Aitana se ha convertido en la intérprete pop española del momento, como ya prometía en su paso por Operación Triunfo. Si bien podría haberse atribuido al empuje del talent-show el enorme éxito de su debut ‘Spoiler‘, singles como ‘Presiento‘ –con Morat– y ‘+‘ –con Cali y El Dandee– han vuelto a ser hits de forma meritoria –’Si tú la quieres’, con Bisbal, ya tal–, demostrando que es muy consciente de qué dirección tomar para afianzarse. Ahora vuelve a dar muestras de ese buen tino para lo comercial con ‘Enemigos’. [Ilustración: Laia López.]
Se trata de un single en el que comparte protagonismo con Reik, el trío mexicano que, como ella, acumula discos de oro y platino con temas de reggaeton romántico como ‘Me niego’ o ‘Amigos con derechos’. El tema que les une a la catalana es una atractiva pieza de pop mainstream contemporáneo con bastante pegada –producen los recurrentes Mango y Nabález–, con ese estribillo que alude a una relación de amor que acaba terriblemente mal. Su vídeo oficial supera los 2,2 millones de visualizaciones en las últimas 24 horas, siendo así el clip musical más visto del momento en España… aunque parte del mérito puede recaer en la propia pieza audiovisual.
Dirigido por el equipo de Antiestático y con la creación de personajes a cargo de la conocida autora de literatura juvenil Laia López, ‘Enemigos’ plantea una historia que poco nada tiene que ver con el rollo sentimental de la letra: en un mundo en el que los instrumentos y equipos de producción han sido embrujados por el malvado Silencio, Aitana es una suerte de diosa que, invocada por Reik, llega a la Tierra para devolvernos la música. Es un poco ñoño, claro que sí, pero también es una fórmula bastante ingeniosa de dar un buen soporte promocional al single en tiempos de aislamiento, en línea a lo que han hecho últimamente C. Tangana o Carolina Durante, por citar un par de ejemplos.
Desde que su primer single oficial ‘Faded’ fuera nominado a un Grammy en 2014, Steven Zhu –conocido como ZHU– se convirtió en uno de los productores más interesantes de su generación, logrando en discos como ‘GENERATIONWHY’ y ‘RINGOS DESERT’ mantener el equilibrio entre éxito comercial y un riesgo que le hace mantener lazos con el circuito underground de la electrónica. En sus discos y singles, además, puede presumir de haber logrado congregar a una pléyade de artistas de renombre que han colaborado con él: Tame Impala, AlunaGeorge, Skrillex, TOKiMONSTA o Majid Jordan, se han contado entre ellos. Y, desde hace unas horas, se les ha sumado Tinashe.
La autora de ‘2 On‘ co-protagoniza el nuevo single del productor californiano, ‘Only’, en el que vuelve a demostrar su gran capacidad para fascinar con elementos a priori no demasiado novedosos. En este caso, además, juega a enlazar y superponer distintos elementos que convierten la canción en una montaña rusa de emociones. Cantando él mismo, ‘Only’ comienza evocando el R&B oscuro de The Weeknd… hasta que irrumpe una suave base bailable, que poco a poco va retorciéndose y haciéndose más intensa a medida que ZHU emplea su falsete. Después de que Tinashe intervenga con un gancho en el que declara estar «buscando a alguien a quien amar», se incorpora un bajo ácido próximo al trance y, sin abandonar la delicadeza, ‘Only’ se convierte en un banger.
Ese diálogo de cierta ansiedad por amar y ser amados es trasladado a imágenes por el realizador Jack Murgatroyd, que hace una oportuna interpretación de la letra en tiempos de Covid-19: «El vídeo señala el momento actual, ese ubicuo sentimiento de incertidumbre y desasosiego», ha declarado a The Fader. «Esta es nuestra aproximación creativa a esas emociones, nuestra manera abstracta de abrir nuestros sentimientos de aislamiento y redundancia». Se refiere al intercambio entre ZHU y Tinashe que, enfundados en sus pertinentes máscaras protectoras, se observan de edificio a edificio anhelando unirse, mientras unos desconocidos bailan con trajes de aislamiento.
No está claro si ‘Only’ forma parte de un hipotético tercer álbum de ZHU, ni si se unirían a él los temas que ha venido lanzando el año pasado con artistas como Sofi Tukker, NGHTMRE o The Bloody Beetroots. En cuanto a Tinashe, se trata del primer material que publica la artista de R&B tras el recomendable ‘Songs for You‘. Prolífica y activa como pocas compañeras de su ámbito (además de liberada de un contrato que la limite), podría sorprender con nueva música en cualquier momento.
Este sábado 16 de mayo de 2020 se cumplen exactamente 25 años del fallecimiento de Lola Flores, una de las artistas más exitosas, carismáticas e influyentes de la música popular española. Su repercusión e influjo en la cultura de nuestro país es tal que, solo en los últimos dos años, encontramos referencias a ella en nuestra web por parte de artistas jóvenes tan diversos como Niño de Elche, Rosalía (que además cantaba ‘A tu vera’ en ‘Dolor y gloria’ de Pedro Almodóvar), Los Planetas, Omar Ayuso, Soleá Morente, Amaia o Lorena Álvarez… a los que ahora se suma María José Llergo.
La artista cordobesa que hace unos meses nos cautivaba con su debut ‘Sanación‘, presentaba precisamente este viernes una muy personal versión de ‘Pena, penita, pena’, copla de los históricos Quintero, León y Quiroga que La Faraona convirtió en emblema. Producida por ella misma y Lucky Juan, su adaptación apuesta por cierto minimalismo (prescindiendo de aquellos pomposos arreglos orquestales de su versión más célebre), con algunos coros fantasmales muy atinados.
«Me pareció muy emocionante poder cantarle a Lola», explica Llergo. «Ella me ha cantado a mí en boca de mi abuelo desde que era una niña. Con todo mi amor y respeto, accedí a homenajear su figura, como referente incuestionable de lo que es el poder femenino y andaluz. Es una mujer que se comió el mundo siendo ella misma, con su fuerza de tierra y sangre, esa fuerza que a mí me sirve de ejemplo incansable de lucha, inspiración, valentía y orgullo. Yo siento que Lola vive. Y ahora se abre paso por nuestras voces».
Esta versión de ‘Pena, penita, pena’ se lanza como cara B de un 7″ cuyo anverso contiene la citada interpretación de Lola Flores, que se obtiene con la reserva de ‘Lola Flores por siempre’, un doble disco homenaje que recopila versiones que artistas como Julio Iglesias, Rocio Jurado, Celia Cruz o José Luis Rodriguez “El Puma”, entre otros, rindieron hace años en Miami. La versión de Llergo se incluye como bonus-track en el disco, que se publica el 5 de junio.
Por increíble que parezca, ‘Chromatica‘ is coming pero ya de verdad de la buena. Tras haber demorado su publicación por la crisis de la Covid-19, el quinto disco de estudio en solitario de Lady Gaga llegará a nosotros en menos de dos semanas. Concretamente, el viernes 29 de mayo. Parecía extraño, por tanto, que a tan pocos días de su salida y habiéndose anunciado tanto tiempo atrás, apenas conociéramos su single principal ‘Stupid Love‘. Eso se solucionará la próxima semana: el viernes día 22 se presentará ‘Rain On Me’, colaboración con Ariana Grande que se venía rumoreando como segundo single de esta era.
Es una obviedad decir que ‘Chromatica’ es uno de los lanzamientos más esperados de 2020, más todavía dadas las circunstancias que vive el mundo por la pandemia. A este respecto, hay que destacar que, al menos de momento, Lady Gaga mantiene intactas las fechas de la gira The Chromatica Ball en Europa, que dan comienzo el 24 de julio en París.
“It wasn’t me, it was Ignacio! ¡Siempre soy amigo! ¡Amigo del cartel!” gritaba Saul en su primera aparición en ‘Breaking Bad’. Cuando un atónito Jesse le pidió que hablase en inglés, Saul nombró a otro conocido: “Lalo didn’t send you?”. ‘Better Call Saul’ inició su andadura con “Ignacio” entre sus personajes, e incorporando a “Lalo” en la cuarta temporada, pero, más allá de eso, no teníamos ninguna pista en la serie original sobre los caminos que se tomarían en este spin-off. Por supuesto, dado su carácter de precuela, sabíamos que Jimmy McGill iba a ir perdiendo más y más ética hasta acabar convertido en Saul Goodman, abogado metido hasta las cejas en el mundo del narcotráfico y que no se escandaliza al hablar de asesinatos. ¿Cómo? Ésa era la pregunta a resolver en ‘Better Call Saul’, y lo que debería satisfacer a los fans de Walter White y compañía… pero era también parte de su debilidad. Tenía su gracia ver interactuar a Saul y Mike en un contexto tan distinto, pero tenía su gracia una vez, dos, tres… si veías «BCS» solo por ese tipo de cosas, te iba a aburrir pronto. Y a muchos les aburrió pronto. Estoy de acuerdo con ellos en que, para enganchar y conseguir un producto de calidad de seis temporadas, no es suficiente con esas “gracias”, y hace falta bastante más que anécdotas de ese tipo. Pero, si se bajaron del carro en los primeros episodios de la serie pensando que eso iba a ser todo, les aconsejo que vuelvan: a solo una temporada de su final, ‘Better Call Saul’ ya ha dado bastantes pruebas de que su entidad va mucho más allá de esas anécdotas. Algunos, incluso, la sitúan por encima de la serie original.
Considero que ‘Breaking Bad‘ y ‘Better Call Saul’ son series que quieren contar historias distintas y, sobre todo, con un tono muy distinto, así que intentaré hablar más de paralelismos que de comparaciones. Pero hay una excepción: Kim. Uno de los personajes totalmente inéditos (ni aparecía en ‘Breaking Bad’ ni fue mencionada) se ha convertido en el favorito de la crítica, y también de los propios seguidores de la serie… Sí, ese mismo fandom que no soportaba a Skyler. El machismo que había tras las críticas al personaje de Anna Gunn puede explicar también el amor hacia el de Rhea Seehorn: Kim es absolutamente fiel a Jimmy/Saul, es su apoyo incondicional… y, evidentemente, Skyler no lo era con Walt. Pero creo que Gilligan sabe que, en parte, fue su culpa: Skyler, como personaje, estuvo casi siempre en función de Walter. Mientras podíamos ver otras facetas de Mike, Hank, Gus (y, por supuesto, Jesse), Skyler “era”, existía, en función de Walter. No poder conocer bien a Skyler hacía difícil empatizar con ella a un público que ya de por sí iba a mirarla con prejuicios. Y con Kim pasa todo lo contrario; por supuesto que su relación con Saul ha sido y es importante, pero la hemos visto en distintos ámbitos, hemos visto cómo es, hemos visto qué piensa, qué quiere, etc. Y, ojo, el mérito es de Reehorn: la idea original era que Kim fuese un interés amoroso de Jimmy que iría perdiendo importancia, pero la actriz tenía una propuesta muy clara sobre su personaje y, a medida que iban viendo cómo la interpretaba, se dieron cuenta de su error. Y no es el único mea culpa que han entonado: Tony Dalton (Lalo) cuenta que quiso cambiar el estereotipo del “narcotraficante mexicano moreno que no habla inglés y está todo el rato enojado” dándoles a Gilligan y Gould una visión distinta de la que le pidieron, pero que es la que ha conseguido que la audiencia termine enamorada -y acojonada- de Lalo.
