Vuelve Benjamin Biolay tras la reinvención que supuso para de su chanson abierta y diversa un disco como ‘Palermo Hollywood‘. En él, tras varias largas estancias en Buenos Aires, abría las puertas de su universo a tangos y cumbias. Tras su urgente apéndice ‘Volver‘ –en el que contaba con colaboraciones tan variopintas como las de Catherine Deneuve, Miss Bolivia o la mismísima Mala Rodríguez–, y un disco de versiones de clásicos francófonos con Melvil Poupaud, ha anunciado la publicación de ‘Grand Prix’. [Foto exterior: Mathieu Cesar.]
Su décimo disco en solitario se publica el día 26 de junio y, como sugiere su título, su portada le sitúa como uno de aquellos pilotos de los primeros años de la Fórmula 1, con su halo de romanticismo y heroicidad… impasible mientras un «compañero» corre en llamas de fondo. De manera bastante atractiva, este disco está en pre-venta en su web con trece ediciones limitadas de su CD o doble vinilo, cada una de las cuales se acompaña de un poster que emula a carteles clásicos de películas, a razón de uno por canción del disco.
Y en cuanto al sonido que promete, el single principal del álbum difícilmente podría ser más prometedor: ‘Comment est ta peine?’ es un tema enormemente bailable, imbuido en una elegante producción discofunk. Sus guitarras pueden incluso evocar a los últimos trabajos de Daft Punk, pero su sonido orgánico sintoniza incluso mejor con la melodía de chansonnier clásico que tan bien domina Biolay. El encanto de su estribillo, tan retro, se ve además realzado por un hábil crescendo instrumental, con un puente a piano y una letra tan melodramática como cabe esperar: escenifica una llamada tras una ruptura que no por anunciada es menos dolorosa. «¿Qué tal va tu pena? / La mía tirando / No necesitamos mucho entrenamiento / para arrastrarnos por el suelo», canta Benjamin con aparente sobriedad.
Tracklist de ‘Grand Prix’:
‘Comment est ta peine?’
‘Visage pâle’
‘Idéogrammes’
‘Comme une voiture volée’
‘Vendredi 12’
‘Grand Prix’
‘Papillon noir’
‘Ma route’
‘Virtual Safety Car’
‘Où est passée la tendresse?’
‘La roue tourne’
‘Souviens-toi l’été dernier’
‘Interlagos (saudade)’
A Kali Uchis la pandemia le ha pillado con su nuevo disco a punto de ser anunciado, pero, con la campaña parada antes de empezar, por suerte ya no tendrá que meterse en los jardines de fechas en los que hemos visto a algunas de sus colegas de profesión. De momento, la artista ha decidido publicar un puñadito de canciones nuevas ajenas al sucesor de ‘Isolation‘ con las que apaciguar la espera a sus seguidores, y las cuales ha presentado con una portada explícita digna de ser comentada aparte.
La artista ha explicado que esta portada representa «mi era ‘Isolation’ comiéndole el coño a mi era ‘Por vida'», pero esta descripción también se ajusta a lo musical, pues al menos las dos primeras pistas de ‘TO FEEL ALIVE’ pertenecen a la etapa de ‘Por vida’, el EP con el que Kali Uchis se dio a conocer, pero permanecían inéditas hasta ahora. La tercera pista, Uchis la presentó en directo el año pasado durante su gira con Jorja Smith, y la cuarta parece que sí sería totalmente nueva. En cualquier caso estamos ante cuatro maquetas que Kali Uchis ha grabado en su habitación y que suman 10 minutos de música en total, 10 minutos que no guardan ninguna gran revelación en el repertorio de la artista como sí lo fueron ‘Miami’, ‘In My Dreams’ o ‘Dead to Me’ durante la escucha de ‘Isolation’, pero que sí suenan lo suficientemente cuidados como para que vaya la pena darles una escucha.
Son discretas estas cuatro nuevas canciones de Kali Uchis, que siguen explorando ese componente entre ensoñador y psicodélico de su sonido para hablarnos de una relación que pasa de lo idílico a lo infernal. La romántica ‘honey baby (SPOILED!)’ es pura elegancia como la entiende Kali y sus maravillosas ambientaciones parecen extraídas de un sueño, mientras unos teclados psicodélicos acompañan a la artista en el trap sensual de ‘angel’, que habla precisamente de «visiones psicodélicas» pero en realidad es una canción que «eleva la temperatura» del EP. Las cosas se tuercen en una apesadumbrada ‘i want war (BUT I NEED PEACE)’ en la que Kali reconoce ya que «cada fracaso ha sido una lección» acompañada por unos preciosos pianos de corte jazz. Y, finalmente, la minimalista ‘To Feel Alive’ representa el momento de dignidad y redención. Estas cuatro maquetas no dicen nada que Kali no dijera ya mejor en ‘Isolation’, pero sí suenan más elaboradas que un aperitivo publicado entre discos.
Calificación 6,6/10 Lo mejor: ‘honey baby (SPOILED!)’, ‘i want war (BUT I NEED PEACE)’ Te gustará si te gusta: SZA, Kelela, Solange, Tei Shi Youtube: audio de ‘i want war (BUT I NEED PEACE)‘
Monkey Weekend anuncia el aplazamiento de su edición de 2020 debido a la crisis sanitaria. El festival gaditano se celebraba a mediados de junio con un cartel que incluye nombres como Estrella Fugaz, Melenas, Los Voluble, Pantocrator (foto), Mujeres, Rebe o Marcos y Molduras, cuyo disco reseñamos hoy; y en su comunicado informa que se encuentra buscando nuevas fechas con la intención de mantener en cartel a todos sus artistas confirmados.
El festival anuncia que «tras las medidas anunciadas el pasado martes 28 de abril por el Gobierno de España para afrontar la desescalada, resulta imposible llevar a cabo la próxima edición de Monkey Weekend en las condiciones y días inicialmente previstos, 12 y 13 de junio en El Puerto de Santa María (Cádiz)». Y añade que «ante esta situación hemos decidido posponer la celebración del festival, emplazándolo a una nueva fecha -aún por decidir- pero conservando como sede la misma localidad gaditana, y una vez concluida la esperada desescalada». El festival comunica que solo anunciará nuevas fechas «siempre y cuando las medidas adoptadas por las autoridades permitan celebrar Monkey Weekend 2020 bajo unas condiciones que garanticen tanto la seguridad de los asistentes, trabajadores y artistas, como el completo desarrollo del evento».
El comunicado concluye: «En la actualidad estamos trabajando en encontrar esa nueva fecha, manteniendo conversaciones con bandas, agencias, Ayuntamiento, instituciones, patrocinadores y colaboradores implicados en el festival. Nuestros esfuerzos se centran también en conservar, en la medida de lo posible, el cartel previsto hasta el momento. En breve esperamos contar con nuevas noticias al respecto y seréis vosotros, nuestro público, los primeros en conocerlas». Las entradas adquiridas seguirán siendo válidas para las nuevas fechas, si bien el festival permite desde ya su devolución a través de los puntos de venta habituales.
Cher ha anunciado que el viernes 8 de mayo publicará la primera canción de su carrera cantada íntegramente en español. Se trata no de una composición original, sino de una versión de ‘Chiquitita’ de ABBA, lo cual no sorprenderá a quien haya seguido de cerca los últimos pasos artísticos de la autora de ‘Believe’, cuyo último trabajo de estudio es precisamente un álbum de «covers» de canciones del cuarteto sueco, publicado tras su aparición en la película ‘Mamma Mia’.
El propósito de ‘Chiquitita’ es solidario, ya que Cher donará los beneficios obtenidos por la versión a UNICEF, exactamente lo que ABBA hicieron a finales de los años 70 con su propia versión en español de la canción, que, en su versión original (en spanglish), alcanzó el número 1 en España y fue un éxito mundial. La cantante ha contado a Billboard que el videoclip de ‘Chiquitita’ alternará imágenes de ella interpretando la canción en su casa con otras enviadas por UNICEF de niños de todo el mundo cantando la canción.
Cher, que ha iniciado varias campañas solidarias para ayudar económicamente a personas «crónicamente maltratadas y olvidadas» de Estados Unidos, ha presentado también la sesentera portada de ‘Chiquitita’, mientras un avance del vídeo ya puede verse en Twitter.
Que durante el confinamiento iban a surgir nuevos proyectos musicales estaba más o menos claro desde el principio y uno de ellos es el de David Ruiz, líder de La Maravillosa Orquesta del Alcohol.
El grupo trabajaba con Raül Refree en su nuevo trabajo discográfico, pero el coronavirus ha paralizado su producción, de modo que Ruiz ha decidido, por su cuenta, componer un puñado de canciones que presenta con el alias de nostalgia.en.los.autobuses. Son un total de cinco canciones precisamente producidas por Refree desde la distancia que irán saliendo cada lunes a partir de hoy 4 de mayo, y finalmente agrupadas en un EP llamado ‘2.0.2.0.’.
La primera de ellas es ‘delfines’ y ya está disponible. Su carácter acústico es evidente desde el segundo cero, pero Ruiz explica que su intención ha sido otorgar a sus canciones una «filosofía acorde al confinamiento». El artista ha contado a MondoSonoro que ha buscado «por un lado, que los arreglos pudieran expresar la rareza de este momento vital y, por otro, que todos los sonidos utilizados estuvieran construidos por el propio productor”.
