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Kim Gordon / No Home Record

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Por culpa de lo que había mostrado en sus proyectos post-Sonic Youth –Glitterbust y Body/Head–, más cercanos a la experimentación más acerada y arty –de hecho, en la última década se ha centrado en su faceta como artista plástica, que siempre fue su vocación– que a cualquier atisbo de melodía o estructura rock, el debut en solitario de Kim Gordon, ’No Home Record’, supone una enorme sorpresa. Y positiva. Tampoco podemos decir que sea un disco de pop –aunque tampoco sea una acepción muy extraviada–, pero sí que sostiene ciertos patrones que lo hacen muy disfrutable dentro del formato canción. Es digno señalar que dura apenas 40 minutos y que sus canciones oscilan entre los 3 y 4 minutos en su mayoría.

Ya en 2016, ’Murdered Out’, el tema creado con a Justin Raisen –uno de los dos Raisen que ahora reclaman su autoría, de momento sin éxito, en ‘Truth Hurts’ de Lizzo– y que contaba con Stella Mogzawa (Warpaint) a la batería, era una pista de lo que encontramos en ‘No Home Recording’. De hecho, podríamos decir que fue su primer single, dado que se incluye en el tracklist y que el resto del álbum es una creación conjunta con el mismo productor (Sky Ferreira, Charli XCX, Angel Olsen). Y también porque marca, en buena medida el tono musical de lo que encontramos en este trabajo, especialmente en en su primera mitad, claramente más amable y accesible que la segunda.

Esta resulta más farragosa y extrema en lo sonoro, hasta el punto que en algunos pasajes de ‘Cookie Butter’ –una letanía inasible de yos y s sobre un adictivo ritmo, entre el house y ¿la jota española?– o ‘Earthquake’ –en la que conecta con la Patti Smith más libre– la música parece buscar removernos no solo mental sino también físicamente, con unos graves desatados –después de todo, el bajo sigue siendo su instrumento predilecto– que se sienten en nuestro cuerpo en la misma medida en que lo sucede en los discos más experimentales de Low (‘Double Negative’ y ‘Drums and Guns’, concretamente). Aún así, incluso con una propuesta desafiante entre manos, Kim Gordon resulta magnética. En esa recta final más oscura y afilada, incluso la esquiva ‘Get Yr Life Back’ entra en vereda cuando irrumpe una base trip-hop y Kim susurra “Every day, every day, every day / In a snowhite dark / Cocoa butter”.

Pero es la primera parte de este disco sin hogar –el título conecta con su teoría de que adoramos Air BnB porque un hogar temporal es una manera de apartar lo que no nos gusta de nuestra vida… aunque no podamos– la que resulta casi, casi –siendo generoso, eh– luminosa, partiendo de una fantástica ‘Sketch Artist’ cuya electrónica dislocada –con contrastes acústicos– tendría cabida en los discos de Thom Yorke en solitario y hasta en el debut de Billie Eilish (!), lo que la hace sonar totalmente vigente y contemporánea. Así ocurre también en la sensual ‘Paprika Pony’ o en una ‘Don’t Play It’ que, tras un bajo opaco que suena como una almohada aplastándonos la cara, se aproxima al techno industrial. Pero además este debut de Gordon es un disco rico en colores y matices, que además no renuncia a reclamar su parte de lo que se le debe como icono del noise rock: ‘Air BnB’ es puro post-no wave al estilo Sonic Youth, mientras que la violenta ‘Hungry Baby’ suena a un psico-billy que bien podrían haber ejecutado The Cramps.

‘No Home Recording’ no es un disco de pop, ni mucho menos, y de hecho resulta en general tan abstracto e incómodo (pero incómodo-bien) como cabría esperar de una artista con su currículum. Lo es también en el aspecto lírico, donde se dejan caer temáticas como las nuevas formas del capitalismo, la gentrificación o el acoso sexual que, de no ser porque lo aclara en las entrevistas que ofrece, serían bastante complicadas de captar. Pero eso también forma parte del posicionamiento estético de Kim Gordon, esa “chica del grupo” que prueba ser más inteligente y atractiva (en términos musicales, entiéndase) de lo que mostró –por timidez, sobre todo– al ponerse de perfil en Sonic Youth. Con lo que demuestra como “la jefa del grupo”, es inevitable pensar en lo que nos hemos estado perdiendo.

Clasificación: 8,1/10
Lo mejor: ‘Murdered Out’, ‘Air BnB’, ‘Sketch Artist’, ‘Hungry Baby’, ‘Cookie Butter’
strong>Te gustará si te gusta: los Low más experimentales, Thom Yorke, FKA twigs, Billie Eilish
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La Canción del Día: Yana Zafiro, una enamorada de Edward Cullen en la synth-goth-pop ‘Crepúsculo’

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Hará cosa de 10 años una generación de fans quedó marcada por la saga de novelas de romanticismo sobrenatural de Stephenie Meyer, ‘Crepúsculo‘. Especialmente por su traslación al cine, con la pareja de hoy respetados actores (por entonces, no tanto) Robert Pattinson y Kristen Stewart, que daban via a la pareja formada por el vampiro Edward Cullen y la humana Bella Swan. Y parte de esa generación de fans se ha convertido ahora en creadores y, por tanto, aquel universo (que ya contaba con BSOs de pop alternativo, por cierto) se incorpora ahora en algunas de sus creaciones. Es el caso de ‘Crepúsculo’, nuevo single de Yana Zafiro. [Foto: María Caparrós.]

La artista de Murcia que nos fascinó a principios de año con la canción ‘Puñales‘ –parte de su EP debut ‘Mi perro se va a morir‘, publicado por el sello Mont Ventoux (Nine Stories, Alondra Bentley, Marem Ladson, Amparito)– regresa ahora con una canción que lleva el nombre de la saga de novelas y películas de vampiros y licántropos adolescentes. «En 2008 ya estaba enamorada de Edward Cullen», nos cuenta la ucrania afincada en Murcia, «y este año me he vuelto a enamorar. Su relación con Bella describe un amor obsesivo e inexplicable, muchas veces yo lo siento de la misma manera. El volver a verme la saga este verano solo me lo ha vuelto a confirmar».

De esa obsesión surge esta bonita y la vez divertida canción que podríamos calificar como synth-goth-pop, que tiene un poco de The Magnetic Fields (o más bien de The Gothic Archies) pero con un filtro de ese tontipop que está ennobleciendo una nueva generación, con nombres como Nos Miran y Cariño. Yana Zafiro, con un perfil vocal próximo al de la candidez de Rebe pero con Autotune, se presenta como una Bella Swan de la Gen Z, dispuesta a ser mordida por un vampiro y casarse con él. Y así, como una suerte de Molly Ringwald de nuestros días, se presenta en el vídeo oficial de la canción, que hoy estrenamos en JENESAISPOP. Dirigido por Derek V. Bulcke –autor del último clip de Colectivo Da Sousa, en el que Yana hacía un cameo–, Zafiro se presenta como una icónica fangirl de la saga, rodeada de sus libros y con su dormitorio y la taquilla del insti empapelados con fotos de Pattinson, y enviando DMs a la ¿cuenta oficial? de su vampiro favorito pidiéndole que «se beba su sangre». Encantador es poco decir.

El clip ha sido rodado gracias al patrocinio de Roster Movistar, una iniciativa de mecenazgo para jóvenes artistas que ha puesto en marcha hace unos meses la compañía de comunicaciones. Yana Zafiro, junto a Oso Leone y Le Nais, forma parte del próximo cartel del primer Roster Day que Movistar celebra el próximo sábado 26 de octubre en Barcelona. Las entradas son gratuitas y pueden conseguirse aquí.

Kanye West vuelve a Twitter para confirmar que publica ‘Jesus Is King’ este viernes

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Es definitivo: Kanye West publicará su nuevo álbum ‘Jesus Is King’ este próximo viernes, 25 de octubre. Y, para disipar las razonables dudas que esto pudiera traernos –teniendo en cuenta las distintas fechas que se han dado por confirmadas para quedar en nada–, ha dado un paso importante: lo ha hecho desde su cuenta de Twitter, que no usaba desde el pasado 1 de enero (lo hacía para alabar la famosa gorra de Trump con el logo «MAGA»).

En el tuit indica claramente el título del álbum y la fecha indicada, 25 de octubre, acompañado de una imagen inequívoca: un vinilo en color azul eléctrico con la galleta del disco que, entendemos, será uno de los formatos en los que verá la luz. Esta fecha ya fue anunciada por West hace una semana, en uno de sus «Sunday Services», pero, dados los antecedentes, no teníamos claro si creerla o no.

De no echarse atrás, ‘Jesus Is King’ supondría un nuevo disco de Kanye West tras la publicación el año pasado del álbum ‘ye‘ y del disco ‘Kids See Ghosts‘, junto a Kid Cudi, al margen de los diversos discos que produjo para Nas, Teyana Taylor y Pusha T. Se trata de un disco inspirado por una fe cristiana que ha ido ganando peso en el rapero, no solo como artista: hace unos días se hizo viral un vídeo en el que recriminaba a su esposa, Kim Kardashian, el lucir un vestido «demasiado sexy».

Jenny Hval / The Practice of Love

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Jenny Hval abandona a los vampiros y los paisajes ensangrentados de su anterior álbum y nos traslada a un especie de paraíso natural en ‘The Practice of Love’, su séptimo álbum de estudio. La idea ha sido evocar un «paisaje alternativo» que puede ser «un bosque virgen de todas nuestras ideologías modernas» o simplemente una «memoria vaga», pero que en cualquier caso existe únicamente en nuestra imaginación, o al menos en la de su autora.

