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Lola Indigo, número 1 de álbumes en España

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Semana extraña en la lista de álbumes española con solo tres entradas. Lola Indigo es número 1 directo con ‘La Niña‘ en una semana poco competitiva en parte porque el disco de Ana Torroja no ha salido en formato físico, pero en la que también habían llegado al mercado álbumes de Laura Mvula, David Otero o Cecilio G, ninguno de los cuales aparece en todo el top 100 de la tabla de álbumes oficial. Bobby Gillespie y Jehnny Beth sí lo hace en la lista de vinilos, en el número 58.

‘La Niña’ da a Lola Indigo su segundo número 1 de álbumes (en concreto de ventas físicas) en España después de que ‘Akelarre’ debutara en la misma posición en el año 2019 y además compitiendo con Maluma (que sí era número 1 de streaming en la lista entonces segregada). El reto ahora será mantenerlo en lista a largo plazo pues Mimi Doblas no ha conseguido mantener ni uno solo de los temas que lo han avanzado en la lista de singles.

Entre los artistas que publicaron disco la semana pasada y que sí entran hoy en lista también hay que contar al reggaetonero y trapero estadounidense criado en Puerto Rico Eladio Carrion, que coloca su álbum ‘SEN2 KBRN VOL. 1’ en el número 1. Carrion, que también es conocido como influencer a raíz de los vídeos humorísticos con los que se dio a conocer, ha sido noticia recientemente tras viralizarse su tema con Bizarrap, perteneciente a su «sesión número 40».

La tercera y última entrada en la lista de álbumes española la protagoniza Tom Petty & The Heartbreakers con ‘Angel Dream’, reedición de su álbum de 1996 ‘Songs and Music from the Motion Picture ‘She’s The One’’. Entra en el número 100.

Y entre las entradas en la lista de vinilos aparecen títulos como ‘Camping del Hastío’ en el número 5, ‘Alianza Atlántica’ de Los Pilotos en el 31 o ‘It Still Moves’ de My Morning Jacket en el 84, además de reediciones de U2, Zahara o Edith Piaf.

Lorde vive en los felices años 20 en sus idílicas e incómodas cartas

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Lorde se ha pegado un batacazo importante con ‘Solar Power‘, el primer avance del álbum que publica el 20 de agosto. El tema ha salido ya del top 100 de singles de Estados Unidos, está a punto de hacerlo de la tabla británica pues acaba de caer del número 66 al 87, y en la lista española nunca ha llegado a entrar, ni siquiera en su primera semana. Se puede pensar que Lorde es una artista de álbumes más que de singles pero el alcance comercial de ‘Solar Power’ es a todas luces decepcionante.

Al margen de la repercusión de ‘Solar Power’ esta nueva era de Lorde está siendo un poco extraña… también debido a las cartas que la cantante está enviando a sus seguidores regularmente a través de su buzón oficial. Dichas cartas ayudan a enriquecer el universo que está creando Lorde en esta nueva etapa de su carrera, llena de luz solar, felicidad y despreocupación, pero depende de quien las lea provocan una sensación incómoda o quizá directamente envidia. En ellas, Lorde describe su privilegiada vida como si fuera una autora de novelas que vive durante los felices años 20, pero distanciándose a su vez de ella, como si le pillara por sorpresa.

Un ejemplo es el texto que ha publicado en las últimas horas: en él, la neozelandesa explica dos momentos de «choque cultural» que ha vivido recientemente tras mudarse de Nueva Zelanda a Estados Unidos. En el primero «entra en un hotel de lo más lujoso» y llama a su mánager emocionada para preguntarle si no se ha equivocado de hotel porque «parece demasiado caro»; y el otro tiene lugar durante un rodaje al aire libre, donde «todo el mundo sudaba e iba en tejanos y parecía gente normal, y yo llevaba un bolero top de Prada». Lorde viene a querer decir que se siente «como una friqui» vestida con prendas caras y no como una persona de a pie como la mayoría de la población porque «la vida de las estrellas del pop es ridícula y extravagante y está muy centrada en el aspecto físico».

En otro texto, la autora de ‘Melodramanos habla de su preocupación del día: qué cocinar. Se cambia el bañador «por una prenda ligera, un camisón vintage de Dior, quizás», es decir, lo primero que ha encontrado en el armario así sin pensárselo mucho. Empieza a «preparar pequeños platitos con aceitunas Castelvetrano y con hinojo en escabeche y con sardinas y con este queso de oveja llamado Devoción, ¿no es este un gran nombre para un queso?» De repente la gente aglomerada en la piscina «pone música mientras disfruta una copa de mezcal». ¿Desde cuándo Lorde vive en ‘El gran Gatsby’? ¿Hay entradas? ¡Yo también quiero!

Lorde es una gran escritora, pero si su intención con estas cartas es acercarse a sus fans, y de hecho lo es, ¿no consigue el efecto contrario cuando parece que viva literalmente en otro planeta? ¿Por qué le parece interesante hablarnos sobre sus «jardines que explotan con flores y abejas» y sobre la «gente rica que toma el sol» que la rodea? El problema ni siquiera es que Lorde escriba sobre lo rica y afortunada que es, sino la culpabilidad subyacente por serlo que desprenden sus cartas. La condescendencia de que nos hace un favor «iluminando» nuestra vida con sus historias. Este meme, colgado en el foro de Lorde, no puede expresarlo mejor…

Sofia hipnotiza con sus pequeñas cápsulas de synth-pop gélido

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Sofia es uno de los últimos fichajes del sello Humo Internacional, casa de grupos como Fasenuova, La URSS, Futuro Terror o Somos La Herencia. Como dice Bernd Schuster, no hace falta decir nada más. Aunque esta aseveración no es del todo cierta porque la música de Sofia promete ya dar muy buenos momentos a pesar de tener publicadas apenas dos canciones, ‘Decir adiós’ y ‘El cielo blanco’.

Esta artista de nombre artístico imposible de encontrar en Google, procedente de Ibiza según su biografía de Bandcamp, inició su proyecto musical durante el confinamiento. Inspirada en el minimalwave, una versión gélida, minimalista y estoica del synth-pop de los años 80, Sofia Ramis Massu hace canciones pop que se sustentan en hipnóticos «loops» de sintetizador de sonido nuclear, industrial, urbano, trayendo a la manete las sonoridades del tecno berlinés e imágenes de los edificios brutalistas donde puede escucharse. La atmósfera de ‘Decir adiós’ y ‘El cielo blanco’ es fría y lóbrega, pero la cálida voz de Sofia ejerce de equilibrio entre el sonido de las producciones y las melodías.

Ex integrante de Escorpio y POU, Sofia explica a JENESAISPOP que haber pasado por ambas bandas le ha ayudado a «perder el miedo» y a aprender como músico porque, «al ser tan diferentes supongo que me han abierto a poder hacer más música diferente entre sí». Escuchando sus canciones es obvio que Sofia no se limita a reproducir los patrones del synth-pop sino que va más allá y cuando reconoce entre sus influencias a gente como Broadcast, Grimes y John Maus, es imposible no apreciarlas en sus producciones. Estos tres artistas, tan distintos y a la vez tan similares entre sí, parecen estar presentes a la vez en ‘Decir adiós’, hoy la Canción Del Día.

El primer single oficial de Sofia nació, como hemos dicho, en el confinamiento. «Estaba escuchando ‘Felicita‘ de Deux y pensé que quería hacer una canción parecida, aunque no tengan mucho que ver al final». Con ella, Sofia «rememora situaciones que en el pasado me dolieron y que me siguen afectando; quiero expresar la dificultad de olvidar». En ‘Decir adiós’, Sofia recuerda un pasado amante que se «fue hasta Plutón» habiendo «aprendido ya a decir adiós» y es visitada por humanoides para «decir que lo nuestro nunca fue».

A espera de lo que ofrezca Sofia en estos tiempos de novedades musicales incesantes, la artista prepara un casete de seis canciones que publicará proximamente y, el año que viene, asegura que le gustaría sacar su primer álbum. Con estos dos primeros singles, promete.


Revelación o Timo

Hard Feelings (Joe Goddard y Amy Douglas) detallan su «ópera de pepinazos tristes»

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Hard Feelings, el proyecto de Joe Goddard de Hot Chip y la cantante y compositora Amy Douglas, que ha trabajado con Horse Meat Disco o Róisín Murphy, ha anunciado que su álbum de debut ‘Dangerous’ sale el 5 de noviembre y contendrá un total de 8 pistas. Si el primer adelanto ‘Holding On Too Long’ era una de esas canciones de música disco épicas que hoy esperamos de Jessie Ware, el dúo asegura que su disco será una «ópera de pepinazos tristes».

Muy ‘What’s Your Pleasure’? es el segundo adelanto de ‘Dangerous’, que ya puede escucharse. Es una canción vieja que Amy compuso hace tiempo pero que Joe Goddard ha conseguido «renovar» gracias a su «producción guarra y llena de graves» que en realidad no es tan «guarra» (ella escribe «dog-nasty») sino bastante elegante. Amy dice que ‘Dangerous’ es una composición «sensual y sexy bañada en las mieles del hip-hop» y, aunque sí es sensual y sexy, la canción tiene poco de hip-hop y mucho de ese disco-house neoyorquino que te hace creerte estar en Studio 54.

‘Dangerous’:
01 Love Scenes
02 Dangerous
03 Running Out Of Time
04 You Always Know
05 Take You Down
06 About Us
07 Holding On Too Long
08 Sister Infinity

Tyler, the Creator / CALL ME IF YOU GET LOST

Tyler Okonma nos ha tenido tan bien acostumbrados en sus últimos discos, que este ‘CALL ME IF YOU GET LOST’ me ha pillado un tanto fuera de juego. La brillantez de ‘IGOR‘ o ‘Flower Boy’ aquí se muestra un tanto esquiva. Ojo, no porque no esté, sino porque cuesta dar con ella a la primera. La construcción del disco hace que, en las primeras escuchas, este se escurra como el agua. La impresión es que sus canciones se suceden cual suite, escuetas y concatenadas, como si formaran una única pieza. Así al menos las seis primeras, que apenas superan los dos minutos cada una. Su brevedad hace que cueste asirlas, porque apenas estás entrando en una, ya saltas a la siguiente. Este arranque, que te arrasa como un alud, hace que la escucha no acabe de fijar la atención, al menos en sus estadios iniciales, lo que obliga a hacer un pequeño esfuerzo de concentración, para que lo global, el sonido del disco, no arrastre lo particular, las canciones.

