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Muere Ric Ocasek, alma de The Cars e icono de la nueva ola de los 80

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Amanecemos este lunes 16 de septiembre con una triste noticia, en una de esas rachas terribles que asolan el mundo de la música pop en días: tras las recientes muertes de Camilo Sesto y Daniel Johnston, hoy conocemos la pérdida de Ric Ocasek, líder indiscutible de The Cars y genio musical del soft rock y la nueva ola de los 80, todo un icono. Ocasek, que tenía 75 años, ha sido encontrado muerto en la cama de su casa en Nueva York, informa Pitchfork. Por el momento no han trascendido las causas de su muerte.

Ocasek se convirtió en una figura de la música popular norteamericana cuando, en plena oleada punk, formó The Cars con su amigo de la infancia Brendan Orr, con el que ya había militado en varios grupos. The Cars conjugaron la energía del rock con melodías pegadizas y pronunciados sonidos sintéticos que aportaban un ambiente nocturno y misterioso, formulando el sonido de la new wave y el soft rock, tan imitado durante toda la década de los 80 y venideras.

Desde el pelotazo de su icónico debut de 1978, ‘The Cars’ –que fue 6 veces platino en Estados Unidos, gracias a hits como ‘My Best Friend’s Girl’, ‘Just What I Needed’ o ‘Good Times Roll’–, publicaron 5 álbumes –algunos, como ‘Candy-O’ o ‘Heartbeat City’, casi tan exitosos como su primer trabajo– antes de su disolución en 1987. Tras una polémica pseudo-reunión sin Ric en 2005, con Todd Rundgren al frente de The New Cars, Ocasek accedió a grabar un nuevo disco de The Cars en 2011. Un dignísimo ‘Move Like This‘ que reunía por primera y última vez a la formación original del grupo, con la excepción de Orr, que falleció en 2000 a causa de un cáncer de pancreas.

Al margen de The Cars, Ocasek publicó hasta siete álbumes en solitario, desde su debut ‘Beattitude’ (1982) hasta ‘Nexterday’ (2005). También se prodigó como productor en álbumes de Bad Brains, Suicide (también para Alan Vega en solitario), Lloyd Cole & The Commotions (el mítico ‘Rattlesnakes’), Bad Religion, Nada Surf, The Wannadies, Le Tigre y un largo etcétera. Además de producir una obra pictórica que expuso en diversas galerías y escribir varios libros, su singular personalidad quedó también plasmada en el cine (hacía una aparición memorable como pintor en el primer ‘Hairspray’ de John Waters) y la televisión (fue colaborador frecuente en un late-night de Stephen Colbert).

La influencia de The Cars y Ric Ocasek no solo fue enorme durante los 80, sino que se ha prolongado durante las tres décadas siguientes. En los 90, Weezer se erigían en claros herederos de su sonido, y no en vano Ocasek producía su álbum debut, el azul. El grupo de Rivers Cuomo, que ya ha lamentado la pérdida de esta figura en sus redes sociales, volvieron a recurrir a la mano de Ric en su tercer disco (el verde) y, en 2014, en ‘Everything Will Be Alright In The End‘ (2014). También es ineludible que Franz Ferdinand deben mucho al sonido de The Cars, que se ha extendido en esta década gracias al permanente revival de los 80. Y en España, Guille Mostaza (Mostaza Gálvez, Ellos) ha manifestado públicamente su admiración hacia Ocasek, aseverando en nuestro site que «todos los discos en los que aparece son buenos».




Las claves visuales de los vídeos de Lana Del Rey, Billie Eilish, C. Tangana, Camila Cabello y A$AP Rocky

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Las metáforas ecologistas de Billie Eilish, el homenaje a la ciencia ficción de serie B de Lana Del Rey, los problemas con una femme fatale de C. Tangana, los juegos espacio-temporales de Camila Cabello y la venganza caricaturesca de A$AP Rocky. Nos empapamos de las imágenes de los videoclips más destacados de las últimas semanas y sacamos a flote sus referentes estéticos y narrativos.

All the good girls go to hell (Billie Eilish)

Entre un ángel caído y un pájaro con chapapote del Prestige. Así se presenta Billie Eilish en su nuevo vídeo. Rich Lee, director habitual de los clips de Lana Del Rey y Eminem, retoma una de las imágenes más impactantes de ‘Bury a friend’ (dirigido por Michael Chaves, en la actualidad centrado en su carrera como director de cine de terror), y le inyecta nuevos significados. A la cantante le salen alas como a ‘Tobi’ (1978) o a un personaje de ‘Legión’ (2010), y cae del cielo en una escena que recuerda visualmente a la célebre ilustración de Gustave Doré ‘La caída de Lucifer’, perteneciente a su serie sobre ‘El paraíso perdido’ de Milton. Su posterior lucha por salir de un pozo de petróleo y avanzar por un escenario degradado, con reminiscencia iconográficas del infierno y apocalipsis bíblicos, alumbra una distópica metáfora ecológica en sintonía con la pesimista letra de la canción. El final, con la cantante dándose la vuelta y avanzando resignada hacia unas llamas donde bailan varias gogós, parece ilustrar una de las últimas frases: “no queda nada que salvar”.

Doin’ Time (Lana Del Rey)

De todas las películas que aparecieron durante la moda del gigantismo en la ciencia ficción de serie b –‘El asombroso hombre creciente’ (1957), ‘La guerra de la bestia gigante’ (1958), ‘El pueblo de los gigantes’ (1965)…-, la mayoría infumables, ‘El ataque de la mujer de 50 pies’ (1958) es sin duda la que mejor ha resistido el paso del tiempo. Aparte del icónico poster de Reynold Brown (autor de otras maravillas como ‘Tarántula’, ‘Creature from the Black Lagoon’ o ‘House on Haunted Hill’), el filme se ha convertido en una joya del camp de sorprendente discurso (pre)feminista. El vídeo ‘Doin’ Time’, también dirigido por Rich Lee, funciona como un estiloso homenaje a la mítica película. Lana Del Rey es una nueva “mujer de 50 pies”, que se pasea por las tórridas calles de Los Angeles buscando dónde refrescarse. En un eficaz giro metalingüístico, el director nos traslada a un autocine de los años cincuenta, el lugar donde se veían estas películas. Al final, en un nuevo giro, esta vez pirandelliano, la cantante sale de la pantalla como en ‘La rosa púrpura de El Cairo’ (1985) para echar una mano a su alter ego en la “vida real”.

No te debí besar (C. Tangana, Paloma Mami)

La tipografía elegida para el título de la canción que abre el nuevo vídeo de C. Tangana, dirigido por Rogelio (autor también de ‘Bien duro’), es toda una declaración de intenciones. El tipo de letra, con reminiscencias del cyberpunk y el retrofuturismo ochentero (es casi un calco de la de ‘Tron’), marca la línea estética a seguir en las siguientes secuencias. ‘No te debí besar’ narra, en forma de flashback, algo así como un fatalista thriller romántico. El vídeo comienza como un estilizado neo-noir de Nicolas Winding Refn, con escenas violentas fotografiadas con muchos rojos y azules. Continúa con una secuencia automovilística que recuerda a animes tipo ‘Akira’ (1988) o a las atmósferas creadas por Denis Villeneuve en ‘Blade Runner 2049’ (2017). Luego sigue con una metáfora visual –el coche recorriendo el cuerpo metalizado de ¿Paloma Mami?-, que parece una reinterpretación tunera del célebre ‘Amante menguante’ de ‘Hable con ella’ (2002). Y termina con un montaje acelerado de los tres bloques narrativos hasta finalizar, como un trompo en un aparcamiento, con la imagen que iniciaba el vídeo.

Liar (Camila Cabello)

Tras el reciente ‘Señorita’, el siempre imaginativo Dave Meyers vuelve a dirigir un videoclip para Camila Cabello. ‘Liar’ comienza como una tontorrona comedia romántica de colores pasteles. Luego, tras un giro inesperado, con macguffin incluido (la misteriosa nota), el director comienza a divertirse. Primero, con la imagen: añadiendo sorprendentes efectos visuales -las carreras en timelapse, el atropello de ciclistas, el elefante- que transforman el video en puro slapstick onírico. Después, con el argumento: exprimiendo las posibilidades cómicas de la dualidad verdad-mentira y del (auto)engaño, un tema que recuerda a las películas de Jim Carrey ‘Mentiroso compulsivo’ (1997) o ‘Di que sí’ (2008). Y, por último, con la estructura narrativa: haciendo malabarismos humorísticos entre el espacio y el tiempo, el sueño y la realidad, la cordura y la locura, la ficción y la metaficción.

Babushka Boi (A$AP Rocky)

En los años sesenta, durante las protestas contra la guerra de Vietman y a favor de los derechos civiles, se popularizó en Estados Unidos el término “pig” para referirse a la policía. La artista británica Nadia Lee Cohen (de quien se pudo ver hace unos meses una exposición en la Térmica de Málaga) recoge esta tradición y la transforma en sátira posmoderna en su videoclip ‘Babushka Boi’. Siguiendo la estética que le ha hecho famosa, colorista, artificiosa y con un punto irónico, la directora ilustra un relato de policías y ladrones (entre ellos un A$AP Rocky ataviado con su pañuelo babushka), utilizando la hiperbólica caligrafía visual de un cómic de Dick Tracy o de los cortos animados de Looney Tunes (no es casualidad que al final aparezca un personaje muy parecido a Porky). Una persecución narrada en clave caricaturesca, que se transforma en burla vengativa tras un giro final cuyo significado es imposible no vincular a la reciente detención de A$AP Rocky en Suecia.

Hits & Flops: La EDM de Avicii sigue conectando con el público, Madonna no

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Hits


Se suponía que la EDM estaba en decadencia ya con Avicii en vida, pues su segundo disco tuvo peor acogida que el primero y alguien tan influyente como Calvin Harris había pasado página claramente. Hay quien cree que la muerte del DJ podía marcar también la muerte de la EDM, y el crítico Javier Blánquez, durante la promoción de su tochazo ‘Loops 2. Una historia de la música electrónica del siglo XXI’, decía que este género ya venía cambiando desde tiempo atrás. Era lo lógico simplemente por una cuestión de desgaste, pero la verdad es que continúan triunfando canciones en esta línea artística, y no hay más que ver lo bien que le va a DJ Snake o el pelotazo que está pegando esa cosa llamada ‘Dance Monkey’: de vez en cuando entre los virales de Youtube continúa apareciendo un hit de EDM.

De la misma manera, el último álbum de Avicii solo puede considerarse un enorme éxito. El álbum era número 1 en general en los países nórdicos (Suecia, Noruega, Holanda, Finlandia) y también alcanzaba el top 4 en España, el top 7 en Reino Unido o el top 11 en Estados Unidos. En semanas sucesivas, vender no ha vendido mucho, porque el sueco no era un gran vendedor de álbumes, sino un músico de la generación del streaming, y ha sido ahí donde no ha decepcionado en cuanto a cifras, pues los singles que han salido de su álbum póstumo han mantenido el mismo impacto o incluso más que los sencillos que lanzaba en vida. ’SOS’ con Aloe Blacc es uno de los mayores éxitos de su carrera, suma a día de hoy 337 millones de streamings en Spotify y continúa siendo una de las 200 canciones más reproducidas del mundo 5 meses después de su lanzamiento. E igualmente ‘Heaven’ supera los 100 millones de streamings en la misma plataforma sueca, mientras la acogida de otras canciones como ’Tough Love’ y ‘Hold the Line’ también ha sido estupenda. Con seguridad esta lo petaría si su sello la promocionara como single.

Habrá quien diga que este éxito se debe al trágico fallecimiento de Avicii, pero lo cierto es que otras muertes inesperadas no han producido siempre el mismo recibimiento por parte del público. Michael Jackson, Amy Winehouse, The Cranberries o Lil Peep están entre los artistas que no han movilizado especialmente al público con sus discos póstumos. Avicii sí, y lo ha hecho sin el apoyo de la prensa, que no es que haya reseñado el álbum para mal, que también, pues ‘Tim’ ha tenido críticas bastante negativas. Pero lo peor no es ese 58/100 de Metacritic sino que únicamente 4 medios registrados en dicha web han reseñado el disco: parece que el resto, directamente, no sabía qué hacer con él. ¿Finge la prensa que la EDM ha muerto mientras el público lo sigue dando todo con ella?

Flops


Las ventas de ‘Madame X‘ se han estancado en las 450.000 unidades a nivel global según Mediatraffic, lo cual no está mal comparado con lo último de Depeche Mode, Miley Cyrus o lo que tiene pinta de vender Lana del Rey, pero sí está muy por debajo de lo que mueven coetáneos como U2, estos con críticas bastante peores que Madonna. Esta cifra implica que la «reina del pop» continúa con la tendencia de perder la mitad de público con cada disco, como viene pasando desde ‘Hard Candy’ (2008).

