Inicio Blog Página 579

Los vídeos de Spice Girls, del peor al mejor

77

Las Spice Girls perviven en la memoria colectiva como un artefacto de nostalgia, un producto feminista pop y la estrategia de marketing más perfecta de la historia de la música. Esto se debe a que contribuyeron a la educación sentimental de toda una generación que las tiene a ellas como banda sonora. A que su lema “Girl Power” es intrínseco a su marca (“El feminismo es una palabra denostada”, aseguraban) porque sus roles hacían emblema, precisamente, con los insultos más frecuentes que sufrían las chicas en la época: machorra, infantil, promiscua, pija o escandalosa/perteneciente a una minoría racial. Y a que su ubicuidad en los medios de comunicación alcanzó cotas inéditas para un grupo pop.

Las Spice Girls por tanto existen como una reliquia de los 90 en permanente revival: están tan pasadas de moda que nunca pasan del todo de moda. Y esto ha hecho, paradójicamente, que su música sea lo menos recordado de ellas. Este repaso a su videografía se propone reivindicar su repertorio, producido en un momento en el que los videoclips no solo todavía importaban sino que podían construir carreras enteras. La mayoría de la gente descubrió a las Spice Girls viendo el vídeo de ‘Wannabe’, en un triple asalto a los sentidos: musical, visual y cultural. Y por eso la experiencia Spice nunca debería compartimentalizarse. Eran un producto integral y es imposible comprenderlas sin sus videoclips.

¿Cuáles son tus 5 vídeos favoritos de Spice Girls?

Ver resultados

Cargando ... Cargando ...

13. Viva Forever (1998)

Este vídeo, dirigido por Steve Box (‘Wallace & Gromit’, ‘Chicken Run’), utilizaba el folclore de los cuentos victorianos para, por un lado, mostrar el efecto mágico de Spice Girls en los niños y, por otro, satirizar sobre la industria del pop: “Las chicas aparecen como hadas de juguete que, como ocurre con el pop moderno, puedes comprar, consumir y después desaparecen”, explicaba Box. La grabación duró cinco meses, mucho más de lo que tardó en rodarse ‘Spiceworld’, la película, y para cuando se estrenó el videoclip había adquirido un tercer significado.

Geri Halliwell abandonó el grupo el 31 de mayo de 1998 y ‘Viva Forever’ se publicó el 20 de julio incluyendo, por cuestiones de producción, a las cinco hadas en el videoclip. Esto convirtió ‘Viva Forever’ en una canción aún más triste. Si su letra reflexionaba sobre la pérdida de la inocencia, la partida de Geri supuso la primera decepción para toda una generación de fans: los millennials han recibido su educación sentimental a través de la cultura pop y la partida de Geri obligó a muchos fans a hacerse mayores de golpe. Para ellos, aquella decepción fue su propio “Dorothy descubre al mago detrás de la cortina de Oz”: la vida real irrumpió en la fantasía. Y aunque las Spice restantes prometieron continuar como cuarteto, hasta los fans más pequeños sabían perfectamente que nada volvería a ser igual. Que las Spice Girls, tal y como las habían idolatrado durante casi dos años, se habían terminado para siempre.

Y resulta deprimente que se despidieran con un videoclip tan feo. Las hadas parecen unas Bratz demoniacas ansiosas por absorber el alma de los niños. Uno de ellos (el que lleva gafas y, por tanto, se sobreentiende que es un inadaptado) acaba convertido en un hada y uniéndose a ellas en sus fechorías. Es una historia de terror, más inspirada en los relatos de Roald Dahl (como aquella niña atrapada en un cuadro eternamente en ‘La maldición de las brujas’) que en los cuentos de hadas o en cualquier cosa remotamente relacionada con las Spice Girls. Puestos a lanzar un videoclip que no tenga nada que ver con la canción, podían haber tirado del fácil y siempre efectivo montaje con imágenes de archivo del grupo, momentos detrás de las cámaras y vídeos caseros de sus inicios. Al menos así el vídeo incluiría lo que realmente volvió al mundo loco por las Spice Girls: ellas cinco.

12. Let Love Lead The Way (2000)

Aprovechando que ahora eran cuatro, las Spice apostaron por una simbología originalísima: los cuatro elementos. La estética del cambio de siglo fue dura para todos, pero nadie la sufrió tanto como Melanie C. Como se había cortado el pelo para ir de rockera en su debut en solitario y todo el presupuesto para extensiones del videoclip se lo había fundido Emma, aquí Mel C estaba en proceso de dejárselo crecer. El resultado era el aspecto de Chloe de ‘Smallville’ y la energía de Elba de Gran hermano.

La letra más anodina de toda la discografía de Spice Girls estuvo acompañada de un videoclip aún más tedioso. Las chicas se limitan a poner posturas delante de un ventilador y, así, caen en un error imperdonable: parecen cualquier grupo. No hay picardía, no hay energía, no hay ganas. Vale que la canción es un tostón, pero su actitud no ayuda a reanimar el cadáver. Y este estado comatoso se hace más patente durante los segundos finales, cuando Mel B se ríe agarrando a las demás y nos reencontramos con las Spice Girls de siempre. Pero, en realidad, solo están contentas porque por fin han terminado la grabación y se pueden ir a sus casas.

11. Who Do You Think You Are? (1997)

«El vídeo, como casi todos los de finales de los 90, está ambientado en una discoteca que también parece un manicomio»

Si este videoclip no está más alto en el ranking es porque parece que está editado durante un infarto cerebral: ningún corte coincide con el ritmo de la canción. Y menudo ritmo. El cuarto single de Spice evocaba la música disco (cuando no estaba de moda) y su vídeo empezaba a relajar los roles con los que las cinco chicas se habían lanzado. Mel C, por ejemplo, aparece por primera vez con el pelo suelto y un inexplicable vestido (estampado con un dios hindú azul) que hasta Silke utilizaría solo como toalla. Y además le ponen un fondo azul porque, tal y como demostrará este ranking, el desdén con el que los videoclips tratan a Mel C a menudo rozaba el sadismo. Las demás van fabulosas. Victoria lleva una coleta postiza, Geri va vestida de conejita de Playboy y de novia (en homenaje a la Madonna de ‘Like a Virgin’), Mel B sigue con su rollo estético de considerar que el estampado de leopardo es una grama cromática y Emma… Emma es el tipo de chica que dice cosas como “madre mía, he hecho una locura, ¡es que soy de lo que no hay!” refiriéndose a que se ha rizado el pelo. El videoclip, además pertenece a la etapa en la que Mel B se empeñó en enseñar su piercing de la lengua y para ello movía la boca de forma inhumana.

El vídeo, como casi todos los de finales de los 90, está ambientado en una discoteca que también parece un manicomio. Los colores apuestan por una saturación metalizada (hoy conocida como “filtro beauty”) también típica de la época, pero lo que más delata a ‘Who Do You Think You Are?’ como producto de su tiempo es que está atestado de planos de “gente pintoresca” poniendo muecas, chocando contra las paredes a cámara rápida y dándose besos con lengua. Por supuesto, lo que en 1997 se entendía por “gente pintoresca” eran chicas asiáticas con el pelo rosa, homosexuales con piercings y travestis con sobrepeso. El mejor momento del vídeo es cuando Geri se confunde en la coreografía (2:10) y el director decidió dejarlo porque, al fin y al cabo, la falta de talento era también parte del fenómeno Spice: sus fans las imitaban en las funciones de fin de curso no solo porque deseaban ser como ellas, sino porque no era muy difícil conseguirlo.

10. Holler (2000)

Con el efecto 2000, los padres de todo el mundo apuntaron a sus hijos a cursos de ofimática para que la llegada de “el internet” no les pillase desprevenidos. Los videoclips de la época alardeaban de una hipertrofia digital que ya estaba anticuada para cuando se estrenaban. El vídeo no contiene ni un solo color que exista en el mundo real, porque eso era lo moderno en la época, y los efectos visuales parecen sacados de un salvapantallas de Windows 98.

Rodney Jerkins (productor de trallazos como ‘It’s Not Right But It’s Okay’ de Whitney Houston, ‘Say My Name’ de Destiny’s Child o ‘He Wasn’t Man Enough For Me’ de Toni Braxton) estafó a las Spice Girls dándoles las peores canciones de su repertorio y las bases más baratas y machaconas de su catálogo. Por el camino, despojó a las Spice de su identidad. La única que parece implicada, quizá porque le gustaba el r&b, era Mel B, pero eso hacía que las otras tres pareciesen sus coristas. ‘Holler’ representa lo que supuso ‘Forever’, el tercer y último álbum de estudio del grupo: letras que no significaban nada, ni rastro de las personalidades de las chicas y Victoria cantando peor que nunca porque probablemente se negó a grabar más de una toma.

En defensa del grupo, realmente no había forma posible de continuar: las Spice Girls solo tenían sentido en calidad de fenómeno y, cuando trataron de establecerse como un grupo pop genérico, el resultado era más triste que otra cosa. Y encima perdimos la oportunidad de ver a Geri intentando hacer la coreografía de ‘Holler’, con esa cara que ponía al bailar de estar contando los pasos todo el rato.

9. Stop (1998)

«‘Stop’ ha quedado como un testimonio agridulce de las Spice Girls: se las ve felices, ilusionadas y relajadas como si no fuesen las personas más famosas del mundo, apenas unos meses antes de que el sueño se derrumbase»

Las Spice Girls, junto a Oasis, Tony Blair o ‘Trainspotting’, lideraron el movimiento cultural “Cool Britannia”, que consistía en una nueva invasión mundial del imperio británico pero esta vez a través de la cultura popular. En definitiva, Gran Bretaña volvía a molar después de los años grises del thatcherismo. El pináculo de este fenómeno, claro, fue el vestido con la Union Jack que Geri llevó en los Brits de 1997 (para que el mensaje no resultase tan imperialista, se dibujó el símbolo de la paz en la espalda). Y por eso tiene sentido que las Spice grabasen un videoclip en Dublín, la primera parada de toda invasión británica que se precie.

El concepto retomaba la idea de ‘Wannabe’: las chicas poniendo patas arriba la apacible vida de un lugar que no las esperaba y cruzando por delante de la cámara para ir entrando y saliendo del plano. En este caso, revolucionan un pueblo de clase obrera que podría perfectamente estar ambientado en los años 50. Porque si ‘Stop’ evocaba el sonido Motown de los 60, las Spice podían reescribir la historia y vincularlo a Gran Bretaña. Las chicas aparecen más maquilladas que nunca (Emma directamente tiene una cara entera puesta encima), llevan los peinados más excelentes de su carrera y Geri, en su rol de no tener ningún sentido del ritmo, sufre hasta para llamar a la puerta de una casa al ritmo de la canción.

La mayor damnificada del espíritu travieso del vídeo es Victoria, que trata de sonreír aunque sus ojos estén aterrorizados (00:48) como les ocurre a las personas introvertidas cuando alguien les pide que se suelten la melena. El plano de Geri y Mel B agarrándose del cuello (2:10) resultó entrañable en su momento, aunque quién sabe si estaban intentando asesinarse de verdad. Porque ‘Stop’ ha quedado como un testimonio agridulce de las Spice Girls: se las ve felices, ilusionadas y relajadas como si no fuesen las personas más famosas del mundo, apenas unos meses antes de que el sueño se derrumbase. Es quizá el videoclip más sentimental del grupo (hay algo muy conmovedor en el plano en el que sacan a un chico, muerto de vergüenza, a bailar con ellas: 2:48) y el último en el que las Spice Girls parecieron las Spice Girls y no un sucedáneo, un autohomenaje o una parodia. Y además, el videoclip reivindica una de las claves del fenómeno Spice: despojadas de artificio, sus canciones siguen teniendo una magia inexplicable para levantar el ánimo de todo el que las escuche. ‘Stop’, sin embargo, fue el único de sus primeros nueve singles que no alcanzó el número 1 en Reino Unido: se quedó en el 2 detrás de un remix de ‘It’s Like That’ de Run-DMC.

8. Goodbye (1998)

Geri se hartó de aclarar que la canción ya estaba compuesta antes de su marcha, quizá para impedir que sus excompañeras explotasen su abandono, pero da igual. ‘Goodbye’ funcionó como epílogo emocional del fenómeno Spice (y ahí tenía que haber parado), a pesar de que ni la letra ni el videoclip hacen la más mínima referencia a Geri: aparte de un homenaje a Geri, ‘Goodbye’ fue una venganza para demostrarle que podían lograr un número 1 fingiendo que nunca había existido. Solo había pasado medio año desde el abandono, pero eso en años de pop es una eternidad. Mel B y Victoria, en plena génesis de su transformación en presidenta de Beckham Inc., estaban embarazadas. El plano de Mel B bajando unas escaleras, mientras caían platos del cielo, luciendo al aire su barriga de seis meses, representaba hasta qué punto las Spice Girls habían madurado. Ahora eran señoras.

El videoclip es un cuento de invierno ambientado, como siempre ocurre con los cuentos ingleses, en una mansión abandonada. El único motivo es que el single iba a por todas para darles a las Spice Girls el récord de tres números 1 navideños igualándolas con los Beatles (lo consiguieron). Como buenas señoras, llegan a la mansión en cuatro coches de lujo, porque ellas ya no están para desplazarse en autobuses. Sabemos que es un vídeo solemne porque está rodado en 16:9, como una película, aunque eso expandía sus caras y les ponía los ojos en las sienes.

No hay trama alguna: las chicas van paseando por los aposentos poniendo pucheros, pero sobre todo con cara de tener ganas de volver a sus mansiones cuanto antes (Mel B está particularmente aburrida: ver 2:07). Al final los habitantes de la mansión se descongelan, se supone, gracias a la visita de las Spice Girls. Pero no porque ellas hayan puesto demasiado empeño.

Este videoclip es la adaptación audiovisual de regalarle una figurita de Lladró a tu madre, pero una balada pop tan perfecta como ‘Goodbye’, con su espíritu melancólico (“Me alegro de que lo consiguiésemos y el tiempo nunca va a cambiar eso”, canta Mel C), merecía un vídeo retrospectivo, un auténtico mensaje de despedida. Como curiosidad, está dirigido por Howard Greenhalgh (director fetiche de Pet Shop Boys o Placebo), quien también rodó ‘Too Much’: claramente era un tipo que, cuando se quedaba sin ideas, apostaba por las explosiones a cámara lenta. Al menos este vídeo nos dio ese plano tan emocionante de las cuatro, agarradas de los brazos, subiendo las escaleras con la tranquilidad de alguien que ya no tiene nada que demostrar. Eso, al fin y al cabo, es la madurez.

