Contempopránea confirma más artistas que formarán parte de su 26ª edición, una edición que ya no se celebrará en Albuquerque, como ha venido siendo habitual, sino en Olivenza, localidad también situada en Badajoz.
La M.O.D.A. y Alizzz son los grandes nombres que suman ahora al cartel, en el que también quedan confirmados los fascinantes Morreo, los simpatiquísimos Aiko El Grupo (en la foto) y las macarras Lilasinson. Completan el tándem de confirmaciones Supertennis, Lúa Gramer, Hombre Tigre y Super Sexy Sound System.
Todos estos nombres se suman a una programación que ya contaba con los nombres confirmados de Lori Meyers, La Casa Azul (que acaba de publicar single), Viva Suecia, Miss Caffeina, Carolina Durante, La La Love You, Cariño, Ladilla Rusa y Chloé Bird.
El festival, que se celebrará el jueves 28, viernes 29 y sábado 30 de julio, contará con Piscina Pop y zona de acampada gratis con la entrada. Esta zona está situada en el campo de fútbol de césped natural de la Ciudad Deportiva Ramón Rocha Maqueda.
También se ha previsto una zona de parking de campers y autocaravanas en las inmediaciones de las instalaciones deportivas.
El Festival Contempopránea 2022 comenzará el 28 de julio con la tradicional fiesta de bienvenida en la plaza de Santa María del Castillo. El macroescenario estará montado en el Baluarte de San Blas del Recinto Ferial, donde desde el viernes por la tarde hasta la madrugada del domingo, los grupos actuarán, y será donde se desarrolle el grueso del festival.
Con motivo de la edición del excelente ‘The Book of Trap and Lessons’ tuve la suerte de entrevistar a Kae Tempest en Madrid. Emocionado por lo interesante que me había resultado la charla, al terminar, le pregunté si podía hacerle una foto para el Instagram de JENESAISPOP. Muy amablemente declinó. Por algo la obsesión con las redes sociales es un tema recurrente en sus letras.
Tres años más tarde, es una alegría ver a Tempest por primera vez en la portada de un disco. Después de 3 álbumes de estudio, una novela, una obra de no-ficción (‘On Connection’), tres obras de teatro y cinco colecciones de poemas, al fin se siente con la confianza suficiente para dar ese paso.
Así lo explica en un texto promocional de su puño y letra, del que merece la pena reproducir un pequeño extracto: «Tenía claro que quería que mi rostro se viera en la portada. Durante toda mi vida creativa he sentido esa dualidad de querer la fama y de sentirme, a la vez, absolutamente abrumada por ella. En mis últimos discos he querido desaparecer completamente de la portada, de los vídeos, de los aspectos más personales de este sector. Y en gran parte era una cuestión de vergüenza, lo ocultaba tras el sentimiento de querer dejar que mi obra hablase por sí misma, sin ponerle cara, mercantilizando algo que sentía como único y sagrado».
Este es el primer disco desde que Tempest dejó atrás a Kate para identificarse como «no binarix»: en inglés utiliza el pronombre «they», equivalente en España a «elle». Dice que no se «avergüenza de su cuerpo» porque «ya no se esconde del mundo». El detalle no escapa a nadie y no encontrarás una sola reseña de ‘The Line Is a Curve’ en la que no se hable de esto. Es imprescindible explicar un cambio de nombre artístico, y sonoras son frases de este largo como «mi mente no está conectada con mi cuerpo» (‘Water in the Rain’). Pero también hay muchos otros temas interesantes en el álbum, que además son mayoría. Sería reduccionista creer que Tempest se iba a quedar en hablar de su transición.
‘The Line Is a Curve’ es un disco sobre «dejarse llevar» que trata temas como la vergüenza, la ansiedad, el aislamiento y la sensación de darse por vencido. Habla del paso del tiempo, del crecimiento y del amor, y lo hace con algunas de las bases más comerciales que jamás haya trabajado estx artista. Lo cual tiene su razón de ser porque, en sintonía con la fotografía realizada por Wolfgang Tillmans para la portada, en esta era Kae quería acercarse a sus seguidores.
Grabado en 3 tomas en un solo día frente a personas de 3 generaciones diferentes, en concreto un desconocido de 78 años, la poeta de 29 años Bridget Minamore, y tres fans de 12, 15 y 16 años, este nuevo álbum vuelve a hablar también de Reino Unido. ‘Salt Coast’ es su particular canción de amor hacia las islas británicas, versando sobre la antigüedad de las islas y todo aquello a lo que ha sobrevivido. Es una de esas canciones que tratan el paso del tiempo dentro del disco, burlándose de cómo las personas tratan de parecer mayores para conseguir entrar en un pub… donde irónicamente la gente termina bebiendo por la «juventud perdida».
Estamos ante una de las canciones más vistosas gracias a sus potentes arreglos de sintetizador. Al final es verdad que emergen unos arreglos de tuba, trompeta y corneta, que también aparecen en la impresionante ‘These Are the Days’, un trabalenguas sobre esos días que anhelamos que se pasen, y luego añoramos cuando se van. Pero es el uso de sintetizadores lo que más llama la atención en todo el álbum, a veces incluso acercándose a lo industrial. Resultan majestuosos nada más comenzar el álbum con la potente ‘Priority Boredom’, luego en ‘Move’ -algo parecido a un trallazo bailable- y en el single ‘No Pressure’, situado al final.
‘I Saw Light’, la canción con Grian Chatten de los adorables Fontaines D.C., empieza casi como una canción de la Robyn de ‘Body Talk’. Un par de notas sostienen todo el spoken word de ‘Smoking’. El modo en que se repiten las mismas notas en la reptante ‘Nothing to Prove’ solo sirve para que cada minúsculo cambio de acordes sea más espectacular.
Son esos detalles los que hacen de ‘The Line Is a Curve’ un álbum tan embriagador y adictivo. Otro ejemplo sería el estribillo aportado por Lianne LaHavas, ‘No Prizes’, una canción en que cada estrofa está dedicada a diferentes personajes: primero un hombre, luego una mujer, finalmente un ambiguo «they». Incluso un track sin ningún espíritu de sencillo, como ‘Don’t You Ever’, sobre una relación de amor, presenta un estribillo que encajaría en el repertorio de Blur. El disco se despide con ‘Grace’, lo más parecido a una balada acústica sobre amar y ser amadx que Kae Tempest podía hacer. El minimalismo del productor Dan Carey, que también ha tocado la guitarra y el piano, está en absoluto estado de gracia mientras lx artista mantiene el enorme nivel de ‘Let Them Eat Chaos‘.
Mario Martínez, fundador y guitarrista de La Unión, ha fallecido este domingo «después de una larga lucha», ha comunicado la banda en sus redes. Tenía 60 años. A Martínez le fue diagnosticado un cáncer de faringe en 2015, enfermedad que le llevó a abandonar la formación ese mismo año.
Junto a Rafa Sánchez y Luis Bolín, Martínez fundó La Unión en 1982 influidos todos ellos por el sonido de los nuevos románticos de la época. ‘Lobo-hombre en París’ fue uno de sus primeros singles y se convirtió en el mayor éxito de su carrera: pasó nueve semanas seguidas en el número 1 de singles en España y hoy suma 215 millones de reproducciones en Spotify.
En redes, La Unión han mostrado su pena por la desaparición de Martínez. «Amigos, hoy es un día muy triste para La Unión. Mario Martínez, pieza clave en nuestra historia, participe y creador de grandes momentos y canciones, nos ha dejado después de una larga lucha. Todo mi apoyo y mas sentido pésame a su familia. Vuela alto Mario. DEP», ha comunicado la banda.
Desde 2015, La Unión continuaban en activo en formato dúo, pero en 2020 anunciaron su disolución por desavenencias artísticas. Entonces, mi compañero Raúl Guillén realizó un repaso a su carrera, recordando discos como ‘Vivir al este del edén’ o ‘Mil siluetas’ que marcaron su carrera y la historia del pop español, o trazando la evolución de su sonido a lo largo de los años.
Autores de otros singles de gran éxito como ‘Sildavia’, ‘Maracaibo’, ‘Más es más’, ‘Negrita’, ‘Vuelve el amor’ o ‘Tren de largo recorrido’, su versión de ‘Long train Running’ de los Doobie Brothers, La Unión definitivamente pasaron a la historia del pop español.
Amigos , hoy es un día muy triste para LA UNIÓN. Mario Martínez , pieza clave en nuestra historia , participe y creador de grandes momentos y canciones, nos ha dejado después de una larga lucha. Todo mi apoyo y mas sentido pésame a su familia. Vuela alto Mario. DEP .🖤 pic.twitter.com/VGmzND3SQr
En ‘Red’, la película de Pixar estrenada hace unas semanas en Disney +, cuatro amigas adolescentes se preparan para el momento más importante de sus vidas: el concierto de 4*Town, su grupo favorito. “Entraremos a ese concierto siendo niñas”, explica una de ellas, “y saldremos siendo mujeres”. Este no es el tipo de reflexión que haría una niña de 13 años, sino el que haría una guionista de 32 (Domee Shi), pero sí es una descripción pertinente del efecto que las boy bands tienen en su público: ofrecen fantasías eróticas inofensivas y representan una masculinidad ideal que no existe en el mundo real.
A nivel social y comercial, los Backstreet Boys son la apoteosis de la cultura boy band. En solo cinco años, entre 1996 y 2001, vendieron 100 millones de discos y hoy siguen siendo lo que la mayoría de la gente piensa al escuchar las palabras “boy band”. La catedrática en estudios culturales Diane Railton opina que este tipo de grupos ofrecen a las chicas “un descanso del mundo real” y les dan un espacio seguro en el que proyectar sus fantasías, deseos e inseguridades. “Esto implica que esas estrellas del pop deben centrarse en las necesidades de esas niñas en vez de en las suyas propias o en su credibilidad musical. Deben entender qué es lo que a las chicas les falta en su día a día y proporcionárselo en forma de fantasía”, analiza Railton.
Los Backstreet Boys le ofrecían a esas chicas atención, respeto, erotismo, humor, romance y sexualidad no agresiva. Y, por supuesto, le hacían sentir especial aunque fuese con letras genéricas (“Eres la única para mí, la única que necesito, mi éxtasis”, cantaban en ‘We Got It Going On’) o que incluso la anulaban como individuo (“No me importa quién seas, de dónde vengas, lo que hiciste, siempre y cuando me ames”, en ‘As Long As You Love Me’). Nada era tan importante en una canción de Backstreet Boys como la chica a la que se la cantaban. Ellos cinco, a diferencia de los chavales del colegio o del instituto, jamás se iban a reír de ella, a engañarla o a agredirla. La masculinidad de Backstreet Boys era sensible, etérea, pasiva, insegura, entregada, dependiente y sumisa. Era, en definitiva, una masculinidad femenina.
El videoclip de ‘Quit Playing Games’ (With My Heart) tiene lugar en una cancha de baloncesto, pero los chicos no la usan para jugar al baloncesto sino para posar semidesnudos, empapados por la lluvia y sufriendo por amor. Así, el espacio masculino (la cancha) se reescribe como espacio femenino: en 1996 mirar a cámara con la boca entreabierta y el torso mojado era algo que hacían a menudo las mujeres, pero bajo ningún concepto los hombres. Al adoptar ese imaginario, los Backstreet Boys se ofrecían voluntariamente como objetos sexuales.
Nick Carter, cuyo arquetipo era “el inocente” y solía vestir con ropa blanca, no mostraba su torso porque era menor de edad y su madre lo prohibió. Pero al ser el cantante principal de ‘Quit Playing Games’ la cámara se centraba en su cara y, con sus expresiones de placer echando la cabeza hacia atrás con los ojos cerrados, evoca la semiótica del sexo (femenino) en la cultura popular, cuyo código tradicional consiste en que durante el orgasmo los hombres echan la cabeza hacia adelante y las mujeres hacia atrás.