El álbum de Madonna, que salvo un par de excepciones, ha tenido muy buenas críticas, como atestiguan las reseñas de medios tan prestigiosos como The Guardian, NME, AllMusic o Mojo (las hay muy divertidas), ha sido un gran éxito en Portugal, país que lo inspiró, donde fue top 1 durante 3 semanas con las mejores cifras para un número 1 en cinco años; pero entre los mercados grandes solo ha funcionado dignamente en Italia, único país donde se ha radiado ‘Medellín’, y en menor medida en España, donde pese a la indiferencia de 40 Principales sigue en la lista de ventas pero lejos del disco de oro. Los datos en Reino Unido y Estados Unidos son desastrosos (5 y 2 semanas, respectivamente, en todo el top 100), pero son mercados que ya había ido perdiendo en anteriores etapas. Esta vez se bajan del carro también Francia y Alemania, donde ‘Ghosttown’ fue top 40 durante un par de meses; y debido al declive de la venta física, el álbum apenas se ha distribuido en Brasil, el gran mercado al que se destinaba, y donde ‘Faz gostoso’ ha tenido una gran acogida sin ser ni siquiera sencillo.

¿Cómo hemos llegado a que un medio tan indie como Stereogum titule que este es «el mejor disco de Madonna en mucho tiempo» y el público generalista exija su retirada? La falta de conexión de la gente de a pie con Madonna es evidente, a parte del público casual no le ha entusiasmado nada que colaborara con artistas jóvenes y latinos como Maluma, pues se asume por algún motivo que es una maniobra-de-desesperación, y el carácter relativamente experimental de algunos vídeos y temas como ‘Dark Ballet’ y ‘God Control’ no tenía ninguna opción en la era del algoritmo de Spotify. Como colofón, el backlash masivo tras Eurovisión, donde casi no fue lo peor que cantara mal, sino que ofreciera un show lúgubre, incluso simulando gente muerta sobre el escenario, que desde luego no fue entendido y tampoco explicado. Digamos que Madonna cantando un reggae apocalíptico con Quavo no era lo que el mundo esperaba de ella. Desde este martes podremos comprobar en qué consiste su gira de 80 conciertos por teatros y si al menos afianza a sus seguidores, entre los que sí se considera el disco un gran comeback y una de sus interesantes «reinvenciones», y de nuevo a la prensa.

Melanie Martinez / K-12

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Curiosa la evolución de Melanie Martinez. Tras publicar en 2015 ‘Cry Baby‘, un estupendo debut conceptual en el que plasmaba de manera sólida su estética infantil a la vez que perturbada, en canciones tan memorables como ‘Soap’ o ‘Training Wheels’ o en una edición en vinilo espectacular que incluía un libreto con ilustraciones (el disco incluso resurgía en listas al año siguiente), la cantante neoyorquina ha decidido que su segundo álbum no pueda ser del todo comprendido sin su película de acompañamiento. O quizá no haya sido una decisión consciente, pero lo cierto es que ‘K-12’ gana con la cinta y, al contrario, pierde sin ella. Y bastante.

‘K-12’ es una película entretenida y no solo por ser musical, sino también por su fotografía, escenarios, estilismos y efectos especiales; en definitiva, por toda su parte visual. Aunque su guion busca acaparar todos los problemas sociales posibles que caracterizan a los jóvenes en 2019 (sobre todo a las mujeres) y resulta por tanto demasiado predecible y juvenil, la película se deja ver. Sin embargo, ha sido un problema desde el principio que las canciones que suenan en ella, que nos explican las vivencias de una Cry Baby que ya es adolescente y ha entrado en el instituto, son flojas, y este problema se acentúa cuando las escuchas una tras otra como propone este álbum.

Musicalmente, el segundo álbum de Martinez es una continuación de ‘Cry Baby’, en el que el fondo infantil de ciertas melodías (de carrusel en ‘Nurse’s Office’) o instrumentos (la caja de música de ‘The Principal’) aportan personalidad a unas canciones de pop contemporáneo que, producidas por Michael Keenan, beben tanto de los ritmos del hip-hop como de las melodías clásicas del doo-wop o el soul. En este sentido incluso podría considerarse a Martinez una precursora total de Billie Eilish (sobre todo de la primera), aunque su estilo es más blandito y colorido y está más perfumado. Para usar otra comparación, ‘K-12’ un disco tan suave y adorable como una muñeca de porcelana, pero de la misma manera que te terminas aburriendo de mirarla todo el rato, lo mismo sucede con el disco.

Bebe del doo-wop claramente el piano de ‘Wheels on the Bus’, la mejor canción del disco gracias a su emotiva melodía. Es una pena que sea la primera, porque lo que depara al oyente después es una escucha difícil. Y es que lo peor de ‘Class Fight’ no son sus infantiles rimas («The teacher gave me notes to go out and give Kelly / She  was kissin’ Brendon, I got jelly»), sino lo poco imaginativo de su sadismo y sobre todo de su melodía, un problema que se repite a lo largo de todo el álbum. No es nada emocionante la fusión de hip-hop y cajas de música de ‘The Principal’ ni la de hip-hop y melodía de carrusel de ‘Nurse’s Officer’, al contrario, suena anticuada y mil veces vista. Peor aún es ‘Drama Club’, una canción realmente anodina que no logra justificar el victimismo de su letra probablemente dirigida a los críticos. Un victimismo presente también en el «soy famosa, nadie me entiende» de ‘Show & Tell’. Un single pasable, aunque tan poco imaginativo como su representación en la película, con una Melanie cual marioneta actuando para su público.

Quizá porque ha derramado todos sus esfuerzos en hacer una película demasiado ambiciosa, quizá por falta de inspiración, quizá afectada por aquellas siniestras acusaciones contra ella que lamentablemente aún recordamos, fueran ciertas o no; Martinez ha olvidado esta vez componer canciones perdurables. La escucha completa de ‘K-12’ es tan plana que a veces te preguntas si cierta canción no había sonado antes. Al menos el álbum remonta al final con las voces distorsionadas de ‘Lunchbox Friends’, el buen estribillo de ‘High School Sweethearts’ y sobre todo el vals contemporáneo de ‘Recess’, que cierra el álbum. En ‘K-12’, Martinez nos lleva al «recreo» una vez hemos pasado por los mil sufrimientos de la adolescencia que narra el disco, y qué alivio porque se hace esperar. Un poco como en la vida real…

Calificación 4,9/10
Lo mejor: ‘Wheels on the Buss’, ‘Recess’
Te gustará si te gusta: que los discos pop tengan concepto, y sobre todo la música de Melanie
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La Canción del Día: León Benavente llevan a la tele su himno sobre una resaca, ‘Ayer salí’

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León Benavente acaban de publicar su esperado tercer disco tras haberse consolidado con los dos primeros como uno de los grupos referenciales del pop-rock español, ya sin más etiquetas. Su segundo álbum fue número 5 en España y estuvo en el top 100 hasta 27 semanas, es decir, más de medio año.

El grupo ha estrenado este viernes el “lyric video” del tercer single, ‘Ayer salí’, tras la buena aceptación de ‘Como la piedra que flota’ y ‘Amo’ junto a nada menos que Eva Amaral. ‘Ayer salí’ es el típico número un tanto kraut de la banda de Abraham Boba, que incluye el relato de una noche de fiesta. Puro costumbrismo que va a encantar a sus seguidores, como explica la banda en el “canción por canción” facilitado a la prensa: “Siempre nos gustará contar historias. Mejor si son cercanas y somos capaces de reconocerlas y diseccionarlas. Nunca hemos estado en el espacio, por eso hablamos de lo que provoca una resaca y no de cómo se ve la tierra desde otro planeta”.

La letra de ‘Ayer salí’ dice de manera explícita: “Rozábamos el éxtasis, las 3 de la mañana, había hecho tantos amigos / Y horas más tarde, no los recuerdo / Todo gente hermosa dentro de su decadencia / pero a ti no te vi / ¿Estás ahí?”. Concluye cierto sentido de la culpabilidad: “Suma una eternidad todo el tiempo que perdí y aun así, ayer salí”. Por otro lado, el grupo ha estado esta semana en Late Motiv interpretando este nuevo tema en directo. El vídeo puede verse a través de Facebook o Twitter.


Lo mejor del mes: escucha las últimas «Canciones del Día»

808 State / Subsequent Granada Report

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«Estamos intentando construir un futuro en el que la gente pueda sumergirse. Es como un paisaje imaginario. Esto siempre ha sido una gran parte de 808 State cuando escuchas la música que hemos publicado en el pasado, este tipo de paisajes del futurismo». Así describe Graham Massey el sonido de 808 State en relación a los dos epés que el dúo británico ha publicado este verano, ‘Initial Granada Report‘ y ‘Subsequent Granada Report’. En ambos el futuro de 808 State ahora es distópico y gris, lo cual en su caso vuelve a ser una excusa para que no termine la fiesta.

El segundo de los EPs publicados por 808 State este verano alterna momentos nostálgicos con otros de experimentación. El más curioso de los segundos es ‘Cannonball Waltz’, que no es un «vals» precisamente: Boomkat la ha llamado «reggaetonesca» y su reseña del EP de hecho aparece en la misma página web de 808 State, por lo que su valoración no debe andar muy lejos de lo que ha buscado el grupo en él. No es el tema más memorable del conjunto, pero sí logra crear una interesante atmósfera gracias a su unión de voces espectrales y teclados acid, que dan paso entonces a una segunda parte más tecno. Por su parte, ‘The Ludwig Question’ parece el intento de 808 State por hacer un tema de grime, y sus inquietos ritmos, a través de los que termina asomando una luminosa melodía hacia el final, son puras cosquillas para los oídos, pero el resultado general no deja demasiada huella.

Son los momentos más clásicos de 808 State en ‘Subsequent Granada Report’ los que más incitan a repetidas escuchas. ‘Marconi’ abre con toda una llamada a la rave gracias a sus alarmas y sus teclados acid, así como su cuidada línea melódica, nos recuerdan cuál fue precisamente el gran hallazgo de 808 State: ser capaces de llevar el acid house a las masas gracias a su talento para producir melodías tarareables como la contenida en esta canción. Y la final ‘Spiral Arms’ parece precisamente el momento en que esa peligrosa fiesta a la que nos invita ‘Marconi’ llega a su momento más profundo. Es un tema 100% noventero, muy dance, tan nostálgico que incluye una melodía vocal, y de intoxicada atmósfera, que lleva el viaje al futuro de estos epés a su punto álgido. No, ninguno de los mejores momentos de ‘Initial Granada Report’ y ‘Subsequent Granada Report’ igualan los mejores de 808 State, ¿pero quién iba a decir que los de Manchester aún tendrían cosas interesantes que decir en 2019?

Calificación: 6/10
Lo mejor: ‘Marconi’
Te gustará si te gusta: Orbital, Underworld, The Future Sound of London
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808 State / Initial Granada Report

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El mismo año en que ’90’, uno de los álbumes más influyentes de la historia de la electrónica y también uno de los mejores discos de los 80, cumple su 30º aniversario, sus artífices 808 State publican su primer trabajo largo en exactamente 17 años: fue en 2002 cuando lanzaron ‘Outpost Transmission’ y será el próximo 11 de octubre de 2019 cuando vea la luz su continuación, titulada precisamente ‘Transmission Suite’.

De momento, este verano han llegado al mercado y a las plataformas de streaming los EPs ‘Initial Granada Report’ y ‘Subsequent Granada Report‘, que avanzan parte del material que encontraremos en ‘Transmission Suite’. El título de los EPs procede de los estudios Granada de Manchester, conocidos por haber acogido varios programas de televisión británicos durante décadas, incluida la primera actuación televisada de los Beatles en 1962, y que llevaban abandonados desde 1989. Graham Massey y Andrew Barke han grabado allí sus nuevas composiciones, rodeados de cachivaches tecnológicos inservibles como un teletipo o montañas de disquetes, y han buscado que esa atmósfera de futuro en ruinas impregne sus nuevas canciones.

Hay ecos en ambos EPs de los sonidos oscuros explorados por Graham Massey y Andrew Barke en ‘Outpost Transmission’, pero los británicos sumergen ambos trabajos en sonidos mucho más distópicos y nerviosos ya desde las primeras notas del primer EP. ‘Ujala’ intriga con sus ritmos tribales, pero su capa de tecleos digitales y la aparición esporádica de una extraña voz telefónica a lo largo del tema la hacen sonar como una especie de laboratorio carcomido por la naturaleza. La inquietud planteada por este tema continúa en ‘Tokyo Tokyo’, un corte grisáceo, contaminado, que sin embargo crea un curioso contrapunto con lo simpático de ese hombre japonés al que escuchamos gritar «Tokyooo». Las intrusivas palmas finales, que aparecen y desaparecen cual fantasmas holográficos, acentúan la sensación de inquietud.