7. Too Much (1997)

El segundo single de ‘Spice World’ seguía apostando por referentes de música adulta (en este caso, el doo-wop) adaptados al pop ubercomercial. ‘Too Much’ era la banda sonora de ‘Spiceworld’, la película y, efectivamente, todo era ya «too much»: la película propició el cansancio colectivo del público con las Spice Girls. Las imágenes intercaladas de la cinta en el videoclip como solía ocurrir con las bandas sonoras de los 90, además, no tienen nada que ver con la canción: entrenamientos militares, encuentros con extraterrestres y bombas en autobuses (dentro del contexto de la peli tienen sentido). (O bueno, no, no lo tienen).

Las chicas aparecen en decorados de películas clásicas acorde con sus roles asignados, que aquí retomaron tras unos meses en los que habían jugado a diluirlos: Mel B en una de guerra, Mel C (por fin con un look favorecedor) en una de artes marciales, Emma en ‘Poltergeist’, Victoria en una de James Bond/Batman (acorde con su existencia privilegiada en una burbuja, posando sexy sin inmutarse mientras a su alrededor el mundo se va al carajo) y Geri en un musical del Hollywood dorado. En realidad a quien Geri está evocando es a la Madonna de ‘Material Girl’, porque en 1997 el pop ya iba por su segunda generación de metarreferencias. En el caso de Mel B y Mel C, resulta llamativo que protagonicen géneros tradicionalmente masculinos pero ese era uno de los rasgos de la imagen de las Spice Girls: según su filosofía, no había ningún espacio que las mujeres no pudieran ocupar. Y como recado adelantado a su tiempo, Mel C canta: “¿Qué parte de «no» no entiendes?”. Hace 23 años.

6. Headlines (2007)

Ante su regreso como quinteto para su gira de reencuentro mundial, las Spice Girls tenían dos opciones: evocar el espíritu de sus inicios o presentarse ante el mundo como lo que eran ahora. Optaron por lo segundo. Ninguna tenía más de 35 años, pero para el público ya eran viejas glorias y así se mostraron ante el mundo: millonarias, sexys y encantadas de ser famosas. No es un vídeo sobre ser una estrella del pop, sino sobre cómo el público se imagina que vive una estrella del pop. Una década después de ‘Wannabe’ están a años luz de aquellas chicas anárquicas vestidas con ropa de mercadillo. Su acuerdo publicitario con Victoria’s Secret hizo que apareciesen en ropa interior, hasta el punto de que Victoria se toca a sí misma, se revuelve el pelo y parece estar en un videoclip distinto (en uno no apto para menores).

El vídeo empieza con las Spice entrando en una habitación decorada como uno de esos bares que se pusieron de moda en los 2000 y que cobraba los gin tonics a 14 euros. Cada una posa como si fuese una figura de cera chic, evocando el vídeo de ‘Freedom’ de George Michael con posturas casi pornográficas que habrían enloquecido a Helmut Newton. Ahora ya no revolucionan nada, ni le cambian la vida a nadie: es un vídeo en homenaje a su propia existencia. Resulta curioso que se muestren tan sexys (en el sentido tradicional del término), cuando nunca lo habían hecho antes: Geri parece empeñada en mostrar la única parte de su cuerpo que nunca había mostrado durante sus años en la cima, el ombligo. Y en concreto los abdominales.

El vídeo ofrece momentos inéditos en la carrera de las Spice Girls: intimidad (la mano de Victoria acariciando el pelo de Geri, que reposa su cabeza en el regazo de Victoria mientras canta “Me aferro a mi héroe”), ilusión (Emma incapaz de contener su sonrisa en el minuto 00:36) o comedia inexplicable (la cara de estupor de Victoria en el minuto 1:15, que se parece a aquella expresión de Betty Draper en ‘Mad Men’ cuando no entendía lo que le acababan de explicar).

‘Headlines’ aspiraba claramente imitar el éxito de las baladas con las que Take That estaban triunfando en su comeback (‘Patience’, ‘Rule the World’), pero resultó un tanto anticlimática. Quizá sonaba demasiado formulaica. Aunque sí es cierto que, cuando Emma empieza a cantar como en las grandes baladas clásicas de las Spice, uno siente que está volviendo a un lugar donde fue muy feliz.

5. Mama (1997)

«Los hombres, claro, prácticamente no existen en el universo Spice»

Aquel día Victoria había comido judías, así que durante el rodaje sus compañeras bromeaban con que nadie se colocase detrás de ella por si le entraban gases. Si ya resulta original que una estrella del pop dedique una canción a animar a sus fans a querer a sus madres (la madre de la artista es un concepto típico del folclore y de los niños prodigio, pero suele quedar en la sombra), rodar un videoclip en homenaje a sus propias madres es tan cursi que resulta casi contracultural. Era adorable ver fotos de las Spice cuando eran niñas, porque para entonces ya las sentíamos como parte de nuestra familia, pero el mejor momento del vídeo es cuando las chicas abren un álbum gigante de recuerdos: en medio de un fenómeno mundial sin precedentes, las Spice todavía podían mostrarse como seres humanos.

Las chicas cantan ‘Mama’ en un estudio de televisión rodeadas de niños a sus pies (ellas sí que eran más grandes que Jesucristo) mientras sus madres saludan entre el público. Ahí conocimos a Ana María Hidalgo, la madre de Geri nacida en Huesca, y descubrimos que la madre de Mel B era blanca. También nos dio la imagen más noventera de toda la videografía de Spice Girls: una clase de niños practicando karate (la madre de Emma era instructora). Ni rastro de los padres. Los hombres, claro, prácticamente no existen en el universo Spice.

Este vídeo también presentó un concepto que a las Spice Girls les encantaba y que no tenía ningún sentido: sacar a actrices interpretándolas a ellas de pequeñas, ensayando coreografías vestidas como las Spice como tantas niñas hacían en 1997, para generar la ilusión de que las chicas habían sido amigas de pequeñas. Repitieron el recurso tanto en su gira de 1998 como en la de 2007.

‘Mama’ hizo que querer a tu madre molase en un disco que también incluía frases como “qué susto, qué seco, qué polla, qué tieso”. Porque las Spice demostraron que no es excluyente. Al final del vídeo las madres se van levantando entre aplausos del público, se sobreentiende, para celebrar que esas cinco mujeres hubieran parido a las Spice Girls. El mundo sigue en deuda con ellas.

4. 2 Become 1 (1996)

A finales de los 90, los videoclips con fondos digitales a cámara rápida eran la confirmación de que el futuro había llegado. Las chicas ronroneaban esta canción sobre hacer el amor (incluyendo un recordatorio, cantado por Emma con toda su dulzura, de que hay que ponerse condón) con unos focos apuntándoles a la cara tan potentes que no se les veía la barbilla. Lo que la tecnología todavía no podía disimular eran las ojeras que tenían todas, exhaustas ya por un ritmo de trabajo insostenible.
Aquí las Spice todavía se presentan a sí mismas como chicas corrientes, así que van vestidas como funcionarias británicas en su cena de empresa: abrigos de pelito, botas altas con minifalda, cejas de pico y moños con dos mechones cayendo por la cara. Melanie C es, como siempre, la más damnificada. Aquí lleva ese peinado tan inexplicablemente de moda en la época que consistía en muchos mechones colocados en distintas direcciones, que la hermana de Hugh Grant en ‘Notting Hill’ acertó a describir como “llevo plumas de pájaro en la cabeza”. El look de Mel C es una fantasía Quechua: un plumas sin mangas verde botella, unos pantalones de cargo caquis y unas botas de montaña. Es que lleva hasta reloj. ¿Para qué demonios necesitas un reloj en un videoclip? En la mayoría de videoclips Mel C iba vestida como si nadie le hubiese avisado de que ese día grababan.
El puente de esta canción va acompañado en el vídeo de imágenes de parejas abrazadas: dos chicos, un chico negro con una chica blanca, una chica negra con una chica blanca. Quizá hoy parezca una obviedad, pero en 1996 que el grupo más famoso del mundo hiciese esto era sencillamente revolucionario.

3. Spice Up Your Life (1997)

No era fácil en absoluto inaugurar la segunda era del grupo, menos de un año después de lanzar el que en su día fue el disco debut más vendido de la historia con 23 millones de copias. Las Spice Girls apostaron por uno de los videoclips más extraños jamás rodados para una canción pop: ‘Spice Up Your Life’ era a la vez un homenaje, una sátira y una crítica del fenómeno Spice. Era una banda que parecía odiar su propio éxito.

Las chicas llegan en una nave espacial dispuestas a invadir un planeta gris, lluvioso y deshumanizado pero que en cuanto es conquistado por las Spice se vuelve… gris, lluvioso y deshumanizado. Sus habitantes parecen exhaustos, apenas se inmutan ante unas televisiones que solo emiten vídeos de las Spice Girls en bucle y parecen deprimidos en una ciudad en la que todas las vallas publicitarias (Spicesonic, Spicebucks, Spice King) venden lo mismo. Se trata de una respuesta a los que criticaron que, con más de 200 acuerdos publicitarios (más que ningún otro producto de la historia, musical o no), las Spice Girls hubiesen convertido la música pop en una excusa para el marketing capitalista. Uno se imagina que las chicas deberían estar encantadas con su dominación mundial. Pues no.

«‘Spice Up Your Life’ era a la vez un homenaje, una sátira y una crítica del fenómeno Spice. Era una banda que parecía odiar su propio éxito. Hoy pervive como uno de los videoclips más antipáticos, metaconceptuales y arrogantes jamás rodados»

Las chicas se muestran agresivas, autoritarias y cabreadas. La canción tiene base latina, pero estructura de himno militar e instrucciones precisas: “Chicas to the front” era un guiño a las riot grrrls de los 90, de quienes las Spice también tomaron prestado el lema “Girl Power”. Aquel segundo disco dejaría de lado las letras subversivas (sobre sexo, feminismo, imagen pública, autoestima o lealtad entre mujeres) y se centraría en las Spice Girls cantando sobre sí mismas. El videoclip de ‘Spice Up Your Life’ corrompe el buen rollo que propone la canción y neutraliza todo el colorido y la diversidad de la marca Spice: no había ni rastro de Ginger, Sporty, Posh, Baby y Scary y en su lugar salían cinco villanas vestidas igual cuales líderes militares. Apenas cantaban en solitario. Eran como un bloque sónico. Esto les daba un halo sobrenatural (salían surfeando por el aire, una imaginería sacada de Batman & Robin) que traicionaba todo lo que había convertido a las Spice Girls en iconos: su espontaneidad, su cercanía y sus identidades. Todo esto podría leerse en clave irónica, excepto porque el pop no puede permitirse la ironía y debe ser literal para mantener su esencia: con este vídeo las Spice Girls, consciente o inconscientemente, afearon su propio triunfo.
Hoy pervive como uno de los videoclips más antipáticos, metaconceptuales y arrogantes jamás rodados. Y uno de los ejercicios más originales e interesantes en cultura pop: la fantasía de un director, Marcus Nispel, que claramente estaba harto de las Spice Girls. Años después Mel B confesaría que el video se planificó sin consultarlas y que ellas habían pensado en una fiesta de carnaval, pero estaban demasiado cansadas para discutir una vez más con la discográfica. “No era adecuado. No creo que a ninguna de nosotras le gustase demasiado, aunque disfrutamos grabándolo. A día de hoy sigo sin entender lo que está ocurriendo la mitad del tiempo”.

2. Wannabe (1996)

Los ejecutivos de la discográfica no querían lanzar ‘Wannabe’ como primer single. Les parecía una canción caótica, atropellada y que además empezaba con dos mujeres mezclando el rap con el punk. El videoclip directamente les horrorizó. Y tiene sentido. Es un plano secuencia plagado de gazapos (Geri está permanentemente a punto de caerse) en el que cinco desconocidas vestidas con ropa barata ponen patas arriba un hotel de lujo con una actitud que, por aquel entonces, solo se les permitía a los hombres. Y precisamente por eso funcionó. Tanto el videoclip como la canción lograron algo que no ocurre casi nunca: era puro pop y, a la vez, no se parecía a nada que existiese antes.

El único referente del videoclip de ‘Wannabe’ era la propia historia de las Spice Girls. Al principio las chicas cantan el estribillo en la acera, con unos mendigos a un lado (a quienes saludan con afecto) y una familia de pijos al otro. Esto es un guiño a la campaña que el grupo había desplegado en las semanas previas a su lanzamiento: como las radios y las revistas se negaban a entrevistarlas, ellas irrumpían en sus oficinas cantando, bailando y subiéndose a las mesas. Su energía era su carta de presentación para que, antes de lanzar su primer single, ya se hubieran metido en el bolsillo a la prensa. La premisa del vídeo es una metáfora del fenómeno Spice: al colarse en el hotel (la industria del pop) cogen la lista de invitados y la tiran por los aires para a continuación poner patas arriba el sistema y acabar bailando con los invitados. Las Spice Girls eran una fiesta a la que todo el mundo estaba invitado.

La canción empezaba con un rap acapella en el que, en vez de mostrarse sumisas al amor como solían hacer las cantantes femeninas de la época, gritaban “tú, te voy a decir lo que quiero, lo que quiero de verdad”. La letra enumeraba las condiciones que un chico debía cumplir si quería salir con ellas, entroncándolas más en el discurso de Alanis Morissette que en el de Whitney Houston. No era una cuestión de provocación, sino de ponerse en valor a sí mismas. Su actitud era agresiva como la de las riot grrrls pero sin renunciar a su femineidad de chicle pop. Mel B agitaba su pelo, mucho más asalvajado que el de las mujeres negras del pop de los 90, y Mel C daba volteretas sobre la mesa mientras a un aristócrata se le caía el monóculo y unos curas se quedaban petrificados. Puede que las Spice Girls fuesen el mayor fenómeno de marketing de la historia del pop pero su anarquía, tan infantil como feminista, sí era auténtica. Para cuando la canción termina y las chicas salen pitando del hotel en un autobús de dos plantas londinense, los hombres todavía están discutiendo.

