto no impidió que alrededor de 9000 personas decidiesen subir a Kobetamendi a las 18h para el concierto de Bigger Splash. A estas alturas, todo el mundo sabe que en realidad se trata de Arde Bogotá. Entre manguerazos al público, el grupo murciano anunció que su próximo disco, ‘Manufacturas del Club de la Gente Sola’, estará disponible el próximo 2 de octubre. Poco después, Barry B se descubriría como la última sorpresa de la edición. Hace dos años, estrenaba ‘Yo pensaba que me había tocado Dios’ en el festival, cuando nadie la conocía. Ayer, lo difícil era encontrar alguien que no se la supiese entera.
Sergio Albert
El pinchazo llegó con el show de Ralphie Choo, el mismo que nos enamoró con su debut en el Movistar Arena. Aunque mantuvo de forma acertadísima su formación de músicos, el visionario artista parecía estar totalmente apagado, como desconectado de su actuación. No se sabe si esperaba más del público, como parecía durante ‘PESO BRUMA’, o si tenía la cabeza en otro sitio. Tratar el micro como si fuese un lazo de cowboy o hacer los bailes más extravagantes entraba dentro de lo esperado. Saltar a la comba con el cable ya generó dudas. La falta de cante en temas como ‘WHIPCREAM’ o ‘BULERÍAS DE UN CABALLO MALO’ confirmaba que no era su día. Aunque Ralphie siempre regale una sección final llena de clásicos modernos, desde ‘VOYCONTODO’ hasta ‘BBY ROMEO’, el amargo sabor de boca era difícil de tapar.
‘Confessions II‘ está siendo un éxito para Madonna, gracias a la espléndida campaña de márketing ideada por la cantante junto a Warner, y a la calidad del disco, claro. Las dos decenas de variantes que se pueden comprar del álbum han surtido efecto y acaba de confirmarse que el álbum es el nuevo número 1 del Billboard 200, con 134.000 unidades vendidas. La diferencia con Olivia Rodrigo finalmente ha sido amplia.
Es su 10º número 1 en álbumes en Estados Unidos y el más voluminoso en copias desde ‘MDNA’, que tuvo decenas de miles de «tour bundles». Curiosamente, Madonna no logró que ninguno de sus discos de los 90 coronaran el Billboard 200, pues el multiplatino ‘Ray of Light’ y ‘Erotica’ quedaron en el número 2.
Donde sí ha conseguido la cantante números 1 en 5 décadas distintas -todas desde los 80- ha sido en Reino Unido. En este país se han vendido 48.502 unidades de ‘Confessions II’ en una semana, bastante bien repartidas entre el físico (35.500), las descargas (6.600) y el streaming (6.500). El anterior ‘Madame X‘ se quedó en 27.000. Es el mejor dato de Madonna en Reino Unido y su primer número 1 desde 2012. Además, es su 13º álbum top 1 en UK en este país, empatando a Elvis Presley.
Finalmente, el álbum de Madonna es número 1 en Australia y prácticamente toda Europa: Francia, Italia, Austria, Bélgica (tanto Valonia como Flandes), Holanda, Finlandia y Suiza. El único mercado grande donde queda en el puesto 2 es Alemania, debido al «bundle» de ropa ideado por un rapero local. El dato español se conocerá este lunes.
Con estas cifras, ‘Confessions II’ está enfilada a debutar cerca de las 400.000 unidades a nivel global, mientras ‘Madame X’ logró vender en su primera semana poco más de 200.000. Será la primera vez que un álbum de Madonna venda más que el anterior desde… ‘Confessions on a Dance Floor’, que reavivó la imagen de la artista tras el batacazo de ‘American Life‘.
Entre las novedades que puedes escuchar en la playlist de este viernes «Ready for the Weekend», destaca lo nuevo de Suki Waterhouse. La actriz y cantante es conocida por su trabajo en la serie ‘Daisy Jones & the Six’ o el pelotazo dado por la cincuentera ‘Good Looking’.