No son temas innovadores en el repertorio de 808 State, pero sí dinámicos e interesantes. También lo son los dos siguientes. ‘Planeten’ puede ser el mejor de este primer EP: sus táctiles microbeats y texturas parecen inspiradas en el trabajo de raster.noton, mientras los geométricos sonidos que Massey y Barke crean en el tema harán las delicias de los sinestésticos. Finalmente, ‘Bataglia’ es eso, bélica, pues en ella conviven ritmos de batería con los típicos sonidos rave que esperamos del dúo. No es el número más inspirado de ‘Initial Granada Report’, pero sus cinematográficos violines sintetizados añaden una dimensión nueva en el distópico mundo creado por 808 State en este EP, cuya continuación también presenta cosas interesantes.

Calificación: 6,5/10
Lo mejor: ‘Planeten’
Te gustará si te gusta: Orbital, Underworld, The Future Sound of London
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‘Sobreviviendo a R. Kelly’: destapando al monstruo

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2019 será recordado como el año en el que dos documentales hablaron alto y claro sobre la vida personal, fuera de los focos, de dos figuras musicales que con anterioridad ya estaban inscritas en la controversia. Por un lado, ‘Leaving Neverland’, la producción de Dan Reed que contó con los testimonios directos de Wade Robson y James Safechuck, dos hombres que aseguran que desde pequeños fueron más que amigos de Michael Jackson. Y, por el otro, ‘Surviving R. Kelly’, la serie documental estrenada en enero en el canal de pago Lifetime que, a lo largo de seis episodios de una hora y un séptimo que recoge las consecuencias derivadas de su emisión, cuenta con todo lujo de detalles qué se esconde detrás de uno de los artistas de R&B más respetados durante la década de los noventa y principios de los dos mil gracias a temas como su archiconocido ‘I Believe I Can Fly’ (perteneciente a la banda sonora de ‘Space Jam’) o ‘Ignition’, así como de las diversas canciones que escribió y produjo para otros artistas. Sin ir más lejos, su firma está detrás de ‘You Are Not Alone’, una de las baladas más celebradas del repertorio de Jackson.

El canal Crimen + Investigación a lo largo de las últimas semanas al fin ha emitido el documental en español bajo el nombre de ‘Sobreviviendo a R. Kelly’. Y, tras verlo, podemos entender a la perfección el impacto que hace escasos meses tuvo en la sociedad estadounidense. En él no únicamente se retrata a un depredador sexual con especial predilección por las mujeres que aún no han llegado a la mayoría de edad, sino a un maltratador psicológico al que durante décadas la industria le ha permitido hacer todo lo que quisiera. Dejando de lado el epílogo final, los testimonios de decenas de mujeres que aquí se suceden ponen de manifiesto el modus operandi de una consentida estrella que, hasta ahora, había esquivado la prisión. Está por saberse qué ocurrirá en el futuro, ya que aún tiene pendientes numerosas causas abiertas por tráfico sexual, pornografía infantil, tentación a una menor y obstrucción a la justicia, y más temprano que tarde tendrá que rendir cuentas ante un juez y una opinión pública sumamente informada a estas alturas de sus antecedentes.

El primer gran escándalo de su biografía aconteció el 31 de agosto de 1994, cuando Kelly, por entonces con 27 años y un solo disco en el mercado, contrajo matrimonio con su protegida Aaliyah, de apenas 15. En el documental podemos hallar el testimonio de un miembro de su crew que afirma que fue él quien falsificó la documentación de la joven artista para que dicho despropósito se materializara. Pero viéndolo en perspectiva sorprende aún más que el debut de ella, producido por Kelly ese mismo año, tuviese la osadía de titularse ‘Age Ain’t Nothing but a Number’ (La edad no es más que un número). No hace falta decir que, por entonces, el mundo miró a otro lado.

Las palabras de quien en 1996 se convertiría en su segunda esposa y la madre de sus tres hijos, Andrea Kelly, son desgarradoras. No solamente confiesa ante la cámara cómo durante diez años fue obligada a sufrir todo tipo de vejaciones sexuales que la llevaron hasta contemplar el suicidio, sino el férreo control que el artista ejercía sobre ella a diario: por citar sólo unos ejemplos, tenía que pedirle permiso para ingerir cualquier tipo de alimento, constantemente era encerrada en una pequeña habitación y tenía prohibido cualquier tipo de contacto con el exterior. Asimismo, antes de que el mundo estuviera familiarizado con el concepto de viralidad en la red, en 2002 circuló por Estados Unidos un vídeo en el que se podía ver a su entonces esposo practicando sexo y hasta orinando sobre una menor. Se le detuvo, se enfrentó a un juicio acusado de pornografía infantil en 2008 y el jurado popular determinó que era inocente, principalmente, porque la chica que aparecía en la cinta (la sobrina de Sparkle, quien durante años fuera su corista principal) se negó a testificar. Andrea afirma que desconocía el hecho, así como las numerosas jovencitas que entraban y salían de la mansión que el cantante tiene en Atlanta. Con atino lanza una pregunta al espectador: ¿acaso Kelly podría haberse acostado reiteradamente con innumerables menores sin la protección y el silencio de su propio equipo?

Todos los relatos que se incluyen de fans y mujeres que en algún momento de su vida mantuvieron una relación con él coinciden en que nada tiene que ver el R. Kelly artista con Robert, el maltratador psicológico, acomplejado y borracho de fama que se cree intocable fuera de los escenarios. O, al menos, hasta ahora. El artículo de Jim DeRogatis publicado en BuzzFeed en julio de 2017 fue un gran punto de inflexión. En él las familias de tres jóvenes rompen su silencio y aseguran que hace años que no ven a sus hijas porque viven junto a Kelly, quienes les ha lavado el cerebro, a modo de esclavas sexuales. Las cámaras del documental acompañan a una de esas madres que, después de conocer el paradero de su hija gracias a un vídeo de TMZ, no duda en armarse de valor para literalmente rescatarla en el hotel donde se encuentra esos días. En uno de los momentos más emotivos de la serie el espectador puede ver con sus propios ojos cómo cumple su misión. Las otras dos chicas, de poco más de veinte años, hoy en día siguen siendo presas de las fauces de Kelly.

El movimiento #MeToo y #TimesUp, ante tal escándalo, ha dejado tocado de por vida a Kelly mediante la campaña en redes sociales Mute R. Kelly. Durante décadas la comunidad afroamericana consideró al autor de ‘I Believe I Can Fly’ un héroe, un semidiós por encima del bien y el mal, y sus propios fans no dudaron en desacreditar los testimonios de las decenas de mujeres que en algún momento denunciaron públicamente la perversidad de la estrella. Tal como diversas voces apuntan en la serie, si las víctimas en vez de ser jóvenes negras hubiesen sido blancas muy probablemente se hubiese reaccionado mucho, mucho antes.

La venda ha caído ante tales evidencias televisadas en horario de prime time. Los boicots en las puertas de los recintos donde Kelly actúa son una constante y, por consiguiente, sus ingresos han menguado en picado. Y, del mismo modo, tras la emisión todos los artistas que colaboraron con él se han puesto del lado de todas esas supervivientes (ahí está el ejemplo de Lady Gaga, Céline Dion o Ciara, quienes retiraron de inmediato sus respectivos featurings) y su sello, RCA Records, le ha abandonado a su suerte.

‘Sobreviviendo a R. Kelly’ apela sin concesiones a lo emocional, a que el espectador, conozca o no previamente la carrera musical del artista, empatice con toda esa abrumadora retahíla de mujeres que se pone ante la cámara para narrar sus experiencias. Nadie, absolutamente nadie, habla en favor de Kelly. Si ‘Leaving Neverland’ desde un buen principio partía de la premisa de que “el rey del pop” mantenía relaciones con menores, en este caso ocurre exactamente lo mismo: los productores detrás del proyecto no dejan espacio para que se quiera pensar lo contrario. El polémico documental de Jackson daba vértigo al llegar a las cuatro horas de duración, pero en este caso la trama se estira prácticamente el doble si se tiene presente el séptimo capítulo final a modo de epílogo. Aquí es donde está su principal tara. Prácticamente todas las voces describen a Kelly como una persona que siempre actúa bajo el mismo patrón, por lo que ante lo reiterativo de los testimonios, en realidad, se podría haber prescindido de uno o dos episodios. Aun siendo de obligada visión, un tijeretazo en la edición no le hubiese ido nada mal.

Tove Lo y Kylie Minogue no pintan nada en la fiesta en ‘Really don’t like u’

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Tove Lo va a tener muy difícil volver a los días de fama de ‘Habits (Stay High)’ o después ‘Cool Girl’, pero eso no significa nada en cuanto a la calidad de los singles que está sacando recientemente. Tras los notables ‘Glad He’s Gone‘ y ‘Bad As the Boys’ con ALMA, se ha sacado de la manga una colaboración con Kylie Minogue y la verdad es que siempre es una gozada tener a la autora de ‘Fever’ de vuelta en los terrenos de la pista de baile.

‘Really don’t like u’ (sic) es una concesión al dance noventero que incluso podría haber tenido cabida en ‘Overpowered’ de Róisín Murphy. Su letra en cambio no es tan festiva y presenta tanto a Tove Lo como a Kylie Minogue frustradillas en su salida a la discoteca, pues «él» ha decidido ir con otra. Y ahí es cuando la bisexualidad de Tove Lo parece volvérsele en contra: «¿Por qué he venido a esta fiesta? (…) Sabía que él iba a venir con alguien / ¿pero por qué tenías que ser tú?». El tema se dirige abiertamente a una chica que además va «más guapa» que Tove Lo a este sitio.

El «haces que sea muy duro pasárselo bien» de la letra podría haber dado lugar a un videoclip literal, pero en verdad Tove Lo y Kylie Minogue han hecho un vídeo casero muy millennial, medio improvisado pero funcional pues -insisto- siempre es un gusto ver a ambas. Saludos a Madonna y Anitta.

Lo mejor del mes: escucha las últimas «Canciones del Día»

Hidrogenesse: «Nos dan mucha alergia las modas»

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Hidrogenesse podrían empezar a cantarse a sí mismos dentro del listado de ‘Dos tontos muy tontos’ (la canción que abría ‘Roma’, su anterior trabajo), en la subcategoría “grupos
que nunca se separarán”. Por lo menos, eso es lo que deseamos muy fuerte, a modo de brujería jota. Porque Genís Segarra y Carlos Ballesteros ya hace más de veinte años que forman parte del paisaje pop de muchos de nosotros, gracias a su carácter, su excepcionalidad y… toneladas de himnos, melodías y chascarrillos que hemos hecho nuestros (claro que sí). Un poco para hablar de ‘Joterías Bobas’, su último disco, un poco para hacer un breve recorrido por su carrera quedamos con Hidrogenesse en el Hospital de Sant Pau, muy cerca del centro de operaciones de Austrohúngaro. Hidrogenesse, que acaban de estrenar vídeo para ‘La carta exagerada’, actúan este sábado 14 de septiembre en el Rayos Uva Fest de Barcelona junto a Momus, Kokoshca, Ofrenda Floral, The Irrepressibles y Patience. El 5 de octubre estarán en el OchoyMedio de Madrid, y también les aguarda próximamente Terrassa, Valencia, Lleida, Bilbao y San Sebastián. Detalles, en su web. Foto: Alicia Aguilera.

‘Joterías Bobas’ es un disco muy influenciado por México. ¿Fue a raíz del tour que hicisteis a principio de año con Papá Topo? ¿O ya venía de antes?
Genís: Venía de antes.
Los dos a la vez: El disco ya lo habíamos grabado.
Carlos: Nos fuimos con los deberes hechos. Las cosas que hay de México son de los viajes y de la gente que conocimos hace diez años, cuando fuimos por primera vez. Luego hemos ido tres veces más, cuatro en total.
G: Es que somos muy lentos haciendo canciones. Una canción que se empezó en 2014 acaba grabada y publicada en 2019. Entre que somos lentos, que nadie nos da prisas porque no estamos en ningún sello… Pues a veces los tiempos se alargan.
C: Para que haya alguna idea de este último viaje, pues a lo mejor en los próximos cuatro o cinco años sale (risas).
G: De hecho, nos hizo ilusión la oportunidad de estar en México esos meses, porque íbamos a presentar las canciones por primera vez ahí, en esos lugares. Canciones que están dedicadas a amigos de ahí, fueron ellos los primeros en oírlas.

