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Más allá de los cabezas de cartel: 10 joyas de Low Festival 2026

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Una nueva edición de Low Festival se celebrará del 31 de julio al 2 de agosto con un cartel encabezado por nombres como Fangoria, La Casa Azul o Sidonie. La gran novedad de este año es su cambio de ubicación: tras años celebrándose en Benidorm, el festival se traslada a Torrevieja, una ciudad costera que estrenará esta nueva etapa. Están disponibles ya los últimos abonos y JENESAISPOP, medio oficial del festival, estará allí para contarlo.

Además del cambio de recinto, Low Festival presenta este año una renovada identidad gráfica, visible en el chulo diseño de su cartel. Lo que no cambia es su apuesta por los artistas del mañana: en este artículo recomendamos 10 nombres de la letra pequeña que, en realidad, tienen mucho de protagonistas.

The Molotovs
Entraron en top 3 de ventas en Reino Unido con su debut, lo que confirma que en las islas ya son toda una revelación. El dúo de punk-rock londinense formado por los hermanos adolescentes Matt e Issey Cartlidge recupera la estética mod de los 60 mientras factura temazos guitarreros como ‘Today’s Gonna Be Our Day’ o ‘More More More’: su inmediatez habla por sí sola.

Nerve Agent
Una de las propuestas más distintivas de todo el festival por su fusión de synth-punk, hardbass, bakala y demás cruces entre punk y sintetizadores. Nerve Agent -pronunciado «Nerbe Ajen», según su Wikipedia- visita el Low desde Albacete para presentar su nuevo disco, ‘Sindicato de violencia’, y seguro que no faltan sus temas más populares, desde ‘Putos vecinos’ hasta su dueto con otro grupo presente en el cartel, Mala Gestión.

Repion
Uno de los grupos revelación de Mushroom Pillow, Repion se ha desmarcado gracias a un sonido deudor del pop-rock español de los 90. No ahogan su voz en capas de distorsión ni escriben letras ininteligibles, y tampoco abusan del ruido. El dúo formado por las hermanas Marina y Teresa Iñesta firma canciones tan accesibles como ‘Barrio Somavilla’ o ‘El sueño dura una semana’, que deberían auparlas definitivamente en los próximos años.

Papa Topo
No se prodigan mucho por los festivales, ni tampoco por la industria discográfica, ya que no fue hasta 2025 cuando llegó a las tiendas su segundo disco en 10 años. El grupo de Adrià Arbona, tan presente en éxitos recientes del underground como ‘Por España’ de Samantha Hudson, regresa a los escenarios para desgranar el repertorio de ‘Presto y con toda la fuerza‘. Pero seguro que quienes los recuerdan por ‘Ópalo Negro‘ o incluso por ‘Lo que me gusta del verano es comer helado’ también saldrán satisfechos.

joseluis
El «guapo» del nuevo indie español es también uno de los cantautores que mejor está sabiendo convertir sus canciones en himnos: desde el estribillo infinito de «Lo demás ya está, lo dejaría» en ‘Hazte así’, su nuevo single, hasta la trepidante ‘Navajas de Albacete’, que joseluis se ha permitido no incluir en su álbum debut. Tanto confía en el repertorio de ‘Por ahora para siempre‘, y con razón.

Toldos Verdes
El feliz estribillo «Hacía meses ya que no estaba tan bien» es uno de nuestros favoritos de los últimos meses. Pertenece a ‘100‘, el single que ha unido a la banda madrileña Toldos Verdes con maitequiero, exintegrante de shego. Su sonido indie, ligeramente influido por el noise-pop, es tan refrescante que el grupo no ha parado de tocar en el último par de años. ‘Ascensión Bielsa’ o sus colaboraciones con San Tosielo también son muy recomendables.

Juventude
El dúo sevillano formado por Ángel y Nico debutó en 2024 con ‘La motillo‘, una canción que destacó por su original mezcla de tradición y humor. Desde entonces han publicado temas como ‘Dicen de ti’ y ‘Reina de mis males’, fusionando rock, psicodelia y folclore andaluz. Su próximo álbum, producido por Iñigo Bregel de Los Estanques, promete consolidar su propuesta.

Aiko el grupo
Más interconexiones en el cartel del Low Festival: Teresa, de Repion, es también cantante y guitarrista de Aiko el grupo, una banda caracterizada por su punk pop inmediato y sus letras irónicas y catastrofistas, como las de ‘A mí ya me iba mal de antes’ o las canciones de su divertido debut, ‘Me están apuntando con un arma‘. Influencias de Ramones, Alaska y Los Pegamoides pasadas por un inconfundible prisma contemporáneo.

Los Chivatos
Otra de las grandes apuestas de Mushroom Pillow es la banda liderada por Martín Azpilikueta, que ha destacado recientemente gracias a su macarra single ‘Tron‘, primer adelanto del tercer disco de Los Chivatos. Tras cambiar de nombre y fichar por el mencionado sello, han entregado un álbum más directo y accesible, con influencias del punk, el indie, el brit-pop e incluso toques de hip-hop.

La Plata
Precisamente Diego Escriche, de La Plata, produce ‘100’ de Toldos Verdes, otra de las conexiones no tan secretas del cartel. En realidad, La Plata lleva tiempo destacando entre los grupos que mejor han recuperado el post-punk existencialista y de protesta juvenil, y cada uno de sus tres álbumes —’Interzona‘, ‘Acción directa‘ y ‘Desorden‘— ha ofrecido grandes canciones y una evolución asombrosa, desde las guitarras hasta la electrónica.

Sombr transforma la dismorfia en himno pop en su nuevo éxito

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Que Sombr es una de las grandes estrellas revelación del último año queda claro con solo mirar las listas globales de éxitos, donde el artista neoyorquino coloca hasta cuatro canciones en el top 200. Aunque el público no se cansa de ‘we never dated’, también sus lanzamientos más recientes han funcionado de maravilla, especialmente ‘homewrecker‘, mientras ‘My Body Isn’t Ready’ empieza a consolidarse y continúa en listas casi un mes después de su estreno.

‘My Body Isn’t Ready’ es otro medio tiempo de pop-rock firmado por Sombr, marcado por su fuerza melódica y una instrumentación nostálgica que remite al final de los 90 y principios de los 2000. Tan nostálgica resulta, de hecho, que sus estrofas recuerdan claramente a ‘Yellow‘ de Coldplay, hasta el punto de que el parecido llega a resultar sospechoso. Durante unos segundos casi parece que estés escuchando el clásico de Coldplay antes de darte cuenta de que se trata de otra canción.

Superadas las comparaciones, Sombr entrega otro single con potencial de himno, no solo por la pegada melódica de su estribillo, sino también por el mensaje de ‘My Body Isn’t Ready’, que forja la Canción del Día de hoy.

El estribillo alude de forma directa a la inseguridad con el propio cuerpo: «Me gustas, pero mi cuerpo no está preparado / Te deseo, pero el espejo no me deja / Intento ser la persona que esperas que sea, pero no estoy preparado». Sombr firma así un himno sobre la dismorfia corporal y la autoestima que conectará con cualquiera que alguna vez se haya sentido incómodo en su propia piel.

El trasfondo de ‘My Body Isn’t Ready’ es, por supuesto, romántico, aunque está narrado desde ese sentimiento de inseguridad, que incluso lleva a Shane Boose a fantasear con convertirse en otra persona: «Si pudiera salir de mi propia piel, ¿me dejarías?», se pregunta, antes de anhelar una vuelta a un mundo más sencillo: «Si pudiéramos ser como esos niños otra vez, quizá podría nadar». Muy pocos artistas masculinos recordamos que hayan cantado de forma tan honesta sobre la dismorfia corporal. Entre ellos, antes de Sombr, el gran Perfume Genius.

Lo más memorable de ‘Joven y salvaje’ es… el baño de Selena Gomez

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Benny Blanco ha contado con Bb trickz para el single de presentación de su próximo disco, ‘Hermoso’, que sale este año. ‘Joven y salvaje’ apuesta por un sonido indie con «pulso french touch», una estética pseudo-lo-fi, ritmo disco y un hook de guitarra distorsionado. Sobre el papel, la combinación prometía, pero el resultado es un tema totalmente descafeinado y desganado en todos los sentidos, a pesar de contar con hasta cinco autores.

Por supuesto, la estética lo-fi sucia de ‘Joven y salvaje’ es deliberada, pero eso no justifica lo poco memorable que resulta la canción. Tampoco las aportaciones de Bb trickz consiguen levantarla, ni mucho menos una toma vocal que parece grabada con una nota de voz de WhatsApp.

La madrileña recurre a su habitual flow frío y despreocupado, pero rimas sexuales como «cúbreme el chocolate, hoy yo ceno si me late» o «cuando quiera, él me parte» no terminan de elevar un tema que suena al típico borrador todavía pendiente de rematar. La coda glitchcore, presente en la versión del vídeo pero ausente en la subida a plataformas, mejora ligeramente el conjunto, aunque no lo suficiente.

Durante la promoción del lanzamiento, Belize Kazi ha explicado en una entrevista con Los40, desde el Bilbao BBK Live, cómo surgió la colabo. «Él me escribió al principio de mi carrera, como en el tercer mes. Lo que pasa es que él no coge aviones y yo todavía no había estado en Los Ángeles». Finalmente, aprovechando un viaje de la rapera a L.A., ambos pudieron coordinar la grabación.

Fue durante aquella sesión cuando, según ha contado la propia Bb trickz, «cagó en el baño de Selena Gomez», esposa de Benny Blanco. La rapera también ha recordado que, para ponerse a tono, ambos ingestaron una cantidad considerable de snacks y azúcar mientras terminaban de dar forma a la canción. Vista la energía del resultado, quizá faltó un último chute.

‘Danceteria’, top 1 en JNSP con el 81% de los votos

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Madonna logra su 12º número 1 en JENESAISPOP con ‘Danceteria’, que ha arrasado en la final de Instagram, con el 81% de los votos. Los anteriores tops 1 de M en el top fueron ‘Get Together’, ‘4 Minutes’, ‘Give Me All Your Luvin’, ‘Living for Love’, ‘Ghosttown’, ‘Bitch I’m Madonna’, ‘Medellín’, ‘Crave’, ‘God Control’, ‘I Feel So Free’ y ‘Bring Your Love’. Entre las canciones que no recibieron el apoyo popular, ‘Popular’, ‘Turn Up the Radio’ o ‘Vulgar’. Y entre las que no fueron propuestas por la redacción, ‘Girl Gone Wild’ o ‘I Rise’. Madonna iguala el número de tops 1 en JENESAISPOP que tiene Lady Gaga y sigue teniendo por delante a Lana del Rey (15) y a Rosalía (13).

Otras entradas potentes de la semana, directas al top 10, son las de Judeline y Phoebe Bridgers. En el top 20 encontramos a Ela Minus, Kiko Veneno y Rolling Stones.

Recordad que podéis escuchar en Apple Music y en Spotify la playlist con las 40 canciones del top y las 10 candidatas a entrar de cada semana, así como por supuesto votar por vuestras canciones favoritas, aquí. Los votos son sometidos a una fórmula matemática que beneficia a las novedades y perjudica a las canciones a medida que pasan las semanas.

Top Ant. Peak Sem. Canción Artista
1 1 1 Danceteria Madonna
2 5 2 2 On Wires Carly Rae Jepsen
3 3 3 2 Watch It Burn Katy Perry
4 1 1 4 stupid song Olivia Rodrigo
5 5 1 BESITO Judeline
6 6 1 Lost Boys Phoebe Bridgers
7 4 4 3 Club to Your Arms Rose Gray
8 2 2 2 Wink Wink Charli XCX
9 12 9 2 Locos por el ritmo Morreo
10 29 1 12 I Feel So Free Madonna
11 21 1 10 Bring Your Love Madonna, Sabrina Carpenter
12 30 7 3 Oda a Géminis Algora
13 8 2 7 SS26 Charli XCX
14 18 11 4 mejores momentos Belén Aguilera
15 15 1 espiral Ela Minus, Nick León
16 16 1 Helicrisum Kiko Veneno
17 17 1 Divine Intervention The Rolling Stones
18 7 2 6 hate that i made you love me Ariana Grande
19 28 1 21 Reliquia Rosalía
20 40 4 9 Happy Now Lykke Li
21 19 3 8 I'm your girl right? Tove Lo
22 10 10 2 Autosmile @
23 11 11 2 Una casa en el Teide Gara Durán, Barry B
24 6 1 7 the cure Olivia Rodrigo
25 25 1 36 Berghain Rosalía, Björk, Yves Tumor
26 37 7 6 Girl Like Me PinkPantheress
27 9 4 3 New Religion Bebe Rexha, Faithless
28 38 22 3 Troleo Cupido, l0rna
29 26 5 12 drop dead Olivia Rodrigo
30 13 13 4 Black Prada Dress Ellie Goulding
31 22 5 4 Every Single Weekend The Avalanches, Jamie xx
32 32 3 9 Rock Music Charli XCX
33 20 4 5 Prophecy at 1420 MHz Boards of Canada
34 33 3 5 UNA PERSONA TRISTE Los Punsetes
35 24 2 5 Bar Manolo SVSTO
36 15 9 5 I Knew It, I Knew You Taylor Swift
37 36 11 6 pequeñita! Judeline
38 35 6 7 ORIGAMI! Kesha
39 39 15 8 Upside Down Natalie Imbruglia
40 27 6 8 Mi catedral Triángulo de Amor Bizarro

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Rihanna y Beyoncé reaparecen por sorpresa en los shows de JAŸ-Z

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JAŸ-Z está celebrando los 30 años de su carrera con una serie de conciertos en el Yankee Stadium de Nueva York. Quizá solo él tenga el poder de conseguir que dos de las artistas más poderosas de la industria musical hagan apariciones estelares en sus shows: Beyoncé y Rihanna han desfilado por distintas fechas para arropar al rapero y magnate musical en este regreso a los escenarios.