La labor interpretativa en ‘Better Call Saul’ es excelente, sí, pero es obvio que en la visión general de la serie ayudan unos cuidadísimos guiones que hacen que muchos capítulos (de esta temporada, casi todos) puedan estudiarse a modo de lección de cómo elaborar un guión sin fisuras. Un ejemplo es el 5×09, con ese “estallido constante” en una escena que dura cinco minutos pero parece una hora si lo medimos en cómo nos hemos comido las uñas. Pero también el 5×08, ese regreso al desierto como escenario catártico, donde Jimmy se pregunta por qué hace lo que hace. Pero el ganador quizás sea el 5×03, una auténtica delicia de principio a fin, tanto en el uso de los símbolos (ese helado), como en la tensión que se palpa en las dos tramas (Jimmy vs Lalo, Kim vs Mr. Acker), como en la intimidad de una escena (“para mí tiene más intimidad que las de sexo”, cuenta Seehorn) donde los personajes pasan por varias emociones sin un solo diálogo. Una escena que nos hace odiar más a la serie por ver esa relación (¿amorosa? ¿amistosa? ¿ambas?), una de las mejor construidas en las series de los últimos años, y saber que no va a acabar bien. Por ‘Breaking Bad’ sabemos que esa relación con tanta química (jé) va a acabar muy mal, y muchos temían por la vida de Kim en esta temporada. Porque siempre –y especialmente en esta tanda de episodios– hemos dado por hecho que Kim iba a morir, pero tras ese cierre pienso que estábamos mirando al objetivo equivocado. Estábamos demasiado ocupados pensando cómo Jimmy se “volvía malo”. ¿Y Kim?
Porque hemos hablado antes de ‘Bagman’ y de “por qué Jimmy hace lo que hace”, pero, ¿por qué Kim hace lo que hace? Eso es algo que ella misma parece haberse preguntado, y a su vez está relacionado con otra frase que el propio Lalo le dice a Jimmy: “¿qué hace una mujer así con un tío como tú?”. Seehorn cuenta en la mencionada entrevista que, por muchos defectos que tenga Jimmy, hay algo en él que despierta respeto -y casi que admiración- en Kim: no lo ha tenido fácil, y nunca se ha rendido. Aunque su ética haya sido discutible, siempre se le ocurría algo. “Es una cucaracha, born survivor” le decía Lalo, y estaba en lo cierto. Y eso impresiona bastante a una persona que no venía de un contexto fácil, que desde muy pequeña ha tenido muchas dificultades, que ha tenido que trabajar no el doble sino el cuádruple para todo, y que está hasta el coño -su evolución al respecto ha sido maravillosa- de toda esa gente que no ha tenido que esforzarse y que, aún así, está un escalón social por encima de ella. Porque igual que ‘Breaking Bad’ no hablaba solo de “un buen hombre que se vuelve malo”, sino del horrible contexto que le obliga a ir corrompiéndose (aunque luego se descontrole), ‘Better Call Saul’ no quiere contarnos simplemente cómo Jimmy pasa a ser Saul. Ni siquiera cómo Kim se desajusta la coleta. Quiere enseñarnos el por qué, las injusticias estructurales de un sistema que se ensaña con el más débil, y que parece imposible de cambiar si no te ensucias las manos. Jimmy se ensucia las manos. Y eso a Kim le encanta. Y a nosotros nos encanta, y a la vez nos horroriza, ver cómo termina ese camino de autodestrucción en el que, ahora sí, ambos están metidos. Coronavirus mediante, podremos ver el final de estos personajes el año que viene (¿o el siguiente?), tanto su choque con la línea temporal de ‘Breaking Bad’ como ese futuro en el que Jimmy es Gene, y Kim está… ¿muerta/viva/en la cárcel? Hagan sus apuestas. 9.
Nuestra web nació en febrero de 2006, dos años después de que The Magnetic Fields publicaran ‘i‘. En nuestra web rescatamos aquel álbum en nuestro listado de los 100 mejores discos de los 10s, y hemos atendido con la devoción que merece la carrera de Stephin Merritt los discos que ha venido publicando desde entonces, desde ‘Distortion‘ (2008) a ‘Quickies‘, publicado este viernes y que es nuestro Disco de la Semana. Pero teníamos una laguna con toda la etapa ’69 Love Songs’ –que no hace falta decir que es uno de los mejores discos de los 90 para nosotros– y la pretérita a esa obra que pretendemos llenar ahora con sendos especiales. Comenzamos repasando la era previa a ese superlativo álbum triple, trazando los primeros años de The Magnetic Fields y resumiéndolos en una playlist para Spotify
Da cierto vértigo pensar que The Magnetic Fields cumplirán 30 años en 2021: fue en 1991 cuando el combo se presentó por primera vez como teloneros de los británicos Magnétophone en una sala de Cambridge, Massachusetts. Por esa época, Merritt vivía en Boston e iba al instituto, donde se hizo amigo de Claudia Gonson –aún a día de hoy su amiga, colaboradora y manager–, formando su primer grupo, The Zinnias. The Magnetic Fields –nombre inspirado por la novela surrealista de André Breton y Philippe Soupault, al parecer– eran la traslación al escenario de Buffalo Rome, proyecto que Stephin había comenzado en solitario experimentando con viejos sintetizadores y cajas de ritmo (de hecho, ‘Plant White Roses‘ se acreditaba en ‘Obscurities‘ como una adaptación de aquella etapa). Y de esa experimentación nacería ese mismo año ‘Distant Plastic Trees’, que contenía el germen de esta primera era del proyecto.
‘Distant Plastic Trees’ es un disco «intencionadamente pequeño» y fuertemente inspirado por Young Marble Giants, en palabras textuales del propio Stephin. Un trabajo de electropop efectivamente bastante minimalista en cuanto a recursos –teclados y voz femeninas con mucho delay–, pero no tanto en lo que a sonido se refiere, expansivo y plúmbeo cuando no se trataba de pianos, pero con la melodía predominando sobre todo en canciones como ‘Railroad Boy’, ‘Your Love to Fail’ y sobre todo ‘100.000 Fireflies’, una suerte de himno del primer indiepop yanqui, completamente ajeno al grunge que ya comenzaba a tañer en la costa opuesta de EEUU. Con su carácter completamente amateur, una simplona caja de ritmos por momentos desacompasada soporta una pianola tan imperfecta como mágica, sobre la que sobresale la voz pseudo-operística de Susan Anway –por increíble que parezca, provenía de un grupo post-punk de Boston llamado V– contraponiendo el humor de versos como «Tengo una mandolina / la toco toda la noche / me da ganas de matarme a mí misma» con el romanticismo cursi de «salí al bosque y cogí 100.000 luciérnagas / Al revolotear por la habitación, me recuerdan a tus ojos estrellados».
Apenas un año después, ‘The Wayward Bus’ daba una idea más precisa de la personalidad de The Magnetic Fields. Unos años después, Merritt lo definiría muy someramente como «un estudio sobre Phil Spector», sobre todo en su primera mitad. Y efectivamente, desde su perspectiva electropop lo-fi, ‘When You Were My Baby’ lo deja muy claro: podría ser una canción de The Ronettes. También ‘The Saddest Story Ever Told’ o ‘Candy’, esta vez con más profusión de cuerdas (también guitarras) envueltos en bruma (sentando las bases de sus siguientes pasos). Pero el segundo disco de los Magnetic no iba por ahí del todo, como deja claro la excéntrica y divertida ‘Tokyo Á Go-Go’, que evoca a Les Rita Mitsuoko, más bien. «La segunda parte contiene cualquier cosa que me rondara», decía Merritt a The Onion. «Mucha gente escuchaba la primera parte y asumía que era así, un tributo a Phil Spector o algo así, pero no lo era». No, no lo era. Si bien ‘Summer Lies’ y la bonita ‘Dancing in Your Eyes’ podrían servir como estándares de la siguiente etapa de The Magnetic Fields, ‘Old Orchard Beach’ se caracteriza por croares de rana sobre la voz de Susan y ‘Jeremy’ suena como si a Spacemen 3 les hubiera dado por hacer una canción con instrumentos de juguete. Es un disco encantador, que asienta el primer sonido de Merritt, pero no es un disco magnífico, aún.
La gran consolidación del sonido que caracterizó estos primeros años de The Magnetic Fields llegaría casi por accidente, cuando Susan decidió marcharse a vivir a Arizona, forzando a Stephin a probarse como vocalista. Su primera intentona fue el EP ‘The House of Tomorrow’, tan importante en su carrera que su página web se llama justo así. Publicado por un pequeño sello, sus cuatro canciones no eran brillantes, pero establecían una suerte de estándar que Merritt desarrollaría más y mejor en sus siguientes trabajos previos a ’69 Love Songs’: tecnopop de baja fidelidad creado en realidad con instrumentos tradicionales (batería, guitarra, bajo… y cello, siendo el primer disco en el participaba Sam Davol), creando una argamasa de pop sobre la que Merritt desarrollaba melodías bonitas y románticas, con su voz de semi-barítono aspirante a crooner.