La académica Jennifer Moos, en su ensayo ‘Boy Bands, Drag Kings y la performance de las masculinidades queer’, destaca cómo la lluvia en este videoclip hace que los músculos de los cantantes brillen, pero también “los sumerge en un ambiente suave y líquido”. “A diferencia de los «cuerpos duros» o los «cuerpos armadura» que se caracterizan por ser impermeables al exterior (los ataques, la lluvia) y al interior (las emociones, las lágrimas), los cuerpos expuestos en ‘Quit Playing Games (With My Heart)’ se vuelven permeables en ambos flancos: apenas podemos distinguir entre la lluvia y las lágrimas, entre el agua que cae desde fuera y el que sale desde dentro. En un culto centrado en la dureza, una de las peores cosas que le puede pasar a un hombre (especialmente en un espacio público) es que le expongan como «blando». Y las lágrimas son uno de los marcadores más explícitos de ‘blandura’”, analiza Moos.
Y a un nivel más costumbrista, lo que ese videoclip transmitía era un concurso de Miss Camiseta Mojada pero con chicos. Incluso aparecen torsos desnudos, mojados y arqueados sin que se vea la cabeza de sus dueños, en una cosificación explícita entonces generalizada entre las mujeres pero casi inédita entre los hombres.
Los Backstreet Boys, por tanto, ofrecían una manera de consumir erotismo sin consecuencias y socialmente aceptada bajo la coartada de la música. Las boy bands no eran referentes masculinos. Ningún chico aspiraba a ser Nick Carter o Kevin Richardson, sino que estaban hechos a la medida de lo que excitaba a una chica adolescente. Ellos abrazaban este rol con sentido del humor: en su primera portada para Rolling Stone, una revista de rock seria, aparecían vestidos de traje pero con los pantalones bajados. (Los NSYNC llevaron mucho más lejos la autoconsciencia respecto a su cosificación: en el vídeo de ‘Bye Bye Bye‘ eran marionetas y en el de ‘It’s Gonna Be Me‘ eran directamente muñecos metidos en cajas en el inmenso pasillo de un centro comercial)
La propia propuesta artística de Backstreet Boys era en sí misma femenina por cuatro motivos principales: no tocaban instrumentos, bailaban coreografías, cantaban sobre sufrir por amor y tenían a un manager detrás. Tradicionalmente, tocar instrumentos ha sido un fetiche de la masculinidad: cualquier cosa que requiera destreza manual lo es, pero además casi todos los instrumentos involucrados en el rock tienen forma fálica, y eso ha llevado a que se cuestione la virilidad de vocalistas masculinos como Raphael, Camilo Sesto o Miguel Bosé. Hay excepciones, como Julio Iglesias, Tom Jones o Frank Sinatra, pero en esos casos el cantante ha hecho un esfuerzo deliberado para dejar claro su vigor sexual con las mujeres y así, de algún modo, compensar la “blandura” de su propuesta artística.
Las coreografías también eran un rasgo típicamente femenino en el pop. Como cualquier persona que fuese a discotecas recordará, en los 90 los hombres sencillamente no bailaban. Las pistas de baile se distribuían en grupos de chicas bailando en el centro rodeadas de grupos de chicos completamente rígidos. De vez en cuando, uno de los chicos se atrevía a meterse en el centro para ligar con una chica, molestarla o las dos cosas a la vez. Pero ellos nunca bailaban, bajo ningún concepto. (A menos que botar durante ‘Chiquilla’, ‘20 de abril‘ o ‘La fiesta pagana’ se considere bailar).
En el vídeo de ‘As Long As You Love Me’ esta sumisión a la mirada femenina se vuelve más explícita. Los cinco chicos posan, sonríen y bailan para un grupo de ejecutivas que les están haciendo un casting. Hay algunos elementos típicamente masculinos en el vídeo, pero están descontextualizados: una pelota de baloncesto sin canasta, un taco de billar sin mesa de billar o un coche descapotable en medio de un salón, pero la situación en la que aparecen los BSB es esencialmente femenina. Al principio, Brian incluso le coloca la camisa a Nick en un gesto de intimidad.
Las letras de sus canciones exultaban un sentido melodramático del amor: “Prefiero morir a vivir sin ti” (‘I’ll Never Break Your Heart’), “Me gustaría darte el mundo” (‘All I Have To Give)’, “Dejo mi vida en tus manos” (‘As Long As You Love Me’). Una vulnerabilidad masoquista y sumisa que estaba en sintonía con los estereotipos femeninos de la época: ellos no vivían el amor como chicos veinteañeros, que era lo que realmente eran, ellos vivían el amor como niñas adolescentes.
Por último, ser un producto de marketing también era un rasgo femenino. Tomar clases de baile, presentarse a un casting y dejarse moldear por un manager (que a menudo tenía intereses sexuales) era un proceso aceptable para una chica, pero no para un chico. La sola idea de desear ser una estrella del pop ya resultaba indigna para un hombre. Ellos debían dedicarse a la música casi por accidente o haber formado una banda en su garaje, que es un espacio tradicional de credibilidad masculina. En el caso de Backstreet Boys su creador fue Lou Pearlman, un hombre de 40 años que invirtió 3 millones de dólares en su campaña de lanzamiento.
Pearlman asignó cinco arquetipos: el líder (Brian), el malote (AJ), el inocente (Nick), el maduro (Kevin) y el bromista (Howie, que además era, como lo llamaban en la agencia, “el étnico”). Pero todos eran, en esencia, igual de buenos chicos. Al ser el disidente, AJ McLean podía permitirse cierta transgresión en sus looks: llevaba joyas, transparencias y crop tops. Y tenía los brazos cubiertos de tatuajes cuando en la cultura popular eso todavía significaba “expresidiario”. Rich Cronin, el líder de la boy band formada por Lou Pearlman LFO, confesó que detestaba la estética que le asignó. “Odiaba el corte de pelo y el maquillaje, parecía un travesti. Me vestían como un niño que iba al colegio”, contó.
En los 2000, varios hombres acusaron a Lou Pearlman de tocamientos inapropiados. Describieron cómo el manager les daba masajes no solicitados, les acariciaba los abdominales e incluso les agarraba la entrepierna durante los ensayos. “Básicamente todo era una excusa para que Lou pasase tiempo con cinco chicos guapos”, aseguró su socia Sybil Hall, “Lo que a él le gustaba era sacarlos a cenar”. O como resumió Rich Cronin, “Os juro por Dios que ahora sé lo que se siente al ser una piva”.
(Lou Pearlman falleció de un ataque al corazón en 2016, a los 62 años, mientras cumplía condena por haber creado una de las mayores estafas piramidales de la historia de Estados Unidos. Para entonces, tanto Backstreet Boys como su otra banda de éxito, NSYNC, le habían demandado por quedarse con su dinero)
Pearlman posicionó a los Backstreet Boys como una banda gay friendly. En 1998 concedieron una entrevista a la revista para gays adolescentes xy, que eligió a Nick Carter para la portada. Los BSB se mostraban cómodos con la idea de tener fans homosexuales (algo que, en aquella época, no se daba por sentado: Mark Wahlberg había aclarado que le repugnaba): “Son guays”, indicaba Howie Dorough antes de sentir la necesidad de aclarar “pero saben que nosotros solo salimos con chicas”. Las boy bands calan entre los adolescentes gays porque, además de ofrecer una fantasía erótica, ofrecen una masculinidad alternativa a la hegemónica que, por lo general, les resulta opresiva. Y el colectivo gay siempre ha sido un público agradecido para el pop: a principios de los 90, Take That empezó su carrera actuando en discotecas gays de Manchester. Pero quizá el mayor manifiesto antihomófobo de BSB se escucha en ‘Backstreet’s Back’, cuando Nick pregunta “¿Soy sensual?” y sus cuatro compañeros responden entusiasmados “Sí”. (En los conciertos las fans se unían a este “Yeah” con semejante fervor que había dos operarios cuya función era, en ese momento del show, sujetar los altavoces para que no se cayeran).
Las boy bands calan entre los adolescentes gays porque, además de ofrecer una fantasía erótica, ofrecen una masculinidad alternativa a la hegemónica que, por lo general, les resulta opresiva
Los Backstreet Boys representaban ideales de masculinidad tan artificiales que ni siquiera sus propios integrantes estaban a la altura. En el documental de 2013 ‘Show ‘Em What You’re Made Of’ Kevin Richardson contaba que todavía se acordaba de cómo se dice en alemán “¿Quieres hacerme una mamada?” (willst du mir einen blasen?), porque se aprendía esa frase en el idioma de cada país que visitaba. AJ McLean reveló en 2000 que días antes había discutido con su novia y, al escuchar una canción de la banda en la radio, cogió un bate y destrozó el aparato mientras gritaba “¡Que le jodan al grupo!”. Brian Littrell, el más conservador y religioso de los cinco, criticaba que la sociedad girase tanto en torno al sexo pero luego aclaraba que de vez en cuando iba a clubs de striptease: “Soy un tío, hago cosas de tíos”. Howie Dorough presumía de que les encantaba tirarse pedos: “Somos hombres, nos los tiramos con orgullo”. Y Nick Carter, a quien sus compañeros definían como “un masturbador crónico”, contaba que un día le gastaron a Howie una broma: en una canción del concierto cada cantante subía a una fan al escenario y a Howie le pusieron “una que no era muy guapa, una de las gordas”. Por supuesto, este tipo de anécdotas nunca se publicaban en la revista Super Pop.
Para muchas chicas adolescentes, los Backstreet Boys fueron a la vez su porno, su ‘Star Wars’ y su fútbol. Su porno porque los BSB representaban un vehículo para su expresión sexual y una coartada para gritar obscenidades que la sociedad no les permitía decir en otros contextos; su ‘Star Wars’ porque despertaban un culto que solo podía saciarse mediante el coleccionismo de fotografías, el aprendizaje de datos y el consumismo; y su fútbol porque asistir a un concierto suyo significaba gritar dando rienda suelta a sus emociones más primarias rodeadas de otras chicas que sienten lo mismo.
AJ McLean incluso contaba, con visible incomodidad, que algunas chicas que se le acercaban tenían orgasmos mientras él les firmaba el autógrafo. En 2017, la periodista Carly Lewis recordaba en un artículo de Vulture su fanatismo infantil por los Backstreet Boys. “Yo no me daba cuenta, en la cima de mi devoción, de lo desviado que debía resultar que unas niñas, no unas chicas adolescentes, sino unas niñas, deseasen con tanto ardor a cinco hombres adultos. El espectáculo de suspirar por mi Backstreet Boy elegido [Kevin, el más mayor, con 28 años] está íntimamente ligado al momento en el que sonó una campanita en mi cabeza indicándome que mi sexualidad estaba lista”, escribió Lewis.