El caso de Rihanna es, sin duda, el más llamativo. La cantante permanece prácticamente retirada de los escenarios y solo había hecho una excepción hasta ahora: el espectáculo del descanso de la Super Bowl de 2023. Entonces explicó que aceptó el reto porque no sabía si volvería a tener una oportunidad semejante.

Su reaparición este 12 de julio, de la mano de JAŸ-Z, ha sido breve, pero tiene toda la lógica si recordamos que la barbadense sigue vinculada a Roc Nation, la empresa fundada por el rapero. Vestida completamente de negro y con gafas de sol, Rihanna ha interpretado ‘Run This Town’ junto a JAŸ-Z -con bastante apoyo de pregrabados- y después ‘Bitch Better Have My Money’. Ahí sí se la ha notado algo «oxidada» vocalmente, algo que ella misma ha reconocido, según recogen varios medios.

Pero Rihanna no ha sido la única invitada de esa noche cuyo inicio se retrasó hasta cuatro horas por motivos de seguridad. Beyoncé también ha aparecido el domingo para interpretar un medley de ‘Drunk in Love’, ‘Tom Ford’ y ‘Partition’ junto a su marido. En realidad, la gira de JAŸ-Z ha contado con otros invitados de lujo como Nas, Pharrell Williams, Alicia Keys o incluso Eminem. La presencia de Beyoncé ha sido especialmente destacada, ya que también había sorprendido al público el 10 de julio, cuando apareció desde la primera canción del concierto para interpretar ‘Can’t Knock the Hustle’ y cantar un fragmento de ‘Love on Top’. Juraríamos que también hubo una cantidad generosa de pregrabados, pero no se lo digáis al BeyHive.

Todo queda en casa, por cierto. Blue Ivy, la hija mayor de Beyoncé y JAŸ-Z, también hizo un cameo durante el concierto del 10 de julio para interpretar ‘Feelin’ It’ al piano.

Y, si te estás preguntando por qué Jay-Z se hace llamar ahora JAŸ-Z, el rapero ha recuperado la diéresis sobre la «Y» como guiño al nombre artístico que utilizaba al comienzo de su carrera, en la época de ‘Reasonable Doubt’ (1996).

@culted Jay-Z & Rihanna perform “Run This Town” in NYC ‼️ 📹 : @Roc Nation #rihanna #jayz #rihannatour #jayztour #yankeesstadium ♬ original sound – CULTED

@rndm0751 Rihanna performing “B*tch Better Have My Money” at Jay Z’s concert tonight  #rihanna #jayz #music #fyp #viral ♬ original sound – rndm0751

@beyoonceeeee Beyoncé performing with JAY-Z!! #beyonce #yankeesstadium #ny #Newyork @Beyoncé @Parkwood Entertainment ♬ sonido original – Beyoncé (Fan Account)

@entertainmenttonight Blue Ivy and Beyoncé surprised the audience at Jay-Z's first 30th anniversary concert in New York 🥹 #blueivy #beyonce #jayz ♬ original sound – Entertainment Tonight

@billboard Beyoncé and Jay-Z bring “Drunk In Love” to the stage to cap off the legendary rapper’s three-night takeover at Yankee Stadium 🎤✨🎶 #jayz #beyonce #drunkinlove #yankeestadium #concerts ♬ original sound – billboard

Muere Sam Neill, protagonista de Jurassic Park, de forma súbita

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Sam Neill, el actor neozelandés que dio vida al paleontólogo Alan Grant en Jurassic Park, ha muerto a los 78 años en Sídney. Según ha comunicado su familia, el fallecimiento ha sido «súbito e inesperado» y el intérprete «no padecía cáncer», aunque no se han dado a conocer las causas de su muerte.

Neill reveló en 2023 que había sido diagnosticado de cáncer, enfermedad que meses después anunció haber superado gracias a un tratamiento con células CAR-T.

Aunque desarrolló una extensa carrera con películas como ‘Un grito en la oscuridad’, ‘Calma total’, ‘La caza del Octubre Rojo’ o la oscarizada ‘El piano’, Neill será recordado sobre todo por su icónica interpretación de Alan Grant en ‘Jurassic Park’ (1993), uno de los personajes más queridos de la saga creada por Steven Spielberg, al que volvió a encarnar en varias secuelas. Sin duda, fue uno de los rostros más reconocibles de la gran pantalla para toda una generación que creció en los años 90.

DELLAFUENTE y Lily Allen, opuestos y complementarios en Bilbao BBK Live

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Sara Irazabal

Nada como una banda de casi 30 músicos para despedir otra edición más de Bilbao BBK Live. El impresionante concierto de DELLAFUENTE, con el que el artista granaíno revisitó clásicos de toda su carrera adaptándolos a géneros como la salsa o el son cubano, fue la guinda del 20 aniversario del festival bilbaíno, el cual habría “cumplido con creces las expectativas”. Así lo aseguró Yurdana Burgoa, CEO de Last Tour, durante una convocatoria de prensa celebrada en la tarde del sábado. El balance final fue de 112.500 personas a lo largo de tres días y un incremento de “jóvenes menores de 35 años”.

Una parte del público a la que DELLAFUENTE apelaba completamente, pero que no reflejó en cantidad de aplausos lo que merecía la propuesta del autor de ‘BRIGADO,’. Quizás es porque, al igual que CMAT, su concierto ocurrió cuando la gente solo tiene el cuerpo para DJs, y no para un Tiny Desk masivo. Aun así, el sorpresón de Pablo Enoc no merecía menos de una ovación, pese a retrasarse casi media hora.

Todo giró en torno a un banquete -totalmente funcional, con comida y bebida real que iba pasando en una cinta como si de un buffet de sushi se tratase- que recordaba directamente a ‘La última cena’ y en el que DELLAFUENTE actuaba de anfitrión. Incluso hacía algún que otro milagro que fácilmente podía pasar desapercibido, como cuando convertía el agua en vino gracias a la magia moderna. Eso sí, el chándal no se lo quita nadie.

Quien esperase las canciones del artista en su formato original, más cerca del género urbano que de cualquier cosa de lo que sonó ayer, seguramente se decepcionase. El resto de nosotros no pudimos disfrutar más de temas como ‘Guerrera’ o ‘Consentía’, uno de sus más queridos, reconvertidos en piezas de salsa. Si no fuesen por las letras, estos serían totalmente irreconocibles.

Canciones como ‘Caravaggio’ o ‘Mi modo de vida’ son fieles a lo grabado en su último disco porque ya tienen el sabor tropical de fábrica, pero cualquiera que estuviese más cerca de un sonido digital, como ‘Agradecío’, es tuneada. Por lo demás, el show es un baño de alegría, obra de los maravillosos coristas cubanos que están durante la mayor parte al frente del escenario y se encargan de animar el ambiente. La pregunta es: ¿Para cuándo un Metropolitano así?

El otro gran concierto de la jornada fue todo lo contrario al maximalismo. Entiendo perfectamente por qué a mucha gente la obra de teatro musical de Lily Allen le parecerá aburrida o sosa, pero no todo tiene que ser fuego y sudor. A veces, basta con que te cuenten una buena historia. Y si tiene tanto salseo como esta, más que mejor.

La gira de ‘West End Girl’ ha sido muy viral en redes, tanto por su concepto como por la breve duración de sus shows, incluso en su versión en Wembley. Todo es cierto. El concierto dura exactamente 44 minutos, lo mismo que el LP, y es pura narrativa. Respecto a esto, fue un gran añadido el de proyectar las letras en español. Quien entrase al espectáculo sin tener ningún tipo de contexto, habrá flipado con todo lo que cuenta la artista británica.

El escenario es ciertamente sobrio, con toda la acción ocurriendo en el mismo setting, pero siendo amenizada de formas sutiles: el famoso vestido hecho con recibos de David Harbour, las piernas con tacones que Allen se encuentra en la nevera durante la preciosa ‘Relapse’ o el descubrimiento de todos los juguetes sexuales que menciona en ‘Pussy Palace’, desde unas esposas hasta un plug anal. Además, me pareció increíble traducir el título del tema como “palacio del chocho”.

Sara Irazabal

Tal y como le recriminaban en redes, Lily Allen no se desvía del transcurso del show ni para dar las gracias, pero viendo el producto íntegro está claro que no todos han entendido su propuesta. Una actriz no sale del personaje durante la función, y esta actriz no puede estar más dentro de su papel. ¿Podría haberlo hecho todo de una manera más espectacular, acorde al estándar del pop? Quizás. ¿Podría haber aprovechado para soltar algunas palabras sobre las relaciones sanas o para cagarse en la familia de su expareja? ¿Para qué? Ya lo dice todo en las canciones.

La noche había empezado con los disfrutables conciertos de IDLES y Nu Genea, que al celebrarse a la vez fueron como el día y la noche. El primero era parecido a un combate de boxeo multitudinario y político -esa grandísima ‘Danny Nedelko’- mientras que el otro te transportaba directamente a la edad dorada del funk y disco italiano, siendo el concierto perfecto para no saberse ninguna canción. Sin embargo, el resto de la jornada no fue tan triunfal como al caer el sol.

El calor se apoderó del recinto en su apertura, pero esto no impidió que alrededor de 9000 personas decidiesen subir a Kobetamendi a las 18h para el concierto de Bigger Splash. A estas alturas, todo el mundo sabe que en realidad se trata de Arde Bogotá. Entre manguerazos al público, el grupo murciano anunció que su próximo disco, ‘Manufacturas del Club de la Gente Sola’, estará disponible el próximo 2 de octubre. Poco después, Barry B se descubriría como la última sorpresa de la edición. Hace dos años, estrenaba ‘Yo pensaba que me había tocado Dios’ en el festival, cuando nadie la conocía. Ayer, lo difícil era encontrar alguien que no se la supiese entera.

Sergio Albert

El pinchazo llegó con el show de Ralphie Choo, el mismo que nos enamoró con su debut en el Movistar Arena. Aunque mantuvo de forma acertadísima su formación de músicos, el visionario artista parecía estar totalmente apagado, como desconectado de su actuación. No se sabe si esperaba más del público, como parecía durante ‘PESO BRUMA’, o si tenía la cabeza en otro sitio. Tratar el micro como si fuese un lazo de cowboy o hacer los bailes más extravagantes entraba dentro de lo esperado. Saltar a la comba con el cable ya generó dudas. La falta de cante en temas como ‘WHIPCREAM’ o ‘BULERÍAS DE UN CABALLO MALO’ confirmaba que no era su día. Aunque Ralphie siempre regale una sección final llena de clásicos modernos, desde ‘VOYCONTODO’ hasta ‘BBY ROMEO’, el amargo sabor de boca era difícil de tapar.

Madonna suma otro top 1 en el Billboard 200, y en casi toda Europa

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Confessions II‘ está siendo un éxito para Madonna, gracias a la espléndida campaña de márketing ideada por la cantante junto a Warner, y a la calidad del disco, claro. Las dos decenas de variantes que se pueden comprar del álbum han surtido efecto y acaba de confirmarse que el álbum es el nuevo número 1 del Billboard 200, con 134.000 unidades vendidas. La diferencia con Olivia Rodrigo finalmente ha sido amplia.

Es su 10º número 1 en álbumes en Estados Unidos y el más voluminoso en copias desde ‘MDNA’, que tuvo decenas de miles de «tour bundles». Curiosamente, Madonna no logró que ninguno de sus discos de los 90 coronaran el Billboard 200, pues el multiplatino ‘Ray of Light’ y ‘Erotica’ quedaron en el número 2.