No hay aquí una línea argumental tan definida como en ‘IGOR’, pero sí un eje vertebrador. Y su manera de fluir tiene un algo del ‘When I Get Home‘ de Solange. El disco está narrado y salpicado desde el principio por la voz en grito de DJ Drama, que ejerce de maestro de ceremonias y llena todo el disco con sus arengas, co sus «Call me if you get lost!» y otras frases, que pueden llega a resultar molestas, de tan reiterativas (y de aparecer en el momento menos adecuado). Pero DJ Drama no está aquí de manera gratuita. Si hacemos caso a Genius, este disco es un homenaje a las mixtapes de Gangsta Grillz de los dosmiles, de las que DJ Drama era productor y promotor. Más pistas: el título del disco viene de la curiosa manera en que Tyler lo presentó. Sorpresivamente, apareció una marquesina publicitaria en Los Ángeles en junio, con un número de teléfono. Al llamar, se escuchaban buzones de voz con fragmentos de los diferentes temas. Definitivamente, más tardo-noventera no podía resultar la cosa…

Pero que nadie espere un producto dosmilero. Aunque sí lleno de nostalgia, de sonidos funk, retros y flautas cortesía de Fabián Chávez. Tyler -que aquí se presenta como Tyler Baudelaire (aunque no sé con qué clase de relación con el poeta francés), esta vez canta menos, rapea más. ‘SIR BAUDELAIRE’, el primer track, recuerda al ‘BLOOD.’ con el que abría el ‘DAMN.‘ de Kendrick Lamar; como esta, es una puerta de entrada la mar de sugerente. El fraseo ahumado de Tyler, más soul que nunca, se asienta sobre una base también de corte vintage sensual, robada descaradamente al tema ‘Michael Irvin‘ de Westside Gunn. Su letra referencia lugares, viajes (ese pasaporte «lleno de sellos»), no se sabe si externos o interiores. Pero la untuosidad enseguida se torna en brutalidad en ‘CORSO’, un tema que duda entre lo acogedor (los rastros de dulzura, los versos gritados por DJ Drama) y lo amenazante que suena el propio Tyler, basculando entre el despecho y la chulería («In the end, she picked him, I hope when they fuckin’, She still thinkin’ of me ‘cause I’m that perfect»). De hecho, esta oscilación entre la ostentación del estatus del rapero, con el viajar como máximo exponente (y Suiza como epítome del lujo), con cierta inseguridad y resentimiento sentimental, parecen ser la base conceptual del álbum.

Las bases, en la misma tesitura, operan sin descanso en ‘LEMONHEAD’. Pero a la mitad ya se sosiega y salta la dulzura r&b noventera y elegante de ‘WUSAYANAME’, junto con Ty Dolla $ign y YoungBoy Never Broke Again. Una tonada de estribillo arrebatador y de apenas dos minutos de duración, en que Tyler parece parodiarse a sí mismo como el típico acosador de luxe, que farda de snob y pijo para llevarse a la chica («Let’s go to Cannes and watch a couple indie movies that you never heard of»). De ahí pasa a ‘LUMBERJACK‘, otra pieza de aparente dureza musical, pero con Tyler apesadumbrado, tenue, para volver nuevamente a los aires de jazz y r&b setentas sedosos en ‘HOT WIND BLOWS’, con Lil Wayne, en la que la tensión la genera ese contraste entre la voz sampleada proveniente de un pasado lejano (el ‘Slow Hot Wind’ de Penny Goodwin de 1974), el fraseo algo más duro de Tyler y la presencia estelar de Lil Wayne.

‘MASSA’ rompe la inercia. A partir de aquí, las canciones cogen carrerilla y toman cuerpo. ‘MASSA’ es la primera pieza que supera los tres minutos y medio, donde se equilibra la vena más retro con el fraseo más contundente, en una canción que se mueve sensual, (aunque los gritos de DJ Drama empañan un poco), mientras Tyler se va acrecentando, enronquece, en contraste con la sedosidad, esas líneas de teclado elegantísimas. Pero frena de manera abrupta para dar paso a ‘RUNITUP’, en el que las trompetas sintetizadas y las bases que juegan a ser de vieja escuela encuadran un par de estribillos estupendos: Tyler, distorsionado canta «Bitch, I’m runnin'», las voces replican «We gon’ run it up!», equilibran lo hermoso de la base, con el entusiasmo, la reivindicación, lo ufano que se muestra Tyler, que pasa a la amenaza en ‘MANIFESTO’, el tema que más cerca lo muestra a terrenos de Kendrick Lamar. Sobre una base creada sobre voces ululantes, el discurso de Tyler sube, amedrenta.

Y aquí se produce otra de las rupturas del ritmo del álbum. Pasamos de las piezas breves, luego a las de duración estándar, hasta rematar en una que llega casi a los diez minutos, ‘SWEET / I THOUGHT YOU WANTED TO DANCE’ es la primera en que Tyler se anima a cantar casi al completo, y nos devuelve al r&b, a Prince, al jazz elegante, pero también a un adictivo poso pop de su pizpireta línea de teclado. Tyler se reparte los versos con Brent Faiyaz, de timbre meloso. Hay deliciosas irrupciones bossa nova, reggae; podría pasar por un tema de los setenta si no se colara, una vez más (argh) la voz de DJ Drama, y alcanza altas cotas de emoción a la lovers rock jamaicanoa con la irrupción de la voz rasgada de Fana Hues, primero replicando a los «So, what makes you think I’m not in love?» y luego cantando toda una estrofa. Y acaba Tyler rapeando todos cantando, la voz de ella sola. Una virguería que, a pesar de su duración, pasa en un suspiro. Quizás por eso descoloca y resulta hasta innecesario el interludio ‘MOMMA TALK’ (que es eso, literalmente), pero se recupera en ‘RISE!’, con la voz de DAISY WORLD y otro estupendo estribillo… para soltarte una colleja en ‘JUGGERNAUT’, la pieza más dura y metálica del disco, con la participación de Lil Uzi Vert y Pharrell Williams.

Y entonces llega el tour de force del disco, ‘WILSHIRE’. Más de ocho minutos y medio. grabado de una sola toma, de Tyler a corazón abierto, en el que la voz de Tyler, su arte de rapsoda alcanza quizás una de sus más altas cimas en una letra sobre amor, desamor y puyitas, con ese tono entre impávido, de vuelta de todo, y vulnerable, sobre una base de cadencioso r&b y sutiles ecos de coros, a corazón abierto. Cómo suelta hacia el final, con su voz ahumada, ese compungido pero contenido «I’m a shit, I’m a bad person, like, I’m in the wrong, I’m a bad person». Pero, ay, se corta abruptamente, cuando podría haber durado quince minutos minutos más sin problemas. Ahí lo habríamos estado jaleando.

No hay duda de que ‘CALL ME IF YOU GET LOST’ es un gran disco. El único pero que se le puede poner es que sus canciones parecen funcionar mejor si las desconectas entre ellas, si te concentras en ellas a título individual, que cuando haces la escucha seguida del álbum, ya que a ratos su cadencia hace que desconectes. Y todo el hilo conductor de DJ Drama, más que dar continuidad, emborrona las canciones.

La cantautora adelantada a su tiempo que desapareció sin dejar rastro

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«Mujer errante» sería un buen título para el biopic de Connie Converse. Una de sus mejores canciones, ‘Roving Woman’, habla de la manera en que la sociedad de los años 50 impedía a las mujeres prosperar o simplemente buscar la felicidad y la satisfacción personales más allá de las cuatro paredes del hogar: «La gente dice que una mujer errante no puede ser mejor de lo que debería ser, y cuando me desvío de donde debería estar, alguien siempre me trae de vuelta a casa». Quizá como acto de rebelión definitivo, Connie Converse decidió un día no volver a casa nunca más.

La historia de Connie Converse fue contada en un documental de 2014, pero en esta época de fascinación por los biopics y los documentales de misterio tiene un interés especial. Cantautora adelantada a su tiempo, pues se dice que su obra predijo el género «cantautor» cuando todavía Bob Dylan y Joni Mitchell no existían en la imaginería popular, la artista nacida en New Hampshire dejó un fascinante cancionero grabado durante los años 50 antes de desaparecer para siempre dos décadas después, precisamente antes de cumplir 50 años.

Según la historia oficial, Converse se mudó a Nueva York para intentar dedicarse profesionalmente a la música, pero su trabajo no provocó demasiado interés y, en 1963, se trasladó a Michigan para trabajar de secretaria y editora en una revista académica. Cada vez más frustrada con su vida y tras recibir la noticia de que debía someterse a una histerectomía, la cual la dejó «devastada», en el verano de 1974 empacó sus cosas, cogió su coche y no volvió a ser vista nunca más. Sí dejó escritas unas cartas de despedida (que no de suicidio) en las que pedía a su familia que la «dejara marchar» porque no sentía que «encajara» en la sociedad pero su paradero ha sido desconocido desde entonces. Su querido hermano Phil creyó haber visto su nombre en una agenda telefónica pero nunca contactó con ella porque «desaparecer había sido su decisión» y le había parecido «embarazoso» presentarse en su puerta de repente.

Es importante apuntar, para terminar de comprender la historia de Converse, que la cantautora nació en el seno de una familia profundamente religiosa que no aprobaba su carrera musical, hasta el punto de que su padre murió sin nunca haber escuchado una canción suya. En 1954, Converse apareció en un programa de televisión matinal para cantar una canción pero sus padres se negaron a verlo. Durante su depresión, la madre de Converse intentó animarla llevándosela con ella y una amiga de viaje a Alaska pero parece que madre e hija no se llevaban especialmente bien: Connie llegó a espetar antes de meterse en el avión que le apetecía «ir a Alaska lo mismo que al sótano». Connie fumaba y bebía y, como canta en su canción ‘The Clover Saloon’, le apasionaba frecuentar bares. No se comportaba acorde a lo que su religión esperaba de ella.

Creativa desde que era una niña, Converse fue además una estudiante sobresaliente, pero lo que le motivaba era la música. Sus canciones, solitarias pero espabiladas, hablaban de una soledad buscada (‘We Lived Alone’) o impuesta por la eterna ausencia de la persona amada (‘Man in the Sky’), pero también versaban sobre adulterios (‘Johnny’s Brother’) o sobre disfrutar como nadie empinando el codo (en ‘The Clover Saloon’ le lanza la botella a un tío por llamarla «una cosa que odio particularmente»). Otras se basaban en poemas (‘With Rue My Heart Is Laden’) o eran directamente cuentos en los que perderse (‘Playboy of the Western World’). Solo con su guitarra y su voz, Converse creó pequeñas cápsulas de tiempo en las que vertió sus sentimientos e inquietudes de manera genuina y pura.

La música de Connie ha sido conocida por el público desde 2004, cuando sonó por primera vez en un programa de radio, y sobre todo desde que, en 2009, el sello Lauredette Records publicó ‘How Sad, How Lovely‘, una colección de 17 canciones rescatadas de su repertorio -las originales fueron grabadas junto al veterano de guerra Gene Deitch, quien adoraba su música- y restauradas para la ocasión. En 2020 salió el EP ‘Sad Lady’ con más canciones antes inéditas. Mejor que seguir dándole vueltas a lo que le pudo pasar (su hermano nunca ha descartado la idea de que se suicidara, pues Connie no estaba en contra de dicha práctica) es explorar el maravilloso mundo de esta mujer que, se puede decir, nació en el momento equivocado pero dejó un legado único.


