Tyler, the Creator continúa con la promoción de ‘IGOR‘, su último disco, y publica vídeo para el que sigue siendo uno de sus temas más escuchados, ‘A BOY IS A GUN*’ (sic). Esto se debe sin duda a su prominente sample de ‘Bound’ de Ponderosa Twins Plus One, un viejo hit de soul de 1971 que Kanye West ya sampleó en su éxito ‘Bound 2’.
Y precisamente en los 70 se sitúa muy claramente este vídeo que parece emular una película romántica italiana de la época. En él el alter ego de Tyler, Igor, vive en un lujoso palacio iluminado por el sol y con vistas al mar pero nada de esto parece importar, pues el rapero sufre por amor. En el clip, Tyler -bueno, Igor- discute con su chico en el coche o en la habitación hasta que el chaval decide coger las maletas a irse, probablemente al darse cuenta que la histeria se ha apoderado del personaje de peluca rubia, como demuestra el dramático plano final.
El vídeo de ‘A BOY IS A GUN*’ no es histórico, pero desde luego su dirección, fotografía, realización… incluso vestuario y escenario son excelentes. El propio Tyler lo ha dirigido a través de su alias Wolf Haley, y puede decirse que su homenaje al cine europeo de los 70 funciona a la perfección sobre todo en compañía de esta pegadiza canción.
La Bien Querida ha estrenado un segundo adelanto de ‘Brujería’ (sin contar la intro ‘Hechizo protector‘), el álbum que publica el próximo 27 de septiembre. Se trata de una alegre canción marcada por el ritmo de las palmas que incluye coros de J de Los Planetas. Este volverá a aparecer en el disco en la pista 9, ‘Domingo Escarlata’, aunque en este caso de manera más prominente, pues es un dueto.
Así explica Ana Fernández-Villaverde ‘La fuerza’: “La Fuerza” es la canción que cierra el disco (el único toque castizo de todo el disco) en el que te das cuenta de que al dolor hay que tratarlo mal para que no te atrape, hay que coger las riendas, empoderarse y entonces sí, volver a empezar y volverse loca de nuevo, porque no hay conservante ni antiséptico ni nada que mantenga el corazón joven como el amor, como la empatía, como entregarte con entusiasmo a una causa digna como es la de hacer canciones».
El primer avance oficial de ‘Brujería’ ha sido ‘¿Qué?‘, una colaboración con Diego Ibáñez de Carolina Durante en la que La Bien Querida volvía a mostrar su fascinación por las guitarras de The Cure y los ritmos de New Order. La artista acaba de aparecer también en ‘Hey’, el estupendo nuevo single de Cineplexx, que recientemente pasaba por nuestra sección «La canción del día».
Soleá Morente prepara ya su próximo disco y ha anunciado que este saldrá a principios de 2020 no a través de una discográfica multinacional como Sony Music, que publicara su anterior álbum, ‘Ole Lorelei‘, sino a través del sello independiente Elefant. La cantaora madrileña pasa así a formar parte del sello que actualmente acoge a La Casa Azul, La Bien Querida, Cariño o PUTOCHINOMARICÓN o que, en el pasado, ha acogido a Vainica Doble, Carlos Berlanga o Le Mans, entre muchos otros.
La autora de ‘Baila conmigo’ (una de las mejores canciones de 2018) ha revelado también que su próximo disco ha sido producido por David Rodríguez (autor como La Estrella de David del Disco Recomendado ‘Consagración‘) y que el primer adelanto saldrá el viernes 25 de octubre. La artista no ha dado más detalles sobre este nuevo largo pero sí ha prometido «muchas sorpresas» que poco a poco irá desvelando.
‘Ole Lorelei’ fue uno de los mejores discos de 2018 tanto para la redacción de JENESAISPOP como para nuestros lectores. En 2015, Morente firmó otro de los álbumes destacados del año, ‘Tendrá que haber un camino‘ La noticia de un nuevo álbum de Morente significa, por tanto, que se confirma uno de los discos más esperados de 2020 a nivel nacional. La artista, por cierto, acaba de aparecer en ‘La virgen de agosto‘, la nueva película de Jonás Trueba.
Empezamos la temporada con cosas buenas, una de ellas es mi próximo disco en solitario, sale a principios del año que viene. Lo saco con @ElefantRecords que es una de las cosas que más ilusión me hace🐘💖 pic.twitter.com/Q2JULd1VKw
Está producido por mi admirado amigo David Rodríguez y en él hay muchas sorpresas que os iré desvelando… pero la primera ya os la puedo avanzar 🥁 … 💥💥 ¡25 de octubre, nuevo single! 💥💥
En un verdadero atentado terrorista contra las economías domésticas de todo buen aficionado al pop contemporáneo, Live Nation anunciaba el tercer concierto ineludible del día (tras los de The 1975 y Rosalía): MARINA, antes conocida como Marina and The Diamonds, presentará su último disco ‘LOVE + FEAR’ en la sala La Riviera de Madrid.
Será el próximo 18 de noviembre y esta vez no se corresponde, de momento, con otra fecha en Barcelona u otra ciudad española. Las entradas para este concierto –cuyo precio es de 32€ + gastos de distribución– estarán a la venta este viernes 20 de septiembre a las 10 AM en www.livenation.es, ticketmaster.es y Red Ticketmaster. La telonera será nada menos que Allie X.
MARINA lanzaba este año su primer trabajo de estudio desde que en 2015 publicara el notable ‘Froot’. Se trataba de un disco publicado en dos partes, ‘LOVE‘ y ‘FEAR‘, con el que pretendía reivindicarse como autora, aunque con resultados algo irregulares y cierto espíritu sombrío. En su presentación del pasado FIB demostró, en todo caso, que su actual directo es tremendamente sólido. Acaba de presentar, por cierto, vídeo oficial para una toma acústica de ‘Superstar’, una de las canciones más resultonas de esta era.
Tras su abrupta salida de Operación Triunfo como jurado, Mónica Naranjo está a tope de proyectos en este final de 2019. El próximo 11 de octubre se publica su nuevo álbum, ‘Mes Excentricités, Vol. 1‘, sucesor de ‘Lubna‘. Un disco que, a tenor del llamativo single ‘Doble corazón‘, parece traer de vuelta a la Mónica excesiva y seductora de siempre. ‘Libre amar’, segundo adelanto que se presenta el próximo 27 de septiembre, habría de confirmar esa línea.
Y no es el único disco de la artista catalana que verá la luz antes de que acabe el curso: en noviembre se publicar una caja que compila toda su discografía bajo el nombre de ‘Renaissance‘, incluyendo material inédito. ‘Renaissance 25 Aniversario’ será una «versión light» de la misma en triple CD, «con colaboraciones, duetos, grabaciones inéditas y versiones en directo a piano y voz». Esta retrospectiva se corona con una serie de conciertos en grandes recintos de Madrid, Sevilla, Málaga y Barcelona en los que repasará en directo su carrera.
Y no es todo, puesto que su trabajo en televisión, lejos de quedar a un lado, se intensifica: en tanto se espera a esa nueva versión del mítico reality-show ‘Confianza ciega’ que presentará bajo el nombre de ‘La isla de las tentaciones‘, también se estrenará su anunciada serie documental sobre sexualidad. Adquirida por Mediaset, finalmente será Cuatro la que acoja en su parrilla a ‘Mónica y el sexo‘, programa en el que la cantante recorrerá el mundo investigando sobre la manera de vivir el sexo en distintos países, contando con distintos invitados populares. El primer programa, que cuenta con Carmen Lomana y la actriz Ana Milán como invitadas, se emite este viernes, 20 de septiembre, en la franja del late-night. Puedes ver aquí su primera promo, desvelada esta mañana.
‘The Bride‘, el anterior disco de Bat for Lashes (álter ego de Natasha Khan), supuso el fin de su contrato de 10 años con Parlophone. Un contrato del que Natasha acabó tan quemada que se planteó dejar la música, o al menos reservarla a bandas sonoras y composiciones para otros cantantes. Ahora, en cambio, vemos a la artista en las antípodas de ese pensamiento, con muchas ganas de seguir creando y compartiendo sus creaciones, y ‘Lost Girls‘, su nuevo trabajo, es prueba de ello. Pudimos hablar unos minutos con Natasha sobre el disco, sus orígenes y colaboraciones, pero también sobre este parón y sobre otros temas: desde su vida en Estados Unidos (donde se mudó tras ‘The Bride’) y el clima existente allí, hasta de lo que le gustaría trabajar con Ari Aster, el director de ‘Hereditary’ y ‘Midsommar’.
Tenemos el presagio de estar ante un gran álbum desde la propia descripción oficial que nos facilitan: “es un disco para conducir en la oscuridad, para cogerse de las manos al atardecer, para saltar de puentes con vampiros, para atravesar la Luna en bicicleta”. Para enmarcar. Natasha nos cuenta que se ha planteado este disco como un homenaje también para quien viviese los años 80 de niño, y de ahí la gran presencia de sintes y de texturas ochenteras a lo largo de una atmósfera tan cuidada como la que tiene ‘Lost Girls’. “Es que me encanta la creación de atmósferas, disfruto mucho con ello, y pienso también en la música de una forma muy visual”, nos dice, explicándose así también el origen de este disco: ya comentó en una entrevista con The Guardian que el lead-single ‘Kids In The Dark‘ fue escrito originalmente para la serie de Stephen King ‘Castle Rock’. Y es que, tras el terremoto ‘The Bride’ y su decisión de dar un giro a su vida, Khan se mudó a Los Angeles para centrarse en escribir guiones y en componer canciones para películas, algo que le apasiona. “Hay una relación muy fuerte entre música y cine”, me dice, “mucho más allá del concepto en sí de las BSO”.
Y, ante la pregunta de con quién querría colaborar en este sentido, ella lo tiene claro: Ari Aster, el director de ‘Hereditary‘ y de la polémica (a mí me flipó, pero muchos otros la han odiado) ‘Midsommar‘. Natasha es también del grupo de los encantados con el film: “creo que el efecto polarizante es porque nos enseña cosas con las que no queremos lidiar, desde gente tirándose por una montaña, rituales sobrenaturales y toda esa violencia extrema, a la violencia extrema que hay en el duelo de un ser querido, de una ruptura, de una relación que se está haciendo tóxica… no son cosas que queramos ver, y creo que la sociedad intenta evitar demasiado ese tipo de cosas”.
«Dedico parte de mi tiempo libre a enseñar técnicas de meditación a gente que acaba de salir de prisión»
Y ya que hablamos de “la sociedad”, no puedo evitar preguntarle por su visión acerca del clima existente en Estados Unidos, sobre todo teniendo en cuenta que se mudó justo después de que Trump ganara las elecciones. “Una de las primeras cosas que hice cuando me mudé a Estados Unidos fue participar en la Women’s March, porque tuvo lugar poco después de que yo llegara”, nos cuenta. “Vivo en un barrio sobre todo mexicano, así que me parece especialmente triste la situación que se está dando. Además, México tiene una influencia muy fuerte en Los Angeles, una influencia cultural bestial”. Khan no es ajena al racismo, habiéndolo experimentado ella misma en su adolescencia en Inglaterra, ni tampoco al clima de tensión, confusión y odio que está cada vez más presente en nuestro mundo. Le preocupa, y sobre todo le preocupa la sensación de no poder hacer nada al respecto. Por eso, lo que ha decidido es centrarse en lo que sí puede hacer, las pequeñas contribuciones que pueda hacer en su comunidad para aportar su granito de arena; por ejemplo, nos cuenta que dedica parte de su tiempo libre a enseñar técnicas de meditación a gente que acaba de salir de prisión.