Este pretexto sirve a Hval para abordar temas como la naturaleza, la muerte, el lenguaje o el arte en un álbum inspirado musicalmente en la música trance y trip-hop de los años 90, incluso cuando la noruega apunta que ella no vivió el auge de este estilo en su momento porque aún era una niña, y en cualquier caso jamás le interesó la cultura más allá de su componente musical. Sin embargo, en manos de Hval, el trance no suena especialmente eufórico o cargado de energía, sino que más bien hace de fondo musical (tan cuidado como siempre) para el mayor protagonismo de las letras y por supuesto de la voz de Hval, ahora acompañada por tres colaboradoras. Hablamos de la artista de Singapur Vivian Wang, la músico de Nueva Zelanda Félicia Atkinson y la compositora francesa Laura Jean, que aparecen en 6 de las 8 pistas del disco repartiéndose tareas de narración, o solapándose como en el caso de ‘Accident’.

Ashes to Ashes‘, la gran canción del álbum, es muy trance pero también muy pop, y es por tanto una de las canciones más accesibles jamás publicadas por Hval, incluso existiendo una ‘High Alice’ inspirada en ‘Confide in Me’ de Kylie Minogue y parcialmente en el cuento de ‘Alicia en el país de las maravillas’. Ambas son espléndidas en cualquier caso. La primera cuenta la historia de una chica que sueña con una «triste canción» sobre enterrar las cenizas de alguien «y después fumarse un cigarro», pero lo que la termina convirtiendo en una canción 100% Jenny Hval es su final, con la noruega (o el personaje de la canción que describe) metiendo sus dedos tanto «en la tierra, en dos melocotones podridos, o en un tarro de miel» como o en «revistas porno húmedas». La hipnótica ‘High Alice‘ sitúa a Alicia perdida en un bosque y perseguida por animales salvajes, pero también sirve a Hval para reflexionar sobre el tiempo y el papel que el arte ha ejercido en el desarrollo del ser humano «durante siglos y siglos».

La mayor parte de ‘The Practice of Love’ es algo más abstracta que estos dos singles, pero estos están muy bien integrados dentro del conjunto gracias a las cuidadas atmósferas electrónicas y a las voces de todas las implicadas. La canción titular arranca con un «spoken word» sobre la palabra «amor» en noruego (esta «contiene la palabra «honestidad» en su interior») y se pierde en una monserga filosófica precisamente sobre el amor, la muerte y el lenguaje que logra fascinar incluso rozando el ridículo («Remember when I started saying «of corpse» every time I wanted to agree on something?»); por su parte, la hipnótica ‘Lions’ nos invita a «estudiar las gotas en las hojas» y en definitiva a fijarnos en la naturaleza que existe en nuestro alrededor, para terminar preguntándose si realmente «existe un Dios».

El álbum deja una pequeña sorpresa hacia el final con ‘Six Red Cannas’, que además de incluir referencias a la pintora Georgia O’Keefe, al ‘Amelia’ de Joni Mitchell o a la historia de Nuevo México para construir una pequeña reflexión sobre el tiempo; contiene unos ritmos trance muy propios de la Björk de ‘Post’. Nada de esto es tan sesudo como parece, y aunque algunos temas parecen tomarse demasiado en serio a sí mismos (la letra de ‘The Practice of Love’), y se hubiera agradecido la inclusión en el tracklist de la sobresaliente ‘Spells’; Hval se asegura de que el álbum sea lo suficientemente dinámico como para pasarse en un suspiro. Ahí está la musiquilla de feria del final de ‘Thumbsucker’; los diversos arreglos de vientos metal dispersos a lo largo del álbum, o la misma ‘Lions’, que entre menciones a “escrituras sagradas” y a un “salmo pagano”, incluso coquetea ligeramente con el acid en sus últimos segundos.

Calificación: 7,5/10
Lo mejor: ‘Ashes to Ashes’, ‘High Alice’, ‘The Practice of Love’
Te gustará si te gusta: La Björk de los 90, ‘Naturally’ de Magga Stína, Fever Ray, Arca…
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Rex Orange County pone el título adecuado a ’10/10′: es una canción perfecta

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Aunque por un momento dio la sensación de que el de Rex Orange County podía ser otro nombre prometedor que irrumpe con fuerza pero no es capaz de soportar la presión y dificultades que implica desarrollarse en la industria discográfica, parece que, felizmente, no será así. Alex O’Conor publicará el próximo viernes, 25 de octubre, su primer disco en la multinacional Sony después del ruido que hizo dos y tres años atrás –respectivamente– con sus trabajos independientes ‘Apricot Princess’ y ‘BCos U Will Never B Free’. Se titula ‘Pony’ y ha sido producido por Ben Baptie, que tiene créditos en trabajos recientes de artistas tan diversos como Adele, Lady Gaga, Florence + The Machine, Laura Mvula, London Grammar o Tom Odell, aunque ninguno de ellos tenga que ver con el sonido de Rex Orange County.

Y es que el proyecto de este jovencísimo músico inglés se sitúa entre la contemporaneidad de los sonidos hip hop y R&B de un Frank Ocean o un Tyler, the Creator (con el que colaboró en ‘Flower Boy‘) y el clasicismo pop de Ben Folds y hasta Randy Newman. Así lo demostró en sus primeras grabaciones… y así sigue siendo. Hoy mismo ha adelantado un tema del nuevo disco, ‘Pluto Projector‘, que es una preciosa pieza de R&B con guitarra con base electrónica; y, un par de semanas atrás, se inclinaba por los referentes más clásicos en ’10/10’, primer avance del álbum y nueva Canción del Día.

Lo es por méritos propios porque, aunque el tema en sí no hable de eso, su título es sintomático de lo que es: una canción perfecta. Y es que en ella O’Conor logra equilibrar ambas facetas, clasicismo y contemporaneidad, en una construcción musical tan imponente como adictiva, vibrante y enardecedora como lo puede ser una canción de La Casa Azul. Acompaña su fondo lírico, en el que, de manera emotiva, vuelve a abundar en el bajón anímico que atravesó meses atrás y que mermó su producción musical, como narró en la preciosa ‘New House‘.

Pero lo hace desde un prisma vitalista que se contagia, apelando a sus raíces y sus amigos («the people you choose and where you’re from») como el remedio para recuperarse, tomar el control de sus emociones y vencer sus miedos: «aunque aún es difícil encontrar las palabras / voy a terminar esta puta canción»). Y vaya si lo ha hecho. ’10/10’ se presenta además con un vídeo dirigido de Warren Fu (Katy Perry, The 1975, The Weeknd, Phoenix), que muestra que la comicidad y la fantasía son una herramienta fantástica para superar el lado amargo de la vida.

Tracklist de ‘Pony’:
1. 10/10
2. Always
3. Laser Lights
4. Face To Face
5. Stressed Out
6. Never Had The Balls
7. Pluto Projector
8. Every Way
9. It Gets Better
10. It’s Not The Same Anymore

‘Diecisiete’: Daniel Sánchez Arévalo y Netflix traen la «feel-good movie» de la temporada

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El tiempo pasa rápido y simboliza mucho, y los pocos días que separan de la mayoría de edad a Héctor, el protagonista de ‘Diecisiete’, son un ejemplo de ello. Los siete años que lleva Daniel Sánchez Arévalo alejado de la gran pantalla, también. Pero el director no ha estado sin trabajar: durante estos años escribió novelas, realizó anuncios que no pasaron desapercibidos (como aquel de Campofrío) y rodó ‘Queimafobia’, ganador de la Espiga de Oro al Mejor Cortometraje en el Festival de Valladolid. En este tiempo ha querido pensar hacia dónde quiere que vaya su cine, y el resultado ha sorprendido a muchos; como él mismo reconoce, ‘Diecisiete’ es una historia mucho más sencilla y con menos personajes y tramas que otros de sus filmes. «Sencilla» no significa «de peor calidad» (igual que «compleja» no significa lo contrario), y eso mismo debieron pensar en Netflix cuando decidieron apostar por el proyecto. Así, tras estrenarse en cines seleccionados, ‘Diecisiete’ hace su gran desembarco este viernes en la plataforma. Y ojo porque, si estáis buscando refugiaros en casa de la lluvia -o, al menos, de la realidad, especialmente desagradable estos días-, el regreso de Sánchez Arévalo puede ser una gran opción: es probablemente la mejor «feel-good movie» que ha dado el cine español este año.

Arévalo cuenta aquí la historia de dos hermanos, especialmente del más pequeño, que pasa sus días escapándose (y volviendo) de un centro de menores en el que está recluido por diversos hurtos. Allí sufre las burlas de sus compañeros, que lo ven como un bicho raro (no se menciona de forma explícita en la película, pero las múltiples referencias al respecto parecen indicar que Héctor tiene Asperger). Por tanto, su único apoyo allí es una de las monitoras y, sobre todo, Oveja, un perro del que cuida. Cuando una familia adopta a Oveja, Héctor «convence amablemente» a su hermano mayor para que le ayude a recuperarle, y además le pide ayuda para llevar a su abuela moribunda, la única familia que los hermanos tienen, a su pueblo para ser enterrada allí. Cuando esta aventura que viven ambos se presentó en el Festival de San Sebastián, reconozco que fui a verla con ciertas reticencias. Pero me llevé una grata sorpresa al descubrir una entrañable road-movie con un buen equilibrio entre ñoñería y dosis de humor que huyen de la típica heterada, pese a que la historia podría prestarse a ello. La reacción general de la prensa fue positiva, y a esto contribuye la sensación que transmiten diálogos y actores, y la química que tienen ambos.

