Dua Lipa ha hecho un directo de Instagram en el que ha anunciado varios cambios importantes en la campaña promocional de su nuevo disco, ‘Future Nostalgia’. El album se ha filtrado a la red en su totalidad, y Dua ha decidido avanzar su salida a este mismo viernes 27 de marzo (la fecha original era el 3 de abril). Por otro lado, ha confirmado que el siguiente single del disco, ‘Break My Heart’, pasa a este miércoles 25 de marzo.
En otro punto del directo, Dua ha confirmado lo que era un secreto a voces, que su gira europea queda aplazada debido a la crisis del coronavirus. Las nuevas fechas se La gira llegaba a Madrid el día 26 de abril y a Barcelona el 27, pero en pleno confinamiento global y después de los aplazamientos de multitud de conciertos y festivales próximos en estas fechas (Nick Cave tenía un concierto en Madrid el mismo día que ella en Barcelona), era la única noticia que cabía esperar en estos momentos. Este martes Live Nation ha anunciado que esas nuevas fechas pasan a 2021: el 14 de febrero de 2021 en el Palau Sant Jordi de Barcelona y el 16 de febrero de 2021 en el Wizink Center de Madrid. Las entradas siguen siendo válidas para las nuevas fechas.
Como es sabido, ‘Break My Heart’ contiene un sample de ‘Need You Tonight’ de INXS, y además el miércoles llegará junto a su videoclip. Mientras, ‘Don’t Start Now’ sigue triunfando, acaba de dar a Dua su mayor hit en Estados Unidos (top 2) y ‘Physical’ sigue escalando en la lista de éxitos británica, donde ya es top 7.
Here’s what u missed on my instalive:#BreakMyHeart + video is now coming THIS WEDNESDAY 25th March + #FutureNostalgia THE ALBUM IS COMING THIS FRIDAY 27th of March and New UK and Europe tour dates announced tomorrow 10AM GMT + rest of world dates coming ASAP ❤️ pic.twitter.com/jKiF51o2hO
Los conciertos de Dua Lipa en Madrid y Barcelona, previstos para el 26 y 28 de abril, se reprograman al 14 de febrero de 2021 en el Palau Sant Jordi de Barcelona y el 16 de febrero de 2021 en el Wizink Center de Madrid. Las entradas siguen siendo válidas para las nuevas fechas. pic.twitter.com/O6aHPSj0hX
Esta semana en JENESAISPOP escogemos como «Disco de la Semana» ‘Gominola‘, el nuevo EP de un artista novel por el que apostábamos como una de las Revelaciones Nacionales de 2020, Chico Blanco. Se trata del alias de Pablo Cobo, un joven que emergió en la escena de Granada del rap/trap bajo el alias de Vvhite Boy hacia 2016. Desencantado de ese mundillo y vislumbrando cierto desgaste y excesiva homogeneidad, comenzó a interesarse por la electrónica de baile y, concretamente, por el house de los 90, el eurodance, el Miami Bass, la música disco o el UK garage. Así llegaba hace cosa de un año ‘Life After House’, un EP debut que reflejaba en singles como ‘Tech Love (Otra vez)’ o ‘WTF Is In My Cup’ una singular veta creativa, a medio camino de las cantaditas house, el pop y el rapeo en un spanglish fresco y descarado, herencia de su anterior etapa artística. [Foto: Cicutafilms.]
En ‘Gominola’ da un paso de gigante en la misma senda, perfeccionando su sonido y apostando por una mayor concreción melódica en temas como el que da nombre al trabajo o ‘Caramelo House (Otro lado’). Esta última, que no podía ser más clara en sus pretensiones desde el título, es hoy nuestra Canción del Día. Una producción de deep house –a cargo del propio Cobo, que se lo guisa y se lo come todo– con altos BPMs y que, sobre todo, destaca por ir a degüello con su faceta pop, lanzando a la primera de cambio su certero gancho, que habla de estar desorientado y perdido en uno mismo, y situando el club como el espacio aspiracional en el que sentirse bien.
Es, sin duda, un bombazo house-pop inapelable, que debería ser capaz de conquistar a públicos de lo más variopintos, no solo a chavales que encuentren encanto en estos sonidos pretéritos (igual alguno se sorprenderá de saber que sus padres ya bailaban algo así) sino también a los que vivimos aquellos años en el que la música de clubs de baile inundaba todo. Pero lo que es innegable es que su melodía puede llegar a obsesionar, como les ha ocurrido a Hidrogenesse que, en su primer fin de semana de confinamiento por el COVID-19, se lanzaron a hacer una versión sui generis de esta canción: transformada en una balada a piano, Carlos Ballesteros y Genís Segarra le dan su toque de genialidad al adornarla con los sonidos sampleados de la Fontana di Neptuno, sita en la romana Piazza Navona, tras quedar fascinados por la imagen de ese espacio vacío por la crisis del coronavirus. Editada oficialmente, hasta se han currado un vídeo oficial con imágenes del CCTV. Una doble delicia que nos alegra, cada una a su forma, estos días.
Con un álbum de 10 temas y 28 minutos, precedido por singles que ya han sido un éxito como ‘Morado’, ‘Blanco’ y ‘Rojo’, J Balvin nos deja un mensaje claro: ‘Colores’ ha de ser uno de esos discos directos, lleno de posibles hits y con el que mantener el reinado emprendido por temas como ‘Ginza’, ‘Safari’, ‘Mi gente’ y muy especialmente el álbum ‘Vibras’. La edición de un single tan martilleante como ‘Amarillo‘ el mismo día que sale el disco apunta en esa dirección: una producción cuyas trompetas buscan hipnotizar tanto como la base de ‘Mi gente’ y que de hecho es un éxito desde el segundo cero. «La policía está molesta porque ya se puso buena la fiesta, pero estamos legal, no me pueden arrestar. Por eso yo sigo hasta que amanezca». ¿Alguien tenía alguna duda de que esto iba a funcionar?
Desde el punto de vista artístico, en cambio, ‘Colores’ decepciona más allá de su portada de Takashi Murakami. En primer lugar, el concepto está demasiado manido, si es que no suena algo horterilla. Ya han sido demasiados los artistas que han hecho discos o canciones importantes de su carrera en base a colores. Halsey, Fangoria o Amaral son sólo algunos de los que lo han hecho en los últimos años. En 2013 Charli XCX dijo que veía la música a través de colores. Y en 2010 Linda Guilala hablaban de que para ellos cada color era un estado de ánimo. Y todo esto décadas después del Álbum Blanco de los Beatles, el Álbum Negro de Metallica (luego el de Jay Z), los discos por colores de Weezer, ‘True Colors’ de Cyndi Lauper y un interminable etcétera.
En segundo, la asignación de colores parece un poco random en este caso. Podemos imaginar la asociación de «amarillo» a «sol» o «verano», y después del vídeo de ‘Rojo’ asociar este tema a la sangre, pero a veces el propio Balvin ha explicado que los títulos vienen de cosas tan aleatorias como una percepción personal en el estudio: «Cerramos los ojos como un equipo de trabajo y prevaleció el color azul», indica simplemente sobre la segunda pista del álbum, privando al color «azul» de la excitante polisemia que ha tenido a lo largo de la historia del pop.
Pero es que además, la ambición y la variedad que conocimos en J Balvin en ‘Vibras’ y en su disco conjunto con Bad Bunny, donde cupo una balada con una discreta pero preciosa incorporación de metales como fue ‘La canción‘, están aquí totalmente «missing». Las composiciones se suceden sin factor sorpresa, hasta el punto de que cuesta creer que la gente vaya a identificarlas y llamarlas por el nombre de su color. ‘Negro’ tiene cierta inspiración oriental y ‘Gris’ vira hacia el R&B con guitarrita, ¿pero cuántas canciones iguales que estas hay en un mercado totalmente saturado? Las comparaciones son odiosas, pero allí donde ‘YHLQMDLG‘ se abre con la gracia de robar una melodía a Jobim, aquí el guiño a Buenavista Social Club en ‘Arcoíris’ parece desperdiciado.
Ni DJ Snake ni Diplo parecen nombres necesarios en la discografía de J Balvin, tampoco citar a Maluma ni a La Macarena; e incluso Sky, invitado estelar a la voz en ‘Verde’, parece en modo piloto automático. ‘Colores’ supone, por tanto, un paso atrás o como mínimo a un lado al haber optado esta vez por pisar demasiado sobre seguro. Lo que no impide por supuesto que vayamos a disfrutar o a seguir disfrutando de algunas de estas sencillas canciones: del meloso gancho principal de ‘Rojo’ al travieso de ‘Morado’, pasando por el despecho de ‘Gris’ o la sensualidad de ‘Rosa’, cuyo estribillo («Nadie se compara, como tú, ¿dime quién? / Para mí tú eres la más dura, estás en otro nivel») se pega como un chicle.
El rapero y pintor canario Bejo, integrante del combo Locoplaya junto con Don Patricio y Uge, ha sido otro de los artistas que se ha animado a lanzar una canción inspirada por la crisis sanitaria del COVID-19, destinada sobre todo a hacernos pasar el confinamiento de forma más amena. En su caso, este sábado estrenaba ‘Fiesta en la terraza’, un tema con cariz cómico y, claro, festivo que pretendía destinar los beneficios generados por el streaming «a la lucha del Corona Virus».
A ritmo de electrocumbia, Borja Buche repasa con guasa las dificultades rutinarias que se derivan del encierro doméstico («Mi mejor plan ir a comprar el pan / Que no me multen soy un buen chaval») o alude a la carencia de papel higiénico («Papel de váter en casa no hay / Llamo al camello y no me lo trae»), como también ha hecho casi en paralelo Joe Crepúsculo. La canción logró ayer domingo situarse como el vídeo número 1 en la lista de tendencias de Youtube en España.
Sin embargo, esta canción destinada a divertir ha generado cierta polémica en Youtube por el lenguaje empleado: su estribillo se refiere al COVID-19 como «el virus chino», haciendo que muchos (sobre todo personas de esa nacionalidad) hayan afeado el racismo que alberga esa expresión. No en vano hay mandatarios como Isabel Díaz Ayuso o el mismísimo Donald Trump que han empleado públicamente esas mismas palabras o parecidas, generando también controversia. También hay usuarios de la plataforma que defienden las buenas intenciones de Bejo –que, por cierto, este viernes reaparecía con el single ‘Frida Calo‘– y enmarcan esa frase en un contexto cómico. La polémica, en todo caso, está servida.