Y es que la forma de lidiar con los sentimientos negativos es algo crucial para Natasha, tanto a la hora de practicar (y enseñar) la meditación como en sus propias canciones. Una de las mejores canciones del disco, ‘Mountains’, es una preciosa balada que la inglesa define como “la canción más personal del álbum”, y en ella quiso reflejar “la sensación de estar enamorado de alguien, tener una pelea y querer solucionarlo… pero no saber cómo”. Es quizás de los pocos temas de ‘Lost Girls’ donde se toma ahí un respiro en esas historias de vampiros nocturnos ochenteros, que tan bien le han funcionado tanto como piezas musicales en sí como en forma de videoclips. ¿Habrá más vídeos? ¿Veremos más de Nikki Pink, el personaje creado por ella para esta era? “Depende del presupuesto, la verdad, pero me encantaría… podría intentar hacer cosas por mi cuenta también, ya se verá, pero sí, me gustaría mucho”.
(Sobre los productores de ‘Lost Girls’) “No los elegí realmente, surgió como algo natural”
Estética aparte, en ‘Lost Girls’ Natasha ha apostado por colaboraciones: se incorporan a la producción Charles Scott (CHRVCHES) y Jennifer Decilveo (Melanie Martínez, Anne-Marie). “No los elegí realmente, surgió como algo natural”, nos aclara, “me habían hablado muy bien de Charles y cuando estuvimos trabajando en ‘Kids In The Dark’ para lo que iba a ser la BSO de ‘Castle Rock’, me di cuenta de que podíamos hacer más cosas, le enseñé más material, y nos pusimos a trabajar”. Algo parecido fue el proceso con MNEK, también productor en este disco, y con el que tuvo conversaciones que a todos nos gustaría tener con él: “hablamos mucho del house y la música underground de los 90, de cosas que él había ido descubriendo… pasamos varios días trabajando juntos, así que nos dio mucho tiempo para hablar, y la verdad es que lo pasamos genial, es muy fácil trabajar con él”.
Está claro que la autora de ‘Two Suns’ está muy contenta del trabajo realizado, pero tengo que preguntar: si tras la publicación de ‘The Bride’ pensó que no iba a hacer música nunca más, ¿ahora también le ha pasado lo mismo? “¡En absoluto! Estoy segura de que volveré a hacer música. Más segura que nunca. Cuando pensé eso fue porque estaba en un momento complicado en relación a la música, acababa de finalizar un contrato de 10 años con una multinacional (Parlophone), era algo muy distinto a la forma en que he sacado este disco. En este momento lo que tengo más presente es pensar en los shows en vivo, en las presentaciones de este disco, y en un proyecto que estoy escribiendo también. Pero luego vendrán más discos, claro. Eso de dejar la música… ahora no pienso eso en absoluto. De hecho, no creo que pueda dejar de hacer música nunca.” Y allí estaremos para escucharla.
Tindersticks han anunciado esta semana su nuevo disco, ‘No Treasure But Hope’, que llegará al mercado el próximo 15 de noviembre. El líder del grupo Stuart Staples, que en los últimos tiempos ha sacado un disco en solitario y una banda sonora para ‘High Life’, ha explicado así el lanzamiento: “En los dos últimos discos, acabábamos el disco en el estudio como colofón a actuar y grabar juntos. Cuando descubríamos cómo presentar las canciones en directo, cosas distintas pasaban con esas canciones. Esta vez queríamos darle la vuelta – comprometernos con la canción juntos y en un momento concreto». Pasaron cinco semanas entre las primeras notas grabadas y el master, lo que incluye ensayos en el piano, seis días tocando en directo en un estudio de París y uno en Londres grabando vientos y cuerdas.
Respecto a su catálogo y su posición en la industria en el siglo XXI, Staples lo tiene claro: “No me interesaba la nostalgia, y creo que todo el mundo estaba de acuerdo conmigo. Nunca volveremos a ser una banda joven o de máxima actualidad. Pero en términos de conectar con la música, con la gente y con sus ideas, los últimos 10 años han sido probablemente los mejores de la banda”. El grupo actúa el 25 de febrero en el Palau de la Musica de Barcelona como parte del Festival Mil-lenni.
Como partiendo de esa premisa de que nunca volverán a la actualidad, el primer single del álbum se llama ‘The Amputees’ y retrata a unos marginados que ciertamente han sido «amputados» y ya «no tienen extremidades», con frases como «somos los estigmatizados» o «estamos esperando nuestra huelga». En contraste, el estribillo «I miss you so bad» no puede ser más dulce ni estar más subrayado, mientras la grabación de la canción no puede sonar más orgánica en percusión, vientos y toma vocal, con un delicadísimo guiño a los años 50 en el punteo de la guitarra. Este será el tracklist del álbum:
1. For The Beauty
2. The Amputees
3. Trees Fall
4. Pinky In The Daylight
5. Carousel
6. Take Care In Your Dreams
7. See My Girls
8. The Old Mans Gait
9. Tough Love
10. No Treasure But Hope
Lo mejor del mes: escucha las últimas «Canciones del Día»
Tras saltarse a la torera la pretensión de publicar un cuarto disco –meses después del tercero– la pasada primavera, los británicos The 1975 publicarán ese nuevo trabajo, ‘Notes on a Conditional Form’, en 2020. Será también entonces cuando realicen una gira de presentación del disco que esta vez pasará por recintos de medio-gran tamaño de Barcelona y Madrid: será el 9 de marzo en Sant Jordi Club y el 10 de marzo en el WiZink Center, respectivamente.
Las entradas, que tendrán un precio de 35 euros (más gastos) en Madrid y 37 euros (más gastos) en Barcelona, estarán en preventa de Live Nation el 19 de septiembre a partir de las 10h. Al día siguiente, viernes 20 de septiembre, se pondrá en marcha la venta general a través de www.livenation.es y Ticketmaster.
The 1975 se erigían en uno de los grandes nombres musicales de 2018 con la publicación del muy notable ‘A Brief Inquiry Into Online Relationships‘, y además prometían prolongar el eco de aquel con otro disco en la pasada primavera. Como sabemos, ese trabajo no llegó en la fecha esperada, pero ya es una realidad: ‘Notes on a Conditional Form’ se publicará finalmente en 2020. ‘People‘ y la intro ecologista ‘The 1975‘ son sus dos primeros adelantos.
Tras años enarbolando la bandera de un rock a medio camino de lo comercial y lo alternativo, 091 publicaban en 1994 su último disco de estudio, ‘Todo lo que vendrá después’, previo a su separación en 1996. Justo 20 años después, el grupo de Granada resucitaba felizmente para una exitosa serie de conciertos, acompañada de diversas reediciones de todo su material en ediciones muy cuidadas y documentadas. A finales de 2016 hablábamos precisamente con José Ignacio Lapido, compositor principal de la banda, haciendo balance de esa reunión y, a la pregunta de si se planteaban escribir nuevas canciones, no parecía nada convencido sobre el asunto, aunque no lo descartaba.
Ahora, tres años después, la película ha cambiado del todo, puesto que ahora los hermanos Lapido, J. Antonio García, Tacho González, Víctor Lapido y Jacinto Ríos regresan con nuevas canciones tras casi 25 años desde aquel ya penúltimo trabajo de estudio: el próximo 18 de octubre se publica ‘La otra vida’, producido por el francés Frandol, músico francés amigo de la banda desde mediados de los 80. Y ‘Vengo a terminar lo que empecé’ –no parece casual que «Los Cero» hayan elegido ese título para su regreso– retoma su senda más reconocible, rock clásico pero afilado, con toques de psicodelia en los teclados de Raúl Bernal (Dolorosa, Jean Paul).
Tras la publicación del disco, en noviembre, ya se ha confirmado una gira de presentación que pasará por ciudades como Madrid, Barcelona, Bilbao, Zaragoza, Valencia, Sevilla, Málaga, Almería y Huelva. Las fechas y salas se confirmarán en los próximos días.
Cuenta la leyenda del sexto álbum de estudio de (valga la redundancia) la leyenda del rock Pixies que el título del mismo, ‘Beneath The Eyrie’, surgió cuando, charlando fuera de la iglesia rural reconvertida en estudio a las afueras de Woodstock –que ya es en sí un enclave geográfico-musical–, descubrieron un gigantesco nido de águila sobre el árbol más cercano. Decidieron llamar así –“Bajo el nido del águila”– al disco en el que el cuarteto trabajaba, y, como hubieran activado un resorte o un hechizo, ha resultado ser el mejor desde que se separaran en la cumbre de su carrera, tras publicar ‘Trompe Le Monde’ (1991).
Tan cierto es que ni ‘Indie Cindy’ ni ‘Head Carrier’ estaban a la altura de sus primeros discos como que, en mi opinión, se les juzgó con demasiada severidad. Al fin y al cabo, solo se trataba de unos viejos colegas que intentaban que sus giras no resultaran demasiado aburridas al tocar las mismas 30 canciones de siempre. Pero es cierto que en ellos, sencillamente, no se respiraba la magia de sus inicios. ¿Dónde quedaban el singular encanto de esas melodías cargadas de misterio de Black Francis que conectaban la tradición norteamericana de norte a sur, de costa a costa? ¿Dónde las rupturas rítmicas insospechadas de David Lovering? ¿Dónde las guitarras delirantes de Joey Santiago? ¿Dónde las letras sobre historias bizarras de serie B sobre espíritus, avistamientos, seres mitad humano-mitad animal…? ¿Dónde los el embrujo del contraste entre las voces de Charles y Kim –cuya sombra ha logrado borrar con solvencia Paz Lechantin–? Ni idea. Porque tan difícil es responder al porqué de su ausencia en aquellos dos trabajos previos como saber por qué sí están en ‘Beneath The Eyrie’. Simplemente, han vuelto.
Este “regreso” es palpable en todo el álbum, pero especialmente en una primera mitad notable, que contiene los dos acertados singles ‘On Graveyard Hill’ y ‘Catfish Kate’ –las dos canciones más inmediatas del disco–, que remiten especialmente a la era de ‘Surfer Rosa’ y ‘Doolittle’. En torno a ellos, hay canciones quizá más discretas pero sólidas –como ‘In The Arms of Mrs. Mark of Cain’, ‘This Is My Fate’ o ‘Silver Bullet’– que contribuyen a crear una sensación de conjunto –por su permanente ambiente de misterio–. Y también temas que se les acercan en brillantez, como la adictiva y amable melodía de ‘Ready for Love’, o el tándem formado por ‘Long Rider’ y ‘Los Surfers Muertos’, en las que Charles Thompson rinde homenaje a Desiree, una surfera amiga de Paz fallecida “en acto de servicio” en las playas de Malibu. De hecho, es la propia ex-bajista de A Perfect Circle y Zwan la que toma las riendas vocales en la segunda. En general, es una cantante más ortodoxa que la Deal, pero suple su ausencia de manera destacada.
Si bien es cierto que la parte final del disco pierde algo de lustre con temas más discretos –pese a eso, destaca el surf-rock embrutecido de ‘St. Nazaire’ y la juguetona ‘Bird of Prey’– sobresale la buena sensación de conjunto que ofrece ‘Beneath The Eyrie’, que se contagia de la edad de oro del grupo hasta en su portada, muy 4AD –pese a que el disco, publicado en BMG, supone el primer acercamiento multinacional en la historia del grupo de Boston–. Aunque el descrédito de sus dos discos previos será difícil de restaurar, este disco sí suena a lo que cabía esperar de un regreso de los Pixies: enérgico, maduro, sereno y sacando buen partido a lo que queda de su singular magia.