Donde sí ha conseguido la cantante números 1 en 5 décadas distintas -todas desde los 80- ha sido en Reino Unido. En este país se han vendido 48.502 unidades de ‘Confessions II’ en una semana, bastante bien repartidas entre el físico (35.500), las descargas (6.600) y el streaming (6.500). El anterior ‘Madame X‘ se quedó en 27.000. Es el mejor dato de Madonna en Reino Unido y su primer número 1 desde 2012. Además, es su 13º álbum top 1 en UK en este país, empatando a Elvis Presley.

Finalmente, el álbum de Madonna es número 1 en Australia y prácticamente toda Europa: Francia, Italia, Austria, Bélgica (tanto Valonia como Flandes), Holanda, Finlandia y Suiza. El único mercado grande donde queda en el puesto 2 es Alemania, debido al «bundle» de ropa ideado por un rapero local. El dato español se conocerá este lunes.

Con estas cifras, ‘Confessions II’ está enfilada a debutar cerca de las 400.000 unidades a nivel global, mientras ‘Madame X’ logró vender en su primera semana poco más de 200.000. Será la primera vez que un álbum de Madonna venda más que el anterior desde… ‘Confessions on a Dance Floor’, que reavivó la imagen de la artista tras el batacazo de ‘American Life‘.

Podcast sobre la campaña de ‘Confessions II’

Domingo por la mañana: Suki Waterhouse recuerda ‘Notting Hill’

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Entre las novedades que puedes escuchar en la playlist de este viernes «Ready for the Weekend», destaca lo nuevo de Suki Waterhouse. La actriz y cantante es conocida por su trabajo en la serie ‘Daisy Jones & the Six’ o el pelotazo dado por la cincuentera ‘Good Looking’.

La artista publica este finde su tercer álbum, llamado ‘Loveland’, que incluye singles lanzados previamente, como ‘Back in Love’ o ‘When I Get Drunk (I Want You Boy)’. La Canción del Día es el «focus track», ‘Notting Hill’.

Suki Waterhouse reconoce que «piensa en Londres todo el tiempo», y en concreto en este conocido barrio «un domingo por la mañana». La artista reflexiona sobre la fama y lo que significa encontrar su nombre en los periódicos, mientras en el videoclip pasea por sus calles.

Con un estupendo piano, una cadencia que aunque solo sea por lo de «Sunday Morning» es imposible no vincular a la Velvet Underground y un estribillo contagioso, sobre todo para cualquiera que tenga sentimientos hacia Londres, es decir, cualquier aficionado a la música, estamos ante una de las canciones más inmediatas de Suki Waterhouse.

Que la fuerza de Nick Cave en Mad Cool nos acompañe siempre

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Javier Bragado

Imagina mantener toda tu vitalidad y tu energía intactas después de más de 40 años de carrera. Nick Cave, que esta misma semana ha actuado en festivales de Alemania y Portugal, tenía tantas ganas de actuar en Mad Cool que saltó al escenario un minuto o dos antes de tiempo. Estaba programado a las 22.00 y a las 21.59 ya brillaban a lo lejos las proyecciones «GET READY FOR LOVE», con toda su enorme banda de músicos y coristas desplegada. «No esperamos, salimos ya», me lo imagino proponiendo entre bambalinas, dispuesto a devorar a 50.000 personas.

Como era de esperar, el concierto de Nick Cave fue la guinda de un festival que ha vuelto a sumar más de 200.000 asistencias, más de 50.000 por día, sin incidencias en cuanto a logística, ni más reclamo que la ausencia de una carpa pop o punto de encuentro, donde puedas quedarte con tus amigos o comentar con la gente lo que has visto. Pero los «vecinos», que viven demasiado lejos -Mad Cool se celebra en mitad de un polígono industrial-, jamás lo permitirán.

Ajena a la hostilidad de Villaverde Alto, la segunda canción del set rugió y metió a los asistentes de lleno. En ‘From Her to Eternity’ Nick Cave gesticulaba; Warren Ellis más todavía, los vientos brillaban en una ecualización de sonido que despuntaría en todo el set, especialmente en esa maravilla llamada ‘Weeping Song’, que incluso se podía bailar, y en la que cada detalle de percusión era una delicadeza. Lo mismo que sucedía en ‘Red Right Hand’.

Hay temas que Nick Cave comienza al piano y termina en pie, cual Mesías, como ‘Wild God’, y hay otros en los que se entrega al público desde el principio. Le encanta mezclarse con la gente, especialmente en ‘Papa Won’t Leave You, Henry’, en la que selecciona a un fan, le agarra de las manos, le mira a los ojos y le canta el final de la canción casi entera, totalmente desgañitado.

Nick Cave no tiene problema en dejar el protagonismo de ‘Henry Lee’ a la voz de su corista Janet Ramus, tan diferente a la de PJ Harvey, aunque se guarda para el final su gran baza, una versión a piano de ‘Into My Arms’ que Mad Cool al completo canturrea en un precioso susurro colectivo que parece emocionar a un hombre que lo ha vivido todo ya. Y a nosotros con él.

Javier Bragado

Los otros grandes cabezas de cartel, Pulp, no tuvieron una noche tan afortunada. Ni mucho menos como la que les vimos en Primavera Sound hace un par de años. Quizá este show es más austero, quizá en aquel espacio se les entiende mejor, quizá algunas cosas les salieron mal, como por ejemplo coincidir con el partido del Mundial de Inglaterra. Los asistentes de este país al festival prefirieron seguir el encuentro por sus móviles, arruinando el final de ‘This Is Hardcore’, cuando Inglaterra marcó el 2-1 definitivo en la prórroga. Jarvis Cocker tuvo dificultades para obtener reacciones del público más allá de las primeras filas, cuando actuaba en el Escenario principal; en ‘Do You Remember the First Time’ tiró con demasiado violencia de su micro, quedándose sin sonido; y finalmente, no sabemos si con ironía o no, espetó: «disfrutad del resto del festival», cuando eran los últimos en tocar. Hasta en un momento lanzó hacia el cielo algo que tenía que caer en su boca pero no atinó. No fue la mejor noche de Pulp.

Y no porque no acertaran con el repertorio. ‘Disco 2000’ sonó en segundo lugar, encajaron bien canciones nuevas como ‘Spike Island’ o ‘Got to Have Love’ y al final sí pudieron remontar con la recuperación de las infalibles ‘Mis-Shapes’, ‘Babies’ y ‘Common People’. Seguramente sus seguidores recuerden con cariño de este concierto el montaje de pantallas tan pop, los primeros planos de Candida Doyle al teclado o los esfuerzos de Jarvis Cocker por conectar, citando la fecha exacta de la «primera vez» que tocaron en Madrid: el 18 de noviembre de 1995 en The Revólver Club. Pero no es la vez en que mejor lograron llegar hasta a la última fila.

Quien sí logró agarrar de vuelta el mini de cerveza que lanzó por los aires y siguió bebiendo de él cuando volvió a caer en sus manos fue Matt Berninger. Recurriendo a solo un par de temas de The National, y no necesariamente los más populares (‘Slow Show’ y ‘Terrible Love’), el cantante tiró de expresividad, carisma y política. Se adentró entre el público en esta última, mandó a la mierda a Donald Trump, a cuyas «pelotas» dedicó ‘Frozen Oranges’, tocó la armónica y rescató carteles del respetable. Se movió tanto, a veces de manera tan errática, que la gente empezó a comentar si estaba borracho o drogado. Dudo mucho que una persona en dicho estado pudiera hacer el espectacular recitado de ‘Nowhere Special’ como lo hizo. Solo se echaron de menos más hits, es decir, el repertorio habitual de The National. Sus discos, pues no están mal… ni tampoco muy bien.

Javier Bragado

Algo que no se le puede echar en cara a David Byrne, que alterna temas en solitario tan contundentes como ‘Everybody Laughs’ con hits de Talking Heads que lo mismo tiran del punk que de lo tropical. Una de las carreras más versátiles que te pueden venir a la mente. Es curioso que Matt Berninger hubiera hablado de «naranjas» en el Escenario Orange. Para cuando la docena de músicos y bailarines de David Byrne habían saltado al escenario, todos portando mono naranja, aquello parecía más una promo de ‘Orange Is the New Black’ que de la empresa de comunicaciones. El show de Byrne, que canta con micro de diadema, aderezado con proyecciones costumbristas y/o arty, resulta fresquísimo en su realización de coreografías y movimientos de escena, más propios de una obra teatral. De hecho, no hay batería porque no podría moverse por el escenario como los demás, en lo que parece una defensa de la libertad creativa y la expresividad del lenguaje corporal.

Una alternativa a la gran noche indie/underground de Mad Cool, como veis de enorme apego al mundo alternativo de los 70 (Talking Heads), los 80 (Nick Cave), los 90 (Pulp) y los 2000 (The National) era la carpa electrónica The Loop, patrocinada por Iberdrola. Allí pude presenciar una parte de sendos sets de Nina Kraviz y Richie Hawtin, ambos hasta la bandera, hasta arriba de lasers y BPM’s al menos en los fragmentos que vi, y donde daban ganas de quedarse a vivir.

Halsey y el insólito show de Twenty One Pilots arrasan con todo en Mad Cool

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Con 53.000 asistentes, el viernes en Mad Cool destacó por la variedad de propuestas que se presentaron. Fue el día menos multitudinario hasta la fecha (los anteriores llegaron a los 57.000), algo que siempre se agradece para ver los conciertos de manera más relajada.

La jornada comenzó con uno de sus platos fuertes: Halsey. Resulta bastante sorprendente que la organización decidiera ponerla tan pronto, pero en cualquier caso, su set no se vio perjudicado por el horario. La cantante estadounidense desde el principio destiló un magnetismo que hacía que no pudieras apartar los ojos de ella. En mitad del escenario, un gran arco con escaleras descendientes se erigía. Sobre él, la artista se acercaba al público desafiante.

Esta primera parte del espectáculo (o de “The Girl in the Tower: una ceremonia de Halsey”, como se podía leer en las pantallas) se llama «The Mother», y arrancó sin dar tregua, con la enrabietada ‘Nightmare’, que hizo saltar las llamas en el escenario. Continuó con ‘I am not a woman I’m a god’, una de sus mejores canciones, que aguanta estupendamente el directo. Porque si algo demostró Halsey es que sabe cómo elevar su música por encima de las grabaciones de estudio. Su presencia, su voz y su manera de moverse derrochan poderío y seguridad. Incluso cuando tiene que llamar la atención a un público quizá algo tímido al comenzar el show, lo hace con gracia. “¿Estáis cansados? ¿Lleváis mucho tiempo aquí de pie? ¿Habéis visto ya a muchos grupos?”, decía en tono burlón. “No, porque soy la primera. Y el partido de España no ha empezado todavía. Así que no hay excusas. Todo el mundo, a saltar”.

Al principio de la segunda parte del concierto, «The Maiden», Halsey, cantó ‘Dog Years’ encadenada. Se liberó de las cadenas a la siguiente canción, con el pop rock de ‘You Asked For This’, que dejó una de las mejores interpretaciones de la tarde, con la cantante haciendo contorsiones mientras tocaba la guitarra. Otra grandísima actuación fue la de ‘Experiment On Me’, en la que le pidió al público que se agachara despacio. No muy satisfecha con el resultado, sacó su modo dominatrix y nos llamó patéticos: “¿Qué coño es esto?, ¡Que os bajéis! ¡Y ahora os vais a levantar cuando yo diga!”. Fue un momento de “bullying” tan gratuito como genuinamente divertido. Inmediatamente después, con un tono más amable, preguntó quién de las allí presentes era lesbiana. Para sorpresa de nadie, hubo muchas manos levantadas. La siguiente canción era para ellas: ‘honey’.

La tercera parte, «The Mage», comenzó con su macrohit con The Chainsmokers, ‘Closer’, que fue muy coreada. El sol bajaba y le daba directamente en los ojos a la cantante, que se puso las gafas de sol y dijo que nunca se las había puesto en el escenario y sentía que con ellas era una gilipollas. El público no estaba de acuerdo y le gritaba “y guapa y guapa y guapa y reina y reina y reina”. A lo que Halsey contestó que era todo un honor recibir ese ya célebre cántico. Interactuando mucho con la audiencia, también contó las ganas que tenía de ver a Kings of Leon, uno de sus grupos favoritos, a quienes había intentado ver cuatro veces y siempre algo había salido mal. Una de ellas, cuando vivía en Nueva Jersey, se escapó al festival de Tribeca para ver un documental sobre ellos y casi la arrestan. Nos hubiera encantado saber más de esa historia, pero le llegó el turno a otro de sus mayores éxitos: ‘Without Me’.

En el capítulo final del concierto, «They’re Raging at Me», Halsey cantó el baladón ‘Lies’ y cerró con una apoteósica interpretación de ‘Lonely is the muse’, echando sangre (maquillaje, que nadie se asuste) por la nariz.


