‘Bandido’ de Myke Towers y Juhn continúa siendo la canción más popular del país y por tanto el número 1 de la nueva lista de singles en España, pero sí encontramos un par de novedades en el top 10. Por un lado, la subida más fuerte de la semana es el remix de ’No te enamores’. No se trata de una revisión del temazo de Ellos, sino de un tema colaborativo entre Milly, Farruko, Nio Garcia, Jay Wheeler y Amenazzy. Pasa del puesto 17 al puesto 8, por lo que promete dar que hablar este verano.
Por otro, Selena Gomez y Rauw Alejandro entran directamente al número 10 con ‘Baila conmigo’. No cabe duda de que al menos en España el tema va a funcionar mucho mejor que el anterior sencillo ‘De una vez’, que ya ha desaparecido de todo el top 100; y no solo por el featuring sino por su melosa melodía. De hecho, en Spotify, ‘Baila conmigo’ ya supera en streamings a ‘De una vez’ pese a haber salido después. En internacional, ‘Baila conmigo’ es puesto 74 en Estados Unidos, pero no ha entrado al top 100 en Reino Unido (recordamos que este tema está en castellano).
Continuando con otras entradas en España, ‘Agua de Jamaica’ de Maluma llega al puesto 32, muy por debajo de sus estándares: ‘Hawai’ sigue de hecho en el top 20 medio año después de haber sido número 1.
Finalmente, el tema colaborativo entre Omar Montes, Ana Mena y Maffio, ‘Solo’, entra al puesto 61; mientras ‘Save Your Tears’ de The Weeknd lo hace en el número 76. La canción ha subido esta semana al puesto 8 en Estados Unidos y al top 31 en Reino Unido y posiblemente escale algo más tras sonar brevemente en la Super Bowl.
Anuel AA y Ozuna se mantienen en el número 1 de la lista de discos más populares en España con ‘Los dioses’ por segunda semana consecutiva: ardemos en deseos de averiguar cuántas semanas les lleva sumar streamings suficientes como para alcanzar lo equivalente a un disco de oro.
La entrada más fuerte es ‘#7DJ’ de Maluma, pero su posición no puede ser más decepcionante, quedando fuera del top 10 en una semana sin grandes lanzamientos en competencia ni ventas significativas. El escaso número de pistas del álbum es una razón, pero también su escaso calado: solo una de ellas se ha colado en el top 100 de singles, ‘Agua de Jamaica’, y en una posición tan modesta como es el puesto 32. Este mini álbum jamaicano de Maluma queda en el top 14 en España mientras ‘Papi Juancho’ fue número 2 y continúa en el puesto 24 medio año después. La gente le prefiere en su registro reggaetón.
El resto de las entradas han sido ‘Immortal’ de los metaleros MSG en el puesto 27, ‘The Future Bites’ de Steven Wilson en el puesto 32 (este último muy beneficiado por su buen funcionamiento en vinilo) y el grupo también de metal Accept con ‘Too Mean to Die’ en el número 33. Cambiando radicalmente de tercio, Taburete son puesto 60 con el EP ‘John Ford’ con el que iban completando su álbum.
Mención aparte merece la reentrada de IDLES en el puesto 58 de la lista general de álbumes gracias al vinilo de ‘ULTRA MONO’. Este último es exactamente el 6º vinilo más vendido del país. Entre las muchas entradas que hay que destacar en la lista de vinilos aparte, hay que hablar también del puesto 46 conseguido en dicha lista por ‘Collapsed in Sunbeams’ de Arlo Parks.
Los Kiwis son un grupo de amigos de Barcelona, veteranos de la escena: ellos son Jordi Garrigós, Inés Martínez, Marc Andreu y Marta Millet. Aquí hay miembros de Veracruz (Marc) o Las perras del infierno (Inés), entre otros. Los Kiwis se formaron con la simple y mágica propuesta de hacer canciones sin -aparentemente- pretensiones, pero sí con la vocación de permanecer en cabezas y corazones.
Con querencias por el pop de los sesenta y el indie pop británico (y australiano), los Kiwis debutaron con un EP en cassette en el sello Snap Clap Club! en 2018. Y, en noviembre del año pasado, apareció en el mismo sello este ‘Vida exterior’, su primer álbum. Sin muchas expectativas, editaron sólo cien copias en vinilo, «a ver qué tal»… Y el «a ver qué tal» se saldó con un sold out en cuestión de 36 horas. La nueva reedición llegará ya para marzo.
‘Vida Exterior’ es un disco cortito, poco más de 28 minutos. Producido por Joan Colomo, viejo amigo de la banda, recuerdan a los añorados Fred i Son, no sólo por el uso del catalán (aunque hay un par de temas en castellano), sino por el predominio del pop luminoso por encima de todo, por el mimo a la melodía y las guitarras, por esa sensación de ofrecernos, sobre todo, música para confortar.
La cotidianeidad amable impera como temática, el australianismo pop como sonido. ‘La llum’ ya marca el sendero, una vena costumbrista pero poética, en que la emoción aflora sutil. La influencia de los Go-Betweens y coetáneos brilla en ‘Un dia (tot canvia)’ o ‘El dia de demà’. Pero también hay indie pop clásico británico de los 80 en ‘Fer’, construido sobre el clásico redoble de ‘Be My Baby‘ y con un estupendo saxo cortesía de Elena Martín. ‘Engranatge’ es tan deliciosa que enamora. También hay viajes a los sesentas de Françoise Hardy y los girl groups en la estupenda ‘Un salto en el corazón’, que desprende el candor y arrebato del melodrama adolescente propios del género. O en la saltarina y positivísima ‘Cambiarán las tornas’, ambas cantadas por Inés. Pero no todo es tan naïve, también hay sutiles apuntes críticos en ‘El pou’.
‘Vida exterior’ no se queda en el mero ejercicio de copia a sus referentes. Porque, aunque a la banda le gusta dejar bien claras sus influencias y no buscan epatar por originalidad, tienen una fuerte personalidad que cohesiona el conjunto. No quieren ganarte por mimetismo sonoro sino por lo entrañable, por ofrecer el tipo de música que a ellos les enamora. Y sus canciones son tan encantadoras que, ahora mismo, paradójicamente casi hace pupa escucharlas. Pero en momentos de oscuridad son como un rayito de sol. Porque si tarareas «puedes creer / que todo irá bien», como Inés en ‘Cambiarán las tornas’, realmente sí crees que todo irá bien. Un mensaje sencillo, pero necesario. Como sus canciones.
Empezó a producir música con nueve años inspirado por el ‘ARTPOP‘ de Lady Gaga. Y, aprendiendo a través de tutoriales de Youtube, Isaac Dunbar fue publicando temas que solo escuchaban sus amigos, hasta que en 2018, con quince, llamó la atención de The Fader y del programa de Zane Lowe, sacando al año siguiente su EP debut ‘balloons don’t float here’. Sony/RCA le echó el ojo y el chico publicó su segundo EP, ‘isaac’s insects’, que incluía desde una cover de Rina Sawayama a ‘makeup drawer’, canción sobre la homofobia interiorizada que escribió con catorce años (!). Ahora tiene a punto de caramelo su tercer EP, ‘evil twin’, del que ya conocemos ‘pink party’, ‘intimate moments’ y el tema que hemos elegido destacar, ‘love or the lack thereof’.
Dunbar, de madre italiana y padre liberiano pero nacido en Massachusetts, nos recuerda irremediablemente a Troye Sivan en canciones como ‘boy’, ‘suicide’ o ‘diamonds are a girl’s best friend’, pero a un Troye Sivan bastante más oscurillo, como podemos ver en ‘isaac’s insects’ o, sobre todo, en ‘pink party’, emparentada con los sonidos de Tommy Genesis, Travis Scott e incluso (ejem) Marilyn Manson. De hecho, en esta ‘love or the lack thereof’, escrita junto a su amiga Silver Sphere y a Leland (colaborador también de Troye) y que es hoy la «Canción Del Día», Dunbar cuenta que quería reunir lo bonito y lo tóxico del amor, y los lugares en que ambos conceptos se entrecruzan, especialmente representado en ese “I want it to be so badly / what you see in me” del estupendo puente.
Está además producida por Joel Little, a quien recordaréis especialmente los fans de Lorde: suya fue la producción de ‘The Love Club‘ y de ‘Pure Heroine‘, primer EP y primer disco de la neozelandesa. Little ha trabajado además con Taylor Swift (‘The Man’, ‘You Need to Calm Down’) o Tove Lo (‘Mistaken’), y volvió a trabajar con Lorde para ‘Melodrama‘ en ‘Supercut’, a cuyos sintes recuerda a veces ‘love or the lack thereof’. Dunbar reconoce de hecho a Lorde como una de sus mayores influencias para esta canción, y la forma en que arrastra “not my fault / that I crave / your attention” desde luego parece un guiño al “not my fault / just a thing / that my mind do” de ‘The Louvre’. Tiene siete años menos que Lorde y dos menos que la también precoz Billie Eilish, pero las cifras de streaming que maneja el chiquillo no son nada despreciables, hasta el punto de que tenía programada para 2020 una gira por Estados Unidos y Europa, ahora aplazada por la pandemia. Veremos qué le trae 2021.
Ha pasado poco más de una semana desde la repentina muerte de SOPHIE y la noticia sigue sin parecer real. A los 34 años, la productora escocesa deja un vacío en el mundo del pop solo comparable a los que en su momento dejaron Kurt Cobain, Aaliyah o Amy Winehouse, tres artistas que marcaron una época y que también murieron demasiado pronto, en circunstancias en los tres casos trágicas, cuando aún les quedaban demasiadas cosas por decir que ya nunca conoceremos. Con SOPHIE puede que tengamos más suerte, pues la productora dejó muchísima música por editar, trabajaba de hecho en varios álbumes… pero ya no será ella quien tome la última decisión.