Pixies cerrarán su gira mundial de presentación de ‘Beneath The Eyrie’ en España, con los conciertos que se celebran en Barcelona –día 23 de octubre, entradas aún disponibles–, Madrid –24 de octubre, ya agotado– y A Coruña –26 de octubre, ya agotado–.
Calificación: 7,4/10 Lo mejor: ‘Catfish Kate’, ‘On Graveyard Hill’, ‘Ready for Love’, ‘St. Nazarie’, el tándem ‘Long Rider’/’Los Surfers Muertos’ Te gustará si te gustan: Dinosaur Jr., Violent Femmes, The Breeders Escúchalo:Spotify
Se las prometía muy felices Beyoncé de cara a los premios Emmy 2019, tras haber logrado seis nominaciones –cuatro de las cuales, entre ellas, mejor dirección, mejor guión o mejor dirección musical, estaban personalizadas en ella– por su documental ‘Homecoming‘. Sin embargo la película, que retrataba la preparación y desarrollo de su icónica vuelta a los escenarios tras su segunda maternidad en el Coachella 2017, ha fracasado estrepitosamente en ese sentido.
Y es que, previa a la ceremonia de entrega de los galardones de la televisión norteamericana que se celebra la próxima semana, se han anunciado los ganadores de premios técnicos y menores. Y ‘Homecoming’ se ha ido de vacío en todas y cada una de las categorías a las que optaba. ‘RuPaul’s Drag Race’, ‘Springsteen on Broadway’ –el musical de The Boss– o un especial de Carpool Karaoke de James Corden con Paul McCartney, entre otros, han privado a Knowles de premio alguno, como explica el medio especializado The Hollywood Reporter.
Lo cual, curiosamente, coincide con el anuncio de una nueva película documental de Beyoncé. Esta noche el canal ABC estrena en Estados Unidos ‘Making The Gift’, película dedicada a la producción audiovisual de su último disco de estudio, ‘The Lion King: The Gift‘. Un álbum que acompañaba el lanzamiento de la nueva versión de ‘El Rey León’ de Disney, y en el que Beyoncé pretende ensalzar la influencia africana en el soul y el hip hop contemporáneos. Teniendo en cuenta que el disco en sí ya ha sido una decepción comercial, tampoco parece que esta nueva película vaya a cosechar muchos premios. Este es su teaser oficial.
Amanecemos este lunes 16 de septiembre con una triste noticia, en una de esas rachas terribles que asolan el mundo de la música pop en días: tras las recientes muertes de Camilo Sesto y Daniel Johnston, hoy conocemos la pérdida de Ric Ocasek, líder indiscutible de The Cars y genio musical del soft rock y la nueva ola de los 80, todo un icono. Ocasek, que tenía 75 años, ha sido encontrado muerto en la cama de su casa en Nueva York, informa Pitchfork. Por el momento no han trascendido las causas de su muerte.
Ocasek se convirtió en una figura de la música popular norteamericana cuando, en plena oleada punk, formó The Cars con su amigo de la infancia Brendan Orr, con el que ya había militado en varios grupos. The Cars conjugaron la energía del rock con melodías pegadizas y pronunciados sonidos sintéticos que aportaban un ambiente nocturno y misterioso, formulando el sonido de la new wave y el soft rock, tan imitado durante toda la década de los 80 y venideras.
Desde el pelotazo de su icónico debut de 1978, ‘The Cars’ –que fue 6 veces platino en Estados Unidos, gracias a hits como ‘My Best Friend’s Girl’, ‘Just What I Needed’ o ‘Good Times Roll’–, publicaron 5 álbumes –algunos, como ‘Candy-O’ o ‘Heartbeat City’, casi tan exitosos como su primer trabajo– antes de su disolución en 1987. Tras una polémica pseudo-reunión sin Ric en 2005, con Todd Rundgren al frente de The New Cars, Ocasek accedió a grabar un nuevo disco de The Cars en 2011. Un dignísimo ‘Move Like This‘ que reunía por primera y última vez a la formación original del grupo, con la excepción de Orr, que falleció en 2000 a causa de un cáncer de pancreas.
Al margen de The Cars, Ocasek publicó hasta siete álbumes en solitario, desde su debut ‘Beattitude’ (1982) hasta ‘Nexterday’ (2005). También se prodigó como productor en álbumes de Bad Brains, Suicide (también para Alan Vega en solitario), Lloyd Cole & The Commotions (el mítico ‘Rattlesnakes’), Bad Religion, Nada Surf, The Wannadies, Le Tigre y un largo etcétera. Además de producir una obra pictórica que expuso en diversas galerías y escribir varios libros, su singular personalidad quedó también plasmada en el cine (hacía una aparición memorable como pintor en el primer ‘Hairspray’ de John Waters) y la televisión (fue colaborador frecuente en un late-night de Stephen Colbert).
La influencia de The Cars y Ric Ocasek no solo fue enorme durante los 80, sino que se ha prolongado durante las tres décadas siguientes. En los 90, Weezer se erigían en claros herederos de su sonido, y no en vano Ocasek producía su álbum debut, el azul. El grupo de Rivers Cuomo, que ya ha lamentado la pérdida de esta figura en sus redes sociales, volvieron a recurrir a la mano de Ric en su tercer disco (el verde) y, en 2014, en ‘Everything Will Be Alright In The End‘ (2014). También es ineludible que Franz Ferdinand deben mucho al sonido de The Cars, que se ha extendido en esta década gracias al permanente revival de los 80. Y en España, Guille Mostaza (Mostaza Gálvez, Ellos) ha manifestado públicamente su admiración hacia Ocasek, aseverando en nuestro site que «todos los discos en los que aparece son buenos».
Las metáforas ecologistas de Billie Eilish, el homenaje a la ciencia ficción de serie B de Lana Del Rey, los problemas con una femme fatale de C. Tangana, los juegos espacio-temporales de Camila Cabello y la venganza caricaturesca de A$AP Rocky. Nos empapamos de las imágenes de los videoclips más destacados de las últimas semanas y sacamos a flote sus referentes estéticos y narrativos.
All the good girls go to hell (Billie Eilish)
Entre un ángel caído y un pájaro con chapapote del Prestige. Así se presenta Billie Eilish en su nuevo vídeo. Rich Lee, director habitual de los clips de Lana Del Rey y Eminem, retoma una de las imágenes más impactantes de ‘Bury a friend’ (dirigido por Michael Chaves, en la actualidad centrado en su carrera como director de cine de terror), y le inyecta nuevos significados. A la cantante le salen alas como a ‘Tobi’ (1978) o a un personaje de ‘Legión’ (2010), y cae del cielo en una escena que recuerda visualmente a la célebre ilustración de Gustave Doré ‘La caída de Lucifer’, perteneciente a su serie sobre ‘El paraíso perdido’ de Milton. Su posterior lucha por salir de un pozo de petróleo y avanzar por un escenario degradado, con reminiscencia iconográficas del infierno y apocalipsis bíblicos, alumbra una distópica metáfora ecológica en sintonía con la pesimista letra de la canción. El final, con la cantante dándose la vuelta y avanzando resignada hacia unas llamas donde bailan varias gogós, parece ilustrar una de las últimas frases: “no queda nada que salvar”.
Doin’ Time (Lana Del Rey)
De todas las películas que aparecieron durante la moda del gigantismo en la ciencia ficción de serie b –‘El asombroso hombre creciente’ (1957), ‘La guerra de la bestia gigante’ (1958), ‘El pueblo de los gigantes’ (1965)…-, la mayoría infumables, ‘El ataque de la mujer de 50 pies’ (1958) es sin duda la que mejor ha resistido el paso del tiempo. Aparte del icónico poster de Reynold Brown (autor de otras maravillas como ‘Tarántula’, ‘Creature from the Black Lagoon’ o ‘House on Haunted Hill’), el filme se ha convertido en una joya del camp de sorprendente discurso (pre)feminista. El vídeo ‘Doin’ Time’, también dirigido por Rich Lee, funciona como un estiloso homenaje a la mítica película. Lana Del Rey es una nueva “mujer de 50 pies”, que se pasea por las tórridas calles de Los Angeles buscando dónde refrescarse. En un eficaz giro metalingüístico, el director nos traslada a un autocine de los años cincuenta, el lugar donde se veían estas películas. Al final, en un nuevo giro, esta vez pirandelliano, la cantante sale de la pantalla como en ‘La rosa púrpura de El Cairo’ (1985) para echar una mano a su alter ego en la “vida real”.
No te debí besar (C. Tangana, Paloma Mami)
La tipografía elegida para el título de la canción que abre el nuevo vídeo de C. Tangana, dirigido por Rogelio (autor también de ‘Bien duro’), es toda una declaración de intenciones. El tipo de letra, con reminiscencias del cyberpunk y el retrofuturismo ochentero (es casi un calco de la de ‘Tron’), marca la línea estética a seguir en las siguientes secuencias. ‘No te debí besar’ narra, en forma de flashback, algo así como un fatalista thriller romántico. El vídeo comienza como un estilizado neo-noir de Nicolas Winding Refn, con escenas violentas fotografiadas con muchos rojos y azules. Continúa con una secuencia automovilística que recuerda a animes tipo ‘Akira’ (1988) o a las atmósferas creadas por Denis Villeneuve en ‘Blade Runner 2049’ (2017). Luego sigue con una metáfora visual –el coche recorriendo el cuerpo metalizado de ¿Paloma Mami?-, que parece una reinterpretación tunera del célebre ‘Amante menguante’ de ‘Hable con ella’ (2002). Y termina con un montaje acelerado de los tres bloques narrativos hasta finalizar, como un trompo en un aparcamiento, con la imagen que iniciaba el vídeo.
Liar (Camila Cabello)
Tras el reciente ‘Señorita’, el siempre imaginativo Dave Meyers vuelve a dirigir un videoclip para Camila Cabello. ‘Liar’ comienza como una tontorrona comedia romántica de colores pasteles. Luego, tras un giro inesperado, con macguffin incluido (la misteriosa nota), el director comienza a divertirse. Primero, con la imagen: añadiendo sorprendentes efectos visuales -las carreras en timelapse, el atropello de ciclistas, el elefante- que transforman el video en puro slapstick onírico. Después, con el argumento: exprimiendo las posibilidades cómicas de la dualidad verdad-mentira y del (auto)engaño, un tema que recuerda a las películas de Jim Carrey ‘Mentiroso compulsivo’ (1997) o ‘Di que sí’ (2008). Y, por último, con la estructura narrativa: haciendo malabarismos humorísticos entre el espacio y el tiempo, el sueño y la realidad, la cordura y la locura, la ficción y la metaficción.
Babushka Boi (A$AP Rocky)
En los años sesenta, durante las protestas contra la guerra de Vietman y a favor de los derechos civiles, se popularizó en Estados Unidos el término “pig” para referirse a la policía. La artista británica Nadia Lee Cohen (de quien se pudo ver hace unos meses una exposición en la Térmica de Málaga) recoge esta tradición y la transforma en sátira posmoderna en su videoclip ‘Babushka Boi’. Siguiendo la estética que le ha hecho famosa, colorista, artificiosa y con un punto irónico, la directora ilustra un relato de policías y ladrones (entre ellos un A$AP Rocky ataviado con su pañuelo babushka), utilizando la hiperbólica caligrafía visual de un cómic de Dick Tracy o de los cortos animados de Looney Tunes (no es casualidad que al final aparezca un personaje muy parecido a Porky). Una persecución narrada en clave caricaturesca, que se transforma en burla vengativa tras un giro final cuyo significado es imposible no vincular a la reciente detención de A$AP Rocky en Suecia.