Es curioso que esa simiente sonora se erigiera en instrumentos tradiciones, teniendo en cuenta lo similar que suena a ‘Holiday’, interpretado en su mayoría (salvo por el cello de Davol y una tuba ocasional) con sintetizadores no programados, «sin MIDI». Buscando sin complejos «un sonido euro-pop» –OMD o The Human League podrían ser referencias, solo que con una perspectiva doméstica y modesta, con un inquietante punto de rareza–, es el primer gran disco de Merritt, trufado de bonitas canciones que no se esconden. Aunque ‘Strange Powers’ (impulsada por su aparición en la comedia de culto de HBO ‘Bored to Death‘, además de por una versión de The Shins) y la enorme ‘Take Ecstasy With Me’ (convertida en sudoroso himno clubber por !!! una década después) son los temas que han gozado de mayor gloria, la colección de gemas es especialmente importante, sobre todo en su primera mitad: ‘The Flowers She Sent And the Flowers She Said she Sent’ (maravilloso título, adelantando ese toquer sardónico tan suyo), ‘Desert Island’, ‘Deep Sea Diving Suit’, ‘Torn Green Velvet Eyes’, ‘Swinging London’… se conservan maravillosamente bien. Como curiosidad, Merge recuperó años después en un recopilatorio una versión alternativa de «Take Ecstasy» con la voz de Anway, en la que probablemente fuera su última grabación para el proyecto.
Curiosamente, pese a haber sido grabado antes, la lentitud del modesto sello Feel Good All Over propició que ‘Holidays’ se publicara unos meses más tarde (aunque en el mismo año, 1994) que su sucesor. ‘The Charm of the Highway Strip’ era además la primera referencia de The Magnetic Fields en Merge Records, el sello de Mac McCaughan y Laura Ballance de Superchunk. Eso hizo que fuera el primer trabajo de Stephin que tuviera una difusión a la altura de las circunstancias. No en vano algunos lo descubrimos gracias a eso: difícilmente olvidaré mi primera vez, cuando Luis Calvo y Joako Ezpeleta pinchaban con frecuencia ‘Lonely Highway’ y ‘Born On a Train’ en su programa de indie en Los40, ‘Viaje a los sueños polares’. A tenor de aquellos temas, daba la impresión de que The Magnetic Fields era un extraño proyecto de versiones synthpop de Johnny Cash y Glen Campbell, y lo cierto es que se acercaba: «Es un álbum de canciones de viaje, canciones de carretera, lo que implica necesariamente que es un álbum de música country, alternando entre la electrónica y el estilo Phil Spector, con docenas de instrumentos sonando uno sobre otro». Así definía Merritt el disco en la ya citada entrevista con The Onion, y no podría enmarcarse mejor. Pero sí es importante señalar que es su primera gran obra maestra, que a muchos nos marcaría ya para siempre. Transmitiendo una inexplicablemente cálida sensación de nostalgia de lo ajeno, ‘The Charm of the Highway Strip’ es un disco sin canción mala, maravilloso de cabo a rabo.
Lo que para algunos artistas podría haber sido una cumbre, era solo el principio para Merritt, un compositor incansable que, un año después, volvería a publicar dos trabajos con pocos meses de diferencia. Porque antes de ‘Get Lost’, siguiente disco de los Magnetic, llegaría el debut de The 6ths. Convertido ya en un pequeño gran héroe del underground, su nombre iba de boca en boca y no le resultaría muy complicado lograr que algunos de sus héroes y artistas afines accedieran a poner voz a sus letras y canciones en este singular proyecto: Amelia Fletcher (Talulah Gosh, Heavenly), Dean Wareham (Galaxie 500, Luna), Georgia Hubley (Yo La Tengo), Lou Barlow (Dinosaur Jr.), Barbara Manning, Mary Timony (por entonces en Helium, ahora en Ex-Hex), Mitch Easter (primer productor de R.E.M.), Robert Scott (The Bats) o Stuart Moxham (Young Marble Giants) se congregaron en esta pequeña gran joya que causó tanto furor en la época que cinco años después tendría una secuela, ‘Hyacinths and Whistles’ (con Marc Almond, Neil Hannon, Odetta, Bob Mould…). De aquel disco surgiría una de las sentencias que mejor definen a Merritt: “Hay una canción que hacemos (Nde: podría referirse a ‘Winter In July‘, cantada por la nipona Ayako Akashiba, o a ‘Here In My Heart’, con Anna Domino) que la gente del indie-rock odia porque dicen que suena como un tema de ABBA. Para mí, es el mayor cumplido que podían hacerme». A mediados de los 90, casi nadie se atrevía a afirmar tal cosa.
Y a finales de 1995 llegaba ‘Get Lost’, el disco de la gran consagración de The Magnetic Fields como grupo. En él, además del ya habitual Sam Davol, contaba con la participación activa de John Woo a la guitarra y Claudia Gonson traspasando la línea de ser «solo manager» y lanzándose a cantar y tocar varios instrumentos, conformando el germen de lo que siguen siendo a día de hoy (sumándose después Shirley Simms, Daniel Handler –el hombre tras el famoso alias literario Lemony Snicket– y Pinky Weiszman). Su sonido, con lo orgánico robando peso a lo electrónico, quedaba dotado de una mayor rotundidad y confianza desde el primer instante, equilibrando la arrebatadora energía de ‘Famous’, ‘The Desperate Things You Made Me Do’, ‘You And Me And the Moon’ o ‘Save a Secret for the Moon’ con la melancolía maravillosa de ‘Smoke and Mirrors’, ‘With Whom to Dance?’, ‘Why I Cry’ o ‘Don’t Look Away’, que casi podría entenderse como la primera canción de The Gothic Archies, mientras que las majestuosas ‘All the Umbrellas In London’ y ‘Love Is Lighter Than Air’ fueron casi, casi hits. Como curiosidad, este debe ser uno de los discos favoritos de Neil Hannon, porque hasta tres de sus canciones (‘Love Is Lighter Than Air’, ‘Famous‘ y ‘With Whom to Dance?‘) han sido versionadas por The Divine Comedy e incluidas como caras B de singles entre 1996 y 1999.
No podíamos dejar pasar en este repaso a los primeros años de Stephin Merritt la mención de Future Bible Heroes, su otro proyecto paralelo. Nació fruto de la vieja amistad de Stephin, fraguada en clubs nocturnos de Boston, con Chris Ewen, multiinstrumentista que tuvo su momento de gloria en los últimos 80 como miembro del grupo Figures On A Beach, que cosecharon cierto éxito con su versión tecnopop de ‘You Ain’t Seen Nothing Yet’ de Bachman-Turner Overdrive y el single ‘Accidentally 4th Street (Gloria)’. ¿Qué podía unirle a Merritt? Su freakez, obviamente: compartía con él su fascinación por Yma Sumac y John Cage, y admiraba su colección de instrumentos tradicionales Tiki. Algunos de esos suenan en ‘Memories of Love’ (1997), el extraño disco que publicaron en 1997, con Claudia como tercera en discordia (repartiéndose labores vocales con Stephin). Pretende ser un disco en la «tradición de electro-pop con dos cantantes», aunque se cuela alguna extravagancia jazzy (‘She-Devils of the Deep’). No pasa de curiosidad para completistas, pero sin perder la perspectiva y el buen gusto, como demuestra la preciosa ‘Lonely Days’. Por entonces, ya se estaba fraguando el disco-enseña de The Magnetic Fields y, como se suele decir, el resto es historia.
Neil Young publicará el mes que viene un nuevo disco que en realidad no es nuevo, pues se trata de ‘Homegrown’, un álbum perdido que grabó a mediados de los 70 pero jamás ha visto la luz. El artista iba a publicar ‘Homegrown’ dos años después de ‘Harvest’, su obra maestra, pero, al considerarlo demasiado «deprimente», decidió guardarlo en un cajón y lanzar el álbum ‘On the Beach’ en su lugar.
En un mensaje, Young ha explicado el motivo de la demora del álbum: «Me disculpo. Este álbum tenía que haber salido dos años después de ‘Harvest’. Narra el lado triste de una aventura amorosa. El daño ya hecho. La angustia del corazón. Simplemente no podía escucharlo. Quería pasar página, así que me lo quedé para mí mismo, y lo guardé en la recámara, lo arrinconé en una estantería… pero debería haberlo compartido. Realmente es hermoso. Esta es la razón por la que lo escribí. A veces la vida duele. Ya sabéis a lo que me refiero. Este es el pez que se escapó».
Al menos cinco canciones de ‘Homegrown’ ya aparecen en trabajos previos de Neil Young, en concreto ‘Love is a Rose’, ‘Homegrown’, ‘White Line’, ‘Little Wing’ y ‘Star of Bethlehem’. El primer adelanto oficial, ‘Try’, va a aparecer en un disco de Young por primera vez, si bien el artista ya la había interpretado en vivo.
Dave Sitek de TV On the Radio está de vuelta con un nuevo proyecto, en concreto, con un nuevo grupo que ha formado junto al compositor Daniel Ledinsky. El grupo en cuestión se lama The Neverly Boys y para su primer disco no habrá que esperar ni una semana: ‘Darkside of Everything’ ya está disponible en las plataformas de streaming.
En redes, Sitek ha dicho que «no puede estar más contento de publicar este disco» y ha agradecido a todos su amigos por haber participado en él. El artista, por cierto, acaba de producir el último álbum de Weezer y anteriormente había trabajado con Pussy Riot, Scarlett Johansson o Karen O. El último álbum de estudio de TV On the Radio, ‘Seeds’, data de 2014.
Aunque el disco de The Neverly Boys está disponible entero, del mismo se ha extraído también el single ‘Never Come Down’, que cuenta con videoclip oficial. El tema, en el que destaca la potencia de los coros y de una guitarra acústica, es un caramelo para los fans del rock sureño/psicodélico tipo Broken Bells o Portugal .The Man.
‘Darkside of Everything’:
01 Burn Hollywood Burn
02 Never Come Down
03 Red Flag
04 Without You
05 Let Love In
06 Misery
07 Mighty Pine
08 Wheel of Fortune
09 Mushroom Cloud
10 Director’s Cut
11 Your Life Is Blooming
slowthai está que lo tira y en los últimos días ha publicado hasta dos temas nuevos, ‘MAGIC’ y ‘ENEMY’, el segundo de los cuales samplea la voz de Matt Healy de 1975 durante una intervención del cantante en la última edición de los NME Awards, la misma en la que el rapero de Northampton protagonizó un bochornoso altercado con una de las presentadoras, incidente por el que después se disculpó.
Hoy viernes llega un tercer single de slowthai que además cuenta con la peculiaridad de haber sido producido por Dam Maker, mitad del dúo de post-dubstep Mount Kimbie. Esto puede explicar que la producción de ‘BB (BABYBAG)’ sea menos agresiva que la de los singles anteriores, y sea ligeramente más atmosférica y espeluznante, aunque sí contenga el sonido de unos disparos. ‘BB (BABYBAG)’ es otra oda al orgullo propio de slowthai y su letra menciona a Pablo Escobar y a los Dire Straits.