1. Say You’ll Be There (1996)

Esta era la canción que la discográfica quería como primer single. Por eso al principio se escucha la aguja de tocadiscos posándose sobre el vinilo (esa misma aguja se levanta al final de ‘If You Can’t Dance’, la última canción del disco, pero Wannabe fue tal hit que la colocaron al principio del tracklist arruinando el efecto vinilo). ‘Say You’ll Be There’ es la canción que mejor demuestra cómo las Spice Girls volvieron a poner de moda el pop tras un lustro de grunge, britpop y eurodance: aplicando referentes de la música negra al pop más comercial. De aquel primer disco canciones como ‘Love Thing’, ‘Last Time Lover’ o ‘Say You’ll Be There’ podrían perfectamente haber sido de TLC, Excepto por los estribillos. Ahí era donde las Spice simplificaban al máximo la fórmula de sus melodías para que resultasen pegadizas como un jingle publicitario.

El videoclip es, con diferencia, el más simbolista de toda la videografía de Spice Girls. Sin apenas narrativa, consigue expresar el ideario del grupo: son cinco heroínas de acción (en un momento en el que las mujeres jamás eran heroínas en el cine de acción) que se cruzan en el desierto con un maromo al que neutralizan tapándole los ojos con un sujetador, robándole el coche y atándole al techo como un trofeo. Se trata de una inversión de roles respecto al cliché de la femme fatale que siempre interrumpe el viaje de los antihéroes en las road movies como ‘Easy Rider’. El modelo tiene el aspecto de Tony Ward, exnovio de Madonna y protagonista de sus vídeos ‘Justify My Love’ y ‘Erotica’. Así, las Spice se postulaban como herederas directas de Madonna: continuaban su conquista de espacios y su actitud empoderada y la expandían.

El espíritu del vídeo de ‘Say You’ll Be There’ está inspirado en el cine de Tarantino y en el clásico de serie B exploit sobre la venganza femenina ‘Faster, Pussycat! Kill! Kill!’. Los alter egos de las chicas tienen nombre de travestis: Geri es Trixie Firecracker, Mel B es Blazin’ Bad Zula, Emma es Kung Fu Candy, Mel C es Katrina Highkick y Victoria Midnight Miss Suki. Se trata de una de las claves de la filosofía Spice: las mujeres pueden experimentar con su identidad tanto como los hombres.

‘Say You’ll Be There’ es uno de los videoclips mejor editados que existen. Se trata de un vídeo con muchísimos planos y el ritmo de marca el montaje no solo está sincronizado con el ritmo de la canción sino que lo exalta. Al final, las chicas caminan por el desierto hacia su siguiente misión, en un plano muy simple pero que por alguna razón resulta tremendamente emocionante. Eran cinco mujeres que no estaban posando para la cámara. Eran cinco mujeres que iban hacia algún lugar y, si la cámara quería continuar grabándolas, tendría que seguirlas donde ellas quisieran.

Juan Sanguino es autor de dos libros, ‘Cómo hemos cambiado‘ y ‘Generación Titanic‘, a la venta en la tienda de JENESAISPOP.

M. Ward / Think of Spring

0

M. Ward editó dos discos el año pasado. ‘Migration Stories‘ era un disco de temas originales hermoso y melancólico. Este ‘Think of Spring’ apareció el 11 de diciembre y ha de verse como un mero divertimento. Un divertimento un tanto mustio, a decir verdad.

El punto de partida era bonito y prometedor: «M. Ward reimagina el agridulce clásico de Billie Holiday ‘Lady in Satin'». ‘Lady in Satin‘ fue prácticamente lo último que grabó Holiday. El disco se publicó en 1958. Billie falleció en 1959. Supuso un fenomenal esfuerzo por demostrar que, a pesar de que su voz ya no era la de antaño, ella seguía siendo una intérprete única. Grabó el disco con temas inéditos en su repertorio y, en vez de una orquesta, la acompañaban los arreglos de cuerda de Ray Ellis. El resultado fue espectral y crepuscular. Ward explica en su página de Facebook cómo se enamoró de este disco cuando tenía 20 años. «‘Think Of Spring’ lo reimagina, filtrando las canciones y las cuerdas de ‘Lady in Satin’ a través de una única guitarra usando diferentes afinaciones y una cantidad minimalista de texturas y de manipulación en el estudio». No es novedad la adoración de Ward a este disco: ‘I’m a Fool to Want You’ cerraba, en clave instrumental, el maravilloso ‘Hold Time’, en una versión muy superior a la que aparece aquí.

Sin embargo, cuesta pensar en Billie Holiday participando en un disco tan desmayado como este ‘Think of Spring’, aun en sus momentos más bajos. El álbum original ya era moroso y arrastrado, pero este obvia la parte crepuscular y eleva lo moroso a la enésima potencia. Se hace cuesta arriba escucharlo entero. Ward deja los temas en su mínima expresión, tan sólo interpretados por su guitarra y su voz; una guitarra magnífica, pero aquí demasiado desnuda. Y su voz es acogedora y rasposa, pero no portentosa como la de Holiday. Si a eso sumamos el típico tratamiento que da Ward a su sonido, como si sonara en mono, su gusto por lo añejo… Todo eso, ay, aquí se gira en su contra.

El principio, con ‘I Get Along Without You Very Well’ agrada, porque encontramos muchas de las cosas -antes nombradas- que nos gustan de Ward; en ‘For Heaven’s Sake’ están algunas de esas filigranas emocionantes que tan bien ejecuta. Pero ya enseguida lo monocorde del asunto se impone. Es la sucesión y la acumulación lo que cansa, ya que Ward no varía ese tono lacónico en todo el disco. Aunque hay algún momento en que sube la pulsión, como en el single de presentación ‘You’ve Changed’. Y ‘All the Way’ que no aparecía en el disco original de Holiday y que se convierte en la pieza más cristalina y de mayor brío.

M. Ward siempre se ha manejado muy bien en el terreno de lo acústico, pero se le ha ido la mano esta vez. ‘Think of Spring’ es de una austeridad y languidez tal que al final casi molesta. Si se llega a aguantar es porque sus temas son realmente buenos. Pero quizás hubieran necesitado otro tratamiento. O un formato más corto, como un EP. Definitivamente, el disco no está a la altura, ni del talento como músico de M. Ward, ni de la homenajeada Billie Holiday.

Calificación: 5,5/10
Lo mejor: ‘I Get Along Without You Very Well’, ‘You’ve Changed’, ‘All the Way’
Te gustará si te gusta: El blues de los años 20-30 del siglo pasado, reivindicar a Billie Holiday
Escúchalo: el single, en Youtube

‘Glitter Up the Dark’: no hay historia del pop sin rechazo al dualismo de género

8

Ahora que la ley trans ha puesto el debate sobre la mesa como nunca antes, que figuras como La Veneno son veneradas por el mainstream, que la fluidez de género ya no es un concepto marciano para muchos, que los pronombres no binarios están cada vez más normalizados (aunque queda camino por recorrer) y que el movimiento transexcluyente se hace cada vez más visible precisamente por todas estas razones, es importante recordar que ningún debate relacionado con la identidad y la expresión de género que se dé hoy en día es una invención del siglo XXI.

La escritora Sasha Geffen, conocida por su trabajo en Pitchfork o The Nation, ha publicado este 2020 que acaba de terminar un interesantísimo libro que repasa la historia de la expresión de género en la música pop, y que no se ciñe exclusivamente a artistas LGBTQ+… naturalmente porque la voluntad de «trascender el género» nunca lo ha hecho (los hombres cis heterosexuales que practican «cross dressing» siempre han estado aquí). La gran reflexión que deja ‘Glitter Up the Dark: How Pop Music Broke the Gender Binary’ es que, históricamente, la música ha proporcionado el espacio idóneo para que los artistas se expresen tal cual son sin miedo a ser juzgados, en primer lugar porque la voz separada del cuerpo ya no cuenta con una identidad física que politizar; en segundo porque la música «permanece en el ámbito de la fantasía»: siempre puedes estar interpretando a un personaje, aunque ese personaje seas tú mismo.

Para entender cuán lejos llega la lucha contra el dualismo de género en la música popular impuesto por el patriarcado, el primer capítulo de ‘Glitter Up the Dark’ está dedicado nada menos que a los Beatles, un grupo que revirtió la «masculinidad tradicional» de Elvis Presley para optar por una más refinada, más femenina; y que se puso en el foco de las miradas hambrientas de sus seguidoras, sin dominarlas. Sin embargo, el libro va mucho más lejos en el tiempo para recordar lo que tantos titulares de Facebook han descubierto recientemente a las nuevas generaciones, por ejemplo, que en los años 30 existió una guitarrista lesbiana llamada Sister Rosettha Thorpe sin la cual el rock ‘n roll no habría nacido; que en los 20 hubo una estrella del blues queer llamada Ma Rainey que dedicó una canción a las «bolleras» de su tiempo, que la figura de Maxine Feldman es esencial para entender la visibilización lésbica en el folk de los 60 o que, más allá de la música, sociedades previas al «colonialismo cristiano» como la amerindia norteamericana admiten un tercer género no binario, el dos espíritus.

‘Glitter Up the Dark’ no sirve solo para reivindicar el activismo de Arca como mujer transgénero o de Janelle Monáe como mujer bisexual, sino también para recordar que las voces aniñadas de los Castrati o de Michael Jackson representaban una subversión del género; que Kurt Cobain era lo que hoy se conoce como pansexual, que Buzzcocks escribían «canciones bisexuales», que Iggy Pop ha basado su carrera en burlarse de la masculinidad tradicional y que incluso se puede hablar de «cirugía reconstructiva» para describir el método de producción del hip-hop, un género históricamente «hetero», pues hasta hace muy poco era impensable que raperos como Tyler, the Creator hablaran abiertamente de su homosexualidad. Geffen se propone revisar el mito de David Bowie señalando que el británico copió descaradamente a la cantante trans Jayne County: no era tan original lo que hacía, aunque a ojos del público mainstream fuera revolucionario. En cuanto a Harry Styles… es broma, el libro no habla de él.

La tesis de ‘Glitter Up the Dark’ es que es absolutamente imposible entender la historia de la música popular anglosajona (no, por aquí no encontrarás mencionado a Miguel de Molina ni a La Prohibida) desde principios del siglo XX hasta hoy sin hablar del rechazo al «esencialismo de género». El libro no se deja a casi nadie en el tintero: el deseo sáfico de Prince, una persona que amaba a las mujeres hasta el punto de querer transformarse en ellas, como de hecho hizo a través de su proyecto Camille, ocupa una buena porción del texto con razón, pero también hay espacio para indagar en la música industrial de Throbbing Gristle, que nace como crítica a la dictadura del patriarcado, o en las innovaciones electrónicas de Wendy Carlos, Pauline Oliveros o Laurie Anderson… tanto como para explorar la figura cyborg de Klaus Nomi, la masculinidad geométrica de Grace Jones o la homosexualidad torturada de Morrissey, hasta llegar al transhumanismo de artistas como SOPHIE o Grimes.

Escritora incisiva a la par que accesible, y en numerosos momentos muy divertida, Geffen ofrece en ‘Glitter Up the Dark’ un texto ágil y bien documentado que cualquier persona interesada en la teoría queer y de género y por supuesto la música pop no debería perderse.

Confeti de Odio y Tomasito aplazan conciertos por el temporal; Toundra suspenden

0

Aunque no lo parezca, hay conciertos en la capital, respetándose las medidas de seguridad, pero los que se celebraban este fin de semana lógicamente ha sido imposible realizarlos debido al temporal. Filomena ha provocado que el concierto de Confeti de Odio que tenía que realizarse este fin de semana en el Teatro Reina Victoria pase al sábado 6 de marzo. Por su parte, el show de Tomasito en el Teatro La Latina pasa al sábado 23 de enero.

Os recordamos que Madrid Brillante, con la colaboración de JNSP, se celebra los fines de semana a mediodía en estos dos espacios de la capital y que también acogerá próximamente sets de La Bien Querida, Rigoberta Bandini, Baiuca, Mujeres, Los Punsetes, Triángulo de Amor Bizarro o Putochinomaricón, en muchos casos con las localidades agotadas. Más información, aquí.

Por otro lado, los artistas de Madrid tampoco pueden trasladarse fuera de la ciudad, por lo que los conciertos de Toundra en Bilbao tampoco han podido realizarse. En este caso, se devolverá el dinero, como informa Mondosonoro.

Lo que podremos ver en ‘Cachitos de hierro y cromo’ este año

2

Tras arrasar en Nochevieja con un 13% de share, casi un milagro para La 2, ‘Cachitos’ vuelve este lunes 11 de enero con una novena temporada. A partir de las 22.00 Virginia Díaz volverá a conducir este espacio que recupera imágenes de archivo de RTVE.

El primer programa será ‘Pop y risas’, protagonizado por artistas que se han dedicado tanto al mundo de la música como al mundo del humor. Será ocasión de recordar a personajes como La Trinca, Rodolfo Chikilicuatre, Los Inhumanos, Cañita Brava, Lina Morgan o Andrés Pajares.

La nota de prensa de RTVE anticipa de qué tratarán los programas que se podrán ver en semanas venideras, con temas tan apetecibles como la incorrección política o la copla: «en las próximas semanas, abordará temas tan dispares como ‘Incorrecto’, o las canciones que hoy no pasarían el filtro de la corrección política; ‘Sex symbol’, con los artistas más deseados de la música; o programas estrictamente musicales como ‘Copla’ y las ‘Otras movidas'».

Además, se anuncia la emisión número 100, que será un especial sobre los programas musicales de RTVE reunidos en una particular ‘Telepedia’. ‘Cachitos de hierro y cromo’ está dirigido por Arantxa Soroa, con guion de Pablo G. Batista, realización de David Ruiz y producción ejecutiva de Josep Parés.

‘Too Many Drugs’ es el verdadero viral de Rigoberta Bandini

11

Rigoberta Bandini nos ha conquistado durante los últimos meses con canciones como ‘In Spain We Called It Soledad‘, ‘Fiesta‘ o incluso una versión de Mocedades. Escogimos la primera para el listado de mejores canciones de 2020 y durante semanas fue su canción más escuchada en las plataformas, pero ‘Too Many Drugs’, que en realidad es anterior, es vuestra favorita y ha vuelto a tomar la delantera ya con 1,3 millones de streamings en Spotify y el apoyo -ahora sí- de varias playlists multitudinarias. Es hoy nuestra «Canción del Día».