‘In Da Getto’ de J Balvin y Skrillex es otro holgazán saqueo a un hit dance de los 90

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Tal es la ristra de singles que J Balvin lleva publicada este año que alguno ha terminado colando. Es el caso de ‘¿Qué más pues’? con María Becerra, actual número 2 en la lista de singles española solo por detrás de ‘Todo de ti’ de Rauw Alejandro. El colombiano está a punto de volver a tocar el cielo con los dedos tras sus últimos pequeños fracasos. Sus últimos sencillos, ‘Tu veneno’ y ‘Ma’ G‘ que supuestamente avanzaba su nuevo disco, no habían convencido del todo.

Otro single reciente de J Balvin que está llamando la atención, pues continúa entre los más vistos de Youtube en la categoría musical, es ‘In Da Getto’, su tema conjunto con Skrillex. El productor de Los Ángeles no publica disco desde 2015. De este año data su proyecto Jack Ü junto a Diplo. Sin embargo, ha estado muy presente en los últimos tiempos gracias a varios asuntos. Por ejemplo, su trabajo de producción en temas como ‘Ego Death‘ de Ty Dolla $ign con FKA twigs y Kanye West (sí, esto sucedió). También ‘Butterflies’ con Starrah y Four Tet. O el ultra-distorsionado ‘Supersonic (My Existence)’ con Noisia, josh pan y Dylan Brady. Y ‘Too Bizarre’ con Swae Lee y Siiickbrain.

‘In Da Getto’ es un single de J Balvin producido por Skrillex más que un tema de Skrillex en el que Balvin colabore. De hecho, Skrillex comparte créditos de producción con Tainy, habitual colaborador de Balvin. Y entre los compositores encontramos, sorpresa, a David Morales y Delta Benet. Y es que esto no es otra cosa que un saqueo a ‘In The Ghetto’ de David Morales & The Bad Yard Club con Crystal Waters y Delta. Aquel hit dance triunfó en las discotecas de Nueva York a mediados de los años 90. Y lo hizo gracias a su pegadiza melodía de teclado como sacada de una atracción de coches de choque que aquí se replica.

El single de J Balvin y Skrillex se suma así a la moda de temas de «urban latino» que han sampleado hits dance de los años 90, como ‘Me gusta’ de Shakira con Anuel AA, ‘Muévelo’ de Daddy Yankee con Nicky Jam o ‘RITMO (Bad Boys for Life)’ de Black Eyed Peas con el mismo Balvin. También vuelve a ser un ejercicio de sampleo holgazán y forzado en el que se busca capturar la atmósfera de una fiesta frenética, febril, desfasada que no termina de sentirse en la grabación. El colombiano avisa de que «to’ el mundo está loco, to’ el mundo está loco, to’ el mundo está loco, todo el mundo rayao’ del coco» pero la fiesta parece estar más en su cabeza que otra cosa.

Tulsa desata su furia en su canción más Robyn

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Ese éxtasis‘ ha sido este año el nuevo disco de Tulsa, y va a ser nuestro «Disco de la Semana», aprovechando una enriquecedora charla que mantuvimos con Miren Iza recientemente y que publicaremos en los próximos días.

Hubo varios singles de adelanto, como ‘Tres venenos’ y ‘Yo no nací así’, destacando ‘Autorretrato’, que por estos lares siempre sonó como la canción más importante de la carrera de Tulsa, por tanto una de las mejores canciones de 2020 para nuestra redacción. Este verano ha habido nuevo single, ‘Gran fuerza domadora‘, con su videoclip y todo, pero la que vamos a elegir como «Canción del Día» para este lunes va a ser ‘Los volcanes avisan’.

Se trata de un tema en el que Tulsa habla sobre «volcanes» comparándolos consigo misma, en concreto con su manera de explotar, de manejar sus más bajas pasiones. Dice en su poética letra:
«Los volcanes avisan antes de estallar,
Para que puedas intentar escapar,
Pero, mi amor, ya te digo yo no soy un volcán,
No soy el Popo, nadie sabe qué me va a pasar».

Y remata el estribillo:
«Antes de que lo pueda pensar, ya he dicho lo indecible,
Antes de que lo pueda pensar, ya he roto lo irrompible
Antes de que lo pueda pensar, ya es demasiado tarde».

Si mi compañera Mireia Pería apuntaba a New Order en la producción de esta canción, Miren Iza nos ha contado que más bien se inspiró en Robyn. Cuando le preguntamos por su producción oscura, que tampoco recuerda a las típicas canciones influidas por New Order de La Bien Querida, Miren responde: «Tengo un problema con la percepción de las cosas. A mí sí me parece súper alegre, demasiado comercial, la quería quitar porque no tenía nada que ver conmigo. Ángel (productor) me decía «¡por favor, métela! ¡No sabes lo que dices!». No la quería quitar porque fuera comercial, sino porque la veía fuera del tiesto respecto a las otras del disco. Sí que sale un poco, pero al final me gusta. Es un contrapunto que para mí da luz. Yo me inspiré en Robyn. Dije: «voy a jugar con esto». La base la tuve mucho antes de la grabación y lo de los volcanes lo incrusté después. A veces tienes que hacer esa labor de encajar las cosa. Entiendo lo que dices de New Order, también ‘ken’ de Destroyer podía ser una referencia».

2021, año Italia: de la victoria de Eurovisión a la copa de UEFA EURO 2020

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Este domingo se ha disputado la final de la UEFA EURO 2020 en el Wembley Stadium de Londres. La competición ha dado por ganadora a Italia tras un empate de 1 a 1 contra Inglaterra -que jugaba en casa- que se resolvía en la tanda de penaltis, resultando en un 3 a 2 a favor de Italia. Es la primera vez que Italia gana la Eurocopa desde 1968. Y como ya informa La Vanguardia, también es la primera vez que Italia gana la Eurocopa y Eurovisión el mismo año. ¿Se ha acabado ya la homofobia?

2021 está siendo a todas luces el año de Italia, para bien y para mal. Empezamos por lo malo para recordar que este año nos han dejado dos grandes de la música italiana. Con menos de dos meses de diferencia hemos tenido que despedir a Franco Battiato y a Raffaella Carrà, dos artistas casi igual de distintos como lo son el fútbol y el festival de la canción, pero que tenían varias cosas en común: Battiato pasó varias veces por el programa de Raffaella pero, además, ambos guardaban una estrecha relación con España en lo profesional y también con Eurovisión: Battiato concursó en el festival en el año 1984 y Raffaella presentó el programa ‘Salvemos Eurovision’ en 2008. En esta vieja entrevista, Raffaella habla con Battiato y Alice tras su paso por el evento.

Y para bien porque Italia ha ganado la Eurocopa y también porque su victoria en Eurovisión está llegando muchísimo más lejos de lo que nadie podría haber imaginado. Ya hemos comentado que Måneskin es el mayor fenómeno eurovisivo desde ABBA y que el público se está enganchando a su música hasta el punto de que ‘ZITTI E BUONI’, la canción ganadora, ni siquiera va a ser la más popular de su repertorio a la larga. A día de hoy, ‘I WANNA BE YOUR SLAVE’ supera las reproducciones de la primera en Spotify y, más sorprendente todavía, su versión de ‘Beggin’ es número 1 en el top 50 global de Spotify por delante de Olivia Rodrigo, BTS, Justin Bieber y Ed Sheeran.

Por otro lado, la repercusión (académica) lograda este año por Laura Pausini bien merece ser comentada aparte. Siempre ha sido muy reivindicable su repertorio desde los tiempos de ‘La soledad’ a la actualidad, cuando ha sido capaz de sacar una canción con Carlos Baute (!!!) que es una de las mejores de su carrera a pesar de que merecía una producción mejor. Pero nunca ha sido mejor momento para defender que ‘Mi respuesta’ era un buen disco, que ‘Volveré junto a ti’ era una balada maravillosa o que ‘Entre tú y mil mares’ sigue poniendo la piel como escarpias como el día porque Pausini ha obtenido este año sendas nominaciones a los Oscar y a los Globos de Oro gracias a ‘Io si’, su canción para la película ‘La vita davanti a sé’ compuesta junto a Diane Warren. Con tantos años de carrera a sus espaldas es un logro que atesorar de por vida.

Con la música italiana tan en el mapa es imposible no prestar atención a lo que se está cociendo en el país más allá de estos dos nombres tan populares o también de Mahmood, que tras quedar 2º en Eurovisión con ‘Soldi’ en 2019 acaba de publicar su segundo álbum ‘GHETTOLIMPO’, con el que hemos tenido oportunidad de hablar con él en una entrevista que publicaremos próximamente. Hace un tiempo, Delaporte compartieron con JENESAISPOP una interesante playlist de música italiana actual a raíz de que uno de sus integrantes es italiano, en el que encontrábamos temas de Cosmo, LIBERATO, MYSS KETA, Lorenzo Senni, Clap! Clap! o Iosonouncane. Hoy cabe ahondar un poco más en las playlists «indie» de Spotify para descubrir el interesante electropop de La Rappresentante di Lista (foto), el buen indie-pop de sveliaginevra, la canción clásica de Fulminacci, el pop experimental de GINEVRA, el drama pop de PSICOLOGI, el hip-pop soleado a lo Lily Allen de Laila Al Habash o el pop-folk con ecos a Arcade Fire y Of Monsters and Men de Fast Animals and Slow Kids.

Al margen de la música, las victorias de Italia en Eurovisión y en la Eurocopa sirve para poner sobre la mesa una diferencia importante. Y es que Eurovisión no suele ser noticia por dar pie a discursos de odio como sí lo ha hecho la Eurocopa, que es noticia también tras los insultos racistas propinados por el público a algunos jugadores ingleses durante los penaltis. Eurovisión, cuya audiencia es enormemente queer, es sinónimo de igualdad e inclusión. En la misma semana en que hemos estado sumergidos en el atroz asesinato de Samuel Luiz a la vez que se ha disputado la Eurocopa, que dos eventos tan multitudinarios converjan ahora en sendas victorias para Italia da que reflexionar sobre el estado de las cosas. La música y el fútbol parecen representar dos maneras de ver el mundo y en la primera la violencia nunca tiene cabida. Con medio mundo pegado a la televisión para ver a dos equipos de jugadores patear un balón, ya podríamos aprender todos un poco más de Eurovisión.






El vídeo de ‘Bad Habits’ de Ed Sheeran: tan sobado como sabroso

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Vampirismo glam y teenager (‘Buffy’, ‘Jóvenes ocultos’, ‘Noche de miedo’), “bad habits” punkarras a lo ‘Escuadrón Suicida’, el Joker (no podía faltar, ¿hay alguna película más influyente que esta en el audiovisual contemporáneo?), apocalipsis zombi tipo ‘Guerra Mundial Z’ o ‘Tren a Busan’… Así, buscando guiños y citas, se nos podría hacer de día.