Abel Tesfaye está ya recogiendo la cosecha de muchos meses de trabajo: el notable nuevo álbum de The Weeknd, ‘After Hours‘, no ha decepcionado tampoco en el plano comercial y sus canciones copan ya buena parte del top 40 mundial de streaming, siguiendo con las excelentes cifras de singles como ‘Heartless’ y, sobre todo, ‘Blinding Lights’. Y, no contento con eso, hoy nos sorprende a todos ampliando esa oferta musical con una edición Deluxe de este disco, no anunciada previamente.
Una edición deluxe que se resarce de la llamativa ausencia de featurings en el disco original, invitando a una cohorte de nombres variopintos de la industria musical, y no exactamente mainstream. Sí lo es, al menos en Estados Unidos, Lil Uzi Vert, que participa en un «Vapor Wave Remix» de ‘Heartless’. Curiosamente, su disco ‘Eternal Atake’ será con toda probabilidad apeado del número 1 de Billboard 200 en unos días por este trabajo del canadiense. Otros llamativos invitados a este disco extra de ‘After Hours’, en cambio, pertenecen más bien a un ámbito alternativo: Chromatics, proyecto de Johnny Jewel con la voz de Ruth Radelet como protagonista, intervienen en una nueva versión del hit ‘Blinding Lights’.
Y a un ámbito próximo al de Chromatics pertenecen también Daniel Lopatin y su proyecto Oneohtrix Point Never. En esta Deluxe Edition (en principio, solo digital) no solo se incluye un remix suyo de ‘Save Your Tears’ sino que ademáscontiene la versión que ambos presentaron en directo en el programa de variedades Saturday Night Live. Para culminar esta tanda de novedades inesperadas, Tesfaye también ha recurrido al dúo francçés de música electrónica The Blaze para que den su toque al corte que da nombre al disco. Conformando así un apéndice bien interesante para ‘After Hours’.
¿Qué? ¿Durillo el confinamiento? Apostamos a que, a pesar de todas las iniciativas que se dan estos días, por momentos lo será. Pero no debemos perder la paciencia ni la fé en que, si todos actuamos con responsabilidad, la crisis sanitaria derivada del coronavirus mejorará dentro de algunas semanas. Será difícil, y sobre todo será duro contemplar qué ha quedado en pie y qué y quiénes –en la parte más triste de todo esto– no, y en qué condiciones. Será un periodo de reconstrucción, seguramente largo, aún padeceremos las secuelas más tiempo y, quizá, el mundo ya no será nunca como antes. Pero, parafraseando el himno de Mónica Naranjo que ha recobrado vigencia estos días, sobreviviremos.
Lo hará también la industria musical, posiblemente maltrecha y, como siempre, con mayor número de «bajas» en la parte más débil: el mundo independiente. Pero aun así resurgirá. Sobre todo porque en las próximas semanas (partiendo del 17 de abril cuando, supuestamente, la peor parte de la crisis podría empezar a remitir, aunque esto es incierto) nos esperan lanzamientos muy importantes, tanto a nivel comercial como alternativo. En el primer grupo –aunque parece posible que algunos o varios de ellos se retrasen dadas las circunstancias de excepcionalidad que vivimos–, se prevé que lancen sus nuevos discos Lady Gaga, Dua Lipa, Sam Smith, Pearl Jam, The Strokes, The 1975, Alanis Morissette, HAIM o Rufus Wainwright, entre otros. En el segundo, verán la luz álbumes de los que hemos hablado ya, como los de Sufjan Stevens, Austra, JARV IS…, Purity Ring, Empress Of, The Magnetic Fields, Jehnny Beth o Rina Sawayama.
Pero no son los únicos, y hoy decidimos focalizarnos en otros 10 que, por lo atractivo que nos han resultado sus adelantos o por la fiabilidad de sus carreras, y buscando plasmar un espectro musical lo más diverso posible, nos parecen dignos de depositar en ellos nuestras esperanzas de que valdrá mucho la pena resistir este encierro físico hasta la próxima primavera.
Buscabulla
El 8 de mayo se publica ‘Regresa’, álbum de debut de los puertorriqueños Buscabulla –dúo formado por Raquel Berrios y Luis Alfredo Del Valle– que se han distinguido en sus primeros singles y EPs por aderezar su pop moderno con tintes de tradición boricua. Un aspecto que se agudiza después de haber abandonado Brooklyn, tras años buscando su sitio allí, y regresado a su país, devastado por los huracanes Irma y Maria. Las consecuencias sociales, personales y económicas de esos desastres se plasma en este disco producido por Patrick Wimberly (el que fuera compañero de Caroline Polachek en Chairlift) y con la colaboración de Helado Negro. Sus singles ‘Vámono‘ (sic) y, sobre todo, el reciente ‘NTE’ hacen presagiar uno de los lanzamientos futuros más sugerentes, que seguro degustaremos mejor con el sol pegándonos en la cara en playas, parques y aceras.
Chlöe’s Clue
Dos años después de publicar ‘Panorama‘, la valenciana Raquel Adalid lanza el 17 de abril vía Mad Moon Music (Delaporte, Bambikina) su tercer disco ‘Carmín y rubor‘. Un trabajo en el que esta artista pasa a tomar riesgos y a adentrarse en terrenos pantanosos: palos tradicionales como el tango, el bolero, la bossa nova o la balada romántica han sido acometidas, muy a su manera, en los cuatro fascinantes adelantos de este nuevo álbum. El último de ellos, ‘Quémame’, ha visto la luz este viernes 20 de marzo: un tórrido chachacha fronterizo acompañada de los mexicanos Daniel, Me Estás Matando. Y en todos brilla la interpretación apasionada de Raquel, desatada vocalmente a la vez que deja atrás el inglés y, muy apropiadamente, se expresa ya únicamente en español. Puede ser un «tómame o déjame» de libro, pero necesitaremos como el comer un disco para bailar agarrao tras semanas de escaso contacto físico.
EOB
Mientras que Thom Yorke, Jonny Greenwood, Philip Selway y hasta el productor Nigel Godrich mantienen desde hace tiempo activas sus carreras al margen de Radiohead, el guitarrista Ed O’Brien no había manifestado su interés por hacerlo… hasta hace poco. Tras estrenarse con la ambiental ‘Santa Teresa’, a finales de 2019 estrenaba una ‘Brasil‘ que en sus más de ocho minutos mutaba de lo íntimo y lo acústico a lo bailable. Era el primer adelanto de ‘Earth’, su álbum debut bajo las siglas EOB, que verá la luz el 17 de abril y que servirá al músico británico para mostrar su estilo inclasificable. Como muestra, ‘Shangri-La’, tema que adelantó como regalo en la pre-venta y que por fin esta semana ha llegado a plataformas de streaming. Un tema vibrante que equilibra sonidos orgánicos y electrónicos y con una clara vocación pop rock reminiscente de ‘The Bends’. Estímulos así serán muy de agradecer en las próximas semanas.
Jessie Ware
Tras el romántico ‘Glasshouse’, la artista británica parece que recuperará su faceta más hedonista en ‘Spotlight’, el álbum que lanzará el 5 de junio, con el verano ya a las puertas y, confiamos, los clubs ya abiertos. Más que nada porque lo que han mostrado singles como el propio ‘Spotlight‘ y ‘Adore You‘. Y, también, una ‘Mirage (Don’t Stop)’ publicada a finales de 2019 que, pese a pasar algo desapercibida, es un pelotazo de elegante deep disco a lo Róisín Murphy (menos la excentricidad). De seguir en la línea marcada por estas tres canciones, ‘Spotlight’ se aventura como el disco de baile quita-penas que nos estamos mereciendo…
Jess Williamson
Esta joven artista texana afincada en Los Ángeles puede sonar ya a oídos abiertos a la música de raíces norteamericana, especialmente si acudiste a la edición 2018 de Primavera Club. Ya su álbum ‘Cosmic Wink’ (el tercero de su carrera) llamó la atención por entonces gracias a singles como ‘I See the White‘, que la ponían en sintonía con otras voces femeninas coetáneas como Angel Olsen o Sharon Van Etten. Su gran salto tanto cualitativo como comercial puede llegar con ‘Sorceress’, disco que publica el sello Mexican Summer el día 15 de mayo. Su hasta ahora único single ‘Wind on Tin’ no pierde esas raíces country sobre el que se asienta la música de Williamson, pero aquí además apuesta por arreglos de sintetizadores y metales más exuberantes, que seducen a un nivel próximo al de las artistas citadas. De mantener esa línea, la escucha de ‘Sorceress’ podría resultar muy estimulante en esos ahora solo soñados viajes por carretera.
Kelly Lee Owens
Y ya que estamos en el club, quedémonos allí con otra británica. Kelly Lee Owens, que debutara hace tres años con un notable disco homónimo, lanza el 1 de mayo su segundo trabajo ‘Inner Songs’. Un disco de techno contundente y repleto de claroscuros (duro, pero con atisbos melódicos) a juzgar por su estupendo adelanto ‘Melt!’, pero que también incluirá sorpresas como una versión de ‘Arpeggi’ de Radiohead o una colaboración de nada más y nada menos que John Cale. Aunque no ‘Luminous Spaces‘, el single firmado al 50% con Jon Hopkins publicado hace pocos meses. ‘Inner Songs’, explica Owens, ha sido un disco particularmente difícil porque para llegar a él tuvo que superar un periodo personal difícil que la llevaron a creer que nunca podría volver a hacer música. Por fortuna, no ha sido así.
Perfume Genius
No voy a negarlo: la publicación el 15 de mayo de ‘Set Mi Heart On Fire Immediately’, el nuevo álbum de Mike Hadreas, fue el acicate para este artículo. Y, siendo más precisos, el arrebatador nuevo single que, tras el rugoso medio tiempo ‘Describe‘, ha presentado esta semana. Hablo de ‘On The Floor’, un tema luminoso y evocador que conjuga guitarras cristalinas con bajos musculosos y ciertos ecos de folclore caribeño, a la manera en que en los 80 los emplearon Cyndi Lauper o Culture Club para hacer pop. El sucesor de ‘No Shape‘ promete elevar a Perfume Genius a un nivel más allá de genialidad.