Uno de los datos que más me fascinan de SOPHIE es que no usaba samples en sus producciones. Todas esas percusiones metálicas imposiblemente agresivas, todos esos goteos ácidos que te abrasan los oídos, todos esos efectos pegajosos y resbaladizos que reproducen la textura de materiales como el látex o el acero eran creaciones hechas absolutamente desde cero a partir de simples ondas sinusoidales que Sophie Xeon manipulaba a su antojo. SOPHIE y su Elektron Monomachine hacían verdaderos milagros sónicos tan experimentales como accesibles pues la artista no huía de lo comercial a pesar de lo duras que pudieran ser sus producciones. De ahí que cediera un tema a McDonalds: cuanto más gente escuchara su música y se abriera a nuevos sonidos, mejor. Que no usara samples sirve, en cierta medida, para entender que su música era producto de una imaginación llena de optimismo, de esperanza. En su música, SOPHIE literalmente creaba, con sus propias manos, un mundo más luminoso y colorido que el que ha dejado tras resbalarse desde la azotea de su casa en Atenas, donde residía desde hacía varios años.
Recuerdo que la primera vez que escuché una canción de SOPHIE me quedé petrificado. No soy el único que ha dicho algo parecido. ‘BLIPP’ y ‘LEMONADE’ sonaban como una versión carbonatada de Aphex Twin, como si Autechre se hubieran zampado a Cindy Lauper. Para Huck Kwong, el novio de Charli XCX, escuchar estos sonidos por primera vez fue parecido a «descubrir un nuevo elemento». En una época en que diversos críticos culturales lamentan -con razón- que la innovación musical parece cosa del pasado, cuando salen libros como ‘Retromania’ o ‘Ghosts of My Life’ que hablan de un futuro erradicado, inexistente, de un presente plagado por réplicas de la música del pasado como consecuencia de un sistema capitalista fallido, SOPHIE fue capaz de crear algo completamente innovador y excitante. No es de extrañar que terminara trabajando con las mayores estrellas del pop, de Madonna a Rihanna, o conquistando a una Charli XCX que ha encontrado su sonido en las implacables producciones de PC Music. Por esta razón es una noticia tan trágica para el pop que SOPHIE ya no exista: si alguien alumbraba un futuro para la música pop en este siglo, era ella. ¿Quién cogerá su testigo? ¿A qué sonará el futuro ahora?
A riesgo de sonar exagerado, a la muerte de SOPHIE tengo la sensación de que el mundo ha infravalorado ‘Oil of Every Pearl’s Un-insides‘. Yo incluido. Título impronunciable aparte, y a pesar de que el disco sí obtuvo una nominación a los premios Grammy y críticas excelentes por doquier, comercialmente merecía ser un superventas internacional por lo avanzado de su propuesta sonora y por lo memorable tanto de sus baladas (‘It’s Okay to Cry’) como de sus pepinazos vuela-pestañas (‘Faceshopping’, ‘Ponyboy’). En el disco, SOPHIE era tan capaz de superarse con un hitazo pop como ‘Immaterial‘, top 3 en la lista de mejores canciones de 2018 de este site, como de sumergirnos en la más absoluta oscuridad con una exploración ambient llamada ‘Pretending’ que ríete tú del ‘Treefingers‘ de Radiohead. Como buen clásico del pop, ‘Oil of Every Pearl’s Un-insides’ es un trabajo impredecible, lleno de recovecos, y además se cierra con una verdadera declaración de intenciones, una canción-hito que apela a un «nuevo mundo» y que, en el concierto que la productora escocesa ofreció en el Sónar en el año 2018, sonó como si fuera a partir la tierra en dos. ¿Para descubrir un mundo mejor?
Recuerdo aquel concierto vívidamente no solo por la potencia de la música, sino por el espectáculo de BDSM decadente que pudo verse encima del escenario. SOPHIE no parecía demasiado presente en el lugar, más bien tenía pinta de estar un poco ida, pero cuando al final se quitó el top y se plantó en tetas ante su público, confirmó que el letargo previo había sido un papel. Aquello iba de despertar y de ser uno mismo sin que importasen las consecuencias. Es la mayor lección que nos ha dado esta artista que salía del armario como mujer trans a su ritmo y a su manera, para después decantarse por los pronombres neutros. Si su sueño siempre fue, en sus palabras, crear una «comunidad queer, fluida, diversa, sin género y dinámica» diferente a la cultura de clubs londinense con la creció, mucho más marcada por «la actitud de machote»; desde luego esta comunidad ha encontrado en su música el mejor de los refugios. Ante todo, la música de SOPHIE suena libre porque así es como quería ella que fuese el mundo. ¿Quién se viene conmigo al planeta rosa?
Mary Wilson, una de las integrantes fundadoras de las Supremes junto a Diana Ross y Florence Ballard, ha fallecido a los 76 años de edad, ha confirmado su publicista y recogen medios como Rolling Stone.
Como co-fundadora de las Supremes, Wilson apareció en 10 de sus históricos 12 singles número 1 registrados en el Billboard Hot 100, entre los cuales se encuentran ‘You Can’t Hurry Love’, ‘Where Did Our Love Go?’, ‘Baby Love’, ‘Come See About Me’, ‘You Keep Me Hangin’ On’ y ‘Stop! In the Name of Love’. Las Supremes experimentaron varios cambios de formación y Mary fue integrante del último line-up junto a Scherrie Payne y Susaye Greene. En 1976, las Supremes publicaron su último disco, en 1977 se separaron oficialmente y en 1979, Mary lanzó su primer disco en solitario en el sello Motown. El segundo, ‘Walk the Line’, publicado ya en un sello independiente, fue editado en 1992.
Wilson, que no estaba en absoluto retirada de la vida pública, pues el mes pasado concedió una entrevista a Billboard por el 60 aniversario de las Supremes, y en 2019 concursó en un programa de televisión y publicó un libro, se encontraba preparando el lanzamiento de su disco inédito ‘Red Hot’, producido con Gus Dudgeon y grabado en los años 70, según contaba ella misma en un vídeo subido a Youtube hace dos días. Wilson esperaba que el disco saliera el día de su cumpleaños, el 6 de marzo.
A día de hoy, Diana Ross es la única integrante original de las Supremes que aún vive, ya que Ballard falleció tan pronto como en el año 1976, a la edad de 32 años, a causa de un paro cardiaco. Ross ha recordado a Wilson en un tuit: «Mis condolencias a la familia de Mary. Cada día es un regalo. Tengo tan buenos recuerdos de nosotras juntas… Las Supremes vivirán por siempre en nuestros corazones».
Seguramente algún Kiwi te haya aparecido recientemente en alguna playlist como esta. Quizá hasta te hayan salido dos Kiwis. Superando cualquier circunstancia explicada en aquel bobo artículo llamado «Nunca me entero de nada» que dedicamos hace unos años a bandas que se llamaban casi igual que otras, en los tiempos en que descubríamos a Black Kids, Black Lips y Black Keys, y cuando aún no conocíamos a Crystal Fighters y Crystal Castles pero sí a Crystal Waters; dos bandas llamadas casi igual se han puesto de moda. Foto: Júlia Martí Cervera.
Nótese la ironía de la cursiva porque ninguna de estas bandas ha sido «trending topic», ni se ha viralizado en Youtube, ni conquistará los corazones de «Today’s Top Hits», pero es una suerte que no haya festivales de música para que, con dos copas de más, no te presentes en el escenario que no es para ver a tu nueva banda favorita. Desde Canadá, Kiwi Jr. es una de las bandas de indie de guitarras que más está dando que hablar en los últimos tiempos. Han gustado mucho en el entorno rockero de Classic Rock Magazine o en España, Hipersónica, y ya se han convertido en uno de los grupos favoritos del género en 2021. En el otro lado, Kiwis (no confundir con otra banda mexicana llamada Los Kiwis), uno de los grupos favoritos del momento en el underground barcelonés, surgido de las cenizas de Veracruz o Las Perras del Infierno. Tienen poquitos fans, pero muy fieles, como suele suceder en su sello Snap Clap Club: la primera edición de su vinilo se agotó en 36 horas.
Lo peor es que, sin parecerse particularmente, es fácil imaginar que ambos Kiwis lleguen a un público similar. Kiwi Jr, que este año han publicado su segundo disco en Sub Pop, se declaran seguidores de la Velvet Underground, Beat Happening y The Strokes. Los Kiwis de Barcelona hacen jangle pop tipo Go-Betweens, y entre sus influencias están The Bats, The Chills o Teenage Fanclub. Pero no es descabellado que a ambos les guste un poquito, por ejemplo, Jonathan Richman. Kiwis existen desde 2018, y el debut largo de Kiwi Jr llegó en 2019 (aunque es verdad que sacaron una cassette en 2016), pero aquí no parece que vaya a haber trifulca por ver qué «kiwi» llegó antes. Es más fácil imaginar que alguien programe «una noche kiwi» en la Apolo, y que ambas bandas toquen juntas, casi revueltas. ¿Madrid Popfest, cuando vuelva?