Tanto para Biel Montoro como para Nacho Sánchez era su primera vez en un papel protagonista en el cine (¡y para Nacho es su primer papel en el cine!), y la verdad es que cuesta creerlo, puesto que el trabajo que hacen es clave en la naturalidad que se respira en las conversaciones entre los dos hermanos. El caso de Biel es más difícil: además de la naturalidad, tenía a su cargo un personaje complejo que podía caer en la caricatura, y el chico sale más que airoso. Nos creemos a Héctor y consigue su objetivo de ponernos de los nervios y a la vez resultar adorable; según el momento, queremos darle un abrazo o una colleja. El chaval está fantástico, y sí, no sería de extrañar una nominación al Goya a Actor Revelación por aquí –o por partida doble, si en cuanto a Nacho contamos solo el cine. Sánchez Arévalo ha comentado en entrevistas que no quería actores conocidos en esta película («ni siquiera un cameo de Antonio de la Torre») y que la relación entre ambos chicos fue un aspecto que abordaron especialmente, permitiendo a los actores aportar sus propios detalles personales (y a él mismo: lo de «aboria» es una anécdota real del director de ‘Primos’). Y se nota: la naturalidad y el buen rollo que (pese a las tensiones constantes entre ellos) se respira entre los hermanos componen una de las grandes bazas de la película. Y, la verdad, en Donosti sentaron muy bien al cuerpo después del mazazo emocional que nos dio horas antes ‘La hija de un ladrón’. Los preciosos paisajes de Cantabria (espectacular la fotografía de Sergi Vilanova) también ayudan.

La principal pega que se le puso en el pase fue que era demasiado «blanca», especialmente por cierta escena que, aunque puedo entender que haya a quien resulte ñoña, creo que está perfectamente dentro de la propuesta que la película quiere hacer: si la has comprado, puedes comprar también eso. Sí comparto lo de «blanca» en cuanto al tema sexual, pues es un poco extraño que la sexualidad esté completamente ausente en un coming of age, pero no creo que en general ‘Diecisiete’ sea ñoña, sino tierna. Y eso no es problema: la película nunca niega ese carácter, sino que lo abraza. «La ficción es la mejor de las terapias. Si ‘Primos’ fue una respuesta a una ruptura sentimental, ésta lo es a la necesidad de repensarse», comentaba Sánchez Arévalo. Y tiene razón: ‘Diecisiete’ es esa película que vas a odiar si lo que te apetece no es precisamente un «lugar feliz», pero si estás en el mood adecuado, puede resultar hasta terapéutica. E incluso si estás de un humor de perros (jé), igual hasta te sorprendes esbozando una sonrisa con ella. 7,5.

‘Harleys in Hawaii’ de Katy Perry: ¿un buen paso hacia la madurez u otra nadería?

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Parte de la redacción evalúa ‘Harleys in Hawaii’, el tercer single post-‘Witness’ de Katy Perry en solitario.

«Lo que más me gusta de ‘Harleys in Hawaii’ es ese inicio ligeramente a lo The Cure, que anuncia oscuridades… que al final no se cumplen. A cambio, nos encontramos una canción elegante, sosegada y repleta de sopor veraniego, que recupera el pop sofisticado adulto de los ochenta. Además, que sea tan pegadiza y tenga un estribillo redondo la hace una de esas piezas que pueden gustar a todos entre los 9 y los 99 años. No sé si Katy Perry está buscando ampliar público o pretende lograr un sonido más (odio el adjetivo, pero no se me ocurre otro) maduro, pero creo que ha conseguido un single atemporal y muy disfrutable». Mireia Pería.

«Por un momento, cuando lanzó ‘Never Really Over‘, pensé que Katy Perry levantaría la cabeza después de ‘Witness’ regresando a su pop amable. Pero me equivoqué, porque primero ‘Small Talk‘ y ahora ‘Harley in Hawaii’ demuestran que la de ‘Teenage Dream’ permanece instalada en una crisis de nadería musical, en la que las canciones pasan por uno sin dejar huella. Aquí, ni la aseadita producción de Charlie Puth ni los obsesivos «hoola-hoola»s y «aii-aii»s lo consiguen. Hasta Manson y CANADA, acostumbrados como nos tienen a dejarnos boquiabiertos, parecen desaprovechadísimos en su vídeo, tan atestado de tópicos como de product-placement«. Raúl Guillén.

“Traigo una buena y una mala noticia sobre el nuevo single de Katy Perry. La buena es que me chifló desde la primera escucha: una perfecta balanza entre la cadencia jamaicana de Sade, un beat que parece más de Jamie xx que de Charlie Puth y una melodía 200% Katy Perry que recuerda a la de ‘Teenage Dream’ en un par de puntos. Sólo que ‘Harleys in Hawaii’ es una producción infinitamente más sofisticada que cualquier cosa tocada por el sobrevalorado Max Martin. La mala es que una vez acaba, tengo algunas dificultades para recordar su melodía. En definitiva, aunque creo que la suerte no existe, ‘Harleys In Hawaii’ parece depender de ella. Si nadie saca nada mejor en las próximas semanas -y ni Rihanna, ni Adele, ni Gaga, ni Bieber, ni Bruno, ni Dua Lipa terminan de mover ficha- y por ello resiste en playlists de radio y streaming, es decir, nos la acaban metiendo por los ojos cual ‘Señorita’, podría tener «suerte». Si la semana que viene nos llega al fin un pelotazo, igual cae en el olvido”. Sebas E. Alonso.

Frank Ocean publica ‘DHL’, su primera canción nueva desde 2017: ¿hay también un álbum a punto?

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¿Tiene Frank Ocean un nuevo álbum a punto? Se diría que sí. Y es que, apenas unas horas de que aparecieran en su web dos nuevos singles, ‘Dear April’ y ‘Cayendo’, ha subido a Spotify y de manera oficial una canción totalmente nueva. Se trata de ‘DHL’, un tema producido por Ocean junto a Boys Noize, que va por derroteros de rap reposado y casi agresivo. Su letra parece vacilar –retrata escenas de alguien haciéndole una felación «como una aspiradora» mientras prepara la venta de sus productos– con la presión de sus fans para que publique cosas o les envíe los pedidos de sus discos –de ahí su título, llamado como la compañía alemana de mensajería–.

Esto sucede después de que ayer, sábado 19 de octubre, anunciara sus primeros temas propios inéditos desde la serie de cuatro (1, 2, 3 y 4) que lanzó en 2017. En la web del artista están disponibles sendos 7″ de esas canciones: uno titulado ‘Dear April‘ y otra con nombre en español, ‘Cayendo‘. Cada una de ellas cuenta en su cara B con un remix, respectivamente a cargo de los franceses Justice y Sango, un artista de Seattle.

Nada casualmente, ambos proyectos estaban entre los DJs invitados en el club queer ‘PrEP+’, que Ocean inauguró en Nueva York en la noche del jueves. Y claro, ambos optaron por incluir en sus sets estas canciones acompañados por el propio Frank en la cabina, y un fragmento de cada una se ha subido a Blonded, su web, a modo de teaser. Su duración de menos de un minuto, apenas da para intuir que ‘Dear April’ parece una balada soul, mientras que ‘Cayendo’ es un tema aparentemente bailable y con voz pitcheada, en la línea del celebrado ‘Blond’. A la vez que estos singles, Ocean también ha puesto a la venta en su web numerosos objetos de merchandising, la mayoría ropa con los logos del mentado club y su propio site.

Sumando ambas cuestiones, se rumorea que Ocean estaría a punto de lanzar un nuevo álbum. Máxime cuando la portada de ‘DHL’ –una imagen en blanco y negro donde aparece sentado un hombre desnudo con una bolsa de mensajería cubriendo su cabeza– emplea la tipografía del club ‘PrEP+’ y, sobre todo, podemos ver una serie de trece imágenes en su margen inferior derecho. A ‘DHL’ le correspondería el puesto número cuatro en el álbum, de ser así. Tiene sentido, ¿no?

El citado club de baile ha sido objeto de diversas críticas. Sobre todo, por el rumor de que contaba con un velado patrocinio por parte de Gilead Sciences, la farmacéutica que comercializa el tratamiento anntiretroviral contra el VIH con el nombre del club. Lo cual ha sido negado tajantemente por el músico californiano en un post de Tumblr –su método de comunicación más frecuente–, destacando en su inicio que ‘PrEP+’ es totalmente independiente, sin fondos de dicha compañía.


Selena Gomez avanza ‘Lose You To Love Me’, single producido por FINNEAS, hermano de Billie Eilish

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Parece que, por fin, el tiempo de espera para escuchar nueva música de Selena Gomez ha terminado. O está a punto: en sus redes sociales ha confirmado –con un enlace que lleva un espacio del tema en Spotify– que el próximo 23 de octubre, miércoles, lanza un single titulado ‘Lose You To Love Me’. Ya en los últimos días había desatado las especulaciones mostrando pequeños vídeos sin sonido y fotos de sí misma de niña con lo que se intuye ahora que son versos de la canción, como «We always go into it blindly», «Rose colored glasses all distorted», «I saw the signs and I ignored it», «I gave my all and they all know it» o «sang off key in my chorus ‘cause it wasn’t yours». Según algunos rumores no confirmados aún, la canción ha sido escrita junto a su amiga Julia Michaels (a principios de año cantó con ella en ‘Anxiety‘) y Justin Tranter (Kesha, Lady Gaga, Camila Cabello). Y, según las mismas fuentes, la producción habría corrido a cargo de FINNEAS, el hermano de Billie Eilish y responsable de su sonido.

‘Lose You To Love Me’ supone el regreso de Selena Gomez con un single propio desde que en 2017 lanzara ‘Bad Liar‘ y ‘Fetish‘, que parecían formar parte del sucesor de ‘Revival‘. Sin embargo, hubo de interrumpir toda actividad para recibir un transplante de riñón (más peligroso de lo que pareció en un principio), como antesala de una nueva racha extraña, mezcla de éxitos y nuevos problemas de salud: mientras triunfaba con su single junto a Marshmello, ‘Wolves‘, rompió con el que entonces era su pareja, The Weeknd, y se sumió en una nueva depresión por la que se sometió a terapia, apartándose de la vida pública.

Fue regresando a la música muy poco a poco, primero incluyendo ‘Back To You‘ en la BSO de la serie ‘Por 13 razones’ –que co-produce– y luego participando con Cardi B y Ozuna en uno de los pelotazos musicales del pasado 2018, ‘Taki Taki‘ de DJ Snake. Ya este año la encontrábamos en el primero de los dos EPs publicados por Julia Michaels y, más tarde, en ‘I Can’t Get Enough‘, un single junto a benny blanco, J Balvin y Sky. Además, recientemente ha hecho un papel en ‘Los muertos no mueren‘, comedia de zombies de Jim Jarmusch, y ha producido un documental de Netflix ‘Living Undocumented‘, sobre la política persecutoria de Donald Trump hacia los sin-papeles en Estados Unidos.