La artista publica este finde su tercer álbum, llamado ‘Loveland’, que incluye singles lanzados previamente, como ‘Back in Love’ o ‘When I Get Drunk (I Want You Boy)’. La Canción del Día es el «focus track», ‘Notting Hill’.
Suki Waterhouse reconoce que «piensa en Londres todo el tiempo», y en concreto en este conocido barrio «un domingo por la mañana». La artista reflexiona sobre la fama y lo que significa encontrar su nombre en los periódicos, mientras en el videoclip pasea por sus calles.
Con un estupendo piano, una cadencia que aunque solo sea por lo de «Sunday Morning» es imposible no vincular a la Velvet Underground y un estribillo contagioso, sobre todo para cualquiera que tenga sentimientos hacia Londres, es decir, cualquier aficionado a la música, estamos ante una de las canciones más inmediatas de Suki Waterhouse.
Imagina mantener toda tu vitalidad y tu energía intactas después de más de 40 años de carrera. Nick Cave, que esta misma semana ha actuado en festivales de Alemania y Portugal, tenía tantas ganas de actuar en Mad Cool que saltó al escenario un minuto o dos antes de tiempo. Estaba programado a las 22.00 y a las 21.59 ya brillaban a lo lejos las proyecciones «GET READY FOR LOVE», con toda su enorme banda de músicos y coristas desplegada. «No esperamos, salimos ya», me lo imagino proponiendo entre bambalinas, dispuesto a devorar a 50.000 personas.
Como era de esperar, el concierto de Nick Cave fue la guinda de un festival que ha vuelto a sumar más de 200.000 asistencias, más de 50.000 por día, sin incidencias en cuanto a logística, ni más reclamo que la ausencia de una carpa pop o punto de encuentro, donde puedas quedarte con tus amigos o comentar con la gente lo que has visto. Pero los «vecinos», que viven demasiado lejos -Mad Cool se celebra en mitad de un polígono industrial-, jamás lo permitirán.
Ajena a la hostilidad de Villaverde Alto, la segunda canción del set rugió y metió a los asistentes de lleno. En ‘From Her to Eternity’ Nick Cave gesticulaba; Warren Ellis más todavía, los vientos brillaban en una ecualización de sonido que despuntaría en todo el set, especialmente en esa maravilla llamada ‘Weeping Song’, que incluso se podía bailar, y en la que cada detalle de percusión era una delicadeza. Lo mismo que sucedía en ‘Red Right Hand’.
Hay temas que Nick Cave comienza al piano y termina en pie, cual Mesías, como ‘Wild God’, y hay otros en los que se entrega al público desde el principio. Le encanta mezclarse con la gente, especialmente en ‘Papa Won’t Leave You, Henry’, en la que selecciona a un fan, le agarra de las manos, le mira a los ojos y le canta el final de la canción casi entera, totalmente desgañitado.
Nick Cave no tiene problema en dejar el protagonismo de ‘Henry Lee’ a la voz de su corista Janet Ramus, tan diferente a la de PJ Harvey, aunque se guarda para el final su gran baza, una versión a piano de ‘Into My Arms’ que Mad Cool al completo canturrea en un precioso susurro colectivo que parece emocionar a un hombre que lo ha vivido todo ya. Y a nosotros con él.
Javier Bragado
Los otros grandes cabezas de cartel, Pulp, no tuvieron una noche tan afortunada. Ni mucho menos como la que les vimos en Primavera Sound hace un par de años. Quizá este show es más austero, quizá en aquel espacio se les entiende mejor, quizá algunas cosas les salieron mal, como por ejemplo coincidir con el partido del Mundial de Inglaterra. Los asistentes de este país al festival prefirieron seguir el encuentro por sus móviles, arruinando el final de ‘This Is Hardcore’, cuando Inglaterra marcó el 2-1 definitivo en la prórroga. Jarvis Cocker tuvo dificultades para obtener reacciones del público más allá de las primeras filas, cuando actuaba en el Escenario principal; en ‘Do You Remember the First Time’ tiró con demasiado violencia de su micro, quedándose sin sonido; y finalmente, no sabemos si con ironía o no, espetó: «disfrutad del resto del festival», cuando eran los últimos en tocar. Hasta en un momento lanzó hacia el cielo algo que tenía que caer en su boca pero no atinó. No fue la mejor noche de Pulp.