Sonic Boom
Han pasado más de 30 años de la edición de ‘Spectrum’ (1989), el único disco hasta la fecha firmado en solitario por Pete Kember como Sonic Boom. Un trabajo rebelde, distinto y enormemente influyente con el que el ex-componente de Spacemen 3 iniciaba su andadura al margen de Jason Pierce (que hizo lo propio con Spiritualized). Desde entonces, más allá de su desempeño en Spectrum (el grupo) y Experimental Audio Research, Kember había empleado ese alias personal como remixer y, sobre todo, productor de discos cruciales de los últimos años como ‘Tomboy‘ de Panda Bear, ‘Congratulations‘ de MGMT o ‘7‘ de Beach House (incluso hubo unas sesiones para ‘Victoria mística’ de Triángulo de Amor Bizarro). Por eso era algo inesperado que se haya anunciado la publicación el 5 de mayo de ‘All Things Being Equal’, el segundo disco de su carrera. Un trabajo en el que, fiel a su estilo, teje marañas de sintetizadores analógicos que invitan al viaje interior –al menos así lo sugiere el single ‘Just Imagine’– y que contará con la participación en tareas vocales de Panda Bear (que, como él, reside en Lisboa) y Britta Philips, compañera de Dean Wareham dentro y fuera de Luna. ¿Quién no querría presenciar un acontecimiento así?
Sparks
«Por favor no jodas mi mundo» es el maravilloso título que tenía el primer adelanto de ‘A Steady Drip, Drip, Drip’, el vigésimo cuarto disco en la carrera de Sparks, que se publica el día 15 de mayo. Los calificativos a la hora de hablar de los incombustibles hermanos Mael, que cuentan por clásicos casi cada disco que publican (el último de ellos, ‘Hippopotamus‘, en 2017). Y nuevos adelantos de pop rock orquestal iconoclasta (¿cómo narices se define esto?) como ‘Self-Effacing‘ o ‘I’m Toast’ llevan a pensar que no es descabellado que se apunten otro más.
The Psychedelic Furs
Y culminamos esta selección de 10 discos que valdrán la pena recibir al pasar el confinamiento con uno que se ha hecho esperar casi 20 años: sí, el último disco de The Psychedelic Furs, uno de los grupos independientes más importantes e influyentes de los años 80, data del año 1991. Pero la continuación de ‘World Outside’ es ya una realidad, que se editará el día 1 de mayo bajo el título de ‘Made of Rain’. Tras la aventura Love Spit Love y algún disco en solitario, los hermanos Tim y Richard Butler se reunieron a principios de los 2000 bajo el nombre con el que publicaron éxitos como ‘Love My Way‘, ‘Pretty In Pink‘ o ‘Heaven‘ para realizar algunas giras pecuniarias. Sin embargo, desde entonces hasta ahora no habían grabado disco alguno y lo cierto es que en los singles ‘Don’t Believe‘ y ‘You’ll Be Mine’ suenan completamente revitalizados y vigentes. Valdrá la pena saber de primera mano si estamos ante un renacer similar al de The Waterboys. ¿Quién querría perderse algo así?
La cuenta de Instagram de Carmen de Mairena informa del fallecimiento de la artista, pionera del transformismo en nuestro país, conocida sobre todo gracias a sus apariciones en ‘Al ataque’ de Alfonso Arús y ‘Crónicas Marcianas’ con Javier Sardá. Tras curtirse en el mundo del cuplé, desde los 70 ofreció espectáculos en los que imitaba a Marujita Díaz y Sara Montiel, haciéndose muy conocida especialmente en la ciudad de Barcelona. Daría un salto de popularidad en los 90 gracias a los citados programas, apareciendo en películas de la cultura freak y también porno, de ‘Torrente 4’ a ‘FBI: Frikis Buscan Incordiar’, pasando ‘Soy puta pero mi coño lo disfruta’.
A tenor de esto último, era conocida por su mordacidad para el pareado, como podemos recordar en su cuenta de Twitter: «Ayer quise masturbarme y fue una experiencia aterradora. Confundí mi vibrador con la batidora», «¿#VivaEspaña? ¡Viva mi castaña!» o, comentando la gala de Eurovisión 2018, «De Benjamin Ingrosso, el miembro es lo más sabroso» fueron solo un par de sus ocurrencias. Sus últimos tiempos fueron más oscuros, primero cuando en la década pasada, fue detenida por favorecer la prostitución en una redada contra proxenetas en El Raval, y después debido a sus problemas de salud. En los últimos años se ha publicado un libro sobre ella que no pudo ser exactamente una biografía.
Las causas de su muerte a los 86 años han sido «naturales» como informa el comunicado: «Desde la cuenta oficial de Carmen de Mairena, informamos a todos sus fans, admiradores y personas que la querían, que Carmen nos ha dejado hoy 22 de marzo a los 86 años de edad, por causas naturales en Barcelona, su ciudad natal. Sus familiares y amigos íntimos queremos agradecer todos los mensajes de apoyo y cariño que ha recibido por parte de todos los que la querías y recordabais durante estos últimos años».
Continúa el texto: «Carmen se ha ido llena de amor, mimada y cuidada por nosotros sus seres queridos mas cercanos. Hoy brilla una estrella más en el firmamento, la estrella de una mujer libre, fuerte, valiente y luchadora, que ha sido y será un icono lgtbiq, dando visibilidad y luchando por los derechos del colectivo en épocas muy duras y difíciles. Carmen ya es un mito e historia de España. Hasta siempre Carmen! Siempre te recordaremos».
Hace un par de meses M.I.A. volvía a aparecer en los medios de comunicación tras abrirse una cuenta en Patreon desde la que anunciaba que compartiría música, retransmisiones en directo, preguntas y respuestas con sus seguidores, etcétera.
Ha tenido que llegar este domingo 22 de marzo de confinamiento progresivo en el mundo para que la cantante finalmente se decida a compartir nueva música. Según ha recalcado en las redes este tema ‘OHMNI 202091’ viene con «la idea de sacarte de la cama» y se trata de su primera canción en tres años. Es una producción extraña en la línea de sus últimos trabajos (‘AIM’ en 2018 o el lado más árido de ‘MATANGI‘) donde por un lado escuchamos un martilleante coro de voces dobladas y por el otro la línea principal de la canción.
M.I.A. comparte la letra de ‘OHMNI 202091’ tanto a través de Patreon como de su propio Instagram, con frases como «la mayor gloria no es no caer nunca» o «¿estáis listo para lo que el tiempo va a traer? Que la vida cambie es algo extraño». En la última frase se proclama como «aún una rebelde». El tema no ha llegado a las plataformas de streaming tradicionales, y para escucharlo tenéis que visitar la mencionada web.
La semana pasada Childish Gambino era noticia por publicar un nuevo álbum a través de la web DonaldGloverPresents.com, disco que después desaparecería de la red sin dejar rastro. Finalmente, se anunciaba que el nuevo álbum del artista llegaría en una fecha tan extraña como un domingo y así ha sido. Se trata del cuarto largo como Childish Gambino de este artista también conocido como actor, tras el éxito del segundo ‘Because the Internet’ (2013), el tercero ‘Awaken, My Love!’ (2016) y la pista suelta ‘This Is America‘, que fue número 1 en algunos territorios en 2018.
Bajo el título de ‘3.15.20’, es decir, la fecha del domingo pasado, 15 de marzo de 2020 (la de su fugaz edición inicial y borrado), el disco ha aparecido en las plataformas de streaming -ya no solo en dicha web- con una portada completamente blanca y apenas un par de canciones tituladas. El resto se corresponde con el minutaje en el que aparecen a lo largo de la secuencia, lo que incluye la ya conocida composición ‘Feels Like Summer’, que de manera extraña ahora es simplemente ‘42.26’.
Los créditos incluyen una colaboración de Ariana Grande en ‘Time’ y 21 Savage en ‘12.38’, entre otros, destacando entre los co-productores por el número de veces el conocido DJ Dahi.
Four Tet dice que se ha sentido inquieto por sacar su nuevo disco en un momento como el actual, pero que la buena recepción de sus fans le ha hecho cambiar de perspectiva. «Estoy empezando a pensar que en realidad es un momento estupendo para entregarlo al mundo», ha indicado. Lo es: ‘Sixteen Oceans’ es un trabajo de electrónica detallista hecho para disfrutar con cascos, en el recogimiento del hogar, en el confinamiento, pero a su vez lleno de esperanza y luz. Llega en el momento perfecto.
‘Sixteen Oceans’ es una recopilación de los sonidos que Kieran Hebden ha explorado en la última década. En este sentido se puede decir que no hay efecto sorpresa al que agarrarse, a lo sumo el sample de Ellie Goulding en ‘Baby’, aunque esta salía después del sample de Nelly Furtado en ‘Only Human’. Los ritmos bailables extraídos del garage house clásico asoman ya en la primera pista, ‘School’, así como en ‘Baby’, ambas muy melódicas; mientras la parte ambiental y mística de otros trabajos vuelve a aparecer por ejemplo en el downtempo preciosista de ‘Romantics’, que combina el sonido del arpa con el del flash de una cámara de fotos, o en el ensueño final ‘Mama Teaches Sanscrit’. Y ‘Teenage Birdsong’ -publicada hace un año- incluso remite a obras anteriores de Hebden gracias a su base hip-hop, que el artista adorna con exquisitos juegos de percusión melódica y una juguetona melodía aflautada. Sin momentos tan espectaculares como los había en el notable ‘New Energy‘, ‘Sixteen Oceans’ es como un disco hermano de aquel, pero más modesto.
Esto no significa que no haya cosas que disfrutar en ‘Sixteen Oceans’. Por supuesto, lo mejor del álbum vuelve a ser la gran habilidad de Four Tet para tejer verdaderos tapices sonoros en sus canciones a través de samples muy ricos y orgánicos. El sonido de los pájaros sobrevuela todo el disco confirmando el carácter doméstico del proyecto, pero el trabajo de producción encierra cientos de detalles y matices que enriquecen la escucha. ‘Love Salad’ es la canción bailable del álbum que es a su vez la más exquisita en cuanto a instrumentación, y esta delicadeza está presente también en una composición tan melódica y esperanzada (a pesar de su título) como ‘Something in the Sadness’. Puede que la presencia dislocada de un instrumento oriental en la oscura ‘Insect Near Piha Beach’ ya no impresione como lo hacía en ‘Two Thousand and Seventeen’, pero Hebden parece incapaz de hacer una mala canción aunque a veces ‘Sixteen Oceans’ deje esa sensación extraña de haber sido ya hecho antes y mejor.