Sin sorpresas, ‘delfines’ lleva la marca de sus dos artífices. Por un lado, la voz intensa de David Ruiz sigue intacta en una canción igualmente intensa que incluye frases como «yo solo aspiro a que me mires en silencio, no lo olvides». Por otro lado, estamos ante una composición de marcado carácter ambiental en su instrumentación (guitarras, teclados) que remite a varios trabajos recientes y no tan recientes del autor de ‘Els invertebrats’.
Cuando acaban de cumplirse cuatro años desde el lanzamiento de ‘El poeta Halley‘, el último álbum de Love of Lesbian, su cantante Santi Balmes sigue participando en diversos proyectos por separado. El último de ellos le ha llevado al nuevo single del cantante y compositor argentino afincado en Barcelona Leo López, conocido como L E O. Su tema conjunto, ‘Soy un extraño’, lleva un mes entre los mayores virales de Spotify España.
Se trata del segundo single de L E O en solitario. Antes había sido el turno de ‘Otros diez años en el limbo’ con Marc Dorian. Tanto Love of Lesbian como Dorian son dos grupos con los que Leo López lleva tiempo trabajando como road manager, stage manager o backliner (además de con otros como Standstill o Sidonie), pero López ya había hecho sus pinitos en la música antes incluso de que estas dos bandas se dieran a conocer al gran público. Por ejemplo, allá por 2003 el artista formó parte de Alcohol Fino, banda que participó en el recopilatorio ‘La Califata’ producido por Manu Chao, y con el que giró por toda Europa, y también integró la banda Mogh en 2009 y Eledeleito en 2014.
L E O es el nuevo proyecto de Leo López, el cual cuenta con la colaboración en la producción artística de Lisandro Montes, teclista guitarrista de Dorian. Y después de debutar con la emocionante ‘Otros diez años en el limbo’, el artista ha presentado un tema con Santi Balmes que remite al pop-rock con sintetizadores de los años 80. ‘Soy un extraño’ es un poco Bruce Springsteen, un poco The War on Drugs… y muy Love of Lesbian en el espíritu edificante de ese estribillo que, desde el segundo cero, echa el vuelo al cielo para no descender jamás. La canción tiene pegada y pruebo de ello es que en pocos días se aproxima a las 90.000 escuchas en Spotify, cuando ‘Otros diez años en el limbo’ aún no ha alcanzado las 4.000. En cualquier caso, os dejamos con ambas canciones, redondas.
Joe Crepúsculo ha anunciado un álbum para después del verano que extrañamente recibirá el nombre de ‘Supercrepus II’ en referencia a aquel que fue su segundo disco, en su momento disco del año para Rockdelux. Fan del hip-hop, pues en su momento escuchó de manera compulsiva a A$AP Rocky, quizá planee una serie de álbumes al modo de Lil Wayne o Eminem… o quizá no.
De momento el single ‘Discoteca en ruinas’, que sucede al también notable country ‘Cuarentena sin ti’, está un peldaño por encima de la retahíla de singles que le escuchamos el año pasado (‘España’, ‘Vete a la mierda’…). Se trata de un agradable experimento que le lleva al mundo del jangle pop, con las guitarras aportadas por Alberto Martínez Río, y sus identificativos sintetizadores marcando y manteniendo la personalidad de Crepus. Su letra parece contener un guiño consciente o inconsciente a la «vieja normalidad», con frases llamadas a constituir un himno del presente como «Llévame a bailar a una discoteca en ruinas, quiero volver a sentirme bien» o «quiero que todo siga igual».
A su vez, Joe Crepúsculo se las ha arreglado para idear un videoclip del tipo popurrí que no es aburrido de ver, entre imágenes de laboratorio, gatos y del añorado exterior.
Marcos y Molduras tienen algo en común con Tennis o Hidrogenesse: sus dos integrantes, un chico llamado Marcos y una chica llamada Marta, son pareja. Y esta información es evidente desde que arranca su primer disco, ‘Te espero en casa’, en el que muchas de las situaciones de pareja compartidas no son siempre las más ideales, pero sí realistas.
El enfoque musical de ‘Te espero en casa’, trabajo que acaba de ver la luz en el sello Discos de Kirlian, es noventero (el disco se mueve en las coordenadas indie/guitarreras de la época), y el lírico es sobre todo costumbrista, lo cual es caldo de cultivo para que surjan varias tensiones que pueden dan lugar a episodios un poco gores, como sucede en el sangriento final de ‘Desde que vivimos juntos’. En esta sencilla y animada canción de power-pop esa tensión, ese movimiento entre dos extremos como pueden ser el amor y el odio, está perfectamente reflejado en otro de sus pasajes: «aunque duermas a mi lado no siempre sueño contigo, pero si no estás en casa ya nada tiene sentido». En la inicial ‘La rutina’, de sonido similar a la canción anterior, el bonito mensaje que expresa el título del álbum suena ligeramente envenenado de amargura: «me siento en casa a esperar a que llegues tarde del trabajo, abres la ventana, te fumas un cigarro, aquí nadie recoge, está todo muy guarro».
A veces esa tensión explota. En la pasional ‘Te puedes morir’, una de varias baladas guitarreras que incluye el álbum, una escena (¿una paranoia?) de amor no correspondido sume a Marta en la desesperación: «no puedo seguir así, si tú no sientes lo mismo por mí, si no me quieres te puedes morir». Sin embargo, en este breve disco producido por Juan Pedrayes de Carolina Durante y Axolotes Mexicanos predomina una sensación de ligereza y desenfado reflejada no solo en la parte vocal, pues Marta recuerda por timbre a Ariadna de Los Punsetes, sino sobre todo en unas letras que hablan de la obsesión por los memes (‘La de los memes’) cuando no de una calle maldita de Malasaña (‘Antonio Grilo’). La mejor canción, ‘La de Parks‘, va tan lejos de afirmar que el «plan perfecto» para Marcos y Marta sería morirse juntos viendo ‘Parks and Recreation’ sin parar. Visto lo visto no puede ser más emblemática de su discurso.
Calificación: 7/10 Lo mejor: ‘La de Parks’, ‘La rutina’, ‘Te puedes morir’ Te gustará si te gusta: Cariño, Los Punsetes, Carolina Durante, Pan Total Youtube:vídeo de ‘La de Parks’.
Rockdelux anuncia esta mañana que el de mayo será su último número. Indican en un editorial: «la crisis generalizada que vive la prensa impresa desde hace tiempo ha ido minando un proyecto que siempre se ha mantenido al margen de los grandes grupos editoriales». Explican: «Una pequeña editorial como la nuestra siempre ha dependido de dos factores fundamentales: un equilibrio entre ventas en quioscos (cada vez más escasos) e ingresos de publicidad. Este equilibrio lleva años resquebrajándose, y el golpe inesperado de la pandemia del coronavirus ha sido (es) una bofetada brutal que hace aún más inviable el proyecto, sobre todo teniendo en cuenta que en Rockdelux siempre hemos procurado mantener unos estándares de calidad (papel, impresión, distribución) y unas remuneraciones dignas, dentro de nuestras posibilidades, para todos sus trabajadores. El periodismo (el musical y el de cualquier otro tipo) no se hace (o no se debería hacer) gratis».
En esta última edición 55 colaboradores se unen en una guía especial para el confinamiento recomendando, como es habitual en sus especiales, «discos, películas, series TV, libros, cómics, blogs, videojuegos, canciones…». En un texto que puede consultarse desde su web, resumen: «Este adiós de Rockdelux es, también, algo así como un resumen de la filosofía que siempre ha recorrido las páginas de la revista, libre y abierta de miras, con el eclecticismo y la excelencia como únicos horizontes. Lean, disfruten, comenten: aquí encontrarán un amplísimo abanico de propuestas para saborear sin prisas en unos días tormentosos donde parece que el tiempo ha quedado suspendido. Y no lo olviden: venceremos. Siempre!».
Rockdelux nacía en 1984 convirtiéndose rápidamente en el mayor referente del mundo musical en nuestro país. Entre sus discos del año destacaron lanzamientos internacionales de Prince, Massive Attack, R.E.M., PJ Harvey, Portishead o Public Enemy; y entre los nacionales «Omega» y álbumes de Claustrofobia, Pata Negra, Los Planetas, Family o Nacho Vegas. Varias generaciones descubrimos en sus páginas antes de la existencia de Youtube o Spotify a artistas como The Avalanches, Godspeed You! Black Emperor, Magnetic Fields o la relevancia de proyectos de décadas pasadas como Veneno o Solera. También durante unos años destacó su versión electrónica, Dancedelux.
