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P!nk y su hija de 9 años sí triunfan en Australia y Europa con ‘Cover Me in Sunshine’

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P!nk lanzó el pasado mes de febrero un nuevo single junto a su hija de 9 años, Willow Sage Hart, que ha pasado desapercibido tanto en Estados Unidos como en Reino Unido, los dos mercados principales de la artista. También en España, donde Alicia no ha dado con un gran hit recordado por todos desde los tiempos de ‘Just Give Me a Reason‘ allá por el año 2013 (‘What About Us’ se quedó en un tímido puesto 55. Sin embargo, y contra todo pronóstico, ‘Cover Me in Sunshine’ sí está consiguiendo ser un pequeño hit en otros lugares del mundo, especialmente en Australia y en parte de la Europa continental. Prueba de que a veces el mundo anglosajón no lo es todo.

‘Cover Me in Sunshine’ está siendo un éxito especialmente en Austria, donde es número 6 en el chart de Spotify, mientras en la tabla de la plataforma sueca es número 13 en dos mercado tan importantes como los de Alemania y Australia, así como en Países Bajos. Otros territorios que están apoyando el single actualmente son República Checa (número 25), Eslovaquia (número 26) o Bélgica (número 28). No son números para tirar cohetes ni mucho menos, pero reflejan que ‘Cover Me in Sunshine’ sí está gustando y encontrando su público incluso más de un mes después de su modesto lanzamiento.

Los datos de las listas oficiales revelan que ‘Cover Me in Sunshine’ ha sido definitivamente un éxito en Austria, Países Bajos, Australia y Alemania. Su cumbre en estos países ha sido un top 5 en los dos primeros casos, un top 6 en el tercero, y un top 13 en el cuarto. Mientras en Reino Unido no ha pasado de un top 60 y en Estados Unidos de un top 4… en el «Bubbling Under», es decir, no ha alcanzado el top 100 oficial, ‘Cover Me in Sunshine’ también ha llegado al top 4 de Nueva Zelanda, al top 13 de Suiza, al top 15 de Suecia o al top 28 de Bélgica. En pocas palabras, no ha sido un macrohit ni muchísimo menos, pero tampoco un fracaso estrepitoso, pues en algunos de estos países, el tema permanece a día de hoy entre los más escuchados.

‘Cover Me in Sunshine’ es todo lo buenrollista que puede sonar un tema con la palabra «luz del sol» en su título y que incorpora a una niña en el rol de artista invitada. Para quienes odien este tipo de ideas será el horror esperado, para el resto de la humanidad será un tema inofensivo más. En general, estamos ante el típico capricho de artista pop que busca dar una imagen cercana y maternal, lo cual en este caso no pasa por buscar un sonido medio interesante, ya ni siquiera rompedor, sino lo más insípido y conservador posible. ¿Os imagináis un tema que incluya la participación de un niño y mole? ¿Llegará alguna vez ese día?

Musicalmente, mandan las guitarras acústicas y el sabor pseudo-folki en este corte que suena hasta algo improvisado a tenor de su producción, quizá porque así ha sido, y que se pierde en imágenes bucólicas de «gente riendo» y «flores silvestres» para realmente no aportar absolutamente nada a la carrera de P!nk, más que un regalo para sus fans, y sobre todo para su hija. Los próximos pasos artísticos de P!nk dan para más debate: nuevo single con Rag’N’Bone Man este viernes, el estreno del documental ‘All I Know So Far’ a finales de mayo, y posible residencia en Las Vegas.

serpentwithfeet hace la cucharita en la celestial ‘Hyacinth’

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Puede que serpentwithfeet haya dejado atrás la visceralidad de su primer álbum, con lo cual ha quedado sin resolver el misterio de qué tipo de segundo disco habría presentado de haber desarrollado el sonido de aquel. Sin embargo, en ‘DEACON‘ el músico de R&B y góspel experimental de Baltimore ha encontrado una suavidad que le sienta como un guante a su preciosa y trémula voz, y a la vez ha evolucionado hacia un lugar más accesible, como su talento merece. ‘DEACON’ es el trabajo de un hombre felizmente enamorado que no tiene miedo a sonar lo más tierno que es capaz.

‘DEACON’ se ha presentado con singles tan enriquecedores como de costumbre, especialmente ‘Fellowship‘ pero también ‘Same Sized Shoe’. Pero Josiah Wise se reservaba la joya de la corona para el día de lanzamiento del disco. ‘Hyacinth’ abre la secuencia para invitarnos a un mundo de ensueño, celestial, en el que solo caben la paz y el amor. La canción recibe su título del jacinto, un tipo de flor conocido por representar la constancia, y de constancia habla esta composición en la que Josiah celebra haber encontrado el amor después de haber pasado tiempo durmiendo con una «flor en la cama».

En ‘Hyacinth’, Josiah canta que «empecé a creer que la magia de la naturaleza estaba reservada para las abejas, no para los hombres que conozco», pero que «aquellos que duermen con una flor al lado de su cabeza, despiertan con un amante en su cama». Entre lo poético, lo filosófico y lo abiertamente cursi, ‘Hyacinth’ va más allá para sumergirnos en la intimidad de estos dos amantes con dos frases para enmarcar: «nunca ha jugado a fútbol, pero mira cómo me agarra» y «nunca ha necesitado vajilla porque yo soy su cucharita y toda la sopa de su boca se la doy yo».

‘Hyacinth’ sorprende por iniciarse con la melodía de una guitarra eléctrica que nos lleva a la época de los cantautores de los años 90, y que sonará a lo largo de su minutaje, pero pronto las atmósferas vaporosas de serpentwithfeet van tomando protagonismo, mediante sus típicos autocoros o el tenue sonido de un bajo programado que parece emular el latido de un corazón. Las estrofas son dramáticas, pero el estribillo contrasta con ellas, al arrancar con unos suspiros que buscan elevarlo del suelo para llegar al cielo. Ahí arriba, entre nubes, parecen relajarse Josiah y su amante, haciendo la cucharita.

En una entrevista, Josiah ha animado a la gente a que huela jacintos si tiene la oportunidad: «son bonitas, huelen estupendamente y la historia detrás de su nombre es bastante graciosa». El músico se refiere a la «historia gay de la mitología griega», en concreto la de Jacinto, un príncipe espartano con barba del que Apolo cae completamente enamorado. Cuando Jacinto muere trágicamente, Apolo decide inmortalizarlo mediante la creación de una perfumada flor que lleva su nombre y que florece en primavera.

¿Es la gira del holograma de Whitney Houston un espectáculo válido?

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Arthur C. Clarke, el autor de ‘2001, una odisea en el espacio’, decía que cuando la tecnología avanzase demasiado resultaría imposible distinguirla de la magia. El “concierto” del holograma de Whitney Houston es un ejemplo de que esta profecía está empezando a cumplirse: ver a Whitney resucitada digitalmente significa experimentar un milagro, una alucinación y una sesión de espiritismo. Pocas veces el ser humano ha jugado a ser Dios de un modo tan literal.

Yo estuve a punto de ver a Houston en directo en 2010. Durante la que sería su última gira, ‘Nothing But Love Tour’, se anunció una fecha en Santa Cruz de Tenerife. Un grupo de amigos y yo reservamos entradas, vuelos y hotel para ir al concierto, a pesar de que las críticas de la gira estaban siendo atroces (“Tengo una amiga que se llama soprano y esta noche no ha querido venir”, aclaraba Whitney cada vez que la voz le fallaba y tenía que sacar adelante a duras penas un repertorio vocalmente inabarcable) y a pesar de que según Google Maps el lugar donde se iba a celebrar era un aparcamiento.

Unas semanas antes de la fecha el concierto se canceló, oficialmente, porque la erupción de aquel volcán en Islandia impedía transportar el equipo de la gira. Pero el día que debía actuar en Tenerife Whitney dio un concierto privado para un sultán en París, lo cual nos dejó la sensación de que ella jamás había tenido intención de cantar en la isla. Años después el promotor del concierto en Tenerife fue condenado por estafar más de medio millón de euros por un concierto de Ricky Martin falsificando la firma del alcalde, el concejal de festejos y el interventor.

Desde que llegó internet tengo la sensación permanente de que estoy viviendo en el futuro. Mi motivo para ir a ver el holograma, por tanto, era mitad analógico (es mi única oportunidad de experimentar un concierto de Whitney) mitad digital (sentía genuina curiosidad por ver cómo estaba hecho) y, sinceramente, pagué 100 euros por un concierto de Beyoncé en el Estadio Olímpico de Barcelona en el que estaba tan lejos que solo vi una peluca moviéndose cuatro veces. Conozco gente que ha pagado 300 dólares por ver a Britney en Las Vegas cantando en playback con una energía tan robótica que podría ser Britney, un holograma o Gisela de OT. En Japón una cantante de dibujos animados (Miquu Hatsune) llena estadios y en Corea del Sur las academias del k-pop son en realidad fábricas que deshumanizan a sus integrantes hasta transformarlos en autómatas del pop. Es decir, si el pop es artificial por definición y la experiencia de vivir en este mundo cada vez está más mediatizada por la tecnología, ¿por qué un holograma de Whitney no podría ser un espectáculo válido en sí mismo?

Dedico los minutos previos al concierto a satisfacer una de mis principales curiosidades: descubrir qué clase de personas asisten a algo así. Hay parejas de entre 30 y 70 años, hay grupos de señoras y hay familias con niños que ni siquiera habían nacido cuando Whitney murió. Uno de ellos, que tendría en torno a 10 años, llevaba los ojos vendados con un fular de leopardo porque sus padres querían darle una sorpresa. (Sospecho que lo que más ilusión le hará a ese niño es el fular). Hay un hombre haciéndose fotos junto al escenario vacío.

Entonces una voz anuncia que faltan cinco minutos para el concierto (lo bueno de los hologramas es que, aparte de no tener problemas con las drogas, son puntuales) y que mientras tanto el público se dé un aplauso a sí mismo. (Lo hace). La voz también pide que nadie haga fotos con flash porque “podría interrumpir la magia de nuestro show”. Se me ocurre que quizá el holograma de Whitney sea como los robots de Rascapiquilandia y se vuelva una máquina homicida cuando le hacen fotos con flash pero luego recuerdo que la trama del capítulo de Los Simpson no era exactamente así.

La primera canción es ‘Higher Love‘. Y con ella la distopía alcanza inmediatamente varias capas de profundidad: Whitney grabó una versión de Steve Winwood como bonus track de la edición japonesa de su tercer disco, ‘I’m Your Baby Tonight’, en 1990. Hace un par de años, Kygo la remezcló y tuvo bastante éxito: llegó al número 2 en Reino Unido, el mejor dato de Houston desde ‘My Love Is Your Love’ en 1999. Y aquí está ahora Whitney, peinada como en su gira de 1994, con un vestido similar al que llevaba en el concierto de regreso de los soldados del Golfo en 1991 y con la figura que tenía antes de operarse los pechos a mediados de los 90, cantando un remix de 2019. Al público no le importa nada de esto, claro, pero tampoco nadie parece conocer ‘Higher Love’.