Parte del proceso madurativo de cualquier chica también implica descubrir que sus gustos serán sistemáticamente despreciados por la cultura hegemónica. De hecho, la crítica musical especializada a menudo utilizaba a las “niñas histéricas” del público para desacreditar musicalmente a los Backstreet Boys. En 1999 el crítico Dan DeLuca describió un concierto de Backstreet Boys en Philadelphia como “horrible, horriblemente anodino para cualquiera que no esté motivado por sus impulsos hormonales”. El crítico de The New York Times, Jon Pareles, presentó a esas hordas de niñas como una amenaza contra la autoridad del crítico de rock, el árbitro tradicional del valor de la música popular. “Esta temporada pertenece a las brigadas del pop infantil. El aplauso está pasado de moda, la reacción más ansiada por la cultural popular ahora mismo es el chillido de una turba de niñas. Cuando se dirige hacia hombres, ese chillido significa una fantasía romántica que está testando unas respuestas hormonales recién descubiertas. Y desde hace unos años, su volumen ha ido creciendo hasta el punto de amenazar con acallar cualquier cosa que aspire a atraer al público adulto”, sentenció en un artículo titulado «Cuando el pop se convierte en un juguete» que, además, ignoraba deliberadamente que algunos de los mayores mitos del rock (Elvis Presley, los Beatles) despegaron gracias al apoyo de esos chillidos adolescentes.
Las críticas contra Backstreet Boys estaban teñidas de desprecios misóginos y homófobos
Esta corriente de pensamiento estaba tan asentada que la revista Bravo, en su sección “Tablón BSB” en la que las fans enviaban poemas, dibujos y opiniones, había un espacio para que las fans se desahogasen, hartas de que la gente (novios, compañeros, hermanos mayores) se rieran de ellas y de los Backstreet Boys. Esto, claro, no ocurría con productos culturales consumidos por niños como ‘Bola de dragón’, ‘Los Goonies’ o las pegatinas de motos.
Por todos estos motivos, las críticas contra Backstreet Boys estaban teñidas de desprecios misóginos y homófobos. Y los propios BSB estaban al corriente de este prejuicio. Nick Carter señaló la sensibilidad romántica del grupo como la causa de su fracaso inicial en Estados Unidos: “Cuando sacamos nuestro primer álbum lo que se llevaba era Snoop Dog y Nirvana, nosotros estábamos en el lado equivocado de la rueda”. Brian Littrell contaba que en el colegio le llamaban “mariquita” por ir por los pasillos canturreando estribillos de New Kids On The Block. Tras ver el videoclip de ‘Quit Playing Games (With My Heart)’, Kevin Richardson le rogó a la discográfica que eliminasen sus planos con el torso húmedo (no le hicieron caso). “Mucha gente nos desprecia porque no empezamos actuando en bares”, lamentaba Richardson, “Pero donde sí actuamos fue en los institutos de toda América y, tío, los adolescentes son un público muy duro”. Especialmente los chicos, que como explicaba hace poco Nick Carter acudían a sus shows solo para llamarles maricas y tirarles objetos.
Chris Cole, autor del podcast Waking Up Bipolar, recordaba en su autobiografía lo difícil que le resultó crecer oprimido por la masculinidad normativa: “A veces un chico era marica porque lloraba. Otras, porque escuchaba a los Backstreet Boys”. Un reportaje de portada de la revista musical Spin en 1998, titulado “En la cama con los Backstreet Boys”, entrevistaba a varias fans y una de ellas decía que su novio le hacía rabiar diciéndole que no eran más que “unos maricones que no saben cantar”. Chris Martin confesó que cuando era adolescente sus grupos favoritos eran U2 y Take That, lo cual le llevó a replantearse su orientación sexual porque cómo podía ser hetero si le gustaba tanto una boy band.
Uno de los primeros vídeos virales de internet fue una parodia de ‘I Want It That Way’ titulada ‘Which Backstreet Boy is gay?’, con referencias a llevar ropa de mujer, jugar al croquet, escuchar a los Village People o tener el culo dolorido. En una de sus giras, Offspring sacaba cinco muñecos hinchables vestidos como los Backstreet Boys y los destrozaban con bates. Los líderes de la banda de Brit Pop Oasis, Liam y Noel Gallagher, declararon que alguien “debería disparar” a los BSB. (La réplica de los Boys no pudo ser más recatada: “Que se vuelvan a Londres”, dijo AJ; “Su opinión no significa nada para nosotros”, añadió Kevin). Y, por supuesto, Eminem se declaró “anti-Backstreet” en su canción ‘Marshall Matters’, en la que rapeaba sobre sus ganas de matar a todas las boy bands: “Estos putos niñatos no saben cantar y Britney es basura, menuda puta más retrasada; veo a todos los mariquitas sonriendo en las revistas, ¿qué fue de perder la cabeza y ponerse violento? New Kids On The Block chupaban pollas, las boy bands me ponen enfermo. Estoy deseando pillaros en público, maricones”.
Lo que Eminem no entendía es que él mismo era, en esencia, un Backstreet Boy. Al igual que los BSB era un chico blanco que adoptaba maneras, estéticas y músicas del hip hop. Como ellos, llevaba el pelo con mechas rubias. Y por mucha coartada cómica que le pusiera, posó completamente desnudo para Rolling Stone con el cuerpo embadurnado en aceite.
Del mismo modo, el grupo de punk-pop Blink 182 hizo una parodia del videoclip de ‘I Want It That Way’ con ‘All The Small Things’. Los tres integrantes iban apareciendo en situaciones afeminadas (correr por la playa, lamer un telescopio, posar semidesnudos) intercaladas con muestras de su verdadera personalidad, que por supuesto era marcadamente masculina (no saber bailar, tocar instrumentos, hacer caca). El humor debía neutralizar cualquier atisbo de homoerotismo accidental. Pero en un giro perverso de los acontecimientos ‘All The Small Things’ fue número 1 en MTV y gracias a que los chicos de Blink 182 eran, en realidad, igual de normativamente atractivos que los Backstreet Boys, el grupo se convirtió en un fenómeno de fans adolescentes como el que pretendían ridiculizar.
Si algo tienen en común la mayoría de integrantes de boy bands es el complejo y la vergüenza que sienten por serlo. Tras una gira mundial con Backstreet Boys, McLean se embarcó en una gira de bares bajo el nombre artístico Johnny No Name cantando versiones de Stone Temple Pilots o Rage Against The Machine. Y, aunque al principio los BSB se mostraron orgullosos de su espíritu sensible y “afeminado”, lo cierto es que en cuanto rompieron lazos con sus managers originales en 1998 su imagen giró hacia una masculinidad más tradicional.
El vídeo de ‘I Want It That Way’ no trataba sobre el amor o sobre “la chica”, sino sobre el poder que los Backstreet Boys habían adquirido: tenían un jet privado, aterrizaban en un aeropuerto cerrado para ellos y actuaban rodeados de fans. Pero ahora ya no se ofrecían a ellas, sino que les daban la espalda en una actitud más de estrella del rock arrogante que de estrella del pop ofrecida. En el vídeo de ‘Larger Than Life’, una canción que literalmente trataba sobre el amor de sus fans, decidieron presentarse a sí mismos en las antípodas de aquellos semidesnudos mojados de ‘Quit Playing Games’: aparecían enfundados en armaduras robóticas y libraban una guerra intergalática. Dos referentes, el militarismo que marcaría a Estados Unidos en los primeros años 2000 y los blockbusters de Hollywood, mucho más masculinos que los de sus videoclips anteriores.
Después de Eminem (el Backstreet Boy del rap) y de Chris Martin (el Backstreet Boy del rock), llegaron muchos más. Nick, Kevin, Brian, Howie y AJ corrieron para que Justin Bieber, Adam Levine, Zac Efron, Ryan Philipe, Josh Hartnett, Chris O’Donnell, Fredie Prinze Jr u Orlando Bloom pudieran volar. Los tatuajes dejaron de sugerir peligro para erigirse como el mínimo común denominador de la estética masculina (hasta el punto de que, en 2014, un presidiario literal se convirtió en un sex symbol cuando la policía publicó su foto de arresto en Facebook y al salir de la cárcel hizo carrera como modelo). En 2012 los protagonistas de Magic Mike liderados por Chaning Tatum, que es más Backstreet Boy que varios de los auténticos integrantes de los Backstreet Boys, no solo bailaban ‘I Want It That Way’ en su espectáculo de striptease para mujeres enfervorecidas sino que en su tiempo libre debatían sobre los datos de la trayectoria musical de BSB como si estuvieran hablando de rugby o de la NBA. En 2018, el fundador de Facebook Mark Zuckerberg publicó un vídeo cantando ‘I Want It That Way’ en un karaoke junto a Kanye West.
Hoy el término “boy” tiene mucho más valor social que “man”, que durante siglos fue la palabra más valiosa de la cultura occidental. Muchos chavales en Tik Tok se someten voluntariamente a la mirada lasciva de sus espectadores y la buscan mediante el exhibicionismo físico, la sensibilidad o incluso el baile. La masculinidad es hoy artificial y mediatizada y su valor no se mide tanto en coches, violencia o posición profesional como ocurría antes. Ni siquiera en potencia sexual. Hoy el valor de la virilidad se mide en cuántas miradas de deseo eres capaz de atraer. Hoy, todos los chicos son un poco Backstreet Boys.
Los verdaderos Backstreet Boys, por su parte, siguen en activo y bailando con el mismo entusiasmo que el primer día. Esta semana han anunciado su gira DNA 2022, que parará el 4 de octubre en Madrid y el 6 en Barcelona. Hace tres años dieron un concierto en Madrid y, hacia la mitad del show, Brian y Kevin se metieron detrás de un biombo para desnudarse y arrojar al público su ropa interior. “A lo largo de los años”, iba explicando Brian, “Nos tirasteis montones de bragas y sujetadores. Hoy ha llegado el momento de devolveros el regalo”. Esta vez, nadie se rió de ellos.
Travis Scott se enfrenta este año al lanzamiento discográfico más difícil de su carrera. ‘UTOPIA’ es el título esperanzado de un disco cuyo lanzamiento quedó totalmente parado en noviembre, tras la tragedia acontecida en el festival Astroworld. Un día antes Travis publicó dos canciones nuevas, una de las cuales traía el desafortunado título de ‘ESCAPE PLAN’. La otra era ‘MAFIA’, y ninguna de las dos aparece ya entre las 10 más escuchadas de Travis en Spotify. Sus cifras son muy inferiores a las que el rapero acostumbra.
Desde entonces, Scott ha mantenido un perfil público más o menos bajo, pues no deja de ser pareja de una mujer apellidada Kardashian, mientras las demandas contra él por su gestión del festival -organizado por él- se han ido acumulando hasta llegar a una cifra próxima a las 100. El rapero ha sido padre, también ha emprendido una iniciativa llamada Project HEAL cuyo objetivo es mejorar la seguridad en grandes eventos, y recientemente ha realizado su primera actuación musical tras la tragedia, en la pre-gala de los Oscar.
El regreso de Travis a los escenarios daba a entender que el rapero está preparado ya para reanudar su carrera musical tras la tragedia, y nuevas pistas dan a entender que es así.
Estos días una serie de carteles relacionados con ‘UTOPIA’ han aparecido en varias vallas publicitarias de California, por lo que el lanzamiento del álbum podría estar más cerca de lo que parece. Los carteles incluyen frases como «¿buscando la utopía?» y «dirección contraria» y están situadas precisamente en dirección contraria al festival Coachella, donde Travis iba actuar antes de la tragedia. No obstante, otras fuentes apuntan que el disco no saldría hasta junio.
Travis habló sobre ‘UTOPIA’ hace más de un año. En una entrevista, el rapero declaró que, con su nuevo trabajo, preparaba un «sonido nuevo», y mencionó algunas de las artistas con la que le gustaría colaborar, entre ellas Björk, Beyoncé y King Krule.
‘La soledad‘ de Laura Pausini es una de las canciones más bonitas que ha producido la canción italiana. Un torrente de sentimiento con el que Pausini ganó el festival de Sanremo en 1993, catapultándola al estrellato. Lo hizo con la versión original, cantada en italiano y titulada ‘La solitudine’. Después la adaptó al español e incluso al inglés.