Daddy Yankee sigue incombustible en ‘Que tire pa’lante’, con Anuel AA, Bad Bunny y Natti Natasha como invitados «anónimos»

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Daddy Yankee comenzó el año arrasando con su versión de ‘Informer’ de Snow, el pinchado hasta la saciedad ‘Con calma‘ (que incluso tuvo remix con Katy Perry). Y pretende terminarlo de la misma manera con un nuevo single –obviamente me refiero a uno firmado en primera persona, no como featuring: de esos ha habido a puñados, de ‘Soltera‘ a ‘China‘– llamado ‘Que tire pa’lante’. Estrenado hace menos de 48 horas, este nuevo tema del pionero del reggaeton –inspirado claramente en el dancehall jamaicano–muestra que su tirón comercial parece incombustible: con más de 5 millones de visitas, se ha instalado inmediatamente en lo más alto de la lista de tendencias de Youtube España. Y eso que no cuenta con los típicos featurings estelares… ¿o sí?

De forma inusual, en ‘QTP’ (como resume el título en su portada) aparecen algunas de las mayores estrellas del reggaeton y el baile latino actual, pero no están acreditados: suenan en ella (algunas solo brevemente, a modo de guiño) Natti Natasha, Bad Bunny, Anuel AA, Wisin, Lennox (el compañero de Zion) y Darell. Pero ninguno de ellos aparece en los créditos ni como co-intérprete en plataformas de streaming. Tampoco en su vídeo oficial, en el que el cantante puertorriqueño encabeza a diversos cuerpos de baile en paisajes apocalípticos o rings de boxeo. Como anécdota, hacer notar que su letra no dice «aviso de tsunami independiente», sino «aviso de tsunami, esté pendiente». Cosas de la sugestión.

El lanzamiento de ‘Que tire pa’lante’ se ha potenciado con la presentación oficial del tema en la gala de los Latin American Musica Awards 2019, celebrada anoche, en la que el gran premiado de la noche, al margen de un Marc Anthony que recibió un premio honorífico por su carrera, fue Anuel AA, con cinco premios.

‘Succession’: la serie que casi nadie vio en su estreno y ahora es la estrella de HBO

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A juzgar por lo tardío de su repercusión, creo que no soy el único que ha llegado tarde a ‘Succession’. El estreno de su primera temporada el verano de 2018 quedó un poco oscurecido por el brillo de tres de las series más emblemáticas emitidas por HBO ese año, ‘El cuento de la criada’, ‘Pose’ y ‘Westworld’, y por dos éxitos sorpresa, ‘Heridas abiertas’ y ‘Killing Eve’. El boca-oreja, la brillante trayectoria de su creador, Jesse Armstrong, y el reconocimiento de la serie en los Bafta (Mejor drama internacional), me animó a empezarla. Y ya no pude dejarla. El pasado mes de agosto se estrenó la segunda temporada. Y ahí estaba yo, expectante en el sofá como un perro mirando una pelota de tenis.

Unas semanas antes, la primera temporada había recibido cinco nominaciones en los Emmy: Mejor drama, director (Adam McKay, autor de ‘El vicio del poder’ o ‘La gran apuesta’, y también productor de la serie junto a Will Ferrell), mejor casting, tema musical principal y guión. Ganaron los dos últimos: el compositor Nicholas Britell (nominado al Oscar por ‘Moonlight’ y ‘El blues de Beale Street’), por su hipnótica música de la fabulosa cabecera; y Jesse Armstrong, escritor de la también nominada al Oscar ‘In the Loop’, de la estupenda ‘Four Lions’, y de otras series como ‘Peep Show’, ‘Fresh Meat’ o ‘Black Mirror’ (es el autor de ‘Toda tu historia’, uno de los mejores capítulos de la serie).

‘Succession’ es una tragicomedia sobre una familia de ricachones: los Roy. Pero no al estilo ‘Dinastía’ o ‘Falcon Crest’ (aunque el patriarca Logan Roy no esté muy lejos de Angela Channing en cuanto a grado de maldad), sino más bien como una mezcla entre ‘El rey Lear’, ‘Ciudadano Kane’ y las sátiras políticas que han realizado los propios Armstrong y Adam McKay a lo largo de su carrera. La premisa argumental es la lucha por la sucesión del anciano Roy, el dueño de la compañía de entretenimiento y comunicación Waystar Royco. Este hecho pone en marcha un salvaje juego de tronos protagonizado por los hijos del patriarca y varios altos directivos, que está inspirado en varias familias reales: los Murdoch (dueños del imperio Fox), los Redstone (CBS, Viacom) y, claro, los Trump.

A partir de esta premisa, Armstrong desarrolla un absorbente relato en el que los conflictos personales y familiares se mezclan con los políticos y empresariales. ‘Succession’ funciona extraordinariamente bien en dos niveles. Primero, como mordaz retrato de una familia adinerada y disfuncional, una prole compuesta por personas crueles y cínicas que, sin embargo –y este es uno de los grandes méritos de la serie- son retratadas con suficientes pinceladas de humanidad como para que no nos resulten completamente despreciables. Los odias y disfrutas de sus penalidades como un jacobino en la plaza de la Concordia, pero también los amas un poquito.

En segundo lugar, la serie funciona muy bien como lúcido y corrosivo comentario sobre la realidad sociopolítica actual: el comportamiento de las élites económicas que dominan el mundo (el poder que les otorgan sus privilegios de clase y las consecuencias que sus actos egoístas e inmorales tienen sobre el resto de la población), el juego de intereses entre la política y el capital, las transformaciones estructurales que se están produciendo en los medios de comunicación, las fake news, el acoso sexual…

Por medio de unos abrasivos diálogos y unas brillantes interpretaciones, Armstrong consigue que las relaciones entre los personajes ardan como un coche en Barcelona. O, más bien, como en Gotham City, porque el creador mira a los personajes casi con una sonrisa de Joker. El único pero que se le puede poner a ‘Succession’ es que su caligrafía visual parece más anticuada que la última película de Garci. ¿No está un poco pasado de moda el estilo de falso documental que popularizó ‘The Office’? Y, es más, ¿tiene alguna justificación esa opción estilística desde un punto de vista narrativo o dramático? Yo no la encuentro. Quizá habrá que esperar a la tercera temporada, ya confirmada, para verla (o para que opten por otro estilo visual). 8’5.

La Canción del Día: ‘Dawn Chorus’ de Thom Yorke suplica una segunda oportunidad

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Thom Yorke ha publicado este año un álbum llamado ‘ANIMA’, una de esas obras ariscas que contrastan con la accesibilidad de los inicios de Radiohead o incluso algunos de sus últimos pasos: sin ir más lejos ‘A Moon Shaped Pool’ fue uno de los 20 discos más vendidos de 2016. Por otro lado, la excelente composición principal para piano de la banda sonora de ‘Suspirium’ se ha convertido, por conquistar desde la primera escucha, en el mayor éxito de Thom Yorke en solitario.

Lo de ‘ANIMA’ es otra cosa, pero sí hay un par de canciones que se pueden compartir con viejos fans del grupo que no atienden tanto al trabajo del artista por su cuenta. Un par de temas dignos de aparecer entre lo mejor de toda su discografía. Y son principalmente los que vemos en el excelente corto de 15 minutos que acompaña al álbum en Netflix y que uno de nuestros críticos de cine, Joric, ya analizó en la sección “Estética de videoclip”.

‘Dawn Chorus’ era la canción que cerraba dicho corto, situada en un amanecer en Praga y no en vano ha terminado por ser la canción favorita del público de todo el álbum. Thom Yorke ya citó esta composición en 2009 durante una entrevista, diciendo que era su favorita del grupo, se llegó a barajar para la secuencia de ‘A Moon Shaped Pool’, pero finalmente encuentra su lugar en ‘ANIMA’.

Se trata de una bella pero angustiosa grabación en la que Thom Yorke recita la letra sobre una base de repetitivas notas reproducidas por un sintetizador, bajo la supervisión de Nigel Godrich. La letra habla sobre la (im)posibilidad de volver al pasado para recuperar una oportunidad perdida: “si pudieras hacerlo todo otra vez / sí, sin pensarlo dos veces / no me gusta dejar la puerta cerrada / creo que me perdí algo / pero no estoy seguro de qué”. La canción presenta un sutil crescendo marca de la casa que culmina con el texto: “si pudieras hacerlo todo otra vez / esta vez con estilo”. Os dejamos con la estupenda actuación que Thom Yorke ha realizado de ella esta semana en la tele, a piano.

Escucha todas las Canciones del Día en la playlist «Las mejores canciones del momento»:

Mónica Naranjo / Mes Excentricités, Vol. 1

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Hay que amar a los artistas que van a su puta bola, y si algo no se le puede echar en cara a Mónica Naranjo es que siga los dictados del mercado. Su nuevo proyecto, dividido en 3 lanzamientos, se llama ‘Mes Excentricités’ pero la verdad es que cualquiera de sus largos podría haberse llamado así, sobre todo ‘Lubna‘, pero también ‘Tarántula’ o ‘Minage’, y hasta ‘Palabra de mujer’ si nos apuráis. Es normal que después de ‘Europa‘ ya no nos acordemos de la cara que se nos quedó a todos la primera vez que oímos ‘Desátame’, pero eso no significa que reflejara menos incredulidad.