La música es en directo y los bailarines evocan las auténticas coreografías de las giras de Whitney en los 90 (que, para entendernos, parecen diseñadas por Poty), pero ella solo se mueve como si estuviese en un videojuego de los 90: de izquierda a derecha. Esto, unido a que Whitney nunca tuvo demasiada energía sobre el escenario (no es cuestión de que el holograma la convierta de repente en Janet Jackson), hace que una vez superado el asombro inicial el show resulte un tanto monótono. No sabía qué esperar, pero supongo que imaginé que el holograma sería tridimensional y se pasearía por el escenario para alcanzar un realismo máximo. Sin embargo, se limita a dar pasitos confinado a una pantalla mientras los bailarines tratan de compensar dándolo todo, pero toda esa euforia solo sirve para subrayar que Whitney está muerta.
El holograma está hecho artificialmente, inspirándose en las expresiones faciales de Whitney pero creándolas desde cero y con el molde corporal de una doble. El efecto es, esencialmente, que hay una mujer parecida a Whitney (aunque con el cuello extrañamente largo) haciendo playback de sus canciones. Porque las pistas vocales, con excepción de ‘I Have Nothing’ y la primera estrofa de ‘I Will Always Love You’, son todas del disco. ¿No sería mejor poner un concierto de Whitney en un cine? ¿O directamente una imitadora? Es probable, claro, que el público de esta noche no tuviera interés en ver eso.

De repente Whitney empieza a hablar. Nuevo nivel de distopía. Nos da las gracias por venir y espera que disfrutemos del show porque “habéis pagado un buen dinero”. (35 euros, Whitney). Ahora lleva un pelo distinto, se ha cambiado de vestido y tiene un pañuelo en la mano. Whitney solía cantar con un pañuelo agarrado, como Pavarotti, porque sudaba mucho en los conciertos debido entre otras cosas a su consumo de drogas. Este holograma ni suda ni se droga, pero canta varias veces con un pañuelo en la mano porque por lo visto ese detalle es importante.

Hay algo celestial en escuchar hablar a Whitney Houston desde el Más Allá. Ella siempre tuvo algo de místico, a Javier Ambrossi se le ocurrió la idea de ‘La llamada‘ (que Dios baje del cielo y se comunique mediante canciones de Whitney) viendo aquel videoclip de ‘Run To You’ en el que ella corría por las nubes. Pero esta noche el monólogo de Whitney me parece la sesión de ouija más cara de la historia. Nos desea que dios nos bendiga y nos pide que recemos por la paz. Eso de “rezar por la paz” siempre me ha parecido una frase 0,60, un cliché genérico y abstracto que siempre funciona porque siempre hay guerras, pero es que esta Whitney ni siquiera sabe por qué paz nos está pidiendo que recemos. ¿Sería Whitney negacionista en caso de seguir viva? ¿La habrían cancelado por alguna declaración desafortunada, como cuando culpó a las “zorras” de las infidelidades de su marido en 1993?

El momento cumbre del concierto es, claro, ‘I Have Nothing’. Básicamente porque es la única cuya pista vocal que no es de estudio. Y de repente, sin darme cuenta, durante unos segundos olvido que todo es mentira. Me sorprendo a mí mismo emocionándome, admirando el prodigioso talento de Whitney Houston y aplaudiendo obediente cada vez que ella hace una pausa para que la aplaudan. (Whitney hacía mucho esto durante las baladas). El profesor de robótica Masahiro Mori acuñó la teoría del Valle Inquietante en 1970, según la cual el ser humano atraviesa tres estados cuando observa una criatura artificial con aspecto antropomórfico: primero siente afecto instintivo, después repulsión, grima e incomodidad y finalmente aceptará la criatura racionalmente por lo que es. El profesor Mori (o su holograma) me indicaría que ahora mismo me queda la mitad del repertorio para recorrer dos fases completas.

‘I Wanna Dance With Somebody’ es la canción que, postmortem, ha reemplazado a ‘I Will Always Love You’ como la más popular de Whitney Houston. Con ella empiezan los visuales, que en este caso son de llamas, pero teniendo en cuenta que la propia cantante es un visual en sí mismo resulta imposible considerar esas llamas como fondo: parece que la están rodeando, de manera que Whitney está cantando desde el infierno (que también podría ser). Para ‘It’s Not Right But It’s Okay’ le ponen un mono naranja espantoso que nadie debería haber permitido. Sí, hubo una época (1989-1991) en la que a Whitney le encantaba llevar monos de licra pero eso no justifica que se lo pongan ahora a un holograma. Además, ‘It’s Not Right But It’s Okay’ es de 1998, cuando ella ya no llevaba esos looks, así que resulta anacrónico pero por otra parte con quién estoy hablando. ¿A quién le va a importar esto ahora?

Visualmente es la Whitney que el gran público recuerda: joven, sana y recatada. Inofensiva. Una mujer, a efectos prácticos, blanca. Una Whitney que nunca existió y que ella odiaba tener que aparentar que era. Empiezo a echar de menos aquella gira catastrófica a la que nunca pude asistir, con aquella Whitney Houston cansada, hinchada y sin voz. Pero al menos era un ser humano. Ella se pasó la promoción de su último álbum, ‘I Look To You’, insistiendo en que lo había grabado por obligaciones contractuales pero lo único que quería hacer con su vida era coger a su hija Bobbi Kristina y poner un puesto de fresas en el Caribe. Lo que no tenía en aquella última gira eran ganas.

Entonces empieza ‘My Love Is Your Love’ y recuerdo que en la gira de 1999 sacaba a su hija para que le hiciese los coros en esta canción. Me pregunto si acaso aquí también saldrá Bobbi Kristina (puestos a profanar tumbas), ya que esta gira existe gracias al consentimiento de los herederos de Houston (una empresa presidida por su cuñada, Pat) y supongo que con la misma firma pueden autorizar dos hologramas. Pero Bobbi no sale.

Y así, 75 minutos después de haber aparecido por arte de magia, Whitney va descendiendo y cuando le queda la mitad del cuerpo sobre el escenario desaparece definitivamente. Según las reacciones del público, el momento álgido del show ha sido cuando el holograma da una vuelta y cambia de vestido. Y entonces entiendo qué clase de gente viene a ver esto: personas que pasan el sábado por la tarde viendo un holograma de Whitney Houston como podrían estar en una escape room, en un monólogo de comedia de ‘La chocita del loro’ o en un espectáculo de magia de El mago Pop. No han venido a asombrarse con la voz de Whitney, han venido a asombrarse con un espectáculo tecnológico.

Mientras espero a que le toque el turno de salir a mi fila, miro al escenario y veo que donde antes estaba Whitney ahora hay una pantalla negra con su firma. (Esa rúbrica es el logo de la gira). Me acuerdo de la primera vez que vi esa firma, en el libreto de mi cinta de cassette de ‘El guardaespaldas’. Debajo del “Whitney” había una B y una carita sonriente. Recuerdo que cuando desenrollé el papel, sentado en mi cama mientras escuchaba la cara B por primera y última vez en mi vida, vi esa firma y pensé “espero que no le dé por cambiarse el nombre artístico a Whitney Brown porque no suena bien”. Al final esa B solo fue un residuo de un momento en la vida de Whitney. La cara sonriente tampoco duró demasiado. Creo que habría preferido pagar por ver al holograma de Whitney regentando un puesto de fresas en el Caribe.

El nuevo single de Garbage: ¿un poderoso artefacto pop o algo intrascendente?

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A favor del single de Garbage

«Los críticos tenemos tendencia a demandar que las canciones políticas sean «sutiles» y que no caigan en la proclama y bla bla bla… pero, qué leches, bien que todos necesitamos una pedrada bien echada de vez en cuando. ‘The Man Who Rule the World’ es la pedrada de Shirley Manson contra el heteropatriarcado blanco, occidental, cishetero y capitalista. Esos hombres que dominan el mundo y nos están llevando a la ruina a todos (ellos incluidos, aunque no quieran darse por aludidos). El tema, más allá de ser un alegato agita conciencias, es un poderoso artefacto pop, con guiños a la música de Talking Heads, Prince y Depeche Mode, en que Shirley recita furibunda mientras el tema va subiendo de temperatura y que contiene no uno, sino ¡dos! estribillos rotundos y pegadizos («Stuck inside my head» / «The violator, hate the violator!) Furia y efectividad, lucha y baile… y Garbage demostrando que están en plena forma». Mireia Pería.

En contra del single de Garbage

«Hay varias cosas «interesantes» en el single de Garbage, como por ejemplo su situación exacta a finales de los años 70. Nos habían dado como pista que Roxy Music era una referencia en esta nueva era, pero no de la manera que esperábamos. Coetáneas parecen las guitarras del tema y también esas maquinitas que nos llevan a la era más experimental de Bowie: la de la trilogía berlinesa y en concreto ‘Low’ (1978), su mejor disco. Sin embargo, parece que el esfuerzo por ofrecer algo «interesante» les ha llevado a ahogar su gran single de regreso. ‘The Man Who Rule the World’ es una canción en la que el mensaje se come todo lo demás, y como aquel disco de The Knife con el que casi nadie supo qué hacer, suena tan extraño y forzado que peligra con cruzar la línea de la intrascendencia, que era lo opuesto de su cometido. ‘Androgyny’ tuvo también un mensaje potente -y avanzado a su época-, pero con mejor base». Sebas E. Alonso.

¿Qué te ha parecido 'The Men Who Rule the World' de Garbage?

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Daviles de Novelda encuentra en ‘Flamenco y bachata’ su éxito definitivo

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‘Ella no es tuya (remix)’ continúa siendo la canción más popular del país y por tanto mantiene el número 1 de la lista oficial de Promusicae, defendida por Rochy RD, Myke Towers y Nicki Nicole. Tres canciones suben luchando ya por el título de canción del verano: ‘Fiel’ de Los Legendarios, Wisin y Jhay Cortez, que sube al top 3 (y ya es top 1 en Spotify España, por lo que puede haber sorpresa la semana que viene); ‘Machu Picchu’ de Camilo, por primera vez en el top 10; y la subida más fuerte de la semana.

Esta última corresponde a ‘Flamenco y bachata’, la grabación de Daviles de Novelda, pasando del puesto 22 al 7, y sin vistas a que este sea su máximo, pues en los últimos días también ha subido en Spotify. Se trata de una producción que hace honor a su nombre, sobre todo a lo segundo, recordando los tiempos en que Juan Luis Guerra era multiplatino en nuestro país. El joven alicantino (sí, de Novelda) se ha ido haciendo un nombre con temas más cercanos al rap y al reggaetón, desde que hace unos años se empezara a hablar de «flamenco urban»: ha colaborado con Omar Montes y Rvfv en el macrohit ‘Prendío’, pero este nuevo puede ser su éxito definitivo en solitario.

Mientras ‘Peaches’ de Justin Bieber sube del puesto 24 al 13 dispuesta a convertirse en un éxito también en España; la entrada más fuerte es ‘No te decides’ de Dudi, como ya adivinamos hace unos días. Finalmente, cae en el número 21.