Lo que no tanta gente sabe es que Leticia Sabater grabó la versión en español de ‘La solitudine’ antes incluso que Pausini. En concreto, un año antes. ‘Como el primer amor’ era la pista 2 de su segundo álbum de estudio, ‘LETICIA’, publicado en 1993, y contaba con la misma letra escrita y adaptada por Pietro Cremonesi y Federico Cavalli. La interpretación vocal de Sabater, sin embargo, era mucho menos… emotiva que la de Pausini. El disco se puede comprar en Discogs pero no está disponible en plataformas. En Youtube se pueden escuchar canciones sueltas.
‘La soledad’ será para siempre una canción identificable de Laura Pausini en todas sus versiones, y nunca de Sabater pues Pausini la grabó primero y fue ella quien la convirtió en un gran éxito. Sin embargo, Sabater ha reclamado ahora su parte del pastel, aprovechando que Pausini ha estado presentando en sociedad su nuevo documental ‘Un placer conocerte’.
Desde Socialité, un programa de Telecinco, la autora de ‘La Salchipapa’ se ha dirigido a Pausini para explicar: “Es una canción que nos dieron a la vez, a ti en italiano y a mí me la dieron en español. La grabamos en el mismo año y salió a la vez». Sabater reconoce que le «duele un poquito» que «nunca se me haya reconocido que esa canción es mía también”.
El programa de Telecinco ha tenido ocasión de preguntar a Pausini por las declaraciones de Sabater durante una rueda de prensa, y la italiana ha vuelto a explicar que ‘La solitudine’ cuenta su historia de desamor con su primer novio, Marco, quien «me traicionó y me hizo descubrir, cuando era adolescente, lo que era sentirse sola”. Sabater discrepa: “Laura, esa maravillosa historia de amor no es sólo tuya. También es mía. Bueno, diría que nos atañe a tres personas: a Marco, a ti y a mí”.
A espera de que Pausini y Sabater resuelvan sus diferencias, pues Pausini ha manifestado su intención de conocer personalmente a la autora de ‘Leti Rap’, cabe recordar que Sabater ya versionó a Pausini hace unos años. La canción escogida fue ‘Se fue’. Por su parte, Pausini será este año co-presentadora de Eurovisión 2022, que se celebra en Turín.
Jack Harlow concentró casi todas las malas críticas que tuvo ‘INDUSTRY BABY’. Nadie entendía por qué Lil Nas X había decidido que era buena idea llamar a un rapero blanco heterocis para uno de los singles principales de uno de los discos más importantes que se han hecho sobre la comunidad LGTB+, ‘Montero‘.
En uno de sus temas más conocidos, Jack Harlow canta con nada menos que Chris Brown. En la versión con featurings de su mayor hit, ‘WHATS POPPING’, quien aparece por ahí es nada menos que DaBaby. Y las malas compañías son el mal menor de una carrera que contenía éxitos que se llaman cosas como «Quiero ver algún culo«.
En cualquier caso, ‘INDUSTRY BABY’ ha servido para dar a conocer a Jack Harlow a un nuevo público. Por primera vez una grabación suya ha rebasado los 1.000 millones de reproducciones, y además no se perdió su presentación en los Grammys.
Era el momento adecuado para relanzar su carrera y tras el single ‘Nail Tech’, Jack Harlow se ha agenciado un número 1 global en la lista mundial de Spotify el día de salida del segundo sencillo de su inminente nuevo álbum. ‘First Class’ desbancaba el pasado viernes a la mismísima ‘As It Was’ de Harry Styles y pelea con esta para ser número 1 directo en Reino Unido. Es hoy nuestra “Canción del Día”.
‘First Class’ samplea a Fergie, en concreto ‘Glamorous’, en esta producción elegante y cuidada. El deletreo de G L A M O R O U S es embriagador, como también lo es el piano y esa ambientación tristona que recuerda al mejor Mike Skinner. Se queda a las puertas de callar muchas bocas, pues también tenemos esa frase en la que presume de beber zumo de piña para endulzar el sabor de su semen para su chica. Tiene bastante delito que haya salido en Rolling Stone diciendo que “ser capaz de hacer una canción que le guste a las mujeres” era su objetivo cuando hacía ‘First Class’. Pero en cualquier caso la canción se ha viralizado rápidamente en TikTok, donde Jack Harlow la anunciaba. El álbum ‘Come Home the Kids Miss You’ sale el 6 de mayo.
‘Dig Me Out’, uno de los álbumes más aclamados de Sleater-Kinney, aunque ha habido muchos más, como ‘The Woods’ (2005), celebra este año su 25º aniversario. Salió exactamente el 8 de abril de 1997. Para ello, recordando aquellos días en que Sleater-Kinney eran un trío (Janet Weiss abandonó en 2019), se va a publicar un disco de versiones de auténtico lujo.
A falta de conocer más detalles, como qué canción ha hecho cada artista, averiguamos ya a través de su Instagram que están involucrados nombres tan importantes como Wilco, Low y St Vincent, que acaba de ganar un Grammy al Mejor Disco Alternativo del Año.
Además, también encontramos a Self Esteem, que el año pasado nos conquistaba con el excelente ‘Prioritise Pleasure’. Y también veremos resucitar a Tunde Adebimpe después de varios años sin saber absolutamente nada de TV On the Radio.
Sleater-Kinney han ofrecido a través de Instagram un listado alfabético sobre quién va a aparecer en el disco. Son Big Joanie, Black Belt Eagle Scout, Courtney Barnett, Jason Isbell & Amanda Shires, The Linda Lindas, Low, Margo Price, Self Esteem, St Vincent, Tunde Adebimpe (TV on the Radio), Tyler Cole y Wilco. Habrá más nombres aún por determinar, por lo que imaginamos que aún faltan detalles por concretar y por eso se desconoce la fecha de salida.
‘Dig Me Out’ se abría con el tema homónimo y contenía algunos de los temas más populares de la carrera de Sleater-Kinney, como fue el caso de ’Turn It On’, ‘Words and Guitar’ y sobre todo ‘One More Hour’. De hecho, ‘Words and Guitar’ es la 2ª canción que más ha sonado en sus conciertos históricamente, solo por detrás de la propia ‘Dig Me Out’. El álbum original también incluía curiosidades como ‘It’s Enough’, que incorporaba una sección de vientos.
Chris Bailey ha fallecido este sábado 9 de abril. Tenía 65 años. Chris Bailey fue fundador, cantante y autor principal de The Saints, muy recordados por su single de 1976 ‘(I’m) Stranded’. El tema presentaba el mismo álbum llamado ‘(I’m) Stranded’, que se editaba en 1977.
El disco labró el camino para que aquel mismo año el sencillo ‘This Perfect Day’ alcanzara el top 40 de las listas británicas, pese a que la banda era australiana. Bajo estas líneas podéis encontrar su paso por Top of the Pops. Presentaba ya el que fue el segundo disco de The Saints, ‘Eternally Yours’.
The Saints llegaron a publicar 14 discos, pero sólo Chris Bailey sobrevivió como miembro permanente, lo que no impidió que también firmara algunos lanzamientos en solitario. Más de 40 músicos han pasado por The Saints a lo largo de la historia.
El comunicado de su muerte recuerda que “Chris vivió una vida de poesía y música y nos abandonó un sábado por la noche”. Para decir que nos “abandonó” su familia ha utilizado la palabra “stranded” en referencia al que fue su mayor hit.
El NME recopila los testimonios de varios músicos, especialmente australianos, a los que Chris Bailey ha influido. Jimmy Barnes ha dicho que se ha ido “uno de los mejores autores del país” y que The Saints “fueron punks antes del punk”. Algo en lo que también ha coincidido Lindsay McDowens. Warren Ellis ha dicho que Chris Bailey fue “uno de los mejores cantantes, y The Saints, una de las mejores bandas”. Por su parte, Dave Graney ha reivindicado “cuán perfectos fueron The Saints”, indicando que siempre le vio muy parecido a Chuck Berry.
La banda sonora de ‘Top Gun’ es uno de los mayores hitos de los 80, gracias a la despampanante grabación de Giorgio Moroder para la película. ’Take My Breath Away’ fue número 1 a su edición en 1986, con la interpretación de la banda Berlin, y dio a Moroder uno de los 3 Oscars que tiene.
Otra que tiene un Oscar, en concreto por la exitosa ‘Shallow’, será quien interprete el tema de la nueva película de ‘Top Gun’. La cinta se llamará ’Top Gun: Maverick’ y la canción de Lady Gaga se llama ‘Hold My Hand’. Así lo asegura el portal Lady Gaga Now, donde han compartido un vídeo de un cartel colgado en la calle, en el que se puede leer que Hans Zimmer y Harold Faltermeyer también están involucrados en la creación de la música de la película.
El estreno de ‘Top Gun: Maverick’ es inminente. En Estados Unidos se espera para el 27 de mayo de este mismo año, después de 3 años de retrasos en su rodaje y producción debido a la pandemia. En la película vuelve a aparecer Tom Cruise como capitán e instructor de vuelo. Uno de los nuevos pilotos será el teniente Bradley Bradshaw, hijo de Goose, al que se vio en la película original. Este querrá convertirse en un aviador tan bueno como su padre. Lo interpretará Miles Teller.
En 2017 tuvimos la suerte de entrevistar a Giorgio Moroder y le preguntamos por el éxito de ‘Take My Breath Away’. Esta fue su respuesta tras tararear la línea de bajo al teléfono: «Una de las cosas inusuales es el principio, la línea de bajo y la melodía después en la canción son la misma. Es inusual que la línea de bajo se convierta en la melodía principal de una canción. La producción creo que estaba muy bien y Terri Nunn de Berlin hizo un gran trabajo. A los productores de ‘Top Gun’ les encantó e inmediatamente nos dijeron que sí. Fue todo muy bien».
En cuanto a Gaga, hay que subrayar que hacer una película, en concreto ‘Ha nacido una estrella‘, fue la mejor decisión de su carrera. ‘Shallow’ se acerca ya a los 1.800 millones de reproducciones en Spotify, siendo la grabación más popular de toda la carrera de Lady Gaga, doblando a otros clásicos como ‘Bad Romance’ o ‘Poker Face’. Habrá que esperar para comprobar si ‘Hold My Hand’ es también una balada acústica, o un medio tiempo electrónico próximo al italo disco de ‘Take My Breath Away’. Un estilo que Lady Gaga registró por ejemplo en ‘Do What You Want’.
¡Vuelve la normalidad! Y vuelven John Frusciante, Rick Rubin y el sonido más clásico a los Red Hot Chili Peppers. Albricias sean dadas. ‘Unlimited Love’ debería llamarse ‘El regreso’. La historia del disco, por eso, no tiene mucha historia: los cuatro Peppers se juntan en el estudio de Rubin para componer, tocar, grabar y escoger entre más de cincuenta canciones. RHCP son unos currantes del Show Business, nos quieren decir. Pero un poco de holgazanería (y contención) tampoco le hubiera sentado mal al álbum. Diecisiete temas y 73 minutos se antojan excesivos, por más fan que puedas ser de la banda.
Claro que los discos de RHCP con Frusciante siempre tienden a la desmesura: ahí están las dos horazas de ‘Stadium Arcadium’ (2006) para demostrarlo.
No solo la duración es (presuntamente) achacable a Frusciante. Casi todo el álbum parece diseñado para lucir su guitarra, su brillo y personalidad. Y hay que reconocer que, sonar, todo suena muy bien. ‘Black Summer’ es la primera canción y el primer single. Su letra ecologista refiere el “verano negro” de Australia: los incendios que asolaron el país entre 2019 y 2020. Anthony Kiedis canta suave, el resto de la banda muestra su fenomenal destreza… Pero, paradójicamente, el crescendo del estribillo, en vez de agregar fuerza a la canción, la quita.