Si estas «excentricidades» lo son «más» todavía es por razones estructurales, porque musicalmente tras ‘Europa’ y ‘Lubna’ estamos curados de todo espanto. La primera impresión cuando escuchas esta nueva amalgama de rock, techno, ópera, etcétera, es que estás oyendo un 12″ con remezclas de dos canciones, todo el rato repetidas hasta la saciedad durante media hora; pero no es así en absoluto. Lo que encontramos aquí es primero una «suite» con 3 o 4 temas -según se mire- de Mónica Naranjo contando una historia, todos ellos unidos en una única pista de 13 minutos que por alguna razón recibe un nombre en francés, como de misteriosa temporada de ‘American Horror Story’: ‘Le Psychiatrique’. Y después escuchamos las 3 pistas principales por separado junto a una remezcla que aparece en la mencionada «suite» inicial, y finalmente el «radio edit» de ‘Doble Corazón‘. A estas alturas, quizá estés sacando la cabeza por la ventana para tomar un poco de aire fresco, pero todo tiene su sentido. O casi todo.

La estructura condiciona la experiencia: esto no es exactamente el EP de más de 30 minutos que muchos esperaban de Mónica Naranjo. Pero hay un porqué: si con ‘Doble corazón’ se ponía sobre la mesa que la cantante nos quería contar la historia de su bisabuela Robledo en la Guerra Civil, ‘Nana’ oculta un amor secreto por una mujer, ‘Libre amar’ es una reivindicación de la libertad sexual, bien feminista, bien LGTB+ o ambas, y al final, la coda de ‘Doble corazón’ nos muestra a la cantante en soledad, pero sin miedo. Un poco atontado/a por las guitarras jevi metal de ‘Libre amar’, entre Metallica, My Bloody Valentine y Alf Poier, quizá no comprendas por qué Mónica termina «sola para siempre», si su hombre habrá muerto en la guerra y su chica la habrá abandonado a la vez, pero la historia nos ha puesto los dientes largos en torno a ‘Mes Excentricités, Vol. 2’, ‘Mes Excentricités, Vol. 3’ y lo que quiera Dios que venga. Y eso es más de lo que esperas cuando las voces de la niña del Exorcista con el pitch equivocado emergen en ‘Doble corazón’ o cuando el remix glam de ‘Libre amar’ se acerca peligrosamente, medio en inglés, más a McNamara que a ‘Rocky Horror Picture Show’. Y no parecía haber aquí lugar para el humor involuntario. En serio va y en serio hemos de tomárnosla. Respeto.

Calificación: 6,2/10
Lo mejor: ‘Doble corazón (radio edit)’, ‘Nana’
Te gustará si te gusta: … no comment.
Escúchalo: Spotify

10 discos que escuchar si te ha gustado el debut de Amaia

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Amaia vuelve a ser, una semana más, lo más votado del top 40 de JENESAISPOP, esta vez con la vigorosa ‘Quiero que vengas’. Si eres de aquellos enganchados a ‘Pero no pasa nada‘, he aquí 10 discos que quizá deberías repasar o conocer.

Marisol / De Marisol a Pepa Flores (1999)

Una de las críticas más recurrentes que está recibiendo el disco de Amaia es que sus textos son algo infantiles. Un verdadero hito de la astucia humana si tenemos en cuenta que la influencia declarada más reconocida en torno a este álbum fue una estrella infantil, Marisol. A la espera de que Romero se atreva a versionar ‘Corre, corre, caballito’, no podemos dejar de reivindicar el recopilatorio que se editó de Marisol en 1999. ‘De Marisol a Pepa Flores’ contenía un sinfín de composiciones capaces de poner los pelos como escarpias a cualquiera, como ‘Estando contigo’, ‘Corazón contento’ o ‘Me conformo’. Quienes escuchen el recopilatorio completo descubrirán que Marisol fue evolucionando hacia terrenos más adultos como la ranchera de ‘Paloma negra’ (para fans de ‘Porque apareciste’), hacia la liberación sexual (‘Ayúdame a pasar la noche’) o el discurso feminista (‘Comprada’, de su disco de «canciones para mujeres» ‘Galería De Perpetuas’), con el que también comulga Amaia.

Cecilia / 2 (1973)

Cecilia es una de las artistas que Amaia está versionando en directo, en concreto su tema perdido ‘Desde que tú te has ido’. El segundo álbum de la cantante, que falleció a los 27 años en un accidente de coche volviendo a Madrid de un concierto en Vigo, dejó atrás el inglés que aparecía en algunas canciones de su debut, comenzando por sus éxitos ‘Andar’ y ‘Me quedaré soltera’, ambos excelentes. No sé si veo a Amaia cantando por el “millón de muertos” y el “millón de espectros” de ‘Un millón de sueños’, inspirada en la Guerra Civil, pero sí perfectamente en la acústica ‘Con los ojos en paz’, la muy Brill Building ‘Canción de amor’ o incluso en la ecologista ‘Mi ciudad’. Pero sobre todo hay un tema en este disco que pega todo con Amaia, y ese es ‘Cuando era pequeña’, pues ella misma reconoce que le encanta hablar de la nostalgia y de su niñez. «Cuando yo era pequeña era feliz / ahora qué será de mí» parece básicamente un estribillo escrito por Romero. Este álbum no está en Spotify pero desde laFonoteca pudieron fingir que sí tirando de recopilatorio:

Pic-Nic / Pic-Nic (1968)

Hay muchas similitudes entre Jeanette y Amaia. Ambas empezaron muy jóvenes, Jeanette apenas tenía 17 años cuando salió el primer disco de su banda Pic-Nic, las dos cuentan con una voz aniñada pero muy expresiva y a su vez con unas letras que hablan del despertar del amor y de la vida, la infancia o la familia. A Pic-Nic también le inspiraba el folk americano, de la misma manera que Amaia ha citado siempre a los noventeros Neutral Milk Hotel y además solo hay un grado de separación entre las dos artistas. Se llama Miqui Puig. Encontramos en el único disco de Pic-Nic, producido por el gran Rafael Trabucchelli, alguna versión (‘San Francisco Bay Blues’), tarareos tan pop como el del final de ‘Amanecer’ y composiciones más amargas como ‘Cállate Niña’, que habla de la muerte de una madre sobre unos acordes navideños; o ‘No volverá’, sobre la pérdida del primer amor, en todo caso imaginables en la voz de Amaia.

La Buena Vida / Los mejores momentos (1994)

Amaia está contando en las entrevistas que descubrió a La Buena Vida a raíz de ser comparada con ellos después de sus primeras actuaciones en directo, en las que iba presentando nuevas canciones. Antes, apenas conocía una o dos de sus composiciones, y dudando de su autoría. Sin embargo, Amaia ha terminado escuchando al grupo «todos los días» y versionando en vivo ‘Qué nos va a pasar’. ¿Cuál es el disco de La Buena Vida que más se puede parecer al debut de Amaia? ‘Soidemersol’ es demasiado solemne, ‘Hallelujah‘ demasiado orquestado y ‘Panorama’ demasiado electrónico, por lo que optamos por uno de los dos primeros. ‘Los mejores momentos’ era menos popi que ‘La Buena Vida’ y contenía un buen equilibrio entre canciones de amor adolescente y momentos más complejos. De ‘Los mejores momentos’ a ‘Un vestido de tul’ pasando por la triste ‘Noviembre’ o el pop orquestado de ‘Cinco días en invierno’.

La Oreja de Van Gogh / El viaje de Copperpot (2000)

Las nuevas generaciones no tienen tiempo ni necesidad de pensar en prejuicios: Amaia es muy fan de La Oreja de Van Gogh, le pese lo que le pese a su oficina de management, El Segell del Primavera Sound, festival que el grupo donostiarra solo pisará comprándose el abono en Ticketmaster.es. Es, pues, el momento de recordar que el grupo de Donosti, con otra Amaia al frente, Amaia Montero, fue uno de los grupos más vendedores en el cambio de siglo. ‘El viaje de Copperpot’ superó el millón de copias vendidas en España, siendo 11 veces platino, y conteniendo hasta 8 singles encabezados por ‘Cuídate’, aquella canción que citaba a La Buena Vida (“sin ti ya no podré escuchar a La Buena Vida más”), la preciosa ‘París’ o ‘La playa’, que puede ser la mejor canción que compusieron LOVG jamás. Lo que más recuerda de Amaia a La Oreja de Van Gogh no son solo las canciones de amor directas y claras, sino el uso de los teclados y la electrónica: este álbum contenía la sintética ‘Pop’, y Amaia ha incluido en su disco unos sintes muy parecidos a los que se asoman en esta canción o ‘Los amantes del círculo polar’. Como curiosidad, Amaia Romero y Amaia Montero llegaron a posar juntas hace unos meses.

Corazón / Melodrama (2005)

Amaia se ha inspirado en el pop de los 60 y los 70 en España, como pocos artistas en nuestro país, pues para el indie la canción melódica fue durante años una cosa de la que huir. ¿A quién se le habría ocurrido citar a Marisol como referencia? Una de las pocas bandas en reivindicar el sonido de aquellos años fue el dúo asentado en Madrid Corazón, que publicó dos álbumes en Elefant. ‘María del Mar’, sobre el bullying, sigue siendo un tema precioso que recordar y es fácil imaginar a Amaia versionando cosas como ‘Electrocardiograma’, ‘Padova’ o ‘Te buscaré’.

Él mató a un policía motorizado / La síntesis O’Konor (2017)

Santiago «Motorizado» ha producido el álbum de Amaia, por lo que la inclusión de este álbum era obligada. La propia cantante ha afirmado que escuchó ‘La síntesis O’Konor‘ para inspirarse y que ha querido llevar un sonido concreto de ‘El tesoro’ a ‘Quedará en nuestra mente’. La parte más kraut del álbum no pegaba en el álbum que nos ocupa, pero atentos a la letra de la balada de un minuto ‘Excálibur’: lo único que dice es «¿por qué tuviste que decirme eso?» sin que nadie acusara a Él Mató de ser naíf.

Carole King / Thoroughbred (1976)

Aunque Carole King no es una referencia para Amaia Romero, recuerda mucho a ella cuando se sienta al piano. Por no volver a hablar otra vez de ‘Tapestry’ (1971), uno de los discos más vendidos de los años 70 y una influencia en gente tan relevante de nuestro siglo como Amy Winehouse o Adele; revisitemos el que fuera su último álbum en Ode Records en 1976. ¿No están cerca la Amaia de ‘Nadie podría hacerlo’ y temas olvidados como ‘So Many Ways’ o ‘I’d Like to Know You Better’?