Se suponía que la EDM estaba en decadencia ya con Avicii en vida, pues su segundo disco tuvo peor acogida que el primero y alguien tan influyente como Calvin Harris había pasado página claramente. Hay quien cree que la muerte del DJ podía marcar también la muerte de la EDM, y el crítico Javier Blánquez, durante la promoción de su tochazo ‘Loops 2. Una historia de la música electrónica del siglo XXI’, decía que este género ya venía cambiando desde tiempo atrás. Era lo lógico simplemente por una cuestión de desgaste, pero la verdad es que continúan triunfando canciones en esta línea artística, y no hay más que ver lo bien que le va a DJ Snake o el pelotazo que está pegando esa cosa llamada ‘Dance Monkey’: de vez en cuando entre los virales de Youtube continúa apareciendo un hit de EDM.
De la misma manera, el último álbum de Avicii solo puede considerarse un enorme éxito. El álbum era número 1 en general en los países nórdicos (Suecia, Noruega, Holanda, Finlandia) y también alcanzaba el top 4 en España, el top 7 en Reino Unido o el top 11 en Estados Unidos. En semanas sucesivas, vender no ha vendido mucho, porque el sueco no era un gran vendedor de álbumes, sino un músico de la generación del streaming, y ha sido ahí donde no ha decepcionado en cuanto a cifras, pues los singles que han salido de su álbum póstumo han mantenido el mismo impacto o incluso más que los sencillos que lanzaba en vida. ’SOS’ con Aloe Blacc es uno de los mayores éxitos de su carrera, suma a día de hoy 337 millones de streamings en Spotify y continúa siendo una de las 200 canciones más reproducidas del mundo 5 meses después de su lanzamiento. E igualmente ‘Heaven’ supera los 100 millones de streamings en la misma plataforma sueca, mientras la acogida de otras canciones como ’Tough Love’ y ‘Hold the Line’ también ha sido estupenda. Con seguridad esta lo petaría si su sello la promocionara como single.
Habrá quien diga que este éxito se debe al trágico fallecimiento de Avicii, pero lo cierto es que otras muertes inesperadas no han producido siempre el mismo recibimiento por parte del público. Michael Jackson, Amy Winehouse, The Cranberries o Lil Peep están entre los artistas que no han movilizado especialmente al público con sus discos póstumos. Avicii sí, y lo ha hecho sin el apoyo de la prensa, que no es que haya reseñado el álbum para mal, que también, pues ‘Tim’ ha tenido críticas bastante negativas. Pero lo peor no es ese 58/100 de Metacritic sino que únicamente 4 medios registrados en dicha web han reseñado el disco: parece que el resto, directamente, no sabía qué hacer con él. ¿Finge la prensa que la EDM ha muerto mientras el público lo sigue dando todo con ella?
Flops
Las ventas de ‘Madame X‘ se han estancado en las 450.000 unidades a nivel global según Mediatraffic, lo cual no está mal comparado con lo último de Depeche Mode, Miley Cyrus o lo que tiene pinta de vender Lana del Rey, pero sí está muy por debajo de lo que mueven coetáneos como U2, estos con críticas bastante peores que Madonna. Esta cifra implica que la «reina del pop» continúa con la tendencia de perder la mitad de público con cada disco, como viene pasando desde ‘Hard Candy’ (2008).
El álbum de Madonna, que salvo un par de excepciones, ha tenido muy buenas críticas, como atestiguan las reseñas de medios tan prestigiosos como The Guardian, NME, AllMusic o Mojo (las hay muy divertidas), ha sido un gran éxito en Portugal, país que lo inspiró, donde fue top 1 durante 3 semanas con las mejores cifras para un número 1 en cinco años; pero entre los mercados grandes solo ha funcionado dignamente en Italia, único país donde se ha radiado ‘Medellín’, y en menor medida en España, donde pese a la indiferencia de 40 Principales sigue en la lista de ventas pero lejos del disco de oro. Los datos en Reino Unido y Estados Unidos son desastrosos (5 y 2 semanas, respectivamente, en todo el top 100), pero son mercados que ya había ido perdiendo en anteriores etapas. Esta vez se bajan del carro también Francia y Alemania, donde ‘Ghosttown’ fue top 40 durante un par de meses; y debido al declive de la venta física, el álbum apenas se ha distribuido en Brasil, el gran mercado al que se destinaba, y donde ‘Faz gostoso’ ha tenido una gran acogida sin ser ni siquiera sencillo.
¿Cómo hemos llegado a que un medio tan indie como Stereogum titule que este es «el mejor disco de Madonna en mucho tiempo» y el público generalista exija su retirada? La falta de conexión de la gente de a pie con Madonna es evidente, a parte del público casual no le ha entusiasmado nada que colaborara con artistas jóvenes y latinos como Maluma, pues se asume por algún motivo que es una maniobra-de-desesperación, y el carácter relativamente experimental de algunos vídeos y temas como ‘Dark Ballet’ y ‘God Control’ no tenía ninguna opción en la era del algoritmo de Spotify. Como colofón, el backlash masivo tras Eurovisión, donde casi no fue lo peor que cantara mal, sino que ofreciera un show lúgubre, incluso simulando gente muerta sobre el escenario, que desde luego no fue entendido y tampoco explicado. Digamos que Madonna cantando un reggae apocalíptico con Quavo no era lo que el mundo esperaba de ella. Desde este martes podremos comprobar en qué consiste su gira de 80 conciertos por teatros y si al menos afianza a sus seguidores, entre los que sí se considera el disco un gran comeback y una de sus interesantes «reinvenciones», y de nuevo a la prensa.
Curiosa la evolución de Melanie Martinez. Tras publicar en 2015 ‘Cry Baby‘, un estupendo debut conceptual en el que plasmaba de manera sólida su estética infantil a la vez que perturbada, en canciones tan memorables como ‘Soap’ o ‘Training Wheels’ o en una edición en vinilo espectacular que incluía un libreto con ilustraciones (el disco incluso resurgía en listas al año siguiente), la cantante neoyorquina ha decidido que su segundo álbum no pueda ser del todo comprendido sin su película de acompañamiento. O quizá no haya sido una decisión consciente, pero lo cierto es que ‘K-12’ gana con la cinta y, al contrario, pierde sin ella. Y bastante.
‘K-12’ es una película entretenida y no solo por ser musical, sino también por su fotografía, escenarios, estilismos y efectos especiales; en definitiva, por toda su parte visual. Aunque su guion busca acaparar todos los problemas sociales posibles que caracterizan a los jóvenes en 2019 (sobre todo a las mujeres) y resulta por tanto demasiado predecible y juvenil, la película se deja ver. Sin embargo, ha sido un problema desde el principio que las canciones que suenan en ella, que nos explican las vivencias de una Cry Baby que ya es adolescente y ha entrado en el instituto, son flojas, y este problema se acentúa cuando las escuchas una tras otra como propone este álbum.
Musicalmente, el segundo álbum de Martinez es una continuación de ‘Cry Baby’, en el que el fondo infantil de ciertas melodías (de carrusel en ‘Nurse’s Office’) o instrumentos (la caja de música de ‘The Principal’) aportan personalidad a unas canciones de pop contemporáneo que, producidas por Michael Keenan, beben tanto de los ritmos del hip-hop como de las melodías clásicas del doo-wop o el soul. En este sentido incluso podría considerarse a Martinez una precursora total de Billie Eilish (sobre todo de la primera), aunque su estilo es más blandito y colorido y está más perfumado. Para usar otra comparación, ‘K-12’ un disco tan suave y adorable como una muñeca de porcelana, pero de la misma manera que te terminas aburriendo de mirarla todo el rato, lo mismo sucede con el disco.
Bebe del doo-wop claramente el piano de ‘Wheels on the Bus’, la mejor canción del disco gracias a su emotiva melodía. Es una pena que sea la primera, porque lo que depara al oyente después es una escucha difícil. Y es que lo peor de ‘Class Fight’ no son sus infantiles rimas («The teacher gave me notes to go out and give Kelly / She was kissin’ Brendon, I got jelly»), sino lo poco imaginativo de su sadismo y sobre todo de su melodía, un problema que se repite a lo largo de todo el álbum. No es nada emocionante la fusión de hip-hop y cajas de música de ‘The Principal’ ni la de hip-hop y melodía de carrusel de ‘Nurse’s Officer’, al contrario, suena anticuada y mil veces vista. Peor aún es ‘Drama Club’, una canción realmente anodina que no logra justificar el victimismo de su letra probablemente dirigida a los críticos. Un victimismo presente también en el «soy famosa, nadie me entiende» de ‘Show & Tell’. Un single pasable, aunque tan poco imaginativo como su representación en la película, con una Melanie cual marioneta actuando para su público.
Quizá porque ha derramado todos sus esfuerzos en hacer una película demasiado ambiciosa, quizá por falta de inspiración, quizá afectada por aquellas siniestras acusaciones contra ella que lamentablemente aún recordamos, fueran ciertas o no; Martinez ha olvidado esta vez componer canciones perdurables. La escucha completa de ‘K-12’ es tan plana que a veces te preguntas si cierta canción no había sonado antes. Al menos el álbum remonta al final con las voces distorsionadas de ‘Lunchbox Friends’, el buen estribillo de ‘High School Sweethearts’ y sobre todo el vals contemporáneo de ‘Recess’, que cierra el álbum. En ‘K-12’, Martinez nos lleva al «recreo» una vez hemos pasado por los mil sufrimientos de la adolescencia que narra el disco, y qué alivio porque se hace esperar. Un poco como en la vida real…
Calificación 4,9/10 Lo mejor: ‘Wheels on the Buss’, ‘Recess’ Te gustará si te gusta: que los discos pop tengan concepto, y sobre todo la música de Melanie Escúchalo:Spotify
León Benavente acaban de publicar su esperado tercer disco tras haberse consolidado con los dos primeros como uno de los grupos referenciales del pop-rock español, ya sin más etiquetas. Su segundo álbum fue número 5 en España y estuvo en el top 100 hasta 27 semanas, es decir, más de medio año.
El grupo ha estrenado este viernes el “lyric video” del tercer single, ‘Ayer salí’, tras la buena aceptación de ‘Como la piedra que flota’ y ‘Amo’ junto a nada menos que Eva Amaral. ‘Ayer salí’ es el típico número un tanto kraut de la banda de Abraham Boba, que incluye el relato de una noche de fiesta. Puro costumbrismo que va a encantar a sus seguidores, como explica la banda en el “canción por canción” facilitado a la prensa: “Siempre nos gustará contar historias. Mejor si son cercanas y somos capaces de reconocerlas y diseccionarlas. Nunca hemos estado en el espacio, por eso hablamos de lo que provoca una resaca y no de cómo se ve la tierra desde otro planeta”.
La letra de ‘Ayer salí’ dice de manera explícita: “Rozábamos el éxtasis, las 3 de la mañana, había hecho tantos amigos / Y horas más tarde, no los recuerdo / Todo gente hermosa dentro de su decadencia / pero a ti no te vi / ¿Estás ahí?”. Concluye cierto sentido de la culpabilidad: “Suma una eternidad todo el tiempo que perdí y aun así, ayer salí”. Por otro lado, el grupo ha estado esta semana en Late Motiv interpretando este nuevo tema en directo. El vídeo puede verse a través de Facebook o Twitter.