De espíritu crítico y sibarita, la revista tuvo sus tira y afloja con el mundo del pop. En los últimos años ha disgustado a sus lectores más conservadores su dedicación al mundo latino -muy especialmente la portada de J Balvin-, aunque en realidad casi siempre habían apostado por la diversidad en sus listas de lo mejor del año, reivindicando nombres como Carlos Vives, obviamente Manu Chao y también el ‘Aserejé’. Aunque el nacimiento de nuestro site, en su reivindicación de la cultura pop, fue más bien una reacción a medios más enfocados al indie y al rock más intelectualizados; siempre reconocimos en Rockdelux una influencia y un referente salvajes. Por mucho que como adolescentes nos cabreara el ninguneo a ciertos artistas favoritos, como adultos y profesionales fue muy evidente que como medio de comunicación no tenía absolutamente nada que envidiar a Pitchfork. Al margen de lo musical, y si no se van a seguir realizando online, la desaparición de sus listas de mejores libros, libros pop, cómics, películas y series del año sería una tragedia para la cultura de nuestro país. Su cierre es una derrota para todos los medios de comunicación en España, y una muestra, si es que alguien necesitaba alguna más, de los tiempos inciertos que aguardan a toda la industria musical a nivel global.
‘Tragedia Española‘ de Confeti de Odio es nuestro Disco de la Semana. El debut en formato largo de Lucas de Laiglesia consolida la promesa mostrada por el cantautor madrileño -también integrante de Axolotes Mexicanos- en su EP de 2018 ‘Llorar de fiesta‘ y después en singles tan emocionantes como el combo formado por ‘Quiéreme / Si te quiero’, y lo hace a base de letras brutalmente honestas y melodías escritas para perdurar. Hemos hablado con Lucas sobre este trabajo publicado en plena pandemia global y que arranca casualmente con una mención a una «epidemia universal». Fotos: Clara Lozano.
¿Cómo llevas los días de confinamiento?
Ahora estoy más entretenido, con el disco todos los días hay al menos un par de entrevistas y lo agradezco porque me está amenizando bastante todo esto.
¿Qué significa este disco para ti una vez ha visto la luz?
Llevo trabajando el disco unos 8 meses, que es bastante tiempo para lo que estoy acostumbrado. Ha sido un proceso de construcción bastante largo, y ahora que por fin ha salido me parece un poco irreal. Por una parte lo agradezco porque puedo empezar a pensar ya en lo siguiente, pero por otro me da pena porque los nervios y la emoción de las semanas de antes ya se fueron.
Dices que has tardado 8 meses en terminar el disco. ¿Cuál es tu grado de productividad normalmente?
Para componer soy bastante rápido, pero para el tema de grabar y meter arreglos soy más especial, me gusta escuchar las canciones millones de veces y mimar cada arreglo antes de darlas por terminadas. Pero para este disco no pude ser tan rápido como quería porque han sido meses llenos de conciertos y porque estaba trabajando todavía.
Como debutante, ¿cuál es tu sensación al empezar una carrera en plena pandemia? Imagino que te esperaban conciertos, entrevistas…
Ha sido un chasco la parte de los conciertos porque me apetecía un montón. A las tres semanas de sacar el disco iba a haber presentación en Madrid, el WARM UP, varios festivales… Pero yo no quería cambiar la fecha de lanzamiento del disco porque pienso que lo iba a escuchar el mismo número de personas o incluso más estados todos confinados y más aburridos. De hecho me consta que lo está escuchando mucha más gente de lo que yo estoy acostumbrado. Espero que, cuando se pueda volver a tocar, la gente siga teniendo ganas de escuchar las canciones en directo, y que se quede con el recuerdo de que el disco salió en mitad de una cuarentena, que se recuerde como algo bonito.
Has dicho que ‘Todo muere’ es la canción mas ambiciosa que has hecho. Habla de una «epidemia universal», de «hospitales sold-out», dice que «van a morir todos los americanos»… ¿Cuánto tiempo tiene la canción? ¿Qué pensaste al ver que su salida coincidía con la pandemia?
La canción la escribí el verano pasado, y ya tenía claro que iba a ser la que iba a abrir el disco. La gente me ha preguntado si la he escrito en dos semanas y yo digo «¡ojalá pudiera escribir una canción en tan poco tiempo!» Me han llamado Nostradamus y todo. Por la coincidencia tengo sentimientos encontrados: por una parte a nivel márketing, por mal que suene, viene bien porque la gente va a hablar de ello, pero, por el otro, espero que de la canción la gente no se quede solo con el maldito virus, porque estoy especialmente orgulloso de ella, y en concreto de esa analogía tan dramática que hace, esa cosa apocalíptica del «todo se destruye si no estás».
«El disco habla más bien de muertes egocéntricas»
‘Todo muere’ recuerda a las baladas con pianos y guitarras de los años 70. ¿Buscabas reinventar su sonido usando ese sonido tan clásico?
Totalmente. Me gustaría desarrollar ese estilo en el futuro. Yo no sé tocar el piano por veces que lo haya intentado. En el disco todos los pianos son MIDIS. La canción tiene un rollo Father John Misty que me gusta mucho, suena muy grande y sobria y eso es justo lo que quería hacer en este disco, quería hacer una música elevada para lo que es mi estándar.
El disco no es conceptual, pero en él hay motivos recurrentes relacionados con la muerte: guillotinas, hospitales, un funeral… ¿No llegó un punto durante la composición que dijiste: aquí hay mucha muerte?
Es algo que surgió espontáneamente, pero sí llegó un punto que me piqué y lo hice más recurrente a propósito. Al final el disco no habla tanto de muertes reales, a excepción de ‘Última visita al hospital’, sino más bien de muertes figuradas, egocéntricas… ‘Mi funeral’ es una canción totalmente narcisista en la que me imagino cómo sería mi propio funeral y cuánta gente lloraría por mí. En ella hablo de mi muerte y a la vez de la relación que los demás tienen conmigo. Todos estos motivos recurrentes encajaban al final con el concepto de «tragedia española», algo dramático y exagerado.
Has dejado varias canciones en el tintero. ¿Son parecidas a las que han llegado al disco?
Las canciones del disco son bastante diferentes entre sí a pesar de sus motivos recurrentes, pero las que se han quedado fuera eran demasiado diferentes. Había una demasiado tonta que rompía el flow del álbum. Al final yo no quería hacer simplemente una colección de canciones sino un disco más coherente, y eso implicó que subiera mi nivel de autoexigencia y que haya tenido que descartar canciones.
La melodía de ‘Triste de verdad’ me recuerda a la de ‘Tears On My Pillow’. La canción está abiertamente inspirada en el doo-wop, ¿verdad?
Esa canción en concreto no la he escuchado, pero me gusta mucho ese estilo. Me encantan los Mills Brothers, los Ink Spots, los Penguins… Con ‘Triste de verdad’ sabía que quería hacer una canción que tuviera esos coritos y ese sonido. Al final la canción tira a lo moderno, pero a la vez me apetecía hacer una canción que fuera totalmente vintage. Además creo que en los conciertos va a quedar muy bien y va a darles una dinámica diferente entre tanta locura de guitarras y tantas baladas, porque está a medio camino de ambos sonidos.
«Para mí cada canción es una cápsula. Tiene que ser muy completa. Si no hay ningún tipo de evolución en la propia canción, me resulta una cosa muy plana que no me va aportar nada»
‘Todas las guillotinas van al cielo’ es muy Weezer, pero a la vez es súper popera, casi podría ser de La Casa Azul con otro arreglo.
Esa canción la escribí al darme cuenta que el disco estaba quedando demasiado baladero, fue una solución a eso. Pero la melodía viene más de mi afición al rollo emo 2010, a grupos como My Chemical Romance. Ese rollo hortera punk-pop me encanta. En ‘Todas las guillotinas van al cielo’ y ‘Dale una oportunidad al amor’ he buscado ese rollo ‘The Black Parade’.
Tus letras tienden a hacer declaraciones grandes y catastrofistas para después dar paso al amor o a la esperanza. Pasa en ‘Ansiedad (has vuelto a mí)’, por ejemplo. ¿Es importante para ti añadir siempre ese punto positivo a tus canciones? Me pregunto si, como compositor, tienes intención de redondear de diferentes maneras la historia que estás contando, de hacer ese plot twist. Narrativamente es un truco muy efectivo.
Para mí cada canción es una cápsula y tiene que ser muy completa. Cada canción la enfoco como si fuese la última que voy a hacer. Si todo el rato expresa un mismo sentimiento, si no hay ningún tipo de evolución en la propia canción, me resulta una cosa muy plana que no me va aportar nada. Por eso muchas de mis canciones tienen ese tono mayoritariamente pesimista pero que siempre encuentra un rayo de luz o incluso de duda, como sería el caso de ‘Ansiedad (has vuelto a mí)’. En el disco no hay ninguna canción que sea puramente una cosa, sino que se explotan bastantes cosas en todas, pero esto es algo que hago instintivamente, no es que tenga estudios de literatura creativa ni nada parecido.
¿Como letrista recurres mayormente a tus propias experiencias o también a la ficción aunque sea para redondear la canción, que sería el objetivo último?
El disco surge de una mezcla de muchísima experiencias personales. Me parece ultrapersonal. Hablar de mí es lo que mejor se me da, pero el disco también incluye experiencias de gente cercana y también ficción. Es difícil, cuando hablas sobre ti mismo, no añadir alguna floritura. Al final es arte, tiene que ser exagerado y loco, pero a la vez sincero. En el disco hay canciones mucho más bajadas a la tierra, como ‘Última visita al hospital’ o ‘Minuto de ruido’, y otras que están más adornadas como ‘Todo muere’ o ‘Muchísimo’. La clave es hacer una mezcla perfecta entre tus experiencias personales y esa parte de ficción que aporte algo a la historia. No creo que haya que ser siempre 100% sincero. Si vas a hacer una película vas a meter buenos, malos, superhéroes… y en una canción es lo mismo.