A continuación, varias canciones de Karol G, extraídas de su divertido nuevo disco, ‘KG0516’: a ‘Location’, que baja al puesto 22, y ’Bichota’, que sube al puesto 26 después de medio año, se suman ‘El makinon’, que entra al número 25, ‘El Barco’ en el puesto 51, y además ‘Tusa’ sube al puesto 83, certificada como 9 veces platino (!).

El nuevo número 1 en Estados Unidos, ‘Montero’ de Lil Nas X llega en España al puesto 40: nada mal teniendo en cuenta que en nuestra lista no cuenta Youtube y que por aquí ‘Old Town Road’ no fue tan famosa como en los países anglosajones.

El resto de entradas son ‘No toque mi naik’ de Nicki Nicole y Lunay (52), ‘Whoopty’ de CJ (60), ‘Más alcohol’ de Natos y Waor y Recycled J (62), ‘Como si nah’ de Justin Quiles, Arcángel, Dalex y Kevvo (82) y ‘Poderosa’ de Lyanno y Rauw Alejandro (84), ‘AM’ de Nio Garcia y Flow la Movie (98) y ‘Trakatá’ de Ptazeta, Farina y Juacko (100).



Alba Reche, top 2 en España; Karol G queda en el top 5

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Mientras C. Tangana continúa en el número 1 de los discos más populares en España por 5ª semana consecutiva con ‘El Madrileño’, la entrada más fuerte no es internacional como sucedía la semana pasada, sino que es de una artista de nuestro país.

Alba Reche llega al número 2 de lo más vendido/escuchado con ‘La pequeña semilla’, un disco que venía presentado por singles como ‘que bailen’, ‘la culpa’, y ‘pido tregua’, y en el que colaboran Fuel Fandango en un tema. El anterior ‘quimera’ fue número 3 en su momento, por lo que se mejora al menos ese dato.

Quedan lejos del número 1, pues de hecho aparecen por debajo de ‘Mis manos’ de Camilo, otras dos entradas: ‘Homónimo’ del exitoso Rayden (número 4) y ‘KG0516’ de Karol G (número 5), este último suponemos que perjudicado por la ausencia de ventas, pero animado por su alto streaming. Varios temas del álbum de la colombiana entran en el top 100 de singles.

La última entrada al top 10 por ahora es ‘Llepolies’ de los valencianos Zoo, aunque quizá la noticia sea la grave caída de Lana del Rey, que pasa del número 4 al número 23 en tan sólo una semana pese a la calidad de ‘Chemtrails Over the Country Club’. La ausencia de singles de éxito parece la responsable esta vez.

Otras entradas interesantes son ‘The Bitter Truth’ de Evanescence en el puesto 16 (por debajo del top 4 de Reino Unido y el top 11 de Estados Unidos), y Sen Senra en el número 31 con ‘Corazón cromado’, este último mejorando la entrada que tuvo ‘Sensaciones’ en el puesto 42 de streaming, aunque no el puesto 6 que luego consiguió en ventas.

Izal ocupa 4 puestos en el top 10 de vinilos más vendidos en España esta semana con reediciones, y así esos discos se cuelan también en la clasificación general en diferentes puestos: ‘Copacabana’ (27), ’Magia y efectos especiales’ (33), ‘Autoterapia’ (34), ‘Agujeros de gusano’ (53). Promusicae comete el error de considerar todos estos discos entradas en lugar de re-entradas.

Las entradas en el top 100 oficial español se completan esta semana con el disco homónimo de Smith/Kotzen (18), ‘David Simón’ de Los Chikos del Maíz (41), ‘Mujeres de música vol. 2’ de Sole Giménez (46), la reedición 15º aniversario de ’Surfistes en càmera lenta’ de Joan Miquel Oliver (47), ‘Young Shakespeare’ de Neil Young (59), ‘Assembly’ de Joe Strummer (62), ‘Salvaje’ de Currice (68), ‘La costa de los mosquitos’ de Travis Birds (95) y ‘Wednesdays’ de Ryan Adams (98).

Demi Lovato / Dancing with the Devil… The Art of Starting Over

Demi Lovato estuvo a punto de morir hace 3 años como consecuencia de una sobredosis. Su vida cambió y el imaginario colectivo tardará mucho en olvidarse de aquello, aunque por suerte lo hará, como se olvidan tantas cosas que nos producen dolor. Lo que quedará siempre será su documental para Youtube, este disco de sanación y la imposibilidad de que volvamos a confundir a Demi Lovato con ningún otro artista de la factoría Disney.

Este disco extraña porque tiene una «intro» que es la pista 4, lo que queda explicado por el título del álbum: estamos ante un disco que tiene 2 partes, sólo que la primera es muy breve y se compone sólo de 3 canciones. Quizá porque esa parte es demasiado dolorosa para Demi o para nuestros oídos. ‘Dancing with the Devil’ incluye el tema homónimo, el single ‘Anyone’ y ‘ICU (Madison’s Lullaby)’, es decir, son composiciones en que Lovato se desgañita para hablar de su tiempo en el infierno, hablando sin tabúes sobre su adicción. Son baladas como peticiones de auxilio, escritas a piano, si bien muy esclavas del impersonal campamento de composición en el que, abiertamente, se crearon. Lo bueno viene cuando pasamos a ‘The Art of Starting Over’.

Como su propio nombre indica, y comenzando con la pista 5, en ese momento comienza otro disco que no tiene nada que ver, un buen álbum de pop que suena más que nada atemporal. Un álbum en el que Demi Lovato deja ver múltiples facetas de su vida, que no se corresponden necesariamente con el arquetipo que esperas de una persona con su pasado, y al que solo se le pueden poner dos peros: el excesivo minutaje y la excesiva deuda estilística con otros artistas que deja «el estilo Demi Lovato» un poco en tierra de nadie. Es lo que sucede cuando ‘Carefully’ te recuerda a Lana del Rey, ‘Easy’ a Sia, ‘The Way You Look at Me’ a Taylor Swift, y así sucesivamente.

No necesitábamos una balada como ‘California Sober’ hacia el final del disco para acordarnos de una de las peores canciones de Rihanna, ni que el disco desembocara en un «Buen lugar» para dejarnos con buen sabor de boca y una visión optimista, porque ese cometido ya lo habían conseguido otras producciones con anterioridad, bastante sorprendentes teniendo en cuenta la flojera de singles con que se ha promocionado este álbum. ‘The Art of Starting Over’ es un agradable canción de neo-soul, con sus palmas, sobre confiar en la persona inadecuada. Está alcanzando ya un moderado éxito el dúo con Ariana Grande, ‘Met Him Last Night’, en el que sobre una base Eurythmics se reta a alguien a no abusar de nuestra inocencia. También funcionan ‘Melon Cake’, sobre el horror de «pasteles» que le hacían comer a Demi para no engordar (la bulimia es otro de los temas del álbum), y ‘Butterfly’, dedicada a su padre pero nada ñoña. Pero lo mejor viene cuando Demi nos habla de sexo.

En un par de canciones, Demi Lovato afronta su pansexualidad, pues la artista ha pasado de considerarse bisexual al género fluido. ‘The Kind of Lover I Am’, aparte de sonar fresquísima, incluye frases como «no me importa que seas mujer u hombre» y «puede que no crea en la monogamia», mientras ‘My Girlfriends Are My Boyfriend’ es la gran joya perdida, versando sobre cómo sus «amigas son su novio» en lugar de un chico, sumando una producción juguetona que llena la pista de ambigüedad y dobles sentidos, casi de una voluntad orgiástica.

Siendo ‘Easy’ con Noah Cyrus realmente la gran balada de esta era, con permiso de lo bien que sienta a Demi Lovato, contra todo pronóstico, susurrar aquella maravilla llamada ‘Mad World’ de Tears for Fears; lo cierto es que ‘Dancing with the Devil… The Art of Starting Over’ termina siendo un disco muy completo, quizá demasiado (demasiado largo), incluso sin entrar a valorar esas ediciones deluxe que ya meten cosas como aquel dueto con Sam Smith para unas Olimpiadas fantasma que debió quedar donde estas mismas. Por suerte, lo que trasciende en ‘Dancing with the Devil… The Art of Starting Over’ es que es hermoso dejar atrás el pasado (las primeras pistas), para celebrar la vida (la segunda parte del álbum).

Foxes baila para olvidar que «amor y dolor» le vuelven loca

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Cuenta Foxes en las redes sociales que el confinamiento ha sido tan fructífero para ella que ha decidido publicar dos cosas en vez de una. Su tercer disco, del que se presentó la arrolladora ‘Love Not Loving You’ como primer sencillo el año pasado, sigue previsto para 2021, pero esta semana ha decidido sacarse de la manga un EP en el que ha incluido tanto esta canción como otras que hemos ido conociendo en los últimos tiempos, como es el caso de ‘Kathleen’, cercana a los territorios de Adele o Emeli Sandé.

A falta de conocer exactamente qué traerá el nuevo álbum de la autora de ‘Glorious’ y ‘All I Need’, lo cierto es que el EP que os hemos presentado esta semana en “Ready for the Weekend” trae canciones inéditas que merece la pena conocer por su propia cuenta. Es el caso de ‘Dance’, nuestra “Canción del Día” de hoy.

Si en ‘Love Not Loving You’, Foxes sonaba como una mezcla entre Haim y La Roux, lo cual solo puede ser dicho para bien; y últimamente suponíamos a la artista más cómoda en territorio baladesco, en ‘Dance’ exprime de nuevo su faceta bailable. ‘Dance’, una canción refugio en la que el “baile” sirve para hacernos olvidar (“¿cuál es la diferencia entre el amor y el dolor? Es una locura que las dos cosas te vuelvan loca”), cuya producción es cercana al italo disco. No es tan lejana al entorno Chromatics, si bien la melodía es más clásica en el sentido Stevie Nicks de la palabra. Está en la estela de esa gente que vive de recuperar a Fleetwood Mac, como Lissie, lo que es lo mismo que decir que llenaría estadios en manos de los Killers.

Lo mejor del mes:

Flores en el estiércol III: Lea Leone, Josef Salvat, Nueve desconocidos…

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Un mes más, os convocamos a una cita con canciones fabulosas, unas más nuevas que otras pero todas de actualidad, que pueden haber pasado por alto en el marasmo de novedades de la música pop y debacles varias. Para eso, principalmente, nació Flores en el estiércol. En la nueva selección musical que sumamos a nuestra playlist, por cierto, tiene cabida el single debut de una de las hijas de Fernando Alfaro, quien acuñó la canción que inspira el título de esta sección.

Hablo de Lea Leone, proyecto musical de Natalia Alfaro, y una ‘Oxígeno’ que, a ritmo de vals, posee cierto eco melódico que no podemos evitar ligar al estilo de su progenitor. Ella no es la única novel de nuestra playlist, ni mucho menos. Ahí están Nueve Desconocidos, cautivador proyecto de Ares Negrete –si te lo preguntas, sí: su linaje proviene del mítico artista mexicano Jorge Negrete- y su deslumbrante ‘Todos mis cristales’; y Lewis OfMan, músico y productor francés que acaba de estrenar un ‘Dancy Party’ muy conectado con nuestra lengua y cultura: al margen del seductor ‘Las bañistas’ que incluimos aquí, en su primer EP destaca un tema con Alicia te quiero, más conocida como bajista y cantante de Cariño y El Buen Hijo.

