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El físico importa: el de Amaia no es el típico timo de «vinilo azul»

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Estas Navidades reseñaremos las ediciones físicas de algunos de los mejores discos de 2019, como hacíamos ayer con The Divine Comedy, en esta sección llamada «El físico importa». El vinilo de Amaia de su debut, ‘Pero no pasa nada‘, es azul, lo cual hace temblar las piernas de cualquier aficionado al formato. De un tiempo a esta parte se ha puesto de moda hacer vinilos de colores y anunciarlo a bombo y platillo. No se especifica si se ha fabricado el vinilo a partir de una grabación analógica, sino que lo que se hace en la mayoría de los casos es plantar la misma grabación en el vinilo que se ha hecho en el CD o en la edición digital. Eso sí, con bien de colorines.

Así, en los últimos años se han vendido unos vinilos «preciosos» pero con un sonido nefasto, con especial mención a los vinilos exclusivos de Urban Outfitter de artistas de primera línea como Halsey o Charli XCX: su sonido es tan terrible que simplemente no se pueden poner. ¿Alguien cree que la gracia del sonido vinilo es tal cantidad de ruido molesto gratuito? Pero no es el caso de ‘Pero no pasa nada’: los pianos y mandolinas no respiran como en los vinilos de los años dorados de la industria, pero el sonido es al menos correcto.

El vinilo en este caso es el mejor formato -el más grande- para disfrutar de esta icónica portada, un desnudo de Amaia luchando contra la ley de la gravedad, que ha realizado su mano derecha para estas cosas Paloma Wool. La carpeta se abre para mostrar las letras. Aparecen los créditos correctamente frente a aquel desastre inicial de Spotify, una dedicatoria de la artista y una minúscula foto suya haciéndose un selfie (quizá un guiño a la letra de ‘Todos estos años’).

La edición es algo austera, dejando lo mejor para la galleta del vinilo: por la cara A vemos a Amaia con los ojos abiertos y por la cara B vemos a Amaia con los ojos cerrados. No está muy claro en cuál de las dos fotos está diciendo «Pero no pasa nada», pero sí que el disco se pensó desde el principio para este formato exactamente: cada cara se abre con uno de los singles principales (‘Quedará en nuestra mente’ y ‘Quiero que vengas’) y se cierra con una balada (‘Nadie podría hacerlo’ y ‘Porque apareciste’). Hay quien dirá que la pista 1 es en realidad el «popema» ‘Última vez’, de 1 minuto, pero es que hasta para eso este disco es «muy vinilo»: Jonston nos explicó en cierta ocasión que, tradicionalmente, por razones técnicas, la pista que mejor suena de un vinilo es la pista 2. Por eso tantísimos singles han sido la pista 2 a lo largo de la historia.

Recordad sus palabras hablando de su disco ‘Taller de memoria’ porque sirven, estructuralmente, para definir el disco de Amaia: «Lo de poner en un disco el single como segunda canción y como última de la cara A o de la cara B canciones más lentas suele deberse a razones técnicas. La primera canción suele saltar o dar problemas y la segunda ya presenta un sonido mejor. De la segunda hasta la penúltima canción es cuando más volumen hay, mientras que en la última de cada cara, el volumen cae y ahí aprovechas para poner la lenta».
El vinilo de Amaia está agotado en Amazon, disponible en 8-10 días bajo pedido en Fnac.

Lana Del Rey anuncia disco de “spoken word” y estrena videoclip de 14 minutos

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Lana Del Rey ha anunciado un nuevo disco que no sabemos si contará como continuación de ‘Norman Fucking Rockwell!‘ –5º mejor disco de 2019 para JENESAISPOP- o no, pues se trata de un álbum de «spoken word». Sí, ese género de poesía recitada que suele dar Grammys a gente como Carrie Fisher o Barack Obama.

En un vídeo de Instagram, Lana explica que la creación de su anunciado poemario, ‘Violet Bent Backwards Over the Grass’, está tomando más tiempo de lo esperado, y que, mientras lo termina, lanzará un álbum de «spoken word» tan pronto como el próximo 4 de enero (también se adelanta a Reyes). No comparte su título, pero sí que será un trabajo de «poesía improvisada» y que no sonará «particularmente pulido» sino «más bien sucio». La cantante apunta que este no será su próximo álbum de estudio como tal, ‘White Hot Forever’, en el que también se encuentra trabajando.

La autora de ‘Blue Jeans’ añade que aún no sabe cuál será el proceso de distribución de su álbum de «spoken word», pero que intentará que el disco cueste «alrededor de 1 dólar» porque «se supone que las ideas hay que compartirlas» y porque «los pensamientos no tienen precio», pero sobre todo porque su objetivo es donar la mitad de los beneficios generados por el disco a organizaciones que ayuden a comunidades Nativo Americanas en Estados Unidos. Quiere ayudar a «preservar sus derechos» y «mantener intactas sus tierras» y así realizar ella su «propio acto de reparación», de hecho como muestra de amor a su país.

Por otro lado, la cantante estrena uno de sus vídeos de vocación casera, uniendo 3 temas de ‘Norman Fucking Rockwell!’. Son ‘Norman Fucking Rockwell’, ‘Bartender’ y ‘Happiness is a butterfly’.

Marta Sánchez no se corta: «En mi juventud, fui una Rosalía para mi generación»

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Marta Sánchez ha regalado una entrevista bastante deslenguada a La Voz de Galicia con motivo de su inminente actuación en el festival Navidad Pop, de carácter nostálgico y dedicado a la música de los años 80. Junto a Sánchez pasarán por la sala Pelícano de A Coruña, este mismo fin de semana, La Unión, Javier Gurruchaga y Alejo Stivel.

Hablando de nostalgia, esta impregna las declaraciones de Marta Sánchez desde el principio, pues el periódico gallego le pregunta necesariamente por los años 80. Y la cantante regresa a esa época para recordar que su éxito no fue ninguna tontería y para exigir el «sitio y el respeto que creo que me he labrado»… se entiende que después de unos años mediáticos algo hoscos. De hecho, la autora de ‘Soy yo’ llega a compararse con Rosalía en declaraciones donde también denuncia el «ageism» de la industria: «Hoy es muy difícil mantenerse cuando cumples cierta edad. Pero no todas tenemos 20 años como Rosalía. Yo, en mi juventud, fui una Rosalía para mi generación. Y ojo, que a ella tampoco le va a durar toda la vida. Yo fui un fenómeno social en España, me consideraban sex symbol y tuve no sé cuántos números uno».

La cantante también recuerda los años 80 y 90 como los «años dorados del pop», y opina que fue entonces y no ahora cuando se podía disfrutar de una mayor oferta de estilos. Dice que ahora «todo camina hacia la misma tendencia» (seguro que no le ha echado un vistazo a nuestras listas con lo mejor del año) mientras que los 80 «fue una década de muchísima creatividad» con la llegada de Meano o Los Secretos y la composición de unas letras que podían ser «verdaderas cartas de amor», cuando las que escucha su hija, dice, son «pornográficas».

Al final de la entrevista, Sánchez vuelve a tirar una lanza a favor de su versión del Himno de España: «No solo no me arrepiento de eso sino que creo que ha sido el acto de generosidad más inmenso que hecho en mi carrera. Es cierto que este verano, a raíz de eso, me han quitado de las fiestas de tres ciudades en las que gobierna la izquierda. Pero me da igual. Lo voy a seguir cantando».

Tras la lluvia de críticas y bromas por sus declaraciones, Marta Sánchez ha contestado en Instagram: No suelo poner estas cosas en mi instagram, pero así me aseguro de que lo veáis, especialmente esos “haters” que tanto tiempo dedicáis de vuestras vidas a comentar todo sobre mí … Hablamos sobre mi carrera de 34 años. Y si, tuve una gran época de éxitos, tanto en “Olé Olé”, como en solitario. Yo no miento ni pretendo compararme con nadie. Cada artista es único en su tiempo. Y yo lo fui y lo sigo siendo, guste o no. Y por supuesto que no tengo que gustarle a todo el mundo. (Por cierto; a mi cuando alguien no me gusta, no pierdo ni un minuto de mi tiempo en escribirle nada…) Quede claro que @rosalia.vt me encanta, suena en casa a todas horas y se merece todo lo que le está pasando por que es una gran artista».

Vota por tus discos y canciones del año

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¿Dónde está La Prohibida? ¿Qué hace Cupido por encima de Big Thief? Estas son algunas de las quejas que nos habéis remitido en los comentarios durante las últimas horas sobre nuestra lista de mejores discos y canciones del año. Ahora es el momento de que el público vote.

Los usuarios habituales de los foros podéis dejar vuestro top 5 de discos y canciones del año en este hilo. Los que no seáis usuarios de los foros podéis mandarnos vuestro top 5 siempre mezclando nacional e internacional a jenesaispop@gmail.com hasta el lunes 23 de diciembre a las 23.59.

Los resultados de la encuesta se publicarán a lo largo de la semana que viene.

Kali Uchis, «triste pero cachonda» en la fantasía post-reggaeton de ‘Solita’

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Hace exactamente una semana que se publicaba ‘BUBBA‘, nuevo álbum de KAYTRANADA que cuenta, entre otros reputados artistas, con la participación de Kali Uchis. Y, casi a la vez, la artista estadounidense de origen colombiano publicaba su primer single en solitario tras haber editado su fantástico debut multinacional ‘Isolation‘, uno de los mejores álbumes de 2018. Hablamos de ‘Solita’, un tema en el que, de la mano de (entre otros) Tainy –productor habitual de Bad Bunny–, se adentra en territorios de post-reggaeton bastante sinuoso y oscuro, con una letra interpretada en español e inglés indistintamente.

En su magnético estribillo, en concreto, canta en la lengua de sus padres los versos «solita, bailando aquí sola / como más me gusta / (…) bailando aquí sola / es mejor que con el diablo». Días atrás, Kali explicaba a Zane Lowe en su programa de radio que la canción era consecuencia directa de una ruptura que vivió un año atrás, después de una larga relación. Queda bien claro por qué en su primer verso: «Como una espina de rosa / Cuando yo te vi con otra / Fue lo que sentí / Te quiero pa’ mi». Pero este tema es también una manera de superar ese dolor: «(‘Solita’) me devuelve a querer sentirme empoderada por la independencia en lugar de sentirme como «pobrecita yo, que estoy sola»», explicaba a Lowe. «El sentimiento es (el de estar) triste pero cachonda», añadía, «hay algo sexy en ella, pero también nostálgico».

Ese tono se plasma a la perfección en el recién estrenado clip que la directora Amber Grace Johnson ha ideado para el tema. Kali Uchis comienza el vídeo dentro de una suerte de ataúd futurista acristalado, en medio del desierto. Pronto abandona esa metáfora del letargo emocional y comienza una travesía por el desierto –literalmente– entre dunas y serpientes, hasta terminar en un bar donde distintos hombres la asedian como hipnotizados, ante su indiferencia y recelo. En teoría, ‘Solita’ debería formar parte de un próximo segundo disco de Kali Uchis, por el momento no anunciado.

Lo Mejor del Mes:

Billie Eilish enseña su araña a James Corden y canta la primera canción que compuso a los 6 años

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Billie Eilish, que acaba de cumplir la mayoría de edad, ha sido la última invitada en el Carpool Karaoke de James Corden. La cantante es autora de lo uno de los mejores discos de 2019 para JENESAISPOP, que también es uno de los más vendidos y escuchados del año.

En «Carpool», Billie canta a Corden la primera canción que compuso a los 6 años, acompañada por un ukulele. Es la típica canción boba esperada, pero a la vez Eilish recuerda que a esa edad ya estaba versionando ‘I Will’ de los Beatles, que también se anima a cantar. Aunque cuando la artista se emociona de verdad es al escuchar en el coche su single ‘Ocean Eyes’, cuya versión de estudio hacía tiempo no escuchaba. Dice que ‘Ocean Eyes’ es la «razón por lo que tengo la vida que tengo».

Durante su trayecto en coche con Corden, Eilish recuerda su emocionante encuentro con Justin Bieber en Coachella y habla de FINNEAS, su hermano, con el que compone música en su habitación. De hecho, Eilish se anima a llevar a Corden a su casa, y le enseña el cuarto donde FINNEAS y ella han compuesto todas sus canciones, además de la araña que tiene por mascota, incomodando al presentador. Ojo al recuerdo que comparte Eilish con Corden: le cuenta que, a principios de 2015, su hermano le dijo que quería convertirla en la «mejor estrella del pop del mundo». Y aquí estamos…

Mariah Carey, al frente de una gran fantasía navideña en el nuevo vídeo de ‘All I Want for Christmas is You’

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Mariah Carey ha conseguido esta semana el 19º número 1 de su carrera en Estados Unidos con ‘All I Want for Christmas is You’. La canción ya era su mayor éxito en cualquier caso debido a su popularidad cada Navidad, creciente año tras año. De hecho es una de las canciones más exitosas de todos los tiempos.

Ahora llega un nuevo videoclip para ‘All I Want for Christmas is You’, el tercero oficial pues en 1994 se llegaron a editar dos versiones, la casera conocida por todos y una inspirado en la televisión de los años 60 (también existe un vídeo para el «remix» de la canción con Justin Bieber que es mejor olvidar). Para el tercero, Carey ha contado con el director Joseph Khan, artífice de algunos de los videoclips más caros de la historia y también de algunos de los más memorables, como ‘Blank Space’ de Taylor Swift, ‘Toxic’ de Britney Spears o ‘Freeek!’ de George Michael.

El nuevo vídeo de ‘All I Want for Christmas is You’ no cuenta con tanto «replay value» como estos tres ni mucho menos con una historia con principio, desarrollo y desenlace propiamente dicha, pero sí con el encanto festivo esperado. En él, una niña entra en una tienda de regalos y descubre una fantasía navideña en su interior, y termina bailando felizmente entre soldaditos de juguete o los propios hijos de la cantante.


Bilbao BBK Live confirma a FKA twigs, Perfume Genius, Bomba Estéreo… y revela cartel por días

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Bilbao BBK Live desvela hoy viernes su programación por días e incorpora nuevos nombres a los ya anunciados hace escasas semanas. El festival se celebra durante el mes de julio en la capital vizcaína, en concreto los días 9, 10 y 11.

FKA twigs es la gran confirmación de esta nueva tanda de nombres revelada por Bilbao BBK Live. Se trata de la autora del mejor disco de 2019 para la redacción de JENESAISPOP, ‘MAGDALENE‘, y también para otras publicaciones. La artista ofrecerá el sábado 11 de julio un concierto «único en el estado» según la nota de prensa del festival tras actuar este mismo de hecho año en Primavera Sound. Un día antes ofrecerán otro concierto único en el país Bomba Estéreo, otro de los grandes nombres confirmados en el cartel.

Además se suma a la programación Perfume Genius, Inhaler (uno de los grupos nominados en el BBC Sound of 2020), Stella Donnelly, también autora de uno de los mejores discos del año; Triángulo de Amor Bizarro, que presentarán nuevo trabajo, como han confirmado en sus redes; La Bien Querida, que también ha editado uno de los álbumes destacados de los últimos 365 días para nuestra redacción; María José Llergo y Xabi Bandini. Debajo de estas línea encontraréis el cartel por días y el desglose de precios de entradas y abonos. Pronto, más confirmaciones.

Jueves 9 de Julio
KENDRICK LAMAR · CARIBOU · THE RAPTURE · ACID ARAB Live · ionalee/iamamiwohami · LA BIEN QUERIDA · PERFUME GENIUS· CHAI · ERIK URANO · STELLA DONNELLY · THE MURDER CAPITAL · XABI BANDINI

Viernes 10 de Julio
THE KILLERS · BOMBA ESTÉREO · SUPERGRASS · LEÓN BENAVENTE · TOMMY CASH · WHITNEY · CALIFATO ¾ · CARIÑO · DORA · HINDS · INHALER · KELLY LEE OWENS · OMAGO

Sábado 11 de Julio
PET SHOP BOYS · BAD BUNNY · FKA twigs · FOUR TET · EL COLUMPIO ASESINO · SLOWTHAI · TINARIWEN · YVES TUMOR · TRIÁNGULO DE AMOR BIZARRO · KAYDY CAIN presenta SALSA DURA · CHICO BLANCO · MARÍA JOSÉ LLERGO · YANA ZAFIRO

Entradas:
Bono: 140€ + gastos
Bono + Camping: 158€ +gastos
Entrada de día: 60€ + gastos

Escucha lo nuevo de Ana Torroja, Cariño, Dellafuente, Mónica Naranjo, Recycled J, Bombay Bicycle Club, Vince Staples, Toundra, Allie X…

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Como era de prever, este viernes 20 de diciembre viene flojo, muy flojo, de novedades musicales… en el panorama internacional. Sin embargo, en nuestro país tenemos bastantes novedades como para armar casi la mitad de nuestra playlist Ready for the Weekend de hoy. Comenzando por Ana Torroja, que entrega otro de esos singles co-escritos y producidos por Henry Saiz y Pional de los que nos habló meses atrás. Curiosamente, su predecesora como juez de Operación Triunfo, Mónica Naranjo, también asoma hoy la cabeza para presentar la versión completa de la sintonía que ha compuesto y grabado para el nuevo programa de televisión que presentará, el reality ‘La isla de las tentaciones’. Sumado al single que presentó Aitana con Cali y El Dandee, el dueto entre sus excompañeros de OT 2017 Ana Guerra y Cepeda y el debut indie de Marina Jade, otra triunfita, suponen novedades jugosas en el plano del pop mainstream.

Pero especialmente activo está esta semana el panorama independiente español. Al nuevo single de Mujeres y las canciones navideñas que Cariño y los jovenzuelos Fred Fredburguer han presentado en los últimos días, hoy se suman Dellafuente (con un doble single, apenas una semana después de otro tema con Morad), Bearoid, Toundra (con su primer single tras su fichaje por la multinacional BMG), Recycled J & Selecta, Mediapunta (reciente fichaje de Sonido Muchacho), Kinder Malo, Centauros –avance de su próximo EP–, Bravo Fisher! (esta vez con un remix de Ley DJ), Siloé (con una versión de Antonio Vega junto a Andrés Suárez) y Camellos, que lanzan un 7″ para ‘Vaya a la cárcel’, de su reciente y estupendo segundo disco ‘Calle para siempre‘, que incluye un gran remix de Bronquio. Además, se publica el debut del dúo de electrónica b1n0 –con aportaciones de Núria Graham) y el rapero Soto Asa publica mixtape con colaboraciones de Yung Beef y La Zowi.

En el panorama internacional, en cambio, apenas podemos hablar de nuevos temas de Bombay Bicycle Club, Anitta, Vince Staples, Sondre Lerche, Machine Gun Kelly, Sigma & Maverick Sabre, The Rentals, Zeds Dead, Ten Fé, Camilo y El Alfa. Sí destaca la publicación de un nuevo disco del héroe del nuevo pop dancehall, Popcaan, un EP de los británicos Cub Sport y una mixtape navideña de Gucci Mane. Escaso bagaje en ese plano. Sí cabe señalar la profusión de remixes interesantes: Dua Lipa, James Blunt, Skrillex (en manos de Four Tet), Allie X y las argentinas Perotá Chingó (por parte de Chancha Via Circuito) ponen sazón a este penúltimo viernes del año.

Para terminar, también destacamos el lanzamiento de la BSO de la adaptación fílmica de ‘Cats’, que aparte de con Taylor Swift cuenta con Jennifer Hudson o Jason Derulo. El homenaje a Tom Petty de Willie Nelson e hijos, nuevas versiones de temas de Elton John y Lewis Capaldi y un dueto con María Jiménez de un disco con el que Miguel Poveda celebra 30 años de carrera musical completan la selección de hoy.

Escucha la playlist «Ready for the Weekend»

Ginebras / Dame 10:36 minutos

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Ginebras no paran de tocar en Madrid -hoy lo hacen otra vez, al menos por cuarta vez este otoño- y están ya confirmadas en festivales como Low Festival o Mallorca Live porque son uno de los grupos emergentes de moda. Las escuchas de su EP, modesto, de 4 canciones y 10 minutos y medio de duración -de ahí su título- están bastante disparadas para tratarse de un proyecto independiente publicado por Vanana Records, y tiene toda la pinta de ser uno de los grupos que más den que hablar durante 2020 a poco que editen un par de canciones tan pintonas como las de ’10:36′.

El proyecto de Magüi (gallega) a la guitarra rítmica y voz principal, Sandra (alicantina) a la guitarra solista y coros, Raquel (madrileña) al bajo, y Juls –sustituyendo a la canaria Yavanna– a la batería ha hecho de la huida de los «guilty pleasures» su bandera, y en su lista de artistas venerados figura gente como The Bangles, The Beatles, Los Fresones Rebeldes, Carolina Durante, The School y sobre todo Parchís: dicen que se inspiran en ‘Cumpleaños feliz’ para componer sus canciones. ¿Será una boutade? En absoluto. En todo caso lo sería mencionar a The School: sus grabaciones huyen de esa deliciosa delicadeza y languidez para ir al grano, sonando macarras y un tanto punk en algo que ellas mismas han tenido a bien llamar «tonti-rock».

Que a su vez no es tan «tonti» por mucho que digan que se llaman Ginebras porque Tequila ya estaba pillado. No hay nada de tonto en huir del drama y de la solemnidad para decantarse por el retrato social y lo cotidiano. Su primer single ‘Todas mis ex tienen novio‘ sería su canción más triste pero hay tanto humor en su visión pesimista del mundo como en ‘Ni un día más’ de ‘La bola de cristal’, cuando no un gran afán de superación costumbrista («Me he enganchado a ‘La Casa de Papel’ / Y he olvidado todos mis dramas de mujer»).

Podría haber sido su gran himno, pero finalmente lo es ‘La típica canción’, una composición sobre la libertad de que a cada uno le guste lo que le dé la gana, de Oasis a Don Omar, de Pixies a Elton John, alcanzando lo metamusical: cuando llega lo de «Magüi resucita cuando ponen en el Lucy algo de ska», la canción se convierte en un ska; y la grabación termina de manera genial con un guiño a la banda sonora de ‘Parque Jurásico’, en sintonía con su divertido vídeo. Y nada como su brillante estribillo, de melodía espectacular. Da igual lo que estuvieran cantando en él que se pegaría, pero además es un plus que estén cantando justo sobre las virtudes de la música.

El EP se completa con una versión de ‘Con altura’, en la estela de lo que The Parrots hicieron con Bad Bunny y Cariño con C. Tangana, en este caso con cierto recuerdo a The Cramps y al ska, y por tanto al rock latino español tipo Los Toreros Muertos, The Refrescos o Radio Futura circa ‘Veneno en la piel’. Tiene gracia que hayan convertido este hit de Rosalía, El Guincho y J Balvin en algo con lo que hacer pogo, pero es más interesante su análisis de la relación entre fan y artista llamado ‘Fan emergente’, en el que vemos a un grupo salir con sus seguidores de marcha aunque no parezca la mejor idea; y en donde destaca lo que parece un dardo envenenado contra cierto tipo de indiemainstream: “Otros lo hacen mejor pero no les entiendo”, dice la vocalista principal de la banda, viniendo a resumir ella misma en qué consiste el encanto de Ginebras. El grupo actúa hoy 20 de diciembre en OchoyMedio, Madrid.

Calificación: 7,5/10
Lo mejor: ‘La típica canción’, ‘Todas mis ex tienen novio’
Te gustará si te gusta: The Parrots, Las Chillers, The Cramps
Escúchalo: ‘La típica canción

Yeasayer anuncian su separación

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Yeasayer han anunciado su disolución en un escueto comunicado publicado en sus redes sociales. El texto dice: «Hemos decidido que Yeasayer ha llegado a su final. No es una decisión que hayamos tomado rápidamente o a la ligera, pero los tres estamos de acuerdo en que es la correcta en este momento. Nos consideramos muy afortunados de haber compartido como banda 15 años con tanta gente alrededor del mundo. A todos los que nos habéis apoyado y os habéis involucrado en nuestro universo musical a lo largo de los años, os damos las gracias».

Este mismo año, el trío de Brooklyn formado por Chris Keating, Joe Louis y Mark Schmeling ha editado su quinto y ya último álbum de estudio, ‘Erotic Reruns‘, posiblemente su trabajo más abiertamente pop sin que esto quiera decir que el grupo no contara ya con hits a sus espaldas. ‘Ambling Alp’ y ‘O.N.E.’ -una de las mejores canciones de 2010– eran dos joyas de electropop psicodélico y artesano, y el grupo era capaz en 2016 de entregar, mediante su disco ‘Amen & Goodbye’, un tema tan bueno como ‘I Am Chemistry’.

El grupo se daba a conocer en realidad mucho tiempo antes, en 2007, con la edición de su debut ‘All Hour Cymbals’, que entre ecos a MGMT, otros a Dirty Projectors y otros africanistas (a todo eso sonaba, no tanto al año indicado en su título, ‘2080’), puede considerarse un artefacto muy propio del indie-rock de la época. En 2009, Chris Keating interpretaba ‘Audacity of Huge’, uno de los mayores éxitos a la postre de Simian Mobile Disco, pero era con su álbum de 2010, ‘Odd Blood‘, con el que el grupo lograba despuntar gracias a su sonido de electropop orgánico y delirado.







El físico importa: The Divine Comedy mima los detalles de su «musical de oficina»

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Durante los próximos días, comentaremos algunas de las ediciones físicas de los mejores discos de 2019 en esta sección llamada «El físico importa», por la que ya han pasado algunos lanzamientos de este año como el de Billie Eilish. Comenzamos el repaso navideño con la recomendable edición en vinilo del último disco de The Divine Comedy. El álbum se inspira en la vida cotidiana de oficina, cuestionando cómo las nuevas formas de capitalismo y las nuevas tecnologías están destruyendo empleos, todo ello a través de personajes como el trepa, el jefe chapado a la antigua, y el patetismo de la «fiesta navideña», entre otros en los que ya ahondó mi compañero Raúl Guillén en la crítica del álbum ‘Office Politics’.