¿Por qué ‘Quiéreme / Si me quiero’ no te han cuadrado en el disco? ¿Buscabas un disco corto y conciso?
Quedaron muy bien juntas, sin yo pensarlo. Y con el vídeo me parecían una cápsula muy maja de esa época entre la salida del EP y el disco. Además, ya llevaban seis meses fuera, y si las hubiera metido el disco, este se habría diluido bastante. Si ya me parece demasiado haber sacado el single en enero y el disco en abril… Que luego lo piensas y no es tanto tiempo, pero yo lo he pasado realmente mal pensando que la gente iba a estar aburrida del single cuando saliera el álbum (ríe) Consideré meterlas, incluso solo una, pero me parece que no se pueden separar. Tampoco tenía ambiciones de hacer un disco largo, simplemente quería hacer un disco que fuese bueno.
¿En el vinilo cómo están separadas las canciones? Es el dilema que te plantea sacar un disco de 9 pistas en lugar de 10.
Creo que son 5 canciones en la cara A y 4 en la cara B. No lo tengo muy claro, pero supongo que lo más normal es que en la cara A haya la mayoría de canciones.
«Para el siguiente disco me voy a ahorrar el estrés y voy a tenerlo todo 100% acabado en mi casa antes de grabar y lo voy a tener todo grabado, masterizado y subido a Spotify antes de sacar los singles»
¿Va a salir algún vídeo nuevo?
Con todo lo que ha venido imposible. Yo quería hacer un vídeo muy chulo para ‘Dale una oportunidad al amor’. La idea era imitar esa escena de Tom Cruise en el programa de Oprah donde salía muy feliz. El vídeo iba a ser un «talk show» muy «happy» con las cosas del amor donde al final me iba a desmoronar porque el mensaje de la canción es que el amor es lo más importante que hay y a la vez lo peor. Al final hemos hecho una cosa bastante chula con vídeos que nos han mandado desde casa. Pero tengo la espina clavada de hacer un vídeo nuevo para alguna canción del disco y, cuando esto acabe y si el disco no se ha quedado como una cosa vieja del pasado, espero poder hacerlo.
¿Tienes pensada la canción?
Seguramente ‘Todo muere’ o ‘Mi funeral’.
¿Ha sido consensuado que ‘Mi funeral’ sea el single que represente al disco en la playlist de novedades de Spotify?
Estaba claro que el single no iba a ser ninguno de los tres que ya habían salido. Lo hablé con el equipo y ‘Mi funeral’ estaba gustando mucho entre la gente que ya había escuchado el disco. Es más hit. Estábamos entre esa y «Guillotinas». Pero no es una preferencia personal, yo estoy igualmente orgulloso de todas las canciones del disco.
¿Cuál es la mayor lección que has aprendido durante la composición de ‘Tragedia Española’?
He aprendido que es interesante acabar las canciones antes de empezar a grabar. La salida del disco ha sido un proceso lento por mi parte porque empecé a grabarlo con 4 canciones completas, dos ideas y medio una letra, y eso lo ha demorado bastante. Para el siguiente voy a tenerlo todo primero en mi casa perfecto y voy a intentar grabarlo todo en un mes en lugar de 6. Voy a tenerlo todo 100% acabado en mi casa, todo grabado, masterizado y subido a Spotify antes de sacar los singles porque, cuando salió ‘Muchísimo’ en enero, aún quedaban canciones por grabar. Para el siguiente voy a hacerlo con más calma y filosofía.
Porridge Radio es un cuarteto de Brighton liderado por la autora Dana Margolin, de sonido afín a bandas más bien americanas como Sonic Youth y cercana al trabajo de cantautoras versátiles como Torres. Los golpes de adrenalina lanzados en temas como ‘Sweet’ les sitúan en la estela de la exbanda de Kim Gordon, pero los detalles les hacen sonar mucho más pop: ‘Don’t Ask Me Twice’ termina en plan Smiths, los teclados a menudo les acercan a la new-wave, algún tímido arreglo de cuerda a The Vaselines e incluso el timbre de Dana suena cercano a otro «Smith», en concreto el líder de The Cure. En este segundo álbum llamado ‘Every Bad’ cabe hasta un coqueteo con el Autotune en ‘(Something)’, una coda del inmediatamente anterior en la secuencia, ‘Circling’, en principio ideada como su coro de fondo.
Los textos se inspiran en la desidia post-adolescente y por ejemplo ‘Sweet’ fue escrita abiertamente influida por ‘Melodrama’ de Lorde, solo que aquí tratan de hacer de la repetición ad nauseam una especie de metáfora de su propio aburrimiento frente al mundo. «Estoy muerta de aburrimiento, discutamos» es el estribillo repetido hasta la saciedad del single ‘Born Confused’. «No sé, no sé, no sé, no sé, no sé, no sé» es el estribillo de ‘Don’t Ask Me Twice’. «Estoy desperdiciando mi vida, estoy desperdiciando mi vida, estoy desperdiciando mi vida» se dice en ‘Long’. Y así hasta que el álbum se cierra con el mantra «no hay nada en el interior, no hay nada en el interior, no hay nada en el interior» de ‘Homecoming Song’.
Porridge Radio terminan siendo víctimas de su propia desgana: su música suena demasiado trágica para los objetivos tan bajitos que se han puesto líricamente, pues la conclusión que queda cuando acaba ‘Every Bad’ es que a nadie en esta banda le ha pasado absolutamente nada digno de mención. Ha de ser la gracia del asunto, que la banda suene sufrida y alienada, ahogada en un vaso de agua, por la absoluta nada. La ironía les lleva también a titular ‘Pop Song’ la canción menos pop y más aburrida del disco, mientras más complicado se hace intentar adivinar qué les ha llevado a llamar un tema «Sobrinos». Un disco disfrutable en las melodías cuando no se atiende a su afectado fondo, muy perjudicado por el hype que lo rodea: ha sido puntuado con un 10 sobre 10 por el NME y Porridge Radio se reconocen en la afirmación -del prestigioso Everett True- de que son «la mejor banda del mundo». ¿Será otra ironía?
Calificación: 6/10 Lo mejor: ‘Give/Take’, ‘Born Confused’, ‘Sweet’ Te gustará si te gusta: Torres, Sonic Youth, Savages, The Vaselines Youtube:Vídeo de ‘Give/Take’
El pasado fin de semana se despidió para siempre ‘Homeland’. Un poco por la puerta de atrás, en parte por la crisis global del coronavirus, en parte por la propia intrahistoria de la serie, que tiene bastante miga. Porque hubo un momento en que ‘Homeland’ lo era TODO, era la niña mimada de la crítica televisiva. En 2011, Showtime reinaba con sus dramedias (‘Nurse Jackie’, ‘Californication’, ‘Shameless’ o ‘The Big C’, y por supuesto ‘Weeds’), pero quería más. Porque la crítica ponía -y, aunque menos, sigue poniendo- a las dramedias por debajo del clásico drama de 40-50 minutos; las series “serias”, ya sabéis. Y, como ‘Dexter’ tampoco encajaba dentro de esa categoría, Showtime necesitaba su “serie tipo HBO” (en un movimiento parecido al de la propia HBO sacando ‘Girls’ un año después). Así nació ‘Homeland’, de unos Howard Gordon y Alex Gansa que venían directamente del final de ’24’. La cosa funcionó y, durante las dos primeras temporadas, el mundo estaba enamorado de esa producción de Showtime que se las daba de HBO -se llegó a filtrar que Obama y Hillary pedían ver los capítulos por adelantado. Pero la serie cayó en desgracia en su tercera temporada, hasta el punto de que muchos directamente asumieron que se había cancelado (¡y ha llegado al puto 2020!). ¿Qué pasó con ‘Homeland’? Pues que, aunque en cierto modo todas las series están vivas, ésta lo estaba a un punto muy interesante: si ves su camino, puedes ver que sus propios creadores se van planteando qué serie quieren. Pero ojo, aunque eso parezca algo malo, en ‘Homeland’ fue lo contrario: si eres de los que la dejó olvidada, en este artículo pretendo convencerte de por qué debes retomarla y por qué la-serie-que-vino-tras-Brody fue incluso más interesante. Y si nunca la has visto, directamente te recomiendo que la empieces.
‘Homeland’ comenzó con una premisa sencilla. Nicholas Brody, un héroe de guerra estadounidense dado por muerto, es rescatado y recibido con alegría por todos, salvo por Carrie Mathison, una agente de la CIA a la que le chivaron que “un prisionero había sido convertido”… y ella está segura de que ese prisionero es Brody. Para demostrar que su teoría es cierta y no “una locura” -nunca mejor dicho por la condescendencia que recibe al sufrir trastorno bipolar-, Carrie estaba dispuesta a todo. Y “todo” es TODO: la mezcla entre una historia de espionaje y terrorismo con el drama personal y la salud mental de ambos protagonistas enganchaba, pero en ese cóctel había unas dosis de amor imposible que encantó al público, y que los creadores quisieron seguir explotando más allá de la historia original. ‘Homeland’ se tuvo que enfrentar, por tanto, a un reinicio en su cuarta temporada, tanto de su historia y personajes como de su propio concepto. Y, en mi opinión, esa “segunda serie” ha sido aún más interesante. Las dos primeras temporadas (vaaale, metamos la tercera), como historia aparte, son una brillante bomba de relojería. Pero el potencial que tenía Carrie (y Saul, que es un pecado que no le hayamos mencionado todavía) brillaría más a partir de ahí -aunque menos gente se percatase de ese brillo. Porque ‘Homeland’ seguía con sus adictivas historias de espías, pero apostando más por las lecturas sociopolíticas y, sobre todo, por cómo esto se relacionaba no ya con la salud mental individual, sino con la salud mental colectiva.