‘Too Many Drugs’ es un medio tiempo de cierto tono poético y reflexivo que anticipaba el buen uso que la artista catalana hace del Spanglish: «too many drugs / muy poco espíritu» es su lema, en medio de un texto que afronta tristemente una crisis personal («me voy / sigo el camino y con mi ego ya veré cómo lo haré»), con un punto ciertamente espiritual: «y es que yo, siempre intentando entender / Cosas que tienen que ver con el ser / Y es que yo, siempre intentando soñar / Y al final todo reside en mirar / Que dentro yo tengo un palacio real / Lleno de cuartos donde patinar».

Lo espiritual se transforma en espirituoso, cuando la producción modifica el tempo para tratar de convertirse en una cumbia, y Rigoberta Bandini recita un texto con acento colombiano. Es un indicio de la locura que después veríamos en ‘In Spain We Called It Soledad’ y que se retrata también en el directo que recientemente se ha visto en Youtube para el Museo Thyssen al término de la siguiente actuación subida a Youtube. Un anticipo de lo que podrá verse el día 23 de enero en el ciclo Madrid Brillante de Madrid: para entonces Filomena ya será historia.

Aunque el público parece tener claro de qué va el tema en cuanto al consumo de drogas, Rigoberta Bandini ha apuntado hacia otros lados en diversas entrevistas. En Mondosonoro apelaba más bien a la espiritualidad: «Estamos muy cojos de espíritu. Cuando escucho música de los sesenta o setenta, la veo muy emotiva. Y ahora la consideramos cursi. Y creo que para el alma era mejor, no quiero ponerme yo cursi, precisamente, pero toda la generación actual solo habla de cosas como culos y drogas, y eso no es natural a nuestra existencia. La tristeza lo es. Hay algo como de ser más normales que creo que se agradece. Es tanto la eficiencia que yo creo que la gente agradece igual música más emotiva. Como lo era en su momento Mocedades o The Beatles. Yo le pongo los Beatles al peque (NdE: al bebé que acaba de tener) por la mañana y me sonríe. Al final todo tan “dark” me genera ansiedad».

Diari de Barcelona planteaba si la canción hablaba en realidad de la adicción a las redes sociales, y esta era su respuesta: «El año pasado tuve mucho contacto con la meditación y con escucharme un poco más a mí misma y se abrió esta pequeña puerta hacia mi interior, aunque suene muy cursi, que me dio mucha serenidad, mucha felicidad, muchísima menos necesidad de cosas externas a mí. Es cierto que el mundo de las redes sociales asusta. Yo soy la primera y creo que el 90% de las personas de mi generación, y de todas, estamos enganchados. Debemos asumir que estamos un poco enfermos y tenemos que empezar a poner pequeños límites. Yo tengo una mierda de temporizador que te pone el iPhone que sólo me deja 45 minutos al día».

Lo mejor del mes:

Fotos que deja Filomena: Paco León en calzoncillos, Crepus tirado en Plaza Mayor…

65

La borrasca Filomena está dejando un temporal de frío intenso, lluvia, viento, mala mar y nieve en toda España con la excepción de Melilla. Las ciudades de Madrid, Guadalajara, Cuenca, Albacete, Toledo y Valencia se encuentran en alerta roja por nieve, el temporal está dejando «registros históricos»… y lo peor está por llegar. Mientras ha sido posible salir a la calle para celebrar las nevadas, las celebridades le han dado la bienvenida de diferentes maneras.

Paco León, en calzoncillos

Siempre propenso a desnudarse, Paco León no ha perdido la oportunidad ni bajo cero. Veremos si se atreve el lunes, cuando se esperan 12 grados menos.

Joe Crepúsculo en la Plaza Mayor

Escenario de conciertos durante los fastos de San Isidro, la Plaza Mayor de Madrid es uno de los espacios más visitados por turistas buscando «a relaxing cup of coffee». También ha sido el escenario escogido por Joe Crepúsculo para rebozarse por el suelo.

El examen de Lucía Etxebarría

Lucía Etxebarría ha deseado que hayan sacado a los niños de Cañada del Real, al tiempo que ha contado el frío que ha pasado por la congelación de cañerías. Todo esto le ha pasado el día que tenía que hacer un examen de neuropsicología.

L Kan en Gran Vía

No han sido pocos los usuarios que han compartido imágenes de gente esquiando por la mismísima Gran Vía. Por allí también han hecho noche -bueno, un ratito- dos miembros de L Kan, hablando también de una de las muchas «ramas asesinas» que esta noche han caído en la capital, y ojo, seguirán cayendo en las próximas horas.

Amatria tira bolas de nieve

El autor de ‘Un disco’ reside en Toledo con su pareja y su hija, con la que se ha fotografiado tirando bolas de nieve. La capital de Castilla-La Mancha es una de las ciudades más afectadas por la borrasca.

El panorama de Alondra Bentley

Una de las imágenes más bonitas que han subido los artistas durante el paso de Filomena por España es la de Alondra Bentley. La autora de ‘Solar System‘ posa junto a su criatura en esta preciosa instantánea que, ya sugiere alguien, podría ser la «portada de su siguiente vinilo».

El año según Fernando Alfaro

2021 ha empezado bien, pero pronto se ha torcido, un poco como el muñeco de nieve que Fernando Alfaro ha mostrado en su cuenta de Instagram. El que debía ser un bonito recuerdo de la nevada se ha convertido en esta cosa a la que a duras penas percibimos un par de ojos y brazos. ¿Es de su creación? Alfaro, al menos, se reconoce «superado por los acontecimientos».

El selfie de María Rodés

La autora de ‘Lilith‘, uno de los mejores discos de 2020, ha empezado el año en Cuenca, y después se ha dirigido al pequeño municipio madrileño de Cercedilla, donde se ha sacado este selfie «tocando la nieve».

Carmona y Vicente, como si fuera verano

Los locutores de ‘Hoy empieza todo’ de Radio 3 hacen como que Filomena es producto de nuestra imaginación colectiva y salen a la calle menos abrigados que un gato esfinge. «Hawái es un sentado de ánimo», dicen.

Alaska, de escapada

La vocalista de Fangoria se ha trasladado a la residencia de Bibiana Fernánez a las afueras de Madrid, totalmente nevada, para «escribir y estudiar guiones». La artista espera que la casa no la «convierta en Jack Torrance en el Overlook, que la cosa se está poniendo un poquito El Resplandor».

Alberto Caffeina, en la mejor compañía

Poco más que añadir: el cantante de Miss Caffeina y sus perritos se llevan como recuerdo de la borrasca esta imagen de ellos juntos. Una ternura.

La casa del árbol de Maren

No, no solo ha nevado en Madrid: también en Vizcaya ha caído considerablemente la nieve y Maren, que está ahí confinada, ha aprovechado el temporal para visitar las cabañas de los árboles de Zeanuri. En el post, la autora de ‘La estación espacial de Teruel‘ reflexiona sobre los sueños porque de pequeña «soñaba con tener una casa en un árbol».

Vega, confinada en la nieve

Otra artista confinada en estos momentos -o, al menos, hasta que publicó este post en Instagram- es Vega. La autora de ‘La reina pez’ se encuentra en Torrelodones y deja la siguiente observación sobre la situación: «Confinados y a este paso enterrados en nieve. Mu bonito, peroooo… estoy segura de que mañana me voy a estar acordando del sketch de Goma Espuma del cubano y la nieve».

Simplemente, Karina

Por último, Karina, la última estrella de Instagram, pasea por la nieve de Madrid con su abrigo de piel para recordarnos que el frío es bueno para la piel (la humana). En cierto momento del vídeo parece que a la intérprete de ‘El baúl de los recuerdos’ le va a dar un ataque de hipotermia pero todo bien: abrigo y mascarilla la protegen.

James Blake / Covers

4

James Blake cerraba el año con un EP de versiones en el que interpreta, al piano, composiciones de Billie Eilish, Joy Division, Stevie Wonder, Frank Ocean, Roberta Flack y Beyoncé. Son versiones que Blake improvisó al piano durante el confinamiento, a petición de sus seguidores, y que emitió a través de Instagram Live, pero que luego ha considerado demasiado buenas para que quedasen en el olvido, para que desaparecieran para siempre como un «story».

El contenido de ‘Covers’ contrasta con el hallado en el último EP de material original editado por el británico, un ‘Before‘ influido por la música de baile. Los únicos protagonistas de ‘Covers’ son Blake y su piano: aquí no hay teclados, ni bases rítmicas, ni distorsiones vocales, ni siquiera orquestaciones que nos distraigan de lo verdaderamente importante: las melodías y las interpretaciones.

La fórmula de las versiones ha interesado siempre a Blake: su primer disco se presentó con una cover de ‘Limit to Your Love’ de Feist, canción que aún hay quien sigue descubriendo no es original del británico, y la versión de lujo de aquel disco incluía otra de Joni Mitchell. De ‘Vincent’ de Don McLean a ‘Come as You Are’ de Nirvana, las canciones ajenas que han pasado por manos de Blake son muchas y variadas, a las que ahora se suman estas seis grabaciones en las que el autor de ‘Assume Form‘ se crece como vocalista melódico, con tics que pueden no gustarle a todo el mundo, pero que le hacen ser quien es.

Es especialmente emocionante la interpretación que realiza Blake de ‘Never Dreamed You’d Leave in Summer’ de Stevie Wonder. Blake opta por una actuación vocal más frágil y delicada, no tan dramática y centrada en el melisma, y hace sonar la melodía de Stevie como si fuera nueva. Da ganas de que la digitalice como hizo con ‘Limit to Your Love’. Al contrario, Blake le quita la capa digital a ‘when the party’s over’ de Billie Eilish para poner toda su atención en alcanzar el agudo imposible de su estribillo. Le queda una lectura francamente conmovedora.

La mayor curiosidad de ‘Covers’ no son los streamings multimillonarios obtenidos por su bonita versión de ‘Godpseed’ de Frank Ocean, sino que el artista consigue que ‘OTHERSIDE’ de Beyoncé -aquí ‘When We’re Older’- suene más lúgubre incluso que su lectura de ‘Atmosphere’ de Joy Division. Los autocoros presentes en este tema son espeluznantes. A veces, las notas más graves y trémulas de la voz de Blake le hacen sonar como si hubiera incorporado sus típicos drones electrónicos a la grabación: sucede en su cover de ‘First Time I Ever Saw Your Face’ de Roberta Flack. Pero no: esto va de Blake y su piano y nada más.

Calificación: 6,9/10
Lo mejor: ‘when the party’s over’, ‘Never Dreamed You’d Leave in Summer’
Te gustará si te gusta: escuchar las canciones pop reducidas a su mínima expresión
Youtube: vídeo de ‘Godpseed’

Eartheater abre el ataúd y resucita en ‘How To Fight’

5

Nuestro Disco de la Semana, ‘Phoenix: Flames Are Dew Upon My Skin‘, contiene dos singles destacados: ‘Below the Clavicle’ y ‘How to Fight’. Este último es especialmente significativo, pues su vídeo parece el «cómo se hizo» de la icónica portada del álbum de bengalas en el culo, y es hoy nuestra «Canción del Día».

Si el disco usa imágenes geológicas como la lava y las placas tectónicas, esta canción es más bien «biológica». Alexandra Drewchin comienza diciendo que ha saboreado «el metal de su propia sangre y aprendido a disfrutarlo», que ha sentido «el cuchillo del amor diseccionando cada vena y vaso sanguíneo». Pero detrás de esta «disección» hay un espíritu de supervivencia retratado en el mismo título de la canción.

Presume el estribillo de ‘How to Fight’ de «saber pelear, joder, morir y resucitar el orgullo», si bien hay que apuntar que con dicho orgullo, renace la propia Eartheater. Y es que entre arreglos acústicos, rasgueos y maneras alternativas de retorcer una guitarra, lo mejor de la canción es ese sonido de ultratumba que se repite cíclicamente. ¿Es la puerta del infierno abriéndose o cerrándose? ¿Son las puertas de madera en una película de miedo? ¿Acaso el ataúd del que resurge nuestro orgullo?

El vídeo es un WTF a la altura, con cuerpos semidesnudos emergiendo entre las piernas, y otras imágenes de contorsionismo medio sexual que encantarán a los seguidores de Arca, Xiu Xiu, Marilyn Manson y el Marqués de Sade.

Lo mejor del mes:

BTS pulverizan al resto de artistas en la lista de discos más vendidos de 2020

28

A BTS pertenece no solo el disco más vendido de 2020 en todo el mundo, sino también el 2º. ‘Map of the Soul: 7’ ha despachado 6,5 millones de copias, siendo el lanzamiento más vendido de todo el año, mientras que ‘BE’ -editado en noviembre- aparece en el número 2 con 3,4 millones de unidades. Así lo estima Mediatraffic, el portal alemán que lleva décadas anticipándose meses a las cifras de IFPI con escaso margen de error.

La mayoría de copias de BTS son vendidas en Corea del Sur, donde la banda está acostumbrada a batir récords, pero también es destacable su aceptación en Europa e incluso Estados Unidos, como de todos es sabido.

En el puesto 3 encontramos ‘Fine Line’ de Harry Styles con 3,3 millones de copias, a lo que hay que sumar lo que vendía a finales de 2019. También hay que destacar el éxito de ‘Shoot for the Stars, Aim for the Moon’ de Pop Smoke, el 4º álbum más vendido de 2020. Y en el 5º puesto encontramos a la primera artista femenina, Taylor Swift, con ‘folklore’, que ha superado a The Weeknd con ‘After Hours’ por muy poco, habiendo salido después.

Llama la atención que Dua Lipa haya quedado fuera del top 10 con el disco del año ‘Future Nostalgia’ (puesto 14 con 2,1 millones de copias), si bien hay que recordar que este álbum se editó en plena pandemia con las tiendas de discos cerradas a cal y canto en casi todo Occidente, perdiendo parte de su “momentum” en cuanto a edición física.

Rondan el top 20 ‘Changes’ de Justin Bieber y ‘Chromatica’ de Lady Gaga, ambos algo por debajo de las expectativas si recordamos las cifras espectaculares de ‘Purpose’ y ‘Ha nacido una estrella’ (ambos por encima de los 6 millones de unidades); y también la modesta posición de Bad Bunny con ‘YHLQMDLG’ (top 23), perjudicado por sus ventas testimoniales (hay una cassettte y el disco está en iTunes, pero no hay CD). Sus streamings millonarios no equivalen a muchísimo más de 1,6 millones de copias del álbum vendidas. Mucho menos ruido ha hecho, vendiendo casi lo mismo, ‘Manic’ de Halsey (top 30), otro de los mejores discos de 2020.