La banda barcelonesa ha tenido unas palabras para JENESAISPOP sobre esta coincidencia, matizando que se llaman «kiwis» por el pájaro: «Kiwis y Kiwi Jr nos parecemos en que compartimos cuatro letras. Pero hasta aquí: su nombre está inspirado en una fruta verde ideal para ir al baño y el nuestro en el pájaro más bonito de la tierra. Salimos ganando, porque lo suyo es acné en forma de semillitas y lo nuestro un suave pelaje. Por lo demás les tenemos un poco de envidia porque podríamos ser sus padres, o primos muy mayores… ¡Y además son buenísimos! En fin, que todo aquello que contenga guitarras y un Kiwi por ahí rondado debe ser amado”.
Tras darse a conocer con pequeños éxitos en el underground anglosajón como ‘Murder in the Cathedral’ y ‘Salary Man’, no sabemos si Kiwi Jr tendrán algún día una palabra de amor hacia los otros Kiwis, pero sí hacia su propio nombre. En el segundo álbum que han editado este año, entre trallazos como ‘Undecided Voters’, de cierta intencionalidad política, y entre algún arreglo de piano y armónica, lo referencian en ‘Guilty Party’ (“kiwi on the getaway, from the world-famous vampire”) y asimismo realizan un juego de palabras entre «kiwi» y otras palabras de sonoridad similar en ‘Only Here for a Haircut’ (“from the QEH to the QEW”).
«Lo de siempre. Ellas se matan durante meses a preparar unas actuaciones del copón y ellos salen a cantar unos temitas. Pues Oc». Este mensaje del usuario milodicox en nuestro foro de The Weeknd viene a resumir el sentir de muchos espectadores decepcionadillos por el espectáculo de Abel Tesfaye en la Super Bowl. A lo largo del día, hemos visto a Beyoncé y a Shakira ser «trending topic» porque muchos añoraban sus actuaciones de otros años, en comparación. Decenas de tuiteros comparan el show ofrecido en los últimos tiempos por gente como Madonna, Katy Perry y Lady Gaga con los dados por Bruno Mars, Coldplay o Justin Timberlake. Este último, no el año de Janet Jackson: por su cuenta hace tan poco como en 2018, aunque lo hayas olvidado. Peor aún, las menciones a Maroon 5 a duras penas existen aunque hace menos tiempo todavía de su actuación, 2019. ¿Alguien la recuerda?
Hay quien va más allá y subraya las históricas palabras de Taylor Swift sobre cuántas veces más una mujer ha de esforzarse en la industria musical para ser valorada igual que un hombre. Es un planteamiento que se convirtió en el tema principal de su single ‘The Man’, en cuyo vídeo dirigido por ella misma se disfrazaba de hombre para asumir los roles que se asocian a estos. Pero ya había dicho a la revista Time mucho antes, en 2014: «A Ed Sheeran, nadie le cuestiona si escribe todo (…) Es un poco desalentador que las mujeres tengan que trabajar mucho más».
The Weeknd no ha hecho un show tan malo como pensarás cuando leas todos los tuits agrupados bajo estas líneas. También los sets de Madonna y Shakira con Jennifer Lopez se crecieron mucho con las diversas visualizaciones. No es necesario apuntar a un desastre que no ha existido: el set de Abel Tesfaye ha presentado multitud de éxitos, y ha terminado en todo lo alto con un ‘Blinding Lights’ que ha utilizado todo el campo de juego y que definitivamente se goza de verdad en pantalla grande: la sensación de caos organizado con cientos de «The Weeknds» repartidos por el terreno está muy conseguida.
Sí es cierto que una parte de todos esos millones que ha invertido de su bolsillo para ofrecer este set parece mal canalizado. Sobre todo hacia la mitad, después de ese ‘Can’t Feel My Face’ paranoide y claustrofóbico que está dando lugar a algún que otro meme. Tras él, aparte de que ese empeño de meter casi 10 canciones en 13 minutos no siempre funciona, ‘I Feel It Coming’ y sobre todo ‘Save Your Tears’ fueron un poco bajona. Las cuerdas que entran de sopetón hacen rezar por un cameo de Lana del Rey que no se va a producir, porque lo que aparece como balada estelar es ‘Earned It’.
Es correcto, nada hortera, el show de Abel Tesfaye, que por aquí ya triunfara hace unos años en el Festival de Benicàssim: hace mucho tiempo que es una superestrella, y no tiene precisamente el carisma de un cactus. Sin embargo, sí es cierto que cuando más se disfruta la Super Bowl es cuando la pluma y el brilli-brilli que aportan las cantantes femeninas de pop sirven como contraste a la testosterona del partido, de ese extraño deporte cuyas reglas algunos no acertamos a comprender por mucho que nos esforcemos un poquito todos los años. Es cuando, en mitad de todo eso, Madonna ha aparecido en plan Cleopatra, cuando Lady Gaga se ha lanzado al vacío pintada como una puerta, cuando Katy Perry convertía en hito un disfraz de tiburón, o cuando Diana Ross abandonó el escenario en helicóptero, cuando imaginas las dos caras de Estados Unidos de hecho «unidas».
Tesfaye ha hecho bien en prescindir de toda colaboración femenina incluso en el cuerpo coreográfico, quizá para evitar el debate de la bailarina-objeto, pero también siguiendo el viaje a su propio interior que supone ‘After Hours‘, en el que asume una posición autocrítica sobre vicios y egoísmo pasados. Todos esos hombres magullados disfrazados de él le representan. En ese sentido, la apuesta estética partiendo de Las Vegas es impecable, cuidada y relacionada con su disco. Pero es cierto que en un mundo de empoderamiento feminista y reivindicación, su apuesta ha quedado algo pobre en comparación a la de Shakira y Jennifer Lopez el año pasado. Que no solo tuvo muchísimo mejor ritmo, sino que además estaba llena de mensajes velados al mundo latino, con sus dobles sentidos.
Parecemos estar todos de acuerdo y son muchas las voces orquestadas en ese sentido, pero también hay que atender a los números. Volviendo a la pregunta que nos ocupa y de vuelta en el mundo real, lo cierto es que las críticas a The Weeknd por su actuación en la Super Bowl parecen algo minoritario. El vídeo de la actuación en Youtube es número 1 mundial, sobrepasará las 10 millones de reproducciones en un día con un 97% de «me gusta», y el recopilatorio que ha sacado va a ser un éxito millonario. Mucha gente ha descubierto su música gracias a este evento y Tesfaye da un paso más hacia la dominación mundial suamndo a quien tan sólo conociera algunas de sus canciones de la radio. No, no va a envejecer nada mal este set, y no tiene pinta de caer en el olvido como otros. Quienes lloremos por que el trabajo de las artistas femeninas se examine con lupa y sea peor valorado en ciertos medios y ciertos ambientes seguiremos siendo una triste minoría.
voy a ser respetuoso con la super bowl de ayer y no decir q como se nota que hay dos estándares de exigencia en la música, uno para los hombres y otro para las mujeres
Se acuerdan de el half time de el super bowl de Lady Gaga, Beyonce y Shakira. Los hombres no saben bailar sus propias coreografías y por esto WOMEN run the show #SuperBowl
después de ver este halftime del super bowl y comparándolo con el de katy, gaga, etc. tengo más que nunca a taylor presente en mi cabeza diciendo “las artistas femeninas nos reinventamos 20 veces más que los hombres, debemos hacerlo porque de otra forma nos quedamos sin trabajo”
The Weeknd ha ofrecido, como estaba anunciado, su esperada actuación musical en el intermedio de la Super Bowl. No, Rosalía no ha actuado. Aclarado este dato, que ya estaba desmentido, pero por si quedaba alguna duda, Abel Tesfaye ha dado un show correcto, obviamente mucho más moderado que el ofrecido por Shakira y Jennifer Lopez el año pasado, en el que tampoco ha habido grandes golpes de efecto como el salto al vacío de Lady Gaga o los desafíos coreografiados de Beyoncè y Bruno Mars. Abel se ha limitado a ponerse en el papel de ese personaje con ecos al Joker que ha interpretado durante toda la era de ‘After Hours’, y vocalmente ha estado sobresaliente.
El artista canadiense ha empezado el show sentado en un coche como recién llegado a Las Vegas, rodeado de luces de neón. Con The Weeknd cantando en un escenario decorado con rascacielos nocturnos, ‘Starboy’ y ‘The Hills’ han sido las primeras canciones en sonar. Después ha cantado ‘Can’t Feel My Face’ en una habitación de espejos llena de dobles de él con la cabeza vendada, para inmediatamente después volver al escenario e interpretar ‘Feel it Coming’. Durante esta canción, lógicamente las voces de Daft Punk han sonado de fondo, pero no, el dúo francés tampoco ha participado en el evento. Las siguientes canciones del setlist han sido ‘Save Your Tears’ y ‘Earned It’, en la que se ha cedido cierto protagonismo a la presencia de una orquesta de cuerda. Abel ha tenido tiempo de recordar dos de sus canciones más antiguas, ‘House of Balloons’ y ‘Glass Table Girls’. Eso significa que una composición de Siouxsie and the Banshees ha sonado en el evento, pues ‘Happy House’ era la base de ‘House of Balloons’.
El final del show de The Weeknd en el intermedio de la Super Bowl ha tenido lugar ya a pie de campo y lo ha marcado, como era de esperar, ‘Blinding Lights’. Antes, un ejército de bailarines ha realizado una espectacular coreografía conjunta, a espera de la llegada de Abel. Sin embargo, la euforia de esta canción no ha terminado de transmitirse al otro lado de la pantalla. Quizá preso de los nervios o del perfeccionismo, The Weeknd no ha terminado de hacer historia y ha ofrecido un show entretenido, en el que ha mostrado la potencia de su repertorio, pero sin demasiados «highlights«, por citar el título de su recién publicado recopilatorio. 13 minutos algo planos en los que el mejor momento puede haber sido… ¿¡el interludio de baile!?