“This whole country went crazy after 9/11” dice Carrie en una de las frases usadas en el opening de las últimas temporadas. La psicosis colectiva en cuanto al terrorismo y su relación con el racismo y la xenofobia es algo que (involuntariamente) estaba muy claro en ’24’ -e incluso la propia ‘Homeland’ se llevó algún que otro dardo al respecto-, pero Gordon y Gansa han dejado claro que Carrie Mathison no es Jack Bauer. Los niveles de “sacrificio patriótico” son similares, pero Carrie es un personaje mucho más complejo. Carrie duda, Carrie la caga, Carrie se arrepiente, en Carrie hay consecuencias de lo que hace y cómo lo hace. A lo largo de las ocho temporadas de ‘Homeland’, Carrie ha tenido el consabido “viaje del héroe”, incluidos momentos en los que no sabíamos si realmente estábamos viendo a la villana. Porque con la propia sociedad (y sus líderes) nos ha pasado y nos sigue pasando exactamente lo mismo. La psicosis colectiva post-Trump es algo que se ha reflejado en series recientes como ‘The Good Fight’, ‘AHS: Cult’ o ‘The Politician’, pero ‘Homeland’ se adelantó a todas ellas: la sexta temporada se escribió antes de las elecciones de 2016, y la decisión de tener una presidenta pareció una metedura de pata, dando por hecho que iba a ganar Hillary… pero no. Una vez más, infravaloramos a ‘Homeland’, que nos habló de bots, granjas de trolls, el peligro de la extrema derecha mediática o de las teorías de “Deep State” mucho antes de que estuviesen en nuestro vocabulario. Su autocrítica y su inteligente reflejo de la sociedad y política actual, y de la historia reciente de EEUU -y, por suerte o por desgracia, de otros países-, resultaba imposible en una ‘House of Cards’ cada vez más convertida en ‘Scandal’ (y una ‘Scandal’ que daba ya vergüenza ajena).
A este retrato han ayudado el mimo que la serie tiene con sus personajes, más allá del impecable binomio Claire Danes/Mandy Patinkin (impecable también su parodia en ‘SNL’). Hay excepciones (una de ellas ha sido el tan esperado personaje del marido en la vida real de nuestra protagonista, Hugh Dancy, con el que por momentos no parecían tener claro qué hacer), pero solo confirman una norma en la que hay que hablar por supuesto de Quinn (ay), pero también del odioso Dar Adal, del “dado por sentado” Max Pietrowski, del gran acierto que supuso la incorporación de Elizabeth Marvel -que huyó de la citada ‘House of Cards’ para dar vida aquí a la Presidenta Keane- y de Linus Roache, de la participación de Miranda Otto como Allison, o del doble acercamiento a una figura como la de Haqqani (Numan Acar). Y, de paso, de la capacidad para acentuar en sus villanos la inteligencia (Tasneem), el patetismo (O’Keefe) o, directamente, la estupidez que supone un “tonto útil” (ese Paley del siempre eficaz Dylan Baker). Y, cómo no, del último gran villano, ese Yevgeny Gromov interpretado por el procedente de ‘The Americans’ Costa Ronin (¿un guiño?).
Gromov nos han llevado hasta el final de la serie con su ambigüedad, que es casi otro leit-motiv de ‘Homeland’: la ambigüedad de un espía, claro, pero también la ambigüedad política, la ambigüedad en salud mental, la ambigüedad en lo que es verdad y lo que no, y, por supuesto, la ambigüedad de la principal relación de la serie: la relación de amistad o casi de padre/hija entre Saul y Carrie (y esto sí que estaba desde el propio piloto; recordemos aquel intento de seducción, ahora tan creepy). El cierre de ‘Homeland’ tiene mucho de ambigüedad, pero también de autocrítica (ese discurso final de Jenna), y tenemos presentes tanto el concepto de “endless war” como la adrenalina y lo imposible que resulta para Carrie y Saul rendirse. Lo imposible que les resulta no intentarlo – aunque sea a costa de su propia vida personal y de los que (en teoría) más quieren. En teoría. Porque, ¿a quién quieren por encima de todo Carrie y Saul? ¿A sus (ex)parejas? ¿A su familia? ¿El uno al otro? ¿A ellos mismos? ¿A su país? ¿A su legado? ¿A un concepto? Quizás todas son ciertas y ninguna lo es del todo. En cualquier caso, nunca las reflexiones sobre política internacional y sobre la salud de la sociedad fueron tan adictivas. Os echaremos de menos, Carrie y Saul. 9.
Sia ha participado este sábado en un evento benéfico llamado ‘COVID is No Joke’ interpretando un tema nuevo cuyos beneficios irán a parar a Americares y Core Response. Siguiendo su gusto por el anonimato, la cantante se ha situado detrás de una lámpara para estrenar esta canción como se puede ver al final del segundo vídeo que compartimos, cuando el programa lleva aproximadamente 1 hora de duración.
La canción nueva se llama ‘Saved My Life’ y ha aparecido después en las plataformas de streaming, revelando créditos nada menos que de Dua Lipa, la artista del momento tras el éxito de su segundo álbum ‘Future Nostalgia‘, y Greg Kurstin, compañero habitual de créditos de Sia y también habitual de Adele y Lily Allen (estuvo detrás de ‘Hello’ e incluso ‘Chandelier’).
‘Saved My Life’ es una de las canciones más pegadizas que ha compartido recientemente Sia, pero se desconoce si estará acompañada de mayor promoción. Se supone a Sia ultimando una película musical que saldría en septiembre si la crisis del coronavirus lo permite. También está escribiendo a la vez 2 discos, si bien se desconoce si ‘Saved My Life’ formará parte o no de alguno de todos estos proyectos o quedará en anécdota.
El País Semanal publica este domingo un reportaje llamado ‘El futuro después del coronavirus’ en el que ha preguntado a 75 expertos y pensadores cómo será el mundo después del confinamiento. Entre expertos en economía, sociología, sexología, psicología o feminismo, aparecen algunas personalidades de la cultura, como Ángeles González-Sinde o Christina Rosenvinge.
El artículo de Rosenvinge se llama «Vals interrumpido» inspirándose en el baile que la cantante realizó junto a sus fans al término de un concierto reciente. Una escena difícilmente imaginable después de la covid-19: «Mis virus y sus virus se fundían con bendita inconsciencia», bromea.
La autora de ‘Un hombre rubio‘ reflexiona sobre el devenir de la industria musical, indicando que esta tendrá que reinventarse por la falta de conciertos, pues hasta ahora los artistas han vivido de los conciertos gracias a la visibilidad que les daba el streaming pero eso este año simplemente no será posible: «Estamos ante una nueva mutación de la industria musical. Otra mutación en una carrera que va a tal velocidad que la regulación de nuestros derechos va dos vueltas por detrás del cambio de formato desde que empezó, con la impresión del primer single de 45 rpm. En la presente era digital y ante el advenimiento del 5G, paradójicamente es la venta de vinilos y cd aún la que garantiza un próximo disco -con los ingresos de Spotify, un artista no puede pagarse ni la subscripción de Spotify-. Con el directo en suspenso, estos nuevos agentes tendrán que tomar el relevo y comprometerse con la creación de la que se benefician aportando algo más que exposición pública». Además, apuesta por el auge de la escena local: «Durante el paréntesis de los grandes eventos, espero que la escena local, más ágil y adaptable a cualquier circunstancia, florezca esplendorosamente».
Recientemente varios agentes de la industria musical se han reunido con el gobierno para tratar estas cuestiones, presentando un plan de 15 medidas, como el reconocimiento de «causa de fuerza mayor para permitir la posibilidad de suspensión o aplazamiento de los eventos musicales» o una «renta básica temporal a los autores, productores, músicos y profesionales» de la industria.
Culminamos estos siete días dedicados a profundizar en nuestro Disco de la Semana: ‘Been Around‘, el álbum de regreso de la norteamericana A Girl Called Eddy. Y lo hacemos destacando su canción titular, presentada por Elefant Records como adelanto del álbum allá por noviembre de 2019. Una canción que, como nos ha contado Erin Moran, buscaba «que la gente se quedara con la boca abierta (…). Que les explotara el corazón y se les pusiera un nudo o dos en la garganta». Y lo cierto es que no yerra el tiro. [Foto: Ellis Parrinder.]