Aparecen en el top 40 de Mediatraffic un gran número de discos publicados en años anteriores, comenzando por ‘When We All Fall Asleep, Where Do We Go?’ de Billie Eilish, que resiste en el top 7 anual tras haber sido el álbum más vendido del año pasado; ‘Hollywood’s Bleeding’ de Post Malone (top 8); ‘Astroworld’ de Travis Scott aún en el número 28; ‘Lover’ de Taylor Swift (número 31), y aún “Divide” de Ed Sheeran (número 34).

Por último, destacar que el streaming maquilla algo las cifras y ahora hay que vender o conseguir la cifra equivalente a 1,1 millones de copias para llegar al top 40 anual de Mediatraffic, a diferencia de lo que ocurría hace un lustro. Esta cifra de corte deja fuera del top 40 a Ariana Grande, que rebasará esa cifra en breve, pues su disco apenas lleva un mes en el mercado.

1.-BTS / Map of the Soul 7
2.-BTS / BE
3.-Harry Styles / Fine Line
4.-Pop Smoke / Shoot for the Stars, Aim for the Moon
5.-Taylor Swift / Folklore
6.-The Weeknd / After Hours
7.-Billie Eilish / When We All Fall Asleep, Where Do We Go?
8.-Post Malone / Hollywood’s Bleeding
9.-Juice WRLD / Legends Never Die
10.-Lil Baby / My Turn

El sello Mexican Summer deja de trabajar con Ariel Pink por apoyar esta semana a Trump

16

El sello Mexican Summer, que trabaja con artistas como Cate Le Bon, Connan Mockasin y Jessica Pratt, ha comunicado que va a dejar de trabajar con Ariel Pink. Sin duda el artista era uno de sus fichajes estrella, pero «debido a los últimos hechos», esto va a dejar de ser así, como comunican en Twitter. Se desconoce qué va a pasar con la edición de unas rarezas que había previstas para el día 29 de enero, según informa Pitchfork. Ariel Pink ha sido visto esta semana en la manifestación que terminaba por invadir el Capitolio en apoyo a Trump, negando la victoria de Joe Biden en las urnas. Se desconoce exactamente la visión de John Maus, que le acompañaba en algunas fotos.

Ariel Pink ha sido uno de los artistas más queridos por la prensa especializada alternativa gracias a la gran aceptación crítica de discos como ‘Before Today‘, ‘Mature Themes‘ o ‘pom pom‘. Presuntamente junto a John Maus, también muy respetado por álbumes tan aclamados como ‘We Must Become the Pitiless Censors of Ourselves‘, estuvo este miércoles de cuerpo presente en la manifestación a favor de Trump que tenía lugar frente a la Casa Blanca antes del asalto al Capitolio, para sorpresa de sus seguidores.

Ante la confusión generalizada por su participación en dicha manifestación, Ariel Pink ha sido tajante al confirmar que acudió a ella para «mostrar su apoyo pacífico» a Trump, si bien ha aclarado que no formó parte de la turba posterior que ha terminado con varios muertos y numerosos heridos para horror del mundo. «Fui al mítin y después volví a mi hotel a echarme una siesta» han sido las palabras que el autor de ‘Dayzed Inn Daydreams’ ha respondido a un usuario de Twitter que le cuestionaba por su participación en el mitin.

En cuanto a John Maus, circula por Twitter un vídeo en el que puede vérsele señalar a la multitud congregada frente a la Casa Blanca, y que ha dejado estupefactos a sus seguidores. Según Pitchfork, la persona que le graba es la cineasta Alex Lee Moyer, quien se encontraba con Ariel Pink y John Maus en Washington D.C. para trabajar en un «proyecto no relacionado» con la manifestación. John Maus no ha aclarado si su presencia en el mitin se debe a que apoya a Trump, pero sí ha publicado en su cuenta de Twitter un enlace que dirige a un viejo texto publicado en 1939 en el que el Papa condena el nacionalismo de la Alemania nazi.

Viejos amigos, pues de hecho llegaron a estudiar juntos, Ariel Pink y John Maus han llegado a colaborar en lo musical, en la banda sonora de una película sobre los incels dirigida por la mencionada cineasta. Cuando, hace unos años, Grimes llamaba «misógino» a Pink por sus palabras sobre el trabajo reciente de Madonna, Maus salía en defensa del autor de ‘Round and Round’ declarando que Pink no podía ser tal cosa porque se identifica como «mujer nacida hombre». Los fans de Maus recuerdan ahora que él ha llegado a publicar una canción llamada «asesino de la pasma».

Muere Boni de Barricada; El Drogas le dedica un poema

9

Javier Hernández ha muerto un par de días después de su 58º cumpleaños, que se celebraba el pasado 5 de enero, víctima del cáncer de garganta que ya le había arrebatado la voz hace unos años.

Co-vocalista de Barricada junto con el mítico El Drogas, “Boni” había sido co-fundador de la banda desde su nacimiento en Pamplona en 1982, estando presente por supuesto en su ascenso a la fama. Discos como ‘Balas blancas’ o ‘La araña’ están entre los fundamentales del rock urbano de mediados de los 90, perteneciendo a la historia de nuestro país.

Hace muy pocos meses, un documental sobre El Drogas recogía la trayectoria y también el fin de la banda, que se produjo según algunas fuentes porque El Drogas se había marchado, y según este porque le habían echado. Ambos vocalistas pudieron reconciliarse en el camerino de un concierto de Rosendo, como se narra en dicho documental. Durante un momento, Boni llegó a convertirse en el único cantante de Barricada, pero muy poco tiempo después, el cáncer de garganta le dejó sin voz.

La muerte de Boni, que llegó a sacar un par de discos en solitario, ha sido recibida entre lágrimas por El Drogas, como este ha revelado a través de un poema que le ha dedicado en Facebook.

Little Mix suben al número 1 británico con ‘Sweet Melody’

9

Ni quienes defendíamos que ‘Sweet Melody’ podía ser la mejor canción de toda la carrera de Little Mix (y definitivamente una de las mejores canciones de 2020) vimos esto venir, pero lo cierto es que el último single del grupo es el nuevo número 1 de las listas británicas, dejando en el puesto 2 ‘Afterglow’ de Ed Sheeran.

La canción ya había destacado como «sleeper» unas semanas antes de Navidad y demuestra su potencial definitivamente al superar a la temporada de fiestas. Lo ha logrado con la ayuda de un descuento en iTunes y también el añadido de una serie de remixes, versión acústica y versión karaoke que sus fans se han venido descargando. No obstante, su posición en streaming es sólida y el tema es ahora mismo número 12 en Spotify UK y número 6 en la lista de streaming oficial.

‘Sweet Melody’ es el 5º número 1 de Little Mix en las islas británicas, y el primero en 4 largos años. Sus otros tops 1 han sido ‘Cannonball’, ‘Wings’, ‘Black Magic’ y ‘Shout Out to My Ex’. También es el primero que llega tras la marcha de Jesy por razones de salud, aunque esta llegó a participar de este álbum, ‘Confetti’, que además sube al puesto 3 en la lista de álbumes británica en su novena semana en lista. Parece que puede sobrevivir como uno de los grandes éxitos de este año.

Las mejores películas de 2020

64

1. ‘Estoy pensando en dejarlo’, Charlie Kaufman

Como todo el cine de Kaufman, ‘Estoy pensando en dejarlo’ es enrevesada y chocante, y coquetea con el surrealismo tanto o más que cualquiera de sus obras anteriores. Es un viaje psicológico, o más bien psicótico, en el que se nos presentan reflexiones sobre la identidad, el paso del tiempo, la memoria y, por supuesto, la soledad. No es tanto una búsqueda de respuestas, sino dialogar con el espectador basándose en las preguntas que los filósofos han tratado de responder durante toda la historia de la humanidad: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿adónde vamos? Para ello, en ocasiones recurre a referentes culturales, libros y películas que sirven como punto de partida para que los personajes comiencen a divagar sobre estos temas. ‘Estoy pensando en dejarlo’ es un film exigente, denso y árido que puede ser todo un reto para quien no logre conectar con su propuesta, pero para quien lo consiga, es una de esas experiencias cinematográficas extrañas y estimulantes que cuesta quitarse de la cabeza.

2. ‘El faro’, Robert Eggers

El segundo trabajo de Robert Eggers tras la atmosférica y enigmática belleza de ‘La bruja’, fue presentado en el Festival de Cannes 2019, causando verdadero entusiasmo entre la prensa (finalmente se alzó con el premio FIPRESCI de la sección). ‘El faro’ supone un ligero cambio de registro para su autor, pero continúa explorando leyendas y mitos siniestros de la antigüedad. Eggers se confirma como un cineasta capaz de crear atmósferas malsanas e inquietantes sin someter al espectador a sobresaltos convencionales. Al igual que en ‘La bruja’, aísla a sus personajes en un entorno natural salvaje e incontrolable. Pese a lo que pueda sugerir que dos actores tan famosos sean quienes la protagonicen (Willem Dafoe y Robert Pattinson), ‘El faro’ está muy lejos de buscar satisfacer al público medio. Es una película-pesadilla tan radical como histérica en su narrativa. No solo resulta ser la confirmación del talento de Robert Eggers, sino que directamente lo sitúa entre los grandes cineastas americanos en activo.

3. ‘Nunca, casi nunca, a veces, siempre’, Eliza Hittman

Tras labrarse un nombre en el cine indie con ‘It Felt Like Love’ y ‘Beach Rats’, Eliza Hittman se consolida como una directora prometedora con esta su tercera película, ganadora del Gran Premio del Jurado en Berlín y el Premio especial del Jurado en Sundance. La cinta nos presenta a Autumn, una introvertida adolescente de 17 años que, además de ir al instituto, trabaja como cajera en un supermercado en una ciudad pequeña de Pensilvania. Ella tiene la sospecha de que está embarazada y al acudir a la clínica se lo confirman. A partir de ese momento comienza una auténtica odisea que le hará ir de su estado –donde el aborto para las menores de 18 solo se puede realizar con el permiso de sus padres o un tutor legal- a la ciudad de Nueva York con el objetivo de abortar. ‘Nunca, casi nunca, a veces, siempre’ es una de esas películas pequeñas y discretas, que de repente, se sienten como una especie de revolución. Hittman, atenta siempre a los pequeños detalles, a gestos, a una mano estrechando otra, construye un relato duro, pausado y finalmente emocionante.

4. ‘Under the Skin’, Jonathan Glazer

undertheskin2Una de las mejores estrenadas en España en 2020, es de 2013. Así son los inescrutables caminos de la distribución cinematográfica. Con un dominio de la elipsis apabullante, Jonathan Glazer nos cuenta una historia de ciencia ficción absorbente y turbadora. Pero también una historia de amor, y de terror, y de erotismo, y de existencialismo. La película es de una enorme riqueza visual. Está plagada de imágenes provocativas, sugerentes, inolvidables; de encuadres llenos de recovecos poéticos y rincones misteriosos. Si parte del placer de ver una película es vivir una experiencia que no se parezca a ninguna otra, de poder visionar imágenes nuevas (o viejas vistas desde una perspectiva que las renueven), ‘Under the Skin’ sería algo así como un shiatsu cinematográfico, la experiencia audiovisual más sorprendente y subyugante de este año.

5. ‘Solo nos queda bailar’, Levan Akin

Cuenta el director Levan Akin que la inspiración para la historia vino del Orgullo de Georgia de 2013: los que se arriesgaron a manifestarse fueron agredidos por personas convocadas por la Iglesia Ortodoxa. Tres años después, el director, sueco pero de padres georgianos, se decidió a documentarse sobre el asunto para el que sería su cuarto largometraje, con diferencia, el de mayor impacto internacional, siendo ‘And Then We Danced’ la película propuesta por Suecia para los Oscar. Finalmente no acabó en la lista, pero no nos hubiese sorprendido verla, e incluso ver una sorpresa en la categoría de mejor actor para Gelbakhiani, porque se lo hubiese merecido. Y, aunque él lleve todo el peso, destacan también el trabajo de Bachi Valishvili (Irakli), de Marika Gogichaishvili (la abuela de Merab) y, sobre todo, de Ana Javakhishvili, quien da vida a Mary, la novia de Merab y responsable de una de las escenas más tiernas de la película.

6. ‘Diamantes en bruto’, Ben y Joshua Safdie

La última película de los hermanos Safdie sigue la estela estilística y narrativa de su anterior ‘Good Time’: un thriller vertiginoso, con toques de humor negro y apuntes de drama familiar (en este caso sobre las relaciones y rituales de una familia judía), protagonizado por un hombre en plena huida hacia el abismo. Sandler interpreta a un endeudado joyero neoyorquino que, como Harvey Keitel en ‘Teniente corrupto’ (Keitel fue la primera opción para interpretar este papel), intentará saldar sus deudas de juego subiendo la apuesta. Esto es: endeudándose aun más. Al igual que el protagonista camina por la cuerda floja, ‘Diamantes en bruto’ hace equilibrios entre el thriller, el drama y la comedia. Los Safdies realizan una apuesta arriesgada, incluida la elección del actor protagonista (aunque Sandler ya había demostrado su versatilidad en películas como ‘Punch-Drunk Love’, ‘Hazme reír’ o la mencionada ‘The Meyerowitz Stories’). Una apuesta que al final -¡y menudo final!- resulta ganadora.

7. ‘My Mexican Bretzel’, Nuria Giménez Lorang

El recorrido comercial que ha tenido ‘My Mexican Bretzel’ es cuanto menos curioso. Comenzó viéndose en el Festival de Gijón en 2019 y continuó su camino en el prestigioso festival de cine de autor de Rotterdam. Sin embargo, cuando realmente la película cobró una nueva vida fue gracias a su exhibición en Filmin en la programación del D’A, donde tuvo un sorprendente éxito que terminó alzándola con el premio del público. Meses más tarde llega a varias salas de cine una película tan pequeña, personal y única que parece un milagro que haya llegado tan lejos. Y, claro, no queda otra que celebrarlo. La inteligencia y sensibilidad mostradas en este trabajo sitúan a Nuria Giménez Lorang como una cineasta audaz y valiosa. En su naturaleza experimental ‘My Mexican Bretzel’ rebosa pasión por hacer cine, por encontrar un medio para evocar el pasado, para crear nuevas vidas a través de las ya vividas. Es una obra poética, emocionante y evocadora, tan íntima como universal, y que además, guarda para el final una reflexión poderosa.