Desde que Metallica dieran continuidad a su estupendo álbum negro (1991) con una serie de singles de post-grunge, los que incluía ‘Load’ (1996), es un divertimento atender al «meltdown» que sufren los seguidores de las bandas de rock duro cada vez que sus ídolos «aflojan». El primer adelanto del nuevo disco de Foo Fighters no se parece en nada a ‘Everlong’ ni al resto de éxitos millonarios de los de Dave Grohl. Entre los instrumentos que hallamos acreditados en ‘Shame Shame’ hay una viola, un violín y un violonchelo y los arreglos son tipo pizzicato. La canción es casi una balada, pero tampoco: el ritmo pide ser casi una canción funk cercana a los territorios de unos Black Keys.
Foo Fighters se están hartando de contar durante esta promoción que su álbum de referencia para esta grabación ha sido ‘Let’s Dance’ de David Bowie, y aunque parece una boutade porque aquí no hay nada ni remotamente parecido a ninguno de los hits de aquel disco (la canción titular, ‘China Girl’, ‘Modern Love’), algo ha cambiado tímidamente. Este es el segundo álbum de Foo Fighters producido por Greg Kurstin, pero realmente parece el primero. Por supuesto pudimos notar la impronta del productor de Adele en algún punto de ‘Concrete & Gold‘, por ejemplo en ‘Sunday Rain’, pero aquello era la excepción que confirmaba la regla entre singles tan rugientes como siempre, como fueron ‘Run’ (tras un arranque que jugaba al despiste), ‘The Sky Is a Neighbourhood’ y ‘The Line’. Y esta vez sucede al revés.
Al introducir ‘Medicine at Midnight’ con algo como ‘Shame Shame’, la banda nos da en cambio la sensación de que quiere ser vista de otra manera, de que quería jugar y arriesgar, aunque le tocara perder frente a su público más cerrado y conservador. También es llamativo el cencerro con el que se abre el tema titular, que además luego incorpora un coro casi góspel de voces femeninas, tal y como entendía esto Leonard Cohen. Por ritmo los Arctic Monkeys de ‘AM’ también parecen una referencia, sobre todo cuando en las entrevistas Grohl tiene a bien emplear la palabra «groove» para expresar lo que buscaba. «Quería un disco que fuera una fiesta, no quería algo demasiado agresivo o demasiado acústico. Quería algo con ‘groove’ que te hiciera ponerte de pie y bailar», ha dicho, y si no sabéis lo que quiere decir, atención a los coros «na-na-na», y luego las palmas, del corte que abre el álbum, ‘Making a Fire’.
Una dicotomía que queda muy bien reflejada en otro de los singles, ‘Waiting on a War’, una balada que va creciéndose hasta terminar muy arriba y que, como se ha explicado en New York Times, recoge una conversación entre Grohl y una de sus hijas: el mismo miedo que él tenía de pequeño a que hubiera una guerra permanece hoy por desgracia entre las inquietudes de la gente joven. «Odio ver a mi hija crecer con los mismos miedos que yo tenía a su edad», ha explicado, por si hacía alguna falta, lo que dice un texto cristalino y sencillo, casi de más: «llevo esperando una guerra desde que era joven, desde que era un niño con una pistola de juguete / No quería ser número 1, solo querer a todo el mundo».
En la línea de las letras naíf que no salvarán el mundo, pero lo intentan, también podemos hablar de ‘No Son of Mine’. Y ahí es obligatorio subrayar que Foo Fighters no se han arriesgado tanto con ‘Medicine at Midnight’. Este disco que lleva un año guardado intacto en un cajón por obra y gracia de la pandemia, contiene también una serie de números de rock más fieros, entre el post-grunge y lo stoner, que harán las delicias de sus seguidores de siempre. Si ‘No Son of Mine’ rinde homenaje a Motörhead, ‘Making a Fire’ y ‘Holding Poison’ nos hacen pensar en los tiempos en que Butch Vig producía a Foo Fighters. Este álbum, por tanto, no es un paso tan arriesgado después de todo, pero extendiéndose tan sólo 36 minutos y alternando una balada de crooner borracho a cubierta (‘Chasing Birds’, de precioso punteo al final) con otros temas más agresivos (la última pista, ‘Love Dies Young’, de guitarra entre New Order y U2), el grupo da con uno de los discos más pop de su carrera. Milagrosamente, uno que escuchar aunque no te gusten Foo Fighters.
Celeste es el actual número 1 de álbumes en Reino Unido, lo que nos dice que este podría ser su año. Nos conquistó con ‘Strange’ a finales de 2019 y durante los últimos tiempos ha continuado publicando sencillos: el nervio de ‘Stop This Flame’ le ha dado su mayor hit de momento y ahora ha colado en las playlists de Radio One y Radio Two (BBC) ‘Love Is Back’. Pero ha sido otra de las canciones del largo ‘Not Your Muse’ la que ha terminado de conquistarnos: ‘Tonight Tonight’ puede ser la mejor vía para acercarse al álbum para aquellos que no escuchan la radio o las playlists británicas y no están aún familiarizados con Celeste.
La cantante de 26 años pertenece a la escuela de Amy Winehouse, Adele, Sam Smith o Emeli Sandé, y estos días ha dejado en The Guardian el titular de que las mujeres cantantes de soul, blues y jazz no tienen suficiente visibilidad en el mainstream. Que ‘Tonight Tonight’ apela a los clásicos está claro cuando su misma letra, tras comenzar con el estribillo, empieza diciendo: «estaba escuchando las canciones de amor que nadie escucha ya».
La composición ha sido escrita por Celeste Waite junto a Sean Douglas y James Hartman, el primero de los cuales es conocido por su trabajo junto a gente tan dispar como Lizzo y David Guetta, y el segundo un poco igual, de Kygo a Rag’n’Bone Man. En cualquier caso, el chip estaba aquí puesto en modo clásico en una producción que podría haber aparecido en el debut de cualquiera de los artistas de neo-soul citados. Es ‘Tonight Tonight’ una canción de desamor desprovista de la maldad de Winehouse, optando aquí por algo tipo «te quiero tanto que nunca había deseado a nadie de esta manera», dejando también lo que podría ser -o no- un guiño a la película ‘Call Me By Your Name’, que recuperaba el lado más sufrido del amor romántico. «And when you see the future, do you call me by your name?», canta Waite.
Eso sí, a fin de cuentas ella parece quedarse con lo bueno, y dice sobre el que será nuestro «Disco de la Semana» en nota de prensa: “’Not Your Muse’ es la fuerza encontrada cuando estaba exhausta…En el proceso de hacer el disco me he permitido llegar un lugar donde me siento empoderada, plenamente alerta y realizada. Estoy muy orgullosa de lo logrado en mi disco de debut y lo que supone estar aquí, después del año que todos hemos vivido, solo puedo sentir gratitud y entusiasmo. Espero que lo disfrutéis».
Zahara es el nuevo número 1 de JENESAISPOP con ‘MERICHANE’, el impactante single principal de su próximo álbum. Es el primer top 1 de la cantante en nuestro top 40, pues es inusual que una canción en castellano sea la más votada del site, pero lo curioso es que sube al top 2 otra composición en nuestro idioma: ‘Perra’ de Rigoberta Bandini, también un máximo para esta artista. Es una semana de novedades, y entran en lista FKA twigs, Alexanderplatz, Cala Vento, Love of Lesbian y Blackpanda. Nos despedimos de ‘Demasiadas mujeres’, ‘Autorretrato’ de Tulsa y ‘Lo que te falta’ de Soleá Morente, ya con 10 semanas de permanencia pero en la mitad baja de la tabla. Podéis escuchar nuestra última lista de novedades y votar por vuestras canciones favoritas, aquí.
The Weeknd ofrece esta noche (tarde en Estados Unidos) la actuación musical del intermedio de la Super Bowl, pero a lo largo del día de hoy el evento ha contado con otros artistas musicales como Miley Cyrus, que a eso del mediodía ha dado un concierto llamado TikTok Tailgate con el que se ha honorado el papel de los sanitarios durante la pandemia.
La autora de ‘Plastic Hearts‘ ha dado un concierto entero, de repertorio generoso, de 20 canciones nada menos, entre las que se han encontrado éxitos como ‘The Climb’, ‘Party in the U.S.A.’ (con un sonoro «amamos a Britney» insertado entre la segunda estrofa y el estribillo), ‘We Can’t Stop’, ‘Nothing Breaks Like a Heart’, ‘Wrecking Ball’ o ‘Midnight Sky’. También ha sacado a Billy Idol para cantar juntos ‘Night Crawling’ y ‘White Wedding’ y a Joan Jett para hacer lo propio con ‘Bad Karma’, ‘Bad Reputation’ y ‘I Hate Myself for Loving You’.
El setlist de Miley también ha contado con un generoso número de covers, que tanto gusta hacer a la artista. ‘Jolene’ no ha faltado, como tampoco ‘Heart of Glass’, y además ha sorprendido cantando versiones de ‘Rebel Girl’ de Bikini Kill y ‘Hole Like a Hole’ de Nine Inch Nails, canción que inspiró ‘On a Roll’, uno de los temas que canta Miley en el episodio de ‘Black Mirror’ que protagoniza, en el que interpreta a una estrella del pop.
Durante el evento de la Super Bowl también se han llevado a cabo las actuaciones esperadas de H.E.R. cantando ‘America the Beautiful’, y de Jazmine Sullivan y el cantante de country Eric Church interpretando el Himno Nacional, el ‘Star-Spangled Banner’. La versión country de dicho himno realizado por Church… para mencionar aparte. Os dejamos con los vídeos de estas últimas actuaciones y otros de Miley, a falta de que su concierto sea subido a Youtube, o a otra plataforma, al completo.