Se trata de un precioso medio tiempo soul-pop co-dirigido por Moran junto a Daniel Tashian, que van tejiendo una red a partir de un elegante Wurlitzer, que se va haciendo cada vez más sólida con las aportaciones de metales y coros cercanos al gospel. Por si hicieran falta referentes, el apañado lyric-video comienza mostrándonos la portada de ‘Steve McQueen’ de Prefab Sprout y la célebre postal de ‘Greetings from Astbury Park’ –como Bruce Springsteen, Moran es de Nueva Jersey– antes de llevarnos, gracias a un ingenioso uso de Google Maps, por los sitios en los que ha vivido Erin estos años (Nueva York, París y Londres… hasta el estudio de Tashian en Nashville).
Pero quizá la parte más emotiva de ‘Been Around’ esté en su letra, en la que Moran desgrana cómo, a pesar de que parecía haberse esfumado del mundo tras su debut ‘A Girl Called Eddy‘, ha estado por aquí. Sufriendo la pérdida de su padre (al que dedica ‘Lucky Jack (20-1)’), asumiendo el diagnóstico de una esclerosis múltiple, lamentando un divorcio que apenas ha superado y escapando de una relación que no la permitía ser como ella es en realidad (así nos explicaba ese verso que dice «Cage a singin’ bluebird / And you’ll never never ever get that bird to sing»). Pero, a pesar de todo, abriéndose a la esperanza en versos como «he estado por aquí lo suficiente para saber / que el invierno garantiza una pequeña primavera», o ese estribillo en el que muestra que disfruta de su madurez: «he estado por aquí lo bastante para secar algunas lágrimas / lo bastante para tener los años trazados en mi cara / este es el lugar en el que quiero estar».
Travis Scott y Kid Cudi han formado un dúo llamado The Scotts que ha posicionado su tema de presentación, ‘The Scotts’, en el número 1 global de Spotify de manera instantánea. Parte de la redacción lo evalúa.
«Travis Scott ha querido montarse un grupillo con Kid Cudi para demostrarle su admiración después de varias colaboraciones conjuntas que hemos venido viendo desde sus respectivos discos de 2016 (Kid Cudi también aparecía en ‘Astroworld’ en 2018). El tema, promocionado junto a Fortnite, presentaba una base random a más no poder, primero ofreciendo una estrofa de uno y luego la del otro, sin mayor aparente comedura de tarro… Pero de repente esa outro instrumental te hace cambiar de opinión. Entre sonidos prog y cósmicos, uno no sabe si suena un featuring de Daft Punk o un homenaje a la 5ª sinfonía de Beethoven». Sebas E. Alonso
«El single conjunto de Travis Scott y Kid Cudi, quien en realidad se llama Scott -de ahí el nombre del grupo-, está a punto de darles a los dos raperos un nuevo número 1 en el chart americano. ‘THE SCOTTS’ vuelve a hipnotizar como solo sabe hacerlo la música de Travis Scott gracias a una base letárgica y levemente radioactiva sobre la que cada rapero aporta su personal flow bañado en autotune (obvio). El segmento cósmico final, por inesperado, resulta la mejor parte de la canción, pero además está cargado de una gran intriga. Si es la primera pista de un nuevo disco conjunto de Travis Scott y Kid Cudi, y tiene toda la pinta de que lo es porque la canción empieza anunciando la llegada de THE SCOTTS y suena a intro desde el primer segundo al último, ya tengo ganas de escuchar lo siguiente». Jordi Bardají.
«De primeras esta ‘The SCOTTS’ me pareció una nadería trap. Y lo cierto es que parece algo perezoso: dos versos, uno de Travis y otro de Cudi –lo de «Scotts» viene del apellido del primero y del nombre propio del segundo– en el que alertan de la llegada de la «madera» para mover un escondite, fiel al estilo de vida que marca el subgénero en cuestión. Classic trap. Sin embargo, ‘The SCOTTS’ tiene algo especial, como casi todo lo que toca Travis por predecible que parezca: su base es una auténtica pasada gracias a los detalles de esas ¿guitarras? –que bien podrían haberse extraído de un tema de Beach House, por ejemplo– y a esa coda de sintetizadores a lo Jean-Michel Jarre o Mike Oldfield, sublimando ese gancho vocal al que tanto partido sacan The Scotts, el túetano de la canción. Sin duda, Travis está muy por delante de la nutrida competencia en el trap, y la metáfora de una especie de Dios cósmico a su imagen y semejanza dando un concierto virtual en el corazón del videojuego ‘Fortnite’ no podía ser más significativa». Raúl Guillén.
Charli XCX no está desperdiciando la oportunidad de hacer un nuevo álbum en cuarentena. Lo va a llamar ‘how i’m feeling now‘ y presumiblemente lo podremos escuchar en un par de semanas, el día 15 de mayo.
El primer sencillo se llamaba ‘forever’ y el segundo, publicado hace unos días, recibe el nombre de ‘claws’. La cantante ha decidido improvisar un vídeo en casa que se ha transformado a su vez en un «cómo se hizo» en el que aparece su pareja desde el principio y finalmente a modo de catarsis, como podéis observar. Realmente ahora se entiende mucho mejor de qué van todas esas repeticiones del estribillo «I like-I like-I like-I like-I like everything about you».
Por lo demás, una fantasía croma que imagina a la artista en varios escenarios a los que ahora mismo no se puede desplazar, muestra de los tiempos raros en que nos ha tocado vivir.
La semana que viene, exactamente el viernes 8 de mayo, es el día elegido para el lanzamiento de ‘Stuck With U’. Se trata de un single conjunto que tanto Ariana Grande como Justin Bieber han anunciado en sus redes sociales. Los beneficios del single irán a parar a los niños de familias afectadas por la covid-19 en forma de becas y subvenciones a través de la organización sin ánimo de lucro First Responders Children’s Foundation.
Se ha habilitado una web para descargar de manera gratuita su versión instrumental. La idea es que la gente se haga un vídeo en cuarentena «bailando o divirtiéndose» con su ropa de promoción para formar parte del vídeo oficial colaborativo que se va a editar.
‘Stuck With U’ será el primer lanzamiento de Justin Bieber desde que lanzara este año su esperado disco de regreso, ‘Changes‘. En cuanto a Ariana, será su primer single desde el colaborativo ‘Don’t Call Me Angel’ con Lana del Rey y Miley Cyrus, que ha representado un éxito sobre todo para estas dos últimas.
please use this instrumental & send us videos of u being your beautiful selves, dancing with your loved ones, pets, whatever / whoever brings u comfort during this quarantine (even if it’s just u alone. that’s beautiful too.) to be a part of #StuckWithU 🖤💻🎙🌫 pic.twitter.com/CK1ceupI9X
Ahora que lo peta en todo el mundo una canción sobre el suicidio llamada «lecho de muerte» parece buen momento para recuperar otra canción sobre un suicidio publicada este año, y que además es mucho más bonita y menos malrollera que la mencionada. Se trata de la pista que abre el último disco de la cantautora catalana Núria Graham.
‘Connemara’ recibe el título de la región irlandesa donde Núria Graham solía veranear de pequeña y relata los momentos previos al suicidio de su protagonista. El escenario donde sucede esto es bucólico, y así, la canción muestra a este personaje echando su último vistazo al mar durante un anochecer, despidiéndose de los delfines y exprimiendo sus últimos instantes de conciencia total: «pensáis que no estoy aquí, pero puedo escuchar todo cristal romperse». El silencio ensordecedor de la costa, solo roto por la brisa, dibuja un panorama desolador pero a la vez sereno para el final de este personaje que puede ser mucho mayor de lo que parece: «he estado aquí demasiado tiempo» no es una frase que diría una persona joven con muchas cosas aún por vivir. Quizá Núria esté imaginando un futuro lejano donde la vejez impulsa a este personaje a ejercer el último fragmento de control sobre su cuerpo y su vida.
Nada de este peso existencial está reflejado en el sonido de ‘Connemara’, una preciosa composición de dream-pop que suena ligera, preparada para echar el vuelo. Recuerda a la primera etapa de Beach House (época ‘Master of None’) su ritmillo electrónico, mientras las capas de guitarra eléctrica de la canción, que suenan como si imitaran el oleaje al que se enfrenta su protagonista en la letra, llevan la firma de Núria. La canción llega a su cumbre emocional con la repetición insistente de esos «I love you life» finales que no van a frenar a su personaje a llevar a cabo su cometido. La voz de Núria suena sabia e imperturbable, lo que añade realismo a esta historia ficticia tan poética tanto en lo lírico como en lo musical.
«Había terminado ‘Bachelor No. 2’, y una vez más, el sello estaba en plan «¡estamos en bancarrota!» Así que Interscope de repente se encontró con todos esos artistas, y realmente me dijeron «ya sabes, si quieres marcharte, puedes marcharte». Incluso tuve una reunión con Jimmy Iovine –a la que llegó tarde– y cuando le dije que el disco estaba terminado, dijo «no está acabado hasta que yo diga que está acabado». Y me quedé en plan «me largo de aquí»». Con esa anécdota resumía Stereogum– su fugaz paso por la multinacional propiedad del feroz magnate de la música y la tecnología. Para cualquier otr@ artista quizá hubiera supuesto el fin de su carrera, pero Mann no tenía la más mínima intención de rendirse y dio batalla con las armas que tenía para conseguir mostrar al mundo que su tercer disco era, en realidad una joya de pop atemporal que tal día como hoy, hace 20 años, veía la luz de forma oficial.