Los otros protagonistas de la jornada fueron, sin duda, Twenty One Pilots, quienes ofrecieron uno de esos conciertos que te dejan con la boca abierta. Da lo mismo si no estás muy familiarizado con su música o si no son de tu estilo: en directo son algo realmente especial. El dúo formado por Tyler Joseph y Josh Dun son energía pura. No pararon de dar brincos, de subirse a sitios insospechados, de meterse entre el público, etc. Al principio, Joseph apareció tapado de los pies a la cabeza, con tan solo un ligero espacio para los ojos (¡qué calor!). Tras su misteriosa máscara, rodeado de humo y luces rojas, cantaba y medio-rapeaba ‘Overcompensate’ y ‘The Contract’. Esta última fue la segunda canción que sonó y el cantante ya estaba subido a una tabla encima del público. Al final de ella, le vimos por primera vez la cara.

Una de las cosas más fascinantes del concierto era ver la cantidad de instrumentos que ambos tocaban: desde sintetizadores, a cajas de ritmo, piano, batería, guitarras, o hasta un ukelele. Su estética de ciencia ficción, reforzada por los juegos de luces y por las sugerentes proyecciones en las pantallas, nos trasladaban a un lugar distópico, pero muy atractivo. Durante todo el espectáculo, era imposible desentenderse o apartar la mirada de lo que sucedía ahí arriba. Canciones como ‘Shy Away’, ‘Next Semester’ o la balada ‘Tear in My Heart’ brillaron con muchísima intensidad.

En torno a la mitad del concierto, hicieron una especie de ceremonia inaugural, en la cual, tras haber mostrado imágenes del Mad Cool, encendieron una antorcha y la colocaron en mitad del escenario. Allí se quedó hasta el final, entre esporádicas llamaradas, explosiones y (aún) más humo.

En ‘heavydirtysoul’, el cantante por fin se quitó la camiseta para adecuarse un poco a la calurosa noche de verano que vivíamos y estableció un diálogo con el público, que repetía junto a él el estribillo. Por otra parte, Dun, el batería, se bajó del escenario para saludar a los fans, y acto seguido, salió corriendo hacia la derecha, donde había un altísimo andamio. Se subió a él (y nos enseñó su pantalón, en el que se leía “Mad Cool” a la altura del culo). Una vez en las alturas, destapó la batería y comenzó a tocar ‘Drum Show’, regalándonos uno de los mejores momentos del festival. Mientras, Joseph interactuaba con el público, poniéndose sus gafas de sol, sus gorros y cogiendo prestados sus abanicos.

Por si fuera poco, durante ‘Ride’, el cantante fue hasta lo más alto de la torre de sonido y cantó desde allí la que fue una de las canciones más celebradas de la noche. Poco después, le pidió a un guardia de seguridad que subiera al escenario con él y le puso a cantar. Para terminar semejante fiesta, se salieron ligeramente de su repertorio. En mitad de su canción ‘Tally’, interpretaron una parte de ‘Believe’ de Cher. Después, Jack White aparecía en las pantallas presentando la versión de ‘Seven Nation Army’ que hizo el dúo. El show se cerró con pirotecnia con ‘Stressed Out’ y ‘Trees’.

Javier Bragado

Uno de los nombres más esperados del día eran Kings of Leon, que aunque ofrecieron un concierto muy sólido y disfrutable, quedaron inevitablemente eclipsados ante la fiesta que justo después se montarían Twenty One Pilots. Con todo, la banda no decepcionó. Salieron 15 minutos tarde, arrancando con ‘Find Me’, que contó con un gran apoyo del público. Caleb Followill declaró estar encantado de estar allí y dijo que Madrid era una de sus ciudades favoritas del mundo.

Poco a poco, el grupo fue creando una cálida atmósfera mediante canciones tan bonitas como ‘Revelry’ o ‘King of the Rodeo’. Hubo cierta confusión cuando en mitad de un tema pararon el espectáculo. El cantante no tenía muy claro qué era lo que estaba pasando, o si tenía algo que ver con la música, porque la gente gritaba. Enseguida lo entendió: España había marcado su segundo gol.

Durante la mayoría del concierto, en las pantallas se veían imágenes en directo de ellos tocando. En contadas ocasiones, cambiaban eso por vídeos de cielos y naturaleza. Una de ellas fue durante ‘Closer’, quizá el mejor momento de la noche y donde brillaba sobre todo la batería de Nathan Followill. Poco después, aparecía proyectado “ESPAÑA HA GANADO”, y el propio Nathan, que hasta ese momento no llevaba camiseta, se puso el traje de la selección española.

Este era el último concierto de la gira europea de Kings of Leon, y en palabras de Caleb, querían terminarlo en una ciudad bonita llena de buena gente en el sur de Europa. Oportunamente, después de esto tocaron ‘Back Down South’. Terminaron con ‘Sex On Fire’, que como era de esperar, se llevó una enorme ovación.

Andrés Iglesias

En el cargado cartel de Mad Cool, también estaba Pixies, que como siempre, fueron totalmente a su rollo y apostaron por la simpleza escénica. Ni grandes juegos de luces, ni escenografía, ni proyecciones espectaculares. Su buen hacer como músicos era suficiente. Y hacen bien, pues su sonido es irreprochable: se notan las tablas. También hay que mencionar que el escenario principal del festival tiene una acústica excelente y se escucha bien desde cualquier lugar, por muy alejado que uno esté. Y es en un concierto como este, de estar calmado y prestar atención, la limpieza del sonido es esencial.

Comenzaron algo tarde, pero luego lo compensaron pasándose por bastante de su tiempo establecido. ‘Gouge Away’ y ‘Wave of Mutilation’ inauguraron con honores el set. Poco después sonó una versión de ‘Head On’ de The Jesus and Mary Chain y la canción ‘Isla de Encanta’. El cantante, Black Francis, las interpretaba apasionadamente con su voz rasgada. El sol fue cayendo y resultaba de lo más agradable perderse en los punteos de guitarra y en el fluir rockero de los temas clásicos de la banda. Pixies no se dirigieron demasiado al público y todo lo que no fuera tocar su música era totalmente secundario. ‘Where Is My Mind?’ e ‘Into the White’ cerraron un concierto de calidad, sin alardes y muy profesional. Quizá algo frío, pero a 40 grados, tampoco vamos a ponernos exquisitos.

En el escenario Orange, tuvimos ocasión de pasarnos brevemente por los sets de dos artistas pop que, con propuestas diferentes, aportaron color a la jornada. Primero actuó Holly Humberstone, que se mostró muy agradecida del cariño del público y de estar allí. ‘Cruel World’, de su nuevo álbum, sonó especialmente bonita. Siguió con ‘Blue Dream’, también de este último trabajo, en la que destacó su delicada voz; y con ‘Paint My Bedroom Black’, que mucha gente cantó con ella.

Algo más tarde, Sigrid apareció con su habitual discreción. No es la típica diva pop que lleva outfits imposibles y baila grandes coreografías, sino que la sencillez siempre ha sido su sello personal. Muy cercana y simpática, la cantante noruega repasó con alegría su trayectoria, llena de pop festivo y fresquito con canciones como ‘I Don’t Feel Like Crying’, ‘Mirror’ o ‘Head on Fire’. Ideales para una noche de verano.

Robbie Williams y CMAT son dioses del entretenimiento en Bilbao BBK Live

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Sergio Albert

Durante su grandioso show en Bilbao BBK Live, Robbie Williams se autodefine como un «narcisista», pero, ¿cómo no serlo? Las camisetas con su nombre imitando el logo de Oasis son vestidas por todo el recinto y su concierto es la cita más multitudinaria del festival, a falta de una jornada completa. Durante la primera mitad del espectáculo, el artista de Stoke-on-Trent se rinde a esta faceta de sí mismo -ególatra, chulito, listillo- pero al terminar el set lo único que hay en el escenario es un padre emocionado al lado de su hija. Nosotros, igual de conmovidos.

Williams se propuso entregar su particular «carta de amor al entretenimiento» durante su visita a Kobetamendi. Desde el principio con ‘Let Me Entertain You’, este demuestra ser una verdadera fuerza de la naturaleza. Su personalidad ‘bigger than life’ es el corazón del show y normalmente aparece a través del humor: «No he vuelto a los escenarios por la gloria o la fama, sino porque tengo cuatro hijos y necesito salir de casa», bromea. En otro momento, se pregunta si solo era «el bailarín gordo de Take That».

Pese a su adictiva vanidad, el set de Robbie contiene una sorprendente cantidad de versiones, llegando a sonar en la misma noche ‘Personal Jesus’, ‘Ain’t No Mountain High Enough’, ‘Hey Jude’ o ‘Theme From New York, New York’ de Frank Sinatra. Si bien la mayoría de estas llegan en la original presentación que Williams hace de la banda, aquí está la clave de por qué su show es un monumento al entretenimiento. Para cuando vuelven sus propios temas, como la divertidísima ‘Kids’ o ‘Come Undone’, estamos todos a su merced. Es en este momento cuando decide ablandarnos el corazón recreando su memorable interpretación de ‘My Way’ en el Royal Albert Hall, hace ya 25 años, que vuelve a dedicar a su padre. Nunca pensé que me emocionaría tanto viendo un concierto de Robbie Williams.

CMAT, por otro lado, no nos hizo estar a punto del llanto, pero sí consiguió la devoción absoluta. Probablemente, desde que pronunció una de sus primeras frases en nuestro idioma: «Mi español es terrible, pero mi culo es increíble», soltó la irlandesa. Esta se presentó en el escenario Repsol a las tantas de la madrugada, a la hora en la que solo hay DJs, para reventar las expectativas con un espectacular concierto de country rock. Su banda, conjuntada de rojo y comprometida a muerte con la tontería, brindó una energía comparable a la de AC/DC, si estos fuesen queer.

La artista hizo todo lo que cuenta nuestro compañero Fernando García en su crónica de Mad Cool y más, al no tener el gran incordio del calor abrasador en mitad de su espectáculo. Ella es divertidísima y está loca en el mejor sentido de la palabra, al pimplarse media cerveza de una sentada o estar constantemente lanzando patadas al aire, pero si despegas un momento la vista y te fijas en el resto de la banda, la cosa no decae: el teclista «tirándose» el instrumento, el guitarrista corriendo por el escenario a máxima velocidad, el bajista casi rompiendo los altavoces del escenario solo para presumir de botas… Maravillosos.

Por si fuera poco, en un momento dado Ciara Thompson pregunta al público si nos ha gustado el concierto de Robbie Williams y este comienza a cantar ‘Angels’ de forma improvisada. De repente, el mismísimo Williams irrumpe en el escenario llevando, de forma razonable, a CMAT a desplomarse en el suelo: «Podía parecer preparado, pero os aseguro que no lo estaba», juró la artista. La locura se desató con ‘Stay for Something’, en la que bajó a la pista para cantar, bailar e incluso abrazar a sus fans. Para lo breve que fue, quedará grabado en nuestra mente como uno de los conciertos más divertidos de BBK Live 2026.

La jornada no podía haber terminado más arriba después de un día que basculó entre lo bueno y lo mejor de forma constante. Los jovencísimos Westside Cowboy, ya curtidos de sobra en los escenarios después de telonear a Geese en su gira europea, seguro que ganaron decenas de fans con su descarnada ‘britainicana’; lo mismo pudo ocurrir con los emergentes 1111, que aparecieron en la colina de BBK Live como la sorpresa del día. Alabama Shakes afianzaron a los oyentes que ya tenían con su exquisito soul rock, pero quien quisiese una experiencia menos pureta podía acudir al concierto de Thee Sacred Souls, más conocidos en la generación TikTok.

Algo en lo que todo el mundo se pudo poner de acuerdo fue en el buen cuerpo que dejó el concierto de Belle and Sebastian, con un público dispuesto a dejarse envolver por el poder de una buena melodía y un Stuart Murdoch lleno de chistes. Este contó que solía jugar al fútbol con Robbie Williams y preguntó si nos quedaban «drogas». Este fue de lejos el artista más cercano de la jornada, como si fuera uno de nosotros: «Os las tomasteis todas ayer. No toméis drogas niños. Bueno, ya no sois niños. Ya sois mamás y papás», dijo de forma entrañable.

La banda de Glasgow dio un concierto prácticamente centrado en las favoritas de los fans, desde ‘Get Me Away From Here, I’m Dying’ hasta ‘Another Sunny Day’. Y para clásico, lo de llenar el escenario de gente con ‘The Boy With The Arab Strap’. Todos pensábamos que esto no iba a ser posible, después de todo lo que le había costado volver a subir al vocalista tras meterse en la pista. No podíamos estar más equivocados. Y no pudo ser más bonito.