Nosoträsh / Popemas (2002)

Una de las primeras impresiones que dejó ‘Un nuevo lugar’, al margen de su inspiración en Sufjan Stevens o Portishead, es que parecía un «popema». El precioso disco de Nosoträsh se componía de una veintena de canciones, en general cortísimas, en el que a pesar de su brevedad, los textos y la producción calaban. En el álbum de Amaia finalmente hay un «popema» más, la canción de inicio, esa ‘Última vez’ que nos habla sobre el miedo a volar. ¿Puede haber algo más Nosoträsh? La idea nos deja la sensación de que Ibon Errazkin habría sido un gran productor para el disco de Amaia.

Prin’ La Lá / Esto es Prin’ La La (2007)

Algunos recordaréis el proyecto que Fernando Vacas (Russian Red, Flow) formó con 3 niñas. Prin’ La La (¿qué sería de ellas?) debutaron con un disco con ínfulas de pop de cámara, inspirado en Vainica Doble, que llegó a entrar en nuestra lista de los mejores discos de 2007. Allí -y no a través de Parade y La Prohibida- descubrimos aquella maravilla llamada ‘La tristeza de ser electrón’, una obra maestra perdida en un disco de los hijos de Rocío Durcal en los 70, y también notables temas propios como los conducidos por el piano ‘Naves que dan vueltas a un balón’ y ‘Con gotas de limón’, ambos con sus bonitos arreglos de cuerda. El tema más Amaia quizá pueda ser ‘Verano fatal’ (sí, como el disco de Nacho Vegas y Christina Rosenvinge que data exactamente del mismo año).

Amenábar vuelve a arrasar en taquilla, y yo vuelvo a no entender casi nada

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‘Mientras dure la guerra’ afronta su cuarto fin de semana en taquilla con cifras totalmente espectaculares, casi insólitas. Con más de 5 millones de euros recaudados y casi 1 millón de espectadores, sabemos que será una de las cintas más exitosas de todo el año. Un dato muy significativo: el segundo fin de semana la última de Alejandro Amenábar recaudaba más que el primero, algo nada habitual y reservado a los más excepcionales «sleepers».

A toro ya pasado, puedo entender de dónde puede venir su éxito: para quien desconociera la relación entre Unamuno y los Franco, el origen del famoso «venceréis, pero no convenceréis», la trama es de cortar el hipo. Además, la cinta llega en un momento histórico totalmente pertinente, con la extrema derecha volviendo a subir en las encuestas y los restos de Franco a punto de ser exhumados del Valle de los Caídos. ‘Mientras dure la guerra’ se está beneficiando de la idea de que en 2019 dos Españas siguen conviviendo un poco de aquella manera. Y como comentaba mi compañero Pablo N. Tocino en su crítica, bastante generosa en mi opinión personal, al menos un intento de neutralidad asoma a debate, para lo que han sido siempre las películas sobre la Guerra Civil en España.

No creo que esté muy logrado, y pese a lo bien parada que sale Carmen Polo, la cinta por supuesto no ha emocionado nada a VOX; y el ABC se ha entretenido apuntando los «18 errores históricos» de esta película, casi todos con matices ideológicos. Unamuno fue un personaje poliédrico, repudiado por la derecha y por la izquierda, y ese es uno de los atractivos de ‘Mientras dure la guerra’, pero teniendo en cuenta cuál es el clímax de la misma y su modo de exponerlo, diría que básicamente su espectador tipo es el ciudadano que se ha interesado a lo largo de su vida por ver cine español, no el que solo lo ha menospreciado desde su casa, por un lado, y desde las instituciones y el gobierno, por otro.

Pero ese no es el problema de ‘Mientras dure la guerra’, sino su extremo academicismo, lo que incluye una puesta en escena impersonal que deja tan indiferente como un capítulo de ‘Amar en tiempos revueltos’; una muy mejorable dirección de actores (Karra Elejalde se llevará todos los reconocimientos pero lo de «Franco» es grotesco, sobre todo porque Amenábar comete la torpeza de mostrarnos al verdadero en un documental y no se parecen en nada); y una música a cargo del propio director que no puede ser más relamida. Hay una escena en la que Unamuno discute con su colega Salvador y Amenábar busca sin duda retratar cómo los españoles de izquierdas y derechas no hacemos más que tirarnos los trastos a la cabeza, siempre con los mismos argumentos. Sin embargo, en lugar de noquearnos con frases imaginativas, vibrantes y actuales, lo intenta con un exceso de música bastante inane. Gabriel Rufián atribuyó en un discurso la frase «me parece inútil pediros que penséis en España» a Unamuno cuando no le pertenecía, pero al menos nos movió un pelo mediante la palabra, cosa que este guión no consigue.

Al margen del punto lacrimógeno aportado por el nada manido recurso del personaje infantil, son varias las reiteraciones en la película, entre los papelillos de figuritas y la recreación onírica de la juventud de Unamuno. Para cuando al final Amenábar nos explica lo que pasó con Franco, uno no sabe dónde meterse: ¿de verdad alguien que vaya a ver esta película no lo sabía? ¿Podemos acusarle de «spoiler» ante una hipotética segunda parte? Y es lo de menos. Lo de más es dónde se ha metido aquel director que debutó con películas underground, prometedoras e imperfectas pero diferentes, y ha terminado sucumbiendo a los imperativos estéticos más aburridos. ¿Es Amenábar el nuevo Garci? 4.

¿Qué te ha parecido 'Mientras dure la guerra' de Amenábar?

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Del placer al dolor, del dolor al amor: Lady Gaga se cae del escenario junto con un fan

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Lady Gaga, que continúa arrasando con ‘Shallow‘ camino a los 1.000 millones de reproducciones en Spotify, ofreció anoche uno de los conciertos de su residencia, ‘Enigma’. Antes de ‘Million Reasons’, un fan subió al escenario y Lady Gaga decidió que era buena idea subirse sobre él, como simulando un acto de placer.

No lo fue. Quizá por la torpeza de este «little monster», quizá por los nervios, ambos no tardaron más que dos segundos en caer al suelo tras un traspiés de él, ante la mirada aterrada de los «little monsters», cuyos gritos se oyeron en todo Las Vegas.

Lady Gaga pudo terminar el concierto, para el que quedaban unas pocas canciones. De hecho, en la versión más larga de los muchos vídeos que circulan, Lady Gaga dice que no ha pasado nada y que se encuentra bien, y que todo lo que necesita son unas escaleras para volver al escenario. Al final vuelve a subir al escenario junto al fan, al que dedica unas pocas palabras: “no te preocupes, todo está bien. Prométeme algo. Perdónate por lo que acaba de pasar”. A continuación, cuenta otras caídas sufridas por ella en el escenario. De momento, se sigue desconociendo cuándo saldrá el próximo disco de Lady Gaga, que se presupone más orientado al techno.

Estrella Fugaz emplean a ‘Max (Rockatansky) y Ellen (Ripley)’ como símbolos de la inocencia perdida

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Estrella Fugaz es el proyecto con el que Lucas Bolaño –acompañado de manera regular por el batería Ricardo Ramos– se ha destapado como una de las voces más interesantes y personales del actual panorama independiente de nuestro país. Su primer disco, ‘Un sendero fluorescente‘, es un trabajo soberbio que viene a recordarnos la importancia del underground como caldo de cultivo de propuestas verdaderamente excitantes y emocionantes, cuando el mainstream y el supuesto indie han borrado sus límites. Lo hace con canciones fantásticas que proyectan algo de nosotros aún partiendo de situaciones personales muy íntimas.

Tal es el caso de ‘Max y Ellen’, uno de los temas destacados del álbum –como también lo son ‘Fin de año’, ‘Alegría’ o ‘El verano español‘, del que ya os hablamos tiempo atrás– que hoy recuperamos como Canción del Día, coincidiendo con la actuación que Estrella Fugaz harán esta noche en Ídolo Club (Sala Alevosía) de Madrid –y preámbulo a la fiesta de su sello, Caballito Records, que se celebra el 25 de octubre en Espai Zowie de L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona–.

‘Max y Ellen’ brilla rápidamente más allá de su contexto lírico: parte de un arpeggio de guitarra acústica envuelto en un sintetizador agudo y machacón, sobre el que irrumpe la voz de Lucas junto a unas percusiones electrónicas sutiles, que apenas interrumpe su letanía en versos que se funden con su estribillo. Pero, en medio de la canción, irrumpe un bajo atronador y una suntuosa batería real que propulsa el tema a una órbita musical que ocasionalmente comparten La Estrella de David y Animal Collective.

Y también Gúdar, Pavement, ‘Mad Max‘ y ‘Alien‘ –los nombres de su título no son otros que los de Max Rockatansky y Ellen Ripley, protagonistas de esas míticas películas de ci-fi de los 80–, el consumo de hachís, las cassettes, los lapiceros Noris, el walkman, ‘Doctor en Alaska’ y los primeros escarceos sexuales. Todas esas imágenes tan entrañables para los que las vivimos como parte de nuestra infancia/adolescencia/juventud, conectan con la historia que Lucas nos cuenta aquí, la de una relación que quedó atrás en nuestra vida y que se reaviva inevitablemente con el paso (y peso) inexorable del tiempo y sus consecuencias: la muerte de un padre, por ejemplo, ejerce de resorte para el reencuentro con esa persona, con prácticamente el mismo efecto que un viaje en Delorean.

Becky G ignora a su público anglosajón en su debut ‘Mala santa’

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Tal y como anunció sorpresivamente la pasada semana, Becky G publica hoy su demoradísimo álbum debut, ‘Mala santa’. Otra sorpresa que viene aparejada a este lanzamiento es que, inesperadamente, da del todo la espalda a su público anglosajón y no incluye en él ninguno de los varios singles en inglés que ha publicado no ya en su carrera sino incluso en los últimos meses: ni ‘Secrets‘ –lanzado hace apenas semanas–, ni ‘Green Light Go‘, ni ‘LBD’ tienen cabida en este trabajo.