Como ya contaba él, el disco funciona como un musical, por lo que en este caso es imprescindible que incluya las letras, cosa que por supuesto sucede, añadiendo además detalles que no encontraréis en Genius: todo el diseño está supeditado al concepto del álbum, y si la portada y la contraportada se unen para dar una visión panorámica de estos personajes, la tipografía de letras y créditos es de máquina de escribir. Además, las fundas interiores aparecen convenientemente salpicadas de manchas de té o café, con subrayados en rotulador fluorescente e incluso alguna corrección en boli rojo.

Aparece en los créditos el nombre de una cantidad considerable de músicos, aunque no el ansiado distintivo «masterizado para vinilo» que tanto se echa de menos en la era digital. Pese a ello, el sonido no parece excesivamente comprimido, dejando respirar un mínimo los múltiples arreglos del álbum, y la estructura en doble disco realza algunos de los hightlights del álbum: ‘Infernal Machines’ parece una canción de Depeche Mode o Marilyn Manson abriendo la cara B, haciéndote pensar que esto en los 80 habría sido un hit; mientras que ‘The Life and Soul of the Party’ es un poquito más «hit disco» abriendo la cara C… ¿que puede cerrarse con una canción más adecuada que ‘Dark Days Are Here Again’? El doble vinilo está disponible en Amazon a unos 28 euros (no confundir con la carísima edición deluxe de vinilo azul, en esta que comentamos ambos son negros), y en tu tienda de barrio favorita.

Los Premios Odeón quieren ser como los Grammy y los Goya… pero serán como Los 40 Music Awards

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La industria musical ha anunciado la creación de los Premios Odeón, que pretenden ser «los primeros premios oficiales» de la música en España desde que en 2007 se celebrase la última edición de los premios Amigo. En nota de prensa, los premios Odeón explican que su intención es «recuperar para la música española la tradición de los premios anuales, en un formato innovador en su formulación para llegar a un mayor número de profesionales y, sobre todo, de público en general». Son, a su vez, «unos premios que aspiran a recuperar esa audiencia perdida, relanzando la importancia de la música en la sociedad y consolidándose como referente anual de nuestro panorama musical». La razón del nombre es doble: este «nos refiere al origen de la música, pues Odeón era el nombre que los griegos daban al templo en el que se representaban los espectáculos musicales», pero además Odeón «fue también el nombre de la mítica compañía discográfica que lanzó los primeros discos de pizarra de doble cara».

La primera gala de los Premios Odeón se celebrará el próximo 20 de enero en el Teatro Real de Madrid presentada por Javier Reboredo, «con grandes actuaciones y la presencia de numerosos artistas». Las nominaciones se reparten en un total de 11 categorías divididas en «premios objetivos» y en «artistas Odeón», teniendo en cuenta la existencia de un Premio de Honor que reconocerá la trayectoria de un artista veterano aún por desvelar. Los primeros se basan en datos objetivos de ventas de discos o de entradas, y también de escuchas y visualizaciones para determinar a los artistas más exitosos del año y así ofrecer un «reflejo absoluto de los gustos del público»; y los segundos en un cruce de votos sometidos entre el Comité Organizador -que nominará a los artistas en base a los parámetros objetivos ya enumerados- y el público, que votará a sus artistas favoritos a través de la página web. No esperéis por tanto nada ni remotamente parecido al Premio Ruido, que otorgan los periodistas musicales españoles, ni a los Premios MIN, dedicados a la música independiente.

Los premios explican así su premisa: “El éxito en la música de hoy es distinto al de hace unas décadas: la objetividad impera y cualquier artista puede percibir con todo lujo de detalles la proyección e impacto que su propuesta musical tiene en la gente. Ya no importan tanto las opiniones subjetivas, ahora importa la opinión colectiva. Por ello, en los Premios Odeón, importa la voz del público”.

Quizá el dato más esclarecedor en cuanto al concepto de los Premios Odeón es que no incluyen ninguna categoría alternativa en sus nominaciones, ni siquiera para disimular un poco su fijación con el éxito comercial a pesar de que por ejemplo Viva Suecia o Bad Gyal también agotan entradas u obtienen buenas posiciones en las listas de ventas y streaming sin necesariamente sonar en radio. A partir de ahí es fácil comprender dichas nominaciones, pues son muy próximas a lo que suelen resaltar Los 40 Music Awards en sus categorías principales. Por ejemplo, Ana Guerra está nominada en la categoría de Artista Revelación a pesar de que su disco y sus singles posteriores a ‘Ni la hora’ se han quedado lejos de representar una «revelación» en términos comerciales. Claro que lo que para Ana Guerra puede ser un fracaso para Cupido puede ser un éxito, con la diferencia que Cupido no puede ser un grupo reconocido por los premios porque sus vídeos no petan tanto en el contador de Youtube. «Solo» tienen algunos millones de visitas, no decenas.

Quizá más inexplicable es que haya una categoría separada para reconocer el mejor disco de flamenco del año (?), el único género musical que cuenta con categoría propia en las nominaciones como si el trap jamás hubiera llegado a España; y sobre todo no haya habido espacio en la categoría que reconoce a Mejor artista femenina para Mala Rodríguez, que no solo se encuentra en un momento comercial muy bueno, sino que este mismo año ha recibido el Premio Nacional de Músicas Actuales por parte del mismísimo Gobierno de España. La rapera solo aparece nominada por su colaboración con Lola Indigo en ‘Mujer bruja’, en la categoría de mejor canción.

Ya el concepto de unos premios basados exclusivamente en el éxito comercial da un poco de repelús: ¿de verdad Alejandro Sanz necesita ganar más premios haciendo los peores discos de su carrera cuando Rocío Márquez existe? La premisa de los premios es tan «objetiva» estadísticamente que Rosalía aparece CUATRO veces nominada en la categoría de Mejor canción y otras varias en la de Mejor vídeo, un absoluto despropósito impensable por unos Grammy. Y no es la única que repite, también lo hace Don Patricio, por ejemplo. La organización de Odeón insiste en que la naturaleza fluctuante de las listas de éxitos, sobre todo en Navidad, y la participación del público en las votaciones garantizan la «emoción» a la hora de su entrega durante la ceremonia, pero cabe preguntarse cuán emocionante puede ser la existencia de unos premios que buscan ser un «reflejo absoluto de los gustos del público»… cuando esa es literalmente la función de las listas de éxitos y de los contadores de reproducciones. ¿Cuál es exactamente el valor del voto popular en todo esto?

De hecho, los Premios Odeón aseguran que la industria hoy es diferente a la de hace unas décadas porque hoy «la objetividad impera»… dando a entender que antes no lo hacía. Seguramente, La Oreja de Van Gogh fueron número 1 de ventas en los 2000 porque una mano negra así lo decidió, no porque fueran grandes vendedores de discos ni porque antes no existiera un sistema objetivo que determinara las canciones o los discos más vendidos del año. O como si antes no fuera el público quien decidía qué disco vendía o no pasando por caja. Por alguna razón, los premios Odeón han entendido que la democratización de los datos comerciales son suficiente motivo para premiar lo que ya goza de éxito en este sentido, y hacer como si lo demás no existiera.

Peor aún es la declaración posterior: «Ya no importan tanto las opiniones subjetivas, ahora importa la opinión colectiva». Como si la opinión colectiva fuera un ente homogéneo y no la suma de millones de opiniones subjetivas que van construyendo el éxito de una obra de arte de manera independiente. Mientras, el valor de la crítica -cuya función es demostrar el valor de una obra musical más allá de sus posibilidades comerciales- y el de la música alternativa no es reconocido ni simbólicamente. ¿De verdad unos premios que buscan ser los «Goya» de la música pueden permitirse hacer como si Niño de Elche, La Bien Querida, Carolina Durante o Playback Maracas y sus respectivas audiencias no existieran? ¿De verdad La Casa Azul, que sí tiene un Goya, no puede aspirar a estos premios? Así es imposible entender que los Premios Odeón pretendan ser un reflejo de nada, mucho menos de la variedad y calidad musical que España tiene que ofrecer más allá de los números.

Mejor canción
CON ALTURA ROSALÍA / J BALVIN / EL GUINCHO
CONTANDO LUNARES DON PATRICIO / CRUZ CAFUNÉ
ENCHOCHADO DE TI DON PATRICIO
LA RUBIA (REMIX 2) LA NUEVA ESCUELA / OMAR MONTES
LO SIENTO BERET
MALAMENTE ROSALÍA
MILIONÀRIA ROSALÍA
MUJER BRUJA LOLA ÍNDIGO / MALA RODRÍGUEZ
PRESIENTO MORAT / AITANA
YO X TI, TU X MI ROSALÍA / OZUNA

Mejor álbum
#ELDISCO ALEJANDRO SANZ
EL AZOGUE MAREA
EL DANZAR DE LAS MARIPOSAS EL BARRIO
EL MAL QUERER ROSALIA
LA CRUZ DEL MAPA MANUEL CARRASCO
OTRAS ALAS NATALIA LACUNZA
NUCLEAR LEIVA
REBOBINANDO CAMELA
SPOILER AITANA
TODAS LAS MUJERES QUE HABITAN EN MI VANESA MARTIN

Mejor vídeo
BOOTY C. TANGANA / BECKY G / ALIZZZ
CON ALTURA ROSALÍA / J BALVIN / EL GUINCHO
CONTANDO LUNARES DON PATRICIO / CRUZ CAFUNÉ
MI PERSONA FAVORITA ALEJANDRO SANZ / CAMILA CABELLO
MALAMENTE ROSALÍA
PERDÓN DAVID BISBAL / GREEICY
PRESIENTO MORAT / AITANA
TELÉFONO AITANA
YA NO QUIERO NÁ LOLA ÍNDIGO
YO X TI, TU X MI ROSALÍA / OZUNA

Artista Odeón Femenino
Aitana
Alba Reche
Amaia
Ana Guerra
Lola Índigo
Mónica Naranjo
Natalia Lacunza
Rosalía
Rozalén
Vanesa Martín

Artista Odeón Masculino
Alejandro Sanz
Antonio José
Beret
C. Tangana
Don Patricio
El Barrio
Joaquín Sabina
Leiva
Manuel Carrasco
Sergio Dalma

Grupo Odeón
Adexe & Nau
Amaral
Camela
DVicio
Estopa
Fangoria
Izal
Mago de Oz
Marea
Oques Grasses

Artista Odeón Latino
Anuel AA
Bad Bunny
Daddy Yankee
Danny Ocean
J Balvin
Lunay
Maluma
Morat
Ozuna
Paulo Londra

Artista Odeón Revelación
Aitana
Alba Reche
Alfred García
Ana Guerra
Beret
C. Tangana
Cepeda
Don Patricio
Lola Índigo
Natalia Lacunza

Los Mejores Discos de 2019

114

En un año en el que vimos a artistas como J Balvin y Rosalía cantar en español en los festivales más importantes del mundo, quedaba claro que Estados Unidos y Reino Unido ya no podían ser el epicentro de todo. Mientras Maluma y Becky G simplemente cumplían en el formato largo, Bad Bunny se desmarcaba hace casi un año con un álbum que revolucionaría el reggaetón para siempre. En España más que en los países anglosajones, los grupos se esforzaban por derribar barreras y géneros, como mostraban los lanzamientos de Cupido y Novedades Carminha, en menor medida La Casa Azul, y en otro sentido Fuerza nueva. En el plano internacional, mientras definían 2019 las producciones de FKA twigs, Billie Eilish, Charli XCX y Ariana Grande, llamaba también la atención que artistas como Angel Olsen y Sharon Van Etten dejaran de ser simplemente «cantantes de folk» para pasar a ser otra cosa.


Una de las críticas más recurrentes que recibía el disco de Amaia es que sus textos eran algo infantiles. Un verdadero hito de la astucia humana si tenemos en cuenta que la influencia más citada por la artista fue una estrella infantil, Marisol. ‘Pero no pasa nada’ (su título es un anticipo a su posible fracaso) es un buen compendio de melodías que brillan ciertamente como en una canción de Pepa Flores o Carole King (‘Nadie podría hacerlo’), pero el detalle es ligeramente underground, como el final mínimamente ruidoso de ‘Un día perdido’. De alguna manera aquí se confirma que la trágica brecha abierta en los 90 entre indie y mainstream en España era una cuestión de producción: las canciones de Amaia pueden ser tan bonitas como las de Nosoträsh o de Ella Baila Sola, como las de La Buena Vida o La Oreja de Van Gogh. Amaia no es la compositora más compleja, pero su falta de práctica en torno a las estructuras pop convencionales ha dado lugar a un álbum personal en el que oímos sus posibles referentes pero también a ella misma, uno de los talentos más encantadores que recordamos.

49
Kim Petras

Un día estás en Telecinco hablando sobre tu transición y el otro eres una estrella del pop. La alemana Kim Petras lo ha conseguido ocupando un nicho de mercado actualmente no tan concurrido como el del bubblegum pop de la era MTV, plasmando en sus canciones, con personalidad y descaro, su pasión por los 80 de Madonna y Cyndi Lauper así como por el pop dosmilero de Britney Spears, Paris Hilton (que sale en uno de sus vídeos) y el ‘Love.Angel.Music.Baby’ de Gwen Stefani, que Petras solía escuchar de adolescente “para olvidar mi mierda de vida”. Todo gracias a la incómoda asociación de Petras con Lukasz Gottwald (antes Dr. Luke, ahora MADE IN CHINA), productor principal de casi todas sus canciones, lo que nos lleva necesariamente a los tiempos en que el nombre del músico plagaba los créditos de producción de los discos de Katy Perry, Kesha o Kelly Clarkson, con producciones en los tres casos bastante más blandas que lo que está haciendo con Petras.

48
Marika Hackman

Si en su disco anterior la cantante británica Marika Hackman celebraba ser más queer que nunca, hablando abierta y orgullosamente sobre sus relaciones sentimentales y sexuales, eso de “lo personal es político” está bastante presente en este álbum, y no perjudica su calidad, sino todo lo contrario: Marika alcanza nuevas cotas en ‘Any Human Friend’, de forma más explícita, tanto a la hora de hablar sobre hacerse un dedo sin muchas metáforas (‘hand solo’), como a la hora de expresar lo difícil que le resulta conectar con otras personas a nivel íntimo (‘i’m not where you are‘), aunque esta confesión le lleve a comportarse de forma confusa y tóxica (‘send my love’). Con la ayuda de David Wrench, ‘Any Human Friend’ es un estupendo y honesto trabajo donde su talento como compositora sigue creciendo y donde el pop se cuela cada vez más. Un álbum por el que mucha gente se está acercando a su interesante figura.

47
León Benavente

Si tuviéramos que elegir a la banda española que mejor ha asimilado la música alternativa de los años 70, 80 y 90 seguro que elegiríamos a León Benavente. Les gusta el kraut, les gusta el synth-pop, les gusta el indie español, seguramente el grunge aunque no procede que se note mucho ahora mismo y también un poquito el hip-hop, como se percibe en algún fraseo o ritmo. Aseguran que no han sampleado a Beastie Boys en ‘Volando alto’ aunque lo parezca, y entre los referentes del disco conviven lo mismo Gil Scott-Heron que Peret. Con canciones tan asequibles como las de La Habitación Roja, pero desarrolladas con más ambición; cantando sobre la vida, el amor o la música con variados matices musicales, estos “cuatro monos” se aseguran con su tercer álbum una plaza entre las mejores bandas del país, una temporada más.

46
Kim Gordon

‘No Home Record’ no es un disco de pop, ni mucho menos, y de hecho resulta en general tan abstracto e incómodo (pero incómodo-bien) como cabría esperar de una artista con el currículum de Kim Gordon. Lo es también en el aspecto lírico, donde se dejan caer temáticas como las nuevas formas del capitalismo, la gentrificación o el acoso sexual que, de no ser porque lo aclara en las entrevistas que ofrece, serían bastante complicadas de captar. Pero eso también forma parte del posicionamiento estético de Gordon, esa “chica del grupo” que prueba ser más inteligente y atractiva (en términos musicales, entiéndase) de lo que mostró –por timidez, sobre todo– al ponerse de perfil en Sonic Youth. Con lo que demuestra como “la jefa del grupo”, es inevitable pensar en lo que nos hemos estado perdiendo.

45
Estrella fugaz

El indie, el auténtico indie, parece en recesión. Pero no lo está del todo mientras existan proyectos como Estrella Fugaz. El proyecto de Lucas Bolaño destaca sobre todo gracias a una letras que, con aparente ligereza y un tono casi constante de humor y autoparodia, desnudan la vida adulta, al estilo Hazte Lapón, y nos hacen pensar mucho. Por ejemplo, nos hacen preguntarnos por qué y para qué nos vemos inmersos en un capitalismo que nos deshumaniza (‘La revolución será de pago’), expone cómo la corrupción está normalizada de una manera terrible (‘De las mafias, fundaciones’ o la maravillosa/terrible ‘El verano español’), o pone en cuestión un sistema laboral que se limpia el culo con la conciliación (‘La parte oscura de la crianza’). A muchos les dará pereza, ante el tono bombástico y de espectacular hacia arriba que está tomando el pop español, enfrentarse a un disco modesto y personal. Pero estamos convencidos de que les merecerá la pena abrirse a ‘Un sendero fluorescente’ y Estrella Fugaz.

44
Cala Vento

Los grupos de rock sobreviven en medio del huracán latino y urbano, pero ya no pueden ser los mismos de antes. Evolucionan, cambian, y no les interesan solo las guitarras eléctricas y los estereotipos de «sexo, drogas y rock’n’roll» casi siempre afrontados desde un punto de vista masculino. Los catalanes Cala Vento han hecho un esfuerzo por no repetirse y por huir de lo que se esperaba de ellos en su tercer disco. Huyendo de los plazos y las presiones de la industria, se han lanzado a los caminos de la autoedición, quizá oliéndose que, en este momento histórico y por el tipo de música que hacen, les va a ir más o menos igual. Con todo, en ‘Balanceo’ citan como referencia el perfeccionismo pop de Prefab Sprout, y aunque la impronta de los autores de la paródica ‘Cars & Girls’, que precisamente se reía de los estándares del rock, no se note tanto, sí que percibimos perfectamente a unos Cala Vento más abiertos a la melodía perfecta, al uso de bajos (no solo guitarra y batería), incluso instrumentos de metal y hasta al rap como se veía perfectamente en el single ‘Todo’, en el que invitaban a participar a Candido Gálvez de Viva Belgrado.

43
The Divine Comedy

La fortaleza de ‘Office Politics’ va más allá de sus singles, puesto que su valor está en el conjunto. De hecho, es tan diverso en estilos y sonidos que, si observamos sus canciones aisladas, pierden sentido y fuerza. Pero unidas y en el cuidado orden que se presentan, son mucho. Sobre todo porque se acerca a ser, más que un álbum conceptual, la banda sonora de un musical que no se ha escrito aún. Un musical repleto de humor (un factor fundamental y que se acentúa no solo en los textos sino también en los sonidos) ambientado en el mundo laboral de una oficina un tanto carpetovetónica que seguro os suena: al estilo de ‘The Office’, prueba que la caspa en el ámbito del trabajo no es patrimonio único de nuestra querida España. Como siempre, esto sirve a Neil para hablar de decadencia y fracaso, de sueños rotos y del amor como salvavidas. Pero, en este caso, esos conceptos adquieren una proyección social: entre jijís y jajás, el artista irlandés nos presenta su inquietud –que debería ser la nuestra– por la deriva socio-laboral en el mundo contemporáneo, donde la tecnología está eliminando el factor humano, truncando profesionales (y profesiones) de manera drástica y prematura. Y, lo que es peor, generando una precariedad que nos conduce a un abismo insondable.

42
Miss Caffeina

Miss Caffeina han dejado atrás todo tipo de prejuicios en ‘Oh Long Johnson’, haciendo el disco de pop electrónico que antes no se hubieran atrevido según sus propias palabras. ‘Detroit‘ fue un avance en ese sentido, pues fue un álbum en el que cabían como referencia tanto los Killers más poperos como los años 80 de Tino Casal; y el nuevo es un paso más en esa misma dirección. Además, el grupo ha dado con nuevas canciones con las que conectar con la nueva generación millennial a la que se dirigen con vídeos como el de ‘Merlí’, inspirado en los Stories de Instagram, letras anti-bullying como la de ‘Reina’ y odas al sexo como ‘Prende; e ilusionar a otra más talluda que no ha perdido la ilusión por la música nueva, a la que textos y teclados removerán ciertas cosas. “Esto va de cometer los mismos errores de siempre, los mismos putos errores, los mismos errores”, se jacta ‘Bitácora’. Y la verdad, “menos mal que aún podemos cantar a voz en grito. Menos mal que aún nos queda este punto de conexión”.

41
Stella Donelly

‘Boys Will Be Boys’ se ha convertido en un símbolo de esta era de #MeToo y sororidad: una canción que, con tanta crudeza como delicadeza, se dirige a un violador que destrozó la vida de una chica, contando con la connivencia de la familia de él y, en general, de toda la sociedad. Pero del mismo modo que el perfil lírico de ‘Boys Will Be Boys’ no es el único que muestra Donnelly en ‘Beware of the Dogs’, tampoco lo es el de su sonido espartano combinado con tenues arreglos y su voz dulce pero poderosa. Es un recurso precioso, que ella domina (su vibrato impresiona) y emplea con cierta frecuencia (‘Mosquito’, ‘Allergies’, ‘U Owe Me’, ‘Face It’), pero este es un disco mucho más rico de lo que parece, como ya demostraba ‘Lunch’, fabuloso adelanto sobre la nostalgia de estar de gira, repleto de bonitos arreglos. Un camino similar, más rockero con un espíritu tradicionalista, que sigue también en ‘Tricks’ o ‘Season’s Greetings’, cuya tesitura vocal se asemeja sorprendentemente a la de Lily Allen, una artista que parece en sus antípodas artísticas pero quizá no lo esté tanto ni lírica ni musicalmente.

40
Fontaines DC

Este jovencísimo quinteto comandado por la voz de Grian Chatten, un vocalista-poeta de la más genuina escuela Mark E. Smith, ha pasado en dos años de ensayar como amateurs al salir del instituto a dar más de 200 conciertos en Irlanda, Reino Unido y Europa, amplificando su fama de gran banda en directo. Y todo gracias a unos singles autoeditados que, si en un momento podían rememorar el encanto socarrón y macarra de The Vaccines (‘Liberty Belle’), pronto se fueron agriando como la mezcla de olor a sudor, sidra, serrín empapado y líquenes en la puerta de un pub de su barrio en temas de ascendente post-punk como ‘Chequeless Reckless’ y ‘Too Real’ –que no han olvidado incluir–, rabiosas y malencaradas, pero magnéticas. Fontaines D.C. utilizan una poesía que, con su costumbrismo crudo, reivindica la realidad desenmascarada como fuente de romanticismo, en contra del perverso maquillaje sofisticado al que los codiciosos someten a nuestras calles, menoscabando el tejido humano de las grandes urbes. Como repiten en su mayor éxito hasta la fecha, “¿es demasiado real para ti?”.

39
Los Estanques

‘Los Estanques’ es una colección abiertamente retro, con el cuidado por los detalles que caracterizaba gran parte de la música de los 60 y 70 que tiene un eco en este disco a través de sus arreglos y una producción exquisita. Pero ojo, también hay un punto de audacia y contemporaneidad que difícilmente podría haber tenido lugar en aquellos días: su visión libre y desprejuiciada de palos y estilos solo puede ser consecuencia de una mentalidad moderna. Además, cabe destacar también que el Regel letrista es tan esmerado con la música como con sus textos, con un léxico más propio de un ensayo literario que del rock, desafiándonos con juegos de lógica que hacen pensar en Lewis Carroll y Gómez de la Serna. Desde luego, nada que denote un mínimo de vulgaridad. Su tercer disco es la consolidación de Los Estanques como una formidable rara avis en el pop contemporáneo español.

38
Nilüfer Yanya

‘Miss Universe’ es una expansión del sonido fundamentalmente guitarrero que conocíamos de Yanya por singles como ‘The Florist’ o ‘Keep on Calling’, en el que además termina de brillar su singular voz. ‘In Your Head‘, con toda la paranoia expresada en su letra, es uno de los mejores singles de rock de 2019, pero el primer avance que habíamos conocido del álbum en realidad, ‘Heavyweight Champion of the Year’, bien puede ser la mejor canción de Yanya hasta la fecha, pues no puede estar mejor construida en esa absoluta contención que termina de explotar solo al final, cuando menos te lo esperas. Aunque ser “Miss Universo” es imposible; porque es una palabra sin sentido”, el disco sí es una victoria para Yanya, pues logra alejarla de las influencias con las que la asociábamos -King Krule o The xx, a los que ha teloneado- para construir un pilar muy sólido sobre el que empezar su carrera.

37
Novedades Carminha

El grupo de Carlangas, Xavi, Jarri y Anxo se ha metido los prejuicios del underground que les pudieran quedar de los tiempos de sus inicios por el arco de triunfo y se entrega aquí a diferentes géneros como la música disco, la “verbena” (playlist con el ‘Tiburón’ incluido) o la moda jamaicana (‘Joven con la edad’). Lo hacen encima con coartada intelectual o como mínimo conceptual: rendir con cada uno de los temas un homenaje a la música de baile de un tipo. Puede que no haya guiños al techno, pero sí los hay al funk (‘Yo te quiero igual’), al underground neoyorquino de finales de los años 70 que unía rock con electrónica (‘Volverte a ver’), a la cumbia (‘A Santiago voy’) o incluso al rap (‘Atlántico’). Parodias u homenajes contribuyen a la solidez de un disco divertidísimo y también con cierto trasfondo, del que ‘El vivo al baile (y el muerto al hoyo)’ es otro gran exponente. Todos al baile, ¿no?

36
Kiko Veneno

‘Sombrero roto’ es un disco de electrónica y no lo es por casualidad, sino por un esfuerzo explícito de Veneno en 3 años de trabajo y un largo proceso de creación: primero solo en su estudio, luego con la aportación del uruguayo Martín Buscaglia (con el que firmó a medias ‘El pimiento indomable’ –2014–) y finalmente con la aportación del talentoso Bronquio, que dio la última capa al conjunto. Con ello Kiko busca orientarse hacia un público más amplio y ecléctico, que no le identifique únicamente como el de su etapa más comercial –la de la primera mitad de los 90– y que comprenda su visión transversal del pop. Una en la que junto a su reconocible deje aflamencado caben tecno, soul, funk, kraut, psicodelia y, en fin, prácticamente de todo, con una perspectiva fresca en la que las guitarras son casi anecdóticas, dejando que el peso recaiga en cajas de ritmo y sintetizadores. Sin perder, eso sí, el punto orgánico, materializado sobre todo en el tratamiento de las voces –tanto la propia como las ajenas, en coros y jaleos a veces multitudinarios– y la profundidad sonora, riquísima.