No es esta la única conexión internacional de nuestra escena que tiene cabida en la revisión de marzo de “Flores”: el dúo nipón Still Dreams, editado por Elefant Records, se sitúa con modestia entre New Order y Stock, Aitken & Waterman en la magnética ‘Last True Love’. Y otra gran promesa que ocupa un lugar protagonista es Duchess, una artista londinense que, al margen de referencias a Jill Scott y Minnie Ripperton, a quien recuerda en la vibrante ‘Ever Ever’ es a Ms. Lauryn Hill.

No debutan exactamente Painted Shrines, pese a que ‘Heaven and Holy’ es el primer disco de este trío, ya que lo integran Jeremy Earl de Woods y Glenn Donaldson de The Reds, Pinks & Purples. Junto a este, hay muchos otros discos interesantes publicados en las últimas semanas que encuentran cobijo en la playlist: nuevos EPs de artistas tan dispares Josef Salvat –demostrando una vez más su puntería pop con dianas como ‘Peaches’- y Real Estate –‘Half a Human’ es un prístino epílogo a ‘The Main Thing’, su álbum del pasado año- conviven con largos que acaban de editar la inclasificable Valerie June, Ben Howard –producido por un últimamente omnipresente Aaron Dessner, de The National-, el francés de adopción británica François And The Atlas Mountains y, sobre todo, el regreso por todo lo alto de Arab Strap.

Algo menos conocidos pero igualmente cautivadores son los nuevos trabajos de los franceses L’Impèratrice, la interesante cantautora Alice Phoebe Lou, el combo indie (en el sentido clásico del concepto) The Death of Pop. Y, ya en nuestro país, han destacado los lanzamientos de Muerdo –Lido Pimienta y Niño de Elche destacan en el nuevo álbum del murciano Paskual Kantero- y Evripidis And His Tragedies: el griego afincado en Barcelona cuenta en ‘Neos Kosmos’ con invitados destacados como Francina de Doble Pletina, The Ballet o los británicos Flowers.

Obviamente, la tercera renovación de Flores en el estiércol incluye no pocos adelantos de álbumes de inminente o recientísima publicación. Tal es el caso de los fantásticos temas de los galos La Femme –‘Paradigmes’, su tercer álbum, acaba de publicarse este viernes 2 de abril- Lord Huron –los californianos publican su cuarto largo ‘Long Lost’ el 21 de mayo-, los suecos Iceage –inusitadamente poseídos por el espíritu de Primal Scream en ‘Vendetta-, Mother Mother, el rocker/soulman de deliciosas maneras clásicas Nick Waterhouse, el maño Calaveracolaboraciones con Amaral al margen, su segundo disco pinta muy bien gracias a temas como ‘Secretos’ y este ‘Sayonara’- y los ya tan veteranos como infalibles The Coral.

Para terminar de poner coto a este nuevo ramillete de “Flores”, señalamos las oportunas reapariciones de artistas femeninas tan distintas como Jorja Smith –‘Addicted’ es ya su tercer single post-‘Lost & Found’, sin terminar de estar claro que pertenezcan a un nuevo álbum- y Lucy Dacus: va tocando dar continuidad a ‘Historian’ y si ‘Thumbs’ es una muestra de lo que viene, pinta de maravilla. Y, sin disco a la vista (el plan sigue siendo editar canciones sueltas), La Habitación Roja lanzaban hace unas semanas la candorosa ‘1986’, que incluye un emotivo guiño a The Smiths como epítome de quiénes y cómo eran hace 35 años. Junto a estas, destaco también tres temas de grupos que, pese a lanzar álbum hace pocos meses, demuestran que lo mejor de ellos puede estar por llegar: Los Telepáticos, Mariallüisa y los británicos Franc Moody.

Danny L Harle / Harlecore

En 2021 el sonido PC Music continúa vigente aunque ya sea fuera de PC Music para el que fue uno de sus artífices, Danny L Harle. El artista ha decidido fichar por Mad Decent, el sello de Diplo, y allí desarrollar el que se considera su disco de debut una década después de haberse dejado ver por la industria musical. Colaboraciones con Carly Rae Jepsen, con Caroline Polachek, Hannah Diamond o Tkay Maidza aparecen en su portfolio, así como sus sesiones en innumerables lugares, como el Paraíso Festival de Madrid, donde centenares de fans de sus características producciones lo dimos todo cuando se pudo.

Danny L había publicado EP’s y se había involucrado en diversos lanzamientos, pero parece que para el disco largo ha querido esperar a tener algo que decir. ‘Harlecore’ es un disco conceptual inspirado en un espacio digital llamado Club Harlecore en el que los usuarios pueden experimentar la euforia de diferentes maneras. Para ello, cada género musical es representado por «un DJ residente fantástico»: «DJ Danny» nos trae el hardcore edificante, «MC Boing» el rap (se trata de Danny L Harle con Lil Data), «DJ Ocean» el ambient (se trata de Danny L Harle con Caroline Polachek) y «DJ Mayhem» (Danny L Harle con Hudson Mohawke) «lidera un rastro de destrucción con la banda sonora de un charlatán en confrontación».

Toda esta sensación de «euforia» supuestamente integrada, no dividida en «salas» o «dj’s residentes», no es en verdad tan ajena a lo que esperamos de Danny L Harle. En muchos de los casos lo que escuchamos son beats noventeros pasados por los habituales filtros de PC Music: ritmos aceleradísimos, voces agudísimas, beats machacones, tremenda sensación de desenfreno. Los beats pueden ser tan próximos al drum&bass o al jungle que parece que va a aparecer por la puerta del club en cualquier momento un grupo revival tipo Rudimental, por ejemplo en ‘Where Are You Now’. Pero al final los parámetros estéticos que ya hemos asumido por parte de Danny L Harle se imponen.

Como DJ Danny nos entrega los temas con mayor potencial del disco, como el mencionado ‘Where Are You Now’, que abre la secuencia o el single principal, ‘On a Mountain’, un tema de piano cristalino, beats borricos y sintes trance que nunca deja de sonar celestial, místico. La joven Georgia Twinn, que entona dicho tema, repite en una canción de vocación parecida, la espídica ‘Do You Remember’; y tanto ‘Take My Heart Away’ como la final ‘Ti amo’ deben su inmediatez a su asociación con «DJ Danny». Otra cosa es lo accesible que pueda ser una canción en italiano en la que se repite «te amo, heroína» unas 30 veces, y nada más.

Luego, el disco ofrece otras caras: la parte de «confrontación» no lo es tanto pues ya estamos acostumbrados a cosas como ‘Interlocked’, y ‘Shining Stars’ directamente parece una remezcla de Vengaboys (para bien). Lo que podemos llamar «MC Boing» es sobre todo una nota de humor de vocación rapera, como se aprecia en las bobas ‘Car Song’ y ‘Piano Song’, que parece una producción de Fatboy Slim o de piano house pasada de anfetaminas; mientras la euforia a través de la espiritualidad pertenece a los balbuceos aportados por la citada ex cantante de Chairlift. ‘Ocean’s Theme’ es un «océano» en el que parecen convivir los pianos y los pajarillos de Enya con los efectos vocales de Caroline Polachek, que ha venido a colaborar en este álbum tan sólo para estos pequeños cánticos y luego los de ‘For So Long’, más de lo mismo.

Al final el Club Harlecore no es tanto una discoteca de euforia muy bien diseñada, pues cada pequeña sala va un poco demasiado a lo suyo, como sí un paradigma de la diversidad que cabe en el corazón de todos los que compusieron PC Music.

Ella Baila Sola, Marta y Marilia, confirman gira de reunión por su 25º aniversario

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El Hormiguero anunciaba hace unos días en Twitter que Ella Baila Sola serían las invitadas al programa el próximo jueves 8 de abril. Y no se refiere a la formación de Marta Botía y Virginia Mos con la que se editaba un nuevo álbum de Ella Baila Sola en el año 2019 llamado ‘Imanes en la nevera’, ni por supuesto tampoco a la formación previa de Marta Botía y Rocío Pavón que estuvo en activo desde el año 2009 al 2013 (las fechas lo dicen todo). La formación de Ella Baila Sola que se reunirá en el plató de El Hormiguero este jueves es la original, la de Marilia A. Casares y Botía.

Ahora se confirma que Ella Baila Sola se reunirán de nuevo sobre un mismo escenario para reencontrarse con su público y celebrar su 25 aniversario, pues efectivamente su debut salía en 1996. El primer festival en confirmarlas es el Starlite Catalana Occidente, el viernes 18 de junio, y las entradas salen a la venta este mismo martes 6 de abril. Este año en Starlite también actuarán Lionel Richie, Tom Jones, Nile Rodgers & CHIC, Simple Minds, La Oreja de Van Gogh, Miguel Bosé, Nathy Peluso, Bonnie Tyler, Taburete, Estopa, Ozuna, José Luis Perales, Rosario, Alan Parsons Live Project, Raphael y Omar Montes, entre muchos otros.

En los últimos años, las dos integrantes originales de Ella Baila Sola han continuado desarrollando sus propias carreras en solitario: Marilia, con la que tuvimos ocasión de hablar hace unos años, editó en 2017 el álbum de versiones ‘Infinito’ y a finales de 2020 lanzó un único single llamado ‘Hay un ángel en mi habitación’ compuesto durante el confinamiento. Por su parte, Marta sacó en 2015 el disco ‘Martamente’ y también en 2020 editó el single ‘De lejos’. Además, es integrante de la banda Blank Canvas.

Como cualquier aficionado al pop que haya crecido durante los 90 sabrá, Ella Baila Sola fueron uno de los grupos más exitosos de la época en España gracias sobre todo a la repercusión de sus dos primeros discos y al de singles como ‘Lo echamos a suertes’, ‘Amores de barra’ o ‘Cuando lo sapos bailen flamenco’. La formación original de Ella Baila Sola editó tres álbumes de estudio entre 1996 y 2001 antes de disolverse oficialmente por sonadísimas diferencias artísticas.

Disco de la Semana: Godspeed You! Black Emperor vuelven para retratar el verdadero fin del mundo

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Godspeed You! Black Emperor han vuelto esta semana con un nuevo álbum que sucede a ‘Luciferian Towers‘ y no va a defraudar a sus seguidores. ‘G_d’s Pee AT STATE’S END!’, que fue escrito en la carretera y grabado durante la segunda ola de la pandemia, es otro álbum de post-rock marca de la casa, que será durante los próximos 7 días nuestro «Disco de la Semana».