Y es que, aunque ella sea estadounidense e iniciara su carrera cantando en inglés como una suerte de JLo adolescente –’Becky From The Block’ fue uno de sus primeros temas–, el tiempo le ha ido revelando las bonanzas comerciales de cantar en español y, sobre todo, de los ritmos latinos y reggaetoneros. Así ha sido como ha logrado sus mayores éxitos hasta la fecha: ‘Mayores‘, con Bad Bunny, fue el primero, al que luego superó ‘Sin pijama‘, con Natti Natasha, alcanzando luego a otro sector del público con la estupenda ‘Cuando te besé’, con el argentino Paulo Londra. Todos ellos se incluyen en ‘Mala Santa’ a modo de bonus tracks al final del disco, donde se echan de menos tanto ‘La respuesta‘, con Maluma, como ‘Booty‘, su hit con C. Tangana.

Por eso parece razonable, desde un punto de vista comercial, que se haya pasado por el forro el que en algún momento parecía su público principal y haya apostado por la parroquia hispanohablante, con letras sobre momentos sexys y despechos («He visto condones en tus pantalones / En la maleta de lato he encontrado tacones / Luego vienen llora ruegan que te perdone / Pero llega borracho a la casa / Oliendo a puta barata», de ‘Peleas’, es uno de los versos «estelares»), sobre ritmos urbanos contemporáneos típicamente latinos: en línea con ‘Dollar‘, su tema con Myke Towers presentado el pasado verano, todo ‘Mala santa’ está protagonizado por colaboraciones similares, como las de Mau & Ricky, Zion & Lennox, Sech, Farruko, y producciones en su mayoría creadas por el tándem Mambo Kingz, artífices del sonido de nombres como Anuel AA o De La Ghetto. ¿Es una apuesta segura? Juzgad vosotros mismos: os dejamos con el «álbum visual» de ‘Mala santa’ que ha subido a Youtube.

Nick Cave & The Bad Seeds sorprenden con los recintos de su gira europea, que incluye Madrid y Barcelona

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Nick Cave & The Bad Seeds sorprenden con el anuncio de la gira de presentación de su nuevo disco ‘Ghostseen’, que ha conquistado a la crítica, y también en cierta medida al público, apareciendo en la competitiva lista de los discos más escuchados en un país tan complicado para la música anglosajona como España.

El grupo se atreverá a actuar en grandes recintos como son el WiZink Center en Madrid y el Palau Sant Jordi de Barcelona a finales del próximo mes de abril, después de haberlo hecho para grandes multitudes en diversos festivales del país como el FIB o el Primavera Sound. Sin los Bad Seeds, la gira de 2015 de Nick Cave había pasado por el Auditori en Barna y el Palacio de Congresos en Madrid, mucho más reducidos. En cualquier caso, las entradas se ponen a la venta el viernes que viene a través de Doctor Music. Bajo estas líneas podéis encontrar todas las fechas de la amplísima gira europea, con un par de docenas de shows.

Miércoles 22 Abril Campo Pequeno, Lisboa, Portugal
Jueves 23 Abril Campo Pequeno, Lisboa, Portugal
Sábado 25 Abril WiZink Center, Madrid, España
Domingo 26 Abril Palau Sant Jordi, Barcelona, España
Miércoles 29 Abril Ziggo Dome, Ámsterdam, Holanda
Jueves 30 Abril Sportpaleis, Antwerp, Bélgica
Sábado 2 Mayo Arena Birmingham, Birmingham, UK
Domingo 3 Mayo Motorpoint Arena, Cardiff, UK
Martes 5 Mayo The SSE Hydro, Glasgow, UK
Miércoles 6 Mayo Manchester Arena, Mánchester, UK
Viernes 8 Mayo 3Arena, Dublín, Irlanda
Martes 12 Mayo First Direct Arena, Leeds, UK
Jueves 14 Mayo The O2, Londres, UK
Viernes 15 Mayo The O2, Londres, UK
Domingo 17 Mayo Lanxess Arena, Colonia, Alemania
Lunes 18 Mayo Barclaycard Arena, Hamburgo, Alemania
Miércoles 20 Mayo Royal Arena, Copenhague, Dinamarca
Jueves 21 Mayo Royal Arena, Copenhague, Dinamarca
Sábado 23 Mayo Ericsson Globe, Estocolmo, Suecia
Lunes 25 Mayo Spektrum, Oslo, Noruega
Miércoles 27 Mayo Mercedes-Benz Arena, Berlín, Alemania
Jueves 28 Mayo Arena Gliwice, Gliwice, Polonia
Sábado 30 Mayo O2 Arena, Praga, República Checa
Lunes 1 Junio Stadthalle, Viena, Austria
Martes 2 Junio Budapest Sportaréna, Budapest, Hungría
Jueves 4 Junio Stark Arena, Belgrado, Serbia
Sábado 6 Junio Olympiahalle, Múnich, Alemania
Lunes 8 Junio Hallenstadion, Zúrich, Suiza
Martes 9 Junio Mediolanum Forum, Milán, Italia
Jueves 11 Junio Cavea Auditorium Parco della Musica, Roma, Italia
Domingo 14 Junio AccorHotels Arena, París, Francia
Miércoles 17 Junio Bloomfield Stadium, Tel Aviv, Israel

Escucha lo nuevo de Foals, Rels B, Sufjan Stevens, Single feat. Family, Floating Points, Caroline Polachek, 091, Ferran Palau…

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Un viernes más, traemos las principales novedades discográficas de la semana en nuestra playlist Ready for the Weekend. Hoy, con absoluto protagonismo de dos álbumes de pop urbano-rap latino o como queramos llamarlo: el álbum debut de Becky G, del todo para nada orientado a su público anglosajón, y el debut multinacional del rapero mallorquín Rels B, que publica ‘Happy Birthday Flakko’ en Sony Music tras varios discos autoeditados. Pero hay muchos muchísimos más álbumes de los que podemos disfrutar a partir de esta jornada: Caroline Polachek, Foals –la segunda parte de su disco dividido en dos–, Floating Points, Ferran Palau, 091 –su primer álbum en ¡24 años!–, Mando Diao, Vincent Delerm, Battles, Quique González, Depedro, Mark Lanegan, The Muffs (el disco póstumo de Kim Shattuck), Refused, Jimmy Eat World, Estopa, James Arthur, Acid Arab, Jim James (de My Morning Jacket), White Reaper, Vagabon, Julia Medina (de Operación Triunfo 2018), Declan Welsh and The Decadent West, Måns Zelmerlöw y Third Eye Blind publican sus respectivos nuevos discos hoy. Además, también publican sendos EPs dos promesas femeninas muy distintas: beabadoobee y Sasha Sloan.

En el apartado de singles, la semana había sido relativamente tranquila, con temas publicados por Katy Perry, Shakira, Beck, Jack Peñate o Single (una ‘El roce’ que hoy se pone a la venta incluyendo como cara B una colaboración de ¡Family!). Desde hoy se suman al chorro de novedades Perfume Genius, Marilyn Manson (con una sorprendente versión de un clásico del blues), Gang Starr (el mítico dúo de hip hop anuncia su primer álbum en más de 15 años), Mueveloreina, Amatria, Whyte Horses feat. John Grant, Peter Bjorn and John, Black Lips, Wolf Parade, Lina & Raül Refree (el barcelonés se lanza a la aventura del fado electrónico con esta joven portuguesa), Porches, Nasty Cherry, Allie X, Yana Zafiro, Spector, Cass McCombs, Los Estanques, Omar Souleyman, Daddy Yankee, Tiziano Ferro & Ana Guerra y un largo etcétera. También incluimos los primeros singles de tres interesantes nuevos proyectos de la escena del país: Myōboku –nuevo dúo de pop experimental presentado por Foehn, en el que se integra la pianista y cantante Marina Herlop–; PLEENS, que debutan en Subterfuge con una versión de ‘Solán de Cabras’ de Marcelo Criminal; y Pixel De Stael –interesante proyecto de kraut pop editado por El Genio Equivocado–.

Además, Sufjan Stevens lanza hoy ‘The Decalogue’, álbum de música instrumental al piano escrito junto a Timo Andres para una obra de danza, y PJ Harvey entrega algunos temas extra de su BSO para la representación teatral de ‘Eva al desnudo’ que Gillian Anderson ha estado interpretando en Londres durante los últimos meses. También tenemos lanzamientos de Nils Frahm, y sí, en plural: por un lado, el recopilatorio de EPs ‘The Encore’; y por otro, la BSO de la película ‘Ad Astra’, firmada junto a Max Richter y Lorne Balfe. Y, por último, destacamos el álbum en directo –con invitados como Leonor Watling, Niño de Elche o Jairo Zavala– que publica hoy Josele Santiago como una retrospectiva de su carrera en solitario, al margen de Los Enemigos.

Alba Reche se sube a la barca de ‘Caronte’ en su nuevo vídeo

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Alba Reche, segunda finalista de Operación Triunfo 2018, la última edición hasta el momento, ha anunciado en sus redes que su disco de debut se llama ‘Quimera’ y sale a la venta tan pronto como la semana que viene, el viernes 25 de octubre. Tras el sencillo de UK Garage ‘medusa’, que ha sido top 71 en España pero ya no se encuentra en el top 200 de Spotify en nuestro país, Reche cambia radicalmente de tercio para ofrecer una baladita.

Se llama ‘Caronte’, la ha escrito junto a Álvaro Gandul García y la ha producido Ismael Guijarro, quien ha trabajado con Rozalén. Su vídeo hace honor al nombre de la canción inspirándose en el mito de Caronte, el barquero encargado de conducir a los muertos a través del río Aqueronte hasta el reino de Hades. Los cadáveres en la Antigua Grecia se enterraban con una moneda bajo la lengua precisamente para que pagaran a Caronte y pudieran pasar al otro lado. Los que no la tenían, habían de esperar la friolera de 100 años.