Calificación: 7,1/10 Lo mejor: ‘School’, ‘Baby’, ‘Teenage Birdsong’, ‘Love Salad’ Te gustará si te gusta: la electrónica melódica tipo Caribou o Bonobo Escúchalo:Spotify
No deja de ser fascinante el hervidero de estrellas del pop en ciernes que hay reunido en la parte más joven del elenco de ‘Stranger Things’. Y no me refiero tanto al talento para rapear de Millie Bobby Brown (que también), sino a que Finn Wolfhard (Mike Wheeler en la serie) se ha labrado cierto reconocimiento con su grupo Calpurnia (además integra la mitad del dúo The Aubreys, que acaba de publicar EP) y a que Joe Keery (Steve Harrington) también hace sus pinitos en un remedo de Tame Impala/Mac DeMarco llamado Djo. Y, además, ahora la más reciente incorporación a la serie de The Duffer Brothers –cuya cuarta temporada estrena Netflix el próximo verano– se revela como una más que prometedora artista musical.
No es otra, para más inri, que la hija de Ethan Hawke y Uma Thurman, Maya Hawke. La joven actriz que debutaba siendo Jo March en la adaptación de ‘Mujercitas’ que lanzó la BBC en 2017 (no confundir con la versión de Greta Gerwig del año pasado) y ha convencido en el papel de Robin en la tercera temporada de ‘Stranger Things’ acaba de anunciar su álbum debut en la música. ¿Oportunista? La verdad es que no lo parece en absoluto. Al menos a juzgar por las preciosas ‘To Love a Boy‘ y ‘Stay Open‘ –doble single que publicó el año pasado– y la nueva canción que también forma parte de ‘Blush’, ese disco debut que ve la luz a través de Mom + Pop (Courtney Barnett, Hinds, Tycho) el 19 de junio próximo.
El nuevo adelanto que acompaña a este anuncio es, la verdad, para rendirse a sus pies a la primera. Se trata de un delicado medio tiempo de pop atemporal a lo Aimee Mann –aunque también cabe ligarlo a nuevas cantautoras como Soccer Mommy o Phoebe Bridgers– en el que a través de una bonita melodía, de gancho exiguo pero adhesivo, exhibe cierta gracia para una desarmante poesía surrealista. «‘By Myself’ era un mensaje a mí misma, que espero recibir algún día», ha explicado a Pitchfork. «Es sobre proyectar ideas que tienes sobre ti hacia otra gente», concluye aclarando más bien poco.
Sin duda llama la atención de la elegante producción que, si bien no aparece aún acreditada, intuimos que hay que atribuir a Jesse Harris. El músico de pop rock neo-tradicional de dilatada carrera que lo mismo ha ganado Grammys con temas para Norah Jones (también ha escrito para Lana Del Rey y Madeleine Peyroux) que ha colaborado en discos de Bright Eyes o del prestigioso John Zorn, estaba tras el sonido atemporal de arreglos tan sutiles como clásicos de sus dos primeros temas. Por tanto, cabe suponer (a tenor también del sonido de ‘By Myself’) que esté detrás de todo este ‘Blush’ que, dice, surgió de forma accidental. Todo apunta a que ha sido un accidente de los felices.
Tracklist de ‘Blush’:
Coverage
By Myself
A River Like You
Menace
Hold the Sun
Bringing Me Down
Cricket
Stay Open
Catch Me
Rose and Thorn
To Love a Boy
Goodbye Rocket Ship
Este viernes dos discos muy esperados en el mundo del pop llegaban a las plataformas de streaming: ‘Colores’ de J Balvin y ‘After Hours’ de The Weeknd. Como era de prever, ambos han sido un éxito mastodóntico a varios niveles.
En España, J Balvin toma por completo la lista diaria de Spotify España: las 10 canciones de ‘Colores’ aparecen en el top 20, exactamente en los 17 primeros puestos. ‘Amarillo’, además de ser número 1 en Youtube España con su vídeo, es el top 1 en Spotify España con 620.000 streamings en tan solo un día tan solo dentro de nuestro país. Además, las ya conocidas ‘Rojo’ y ‘Morado’ suben a los puestos 2 y 3, desplazando ’Tusa’ de Karol G al top 4. Así han caído en la lista de Spotify España las canciones de Balvin:
1.-Amarillo
2.-Rojo
3.-Morado
5.-Azul
6.-Gris
8.-Rosa
12.-Negro
13.-Verde
14.-Blanco
17.-Arcoíris
Un fenómeno parecido ocurre en las listas de streaming a nivel global con The Weeknd, pues sus 14 últimas canciones han llegado al top 40 a nivel mundial en Spotify. ‘Blinding Lights’ se mantiene en el número 1, donde ya llevaba un mes, pero ahora con 8,5 millones de streamings en tan sólo un día (3 millones más). ‘Alone Again’ llega al puesto 2, mientras ‘In Your Eyes’ lo hace al 4. Así ha quedado lo nuevo de Abel Tesfaye en el global de Spotify:
1.-Blinding Lights
2.-Alone Again
4.-In Your Eyes
6.-Too Late
7.-After Hours
8.-Hardest to Love
9.-Scared to Live
11.-Snowchild
12.-Escape from LA
13.-Heartless
16.-Faith
20.-Save Your Tears
30.-Repeat After Me
34.-Until I Bleed Out
Como curiosidad, J Balvin también sitúa todo su disco en el top 70 de Spotify a nivel global, del número 14 de ‘Rojo’ -un nuevo máximo- al número 69 de ‘Arcoíris’. Por su parte, The Weeknd en España “solo” sitúa 9 de las 14 canciones de su disco en el top 200 y solo ‘Blinding Lights’ lo hace en el top 100, exactamente en el puesto 29.
Las expectativas generadas por la serie ‘El visitante’ eran muy altas. No por la novela de Stephen King en la que se basa, bastante floja, sino por los dos escritores encargados de adaptarla: Dennis Lehane (‘Mystic River’, ‘Shutter Island’), autor de dos episodios, y el gran Richard Price, showrunner de la serie. Price es conocido por las recientes ‘The Night Of’ y ‘The Deuce’, los guiones de ‘El color del dinero’ o ‘Melodía de seducción’, el libreto del vídeo ‘Bad’ de Michael Jackson, o por estupendas novelas como ‘The Wanderers’ o ‘Los impunes’.
Además de los guionistas, estaba el excelente reparto: el protagonismo de habituales secundarios de lujo como Ben Mendelsohn, Paddy Considine o Bill Camp, y la presencia de Cynthia Erivo, una de las estrellas emergentes de Hollywood (recientemente nominada al Oscar por ‘Harriet’). También era un gran aliciente la presencia de Danny Bensi y Saunder Jurriaans, uno de los dúos musicales más interesantes de la actualidad (‘Martha Marcy May Marlene‘, ‘Enemy’, ‘Ozark‘), autores de bandas sonoras muy en la línea de Hildur Gudnadóttir o Mica Levi.
¿Qué podía fallar en la serie? Nada. Si acaso el ritmo, que a veces resulta excesivamente moroso para la información –dramática, atmosférica- que aporta la narración. Algo que quizás tenga que ver con la necesidad de cubrir diez episodios de una hora. Pero nada más. ‘El visitante’, cuyo polisémico título original, ‘The Outsider’, es mucho más sugerente (hay un diálogo clave en el último capítulo que juega con ese doble significado, foráneo-marginado), es una serie excelente. Un realista drama criminal, con asesinatos de niños como premisa argumental, que, poco a poco, se va transformando (no desvelo nada que no aparezca en la sinopsis de HBO) en un misterio inexplicable.
En muchos sentidos, ‘El visitante’ es como si Richard Price hubiera trasladado las claves estilísticas y narrativas de ‘The Night Of’ -su crudo realismo, pesimismo y melancolía- al universo fantástico de Stephen King. En particular al de la novela ‘It’, a cuyos capítulos finales, con esa reunión de adultos en busca del “monstruo”, recuerda bastante. El creador combina esos dos universos tan antitéticos a través del encuentro de los dos protagonistas: el policía, símbolo de la lógica y la razón (un personaje que podría haber salido de la comisaría de ‘The Night Of’), y la detective privada, una mujer con habilidades especiales capaz de afrontar lo inexplicable sin barreras mentales (un personaje prototípico de la literatura de King).
Este choque entre razón y sensación, entre lo ordinario y lo extraordinario, es el combustible dramático que hace avanzar la serie más allá de su premisa inicial. En esencia, ‘El visitante’ es una historia sobre la fe y la aceptación, sobre las dificultades que encuentra una mente racional para creer y aceptar tanto la inexplicable y mutante presencia del mal, como la dolorosa e inasumible ausencia de un hijo. ¿Habrá segunda temporada? Atención a la secuencia poscréditos. 8,5.
Kanye West no tuvo suficiente con interrumpir una ceremonia de premios para decir al mundo que Beyoncé y no Taylor Swift era la que merecía un premio MTV, sino que años después en 2016 incluyó en su single ‘Famous’ la cita «I made that bitch famous» en referencia a la autora de ‘Fearless’.
Kanye siempre sostuvo que Taylor Swift había aprobado la cita y Taylor lo negó. Kim Kardashian llegó a publicar una pequeña prueba de que tal conversación existió, pero ahora se ha filtrado una conversación telefónica larga, y parece revelar que Taylor tenía razón.
En el vídeo se ve a Kanye bastante nervioso, tratando de convencer a Taylor de que apruebe una línea para una canción que va a generar controversia, pero haciendo todo un circunloquio para llegar a la cita. Para él, dice, es importante tener la aprobación de Taylor porque tiene «un ejército de 2.000 millones de seguidores». Llega a decir que a su esposa la frase le pareció «una locura» pero ahora es su «parte favorita». «¿Es algo ruin?», pregunta Swift, encontrándose con la negativa de West: «No, no creo que sea ruin».
Kanye, tras todo el circunloquio, le dice la frase «creo que Taylor todavía me debe sexo» (que modificó ligeramente al final), pero no la siguiente y más polémica, que era o terminó siendo «yo hice a esa zorra famosa». Y en todo caso, Taylor simplemente dice que «no le parece ruin», pero que tiene que pensarlo, después de un pequeño ataque de risa. «Cuando oyes algo por primera vez, necesitas pensarlo, porque es una locura». Al menos ahí termina el vídeo filtrado, llevando a media humanidad a convertir #KanyeWestIsOver en «trending topic» mundial.