El segundo tema, ‘Here Ever After’ genera la suficiente energía rítmica y melódica para mantener la atención. En ‘Aquatic Mouth Dance’, el bajo de Flea abre majestuosamente. Tiene un estupendo deje de soul y funk, suaves vientos en el estribillo y un contenido desfase jazzy final; suficiente como para avivar la llama. La balada no-soy-lo-bastante-bueno-para-ti ‘Not the One’ no por más tópica es menos resultona. Lo mismo se puede decir de la zumbona ‘Poster Child’, todo un homenaje a los ídolos pop, por donde circulan tanto Duran Duran como Motörhead o Talking Heads. Una pieza de funky manida pero adictiva… Al menos al principio. Luego se convierte en demasiado repetitiva.
Y es que es a partir de aquí se hace evidente el gran problema del disco. Está lleno de riffs, detalles, giros y requiebros conocidos, reconocidos y reconfortantes. Pero nada sorprende, nada destaca, todo discurre plácido. Demasiado plácido. No hay un gran single, un gran himno, algo que marque la diferencia. Casi hemos de esperar a ‘White Braid & Pillow Chair’, la canción número 12, para reencontrarnos con una pieza lo suficientemente interesante. Con su aire de pop sesentas californiano y un final la mar de trotón, homenajea por enésima vez a, claro, California.
Por eso escuece un poco encontrar a continuación ‘One Way Traffic’, que parece una parodia del «clásico tema de los Peppers». Es demasiado simplona: esos pseudo rapeos, los eo-eo, la maquinaria haciendo lo de siempre… ‘She’s a Lover’ tiene una parte que atrae, pero otra que repele: ¿ese estribillo no recuerda demasiado a Maroon 5? La intro de ‘Veronica’ entra bien (¡ese riff!), pero el resto es demasiado sobado. De ‘Let ‘Em Cry’ se salva el groove de Flea y los vientos sofisticados, tan Burt Bacharach.
Red Hot Chili Peppers están emocionados por la vuelta de Frusciante; Frusciante está emocionado por volver con Red Hot Chili Peppers; los fans están emocionados por volver a ver a la formación clásica en directo; incluso les puede emocionar escucharles en pleno en ‘Unlimited Love’. Pero el anterior ‘The Gateaway’, con todos sus fallos, poseía algo que aquí se echa de menos: encanto. El único encanto de ‘Unlimited Love’ es volver a lo ya familiar. Es un disco agradable, ideal para escuchar de fondo, mientras te dedicas a otras cosas; un destilado de oficio que no tiene nada que sobresalte para mal… Pero tampoco para bien.
El JNSP Song Contest de nuestros foros sirve para descubrir canciones que no han conquistado las listas de éxitos, y es el caso de nuestra Canción del Día para este domingo. Presentada por narizsucia ganaba una de las ediciones recientes este absoluto temazo que de manera dramática no apareció en ninguna lista de mejores canciones de 2021. Ni siquiera en Les InRocks. Sin duda alguna, lo merecía.
Brö -de nombre real Elisa Brolli- es una joven francesa de 25 años que acaba de debutar con un EP llamado ‘Cassandre’. Entre sus influencias está el R&B, el soul y el funk, en alternancia con una electrónica minimalista, como se aprecia en temas como ‘Allumette’. También se nota a veces que ha escuchado bastante hip hop. De hecho, Eminem es el único artista citado en su biografía oficial, donde afirma que sus estudios de poesía, las batallas de gallos y su deseo de evocar su sexualidad sin complejos constituyen su personalidad.
La canción estrella es ‘Mauvais rôle’. Su progresión transmite exactamente lo que encontramos en la larguísima letra. Brö comienza recitando una serie de versos, pero sus fraseos se van acelerando más y más, para terminar adentrada en el caos. El último pasaje de la canción es vertiginoso, sumergiéndose en influencias synth-pop cercanas al trance o a Caribou, como metáfora de la historia que nos está contando.
La artista comienza hablando de un día a día más o menos inocuo. La obligación de comer productos nacionales. Un concierto que se cancela. Poco a poco va introduciendo frases de peor color, como «la vida es rosa… solo cuando bebo». Pesa la presión social por que por ejemplo, «los matrimonios duren hasta que lleguen las arrugas». Después de reconocer la sensación de desempeñar «un papel equivocado» en esta vida, y clamar por la necesidad de «ser amado», Brö estalla. Ese verso agitado del minuto final es una protesta contra todas las cosas que nos agobian enumeradas en la canción, como no estar demasiado gorda, no ser demasiado masculina, o de nuevo, no abusar de la bebida.
«Soy lo peor» es una de las frases más repetidas de ‘Mauvais rôle’. Su vídeo prescinde de todo componente social a diferencia de lo que ocurre en la portada del EP. Parece recalcar que muchos de nuestros males son pura paranoia. Elisa Brolli lucha consigo misma en esta sencilla pieza llena de simbolismo.
El nuevo episodio de Revelación o Timo, el podcast de JENESAISPOP, está dedicado a RuPaul’s Drag Race. Para ello, invitamos a nuestro colega iFar, que fue quien en 2014 nos recomendó «RuPaul» mucho antes de que la moda rozara la saturación. Claudio cataloga el programa como «el fútbol de los gays». Repasamos la historia del concurso y hablamos del éxito de Drag Race España, sobre todo de esta segunda temporada que estamos siguiendo cada domingo, y que tan buenas críticas está recibiendo en el extranjero. Parte del orden del día es el siguiente:
-RuPaul, el personaje y la empresaria, Revelación o Timo. ¿Es buena o mala?
-La influencia del montaje de RuPaul’s Drag Race en programas posteriores como ‘Granjero busca esposa’.
-La reivindicación del programa de la pluma y la dignidad de las drag queens como performers en los garitos.
-La inclusividad trans a lo largo de los años: no siempre fue tan pionero RuPaul’s Drag Race.
-Concursantes históricas favoritas, como Valentina, pionera en el arte de llevar mascarilla.
-Los programas satélite y la franquicia que ha llegado a Holanda, Italia, Alemania… La edición más rara.
-El nivel de la edición española.
-La reivindicación de personajes LGTB+ tan importantes como la Ocaña.
-La calidad de las canciones de RuPaul, entre otras, el hit ‘Sissy That Walk’.
-La influencia de la cultura «ball».
-El paso de Lady Gaga y otras estrellas del pop por el programa.
Camila Cabello publica un tercer disco con los mismos aciertos y desaciertos que ‘Camila‘ y ‘Romance‘. En ‘Familia’ se alternan los temazos, como ‘Don’t Go Yet’, claramente una de las mejores canciones de 2021, con la balada insulsa. El obligado featuring latino, aquí con Maria Becerra; con el obligado featuring anglosajón, con Ed Sheeran. Al menos, eso sí, el «focus track» ha estado muy acertado, y ‘psychofreak’ es nuestra «Canción del Día».
‘psychofreak’ está apareciendo en la prensa porque contiene una frase dedicada a sus excompañeras de Fifth Harmony: «Lo siento, no me he podido concentrar en la película / todo el mundo dice que echa de menos a mi viejo yo / He estado en esto desde los 15 / No culpo a las chicas por cómo aquello decayó».
Dejando para otro día quiénes demonios pueden ser esas personas que echan de menos los días en que Camila Cabello estaba en Quinta Armonía, al margen de los vídeos de Desahogada, ‘psychofreak’ es mucho más que eso.
Ante todo, esta canción es una búsqueda de sí misma para Camila Cabello, que visiblemente agobiada, decide salir a tomar aire fresco. La letra muestra a una artista insegura, demasiado preocupada por Instagram y el wi-fi, literalmente alienada como un extraterrestre, y sintiéndose, en una palabra, «rara». A generar esa sensación contribuyen un fraseo muy poco melódico, bastante paranoide; y una producción bastante exquisita en este caso, obra de Ricky Reed y Tom Peyton.
La invitada en la canción en este caso es indispensable. WILLOW, que ya se ha quitado el apellido Smith de su padre Will Smith, se ha viralizado en TikTok en años recientes por su tema de 2015 ‘Wait a Minute!’. Suma ya 500 millones de streamings en Spotify. Recientemente, ha cantado también en el principal single actual de Machine Gun Kelly.
Aquí, aporta un tarareo un tanto Suzanne Vega y un excelente estribillo o post-estribillo, prácticamente lo mejor de la canción. WILLOW parece interpretar la voz interior de Camila Cabello que necesita salir, expresarse, para llevar a la artista por el camino del optimismo. «Ojalá fuera como todos los demás, pero no soy como nadie más», concluye su parte.
El sencillo vídeo editado para la canción cumple perfectamente su cometido, encerrado en un cuarto que parece emular una interrogatorio, una prisión, un psiquiátrico, o todo a la vez. Camila Cabello y WILLOW escenifican el terror de la paranoia, bajo la dirección de Charlotte Rutherford, quien ha trabajado con Halsey, Grimes y Lil Nas X.
Os dejamos también con la presentación de ‘psychofreak’ en Saturday Night Live. WILLOW acudió para interpretar su parte, hacer coros, tocar la guitarra eléctrica y poner todo su sentimiento. Camila Cabello se muestra muy determinada en el momento en que tiene que hacer la referencia a Fifth Harmony. También interpretó ‘Bam Bam’, sustituyendo a Ed Sheeran con tremenda fiesta latina.
Dizzee Rascal, desde hace dos décadas una de las figuras fundamentales de la escena musical en Reino Unido tanto en lo comercial como en cuanto a crítica, ha sido condenado por un incidente violento.
El artista ha sido encontrado culpable de agredir a su ex pareja Cassandra Jones. Según informa el prestigioso diario The Guardian, apoyó su cabeza contra la de ella y después la tiró al suelo durante una pelea en su residencia de South London, el 8 de junio de 2021. Los hechos sucedieron después de un altercado en cuanto a la custodia de su hija, cuando él estaba llevando a la niña de vuelta.
Según la jueza Polly Gledhill, al “haber perdido los papeles y usado la violencia”, tendrá que realizar servicios a la comunidad, ya que según el juicio “continúa situando la culpa en la Señora Jones, que es la víctima en este caso”. También tiene una orden de alejamiento que durará 12 meses y tendrá que respetar un toque de queda y llevar un dispositivo electrónico durante 24 semanas.
Pionero de la escena grime, Dizzee Rascal ganó el Mercury Prize con su debut de 2003 ‘Boy in da Corner’. Fue platino, al igual que su cuarto disco ‘Tongue n’ Cheek’ en 2009, este lleno de singles entregados al pop como ‘Dance wiv Me’ con Calvin Harris, ‘Bonkers’, ‘Holiday’ y ‘Dirtee Disco’. Los 4 fueron número 1 en singles en UK.
En la actualidad el artista tiene 37 años. Su último álbum data de 2020, un ‘E3 AF’ que pasaba ya más desapercibido.
Chanel continúa con la gira de promoción de ‘SloMo’, más que decidida a dejar a España en una buena posición en Eurovisión 2022. Como informa orgullosa RTVE, ha estado en la Gala Drag Queen de los Carnavales de Las Palmas de Gran Canaria, la Barcelona Eurovision Party, Los 40 Primavera Pop en Madrid y la London Eurovision Party, además de en la televisión portuguesa.
Anoche fue entrevistada en el programa Jinek de la cadena RTL y, acompañada de tan solo un guitarrista, la representante española ha entonado una version a pelo de ‘SloMo’. Una canción muy criticada por su letra supuestamente sumisa, tan genérica que en absoluto parecía sostenerse en este formato, pero que lo consigue. No hay más que ver la cara de los congregados en esta mesilla de debate para comprobar una vez más el talento de Chanel.