Como de costumbre, slowthai viene dispuesto a impactar con sus videoclips, y el de ‘BB (BABYGAG)’ vuelve a ser obra de sus colaboradores THE REST. La presencia de las pistolas sugiere ya un vídeo agresivo, pero después manda sobre todo el surrealismo de ciertas perspectivas: vemos al autor de ‘Nothing Great About Britain‘ a través de una boca abierta o de un inodoro.
Charli XCX publica hoy viernes ‘how i’m feeling now’, su nuevo disco hecho en confinamiento. La cantante ha vuelto a echar mano de las bases instrumentales de sus colaboradores habituales, entre ellos A.G. Cook de PC Music y Dylan Brady de 100 gecs, para crear un álbum de pop futurista y bruto que sigue la línea estética de sus proyectos anteriores, ‘Charli‘ y las «mixtapes» ‘Number 1 Angel‘ y ‘Pop 2‘.
A pesar de ser un proyecto «DIY», Charli considera ‘how i’m feeling now’ un álbum de estudio, y así está siendo recibido por sus seguidores, que celebran la coherencia del sonido y la fluidez de la secuencia. En nuestros foros, diekirc augura que será «un disco de referencia» debido a las circunstancias en que ha sido gestado y publicado, ya que «plasma muy bien cómo nos sentidos todos estos meses». Entre las canciones del disco que hablan sobre la cuarentena se encuentra ‘c2.0’, que incorpora una porción de ‘Click’ y después una estrofa nueva en la que la británica canta sobre «echar de menos» a sus seres queridos. Por otro lado, llamarsernesto considera que «lo mejor del disco no estaba en los singles», que con ‘how i’m feeling now’ Charli «ha encontrado una nueva cumbre» y apunta que, a pesar de no decir nada especialmente nuevo, «en la expansión de su sonido es capaz de presentar tres trallazos seguidos como party 4 u, anthems y visions que está entre lo mejor que ha hecho jamás».
En Popjustice las reacciones están siendo muy similares. Hay quien se halla «cansado» de este sonido de pop híper-futurista que Charli lleva varios proyectos explorando, pero los comentarios son sobre todo positivos. Algunos lo consideran ya su mejor disco, subrayan el «anhelo» subyacente en todas las pistas pese a sus agresivas producciones, destacan atrevimientos estilísticos como el garage de ‘i finally understand’ o la ravera ‘visions’, y también que el disco suena por fin liberado de la carga comercial que tanto ha preocupado a Charli en obras anteriores. «Que haya sido capaz de ser una cantante y autora tan transparente dentro de este estilo de producción, con tanta autenticidad… (El disco) suena como el pop del futuro que siempre ha prometido», escribe un usuario de este foro.
El festival barcelonés Cruïlla y el madrileño Paraíso anuncian que aplazan sus ediciones de 2020 a 2021, tal y como han hecho en los últimos días Primavera Sound, Mad Cool, Sónar, Bilbao BBK Live, Azkena, Noches del Botánico o Río Babel, entre otros.
Cruïlla pasa a celebrarse los días 8, 9 y 10 de julio de 2021. Las entradas de esta edición serán válidas para la siguiente, aunque el festival no confirma si mantendrá su cartel de este año como otros festivales están haciendo. Sí anuncia un nuevo ciclo de espectáculos al aire libre que podrán disfrutarse en algunos espacios abiertos de la ciudad, y que incluirá conciertos, artes de calle, monólogos, circo o conferencias. En cuanto a la devolución de entradas, Cruïlla comunica que contactará por correo a todos los compradores «a finales de mayo» para ofrecer «todas las opciones disponibles a aquellos que no puedan asistir».
Por otro lado, Paraíso tendrá lugar finalmente los días 25 y 26 de junio de 2021, y en un comunicado indica que su intención es que el cartel de 2021 «se parezca al máximo al de 2020», pero que no puede «garantizarlo en su totalidad». De momento, el festival anima al público a mantener su entrada, decisión por la que será recompensado con «beneficios y compensaciones», pero abre también el proceso de devolución de las mismas para quien desee recuperar su dinero.
Tres años después del despersonalizado giro al pop comercial más impersonal y neutro que dio el dúo Hurts en el fallido ‘Desire‘, parecen haber escarmentado. Apeados de la multinacional Sony Music, que había auspiciado su carrera desde su álbum debut, los mancunianos Theo Hutchcraft y Adam Anderson reaparecen hoy con su primer single en tres años, ‘Voices’, con el que buscan renacer como artistas desde la independencia.
Con una imagen insólita en la que Theo luce una larga melena y Adam una larga barba, ‘Voices’ parece buscar recuperar las tonalidades oscuras de sus primeros trabajos, aunque sin abandonar del todo la intencionalidad pop. Elementos acústicos se entrelazan con electrónica, coros grandiosos tipo gospel y percusiones poderosas, en una mezcla que nos remite un poco al estilo de Rag ‘N Bone Man, por citar un referente cercano. Hutchcraft ha dejado un mensaje con la publicación de la canción en el que explica que ‘Voices’ es una canción sobre aislamiento, desesperación y locura. También sobre fortaleza, resiliencia y el poder de la mente. Fue escrita durante una crisis personal y se publica durante una (crisis) generalizada. Ojalá procure algo de esperanza y catarsis a aquellos que estén luchando con sus propios demonios».
Hurts surgieron hará unos 10 años, con singles imponentes como ‘Wonderful Life’ y ‘Stay’, a medio camino entre Depeche Mode y Black. Su debut ‘Happiness‘ estuvo a la altura de las expectativas, también en cuanto a ventas, convirtiéndose de la noche a la mañana en nuevas estrellas del pop británico. Su continuación ‘Exile’ (2013), en cambio, supuso una decepción, de la que intentaron resarcirse con ‘Surrender‘ (2015), producido por Stuart Price y Ariel Rechtshaid, lográndolo solo a medias. Ahora, con un teaser repleto de claves ininteligibles de momento, adelantan la estética de su quinto disco. Tras el batacazo a todos los niveles de ‘Desire’, la cosa solo podría ir para arriba… ¿o no?
Aparentemente desperezándose de la semi-parálisis, la industria discográfica se ha despertado este 15 de mayo, San Isidro, con una montaña de novedades que condensamos en la playlist Ready for the Weekend. Para empezar, no faltan los álbumes más importantes que ven la luz esta semana. Cumpliendo su palabra, Charli XCX se ha marcado un nuevo álbum grabado durante el confinamiento, ‘How I’m Feeling Now’, y se suma a los esperados nuevos álbumes de Perfume Genius y The Magnetic Fields (‘Quickies‘ es nuestro Disco de la Semana). Con ellos llegan, además, los álbumes de Future, Sparks, ALMA, Josef Salvat, Moses Sumney (que se ha lanzado en dos partes), Moby, Jess Williamson, Jason Isbell and the 400 Unit, Noah Cyrus, Hanni El Khatib, la artista experimental Kaytlin Aurelia Smith, The Magician, El Alfa, Nick Hakim (colega y colaborador de Buscabulla), el veterano rockero Willie Nile, el prometedor grupo barcelonés The Death of Robert y los canadienses The Dears, que siguen en activo. Y no olvidemos que también hay un nuevo EP de C. Tangana, que coincide también en fecha y formato con Gabriela Richardson, la belga Selah Sue, Buenatarde (proyecto de Mané López, guitarrista en la última etapa de Hazte Lapón) y dani, que lanza maxi de remixes de su tema ‘Dónde estás’. Y no olvidemos que Bad Bunny se sacaba de la manga otro disco el pasado fin de semana, ‘LAS QUE NO IBAN A SALIR‘.
Además, hoy hemos amanecido con ‘Daisies‘, single que adelanta el nuevo trabajo de estudio de Katy Perry, y ‘Tu foto‘, nuevo single de los tan singulares como exitosos Cupido. No son ni mucho menos los únicos que traen nuevas canciones hoy. Hurts reaparecen con nuevos sonido e imagen, mientras que Tinashe colabora con el interesante ZHU en ‘Only’. Dellafuente, AURORA, Izzy Bizu, Zoé, Vic Mirallas & Don Patricio, Jonas Brothers & Karol G, Mark Ronson, Chloe x Halle, Los Hermanos Cubero, James Vincent McMorrow, Lolo Zuoaï, Migos, Aitana & Reik, Chavales, Mahmood, Powfu, Imelda May, Biffy Clyro, Lila Downs, Kygo & OneRepublic, Alison Mosshart o Slowthai son otros artistas y grupos que traen novedades. Se suman a las que a lo largo de la semana han presentado The 1975, Carlos Sadness, Tulsa, Everything Everything, Secreto & Anuel AA & Cardi B o Tkay Maidza, entre otros.
Abundan también las remezclas, como la que Four Tet hace de uno de los temas más brillantes de ‘Suddenly‘, fantástico último disco de Caribou, la nueva versión del polémico ‘Bom Bom’ de Kafu Bantin & Bad Gyal sumando a Guaynaa, la «urban» de ‘ADMV‘, el último single de Maluma o el nuevo tratamiento que aplica Chico Blanco a un tema del último EP de Stephen Please. Y las versiones, como las que hacen Sharon Van Etten & Josh Homme de QOTSA del célebre ‘(What’s So Funny ‘Bout) Peace, Love and Understanding’, la que hace María José Llergo de ‘Pena Penita Pena’ en homenaje a Lola Flores o la de Pole que perpretran La La Love You con Suu y Arkano. No falta alguna que otra canción-con-temática-confinamiento, como la colaboración de Sofi Tukker con Gorgon City o el nuevo tema de Residente; canciones de bandas sonoras, como la de Kamasi Washington para la serie de Netflix ‘Becoming’ o el disco de la nueva película de animación de Scooby Doo y Shaggy, con Best Coast haciendo su reconocible «theme song». Más interesante es el avance de ‘Homegrown’, disco perdido de Neil Young que por fin verá la luz, y un disco en directo en Japón de Sílvia Pérez Cruz y Marco Mezquida, que incluye entre otras cosas una inesperada versión de ‘No Surprises’ de Radiohead.
Para cualquier artista ‘50 Song Memoir‘, en concepto (una autobiografía) y forma (50 canciones, una por cada año de su vida, interpretadas íntegramente en teatrales y dilatados conciertos), podría haber supuesto una de esas obras de las que cuesta recuperarse (también económicamente, como nos reveló) para seguir adelante. Pero no para Stephin Merritt, que mientras cuadraba la agenda para entrar a grabar aquel disco quíntuple, pasó el rato escribiendo estas ‘Quickies’ para su grupo más conocido, The Magnetic Fields.