35
Delaporte

‘Como anoche’ narra en sus 8 episodios una historia sentimental que, dicen, puede extenderse a una relación fugaz o a una unión estable durante años: “conocer a una persona, dejarse llevar por la atracción mutua, disfrutar con el cortejo, alcanzar el objetivo, la gran discusión, la ruptura, el luto por la pérdida y la superación de la relación”. Los explícitos y directos textos de Sandra vienen acompañados de unas bases poderosas, intrincadas y poco acomodaticias, pero con aspiraciones de sonar en clubs casi de principio a fin. Tras la directa insinuación de ‘Vamos a la cama’, que escoge no explotar para detenerse en un sofocante ritmo a lo Dâm-Funk, se sucede un “banger” tras otro, desde esa ‘Algo baila en mí’ que plasma la dulce y dolorosa caída en el enamoramiento hasta el empoderamiento y la superación de ‘Ni un beso’, con esa mezcla tan especial de house y merengue, salpicada con cumbia y palmas digitales arrebatadas. Una mezcla no tan fácil de encontrar en el pop contemporáneo, nacional o internacional, y que tenemos la suerte de degustar de primera mano. Somos unos privilegiados.

34
Clairo

“¿Por qué me siento mayor de lo que pedí ser?”, se pregunta Clairo, de tan solo 20 años, en ‘Sinking’, una de las canciones más tristes de su álbum debut, en la que también parece afrontar una depresión. Una depresión que la llevó al extremo de pensar en acabar con su vida, tal y como plasma con espeluznante honestidad en la inicial (y emocionante) ’Alewife’, nombre de la ciudad dormitorio junto a Boston donde vivía con sus padres cuando una noche solo las insistentes llamadas de “una amiga”, que avisó a la policía, evitaron que acabara con su vida. Todo esto contrasta profundamente con la imagen que hasta hace no tanto nos había dado Claire Cottrill, la post-adolescente que se hizo mundialmente conocida con las canciones naif y juguetonas que subía a Youtube desde su habitación. Y es que puede que escuchado a la ligera, ‘Immunity’ parezca un disco pequeño, e incluso algo timorato por momentos. Pero escuchado con reposo y leído en su globalidad, lo que queda es su mensaje, emocionante, poderoso, divertido e inspirador a un tiempo, que, como dice su título, puede servir de protección para los que se sienten frágiles e incomprendidos. Así, Clairo se confirma como una artista incluso más importante de lo que nunca pudo parecer antes.

33
Tinashe

El sonido de R&B alternativo por el que conocimos a Tinashe sigue presente en el hipnótico single ‘Touch & Go’ con 6LACK o en la producción de Kingdom, quien ha trabajado para Kelela o SZA, en ‘Life’s Too Short’, e invita a reflexionar en la deriva de la carrera de esta gran artista. No es solo que ‘Story of Us’ suene a la mejor Mariah Carey, es que el “braggadocio” de ‘Link Up’ sería un hit en el Billboard de haberlo interpretado cualquier “mumble rapper”. Si a Tinashe le falta algo, desde luego no es habilidad para componer las canciones más sexys (‘So Much Better‘ pese al soez verso de su invitado, G-Eazy) o las más susceptibles de hacerte llorar a mares con su mezcla de serenidad y melancolía (la acústica ‘Rememeber When’). Al margen de todas las preguntas que podamos hacernos sobre el éxito de Tinashe, ella sigue prosperando y ‘Songs for You’ quedará como una gran obra de R&B contemporáneo hecha por una artista completa y poseedora de un talento arrollador, demasiado para ser oprimido por las duras cadenas de la industria.

32
Carly Rae Jepsen

Al margen sobre de dónde vienen estas reacciones tan radicales para bien (y a veces para mal) ante la obra de Carly (especialmente sus canciones más eufóricas suelen apasionar a sus fans), lo cierto es que ella parece ajena a todo ello y eso se nota en un disco de pop escapista, elegante y “dedicado” absolutamente al amor que no puede estar más contento de conocerse en muchos sentidos. Y es que si se llama ‘Dedicated’ en base a una canción compuesta para el disco que finalmente se ha descartado; no tardamos en descubrir que es a sí misma a quien Carly dedica muchas de estas canciones. Una de ellas dice “no hay una droga como yo”, otra “yo seré tu chica” y la mejor repite en su estribillo “él me necesita, él me necesita, él me necesita” mientras en otro pasaje declara: “él nunca tendrá suficiente de mi amor”. ‘Dedicated’ vuelve a dignificar la carrera de una artista entregada al pop más “emocional” sin prejuicio alguno y que ha sabido encontrar la fórmula perfecta para que el elemento “cheesy” de sus canciones conviva en perfecta armonía con gustos un poco más alternativos.

31
Bad Bunny

De “la música electrónica no es música” y “el rap no es cantar” hemos llegado a “el reggaeton es basura”. Permanecer ajeno a la realidad de la música popular es abiertamente reaccionario y categorizar que un estilo es enteramente despreciable partiendo de preconcepciones es claramente obtuso. Pero es que además ‘X 100PRE’ se aleja del típico disco de nuestra era construido en un campamento de composición y es –salvo contadas y puntuales excepciones– el propio Benito Antonio Martínez Ocasio el único y principal compositor del álbum. El primer trabajo largo del Conejo Malo pretende ser un abanico de estilos que le alejan de ser otro-tipo-más-haciendo-reggaeton, aunque no renuncie a él, siendo ‘Cuando perriabas’ la muestra más fiel. Pero también tenemos el trip-funk-pop de The Weeknd meets Daft Punk que es ‘Otra noche en Miami’, amagos acústicos (‘Ni bien ni mal’), trap (‘Ser bichote’, ‘¿Quién tu eres?’, ‘Caro’ –con esa insólita outro baladesca en la que cuenta con ¡Ricky Martin!–), interesantes baladas estilo Drake (‘Si estuviésemos juntos’, ‘Como antes’ –“nada de reggaetón, ponme otra canción”, dice en ella–), electro-hop con guitarras a lo Lil Peep (‘Tenemos que hablar’) y hasta experimentación. No puede calificarse de otra manera esa amalgama mutante de bachata, dembow y afrotrap llamada ‘La romana’, en la que, con el dominicano El Alfa como aliado, Bad Bunny se muestra de lo más audaz.

30
Rocío Márquez

No lo tenía nada fácil Rocío Márquez para avanzar y sorprender tras un disco tan cromático, profundo y lleno de emoción como ‘Firmamento’. Y sin embargo, aquí estamos, ante un ‘Visto en El Jueves’ que es, si cabe, más revolucionario que su antecesor… aunque no lo parezca. Y es que el planteamiento instrumental, voz, guitarra española y percusión –ya sean palmas, cajón u otro instrumental–, no podía ser más recurrente en el mundo del flamenco del que proceden y se nutren tanto la cantaora de Huelva, como sus imprescindibles aliados de este trabajo, el tocaor Canito (nombre artístico del catalán José Manuel Suárez) y el percusionista Agustín Diassera. Ahí está la clave: los tres consiguen que un repertorio nutrido de cantes y canciones provenientes de otro tiempo suenen nuevos y libres de atavismos no ya dentro del flamenco sino de cualquier estilo. Coplas, boleros, rumbas y tangos (argentinos) se entreveran con palos históricos en desuso, como marianas, serranas, romances o vidalitas, a las que Rocío y sus colegas quitan el polvo creativo –una imagen que a ella le gusta evocar– del mismo modo que uno limpia y pule un objeto precioso rescatado de un desván o un desgüace, encontrándole aún un uso. Porque, ¿quién iba a decirle a Miguel Hernández sobre ‘Aceituneros’, el poema que inspiró ‘Andaluces de Jaén’, y a Paco Cepero y Fosforito sobre su ‘Andalucía’ que iban a tener un simbolismo político tan potente a punto de entrar en la tercera década del siglo XXI?

29
Caroline Polachek

“Va a ser una tortura / antes de que sea sublime”. Con esta frase se abre una de las canciones fundamentales del primer disco que la cantante de los desaparecidos Chairlift ha querido firmar con su nombre real, tras haber trabajado con el de Ramona Lisa. Si los autores de canciones tan importantes para el pop de nuestro siglo como ‘Bruises’, ‘Moth to the Flame’, ‘Crying In Public’ o ‘Met Before’ se reconocían por algo era por su pop desenfadado, sintético y de voces moduladas. En su colaboración con los también desaparecidos Delorean, ‘Unhold’, Polachek se puso las botas respecto a esto último, como ahora en su single ‘Ocean of Tears’ y en otros maravillosos puntos del disco. De alguna manera, ‘Pang’ parece la continuación natural de ‘Path’. Seguimos asistiendo a una aproximación muy siglo XXI al synth-pop, con varias pistas sonando como Haim producidas por Charli XCX (de hecho Danny L Harle y A.G. Cook son co-autores y co-productores de algunas de las pistas), pero dejando espacio abierto para otros ritmos. El R&B continúa en la lista de géneros favoritos de Polachek tras haberse colado en los créditos de ‘Beyoncé’, e incluso la new age es una referencia en el cierre de cada cara. “De vuelta en la ciudad, solo soy otra chica con jersey”, dice en un momento. Y ahí, tras sus agridulces rifirrafes con Nueva York a causa de una ruptura, es imposible no imaginarla como una Audrey Hepburn del siglo XXI.

28
Jessica Pratt

En un mundo sobrecargado de información, en el que cada semana salen decenas de discos interesantes muchos de los cuales jamás llegaremos a escuchar, se agradece que artistas como Jessica Pratt busquen ir despacio. En su tercer álbum, de revelador título, ‘Quiet Signs’, la cantautora de San Francisco se mantiene fiel a su estilo en el que voz y guitarra acústica son los principales protagonistas, pero esta vez redondeando sus composiciones más que nunca y grabándolas por primera vez en un estudio profesional, aunque sin abandonar su característico elemento lo-fi. Por suerte, le ha sentado de lujo pasar de su casa al estudio y si por momentos las composiciones resultan demasiado opacas, la cantante lo compensa nutriendo sus temas con otras sonoridades. Por ejemplo, el cruce de guitarras de ‘Here My Love’ crea un precioso tapiz de sonido, mientras algunos temas, como el hipnótico ‘Aeroplane’, efectivamente escrito desde el cielo, incluye un seductor organillo. No es ninguna sorpresa que Pratt componga canciones tan bonitas, y en ‘Quiet Signs’ ha dado con su colección más sólida: su sello dice que estas canciones “parecen la culminación de su estilo”, y no lo parecen: claramente lo son.

27
Fuerza nueva

La selección de canciones en el disco de Fuerza nueva y su peculiar manera de lanzarlo (desgranando determinadas canciones en fechas de singular significado, con su imaginería estética y con los interesantes puntos de vista sobre cada tema ofrecidos por Pedro G. Romero) tiene la voluntad de hacernos reflexionar, y no se trata de un ardid para captar atención mediática (que también). Porque si alguien ve una provocación en versionar el himno de la patria catalana, ‘Els segadors’, transformándolo (devolviéndolo a su origen, en realidad) en un auténtico canto de orgullo de la clase trabajadora (dejando caer, de paso, que el actual movimiento independentista tiene más de artimaña de las oligarquías que un verdadero sentido popular), o por destacar el enorme gancho pop del himno de la controvertida Legión española, el problema está sobre todo en la mente del oyente y sus prejuicios. Al fin y al cabo, son nada más (y nada menos) que canciones. Y como tal debería uno aproximarse a ellas. Por todo eso, ‘Fuerza nueva’ no es sólo un disco conjunto de Los Planetas y Niño de Elche, sino un pequeño gran hito en la cultura popular de España –esa idea/palabra que podría ser de un uso frecuente de todos, no sólo de unos pocos–.

26
Tyler, the Creator

Kanye West aparece de varias maneras en ‘IGOR’, pero no es suficiente para reflejar el sonido multidireccional del disco. El espíritu fuera de los cánones de los últimos trabajos de Solange –presente en varios de los cortes como corista–, o el rap-rock de Childish Gambino –en buena medida, ‘WHAT’S GOOD’ recuerda a ‘This Is America’, sobre todo en la segunda parte, en la que colabora el británico slowthai– sirven como referentes del nuevo Tyler, the Creator. En todo caso, como coetáneo de todos ellos, esa conexión es recíproca: a nadie se le escapa a estas alturas que el que fuera cabeza visible de Odd Future ha influenciado muchísimo también a todos ellos, lírica, musical y estéticamente. Y eso tiene que ver también con la vocación universal, sumaria, que presenta este trabajo de Okonma, con unos samples que albergan homenajes claros (Erykah Badu, RUN-D.M.C., la figura del city pop Tatsuro Yamashita, el ex Smith Westerns Cullen Omori o el citado Al Green) y una cohorte de colaboradores que, de manera nada aleatoria, alterna eclécticos como Santigold y Jack White con raperos como Lil Uzi Vert y Playboi Carti y soul men como Cee Lo Green y el veterano Jessy Wilson. No hay duda de que Tyler, The Creator está ya a la altura creativa (y también comercial, tras lograr su primer número 1 en EEUU) de los grandes referentes contemporáneos mencionados.

25
Purple Mountains

Antes de morir, David Berman volvía con un disco en el que recupera su carrera justo cuando la dejó, solo que sin miedo –o esa impresión da– a que se le reconozca como un gran cantautor. ‘Purple Mountains’ expone sin ambages los graves episodios de una depresión crónica (y “sin tratamiento posible”, asegura) que le llevan a afirmar que, en estos 10 años, ha tenido al menos 100 noches de las que estaba convencido no despertaría. Pero Berman no es un “plañideras” cualquiera, y en su discurso es primordial un sentido del humor negro y lo suficientemente autoparódico como para que gocemos de su propio patetismo. Para no dejar dudas, ahí está la introductoria ‘That’s Just the Way That I Feel’, un animoso número de country rock en el que nos hace un resumen de sus penurias personales en esta década de ausencia (incluido “casi perder los genitales por culpa de un hormiguero”, literalmente), con la frase-estrella “cuando intento ahogar mis pensamientos en ginebra / descubro que los peores han aprendido a nadar”.

24
La Bien Querida

El mundo musical nacional –la escena– es muy diferente a aquel 2009 en que La Bien Querida debutaba con ‘Romancero‘. En aquellos tiempos en que perdíamos el tiempo decidiendo si la versión final de ‘9.6’ era mejor que la maqueta o “demasiado electrónica” (esto existió, lo juramos), habríamos flipado si supiéramos que Ana Fernández-Villaverde iba a hacer un disco en el que cabría como influencia lo mismo Manuel Alejandro que My Bloody Valentine, lo mismo Shakira que Broadcast, lo mismo Lana del Rey que Miguel Bosé, lo mismo unos Cigarettes After Sex que un grupo de Eurovisión que nadie recordaría, The Common Linnets. Con lo fácil que hubiera sido citar en su lugar a alguien anterior a estos últimos, como Nancy & Lee o She & Him, habrá alguien lo suficientemente retorcido como para pensar que La Bien Querida está pasando el rato de boutade en boutade. Pero lo cierto es que en 2019 hay artistas haciendo carrera de su transversalidad, y aquí los diversos estilos se unen para reincidir en su fórmula melódica, ahora con la producción de René de Axolotes Mexicanos, con un trasfondo conceptual. En concreto, un disco-hechizo en el que cada canción se corresponde con un hechizo, influido por las prácticas ocultistas que realizaba su padre cuando era pequeña.

23
Jamila Woods

Cada corte de este trabajo lleva el nombre de una figura más o menos popular y más o menos erudita, según el caso. Héroes literarios –James Baldwin, Zora Neale Hurston, Nikki Giovanni–, musicales –Eartha Kitt, Miles Davis, Muddy Waters, Sun Ra, Betty Davis– o artísticos –Basquiat, Frida Kahlo– que no solo son referentes para Jamila por sus obras sino por sus respectivos ideales o actitudes ante la vida, como desgrana en esta entrevista imprescindible para ahondar en el disco. A través de esos nombres Woods construye un tejido de textos dedicados a empoderar sobre todo a las mujeres negras, que no solo han de vencer el racismo sino además el machismo imperante en todas las esferas sociales. Por eso ha elegido sobre todo a mujeres fuertes que vivieron contra las convenciones sociales y políticas –un linaje, palabra que emplea reiteradamente, del que se siente continuadora–. Y ha traducido sus posturas a un lenguaje contemporáneo –en buena medida, su trabajo como profesora en una escuela sin ánimo de lucro de Chicago para jóvenes autores se traslada a muchas de estas piezas–.

22
Los Punsetes

Se diluyen para siempre las fronteras entre indie y mainstream. Qué bien, nuestra cuadriculez mental ha debido de evolucionar algo. Pero esto no nos ha eximido de toda nuestra gilipollez, así que larga vida a Los Punsetes. El grupo madrileño llega a su sexto disco con el mismo espíritu crítico del primero, si bien cada vez más interesado en la sátira social y en la autocrítica que en la reivindicación de ‘Dos policías’. El éxito espontáneo de canciones como ‘Tu puto grupo’ y muy especialmente ‘Opinión de mierda‘ parece haber influido consciente e inconscientemente en Los Punsetes y los mejores momentos de este ‘Aniquilación’ son aquellos en los que se ríen de la sociedad y también de sí mismos. Y al margen de los singles encontramos la sonora conclusión nihilista de ‘Miguel de Molinos’ («nada hay más hermoso que la nada»); esa ‘Gran Bestia’ que recuerda que, como La Bien Querida, vieron ‘La Bola de Cristal’ («no tengo trabajo pero hago mis hechizos») o la final ‘Estela plateada’, de final trotón. ¿Alguna vez piensan sacar un mal disco? ¿Y regulero?

21
Vicente Navarro

‘Casi tierra’ es el disco de un cantautor influido por el folclore patrio, que parece haber disfrutado tanto de Pablo Alborán y Miguel Poveda, como de cantautores alternativos como Javier Álvarez y Espaldamaceta. La influencia del flamenco es un poso, nada más, si bien evidente en momentos puntuales del álbum, y obras como ‘Lágrimas negras’ o ‘La leyenda del tiempo’ flotan tan sólo en espíritu, más por la calidad de las melodías que por desgarro. Vicente Navarro no ha querido apuntar tan alto y en principio este es un disco sutil, contenido y deliberadamente austero, en el que ha querido dejar el protagonismo a las letras, a su bonita voz en primer plano y a algún arreglo de guitarra. El inicio de álbum con ‘En el río’ nos hace pensar en un disco centrado en el mundo del amor, con letras como “Qué bonito que vinieras / qué bonito que ya estés aquí / Qué bonito que cuando hables de amor te refieras a mí” o “Cómo brillas cuando dices mi nombre”; pero después aparecen varios matices, ya no tan cercanos a un cantante melódico superventas de nuestro país. La homosexualidad y la Guerra Civil son otros temas destacados en un álbum que tampoco teme a los guiños urban o electrónicos, aplicados con excelente gusto.

20
Nick Cave & The Bad Seeds

Quizá arrastrados por la emoción –no necesariamente de alegría–, alguno quiso ver en ‘Skeleton Tree’ un álbum de duelo de Nick Cave por la muerte de su hijo adolescente Arthur, cuando aquellas letras estaban escritas –de forma terriblemente profética, eso sí– antes de la tragedia. Había en él dolor y hasta rabia –musicalmente era uno de sus discos más hoscos–, pero sus letras no hablaban de Arthur ni de su muerte todavía. En cambio, todos los textos de su sorpresivo nuevo álbum ‘Ghosteen’ –un fantasma adolescente que, esta vez sí, no alude a otro que al chico–, fueron escritos por Cave a partir de 2017 en su casa familiar de Brighton –normalmente lo hacía en una oficina alquilada a la que acudía diariamente de manera rigurosa–. Y, ahora sí, expía en ellos la profunda pena de su pérdida, a la vez que celebra su recuerdo. Aunque más amable que ‘Skeleton Tree’, ‘Ghosteen’ es un disco arduo, casi tanto por su vasto contenido –casi 70 minutos– como por una construcción musical que, pese a contar con momentos vagamente melódicos y hasta cantables, requiere de ser atendida con el mismo cariño y cuidado por los detalles que, a todas luces, han empleado Nick Cave y sus Bad Seeds para crearla. No es un disco para escuchar a la ligera, por toda la espiritualidad y trascendencia vital que contiene. Porque, de hecho, es una certeza que en algún momento de nuestras vidas podrá servirnos de asidero y consuelo.

19
Solange

Solange ha dicho que si en ‘A Seat at the Table’ tenía “mucho que contar”, en ‘When I Get Home’ tenía “mucho que sentir”, por lo que esta vez es la música y no las letras las que cobran mayor importancia en el álbum. Sin un single al que agarrarse, es difícil valorar ‘When I Get Home’ en un principio, pues con él Solange ha transgredido todas las expectativas que el público pudiera haberse formado sobre la continuación de ‘A Seat at the Table’. El álbum choca porque opera dentro de sus propias reglas de lo que puede ser un álbum pop en general y un álbum de R&B en particular, y porque busca la escucha completa hasta un punto que parece evitar los singles de manera intencionada. En el transcurso del álbum, Solange demuestra que no es una experta en la técnica de la repetición como lo pudo haber sido Alice Coltrane, pero también que puede llegar a resultar interesante y emocionante sin acomodarse a lo que se espera de ella. Mientras la artista busca su próximo Grammy, está bien que nos quiera entretener con otras cosas, ahora poniéndonoslo un poco -solo un poco- más difícil.

18
Tove Lo

¿Qué separa a Tove Lo del éxito masivo? ¿Qué tiene que hacer, si tres discos de pop bailable y ecléctico tan notables como ‘Queen Of The Clouds’, ‘Lady Wood’ y ‘Blue Lips’ no la han convertido ya en una superestrella? Hay quien la acusa de ausencia de carisma, de ese halo estelar que sí tienen, por citar ejemplos generacionales y no lejanos en estilo, Ariana Grande, Charli XCX o Carly Rae Jepsen. Yo lo llamaría “marketing”, pero entiendo lo que quieren decir. De hecho, precisamente su gran encanto está en esa naturalidad de la que carecen esas otras compañeras de la sueca, que le permite decir y hacer las cosas como ella quiere sin importar lo controvertido que pueda ser. La honestidad no vende discos, pero sí construye carreras. Y‘Sunshine Kitty’, en su modestia, es otro capítulo más de esa línea de discos que hacen de la sueca casi una cantautora que hace pop. Otra colección de canciones personales que sí, presumen de una producción sumamente elegante y atrevida, rabiosamente contemporánea pero que no trata de marcar el futuro, sino asentarse en el presente –en esta ocasión con especial protagonismo de guitarras–: el dúo The Struts, con aportaciones puntuales de Shellback, Jack & Coke, Mattman & Robin e Ian Fitzpatrick, sigue siendo fundamental en ese plano, y de hecho recuerda más a su debut que a su doble trabajo posterior. Pero al fin y al cabo, decía, son canciones personales e íntimas, como páginas de un diario.

17
Madonna

Pasar dos años en Lisboa empapándose de su cultura musical es lo mejor que le ha pasado a Madonna en esta década, dando lugar a otra de sus conocidas «reinvenciones»: un 14º álbum muy diferente a casi todo lo que había editado hasta la fecha, en el que en lugar de sumarse a las modas, se ha llevado a su terreno los múltiples estilos que aparecen. Portugal fue fundamental en la ruta del comercio de esclavos y así Cabo Verde o Brasil son también una influencia en este álbum, de marcado carácter político. La cantante nos explicaba durante una entrevista cómo había conseguido que el álbum sonara cohesionado pese a contener estilos tan inconexos como el reggae, el fado, el funk brasileño, el disco o la batuka, todos ellos por cierto vinculados de una manera o de otra a la reivindicación social. Su solución ha sido unir unas canciones a otras a través de un beat, un instrumento, un idioma, una palabra o un ritmo. Es un divertimento averiguar qué va conectando tan variadas y aventureras canciones entre sí, en el que resulta uno de los discos más orgánicos de la artista, con el que además ha querido dejar un mensaje de esperanza con la final ‘I Rise’. ¿Cuántas veces en 35 años de carrera habrá de probar que es capaz de levantarse?

16
Big Thief

Tras tres álbumes caracterizados por un folk íntimo –si bien el celebrado ‘U.F.O.F.’ tenía un punto más cósmico–, este álbum hermano del que está siendo destacado en varias listas que resumen lo mejor del año supone una palpable –que no radical– variación de su discurso artístico. Un rock más afilado y eléctrico invade buena parte de sus canciones. Y no ocurre solo en temas más acerados, sino que ese carácter crudo y físico también emerge en composiciones más tranquilas rítmicamente, como el encantador vals ‘Rock and Sing’ que abre el disco. En este ‘Two Hands’ el grupo de Adrienne Lenker toma una dirección nueva, excitante, que está un peldaño por encima de sus anteriores obras. Y que, de ser perseguida, puede propulsarles a nuevos espacios creativos. Y de paso, a nuevos públicos. Cabe celebrarlo, aunque quizá lo mejor de Big Thief esté aún por llegar.

15
Carolina Durante

La crítica evidente a ‘Carolina Durante’ es que, al prescindir de ‘Cayetano’ o ‘Perdona (ahora sí que sí)’, que ojo, sí venía incluida como flexidisc en la primera edición del vinilo, tenía que ofrecer canciones igual de buenas o mejores. No está tan claro que sea el caso, pero por otro lado el disco contiene muestras de la habilidad de la banda para dar con la tecla musicalmente y la de Diego Ibáñez en cuanto a la creación de las letras. Si ‘Cuando niño’ sonaba como una canción de ‘Barrio Sésamo’, puede que por temática fuera aposta, pero en cualquier caso la coda final que grita “lo lamento” ha sido otro “highlight” de sus conciertos. En general, el grupo maneja como quiere tanto el humor como el drama, desde la cita al hombre del tiempo Martín Barreiro de ‘El año’ (“se viene la hostia del año como no nos estemos quietos”, bromean, jugando con fuego) al lirismo contenido en ‘El perro de tu señorío’, en la que Ibáñez suplica: “quiero que me mires como miras los desastres que se emiten por la tele y que finges que te importan”. No cabe más ternura y retrato de la modernidad en una frase.