«Estamos intentando construir un futuro en el que la gente pueda sumergirse. Es como un paisaje imaginario. Esto siempre ha sido una gran parte de 808 State cuando escuchas la música que hemos publicado en el pasado, este tipo de paisajes del futurismo». Así describe Graham Massey el sonido de 808 State en relación a los dos epés que el dúo británico ha publicado este verano, ‘Initial Granada Report‘ y ‘Subsequent Granada Report’. En ambos el futuro de 808 State ahora es distópico y gris, lo cual en su caso vuelve a ser una excusa para que no termine la fiesta.
El segundo de los EPs publicados por 808 State este verano alterna momentos nostálgicos con otros de experimentación. El más curioso de los segundos es ‘Cannonball Waltz’, que no es un «vals» precisamente: Boomkat la ha llamado «reggaetonesca» y su reseña del EP de hecho aparece en la misma página web de 808 State, por lo que su valoración no debe andar muy lejos de lo que ha buscado el grupo en él. No es el tema más memorable del conjunto, pero sí logra crear una interesante atmósfera gracias a su unión de voces espectrales y teclados acid, que dan paso entonces a una segunda parte más tecno. Por su parte, ‘The Ludwig Question’ parece el intento de 808 State por hacer un tema de grime, y sus inquietos ritmos, a través de los que termina asomando una luminosa melodía hacia el final, son puras cosquillas para los oídos, pero el resultado general no deja demasiada huella.
Son los momentos más clásicos de 808 State en ‘Subsequent Granada Report’ los que más incitan a repetidas escuchas. ‘Marconi’ abre con toda una llamada a la rave gracias a sus alarmas y sus teclados acid, así como su cuidada línea melódica, nos recuerdan cuál fue precisamente el gran hallazgo de 808 State: ser capaces de llevar el acid house a las masas gracias a su talento para producir melodías tarareables como la contenida en esta canción. Y la final ‘Spiral Arms’ parece precisamente el momento en que esa peligrosa fiesta a la que nos invita ‘Marconi’ llega a su momento más profundo. Es un tema 100% noventero, muy dance, tan nostálgico que incluye una melodía vocal, y de intoxicada atmósfera, que lleva el viaje al futuro de estos epés a su punto álgido. No, ninguno de los mejores momentos de ‘Initial Granada Report’ y ‘Subsequent Granada Report’ igualan los mejores de 808 State, ¿pero quién iba a decir que los de Manchester aún tendrían cosas interesantes que decir en 2019?
Calificación: 6/10 Lo mejor: ‘Marconi’ Te gustará si te gusta: Orbital, Underworld, The Future Sound of London Escúchalo:Spotify
El mismo año en que ’90’, uno de los álbumes más influyentes de la historia de la electrónica y también uno de los mejores discos de los 80, cumple su 30º aniversario, sus artífices 808 State publican su primer trabajo largo en exactamente 17 años: fue en 2002 cuando lanzaron ‘Outpost Transmission’ y será el próximo 11 de octubre de 2019 cuando vea la luz su continuación, titulada precisamente ‘Transmission Suite’.
De momento, este verano han llegado al mercado y a las plataformas de streaming los EPs ‘Initial Granada Report’ y ‘Subsequent Granada Report‘, que avanzan parte del material que encontraremos en ‘Transmission Suite’. El título de los EPs procede de los estudios Granada de Manchester, conocidos por haber acogido varios programas de televisión británicos durante décadas, incluida la primera actuación televisada de los Beatles en 1962, y que llevaban abandonados desde 1989. Graham Massey y Andrew Barke han grabado allí sus nuevas composiciones, rodeados de cachivaches tecnológicos inservibles como un teletipo o montañas de disquetes, y han buscado que esa atmósfera de futuro en ruinas impregne sus nuevas canciones.
Hay ecos en ambos EPs de los sonidos oscuros explorados por Graham Massey y Andrew Barke en ‘Outpost Transmission’, pero los británicos sumergen ambos trabajos en sonidos mucho más distópicos y nerviosos ya desde las primeras notas del primer EP. ‘Ujala’ intriga con sus ritmos tribales, pero su capa de tecleos digitales y la aparición esporádica de una extraña voz telefónica a lo largo del tema la hacen sonar como una especie de laboratorio carcomido por la naturaleza. La inquietud planteada por este tema continúa en ‘Tokyo Tokyo’, un corte grisáceo, contaminado, que sin embargo crea un curioso contrapunto con lo simpático de ese hombre japonés al que escuchamos gritar «Tokyooo». Las intrusivas palmas finales, que aparecen y desaparecen cual fantasmas holográficos, acentúan la sensación de inquietud.
No son temas innovadores en el repertorio de 808 State, pero sí dinámicos e interesantes. También lo son los dos siguientes. ‘Planeten’ puede ser el mejor de este primer EP: sus táctiles microbeats y texturas parecen inspiradas en el trabajo de raster.noton, mientras los geométricos sonidos que Massey y Barke crean en el tema harán las delicias de los sinestésticos. Finalmente, ‘Bataglia’ es eso, bélica, pues en ella conviven ritmos de batería con los típicos sonidos rave que esperamos del dúo. No es el número más inspirado de ‘Initial Granada Report’, pero sus cinematográficos violines sintetizados añaden una dimensión nueva en el distópico mundo creado por 808 State en este EP, cuya continuación también presenta cosas interesantes.
Calificación: 6,5/10 Lo mejor: ‘Planeten’ Te gustará si te gusta: Orbital, Underworld, The Future Sound of London Escúchalo:Spotify
2019 será recordado como el año en el que dos documentales hablaron alto y claro sobre la vida personal, fuera de los focos, de dos figuras musicales que con anterioridad ya estaban inscritas en la controversia. Por un lado, ‘Leaving Neverland’, la producción de Dan Reed que contó con los testimonios directos de Wade Robson y James Safechuck, dos hombres que aseguran que desde pequeños fueron más que amigos de Michael Jackson. Y, por el otro, ‘Surviving R. Kelly’, la serie documental estrenada en enero en el canal de pago Lifetime que, a lo largo de seis episodios de una hora y un séptimo que recoge las consecuencias derivadas de su emisión, cuenta con todo lujo de detalles qué se esconde detrás de uno de los artistas de R&B más respetados durante la década de los noventa y principios de los dos mil gracias a temas como su archiconocido ‘I Believe I Can Fly’ (perteneciente a la banda sonora de ‘Space Jam’) o ‘Ignition’, así como de las diversas canciones que escribió y produjo para otros artistas. Sin ir más lejos, su firma está detrás de ‘You Are Not Alone’, una de las baladas más celebradas del repertorio de Jackson.
El canal Crimen + Investigación a lo largo de las últimas semanas al fin ha emitido el documental en español bajo el nombre de ‘Sobreviviendo a R. Kelly’. Y, tras verlo, podemos entender a la perfección el impacto que hace escasos meses tuvo en la sociedad estadounidense. En él no únicamente se retrata a un depredador sexual con especial predilección por las mujeres que aún no han llegado a la mayoría de edad, sino a un maltratador psicológico al que durante décadas la industria le ha permitido hacer todo lo que quisiera. Dejando de lado el epílogo final, los testimonios de decenas de mujeres que aquí se suceden ponen de manifiesto el modus operandi de una consentida estrella que, hasta ahora, había esquivado la prisión. Está por saberse qué ocurrirá en el futuro, ya que aún tiene pendientes numerosas causas abiertas por tráfico sexual, pornografía infantil, tentación a una menor y obstrucción a la justicia, y más temprano que tarde tendrá que rendir cuentas ante un juez y una opinión pública sumamente informada a estas alturas de sus antecedentes.
El primer gran escándalo de su biografía aconteció el 31 de agosto de 1994, cuando Kelly, por entonces con 27 años y un solo disco en el mercado, contrajo matrimonio con su protegida Aaliyah, de apenas 15. En el documental podemos hallar el testimonio de un miembro de su crew que afirma que fue él quien falsificó la documentación de la joven artista para que dicho despropósito se materializara. Pero viéndolo en perspectiva sorprende aún más que el debut de ella, producido por Kelly ese mismo año, tuviese la osadía de titularse ‘Age Ain’t Nothing but a Number’ (La edad no es más que un número). No hace falta decir que, por entonces, el mundo miró a otro lado.
Las palabras de quien en 1996 se convertiría en su segunda esposa y la madre de sus tres hijos, Andrea Kelly, son desgarradoras. No solamente confiesa ante la cámara cómo durante diez años fue obligada a sufrir todo tipo de vejaciones sexuales que la llevaron hasta contemplar el suicidio, sino el férreo control que el artista ejercía sobre ella a diario: por citar sólo unos ejemplos, tenía que pedirle permiso para ingerir cualquier tipo de alimento, constantemente era encerrada en una pequeña habitación y tenía prohibido cualquier tipo de contacto con el exterior. Asimismo, antes de que el mundo estuviera familiarizado con el concepto de viralidad en la red, en 2002 circuló por Estados Unidos un vídeo en el que se podía ver a su entonces esposo practicando sexo y hasta orinando sobre una menor. Se le detuvo, se enfrentó a un juicio acusado de pornografía infantil en 2008 y el jurado popular determinó que era inocente, principalmente, porque la chica que aparecía en la cinta (la sobrina de Sparkle, quien durante años fuera su corista principal) se negó a testificar. Andrea afirma que desconocía el hecho, así como las numerosas jovencitas que entraban y salían de la mansión que el cantante tiene en Atlanta. Con atino lanza una pregunta al espectador: ¿acaso Kelly podría haberse acostado reiteradamente con innumerables menores sin la protección y el silencio de su propio equipo?
Todos los relatos que se incluyen de fans y mujeres que en algún momento de su vida mantuvieron una relación con él coinciden en que nada tiene que ver el R. Kelly artista con Robert, el maltratador psicológico, acomplejado y borracho de fama que se cree intocable fuera de los escenarios. O, al menos, hasta ahora. El artículo de Jim DeRogatis publicado en BuzzFeed en julio de 2017 fue un gran punto de inflexión. En él las familias de tres jóvenes rompen su silencio y aseguran que hace años que no ven a sus hijas porque viven junto a Kelly, quienes les ha lavado el cerebro, a modo de esclavas sexuales. Las cámaras del documental acompañan a una de esas madres que, después de conocer el paradero de su hija gracias a un vídeo de TMZ, no duda en armarse de valor para literalmente rescatarla en el hotel donde se encuentra esos días. En uno de los momentos más emotivos de la serie el espectador puede ver con sus propios ojos cómo cumple su misión. Las otras dos chicas, de poco más de veinte años, hoy en día siguen siendo presas de las fauces de Kelly.
El movimiento #MeToo y #TimesUp, ante tal escándalo, ha dejado tocado de por vida a Kelly mediante la campaña en redes sociales Mute R. Kelly. Durante décadas la comunidad afroamericana consideró al autor de ‘I Believe I Can Fly’ un héroe, un semidiós por encima del bien y el mal, y sus propios fans no dudaron en desacreditar los testimonios de las decenas de mujeres que en algún momento denunciaron públicamente la perversidad de la estrella. Tal como diversas voces apuntan en la serie, si las víctimas en vez de ser jóvenes negras hubiesen sido blancas muy probablemente se hubiese reaccionado mucho, mucho antes.