¿Como Jorge Pedro [el protagonista de ‘Nombre de flor’]?
G: Jorge Pedro fue el primero que escuchó su canción. De hecho, nos invitó a su programa de radio y le estrenamos la canción ahí en su cara.

Sobre ‘Xochimilco’, cuando presentasteis el disco en Luz de Gas, hablasteis de la influencia de las películas de Emilio ‘El Indio’ Fernández en esta canción.
G: Está basada en la película [‘María Candelaria’].
C: Y en la película pasa eso. Son muy exageradas, esas películas.
G: Mucho.
C: Son muy bonitas y muy terribles.
G: Todos hemos visto melodramas americanos, exagerados y tal… Nada que ver. Las películas mexicanas son mucho más exageradas. Cuando pasa algo malo es mucho peor. Cuando pasa algo bueno es inverosímil, absurdo. La canción es así. Como la película.

«Cuando empezábamos, todos los grupos tenían un look como “casual”. Subían al escenario súper “casual”, cuando para nosotros estar en un grupo y tocar en un escenario es una fantasía, un teatro, un show…»

Y sobre ‘Claro que sí’, imagino que os debe fastidiar mucho el concepto de “autenticidad”, ¿no?
G: Sí, es algo que siempre nos ha chirriado. La gente que se presenta como “auténtica” es un artificio… Pero no sólo por el drama. También nos chirriaba mogollón, cuando empezábamos, que todos los grupos tenían un look como “casual”. Subían al escenario súper “casual”, cuando para nosotros estar en un grupo y tocar en un escenario es una fantasía, un teatro, un show… Pues sí que nos chirriaba esa pretensión de autenticidad. No sólo por lo dramático, sino por lo casual. ¡No estás aquí “tocando”! Estás en un escenario con treinta focos iluminándote a ti y no al resto de personas. Todo lo que vas a hacer va a ser amplificado mucho, no estás aquí “casualmente” tocando.

Aparte de que es la primera vez (que yo recuerde) en que interpeláis directamente a vuestros detractores. Leí que era por un tuit en que alguien denostaba una actuación vuestra, calificándola de “joterías bobas”.
C: La verdad es que nos ayudó en el fondo, porque nos dio un título para un disco.
G: Estábamos ahí, pensando canciones de esa época, de cuando fuimos a México hace cinco años. Y dijimos que ese disco, con las canciones mexicanas, se iba a llamar ‘Joterías bobas’ e iba a empezar con una canción que se llamara ‘Claro que sí’. Es como dices, porque no somos nada de responder o atacar.
C: Ni de crearnos un papel de víctima, en plan “pues voy a explicar mi vida y todo lo que me han insultado”.
G: Nos costó mucho hacer la letra de ‘Claro que sí’. Es la que más no costó, la última que terminamos. Porque sabíamos qué tenía que decir la canción en general…
C: … Pero son respuestas a muchas cosas. También cuando dice lo de “Sí” y “No”. Todo el mundo quiere una respuesta directa. Cada vez que pasa algo, todo el mundo está esperando a que alguien se posicione y que sea tajante.
G: Que todos tengamos súper claro dónde estamos y qué opinamos. Son cosas que te agreden, no porque nadie te esté enviando un tuit: “Eh, tú. ¡Equidistante!”. No hace falta que te digan eso. ¡Te sientes agredido todo el rato por esta presión! Es para decir: “¡Claro que sí!”. Te entiendo lo que estás pidiendo, y tú entiende que yo no te lo voy a dar. Y ya está.

«Somos dos, eso nos salva» «Siempre hay uno que le da un toque al otro»

Seguimos con las canciones. ‘La carta exagerada’ es muy divertida, explicabais que era una mezcla entre un personaje de Alfredo Bryce Echenique y una carta que escribió Marc Almond en los 80 diciendo que lo dejaba.
G: Que nadie le entendía.
C: Está en sus memorias: en el 82 u 83 estaba tan mal, no entendía qué le estaba pasando, y dijo: “pues yo me retiro”. Él decidió enviar una carta a los medios.
G: Ahora mandas un tuit, pero en esa época…
C: Diciendo que la gente no le entendía, que ya no podía más, que si los que le odiaban… Qué gracia que esta persona que ha hecho millones de discos después, en el 83 escribiera esa carta… ¡Y lo único que quería era llamar la atención, en el fondo!
G: Además admite en las memorias que al abandonar la música y el grupo, lo único que pretendía era que el otro de Soft Cell [ndr: Dave Ball] le llamara por teléfono.
C: Y el otro no llamaba y Marc se rayaba, cada vez más. Y son esas cosas, que nos hacen mucha gracia. Y en el libro [‘La vida exagerada de Martín Romaña’ de Bryce Echenique] hay una persona, el enamorado, que está ahí sentado en un sillón que se llama “el sillón Voltaire”, que está esperando todo el rato que le llamen… pero para no contestar.
G: Porque Carlos estaba leyendo a la vez los dos libros un verano, y me contaba: “El Martín Romaña ahora dice tal”, y por la noche me decía: “Mira Marc Almond qué chiflado ese día, mira lo que envió a la prensa”. Como me contaba los dos, para mí sí que era una sola cosa. Parecía que hablara de la misma persona.
C: Y nos dijimos que a ver si podíamos cuadrar todo eso en una sola canción. Pero también hablamos de nosotros; de personas que estamos haciendo cosas y que queremos que nos hagan caso. Y luego te das cuenta que el mundo no gira a tu alrededor. Por suerte no somos solistas.
G: Somos dos. Eso nos salva.
C: Y siempre hay uno que le da un toque al otro.
G: Yo entiendo a Marc Almond. Uno solo, comiéndote la cabeza, sin nadie al lado que te diga: “¡Eh! ¡So!”.
C: Sobre todo la gente que tiene éxito.
G: Que todo el mundo le da la razón.
C: Que hace su primer single, y se convierte en una súper estrella así de golpe. Se te tiene que ir la cabeza.
G: Es una cosa que vemos a menudo. Cuando ya teníamos esa canción y ese título, intentando hacer una canción sobre eso, detectábamos “cartas exageradas”: cuando la gente se despide, hace esos gestos… Nicki Minaj la última: “dejo la música, quiero formar una familia…”

Pues vi que ese tuit ya no estaba disponible.
C: ¡Pues lo habrá borrado ya! ¡Ya ha cambiado de opinión! Con las cartas exageradas suele pasar eso.
G: Internet hace que las puedas borrar. Nos hace gracia ir viéndolas, las reacciones del artista. Que lo hagan, vale. Pero cuando ya te empiezan a explicar: “voy a dejar Instagram, porque es tóxico”…

‘Brujerías Jotas’ me hace mucha gracia. Oscila entre el optimismo de que todo va ir bien, pero también contiene esa idea del pensamiento mágico. ¿Lo de desear algo muy fuerte funciona?
G: Eso cuando nos pasa, nos hemos dado cuenta al revés. Cuando hemos ido a los Encantes porque quieres hacer una foto y quieres literalmente eso: un pañuelo de tal color y lo encuentras, y estás súper feliz. Y luego te das cuenta de qué absurdidad. Sólo te has encontrado un pañuelo verde turquesa. ¡Ya ves! ¡Pero es porque lo estabas deseando! Y te parece mágico haberlo encontrado. Es una sensación muy bonita. Nos dijimos que es muy fácil de repetir, esa sensación. La de desear cosas que es bastante probable que vayas a conseguir. Que ese subidón de adrenalina lo puedas tener, si no cada día, al menos una vez por semana.

«Si se pone de moda no sé qué, eso es lo que no haremos. Al menos, ese año»

Siempre sonáis anacrónicos, dicho en sentido no peyorativo, fuera de modas y épocas. Pero este álbum me parece algo más deliberadamente ochentas. Sobre todo por el uso del Emulator.
G: Sí, el Emulator es un sampler.
G: Y tiene unas librerías con los sonidos clásicos que definen el sonido 80. Desde singles famosos de Depeche Mode, New Order… Todo el mundo lo usó.
C: Y de ahí sí que hemos usado los golpes de orquesta, que es una cosa muy obvia de los 80, muy exagerada y muy cómica a la vez.
G: Para nosotros es algo humorístico, usar esos redobles. Nos da la risa.
C: Yo creo que es la única cosa claramente de los 80, que hay mil canciones que nos encantan que han usado ese sonido. Bueno, y a lo mejor usar alguna caja de ritmos…
G: No es que hayamos querido usar el sonido de ninguna época en concreto. Pero lo que dices de ser anacrónicos, eso nos sale porque nos da mucha alergia las modas. Si se pone de moda no sé qué, eso es lo que no haremos. Al menos, ese año. Quizás de aquí a cinco años haremos una canción con un redoble de esos de platillos que suenan en todas las canciones. Pero ahora yo no puedo usar eso. Es nuestra manera de ser.
C: Es algo que nos sale, de una manera natural. Como de repelús.

¿De ir un poco a la contra?
G: ¡Y aunque lo disfrutemos! Aunque sea algo que me encante. ¡Pero no soy capaz de usarlo! Hay gente que es al revés. Que es capaz de asimilar cualquier cosa que oye. Y yo puedo escucharlo y disfrutarlo. Pero reproducirlo… no.
C: Necesitamos más tiempo para procesar las cosas.
G: Hasta que nos pase ese impulso de ir a la contra.
C: Son manías.
G: Es una manera de generar algo. Hay gente que genera remando a favor. Si todos comienzan a usar flautas traveseras, pues usa flautas traveseras y eso le ayuda a hacer una nueva canción. Y a nosotros lo que nos ayuda es: “Uy, hagamos algo sin flautas traveseras, por favor”. Eso nos ayuda a trabajar de una manera. Como motor creativo sí que puede ayudar algunas veces ir a la contra.

¿Qué os diferencia, a la hora de trabajar y grabar, entre ser intérpretes y ser productores?
G: Cuando somos productores nos lo pasamos súper bien, porque lo más difícil y lo más traumático es componer. Tú estás convencido de que esas melodías y esas letras valen la pena grabarlas. Siempre tienes inseguridades, porque crees que no queda todo lo bonita que podría ser, los arreglos… Eso te da mil problemas. Pero cuando la canción es de otro, que tú no la has tenido que componer, todo es creatividad…
C: Como de sacar el máximo partido.
G: Es como ponerte a los pies de la canción que te dan y hacer que sea lo más bonita posible. Como no es tuya, no tienes inseguridades. Directamente aceptas que esa canción es súper chula y que vas a usar lo más bonito que tengas. Va todo… no más rápido, pero sí más fácil. Es mucho más fácil producir a otra persona que producirte a ti mismo.

Sònia (Montoya) tiene canciones muy bonitas. Pero bonitas nivel Nacho Cano.

¿Y ahora estáis produciendo a alguien?
G: Ahora estamos con Sònia [Montoya], la bajista de Papa Topo [ndr: tiene un proyecto llamado Masonieria].
C: Siempre nos pasa que vemos las cosas en directo y detectas: “ostras, qué canciones más chulas”. Nos enamoramos de Espanto una vez que los vimos en directo. Porque teníamos las maquetas, pero…
G: Lo que hace que entiendas el grupo, qué hace y qué podría llegar a hacer es cuando ves a las personas delante de ti haciéndolo.
C: Y descubrimos. Y ves las debilidades de cada uno, y piensas “podemos ayudar a que esto suene mejor”. Y le preguntamos: “¿te apetecería hacer algo…”?
G: [Sònia] tiene canciones muy bonitas. Pero bonitas nivel Nacho Cano. Y dices: “Sònia, estas canciones son muy bonitas. ¿Por qué no las grabamos bien y que suenen como merecen?”. Nos lo estamos tomando con calma. De una en una. No se trata de hacer un disco, sino de hacer con ella… pues eso, darle brillo a sus canciones que más nos gustan, porque tiene varias. Nuestras favoritas. Por nuestra parte es muy egoísta porque somos muy caprichosos. No es que ella nos haya venido a decir “quiero que me produzcáis esta canción”. No. Hemos dicho: “esta que nos gusta tanto a nosotros, ¿podemos meter mano?” (risas)

O sea que sois vosotros los que vais a ofreceros, no son los demás los que vienen a buscaros.
G: Sí. Como productores no somos muy profesionales.
C: Cuando trabajamos con Single….
G: … También me ofrecí.
C: Nos enseñaron algunas maquetas y fue en ese momento… [a Genís] Te pidieron un poco consejo…
G: Sí. “¿Cómo podemos grabar esto?”. Y la respuesta fue: “Pues grabándolo con nosotros”. Se lo creyeron y acabamos produciéndoles un disco.
C: Sólo hemos trabajado con gente que ya nos gusta mucho.