14
The Chemical Brothers

Los prejuicios contra la música electrónica pueden llegar tan lejos como para considerar a Tom Rowlands y Ed Simons simplemente productores o DJ’s antes que autores de canciones. Los discos de Chemical Brothers arrasaron y básicamente el dúo le gustaba a todo el mundo, pero pocos podrían haber adivinado que se desarrollarían como artistas mucho más que toda la generación Brit-pop o casi, entregando discazo tras discazo con muy pocas manchas a lo largo de toda su carrera. El último recibe el nombre de ‘No Geography’, y su portada inspirada en Godley & Creme parece mandarnos un mensaje de evasión ante los males del mundo de los últimos años, que han sido muchos y variados. En ese contexto el tema titular, excelente en su búsqueda de la comunión colectiva, es totalmente escapista, eufórico; y la final ‘Catch Me I’m Falling’, por la que Moby mataría ahora mismo, deja un sabor agridulce en su texto aterrorizado ante la idea de perder a alguien, pero cuyo tono parece esperanzado. Con un buen balance entre los primeros minutos del álbum, que se suceden sin tregua para el oyente, y esa otra parte más espiritual (esta es su entrega más “soul”), The Chemical Brothers logran mantenerse en su noveno álbum como otros artistas solo pueden soñar.


Tiene mérito que viniendo sus integrantes de mundos en principio tan diferentes como el trap (el barcelonés Pimp Flaco) y el pop más experimental y delirado (los canarios Solo Astra), Cupido hayan logrado dar forma a un proyecto que posea personalidad propia, aún sin apartarse radicalmente de todos esos ámbitos. Precisamente son todas esas influencias las que dan personalidad a Cupido y ‘Préstame un sentimiento’ no deja de beber de otros estilos como el vaporwave o el R&B, e incluso da pie a referencias tan improbables en principio, pero reconocidas por el propio grupo, como Bad Bunny, cuyas letras llenas de verborrea parecen una influencia clara en los textos de este disco, por otro lado tan románticos y cursis como a Cupido le ha dado buenamente la gana que sean. Cuesta imaginar que a quien le guste este disco, no se lo vaya a poner siempre entero: el grupo ha hecho 8 buenas canciones que pueden llegar a crear adicción. Y sobre todo se han impuesto a sus influencias, demostrando que, de entre todos los artistas lo-fi pop que se te puedan ocurrir, ellos están haciendo las canciones más emocionantes.


‘The Book of Traps and Lessons’ nos habla de cómo 7.000 millones de personas en el mundo caemos una y otra vez en los mismos errores, así como del racismo y otros males de la sociedad actual, la cual Kate Tempest afirma que no es que haya “progresado” demasiado en los “últimos 500 años”. La monarquía parlamentaria de Reino Unido está en el punto de mira en la portada del disco, pero podría ser cualquier sitio. ¿Acaso hemos evolucionado algo si un hombre ha de correr (huir) sin haber hecho nada como sucede en ‘Brown Eyed Man’? ¿Si se sigue “matando por dinero” y encima se hace “tras una bandera en la que aparece la palabra “LIBERTAD”? Las producciones de Kate Tempest son austeras y la labor de acercarse a su música puede ser a veces demasiado ardua. Sin embargo, como artista de “spoken word” que “no rapea ni canta”, sí es lo suficientemente expresiva para impactar al oyente con su voz. El modo en como pronuncia lo sumamente “desesperados por ternura” que estamos en el tema inicial ‘Thristy’, frases con tanta fuerza dramática como “me ofreció una paz que mi guerra no quiso” o ese desenlace en “anduvimos hacia casa y no nos besamos” no pueden dejar indiferente.

11
Sharon van Etten

‘Remind Me Tomorrow’ es un disco valiente, que suena grande y poderoso, en su mayoría. Y que, cuando no es así, resulta emocionante. En sus mejores momentos, suceden ambas cosas simultáneamente, como en ‘Seventeen’, el gran clásico que nos deja este disco. En una línea similar se sitúa ‘No One’s Easy to Love’ que, con la Sharon de siempre envuelta en sonidos sintéticos, parece dar cuenta del final de aquella relación de la que nos hablaba en una entrevista, truncada por su decisión de no abandonar la música. ‘Comeback Kid’ y ‘Jupiter 4’, los dos primeros adelantos del 5º disco oficial de la artista de Nueva Jersey, son polos opuestos de ese mismo espíritu: la primera, iracunda y bailable (!), retrata la mezcla de cariño y rabia de volver al hogar familiar de la infancia y sentirse como un niño de nuevo; la segunda suena como un salvavidas en una tormenta desoladora. Se agradece además la sabia mano de Congleton (productor entre otros de St Vincent, cuya figura emerge a veces como referente aquí), contribuyendo a un gran trabajo de una artista más poliédrica de lo que jamás imaginamos. Hemos perdido a una cantautora; no pasa nada, tenemos más. Pero hemos ganado a una artista más completa y audaz; y de esto no vamos tan sobrados.

10
Vampire Weekend

El africanismo de Vampire Weekend no ha desaparecido del todo, aunque sea en espíritu: su ya decano debut subyace de manera más serena y pulcra en ’This Life’, ‘Bambina’ o ‘Stranger’. Pero, en una evolución directa del camino emprendido en su anterior trabajo, ‘Father of the Bride’ es un tapiz tan diverso y rico como la nómina de colaboraciones de lujo que esconden sus créditos: Mark Ronson, Jenny Lewis, Dave Longstreth (Dirty Projectors), BloodPop®, Dave1 (Chromeo), Lüdwig Goransson, DJ Dahi, Buddy Ross (Frank Ocean) o Hans Zimmer (a través del sampler del coro malasio de la BSO de ‘La delgada línea roja’ que suena en ‘Hold You Now’) pululan por ahí como si nada. Unas colaboraciones que no aportan el relumbrón de sus nombres sino que reman junto a Koenig en aras de una idea musical ecléctica, en la que tradición y futuro van de la mano en el presente. El grupo enarbola la bandera de la libertad y el amor con este disco que, en su efervescencia disparada en múltiples direcciones, esconde una riqueza duradera que va más allá de lo meramente estético.

9
Ariana Grande

Como si los seis meses transcurridos desde que se publicara ‘Sweetener’ y la aparición de su inmediato sucesor hubieran sido un aprendizaje a contrarreloj, ‘thank u, next’ es todo aquello que en buena medida era aquel pero mejorado. Completamente cohesionado de principio a fin en lo musical y lo lírico, profundamente personal –tanto en la lectura emocional de la palabra como en la acepción “singular”–, ‘thank u, next’ es lo que queríamos que fuera aquel disco tras dos singles descomunales como ‘No Tears Left To Cry’ y ‘God Is A Woman’. Tienen sentido las comparaciones con ‘Beyoncé’ de Beyoncé y ‘ANTI’ de Rihanna que ya se leen por ahí, porque Ariana se posiciona estilísticamente más próxima que nunca al hip hop –¿será una suerte de homenaje a Miller?–. Pero en su caso Grande no parece demasiado preocupada por ser especialmente original, transgredir ni sonar avanzada, sino por ser honestamente contemporánea y, sobre todo, más auténtica y personal de lo que nunca fue. En el primer aspecto, lo logra: si hay un disco publicado en las primeras semanas de 2019 que defina en sí el sonido del pop de hoy, ese es ‘thank u, next’. Y en el segundo, también: con esta pirueta mercadotécnica aparentemente imposible, escondida tras esa apariencia frágil y vulnerable –o gracias a ella–, Ari Chan se consolida como una de las artistas pop con más magnetismo y fuerza de estos tiempos.

8
Michael Kiwanuka

Cual rey de Uganda aparece Michael Kiwanuka retratado en la portada de su nuevo álbum, ‘KIWANUKA’. La pintura es obra de Markeidric Walker y es significativa de lo que supone este tercer trabajo en la carrera del artista, tanto como que su apellido lo titule y además lo haga en mayúsculas. Porque Kiwanuka puede seguir siendo un hombre tímido y a veces inseguro, pero ya no va a dejar que esos sentimientos le guíen. Ese “hombre negro en un mundo de blancos” que repudiaba su apellido y se odiaba a sí mismo se ha transformado. Este álbum fluye orgánicamente de hecho como una película, y no extraña que el artista haya asegurado que le gustaría componer bandas sonoras. La instrumentación del disco puede ser muy visual y su autor hace uso en él de algún que otro sample para enriquecer lo que nos quiere contar, como el de la voz del activista por los derechos civiles John Lewis, o el sonido de un disparo en ‘Another Human Being’, una de las pistas del álbum que reflexionan sobre el racismo. Al final, el detalle sirve para engrandecer unas canciones excelentes gracias a los contrastes. Tanto el interludio de ‘Hero‘ como la canción homónima, que promete convertirse en un himno de Kiwanuka, evocan un sentimiento de abatimiento ante el que el artista se levanta heroico y triunfal, y que solo puede considerarse un emblema absoluto de este escultural y magnífico disco.

7
Weyes Blood

‘Titanic Rising’ establece un paralelismo entre el hundimiento del famoso barco y el hundimiento de la sociedad actual (sobre todo de los países del tercer mundo) por medio del cambio climático y el capitalismo, entre otros temas como la tecnología. En el alegre single ‘Everyday’, que suena como una colaboración no-tan-imposible entre The Beach Boys y Karen Carpenter, y cuyo vídeo inspirado en el cine “slasher” no tenéis que dejar de ver, Blood parece hablar sobre la necesidad del contacto real frente a las aplicaciones tipo Tinder y se atreve a declarar: “el amor de verdad está volviendo”. ‘Titanic Rising’ no es del todo un álbum triste pese a su temática, sino que siempre parece buscar el pequeño rayo de luz en un abismo de oscuridad, aunque sea en forma de humor. La cantautora quiere que sonrías en el apocalipsis y no deja de tener cierta gracia que el álbum termine con una revisión de 1 minuto de ‘Nearer, My God, to Thee’, supuestamente la última canción que tocó la banda del Titanic antes de que el barco se hundiera por completo, una historia que, pese a su absoluto desamparo, evoca una sensación de absurdo tal que solo puede hacerte sonreír.

6
La Casa Azul

Las nuevas canciones de Milkyway hablan del “fin del amor”, lo que en el universo de La Casa Azul equivale al fin del mundo. Así, la euforia y subidón de serotonina que siempre ha caracterizado al proyecto se contamina con unas letras llenas de angustia por el final de ese amor idealizado, propio del “Shangri-La”, que ahora da paso a la “rutina”, a “semanas y semanas de letargo feroz” y al descubrimiento de cierta “ineptitud” ante los problemas o de una tendencia a huir de ellos a través de la música o el trabajo. El caos vital descrito en ‘La Gran Esfera’ llega a una conclusión feliz por suerte, cuando en el tema titular Milkyway describe que por fin ha visto “la luz del alba”, dejando en esta por otro lado conmovedora canción cierto poso de tranquilidad que hace sonar menos irónica una de las primerísimas frases que escuchamos en el disco, cerrando así círculo: “qué bonita es la felicidad”. Coqueteando con el trap, el electro robotizado, el j-pop y la rumba, el álbum suena bien acabado pese a surgir de varios proyectos distintos y cierra esa trilogía de álbumes de la que ha hablado Milkyway en las entrevistas con firmeza. No es redondo como esa “esfera” representada en la portada del disco, pero se le acerca mucho.

5

Incluyendo la versión de ‘Doin’ Time’, además por mucho el tema más popular de este álbum, y alguna canción de relleno hacia la mitad, Lana del Rey ha renunciado a ofrecer una obra tan sólida y atemporal en su visión retro como un ‘Back to Black‘. Sin embargo, nunca había estado tan claro que Lana tenía un clásico dentro de ella como en este trabajo que ha sido capaz de darnos composiciones tan sobresalientes como ‘Venice Bitch’ o ‘Mariners Apartment Complex’. Ambas arman la base del sonido de ‘Norman Fucking Rockwell!’. Hay un poco de Brill Building, un poco de surf-rock, un poco de balada clásica tipo Neil Young, Carpenters… y otras cosas en este trabajo producido por un Antonoff que ha conseguido que Del Rey suene especialmente cercana y honesta a pesar -o gracias a- sus personales trucos de producción. Antonoff dobla la voz de Del Rey varias veces a lo largo del disco, de manera especialmente brillante en la outro de ‘The greatest’, mientras la presencia en el largo de arreglos orquestales, que se imponen desde el principio con el maravilloso tema de apertura, que titula el álbum; guitarras, pianos y una especie de teremín sintetizado; y, por el contrario, la casi total ausencia en el disco de beats electrónicos propios del trap o el hip-hop (tampoco hay “featurings”) aportan unidad a un conjunto que se acerca a ser su gran clásico. Otro importante capítulo en la carrera de uno de los mayores iconos pop del siglo, con algunas cumbres brillantes, cuando no simplemente insuperables.

4
Charli XCX

¿A qué suena el siglo XXI? ¿Y el pop de nuestra década? Hay quien hablará de la explosión latina y urban, otros de la mezcla definitiva de infinitos géneros musicales, habrá quien argumente que lo retro y lo clásico siempre prevalecerá con las cifras de Adele sobre la mesa, y hay quien entiende que el sonido del presente y el futuro es el mismo que se entendía a finales de los años 70 y principios de los 80, los tiempos de Kraftwerk y ‘Blade Runner’. Los del synth-pop, de la máquina, también del pop deliberadamente prefabricado y bien manufacturado. Charli XCX, como “90’s girl”, se crió entre hitazos de Spice Girls, luego Britney Spears y luego t.A.T.u., pero siempre ha tenido en consideración a los artistas de décadas remotas. En los inicios de su carrera dijo que quería ser tan camaleónica como David Bowie y Madonna, no hay playlist de canciones favoritas suyas en la que no haya incluido a The Cure (que seguramente influyeron en su oscuro y misteriosamente olvidado debut), e incluso se ha interesado por las diversas etapas, clásicas y experimentales, de Serge Gainsbourg. Con un buen equilibrio de autenticidad y artificio, Charli no se ha quedado en la mímesis o en el revival de los 80 como antes La Roux o Frankmusik, sino que se ha ido dejando seducir por toda la maquinaria del sello PC Music y el sonido de SOPHIE para hacer suyo su discurso. ‘Charli’ se llama así porque es la culminación de su sonido.


El primer disco de Billie Eilish está inspirado en las pesadillas, en la parálisis del sueño y en los sueños lúcidos, en ese mundo de nuestro subconsciente que existe entre el sueño y la vigilia, y si algo consigue la producción del álbum es evocar una sensación de ansiedad y desorientación absolutas que podríamos asociar a esos estados, en particular por el modo en que las canciones emplean la distorsión como parte de su tejido sonoro (‘all the good girls go to hell’), para transgredir expectativas (en ‘listen before i go’ el efecto es realmente extraño, intrusivo, pues suena como si no debiera estar ahí) o manipulan la voz de Eilish de manera que la hace sonar como una especie de espectro digital (‘xanny’). La producción, haciendo uso de estas ideas, es absolutamente exquisita en todas las canciones, aunque lo es especialmente en una ‘ilomilo’ en la que Eilish habla sobre esos “amigos a los que he tenido enterrar” que la mantienen “despierta por la noche”, y que no puede sonar más llena de desasosiego, como si fuera a estallar en lágrimas en cualquier momento. ‘WHEN WE ALL FALL ASLEEP, WHERE DO WE GO?’ es reflejo de una compositora completa, capaz tanto de volarte los sesos como de encogerte el corazón, y que por suerte tiene margen de sobra para seguir refinándose. Su debut no puede ser un mejor inicio para ello.

2
Angel Olsen

‘All Mirrors’ es brillante, apasionado e irónico. Pleno de referencias y, a la vez, terriblemente personal. Porque Angel Olsen juega con nuestras percepciones y prejuicios. Usa su voz, su aspecto aparentemente desamparado y el formato de torch song, para crear una obra de absoluta reafirmación. No es un lamento por el amor perdido; es un grito de júbilo por la individualidad recuperada. Aquí, Olsen ha primado la atmósfera por encima de las canciones individuales: estamos ante un disco que requiere complicidad, no ante una playlist de lujo. Como Lana del Rey, Olsen necesita, quiere, que la escuchemos de cabo a rabo. Que nos sentemos y que degustemos su gran álbum de música atemporal. Con Ben Babbitt (que co-escribe la música de algunas piezas), Olsen recoge toda la tradición de la gran canción americana de los años 20-40: Cole Porter, George Gershwin, Irving Berlin. Como ellos, logra compaginar el glamour y el sentimentalismo con bastante ironía. Estas composiciones próximas al musical clásico contienen también mucho regusto del trip hop de los 90’s, en esa cualidad cinematográfica, envolvente, y melodramática que recuperaban Portishead o los Massive Attack de ‘Blue Lines’. Todo al servicio de unas canciones sobre el desamor, su padecimiento… Pero también sobre la liberación que este desamor supone.

1
FKA twigs

El significado de ‘MAGDALENE’, que habla de alienación, rupturas, feminidad y sexo, es interesante, pero secundario, porque la imaginación de la que pueda carecer en los textos FKA twigs la suple con creces con su voz y con ideas de producción. Los juegos vocales son absolutamente espectaculares desde que el disco se abre con ‘thousand eyes’, un tema que habría pegado en ‘Medúlla’ de Björk, uno de los mejores estudios sobre voces en un álbum que se hayan hecho jamás. Pero es que además la canción tiene la calidez de la new-age: también puede interesar a los seguidores de Enya. Los coros casi religiosos de la segunda parte de ‘sad day’ generan la inquietud que buscan. Y el momento de los falsos niños cantando unos segundos de ‘fallen alien’ es una pequeña maravilla. En ocasiones, FKA twigs repite frases, pero es que el giro melódico que aporta en ellas no puede ser más expresivo. La artista sabe bordar un R&B clásico, como sucede en partes de ‘holy terrain’ (el tema que ha querido contar con el contrapunto masculino de Future), transformarse en Beth Gibbons en ‘fallen alien’; y a la vez tener su propia personalidad. Desesperado como el corazón, pero pensado con el cerebro, ‘MAGDALENE’ sí es la entregada obra humana que desde lo estético, en ocasiones y quizá abrumada, FKA twigs había querido evitar.

‘Tú y yo’ confirma que la fuente de Mujeres para crear pelotazos punk pop está lejos de secarse

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Ayer publicábamos nuestra lista con las Mejores Canciones de 2019 para la redacción de JENESAISPOP y en ella, entre todas las múltiples cosas que nos dicen que faltan (no digamos ya las que sobran), no se podían incluir a Mujeres. El trío barcelonés se posicionaba en un meritorio puesto 52 de 100 con ‘Romance romántico‘, tema que daba título a su fantástico último EP. Cuatro canciones con fulgurantes melodías ejecutadas en su estilo de punk pop garajero ejecutado a toda pastilla. ¿Pero alguna vez se les va a secar la fuente de la inspiración? A tenor de su nuevo single ‘Tú y yo’, no hay más vueltas: de momento, NO.

Y es que esta canción publicada hace unas horas, adelanto del álbum que sucederá al notable ‘Un sentimiento importante‘, es una nueva llamada de arrebato por parte de Yago Alcover, Arnau Sanz y Pol Rodellar. Si acaso, diría que su sonido es incluso más poderoso que de costumbre, con batería, guitarra y bajo tronando al unísono desde su arranque, solo dando un breve respiro cuando se entona su estribillo. Un estribillo que supone un leve giro melódico que evoca los 60 –los de Los Saicos o The Sonics, no los de Fórmula V o Los Sírex– y que ahonda en esa lírica sentimental que tan bien maneja el grupo barcelonés: en este caso, un canto de amor exacerbado e idealizado hasta extremos casi enfermizos («en tu puerta escribiré 100 veces que te quiero… y luego lo limpiaré para que no me odies»). Mención aparte para su sencillo pero curioso vídeo: alejado del sentido de la letra (o eso me parece), el power trío muestra la vida en la carretera, comiendo comida basura y viajando en furgoneta, con destino a dar un concierto en… tenéis que verlo.

Mujeres, cuyo debut homónimo ha cumplido 10 años hace unos meses, publicarán pues su quinto álbum de estudio de nuevo en Sonido Muchacho en algún momento de la primera mitad de 2020, puesto que han prometido presentarlo durante su actuación en el festival madrileño Tomavistas, donde compartirán cartel con Jarvis Cocker, León Benavente, Austra, Boy Pablo, Novedades Carminha, Maika Makovski y un largo etcétera.

Lo Mejor del Mes:

Pet Shop Boys, nuevos cabezas de cartel del Mallorca Live Festival 2020

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Mallorca Festival sigue desvelando los nombres que conforman el cartel de su próxima edición, y hoy anuncia su gran cabeza de cartel: Pet Shop Boys. El dúo formado por Neil Tennant y Chris Lowe actuará en el festival el día 16 de mayo dentro de su gira ‘Dreamworld: the Greatest Hits Live’ pese a que de hecho publica nuevo disco, ‘Hotspot‘, el próximo 24 de enero. Ya estaban presentes en la programación Crystal Fighters, Leiva, Michael Kiwanuka, Miles Kane, Kate Tempest, Temples, Kase.O, León Benavente o Carolina Durante.

Entre las nuevas confirmaciones de Mallorca Live Festival se encuentran también Monarchy, Shinova y Ginebras para el jueves 14 y a Miss Caffeina y Peligro para el viernes 15 de mayo. Además anuncia el rebautizo de su escenario electrónico con el nombre Tròpic Stage y la incorporación a su cartel de &ME, Mano Le Tough, Cooper Saver y Frink, para el sábado. Todos ellos se suman a los ya anunciados Marcel Dettmann, Red Axes o Ángeles Marqueño, entre otros.

Las entradas para el Mallorca Live Festival se pueden comprar por 75 euros + gastos de gestión para el abono de 2 días (viernes y sábado) y por 90 euros + gastos de gestión el abono de 3 días (jueves, viernes y sábado) en la web del festival www.mallorcalivefestival.com.

PP y Ciudadanos estudian cancelar el próximo concierto de Los Chikos del Maíz en Salamanca

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Los Chikos del Maíz actúan en Salamanca el próximo 10 de enero. Las entradas para el concierto ya están agotadas, pero el Ayuntamiento de Salamanca, gobernado por Partido Popular en coalición con Ciudadanos, se encuentra estudiando su cancelación por considerar que va en contra de sus «valores de concordia».

Según informan varios medios que han contactado al Ayuntamiento, este ha explicado que algunas letras de Los Chikos del Maíz -el grupo de rap liderado por Nega y Toni Mejías- son «violentas» y que «atacan a las víctimas de terrorismo», del que hacen «apología». Por esta razón, el Gobierno de Salamanca cree oportuno que el concierto finalmente no tenga lugar pese a haberse agotado ya todos los accesos. En manos de los servicios jurídicos municipales se encuentra ahora la rescisión del contrato del grupo, que de efectuarse, probablemente obligaría al Ayuntamiento a pagar a los raperos una indemnización.

Noticias de este tipo no han sido raras en 2019: los cambios de gobierno autonómicos han afectado este año a conciertos de Luis Pastor, Def Con Dos o Rayden. En el caso de los segundos también se hablaba de «enaltecimiento del terrorismo». Especialmente sonada fue la cancelación de un concierto de C. Tangana en Bilbao por sus letras «machistas» aunque en este caso las denuncias venían de Podemos, y el rapero respondió realizando dos conciertos gratuitos en la ciudad para protestar contra la «censura institucional».

Hits & Flops: Harry Styles arrasa en Estados Unidos, Coldplay se pegan un buen hostión

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Hits


Harry Styles ha de renunciar definitivamente al número 1 en su propio país, Reino Unido, en favor de Rod Stewart. Según las últimas «midweeks» es este quien está al mando de las ventas físicas prenavideñas por mucha diferencia y ‘Fine Line‘ debutará este viernes tan sólo en el número 2 o quizá incluso en el número 3 por detrás de Stormzy en las islas. En cualquier caso, el buen funcionamiento de ‘Adore You’, rozando el top 10 de singles en plena Navidad, garantiza el curso futuro del segundo disco del ex One Direction mejor avenido. Pero hay mejores noticias para Harry Styles: le está yendo mucho mejor incluso en un país que no es el suyo, y es importante: Estados Unidos.

‘Fine Line’ será muy holgadamente número 1 en Estados Unidos en su primera semana con lo equivalente a 450.000 o incluso 475.000 unidades, es decir, en estos tiempos que corren, podría ser disco de oro en tan sólo una semana. Es verdad que sus cifras están infladas por un «ticket bundle» (de esos con los días contados), pero también lo es que otros artistas no las han alcanzado con acuerdos similares. Además, lo más importante en este caso es que sin el «ticket bundle», tan sólo con los puntos de streaming, Harry Styles sería igualmente número 1 del Billboard 200 la semana que viene, pues sumaría hasta 110.000 puntos por las canciones «digitales» sueltas.

Eso garantiza que este no será un disco de número 1 fugaz, sino de enorme longevidad: las 12 canciones del disco permanecen en el top 100 de Spotify USA incluso cinco días después. Sin duda, el disco está calando y promete tener vida en 2020 cuando el artista realice una gira mundial. En España y en otros países aún no se conocen ni midweeks ni datos oficiales (la semana acaba hoy), pero al menos esta vez sabemos que nos visitará de gira: será el 18 de mayo en Madrid y solo quedan entradas de grada.

Flops


Pese a haber aparecido en el mercado muy oportunamente para el Black Friday y cosechar algunas de las mejores críticas de su carrera, ‘Everyday Life’ va a ser uno de los discos peor vendidos de Coldplay, si no el peor. El disco ha logrado buenos datos en Europa, incluidos los números 1 de Reino Unido (donde se mantiene fuerte en el top 5), Noruega, Francia u Holanda, aunque con peores cifras que en otras ocasiones. El top 3 de Italia y España y el top 4 de Alemania no están mal, pero donde de verdad han sonado las alarmas ha sido en Estados Unidos.

