Rosalía y Alejandro Sanz están entre los artistas más nominados a los Grammys latinos. Ambos competirán por el galardón a Álbum del Año junto a otros nombres como Rubén Blades, Calamaro o Luis Fonsi. A Rosalía se le ha escapado la nominación a Canción del Año, pero sí ha conseguido aspirar a Grabación del Año por ‘Aute cuture’. También opta a Mejor Canción Pop (‘Pienso en tu mirá’) y a Mejor Canción Urbana por ‘Con altura‘. Como veis, su equipo sigue su estrategia muy avispado, presentando distintas canciones a distintas subcategorías.
Pero la principal noticia parece las pocas nominaciones a Bad Bunny en el que parecía su año tras la edición de ‘X100 PRE’, por no hablar de su participación en Coachella o los MTV Video Music Awards (su álbum con J Balvin computará para el año que viene). Únicamente encontramos a este hacedor de hits en las subcategorías urbanas con ‘Tenemos que hablar’ y el álbum ‘X 100PRE’. Nada suyo aparece ni en Álbum, Canción ni Grabación del Año, al modo de lo que suele suceder con Kanye West en los otros Grammys.
Álbum del Año:
Paula Arenas (Visceral)
Rubén Blades (Paraíso Road Gang)
Andrés Calamaro (Cargar La Suerte)
Fonseca (Agustín)
Luis Fonsi (Vida)
Rosalía (El Mal Querer)
Alejandro Sanz (#ELDISCO)
Ximena Sariñana (¿Dónde Bailarán Las Niñas?)
Tony Succar (Mas De Mi)
Sebastián Yatra (Fantasía).
Grabación del Año:
«Parecen Viernes» — Marc Anthony
«Verdades Afiladas» — Andrés Calamaro
«Ahí Ahí» — Vicente García
«Kitipun» — Juan Luis Guerra 4.40
«Querer Mejor» — Juanes con Alessia Cara
«La Plata» — Juanes con Lalo Ebratt
«Aute Couture» — Rosalía
«Mi Persona Favorita» — Alejandro Sanz con Camila Cabello
«No Tengo Nada» — Alejandro Sanz
«Cobarde» — Ximena Sariñana
Canción del Año:
«Calma» — Pedro Capó, Gabriel Edgar González Pérez y George Noriega, compositores (Pedro Capó)
«Desconstrução» — Tiago Iorc, compositor (Tiago Iorc)
«El País» — Rubén Blades, compositor (Rubén Blades)
«Kitipun» — Juan Luis Guerra, compositor (Juan Luis Guerra 4.40)
«Mi Persona Favorita» — Camila Cabello y Alejandro Sanz, compositores (Alejandro Sanz con Camila Cabello)
«No Tengo Nada» — Alejandro Sanz, compositor (Alejandro Sanz)
«Quédate» — Kany García y Tommy Torres, compositores (Kany García y Tommy Torres)
«Querer Mejor» — Rafael Arcaute, Alessia Cara, Camilo Echeverry, Juanes, Mauricio Montaner, Ricardo Montaner y Tainy, compositores (Juanes con Alessia Cara)
«Un Año» — Mauricio Rengifo, Andrés Torres y Sebastián Yatra, compositores (Sebastián Yatra con Reik)
«Ven» — Fonseca, compositor (Fonseca)
Mejor Canción Pop:
«Bailar» — Leonel García, compositor (Leonel García)
«Buena Para Nada» — Paula Arenas, Luigi Castillo y Santiago Castillo, compositores (Paula Arenas)
«Mi Persona Favorita» — Camila Cabello y Alejandro Sanz, compositores (Alejandro Sanz con Camila Cabello)
«Pienso En Tu Mirá» — Antón Álvarez Alfaro, El Guincho y Rosalía, compositores (Rosalía)
«Ven» — Fonseca, compositor (Fonseca)
Mejor Fusión/Interpretación Urbana:
«Tenemos Que Hablar» — Bad Bunny
«Calma (remezcla)» — Pedro Capó y Farruko
«Pa’ Olvidarte (remezcla)» — ChocQuibtown, Zion y Lennox, Farruko con Manuel Turizo
«Con Calma» — Daddy Yankee con Snow
«Otro Trago» — Sech con Darell
Mejor Álbum de Música Urbana:
Kisses — Anitta
X 100PRE — Bad Bunny
Mi Movimiento — De La Ghetto
19 — Feid
Sueños — Sech
Mejor Canción Urbana:
«Baila Baila Baila» — Ozuna y Vicente Saavedra, compositores (Ozuna)
«Caliente» — J Balvin, René Cano, De La Ghetto y Alejandro Ramirez, compositores (De La Ghetto con J Balvin)
«Con Altura» — J Balvin, Mariachi Budda, Frank Dukes, El Guincho, Alejandro Ramirez y Rosalía, compositores (Rosalía y J Balvin con El Guincho)
«Otro Trago» — Kevyn Mauricio Cruz, Kevin Mauricio Jimenez Londoño, Bryan Lezcano Chaverra, Josh Mendez, Sech y Jorge Valdes, compositores (Sech con Darell)
«Pa’ Olvidarte» — René Cano, ChocQuibtown, Kevyn Cruz Moreno, Juan Diego Medina Vélez, Andrés David Restrepo, Mateo Tejada Giraldo, Andrés Uribe Marín, Juan Vargas y Doumbia Yohann, compositores (ChocQuibTown)
Mejor Álbum de Música Alternativa:
Latinoamericana — Alex Anwandter
Discutible — Babasónicos
Bach — Bandalos Chinos
Prender Un Fuego — Marilina Bertoldi
Norma — Mon Laferte
Mejor Video Musical Versión Larga:
«Anatomía De Un Éxodo» — Mastodonte
«Piazzolla, Los Años Del Tiburón» — Astor Piazzolla
«Hotel De Los Encuentros» — Draco Rosa
«Lo Que Fui Es Lo Que Soy» — Alejandro Sanz
«Déjame Quererte» — Carlos Vives
‘No te debí besar’ de C. Tangana y Paloma Mami con la producción de Alizzz es la entrada más fuerte de la lista de singles española de la semana, llegando directamente al número 3. El número 1 continúa perteneciendo a ‘Yo x ti, tú x mí’ de Rosalía y Ozuna, que continúa camino a convertirse en el mayor hit de la carrera de Rosalía de momento, pese a que se haya quedado con las ganas de hacer una tímida entrada en el Billboard Hot 100.
La siguiente entrada queda bastante lejos en el top 100 español y se trata del tema conjunto de Ariana Grande con Miley Cyrus y Lana del Rey. ‘Don’t Call Me Angel’ de la banda sonora de ‘Los Ángeles de Charlie’ es puesto 28 en España mientras en otros países ha funcionado mejor. Sobre todo animada por el gancho que es ahora mismo Ariana Grande, el tema ha sido top 2 en Reino Unido y top 13 en Estados Unidos. Su tendencia en los últimos días es ligeramente a la baja en Spotify, por lo que parece haber ya alcanzado sus máximos.
El resto de entradas en la lista española de singles es ‘Piensan’ de Myke Towers (top 43), ‘Qué calor’ de Major Lazer, J Balvin y El Alfa (top 45), ‘Dance Monkey’ de Tones and I (top 75), ‘Djadja’ de Aya Nakamura (top 85), ‘Yyanosé’ de Israel B y Lowlight (top 87), ‘105 F Remix’ de Kevvo, Farruko, Chencho Corleone, etcétera (top 96) y ‘Apriétala’ de RVFV (top 100).
Miki Núñez, el concursante de OT2018 que representó a nuestro país en Eurovisión este año, es el nuevo número 1 de la lista de ventas española, dejando a León Benavente en el puesto 2. El excelente tercer disco del grupo de Abraham Boba supone su mejor marca histórica, pues su álbum anterior fue top 5. La victoria en la lista de streaming ha sido incluso más clara para Miki Núñez: su álbum ‘Amuza’, que incluye ‘La venda’, entra ahí directo al top 2, tan solo por detrás de Post Malone; mientras ‘Vamos a volvernos locos’ de León Benavente logra un digno puesto 17, que para un grupo de su estilo solo puede considerarse un gran éxito.
Esta semana hay un sinfín de entradas en la lista de ventas, pero solo hay 3 discos aparte de los 2 mencionados en el párrafo anterior, que consigan llegar tanto a la tabla de ventas como a la de streaming. Se trata de ‘Charli’ de Charli XCX (puesto 28 en ventas pese a la mala distribución del álbum, puesto 34 en streaming). En segundo lugar, ‘III’ de Lumineers llega al puesto 38 de ventas y al 43 en streaming. Y Metronomy sorprenden con la entrada de ‘Metronomy Forever‘ al puesto 54 en ventas pero sobre todo con su llegada al puesto 61 en streaming. Les rodean Rels B y Cepeda, para que os hagáis una idea del tipo de álbumes que hay en esa otra tabla.
Otras entradas interesantes en ventas son las de Pixies con ‘Beneath the Eyrie’ en el puesto 15, el disco ‘Days of the Bagnold Summer’ de Belle & Sebastian en el puesto 48, o las diversas de Prince. Estas son ‘The Versace Experience Prelude 2 Gold’ (puesto 20), ‘Chaos and Disorder’ (puesto 55), ‘Emancipation’ (puesto 99) y el recopilatorio ‘4Ever’ reentrando en el 100.
También llegan al top 100 lo nuevo de Korn, ‘The Nothing’, en el puesto 14; ‘Breadcrumbs’ de Alice Cooper (puesto 39), ‘Diagnóstico: Basicopatía’ de Básico (puesto 45), la edición 30º aniversario de ’Sonic Temple’ de The Cult (puesto 50), ‘Love, Scum & Dust’ de Furious Monkey House (puesto 58), ‘Real Life’ de Emeli Sandé (puesto 60), ‘Volando sobre un tacón’ de Tam Tam Go! (puesto 70), ‘La Pasión según Igor Paskual’ (puesto 80) y ‘The Gereg’ de The Hu (puesto 95).
Nueva edición de nuestra sección 10 fotos que no debiste perderte, dedicada a mostrar fotos y vídeos de nuestros artistas favoritos en las redes sociales que, si no lo hiciste ya, te gustará ver. Hoy, Lana Del Rey se convierte en meme viviente, Dua Lipa y Rosalía escenifican el crossover millennial más soñado, Jennifer Lopez desfila vestida (es un decir) de Versace, Putochinomaricón dice «hasta luego» y mucho más.
Lana Del Rey, un meme viviente de la portada de ‘Norman Fucking Rockwell!’
¿Recordáis aquel especial que dedicamos a los memes que se habían generado a raíz de la portada de ‘Norman Fucking Rockwell!’? Pues bien, la cosa le ha hecho gracia hasta a la propia Lana Del Rey. Hasta el punto de que, en la semana de salida del disco, se convirtió en un meme viviente… repartiendo helados desde el interior de una camioneta. Si es que hay que quererla…
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Putochinomaricón dice “hasta luego”
Muchos os habréis preguntado dónde anda metido Chenta Tsai en los últimos tiempos. Pues bien, hace unos días lo desvelaba en su Instagram. Ha decidido “repensar” el proyecto Putochinomaricón, mientras sigue trabajando en la edición física de su segundo EP ‘Miseria humana’ –“sigo sintiendo que está en versión demo”–, que no ha visto la luz después del verano, como se anunció. Y nos dice todo esto con esta tierna foto de su infancia, en la que un pequeño Chenta nos dice “bae”. Aquí te esperamos.
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Hinds y la “disco silenciosa” de su tercer disco
Otras que están trabajando en futuros lanzamientos son Hinds. El cuarteto de Madrid ha estado componiendo y grabando las canciones de su tercer álbum en Londres. Una de sus calles ha servido de improvisada “silent disco” para Ana y Amber, que bailaban eufóricamente una de esas grabaciones mientras la escuchaban con auriculares. Sólo verlas ya pica la curiosidad.
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La química entre Romy y Oliver de The xx
Otros que –confiamos– deben de estar trabajando en un nuevo trabajo son The xx. Mientras lo hacen –o no, pero queremos que sí–, sus miembros y amigos de la infancia Romy Croft y Oliver Sims mantienen su química intacta. Así lo muestra este vídeo filmado por uno, grabando a la otra en cámara lenta, bajo el título de “Cuando Oliver dice mi nombre”. Eso es amor.
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Rosalía y Dua Lipa, musas de la moda
Uno de los crossovers-bomba que podrían suceder en el pop del futuro sería el de Rosalía y Dua Lipa. Pues, por improbable que pudiera parecer, está un pasito más cerca de suceder, después de que ambas se sentaran juntitas, mano sobre mano, en la front row del desfile de Burberry en la pasada semana de la moda de Londres. Su director creativo, Riccardo Tisci, es un gran admirador de ambas, y las congregó a su desfile junto a la actriz de moda Hunter Schafer (‘Euphoria’), el modelo Anwar Hadid –parece que actual pareja de Dua– y una de las coreanas Blackpink, Jisoo. «Tronío» millennial.
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Jennifer Lopez desfila vestida (es un decir) de Versace
Otra a la que se ha podido ver en los últimos días en torno al mundo de la moda ha sido Jennifer Lopez. La cantante y actriz –no hay que olvidar esa faceta, ahora que parece que podría optar a un Oscar por ‘Hustlers’– desfilaba en Nueva York en la presentación de la nueva colección de Versace, vestida por la propia Donatella. Bueno, lo de “vestida» es una manera de hablar, porque lo que llevaba era una especie de vestido-hoja con capa, casi un taparrab… tapacoños.
La chilena Mon Laferte se está pasando todo el verano de gira por América, presentando las canciones del notable ‘Norma’ junto a sus éxitos previos y las nuevas (y buenas) canciones que ha estado lanzando en las últimas semanas. Más desatada que nunca, en La gira de Norma se está mostrando como una gran front-woman, que da espectáculo y cuida del público… cuando no hace ambas cosas. Por ejemplo, en este vídeo regala al respetable un pañuelito con el sudor de su cuerpo… De TODO su cuerpo.
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Charli XCX y Troye Sivan, en ‘2099’… real
Si Charlotte Aitchison es hiperactiva en Instagram, podéis imaginar lo que han sido estas últimas semanas, con el lanzamiento de su nuevo (y recomendable) álbum ‘Charli’. Numerosas sesiones de fotos, anuncio (maltrato, sería más apropiado) de su disco, una colección de reseñas de la propia Charli hacia su obra, una reclamación de más “derechos gays”, popper en mano… Hemos visto de todo en su perfil. Pero sin duda nos quedamos con la nueva portada que un fan ha hecho para la canción ‘2099’, un nuevo dueto de la británica y Troye Sivan, imaginando cómo podrían ser sus protagonistas en ese año… de seguir vivos, claro.
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Diplo responde a 6ix9ine
Y hay alguien peor que Charli, en cuanto a pesadez en Instagram: Diplo. Pero, como a ella, le salva que sus patochadas llegan a tener bastante gracia –vale, seguro que este pobre muchacho que se llevó un sustazo por su culpa no opina igual–, sobre todo porque sabe reírse de sí mismo. Por ejemplo, cuando se burlaba de las cuatro personas contadas que congregó en su set de DJ en el festival Burning Man. O cuando supuestamente –no tenemos claro si el titular del tuit que muestra es real– el rapero Tekashi 6ix9ine habría implicado a Diplo en la “tirada” de manta que ha hecho esta semana, en su juicio por pertenencia a banda armada. Diplo aclara que no es cierto, por si acaso.
Pero si nos hemos llevado una sorpresa rijosa en redes estas semanas, esa ha sido la de Ariana Grande. La intérprete de ‘7 Rings’ ha mostrado que usa nombres absurdos para las notas de voz y demos que guarda en su teléfono para futuras canciones. Y ha revelado cuál era el nombre de “batalla” de uno de los temas más celebrados de ‘Sweetener’: “ball slapper”. Es decir, lo que viene a ser el golpeo de los testículos contra el cuerpo de un compañerx sexual cuando se practica una penetración estilo perrito. Cada día más fans de Ariana, de verdad.