Por este motivo, Alba Reche aparece con una monedilla al comienzo de este, en cualquier caso, afectadísimo vídeo de tránsito metafóricamente accidentado, sobre todo cuando empieza a llover algo hacia el final. Desde su edición esta medianoche, el vídeo ocupa uno de los 10 primeros lugares entre los más visto de Youtube España.

Fujiya & Miyagi / Flashback

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Los Fujiya & Miyagi de 2019 cierran su disco de este año con un tema llamado ‘Gammon’. Se trata de un neologismo creado en 2012 que sirve para designar al tipo de hombre de mediana edad o mayor y de derechas que votó a favor del Brexit. La canción es una clara parodia de estas personas, que incluye frases tan divertidas como «buscas Google en Google», «gritas en inglés a los españoles en España», «te peleas con la tecnología y culpas al libro de instrucciones» o «eres de los que aplaude cuando tu avión aterriza». Una letanía con un fondo similar a LCD Soundsystem que sirve para cerrar ‘Flashback’, su disco de este año.

A lo largo de estas 7 canciones, en cambio, hay otras referencias sonoras. El corte titular huye del popular ‘Flashback’ de Calvin Harris para decantarse por el electro susurrado que caracterizaba a Fisherspooner. Hay reminiscencias de la electrónica nórdica de GusGus en ‘For Promotional Use Only’, cuya letra prácticamente su ciñe al nombre de la canción; y después el álbum se entrega al disco-funk, como prueban las guitarras tan Chic de ‘Dying Swan Act’ o los ritmos de ‘Subliminal’.

Hablando de funk, una de las pistas más interesantes es ‘Personal Space’, un corte que proclama «I’m claustrophobic
 / I’m in a funk», y en el que brilla un ritmo diferente que podría haber sido aportado por Timbaland o Mirwais. Todas estas referencias a los 2000 en que ellos debutaron sirven de fondo para un álbum en el que huyen del materialismo y se reafirman a sí mismos («disfrutemos de lo que somos y no de lo que no somos», se indica en ‘Personal Space’), el miedo a la soledad y a la infravaloración (‘Fear of Missing Out’) o la industria musical. Dejada atrás la inspiración kraut de ‘Ankle Injuries’, pero no su gusto por repetir su propio nombre (‘Dying Swan Act’), los Fujiya & Miyagi de hoy son el equilibrio entre la inmediatez de los Scissor Sisters de ‘Let’s Have a Kiki’ pero con los mensajes inquietos y la sofisticación de Field Music. Fujiya & Miyagi actúan este sábado 19 de octubre en Razzmatazz.

Clasificación: 7/10
Lo mejor: ‘Personal Space’, ‘Gammon’, ‘Fear of Missing Out’
Te gustará si te gustan: Fischerspooner, Tiga, GusGus, Field Music
Escúchalo: Bandcamp

‘Retrato de una mujer en llamas’ es un delicado y sutil romance lésbico

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Una de las mayores sensaciones de la sección oficial de Cannes de este año fue la última película de la interesante directora francesa Céline Sciamma, quien acabó llevándose el premio al mejor guion. Con ella, aporta un nuevo capítulo en su ecléctica obra siempre interesada en explorar la feminidad desde distintos puntos de vista. En esta ocasión, y por primera vez, presenta un drama de época ambientado en el siglo XVIII en el que Marianne, una pintora, debe realizar el retrato de bodas de Heloïse, una joven noble. Aunque esta no debe enterarse, por lo que Marianne deberá vigilarla a diario y hacer de su acompañante en sus largos paseos.

Llama la atención el salto a niveles estéticos que supone ‘Retrato de una mujer en llamas’ respecto a otros trabajos de la directora, como la excelente ‘Bande de filles’. Aquí ofrece un estilo visual pictórico, rodado con una elegancia y un virtuosismo hasta ahora desconocido en su carrera, con el que crea imágenes bellísimas con la ayuda de la directora de fotografía Claire Mathon. La película es una sutil historia de amor prohibido en la que las miradas y los gestos cuentan mucho más (y de mejor manera) que los diálogos. Sciamma siempre ha hecho un cine puramente femenino, alejando a los hombres de los papeles protagonistas y centrándose exclusivamente en las mujeres. Por ello, su visión de un gran romance lésbico en nada tiene que ver con las de ‘Carol’ –dirigida por un hombre homosexual- o ‘La vida de Adèle’ –dirigida por un hombre heterosexual-, aunque ella, según indicó en una entrevista con la revista francesa So Film, reivindica todas las miradas.

‘Retrato de una mujer en llamas’ propone una experiencia más gratificante en términos visuales que en términos narrativos. Y no porque la narración de Sciamma sea deficiente, pues nada más lejos de la realidad, pero en conjunto queda algo descompensada respecto a sus demás virtudes. De hecho, el premio al guion en Cannes es, probablemente, el galardón menos justificable de aquellos a los que podría optar la cinta. Su buscadísima (y conseguida) belleza no siempre acompaña a ciertos detalles un tanto cuestionables, como el primer acercamiento amoroso de las protagonistas, que se espera con impaciencia y, cuando llega, lo hace de una manera algo anticlimática. Sin embargo, y pese a que la pasión esté representada desde una perspectiva algo fría, la directora de ‘Tomboy’ hace un trabajo precioso con sus actrices, ambas pletóricas y con una química muy particular. Tanto Noémi Merlant como Adèle Haenel (actual pareja de la directora), comedidas e implicadas en sus personajes, brillan con luz propia y son, sin duda, una de las mayores cualidades del filme.

El agradable viaje amoroso y el juego de espejos y miradas que propone Sciamma con su visionado, compensa las deficiencias que pueda tener. Por aquí preferimos los diamantes en bruto y con todas sus asperezas como lo era ‘Bande de filles’ a la búsqueda de la perfección académica, pero ‘Retrato de una mujer en llamas’ es otra obra interesante de una cineasta que se niega a encasillarse y cuya sensibilidad está siempre impresa en cada plano de cada una de sus películas, por diferentes que sean entre sí. 7.

¿Fue el Brit Pop «laddish», como dice Brett Anderson, o «blousey», como dice Liam Gallagher?

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La penúltima trifulca de la historia del Brit Pop sirve para echarse unas risas, para aprender inglés, y también para reflexionar sobre lo que fueron los años 90 en el indie para las mujeres y la comunidad LGTB+.

Durante la promoción de su nuevo libro, ‘Tardes de persianas bajadas’, del que puedes leer el primer capítulo aquí, Brett Anderson de Suede ha descrito el indie de los 90 en una entrevista como una «caricatura misógina, nacionalista y desagradable». También ha usado la palabra «laddish», que según los foreros de WordReference se refiere al comportamiento de «hombres jóvenes, llenos de testosterona y energía» especialmente «cuando no están rodeados de mujeres». Una traducción libre podría ser «cosa de machos» o «de niñatos», pues «lad» significa «chaval».

Brett se refiere sin duda a la casi total ausencia de grupos femeninos en la era Brit Pop, sobre la que se ha hablado mucho, pues a duras penas puede hablarse de un par de excepciones como Elastica y Echobelly en medio de un inmenso campo de nabos. Y sus palabras no han sentado nada bien a Liam Gallagher que se ha apresurado a responder, a su manera, a través de Twitter.

Y lo ha hecho de una manera bastante difícil de traducir, pero a la vez ocurrente. Para empezar llama a Brett «Burt» y añade que está en desacuerdo con que el Brit Pop fuera algo «laddish». Dice: «al contrario, pienso que fue muy BLOUSEY, que es por lo que me distancié de él». ¿Qué significa «blousey» y por qué es tan importante que Liam lo ha escrito en mayúsculas? Con esta palabra, los ingleses designan, según Urban Dictionary a un «attention whore de aspecto barato y vulgar nada sofisticado» (ponen como ejemplo la imagen de Dolly Parton), pero por el contexto Liam podría estar tirando más bien a la expresión «big girl’s blouse», que viene a ser un «hombre que no se despega de las faldas de mamá», alguien «que no le echa un par». A una «nenaza».

Rizando el rizo, «blouse» también sirve para designar a un «gay afeminado que presume de ejercer el rol sexual de activo», por lo que quizá involuntariamente se abre un frente más en estos pocos caracteres de tuit. Liam Gallagher no solo está llamando «nenaza» a Brett Anderson, sino que podría estar diciéndole (quizá sin saberlo) que encima iba de lo que no era.

Demasiado inspirados por la imaginería de los Smiths los unos, y David Bowie los otros, grupos de Brit Pop como Suede o Placebo jugaron con la androginia, mostrando modelos de comportamiento diferentes para los hombres como hoy lo son para otros adolescentes gente como Sam Smith o PUTOCHINOMARICÓN. Liam Gallagher podría referirse a que Brett Anderson jugó con esa dualidad siendo heterosexual, pues el comentario popularizado en la época fue que era «un bisexual que nunca había tenido una relación homosexual», y a la postre escogió una vida heteronormativa, como Brian Molko. Desconozco si Liam hilará tan fino, pero lo cierto es que el Brit Pop no fue el movimiento que mejor integró a la comunidad LGTB+, como tampoco a las mujeres, dando una visibilidad que puede considerarse «de palo». Los grupos con chica de Reino Unido nunca despegaron en América como Oasis y Blur, Elastica enseguida se separaron, lo mismo que Catatonia, y Echobelly nunca pasaron a la primera fila. Miembros de Suede y Placebo sí salieron abiertamente del armario en distintos momentos, pero es curioso que el reconocimiento del cantante de Ocean Colour Scene de que era gay, no se recuerde precisamente como el hito que mereció, además viniendo de la tradición mod. No sé qué opinará Liam de Simon Fowler, si le verá más «laddish» o «blousey», pero lo seguro es que nuevos mundos se abrieron con el pop británico de nuestro siglo, con grupos más inclusivos como Years & Years, Chvrches o Bloc Party.