Pese a ser británicos, Coldplay nunca han tenido precisamente los problemas de Blur para conquistar América. Todos sus discos han sido platino o multiplatino hasta ahora, alcanzando el número 1 del Billboard 200 hasta en cuatro ocasiones. ‘Viva la Vida’ vendía más de 720.000 unidades en su primera semana tan sólo dentro de Estados Unidos, reafirmando su posición de “nuevos U2”.

Pero ya ‘A Head Full of Dreams’ se quedó en el puesto 2 en este lugar y ‘Everyday Life’ ha tenido que conformarse con un humillante puesto 7. ¿Se debe a que estamos en fechas muy competitivas? Puede, pero nadie veía venir lo que ha sucedido después: el disco bajaba al puesto 52 en su segunda semana, y después al puesto 121 en la tercera. El disco está siendo por supuesto víctima de las penúltimas normas del Billboard, que favorecen el streaming… pero es que Coldplay no habían tenido hasta ahora ningún problema con el streaming: de hecho, las reproducciones de sus canciones en Spotify son monstruosas. Las de otros discos, eso sí.

A falta de averiguar si la cosa puede resucitar de alguna manera en 2020, estamos ante el mayor batacazo sufrido por un disco de Coldplay en el plano comercial. ¿A qué se debe? Algunos expertos en UKMix apuntan al carácter «experimental» del disco, ¿pero de verdad es tan experimental? A toro pasado su estrategia de lanzamiento «sorpresa sí pero no» no ha parecido la más acertada, e igualmente la deriva EDM de los últimos años del grupo, jugando a los chupetes con The Chainsmokers, puede haberles hecho perder algo de credibilidad. La falta de plan de gira por razones ecológicas no suma, ni tampoco el perfil bajo que han mostrado vídeos como ‘Daddy’. Una pena, pues definitivamente estamos ante uno de los mejores álbumes de su carrera.

KAYTRANADA / BUBBA

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KAYTRANADA no se ha metido prisa en dar continuación a su debut de 2016, ‘99,9%‘, un disco tan bien valorado por la crítica en su momento que incluso lograba hacerse con el prestigioso premio Polaris, el Mercury canadiense. Por contra, Louis Kevin Celestin ha trabajado en su segundo disco a su ritmo, sin las presiones de una industria que ha solicitado constantemente sus servicios, ya fuera como productor o como remixer. Y de la noche a la mañana, con unos pocos días de aviso, ha llegado su segundo largo, ‘BUBBA’.

Si KAYTRANADA ha querido hacer un álbum diferente al anterior -y de hecho ha llegado a desechar un álbum entero porque se parecía demasiado al primero- sin duda lo ha conseguido. ‘BUBBA’, que recibe su título del nombre de un tipo de cannabis, es más relajado que ‘99,9%’, e incluso podría decirse que algo más discreto en cuanto a sus posibles hits, pero el enfoque de KAYTRANADA como productor sigue siendo el mismo para muy bien. El artista rescata samples con el esmero de un arqueólogo, construye beats con la maestría de un artesano y logra sonar tan analógico, orgánico y humano como contemporáneo. Su visión del funk, el R&B, la música disco y otros sonidos se sustenta en la fusión, pero a la vez el artista es capaz de reducir géneros hasta dejarlos prácticamente irreconocibles. En ‘BUBBA’ las producciones están hechas con supremo gusto y sus 51 minutos están muy bien medidos, pues incluso las mismas canciones incluyen cambios internos. El disco rara vez cae en el tedio, y al no contener silencios entre sus pistas, está hecho para sonar como una sesión, arrastrando al oyente en el océano de «grooves» que contiene.

Dice mucho de ‘BUBBA’ que ‘Midsection’, la colaboración del álbum con Pharrell Williams, no sea de lo mejor que este ofrece (de hecho es el tema final). En realidad, el uso de KAYTRANADA de sus artistas invitados, a los que rara vez llega a ver en persona porque él trabaja de manera remota y en solitario, es meramente funcional a lo largo de todo el álbum, que es un trabajo exquisito de producción ante todo. Por ejemplo, no se puede decir que el trabajo vocal de Estelle en la africanista ‘Oh No’ sea esencial, como tampoco que los cantantes de R&B Teedra Moses y Durand Bernarr, que cantan en ‘XO’ y en ‘Freefall’, respectivamente, posean el timbre ultra reconocible de una SZA o un Leon Bridges. Todos ellos son instrumentos al servicio de la visión de KAYTRANADA, y están presentes para llevar estas canciones a nuevos y más interesantes lugares a los que de otra forma no habrían llegado, pero nunca para hacerlas sonar como propias.

Esto no significa que el trabajo de, por ejemplo, el rapero GoldLink en el dancehall de ‘Vex Oh’ no sea estupendo, o que Tinashe no logre elevar la disco ‘The Worst in Me’ a un nivel espectacular como solo ella sabe, pero KAYTRANADA no se ha rodeado de intérpretes que fueran a comerle la merienda en su propio disco. En ‘BUBBA’, la sofisticación de sus beats sigue mandando por encima de todo. El «groove» de ‘Gray Area’, por ejemplo, tiene una presencia brutal pero también un elemento extraño, y el punto justo de distorsión de ‘Puff Lah’ da lugar a una pequeña maravilla. ‘Do It’, la canción que abre el disco, samplea un viejo tema de funk psicodélico brasileño (su inestable percusión procede de ahí) para hacerlo sonar envolvente, subacuático y cálido, mientras el 90s house de ‘Taste’ con VanJess está abordado con una clase absoluta. El canadiense incluso parece dar con un pequeño clásico en la disco-funk ‘2 the Music’ con Iman Omari, que concluye con un fragmento más sintético… sin prepararte para el aparente sample de ‘Smalltown Boy‘ de Bronski Beat que aparece en ‘Need It’, el pegadizo dancehall con Mesego que capta toda tu atención hacia la mitad del disco.

Si los «grooves» de ‘BUBBA’ son en todos los casos fantásticos ejercicios de estilo, una lección tras otra de producción sonora «DIY» al servicio de los sonidos que todos conocemos, el disco incluye temas con potencial para convertirse en hits verdaderos de KAYTRANADA: está el pegadizo número disco de ‘10%‘ con Kali Uchis, que samplea las cuerdas del ‘Love Thang‘ de First Choice; la también bailable ‘The Worst in Me’ con Tinashe o el cálido dancehall de ‘Vex Oh’ con GoldLink, Eight9fly y Ari Pensmith. Con homenajes al house latino (‘What You Need’) o incluso al future funk (‘Scared to Death’), BUBBA es una banquete continuo para los oídos, tanto que al final lo que digan las letras es lo de menos: entre ánimos a ser uno mismo y entregarse a la música, todo lo que cuentan estas canciones con palabras lo desprende ya la música sin necesidad de ellas. Que no haya malentendidos: ‘BUBBA’ no sería mejor sin sus colaboradores, pero como manifesto del sonido de KAYTRANADA, es un triunfo.

Calificación: 7,8/10
Lo mejor: ‘2 the Music’, ‘10%’, ‘Vex Oh’, ‘Puff Lah’, ‘Taste’, ‘The Worst in Me’
Te gustará si te gusta: Caribou, Hot Chip, Thundercat, The Avalanches
Escúchalo: Spotify

Camila Cabello se disculpa por el uso de lenguaje racista en su Tumblr antiguo

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Camila Cabello es noticia después que una antigua cuenta de Tumblr que utilizaba cuando era adolescente -previamente a su participación en X Factor y al debut de Fifth Harmony- haya salido a relucir. En ella, la cantante utilizaba lenguaje racista y reproducía GIFs u otras publicaciones de esta misma naturaleza. Un hilo de Twitter que recogía varios de estos posts ha propiciado el cierre de la cuenta en cuestión, que permanecía abierta hasta ahora.

En sus redes, Camila ha confirmado la veracidad de estas acusaciones y ha pedido perdón por el lenguaje usado en aquellos mensajes: «Cuando era más joven utilicé un lenguaje del que me siento profundamente avergonzada y del que me arrepentiré por siempre. Era una persona ignorante, sin educación, y cuando me informé sobre la historia, el peso y el verdadero significado que se encontraba detrás de este lenguaje tan horrible y dañino, me sentí profundamente abochornada de haberlo utilizado en primer lugar». La cantante añade: «Me disculpé en su momento y lo vuelvo a hacer ahora. Jamás haría daño a nadie de manera intencionada y me arrepiento desde lo más profundo de mi corazón. Por mucho que desearía poder hacerlo, no puedo regresar atrás en el tiempo y cambiar las cosas que dije en el pasado. Pero cuando aprendes a hacer mejor las cosas, simplemente las haces mejor».

En un segundo texto publicado a la vez, Camila escribe: «Ahora tengo 22 años, soy una persona adulta, he madurado y aprendido y soy consciente de la historia y el dolor que este lenguaje conlleva de un modo que antes no lo era. Aquellos errores no representan a la persona que soy ni a la que siempre he sido. Yo siempre he defendido y siempre defenderé el amor y la inclusividad, y mi corazón nunca, ni siquiera entonces, ha poseído una pizca de odio o de ánimo discriminatorio. Lo cierto es que fui profundamente ignorante e inconsciente. Utilizo mi plataforma para denunciar la injusticia y la desigualdad y lo seguiré haciendo. Las palabras no son suficientes para expresar la vergüenza profunda que siento y lo mucho que lo siento, y vuelvo a disculparme desde lo más profundo de mi corazón».

Cher, Lizzo, Lily Allen, Brandon Maclean… reaccionan al «impeachment» contra Donald Trump

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La Cámara de Representantes de Estados Unidos ha aprobado esta noche (madrugada en España) el «impeachment» contra Donald Trump, que será juzgado en el Senado por abuso de poder y obstrucción al Congreso tras revelarse que presuntamente presionó a Ucrania -mediante una conversación telefónica con su presidente, Volodimir Zelenski- para investigar los negocios de su rival Joe Biden y de su hijo en el país europeo y así beneficiarse electoralmente.

Trump es solo el tercer presidente de la historia de Estados Unidos que debe ser juzgado en el senado por los cargos mencionados: el primero fue Andrew Johnson en el año 1868 y el segundo Bill Clinton en 1998. Como explica El País, el debate ha consistido en 11 horas muy duras de enfrentamiento «tribal» entre demócratas y republicanos, y en los que la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, ha calificado a Trump de «amenaza continua a seguridad nacional», apuntando que “estamos aquí para defender la democracia del pueblo”.

A espera de la resolución del juicio, que tendrá lugar ya en noviembre de 2020, son varias las celebridades que han acudido a las redes sociales a expresar su parecer por el cacareado «impeachment» (el equivalente a la moción de censura en España, por así decirlo). Lizzo ha respondido a una presentadora de Fox que defendía a Trump haciendo referencia a su canción ‘Truth Hurts’: «lo único que duele aquí es que este país esté dividido por el odio que gente como tú provoca. ¿Por qué no te espabilas y das a tu chico algún consejo sobre decir la verdad? Lo va a necesitar». También Cher y Janelle Monáe han celebrado la noticia en Twitter, mientras Lily Allen se ha limitado a colgar un montaje de la cara de Trump insertada dentro de un melocotón («peach» en inglés). Trump ha negado las acusaciones y respondido a la resolución del «impeachment» con un meme.

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‘Watchmen’: pros y contras del último gran éxito de HBO

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La gran apuesta de HBO para 2019 ha terminado. Y lo ha hecho con nota, satisfaciendo las expectativas que se habían generado. Y eso que ver a Damon Lindelof adaptando a Alan Moore a mí me daba más repeluco que leer un poema de Alfred García en voz alta. Pero al final no ha sido para tanto. El gusto por la trascendencia, muchas veces vacua, del creador de ‘Perdidos’ y ‘The Leftovers’ no llega a empañar sus evidentes méritos como narrador habilidoso e imaginativo.

Lo mejor de ‘Watchmen’

1. Que no sea una adaptación, sino una secuela.
Adaptar a Moore no es fácil. Si te pasas de literal, no funciona narrativamente: ‘Watchmen’ (2009). Si te quedas corto de densidad dramática, te sale una estilosa carcasa con muy poco dentro: ‘Desde el infierno’ (2001). Quizás hayan sido las Wachowski las que mejor le pillaron el punto al bardo de Northampton en su personal pero a la vez fiel ‘V de Vendetta’ (2006). La serie ‘Watchmen’ va un poco en esa línea: masajea al fan con los dedos manchados de tinta a la vez que vuela con la cámara a territorios narrativos y estéticos que nada tienen que ver con el cómic. Lindelof ha elaborado una muy eficaz relectura del original literario. Lo ha llevado a su terreno actualizando temas, reinterpretando mitologías y añadiendo nuevas tramas y personajes.

2. Su constante inventiva estilística y narrativa.
Desde el propio grafismo del título, que aparece de formas distintas en cada inicio de capítulo, hasta la apoteosis del capítulo seis, ‘Watchmen’ está llena de ingeniosos hallazgos visuales y narrativos. La serie es un puzle que comienza con las piezas muy desperdigadas: a lo largo del tiempo, del espacio, de la memoria, del cómic… Lindelof las va uniendo capítulo a capítulo, muchas veces colocándolas de formas tan sorprendentes que hace que salten chispas llenas de suspense y emoción. El mejor ejemplo es el mencionado capítulo seis, ‘This Extraordinary Being’. Una maravilla plagada de sugerentes giros metalingüísticos (el comienzo del episodio), expresividad visual (el juego cromático de la fotografía) y densidad dramática.

3. Su inesperado sentido del humor.
‘Watchmen’ es una serie más divertida de lo que pudiera parecer en un principio, sobre todo teniendo en cuenta su poco gracioso origen literario y los anteriores trabajos de Lindelof. El personaje de Laurie Blake, por ejemplo, tiene la lengua más afilada que Sarah Silverman en ‘A Speck of Dust’. Algunas de sus réplicas pondrían colorado hasta al propio Doctor Manhattan. Y todo lo que tiene que ver con Adrian Veidt/Ozymandias, ya bastante loco de por sí, está tratado en clave de comedia fantástica con pincelas de humor negro.

4. La música de Trent Reznor y Atticus Ross.
Solo por la delicada versión del ‘Life On Mars?’ de David Bowie que suena al final del séptimo capítulo -que además añade capas de significado a la impactante secuencia que acompaña-, merecería destacarse la banda sonora de ‘Watchmen’. Lindelof ya demostró su buen gusto y la importancia que le otorga a la música en ‘The Leftovers’, donde sobresalía la impresionante banda sonora de Max Richter. Aquí lo vuelve a hacer eligiendo a los dos componentes de Nine Inch Nails, cada vez más solicitados en el cine y la televisión tras sus premiados trabajos con David Fincher (‘La red social’, ‘Perdida’, ‘Millennium’). Sus atmosféricas composiciones, que combinan delicadeza y aridez electrónica, se integran perfectamente con temas muy conocidos de música clásica y una selección de canciones que aparecen en los títulos de créditos finales.

Lo peor de ‘Watchmen’

1. Su falta de ambición conceptual.
Lindelof obviamente no es Moore (que, como es habitual, ha renegado de la serie y ha pedido no aparecer en los créditos por nada del mundo). Si eres fan del cómic, seguro que echas en falta la complejidad psicológica de sus personajes (aquí algo esquemáticos), y la sutileza de su discurso. La serie se centra más en los aspectos sentimentales y policiacos de la trama, dejando a un lado los políticos (apenas esbozados en esa guerra racial que sustituye a la nuclear), morales y metalingüísticos del original. No llega a ser un rapado argumental como ocurrió con ‘From Hell’, pero sí le han cortado un poco las puntas.

2. El final.
Esto podría ser un spoiler si no fuera porque ocurre en casi todas las series actuales: el maldito final abierto. ¿Cuándo nos van a dejar disfrutar con una conclusión redonda, catártica, perfecta, un broche de oro que te deje en el sofá noqueado, sin pensar en el f***ing cliffhanger, en cómo va a seguir la historia en la segunda temporada, sino en lo que acabas de ver, en comprobar hasta qué punto te ha gustado, interesado, afectado, incluso transformado, esas nueve o diez horas de ficción que has estado viendo durante dos meses? 8’5.

Los Del Río y Tyga, gángsters de poca monta en el vídeo de la nueva «Macarena»

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El rapero Tyga, que este año ha triunfado a lo grande gracias a ‘Loco contigo’, su colaboración con DJ Snake y J Balvin, ha tenido la ocurrencia de samplear ‘La Macarena’ de Los Del Río en su single ‘Ayy Macarena’, como ya os hemos contado. Si pensabas que el sample de ‘RITMO’ de Black Eyed Peas era burro, este le supera con creces.

El videoclip de ‘Ayy Macarena’ se acaba de estrenar y, como no podía ser de otra manera, incluye un cameo estelar de Antonio Romero Monge y Rafael Ruiz Perdigones. Ambos aparecen vestidos de gángsteres, mientras el vídeo también hace uso una referencia muy explícita a la película ‘La máscara’ y de otro cameo estrella, el del cómico Terry Crews (‘Dos rubias de pelo en pecho’). En otras escenas, Tyga parece buscar los bailes imposibles de Missy Elliott o los escenarios coloridos de Nicki Minaj.

La canción en cuestión ha alcanzado los 38 millones de reproducciones en Spotify, por lo que ha sido un éxito para Tyga, si bien no al nivel de ‘Loco contigo’. El rapero ha publicado este año su disco ‘Legendary’, que incluye colaboraciones un poco más esperadas como las de Chris Brown, Offset, el propio J Balvin o Lil Wayne.

Las Mejores Canciones de 2019

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Un año más, JENESAISPOP resume lo que para sus redactores y colaboradores ha sido lo mejor de los últimos 12 meses en el ámbito de la cultura pop. Comenzamos con las que para nosotros son las mejores 100 canciones de 2019, un año algo extraño, quizá de transición, que ha destacado por la transversalidad de estilos. En total hemos ponderado casi 600 canciones, la mayor parte de las cuales han pasado por nuestra sección “Canción del Día“ o han sido lo más destacado de nuestros «Discos Recomendados». Quizá de manera un tanto sorprendente, el folk ha vivido este año cierto resurgir gracias a mujeres como Angel Olsen, Weyes Blood, Aldous Harding y, claro, Lana Del Rey. Pero el pop, como decíamos, ha vuelto a ser esta temporada una amalgama de géneros en la que los artistas han manejado con total fluidez rock, rap, funk y soul. Nombres como Tyler, the Creator, James Blake, Vampire Weekend o Cupido, así lo han demostrado, pero sobre todo mujeres, muchas mujeres, como FKA twigs, Charli XCX, Solange, Madonna, Sharon Van Etten, Nilüfer Yanya o Jenny Hval. En cuanto al panorama nacional, el nuevo rap ha vivido una insospechada consolidación comercial con el pelotazo de un artista inpedendiente como Don Patricio o la presencia ya afianzada de Cecilio G. Sin olvidar, claro, los buenos momentos que ha dado el pop rock alternativo de La Bien Querida, León Benavente, Anni B Sweet o Carolina Durante, con la estupenda irrupción de nombres como Monterrosa o Vicente Navarro. Os invitamos a suscribiros a la playlist con las mejores canciones de 2019.

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Lola Índigo, Lalo Ebratt

Con ‘Akelarre’, Lola Indigo se consolidaba como la triunfita triunfadora más inesperada. Un debut sólido y lleno de urban pop de gran nivel, capaz de conectar con todo tipo de públicos y que, además, contiene mensajes de empoderamiento femenino. Y, al margen de ‘Mujer bruja’ y ‘Yo ya no quier ná’, en él brillaba ‘Maldición’, otra creación de Yera (también productor del hit de Mimi Doblas con Mala Rodríguez). El miembro del colectivo colombiano Trapical Minds invitaba a otro miembro de su crew, Lalo Ebratt, a poner sandunga a este pelotazo de base contundente y sinuosa melodía, en el que la andaluza enarbola esa figura esquema de mujer orgullosa de sus actos, por reprobables que puedan parecer a los más pacatos, que no se deja mangonear por ningún tipo, muchacho o señoro.

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Estrella fugaz

El proyecto de Lucas Bolaño llamaba nuestra atención gracias a canciones como ‘Max y Ellen’, que brillaba rápidamente más allá de su contexto lírico: parte de un arpeggio de guitarra acústica envuelto en un sintetizador agudo y machacón, sobre el que irrumpe la voz de Lucas junto a unas percusiones electrónicas sutiles, que apenas interrumpe su letanía en versos que se funden con su estribillo. Pero, en medio de la canción, irrumpe un bajo atronador y una suntuosa batería real que propulsa el tema a una órbita musical que ocasionalmente comparten La Estrella de David y Animal Collective. El texto se llena de imágenes entrañables como las de ‘Mad Max‘ y ‘Alien‘, conectando con la historia que Lucas nos cuenta aquí, la de una relación que quedó atrás en nuestra vida y que se reaviva inevitablemente con el paso (y peso) inexorable del tiempo y sus consecuencias: la muerte de un padre, por ejemplo, ejerce de resorte para el reencuentro con esa persona, con prácticamente el mismo efecto que un viaje en Delorean.

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The Cranberries

Pese a que evidentemente la voz de Dolores O’Riordan era lo más característico de Cranberries, también lo fueron sus largas intros instrumentales, como se podía ver perfectamente en ‘Zombie’ y ‘Empty’. El grupo se recrea aquí en esa vertiente del grupo, pues se abre y se cierra con un riff con el sello de Noel Hogan, y esto es así porque era un sello de la banda, no porque O’Riordan no estuviera allí para añadir algo. Hogan reconocía muchas dificultades para terminar algunas demos de este disco póstumo; pero asegura que ‘All Over Now’ es de las que han quedado igual que la maqueta. De esta manera, Hogan y O’Riordan se equilibran como autores: ella tenía un buen pre-estribillo y un estribillo bastante contagiosos, mientras la guitarra ejecuta un punteo que se clava en el cerebro de manera instantánea, en este caso representando lo mejor de la canción. La letra, pese a su mención a un “hotel de Londres”, tan común a la vida y muerte de Dolores, habla sobre violencia doméstica.

97
Grimes, i_o

Grimes no tiene tan clara su intención de matar a Misery. ‘Violence’ se aproxima al sonido de su anterior disco, incluso al de ‘Visions’, mientras nos presenta por fin el personaje de Miss Anthropocene y su concepto (el próximo álbum va a ser una fumada importante, y por supuesto estaremos aquí para verlo). Y lo hace contando la historia de una relación abusiva que nos recuerda, por poner un ejemplo reciente, al ‘Crying On The Bathroom Floor’ de MUNA. Solo con esto ya nos parece otra gran canción de la canadiense, pero es que además Grimes pretende que esto sea una metáfora en la que la persona maltratada de esa relación es La Tierra, y la persona maltratadora, la raza humana, a la que el personaje de Grimes se encargará de extinguir durante el tracklist. Y lo peor es que funciona. Como pa’ no quererla.

96
El Palacio de Linares

La militancia indie de El Palacio de Linares volvía a reunir otra maravillosa colección de canciones en ‘Largos agotadores’. Un título que provenía, precisamente, de su canción más deslumbrante, una ‘El estilo’ que, inspirada en parte por The Smiths, está coronada por un estribillo imborrable y directo, en el que Raúl Bernarte canta a coro con Anita Steinberg de Mittens esa letra sobre las cosas tan pequeñas como valiosas, esos «momentos en los que no pasa nada». Pero, como suele ocurrir en las canciones de Gonzalo Marcos, el puente, con cierta querencia a los primeros R.E.M., aporta una sombra de melancolía por el inquietante recuerdo de lo que se pierde.

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El Columpio Asesino

‘Preparada’ puede ser la canción más disco y pop jamás publicada por El Columpio Asesino, lo que puede emparentar su evolución artística a la de grupos coétaneos como Arcade Fire, pero lo cual tampoco significa que abandone la perversión tan habitual en sus letras. La protagonista de esta canción es una mujer “disociada en dos personalidades opuestas” e “incapaz de encontrar el equilibrio y la armonía” entre ambas, que se siente atrapada en un “juego de espejos”. Desde un ánimo de autosuperación, la mujer decide aniquilar una de esas dos personalidades -el “cisne negro y el blanco”- que no pueden convivir para encontrar la paz. Así, la canción habla de una necesidad de morir para “empezar de nuevo”, pero también utiliza ese tipo de imágenes incómodas (“y lanzaré cerillas al sofá, regándolo bien antes con alcohol, una nube negra enmarcará, una nueva mentira en tu funeral”) que sí asociaríamos directamente a los autores de ‘De mi sangre a tus cuchillas’.

94
Lidia Damunt

‘Tu presencia’ es una canción que habla “sobre la sociedad, en la que estamos cada vez más ausentes y en la que cuando la persona deseada no está junto a ti, todo te da igual, no nos fijamos en nadie, no nos queremos a nosotros mismos”. Y nos lo explica en un medio tiempo que, tras unos pausados versos semiacústicos, avanza con un ritmo marcial en el estribillo marcado por el bombo y sumándose una preciosa guitarra voladora de fondo y coros que cantan un emocionante “tu presencia hace que todo sea diferente / eso no me pasa con el resto de la gente”. Y así progresa ya hasta su final, sumando nuevas guitarras distorsionadas que erigen un auténtico muro.

93
The Divine Comedy

En el estupendo ‘Office Politics’ Neil Hannon presenta su disco más comprometido políticamente, envuelto en una gran variedad de estilos, con especial presencia de sonidos sintéticos de los primeros 80. Pero sin perder de vista ese elegante clasicismo pop del que siempre hizo gala The Divine Comedy, como muy bien atestigua el medio tiempo ‘Norman and Norma’: la historia de la bonachona pareja de la oficina, una pareja aburridamente estándar, un matrimonio en coma sentimental, que encuentra en las ferias medievales (!?!?) la chispa adecuada para reavivar su pasión.