Sara Irazabal

La fiesta y el hit definitivos de Fcukers

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Jeton Bakalli

‘Ö’ de Fcukers es nuestro Disco de la Semana, y uno de los que más alegrías puede dar a tus fiestas de este verano. El dúo neoyorquino formado por Shannon Wise y Jackson Walker Lewis ya había sido «Canción del Día» en JENESAISPOP con canciones tan diversas como ‘L.U.C.K.Y.‘ y ‘Lonely‘. Y hoy seleccionamos para la misma sección la que está siendo la pista más escuchada del álbum, ‘if you wanna party, come over to my house’.

Perfectamente representativa del espíritu disfrutón del álbum, la canción es una llamada a la fiesta, esta vez en una casa. Shanny Wise se ofrece de anfitriona porque no hay nada que apunte tan «alto» como su propio cuerpo. La producción lleva la marca de la espontaneidad, pues el álbum fue registrado tan solo en el plazo de 2 semanas junto a Kenny Beat.

De alguna manera encontramos aquí la picardía de una Miss Kittin, y los beats de unos LCD Soundsystem, solo que adaptados a los códigos de hoy. En el álbum ha colaborado Dylan Brady (100 Gecs) y tanto la duración del tema como ese videoclip en el que se va sumando gente a la fiesta sin más, es muy Gen. Z

Shirley Manson reivindica a Pedro Sánchez y a Madonna en otro gran show de Garbage

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Vega Halen

Hacía tanto calor en Madrid que Shirley Manson saltó al escenario de Noches del Botánico el pasado domingo, abanicándose. En las gradas era también el movimiento más visible. Eso sí, la cantante de Garbage se distinguió del público porque en su abanico podía leerse la palabra «CUNT».

De un tiempo a esta parte el feminismo ha distinguido las publicaciones en redes del grupo y eso es lo que nos encontramos sobre el escenario: un claro liderazgo femenino dada su fortísima presencia física y la fuerza de su voz desde la primera frase.

La gira actual de Garbage comienza -después de una chocante reivindicación de ‘Twin Peaks’, no tan cercana a su universo- con la política ‘There’s No Future In Optimism’. El tema comienza con una frase a capella («If you’re ready for love») y su sonido atronador desde el segundo cero avanza el gran concierto que vamos a ver. Ecualización perfecta, letras inteligibles, mucho mensaje.

Son varias ocasiones las que Shirley Manson apela a que «el mundo se va a la mierda». Es evidente por el calor que hace cuando apenas hemos entrado en julio. Ni el grupo parece capaz de aguantarlo sobre el escenario, ni el público en un foso repleto, ajustado hasta el extremo, y en el que apenas hay espacio para mover un pie. Pero además la líder de Garbage será más explícita a medida que se adentre en el set.

Hasta en dos momentos defiende al presidente del gobierno español, sin mencionarle. En un momento, bromea: «está muy bueno. En Estados Unidos tenemos a Trump, y aquí tenéis a este». En otro, carga contra los gobiernos que se dedican a robar impunemente, y añade: «excepto el de España».

Más allá aún, antes de ‘Chinese Fire Horse’, realiza un «speech» histórico en defensa de Madonna, 2 días después del lanzamiento de ‘Confessions II‘, que enseguida se viraliza en redes sociales. Asegura la artista: «Te guste más o menos, Madonna cambió el mundo, sobre todo para las mujeres que hacen música. Siempre fue una aliada del movimiento LGTBIQ+ y de las personas negras, antes de que se hablara de ello. Y le dicen que se retire. ¿Por qué se iba a retirar? Madonna es la mayor artista pop de todos los tiempos. Madonna no se va a retirar por muchos comentarios desagradables que le dejéis en Instagram. Por muchos gilipollas que se lo digan, tiene tanto que decir, tiene tanto que ofrecer… ¿y quiénes somos nosotros para decirle nada?».

En cuanto al repaso de sus hits, muy distinguibles en recepción de los temas de su disco publicado el año pasado, Shirley Manson dejó que fuera el público quien entonara ‘I Think I’m Paranoid’, pero se entregó más en ‘Stupid Girl’ o, ya en el bis, a ‘Special’ y la final ‘Only Happy When It Rains’.

Necesitó ayuda del público para recordar en qué disco estaba contenida ‘Cherry Lips’ (también fechó ‘Version 2.0‘ en 1997, un año antes de su salida), pero sí se acordaba muy bien del efecto que provoca ‘Push It’, un tema sobre animar a la gente a hacer cosas, que logra perfectamente su cometido. Con temas de su reivindicable pero olvidado cuarto álbum como ‘Right Between the Eyes’ o ‘Boys Wanna Fight’, que siempre estuvo enfocado en provocar delirio en directo, se completó un gran repertorio en el que sorprendió una versión muy sui generis de The Cure, ‘Lovesong’.

El grupo parecía encantado de actuar en un lugar al aire libre -lo de «aire» es un decir-, lleno de árboles, hasta el punto de realizar una foto del respetable, y a posteriori escribir en Instagram que nunca olvidarían esta noche. En concreto, la interpretación colectiva de ‘When I Grow Up’. ¿Habremos «crecido» o «mejorado» de alguna manera desde 1998? Esa fue la única incertidumbre que sobrevoló el escenario madrileño aquella noche. 8,5.

«Confessions II, el podcast», grabado en directo en Sala El Sol

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Este miércoles 8 de julio grabamos el último capítulo del podcast de REVELACIÓN O TIMO de esta temporada en la madrileña Sala El Sol. De la misma manera que el último podcast antes del verano de 2024 fue sobre «Brat Summer», en esta ocasión hemos hablado del que apunta a ser el disco del verano, ‘Confessions II’ de Madonna. Las entradas para este evento con público se agotaron en menos de 48 horas.

En una primera parte del podcast recordamos brevemente ‘Confessions I’ y barajamos si esta nueva obra lo ha superado o ni siquiera lo ha igualado. A continuación pasamos a detallar una minuciosa y ya histórica campaña que ha consistido en generar hype de muy diferentes formas: de Coachella a Grindr, pasando por el cortometraje de 10 minutos o la actuación sorpresa en Times Square.

A falta de averiguar si el intermedio en la FIFA saldrá tan mal como el resto de actuaciones del Mundial, detallamos cada paso de esta campaña que ha generado el mayor revuelto mediático que ha visto Madonna en mucho tiempo.

En una segunda parte del podcast hablamos de todas o casi todas las canciones del disco: favoritas, referenciales a su pasado, menos referenciales a su pasado, personales, imaginarias o sociales. Y en la última media hora de podcast, que es aconsejable ver en Youtube, regalamos 3 camisetas y 10 posters entre los asistentes, por cortesía de Warner España.

La idea era premiar las mejores «confesiones» del público, que en su mayoría optaron por el anonimato detrás del ya icónico velo morado de la portada de ‘Confessions II’. Gracias a todos los asistentes al podcast en directo, que facilitaron la viabilidad del evento comprando su entrada; y también a la Sala El Sol por su profesionalidad, amabilidad y su confianza en este evento cuando ni nosotros mismos sabíamos qué iba a salir de aquí.


Jungle no fallan en la rítmica y maravillosa ‘Someday, Somewhere’

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Jungle lanzan el tercer adelanto de su próximo disco, ‘Sunshine’. En términos de promoción, este lanzamiento ocupa un lugar similar al que tuvo ‘Back to 74‘ en la campaña de su anterior álbum. Tras ‘Carry On‘ y ‘The Wave‘, el grupo sigue subiendo los BPM y presenta su adelanto más disco-funk hasta la fecha, además de ser probablemente el más accesible y el que más rápidamente captará la atención del público.

‘Someday, Somewhere’ se vale de los recursos más reconocibles de Jungle: ritmo bailable, aires retro y armonías cálidas. El tema entra como un refresco bien frío bajo el sol. Es la Canción Del Día y una candidata seria a canción del verano.

Con el punto justo de melancolía, otro rasgo característico de Jungle, ‘Someday, Somewhere’ «habla de aferrarse a la sensación de que algo mejor está por venir», según explica el grupo. «Tiene ese optimismo tan característico de Jungle al final del verano, con un poco de añoranza, un poco de deseo de escapar y, esperamos, algo en lo que la gente pueda perderse», añaden.

Tampoco cambia la propuesta visual de ‘Someday, Somewhere’, que se presenta con un videoclip protagonizado por una expresiva coreografía. ¿Para qué cambiar lo que funciona? Jungle hacen lo suyo, lo hacen muy bien y pocos saben hacerlo con tanta personalidad como ellos. Tras un ‘Volcano‘ que sigue muy presente, ‘Sunshine’ verá la luz el próximo 14 de agosto.

Os recordamos que Jungle presentarán ‘Sunshine’ con dos conciertos en España los días 26 y 28 de noviembre en el Movistar Arena de Madrid y el Palau Sant Jordi de Barcelona, respectivamente.

Florence y Lorde, divas supremas en una jornada de Mad Cool repleta de ellas

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Javier Bragado

Una de las cosas más bonitas de esta edición de Mad Cool es que hay de todo para todos. Si el miércoles la mayoría de las actuaciones estuvieron marcadas por su carácter rockero, la jornada del jueves destacó por ser todo un escaparate del pop contemporáneo. Esa etiqueta engloba estilos muy diferentes: el pop radio-friendly de Charlie Puth, el de diva de Zara Larsson, el alternativo de Lorde, el k-pop de Jennie o lo que hace Florence (que es casi un género en sí misma). El cambio de demografía con respecto al día anterior no pudo ser más drástico. El jueves era, principalmente, para gays and girls.

Florence + the Machine cerró el escenario principal con una de las grandes actuaciones de la noche. La artista inglesa salió de negro, con uno de sus característicos vestidos de seda translúcidos, instaurando junto a sus cuatro bailarinas el tono de ritual tétrico que rodearía al espectáculo. La encargada de dar el pistoletazo de salida al set fue ‘Everybody Scream’, el tema principal del disco homónimo, que al igual que en la grabación, en directo también tiene mucho de exorcismo, de gritar para soltar todo lo que nos corroe por dentro. En la siguiente canción, ‘Shake it Out’, uno de los pilares de su música, seguimos sacudiendo nuestros demonios. Y ahí ya sí que no quedó nadie por gritar.

Uno de los mejores detalles del concierto fue la narrativa que creó a través de las canciones. La secuencia estuvo construida con una enorme coherencia. Por eso, la inclusión de un “deep-cut” como ‘Which Witch’ al principio del set tiene todo el sentido, pues conecta con ese estado malsano, haciéndonos presos de un oscuro conjuro. La puesta en escena, minimalista y efectiva, brillaba con la presencia de las bailarinas, que vestidas de blanco, contrastaban con Florence, la reina del aquelarre.

Consciente de su figura mística, antes de cantar ‘Rabbit Heart (Raise it Up)’, la cantante recordó que ya hemos pasado el solsticio de verano, una época en la que se hacen ofrecimientos a los dioses (o a los demonios), e incitó al público a ser ellos mismos las ofrendas. ¿Cómo? Subiéndose a hombros los unos encima de los otros. Tras esto, sonó otra canción de la era ‘Lungs’ y una de las más coreadas: ‘You’ve Got the Love’.

En comparación con otras ocasiones, esta gira es mucho más solemne que otras de Florence. La cantante ha cambiado parte de la viveza alegre de sus eras anteriores por un tono más siniestro. Esto no es en absoluto un impedimento para transmitir la fuerza escénica que siempre ha transmitido. De hecho, el derroche vocal y artístico aquí mostrado sigue estando a la altura de muy pocos. ‘King’ fue uno de los momentos más memorables y emocionantes de la velada, pues no solo la interpretaba con el cuerpo y la voz, sino con su alma entera. La tristeza en sus ojos al cantar el estribillo (“I am no mother, I am no bride, I am king”) ponía la piel de gallina. También lo hizo la teatralidad de ‘What Kind of Man’ o la balada ‘Never Let Me Go’, donde el público alzaba los brazos y los sacudía en el aire.

‘Dog Days Are Over’, como era de esperar, despertó la mayor ovación gracias a su enérgico estribillo. Antes de cantar el último, Florence pidió que todo el mundo guardara sus teléfonos, que estuviera presente en ese momento y saltara con todas sus fuerzas. Algo que ella definió como un “pequeño ritual”. El broche final lo puso ‘Free’, que dejó al público bailando, liberado tras una intensa sesión esotérica con una maestra de ceremonias inolvidable.