El álbum incluye las «suites» habituales, con varias de las pistas formando conglomerados junto a otras sin las cuales no pueden terminar de entenderse. En la cara A, encandila especialmente el paso de ‘Job’s Lament’ a ‘First of the Last Glaciers’, y seleccionamos la primera como nuestra «Canción del Día» para este lunes por lo que tiene representativo sobre el sentido último de esta obra.

Si por título, ‘Job’s Lament’ puede apelar a los derechos laborales, la misma línea siguen las palabras del grupo cuando presentaba el disco, palabras indudablemente procedentes de la era Trump, pero aplicables también al capitalismo feroz que es el presente en Occidente:
«quítale el poder a la policía y dáselo a los vecinos a los que aterrorizan.
termina con las guerras interminables y los demás tipos de imperialismo.
pon impuestos a los ricos hasta que se empobrezcan».

Estructuralmente, ‘Job’s Lament’ es la típica grabación de Godspeed You! Black Emperor que empieza tranquila, pero en la que las cuerdas se van tensando poco a poco, hasta que en un momento al final del tema, la presión es insoportable. Puede ser una manifestación inminente de «antifas» a la que alude la nota de prensa, puede ser el daño que hagan las «armas» para enfrentarse a ella. Simplemente sabrás que el mundo no es el mismo después de esta nueva apisonadora de baterías, guitarras, pedales y arreglos de Godspeed, el grupo que mejor retrató el fin del mundo antes de que lo planteáramos de hecho.

Lo mejor del mes:

Justin Bieber sorprende con ‘Freedom.’, el disco confesional y espiritual que no es ‘Justice’

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No contento con haber situado su nuevo disco ‘Justice’ y su single ‘Peaches’ en el número 1 de discos y sencillos en Estados Unidos, y con mantenerse en el puesto 2 de las listas británicas con el álbum en su segunda semana; no contento con haber sorprendido con la edición de unas canciones extra de ‘Justice’ hace tan sólo unos días; Justin Bieber publica más nueva música todavía, tan sólo 15 días después de ‘Justice’.

Con motivo de la Semana Santa, y en concreto con motivo del Domingo de Resurrección, ha aparecido en las plataformas de streaming un EP de 6 canciones llamado ‘Freedom.’, cuya portada da buena cuenta de hasta qué punto y a qué horas del día se ha improvisado. ‘Freedom.’ no se compone de descartes de ‘Justice’ sino de unas canciones que se han trabajado estos días y que Justin Bieber ha querido compartir con el mundo. Y sorprendentemente, son relevantes.

Una de las críticas más recurrentes que está recibiendo ‘Justice’, pese a su evidente éxito comercial, es que no contiene nada de «justicia», salvo un interludio con Martin Luther King que suena tan desubicado en la secuencia que ha tenido que ser explicado; y casi nada espiritual, pues lo que ocupa el disco es casi siempre el encuentro con el amor de Justin Bieber. Así que ‘Freedom.’ parece una respuesta a todas esas críticas.

‘Freedom.’ nos llega embadurnado de una mayor influencia gospel y jazz, es decir, ligeramente más cercano al entorno sonoro de Kendrick Lamar y el último Kanye West, en ambos casos, salvando las distancias, pues realmente es muy evidente que se han improvisado estas grabaciones de 20 minutillos de grabación. ‘Freedom.’ no será mejor que ‘Justice’ ni mucho menos alcanzará su impacto comercial. Y sin embargo, hay más chicha en muchos de sus textos que en todos los de ‘Changes’ y ‘Justice’. Las melodías son más sentidas y espontáneas, como sucede en ‘Where Do I Fit In’, con las bonitas voces de Chandler Moore y Tori Kelly acompañando; y los textos no dejan lugar a error: la Semana Santa ha inspirado a Bieber su disco definitivamente espiritual y religioso.

La canción titular, ‘Freedom’, nos habla sobre «ver al Mesías», en ‘All She Wrote’ Brandon Love nos habla de «los besos de Judas», de «perdón», del «sistema penitenciario», de «rezar por Dios y de rezar por lo que deseamos». Y ‘We’re In This Together’ es una de las canciones más confesionales que jamás haya grabado Justin Bieber: «no fue fácil, a los 17 las mujeres se me lanzaban a los brazos, lo que provocó que me volviera imbécil. En la superficie, me sentía como un hombre, pero por dentro me sentía como una lata vacía (…) Hacía cosas estúpidas para gustar a la gente».

Por si no estuviera claro que estamos ante un disco de redención y misericordia, Justin Bieber cierra todo esto con una canción llamada ‘Afraid to Say’ a la guitarra en la que canta emocionado contra la cultura de la cancelación, sobre el derecho a cometer errores: «¿Qué hemos hecho con la sociedad? ¿Por qué todo el mundo está siendo cancelado? ¿No puede haber espacio para la madurez? Dar por perdida a la gente no es la respuesta». Aderezado con discursos leídos, de nuevo, el EP puede que no sea mucho mejor que ‘Justice’ y desde luego nada aquí va a interrumpir el espectacular curso comercial del single ‘Peaches’; pero desde luego en este disco sí prima esa sensación de «JUSTICIA» que en absoluto contenía, en ningún momento, el disco original.

Espanto, top 1 de JNSP; entran Lana del Rey, Doja Cat, Glüme y Sen Senra

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Espanto son el nuevo número 1 de JENESAISPOP con ‘Fotos con las autoridades’, el segundo adelanto del disco que el dúo logroñés publicará esta primavera en Austrohúngaro. Es el segundo top 1 para Espanto en nuestro top tras ‘El último día de las vacaciones’ (2009). Lana del Rey entra poco más abajo con ‘White Dress’, que es número 3. También destacada es la entrada de ‘Streets’ de Doja Cat, mientras Sen Senra y Glüme aparecen en las últimas posiciones. Esta semana ha sido eliminada ‘Physical’ de Dua Lipa, pero ‘Levitating’ continúa en el top 40. Recordad que podéis escuchar la playlist con las 40 canciones del top y las 10 candidatas a entrar de cada semana, así como por supuesto votar por vuestras canciones favoritas, aquí. Los votos son sometidos a una fórmula matemática que beneficia a las novedades y perjudica a las canciones a medida que pasan las semanas.

Top Ant. Peak Sem. Canción Artista
1 1 1 Fotos con las autoridades Espanto Vota
2 16 2 3 Himno de España Kokoshca Vota
3 3 1 White Dress Lana del Rey Vota
4 24 4 5 Lo único que tengo Betacam Vota
5 1 1 3 Las montañas Delaporte, Amaral Vota
6 2 2 3 Entra en mi vida La Casa Azul Vota
7 4 2 5 Ingobernable C. Tangana Vota
8 3 3 3 Taylor Zahara Vota
9 5 1 5 Punto muerto Miss Caffeina, Ana Torroja Vota
10 6 6 2 Cara de idiota Axolotes Mexicanos Vota
11 18 5 4 Leave the Door Open Bruno Mars, Anderson .Paak, Silk Sonic Vota
12 7 6 3 Ventura Maria Arnal i Marcel Bagès Vota
13 11 8 3 telepatía Kali Uchis Vota
14 9 9 4 Pay Your Way In Pain St Vincent Vota
15 8 3 7 Ya no siento nada Alizzz Vota
16 16 1 Streets Doja Cat Vota
17 10 2 10 Perra Rigoberta Bandini Vota
18 22 1 7 Remember Where You Are Jessie Ware Vota
19 23 19 2 44 Bad Gyal Vota
20 32 20 2 This Is Heaven Nick Jonas Vota
21 33 14 5 Reflexe Ferran Palau Vota
22 28 8 6 Lovers Roosevelt Vota
23 38 1 12 Chemtrails Over the Country Club Lana del Rey Vota
24 17 2 7 Tell Me You Love Me Sufjan Stevens Vota
25 15 14 5 Fiesta sorpresa Espanto Vota
26 30 1 26 Levitating Dua Lipa Vota
27 35 1 72 Blinding Lights The Weeknd Vota
28 27 27 2 Cenizas en el piso Los Pilotos, Pedrina Vota
29 40 29 2 Be Sweet Japanese Breakfast Vota
30 13 1 8 Fiera de mí María Arnal, Marcel Bagés Vota
31 20 20 5 Así llegué a Granada Los Hermanos Cubero, Grupo de Expertos Solynieve Vota
32 21 21 3 Volveré Tronco Vota
33 26 26 3 Pictures Joana Serrat Vota
34 31 1 33 Midnight Sky Miley Cyrus Vota
35 36 13 12 Too Many Drugs Rigoberta Bandini Vota
36 19 1 23 El encuentro Alizzz, Amaia Vota
37 14 1 11 MERICHANE Zahara Vota
38 25 4 4 Look What You’ve Done Zara Larsson Vota
39 39 1 Sublime Sen Senra Vota
40 40 1 What Is a Feeling Glüme Vota
Candidatos Canción Artista
Fellowship serpentwithfeet Vota
On a Mountain Danny L Harle, DJ Danny Vota
Flashing Smerz Vota
John L black midi Vota
Bichota Karol G Vota
HOT HOT Bree Runway Vota
MONTERO (Call Me By Your Name) Lil Nas X Vota
The Men Who Rule the World Garbage Vota
Ámbar Calavera, Amaral Vota
Catboys Lil Mariko Vota

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The Lodger mantienen el encanto del indie pop 10 años después

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Entre las joyas descubiertas en la playlist “Flores en el estiércol” de nuestro compañero Raúl Guillén (a punto de renovarse), el nuevo disco de The Lodger. La banda de indie pop, conocida entre los aficionados a este estilo por sus trabajos de los últimos 2000, vuelve después de una década de descanso.

El cantante, guitarrista y compositor principal Ben Sidall presenta un álbum fiel al estilo llamado ‘Cul-De-Sac Of Love’, del que se acaba de estrenar un vídeo para ‘I Don’t Wanna Be It’. En el álbum encontramos canciones de vocación sintética como ‘Stop that Girl!’ e incluso algún ramalazo country como el de la final ‘My Poor Mind’, pero es ‘Dual Lives’ la que sigue siendo nuestra favorita, y por tanto «Canción del Día» para este domingo.

En España el álbum aparece editado bajo el paraguas de Pretty Olivia Records, lo cual dice mucho de su publicación en los márgenes del éxito y la industria: la mencionada playlist de nuestro site es la que más «plays» aporta a The Lodger de todo el globo terráqueo (el vinilo está agotado, eso sí) y no es porque el tema no tenga su potencial.

‘Dual Lives’ apela al pop independiente de los años 80, de los Smiths a Orange Juice, aunque aquí la visión es más arty y actualizada, recordando a otros proyectos infravalorados tipo Field Music. La canción no renuncia a su contagioso estribillo, repetido con dos letras diferentes, si bien manteniendo cierto gusto por lo abstracto en su letra, en torno a una indecisión relacionada con dos maneras diferentes de vivir. La calidez de la voz de Ben Sidall junto al juego acuoso de guitarras y lo que aporta un sintetizador convierten ‘Dual Lives’ en una de las grabaciones más inmediatas del grupo por mucho que solo unos pocos afortunados se hayan enterado.