Stefan de Vries, colaborador en Jinek, ha declarado: «Chanel robó el corazón del público inmediatamente. Estaba sentado a su lado y me encantó su voz. Hizo una gran actuación». RTVE especifica que la cantante ha buscado el voto holandés, porque es uno de los más entusiastas de Eurovisión, aportando 5 millones de espectadores el año pasado.
A medida que todos los países han presentado sus canciones, Chanel, tan criticada en España, ha ido subiendo en las casas de apuestas. Rara vez la hemos visto fuera del top 10, la hemos visto mucho en torno al número 9, y ahora mismo es top 7.
En las listas oficiales de nuestro país, el tema abandonó el top 100 tras la fiebre producida por el Benidorm Fest. El apoyo de Los 40 Principales de momento no la ha devuelto a la lista oficial de Promusicae, y la encontramos en el puesto 193 de Spotify España. ‘Ay mamá’ de Rigoberta Bandini es la única canción del Benidorm Fest que sobrevive en las listas oficiales, exactamente en el número 39, certificada como platino.
Aldous Harding es más que una simple cantautora. Es una artista vocal. Como Lana Del Rey, Nicki Minaj o Britney Spears, la neozelandesa juega con los múltiples registros de su voz e interpreta diferentes personajes que a veces ni siquiera parecen proceder de la misma persona. La voz de Aldous es un instrumento flexible que contrasta con el (aparente) clasicismo de su música. ‘Warm Chris’, su nuevo disco, explora este contraste a lo largo de sus 40 minutos de duración.
La voz de Aldous puede sonar ceremoniosa, como en ‘Fever’, aniñada como en ‘Lawn’, o directamente apitufada (de manera natural) como en ‘Leathery Whip’. A veces, como en ‘Passion Babe’, Aldous decide balbucear las palabras, como si estuviera borracha o estuviera recordando la letra in situ. Y en ‘Staring at the Henry Moore’ adopta un registro dulce y cálido… para luego cambiarlo a un tono nasal que no esperas.
La escucha de ‘Warm Chris’ pone a prueba tu paciencia. En un primer acercamiento parece que la autora de ‘Designer’ se haga la rara, pero con las sucesivas escuchas descubres que disfruta explorando los diferentes timbres de su voz. Y, sin miedo, los aplica a unas canciones que tampoco buscan el camino fácil. El chamber-pop folki y minimalista de ‘Warm Chris’ parece convencional, pero Aldous siempre encuentra maneras de enrarecerlo, de incomodar. En el buen sentido.
‘Lawn’, el primer single, de maravilloso videoclip, por cierto, es alegre y animadillo. Su ritmo sincopado invita a bailar. La melodía es pegadiza. Sin embargo, Aldous la canta con una voz aguda que bordea lo «annoying». Su melodía también es extraña, igual que las de ‘Ennui’ o ‘Fever’. La guitarrita mareada de ‘Tick Tock’ transmite ese efecto en el oyente. Y estoy hablando de las canciones más accesibles del disco.
Incluso los momentos intimistas de este trabajo que ha vuelto a producir John Parish provocan extrañeza. En ‘She’ll Be Coming Round this Time’, una balada preciosa a piano, te queda muy claro que Aldous está imitando a alguien, pero no sabes a quién. Parece Karen Dalton. Luego Joanna Newsom. En ‘Warm Chris’, tan intimista, cada verso concluye con una reverencia de guitarra eléctrica que aparece como a destiempo.
La magia de ‘Warm Chris’ termina cuadrando en la cabeza, aunque cueste unas pocas escuchas. Y a favor de Aldous hay que decir que arriesga poniéndoselo difícil al oyente el lugar de fácil. Lejos quedan los tiempos de la dramática ‘Horizon’. Su música es el equivalente a encontrarte con una persona a la que conoces pero luego descubres que es otra persona que se parece en un 98% a la otra. El 2% restante se compone de las diferentes peculiaridades que hacen que su música sea memorable. Esas singularidades que hacen que su música primero incomode, y luego cautive.
Tampoco lo ponen fácil las letras. En ‘Warm Chris’ vuelven ser deliberadamente crípticas, cuando no absurdas y, aunque algunas parecen hablar más o menos claramente de relaciones fallidas (‘Lawn’) o de momentos de insatisfacción emocional (‘Passion Babe’), la propia Aldous prefiere que cada oyente saque sus propias conclusiones respecto a lo que significan.
Llaman especialmente la atención algunos pasajes. En ‘Fever’ observa a su amante en la oscuridad, en ‘Tick Tock’ afirma que quiere «una oficina en el campo», en ‘Warm Chris’ que le gusta «observar aviones de papel quemándose», en ‘Passion Babe’ se recuerda «casada y aburrida». En ocasiones, como en ‘She’ll Be Coming ‘Round the Mountain’, las personas narrativas cambian tanto que pierdes el hilo.
Pero no importa. En realidad, en otros casos, las letras solo proporcionan a Aldous una oportunidad para seguir explorando su propia voz, la entonación, los acentos. Acariciar cada palabra, o al contrario, dejarla descolgada delante del micrófono, parece más importante para ella que contar una historia convencional con métodos convencionales. Y esa es la gracia de ‘Warm Chris’, en todo su esplendor.
Pensábamos que Harry Styles desbancaría a su amiga Rosalía del número 1 de nuestra lista semanal, pero no. De momento ‘As It Was’ tiene que conformarse con el puesto 4. Es entrada directa al número 1 ‘Marchar’, el vídeo conjunto de Vicente Navarro y Rodrigo Cuevas que estrenamos en JENESAISPOP y que os seguimos recomendando encarecidamente. Foto: Carlos Menéndez.
‘Marchar’ es el tercer número 1 de JNSP para Vicente Navarro, tras ‘En el río’ y ‘Un llanto’, y el primero para Rodrigo Cuevas. ‘Veleno‘, su gran hit con Baiuca, quedó en el puesto 2 contenido en diferentes semanas por «Berlín» de Zahara y ‘V’ de Anne Lukin; y ‘Muñeira para a Filla da Bruxa’ quedó en el puesto 15. ‘Muerte en Motilleja’ quedó fuera del top 40 al no obtener votos suficientes del público cuando Cuevas era menos conocido. Os recordamos que los 10 candidatos a entrar en lista aparecen siempre al final de la playlist del top 40 en pos del descubrimiento de nueva música.
También llega al top 10 lo nuevo de Angel Olsen, y al top 20 ‘Una daixona de pols’ de Antònia Font y ‘Hold Me Closer’ de Cornelia Jakobs, un tema eurovisivo. La lista de entradas se completa con los temazos de Destroyer y Los Estanques con Anni B Sweet.
Joe Crepúsculo es de los pocos artistas que pueden fardar de tener en el mercado más de una decena de trabajos discográficos. Una carrera muy extensa que ha pasado por todo tipo de escenarios (literales e históricos) y que ahora continúa alimentando aún más con ‘Trovador tecno‘, su nuevo disco. Un disco rompedor en cuanto al sonido rock anterior con “Supercrepus II” y al hastío vital que a muchos nos ha inundado últimamente. Ganas locas de bailar en la pista al ritmo no solo del tecno sino también del bakalao o la rumba.
Una mezcla sonora con muchas influencias de aquí y allá que solo Joe Crepúsculo sabe poner sobre la mesa, utilizando con ingenio el sentido del humor y reflexionando sobre la realidad que nos rodea. Hablamos con él largo y tendido sobre este ‘Trovador Tecno’ que, además de ser el título de este nuevo trabajo, nos muestra efectivamente a una persona entregada al entretenimiento de los demás a través de la pista de baile. Las fechas de su gira, en Instagram. Foto: Pablo Zamora.
Tu penúltimo disco, ‘Supercrepus II’, salió en 2020 en mitad de la pandemia antes de no sé qué ola; y este último, ‘Trovador Tecno’, nos pilla en un momento global también bastante hostil y oscuro, en otro sentido. ¿Tienes ganas de lanzar un disco que no se tenga que enmarcar dentro de un momento histórico?
De lo que tengo ganas es de que no esté pasando algo importante todo el rato. Siempre pasan cosas importantes, siempre hay noticias, catástrofes, gente que lo pasa mal en el mundo… Pero apetece volver a como estábamos antes, la verdad. En cualquier caso, sí es verdad que siempre se puede ver una interpretación de por qué lanzas un disco. Una reacción a una guerra, a un momento… Con este trabajo, puede que haya un punto de reacción a querer volver a las salas, a la gente bailando, al sudor… Puede ser que sí.
También, yo soy una persona de contrastes. Veníamos de un disco de rock y tal vez no le hicimos todo el caso que pudimos. Pilló justo en el 2020. Y sí que apetecía mucho sacar un disco de bakalao y de tecno, de presentarlo con gente bailando en los festivales… Igual sí que, inconscientemente, buscaba volver a todo eso. Pero también creo que, desde la pandemia, tenemos la cabeza y la mente muy pendientes de pensar que siempre va a pasar algo catastrofista. Los medios de comunicación son un amplificador de todas las catástrofes: ellos ven que nos interesa pensar que va a pasar algo malo y saben que, cuando ponen una noticia así, vamos a picar.
Ojalá estemos saliendo de todo eso, pero aún hay muchas cosas ahí que nos quedan por medio: el cambio climático, las guerras, el hambre, las desigualdades sociales, de género… Pero no estaremos encerrados. Estaremos en una discoteca y tal vez la cuestión sea solucionarlo bailando.
Es verdad que es difícil no mover el pie al escuchar todo el disco, por lo que misión cumplida si has querido que la gente bailara. ¿Esta es la música que te gustaría escuchar de fiesta?
En el caso de que yo fuera a una pista de baile, sí. Pero como no salgo de discotecas, no sé muy bien qué suele sonar. Puede que sea un disco extraño o pervertido para eso. Yo en mi casa me pongo cumbia, Bob Dylan, Fleetwood Mac y ‘MOTOMAMI‘, el nuevo disco de Rosalía.
Pero sí me gustaría que una canción como ‘Así soy yo’ sonara en discotecas. Imagino que en un Ochoymedio puede quedar muy bien a las 3 de la mañana. Aunque no sé si pega, estoy un poco fuera. Veo más la interacción que hay en conciertos míos que en una sesión de noche. Tú que eres más joven, me lo podrás decir (risas).
¿Ya no sales de fiesta porque no te apetece o porque ya no encuentras tu espacio? A juzgar por este disco, parece que te gusta la noche.
Voy a las discotecas cuando toco en ellas y me quedo un rato después. Lo que no me gusta es salir por la noche. Esto va a sonar muy pureta, pero me encanta que una comida se alargue y aprovechar las horas del día. Cuando alguien me dice de quedar a las diez de la noche, me da bajón total. Pudiendo quedar antes, estar en bares guays, más baratos… y aprovechar la luz tan bonita que tiene este país.
«Desde la pandemia, tenemos la cabeza y la mente muy pendientes de pensar que siempre va a pasar algo catastrofista»
En ‘Trovador Tecno’ no solo hay, como su nombre indica, tecno, sino también fusiones con el bakalao, el eurodance, el pop, la rumba… Hay tintes a lo Camela o Ladilla Rusa. ¿Cuáles son tus influencias de la España más kitsch o cañí?