Artistas muy afines en carácter, artísticamente hablando.
G: Eso es importante, porque va a haber problemas. Cuando grabas un disco siempre hay muchos problemas de “No me gusta por dónde está yendo esto”, “Pues a mí me encanta”. Nadie tiene la razón, porque es muy subjetivo. Nada está bien o no está mal en algo tan abstracto como Do-Re-Mi-Fa-Sol. Que sea alguien con quien tengas esa afinidad, lo hace mucho más fácil.

Os vi en Luz de Gas cuando presentasteis el disco. Hicisteis un espectáculo con proyecciones, piano, largas introducciones explicando los temas del álbum… Pero en conciertos posteriores no habéis repetido ese formato. ¿Vais a hacer algún espectáculo más de ‘Joterías Bobas’? ¿O aquel show fue algo muy concreto?
G: Fue muy especial porque se nos dio la oportunidad. Queríamos presentar el disco de esa manera, explicando las canciones y tocándolas de una manera más sencilla.
C: Nos escribieron los del Curtcircuït [ndr: Ciclo de conciertos organizados por la Asociación de Salas de Conciertos de Catalunya] y nosotros les pedimos una especie de teatro, hacerlo en un sitio que no fuese una sala de rock. Nos dijeron de hacerlo ahí [en Luz de Gas]. Y había un piano. Luego, como tenemos que ir a salas y festivales es imposible hacer eso. Y también hay que combinar canciones de todas las épocas. Si tocas a las dos de la mañana o a la una, no puedes hacer eso.
G: Ahora en octubre en Madrid presentaremos el disco y no haremos eso. Haremos un concierto de Hidrogenesse con todas las canciones nuevas, pero con las viejas también. Porque será en el 8 y Medio. No da pie a hacer eso. Nos hacía ilusión presentar así el disco al menos una vez. Explicando las canciones. Pero no tenemos planes de seguir haciendo eso. Pero nos gusta hacerlo, porque es un reto. Tenemos que ensayar más, tocamos las canciones distintas a como las tocamos habitualmente en directo, todas eran nuevas…

Vosotros ya vivís exclusivamente de esto, ¿no?
G: Sí. Todos los ingresos que tenemos son entre el grupo y el sello [Austrohúngaro]. Sobre todo, de los conciertos.

Lleváis ya 23 años, ¿verdad?
G: El primer concierto fue en el 97.
C: Pero haciendo conciertos y viviendo del grupo…
G: Empezamos en el 2006-2007.
C: No llevamos tanto-tanto.
G: Cuando sacamos el ‘Animalitos’.

«Ahora hay tantas series, que tienen tantos minutos, y quieren poner canciones todo el rato… ¡que hasta canciones nuestras ponen!»

Hasta ese momento erais un poco más dispersos…
G: Sí, [Hidrogenesse] era nuestro capricho. Hacíamos cuatro o cinco conciertos, alguna canción… Pero estábamos más ocupados en sacar discos de Chico y Chica.
C: O en hacer fiestas en el Astin.
G: Y lo del grupo era más como un capricho. Pero a partir de ‘Animalitos’ nos dijimos: “pues queremos tocar este disco”. Y empezamos a buscar. Y veíamos que un grupo tocaba en tal sala de Zaragoza, pues llamas a esa sala y dices: “Oye, que quiero tocar”. Esas cosas de volver a empezar. Porque todo eso yo ya lo había hecho con Astrud. Pues otra vez. Y desde el 2007 estamos así.
C: “Vamos a tocar dónde nos llamen”. Aunque nos cueste ir. “Vamos a hacer todo los que nos propongan”.
G: ¡Al menos pensarlo!
C: Pues decimos que sí. Aunque al principio no sepamos si nos vamos a meter o vamos a ser capaces de hacerlo. Por ejemplo, de eso salió el disco de ‘Un dígito binario dudoso’: de aceptar una cosa que al final no pasó, un proyecto en un museo.
G: Hay discos y canciones que existen porque aceptas cosas. Tienes que borrar los prejuicios, y decir: “sí”.
C: Desde entonces hacemos más. Sobre todo conciertos, que es de lo que vivimos.
G: Nosotros no vemos ninguna serie, pero estamos encantados que haya tantas series porque de vez en cuando te ponen una canción en una. Que es algo que en el cine nunca pasaba. En las películas siempre ponen las mismas canciones. Pero ahora hay tantas series, que tienen tantos minutos, y quieren poner canciones todo el rato… ¡que hasta canciones nuestras ponen! Eso es un añadido más a los conciertos.

¿Ya os podemos meter en el listado de ‘Dos tontos muy tontos’, pues?
C: Sí. La semana pasada nos dieron un premio, el Premi Altaveu. Que me imagino que, a fuerza de persistir, de estar ahí, han dicho: “Ah, pues este grupo que lleva ya mucho tiempo, ¡vamos a darles un premio!” (risas).
G: Pero muchas cosas nos damos cuenta que son simplemente por haber aguantado. Cada uno se da cuenta de lo relevante que es. Nosotros estamos al margen de la industria; cuando de repente se pone el foco sobre ti es… “¿de repente soy relevante?”. No. Lo que nos hace relevantes es que hemos aguantado más de veinte años haciendo cosas. Y eso es a lo que la gente le da valor: a que hayamos aguantado tanto.

«Lo que nos hace relevantes es que hemos aguantado más de veinte años haciendo cosas»

¿Os consideráis de discos temáticos?
C: Eso es una cosa que gusta mucho a los críticos, pero la verdad es que nos sirve a nosotros para…
G: …acabar algo. Porque tienes ideas, títulos, medias canciones… Nosotros somos de tener el título del disco y llenarlo de cosas. Que no al revés.
C: ¡Ayuda mucho! Para acabarlo, sobre todo.
G: Y a los medios les es más fácil hablar de lo que haces. Pero, de hecho, ningún disco es conceptual. Sólo el de Alan Turing. El de ‘Roma’ no es conceptual sobre nada. Si alguien lo escucha, es imposible que llegue a atar qué hilo conductor hay. Y ‘Joterías Bobas’ es lo mismo.
C: Nos cuadran a nosotros en nuestra cabeza.
G: Somos conscientes de que ya cargamos con este sambenito, de que hacemos “discos conceptuales”. Que no me parece mal. Nos pueden llamar cosas peores.

En este puedes pensar que el leit motiv es lo mexicano y el optimismo, pero luego te encuentras con ‘Xochimilco’ o ‘La cita’, que a mí me parece una canción muy triste…
G: ¡Claro! ¡Porque es una cita frustrada! Es triste porque la persona tiene una oportunidad de darse cuenta que, aunque no haya nadie, hay miles de cosas a su alrededor con las que sentirse ligado. Y no tiene que ser otra persona, no todo tiene que ser relaciones interpersonales.
C: Es una canción romántica…
G: … a la que le quitas la pareja. Tú puedes estar enamorada sin tener que estar enamorada de alguien. Descubres que has llegado a esa cita, no hay nadie, pero puedes seguir enamorada porque… ¡mira a tu alrededor! Pero claro, es medio triste porque desaparece la persona que estaba esperándote. No nos ha quedado tan optimista como queríamos. ¡Hemos fracasado! (risas)

«Otro sambenito con el que cargamos muy alegremente es que nos llamen banales, petardos y eso. Que son palabras que, cuando empezábamos, nos daban mucha rabia»

También arrastráis cierta fama de ser superficiales, pero realmente tenéis muchos temas que, muy al contrario, resultan muy profundos. O tristes.
G: Sí. De hecho, la banalidad nos gusta. Las joterías bobas nos gustan. Pero nos la tomamos en serio (risas).
C: ¡Y las cosas superficiales tienen mucho interés! Y se pueden disfrutar mucho.
G: Y tienen muchas capas de lectura. Cosas muy superficiales tienen mucha profundidad. Un chiste puede ser súper cruel. Un color contrastado con otro puede llevarte a más cosas que un discurso entero. Pero sí; es otro sambenito con el que cargamos muy alegremente. Que nos llamen banales, petardos y eso. Que son palabras que, cuando empezábamos, nos daban mucha rabia.
C: Y luego aprendes a que todo eso te resbale.
G: Incluso a aceptar que hay gente que te disfruta porque ve en ti que eres petardo. Yo lo acepto. Yo no creo que lo que yo haga sea petardo o que lo que yo haga sea conceptual… pero acepto que esa persona disfrute de mis discos porque crea que son conceptuales. Al menos hay un vínculo. No tengo que pensar lo mismo yo de lo que hago que el público. Tú piensas una cosa, yo otra. Que los dos podemos tener razón. Que no porque yo lo haga hecho tengo más razón (pausa). Ahora; que sí que la tengo, porque la he hecho yo (risas).

En el vídeo de ‘Claro que sí!’ aparecen multitud de vuestras referencias.
C: ¡Todas nuestras cosas! ¡Las que tenemos en casa!
G: Incluso cosas que no nos gustan, pero que tenemos en casa. También es otro sambenito que cargamos; que siempre estamos haciendo homenajes.
C: Pero intentamos que cada vez menos. Quizás en ‘La carta exagerada’ lo importante hubiera sido explicar algo… Pero la idea era sacarle todos los datos históricos o nombres propios, porque yo no quiero hacer una canción sobre Marc Almond. Quiero que en eso se nos vea a nosotros, se vea que lo que detectamos en otros también nos sucede a nosotros.
G: Seguro que hay muchas veces que hemos usado referentes y la gente ha pensado “seguro que son súper fans de esto”. Y quizás no seamos fans, es simplemente porque te ayuda a explicar bien lo que quieres explicar en esa canción. Pero lo aceptamos. ¡Además, es culpa nuestra, porque somos los que hacemos las canciones!

¡En ‘Roma’ sí que había sobredosis de referentes! Elizabeth Taylor, Cleopatra, Terenci Moix
G: ¡Síiii! Y Chopin, Flaubert… ¡Miles de cosas!

C: Para nosotros era como cuando van a hacer una excavación, van de arriba a abajo y van encontrando capas. Era como hacer un corte de estos cinco-diez años.
G: Ahí sí que fue dónde nos pasamos en amontonar capas de referentes. Y ahora estamos en un momento de intentar no usar ningún referente. A ver si conseguimos hacer un disco entero sin ninguno.
C: Es muy difícil.

O que no sea tan obvio…
G: Mira, con no decir nombres propios, ya es mucho.
C: O hacer las canciones más sencillas. Que no fuesen tan complejas. Eso es una cosa que hemos querido hacer en este disco.
G: ¡Desde siempre!
C: Cuando escuchamos de alguien pensamos “pero mira, ¡qué sencilla! ¡Sólo tiene tres cosas, pero es una maravilla!”.
G: Pero lo intentas hacer tú y ya se te ocurre una cuarta cosa. Luego combinas la primera con la tercera, te sale una quinta, la alargas por el principio, la alargas por el final… Y al final ya hemos hecho otro monstruo. Pero lo seguiremos intentando. No nos rendimos. Seguiremos intentado hacer las cosas sencillas.

¿Intentaréis crear vuestro “disco sencillo” en el futuro?
G: Sí. Creíamos que era este, pero enseguida nos dijeron que no tenía nada de sencillo (risas).
C: Ahora, al tocarlo en directo, ves que no.
G: Cuando nos enfrentamos al directo, como tenemos que volver a programar las canciones, lo que hacemos siempre es limpiar. Nunca hay que adornarlas más. Siempre hay que cortar. O de duración, o de capas de arreglos, o de diferentes ritmos superpuestos, siempre hay que hacer una purga, para que en directo suenen claras y contagiosas. Por eso somos muy conscientes de eso: de que tenemos que hacerlas sencillas. O igual hay que hacer los discos de una manera, y los conciertos de otra. Como hemos sobrevivido hasta ahora. Y nos ha ido bien.

Los Punsetes valoran si alguien es «revelación o timo» en el adelanto de su nuevo vídeo

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Los Punsetes ultiman ya el lanzamiento de su nuevo disco, ‘Aniquilación’, que llega a las tiendas y a las plataformas de streaming el próximo 4 de octubre. Será el sucesor de ‘¡Viva!‘, lanzado en 2017. El grupo ha explicado en broma (o no) que el álbum originalmente iba a titularse ‘Aniquilación en tu puta cara’, pero que al final decidió acortarlo suponemos que por razones prácticas.