Javier Bragado

También nos liberamos con Lorde, que pisaba Madrid por primera vez, con su show de corte futurista. En el lado derecho del escenario se agrupaban los músicos, con varios sintetizadores y teclados formando un círculo. En el centro, la artista neozelandesa volvió a demostrar, por si aún alguien no se había enterado, que es una de las figuras más importantes del pop actual. Y no, no es gracias a ‘Royals’, la canción que le lanzó al estrellato. De hecho, ella no parece que le tenga demasiado aprecio, pues canta únicamente el primer verso y el estribillo nada más empezar, como para quitársela de encima. Y se entiende: ya no es muy representativa de lo que significa su música. Sí lo son otras de ese disco como ‘Team’, ‘Buzcut Season’ y, por supuesto, ‘Ribs’, con la que cerró el concierto. Pero no adelantemos acontecimientos.

Después de su breve interpretación de ‘Royals’, hizo hincapié en su álbum más reciente encadenando ‘What Was That’, ‘Broken Glass’ y ‘Shapeshifter’. Pese a que todas estas canciones sonaron de maravilla, lo mejor de los conciertos de Lorde sigue siendo cuando rinde tributo a su gran obra maestra, ‘Melodrama’. Hay algo realmente especial en la conexión que se genera entre ella y el público cuando canta esas canciones. Especialmente sus actuaciones de ‘Supercut’ y ‘Green Light’ anoche serán difíciles de olvidar. Cuando todo el mundo canta a pleno pulmón sus respectivos estribillos se crea una sensación de comunidad, de comprensión mutua, que eriza la piel. ‘The Louvre’ la presentó como un hechizo. “Si la cantas conmigo, te escribirá tu crush”. Y le hicimos caso mientras la plataforma sobre la que estaba se iba elevando hasta quedarse muy cerca del techo del escenario. Allí tumbada, desde las alturas, cantó ‘Current Affairs’, una de las mejores canciones de ‘Virgin’.

Los momentos finales estuvieron reservados para las mencionadas ‘Green Light’ y ‘Ribs’, así como ‘David’ (otro corte destacado de su último álbum) y el icónico remix de ‘Girl, so confusing’, en el que ¿le dio una calada a un porro? Sea como sea, el efecto fue el opuesto a dejarnos adormilados. Salimos de allí exhaustos en el mejor sentido, reafirmándonos en que el de Lorde es un talento poco común. No todo el mundo es capaz de crear himnos de ese calibre y defenderlos así de bien.

Andrés Iglesias

Las dos principales cabezas de cartel no fueron las únicas que brillaron en la jornada del jueves. A las 18:40h, a pleno sol, CMAT enamoraba a los asistentes con su espectáculo desenfadado y divertidísimo. La irlandesa derrochó actitud encima del escenario: hacía todo tipo de bromas, movía el culo, gritaba, se secaba el sudor de la entrepierna con una toalla, fingía que se desmayaba, etc. Fue tal el buen rollo que instaló, que el calor pasó a un plano secundario. Ella lo sufrió más, aunque no dejó que le quitara el buen humor. Dijo que fue uno de los conciertos más difíciles que había dado debido a las altas temperaturas, pero estaba muy agradecida de estar allí con un público entregadísimo (no faltaron las banderas irlandesas y varias pancartas) y compartiendo escenario con Charlie Puth y Zara Larsson (a quien homenajeó haciendo uno de sus típicos bailes). “Puede que me muera de un golpe de calor, pero antes de nada puede que chupe algo de diesel”, dijo al comenzar ‘Jamie Oliver Petrol Station’. Muy celebrada también fue la excelente ‘When A Good Man Cries’, en la que mencionó a su “mejor amiga Olivia Rodrigo” (que ha hecho una versión recientemente de la canción). Si el estribillo es para darlo todo, ese puente apoteósico lo es aún más. El final, protagonizado por una ‘Stay for Something’ coreada por el público (que gritaba con ella la frase “But I just can’t do it”) culminó todo un conciertazo. De esos que crean fans.

Javier Bragado

La resaca de Lorde perjudicó un poco a Zara Larsson, que actuaba inmediatamente después en el escenario 2. Se le quedó bastante pequeño, pues desde su salida del “khia asylum”, su popularidad no ha hecho más que crecer. Aquello era un auténtico fenómeno fan. Nadie quería perderse ‘Midnight Sun’ (y sonó por partida doble, al principio y al final, en diferentes versiones) o ‘Lush Life’. Para el despistado que piense que esos son sus únicos éxitos, está muy equivocado. Son ya muchos años de carrera, y la sueca, pese a que nunca ha brillado tanto como ahora, ha mantenido un perfil medio bastante consistente durante toda su carrera gracias a temas muy conocidos como ‘Ain’t My Fault’ o ‘Never Forget You’, y a colaboraciones como ’Symphony’ con Clean Bandit, el remix de ‘Stateside’ de PinkPantheress o la más reciente ‘She Did It Again’ con Tyla. No faltó, por supuesto, ninguno de esos hits, y hubo momentos donde se escuchaba casi más alto al público que a ella. La escenografía emulaba un bosque y en el centro, destacaba un coche rosa con matrícula “PUSS PUSS 97”, en el que ella y sus bailarinas se subían de vez en cuando. Las coreografías son una parte esencial de todos sus conciertos, elevando todos los números. Uno de los mejores momentos llegó cuando subió a un fan al escenario a bailar con ella ‘Lush Life’.

Javier Bragado

Otro concierto de diva pop de libro fue el de Jennie, que ofrecía un espectáculo que no es tan común ver un festival como Mad Cool. El K-pop ya es más que una tendencia pasajera: es una realidad que mueve a millones de fans. Y hubo muchos que llevaban allí desde las 18h aguantando el sol para ver de cerca a su ídola. El arranque no pudo ser más espectacular, con unos visuales que emulaban un incendio. En medio de todo eso, apareció Jennie rodeada de muchísimos bailarines. El despliegue de medios impresionaba de primeras, no solo por el gran presupuesto, sino también por la energía contagiosa con la que comenzó la artista, que inauguraba su set con ‘Filter’. A lo largo del concierto, alternó canciones más dinámicas, con baladas en las que solía quedarse sola en el escenario. Jennie es una vocalista competente, pero no una excepcional, por lo que estos últimos números quedaban algo deslucidos en comparación con los de las grandes coreografías. Los altibajos marcaron un poco el ritmo general, pero no se puede negar que su presencia sobre el escenario es atractiva, y que algunas canciones como ‘Like Jennie’ (con la que cerró) y sobre todo ‘ExtraL’ regalaron grandes momentos. También hubo espacio para sus colaboraciones con The Weeknd (‘One of The Girls’) y Tame Impala (‘Dracula’).

Andrés Iglesias

Siguiendo en el terreno pop, pero dejando a un lado a las divas, asistimos a buena parte del concierto de Charlie Puth. El estadounidense es uno de esos artistas cuyas canciones no han dejado de sonar en la radio en los últimos años, aunque uno no siempre tenga claro que son suyas. El espectáculo comenzó con varios coristas presentándolo mientras cantaban cosas como “hace mucho tiempo que no venimos”, “perdón por haceros esperar”, etc. Tras ello, Puth salía al escenario discretamente, colocándose tras un teclado. ‘Beat Yourself Up’, ‘How Long’ o ‘We Don’t Talk Anymore’ son perfectos ejemplos de temas que te sabes, pues han sonado en todas partes, pero que puede que no las asociaras a él. El cantante las defiende bien en directo. Tiene buena voz y talento para componer macrohits, de eso no hay duda. Pero por aquí no estamos tan de acuerdo con Taylor Swift con eso de que “Charlie Puth debería ser un artista más grande”. Grande ya es (quizá no para los estándares swiftianos), pero para serlo aún más, falta que sus canciones tengan más alma y una identidad propia. El concierto fue solvente, pero nunca llegó a entusiasmar. Exactamente lo mismo que pasa con sus canciones.

El pop gana en Bilbao BBK Live: la ferocidad de FKA Twigs y la crudeza de hemlocke springs

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Sara Irazabal

La primera sorpresa por el 20 aniversario de Bilbao BBK Live llegó en forma de banda madrileña. Alcalá Norte apareció de repente en lo alto de la colina de Kobetamendi, justo debajo del gran cartel del festival, para poner los dientes largos al público con su segundo disco, que seguramente llegue en 2027. Gracias al Mad Cool, ya sabemos que no será la única banda sorpresa del finde. La segunda sorpresa fue poder disfrutar de un evento al aire libre sin la preocupación de derretirse. Tanto, que hasta cayeron algunas gotas que me trajeron flashbacks del día más complicado del festival vasco. La tercera, cuarta, quinta, sexta… fueron las actuaciones de la primera jornada, todas de un nivel altísimo.

Mientras Dani Fernández se preparaba para salir al escenario Nagusia para una dosis directa de rock nacional, con versiones de ‘Supersubmarina’ y ‘Si te vas’ entre los primeros temas, Belén Aguilera regalaba una versión autotuneada de ‘Hijo de la luna’. El show de la artista catalana incluye coreografía y cierta teatralidad, pero está centrado totalmente en la voz de la cantante. Similar al concierto de Don West, al otro lado del recinto. Con la excepción de que las coreografías son movimientos de cadera y la teatralidad es pura seducción.

Las canciones del artista y modelo australiano remiten directamente a los clásicos del soul y la música negra, de Al Green a Motown, pero su apariencia es la de un musculoso hombre blanco de casi dos metros. El contraste que existe entre su rudo aspecto y su sensual música es el mismo que hay entre su reconfortante voz al cantar y su profunda voz natural. «¿Puedo recibir un poco de amor?», pregunta al público. Todos nosotros: sí, señor. Un «baby» de Don West es capaz de incomodar a cualquier hetero. Él sabe lo que es. Él sabe que si coge cualquier trapo con el que se ha limpiado la cara y lo tira al público alguien lo va a coger. Y así lo hace. El ‘pretty privilege’ tiene miedo a Don West.

Este aura de Casanova le sienta como un guante a la música de su banda, que funciona como un reloj e incluye todos los instrumentos que echarías en falta en un tema de Curtis Mayfield. Más allá de la broma, Don West es capaz de llevar a cabo un conciertazo de soul que no resulta nada cafetero y en el que su imponente presencia no eclipsa la calidad de la música, como en ‘So High’. Esto sí es testosterona bien empleada.

Ainhoa Laucirica

El otro gran descubrimiento del público de BBK Live fue, sin duda, hemlocke springs. Se trataba de su primer concierto en España, por lo que la estadounidense también pudo descubrir nuestro «ruidoso» público. Por la cantidad de gente que estaba esperando su salida, deduzco que muy pocas personas sabían quién era la artista después de que convirtiese el escenario Johnnie Walker en todo un templo del pop más divertido. Con muy poco -un teclista y una batería con pelucas- springs demostró que en su mundo de ilusión, ella es la mayor fantasía.

hemlocke sale sirviendo desde el principio con su pelo morado y chaqueta reflectante, preparada para darlo todo vocalmente. Sin embargo, lo más asombroso del concierto es su arrolladora actitud, ya sea con los desquiciados gritos que libera de vez en cuando o con su gran manejo del público en ‘w-w-w-w-w’. Con elementos mínimos, de una varilla de cocina en ‘set me free’ a una espada de brillantina para ‘sever the blight’, la artista cocina un potente show que resulta un torrente de aire fresco incluso para quiénes no se saben las canciones. Si no, al menos se habrán llevado un masaje de pies gratuito con el tremendo bajo de ‘gimme all ur luv’.

El concierto se siente crudo y real, por lo que deja espacio a algunos inconvenientes que también se hicieron evidentes. En concreto, cuando el micro dejó de funcionar durante prácticamente toda ‘enknee1’, oyéndose solo las voces pregrabadas. Todo, pese a las repetidas indicaciones de la artista, que acabó calentándose con razón cuando todo se solucionó: «Esto ha tardado demasiado tiempo», soltó. El concierto de FKA Twigs, por otro lado, no dejó espacio al error.

Si el show de Don West era sexy, el de Twigs fue directamente sexo. No solo por la estructura de metal que ocupaba el escenario, llena de cadenas y barras de pole dance; el folleteo simulado de los bailarines o el hecho de que cada vez hubiese menos ropa presente, sino también por la elevada experiencia musical que propuso la artista británica.

Sergio Albert

Este fue claramente el gran evento de la jornada, solamente compitiendo con el llenazo EDM de Calvin Harris. El impresionante comienzo con ‘meta angel’ dejó claro que la voz de Tahliah Debrett, que empezó el show tumbada en una cama, iba a ser uno de los elementos principales de este. No pasó mucho hasta descubrir que el otro iba a ser el caos controlado a través del baile y el tecno. Así lo demostraron los erráticos e hipnotizantes movimientos tanto del equipo de baile como de la artista. Toda esta primera sección se siente alienígena, y no sorprende que el chico que está detrás de mí tenga cara de no entender absolutamente nada.