La relativa aceptación del disco de Paris Jackson hace preguntarnos si Scarlett Johansson sufriría el mismo «backlash» en 2021 que el que sufrió en 2008 con ‘Anywhere I Lay My Head’. Johansson no era «hija de», pero sí fue considerada lo que luego Ojete Calor llamaron «mocatriz«, y eran los tiempos de la misógina etiqueta de «chica con guitarra». Hoy nos lo pensamos dos veces antes de etiquetar a las personas por su género, en caso de que consideren tener uno, o al menos sabemos que la palabra «música» está aceptada por la RAE.
Aquel disco de Scarlett estaba producido por músico indie, Dave Sitek, nada menos, y en eso coincide este primer movimiento de Paris, apostando ella por Andy Hull de Manchester Orchestra, un grupo americano pese a su nombre, de indie rock y corte intenso, cuyo mayor éxito dura 7 minutos. Paris Jackson no llega a ese extremo en un disco que sí busca en cambio trascender, lejos de lo ligero, de lo inmediato y de lo que entra por los ojos. Lejos de lo que hacía su padre, Michael Jackson, en pocas palabras: ni de coña aparece ella en la portada. Eso se lo ha dejado a un girasol mustio.
Paris Jackson tiene una voz bastante apañada, como influida por ciertas vocalistas de neo-soul y jazz pop, no necesita doblados ni efectos que produzcan cosas extrañas, lo cual es idóneo para este disco de desamor narrado en orden cronológico. ‘wilted’ va desde el deseo de descubrimiento de ‘collide’, un tema que podría haber entonado la Dido más acústica; a ‘another spring’, en la que la autora espera que las «heridas» adquiridas nos lleven a una «nueva primavera».
La cantante no esconde sus influencias, e incluso quizá ha sido demasiado buena revelando su obsesión por Radiohead, tatuajes incluidos, pues todo el tracklist funciona como adivinanza de a qué producción de los de Thom Yorke te recuerda. El single se llama ‘let down’ y termina en plan ‘Karma Police’. Antes, la tercera pista ‘repair’ deja muy claro que el modo de grabar las guitarras acústicas está inspirado, sí, en la era ‘OK Computer’. Algo que también se nota en el inicio de voz sampleada de ‘cosmic’. En esta, quieren flotar en el universo el efecto fantasmagórico, el punteo de guitarra eléctrica y su letra, que podría estar dedicada a su amante pero también a David Bowie: “no sé si volverás de las estrellas / pero yo te sostendré si tú te sostienes, porque somos cósmicos”.
Con ‘eyelids’ y la aportación de Andy Hull a las voces quizá haya que recordar a alguien que los dúos chico-chica no los inventaron Taylor Swift y Bon Iver, pero la buena noticia es que ‘wilted’ supera las comparaciones con ‘folklore’ a través de un tramo final bastante excitante, en el que la sensación buscada de «álbum atmosférico», capaz de «flotar en el espacio» como habíamos visto en ‘cosmic’, está bastante conseguida. Los suspiros transformados en «beat» de que tan orgullosa está acompañan a la sabia producción de ‘scorpio rising’, de letra oscura (“eres mi causa perdida, eres mi último pensamiento, eres mi gasa manchada, eres todo lo que tengo”), la única en la que podemos oler una pequeña influencia de Michael Jackson: una voz masculina distorsionada en modo narrativo emerge a modo de ’Thriller’. El piano y percusión de la excelente ‘wilted’ alcanza en intensidad a The National o Dominique A, y el guiño americana de ‘another spring’, entre palmas y ritmo, pone el contrapunto de luz a un disco que se estaba tornando demasiado fúnebre. Un disco que ya no va a petarlo pero que sí podría introducir a Paris en ciertos circuitos, como el festivalero (cuando haya uno).
Un primer vistazo a su imagen puede llevar a pensar mal: alguien en la industria está buscando algo así como “la Phoebe Bridgers europea” para tratar de sacar partido al éxito inusitado de ‘Punisher’. Pero no, la londinense (aunque residente en Dublín) Anna B Savage está bastante lejos de sonar como la norteamericana, y su parecido con ella no va mucho más allá de lo físico (aunque, eso sí, en algunas imágenes es ciertamente llamativo). [Foto: Ebru Yildiz.]
Y eso que Savage, como Bridgers, puede encajar por modos en el canon de una cantautora rock. Sin embargo, es abrir su boca y lanzar su voz grave, engolada y expresiva –posiblemente una herencia de sus progenitores, cantantes líricos ambos– y tumbarse cualquier tipo de símil. Más bien obliga a pensar en referentes tan dispares como Anna Calvi, Dayna Kurtz o la ANOHNI de sus primeros años, los más orgánicos, para dar con la tecla. Además, Anna B Savage no ha salido de la nada, precisamente: su primer EP –producido por DM Stith, colaborador frecuente de Sufjan Stevens, entre otros– data de 2015, y aquellas canciones ya le sirvieron que Father John Misty la reclamara como telonera para parte de una de sus giras europeas.
Al margen de su excelsa reinvención del clásico ‘Always On My Mind’ (que muy probablemente la llevará a sonar más allá de ámbitos independientes), Savage acaba de publicar hace pocos días, vía City Slang, su álbum debut, ‘A Common Turn’. Un disco que definitivamente la muestra como algo más que una simple promesa. Y basta, para tener la certeza, con acercarse a singles como ‘Dead Pursuits’, ‘A Common Tern’ (sic), ’Corncrakes’ o ’Chelsea Hotel #3’, siempre con su poderosa y expresivo timbre como gran protagonista… aunque los giros de los arreglos y las estructuras también tienen lo suyo. Esta última ejemplifica además otra singularidad de Anna, que está en unas letras en las que desnuda su intimidad de una forma muy poco frecuente. Por ejemplo, detrás de ese aparente homenaje a Cohen esconde en realidad una oda al orgasmo femenino, expresado en la narración precisa de un cunnilingus y escenificado menos metafóricamente de lo imaginable en su vídeo. Así, no sorprende lo más mínimo que una de las ediciones especiales de ‘A Common Turn’ incluya como gancho el regalo de un vibrador de bolsillo hecho con plástico ecológico. “Hay que pajearse más”, resume a modo de lema.
Pero Savage no solo expone su sexualidad, sino también sus sentimientos. Así sucede en el último tema extraído del álbum previo a su lanzamiento, ‘Baby Grand’, hoy la «Canción Del Día. Bajo ese “piano de cola” sucede una escena en la que Savage recrea un momento de intimidad con una ex-pareja –entre mundanas referencias a Spice Girls y Arcade Fire– con la que se busca mantener una amistad. Y, como reconoce Anna entre sollozos al final del clip-entrevista, es algo que puede acabar mal si viejos sentimientos vuelven a florecer. Una delicada narrativa que impacta aun más con los vaivenes de energía de la propia canción, que en conjunto suponen uno de los primeros zenits de emoción pura que nos regala la música de este 2021.
The Weeknd ofrecerá esta noche su esperada actuación en el intermedio de la Super Bowl, que se celebra en Tampa, Florida y en España podrá verse a eso de la 1.30 y las 2.00 de la madrugada en plataformas como Movistar+. El artista canadiense ha asegurado que NO habrá artistas invitados en la actuación, por lo que cabe dar a Rosalía por descartada aunque siempre puede haber lugar a alguna sorpresa de última hora; y además se sabe que ha pagado parte del show de su propio bolsillo para que sea exactamente como lo ha imaginado en su cabeza. Y ya puede serlo: le ha costado 7 millones de dólares.
En principio, puede parecer valiente por parte de The Weeknd que actúe completamente solo en el intermedio de la Super Bowl, que durará entre 12 y 13 minutos como ha venido siendo habitual; pues por mucho que el artista sea fan de Michael Jackson, nunca ha bailado como él. Sin embargo, para que no se nos olvide que tiene tantos hits como Lady Gaga, que también tocó sola, el canadiense ha publicado estos días un recopilatorio de éxitos y temas «destacados» que dura más de 1 hora: seguro que no necesita a nadie para ofrecer actuaciones espectaculares de ‘Blinding Lights’, ‘Save Your Tears’, ‘In Your Eyes’, ‘Starboy‘, ‘I Feel it Coming’, ‘Can’t Feel My Face’, ‘The Hills’ o ‘Earned It’, de hecho ya parecía un disparate que Abel Tesfaye decidiera compartir la actuación de ‘Blinding Lights’, el mayor éxito de su carrera, con Rosalía por mucho que exista un remix del tema con ambos; pero… ¿seguro que Daft Punk no asomarán por ahí ni para saludar debajo de sus cascos? ¿Ni Kenny G en plan meme? Va, subo la apuesta: ¡¡¡Oneohtrix Point Never a la Super Bowl!!!
Si el show de The Weeknd en le intermedio será «tal y como él lo ha imaginado», en palabras de su representante, ¿qué ha imaginado el cantante? Toda la era de ‘After Hours‘ ha girado en torno a la sangrienta historia de un personaje interpretado por Abel que parece huir del pecado, inspirada en películas como ‘Joker‘, ‘Miedo y asco en Las Vegas’ o ‘Casino’. Después le hemos visto en actuaciones o videoclips con la cabeza completamente cubierta por vendas, decapitado o estrenando cara nueva, de modo que los tiros pueden ir por ahí. En una rueda de prensa celebrada hace unos días, The Weeknd ha dado a entender que así será, sin dar demasiados detalles más que será una actuación «para todos los públicos», con menos protagonismo de la sangre. En una entrevista con Variety, el músico ha explicado que las dichosas vendas vienen a reflexionar sobre la «absurda cultura de las celebridades de Hollywood y sobre cómo la gente se presta a manipularse a sí misma por razones superficiales para complacer a los demás y sentirse validada». ¿Será la Super Bowl el final de la historia que empezaba en el vídeo de ‘Heartless‘?