Y es que el director Dave Meyers, al igual que ha hecho con la ciencia ficción en el reciente ‘Higher Power’ (Coldplay), ha elaborado un gazpacho de referentes del cine de terror y del cómic donde ha mezclado todo lo que se le ha ocurrido. El resultado no es muy original -recuerda demasiado a la estrategia seguida por The Weeknd en sus últimos clips– pero sí bastante sabroso.

Bad Habits’ es una divertida juerga nocturna por las calles de Catford protagonizada por un vampiro recién salido de la pelu. Una desenfadada y estilizada comedia de terror, con mucho caos slapstick de fondo, en la que destacan dos secuencias: Ed Sheeran explotando globos como el Joker en una fiesta de cumpleaños, y el momento doppelgänger: el cantante británico viéndose a sí mismo como Hyde mirando a Jekyll.

Troye Sivan salda una deuda desde el interior de una piscina

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Puede que este año Troye Sivan haya tenido su pequeño viral con su participación en ‘You’ con Regard y Tate McRae, pero el mejor trabajo de su carrera continúa siendo el EP ‘In a Dream’ que publicaba el verano pasado.

Allí había un interludio de menos de un minuto llamado ‘could cry just thinking about you’ que desde esta semana, es una canción contante y sonante. Como habréis advertido si estáis entre los 5.000 suscritos a «Ready for the Weekend«, nuestra playlist con las novedades de cada viernes, ‘could cry just thinking about you’ ya es una canción de 3 minutos de duración, e incluso tiene vídeo propio.

En el vídeo, Troye Sivan aparece cantando esta composición de desamor, de melodía un tanto beatliana (circa ‘Let It Be’), desde el interior de una piscina. Cosas tan remotas como ‘Querelle de Brest’ o que no terminan de llegar, como las Olimpiadas de Tokio, podrían ser los diversos referentes de esta delicada pieza que el artista ha presentado de esta manera: «Escribí esta canción llorando en la cocina, justo cuando mi vida empezaba a tambalearse. Grabé allí la toma vocal y la puse así en el EP. Ahora, ¡sorpresa! La versión completa está en todas las plataformas. Es la canción más triste ever, pero estamos ok ahora. Más o menos».

‘Sola y feliz’ de Tiburona es una de esas canciones alternativas de verano

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‘Sola y feliz’ ha sido el tercer single de Tiburona tras dos adelantos de su disco llamados ‘No me interesa tu opinión’ y ‘Que viene el lobo’. El largo se espera para el próximo otoño de la mano de Folc Records.

El rock garajero del grupo madrileño da aquí con una canción-alegato menos «punk y visceral» según sus propias palabras, que en este caso se ha decantado por lo melódico: «Es un tema coral con influencias sesenteras españolas, de cuando Marisol nos deleitaba con su soltura y desparpajo». Esa melodía tan 60’s es una de las claves de esta pegajosa canción que suena a verano; una de esas composiciones surferas que hacen pensar en un verano alternativo en el que suenan más The Drums y Best Coast que el hit de reggaetón de turno.

Continúan Tiburona en nota de prensa: «‘Sola y feliz’ narra el momento en el que decides dejar esa relación fallida y emprendes un viaje de tu ‘yo’ presente e infeliz a un ‘yo’ futuro en el que te ves sola, muy sola y muy feliz. No sin antes caer en la pérdida de la dignidad con algún encuentro ‘casual'».

Respecto al vídeo dirigido por David Iñurrieta Arribas de Terrier, indican: «Para el videoclip queríamos una narrativa más centrada en el ‘después’ y no tanto en la idea literal de la letra. Y mira, por qué no, hacer una metáfora de lo que es nuestro recorrido en la música. Diez años tocando juntas compartiendo bandas hasta habernos quedado siendo un power trío».

Lo mejor del mes:

10 libros para llevar en el capazo este verano 2021

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Trigo limpio (Juan Manuel Gil)

Como diría el narrador de ‘Trigo limpio’, “quienes saben de esto” otorgaron a la novela de Juan Manuel Gil el premio Biblioteca Breve de Seix Barral. Quienes saben de esto destacaron el sentido del humor de su autor, su talento para la fabulación, y su agilidad para saltarse las fronteras entre la realidad y la ficción. Yo añadiría algo más.

Ahora que las ficciones con ganchos nostálgicos para cuarentones se han convertido en una plaga pegajosa que parece no tener fin (la reunión de ‘Friends’, la serie ‘Paraíso’, ‘Gremlins: Secrets of the Mogwai’, ‘D’Artacán y los tres Mosqueperros’…), ‘Trigo limpio’ es un ejemplo perfecto de cómo escribir una novela sobre una pandilla de niños de un barrio almeriense de los 90, sin estar masajeando constantemente la memoria sentimental del lector con referencias populares de la época.

La historia de ese grupo de amigos es una de las tramas principales de la novela. La otra está situada 25 años después. La protagoniza uno de los miembros de la pandilla: el narrador, quien busca a otro de los niños (el más misterioso, que un día desapareció sin dejar rastro) para escribir una novela sobre ellos, sobre una “pandilla de niños de un barrio almeriense de los 90”. A partir de esas dos líneas narrativas, Juan Manuel Gil pone en marcha un fascinante viaje literario. Para ello utiliza una gran variedad de géneros y recursos narrativos: autoficción paródica, novela de aprendizaje, de detectives, de denuncia (del ladrillazo noventero)… Y hasta un “manual de instrucciones para escribir una novela”, muy meta y muy divertido. Novelón. 8,5. Disponible en Amazon y en tu librería favorita.

Mi dulce niña (Romy Hausmann)

No podía faltar un thriller de tumbona. Y este es de los mejores. El debut de la guionista Romy Hausmann se ha convertido en un superventas en Alemania. Lo tiene todo: una misteriosa trama inspirada en varios sucesos reales, muy conocidos (no voy a contar ni mu), que se va desvelando poco a poco; un uso muy hábil y muy orgánico (no chirrían nada) de los cliffhanger, los giros inesperados y la dosificación de la información; y un ritmo perfecto, con capítulos cortos y muy medidos, capaz de atrapar al lector con la misma facilidad que una canción del verano.

‘Mi dulce niña’ es un thriller muy dialogado y monologado, sin apenas descripciones (se nota que la autora es guionista y que quiere llevar la novela a la pantalla). No hay narrador externo. La historia la van contando en primera persona tres personajes. A través de estos tres puntos de vista diferentes, Hausmann va desentrañando un enigma de manera muy eficaz. A pesar de que se echa de menos una ambientación algo más elaborada (es tan parca en descripciones que es fácil olvidarse de que la historia está situada en el sureste de Alemania, parece un no-lugar típico de las series de Netflix), el mecanismo narrativo de la novela funciona tan bien, con tal precisión que es difícil no dejarse arrastrar por ella. 7,5. Disponible en Amazon y en tu librería favorita.

Feria (Ana Iris Simón)

La que se ha montado con este libro. Que si neofascista, que si rojipardista, que si neocasticista, que si izquierdista de verdad, “sin tonterías”… Sea como sea -su falta de dogmatismo favorece las lecturas divergentes- lo cierto es que el debut de Ana Iris Simón (antigua redactora de Vice) ha metido el dedo en el ojo de la sociedad española. Y aun más después de su comentadísimo discurso en la Moncloa.

En ‘Feria’ se mezcla la memoria sentimental y sociológica. La primera es más convencional. Una mirada orgullosa, amorosa, nostálgica y divertida, con un costumbrismo que recuerda al cine de Almodóvar, sobre sus ancestros, sus orígenes manchegos, sus abuelos feriantes (de ahí el título del libro). La segunda, la sociológica, es la más interesante. Por provocadora. Por rabiosa. Por antidogmática. Estés o no de acuerdo con sus opiniones –sobre el liberalismo económico, las clases sociales, el feminismo, la familia, lo rural, la cultura popular, el pasado (idealizado)- Simón hace un retrato generacional enormemente estimulante. Un grito de una ex malasañera desde un lugar de la Mancha, que surge de la frustración millennial post 15M y post Podemos. 7. Disponible en Amazon y en tu librería favorita.

Diarios de bicicleta (David Byrne)

Se ha convertido en un clásico de los libros de viajes. La primera edición se publicó en España en 2010 (Mondadori). Reservoir Books lo ha reeditado (ya va por la quinta edición) en una versión ilustrada y con una cubierta muy bonita. Cuenta David Byrne en la introducción que estos “diarios de bicicleta” los escribió durante sus giras con Talking Heads. Cada vez que visitaba una ciudad –Londres, Berlín, Buenos Aires, Estambul, Manila, Sidney y varias de Estados Unidos- se escapaba con su bicicleta plegable, con la que cargaba de aquí para allá (Byrne es un activista defensor de la bici como medio de transporte urbano), y recorría sus calles.

Desde ese punto de vista –“más rápido que un paseo a pie, más lento que un tren, a menudo más alto que una persona”- el cantante nos cuenta sus impresiones y reflexiones sobre lo que ve y experimenta. Con una prosa tan fluida como un pedaleo en llano en una ciudad vacía, el cantante nos habla, con mucha gracia y lucidez, sobre diversos temas: arquitectura, gentrificación, moda, música, política… Y, por supuesto, sobre la bicicleta. «Para mí, la sensación física del transporte autoimpulsado, junto con la impresión de autocontrol inherente a esa situación sobre dos ruedas, tiene un efecto vigorizante y tranquilizador que, aunque pasajero, me basta para estar centrado el resto del día». Una delicia. 7,5. Disponible en Amazon y en tu librería favorita.

Agente Sonya (Ben Macintyre)

A principios del año que viene se estrenará (en Netflix y supongo que de forma limitada en salas) ‘Operation Mincemeat’, dirigida por John Madden (‘Shakespeare enamorado’, ‘El caso Sloane’) y protagonizada por Colin Firth. Es una adaptación (a cargo de Michelle Ashford, la creadora de ‘Masters of Sex’) de uno de los libros más celebrados de Ben Macintyre, editado en España como ‘El hombre que nunca existió’ (Crítica). Macintyre, especialista en historia del espionaje, acaba de publicar su nuevo libro. Y es otra maravilla.

‘Agente Sonya’ cuenta una historia increíble, la de la espía soviética berlinesa Ursula Kuczynski. Una mujer que igual podía hacer un bizcocho para sus hijos que era la envidia de sus vecinas, que una potente bomba casera. Narrada con rigor documental y los recursos propios del thriller, Macintyre cuenta cómo Sonya (su nombre en clave) llevó una doble vida de ama de casa, madre (tuvo tres hijos) y espía de alto nivel. Nunca la pillaron. Burló a la Gestapo, a la policía china y japonesa, al MI5 británico, al FBI y al mismísimo NKVD soviético durante las purgas de Stalin. Cuando se retiró, se convirtió en novelista de éxito bajo el seudónimo de Ruth Werner. ‘Agente Sonya’ no tardará en adaptarse a la pantalla. Macintyre ya ha dicho quién le gustaría que fuera la protagonista: Phoebe Waller-Bridge. No estaría mal. 8. Disponible en Amazon y en tu librería favorita.