A principios de este mes de septiembre Manel nos sorprendían. No solo por su reaparición, tres años después de ‘Jo competeixo‘, sino también por cómo volvían: con una ‘Per la bona gent‘ en la que casi lo menos sorprendente era el sample de Maria del Mar Bonet en el que se basaba su gancho principal –y, de paso, el título de la canción y el disco–. Porque el ritmo, los versos rapeados y las inflexiones oscuras, post-industriales, dejaban boquiabierto.
Ahora avanzan un nuevo single de ‘Per la bona gent’, antes de que se publique el viernes 4 de octubre. Y no es menos sorprendente que su predecesor. Se trata de ‘Boy Band’, una canción abiertamente pop, bailable y con divertidos arreglos de teclado, en la que conectan sus contactos iniciáticos con la música, desde los primeros recuerdos –las «zarzuelas y cuplés» de una vecina, su primer intrumento, en el que aprendieron ‘Give A Little Bit’ de Supertramp– hasta la formación de su primer grupo, hasta, no ya «estar», sino también «trabajar» en una boy band.
Y si la canción ya es jugosa y divertida, el vídeo que ha creado Stanley Sunday para ella no le va a la zaga. Y es que ha optado por, jugando con la estética de los videojuegos de baile virtual, hacer al cuarteto catalán parecer unos Take That, unos *NSYNC o unos Backstreet Boys. ¿Cómo? Situando sus caras sobre cuerpos de bailarines reales, que hacen coreografías para la canción en escenarios imposibles y con efectos visuales delirantes.
Pese a contar con una persistente legión de fans y una notable colección de buenas canciones –a pesar de contar solo con dos álbumes oficiales (‘¡Es que no hay manera!’ es, para nosotros, uno de los mejores de 1997), más sendos recopilatorios de singles–, a Los Fresones Rebeldes siempre les perseguirá la sombra de ser unos «one-hit wonders». Porque al final, el aficionado-medio a la música les reconoce sobre todo gracias a ‘Al amanecer‘, su única canción que fue capaz de ir más allá del underground.
Pese a la injusticia de que la masa ignore pelotazos pop como ‘Medio drogados’, ‘Bola de cristal’, ‘Esa chispa’, ‘Fuente de amor’ y un largo etcéterea, ellos se lo toman bastante bien. Hasta el punto que acaban de protagonizar un anuncio televisivo para una marca de legumbres en conserva donde se redunda en esa idea: Julio Ruiz, el decano locutor de Radio 3 al frente del programa de indie pop ‘Disco Grande’, hace la locución de este spot, en el que se dice que «las legumbres son como esos grupos que solo tienen un éxito», mientras suena ese éxito, precisamente. Lo mejor es que los propios Felipe, Ana y compañía se prestan a la broma cocinando –en un set con una decoración muy 60s, que casa a las mil maravillas con la estética del grupo– distintos platos de judías, garbanzos o lentejas… porque de vender esos productos es de lo que va la cosa.
Esta ingeniosa idea publicitaria llega cuando el grupo está en plena gira de regreso: Los Fresones Rebeldes estarán el el viernes 18 de octubre en Barcelona (Sala Sidecar), el 19 de octubre en Murcia (sala REM) y el sábado 9 de noviembre en Madrid (Festival Premier El Gran Viaje). Recientemente el nombre del grupo barcelonés era también noticia por la triste pérdida de Inés Bayo, que precisamente puso su voz a su gran hit y que fallecía el pasado mes de agosto.
Día de la marmota electoral, emergencia climática, auge de la ultraderecha, crisis financiera… El mundo parece irse a la mierda a pasos agigantados, la verdad. Sin embargo, hay pequeños gestos que nos hacen pensar en que este planeta y la Humanidad no son/somos tan terribles, después de todo. Por ejemplo, ahora que hemos escuchado a David Hasselhoff hacer una versión de ‘Head On’ de los escoceses The Jesus and Mary Chain. «What the fuck?», pensaréis. Exacto.
El actor-cantante conocido por sus papeles en series televisivas tan cutre-históricas como ‘Los vigilantes de la playa’ o ‘El coche fantástico’ comenzó a labrarse una carrera musical en 1984, su etapa de mayor apogeo como sex symbol/chulo playa, como una suerte de Bertín Osborne de Baltimore que cantaba un italopop a lo Samantha Fox/Sabrina que ya sonaba decadente incluso en su época. Pero aunque no lo parezca, Hasselhoff es algo parecido a una estrella del pop en Alemania, Austria y Suiza, donde ha logrado varios números 1. Así que tampoco sorprende que a sus 67 años haya publicado ya 12 álbumes y que este próximo viernes, 27 de septiembre, publique el decimotercero.
Se titula ‘Open Your Eyes’ –como su primer single que también es una versión, en este caso de Lords of The New Church, grupo de Brian James (The Damned) y Steve Bator (Stiv Bators)– y en su tracklist incluye ‘Head On‘, la canción que los hermanos Reid incluyeron en su disco del año 1989, ‘Automatic’. La versión que perpetra Hasselhoff para su disco es, como parecía lógico pensar, algo más limpia y synthpopera. Y, ojo, no está mal. Cuenta, además, con la guitarra de Elliot Easton, que la pasada semana hubiera de despedirse de su compañero de grupo en The Cars, Ric Ocasek. Easton no es el único nombre conocido en nómina en ‘Open You Eyes’, puesto que en el single principal ya aparecía James Williamson, guitarrista de The Stooges, y ¡Todd Rundgren!
Gabriela Richardson se daba a conocer en 2015 con ‘Hundred Miles’ de Yall, una canción compuesta para un anuncio de Desigual que lograba un extraño éxito en España y Francia pese a su descarada inspiración en ‘Lean On’. ‘Dölma’, el EP de debut de esta joven cantante de Barcelona “de raíces afroamericanas y españolas”, tiene poco que ver con ese tema y con el que ha terminado siendo su single en solitario más popular, el bailable ‘Crime’, producido por Alizzz.
En realidad, Richardson apuesta en ‘Dölma’ por un sonido de R&B que casa perfectamente con su agradable y expresiva voz, un sonido experimental y melancólico que podemos asociar a la era Spotify / Soundcloud y por el que no dejan de asomar varios posibles referentes. Richardson, que también es modelo (la imagen de la portada es de Carlota Guerrero, que ha trabajado con Solange), menciona entre sus influencias tanto a Frank Ocean como a Nirvana, tanto a Mazzy Star como a Camarón de la Isla, e incluso ha versionado a Lana Del Rey en directo, pero aunque vocalmente sí puede haber una conexión entre ella y Hope Sandoval, musicalmente su sonido es mucho más contemporáneo. Los ecos de R&B atmosférico y dancehall de ‘En verano‘ pueden recordar a AlunaGeorge, Sabrina Claudio o Nao, pero su letra en «spanglish» remite a Empress Of. Y aunque el ritmo de ‘Soft Beat’ es propio del R&B y el funk clásicos, por el tema asoma una guitarra que es puro «bedroom-pop». No es nada obvia, por tanto, la contribución de Ekhi Lopetegi de Delorean en 5 de las 6 pistas de ‘Dölma’ como co-autor, cuando por ejemplo la producción de InnerCut en ‘Llegas tarde’, con sus ricas percusiones tropicales, no puede llevar más su firma.
Las canciones de ‘Dölma’, aún siendo modestas, están bien y cumplen su objetivo de enfilar la carrera de Richardson en una dirección sonora concreta, sin olvidar la variedad que suma al conjunto ‘Hurricane’, en el que otro de esos estribillos vespertinos y cantados en falsete de Richardson cabalga un ritmo más próximo al synth-pop y a lo que podría denominarse «night drive music». En ‘Intro’, Richardson explica que el título de ‘Dölma’ alude a su nombre espiritual, que un monje budista le dio de pequeña, y que significa «madre de la liberación», y aunque en su EP de debut Richardson parece aún algo esclava de sus influencias o del sonido de las playlists de R&B alternativo de Spotify, sus 13 minutos de duración al menos suenan cuidados, trabajados y sobre todo sinceros, que ya es mucho más de lo que podía decirse de ‘Hundred Miles’…
Calificación: 5,9/10 Lo mejor: ‘En verano’, ‘Llegas tarde’ Te gustará si te gusta: AlunaGeorge, Empress Of, Nao, Sabrina Claudio… o el último Sen Senra Escúchalo:Spotify
Abel Hernández, conocido por su papel protagonista en Migala –un grupo que abanderó la vanguardia del pop rock independiente español en el cambio de siglo–, ya venía avisando. Tras el fantástico ‘Los movimientos‘ (2012), su tercer largo como El Hijo, parecía dar por agotada su etapa más folkie y, digamos, tradicional. Así lo apuntaba ya en 2015 cuando lanzó el EP ‘Fragmento I’, en el que la electrónica experimental pasaba a formar parte fundamental de su nuevo universo. Y nos quedó claro que no era un periodo pasajero cuando el año pasado liberaba ‘Dentro’, de nuevo un pequeño formato –con soporte audiovisual, esta vez– en el que incluso iba más allá en su persecución de un espacio nuevo, con ambiente post-industriales, más tarde amplificados con un disco de remezclas del propio Abel, David T. Ginzo (Tuya), Somos La Herencia o Sacco<>Vanzetti.
Ahora sabemos que ese nuevo rumbo se concretará en ‘Capital desierto’, un nuevo largo de El Hijo que se publicará «próximamente» a través del sello Intromúsica (Dorian, Rusos Blancos, Tórtel). En él aflorarán de nuevo ese espacio post-industrial que la propia nota de prensa sitúa junto a «contemporáneos como M.E.S.H., Untold o Arca», salpicado del dub que filtraron los grupos trip-hop de Bristol. Pero, en todo caso, no pierde de vista la melodía ni su espíritu popular, a tenor de su primer adelanto ‘Nuevo brutalismo’, que hoy etiquetamos como Canción del Día.
Y es que esta canción comienza, desde luego, con la aridez de algunos pasajes de la obra de Arca, mientras Hernández marca el tono –Autotune mediante– de su línea melódica. Hay un primer giro, sin embargo, cuando irrumpe la voz de la joven promesa gallega Laura LaMontagne en su estribillo, a la vez que un bombo marca un compás contundente, con trazos de –como él señalaba– dub. Y no es la única vuelta de tuerca que tiene esta canción puesto que, de repente, lo que parece un puente se convierte en el gran gancho de la canción, cantado a coro con Laura –que introduce unas inflexiones vocales medio arábigas medio folclóricas– y David T. Ginzo y que, lejanamente y de forma involuntaria, adquiere un ritmo de rumba pausada, como unas Grecas remezcladas.
De manera llamativa, Abel recicla en ‘Nuevo brutalismo’ parte de la letra de una de sus canciones más memorables –’Quebradizo y transparente’, de ‘Madrileña‘ (2010)–. Se centra en «David», uno de sus personajes, aquel que por entonces ya le gustaba «hablar de toda clase de accidentes / Y su casa es un museo / dedicado a la muerte». Casi una década después, aquel personaje entre siniestro y entrañable se ha agriado y vuelto aún más turbio. ‘Capital desierto’ promete.
La Generación Z pide paso en el pop, como ya nos ha dejado bien claro a todos Billie Eilish. Pues bien, una de sus próximas estrellas, si no lo es ya, es Stella Bennet, una joven neozelandesa nacida en 2000 que se hace llamar BENEE en el mundo de la música. Y lo cierto es que, tras probar varios artes, la música ha sido su última opción y, cuenta, no empezó a interesarse en serio por ella hasta su último año en el instituto, cuando subió un par de demos a Soundcloud –una de ellas era la estupenda ‘Tough Guys‘, un medio tiempo de pop R&B con arreglos espacials, dedicada a la actitud absurda de sus compañeros masculinos en el instituto– que obtuvieron una buenísima respuesta. Entre otras, la del productor Josh Fountain, que la propuso ponerse a trabajar juntos de inmediato.
Su primera canción conjunta fue ‘Soaked’, lanzada como single a finales de 2018, continuaba la línea de su single debut, con elegantes arreglos jazzy en bajos y guitarras –James Blake, King Krule, Connan Mockasin o Vampire Weekend se encuentran entre sus referentes predilectos–, y una interesante capacidad melódica. Sorpresivamente, se hizo viral especialmente en Australia y Nueva Zelanda, logrando superar en pocos meses unos 14 millones de streaming en Spotify –ahora suma 24– y logrando ser certificado como disco de oro. Republic Records, sello de Universal a caballo de lo mainstream y lo alternativo, se apresuró a echarle el lazo a BENEE, lanzando en la pasada primavera su EP debut, ‘Fire On Marzz‘.
Un disco que no solo llama la atención por la reconocible portada de Ricardo Cavolo, en la que Stella convive con demonios, monstruos y fantasmas en ese planeta rojo en llamas. Sino también porque parece mostrar que su pop, a medio camino del de la norteamericana Clairo –por su aire íntimo y sus elegantes guitarras– y su compatriota Lorde –por su espíritu bailable–, no es cosa de una sola canción. De hecho, cortes como ‘Want Me Back’, la luminosa –aunque esconde un fondo siniestro– ‘Evil Spider’ o ‘Glitter’ –que acaba de ser objeto de un fantástico vídeo, medio animado-medio real, que nos recuerda un poco al de ‘Human Behavior’ de Björk– incluso superan el potencial mostrado en sus primeros singles. Ardemos, como ella misma en la portada de su EP, en deseos de ver hacia dónde conduce ese visible talento.
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Vuelve a la Sala Apolo de Barcelona el ciclo de conciertos Be My Guest, dedicado a descubrir y acercar interesantes propuestas musicales de artistas, bandas o sellos emergentes de la escena musical nacional e internacional, invitándoles a tocar en la sala. El próximo 28 de septiembre, dentro de dos domingos, La (2) acogerá una nueva edición de este evento y el protagonista es el sello underground danés Janushoved. Foto:Bandcamp.
Con el motivo del quinto aniversario del sello, que procede de Copenhague y es, en palabras de Apolo, «uno de los secretos mejor guardados de la música experimental underground danesa», cuatro de sus principales artistas se subirán al escenario de La (2) para presentar sus propuestas, que abarcan desde la electrónica preciosista al ambient melódico, pasando el drone más denso y asfixiante. Los artistas que actuarán en Apolo dentro del ciclo Be My Guest son Internazionale, Rosen & Spyddet, Yuri y Raquin y además lo harán de la mano del sello barcelonés Cønjuntø Vacíø, que ejercerá de anfitrión. Bajo estas líneas podréis escuchar algunos de sus trabajos.
Las entradas anticipadas para el evento de Be My Guest se pueden adquirir a través de la página web de Sala Apolo por un precio de 10 euros + gastos de gestión.
CupcakKe ha anunciado que deja la música en un preocupante stories realizado en directo durante la noche del domingo, y que recoge Stereogum. En el vídeo, la rapera aparece sentada en la cama de una habitación de hotel y tapada únicamente con una sábana, y rompe a llorar varias veces para explicar que abandona la música porque cree que con ella está «corrompiendo a la juventud». La autora de ‘Ephorize‘ anuncia que su gira ‘The 10k Tour’ queda cancelada y que toda su música desaparecerá de las plataformas de streaming.
En el vídeo, la autora de ‘Crayons‘ explica entre lágrimas: «Creo que estoy corrompiendo a la juventud. Quiero ir al cielo después de esto, no al infierno. Ver a chavales de todas las edades cantar cosas como «restriégate conmigo» o «fóllame» y toda esa mierda me ha dejado destrozada. No estoy contenta con ello. No está bien y aunque vosotros lo veáis bien, yo no. Quiero ser normal otra vez». La artista lamenta además que sus canciones sexuales hayan obtenido más atención que otras en las que muestra su «verdadero talento». Por otro lado, la rapera cuenta que durante su carrera ha desarrollado una severa adicción al juego, y que en septiembre de 2018 perdió 700.000 dólares en un casino. Y añade: «He descubierto que sin dinero me siento tranquila. Cuando he tenido pasta lo único que he ganado ha sido a gente que se ha aprovechado de mí y a la que no le importo realmente».