No puede pasarse por alto tampoco que la actuación de The Weeknd en la Super Bowl será la primera después de la llegada de la pandemia. La de Shakira y Jennifer Lopez parece pertenecer a otra época. En la citada rueda de prensa, Abel ha explicado que la situación sanitaria actual influirá lógicamente en el show, sobre todo en cuanto a infraestructura: «Hemos levantado el escenario dentro del estadio por razones de seguridad, para proteger a los jugadores y a los trabajadores, también vamos a usar el campo, pero sobre todo hemos querido hacer algo que nunca nadie haya hecho antes». Por otro lado, Abel ha señalado que su actuación musical favorita de la Super Bowl es la que ofreció Diana Ross en el año 1996, pero que él no dispone de tanto dinero para preparar algo parecido.
Lo seguro es que Abel se subirá al escenario de la Super Bowl con la seguridad de que pocos artistas merecen esta oportunidad a día de hoy más que él. El canadiense ha conseguido convertir ‘Save Your Tears’, el último single publicado de ‘After Hours’, en otro macrohit de esta era, pero lo que está pasando con ‘Blinding Lights’ merece ser mencionado aparte: el tema veía la luz el 29 de noviembre de 2019 (!!!), ha arrasado a lo largo de todo 2020 como Abel y su equipo probablemente esperaban hasta transformarse en la canción más exitosa del año; y en los primeros días de 2021 el público no se está cansando de ella en absoluto: es top 4 en el top 50 global de Spotify por detrás de la mencionada ‘Save Your Tears’. De poder llevarse a cabo la gira que The Weeknd tiene prevista para 2022, y que pasará por España, esta tiene pinta de ser histórica.
Por otro lado, los fans de la música están de enhorabuena esta noche, ya que la de The Weeknd no será la única actuación musical de la Super Bowl: Miley Cyrus, que acaba de publicar probablemente el mejor disco de su carrera, ofrecerá un concierto previo al partido y Jazmine Sullivan -autora recientemente de ‘Heaux Tales‘- y Eric Church cantarán el Himno Nacional.
‘Parques nacionales españoles’ de Alexanderplatz continúa siendo nuestro «Disco de la Semana», por lo que tras la entrevista propiamente dicha, completamos con una lista de recomendaciones, no necesariamente relacionada con este álbum en concreto. Alejandro Martínez nos cuenta que escucha mucha música diferente, pero lo suyo es centrarse «en la canción, y no en lo clásico» porque la web está más centrada en el pop. Aunque me da mucha curiosidad averiguar qué tipo de música clásica escucha el artista, y como ya tiene la selección hecha, no mareo más la perdiz. Al fin y al cabo, termina hablando de música clásica y de más artistas: no solo encontraréis 5 Discos Recomendados aquí. Foto: Paco Martínez.
‘Magnolia Electric Co’, de Songs: Ohia
Me ha gustado siempre mucho lo que hace Jason Molina, su vida, toda la tragedia romántica de él (NdE: le indico que me llama la atención que hable de Jason Molina en presente, como si estuviera vivo). No sé si se suicidó. Tenía muchos problemas con el alcohol. El mito de artista torturado. Me gusta mucho su música, su estilo country-folk. El disco con Electric Co de ‘Soujouner’ también me gusta mucho. Como David Pajo, que es otra de la alegría de la huerta, se intentó suicidar… porque lo había dejado su mujer… menos mal que una gente lo vio en internet… y yo «madre mía»… pero su música me parece de puta madre, tiene discos de pop, se ha movido en el post-rock, en Slint… Vive en el Medio-oeste, y me gusta imaginármelo en un porche cochambroso, en un sótano. Luego igual vive en un loft, pero me gusta imaginármelo así, le da un aura más romántica.
‘Little Girl Blue’, de Nina Simone
El primero de Nina Simone me parece una maravilla absoluta, lo bien que tocaba el piano. Venía del mundo clásico, tuvo formación clásica, cantaría gospel, en la iglesia, cantaría espiritual y hacía cualquier cosa con su voz y con su piano. Me gusta mucho el sonido de este disco.
Juanito Valderrama canta fandangos
Me pongo mucho en vinilo un disco que me compré en un Cash Converter por 1 euro, «Juanito Valderrama cantando fandangos», me pone la piel de gallina. Aunque sea música flamenca, también es un mito popular. No son discos concretos, son recopilaciones que cogen temas de aquí y de allá. Buscar el disco original es complicado en España. Con que busques en Spotify «Juanito Valderrama fandangos», ya todo eso me encanta. Hay ediciones que traen coplas, pero más que las coplas más famosas, me gustan más los fandangos, pero me gusta cualquiera.
‘Quique dibuja la tristeza’, Hermanos Cubero
Siempre escucho las cosas tarde, al final sí me entero de lo que ha salido cada año, pero no en el momento. Y ‘Quique dibuja la tristeza‘ de los Hermanos Cubero es conmovedor hasta el tuétano. A todo el mundo le ha impactado de qué trata (NdE: la muerte de la pareja de uno de los hermanos), pone los pelos de punta, pero a nivel musical el estilo es bonito. Tampoco tengo por qué creer que la ficción tenga que ser real, el arte de la ficción es ficción. No me interesa tanto buscar la verdad, buscar en la biografía de un artista si ha sufrido de verdad. Creo que se puede hacer arte al margen de la vida aunque te inspires en la vida. Pero también pone los pelos de punta que eso haya pasado así. Pero es que el disco es muy bonito.
‘La catedral sumergida’ de Alberto Montero
Lo aplaudo mucho aunque no sé si se ha entendido. Fue un intento de hacer algo que se ve poco: salirse de las coordenadas del pop. Es un disco inspirado en el impresionismo musical francés, que siempre me ha gustado mucho también, pero haciendo un disco de canciones. Me encanta, me parece de esas cosas arriesgadas, de decir: «Esto es distinto dentro de la música pop». Muy plausible. No he visto mucho el rollo francés de finales del siglo XIX. Me pareció muy valiente y empaticé.
Continúan las acusaciones hacia Marilyn Manson por abusar sexualmente de otras mujeres. Ellie Rowsell, cantante de Wolf Alice, una de las bandas de rock más queridas actualmente en Reino Unido gracias a sus dos discos publicados, ‘My Love is Cool‘ y ‘Visions of a Life‘, el segundo de los cuales ganó el premio Mercury en el año 2018, ha acudido a Twitter para revelar que Brian Warner -cantante de la banda- le grabó por debajo de la falda con una cámara pequeña durante un festival.
«Conocí a Marilyn hace unos años en un festival, entre bastidores», ha escrito la artista. «Cuando me percaté de que sus elogios hacia mi mano eran cada vez más exagerados, empecé a sospechar de su comportamiento, y me quedé de piedra cuando miré hacia bajo y vi que me estaba grabando por debajo de la falda con una GoPro». Rowsell cuenta que Warner jamás pagó consecuencias por este acto inapropiado y que su mánager quitó hierro al asunto diciendo que «lo hace todo el tiempo». La artista entonces comparte la siguiente reflexión: «si hace esto todo el rato, ¿por qué demonios sigue siendo cabeza de cartel de festivales después de tantos años? ¿Por qué perdonamos a los misóginos a causa de su éxito? Las mujeres deben sentirse seguras en un mundo tan dominado por los hombres como la industria de la música».
En otro mensaje, Rowsell se refiere al comunicado emitido por Warner en el que este niega las acusaciones de abusos y argumenta que todas sus relaciones sexuales siempre han sido consensuadas. La artista explica: «No estaba segura de contar esto pero Manson asegura que todas sus relaciones fueron en mutuo acuerdo, y yo creo que él no sabe qué significa el concepto de «consentimiento» si va por los festivales grabando las faldas de las mujeres».
Otra artista que ha hablado sobre Manson recientemente ha sido Phoebe Bridgers, autora del excelente ‘Punisher‘. La artista ha contado que visitó la casa de Warner con unos amigos cuando era adolescente y que el músico se refirió a una de sus habitaciones como la «habitación de las violaciones». Bridgers recuerda el comentario le pareció «horrible» pero lo atribuyó al sentido del humor del artista, e indica que dejó de ser fan de Manson en ese momento. Además, añade que todo el equipo de Manson era cómplice de su comportamiento abusivo: «el sello lo sabia, la agencia de management lo sabía, la banda lo sabía: que todos ellos se distancien de Manson ahora y pretendan estar sorprendidos y horrorizados es patético de cojones».
Como hemos informado, Manson ha sido expulsado de su sello después de las acusaciones de abusos sexuales y «terrorismo psicológico» vertidas hacia él, entre las cuales se incluye una acusación de violación.
Blas Cantó ha confirmado que este miércoles 10 febrero dará a conocer las dos canciones que ha preparado para representar a España en Eurovisión. Como hemos informado, la canción no será elegida a dedo por TVE sino que el público votará su favorita vía televoto, sin participación de un jurado.