Y no porque no acertaran con el repertorio. ‘Disco 2000’ sonó en segundo lugar, encajaron bien canciones nuevas como ‘Spike Island’ o ‘Got to Have Love’ y al final sí pudieron remontar con la recuperación de las infalibles ‘Mis-Shapes’, ‘Babies’ y ‘Common People’. Seguramente sus seguidores recuerden con cariño de este concierto el montaje de pantallas tan pop, los primeros planos de Candida Doyle al teclado o los esfuerzos de Jarvis Cocker por conectar, citando la fecha exacta de la «primera vez» que tocaron en Madrid: el 18 de noviembre de 1995 en The Revólver Club. Pero no es la vez en que mejor lograron llegar hasta a la última fila.
Quien sí logró agarrar de vuelta el mini de cerveza que lanzó por los aires y siguió bebiendo de él cuando volvió a caer en sus manos fue Matt Berninger. Recurriendo a solo un par de temas de The National, y no necesariamente los más populares (‘Slow Show’ y ‘Terrible Love’), el cantante tiró de expresividad, carisma y política. Se adentró entre el público en esta última, mandó a la mierda a Donald Trump, a cuyas «pelotas» dedicó ‘Frozen Oranges’, tocó la armónica y rescató carteles del respetable. Se movió tanto, a veces de manera tan errática, que la gente empezó a comentar si estaba borracho o drogado. Dudo mucho que una persona en dicho estado pudiera hacer el espectacular recitado de ‘Nowhere Special’ como lo hizo. Solo se echaron de menos más hits, es decir, el repertorio habitual de The National. Sus discos, pues no están mal… ni tampoco muy bien.
Javier Bragado
Algo que no se le puede echar en cara a David Byrne, que alterna temas en solitario tan contundentes como ‘Everybody Laughs’ con hits de Talking Heads que lo mismo tiran del punk que de lo tropical. Una de las carreras más versátiles que te pueden venir a la mente. Es curioso que Matt Berninger hubiera hablado de «naranjas» en el Escenario Orange. Para cuando la docena de músicos y bailarines de David Byrne habían saltado al escenario, todos portando mono naranja, aquello parecía más una promo de ‘Orange Is the New Black’ que de la empresa de comunicaciones. El show de Byrne, que canta con micro de diadema, aderezado con proyecciones costumbristas y/o arty, resulta fresquísimo en su realización de coreografías y movimientos de escena, más propios de una obra teatral. De hecho, no hay batería porque no podría moverse por el escenario como los demás, en lo que parece una defensa de la libertad creativa y la expresividad del lenguaje corporal.
Una alternativa a la gran noche indie/underground de Mad Cool, como veis de enorme apego al mundo alternativo de los 70 (Talking Heads), los 80 (Nick Cave), los 90 (Pulp) y los 2000 (The National) era la carpa electrónica The Loop, patrocinada por Iberdrola. Allí pude presenciar una parte de sendos sets de Nina Kraviz y Richie Hawtin, ambos hasta la bandera, hasta arriba de lasers y BPM’s al menos en los fragmentos que vi, y donde daban ganas de quedarse a vivir.
Con 53.000 asistentes, el viernes en Mad Cool destacó por la variedad de propuestas que se presentaron. Fue el día menos multitudinario hasta la fecha (los anteriores llegaron a los 57.000), algo que siempre se agradece para ver los conciertos de manera más relajada.
La jornada comenzó con uno de sus platos fuertes: Halsey. Resulta bastante sorprendente que la organización decidiera ponerla tan pronto, pero en cualquier caso, su set no se vio perjudicado por el horario. La cantante estadounidense desde el principio destiló un magnetismo que hacía que no pudieras apartar los ojos de ella. En mitad del escenario, un gran arco con escaleras descendientes se erigía. Sobre él, la artista se acercaba al público desafiante.