El pasado mes de enero, cupcakKe era hospitalizada tras dejar una nota de suicidio en redes. Desde el hospital, la rapera mandaba poco después un mensaje tranquilizante a sus fans. ‘Grilling Niggas’, el último single de la artista, veía la luz el pasado viernes 20 de septiembre, y su última mixtape ‘Eden’ a finales de 2018. De momento toda esta música sigue disponible en Spotify, pero sus videoclips más recientes ya han desaparecido de Youtube y la primera fecha de la gira, que iba a tener lugar esta noche en Atlanta, ha sido oficialmente cancelada. La autora de ‘Deepthroat’ ha desactivado también su cuenta de Twitter y borrado todo el contenido de su perfil de Instagram, aunque su perfil de Facebook sigue activado.
Nick Cave & the Bad Seeds han anunciado nuevo disco. Se llama ‘Ghosteen’, es doble y sale «la semana que viene». El propio Cave ha confirmado toda esta información en una carta publicada en su página, y aunque en el texto no da fecha exacta, presumiblemente el álbum saldría a la venta el próximo viernes 4 de octubre, pues el viernes es día oficial de lanzamientos.
‘Ghosteen’ se compondrá de ocho canciones en su primera parte a las que Cave llama «los niños», y de dos canciones largas en la segunda enlazadas por un interludio. Estas serían «los padres». ‘Ghosteen’ será el primer álbum de Cave desde ‘Skeleton Tree‘, uno de los mejores discos de 2016. No hay single por el momento, aunque Cave sí ha compartido la portada del álbum, que retrata una especie de mundo paradisiaco. Os dejamos con la carta íntegra del australiano:
Dear Joe,
You can expect a new album next week.
It is called Ghosteen.
It is a double album.
Part 1 comprises of eight songs.
The Spinning Song
Bright Horses
Waiting For You
Night Raid
Sun Forest
Galleon Ship
Ghosteen Speaks
Leviathan
Part 2 consists of two long songs, linked by a spoken word piece.
Lana Del Rey ha comenzado este sábado 21 de septiembre en Nueva York la gira de ‘Norman Fucking Rockwell!‘, que pasará por Norteamérica durante el otoño y transcurrirá por varios países europeos como Reino Unido o Francia de febrero a marzo de 2020, pero que de momento no cuenta con parada española.
El setlist de este primer concierto de ‘Norman Fucking Rockwell!’, que ha tenido lugar en el teatro Northwell Health de Jones Beach, en Wantagh, Nueva York para más señas, ha contado con 18 canciones, solo cinco de las cuales pertenecen sorprendentemente a ‘Norman Fucking Rockwell!’. Algunas de ellas, como ‘Venice Bitch’, Lana ya las había cantado en un evento pro-LGBT a principios de septiembre, pero otras ha sido la primera vez, como el tema titular o ‘Bartender’. No, Lana no ha incluido ‘The greatest’ en la gira, al menos de momento, ni ‘Love song’… Curioso pues el disco ha sido un éxito de crítica y público y la gira de hecho lleva su nombre. ¿Será que alguna de ellas no ha sido ensayada lo suficiente?
En realidad, el primer concierto de la gira de Lana ha sido generoso en temas antiguos y el setlist ha estado repartido sobre todo entre temas de ‘Born to Die’, como el tema titular o ‘Video Games’, y ‘Lust for Life’, como ‘Cherry’ o ‘Tomorrow Never Came’, que Lana cantó junto a Sean Ono Lennon de cuerpo presente. Llama la atención la ausencia total de temas de ‘Honeymoon’ y sobre todo la inclusión de ‘Young and Beautiful’ en un «medley» con otros temas, cuando este es de lejos el más popular de Lana. También Adam Cohen (hijo de Leonard) apareció en el escenario para cantar con Lana ‘Chelsea Hotel #2’.
NORMAN FUCKING ROCKWELL LIVE , Lana Del Rey live at Jones Beach in New York! She was AMAZING!! pic.twitter.com/aKQUPowTEF
¿Qué separa a Tove Lo del éxito masivo? ¿Qué tiene que hacer, si tres discos de pop bailable y ecléctico tan notables como ‘Queen Of The Clouds’, ‘Lady Wood’ y ‘Blue Lips’ no la han convertido ya en una superestrella? Hay quien la acusa de ausencia de carisma, de ese halo estelar que sí tienen, por citar ejemplos generacionales y no lejanos en estilo, Ariana Grande, Charli XCX o Carly Rae Jepsen. Yo lo llamaría «marketing», pero entiendo lo que quieren decir. De hecho, yo creo que precisamente su gran encanto está en esa naturalidad de la que carecen esas otras compañeras de la sueca, que le permite decir y hacer las cosas como ella quiere sin importar lo controvertido que pueda ser. La honestidad no vende discos, pero sí construye carreras.
Y ‘Sunshine Kitty’, en su modestia, es otro capítulo más de esa línea de discos que hacen de la sueca casi una cantautora que hace pop –no precisamente al estilo de Taylor Swift–. Otra colección de canciones personales que sí, presumen de una producción sumamente elegante y atrevida, rabiosamente contemporánea pero que no trata de marcar el futuro, sino asentarse en el presente –en esta ocasión con especial protagonismo de guitarras–: el dúo The Struts, con aportaciones puntuales de Shellback, Jack & Coke, Mattman & Robin e Ian Fitzpatrick, sigue siendo fundamental en ese plano, y de hecho recuerda más a su debut que a su doble trabajo posterior. Pero al fin y al cabo, decía, son canciones personales e íntimas, como páginas de un diario.
De hecho, Ebba Tove Nilsson ha revelado que gran parte de ‘Sunshine Kitty’ –sin ser un disco conceptual, como sus anteriores trabajos– está basado en las historias sentimentales, propias o ajenas –de amigas y amigos reales de la artista–, que escribe en diarios desde que era una niña. Así, por ejemplo, ‘Glad He’s Gone’ es la historia real de su amiga Uma –presentada en la intro ‘Gritty Pretty’ por Mateo, otro protagonista de una canción posterior– cuando tenía un novio que no la trataba con la debida atención y cariño, y a la que invita a asumir que es mejor que la haya dejado –recordándole, por ejemplo, las veces en que él la “invitaba” a hacerle una mamada que terminaba con “un collar de perlas”–. La historia de ‘Bad as the Boys’, aunque invita a ALMA, también retrata su primera experiencia con una pareja mujer, desencantándose al ver que su amor podía ser igual de cruel que el de los tíos. Tan creíble como suena la de ‘Really don’t like u’, ese dueto con Kylie Minogue que remite en su estribillo al Michael Jackson de finales de los 70 o a unos Miami Sound Machine hasta las cejas de ansiolíticos: llegas a una fiesta sabiendo que te encontrarás a tu ex con alguien, pero no sospechas que será con ella.
Esos tres singles, junto con esa esperanza depositada sin control ni razón sobre la primera pareja que surge tras una ruptura relatada en ‘Sweettalk My Heart’, supone una colección deslumbrante de singles que ya por sí mismos dan vida a todo ‘Sunshine Kitty’. Pero, además, el álbum esconde nuevas gemas que aciertan redundando en el electropop que ya domina –como ‘Mateo’, una historia adolescente sobre pillarte por un chico al que persiguen chicas más aparentes y llamativas que tú/ella, ‘Shifted’, con sus arreglos sutiles, o la preciosa balada ‘Mistaken’, con esos sintes que podría firmar Johnny Jewel–. Y, sin perder de vista la coherencia del disco, –una vez más, se disfruta con gusto de principio a fin–, números que ofrecen otras perspectivas: por ejemplo, la sugerente colisión con el funk brasileño de ‘Are U gonna tell her?’, con MC Zaac, que nos abre la puerta del club en el que suena el tiro trance ‘Jacques’, producido por el hit-maker británico Jax Jones. O la perreante frescura protocaribeña a lo Rihanna de ‘Equally Lost’, interpretada con Doja Cat.
Incluso cortes que de primeras parecen menores, como ‘Stay Over’, ‘Come Undone’ o la final ‘Anywhere u go’ –un lamento de morriña de los días en los que se mudó de Estocolmo a Los Angeles–, terminan por ganarse su propio espacio en el pequeño y cotidiano universo de ‘Sunshine Kitty’. Un trabajo que, con menos aspiraciones narrativas que sus primeros discos y una especial luminosidad, parece más discreto. Pero, a la postre, nos reafirma en considerar a Tove Lo una rara avis en el pop. Porque hacer, uno tras otro, cuatro discos notables de pop honesto, bailable y emocionante es toda una rareza.
Calificación: 8/10 Lo mejor: ‘Really don’t like u’, ‘Bad as the Boys’, ‘Sweettalk My Heart’, ‘Glad He’s Gone’, ‘Mateo’, ‘Mistaken’, ‘Are U gonna tell her?’ Te gustará si te gusta: Charli XCX, Kim Petras, Carly Rae Jepsen Escúchalo:Spotify
Miley Cyrus es una de esas artistas raras capaces de haber construido un repertorio de versiones estelar, tan bueno como el propio o incluso mejor. La cantante ha actuado este fin de semana en el festival Open iHeart Radio Festival de Las Vegas y su setlist ha vuelto a incluir un par de interesantes versiones que sumar a su nutrido repertorio de «covers».
En primer lugar, Cyrus ha cantado ‘Black Dog’ de Led Zeppelin, dejándose los pulmones como se puede ver en el vídeo, aunque en realidad la noticia no es tal en este caso, pues se trata de una «cover» que la artista ya había hecho. Ha sido hacia el final de su concierto cuando Cyrus ha versionado por primera vez en vivo otro tema emblemático del rock clásico, ‘Comfortably Numb’ de Pink Floyd. Y en este caso ha aprovechado para enlazarla con ‘Wrecking Ball’, terminando así el show.
Además de estas dos versiones, el concierto de Cyrus en Las Vegas ha dejado otra noticia. Se trata del estreno en vivo de ‘Don’t Call Me Angel’, su single conjunto con Ariana Grande y Lana Del Rey, en este caso en una versión reducida. ¿Veremos alguna vez en directo a las tres cantando su single?
Desde que comenzáramos, hace unos años, a publicar la sección La Canción del Día, diría que no ha habido ningún artista que haya conseguido que cada uno de sus singles de adelanto de un disco obtuviera por parte de la redacción esa etiqueta. Si es así, la primera en conseguirlo es Tove Lo. Porque, tras ‘Glad He’s Gone‘, ‘Bad as the Boys‘ –junto a ALMA– y ‘Really don’t like u‘ –con Kylie Minogue–, hoy incluimos en esa categoría la cuarta canción extraída de ‘Sunshine Kitty‘, publicado el viernes.
Se trata de ‘Sweettalk My Heart’, una canción que, como en el caso de sus compañeras de disco, no presume de un impacto inmediato. Más bien, apuesta por un encanto fraguado a fuego lento, con una producción bailable pero no explosiva, sutil –como (casi) siempre, a cargo de los también suecos The Struts, sus más fieles aliados musicales–, en la que lo emotivo tiene una importancia crucial. Una emoción que, una vez más, trasluce en la entregada interpretación vocal de la sueca, que transmite honestidad.
Y más si lo hace con una melodía bastante elaborada y emotiva, especialmente en el pre-coro que antecede y se mezcla con el gancho principal. En él, además, Tove da la clave del trasfondo del tema: con el corazón aún roto, se encomienda a una nueva relación con voracidad, exigiéndole que le ofrezca todas esas promesas que muy probablemente no se cumplirán pero que parecen ser lo único que la salvarán. «Más dulce que el amor / es el sabor de todas esas promesas / que te ponen a salvo / No tengo bastante / Enfúndate tu mejor versión y lúcela / Endúlzame esa mierda así de bien», dice en otra gran canción de Tove Nilsson.
‘Sunshine Kitty’ es el cuarto álbum de Tove Lo: tras ‘Queen Of The Clouds‘ (2014), que la situaba como una de las grandes promesas del pop mundial, publicaba un proyecto unificado en lo estético y dividido en dos partes, ‘Lady Wood‘ (2017) y ‘Blue Lips‘ (2018). La artista sueca acaba de anunciar las fechas de un tour mundial que comienza a principios de octubre y se prolonga, de momento, hasta marzo de 2020. No hay prevista ninguna parada en España, al menos de momento.
Amaia atendía a la prensa el pasado viernes, día de salida de ‘Pero no pasa nada‘. Como nos avanzaba hace unos meses el álbum está influido por el pop español más clásico, y gente como La Oreja de Van Gogh y Marisol, si bien por el camino ha ido conociendo a otros artistas que han terminado siendo relevantes para ella como La Buena Vida. Santi de Él Mató a un Policía Motorizado ha ejercido de productor de estas 10 canciones que no pueden ser más Amaia. Mientras la gente está entendiendo el álbum como una celebración de la inocencia adolescente y de lo naíf, y se está tratando a la artista con cierto paternalismo, veo más bien en Romero a alguien de quien aprender mucho: la cantante no puede irradiar más luz, siempre sonriente y de buen humor. Es, además, un hacha como entrevistada: responde todo de manera concisa, clara y ágil, sin divagación alguna.
¿Cómo estás viviendo el día del lanzamiento del disco?
He sentido una sensación parecida a cuando es tu cumpleaños, que todo el mundo te habla y te felicita, y estás contento porque eres el centro de atención en ese momento. Pero tampoco me ha dado tiempo a ver muchas cosas o a hablar con mucha gente, así que tampoco he podido asimilar la situación de que ya tengo un disco. Es bastante raro pero me hace mucha ilusión. Hace dos días sabía que faltaban dos días para el lanzamiento del disco, pero me parecía superlejano, sentía que faltaban dos meses.
¿A medianoche comprobaste que ya había salido?
Estaba pendiente a las 23.59, a las doce vi ya la portada en Spotify y todo era como que me sorprendía a mí misma. Es como una sorpresa para mí, aunque yo lo supiera.
¿Y escuchaste el disco a las doce como tus fans, para comprobar que estaba todo bien?
No he podido aún. Hoy que voy a ir Barcelona en tren voy a escucharlo entero como si fuera la primera vez.
«Lo he hecho lo mejor que he podido, estoy muy orgullosa y siento que el disco me representa un montón»
Hace bastante tiempo que acabaste el disco. ¿Hay algo que cambiarías?
Yo creo que nunca he estado segura del todo. Hay maneras infinitas de hacer las cosas, quieres bajar el volumen, poner algo… nunca se está seguro del todo de si algo está bien o mal. Que no hay nada bien o mal. Es algo muy subjetivo y tienes alguna duda, pero lo he hecho lo mejor que he podido y estoy muy orgullosa porque siento que el disco me representa un montón.
¿Hay algo que crees que pueda ser más indicativo de tu futuro?
No sé, yo quiero dejarme llevar. Tampoco tengo muy claro cuál va a ser mi futuro. Cuando empecé este disco, no tenía una meta de cómo quería que sonase. Ha ido tomando caminos diferentes. Como este ha ido bien, quiero seguir así, quiero seguir conociendo a gente, pero tampoco tengo un objetivo de «quiero que suene así».
Refree aparece finalmente en un par de temas en los créditos, pero no se nota, no lo he identificado al oírlo. Por ejemplo está en ‘Nuevo verano’.
Sí, esa canción básicamente la compuse yo y él me ayudó a estructurarla, igual a cambiar alguna palabra o algún acorde. Es de las primeras que empecé a componer el verano pasado. Es de las primeras que hice.
El disco es muy Amaia, muy personal, y yo pensé que lo habías escrito tú sola al completo, pero aparece otra persona en los créditos, Diego Cendra.
Ha habido un error y ha salido como autor de todas las canciones. En realidad, él es el compositor del solo de guitarra de «Relámpago». Es un músico, hace cortos, es el director del vídeo ‘Nadie podría hacerlo’. Es un artista. Él es de Perú. Cuando empecé a hacer las canciones, a quedar con Santi, es uno de los músicos que venía, él y su hermano, para la instrumentación.
«No conocía a La Buena Vida pero ahora es un grupo que escucho cada día»
Recuerdo que en ‘Nadie podría hacerlo’ referenciamos a Carole King, y resulta que no la conocías. ¿Te está pasando mucho esto de que te comparen con cosas que no conoces?