Alguien camina sobre tu tumba (Mariana Enríquez)

Después de la deslumbrante ‘Nuestra parte de noche’ (Anagrama), que encabezó nuestra lista de mejores libros de 2019, llega lo nuevo de Mariana Enríquez. En realidad no es nuevo, ya había sido publicado en Argentina. Esta edición española incorpora material inédito: 8 nuevos paseos por cementerios, que se suman a los 16 originales. ‘Alguien camina sobre tu tumba’ es una recopilación de visitas a camposantos. Un conjunto de crónicas en primera persona sobre cementerios célebres -Montparnasse (París), Highgate (Londres), el judío de Praga-, insólitos –los de Nueva Orleans, los indígenas de las islas de Rottnest (Australia) y Martín García (Buenos Aires)- o remotos, como el de Punta Arenas (Patagonia).

A la manera de Julio Llamazares con las catedrales en ‘Las rosas de piedra’ (Alfaguara), Enríquez describe los cementerios, narra su historia y leyenda, habla sobre sus inquilinos famosos, sobre las tumbas más destacadas, sus conexiones con la cultura popular… Pero también cuenta su experiencia personal durante las visitas. Esto es lo que distingue ‘Alguien camina sobre tu tumba’ de cualquier guía de viajes tanatofílica. Enríquez es una cronista brillante y divertida, una viajera que nos habla con mucho desparpajo de cómo se enamoró -de los cementerios y de un violinista okupa- en el camposanto genovés de Staglieno (lugar de peregrinación de los fans de Joy Division); del miedo que pasó en el de Lima, donde hacía dos días habían tirado un cuerpo sin cabeza por encima de la verja; o de su visita al de Colón (La Habana), donde esperaba encontrar a su gran amor platónico: Richey Edwards, el desaparecido guitarrista de Manic Street Preachers, a quienes vio actuar en Cuba en 2001. ¿Para cuándo una segunda parte? 8,5. Disponible en Amazon y en tu librería favorita.

Agathe (Anne Cathrine Bomann)

La danesa Anne Cathrine Bomann es psicóloga y campeona nacional de tenis de mesa. De su profesión ha sacado la inspiración para el personaje de su primera novela. ‘Agathe’, ambientada en París en 1948, está protagonizada por un psiquiatra a punto de jubilarse. Y de su deporte, quizás haya extraído la noción de enfrentamiento. Su novela se puede leer como un ping pong dialéctico entre el viejo doctor y sus últimos pacientes. En particular con la Agathe del título, una mujer alemana con un misterioso pasado, que desestabilizará el ordenado mundo del solitario psiquiatra.

‘Agathe’ es una novela que en apenas 160 páginas, por medio de una prosa delicada y exquisita, consigue envolver al lector en un ambiente íntimo y nostálgico, arroparle en una historia que parece narrada a través de la ventana empañada de un París nevado y melancólico. A pesar de la brevedad, la autora tiene tiempo de profundizar en muchos temas: la vejez –“comprobar cómo la diferencia entre el yo de uno y su cuerpo va aumentando progresivamente”-, la soledad, el miedo… Y hasta de darnos una receta de tarta de manzana que dan ganas de cerrar el libro, ponerte a cocinarla, y seguir leyendo mientras te la vas zampando. 7,5. Disponible en Amazon y en tu librería favorita.

Un día cualquiera en Nueva York (Fran Lebowitz)

Si te gustó la docuserie de Scorsese ‘Supongamos que Nueva York es una ciudad’ (Netflix), no te lo pierdas. ‘Un día cualquiera en Nueva York’ es un compendio de los dos grandes libros de Fran Lebowitz: ‘Vida metropolitana’ y ‘Breve manual de urbanidad’, escritos entre 1978 y 1981, y ambos descatalogados en España. La escritora, que en esos años rondaba la treintena, todavía escribía (lleva “bloqueada” desde los 90) y no se perdía una fiesta (era columnista de Interview, la revista que dirigía Andy Warhol), se convirtió en la Oscar Wilde de Nueva York, en la Dorothy Parker de la movida neoyorquina de los 70 y 80. Una cronista social de excepción, abiertamente homosexual, que escribía mojando su pluma en veneno.

Si no te gustó la serie, ni te acerques al libro. Los textos tienen treinta años, y se nota. No todos han envejecido bien. Aun así, muchas de sus observaciones –sobre la política, el deporte, los problemas inmobiliarios, los disc-jockey- siguen plenamente vigentes, y tan provocadoras y divertidas como el primer día. Aquí está la semilla de su talento, la demostración de que hace tres décadas era ya casi tan lúcida, genial y cascarrabias como en la actualidad. 7. Disponible en Amazon y en tu librería favorita.

La bomba (Didier Alcante)

Ha sido (permitidme la gracia) un bombazo en Francia. ‘La bomba’ ha vendido cerca de 100.000 ejemplares, algo poco frecuente en una novela gráfica. Cuenta en el posfacio Didier Alcante (alma máter del proyecto) que se obsesionó con el tema de la bomba atómica tras visitar de niño el Museo de la Paz de Hiroshima. También confiesa lo intimidado que se había sentido siempre por ‘Pies descalzos. Una historia de Hiroshima’ (Debolsillo, 2015), el monumental manga de Keiji Nakazawa en donde narraba los efectos de la bomba a través de sus propias vivencias. “¿Qué más había que añadir?”, se pregunta Alcante.

El autor encontró la respuesta en el Proyecto Manhattan. ‘La bomba’ se centra en el antes, en los hechos que condujeron al lanzamiento de la bomba atómica en Hiroshima el 6 de agosto de 1945. A lo largo de 450 páginas, ilustradas en un expresivo blanco y negro por Denis Rodier (dibujante muy ligado a DC Comics), la novela describe, con exhaustividad y afán didáctico, las circunstancias políticas, científicas y militares (es una obra coral, aparecen todos los protagonistas ligados al proyecto atómico) que propiciaron la construcción de la bomba. Lo más curioso es la voz narrativa utilizada: el uranio. Esta sustancia “nos cuenta” el camino que recorrió desde el laboratorio al campo de batalla. Es una decisión arriesgada. Pero funciona. 8. Disponible en Amazon y en tu librería favorita.

Crímenes ilustrados (Modesto García)

Tampoco podía faltar un libro-pasatiempo. ‘Crímenes ilustrados’ comenzó como un juego interactivo en Twitter. Lo ideó el guionista y diseñador Modesto García durante el confinamiento. Tuvo tal éxito, que le ofrecieron convertirlo en un libro. La idea es simple: el autor nos presenta una escena del crimen (ilustrada por el historietista Javi de Castro) y el lector-detective tiene que resolverla. “¿Suicidio o asesinato?” ¿Crimen o accidente?” “¿Quién mató al mayordomo?”.

Pero la resolución es compleja. No es un acertijo de 5 minutos. Te tiene que apetecer echarle un rato. Y si es en compañía, mucho mejor. Al estar destinado al cerebro global que es Internet, los acertijos no son nada fáciles. Eso sí, tenemos tres pistas, que hay leer usando un espejo (confieso que he tenido que utilizarlo más de una vez), y la posibilidad de usar el móvil como herramienta detectivesca. Al final, nos muestran la solución, narrada con viñetas, y la reconstrucción de los hechos, que son como pequeños relatos. Entretenidísimo. 7,5. Disponible en Amazon y en tu librería favorita.

Garbage, top 1 en JNSP; Chvrches y Robert Smith, top 2; Ed Sheeran, entrada más fuerte

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Garbage son el nuevo número 1 de JENESAISPOP con el tercer single de su último disco, ‘No Gods No Masters’. ‘Wolves’ repite lo logrado por dos canciones tan dispares de su repertorio como ‘Big Bright World’ en 2012 y ‘Even Though Our Love Is Doomed’ en 2015: parece que nuestro público nunca se decide por el primer single de sus discos pero luego cae rendido al álbum.

La entrada más fuerte es la de Ed Sheeran con ‘Bad Habits’ en el número 3, seguida por lo nuevo de Natalie Imbruglia. El público también da su aprobación a Peggy Gou, Viva Suecia y Tiburona.

Si aún no conocéis estas canciones, recordad que podéis escuchar la playlist con las 40 canciones del top y las 10 candidatas a entrar de cada semana, así como por supuesto votar por vuestras canciones favoritas, aquí. Los votos son sometidos a una fórmula matemática que beneficia a las novedades y perjudica a las canciones a medida que pasan las semanas.

Top Ant. Peak Sem. Canción Artista
1 5 1 2 Wolves Garbage Vota
2 3 2 5 How Not to Drown CHVRCHES, Robert Smith Vota
3 3 1 Bad Habits Ed Sheeran Vota
4 2 2 5 Love Again Dua Lipa Vota
5 8 5 6 Like I Used to Angel Olsen, Sharon van Etten Vota
6 9 6 2 Days Like These Low Vota
7 30 7 4 The Turning of Our Bones Arab Strap Vota
8 4 4 3 My Life Again Christina Rosenvinge Vota
9 7 1 5 ZITTI E BUONI Måneskin Vota
10 10 1 Build it Better Natalie Imbruglia Vota
11 1 1 4 Solar Power Lorde Vota
12 37 12 2 Hustle Sons of Kemet Vota
13 24 13 5 Smile Wolf Alice Vota
14 14 1 Nabi Peggy Gou, OHHUYK Vota
15 16 15 2 El día de Huki Huki La La Love You, dani Vota
16 20 16 5 Live to Survive Vota
17 22 12 3 Thank You Diana Ross Vota
18 6 6 4 Everytime I Cry Ava Max Vota
19 12 10 4 You Regard, Troye Sivan Vota
20 11 2 8 Please Jessie Ware Vota
21 14 6 3 Let Them Know Mabel Vota
22 22 1 La voz del presidente Viva Suecia Vota
23 17 17 2 Típica cara Novedades Carminha Vota
24 28 24 2 Hush The Marías Vota
25 29 25 2 La casa del árbol Depresión sonora Vota
26 19 1 10 berlin U5 Zahara Vota
27 26 1 15 White Dress Lana del Rey Vota
28 27 1 25 MERICHANE Zahara Vota
29 10 10 3 Need to Know Doja Cat Vota
30 13 13 4 Shiseido Los Punsetes Vota
31 34 19 6 Via Torino Cabiria Vota
32 32 1 Sola y feliz Tiburona Vota
33 36 16 5 Lost Cause Billie Eilish Vota
34 38 2 9 Veleno Baiuca, Rodrigo Cuevas Vota
35 40 1 37 El encuentro Alizzz, Amaia Vota
36 33 2 10 Your Power Billie Eilish Vota
37 39 21 3 Got Me Laura Mvula Vota
38 25 1 7 Selección natural Chica Sobresalto Vota
39 31 1 40 Levitating Dua Lipa Vota
40 32 5 12 Kiss Me More Doja Cat, SZA Vota
Candidatos Canción Artista
I Live in a Boat Maika Makovski Vota
NDA Billie Eilish Vota
Hot & Heavy Lucy Dacus Vota
MAFIOSA Nathy Peluso Vota
Rae Street Courtney Barnett Vota
English Town Bobby Gillespie, Jehnny Beth Vota
Competition Amber Mark Vota
Reach Out Sufjan Stevens, Angelo De Augustine Vota
You Work All Day and Then You Die The Parrots Vota
Bitter Streets SAULT Vota

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John Grant / Boy from Michigan

John Grant es el tema preferido de John Grant. Desde su debut en solitario, ‘Queen of Denmark’, ha cantado a su periplo vital y ha exorcizado sus demonios: adicciones, auto-odio, el tortuoso camino hasta aceptar y vivir libremente su homosexualidad… ‘Boy from Michigan’ sigue siendo una obra completamente autobiográfica. Pero esta vez se presenta como si de un musical se tratara, dividido en tres partes: la infancia en (obviamente) Michigan, mostrada con nostalgia, pero también como el amanecer de sus traumas; la lucha contra sí mismo y su deseo durante la juventud y una parte final que mezcla deriva política con deriva vital.