El autor de ‘Complicado’ ya había declarado que las dos canciones que presentará en la gala de selección de TVE, que se celebrará este mismo mes de febrero en una fecha aún por determinar, serán completamente diferentes a ‘Universo’, y el objetivo primordial esta vez parece haber sido escribir algo que no recuerde ni un poquito, ni en una nota, a esa canción que tan mala recepción obtuvo el año pasado, tanto comercial como crítica. Las canciones se llaman ‘Memoria’ y ‘Voy a quedarme’ y se podrán oír el miércoles 10 a partir de las 18.00 horas, cuando se podrá empezar a votar.
¿Qué puede salir de esto? Pues una de dos: o dos canciones mágicas, orgánicas, inspiradas… o dos mejunjes «eurovisivos» prefabricados. En palabras a TVE, Cantó ha descrito las dos canciones por encima. «La primera canción es muy pegadiza, creo que se queda grabada en la memoria. La segunda es un tema increíble, respira mucha sensibilidad y fuerza al mismo tiempo. Y, por supuesto, voy a quedarme con lo que el público decida». En pocas palabras, la primera es un temazo bailable y la segunda un baladón, es decir, exactamente lo que espera cualquiera que presente en Eurovisión.
Sí, se agradece el esfuerzo realizado por Cantó de escuchar las críticas y de tomar un camino diferente: ‘Universo’ claramente no estaba gustando y la llegada de la pandemia le ha otorgado una oportunidad de oro para revisar decisiones previas y empezar de cero. Habrá que escuchar las dos canciones primero para opinar, pero voy a decir una cosa: si la balada es parecida a ‘Cúrame’, el single más reciente de Cantó, compartido con Nia, me quedo con el temazo.
Por otro lado, este fin de semana desgraciadamente se ha conocido el fallecimiento de Örs Siklósi, representante de Hungría en Eurovisión 2018 con la banda AWS, a los 29 años de edad debido a la leucemia que padecía. Puedes comentar esta y otras noticias eurovisivas en nuestros foros.
CuentaNacho Casado que para él supuso un punto de inflexión su última gira como telonero de Damien Jurado por toda España. Explica que le ayudó a asimilar la amargura de ser pasado por alto por buena parte de su público objetivo y la prensa musical, a darse cuenta de que él hacía esto porque amaba la música por encima de todo, no para recibir palmaditas en la espalda. Y ese cambio de perspectiva tiene un reflejo sonoro en ‘Amor, música & lágrimas’, continuación de su primer disco en solitario ‘Verão‘. Y es que, pese a lo que pueda deslizarse de la última palabra de su título, en este segundo álbum el ilicitano que se diera a conocer como alma máter de La Familia Del Árbol mira a la vida con una sonrisa, con candor y optimismo. Así lo dicen sus melodías y primorosos arreglos, que aunque vuelven a nutrirse de ecos de bossa nova, jazz acústico, folk y soul en esta ocasión se alejan de lo taciturno y se tornan vibrantes, exuberantes, cálidos y luminosos.
Particularmente potenciadas por una contundente base rítmica de batería-contrabajo (Zeke Olmo y Alejandro Tamayo) y sencillos pero ricos y alegres arreglos de cuerda (a cargo de Cosmotrio), canciones deslumbrantes como el single ‘Cantando bajo el sol‘, ‘Alta sociedad’, ‘Directo a la cima’, ‘Bienvenido a la cima’ o ‘Acapulco’ se emparejan sin sonrojo por su gran sonido añejo (brindado por la técnica de Jaime Beltrán en La Resinera de Granada) con momentos de las discografías de Gilberto Gil, Al Green, Terry Callier o Caetano Veloso, mientras te mecen como una dulce brisa marina al sol. Pero esta vez lo hacen sin pena ni melancolía –apenas subyace tenuemente en la preciosa semiinstrumental ‘Cuerpo & alma’–, ya que incluso en los momentos más delicados, como las embelesantes ‘Lady Day’ o ‘Paris Blues’, hablan del amor y la vida de una manera celebratoria. O, si aquel se escapa, aceptándolo con madurez y serenidad.
Casado visualiza esta música como la tardía banda sonora de una glamurosa producción de Hollywood de los años 50, acaso ambientada en la Costa Azul y con alguien como Henry Mancini firmando el score. Pero lo cierto es que ‘Amor, música & lágrimas’ es un disco muy presente e incluso muy futuro, en su atemporalidad. En ese sentido, es también una gozada percibir que su perspectiva es más despreocupada y confiada, asumiendo que él es otro de «toda esa gente que luchó por ser igual» –como entona en la funky ‘Los apóstoles del amor eterno’–: fiel a sí mismo pese a la incomprensión generalizada. Porque puede que, una vez más, su trabajo no tenga una recompensa instantánea, pero sí es notorio que está construyendo una discografía que tendrá el orgullo de pervivir en el tiempo mucho mejor que la de otros coetáneos.
Nathy Peluso ha terminado de arrasar en los últimos días de 2020 y en los primeros de 2021 con su single con el productor Bizarrap, que es Disco de Platino en España y está a punto de alcanzar los 150 millones de visualizaciones en Youtube. Es a todas luces el mayor éxito de su carrera, al haber pulverizado las cifras de todos sus singles previos en tiempo récord.
Antes, sin embargo, la artista argentina afincada en Barcelona había publicado uno de los mejores discos de 2020, ‘Calambre‘, el cual se mantiene dignamente en el top 20 de los más exitosos del país gracias a la pegada de singles como ‘SANA SANA‘ o ‘DELITO’, el segundo de los cuales acaba de entrar en la lista de los singles más exitosos de España, en concreto en el número 49. Mientras ‘SANA SANA’ ya no aparece en todo el top 100 de Promusicae, ‘DELITO’ está al alza: es top 34 en el top 50 de Spotify España y pronto superará las cifras que el primer single ha obtenido en diversas plataformas, a pesar de ser mucho más viejo.
La repercusión que está alcanzando Nathy Peluso llega a artistas de fama internacional como Cardi B, quien recientemente ha subido un vídeo de sí misma a Instagram bailando el reggaetón de ‘DELITO’, hoy la «Canción Del Día» en nuestro site. Y tiene mérito porque ‘DELITO’ no es la típica canción de este estilo que sale cada viernes, sino que Nathy lo lleva a su terreno de varias maneras, por ejemplo, introduciendo en la grabación un arreglo de cuerdas con sabor folclórico, y también presentando un estribillo de melodía angular, chillona y estridente que suena aderezada con el autotune de rigor.
Una melodía, por otro lado, tan cortante como esa «navaja» mencionada en la letra de la canción, dedicada a una relación llena de pasión y «tensión sexual». La estrofa «a esta vida de crimen yo me someto, es un tatuaje en mí, te lo prometo, si esto es condena, hagámoslo en secreto, raspemos las rodillas en el cemento» es una de las mejores de ‘Calambre’, y la rima «en la disco quiero tu mordisco» también, pero no está de más mencionar que aquí ya salía la palabra «nasty», en el estribillo mismo.
Tras el éxito cosechado con ‘Euphoria’ se podría esperar que lo siguiente de Sam Levinson fuese una película de gran presupuesto, pero en cambio ha optado por algo mucho más íntimo: un drama de pareja en blanco y negro en el que todo sucede dentro de una misma casa. Presumiblemente, las intenciones iniciales no eran estas, pero la idea terminó de cuajarse porque la producción era la suficientemente sencilla como para poder llevarse a cabo durante la crisis de la covid, y la película fue filmada el pasado verano en California con las restricciones pertinentes. John David Washington interpreta a Malcolm, un director de cine, y Zendaya a Marie, una actriz frustrada. Ambos vuelven a su casa tras el estreno de la última película de él, que parece haber sido un éxito. Sin embargo, pronto se ensalzan en una discusión que dura toda la noche y en la que saldrán a la luz varios problemas y rencillas entre ellos.
Pese a que la teatralidad de la propuesta podría indicar que estamos ante una obra que no permite un excesivo uso de los movimientos de cámara, la realidad es que incluso aquí, Levinson continúa fiel a su habitual virtuosísimo formal, rechazando por completo una puesta en escena estática. Los continuos vaivenes de la cámara, si bien en ocasiones algo excesivos, aportan ese dinamismo que ha caracterizado todo lo que ha hecho el director hasta la fecha. Así pues, no puede decirse que ‘Malcolm & Marie’ no ofrezca una planificación juguetona del modo de ya lo hacía la genial ‘Nación salvaje’, solo que aquí se autolimita a un espacio concreto y deja que el mayor peso de la película caiga en el guion y sus dos actores.
Si se trata de buscar influencias, hay algo de Cassavetes en el retrato de esta pareja en crisis, aunque claramente Levinson utiliza un estilo decididamente posmoderno y, sobre todo, glamuroso. La elección del blanco y negro no parece tener mayor justificación que un mero capricho estético, ya que realmente no hay nada que nos impida pensar que en color no podría haber funcionado hasta mejor, pero como el propio Levinson reivindica en su película, las decisiones de un director tampoco tienen siempre que significar algo, y puede tomarlas simplemente porque le da la gana. Puede que algo de razón lleve. En cualquier caso, a lo largo de ‘Malcolm & Marie’ se habla mucho sobre la relación entre un cineasta y un crítico de cine, y a ojos de su protagonista masculino, estos últimos tienden a ser personas que no tienen los conocimientos suficientes para escribir de cine y cuyas afirmaciones a menudo no tienen que ver con las intenciones iniciales del artista. Es interesante ver como Levinson se mete en este terreno, en el que no llega a quedar claro si esa es su visión o solo es la de su protagonista. Lo que está claro es que a un nivel general, los artistas menosprecian la labor de los críticos, como si se les olvidara que sin ellos sus películas probablemente las vería mucha menos gente. Este debate, que ocupa un extenso lugar en la película, es uno de los temas más interesantes que se tratan.