Eso fue en el año 2000, pero la historia de Mann y ‘Bachelor No. 2’ había comenzado tiempo atrás. Como narramos en esta retrospectiva, Aimee comenzó su carrera en el exitoso grupo nuevaolero ‘Til Tuesday. Tras la disolución del grupo –no sin problemas para disolver su contrato; su historial venía de lejos–, emprendió su carrera en solitario en los primeros 90, al calor de las Anouk, Tori Amos, Fiona Apple o Alanis Morissette que cada compañía buscaba como enseña. Pero Mann poco tenía que ver con aquellas, como pronto apreció Geffen en las discretas ventas de ‘Whatever’ (1992) y ‘I’m With Stupid’ (1996). «Tú vendes 120.000 copias en una major y no te llega ni un duro», decía nuestra heroína a Playboy poco después, revelando las ventas de aquel disco. Para colmo, antes que Iovine, los ejecutivos de Geffen también habían rechazado ese nuevo disco hacia 1998, preguntándole el célebre «¿dónde están los hits?» Muy enfadada, hizo una tirada de EPs por sus propios medios, con siete canciones del disco, y empezó a venderlos en sus conciertos.
Por entonces, su amigo Paul Thomas Anderson estaba filmando ‘Magnolia’ y quería usar sus canciones. De hecho algunas como ‘Save Me’ o ‘Wise Up‘ se escribieron de forma paralela al guión y alimentaron tanto las escenas como al contrario, según recuerda Mann en la citada entrevista con Stereogum. Aquello, con el estreno de la película y la inclusión en ella de varias de las canciones que formaban parte de ‘Bachelor No. 2’ –su BSO es, básicamente, un disco de Aimee con dos temas de Supertramp–, supuso un verdadero revulsivo para su carrera. Para entonces ella había tejido ya su nuevo plan, al margen de la industria: junto con su manager, Michael Hausman, fundó su propio sello, SuperEgo, y anticipándose a las estrategias de marketing online (y a Wilco o Radiohead también), empleó las más de 10.000 direcciones de correo electrónico que había acumulado de sus fans en ofrecerles una venta directa a través de su web del disco. Vendió, de entrada, 25.000 copias, convirtiéndose en un hito para la música online y la autoedición. La cosa iría a más cuando llegó a un acuerdo de distribución mundial con V2 a principios de 2000, alcanzando las 230.000 copias años después, doblando las ventas de sus primeros discos. Pero todo este baile de datos y cifras son una mera anécdota, en realidad, cuando hablamos de un disco tan excelso como ‘Bachelor No. 2 (Or, The Last Remains of the Dodo)’. Que es, de hecho, su nombre completo, intuimos que aludiendo a su completa rareza en el panorama musical de la época, como si del extinto pájaro bobo se tratase.
Si la semana pasada destacábamos el estupendo trabajo de Jon Brion en el segundo y tercer discos de Fiona Apple, lo cierto es que su presencia en aquellos mucho tendría que ver con el sonido que había creado junto a Aimee en ‘I’m With Stupid’ y «Bachelor». En este, aún con las casi ineludibles cajas de ritmo muy presentes, las referencias musicales se tornaban incluso más clásicas y atemporales: Kinks y Beatles y sobre todo su adorado Elvis Costello emergían como referentes directos. No es para nada casual que Declan McManus figure como co-autor de la maravillosa ‘The Fall of the World’s Own Optimist’, puesto que ambos se conocían desde hacía años. Costello y Mann habían compuesto juntos ‘The Other End (of the Telescope)’, que se incluía en el tercer disco de ‘Til Tuesday (‘Everything’s Different Now’, 1988) y que años después abrió el álbum del británico ‘All This Useless Beauty’ (2001). La canción, descartada por McManus para ese mismo disco –aunque existe una demo grabada por él con The Attractions e incluso la ha rescatado en directo alguna vez–, es interpretada aquí por Aimee y sus músicos con la mezcla de melancolía, elegancia, aspereza y potencia que marca el carácter del disco, con preciosas armonías vocales en las que participan, aquí y allí, Grant Lee Phillips (Grant Lee Buffalo), Buddy Judge y Michael Penn –el hermano de los célebres actores Sean y Chris, participó como guitarrista en el disco, y además se enamoró de Mann: son pareja, luego matrimonio, desde entonces–.
Pese a que «Bachelor» esté grabado con medios relativamente limitados, no se aprecia: sin duda la mezcla del reputado Bob Clearmountain –que, según deducimos de los agradecimientos del disco, debió hacer a espaldas de Geffen– contribuye a su fantástico sonido, pero quizá lo más asombroso es lo conseguidísimos que están los arreglos de Brion, Patrick Warren (luego más conocido por sus trabajos en el cine y televisión con Anderson y otros directores) y nada menos que Benmont Tench, el pianista de confianza de Tom Petty. Sin duda este disco constituye toda una lección magistral para aquellos que quieran que sus discos suenen a orquesta con metales, maderas y cuerdas a partir de sintetizadores y teclados: están tan conseguidos que parecen acústicos… salvo en ‘Calling It Quits’, en la que sí hay una trompeta, aunque parezcan seis. Aunque sin duda son las guitarras, musculosas y afiladas o delicadas y cálidas, combinadas con la inconfundible voz de Mann –capaz de sonar rotunda con ese tono tan agudo–, las que realzan las canciones de un disco de esos que se devora, se disfruta, y se memoriza de arriba a abajo, como los grandes clásicos.
Desde luego, las canciones ya incluidas en ‘Magnolia’ son de campanillas: la casi oscarizada (la estatuilla fue para Phil Collins y su tema para la versión Disney de ‘Tarzan’, meh) ‘Save Me’, la elegancia jazz-swing sin efectismos retro de ‘Driving Sideways’ (que en la edición europea del disco desaparecía en favor de ‘Backfire’, tema en el que contaba con la participación de Glenn Tilbrook de Squeeze, con los que tiene una imperdible anécdota), el memorable crescendo de lo acústico a lo eléctrico de ‘Deathly’ y la dulce ‘You Do’, cuya base podría leerse como un guiño a los R.E.M. de ‘Automatic for the People’. Dando una medida del estado de gracia de Mann, todas ellas se sitúan en la segunda parte del disco, tras un arranque inapelable: el inolvidable inicio de ‘How Am I Different’ –y cómo va mutando de un sobrio medio tiempo a la neo-psicodelia pop que sublimaron Tears For Fears o World Party una década atrás– conectado al vals ‘Nothing Is Good Enough’, y no solo en lo musical. Porque sus letras, leídas ahora, parecían una premonición del rechazo recibido por A&Rs y ejecutivos y su posterior venganza: «No puedo hacerlo, así que muévete / ¿De verdad quieres esperar hasta que pruebe que te equivocas?»; o «Una pregunta, antes de que recoja mis cosas: ¿cuándo lo jodas todo luego me devolverás mi pasta?»; o «Nada es lo bastante bueno para gente como tú / Necesitas tener a alguien que asuma la caída / y algo que sabotear / decidido a perderlo todo». Y versos similares pueden encontrarse también en ‘Save Me’, ‘Deathly’ o ‘The Fall…’.
‘Bachelor No. 2’ no suena pasado de moda ni cuando plasma el sonido de moda: ahí están esos ‘Red Vines’ –la mezcla de cigarrillos y regalices rojos alberga una metáfora de años iniciáticos–, ‘Susan’ o ‘Ghost World’ que bien podrían haber convertido en éxito Alanis. Cuesta creer que alguien preguntara entonces que dónde estaban los hits de este disco. De hecho esta última llegó a tener un vídeo oficial, anticipándose además a otro éxito cinematográfico: su título no engaña, y es una adaptación en forma de canción de la maravillosa novela gráfica de Daniel Clowes que adaptó después Terry Zwigoff y que propulsó las carreras cinematográficas de Scarlett Johansson y Thora Birch un año después. Lo cierto es que es una muestra del enorme instinto que ha demostrado Aimee Mann en su carrera y que, inexplicablemente, no ha sido correspondido con una aceptación masiva de su genialidad. Porque lo cierto es que «Bachelor» puede ser su obra maestra, pero los álbumes que ha lanzado después no le van tan a la zaga: al margen de su proyecto con Ted Leo, The Both, ‘Lost In Space’ (2002) –una suerte de progresión mejorada de este disco del que hoy hablamos (y con artwork del ahora alabado autor de cómics Seth, por cierto)–, el ambicioso ‘The Forgotten Arm’ (2005) –una pieza teatral musicada–, ‘@#%&*! Smilers’ (2008), ‘Charmer‘ (2012) o el más reciente, ‘Mental Illness’ (2017) –su disco más acústico y nostálgico– quizá no brillen tanto como este disco, pero están a la altura necesaria para tenerla como una de las autoras y productoras de su tiempo.
Este 1 de mayo hemos tenido que lamentar la pérdida de Tony Allen, mítico batería de jazz reconocido como uno de los creadores del afrobeat junto con su amigo Fela Kuti. Tenía 79 años y ha fallecido en su casa de París a causa de un ataque al corazón, según ha informado su manager Eric Trosset a la radio pública norteamericana NPR. Nacido en Lagos, Nigeria, en 1940, Allen aprendió a tocar la batería de forma autodidacta cuando tenía 18 años, inspirándose en los discos que consiguió de baterías de jazz americanos como Art Blakey y Max Roach.