Inspirado por, entre otros, los microrrelatos de Lydia Davis y su libro ‘101 palabras de dos letras’ –poemas compuestos con «las palabras más pequeñas que puedes usar en el Scrabble»– y armado con cuadernitos muy pequeños para no extenderse de más, Merritt se propuso componer canciones con la mayor economía de lenguaje posible y sin relación necesaria entre ellas, pero que digan todo lo necesario en sí mismas. Así, ‘Quickies’ es casi tanto un ejercicio de precisión e ingenio literario como una colección de canciones. Algunas pueden ser tan inanes en contenido como la inaugural ‘Castles of America’ (evocando con el plan de un viaje en autobus con amigos para contemplar aquellos) tan random como ‘Song of the Ant’ o tan delirantes como ‘I Wish I Had Fangs and a Tail’, pero en su mayoría suponen una lectura necesaria y nutritiva, que derrochan el sentido del humor ácido habitual de Merritt y que incluso se adentra en ciertos mensajes político-sociales.
Era el caso del primer single ‘The Day the Politicians Die‘, en el que imagina el jolgorio generalizado si desapareciera de la faz de la clase política… no sin culminar dejando la idea de lo peligrosa e insaciable que puede llegar a ser la llamada opinión pública. También pone de manifiesto la violencia machista en ‘Love Gone Wrong’, y apoyando a sus hermanas oprimidas por el patriarcado e incitándolas a «matar un hombre al día» (‘Kill a Man a Day’) hasta acabar con su problema, a la vez que aspira a un matriarcado en ‘Come Life, Shaker Life!’ (muy Sufjan en lo musical, que no te dice mucho hasta que averiguas que se basa en un himno clásico de los Shakers, una escisión de los cuáqueros que, efectivamente, promulgaban la igualdad). No se olvida de dejar entrever la precariedad de los músicos profesionales (‘When She Plays the Toy Piano’) y alude al enorme trecho que aún queda por recorrer en cuanto a discriminación de los colectivos LGTB+ en ‘Favorite Bar’ y ‘Evil Rhythm’. Pero que nadie se asuste: incluso en sus momentos concienciados –por más que le rechine la idea–, ‘Quickies’ despierta sobre todo sonrisas, cuando no carcajadas. Ahí queda ese «con este anuncio, Armin encontró un truquito: «déjame cocinar y comer tu polla»» (aludiendo al famoso caso del «caníbal de Rotemburgo», Armin Meiwes) de ‘Love Gone Wrong’ o los rimas retorcidas de ‘Evil Rhythm’ («It’s the hip new hypnotithm / It’s even worse than Communithm«).
Porque aparte de cortas, estas cortitas son ligeras, divertidas e inopinadas. Odas de devoción a «las tetas más grandes de la historia» (en la tonada llamada exactamente así) y a echar un polvo rapidito en el baño de un bar… que esté limpito a poder ser (‘Bathroom Quickie’) se mezclan con un ataque terrorista perpetrado por un grupo de licenciados en química millenials decepcionados con sus vidas (‘Castle Down the Road’), la añoranza de una vieja relación tan cerda como cómoda (‘I Wish I Were a Prostitute Again’) o las fantasías homoeróticas con un grupo de moteros (‘(I Want to Join A) Biker Gang‘). Pero, en realidad, aunque el punto de vista sardónico de Merritt se sitúe por encima de temáticas, también se intuye un hilo conductor: el amor, ya sea por defecto o por exceso. Por eso puede soñar con casarse con la mejor barista de Tennesse (‘The Best Cup of Coffee in Tennesse’) o con echarse un novio tan rockero que acabe por dejarle tirada (‘Rock ‘N Roll Guy’), pero también mostrar el hartazgo de estar con la persona equivocada (en la genial ‘My Stupid Boyfriend’, en la que, cantada a dúo con Claudia Gonson, juguetean libres de género) o arrepentirse de haberse casado preso de una buena curda (‘Let’s Get Drunk Again (And Get Divorced)’). Incluso, si un amor tan exacerbado y bonito como el descrito en ‘When the Brad Upstairs Got a Drum Kit’ se va al carajo, siempre hay una última solución: quedarse con Dios… («Tengo una cita con Jesús, / un hombre al que no tengo que perseguir / (…) Él es un treintañero, / y yo estoy cachond@ esta noche», canta Claudia en ‘I’ve Got a Date With Jesus‘) o con el demonio (‘You’ve Got a Friend In Beelzebub’).
Y más allá del deleite lírico (como siempre, más que recomendable leer cada letra con detenimiento), ‘Quickies’ es también un disco gozoso de escuchar. Al contrario de lo que pueda sugerir la urgencia de su título, es un disco bastante reposado y minimalista, muy en línea con buena parte de ’69 Love Songs’, con el que comparte tanta similitud sonora como con su predecesor. Cautivado por la sonoridad del clavicordio y forzado por la hiperacusia que padece, predominan los instrumentos acústicos, muchos de los cuáles han sido construidos por él mismo con cajas de puros y vino (no, no es broma), cuando chismes tan peculiares como el «piano de una mano» o, sencillamente, una guitarra eléctrica sin amplificar. Muchas de las canciones ni siquiera tienen una percusión, y apenas incluyen uno o dos instrumentos, voces al margen. Pero eso no afecta al impacto de ‘Quickies’, porque lo que importa, como siempre, son las buenas canciones, y de esas hay a espuertas en estas veintiocho, repartidas en cinco 10″ en su edición física.
Obviamente los singles, incluyendo la fantástica ‘Kraftwerk In a Blackout‘ (que habla de otra relación desgastada, a punto de colapsar… pero que se invita a un último baile), están entre lo más destacado de ‘Quickies’ y, aunque se echa en falta algún tema más así de rotundo en una oferta tan amplia, hay mucho donde rascar a medio-largo plazo. Porque, como ocurría con el sempiterno ’69 Love Songs’ (aunque por el momento no se pueda decir que alcance sus cotas de magnificencia), tanta miniatura puede pasar algo desapercibida en escuchas apresuradas. Pero pronto van ganándonos, revelando su peculiar encanto, cada una a su manera. Imagino que cada uno tendrá sus favoritas particulares, que a buen seguro irán mutando con las escuchas y los estados de ánimo, pero diría que la coqueta ‘My Stupid Boyfriend’, la tragicómica ‘Kill a Man a Week’, la folkie ‘Castle Down a Dirt Road’, la country ‘The Best Cup of Coffee in Tennesse’, la dramática ‘The Price You Pay’ y el rag-time de juguete de ‘Evil Rhythm’ tienen ganado un lugar de privilegio en el amplio cancionero de The Magnetic Fields. Hasta los 17 segundos de grave y fatal declaración de amor de ‘Death Pact (Let’s Make A)’ tienen su aquel. Y sí, hay un pequeño bajoncillo entre las caras I y J (hasta en esto es peculiar ‘Quickies’), pero es lo que tienen las cortitas: como pasan tan rápido, no da tiempo ni a cogerles manía.
Calificación: 8/10 Lo mejor: ‘(I Want to Join A) Biker Gang’, ‘The Day the Politicians Die’, ‘Kraftwerk in a Blackout’, ‘My Stupid Boyfriend’, ‘Kill a Man a Week’, ‘Bathroom Quickie’, ‘Castle Down a Dirt Road’, ‘I’ve Got a Date With Jesus’ Te gustará si te gusta: su ’69 Love Songs’, sobre todo, pero también The Divine Comedy y otros artistas cuya personalidad destaca del resto. Youtube:vídeo de ‘(I Want to Join A) Biker Gang’
Este viernes Cupido reaparecen con su tercer single desde el parón debido a problemas de salud de su cantante Pimp Flaco. Tras la melancólica ‘La pared‘ y la continuista ‘Galaxia‘, hoy traen ‘Tu foto’, con la que dan una nueva pirueta estilística: con gran protagonismo del piano, armonías vocales a lo Beach Boys y unas guitarras que recuerdan mucho al trabajo de George Harrison, su crossover de pop, trap, rock y psicodelia mira esta vez a los 70, con producción de Brian Hunt. Lo que no cambia tanto es que de nuevo se sacan de la manga una melodía impecable e inmediata, trabajada y pegadiza, con la que Dani se inventa una letra sobre pagar con la foto de una chica en «la Gucci o en el Zara». Aprovechando este lanzamiento, el propio Pimp Flaco y Toni Díaz nos responden unas preguntas que indagan en la nueva dirección sonora de la boy-band, en cómo les está afectando el parón por el estado de alarma y cuáles son sus próximos planes. [Foto: Laura Ouch.]
Nos contasteis que ‘La pared’ era una canción de una etapa previa a vuestro parón, e intuyo que también lo era ‘Galaxia’, por sonido. ¿’Tu foto’ es reciente, post-parón? ¿Habéis grabado el single en confinamiento o se grabó antes en estudio?
La melodía principal de Tu foto es algo que lleva rondando bastante tiempo. No sabríamos ponerle fecha, pero a mitad de la gira. Se ha ido grabando durante todo el año en los pocos momentos que descanso que teníamos para ir al estudio y eso ha hecho que haya tenido un proceso de transformación bastante grande.
En cuanto a producción, es una canción bastante distinta a casi cualquiera de vuestros otros temas, con un aire sententero más limpio, casi a lo Carpenters, coros a lo Beach Boys, guitarras a lo George Harrison… ¿Cómo surgen esos arreglos?
Evidentemente tiene bastantes diferencias de sonido con «Préstame», no tanto con ‘La pared’, que ya desde lejos marcaba un poco el camino de lo siguiente. Como hemos dicho siempre, somos gente de muchísimas influencias y absurdamente variadas y eso se va a notar siempre que Cupido siga existiendo. No porque lo que se lleve ahora es el lo-fi o el bedroom, vamos a aguantar nosotros esa linea. Siempre vamos a marcar nuestro propio camino y ahora con este tema ese camino pasa más por el revival del pop más clásico.
El piano, como en ‘La pared’,tiene mucha presencia. ¿La veis como una anomalía o como parte de hacia donde iréis como Cupido?
Lo cierto es que el 90% de la producción del tema, el piano realmente era un DX7 basado en un Rhodes. En esa onda sí podría haber recordado más al bedroom que veníamos haciendo. Pero decidimos meter un piano que le diera un aire indudable a Supergrass, que con ese ataque y pulso la canción camina mucho mas divertida y agresiva. A diferencia de ‘La pared’, aquí el piano estaba desafinado para que tuviese ese sonido honky tonk. Supongo que podría ser un ejemplo de a dónde iremos, al ser el piano mas orgánico que cualquier sinte, pero no es algo definitivo. Como decíamos antes, vamos a marcar nuestro camino, y ahora estamos aquí, pero no sabemos cómo de largo es.