El pasado mes de abril llegaba el primer adelanto de ‘Aniquilación’, el estupendo ‘Una persona sospechosa‘, y a finales de junio era el turno de ‘Idiota‘. Y el grupo ha anunciado ahora el tercer single, ‘Vas hablando mal de mí’, que llega el próximo jueves 19 de septiembre.

De ‘Vas hablando mal de mí’, Los Punsetes han avanzado además su videoclip, dirigido por el cineasta Nacho Vigalondo. En el avance, el grupo aparece sentado en una mesa de jurado de un hipotético programa o concurso curiosamente llamado «revelación o timo«, como una de las secciones más antiguas de JENESAISPOP y también una de las más queridas por público y redacción. Por esta sección en la que tratamos de descubrir a artistas han pasado Lady Gaga, Lana Del Rey o Zahara, entre muchísimos otros, aunque por alguna razón jamás Los Punsetes. Habrá que esperar a la semana que viene para descubrir a quién juzga el grupo en su nuevo vídeo.

Fallece Eddie Money, autor de éxitos como ‘Take Me Home Tonight’ o ‘Take Me to Paradise’

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El cantante de pop-rock estadounidense Eddie Money ha fallecido a los 70 años debido a un avanzado cáncer de esófago, enfermedad que él mismo anunció que padecía el pasado mes de agosto durante la emisión de su «reality show» propio, ‘Real Money’.

El cantante nacido en Nueva York publicó su rockero debut homónimo en 1977, a los 28 años. Este contenía a la postre dos de los mayores éxitos de su carrera, ‘Two Tickets to Paradise’ y ‘Baby Hold On’. Más tarde publicaría los álbumes ‘Life for the Taking’ (1978) y ‘Playing for Keeps’ (1980), que no alcanzaron gran repercusión pese a su intento por alcanzar un público más pop. Tras la publicación de este segundo trabajo, Money, que había estado abusando de las drogas y el alcohol, sufrió una sobredosis de la que afortunadamente se recuperó.

La carrera de Money remontaría en los 80 primero con el lanzamiento en 1982 del álbum ‘No Control’, que produciría los hits ‘Shakin’ y ‘Think I’m In Love’, y después con el álbum ‘Can’t Hold Back’. Publicado en 1986, contiene el mayor éxito de toda la carrera de Money, ‘Take Me Home Tonight’, una colaboración con Ronnie Spector de las Ronettes que alcanzó el número 4 en el Billboard y a día de hoy cuenta con unas saludables 70 millones de reproducciones en Spotify. Money nutrió su discografía con más trabajos publicados durante los 80 y 90. El último, de versiones, salió en 2006.



The Parrots cierran etapa antes de grabar con Tom Furse de The Horrors

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The Parrots son las estrellas invitadas este sábado 14 en la Sala Razzmatazz de Barcelona. Estarán en la Sala 1 de RazzClubs. También les espera el 27 de septiembre el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla e incluso mucho más adelante, el 21 de noviembre, la Sala REM de Murcia; pero en general el grupo ya está pensando en su nueva etapa.

Como adelantaban en Facebook este mismo verano, la continuación en largo de ‘Los niños sin miedo‘ (2016) será producida por Tom Furse de The Horrors. El grupo ha reservado ya cuatro semanas en Londres entre octubre y noviembre para grabar el disco, si bien ya ha habido alguna reunión con Furse en cuanto a la composición, de la que podemos compartir esta imagen. Desde su oficina de management, Ground Control, nos avanzan que habrá alguna canción en castellano, y que en estas últimas fechas de gira, no tocarán canciones nuevas.

Lo que seguro que sí seguirá sonando en su repertorio son sus éxitos habituales, con pistas como ‘No me gustas, te quiero’ (que estaba en inglés con la salvedad del título-estribillo), o ‘Soy peor’. A la postre esta ha terminado siendo su mayor hit, situándoles como todos unos pioneros en la reivindicación medio underground de Bad Bunny. Mucho antes que el Sónar, mucho antes que Coachella, The Parrots vieron el potencial del «conejo malo». Para comprobar si este hito tiene alguna influencia en su próximo disco, habrá que esperar hasta 2020.

Azealia Banks samplea a las madrileñas Alazán, familia de Los Chunguitos y Azúcar Moreno

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Azealia Banks ha lanzado en Soundcloud una nueva «mixtape» llamada ‘YUNG RAPUNXEL PT II’ que se compone de 11 pistas de música industrial hardcore que suenan de manera ininterrumpida durante media hora, y sobre las que Banks rapea, canta o grita. Es verdaderamente terrorífica ya que no ha pasado por manos de ningún ingeniero, como es obvio desde el segundo cero.

Aunque el concepto de ‘YUNG RAPUNXEL PT II’ es bastante interesante -ojo al argumento que da la artista en Instagram-, estamos a todas luces ante un proyecto que no debería haber visto la luz al menos de momento. Pero ya que lo ha hecho la hemos escuchado por encima y la música incluye una sorpresa: la octava pista, titulada ‘الجهادي (JIHADI)’, que empieza en torno al minuto 17.00, samplea un viejo éxito del verano en España. Se trata de ‘Alcanzarás la luna’ de Alazán, aquel trío de gitanas madrileñas compuesto por Aroa, Sara y Encarna que eran familia de Los Chunguitos y de Azúcar Moreno. Ni cabe decir que el estribillo de esta canción, con la que Alazán intentaron ir a Eurovisión allá por el año 2000, inquieta bastante al sonar bajo esa maraña de sonidos industriales y distópicos.

‘YUNG RAPUNXEL PT II’ es el primer proyecto largo de Banks desde su «mixtape» de 2017, ‘Slay-Z‘, y desde que en 2018 lanzara ‘Anna Wintour’, una de las mejores canciones del año. En Instagram ha dicho que después de esta «mixtape» sacará ‘Business & Pleasure’, el supuesto sucesor de su excelente debut ‘Broke with Expensive Taste‘, publicado en 2014; aunque en el caso de Banks, habrá que verlo para creerlo. Por su parte, Alazán siguen en activo como dúo y hace unos meses lanzaron el single ‘Te digo adiós’ con J.Garzón.

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#YUNGRAPUNXELII is set in SHENZEN CN, year 3030. The year 3030 will see China officially reach global dominance through major advances in biotech setting the scene for a world where humans have accepted the various devices (mechanical lungs, artificial uteruses, neural implants) as normal and necessary parts of life. In designing this A.I. motorcycle for our favorite dick-ripping demon-whore it was important to create an Image that accurately represented my vision of the future. A future where the man and the machine are symbiotic. I chose The Clear/transparent body to remove the motorcycles status as a masculine death machine , and give it a look of amphibian vulnerability (loook up glass frogs) . It’s motor and hardware show through the transparent form as organs being protected/housed in an animal body. This here to emphasize the importance of technology in the story (and future) and to spotlight the extremely close (sometimes delusional) relationships humans have with machines. We choose the machine and setting as an homage to our favorite art-o.g. Aaliyah’s “More Than A Woman,” Video.

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The Who evitan el romance y la nostalgia en su primer disco en 13 años, del que adelantan ‘Ball and Chain’

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The Who ha anunciado nuevo disco. Se llama simplemente ‘Who’ y sale el 22 de noviembre. Curiosamente, el grupo explica que ‘Who’ no tiene «temática, concepto o historia» sino que es ni más ni menos que una colección de canciones que Pete Townshend y su hermano Simon han escrito para la «renovada voz» del cantante Roger Daltrey.

En un comunicado, Pete Townshend ahonda más en el contenido de ‘Who’, e incluso expresa unas extrañas palabras sobre la vejez y la nostalgia: «Roger y yo somos mayores, así que he intentado mantenerme lejos del romance, pero también de la nostalgia», afirma. «No quería que nadie se sintiese incómodo. Los recuerdos están bien, y algunas de las canciones hablan sobre el estado explosivo de las cosas en la actualidad».

En cualquier caso, el primer adelanto de ‘Who’ ya puede escucharse y sí presenta un tema claro, tanto que este aparece en la primera parte de la letra: Guantánamo. Es, lo has adivinado, una canción protesta contra la conocida prisión, de obvio poso country-rock por otro lado. Os dejamos con el tracklist de ‘Who’ y el single en cuestión.

‘Who’:
01 All This Music Must Fade
02 Ball & Chain
03 I Don’t Wanna Get Wise
04 Detour
05 Beads On One String
06 Hero Ground Zero
07 Street Song
08 I’ll Be Back
09 Break The News
10 Rockin’ In Rage
11 She Rocked My World

Perfume Genius anuncia nuevo proyecto teatral y estrena la locura de 9 minutos ‘Eye in the Wall’

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Perfume Genius vuelve, aunque no exactamente con el sucesor de ‘No Shape‘. En realidad lo que anuncia Mike Hadreas es ‘The Sun Still Burns Here’, un nuevo espectáculo de música y danza protagonizado por él y por la compañía de danza The YC y creado por él mismo en colaboración con la coreógrafa Kate Wallich. El espectáculo se estrena los días 4 y 5 de octubre en Seattle y durante el invierno acogerán funciones también las ciudades de Nueva York, Minneapolis y Boston.

Aunque no se ha revelado si habrá disco de ‘The Sun Still Burns Here’, Perfume Genius ha creado toda la música del proyecto y al menos una de las canciones presentes en la pieza ha llegado este viernes a las plataformas de streaming. Es ‘Eye in the Wall’, un tema de casi 9 minutos con algo de disco, algo de spaghetti western y mucho de ritmos tribales y locura musical. Wallich ha dicho que «‘Eye in the Wall’ es la parte de la pieza donde te atraemos y te escupimos. Un tornado de cuerpos, tiempo, espacio, transformación y deterioro. Es como sacar la carta de la Muerte cuando ya sabías lo que hacía falta para terminar».

Sobre la canción, Perfume Genius ha manifestado que «es una especie de peep show cósmico». Y ha añadido: «Observando, siendo observados, con bailarines fuera de la Matriz y VIVIENDO realmente. Creando nuevos rituales en el otro lado. Cuerpos enteros trenzados, con la saliva brillando en la oscuridad y una cámara flotando justo arriba. Pasamos mucho tiempo en el estudio alternando entre la matemática de la canción y la magia de la misma, que se parecía mucho al proceso de creación del baile en sí, trabajando con Kate Wallich y YC, realmente estando con mi cuerpo, estando con otros cuerpos: hay control y una fórmula real, pero se abre un portal en paralelo que es completamente libre y está lleno de sentimientos”.

Isa P(antoja) hace bueno a su hermano Kiko Rivera con su single debut ‘Ahora estoy mejor’

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Venía avisando y al final ha cumplido su amenaza: Isa Pantoja –Chabelita, para entendernos– acaba de hacer su primera incursión en el mundo de la música. Da así continuidad a la saga familiar de cantantes, que inició su madre Isabel Pantoja como exitosa tonadillera en los años 80 y prosiguió su hermano mayor Kiko Rivera heredó como DJ/productor y (¡ejem!) cantante de temas de reggaeton-urban-pop como ‘Quítate el top‘, ‘Chica loca‘ y ‘Así soy yo‘, onda Juan Magán.

Ahora Isa P –ese es su nombre de guerra, que en un alarde de valentía, hay que decirlo, renuncia a seis letras de su apellido– se asegura unos cuantos bolos por discotecas de todo el país con ‘Ahora estoy mejor’. Con producción de Chus Santana –se publica en el sello de este, White Diamond–, Isa Pantoja se viene de Lola Indigo-wannabe. Una pretendida trap-queen ebria de Auto-tune con un tema de reggaeton-pop impersonal –cita a Rihanna incluida– que retrata vaivenes sentimentales. Su factura es tan simplota que difícilmente podrá aspirar a hacer la competencia a su hermano, cuyo último single ‘Déjalo ya‘ –un émulo de C. Tangana, pero con buen acabado técnico–, le da mil vueltas a esto. Menos aún a su exitoso ex-novio, Omar Montes.

Mención aparte merece el clip de la canción, un auténtico despropósito amateur repleto de coches de alta gama alquilados y unas coreografías que darían ternura si estuvieran perpetradas por niñas en su función de fin de curso. Pero no, las bailarinas son ya mujeres talluditas, y la vergüenza ajena es real. Nos alegramos de que Isa P esté mejor, pero después de esto, nosotros no podemos decir lo mismo.

Amy, Kendrick, Beyoncé, Frank Ocean… pero no Adele, entre los 100 mejores discos del siglo XXI para The Guardian

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Con 2019 termina la segunda década del siglo XXI y el periódico británico The Guardian, uno de los más prestigiosos del mundo, publica este viernes un repaso a los mejores discos que ha producido la música pop en los últimos 20 años. La selección incluye 100 lanzamientos escogidos por 45 críticos musicales de The Guardian y publicados entre 2000 y 2019 y está encabezada por ‘Back to Black‘ de Amy Winehouse, un disco que además de grandes críticas cosechó ventas espectaculares: es el segundo disco más vendido del siglo en Reino Unido solo por detrás de ‘21‘ de Adele.