Esta primera parte del espectáculo (o de “The Girl in the Tower: una ceremonia de Halsey”, como se podía leer en las pantallas) se llama «The Mother», y arrancó sin dar tregua, con la enrabietada ‘Nightmare’, que hizo saltar las llamas en el escenario. Continuó con ‘I am not a woman I’m a god’, una de sus mejores canciones, que aguanta estupendamente el directo. Porque si algo demostró Halsey es que sabe cómo elevar su música por encima de las grabaciones de estudio. Su presencia, su voz y su manera de moverse derrochan poderío y seguridad. Incluso cuando tiene que llamar la atención a un público quizá algo tímido al comenzar el show, lo hace con gracia. “¿Estáis cansados? ¿Lleváis mucho tiempo aquí de pie? ¿Habéis visto ya a muchos grupos?”, decía en tono burlón. “No, porque soy la primera. Y el partido de España no ha empezado todavía. Así que no hay excusas. Todo el mundo, a saltar”.
Al principio de la segunda parte del concierto, «The Maiden», Halsey, cantó ‘Dog Years’ encadenada. Se liberó de las cadenas a la siguiente canción, con el pop rock de ‘You Asked For This’, que dejó una de las mejores interpretaciones de la tarde, con la cantante haciendo contorsiones mientras tocaba la guitarra. Otra grandísima actuación fue la de ‘Experiment On Me’, en la que le pidió al público que se agachara despacio. No muy satisfecha con el resultado, sacó su modo dominatrix y nos llamó patéticos: “¿Qué coño es esto?, ¡Que os bajéis! ¡Y ahora os vais a levantar cuando yo diga!”. Fue un momento de “bullying” tan gratuito como genuinamente divertido. Inmediatamente después, con un tono más amable, preguntó quién de las allí presentes era lesbiana. Para sorpresa de nadie, hubo muchas manos levantadas. La siguiente canción era para ellas: ‘honey’.
La tercera parte, «The Mage», comenzó con su macrohit con The Chainsmokers, ‘Closer’, que fue muy coreada. El sol bajaba y le daba directamente en los ojos a la cantante, que se puso las gafas de sol y dijo que nunca se las había puesto en el escenario y sentía que con ellas era una gilipollas. El público no estaba de acuerdo y le gritaba “y guapa y guapa y guapa y reina y reina y reina”. A lo que Halsey contestó que era todo un honor recibir ese ya célebre cántico. Interactuando mucho con la audiencia, también contó las ganas que tenía de ver a Kings of Leon, uno de sus grupos favoritos, a quienes había intentado ver cuatro veces y siempre algo había salido mal. Una de ellas, cuando vivía en Nueva Jersey, se escapó al festival de Tribeca para ver un documental sobre ellos y casi la arrestan. Nos hubiera encantado saber más de esa historia, pero le llegó el turno a otro de sus mayores éxitos: ‘Without Me’.
En el capítulo final del concierto, «They’re Raging at Me», Halsey cantó el baladón ‘Lies’ y cerró con una apoteósica interpretación de ‘Lonely is the muse’, echando sangre (maquillaje, que nadie se asuste) por la nariz.
Los otros protagonistas de la jornada fueron, sin duda, Twenty One Pilots, quienes ofrecieron uno de esos conciertos que te dejan con la boca abierta. Da lo mismo si no estás muy familiarizado con su música o si no son de tu estilo: en directo son algo realmente especial. El dúo formado por Tyler Joseph y Josh Dun son energía pura. No pararon de dar brincos, de subirse a sitios insospechados, de meterse entre el público, etc. Al principio, Joseph apareció tapado de los pies a la cabeza, con tan solo un ligero espacio para los ojos (¡qué calor!). Tras su misteriosa máscara, rodeado de humo y luces rojas, cantaba y medio-rapeaba ‘Overcompensate’ y ‘The Contract’. Esta última fue la segunda canción que sonó y el cantante ya estaba subido a una tabla encima del público. Al final de ella, le vimos por primera vez la cara.