La venda ha caído ante tales evidencias televisadas en horario de prime time. Los boicots en las puertas de los recintos donde Kelly actúa son una constante y, por consiguiente, sus ingresos han menguado en picado. Y, del mismo modo, tras la emisión todos los artistas que colaboraron con él se han puesto del lado de todas esas supervivientes (ahí está el ejemplo de Lady Gaga, Céline Dion o Ciara, quienes retiraron de inmediato sus respectivos featurings) y su sello, RCA Records, le ha abandonado a su suerte.
‘Sobreviviendo a R. Kelly’ apela sin concesiones a lo emocional, a que el espectador, conozca o no previamente la carrera musical del artista, empatice con toda esa abrumadora retahíla de mujeres que se pone ante la cámara para narrar sus experiencias. Nadie, absolutamente nadie, habla en favor de Kelly. Si ‘Leaving Neverland’ desde un buen principio partía de la premisa de que “el rey del pop” mantenía relaciones con menores, en este caso ocurre exactamente lo mismo: los productores detrás del proyecto no dejan espacio para que se quiera pensar lo contrario. El polémico documental de Jackson daba vértigo al llegar a las cuatro horas de duración, pero en este caso la trama se estira prácticamente el doble si se tiene presente el séptimo capítulo final a modo de epílogo. Aquí es donde está su principal tara. Prácticamente todas las voces describen a Kelly como una persona que siempre actúa bajo el mismo patrón, por lo que ante lo reiterativo de los testimonios, en realidad, se podría haber prescindido de uno o dos episodios. Aun siendo de obligada visión, un tijeretazo en la edición no le hubiese ido nada mal.
Tove Lo va a tener muy difícil volver a los días de fama de ‘Habits (Stay High)’ o después ‘Cool Girl’, pero eso no significa nada en cuanto a la calidad de los singles que está sacando recientemente. Tras los notables ‘Glad He’s Gone‘ y ‘Bad As the Boys’ con ALMA, se ha sacado de la manga una colaboración con Kylie Minogue y la verdad es que siempre es una gozada tener a la autora de ‘Fever’ de vuelta en los terrenos de la pista de baile.
‘Really don’t like u’ (sic) es una concesión al dance noventero que incluso podría haber tenido cabida en ‘Overpowered’ de Róisín Murphy. Su letra en cambio no es tan festiva y presenta tanto a Tove Lo como a Kylie Minogue frustradillas en su salida a la discoteca, pues «él» ha decidido ir con otra. Y ahí es cuando la bisexualidad de Tove Lo parece volvérsele en contra: «¿Por qué he venido a esta fiesta? (…) Sabía que él iba a venir con alguien / ¿pero por qué tenías que ser tú?». El tema se dirige abiertamente a una chica que además va «más guapa» que Tove Lo a este sitio.
El «haces que sea muy duro pasárselo bien» de la letra podría haber dado lugar a un videoclip literal, pero en verdad Tove Lo y Kylie Minogue han hecho un vídeo casero muy millennial, medio improvisado pero funcional pues -insisto- siempre es un gusto ver a ambas. Saludos a Madonna y Anitta.
Lo mejor del mes: escucha las últimas «Canciones del Día»
Hidrogenesse podrían empezar a cantarse a sí mismos dentro del listado de ‘Dos tontos muy tontos’ (la canción que abría ‘Roma’, su anterior trabajo), en la subcategoría “grupos
que nunca se separarán”. Por lo menos, eso es lo que deseamos muy fuerte, a modo de brujería jota. Porque Genís Segarra y Carlos Ballesteros ya hace más de veinte años que forman parte del paisaje pop de muchos de nosotros, gracias a su carácter, su excepcionalidad y… toneladas de himnos, melodías y chascarrillos que hemos hecho nuestros (claro que sí). Un poco para hablar de ‘Joterías Bobas’, su último disco, un poco para hacer un breve recorrido por su carrera quedamos con Hidrogenesse en el Hospital de Sant Pau, muy cerca del centro de operaciones de Austrohúngaro. Hidrogenesse, que acaban de estrenar vídeo para ‘La carta exagerada’, actúan este sábado 14 de septiembre en el Rayos Uva Fest de Barcelona junto a Momus, Kokoshca, Ofrenda Floral, The Irrepressibles y Patience. El 5 de octubre estarán en el OchoyMedio de Madrid, y también les aguarda próximamente Terrassa, Valencia, Lleida, Bilbao y San Sebastián. Detalles, en su web. Foto: Alicia Aguilera.
‘Joterías Bobas’ es un disco muy influenciado por México. ¿Fue a raíz del tour que hicisteis a principio de año con Papá Topo? ¿O ya venía de antes?
Genís: Venía de antes.
Los dos a la vez: El disco ya lo habíamos grabado.
Carlos: Nos fuimos con los deberes hechos. Las cosas que hay de México son de los viajes y de la gente que conocimos hace diez años, cuando fuimos por primera vez. Luego hemos ido tres veces más, cuatro en total.
G: Es que somos muy lentos haciendo canciones. Una canción que se empezó en 2014 acaba grabada y publicada en 2019. Entre que somos lentos, que nadie nos da prisas porque no estamos en ningún sello… Pues a veces los tiempos se alargan.
C: Para que haya alguna idea de este último viaje, pues a lo mejor en los próximos cuatro o cinco años sale (risas).
G: De hecho, nos hizo ilusión la oportunidad de estar en México esos meses, porque íbamos a presentar las canciones por primera vez ahí, en esos lugares. Canciones que están dedicadas a amigos de ahí, fueron ellos los primeros en oírlas.
¿Como Jorge Pedro [el protagonista de ‘Nombre de flor’]?
G: Jorge Pedro fue el primero que escuchó su canción. De hecho, nos invitó a su programa de radio y le estrenamos la canción ahí en su cara.
Sobre ‘Xochimilco’, cuando presentasteis el disco en Luz de Gas, hablasteis de la influencia de las películas de Emilio ‘El Indio’ Fernández en esta canción.
G: Está basada en la película [‘María Candelaria’].
C: Y en la película pasa eso. Son muy exageradas, esas películas.
G: Mucho.
C: Son muy bonitas y muy terribles.
G: Todos hemos visto melodramas americanos, exagerados y tal… Nada que ver. Las películas mexicanas son mucho más exageradas. Cuando pasa algo malo es mucho peor. Cuando pasa algo bueno es inverosímil, absurdo. La canción es así. Como la película.
«Cuando empezábamos, todos los grupos tenían un look como “casual”. Subían al escenario súper “casual”, cuando para nosotros estar en un grupo y tocar en un escenario es una fantasía, un teatro, un show…»
Y sobre ‘Claro que sí’, imagino que os debe fastidiar mucho el concepto de “autenticidad”, ¿no?
G: Sí, es algo que siempre nos ha chirriado. La gente que se presenta como “auténtica” es un artificio… Pero no sólo por el drama. También nos chirriaba mogollón, cuando empezábamos, que todos los grupos tenían un look como “casual”. Subían al escenario súper “casual”, cuando para nosotros estar en un grupo y tocar en un escenario es una fantasía, un teatro, un show… Pues sí que nos chirriaba esa pretensión de autenticidad. No sólo por lo dramático, sino por lo casual. ¡No estás aquí “tocando”! Estás en un escenario con treinta focos iluminándote a ti y no al resto de personas. Todo lo que vas a hacer va a ser amplificado mucho, no estás aquí “casualmente” tocando.
Aparte de que es la primera vez (que yo recuerde) en que interpeláis directamente a vuestros detractores. Leí que era por un tuit en que alguien denostaba una actuación vuestra, calificándola de “joterías bobas”.
C: La verdad es que nos ayudó en el fondo, porque nos dio un título para un disco.
G: Estábamos ahí, pensando canciones de esa época, de cuando fuimos a México hace cinco años. Y dijimos que ese disco, con las canciones mexicanas, se iba a llamar ‘Joterías bobas’ e iba a empezar con una canción que se llamara ‘Claro que sí’. Es como dices, porque no somos nada de responder o atacar.
C: Ni de crearnos un papel de víctima, en plan “pues voy a explicar mi vida y todo lo que me han insultado”.
G: Nos costó mucho hacer la letra de ‘Claro que sí’. Es la que más no costó, la última que terminamos. Porque sabíamos qué tenía que decir la canción en general…
C: … Pero son respuestas a muchas cosas. También cuando dice lo de “Sí” y “No”. Todo el mundo quiere una respuesta directa. Cada vez que pasa algo, todo el mundo está esperando a que alguien se posicione y que sea tajante.
G: Que todos tengamos súper claro dónde estamos y qué opinamos. Son cosas que te agreden, no porque nadie te esté enviando un tuit: “Eh, tú. ¡Equidistante!”. No hace falta que te digan eso. ¡Te sientes agredido todo el rato por esta presión! Es para decir: “¡Claro que sí!”. Te entiendo lo que estás pidiendo, y tú entiende que yo no te lo voy a dar. Y ya está.
«Somos dos, eso nos salva» «Siempre hay uno que le da un toque al otro»
Seguimos con las canciones. ‘La carta exagerada’ es muy divertida, explicabais que era una mezcla entre un personaje de Alfredo Bryce Echenique y una carta que escribió Marc Almond en los 80 diciendo que lo dejaba.
G: Que nadie le entendía.
C: Está en sus memorias: en el 82 u 83 estaba tan mal, no entendía qué le estaba pasando, y dijo: “pues yo me retiro”. Él decidió enviar una carta a los medios.
G: Ahora mandas un tuit, pero en esa época…
C: Diciendo que la gente no le entendía, que ya no podía más, que si los que le odiaban… Qué gracia que esta persona que ha hecho millones de discos después, en el 83 escribiera esa carta… ¡Y lo único que quería era llamar la atención, en el fondo!
G: Además admite en las memorias que al abandonar la música y el grupo, lo único que pretendía era que el otro de Soft Cell [ndr: Dave Ball] le llamara por teléfono.
C: Y el otro no llamaba y Marc se rayaba, cada vez más. Y son esas cosas, que nos hacen mucha gracia. Y en el libro [‘La vida exagerada de Martín Romaña’ de Bryce Echenique] hay una persona, el enamorado, que está ahí sentado en un sillón que se llama “el sillón Voltaire”, que está esperando todo el rato que le llamen… pero para no contestar.
G: Porque Carlos estaba leyendo a la vez los dos libros un verano, y me contaba: “El Martín Romaña ahora dice tal”, y por la noche me decía: “Mira Marc Almond qué chiflado ese día, mira lo que envió a la prensa”. Como me contaba los dos, para mí sí que era una sola cosa. Parecía que hablara de la misma persona.
C: Y nos dijimos que a ver si podíamos cuadrar todo eso en una sola canción. Pero también hablamos de nosotros; de personas que estamos haciendo cosas y que queremos que nos hagan caso. Y luego te das cuenta que el mundo no gira a tu alrededor. Por suerte no somos solistas.
G: Somos dos. Eso nos salva.
C: Y siempre hay uno que le da un toque al otro.
G: Yo entiendo a Marc Almond. Uno solo, comiéndote la cabeza, sin nadie al lado que te diga: “¡Eh! ¡So!”.
C: Sobre todo la gente que tiene éxito.
G: Que todo el mundo le da la razón.
C: Que hace su primer single, y se convierte en una súper estrella así de golpe. Se te tiene que ir la cabeza.