Sí me está pasando pero la mayoría de las cosas que me están diciendo sí que son… (acertadas). Me pasó con los conciertos, que me decían: «se nota muchísimo que te está influyendo La Buena Vida». Y no los conocía, creo que solo una canción, los empecé a escuchar cuando ya había cantado las canciones. El disco se parece al pop clásico español de toda la vida, La Oreja de Van Gogh… cosas así que me encantan y me han influido muchísimo. A La Bien Querida también la estoy escuchando mucho últimamente.
Háblame de cómo conociste a La Buena Vida. Muchos de sus discos ni siquiera están en Spotify…
Mis canciones favoritas son ‘Un actor mejicano’ y ‘Qué nos va a pasar’. ‘Qué nos va a pasar’ no está en Spotify, pero hay una versión de Reina Republicana, que son de Pamplona. Y también está en Youtube.
También es normal que no haya sido una influencia La Buena Vida, creo que podías tener como 7 años cuando se separaron.
No lo ha sido, los descubrí hace poco. Solo conocía una canción y creo que no sabía que era de ellos. Los descubrí luego, este verano, pero ahora es un grupo que escucho cada día.
¿Los has podido conocer?
No…
¿Y a La Bien Querida?
Sí, la conocí un día por casualidad y supermaja. También hemos hablado por Instagram.
No me está gustando mucho personalmente la cantidad de veces que la gente está diciendo que tu disco es «inocente» como tú, ¿te ves tan inocente?
Me gusta mucho que me lo digas. Sí que soy inocente, pero como cualquier otra persona. Parezco más inocente de lo que soy. Soy una persona normal. Este año he madurado bastante, he aprendido un montón, que todavía me queda un montón… Pero soy menos inocente de lo que parece.
Hay gente por la calle que de repente te dice: «¡sigue siendo tú misma!». Y es como que ni yo misma sé cómo soy. Todavía tengo que encontrarme como persona.
Buenafuente estuvo diciéndote todo el rato esto de «no cambies nunca», «mantén tu naturalidad»… Hay un montón de paternalismo, ¿no?
La gente me lo dice un montón. Buenafuente me gustó la manera en que me lo dijo, pero hay gente por la calle que de repente te dice: «¡sigue siendo tú misma!». Y es como que ni yo misma sé cómo soy. Todavía tengo que encontrarme como persona. No puedes saber cómo soy porque yo misma no lo sé, así que no me digas cómo soy. Pero bueno a la vez lo agradezco. Digo: «Sí, gracias» (risas).
El disco me parece un poco divertido también…
No he buscado mucho el humor, ¿eh? Me lo estás diciendo y no sé a qué te refieres.
El rollo «no te asustes» metido en una canción de amor, «hablo solo con gente que se parece a ti»… me parece gracioso.
¿Te parece gracioso?
Sí, como un punto «psycho».
Sí, que busca ese punto un poco loco, de persona un poco enferma (risas) No ha sido voluntario intentar ser divertido.
En ‘Quiero que vengas’, «ya voy yo» es como una amenaza…
Puede ser gracioso pero más que una amenaza es «si no vienes, yo también puedo ir».
Háblame de los dos últimos singles, ‘Quedará en nuestra mente’ y ‘Quiero que vengas’.
‘Quedará en nuestra mente’ fue la última que hice y es de las que más rápido me salió, la compuse como en un día. Es una de mis favoritas. Es de las que más me emociona, la más sincera, la más clara, la más literal. Me gusta muchísimo porque fue la más fácil de hacer. Ha quedado de las más bonitas. ‘Quedará en nuestra mente’ salió del tirón y ‘Quiero que vengas’ costó un poco más. No es porque me hayas preguntado por ellas, pero te juro que son las dos que más me gustan. En cuanto a estructura son superpop, como muy sencillas. ‘Quiero que vengas’ me gusta un montón.
Suena grande, inmensa… Te conocimos como pianista, en ‘Un nuevo lugar’ te vimos a la guitarra… ¿Con estas canciones buscabas algo más explosivo y menos baladil?
Tampoco fue planeado. Estaba con Santi de Él Mató, y ‘Quiero que vengas’ es de las que más se parecen al sonido de Él Mató porque al final Santi es el productor. Y esta es en la que más se nota la influencia del grupo. La empezamos en Barcelona, yo la tocaba con el piano y no sé por qué, inconscientemente, siempre tocaba el estribillo como más fuerte. Lo pedía un poco el cuerpo. A la hora de producirla, la hicimos así porque era eso lo que pedía.
El vídeo es como tu debut como actriz…
Un poco sí (risas) El vídeo es un poco de broma. Tiene bastantes puntos de humor. Va de una princesa que tiene a su caballero, es todo superfloral, superbonito, y dices “¿qué está pasando, qué es esto?”. Hasta que de repente aparece un caballero oscuro que también le atrae. Se enfrentan ellos y el caballero bueno es un poco pringadete, no le vence, no sabe hacer muchas cosas, no es muy fuerte… El final es que ella medio engaña al malo para que no mate al otro. Le seduce y al final le acaba matando ella. No es algo muy literal pero me encanta que no fuera literal pero que tampoco no tenga nada que ver. Encaja muy bien, pero no es algo muy obvio.
¿La historia es tuya o de la dirección?
De la dirección.
El disco realmente no es muy Él Mató…
No…
Me imagino que los sintetizadores y ciertos soniditos del disco son más cosa de Santi porque son más ajeno a lo que conocíamos de ti, pero no sé si es el caso…
Escuchaba el último disco de Él Mató, ‘La Síntesis O’konor’ y había muchos de esos sonidos. Yo soy una persona que no tiene mucha paciencia, y quiero tenerlo ya todo terminado. Era la primera vez que hacía un disco y pensé que el proceso iba a ser menos largo. Le decía a Santi: «quiero que suene así, estos sintetizadores, quiero que esto esté en el disco». Y me decía: «tranquila, que va a estar». No tenía paciencia. Al final sí que los utilizó. Creo que es ‘Quedará en nuestra mente’ donde hay un sonido «crrrrr» que no sé hacer con la boca, que está sacado de ‘El tesoro’ de Él Mató.
En ‘Nuevo verano’ hay un momento de «¿qué hace con la voz, tan agudo?», pero es un theremin, creo.
Es un sintetizador que imita el theremin, en ‘Quedará en nuestra mente’ también sale. Ese sonido me flipa.
¿Quién es la destinataria de ‘Cuando estés triste’? Porque este es un disco de amor y desamor supongo que sobre varias personas, pero este tema no…
Lo es, lo es, es un disco de amor, básicamente, pero me da cosa desvelar el significado. Cuando una canción te gusta mucho y significa algo para ti y el compositor la explica te quedas como «jo, no es lo que yo pensaba» y ya no me emociona tanto. Si quieres saberlo, te lo digo, pero no lo pongas (risas). Prefiero no desvelarlo para hacerme la interesante (risas).
‘Porque apareciste’ tiene una estructura diferente, toca muchos palos.
Es la única canción en que no he participado como compositora, es de Núria Graham. Cuando empecé a quedar con gente antes de hacer el disco, ella fue una de las personas y nos hicimos amigas. Me enseñó canciones que tenía y yo le enseñaba las mías. Un día me enseñó esa canción, le pregunté qué iba a hacer con ella y me dijo: «Si quieres cántala tú». Y yo pues «me encantaría». La guitarra la toca ella porque ella toca increíble la guitarra.
Hay un «nunca amaré tanto a un hombre» que me ha recordado a Lorca. Hay alguna frase en ‘Bodas de sangre’ o ‘Yerma’ parecida, una visión casi erótica de los hombres. No la escribiste tú, pero te ha encajado…
Me ha encajado y yo tengo mi historia en la cabeza para ella… Después de todo el disco me parecía un poco medio en broma. La primera vez que escuché esa frase me impactó, me gustó mucho…
Me muero por saber a qué estás enganchada de Bad Bunny, que lo has dicho en la tele.
El disco de ‘Oasis’ de Bad Bunny y J Balvin. Mi favorita es ‘La canción’, es increíble, estoy enganchadísima.
Tú que eres una vocalista espectacular… ¿qué te parece su voz? Es muy peculiar.
Te prometo que es una de las voces que más me gusta, me encanta cómo canta, le estuve viendo en el Sónar, y flipé de cómo cantaba en directo, la manera de cantar me transmite muchísimo, me parece que expresa un montón, como si se estuviera esforzando en cantar todo el rato, como si estuviera medio cansado.
Yo he llegado a la conclusión de que me pone un poco su voz.
Sí, verdad, es que te pone total… (risas)
¿Qué más viste en el Sónar?
Estuve solo un día y solo llegué a su concierto. Y luego estuve en los autos de choque.
¿Algún concierto que hayas visto últimamente?
Pues a ver, que me acuerde… Estuve viendo a The Parrots en Barcelona, nunca les había visto y me gustaron mucho.
Halsey acaba de dar a conocer las fechas de ‘Manic Tour 2020’, la gira en la que presentará su nuevo disco ‘Manic‘ que es ya uno de los primeros lanzamientos importantes en el mundo del pop en 2020. Una gira que, además, volverá a tener parada en Madrid –ya presentó ‘hopeless fountain kingdom‘ hace ahora un año– y en Barcelona, donde la artista presentó su debut.
Los conciertos serán los días 6 –WiZink Center de Madrid– y 7 de febrero –Sant Jordi Club de Barcelona–. Tendrán un precio único de 50€ (más gastos de distribución) y se ponen a la venta este viernes 27 de septiembre a las 10h en www.livenation.es y Ticketmaster.es (+red ticketmaster). Antes habrá varias preventas: una, el día 24 de septiembre a las 10h y hasta el 26 de septiembre a las 10 horas, para titulares de American Express; otra, el 26 de septiembre a las 10h registrándote en www.livenation.es/login; y una más el día 25 de septiembre a las 10h reservando el álbum a través de la web de la artista. Ambos shows tendrán como telonero al grupo británico Pale Waves.
Halsey ofrecía los detalles de este nuevo trabajo, ‘Manic’, hace unos días, mostrando el que es su segundo single, ‘Graveyard’, tras el que fue su primer número 1 en EEUU, ‘Without Me’. Finalmente el electro-rockero ‘Nightmare‘ parece haberse quedado fuera del tracklist. Es el tercer álbum de Ashley Frangipane –ese es su nombre real– tras el mencionado ‘hopeless fountain kingdom’ (2017) y ‘Badlands‘ (2015), habiéndose consolidado con ellos en este lustro como una de las mayores estrellas del pop para la Generación Z.
Recién publicado su nuevo disco, un ‘Western Stars’ en el que da rienda suelta a su vena más romántica, Bruce Springsteen cumple hoy 70 años. 7 décadas de las cuales ha pasado las cuatro últimas como el gran héroe del rock clásico norteamericano en todo el mundo, gracias a una colección de álbumes memorables –también con sus tachas, eso es inevitable– que le mantienen como una de las figuras indiscutibles y más influyentes de la música popular actual.
A la espera de que se anuncien las fechas del tour mundial para presentar ‘Western Stars‘, que se anunciará en tanto culmine la grabación, atención, de otro nuevo álbum –esta vez junto a su mítico grupo de acompañamiento The E Street Band–, hemos querido celebrar su cumpleaños repasando su carrera con paradas en sus 10 trabajos más emblemáticos y significativos de su discografía, imprescindibles para comprender el pop rock contemporáneo.
‘The Wild, The Innocent & The E Street Shuffle’ (1973)
Nacido en plena eclosión del rock and roll en Nueva Jersey, en el seno de una familia trabajadora de ascendencia irlandesa –por parte de padre– e italiana –por parte de madre–, Springsteen consiguió su primera guitarra eléctrica con 15 años, sacándole del ensimismamiento que, cuenta él mismo, vivió en sus primeros años de vida. Pronto dejó claro que quería hacer música y ser famoso por ello. Tras montar varios grupos con algunos de los músicos que le acompañaron en sus éxitos (y algunos aún lo hacen, como el carismático Steve Van Zandt o Danny Federici), Bruce consiguió que John Hammond, el mismo A&R que llevó a Bob Dylan a Columbia, le ofreciera un contrato. Así nació ‘Greetings from Astbury Park, N.J.’, su icónico debut. Un gran disco, aunque quizá demasiado marcado por sus referentes fundamentales, Roy Orbison, Van Morrison y el propio Dylan. Por eso me quedo con su continuación del año siguiente, ‘The Wild, The Innocent & The E Street Shuffle’, un disco en el que se afianza como retratista de la «América» proletaria y marginada. Solo que esta vez su grupo The E Street Band cobra protagonismo con suntuosos arreglos de funk, soul y R&B que daban una nueva dimensión a las letanías folk-rock de Springsteen. ‘Rosalita (Come Out Tonight)’ sigue teniendo, a día de hoy, un papel importante en sus directos.
‘Born To Run’ (1975)
Pese a su ímpetu, sus dos primeros discos fueron un sonoro fracaso de ventas que llevó a Columbia a plantearse dar la patada a Bruce. Él seguía actuando y escribiendo canciones incansablemente, mientras tenía que parchear las deserciones de la E Street Band con nuevas incorporaciones –Van Zandt y el pianista Roy Bittan se incorporan en la época–. Todo cambió cuando su avispado mánager, Mike Appel –con el que mantendría un duro conflicto legal poco después, cuando descubrió que en sus contratos se atribuía el 75% de los royalties y el control de todas sus grabaciones–, tuvo la ocurrencia de enviar una grabación primigenia de ‘Born To Run’ a las radios sin permiso de la discográfica. La gente enloqueció con aquella demo y llamaba preguntando cómo comprar aquel disco… que aún no existía. Columbia mantuvo así la fe en Springsteen, que grabó el álbum completo en semanas. Fue todo un éxito al vender millones de copias en pocos meses y, quizá por ello, el disco más importante de su carrera. No solo porque le salvó de la posibilidad real de abandonar la música, sino también porque sentó las bases de lo que simbolizaba «El Jefe»: jóvenes desencantados con el Sueño Americano que, pese a todo, mantenían la esperanza de vivir, salir del agujero rural o urbano en el que habían crecido y ser realmente libres. Ese ímpetu con un punto de desesperación –el que marca su particular desgarro vocal, del que parece que en cualquier momento pueden emerger sus entrañas– se traduce en un muro de sonido al estilo del de Phil Spector que vertebra todo el disco, desde ‘Thunder Road’ hasta la preciosa ‘Jungleland’, en la que el desaparecido Clarence Clemons ofrecía uno de sus solos de saxofón más memorables.
‘Darkness On the Edge of Town’ (1978)
La ruptura con Appel fue traumática –le sustituyó su también productor John Landau, con el que sigue trabajando a día de hoy–, y a Springsteen le costó encontrar el enfoque de su siguiente álbum: hay fuentes que estiman en unas 70 las canciones que compuso y grabó con la E Street Band en ese periodo, algunas de las cuales fueron luego recuperadas en ‘The River’ y, más tarde, en ‘Tracks’ –1998– y ‘The Promise’ –2010–. Pero lo que se impuso fue, quizá tratando un paralelismo con su propia carrera, un conjunto que retrataba el forzoso regreso a sus orígenes de aquellos soñadores de ‘Born To Run’, volviendo a su lugar de origen con el rabo entre las piernas. Más allá del enorme magnetismo comercial de canciones como ‘Candy’s Room’ –Arcade Fire quizá deban media carrera suya a esta canción–, ‘Prove It All Night’ o el corte titular, brilla una mezcla de amargura y orgullo que cristaliza en canciones como ‘Badlands’, ‘The Promised Land’, ‘Racing in the Street’ o ‘Adam Raised a Cain’, que abanderan una inédita épica proletaria del currela que asume que su condición está inherente en su sangre. En su fiereza se percibe, incluso, cierta reminiscencia del punk de The Clash, que por entonces se erigían en héroes de la clase trabajadora en Reino Unido. Fue el primer esbozo de conciencia social y política que, desde entonces, tantas veces ha nutrido la carrera de The Boss. Y, sobre todo, es (al menos en mi opinión) un trabajo aún más redondo que su antecesor, perdurando aún mejor con el paso de los años.