Grant, que siempre se rodea bien, cuenta esta vez con la enorme Cate Le Bon como productora y arreglista; Le Bon toca, además, el bajo y la guitarra en muchos temas, mientras Grant se hace cargo de los sintetizadores. Le Bon otorga a ‘Boy from Michigan’ un ambiente cinematográfico, algo misterioso, con toques de vanguardia, de pop sintético y progresivo. Pero también aplica un sonido concreto de soul sofisticado de los ochentas, a lo que añade un algo del Bowie de la época, del Brian Wilson crepuscular (como si ‘Scary Monster’ fuera la guía y ‘Surf’s Up’ el faro) y del Elton John de los setenta.

El resultado es de una intensidad recogida, de una apostura recia y clásica. Las canciones son de desarrollos largos. A pesar de la exuberancia que se percibe, no han querido cargar tintas en arreglos o melodrama. Grant aparca el tono de vodevil que caracterizaba a ‘Love Is Magic‘ y regresa a terrenos más introspectivos, aunque sin alcanzar las simas de ‘Queen of Denmark’ o ‘Pale Green Ghosts‘. Este es un Grant reflexivo, serio, que sigue gustando del sonido de sintetizadores añejos, de coros beachboyescos… Y de explicar largas historias. Grant continua más concentrado en la canción-como-relato- que en la canción-por-la-canción. Pero esta vez resulta infinitamente más cautivador que en el anterior álbum.

El inicio se deja esperar. Una introducción bastante tubular da lugar a la homónima ‘Boy from Michigan’, un número de soft soul sofisticado y sedoso, muy ochentas (saxofonista incluido), muy Bowie. Grant desgrana su niñez, la de ese «chaval de Michigan». Nos va mostrando fogonazos de vivencias y remata con un amargo estribillo: «Beware when you go out there / They’ll eat you alive if you don’t take care / They have different rules they’re using / The American Dream can cause scarring and some nasty bruising (“Ten cuidado cuando salgas ahí fuera / te comerán vivo / Ellos usan diferentes reglas. El sueño americano puede causar cicatrices y algunos moratones feos»). Ese “go out” puede entenderse en el doble sentido, de salir del entorno protegido del niño, pero también como salir del armario; dos salidas que pueden resultar peligrosas para Grant en el incierto mundo exterior. El tema cierra entre nubarrones instrumentales desasosegantes, rayanos en cierta locura jazz-prog, y el ruego de su amigo a no bajar la guardia y a regresar algún día.

La desazón deja paso a una de las piezas más hermosas y redondas de todo el disco: ‘Country Fair’ es una viñeta de aliento melancólico y poético, en la que la imagen de una hermosa noche de verano en la feria deja una impresión imborrable en Grant. La melodía y arreglos son propios de gran cantautor pop. Grant canta vulnerable, dulce, y se abre paso en el estribillo acompañado por coros celestiales y el bajo de Cate. El ambiente nostálgico se enturbia en el tema más synth-pop del disco, casi marcial, ‘The Rusty Bull’. Pero los coros surferos reaparecen al final y lo que parece un tema duro alcanza cierta luminosidad, a pesar del ritmo de batería sintética y de bajo oscuro, postpunk, por la manera en que entona Grant, por cómo añaden luz los coros, por la euforia subterránea que la recorre. Como protagonista de la canción, la estatua de un toro oxidada, que representa el miedo a que su padre sepa su homosexualidad, el miedo al rechazo.

Grant se disfraza de Rufus Wainwright en la pianísitica y conmovedora ‘The Cruise Room’, punteada por un precioso clarinete, hacia territorios de 10cc, vocoders y un final casi épico. Ese recuerdo brumoso, más melancólico que doloroso, de los primeros encuentros con hombres se enlaza con ‘Mike and Julie’. Este tema descansa sobre unas líneas de sintetizadores de ciencia ficción añeja; un clarinete aparece de manera intermitente, para dotar de una naturalidad jazz esta fabulación de sonido onírico pero de contundente realidad, en la que John desnuda todo ese odio que sentía hacia sí mismo por sentir lo que sentía; Grant le confiesa al Mike del título: “You know what you want and I’m much too afraid / And I only feel shame and that makes me feel rage / At myself” (“Sabes lo que quieres y tengo mucho miedo / Y sólo siento vergüenza y eso me hace sentir rabia / Hacia mí mismo»).

A estas alturas del disco ya una está más que reconciliada con Grant. Pero hay algún bache en el camino que rebaja el entusiasmo: ‘Best of Me’ es Daft Punk en regular. ‘Rethorical Figure’, un Bowie tontorrón. ‘Your Portfolio’, una pieza demasiado forzada, de voz distorsionada y un punto de vanguardia, pero que no acaba de salir bien.

Por suerte, Grant se recupera en ‘Dandy Star’, que roza la ópera rock-sinfónica. El paisaje se vuelve misterioso entre fragmentos de piano, hasta acabar como si fuera la banda sonora de una película de terror de los setentas. Y la pieza más destacada: ‘The Only Baby’. Una balada de más de nueve minutos y medio, de letra apocalíptica sobre la deriva de Estados Unidos, en que brilla la faceta más Elton de Grant. Hay sintetizadores vintage, hay breves interludios de coros siniestros con toque prog… Pero que no nos engañen: su clásica y hermosa melodía setentera, y la interpretación de Grant son todo. Y, como para paliar tanta intensidad, ‘Billy’, tan sofisticada como pizpireta y morosa, con un hermoso saxo y un final desatado, entre coros beachboyescos, que enmarcan un diálogo con un antiguo amante. Una historia de agradecimiento, amor… y lealtades rotas por el afán de perseguir el mito de la masculinidad tóxica. «That we’re both disappointments / To so many folks in this society. So we continue with the task of punishing ourselves / Members of the cult of masculinity». «Que ambos somos decepciones / Para tanta gente en esta sociedad. Así continuamos con la tarea de castigarnos / Miembros del culto a la masculinidad».

La música favorita de Miquel Iceta, nuevo ministro de Cultura

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Este sábado 10 de julio es el día elegido por Pedro Sánchez para una anunciada crisis de gobierno que no afectará a los 5 ministerios correspondientes de Unidas Podemos.

Entre las salidas más sonadas del gobierno destaca la de la vicepresidenta Carmen Calvo, muy criticada durante los últimos meses por su oposición a la Ley Trans; y Ábalos, uno de los ministros más impopulares. Iván Redondo, responsable de campaña y mano derecha del presidente del gobierno, también abandona sus labores.

Por lo que nos afecta directamente, José Manuel Rodríguez Uribes dejará de ser ministro de Cultura y Deporte. Ha sido uno de los ministros más cuestionados por su incapacidad de comunicar su dedicación a la cultura, uno de los sectores más sacudidos por la pandemia, y le sustituirá Miquel Iceta, para alegría -quizá- de Ginebras.

Aunque conocido por su gusto por el baile, nada en su cuenta de Twitter e Instagram hace adivinar que la dedicación de Iceta a la música vaya a ser mejor que hasta ahora. Sí sigue a escritores como Pilar Eyre, a cineastas como Bayona y a actores como Luis Merlo e Icíar Castro. En música, su medio de referencia parece Los 40 Principales, aunque sí sigue al reputado periodista musical Jordi Bianciotto.

El perfil de Iceta en Spotify es público y en él puedes encontrar varias listas en las que ha recopilado música de la Motown, James Bond y otras bandas sonoras como ‘Philadelphia’. Su playlist de campaña para las elecciones catalanas de 2015 incluye temas de Queen, Rocío Jurado, Maria del Mar Bonet, Serrat, Stevie Wonder, Shakira, Donna Summer, Michael Jackson, Fleetwood Mac, Roxy Music, Daft Punk o Carole King.



Ser ‘Maricón perdido’ en los años 80, según Bob Pop

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El Orgullo de 2021 ha dejado un sabor muy amargo en la comunidad LGTB+ debido al asesinato homófobo de Samuel Luiz al grito de «maricón de mierda». Jóvenes gays gallegos explicaban en El País estos días que «Madrid y Chueca son un oasis» y no la norma, y cualquier madrileño sabe que, si bien nuestra ciudad es un ejemplo internacional de tolerancia y una capital importante para el colectivo, por ejemplo una de las ciudades del mundo en la que más hombres vemos pasear de la mano, sólo hay que alejarse 2 kilómetros del centro para que las cosas cambien. El Observatorio Madrileño registró en 2019, 321 incidentes de odio contra personas LGTBI en la Comunidad de Madrid.

En una sociedad en la que España fue pionera en el reconocimiento del matrimonio gay, y ahora se ha aprobado la ley trans aunque haya sido a trancas y barrancas, sería pesimista concluir que no hayamos avanzado. Pero el repunte del discurso del odio en los últimos años es una realidad estadística, y una batalla que librar durante los próximos meses y años. ‘Maricón perdido’, la serie que se ha estrenado también estos días, nos lleva a un pueblo no demasiado lejano de Madrid durante los años 80, solo para mostrarnos un relato demasiado parecido a lo que estamos presenciando estos días.

Lo que cuenta la serie es una versión 90% fiel a la realidad de la vida de Bob Pop -una de las voces más visibles en los últimos años de la comunidad- desde los tiempos en que es el marginado de la clase al grito de «maricón» y a pedrada limpia, como tantos otros niños del mundo; hasta su vida como escritor, pasando por el descubrimiento del sexo, a veces de manera traumática a través de «masajistas» y en otras ocasiones con una vocación más romántica.