Y en la lista, ’21’ aparece en… ninguna parte. Por si no quedaba claro que esto va de «mejores discos» y no de los más vendidos, The Guardian tampoco ha considerado apto mencionar en su resumen otros trabajos superventas de Ed Sheeran, Dido, Coldplay o Norah Jones, aunque el caso de Adele es interesante. Las críticas de ’21’ no fueron enormemente entusiastas al principio, pero tampoco terribles como demuestra su notable media de 76 sobre 100 en Metacritic. De hecho, el álbum no solo ganó varios Grammys sino que obtuvo una nominación al más difícil y exquisito premio Mercury, todo esto sin mencionar que las ventas de ’21’ se estiman en torno a los 31 millones de copias vendidas: comercialmente es el álbum más relevante de las últimas dos décadas sin ninguna duda. Con tamaño currículum cabe preguntarse, por tanto, si ’21’ no merecía al menos una mención simbólica en la lista de The Guardian.

En cuanto al top 10 de la lista, este no deja de ser algo predecible con las apariciones esperadas de los debuts de Arctic Monkeys, The Strokes o Dizzee Rascal, aunque llama la atención la reivindicación de ‘Beyoncé‘ por encima del que parecía que todo el mundo había entendido como la gran obra maestra de la de Houston, ‘Lemonade‘, que asoma desde un discreto puesto 25. Por su parte, Frank Ocean firma el disco más reciente del top 10 con ‘Blonde‘ y además coloca ‘channel. ORANGE‘ en el número 12 y su «mixtape» ‘nostalgia, ULTRA’ en el 41. Es de los pocos artistas en la lista que firman en ella al menos tres álbumes, junto a Kendrick Lamar o Kanye West.

Dentro del top 100 también encontramos las apariciones obvias de ‘Funeral‘ de Arcade Fire (20), ‘Discovery’ de Daft Punk (35) o los dos álbumes por los que PJ Harvey ganó sendos premios Mercury, ‘Let England Shake‘ (21) y ‘Stories From the City, Stories From the Sea‘ (19). Los debuts de Lana Del Rey, The xx, M.I.A. y Bon Iver también están presentes, así como el último álbum de David Bowie, y la lista tampoco deja de reivindicar obras más de culto como ‘Figure 8’ de Elliott Smith (86), ‘Blackout’ de Britney Spears (38) o ‘Untrue’ de Burial (31). Y entre las ausencias notables, pues decenas: ‘Fever de Kylie Minogue, que fue un superventas, ha sido olvidado, así como los trabajos más relevantes de Lorde, Animal Collective, Tame Impala y seguramente un largo etcétera.

Pixies recuperan mojo en una ‘Catfish Kate’ a la altura de su leyenda

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Hoy, viernes 13 de septiembre, se pone a la venta ‘Beneath The Eyrie‘, el sexto álbum en la carrera de Pixies. Un grupo que forjó una leyenda en el rock alternativo durante finales de los 80 y primeros 90 y que, tras casi más de una década de hiato, volvían. Primero a tocar juntos y luego a publicar discos como ‘Indie Cindy‘ (2014) y ‘Head Carrier‘ (2016) que quedaban lejos de alcanzar las altas expectativas.

En los próximos días, además de publicar una entrevista que mantuvimos con ellos, contaremos nuestras impresiones sobre este nuevo trabajo, en el que la argentina Paz Lechantin (conocida anteriormente por haber formado parte de grupos como A Perfect Circle o los Zwan de Billy Corgan) se ha afianzado en el papel de bajista, sustituyendo a la carismática Kim Deal. Pero sí podemos decir que los dos adelantos del disco muestran a unos Pixies que han recuperado mojo.

Ya ‘On Graveyard Hill‘ remitía a los buenos viejos tiempos, con esa línea de bajo tan característica, combinada con las guitarras de Black Francis y Joey Santiago, la batería marcial de David Lovering y su aguerrido arranque melódico. Y, mejorando esas buenas sensaciones, el segundo single ‘Catfish Kate’ llega incluso a alcanzar su mejor versión posible, situándose sin problema junto a los temas más característicos de la etapa ‘Surfer Rosa’/’Doolittle’.

Todo está ahí, de nuevo: la fuerza, el gancho –su estribillo es rápidamente memorable– y el misterio de esa historia de una chica que se convirtió en siluro. Si bien el clip de ‘On Graveyard Hill’ tenía mucha más gracia y miga que el de esta canción –una traslación pictórica animada de la narración–, la canción termina siendo un nuevo clásico inapelable para el grupo. Y si quedan dudas del empaque de estas nuevas canciones, basta verles interpretarlas en directo, como hicieron recientemente en el late-night de Stephen Colbert.

Hablando de directos, la gira europea de presentación de ‘Beneath The Eyrie’ pasa por España el próximo mes de octubre, y ya ha colgado el cartel de «sold out» en los conciertos de Madrid (el día 24) y A Coruña (el día 26). Solo quedan entradas disponibles para el 23 de octubre en Barcelona (Sant Jordi Club). Puedes encontrarlas en Ticketmaster.

Halsey detalla ‘Manic’, su nuevo álbum, y muestra otro avance del mismo, ‘Graveyard’

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Era de sospechar que la sucesión de singles que estaba avanzando Halsey en los últimos meses se ajustaba al lanzamiento de su tercer disco de estudio. Y hoy, con la presentación de otra nueva canción, ‘Graveyard’, se confirma: ‘Manic’ verá la luz ya en 2020, el 17 de enero, y será el sucesor de ‘hopeless fountain kingdom‘, que a lo tonto hace ya más de dos años que se publicó. Por el momento no se ha revelado el tracklist del álbum, pese a que se ha puesto en preventa, revelando su portada y las distintas ediciones que tendrá, entre las que se cuenta una bastantes espectacular en doble vinilo con acabado purpurina.

Como decíamos, este anuncio llega con el estreno de otro tema nuevo, ‘Graveyard’, una canción algo más dulce que sus dos singles previos, ‘Without Me’ y ‘Nightmare’. Pero, aunque comienza con una guitarra acústica, poco a poco van ganando peso la electrónica y el pop contemporáneo –en su producción interviene una colección de nombres que incluye a Jon Bellion (Eminem, Christina Aguilera) y The Monsters and Strangerz (‘The Middle’, Camila Cabello)–. A la espera de que cuenta con vídeo oficial, se presenta con un atípico clip que muestra un time-lapse de la propia artista (!) recreando fielmente en un mural pintado la portada del álbum.

En ‘Manic’, junto a ‘Graveyard’, se incluirá ‘Without Me‘, tema publicado de tapadillo a finales de 2018 y que, poco a poco, se ha convertido en el mayor éxito comercial de Halsey, convirtiéndose en su primer número 1 en Estados Unidos. Pero, sorprendentemente, el tracklist ciego que aparece en tiendas digitales parece dejar fuera de sus 16 cortes a ‘Nightmare‘, single presentado hace semanas que tenía en sus guitarras ecos de ‘All The Things She Said’ de t.A.T.u. ¿Será porque no encaje en el tono general del disco?

Ariana Grande, Lana Del Rey y Miley Cyrus estrenan su single conjunto, ‘Don’t Call Me Angel’

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Parece mentira pero Ariana Grande, Lana Del Rey y Miley Cyrus han grabado un single conjunto, como se había anunciado hace semanas. La razón es la nueva película de ‘Los ángeles de Charlie’ dirigida por Elizabeth Banks y protagonizada por Kristen Stewart, Naomi Scott y Ella Balinska, que llega a los cines estadounidenses el próximo 15 de noviembre.

‘Los ángeles de Charlie’ promete ser uno de los éxitos de taquilla de la temporada y su canción principal desde luego no ha sido diseñada para fracasar, al menos si tenemos en cuenta a sus tres intérpretes, que son las mencionadas Ariana, Lana y Miley, esto es, tres de las artistas pop más populares del momento y con algunas de las «fanbases» más apasionadas. Su canción se titula ‘Don’t Call Me Angel’ en lugar de ‘Angel’ como se había publicado en un principio, y ya está disponible. ¿Qué encontramos en ella?

‘Don’t Call Me Angel’ es un tema uptempo, marcado por el ritmo de unos xilófonos y con una obvia influencia del hip-hop, con producción de Max Martin e Ilya. En él Ariana, Miley y Lana despliegan su propia personalidad como vocalistas: las dos primeras dominan los fraseos y estribillos de la canción, mientras que Lana protagoniza el pausado puente, en un estilo reconocible. El clip dirigido por Hannah Lux Davis es un gran sinsentido de mansiones, atuendos imposibles, festines, operaciones encubiertas, habilidades de combate, con un giro cómico final. Lo que se espera de la película, en suma.

Charli XCX / Charli

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¿A qué suena el siglo XXI? ¿Y el pop de nuestra década? Hay quien hablará de la explosión latina y urban, otros de la mezcla definitiva de infinitos géneros musicales, habrá quien argumente que lo retro y lo clásico siempre prevalecerá con las cifras de Adele sobre la mesa, y hay quien entiende que el sonido del presente y el futuro es el mismo que se entendía a finales de los años 70 y principios de los 80, los tiempos de Kraftwerk y ‘Blade Runner’. Los del synth-pop, de la máquina, también del pop deliberadamente prefabricado y bien manufacturado.

Charli XCX, como “90’s girl”, se crió entre hitazos de Spice Girls, luego Britney Spears y luego t.A.T.u., pero siempre ha tenido en consideración a los artistas de décadas remotas. En los inicios de su carrera dijo que quería ser tan camaleónica como David Bowie y Madonna, no hay playlist de canciones favoritas suyas en la que no haya incluido a The Cure (que seguramente influyeron en su oscuro y misteriosamente olvidado debut), e incluso se ha interesado por las diversas etapas, clásicas y experimentales, de Serge Gainsbourg. Con un buen equilibrio de autenticidad y artificio, Charli no se ha quedado en la mímesis o en el revival de los 80 como antes La Roux o Frankmusik, sino que se ha ido dejando seducir por toda la maquinaria del sello PC Music y el sonido de SOPHIE para hacer suyo su discurso. Aunque ella no ha adoptado tanto su vertiente crítica con el capitalismo como la influencia del j-pop y el gusto por corromper y pervertir sintes y beats casi infantiles, involuntariamente también ha terminado sonando un poquito anti-sistema, a su manera. Y ‘Charli’ se llama así porque es la culminación de su sonido.

En principio, este es el tercer álbum de estudio de Charli XCX y el primero en 5 años, en concreto desde ‘Sucker’. Pero la artista no se ha ido a ningún sitio en este lapso y no sé quién puede no considerar ‘Number 1 Angel’ y muy especialmente ‘Pop 2’ discos como catedrales. Pese a que este último y ‘Sucker’ no pudieron llegar al mercado en peor momento para un adecuado desarrollo comercial, en plena Navidad, junto con otros temas sueltos como ‘Boys’ o ‘Dream Glow’ han ido consolidando una gran base de fans, todo un mundo paralelo en el que ‘Boom Clap’ y ‘I Love It’, sus grandes éxitos, a duras penas existen o se recuerdan.

‘Charli’ contiene 15 canciones, de las cuales hemos conocido hasta 7 adelantos, algunos muy recientes y en mera promoción del álbum, y otros tan antiguos como ‘1999’. Este, una divertidísima reivindicación de los 90 junto a Troye Sivan, ha sido un “sleeper”… al igual que puede suceder con la versión definitiva de ‘Blame It On Your Love’ junto a Lizzo, con esta en pleno auge. La original era un track sin nombre en ‘Pop 2’ y la definitiva es un pepinazo. La una tiene la gracia de ser más aventurera; la otra el potencial de terminar de petarlo aún (tengamos fe). También presentan su garbo el reptante tema con Sky Ferreira, ‘Cross You Out’, esa ‘Gone’ con Christine and The Queens, tan metida en su personaje de Chris que en un puente hasta parece Abel Tesfaye; o ‘February 2017’, en la que Charli XCX, siempre atenta a artistas nuevas, de ALMA a Kim Petras, ha tenido la ocurrencia de llamar a Clairo, seis años menor que ella, para ponerla a hacer coros que reiteran “me apetece llorar”. «A mí también», termina pensando tu yo adolescente.