No me fijo en que algo vaya a sonar a algo, las influencias son inconscientes. Es muy complicado hablar de influencias. Me encantaría decirte cualquier cosa pero, al final, la influencia te puede venir de un anuncio de publicidad que acabas de escuchar o de ponerte a hacer ciertos acordes. En este disco pueden estar Los Chichos, la mákina valenciana, el acid house, el progressive tecno… ‘El Tren de la Bruja’ puede sonar a Camela, pero también es un híbrido de muchas melodías. ‘Tecnocasa’, por otro lado, siempre me ha recordado un montón a ‘Ni**as In Paris’, de JAY-Z y Kanye West. Hay referentes pero nunca intentamos sonar a algo.
En este disco colaboran tanto las míticas cantaoras flamencas Las Negris como dani, artista revelación dentro del nuevo pop. ¿En el mundo de Joe Crepúsculo conviven ambos estilos?
Sí, totalmente. Si hay algo que pueda definir este disco es que es un abanico muy amplio. Hay sentido del humor, pero también hay emoción. Cosas tristes y cosas muy alegres. Y ahí las colaboraciones se ponen sobre la mesa. Me flipa todo lo que dani está haciendo, y aparte de sello también compartimos productor, Aaron Rux. Con Las Negris lo vimos clarísimo. Las veíamos cantando, dando palmas y haciendo esos jaleos. Con Diego El Ratón fue más tardío, coincidimos en el Sonorama de Ibiza y le enseñamos la maqueta que le gustó mucho. Con Abel (de Los Vinagres) fue curioso porque fue de las primeras canciones que hicimos del disco (‘Pensar el tiempo’), y también me gusta porque tiene ese punto más rockero mezclado con el electro. Hay mucha disparidad en cuanto a colaboraciones, pero hace que el disco sea más redondo.
«La palabra “indie” es equívoca. ¿Hidrogenesse es indie, también? Porque, para mí, no. Ni Baiuca, por ejemplo»
Parece que poco a poco te vas despegando más y más de esa etiqueta de “indie” que algunos te pusieron hace ya más de una década. ¿Reniegas de ella o piensas que te ha dado mucho?
Para empezar, la palabra “indie” es equívoca. Empezó como algo independiente pero ahora lo basan en un estilo musical. Llamar indie a grupos como Novedades Carminha, que son mucho más rock… Yo nunca me he sentido identificado con esa etiqueta; pero por otro lado, he tocado en festivales de indie. Y hay una cosa que está clarísima, que lo ves en Spotify: los grupos similares que escuchan tus fans. La gente que escucha mi música, escucha grupos indies. Entonces no puedo decir que yo no lo sea del todo, pero… ¿qué es lo que pasa? Que yo siempre he considerado que, estilísticamente, estaba fuera. A mí siempre me ha gustado la música latina, el bakalao, he podido hacer house o una rumba… Siempre dentro del pop.
Entonces, me da la sensación de que el indie es un cajón donde se mete lo que no es heavy metal, ni rock, ni punk, ni urbano. Todo lo que no quepa ahí, es indie. ¿Hidrogenesse es indie, también? Porque, para mí, no. Ni Baiuca, por ejemplo. Pero, claro, los metes en ese cajón porque no caben en los otros. Parece que indie nos suena mejor para hablar de Love Of Lesbian, Izal o Dorian, pero para otros grupos se nos queda raro. Es la etiqueta que nos ha dado la sociedad y la crítica musical.
Y tú, ¿en qué cajón te meterías?
Si yo pudiera elegir, yo rompería con todos los cajones. Pero eso lo dicen todos los músicos, a nadie le gusta que le digan que es una cosa. Arcade Fire dirán que no son rock. Todo el mundo quiere tener su cajón propio y pensar que, dentro de su asunto, está rompiendo la pana y destejiendo los géneros.
«Me hace mucha ilusión que Rosalía y C. Tangana estén llevándose el gato al agua con esas propuestas»
¿Qué artista o grupo nacional te parece que esté rompiendo con algo?
Tenemos ahí a Rosalía y C. Tangana que, dentro de su personalidad, están rompiendo el mainstream. Están siendo ellos mismos y triunfando. A mí personalmente me gustan muchísimo los dos. Me hace mucha ilusión que ambos estén por allá llevándose el gato al agua con esas propuestas tan guays. Pero también tenemos a mucha gente muy interesante por aquí: Baiuca, Los Estanques, Chico Blanco, Hidrogenesse…
En ese sentido, ¿echas de menos algo de autenticidad o riesgo en el panorama musical actual?
Es que no sé muy bien qué es el riesgo. El riesgo depende mucho de las modas. Creo que los jóvenes están haciendo lo que tienen que hacer: sus rollos utilizando la tecnología. Todo el mundo se arriesga a su manera. Lo que es más divertido es cuando la gente se hace mayor y quiere parecer joven (risas).
Me hacen bastante gracia el título del disco y algunos de canciones como ‘Tecnocasa’ o la propia ‘Happy Birthday’. Es como si el sonido o la atmósfera del disco fueran oscuros, pero a la vez con un lado de guasa, como de reírse de todo. ¿Hay sentido del humor en este disco? Ahora que todo parece tan solemne y serio…
Puede ser que haya un punto oscuro. Pero el humor siempre está ahí, es inherente a mi música. Me gusta que haya un humor divertido e inteligente. Yo quería que el disco fuera solar, que tuviera luz del día. Hay algún rasgo oscuro como ‘El Tren de la Bruja’, pero siempre hay una luz final. ‘Tecnocasa’, aunque hable de unos jóvenes que están intentando vender unos pisos y no lo consiguen, se lo están pasando bien. Así como en ‘Supercrepus II’ o en ‘Disco Duro’ había muchas sombras, creo que aquí siempre hay una luz en todos los temas. En ‘Brindar’, por ejemplo, hay una melodía muy feliz para contar una despedida.
Entre tanto zapatilleo también hay algún mensaje social profundo en canciones como ‘Vamos a limpiar’, en la que hablas de la higiene mental; ‘Velo de Maya’, sobre la incapacidad de llegar a la realidad de las cosas, o en ‘Sol y sombra’, en la que hablas sobre “la degradación de la luz en nuestro país”. ¿Cómo le hablas a la sociedad actual desde tu música?
A mí lo que me gusta hacer con la música es poner, como dicen los catalanes, de peus a terra (pies en la tierra). Ser consciente de las cosas. Igual soy un poco pesimista por pensar que la música no es una herramienta para cambiar el mundo. Creo que el mundo se cambia más desde arriba, votando, con unas políticas… Mi intención con la música es hacer pensar a la gente. Puedes estar bailando pero, de repente, hay una frase que te chirría y te hace pensar.
Me hacía mucha ilusión por ejemplo hablar en ‘Velo de Maya’ de Schopenhauer. Él era muy fanático de Kant, y él hablaba de nuestra imposibilidad de conocer el mundo. Sobre todo porque nuestras sensaciones no pueden penetrar en lo que es la verdadera realidad. Entonces, lo que separa nuestras percepciones de la realidad es el Velo de Maya. Me hacía ilusión hablar de ese velo y de ese marco ideal en las relaciones y en el amor. Nos imaginamos cómo es una persona y nos hace enamorarnos. Es llevar un poco el idealismo a todo eso. Tampoco quería profundizar mucho en ello pero quería dejar cuatro pinceladas.
En cuanto al título, ¿alguna vez te has sentido como ese trovador o ese payaso triste que tiene que entretener dentro de la música?
Los que hacemos conciertos lo somos todo el rato. De alguna manera lo hacemos, yo con mucho gusto. Pero a veces te das cuenta de que estás ahí en la fiesta, tus amigos hace mucho que no te ven, tu concierto sirve como motivo de fiesta… Pero tú estás juntando ese concierto con el anterior y el siguiente. Con el paso del tiempo te das cuenta de que sí eres el entretenedor y no puedes estar todo el rato arriba. A mí me gusta hacer referencia a la labor de los trovadores de hacer de la música algo popular. Me flipa que una canción se haga popular.
También está esa cosa de los mesteres: el mester de juglaría, de clerecía… El de clerecía es más religioso pero el de juglaría es el divertido, el guay. Es hacer un homenaje a todo esto. Creo que, ahora con esta gira tan larga que tenemos por delante de salas y festivales, me siento como un trovador dentro de la noche y del bakalao. Hacer que la gente se divierta. También puede que se gire la tortilla y que todo eso se vuelva en tu contra. Que te agote y te vampirice. Pero eso no lo tiene por qué saber la gente…
Después de tantos discos, ¿hay algo que quede en el tintero por decir o hacer?
Sí, aún no he dedicado todo un disco a baladas. Me encanta el rollo crooner. Creo que ya empiezo a tener una edad de tener una propuesta más seria, de ir con piano de cola y llevar un traje. Tarde o temprano tendrá que darse eso.
Lo que está claro es que no te da miedo arriesgar o seguir tus instintos a la hora de hacer música. ¿Crees que le has perdido el miedo al fracaso?
Te podría decir que sí, que le he perdido el miedo. Pero no es verdad. Estamos siempre mirando si van bien las cosas, y claro que hay miedo al fracaso. A que no le guste a la gente. Si no le tuviera miedo al fracaso, me daría igual si algo funciona o no. Me lo quedaría en casa y no lo sacaría. Si saco un disco, quiero que a la gente le guste y quiero que vaya bien. Todos tenemos ese afán, incluso la gente que aspira al malditismo. Puede que haya perdido miedo al fracaso, pero está ahí como un perro que te mira, tiene hambre y un día te va a morder. En algún momento, siempre fracasamos. A todos los músicos nos va a pasar que nos va a ir mal. Pero a mí me gusta ser sincero y pasármelo bien haciendo lo que hago; y creo que es más importante fracasar haciendo lo que quiero, que no triunfar haciendo lo que no me apetece. Así que, si este disco fracasa, yo estaré contento porque era lo que quería hacer.
Este fin de semana las celebridades y los usuarios de redes sociales han sido llamados a hacer un vídeo de apoyo a Ucrania bajo el hashtag #StandForUkraine. Entre los artistas que han participado en la acción están Måneskin, Billie Eilish o Madonna.
La autora de ‘Ray of Light‘ ha decidido versionar ‘Your Song’. El movimiento es bastante curioso pues le une a Elton John una larguísima relación de amor/odio. El autor de ‘Your Song’ se ha mofado en numerosas ocasiones de Madonna por hacer playback en la Super Bowl, o incluso la ha llamado «stripper de feria». En otra ocasión, Elton John se preguntó, sobre un premio Q de mejor artista en directo para Madonna, desde cuándo se premiaba un playback. El equipo de la cantante tuvo que hacer un comunicado indicando que Madonna no hacía playback en sus conciertos.
En aquella ocasión en que Madonna y Elton John competían por el Globo de Oro a Mejor Canción y ganó ella por ‘Masterpiece’, la cara de él fue un poema. Su marido salió a defenderle atacando la credibilidad de los Globos de Oro tan pronto como en 2012. Madonna se refería entonces jocosamente a la relación de amistad/enemistad que mantenían: «Espero que (Elton) me hable durante los próximos dos años. Es conocido por enfadarse conmigo. No sé, es un genio y le adoro. Ya ganará otro premio, yo no me siento mal».
Y ahora en este nuevo vídeo en el que Madonna dice que la música debe unir a la gente, en referencia a la letra de ‘Music’, se ha sentado con su hijo David al piano para improvisar una versión a dúo de ‘Your Song’. Dice que es una de sus canciones favoritas. David Banda, que es, de sus 6 hijos, el que comenzó su carrera como futbolista en Lisboa, ya recibió un crédito como co-autor en uno de los temas de ‘Madame X’, ‘Batuka’.
Por otro lado, Madonna también ha sido noticia esta semana por asustar a los usuarios de TikTok -y a sus fans también- por subir un vídeo a esta red social en primer plano, sin filtros y ligeramente perjudicada, al ritmo de uno de los tropecientos remixes de ‘Frozen’ salidos y por salir.