‘The River’ (1980)
‘Darkness On the Edge of Town’ suponía un nuevo empujón de popularidad para Bruce Springsteen en Estados Unidos, donde a estas alturas ya era enorme. Pero él quería más, y se volvió a enfrascar en meses de escritura y ensayo frenético con una ya consolidada y rodadísima E Street Band, reuniendo montones de canciones. Tantas que ‘The River’, su siguiente álbum, terminó por convertirse en un álbum doble cuando, tras haberlo dado por terminado –10 canciones reunidas bajo el título de ‘The Ties That Bind’, en una versión que se editó tal cual en la caja celebratoria del 35º aniversario del disco–, decidió seguir componiendo y cambiando frenéticamente el tracklist. Y es que Bruce quería que su concepto tuviera enjundia, y fue ‘The River’, la canción, la que le dio la clave: dedicada a la crisis de la construcción de finales de los 70 que le tocó de cerca –arruinó por completo al marido de su hermana–, se convirtió en otro retrato de esa América deprimida y en recesión económica, que ya aparecía en su disco previo. Así, la tristeza de esa situación invadía temas como ‘Point Blank’, ‘Independence Day’ o ‘Stolen Car’. Pero The Boss no quería reflejar solo una cara amarga de la vida en los barrios humildes de su país. También quería contener la esperanza y la alegría que, pese a todo, ayudaba a seguir adelante. Y eso lo hace en canciones absolutamente festivas como ‘Sherry Darling’, ‘Out In The Street’, ‘Cadillac Ranch’ o ‘Ramrod’, en las que recoge esa esencia del rock, el rythm and blues y el soul de los 50 y 60 que siempre nutrió su música. The Boss se abría claramente al pop, especialmente en ‘Hungry Heart’, su primer gran hit a nivel global –también en España, lo que sirvió para que por primera vez incluyera Barcelona en su gira europea–, llevándole a ser superventas. Springsteen, ahora sí, era ya grande de verdad. Pero no había tocado techo.
‘Nebraska’ (1982)
Pero tampoco había tocado fondo. Al volver a su casa en Nueva Jersey tras un año de gira, a Springsteen le afectó enormemente comprobar la deriva en la que la administración Reagan, con la que siempre fue muy crítico, estaba conduciendo al país. Esto se correspondía con su cada vez mayor interés por la historia apócrifa de Estados Unidos, la de los perdedores, a la que había accedido a través de los libros de Flannery O’Connor y las películas de John Ford y Terrence Malick. De hecho, le obsesionó hasta tal punto la historia del asesino Charles Starkweather que este realizador plasmó en ‘Badlands’ (1973), que escribió una canción basada en ella. Se llamó ‘Nebraska’, y la había registrado en su casa en una grabadora de cuatro pistas muy básica, con una guitarra acústica y una armónica. Con ese método grabó una veintena de canciones, embrujado por el ambiente fantasmal que esa baja fidelidad ofrecía. En cambio, la traslación a un sonido grande que intentaron en los ensayos con la E Street Band, no funcionaban. Bruce quería que sonara como en su cinta. Así que, tras un arduo trabajo de ingeniería para limpiar ruidos y añadir algunos detalles, ‘Nebraska’ se convirtió en un disco eminentemente acústico, austero y árido como el paisaje nevado que evocan ‘Atlantic City’, ‘Mansion on the Hill’ o ‘State Trooper’. Y como los personajes que en ellas se retrataban, desesperanzados y solitarios, abocados a un final fatal. La respuesta comercial a su mutación en cantautor country-folk –fue el primer amago de seguir las enseñanzas de Pete Seeger, a cuyo cancionero dedicó un álbum 25 años después– quedó muy lejos de la de sus obras previas, pero tampoco fue el batacazo que cabía esperar, llegando a vender un millón de discos en la época. En cambio, la crítica se deshizo masivamente en elogios, convirtiéndose en uno de sus discos más influyentes. De hecho, se dice que U2 nunca hubieran grabado ‘The Joshue Tree’ tal y como fue –y por tanto, quizá no se hubieran hecho gigantes en los EEUU– de no ser por ‘Nebraska’.
‘Born In The U.S.A.’ (1984)
Puede que ‘Nebraska’ resultara un tanto bajonero, pero durante ese periodo The Boss escribió también canciones que no encajaban en el contexto intimista y austero que ofreció en ese disco. Pero, tras probarlas en los ensayos con la E Street Band, Springsteen tenía muy claro que ahí tenía el germen de un disco muy distinto… aunque quizá aún no sospechaba que sería el que llevaría, de manera definitiva, al estrellato mundial. Y es que en aquellas sesiones que se produjeron en 1982 –conocidas como las «Electric Nebraska Sessions», puesto que se produjeron de manera paralela a las grabaciones caseras de aquel trabajo–, ya trabajaron en hasta ocho canciones de ‘Born In The U.S.A.’, incluido el icónico tema titular que, de hecho, había sido escrita en 1981 para una película de Paul Schrader que no llegó a fructificar… en aquel momento: en 1987 se estrenó ‘Light of Day’ (‘Rock Star’ en España), con un Michael J. Fox que hacía el papel de rockero que cantaba la canción que daba nombre al film. ¿Su compositor? Springsteen, claro. Volviendo a ‘Born In The U.S.A.’, en aquel grupo de temas previos no estaba en cambio ‘Dancing In The Dark’, el que fue lanzado como primer single y que catalizó el impulso comercial del álbum, puesto que se compuso y grabó pocas semanas antes de su publicación. Una canción que, como buena parte del disco, supo adaptar a la idiosincrasia rockera de Bruce y su troupe el sonido de sintetizadores que hacía furor en todo el mundo por entonces, conjugando tradición y sofisticación. Esa canción –y su mítico videoclip en el que una aún niña llamada Courteney Cox bailaba junto a él sobre las tablas– y otras como ‘Downbound Train’, ‘Cover Me’ –que había sido escrita para Donna Summer–, ‘Bobby Jean’ o ‘Glory Days’ –hasta siete singles se extrajeron– propiciaron que ‘Born In The U.S.A.’ vendiera en todo el mundo más de 27 millones de copias –es uno de los álbumes más vendidos de la historia–. Y así, Springsteen ascendió a ser una estrella del pop global. Una que, eso sí, tenía más que ver con Elvis Presley que con Michael Jackson. Y una que, pese a la parafernalia de apariencia nacionalista, en realidad se posicionaba políticamente en contra del gobierno de Ronald Reagan. De hecho, el supuesto patriotismo de la canción titular contenía en realidad grandes dosis de ironía, reivindicando el desprecio que las instituciones gubernamentales hacia los veteranos del Vietnam, un colectivo con el que Bruce se comprometió desde sus inicios.
‘Tunnel Of Love’ (1987)
Por supuesto, el éxito descomunal de ‘Born In The U.S.A.’ se coronó con una monstruosa gira de más de 150 conciertos que supondría otro éxito –también discográfico: ‘Live 1975/1985’ despachó unos 6 millones de copias, siendo uno de los álbumes en directo más vendidos jamás–. En aquel año precisamente, 1985, fue cuando Springsteen conoció a la actriz Julianne Phillips y contrajo matrimonio con ella. Un casamiento muy mediático y bastante fugaz, puesto que se divorciaron en 1988. Este detalle rosa podría parecer insignificante, pero cobra importancia puesto que poco antes de esta ruptura Bruce había publicado ‘Tunnel of Love’, quizá el disco más melancólico que había creado nunca a excepción de ‘Nebraska’. Pese a que retomaba ocasionalmente y de forma impetuosa el rock con raíces folk –’Ain’t Got You’, ‘Spare Parts’– y hasta se acercaba al sonido de Prefab Sprout –’Tunnel of Love’–, este disco está repleto de medios tiempos y baladas tristes. Si bien en este caso, no hablaban de conflictos sociales ni personajes abandonados por la suerte, sino que se centraban en el romance desde una perspectiva triste, anticipándose a su propio desencanto con las relaciones personales, perfectamente recogidas en una ‘Brilliant Disguise’ maravillosa y amarga, en su combinación de arreglos dulces y una letra durísima con su pareja, hacia la que muestra una notable desconfianza. Pero ese desencanto no solo atañía a su pareja, sino también a la E Street Band que, aunque sus músicos aparecen acreditados en el disco, dejó de existir por entonces –no fue hasta 25 años después, en ‘The Rising’ (2002), que Bruce reunió a la banda–. Springsteen quería probar cosas nuevas también en directo, y formó un nuevo grupo –solo recuperó al pianista Roy Bittan– en el que contaba con más protagonismo y, también, con unas coristas femeninas. Se dice que poco antes de su divorcio se enamoró de una de ellas: Patti Scialfa, con la que se casó un par de años después, tuvo a sus dos hijos y que, a día de hoy, sigue a su lado hoy dentro y fuera de los escenarios. El Bruce Springsteen romántico, en todo caso, fue igualmente exitoso, siendo uno de sus discos más vendidos y cerrando la década de los 80 en lo más alto.
‘The Ghost of Tom Joad’ (1995)
Los 90, en cambio, no fueron unos años especialmente inspirados para El Jefe. Tras cinco años de silencio –un periodo en el que nacieron su hijo Evan y su hija Jessica–, en 1992 lanzó, en una maniobra bastante insólita por entonces, dos álbumes simultáneos: ‘Human Touch’ y ‘Lucky Town’. Tuvieron buena respuesta comercial, pero no gustaron nada a la crítica –hay bastante consenso en cuanto a calificarlos como sus peores trabajos– e, inesperadamente, a sus fans, que incluso le dieron la espalda cuando en 1993 grabó y editó un ‘MTV Unplugged’ muy denostado. Hasta el punto que, cuando fue incluido en el Rock and Roll Hall of Fame en 1999, Bruce lo reconoció en su discurso, dando irónicamente las gracias a su padre: «Porque, ¿de qué habría escrito sin él? Quiero decir, imaginad si todo hubiera ido bien entre nosotros, sería un desastre. Solo habría escrito canciones felices –y lo intenté en los primeros 90 y no funcionó. Al público no le gustó». Una posible salida habría estado en acercarse a sonidos contemporáneos, como tan acertadamente hicieron U2. De hecho, su gran éxito de esta década iba por ahí: ‘Streets of Philadelphia’, la canción que coronaba la BSO de la exitosa película de Jonathan Demme ‘Philadelphia’ (1994), coqueteaba con un ritmo y un estilo de fraseo próximos al hip hop. Sin embargo no quiso abundar por ahí y, a cambio, acudió a la tradición. En 1995 publicaba ‘The Ghost of Tom Joad’, que recuperaba el personaje que John Steinbeck creó en ‘Las uvas de la ira’, un libro –y también la adaptación fílmica de su admirado John Ford, por supuesto– que retrataba la Gran Depresión norteamericana de los años 30. Siguiendo los pasos del venerable Woodie Guthrie, que años antes escribió ‘The Ballad of Tom Joad’, Springsteen volvió a hacer un disco de raíces country y folk, austero y desnudo, apenas adornado ocasionalmente con algún sintetizador y percusiones muy sutiles –casualmente o no, otro de sus héroes, acababa de emerger del olvido con el primer volumen de ‘American Recordings’, muy cercano en sonido a este disco–. El resultado, sí, fue un nuevo ‘Nebraska’, un álbum profundo y emocionante que volvía a retratar la América profunda y resquebrajada por las inclemencias de la naturaleza, el trabajo duro… y las políticas capitalistas.
‘Magic’ (2007)
Springsteen cerraba su no-tan-gloriosa década de los 90 con el sumario ‘Tracks’ –un recopilatorio de viejas canciones no editadas de todas sus épocas, muy recomendable incluso para los no talifanes– y la vuelta al redil con la E Street Band, con los que se reunía para un tour descomunal con el que salía de un siglo y entraba en otro. Tras el previsible disco en directo de esa gira, en 2002 llegaba el primer disco con su grupo de siempre desde ‘Born In The U.S.A.’, ‘The Rising’, que se convirtió pronto en uno de los discos más vendidos de su carrera. Un álbum marcado por el 11S con el que cosechaba un nuevo éxito y actualizaba su sonido de la mano de Brendan O’Brien, uno de los técnicos más cruciales de los 90 por sus trabajos para The Black Crowes, Red Hot Chili Peppers, Pearl Jam y un largo etcétera. Tras la publicación de un nuevo –y estupendo– álbum en la línea de ‘Nebraska’/’The Ghost of Tom Joad’ en 2005, ‘Devils & Dust’, y de ‘We Shall Overcome: The Pete Seeger Sessions’, en 2007 llegaba el que para mí es el disco más brillante de Bruce en esta década, ‘Magic’. En él O’Brien saca una aspereza y una garra que parecía ya cosa del pasado en los trabajos de El Jefe. Una energía fulgurante –alineada, sin ambages, con la de Neil Young y sus Crazy Horse– que desprenden canciones como ‘Radio Nowhere’, ‘Gypsy Biker’ o ‘Last to Die’, con una rabia que parecía venir alimentada por su disconformidad con la Guerra de Irak –un precedente a su apoyo explícito a la campaña de Barack Obama: ‘The Rising’, de su anterior disco, fue la canción que precedió al discurso de la victoria del demócrata en 2008–. Pero también, al estilo ‘The River’, esa decepción y malestar van de la mano de un perfil más ligero y romántico, al más puro estilo de su admirado Roy Orbison o incluso Brian Wilson, en temas fantásticos como ‘Your Own Worst Enemy’ o ‘Girls In The Summer Clothes’ –que bien podrían venir firmados por Ron Sexsmith–. Pero sobre todo ‘Magic’ es, muy posiblemente, su mejor colección de canciones desde ‘Tunnel of Love’. Y que además se correspondió con un considerable éxito comercial, sobre todo, curiosamente, fuera de EEUU.
Desgraciadamente, esas buenas nuevas iban acompañadas de una triste noticia: uno de los más veteranos y carismáticos miembros de la E Street Band, el organista Danny Federici, dejaba el grupo para tratarse un cáncer. Un año después, fallecía. La primera década del siglo XXI se cerraba para Springsteen con la publicación de una suerte de extensión optimista de ‘Magic’, ‘Working On a Dream’ (2009), que contenía la canción del mismo nombre para la película ‘The Wrestler’ de Darren aronofsky, que le valió para ganar un Globo de Oro a la mejor canción. Ese mismo año, actuó por primera y última vez en el intermedio de la Super Bowl.
‘Wrecking Ball’ (2012)
Tras lanzar ‘The Promise’ (2010) –un nuevo aprovechamiento de su generoso catálogo inédito–, los ’10 comenzaban con el mismo sabor agridulce que terminaba la anterior década: el histórico saxofonista de la E Street Band, Clarence Clemons, fallecía a causa de un ataque al corazón. Su última grabación con él fue ‘Land of Hope and Dreams’, pieza crucial de su siguiente trabajo, ‘Wrecking Ball’, disco marcado a fuego por la crisis económica de aquellos años. Su desencanto –“Necesito vuestro amor en esta depresión”, canta en ‘This Depression’– con la situación que su país –y, por extensión, todo el mundo– padecía por la extrema codicia de las grandes oligarquías, se canalizaba a través de canciones que buscaban conectar con un espíritu popular. Un espíritu popular reflejado en la tradición irlandesa y celta –herencia de su familia paterna, recordemos– que nutre temas como ‘Death To My Hometown’, ‘Easy Money’ o ‘Shackled and Drawn’, que llaman a la clase trabajadora a recuperar la soberanía –¿os suena algo llamado 15M, verdad?–. ‘Wrecking Ball’, producido por el imprevisible Ron Aniello esta vez, presumía de una gran fuerza sonora insuflada a la tradición folclórica de aquel disco de versiones de Pete Seeger. Nuevamente, alcanzó el número 1 en su país, igualando a Elvis Presley como el tercero con más discos en lo alto de la lista, tras The Beatles y Jay Z.