G: Es una cosa que vemos a menudo. Cuando ya teníamos esa canción y ese título, intentando hacer una canción sobre eso, detectábamos “cartas exageradas”: cuando la gente se despide, hace esos gestos… Nicki Minaj la última: “dejo la música, quiero formar una familia…”
Pues vi que ese tuit ya no estaba disponible.
C: ¡Pues lo habrá borrado ya! ¡Ya ha cambiado de opinión! Con las cartas exageradas suele pasar eso.
G: Internet hace que las puedas borrar. Nos hace gracia ir viéndolas, las reacciones del artista. Que lo hagan, vale. Pero cuando ya te empiezan a explicar: “voy a dejar Instagram, porque es tóxico”…
‘Brujerías Jotas’ me hace mucha gracia. Oscila entre el optimismo de que todo va ir bien, pero también contiene esa idea del pensamiento mágico. ¿Lo de desear algo muy fuerte funciona?
G: Eso cuando nos pasa, nos hemos dado cuenta al revés. Cuando hemos ido a los Encantes porque quieres hacer una foto y quieres literalmente eso: un pañuelo de tal color y lo encuentras, y estás súper feliz. Y luego te das cuenta de qué absurdidad. Sólo te has encontrado un pañuelo verde turquesa. ¡Ya ves! ¡Pero es porque lo estabas deseando! Y te parece mágico haberlo encontrado. Es una sensación muy bonita. Nos dijimos que es muy fácil de repetir, esa sensación. La de desear cosas que es bastante probable que vayas a conseguir. Que ese subidón de adrenalina lo puedas tener, si no cada día, al menos una vez por semana.
«Si se pone de moda no sé qué, eso es lo que no haremos. Al menos, ese año»
Siempre sonáis anacrónicos, dicho en sentido no peyorativo, fuera de modas y épocas. Pero este álbum me parece algo más deliberadamente ochentas. Sobre todo por el uso del Emulator.
G: Sí, el Emulator es un sampler.
G: Y tiene unas librerías con los sonidos clásicos que definen el sonido 80. Desde singles famosos de Depeche Mode, New Order… Todo el mundo lo usó.
C: Y de ahí sí que hemos usado los golpes de orquesta, que es una cosa muy obvia de los 80, muy exagerada y muy cómica a la vez.
G: Para nosotros es algo humorístico, usar esos redobles. Nos da la risa.
C: Yo creo que es la única cosa claramente de los 80, que hay mil canciones que nos encantan que han usado ese sonido. Bueno, y a lo mejor usar alguna caja de ritmos…
G: No es que hayamos querido usar el sonido de ninguna época en concreto. Pero lo que dices de ser anacrónicos, eso nos sale porque nos da mucha alergia las modas. Si se pone de moda no sé qué, eso es lo que no haremos. Al menos, ese año. Quizás de aquí a cinco años haremos una canción con un redoble de esos de platillos que suenan en todas las canciones. Pero ahora yo no puedo usar eso. Es nuestra manera de ser.
C: Es algo que nos sale, de una manera natural. Como de repelús.
¿De ir un poco a la contra?
G: ¡Y aunque lo disfrutemos! Aunque sea algo que me encante. ¡Pero no soy capaz de usarlo! Hay gente que es al revés. Que es capaz de asimilar cualquier cosa que oye. Y yo puedo escucharlo y disfrutarlo. Pero reproducirlo… no.
C: Necesitamos más tiempo para procesar las cosas.
G: Hasta que nos pase ese impulso de ir a la contra.
C: Son manías.
G: Es una manera de generar algo. Hay gente que genera remando a favor. Si todos comienzan a usar flautas traveseras, pues usa flautas traveseras y eso le ayuda a hacer una nueva canción. Y a nosotros lo que nos ayuda es: “Uy, hagamos algo sin flautas traveseras, por favor”. Eso nos ayuda a trabajar de una manera. Como motor creativo sí que puede ayudar algunas veces ir a la contra.
¿Qué os diferencia, a la hora de trabajar y grabar, entre ser intérpretes y ser productores?
G: Cuando somos productores nos lo pasamos súper bien, porque lo más difícil y lo más traumático es componer. Tú estás convencido de que esas melodías y esas letras valen la pena grabarlas. Siempre tienes inseguridades, porque crees que no queda todo lo bonita que podría ser, los arreglos… Eso te da mil problemas. Pero cuando la canción es de otro, que tú no la has tenido que componer, todo es creatividad…
C: Como de sacar el máximo partido.
G: Es como ponerte a los pies de la canción que te dan y hacer que sea lo más bonita posible. Como no es tuya, no tienes inseguridades. Directamente aceptas que esa canción es súper chula y que vas a usar lo más bonito que tengas. Va todo… no más rápido, pero sí más fácil. Es mucho más fácil producir a otra persona que producirte a ti mismo.
Sònia (Montoya) tiene canciones muy bonitas. Pero bonitas nivel Nacho Cano.
¿Y ahora estáis produciendo a alguien?
G: Ahora estamos con Sònia [Montoya], la bajista de Papa Topo [ndr: tiene un proyecto llamado Masonieria].
C: Siempre nos pasa que vemos las cosas en directo y detectas: “ostras, qué canciones más chulas”. Nos enamoramos de Espanto una vez que los vimos en directo. Porque teníamos las maquetas, pero…
G: Lo que hace que entiendas el grupo, qué hace y qué podría llegar a hacer es cuando ves a las personas delante de ti haciéndolo.
C: Y descubrimos. Y ves las debilidades de cada uno, y piensas “podemos ayudar a que esto suene mejor”. Y le preguntamos: “¿te apetecería hacer algo…”?
G: [Sònia] tiene canciones muy bonitas. Pero bonitas nivel Nacho Cano. Y dices: “Sònia, estas canciones son muy bonitas. ¿Por qué no las grabamos bien y que suenen como merecen?”. Nos lo estamos tomando con calma. De una en una. No se trata de hacer un disco, sino de hacer con ella… pues eso, darle brillo a sus canciones que más nos gustan, porque tiene varias. Nuestras favoritas. Por nuestra parte es muy egoísta porque somos muy caprichosos. No es que ella nos haya venido a decir “quiero que me produzcáis esta canción”. No. Hemos dicho: “esta que nos gusta tanto a nosotros, ¿podemos meter mano?” (risas)
O sea que sois vosotros los que vais a ofreceros, no son los demás los que vienen a buscaros.
G: Sí. Como productores no somos muy profesionales.
C: Cuando trabajamos con Single….
G: … También me ofrecí.
C: Nos enseñaron algunas maquetas y fue en ese momento… [a Genís] Te pidieron un poco consejo…
G: Sí. “¿Cómo podemos grabar esto?”. Y la respuesta fue: “Pues grabándolo con nosotros”. Se lo creyeron y acabamos produciéndoles un disco.
C: Sólo hemos trabajado con gente que ya nos gusta mucho.
Artistas muy afines en carácter, artísticamente hablando.
G: Eso es importante, porque va a haber problemas. Cuando grabas un disco siempre hay muchos problemas de “No me gusta por dónde está yendo esto”, “Pues a mí me encanta”. Nadie tiene la razón, porque es muy subjetivo. Nada está bien o no está mal en algo tan abstracto como Do-Re-Mi-Fa-Sol. Que sea alguien con quien tengas esa afinidad, lo hace mucho más fácil.
Os vi en Luz de Gas cuando presentasteis el disco. Hicisteis un espectáculo con proyecciones, piano, largas introducciones explicando los temas del álbum… Pero en conciertos posteriores no habéis repetido ese formato. ¿Vais a hacer algún espectáculo más de ‘Joterías Bobas’? ¿O aquel show fue algo muy concreto?
G: Fue muy especial porque se nos dio la oportunidad. Queríamos presentar el disco de esa manera, explicando las canciones y tocándolas de una manera más sencilla.
C: Nos escribieron los del Curtcircuït [ndr: Ciclo de conciertos organizados por la Asociación de Salas de Conciertos de Catalunya] y nosotros les pedimos una especie de teatro, hacerlo en un sitio que no fuese una sala de rock. Nos dijeron de hacerlo ahí [en Luz de Gas]. Y había un piano. Luego, como tenemos que ir a salas y festivales es imposible hacer eso. Y también hay que combinar canciones de todas las épocas. Si tocas a las dos de la mañana o a la una, no puedes hacer eso.
G: Ahora en octubre en Madrid presentaremos el disco y no haremos eso. Haremos un concierto de Hidrogenesse con todas las canciones nuevas, pero con las viejas también. Porque será en el 8 y Medio. No da pie a hacer eso. Nos hacía ilusión presentar así el disco al menos una vez. Explicando las canciones. Pero no tenemos planes de seguir haciendo eso. Pero nos gusta hacerlo, porque es un reto. Tenemos que ensayar más, tocamos las canciones distintas a como las tocamos habitualmente en directo, todas eran nuevas…
Vosotros ya vivís exclusivamente de esto, ¿no?
G: Sí. Todos los ingresos que tenemos son entre el grupo y el sello [Austrohúngaro]. Sobre todo, de los conciertos.
Lleváis ya 23 años, ¿verdad?
G: El primer concierto fue en el 97.
C: Pero haciendo conciertos y viviendo del grupo…
G: Empezamos en el 2006-2007.
C: No llevamos tanto-tanto.
G: Cuando sacamos el ‘Animalitos’.
«Ahora hay tantas series, que tienen tantos minutos, y quieren poner canciones todo el rato… ¡que hasta canciones nuestras ponen!»
Hasta ese momento erais un poco más dispersos…
G: Sí, [Hidrogenesse] era nuestro capricho. Hacíamos cuatro o cinco conciertos, alguna canción… Pero estábamos más ocupados en sacar discos de Chico y Chica.
C: O en hacer fiestas en el Astin.
G: Y lo del grupo era más como un capricho. Pero a partir de ‘Animalitos’ nos dijimos: “pues queremos tocar este disco”. Y empezamos a buscar. Y veíamos que un grupo tocaba en tal sala de Zaragoza, pues llamas a esa sala y dices: “Oye, que quiero tocar”. Esas cosas de volver a empezar. Porque todo eso yo ya lo había hecho con Astrud. Pues otra vez. Y desde el 2007 estamos así.
C: “Vamos a tocar dónde nos llamen”. Aunque nos cueste ir. “Vamos a hacer todo los que nos propongan”.
G: ¡Al menos pensarlo!
C: Pues decimos que sí. Aunque al principio no sepamos si nos vamos a meter o vamos a ser capaces de hacerlo. Por ejemplo, de eso salió el disco de ‘Un dígito binario dudoso’: de aceptar una cosa que al final no pasó, un proyecto en un museo.
G: Hay discos y canciones que existen porque aceptas cosas. Tienes que borrar los prejuicios, y decir: “sí”.
C: Desde entonces hacemos más. Sobre todo conciertos, que es de lo que vivimos.
G: Nosotros no vemos ninguna serie, pero estamos encantados que haya tantas series porque de vez en cuando te ponen una canción en una. Que es algo que en el cine nunca pasaba. En las películas siempre ponen las mismas canciones. Pero ahora hay tantas series, que tienen tantos minutos, y quieren poner canciones todo el rato… ¡que hasta canciones nuestras ponen! Eso es un añadido más a los conciertos.
¿Ya os podemos meter en el listado de ‘Dos tontos muy tontos’, pues?