El vídeo era “trending topic” entre comentarios de haters y sus propios fans decepcionados preguntándose dónde quedó la Madonna de disciplina férrea que en 40 años de carrera ni una sola vez fue sorprendida ni borracha ni drogada. Comentaron el vídeo personalidades de toda índole. La comentarista política británica Dominique Samuels se preguntaba «por qué las estrellas no pueden envejecer con dignidad». Añadía: «en su lugar Madonna se está convirtiendo en un gato. Qué triste de ver».
El líder de opinión de extrema derecha Mike Cernovich recalcaba que “la humillación de Will Smith y ahora lo de Madonna exponen el vacío del hedonismo. Lo han tenido todo, al menos lo que el mundo llama “tenerlo todo”. Dinero. Fama. Compañeros sexuales sin límite. Y todos decaen antes que nosotros, como cuerpos sin alma implotando en sí mismos lentamente”.
El cómico Tim Young tuiteaba, obteniendo 22.000 likes: «Madonna luce bien para su edad, si su edad es la de viejo vampiro de 2700 años que come bebés y pequeños animales vivos». Se abría por tanto el enésimo debate sobre edadismo y envejecer dignamente, en el que la Ciccone es la primera que parece buscarlo, cual verdadera adicta a la polémica, como ya tratamos en nuestro podcast sobre Madonna.
— Dominique Samuels (@DominiqueTaegon) April 5, 2022
The Will Smith humiliation and now that Madonna video exposes the emptiness of hedonism. They had it all, at least what the world calls “having it all.” Fame. Money. Unlimited sexual partners.
And they decay before us, as a body without a soul slowly implodes into itself.
Jack White está intentando muy fuerte que ningún ser sobre la faz de la tierra se quede sin saber que este viernes 8 de abril ha sacado un disco en solitario, ‘Fear of the Dawn’. Lo presentaba con un single llamado ‘Taking Me Back‘, al mismo tiempo que anunciaba otro disco ‘Entering Heaven Alive’. Este otro se espera para el 22 de julio.
Aparte de promocionar como “focus track” para las playlists de novedades del mundo ‘What’s the Trick?’, el artista estuvo en Detroit para animar la primera noche de los Tigers de la temporada. Tocó el Himno Nacional con su guitarra mientras el público lloraba con el corazón en la mano. Tras apoyar a su equipo de béisbol, por la noche comenzaba la gira de presentación del disco. Y allí decidió casarse sobre el escenario, para sorpresa de sus seguidores y de la propia novia.
Olivia Jean, de Black Belles y ahora artista en solitario, había ejercido de telonera del show de Jack White. Cuando este iba por ‘Hotel Yorba’ de los White Stripes decidió proponerle matrimonio a Olivia.
Como informa Ultimate Classic Rock, el set acababa con ‘Hotel Yorba’, pero entonces volvieron a modo de bis Jack White, su madre, Olivia Jean y el padre de esta, junto al co-fundador del sello Third Man Records Ben Swank, quien ofició la ceremonia. Ejercieron de testigos los bajistas de ambas bandas.
12 días ha tardado la Academia de Cine en anunciar sus medidas contra Will Smith en la noche de los Oscar. El actor se levantó de su asiento y abofeteó al humorista Chris Rock después de que este hiciera una broma sobre la alopecia de Jada Pinkett-Smith, comparándola con la Teniente O’Neil.
Después de que la opinión pública haya condenado tanto a Will Smith por optar por la fuerza delante de decenas de millones de espectadores, y también a Chris Rock, por hacer humor sobre el físico y la enfermedad de las personas, la Academia ha tomado una decisión.
El comunicado del presidente de la Academia, David Rubin, y su consejera delegada Dawn Hudson indica: «No se permitirá la asistencia del señor Smith, física o virtual, a ninguno de los eventos o programas de la Academia de Hollywood, incluidos, pero no exclusivamente, los Oscar».
La Academia pide perdón por no haberse “encargado de la situación de manera adecuada durante la emisión”. Dicen: “Era una oportunidad de ser un ejemplo para nuestros invitados, espectadores y la familia de la Academia delante de todo el mundo, y nos quedamos cortos, faltos de preparación para este imprevisto”.
Según TMZ, la Academia mintió cuando afirmó que había pedido a Will Smith abandonar el recinto tras propinar el bofetón y antes de recoger su Oscar. Dicen que fue lo contrario, que el productor Will Packer le dijo que se podía quedar.
Así concluye la «investigación formal» contra Will Smith, sin que quede claro si podrá optar a ser nominado para ganar más Oscar, después de que en la noche de la ceremonia se hiciera con uno por ‘El método Williams’. Will Smith, que ya había comunicado que renunciaba a la membresía de la Academia, ha dicho ahora que acepta la expulsión.
En el podcast de ‘MOTOMAMI’ lloriqueábamos porque Rosalía no había ofrecido entrevista a los medios musicales del país. Ella, siempre dos pasos por delante, ha hecho algo mejor que hablar con la prensa musical: conceder una entrevista a un músico, Jaime Altozano.
Jaime Altozano realizó en 2018 un análisis concienzudo de ‘El mal querer’ que ha recibido 7 millones de visitas, siendo comentado por la propia Rosalía. Ahora la cantante se ha sentado con él para analizar ‘MOTOMAMI‘ en toda su complejidad, un disco que Altozano define como un «collage extremo».
El músico y productor pone como ejemplo las 4 melodías de ‘HENTAI’, partiendo de una idea de Frank Sinatra, pero con cierta cadencia flamenca, explicando cómo se beneficia del uso de melismas o cómo se han creado las «metralletas» a partir de drums de reggaetón en toda su sequedad y dureza. Altozano analiza particularmente cómo Rosalía usa la voz, quitando frecuencias agudas a los instrumentales, para dejar su voz en primer plano muchas veces sin efectos, desnuda, como ella aparece en la portada de ‘MOTOMAMI’. Pone como ejemplo ‘Candy’.
También explica cómo se ha fomentado la voz de niña de ‘Bizcochito’ en búsqueda de la inocencia infantil, lo cual se ha conseguido subiéndole el pitch. O el modo en que las voces tratadas por ‘DIABLO’ expresan el sentir de sus «haters». En un momento delirante y horripilante a partes iguales, el montaje de Altozano usa bases de ‘MOTOMAMI’ contrapuestas a esos tuits y opiniones sobre el disco tan tóxicos que hemos visto superar todo límite de la vergüenza ajena.
La artista, que reconoce que hay mucho de autoafirmación en el álbum, por ejemplo en ‘Bulerías’, comenta: «Hay cosas que digo: «ojalá no lo hubiera visto». Te quieres tapar los ojos. Estar expuesto en una industria como esta puede ser agresivo, muy hostil. Por eso suena muy seco todo en el disco. Quería trasladar a valores musicales la hostilidad, lo agresivo que puede ser este entorno en el que me he encontrado de golpe en estos dos últimos años». La cantante afirma que quiere «ser quien es con orgullo» y asegura que aún lleva sus propias redes (tradicionalmente le ha ayudado su hermana).
Coincide con nosotros Jaime Altozano en que ni ‘La fama’ ni la ahora tan exitosa ‘Candy’ son la canción clave del disco, sino ‘Saoko’. El productor explica que es esta la que reúne todas las técnicas de grabación renovadoras que se han usado a lo largo de ‘MOTOMAMI’ y afirma que «una canción que tiene una batería de jazz, chops, no tiene estribillo y solo usa un beat de reggaetón de 40 segundos no puede ser comercial». Altozano asegura que ‘Saoko’ es el emblema de la transformación de Rosalía y asienta un «estandarte en la manera de componer» del que él está aprendiendo mucho.
Rosalía, que afirma haber disfrutado mucho esta entrevista para hablar de música, pues en las entrevistas le suelen preguntar por otras cosas, confirma que ‘Yeezus’ de Kanye West ha sido una influencia monumental en el desarrollo de este disco, como se aprecia en los diferentes «collages».
La cantante indica que tras ‘Los Ángeles’ y ‘El mal querer’ quería hacer algo más divertido: «Otros proyectos tienen un tono muy solemne, eran temáticas como “espérate que me siento”. No había cabida para el humor». Esta vez quería hacer algo distinto, en el disco que Altozano entiende además como el más personal de su carrera, pues los otros dos contaban historias de otros. Algo en lo que ella concuerda: «hablo de aquí y ahora en estos 3 años. Tiene mucho diario personal». Bajo estas líneas os dejamos con la entrevista editada por Altozano con sus explicaciones aparte y también con la entrevista completa.
La Casa Azul tendrá que lidiar siempre con el sambenito de entregar supuestamente una y otra vez la misma canción. Como compositor y productor fan de la música de las últimas 6 décadas, él sabe que en los matices está la diferencia. Y esta canción es diferente. Los referentes parecen los mismos, las tonalidades no lo son.
‘No hay futuro’, hoy nuestra «Canción del Día», comienza como una grabación de su venerado Nino Bravo -esa percusión-, con una melodía tenue que domina las estrofas cual fuerza oculta. Hay partes que parecen estar musicando una película de giallo, y todos sabemos que la música de La Casa Azul no ha tenido nunca como referente el cine de terror. Ese puente es ultra Giorgio Moroder, de los que copiaron sin piedad Daft Punk, antes y después de grabar ‘Giorgio by Moroder’ con Moroder, pero también aparecen otras influencias como Beach Boys, Cerrone, Donna Summer, The Zombies y la película ‘Barbarella’.
Con esos palabras que solo pueden utilizar él y Fangoria («un puto crash terminal», «umbilical», «reducto»), Guille Milkyway vuelve a mostrarse atrapado entre el pesimismo y el optimismo como si no hubiera escala de grises. Esta sólo reside en la música, pues mientras él grita que ‘No hay futuro’, que ‘No hay futuro’ y que «no lo hay», la música sugiere a veces todo lo contrario.
O como mínimo, es una llamada a la necesidad de aprovechar el momento en ese frenético pre-estribillo. A buscar otro sitio, a lo que apelan ese vídeo y esas fotos promocionales de Luis Domingo en las que Guille vuela por los aires. «Tiene que haber algún lugar / Algún reducto / Algún océano vital / Éste ya no es mi mundo / Es un puto snow crash terminal».
En el año entero que ha pasado desde ‘Entra en mi vida’, La Casa Azul nos ha entretenido colaborando por ejemplo con Soleá Morente en una adaptación de Raffaella Carrà absolutamente maravillosa. La versión de ‘No pensar en ti’ que se presentó en Cachitos ya dobla en streamings a la original.
PRÓXIMOS CONCIERTOS DE LA CASA AZUL
14 DE ABRIL – BENICÀSSIM
SAN SAN FESTIVAL
22 Y 23 DE ABRIL – MADRID
LA RIVIERA
(SOLD OUT)
6 DE MAYO – ARMILLA
EN ÓRBITA FEST
11 DE JUNIO – TALAVERA DE LA REINA
CAPITAL FEST
17 DE JUNIO – SABADELL
FESTIVAL OBSERVA
16 DE JULIO – VILAGARCÍA DE AROUSA
ATLANTIC FEST
29 DE JULIO – OLIVENZA
CONTEMPOPRÁNEA 2022
5 DE AGOSTO – VALENCIA
NITS DE VIVERS
14 DE AGOSTO – ARANDA DE DUERO
SONORAMA
16 DE AGOSTO – SANCTI PETRI
CONCERT MUSIC FESTIVAL
20 DE AGOSTO – TAVERNES DE LA VALLDIGNA
FESTIVAL MEDITERRÁNEA