En 1964 se unió al grupo de Fela Kuti en 1964, siendo crucial a la hora de crear esa mezcla de cultura centroafricana con jazz y funk que se dio en llamar afrobeat y que tanto ha influido en la música popular, también en la occidental, en las últimas décadas. Además de su batería, se erigió en director musical del grupo Africa 70 y Kuti, con el que rompió por cuestiones monetarias a finales de los 70 tras docenas de discos y giras juntos, llegó a decir que «sin Tony Allen, no habría afrobeat». También se dice que, tras su marcha, Fela pasó a emplear cuatro baterías en directo para cubrir su hueco.
A mediados de los 80 se trasladó a Londres, para establecerse definitivamente en París, donde comenzó a labrarse su propia carrera lanzando sus propios trabajos junto a la banda Afrobeat 2000, primero, y colaborando con infinidad de artistas de lo más variopinto después. Entre ellos, Damon Albarn, Simon Tong y Pete Simenon, con los que formaría el grupo The Good, The Bad & The Queen, con el que publicaría dos discos fantásticos: ‘The Good, The Bad & The Queen‘ (2007) y ‘Merrie Land‘ (2018). Aunque su último disco de estudio es ya el reciente ‘Rejoice‘, junto al trompetista sudafricano Hugh Masekela. Flea de Red Hot Chili Peppers o Brian Eno, entre otros, habían manifestado públicamente que Allen era el mejor batería del mundo.
Tras su muerte, Gorillaz han decidido compartir un nuevo single de su última serie Song Machine, en el que toca Tony Allen. ‘How Far?’ con Skepta a la voz principal, se grabó «antes del confinamiento» según informa la banda de Damon Albarn.
En el ámbito del pop urbano latinoamericano, pocas artistas surgidas en los últimos tiempos han demostrado un equilibrio de potencial comercial y creativo similar al de Paloma Mami. Esta chilena criada en Nueva York emergía a finales de 2018 con ‘Not Steady’ y ‘No te enamores’, que nos convencían para señalarla como una de las probables revelaciones del año 2019 en lengua hispana. Meses después no nos decepcionaba con la estupenda ‘Fingías‘ –que tuvo un hueco en nuestra lista de mejores canciones de 2019–, y confirmaba su magnetismo con un dueto con C. Tangana, ‘No te debí besar‘.
Hoy, varios meses después de que lanzara ‘Mami‘ –single que parece que dará título al álbum debut en el que ya trabaja–, regresa con otro tema que viene a confirmar su personalidad y particular visión del pop post-reggaeton. Se trata de ‘Goteo’, un tema poco ortodoxo dentro de los cánones del género que domina las listas en América Latina y España. La canción comienza con una rítmica algo atípica, en 3×4, y se desarrolla entre la potencia y la sutileza, con esas «gotas» que virtualmente se van derramando en nuestros oídos.
No tiene una estructura fácil, con un estribillo que saca partido al gancho melódico principal mientras Paloma lanza esos «yo goteo», aunque su melodía, especialmente su pre-coro, es estupenda. La combinación de elementos acaba siendo irresistible. Detrás de ‘Goteo’, nada casualmente si tenemos en cuenta temas como ‘Con altura‘, ‘Aute Cuture‘ o ‘Yo x ti tú x mí‘, está el tándem compositivo formado por Rosalía y El Guincho, que además firma la producción de la canción. Y está a la altura su espectacular vídeo oficial, que sitúa a Paloma Mami como una luchadora de videojuego al estilo ‘Mortal Kombat’, resultando vencedora en cada combate y dando sentido a frases como «Me ves al entrar, soy mucho pa’ ti», que sin imágenes podrían tener una connotación sexual.
Paloma Mami estaba confirmada en el cartel que anunciaba meses atrás Primavera Sound. Tras reubicarse a finales del mes de agosto, queda por saber si la chilena podrá seguir en el line-up, y si presentará para entonces ese primer disco que se augura jugoso.
Hoy primero de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, publica su esperado nuevo disco Austra, quien firma en nuestro site el Disco Recomendado ‘HiRUDiN‘. La artista nos hablará próximamente sobre este trabajo en una interesante entrevista. También están disponibles desde este viernes los nuevos álbumes de Car Seat Headrest, Damien Jurado, JoJo, Ghostpoet, Yung Beef & Pablo Chill-E, Diet Cig, Man Man, RomeroMartín y Marcos y Molduras. Además, Parcels publican un directo grabado en estudio que intercala temas nuevos con sus canciones más conocidas, mientras que serpentwithfeet, Mahalia, Elsa y Elmar, CEVID 19 (nuevo alias de Cecilio G.).
Esta semana han visto la luz los primeros singles de varios álbumes destacados que podremos escuchar en las próximas semanas o meses: Joe Crepúsculoha sorprendido con el jangle-pop de ‘Discoteca en ruinas’, el primer adelanto de ‘Supercrepus II’; Arcaha vuelto a impactar con un ‘Nonbinary’ que sirve de avance de ‘KiCk i’, aún sin fecha de edición; y Yellehan abierto nueva etapa discográfica después de cuatro años con la interesante ‘Je t’aime encore’, que seguramente no suena a lo que esperabas de ellos. También Mykki Blancoha regresado con un curioso single que suena a Alice Coltrane, menciona a Lady Gaga y cuenta con la participación de Devendra Banhart. También el trío barcelonés Mourn –cuyo vídeo oficial ha sido estrenado por Billboard–, Kehlani, Moby, Khruangbin, Lori McKenna, El Grajo, Dagny, Machine Gun Kelly, 107 Faunos –los argentinos fichan por el sello de Primavera Sound–, Pablo López, Malú o Azúcar Moreno, en un plano completamente mainstream, lanzan adelantos de próximos trabajos.
Además de estos primeros singles, esta semana también hemos escuchado nuevos adelantos de discos anunciados hace meses: Hinds han seguido presentando ‘The Prettiest Curse’ con una canción en la que han disparan contra las críticas que han escuchado desde siempre, Haimhan vuelto a reinventarse con el cuarto sencillo del álbum que publican en junio tras adelantarlo dos meses; y Jessy Lanzaha vuelto a presumir de elegancia con el segundo avance de su tercer largo. Dixie Chicks, Glass Animals, Jess Williamson, Sports Team, Amber Mark, Karmento y Child of the Parish, entre otros, también muestran más temas de sus próximos discos.
Entre los singles sueltos que han dejado los últimos siete días encontramos el remix de ‘Savage’ de Megan Thee Stallion con Beyoncé que apunta a hit; lo nuevo de AlunaGeorge de portada horripilante, el bonito descarte de Big Thief, el nuevo reggaetón oscuro de María Escarmiento, la sorprendente versión confinada de ‘Don’t Blame Me’ de Taylor Swift por Zahara y Mucho, y el nuevo single igualmente confinado de Tversky cuyo vídeo hemos estrenado. Rels B, Paloma Mami, Recycled J, Danna Paola, ANTIFAN & VVV [Trippin’ You], Hayden James & Icona Pop, Stay Homas o Namasenda (factoría PC Music, con A.G. Cook a los mandos) se mezclan, además, con una nueva versión de ‘Say So’ de Doja Cat feat. Nicki Minaj (sueño cumplido), un remix del último single de Perfume Genius, junto con una insólita versión de T-Rex a cargo de Nick Cave para un álbum-tributo o una maqueta de Oasis rescatada por Noel Gallagher y publicada oficialmente, titulada ‘Don’t Stop…’.
Drake sigue arrasando con ‘Toosie Slide’ y aprovecha este enésimo momento de gloria en su carrera para publicar nueva mixtape por sorpresa. Lleva el título de ‘Dark Lane Demo Tapes’ y cuenta con 14 pistas, una de las cuales es por supuesto ‘Toosie Slide’, canción que sigue entre las 5 más escuchadas a nivel global en Spotify con más de 4 millones de escuchas diarias, y que se mantiene en el top 2 del Billboard después de haber debutado directo en el número 1. Pero ojo, en ningún caso puede decirse que sea el sucesor de ‘Scorpion’: en el post de Instagram en el que ha presentado este trabajo revela que su sexto disco de estudio llega tan pronto como este próximo verano.
Según explica Drizzy, sus colaboradores Oliver El-Khatib y Ovonoel han reunido en esta mixtape temas que sus fans habían pedido que publicara, «algunos filtrados, algunos fragmentos de Soundcloud (de alguna sesión, imaginamos) y algunos nuevos». Pero no estamos ante una simple sucesión de maquetas, puesto que son temas bastante acabados en los que incluso cuenta con colaboradores como Future, Young Thug, Chris Brown, Playboi Carti o Giveon.
A pesar de que ‘Dark Lane Demo Tapes’ es el primer trabajo largo de material inédito de Drake desde el mencionado ‘Scorpion‘, el canadiense sí publicó un disco de descartes en 2019 llamado ‘Care Package’. Antes, el artista celebró la victoria de los Toronto Raptors en la NBA con un EP que incluía el tema ‘Money in the Grave’, el cual a la postre se ha convertido en otro macrohit de Drake de tantos, y como demuestran sus casi 500 millones de reproducciones en Spotify.