C: Sí. La semana pasada nos dieron un premio, el Premi Altaveu. Que me imagino que, a fuerza de persistir, de estar ahí, han dicho: “Ah, pues este grupo que lleva ya mucho tiempo, ¡vamos a darles un premio!” (risas).
G: Pero muchas cosas nos damos cuenta que son simplemente por haber aguantado. Cada uno se da cuenta de lo relevante que es. Nosotros estamos al margen de la industria; cuando de repente se pone el foco sobre ti es… “¿de repente soy relevante?”. No. Lo que nos hace relevantes es que hemos aguantado más de veinte años haciendo cosas. Y eso es a lo que la gente le da valor: a que hayamos aguantado tanto.
«Lo que nos hace relevantes es que hemos aguantado más de veinte años haciendo cosas»
¿Os consideráis de discos temáticos?
C: Eso es una cosa que gusta mucho a los críticos, pero la verdad es que nos sirve a nosotros para…
G: …acabar algo. Porque tienes ideas, títulos, medias canciones… Nosotros somos de tener el título del disco y llenarlo de cosas. Que no al revés.
C: ¡Ayuda mucho! Para acabarlo, sobre todo.
G: Y a los medios les es más fácil hablar de lo que haces. Pero, de hecho, ningún disco es conceptual. Sólo el de Alan Turing. El de ‘Roma’ no es conceptual sobre nada. Si alguien lo escucha, es imposible que llegue a atar qué hilo conductor hay. Y ‘Joterías Bobas’ es lo mismo.
C: Nos cuadran a nosotros en nuestra cabeza.
G: Somos conscientes de que ya cargamos con este sambenito, de que hacemos “discos conceptuales”. Que no me parece mal. Nos pueden llamar cosas peores.
En este puedes pensar que el leit motiv es lo mexicano y el optimismo, pero luego te encuentras con ‘Xochimilco’ o ‘La cita’, que a mí me parece una canción muy triste…
G: ¡Claro! ¡Porque es una cita frustrada! Es triste porque la persona tiene una oportunidad de darse cuenta que, aunque no haya nadie, hay miles de cosas a su alrededor con las que sentirse ligado. Y no tiene que ser otra persona, no todo tiene que ser relaciones interpersonales.
C: Es una canción romántica…
G: … a la que le quitas la pareja. Tú puedes estar enamorada sin tener que estar enamorada de alguien. Descubres que has llegado a esa cita, no hay nadie, pero puedes seguir enamorada porque… ¡mira a tu alrededor! Pero claro, es medio triste porque desaparece la persona que estaba esperándote. No nos ha quedado tan optimista como queríamos. ¡Hemos fracasado! (risas)
«Otro sambenito con el que cargamos muy alegremente es que nos llamen banales, petardos y eso. Que son palabras que, cuando empezábamos, nos daban mucha rabia»
También arrastráis cierta fama de ser superficiales, pero realmente tenéis muchos temas que, muy al contrario, resultan muy profundos. O tristes.
G: Sí. De hecho, la banalidad nos gusta. Las joterías bobas nos gustan. Pero nos la tomamos en serio (risas).
C: ¡Y las cosas superficiales tienen mucho interés! Y se pueden disfrutar mucho.
G: Y tienen muchas capas de lectura. Cosas muy superficiales tienen mucha profundidad. Un chiste puede ser súper cruel. Un color contrastado con otro puede llevarte a más cosas que un discurso entero. Pero sí; es otro sambenito con el que cargamos muy alegremente. Que nos llamen banales, petardos y eso. Que son palabras que, cuando empezábamos, nos daban mucha rabia.
C: Y luego aprendes a que todo eso te resbale.
G: Incluso a aceptar que hay gente que te disfruta porque ve en ti que eres petardo. Yo lo acepto. Yo no creo que lo que yo haga sea petardo o que lo que yo haga sea conceptual… pero acepto que esa persona disfrute de mis discos porque crea que son conceptuales. Al menos hay un vínculo. No tengo que pensar lo mismo yo de lo que hago que el público. Tú piensas una cosa, yo otra. Que los dos podemos tener razón. Que no porque yo lo haga hecho tengo más razón (pausa). Ahora; que sí que la tengo, porque la he hecho yo (risas).
En el vídeo de ‘Claro que sí!’ aparecen multitud de vuestras referencias.
C: ¡Todas nuestras cosas! ¡Las que tenemos en casa!
G: Incluso cosas que no nos gustan, pero que tenemos en casa. También es otro sambenito que cargamos; que siempre estamos haciendo homenajes.
C: Pero intentamos que cada vez menos. Quizás en ‘La carta exagerada’ lo importante hubiera sido explicar algo… Pero la idea era sacarle todos los datos históricos o nombres propios, porque yo no quiero hacer una canción sobre Marc Almond. Quiero que en eso se nos vea a nosotros, se vea que lo que detectamos en otros también nos sucede a nosotros.
G: Seguro que hay muchas veces que hemos usado referentes y la gente ha pensado “seguro que son súper fans de esto”. Y quizás no seamos fans, es simplemente porque te ayuda a explicar bien lo que quieres explicar en esa canción. Pero lo aceptamos. ¡Además, es culpa nuestra, porque somos los que hacemos las canciones!
¡En ‘Roma’ sí que había sobredosis de referentes! Elizabeth Taylor, Cleopatra, Terenci Moix
G: ¡Síiii! Y Chopin, Flaubert… ¡Miles de cosas!
C: Para nosotros era como cuando van a hacer una excavación, van de arriba a abajo y van encontrando capas. Era como hacer un corte de estos cinco-diez años.
G: Ahí sí que fue dónde nos pasamos en amontonar capas de referentes. Y ahora estamos en un momento de intentar no usar ningún referente. A ver si conseguimos hacer un disco entero sin ninguno.
C: Es muy difícil.
O que no sea tan obvio…
G: Mira, con no decir nombres propios, ya es mucho.
C: O hacer las canciones más sencillas. Que no fuesen tan complejas. Eso es una cosa que hemos querido hacer en este disco.
G: ¡Desde siempre!
C: Cuando escuchamos de alguien pensamos “pero mira, ¡qué sencilla! ¡Sólo tiene tres cosas, pero es una maravilla!”.
G: Pero lo intentas hacer tú y ya se te ocurre una cuarta cosa. Luego combinas la primera con la tercera, te sale una quinta, la alargas por el principio, la alargas por el final… Y al final ya hemos hecho otro monstruo. Pero lo seguiremos intentando. No nos rendimos. Seguiremos intentado hacer las cosas sencillas.
¿Intentaréis crear vuestro “disco sencillo” en el futuro?
G: Sí. Creíamos que era este, pero enseguida nos dijeron que no tenía nada de sencillo (risas).
C: Ahora, al tocarlo en directo, ves que no.
G: Cuando nos enfrentamos al directo, como tenemos que volver a programar las canciones, lo que hacemos siempre es limpiar. Nunca hay que adornarlas más. Siempre hay que cortar. O de duración, o de capas de arreglos, o de diferentes ritmos superpuestos, siempre hay que hacer una purga, para que en directo suenen claras y contagiosas. Por eso somos muy conscientes de eso: de que tenemos que hacerlas sencillas. O igual hay que hacer los discos de una manera, y los conciertos de otra. Como hemos sobrevivido hasta ahora. Y nos ha ido bien.
Los Punsetes ultiman ya el lanzamiento de su nuevo disco, ‘Aniquilación’, que llega a las tiendas y a las plataformas de streaming el próximo 4 de octubre. Será el sucesor de ‘¡Viva!‘, lanzado en 2017. El grupo ha explicado en broma (o no) que el álbum originalmente iba a titularse ‘Aniquilación en tu puta cara’, pero que al final decidió acortarlo suponemos que por razones prácticas.
El pasado mes de abril llegaba el primer adelanto de ‘Aniquilación’, el estupendo ‘Una persona sospechosa‘, y a finales de junio era el turno de ‘Idiota‘. Y el grupo ha anunciado ahora el tercer single, ‘Vas hablando mal de mí’, que llega el próximo jueves 19 de septiembre.
De ‘Vas hablando mal de mí’, Los Punsetes han avanzado además su videoclip, dirigido por el cineasta Nacho Vigalondo. En el avance, el grupo aparece sentado en una mesa de jurado de un hipotético programa o concurso curiosamente llamado «revelación o timo«, como una de las secciones más antiguas de JENESAISPOP y también una de las más queridas por público y redacción. Por esta sección en la que tratamos de descubrir a artistas han pasado Lady Gaga, Lana Del Rey o Zahara, entre muchísimos otros, aunque por alguna razón jamás Los Punsetes. Habrá que esperar a la semana que viene para descubrir a quién juzga el grupo en su nuevo vídeo.
El cantante de pop-rock estadounidense Eddie Money ha fallecido a los 70 años debido a un avanzado cáncer de esófago, enfermedad que él mismo anunció que padecía el pasado mes de agosto durante la emisión de su «reality show» propio, ‘Real Money’.
El cantante nacido en Nueva York publicó su rockero debut homónimo en 1977, a los 28 años. Este contenía a la postre dos de los mayores éxitos de su carrera, ‘Two Tickets to Paradise’ y ‘Baby Hold On’. Más tarde publicaría los álbumes ‘Life for the Taking’ (1978) y ‘Playing for Keeps’ (1980), que no alcanzaron gran repercusión pese a su intento por alcanzar un público más pop. Tras la publicación de este segundo trabajo, Money, que había estado abusando de las drogas y el alcohol, sufrió una sobredosis de la que afortunadamente se recuperó.
La carrera de Money remontaría en los 80 primero con el lanzamiento en 1982 del álbum ‘No Control’, que produciría los hits ‘Shakin’ y ‘Think I’m In Love’, y después con el álbum ‘Can’t Hold Back’. Publicado en 1986, contiene el mayor éxito de toda la carrera de Money, ‘Take Me Home Tonight’, una colaboración con Ronnie Spector de las Ronettes que alcanzó el número 4 en el Billboard y a día de hoy cuenta con unas saludables 70 millones de reproducciones en Spotify. Money nutrió su discografía con más trabajos publicados durante los 80 y 90. El último, de versiones, salió en 2006.
The Parrots son las estrellas invitadas este sábado 14 en la Sala Razzmatazz de Barcelona. Estarán en la Sala 1 de RazzClubs. También les espera el 27 de septiembre el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla e incluso mucho más adelante, el 21 de noviembre, la Sala REM de Murcia; pero en general el grupo ya está pensando en su nueva etapa.
Como adelantaban en Facebook este mismo verano, la continuación en largo de ‘Los niños sin miedo‘ (2016) será producida por Tom Furse de The Horrors. El grupo ha reservado ya cuatro semanas en Londres entre octubre y noviembre para grabar el disco, si bien ya ha habido alguna reunión con Furse en cuanto a la composición, de la que podemos compartir esta imagen. Desde su oficina de management, Ground Control, nos avanzan que habrá alguna canción en castellano, y que en estas últimas fechas de gira, no tocarán canciones nuevas.
Lo que seguro que sí seguirá sonando en su repertorio son sus éxitos habituales, con pistas como ‘No me gustas, te quiero’ (que estaba en inglés con la salvedad del título-estribillo), o ‘Soy peor’. A la postre esta ha terminado siendo su mayor hit, situándoles como todos unos pioneros en la reivindicación medio underground de Bad Bunny. Mucho antes que el Sónar, mucho antes que Coachella, The Parrots vieron el potencial del «conejo malo». Para comprobar si este hito tiene alguna influencia en su próximo disco, habrá que esperar hasta 2020.