92

Este gran tema de Coldplay contiene un estupendo riff que ejerce de leitmotiv clavándose en la memoria desde el primer instante… pese a que justo lo que parece el estribillo prescinde de él. Un viejo truco que nos lleva al culmen de la composición: una outro escalofriante por melodía, en la que Chris Martin y Will Champion logran hacernos “volar en bicicleta”, entre referencias a ET, como sugiere exactamente el texto. Una preciosidad dedicada a Scott Hutchison de Frightened Rabbit, que se suicidó en mayo de 2018 tras ser derrotado por la depresión. De hecho, el tema se inspira abiertamente en una canción escrita por él, ‘Los Angeles, Be Kind’ de su otro proyecto Owl John. De ahí es de donde había salido el mencionado riff.

91
Blanck Mass

‘Love Is a Parasite’ es una amalgama de teclados synth-pop (como la de los Depeche Mode más inmensos, los de ‘Pimpf’), crescendos épicos (Jean Michel Jarre) y trucos extraídos del mundo del metal (ese atronador desenlace) que resulta en una locura total de producción, como tan a menudo pasaba con la discografía de Fuck Buttons, de los que Blanck Mass fue miembro. Para ella se presentaba un videoclip sencillo pero lleno de simbología, que recrea una suerte de Teletienda de manzanas, sí, esa fruta que aparecía devorada de muy mala manera en la portada de este disco. Todo es estupendo en el primer minuto: la manzana nos hace “felices”, “jóvenes” y “guapos” en lo que podría ser una recreación del refrán “an apple a day, keeps the doctor away” (“una manzana al día mantiene al doctor en la lejanía”). Pero luego… todo se complica, ofreciendo un espectáculo dantesco y autodestructivo.

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‘Nuevo brutalismo’ de el ex Migala comienza con la aridez de algunos pasajes de la obra de Arca, mientras Abel Hernández marca el tono –Autotune mediante– de su línea melódica. Hay un primer giro, sin embargo, cuando irrumpe la voz de la joven promesa gallega Laura LaMontagne en su estribillo, a la vez que un bombo marca un compás contundente, con trazos de –como él señalaba– dub. Y no es la única vuelta de tuerca que tiene esta canción puesto que, de repente, lo que parece un puente se convierte en el gran gancho de la canción, cantado a coro con Laura –que introduce unas inflexiones vocales medio arábigas medio folclóricas– y David T. Ginzo y que, lejanamente y de forma involuntaria, adquiere un ritmo de rumba pausada, como unas Grecas remezcladas. El tema recupera además parte de la letra de una de sus canciones más memorables, ’Quebradizo y transparente’ de ‘Madrileña’.

89
Selena Gomez

‘Lose You To Love Me’ es un baladón al piano, en el mejor sentido del término, aunque va mutando hacia algo más a lo largo de sus tres minutos y medio. Curiosamente, tiene algo de todos sus autores: su melodía tiene algo reconocible que la une con los temas que el dúo sueco Mattman & Robin han podido escribir o producir para Tove Lo, Dua Lipa, la propia Selena (‘Hands To Myself’) o Julia Michaels; de hecho, la autora de ‘Issues’ también participa en la composición y arreglos, como venía sucediendo en los últimos trabajos de Gomez –esas cuerdas en pizzicato que irrumpen tras el primer estribillo son casi su sello–; y también encontramos la mano de FINNEAS –socio de su hermana Billie Eilish en su éxito–, que adivinamos en la contención del tema y, sobre todo, en la construcción obsesiva y liberadora de los coros superpuestos con un leve delay en su tramo final. Selena se apoya en ellos para presentar una de sus canciones más poderosas y emocionantes, escribiendo unos versos profundamente personales con los que parece querer ajustar cuentas a alguien que, sin miedo a equivocarnos demasiado, apunta a ser Justin Bieber.

88
Monterrosa

‘Fauna’ es un rompepistas de sintes ochenteros y beats noventeros pero a la vez una canción contra todo tipo de manadas, con la letra hablando sobre el miedo de volver “a tierra” (a la realidad tras tu club favorito) “a las 6 de la mañana”. El pre-estribillo va en pos de la dignidad en contraposición al miedo (“coloca bien los hombros, levanta la cabeza / ensaya las palabras, la lengua te quema / no mires a los ojos a las otras fieras / mantén el aire dentro”) mientras el estribillo explota contra el posible agresor (“Quédatelo, quédate este minuto de mi miedo / Quédate este minuto de mi rabia”). Se trata de una canción sobre «el miedo que puedes sentir cuando vuelves de fiesta porque eres mujer, maricón, racializado o no binario, porque no eres un hombres cis hetero blanco» y es por tanto el gran himno del dúo español Monterrosa, en la estela de Joe Crepúsculo y Las Bistecs.

87
One Path

‘Rompe’ se definía a su salida exactamente así: “es un tema de reggaetón pop sobre la tensión y el vínculo que se genera entre dos personas en una fiesta mientras bailan una canción y, aunque efímeros, esos minutos significan un mundo”. Estos 3 minutos de música pop también significan un mundo pues conforman un todo un hit a ritmo de reggaeton, con beats más propios del urban estadounidense o Mad Decent e incluso con un piano salsero; destacando frases sensuales como “quiero sentirte hasta el hueso”. Aunque si algo destaca es, claro, ese estribillo en el que Bilbao repite insaciable “rompe, rompe, rómpeme” antes de que la canción termine de manera abrupta solo para pedir más. ¿Es ‘Rompe’ su ‘Muérdeme’ particular?


El que era uno de los singles de presentación del último disco de Metronomy se recostaba sobre un ritmo totalmente hipnótico, como pocos han grabado los autores de ‘The Bay’, situándose cerca de los territorios bailables de Hot Chip, pero fieles a su gusto por el minimalismo y los sonidos lo-fi. Como resultado, ‘Salted Caramel Ice Cream’ es una de las canciones más contagiosas de Metronomy, hablando en este caso de una chica que es “como un sueño” hasta el punto de frustrarnos y dejarnos casi tartamudeando (“Oh, good, she’s coming / Don’t look up / I’ve got to do this / I’ve got to do it / I, I’ve got to do it, I / I, I’ve got to do it, I / I, I’ve got to do it, I”). Joseph Mount decía que quería “escribir una pista que tuviera un arreglo de blues de 12 compases y se pudiera tocar en bodas» e irónicamente lo ha conseguido.

85
Taylor Swift

‘Lover’ se definía como un «vals romántico y hechizante» y la verdad es que esa es una buena descripción: efectivamente, Taylor y Antonoff envuelven la canción con un ritmo de vals con una instrumentación mínima, apenas guitarra, bajo, batería y un piano que se incorpora después, con una buena reverb que le da un aire cautivador. Una producción clásica, pero que no deja de sonar fresca y palpitante. Y que le sienta como un guante a una melodía realmente bonita. El romanticismo también está, sobre todo en una letra que exalta la relación de “tres veranos” con el actor británico Joe Alwyn, ese “amante” al que Taylor se rinde completamente, revelando con llamativos detalles íntimos lo perfecto que es para ella esta persona, con la que, dice, desea pasar el resto de su vida.

84
Ms Nina, Tomasa del Real

A principios de año, Ms Nina anunciaba un regreso al “perreo romántico” con lo que ella misma había promocionado en las redes como un “reggaeton para llorar y mover tu cucu” y eso es precisamente lo que nos daba. Ms Nina venía de perrear hasta que “le doliera el culo” de tanto reggaetón en ‘Los Ángeles’. ‘Y dime’ no renuncia al ritmo clásico de este género, del que la cantante se ha alejado en algunos momentos de su discografía, pero mantiene un tono totalmente melancólico, muy perceptible en ese puente tristón que repite de manera obsesiva “pero yo sé que tú me quieres”. Por su parte, Tomasa del Real, muy querida por estos lares gracias a temas como ‘Barre con el pelo‘, aporta un verso lleno de gracia y humor con recuerdo a unos personajes muy anclados en la imaginería popular: “Me visto de Jane y tú de Tarzán / Azota este booty que aún es natural / Me gasto la plata / Me gasto el dinero / Porque si me lo gano / Me compro lo que quiero”.

83
Los Estanques

En el abierto y fresco tratado de rock setentero que es ‘Los Estanques’ brilla sobremanera ‘Clamando al error’, el single más claro del disco. De melodía sencilla pero todo eficacia, sus armonías vocales hacen pensar, además de en revivalistas como The Lemon Twigs o Foxygen, en Steely Dan o, dado su empleo del castellano, en C.R.A.G. Y es que hay que destacar las letras de Íñigo Regel, tan esmerado con la música como con sus textos, con un léxico más propio de un ensayo literario que del rock, desafiándonos con juegos de lógica que hacen pensar en Lewis Carroll y Gómez de la Serna.

82
Dorian Electra

‘Flamboyant’ ejemplifica perfectamente el canon estético de un disco capaz de mantenerte con la boca abierta de principio a fin: tras esa intro de piano a lo Richard Clayderman, la producción del neoyorquino ABSRDST (Robokid y Dylan Brady son otros de los implicados) irrumpe en forma de fascinante medio tiempo que de tanto en cuando explota con un torrente de arreglos barrocos. Su traslación a imágenes es igualmente alucinante, con evidentes referencias a una versión 70s de ‘El fantasma de la ópera’. Una maravilla que esperamos sirva a muchos para descubrir a nuevxs artistxs como Dorian Electra.

81
Brigitte Laverne

Cambio en la vida de Brigitte Laverne, no sólo por el paso al castellano sino por el uso de baterías reales, bajo y guitarras bien ruidosas. Pero además, ‘Culpable y feliz’ destaca sobre todo por ser un torrente de ganchos melódicos: no sabemos si nos quedamos con las bonitas estrofas, el pre-coro en el que voz y un riff de sinte se dan el contrapunto, o ese estribillo tan potente que culmina con esos “¡Joder! ¡No sé por qué / estuviste esperándome!” que auguramos van a ser muy coreados en directo. Todo un pelotazo que abre una nueva perspectiva artística y comercial a Brigitte Laverne. Y para colmo, un gatete siempre es una victoria como portada de single.

80
Cala Vento

Cala Vento certificaban en nota de prensa esa palpable reminiscencia a Red Hot Chili Peppers en la intro, con Aleix haciendo una suerte de slap-guitar que efectivamente suena como un homenaje a Flea. Pero a partir de ahí tocan a arrebato (nunca mejor dicho) con su vena más punk. Las grandes sorpresas son el trasfondo político-social que toma la letra (“Detrás de ti amanece la emoción, la poca que queda en el barrio / Detrás de ti viene una maratón con todo aquel que has embaucado” o “Este país no ha aprendido la lección, persigue en vez de ser atrapado”, canta Joan), que también podía entreverse en ‘Gente como tú’. Aunque quizá lo más chocante de todo sean esos versos tirando a raperos que se marca como invitado Cándido Gálvez del grupo Viva Belgrado en su puente, que confirman el espíritu inquieto y atrevido de Cala Vento.

79
Dave

‘Black’ puede no ser una de las canciones más populares del último ganador del Mercury Prize, pero sin duda es la canción más importante que ha firmado de momento. Es su expresión sin tabúes ni autocensuras de lo que para él representa tener la piel “negra”, y generó toda una ola de protestas al ser incorporada a las playlists de Radio One (BBC) por su carácter explícito (y no por las palabrotas). Su letra se mueve entre lo poético (“el negro es bonito, el negro es excelente, el negro es dolor, el negro es alegría, el negro es evidente”) y la realidad social (“si muere un chico, cuanto más negro sea el asesino, más dulce será la noticia / si es blanco, dale una oportunidad, estará enfermo y confundido / si es negro, estará armado, apunta y dispara”). Esta letra tan cruda no es el típico escupitajo que nos habría cantado Stormzy, sino una escalofriante balada a piano cuya instrumentación subraya su clasicismo, como sucede con otros momentos muy emotivos del álbum que la contiene.

78
Friendly Fires

Toda una orgía pop en la que cabe de todo, y no es un decir: tras una intro con una energía que podemos situar sin rubor como cercana a la rumba catalana, los versos evocan la elegancia de unos Prefab Sprout a pesar de su ritmo disco con reminiscencias latinas. Y, entre la sucesión de ganchos, destacan unos papapá-parapás que nos llevan a pensar en los Miami Sound Machine de Gloria Stefan, nada menos. Toda una sorpresa… relativa, porque ellos ya habían demostrado qué eran capaces de hacer en singles tan certeros como ‘Paris’, ‘Jump In The Pool’ o ‘Hawaiian Air’.

77
C. Tangana, Alizzz, MC Bin Laden

La colaboración de Puchito con MC Bin Laden no se adapta exactamente al funk brasileño: apenas hace algunos guiños a ese particular estilo, sobre todo en la manera de tratar las percusiones, como una batucada minimalista, y los compases de piano, igualmente secos. También en esos retazos de flauta travesera, que se convierten en uno de los mayores ganchos de la canción. Pero sobre todo, este tema se adapta a ese estilo que han perpetuado con su alianza Puchito y Alizzz en éxitos como ‘Mala mujer’, ‘Llorando en la limo’ o ‘Booty‘: pop con un pie en la electrónica más audaz y otro en los ritmos urbanos latinos. C. Tangana se encuentra ahí perfectamente cómodo, dominando la situación, disponiendo diversos ganchos y puentes que son memorables (o sea, que no se pueden olvidar). De manera curiosa, la composición del tema está acreditada también a Mau y Ricky –un dúo interesante, dentro del superpoblado pop latinoamericano– y su colaborador habitual Armando Lozano –que ha escrito gran parte del último disco de Abraham Mateo–.

76
Carly Rae Jepsen

En una letra nada compleja (“Me conoces demasiado bien como para complicar las cosas”, canta en el segundo verso), Carly recurre a imágenes físicas para definir ese sentimiento incontenible. “No digas que duele”, porque “no puedo negar ese instante en que lo saboreo”. Pero lo más destacado de este tema es la energía que desprende. La hábil producción de Captain Cuts (trío que, curiosamente, participaba a la vez en ‘Superstar’ de MARINA) actualiza con gran tino los sonidos ochenteros que poblaban el fantástico anterior trabajo de la canadiense, pero a la vez resultando plenamente frescos. Un gran avance del notable nuevo álbum de Carly Rae Jepsen tras la decepción que suponía ‘Party for One’.

75
Caribou

‘You and I’ comienza como una preciosa canción de amor, como lo eran las más sentidas de ‘Our Love’, incluida la estupenda ‘Can’t Do Without You’. Sin embargo, el estribillo pervierte esas intenciones, optando por un gancho de esos instrumentales que han llenado la música de esta década, pero que aquí va mutando cada vez que le toca aparecer, imprevisible como una producción de Todd Terje. Entre cuerdas sintetizadas, guitarras sintetizadas y samples de voces y otros elementos adulterados, la nueva producción de Dan Snaith busca y encuentra su dramático clímax, como metáfora de lo que encontraremos en un álbum que se llama ‘Suddenly’ precisamente porque habla de los sucesos impredecibles que nos asaltan “de repente” a lo largo de nuestra vida.

74
Bon Iver

Co-escrita junto a sus fieles colaboradores Brad Cook y BJ Burton, marca la estética musical del disco, con numerosas capas sonoras que se superponen formando un poderoso todo, pero cuyos inicio y desenlace nos presentan la canción en su forma más desnuda, con un sintetizador, la voz de Vernon, el bajo y un redoble de caja. A partir de ahí la canción se presenta en permanente transición de distintas fases, pero sin perder en ningún momento la esencia melódica de la composición, quizá una de las más fácilmente memorables de la carrera de Bon Iver y que nos traslada a los tiempos de ‘For Emma, Forever Ago‘. Además, ‘Hey, Ma’ tiene un marcado componente íntimo, a pesar de que su letra es generalmente difusa e inconcreta (esos “Full time, you talk your money up / While it’s living in a coal mine” con los que arranca su estribillo). Sin embargo, el lyric-video de la canción parece más clarificador: comienza con la imagen de una ecografía de la madre del artista (que para colmo se llama Justine), seguida de diversas filmaciones domésticas de una familia que a todas luces parecen los Vernon, incluido el propio Justin. Leer de manera literal ese “gran momento para llamar a mamá / “Hola, Mamá”, “Hola, Mamá”” no solo se convierte en el gran mantra de la canción sino también en una invitación para tener siempre muy presentes a nuestras propias progenitoras.

73

‘Used To Be Lonely’ comienza con una guitarra clásica en arpegio y la voz de Ehrlich doblada (con un tenue teclado de fondo), que hacen pensar en ellos (también por sus pintas de nerdazos) como una suerte de Simon & Garfunkel de nuestros días. A esa base mínima se van incorporando piano, bajo y batería, aportando músculo a una pieza que termina de deslumbrar cuando llega el coro principal –maravilloso ese breve silencio que se hace justo cuando Julien lo entona–, y que se queda ya con nosotros para la eternidad. Más aún cuando, tras el estribillo, un arreglo de metales aporta lustre y emoción y abre paso a un final más explosivo. Una maravilla que, dicen, “ataja la jubilosa confusión que viene cuando ves la forma en que las cosas cambian inesperadamente con el paso del tiempo”. No seré yo quien lo discuta.

72
La Bien Querida

‘Me envenenas’ es una canción que engancha de inmediato puesto que, aunque alberga la esencia melódica tan reconocible de las canciones de Ana Fernández-Villaverde, es más sencilla, directa y contundente que nunca. Su gancho es exiguo –aunque va mutando en el desarrollo del tema–, y se repite una y otra vez a lo largo de la canción, con una letra que relata estados físicos y mentales o acciones (“Me encuentras, me desarmas, me asaltas / Me levantas la falda y me enciendes / Me apagas, me acompañas”, comienza) que uno es capaz de sentir cuando se enamora, transformándonos, convirtiéndonos en personas diferentes y no necesariamente mejores, enfermándonos, envenándonos. Todo eso se completa con una inusitada potencia rítmica que dispone Carlos René (de Axolotes Mexicanos, su nuevo productor) y que va generando un vendaval a base de guitarras furiosas que ascienden en espiral, como sus versos.

71
Cariño

‘:(‘ –”carita triste” en lenguaje abreviado de teclado, obviamente–, era un tema llamado a convertirse en otro nuevo minihit de Alicia, Paola y María. Producida por Hartosopash de ANTIFAN, suena más angulosa en esas guitarras y cajas de ritmos que las hacen sonar incisivas y más bailables que nunca, aunque permanece ese synthpop encantador de fondo. Algo así como si se sumaran Los Punsetes y Au Revoir Simone. Y, de nuevo, nos ganan con una letra expuesta con una melodía eufórica que, en cambio, tiene un trasfondo bastante triste. Ellas mismas explican que habla “sobre el miedo que da darse cuenta de que una persona con la que te lo pasas bien va cogiendo fuerza en tu corazoncito. Lo grave de esta situación, es que la otra persona lleva un +1 consigo. Lo cual nunca será bien visto por tus amigos, que te desearán una hostia monumental de realidad. Por tu bien, claro”.

70
Novedades Carminha

En ‘Obsesionada’, el hit de producción disco-funky de Novedades Carminha, el grupo apela a una chica “obsesionada con la unidad de España”. Aunque lo parezca, la destinataria no es Inés Arrimadas, sino una persona de Madrid mucho más cercana al grupo, como implica ese “últimamente estás extraña / ya no me miras a los ojos / creo que estás obsesionada”. Así lo explicaba Carlangas en una entrevista: “Nosotros intentamos hacer un retrato social de lo bueno y de lo malo. Vamos a tomar unas copas y nos encontramos con peña que no sabemos a qué se dedica, y cuando se toma dos copitas, les sale la verdad entera. Cuando estás serena, todo es guay, de puta madre, Malasaña… y con dos copitas les sale lo rancio, “Me cago en Dios, nos están destruyendo España”. Es un retrato social de peña con que nos cruzamos que por el día son de una manera y con dos copitas les empieza a salir el facha que lleva dentro”.

69
Luna Ki

Este tema estrenado poco antes del verano fagocita y deglute todo tipo de influencias –de la cultura otaku y el J-Pop a PC Music, pasando por el Autotune desorbitado a lo Zowi– en algo irresistible, mostrando una visión interesante de future pop, que hará las delicias de los fans de Putochinomaricón o Charli XCX –referencias ineludibles de su divertido e ingenioso, pese a su bajo presupuesto, clip–. Y no solo resulta irresistible para los muchos adolescentes que muestran en Twitter cuánto les ha marcado esa letra que, además de a un sexo estupendo que implica apagar cigarros sobre la piel y encontrar cómics manga bajo una falda, alude al fin del verano y a un ‘Septiembre’ del que se esperan cambios positivos en una relación muy precoz. “Si voy al cole, te podré ver / Estaré a la salida, yo seré tu bebé / Cántame y dime que me quieres, please (…) Dime que me quieres, te hago los deberes” es una de estas barras que animan a vivir con mejor disposición esta vuelta al cole. Sí, incluso aunque seas el director del centro escolar en cuestión.

68
Marika Hackman

‘hand solo’ comienza con unos bellísimos autocoros que recuerdan a Stereolab, si bien la canción se desarrolla después por ámbitos algo más rockeros, con un puente incluso un poquito Red Hot Chili Peppers. Según la propia Marika Hackman estamos ante un disco “divertido” y de hecho lo es cuando en esta canción emergen unas bonitas cuerdas… cuando la letra menciona cosas tan explícitas como “me estoy pajeando”, “dedos” y los coros dicen cosas como “¡onanismo!”. ¿Acaso no es todo esto bien hermoso? En la nota de prensa publicada en Bandcamp se asegura que la frase favorita de Marika de todo su propio disco es “bajo las leyes del patriarcado, voy a morir virgen” en referencia a la creencia popular de que no has perdido la virginidad hasta que no aparece la penetración. Una tontería que, como artista queer, se ha querido quitar de encima con este himno.

67
Katy Perry, Zedd

‘365’ contaba un estribillo como el de ‘Chained to the Rhythm’, largo y casi difícil de aprender de memoria, pero fácil de tararear con esa caída melódica al final; aunque lo mejor era su producción. Es lo suficientemente electrónica como para vincularla con ‘Witness’, pero lo suficientemente diferente como para pasar página. Zedd, que nunca ha sido precisamente un productor de música avanzada, es el otro artista que co-lidera, si bien esa base tan chula que recuerda un poquito a ‘Slow’ de Kylie -aquí sustentada en un ritmo un tanto reggaetón- bien podría ser obra de otro de los co-productores. Cutfather, por ejemplo, ya estuvo detrás de los créditos de ‘Like a Drug’ o ‘Get Outta My Way’ de la australiana. Al margen de su recepción comercial, un paso en la dirección correcta para ambos.

66
Rex Orange County

’10/10′ es una canción perfecta aunque el tema en sí no hable de eso. Alex O’Conor logra equilibrar ambas facetas, clasicismo y contemporaneidad, en una construcción musical tan imponente como adictiva, vibrante y enardecedora como lo puede ser una canción de La Casa Azul. Acompaña su fondo lírico, en el que, de manera emotiva, vuelve a abundar en el bajón anímico que atravesó meses atrás y que mermó su producción musical, como narró en la preciosa ‘New House‘. Y lo hace desde un prisma vitalista que se contagia, apelando a sus raíces y sus amigos (“the people you choose and where you’re from”) como el remedio para recuperarse, tomar el control de sus emociones y vencer sus miedos: “aunque aún es difícil encontrar las palabras / voy a terminar esta puta canción”).

65
Solange

El álbum de Solange era suficientemente radical en su aproximación al R&B como para dividir a sus oyentes en amantes y detractores, pero al principio de su secuencia aparecía la pegadiza ‘Stay Flo’, que sí era esa canción con la que poder tirar del hilo. Dominada por apenas un par de notas de teclado que se repiten de manera magnética, evocando texturas florales, esta composición de Solange bajo el paraguas de Metro Boomin es la perfecta canción de R&B que puede sonar en bucle durante una hora sin que te hartes, y por tanto la verdadera puerta para adentrarse en esa misteriosa “casa” a la que apela el nombre de este disco. Una producción rica que aporta un tono metálico y terrenal a un disco ensoñador, de excelentes armonías.

64
Bat for Lashes

‘Kids In The Dark’ no es un single inmediato de Bat For Lashes y, si bien no está en las antípodas de hits como ‘Daniel‘, su melodía triste va haciéndose hueco en nuestra cabeza muy poco a poco. Pero lo logra, envuelta en “líneas de bajo duras, arpegios de sintetizador, ritmos de pop iraní y coros en cascada” que, en sus propias palabras, reinan en ‘Lost Girls’, elevándose como la banda sonora perfecta para una película de John Hughes o John Carpenter que nunca existió y que Khan pretende ahora construir. Concretamente, ‘Kids In The Dark’ sonaría en la escena de sexo inocente entre los dos protagonistas, como claramente apunta ese estribillo que habla de un espacio entre los pinos apenas iluminado por las luces rojas de posición de un coche, donde “todo está en llamas” y se impone “ir hasta el corazón, donde empieza el amor, donde somos solo chavales en la oscuridad”.

63

‘No te vas a olvidar’ es un atractivo compendio de influencias tropicales, R&B, hip-hop y el sello Mad Decent, que conquistaba al presentador David Broncano. En concreto este apelaba cuando la escuchaba a lo que sucede en el minuto 2.10 de la canción, un subidón sutil a la moda en el que parece que Sandra canta en su tono más agudo, aunque indicara que es un efecto en verdad. Nada como una guía segundo a segundo para comprender el magnetismo de una composición, pero esta no necesitaba precisamente un libro de instrucciones. Es una de las producciones más avanzadas de Delaporte y refleja probablemente como sonarían los Moloko de 2019.

62
Kim Petras

La alemana Kim Petras no ha dejado precisamente de lado a sus seguidores durante los últimos tiempos, en un momento dado llegando a lanzar un single por semana o completando por Halloween su disco inspirado en esta fecha. Entre los múltiples sencillos de este año, son ‘Icy’ y ‘Do Me’ los que mejor acogida han tenido, pero también destacaban ‘Broken’ o este ‘Sweet Spot’ un tanto cósmico que recuerda al nu-disco de principios de siglo practicado por los primeros Daft Punk, por Kylie en ‘Fever‘ o por Mojo en ‘Lady’. ¿Cuánto se pueden grabar en el cerebro esos «I wanna with you» que surgen después del estribillo en sí, dejándote levitar en el aire?