8. ‘1917’, Sam Mendes

Tras una década dedicada a la franquicia James Bond, Sam Mendes regresa a un guion original con ‘1917’. La cinta nos sitúa en ese mismo año, en mitad de la Primera Guerra Mundial. La propuesta del director es realizar una experiencia física e inmersiva, transportando al espectador al campo de batalla. Para llevar esto a cabo, Mendes plantea la película como si fuese un único plano-secuencia (que realmente no lo es, al igual que en ‘Birdman’ de Iñárritu) y su apuesta tiene sentido. Los primeros cuarenta minutos atrapan, se entiende el motivo por el que Sam Mendes usa este recurso; es vivir la guerra en primera persona, sudar, correr y sufrir con su protagonista. La técnica impresiona: la cámara se mueve por los recovecos más insospechados, la planificación es impecable a nivel de organización de figurantes y actores –muy bien tanto George MacKay como Dean-Charles Chapman-, la fotografía de Roger Deakins supone otro grandísimo trabajo en su prestigioso currículum, el diseño sonoro sobrecoge…

9. ‘Sobre lo infinito’, Roy Andersson

El octogenario cineasta sueco Roy Andersson, que presentó ‘Sobre lo infinito’ en la pasada edición de Venecia, ha llegado este año a nuestra cartelera con este ramillete de hipnóticos microrrelatos, en los que van desfilando distintos comportamientos de la naturaleza humana, del miedo al deseo. Una fantasía que no da lugar a un film usual, pero sí a algo así como una visita guiada por una pinacoteca, en la que cada sala estuviera dedicada a un pintor. Saben a poco los apenas 75 minutos de metraje, o que el relato de Adolf Hitler roce lo chirriante, neutralizado con la fortaleza emocional del resto de historias, como la de los amantes que sobrevuelan una ciudad. Una obra de arte en definitiva al encadenar la angustia y el aislamiento social bajo un manto frío, aparentemente sin emociones, pero sobre el que se genera una empatía sin sentimentalismos nostálgicos. Un universo artístico que emparenta sin paliativos con las pinturas de Edward Hopper como cronista de la historia; y plasma la obsesión y la vulnerabilidad física de nuestro cuerpo como los trabajos de Tetsuya Ishida.

10. ‘Las niñas’, Pilar Romero

El excelente guión de ‘Las niñas’ nos habla sobre cómo fue crecer en una España que ya habíamos olvidado lo devota que pudo llegar a ser. Sobre cuántas cosas nos hemos perdido por la influencia del “qué dirán” o lo traumático que puede ser desnudarte delante de alguien por primera vez cuando no te han explicado un par de cosas. Y en particular sobre cómo fue todo esto siendo mujer. No oculta la cinta su vocación feminista desde su mismo título, y sus primeras líneas hoy en día nos hacen rasgarnos las vestiduras: una niña que es censurada por moverse de manera demasiado “marimacho”; decenas que cantan en el patio de colegio una canción con una letra tan tóxica como aquella del “capitán de un barco inglés, que en cada puerto tiene una mujer”… Emocionante como ‘Verano 1993’, con la que comparte productores, y a la vez divertida cuando toca, suena ya fuerte para las candidaturas a los Goya del año que viene.

11. ‘Martin Eden’, Pietro Marcello

Una de las películas europeas del año. Tras la celebrada ‘Bella y perdida’, el director Pietro Marcello regresó por todo lo alto con esta monumental adaptación de Jack London, premiada como mejor película en la edición 2019 del Festival de Cine Europeo de Sevilla y ganadora de la Copa Volpi al Mejor Actor (impresionante Luca Marinelli) en el Festival de Venecia. La película es una versión muy libre, y a la vez muy fiel a su espíritu, de ‘Martin Eden’ (1909), la novela más autobiográfica del novelista estadounidense. El director italiano cambia de escenario (de Oakland a Nápoles) y de época (de la década de 1900 a un periodo indeterminado entre los años 40 y 70 del siglo XX), pero narra la misma historia: el proceso de formación de un marinero sin estudios que, tras entrar en contacto con una refinada familia burguesa y enamorarse de la hija, decide convertirse en escritor. Y lo hace combinando de manera muy poética las imágenes de archivo con el material original.

12. ‘Tenet’, Christopher Nolan

En esencia, ‘Tenet’ no es más que una película de James Bond con envoltorio sci-fi lioso. Un ambicioso y sofisticado blockbuster, que utiliza las paradojas temporales, la manipulación de las leyes de la física y los palíndromos múltiples como imaginativa excusa argumental para construir un thriller de espías visualmente asombroso. Da igual no entender la trama en su totalidad, la fuerza de las imágenes es tan intensa y la tensión narrativa tan potente que es capaz de arrastrar al espectador más perdido por un viaje fascinante. La representación visual de la manipulación del tiempo que hace Nolan, su exposición de la coexistencia en un mismo plano de lo lineal y lo invertido, es deslumbrante, y narrativamente funciona de maravilla. A esto contribuye el fabuloso montaje de Jennifer Lame (la montadora de las películas de Noah Baumbach) y la potentísima banda sonora a lo Hans Zimmer de Ludwig Göransson, ganador del Oscar el año pasado por ‘Black Panther’ (la canción de Travis Scott, ‘The Plan’, aparece en los créditos finales).

13. ‘El año del descubrimiento’, Luis López Carrasco

Tras fundar en 2008 el colectivo Los hijos (‘Los materiales’, ‘Circo’) junto a Natalia Marín Sancho y Javier Fernández Vázquez, el director Luis López Carrasco emprendió su carrera solitario con ‘El futuro’ (2013), un “imposible” cruce entre Almodóvar y José Luis Guerín que funcionaba casi como una reformulación del cine político. En la monumental ‘El año del descubrimiento’, sigue ahondando en esa vertiente política acercándose a la otra cara de los fastos de 1992, cuestionando el relato oficial a través de la iluminación de las esquinas olvidadas y ocultadas por la gigantesca sombra de Cobi, Curro y los trenes de alta velocidad: el cierre de fábricas y el desmantelamiento industrial de Cartagena. Unos cierres que provocaron protestas y disturbios que tuvieron su momento álgido con el incendio del parlamento regional a través del lanzamiento de cócteles molotov.

14. ‘Verano del 85’, François Ozon

La última película de François Ozon puede entenderse como la culminación de un estilo, un compendio de lo mejor de su cine, donde se combina con audacia la ligereza y la profundidad de todas las cuestiones que plantea. El primer amor está retratado con una sensibilidad enorme y transmite con mucha veracidad ese intenso estado de embriaguez con el que se vive, pero también se asume la fugacidad y la superficialidad que este a menudo conlleva. Todo el film está narrado desde el aprendizaje que supuso aquel verano para el protagonista. Es una mirada nostálgica y encantadora a aquellos días especiales, a esos momentos que marcan para siempre porque te hacen sentir cosas que nunca antes habías sentido y que probablemente nunca vuelvas a sentir de la misma manera. Es en la recreación de esos instantes y en los preciosos detalles de la puesta en escena de Ozon donde ‘Verano del 85’ crece y se convierte en una experiencia trascendente.

15. ‘El juicio a los 7 de Chicago’, Aaron Sorkin

Película cien por cien Sorkin. O, lo que es lo mismo: una exhibición de esgrima verbal, con unos diálogos más afilados que una espada de ‘Forjado a fuego’; un discurso brillante, lleno de segundas lecturas que resuenan con fuerza en el presente; y un notable dominio de la narración, hasta el punto de meter al espectador dos horas en un juzgado y que se lo pase como si estuviera en una montaña rusa. A estas virtudes hay que sumar otra: el espectacular reparto. Todos están fabulosos, pero hay dos duelos que brillan como una bomba de napalm en Vietnam. Por un lado, Sacha Baron Cohen y Eddie Redmayne, que encarnan a los representantes de dos sectores de la izquierda estadounidense sesentera, la hippy y la pija (este último, Tom Hayden, se convertiría en la estrella de la contracultura junto a su mujer Jane Fonda). Y, por otro, Mark Rylance y Frank Langella, el abogado progresista y el juez carcamal, que protagonizan algunos de los mejores momentos de la película.

16. ‘Mank’, David Fincher

‘Mank’ es algo así como el ‘Érase una vez en Hollywood’ de Fincher, una mirada fascinada –que no reverencial- al Hollywood de los años 30. En concreto, a uno de sus artífices más prolíficos pero menos conocidos: Herman Mankiewicz, uno de esos brillantes intelectuales neoyorquinos que cambiaron los estrenos de Broadway y las redacciones del New York Times o Vanity Fair, por los contratos millonarios en los estudios de cine hollywoodienses y las fiestas en San Simeón, el castillo del magnate de la prensa William Randolph Hearst. ‘Mank’ recrea el Hollywood dorado y la escritura de ‘Ciudadano Kane’ reproduciendo la caligrafía audiovisual y la estructura narrativa de las películas de esa época. En particular de la propia ‘Ciudadano Kane’, con la que dialoga constantemente. Una puesta en escena llena de estilo y sentido poético como se puede ver en la fabulosa secuencia entre Mankiewicz y Marion Davies (Gary Oldman y Amanda Seyfried están fantásticos) paseando por los jardines de San Simeón.

17. ‘Dragged Across Concrete’, S. Craig Zahler

Como es habitual en el director de ‘Bone Tomahawk’ y ‘Brawl in Cell Block 99’, ‘Dragged Across Concrete’ (que se puede traducir como “arrastrado por el asfalto”), comienza con el ritmo de una película iraní de los noventa. De hecho, hay una secuencia, un plano fijo con Vince Vaughn zampándose un bocadillo dentro de un coche, que podría haber firmado el mismísimo Kiarostami. Zahler se toma su tiempo (la película dura dos horas y cuarenta minutos), perfila los personajes con paciencia y escribe los diálogos con buena caligrafía. El resultado de esta cocción a fuego lento son unos diálogos con mucha sustancia (a veces muy amarga), unos personajes muy bien construidos (con peso dramático y profundidad psicológica, incluidos los secundarios, lo que permite que luego te importen), y una enorme sensación de verosimilitud en las acciones, por muy excesivo, salvaje y pulp que se vuelva todo.

18. ‘The Souvenir’, Joanna Hogg

Una de las joyas indie del año pasado. Cuando ‘The Souvenir’ ganó en Sundance, y Sight & Sound la eligió como mejor película del año, muchos nos preguntamos: ¿de dónde ha salido esta directora? Los tres largometrajes anteriores de Joanna Hogg apenas se habían visto fuera de Inglaterra. Pero uno de ellos, ‘Archipelago’, había cautivado a Martin Scorsese, que decidió producir su última película. ‘The Souvenir’ es un extraordinario ejemplo de cómo filmar los recuerdos. La directora parte de su propia biografía -sus años de estudiante de cine en los 80, su problemática relación con un hombre con muchos secretos- para componer un relato articulado a través de fragmentos de memoria. Una canción (Specials, Psychedelic Furs, Bauhaus, The Pretenders…), una imagen (las fotografías que ella misma hizo en la época) o una pintura (‘The Souvenir’, Jean-Honoré Fragonard), son las magdalenas proustianas que evocan los recuerdos de esta cautivadora historia de iniciación creativa y sentimental.

19. ‘The Vast of Night’, Andrew Patterson

Una pequeña joya del fantástico que ha alumbrado a un nuevo talento (con seguidores ilustres como Guillermo del Toro, J.A. Bayona o Nacho Vigalondo). El debut de Andrew Patterson (director, escritor, productor y montador de la película) es una evocadora historia de ciencia ficción que rinde homenaje a los clásicos del género (hay muchas citas para iniciados) pero sin caer en la simple imitación nostálgica. De hecho, hay más ideas, mirada y personalidad en los largos planos secuencia que componen ‘The Vast of Night’ que en la mayoría de filmes y series recientes que intentan emular este tipo de relatos fantásticos del pasado. La película es algo así como un capítulo muy estilizado y parlanchín de ‘La dimensión desconocida’ (hay un juego intertextual con la televisión de los 50, época en la que está ambientada la historia). Un atmosférico cuento de misterio, que utiliza el fetichismo tecnológico y la capacidad de sugerencia de la palabra y el sonido (los protagonistas son dos friquis de la radio) para crear desasosiego, lirismo retro y reivindicar el placer de la narración oral.

20. ‘Guapis’, Maïmouna Doucouré

Tras triunfar en los festivales de Sundance y Berlín, ‘Guapis’ fue linchada en las redes sociales después de su estreno en Netflix y su desastroso cartel promocional (por el que la plataforma pidió disculpas), muy alejado del discurso central de la película. El debut de la directora Maïmouna Doucouré fue acusado de hacer apología de la pedofilia. En realidad, el filme es todo lo contrario. A través del protagonismo de una niña de once años franco-senegalesa y de familia musulmana tradicionalista, la directora construye un intenso drama, tan duro como tierno, sobre las dificultades de crecer en un entorno dominado por el choque cultural, la precariedad económica, la desatención familiar y la hipersexualización de la infancia. Es una denuncia muy incómoda porque obliga al espectador a ver a niñas perreando y haciéndose selfies obscenos, pero también muy valiente por mostrar de frente una realidad que no se debería ocultar.

Four Tet / Parallel

1

Four Tet, que ya había publicado un disco en 2020, ‘Sixteen Oceans‘, sorprendía el día de Navidad con dos nuevos lanzamientos largos a través su plataforma de streaming favorita, Bandcamp, ‘871’ y ‘Parallel’. Este último llegaba también a Spotify, Amazon Music, Tidal y compañía, como si fuera su verdadero nuevo álbum, y con las playlists de novedades adoptando ‘Parallel 4’ como el single de presentación del mismo o al menos el gran «focus track».

‘Parallel’ se compone de 10 pistas llamadas ‘Parallel 1’, ‘Parallel 2’, ‘Parallel 3’… y así sucesivamente, durando las pistas 3 y 5 menos de 1 minuto a modo de interludio; y la primera canción del álbum extendiéndose más allá de los 26 minutos. Lo que todos estos números nos dicen es que no se lo ha puesto por tanto fácil Kieran Hebden a sus seguidores, cuando lo primero que se encuentran en este disco es una pista que podría conformar un EP o incluso un mini-álbum por sí misma.