Lo mejor del mes:

Amaia borda ‘Cuando zarpa el amor’ para ‘Pongamos que hablo de Camela’

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En ATRESplayer Premium se puede encontrar un programa llamado «Pongamos que hablo de…», en el que se ha analizado la trayectoria de gente como Joaquín Sabina, Pedro Almodóvar, Mecano, Penélope Cruz y Julio Iglesias. El nuevo programa ya disponible está dedicado a Camela y consta de tres episodios conducidos por Iñaki López y dirigidos por Alberto del Pozo.

El primer capítulo se llama «Sueños inalcanzables» y se dedica a los orígenes del grupo y a recordar la historia «a lo Romeo y Julieta» de Dioni y la hermana de Ángeles, Lucía. En este episodio aparecen Cristina Pedroche hablando de su fanatismo por el grupo, y por primera vez la madre de Ángeles. El segundo capítulo se llama «Camelamanía», aparece Alaska y se analiza cómo Juan Antonio Bayona cambió el curso de Camela al dirigir sus videoclips. Y el tercero, «Rebobinando», muestra cómo son Dioni y Ángeles cuando no están en el escenario (por si no os quedó claro viendo ‘Banana Split’), al tiempo que celebra hitos como su actuación en el Sonorama.

Entre las escenas que más han gustado a la audiencia, la versión que Amaia ha realizado ad hoc para este programa de ‘Cuando zarpa el amor’, el que es el mayor éxito de Camela. Pese a lo minoritario de la plataforma, no ha faltado quien la ha compartido en sus redes sociales, mostrando que Amaia se ha llevado este tema totalmente a su terreno. Ahora es una balada a piano como las que le vimos en las galas de OT o presenciamos en sus conciertos, pues ha desprovisto la grabación original de sus arreglos más kitsch. El resultado es espectacular.

Nuevos Hobbies / Monstruoso

Raúl Bernarte parecía que tenía aparcados a Nuevos Hobbies. Ya habían pasado dos años tras su participación en ‘Largos agotadores‘ de El Palacio de Linares, donde ha sido voz principal, y más de tres de ‘Palmeras‘, cuando, al fin, se anunció este ‘Monstruoso’, editado en vinilo entre los sellos Discos de Kirlian y Hurrah! Música. Esta vez, Raúl está acompañado por Borja Alcate, autor también de la música, Alberto de Ema, Xabi Jareño y Javi Induráin.

El título y su enigmática portada, una foto de una escultura de José Castiella, pueden confundir sobre el contenido. Pero Bernarte se mantiene fiel a su línea y nos regala otra colección de canciones bañadas en el jangle, las guitarras y el pop clásico de los 60 y los 80. ‘Monstruoso’ se grabó «entre el verano de 2019 y el inicio de 2020, justo al borde del confinamiento», relatan en su bandcamp. Por esos sus temas aún tienen el brillo de la ingenuidad, de los que esperan que todo mañana vaya mejor.

A primera escucha, parecería que el cómputo de canciones gloriosas se lo lleva ‘Palmeras’. Pero ‘Monstruoso’ contiene pequeños clásicos, de puro brillo pop, construidos con cariño y una claridad y sencillez desarmantes. Es fácil ver a los Beatles o a los Brincos entre sus surcos o ese amor absoluto por los Go Betweens y a los cultivadores del pop de guitarras cristalino. La voz de Raúl es de las que te arropan, aunque sus canciones tengan algún punto ácido; pero siempre gana la bondad y cierta inocencia. El arranque delicioso de ‘No puedo esperar’ es de un precioso clasicismo, pero con esa magia que tan bien sabe sacar a relucir Bernarte. Ahora, esa letra tan ingenua, en que habla sobre nuevos propósitos, se convierte en canto de esperanza post-pandémica. Desarma la melodía tan clara y pegadiza de ‘Monstruoso’, la canción, aunque trae ciertos ecos de desesperanza, a pesar de su alegría sonora y su romanticismo: «me voy a perder en ti aún más, aunque el mundo se vaya a la mierda». Bernarte hace relucir su habilidad para las letras domésticas y que tocan la fibra en ‘Cuando quieras’, junto la voz de Sandra Roncal, nos ofrece invitación al amor reposado, con su deje psicodélico, sus juegos de voces y su emoción trepando: «Los años que pasamos juntos, los tengo grabados a fuego».

Toda esa fe en una manera de entender el pop, nostálgica pero también saltarina, brilla en ‘Cara limpia’, una declaración de amor tan límpida como su título. El tema dedicado a Bob Dylan, ‘Vive Bob’, en que Raúl pide al cantautor que, por favor, nunca se muera, entre guiños a sus letras y a su armónica. También hay reflejos de los Smiths, incluso Prefab Sprout, en ‘Sentado en la esquina de tu cama’. O las estupendas querencias por los Kinks en ‘De mayor’, compuesta por Alberto de Ema; sus inflexiones de voz, cómo fuerza Raúl la letra para encajarla en el estribillo, son una pequeña maravilla. O el ruidoso final de feliz psicodelia con que cierra el disco en la broma-proclama ‘La canción ha muerto’.

‘Monstruoso’ es un disco refugio, de apenas 29 minutos, anclado en un pop clásico y precioso, sin más intención que ofrecernos un ramillete de canciones hermosas. Y como pide Raúl a Dylan, yo también pido que estos grupos y estos discos, por favor que no se acaben nunca.

‘Ese pedazo de onda’, la rara isla desierta de Les Biscuits Salés

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Semi-hit de los primeros 2000 y a la vez canción de culto adorada en la redacción de JNSP, ‘Ese pedazo de onda’ es una rara isla desierta que refulge solitaria en la historia de la música independiente española. Su aparición en 2000 fue una bofetada de aire fresco en la escena del pop, una canción básicamente de rap pero cantada por un grupo que no venía de la escena del hip hop, sino que nacía bajo el ala iconoclasta del universo Austrohúngaro. Una incursión aislada, con deliciosos tintes surrealistas y que no tendría más continuidad que este EP, aunque derivaría en el proyecto Feria. Desde entonces no ha habido nada parecido en la escena del pop nacional, y eso hace que Les Biscuits Salés resulten, en la distancia, algo cada vez más singular.

Para los versados en los proyectos de Manolo y Genís, Les Biscuits Salés no eran novedad cuando apareció ‘Ese pedazo de onda’: el recopilatorio ‘Lujo y Miseria’ de 1997 ya incluía dos canciones de la banda, que apuntaban claramente a los dos ejes que sostendrían sus futuras creaciones: pop melódico y sofisticado (‘Recuerdos de Suiza’) y descaro un poco rap-pop, un poco punk electrónico (‘No sé’). El grupo lo habían formado hacia 1996 cuatro amigas de Barcelona, (Marta, Helena, Elisa y Araceli), que empezaron a juntarse en un local para hacer música. Mientras aprendían, se dedicaban a cambiarle la letra a canciones que les gustaban, añadiéndoles los temas que les interesaban a ellas, y pasando de lo que decían originalmente. Poco tiempo después conocen a Genís Segarra (Astrud, Hidrogenesse), quien les echa una mano para plasmar ese torrente de ideas que tenían.

Para su vertiente interesada en crear cosas bonitas y refinadas Genís pide a Manolo (Astrud) que se invente melodías exquisitas, y para su faceta más insolente y directa empiezan a crear bases tipo hip hop. El primer disco de 7 Notas 7 Colores acababa de salir y les encantaba tanto a la banda como a sus mentores. A las cuatro amigas les gustaba mucho también bailar en las discotecas música de baile chillando rimas que se inventaban, estribillos estupendos para canciones techno, y frases sueltas que acabarían siendo letras de canciones como ‘No sé’.

Después de su debut en ‘Lujo y Miseria’ el sello madrileño de hip hop SuperEgo/Yo Gano (que había sacado ‘Hecho, es simple’ de los 7 Notas) les propone grabar un single o un disco, y crea un subsello llamado Piérdete para sacarlo. La banda decide de momento hacer un CD-single de tres temas que con medios muy rudimentarios graban directamente en el disco duro de un ordenador en la habitación de Genís. Así se gestan estas tres históricas piezas, para las que mantienen el modus operandi de ‘Lujo y Miseria’: una canción bonita con melodía de Manolo (‘Me parece muy bien’), una canción descarada (‘Ese pedazo de onda’), y además una versión de ‘Into the Groove’ de Madonna que ellas cantaban con otra letra, dando un repaso a sus manías y sus ocurrencias.

‘Ese pedazo de onda’ sería la elegida como estandarte del EP. Algo entendible al escuchar la canción, una sucesión de hilarantes observaciones ácidas, costumbrismo del mundo veinteañero de cambio de milenio, frases surrealistas y metarreferencias a sus propias canciones, despachado todo ello con un afiladísimo tono insolente -propio de una canción de hip hop- sobre una base tremendamente original. A lo largo de la canción la frases que rajan (“La gente se ríe de tu aspecto de muñeca rota y tonta, estás RIDÍCULA / Nada que ver con mis horquillas heredadas y bambas que brillan, ese es mi estilo, LUJO DEPORTIVO”) evolucionan en una evidente burla de la estética tontipop (“¿se os cae la baba con una niña de esas que bailan como retrasadas mentales y cuando hablan son peor? / ¿Te haces pajas con alguien que se viste de Heidi?”) para finalmente vacilar al oyente masculino con ese legendario “¿qué pasa, no te gusta cómo hablo, lo que digo? / ¿Te gustaría más suave, más despacio, más así, como si te estuviera comiendo la polla? (…) No me pongas tu capullo delante porque te lo arranco, CAPULLO, con los dientes / No soy tan fácil”. Versos brutalmente inéditos en los medios y canales en los que aquel lejano año 2000 sonó la canción.

En esos 3 minutos 54 segundos que dura ‘Ese pedazo de onda’ Les Biscuits Salés ponían sobre la mesa la promesa de algo nuevo, tan fascinante como -desgraciadamente- sin continuación, porque el esperable álbum que debería haber seguido a este adelanto nunca llegó. Habría sido histórico un disco entero de hip hop bizarro, con costumbrismo pero el de otro tipo de fauna completamente distinta: música urbana, pero de la urbe indie, de la gente que compra en Zara y que se emborracha en las discotecas cada fin de semana y se lo pasa genial hablando de sus odios y sus intereses. Lo heterogéneo y original de las bases también prometía mucho a nivel estilístico: hay quien hasta ha visto en ‘Ese pedazo de onda’ una especie de precursor del electroclash que poco tiempo después se haría ubicuo.

La propuesta tenía potencial. Comenta Genís que el tema “tuvo un impacto que no esperábamos”. Al haber sido publicado por un sello potente con buena distribución sonó y se coló en lugares insospechados. “Recuerdo que alguien nos dijo que sonaba en el hilo musical de una zapatería de Paseo de Gracia. ¿Eso era el mainstream? Nos sorprendió el impacto porque lo habíamos hecho todo tan precario… pero la verdad es que sabíamos que no había nada igual y esperábamos que, en cuanto saliera, la gente diría ‘¡Qué?’”.