Una de las cosas más fascinantes del concierto era ver la cantidad de instrumentos que ambos tocaban: desde sintetizadores, a cajas de ritmo, piano, batería, guitarras, o hasta un ukelele. Su estética de ciencia ficción, reforzada por los juegos de luces y por las sugerentes proyecciones en las pantallas, nos trasladaban a un lugar distópico, pero muy atractivo. Durante todo el espectáculo, era imposible desentenderse o apartar la mirada de lo que sucedía ahí arriba. Canciones como ‘Shy Away’, ‘Next Semester’ o la balada ‘Tear in My Heart’ brillaron con muchísima intensidad.
En torno a la mitad del concierto, hicieron una especie de ceremonia inaugural, en la cual, tras haber mostrado imágenes del Mad Cool, encendieron una antorcha y la colocaron en mitad del escenario. Allí se quedó hasta el final, entre esporádicas llamaradas, explosiones y (aún) más humo.
En ‘heavydirtysoul’, el cantante por fin se quitó la camiseta para adecuarse un poco a la calurosa noche de verano que vivíamos y estableció un diálogo con el público, que repetía junto a él el estribillo. Por otra parte, Dun, el batería, se bajó del escenario para saludar a los fans, y acto seguido, salió corriendo hacia la derecha, donde había un altísimo andamio. Se subió a él (y nos enseñó su pantalón, en el que se leía “Mad Cool” a la altura del culo). Una vez en las alturas, destapó la batería y comenzó a tocar ‘Drum Show’, regalándonos uno de los mejores momentos del festival. Mientras, Joseph interactuaba con el público, poniéndose sus gafas de sol, sus gorros y cogiendo prestados sus abanicos.
Por si fuera poco, durante ‘Ride’, el cantante fue hasta lo más alto de la torre de sonido y cantó desde allí la que fue una de las canciones más celebradas de la noche. Poco después, le pidió a un guardia de seguridad que subiera al escenario con él y le puso a cantar. Para terminar semejante fiesta, se salieron ligeramente de su repertorio. En mitad de su canción ‘Tally’, interpretaron una parte de ‘Believe’ de Cher. Después, Jack White aparecía en las pantallas presentando la versión de ‘Seven Nation Army’ que hizo el dúo. El show se cerró con pirotecnia con ‘Stressed Out’ y ‘Trees’.
Javier Bragado
Uno de los nombres más esperados del día eran Kings of Leon, que aunque ofrecieron un concierto muy sólido y disfrutable, quedaron inevitablemente eclipsados ante la fiesta que justo después se montarían Twenty One Pilots. Con todo, la banda no decepcionó. Salieron 15 minutos tarde, arrancando con ‘Find Me’, que contó con un gran apoyo del público. Caleb Followill declaró estar encantado de estar allí y dijo que Madrid era una de sus ciudades favoritas del mundo.
Poco a poco, el grupo fue creando una cálida atmósfera mediante canciones tan bonitas como ‘Revelry’ o ‘King of the Rodeo’. Hubo cierta confusión cuando en mitad de un tema pararon el espectáculo. El cantante no tenía muy claro qué era lo que estaba pasando, o si tenía algo que ver con la música, porque la gente gritaba. Enseguida lo entendió: España había marcado su segundo gol.
Durante la mayoría del concierto, en las pantallas se veían imágenes en directo de ellos tocando. En contadas ocasiones, cambiaban eso por vídeos de cielos y naturaleza. Una de ellas fue durante ‘Closer’, quizá el mejor momento de la noche y donde brillaba sobre todo la batería de Nathan Followill. Poco después, aparecía proyectado “ESPAÑA HA GANADO”, y el propio Nathan, que hasta ese momento no llevaba camiseta, se puso el traje de la selección española.
Este era el último concierto de la gira europea de Kings of Leon, y en palabras de Caleb, querían terminarlo en una ciudad bonita llena de buena gente en el sur de Europa. Oportunamente, después de esto tocaron ‘Back Down South’. Terminaron con ‘Sex On Fire’, que como era de esperar, se llevó una enorme ovación.