Como sucediera con ‘Magic’ y ‘Working On a Dream’, ‘Wrecking Ball’ también tuvo una suerte de segunda parte descafeinada un par de años después, ‘High Hopes’ (2014). Tras publicar su libro de memorias ‘Born to Run’ en 2016, Bruce Springsteen se embarcaba en uno de sus proyectos más ambiciosos: ‘Springsteen on Broadway’, una suerte de obra de teatro musical que escenificaba precisamente esa autobiografía combinada con canciones propias y ajenas. The Boss interpretó este espectáculo durante 8 semanas a finales de 2017, en la conocida calle de los teatros neoyorquinas, quedando registrado en una película que puede verse en Netflix. Tras ese proyecto, hace unos meses lanzaba ‘Western Stars’, un disco en el que ha tratado de reencontrarse con el romanticismo de la América profunda, las carreteras polvorientas y las orquestaciones maximalistas, al estilo Nilsson. Sonaba bien sobre el papel, pero el resultado es más tibio e irregular de lo que nos gustaría. Ponemos, pues, todas nuestras esperanzas en que su próximo disco con la E Street Band nos traerá al mejor Springsteen. Como hemos visto, no sería la primera vez…
La gala de los Emmy 2019 había de convertirse en una fiesta en honor a ‘Juego de Tronos’, la serie de HBO que ha batido récords de premios y audiencias en la televisión norteamericana –y también mundial– a lo largo de esta década. Se celebraba, claro, su despedida, tras haberse cerrado en su octava temporada. La serie basada en las novelas de George R.R. Martin cosechó, como se esperaba, un buen montón de premios –sus 32 nominaciones suponían otra marca inédita–: 12 en total. Y, aunque 10 de ellos fueron en categorías técnicas, el premio a Mejor drama y, sobre todo, el de Mejor secundario para Peter Dinklage –ya un icono de la historia de la televisión en su papel de Tyrion Lannister– sirvieron para que la gala de anoche en Los Ángeles se convirtieran en un homenaje a este histórico –en varios sentidos– serial.
Una fiesta, como decía, en la que hubo dos invitados destacados. Uno previsible y otro no tanto: ‘Chernobyl‘, otra co-producción de HBO, arrasó en el apartado de miniseries, haciéndose con 10 premios entre los que se contaron, además de algunos técnicos, los de Mejor dirección, Mejor guion y Mejor miniserie. Así, dejaba con las manos (casi) vacías de Emmys a Netflix, que tenía depositadas sus mayores esperanzas en otra serie de formato corto, ‘Así nos ven’. Sólo el jovencísimo Jharrel Jerome –uno de los protagonistas de esta serie centrada en la historia real sobre la condena a cinco niños y adolescentes afroamericanos por una violación que no cometieron– dio una alegría a esa plataforma de streaming, cada vez más de capa caída respecto a la crítica.
Y la invitada-sorpresa que mencionábamos antes es ‘Fleabag‘. La segunda temporada de la comedia británica de Prime Video, creada, escrita y protagonizada por la ahora cotizada Phoebe Waller-Bridge, se hizo con los seis premios principales de su apartado, de manera bastante insospechada. Esto incluyó el premio a Mejor actriz de comedia para la propia Phoebe, dejando con un palmo de narices a Julia Louis-Dreyfus, como protagonista de ‘Veep’, la comedia que venía copando esta categoría en los últimos años y que tocaba a su fin por la enfermedad de su actriz principal. En ‘La maravillosa Sra. Maisel’, la sorpresa de la pasada edición, recayeron los premios a los actores secundarios.
Otros premios destacados, al margen de los que se fallaron la semana pasada y que dejaron de vacío a Beyoncé y su ‘Homecoming’, fueron para Jason Bateman, pero no como actor sino en su faceta de director, por ‘Ozark’ (Netflix), Patricia Arquette por su papel en ‘The Act’ (Hulu) –su discurso en favor de las personas trans, recordando a su fallecida hermana Alexis, fue de lo más emocionante de la gala– y Billie Porter como protagonista de ‘Pose‘ (Netflix) y ‘Bandersatch: Black Mirror‘ como mejor telefilm. Este es el palmarés completo:
Palmarés EMMYS 2019
Serie de drama
GANADOR: Juego de tronos
Better Call Saul
Bodyguard
Killing Eve
Ozark
Pose
Succession
This Is Us
Actor principal de drama
GANADOR: Billy Porter, ‘Pose’
Jason Bateman, ‘Ozark’
Sterling K. Brown, ‘This Is Us’
Kit Harington, ‘Juego de tronos’
Bob Odenkirk, ‘Better Call Saul’
Milo Ventimiglia, ‘This Is Us’
Actriz principal de drama
GANADORA: Jodie Comer, ‘Killing Eve’
Emilia Clarke, ‘Juego de tronos’
Viola Davis, ‘How to Get Away With Murder’
Laura Linney, ‘Ozark’
Mandy Moore, ‘This Is Us’
Sandra Oh, ‘Killing Eve’
Robin Wright, ‘House of Cards’
Actor secundario de drama
GANADOR: Peter Dinklage, ‘Juego de tronos’
Alfie Allen, ‘Juego de tronos’
Jonathan Banks, ‘Better Call Saul’
Nikolaj Coster-Waldau, ‘Juego de tronos’
Giancarlo Esposito, ‘Better Call Saul’
Michael Kelly, ‘House of Cards’
Chris Sullivan, ‘This Is Us’
Actriz secundaria de drama
GANADORA: Julia Garner, ‘Ozark’
Gwendoline Christie, ‘Juego de tronos’
Lena Headey, ‘Juego de tronos’
Fiona Shaw, ‘Killing Eve’
Sophie Turner, ‘Juego de tronos’
Maisie Williams, ‘Juego de tronos’
Actor invitado de drama
GANADOR: Bradley Whitford, ‘El cuento de la criada’
Michael Angarana, ‘This Is Us’
Ron Cephas Jones, ‘This Is Us’
Michael McKean, ‘Better Call Saul’
Kumail Nanjiani, ‘The Twilight Zone’
Glynn Turman, ‘How to Get Away With Murder’
Actriz invitada de drama
GANADORA: Cherry Jones, ‘El cuento de la criada’
Laverne Cox, ‘Orange Is the New Black’
Jessica Lange, ‘AHS: Apocalypse’
Phylicia Rashad, ‘This Is Us’
Cicely Tyson, ‘How to Get Away With Murder’
Carice van Houten, ‘Juego de tronos’
Mejor dirección de drama
GANADOR: Jason Bateman por Reparations (Ozark)
David Benioff y D.B.Weiss por The Iron Throne (Juego de tronos)
David Nutter por The Last of The Starks (Juego de tronos)
Miguel Sapochnik por The Long Night (Juego de tronos)
Daina Reid por Holly (El cuento de la criada)
Lisa Brühlmann por Desperate Times (Killing Eve)
Adam McKay por Celebration (Succession)
Mejor guion de drama
GANADOR: Jesse Armstrong por Nobody is Ever Missing (Succession)
Peter Gould y Thomas Schnauz por Winner (Better Call Saul)
Jed Mercurio por Episode 1 (Bodyguard)
David Benioff y D.B.Weiss por The Iron Throne (Juego de tronos)
Bruce Miller y Kira Snyder por Holly (El cuento de la criada)
Emerald Fennell por Nice and Neat (Killing Eve)
Serie de comedia
GANADORA: Fleabag
Barry
The Good Place
La maravillosa Sra. Maisel
Muñeca rusa
Schitt’s Creek
Veep
Actor principal de comedia
GANADOR: Bill Hader, ‘Barry’
Anthony Anderson, ‘Black-ish’
Don Cheadle, ‘Black Monday’
Ted Danson, ‘The Good Place’
Michael Douglas, ‘The Kominsky Method’
Eugene Levy, ‘Schitt’s Creek’
Actriz principal de comedia
GANADORA: Phoebe Waller-Bridge, ‘Fleabag’
Christina Applegate, ‘Dead to Me’
Rachel Brosnahan, ‘La maravillosa Sra. Maisel’
Julia Louis-Dreyfus, ‘Veep’
Natasha Lyonne, ‘Muñeca rusa’
Catherine O’Hara, ‘Schitt’s Creek’
Actor secundario de comedia
GANADOR: Tony Shalhoub, ‘La maravillosa Sra. Maisel’
Alan Arkin, ‘The Kominsky Method’
Anthony Carrigan, ‘Barry’
Tony Hale, ‘Veep’
Stephen Root, ‘Barry’
Henry Winkler, ‘Barry’
Actriz secundaria de comedia
GANADORA: Alex Borstein, ‘La maravillosa Sra. Maisel’
Anna Chlumsky, ‘Veep’
Sian Clifford, ‘Fleabag’
Olivia Colman, ‘Fleabag’
Betty Gilpin, ‘GLOW’
Sarah Goldberg, ‘Barry’
Marin Hinkle, ‘La maravillosa Sra. Maisel’
Kate McKinnon, ‘Saturday Night Live’
Mejor dirección de comedia:
GANADOR: Harry Bradbeer por Episode 1 (Fleabag)
Alec Berg por The Audition (Barry)
Bill Hader por ronny/lily (Barry)
Mark Cendrowski por The Stockholm Syndrome (The Big Bang Theory)
Amy Sherman-Palladino por All Alone (The Marvelous Mrs. Maisel)
Daniel Palladino por We’re Going to The Catskills (The Marvelous Mrs. Maisel)
Mejor guion de comedia
GANADORA: Phoebe Waller-Bridge por Episode 1 (Fleabag)
Alec Berg y Bill Hader por ronny/lily (Barry)
Josh Siegal y Dylan Morgan por Janet(s) (The Good Place)
Maya Erskine y Anna Kondle por Anna Ishii-Peters (PEN15)
Lesly Headland, Natasha Lyonne y Amy Poehler por Nothing in This World is Easy (Muñeca rusa)
Allison Silverman por A Warm Body (Muñeca rusa)
David Mandel por Veep (Veep)
Miniserie
GANADORA: ‘Chernobyl’
‘Escape at Dannemora’
‘Fosse/Verdon’
‘Sharp Objects’
‘When They See Us’
Mejor telefilme
GANADOR: ‘Bandersnatch: Black Mirror’
‘Brexit’
‘Deadwood: The Movie’
‘King Lear’
‘My Dinner With Hervé’
Actor principal de miniserie o tv-movie
GANADOR: Jharrel Jerome, ‘When They See Us’
Sam Rockwell, ‘Fosse/Verdon’
Mahershala Ali, ‘True Detective’
Benecio del Toro, ‘Escape at Dannemora’
Hugh Grant, ‘A Very English Scandal’
Jared Harris, ‘Chernobyl’
Actriz principal de miniserie o tv-movie
GANADORA: Michelle Williams, ‘Fosse/Verdon’
Amy Adams, ‘Sharp Objects’
Patricia Arquette, ‘Escape at Dannemora’
Aunjanue Ellis, ‘When They See Us’
Joey King, ‘The Act’
Niecy Nash, ‘When They See Us’
Actor secundario de miniserie o tv-movie
GANADOR: Ben Whishaw, ‘A Very English Scandal’
Michael K Williams, ‘When They See Us’
Asante Blackk, ‘When They See Us’
Paul Dano, ‘Escape at Dannemora’
John Leguizamo, ‘When They See Us’
Stellan Skarsgard, ‘Chernobyl’
Actriz secundaria de miniserie o tv-movie
GANADORA: Patricia Arquette, ‘The Act’
Marsha Stephanie Blake, ‘When They See Us’
Patricia Clarkson, ‘Sharp Objects’
Vera Farmiga, ‘When They See Us’
Margaret Qualley, ‘Fosse/Verdon’
Emily Watson, ‘Chernobyl’
Mejor dirección de miniserie o telefilme
GANADOR: Johan Renck (Chernobyl)
Ben Stiller (Fuga en Dannemora)
Jessica Yu (Fosse/Verdon)
Stephen Frears (A Very English Scandal)
Ava DuVernay (Así nos ven)
Mejor guion en miniserie o telefilme
GANADOR: Craig Mazin (Chernobyl)
Brett Johnson, Michael Tolkin y Jerry Stahl por Episode 6 (Escape en Dannemora)
Brett Johnson y Michael Tolkin por Episode 7 (Escape en Dannemora)
Steven Levenson y Joel Fields por Providence (Fosse/Verdon)
Russell T. Davies (A Very English Scandal)
Ava DuVernay y Michael Starrbury por Part Four (Así nos ven)
Serie de sketches
GANADOR: ‘Saturday Night Live’
‘At Home With Amy Sedaris’
‘Documentary Now!’
‘Drunk History’
‘I Love You, America With Sarah Silverman’
‘Who Is America?’
Vicente Navarro ha publicado un estupendo debut este verano, ‘Casi tierra‘, presentado por el single ‘Esternón’. El tema de apertura ‘En el río’, pasaba ya por nuestra sección «Canción del Día» y ha caído también muy simpático al algoritmo de Spotify, apareciendo en sendas playlists de éxito del gigante sueco: una de cantautores y otra llamada «Desconecta y descansa».
Como resultado, ‘En el río’ suma ya 40.000 streamings. Es una noticia excelente, pero Vicente Navarro no es un cantautor al uso y eso queda demostrado en otras pistas de su álbum como es el caso de ‘Toro’. Tanto el flamenco como la electrónica han sumado a su desarrollo como artista y esta es una de las pistas en las que más patente queda. Tras un inicio más intimista dominado por la guitarra o directamente el silencio, estalla un estribillo apasionado, vehemente («Voy a drogarme de ti, voy a drogarme de ti, de ti / Voy a drogarme de ti, y a beberme la luna»); pero lo mejor viene después cuando emerge la cacharrería electrónica para dotar a la producción de interesantes matices.
No en vano, según el propio Vicente Navarro, esta es la canción que «mejor representa» tanto al disco como a él mismo. Así lo explicaba en Mondosonoro en una entrevista reciente: «Soy muy perfeccionista y trabajé mucho con Eduardo, el productor, con César, el guitarrista y con Carlos, en la mezcla, para conseguir el equilibrio entre los dos mundos (NdE: el de guitarra y el electrónico). Es cierto que puede parecer que tira más hacia el folclore, pero creo que es porque las letras pesan mucho, y a mí me parece bien. Fue una decisión consciente. Para mí la canción que más representa al disco y a mí es ‘Toro’ porque creo que tiene el equilibrio justo entre los dos mundos.
Hace hoy dos semanas exactas que perdíamos a uno de los mayores fenómenos musicales españoles de todos los tiempos, Camilo Sesto. Una figura de la canción melódica que tuvo un éxito descomunal en los países hispanohablantes: en vídeos virales televisivos y en los propios comentarios de nuestras web y redes sociales, hemos podido comprobar cómo, mientras en España muchos le consideraban poco menos que un freak con un solo hit –insisto: estoy convencido que, si preguntamos a gente random por la calle, muchos le recordarán solo por ‘Vivir así es morir de amor’ o ‘Mola mazo’, como mucho–, en Latinoamérica seguía y sigue siendo idolatrado como una figura eterna.
También nos ha resultado llamativo que muchos músicos del entorno independiente y alternativo lamentaban su desaparición, destacando sus cualidades no sólo como intérprete sino también como compositor y productor. No en vano hay algunos en los que su huella melódica es patente (Amaral), otros que le han versionado apasionadamente (Javier Corcobado), varios que le han hecho guiños en sus canciones (Miqui Puig y Guille Mostaza en Ellos). Y hasta alguno que ha tenido el privilegio de acceder a sus másters y remezclarle (como Guille Milkyway de La Casa Azul). Así que nos hemos dirigido a ellos (y también a Francisco Nixon, cuyo último disco ‘Lo malo que nos pasa‘ era en parte un homenaje al sonido de los 70 que Sesto representaba) para que nos digan con detalle qué admiraban de Camilo, rindiéndole entre todos un homenaje final que hemos querido aglutinar en JENESAISPOP.
Comenzamos con Amaral, habida cuenta de que en muchas de sus canciones hay un poso –quizá no demasiado evidente, pero palpable– de esa tradición melódica de los 60 y 70, incluso en su último disco, ‘Salto al color‘. Eva Amaral y Juan Aguirre nos envían estas palabras:
«En memoria de Camilo Sesto para JeNeSaisPop:
Escuchar la contención y el hilo de voz al cantar las primeras estrofas de “El amor de mi vida”, para estallar mas adelante, es sentir que estás ante una figura de calado enorme.