Por desgracia la cosa acabó ahí, aunque en 2005 la aparición del disco de Feria (las Biscuits Salés menos Araceli) fue una gran alegría para los fans. La banda ya era una cosa diferente, pero su punto ácido y las divertidísimas observaciones se mantenían intactas, y el lado sofisticado del proyecto claramente había crecido (algunos de los arreglos eran realmente exquisitos). Incluso los atisbos de su lado más desvergonzado, aunque más contados, eran especialmente deliciosos y surreales (“¡aborto sí, tempura ya!”), siendo su versión del ‘No Comment’ de Gainsbourg quizá lo que más recordaba al proyecto original.

Las menos de 2000 vistas de un vídeo que lleva en Youtube siete años parece prueba inequívoca de que toca reivindicar ‘Ese pedazo de onda’, a las propias Biscuits Salés, y que se hable de ellas de una vez en JNSP. Lo merecen.

‘Ese pedazo de onda’ suena en Popcasting #379 de Jaime Cristóbal, disponible en este enlace.

Pros y contras de ‘Raised by Wolves’, la serie de ciencia ficción de Ridley Scott que llega a HBO

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Tras su estreno el año pasado en el canal TNT, donde pasó un poco desapercibida, HBO España reestrena ‘Raised by Wolves’. La serie, que ya tiene confirmada la segunda temporada, está creada por Aaron Guzikowski, conocido por el guión de ‘Prisioneros’ y la serie ‘The Red Road’, musicada por Ben Frost, y producida por Ridley Scott, quien además dirige los dos primeros episodios, y cuya influencia en la serie, sobre todo visualmente, es enorme. Además, el hijo de Ridley, Luke Scott, dirige otros tres, por lo que todo queda en casa.

Lo mejor de ‘Raised by Wolves’

El magnífico episodio piloto resume todas las virtudes de esta serie. Una de ellas es el espectacular diseño de producción. La historia se desarrolla en el futuro y en otro planeta (el exoplaneta real Kepler-22b, descubierto en 2011), por lo que se han recreado, con una mezcla muy armónica de clasicismo y modernidad, multitud de escenarios, tecnologías y personajes. Unos motivos visuales muy atractivos y muy bien utilizados dramáticamente, en los que se puede rastrear la influencia de clásicos como ‘Dune’, ‘Zardoz’ y de gran parte de la obra de ciencia ficción de Ridley Scott. El más evidente, que es casi un guiño a ‘Alien’, es la sangre blanca de los androides.

Estos androides, “Madre” y “Padre”, son otro de los puntos fuertes de la serie. Sobre todo Madre (todo un descubrimiento la actriz danesa Amanda Collin). Una especie de Eva futura (según la novela de Villiers de l’Isle-Adam), con aspecto de Ziggy Stardust, que protagoniza las mejores secuencias de la serie. Tanto las de acción (atención al final del primer episodio) como las dramáticas (los encuentros con su creador, sus experiencias con la maternidad…). Un personaje complejo, lleno de matices, que articula toda la historia y nos hace preguntarnos aquello de: “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”.

El tercer punto destacado de ‘Raised by Wolves’ es la cantidad de ideas sugerentes que son enunciadas: el conflicto entre la religión y el ateísmo, los límites de la inteligencia artificial, el futuro (posapocalíptico) de la humanidad, la colonización de otros planetas, la supervivencia en un entorno hostil, la crianza de los hijos… Otra cuestión es cómo están desarrolladas esas ideas.

Lo peor de ‘Raised by Wolves’

Tras los dos primeros capítulos, la serie empieza a flojear. La trama comienza a perder interés; las ideas, cada vez menos atractivas (hay mucho refrito bíblico y mitológico), no terminan de conectarse adecuadamente; la evolución y motivaciones de algunos personajes resultan artificiales, en particular el de Marcus (encarnado por un histriónico Travis Fimmel, el protagonista de ‘Vikingos’); los niños, que ya eran un poquito molestos, empiezan a resultar insufribles; los androides “sienten” más de la cuenta (la discusión por “los celos” se la podían haber ahorrado)…

Aunque sigue teniendo buenos momentos –la visualización de los recuerdos de Madre, su embarazo a lo Cronenberg-, la serie está a punto de caerse por uno de esos agujeros que atraviesan todo el planeta. El problema es que cuando la estructura narrativa de un relato no es capaz de sostener la atención del espectador, este empieza a perder la suspensión de la incredulidad y a hacerse preguntas incómodas para el guionista: ¿por qué no usan el lander desde el principio? ¿Por qué los mitraicos no se llevaron a algún necromancer? ¿Cómo se alimenta el violador con ese casco? ¿Cómo es posible que un androide reprogramado se acuerde de su propia reprogramación? ¿Por qué el planeta parece muy extenso cuando van volando y como el parque de mi barrio cuando van andando? ¿Por qué el lander parece el silbato de un árbitro y los mitraicos abertzales?

El físico por fin importa a C. Tangana con ‘El Madrileño’

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C. Tangana no lanzó edición física de ‘Ídolo‘, su primer disco, quizá para mandar un mensaje sobre la contemporaneidad de su proyecto, nacido a mediados de la década pasada y curtido en la moda trap y urbana del momento, y dirigido a una generación que ya no recuerda qué es un CD (un saludo a David Broncano). Esto significa que nadie en España posee ‘Mala mujer’ en una edición física que poder reproducir en un equipo de música. Solo existe en la nube. Toda una inversión de cara a futuras reediciones. ¿Nos vemos en 2027?

El Madrileño‘ es otra cosa. Un disco basado en la tradición, en el folclore, en la nostalgia por la España inmediatamente previa a la globalización y la consolidación de internet, para la que sí se ha editado un CD porque la ocasión lo vale. La estética que ha inspirado a Pucho es la española de los bares de pueblo, y por ejemplo el merchandising de esta era incluye camisetas con el tracklist apuntado en la espalda como si fuera una servilleta. La música apunta a la tradición flamenca y latinoamericana, pero también al pop-rock y al flamenquito de Los 40 Latino, de Joaquín Sabina a la colaboradora La Húngara. Escuchas ‘Muriendo de envidia’ y vuelves al año 2002. Casi le ha faltado sacar una «edición pirata».

A espera de que ‘El Madrileño’ vea la luz en vinilo (sale el viernes 16 de abril según indican las webs de Fnac y La Casa Del Disco, donde aparece ya listado a un precio de 20,99 euros), el CD representa una digna compra con la que tener en manos el disco más vendido del país. Se trata de un suculento «digipack» que se despliega en cinco mitades: el anverso presenta portada, contraportada y las tres pinturas que Ivan Floro ha realizado para las cubiertas de ‘Demasiadas mujeres’, ‘Tú me dejaste de querer’ y ‘Comerte entera’, y el reverso despliega a lo grande el logo de ‘El Madrileño’ y la secuencia de temas y colaboradores. El diseño gráfico ha sido ideado por Realmente Bravo.

En cuanto al libreto, este se compone de un póster rectangular del retrato de C. Tangana que aparece en la portada en la parte de delante (¿alguien llega a colgar este tipo de pósters?), y en la de atrás se han dispuesto sin más misterio letras y créditos. Nada interesante que contar que no se sepa ya: ‘Cuándo olvidaré’ lista a Dios y la madre porque aparte de utilizar un fragmento de una entrevista que Pepe Blanco concedió a RTVE en 1978, samplea ‘Slide’ de H.E.R, una canción que cuenta con numerosos co-autores. Curiosamente, el libro no incluye texto de agradecimientos.

La edición en CD de ‘El Madrileño’ suena maravillosamente bien en un buen equipo: en cuanto a producción es un disco de su tiempo, y por ejemplo los beats no suenan igual en un equipo que en Spotify, sino mucho mejor; pero es que las palmas de ‘Ingobernable’ son una verdadera fiesta escuchadas como merecen. Desde luego, la escucha de ‘El Madrileño’ es más enriquecedora que su sencilla edición, donde lo mejor son las pinturas, pero no está mal que Pucho haya pasado de editarlo mediante la típica caja de plástico barata de turno. Un «digipack» es más elegante y, tal y como ha salido al mercado, el CD casi parece una edición deluxe.

‘Astronaut in the Ocean’ de Masked Wolf arrasa a nivel global, pero suena artificial

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Masked Wolf es otro de esos artistas noveles que han sido agraciados por un tema viral. El rapero australiano lanzó ‘Astronaut in the Ocean’ en 2019, pero es en los primeros meses de 2021 cuando se ha terminado de convertir en uno de los mayores éxitos de pop en todo el mundo: actualmente es número 3 en la lista global de Spotify solo por detrás de ‘Peaches‘ de Justin Bieber con Daniel Caesar y Giveon y ‘MONTERO (Call Me By Your Name)‘ de Lil Nas X, y número 10 en Mediatraffic, que contabiliza no solo reproducciones por streaming sino también ventas digitales y rotación en radios.

‘Astronaut in the Ocean’ es un tema de trap-pop ligerito que empieza y acaba con el estribillo, enganchando desde el segundo cero y dejando con ganas de más. En medio, Harry Michael (así se llama en realidad Masked Wolf) se queda a gusto soltando barras por las que puede ser comparado con Eminem por su rapidez. El sonido global de ‘Astronaut in the Ocean’ es oscuro, pues el tema incorpora el sonido de unas guitarras y efectos electrónicos que parecen buscar un efecto «nu-metal» (como también su single ‘Speed Racer’), y la temática de la letra también lo es, ya que habla sobre la depresión, en concreto sobre un periodo en la vida de Michael en que este se sentía «estancado en un lugar de ansiedad y de sentirme muy bajo». De ahí, la metáfora del título.

Como es obvio, la extraña estructura de ‘Astronaut in the Ocean’ (estribillo-verso-estribillo) está perfectamente diseñada para viralizarse, pues el tema dura exactamente 2 minutos y 12 segundos. Tampoco necesita nada más ni parece incompleto. Sí acusa cierta artificialidad en su composición, como si buscara ser el nuevo ‘Old Town Road’ o sobre todo el nuevo ‘ROXANNE’, ese éxito de Arizona Zervas que arrasó el pasado año y del que ya nadie parece acordarse. El rapero posee un «flow» demasiado bueno como para quedarse en un «one-hit-wonder», pero ‘Astronaut in the Ocean’ no logra desprenderse de cierto tufo a «hecho en un laboratorio».

‘HOT HOT’, el pepino R&B de Bree Runway

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Bree Runway es una cantante y rapera británica que te sonará si has visitado nuestros foros en alguna ocasión de los últimos meses, ya que la artista no solo ha sido propuesta en JNSP Song Contest por los foreros que participan, sino que además cuenta con su propio hilo. Así es el «hype» que está generando Bree entre nuestros lectores (y entre el público, Bree cuenta con más de 500.000 oyentes mensuales en Spotify) gracias no solo a la pegada de singles como ‘All Night’, ‘LITTLE NOKIA’ o ‘ATM’ con Missy Eliott, sino también a la espectacularidad de sus videoclips, de elevado presupuesto.