Andrés Iglesias
En el cargado cartel de Mad Cool, también estaba Pixies, que como siempre, fueron totalmente a su rollo y apostaron por la simpleza escénica. Ni grandes juegos de luces, ni escenografía, ni proyecciones espectaculares. Su buen hacer como músicos era suficiente. Y hacen bien, pues su sonido es irreprochable: se notan las tablas. También hay que mencionar que el escenario principal del festival tiene una acústica excelente y se escucha bien desde cualquier lugar, por muy alejado que uno esté. Y es en un concierto como este, de estar calmado y prestar atención, la limpieza del sonido es esencial.
Comenzaron algo tarde, pero luego lo compensaron pasándose por bastante de su tiempo establecido. ‘Gouge Away’ y ‘Wave of Mutilation’ inauguraron con honores el set. Poco después sonó una versión de ‘Head On’ de The Jesus and Mary Chain y la canción ‘Isla de Encanta’. El cantante, Black Francis, las interpretaba apasionadamente con su voz rasgada. El sol fue cayendo y resultaba de lo más agradable perderse en los punteos de guitarra y en el fluir rockero de los temas clásicos de la banda. Pixies no se dirigieron demasiado al público y todo lo que no fuera tocar su música era totalmente secundario. ‘Where Is My Mind?’ e ‘Into the White’ cerraron un concierto de calidad, sin alardes y muy profesional. Quizá algo frío, pero a 40 grados, tampoco vamos a ponernos exquisitos.
En el escenario Orange, tuvimos ocasión de pasarnos brevemente por los sets de dos artistas pop que, con propuestas diferentes, aportaron color a la jornada. Primero actuó Holly Humberstone, que se mostró muy agradecida del cariño del público y de estar allí. ‘Cruel World’, de su nuevo álbum, sonó especialmente bonita. Siguió con ‘Blue Dream’, también de este último trabajo, en la que destacó su delicada voz; y con ‘Paint My Bedroom Black’, que mucha gente cantó con ella.
Algo más tarde, Sigrid apareció con su habitual discreción. No es la típica diva pop que lleva outfits imposibles y baila grandes coreografías, sino que la sencillez siempre ha sido su sello personal. Muy cercana y simpática, la cantante noruega repasó con alegría su trayectoria, llena de pop festivo y fresquito con canciones como ‘I Don’t Feel Like Crying’, ‘Mirror’ o ‘Head on Fire’. Ideales para una noche de verano.
Durante su grandioso show en Bilbao BBK Live, Robbie Williams se autodefine como un «narcisista», pero, ¿cómo no serlo? Las camisetas con su nombre imitando el logo de Oasis son vestidas por todo el recinto y su concierto es la cita más multitudinaria del festival, a falta de una jornada completa. Durante la primera mitad del espectáculo, el artista de Stoke-on-Trent se rinde a esta faceta de sí mismo -ególatra, chulito, listillo- pero al terminar el set lo único que hay en el escenario es un padre emocionado al lado de su hija. Nosotros, igual de conmovidos.
Williams se propuso entregar su particular «carta de amor al entretenimiento» durante su visita a Kobetamendi. Desde el principio con ‘Let Me Entertain You’, este demuestra ser una verdadera fuerza de la naturaleza. Su personalidad ‘bigger than life’ es el corazón del show y normalmente aparece a través del humor: «No he vuelto a los escenarios por la gloria o la fama, sino porque tengo cuatro hijos y necesito salir de casa», bromea. En otro momento, se pregunta si solo era «el bailarín gordo de Take That».