En un par de días publicaremos un Especial Meister of the Week en el que artistas que han pasado por esta sección, como Los Punsetes, Carolina Durante o Cariño nos cuentan qué están haciendo durante esta cuarentena debida-a-la-crisis-del-coronavirus. No os lo perdáis porque veréis que hay absolutamente de todo.
Por su parte, Joe Crepúsculo se ha entretenido componiendo una canción nueva que ha titulado de manera muy gráfica ‘Cuarentena sin ti’. Se trata de una balada de tintes country en la que han colaborado -suponemos que de manera telemática- Alberto Martínez del Río y Sergio Pérez y en la que narra la cotidianidad de estos días. «Las calles hoy están desiertas y yo por dentro también desierto / Ayer me peleé en el súper por un rollo de papel / y ahora estoy sentado sin comer», comienza diciendo, recordando algo musicalmente a los tiempos de ‘Supercrepus’.
Joe Crepúsculo da así continuidad a una ristra de temas sueltos que ha incluido ‘Vete a la mierda’, ‘España’, ‘Todo se corrompe’ y ‘Ratas salvajes’. Solo que este seguro que no lo tenía ideado cuando nos decía hace poco más de un año que tenía ya canciones suficientes para componer un nuevo LP, en caso de que “le atropellara el autobús de Orcasitas”.
Es fascinante ver cómo la música de Bad Bunny, que de forma comodona algunas metíamos en el saco de “reggaeton”, ha ido mutando a un neo-súperpop-urbano. Sí, reconozco que la etiqueta es digna de la Rockdelux en sus mejores tiempos; pero es que Bad Bunny se ha erigido en creador de puros pelotazos. Y lo ha hecho asimilando todas las herencias a su alcance; no sólo lo latino y lo urbano, sino recogiendo también el fulgor del pop comercial de los 80, el dance noventero, etc.
‘La difícil’, que no termina de hacerse con el número 1 en España debido a la constancia de ‘Tusa’, ejemplifica todo esto. No sé muy bien de qué va la letra; si de la tópica femme fatale que juega con su enamorado, si de una mujer empoderada y libre sexualmente, si de todo eso a la vez… A ratos, me hace fruncir el ceño (a ver, Benito, ¿qué me estás contando?). Pero en términos musicales, no se le puede negar que es un hit. Es un tiro; breve, fácil y súper pegadizo.
El single de ‘YHLQMDLG‘ tiene una estructura de canción pop muy clásica: intro-puente-estribillos-cierre, a la que hay que sumar multitud de elementos, como el ritmo reggaetonero incitando al baile, la introducción calmadita para romper en un festival de ritmos sincopados y fuertes, ganchos vocales, subidón en el estribillo uno (el de “tiene a todos los nenes locos”), bajando ligeramente en el segundo (“Se hace la difícil, pero se va”), el crescendo del “¡Prende! ¡Pasa!”. Y, claro, la voz de Benito dominando y dirigiendo el conjunto. Éxito incontestable.
The Killers estrenan el vídeo de ‘Caution’, primer single del disco ‘Imploding the Mirage’ que publican a finales del mes de mayo. Se trata de una pieza de corte cinematográfico y retro dirigida por Sing Lee que aún tenemos que poner en contexto. Vemos escenas de un romance adolescente y de drama familiar, pero se trata tan sólo de la primera parte de un vídeo más largo con el que se presentará todo el álbum. Hasta entonces os dejamos con las diversas críticas de parte de la redacción a la canción.
«Pasan los años y el calado de ‘Mr Brightside’ en la sociedad no para de crecer: convertida en un absoluto clásico al borde de los 1.000 millones de reproducciones en Spotify, consolida a The Killers como una banda llenaestadios de por vida. Para ese cometido, el de actuar en arenas y festivales tipo Bilbao BBK Live, The Killers cumplen en el adelanto de ‘Imploding the Mirage’. No sorprenden o entusiasman como el día que lanzaron ‘Human’ (¿alguien lo espera a estas alturas?)… pero tampoco puede decirse nada demasiado malo de ‘Caution’. Es un single eufórico, bailable como el Bruce Springsteen más uptempo de los 80 (el de ‘Dancing in the Dark’), con una bonita historia detrás con protagonista femenina, y además con el morbo de saber que colaboran Jonathan Rado de Foxygen y el ahora apestado de Fleetwood Mac Lindsey Buckingham, perfectamente reconocible en una de las guitarras eléctricas del final». Sebas E. Alonso.
«La mala noticia de ‘Caution’ es que, de primeras, no va a ser otro single de The Killers que trascenderá a su público para ser querido por todo el mundo, como ‘Mr. Brightside’ o ‘Human’. No, de momento ‘Caution’ no es esa canción, o quizá esté escondida por «precaución» frente al coronavirus. Lo que sí es ‘Caution’ es una estupenda canción de rock de carretera, todo un chute de energía muy bien usada en esos ataques de guitarra acústica presentes en el estribillo, y que consiguen ser muy adictivos. Pero lo que más me llama la atención de ella es que suena totalmente inspirada en el trabajo de The War on Drugs, y el hecho de que Adam Granduciel haya participado en el álbum solo confirma esta observación». Jordi Bardají
«La verdad es que sería necio esperar que el nuevo single de The Killers fuera una nadería. Y no solo por la implicación directa de Lindsay Buckingham, que ya debería ser en sí una garantía, sino porque detrás también están Jonathan Rado –que se ha revelado como un consumado productor no solo con Foxygen sino también con Father John Misty, Weyes Blood, The Lemon Drops– y Shawn Everett, ganador de cinco Grammy por el sonido de álbumes de Alabama Shakes, Kacey Musgraves, The War On Drugs… Y además, ahora que The Killers han pasado a ser un trío, en los créditos encontramos al australiano Alex Cameron como co-autor de la canción y a Blake Mills, reputado músico de sesión al que podemos encontrar en discos de Beachwood Sparks o Cass McCombs como en trabajos de Ed Sheeran o Randy Newman. Con esos ingredientes nada podría salir mal… sobre el papel. Pero la realidad es que a ‘Caution’, pese a su incontestable sonido y construcción, le falta un puntito más de gancho. Es lo que tiene tratar de emular a Bruce Springsteen, que si no estás a la altura, puedes quedar en evidencia». Raúl Guillén.
Ni a quienes anhelaran más colaboraciones con Daft Punk, ni a quienes se quedaran esperando la continuación de la frase de ‘My Dear Melancholy,‘ después de la coma, ni a quienes aún fantaseen con un ‘Trilogy’ condensado, ni a quienes ahora desearan que su colaboración con Oneohtrix Point Never fuera más radical. ‘After Hours’ no se concentra en ninguna de las diferentes caras de Abel Tesfaye. Lo explicaba muy claramente en una de las pocas entrevistas que ha concedido. A CR Fashion Book. Vía mail. «Me parece que tengo un trastorno de déficit de atención sónico y no puedo quedarme con un único sonido. Me parece que irrita a un montón de oyentes, pero así es como funciona mi cabeza».
‘After Hours’ va a ser -qué duda cabe- un mastodóntico éxito comercial: puede haber «un montón de oyentes irritados» que hagan mucho ruido, pero sobre todo hay millones de fieles. La pregunta que sí procede es si desde el punto de vista artístico, ese «TDA» puede percibirse como una caza del mayor número de streamings posible a lo Drake y Post Malone, o si The Weeknd ha podido dar a este álbum esa cohesión y sensación de conjunto de la que carecen los últimos trabajos de esos otros artistas. Que Abel Tesfaye la ha buscado es seguro: los vídeos que ha venido presentando siguen una línea narrativa, inspirándose en ‘Miedo y asco en Las Vegas’, ‘Casino’ y ‘Joker’, e introduciendo al personaje que vemos en la portada.
Dice el propio artista que ‘Heartless’ empieza exactamente donde acababa ‘My Dear Melancholy,’ (aquel EP se inspiraba en su ruptura con Selena Gomez), presentando a un personaje que va a revelar «una cara del artista desconocida para sus fans». Una persona que intenta «compensar en exceso» los pecados que ha cometido. ‘After Hours’ es un álbum mejor cuanto más se aleja del viejo The Weeknd para entregarse a esas nuevas caras, algo que sucede sobre todo en lo «sónico», no tanto en lo lírico, donde Tesfaye se ve atrapado en su identificativo -si bien algo aburrido hace rato- nubarrón de desamor y drogas, por mucho que ahora el nuevo personaje quiera echarse la culpa y pedir perdón. Él es el primero en reconocer que aunque en la actualidad es capaz de mantenerse sobrio de gira, sí sigue tomando drogas «para dejarse llevar», sobre todo durante «el proceso creativo», y la continuidad en ese plano es evidente.
En ‘Snowchild’, un «grower» por otro lado, caben citas a Swae Lee, Jay-Z, el mundo de los paparazzi y la fama («irme de gira son mis vacaciones / cada mes, nuevas acusaciones / mi única fobia es el fracaso», canta tras las acusaciones de bífobo). ‘Escape from L.A.’ comienza como su típica canción tortuosa sobre los celos y termina con una dantesca outro en la que ella se cuela en el estudio de grabación para una sesión de sexo improvisado y él considera que ese polvete es lo suficientemente relevante para nosotros como sociedad. Y ‘Hardest to Love’ lamenta «ya no siento nada / la casa que compré no es un hogar / juntos seguimos estando tan solos». En la portada del álbum vemos a Tesfaye magullado, pero así lo hemos conocido siempre. Lo bueno es que ahora sonríe, quizá porque sabe que desde el punto de vista musical sí se le han ocurrido algunas cosas nuevas que decir.
Y es que por suerte ‘Heartless’ no era indicativa como primer single de lo que encontramos en ‘After Hours’, pues es exactamente lo que ha dicho: un resquicio de su lanzamiento anterior. Pero este álbum abre nuevos caminos para el artista desde que ‘Too Late’ juega con el post-dubstep y el UK garage, y ‘Hardest to Love’ lo hace con el drum&bass, esta con una melodía totalmente edulcorada para bien, en tanto que el azúcar no era nada común en este género. Asimismo, la vena ochentera de ‘Starboy’ y ‘I Feel It Coming’ se asienta por la vía inesperada. ‘In Your Eyes’ incorpora y se recrea en un saxo que ayuda a ahogar nuestras penas y ‘Save Your Tears’ va más lejos aún en su aproximación italo, como rescatada del repertorio de Ricchi e Poveri.