Con una influencia evidente de la estética de Los Javis de ‘Veneno’ (más que del Almodóvar de ‘Dolor y gloria’), Alejandro Marín dirige estos 6 capítulos que se ven en una sentada y remueven muchas cosas al espectador sensibilizado con esta y otras causas (Bob Pop tiene sobrepeso y le diagnostican esclerosis múltiple), destacando la labor de secundarios. Sobre todo ese padre opresor del que sólo conocemos la voz y las hostias, y una madre de comportamiento errático, interpretada por una camaleónica Candela Peña que, como siempre, está sublime.

Miguel Rellán y Alba Flores aparte, la elección de actores desconocidos para el papel protagonista (Gabriel Sánchez, Carlos González) es un plus en esta ficción que nos lleva a los tiempos en que David Bowie sirvió como referente para muchos, y el cruising fue un refugio de placer y una manera de la que salir desplumado y estafado, una manera de alimentar y destruir nuestra autoestima. Christina Rosenvinge canta sobre todo ello en la canción original compuesta ad hoc llamada ‘Ese chico’ (también la encontramos entre quienes recomiendan la reedición del primer libro de Bob Pop, ‘Mansos’).

Seis capítulos que, pese a la ausencia del humor que identifica a Bob Pop, autor del guión, se hacen cortos, pues son varias las historias que habrían consentido un mayor desarrollo; y para los que se ha escogido un final algo experimental con sus más y sus menos. Mucho mejor resuelto el encuentro de Bob Pop consigo mismo en un cuarto de baño, que la secuencia con los obligados cameos de quienes han apoyado al protagonista.

AURORA no “necesita cura” en su nuevo himno LGTB+

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AURORA, conocida por discos como ‘All My Demons Greeting Me as a Friend’ y por virales como ‘Runaway’, ha estrenado recientemente el primer single oficial del que va a ser su nuevo álbum.

‘Cure for Me’ es una buena producción de EDM revisitado, a medio camino entre los hits de Rita Ora y la sutileza de nombres más underground como Empress Of. Como muchos habréis adivinado, y en un entorno LGTB+, la canción rechaza las terapias de conversión y pretende reivindicar expresamente a la gente bisexual.

Como recoge el NME, AURORA ha dicho: “La primera semilla de inspiración vino de los países en los que todavía es legal hacer terapias de conversión para la gente gay y lesbiana. Creo que no tiene sentido. Lo primero que pensé fue: “no necesito cura, déjame vivir, tío”.

Continúa: ¿”por qué es tan difícil dejar que la gente sea ella misma? Y luego pensé que la canción podía significar otras cosas. La gente tiende a creer demasiado rápido que algo no está bien en su interior si no es como los demás. Es triste comprobar que no requiere demasiado esfuerzo dudar de nosotros mismos”.

AURORA ha estrenado esta semana un vídeo coreografiado en el que el cuerpo de baile es el vehículo para expresar la idea de libertad contenida en la canción.

Lo mejor del mes:

Que el asesinato homófobo de Samuel ponga fin al «heterror»

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«Etiquetas y roles me oprimen
la violencia, la burla es real.
No dejen que el miedo
les Nuble sus sueños,
si puedes intenta escapar.
No mires atrás solo sigue
escucha tu corazón
Pasado es referencia
Nunca penitencia
Ni pidas perdón
»
– ‘Heterror‘ de Translocura

En los últimos días la noticia del asesinato de Samuel Luiz ha dejado de ser un asunto de relevancia nacional para, gracias a la inmediatez de las redes sociales, alcanzar las redacciones de The Guardian, Independent o CNN, entre otros muchos medios internacionales. Figuras de la música internacionales como Sam Smith han pedido justicia para Samuel en su stories, así como Ricky Martin, la actriz de ‘Juego de tronos’ Lena Headay o el actor de ‘Looking’ Russell Tovey. Rufus Wainwright le ha dedicado una canción en su concierto en Noches del Botánico. Pablo Alborán ha hecho lo mismo en un concierto reciente. La policía no ha encontrado «indicios» de que el móvil del asesinato de Samuel haya sido la homofobia, pero el consenso social, fundamentado en las declaraciones de la amiga de Samuel que estaba con él en el momento de los hechos y que escuchó a los agresores llamarle «maricón» y «maricón de mierda» antes y durante la paliza que acabó con su vida, es que lo ha sido.

La repercusión de la noticia del asesinato homófobo de Samuel recuerda a lo visto el año pasado con los asesinatos racistas de George Floyd y Breonna Taylor o a la de la violación de la «manada». Menos revuelo se vio en las calles por el asesinato de Younes Bilal, un joven marroquí matado a tiros hace unas semanas por un hombre que no soportaba su presencia en un bar por ser «moro».

El hecho de que la historia de Samuel esté llegando desgraciadamente tan lejos puede suponer un punto de inflexión en el reconocimiento de la homofobia que sigue habiendo en el mundo. No han faltado pistas precisamente: hace poco un chico gay murió abrasado en Lituania después de salir del armario ante su familia; países como Hungría o Polonia han implementado leyes anti-LGBT en pleno 2021, en Francia, donde tanto ha avanzado la derecha gracias a Marine Le Pen, las denuncias por ataques homófobos incrementaron un 34,3 % en 2018. En España, Vox ve cerrada su cuenta de Twitter durante meses por difundir mensajes homófobos y racistas. El partido de ultraderecha está tan ocupado resolviendo todo a golpe de querella que no tiene tiempo de pararse a reflexionar sobre lo que pasa en la calle. Todavía hay once países en el mundo que castigan las relaciones homosexuales con la muerte.

El año pasado, Isabel Díaz Ayuso llegó a quitar hierro al asunto declarando que las agresiones homófobas son «puntuales». Que este tipo de agresiones o asesinatos no se produzcan diariamente (y a veces lo hacen, una y otra vez) no significa que no lo hagan de manera sistemática ni que representen un problema que hay que acatar de una vez por todas desde la educación y el activismo. En estas declaraciones del año pasado, la presidenta de la Comunidad de Madrid incluso fue tan lejos de decir que la izquierda se entretiene convirtiendo a la comunidad LGBTQ+ en «víctimas» para beneficio de su plan electoral. Evita tanto reconocer el problema que ni siquiera es capaz de nombrar a Samuel por su nombre durante una intervención parlamentaria.

La policía, claro, necesita pruebas para concluir que el asesinato de Samuel ha sido homófobo. No bastan las declaraciones explícitas de su amiga. Igual a Samuel se le tendría que haber caído una pluma, como a las palomas, con la que dejar un triste rastro de su homosexualidad. Alfredo Perdiguero, subinspector de Policía Nacional, opina que el asesinato de Samuel no ha podido ser homófobo porque los agresores «no le conocían de nada» y Samuel «iba con chicas». Por lo visto, los chicos gays van todos juntos a todas partes, nunca con chicas, las mariliendres no existen y además para que una agresión se considere homófoba tiene que haber sido premeditada de antemano, como los ataques terroristas. Los agresores tienen que haber quedado para darle una paliza a un chico que es gay; es imposible que esta agresión se produzca de manera espontánea, motivada por una reacción que tiene lugar in situ, como se producen tantas agresiones día tras día por motivos absurdos.

En su cuenta de Twitter, Perdiguero explica que él no es racista ni homófobo porque «en ambos lados tengo amigos», la típica frase-parche con la que las personas racistas y homófobas tiran balones fuera y evitan reconocer que el problema puede albergarse dentro de su psicología y no en la de los demás, que ellos mismos pueden haber asimilado actitudes racistas u homófobas… como hemos hecho todos en esta sociedad cisheteropatriarcal que teme todo lo que es supuestamente diferente o anormal dentro de su universo. Pero volviendo a Samuel, lo que todo el mundo parece tener claro menos la policía es que el joven gallego no ha muerto por ser gay, sino por parecerlo. Lo que ha molestado a sus (presuntos) asesinos no es su orientación sexual, es su disidencia de género.

Unas de las reflexiones que más han aportado a la conversación sobre este caso ha sido la de Adrià Arbona Orero, cantante de Papa Topo. El mallorquín ha recordado que, de adolescente, sufrió una agresión homófoba cuando un grupo de chicos le vio caminar por una estación de tren, vestido con su típica ropa «extravagante, supercolorida y popera», la cual escogía para incomodar a los habitantes de su pueblo porque «disfrutaba de ese shock, sentía que sólo con mi presencia incomodaba a los homófobos que me rodeaban». El artista recuerda: «Un día iba caminando hacia la estación de tren cuando pasó un coche a mi lado con dos chicos dentro que me gritaron “Maricón!”. A mi me dio risa y le contesté “Tío bueno!”, admitiendo sin problema el supuesto insulto. Al llegar a la estación, me di cuenta de que los chicos del coche me habían seguido hasta allí y vinieron hacia mi. Uno de ellos me empezó a decir “qué nos has dicho? Eh? Maricón de mierda!” y me asusté mucho. Me pegó un puñetazo y me puse a llorar desconsoladamente, no de dolor, sino de miedo. El otro chico le dijo al otro que me dejara en paz, que era un mierdas y que no valia la pena. Se fueron y me quedé temblando y llorando frente la estación».

Finalmente, Adrià da con el quid de la cuestión: «A Samuel, igual que en mi caso, no le llamaron “maricón” por mostrar su amor en público, sino que su mero existir era lo que causaba el rechazo en sus agresores. Pese a los intentos que hemos hecho la comunidad de reapropiarnos de la palabra, siguen maltratándonos y asesinándonos al grito de “maricón”, así que tendremos que seguir luchando ferozmente con toda nuestra pluma y mariconez contra aquellos que nos quieren escondidos».

Si la policía no ve un asesinato homófobo en el caso de Samuel es porque no quiere. De igual manera que Perdiguero dice que no es homófobo porque tiene amigos gays, él no detecta homofobia en este asesinato porque es incapaz de entender la profundidad del problema, que en esta sociedad no se nos ha enseñado a normalizar lo que es normal, como la homosexualidad o la diversidad. Al contrario, se ha convertido lo normal en un problema. Y así, los asesinatos de Samuel se topan con una amenaza a la que hay que liquidar porque no se comprende que un chico sea maricón y lo parezca. Si la homofobia es un miedo y, por lo tanto, una actitud irracional, la palabra «maricón» es una expresión de ese miedo en forma de insulto. La policía no encuentra pruebas de que el asesinato de Samuel sea homófobo porque el miedo es un sentimiento que no se puede guardar dentro de una botella. Así de invisible es, para muchos, la opresión que sufren este y otros colectivos.

Lo ha explicado muy bien el periodista Rubén Serrano en su recomendable artículo «Matar a gritos de «maricón» es homofobia», publicado en Público: «Un marica ataca el canon de masculinidad al que se ciñen los hombres. Leen nuestra pluma, nuestro deseo por otros maricas y nuestra libertad como una amenaza a la idea de «hombres de verdad», esa jaula que tanto les oprime y ese grupo al que tanto quieren demostrar que pertenecen: los hombres machos, duros, fríos, fuertes, que no lloran, que lideran, que tienen poder y tienen control. En sus lenguas «maricón» no significa «homosexual». En sus lenguas «maricón» significa «menos hombre», «no hombre» y traidor. Nos ven como inferiores, sumisos, débiles, emocionales, dramáticos, exagerados, locazas. Nos ven con los roles maniqueos que asocian a las mujeres».