Pese a su adictiva vanidad, el set de Robbie contiene una sorprendente cantidad de versiones, llegando a sonar en la misma noche ‘Personal Jesus’, ‘Ain’t No Mountain High Enough’, ‘Hey Jude’ o ‘Theme From New York, New York’ de Frank Sinatra. Si bien la mayoría de estas llegan en la original presentación que Williams hace de la banda, aquí está la clave de por qué su show es un monumento al entretenimiento. Para cuando vuelven sus propios temas, como la divertidísima ‘Kids’ o ‘Come Undone’, estamos todos a su merced. Es en este momento cuando decide ablandarnos el corazón recreando su memorable interpretación de ‘My Way’ en el Royal Albert Hall, hace ya 25 años, que vuelve a dedicar a su padre. Nunca pensé que me emocionaría tanto viendo un concierto de Robbie Williams.
CMAT, por otro lado, no nos hizo estar a punto del llanto, pero sí consiguió la devoción absoluta. Probablemente, desde que pronunció una de sus primeras frases en nuestro idioma: «Mi español es terrible, pero mi culo es increíble», soltó la irlandesa. Esta se presentó en el escenario Repsol a las tantas de la madrugada, a la hora en la que solo hay DJs, para reventar las expectativas con un espectacular concierto de country rock. Su banda, conjuntada de rojo y comprometida a muerte con la tontería, brindó una energía comparable a la de AC/DC, si estos fuesen queer.
La artista hizo todo lo que cuenta nuestro compañero Fernando García en su crónica de Mad Cool y más, al no tener el gran incordio del calor abrasador en mitad de su espectáculo. Ella es divertidísima y está loca en el mejor sentido de la palabra, al pimplarse media cerveza de una sentada o estar constantemente lanzando patadas al aire, pero si despegas un momento la vista y te fijas en el resto de la banda, la cosa no decae: el teclista «tirándose» el instrumento, el guitarrista corriendo por el escenario a máxima velocidad, el bajista casi rompiendo los altavoces del escenario solo para presumir de botas… Maravillosos.
Por si fuera poco, en un momento dado Ciara Thompson pregunta al público si nos ha gustado el concierto de Robbie Williams y este comienza a cantar ‘Angels’ de forma improvisada. De repente, el mismísimo Williams irrumpe en el escenario llevando, de forma razonable, a CMAT a desplomarse en el suelo: «Podía parecer preparado, pero os aseguro que no lo estaba», juró la artista. La locura se desató con ‘Stay for Something’, en la que bajó a la pista para cantar, bailar e incluso abrazar a sus fans. Para lo breve que fue, quedará grabado en nuestra mente como uno de los conciertos más divertidos de BBK Live 2026.
La jornada no podía haber terminado más arriba después de un día que basculó entre lo bueno y lo mejor de forma constante. Los jovencísimos Westside Cowboy, ya curtidos de sobra en los escenarios después de telonear a Geese en su gira europea, seguro que ganaron decenas de fans con su descarnada ‘britainicana’; lo mismo pudo ocurrir con los emergentes 1111, que aparecieron en la colina de BBK Live como la sorpresa del día. Alabama Shakes afianzaron a los oyentes que ya tenían con su exquisito soul rock, pero quien quisiese una experiencia menos pureta podía acudir al concierto de Thee Sacred Souls, más conocidos en la generación TikTok.
Algo en lo que todo el mundo se pudo poner de acuerdo fue en el buen cuerpo que dejó el concierto de Belle and Sebastian, con un público dispuesto a dejarse envolver por el poder de una buena melodía y un Stuart Murdoch lleno de chistes. Este contó que solía jugar al fútbol con Robbie Williams y preguntó si nos quedaban «drogas». Este fue de lejos el artista más cercano de la jornada, como si fuera uno de nosotros: «Os las tomasteis todas ayer. No toméis drogas niños. Bueno, ya no sois niños. Ya sois mamás y papás», dijo de forma entrañable.
La banda de Glasgow dio un concierto prácticamente centrado en las favoritas de los fans, desde ‘Get Me Away From Here, I’m Dying’ hasta ‘Another Sunny Day’. Y para clásico, lo de llenar el escenario de gente con ‘The Boy With The Arab Strap’. Todos pensábamos que esto no iba a ser posible, después de todo lo que le había costado volver a subir al vocalista tras meterse en la pista. No podíamos estar más equivocados. Y no pudo ser más bonito.Sara Irazabal