Algo que no me habría sorprendido tanto si recordamos que The Weeknd llevó a la tele recientemente no su número 1 mundial ‘Blinding Lights’ (una de las mejores canciones de 2019 aunque muchos no quisieran verlo) sino un tema de este disco llamado ‘Scared to Live’ que recuerda a ‘One More Try’ de George Michael y al clásico ‘A Whiter Shade of Pale’ y que contiene elementos de ‘Your Song’ de Elton John. Tesfaye no tiene miedo a lo kitsch y ha querido desmarcarse de la moda imperante: en ‘After Hours’ no hay reggaetón, ni salsa, ni dembow, ni featuring alguno de la estrella de moda ni tampoco del rapero que lo será en los próximos meses cuando TikTok le descubra.
Una gran noticia que lo sería más todavía si el álbum estuviera un pelín mejor integrado. Hay un considerable esfuerzo aquí y allá por alimentar esa vena narrativa: ‘Faith’ (con guiño a ‘Losing My Religion’ de R.E.M.) tiene un bajo tratado que anticipa la llegada de la sección ochentera, Kevin Parker aporta su fantasía psicodélica como interludio entre esa parte ochentera y el desenlace del disco, el corte titular pretende aunar las diversas caras de The Weeknd a lo largo de 6 minutos, y el álbum encuentra su desenlace en un tema llamado ‘Until I Bleed Out’ en el que Abel «se desangra»: «no puedo moverme, estoy paralizado, no puedo explicar por qué estoy aterrorizado, estoy tan aterrorizado…» Por otro lado, es difícil sacarse de la cabeza la idea de que ‘After Hours’ está separado por secciones cuando dispone las canciones producidas por Illangelo, Max Martin y Metroboomin en general seguidas y aparte, conformando como pequeños EP’s de 3 o 4 pistas. No habrá vinilo hasta dentro de 20 semanas pero vaticino que voy a escuchar mucho sobre todo las caras A y C.
Calificación: 8/10 Lo mejor: ‘Blinding Lights’, ‘In Your Eyes’, ‘Hardest to Love’, ‘Save Your Tears’ Te gustará si: has disfrutado todas las caras de Abel Tesfaye sin atender a las letras Escúchalo: ‘In Your Eyes’ en Youtube.
El mundo eurofan no puede estar más desolado ante la crisis del coronavirus, que ha superado cualquier eurodrama que te pueda venir a la mente a lo largo de 64 años de historia, pues ha producido la primera cancelación del certamen. La organización ha emitido un comunicado para soltar una idea que ha tenido y que aún tienen que desarrollar durante los próximos «días y semanas». En un comunicado indica estar «superada por el amor recibido desde la difícil decisión de cancelar el evento de 2020» y aclara que ninguna de las canciones de esta edición podrá volver el año que viene, si bien sí sus intérpretes.
Indican: “los valores del concurso de universalidad e inclusión y nuestra tradición de celebrar la diversidad a través de la música que llevamos con orgullo son más necesarios que nunca”. Aunque no tanto como para apañar algo que contente a los eurofans: se está ideando un evento pero se descarta desde ya que sea televisado y que sea un concurso de verdad.
El comunicado indica que se está explorando “un programa alternativo, pero no una competición, para contribuir a unificar y entretener audiencias de Europa en estos tiempos tan difíciles”. Se especifica que esta programación no llegaría a través de la televisión, sino de las plataformas online del festival (redes et al), por lo que parece que optan tan solo por unificar lo que ya estaba unificado, en lugar de llegar al grueso, el público casual. Se desconoce si los 41 países y sus participantes querrán participar de esta idea.
Kenny Rogers ha fallecido a los 81 años de edad en su hogar, rodeado de su familia y por causas naturales según revela su cuenta de Twitter oficial. El pasado año el artista ya había sido hospitalizado por deshidratación, entre rumores de que su salud estaba empeorando. En 2015 anunció su gira de despedida, y llegó a visitar varios países incluso en Europa, pero en 2018 tuvo que cancelar fechas por razones de salud.
El artista será recordado por ser una de las mayores leyendas del country en Estados Unidos, pues logró trascender las barreras de este género para alcanzar el número 1 del Billboard Hot 100 en un par de ocasiones: con ‘Lady’ (escrita por Lionel Richie) a principios de los años 80 y después junto a Dolly Parton en ‘Islands in the Stream’, un clásico universal que no solo gustó a los fans de la música country. La primera llegó de hecho a ser puesto 9 en las listas españolas de singles (al igual que ‘The Gambler’), y la segunda al puesto 28; algo muy inusual en el género.
También contó con un sinfín de éxitos más y de hecho un “greatest hits” suyo es uno de los discos más vendidos de la historia en América, al haber despachado 12 millones de copias solo dentro de Estados Unidos, siendo igualmente disco de diamante en Canadá. Su álbum de estudio más exitoso sería ‘The Gambler’ que, editado en 1978, sería 5 veces platino por la venta de 5 millones de unidades, alimentado por una serie de películas homónimas para televisión protagonizadas por él mismo.
Este viernes, 20 de marzo, Triángulo de Amor Bizarro publicaban su quinto álbum de estudio, homónimo (aunque del revés y todo junto: ‘oɹɹɐzıqɹoɯɐǝpolnƃuɐıɹʇ’). Un disco con el que pretenden dar un giro a su carrera tras más de diez años, cuatro discos, varios EPs y discos de rarezas, que les han encumbrado como el grupo crucial en el rock nacional de este siglo XXI. Punto. No es ninguna sorpresa, por tanto, que estemos ante otro discazo más, un álbum muy diverso en el que han cambiado sus hábitos de trabajo para insuflar nuevos bríos a su música, pero manteniéndose tan reconocibles como siempre.
Tras una primera mitad de esta entrevista en la que Rodrigo Caamaño (voz, guitarra) y Rafael Mallo (batería) nos hablaban sobre el origen de este disco, sus pretensiones y cambios de enfoque creativo, en esta segunda parte se detienen más en hablarnos de las canciones en sí, tanto de los singles como otros temas destacados del álbum, influencias, inspiraciones, profecías, coronavirus y el incierto futuro que este nos deja para la cultura en general y la música en particular.
Hablábamos antes de ‘Ruptura’ y… bueno, es tremendo como ahora mismo se ha convertido un poco en una banda sonora de lo que estábamos viviendo. De hecho, en la descripción que subisteis de Instagram mencionáis como inspiración «el miedo a las epidemias»…
(Risas)
Rodrigo: «Sí, hay varias cosas en el disco que están resultando un poco profecías autocumplidas y… (Risas) Incluso alguna a nivel personal, que es como «¡ay, ma! ¡ay, ma!»» (Risas) «A eso me refería también cuando decía que para nosotros es un disco contemporáneo».
Bueno, es que al margen de esta crisis, la canción plasma la sensación de que estamos instalados en el pánico y la emergencia permanente.
Rodrigo: «Sí, sí, es lo que decíamos antes, que este mundo hiperconectado, hiperacelerado, produce ansiedad por el pánico a descolgarnos durante un segundo de la actividad del mundo. Parece que una de las cosas que más angustia a la gente con esto del coronavirus es que obligan a quedarse en casa durante quince días, que el mundo va a ser girando y que nosotros no podemos ir a esa misma velocidad. Eso es muy chungo para el ser humano, ese rollo de ansiedad perpetua. Somos animales que requerimos otro ritmo vital».
Rafa: «Eso te pone muy loco y hace que todo sea más grande de lo que es cuando pasan este tipo de cosas».
Rodrigo: «Pues sí, porque mira nosotros vivimos aquí en el pueblo (Nde: Abanqueiro) y, para bien o para mal, se lleva a otro ritmo, otra tranquilidad. A nosotros nos costó acostumbrarnos, y eso que veníamos de A Coruña, que es una ciudad manejable. Y ahora entras en esa dinámica y te da otra paz, lo sigues un poco como espectador».
«Este mundo hiperconectado, hiperacelerado, produce ansiedad por el pánico a descolgarnos durante un segundo de la actividad del mundo»
Y, aunque son temas muy distintos, habéis adelantado consecutivamente ‘Fukushima‘, que decís habla de una «soledad culpable». No sé si tiene también esa lectura, de sentirte mal al aislarte por quedar fuera de esa dinámica.
Rodrigo: «Sí. Son dos canciones muy diferentes, pero son dos caras de la misma moneda, porque tienen una instrumentación similar, sin guitarras, ese rollo frío y seco, sintético… Y además son bastante tristes, porque hablan de eso, de la interconexión y de las pantallas, una desde un lado ultraviolento y otra desde la soledad absoluta».
«En este disco nos encontramos con lo que yo entiendo que es un lujo, que es poder hacer cosas en teoría supersimples que nunca habíamos hecho antes»
La melancolía, que era ese concepto que nunca habíais trabajado, como decíais.
Rodrigo: «Sí, sí, pensábamos «en tantos años, y no tenemos una canción puramente melancólica». Fue ese el punto, no porque lo anterior… Sino por probar cosas diferentes. En este disco nos encontramos con lo que yo entiendo que es un lujo, que es poder hacer cosas en teoría supersimples que nunca habíamos hecho antes: una canción con una guitarra acústica, una canción con un tempo más reposado… Nunca fuimos por ahí en nuestra discografía, y además eso juntarlo con lo que hemos hecho siempre. Por eso consideramos que es un disco de pop, no de rock and roll como ‘Salve Discordia‘».
Tiene una secuencia un poco extraña, atípica, que arranca con ‘Ruptura’, que es muy sucia, y luego continúa ‘No eres tú’, que es un tema dub un poco de impasse… y luego empieza la caña. ¿Cuál fue el planteamiento de la secuencia?
Rodrigo: «Fue bastante locura, la verdad. Siempre nos cuesta secuenciar los discos, siempre le damos muchas vueltas, a lo mejor demasiadas. Pero intentamos que tenga una narración interna, que a lo mejor nadie ve pero a nosotros nos parece que funciona. Por ejemplo ‘No eres tú’ es una canción que me parece a mí que marca el ambiente, como si en una película fuera un plano largo que muestra la calle. Esa canción daba ese poder, de marcar el tono que queríamos que tuviese el disco. Ahí tuvimos mucho debate, probamos muchas combinaciones. Probamos con ‘Fukushima’ como corte dos, de hecho. Pero de repente daba como una sensación de tristeza que impregnaba todo el disco y de repente no reflejaba lo que es. Pero son sensaciones subjetivas, no sé».