¿Y lo de «pagar con tu foto» de dónde sale? Es una idea un poco loca… o no, igual los banqueros ya tienen en mente un medio de pagar enseñando el careto…
La idea de la foto es materializar todo el valor sentimental que un@ lo tiene a la persona de la foto que lleva en su cartera. Si ese valor se pudiese transformar en dinero, podríamos comprar lo que nos diese la gana.
Parece una canción de amor, pero tiene un viso ahí de aprovecharse de alguien, en plan toy boy. ¿Es más lo primero o lo segundo?
Nada, sólo es amor.
¿Seguís con la idea de sacar singles sin pensar en disco? ¿Es una manera de quitar presión?
Nosotros sacamos el disco (corto, pero disco) casi en contra de lo que nos recomendaban entonces, que todo se basaba en singles, EPs o mixtapes. Y más para un proyecto que acababa de nacer como el nuestro. Pero creemos que ha sido súper importante para consolidar la imagen del grupo y ya es algo que nuestro publico espera. Nuestros singles, algunos han entrado y salido de los charts, pero 1 año y 4 meses después el disco sigue en los 100 más streameados y es algo que nos enorgullece mucho. Sabemos que los discos son vitales en la industria, ahora bien, puede que en este momento o un futuro próximo sintamos que necesitamos sacar otro formato. Es algo que aún no podemos anunciar.
Desde que habéis aparecido, veo un montón de proyectos que, aunque quizá no suenan exactamente a vosotros, sí se mueven en la misma transversalidad: Chill Chicos, Megansito juntándose con Baywaves, Mentira, Go Roneo… ¿Sois conscientes de haber abierto ese melón? ¿Os reconocéis como inspiración?
Constantemente nos encontramos gente dentro de la industria, especialmente en sellos, que nos dicen que últimamente mucho de lo que les llega les recuerda a nosotros o que nos usan de referencia. Es cierto que viéndolo desde arriba hemos hecho algo notorio, nuevo en España, y que llama la atención tanto musicalmente como el propio proyecto en sí. Así que es complicado ver algunos proyectos sin pensar en nosotros. Pero también es verdad que cada banda y proyecto tiene sus características que lo diferencia del resto. Y si no tiene ninguna probablemente no merece la pena.
¿Cuáles son vuestros planes para estos meses, ahora que parece que ya definitivamente se cae el grueso de festivales?
Tenemos muchas ganas de tocar pero las alternativas que se plantean no son las mejores. Veremos. Para nosotros fue un palo gordo tener que cancelar La Riviera llena justo el día antes. Pero hay que sacudirse, así que vamos a grabar música y a plantear los próximos lanzamientos. Cómo y cuándo los vamos a lanzar es algo que cambia casi cada día.
¿Cómo estáis pasando el confinamiento? ¿Sois de los que os está inspirando para currar o de los que estáis bloqueados?
Es complicado, ya que estamos más inspirados cuando estamos juntos. Vamos a comer y sacamos ideas absurdas de las que nos reímos, pero resulta que una de ellas no es tan absurda. O vamos al local a improvisar y aparecen cosas interesantes. No se crea ese mismo feeling por zoom. La mitad de las ideas que tenemos ahora mismo son muy complicadas de realizar. Y daría pena estar obligados a que los proyectos se basen en videoclips con los fans haciendo selfies y portadas con dibujos. Además, curiosamente, nosotros ya quemamos esas balas antes de todo el Covid-19, así que tenemos que estrujarnos más el coco.
El lanzamiento más importante en el mundo del pop (así, en global) de este viernes 15 de mayo es claramente ‘Daisies’, el nuevo single de Katy Perry y el primero de una etapa que tendrá como zenit el lanzamiento de su quinto álbum de estudio. Por el momento no ha dado a conocer su título, pero sí su fecha de publicación, que ya venía siendo un rumor en los últimos días: será el día 14 de agosto, en pleno verano.
En cuanto a ‘Daisies’, los desencantados con la etapa ‘Witness’ que añoraban a la Katy de ‘Prism’ e incluso la de ‘Teenage Dream’ están de enhorabuena. El pop electrónico con un punto acústico –ese que Perry suele sacar a relucir en un fragmento de cada una de sus giras– y cierta épica manda en este tema que es, para ser su primer single, bastante comedido en lo sonoro: con producción de The Monsters & Strangerz (Dua Lipa, Halsey, Liam Payne), su base no llega a explotar del todo en ningún momento. Y en cuanto a lo lírico, apuesta por la emotividad: en paralelo a la música, Hudson también se retrotrae a la inocencia y confianza en sí misma que tenía cuando comenzaba a confirmarse como una estrella del pop, buscando así recuperarse de los palos y la depresión que, como señalaba meses atrás, le procuró su último trabajo largo.
«Cada uno de nosotros somos uno entre más de siete mil millones», dice en un tuit, «con nuestra propia historia de fuerza y resiliencia que contar. (…) Espero que sea la banda sonora para buscar vuestros sueños ahora… especialmente los que hemos dejado atrás». Luego añade sobre ‘Daisies’ que «escribí esta canción hace un par de meses como una llamada para permanecer fiel al camino que has emprendido para ti misma, sin importar lo que otros piensen. Recientemente, ha adquirido un nuevo significado para mí, a la luz de lo que todo el mundo está experimentando».
Quizá ese punto emocional tenga que ver también con su pronunciado embarazo, que no duda en mostrar en su vídeo oficial. Dirigido por Liza Voloshin, en él Katy pasea por campos y un arroyo con un camisón, que acaba quitándose para mostrar en todo su esplendor su estado de buena esperanza y todo eso, que, recordemos, ya optó por revelar en otro videoclip, el de la floja balada ‘Never Worn White‘.
Y es que Katy había pasado todo 2019 lanzando un puñado de singles como ‘Harley In Hawaii‘, ‘Small Talk‘ y ‘Never Really Over‘ que, a falta de más detalles sobre este próximo trabajo, por sonido e intenciones no sorprendería que tuvieran hueco en él.
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Each of us is one in more than seven billion, with our own story of strength and resilience to tell. 🌼DAISIES🌼 is out now. I hope it will be the soundtrack to going for your dreams now… especially the ones we left behind 💛 https://t.co/ySw2E8TY9Zpic.twitter.com/IRD0QRxxc2
I wrote this song a couple months ago as a call to remain true to the course you’ve set for yourself, regardless of what others may think. Recently, it has taken a new meaning for me, in light of what the whole world is experiencing. #Daisies 💛🌼
Tal y como se intuía cuando lanzaba semanas atrás ‘Nunca estoy‘ –a posteriori convertido en el primer número 1 de singles en España de su carrera–, C. Tangana preparaba un lanzamiento de mayor entidad esta vew. Una semana atras, con el estreno de ‘Guille asesino‘ (con la aportación de Pional a la producción además del habitual Alizzz) se dejaba ver que había un EP en camino, titulado ‘Bien:(‘. Y este jueves, a pocas horas de las 00:00 en las que el grueso de novedades del viernes llegan a plataformas de streaming y tiendas digitales, lo ha lanzado directamente.
Se trata de cuatro temas que no alcanzan ni 9 minutos y que se unen bajo el lema «música triste en español». A los ya citados, suma hoy el corte que da nombre al disco y otro titulado ‘adelante_ruffdemo2016’. En este reconocemos al autor de ‘Avida Dollars’ aunque con cierta melancolía, mientras que el primero cuenta con la colaboración de Rusowsky, proyecto del joven productor y cantante Rusián Mediavilla. Este participa en esta composición y producción delicada y de ambiente triste, que es objeto de un bonito vídeo de animación protagonizado por ese Puchito al que vimos interpretar con chulería ‘Veneno’ en Operación Triunfo, esta vez deambulando por un dormitorio y con final imperdible, relacionado con la letra de la canción.
Acompañando al lanzamiento, Antón Álvarez ha creado una playlist de Spotify en la que revela las influencias de este disco. Junto al mismo Rusowsky, Rosario y Alejandro Sanz (co-autores de ‘Nunca estoy’, recordemos), el Kanye West de ‘Yeezus’ (la referencia en ‘Guille asesino’ es más que evidente) y el recurrente Kavinsky de ‘Nightcall’, sorprende un poco más encontrar a Frank Ocean, James Blake, Sen Senra, junto a Rebe (!), Manzanita y Navajita Plateá.
Aunque puede que muchos creyeran que hacía ya años que no existían La Unión, lo cierto es que seguían en activo con tan solo dos de sus integrantes originales, el vocalista Rafa Sánchez y el bajista Luis Bolín… hasta hoy. En un comunicado remitido a la Agencia Efe, Sánchez ha anunciado la disolución definitiva del grupo, aludiendo a «circunstancias» que venían «gestándose hace tiempo» y a las «respectivas formas de interpretar la situación y perspectivas futuras propias». Unas circunstancias, sean las que sean, que ha agravado la pandemia del coronavirus, «que ha golpeado tan gravemente a la industria de la música y ha precipitado este comunicado, su base y contenido». Rafa explica que a partir de ahora se centrará en su carrera en solitario, en la que lleva «trabajando y planificando bastante tiempo».
Se confirma así la desaparición de uno de los nombres más emblemáticos y exitosos del pop español en los años 80 y 90. Sánchez y Bolín, junto con el guitarrista Mario Martínez (que se había mantenido en el grupo hasta hace un par de años) e Íñigo Zabala en los teclados, fundaron La Unión hacia el año 1982 en Madrid, claramente influidos por los nuevos románticos británicos y el after-punk. Poco después lanzarían su primer single, producido por Rafa Abitbol y Nacho Cano, casi en paralelo a la explosión comercial de Mecano. En él se incluían dos canciones inspiradas en sendos cuentos de Boris Vian, ‘La niebla’ y ‘Lobo-hombre en París’, el mega-hit (fue número 1 de singles en España nueve semanas seguidas) por el que se les sigue recordando a día de hoy y que incluso llegó a tener versiones en inglés y francés.