No solo fue un cantante impresionante, también un gran escritor de canciones maravillosas. Con giros melódicos sorprendentes y una gran dosis de misterio debajo de sus historias.
Todo nuestro respeto a su figura y legado, y nuestras condolencias para sus amigos, familiares y seguidores.
Eva y Juan»
Acudimos también a La Casa Azul, claro, siendo a priori el que más contacto tuvo con su música después de que reconstruyera de tres formas distintas en un reciente maxi el eterno ‘Vivir así es morir de amor’. Elefant Records nos explica que Guille Milkyway está a tope de trabajo tanto en estudio como en sus directos y no puede atender a nuestra petición, pero se remite a la extensa carta que escribió cuando se publicó el citado EP, de la que rescatamos su primer párrafo. Es suficientemente aclaratorio de lo que ha supuesto Camilo Sesto para la música española a juicio del barcelonés:
«Camilo Sesto es una pieza clave en la historia de la música pop en español, un músico excepcional que definió el sonido de la canción romántica, sentó las bases de la música melódica española y la proyectó internacionalmente con una potencia nunca antes vista. Es junto a Julio Iglesias, Raphael y Nino Bravo la voz de una generación que ha trascendido a su época y ha influido a muchísimos artistas más allá incluso de su género. Su talento vocal pero sobretodo su pericia interpretativa son únicos. Su dimensión tanto de compositor como de productor ha estado muchas veces eclipsada por su faceta interpretativa, pero es lo que le conforma como un artista total y le hace tener un status especial en la música en español.
Guille Milkyway»
El día de la muerte de Camilo Blanes, Miqui Puighacía notar que en la letra de ‘Drama‘, gran single incluido en el disco de Los Sencillos ‘Colección de favoritas’ (1999), él cantaba “Un dia lluvioso en la ciudad de Barcelona, Camilo canta «melancolía»…” No podíamos perder la ocasión de pedirle una nota a un artista que ya le reivindicó a contracorriente. Nótese el nuevo guiño en el texto a esa misma fantástica canción que co-escribió con Marc Botey.
«¿Te acuerdas de sus caras al decir que te gustaba su música?. Eran los noventas, llevábamos las bolsas en bandolera. Y de la misma manera que Gabinete Caligari cargaba con la imitación de Martes y Trece, Camilo cargaba con sus declaraciones en televisión frente a un indocumentado periodista que le tomaba por un freak. Camilo ya entonces era una leyenda, su canciones eran parte de la vida de muchísima gente, mayoritariamente aquella que no tiene prejuicios por que no debe aparentar. La magia del pop, de popular, de llegar a tantísimos rincones del planeta. Y descubrimos su voz, el elemento más destacable, el poder de ella. Seductora a veces, potente y desbocada en pasajes cercanos al soul, pero siempre única. Reconocer una voz es marca, es de lo que se trata esto, la impronta que dejaremos. Y a mi me ha dejado momentos, noches inolvidables y lagrimas. Camilo siempre fue banda sonora de momentos crudos. Me cantaron una vez desde un balcón una canción suya, que luego yo retrate en una mía. Le rescatamos en sesiones, lo grabamos en cintas de regalo o de daño, y esos mismos que nos miraban con cara de oler basura antes, ayer le cantaron a pleno pulmón. Ese es el poder de los cantantes, y las canciones populares.
Miqui Puig»
También ha accedido Javier Corcobado –a punto de relanzar su carrera musical desde el sello Intromúsica, por cierto– a dedicar parte de su tiempo a escribir sobre Camilo Sesto. Para algunos ‘Getsemaní’ se convirtió en un símbolo gracias a aquella versión desgarrada que el icono del underground madrileño hizo junto a Manta Ray en su disco conjunto ‘Diminuto cielo‘. Y él, como descubrimos aquí, no hizo aquella reinterpretación de manera precisamente casual ni caprichosa:
«A mí a Camilo Sesto me lo descubrió mi melómana abuela Aurelia, a los diez años de edad. Por aquel entonces yo ya amaba a Frank Sinatra, Serge Gainsbourg, Raphael, Julio Iglesias, Nino Bravo, etcétera. Aurelia fue quien me llevó un par de años después al estreno de Jesucristo Superstar, allá por 1975 en el teatro Alcalá Palace, y me dejó impresionado. Camilo Sesto, haciendo ‘Getsemaní’, me tatuó el alma con su extraordinaria voz, como unos años más tarde lo haría Alan Vega con Suicide. Teddy Bautista, aparte de haber sido el productor del álbum doble homónimo, también cantaba con su voz soul haciendo de Judas. Inefable aquel espectáculo. Sin duda, Camilo Sesto ha sido (y será, porque gracias a las grabaciones los artistas perduran en la memoria humana y animal) uno de los mejores crooners que ha dado la música pop en el mundo. Lástima que no supiera asumir con bien su alopecia. Que Dios lo acoja en su seno como un arcángel.
Javier»
Como decíamos también al principio, si ha habido un artista del ámbito independiente que ha rendido homenaje de manera explícita y dedicada a aquel cuidado y espectacular sonido orquestal de los cantantes melódicos de los 70, ese es Francisco Nixon. El miembro de Australian Blonde y La Costa Brava destaca, además, cómo Camilo y otros artistas de la época sufrieron los prejuicios de posteriores generaciones, que por suerte hemos sabido derribar:
«La música de Camilo Sesto, y la de tanta gente de su generación, es una música que me enseñaron a despreciar. Para la generación de ‘La Edad de Oro’, la España de Pepe Domingo Castaño y sus ‘300 millones’, era la España a superar. Salir de tu pueblo para vivir la fantasía warholiana de reinvención, huyendo de sitios como Gijón, en mi caso. Todo moderno es un moderno de pueblo. Despreciábamos la pata de elefante por la misma razón por la que los adolescentes desprecian a los niños: nos pilla demasiado cerca.
Solemos dar a los grandes artistas por sentado, pero no hay nada más difícil que hacer un hit. Camilo Sesto fue un gran intérprete y un gran compositor. No conozco mayor elogio.
Fran»
Otro que destaca la figura de Camilo Blanes como autor es Guille Mostaza. El que fuera mitad de Ellos no tiene el más mínimo reparo en reconocer que, pese a los recuerdos infantiles que muchos compartimos, le dejó noqueado ‘Mola mazo’, que afirma es «una obra maestra». Pero además nos revela no solo que tomó una de sus frases para una de sus canciones, sino que, en buena medida, el mayor éxito de su grupo con Santi Capote, ‘Lo dejas o lo tomas’, está inspirado por el mensaje de aquel tema «tecnochochi», el último éxito escrito por Camilo Sesto.
«Camilo Sesto siempre se ha diferenciado del resto de sus colegas, y mucho, principalmente porque componía las canciones que cantaba, con lo que todo lo que salía de su boca lo hacía también de su imaginario propio. Escuchando su obra te das cuenta del sinvivir en el que se mantenía para alimentar a ese dragón compositivo que llevaba dentro. Vivir para la causa deja heridas a muchos niveles, hay quien decide si lo deja o no, y en ambos casos cuándo será eso pero Camilo se mantuvo preso de sí mismo hasta el último momento. Preso y liberado a la vez.
Contaría lo típico, eso de que mi madre me lo ponía, o que recuerdo sus actuaciones en programas familiares y galas después de la cena, que mi canción favorita era ‘Amor, amar’ y que en un karaoke canté borracho ‘Vivir así es morir de amor’, pero a mí lo que me pegó fuerte fue ver a Camilo cantar ‘Mola mazo’ en un programa en el que yo mismo actué, en la televisión nacional. Fue sobrecogedor verle ahí, con esa base tecnochochi, recitando su propia vida a los cuatro vientos, resurgiendo de sus propias cenizas y esgrimiendo su leit motiv al grito de ‘Mola mazo’. Recuerdo que en su día causó muchas risas entre mis contemporáneos, los ejercicios de sinceridad absoluta siempre parecen ridículos, pero a mí me pareció una obra maestra de manera inmediata.
Si la despojas de ese formato discotequero y eliminas ese caduco ‘Mola mazo’ del texto te queda una muy buena canción. Si cambias la producción por una más anacrónica, con cuerdas, coros y estas cosas que hicieron a Camilo ser lo que fue, nos encontraríamos con un temón a todas luces emocionante. Es más, me gustó tanto que de esa canción robé una frase que metí en ‘Nuevo Imperio‘, canción que compuse para el último disco de Ellos. Y confieso, ahora que nadie me ve, que su temática reafirmativa y autoindulgente me llevó a escribir ‘Lo dejas o lo tomas’, a día de hoy la canción más escuchada en Spotify del que fue mi grupo durante casi dos décadas.
La frase que le tomé prestada dice “nadie se aplica los consejos que da”, que me parece rotunda por lo certero y humano de su afirmación, precisamente que salga de él le humaniza, pone un pie en lo mundano pero a la vez sabiéndose conocedor de nuestras miserias de una manera casi esotérica. O de deidad que todo lo saber sin necesidad de comprobarlo. Camilo estaba por encima.
Siempre que me da por probar un micrófono canto “hola, qué tal, cómo te va”, como hizo él en su cacareada y delirante -aunque como era habitual en él, de una autenticidad imparable- aparición en el ya lejano ‘Crónicas marcianas’, costumbre que sigo manteniendo hoy en día. Nunca canté tan bien como Camilo, ni de lejos, pese a intentarlo, pero para mí su presencia escénica me marcó profundamente. Le veías en escena, con la mirada perdida haciendo su clásico falsete y en seguida escuchabas voces diciendo “está loco”, “va pedo” o cosas así, incluso algunas risas, pocos veían a un hombre en su más puro estado de honestidad. En su propia realidad, inventada por él mismo y de nadie más, ni siquiera de su propia familia. Camilo era así por dentro y por fuera, de día y de noche.
A principios de año le vi ensayar con su orquesta al completo en unos locales que hay cerca de mi estudio, estaba en plena forma y no desafinaba ni media nota. Quise acercarme a saludarle en un pequeño descanso pero le vi tan metido en lo suyo que pensé que molestaría más que otra cosa, así que perdí mi oportunidad para siempre. Le echaremos de menos.
Guille Mostaza»
Por último, hemos querido recabar la opinión de un músico tan ajeno, a priori, al universo de Camilo Sesto. Se trata de David García, nombre real de uno de los más prestigiosos e internacionales productores españoles de hip hop, más conocido como Cookin Soul. Él fue el que nos sorprendió al señalar las numerosas ocasiones en las que raperos y productores norteamericanos de la fama de Jay-Z, Rick Ross, Mike WiLL Made-It o Cam’ron habían empleado samples de canciones suyas. También nos dedica un texto en el que revela cómo el musical ‘Jesucristo Superstar’ sigue siendo, aún a día de hoy, un tema de conversación familiar:
«Mi hermano mayor siempre me recuerda “no te imaginas las colas que habian para ver la obra de ‘Jesucristo Superstar’”, ya que las vivió en persona. Camilo fue un pionero y uno de los primeros en alcanzar el éxito internacional y fue por puro talento. Quizá no tenía el sex appeal y el carisma de Julio Iglesias, pero sin duda tenía una mejor voz, una voz espectacular. Su paso por la música no solo tuvo impacto en el mundo pop o mainstream, ya que también, a través del arte del sampling, productores como yo lo han tenido presente en sus tracks y se ha creado su propio legado en el mundo del Hip-Hop, con grandes aportaciones como las que tenéis aquí.
Cuando alguien sitúa su 8º disco en el número de 1 de ventas no puede hablarse de casualidad. La suerte no es una cosa que «volverá a nuestro lado» sino que no existe cuando hablamos de los Amaral de 2019. Se nota en cada palabra de Eva Amaral y Juan Aguirre el grado de meditación y trabajo en todo lo que han hecho durante los últimos años. Tras ‘Hacia lo salvaje’ y ‘Nocturnal’, los dos discos más interesantes de su carrera, vuelven a distribuir en una major, Sony, aunque lo importante es que han decidido dar un giro más patente que nunca en su nuevo disco, ‘Salto al color‘. Foto: Javier Soto Azpitarte.
Cuenta Eva que otras veces han hecho lo que para ellos eran cosas nuevas, pero que esta es la ocasión en que más gente les está comentando lo que han cambiado en este disco. Hay ritmos dancehall, folk, ecos de new age, guitarra portuguesa y flamenca… y algún tema cercano al electropop como en otros de sus álbumes. Amaral dejan como siempre una buena conversación sobre temas estrictamente musicales y también relativos a la sociedad o a la industria musical. La gira de Amaral, tras estrenarse en Dcode, tiene grandes fechas ya confirmadas. Detalles, en su web.
El disco es bastante diferente a lo que soléis hacer. ¿Lo habéis buscado o ha surgido de manera natural?
Eva: Ha surgido de manera natural, no forzada, pero porque nosotros nos sentíamos diferentes. No habría sido natural volver a transitar por el mismo camino que discos anteriores. Me alegra que digas esto porque sentimos por primera vez que la evolución es más patente. Otras veces sentíamos que habíamos hecho una vuelta de tuerca y la gente nos decía: «¡es el disco más Amaral de todos!». Esta vez ha sido más evidente.
Juan: El público y los medios veis la cronología de disco a disco. Es la manera de evaluar la evolución de una banda. Pero nosotros todos los días abrimos una nota de voz, apuntamos algo o descubrimos una canción que nos gusta. Llama un amigo y te dice: «tienes que escuchar esto». Y de gira las posibilidades de descubrir música se multiplican.
¿Qué sentís que es lo más diferente?
Eva: Hemos hecho el disco que nos hubiera gustado oír y bailar. Este disco tiene mucha relación con el movimiento y con el hecho de que sentimos ganas de hacer algo más colectivo, a nivel movimiento, baile… La parte rítmica es más patente. Pero hay cosas que estaban en discos anteriores, todos los teclados con que hemos jugueteado estaban en canciones de discos anteriores. Lo que pasa es que en este disco todo eso está más concentrado.
La parte synth-pop estaba, pero otra no. Habéis jugado con la world music, el single es tropical, ‘Bien alta la mirada’ me parecía un poco reggaetón, vosotros lo llamasteis dancehall más bien…
Juan: Eso concretamente no, el dancehall, las cosas más jamaicanas.. no estaban.
Eva: Pero sí era algo que ya escuchábamos.
Juan: Sobre la parte world music, siempre ha habido una parte de folk en nuestras canciones. Como guitarrista sí he jugado con instrumentos de doble cuerda, mi primer sitar me lo regaló Eva y ella se compró otro. Eso sí que estaba. Pero más que justificar que si estaba o no, que da igual, lo importante ha sido el salto que se deriva de la revolución digital. Los sistemas de producción han cambiado a merced a la revolución digital. Puedes coger un instrumento antiguo y tratarlo con procesos nuevos. Estamos en un momento en que esa manera de componer o procesar el sonido se ha hecho patente, y hay gente que lo ve chocante y hay gente que lo abraza con entusiasmo. No es tanto una diferencia entre géneros como que hay a quien le gusta el sonido clásico y a quien le gusta la revolución digital. Nosotros vamos a ir a la radio a hacer en acústico ‘Ruido’, ‘Mares’ y ‘Bien alta la mirada’ y honestamente creo que son grandes canciones.
Eva: «Hay algo que ha cambiado en el ADN. ‘Señales’, más que como una canción, yo la veía como pasar de una habitación a otra, como si fuera un musical»
¿Qué producción refleja mejor la adaptación de la revolución digital?
Juan: ‘Bien alta la mirada’ tiene un montón de cosas que si las escucharas por separado sin la voz, verías que vienen de sitios distintos. Yo crecí con música inglesa, con las superbandas, la tradición… y ahora lo único que puedes hacer es abrirte. Te puedes quedar ahí, tengo amigos que lo han hecho y me encanta, yo sigo siendo fan de los grupos con los que crecí, pero (como músico) solo puedes abrirte. ‘Entre la multitud’ también me encanta. Tiene algo de pop sueco que me flipa por las melodías, tiene algo de clásicos de electro-rock, una Rick de 12 cuerdas de las bandas con las que crecí y una melodía de voz que cuando Eva me enseñó me encantó. La parte de «nunca volveremos a encontrarnos».