Una reflexión parecida ha volcado Pablo Simón durante una intervención radifónica en CadenaSER, donde ha recordado que la Ley Trans acaba de «suprimir las terapias de reconversión de homosexualidad que continuaban en vigor» por marciano que parezca (sobre este tema habla, por cierto, el nuevo single de AURORA); y donde ha señalado que efectivamente las agresiones homófobas siguen a la orden del día «no por amar sino por ser, por cómo hablas, por cómo eres, por cómo te peinas, por cómo te vistes». Está especialmente acertado cuando diagnostica que «el mejor indicador, incluso a nivel internacional, de la calidad democrática y los derechos civiles reconocidos en la sociedad es lo seguro que se siente el peldaño que normalmente se siente más inseguro, como las mujeres o el colectivo LGBT. Es el canario en la mina. Estamos viendo retrocesos por esa vía sibilina de decir que eso ya está superado, pero las discriminaciones y las agresiones se repiten de manera continuada». Que ni el asesinato de un chico de 24 años sirva para quitarles el velo a algunos… eso sí es un problema.

Más créditos para Taylor Swift en el disco de Olivia Rodrigo

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‘Sour’ de Olivia Rodrigo es uno de los grandes éxitos comerciales de 2021, rumbo a los 2 millones de copias vendidos -o su equivalente en streamings-.

Olivia nunca ha ocultado que Taylor Swift es uno de sus mayores referentes, incluyendo varias de sus canciones en su playlist de temas favoritos, y de hecho Taylor Swift y su productor Jack Antonoff están acreditados en un track de ‘Sour’, en concreto ‘1 Step Forward, 3 Steps Back’, por incorporar una parte de ‘New Year’s Day’, el tema que cerraba ‘Reputation’.

Como informa Rolling Stone, las cosas van ahora un poco más allá cuando comprobamos que de repente tanto Taylor Swift como Antonoff de nuevo y también St Vincent están acreditados no en un track sino en uno de los singles principales del álbum, ‘Deja Vu’. En lo que parece la típica jugada de las editoriales de derechos de canciones, o una manera de adelantarse a posibles reclamaciones en el juzgado por parte de Rodrigo, las personas citadas son ya oficialmente co-autoras de ‘Deja Vu’ por su lejano parecido con ‘Cruel Summer’, uno de los temas incluidos en ‘Lover’ de Taylor Swift. Os dejamos con ambas canciones para comparar.

‘Motley Crew’ no explota la vena rockera de Post Malone

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Post Malone es uno de los artistas internacionales que todavía NO han publicado disco este año. 2021 ha empezado a ponerse interesante (en el sentido comercial del término) gracias a los regresos de Billie Eilish o Ed Sheeran, entre otros, pero muchos artistas parecen estar esperando a que termine la pandemia para anunciar sus nuevos trabajos y sus respectivas giras, sin arriesgarse a tener que posponerlas ad infinitum como Dua Lipa.

El regreso de Posty es especialmente esperado porque ‘Hollywood’s Bleeding‘ fue uno de los 10 discos más vendidos tanto en 2019 como en 2020 gracias, sobre todo, al astronómico éxito de su single ‘Circles’, uno de los más poperos de su carrera. Hoy este regreso se materializa con el lanzamiento de ‘Motley Crew’, un tema que no se refiere a la banda de metal del mismo nombre sino a ese «grupo variopinto de personas» con el que se junta el músico, su «pandilla».

El tema no explota la vena rockera de Post Malone plasmada en la estética de ‘Hollywood’s Bleeding’ ni tampoco las guitarras acústicas de ‘Better Now’ u ‘Only Wanna Be with You’, su reciente single para ‘Pokémon 25’. Más bien vuelve a sus inicios traperos, aunque sin que la producción sea tan atmosférica como la de ‘rockstar’ ni tenga demasiada enjundia en general. Por no hablar de la voz medio «annoying» que pone en las estrofas, que suena algo forzada.

En cuanto al nuevo disco de Post Malone, se sabe poco pero, según declaraciones de un productor que ha estado trabajando con él en el estudio, parece que el disco podría ser doble o que incluso Post se encuentra preparando dos proyectos por separadp. Hace unos meses, Dre London aseguraba en redes sociales que Post había «aceptado» el hecho de que «el mundo merece dos proyectos» suyos este año y que el primero «saldría más pronto de lo que pensáis».

Post no ha confirmado esta información por ahora, pero sí ha confirmado que ha estado trabajando en su nuevo álbum, ha declarado que está «muy emocionado» por ofrecer nueva música a sus seguidores y ha indicado que está «experimentando con nuevos sonidos». ‘Motley Crew’ no da una pista de por donde pueden ir los tiros: suena un poco a lo de siempre.

‘NDA’ presenta a la mejor Billie Eilish con ecos a t.A.T.u.

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Billie Eilish estrena hoy el quinto single de su nuevo disco ‘Happier than Ever‘, que sale este mes, el 30 de julio. Después de ‘my future’, ‘Therefore I Am’, ‘Your Power’ y ‘Lost Cause’ es momento de escuchar ‘NDA’, otra producción que FINNEAS que queda mucho más cerca de la estética truculenta explorada por los hermanos en el debut de ella.

El tema empieza con el sonido de un tren en marcha que parece sampleado de ‘Show Me Love‘ de t.A.T.u. para evolucionar hacia un sonido oscuro, agresivo y de tintes industriales que, de hecho, da una idea de cómo lo habrían hecho las rusas de seguir en activo a día de hoy. Los conocidos trucos de producción de FINNEAS, tan fan de la distorsión y de esos graves capaces de volarte las pestañas, asoman aquí aplicados a una melodía pegadiza y ufana, produciendo un interesante contraste, con la voz de Billie en primer plano pero sometida a las virguerías habituales.

El título de ‘NDA’ alude a «non-disclosure agreement» o acuerdo de confidencialidad, ese documento legal con el que dos partes acuerdan no divulgar secretos. En el tema, Billie canta sobre haber conocido a un «chico guapo» al que invitó a su casa, una finca secreta que compró con 17 años y que, una vez se ganó su confianza, le hizo firmar este documento para que «no fuera diciendo mierdas por ahí sobre mí».

‘NDA’ hace una divertida reflexión sobre la fama al presentar su lado más oscuro, aunque sin olvidar sus logros, como aparecer en la lista 30 Under 30 de Forbes «un año más». Billie canta que no puede viajar en limusina porque tiene que pagar a su guardaespaldas y que, como buena famosa, ya tiene a su propio acosador que dice que es Satanás y le persigue por la calle. En un punto de la canción incluso se plantea dejar la música para irse a Hawái y «desaparecer».

El videoclip de ‘NDA’ es el más oscuro de todos los estrenados hasta la fecha. Billie pasea sola por una carretera de noche mientras coches y tractores la esquivan. Las escenas de su cara en primer plano, por otro lado, son un poco Björk.

RFTW: AURORA, Post Malone, Ginebras, Vince Staples, LP…

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Hoy 9 de julio salen los nuevos discos de Vince Staples, The Goon Sax, Koreless, la revelación nacional shego, Half Waif, Twin Shadow, Inhaler, Rejjie Snow, Les Filles de Illighadad, Charlotte Day Wilson o Jam & Lewis (sí, los productores de Janet Jackson). También ven la luz los nuevos epés de Yana Zafiro, Tkay Maidza o la cantante canadiense Ralph.

Destacado en todas las playlists, hasta en la indie de Spotify, y por supuesto en la nuestra, encontrarás el nuevo single de Billie Eilish. Es el lanzamiento internacional del día junto a las nuevas propuestas de AURORA, Post Malone (que vuelve con un single llamado como la banda Motley Crue) o el single de BTS co-escrito por el nuevo amigo de Ibai Llanos, Ed Sheeran.

También es posible escuchar los nuevos sencillos sueltos de Ginebras, LP, Tinashe, Lalo Ebratt con Bad Gyal, 박혜진 Park Hye Jin, Chico y chica, Macy Gray & The California Jet Club, BIA con Nicki Minaj (un remix de ‘Whole Lotta Money’), Annie, Delaporte, ARON o Troye Sivan, que presenta la versión completa de su balada ‘could cry just thinking about you’.

En los últimos 7 días ha llegado al ~mercado~ y a las ~plataformas~ los nuevos singles de Nathy Peluso, Bad Bunny, Sufjan Stevens, The Parrots y Los Punsetes, el último de los cuales abre la playlist actualizada de Sesión de control; así como el primer avance del esperado nuevo álbum de Courtney Barnett y el primer adelanto del nuevo EP de Angel Olsen. Todos ellos se suman a los lanzamientos de Bearoid con Ganges, Amen Dunes con Sleaford Mods o Jennifer Lopez con Rauw Alejandro.

Se suman a todos ellos en la playlist novedades de Jennifer Lopez con Rauw Alejandro, Icona Pop, The Kid LAROI con Justin Bieber, Ptazeta, Jorge Drexler, Natos y Waor, Maluma o Julia Medina.

Angel Olsen versionará a Laura Branigan, Billy Idol… en su nuevo EP: escucha ‘Gloria’

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Angel Olsen, autora del 2º mejor disco de 2019 para JENESAISPOP solo por detrás de FKA twigs, gracias a ‘All Mirrors‘, vuelve con nueva música después de su deslumbrante (y sorprendente) dueto con Sharon van Etten. ‘Like I Used To‘ es una de las mejores canciones de lo que llevamos de año, pero el nuevo trabajo de la artista tira por otro lado.

‘Aisles’ será un breve EP de versiones de canciones de los años 80 con el que Olsen ha buscado crear una colección de canciones que no fuera demasiado premeditada. Como ha explicado en Twitter: «Sé que no es propio de mí hacer algo sin ninguna intención detrás o simplemente porque sí pero mi conexión con estas canciones es bastante directa, simplemente quería divertirme un poco y ser un poco más espontánea, ¡y creo que necesitaba recordar que puedo serlo!»

El EP incluye una versión de ‘Eyes without a Face’ de Billy Idol, lo cual nos lleva al último disco de Miley Cyrus, donde colabora tanto Idol como la propia Olsen, aunque en canciones diferentes. Y se abrirá con una cover de la heroica ‘Gloria’ de Laura Branigan que ya puede escucharse a modo de primer avance. Es una especie de deconstrucción en forma de balada atmosférica: no esperes una versión clavada a la original porque no lo es en absoluto.

Así queda el resto de la secuencia de ‘Aisles’, que saldrá el 20 de agosto. Gracias al usuario wastydkyss por el aviso en nuestros foros:
01 Gloria (Laura Branigan)
02 Eyes without a Face (Billy Idol)
03 Safety Dance (Men without Hats)
04 If You Leave (OMD)
05 Forever Young (Alphaville)