Poco después llegaría ‘Mil siluetas’, álbum debut de nuevo con la mano del tándem Abitbol/Cano y que abundaba en ese espíritu próximo a Roxy Music-Simple Minds-OMD, y que daba en la diana de nuevo con ‘Sildavia‘, de nuevo envuelta en cierta fascinación por lo gótico y lo misterioso. Menos suerte hubo con ‘El maldito viento’ (1985), un segundo disco más melancólico y taciturno que no tuvo buena respuesta comercial. A partir de ahí, La Unión viraría (aún todavía de la mano de Cano y Abitbol) hacia un pop más ecléctico y luminoso. Lo plasmaron en ‘4X4’ (1987), un disco más sofisticado –digamos que INXS podrían ser su equivalente anglosajón– que obtuvo un gran éxito con singles como ‘Dónde estabais’, ‘Amor fugaz’, ‘Maryluz’ y la jazzy ‘El «San Francisco»‘, que les llevaron a tener repercusión en América Latina.
Lejos de decaer, la popularidad de La Unión –ya configurados como trío– se multiplicó aún más con ‘Vivir al este del edén’ (1988), que, con una autoproducción abiertamente comercial y optimista, contenía hits que sonaron hasta la saciedad durante años, como los ecos caribeños de ‘Maracaibo‘, la sexual ‘Más y más‘ o el propio tema titular. Si por algo destacaron La Unión, aparte de por su olfato para crear éxitos, fue por saber leer muy bien las tendencias sonoras que mejor se podían ajustar al gusto del público, y así, entraron con un pie inmejorable en los 90.
En ‘Tentación’, con producción del reputado Mike Howlett (China Crisis, A Flock of Seagulls, OMD), evolucionaban hacia un rock oscurete de corte electrónico, y ‘Ella es un volcán’, ‘Dámelo ya’ y ‘Fueron los celos’ se sumaron a su ya larga colección de hits que explotaban en interminables giras por campos de fútbol y plazas de toros. Además, supieron explotar el evidente tirón sexual de Rafa entre los y las fans: para muchos fue una fantasía homoerótica hecha realidad ver a Sánchez cantar con Miguel Bosé el dueto ‘Manos vacías‘, otro pelotazo para la radiofórmula de la época.
No sabían que aquel sería el punto culminante de su carrera, al menos comercialmente hablando, pero la década de los 90 no les fue mal del todo. Aunque el más rockero y concienciado ‘Psycofunkster au lait’ (1993) –con ‘África’ y ‘Hermana Tierra’ como singles– y un atinado giro al soul, el funk y el R&B sofisticados en ‘Hiperespacio’ (1996) no vendieron lo que solían –a pesar de que ‘Negrita’ y ‘Tú y yo’ tuvieron su aquel–, al menos apostaban por renovarse para no morir como sombras del pasado (que es lo que al final ha sucedido). Así, lograron mantener (que no renovar) a su base de fans con el electrónico ‘Fluye’ (1997), ‘La unión’ (1999) –’La mala vida’ sonó profusamente en radios– y ‘El mar de la fertilidad’ (2002), que incluso logró algo parecido a un hit con ‘Vuelve el amor’.
A partir de ahí, ya sí –con la excepción del bastante digno ‘Big Bang’ (2010), último disco de estudio del trío, y ‘Tiempø‘, single lanzado hace poco más de un año– se sucedieron los recopilatorios, las revisiones electrónicas y los directos que nadie pidió ni necesitaba, hasta este final… Lo cual no quita que pasen a la historia como uno de los grupos de pop mainstream más importantes de nuestro país en las últimas décadas. Es justo decirlo.
La crisis sanitaria global ha supuesto un durísimo golpe para la industria musical, y especialmente para el sector de los festivales y conciertos, muchos de los cuales ya no podrán realizarse este año con todas las pérdidas económicas que eso supone. El aplazamiento de fechas está siendo el movimiento generalizado y festivales como Primavera Sound o Mad Cool pasarán a celebrarse en 2021, y algunos, como este último o Noches del Botánico, lo harán con exactamente el mismo cartel por varias razones. Mientras, los artistas buscan individualmente maneras de mantener el contacto con sus fans a través de las redes sociales, y muchos, desde Chris Martin a Natalie Prass pasando por los divertidos conciertos disco de Sophie Ellis-Bextor, han actuado en directo para ellos de manera gratuita.
El mundo está cambiando, y es posible que la industria musical necesite un nuevo modelo de conciertos que no supongan un riesgo humano, y a la vez permitan a los artistas ser compensados por su trabajo y a los seguidores consumir un directo de manera digna. Es posible que este modelo sea el de los conciertos retransmitidos por streaming pero pagados: es decir, pagar una entrada por acudir a un concierto retransmitido a través de tu pantalla de ordenador o móvil, desde tu casa. Ya existen plataformas -y Facebook ya ha anunciado la suya propia- que ofrecen este servicio a los artistas, un servicio que, si bien puede no ser exactamente nuevo (es parecido al de una masterclass online, por ejemplo), sí promete normalizarse en los próximos meses. Puede que estemos ante la próxima revolución de la industria musical, como lo ha sido el streaming o, unos años antes, el «paga lo que quieras» de Radiohead. Y ya hay artistas que ven en este modelo un filón que empezar a explotar cuanto antes.
Es el caso de la cantante de folk británica Laura Marling, que acaba de publicar su nuevo disco ‘Songs for Our Daughter‘, sobre el que hablábamos con ella recientemente en una interesante entrevista. La artista ha anunciado que ofrecerá los primeros conciertos de presentación de este disco el próximo 6 de junio pero no desde su casa, sino desde la Union Chapel de Londres (en el plan de desescalada británico, los comercios y escuelas abren sus puertas a partir del 1 de junio). El concierto de Marling contará con cámaras profesionales y una «producción completa», pero eso sí, llevada a cabo por un equipo «esquelético», mínimo. Lo curioso es que Marling ofrecerá dos conciertos el mismo día, uno para el público norteamericano y otro para el británico y europeo, aprovechando que de hecho no ha tenido que viajar a ningún lugar. La recaudación de estos directos estará dirigida a dos organizaciones benéficas, Refuge y The Trussel Trust, entre las que el público podrá escoger.
Según el recinto, y tal y como recoge NME, el concierto de Laura Marling «ofrece un paso tentativo de cara a ayudar al debilitado sector de la música en directo, sienta un posible precedente muy positivo para otros artistas que estén enfrentándose a pérdidas por culpa de las cancelaciones de sus conciertos, y contrarresta la tendencia actual de los aplazamientos de conciertos en todo el mundo». La pregunta es si la gente accederá a pagar por conciertos online cuando ya está acostumbrada a verlos gratis a través de Youtube o Instagram, y para qué conciertos lo haría.
Quizá el público pague por ver a través de internet el regreso de Adele y la presentación de su nuevo disco online en directo, ¿pero quién pagará por ver a un artista menos asentado o novel? En cualquier caso, una alternativa que representaría una ayuda para los artistas que viven de sus directos (la mayoría), al menos mientras dure la cuarentena y mientras sigan restringidos los vuelos. Una situación que no durará para siempre, pero que puede terminar consolidando este modelo, pues parece que la desescalada a nivel global va para largo. ¿Serán los conciertos de Laura Marling el primer eslabón de un modelo que viene para quedarse o de otro que aún no imaginamos?
Anuel AA, uno de los reggaetoneros del momento, y Cardi B, una de las raperas de moda, participan conjuntamente en el remix de ‘La Bebe’ de Secreto «El Famoso Biberón», Black Jonas Point y Liro Shaq, que, en su versión original, ya acumulaba 6 millones de streamings en Spotify.
Y de «biberones» iba ya la cosa: la canción es básicamente a una oda a la lluvia blanca, e incluye perlas como «me pide leche, y en la boca que se la doy», «le doy sin romo, le doy sin tano, porque soy imparable como el miembro de un anciano» o «le echo más de cinco y me aguanta, ella es mi planta». En algún lugar, la fan de los dildos CupcaKke debe estar tramando su contraataque.
La aportación de Anuel AA y Cardi B está a la altura de la ocasión. El primero recurre a la simbología religiosa («ella no es virgen pero de rodilla hace milagro») antes de presumir de sus cualidades sobrehumanas como «chingador». Y la segunda planta su bandera como nadie: «cuando te veo solo quiero una cosa, tu leche rica que me la eché en la boca, le bajo los pantalones y me pongo de rodilla, se viene en mi boca y me la bebo todita». El vídeo es top 2 en Youtube España.
Charli XCX ha terminado a tiempo el disco que anunció escribiría y grabaría en un periodo de un mes durante el confinamiento. Así, ‘how i’m feeling now’ sale mañana 15 de mayo, pocos meses después del que hasta ahora era el último álbum de estudio de la cantante hasta la fecha, ‘Charli‘, uno de los mejores discos de 2019.
Solo unas horas antes del lanzamiento de este largo, Charli ha compartido su portada, que, pese a su componente «amateur» como mandan las circunstancias, es llamativa como mínimo. Y también se conoce ya el tracklist del disco, que se compone de 11 pistas, entre ellas la reciente ‘i finally understand’.
Las expectativas no son precisamente bajas. Si bien es cierto que ‘how i’m feeling now’ es un disco improvisado sobre la marcha, también lo es que Charli es una compositora prolífica que suele dar con oro cuando menos lo esperas, que su obra más celebrada es una mixtape, y también que la frescura suele favorecer muchos trabajos. Los singles ‘claws’ y ‘forever’ ya tienen su par de millones de escuchas en Spotify, y aunque habrá que comprobar si ‘how i’m feeling now’ alcanza la categoría de ‘Charli’, este ya es un disco memorable desde su gestación y lanzamiento dentro de una cuarentena.
01 pink diamond
02 forever
03 claws
04 7 years
05 detonate
06 enemy
07 i finally understand
08 c2.0
09 party 4 u
10 anthems
11 visions
La noticia de la semana es que los «aplazamientos» de los mayores festivales del país ni siquiera está siendo noticia. El «trending topic» es puntual o inexistente y muy a duras penas se oyen comentarios al respecto. Hace semanas que, poco a poco, hemos ido asumiendo que esta temporada de primavera-verano simplemente no va a existir, y es demasiado evidente en nuestras cabezas que en un mes no, no vamos a tener por aquí a FKA twigs presentando el disco del año aunque su cancelación no se haya anunciado. La razón de la incertidumbre por un lado es que la pandemia no está reconocida como «causa mayor» para la cancelación de festivales, por lo que se espera algún tipo de anuncio, amparo legal o incentivo por parte del gobierno para evitar la quiebra o simplemente para poder proceder. Porque por otro, la planificación de nuestra vida parece terminar en la fase 3, en algunas provincias entre las que no se encuentran ni Barcelona ni Madrid, prevista para finales de junio. Sobre la «nueva normalidad» de julio y agosto, ni palabra, suponemos que a la espera de la evolución de la covid-19.