Eva: Para mí ‘Señales’ sería un buen ejemplo de evolución en manera de componer, que no es de guitarra acústica. Son ideas que se ponen en común desde una base de ordenador. Hay melodías que van a sitios, diversas partes en la canción, la estructura es diferente… Hay muchas melodías que surgen por algo que está sonando: un bombo a negras que entra, la batería… no solo es componer con la guitarra. Hay algo que ha cambiado en el ADN. Más que como una canción, yo la veía como pasar de una habitación a otra, como si fuera un musical, más bien una cosa teatral. No voy a decir ópera, porque nos queda muy grande, pero… Y otro ejemplo es ‘Halconera’, que es de música tradicional, folk, con las flautas de Carlos Núñez, pero vestida con capas de sintetizadores haciendo un movimiento, con un teclado que grabó Tomás Virgós como un aleteo. Hay percusiones generadas con ordenador en mi casa… Cosas que generan que parezca que estás viendo el halcón volar.
Las guitarras de ‘Señales’ son un poco como U2, pero es verdad que hay muchas otras cosas.
Juan: Abraham de León Benavente vino porque Eva iba a hacer una colaboración con él (NdE: ‘Amo’), fui al estudio para echarles un cable y que ellos se concentraran solo en lo artístico. Y escuchó esta canción y dijo que la guitarra le sonaba africana. Luego lo escuché y dije: «igual sí que tiene ese carácter», pero fue casual.
Eva: «Al disco le vemos una unidad, más que nada por temática: la reivindicación de la identidad de las personas»
El disco empieza y termina con las canciones un poco más new age, world music… ¿Fue una opción centrarnos en eso o queríais hacer un disco variado?
Eva: Le vemos una unidad, más que nada por temática, porque creemos que casi todas las canciones hablan de la reivindicación de la identidad de las personas. Luego, esos sonidos que para nosotros dan la unidad no siempre están en la parte más alta de la mezcla.
Hay un momento que es particularmente un susto: un tema de electropop como ‘Juguetes rotos’ saliendo después de ‘Soledad’, que tiene una guitarra flamenca.
Juan: Nuestros discos siempre han sido variados.
Eva: Igual nos pasamos de dinámica (risas)
Juan: Una vez cuando estábamos grabando un disco en Inglaterra, llegó el propietario del estudio y le dijo a Eva: «you’re riding too many horses». Quizá porque escuchó alguna canción más electrónica. Pero le dijimos que cabía porque nosotros le vemos la unidad.
¿Sois conceptualistas para redondear discos u os dejáis llevar?
Juan: Yo soy superimpulsivo y visceral y poco racional buscando ideas. Pero una vez que la hemos encontrado, quieres que algo suene muy bien. Es como si las canciones mandaran, como si lo esencial fuera la canción y estuvieras al servicio de llevarla tan lejos como creas tú que la canción tiene que ir. También, hay una voz muy identificativa, que es la de Eva, y cierta manera de hacer pequeños riffs y enlazarlos: nuestra identidad está ahí.
Cuando hay una voz tan reconocible como la de Eva se dice que es lo que da la unidad a un disco…
Eva: Pero las guitarras de Juan también y yo creo que tiene más mérito, porque una voz es la que tienes. Pero que con un instrumento digas «esto suena muy Aguirre», por su manera de entender la melodía…. Y eso de «montar muchos caballos» nos ha pasado siempre. Hay muchas cosas que nos gustan y eso termina revirtiendo.
Tu preocupación, Juan, decías que era ir a la radio y poder hacer un acústico con tu experimento…
Juan: Es más importante para nosotros, porque hacemos canciones.
Pero queréis experimentar… Poder ir a una radio con una acústica de lo que tengas sería el límite…
Juan: Igual somos muy osados porque pensamos que todo se puede llevar… No tengo claro si ese es el límite. Si me pongo humilde y pienso que hacemos canciones pop, te diría que el límite es ese, pero hay cosas del disco que son esenciales y ya no están circunscritas al pop, solamente. Soy muy fan de Boards of Canada y salvo alguna canción… no se podría hacer con guitarra. ¡Quizá con dos! (risas)
Eva: Pero Moderat se podría hacer con guitarra…
Las letras del disco son bastante claras, pero tengo alguna pregunta. En ‘Tambores de la rebelión’ hay un «mi vida no es fácil» y una respuesta: «no lo es la de nadie».
Eva: Es una conversación real, es la típica persona a la que le estás diciendo «yo tengo esta problemática» y responde «y yo la mía». La canción habla de alguien que es tóxico, que va a intentar que vayas para abajo y absorberte la energía.
Yo pensé que hablabas de la fama.
Eva: No tanto de la fama como del hecho que si alguien quiere llegar a tu vida o ser tu pareja, tiene que saber que estás todo el día viajando, tienes peculiaridades. Pero la respuesta era buena: todos tenemos peculiaridades.
Juan: «Una persona adolescente no es idiota, es adolescente (…) Una persona adolescente puede ser más ingenua y haber escuchado menos cosas, pero la manera en que vive la música es muy poderosa»
En ‘Peces de colores’ creía que hablabais de la discriminación por edad por la frase «no marcarán más mis horas tu reloj», pero luego me di cuenta de que no.
Eva: O sí, cada uno interpreta lo que quiere. Estábamos empezando a escribir y queríamos hablar de una persona que se siente de otra manera a cómo las personas la ven desde fuera. En ese dilema vimos a Gabriel, un adolescente transexual aragonés, en las noticias, contando su historia. Quería cambiar su nombre en el DNI para que todo en su vida fuera acorde. Y hablaba con una serenidad…
Juan: Con un peso…
Eva: Con un aplomo de «no van a impedir que sea quien soy». No es ningún error su existencia ni su manera de sentir.
Vosotros ahora estáis sonando mucho en radio, además, no sé si habéis sentido la discriminación por edad, aunque en España yo creo que no hay tanta como en Reino Unido. Shakira suena en radio a machete con más de 40.
Eva: Se nos discrimina toda la vida. De joven eres muy joven para nosequé. En toda tu existencia hay trabas.
Juan: Pasa con la adolescencia. La gente adulta tiende a pensar que los adolescentes son idiotas, que tiene gustos musicales horribles, que no son clásicos obviamente. Yo soy mayor pero recuerdo muy bien que el mundo adulto lo veía de una forma banal y me da rabia. Pero soy capaz de conservar esa percepción de intentar pensar como una persona adolescente, que no es idiota: es adolescente. Puede ser más ingenua y haber escuchado menos cosas, pero la manera en que vive la música es muy poderosa. Hay una cosa que no quiero perder, que es escuchar música con absoluto entusiasmo. Con algunas cosas actuales he sentido lo mismo que cuando escuché por primera vez a los Smiths.
Juan: «La música significa no pensar mucho y modificar tu estado de ánimo de manera irracional (…) La música para mí es llegar a un sitio por primera vez»
¿Con cuáles?
Juan: Boards of Canada me dejaron loquísimo. De ‘Swamp Song’ de Dua Lipa, de una banda sonora, escuché una remezcla cuando estaba corriendo, y fue increíble: la estrofa es maravillosa y el estribillo igual; el ritmo sobre el que caminaba la voz, igual. La música te brinda algo nuevo todos los días, incluso de otras épocas porque antes eras occidental-centrista. Luego descubres calipso, reggae, cosas de música negra cuando grabamos en Brixton, cosas que no habían llegado a tu vida en Zaragoza. La música significa no pensar mucho y modificar tu estado de ánimo de manera irracional. Siempre lo he vivido. Cuando cuelgo la guitarra no quiero saber ni el tono en el que estamos, como cuando no sabía hacer nada. Cuando tocas un instrumento nuevo, como en «Mares», en la que hay una guitarra portuguesa, todo suena mal al principio porque no conozco el camino, pero cuando das con algo que suena bien, tienes la sensación de llegar a un sitio por primera vez. La música para mí es llegar a un sitio por primera vez.
Juan: «Cuando estamos haciendo un disco estamos en una burbuja, nos olvidamos de los discos anteriores, de las ventas y de todo porque empezamos así y nos fue bien»
¿Conectáis con nuevo público adolescente? Parece que la gente joven solo escucha urban, pero de repente salen Carolina Durante o Amaia y lo petan. Hay adolescentes de todo tipo…
Eva: Tenemos un público muy variado, de todas las edades, desde el primer disco, es realmente sorprendente.
Juan: No es algo que nos preocupe cuando estamos haciendo un disco. Estamos en una burbuja, nos olvidamos de los discos anteriores, de las ventas y de todo porque empezamos así y nos fue bien. Es un ideal olvidarte de todo eso, quizá. Si no hiciera discos con Eva, tendría más difícil abstraerme. Pero al encontrarnos los dos con la sesión de Logic, el programa que usamos, en blanco, todo lo que vendimos no cuenta, todo lo que hay en el mundo exterior no cuenta.
Lo decía también porque habéis estado un tiempo sin sonar en radio, aunque ahora habéis vuelto.
Eva: Nunca dejó de sonar en radio, creo. Yo no tuve esa percepción de que desapareciera.
En la lista de «lo más radiado» estáis ahora, pero no sé si con los dos últimos discos. Como tampoco suenan en radiofórmula Vetusta Morla y actúan para 40.000 personas en Madrid.
Juan: «En ‘Nocturnal’ la canción que sonó fue ‘Lo que nos mantiene unidos’ y en ‘Hacia lo salvaje’, ‘Cuando suba la marea’.
Eva: Y ‘Hacia lo salvaje’.
Juan: Hay canciones de anteriores discos que suenan de manera recurrente. Es cierto que «Mares» ha entrado en casi todas las radios, estamos encantados, es maravilloso.
Juan: «Sería una idiotez decir «no me influye lo que está de moda». O sea, ¿por qué no?»
Habrá quien diga que habéis hecho un dancehall porque es lo que se lleva, o algo tropical porque es lo que se lleva.
Juan: Nos influye todo lo que se lleva, otra cosa es que seamos miméticos. En el primer disco éramos muy fans de Portishead, Massive Attack, de todo post-Bristol, cuando Tricky tocaba en Aqualung… pero al hacer el disco no teníamos ni la tecnología, ni los medios. Como adorábamos lo clásico, hicimos lo que pudimos con las canciones. Cuando hemos tenido un acercamiento a lo que estaba de moda de cada disco, hemos intentado no ser miméticos… Me encanta el sonido de la 808, pero una cosa nos interesa cuando conseguimos hacerla nuestra. Una cosa es la 808 de los 80 y otra lo que se hace con ella en 2020. Nos influye todo: la música de las series… Sería una idiotez decir «no me influye lo que está de moda». O sea, ¿por qué no?
Eva: El ritmo de reggaetón, dancehall, trap o como lo quieras llamar, está inventado ahí desde hace muchos más años que esas etiquetas. Está en canciones de antes que me gustaban y de ahora que me gustan.
Eva: «Para mí es igual de emocionante Pixies que Azealia Banks»
¿Estás pensando en una canción concreta?
Eva: Últimamente, desde ‘Nocturnal’, un amigo Xabi B y yo hemos estado pinchando, como dj’s entre comillas, y hemos evolucionado de canciones pop-rock a ir evolucionando a cosas más basadas en lo rítmico, en poner a gente a bailar en un bar, en un festival… En esa evolución han entrado un montón de cosas. Xabi es muy del trap, del hip-hop…
Juan: Para mí fue muy importante ir a las sesiones de Eva y Xabi, disfrutar de la música en un contexto colectivo, en sesiones del 8yMedio.
Eva: Para mí es igual de emocionante Pixies que Azealia Banks.
Justo cuando salgamos de esta entrevista saldrán las listas de ventas, ¿lo sabíais? ¿Estáis pendientes de si entráis al número 1?
Juan: No, ni idea
Eva: ¡Chan, chan! (risas)
Os da igual…
Juan: Ahora que lo dices me da curiosidad…
Juan: «Yo ya he vivido tener el disco más vendido del año. No fue la época más feliz de mi vida. Quizá habría tenido que ir al psicólogo»
Sony no ha influido a nivel artístico, imagino, ¿pero a nivel estructural…?
Juan: Sí que se nota. Mira, la verdad es que cuando hicimos Antártida, fue porque en el cono sur llegamos a vender mucho. En Chile, Argentina… Y EMI, que había absorbido Virgin, desapareció. Temíamos un efecto dominó. Aquí desapareció unos años más tarde. Hicimos el sello y el estudio como un método de volcar nuestras inquietudes musicales. Cuando conocimos a la gente de Sony nos pareció interesante completar el equipo para dedicarnos más a la música. Con el sello nos ocupábamos de cosas que no eran musicales y para las que no tenemos ninguna vocación. Sony ha influido positivamente, y aunque conservamos Antártida, consideramos a Sony nuestra discográfica.
Eva: Por otro lado, teníamos una oficina con gente con mucha afinidad trabajando, una manera de apoyarlos era tener a Sony.
Juan: A mí ahora mismo que lo has dicho, me importa muchísimo la lista y deseo que el disco vaya bien por todo nuestro equipo. Tenemos una banda maravillosa, una gente en comunicación maravillosa. Yo ya he vivido tener el disco más vendido del año. No fue la época más feliz de mi vida. Quizá habría tenido que ir al psicólogo (risas) Y sé a qué sabe eso, pero es para compartirlo. ‘Nocturnal’ fue bien, ‘Hacia lo salvaje’ superbién, y es para la gente que ha intentado entender lo que tenemos sónicamente en la cabeza. Luego están los técnicos de sonido, el resto del equipo… ojalá vaya bien por compartirlo con ellos.
La gente que también ha tenido en España «el disco más vendido del año» que he entrevistado, también tuvo una relación peculiar con la fama: a Cranberries se los llevó por delante, Bebe contaba que lo pasaba fatal porque se le tiraban al coche… Vosotros no tenéis ese recuerdo fatal, por lo que veo…
Eva: No es que tenga mal recuerdo. Fue bonito, pero tardamos un poco en darnos cuenta que había que celebrarlo más. El siguiente disco también fue el más vendido. Tuvimos varias oportunidades de aprender a disfrutarlo.
Juan: Nadie está preparado para que te vaya rematadamente bien ni rematadamente mal.
EVA: Una explosión con ‘Estrella de mar’, no es que no la disfrutes, es que todo el mundo quiere que estés en varios sitios a la vez. Y yo tengo algunas lagunas tremendas, es una vida tan loca… de estar por la mañana en un sitio y por la tarde en otra… Fueron un par de años muy intensos. Cuando lo asimilas, empiezas a disfrutarlo.
«Nadie está preparado para que te vaya rematadamente bien ni rematadamente mal»
Aunque no fueras al psicólogo, Juan, parece que sí lo has hecho. Se te ve muy calmado. No sé si porque sois tímidos o porque nunca contáis ciertas cosas.
(risas) Eva: Nos ha pasado de todo… También digo que aunque diéramos esa sensación de estallido, llevábamos muchos años con maquetitas, en Zaragoza, viniendo a Madrid donde no había nadie escuchándonos literalmente, solo los camaremos…. Fue gradual, no salimos de la nada.
Juan: Nos ayudábamos mutuamente. Siempre nos entendimos mutuamente y hacíamos los dos las dos cosas. La gente asumió que «Eva canta muy bien y yo era el cerebro», pero no. Eva toca la guitarra, yo hago un trocito de letra. Somos como una banda de más personas, pero en lugar de ser 5 chicos éramos un chico y una chica, que eso resultaba chocante. Eva hace bases, arreglos, y yo puedo hacer letras.
Esto se vio con la polémica de ‘Sin ti no soy nada’, que sigue en esa lista negra… (y es una canción de Juan, no una de Eva mostrando su dependencia hacia un hombre, como el dúo ha explicado varias veces).
Juan: Pero está bien que se propicie el debate, porque si llegamos a algún punto sobre algo… Obviamente la gente que nos conoce sabe cómo somos, pero si una canción sirve para debatir cosas…. Tienen otras canciones sobre las que también se puede debatir. Yo creo que siempre nos hemos cuidado el uno al otro, por encima del proyecto musical, y eso nos ha dado aire.