Rafa: «Nosotros nos preocupamos mucho de ordenar el disco como oyentes, ver por dónde te lleva».
Rodrigo: «Probamos varios órdenes y algunos nos llevaban a cómo eran los discos anteriores, y queríamos romper con eso».
Y luego arranca ‘Vigilantes del espejo‘, que es como la típica canción que todo el mundo esperaría que cantara Isa…
(Rafa se parte de risa)
«El planteamiento de ‘Vigilantes del espejo’ fue hacerla sobre el mal, el mal para todos»
… Pero además es que tu voz suena como alterada, como distorsionada, que es algo que parece que habéis probado en otros temas.
Rodrigo: «No, no tiene nada. En ‘Ruptura’ sí que está tratada con unos pitchshifters, está muy sintética. Pero las otras no tienen nada».
Rafa: «Es histrionismo». (Risas)
Rodrigo: «Es más bien que he probado formas de cantar, con más aire, más violento… y en este caso, más llorón. Es que esta es una canción para que la cante un hombre en clave llorona. Sí que la probamos con Isa, pero no se sentía cómoda, ni tiene tanta melodía de voz, que es donde ella más brilla. Ni encajaba, porque busca más la figura de cantante solista ochentero llorón, un poco histriónico».
Entiendo que esto es por su letra, que es, digamos, un himno de corrupción espiritual. ¿O tiene mucho de ironía?
Rodrigo: (Ríe) «Hay mucho que hablar ahí».
Rafa: (Riendo también) «El planteamiento de esta canción fue hacerla sobre el mal, el mal para todos». (Risas) «Al terminar la canción nos dimos cuenta de que es de una doble maldad: probablemente todo el mundo de nuestra generación se va a ver reflejado en ella, y para mal; y encima con una música que para esas mismas personas es familiar y nos gusta. Doble maldad».
Rodrigo: «La intención fue «vamos a hacer la canción más maligna que podamos», o sea, que el mal haya entrado en ti sin que te hayas… La letra es realmente para joderle la cabeza a nuestros amigos cuarentañeros». (Risas)
Realmente yo he visto a cuarentañeros engorilados en festivales que son la personificación del mal.
(Risas)
Rodrigo: «Exacto, exacto».
Musicalmente le veo un aire muy claro a The Cure, que es una influencia que nunca había percibido en vosotros, y que también me llega en ‘Cura tu corazón’.
Rodrigo: «‘Disintegration’ de The Cure es un disco que nos marcó muchísimo, es un clásico. Y es un grupo que nos lleva acompañando toda la vida, siempre. Así que cuando pensamos en hacer una canción de pop de guitarras, inmediatamente vas a esa época».
Rafa: «También a ‘Technique’, Cocteau Twins, The Smiths…»
Rodrigo: «Es lo que decía antes, son cosas que siempre estuvieron ahí y ¡nos ponemos a hacerlas en el quinto disco!» (Risas)
Rafa: «Además nosotros tocando nunca tuvimos una canción tan… así. Siempre quisimos hacer canciones pop. Podría haber sido en el segundo disco, pero llegó ahora y de esta forma: juntando canciones muy diferentes que llegan de otros lados, pensando en ideas».
Rodrigo: «Pero estamos llegando a partir de nuestro sonido, no es como si descubriéramos ahora a The Cure e intentáramos copiar, como hacen otros. El punto de partida es ver cómo eso encaja en nuestro propio sonido, en medio de temas de brutalidad y caña absoluta. Tenemos nuestro sonido de bajo, nuestro sonido de batería… y eso tiene muchas vueltas, muchos recovecos. Y ahora la estamos ensayando y está encajando perfectamente (en el repertorio), aunque el «sonido The Cure» es casi opuesto a nosotros en cuanto a producción».
Rafa: «Hicimos una aproximación a un tipo de canción, pero desde nosotros».
En otro de esos extremos, está ‘Canción de la fama’ que es un poco el sonido clásico de Triángulo de Amor Bizarro. En ella atacáis un poco la industria del pop contemporáneo, curiosamente.
Rodrigo: «En realidad es el mismo perro con distinto collar. Es igual que la industria del pop de finales de los 80 o de los 90, siempre a base de pasta. Cuando llegó Internet lo tuvieron jodido, a finales de los 90 y primeros 00, hubo mucho caos y fue una etapa brillante para la música. Y al final lo resolvieron igual: con pasta dominaron Internet. Trata de la proyección del marketing, de ser famoso como el fin último de cualquier ser humano, el sueño del capitalismo. ¡Y no vas a ser famoso! Si hay 50 millones de personas y 20 intentan ser famosos, ¡no lo van a ser! ¡Es el gran timo! En la época de Michael Jackson, más allá de la música, consistía en ver cómo se despedazaba a un ser humano delante de todos en pos de la fama. Y ahora ese circo se repite. Pero no quiero tampoco verlo de una perspectiva… No voy a decir que es malo. Todos fuimos adolescentes, y en un sentido es muy disfrutable ese faranduleo un poco petardo. Nuestro punto fue hacer una canción de burla».
«Si hay 50 millones de personas y 20 intentan ser famosos, ¡no lo van a ser! ¡Es el gran timo!»
Le dais cierta épica, con frases como «caerá sobre mis detractores todo el peso de mis seguidores». Es un lenguaje de guerra, de enfrentamientos que quizá antes no eran tan públicos.
Rodrigo: «Claro, porque ahora todo es público. Pero es que la fama es un rollo puramente individualista, y que implica pasar por encima de los cadáveres de tus antiguos amigos, no hay otra forma. Siempre es así, no hay otra forma. Pasa con los futbolistas: de 500 niños que comparten club, solo llega arriba uno y deja atrás a 499 detrás».
Rafa: «Los perdedores no existen».
Rodrigo: «No existen, es un juego de perdedores y un ganador… que está condenado a una plaga bíblica, tío. Su vida va a ser un puto infierno. ¡Que mataron a Prince! ¡Mataron a Michael Jackson! ¡Y eran genios de la música! Imagínate sin ser un genio de la música universal, qué te puede pasar. Es lo de siempre. Y ahora con las redes sociales e Internet, se reinició el mundo y está volviendo a pasar lo que pasó siempre, pero las nuevas generaciones lo están tomando como si nunca hubiese pasado. Es igual, lo único que cambian los medios y ahora todo es a nivel universal».
Esa canción también da para hablar mucho, porque ahí… hay para todos. Cantas «cada periodista que no hace preguntas», citas la Rueda de la SGAE… Atizáis a diestro y siniestro a la industria.
Rodrigo: «Es que en eso de la fama se implican todos. A veces también se generan corrientes de opinión para justificar todo, es el marketing aplicado a las personas. Y a mí eso me parece jodido. Volvemos a lo del centrismo, a la falta absoluta de personalidad. Hay individualismo a costa de la individualidad del resto de seres humanos, a costa de que el resto no seamos más que dadores de likes. Es algo digno de que nosotros, como músicos, nos planteemos hacer una canción. Aunque da para un disco… ¡Cuádruple!» (Risas)
«¿Qué dices de Abascal? ¿Qué ha hecho? ¡Nada! No da ni para hablar mal de él, es… ¡un gilipollas! ¿Le voy a hacer una canción?»
Viniendo de un EP como ‘El Gatopardo’, que era muy explícito políticamente, en este disco es algo que está más diluido. Quizá la más explícita sea ‘Calígula 2025’. Igual esa figura de un emperador totalitario, ahora que en España tenemos un gobierno de coalición, puede por fin perderse.
Rodrigo: «Pero tenemos a Trump, a Bolsonaro…» (Risas)
Rafa: «Figuras así no faltan. De todos modos, justo «Calígula» es la canción más difícil de ubicar en el disco, porque representa a ese estereotipo de dictador de república bananera, que asciende en un golpe militar, que lo tenemos muy interiorizado… pero que ahora ha adquirido otras formas».
Rodrigo: «Esta letra tuvo muchas vueltas…»
Rafa: «Y muchas bases».
Rodrigo: «De hecho había una versión que quedó en nada, que hablaba de (Santiago) Abascal. Más que nada porque me quedaba sin cosas qué decir. ¿Qué dices de Abascal? ¿Qué ha hecho? ¡Nada! Tiene una vida… No hizo nada reseñable. Llevaba dos letras en paralelo, una de un dictador imaginario y otro muy de ahora, como este de Vox. ¡Y me quedaba sin letra! Es un personaje, también, de conjunto vacío, es la nada absoluta. Era un pijo que vio ahí la oportunidad y se metió en el rollo legionario… ¡Si no fue a la Legión! ¡Yo tengo amigos que fueron a la Legión! Y tienen unas aventuras que contar… ¡Él no tiene ni eso! No da ni para hablar mal de él, que es… ¡un gilipollas! ¿Le voy a hacer una canción?»
Rafa: «Si no puedes siquiera sacarle miga para una canción, algo falla».
Rodrigo: «Preferimos hablar de un dictador, de una figura maligna que tenga algo de chicha. Es la canción más gótica, aún no sabemos bien ni de qué queríamos hablar».
«Isa con este disco terminó viéndose mucho más suelta. Empezó a sacar una voz mucho más aguda, de manera natural fue alargando más las notas, y hemos jugado mucho con eso»
Llama mucho también en cuanto a estructura ‘Folía de las apariciones’, que no sé si se llama así por ese aire medieval que tiene.
Rafa: «Surgió un día que escuchábamos en la furgoneta en la radio ‘Música y significado‘ (se emite en Radio Clásica de RNE), que habla de música clásica pero con pinceladas técnicas, y dedicaron un programa a la folía. Y ahí empezó a barrenar un poco la idea, sobre ese concepto de acordes.»
Rodrigo: «Son unos acordes muy misteriosos. Es de las pocas músicas cuyo origen es puramente ibérico, y van pincelando la música del barroco, la clásica, incluso el folclore americano. Es una rueda de acordes muy particular, con un rollo circular muy poco habitual en la época».
Rafa: «Es como un versión primigenia del blues».