Los asuntos de pareja, que son el tema principal, por momentos están narrados con potencia y las actitudes de cada miembro de la pareja dan una visión muy completa de cómo son esos personajes y cuáles son sus virtudes y sus debilidades. Es cierto, sin embargo, que la cinta da demasiadas vueltas sobre sí misma, y se prolonga en exceso cuando ya ha contado todo lo que tenía que contar. También resulta algo insatisfactorio que Levinson se posicione sobre quién considera que lleva razón de los dos, cuando una visión más neutral probablemente hubiese aportado más fuerza dramática.
Lo mejor de ‘Malcolm & Marie’ son sus interpretaciones, ambas eléctricas, llenas de matices, emocionalmente complejas… John David Washington, a diferencia de en ‘Tenet’, aquí comprende perfectamente a su personaje y ofrece una actuación llena de verdad que se complementa a la perfección con su compañera de reparto. Y Zendaya aprovecha cada instante que tiene en pantalla para demostrar que juega en otra liga. Una actuación tan estimulante e inteligente que por sí sola justifica el visionado de la película.
‘Malcolm & Marie’ es una propuesta irregular, que en ocasiones cae en algunos excesos innecesarios; también es algo repetitiva y menos profunda de lo que quiere ser, pero gracias a su explosiva pareja protagonista y a la energía narrativa que aporta la cámara de Sam Levinson, consigue momentos de auténtica conexión con el espectador. 6,5
En la elaboración de las listas de las mejores canciones del año muchas quedan necesariamente fuera de la selección por falta de votos. Otras veces la culpa es del propio periodista por descubrir una canción tarde. Otras, del propio artista por publicarla tarde. Cabe decir que realmente nunca es «tarde» para escuchar o lanzar una canción que va a estar disponible desde ese momento por el resto de la eternidad, pero la realización de dichas listas siempre implica cierto grado de competencia, y cuando una canción favorita no entra en ellas por una razón u otra, o cuando tampoco es capaz de irrumpir en las listas de éxito de manera incomprensible, pasa a considerarse «infravalorada». A ninguna canción le gusta estarlo, pero sí, cada año salen bastantes buenas canciones, más de 100 (o de 102). Después de buscar el disco más sobrevalorado de 2020, ahí van cinco favoritas personales de la redacción.
‘I’m Coming’ de Tove Lo, por Pablo Tocino
«Tove Lo enseña lo que es de verdad versionar, se lleva ‘Jag kommer‘ de Veronica Maggio a su terreno y la verdad es que la acaba superando. La melodía de la original está ahí, pero ‘I’m Coming’ se convierte en una canción completamente distinta con la producción de ELVIRA y Gustav Weber, con esos sintes a lo ‘Dancing on My Own’ y, sobre todo, con la interpretación de Tove, que es lo que hace tan especial a todo lo que toca. La sueca nos cuenta -y, sobre todo, nos expresa- lo enamorada que está, y la urgencia que siente en reunirse con esa persona antes de que se le adelante alguien – y lo imposible que, por alguna razón, parece ese reencuentro. Una canción tan luminosa a priori como angustiosa en el fondo. Con tantas parejas separadas durante los confinamientos y restricciones, seguro que las relaciones que han sobrevivido -y las que no- se verán reflejadas en esa desesperación que Tove transmite de maravilla. Como de costumbre, vaya. Porque en ‘I’m Coming’ vemos, de nuevo, su capacidad para convertir la honestidad respecto a sus inseguridades en tremendos bops con los que sentirnos identificadas… una de las características que hacen que Tove Lo se encuentre entre las artistas más interesantes de nuestro tiempo».
‘Ten Grand Goldie’ de Einstürzende Neubauten, por Mireia Pería
«Cuando se publicó el último disco de Einstürzende Neubauten, ‘ALLES IN ALLEM‘, en mayo del año pasado, le di una escucha, pensé «¡Está guapo!» y… no lo oí más. Prácticamente lo olvidé… hasta que llegamos a diciembre y a la irrupción de las listas de lo mejor del año, un amigo se dolió de que los Neubauten no aparecieran en prácticamente ninguna. Y, entonces, los bailoteos de Blixa Bargeld enmascarillado en el vídeo de ‘Ten Grand Goldie’ llegaron a mi cabeza como fogonazos. Y volví a escuchar ‘ALLES IN ALLEM’. Y me topé de nuevo con ‘Ten Grand Goldie’. Y me abrumó su marcialidad, su inmediatez, sus pausas y su estribillo rotundo. Y no sólo pensé «¡Está guapo!», sino «¿Por qué puñetas no incluí ‘ALLES IN ALLEM’ en mi lista? ¿Cómo diantre un temazo como ‘Ten Grand Goldie’ me pasó desapercibido? ¿A qué se debe que no esté en mi podio junto a ‘Processed by the Boys’ de Protomartyr?». Así que he pasado todo este enero dándole al repeat y bailando espásticamente el último himno de los alemanes. Algo tarde, lo sé. Pero espero que Blixa no me lo tenga muy en cuenta».
‘Experience’ de Victoria Monét, por Sebas E. Alonso
«Unos tantos y otros tan poco». Así puede resumirse lo que pasa entre las amigas Ariana Grande y Victoria Monét. El disco de Ariana es bastante justito y se las está arreglando para triunfar de manera considerable. El de su colega en ‘MONOPOLY’ y varios créditos es una joyita inspirado en el sonido Burt Bacharach y Marvin Gaye y a nadie parece importarle un pimiento. ‘Dive’ era una pieza elegante de pop y R&B setentero que entiendo que no triunfara por el tipo de vientos demodé que contiene… ¿pero ‘Experience’? ¿Para esto sirve tener un featuring de Khalid, esa persona con 45 millones de oyentes en Spotify? ¿Qué menos que alguien lo mencione como un tema de culto como ha sucedido con Jessie Ware y Róisín Murphy? La nada…»
‘Baby’ de Four Tet, por Fernando García
«‘Sixteen Oceans‘ salió al principio del confinamiento, y en cierta medida, para mí fue una vía de escape, ya que recrea un mundo lleno de naturaleza, luz, misterio y esperanza. De todas las canciones que lo componen, Baby es sin duda mi favorita, un temazo que utiliza un sample de la versión de ‘Just In Case’ cantada por Ellie Goulding y cuyo ritmo pegadizo no ha dejado de sonar en mi cabeza desde que lo escuché por primera vez. La canción se construye a base de repeticiones pero su producción no puede estar más medida al detalle, mezclando de manera brillante melodías ambientales y evocadoras -sonidos de agua, pájaros, etc.- con un beat de lo más bailable. En mi opinión, ‘Baby’ es de las mejores canciones de Four Tet en mucho tiempo, y su ausencia en todas las listas de lo mejor del año me ha dolido un poco, pero aquí estoy para reivindicarla cuando haga falta».
‘Hit Different’ de SZA, por Jordi Bardají
«La avalancha de novedades musicales semanales impide, a veces, asimilar ciertas canciones de manera inmediata. Sacamos ‘Hit Different’ en el día de su lanzamiento preguntándonos si realmente era el single que SZA necesitaba para volver por todo lo alto. Solana ha terminado de arrasar con el single siguiente, el pastoral ‘Good Days‘, pero el primero se ha revelado como un verdadero «grower» con el paso de los meses. No solo la producción es envolvente e hipnótica, sino que la melodía del estribillo, preciosa, melancólica, toca directamente la fibra sensible. Es una «slow jam» perfecta y el artista invitado, Ty Dolla $ign, experto en mejorar singles de otras personas gracias a su timbre autotuneado, vuelve a ser un acierto. ¿Cómo puede estar infravalorado un tema con tal cantidad de reproducciones en las plataformas de streaming? Por ejemplo, no gozando de ninguna repercusión en España, como ha sido el caso».
El esperado debut de la artista revelación Celeste, ‘Not Your Muse’, es el primer número 1 relevante de 2021 en Reino Unido. El disco que ha venido presentado por temas como ‘Strange’ y más adelante ‘Stop This Flame’, ha vendido más de 22.000 unidades en estos primeros días en las islas, y tiene una proyección comercial que recuerda a los primeros de Adele o Emeli Sandé. Será nuestro «Disco de la Semana» la semana que viene, salvo lanzamiento sorpresa de mayúsculo tamaño en las próximas horas.
¿Por qué decimos que este es el primer número 1 relevante en álbumes en Reino Unido este año? Su cifra de venta es saludable y orgánica, no parece especialmente inflada por estrategias de última hora a través de su web, como sucedía la semana pasada con una reedición de Bring Me the Horizon. Peor aún, lo que sucedió la semana de antes: ’Suckapunch’ de You Me At Six era número 1 en Reino Unido en su semana de salida, sí, pero la semana siguiente ya no aparecía a lo largo y ancho de todo el top 100.
Barry Gibb también fue número 1 en enero, pero con un disco de versiones country y los dos primeros números 1 de 2021 en Reino Unido fueron resquicios de tiempos pasados: ‘Christmas’ de Michael Buble y ‘evermore’ de Taylor Swift.
También han conseguido entradas destacadas en álbumes esta semana Fredo, disco en el que colabora en un hit Dave con ‘Money Can’t Buy Happiness’ (2), Arlo Parks con ‘Collapsed in Sunbeams’ (3) y Steven Wilson con ‘The Future Bites’ (4). Goat Girl han quedado en el top 30 con el notable ‘On All Fours’, pese a que por ventas deberían estar en el top 10.