61
Hidrogenesse

Los versos de ‘Se malogró’ evocan a esas cosas estropeadas que llenan nuestros hogares, siempre con ese punto insólito que pocos como Hidrogenesse saben dar: “el fuego no calienta, el agua está fría, y la patata no está cocida / No hay fuego, no hay leña, nos quedamos dormidos, nos dio pereza”. Pero las relaciones, como la mecánica, también pueden malograrse por un uso escaso o inapropiado, como en esa retahíla final: “El fuego no calienta / Las puertas no cierran / Las escaleras no suben ni bajan / Hace meses que nadie nos llama / El vocoder no canta / La caja de ritmos se malogró / Se acabó el baile, no ha venido nadie… y lo que acabamos de decirnos es irreparable”. Todo ello esbozado con una melodía cargada de nostalgia bonita, con esa tesitura que abarca tiempos pasados tan propia de Stephin Merritt y sus Magnetic Fields, en una combinación –la de baile latino y melodías clásicas– que sólo otro dúo amigo de este, Single, podrían ser capaces de combinar con un éxito similar.

60
The Weeknd

‘Blinding Lights’ apuesta por el estilo retro ochentero a lo Kavinsky e Italians Do It Better. Este tema, a pesar de remitir a elementos harto sobados, resulta ser vibrante (casi euforizante), un buen número de pop bailable y atemporal que ya triunfa hoy pero también lo podría haber hecho en 1983, cuando se editaban tantas canciones a las que recuerda, como ‘Burning Up’, ‘I’m So Excited’ o la banda sonora de ’Flashdance’ a cargo de Giorgio Moroder. No es de extrañar que aunque haya sido ‘Heartless’ la canción de The Weeknd que le haya dado otro número 1 en Estados Unidos, sea este el tema que en los últimos días está tomando la delantera.

59
Thom Yorke

‘Dawn Chorus’, el claro caballo ganador que encontramos en ‘ANIMA’, es una angustiosa grabación en la que Thom Yorke recita la letra sobre una base de repetitivas notas reproducidas por un sintetizador, por supuesto bajo la supervisión de Nigel Godrich. La letra habla sobre la (im)posibilidad de volver al pasado para recuperar una oportunidad perdida: “si pudieras hacerlo todo otra vez / sí, sin pensarlo dos veces / no me gusta dejar la puerta cerrada / creo que me perdí algo / pero no estoy seguro de qué”. Una producción hipnótica que culmina con un sutil crescendo marca de la casa y el texto: “si pudieras hacerlo todo otra vez / esta vez con estilo”.

58
Rafael Berrio

Una canción que canta a la bohemia y al crapulismo, llena de melancolía y hasta cierto rencor contra quien le niega esa vía vital –que no es otra que la convención social, las mal entendidas buenas costumbres– a la voz que la entona. Teníamos el privilegio de estrenar el videoclip junto a una explicación muy ilustrativa de la canción a cargo de un Rafael Berrio aún en estado de gracia: «Técnicamente hablando la constituyen 40 versos para una secuencia de tres acordes a los que se añade una introducción y una coda final. La letra no esconde nada y es clara como el agua: Trata el tema stevensoniano del vagabundo. Del vagar errante evocado quizá desde el claustro de un asilo o un sanatorio, en una tarde silenciosa muy cerca ya del fin. El canto a una vida amoral y clandestina nunca en realidad vivida sino en sueños».

57
The Chemical Brothers

‘No Geography’, lo nuevo de Chemical Brothers, estaba tan lleno de buenos singles como ‘MAH’ («Mad As Hell») y tracks tan alucinantes como el corte titular. Al final, el que más ha calado y muy merecidamente era ‘Got to Keep On‘, una producción a la que daban una pátina disco-soul a lo Chic gracias a las voces corales y a un videoclip que parece una adaptación al siglo XXI de Soul Train. Su sample se corresponde en este caso a ‘Dance With Me’ de Peter Brown (1977), quien a la postre terminaría siendo co-autor nada menos que de ‘Material Girl’. Un nuevo acierto de Tom Rowlands y Ed Simons que pese a no haber tenido la suerte de ‘Galvanize’ o ‘Hey Boy, Hey Girl’, tiene poca cosa que envidiarles.

56
James Blake, Rosalía

Niña Pastori y James Blake juntos en una canción. ¿Esto ha pasado? Real. Práctica habitual en el flamenco, Rosalía toma unos versos que le gustan y se los lleva a su terreno, aportando además nuevos matices a esa figura («Agujeritos del cielo / Cuelan el brillo de Dios / Un rayo cayó en tus ojos / Y me partió el corazón»), creando una segunda parte del verso nueva: “Agujerito del cielo / Díctame por dónde ir / Para yo no equivocarme / Y así ver mi porvenir”. Además, Vila llevaba al autor de ‘Overgrown’ a cantar en su segunda mitad en español y a coro con la autora de ‘El mal querer‘: “Si te apartan de mi vera / Y te tuviera que encontrar / Hasta allá te encontraría / Como el río va a la mar”. Y así, con esa naturalidad, fluía esta estupenda colaboración entre ambos, como si estuviese destinada a suceder en todo caso.

55
Zara Larsson

Zara Larsson ofrece un tema de synth-pop con guitarras disco, muy en la onda del último The Weeknd, aunque desde un prisma más radiante y eufórico. El resultado es una canción formulaica y por tanto algo impersonal, que podrían haber cantado lo mismo Ariana Grande que Carly Rae Jepsen o Kim Petras, pero también ultra adictiva, que desde luego merece mucha más repercusión de la lograda. Una absoluta chuchería pop, tan adictiva como claramente busca su composición en la que el estribillo solo se resuelve en su primera aparición y luego en la última. Entremedio, el estribillo “from the breaking of the day ‘til the middle of the night” suena hasta tres veces sin resolver dejando con ganas de más… hasta que Larsson lo concluye volviendo a cantar el título de la canción como ya había hecho al principio, incitando así a un “replay” continuo.

54
Rels B, Don Patricio

Con una fresquísima base del tándem Itchy & Buco Sounds –a Heredia le honra que siga colaborando fielmente con la pareja de Mcs y productores con los que empezó, siendo un crío–, Rels B y Donpa, con flows increíbles, se dirigen a una ex a la que restriegan por las narices su actual éxito… no sin cierta nostalgia y ganitas de un comeback. El clip de Sergio Jiménez y Guillermo Centenera para la productora CraneoMedia le va a medida, partiendo del simbólico primero plano con Rels B subido a la barandilla de la Torre de Madrid hasta una carrera de boogies con un animadísimo público (entre el que aparece Bejo a modo de cameo), pasando por una surrealista escena playera de Patri.

53
Four Tet

Este “trino adolescente” se sitúa en el perfecto punto medio entre el espíritu epidérmico y hedonista que desprendía ‘Only Human’, su canción inspirada en un tema perdido de Nelly Furtado, y el paisajismo melancólico de su último álbum. Ese rápidamente reconocible (e irresistible) gancho aflautado con el que se inaugura la canción, contiene un punto de nostalgia –quizá a esa adolescencia a la que alude su nombre–, pero el desarrollo de la canción va mostrando un perfil que puede conducir a cierto trance (léase en español, por favor) bailable, a través de distintos arreglos percusivos y sintetizadores varios.

52

‘Romance romántico’, perteneciendo al último y muy notable EP de Mujeres es un irresistible himno de melodía cristalina y base musical contundente, cuya letra parece la canción de amor que nunca querrías que te dedicaran. Porque tras su título cursilón hay una canción de ruptura que pretende ser cariñosa y amable aunque sólo esconda desamor. La típica canción de Mujeres que atrapa desde el arranque (“Creo que se ha roto algo, siento que es algo dentro de mí / Sentémonos un rato hasta que estemos calmados”) hasta la justificación final repetida hasta la saciedad pero no por ello más convincente (“Fue una suerte tenerte, no creo que vuelva a suceder nunca más / No es nada, nada…”), pasando por otros momentos con tanto gancho como “tengo la foto en mi cartera / no es que estemos nada guapos / por lo menos sí que estamos”.

51
Sam Smith, Normani

Sam Smith le ha cogido este año el gusto a los medios tiempos bailables como con la ex-Fifth Harmony Normani que ha surgido de manera casual: ambos estaban trabajando con el mismo productor en Los Ángeles y surgió de manera natural que ella cantara un verso y ‘Dancing With a Stranger’ se convirtiera en un dueto. Lo cual resulta de lo más sugerente al trasladarlo a su letra (y su vídeo), en la que sendos amantes despechados culpan al otro de “empujarse” mutuamente a conocer a alguien nuevo, a bailar con un extraño. Lo cierto es que, aunque al principio pueda no parecer gran cosa –es curioso como lo que parece un pre-estribillo termina siendo el gran gancho de la canción–, ‘Dancing With a Stranger’ termina seduciendo irremisiblemente.

50
Paloma Mami

Aunque su cadencia, lenta pero bailable, está marcada por el típico compás del dembow, ‘Fingías’ es más una balada que, con sus delicados arreglos de guitarra y sus ambientaciones oscuras, está más cercana a aquellos lovers rock jamaicanos que se convirtieron en un gran éxito en Reino Unido en los 70. La letra entonada por Paloma Castillo con una bonita tesitura sensual, encaja en esos cánones, una historia de desengaño amoroso (“todavía me acuerdo cuando me fallaste / ¿cómo iba a olvidarme de ese día?”). Y, sobre todo, destaca el auténtico tour de force entre la melodía del estribillo y la de los versos, pugnando por ver cuál se nos adhiere más.

49
Normani

‘Motivation’ es un “banger” que recuerda al R&B/hip-hop de mediados de la pasada década. Hay en ella ecos a Destiny’s Child, la propia Beyoncé, Ashanti, Ciara, Usher, la Mariah Carey post-‘Emancipation of Mimi’… y por tanto parece hecha a medida para una Normani que además de cantante es una experta bailarina. Co-escrita no obstante por Max Martin y su pandilla (Savan Kotecha, Ilya… y producida por este último), la canción incluye a una co-autora especial, Ariana Grande, y puede que eso te lleve a pensar que podría haberla cantado la autora de ‘thank u, next‘. En parte sí, pero el elemento ultra rítmico de ‘Motivation’, sumado a los ritmos de marcha y vientos metales de la canción, están mucho más cerca de ‘Lose My Breath’ que de cualquier tema de Grande.

48
Tyler, the Creator

‘EARFQUAKE’ es una bonita canción introducida por un piano y unos coros masculinos que se convierten en un recurso constante en sus poco más de 3 minutos. Coros de raíz soul que, según el momento (porque el tema tiene una estructura algo perversa, con partes que no se repiten o que cambian de tono inesperadamente si lo hacen), son interpretados por el propio Tyler con la asistencia de Dev Hynes (Blood Orange), el veterano Charlie Wilson y el rapero Playboi Carti. Este, al que Tyler ha mostrado su admiración repetidamente, tiene un protagonismo doble en ‘EARFQUAKE’, puesto que además de rapear en solitario un verso y cantar en la intro, es homenajeado en el título de la canción: al parecer, es un guiño a una barra de su canción de 2015 ‘Fetti‘, donde decía “I just left Houston, I just left Earf”. Por lo tanto, no, no es una errata sino que ese “ferremoto” tiene toda la intención del mundo. Un temblor de tierra que, a tenor de la canción, es causado por una persona que le ha roto el corazón y de la que, a pesar de todo, Tyler sigue irremediablemente colgado. Desesperado, en el post-estribillo canta “no te vayas, es culpa mía / no te vayas, porque cuando todo se derrumbe te necesitaré”.

47
Jenny Lewis

Tras este espíritu de Gran Canción Americana que sobrevuela esta grabación, como si la hubieran secuestrado en un Delorean, la letra de ‘Red Bull & Hennessy’ va a lo suyo. ¿Qué esconde la californiana detrás de esa combinación de bebida energética y coñac que propone el título? En realidad, Jenny advierte que no se trata de un cóctel y que no lo recomienda en absoluto. Más bien pensaba en dos bebidas que evocaran un estado de tensión y de nervios… de cierta ansiedad. “Estoy colgada de Red Bull y Hennessy / Más pedo que tú”, comienza el estribillo. Pero, ¿ansiedad por qué? Pues por el sexo, queridos niños, por el sexo, como bien muestra el remate a esas líneas: “Estoy en llamas, vamos y ponte cerca de mí / Quiero cabalgar contigo”.

46
Miss Caffeina

‘Reina’ se clava como un puñal y corta la respiración con su preciosa y personal letra: en ella Alberto Jiménez, con un increíble equilibrio de concreción y poesía, hace las paces con su pasado, sin olvidarlo pero renunciando al rencor y la rabia hacia aquellos que se esforzaban por destruirle física y/o emocionalmente cuando solo era un niño que soñaba con ser cantante. Incluso me aventuro a pensar que el título de la canción podría ser el supuesto insulto que tantas veces le dedicaron de chiquillo y que, como tantas veces ha hecho la comunidad LGTB+ a lo largo de la historia, lo ha revertido en un símbolo de orgullo. En ese sentido, reconforta ver que ahora él les mira de tú a tú, con suficiencia, y les perdona con un ademán magnánimo.

45

Lo más inspirado y vibrante de este retrato de la depresión es cómo su ritmo acelerado y a veces caótico –plasmado con unos fraseos pronunciados a toda pastilla (recordando un poco a los de Katy Perry en ‘Never Really Over’)– nos hace bailar. La canción –compuesta, por cierto, junto a Rostam y un talento injustamente olvidado de su misma generación, Ramesh Srivastava de Voxtrot– se construye con una suma de elementos discretos, apenas esbozados –con excepción de las exuberantes percusiones–, que al sonar superpuestos transforman en sonido el río de pensamientos que Danielle padece cuando está en esos momentos bajos, siendo ese puente al piano que detiene todo el momento de liberación, la ansiada bocanada de aire que permite recuperar el aliento. Dada la cada vez mayor visibilidad de las enfermedades mentales, parecía cuestión de tiempo que un día bailáramos al son de una depresión.

44
Ferran Palau

‘Univers’ es una canción de ritmo reposado que presume de un sonido realmente espectacular en su minimalismo, logrando que cada uno de sus elementos brillen sobremanera. Como ese bajo soul-funk ultramusculoso que transforma el tema por completo, tanto como los medidos arreglos de sintetizadores que vienen y van, meciéndonos. Pero no tanto como la voz de Ferran que, desde un primer plano, desgrana una melodía preciosa, a la altura de la letra de amor desorbitado –nunca mejor dicho– que nos narra en versos tan apasionados como esos “Te quiero como quieren los adolescentes / Despiertas algo en mí que no conozco” con los que se abre el tema, tornándose luego oníricos. Así, el barcelonés lleva su música a un espacio reconocible y nuevo a un tiempo, sin renunciar a sus referentes habituales pero situándose sin rubor a la altura de las producciones retro de Homeshake o Tame Impala.

43
Jenny Hval

‘Ashes to Ashes’ es una especie de metacanción que nos habla literalmente de un sueño sobre una canción cuya letra hablaba de un entierro y cuyo ritmo se colaba por “dos agujeros cavados en el suelo”, en los que se debía depositar las cenizas de alguien. “Tocaba un instrumento que era una forma en la tierra / como si tocara a la vez que cavaba mi propia tumba”, expone Hval más adelante, tras hablar de “esta canción que no había escrito aún” como “cuando soñaba con follar cuando aún no sabía cómo”. El sexo parece nutrir también ‘Ashes to Ashes’, cuando al final habla de “dos dedos” que marcan “dos líneas eróticas en la tierra, en el bote de miel, en revistas de chicos desnudos”. “Como cenizas a las cenizas, polvo al polvo”. Musicalmente, esto se traduce a una canción fascinante, con diversas etapas, que van de la ensoñación de su introducción con teclados etéreos a la irrupción de una seductora base electrónica (vuelve a colaborar, como en ‘Blood Bitch’, con Lasse Marhaug) que se va volviendo más envolvente y espacial, casi trance. A partir de ahí resulta imposible escapar de la belleza de la canción, en continua mutación, con la irrupción de nuevas percusiones y líneas melódicas diferentes. Una verdadera maravilla que sin duda llamaba a mantener la atención sobre el nuevo trabajo de Jenny Hval.


En ‘Quedará en nuestra mente’ Amaia remite al pop español de los años 60 y 70, también al indie de los 90, pero siempre desde una perspectiva bastante sui generis. No, Amaia no está haciendo música experimental. No, Amaia no está revolucionando la industria con un género nuevo. Pero sí, lo que está haciendo es lo suficientemente personal como para que, al oírlo, no puedas sino exclamar: “¡Esto es TAN Amaia…!”. Entre referencias conscientes a Marisol e inconscientes a La Buena Vida, Romero ha construido una canción preciosa en la que lo mejor es la coda final, cuando de lo particular (la referencia a los «Motorizados») lleguemos a lo general, añadiendo una nota de humor, para evitar que esta canción de amor quede demasiado “stalker”: “No te asustes, por favor, porque sé que al final todo pasa y morirá, quedará en nuestra mente y ya está”. Pura resignación a lo ‘Qué nos va a pasar’.

41
Omar Montes, Bad Gyal

‘Alocao’ es el gran single multiplatino de Omar Montes y Bad Gyal gracias al gran número de aciertos que se apunta esta producción 100% reggaetón. En primer lugar, el estribillo tarda únicamente 22 segundos en llegar; en segundo la idea que tuvo ella de que dicho estribillo fuera chico/chica; en tercero, ese verso de Bad Gyal repetido pero subiendo medio tono; en cuarto, el verso cerdo de Omar (“tú ya sabes que te lo voy a comer”); en quinto, otro verso cerdo de Omar al que se suma el verso cerdo de Alba (“Mi bicho en su totito pierde cobertura”); y como cierre, una outro 100% Bad Gyal que, como sucedía en ‘La bicicleta’, incita a escuchar el tema en bucle.

40
León Benavente

El tercer disco de León Benavente se presentaba por una especie de medio tiempo existencialista, que presenta un buen equilibrio de ideas en diversos planos. Hay un pequeño resquicio de canción melódica española, pues no cuesta nada imaginar a Raphael cantando hasta la saciedad “soy una piedra que flota” o “bailo con todas mis fuerzas”. Sin embargo, la producción parece más bien inspirada en el indie americano. Nombres como R.E.M. o The National pueden venir a la mente en ese eficiente crescendo que sin darnos cuenta emerge en la composición, y a la vez aparecen unos sintetizadores similares a los habituales del kraut, que nos dicen que si este fuera un álbum de los de Michael Stipe, sería uno de los más avanzados, ‘Up’ o ‘Reveal’.

39
Carolina Durante

Carolina Durante tendrán que luchar probablemente de por vida para conseguir una canción propia tan icónica y generacional como ‘Cayetano’, pero de momento están saliendo del paso con temas casi, casi a la altura, como acaba de suceder más recientemente con ‘No tan jóvenes’. Antes, la desazón se apoderaba de la banda en un ‘Joder, no sé’ en el que Diego expresaba sus frustraciones por ser incapaz de “sentir algo” pese a su juventud. “No tengo 30 años y ya estoy casi roto”, “me importan pocas cosas, ya no sé qué hacer”, “estoy perdiendo brillo” son algunas de las frases de esta canción de guitarras un poco más shoegaze de lo habitual que puede decirnos algo (o no) sobre las preocupaciones y el estado de ánimo de la juventud actual.


‘So Hot You’re Hurting My Feelings’ habla sobre una ruptura con la que Caroline Polachek intenta lidiar yéndose de fiesta. En el estilo del nuevo single de Tove Lo con Kylie Minogue, la letra sitúa a la artista en una fiesta y “llorando en la pista de baile, avergonzada”, mientras su chico “lo peta” allá por donde va. Claramente alguien en la relación ha superado esta ruptura y no es Polachek. El acertado videoclip se ambientaba en una oscura mazmorra, donde la artista espera y espera a su amado con la única compañía de la luz de unas velas. La escenografía es una pequeña maravilla y la coreografía, ideada por la propia Polachek, una bobada que ella interpreta de manera absolutamente encantadora desde el principio hasta el final. El momento “me clavo la espada” ha de ser el mejor de todos, pero entre los saltitos tipo “honky tonk”, el aleteo de las manos, el momento “qué sola estoy” y ese trepidante “ataco, me lamo el dedo y me doy un golpe en el pie”, le queda una coreografía icónica.

37
Vicente Navarro

Vicente Navarro se basa en la tradición española para contar historias y aquí algún arreglo un tanto americano y también un tanto Sting (pienso exactamente en ‘Fragile’) sirve para hablar de una relación de amor (“qué bonito que cuando digas amor te refieras a mí”). Entre posibles guiños a Violeta Parra (“gracias a la vida que me ha dado tanto”), emergen ciertas frases cuasi rapeadas (“viviré de mi trabajo y moriré de amor”), quizá consecuencia de su afición por la música urbana. Pero es el puente final (“cómo duelen los que ya no están / te espero en el río a que vengas”) el que termina de elevar el tema. Puro costumbrismo bucólico en sintonía con los primeros segundos de la pista, en los que escuchamos el sonido del campo.

36
Anni B Sweet

La estética espacial de esta era de Anni B Sweet va que ni pintada para el trallazo de pop psicodélico propulsado por sintetizadores de sonido retro que es este single. Y es que, aunque pervive en su melodía esa herencia de los 60s y 70s que ha nutrido sus canciones desde el principio, Bradshaw y Anni B Sweet derivan ‘Buen viaje’ a territorios que remiten al psicorock de los primeros Tame Impala –ese puente previo al final– y, también, al viraje electrónico que supuso el espaldarazo comercial de Lori Meyers, especialmente en su impetuoso arranque. Sin embargo, pese a la euforia que transmite ‘Buen viaje’, hay también cierto poso amargo en su subtexto: aunque supone una esperanzada mirada al futuro, emprender ese camino supone dejar atrás algo o alguien que, por más cariño que le tengamos, no nos permitía avanzar. Es un canto a la libertad, sí, pero a la vez conserva (ese “me hubiera gustado haber estado contigo”) un punto de dolor por lo que se pierde. Es, en todo caso, una inmejorable forma de reenfocar la carrera de Anni B Sweet.

35
Big Thief

Not’ es una canción monumental. Un número de rock tenso y deslavazado que late y vibra con cierta contención durante buena parte de sus hipnóticos 6 minutos, que bien podrían dilatarse hasta los 10. Solo hacia el final, justo cuando se apagan su guitarra y la de Buck Meek, la tan tímida como carismática Adrienne Lenker libera un punto más de energía y rabia en su letanía de “cosas que no” –una negación que en realidad no hace sino afirmar–. Cuando termina el recitado, un torrente de electricidad al más puro estilo del Caballo Loco de Neil Young posee la canción hasta su final que incluso antes de editarse se había hecho memorable en sus directos.


La hija de Neneh Cherry y Cameron McVey a estas alturas es evidente que no está donde está por sus apellidos. Mabel tiene un innegable olfato para los ganchos, un buen gusto para involucrarse en producciones con aspiraciones comerciales pero no cutres ni facilonas y una estética muy particular, de chica de barrio con altas miras y mucha confianza en sí misma, un híbrido entre Dua Lipa y Bad Gyal. Después de un 2018 en el que ha recibido un fuerte espaldarazo profesional, al ser elegida para abrir los conciertos de Harry Styles en su gira británica –lo cual la ha expuesto a audiencias masivas, probablemente nunca soñadas por ella–, este año se apuntaba este monstruoso hit.

33
Hot Chip

‘Melody of Love’ es una celestial producción en la que la voz de Alexis Taylor, la melodía y los arreglos se concentran en tratar de hacerte levantar los pies del suelo, haciendo un claro paralelismo entre éxtasis, espiritualidad y esos momentos en que sientes que estás enamorado: “cuando estaba a tu lado, no escuchaba cosas malas” porque lo único que “resonaba” era la “melodía del amor” a la que alude el estribillo. Interludio y crescendo contribuyen a esa sensación generalizada, así como ese góspel sampleado de The Mighty Clouds of Joy que recuerda a los samples de Moby para ‘Play’.

32
Parade

Una preciosa canción que celebra, precisamente, otras canciones. Esas que en algún momento de nuestra vida nos hicieron sentir algo distinto a las demás y nos cambiaron para siempre. Galvañ lo describe a la perfección en ese estribillo que dice “esa música tiene ya más de mil años / pero siento que bailando / soy un niño otra vez”. Todo ello en una gema que, apartado de su perfil más electrónico, remite al elegante pop de guitarras de unos Prefab Sprout o un Lloyd Cole. Grabada en los estudios de Guille Mostaza con él a los mandos, participan en ella los habituales Eduardo Piqueras a la guitarra acústica y Eva Plaza y Jesús Galvañ a los coros, además de nuestro estimado colaborador Jaime Cristóbal a la guitarra eléctrica.

31
Weyes Blood

Entre las canciones sobresalientes del disco de Weyes Blood de este año destacaba ‘Andromeda’, que como ‘Space Cowboy’ de Kacey Musgraves, conjuga elementos del country-pop con sintetizadores cósmicos, sonando como si flotara en el espacio, precisamente donde Blood tiene pegada su vista, mirando las estrellas desde la Tierra. El mejor momento de la canción y de todo el disco se produce en esta canción: el modo en que Blood se deshace de la melodía de “I dare to try” en el estribillo, como dejándola ir en la inmensidad del espacio mientras le envuelven los sintetizadores, puede ser lo más elegante oído en mucho tiempo.

30
Aldous Harding

‘The Barrel’ es el single perfecto, un tema realmente adictivo gracias a su estribillo con coros femeninos y masculinos, que deja frases marca de la casa como “mira todos los melocotones, quiero celebrar, que puedo aparecer dentro de la nada” o “parece que hay una fecha fija, enséñale el hurón al huevo, yo no me voy a dejar arrastrar”, que pueden significar algo o ser simplemente absurdas. Pero lo que realmente marcaba el tema era el imperdible videoclip, con Harding bailando de manera extraña tras unas cortinas, vestida como de bruja colonial y mirando a cámara con toda la intención de que te mees de miedo en los pantalones. Los comentarios de Youtube eran imperdibles. Una persona dice que es “sublime” y otra que es “como si Feist fuera un demonio de la parálisis del sueño”. Para otra, el vídeo es “un cruce entre Vashti Bunyan y Alejandro Jodorowsky”.