Rodrigo: «Sí, tienen esa misma estructura circular. Son unos acordes extraños, que no son nada diatónicos, mezclan menores y mayores. Y dijimos «¿qué podemos hacer con esto?» Se nos ocurrió hacer una canción estilo ‘Barca quemada’, pero llevándola a un rollo… Curiosamente Isa estaba leyendo ‘Cumbres borrascosas’, también estábamos muy metidos otra vez en Kate Bush, justo en la época de ‘Wuthering Heights’… Y todo eso nos llevó a una historia de amor fantasmal, de romanticismo clásico, de suicidios… Y todo eso encajó con un beat muy nuestro que…»
Rafa: «Volvió a ser lo que decíamos antes, como un puzzle de conceptos que fuimos aportando cada uno por nuestro lado. Usamos ese beat pero adaptándolo a lo que teníamos. Y así acabó siendo la folía».
Rodrigo: «Yo creo que también Isa con este disco terminó viéndose mucho más suelta. Empezó a sacar una voz mucho más aguda, de manera natural fue alargando más las notas, y hemos jugado mucho con eso. Y en esta canción encajó con ese romanticismo decadente, aunque rítmicamente encaja con algo muy nuestro».
Rafa: «Esta canción dio muchas vueltas, parece así muy cerradita, pero…»
Rodrigo: «Incluso en la instrumentación. Estábamos con teclados más ambient… y de repente dijimos «¡Hostia! ¡Esto es Medina Azahara!» Estábamos pensando en Los Módulos, con un órgano Farfisa que encajase las notas, pero la velocidad influía mucho… En cuanto a armonización, se nos iba totalmente de lo que conocíamos, y fue una aventura».
Es otra de esas canciones en las que Isa se sitúa en primera persona, que al final termina siendo muy atractivo.
Rodrigo: «Bueno, ella representa a un fantasma, no se sabe muy bien… (Risas) Pero en ese sentido también es muy contemporánea, porque los raperos están todo el día con el «yo, yo, yo, yo». Quisimos meterlo como ese guiño, me parece superinteresante, en contraposición al pop, que suele usar una primera persona un poco figurada. En ‘El gatopardo’ (se refiere a la canción ‘O Isa’) era otro rollo, porque representaba a un personaje. En este caso es ella, no es la Isabel La Católica de aquella canción, y era también una manera de resolver eso».
«Si no hubiésemos publicado ‘El gatopardo’ entonces, este habría sido un disco muy distinto»
Precisamente, aunque estaba por medio ‘El gatopardo’, este disco es el que más tiempo os ha llevado concretar. ¿Es porque ha crecido vuestro nivel de autoexigencia?
Ambos: «No».
Rodrigo: «Habla tú».
Rafa: «El momento de ‘El gatopardo‘ fue que teníamos esas canciones que expresaban algo muy concreto, muy político. Si no las hubiésemos publicado entonces, este habría sido un disco muy distinto. Y fue una manera, como decíamos, de parar eso y centrarnos en lo personal, en nosotros. Y al final el proceso de un disco no sabes lo que te va a llevar. Nosotros podemos tardar un año, año y pico…»
Rodrigo: «Bueno, a ver, ese año extra fue el año que estuvimos girando con ‘El gatopardo’. Hicimos más conciertos de los que pensábamos. Al final te metes en algo… empezó siendo un single, luego acabó siendo un EP que tuvo como muchas vueltas. Luego lo presentamos, aunque no era un disco… Y fue como una continuación de la presentación de ‘Salve Discordia’. Ese año fue la diferencia, porque nuestro tiempo es…»
Rafa: «Eso, más o menos un año o año y pico componiendo, más luego lo que tardas en grabar, acabas de formar todo…»
Rodrigo: «Este disco lo grabamos en octubre. Entre mezclas, va a fábrica, y todo eso, al final sale en marzo. Hay unos meses ahí que… ¡Esos meses me gustaría que fuesen más rápido! (Risas) Pero es complicado, lo sabemos. Al final estos meses preparas la gira, los conciertos, todo eso».
Precisamente empezáis (o eso esperamos) en unas semanas las presentaciones. Que curiosamente, parece que van a ser sobre todo en festivales, no en salas. ¿Es un poco un reto también?
Rafa: «La presentación oficial es en Madrid en octubre, pero sí, antes va a haber muchos conciertos y tenemos un montón de nuevas cosas en el directo que estamos trabajando y tenemos que rodar. Pero bueno, realmente nos sentimos bastante cómodos en los festivales. A ver ahora, que no se sabe bien qué va a pasar…»
Rodrigo: «La idea es empezar en abril con algunos eventos, conciertos de sala, y en mayo ya serán festivales. Pero, claro…» (Risas)
Rafa: «Vivimos en una incertidumbre total».
Rodrigo: «Lo único seguro es que el disco sale el 20 de marzo. A ver si vale para algo Internet, olvidaos de ir a la tienda. Igual te lo pueden enviar por correo, pero el 20 de marzo está en Internet».
Rafa: «Y se puede oír».
Sin ser ni siquiera un single, ‘Big Bang’ ha supuesto uno de los momentos más mágicos de la carrera de Zahara, máxime desde que la vimos bailándola a modo de vals con Pucho de Vetusta Morla durante el concierto único Contrapunto. Pero el tema incluido en ‘Astronauta‘ era en realidad una composición que partía de una idea de Miguel Rivera, líder de Maga. Zahara es tan fan de Maga que durante un tiempo tuvo que evitar que cada canción que escribía recordara a ellos. Una vez superado el trauma, una vez labrado su propio camino, para este último álbum decidió pedirle a Miguel una colaboración, y este le pasó una serie de textos de los que ella cogió unos fragmentos.
Así nació ‘Big Bang’. Y tras el éxito del último libro de Zahara para Verso & Cuento, ‘Teoría de los cuerpos‘, la colección de Penguin Random House en la que, en general, cantantes publican sus contribuciones al mundo de la Literatura, la editorial decidió pedirle a Miguel Rivera que sacase un libro también. Dice el artista que a sus 45 años no ha podido motivarle más hacer algo por primera vez y ‘Sistemas binarios’ es el resultado, comenzando con ‘Big Bang’, el relato que inspiró la canción que ya conocemos.
Maga fueron conocidos por el carácter abstracto de sus letras e incluso por cierta querencia surrealista y ese imaginario es el que empapa este libro, como se aprecia desde las mismas ilustraciones de Francisco Lemos (que ya había hecho alguna portada para Maga), en las referencias astronómicas o en relatos como ‘Pleamar’, en el que cada noche la cabaña de los protagonistas se inunda (el agua era una de las obsesiones del grupo sevillano). Son historias de desamor, frustración y soledad, en las que también caben el recuerdo de la infancia perdida y el descubrimiento de la sexualidad a través de la portada de ‘Blind Faith’.
Miguel Rivera nos presenta una combinación de poemas libres y pequeños relatos dividida en 5 bloques, en los que aparecen retazos autobiográficos (la referencia al citado supergrupo de Steve Winwood y Eric Clapton), pero en el que los momentos más estimulantes llegan cuando el autor deja de lado el poso más romántico y tradicional para adentrarse en mundos más abstractos e intangibles, cual Alicia -un nombre aquí recurrente- en el país de las maravillas.
Leemos un texto sobre un ‘Piso de alquiler’ perfecto para los tiempos desinfectantes en que este año habita el Día Mundial de la Poesía, y son muchos los que pueden empatizar con la cara más amarga del amor dependiente y «loser», manifestado en poemas como ‘Imitación’. Sin embargo, son los textos en los que Rivera deja volar su imaginación los que dejan más poso, de los universos paralelos y la paranoia (¿o la búsqueda del yo?) de ‘Todas las posibilidades de mí’ al cambio de sujeto que ofrecen ‘Como un abril en Chernóbil’ o el final ‘Flores rojas que matan’. 7. Disponible en versión Kindle.
Ana Tijoux vuelve con un nuevo disco de título abiertamente político. ‘Antifa Dance’ saldrá en algún momento de este año (se desconoce la fecha por ahora), y la artista chilena, que a finales del año pasado estrenaba la canción protesta #CACEROLAZO en denuncia a la violencia policial vivida entonces en su país, va a por todas con el primer single de este trabajo, el que lo titula.
Se trata de una canción bailable y visceral, de robustos ritmos inspirados en el funk brasileño, en la que Tijoux remarca su posición «internacionalista, anticolonialista y antifascista». Sobre ella escribe: «Ante el autoritarismo, la imposición, la discriminación, el odio implacable al otro, volvemos a retomar con toda su fuerza la palabra Arte. Aquel arte embestido de música, colores, aquel arte que baila como respuesta, como movimiento organizado de bella rebeldía». La artista añade que por esta razón ha decidido hacer un álbum bailable, pues considera que «del dolor nace el acto más puro de amor y resistencia».
El vídeo de ‘Antifa Dance’ presenta una estética post-apocalíptica e industrial, está dirigido por Daniela López Lugo y cuenta con la presencia del cantante chileno Alex Anwandter, autor en 2018 del excelente ‘Latinoamericana‘. ‘Antifa Dance’ llegará seis años después del último trabajo de estudio de Tijoux hasta la fecha, ‘Vengo’.
Duffy ha estrenado una canción nueva en la radio británica de la manera más discreta posible. Solo puede escucharse en el tramo final de la última emisión del programa de Jo Whiley en Radio 2, en la hora 1.52.59, y la artista galesa ha asegurado que no tiene intención de publicarla oficialmente, por lo que no cabe esperarla próximamente en ninguna plataforma de streaming.
En una carta dirigida a Whiley y publicada en su cuenta de Instagram, Duffy escribe que comparte la canción, llamada ‘Something Beautiful’, solo con la intención de animar a la gente en estos «tiempos convulsos» (Reino Unido también se encuentra confinado debido a la pandemia). De hecho, indica que nadie, ni siquiera su sello, sabía que iba a publicar esta canción. Se trata de una luminosa composición de pop-soul añejo con aires muy Bacharach, similar a ‘Walk on By’, y con una producción retro que podemos asociar más al primer álbum de la artista que al segundo.
La canción llega pocos días después que Duffy dejara helado al mundo tras revelar que su ausencia de la música se debió a que en el pasado fue violada y secuestrada durante varios días. La autora de ‘Mercy’ confirmaba que se encuentra bien y pedía a sus fans convertir esta confesión en algo positivo. De momento, en su última misiva escribe que se siente «más liberada», pero que aquella entrevista hablada sobre lo sucedido que decía haber grabado de momento no va a ver la luz porque es «más duro de lo que pensaba». Pronto publicará una nueva carta.