El escenario se siente lleno en todo momento. Twigs es capaz de hacerlo ella sola, tanto con su voz como con sus movimientos de baile. Tampoco se aleja de las acrobacias, dejándonos unos momentos preciosos en los que se entrelaza con su bailarina en la barra de metal o cuando la encara de forma solitaria. Eso sí, el único pero que se le puede poner al concierto son los instantes en los que la artista no está en el escenario, que son un puñado. En este sentido, se puede sentir como un espectáculo algo pausado, pese a que sus bailarinxs tomen el spotlight durante estos momentos. Al menos, la ausencia de Twigs se entiende por los numerosos cambios de look (y peinado) constantes.

El combustible del concierto de Twigs es el contraste continuo entre el sudor, la lujuria y la bestialidad de temas como ‘Drums of Death’ o ‘Love Crimes’, y la delicadeza y vulnerabilidad de interpretaciones tan impresionantes como las de ‘Stereo Boy’, totalmente épica, o ‘Cellophane’. Es un show medido, cuidado y que no tiene como objetivo hacer cantar al público, sino dejarle justamente sin palabras.

No se puede decir lo mismo de David Byrne, pasa la mayor parte de su concierto acompañado de otras 12 personas, todas vestidas de naranja. No es un desfile de la cárcel, pero sí de clásicos. En un homenaje a su propia película, ‘Stop Making Sense’, el vocalista de Talking Heads toma el escenario en solitario, acompañado de una guitarra, para cantar ‘Everybody Laughs’. Poco a poco, su equipo se va uniendo. En este se incluyen bailarines y coristas, pero también toda la banda, que de alguna manera también son bailarines. ¿Por qué tienen que estar los músicos en el mismo sitio durante una hora entera?, supongo que se preguntaría Byrne. Es por eso que cada uno de ellos tiene su instrumento pegado al cuerpo para que puedan pasearse a su gusto. Todo muy David Byrne.

Sara

El concepto es interesante y original, pero esta impresión no aguanta todo el concierto. De hecho, pierde fuelle en cuanto la aparente libertad del principio se cambia por una puesta en escena más coreografiada. Además de los caóticos discursos de Byrne, en los que habla sobre «el amor y la bondad» como una «forma de resistencia» o pone en comparación una imagen de un Papa de juguete con una bicicleta que tiene un pene como sillín, el show no ofrece mucho más. Además de clasicazos de una de las mejores bandas de la historia, claro. Byrne defiende el repertorio con un júbilo envidiable: ‘Slippery People’, ‘Psycho Killer’, ‘This Must Be the Place (Naive Melody)’, ‘Life During Wartime’ (con imágenes del ICE en Estados Unidos), ‘Once In A Lifetime’ (la más celebrada) y ‘Burning Down The House’. La ovación es totalmente merecida.

Calvin Harris se encargó del fin de fiesta de Bilbao BBK Live. Es imposible que el DJ escocés falle. Prácticamente todas las canciones que suenan, desde ‘Blame’ hasta ‘Feel So Close’, son conocidas de principio a fin por todo el mundo. Es como un hack. Ya si lo unes al espectacular juego de luces y pirotecnia que propone, poco más se puede pedir. Harris no se limita a pinchar los temas y ya. Este opta por dejar las partes melódicas al principio y remezclarlo después en versiones más orientadas al tecno puramente instrumental. En algunas canciones se luce un poco más, como cuando mezcla ‘Time’ de Hans Zimmer (os sonará de ‘Origen’) con la melodía vocal de ‘How Deep Is Your Love’. De alguna manera, funciona. De alguna manera, la primera jornada del festival llega a su fin.

Marina Rivers desmiente haber cobrado del Gobierno y anuncia que donará el dinero de la campaña

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La fábrica de bulos de las redes sociales ha salpicado a la influencer madrileña Marina Rivers. Tras participar en una campaña publicitaria con motivo de los 50 años de la democracia en España, inspirada en la moda juvenil, se ha visto envuelta en acusaciones de haber cobrado «millones de euros» directamente del Gobierno. Además, ha recibido amenazas e insultos en redes sociales, entre ellos el calificativo de «subnormal» por parte de Alvise Pérez, un representante público.

También se acusa a Pedro Sánchez de «despilfarrar» dinero público pagando ropa e influencers para sacar a la venta una supuesta marca de ropa propia. Sin embargo, esta afirmación es falsa, ya que las prendas que visten Marina Rivers y otras influencers en la campaña no están a la venta.

En un contundente comunicado, Rivers ha aclarado que percibirá una remuneración por su trabajo como creadora de contenido dentro de la campaña, pero niega haber cobrado un solo euro directamente del Gobierno. También critica la doble moral de quienes sostienen que esos supuestos «millones de euros» podrían haberse destinado a la investigación del cáncer infantil, mientras ignoran que la publicidad del Mundial, los toros o la visita del papa a España también se financian con dinero público. Además, recuerda a quienes la acusan de vivir de los impuestos que ella también paga impuestos, como cualquier ciudadano.

Parte de la confusión parece deberse a que la campaña fue grabada en el Congreso de los Diputados. Sin embargo, el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática ha explicado que, «aunque la campaña utiliza el mismo lenguaje que una marca de ropa, no lo es», e insiste en que las prendas no están a la venta y que solo «se han producido un número limitado de unidades» para utilizarse a lo largo del año en «eventos y actos».

En esa línea se ha expresado también Marina Rivers en su comunicado, en el que asegura no dar crédito ante la polémica generada por una campaña que consideraba «blanca». «Pensaba que todo el mundo estaba de acuerdo con la democracia, pero veo que no», afirma la influencer, que subraya que «la democracia no es ni de izquierdas ni de derechas, es de todos». Además, ha anunciado que donará todos los beneficios que obtenga de la campaña a una organización aún por decidir y que publicará el justificante para demostrarlo.

Según elDiario.es, la campaña «no ha costado 14 millones de euros». Esa cifra corresponde al presupuesto total que la iniciativa tiene asignado durante este ejercicio, mientras que la campaña en sí «no excederá los 380.000 euros», repartidos entre la producción y el trabajo de los creadores de contenido. Además, su participación todavía no ha concluido, ya que la campaña continúa.

RFTW: Panda Bear & Sonic Boom, Rolling Stones, Jack White, Future…

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Hoy, 10 de julio, se publican nuevos discos de The Rolling Stones, Jack White, Baby Rose, Future, The Temper Trap o Finn Wolfhard (sí, el actor de ‘Stranger Things’), además del nuevo trabajo de Kelela, que ya reseñamos en portada. El disco de Panda Bear y Sonic Boom, que no se subirá a streaming, sale hoy también. En cuanto a lanzamientos en formato EP, tenemos novedades de Frost Children, LUCYCALYS y Bon Calso.

El tema que abre la playlist es ‘The Bridge’, el dueto de Kelela y PinkPantheress. Entre las novedades destacadas de la jornada también encontramos ‘Tiramisú’ de Vicco; el nuevo single de Jungle; o la inesperada colaboración entre Benny Blanco y bb trickz. Además, llegan nuevos temas de Beyoncé (un descarte) y de LUCYCALYS junto a Cristina Lora, que también comentamos en portada.

Entre los artistas que han anunciado disco se encuentran Alabama Shakes -con su primer álbum en 11 años-, los siempre alucinantes Gilla Band y por supuesto U2, que avanzan ‘Street of Dreams’. También hay novedades interesantes de Jazmin Bean, Role Model, Nothing But Thieves, nuestros recomendados 1111, Cage the Elephant, Coco Jones, Interpol, Pablo Alborán o Arde Bogotá, que han estrenado single tras aparecer por sorpresa en el Mad Cool.

Tenemos entre manos también un puñado de colaboraciones destacadas, como las de The Linda Lindas con Hayley Williams, Nia Archives con Jorja Smith, ANOTR con Emily Warren, Love of Lesbian con Judit Neddermann o Shania Twain con Josh Homme. Aunque, para colabo, el supergrupo que se han montado Devendra Banhart, Gyan Riley y Noah Georgeson bajo el nombre de HUG: Abrazo.

En solitario, hay que subrayar los nuevos temas de Confidence Man, Villano Antillano, Malcolm Todd, Juan Anselmo, Dan Croll o Joel Corry. Si os gusta el pop, no os perdáis el nuevo single de Mae Muller; si lo vuestro es el R&B, atentos a lo nuevo de Masego.

LUCYCALYS y Cris Lora intentan un himno veraniego y playero

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Pasando página de ‘T AMARÉ‘, la canción ganadora del Benidorm Fest menos recordada de su historia -evidentemente porque este año España no ha participado en Eurovisión y no ha habido una campaña de promoción en torno al tema-, LUCYCALYS continúa con su carrera y este viernes publica su primer EP de la mano de un sello llamado Kintsugi Records.

El EP, ‘DEL AMOR Y DEL MAR’, tiene el verano como principal inspiración, y así lo demuestran cortes como ‘Atardeceré’ o ‘Marina, Sal Marina’. Entre ellos destaca especialmente el sencillo de presentación, ‘¿Tú piensas?’, que se promociona con un videoclip de estética veraniega.

Se trata de una colaboración con Cris Lora, ganadora de Operación Triunfo 2025, producida por el colaborador habitual de LUCYCALYS, Tony Grox. Musicalmente, la canción propone una fusión de pop, ritmos jersey club y merengue, por lo que suena como una especie de ‘Despechá’ electrónica y evolucionada, aunque opta por culminar con unos coros festivos de aire muy rumbero.

Sin el gancho, a priori, del éxito de Rosalía ni de otros fenómenos similares que hemos conocido en los últimos años, ‘¿Tú piensas?’ consigue ser una canción simpática e interesante en el apartado sonoro, mientras que su letra apuesta por el amor propio. «Que te hiciera caso no te da derecho a destrozar / Mis palabras cuentan, no me quites las alas», cantan.

El tema, con aspiraciones de himno veraniego, solo piensa en la playa y en disfrutar con las amigas: «Ya no me interesa tener a alguien que no me quiera / No importa na’ de lo que venga / Quiero estar morena, con las niñas tumbá’ en la arena». El título, ‘¿Tú piensas?’, parece aludir a la falta de inteligencia emocional de la persona a la que se dirige la letra.

Bad Bunny, Taylor Swift, Gaga, Sabrina y Tate McRae, en los Emmy

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Juanjo Martín (Agencia EFE)

La carrera hacia los Emmy 2026 deja un hito para la música en directo: Bad Bunny se ha anotado 9 nominaciones gracias a su actuación en el descanso de la Super Bowl LX, una cifra inaudita que convierte su «halftime how» en el más nominado de la historia.

El especial, The Apple Music Super Bowl LX Halftime Show Starring Bad Bunny, competirá en categorías como Mejor Especial de Variedades en Directo, dirección, coreografía, diseño de producción, iluminación, peluquería, realización técnica y trabajo de cámaras. En caso de ganar el premio a Mejor Especial de Variedades en Directo, Bad Bunny recibiría personalmente el Emmy al figurar como productor del show.

Otra de las grandes protagonistas de estas nominaciones es Taylor Swift, que ha obtenido 5 candidaturas gracias a la docuserie sobre el Eras Tour. Entre ellas figuran mejor dirección para un especial de variedades, montaje, sonido, realización técnica y Mejor Especial de Variedades Pregrabado, la única categoría en la que Swift sería reconocida directamente como artista y productora. La cantante ya cuenta con un Emmy, conseguido en 2015 por el proyecto interactivo AMEX ‘Unstaged: Taylor Swift Experience’.

Por su parte, Lady Gaga suma una nueva nominación gracias a ‘The Dead Dance‘, canción que coescribió para la serie ‘Miércoles’ de Netflix y que opta al premio a Mejor Música y Letra Originales.

También aparece Sabrina Carpenter, nominada en la categoría de Mejor Especial de Variedades Pregrabado por su participación en el especial de Disney ‘The Muppet Show’, mientras que Raphael Saadiq competirá por la banda sonora original de High Horse: ‘The Black Cowboy’.

Tate McRae también se cuela entre las nominaciones gracias a su actuación en los MTV Video Music Awards. El medley de ‘Sports Car’ y ‘Revolving Door’ opta al Emmy a Mejor Coreografía para un programa de variedades o reality, un reconocimiento poco habitual para los VMA: no ocurría desde el legendario medley de Michael Jackson en 1995.

Más allá de la música, la serie dramática ‘The Pitt‘ lidera las nominaciones de la edición con 25 candidaturas, mientras que ‘Hacks’ se convierte en la comedia más nominada de la historia de los Emmy con 24 menciones, superando el récord que hasta ahora ostentaba ‘The Bear’.

La 78ª edición de los Primetime Emmy Awards se celebrará el 14 de septiembre y en España podrá verse a través de Movistar+.