‘Parallel 1’ esconde su recompensa: en el último cuarto de la canción el tempo toma un poco de «speed» y a la postre aparecen una especie de lamentos, sonidos eclesiásticos y voces de ese mundo oriental que tanto ha ido emergiendo en la discografía de Four Tet. Pero el camino para llegar a estas aportaciones es arduo…

… cuando curiosamente el disco encierra momentos mágicos, asequibles, incluso bailables, especialmente en sus pistas pares, como si representaran un mundo «paralelo», un lugar hermoso en el que todavía se pudiera habitar en paz. ‘Parallel 2’ incorpora un bombo techno y, en su desarrollo, voces femeninas sampleadas que incluso logran transmitirnos un breve mensaje edificante y optimista. Más allá aún, y siguiendo esa senda luminosa, ‘Parallel 4’ introduce hacia la mitad una parte melódica preciosa en la que puede ser la parte más recordable del álbum.

‘Parallel 6’ desarrolla la percusión infantil y lo-fi que anticipa la pista 5, para más tarde encontrar coros meditativos esta vez más monacales, masculinos; mientras ‘Parallel 8’ coquetea con el acid y los sonidos chill y balearic sobre otro de los ritmos más trotones del álbum. Finalmente, ‘Parallel 10’, tras un inicio titubeante, dedica su segunda mitad a una especie de improvisación de piano, instrumento que ya había aparecido en la pista anterior, como si estuviéramos ante una vieja composición de Jon Hopkins. Paisajes a veces helados pero siempre reconfortantes.

Calificación: 7/10
Lo mejor: ‘Parallel 4’, ‘Parallel 8’, ‘Parallel 2’, ‘Parallel 6’
Te gustará si te gusta: él mismo, The Field, Jon Hopkins
Youtube:Parallel 4

Chica Sobresalto y Zahara buscan «adrenalina» en su single conjunto

5

Chica Sobresalto, es decir, Maialen, concursante de Operación Triunfo 2020, publica hoy viernes nuevo single con Zahara. La autora de ‘Astronauta’ colabora así con una segunda concursante de la última edición del talent después de participar en la composición de ‘Carbón’ de Anaju con Martí Pernarnau IV (ambos son _juno), que llevaba 100% su marca melódica.

‘Adrenalina’, la canción que une a Chica Sobresalto y Zahara, sigue la línea del intenso pop-rock melódico de inspiración anglosajona de ‘Fusión del núcleo‘, ese que gustará también a seguidores de bandas como Love of Lesbian, otra banda que está de plena actualidad pues está a punto de publicar nuevo disco; o por supuesto de Anne Lukin, compañera de edición de Maialen. Al contrario de lo que sugiere su título, sin embargo, ‘Adrenalina’ no es una composición demasiado eufórica: más bien construye su momento álgido poco a poco, sin pausa pero sin prisa.

Como su título promete, por otro lado, la letra de ‘Adrenalina’ vuelve a hacer uso de vocabulario científico al incluir conceptos como el de «espacios sinápticos» o una frase como «se me dilatan las vías aéreas»… pero quien se supera en la letra es Zahara interpretando un verso que haría atragantarse al mismísimo Guille Milkyway: «extensión de las pupilas, catarsis de psicodelia, explosión de excentricismo narcisista, un sistema simpático fuera de control, soy un estupefaciente psicotropical, soy un estupefaciente psicotropical» es el pasaje que canta Zahara en esta agradable composición en la que la palabra «adrenalina» aparece un total de 0 veces.

La versión funky de ‘Miracles’ que te hará descubrir la historia de Johnnie Frierson

1

Bill Callahan, Bonnie «Prince» Billy y Ty Segall unen fuerzas en una de las canciones que ven la luz hoy viernes, una versión de ‘Miracles’ de Johnnie Frierson. La composición original, grabada de manera independiente en los años 90, pasa a transformarse, en manos del trío, en una producción de «nasty funk» que difícilmente habríamos imaginado por parte de los tres artistas involucrados. Era difícil hacer algo malo con una melodía tan buena, pero Callahan, Billy y Segall sorprenden dotándola de una base rítmica relajada y parsimoniosa y decorándola con sintetizadores ásperos y trompetas feístas que hacen pensar en la última Cate Le Bon. Como dato curioso, Megan Rhemy, más conocida como U.S. Girls, ha diseñado la portada del single. ‘Miracles’ es hoy la «Canción Del Día».

La versión de ‘Miracles’ sirve para volver a poner en el mapa la figura de Johnnie Frierson, un artista de «outsider gospel» lógicamente no tan conocido por el mundo que trabajó para el conocido sello Stax Records antes de abandonar la música para hacer el servicio militar durante la guerra de Vietnam. En los años 90, Frierson volvió a la música cuando decidió grabar un par de cintas de casete completamente por su cuenta, desde su casa, que él mismo llevó a tiendas y festivales de góspel de Memphis para venderlas. Hace unos años, el sello Light in the Attic, conocido por reeditar discos olvidados de gente como Donnie & Joe Emerson o Hiroshi Yoshimura, descubrió estas cintas en una tienda de empeños y en 2016 las relanzó.

El paso de Frierson por Stax Records en los años 60 fue breve: grabó dos singles con el grupo los Drapels y un tercero que fue editado bajo el nombre artístico de su hermana Mary, Wendy Rene. Este tema es ‘After Laughter (Come Tears)’, muy querido en el mundo del R&B y el hip-hop pues ha sido sampleado numerosas veces por artistas de estos estilos, de Wu-Tang Clan a Alicia Keys pasando, muy recientemente, por Ariana Grande. Entre los últimos trabajos que ofreció Frierson para el sello antes de irse a la mili fue grabar coros para Otis Redding.

Una vez volvió de Vietnam, Frierson no volvió a grabar música y trabajó de mecánico, carpintero y profesor mientras arrastraba un diagnóstico de estrés post-traumático por lo vivido en la guerra. Sus siguientes años tampoco fueron fáciles: a mediados de los años 80 perdió a su hijo de 16 años, y a principios de los 90 presenció un «tiroteo brutal» que también marcaría su vida. Fue en los 90 cuando Frierson decidió volver a la música y grabar una serie de canciones de soul y gospel intimista por su cuenta, reunidas en las cintas ‘Real Education’ y ‘Have You Been Good to Yourself’. Frierson fallecería en abril de 2010, a la edad de 64 años.

Escucha lo nuevo de Kings of Leon, Alice Glass, London Grammar, Unidad y Armonía…

10

En este 8 de enero sin apenas grandes lanzamientos discográficos destaca la cosecha de singles que están empezando a avanzar una serie de álbumes que darán bastante que hablar en las próximas semanas o meses, como los nuevos de Zayn o Kings of Leon, los segundos de los cuales publican hasta dos nuevos sencillos. Los queridos London Grammar también siguen adelantando su tercer disco y Rhye, con quien publicaremos entrevista próximamente, hace lo propio con el cuarto.

En cuanto a las curiosidades que puedes escuchar hoy en nuestra playlist de novedades actualizada, seguida ya por cerca de 4.500 suscriptores, se encuentra un nuevo tema de Parquesvr llamado ‘Barba esconde papada’ o la incursión funky de un trío de músicos de los que jamás habríamos esperado tal cosa, compuesto por Bill Callahan, Bonnie «Prince» Billy y Ty Segall. Se trata de ‘Miracles’, una versión de Johnnie Frierson. Por otro lado, Avril Lavigne regresa de la mano de MOD SUN, Chica Sobresalto y Zahara publican ese tema conjunto que media España sabía iba a suceder, y llegan a streaming los bonus tracks de ‘evermore’ de Taylor Swift: ‘it’s time to go’ cierra pertinentemente la playlist.

Otros sencillos destacados que ven la luz hoy viernes son los nuevos de Alice Glass, que vuelve con la cortante y tenebrosa ‘SUFFER AND SWALLOW’, que suena como un híbrido entre Crystal Castles y The Cure; slowthai, que sigue avanzando su segundo álbum ahora de la mano de A$AP Rocky; Unidad y Armonía, Nao con Adekunle Gold, Zara Larsson con Young Thug, Saweetie con Doja Cat, que interpretan una ‘Best Friends’ co-producida por «Dr Luke», ya sin apodos; Passenger, Galantis con Jvke o el francés Eddy de Pretto.

Retrasos, aburrimiento, paro… lo que puede implicar el aplazamiento de los Grammy

15

«En los Grammy son unos vendidos», «los Grammy no tienen credibilidad» y «los Grammy parecen ya los premios MTV» son algunas de las opiniones más escuchadas de los últimos años sobre los galardones musicales más populares del universo. Pero los Grammy también son un motor de la industria musical, este año postulando por ejemplo a Fiona Apple y Haim entre los nominados, y también a artistas de sellos más pequeños en categorías «menores», como Fontaines DC o Arca, quien recordemos que al menos hasta ahora ha compartido sello con Adele.

Mal que pese a algunos, los Grammy son una manera de promover lanzamientos en los meses más inhóspitos para la música pop, esos en los que nadie compra discos ni nada si no es bajo la sugestión de las rebajas. Enero y febrero son meses holgazanes en cuanto a lanzamientos musicales y lo último que necesita la industria musical -la grande, la pequeña y la mediana- es paralizarse más todavía. La emergencia sanitaria es por supuesto lo primero; una vez «salvada la Navidad», la tercera ola de contagios pinta mal, y Estados Unidos tiene otros asuntos más importantes que resolver. Todos estamos de acuerdo. Pero la noticia del aplazamiento de los premios tampoco puede ser algo que nos genere indiferencia. Casi ningún disco importante se programa en enero -las excepciones son muy interesantes, pero son excepciones al fin y al cabo-, y menos va a hacerse este año si los Grammy, en lugar de ser el día 31 de este mes como se había programado, son ahora el 14 de marzo. Pueden aguardarnos 2 meses de absoluta nada.

El comunicado de los Grammy alude al progresivo «deterioro de la situación de la covid en Los Ángeles», «los servicios hospitalarios superados», y «las UCI’s habiendo alcanzado su capacidad» como causas del retraso. «Nada es más importante que la salud y la seguridad de aquellos en la comunidad musical y los cientos de personas que trabajan incansablemente en producir el show», indican. Es normal y así ha de ser.

Descartado, suponemos que por razones económicas, realizar un show más austero, sin público, vía satélite o directamente pregrabado que a nadie le importaría ver si está bien hecho, hay que apuntar que este retraso afectará también a una industria musical ávida de agarrarse a cualquier clavo para subsistir unos meses más. Este aplazamiento implicará aplazamientos en lanzamientos de nuevos discos, singles o vídeos, que siempre encuentran en los Grammy el lugar perfecto en el que lograr visibilidad; e implicará probablemente que las próximas semanas serán tan aburridillas como indica el calendario de lanzamientos de Metacritic, donde sí, aparece fechado lo próximo de Foo Fighters, pero poco macrolanzamiento más que aspire a mover 1 millón de copias -aunque sea en equivalentes de streaming-, es decir, a ofrecer un balón de oxígeno a una industria que dependía casi por completo de los directos cancelados.

Suponemos que alguien aprovechará la sequía de lanzamientos para perpetrar una edición sorpresa y llevarse la atención mediática como en las últimas semanas del año hicieron de una forma o de otra Taylor Swift, Bad Bunny y Ariana Grande. Pero hoy por hoy es llamativo que ninguno de los discos más esperados del año, esto es, Adele, Rihanna, Kendrick Lamar, Drake, Lana del Rey, Justin Bieber o en España Rosalía y C. Tangana, estén anunciados ni siquiera para primavera o verano. Nadie sabe cuándo van a salir. Quizá ni ellos mismos. Como tantos proyectos del año pasado, parecen aguardar a ser convenientemente completados -que bajo la amenaza de un nuevo confinamiento, tampoco es que pinte muy bien-, o a salir de un cajón ya cuando se asiente la aplicación de vacunas. La pregunta sigue siendo: si todo -y quien dice ceremonias de premios, dice festivales- se sigue aplazando: ¿quedará algo de la industria musical como la conocíamos, para entonces?

Zayn publica nuevo single ‘Vibez’ y nuevo disco la semana que viene

14

Zayn, ese integrante de One Direction capaz de publicar un álbum de 29 canciones para luego no promocionarlo ni un poquito por culpa de su alergia a los escenarios y a las redes sociales, regresa en el peor momento posible. O en el mejor, según se mire: es 7 de enero y la competencia es prácticamente nula.

El nuevo single de Zayn se titula ‘Vibez’, llega apenas unos meses después de ‘Better’ (¿cuántos temas han salido con este mismo título en los últimos años?) y ya puede escucharse. El tema no suena lejano de lo que el cantante británico lleva haciendo prácticamente toda su carrera en solitario: las melodías del R&B-pop y los ritmos del hip-hop clásico vuelven a conquistar a Zayn en un ‘Vibez’ en el que el británico narra un escenario de flirteo con su chica.

Según informa Vulture citando a Pop Crave, tanto ‘Better’ como ‘Vibez’ formarán parte de un nuevo álbum de estudio de Zayn que sale tan pronto como la semana que viene, en concreto, el viernes 15 de enero. El largo, como si buscara comentar el fracaso comercial del anterior, llevará por título ‘Nobody is Listening’ y se compondrá de 11 pistas. La portada, un tanto Radiohead, ya puede contemplarse en algunos foros.

Nick Cave, en racha creativa, anuncia nuevo disco grabado durante el año sin conciertos

6

Nick Cave es uno de tantos artistas que ha postergado las fechas de una gira que iniciaba en 2020 al año siguiente debido a la pandemia, para que estas hayan sido finalmente canceladas, incluidas un par de citas españolas. En un nuevo post subido a su blog, Cave explica lo mucho que echa de menos tocar en directo.

Pero la noticia que deja el enésimo post de Cave en su página es que el artista australiano aprovecha su texto para anunciar que ha grabado un nuevo álbum junto a su compañero de banda en los Bad Seeds, Warren Ellis. Se titula ‘CARNAGE’. Y hasta aquí la información que se conoce sobre este nuevo trabajo que debería ver la luz en algún momento de este año que acaba de empezar, solo un año después del lanzamiento del que hasta ahora era el último álbum de estudio de Nick Cave & the Bad Seeds, ‘Ghosteen’, uno de los mejores de 2019. Antes de este, en 2018, llegó el aclamado ‘Skeleton Tree‘: Nick Cave se encuentra en racha creativa.