“religion” no ha dejado de ganar enteros desde que se presentara al público a principios de verano. Su sección de cuerdas es absolutamente exquisita, y una de las mejores muestras de esa inspiración en el sonido de los años 70 que ha inundado este nuevo álbum de la cantante. Es además la canción que mejor recoge las inquietudes religiosas de Shura, como ha indicado en las entrevistas promocionales, donde está explicando cómo ha querido hacer una analogía entre la devoción religiosa y el amor, el que siente por su chica, a la que ha conocido a través de la red y por la que ha decidido mudarse a Estados Unidos, como narra en las letras de todo el álbum.

28
Nilüfer Yanya

Esta pegadiza composición que presentaba el debut de Nilüfer Yanya alterna una letra paranoica con las típicas guitarras sucias y robustas de John Congleton, que ha producido parte del álbum y está en racha, pues también se ha encargado del recomendable nuevo álbum de Sharon van Etten. Claramente ‘In Your Head’ es una de las canciones más inmediatas que ha compuesto Yanya hasta la fecha, si no la que más, y se ha convertido en uno de sus grandes himnos junto a ‘Keep on Calling’. Según ella misma hace referencia a las «trampas» que le hace su propia mente y sobre quedarse «atrapada en ellas».

27
Sen Senra

‘RRIINNGG’ es un tema elegante y adictivo, que bien podríamos atribuir a algún artista anglosajón, si su letra –en la que se ofrece a ser el salvavidas de alguien con problemas, insistiendo con su “llámame”– no estuviera cantada en español. Guitarras cristalinas y un grueso bajo funk nos conducen por este nuevo numerazo de ambientación que por momentos recuerda a Moroder. Esto la hace nocturna, incluso de cierta sordidez, pero Senra ofrece un halo de luz –ejemplificada con ese solo de vocoder del final, a lo Chromeo– como esperanzadora salida. Lo cual encaja con sus declaraciones: “Puedes escuchar una balada y empaparte de melancolía, pero a la vez saber disfrutar de esa melancolía. Ahí hay luz: en esquivar lo chungo y potenciar lo bueno, aún sacando a veces eso malo”. El vídeo de ‘RRIINNGG’, nuevamente dirigido por Jean LaFleur, muestra al propio Christian cayendo –literalmente– ante las dificultades, pero luego levantándose y escapando, regresando para bailar en medio de la noche.

26
girl in red

‘dead girl in the pool’ arranca con un espíritu acústico, aunque ya adivinándose su ritmo saltarín, que explota del todo cuando alcanzamos su irresistible estribillo, en el que irrumpe toda la instrumentación, mientras Marie repite obsesivamente que “hay una chica muerta en la piscina y no sabe qué hacer”. Su letra es tan divertida como la propia canción, puesto que, como su encantador vídeo retrata, habla desde la perspectiva de una resaca durísima. En esa mañana después, la mente de girl in red es “un desastre”, pero hay algo que capta su atención fuera. Efectivamente, se trata de un cuerpo flotando en la piscina de la casa. Aunque lo mejor llega con un giro inesperado que retrata lo chungo del pedo que cogió la noche anterior: ¡esa chica muerta no es otra que ELLA MISMA! Un auténtico pelotazo de indie pop irresistible que, sumada a la colección de buenas canciones que ya posee, ya le daría para armar un álbum debut notable en algún avezado sello.

25
Fontaines DC

La frase de arranque de ‘Big’ no puede ser más icónica (“Dublín bajo la lluvia es mía / una ciudad preñada de creencias católicas”) para después pasar a hablar, en contraste, de violencia (“A loose ambassador for all that crime”) y adicciones (“Slick little boy with a mind of Ritz). En ese entorno hostil, el repetitivo estribillo parece dejar un mensaje de esperanza: “Mi infancia fue pequeña, pero yo voy a ser grande”. En total sintonía con ese texto, el sencillo vídeo de ‘Big’ muestra a un niño de 11 años recitando la letra de la canción por la calle Moore de Dublín. El grupo cree que “la ambición es una enfermedad” y aunque siempre hay algo de ambición en un plano secuencia, el muchacho es simplemente un vecino del cantante Grian Chatten que según ellos “tiene la presencia escénica de cien líderes de grupo”. Un vídeo lleno de simbología que desde luego ha contribuido a que la canción, de tan sólo 1 minuto y 45 segundos, se haya hecho “más y más grande”.

24
Mark Ronson, Lykke Li

‘Late Night Feelings’ comienza con una seductora línea de bajo sobre unas percusiones apagadas que dejan brillar la melodía introductoria de la canción, que se retuerce con varios giros (la marimba o similar que acompaña al pre-coro dan algo de mala espina tropical) hasta culminar en un estribillo en el que la batería brilla, marcando su inequívoco espíritu bailable, no muy alejado del de proyectos jóvenes como Jungle o Parcels. La canción prosigue con esa dinámica de subidas y bajadas de excitación, hasta culminar bien arriba tras un puente a cámara lenta. Siempre haciendo gala, claro, de esa elegancia particular que caracteriza a Ronson y que Lykke también maneja a la perfección en una interpretación que suena anhelante, apoderándose de esa letra que no habla de otra cosa que de no resistir la tentación de llamar a tu ex cuando, a última hora del día, te invaden “sentimientos de madrugada”, esa necesidad incontenible de tenerle/a cerca.

23
Madonna, Maluma

‘Medellín’ huía de los estándares del reggaetón, sustituyendo la sobada caja de ritmos de este estilo por beats más bien noventeros y teclados atmosféricos, casi jamaicanos, en una estructura in crescendo, muy meticulosamente trabajada por Madonna y Mirwais. En ‘Medellín’, la melodía perfecta de la autora de ‘Like a Prayer’ se encontraba también, si bien escondida tras un arisco estribillo. Pero hay elementos que eran oro: “si te enamoro / si me enamoras” es el diálogo chico/chica que no sabíamos que necesitábamos oír en ‘La Isla Bonita’; los “1, 2, chachachá” y los “slow down, papi”, los ganchos extra propios de 2019; y tanto Maluma como Madonna se mostraban en sus partes vocales integrados en el mejor dueto posible. Ella dice una intensidad y él se ríe, dejando una sensación de complicidad máxima.

22
Clairo

Además de un himno LGTB+, ‘Bags’ es una muestra del crecimiento de Clairo como compositora e intérprete. La canción discurre en dos planos: uno, el de tenue frialdad que mantiene su voz –quizá representando esa mascarada para contener sus verdaderos sentimientos–; y otro, el de la música, más agitado gracias a esa siseante caja de ritmos y que se tensa aún más cuando, en el estribillo, la joven artista norteamericana eleva el tono al cantar los repetidos “walking out the door with your bags” y una guitarra ofrece un contrapunto que se vuelve casi tan reconocible como gancho. La producción de Rostam, más compleja de lo que aparenta, está llena de detalles adorables, como ese piano distorsionado que nos recibe a la salida del coro y el puente. Una auténtica delicia.

21

‘Million Dollar Baby’ es una suerte de autobiografía cantada en la que, lejos de la frecuente ostentación de dinero y fama, El Ceci entona sus debilidades y explica algunas pistas del porqué de su comportamiento errático, no buscando perdón pero sí comprensión. En su vídeo, además de hacer un guiño a aquella confusa charla con Carlotta Cosials y recoger imágenes de su reciente paso por el BIS Festival, llama la atención la presencia de la propia Alba Farelo, pese a que en la letra no sale muy bien parada para los códigos de autenticidad del rap. Es, muy probablemente, la mejor canción que haya lanzado jamás Cecilio.

20
Los Punsetes

Los Punsetes, expertos en hacer sonar sus textos como himnos generacionales cargados de sorna y acidez, repiten con un tema dedicado a los mentirosos, a los hipócritas y a los que se engañan a sí mismos. La letra entonada por Ariadna Paniagua se dirige aquí a los que aseguran que “nunca han copiado”, nunca han “engañado a su pareja” o nunca han “robado en un supermercado”. ¿La parte más divertida? “Dime que no has dicho nunca, estando borracha, que tú controlas”. El estribillo es un llamamiento a la humanidad con sus propias conclusiones: “no eres de fiar, si no haces algo mal / No eres de los míos si no la puedes cagar”. No fallan los autores de ‘Dos policías’, ‘Me gusta que me pegues’, ‘Tu puto grupo’ y ‘Opinión de mierda’, cuyos talento e inspiración para el retrato social no conoce desgaste.

19
Don Patricio

Parecía que el talento de Uge y Don Patricio, sus compañeros de la crew Locoplaya, podrían quedar siempre a la sombra del carisma del flow de Bejo. Sin embargo, sorpresa, para nada. ‘Contando lunares’ es un auténtico bopazo de rap latino basado en un sencillo piano, típico del tumbao cubano, montado sobre un ritmo hip hop reposado que aumenta de BPMs en los versos, obra de Choclock, del gang Broke Niños Make Pesos. Y ahí brillan tanto el estilo natural de Cruz Cafuné, cantante y MC que también formó parte de BNMP, como la verborrea de “DonPa”.

18
Bad Bunny, J Balvin

Entre referencias a ‘My Beautiful Dark Twisted Fantasy’ de Kanye West y “polvos encima ‘e la mesa” (no es lo que parece… ¿o sí), esta fantástica producción de Nicael es el fondo perfecto para una letra que habla de anhelos sentimentales, con un estribillo con el que es insultantemente fácil identificarse: “Pensaba que te había olvidao / pero pusieron la canción / que cantamos bien borrachos, que bailamos bien borrachos, que cantamos bien borrachos los dos”. El clip de Colin Tilley, realizador habitual de Bad Bunny y J Balvin, que les sitúa como dos crooners en un club, con guiños a Halloween en los maquillajes que lucen ambos, emulando los del Día de Muertos mexicano, no puede ser otra cosa que una referencia a esa relación que vuelve, como un fantasma.

17

Al margen de esos apitufados “he’s gone, he’s gone” que sirven de motivo principal para toda la canción, el tema contiene un mensaje de ánimo para una amiga que suele llamar a Tove Lo “llorando” porque no le va nada bien en su relación con su novio, al que define como un “cabrón” o un “capullo”. “Te quiero, y él nunca te quiso”, propone de manera muy ilustrativa la cantante sueca. El tema combina así perfectamente la triste melodía de la guitarrita a la moda de la radiofórmula de esta década, con un punto de superación casi humorístico, retratado en ese estribillo que dice: “Never got tears for that sucker / only one dick that’s a bummer”. El crescendo final termina por hacer despegar esta producción de Shellback y The Struts que además se crecía gracias a su estupendo vídeo.

16

‘El final del amor eterno’ es, esta vez sí, desde la primera escucha, una de las canciones más sólidas y hermosas de La Casa Azul. Guille Milkyway ya había hablado en ‘Podría ser peor’ del final del amor. Esta composición reincide en esa misma temática -no en vano, sucede a aquella en la secuencia del disco como pista 2- a través de un estribillo bellísimo en el que recuerda los momentos de mayor gloria de ese entusiasmo que ahora se nos ha ido de las manos. Los “tú y yo” son los verdaderos ganchos, pero son las acciones pasadas las que nos llenan de tristeza: “¿Recuerdas cómo rodábamos por las laderas? ¿Cómo volábamos libres por la estratosfera? Ni siquiera intuíamos la posibilidad / De que aquella luz, aquella claridad / Fuera efímera y pasajera”. A destacar el poso de rumbita del pre-estribillo de “dudas”. ¿De verdad es este el mismo grupo que merendaba “galletas”?

15
Purple Mountains

‘All My Happiness Is Gone’ es una canción cuyo arranque, de coloridos sintetizadores y melodías memorables, parece en las antípodas del mensaje que sí aclara su título y extiende su letra. “Los amigos son más cálidos que el oro cuando te haces mayor / Y mantenerlos es más difícil de lo que supones / Últimamente tiendo a hacer extraños allá donde voy / Algunos de ellos fueron una vez gente que me alegraba conocer”, comenzaba Berman en una reflexión sobre cómo la vida nos va dejando cada vez más solos, derivando luego en escenas de ansiedad y depresión. Una canción que ya nos llenaba de pavor desde antes de que conociéramos la triste desaparición este año de David Berman.

14
Bad Gyal

Junto a Supa Dups, productor de confianza de Drake (aunque también ha trabajado con Eminem o Tyga); Sky, el colaborador más habitual de J Balvin, y DVLP que, a su extenso currículum con grandes estrellas del rap como Eminem o Lil Wayne, sumaba recientemente colaboraciones con Juanes o C. Tangana (‘Bien duro’, nada menos); Bad Gyal publicaba un tema de marcada y dura base dembow, con una sutil flauta que se incrusta en el cerebelo, sobre la que Bad Gyal despliega una fantástica consecución de ganchos melódicos, desde ese pre-coro que comienza con “en Barcelona nos vamos al strip club”, al propio estribillo que habla de bailar una canción de la propia artista envueltos en el humo de la hookah y poniendo el culo en la posición “pon di bike back” –espíritu perfectamente recreado en su clip, con esa escena en la que los figurantes cantan el coro a grito pelao–. Una auténtica borrachera de perreo caliente que invita a pensar que el acuerdo multinacional con Interscope en el que ahora desarrolla su carrera no ha sido sino un acierto. ‘Hookah’ y ‘Santa Maria’ forman parte del que sería su primer disco oficial dentro de ese contrato, tras las fantásticas mixtapes ‘Worldwide Angel‘ (2018) y ‘Slow Wine‘ (2016).

13
Vampire Weekend

Es una canción de espíritu alegre, con palmas que marcan su ritmo uptempo y unas guitarras luminosas, salpicada de detalles jugosos: esos “hu-hú”s que se repiten ocasionalmente, la perfecta réplica vocal de Danielle Haim, el pre-coro que está tomado de ‘Tonight‘ del heterodoxo rapero iLoveMakonnen, el parón instrumental en el tercer estribillo, dejando entrever una bonita línea de piano, un órgano primoroso y detalles de las seis cuerdas… Y en contra de lo que pueda sugerir musicalmente, ‘This Life’ es una canción bastante amarga en lo lírico, pues se centra en los múltiples obstáculos con los que una relación de pareja debe lidiar para sobrevivir. Por ejemplo, esos “cheating on you, cheating on me” tomados del tema de iLoveMakonnen, no hablan necesariamente de una infidelidad mutua, sino de cómo, por atavismos sociales, a menudo nos forzamos a aparentar que todo va bien cuando no es así (“he estado engañando a toda esta vida y su sufrimiento”, dice en el mismo puente).

12
Michael Kiwanuka

‘You Ain’t the Problem’ es un tema de soul y R&B clásico rítmico y alegre, pero al contrario que en ‘Black Man in a White World’, no pesa sobre él un espíritu de tristeza y desolación pese a su acelerado tempo capaz de hacerte bailar, sino uno de júbilo y euforia. Acompañándose de congas, palmas, unas risas de ambiente y de pequeños destellos electrónicos, así como de las guitarras eléctricas sordas propias de Danger Mouse, Kiwanuka crea en ella una composición ligera pese a la densidad de su producción, que recuerda a grandes del soul como Marvin Gaye, Danne Hathaway o Sam Cooke, pero a la vez posee el sello de su autor.

11
Angel Olsen

‘All Mirrors’, la canción y el disco, aluden a cómo cada uno de nosotros es una especie de multitud de espejos, que reflejan algo diferente para cada persona distinta que nos mira. En ese sentido, y ya el propio vídeo de la canción, oscuro y onírico, plasmaba esa idea. También habla de decepciones amorosas, recurrentes en su vida pese a ser conocedora de su propio autoengaño y proyectar hacia los demás lo que esperan de ella, no lo que es en realidad. Esa lectura cobra sentido en este espectacular single, también en lo musical: como si las dos Angels que se acaban enfrentando en el vídeo fueran sonidos, sintetizadores plúmbeos y de otra época (un poco John Carpenter) chocan con esos arreglos de cuerda espectaculares, que al final terminan entrelazándose.


Georgia parte en ‘About Work the Dancefloor’ de un espíritu de disco music a la antigua usanza, pero consigue sonar palpitante y vivo, rememorando la alianza de Röyksopp con Robyn o incluso a los primeros Chvrches. Resulta apasionante desde el principio, gracias a un riff de teclado que se convierte en el gran gancho de la canción, repitiéndose de fondo en el estribillo, mientras que su voz repite con cadencia robótica ese “estaba pensando en trabajar la pista de baile”. Pero en el crescendo de la producción –firmada por Georgia junto a Mark Ralph (Years & Years, Clean Bandit)– van surgiendo nuevos matices que la van haciendo crecer con nuevas líneas melódicas que se entrelazan con los preciosos versos, hasta terminar bien arriba.

9
Rosalía, J Balvin, El Guincho

Pese a que parte de la redacción sostiene que ‘Miliònaria’ es lo mejor que ha hecho Rosalía en 2019… la mayoría difiere premiando en cambio a ‘Con altura’, la colaboración con J Balvin (y como siempre últimamente, con El Guincho, aquí también a las voces) que puede ser el mayor éxito de su vida (¡¡van más de 1.000 millones de streamings!!). Cansinos debates sobre reggaetón aparte, lo que importa aquí es que este single de Rosalía es un auténtico pelotazo que, en su apariencia simple (a veces lo que parece más fácil de hacer es lo más complejo), contiene un atractivo festival de capas y adlibs que engalanan unos ganchos que cortan, golpean y no hay quien se saque de encima o quiera dejar de bailar. Además despliega cierto espíritu paródico, no sólo apelando a su humildad (“dicen una estrella, una figura”) sino también en las citas como referentes a Camarón de la Isla y Héctor Lavoe que, como el tono humorístico de su vídeo, se contraponen al tono oscuro de la base.

8
Ariana Grande

‘7 Rings’ desgrana las cosas favoritas de Ariana Grande, que incluyen joyas, coches, casas, champán carísimo y toda una cohorte de fruslerías con las que dejar atrás la mala racha personal que se le ha ido acumulando. Curiosamente, las amigas de los 7 anillos –en realidad, no todas, sólo 4 de ellas más Ariana– aportaron su granito de arena a los versos y aparecen acreditadas como autoras: Victoria Monét, Tayla Parx, Njomza y Kaydence Krysiuk –las otras dos son Courtney Chipolone y Alexa Luria–. Y es que, producida por TBHits y Social House –el mismo tándem que hizo ‘thank u, next‘–, ‘7 Rings’ resulta ser toda una chuchería irresistible, por fácil que parezca la idea de haber recurrido a ‘The Sound of Music’.

7

‘Don’t Start Now’ reúne elementos musicales que recuerdan a varias décadas de música pop como son las cuerdas de la música disco de los años 70, los sintetizadores y ritmos electropop de los 80 y los pianos del dance-pop de los 90, todo al servicio de una canción eufórica que recuerda inevitablemente al trabajo de iconos del nu disco como Kylie Minogue o Róisín Murphy. Aunque se haya quedado sin número 1 en Reino Unido, la supervivencia de este tema durante 2020 y quizá más allá, quién sabe, está garantizada.

6
Cupido

‘Autoestima’ es una canción de amor, pero de amor propio: ya lo dice su título, pero además su letra desde el principio: “Mi papá y mi mamá me hicieron la cara demasiado bien”. Este es el espíritu entre tierno y gamberro que reina en la canción, también en frases como “la gente linda como yo no suele caer bien, ser tan guapo no es tan guay como los feos creen” o “yo en la foto nunca necesito efectos, salgo guapo hasta cuando me despierto”, que puede considerarse el “I woke up like this” de Cupido. 2 minutos bastan al grupo de Pimp Flaco con Solo Astra para armar una canción tan sencilla -es sobre todo acústica- como memorable.

5
FKA twigs

‘sad day’ comienza como una bonita canción de Kate Bush que después va incorporando una tormenta de electrónica al modo de la Björk de mediados de los años 90. Por su parte, la letra plantea una interesante combinación entre tristeza (ese título) y sexualidad (“prueba mi fruta / haz el amor a todo lo que ves”). Sin embargo, su destinatario parece haberse ido, huyendo del pequeño paréntesis de optimismo que supone el cambio de “sad day” por “fine day” de la parte central del texto. “You’re running and I tried to make it work before”, dice en su puente más turbio, que incorpora unos estupendos coros casi religiosos. Otra sofisticadísima producción que añadir a la discografía de FKA twigs, y al tiempo una de sus composiciones más humildes.

4
Charli XCX, Christine and the Queens

‘Gone’ es muchísimo más que morbo. No solo porque sea el perfecto dueto –la autoría de ambas es perfectamente identificable y encaja en sus respectivos repertorios– sino porque es el epítome de lo que esperamos de ellas: emoción, baile y audacia musical. Todo eso confluye en una melodía riquísima, realzada por la épica producción –merece mención aparte el puente convertido en outro, en la que el clímax se autodestruye entre percusiones locas y clicks ‘n cuts vocales–, y una letra que tiene también su enjundia. Según Charli, habla del desamparo que siente a veces cuando se siente sola entre un montón de gente. Pero, en lugar de dejarse llevar por la ansiedad, en ese momento su respuesta es bailar a muerte, liberando toda la rabia a través de la danza y la música. Lo literal de versos como el primero –”Me tengo que ir, lo siento, pero hace frío aquí / Ahora me doy cuenta de que no les importa / Me esfuerzo, pero estoy atrapada por mis inseguridades / Ponme otra, veo cómo el hielo se derrite en mi puño”– se convierte en una profunda reflexión humana en su estribillo: “¿Por qué nos contenemos cuando el agua corre? / ¿Por qué amamos si estamos tan equivocados? / ¿Por qué nos marchamos cuando ha culminado la búsqueda? / No me busques aquí, ya me he ido, cariño”.

3
Sharon Van Etten

Con referentes como Lucinda Williams o Bruce Springsteen, Sharon Van Etten enarbola un discurso contra la gentrificación que termina con el alma de las ciudades. La artista conecta con aquella chica de 17 años que era cuando llegó a la Gran Manzana, y escuchaba a los mayores decir cuánto estaba cambiando para mal la ciudad. Ahora se dirige con ternura a aquella chica que se liberó al trasladarse a la urbe y que no quería escuchar aquel discurso que ella consideraba retrógrado, empatizando con sus emociones pero advirtiéndole de lo errada que estaba (“Te veo tan incómodamente sola / Ojalá pudiera contarte cuánto has madurado”, canta). De manera arrebatadora, en su tercer verso Van Etten abandona el tono cariñoso del resto de la canción para gritarle a aquel yo: “sé en lo que te vas a convertir / Te estás descomponiendo sólo para ver / Que vas a tener tanto miedo como yo”. De manera muy potente, el clip filmado por Maureen Towey para la canción, presenta de hecho a la Sharon de entonces junto a la de ahora en sus rincones favoritos de Brooklyn. Muchos ya son solares vacíos.

2
Billie Eilish

‘bad guy‘, que da inicio hábilmente al álbum de Billie Eilish tras el vacile juguetón del invisalign de su intro, da el banderazo de salida del disco por todo lo alto, con un bombo y un bajo gordísimos y cierta urgencia por dar salida. Por contra, esa base rítmica impetuosa se contrapone a unas percusiones pequeñas –unos chasquidos de dedos en bucle– y al canto casi susurrado de Billie, que adorna el tema con ayuda de su hermano Finneas con esos “duh” y ese tecladillo obsesivo que tienen tanto gancho como los propios “i’m the baaaaaad guy” con voz filtrada que rematan cada estribillo. Como nos contaba durante una entrevista, Billie O’Connell gusta de emplear la comicidad ocasionalmente para restar peso a sus mensajes, en plan “¡Cállate, no es tan profundo!” (así nos lo dijo, literalmente). Y ‘bad guy’ es el perfecto ejemplo de ese sentido del humor, no tan reñido con la oscuridad que venía desprendiendo en los primeros adelantos de este disco, como muestra su estupendo clip oficial.

1
Lana del Rey

‘The Greatest’ es una balada co-escrita y co-producida por Lana del Rey junto al omnipresente Jack Antonoff que, sin renunciar al sonido identificativo de la artista, presenta suculentas novedades. En cuanto a su idiosincrasia están Nueva York y Los Ángeles, la nostalgia (“echo de menos el rock’n’roll”) y la referencia a las drogas (“Aquellas noches a tope / no podíamos estar más colocados”); expuesto con un lenguaje coloquial extraído de diferentes épocas, tipo precisamente “a tope” (“I had a ball” es algo así como “me lo pasaba bomba”) y esa sensación continua de derrota y pérdida inherente a su discografía (“estoy afrontando la mayor… la mayor pérdida de todas”). Lana del Rey no ha ocultado nunca quiénes son sus referentes o cuánto debe a sus ídolos, mitos para ella. En esta canción no solo hay una referencia muy clara a Beach Boys (“echo de menos el bar al que Beach Boys iban”) sino también a su hit ochentoso ‘Kokomo’ y de manera significativa a su batería fallecido en 1983, ahogado en alcohol, Dennis Wilson.

La mitomanía no se acaba ahí, pues hay más referencias explícitas. Si bien el estribillo sigue sin ser tan inmediato como los de ‘Born to Die’, Lana del Rey nos ofrece algo mejor: una outro preciosa en la que nos habla de Kanye West y David Bowie. Lo hace con amor y maldad, afirmando con rotundidad que “Kanye es rubio y le hemos perdido”, en clara referencia a la simpatía de West por Trump, contra la que Lana ha protestado; y después pone los pelos como escarpias sentenciando que “‘Life on Mars’ no solo es una canción”. La composición de Bowie hablaba de una chica que quiere ir al cine haciendo una reflexión sobre la función del arte en nuestras vidas y la percepción de la realidad que tenemos. Son cuestiones el cine y la duda de la realidad que no pueden representar mejor a Lana del Rey, y por algo la última frase de la canción va por ahí, pero adaptada a la actualidad: “Oh, the live stream’s almost on”…