La artista huye de etiquetas, pero cita abiertamente entre sus influencias tanto a Lil’ Kim como a Britney Spears, tanto a los Neptunes como a Lady Gaga, tanto a Kelis como a Madonna, tanto a Queen como a la mencionada Missy Elliott. Y aunque Brenda Wireko Mensah también ha lanzado algún single de trap o de hiperpop (ha trabajado con EasyFun o Brooke Candy), o ha estado en el estudio con MNEK u Olly Alexander de Years & Years, se nota que sobre todo está obsesionada con el pop, el R&B y el hip-hop de los años 2000 o con aquellos hits que fusionaban todos estos estilos: su mixtape de debut se titula ‘2000AND4EVA’, su mayor éxito ‘All Night’ parece de Ne-Yo o de la primera Rihanna y su nuevo single samplea un tema de Busta Rhymes de 2006. Es hoy la «Canción Del Día».

‘HOT HOT’ basa su contundente base rítmica en la de ‘Touch It’ de Busta Rhymes, un tema de hip-hop y de la Costa Este que a su vez samplea ‘Touch It’ de Daft Punk. Lo que hace Bree Runway con él es transformarlo en un pepino de R&B-pop de lo más adictivo por la pegada de su estribillo «ride that boy face like a Yamaha / ride it real fast like a foreign car / I’m a big deal, he like «Oh my god»» que podrían haber interpretado su admirada Kelis o incluso las Pussycat Dolls. Entre menciones a Kate Moss o a Trey Songz, lo que ofrece Bree es un himno para el autoestima en tiempos de confinamiento.

Explica Bree: «La pandemia no ha sido buena para cabeza, pasar tiempo dentro de casa, todo el día en chánda… ha sido complicado sentir que estás buena. ¡Espero que este tema ayude! Normalmente para mí, (lanzar este tipo de temas) significa reafirmar mi poder y creer en mí porque nunca lo vas a poder hacer como yo. Quiero que mis fans nunca tengan miedo de potenciarse a sí mismos, ellos son la hostia y no necesitan esperar a que nadie se lo diga».

El videoclip de ‘HOT HOT’ vuelve a presumir de «budget» para situarse en los mundos futuristas y coreografiados de TLC, Christina Millan (con referencia explícita al vídeo de ‘Dip it Low’), Lady Gaga, Beyoncé o Jessica Simspon.

Noga Erez / KIDS

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Si estuviésemos jugando al Trivial, “cantante israelí con un hit llamado ‘Toy’” sería una buena forma de despistar al otro. Pero Netta y Noga Erez no pueden ser más distintas, tanto en su música como en sus ideas políticas; es imposible hablar de Noga Erez sin hablar de sus opiniones porque tiñen gran parte de sus canciones. Y aún más en este segundo álbum, que llega cuatro años después de ‘Off the Radar‘, y cuyos temas van de la pérdida de seres queridos a la ambición, pasando por la pandemia, y evidentemente el conflicto entre Israel y Palestina, pero sobre todo el hartazgo generacional de los “kids” del título. “Realmente va de una generación pasando algo a la siguiente, de la responsabilidad que nos da eso como seres humanos”, cuenta Erez a PAPER.

De nuevo en el sello City Slang, y de nuevo con Ori Rousso -pareja tanto artística como sentimental- en la producción, la artista cita como influencias para ‘Kids’ a Radiohead, Kendrick Lamar, PJ Harvey, Gorillaz, Missy Elliot, Lauryn Hill o Blur. Casi nada. Hace bien en mencionarlas porque en varias ocasiones ese peso se hace muy obvio: ‘VIEWS’, la colaboración con Reo Dragun sobre el postureo en redes sociales, recuerda claramente a Gorillaz, la cercana al spoken word y con toques de psicodelia ‘Candyman’ a Radiohead, y ‘NO news on TV’ directamente hace una referencia al ‘Alright’ de Kendrick, por citar algunos ejemplos. Son parecidos que se le pueden sacar aparte del constante que hay con M.I.A. (es la comparación que siempre se le hace a la pobre Noga), aparte de otros que no están entre esos nombres y que resultan curiosos: por ejemplo, en varios temas hay pinceladas de pop rock dosmilero y hasta de Lily Allen (‘Cipi’ o la mencionada ‘NO News on TV’).

Casi la mitad del disco ya la conocíamos por singles, y es algo que no ayuda mucho a un álbum que peca un poco de irregular. Noga y Rousso (que esta vez también interviene vocalmente en ‘VIEWS’, ‘Story’ y ‘NO News on TV’) mantienen una producción por lo general feísta, como es el caso de ‘Knockout’ -que, si no me equivoco, cuenta hasta con castañuelas-, a veces más simplona como es el caso de ‘End of the Road’ (donde, curiosidad, tenemos un sample con la madre de Noga), y a veces más certera como en ‘Swith me Off’, donde la electrónica minimalista de las estrofas contrasta con la distorsión de sus estribillos: ésta es la canción de 007 que esperábamos de Billie Eilish y no una versión descafeinada de Lana del Rey (‘no time to die’). También son un acierto ‘Story’, con uno de los mejores estribillos (y pre-estribillos) del disco, o dos de los temas más políticos: ‘KIDS’ y ‘Fire Kites’. “Peace is dead, now rest in peace” canta en la amarga ‘KIDS’ junto a Blimes Brixton, donde hace además referencias a la situación de Israel, a las protestas contra Netanyahu e incluso a la Guerra de los Seis Días.

Por su parte, ‘Fire Kites’ vuelve a ambientarse en el conflicto con Palestina con Noga intentando ponerse en la piel de chicas de Gaza que viven su adolescencia como pueden y que además lanzan esas cometas, con la intención de mostrar lo descompensado de esa guerra. En general, ‘KIDS’ es un paso firme en la carrera de Noga Erez, similar a la calidad de su debut, pero sin llegar a destacar del todo. Quizás cambios en la producción de cara al siguiente álbum redondeen el talento que desde luego tiene la israelí para expresar con honestidad sus preocupaciones y los sentimientos de buena parte de su generación.

‘Merlí. Sapere Aude 2’: pros y contras de la temporada final de la serie

Este viernes 2 de abril se estrenan en Movistar+ los primeros episodios de la segunda temporada de ‘Merlí. Sapere Aude’, el spin-off de la exitosa serie catalana que se viralizaba fuera de la TV3 a lo largo de sus 3 temporadas, y con buenos motivos. Centrada ya en el personaje de Pol Rubio, y en concreto en sus años universitarios como estudiante de Filosofía, la serie acusaba cierto desgaste, algo normal teniendo en cuenta que estábamos ante el 4º año en total de lo que podríamos considerar una serie de autor (Héctor Lozano), si bien conservando algunas de sus bazas, que es más o menos lo mismo que podemos decir de esta «5ª temporada». Analizamos los pros y los contras de estos 8 capítulos, que serán los últimos, sin «spoilers».

Contras:

1.-La filosofía ya no importa: Las clases de filosofía de un instituto sirvieron originariamente de base para el éxito de esta serie. Como en ‘El club de los poetas muertos’, un profesor conseguía motivar a una generación de jóvenes con sus conocimientos y un poco de psicología inversa. Los estudios de Pol Rubio tienen lugar en la Facultad de Filosofía, el personaje de la Bolaño (María Pujalte) promete… pero como en la temporada anterior, no terminan de saltar las chispas. Como si el creador de la serie no hubiera querido ahondar en otros pensadores o como si estuviera cansado de todo esto, los dilemas éticos han pasado a ser superfluos y residuales. El clímax de la serie en ese sentido no termina de llegar, aunque prometiera.

2.-La conciencia social tampoco: Movistar+ ha venido promocionando la segunda temporada de ‘Merlí. Sapere aude’ llamando la atención sobre el «plot twist» que se nos presenta en el primero de estos nuevos capítulos. Por momentos parecemos estar ante la temporada de mayor conciencia social de «Merlí», un giro que mantiene al espectador enganchado a lo largo de estos 8 últimos capítulos (sobre todo los primeros)… pero que al final tampoco aparece especialmente bien desarrollado. La atención del espectador irá decayendo un poquito, por eso.

3.-Ni los novios de Pol Rubio: Mediante un flashforward de ‘Merlí’, un buen día llegamos a averiguar qué futuro aguardaba a todos los personajes que nos importan de la serie, incluido el de Bruno, que ya se informó de que no aparecería esta temporada. De esta manera, todo lo que rodea a la vida amorosa de Pol Rubio resulta algo anticlimático.

A esto no contribuye que la gran baza de la temporada sea la incorporación de un carpintero interpretado por Jordi Coll: parece que se ha destinado más tiempo a la peluquería de su melena y a su vestuario supuestamente desgarbado y salvaje que a desarrollar algo más de un par de líneas de su vida.

Pros:

1.-Los secundarios más veteranos: Si algo se mantiene en ‘Merlí’ es el cuidado de algunos de sus secundarios. Hay algo desaprovechado en el personaje de Eusebio Poncela, y le vemos en escenas desiguales (esa actuación) y poco creíbles (su amistad con la Bolaño), pero sólo por las posibilidades que encierra su local, por el uso del verbo «llorir», y por contraponer a generaciones tan distintas como la suya y la del Pol Rubio, su incorporación es un sí. Mención aparte para la inexplicable sitcom que lía el guión entre Carmen Conesa y Boris Ruiz. ¿Creo que funciona?

2.-El uso contenido de la música: Por lo que coquetea, sobre todo últimamente, con ser una serie adolescente más, una telenovela tipo ‘Élite’, se agradece que la banda sonora de ‘Merlí’ no sea una playlist de aspiraciones millonarias con el indie, el trap y el reggaetón de moda, todo mezclado a la vez. La música de ‘Merlí’ puede ser un poco relamida, pero se agradece la contención cuando se trata de música pop. Adivinamos que a Héctor Lozano le gusta mucho La Casa Azul. Le gusta mucho, quizá incluso demasiado. Pero eso es todo.

3.-El final definitivo: El creador de la serie ha informado de que no habrá continuación para ‘Merlí. Sapere Aude 2’, pues considera que aquí ha de acabar un «viaje que ha durado muchos años». El capítulo final, bastante fantasioso, y el WTF de la última escena, no son el mejor punto y final que me puede venir a la mente; pero hay que reconocer que esta última temporada de la serie logra enganchar y dejar un agridulce sabor de boca, igual que las demás, sin necesidad de grandes aspavientos, trucos ni dramáticos cliffhangers.

Con toda la calma del mundo asistimos en su día al crecimiento de un grupo de adolescentes en el instituto, a las muertes de algunos personajes que parecían fundamentales en sus vidas, y de la misma manera ahora contemplamos cómo desarrollan sus vidas acercándose a la vida adulta, como todos hicimos, ya junto a otras personas. Es un acierto que ahora se ponga el punto y final aquí: sin pensar mucho vienen a la mente mil y una maneras de exprimir esto un par de años más hasta llegar a ese futuro que ya conocimos. Pero no las habrá. La serie sabe cerrarse así, no en lo más alto, pero sí con resquicios de lo grande que fue y de todo lo bueno que nos dio.