En 2020, Nick Cave sí ha publicado un disco, en concreto un trabajo en directo llamado ‘Idiot Prayer’, compuesto por canciones pertenecientes a su repertorio antiguo y grabado en el histórico Alexandra Palace de Londres que ha alcanzado el top 20 en la lista de álbumes española en su primera semana de salida.

Eartheater / Phoenix: Flames Are Dew Upon My Skin

«A veces tienes que darle a la mundanidad un poquito de dragoncore» es el titular que dejaba hace unos meses Eartheater en una entrevista durante la promoción de su último disco, ‘Phoenix: Flames Are Dew Upon My Skin’. La artista de Nueva York, que lleva un tiempo dando que hablar con sus discos de electrónica experimental publicados por el sello PAN (Arca, Tujiko Noriko, Amnesia Scanner, el celebrado ‘Mono No Aware’), ha llegado en su quinto trabajo a un sonido que globalmente se diferencia de absolutamente todo, por mucho que recuerde a otras cosas.

Nadie podía esperar que el sucesor de un trabajo tan inspirado en la música de baile como ‘Trinity’ pudiera sonar como lo hace ‘Phoenix: Flames Are Dew Upon My Skin’, pero Alexandra Drewchin insiste en que el disco no es otra cosa que una vuelta a sus orígenes porque representa un regreso a los «idiomas (musicales) que la cautivaron en un principio» (ella no es ninguna recién llegada, lleva 10 años en esto y tiene 31 años). ‘Phoenix: Flames Are Dew Upon My Skin’ es un disco de dream-folk post-apocalíptico inspirado en la geología de los volcanes, lo cual es evidente en las texturas electrónicas del álbum, que a veces recuerdan a la Björk de ‘Biophilia’, pero también en unas letras poéticas que utilizan imágenes como el fuego, la lava, los volcanes o las placas tectónicas, cuando no aluden a unos «guerreros», derraman «lágrimas calientes» o mencionan explícitamente a un «Ave Fénix que resurge de sus cenizas», para hablar de amor, deseo o de la existencia humana.

La querencia medieval de ‘Phoenix: Flames Are Dew Upon My Skin’, un disco que ha sido grabado durante una residencia de 10 días en Zaragoza, es tal que su instrumento principal es la guitarra acústica porque Alexandra Dershwin imagina un mundo futuro en el que debe seguir siendo posible crear música sin electricidad ni estudios de grabación. Sus accesibles melodías parecen sacadas de un cancionero juglar con tendencia a la melancolía, y la artista las acompaña también con las orquestaciones de la española Ensemble De Cámara CSMA y otros instrumentos como el arpa, además de diversos diseños de sonido electrónicos. Alguna pista, como la instrumental ‘Metallic Taste of Patience’, suena como la banda sonora de un videojuego de dragones y mazmorras. Y Alexandra, una vocalista aficionada a saltar de octava en octava que canta como Dolores O’Riordan y Sinéad O’Connor al mismo tiempo, posee un timbre dramático y visceral que eleva sus composiciones a otros lugares.

Que Eartheater es una artista que pertenece al siglo XXI y a ningún otro es evidente, no obstante, en muchas de sus decisiones artísticas. Kate Bush es una influencia reconocida por la artista y ‘Below the Clavicle’, probablemente la mejor canción que ha escrito, cuenta con unos aullidos ferales que espantarían a la autora de ‘The Dreaming‘, y con un lirismo que lleva totalmente la marca de Björk en su descripción del proceso neurológico por el que pasan las ideas antes de llegar al cerebro: «soy una chica lista al callarme la boca, el significado aún no ha llegado, todavía está debajo de la superficie, debajo de la clavícula» es un pasaje que podría haber aparecido en ‘Post’. Y si la islandesa era capaz de ver ciudades en los circuitos de un televisor, Eartheater también halla el sentido de la vida en las pequeñas cosas. En ‘Volcano’ canta: «me fijo en un grano de arena, anhelo una partícula de azúcar, encuentro un romance en la basura».

Más sorprendente que los rudimentarios ruiditos electrónicos de Phoenix: Flames Are Dew Upon My Skin’ es lo noventero que suena por momentos. Las canciones de pop-rock acústicas de la etapa post-grunge parecen una referencia en muchas pistas del largo sin que el hecho de que Alexandra cante como Dolores tenga necesariamente nada que ver. La artista ha buscado hacer canciones accesibles en este disco que llevaba «años cociéndose en su interior» y ‘Volcano’ podría haberla emitido la radio rock alternativa de la época. La misma vocalista de Cranberries parece reencarnarse en ‘Fantasy Collision’, que aúna guitarras acústicas con el sonido de un teclado ensoñador que remite a Angelo Badalamenti, una persona que llegó a grabar música con Dolores aunque ya casi nadie lo recuerde, para describir un «accidente de coche» que termina con el automóvil en «llamas» y sus pasajeros en la cama.

Como dispuesta a derribar prejuicios desde el segundo cero, Eartheater ha creado un disco que, cuando le apetece, se pone sesudo y científico y, cuando no, se pone cursi porque su autora sabe que lo cursi «se queda cerca de lo icónico». Por cada composición como ‘How to Fight’ que vuelve a recordar a Björk en su referencia a los metales, la sangre, las venas o las arterias, y por su voluntad de hacer sonar natural lo sintético, al arreglar esta composición con una extraña percusión electrónica que parece brotar de la nada para luego desaparecer; te sale con otra como ‘Diamond in the Bedrock’ en la que, entre guitarras y orquestaciones, canta «mi enfermedad crónica es dejarme seducir por ti» para luego añadir: «dame esa garganta profunda».

Miley Cyrus revela los invitados de su disco de versiones de Metallica

46

El pasado mes de octubre se conocía la noticia de que Miley Cyrus grabaría un disco de versiones de Metallica. Lejos de desmentirse o dejarlo pasar, la cantante ha confirmado durante una entrevista con Capital FM que el álbum existe y que además cuenta con varios colaboradores de lujo. Elton John ha tocado el piano en la nueva versión de ‘Nothing Else Matters’ (Miley ya la versionó en Glastonbury en cierta ocasión), y Chad Smith de Red Hot Chili Peppers y el artista Yo-Yo Ma al chelo aparecerán en dicho álbum, aún sin fecha prevista de edición. Quizá cuando la llama de ‘Plastic Hearts‘ comience a apagarse, pero eso aún todavía no ha sucedido, pues el disco se acerca al medio millón de copias, doblando lo vendido por el anterior.

Miley Cyrus se ha hartado a hacer versiones durante esta campaña, incluyendo varias en el álbum, lo cual es una buena noticia porque sus versiones suelen ser estupendas, cuando no excelentes. Recientemente, la artista ponía los pelos de punta al mundo apropiándose de una canción tan improbable como ‘Communication’ de The Cardigans, también de clásicos como ‘Boys Don’t Cry’ de The Cure, ‘Zombie’ de Cranberries, ‘Sweet Jane’ de la Velvet y Nico o ‘Just Breathe’ de Pearl Jam, e incluso ha sorprendido marcándose una cover de ‘Gimme More’ de Britney Spears, una canción que difícilmente funciona más allá de su propio contexto. Y antes de todo esto helaba a sus seguidores con su versión de ‘Heart of Glass‘ de Blondie, que después decidía publicar en las plataformas de streaming, llegando al top 40 en Reino Unido.

Además de Metallica, temas de Pink Floyd, Def Leppard, Led Zeppelin, Nine Inch Nails, Nirvana, Joan Jett o Billy Idol pasaron por su repertorio, entre muchísimos otros no necesariamente de rock clásico. Precisamente Joan Jett ha inspirado este último disco de la cantante, desde los tiempos de ‘Mother’s Daughter’, definitivamente en su etapa rockera… sin olvidar lo bien que casaban juntas ‘Slide Away’ y ‘Bittersweet Symphony’.

«Estoy enfadada y avergonzada por este asalto a la democracia»

129

Que 2020 fue un año nefasto pasó de ser un hecho a una muletilla recurrente que cada vez tenía menos sentido mencionar. En el sexto día de 2021, lo visto en televisión y en la prensa digital nos hace temer que lo que venga pueda ser peor, si cabe. Una multitud de seguidores de Trump formada por «miles» invadía el Capitolio este miércoles, por la fuerza, en el día en que se tenía que certificar la victoria de Biden en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. En su negativa a aceptar la realidad, uno llegó a ocupar el lugar del presidente del Senado; otro entró en la oficina de Nancy Pelosi. Este, un hombre de 60 años de Arkansas, dejaba una nota a la presidenta de la Cámara de Representantes que decía «No nos rendiremos», antes de posar con un sobre suyo frente a las cámaras. «Pero no lo he robado, dejé 25 centavos sobre la mesa», decía a posteriori sin ninguna vergüenza, la misma con la que se refería a Pelosi como «puta»: «Nancy, «Bigo» was here, you bitch».

Este «asalto sin precedentes a la democracia de Estados Unidos», en palabras de Josep Borrell, ha dejado ya 4 muertos -una mujer dentro del Capitolio que recibió un disparo, y otras tres personas en Urgencias-. Mientras incluso George W. Bush calificaba las imágenes como propias de «una república bananera, no nuestra república democrática», en España VOX jugaba a beneficiarse de la situación, recordando protestas de Podemos en el Congreso o escraches, pero no los reiterados a Pablo Iglesias, Irene Montero y a sus hijos menores en su casa, a diario, sino los alentados «contra VOX por la Generalitat». La gravedad y la cercanía de lo ocurrido en Washington DC ya daban miedo a esas alturas de la noche.

La victoria demócrata en las presidenciales ha sido confirmada en la madrugada de la capital estadounidense una vez pudo retomarse la sesión a partir de las 20.00, hora local. El Congreso ha ratificado la victoria de Biden, si bien dejando severamente dañada la imagen de las instituciones en un país profundamente dividido. Y con ello, la amenaza al resto de Occidente. Emilio Doménech, ese encantador corresponsal de Newtral en el país, que te explica una revuelta mientras en sus segundos libres responde tuits sobre si los Reyes Magos le han echado un patinete, compartía un vídeo en el que un vecino gritaba: «¡Si esto fuera Black Lives Matter, habría tanques bajando por Pennsylvania Avenue! ¡¡Pero están dejando que estos putos pirados tomen el jodido Capitolio!!». Un sentir popular que ha sido compartido también por algunas estrellas del pop.

En los últimos años, estas han sido unánimes (o casi) en su aversión a Donald Trump, de Billie Eilish a Miley Cyrus pasando por Lady Gaga, que actuaba en el final de campaña de Biden, o su amiga Cher. Esta precisamente se preguntaba ayer «por qué la policía de Washington DC permite y da la bienvenida a hombres y mujeres en representación de Trump, cometiendo sedición e insurrección». En la línea, a este lado del Atlántico, Marina Diamandis comparaba los «52 detenidos por actos terroristas, casi todos blancos» con los «14.000 detenidos en las protestas por Black Lives Matter». Demi Lovato se ha mostrado como una de las personas más afectadas, indicando: “mi corazón se rompe. Me entristece creer lo ingenua que fui al pensar que esto no podía pasar, pero sí pasó. Aquí estamos (…) Estoy enfadada, avergonzada y sonrojada. Estoy trabajando en el estudio en algo especial tras este asalto a la democracia”.

En España Santi Balmes de Love of Lesbian compartía una frase cuyo autor desconoce, pero que en su visión ha dado en el clavo: “Si Estados Unidos viera lo que Estados Unidos está haciendo en Estados Unidos, Estados Unidos invadiría Estados Unidos para liberar a Estados Unidos de la tiranía de Estados Unidos”. La frase lleva circulando unos meses por la red. Niño de Elche, como siempre, se salía de toda norma para cuestionar a todo el mundo: «Hoy muchos de los políticos están de enhorabuena. Los de izquierda porque podrán seguir alimentando el Apocalipsis anunciado de la ultraderecha y el fascismos. Los elegantes conservadores porque se podrán desmarcar de la bufonería del fenómeno fan. Hablarán de asalto incluso de intento de golpe de Estado y aprovecharán para hablar de la importancia de las instituciones, la democracia y los valores nacionales que las protegen. Pero ellos saben que si algo tiene de bueno la socialdemocracia liberal reinante es que desde su consenso establecido es alto improbable que los fantasmas que invocan para mantenerse en el poder, regresen. Y ellos mismos se alegrarán de todo esto porque si estos seguidores de Trump o de Bush fueran realmente fieles a sus ideales, ayer habrían hecho una matanza en pocos minutos, sin titubear, solo muerte por muerte. Pero eso solo se puede hacer por Dios, una ideología, la familia o por tu honor y no por lo tedioso que supone dirigir un Senado. Ayer se dieron cuenta que el Poder reside en otro lado».

Entre quienes decidían tomarse con humor tan graves hechos históricos, Geoff Barrow de Portishead, que compartía un meme en el que se comparaba al manifestante más visible y tuneado con Jay Kay: «Esto es lo peor que ha hecho Jamiroquai desde ‘Cosmic Girl'». En estos momentos, de hecho, Jamiroquai es «trending topic». «No sé si me gusta la dirección que Jamiroquai está tomando», indica uno. «Qué bajo ha caído Jamiroquai», bromea otro. «Esto parece Village People con Jamiroquai»… Y así todo el rato. El propio Jamiroquai, quien, por cierto, es británico, ha publicado un vídeo en el que «aclara» que efectivamente él no es el asaltante cornudo del Capitolio, y en el que aprovecha para mandar un mensaje abogando por el fin de las jaulas de animales en las granjas industriales.

Qué necesario el humor en un día como este. Pero qué irónico resulta seguir utilizando una red social para desarrollarlo, cuando la lucha contra las «fake news» es claro que llegó a las redes 4 años tarde, toda una eternidad en el siglo XXI. Algo parecido parece querer decirnos Guille Galván de Vetusta Morla, que ha cuestionado el poder de las redes, hablando de publicidad y «bulos», a raíz de la censura que la compañía Twitter decidió ejercer anoche sobre la cuenta de Donald Trump. Eso sí, utilizando Twitter por el camino: «Twitter vuelve a demostrar poder y bloquea a Trump. ¿Pero seguirán twitter, facebook and co, multiplicando algorítmicamente, poniendo publi y ganando pasta a espuertas cada vez que se mueva un video del de los cuernos o del próximo bulo? ¿Quién les controla a ellos?».