Cuando el ministro de cultura dijo que lo primero era la salud, sus palabras generaron un enorme malestar en el sector por lo que tenían de obvio, y por la bancarrota que puede afrontar un alto porcentaje de la cultura del país este año. De momento, los festivales están barajando opciones. Como nos explicaba Jose de Tomavistas hace unos días, devolver las entradas, aunque se está anunciando y parece que se va a hacer, es un problema mayúsculo: «los seguros de cancelación no cubren la fuerza mayor provocada por una pandemia, así que estamos desprotegidos y el dinero de las entradas ya se ha invertido en pago de impuestos de las entradas, adelanto de cachés de artistas, comunicación y publicidad y pagos del personal que lleva trabajando desde hace más de un año en esta edición, es decir, el dinero en su mayor parte ya no está y tenemos que valorar muchas opciones para poder afrontar esa situación».
La noticia de la semana, más que todo esto, que ya sabíamos, es que los festivales están replicando, calcados, los carteles de 2020 a 2021. Así hace Azkena, que mantiene a Patti Smith, Brian Wilson y L7 (añadiendo a Iggy Pop); Noches del Botánico, que mantiene a todo el mundo menos a Dido y a Quique González; lo hará Río Babel, que como informa El País, mantendrá «casi todo el cartel intacto del 2020»; o Mad Cool, que afirma que “tienen un feedback muy positivo por parte de la mayoría de artistas que componían el line-up”. Una noticia grata para quienes han comprado una entrada en base a un artista, por ejemplo, por Patti Smith, pero no tanto para quien no se hubiera sentido atraído por los carteles de este año.
Parece que con este anuncio los festivales están buscando que el menor número de gente posible devuelva las entradas. Sobre ello hemos preguntando al equipo de prensa de Last Tour (Azkena, BBK Live), que ha declinado contestar hasta que se comunique este mes el destino definitivo del festival bilbaíno, pero sí responde Julio Martí de Noches del Botánico, que nos atiende telefónicamente: «Hay que profundizar un poco más. Todo el mundo que pueda hacer el show en 2021 está encantado de hacerlo. Quitando quien tiene otros compromisos, como Dido, que ya tenía un plan para el año que viene y dijo que en 2022; y Quique González, que el año que viene no quiere trabajar, todo el mundo quiere actuar y no vamos a echar a perder un año de trabajo. No es una estrategia en sí, es mucho más. Es una manera de ser efectivos con artistas, público y con nuestro propio trabajo».
La gran cuestión que deja todo esto es qué pasará con los artistas que han grabado discos, están a punto de sacarlos en la segunda mitad de este año o principios del que viene, y parece que encontrarán menos huecos en los carteles de 2021. Sobre todo con los de pequeño y mediano tamaño o incluso con el nuevo talento que surja de aquí a entonces. Indica Martí: «Lo ideal sería adquirir otros tiempos, contratar con mucha anticipación como en la música clásica. Aunque es verdad que en música popular hay mucho de impacto inmediato. El mundo está lleno de talentos creativos, y soy un loco del nuevo talento. Si yo veo un trabajo bueno, veríamos cómo encajarlo. No creo que vaya a sufrir el nuevo talento. Se puede trabajar otro tipo de marca o de ciclo».
La reubicación en Noches del Botánico de gente tan dispar como Wilco, Belle & Sebastian, Rufus Wainwright y decenas de artistas en julio de 2021 da a entender que todos ellos estarán de gira el verano que viene, replicando sus planes en distintos lugares de Europa y el mundo. «Efectivamente», responde Julio, «todo tipo de artistas está intentando que sus giras se vuelvan a hacer. Tú hablas de los que aún no han grabado disco, pero también hay que hablar de los que sí: ya tenían todo hecho, ¿por qué iban a tener que dejar de hacerlo? Sería un problema en positivo, en todo caso, que todos esos artistas pudieran hacer conciertos».
Sobre la devolución de las entradas, Martí habla de la particularidad de Noches del Botánico, que es un ciclo para el que se compran entradas individuales, pero apela a la empatía con el resto del sector: «Queremos decirle a todo el mundo: «por favor, confiad en nosotros, os gusta la música, guardad vuestras entradas. Si no para ese artista, compra para otro… ¡Pero si no quieres venir, no quieres venir!», exclama sobre su ciclo, que ya ha anunciado que en todo caso devolverá entradas.
Después del giro pop de Paramore en ‘After Laughter‘, muchos esperaban que Hayley Williams se convertiría en la nueva Gwen Stefani, quien, tras su paso por No Doubt, en 2004 debutó en solitario con uno de los álbumes de pop más alucinantes de lo que llevamos de siglo. Para bien o para mal, los intereses de Hayley Williams son muy diferentes y también mucho más alternativos: más NME que Popjustice, por decirlo de alguna manera.
La idea de ‘PETALS FOR AMOR’ ha sido hacer un álbum autobiográfico que mostrara todas las preocupaciones que han asolado a Hayley Williams en los últimos años. La cantante, que llegó a abandonar Paramore en 2015 sin que nadie se enterara, para después regresar, ha pasado por un divorcio y una depresión, ha visto a la muerte de cerca debido a la enfermedad de su abuela, ha cuestionado su feminidad y ha vuelto a creer en el amor, y todos estos temas están plasmados en un álbum de 15 canciones dividido en tres partes que explora varios estilos de música rock que interesan a Hayley, pero también otros sonidos como el R&B o el synth-pop, sin que ninguno desentone demasiado dentro del conjunto. Sin embargo, aunque la música de ‘PETALS FOR ARMOR’ es digna de escucha, el disco presenta un par de problemas imposibles de ignorar.
El primero es su división en tres partes, absurda pues las canciones del disco no siguen una línea argumental ni cada una de sus partes aborda un tema o un estilo en concreto. La decisión parece responder a una hipotética necesidad por el consumidor de escuchar la música a bocados, cuando la razón por la que la gente no puede escuchar discos enteros hoy en día es, o bien por desinterés, o bien porque esos discos no son tan buenos, o bien porque esos discos de hecho son demasiado largos, lo cual ha pasado toda la vida. La moda de publicar discos en secciones da más pereza que ir al supermercado durante la cuarentena, y en el caso de ‘PETALS FOR ARMOR’ ni siquiera tiene sentido. ¿Dónde están los interludios cuando se los necesita?
El segundo es que Hayley no explora los estilos que le interesan desde un punto de vista demasiado personal. Por ejemplo, es un escándalo lo mucho que ‘Cinnamon’ quiere ser una canción de St. Vincent, o ‘Simmer’ una de Wild Beasts, o ‘Leave it Alone’ una balada de Radiohead, o ‘Pure Love’ la típica cucada synth-pop de Carly Rae Jepsen. Ojo, todas estas canciones son estupendas, pero también dejan cierta sensación de que, en ellas, Hayley se ha puesto un disfraz más que buscado su propio sonido. Al final, el disco si queda lastrado por su duración con canciones menos interesantes como ‘My Friend’, ‘Over Yet’ o el grueso de su tercera sección, entre las que hay que destacar para mal el electropop experimental de ‘Sugar on the Rim’, que Hayley ha escrito «literalmente» para los gays, pero que no da muchas ganas de mariconear en general.
Donde Hayley sí brilla es en sus momentos más oscuros. El adictivo reggae-pop de ‘Dead Horse’, que comienza con una grabación de Hayley en la que explica que ha pasado una depresión, para luego relatar sin tapujos la infidelidad de su ex-marido («siempre he sido la otra»), es el momento más accesible del álbum; ‘Sudden Desire’, con esos gritos a lo Alanis, el más visceral, y ‘Why We Ever’, en el que la artista intenta olvidar a esa persona que le ha hecho daño, el más conmovedor en su baile de estilos: empieza como una canción de R&B sensual, pero luego mete un interludio a piano muy Kate Bush, y termina a otro rollo. Más pupa hace ‘Roses/Lotus/Violet/Iris’, una oda al feminismo que cuenta con los coros de boygenius (el supergrupo formado por Lucy Dacus, Julien Baker y Phoebe Bridgers) y una instrumentación preciosa.
¿Cuál es la gran sorpresa y cuál la gran decepción de ‘PETALS FOR ARMOR’, por tanto? La gran sorpresa es que nos descubre a una artista mucho más interesada de lo que parecía en ponérselo difícil a sí misma: esto es claramente un disco de art-rock tal y como lo suelen hacer sus posible referencias. La gran decepción es que también nos descubre a una solista demasiado dependiente de sus influencias. Para ser un trabajo tan sumamente personal en lo lírico, en lo musical lo es mucho menos.
Calificación: 7,3/10 Lo mejor: ‘Simmer’, ‘Dead Horse’, ‘Why We Ever’, ‘Roses/Lotus/Violet/Iris’ Te gustará si te gusta: Youtube:vídeo de ‘Dead Horse’
Sen Senra ha sorprendido esta última semana con el estreno de un nuevo single que llega solo unos pocos meses después del lanzamiento de su último álbum de estudio, ‘Sensaciones‘. Y con el single ha llegado una pequeña noticia, que el cantante gallego se ha asociado, desde su sello Sonido Muchacho, con Universal. Y ‘Nada y nadie’ es una canción a la altura de este paso adelante para Christian Senra en lo profesional.
‘Nada y nadie’ presenta los ingredientes de la típica canción de Sen Senra: al modo del blues clásico, es decir, de otras canciones del artista como ‘Ya no te hago falta’, solo una guitarra eléctrica le acompaña al principio de la canción para marcar el ritmo y la atmósfera, mientras la peculiar voz de Christian toma todo el protagonismo desde el segundo cero. También la letra de ‘Nada y nadie’ lleva la firma del gallego en su descripción de un encuentro sexual desde un punto de vista ligeramente paternal («piensa pero no le des muchas más vueltas de la cuenta») y en su gusto por los diminutivos («se nos esfumó la carita de pena»). El estribillo con autocoros es tan hipnótico como de costumbre.
En la segunda estrofa, ‘Nada y nadie’ va incorporando novedades: esta añade ya el sonido del autotune (o un instrumento parecido) y en la canción entra finalmente un beat de tintes hip-hop que abre la veda para que Sen Senra la lleve hacia su cumbre dramática. Lo hace mediante la incorporación de unos fantasmales coros que remiten al de los grupos vocales de los años 40, y que van imponiendo su presencia cada vez hasta el final de la composición. Ya en papel no suena como una canción de Sen Senra más, pero teniendo en cuenta tanto su componente emotivo como su definido estilo, puede ser su canción más representativa, y también la mejor.