Pero es que la mitad de canciones que no conocíamos tiene poco que envidiar a la que sí, hasta el punto de que algunas pistas tienen más potencial que los singles ya conocidos. Al principio se percibe como una pista demasiado blanca, pero se termina agradeciendo el clasicismo de una melodía como la de ‘White Mercedes’. Primero porque su letra tristona de odio hacia uno mismo pide que la balanza se incline hacia lo tradicional («me tomo todas estas pastillas azules y amarillas / pero nada dura tanto como tú»). Y segundo por el contraste que ejerce con producciones como ‘Click’ o ‘Thoughts’ (atentos a esos agudos), las típicas locuras de A.G. Cook, co-productor y productor ejecutivo del disco, también fantásticas en toda la extensión de la palabra, pero más como excepciones que como tónica general.

‘Silver Cross’ tiene la esperable producción burbujeante, ‘I Don’t Wanna Know’ es una power ballad ochentera muy mona con cierto poso R&B que arrasaría en manos de Camila Cabello (mismo tono gatuno en este caso), y luego está lo de ‘Offline’. Suena, incluso melódicamente, como algo que podría haber escrito Taylor Swift (sobre todo el estribillo «I remember our first date / No chocolate and no bouquet / But the way that you kissed me / These are the things that could make us official»), pero el fondo musical es mucho más interesante: más sofisticado, más moderno y menos desesperado por ocupar el primer lugar, o lugar alguno siquiera, en la playlist de Today’s Top Hits. ¿Qué puede no estar bien atado y amalgamado en este disco? ¿El rap de ‘Shake It’? Meh. Su primer minuto es totalmente Charli y el disco ya había presentado beats de hip hop en ‘Blame It On Your Love’ o ‘Click’.

El disco se abre con ‘Next Level Charli’, una peleona intro que Charli XCX considera una canción completa; y se cierra con ‘2099’, de nuevo junto a Troye Sivan. Una reflexión sobre la industria musical en sintonía con esos tuits recientes en los que la artista decía que no le importaba ser una flopera. «No tomes decisiones por mí, no tienes ni idea», amenaza dirigiéndose a la industria en esa última pista. «¿Quieres escuchar lo que digo? / ¿Piensas que me preocupo por la fama? / Na-na-na-na», indica en otro momento. No sé si Charli obtendrá con este disco el estatus que ansía aunque a veces diga lo contrario. No tiene ninguna pinta. Sus ambiciones no encajan en la esclavitud de las playlists y los artistas de moda, pero difiero con ella en eso que dice de que tendría que haber nacido en otro tiempo. El modo en que ‘Warm’ junto a Haim se sostiene y flota gracias a sus sintetizadores y teclados, casi sin beats marcando el ritmo significativos, ES nuestro tiempo. «I’m so 2020 with my vision 20/20», nos había advertido ya la letra de ‘Click’.

Calificación: 8,5/10
Lo mejor: ‘Blame It On Your Love’, ‘1999’, ‘Warm’, ‘Official’, ‘Thoughts’
Te gustará si te gustan: Sophie, A. G. Cook, Flume, ella misma
Escúchalo: Spotify

… y Daniel Johnston derrotó al Diablo: Fin

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No es frecuente que los cuentos empiecen por el final. Este lo hace, quizá porque no es feliz, aunque tampoco triste. Más bien es agridulce. Ha muerto Daniel Johnston, una figura única en la Historia del Arte. A los 58 años, que pueden parecer pocos, aunque en realidad son muchos teniendo en cuenta la enfermedad y el dolor que condujeron parte de su vida. De hecho, lo raro es que no terminara con ese sufrimiento antes de manera voluntaria. Pero al final ha sido un común y vulgar ataque al corazón el que ha terminado con él. Seguro que, después de todo, a Daniel le regocijaría saber que no fue el Diablo, contra el que tantas veces combatió en su vida –solo o con ayuda del fantasma Casper, el Capitán América, Los Beatles y Laurie, su amor platónico de la universidad a la que dedicó varias canciones–, el que pudo con él.

Johnston nació en Sacramento en 1961, siendo el pequeño de cinco hermanos en el seno de una familia fervientemente católica, que le hizo enfrentarse a sus padres en numerosas ocasiones, aunque estos siempre estuvieron a su lado y le apoyaron casi hasta el final. De hecho, cabe preguntarse hasta qué punto la ausencia de su padre Bill en 2017 –su madre, Ruth, falleció en 2010– ha podido influir en que él se haya ido tan poco después.

Su fe cristiana, sin duda, marcó radicalmente la vida y las creaciones de Daniel, ya que su frágil mente identificó la esquizofrenia y el trastorno bipolar que comenzó a acuciarle en la adolescencia con el Diablo. Para entonces él ya había comenzado a construir un universo propio al que daba forma a través de sus dibujos y sus canciones, instigadas por su amor por The Beatles –en sus momentos de delirio pretendió que los de Liverpool fueran su banda de acompañamiento, y además de distintas versiones de sus canciones, les dedicó una canción («I really wanted to be like him, but he died», cantaba en ella)– y su voluntad de trascender. Y, en buena medida, fue la fama la que le salvó: «Mi vida empieza de nuevo / (…) Mi fama se extiende por la tierra / (…) Sé que no hay forma de ocultarse / pero es mejor que el suicidio», cantaba en ‘My Life Is Starting Over’.

Curiosamente, también la fe es una de la cosas más admirables en la carrera de Johnston. Me refiero a la fe en sí mismo: con medios totalmente caseros (su habitualmente mentada «baja fidelidad» nunca fue meditada, sino más bien circunstancial, como prueban los discos que grabó cuando tuvo el apoyo de discográficas y medios económicos, especialmente en su última etapa) grababa cassettes, cuyas portadas dibujaba una a una, y las repartía gratuitamente por la calle o en su trabajo en una cadena de comida rápida. Aunque, dicen, lo que realmente embrujaba de Daniel eran sus conciertos, en los que la desarmante honestidad de sus letras y sus interpretaciones. De nuevo su fe impulsó su aparición en el programa que ‘The Cutting Edge’ de MTV –de cuando en el canal había programas musicales, y tal– dedicó a la escena underground de Austin, Texas, donde vivía con su familia tras pasar la infancia en la rural Virginia.

Aquello, efectivamente, fue lo que comenzó a hacerle popular en todo Estados Unidos, el germen que logró que artistas como Jad Fair de Half Japanese –con el que grabó dos discos, ‘It’s Spooky’ (1991) y ‘The Lucky Sperms: Somewhat Humorous’ (2002)–, Sonic Youth –que no solo contribuyeron instrumentalmente en su disco ‘1990’, sino que también fueron en su rescate en uno de sus ataque maníaco-depresivos durante su estancia en Nueva York a finales de los 80–, Yo La Tengo –que no solo grabaron su ‘Speeding Motorcycle’ en el mítico ‘Fakebook’ sino que, en un extraño y enternecedor episodio, fueron su banda de acompañamiento en una radio mientras él cantaba por teléfono–, Wilco –que hicieron una memorable revisión de ‘True Love Will Find You In The End’ en 1999– o Kurt Cobain se fijaran en él. El líder de Nirvana contribuyó como pocos a la fama global de Daniel con el simple gesto de lucir repetidamente una ya icónica camiseta con la portada de su cassette de 1983 ‘Hi, How Are You?’.

Pese a salvar su vida, la popularidad fue un arma de doble filo para Johnston. En varias ocasiones a lo largo de su carrera, especialmente en los 90, los nervios por tocar y grabar alejado de su vida rutinaria junto a sus padres le llevaba a abandonar sus tratamientos –que aplacaban sus demonios, pero también su creatividad– y consumir drogas, provocando graves episodios como aquella vez que, tras actuar en el festival SXSW de Austin, provocó que la avioneta en la que viajaba de vuelta a casa con su padre se estrellara, salvando la vida de milagro. Eso llevaba a su familia y a su manager durante muchos años, Jeff Tartakov –con el que rompió cuando creyó que este conspiraba con el Diablo al proponerle firmar un contrato con el sello Elektra, en cuya nómina estaban los “satánicos” Metallica–, a alejarle de la industria musical. En esos períodos se incrementaba su producción gráfica, sus cuadros, por los que adquirió también renombre en el mundo del arte. De hecho, en los últimos años sus giras se acompañaban de exposiciones retrospectivas de su obra gráfica. Unas giras a las que puso fin en 2017, cuando ofició su retirada de los escenarios con unos conciertos en los que, visiblemente castigado por los años de potente medicación, se hacía acompañar por músicos de artistas locales. Como atestigua hoy Guillermo Farré de Wild Honey, que estuvieron junto a él en Madrid en una de sus últimas actuaciones, fueron experiencias “bonitas, extrañas y tristes”, todo a la vez.

De ahí que en las dos últimas décadas su producción musical se redujera drásticamente –una etapa en la que destacan los álbumes ‘Fear Yourself’ (2003), grabado junto al malogrado Mark Linkous (Sparklehorse), o ‘Is and Always Was’ (2009), con Jason Falkner de Jellyfish y The Three O’Clock a los mandos de la producción–. No así su fama, que se multiplicó gracias al fantástico documental biográfico ‘The Devil and Daniel Johnston’ (Jeff Feuerzeig, 2005) , presentado casi paralelamente al álbum ‘The Late Grate Daniel Johnston: Discovered Covered’ (2004), en el que artistas como Tom Waits, Beck, Eels, The Flaming Lips, Bright Eyes o TV On The Radio rendían homenaje a su extenso cancionero. En nuestro país, cabe destacar la versión de ‘Devil Town’ que Los Punsetes hicieron en su debut, ‘LP’ (2008), bajo el nombre de ‘CI’ –“Ciudad infernal”–; curiosamente, Nacho Vegas acudió a la misma canción para construir ‘Ciudad vampira’, incluida en su disco de 2014 ‘Resituación’.

La mejor prueba de que Daniel acabó venciendo al Diablo es que no consiguió acallarle, y que sus canciones son y serán recordadas y redescubiertas durante muchos, muchos años. La honestidad que desprenden sus letras, en las que desnudaba su frágil mente con su también frágil voz, su manera de fundir fantasía y realidad de manera desarmante, conectan con la infancia por la pureza que desprenden, y que el tiempo y la industria domesticaron, pero no apagaron del todo. Su vasta discografía es un auténtico desafío –el recopilatorio ‘Welcome to My World’ (2006) puede ser una buena introducción a ella– porque sus mejores canciones son a menudo oasis que emergen –sobre todo en sus inicios, pero no únicamente– en malas grabaciones que parecen una sucesión de idas de olla. Pero no me cabe duda de que tanto la película antes citada como el bonito libro que le dedicó años atrás el ilustrador Ricardo Cavolo, así como el boca-oreja, contribuirán a que estrafalarias maravillas como ‘Some Things Last a Long Time’, ‘Casper The Friendly Ghost’, ‘Walking The Cow’, ‘Story of an Artist’, ‘Sorry Entertainer’ o ‘Laurie’ le deparen un lugar en la Historia de la música próximo al de héroes suyos como John Lennon, Roky Erickson o Brian Wilson.

C. Tangana termina muy mal en su dúo con Paloma Mami, ‘No te debí besar’

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Se nos han hecho largos, dado el ritmo de novedades que había mantenido hasta ese momento, los meses que han pasado desde que C. Tangana lanzara el pasado mes de abril ‘Para repartir‘ y el oportunista y viral ‘Ontas?‘. ¿Un verano sin Antón Álvarez intentando repetir el éxito de ‘Booty’ y ‘Mala mujer’ de años precedentes? Pucho, are you ok? El caso es que ha puesto fin a ese silencio discográfico con un single que vuelve a apuntar maneras de hit.

Se trata de ‘No te debí besar’, producido por su inseparable Christian Quirante, Alizzz, y en el que comparte tareas vocales con una de las artistas de pop urbano más prometedoras de este año, Paloma Mami. Ambos mostraban esta semana la portada del single en sus redes sociales, y al fin podemos escuchar esta canción de tintes dembow cuyo vídeo dirigido por Rogelio parte de la muerte de Puchito. ¿Pero qué pasó antes?

Precisamente fue C. Tangana quien contribuyó enormemente a sacar del semianonimato a la artista chilena, señalando las virtudes de su primer single ‘Not Steady‘. Desde entonces, esta joven artista nacida en realidad en Nueva York refrendó esas buenas sensaciones con temas tan magnéticos como ‘No te enamores’, el sensual ‘Fingías’ –que elegimos como Canción del Día meses atrás– y el reciente ‘Don’t Talk About Me‘. Por su parte, C. Tangana ha sido noticia en las últimas semanas por su polémico concierto cancelado en Bilbao a causa de sus letras. Una polémica a la que él respondió ofreciendo dos conciertos gratuitos en la misma ciudad, en la fecha anteriormente prevista.