Kelela / new avatar

Kelela es una de las grandes visionarias del pop actual por la manera en que ha sabido integrar R&B, electrónica y música experimental en discos que siempre han ofrecido mundos inmersivos. Amparada además en un discurso que reivindica los orígenes negros de muchas de las músicas que escuchamos, en su tercer disco, ‘new avatar’, hace lo mismo con el rock, un sonido que por primera vez se convierte en el eje de su obra, aunque no resulta del todo nuevo en su trayectoria.

Antes de su debut oficial, Kelela empezó en la música tocando en bandas de hardcore y metal, y ‘new avatar’ adquiere así un significado como obra reparadora. Hablando de lo segregados y «racializados» que estuvieron -y en parte siguen estando- muchos géneros musicales, la artista busca reivindicar un espacio para quienes nunca se sintieron aceptados en determinados ambientes. Mizanekristos recuerda que hubo una época en la que era «una de las cuatro personas negras que había en los conciertos de hardcore», y a ellas dedica este disco.

Esta nueva experiencia musical aúna guitarras con los habituales melismas vocales y el neo-soul de la artista, ofreciendo una obra que mezcla y difumina géneros. El arte gráfico, inspirado en Gotham City, funciona casi como un mapa sonoro del disco: una ciudad nocturna teñida de verdes azulados oxidados que encuentra su reflejo en unas guitarras brumosas y una electrónica de atmósferas densas. Como la propia imagen, el futurismo de ‘new avatar’ no es brillante ni tecnológico, sino húmedo, desgastado y decadente.

Las texturas de guitarra atmosféricas, casi transplantadas del metal, unidas a las cálidas y sensuales armonías R&B, constituyen el principal hallazgo del disco, desarrollado a través de canciones que funcionan más como interesantes -y a menudo emotivos- ejercicios de estilo que como singles evidentes. El espectacular adelanto ‘idea1’ abre el álbum como la introducción épica a un universo inédito. Sus densos acordes shoegaze -casi slowcore- envuelven la voz de Kelela como si el océano se abriera detrás de ella.

Ese uso de la guitarra como textura ambiental que envuelve las melodías preciosas y desoladas de la artista es el gran acierto de ‘new avatar’, y reaparece en cortes como ‘goin down’, donde Kelela pide espacio en una relación emocionalmente agotadora, uno de los temas recurrentes del disco. En ‘crystallize’ desea que ese amor termine de cristalizar, pero la otra persona lo impide. «Soy la que más te ama. Tú lo odias todo, pero es un disfraz», canta en lo que, básicamente, es una canción de R&B disfrazada de balada post-punk. Y funciona.

Kelela ha contado que no quería volver exactamente sobre los mismos temas de sus discos anteriores para no sonar redundante. Sin embargo, aunque las letras de ‘new avatar’ mantienen el desánimo sentimental de ‘Raven‘ (2023), el giro musical les da un enfoque diferente, incluso cuando los ritmos remiten al drum & bass que ya había explorado en el pasado. Ahí están ‘point blank’, que deconstruye el género hasta dejarlo reducido a un pulso espectral, o el UK garage de ‘the bridge’, junto a una PinkPantheress cuya presencia en el álbum confirma hasta qué punto considera a Kelela una influencia.

Las guitarras aparecen también de forma sutil en los cortes más electrónicos, como el menos memorable UK garage de ‘don’t piss me off’, mientras que el trap luminoso de ‘new life forms’, junto a Fousheé, se desvía por completo del concepto del álbum y acaba resultando algo desubicado dentro de la secuencia. Mejor integradas están ‘outta time’, un tema que retuerce los códigos del hip hop y el metal hasta dar con un experimento intrigante y hasta incómodo, y ‘if we meet again’, que cierra el álbum entre nebulosos sintes.

El habitual minimalismo de Kelela también está presente en la brevísima ‘linknb‘, que funciona como un manifiesto autoreivindicativo («Yo he allanado el camino»), mientras el interludio ‘retaliation lullaby’ sirve como puente entre las dos mitades del disco, lluvia mediante, reforzando el carácter inmersivo del disco. Y es que Kelela sigue siendo una de las mejores «world-builders» de la actualidad, y el futurismo oxidado de ‘new avatar’, sus guitarras espectrales y su capacidad para deformar géneros vuelven a hacer del disco una experiencia absorbente.

La electrizante Jehnny Beth desafía a los titanes Foo Fighters en Mad Cool

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Paco Poyato

Hace ya diez años de la primera edición del Mad Cool. Desde entonces, el festival ha ido poco a poco consolidándose como uno de los eventos musicales más importantes a nivel nacional. El camino no ha estado exento de errores, pero a juzgar por el éxito organizativo de los últimos años, parece que por fin han encontrado la manera de contentar a (casi) todo el mundo. El recinto en Villaverde vuelve a ser cómodo, y lo más importante: la entrada y salida de allí resulta bastante sencilla. Lo que no fue nada fácil en la jornada del miércoles (que congregó a 57.000 personas) era decidir qué ver. Casi todos los conciertos grandes se solapaban unos con otros, por lo que la mejor opción era ir picando un poco de aquí y un poco de allá.

El caso de Foo Fighters, el gran reclamo del día y quienes congregaron a un mayor número de asistentes, no acabó siendo tan dramático. Coincidían con Moby, pero como la banda ofreció un espectáculo de dos horas y media, perderse un poquito para ver al experimentado productor electrónico no sentó tan mal. Los de Dave Ghrol llenaron el escenario principal, aderezado con dos pantallas enormes a los lados, en uno de esos conciertos que son toda una muestra de veteranía desde el minuto uno. Con el pelo empapado cubriéndole toda la cara y mascando chicle, el cantante se entregó al público desde los primeros acordes de ‘All My Life’, que abrió el set con energía. Siguió con ‘The Pretender’, uno de los mejores momentos del concierto. Ghrol sabe de sobra lo potente que resulta su estribillo, así que lo repitió al menos dos veces más de lo previsto. Después de eso anunció que nos esperaban más de dos horas de puro rock and roll. Y no mentía: la exhibición de temazos de la banda fue inmensa y la entrega de ambas partes (asistentes y ellos mismos), enorme.

Andrés Iglesias

Grohl recordó varias veces que llevan ya 31 años como banda y, por ello, había muchas canciones preparadas. Además, llevaban sin pisar Madrid unos cuantos años, por lo que había que recuperar el tiempo perdido. No solamente sonaron temas de Foo Fighters, también, en un acto muy noble por su parte, el cantante presentó a su banda, haciendo que cada uno de sus miembros tocara una parte de una canción de antes de pertenecer al grupo. Puede que haya a quien le parezca una disrupción innecesaria del ritmo del concierto, pero es una manera preciosa de hacer que sus compañeros también brillaran. El público en las primeras filas parecía pasárselo en grande haciendo pogos.

Tras este momento, Grohl volvió a su catálogo con ‘Monkey Wrench’, muy querida entre todos los allí presentes. Nuevamente, el estribillo se repitió en varias ocasiones. Entre medias, la banda dejó de tocar y le pidió a la gente que gritara lo más fuerte que puedieran. Después el turno fue para el cantante, que a gritos con estilo no le gana nadie. En este último tramo del set sonó ‘Aurora’, una canción que cantan siempre en honor al antiguo batería del grupo Taylor Hawkins, fallecido hace cuatro años. La voz de Grohl va desde lo gutural a lo melódico, y es en momentos más calmados donde realmente se aprecia su gran talento como vocalista.

Para poner el broche final a la velada llegaron dos de sus grandes éxitos: ‘Best of You’, a la que siguió una larga coda instrumental, y ‘Everlong’, donde el líder del grupo aprovechó otra vez para crear comunidad haciendo el icónico estribillo más veces de las que suena en la grabación. Así culminaban Foo Fighters, que dieron exactamente lo que prometieron (y un poco más). Ni más ni menos que un gran concierto de rock and roll.

Andrés Iglesias

Al mismo tiempo, Moby llevaba su espectáculo al segundo escenario en importancia. Rodeado de coristas, una violinista, una chelista y un batería, el productor electrónico sorprendió con un concierto realmente divertido y dinámico. En las pantallas se proyectaban todo tipo de imágenes psicodélicas sobre las que aparecían los propios músicos en un croma un poco cutre, pero irresistiblemente camp. Entre los temas, que iban desde el techno hasta el house, el artista se dirigió al público varias veces. Una de ellas, nada más comenzar, donde decía orgulloso que había aprendido una nueva expresión. Cuando dijo en su español macarrónico “que se lloda Trump” hubo más confusión que otra cosa, pero al traducirlo al inglés ”Fuck Trump” todo cobró sentido. Por aquí estamos de acuerdo, por supuesto. Que se “lloda” Trump. Más tarde contó fue que le parecía bonito tocar al mismo tiempo que Dave de Foo Fighters. Ambos empezaron más o menos a la vez en la escena hard punk de la costa este en los 80, con diferentes proyectos. Ahora, 40 años después, volvían a actuar a la vez. El romanticismo de la anécdota desembocó en su tema ‘In This World’, interpretada con pasión por una de las cantantes.

Andrés Iglesias

Otro de los mejores conciertos del día fue el de Wolf Alice. La banda británica sonó fantástica bajo el sol inmisericorde del verano madrileño. La cantante Ellie Rowsell inauguró el espectáculo haciendo gala de su gran voz con ‘Bloom Baby Bloom’, de su último disco, al que dedicaron buena parte del set. ‘Just Two Girls’ era presentada como una canción para beber vino con una amiga. “Algo que muchos vais a hacer esta noche viendo a los Foo Fighters”, bromeaba la cantante. ‘The Sofa’, el gran sencillo de esta nueva era, fue un gran momento onírico para levantar los brazos al aire y cerrar los ojos. Una energía totalmente opuesta ofreció ‘Yuk Foo’. Rowsell apareció empapada y sustituyó el micrófono por un megáfono. A lo largo de la canción, tan pronto hacía la croqueta en el escenario, como se ponía a gritar como una loca o se bajaba a interactuar con el público.

Bajando la intensidad, nos acercamos a ver a The War On Drugs, uno de esos grupos para dejarse llevar escuchándolos. Sus deliciosas jams guitarreras mientras el sol bajaba crearon una atmósfera acogedora, como si cada uno de los instrumentos te abrazara y te sacara a bailar. La experiencia, sin embargo, se vio algo emborronada por un público que no dejaba de hablar. Los de Adam Granduciel no son el tipo de grupo a los que les beneficia tocar en un festival. O al menos, no en uno tan ecléctico. Aún así, si uno lograba abstraerse de todo lo demás y centrarse en la música, llegaban momentos preciosos, como la nostálgica ‘I Don’t Live Here Anymore’ o ‘Strangest Thing’. A medida que se iba acercando la hora de Foo Fighters, la espantada hacia el escenario principal fue masiva y allí nos quedamos los que realmente queríamos verlos. La diferencia con respecto a la primera parte del set fue abismal. De repente, uno podía zambullirse a gusto en la música, apreciar el sonido del saxo, de los sutiles toques de percusión o de la calidez del bajo. ‘Under The Pressure’, muy celebrada por los que allí quedábamos, y ‘Who’s That’ cerraron el concierto por todo lo alto.

Paco Poyato

El primer show de la jornada fue el de Jehnny Beth en el escenario Loop, cubierto por una carpa. Lo bueno, es que el sol de las 19h no te daba en la cabeza, pero el calor que se reconcentraba bajo esa lona era algo duro de asimilar. Con todo, la ex de Savages no hizo que se nos olvidara el sudor que nos caía a borbotones por la frente, pero casi. Ella estaba igual. De hecho, en torno al final dijo que estaba muy mareada. Aunque, totalmente entregada a su público, siguió con sus planes y se bajó al foso e incluso hizo crowdsurfing. Ver a la cantante encaramada en los brazos del público y mirándolo desafiante, totalmente empapada y exhausta, fue una de las mejores imágenes que nos dejó la jornada. Antes de eso, hizo flexiones en el escenario (e invitó a una fan a hacerlas también), lanzó un mensaje feminista al grito de “mujeres al frente” y cantó una versión de ‘Army of Me’ de Björk. Casi nada.

En mitad de todos estos conciertos, solo pudimos acercarnos a The Last Dinner Party unos minutos. Si son una de las bandas revelación de los últimos años, es por algo. Con lazos rojos en sus micrófonos, subiendo y bajando de las plataformas que tenían en el escenario, las británicas derrocharon energía y buen rollo. Entre sus mejores temas destacó ‘Sinner’, dedicada a los “gays and theys”.

Candidato Canción Artista
Nightshift Superstar Muse
Voyager PJ Harvey
if you wanna party, come over to my house Fcukers
Notting Hill Suki Waterhouse
idea 1 Kelela
roger AKRIILA
Someday, Somewhere Jungle
Pensando en ti YUNG PRADO
Camila Teo Planell
Jaque Marina Herlop